<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?>
<?xml-stylesheet type="text/xsl" media="screen" href="/~d/styles/rss1full.xsl"?><?xml-stylesheet type="text/css" media="screen" href="http://feeds.feedburner.com/~d/styles/itemcontent.css"?><rdf:RDF xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#" xmlns="http://purl.org/rss/1.0/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/">

	<channel rdf:about="http://lolamr.blogalia.com/rdf.xml">
		<title>El Lolaberinto</title>
		<link>http://lolamr.blogalia.com/</link>
		<description>v 2.618...
</description>
		<dc:language>es-ES</dc:language>
		<dc:rights>Copyright lolamr</dc:rights>
		<dc:publisher>lolamr</dc:publisher>
  		<dc:creator>lolamr</dc:creator>
		<items>
			<rdf:Seq>
								<rdf:li resource="http://lolamr.blogalia.com//historias/73388" />
				<rdf:li resource="http://lolamr.blogalia.com//historias/73386" />
				<rdf:li resource="http://lolamr.blogalia.com//historias/73346" />
				<rdf:li resource="http://lolamr.blogalia.com//historias/73339" />
				<rdf:li resource="http://lolamr.blogalia.com//historias/73320" />
				<rdf:li resource="http://lolamr.blogalia.com//historias/73319" />
				<rdf:li resource="http://lolamr.blogalia.com//historias/73287" />
				<rdf:li resource="http://lolamr.blogalia.com//historias/73267" />
				<rdf:li resource="http://lolamr.blogalia.com//historias/73262" />
				<rdf:li resource="http://lolamr.blogalia.com//historias/73260" />

			</rdf:Seq>
		</items>
	<atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="self" type="application/rdf+xml" href="http://feeds.feedburner.com/blogalia/lolaberinto" /><feedburner:info xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" uri="blogalia/lolaberinto" /><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="hub" href="http://pubsubhubbub.appspot.com/" /></channel>

	
	<item rdf:about="http://lolamr.blogalia.com//historias/73388">
		<title>los días mediocres</title>
		<link>http://lolamr.blogalia.com//historias/73388</link>
		<description>Hoy es uno de esos días mediocres que pierdo lamentando que no haya más días que los que habrá, aunque sean mediocres, aunque sean como éste. Esa contradicción tan mía, tan estúpida, se vierte bajo una ducha de agua hirviendo que a duras penas activa algún nocireceptor que me saque de esa necedad instantánea. De fondo se escucha "se lo llevó la tormenta y el tiempo, nada se pudo salvar" mientras las gotas calientes, igual de mediocres que el día, trabajan en el disimulo salvando lo que pueden. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;center&gt;&lt;IMG SRC="http://wallpup.com/wp-content/uploads/2013/01/Cool-Clock-In-Water.jpg" ALT="Alberto Montt" WIDTH=268&gt;&lt;/center&gt;
&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://lolamr.blogalia.com//historias/73386">
		<title>mates, humor y vídeos</title>
		<link>http://lolamr.blogalia.com//historias/73386</link>
		<description>Como muchos sabéis, Eduardo Sáenz Cabezón ha sido el ganador de Famelab España 2013, un concurso de monólogos científicos. Si queda alguien sin verlo, aquí tenéis: 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;center&gt;&lt;iframe width="560" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/gHJNMiSFuAM" frameborder="0" allowfullscreen&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/center&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Y si alguien no vio en su momento el de Clara Grima, aquí va también: 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;center&gt;&lt;iframe width="420" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/gmhmLuqx4gU" frameborder="0" allowfullscreen&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/center&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Y para redondear el set de vídeos matemáticos, aquí tenéis un corto genial: &lt;A HREF="http://www.jamesonnotodofilmfest.com/cortos.html?id=cw5124c37c130e2" target="_blank"&gt;&lt;b&gt;&amp;#960;-pas&lt;/b&gt;&lt;/A&gt;.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;center&gt;&lt;A HREF="http://www.jamesonnotodofilmfest.com/cortos.html?id=cw5124c37c130e2"&gt;&lt;IMG SRC="http://daixonses.com/wp-content/uploads/2013/03/pipas.jpg" target="_blank" ALT="Pipas" WIDTH=278&gt;&lt;/A&gt;&lt;/center&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;center&gt;&lt;IMG SRC="http://cnho.files.wordpress.com/2010/04/imaginario.png?w=595" ALT="Alberto Montt" WIDTH=308&gt;&lt;/center&gt;</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://lolamr.blogalia.com//historias/73346">
