<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:blogger='http://schemas.google.com/blogger/2008' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-32420824</id><updated>2026-08-08T09:47:32.876+02:00</updated><category term="DIARIO DE UN ACTIVISTA MENTAL"/><category term="PELÍCULAS"/><category term="Dietario"/><category term="NOTAS SOBRE CINE"/><category term="MISCELÁNEA"/><category term="LETRAS"/><category term="PALABRAS AJENAS"/><category term="DISCOS"/><category term="DIBUCEDARIO"/><category term="SIN PALABRAS"/><category term="NOMBRES PROPIOS"/><category term="barra libre"/><category term="JAZZ/BLUES"/><category term="bibliotecas"/><category term="CUENTOS NAVIDEÑOS"/><category term="EL DON DE LA EBRIEDAD"/><category term="PERPETUUM MOBILE"/><category term="nombres"/><category term="EL DISCO DE HOY"/><category term="bosquianadas"/><category term="2007&#39;s over"/><category term="CUENTOS DEL ASTRONAUTA ZURDO"/><category term="ventanas"/><category term="caballos perdidos en la tormenta"/><category term="canciones favoritas"/><category term="d"/><category term="CIEN PELÍCULAS"/><category term="ANUNCIOS"/><category term="CURSO DE ESCRITURA AUTOMÁTICA"/><category term="E"/><category term="EFEMÉRIDES"/><category term="ICONOS"/><category term="LA ESTANQUERA DE AMARCORD"/><category term="LA VIDA SECRETA DE LAS PALABRAS"/><category term="MY HOMETOWN"/><category term="MÚSICA Y LETRA"/><category term="aforismos"/><category term="alex"/><category term="catedral"/><category term="cita"/><category term="cristina"/><category term="ds"/><category term="i"/><category term="mhernandez2010"/><category term="pintura"/><category term="publicaciones"/><category term="que"/><title type='text'>  .                                          </title><subtitle type='html'>    </subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default?redirect=false'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25&amp;redirect=false'/><author><name>Emilio Calvo de Mora</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02670708838283480230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEglVcrOTjHx6He3O_p99GiVzo6sUKXXeOyoMbUsCJbcKL3xERDxd--_tQ1PoCBd0dcBXIO7bKT3Mh1RxVYMVkgnqJzM2wvBwBNa7_I531aBSzra6u3Otw7Nq_jyg4BbSA/s220/128063547_10225302750138315_3888922559777216097_o.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>4596</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-5646387133824110620</id><published>2026-08-07T19:05:44.743+02:00</published><updated>2026-08-07T19:14:28.723+02:00</updated><title type='text'>El don de la tristeza / La utilidad de un cuenco vacío / Alfonso Brezmes</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjjqx2xDPxEdO-SefF6F2Yit7Sgb68KKLhXtfgymk6R3OJArN68w3d2rfvkSUkJhQoWdal3AoeN8cY4OSS0Y3vpTvrDYrFzQqZSKiQRMrBugEeAtHqsbDQpqeNNyUW30ZbrGMtZPz_C8Suzp0u1lwzGJFnjx7I60HSvbWjGFWgbQ-n7TDegtpSy/s2048/WhatsApp%20Image%202026-08-03%20at%2013.38.34.jpeg&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; data-original-height=&quot;2048&quot; data-original-width=&quot;1152&quot; height=&quot;640&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjjqx2xDPxEdO-SefF6F2Yit7Sgb68KKLhXtfgymk6R3OJArN68w3d2rfvkSUkJhQoWdal3AoeN8cY4OSS0Y3vpTvrDYrFzQqZSKiQRMrBugEeAtHqsbDQpqeNNyUW30ZbrGMtZPz_C8Suzp0u1lwzGJFnjx7I60HSvbWjGFWgbQ-n7TDegtpSy/w360-h640/WhatsApp%20Image%202026-08-03%20at%2013.38.34.jpeg&quot; width=&quot;360&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;I&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Debe haber una manera de que todo lo malo que nos suceda no prenda, no hiera, no rompa lo que antes fue alegría, esplendor, vida, en suma. Valdría un mapa que nos asegurase poder volver a casa cuando se ha malogrado el camino y no tenemos luz que combatan a las sombras. Las hay para que la luz irrumpa, podría pensarse, pero no siempre se tiene a mano esa llama pequeña que la derrote. Escribir sobre lo que se ha perdido sirve para que la pérdida no lastime. Este libro de Alfonso Brezmes no es un inventario de pesares, sino una brújula hacia la luz. El hecho de que podamos mirar de frente a todo cuanto nos merma y salgamos robustecidos, animados por una especie de don, que será de la tristeza y también de la esperasnza, hace que la vida, por más que nos debilite, prospere. Habla uno de oídas, aunque haya conocido la tristeza sobre la que se funda este (diré ya y repetiré más adelante) excelente poemario. Tenemos con qué hablar del dolor ajeno, de la tragedia ajena. Cualquiera de sus manifestaciones es de una intimidad que nos pertenece, está construida por la misma dura sustancia que nos abate con singular ahínco. Se afinca uno a la tristeza por designio divino, por la mera circunstancia de venir al mundo, qué podríamos usar contra esa bendición, por la pereza de Dios, que no se esmeró en el cuidado de sus criaturas y las arrojó a la alegría, al esplendor, a la desgracia, a la vida, en suma. De ahí que el poeta, más que inventariar su tráfago por ella, se empecine en registrar ese roto primerizo, alargado, perseverante, ese material sensible que, hecho añicos, cunde en la memoria y favorece que importe, más que nada, sobrevivir.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;II&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Venir al mundo con el recado de que algún día lo abandonaremos iza esta catedral de vida con la que Brezmes nos ha agasajado. Porque hay gratitud en quien lee, una manumitida de retórica, expresada con los más elementales mimbres: el de la conciencia de que el poeta nos habla con legítima intimidad. Como si nos animase a perseverar en lo que quiera que nos haga sentirnos vivos, determinados a festejar cualquier brizna de gozo y acunar su recuerdo para cuando vengan los colores fríos y los colores grises y todo lo que un día fue espléndido se preserve y siga su oficio noble de luz y de entusiasmo. Y mira qué es difícil escribir desde la pena y dar con el músculo de la alegría.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;III&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Es un libro de colores este libro. Su don es cromático. También universal. Acude Brezmes a ellos para invocar la luz, su fragancia. El hecho de que el poeta decida encomendar a su memoria lo por venir le autoriza a rasgar el velo del tiempo. Es suyo, tiene propiedad sobre su influjo. Eso querrían muchos poetas: poder ver el mundo por primera vez (Origen) y hacer acopio de ese llorar de alegría y reírse de pura tristeza. Tal vez las dos emociones sean la misma. Reímos, lloramos, hacemos como que sabemos manejarnos en la alegría y en la tristeza, aunque el corazón sea quien finalmente se pronuncie. Brezmes lo ha apurado con magisterio: se ha hecho fuerte, ha permitido que la sangre no cuente solo lo perdido en su fluir ciego, sino que se afane por dar con el temblor del futuro. Qué hermoso ese vislumbrar en lo oscuro, ese palpar hasta que de pronto todo cobra sentido y las palabras (ellas son las que lo gobiernan todo) descubren nuevamente la vida.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;IV&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ser el poeta y el poema y quien lo lee. (Lo inevitable). Estamos leyendo al hombre, no a sus palabras. Leemos, nos leen. Yo creo que Brezmes se ha arrogado ese oficio en esta rendición de su ánimo. Habla para quien se está yendo, para quien fue, para quien no ha dado muestras de que sea posible que finalmente acaba yéndose, pero también le habla a quien no conoce, al lector que ignora tantas cosas, pero las sabe cercanas, vividas, sentidas. Me habla a mí, te habla a ti. Sobre todo, es un decir hermoso El don de la tristeza: un catecismo laico sobre la pérdida, sobre la melancolía, sobre todo lo que alguna vez nos hizo sentirnos vulnerables, patéticos, tristes, sí, pero sobre todo, humanos, destinados a perdurar como la piedra o como el cielo.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;V&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Se habita un cuerpo, cuenta un poema, igual que se ama un pájaro en el cielo. Cuenta la dignidad del vuelo, la permanencia de las nubes mientras danza la carne en el pretil del tiempo. Acepta su decadencia, eso dice, tristemente. Y emociona leer que se deja ir, que se suelta &quot;sin ruido&quot;. Que la vida obra con arteras maniobras, pero seguimos viajando, transcurriéndonos, dejadme ahora que conjugo a mi manera.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;VI&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El don de la tristeza, más que otra cosa, es un libro que trata sobre el tiempo. No es del amor de lo que trata. Ni siquiera de lo que lo interrumpe. Porque el amor continúa su tráfago ciego, pero el tiempo es un arcano, un desbordarse sin que haya agua que acojamos dentro. Yo lo que quiero es esa melancolía dulce (es la palabra que más se me ha quedado, más que la tristeza que tanto acude) con la que el amante se sabe depositario de un fin: guardar los recuerdos, guardar los instantes. Y no se crea el lector que es un exhibicionismo imprudente: hay tanto cuidado en el contar, hay tanta belleza dentro de todos esos añicos del tiempo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;VII&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Son poemas pequeños los que Brezmes elige. Todo es pequeño, ajustado a una necesidad de que la brevedad (no diré que la concisión) encierre algo enorme, catedralicio. Mira el poeta con los ojos rotos por la pena, pero darían la impresión, si los viéramos, de que se empecinan en aliviar el llanto y buscar un paisaje que permita extender el cuerpo, depositar el alma, que es una cosa física, dura, palpable, con peso y medida. Creo más cosas: el alma es tangible. La poesía la vierte. Podemos ver al poeta si sabemos leer sus versos. Vemos (el verbo es legítimo) cosas que no veríamos si no las leyéramos. Aquí hago mención de algo que considero fundamental en la poesía: decir lo que no se puede decir, contar lo inefable, hacer que lo invisible comparezca, permitir que todas esas grandes palabras del mundo (tristeza, melancolía, pérdida, abatimiento, muerte) se contemplen con una brizna (es la segunda vez que empleo esa palabra) de esperanza. Al final, va a ser que el don es suyo, de la esperanza, del porvenir, de lo que todavía tiene que suceder y nos tiene en ascuas, expectantes, solícitos, hambrientos, sensibles.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;VIII&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Se muere uno de belleza. Despojado de cansancio, entregado sin tregua a la comisión de lo hermoso. Tardes felices en Venecia (El último vaporetto) en la que los barcos que se pierden duran más en la memoria que todos los que alguna vez nos sirvieron para recorrer lagunas, ríos, mares extraños, quizá olvidados. Engarzo con la cita que Brezmes toma de Piedad Bonnett: &quot;Lo terrible es el borde, no el abismo&quot;. Una de las cosas que más me ha gustado de este libro es su capacidad para conciliarnos con la belleza. A veces se nos escapa, no damos con la herramienta que la abre y nos la muestra. Estamos ciegos, las más de las veces. Solo abrimos los ojos cuando nos hiere el temblor de lo inédito, el barco que se aleja, el silencio distinto a todos los demás silencios (Todos los blancos, el blanco). Es esa facultad para no saber nombrar lo que nos emociona lo que rige este poemario. No dar con la nomenclatura, no tener que hacerlo. Se van acumulando los prodigios, se va recamando de amor la memoria. Y no es preciso distinguir un silencio de otro, un blanco del siguiente. Y está a mano &quot;la paciencia / de esperar a lo que llega sin nombrarlo&quot;.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;IX&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Dónde habremos sido felices, nos preguntamos. La savia ( Punto de lectura) circula por donde suele, conoce su travesía, vigorosa, dice el poeta, pero el ayer &quot;ya no es nuestro&quot;. Y entonces, si se nos pregunta, qué decir, cómo explicar la ocupación del tiempo, &quot;los lugares en donde nos amamos&quot;, tan hechos a convertirse en el mismo. También es de eso, del don de la felicidad, de lo que habla este de la tristeza. No es posible extirpar el uno del otro, la carne acariciada con esmero y de la entregada a la dura decandencia, a su destino irrevocable. Al final, siempre hay un final, a pesar del esplendor del trayecto, solo nos pertenece la vida vivida, la que se encarga de que podamos sonreír &quot;si alguien / al vernos tristes, nos pregunta&quot;.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;X&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aprecio una advertencia en el discurso invisible de todos los poemas: el de una especie de conferencia íntima, contada a unos cuantos elegidos. Como si se nos hubiese invitado a una celebración de algo. No sé exactamente qué motivo exacto la aliento. Probablemente lo sean todos. Cualquiera valdría. El de la bondad o el de la tristeza (tan repetida, tan inevitable) o el de algo parecido a la cercanía de alguien que te echa &quot;una mano en el hombro&quot; para que todo nos haga pensar en lo bien hecho que está. Un leve arrimo de amor. Un gesto sin alharacas. Una mano que comprende.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;XI&lt;/p&gt;&lt;p&gt;De llorar está hecho el ojo a lubricarse, a no caer en un secarral terco que no permita entender la variedad de las luces y el vocerío de los colores. (Lacrimosa). Se le da al ojo la cualidad de una entereza que no desea. Se gusta cuando muda la piel y se precipita en lágrimas. Le harán sentirse vivo. La xeroftalmia (gracias, Alfonso, por la palabra) intimida, más que otra cosa. Parece algo más grave, cuando no lo es. El ojo seco es una anomalía de la luz, incluso del corazón. Llorar cura, alivia, calma. Yo he llorado con frecuencia cuando la belleza me ha cruzado. No tanto por el dolor, que también, sino por la belleza.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;XII&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hay que saber estar tristes, explorar lo que lo triste ofrece hasta que se adquiere una especie de adueñamiento de esa bruma o de esa niebla o de esa nostalgia. He dado dos sustantivos físicos y uno abstracto, pero los tres son, en esencia, uno, y rescinden el comercio de la materia o del espíritu para poder manifestarse con ambos. Hay una tristeza que pesa como fardo. Una niebla que se cuela en el corazón. Una bruma que entenebrece el espíritu. (Nothingness) &quot;Y vivir así, sin más cuidado, / como el pájaro que cruza la tarde / y va zurciendo el cielo con sus alas / para que no se caiga&quot;. Es no caer lo que anhelamos. O incluso caer con lentitud absoluta, a sabiendas de que descendemos, pero sin la rotundidad ineludible del suelo. De confiar en la verdad del aire mientras caemos. De saber que se cae incluso cuando creemos estar siendo elevados, adquiriendo una facultad que no es la propia, la de volar a voluntad, la de danzar y, en la sublimación de la música, pensar que no habrá cansancio nunca y no tendremos que pisar la tierra y morir un poco. Qué de cosas cuenta Alfonso Brezmes, sin aparente retórica, despojado de barroquismos, resuelto en liviandades, en esas ligerezas que guardan enseñanzas profundas. Quién las quiere, se preguntará el lector. Vamos descubriendo el dolor conforme el dolor nos atraviesa. Como el pájaro al cruzar la tarde descubre que se acabará echando la noche y no verá la fronda del bosque ni los tendidos eléctricos. Dice el poeta preferir siempre lo pequeño (De vita levis). &quot;Como quien lleva un cazo ardiendo / o desiste un día de la infancia / de llevarse, cubo a cubo, el mar&quot;. Lo leve, añade, &quot;ir echando raíces en el aire / hasta reconstruir aquel jardín / que alguna vez llamamos con nostalgia, / para poder soñarlo, paraíso &quot;.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;XIII&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&quot;&lt;i&gt;Let&#39;s make Itaca great again&lt;/i&gt;&quot;. Qué lejos están los bárbaros, pero qué rápido avanzan. Es posible que hasta en la pérdida de lo que amamos atisbemos la pérdida de lo que somos. Uno frente al mundo. Qué pequeños parecemos.(Tan hermoso el viaje). Y lo que he reído al leer esa soflama brevísima. Como si solo algunos entendieran y hasta nos diese igual que todos la entiendan.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;XIV&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Qué delicado habrá sido escribir este libro. No caer en sentimentalismos, no hurgar en los lugares comunes, tantos hay. Ha tenido que lidiar con la dignidad del corazón, que a veces se corrompe o se lastima en demasía y no da de sí mucho tras herírsele. Ha conseguido algo maravilloso: dar a la tristeza un significado nuevo. Convencer (convencernos) de que de ella puede surgir una tristeza mejor, una que haya aprendido a manejarse en la vida y nos haya convidado a ver qué hay cuando solo hay tristeza. Claro que hay oscuridad en la tristeza: la hay en estos poemas, no es posible que no se persone con su negritud inaplazable, con su duelo, con su luto firme. Pero hay evidencias de que las escaramuzas de la luz prosperen y la liza (la de siempre, el bien sobre el mal, la claridad sobre las tinieblas) no acabe ni siquiera en tablas, sino que venzan los colores, la esperanza, ese fundar de nuevo el mar (Tríptico latino: Vanitas) sobre el lecho de las lágrimas.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;XV&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span face=&quot;&amp;quot;Segoe UI Historic&amp;quot;, &amp;quot;Segoe UI&amp;quot;, Helvetica, Arial, sans-serif&quot; style=&quot;background-color: white; color: #080809; font-size: 15px; white-space: pre-wrap;&quot;&gt;La tristeza es la ceniza cuando nadie recuerda el fuego. &lt;/span&gt;&lt;span face=&quot;&amp;quot;Segoe UI Historic&amp;quot;, &amp;quot;Segoe UI&amp;quot;, Helvetica, Arial, sans-serif&quot; style=&quot;background-color: white; color: #080809; font-size: 15px; white-space: pre-wrap;&quot;&gt;Duele más la tristeza que la muerte. El silencio es un mapa de la oscuridad. Hay que contar hasta cien con los ojos vueltos hacia adentro. Ahí el humo de las palabras, ahí el temblor con su muñeca rota. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;XV&lt;/p&gt;&lt;p&gt;(Utilidad de la noche) Para lo que sirve la poesía es también &quot;para pagar a plazos la muerte&quot;. Como si Novalis arreciase con algunos versos de sus himnos y tembláramos. Como si fuese verdad que nos pareciese &quot;pobre y pequeña la luz&quot;, que el sueño &quot;dura eternamente&quot;. Es también de eternidades este libro. Volvemos al tiempo, a su influjo. Hay que tener fe en el tiempo, en lo que hace con quien lo venera o con quien, inocente, lo ignora. &quot;Un día pasearemos juntos&quot;, vuelvo a citar el poema de Brezmes. Pide, no obstante, que el amor se vaya y corra &quot;libre&quot;. Escribir poesía (esta poesía, este urdir versos) es &quot;contar una verdad / que no existía antes&quot;. (Mentiras relativas). Se hace verdad al ser pronunciada. Se sustancia, comparece, íntegra, ineluctable. Al llorar, el poeta, crea el mundo. (Recreación). Las lágrimas son el grumo novicio, el primer asidero desde el que poder levantarse y tocar de nuevo el paisaje. Eso hace la poesía, eso nos regala. He tenido la sensación, conforme iba leyendo, que El don de la tristeza es un largo poema único. Está fragmentado, dividido en muchos poemas, pero son íntimamente uno solo, extendido. Parecería un monólogo, un recitado. Se advierte, déjenme decirlo, generosidad en ese volcado personal, en ese contar que, más allá de la literatura, se erige como un cántico noble, que se permite invitar a Sade, esa reina del pop (alguien dijo que un amor como el nuestro no duraría) o a Tarkovski o a los pájaros de barro de Manolo García o a Ulises o a Lars Von Trier de Melancholia o al Roy Batty de Blade Runner . Quien habla es un hombre del mundo. Alguien que sabe que ocupará el mundo y que el mundo le ocupará a él. Ese es el recado de esta partida de cartas con el lenguaje. Ha ganado él, ha dado con las palabras correctas, con las que erizan la piel e invitan a que le pongamos la mano en el hombro y sienta, en su devastación, un halo de ternura, un pequeño arrimo de esperanza.