<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:blogger='http://schemas.google.com/blogger/2008' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6357007441821527558</id><updated>2024-02-08T11:20:45.743-05:00</updated><category term="Historias mínimas"/><category term="Ficción"/><category term="Quito"/><category term="Frankfurt"/><category term="Bremen"/><category term="Bogotá"/><category term="Guayaquil"/><category term="Huxley"/><title type='text'>El demonio de Laplace</title><subtitle type='html'>Historias mínimas</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://evernes.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default?redirect=false'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evernes.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25&amp;redirect=false'/><author><name>Juan</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00817495228057049092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjgRhmwzxzLeTgsWo95wPcxCsWKEV9hunZGFuZCsImrM8078FxjmD0x_LDLr0SI1nmDugGMriwzS_aMcFZPuwwhlT7zF2zzBCeM5ZPloUwHWWo3RUWPHnQt65hyZoipQg/s220/FullSizeRender.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>107</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6357007441821527558.post-152984808983570709</id><published>2021-06-13T10:32:00.000-05:00</published><updated>2021-06-13T10:32:08.840-05:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Bremen"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ficción"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Frankfurt"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Historias mínimas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Quito"/><title type='text'>juan</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;iframe allowfullscreen=&quot;&quot; class=&quot;BLOG_video_class&quot; height=&quot;266&quot; src=&quot;https://www.youtube.com/embed/_6HpI5i84w8&quot; width=&quot;320&quot; youtube-src-id=&quot;_6HpI5i84w8&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 200%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Quito parecía un pueblo fantasma. Era su cuarto día
encerrado, en confinamiento. Desde la ventana contempló la ciudad e intentó
imaginar la forma del virus, no podía tener la forma del spondylus. Mirar por
la ventana siempre había sido su mayor miedo. Lo hizo cuando se encendió el
Cern, el centro ocupado en hallar la partícula universal o la piedra filosofal,
según los alquimistas. Se levantó en la madrugada y con un vaso de whisky se
pasó casi una hora contemplando el cielo; era como si un agujero negro se
hubiera abierto, de esos que consumen galaxias y galaxias para convertirlas en
nada, en la partícula de Dios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 200%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;La imagen le devolvió a su infancia, a la casa de su tío
en Echeandía desde donde contemplaba el pueblo con su parque, iglesia y su
cine. A ese recorrido por un bosque tropical hasta llegar a la cancha de fútbol
y después bajar a la tienda donde compraba un helado de esos hechos en bolsas
de plástico. Su tío siempre le reservaba la mejor habitación, en el fondo
siempre fue un consentido. Ahí comenzó a leer las revistas de Kalimán que
conservaban sus primos, porque en la casa no había televisión ni nada que se le
pareciera, solo un mesón de madera en una gran sala con un bote de cristal
lleno de ají, una hamaca y una radio. Siempre que iba de vacaciones llegaba en
la madrugada y había un seco de gallina hecho en cocina de leña y un bote de
ají en el centro de la mesa. Ahí comía con su tío que debía salir a cuidar su
finca, con machete en mano. Durante el encierro intentó recrear esa cocina de
leña en la parrilla de su patio. Hizo un risotto con alcachofas y un &lt;i&gt;steak ribs&lt;/i&gt; bañado en hierbas, como
cuando con su tío y sus primos iban a campechar, a buscar esos pescados que se
pegan a las piedras después de una crecida del río tras una gran tormenta, y
encendía la fogata para hacer un caldo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 200%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Ahí aprendió a amar el olor del campo, el sonido del río,
las lagunas halladas en los lugares más imprevistos donde jugaba a ser Robinson
Crusoe; después de todo Daniel Defoe siempre le había intrigado, tal vez más
que Dostoievski. Es la historia de la soledad y el abandono, de las ganas por
dejar de sobrevivir, aunque la historia diga lo contrario.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 200%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Ese maldito yo, decía Cioran. ¿Cuándo pasó? Tal vez
cuando un virus desconocido le infectó la pierna; parecía que iba a taladrarle
el muslo. Su tío hizo una incisión y después de sacarle toda la peste le metió
un clavo a fuego vivo. En esa época todavía no conocía que con whisky se podía
soportar ese dolor. Eso lo conoció solo años después cuando volvió de Europa y
tiro sus maletas llenas de libros y botellas de vino en el piso. Por la
ventana, otra vez la ventana, contempló la piscina seca, desolada, donde alguna
vez hubo gente que sacaba sus sillas para soportar el frío. Contempló la
decadencia que le llevó a escribir Divorcios. Lo supo cuando ella llegó y
rebuscó en su basura y al ver las botellas de whisky vacías se sentó en el piso
de la cocina y comenzó a llorar. Tal vez haya sido el mayor acto de amor que
haya visto en su vida. Así comenzó su nuevo divorcio que terminó en un
acantilado en las playas de Same. No me vas a dejar, le dijo. Y ella se fue para
siempre una tarde cualquiera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 200%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;En la madrugada solo se escucha el ladrido de los perros
en Quito. Ya ni siquiera los ovnis llegan a su ventana. De vez en cuando pasa
un helicóptero. Las existencias de whisky están por agotarse y pese a su
cansancio está dispuesto a levantarse como el personaje de Mank, la historia
del libreto de Orson Wells que se hizo con un Oscar en una extraña ceremonia
donde Antonhy Hopkins olvidó su historia de caníbal gracias al alzheimer, el
maldito olvido. Los colibrís siguen deambulando felices con las gotitas de
vodka agregadas al agua azucarada; hasta montaron un nido en su patio donde se
reproducían como conejos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 200%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;El ulular de las sirenas en la ciudad le recordó que
debía publicar Divorcios.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpFirst&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 7pt; font-stretch: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; line-height: normal;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Y
por qué estás despierto? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 7pt; font-stretch: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; line-height: normal;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;No
lo sé, tal vez porque duermo poco. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 7pt; font-stretch: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; line-height: normal;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Y en
pocas palabras, ¿por qué estas despierto?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 7pt; font-stretch: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; line-height: normal;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Tal
vez porque no me gusta dormir. Intento terminar una novela. Es la historia de
mis hermanas. Ellas me hicieron lo que soy. También Jacinto por quien soy el
que soy y Milton al que se quieren parecer todas mis hermanas. Es su ídolo. El
papá ido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 7pt; font-stretch: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; line-height: normal;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Pero,
¿por qué estas despierto?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 7pt; font-stretch: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; line-height: normal;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Por
pereza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 7pt; font-stretch: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; line-height: normal;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Y quieres que te entienda?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 7pt; font-stretch: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; line-height: normal;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;No.
Estoy esperando a Godot.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 7pt; font-stretch: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; line-height: normal;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Y por
qué vuelves a los lugares comunes?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 7pt; font-stretch: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; line-height: normal;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Porque
es el único sitio en el que me siento seguro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 7pt; font-stretch: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; line-height: normal;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿No
quieres desnudar tu personalidad?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 7pt; font-stretch: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; line-height: normal;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Para
qué? Ya he hablado de mis hermanas, de sus odios, sus venganzas, sus amores y
desamores, sus infidelidades. Son las mujeres más infieles que he conocido en
mi vida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 7pt; font-stretch: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; line-height: normal;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Y qué
es para ti la infidelidad, si se puede saber?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 7pt; font-stretch: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; line-height: normal;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Beckett.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 7pt; font-stretch: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; line-height: normal;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Te
has enamorado alguna vez.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 7pt; font-stretch: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; line-height: normal;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Tal
vez.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 7pt; font-stretch: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; line-height: normal;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Fuiste
castrado?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 7pt; font-stretch: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; line-height: normal;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Intimidado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 7pt; font-stretch: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; line-height: normal;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Tienes
muchas mujeres a tu alrededor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 7pt; font-stretch: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; line-height: normal;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Es
mi vida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 7pt; font-stretch: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; line-height: normal;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Y
por qué me buscaste?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpLast&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 7pt; font-stretch: normal; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal; line-height: normal;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Para
pedirte perdón.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 200%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Ya amanecía en Quito con una densa neblina y decidió
montar su bicicleta en el auto y salir hasta el parque Bicentenario no sin
antes desayunar un Baileys con hielo y pensar en esa cita de Carl Sternheim de
por qué es buena tanta conmoción sino para la propia paz mental en donde uno
tiene sus pequeños compartimientos donde todo es conocido y no hay nada impredecible
como el hecho de que un pájaro salga de su jaula y ataque vorazmente a un perro
tan tierno como sus dientes que alguna vez le devoraron una parte de la pierna
que le produjo un dolor tan intenso como la de Graciela frente a piedra de
lavar ropa o Malena sin poder recibir ayuda o Anita recriminando a Graciela o
Jaqueline bailando en medio de una pista después de hacerle una confesión o
Beatriz y Rocío saltando felices en una cama porque nada importaba ni siquiera
el hambre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 200%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Deuteronomio. Estas son las palabras. Las palabras
precedidas por los Números y es, en consecuencia, el último texto de la Torá;
el Pentateuco, Las Cinco Cajas donde se guardan los rollos hebreos, según el
cristianismo. Son veinte leyes para la guerra: no temas en la guerra, Dios está
aquí. Israel temía al enemigo más poderoso. Israel tiene instrucciones de no
temer porque Dios está con ellos. Los hombres están exentos del combate si
tienen una casa nueva, un viñedo listo para cosechar o un matrimonio no
consumado. Deuteronomio instruyó a Israel a evitar la inmoralidad y el pecado
de otras naciones y prohibió cortar árboles que producen alimentos. ¿Cuáles son
las otras naciones?, es lo que se preguntaba Juan cuando era niño. Hablaba con
expertos en la Biblia y no hallaba respuestas, hasta que un domingo llegó a
misa en la iglesia de su barrio, luego de que bajara unas escaleras de un
parque donde compraba los periódicos que le pedía su papá. Fue hasta el
confesionario y se orinó ahí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 200%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;En el Pentateuco, atribuido a Moisés, el Deuteronomio es el
discurso con el cual el legislador se despide de su pueblo en los llanos de
Moab. Los judíos que se encuentran frente a él, sin embargo, no son los mismos del
monte Sinaí, quienes ya conocieron de las tentaciones de la idolatría, a los
falsos profetas y a los reyes traidores. Es la segunda ley, el epítome de la
primera, la reforma religiosa para acceder al reparto de la Tierra, la herencia
de Yahvéh. En realidad, son cuatro grafías inexpugnables.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36pt;&quot;&gt;































































&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 200%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 200%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Ese era su último viaje, detuvo el auto en la carretera y
miró el abismo. Solo debía acelerar y desviar por cuatro segundos el volante.
La carótida, cuando es cortada de cuajo, sigue expulsando sangre al cerebro
durante cuatro segundos, los suficientes para arrepentirse del suicidio. En ese
momento comprendió que no se arrepentía de nada, ni de sus partidas ni de sus
divorcios ni de su compás de espera ni de sus desayunos ni de esas langostas
que compraba a los pescadores de Tonsupa, antes de que se levantaran esos
horribles edificios que inundan el pueblo vacío, por culpa de la pandemia o
coronavirus. De nada tenía que arrepentirse porque había vivido según sus convicciones,
pese a sus hermanas que deseaban verlo como un hombre de bien. Lo fue un
instante. Solo un instante. El suficiente para darse cuenta de que ese no era
él. Era otro. No era la persona de frac que camina en la Iglesia rumbo al altar
para labrar su porvenir. Era su sombra. La historia eterna.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/152984808983570709'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/152984808983570709'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evernes.blogspot.com/2021/06/juan.html' title='juan'/><author><name>Juan</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00817495228057049092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjgRhmwzxzLeTgsWo95wPcxCsWKEV9hunZGFuZCsImrM8078FxjmD0x_LDLr0SI1nmDugGMriwzS_aMcFZPuwwhlT7zF2zzBCeM5ZPloUwHWWo3RUWPHnQt65hyZoipQg/s220/FullSizeRender.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://img.youtube.com/vi/_6HpI5i84w8/default.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6357007441821527558.post-6362856396103896346</id><published>2021-04-15T04:42:00.000-05:00</published><updated>2021-04-15T04:42:23.416-05:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ficción"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Historias mínimas"/><title type='text'>Ernesto</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;iframe allowfullscreen=&quot;&quot; class=&quot;BLOG_video_class&quot; height=&quot;266&quot; src=&quot;https://www.youtube.com/embed/vulWkgc5KYI&quot; width=&quot;320&quot; youtube-src-id=&quot;vulWkgc5KYI&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Al despertar miró una botella de cerveza Corona y otra de un whisky a medio terminar. Buscó su caja de plata e hizo una línea blanca.
Necesitaba estar despierto otra vez. Sobre la alfombra contempló condones
llenos de semen y pastillas de viagra. El cielo de Quito estaba gris. Su amiga
se había contagiado de Covid y no respondía sus llamadas, solo le dijo que
deseaba esperar la prueba, porque todo mundo se va a contagiar. Se fue a la
cocina y exprimió dos naranjas y al vaso agregó los restos de la botella de
vodka que estaban en la nevera. Intentó mirar su pasado, recordar a Elena, su
matrimonio fracasado. Había terminado de escribir la historia de Juan y solo le
faltaba el toque final de sus Divorcios. En ese lapso había contemplado el fin
de sus días. Elena y su infidelidad le martillaba la cabeza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;El día anterior alguien de Inteligencia del gobierno
anterior lo reconoció. Supo que era espiado. Su teléfono estaba hackeado. Entre
tanto miedo deseaba volver a activar su pasaporte, huir. Pero la mirada de ella
estaba fija en su memoria. Ahí, desnuda en su cama siendo fiel a su esposo.
Recordó las largas conversaciones con Elena, cuando soñaba con ser un escritor,
con escribir las canciones de Joyce junto al río Misisipi, que no sería otro
que el río de su casa en la infancia, un universo lleno de granjas dedicadas a
las agricultura y ganadería. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;En la mañana tenía un desayuno y casi amanecía y estaba
sobrio. Ernesto aspiró una línea de coca y esperó los primeros rayos del sol.
Los desayunos le resultaban insoportables, porque era como un renacer a la
nada, a la más absoluta nada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Su teléfono sonó, era ella, la contagiada de Covid. Se
estaba muriendo. Intentó entender el sentido de la vida, el por qué escribió la
historia de Juan y sus hermanas y recordó a Thomas Mann. Necesitaba un último
viaje. Cuídate, le dijo ella antes de irse de su casa. En cierta forma lograron
tener una conexión porque ella estaba en una relación sentimental y el solo
quería una relación sexual.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Otro día será, se dijo. Y buscó un tiquete de avión para
que lo lleve a cualquier parte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/6362856396103896346'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/6362856396103896346'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evernes.blogspot.com/2021/04/ernesto.html' title='Ernesto'/><author><name>Juan</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00817495228057049092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjgRhmwzxzLeTgsWo95wPcxCsWKEV9hunZGFuZCsImrM8078FxjmD0x_LDLr0SI1nmDugGMriwzS_aMcFZPuwwhlT7zF2zzBCeM5ZPloUwHWWo3RUWPHnQt65hyZoipQg/s220/FullSizeRender.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://img.youtube.com/vi/vulWkgc5KYI/default.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6357007441821527558.post-8992563275309626592</id><published>2021-04-10T08:53:00.000-05:00</published><updated>2021-04-10T08:53:18.989-05:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Bogotá"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Bremen"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ficción"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Frankfurt"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Historias mínimas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Quito"/><title type='text'>Deuteronomio</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;iframe allowfullscreen=&quot;&quot; class=&quot;BLOG_video_class&quot; height=&quot;266&quot; src=&quot;https://www.youtube.com/embed/Kns8Eb52T_k&quot; width=&quot;320&quot; youtube-src-id=&quot;Kns8Eb52T_k&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Deuteronomio. Estas son las palabras. Las palabras
precedidas por los Números y es, en consecuencia, el último texto de la Torá;
el Pentateuco, Las Cinco Cajas donde se guardan los rollos hebreos, según el
cristianismo. Son veinte leyes para la guerra: no temas en la guerra, Dios está
aquí. Israel temía al enemigo más poderoso. Israel tiene instrucciones de no
temer porque Dios está con ellos. Los hombres están exentos del combate si
tienen una casa nueva, un viñedo listo para cosechar o un matrimonio no
consumado. Deuteronomio instruyó a Israel a evitar la inmoralidad y el pecado
de otras naciones y prohibió cortar árboles que producen alimentos. ¿Cuáles son
las otras naciones?, es lo que se preguntaba Juan cuando era niño. Hablaba con
expertos en la Biblia y no hallaba respuestas, hasta que un domingo llegó a
misa en la iglesia de su barrio, luego de bajar unas gradas rodeadas de paredes
blancas, el mercado y el parque donde compraba los periódicos que le pedía su
papá. Fue hasta el confesionario y se orinó ahí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;En el Pentateuco, atribuido Moisés, el Deuteronomio es el
discurso con el cual el legislador se despide de su pueblo en los llanos de
Moab. Los judíos que se encuentran frente a él, sin embargo, no son los mismos del
monte Sinaí, quienes ya conocieron las tentaciones de la idolatría, a los
falsos profetas y a los reyes traidores. Es la segunda ley, el epítome de la
primera, la reforma religiosa para acceder al reparto de la Tierra, la herencia
de Yahvéh. En realidad, son cuatro grafías inexpugnables. Nunca pensó que años
después volvería a esa iglesia, a misa. Una misa para recordar, aunque no
recordaba cuántos días, la muerte de su hermana Malena. Los aniversarios que
siempre odiaba. El vivir el día como si fuera el último de su vida era su
norte, la guía del señor Schopenhauer. Esa ocasión fue la antepenúltima vez que
vio a toda su familia. Milton ya no bebía, iba quedándose con los vicios que
restaban. El matrimonio de Rocío fue la última. Se había prometido no volver a
ninguna reunión o matrimonio, no se habría perdonado no estar en esa boda de la
que escapó ni bien comenzó la fiesta inaugurada con las palabras de Jacinto,
Milton y Susana; eran los encargados de poner el toque solemne a los festejos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Ya me has dicho tres veces borracha, le recriminó Rocío,
cuando comenzó a escribir sus historias. No te olvides de mencionar, lo linda,
hermosa, inteligente y sobre todo lo modesta que soy, le escribió Beatriz,
cuando le contó que iba a escribir el borrador del capítulo final. ¿Qué vas a
hacer si descubres que Wilson te fue o es infiel?, le preguntó a Graciela la
mañana de un sábado en la que escapó de su departamento indignado porque María
del Pilar no lo dejaba en paz y porque esa tarde tenía una cita en un motel del
norte de Quito y si no salía era muy probable que no podría acudir a esa cita
para un encuentro sexual casual. Graciela agarró un papel, borroneó la firma de
Wilson y le dijo: Se queda sin nada. Ni Rocío, ni Beatriz se preocupaban por
una posible infidelidad de Torsten o Kai. Puede estar ante una mujer desnuda y
no hace nada, le dijo Beatriz cuando le preguntó lo mismo. Anita se había
sacudido el pelo tras su divorcio, aunque a un año de la pandemia supo que
había intentado volver a ser la fiel esposa, la de siempre, como su mamá, soportar la infidelidad y la traición por los hijos. De Gladys y Jaqueline conocía
poco.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Ese era su último viaje, detuvo el auto en la carretera y
miró el abismo. Solo debía acelerar y desviar por cuatro segundos el volante.
La carótida, cuando es cortada de cuajo, sigue expulsando sangre al cerebro
durante cuatro segundos, los suficientes para arrepentirse del suicidio. En ese
momento comprendió que no se arrepentía de nada, ni de sus partidas ni de sus
divorcios ni de su compás de espera ni de sus desayunos ni de esas langostas
que compraba a los pescadores de Tonsupa, antes de que se levantaran esos horribles
edificios. De nada tenía que arrepentirse porque había vivido según sus convicciones,
pese a sus hermanas que deseaban verlo como un hombre de bien. Lo fue un
instante. Solo un instante. El suficiente para darse cuenta de que ese no era
él. Era otro. No era la persona de frac que camina en la Iglesia rumbo al altar
para labrar su provenir. Era su sombra. La historia eterna. El libro de las
palabras, de la verdad absoluta en la que nunca creyó. La verdad absoluta solo
servía para imponer el pensamiento del otro, su verdad, su moral, su ética. La
vivió de cerca durante diez años en los que Ecuador vivió una persecución
absurda contra todo pensamiento. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;El día en que llegó a misa caminó hasta ver esas gradas,
eran las gradas por las que comenzó a bajar al purgatorio desde muy niño,
cuando leía todo lo que llegaba a sus manos. Tal vez gracias a Milton que una
vez como castigo por sus travesuras le encerró en un cuarto y le entregó &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;El adolescente&lt;/i&gt; de Dostoievski con la
amenaza de que en la tarde llegaría a tomarle la lección. Esa vez se había
escondido en la gaveta de un escritorio con la esperanza de no ser hallado. De
nada sirvió su estrategema y fue así como comenzó su relación con Dostoievski.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;Bueno, tengo mi conclusión de mi libro ficticio,
yo te puedo decir que tuvimos muy mala suerte en perder a nuestros padres muy temprano
porque siempre una Mamá o papá son la base de unión de una familia, pero más
mala suerte tuvimos en tener una hermana mayor que solo vio por sus intereses, da
pena oír que esa persona no cambie; para ella sus hermanos serán siempre un
cero a la izquierda; por una parte me alegro de vivir lejos; es triste saber
que tu hermana nunca cambia y nunca va a cambiar, siempre va hacer el show de
hacerse la víctima, nunca dirá lo siento hermanas obre mal, pero en fin yo creo
en Dios y él nos dará a cada quién lo que nos merecemos; mira que te puse el
fin de mi libro ficticio. Esa es mi opinión, como tú podrás tener otra y
nuestros hermanos otra, cada opinión la respeto, no la comparto&amp;gt;&amp;gt;, le escribió
Roció cuando le dijo que iba a escribir el capítulo final de una historia de
ficción.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Ahora ella tomaba té a toda hora, al igual que Beatriz. Ya
no bebía, al menos eso le decía. Tampoco bebía Maribel porque durante el año de
pandemia se casó y se embarazó. La vida abstemia había llegado a su familia y
era extraño porque Juan siempre había desconfiado de las personas abstemias.
