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<?xml-stylesheet type="text/xsl" media="screen" href="/~d/styles/rss2full.xsl"?><?xml-stylesheet type="text/css" media="screen" href="http://feeds.feedburner.com/~d/styles/itemcontent.css"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearch/1.1/" xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0" version="2.0"><channel><atom:id>tag:blogger.com,1999:blog-6261784919453230536</atom:id><lastBuildDate>Tue, 24 Jan 2012 04:16:07 +0000</lastBuildDate><category>traducción</category><category>canker</category><category>A</category><category>Niggle etimología trenes tickets</category><category>errantry</category><category>Tolkien</category><title>Hurgapalabras</title><description>El lenguaje es un instrumento arqueológico... la lengua que hablamos es un completo palimpsesto de esfuerzo humano e historia.   - Russell Hoban</description><link>http://hurgapalabras.blogspot.com/</link><managingEditor>noreply@blogger.com (Alejandro Murgia)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:totalResults>97</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="self" type="application/rss+xml" href="http://feeds.feedburner.com/blogspot/Hurgapalabras" /><feedburner:info xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" uri="blogspot/hurgapalabras" /><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="hub" href="http://pubsubhubbub.appspot.com/" /><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6261784919453230536.post-1057830450140214639</guid><pubDate>Fri, 02 Sep 2011 01:21:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-09-01T20:34:57.748-07:00</atom:updated><title>El único defecto que tiene el lenguaje</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;p&gt;En 1870 el poeta argentino Estanislao del Campo (1834-1880) publicó la primera edición de sus &lt;i&gt;Poesías&lt;/i&gt;, que incluía entre otras cosas su famoso &lt;i&gt;&lt;a href="http://www.cervantesvirtual.com/obra/fausto-impresiones-del-gaucho-anastasio-el-pollo-en-la-representacion-de-esta-obra--0/"&gt;Fausto&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; criollo, que data de 1866. El tomo recibió de inmediato una atención extraordinaria de la crítica local. A continuación citamos algunos pasajes de la reseña que hizo el médico y también escritor Eduardo Wilde (1844-1913) en la &lt;i&gt;Revista Arjentina&lt;/i&gt; de mayo de 1870. Mantenemos la ortografía del original.&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;Dejemos por un momento los enfermos del cuerpo que un enfermo del alma viene á nuestra puerta.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los poetas todos que llenan de armonias dulcísimas el mundo de las ideas, tienen indudablemente algo de mas ó algo de menos que los otros hombres. La poesia es una enfermedad de la intelijencia, un estado anormal del pensamiento, pero tiene, como lo fantástico, la belleza de las iluciones y la utilidad del lujo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No es lo natural por cierto espresar las ideas en poesia; la imajinacion que crea esas espresiones tiene que esforzarse en recortar pensamientos, en remendar ideas, en alargar conceptos ó cercenar juicios.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La poesia resulta de los juegos y combinaciones de palabras, como las composiciones en las imprentas de la eleccion de los tipos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Lo natural es que se piense en prosa, pero la prosa torturada, añadida, estirada, sorprendida, trastornada, revuelta y desglosada, puede dar lugar á la poesia.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Para ser poeta es necesario conseguir espresar con la mayor dificultad posible, exactamente todo aquello que no se tiene la intencion de decir.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La poesia es pues la manera de presentar siempre ó casi siempre pensamientos contra hechos. Es el modo de espresar mal una mínima parte de un todo que se pudiera haber dicho perfectamente bien.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Un amigo mio cada vez que lee un verso admisible y que contiene alguna idea, esclama «¡que lástima que este verso no esté en prosa!»&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Para un verso que sale espontaneamente hay mil que han sufrido todas las torturas imajinables.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cuando veo hacer versos me imajino asistir á la fabricacion del alambre; allí el lenguaje pasa por una hilera finísima donde el pobre deja su pellejo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La poesia resulta de la tortura del pensamiento en una cárcel de palabras.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La espontaneidad en la poesia es rarisima, y los poetas de nacimiento tienen á mi modo de ver, una hiperjenesis de los órganos del pensamiento de lo cual resulta un desarreglo intelectual&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los tiempos en los caules la poesia abunda en todos los pueblos, son los tiempos primitivos, las épocas próximas al nacimiento.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;De manera que escudriñando la historia se puede desglosar de ella este principio.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;«Cuanto menos industria mas poesia.»&lt;/p&gt;&lt;p&gt;O lo que vale lo mismo «cuanta mas jente desocupada mas poetas.»&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Para ser poeta se necesita tener tiempo de sobra; lo mismo para gastar lujo es necesario tener dinero demás.