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Coda&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Lean este libro por cualquier razón que se les ocurra. Cualquiera vale. Si están felices o tristes, si sonríen o si lloran con frecuencia. Háganlo para continuar estando felices o tristes o para seguir sonriendo o llorando.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/feeds/5646387133824110620/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/32420824/5646387133824110620?isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/5646387133824110620'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/5646387133824110620'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/2026/08/el-don-de-la-tristeza-la-utilidad-de-un.html' title='El don de la tristeza / La utilidad de un cuenco vacío / Alfonso Brezmes'/><author><name>Emilio Calvo de Mora</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02670708838283480230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEglVcrOTjHx6He3O_p99GiVzo6sUKXXeOyoMbUsCJbcKL3xERDxd--_tQ1PoCBd0dcBXIO7bKT3Mh1RxVYMVkgnqJzM2wvBwBNa7_I531aBSzra6u3Otw7Nq_jyg4BbSA/s220/128063547_10225302750138315_3888922559777216097_o.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjjqx2xDPxEdO-SefF6F2Yit7Sgb68KKLhXtfgymk6R3OJArN68w3d2rfvkSUkJhQoWdal3AoeN8cY4OSS0Y3vpTvrDYrFzQqZSKiQRMrBugEeAtHqsbDQpqeNNyUW30ZbrGMtZPz_C8Suzp0u1lwzGJFnjx7I60HSvbWjGFWgbQ-n7TDegtpSy/s72-w360-h640-c/WhatsApp%20Image%202026-08-03%20at%2013.38.34.jpeg" height="72" width="72"/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-6628420370415802597</id><published>2026-08-03T13:21:45.288+02:00</published><updated>2026-08-03T13:21:45.288+02:00</updated><title type='text'>Costa Ballena</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiClKaZzGzsf0lCPlOIlzN2A0i8dFC_n3aevgS1BPvCfbZE4FuxLKMeK8tXGmeF6gt2qgskCihvtVJO6TETW9vniyemBPRt3bhm0V1YLQ-SU9RNPIzFMLzaDp97056kCYEie6Zs3hKgf4_vumjwUKO5UARP1Tk_iWSeO_cV9gni8i0qUsg08kkE/s935/762372923_10244821007402548_919045376901358252_n.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; data-original-height=&quot;935&quot; data-original-width=&quot;526&quot; height=&quot;640&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiClKaZzGzsf0lCPlOIlzN2A0i8dFC_n3aevgS1BPvCfbZE4FuxLKMeK8tXGmeF6gt2qgskCihvtVJO6TETW9vniyemBPRt3bhm0V1YLQ-SU9RNPIzFMLzaDp97056kCYEie6Zs3hKgf4_vumjwUKO5UARP1Tk_iWSeO_cV9gni8i0qUsg08kkE/w360-h640/762372923_10244821007402548_919045376901358252_n.jpg&quot; width=&quot;360&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&amp;nbsp;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;background-color: white; color: #080809; font-family: &amp;quot;Segoe UI Historic&amp;quot;, &amp;quot;Segoe UI&amp;quot;, Helvetica, Arial, sans-serif; font-size: 15px; white-space: pre-wrap;&quot;&gt;El horizonte, mar adentro, es una hucha millonaria. El cielo, un testigo ciego. La moneda de oro se pierde en el hondo azul. Se lo contaba a mis alumnos para que comprendieran qué es una metáfora. Yo todavía me lo pregunto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;background-color: white; color: #080809; font-family: &amp;quot;Segoe UI Historic&amp;quot;, &amp;quot;Segoe UI&amp;quot;, Helvetica, Arial, sans-serif; font-size: 15px; white-space: pre-wrap;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/feeds/6628420370415802597/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/32420824/6628420370415802597?isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/6628420370415802597'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/6628420370415802597'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/2026/08/costa-ballena.html' title='Costa Ballena'/><author><name>Emilio Calvo de Mora</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02670708838283480230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEglVcrOTjHx6He3O_p99GiVzo6sUKXXeOyoMbUsCJbcKL3xERDxd--_tQ1PoCBd0dcBXIO7bKT3Mh1RxVYMVkgnqJzM2wvBwBNa7_I531aBSzra6u3Otw7Nq_jyg4BbSA/s220/128063547_10225302750138315_3888922559777216097_o.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiClKaZzGzsf0lCPlOIlzN2A0i8dFC_n3aevgS1BPvCfbZE4FuxLKMeK8tXGmeF6gt2qgskCihvtVJO6TETW9vniyemBPRt3bhm0V1YLQ-SU9RNPIzFMLzaDp97056kCYEie6Zs3hKgf4_vumjwUKO5UARP1Tk_iWSeO_cV9gni8i0qUsg08kkE/s72-w360-h640-c/762372923_10244821007402548_919045376901358252_n.jpg" height="72" width="72"/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-5606146513594270049</id><published>2026-07-29T13:01:16.308+02:00</published><updated>2026-07-29T13:01:16.308+02:00</updated><title type='text'>Un recado</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s2&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;Hay que medir las palabras y luego volverlas a medir, esmerarse en la medida y luego pensar en si lo hemos hecho a conciencia, sin que falte una brizna de empeño, sin dejar que nos distraigan ni nos aparte de ese afán ninguna frivolidad a la que acostumbramos. Entrar así en la noche, buscar con fiereza su cobijo, razonar el tráfago del día, ingresar muy limpio en la dulzura del sueño. Y la noche lo alivia todo con su manto. Hasta procura palabras nuevas, hiladas unas con otras, embutidas en una frase que uno se empecina en recordar con diligencia y oficio, pero que no acude o acude rota, desmadejada, refractaria a que podamos registrar su fuste y su magia. Porque el lenguaje es una actividad en la que interviene la magia o el misterio. Anoche soñé, bendita ilusión, una trama de la que podría sacar un argumento para hilvanar un cuento. No daba para novela, salvo que la perseverancia extremara los cuidados y la historia, corta por necesidad, se dejara extender, permitiera que el motivo que la alentó (misterio, magia, incertidumbre) prosperara, adquiriese volumen, se impusiera la encomienda de envejecer. No ha sido así. He dejado cuatro apuntes. Uno de ellos me ha hecho envalentonarme para escribir lo que me fue contado. Aquí estoy organizando el caos. Tengo con qué armar la novela. La que empecé a urdir y se me resistía se quedará en un archivo en las tripas de la máquina. Tendré que volver a ella. Puedo decir que estoy determinado a alargar el sueño hasta que tenga doscientas páginas, trescientas.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/feeds/5606146513594270049/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/32420824/5606146513594270049?isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/5606146513594270049'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/5606146513594270049'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/2026/07/un-recado.html' title='Un recado'/><author><name>Emilio Calvo de Mora</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02670708838283480230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEglVcrOTjHx6He3O_p99GiVzo6sUKXXeOyoMbUsCJbcKL3xERDxd--_tQ1PoCBd0dcBXIO7bKT3Mh1RxVYMVkgnqJzM2wvBwBNa7_I531aBSzra6u3Otw7Nq_jyg4BbSA/s220/128063547_10225302750138315_3888922559777216097_o.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-3527916926330022896</id><published>2026-07-28T08:43:02.522+02:00</published><updated>2026-07-28T08:43:02.523+02:00</updated><title type='text'>Gun Crazy</title><content type='html'>&lt;div class=&quot;separator&quot; 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Su historia&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;s2&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleItalicBody; font-size: 17px; font-style: italic;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px;&quot;&gt;nace en una barraca y termina a campo abierto cuando la ley les acorrala y deben poner fin a una de esas locas historias de amor a las que solo un trovador ebrio y loco&amp;nbsp; podría poner música y añadir letra. La melodía es la pólvora y el ruido del Colt cuando percute la bala y esta avanza hasta que muere en un árbol, en un fósforo o en un cuerpo. El demonio de las armas vive también en el corazón de los amantes.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px;&quot;&gt;El amor fou, el loco, el depravado, el amor pintado con una venda en los ojos, ciego de verdad, insensible al mundo y a las leyes que lo gobiernan es el que carga las armas y el que las vacía. Lo hemos visto en muchas veces en una pantalla, leído en un libro, visto en la realidad, que es una pantalla y es un libro también. El cine está felizmente ocupado por demonios y por amantes endemoniados. El cine negro, en particular, acoge al mal con más ternura, lo trata de explicar y a veces, en ocasiones, lo consigue, aunque al final de la trama los malos caigan en un fuego cruzado o en una emboscada en mitad de un bosque.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; min-height: 22px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;De Annie, ruda como lija, y de Bart, delicado sin ambages, salvamos la escena en que sus destinos se cruzan de una forma ya inextinguible. Caso de que no creamos en la eterna salvación de las almas, incluso aunque estas vayan a pudrirse al mismo infierno, nos queda la bendita absolución por la belleza del amor que se profesan. Una belleza perversa, evidentemente, de más retorcido grumo que la que se estila en las novelitas rosa del diecinueve, pero de las que se incrustan más firmemente en la memoria. Uno prefiere siempre el caos. En el caos se explica mejor el mundo. El orden es una irrelevancia. No se trata de encontrar un razonamiento que explique la malignidad sino del irrefrenable vértigo de consecuencias que esa malignidad trae consigo y cómo la voluntad del bien, de una forma casi abstracta, se declara vencedora,&amp;nbsp; acompañando (previsiblemente) la caída del telón.&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; min-height: 22px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p3&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;La tira de fotogramas, ese fotomatón impagable, narra un mundo absolutamente fascinante. El del mal como un fogonazo que prende en el aire y se acuartela en quien con lo observa. A Bart, al espectador extasiado, el hombre prendado por la autoridad de las armas, que ve a una criatura&amp;nbsp; que las maneja con pecaminosa soltura, le sobreviene un irresistible subidón de feromonas. Es el tirón del apareamiento, la llamada de la sangre. Se aprecian a poco que nos acerquemos y observemos con detalle el aire percutido. Están ahí, en ese aire quemado, impregnándolo todo, izando su retorcida carga de veneno puro.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; min-height: 22px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p3&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;El cine negro es un fogonazo en sí mismo. La cara de Bart está sobrecogida por la emoción, por el deslumbre sin argumentos del enamoramiento o de la esclavitud de la sangre, viene a ser más o menos lo mismo. No uno acogido a la prudencia ni tampoco el que se estila en las novelas decimonónicas, austeramente consciente de las trabas de la sociedad, de su constante vigilancia, sino el enamoramiento telúrico, desesperado, emponzoñado ya de inicio, en el momento en que Annie saca los dos Colts y los agita en ese aire quemado, percutido, insensible, sexual. Luego todo se conduce increíblemente hacia la fatalidad de la niebla, de los pantanos en los que la oscuridad lo ocupa todo y el telón, esta vez sí, baja definitivamente.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; min-height: 22px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p3&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; min-height: 22px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; min-height: 22px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p3&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div&gt;&lt;span style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/feeds/3527916926330022896/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/32420824/3527916926330022896?isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/3527916926330022896'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/3527916926330022896'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/2026/07/gun-crazy.html' title='Gun Crazy'/><author><name>Emilio Calvo de Mora</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02670708838283480230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEglVcrOTjHx6He3O_p99GiVzo6sUKXXeOyoMbUsCJbcKL3xERDxd--_tQ1PoCBd0dcBXIO7bKT3Mh1RxVYMVkgnqJzM2wvBwBNa7_I531aBSzra6u3Otw7Nq_jyg4BbSA/s220/128063547_10225302750138315_3888922559777216097_o.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEje6SZJl_ZZ0VAaKDQlN3WiRYj5IAL0UHyBUi1itk1JukRX1e60YvOQkB4Nw0oJzpS_87liI2iT49zNEMrt42Km1hezqaeif_Zuv5O_2UTPh5GFgTWNeFSDdFnS-79e39ymdcP3wvTWw7trf3NcZNTZlx3Q-PsuCLmlTWTnJfiznmpzDOeyk4wt/s72-w640-h452-c/a.jpg" height="72" width="72"/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-6720721574230551427</id><published>2026-07-27T09:40:16.626+02:00</published><updated>2026-07-27T09:40:16.627+02:00</updated><title type='text'>Anthony Walter Burgess White</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;El tumor cerebral que le diagnosticaron a Anthony Burgess le daba un año de vida. Quizá algo más. La cosa es que el vaticinado óbito se demoró. El hecho de que sus finanzas no fueran muy boyantes le hizo conjurarse a escribir todo cuanto pudiera hasta que la enfermedad le apartase de este mundo. Pretendía que su mujer no pasara penurias y pudiese vivir holgadamente de los derechos de autor devengados de sus ventas editoriales. En ese año póstumo de su vida Burgess escribió cinco novelas. Tres años después del colapso, debemos decir del amago de colapso, Burgess produjo&lt;/span&gt;&lt;i style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt; La naranja mecánica&lt;/i&gt;&lt;span style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;, su obra absoluta y uno de los acontecimientos culturales más notables del siglo XX si consideramos también la interpretación cinematográfica que formuló Stanley Kubrick. Como a Walter White en Breaking Bad, la espléndida serie de Vincw Gillian, la enfermedad no llegó a pasarle factura. Bien al contrario, lo espoleó, hizo que la magnitud de su inspiración adquiriese relevancia sobrenatural. El cáncer de pulmón le hace invulnerable, codicioso, violento, anfetamínico. White deviene en Heisenberg. El dictamen quedó en un error médico, uno que no todo el mundo perdona fácilmente. A Walter White&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;le fascina el &lt;i&gt;carpe diem&lt;/i&gt; latino, se lo cree absolutamente y lo lleva a diario a la práctica. No importan los daños colaterales, no le hace perder el tiempo la observación de la sangre que ha ido derramando ni el dolor que ha causado conforme la trama va avanzando y ese carpe diem se va alojando placenteramente en su cerebro, administrándolo todo. El profesor de química da paso al narcotraficante desalmado. Burgess no configuró un alter ego, no facilitó el advenimiento de una criatura larvada, expectante a que las circunstancias mediaran y se produjera su entrada en escena: simplemente multiplicó su producción, vivió exponencialmente la escasa vida que, a decir de la ciencia, le restaba. Tradujo la enfermedad es estajanovismo creativo. Se impuso escribir por encima de todas las cosas. Hacer que la caja familiar tintineara. Es un propósito noble, quién puede decir lo contrario.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;De hecho, &lt;/span&gt;&lt;i style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;La naranja mecánica &lt;/i&gt;&lt;span style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;narra un mundo hiperbólico, excedido, convertido en una especie de parque temático donde campa a sus anchas la violencia, la ciega irrupción de la barbarie, la debilidad del sistema. Como la obra de Vince Gillian,&amp;nbsp; que también exhibe esa musculatura viril, esa construcción sublimada de la violencia, convirtiéndola en un pulmón por el que respirar cuando el mundo que conocemos y del que nos fiamos desaparece y surge otro, que es, en esencia, doloroso, hecho con malos jirones de tela sucia. Solo hay que mirar bien y descubrir quiénes son los drugos de Walter White, sus compinches en el delito, los&lt;/span&gt;&lt;i style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt; partners in crime&lt;/i&gt;&lt;span style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;. Seguro que al señor Burgess le hubiese encantado la serie. Ambos, personaje por un lado y autor por otro, evolucionaron, adquirieron recursos inéditos. Es el libre albedrío, la aceptación de que una especie de héroe irrumpa, de que esa heroicidad pueda corromperlos, en cierto modo, más en White que en Burgess. Ambos buscan una redención, no la misma, ni siquiera cogidas del mismo recipiente moral. A Walter White no se le mira con buenos ojos, aunque haya indicios de que no tuvo opción o de que no quiso tenerla y se gustó enredándose en un disfraz novedoso, el de antihéroe, el de autoridad de un mundo que no era el suyo. A Burgess se le mira con admiración: trabajó para que su primera esposa no pasara penurias, se encomendó ser otro, alcanzar cierta magnitud en el oficio que, a su pesar, no le hizo rico. La ficción no hace daño, escribí una vez.