Alguien que no puede emborracharse sin transformarse como el doctor Jekyll y el
señor Hyde le provocaba desconfianza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;La hora de partir había llegado. Miró a Liz corriendo,
saltando, indiferente a los problemas del mundo y salió. &amp;lt;&amp;lt;No voy a ir a
tu funeral. Estoy pobre&amp;gt;&amp;gt;, le dijo Rocío.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpFirst&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Y
usted sabe jugar ajedrez?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Una
pregunta algo anómala.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Y
qué es anómala.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Incierta,
tal vez. Me parece que es una palabra de Edgar Allan Poe. Si piensas en
Arquímides de Siracusa, por ejemplo, la primera palabra que se te viene a la
mente es Eureka.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Y
qué es Eureka?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;El
Deuteronomio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Usted
no sabe nada de la Biblia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Sé
que en la Biblia hay orgías, incestos, bestialismo, las mayores conductas que
ahora llaman perversiones. El placer es una perversión, una inmoralidad,
tachada así por cuatro personas que estaban en una cantina y se pusieron de
acuerdo para escribir la historia de la humanidad con una botella de vino de
por medio. Vino multiplicado como en las bodas de Caná. Cuando la inmoralidad
está en la conducta pública.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Pues
yo sí soy la última Coca Cola del desierto, con el gringuito solo tomaba Coca
Cola con hamburguesas. A ver, ponga en su Deezer &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;No te enamores de mí&lt;/i&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Qué
es eso?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Es
una canción que está de moda en TikTok.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Yo
creí que estaba en moda en TikTok esa canción de pensaste que te iba a llamar y
no te llamé, llamé a otra. O algo así.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Yo
no soy tonta, yo sé cuándo se me insinúan. Al DJ me lo voy a vacilar uno de
estos días. ¿Las palabras graves llevan tilde?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Depende
de cuán grave sea la cosa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpLast&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Qué
cosa?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;La tarde transcurría lenta. Quito parecía una ciudad
fantasma. Muy parecida a la madrugada en la que le sacaron a disparos de un
hotel donde era recepcionista. O cómo cuando entró en un asalto guerrillero con pistolas de juguete. El
mundo, en ese entonces, era infinito.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpFirst&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Entonces
ha llorado por muchas mujeres.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Por
una.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;La
novia con la que se iba a casar o por la rola.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpLast&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Por
Malena. Tengo dolor de cabeza y una cita en la que debo hablar de cosas importantes, como la infidelidad, espero que no sea Covid. Por favor, voy a parar en una farmacia con las lucesitas de estacionarse porque aquí nadie respeta la libre circulación; solo te bajas un rato y pide una pastilla que se llama Viagra, es de color azul. Sirve para aliviar el dolor de cabeza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/8992563275309626592'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/8992563275309626592'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evernes.blogspot.com/2021/04/deuteronomio.html' title='Deuteronomio'/><author><name>Juan</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00817495228057049092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjgRhmwzxzLeTgsWo95wPcxCsWKEV9hunZGFuZCsImrM8078FxjmD0x_LDLr0SI1nmDugGMriwzS_aMcFZPuwwhlT7zF2zzBCeM5ZPloUwHWWo3RUWPHnQt65hyZoipQg/s220/FullSizeRender.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://img.youtube.com/vi/Kns8Eb52T_k/default.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6357007441821527558.post-2128336747034006808</id><published>2021-03-26T04:21:00.000-05:00</published><updated>2021-03-26T04:21:36.547-05:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Bremen"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ficción"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Historias mínimas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Quito"/><title type='text'>Y entonces canta</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;iframe allowfullscreen=&quot;&quot; class=&quot;BLOG_video_class&quot; height=&quot;266&quot; src=&quot;https://www.youtube.com/embed/beTf5y9kC54&quot; width=&quot;320&quot; youtube-src-id=&quot;beTf5y9kC54&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;En diciembre, tres meses antes de la pandemia, conoció a
Liz, la última de sus sobrinas de la última de sus hermanas. Saltaba, bailaba,
era como si solo ella hubiera descubierto el secreto de la felicidad. A veces
le despertaba con sus gritos, con sus llantos, con el olor a bosque. La
historia de la magia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Había llegado el tiempo de volver. Rocío por fin había
comprendido que Juan comía poco y trataba de evitar la mesa con abundantes
platos. Tampoco era amante del té, ni de las infusiones alejadas del whisky.
Liz se hacía la dormida en el sofá, donde Rocío veía masterchefecuador o
escuchaba música ecuatoriana. &amp;lt;&amp;lt;¿Por qué no escuchas a Brahms?&amp;gt;&amp;gt;,
le preguntó. &amp;lt;&amp;lt;Y el tal Brahms cantará como canta Carmencita
Lara&amp;gt;&amp;gt;, respondió. &amp;lt;&amp;lt;¿Cómo tu hermana Graciela?&amp;gt;&amp;gt;, dijo.
&amp;lt;&amp;lt;Ella dice que canta&amp;gt;&amp;gt;, dijo. &amp;lt;&amp;lt;Al igual que tu hermana
Beatriz&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan. &amp;lt;&amp;lt;Bueno, ella sí canta mejor que Graciela más o menos, pero con
un chillido. Nunca sacó más de sesenta en un karaoke&amp;gt;&amp;gt;, dijo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Liz siempre se negaba a ir a dormir si no estaba Rocío.
Así fue como comenzó una conversación con Torsten sobre un negocio que
cambiaría la vida para siempre de dos ciudades, en medio de una botella de whisky con olor a madera ahumada de Bremen.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;A Rocío la pudo ver en Hamburgo y en Bremen; a Jaqueline
nunca la pudo ver en Nueva York, la vio en uno de los episodios más extraños de
su vida, de esos que nunca se irían de su mente, a pesar de que lo intentara; a Malena la pudo ver en
Camarón, el pueblo cerca de la montaña donde nació; donde la regalaban
empanadas hechas en horno de leña solo porque era el hijo de Juan.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;Quiero un mojito&amp;gt;&amp;gt;, le dijo Rocío a
Torsten.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpFirst&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Y
esa es mi historia –le dijo a Estefanía mientras retiraba sus bragas Calvin
Klein.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Y
de verdad quieres hacer esto? –preguntó. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;No –dijo
él. Le contó que en el fondo era fiel.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Pero
bien al fondo, ¿verdad?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpLast&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Tal
vez.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/2128336747034006808'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/2128336747034006808'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evernes.blogspot.com/2021/03/y-entonces-canta.html' title='Y entonces canta'/><author><name>Juan</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00817495228057049092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjgRhmwzxzLeTgsWo95wPcxCsWKEV9hunZGFuZCsImrM8078FxjmD0x_LDLr0SI1nmDugGMriwzS_aMcFZPuwwhlT7zF2zzBCeM5ZPloUwHWWo3RUWPHnQt65hyZoipQg/s220/FullSizeRender.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://img.youtube.com/vi/beTf5y9kC54/default.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6357007441821527558.post-4147138608883871527</id><published>2021-03-23T02:59:00.002-05:00</published><updated>2021-03-23T03:02:43.549-05:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Bogotá"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ficción"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Frankfurt"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Historias mínimas"/><title type='text'>La madrugada</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;iframe allowfullscreen=&quot;&quot; class=&quot;BLOG_video_class&quot; height=&quot;266&quot; src=&quot;https://www.youtube.com/embed/CwIAZAg_CbM&quot; width=&quot;320&quot; youtube-src-id=&quot;CwIAZAg_CbM&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Cuando llegó Sabath para devolverle la garantía del
arriendo, la suite estaba medianamente arreglada, atiborrada de libros, botellas
de vino y periódicos. &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;Ese maldito yo&lt;/i&gt;
estaba en la mesa de noche. Una relación había llegado a su fin y ya solo
quedaba el sexo de reconciliación para volver a irse, a huir. Ahí estaba Corrientes,
la calle a la que había aprendido a conocer por Borges; se había sentado en la
puerta de la Biblioteca Nacional por la que tantas veces debió haber pasado
Borges; recorrió el centro de Buenos Aires en busca de su casa. Nunca preguntó
nada, porque no deseaba parecer turista. Conocer los mitos de su existencia era
su gran pasión. Ya había conocido el hotel donde Thomas Mann escribió &lt;i&gt;Carlota
en Weimar&lt;/i&gt; y donde Goethe presidía la mesa en su comedor alejado de la cocina.
&amp;lt;&amp;lt;Lees mucho&amp;gt;&amp;gt;, le dijo Sabath, al contemplar las pilas de libros
arrumadas en las paredes. &amp;lt;&amp;lt;Algo&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan, todavía de pie
mirando Corrientes, con una copa de vino pegada a su mano. En Weimar brindó por
Goethe, por las penas del joven Werther, por los colores, por ese pacto con el
diablo donde los dos prometían no hacerse daño. Su vida había transcurrido
demasiado a prisa; después de Weimar fue a Dresde donde lloró mirando la ópera
en un teatro reconstruido después de la segunda guerra mundial. Lloró en
silencio. En Hamburgo tenía una cita con Rocío. Esa noche llegó a su hotel y
caminaron por calles desconocidas para él hasta llegar al puerto donde tuvieron
una cena agradable. Y ahí estaba de nuevo en Hamburgo, con Rocío y Maribel
vitrineando. &amp;lt;&amp;lt;Tiffany’s&amp;gt;&amp;gt;, les dijo. &amp;lt;&amp;lt;Y qué es eso&amp;gt;&amp;gt;,
preguntó Maribel. &amp;lt;&amp;lt;Truman Capote, el olor a cuero y plata en la Quinta Avenida,
el desayuno. Un café&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan. &amp;lt;&amp;lt;Verás, a mí me hablas en castellano&amp;gt;&amp;gt;,
dijo Rocío. &amp;lt;&amp;lt;Típico de Rocío, una vez vino y me dijo ni sabes, me compré
una blusa de marca. Y cuando le pregunté qué marca dijo que no sabía, pero
tenía una etiqueta con una marca&amp;gt;&amp;gt;, le dijo Beatriz cuando le contó que
ni Maribel ni Rocío conocían Tiffany’s.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;En ese día soleado en Hamburgo le contó a Rocío que se iba a
suicidar. &amp;lt;&amp;lt;No puedes&amp;gt;&amp;gt;, le dijo. &amp;lt;&amp;lt;Soy pobre, me casé y
necesito por lo menos dos años para recuperarme. Y si no voy a tu funeral tus
hermanas van a hablar pestes de mí&amp;gt;&amp;gt;, le dijo. &amp;lt;&amp;lt;Sí Juanito, yo
tampoco podría viajar a tu funeral. También estoy pobre, divorciada y recién me
estoy mudando de Brasil&amp;gt;&amp;gt;, le dijo Maribel. &amp;lt;&amp;lt;Ya sé. Si te suicidas
les voy a decir a tus hermanas: verán, yo ya hablé con el difunto y le dije que
no podía ir a su funeral&amp;gt;&amp;gt;, dijo muerta de la risa por su ocurrencia.
Volvían a ser los niños a los que nada importaba, solo las risas y el olvido,
nada más, ni el hambre, ni la olla de presión explotando &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;ad infinitum&lt;/i&gt; interesaban. Y de pronto se convirtió en la hermana
mayor, en la niña obligada a sobrevivir; que se levantó de su caída en los
rieles del tren de una de las estaciones de Hamburgo y decidió seguir viviendo.
Su elección fue la vida. &amp;lt;&amp;lt;Verás que si te encuentran con licor te sacan
del tren&amp;gt;&amp;gt;, le dijo en su viaje de regreso a Bremen a modo de reprimenda. &amp;lt;&amp;lt;En primera
clase nunca te dicen nada de eso&amp;gt;&amp;gt;, le dijo Juan.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Al volver a casa, Liz los esperaba con sus gritos, con su
más, más, más. Y al día siguiente Torsten le llevó a un polígono de tiro.
Disparó y disparó una y otra vez. &amp;lt;&amp;lt;Y contra quién disparas&amp;gt;&amp;gt;, le
preguntó alguna vez Lorena. &amp;lt;&amp;lt;Contra mi conciencia&amp;gt;&amp;gt;, le dijo. Fue
la última vez que la vio, después de eso ella desapareció porque había ido tras
un nuevo romance como en &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;Desayuno en
Tiffany’s&lt;/i&gt;. Y él se quedó en casa huyendo de sus fantasmas. Por alguna extraña
razón había entendido el correr de las horas, del tiempo, de Sabath, de Borges,
de Goethe. Y volvió a mirar el amanecer, la madrugada del beso estampado en un
libro que nunca se perdía en sus mudanzas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/4147138608883871527'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/4147138608883871527'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evernes.blogspot.com/2021/03/la-madrugada.html' title='La madrugada'/><author><name>Juan</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00817495228057049092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjgRhmwzxzLeTgsWo95wPcxCsWKEV9hunZGFuZCsImrM8078FxjmD0x_LDLr0SI1nmDugGMriwzS_aMcFZPuwwhlT7zF2zzBCeM5ZPloUwHWWo3RUWPHnQt65hyZoipQg/s220/FullSizeRender.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://img.youtube.com/vi/CwIAZAg_CbM/default.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6357007441821527558.post-7723187060339404990</id><published>2021-03-21T09:59:00.000-05:00</published><updated>2021-03-21T09:59:51.356-05:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Bremen"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ficción"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Frankfurt"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Historias mínimas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Quito"/><title type='text'>La antesala</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;iframe allowfullscreen=&quot;&quot; class=&quot;BLOG_video_class&quot; height=&quot;266&quot; src=&quot;https://www.youtube.com/embed/POrUa3QGqtE&quot; width=&quot;320&quot; youtube-src-id=&quot;POrUa3QGqtE&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Duncan. Esa vez pensó en Duncan, en el sonido de los
rieles del tren, en el crepitar. Estaba en el lugar del crimen, en esas escenas parecida a las de&amp;nbsp;Dashiell Hammett&amp;nbsp;y Sam Spade. Ese fue el día
de su despedida de la vida nocturna de Hamburgo, que la vivió con su amiga
cubana, la que desapareció luego de haber llevado a esa ciudad desde La Habana
a su amante a escondidas de su esposo. No la volvió a ver. Y ella comenzó a
vivir una vida sobria. Y así fue como conoció a Torsten, con sus esporádicas
salidas hasta que ya todo fue en serio. Juan ni siquiera recordaba a Torsten,
la vez en que fue a su matrimonio en Quito solo pensaba en Malena, en su
cabellera larga, en su sopa chorreada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Los golpes en la puerta. Duncan. Shakespeare. En todo eso
pensaba antes de la muerte de Malena, antes de la llamada de Jacinto. Ese día había terminado con una tormenta
incomparable, la avenida Occidental que conecta al sur con el norte de Quito
parecía un río. Desde la ventana miró la calzada. Estaba tan drogado que solo
se miró frente a un espejo, se encomendó a Dios y llamó a un taxi.
&amp;lt;&amp;lt;Calama y Diego de Almagro&amp;gt;&amp;gt;, le dijo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;Ya llegué&amp;gt;&amp;gt;, le escribió al notar un
movimiento inusual en su cuarto. &amp;lt;&amp;lt;Pues entre&amp;gt;&amp;gt;, dijo ella cuando
corrió las ventanas para ver si en realidad había llegado. En el cuarto estaban
dos de sus amigas, todas animadas con unas cuantas líneas de polvo blanco.
&amp;lt;&amp;lt;Pídale al negro, que él trae de la buena&amp;gt;&amp;gt;, le dijo a Pilar la
que estaba recostada con aire de princesa y envió al administrador a comprar
una botella de whisky. &amp;lt;&amp;lt;Necesito cinco dólares&amp;gt;&amp;gt;, le dijo una
flaca que se arreglaba frente al espejo. El turno frente al espejo le tocaba a
Pilar. Después de mirarse en todas las posiciones se preguntó en qué cama
amanecería mañana. Todo era incierto. Su amiga le puso un polvo blanco frente a
la nariz. &amp;lt;&amp;lt;Pruebe, no hace daño&amp;gt;&amp;gt;, le dijo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Lo último que recordaba era salir arrastrado por la dos
de bar en bar, en el último pidieron una botella de tequila y desapareció. Ahí
comprendió que los golpes en la puerta de Duncan eran reales. Comenzaron a
sonar como tambores en su cabeza. Hasta que caminó a la puerta desnudo. Al
abrir, estaba Pilar con un batallón de policías y el dueño del bar donde había
pedido el tequila. Entró a ponerse un pijama y al volver se enteró de que la
Policía iba a llevarla presa si no cancelaba la cuenta. &amp;lt;&amp;lt;Nunca cargo
efectivo&amp;gt;&amp;gt;, les dijo. &amp;lt;&amp;lt;Aquí están dos cámaras. Mañana paso por su
bar y pago&amp;gt;&amp;gt;, le dijo al dueño y cerró la puerta. Nunca recuperó sus
cámaras, el dueño o el administrador había desparecido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Su historia, en realidad, era una historia de niños
frente a la historia de Rocío. Su caída en la estación del tren, su reacción
para levantarse segundos antes de que llegara el tren y su salida como si nada
hubiera pasado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpFirst&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Estás
llegando al final de tu historia, ¿verdad?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Cuál
es la historia?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;La
de tus hermanas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpLast&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Tal
vez esa sea la única realidad que conozco. Ahí no hay historia. Esa ha sido y
será mi vida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/7723187060339404990'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/7723187060339404990'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evernes.blogspot.com/2021/03/la-antesala.html' title='La antesala'/><author><name>Juan</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00817495228057049092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjgRhmwzxzLeTgsWo95wPcxCsWKEV9hunZGFuZCsImrM8078FxjmD0x_LDLr0SI1nmDugGMriwzS_aMcFZPuwwhlT7zF2zzBCeM5ZPloUwHWWo3RUWPHnQt65hyZoipQg/s220/FullSizeRender.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://img.youtube.com/vi/POrUa3QGqtE/default.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6357007441821527558.post-4604518161116864260</id><published>2021-03-18T05:11:00.000-05:00</published><updated>2021-03-18T05:11:37.900-05:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Bogotá"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Bremen"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Frankfurt"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Historias mínimas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Quito"/><title type='text'>La estación de Bremen</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;iframe allowfullscreen=&quot;&quot; class=&quot;BLOG_video_class&quot; height=&quot;266&quot; src=&quot;https://www.youtube.com/embed/c6D8v6DhKc4&quot; width=&quot;320&quot; youtube-src-id=&quot;c6D8v6DhKc4&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;Dile a
Torsten que nos busque en el vagón de primera clase&amp;gt;&amp;gt;, le dijo Maribel a
Rocío. Ella era la última de sus hermanas y no podía irse de Alemania, su
último viaje, sin verla y sin conocer a Liz, su última sobrina. Su universo
estaba lleno de mujeres. Su amiga Nadesha le había hecho caer en cuenta en eso,
alguna vez que leyó alguna de sus historias, tan llena de ficción. Esa estaba ahí, en medio de la gente que corría de un lugar a
otro; se acercaba la Navidad, la fiesta religiosa prepandemia. Rocío no estaba
porque con Liz en el auto habría ocupado todo el espacio. Lo supo minutos
después, cuando llegó a su casa y la halló correteando por todos los espacios,
con una alegría que le recordaba su niñez.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;No
quiero té&amp;gt;&amp;gt;, le dijo a Rocío. La última vez que la había visto fue en su
matrimonio en Quito, cuando iba y salía de la casa de Graciela, donde la
mantenía con té y con trotes en la mañana por el parque lineal en la
preparación para la boda. Después se pelearon, por cualquier pretexto. Sus hermanas no podían
pasar sin pelear las unas con las otras. Tampoco podían vivir sin las unas con
las otras. &amp;lt;&amp;lt;Ya quiero ver cuando me muera, todas van a llorar&amp;gt;&amp;gt;,
le dijo Beatriz, una mañana cuando estaba en su casa en Frankfurt con una taza
de té en sus manos, mirando al vacío.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;En su familia
todos miraban al vacío, por algo eran sobrevivientes. Abundantes platos estaban
sobre la mesa, menos té. Torsten abrió una botella de whisky y le comenzó a
contar sobre sus años en La Florida. Le intrigaba mucho el tema del
narcotráfico. &amp;lt;&amp;lt;Un kilo producido en el Putumayo puede salir por tres mil
dólares, en Estados Unidos el precio sube a cuarenta mil dólares y en Europa
puede llegar a los ochenta mil dólares&amp;gt;&amp;gt;, le dijo Juan.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Un contraste era
evidente en esa casa, donde el entretenimiento se vivía entre MasterChef
Ecuador y Wagner o el Anillo de los Nibelungos. Juan supuso que esa era la
felicidad. La felicidad de Liz. Torsten preparó mojitos para Rocío y Maribel.