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La poesia pues como el lujo entra en la categoria de las cosas superfluas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Escusado es discutir sobre su utilidad como lo hacen algunos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los que quieren encontrarle utilidad á todo lo que hay en el mundo son unos visionarios.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No solo hay sobre esta tierra cosas completamente inútiles sino que las hay hasta perjudiciales.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;«Dios no ha creado nada sin su fin» es un pensamiento de gran boga entre los seminaristas; pero para los demás mortales, es un hecho que hay varias cosas creadas por el mismísimo Dios, con las cuales no ha de haber tenido otra mira que la de mortificarnos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La utilidad de la poesia es semejante á la de las pulgas, de los mosquitos y otras sabandijas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Para mi &lt;i&gt;el único defecto que tiene el lenguaje es el de prestarse á la poesia&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero ya que desgraciadamente ella existe en el mundo á par de otros males, conformémonos con nuestra suerte y busquemos qué clase de sentimiento inspiran los poetas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A mí me inspiran compasion, y cada vez que sé que una persona que aprecio hace bellos versos, me veo tentado á esclamar «¡pobre, tan estimable por todo, pero poeta!»&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Otros admiran á los poetas y se encantan con los dulcísimos acordes de su lira.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Algunos piensan que ellos son seres sublimes dotados de una sensibilidad esquisita y una alma grande como el espacio y elevada como las estrellas fijas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Estos suelen tener razon. Verdaderamente hay poetas que suelen escribir bellezas tales, que bien merecian estar en prosa. En esas obras inmortales, el grandioso pensamiento ha salido á luz á pesar de la poesia, ¡cuan luminoso y encantador no se habria mostrado si hubiera venido por los rectos é fáciles caminos de la prosa.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Necesario es confesar sin embargo que el hombre es dado á lo fantástico, á lo misterioso y á lo increible por via de divagacion, y que no es raro en él, teniendo estas condiciones, que alguna vez piense en poesia, como se piensa en la realidad del horizonte y se dá existencia sólida y corpórea al cielo azul que nos rodea.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Vivimos actualmente en un época de materialismo, y hacemos muy bien, á mi modo de ver.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los ferrocarriles y las fábricas manufactureras han reemplazado con ventaja á los idilios y los sonetos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ahora se piensa mas en encontrar la solucion a un problema mecánico, que en hallar un consonante para concluir felizmente un verso.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Todo esto está en armonía con las necesidades del hombre y con las urjencias sociales.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hay actualmente menos soñadores porque hay mas hambre; la prosa abunda porque las necesidades del estómago se han vuelto mas apremiantes que las del corazon.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Antes se destinaba al trabajo el tiempo que le sobraba al amor; ahora el amor es un detalle un accidente del trabajo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y no es por cierto muy á propósito para inspirar cantos amorosos ver desembarcar carbon de piedra ó colocar caños para el alumbrado á gas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En fin, no es tiempo de poetas!&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La fabricacion de poemas se ha hecho muy dificil y apenas si se encuentra en el mundo uno que otro filósofo descarriado que se dedique á esa especie de comercio!&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La razon principal de este decaimiento poético es que en la Bolsa no se cotizan versos sino cueros, á causa de que los cueros se venden mas y mas caros que los versos y satisfacen mejor las exijencias del cuerpo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aquí, sino fuera una barbaridad, podia decirse que el cuerpo se ha trepado sobre el alma.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Un poeta arjentino al apreciar las obras de Estanislao del Campo, ha dicho que la poesía sublime y elevada escasea por que no hay grandes acontecimientos políticos que contar, pero para nosotros esa no es la verdadera razon.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Las guerras heróicas y las santas revoluciones de los pueblos pueden dar ocasion á poemas épicos, pero la poesía no se encierra toda en ellas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La verdadera poesía ha comenzado por cantar sentimientos y por tomar como elemento de sus obras los suaves impulsos de un corazon enamorado.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Adan debió ser poeta, pero poeta en prosa, cuando solo, en el paraiso, bajo la sombra de los árboles y sobre un piso de flores, declaró á Eva su amor y sus antojos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La poesía no necesita salir al mundo para encontrar su esfera de accion; en cada sentimiento, en cada impulso del corazon hay un millon de poemas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La compasion, el amor, la tristeza, el ódio, los celos, la ambicion y cuanto sentimiento puro ó compuesto pone al hombre en relacion con sus semejantes, es un manantial de poesía.