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhjoqqh28Z8zxbqBpdTNBkvAKTlWqxKsileg3BV0ur5D2p_fIKBpllmzI_0jzytcjBVc2SPF5Hh9r331IlxMrQzKZLaQFfRvxcONV24QVtSXXKzYg5T0GEouNZ-rTEaa2Q7FSQO6k4Gs23H4JB5UfzBNe3uFbP71JlMZxuRf_WiFZVWkErxCfsh/s649/walter-white-rejoint-le-casting-de-power-rangers-649.jpg&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; data-original-height=&quot;350&quot; data-original-width=&quot;649&quot; height=&quot;346&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhjoqqh28Z8zxbqBpdTNBkvAKTlWqxKsileg3BV0ur5D2p_fIKBpllmzI_0jzytcjBVc2SPF5Hh9r331IlxMrQzKZLaQFfRvxcONV24QVtSXXKzYg5T0GEouNZ-rTEaa2Q7FSQO6k4Gs23H4JB5UfzBNe3uFbP71JlMZxuRf_WiFZVWkErxCfsh/w640-h346/walter-white-rejoint-le-casting-de-power-rangers-649.jpg&quot; width=&quot;640&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;gdlr-blog-thumbnail&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: 100%; background-attachment: scroll; background-clip: border-box; background-image: none; background-origin: padding-box; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat; background-size: auto; border: 0px; caret-color: rgb(7, 7, 7); color: #070707; font-family: &amp;quot;Noto Serif&amp;quot;, serif; font-size: 16px; margin: 0px 0px 26px; outline: 0px; overflow: hidden; padding: 0px; position: relative; text-size-adjust: 100%; vertical-align: baseline;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #666666;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;background-position: 0% 0%; border: 0px; height: auto; margin: 0px; outline: 0px; padding: 0px; text-decoration-color: initial; text-decoration-style: initial; text-decoration-thickness: initial; transition: color 300ms, background-color 300ms, opacity 300ms; width: auto;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;background-position: 0% 0%; border: 0px; height: auto; margin: 0px; outline: 0px; padding: 0px; text-decoration-color: initial; text-decoration-style: initial; text-decoration-thickness: initial; transition: color 300ms, background-color 300ms, opacity 300ms; width: auto;&quot;&gt;&lt;a data-rel=&quot;fancybox&quot; href=&quot;https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2023/11/anthony-burgess.jpg&quot; style=&quot;background-attachment: scroll; background-clip: border-box; background-image: none; background-origin: padding-box; background-position: 0% 0%; background-repeat: repeat; background-size: auto; border: 0px; color: #666666; margin: 0px; outline: 0px; padding: 0px; text-decoration: none; transition: color 300ms, background-color 300ms, opacity 300ms; vertical-align: baseline;&quot; title=&quot;Muere Anthony Burgess con 30 años de retraso&quot;&gt;&lt;img alt=&quot;Muere Anthony Burgess con 30 años de retraso&quot; class=&quot;entered lazyloaded&quot; 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style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiBHFZWgQ8x3itthexuQKX9-sIwlmi6jZ9kJWdpdN9ldXRmTxdmx55mD_HqqS48YqZK03YGvJdk3KF2JahIp00Dw50sTw_f9GUBoNZEwy1KD-IYQ7xFPJY9x1ggFpb7iUpzIMIH5HJSB4dJwSDGEK43ynb475BEPpqhWlrnDZgkeIzP4ycIwNyC/s1600/6980480f-cad2-45c3-b5b9-d32842e7a6af.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; data-original-height=&quot;1600&quot; data-original-width=&quot;1230&quot; height=&quot;640&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiBHFZWgQ8x3itthexuQKX9-sIwlmi6jZ9kJWdpdN9ldXRmTxdmx55mD_HqqS48YqZK03YGvJdk3KF2JahIp00Dw50sTw_f9GUBoNZEwy1KD-IYQ7xFPJY9x1ggFpb7iUpzIMIH5HJSB4dJwSDGEK43ynb475BEPpqhWlrnDZgkeIzP4ycIwNyC/w492-h640/6980480f-cad2-45c3-b5b9-d32842e7a6af.jpg&quot; width=&quot;492&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;A Juan Ramón Mansilla, que los hizo ver el mar&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;El amor es un delirio sin nadie que lo observe. Allí la luz torpe, su jauría de sangre. Se oye el oro tenso del cielo abrirse como un corazón de pronto abandonado. Una vez vi declinar la nieve en el invierno de un caballo muerto. El amor, derrotado. La quietud del ocaso. Qué clausura el cuerpo, qué crujir de alas en el aire. Con qué disciplina la carne íntima con su silencio. También duele el corazón, su brújula para nadie, pero he aquí el día de todas las palabras. Hay un rumor de pétalos en dónde, un pequeño alboroto de hormigas alrededor del ojo del animal caído. Contemplan la ocupación de la muerte ajena. Comprenden la inminencia de la propia. Será morir vaciarse, será cegarse. Todas las hormigas ciegas indagan el heráldica del aire, advierten el arancel del tiempo, ven en el roto desquicio del caballo la negra escritura de un temblor antiguo que no obedece a la belleza ni a la verdad. Obedece a otro motivo, del que no puede saberse nada y al que no se le asigna un idioma que lo transcriba y nos haga comprender lo que sintió el caballo al ser ocupado por la blancura infinita del invierno. El tiempo es un delirio sin nadie que lo mida. Allí el correr ciego de la luz, su anhelo inefable. No hay quien sepa qués el tiempo, qué un caballo. El tiempo es aquella caligrafía de la infancia luego fiebre y vértigo y sed incontenibles. El tiempo de las grandes palabras no volverá jamás. Tenemos el caballo, la nieve, las hormigas. No esperes saber más. Espera, cree. Banal el saber. Fárrago terco, hondura que se ensimisma. Los caballos están hoy junto al mar. Trotan, anhelan la luz. Sienten un vago consuelo. Se oye alejarse al miedo. La nieve es un desatino de la memoria; la tormenta, un eco perdido en el invierno. &quot;Abrevan, nadan, cocean las olas, relinchan espuma&quot;.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/feeds/4183960310971592903/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/32420824/4183960310971592903?isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/4183960310971592903'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/4183960310971592903'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/2026/07/caballos-que-nadan.html' title=' Caballos que nadan'/><author><name>Emilio Calvo de Mora</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02670708838283480230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEglVcrOTjHx6He3O_p99GiVzo6sUKXXeOyoMbUsCJbcKL3xERDxd--_tQ1PoCBd0dcBXIO7bKT3Mh1RxVYMVkgnqJzM2wvBwBNa7_I531aBSzra6u3Otw7Nq_jyg4BbSA/s220/128063547_10225302750138315_3888922559777216097_o.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiBHFZWgQ8x3itthexuQKX9-sIwlmi6jZ9kJWdpdN9ldXRmTxdmx55mD_HqqS48YqZK03YGvJdk3KF2JahIp00Dw50sTw_f9GUBoNZEwy1KD-IYQ7xFPJY9x1ggFpb7iUpzIMIH5HJSB4dJwSDGEK43ynb475BEPpqhWlrnDZgkeIzP4ycIwNyC/s72-w492-h640-c/6980480f-cad2-45c3-b5b9-d32842e7a6af.jpg" height="72" width="72"/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-278581743402525887</id><published>2026-07-26T11:58:51.802+02:00</published><updated>2026-07-26T11:58:51.802+02:00</updated><title type='text'>La condición anfibia</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;span style=&quot;background-color: white; color: #444444; font-family: Georgia, Utopia, &amp;quot;Palatino Linotype&amp;quot;, Palatino, serif; font-size: 13px; text-align: justify;&quot;&gt;En el fondo de la piscina, buceando sin mucho estilo o sencillamente ejerciendo una apnea frívola, como de submarinista novicio, pienso en todo lo que hay arriba, por encima del agua; pienso en el ruido y en el caos de los que ahí abajo no tengo noticia alguna; pienso tozudamente, sin que nada me aparte de esa idea de pronto trascendente, en la realidad a la que pertenecemos y a la que rechazo, considerándola, como en un juego discreto, la ficción que a veces encuentro en los libros o en las películas. Se nos tendría que haber concedido una condición anfibia, aunque solo fuese para permanecer así, bajo el agua, perdido en uno mismo, contemplando la nada azul que desinteresadamente nos retiene. Si el dios en el que algunos creen hubiese comprendido algo de lo que se tenía entre manos, en ese instante molecular y pristino en el que abrió todos los prodigios y los repartió a destajo, en una epifanía de generosidad, habría dispuesto un sofisticado sistema de ventilación a la criatura recién alumbrada y la habría dejado elegir entre la tierra firme, el agua voluble o una mezcla alegre de ambas. No ha sido posible nada de esto. Por eso el búnker es el agua. Por eso acude uno a ese limbo accesible, levísimo, en el que discurre sin las ataduras físicas del aire, ingrávido y fiero, como una burbuja a la que de pronto se le hubiese (ahora sí) administrado la facultad de la inteligencia. Abajo (ya digo) no se piensa al modo en que se hace arriba. Todo el oxígeno del que nos hemos abstecido se reparte de una manera morosa por el cuerpo. No se da prisa, no se inquieta por llegar tarde a lugares a los que antes acudía con presteza. Y el cerebro, ah el cerebro, se concentra en sí mismo, en su función primordial, en pensarse. Como si el dios del que antes daba yo una pincelada creacionista, ahora pusiera su empeño único en hacer una especie de balance de sus actos y durante cuarenta segundos (el C&lt;/span&gt;&lt;i style=&quot;background-color: white; color: #444444; font-family: Georgia, Utopia, &amp;quot;Palatino Linotype&amp;quot;, Palatino, serif; font-size: 13px; text-align: justify;&quot;&gt;hesterfield&lt;/i&gt;&lt;span style=&quot;background-color: white; color: #444444; font-family: Georgia, Utopia, &amp;quot;Palatino Linotype&amp;quot;, Palatino, serif; font-size: 13px; text-align: justify;&quot;&gt; y la baja forma física me impiden acometer inmersiones de más fuste) dejase de ser Él mismo y fuese otro, de una naturaleza distinta, incapaz de comportarse como antaño, libre y resuelto, concentrado absolutamente en entenderse. Y seguimos a ciegas, sin brújula, sintiendo el peso del agua en la espalda, la responsabilidad del tiempo en la memoria. Se tiene más convicción en lo que odiamos que en lo que amamos. Hay una especie de sacerdocio de lo humano. Estamos solos, vivmos solos, morimos solos. Lo de nacer solos queda en una anécdota. Está el verano haciendo sus maquinaciones para que no me prodigue como suelo. No tengo ganas de escribir. Leo sin el entusiasmo acosrtumbrado. Veo películas con cierta cautela. Solo me apetece dormir, estar en el agua del sueño, sentir el peso azul del mar, que es un recuerdo de alguien que ni siquiera puedo considerar que sea yo mismo, quien ahora deja aquí un último apunte hasta que regrese a mi centro. Estoy por no escribir nunca más. Por no leer. Por dejarme llevar y que la apena dure hasta que de verdad me ilumine la luz del aire. Por darme la oportunidad de que todo comience de nuevo. Estaría bien zambullirse por primera vez. Sentir que los pulmones se declaran insolventes. Mantener la respiración. Pensar que no pudiéramos regresar a la superficie y la vida fuese únicamente esa estancia dulce en la que el tiempo no se parece al tiempo que se nos confió. Ser un dios momentáneao. Tener la inspiración de todos los dioses profesionales.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/feeds/278581743402525887/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/32420824/278581743402525887?isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/278581743402525887'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/278581743402525887'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/2026/07/la-condicion-anfibia.html' title='La condición anfibia'/><author><name>Emilio Calvo de Mora</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02670708838283480230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEglVcrOTjHx6He3O_p99GiVzo6sUKXXeOyoMbUsCJbcKL3xERDxd--_tQ1PoCBd0dcBXIO7bKT3Mh1RxVYMVkgnqJzM2wvBwBNa7_I531aBSzra6u3Otw7Nq_jyg4BbSA/s220/128063547_10225302750138315_3888922559777216097_o.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-5554554832037323914</id><published>2026-07-17T09:04:30.005+02:00</published><updated>2026-07-19T11:26:22.665+02:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="DIARIO DE UN ACTIVISTA MENTAL"/><title type='text'>El disco de Chet Baker salta</title><content type='html'>&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEipxl7Yv4v53DEWtzxY3hXNELQDxxuqL6nV6ScbNZ5Z-UqvGZEhNrduE3IL4wwpr0Ex-2QBNfx4dM_IZJl5e8qohHPmSe9Aw1zOwvEU6425dp92s5Es8Il7xHrWoJ5BurdvclIexw/s1600-h/claxtonbakerholl.jpg&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;figure aria-describedby=&quot;caption-attachment-47811&quot; class=&quot;wp-caption alignleft&quot; id=&quot;attachment_47811&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: 100%; box-sizing: inherit; display: inline; float: left; font-family: &amp;quot;Source Sans Pro&amp;quot;, Graphik, -apple-system, BlinkMacSystemFont, &amp;quot;Segoe UI&amp;quot;, Roboto, Oxygen-Sans, Ubuntu, Cantarell, &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;, sans-serif; font-size: 19px; margin: 2em 1.5em 1.5em 0px; max-width: 100%; width: 500px;&quot;&gt;&lt;figcaption class=&quot;wp-caption-text&quot; id=&quot;caption-attachment-47811&quot; style=&quot;box-sizing: inherit; margin: 0.8075em 0px; text-align: center;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/figcaption&gt;&lt;/figure&gt;&lt;p style=&quot;-webkit-text-size-adjust: 100%; box-sizing: inherit; font-family: &amp;quot;Source Sans Pro&amp;quot;, Graphik, -apple-system, BlinkMacSystemFont, &amp;quot;Segoe UI&amp;quot;, Roboto, Oxygen-Sans, Ubuntu, Cantarell, &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;, sans-serif; font-size: 19px; margin: 0px 0px 1.5em;&quot;&gt;La vida, al cabo, queda en novelita rosa de azares y causas y cuando uno abandona este mundo siempre resta un deudo o un primo segundo de Cáceres que abre tu casa y se lleva en una bolsa recia de rafia las Obras Completas de Benito Pérez Galdós o todas las sinfonías de Berlioz en vinilo, aunque lleves sin oírlas quince años o no hayas seguido la plétora galdosiana. Esa rapiña funeraria. Expolio o polvo. El expolio incivil como un cuchillo codiciando la carne. El polvo como un ejército apoderándose del patrimonio silente. El polvo, el implacable, no solo se come entonces al finado (ya se sabe, polvo eres…) sino también (ay) a sus discos y a sus libros, a su álbum de fotos y hasta a la corbata horterísima que gastaba en las bodas. La vida, tan puta, concita así en su finiquito a quienes, en vida, quisimos, nos quisieron o ninguna de ambas cosas, pero se arracimaron a nuestra vera de modo que parecían, en las distancias cortas, familiares, amigos incluso. Debiéramos legar la risa, pongo por caso. O la mala leche de los lunes a las siete de la mañana. El júbilo tal vez.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;-webkit-text-size-adjust: 100%; box-sizing: inherit; font-family: &amp;quot;Source Sans Pro&amp;quot;, Graphik, -apple-system, BlinkMacSystemFont, &amp;quot;Segoe UI&amp;quot;, Roboto, Oxygen-Sans, Ubuntu, Cantarell, &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;, sans-serif; font-size: 19px; margin: 0px 0px 1.5em;&quot;&gt;A mi amigo Pepe, que era un bonachón, le entrego una pizca de mala hostia, que falta le hace. A Juanito, tan arisco y cabroncete, mi talante, ya que fama tenía de bonancible y festivo. A Lola, mi don de gentes. La vida, insisto, cuando cesa, abre la pandora espléndida del saqueo. Sentimental, en algunos casos. Acude el hermano lejanísimo, el cuñado al que nunca tratamos y los hijos bastardos de cuando hicimos la mili en Burgos, que se traerán, a modo de distintivo, algunos rasgos genéticos inefables, para demostrar, por la cara, la parentela, la comisión de la sangre. Acuden pues todos, voraces y terribles, diplomáticos y cautos y, al tiempo, solemnes y tristísimos, a litigar unos cuadros, unas baldas con Homero y con Agatha Christie, un piso en la capital o un coche casi sin kilómetros que arrumbamos al olvido cuando ya nos satisfacía eso de ir de un pueblo a otro. Toda la felicidad (o toda la tristeza) estaba en el nuestro.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;-webkit-text-size-adjust: 100%; box-sizing: inherit; font-family: &amp;quot;Source Sans Pro&amp;quot;, Graphik, -apple-system, BlinkMacSystemFont, &amp;quot;Segoe UI&amp;quot;, Roboto, Oxygen-Sans, Ubuntu, Cantarell, &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;, sans-serif; font-size: 19px; margin: 0px 0px 1.5em;&quot;&gt;Habrá que convenir una legitimidad a este buitreo, perdónenme la palabra. La muerte da sus réditos y hay una maquinaria bien engrasada para amortizar las pérdidas ajenas. Flores, misas, lápidas, herencias. Hijos en Burgos. Todo se aviene a ser facturado, escriturado. A desgravar incluso. Caso de que haya una vida después de esta, estaría bien que el finado, en el mullido más allá, asista al patético espectáculo de la pitanza que su ausencia ha dejado. En lo que a mí concierne, me va a dar igual lo que el respetable haga con mis posesiones. Ah, aviso de que un disco de Chet Baker tiene la pieza once un pelín rayada. La trompeta se escora al piano y, al final, la canción parece, en lugar de tersa y algodonada, ruda y un algo perversa. Como la vida misma.&lt;/p&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/feeds/5554554832037323914/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/32420824/5554554832037323914?isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/5554554832037323914'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/5554554832037323914'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/2007/03/el-disco-de-chet-baker-salta.html' title='El disco de Chet Baker salta'/><author><name>Emilio Calvo de Mora</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02670708838283480230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEglVcrOTjHx6He3O_p99GiVzo6sUKXXeOyoMbUsCJbcKL3xERDxd--_tQ1PoCBd0dcBXIO7bKT3Mh1RxVYMVkgnqJzM2wvBwBNa7_I531aBSzra6u3Otw7Nq_jyg4BbSA/s220/128063547_10225302750138315_3888922559777216097_o.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-3658921708349561906</id><published>2026-07-16T11:06:37.099+02:00</published><updated>2026-07-16T11:06:37.099+02:00</updated><title type='text'>Bautismo</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;Despréndase de todo lo que sabe,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;borre los registros del corazón,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;piense en usted&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; 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style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;haga un acta somera de lo que acaba de ver,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;empiece por la luz,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;sienta su fiereza,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;siga con los árboles y con el agua&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; 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style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;no escatime un ápice de atención,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;todo está ahí por usted,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; 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font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;apártelo como quien rehuye el fuego,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;apreste la voluntad al delirio de los sentidos,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;imprégnese de júbilo,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;está a mano,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;no se le resistirá cuando lo anhele,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;convoque el numen secreto de las cosas,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;hágase a la idea de que todo lo que contempla&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;está ahí para que usted lo gobierne,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;siéntase hospitalario consigo mismo,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; 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style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;o cuando sienta abatirse el deseo,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;no flaquee, ni se amedrente&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;si la adversidad lo cerca y merma,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; 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style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;ámase por encima de todas las cosas,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;por encima de los demás y de los dioses,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;ámase con dedicación absoluta, sin merma ni desánimo,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;nombre al corazón albacea de sus sueños,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;no escuche discursos grises, ni los diga usted,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;lea panfletos de alegría, escriba&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;las jaculatorias del entusiasmo,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;diga las palabras exactas,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; 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style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;del que lo ha visto todo,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;que todo está por ver,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;la función acaba de empezar,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; 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style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;más luz acudirá&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;y con mayor festejo será suya,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;arrumbe el dolor&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; 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style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;y la tierra no sea firme,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;tenga la certeza&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;de que no habrá dos días iguales,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; 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style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;y que depende de nosotros que sea acogedor&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;o nos repruebe y haga sufrir,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;que venimos sin nada y marchamos sin nada,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;que la travesía es prestada,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;que al final nada es nuestro.