		<title>pintura roja</title>
		<link>http://lolamr.blogalia.com//historias/73346</link>
		<description>&lt;center&gt;&lt;table&gt;&lt;td  width="350"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;center&gt;&lt;b&gt;Pintura roja&lt;/b&gt;&lt;/center&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy mamá va a probar con la pistola de pintura, porque la brocha deja pelos pegados. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&amp;#8212;Mira que lo siento, cariño, pero verás lo bien que queda, no lo vas ni a notar &amp;#8212;le dice a papá&amp;#8212;. Luego con un pincel le pinto las venitas y como nuevo.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Papá, temblando desde el sofá, se mira todo el rato el hueco del pecho. Mamá se afana en la mesa rociando pintura roja sobre el corazón. Yo me acerco a mirarlo.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&amp;#8212;Mamá, no insistas &amp;#8212;susurro&amp;#8212;, le acaba de salir otra grieta.&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;/table&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;img src="http://4.bp.blogspot.com/_hfPM2KwW3Zk/S4Y44Vqm-SI/AAAAAAAAABg/iQCPWfg3cQw/s320/bote_pintura.jpg" WIDTH=120&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;/center&gt;</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://lolamr.blogalia.com//historias/73339">
		<title>móvil y cambios</title>
		<link>http://lolamr.blogalia.com//historias/73339</link>
		<description>Estos días anda por Madrid un amigo que vive en Londres. Aquí sólo puede usar el móvil con wifi y se desespera cuando ve que el resto saca el móvil como si nada para mirar un aviso. Es curioso: ya "usar el móvil" es casi sinónimo de "usar internet a través del móvil". De hecho, el otro día dijo algo así como "iba a usar Facetime con mi hermana pero no me apetece poner el vídeo... estaría bien usar una app sólo de voz... ehm... vale". Que sea un teléfono ha pasado a estar en decimocuarto plano por lo menos. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Otro amigo ha perdido el móvil estos días y... y es como si hubiera desaparecido. Cuando lo supe, sentí una sensación absurda de impotencia al no poder preguntarle si le cojo entradas para el concierto o dónde quedamos el lunes.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Otra amiga acaba de instalarse Line y el otro día nos preguntábamos qué habría sido de nosotras con estas herramientas durante la época del instituto o la carrera. Recuerdo que tuve mi primer móvil en 1º de carrera y lo usaba, claro, para llamar. El correo todavía estaba medio en pañales y las redes sociales ni se imaginaban. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La semana pasada estuve con mis primos, que acaban de tener una niña. El móvil de mi primo puede tener ya miles de fotos de la niña. Y yo misma, cada vez que veo algo curioso, hago la foto. La reuniones con amigos se quedan guardadas en la memoria del teléfono, que empieza a sustituir a la nuestra (en mi caso, diría que por suerte). Todo está guardado en bytes. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La semana pasada le dije a algunos alumnos que intentaran tener el móvil fuera de su alcance (visual y auditivamente) durante una hora por la tarde. Todos lo intentaron y ninguno lo consiguió. Me dijeron que veían de lejos la lucecita de la notificación y no podían no mirar qué pasaba, podía ser algo importate. Luego nunca era nada importante, claro, pero la ansiedad al pensar que se están comunicando contigo y tú no estás respondiendo a esa comunicación les superaba. Peor es cuando tienen que estudiar para un examen: cada 5 minutos hay alguna interrupción, algún Whatsapp, alguna mención de Twitter, algún comentario en Instagram. La concentración se vuelve irremediablemente intermitente. Me imagino a mí misma tratando de entender una demostración de Álgebra de 5º de carrera con las notificaciones parpadeando al lado...