Juan nunca entendería ese gusto por la hierba buena y los cócteles de sus
cuñados.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Al día
siguiente, cuando despertó, Liz seguía correteando por todos los espacios, sin
fronteras. Y otra vez el desayuno sobre la mesa, sin whisky, ni vino ni Jagger.
Liz salió con un sobretodo azul para chapotear sobre los charcos de agua cuando
salieron a recorrer el pueblo. Y comenzaron a caminar y caminar y caminar y a
mirar el pasado, el presente y el futuro incierto de Agustín de Hipona. Era su
último viaje y disfrutar de las cosas sencillas: la llovizna o ver el tiempo
que pasa al mirar el cielo y cambiar de pantalla como en cualquier Smartphone, supuso era la vida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpFirst&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Cuéntame una historia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;No hay historia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Puedo poner música desde acá.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Sí, busca el bluetooth.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Qué quiere escuchar?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Las fugas de Bach.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;De dónde se fugó.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;De su cárcel.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Explícame.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpLast&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Es la magia. Sin causas y con efectos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/4604518161116864260'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/4604518161116864260'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evernes.blogspot.com/2021/03/la-estacion-de-bremen.html' title='La estación de Bremen'/><author><name>Juan</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00817495228057049092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjgRhmwzxzLeTgsWo95wPcxCsWKEV9hunZGFuZCsImrM8078FxjmD0x_LDLr0SI1nmDugGMriwzS_aMcFZPuwwhlT7zF2zzBCeM5ZPloUwHWWo3RUWPHnQt65hyZoipQg/s220/FullSizeRender.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://img.youtube.com/vi/c6D8v6DhKc4/default.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6357007441821527558.post-7779139791231303635</id><published>2021-03-16T05:06:00.000-05:00</published><updated>2021-03-16T05:06:34.648-05:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Bogotá"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ficción"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Frankfurt"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Historias mínimas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Quito"/><title type='text'>El festín de Beatriz</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;iframe allowfullscreen=&quot;&quot; class=&quot;BLOG_video_class&quot; height=&quot;266&quot; src=&quot;https://www.youtube.com/embed/jN9FslyD09c&quot; width=&quot;320&quot; youtube-src-id=&quot;jN9FslyD09c&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 24.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Ya era casi la
medianoche cuando llegó a Quito y su primer gran reto fue recordar donde había
dejado el auto; tenía apenas quinces minutos para salir del aeropuerto, después
de pagar el parqueadero. Y así fue de lugar en lugar aplastando la alarma de desbloqueó a ver
si sonaba. Después de diez minutos halló el vehículo y salió. Una leve llovizna
caía sobre la ciudad cubierta de neblina; al llegar a la avenida Simón Bolívar
por la Ruta Viva en lugar de agarrar el desvío para seguir al norte se metió en
el desvió sur rumbo a la nada, a la oscuridad más absoluta por lo espesa de la
neblina; debió correr como media hora hasta llegar a un cruce en U y ya al
llegar a la entrada al túnel Guayasamín intentó recordar cómo había llegado a
ese sitio, a ese lugar donde Ernesto, el protagonista de su primera novela,
entraba con el ánimo decaído porque entraba en el laberinto de la
perdición y la infidelidad, donde tantas veces le fue infiel a Ariadna, la
bella Ariadna. Siempre la imaginó como la mujer que está a la izquierda de
Baltasar al caer de la silla y parecer salir de la pintura de Rembrandt con los
brazos en una actitud tan defensiva que vierte el contenido de una copa dorada;
parte del botín saqueado del Templo de Jerusalem por Nabucodonosor, el padre de
Baltasar. Rembrandt había decidido llevar al lienzo un pasaje del capítulo quinto del
Libro de Daniel, del Antiguo Testamento, donde los señores, sus esposas y concubinas
brindaron por los dioses paganos. La Sodoma y Gomorra poco conocida. Rembrandt retrató el miedo de la humanidad ante
las palabras, ante tres sencillas palabras: Mene, Tekel, Upharsin. Mene, traducido por el esclavo Daniel como contó Dios tu reino, y lo ha rematado;
Tekel, pesado has sido en balanza y fuiste hallado en falta, y Upharsin, tu
reino ha sido destruido y será dado a Medos y Persas. Esa noche, la del festín
de Baltasar, Darío de Persia se apropió de ese reino tras acabar con
la vida de Baltasar. Y Juan habría seguido divagando de no ser porque una luz fantasmagórica le
alertó que estaba a punto de chocarse contra un furgón que iba adelante.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 24.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Lorena, en
cierta forma, representaba a Ariadna y a la mujer de rojo del cuadro de
Rembrandt. La volvió a ver después de mucho en un bar llamado La Chula, por la
94, en Bogotá. Se dejaron de ver cuando ella decidió tener novio. Juan
simplemente se fue. En algún momento de su vida decidió que las mujeres
comprometidas son demasiado aburridas. Lógicamente, ella le bloqueó en
Whatsapp. Y tiempo después le había desbloqueado para pedirle ayuda porque
había tenido un accidente cuando estaba en una presentación. Lo siento dijo y
no volvió a escribir más. Otra vez lo volvió a bloquear, la amenaza más
contemporánea en las relaciones personales, familiares y de amigos era el
bloqueo gracias a las grandes tecnológicas que se enriquecían con las
angustias, los temores, las alegrías, las tristezas de miles de millones de
desconocidos. Ya no había cartas rotas ni apiladas sin abrir, solo el bloqueo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 24.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Esa noche llegó
borracho y hasta extrañó aquellos días en que eso se solucionaba con dos líneas
blancas. Cuando la botella de aguardiente y una fritanga estaban sobre la mesa
ella se puso de pie y se fue. Él se quedó en medio de la calle gritando ¿qué
hice? Pues lo de siempre, ser políticamente incorrecto. Volvieron a verse, ella
sobria y él fingiendo sobriedad. Había llegado el momento de cumplir su promesa
e irse a Montañita, alquilar una suite de un hotel tipo árabe, propiedad de un
iraní-estadounidense, y descerrajarse un tiro. Antes decidió festejarle su
cumpleaños; a su amiga Ana Sofía le pidió que le prestara su departamento. Y
ella le acompañó al supermercado donde compró un rack de cordero, arroz
arbóreo, vino, aguardiente y whisky. Ya por la tarde llegaron caminando por
esas calles de Bogotá, hablando a todo pulmón, Ulises, un actor cubano con voz de
tenor, y Leo, el profesor de baile de la academia de actores de Tao, el hermano
de su amiga Ana Sofía. Era su despedida. Sabía que no la volvería a ver y así
fue.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 24.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Lo recordó todo
cuando estaba con Rocío en la estación de tren de Hamburgo y le contó sobre el
desenlace de una de sus grandes borracheras, cuando se cayó sobre los rieles
del tren y logró pararse y salir antes de que llegara el próximo tren. Ese día
caminaron como simples turistas por Hamburgo, con Maribel tomando fotos y
haciendo selfies. &amp;lt;&amp;lt;Tiffany´s&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan cuando bajaron a una de
las calles de las tiendas suntuarias. &amp;lt;&amp;lt;¿Y qué es eso?&amp;gt;&amp;gt;, preguntó
Maribel. ¿Un sex shop?&amp;gt;&amp;gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpFirst&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 24.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 24.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Y por
qué el festín de Beatriz?, preguntó Marbelys, sentada desnuda frente a una
chimenea.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 24.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 24.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Es la
historia previa al festín de Rocío. Yo ya no debería estar aquí, cuando regresé
de Alemania solo debía empacar y largarme a Montañita. Una extraña sucesión de
sucesos me detuvo en Quito y me devolvió a la casa de mi hermana Anita,
convertida en toda una &lt;i&gt;femme fatale.&lt;/i&gt; El matrimonio ya no le importaba, solo
deseaba recuperar la vida perdida, como el tiempo perdido de Proust, siempre
enfermo y encerrado buscando calor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 24.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 24.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Y cuál
fue el festín de Beatriz?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 24.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 24.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Cuando
llegaba, ya sea a la casa de Anita o Graciela, dependiendo de con quién no
estaba peleada, todo el mundo se preocupaba por cuidar los ingredientes justos
para que cocinara. Alguna vez llegué a la casa de Graciela y me mostró varias
salsas que había traído de Alemania, porque creía que en el Ecuador vivíamos en
la edad de piedra. Le dije que las podía encontrar en cualquier supermercado,
pero luego me mostró su espejito con el que los españoles conquistaron América.
Era rúcula, se trajo desde Alemania rúcula que es como la papa por acá, pese a
que la hicieron famosa los romanos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 24.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 24.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Era un
plato con rúcula?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 24.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 24.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;No, solo me mostró la rúcula; ella preparaba un
pollo con una de esas salsas espesas con tendencia al curry. Cuando cometí la
herejía de decir que el pollo estaba salado recibí una reprimenda de Jacinto.
&amp;lt;&amp;lt;Come, te están invitando&amp;gt;&amp;gt;, me dijo. Iba a decir algo, pero
preferí el silencio. Por suerte yo como poco, así que no fue extraño pedir la
mínima porción, porque no había whisky en la mesa. Jacinto, que tanto parecía
disfrutar el plato, dijo no cuando Kai le ofreció otro plato.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 24.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 24.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Ese fue
el festín?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpLast&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 24.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 24.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;No, el
festín fue en la casa de Anita, cuando Beatriz estaba peleada con Graciela, Rocío
y hasta en ese entonces también con Anita. En esa ocasión solo había un arroz con huevo y
plátano frito y como aderezo la conversación. Sobre la mesa había un pájaro
azul, un licor artesanal de cuarenta y cinco grados. Y todo comenzó cuando
estábamos en la mesa y Beatriz comenzó a llorar después de hacer un reclamo
absurdo. &amp;lt;&amp;lt;Claro, ahora yo soy la mala de la película, porque todos van a decir cómo le reclame a Juanito&amp;gt;&amp;gt;. Ella deseaba ser la buena de la película de la familia. Ser como Milton, llegar y ver que todos le tendieran la alfombra roja. Eso había pasado ya hace mucho tiempo. Es la historia de una fotografía que nunca contaré, porque no soy infidente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/7779139791231303635'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/7779139791231303635'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evernes.blogspot.com/2021/03/el-festin-de-beatriz.html' title='El festín de Beatriz'/><author><name>Juan</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00817495228057049092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjgRhmwzxzLeTgsWo95wPcxCsWKEV9hunZGFuZCsImrM8078FxjmD0x_LDLr0SI1nmDugGMriwzS_aMcFZPuwwhlT7zF2zzBCeM5ZPloUwHWWo3RUWPHnQt65hyZoipQg/s220/FullSizeRender.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://img.youtube.com/vi/jN9FslyD09c/default.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6357007441821527558.post-7373882187937541946</id><published>2021-03-09T02:54:00.000-05:00</published><updated>2021-03-09T02:54:02.408-05:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Bremen"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ficción"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Historias mínimas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Quito"/><title type='text'>érase una vez que era</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;iframe allowfullscreen=&quot;&quot; class=&quot;BLOG_video_class&quot; height=&quot;266&quot; src=&quot;https://www.youtube.com/embed/jn6HKbUDGNI&quot; width=&quot;320&quot; youtube-src-id=&quot;jn6HKbUDGNI&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Había una vez es el primer recuerdo de mi infancia
sonámbula enfundado en un abrigo tan azul como el cielo de la madrugada que
lleva de Echeandía a Quito y cubre un paisaje de platanales llenos de racimos
cubiertos con bolsas plásticas como si fueran condones que descubriría con el
pasar de los años y me evitaría la tediosa tarea de ser padre de familia que
corre de un lado al otro en busca del dinero para el arriendo y la leche y
el pan y el café mientras canto con un cuenco en manos ese famoso &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;Introibo ad altare Dei &lt;/i&gt;que siempre me
acompañaría en mi adolescencia cuando ya había dejado de jugar con Beatriz y
Rocío mientras Malena Graciela Gladys jugaban a ser adultas y cuidaban la
suerte de Milton y Jacinto los hombres probos de una familia hecha de paredes
de adobe como el nombre de ese programa que comencé a usar con frecuencia cuando
decidí escribir la historia de mis hermanas o tal vez antes cuando
pretendí ser actor con el método de Lee Strasberg y en cierta forma lo fui
porque el actor también finge soledad aunque eso lo supe cuando conocí a Lorena en la
universidad y me metía a hurtadillas en su cuarto en las noches y me sacaba en
la mañanas con la persona encargada de su cocina después de esconderme en su armario solo tras sacar a sus papas a misa a
ese ritual semanal al que me condenaría cuando ya me presentó formalmente a sus
papás después de haber dejado al marinero con el que se iba a casar por
terquedad como cuando me obligó a presentarle a mis hermanas y fui y le guie hasta donde quedaba el cine Alhambra en la entrada al centro histórico de Quito
y le dije aquí está mi hermano al mostrarle la escultura del hermano Miguel que
años después sería desaparecida de la plaza de San Blas por donde se sube al
Itchimbía donde pasé gran parte de mi vida de colegial porque todos los gays con
dinero tenían algún apartamento en esa zona alta de la ciudad y ella comenzó a
llamar a mis hermanas para decirles Juan es gay y por eso ya no se quiere casar
y no me habría enterado de nada de no ser porque Beatriz y Graciela comenzaron
a preguntar si era cierto que era gay y yo salí de una reunión familiar tirando
la puerta para refugiarme en un burdel porque el torrencial aguacero ya no me
dejaba caminar y solo deseaba quedarme sentado en una banca donde vi una de las
escenas más violentas jamás imaginadas porque en un ambiente todo animado un
chica de unos veintidós años cruzó toda la barra de &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;streaptease&lt;/i&gt; solo para agarrar por los pelos a otra hasta
golpear contra las baldosas su cabeza y después romper una botella de un licor
que ya no recuerdo y gritar acérquense chucha con el pico de la botella en su
mano y subí a un reservado con alguien que ni se inmutó con la escena y ella comenzó a desnudarse y yo no sentía nada como
seguramente nada sintieron los eunucos de la Roma clásica o del siglo dieciocho
con Farinelli como su pieza fundamental del castrato italiano y solo entonces
comprendí que no era gay sino un eunuco incapaz de comprender por donde van las
relaciones de pareja porque en mi vida solo he visto infidelidades hasta en mis
hermanas porque eso es parte de la condición humana o de la cosmovisión andina
donde un terreno no debe servir para sembrar un mismo producto si no se
busca la ruina de las vidas y eso le dije a Rocío ahí en la estación de tren de
Hamburgo después de que la noche anterior me recordará toda nuestra infancia mientras intentaba
cocinar antes de que llegara Torsten porque esa noche me iba a enseñar a
disparar en un polígono de tiro y acerté con todas las balas aunque me faltaba
una que apuntara a mi conciencia donde estaba Jaqueline subiendo por esa calle
empinada con una piedra en la mano o Gladys quien fue en realidad la primera
mujer en cortarme el pelo sin escuchar mis reclamos como un turco que intentó
hacer lo mismo en Frankfurt para desgracia de Beatriz que en vano trató de disculparse con el peluquero salido de un cuento de los hermanos Grimm y así
fue como nunca más me llevó a una peluquería y decidí cambiar el &lt;i&gt;había una vez&lt;/i&gt;
por el &lt;i&gt;érase una vez que era&lt;/i&gt; en la casa de Rocío mientras preparaba abundantes
platos porque le había confesado que Beatriz me había condenado al té.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/7373882187937541946'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/7373882187937541946'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evernes.blogspot.com/2021/03/erase-una-vez-que-era.html' title='érase una vez que era'/><author><name>Juan</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00817495228057049092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjgRhmwzxzLeTgsWo95wPcxCsWKEV9hunZGFuZCsImrM8078FxjmD0x_LDLr0SI1nmDugGMriwzS_aMcFZPuwwhlT7zF2zzBCeM5ZPloUwHWWo3RUWPHnQt65hyZoipQg/s220/FullSizeRender.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://img.youtube.com/vi/jn6HKbUDGNI/default.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6357007441821527558.post-2032920965195050628</id><published>2021-03-08T06:49:00.000-05:00</published><updated>2021-03-08T06:49:47.819-05:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ficción"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Historias mínimas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Quito"/><title type='text'>Entre Ambato y Hamburgo</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;iframe allowfullscreen=&quot;&quot; class=&quot;BLOG_video_class&quot; height=&quot;266&quot; src=&quot;https://www.youtube.com/embed/XseIJg8Vyj0&quot; width=&quot;320&quot; youtube-src-id=&quot;XseIJg8Vyj0&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 22.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;Ve, denuesta, la fidelidad, el arrepentimiento
llegará después. Los versos son atribuidos a Goethe&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan. Ella
estaba en la hamaca, desnuda, con un Baileys en la mano. &amp;lt;&amp;lt;A veces pienso
que caminas más rauda que el remordimiento en busca del pecador&amp;gt;&amp;gt;, dijo
Juan, mientras miraba por la ventana el rosal con el rocío que quedaba de la
tormenta, las gotas a punto de caer para desatar otra tormenta. &amp;lt;&amp;lt;No seas estúpido&amp;gt;&amp;gt;, le dijo ella. Esa era su palabra
favorita. Su mundo se reducía a la estupidez de la gente que la rodeaba, sus
pretendientes, como en la historia de Penélope, la mujer que deshojaba las
horas en Itaca esperando al casto Ulises, de quien se burló Joyce. La historia
de la infidelidad, la historia del hombre fiel por excelencia, atado a un mástil
para evitar las tentaciones, y la de la mujer abnegada. &amp;lt;&amp;lt;Por eso no me gustan
las telenovelas de tu país, porque la mujer siempre es la persona fiel cuyo
trofeo final es alguien al que estará condenada a serle fiel. Delia Fiallo,
la mujer que escribió la historia de Venezuela. En realidad, tu país siempre ha
estado invadido por Cuba, primero desde sus cenicientas y ahora desde sus
tragedias narcocómicas&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan. Esa fue la primera vez en mucho tiempo
que volvieron a tener sexo, en un encuentro casual. La primera vez que Juan volvió a
tener una erección.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 22.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Esa mañana le había escrito para contarle que estaba en
Ambato y le envió una dirección, después de una ducha de agua fría y un whisky
puso en el Waze la dirección enviada y comenzó a manejar como un zombie, en la
sociedad de los zombies. Un trancón de dos kilómetros en la salida de Quito fue
su primer obstáculo y después de dar las vueltas en círculo, como si estuviera
en el descenso a los nueve infiernos de Dante, volvió al mismo sitio donde ya
estaba habilitado el paso, cerrado antes por un accidente de tránsito. En el
peaje sintió un golpe en la parte de atrás y solo pasó la caseta y se detuvo
más adelante; un carro Mazda hizo lo mismo y cuatro hombres salieron
enfundándose antes sus mascarillas. Ninguna pelea estaba permitida sin
mascarillas en la sociedad del coronavirus. Ellos insistieron que Juan había
soltado el freno del auto y había retrocedido y había golpeado su auto. Eran
buenas personas; decidió no insistir en que él era la víctima y accedió a pagar
veinte dólares al ver el Mazda hundido en la parte delantera. Con el geolocalizador
llegó a la dirección indicada donde el tiempo parecía no haber pasado, donde la
pandemia era un complot de la neolocalidad. Era como una fiesta de disfraces,
de esas de Fellini. El gran circo de Fellini, el cineasta de la posguerra. La
posguerra parecía haber llegado a ese sitio. Juan, refugiado en su mascarilla,
se la levantaba de vez en cuando, para beber breves sorbos de su cuba libre sin
coca cola, ni hielo ni limón. Ella necesitaba regresar a Quito esa noche y
todos sus pretendientes estaban peleados unos con otros, su ganado se había
juntado; él necesitaba salir de la ciudad esa noche. Sus intereses, por alguna
extraña razón, estaban entrechocados. Fue como aquella noche que estaba en
Cancún, en el Cocobongo, sin la borrachera. Ya en el carro, ella comenzó la
discusión por teléfono con su novio ambateño, porque había desparecido después
de regalarle unas mariposas en esas cajas artesanales hechas para turistas. Un
regalo de cinco dólares. &amp;lt;&amp;lt;Eso es amor&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan. &amp;lt;&amp;lt;No
seas estúpido. A mí me gusta la naturaleza&amp;gt;&amp;gt;, dijo ella. &amp;lt;&amp;lt;La
naturaleza muerta de Van Gogh&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan. &amp;lt;&amp;lt;Cuando será que
dejarás de hablar tantas estupideces&amp;gt;&amp;gt;. La neblina se comenzó a espesar
en la carretera. Y en algunos tramos llovía a cántaros. Ella quiso ser la DJ de
la noche para jactarse del YouTube Premium que había contratado para ella y otro
de sus pretendientes, quien le llevaba de paseo a la Mitad del Mundo, un lugar
horrible para turistas a 30 minutos de Quito. Era la música más cursi que había
escuchado, cantada en inglés. En la entrada a Quito, la neblina se hizo más
espesa. Juan imaginó haber llegado al limbo, el primer círculo del infierno
donde Dante ubicó a los hombres buenos, muertos antes de la llegada de Jesús,
quien aprovechándose de su posición de hijo de Dios se apoderó a muchas de esas
almas y les impidió conocer el segundo círculo, tal vez el más importante, el
de la lujuria.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 22.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Era la madrugada, cuando entraron a Quito, una ciudad fantasma
los recibió. Todo cerrado. &amp;lt;&amp;lt;No sé cómo llegamos a esto. No es que esta
ciudad se haya caracterizado por ser cosmopolita, hasta Ambato parece más
despierta, pero antes por lo menos había amanecederos como el Séptimo Cielo, el
círculo de la violencia, según el señor Dante&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan. &amp;lt;&amp;lt;No sé
de qué me hablas&amp;gt;&amp;gt;, dijo ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 22.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;¿Y cómo va la historia de tus hermanas? ¿Ellas te
preguntan algo cuando escribes sobre mí?&amp;gt;&amp;gt;, dijo ella mientras la hamaca
se balanceaba y afuera comenzaba a caer una tormenta que parecía anunciar el
diluvio. &amp;lt;&amp;lt;Ellas nunca me preguntan nada, porque saben que nunca
respondería. Yo soy siempre quien pregunta. Y la última respuesta me dejó impávido,
la escuché en una estación de tren de Hamburgo. La de Rocío. Las confesiones de
Rocío&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan. &amp;lt;&amp;lt;Pues leeré esa historia, algún día, cuando
tenga tiempo&amp;gt;&amp;gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/2032920965195050628'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/2032920965195050628'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evernes.blogspot.com/2021/03/entre-ambato-y-hamburgo.html' title='Entre Ambato y Hamburgo'/><author><name>Juan</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00817495228057049092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjgRhmwzxzLeTgsWo95wPcxCsWKEV9hunZGFuZCsImrM8078FxjmD0x_LDLr0SI1nmDugGMriwzS_aMcFZPuwwhlT7zF2zzBCeM5ZPloUwHWWo3RUWPHnQt65hyZoipQg/s220/FullSizeRender.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://img.youtube.com/vi/XseIJg8Vyj0/default.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6357007441821527558.post-3608355017645801780</id><published>2021-02-16T09:15:00.001-05:00</published><updated>2021-02-16T09:22:12.854-05:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Bremen"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ficción"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Frankfurt"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Historias mínimas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Quito"/><title type='text'>El asesinato del loro</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;iframe allowfullscreen=&quot;&quot; class=&quot;BLOG_video_class&quot; height=&quot;266&quot; src=&quot;https://www.youtube.com/embed/--bmOwmnqak&quot; width=&quot;320&quot; youtube-src-id=&quot;--bmOwmnqak&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;El nepente es
una planta trepadora de hojas muy carnosas de flores pequeñas, agrupadas en
inflorescencias terminales; contienen un líquido azucarado, provisto de enzimas
digestivos; es una bebida que los dioses usaban para curarse las heridas y los
dolores porque producía olvido. Los recuerdos eran intrascendentes, la
característica de los dioses. El olvido. &amp;lt;&amp;lt;Cuando dios por fin se arrepintió
–demasiado tarde- de haber creado el género humano y, asustado por los efectos
de su frivolidad, decidió ahogar las malogradas efigies hechas a su imagen y
semejanza, consideró, como es sabido, que Noé era el único personaje digno de
ser salvado&amp;gt;&amp;gt;. Leszek Kołakowski pensó que Dios había cometido una imprudencia
y una injusticia con esa decisión, porque bien sabía que si una pareja
sobrevivía sobre la Tierra podría cometer los mismos errores y una injusticia
porque ¿qué culpa tienen los pobres animalitos para juzgarlos con la misma vara
y echarlos al olvido y a las aguas?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Juan pensó en
eso cuando ella se enojó. El olvido era el alimento de los dioses y necesitaba
olvidar. Saber que había llegado a un punto muerto. Los juegos de su infancia,
el perro que le acompañaba por ese barrio lleno de calles empinadas. Olvidar lo
que no entendía. Lo entendió cuando recibió el mensaje de Rocío con la versión
de cómo era la vida de sus infancias. Aquella vez en que le robaron su cartera
en el playón de La Marín, en el centro de Quito, cuando iba en un bus con el
sueldo recién cobrado. Nunca pudo llorar cuando le contó eso, mientras cocinaba
para darle de comer porque le dijo que Beatriz solo le daba té desde que llegó
a Alemania.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Todas sus
hermanas adoraban a Jacinto, porque se puso a la familia sobre los hombros. La
vez que Juan se fue de su casa solo se llevó un cartón de libros y unas sábanas
que le regaló Jacinto; le debía mucho y se fue en un viejo Camaro con rumbo desconocido. Pero en
realidad Milton era su ideal. Rocío le escribió para&lt;span style=&quot;mso-spacerun: yes;&quot;&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;contarle la historia del loro asesinado.