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/feeds/3658921708349561906/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/32420824/3658921708349561906?isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/3658921708349561906'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/3658921708349561906'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/2026/07/bautismo.html' title='Bautismo'/><author><name>Emilio Calvo de Mora</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02670708838283480230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEglVcrOTjHx6He3O_p99GiVzo6sUKXXeOyoMbUsCJbcKL3xERDxd--_tQ1PoCBd0dcBXIO7bKT3Mh1RxVYMVkgnqJzM2wvBwBNa7_I531aBSzra6u3Otw7Nq_jyg4BbSA/s220/128063547_10225302750138315_3888922559777216097_o.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-1199052895240246133</id><published>2026-07-15T20:51:41.658+02:00</published><updated>2026-07-15T20:51:41.659+02:00</updated><title type='text'>Lorca vs Borges</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;span style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;Borges consideraba a Lorca un andaluz profesional, un poeta de rango menor, auditivo, visual, carente de la hondura intelectual que él exigía a la poesía, rebajada de ornamentación. No era algo que sostuviera con consideraciones estrictas, maximalistas, sino que todo su desafecto hacia la obra lorquiana era simplemente un desafecto hacia la poesía cromática, de estímulos plásticos. Tal vez esa imposibilidad suya de apreciarlo proviniese de su ceguera o de su&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&amp;nbsp;hedónica visión de los versos, juzgados según el placer que le daban. Lorca es un poeta pintoresco, sostenía. Supo el poeta granadino adaptar los procedimientos del surrealismo francés de entonces a lo andaluz. Reprobaba ese exceso de verbalismo, toda esa decoración sensorial. También miraba con sospecha que la fama de Lorca se hubiese acrecentado por haber sido fusilado. Su amaneramiento era insoportable, dijo en una de esas entrevistas en las que Borges se encantaba a sí mismo, aunque no aparentara en absoluto que lo primero era Borges, siéndolo, y que todo lo demás era irrelevante. Si sus ocurrencias, muchas o casi todas de orden metafísico, arramblaban con le idea de Dios, del que no entendía como podía ser uno y trino, cómo cohibirse a la hora de ningunear a una criatura suya. Lo de menos, para Borges, es que Lorca fuese un ser telúrico, un animal poético, un tótem arrollador, una especie de duende universal, encantador y con un don de gentes innegable. Me imagino que incluso la palabra duende no fuese del todo entendida por el poeta argentino. Lorca era el compromiso social; Borges, la negación de la contemporaneidad, la idealización de la eternidad. Por más que adore a Borges, no es adoración únicamente, creo que escribo por haber leído a Borges, creo que una parte de mí procede del Borges que he leído, no comparto ninguna de esas reflexiones. Probablemente rechazaba el histrionismo de Lorca, su folclorismo, lo cual no es sostenible cuando él mismo, en su etapa juvenil, fue un ardoroso defensor de las tradiciones populares, de todo lo que era genuinamente argentino. Mantuvo ese ardor doméstico hasta el final, por cierto. Hubo una cena en Buenos Aires, ciudad en la que Lorca, por su teatro, vivió algo más de un año, en la que coincidieron. Debemos imaginar a Lorca acaparando a todo el mundo, dando palique a diestro y siniestro, vendiendo su gestualidad, su palabra incandescente. Parece que la conversación en la mesa que compartieron trató de asuntos relevantes: los males del mundo, la decadencia de la civilización, el miedo al porvenir... Lorca tiró de chanza y dijo que estaba obsesionado con un personaje norteamericano sobre el que, a su juicio, recaía toda la culpa de esa barbarie incipiente. Borges estaría intrigado, supongo. Se preguntaría si se refería a sus queridos Whitman o Poe. Cuando Lorca citó a Mickey Mouse, Borges, ofendido por la chanza, irritado también, se levantó y se marchó. Su humor no alcanzaba esas frivolidades. Como Voltaire sentenció, hay amigos que nos acaban fallando o dejando, pero los enemigos son implacables. Borges abrió una lista de enemigos en la que Lorca ocuparía un puesto principal. Tampoco Borges, ahora que lo pienso, ya que hoy juega Argentina contra Inglaterra la semifinal de los mundiales de fútbol, se encandilaba con el deporte rey, del que decía que era una calamidad, un vicio “popular porque la estupidez es popular”. Hay ocasiones en que no sé si mi Borges debiera no salir de sus ficciones, de su Pierre Menard, autor del Quijote, de sus tigres, de sus espejos, de su literaturas germánicas medievales, de sus laberintos, de su Asterión, de su jardínes de senderos que se acaban bifurcando, de su Lugones y de sus griegos. Si mi Lorca debiera únicamente conocerse por su sentido de la tragedia, de la muerte, del caballo, del agua, del cuchillo, de la luna…&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px;&quot;&gt;Tal vez no deberíamos saber nada de los autores a los que amamos. Solo debiéramos leer, leer rendidamente, no querer ir más allá, no querer saber si eran diestros, demócratas, tímidos, heroicos, declarados seguidores de la música dodecafónica o de la gastronomía que abuse del picante. Si hoy ganara Argentina el partido de marras, enpieza en diez minutos, entra en lo posible, por cierto, a pesar de su dependencia de un jugador sublime, tendremos una cita más que deportiva el próximo domingo. Jugarán Borges y Lorca. Ellos se las apañarán para cerrar la liza abierta en una cena hace una tira de años. Yo quiero que gane Lorca, por supuesto.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/feeds/1199052895240246133/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/32420824/1199052895240246133?isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/1199052895240246133'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/1199052895240246133'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/2026/07/lorca-vs-borges.html' title='Lorca vs Borges'/><author><name>Emilio Calvo de Mora</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02670708838283480230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEglVcrOTjHx6He3O_p99GiVzo6sUKXXeOyoMbUsCJbcKL3xERDxd--_tQ1PoCBd0dcBXIO7bKT3Mh1RxVYMVkgnqJzM2wvBwBNa7_I531aBSzra6u3Otw7Nq_jyg4BbSA/s220/128063547_10225302750138315_3888922559777216097_o.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-2846086447645560825</id><published>2026-07-13T13:47:23.971+02:00</published><updated>2026-07-13T13:47:23.971+02:00</updated><title type='text'>Elogio veraniego de la esperanza</title><content type='html'>&lt;h2 style=&quot;text-align: left;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/h2&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hoy pensé en la esperanza. La estuve interrogando, se dejó, no impidió que la agobiara a preguntas, que la pusiese en un brete de no darme nunca más palique, pero respetó que le aplicara un tercer grado, que la agotara. No llegamos a ninguna conclusión. Ella se esmeró en contentarme; yo, en comprometerla. Quise, más que otra cosa, ver si podía contar con ella; si, llegado el caso, podría echarme una mano, hacer que lo malo que suceda no me afectara más de la cuenta y pudiese seguir con la rutina en la que me manejo. Estoy muy satisfecho con ella. Nos llevamos bien. Adoro que no flaquee y me abastezca de ocupaciones. No sabría qué hacer si no estuvieran. Se me harían enormes los días, me dolería el alma, me comerían las tinieblas. Lo bueno de hacer mil veces la misma cosa es que el desempeño en su ejecución es altamente satisfactorio. Actúa uno como un buen reloj suizo. Hoy mismo, echando los toldos de la casa para que no se nos incendie de flama, me alegré de que haya sol y de que haya toldos, de que el día se impaciente y anhele castigarnos con sus calores, de que tengamos con qué vencer su reprocahble costumbre. Pasa lo mismo con las interminables horas de la siesta en el verano. Yo pienso en Dios cada día. Le agradezco que exista la siesta. Antes de conciliar el bendito sueño, creo que él y yo nos miramos. Es un instante, una especie de mirada cómplice. De no disponer de la siesta, no sería persona, sería un fardo, una criatura menesterosa, un zombi de la vida. Prefiero restarle horas al sueño de la noche para que el diurno acude con todo su esplendor. Tengo la esperanza de que estos buenos hábitos no mermen. Hasta rezo (es un decir) para que el azar no me incomode en demasía y no tenga que sacrificar esas horas de idilio conmigo mismo (lo que me quiero, qué feliz soy) por la injerencia de algún imprevisto, una de esas cosas que requieren nuestra presencia consciente y no pueden anularse, ni siquiera aplazarse. Vuelvo a la esperanza, asunto de este arrebato: ojalá siga firme junto a mí, por qué habría de decepcionarme. Llevamos una vida entera intimando. Ella me da un hilo de alegría y yo aplaudo que sepa engañarme con tanto entusiasmo. Hasta los avatares desgraciados, juro que los hay, me duelen menos cuando pienso en lo cabal que es y en lo determinada que está en el oficio de no malograr ninguna de mis muy altas expectativas. Ahora me despido. Gracias por venir, por entrar en mi casa, por leer. Si no se me desgracia el futuro, comeré, recogeré la cocina y me dispondré a desvanecerme. Será una retirada breve, nada de lo que preocuparse. Suelo regresar con el ánimo robustecido. Se me verá en la cara.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/feeds/2846086447645560825/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/32420824/2846086447645560825?isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/2846086447645560825'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/2846086447645560825'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/2026/07/elogio-veraniego-de-la-esperanza.html' title='Elogio veraniego de la esperanza'/><author><name>Emilio Calvo de Mora</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02670708838283480230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEglVcrOTjHx6He3O_p99GiVzo6sUKXXeOyoMbUsCJbcKL3xERDxd--_tQ1PoCBd0dcBXIO7bKT3Mh1RxVYMVkgnqJzM2wvBwBNa7_I531aBSzra6u3Otw7Nq_jyg4BbSA/s220/128063547_10225302750138315_3888922559777216097_o.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-5106702936634061563</id><published>2026-07-12T23:56:00.000+02:00</published><updated>2026-07-12T23:56:00.191+02:00</updated><title type='text'>Reclamando el Día Internacional de las Estatuas Ecuestres</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;span style=&quot;background-color: white; font-family: &amp;quot;Source Sans Pro&amp;quot;, Graphik, -apple-system, BlinkMacSystemFont, &amp;quot;Segoe UI&amp;quot;, Roboto, Oxygen-Sans, Ubuntu, Cantarell, &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;, sans-serif; font-size: 19px;&quot;&gt;Dejó escrito Sánchez Ferlosio que a quien se erige en plaza su monumento ecuestre tiene muchas más posibilidades de que le hagan otro que el que no tiene todavía ninguno, pero son tiempos magros en esa exhibición de las personalidades del pueblo y no hay consistorio que rebaje las arcas con esas vetustas florituras populares. Se preguntarán los gerifaltes de la cosa pública a quién montar sobre el caballo y hasta si es preciso el concurso del noble animal y no convendría mejor cualquier otra rúbrica en piedra o en el material que se aprestara con más elocuencia al porte o a la fama del elegido para la posteridad. Al final, no hay ninguno que resista la acometida de las heces de los pájaros y es precisamente esa circunstancia, la de la excrecencia posada a modo de sombrero, la que termina por explicar la verdadera historia del agasajado, no siempre la más presentable ni siquiera la que levanta las pasiones y el orgullo de quienes las observan.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;background-color: white; box-sizing: inherit; font-family: &amp;quot;Source Sans Pro&amp;quot;, Graphik, -apple-system, BlinkMacSystemFont, &amp;quot;Segoe UI&amp;quot;, Roboto, Oxygen-Sans, Ubuntu, Cantarell, &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;, sans-serif; font-size: 19px; margin: 0px 0px 1.5em;&quot;&gt;Tiene su arrimo de épica (o de falta de ella) la forma en que el escultor dispone las patas del caballo: si están las dos delanteras levantadas es que el jinete murió en combate, si sólo una es que padeció las heridas de la guerra, pero no falleció a causa de ellas y, por último, si las tiene ancladas al suelo es que el deceso devino por causas naturales y no terció la batalla. Puede no ser cierto y esa disposición de las patas del equino sea entero capricho del escultor. El bronce que las yergue suele soportar el rigor de los siglos, pero no así la memoria de los reyes o militares para las que fueron erguidas. Con el declinar del caballo en la gesta de los triunfos desapareció la costumbre de los homenajes ecuestres, pero tampoco abundan en la actualidad las figuras de bronce o de cualquier otro material parecido. Los gobiernos no auspician que el maravilloso gremio de los escultores continúe fijando un símbolo para que la ciudadanía no olvide a sus héroes. Será que no los hay. Calladas gubias, cinceles muertos.&lt;/p&gt;&lt;figure aria-describedby=&quot;caption-attachment-51962&quot; class=&quot;wp-caption alignright&quot; id=&quot;attachment_51962&quot; style=&quot;background-color: white; box-sizing: inherit; display: inline; float: right; font-family: &amp;quot;Source Sans Pro&amp;quot;, Graphik, -apple-system, BlinkMacSystemFont, &amp;quot;Segoe UI&amp;quot;, Roboto, Oxygen-Sans, Ubuntu, Cantarell, &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;, sans-serif; font-size: 19px; margin: 2em 0px 1.5em 1.5em; max-width: 100%; width: 500px;&quot;&gt;&lt;img alt=&quot;&quot; class=&quot;wp-image-51962&quot; decoding=&quot;async&quot; height=&quot;333&quot; sizes=&quot;(max-width: 500px) 100vw, 500px&quot; src=&quot;https://www.entreletras.eu/wp-content/uploads/2026/07/Estatua-de-Felipe-IV-12.jpg&quot; srcset=&quot;https://www.entreletras.eu/wp-content/uploads/2026/07/Estatua-de-Felipe-IV-12.jpg 1600w, https://www.entreletras.eu/wp-content/uploads/2026/07/Estatua-de-Felipe-IV-12-768x512.jpg 768w, https://www.entreletras.eu/wp-content/uploads/2026/07/Estatua-de-Felipe-IV-12-1536x1024.jpg 1536w, https://www.entreletras.eu/wp-content/uploads/2026/07/Estatua-de-Felipe-IV-12-1200x800.jpg 1200w, https://www.entreletras.eu/wp-content/uploads/2026/07/Estatua-de-Felipe-IV-12-700x465.jpg 700w&quot; style=&quot;border-style: none; box-sizing: inherit; display: block; height: auto; margin-left: auto; margin-right: auto; max-width: 100%; vertical-align: middle;&quot; width=&quot;500&quot; /&gt;&lt;figcaption class=&quot;wp-caption-text&quot; id=&quot;caption-attachment-51962&quot; style=&quot;box-sizing: inherit; margin: 0.8075em 0px; text-align: center;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;box-sizing: inherit; font-size: 10pt;&quot;&gt;Estatua ecuestre de Felipe IV, Plaza de Oriente, Madrid&lt;/span&gt;&lt;/figcaption&gt;&lt;/figure&gt;&lt;p style=&quot;background-color: white; box-sizing: inherit; font-family: &amp;quot;Source Sans Pro&amp;quot;, Graphik, -apple-system, BlinkMacSystemFont, &amp;quot;Segoe UI&amp;quot;, Roboto, Oxygen-Sans, Ubuntu, Cantarell, &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;, sans-serif; font-size: 19px; margin: 0px 0px 1.5em;&quot;&gt;En consideración a la pertinencia de la memoria habría que reclamar un Día de las Estatuas Ecuestres, igual que hay uno para casi cada cosa, incluyendo en esa prolija y bizarra lista el Día de del Ascenso en Globo, de la Lógica, de la Hipnosis, de la Croqueta (es cierto, cae a mediados de enero, busquen si no dan crédito), de la Lepra, de Star Wars, de las Aves Migratorias, del Whisky (no le hago ascos), del Orgullo Friki, de la Sangría, de la Marmota (ese va en bucle), del Orgullo Zombie o del Pistacho. Reclamo desde esta humildísima columna un dis para las Estatuas Ecuestres. Lo reclamo “cuestre lo que crueste”, ustedes ya saben de quién me acuerdo. Habrá que abrir una cuestación popular, aunque sea de firmas, para que prospere esta no tan insólita petición, aunque sólo sea para que las palomas tengan donde exhibir sus evacuaciones, pero lo de Sánchez Ferlosio no admite discusión: Felipe III podrá tener cinco egregias figuras en ecuestre bronce, pero usted y yo no tendremos ninguna. No somos Marco Aurelio o Felipe IV o Pedro el Grande. Ni siquiera Gengis Kan. Quizá sea mejor. Con la moda actual de borrar el pasado, sea cual sea el repentino motivo, tardará poco en que las hordas reaccionarias las echen abajo o el mismo ayuntamiento que las izó decida convertirlas en escombro.&lt;/p&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/feeds/5106702936634061563/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/32420824/5106702936634061563?isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/5106702936634061563'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/5106702936634061563'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/2026/07/reclamando-el-dia-internacional-de-las.html' title='Reclamando el Día Internacional de las Estatuas Ecuestres'/><author><name>Emilio Calvo de Mora</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02670708838283480230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEglVcrOTjHx6He3O_p99GiVzo6sUKXXeOyoMbUsCJbcKL3xERDxd--_tQ1PoCBd0dcBXIO7bKT3Mh1RxVYMVkgnqJzM2wvBwBNa7_I531aBSzra6u3Otw7Nq_jyg4BbSA/s220/128063547_10225302750138315_3888922559777216097_o.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-7239485935865484730</id><published>2026-07-12T09:14:12.335+02:00</published><updated>2026-07-12T09:14:12.335+02:00</updated><title type='text'>Regreso del Capitán Trueno</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEisaU9A1bIW1Cdd9wBRawyg0LMlBAQkxBaiY5IcwlxN0EDpbWgumTnPG6D3HoMYBgR-BQm6WpZw2P3MNzPgViLYPFu4qprMhSvnqIfQayCEt-CJYvaDTGwhhqCnI8J6v1I1DJ2dQ2PonHhv8zF1U1HHVTWTGnOw2R2H08j3JCmGpWKK6nIU9fLv/s781/743876913_10244494889169796_7693866674139706534_n.