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;center&gt;&lt;IMG SRC="http://marketing.anchormobile.net/Portals/203973/images/2606%20smartphone%20addiction%202s.jpg" WIDTH=240&gt;&lt;/center&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
¿Qué habría pasado con Wikipedia, Twitter o Whatsapp en mi época de instituto? Creo que si tengo que sopesar ventajas e inconvenientes, me sale un 70-30. Y voto a favor, claro, pero no sé hasta qué punto ahora estamos atendiendo a los problemas de ese 30. Habrá que crear una app para adictos al móvil. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Cómo cambiamos y qué difícil es darse cuenta. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;center&gt;&lt;IMG SRC="http://marketing.anchormobile.net/Portals/203973/images/smarphone-addiction.jpg" WIDTH=220&gt;&lt;/center&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
(Imágenes sacadas de &lt;A HREF="http://www.searchcowboys.com/mobile/1950"&gt;aquí&lt;/A&gt;, enlace interesante)
&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://lolamr.blogalia.com//historias/73320">
		<title>espacio aéreo</title>
		<link>http://lolamr.blogalia.com//historias/73320</link>
		<description>Mi globo y yo llevamos saliendo casi dos años maravillosos. Él es tan detallista y divertido que hace que cada día sea único. Nunca imaginé que una chica como yo acabaría con un globo como él &amp;#8212;es azul cobalto y a mí siempre me han gustado los naranjas o rojos&amp;#8212; pero su redondez y desparpajo me dejaron sin palabras desde el primer día que nos conocimos en aquellos grandes almacenes. Cuando vamos cogidos de la cuerda por la calle, sé que la gente nos mira con envidia. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Tan bien nos va que hace un par de meses decidimos irnos a vivir juntos. Mi apartamento no es muy grande, pero él lleva una vida bastante sencilla y tampoco trajo muchas cosas en la mudanza. No pueden imaginar la alegría que sentí la mañana siguiente al girar mi cabeza en la almohada y ver que allí estaba él, durmiendo a mi lado y con su cepillo de dientes ya colocado en el baño. Se hinchaba y deshinchaba despacio, tan azul, tan brillante. Yo, embobada, le observaba respirar mientras pensaba en hacer hueco en la estantería para sus libros y fotos. Su guitarra eléctrica la pondría junto al mueble del salón, que hacían juego.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Sin embargo, desde hace unos días estoy preocupada, le ocurre algo extraño. Creo que todo empezó cuando estaba tumbada en el sofá a punto de acabar un libro fascinante. Mi globo llegó a casa  y se sentó junto a mis pies con una bolsa de patatas para hablar durante dos horas de su jefe y el trabajo que tenían que entregar la semana siguiente. Conforme iba hablando, yo miraba las pocas páginas que me quedaban por leer y él, sin motivo aparente, comenzó a hincharse hasta el punto que tuve que encoger las piernas en el sofá. Al rato se deshinchó hasta su tamaño normal, pero volvió a pasar los mismo el día siguiente, cuando yo estaba preparándome un sándwich y vi que él estaba tocando la guitarra mientras se inflaba. Desde entonces, ocurre a diario: cuando mi globo llega de trabajar, comienza a crecer de forma exagerada, sobre todo si está en la misma habitación que yo. No le he dicho nada, claro, no quiero que se moleste por algo tan nimio. Además, cuando salimos a la calle vuelve a su tamaño normal, tan terso y azul como siempre, y nos besamos como chiquillos delante de la gente. Pero ya empiezo a preocuparme: si por la mañana estoy leyendo el periódico y él aparece por la puerta, comienza a coger aire de la habitación y multiplica por veinte su tamaño &amp;#8212;sin darse cuenta, estoy segura&amp;#8212; mientras me comenta algo sobre fútbol o política internacional. Y más se hincha cuando decidimos quién se ducha antes &amp;#8212;antes nos duchábamos juntos&amp;#8212; o cuando le miro al ver que a la botella de leche del frigorífico le quedan sólo unas gotas. Lo más molesto es en la cama: chocamos en cuanto me muevo unos milímetros, con lo que siempre duermo pegada al filo. Con asombro, observo cada mañana desde la ventana cómo mi globo se deshincha nada más salir por la puerta de casa. Cuando llega al coche es un globo de lo más común que me saluda con cariño por la ventanilla. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Hoy mi globo ha llegado a casa antes que yo y he tenido que empujar con fuerza la puerta para poder abrirla. Él estaba tomándose una cerveza y ocupaba todo el salón, cogiendo la forma de la lámpara y las sillas sin tirar nada al suelo. En silencio y pegada a la pared, he ido moviéndome despacio hasta el baño. Ahora estoy sentada sobre el váter, observando con curiosidad las tijeritas de las uñas mientras un trozo de plástico azul se empieza a colar por la ranura de la puerta. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;center&gt;&lt;IMG SRC="http://www.carrhagerman.com/wp-content/uploads/2012/11/blue-balloon.jpg" WIDTH=178&gt;&lt;/center&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://lolamr.blogalia.com//historias/73319">