Todavía recordaba cuando Milton tenía a su loro, el Martín. Cuando se iba a la
Amazonía había dejado como cuidadores del loro a Juan, Beatriz y Rocío. Un día
le subieron a la terraza y le dieron puntas, un aguardiente típico de Ecuador.
El loro se emborrachó, se cayó de la terraza. &amp;lt;&amp;lt;Y se murió el pobre loro,
que pena nos dio luego y a Milton le dijimos que se cayó y se murió, bueno, no
le mentimos, solo no le contamos que el loro estuvo borracho&amp;gt;&amp;gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Beatriz le decía
que su idea era ser como Milton, nunca aparecer y cuando apareciera toda la
familia le pusiera alfombra roja. Graciela casi saltó de la alegría cuando
alguna vez Juan le llamó y confundió su voz con la de Milton, el hombre que se
escondía en las ventanas cuando sacaba a sus amantes a escondidas de su casa y
tenía un loro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpFirst&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Y por qué cuentas eso?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;No lo sé. Tal vez porque te veo ahí
desnuda y necesito inventar historias para olvidarte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Y así se acaba la historia?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpLast&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;No falta, el final. Las confesiones de
Rocío.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/3608355017645801780'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/3608355017645801780'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evernes.blogspot.com/2021/02/el-nepente-esuna-planta-trepadora-de.html' title='El asesinato del loro'/><author><name>Juan</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00817495228057049092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjgRhmwzxzLeTgsWo95wPcxCsWKEV9hunZGFuZCsImrM8078FxjmD0x_LDLr0SI1nmDugGMriwzS_aMcFZPuwwhlT7zF2zzBCeM5ZPloUwHWWo3RUWPHnQt65hyZoipQg/s220/FullSizeRender.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://img.youtube.com/vi/--bmOwmnqak/default.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6357007441821527558.post-5057265274850130013</id><published>2021-02-12T01:22:00.003-05:00</published><updated>2021-02-12T01:22:50.791-05:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Bogotá"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Bremen"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ficción"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Frankfurt"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Historias mínimas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Huxley"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Quito"/><title type='text'>El interludio</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;iframe allowfullscreen=&quot;&quot; class=&quot;BLOG_video_class&quot; height=&quot;266&quot; src=&quot;https://www.youtube.com/embed/oWw1BcFhk-k&quot; width=&quot;320&quot; youtube-src-id=&quot;oWw1BcFhk-k&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Las nuevas
variantes de coronavirus, más contagiosas que el original de la pandemia, aparecen
en distintas partes del mundo.&lt;span style=&quot;mso-spacerun: yes;&quot;&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Los
científicos estudian estas mutaciones para entender exactamente qué riesgo
suponen. Los reclutadores de empleo usan la inteligencia
artificial, pero esta tecnología se ha refinado. La demanda ha aumentado fuertemente desde la
pandemia. El 70% de las personas que acuden a los odontólogos asisten con
problemas de bruxismo, por el impacto del encierro, el estrés y
la ansiedad producto de la pandemia del Covid-19. La música es procesada
mediante redes neuronales que implican áreas de procesamiento auditivo y motor.
&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Sobre su
escritorio estaba un libro de Michel Foucault que proponía una lectura de Kant.
Había llegado la hora de dormir y sus ojos permanecían abiertos como dos
platos. Pensó en las promesas incumplidas, en ese cuadro de Borges que nunca
llegó a su pared porque Jorge Larco había muerto, en el regalo que no acaba nunca.
Detuvo el auto y miró el precipicio. Había cruzado por una trocha la frontera
con Colombia hasta llegar a Pasto para dejar un paquete que vaya a Bogotá. Si
encendía el auto e iba en línea recta todo pasaría a ser un sueño. Todo era un
sueño, como la niña que se le acercó cuando fue a hacer una cobertura del fin de
campaña de un candidato a la Presidencia de Ecuador en la calle J, al sur de Quito, la ciudad
que nunca duerme, donde se puede encontrar un Balenciaga, Gucci o Prada en
cinco dólares.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpFirst&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Y qué va hacer?, ¿qué nos va a dar? –le
dijo, cuando le abordó después de haber conseguido una entrevista con el
candidato que sacó menos del uno por ciento de los votos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Deberías preguntarle a él –le dijo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Te estoy preguntando a ti, tú eres el
que hace las preguntas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Sí. No hago les respuestas –le dijo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Es una respuesta fácil. ¿Va a cumplir
sus promesas? ¿Qué ofrece en concreto?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Arreglar el mundo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpLast&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Y el mundo tiene arreglo?, ¿qué nos va
a dar?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Juan
prácticamente escapó a la menor oportunidad. Le dijo que le esperaban sus
amigos. No estaba preparado para responder preguntas, su vida se resumía en
preguntar. Y pensó en Rocío y Beatriz, en sus juegos de infancia, en el perro
que siempre le acompañaba cuando caminaba por las calles enfundado en un paletó
con la vara de Noé. Los días en los que fue feliz.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpFirst&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Y qué es para ti la felicidad? –preguntó
Lorena.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpLast&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Tu infidelidad –respondió Juan. Era un
atardecer lleno de sol cuando le dijo pilas Juan al dejarla en su casa para
volver al trabajo. Debía volver sin hacer paradas. Sin pausas. Sin infidelidades. Ella estaba
hermosa con unas botas, una falda negra y un saco amarillo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Juan siguió
mirando el precipicio, como esa mañana frente a los rieles del tren en Hamburgo
donde Rocío le contó todo lo que pensaba de sus hermanas. Toda su vida en un
minuto. Si algo sabía Juan era dónde había una historia. Su vida fue una
historia difícil de contar, la de su abuela desalmada, la de su papá el
cazador de guantas que le llevó de la mano a su primer día de colegio; confiaba tanto en él, la de su mamá y sus humitas. La imagen de ella desgranando choclos en
una casa de adobe, con cuartos inexpugnables. La de Malena y su sopa chorreada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpFirst&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;El miedo es una mierda –le dijo a Lorena
frente a un mojito y unos tacos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Y por qué tienes miedo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpLast&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-left: 54.0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;No lo sé. Tal vez sea el miedo a que un
día te vayas de verdad. O yo me vaya de verdad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Juan encendió el
auto. El precipicio estaba tan cerca. En el ambiente había un olor a madera
ahumada. Y whisky.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/5057265274850130013'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/5057265274850130013'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evernes.blogspot.com/2021/02/el-interludio.html' title='El interludio'/><author><name>Juan</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00817495228057049092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjgRhmwzxzLeTgsWo95wPcxCsWKEV9hunZGFuZCsImrM8078FxjmD0x_LDLr0SI1nmDugGMriwzS_aMcFZPuwwhlT7zF2zzBCeM5ZPloUwHWWo3RUWPHnQt65hyZoipQg/s220/FullSizeRender.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://img.youtube.com/vi/oWw1BcFhk-k/default.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6357007441821527558.post-3918058393065121693</id><published>2021-02-10T02:57:00.003-05:00</published><updated>2021-02-10T02:57:14.735-05:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Bremen"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ficción"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Historias mínimas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Huxley"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Quito"/><title type='text'>Los rieles del tren</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;iframe allowfullscreen=&quot;&quot; class=&quot;BLOG_video_class&quot; height=&quot;266&quot; src=&quot;https://www.youtube.com/embed/k_WvAH3AE1w&quot; width=&quot;320&quot; youtube-src-id=&quot;k_WvAH3AE1w&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Cuando abrió los ojos, Liz
correteaba por el cuarto para avisarle que ya estaba despierta. Ya había amanecido y el desayuno estaba listo. Juan
siempre había desayunado un café y un jugo de naranja. El olor de la naranja
cuando es abierta en las mañanas; el olor cítrico le despertaba emociones
difíciles de describir, todas relacionadas con su niñez, con ese riachuelo
donde una pangora jugaba a aparecer y desaparecer. La naranja siempre sería
parte de su vida. La naranja de Echeandía, de esa casa de madera que crujía al
subir los escalones, de esa cocina de leña con un largo mesón donde toda su
familia creció. Desde la finca había un estrecho camino por el que se bajaba al
río, unas aguas agrestes. Desde ahí comenzó a contemplar el amanecer, el correr
sin sentido de las aguas en un solo sentido. Heráclito había comprendido el
secreto de la vida, de pie en medio de un río. Su mamá despertaba muy temprano
para ordeñar la leche del desayuno y los quesos hechos con la nata. Los
desayunos que se van como el agua del río, esas aguas tempestuosas. Y la
lluvia. Nunca olvidaría esa sensación de ver llover. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Liz se detuvo frente a su cama
hasta verlo abrir los ojos y después corrió para que la siguiera. Era la última
descendiente de sus hermanas. La mesa estaba servida. &amp;lt;&amp;lt;¿Dónde hay un
Kaufland?&amp;gt;&amp;gt;, es lo único que preguntó Juan cuando Rocío le sirvió un
desayuno algo anómalo. No había whisky, ni caviar beluga sobre capas de tocino
con abundante grasa para apurar el vodka… &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Maribel y Rocío hablaban sobre qué
hacer durante el día. Salieron a caminar por ese pueblo cerca de Bremen donde todo el mundo
respetaba las reglas, el orden, la privacidad, sin grandes muros ni alambradas
eléctricas. Liz jugueteaba entre charcos de agua. Y pensó en la posibilidad de
tener una familia. ¿Con tantas hermanas para qué?, se dijo. La sobriedad puede
ser una mala consejera. Dos veces había estado a punto de casarse y dos veces
había huido con elegancia. Sin gritos, ni reclamos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Esa noche Torsten le compartió un
scotch con olor a madera ahumada. Y le mostró su cuarto de armería donde
fabricaba las balas para la guerra que se avecinaba contra los zombies. El
mundo de zombies que vería dos meses después al regresar al Ecuador. Unos
zombies hechos con mascarillas que desconfiaban de la tos del otro, de la vos
del otro, de la cercanía del otro. La vida se había convertido en un encierro
de mierda y comenzó a pensar en aquella frase de los cuentos de hadas. Érase
una vez que era.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpFirst&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Y qué era –le preguntó ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Un mundo feliz.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Cómo el de Aldous Huxley?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;El hombre que se suicida luego de
conocer los versos de Shakespeare, luego de entender que la tristeza es posible,
que la amabilidad es posible. El mundo de la bondad, de esa bondad de los
extraños de la que siempre dependió Vivien Leigh.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Estás triste?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;No, solo tengo unas profundas ganas de
llorar y de pegarme una borrachera del carajo, como dijo un candidato a la
presidencia de este país.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Odias tu país?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Para nada, aquí es donde me siento bien.
Siempre me ha gustado abrir las puertas y dejar las maletas tiradas en el piso
cuando vuelvo de viaje. Después voy a la nevera, saco un hielo, me sirvo un
whisky y me alegra ver que las cosas están en el mismo lugar. Es como si el
tiempo no hubiera transcurrido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Me ibas a contar la historia de tu
hermana Rocío y de la carta que te escribió cuando comenzaste a escribir la
historia de tus hermanas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Sí, de ese viaje a Hamburgo con el ruido
de los rieles del tren. ¿Sabías que datan del siglo quinto?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Y por qué no te has casado? Todos los
escritores tienen al menos cinco matrimonios en su historial.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;James Joyce no, tampoco se puede poner
en duda la fidelidad de Kafka a Milena.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Joyce era un hideputa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Un día jugaba con su hermano Stanislaus y
fue atacado por un perro, eso le despertó una fobia de por vida por esos
animales; también le causaban pavor las tormentas, por su profunda fe religiosa.
La religiosidad no es lo mismo que la religión. Las tormentas para él eran un
signo de la ira de Dios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Es decir, te crees Joyce.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;No, tal vez sí el Dios de mi propia vida.
Yo puedo decidir mi suerte y no dejar mi vida al destino o al azar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Por qué no te casaste?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Porque mi mayor pecado ha sido serte
fiel.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Y qué es la fidelidad para ti, ¿qué
entiendes por fidelidad?, si se puede saber.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpLast&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-list: l0 level1 lfo1; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-hansi-font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;-&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;No lo sé, pero suena bonito. Tal vez sea
la palabra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/3918058393065121693'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/3918058393065121693'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evernes.blogspot.com/2021/02/los-rieles-del-tren.html' title='Los rieles del tren'/><author><name>Juan</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00817495228057049092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjgRhmwzxzLeTgsWo95wPcxCsWKEV9hunZGFuZCsImrM8078FxjmD0x_LDLr0SI1nmDugGMriwzS_aMcFZPuwwhlT7zF2zzBCeM5ZPloUwHWWo3RUWPHnQt65hyZoipQg/s220/FullSizeRender.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://img.youtube.com/vi/k_WvAH3AE1w/default.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6357007441821527558.post-5928263537769071703</id><published>2021-01-12T05:51:00.002-05:00</published><updated>2021-01-12T13:12:17.821-05:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Bremen"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ficción"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Frankfurt"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Quito"/><title type='text'>La estación de tren de Hamburgo</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;iframe allowfullscreen=&quot;&quot; class=&quot;BLOG_video_class&quot; height=&quot;266&quot; src=&quot;https://www.youtube.com/embed/BHkxKmr4Ffg&quot; width=&quot;320&quot; youtube-src-id=&quot;BHkxKmr4Ffg&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;¿Y por
qué Juan? Ya prometí que este año no sería pendeja, voy a ser otra. ¿Qué hora
es? Es tardísimo. Mi mama no me deja llegar más allá de las diez de la noche.
Sí ya sé tengo veintisiete años. Eso no quita que debo ser responsable. Mi primer
ex era bastante tóxico. Una vez nos íbamos a ver para ir a su casa. Yo me puse
linda. Me duché Juan. Me duché. Me puse un vestido lindo. Yo en ese tiempo ya
era modelo y algunos comerciales me dejaban platica. Y al desgraciado le tenía
que pagar hasta el pasaje del bus. Bueno, ese día me vi frente al espejo con ese vestido
acampanadito y me dije estás linda. Eres preciosa. Pero no
tenía para el taxi, él vivía al otro extremo de la ciudad, en Carapungo Juan. ¿Se
imagina lo que es el viaje de irse de Sangolquí a Carapungo? Fue más fácil el
viaje que hicimos a Montañita cuando le sacaron cien dólares porque yo estaba
manejando y no tenía licencia y usted pensando en pendejadas como que no tenía
espejo retrovisor. Ese viaje a Montañita sí estuvo &lt;i&gt;heavy&lt;/i&gt;. Cuando nos chocaron
pensé que iba a morir, cuando bajé del carro esa madrugada de verdad pensé que
ya todo estaba perdido. Que mi viaje a Guayaquil se había chocado con el
destino. Pero no, ahí seguimos hasta llegar a una mecánica cerca de Jujan donde
el oso perezoso le arregló el panel de control después de dos horas de estar
sentado ahí frente al volante, mirando una pantallita. Mi segundo ex no era tan
tóxico. Él se preocupaba por mí, decía que debía superarme; yo era su chofer
cuando se emborrachaba con sus amigos, pero se preocupaba por mí. Me dijo que iba a caer en sus manos porque estaba sensible tras mi ruptura. Pero no era tóxico. También le
hice la tesis cuando se fue a hacer un posgrado en España. Sí, ya sé que me vi
ridícula haciendo encuestas afuera del Supermaxi. Pero no era tóxico. Después
de volver de Estados Unidos pensé que las cosas eran diferentes. Y nada Juan,
solo me dijo que no estaba de acuerdo con mis ideas. No me diga nada de que
usted es dios. Sí, puede ser. Solo porque no quise acostarme con él. ¿Soy la
tóxica? Si yo fuera una de sus hermanas le habría puesto un estate quieto con
una gran bofetada. Sus hermanas parecen buenas. Sí, ya sé que me dijo que son
brujas. ¿Qué tiene que ver el sexo con las ideas? Naaaa. Nada del Marqués de
Sade, por favor. Sólo sé que no era tóxico, cuando nos conocimos yo estaba con
mi novio tóxico. Claro que intentó abordarme, porque todos mis amigos se enamoran
de mí. Pero yo sentí que era muy viejo. Yo tenía veintidós años y él tenía
veinticinco. Mi mejor beso fue cuando tenía dieciocho años. Él tenía quince.
No, el segundo que no era tóxico ni el primero. Era otro, cuando iba de
discoteca en discoteca besando de uno a otro. Me destrampaba con todos y me
salía con una botella de agua en mi cartera. No era tóxico. Cuando decidí salir
con él me emborraché. Fue mi mayor borrachera. Yo pagué la cuenta con mis
amigos. A vaca, como en la universidad. Y traté de aferrarme a él. Quise
quedarme y él estaba borracho. No Juan, no va a dar clases de la biblia en mi escuela.
Sodoma y Gomorra de la biblia no es lo mismo de, ¿cómo se llama? Sí, &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;Las 120 jornadas de Sodoma&lt;/i&gt; de su Marqués
de Sade. Pregúnteme si me interesa. No era tóxico. Por eso lloré cuando supe
que tenía Covid. Siempre me he preguntado qué habría pasado si hubiera tenido
sexo con él, como una mensa. Talvez estaría en un &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;baby shower&lt;/i&gt;, en lugar de una fiesta con &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;streapers&lt;/i&gt;, en la despedida de soltera de mi prima. No Juan, no voy
a ir a ninguna orgía. ¿Sus hermanas de verdad le conocen? Sí, ya sé lo que me
contó sobre sus sobrinas y sus infidelidades. Pero yo no soy así, no puedo
decir que no, aunque muchas veces digo sí. Sí, como ese personaje de Ulises que
siempre cita. Su James Joyce. Pero lo mío es para alfabetizar. No, Juan. No lo
voy a odiar. ¿Eso es marihuana? No me sabe a nada. ¿No tiene algo más fuerte?