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; data-original-height=&quot;781&quot; data-original-width=&quot;526&quot; height=&quot;640&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEisaU9A1bIW1Cdd9wBRawyg0LMlBAQkxBaiY5IcwlxN0EDpbWgumTnPG6D3HoMYBgR-BQm6WpZw2P3MNzPgViLYPFu4qprMhSvnqIfQayCEt-CJYvaDTGwhhqCnI8J6v1I1DJ2dQ2PonHhv8zF1U1HHVTWTGnOw2R2H08j3JCmGpWKK6nIU9fLv/w432-h640/743876913_10244494889169796_7693866674139706534_n.jpg&quot; width=&quot;432&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No sé de qué salva escribir, pero no puedo concebir una vida sin que me la cuenten, sin que otros escriban para que yo los lea. Cuando el volumen de lectura es brutal, no escribo. Prescindo de interferir en esa restitución metódica que proporcionan las historias ajenas, las que yo no controlo. De hecho se trata de una cuestión de orden y de principios. El escribir te da la libertad que no te proporciona casi nada en este mundo. No compongo música, ni pinto, ni me aplico en ninguna manifestación artística en la que no intervengan palabras. Insisto en decir que no hay nada parecido. Todas las cosas placenteras que ganan en esplendor a la escritura no alcanzan la satisfacción moral (o estética o intelectual) que te ocupa el alma entera cuando escribes, podría discutirse sobre eso. sobre cualquier cosa. Es curioso otro hecho: el de la convivencia entre el lector y el escritor, entre quien elige la opción de que le narren o el que se decanta por narrar él mismo o, en el peor de los casos, en el más doméstico y también triste, el de narrarse. Lo que ocurre cuando uno lee es que la soledad adquiere un sentido formidable. Escribir también embellece la soledad, la acaricia y la adora sin doblez alguna. No buscamos nada, no se desea escapar del mundo, no es ése el motivo que causa ese placer, ese amor puro. Uno entra y sale de la realidad cuando lee o cuando escribe. Entradas y salidas de duración variable. Recuerdo haber estado una noche entera leyendo de modo convulso, un poco enfermizo. Se me reprendió en casa, hace mucho tiempo de eso, el hecho de que castigara así mi vigilia, que la forzara a ese trasnoche libresco, que no tenía (a ojos de los que me censuraban) sentido alguno. Lo tiene, sí &amp;nbsp;lo tiene. La realidad, de la que no se huye necesariamente, está a mano y sólo el que ha metido su cabeza en un libro conoce la alegría que produce el regreso a lo real, a sus primores sencillos, incluso a su rudeza. Se sabe que existe un refugio, una especie de búnker, de patio privado, de sueño dirigido a placer por otro y volcado en nosotros. Nunca agradeceremos lo suficiente la existencia de que Robert Louis Stevenson escribiese La isla del tesoro o de que Robert Walser, antes de que le devorara la locura, dejase escrito Jakov Von Gutten, la novela que acabo de terminar hace poco más de una hora y de la que todavía no he salido, por más que me haya puesto un café en la cocina o de que haya estado hablando con mi mujer sobre lo que sucede hoy en la escuela. Los libros de verdad son los que se quedan adentro. No se tiene una propiedad perenne, pero están siempre ahí cuando les pedimos asilo, cobijo, la posibilidad de que nos permitan volver a ellos, aunque no los toquemos, ni recordemos fiablemente cada pequeña trama de las muchas que nos confiaron..&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A lo que no renunciamos es a esa posesión preciosa, no se sacrifica, no se canjea: en mi cabeza sigue existiendo el Capitán Trueno. Una parte considerable de todos esos recuerdos de la infancia está impregnados de sus aventuras. Las conozco, he vivido con ellas durante cuarenta años. Están a recaudo Goliath, Crispín y Sigrid. Ahora pienso en cómo la miraba. Sigrid, la reina de la isla de Thule, podría haber sido ese primer amor inalcanzable, la constatación de que yo deseaba ser el Capitán Trueno y poder acudir en su ayuda cuando, ah Víctor Mora, ah Miguel Ambrosio, me la raptabais, la metíais en aventuras y la salvabais al final del capítulo, cuando todo parecía que estaba abocado al desastre. Ésa es la herencia que he recibido: la imagen imperecedera de su arrojo &amp;nbsp;y de su belleza, las dos cosas juntamente. Nunca después una heroína parecida o, de haber existido alguna, sería de rango menor, llegada a destiempo, en esa edad en la que uno ya conoce el valor de la fantasía y la crudeza de lo real. La literatura, no necesariamente la Gran Literatura, sino la pedestre, la de escuchar las historias y recorrer el mundo a sus lomos, perdura con la misma intensidad que los recuerdos de lo que hemos vivido. No es posible separar un ámbito del otro. En cierto modo, cuando pienso ahora en los años en que empecé a leer a Cortázar, se me viene a la cabeza la Facultad en la que estudié y los amigos que me hice y ahí anda, de por medio, entrando y saliendo de la escena, la Maga, fumando Gitanes, escuchando a los demás, sin entrar al trapo mucho o, de hacerlo, entrando con fiereza. Tantos años después, sin que flaquee ese aprendizaje, sigue uno leyendo historias. Las desea con más ardor, las anhela con mayor empeño. Hay historias que no sé contarme, que no es posible que yo pueda escribirlas. De ahí que lampe por encontrar una voz que me las susurre. Da igual que sea el Capitán Trueno o Funés el Memorioso, Travis Bickle, La Maga, Dorian Grey, Frankenstein, Gregor Samsa, el coronel Kurtz, Peter Parker, el capitán Ahab, Dartagnan, Gatsby, el reverendo Harry Powell, Jekyll o Hyde, Scrooge, Luke Skywalker, Norman Bates, Rufus T. Firefly, Smiley, Holden Caulfield, Humbert Humbert con su Lolita, Romeo con su Julieta, Alicia, Alonso Quijano, Peter Pan, Atticus Finch, Sherlock Holmes, Sam Spade, Jane Marple, Justine, Buzz Lightyear, Shylock, Bonnie con su Clyde, George Bailey, Darth Vader, el inspector Closeau, Harry Callahan, King Kong, José Arcadio Buendía, Roy Blaine, Jack Torrance, el Jabato, Conan el Bárbaro, Indiana Jones, Drácula, Monsieur Hulot, Vito Corleone, Norman Bates, Thomas Ripley, Tarzán, el Doctor Mabuse, Nosferatu, Juan de Mairena, Jim Hawkins, James Bond, Lisbeth Salander, Stephen Dedalus, Phileas Fogg, Oliver Twist, Pennywise, Hercules Poirot, El Pequeño Nicolás, Pippi Calzaslargas, Pinocho, Montaigne, Robert l. Stevenson, Eddie el Relámpago, Funés el memorioso, Mickey con su Pato Donald, Scarlett O&#39;Hara, el profesor Tarantoga, Mycroft, Othello, Joel Barish con su Clementine, John Silver el Largo, George Kaplan, el Padre Brown o Íñigo Montoya, y me dejo tantos...Los personajes van y vienen, pero nunca se van. Se puede contar con ellos, se dejan querer y nos acompañan a menudo sin que tengamos que pedir que acudan. Somos una parte de cada uno. Ellos también nos construyeron.&lt;/p&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/feeds/7239485935865484730/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/32420824/7239485935865484730?isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/7239485935865484730'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/7239485935865484730'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/2026/07/regreso-del-capitan-trueno.html' title='Regreso del Capitán Trueno'/><author><name>Emilio Calvo de Mora</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02670708838283480230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEglVcrOTjHx6He3O_p99GiVzo6sUKXXeOyoMbUsCJbcKL3xERDxd--_tQ1PoCBd0dcBXIO7bKT3Mh1RxVYMVkgnqJzM2wvBwBNa7_I531aBSzra6u3Otw7Nq_jyg4BbSA/s220/128063547_10225302750138315_3888922559777216097_o.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEisaU9A1bIW1Cdd9wBRawyg0LMlBAQkxBaiY5IcwlxN0EDpbWgumTnPG6D3HoMYBgR-BQm6WpZw2P3MNzPgViLYPFu4qprMhSvnqIfQayCEt-CJYvaDTGwhhqCnI8J6v1I1DJ2dQ2PonHhv8zF1U1HHVTWTGnOw2R2H08j3JCmGpWKK6nIU9fLv/s72-w432-h640-c/743876913_10244494889169796_7693866674139706534_n.jpg" height="72" width="72"/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-2097363874572663314</id><published>2026-07-10T23:59:00.000+02:00</published><updated>2026-07-10T23:59:00.116+02:00</updated><title type='text'>Un paseo</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;span style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px;&quot;&gt;Algo sucede a lo que no sé dar asiento. &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px;&quot;&gt;Unos perros a lo lejos conversan sin que se sepa &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px;&quot;&gt;el desorden que les arrima a la discusión. &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px;&quot;&gt;La noche está ocupando la blanda extensión del día. &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px;&quot;&gt;La urgencia de la luz se obstina en desocupar su oficio. &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px;&quot;&gt;Esa hendidura dulce con la que el cuerpo se vacía. &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px;&quot;&gt;Unos grillos rivalizan con la música caótica de los ladridos. &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px;&quot;&gt;La iglesia al final del camino invita a que busque a Dios. &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px;&quot;&gt;De pronto lo escucho con torpe claridad. &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px;&quot;&gt;Me hace creer en la incertidumbre generosa de mi espíritu. &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px;&quot;&gt;Casi brama ahí adentro, pero distingo &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px;&quot;&gt;en el ruido que incesantemente produce&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px;&quot;&gt;grillos y perros. &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px;&quot;&gt;Ahí vamos a ciegas los dos, Dios y yo. Llevamos tiempo intimando. No sé quién se ha tomado más confianzas. E&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px;&quot;&gt;l tiempo discurre con pasmosa certeza&amp;nbsp; N&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px;&quot;&gt;o sabe uno nunca a qué atenerse. &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px;&quot;&gt;Si a la memoria disponible o al yermo &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px;&quot;&gt;caudal del porvenir. Regreso a casa después de haber caminado por el campo. Tengo que subir a la azotea y recoger la ropa. Doblarla. Guardar la que no precisa plancha, comprobar que la cocina está recogida, el lavavajillas terminado, ni platos, ni sartenes, ni cubiertos en el fregadero. Abrir el ordenador. Escribir el texto que he ido montando en mi cabeza. Habrá algún adjetivo que no pensara. No importará si fueron perros los que a lo lejos parecían conversar. Tampoco si anochecía o abría el día. Ni de Dios tendré nada fiable de lo que apropiarme para que no se maleen las palabras y no cumplan el cometido que les encomendé.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/feeds/2097363874572663314/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/32420824/2097363874572663314?isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/2097363874572663314'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/2097363874572663314'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/2026/07/un-paseo.html' title='Un paseo'/><author><name>Emilio Calvo de Mora</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02670708838283480230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEglVcrOTjHx6He3O_p99GiVzo6sUKXXeOyoMbUsCJbcKL3xERDxd--_tQ1PoCBd0dcBXIO7bKT3Mh1RxVYMVkgnqJzM2wvBwBNa7_I531aBSzra6u3Otw7Nq_jyg4BbSA/s220/128063547_10225302750138315_3888922559777216097_o.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-3365608057140364021</id><published>2026-07-09T10:30:00.000+02:00</published><updated>2026-07-09T10:30:00.175+02:00</updated><title type='text'>Una rendición </title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiusfTSQDVJI7Ls0nBtrMEFX8hdL7qOUN4o5w2o7U3ygCapKAIml3bygS1yAjoh4aH-rJur1yp26mmEyMdpVxAZ3MD0ALCN2LyWro4A1GGdUOcVdMcx8YanSq69Ok59cKm-dkVYn3rQtwz1r9dtFf1ZDGdmoPezlbqvP3f2htVbsU8yrsNVRVte/s1504/IMG_8425.jpeg&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; data-original-height=&quot;1504&quot; data-original-width=&quot;1133&quot; height=&quot;640&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiusfTSQDVJI7Ls0nBtrMEFX8hdL7qOUN4o5w2o7U3ygCapKAIml3bygS1yAjoh4aH-rJur1yp26mmEyMdpVxAZ3MD0ALCN2LyWro4A1GGdUOcVdMcx8YanSq69Ok59cKm-dkVYn3rQtwz1r9dtFf1ZDGdmoPezlbqvP3f2htVbsU8yrsNVRVte/w482-h640/IMG_8425.jpeg&quot; width=&quot;482&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; El superviviente, René Magritte, 1950&amp;nbsp;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div&gt;Ahí la sangre con su eco antiguo, con el temblor de la memoria, con la honda convalecencia del porvenir, con toda la elocuencia de la barbarie. De la escopeta que chorrea sangre de Magritte se queda uno con su disposición a perseverar. Con su coherencia inverosímil. Como si estuviese a la espera de que se la reclame de nuevo. Como si los muertos que ha ido escribiendo no contasen cada uno fuese el primero. No sabemos si los objetos tienen remordimientos. Si se avienen al reconcomio o a la desazón. Tenemos la idea de que no poseen voz que exprese el dolor al que puedan llegar. Está bien dolerse, saber que se ha obrado mal, consentir que algo se rompa adentro de uno cuando rompemos algo ajeno. Asombra, más que la escopeta con su sangre fértil, esa pared inocente, esa madera noble. Todo conduce a pensar en que no ha pasado nada realmente. Que no hubo un roto, una derrota de la vida, un llanto verosímil, pero el arma tiene alma, el dolor cunde, prospera, hace que se desdiga, que reniegue de sí misma, que anhele que alguien la haga trizas, que la estampe contra una pared o contra el tiempo. A su modo, se expresa. Ha dejado de ser una escopeta, ahora es otra cosa: un hombre que gime tal vez. El dolor no requiere retórica: se vale con su manifestación más sencilla, la del charco de sangre, la de la conciencia de pronto ensimismada, convencida de algo que únicamente puede ser contado con el vaciado de sus pecados. Todos son de la misma terca sustancia sin cordura. Fascina la depuración de la idea, su reducción a una elementalidad mayestática. Magritte ha escrito un cuento breve, uno de esos microrrelatos que, en pocas palabras, despachan un relato sólido. No sabemos tampoco quién es el superviviente que da título a la obra. Quizá se refiera a quien observa. Podría ser su propia sangre la que mana de la culata del arma. El cuadro es de una naturalidad que estremece. Toda la realidad estremece, por cierto. Eso lo sabía Magritte, que prescindía de la grandiosidad para reflejar su inquietud sobre la naturaleza misma de los acontecimientos, de esa realidad huidiza, a la que no siempre se puede encerrar en una idea. No hay nada que escandalice en lo que se ve: no se aprecia fehacientemente un destrozo, una evidencia del drama que se nos desea contar. Es tan solo esa sangre deliberadamente manumitida, exhibida con sobriedad, sin la dramaturgia de las grandes tragedias.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/feeds/3365608057140364021/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/32420824/3365608057140364021?isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/3365608057140364021'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/3365608057140364021'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/2026/07/una-rendicion.html' title='Una rendición '/><author><name>Emilio Calvo de Mora</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02670708838283480230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEglVcrOTjHx6He3O_p99GiVzo6sUKXXeOyoMbUsCJbcKL3xERDxd--_tQ1PoCBd0dcBXIO7bKT3Mh1RxVYMVkgnqJzM2wvBwBNa7_I531aBSzra6u3Otw7Nq_jyg4BbSA/s220/128063547_10225302750138315_3888922559777216097_o.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiusfTSQDVJI7Ls0nBtrMEFX8hdL7qOUN4o5w2o7U3ygCapKAIml3bygS1yAjoh4aH-rJur1yp26mmEyMdpVxAZ3MD0ALCN2LyWro4A1GGdUOcVdMcx8YanSq69Ok59cKm-dkVYn3rQtwz1r9dtFf1ZDGdmoPezlbqvP3f2htVbsU8yrsNVRVte/s72-w482-h640-c/IMG_8425.jpeg" height="72" width="72"/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-5982115481606870733</id><published>2026-07-07T21:05:41.052+02:00</published><updated>2026-07-07T21:05:41.053+02:00</updated><title type='text'>Darth Trump</title><content type='html'>&lt;div class=&quot;xdj266r x14z9mp xat24cr x1lziwak x1vvkbs x126k92a&quot; style=&quot;background-color: white; color: #080809; font-family: &amp;quot;Segoe UI Historic&amp;quot;, &amp;quot;Segoe UI&amp;quot;, Helvetica, Arial, sans-serif; font-size: 15px; margin-bottom: 0px; margin-inline: 0px; margin-top: 0px; overflow-wrap: break-word; white-space: pre-wrap;&quot;&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjv5EHidOGwUnN0LikIAyLiB39tami8cx3Fwxa5N5v9YseNVH7nhcLcdft8aLkZdnfPj7DQEftT_y2MoqW4lmXb5QwxSNKpc_dSzZV94KmYYYij_iuBrncj3hCgLNI2wz7U5HHHaaENVWCsH5Spa-08v4cdrVC96TNtrUlob8viPenihbQ1aSnL/s960/739616306_10244438109750346_5623182511029332227_n.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; data-original-height=&quot;540&quot; data-original-width=&quot;960&quot; height=&quot;360&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjv5EHidOGwUnN0LikIAyLiB39tami8cx3Fwxa5N5v9YseNVH7nhcLcdft8aLkZdnfPj7DQEftT_y2MoqW4lmXb5QwxSNKpc_dSzZV94KmYYYij_iuBrncj3hCgLNI2wz7U5HHHaaENVWCsH5Spa-08v4cdrVC96TNtrUlob8viPenihbQ1aSnL/w640-h360/739616306_10244438109750346_5623182511029332227_n.jpg&quot; width=&quot;640&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div dir=&quot;auto&quot; style=&quot;font-family: inherit;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div dir=&quot;auto&quot; style=&quot;font-family: inherit;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div dir=&quot;auto&quot; style=&quot;font-family: inherit;&quot;&gt;Lo malo de haber nacido Darth Vader es que luego no puedes quitarte la Estrella de la Muerte,  la respiración cavernosa y los problemas paterno-filiales. Uno nace con un fondo de armario, con una marca testaruda en el corazón o un tic ancestral en el ojo derecho, aunque el tesón modele esa herencia y haya puertas disponibles a las que acceder o de las que esperar que nos hagan ingresar en estancias confortables, en mentiras deseables y, una vez franqueadas, podamos deshacernos del traje o de los gestos o de todo cuanto ha sido invariablemente nuestro y haya sido difundido y sea del dominio público. Por eso siempre miramos igual a Kafka. No hay manera de que le imaginemos en una playa, en plan dominguero, leyendo la prensa, bebiendo cerveza de lata y echando un ojo disimulado a las concupiscibles mozas concurrentes. Poe es la absenta, los callejones oscuros, esa cara desgraciada y la primas enfermiza. Un Poe extraído de su Boston e incrustado en el alegre París de los veinte o en el San Francisco jipi es difícil de montar en la cabeza de quien lo haya leído a fondo y aprecie su decadencia y entienda que quizá sólo puede escribirse El gato negro o La caída de la casa Usher si has bebido mucho o has trasnochado en tugurios infames. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;x14z9mp xat24cr x1lziwak x1vvkbs xtlvy1s x126k92a&quot; style=&quot;background-color: white; color: #080809; font-family: &amp;quot;Segoe UI Historic&amp;quot;, &amp;quot;Segoe UI&amp;quot;, Helvetica, Arial, sans-serif; font-size: 15px; margin-bottom: 0px; margin-inline: 0px; margin-top: 0.5em; overflow-wrap: break-word; white-space: pre-wrap;&quot;&gt;&lt;div dir=&quot;auto&quot; style=&quot;font-family: inherit;&quot;&gt;A Darth Vader le tenemos un afecto que no es posible argumentar. Supongo que los afectos no precisan justificaciones. Provienen de edades pretéritas, se incrustan entonces y difícilmente se logra extirparlas. De ahí que este juego en el que la dama del parasol de Monet deja su sitio al caballero oscuro que ruge de venganza, poseído por el mal. Por otra parte, visto así, en esa actitud desenfadada y primaveral, Darth Vader no impone, no es el ser temible y cruel. Todo es cuestión de atrezo. Te quitan el casco y eres un don nadie. Se te ven las costuras en la cara, el resto de lo que fue un ser bueno, angelical. Te retiran la silla en el Despacho Oval y regresas a tu agujero podrido de odio. No creo que haya un restito de humanidad. A ese hay que condenarlo sin ambages. Lo de quitarle la silla y la vara de mando no es cosa fácil. Hay en su tierra mucho descerebrado censado. Y adláteres afuera, comprados,  asustadizos, advenedizos con probadas tragaderas.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/feeds/5982115481606870733/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/32420824/5982115481606870733?isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/5982115481606870733'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/5982115481606870733'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/2026/07/darth-trump.html' title='Darth Trump'/><author><name>Emilio Calvo de Mora</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02670708838283480230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEglVcrOTjHx6He3O_p99GiVzo6sUKXXeOyoMbUsCJbcKL3xERDxd--_tQ1PoCBd0dcBXIO7bKT3Mh1RxVYMVkgnqJzM2wvBwBNa7_I531aBSzra6u3Otw7Nq_jyg4BbSA/s220/128063547_10225302750138315_3888922559777216097_o.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjv5EHidOGwUnN0LikIAyLiB39tami8cx3Fwxa5N5v9YseNVH7nhcLcdft8aLkZdnfPj7DQEftT_y2MoqW4lmXb5QwxSNKpc_dSzZV94KmYYYij_iuBrncj3hCgLNI2wz7U5HHHaaENVWCsH5Spa-08v4cdrVC96TNtrUlob8viPenihbQ1aSnL/s72-w640-h360-c/739616306_10244438109750346_5623182511029332227_n.jpg" height="72" width="72"/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-4829905608549201934</id><published>2026-07-06T14:36:20.476+02:00</published><updated>2026-07-06T14:36:20.476+02:00</updated><title type='text'>Haaland </title><content type='html'>&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjqWmKYrqpxr2GcKA2BQCAtHANB27rgHAdZQZf6GN3MdSqAXJlOwNSdElx-euFkDR30EjUAuf5zLEfTbcEQxJ39b3NavNo0wsEMNe0Ym6t8f1beG6YWhX5Q8wN1hQPJEpLUn3fZg9GEGJNRRn5Mn4XcSZbQTmD0uM2UvJ1PalSN03keuyBrik95/s3840/7f3e5d60-74cc-11f1-a83d-c354d9be0694.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; data-original-height=&quot;2159&quot; data-original-width=&quot;3840&quot; height=&quot;360&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjqWmKYrqpxr2GcKA2BQCAtHANB27rgHAdZQZf6GN3MdSqAXJlOwNSdElx-euFkDR30EjUAuf5zLEfTbcEQxJ39b3NavNo0wsEMNe0Ym6t8f1beG6YWhX5Q8wN1hQPJEpLUn3fZg9GEGJNRRn5Mn4XcSZbQTmD0uM2UvJ1PalSN03keuyBrik95/w640-h360/7f3e5d60-74cc-11f1-a83d-c354d9be0694.jpg&quot; width=&quot;640&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Me apenó ver perder a Brasil. Mi memoria sentimental es más carioca que nórdica. Mi deseo fue que ganaran los pentacampeones, que ya no son lo que fueron, hace que no hay ni rastro de Zico, Romario, Ronaldinho, Pelé, Garrincha (cómo regateaba) o Pelé, el dios, el rey del fútbol, el tricampeón mundial. Fue un bicho nórdico el que los apartó de la corona. Se veía venir. La canarinha es una panda de mediocres, un simulacro de samba, un arrebato sin disciplina, puro talento, desborde y verticalidad, delirio sin argumentos. Lo de los noruegos fue perseverancia, planificación, programa, programa, programa. Quiizá tienen fe en Haaland, que es un cyborg, un robocop, un titán, un ser de otro mundo, un virus del que no se tiene vacuna, Thor con su mjörnil, el martillo de la mitología vikinga, el drakkar sin agua. Bastaron dos intervenciones, dos escaramuzas sin mayor urdimbre, para que la historia se desdijera, para que la épica brasileira se desmoronara y los que amamos el fútbol pensarámos que la memoria es un accidente, un souvenir, algo a lo que no debe hacérsele aprecio alguno. Lo de Brasil perdiendo anoche es una evidencia de los males del mundo. Brasil debería ganar siempre, salvo que se empareje con España y el corazón tiemble al tener que escorare hacia un bando. El jogo bonito es la alegría, el baile, la capoeira, Copacabana, Stan Getz soplando la chica de Ipanema para que Astrud Gilberto se prodigue en susurros dulces. Esta vindicación del fútbol es legítima. Me hace regresar a la época en que adoraba las virguerías de unos cuantos jugadores, el talento puro de unos cuantos elegidos. Daba igual que hubiese un equipo sólido que los asistiese: eran capaces de enmendar un roto con una coreografía en el área contraria, con un juego de pies inverosímil. No escatimo elogios a los noruegos (me encanta el salmón, anhelo viajar a ese país, ver la aurora boreal, perderme en la catedralicia comparecencia de un fiordo) pero no estuvo bien que viésemos una selección tan flaquita, de tan escaso desempeño. Ni Vini Jr, el tuerto en el reino de los ciegos, enmendó el descalabro. Así que me he hecho nórdico, noruego de pies a cabeza. Si no somos nosotros los que levantamos el trofeo, que sean los vikingos. Son los más entusiastas. Hacen cosas en las gradas que me parecen adorables. Viva Noruega, viva el salmón, viva la pragmática sin circo, la matemática severa, todo lo que no es fútbol, pero hace que se ganen los partidos. Y me quedo con ese ser extraterrestre, insensible, aunque sonría, El fútbol moderno será de iluminados como Haaland. Seres fríos, inalterables, cazadores que no se inmutan cuando no se tiran días sin saber dónde está el bosque. Al final, adquieren su presa. La derrotan, ponen el pie sobre su testa quebrada.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/feeds/4829905608549201934/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/32420824/4829905608549201934?isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/4829905608549201934'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/4829905608549201934'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/2026/07/haaland.html' title='Haaland '/><author><name>Emilio Calvo de Mora</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02670708838283480230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEglVcrOTjHx6He3O_p99GiVzo6sUKXXeOyoMbUsCJbcKL3xERDxd--_tQ1PoCBd0dcBXIO7bKT3Mh1RxVYMVkgnqJzM2wvBwBNa7_I531aBSzra6u3Otw7Nq_jyg4BbSA/s220/128063547_10225302750138315_3888922559777216097_o.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjqWmKYrqpxr2GcKA2BQCAtHANB27rgHAdZQZf6GN3MdSqAXJlOwNSdElx-euFkDR30EjUAuf5zLEfTbcEQxJ39b3NavNo0wsEMNe0Ym6t8f1beG6YWhX5Q8wN1hQPJEpLUn3fZg9GEGJNRRn5Mn4XcSZbQTmD0uM2UvJ1PalSN03keuyBrik95/s72-w640-h360-c/7f3e5d60-74cc-11f1-a83d-c354d9be0694.jpg" height="72" width="72"/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-8920997084673525153</id><published>2026-07-06T13:30:00.000+02:00</published><updated>2026-07-06T13:30:00.129+02:00</updated><title type='text'>Ser</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;Lo que importa es estar aquí, haber nacido, sentido, amado. Todo lo demás no debería ni contarse. Sin embargo, toda la literatura nace de un conflicto, se construye en la liza del bien y del mal. Esa armonía íntima, la de la bondad, la de la gratitud, se escribe con caligrafía pulcra, se dice con las palabras más sencillas. No se precisa alardear de nada. No interviene ningún veneno, ninguna constatación de que la sangre circula con miedo o con odio. Basta anhelar un paisaje y saber que ninguno que creamos a mano será el definitivo. Saber, no obstante, que la salvación no es algo a lo que secretamente aspiremos. Nos conforta el sagrado hecho de aprovisionarnos a diario de esa luz indecisa con la que el día proclama sus prodigios y sus tragedias. Es la perseverancia, ciega ella a veces, la que manuscribe el tráfago de ser. No hay verbo más hondo. Siendo, ya vale.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/feeds/8920997084673525153/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/32420824/8920997084673525153?isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/8920997084673525153'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/8920997084673525153'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/2026/07/ser.html' title='Ser'/><author><name>Emilio Calvo de Mora</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02670708838283480230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEglVcrOTjHx6He3O_p99GiVzo6sUKXXeOyoMbUsCJbcKL3xERDxd--_tQ1PoCBd0dcBXIO7bKT3Mh1RxVYMVkgnqJzM2wvBwBNa7_I531aBSzra6u3Otw7Nq_jyg4BbSA/s220/128063547_10225302750138315_3888922559777216097_o.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-90609430055615729</id><published>2026-07-06T12:34:00.028+02:00</published><updated>2026-07-06T12:34:00.028+02:00</updated><title type='text'>Comparecencia de un árbol</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;I&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;Al árbol muerto&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;lo agasaja de vértigo el aire.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;Un fuego sin cuerpo abraza&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; 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style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;ofrecida como un cántico.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;La desolación absoluta como un temblor.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;Ni la lentitud prospera.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; 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style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;ocupa la tosca materia de su talle,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;la memoria de su ensimismada&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;travesía sin centro.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;Será la lluvia la que apremie&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;su vocación de altura.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;La raíz es un misterio&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;del que no se hará evangelio.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;Una catedral en ruinas.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;Una religión sin un dios que la acune.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;Un templo del que solo perdure un altar.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;No tendrá quien se recree&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;en el eco roto del tiempo&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;ni en el antiguo solaz de su sombra.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;Hay un bullicio adentro.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;Consta su clamor, cunde&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;su anhelo de puro erguirse.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;Un árbol muerto&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;es un fracaso de todos los bosques.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;Las hojas lo desobedecen.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;Cuestionan la ciega velocidad de la tragedia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;Un árbol vivo.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;habla con su verdor futuro.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;II&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;Lo que al agua da el oficio de cauce&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; 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style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;Al aire se le desciñe la altura y roza&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;con su invisible manto la orfandad de la luz.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; min-height: 22px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;La ceniza es humo que corteja&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;al azul del cielo y al loco respirar del fuego.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; min-height: 22px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;Jadea el fuego, arde la luz, brinca&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;como un pulso de sombra el agua.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; min-height: 22px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;Gimen, agua, tierra, aire o fuego,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;cuando los abraza la providencia,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;pájaro sutil al que el vuelo obligara&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;a ocupar la brújula del tiempo,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;manantial ciego, si cuerdo, limpio&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; 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style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/feeds/90609430055615729/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/32420824/90609430055615729?isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/90609430055615729'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/90609430055615729'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/2026/07/comparecencia-de-un-arbol.html' title='Comparecencia de un árbol'/><author><name>Emilio Calvo de Mora</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02670708838283480230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEglVcrOTjHx6He3O_p99GiVzo6sUKXXeOyoMbUsCJbcKL3xERDxd--_tQ1PoCBd0dcBXIO7bKT3Mh1RxVYMVkgnqJzM2wvBwBNa7_I531aBSzra6u3Otw7Nq_jyg4BbSA/s220/128063547_10225302750138315_3888922559777216097_o.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-8534028776485204418</id><published>2026-07-05T22:00:00.000+02:00</published><updated>2026-07-05T22:00:00.173+02:00</updated><title type='text'>El futuro</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;span style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px;&quot;&gt;Le voy teniendo un afecto menor a las novedades. He aprendido a manejarme bien en la rutina, en su calor doméstico. Ni tenía antes argumentos exquisitos para disfrutar con ellas ni ahora los tengo para declinarlas. Tengo, en todo caso, vaivenes, una especie de querencia volátil hacia los asuntos que se improvisan, los que gobierna el azar y en los que uno no posee regencia alguna. Me incomodan cosas que antes me entretenían. Me atraen las que en otras ocasiones me enervaban. No poseo una idea exacta sobre si estas apreciaciones mías las comparten otros. Las tengo yo, las acepto como buenamente puedo y me voy acostumbrando, entre la perplejidad y la anuencia, a lo que va saliendo de este giro caprichoso de mis asuntos.&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;span style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px;&quot;&gt;K. observa que esa desafección es un indicio de que me hago viejo. No es cosa que me preocupe. Me insinúa chistosamente la posibilidad de que lea de nuevo El Quijote o de que juegue a la petanca en el parque, ahora que estoy jubilado. Envejecer, le contesto, es un signo de buena salud. Llevamos haciéndolo, cada cual a su manera, toda la vida.&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; min-height: 22px;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;Lo de la edad es una estadística, una convención numérica, un dolor inédito en el costado, una manera más de etiquetarnos. Convertidos en cifra, se nos controla mejor. Estamos últimamente al tanto de ese cómputo. Se envejece desde que el aire rasga los primeros pulmones. Todas las horas hieren, pero es la última (ay) la que mata. Los años cumplidos no me pasan factura o no al menos del modo en que debieran hacerlo. Salvo algunos achaques, que tenía también hace dos lustros, se me puede considerar sano. Más que la alopecia o que la barba sea blanca (las dos cosas se atienen a la estricta verdad) lo que se me antoja preocupante es esa debilidad mía que consiste en no saber a qué atenerme cuando dispongo de tiempo libre. No tener certezas absolutas sobre en lo que emplear las horas de esparcimiento. Es que yo me esparzo con desperpajo, sin que el veneno del aburrimiento se me envalentone y altere. Ocupo más en decidir qué hacer que en realizar lo que he dispuesto. Esa inconveniencia malogra una felicidad mayor. Ese contratiempo me indispone para acometer con mayor placer las cosas a las que me entrego, que son muchas y a las que confío para (como decía el poeta) elevar la cumbre de los días.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; min-height: 22px;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;Algunas de esas cumbres imponen. De ahí la necesidad de avituallarse bien por ahí adentro, de saber con qué alimentarse y en qué dosis administrar los venenos habituales. Tengo muchos. Los adoro a todos. No estar jamás contento con nada, declinar con poca renuncia lo nuevo, considerar que la rutina (la mía no es en absoluto gris, he aprendido también a decorarla) es una casa que me acoge y que aspiro a que me cuide cuando, ya en otra edad, más noble y provecta, encorvado, perdida en parte la memoria y ganado sin adjetivos el descanso, piense en qué gasté los años, cómo merecí el amor de los otros y el mío propio. Sobre todo me fijo en esto último, en si me quiero lo bastante o soy un descuidado conmigo mismo y me desatiendo en cuanto me distraigo. Cuento esto distraídamente, como si fuese de otro de quien cuento y me hubiese arrogado la facultad de mostrarlo al modo en que las narraciones transcurren y hacen personajes y los conducen a su antojadiza manera.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p2&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px; min-height: 22px;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;p1&quot; style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-feature-settings: normal; font-kerning: auto; font-optical-sizing: auto; font-size-adjust: none; font-size: 17px; font-variant-alternates: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-ligatures: normal; font-variant-numeric: normal; font-variant-position: normal; font-variation-settings: normal; font-width: normal; line-height: normal; margin: 0px;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;s1&quot; style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody;&quot;&gt;En ocasiones, cuando escribo, escindo esa realidad y la hago ficción. Por adiestrarme en la escritura. Por no cejar en su loco empeño. Ahora, recién retirado de mis obligaciones laborales, tengo todo el tiempo del mundo. Lo tenía antes, lo supe entender así, pero inicio una etapa ignota, todas lo son. Esta noche empiezo a escribir en serio. Me sale una novela por la boca. Tengo que registrarla.