		<title>en segundo</title>
		<link>http://lolamr.blogalia.com//historias/73319</link>
		<description>Un alumno de Ciencias de 2º de Bachillerato tiene que saber hacer, según la PAU, una serie de ejercicios que sólo servirán a los que vayan a hacer una ingeniería. Así, un futuro alumno de Odontología que no haya tenido más remedio que coger Matemáticas II tendrá que calcular la perpendicular común a dos rectas que se cruzan en el espacio, la posición relativa de planos que dependen de un parámetro, la derivabilidad de funciones con límites laterales complicados o resolver un determinante 4x4 utilizando con pericia las propiedades. Luego llegará a la carrera y verá que la mayoría de sus compañeros no cogieron Matemáticas II sino Ciencias de la Tierra, más fácil y con más probabilidad de sacar nota alta en la PAU. No sé quién diseñó la diversificación de las matemáticas a partir de 3º de ESO, pero se quedó a gusto. Tenemos uno de los temarios más espesos de toda la UE y uno de los fracasos más catastróficos.(*)
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Además, ese alumno de 2º de Bachillerato tendrá otros siete tochos tremendos y te mirará con cara de "no puedo más". Y llevará razón, así de claro. Porque encima, con este temario mortal apenas habremos sido capaces de enseñarles el encanto que hay detrás de los contenidos de las asignaturas que impartimos para que puedan disfrutar un poco del conocimiento que adquieren, sino que nos centraremos en poder resolver el examen de Selectividad de la mejor forma posible (yo la primera). Y a eso tendemos cada vez más en cada vez más cursos sin despeinarnos siquiera. En eso parece que consiste la educación, en enseñar y obligarles a aprender tantas cosas tan separadas de ellos que la mayoría acabarán detestándolas. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;center&gt;&lt;IMG SRC="http://innovacionrelacional.files.wordpress.com/2012/07/frato.jpeg" WIDTH=278&gt;&lt;/center&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Y no me vale eso de "pues antes era peor", como si eso fuera una excusa. Encima, la tendencia es ser más competitivos, más horas de matemáticas y lengua y menos música y dibujo. Como si las horas fueran lo importante.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
(Perdonen la desidia del domingo... se me pasa en cuanto me meto en clase)
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
(*) Esto lo digo comparando con los países que conozco, que sólo son 4 o 5. ¿Alguien conoce alguna tabla comparativa de contenidos en Matemáticas preuniversitarias por países? Me interesaría mucho verlas en relación al sistema educativo que tienen.  </description>
	</item>

	<item rdf:about="http://lolamr.blogalia.com//historias/73287">
		<title>chuletas de búfalo</title>
		<link>http://lolamr.blogalia.com//historias/73287</link>
		<description>A menudo la gente me pregunta por qué una doctora en Química acaba trabajando en la cocina de una cárcel de Oklahoma. Yo, claro, siempre cuento dos o tres tonterías sobre la situación laboral y mi pasión culinaria, que no es mentira del todo; pero, para ser sinceros, yo estoy aquí por vocación. No, no es de esas vocaciones que se fraguan desde niños, porque mi vocación cuando era niña era ser química y trabajar mezclando cosas en un laboratorio, pero ¿qué es si no una cocina industrial?
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La gente que pregunta cosas así no puede entender que todo cobra sentido cuando lees &amp;#8220;chuletas de búfalo con salsa barbacoa y alubias con tres huevos fritos&amp;#8221;. Yo era la encargada de dar a los condenados a muerte su último deseo gastronómico. Nunca se me resistió ningún plato: ya me podían pedir huevo de avestruz al horno, que yo lo encontraba y les daba para comer su huevo enorme y su felicidad ínfima un rato antes de la inyección. En una ocasión, un reo me pidió como último deseo gastronómico un guisante, a secas. Me pareció hasta romántico. Pero nada comparado con las chuletas de búfalo con salsa barbacoa y alubias con tres huevos fritos, claro. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Después de la emoción al leer el pedido, noté un pinchazo en el corazón y estuve con el estómago encogido durante todo el tiempo que tardé en preparar el plato. Había cocinado ese plato tantas veces que podía hacerlo con los ojos cerrados. De hecho, los cerré un momento mientras salpimentaba las chuletas y pensé en él. Le preparé a mi padre chuletas de búfalo con salsa barbacoa y alubias con tres huevos fritos todos los sábados desde que tenía ocho años hasta que me escapé de casa con un brazo roto y mi madre en coma. Y ahí estaba él nueve años después, a unos pocos metros de la cocina y esperando sus chuletas y su inyección para escapar tranquilo y dormido de esta vida.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El doctorado en Química hizo su aparición estelar: la estricnina que había robado en las prácticas de la carrera la mezclé con la salsa y las alubias. Alguien pensó que la autopsia era una forma estúpida de malgastar el dinero cuando lo encontraron dos horas después con los músculos destrozados.