No me gusta la música electrónica. Ya bájele dos cuadritos a su bailarina. Él
no era tóxico, solo creía en hacerme bien, con Norteño de por medio claro está.
¿Qué será de la vida del Norteñito?&amp;gt;&amp;gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Después de
dejarla en su casa, Juan pensó en la confesión de Rocío en esa estación de tren
de Hamburgo. Él estaba de pie y sobrio. Las confesiones de sus hermanas. Ella estuvo a segundos de ser atropellada por las rieles del
tren. Salió y respiró. La vida seguía. Y conocía Hamburgo como si fuera la palma de su mano. Cuando volvieron a Bremen se pasó hablando con Maribel, mientras Rocío le advertía que por beber en una botella de agua podrían ser expulsados del tren. Y Juan siguió bebiendo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/5928263537769071703'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/5928263537769071703'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evernes.blogspot.com/2021/01/la-estacion-de-tren-de-hamburgo.html' title='La estación de tren de Hamburgo'/><author><name>Juan</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00817495228057049092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjgRhmwzxzLeTgsWo95wPcxCsWKEV9hunZGFuZCsImrM8078FxjmD0x_LDLr0SI1nmDugGMriwzS_aMcFZPuwwhlT7zF2zzBCeM5ZPloUwHWWo3RUWPHnQt65hyZoipQg/s220/FullSizeRender.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://img.youtube.com/vi/BHkxKmr4Ffg/default.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6357007441821527558.post-2892337541284903304</id><published>2020-12-25T05:26:00.000-05:00</published><updated>2020-12-25T05:26:11.308-05:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Bremen"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Frankfurt"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Historias mínimas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Quito"/><title type='text'>Los toros y los osos</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;iframe allowfullscreen=&quot;&quot; class=&quot;BLOG_video_class&quot; height=&quot;266&quot; src=&quot;https://www.youtube.com/embed/4VhxvR8Rwow&quot; width=&quot;320&quot; youtube-src-id=&quot;4VhxvR8Rwow&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;

&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Wall Street fue el gran ícono de la literatura del siglo
XX, con James Joyce primero y su cuaderno de notas de las deudas adquiridas,
así como la lista de compras del mercado. Conocía a la perfección cuánto debía
y cuándo debía huir. Toda la literatura anglosajona cambió con la irrupción de
Joyce. El detalle era el que contaba, las alegorías quedaban para Chesterton. Luego
llegaría Tom Wolfe y su hoguera de las vanidades. &amp;lt;&amp;lt;&lt;i&gt;Darling&lt;/i&gt;, la nueva
literatura está en los informes financieros de Goldman Sachs, Credit Suisse, en el oso y el toro de Wall Street&amp;gt;&amp;gt;, le dijo mientras cabeceaba
una siesta en el sofá después de haberse agotado un porro. Eran los tiempos en
los que escribía &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;El demonio de Laplace&lt;/i&gt;,
la historia del determinismo más absurdo de la historia de la humanidad. La
idea de que a la humanidad solo le falta el conocimiento para ser Dios. La
falta de conocimiento nos vuelve humanos, sensibles, pueriles, creyentes en el
amor, la Navidad, Santa Claus y los dientes de leche. En las vacaciones, la
idea de la superación, del amor propio, de la vanidad y el ego. De las
bravuconadas escondidas detrás de esa palabra vivir, tan amorfa como el mismo sentido
de la vida. El Jack Daniel’s estaba por acabarse y fueron a buscar coca en La
Mariscal, una bolsa de bicarbonato casi acaba con su vida, la de ella, porque
en ese entonces él no esnifaba. Solo contemplaba con un vaso de whisky entre
sus manos. Esas ganas de permanecer despierto las veinticuatro horas del día se
le fueron quedando en el camino. En ese vuelo de Guayaquil a Cuenca, cuando
casi murió asfixiado, presa de un escalofrío. Solo pudo respirar cuando el
avión aterrizó y por la ventana comenzó a aspirar ese aire gélido cuencano, más
franciscano que el de Quito.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;La primera vez que llegó a Frankfurt fue al distrito
financiero.&lt;span style=&quot;mso-spacerun: yes;&quot;&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Ahí estaban el toro y el
oso. El toro primero representa las grandes subidas del mercado. El inversor
comprador que ataca de abajo así arriba; el segundo es su opuesto, las caídas
continuas del mercado. El inversor vendedor desconfiado que apuesta por las
tendencias bajistas de las bolsas. Los osos atacan de arriba hacia abajo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Liz le sacó de sus cavilaciones cuando entró de forma
abrupta a su dormitorio, casi tirando la puerta a sus dos años de edad. Ya
había llegado la hora del desayuno, Rocío la había enviado para que lo
despierte. En la mesa ya todo estaba dispuesto para el inicio del día. ¿Y dónde
hay un Kaufland por aquí&amp;gt;&amp;gt;, preguntó al no ver ninguna botella de whisky
sobre la mesa. &amp;lt;&amp;lt;De aquí como a tres horas caminando&amp;gt;&amp;gt;, dijo Rocío.
Maribel le contó cómo había sido construida la casa, con una mirilla para
disparar a los zombies, cuando comenzara el fin del mundo. Torsten preparaba
sus propias balas para combatir a los zombies.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Era un cazador experto. La caza
era una de sus grandes pasiones comparada solo con el bourbon ahumado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Juan, el papá de Juan y Rocío y abuelo de Liz, también
tenía una gran pasión por la caza. En las noches de luna llena siempre subía a
la montaña de la finca con su escopeta y bajaba en la mañana con la guanta
lista para el caldero.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;Yo me acuerdo de todo. Tal vez ese sea mi
problema. No me puedo olvidar de nada. Me acuerdo cuando éramos chiquitos y te
gustaba ese bom bom de tu música rockera. Realmente te volviste insoportable y
de la noche a la mañana cambiaste. No tengo grandes recuerdos de Anita. De mamá
no tengo recuerdos. Comíamos cuando había dinero y a veces no había nada en la
despensa&amp;gt;&amp;gt;, dijo mientras hacía un calentado para el desayuno. Liz
golpeaba la mesa y pedía su comida. Más. Después correteaba alrededor de la mesa del
comedor y todos debían jugar con ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;Pues ahora ya me ves, después de toda mi vida de
farras y desenfrenos estoy aquí. Todos los vecinos son buenos, te cuidad. Al trabajo
voy en bicicleta y veo Masterchef Ecuador por nostalgia&amp;gt;&amp;gt;, dijo.
&amp;lt;&amp;lt;Masterchef Ecuador debe ser muy parecido a Masterchef
Chazojuan&amp;gt;&amp;gt;, le dijo después de haber visto un primer programa, ahí en su
casa cerca de Bremen. Ni siquiera en Quito le había tomado en cuenta. Lo esnob
no era su fuerte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;La cocina está en otra parte, en donde inventas
con el conocimiento suficiente y no reinventas o deconstruyes, una palabrita tan
ridícula como su significado&amp;gt;&amp;gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Ya era casi mediodía y salieron a caminar en los
alrededores del pueblo. Liz hacía paradas obligadas cuando hallaba un charco de
agua y comenzaba a saltar hasta enlodar su sobretodo. Liz embestía de abajo hacia
arriba. Al igual que Rocío; lo entendió cuando estaban en la estación de tren
de Hamburgo. Ahí supo que en una Navidad le robaron su sueldo cuando regresaba
a casa en Quito.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;¿Dónde está la bolita? Siempre aparecía en el mismo lugar,
bajo el mismo tillo. Y Juan creyó que era una apuesta fácil y el dinero que
tenía para la comida lo apostó y perdió. La bolita comenzó a aparecer debajo de
otros tillos. La suerte no era determinista. Nunca lo fue. Solo faltaba el
conocimiento para saber por dónde embestir. Para entrar por la puerta del toro
o del oso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/2892337541284903304'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/2892337541284903304'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evernes.blogspot.com/2020/12/los-toros-y-los-osos.html' title='Los toros y los osos'/><author><name>Juan</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00817495228057049092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjgRhmwzxzLeTgsWo95wPcxCsWKEV9hunZGFuZCsImrM8078FxjmD0x_LDLr0SI1nmDugGMriwzS_aMcFZPuwwhlT7zF2zzBCeM5ZPloUwHWWo3RUWPHnQt65hyZoipQg/s220/FullSizeRender.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://img.youtube.com/vi/4VhxvR8Rwow/default.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6357007441821527558.post-4408373781410937648</id><published>2020-12-19T06:33:00.006-05:00</published><updated>2020-12-19T06:37:36.189-05:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Bremen"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ficción"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Historias mínimas"/><title type='text'>La simulación</title><content type='html'>&lt;p&gt;z&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;iframe allowfullscreen=&quot;&quot; class=&quot;BLOG_video_class&quot; height=&quot;266&quot; src=&quot;https://www.youtube.com/embed/MzHB88sxaZY&quot; width=&quot;320&quot; youtube-src-id=&quot;MzHB88sxaZY&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-bottom: 0cm; mso-margin-top-alt: auto; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Cuando despertó todavía estaba
ebrio. Por alguna extraña razón recordó a unos salvadoreños a quienes conoció
en República Dominicana. Todos los días vestían con una camiseta que en
lenguaje ecuatoriano significaría algo así como evite el chuchaqui, manténgase
borracho. Ya amanecía. Alguna vez dejó a Isabel dormida, mientras iba a una
cita cerca de la Foch. A ella le dijo que no podían ir a su departamento porque
un amigo había llegado de visita y dormía su borrachera en la alfombra. Eran
como las diez de la mañana y pidió un Campari soda. &amp;lt;&amp;lt;Por acá me parece
que hay un hostal&amp;gt;&amp;gt;, le dijo. Era un laberinto de escaleras y puertas,
hasta llegar a una habitación con un televisor empotrado en la pared.
&amp;lt;&amp;lt;Alguna vez te has enamorado&amp;gt;&amp;gt;, le preguntó él.
&amp;lt;&amp;lt;Nunca&amp;gt;&amp;gt;, dijo ella. Vivía cerca de la Universidad Central, donde
alguna vez vivió Isabel. Por su ventana se veía un hostal que funcionaba como
motel. Una madrugada había visto entrar a una mujer vestida de monja. Al día siguiente
ya estaba en la recepción preguntando. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-bottom: 0cm; mso-margin-top-alt: auto; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Al volver al departamento, Isabel
ya estaba despierta. &amp;lt;&amp;lt;Hay mucha gente en el mercado y casi ya no hay
mariscos. No entiendo cómo la gente puede madrugar a buscar mariscos. Sólo
hallé unos mejillones. Ahora te hago el desayuno&amp;gt;&amp;gt;, dijo él. &amp;lt;&amp;lt;¿Tienes
tofu&amp;gt;&amp;gt;, preguntó ella. &amp;lt;&amp;lt;La nevera está vacía. Estoy pobre&amp;gt;&amp;gt;,
dijo él. Ella se levantó, se puso unos jeans, una sudadera y unos tenis.
&amp;lt;&amp;lt;Quiero pasta con tofu&amp;gt;&amp;gt;, dijo ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-bottom: 0cm; mso-margin-top-alt: auto; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Los recuerdos se esfumaron cuando
recordó su cita de la tarde. Ella despertó cuando lo vio levantarse
sigilosamente. Otra vez los gritos, los reclamos. &amp;lt;&amp;lt;No entiendes que debo
ir a visitar a mi hermana&amp;gt;&amp;gt;, le dijo. &amp;lt;&amp;lt;Y por qué no me
llevas&amp;gt;&amp;gt;, dijo. &amp;lt;&amp;lt;Alguna vez juré que no iba a presentar a nadie a
mis hermanas. Una vez lo hice y me acusaron de gay&amp;gt;&amp;gt;, dijo él. Ella le
lanzó un vaso con aguardiente que logró esquivar y se estrelló contra la pared.
Fue el momento ideal para salir corriendo y tirar la puerta con furia, con una
especie de indignación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-bottom: 0cm; mso-margin-top-alt: auto; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Su cita era en la tarde y
necesitaba estar sobrio. Fue donde Graciela, la bloqueada. Eran los tiempos de
la gran pelea entre sus hermanas. Ella estaba en la oficina del taller
automotriz con el chat abierto para hablar con Cristina. Sabía que su aspecto
era deplorable. Graciela no dijo nada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-bottom: 0cm; mso-margin-top-alt: auto; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;¿Y qué harías si
descubres que Wilson te ha sido infiel?&amp;gt;&amp;gt;, preguntó. Buscó un papel en
blanco, hizo unos rayones. &amp;lt;&amp;lt;Se queda sin nada&amp;gt;&amp;gt;, dijo. En ese
momento entendió con una cierta claridad la historia de la infidelidad. Algo
insoportable para sus hermanas y el sometimiento al que fueron condenados a
vivir sus hermanos. Milton, el mujeriego, solo tenía dos mujeres en su vida. La
última había sido testigo de cómo se escondía en la ventana mientras se
ocultaba para disimular su ausencia. Jacinto era el modelo ideal de sus hermanas&amp;nbsp; Él, en realidad, no sabía mentir. Y por eso había ido de decepción amorosa en
decepción amorosa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-bottom: 0cm; mso-margin-top-alt: auto; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Y ya en el motel, en el jacuzzi,
Juan comprendió que vivió en un mundo de hombres sometidos. Hasta Anita se
había revelado a último momento. Ellas podían solas, sus parejas eran adornos.
&amp;lt;&amp;lt;Si ella dice que es así, es así&amp;gt;&amp;gt;, le dijo Kai cuando Beatriz se
enojó solo porque entraron en una cafetería de un pueblito donde escribieron
los hermanos Grimm, por su recomendación, y no había el postre que deseaba.
Solo había whisky. Torsten pasaba días enteros en Hamburgo, mientras Rocío
seguía su vida con la mirada fija en los rieles del tren. Y ni se diga de
Susana. Todos los hombres de su familia creían tener las bridas. &amp;lt;&amp;lt;Cuando
hay más mujeres en una familia, los hombres son simples sometidos, les falta
carácter&amp;gt;&amp;gt;, le dijo alguna vez su amiga Ana Sofía, en una de sus tantas
borracheras en tantos bares.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-bottom: 0cm; mso-margin-top-alt: auto; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Y de pronto sintió estar
abandonado en la más absoluta desolación. En su último día. En la borrachera que no fue. El día en el que estaba en la isla
San Cristóbal en Galápagos, cuando una ola casi se lo lleva para siempre. Habría
sido su fin. Y sobrevivió. En alguna parte. En ese cielo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin-bottom: 0cm; mso-margin-top-alt: auto; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Torsten estacionó el auto. Rocío
estaba en la cocina. Liz jugaba. Había una botella de whisky. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/4408373781410937648'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/4408373781410937648'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evernes.blogspot.com/2020/12/z-cuando-desperto-todavia-estabaebrio.html' title='La simulación'/><author><name>Juan</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00817495228057049092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjgRhmwzxzLeTgsWo95wPcxCsWKEV9hunZGFuZCsImrM8078FxjmD0x_LDLr0SI1nmDugGMriwzS_aMcFZPuwwhlT7zF2zzBCeM5ZPloUwHWWo3RUWPHnQt65hyZoipQg/s220/FullSizeRender.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://img.youtube.com/vi/MzHB88sxaZY/default.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6357007441821527558.post-6048084699090619918</id><published>2020-12-16T06:06:00.003-05:00</published><updated>2020-12-16T06:06:28.550-05:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Bremen"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ficción"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Frankfurt"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Historias mínimas"/><title type='text'>La simulación del vacío</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;iframe allowfullscreen=&quot;&quot; class=&quot;BLOG_video_class&quot; height=&quot;266&quot; src=&quot;https://www.youtube.com/embed/XD9WFnm3Fss&quot; width=&quot;320&quot; youtube-src-id=&quot;XD9WFnm3Fss&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Problema del
papel del padre en el masoquismo. Papel del padre en el sadismo y en Sade.
Anulación del padre en el masoquismo y Masoch. La serie de las tres mujeres y
el triunfo de la madre oral: la madre buena. El tercero y el contrato
alucinatorio del padre. El contrato y la anulación. La primera interpretación de
Freud: la vuelta contra el yo y los otros factores. Insuficiencia de la fórmula
&amp;lt;&amp;lt;sadismo vuelto contra el yo. La segunda interpretación y el problema de
la &amp;lt;&amp;lt;desintrincación&amp;gt;&amp;gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Era domingo y
desayunaba después de haber cicleado como dos horas en el parque La Carolina.
Su desayuno era un Campari soda y un croissant. Por la avenida Eloy Alfaro
pasaban decenas de conductores estresados, con la mano pegada en el pito del
auto. Aceleraban con la idea de llegar a ninguna parte. A sus rutinas del
acostarse, desayunar, almorzar, cenar y dormir y en los intervalos fingir una
vida. Cerró el libro de Gilles Deleuze, donde se resumía lo frío y lo cruel. El
sol de Quito a veces golpea demasiado fuerte en las mañanas. Ya estaba sin
motivos para avanzar. Muchas veces cuando iba por la carretera había sentido el
simple impulso de girar un poco el volante al precipicio. Sentir la libertad de
caer al vacío. A la nada. A ese agujero negro que convierte la materia en nada.
Lo supo una madrugada cuando en la frontera franco-suiza se puso en marcha el
acelerador de partículas. Era la madrugada y el cielo se volvió completamente
azul. Finalmente la humanidad desafiaba a Dios, no con una insignificante Torre
de Babel. Lo desafiaba en su terreno. En la creación. Si fuimos creados a su
imagen y semejanza bien podríamos desafiar su poder. Ese día habló con muchas
personas. No entendía porque nadie entendía la trascendencia de lo ocurrido. La
orgía había comenzado. El peor mal de la Caja de Pandora, la esperanza, había
sido liberada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Esa mañana abrió
un par de naranjas, mientras se colaba el café y salió. La llanta se había ponchado,
de eso se dio cuenta cuando agarró la calle Cordero para subir por la Juan León
Mera. Nunca había cambiado una llanta en su vida ni deseaba aprender cómo
hacerlo. Uno de los cuidadores de carros estaba por el sitio y fue a buscarlo:
&amp;lt;&amp;lt;Me cambia la llanta, por favor&amp;gt;&amp;gt;, le dijo. Después de esperar
cinco minutos le dio diez dólares y siguió.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;En la noche
estuvo en un bar y ella pedía unos cocteles horribles, whisky con amaretto. En
ese momento pensó que la humanidad había llegado a su fin. Su novio llegó a
marcar territorio, le dijo que la esperaba por el sitio para llevarla a casa.
Cuando el novio desapareció, salieron del bar y caminaron hasta su departamento.
Volvió a mirar el cielo, desde la ventana de su buhardilla. &amp;lt;&amp;lt;Quieres
coca&amp;gt;&amp;gt;, le preguntó. &amp;lt;&amp;lt;Sabía que tenías&amp;gt;&amp;gt;, dijo. Minutos
después llamó a su novio para que la esperara afuera del edificio. La recogió y
se fue. Ya de nuevo solo, miró otra vez por la ventana. Casi amanecía. Isabel
estaba en Noruega y le llamaba todos los días. Ese día el teléfono no sonó.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;Me llevó
a su departamento y quería que le hiciera sexo oral. Ni siquiera se baña, me da
arcadas. Le dije que solo en su cumpleaños, si estoy de ánimo&amp;gt;&amp;gt;, le dijo.
Ella era la viva representación de Sacher-Masoch.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Todo monólogo es
frío y cruel, se dijo mientras el tren avanzaba a Bremen. La última vez que
había visto a Rocío nadie estaba en sus cabales, con Graciela como anfitriona.
Fue después de su matrimonio con Torsten. Esa noche no hubo las palabras de
Susana, ni de Jacinto ni de Milton. Cuando llegó Gladys, la saludó con un
abrazo. Y la vida siguió. Todos cantaron. Había una cierta especie de
felicidad, con Malena ahí, agonizando en el piso. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;La sopa chorreada,
se dijo al despertar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/6048084699090619918'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/6048084699090619918'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evernes.blogspot.com/2020/12/la-simulacion-del-vacio.html' title='La simulación del vacío'/><author><name>Juan</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00817495228057049092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjgRhmwzxzLeTgsWo95wPcxCsWKEV9hunZGFuZCsImrM8078FxjmD0x_LDLr0SI1nmDugGMriwzS_aMcFZPuwwhlT7zF2zzBCeM5ZPloUwHWWo3RUWPHnQt65hyZoipQg/s220/FullSizeRender.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://img.youtube.com/vi/XD9WFnm3Fss/default.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6357007441821527558.post-5662206605572735515</id><published>2020-12-12T08:45:00.001-05:00</published><updated>2020-12-12T08:45:54.275-05:00</updated><title type='text'>Y ahora las palabras de Susana</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;iframe allowfullscreen=&quot;&quot; class=&quot;BLOG_video_class&quot; height=&quot;266&quot; src=&quot;https://www.youtube.com/embed/fMXsOtWrjXw&quot; width=&quot;320&quot; youtube-src-id=&quot;fMXsOtWrjXw&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Aquella mañana,
sólo intentó incorporarse y mirar por la ventana. Ella estaba ahí, recostada.