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/feeds/8534028776485204418/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/32420824/8534028776485204418?isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/8534028776485204418'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/8534028776485204418'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/2026/07/el-futuro.html' title='El futuro'/><author><name>Emilio Calvo de Mora</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02670708838283480230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEglVcrOTjHx6He3O_p99GiVzo6sUKXXeOyoMbUsCJbcKL3xERDxd--_tQ1PoCBd0dcBXIO7bKT3Mh1RxVYMVkgnqJzM2wvBwBNa7_I531aBSzra6u3Otw7Nq_jyg4BbSA/s220/128063547_10225302750138315_3888922559777216097_o.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-2897942183785935945</id><published>2026-07-04T10:56:10.727+02:00</published><updated>2026-07-04T10:56:10.727+02:00</updated><title type='text'>Faranga</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;Barragán es un hombre joven, soltero, abnegado, fuerte y hasta valiente; barragana, inconcebiblemente, es una concubina. El sombrero de copa y la bimba son la misma cosa. Resulta que derrelinquir es abandonar, desamparar también. La faranga es vagancia, molicie, asunto de haraganes, campo yermo y sin propósito. Una plétora es una enormidad de la que no siempre se tiene conocimiento ni alcance. Lo mulso es lo que empalaga. La memoria, cuando se sublima, en su esplendor, puede ser una acordanza. La anfibología se practica a diario, concurre su ambigüedad con voluntad o sin ella y solo se advierte por almas de conciencia semántica retorcida. Ir a lo mollar es desentenderse de la retórica: es vocablo de pragmático afán, veneno para los hipotáxicos. Me levanté hoy con la misma disciplina creativa de siempre. Escuché en la radio una de las palabras que he traído a este volunto. Me la quedé de inmediato. Quise, sin fortuna todavía, aplicarla en alguna conversación casual. Decir: este sábado es de faranga. Tener después la certeza de que hemos perdido el interés por el vocabulario. Usamos entre trescientas y quinientas palabras diferentes al día. Hay quien alcanza mil, mil quinientas. Nuestro acervo semántico pasivo puede llegar a las treinta mil. Hay noventa y tres mil entradas en el diccionario de la RAE. He conocido gente con la que bastaría usar cien, y alguna de esas cien precisaría un aclaratorio, una traducción. A mis alumnos les he enseñado combativamente a usar &quot;ósculo&quot;, beso. No hay alumno mío que no la haya escuchado en clase. Me he esmerado en hacer que se abran de orejas (prick up your ears) y no permitan que alguna de las palabras que escuchan o que leen sea pasada por alto. La primera vez que tuve noticia de ella fue en la liturgia de un párroco, no sé cuándo, debe hacer mucho, no soy de ir mucho a la iglesia, por fortuna o por desgracia, qué sabrá uno. El ósculo de la paz, que inspira afecto o respeto hacia quien lo recibe, pronunciaba el cura. Es posible termine reemplazando la faranga por el ósculo o lo mulso por lo derrelinquible. Lo de la faranga me sigue gustando mucho. Permitid que la abrace y me asista en gozos.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/feeds/2897942183785935945/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/32420824/2897942183785935945?isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/2897942183785935945'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/2897942183785935945'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/2026/07/faranga.html' title='Faranga'/><author><name>Emilio Calvo de Mora</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02670708838283480230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' 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plástico, las raspas del besugo, los huesos del pollo y el periódico de anoche en los contenedores soterrados, en mi pueblo han puesto muchos, se ve el pueblo distinto, el pueblo moderno, un contenedor soterrado dice más de un pueblo que una estatua de pablo neruda en una plaza, los poetas casi nunca merecen estatua en plaza salvo que, oh azar, oh delicado atropello de las horas, el poeta haya nacido a la vera de esa plaza, en la calle aledaña, en una casa de dos plantas, más bien humilde, donde la concejalía de cultura y bienestar doméstico ha construído un santuario turístico al que vienen frikis del verso endecasílabo, vienen en tromba, en autobuses de línea, leen a whitman, declaman capitán oh mi capitán, leen a rilke, todo lo que a me entrego se hace rico y a mí me deja pobre, leen a vuelaojo versos historiados, se asedian a versos mientras afuera la realidad se adensa en lluvia, dentro de la lluvia está whitman, está neruda, no sabemos qué vamos a hacer con las odas elementales, con los versos más tristes esta noche, podemos sacar la basura, depositarla sin protocolo en los contenedores soterrados, el orgánico, el de plásticos, el de papel, esta vez no llevo botellas, pero hay un contenedor verde chillón con una boca menudita por donde el cristal se abisma hacia una oscuridad ruidosa a salvo de de la luz y del fragor de los colores, las horas crujen ahí adentro como la ginebra en el cerebro, las horas duelen como un retrato de baudelaire, las horas en vilo del poeta en lo hondo, abriendo puertas, contando sílabas, destrenzando tramas, mi corazón va al supermercado, llevo en un bolsillo la lista de la compra, el detergente, la cerveza, el hielo, la leche, el suavizante, llevo en un bolsillo a bill evans, no sé cómo se puede ir al supermercado sin waltz for debby en el bolsillo, sin ese extracto de cinco minutos del cerebro tóxico de un genio con gafas de pasta, cara de matemático y pelo jim morrison antes del sacrificio, pero nada me satisface más que este festín de las palabras antes de ir a la cama, demorándome en un hilo, atendiendo otro que me llama desde dentro, emilio, ordena el caos, me dicen, las cosas importantes están en lo hondo, valen cuanto más hondo están, se desvanecen, se fragmentan, se mueren en la superficie, al oro del aire se van muriendo sin que podamos insuflarles un adjetivo, un verbo místico, éxtasis fonético, sublime polvo de letras, lo que whitman con su barba prehistórica, lo que neruda con su cara de profesor de latín, lo que baudelaire con su gesto esquizoide, lo que whitman, neruda y baudelaire sabían, el poeta conoce el ruido del universo, sabe de sus espasmos, ha sentido en el pecho el croar de las primeras ranas, ha apreciado el olor de la tierra primeriza tras el diluvio infinito, ve en los pasillos del supermercado secretas líneas de texto cósmico que los demás no ven, el ruido sin intención de los átomos de luz que nos embriagan de colores, el poeta está alerta, vislumbra lo que no está, lo inventa, un dios es el poeta, un dios nebuloso y responsable, el poeta no está en contradicción con el universo, es el único sujeto que no está en contradicción con la mecánica celeste, el poeta ve los arcanos, el poeta entra en un supermercado, saca del bolsillo la lista de la compra, cerveza, detergente, leche, todos los líquidos primordiales, lee los apuntes, la letra extraña, escrita aprisa, la caligrafía de la rutina está en las listas de la compra, es la rendición semántica de nuestra esclavitud en el mundo, uno escribe leche porque una botella de leche o dos o un pack de seis le espera como la noche espera al día, en el extravío de esta crónica de mis vicios me observo con detalle, me declaro ajeno, me miro desde lejos, no me conozco, no sé quién es quien escribe, el que encuentra las palabras conforme las teclea, el que hace años que no ve a su amigo juan porque no sabe dónde está juan, aunque piensa a menudo en juan, en los bares en san fernando, en la cerveza con mucha espuma, en los bocadillos de tortilla de patatas, en las historias del exterior que amenizaban las historias del interior, pienso en juan, pienso en maría jesús, pienso en maría del mar, que me recogía en el panda de un primo y me dejaba a pie horas más tarde, después de haber oído la música acuática de haëndel en un cassette sanyo muy viejo, en una cinta tdk muy vieja, en un piso de alquiler sin muebles casi, pienso en your song cantada en un jardincito urbano con antonio y con auxita, pienso en whitman leído en un ascensor, pienso en los paseos por san fernando cuando el mundo era frágil y veía pasar coches y buscaba y encontraba el amor en los bares, pienso en baudelaire, hace pocos días, en el bolsillo de mi abrigo de invierno, el bueno, la edición de las flores del mal que tradujo jacinto luis guereña y editó visor en ese negro mítico que ilumina los ojos de los buenos aficionados a la poesía, pienso en todas esas cosas que no están o que están a trompicones o que sólo están cuando uno hace un esfuerzo verdaderamente considerable para que estén, confío en mí mismo, confío en la memoria a la que le debo mi vida, ignoro qué sería de mí si me fallase, si de pronto se me fuesen muriendo los nombres, el menú interactivo del guión, las corrientes de aire en el piso de la calle de la biblioteca, beautiful girl en samarkanda,&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;background-color: white; color: #444444; font-family: Georgia, Utopia, &amp;quot;Palatino Linotype&amp;quot;, Palatino, serif; font-size: 17.6px; text-align: justify;&quot;&gt;&amp;nbsp;jack daniels en el chiringuito oyendo cumbias a la medianoche, va uno copiando en la lista de la compra el detergente, la leche, la cerveza, la mantequilla pero no puede ir copiando el afecto, la ternura, la sinceridad, el júbilo, en esas palabras grandes de homilía de la vida es donde está debby, la sobrina de bill evans a la que dedicó el vals que escuché anoche una vez más mientras regresaba a casa lentamente, demorándome en los escaparates, buscando prodigios en el aire, buscando a whitman en el claxon de la furgoneta que casi derriba a un motorista, julio&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;background-color: white; color: #444444; font-family: Georgia, Utopia, &amp;quot;Palatino Linotype&amp;quot;, Palatino, serif; font-size: 17.6px; text-align: justify;&quot;&gt;es una fiebre de metales metafísicos, mi amigo k. me ha pedido que deje de escribir textos automáticos, escribir por escribir, sin pensar, me dice que no es manera, él cuida esos detalles, exhibe un pudor del que yo carezco, me gusta exhibirme, presentarme a la espontánea audiencia, hablar de whitman, hablar de neruda, hablar de baudelaire, hablar sin otro objeto que ocupar el espacio en donde antes de que hubiese palabra únicamente había silencio, el moribundo silencio de los abrazos que se fracturan, el tiempo sin conciencia, las horas como un fardo, las horas sin rellenar de luz, las horas sin bendecir por ningún prodigio de esos que la belleza ofrece a beneficio de quien está atento y lo recoge, las horas infinitas del tedio vencidas por las horas infinitas de la alegría sencilla de ser feliz unos minutos al menos, somos custodios de una felicidad partida, buscamos a diario la luz entre la sombra del tiempo, somos la herida luminosa, el milagro paradójico, el despejador de incógnitas en el álgebra teológica, el astrofísico del alma, somos el beso nocturno, somos whitman tumbado en el centro exacto del universo, mirando arriba, mirando dentro, buscando arriba, buscando dentro, a k. no le gusta whiman por sencillo, no ve dentro, se deja confundir por el peso liviano de las palabras, por su aparente fragilidad, pero dentro de whitman está la clave del universo, la ecuación absoluta, el texto secreto, la llave antológica, dentro del poeta whitman está baudelaire, dentro de nerude está whitman, está baudelaire, está la poesía trágica y la poesía cómica, el verso que blande un grito y el verso que tutela una levísima caricia, estos alivios de sábados por la mañana, oyendo jazz, pensando en juan, en maría del mar, en bill evans, en los años sin fluido, en los años sin dinero en el banco, en los años rosados de paseos por la judería a la vuelta de los pubs gloriosos del centro, en los años de danza invisible, en los años de robert smith diciendo que los niños no lloran, en los años de la universidad frenética de la vida, jugando al billar en el cairo, inventando versos en la clase de pedagogía, comprando discos en simago, viendo fantasmas en los surcos, objetos muy livianos de belleza ectoplásmica, invisible al ojo desastento, sólo presente si te dejas conducir despacio, pienso hoy en juan, en whitman, en los países metálicos de la infancia sin libros, en toda esa adolescencia sin sobresaltos en la que pude descubrir al yo vigilante, al yo auténtico que luego, al correr de los años, deviene siempre un yo transeúnte, un yo caótico, el errático escribidor de insomnios, el amanuense febril que en las horas últimas del día se concede el inocente placer de creer que alguien afuera va a tomarse en serio lo que ni él mismo, ya lo advierte k., se toma, pero van los días pasando, los días en su vértigo, no sabemos lo que es el vértigo, lo que son las horas, las bebemos a sorbos grandes, las mordemos con entusiasmo, creemos que las podemos convertir en palabra, decía cortazar que el frío complica siempre las cosas, y en ese plan es uno feliz deseando menos, evitando el frío, buscando a debby en un vals, en la lista de la compra, en los códigos de barras, en el sueño, k. busca a debby en evans, me enseñó a descubrir el texto dentro debajo del texto, la melodía dentro de la melodía, el tiempo en el tiempo, el espejo en su hondura, pero ahora él se cierra, se aleja, huye, k. es un falso, eres un falso, le cuento, me mira, me analiza, sabe que le conozco bien, llevamos una vida juntos y hemos tenido las trifulcas juntas, alguna desavenencia, livianas frivolidades de dos que se condenaron a entenderse, la rutina del yo que se escinde y va al mundo solo y vuelve dolido, una especie de avatar, qué quieren que les diga, el avatar posible, los poetas nunca merecen estatua en plaza, la adquieren a lo mejor tarde, es posible, la adquieren a título póstumo, en el barrio en donde nacieron, con los vecinos mirando con orgullo, con todos los vecinos, los vecinos de izquierdas y los de derechas, los que creen en jesús divino y los que les pasan de jesús divino, los vecinos que no decaen nunca y los que están todo el día apesadumbrados, los poetas vuelven del campo con un racimo de versos bajo el brazo, con los pájaros que vuelven de otros países, con los pájaros benditos de las alas benditas, porque la poesía es un oficio bendecido y su aliento lo impregna todo, no sabriamos vivir sin la poesía, es quizá eso lo que hace que el mundo no se haya ido del todo a la mierda, que la poesía esté ahí, invisible, impregnándolo todo, aunque haya gente que no cree en la poesía, como hay gente que no cree en jesús divino, pero la poesía es un bien más alto que la creencia en un mundo superior porque la poesía ya es, en este mundo, no en ningún otro, un bien alto, uno de esos bienes nobles que pueden salvar al mundo del caos, pero el mundo va al caos de cabeza, me lo ha dicho hoy k, k tiene voluntos buenos, de los de copiar y no olvidarlos, el país va al caos, pero el mundo está ahí afuera, yendo al caos, nos estamos muriendo y no nos damos cuenta de que nos estamos muriendo, compramos la prensa, leemos las novelas nórdicas, bebemos café en las terrazas de los bares, pero el mundo se está desintegrando, ni siquiera hay un plan del gobierno, les viene grande el caos, no se les ha ocurrido convocar una reunión de poetas, poetas maximalistas, poetas minimalistas, poetas venéreos, muy lúbricos, muy salidos, poetas castos, pacatos, de una contención sobresaliente, juntarlos a todos y ver qué pasa, igual salen de la reunión con un par de ideas fantásticas, no sé, no entiendo yo de esto, pero me está viniendo esta noche ancho un párpado, otra vez el párpado de siempre, la realidad se obstina en contrariarme, se pone incómoda, como una mosca que se ha fijado en la bondad de tu piel, en la tersura de tu piel, en toda la formidable disposición topológica de tu piel y ha decidido echar las pocas horas que le quedan de vida dándote por el culo, excusen la grosería, no dejándote respirar, ahogándote, convirtiéndote en un ser despreciable, despotricando contra la mosca, la mosca, la mosca, la madre que la parió, yo tenía una mosca y la muy intrépida no se murió, danzaba como los esqueletos de saint-saens, como shakira en el carnegie hall, no sé si shakira ha estado en el carnegie hall, me imagino que importa que se llene, si la caja suena, las puertas se abren, el público aúlla, el público vibra, aullidos, vibraciones, cartas de amor, el caos, las tardes en casa, leyendo a baudelaire, pensando en ese retrato en el que da miedo, da miedo baudelaire, un miedo sin organizar, como de infante, como loco&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/feeds/1637419859658755527/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/32420824/1637419859658755527?isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/1637419859658755527'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/1637419859658755527'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/2026/07/como-loco.html' title='como loco'/><author><name>Emilio Calvo de Mora</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02670708838283480230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' 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Hay once consultas. Yo voy a la 9. Tenemos números y letras. Z7G6. B4G0. Tengo el O3O4. Lo de la polivalencia responde al modo en que cada uno de ellos va accediendo a la respuestas. Traigo cuatro preguntas. Ninguna es baladí.  La paradoja de la sala de urgencias es que la rige la lentitud. La de los números y las letras es que carecen de historia. No se sabe si son livianos o póstumos. Madre no dice nada. Está bien  llamar a los que esperan pacientes. Podrían haber sido más pulcros y elegido la forma ‘padeciente’. No existe tal vocablo, lo acabo de comprobar. Las etimologías son una prospección sutilísima en la epidermis de las palabras. La paciencia, que aludía originariamente al dolor o al sufrimiento, obtuvo un rango de una mayor hondura, casi una metafísica. Al paciente le concernía la entereza, cierto mansedumbre ante la adversidad. Como si su presencia trajese virtudes ignoradas, cualidades invisibles. Debe ser la polivalencia que define la naturaleza de esta sala. No doy con alguno de los usos para los que debieron imaginar que serviría. Los familiares miramos la pantalla blanca con esos números y esas letras que se suceden con inexplicable timidez. H5K5. Consulta 7. Un celador recita el nombre y los apellidos del enfermo. Por si no ha mirado la pantalla. Yo lo hago con destreza. Escribo, miro. Atiendo dos pantallas. También soy polivalente. Madre duerme en su silla de ruedas a mi vera. No se queja. Antes dijo: somos muchos. Antes: esto es el médico, no?. Aquí cunde la desesperación, eso advierto. Llevo desde las ocho, no hay derecho, dice la señora de al lado. Se escuchan conversaciones telefónicas. El manos libres es un chivato. Dile a la niña que no esté toda la tarde con la tele. Que ponga el aire. Que cansada. Que esto no tiene fin. Uno de mi edad lleva una hora con vídeos de Facebook. Se oye a un tipo en inglés y música como de circo. Hasta ha echado unas risas. Nadie le reprueba su falta de educación. Yo no tengo gana. Qué conseguiría. Raquel Ortega Luján, anuncia la celadora. Lo está repitiendo. Juan Alberto López López. No están. Igual se han impacientado. María Magdalena Vallejo Cortés. Sigue entrando gente. Gente de verde conduciendo sillas de ruedas con gente sin ánimo. No veo a nadie irse. La polivalencia es catedralicia. Esto es una estancia de la realidad en la que no rigen las leyes de la física. Tendrán que apremiarse o tendrán que habilitar una segunda sala polivalente. B9N6. Consulta 11. Pedro Sánchez Ortega. Se acaba de poner en pie. Dudo que yo me levante con tanta diligencia. Llevo unos días con un dolor en la espalda. Va solo Pedro. No tengo acompañantes, le ha dicho a la celadora. Hay males ocultos, vicios inapreciables. Si esto dura unas cuantas horas más, tendré que pedir una pulsera con mi nombre y solicitar que se me ausculte, por lo menos. Por si dan con algún malestar que se haya ocultado. Por si antibióticos. Por si observación. La pantalla está en blanco. No alerta, no es una pantalla, es otra cosa que no sé entender. Un silencio sin pixelar. Blanco. Crudo, intimidante. No sabes si tardará en activarse o ha perdido el brío y se está lamentando de sus acciones. Me queda poca batería. No soy previsor. Dejo de escribir. O3O4. Me toca.