&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://lolamr.blogalia.com//historias/73267">
		<title>tenemos que hablar</title>
		<link>http://lolamr.blogalia.com//historias/73267</link>
		<description>&amp;#8212;Cariño&amp;#8230; tenemos que hablar &amp;#8212;dice él buscando el otro calcetín azul entre la ropa.
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;Dime, mi vida &amp;#8212;dice ella mientras enchufa la plancha. 
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;No sé, no sé por dónde empezar &amp;#8212;le responde él, moviendo exageradamente la montaña de ropa seca&amp;#8212;. Supongo que ése es el problema. 
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;Pero algo querrás decirme, ¿no? &amp;#8212;dice ella tocando un poco con el dedo la base de la plancha&amp;#8212;. ¿Me acercas la camisa?
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;Claro, toma. Y no sé, cariño, es todo, es esto, es que no sé, nosotros&amp;#8230; 
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;Ese calcetín no va con ése otro, amor mío, va con el de allí &amp;#8212;asegura ella, señalándole con la mirada&amp;#8212;. Es un poco más oscuro. 
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;Es que sin las gafas&amp;#8230; No sé, ¿tú qué piensas?
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;Yo pienso que las gafas te quedan bien, mi vida.
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;Ya, bueno, me refiero a nosotros, a hablar.
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;¡Será que no hablamos! &amp;#8212;dice ella mientras pasa la plancha entre cada par de botones &amp;#8212;. No los estires mucho, que se dan de sí. 
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;Sí, cariño, pero me refiero a hablar de verdad, ¿no? De nosotros.
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;¿Y de qué estamos hablando? ¿Del tiempo? 
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;No. No sé&amp;#8230; ¿tú estás bien conmigo? &amp;#8212;dice él aplastando el par de calcetines a rayas. 
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;¿Pero qué tontería de pregunta es esa? &amp;#8212;contesta ella mientras pasa por los puños.
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;No sé, yo pregunto. ¿Tú no preguntas? ¿No tienes dudas?
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;Claro que tengo dudas, mira que. Por ejemplo, no entiendo por qué no ha salido esta mancha de aceite si le he puesto detergente especial. 
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;Ya, ¿pero no piensas en nosotros? ¿en lo que somos ahora? &amp;#8212;dice él cogiendo unos slips blancos. 
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;Esto te pasa por el trabajo de media jornada, mi vida, que te deja demasiado tiempo libre.
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;Yo pienso en cómo era todo antes y cómo es ahora.
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;Y yo. Y con los lavados mira lo que pasa, por mucho que digan que la tela de calidad no se estropea &amp;#8212;responde ella mostrándole el cuello de una camiseta gris.
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;Pero no estoy hablando de telas.
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;Es que ni siquiera tú sabes lo que quieres decir &amp;#8212;dice ella cortando con los dientes un hilo suelto de la camiseta gris&amp;#8212;. Además, no me escuchas. ¿Cuántas veces te he dicho que los slips se planchan antes de doblarlos? 
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;Es verdad. Son los nervios &amp;#8212;dice él buscando algún calcetín más.
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;Claro, será eso.
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;No sé, yo creo que tenemos que hablar, cariño &amp;#8212;dice él, aceptando que el calcetín rojo que tiene en la mano está desparejado. 
&lt;br /&gt;
&amp;#8212;Pues dime, mi vida &amp;#8212;responde ella mientras coge el montoncito de slips blancos y los esparce sobre la mesa de planchar. 