En silencio. Los vientos en Quito pueden superar hasta los cuarenta kilómetros
por hora. Y llegar hasta los 80 kilómetros de velocidad en determinados momentos, sobre
todo en lugares planos como San Antonio de Pichincha, cuando las nubes y la
humedad entran por el sur de Colombia. En ese límite los sauces, con ramas
caídas y hojas que llegan hasta el suelo desde los doce metros de altura,
comienzan a llorar. Siempre están acompañados de las acacias y las palmeras. El sauce blanco llega hasta los veinticinco
metros de altura. La naturaleza había dejado de llorar en el año 2020, cuando nada parecía iba a suceder.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;No había dormido
en tres días, con infernales sesiones de sexo, comida, coca y whisky. Cada
mañana se empolvaba la nariz para fingir desayunar en algún mercado a esperar
la hora de apertura de las fiestas clandestinas y quedarse sentado en algún
rincón contemplando el diluvio universal. Ya no podía dormir, no tenía sentido.
Se había fallado tantas veces que una más no importaría. Los sánduches de Don
Soto y su &lt;i&gt;vermouth&lt;/i&gt; con rockola incluida, eran parte de su rutina universitaria; el sitio de concentración de los travestis que cruzaban la avenida Diez de
Agosto montados en grandes tacos y diminutas minifaldas. A veces se detenía en
un barandal, junto a un puesto de papas fritas con salchichas extremadamente
rojas cocinadas en una paila sobre un balde de aluminio lleno de brasas. &amp;lt;&amp;lt;Son
papas chauchas peladas y cocinadas. Y el carbón en el metal solo es solo para
mantener el calor&amp;gt;&amp;gt;, le explicó alguna vez su amigo Luis. Era un olor
inconfundible. La calle de las chancrosas, las papas fritas que botan espumas
de grasa. &amp;lt;&amp;lt;¿Cuál es la diferencia entra las papas chancrosas y las&lt;i&gt;
gourmet&lt;/i&gt;&amp;gt;&amp;gt;, le preguntaron alguna vez. &amp;lt;&amp;lt;Las chancrosas son un
estilo de vida, las gourmet, una pose&amp;gt;&amp;gt;, dijo. Y nunca en realidad
entendió esa respuesta tan esnobista.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;En eso pensaba
cuando iba a Bremen con Maribel, su subchef durante algunos días. No deseaba
ser chef para que Beatriz no le obligara a cocinar. Solo deseaba mirar,
contemplar y avanzar. &amp;lt;&amp;lt;Algún día voy a volver a ser rica, bueno, rica ya
soy, pero me refiero al asunto monetario&amp;gt;&amp;gt;, dijo. El tren avanzaba
lentamente a la que sería su última parada. Toda la gente del vagón ya
degustaba sus sánduches, porque la cocina se había dañado. Solo había sánduches
y vino. El mundo soñado de cualquiera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;El día de la
pelea de Rocío y Beatriz, el despertador había sonado en la madrugada. Todo
estaba listo para el viaje con el tanque de gasolina del auto lleno. Al menos,
eso le había dicho Kai, porque Beatriz no se preocupaba ni siquiera por las
compras del supermercado. A veces, cuando salía a algún pueblo cercano a beber
margaritas el auto podía quedarse sin gasolina, entonces solo llamaba a Kai y
le decía que el auto estaba en tal parte sin gasolina. Kai
iba a recogerla y poner gasolina al auto. Ya en Bremen, Torsten había preparado mojitos. Las dos hermanas que más se odiaban y se amaban, el amorodio de
Borges, estaban reunidas con Liz de por medio. A las seis de la tarde, Juan
estaba en su casa con un whisky en una mano y un libro en la otra. Hasta
que comenzó a escuchar en su teléfono el sonido de las notificaciones de
WhatsApp. Ahí estaban Rocío, Beatriz y Maribel con el vaso en alto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;El sonido de las
rieles del tren le llevaron a su infancia, a ese barrio de Quito, Chimbacalle,
al que bajaba para mirar los vagones del tren de una estación desierta,
abandonada, el símbolo de una época de opulencia que ya nunca volvería. Lo
entendió muchos años después cuando fue a hacer un reportaje sobre el reclamo
de un puente en un pueblo llamado Mira, entre Imbabura y Carchi, con una
estación de tren por el que sacaban sus productos, sobre todo el fréjol. Si
editora le envió allá para contar la historia de los reclamantes. La promesa de todos los
gobiernos había sido la construcción de un puente para reemplazar al ya derruido
y así la gente pudiera sacar su producción agrícola al mercado. &amp;lt;&amp;lt;Ahí, en
el fondo de este vaso está mi vida&amp;gt;&amp;gt;, le dijo una mañana, a la hora del
desayuno, un hombre negro bien alto y fornido. Uno de los líderes de la
comunidad. Había sido invitado a desayunar con un trago de caña y el fondo del
vaso le pareció una alegoría de la vida. &amp;lt;&amp;lt;Acá no hay ni hotel&amp;gt;&amp;gt;, le
dijo a su editora tras el primer día que fue abandonado en Mira. &amp;lt;&amp;lt;¿Pues
todos los pueblos tienen iglesia no?&amp;gt;&amp;gt;, le dijo. &amp;lt;&amp;lt;Sí. Sí hay
iglesia&amp;gt;&amp;gt;, respondió. &amp;lt;&amp;lt;Pues duermes en el piso de la iglesia. Son
lugares bonitos y cálidos. No vuelves hasta que tengas una historia&amp;gt;&amp;gt;, le
dijo y colgó. Finalmente logró un arreglo con los dueños de un cibercafé para dormir en
el piso cálido de cemento. Los únicos camiones que vio entrar a ese pueblo mientras permaneció ahí
fueron los de Coca Cola y Pílsener.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;Todos estábamos
bien, hasta que Rocío comenzó a decir que los mojitos de Torsten eran los
mejores&amp;gt;&amp;gt;, dijo Maribel después de acabarse su cuarto de botella de vino
blanco. Beatriz había comenzado a defender los mojitos de Kai. La coctelería,
en realidad, no era el fuerte de sus cuñados, pero para Rocío y Beatriz ese era
un tema intocable. Al menos Wilson se conformaba con un pájaro azul o unas
cervezas. La de la batuta en esa casa era la de Graciela. Ella marcaba las
horas y los días.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;El día que salió
de Mira con un montón de cuadernos de apuntes sintió que había conocido a la
humanidad entera, al hombre que miraba la vida en el fondo de un vaso. Eso era
la vida, el fondo de un vaso, no importaba si lleno o vacío. Lo importante
era divisar el fondo. Esos días volvió a releer&lt;i&gt; Eureka&lt;/i&gt; de Edgar Allan Poe. Y entonces pensó que había algo anómalo en su teoría del origen del universo. La teoría de las cuerdas
tenía una cuerda que desentonaba. Tal vez la de Venecia, donde había comenzado la
pelea entre Graciela y Beatriz, con Cristina de por medio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;El tren había
llegado a Bremen. Maribel le especificó a Torsten que debía esperarnos en el
vagón de primera clase. Y ahí estaba cuando se abrieron las puertas. No llevaba nada en la maleta. Buscó en la
estación las tiendas de licores y desistió. &amp;lt;&amp;lt;Ya habrá tiempo&amp;gt;&amp;gt;, se
dijo. Al entrar al auto vio el asiento de Liz.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Después de la
tercera casilla hay que poner otra vez los dos pies sobre la tierra. Es el
juego de la Rayuela. Unos, dos tres, salta. Unos dos y salta. Y vuelve, como
una cinta de &lt;i&gt;moebius&lt;/i&gt;, el tiempo &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;ad
infinitum&lt;/i&gt;. Así fue como conoció a Liz, la niña que siempre pedía más. Era
su palabra preferida. De alguna forma entendió que ella nunca en la vida se
conformaría con menos. &amp;lt;&amp;lt;Claro, gracias por recordarme que fuiste a
Alemania solo por ir a conocer a tu sobrina&amp;gt;&amp;gt;, le recriminó Beatriz entre
lágrimas semanas después cuando volvieron a verse en Quito. Ella no se había
hablado con Anita en mucho tiempo. Ni con Graciela. Y Juan estaba en el medio de una balacera de palabras y reclamos infernal. Shakespeare se quedaba
chiquito frente a la tragedia de sus hermanas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;Después
de que Rocío nos botó por no saber quién preparaba los mejores mojitos, yo le
abracé fuerte a tu tía en la cama para que no se fuera. Cuando desperté, ya no estaba&amp;gt;&amp;gt;, dijo
Maribel. &amp;lt;&amp;lt;Y qué se va a acordar lo que pasó, si ella era la más borracha
de las tres&amp;gt;&amp;gt;, le escribió alguna vez Beatriz, cuando le explicaba los
apuntes que tenía para comenzar a escribir sus historias. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Y ahora las
palabras de Susana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/5662206605572735515'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/5662206605572735515'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evernes.blogspot.com/2020/12/y-ahora-las-palabras-de-susana.html' title='Y ahora las palabras de Susana'/><author><name>Juan</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00817495228057049092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjgRhmwzxzLeTgsWo95wPcxCsWKEV9hunZGFuZCsImrM8078FxjmD0x_LDLr0SI1nmDugGMriwzS_aMcFZPuwwhlT7zF2zzBCeM5ZPloUwHWWo3RUWPHnQt65hyZoipQg/s220/FullSizeRender.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://img.youtube.com/vi/fMXsOtWrjXw/default.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6357007441821527558.post-7570023753565210266</id><published>2020-11-28T12:01:00.002-05:00</published><updated>2020-11-28T12:01:14.131-05:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Bremen"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ficción"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Frankfurt"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Quito"/><title type='text'>Los golpes en la puerta</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;iframe allowfullscreen=&quot;&quot; class=&quot;BLOG_video_class&quot; height=&quot;266&quot; src=&quot;https://www.youtube.com/embed/8iJMOBcPQyg&quot; width=&quot;320&quot; youtube-src-id=&quot;8iJMOBcPQyg&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;color: black; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Los
golpes en la puerta le sacaron de su letargo. Un fuerte viento golpeaba la
ventana. Alguien del hotel increpaba a sus huéspedes en un alemán bávaro, como
su comida. Llena de condimentos y sal. La noche anterior, Beatriz y Kai le
llevaron a probar la gastronomía bávara y pidió una jarra de vino acompañada
con una sopa de un plato tradicional de la cocina alemana, el leberknödel,
hecha de forma artesanal con hígado de ternera picado finamente y mezclado con
pan duro remojado y perejil; una especie de albóndiga cocinada en salmuera.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;color: black; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Los
golpes en la puerta le recordaron a Duncan, la imagen del orden moral frente a
Macbeth de Shakespeare. Su asesinato marcaría el inicio del caos. Los golpes en
la puerta le comenzaron a taladrar la cabeza, hasta que llegaron a su puerta.
Con un vaso de whisky en la mano abrió la puerta y ahí estaba un joven alemán
con lista en mano preguntándole a qué hora podía arreglar la habitación a todo
pulmón. Al ver su indiferencia, preguntó en inglés. &amp;lt;&amp;lt;A las nueve y media&amp;gt;&amp;gt;,
dijo y cerró la puerta. Recordó que estaba en la puerta de un mundo complicado
para la migración. Beatriz y Kai le esperaban en el comedor del hotel para el
desayuno, uno normal sin whisky ni campari. &amp;lt;&amp;lt;¿Cómo el mundo puede vivir
así?&amp;gt;&amp;gt;, preguntó y las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas.
&amp;lt;&amp;lt;¿Cómo la gente no puede pedir un desayuno a la cama, solo una botella
de whisky en una bandeja como acostumbraba Sándor Márai? &amp;gt;&amp;gt;, dijo.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;color: black; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Kai
le había organizado un tour que comenzaba en la frontera con Austria y regresaba
al castillo de Hohenschwangau, inspirado en la obra de Wagner, donde creció
Luis II, el rey loco. Ahí estaba la cama donde dormía, la mesa del desayuno, el
piano donde alguna vez debió tocar Wagner. La mesa del desayuno.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;color: black; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;Necesito
una melodía. Es la única forma de terminar lo que empecé&amp;gt;&amp;gt;, le dijo a
Beatriz cuando caminaban en la noche por el pueblo en busca de un lugar donde
ir a cenar. Y comenzó a tararear una canción que escuchó de una playlist que
Beatriz guardaba en una flash, pura música chichera ecuatoriana. Fue cuando le
llevaba a un café cerca de Rödermark donde acostumbraba a pedir un capuchino
con un postre gigante. Le acompañaba con un campari. &amp;lt;&amp;lt;Maribel te va a
acompañar donde Rocío, yo estoy negada allá. Ya no me quiere&amp;gt;&amp;gt;, dijo.
&amp;lt;&amp;lt;Y yo soy el deprimido&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan. &amp;lt;&amp;lt;Kai se extrañó del
por qué no habías salido a comprar whisky, le dije que por el frío y me
recomendó esconderte los zapatos&amp;gt;&amp;gt;, dijo. &amp;lt;&amp;lt;Siempre necesito unos
días de hibernación. Y tampoco volviste a hablar con Graciela, te mandó
humitas. No había choclos, pero los fue a conseguir no sé de dónde&amp;gt;&amp;gt;,
dijo Juan. &amp;lt;&amp;lt;Le gustan a Xavi. A ver déjame probar a qué sabe ese
campari&amp;gt;&amp;gt;, dijo Beatriz. &amp;lt;&amp;lt;Es un desayuno saludable, me acostumbré
a él hace mucho tiempo. Cuando salía a hacer cicla los domingos me detenía en
el parque La Carolina, sobre la Eloy Alfaro, y pedía un campari con soda. Es el
mejor desayuno. Nada hay más gourmet que eso&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;color: black; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Cuando
caminaron en la noche por ese pueblo el besa que te besa boquita de cereza, le
llegó a su mente como una jugada de ajedrez inconclusa. Estaba en un pueblo
donde todo era pulcro. No había bulla, el respeto al orden establecido era la
regla y comenzó a tararear a viva voz el besa que te besa boquita de cereza sin
percatarse de que un hombre algo anciano caminaba delante.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;color: black; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Al
volver al hotel pudo comprobar que su habitación había sido revisada. Un chiste
frente a todo lo que debió pasar en su vida de periodista, cuando solía dejar
un papel en algún lugar para verificar si al volver seguía ahí. Su habitación
por lo general siempre era revisada. Pensaba que sus días de esquizofrenia eran
cosa del pasado. Pero el pasado solo es recuerdo presente, según Agustín de
Hipona. La noche del día siguiente llegó Maribel a Frankfurt en un vuelo desde
Brasil, sin las tangas brasileñas que le había pedido para un regalo.
&amp;lt;&amp;lt;Primero muéstrame la foto de para quién es y te aconsejo&amp;gt;&amp;gt;, le
dijo Maribel en una llamada hecha a Beatriz.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;color: black; font-size: 18.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Así
fue cómo comenzó el camino a Bremen, cuando Maribel le contó su historia con
quién intentó ayudarle a salir del clóset. No quiso, pero al menos le dejó un
plan de telefonía por un año. Y su mayor miedo era que se le acabe ese plan. Y
de la pelea de Rocío con Beatriz, después de la felicidad de los mojitos.
&amp;lt;&amp;lt;No te preocupes, cuando llegues solo le dices lo mismo que me estás
diciendo ahora, que solo te ofrecía té y de seguro solo te da whisky&amp;gt;&amp;gt;,
le dijo Beatriz la noche en la que Maribel llegó con unas botellas de juguete
de cachaza. &amp;lt;&amp;lt;Quién diría que nos íbamos a encontrar aquí, cuando ni
siquiera en mi matrimonio en Quito te vi y hasta cuando te fui a ver para
dejarte la invitación al matrimonio hiciste que me recibiera el
conserje&amp;gt;&amp;gt;, dijo.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/7570023753565210266'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/7570023753565210266'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evernes.blogspot.com/2020/11/los-golpes-en-la-puerta.html' title='Los golpes en la puerta'/><author><name>Juan</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00817495228057049092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjgRhmwzxzLeTgsWo95wPcxCsWKEV9hunZGFuZCsImrM8078FxjmD0x_LDLr0SI1nmDugGMriwzS_aMcFZPuwwhlT7zF2zzBCeM5ZPloUwHWWo3RUWPHnQt65hyZoipQg/s220/FullSizeRender.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://img.youtube.com/vi/8iJMOBcPQyg/default.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6357007441821527558.post-377789685783582725</id><published>2020-11-23T04:52:00.002-05:00</published><updated>2020-11-23T04:55:09.308-05:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Bremen"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ficción"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Frankfurt"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Historias mínimas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Quito"/><title type='text'>El palacio árabe</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;iframe allowfullscreen=&quot;&quot; class=&quot;BLOG_video_class&quot; height=&quot;266&quot; src=&quot;https://www.youtube.com/embed/tCY_2b-ZE74&quot; width=&quot;320&quot; youtube-src-id=&quot;tCY_2b-ZE74&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 20pt; line-height: 150%;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;Al final de la Edad
Media, la lepra desaparece del mundo occidental. En las márgenes de la
comunidad, en las puertas de las ciudades, se abren terrenos en los cuales ya
no acecha la enfermedad, aunque ha dejado terrenos estériles e inhabitables.
Durante siglos estas extensiones pertenecerán a lo inhumano (…). Desde la Alta
Edad Media, hasta el mismo fin de las Cruzadas, los leprosarios habían
multiplicado sobre toda la superficie de Europa sus ciudades malditas&amp;gt;&amp;gt;.&lt;/span&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 13.5pt; line-height: 150%;&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 20pt; line-height: 150%;&quot;&gt;La historia de la locura&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 20pt; line-height: 150%;&quot;&gt;&amp;nbsp;de
Michel Foucault en cierta forma es la historia de la espera de una nueva
encarnación del mal, de la mueca distinta del miedo, la magia renovada de
purificación y de exclusión. Sus ojos se detuvieron en un extraño movimiento de
un colibrí en el patio donde intentaba terminar de escribir&amp;nbsp;&lt;i&gt;Divorcios&lt;/i&gt;,
la novela de la exclusión y la purificación. A veces entraba, se quedaba entre
las ramas de alguna planta o en el bebedero roto sin agua y fingía beber agua,
hasta poder saltar a una enredadera colgada en el techo del patio.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 20pt; line-height: 150%;&quot;&gt;Sus ojos
pronto se fijaron en una especie de nido tejido con líquenes, musgos, hojas,
pelusas de algodón, pedazos de plantas blandas, semillas, trozos de plantas y
pequeños palos en la capa para que sea más fácil camuflarlo. Dejó solo al
colibrí frente a su nido y se metió a seguir leyendo sentado en el sofá con
un&amp;nbsp;&lt;i&gt;bourbon&lt;/i&gt;&amp;nbsp;para hacer más soportable el frío. El teléfono
sonó, era una videollamada de Beatriz. Puso contestar y colocó la cámara
enfocada hacia la mesa de canelo.&lt;/span&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 13.5pt; line-height: 150%;&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 20pt; line-height: 150%;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;No contesto
videollamadas, me parece una intromisión en la intimidad de las
personas&amp;gt;&amp;gt;, dijo. Beatriz estaba con Maribel, totalmente borrachas,
seguramente con mojitos que debían saber a limonadas con unas gotitas de ron,
dispuestas a sacarle una fecha para que vaya a visitarlas en Frankfurt. Fue una
hora de preguntas insistentes. &amp;lt;&amp;lt;Ajá, y cuándo vienes y así hasta conoces
a tu sobrina&amp;gt;&amp;gt;. Liz para ese entonces habría cumplido un año. Rocío a
veces le enviaba fotos de ella cuando no estaba enfrascada en peleas con
Graciela, Anita o Beatriz. &amp;lt;&amp;lt;Dicen que el tiempo pasa para uno, pero pasa
para todos&amp;gt;&amp;gt;, dijo al parafrasear a Borges. &amp;lt;&amp;lt;Supongo que iré el
próximo año&amp;gt;&amp;gt;, dijo finalmente. Juan pensaba que la borrachera les haría
olvidar la promesa. Y no, desde el día siguiente su viaje ya estaba planificado.