&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;background-color: white; color: #080809; font-family: &amp;quot;Segoe UI Historic&amp;quot;, &amp;quot;Segoe UI&amp;quot;, Helvetica, Arial, sans-serif; font-size: 15px; white-space: pre-wrap;&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/feeds/6200040891545152464/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/32420824/6200040891545152464?isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/6200040891545152464'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/6200040891545152464'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/2026/07/dice-la-pantalla-que-esta-es-una-sala.html' title=''/><author><name>Emilio Calvo de Mora</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02670708838283480230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEglVcrOTjHx6He3O_p99GiVzo6sUKXXeOyoMbUsCJbcKL3xERDxd--_tQ1PoCBd0dcBXIO7bKT3Mh1RxVYMVkgnqJzM2wvBwBNa7_I531aBSzra6u3Otw7Nq_jyg4BbSA/s220/128063547_10225302750138315_3888922559777216097_o.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-7579651641600874144</id><published>2026-06-30T11:49:26.338+02:00</published><updated>2026-06-30T11:49:26.339+02:00</updated><title type='text'>   nước /   Cuaderno de Vietnam / La música del asombro</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjY-tfn1HYjvZuUsHMZf_MSmKlDxGcZ7S2A6jUDQ4zFDq49i1FLx3S9OeB0gQuupxAtvk-H9EYi5nfQmynbb44FMb4WUI17TdMg7Wla7Scm4Fkrb8N9UBrYoS_l4e4ato07Ze0Gw3ghWGuS4xJsFf_W1IYJXz12vCsUd8Iliab-kgEelvPQ_Vhj/s2048/a0f55e6a-de2c-4a97-8411-49377124050f.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; data-original-height=&quot;2048&quot; data-original-width=&quot;1152&quot; height=&quot;640&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjY-tfn1HYjvZuUsHMZf_MSmKlDxGcZ7S2A6jUDQ4zFDq49i1FLx3S9OeB0gQuupxAtvk-H9EYi5nfQmynbb44FMb4WUI17TdMg7Wla7Scm4Fkrb8N9UBrYoS_l4e4ato07Ze0Gw3ghWGuS4xJsFf_W1IYJXz12vCsUd8Iliab-kgEelvPQ_Vhj/w360-h640/a0f55e6a-de2c-4a97-8411-49377124050f.jpg&quot; width=&quot;360&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No tener que haber estado en Vietnam para saber que Vietnam es la inminencia de algo que no llega a suceder, una especie de milagro imperfecto, una tentativa de milagro. Cualquier viaje entraña un acontecimiento inverosímil que consiste en retirar la costumbre y acoger la novedad, el extrañamiento, la bendita acometida de la perplejidad. Leer esta plaquette deliciosa de Juan Ramón Mansilla concita también el apremio de algo portentoso, se está (dejenme que me explaye) y no se está en la concurrencia de todas las maravillas que contiene, se advierte un pudor al andar el bosque de estas palabras, que sustancian el mero vivir o la credulidad absoluta al reconocer en lo vivido un don, un regalo que se nos hace (al autor, al poeta se le hace, también a quien lee) por la invitación al vértigo de tanto prodigio. Porque hay ríos, desiertos, ruinas, ciudades que &quot;trazan su propia errantía&quot; (Vuelo) y una triple puerta (Pagoda de Thiem Mu / Hue) con su atrio (no lo escribo yo, leo) que lleva al templo donde &quot;te descalzas, y rezas / ante la efigie de Buda. / Yo, por alguna razón, me siento a salvo&quot;. Y esa es la sensación que se tiene al acabar este colección de poemas nupciales (son más cosas). Yo me siento a salvo. Como si algo se me hubiese revelado y todavía pudiese hacer que durase su residencia en mi memoria. Porque luego se van las palabras, desaparece el brocal, la garganta, el fondo en el que el agua reposa y nos refleja. No he estado en el aeropuerto de Ho Chi Minh, no he visto un aguacero a través de los cristales, pero he vuelto de países lejanísimos (qué importa la distancia, al cabo) con gratitud infinita, con esa plenitud de quien se ha vaciado, preguntándome si &quot;soy el renacido, el purificado&quot;. Será todo cosa del &quot;nước&quot;, que es agua, en vietnamita. Nos bañamos en las aguas de un río inédito, sentimos el agua redentora, convocamos la gracia de la renovación.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;nước&amp;nbsp; (Cuaderno de Vietnam) es un viaje lírico que prescinde de la obediencia a plasmar una descripción paisajística (habiéndola)y se encomienda un trabajo de un mayor recado espiritual: imbricar el paisaje a quien lo observa, manumitir la mera transcripción de un orden (desorden será, por fortuna) para postularse como una especie de diario en el que el transcriptor se ensimisma y adquiere un don: el de la clarividencia, el de la perseverancia en registrar el caos y mecerlo, con arrobo dulce y pasional, en la generosa ubicuidad de lo maravilloso. Que el fuego deba estar dentro del árbol para que el ábol pueda dar a luz, que no puedan las ramas que frotamos arder, slavo que no haya fuego dentro del tronco, como decide contarnos el poeta con una cita de Khuong Viet, un monje vietnamita del siglo XI que escribía en chino, manifiesta con pulcritud el sentido de este libro, que no es otro que el de decir lo lo que ya estaba dicho, el de sacar la llama cuando no hay indicios de que prenda incluso. Eso hace Juan Ramón Mansilla, ilustre viajero, a partir de ahora: buscar &quot;los rizomas del tiempo&quot; (Vuelo), fluir como esos ríos por los que discurren hacia el delta las barcazas o &quot;el incienso de los templos&quot;. He disfrutado de esa delicadeza, que se precave de la rutina y acierta a dar con la pregunta exacta, la que no consiente que se cierre con una respuesta: &quot;¿Es igual un viaje a su destino? (Pagoda del pilar único). Quiere el poeta que su amada no se arrogue la propiedad de la sapiencia ni de la luz, sino que la prefiere permitiendo que los días maduren en ella (qué propósito más difícil, en él reside toda la filosofía) &quot;como una perla en su ostra&quot;.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;También conmueve que el libro haya sido traído desde el amor. Yo creo que todos nacen de él, pero a algunos se les adivina la plétora de indicios que los construye. Ese amor no es únicamente el estado del corazón, su brincar loco cuando se reconoce ahíto, cuajado de esa locura inasible que invariablemente maneja su espasmo: está la petición de que alguien &quot;tendría que tener piedad de la lluvia&quot;(Lluvia en Honi) o está la nomenclatura minuciosa de la botánica o de la cartografía o de la entomología o de la arquitectura. Un país se puede amar &quot;por losf rutos enormes de las yacas&quot; (Pagoda de Thiem Mu / Hue), por la brisa tejiendo su seda para entoldar las calles (Nocturno de Hoi An) o por los haikus de las ranas, de la luna, de las mariposas, de la sangre o del fuego. Un país es también un no-lugar, una especie de ensoñación que el visitante acepta con humildad y teme que la memoria deshaga y convierta en barro, en arena, en algo que puede pervertirse, desdecirse, alejarse. De ahí la escritura: ella crece del esqueje de los recuerdos, como ese árbol Bo o Bodhi (un ficus religioso) en cuya sombra Buda alcanzó la iluminación. Uno quiere esa luz continuamente. El poeta, por el consuelo de la palabra, no quiere despertar al viejo dragón que protege los templos: anhela tenderse junto a él, subir a la cima desde la que pueda contemplarse a sí mismo y sentirse a salvo. Y no es estrictamente un deseo de trascendencia, no ha venido el numen con su aliento de oro: más que otra cosa, es la mansedumbre, la necesidad de una vida más lenta, de un río que fluya sin estruendo, de una mujer a la que mirar como si ella misma fuese también un río y planeáramos cómo cruzarlo, si nadar en su cauce o dejarnos llevar por la corriente.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Este cuaderno compendia el viaje como transformación, pero no es un mero volcado sensorial, que lo es con colmo. Hay un libro que sucede después de que el libro (el viaje del autor, el que nos regala como lectores) concluya. Esa respiración que escuchamos es también la nuestra, ese flujo de ritmos y de metáforas ocurre inadvertidamente en el trajinar de nuestro mirar occidental, dura un tiempo. Creemos que podremos ver llover monzónicamente o que los huertos que rodean el pueblo son arrozales o que el yo, transverberado por las imágenes, ocupado por los olores, adquiere ecfrásticamente la certeza de que, en efecto, ha estado allí, ha visitado los templos, contemplado el discurrir moroso de los ríos, apreciado el tamaño interior de los mangos, la pitahaya, el albaricoque, el lichi, aromando las calles (Nociones de fruticultura junto al jardín botánico de Saigón), invitando a buscar &quot;úna única fruta&quot; &quot;libre de cumplir los mandatos&quot;: la prohibida.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No sabemos mirar, esa tara es nuestra. Se nos ha confiscado la paciencia, no acudimos a ella, prescindimos de la lentitud, hemos perdido la capacidad para encontrar la esencia de las cosas. Nos basta la epidermis, la apariencia, no el destello de su mismidad, no la verdad que tutela. Viajar es un ejercicio de desdoblamiento: una parte de nosotros codicia perderse, renovarse, dar con &quot;una luz más pura&quot; (Aereopuerto de Ho Chi Minh). Otra parte se queda en casa, expectante, cuidando de que el regreso no sea dramático y se puedan ensamblar los trozos separados. &quot;¿Cuánto tardan los recuerdos / en salvarse de nosotros?&quot; (Regreso /álbum de fotos). Descree el autor de que las imágenes puedan devolvernos &quot;la verdad de aquellos días&quot;. Algo pasó inadvertido, aclara el poeta. Acaba reinando, hostil o mansamente, la sensación de que &quot;no ha cabido la vida / en el cuaderno&quot;. Y debe decírsele a quien escribió que no es cierto, no del todo, al menos: cabe la vida entera, aunque se haya dejado atrás una circunstancia reveladora, un milagro ofrecido, pero al que no supimos aplicar con esmero la mirada. Queda un poemario de amor, múltiple ese amor. Juan Ramón Mansilla es el poeta recién casado, este es su diario visible. Habrá otro, inefable. Un cuaderno ágrafo. Una colección de poemas imposibles. Lo que al lector le satisface es haber viajado a Vietnam, haber tenido el privilegio de asistir a una representación sagrada. Como si hubiésemos estado sentados frente a todos los templos y se nos hubiera entregado algún secreto antiguo que, una vez escuchado y entendido, se difumina, se afantasma, se convierte en sombra, en una inminencia tozuda de algo que no puede expresarse.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;x14z9mp xat24cr x1lziwak x1vvkbs xtlvy1s x126k92a&quot; style=&quot;background-color: white; color: #080809; font-family: &amp;quot;Segoe UI Historic&amp;quot;, &amp;quot;Segoe UI&amp;quot;, Helvetica, Arial, sans-serif; font-size: 15px; margin-bottom: 0px; margin-inline: 0px; margin-top: 0.5em; overflow-wrap: break-word; white-space: pre-wrap;&quot;&gt;&lt;div dir=&quot;auto&quot; style=&quot;font-family: inherit;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/feeds/7579651641600874144/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/32420824/7579651641600874144?isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/7579651641600874144'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/7579651641600874144'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/2026/06/nuoc-cuaderno-de-vietnam-la-musica-del.html' title='   nước /   Cuaderno de Vietnam / La música del asombro'/><author><name>Emilio Calvo de Mora</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02670708838283480230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEglVcrOTjHx6He3O_p99GiVzo6sUKXXeOyoMbUsCJbcKL3xERDxd--_tQ1PoCBd0dcBXIO7bKT3Mh1RxVYMVkgnqJzM2wvBwBNa7_I531aBSzra6u3Otw7Nq_jyg4BbSA/s220/128063547_10225302750138315_3888922559777216097_o.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjY-tfn1HYjvZuUsHMZf_MSmKlDxGcZ7S2A6jUDQ4zFDq49i1FLx3S9OeB0gQuupxAtvk-H9EYi5nfQmynbb44FMb4WUI17TdMg7Wla7Scm4Fkrb8N9UBrYoS_l4e4ato07Ze0Gw3ghWGuS4xJsFf_W1IYJXz12vCsUd8Iliab-kgEelvPQ_Vhj/s72-w360-h640-c/a0f55e6a-de2c-4a97-8411-49377124050f.jpg" height="72" width="72"/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-6564570579293320503</id><published>2026-06-29T11:55:00.462+02:00</published><updated>2026-06-29T11:55:00.462+02:00</updated><title type='text'>Jazz / 23 / Ben Webster</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhAy-0B_k3aVzM8fNTwK7uTFcLp8bAxUs7eERbhncsZMdb4hJgY2hrEfSTqU3XS90VUGZ5fSf72cuXT4KDvIywj7Xn7RY0zAKf8CCDNOIH9YQe4LvV5dvhO1XrJ9lEK-Yya8BcPJs2T6ajmf7cQFSlpDsRsKy36bkJfFkG66DxOZzZYpUATsXF2/s2500/fApbzkhGSLlzEU6vSjYL-b9EwNE7tTjKiTy8awR5vkhH30Lil6iU6iGi20SqKDGdkiqPKXICCS-pjGJgQQWaqiyGkVpR0mzqQ6sEVy6__OAaQXb2_M9k9gjF9MON-J_uBGpvfSTP_NsRYSCArtWXUZH3qNvkcMSt2bAIPV6adkb4FsdM6crJbMyr8Ajlkjsu.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; data-original-height=&quot;1973&quot; data-original-width=&quot;2500&quot; height=&quot;506&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhAy-0B_k3aVzM8fNTwK7uTFcLp8bAxUs7eERbhncsZMdb4hJgY2hrEfSTqU3XS90VUGZ5fSf72cuXT4KDvIywj7Xn7RY0zAKf8CCDNOIH9YQe4LvV5dvhO1XrJ9lEK-Yya8BcPJs2T6ajmf7cQFSlpDsRsKy36bkJfFkG66DxOZzZYpUATsXF2/w640-h506/fApbzkhGSLlzEU6vSjYL-b9EwNE7tTjKiTy8awR5vkhH30Lil6iU6iGi20SqKDGdkiqPKXICCS-pjGJgQQWaqiyGkVpR0mzqQ6sEVy6__OAaQXb2_M9k9gjF9MON-J_uBGpvfSTP_NsRYSCArtWXUZH3qNvkcMSt2bAIPV6adkb4FsdM6crJbMyr8Ajlkjsu.jpg&quot; width=&quot;640&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;Qué grande es este señor: su música condujo mi bautismo en el fascinante mundo del jazz. Junto a Coleman Hawkins y Lester Young forman la trinidad del saxo tenor. &amp;nbsp;Ben Webster es el romántico por excelencia, el rey de la balada, el terciopelo en el aire, me dijo Juan Ramón Mansilla, el músico que dotó al instrumento de una voz casi humana. Hay que empezar con Hawkins: él puso al saxo tenor en el escenario, le dio solidez, densidad, autoridad corporal. Young era el músculo delicado de la melodía. Lo que trajo Webster al jazz es la conjunción de todas las tonalidades existentes: era fiero si se precisaba, ardoroso; cálido, untoso, como si el aire reclamara un susurro para manifestarse por el metal del saxo. Webster influyó en Stan Getz, en Dexter Gordon, en Sonny rollins, en Wayner Shorter, en John Coltrane. El saxofonista de Kansas City no revolucionó el fraseo, ni primó a la técnica sobre la emoción: escribió un nuevo patrón que miraba a las raíces (la espiritualidad, la intuición, el brío, la capacidad de conmover y de hacer que se muevan los pies en una misma pieza) y, al tiempo, proponía una encomienda (que algunos aceptaron), basada en respetar escrupulosamente el lenguaje de la melodía. Sofisticación, virtuosismo, ritmo, sí, pero con alma, como quiso también Dizzy Gillespie. Nació el subtone: esa respiración del saxo que parece mecida, acariciada, convidada a pronuanciar con infinito mimo las palabras más relevantes de la música. Parecía imposible que ese hombre con ese corpachón pudiera contener una humanidad tan delicada. Fuera del escenario, Ben Webster era, sin embargo, un tipo enérgico, disruptivo, peleón. Podía beber hasta caer al suelo y no perder la compostura, exhibiendo una afabilidad extrema, y también era conocido por su temperamento irascible, proviniera de estar ebrio o no.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;A Webster le dolió en el alma (la que había elevado al centro exacto de su oficio) que no se respetara su trabajo. Como a tantos, le tocó pensar en irse, en buscar nuevos aires, público nuevo, vida después de la vida conocida. A la muerte de las big bands - pongamos a final de los años cincuenta, luego volvieron, siguen aún- se empeñó en pasear su magisterio sonoro por todo el mundo. Tanto fue así que casi muere de pie, tocando Tenderly o Someone to watch over me o Pennies from heaven en 1973 en un club de la ciudad holandesa de Leyda. Dio tiempo a que el corazón se le parara en el hospital más cercano, en Amsterdam, seguro que a disgusto suyo. Fue enterrado en Copenhague, su residencia habitual. Qué feliz debió haber sido caer en el escenario, desplomarse en una octava o en uno de esos solos arrebatadores, susurrado, mecido, tan distinguible. Como otros músicos, su diáspora artística y comercial le hizo ciudadano danés y holandés. De todos sus discos, que son muchos, me quedo con Reunion blues, un sobresaliente repaso a los standards del jazz con la inestimable escolta de Oscar Peterson en el piano, pero en jazz no hay exigencias, ni rankings; tampoco el estimable, en otros géneros, estudio de influencias y de arraigo en listas de éxitos y en radio-fórmulas. Ben The Frog, la rana, Ben Webster, el músico de extraordinario sentido de la balada, capaz de enviarnos al cielo con el fraseo suave de unas líneas de Body and soul o Sophisticated lady, también era un musculoso heraldo del swing, de esos tiempos rápidos.&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;-webkit-text-size-adjust: auto; font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px; text-size-adjust: auto;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: UICTFontTextStyleBody; font-size: 17px;&quot;&gt;La vida precisa fidelidades absolutas, amores inquebrantables, ajenos al concurso gris de los días. Este señor que sopla su instrumento contribuye a la felicidad de este cronista de sus (muchos) vicios. Uno querría no haber escuchado nunca a Ben Webster y poder tener la oportunidad de abrirse de orejas para que su grandeza impregnara el aire y el corazón de quien escucha. El mío sigue prendado de su música.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/feeds/6564570579293320503/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/32420824/6564570579293320503?isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/6564570579293320503'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32420824/posts/default/6564570579293320503'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinepoesiajazz.blogspot.com/2026/06/jazz-23-ben-webster.html' title='Jazz / 23 / Ben Webster'/><author><name>Emilio Calvo de Mora</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02670708838283480230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEglVcrOTjHx6He3O_p99GiVzo6sUKXXeOyoMbUsCJbcKL3xERDxd--_tQ1PoCBd0dcBXIO7bKT3Mh1RxVYMVkgnqJzM2wvBwBNa7_I531aBSzra6u3Otw7Nq_jyg4BbSA/s220/128063547_10225302750138315_3888922559777216097_o.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhAy-0B_k3aVzM8fNTwK7uTFcLp8bAxUs7eERbhncsZMdb4hJgY2hrEfSTqU3XS90VUGZ5fSf72cuXT4KDvIywj7Xn7RY0zAKf8CCDNOIH9YQe4LvV5dvhO1XrJ9lEK-Yya8BcPJs2T6ajmf7cQFSlpDsRsKy36bkJfFkG66DxOZzZYpUATsXF2/s72-w640-h506-c/fApbzkhGSLlzEU6vSjYL-b9EwNE7tTjKiTy8awR5vkhH30Lil6iU6iGi20SqKDGdkiqPKXICCS-pjGJgQQWaqiyGkVpR0mzqQ6sEVy6__OAaQXb2_M9k9gjF9MON-J_uBGpvfSTP_NsRYSCArtWXUZH3qNvkcMSt2bAIPV6adkb4FsdM6crJbMyr8Ajlkjsu.jpg" height="72" width="72"/><thr:total>0</thr:total></entry></feed>