&lt;br /&gt;
&lt;center&gt;&lt;IMG SRC="http://farm4.static.flickr.com/3012/3281355074_bdefd653d9.jpg" WIDTH=210"&gt;&lt;/center&gt;</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://lolamr.blogalia.com//historias/73262">
		<title>dvd troglodita</title>
		<link>http://lolamr.blogalia.com//historias/73262</link>
		<description>Esta semana he grabado un DVD en el ordenador. Sí, un DVD de esos redondos, de 4.7gb en el que caben seis capítulos de una serie. He tenido que buscar en Google cómo se hacía, porque era casi como programar el vídeo para que se grabara un programa en una cinta VHS. Se hace en un pispás, claro, pero el sentimiento era similar a cortar la carne con un cuchillo de plástico o, mejor, con una piedra de sílex bien afilada.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Luego pensé en cuándo usábamos esos DVDs. La tapa de la caja estaba llena de polvo. La compré hace años, cuando compartía piso con unos amigos. Recuerdo que la primera serie que vimos en modo social fue, como tantos otros, Lost. Nos pasó la primera temporada pirateada una amiga de Sevilla en tres DVDs. Me acuerdo hasta de la cajita del DVD, llena dibujos de aviones. Y de ahí pasamos a Heroes, incrustando los subtítulos (¡tardaban mil años!) antes de grabarlos en DVD. Pero en cuestión de meses llegaron los .srt, los cacharritos para enchufar un disco duro y las teles con entradas usb y capaces de leer todos los archivos del mundo, incluidos los subtítulos. En cosa de un año ya estábamos viendo los capítulos de otra temporada de Lost justo después de que se emitiera en Estados Unidos, y todo en un pen drive del tamaño de un macarrón. Ayer empecé a ver la versión estadounidense de House of Cards, apuesta de David Fincher y Kevin Spacey ya ni siquiera en las televisiones convencionales sino en Netflix, emitiendo todos los capítulos de golpe y permitiendo que el espectador los vea cuando le venga bien. En cosa de 5 años, todo ha cambiado a algo inimaginable 5 años antes.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Asusta un poco, pero cómo me gustaría mirar por un agujerito y ver cómo será todo esto dentro de un tiempo... 
&lt;br /&gt;
&lt;center&gt;&lt;IMG SRC="http://34.imagebam.com/download/2OCxXk-yIjDv-Uk4R0obqA/13987/139865513/CR_272849_evolucion.jpg" WIDTH=210"&gt;&lt;/center&gt;
&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://lolamr.blogalia.com//historias/73260">
		<title>fuera de lugar</title>
		<link>http://lolamr.blogalia.com//historias/73260</link>
		<description>Están mis padres por Madrid con tres matrimonios amigos suyos y hoy hemos ido a comer a un restaurante vasco de la Casa de Campo. Nunca vamos a comer a restaurantes caros, pero había un par de cosas muy buenas que celebrar y han tirado la casa por la ventana. Esto es un decir, claro, hemos salido a 32¤ por cabeza, que no es una barbaridad, pero tampoco es lo común. Y ha sido gracioso porque mientras nosotros habíamos reservado por El Tenedor (40% de descuento), mirábamos los precios de los platos (¡como para no mirarlos!) y elegíamos el vino de la casa, en las mesas de al lado la gente se sentaba y pedía sin mirar apenas la carta. &lt;i&gt;Los entrantes, los que recomiende el chef, y el vino, un Sierra Cantabria&lt;/i&gt;, decía el matrimonio con hijos de mi edad que estaba junto a nosotros. El Sierra Cantabria costaba más de cien euros y ellos parecía que fueran a comer allí cada sábado, como quien va a comer paella a casa de los abuelos.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Cuando he ido al baño, se me ha atragantado un poco la comida al ver fotos de los reyes y otras autoridades colgadas en los pasillos del restaurante. Me he puesto a mirar Twitter, mucho más mundano, y he leído lo siguiente:
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
-La Comunidad de Madrid multará con 750¤ a aquellos que cojan comida de la basura. 
&lt;br /&gt;
-El PP de Terrassa condena el ataque antidemocrático sufrido por unos vándalos intolerantes que han puesto unas pegatinas en la fachada de su sede. 
&lt;br /&gt;
-Mª Dolores de Cospedal considera que los escraches son "totalitarios, sectarios y nazismo puro". 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Al volver del baño con un cabreo tamaño XL, he ido directa a comentar las noticias con el resto de la mesa. Tras hacerlo, mi padre ha dicho "&lt;i&gt;¿pero ésta gente dónde vive? ¿cómo se creen que es la sociedad real?&lt;/i&gt;". De repente, hemos mirado los dos a nuestro alrededor y nos hemos callado, claro.   
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Y sí, esa gente es la élite política y social de este país y seguirán haciendo lo que les dé la gana para seguir siéndolo. Seguirán viviendo en su burbuja particular, aislados de la realidad y aduciendo una necesidad de justicia a su medida para evitar que los pringados de la clase media (y la escoria de la clase baja) se acerquen mínimamente a su exclusivo mundo. Si para ello tienen que empapelar con billetes a algún juez o cambiar las leyes que hagan falta, no dudarán en hacerlo, porque su concepto de justicia es así de especial. El fin, su fin, justifica los medios de sobra. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Y el vino que pedimos estaba picado, el pan, duro, y la comida tampoco era para tirar cohetes, así de claro. </description>
	</item>


</rdf:RDF>