Sus hermanas, en ese sentido, no dejaban nada al azar, aunque creían mucho en
el azar. En la suerte, en la fortuna. Estaban llenas de pócimas mágicas, de
árboles de la suerte, de ritos y música.&lt;/span&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 13.5pt; line-height: 150%;&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 20pt; line-height: 150%;&quot;&gt;En ese tiempo había
conocido a Marbelys, una suerte de encantadora de serpientes muy disgustada con
su nariz. &amp;lt;&amp;lt;Será mi último viaje, después volveré, me iré a Montañita y
me hospedaré en una suite de un hotel con aspecto de palacio árabe que está en
plena playa y me descerrajaré un tiro&amp;gt;&amp;gt;, dijo. &amp;lt;&amp;lt;Juan, te creía con
más imaginación&amp;gt;&amp;gt;, le dijo.&lt;/span&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 13.5pt; line-height: 150%;&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 20pt; line-height: 150%;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;Ya conozco tus
tendencias sádicas, tú eres un sádico chico&amp;gt;&amp;gt;, le dijo la primera vez que
experimentaron con el sexo. &amp;lt;&amp;lt;A mí solo me gusta que me tiren del pelo y
me chupen las téticas. Me las voy a operar. También la nariz. He ahorrado mucho
para eso&amp;gt;&amp;gt;, dijo. &amp;lt;&amp;lt;Para qué&amp;gt;&amp;gt;, preguntó. &amp;lt;&amp;lt;No lo sé,
porque quiero y puedo. Eso no te importa chico. La puta confianza&amp;gt;&amp;gt;, dijo.&lt;/span&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 13.5pt; line-height: 150%;&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 20pt; line-height: 150%;&quot;&gt;El día del viaje, unos tres
meses antes de conocerse sobre la pandemia del coronavirus, puso unas cuantas
mudadas en la maleta y unas humitas hechas por Graciela. Era la primera vez que
llevaba ese tipo de cosas en un viaje. Graciela no se hablaba con Beatriz ni
con Rocío; Beatriz no se hablaba con Graciela ni con Rocío; Rocío no se hablaba
con Graciela ni con Beatriz. Ya en el aeropuerto le dijeron que su conexión en
París demoraría porque había sobreventa de tiquetes.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 20pt; line-height: 150%;&quot;&gt;No protestó. Cuando Dante
desciende al Infierno de la mano de Beatriz lo hace con la certeza de que debía
cruzar nueve círculos. Ese viaje representaba los tres primeros círculos.&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 13.5pt; line-height: 150%;&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 20pt; line-height: 150%;&quot;&gt;Era diciembre y había huido
del chullita quiteño y las chivas llenas de borrachos que se caían de cabeza
después de tanto canelazo; había huido una vez más de las fiestas de Quito. La huida era su norte. Siempre necesitaba huir.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36pt;&quot;&gt;













&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 20pt; line-height: 150%;&quot;&gt;En la sala del aeropuerto
de Frankfurt lo esperaban Beatriz y Kai. &amp;lt;&amp;lt;Solo tenemos vino&amp;gt;&amp;gt;, le
dijo Kai, no hay whisky. Y así, en la más absoluta sobriedad, se fue a dormir.&lt;/span&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 13.5pt; line-height: 150%;&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/377789685783582725'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/377789685783582725'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evernes.blogspot.com/2020/11/el-palacio-arabe.html' title='El palacio árabe'/><author><name>Juan</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00817495228057049092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjgRhmwzxzLeTgsWo95wPcxCsWKEV9hunZGFuZCsImrM8078FxjmD0x_LDLr0SI1nmDugGMriwzS_aMcFZPuwwhlT7zF2zzBCeM5ZPloUwHWWo3RUWPHnQt65hyZoipQg/s220/FullSizeRender.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://img.youtube.com/vi/tCY_2b-ZE74/default.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6357007441821527558.post-1522550438672696460</id><published>2020-11-19T02:55:00.003-05:00</published><updated>2020-11-19T02:57:26.513-05:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Bremen"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Guayaquil"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Historias mínimas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Quito"/><title type='text'>Keep walking</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;iframe allowfullscreen=&quot;&quot; class=&quot;BLOG_video_class&quot; height=&quot;266&quot; src=&quot;https://www.youtube.com/embed/CG3IlD_ku_E&quot; width=&quot;320&quot; youtube-src-id=&quot;CG3IlD_ku_E&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;En un departamento del cuarto piso del bloque S-2 de la
ciudadela La Saiba, en el sur de Guayaquil, fue hallado muerto Tito del Salto
Delgado. Eran las nueve y cuarenta y cinco de la mañana de un domingo. El
cuchillo se había ensañado con su tórax, su rostro y sus manos; dos puñaladas
eran visibles en sus dedos anular y medio. El cuerpo estaba tirado en un mueble de la sala.
Un amigo, Jorge Battaglia, que ya caminaba con bastón, había llamado a la
Policía luego de que no acudiera a una cita pactada en la playa. El teniente de
la Policía, Eduardo Argüello, fue el primero el mirar el cadáver. Los cajones de las cómodas y anaqueles estaban desordenados, así como los bolsillos del pantalón. La primera hipótesis
del caso derivó en un robo. La noche anterior, Tito del Salto había organizado
su última fiesta con boleros, rancheras, pasillos y albazos. Nada extraño entre
los vecinos acostumbrados a su bohemia. El fiscal Carlos Pérez Ascencio había
declarado que por el estado del cuerpo y los malos olores el crimen pudo haber
ocurrido la noche del viernes, un dato confirmado por la autopsia. Esa noche no
había adivinado que iba a morir, solo le había confesado semanas antes a un
amigo que su muerte sería fatal. Después de todo creía en el destino; se hacía
leer la mano, el tabaco y el café. También seguía a pie juntillas lo que su horóscopo
decía para conseguir trabajo, alejar los peligros y atraer el amor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;Llegaron sanas y salvas&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan al
estacionar frente a la casa de Graciela. Ella iba a continuar con su ritmo &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;fitness:&lt;/i&gt; preparar a Rocío para el
matrimonio. Todo era un ambiente de fiesta. &amp;lt;&amp;lt;Si voy a tu matrimonio ni
siquiera me preguntes por cómo voy vestido&amp;gt;&amp;gt;, le dijo Juan.
&amp;lt;&amp;lt;Verás, ni me hables de eso&amp;gt;&amp;gt;, dijo Rocío. Nunca le contaron que
Jacqueline iba a estar en la fiesta. Y tampoco la vio hasta que en el salón de
invitados alguien comentó que estaba en una de las mesas del fondo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;De vuelta en su departamento miró el cielo azulado y desde el balcón contempló ese Quito extraño. Hasta la avenida Colón llegaba la ciudad, después estaban las haciendas y el hipódromo. Al oeste pudo ver una hilera de luces que no llegaban a ninguna parte, al occidente la vista chocaba con las montañas que los habitantes de esa ciudad creían les serviría como muralla para contrarrestar el ataque de los incas. Así fue cómo comenzó su viaje de regreso. Desde la muerte
de Malena no había parado de llorar, siempre veía su imagen ahí tendida en el
piso de la sala reclamando tiempo para vivir. A Gladys llamando al 911; la desesperación
al mirar por la ventana y no escuchar el ulular de las sirenas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;La noche del matrimonio estuvo sentado en la banca de una
iglesia viendo a mucha gente pasar. Y ya en la fiesta sintió ser recriminado
por su ausencia; por la muerte de Malena; por la muerte de su papá; por la
alegría que sintió cuando murió su mamá solo porque en la escuela le dieron
vacaciones; por la imagen del cadáver que pudo ver a hurtadillas, ahí en el
fondo de una gran casa de adobe. Por todo. Era el culpable. Esa noche solo se levantó y se fue sin que Rocío pudiera sospechar de su huida. Maribel corrió
detrás de él para intentar detenerlo. No escuchaba nada. Encendió el auto y
piso el acelerador, estuvo a punto de chocarse al salir de los dos puentes, la
mayor obra de Quito, que conectaba al sur con el norte de la ciudad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Beatriz le llamó para decirle que el whisky no se había
acabado y tendrían una reunión en la casa de Graciela. Fue la primera vez que
las vio a casi todas juntas; Jacqueline todavía era una paria. Beatriz comenzó a
repartir Jagger. El karaoke se encendió. Y todas pedían turno. Recordó esa
tarde en Frankfurt cuando la borrachera estaba a cargo de Juan, Rocío y
Beatriz, mientras Kai hacía de barman.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36.0pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20.0pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;Verás Juanito, te voy a contar lo que pasó esa
noche, pero no les vayas a decir a las brujis que yo te conté. Ahí te inventas algo&amp;gt;&amp;gt;, le dijo
Maribel cuando iban camino a Bremen en un tren, con un Sauvignon Blanc y un
Cabernet Sauvignon de tren. Pero primero tómame una foto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/1522550438672696460'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/1522550438672696460'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evernes.blogspot.com/2020/11/en-un-departamento-del-cuarto-piso-del.html' title='Keep walking'/><author><name>Juan</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00817495228057049092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjgRhmwzxzLeTgsWo95wPcxCsWKEV9hunZGFuZCsImrM8078FxjmD0x_LDLr0SI1nmDugGMriwzS_aMcFZPuwwhlT7zF2zzBCeM5ZPloUwHWWo3RUWPHnQt65hyZoipQg/s220/FullSizeRender.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://img.youtube.com/vi/CG3IlD_ku_E/default.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6357007441821527558.post-2114365738566458027</id><published>2020-11-14T10:03:00.004-05:00</published><updated>2020-11-14T19:11:41.161-05:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Bremen"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Frankfurt"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Quito"/><title type='text'>La pelea</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;iframe allowfullscreen=&quot;&quot; class=&quot;BLOG_video_class&quot; height=&quot;266&quot; src=&quot;https://www.youtube.com/embed/zmUsrIq33U4&quot; width=&quot;320&quot; youtube-src-id=&quot;zmUsrIq33U4&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 24px; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 20pt; line-height: 40px;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;Estoy bien&amp;gt;&amp;gt;, dijo después de vaciarse dos botellas de vino. Era viernes y la ciudad lucía como un domingo en la noche, vacía. La segunda ola del coronavirus había despertado extraños temores entre la gente. Volvió a dejar de ir a los espacios públicos, se volvió a encerrar automáticamente, sin que nadie dijera nada. Rappi seguía creciendo con sus entregas a domicilio. Uno de los chicos buscaba las verduras, las frutas, los condimentos, las carnes, la leche, los quesos, los helados, el pan (…), otro esperaba afuera con el carro de compras. La máquina del mundo seguía funcionando sin gente. Todos encerrados entre cuatro paredes a la espera de una vacuna. El miedo estaba a flor de piel. Al otro lado del borde estaban los narcotraficantes, los&amp;nbsp;&lt;i&gt;dealers&lt;/i&gt;, las pastillas Mercedes Benz, la hierba y el TENGO HAMBRE en cada esquina, en cada calle. Más que por miedo al virus, Juan había dejado de salir por miedo a esas imágenes que le taladraban la mente todas las noches. Hace mucho tiempo había dejado de tener hambre, se conformaba con un whisky en la mañana, otro al mediodía, otro en la tarde y el último en la noche, sin contar con el de las madrugadas con entremeses, los llamados banquetes cortesanos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 24px; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 20pt; line-height: 40px;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;Conduce tú que estás más sobria&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan. Esa mañana ella había llorado escuchando Hawái de Maluma. Su exnovio había subido algo a su Instagram, seguramente una foto con alguna otra chica en algún puesto de alitas de pollo y estalló en llanto, frente a una pizza con salami. Fue como una lluvia que cayó sobre una pizza casi perfecta. &amp;lt;&amp;lt;Admiro tu capacidad de extrañar&amp;gt;&amp;gt;, le dijo. &amp;lt;&amp;lt;¿A cuál de todos?&amp;gt;&amp;gt;, preguntó. &amp;lt;&amp;lt;Una buena pregunta. La vida está hecha de buenas preguntas más que de buenas respuestas&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan. Bajó por la avenida República y se quedó un momento estática, al contemplar el árbol de navidad apagado del centro comercial El Jardín. Era noviembre y por primera vez el árbol permanecía a oscuras como si la humanidad hubiera retrocedido a los tiempos de Tolkien, al mundo sin comunidad, sin los Hobbits; a la era de Bilbo Bolsón, el portador del anillo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 24px; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 20pt; line-height: 40px;&quot;&gt;Su mundo estaba delimitado, así que agarró por la Eloy Alfaro hacia el Occidente y bajó por la avenida Amazonas hacia el sur. &amp;lt;&amp;lt;¿Seguro que estás bien?&amp;gt;&amp;gt;, preguntó Juan. &amp;lt;&amp;lt;Fueron solo dos pinches botellas de vino&amp;gt;&amp;gt;, respondió. Al llegar a la Calama, Juan contempló su &lt;i&gt;pub&lt;/i&gt; favorito convertido en una especie de farmacia, dedicado a la ventas de mascarillas, gel, alcohol y hasta trajes espaciales para caminar en la ciudad. Al llegar a la Juan León Mera se desvió a la derecha. Dos cuadras más adelante, después de escuchar tantas bocinas e insultos a viva voz comprendió que estaba en contravía. Dos policías aparecieron en motos cuando alcanzó a dar retro para salir por la Foch otra vez a la avenida Amazonas. &amp;lt;&amp;lt;Platica perdida, se me pasó la borrachera&amp;gt;&amp;gt;, dijo cuando finalmente salió y apretó el acelerador porque pensaba que sería perseguida por la Policía. &amp;lt;&amp;lt;Nunca vas a saber lo que es bastante hasta que no sepas lo que es más bastante&amp;gt;&amp;gt;, le dijo finalmente en un bar de la Foch, en el tercer piso, con una michelada al frente. &amp;lt;&amp;lt;La selfie, para que crean que estoy de farra en viernes&amp;gt;&amp;gt;, dijo. La Foch estaba casi a oscuras, unos policías metropolitanos, con megáfono en mano, llamaban a la gente a usar las mascarillas, acompañados con una persona disfrazada de la muerte con guadaña en mano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 24px; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 20pt; line-height: 40px;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;Ella es una perra&amp;gt;&amp;gt;, le dijo. &amp;lt;&amp;lt;¿Quién?&amp;gt;&amp;gt; preguntó Juan. &amp;lt;&amp;lt;Su novia salió a fumar un cigarrillo y ella le comenzó a coquetear, a estirarle la mano por el brazo. El muy perro se cambió de silla y ahora está junto a ella. Veamos qué pasa cuando vuelva la novia&amp;gt;&amp;gt;, dijo. Juan se levantó para ir al baño y al volver le dijo que la novia del chico en la mesa era lesbiana. El chico era solo parte de la tramoya, tal como lo fue él cuando fue con Rocío y Graciela en su viaje a Ipiales. Ellas necesitaban un intermediario para hablarse sin levantar sospechas, al igual que todas sus hermanas. Eran las víctimas y las victimarias.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 24px; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 20pt; line-height: 40px;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;¿Y por qué crees que le dieron 121 puñaladas?&amp;gt;&amp;gt;, preguntó Juan, al pasar San Gabriel, el pueblo de los intelectuales del norte del país, donde alguna vez intentó soportar una borrachera de dos días, con dormidas en el parque incluidas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 24px; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 20pt; line-height: 40px;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;No puedes cambiar de música, no tienes algo de Carmencita Lara&amp;gt;&amp;gt;, dijo Graciela. &amp;lt;&amp;lt;Tienes algo más que ese pun pun tan tan para oír&amp;gt;&amp;gt;, le había preguntado Beatriz, alguna vez que fueron a Santo Domingo, a la casa de Graciela a campechar en el río. Siempre había que comenzar aguas abajo y en la noche. Después todos esos pescados se volcaban en un caldero. Era la cocina que le enseñó su tío César. Ahí frente a un fogón, en la más absoluta oscuridad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 24px; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 20pt; line-height: 40px;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;Y si nos pasamos y nos detienen más adelante. Dicen que hay un montón de retenes. No, prefiero hacer la fila y pagar los aranceles&amp;gt;&amp;gt;, dijo Graciela. Ya en el puente Rumichaca, Juan bajó a preguntar cómo era el trámite para desaduanizar y uno de los policías de Migración había pedido a Graciela y Rocío que movieran el carro. Y Graciela por no bajarse y dar la vuelta al auto había pasado de un asiento al otro destruyéndole lo que Juan más guardaba, un portateléfonos instalado en el ventilador. Pasaron tres retenes y antes de llegar a Ibarra fue detenido por unos militares. Graciela sacó orgullosa el papel del trámite de desaduanización y les tiró en la cara. Por debajo había pasado mucha más tecnología.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 24px; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 20pt; line-height: 40px;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;En Alemania rara vez te detienen, al menos que seas sospechoso, pero aquí casi todos son culpables. Hay mucha xenofobia&amp;gt;&amp;gt;, dijo Rocío. &amp;lt;&amp;lt;La xenofobia no es un patrimonio de América Latina, la región que más ha sufrido por esa mierda y que la intenta replicar acá, como si ya fuéramos los amos del universo solo porque se canta esa cursilería de comandante che Guevara o Sabina, Fito Paez, Silvio Rodriguez y tanta trova que daña los oídos; la xenofobia es del mundo entero&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan. &amp;lt;&amp;lt;Aquí, allá no; les ayudan, les dan ventajas&amp;gt;&amp;gt;, dijo Rocío. &amp;lt;&amp;lt;No se trata de ayudar o no, sino del reconocimiento del otro, del aceptar al otro como un diferente que no tiene ni más ni menos que tus capacidades&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan.&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;lt;&amp;lt;Pero a quién mataron con 121 puñaladas&amp;gt;&amp;gt;, preguntó Graciela.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/2114365738566458027'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/2114365738566458027'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evernes.blogspot.com/2020/11/bien-dijo-despues-de-vaciarse-dos.html' title='La pelea'/><author><name>Juan</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00817495228057049092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjgRhmwzxzLeTgsWo95wPcxCsWKEV9hunZGFuZCsImrM8078FxjmD0x_LDLr0SI1nmDugGMriwzS_aMcFZPuwwhlT7zF2zzBCeM5ZPloUwHWWo3RUWPHnQt65hyZoipQg/s220/FullSizeRender.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://img.youtube.com/vi/zmUsrIq33U4/default.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6357007441821527558.post-5162335754900842362</id><published>2020-11-08T07:00:00.001-05:00</published><updated>2020-11-08T07:02:57.304-05:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ficción"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Historias mínimas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Quito"/><title type='text'>Las 21 puñaladas</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;iframe allowfullscreen=&quot;&quot; class=&quot;BLOG_video_class&quot; height=&quot;266&quot; src=&quot;https://www.youtube.com/embed/iFYEXTyJmwQ&quot; width=&quot;320&quot; youtube-src-id=&quot;iFYEXTyJmwQ&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Durante estos
meses de confinamiento la tasa de suicidios de adolescentes ha aumentado. Las
medidas de restricción han disminuido. ¿Cómo organizar el espacio y la
desinfección? La limpieza y la desinfección profunda son acciones
imprescindibles en época de pandemia. ¿Qué se debe hacer cuando hay alguna
afección gripal o pulmonar? La vida secreta del oso de anteojos. Esa era la nueva normalidad, una normalidad que halló luego de volver de Alemania. Pensó en retar al destino. No fue así. La gente cuando está en un peligro inminente comienza a extrañar lo que ya no podrá hacer, aunque nunca habría intentado hacerlo, como levantarse temprano, ir a un parque a leer el periódico con un termo de café en la mano, acompañado con unas gotitas de ron. Dormir más de cuatro horas al día. Cocinar a fuego lento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;Mr.
Hutton se detuvo un momento frente a su espejito ovalado. Inclinándose un poco
para lograr una visión completa de la cara, se atusó el bigote con un dedo
blanco que denotaba los cuidados de la manicura&amp;gt;&amp;gt;. Cerró el libro de
Huxley y corrió la cortina, ya amanecía. &amp;lt;&amp;lt;¿Por qué te vas?&amp;gt;&amp;gt;,
preguntó Juan. &amp;lt;&amp;lt;¿Te acuerdas de ese día en el ascensor, cuando iba sin
bragas? Pensé que me ibas a violar, pero no, solo aplastaste subsuelo uno y me
preguntaste dónde vivía. Ni siquiera te acordabas dónde me recogiste&amp;gt;&amp;gt;.
Bajó al bar y subió con una botella de bourbon y dos copas. &amp;lt;&amp;lt;Supongo que
así se despiden los amigos. Supongo que ya es hora de despedirse de todo.
Vivimos una época absurda. En ese absurdo se extraña hasta la vida del Oso
Teddy&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan. &amp;lt;&amp;lt;¿Quién es el Oso Teddy?&amp;gt;&amp;gt;, preguntó al
levantarse de entre las sábanas. Sus zapatos y su vestido roto estaban sobre la
alfombra. &amp;lt;&amp;lt;¿Sabes cuánto me costó este vestido?&amp;gt;&amp;gt;, preguntó.
&amp;lt;&amp;lt;Lo último que recuerdo es una fiesta, yo estaba en la barra y tu
bailabas con alguien, ni siquiera recuerdo su rostro. Entré al baño a esnifar y
volví a la barra. ¿Por qué mi camisa tiene sangre?&amp;gt;&amp;gt;, preguntó Juan.
&amp;lt;&amp;lt;Ya te conté que oficialmente soy papá&amp;gt;&amp;gt;, dijo. &amp;lt;&amp;lt;Lo llevas
anunciando una semana, solo te falta escribir cartas al &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;New York Times, The Guardian, Le Monde, Washington Post&lt;/i&gt;…, todo el
mundo debe saberlo ya&amp;gt;&amp;gt;, dijo ella al servirse un bourbon. &amp;lt;&amp;lt;Esta
hora es ideal para un &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;blody mary&lt;/i&gt;, no
para un bourbon&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan. &amp;lt;&amp;lt;No me volverás a ver. Así que me da
igual&amp;gt;&amp;gt;, dijo ella. &amp;lt;&amp;lt;El mundo ha intercambiado los roles de las
personas, antes era yo el que me iba. No me quedan ganas de ir a ninguna parte.
El último viaje que haré es a Alemania. Regresaré, iré a Montañita y me
descerrajaré un tiro. Ponte algo, vamos a buscar unos mejillones en el mercado
Iñaquito, será nuestro último desayuno, supongo&amp;gt;&amp;gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Los dos bajaron
en pijama y bata de dormir. Los puestos de frutas todavía no abrían. &amp;lt;&amp;lt;Cuando
vayas a cualquier ciudad, si quieres conocerla debes ir a su mercado. Ahí está
la vida. El olor a mar o tierra; los fuegos que se encienden temprano; el ajo y
la cebolla sobre el aceite. Los frutos que salen del fondo de la tierra, la
zanahoria, la remolacha, las ocas que entran en un proceso de fusión interminable.
Una fusión de aromas y sabores. Siempre debes tener una subchef, así te ahorras
el trabajo pesado, solo eres directora de orquesta&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan. Manteca,
aceite, ajo, cebolla, tomate, mejillones y vino blanco. Una cabeza de ajo fue
cortada en dos, como Calígula pretendía hacer con la humanidad, para frotar el
pan con aceite de oliva. &amp;lt;&amp;lt;¿Por qué te gusta tanto Norman Mailer?&amp;gt;&amp;gt;,
preguntó ella, después de apurar un burbon. &amp;lt;&amp;lt;Por &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;La canción del verdugo&lt;/i&gt;. La vida es una melodía, un ritmo, un
frenético movimiento, a veces interminable. Es música. Es el señor Goethe, es
Hamlet, es el señor John Dee, ese famoso desorejado que cambió la historia del
mundo para siempre&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan. &amp;lt;&amp;lt;Alguna vez te han dicho que
estás loco&amp;gt;&amp;gt;, preguntó ella. &amp;lt;&amp;lt;Muchas veces&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan que
miraba impaciente el reloj del iPhone, porque odiaba los relojes de pulsera. Nunca
pudo soportarlos. Ella estaba ya pasada de tragos y le preocupaba que no
pudiera irse. &amp;lt;&amp;lt;¿Y si me quedo?&amp;gt;&amp;gt;, preguntó ella. &amp;lt;&amp;lt;Pues
perderías tu tren y a tu príncipe azul. ¿Alguna vez haz visto saltar a un perro
desde el tercer piso del Ritz? Quedan tantos lugares en este asombroso mundo
que no has visto, gentes extrañas y desconocidas; los caminos toscanos con sus
enormes bueyes blancos arrastrando sus carretas; los cipreses que crecen como
el árbol de Juanito y los frijoles mágicos; los vinos del sur; las oscuras
galerías de la Biblioteca de Londres; la Biblioteca Nacional por donde paseaba
Jorge Luis Borges; nombres desconocidos; palabras aún extrañas; olores y sabores
de la Amazonía todavía inexplorados. Es la metáfora del tren. Siempre tendrás
que decidir si subes al tren o te quedas en la estación&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan.
&amp;lt;&amp;lt;Eres un hijodeputa&amp;gt;&amp;gt;, dijo ella, tirándole el bourbon en la cara.
A su memoria llegó una imagen de la infancia, cuando se arrodillaba en la
iglesia ante un altar y se preguntaba por qué la gente adora lo inmaterial.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Cuando
finalmente ella se fue, se metió en la ducha, bebió un último bourbon para ir a
recoger a Graciela y Rocío que deseaban ir a Ipiales, en Colombia, a comprar
una televisión y otros artículos tecnológicos, porque todos esos productos se
encarecieron cuando el nacionalista gobierno de Rafael Correa, el alter ego
criollo de Donald Trump, comenzó a montar aranceles tras aranceles para proteger
las empresas de sus amigos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;Aquí desayunan
todos los quiteños que van para Ipiales de compras&amp;gt;&amp;gt;, les dijo. El sitio
está antes del redondel que bifurca los caminos hacia Cayambe y Otavalo.
&amp;lt;&amp;lt;Esta es la zona de burdeles más grande de Ibarra&lt;/span&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 18pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-size: 20.0pt;&quot;&gt;&amp;gt;&amp;gt;, &lt;/span&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;dijo después de unos minutos de pasar la laguna de
Yahuarcocha. &amp;lt;&amp;lt;En las noches son todo luces de neón. Es como entrar en la
zona de los moteles de Quito. ¿Alguna vez han ido a un motel?&amp;gt;&amp;gt;, preguntó
Juan. &amp;lt;&amp;lt;Por aquí es el desvió a la ruta del sol. Está llena de controles
militares. Y la primera parada es una playa llena de escombros. Los pescadores,
más que pescados buscan perlas. Hay un gran negocio por ahí, pero nadie se lo
imagina. Piensan que es un sitio de diversión&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan. &amp;lt;&amp;lt;Ve,
ya deja dormir&amp;gt;&amp;gt;, dijo Rocío. &amp;lt;&amp;lt;Al que están escuchando ahora le
mataron con 21 puñaladas&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan. &amp;lt;&amp;lt;¿Quién es?, ¿cómo se
llama? Yo he escuchado esta canción, pero no sabía que le mataron con 21
puñaladas&amp;gt;&amp;gt;, dijo Graciela, despierta de pronto. &amp;lt;&amp;lt;¿Y por qué le
mataron con 21 puñaladas?, algo debió haber hecho&amp;gt;&amp;gt;, dijo Rocío.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/5162335754900842362'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/5162335754900842362'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evernes.blogspot.com/2020/11/las-21-punaladas.html' title='Las 21 puñaladas'/><author><name>Juan</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00817495228057049092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjgRhmwzxzLeTgsWo95wPcxCsWKEV9hunZGFuZCsImrM8078FxjmD0x_LDLr0SI1nmDugGMriwzS_aMcFZPuwwhlT7zF2zzBCeM5ZPloUwHWWo3RUWPHnQt65hyZoipQg/s220/FullSizeRender.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://img.youtube.com/vi/iFYEXTyJmwQ/default.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6357007441821527558.post-6797800401496795893</id><published>2020-11-04T20:20:00.002-05:00</published><updated>2020-11-04T20:24:12.549-05:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ficción"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Historias mínimas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Quito"/><title type='text'>Antes de la tragedia</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;iframe allowfullscreen=&quot;&quot; class=&quot;BLOG_video_class&quot; height=&quot;266&quot; src=&quot;https://www.youtube.com/embed/2TKkcC6Lpc8&quot; width=&quot;320&quot; youtube-src-id=&quot;2TKkcC6Lpc8&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20pt; line-height: 150%;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Roboto;&quot;&gt;Juan debía ir a alguna parte, no recordaba a dónde, ni el
lugar donde estaba. Pudo ver a la mayoría de&amp;nbsp; sus hermanas; en algún momento llegó Milton
que en realidad se llamaba Wilton; ese era un secreto de la familia; no podía
salir del círculo familiar o de sus amigos de la infancia. Había un patio
grande, como en una casa finca con un montón de cuartos, también estaba la tía
Elsa a quién Rocío intentó regalarle un vibrador cuando la visitó en Hamburgo.
Beatriz discutía algo con alguien. Anita y Graciela comenzaron a discutir sobre
si Jacinto había sido compañero de Ramiro en la Universidad. &amp;lt;&amp;lt;Aquí hay
algo raro&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan. &amp;lt;&amp;lt;¿Qué raro? Ya vas a decir que no conoces
dónde estás. Igual que cuando viniste solo a emborracharte dos días&amp;gt;&amp;gt;, dijo
Anita. &amp;lt;&amp;lt;&lt;i&gt;Delirium tremens&lt;/i&gt; le
llaman&amp;gt;&amp;gt;, dijo Graciela. &amp;lt;&amp;lt;¿Qué tomaste? Asómate para que te
acuerdes donde estás&amp;gt;&amp;gt;, dijo Anita. A lo lejos se veía un poste de luz,
cruzando un potrero. Más allá se veían árboles. El cielo estaba gris azulado,
la típica noche quiteña. Beatriz permanecía en silencio, algo anómalo en ella.
La casa tenía un segundo piso, subiendo por unas gradas de madera. En la casa
había una invitada, una amiga de Juan. &amp;lt;&amp;lt;Y para qué la invitaron&amp;gt;&amp;gt;,
reclamó Juan cuando hacían una especie de tertulia debajo de las gradas. Más al
fondo había más cuartos donde estaba hospedada la tía Elsa. En la mañana cuando
se cayó al intentar salir corriendo vio una serpiente y nadie se inmutaba. Lo
miraba fijamente mientras se movía entre la maleza. Intentaba levantarse y nuevamente se caía; pidió ayuda y nadie le hacía caso, hasta que finalmente se puso de pie. Su papá de jactaba de poder
matarlas de un solo machetazo. &amp;lt;&amp;lt;Dice que se va a casar&amp;gt;&amp;gt;, dijo
Beatriz. &amp;lt;&amp;lt;Cuánta gente en el mundo se casa todos los días y por qué no
están aquí esas personas&amp;gt;&amp;gt;, preguntó Juan. &amp;lt;&amp;lt;Calla, ve calla. Ya parece
que estás loco&amp;gt;&amp;gt;, dijo Anita. &amp;lt;&amp;lt;&lt;i&gt;Delirium tremens&lt;/i&gt;, qué le
dije&amp;gt;&amp;gt;, apuntó Graciela. También estaba Gladys; casi no hablaba.
&amp;lt;&amp;lt;Y si no tienen posibilidades para qué invitan&amp;gt;&amp;gt;, dijo Milton, a
voz en cuello en medio del patio. &amp;lt;&amp;lt;Algo raro pasa aquí&amp;gt;&amp;gt;, dijo
Juan y caminó hasta el corredor donde había más habitaciones. La tía Elsa salió
recién bañada y con sus mejores galas. &amp;lt;&amp;lt;Y tía, le sirvió el vibrador que
le regaló Rocío&amp;gt;&amp;gt;, preguntó Juan. Luego de hablar un rato con sus
hermanas volvió a la habitación porque se había olvidado algo. &amp;lt;&amp;lt;Ya sé, estamos en un sueño, solo eso puede explicar las incoherencias que
hablan&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan. &amp;lt;&amp;lt;Ay, Juanito&amp;gt;&amp;gt;, dijo con pena Graciela,
mientras Anita comenzó a reír. La tía Elsa volvió y fue a su encuentro.
&amp;lt;&amp;lt;Tía, ¿estamos en un sueño?&amp;gt;&amp;gt;, preguntó Juan. &amp;lt;&amp;lt;Ay, hijito, loco
mismo creo que estás, como dicen tus hermanas. ¿Si te acuerdas de la fiesta de
mañana?&amp;gt;&amp;gt;, preguntó sorprendida. Y Juan corrió donde sus hermanas y les
dijo, sí estamos en un sueño. Esta casa no existe. Yo no estaba con pijama esta mañana y no recuerdo haberme cambiado de ropa. Y despertó. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20pt; line-height: 150%;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Roboto;&quot;&gt;Ahí estaba la &lt;i&gt;laptop&lt;/i&gt; todavía encendida; las notas de
apuntes para escribir sobre la pelea de Beatriz y Rocío; la lámpara; los
libros; la botella de whisky; la &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;matrioshka&lt;/i&gt;
que su amiga Ana Lucía había traído de Rusia y le regaló un día en un gesto de
desprendimiento. Una mesa tipo secreter de la época de García Moreno, asesinado
a machetazos en las afueras de Carondelet por mujeriego. Por la ventana podía
observar el cielo todavía gris de la madrugada. Volvió a intentar dormir y
volvió al mismo sueño. Esa vez no tardó tanto en darse cuenta de que estaba en un
sueño. Y volvió a despertar, se levantó a leer periódicos en la Internet, era
como &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;El eterno retorno&lt;/i&gt; de Mircea
Eliade, del que ya hablaron todos los filósofos alemanes, en los tiempos
salvajes de la filosofía. Fue a la ducha, se puso un pantalón corto, una
sudadera y salió. Subió la bicicleta al auto y bajó de la montaña. La ciudad
todavía parecía dormir, así que se detuvo un momento para aspirar el aroma a
eucalipto. Cuando volvió de Alemania siempre posponía sacar la bicicleta que
estaba totalmente empolvada, hasta que llegó la pandemia y en lugar de ciclear se dedicó a hacer muebles y a cocinar, hasta que eso también le aburrió. Ya cuando comenzó a bajar, todo el tablero del auto
se descompuso. No medía la temperatura, ni las revoluciones, ni el calor del
motor, ni la velocidad, ni siquiera el nivel de la gasolina. &lt;i&gt;Ley de Murphy&lt;/i&gt;,
pensó. Si pasa algo malo, siempre puede pasar algo peor. Primero fue a llenar el
tanque en la gasolinera que está cerca del parque La Carolina, después de
estacionó en uno de los parqueaderos del Municipio, donde alguna vez le sacaron
quince dólares por haber perdido el tiquete. En ese momento recordó que no
había puesto aire a las llantas de la bicicleta y que por eso había ido primero
a la gasolinera. Mientras caminaba por la avenida Amazonas en sentido norte sur
hacía la avenida Eloy Alfaro, antes de llegar a la Mariana de Jesús un señor que pegaba anuncios en un poste de luz le preguntó
si se le había cansado la bicicleta. Pasó de largo, sin decir nada. Y medianamente
comprendió lo que deben sentir las mujeres cuando son acosadas en la calle, una
mezcla de indignación y rabia. Ya con las llantas con aire comenzó a intentar
ciclear hasta el parque El Ejido. Las marchas no se acomodaban. Todo lo estaba
haciendo al revés. Hasta que finalmente la bicicleta comenzó a andar. Sin ningún
ruido. Había pasado tantas historias con ella, como cuando un taxista casi le
atropella al intentar cruzar la avenida Colón por media vía. A veces
descansaban en El Ejido en una pileta, antes de seguir al centro. Esa vez ya no
estaba la ruta por la que siempre iba. El trazado había sido cambiado y era más
aburrido, como todo en la pandemia. Eran decenas y decenas de ciclistas de un
lado y otro de la vía, muchos en grupos sin respetar ningún distanciamiento
social, con la mascarilla como si fuera un collar. Bicicletas con parlantes a
todo volumen y remedos de Richard Carapaz que creían estar en alguna competencia
rebasando a todo aquel que no iba a su velocidad, así sea cruzando entre
grupos. En la bajada de la avenida Orellana hasta la Eloy Alfaro siempre le
había gustado dejar que la cicla corra, levantarse y sentir el viento pegar en
su cara. Es un tramo que tiene algo mágico. Tal vez porque en ese tramo una vez
fue asaltado a las seis de la mañana cuando iba a hacer cicla en La Carolina.
En los tiempos en los que decidió dejar la vida nocturna, desayunar café y jugo
de naranja que las exprimía todas las mañanas. Con tanta gente fue imposible
hacerlo y antes de llegar a la Eloy Alfaro, una mujer vestida de negro que iba
adelante gritó; un tipo le había rebasado por la izquierda y frenó al oír el grito corchándole el paso y como no podía desviarse porque del
otro lado estaba lleno de ciclistas frenó en seco y se fue al cemento. Nadie se
detuvo a ayudar y hasta el que provocó el accidente desapareció.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20pt; line-height: 150%;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Roboto;&quot;&gt;Volvió al parqueadero, subió otra vez la bicicleta y se
fue. El tablero seguía descompuesto. Tal vez estoy en otro sueño, pensó. Ya en la casa pudo comprobar el tamaño de los daños. Pasó tres días sin
ponerse de pie.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-size: 20pt; line-height: 150%;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Roboto;&quot;&gt;Una profusa carcajada se debió haber escuchado desde la
montaña hasta los valles. &amp;lt;&amp;lt;Solo a ti te pasa eso&amp;gt;&amp;gt;, dijo ella.
&amp;lt;&amp;lt;No capté las señales, el auto descompuesto, las llantas desinfladas, la
burla del tipo cuando me vio caminando con la cicla. Simplemente no entendí. Me
pasas el whisky, por favor. Todavía no puedo caminar&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan.&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Fira Sans;&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/6797800401496795893'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/6797800401496795893'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evernes.blogspot.com/2020/11/antes-de-la-tragedia.html' title='Antes de la tragedia'/><author><name>Juan</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00817495228057049092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjgRhmwzxzLeTgsWo95wPcxCsWKEV9hunZGFuZCsImrM8078FxjmD0x_LDLr0SI1nmDugGMriwzS_aMcFZPuwwhlT7zF2zzBCeM5ZPloUwHWWo3RUWPHnQt65hyZoipQg/s220/FullSizeRender.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://img.youtube.com/vi/2TKkcC6Lpc8/default.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6357007441821527558.post-3222199846087427747</id><published>2020-10-22T19:07:00.003-05:00</published><updated>2020-11-04T15:37:48.431-05:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ficción"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Frankfurt"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Historias mínimas"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Quito"/><title type='text'>La reinita de Sangolquí</title><content type='html'>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;iframe allowfullscreen=&quot;&quot; class=&quot;BLOG_video_class&quot; height=&quot;266&quot; src=&quot;https://www.youtube.com/embed/OEVuEszR7OQ&quot; width=&quot;320&quot; youtube-src-id=&quot;OEVuEszR7OQ&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 20pt;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;¿Y por qué no se jubila Juan?&amp;gt;&amp;gt;, le preguntó después de apurar
una copa de espumante. La tarde estaba soleada, en la mesa siguiente un grupo
de tres personas bebía su cuarta botella de vino y después comenzaron a probar
el ron con coca cola. Ella parecía la amante de los dos. Coqueteaba con los dos
al mismo tiempo. Más tarde llegó una pareja con una niña. Más cocteles y jugo
para la niña que deseaba un coctel. El papá debió arrebatarle la copa y ella conformarse con el vaso de jugo. &amp;lt;&amp;lt;Ni la rola que es mucho más
joven que tú me ha hecho una pregunta tan estúpida. Por supuesto que soy mayor
que tú, por algo soy tan inteligente; la inteligencia no se desarrolla de la
noche a la mañana, se cultiva. La rola cuando se enojaba era insufrible,
insultaba y muy fuerte, no con esas pendejadas de alguien que se cree
adolescente porque ha participado en un concurso de reina de belleza de
Sangolquí. Yo solo le decía que siguiera, que mi ego era demasiado inflado para
que me afectara. Y seguía. Hasta que desaparecía del planeta&amp;gt;&amp;gt;, dijo
Juan. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;Esa mañana Rocío le había escrito su propia versión de la
historia de sus hermanas. Una larga carta que iba a publicar. Tengo sueño, le
dijo, ya no me gusta el vino, creo que volveré al Norteño. Sus novios tenían un
punto en común, oscilaban entre el Norteño y la coca cola en lata. La última
vez que la vio se emborrachó con tres vasos de jugo de naranja y estuvo a punto
de llorar porque su novio había subido una foto, en un puesto de &lt;i&gt;shawarma,&lt;/i&gt; a su
Instagram y ella creía que un &lt;i&gt;shawarma&lt;/i&gt; era la perdición total, el signo de la
infidelidad, después de que ella le había esperado fiel todo un año. Esa noche llamó
a un dijey, que ya tenía novia, porque quería destramparlo para vengarse por la
supuesta infidelidad de su novio. &amp;lt;&amp;lt;¿Y eso es venganza, un pinche
beso?&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan. &amp;lt;&amp;lt;Y de verdad sus hermanas le soportan, yo ya le
habría dado un sopapo&amp;gt;&amp;gt;, dijo. &amp;lt;&amp;lt;Ellas son como yo y hasta peores.
Si les das un motivo o hablas mal de la familia serían capaces de enviar un
sicario para que te descerraje seis tiros en la nuca al estilo de
Stalin&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; text-indent: 36pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES&quot; style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: 20pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES;&quot;&gt;En la mesa contigua ella se levantó para ir al baño con
todo el garbo de actriz porno, mientras sus acompañantes hablaban al parecer de
cosas intrascendentes. Al volver ella pidió otra botella de espumante solo para
ella, mientras los dos pidieron el ron con coca cola. En la otra mesa seguían
con los cocteles, mientras la niña tomaba su vaso de jugo de mora con la mirada
fija en la copa. &amp;lt;&amp;lt;Y pensar que entraste aquí como candidata a reinita de
Sangolquí y saliste sin nada. Ahora déjame ir al baño para contar los centavos
que me quedan y ver si me alcanza para pagar la cuenta&amp;gt;&amp;gt;, dijo. Al volver
le habló de Philip Roth y de la primera novela que había leído de él a sus
veintiocho años. Entonces recordó la pelea de Beatriz y Rocío, de esa noche tan
absurda. &amp;lt;&amp;lt;¿Y de qué marca vistes?&amp;gt;&amp;gt;, pregunto Juan.
&amp;lt;&amp;lt;Elder&amp;gt;&amp;gt;, dijo ella. &amp;lt;&amp;lt;Pues Beatriz nunca me dejaba comprar
nada de Elder, decía que eso no servía. Solo debía ir a tiendas de marca. Siempre
contaba la historia de Rocío cuando alguna vez le dijo que había comprado una
blusa de marca&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan. &amp;lt;&amp;lt;¿Cómo es esa historia?&amp;gt;&amp;gt;, preguntó ella. &amp;lt;&amp;lt;Como la de Elder Me la contó cuando yo bebía whisky y ella té. Te la voy a resumir después de la tercera botella de vino. ¿En serio estuviste de candidata a reinita de Sangolquí?&amp;gt;&amp;gt;, dijo Juan. &amp;lt;&amp;lt;Yo conocí a una candidata a reina de Zaruma y nunca creí que iba a conocer a otra candidata a reinita. También conocí a una candidata a Miss Venezuela, por cierto&amp;gt;&amp;gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/3222199846087427747'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6357007441821527558/posts/default/3222199846087427747'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://evernes.blogspot.com/2020/10/la-reinita-de-sangolqui.html' title='La reinita de Sangolquí'/><author><name>Juan</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00817495228057049092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjgRhmwzxzLeTgsWo95wPcxCsWKEV9hunZGFuZCsImrM8078FxjmD0x_LDLr0SI1nmDugGMriwzS_aMcFZPuwwhlT7zF2zzBCeM5ZPloUwHWWo3RUWPHnQt65hyZoipQg/s220/FullSizeRender.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://img.youtube.com/vi/OEVuEszR7OQ/default.jpg" height="72" width="72"/></entry></feed>