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y francamente quizá los únicos poetas que tienen un lejítimo derecho á hacerse perdonar sus versos, son los que cantan el amor y los sentimientos tiernos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La poesía si fuera un lenguaje fácil y admisible, seria el lenguaje propio para hablar á las mujeres.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ellas, las pobres, son débiles de espíritu, y afectas por consiguiente á desear lo que no entienden y admirar aquello cuyo significado no conocen.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La poesía en estos casos gusta como la música. Cuanto menos músico es uno tantas mas piezas le agradan, precisamente por que uno no las entiende.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tiene la poesía otro atractivo mas; el atractivo de lo ilejítimo y anormal.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hablar en prosa es común y fácil; hablar en verso es imposible, y el que tomándose el tiempo necesario, para producir, produce algun verso agradable, sonoro y que retrata algun sentimiento delicado, ha puesto una pica en Flandes.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Las mujeres son de suyo caprichosas, y amoldan perfectamente á su espíritu y á sus gustos, la poesia, que no es mas que un capricho de la prosa.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por eso es mas comun que una mujer se enamore de un poeta que de un sábio, precisamente por que le gusta mas lo que brilla mucho y seduce desde luego á los sentidos ó roza suavemente los sentimientos mas comunes, que aquello que dirije sus toques á lo mas profundo del alma ó á lo mas esquisito y delicado del pensamiento.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cual es el mejor poeta, es lo mas dificil de decir y quizá lo mas fácil de saber en cada caso especial.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El juicio sobre los poetas no debe hacerse jamás en jeneral ni en conjunto, porque cada uno de ellos presenta una faz distinta y cualidades especiales que no pueden compararse con las de otro, y que por consiguiente, no son suceptibles de admitir la misma medida, ni una aislada de aquellas con que el juicio y el gusto aprecian las diferentes clases de literatura.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El poeta que gusta mas hoy no será el mas preferido mañana, por que los juicios como los sentimientos cambian con las circunstancias del espíritu.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;De este modo se esplica como lo que nos ha seducido tanto en un momento dado, segun la impresion que nos dominaba, nos parece frio y pálido cuando lo apreciamos en otra escena y bajo diferentes impresiones.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El mejor poeta es ninguno, porque es aquel que se lee con mas gusto, y no hay un tipo de gusto clásico en poesia ni en ninguna otra cosa que se dirija ó se destine á sentimientos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Un autor respetabilísimo dice que el mejor poeta es aquel cuyos versos lleva el viajero de buen gusto en el bolsillo de su paletot, para leerlos durante el viaje.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La definicion seria perfecta si se supiera cual es el viajero de buen gusto, pero saber esto es tan dificil como saber cuál es el mejor poeta.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No averiguemos, pues, cual es el poeta preferible y admitamos que hay poetas conforme hay desgracias sublimes.&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;El artículo sigue y sigue, con la crítica específica de los poemas contenidos en el libro. Para Wilde, la diferencia entre el poeta espartano Tirteo y Del Campo es que el primero cantaba para que le pagaran, y el segundo paga para cantar. Pero termina con este simpático consejo, que "vale un Perú":&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;Si usted quiere ser un gran poéta, no se preocupe ni de la gramática, ni de la retórica ni de la filosofia escolástica.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Lord Byron que es el menos repugnante de todos los poétas, es decir el gefe de la poesía universal, no hizo sino dos cosas para subir á tan encumbrado sitio:&lt;/p&gt;&lt;p&gt;1.º Aumentar el idioma ingles con un sin número de palabras i construcciones nuevas que inventó.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;2.º Convencerse profundamente de que todos los hombres eran unos canallas, de que no lo eran menos las mujeres i de que el corazon humano era poco menos que una inmundicia.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pues bien, haga usted lo mismo; ríase de la academia española i trate como merece á esta pobre humanidad de la que forma una misera parte un su amigo que lo compadece sínceramente, habiéndose llegado á convencer de que usted tiene el gravísimo inconveniente i la incomparable desgracia de ser poéta.&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;Recomendamos, en fin, leer el artículo completo &lt;a href="http://books.google.com/books?id=gf88AQAAIAAJ&amp;pg=PA695-IA2#v=onepage&amp;q&amp;f=false"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;b&gt;VOCABULARIO&lt;/b&gt;&lt;br&gt;para la correcta comprensión del texto precedente&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;b&gt;paletot&lt;/b&gt;. Ésta es una palabra francesa, definida como "vêtement d'homme, moins souvent de femme ou d'enfant, boutonné par devant, à poches plaquées, généralement assez court, que l'on porte sur les autres vêtements" (ATILF).&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En nuestro idioma tiene algunas formas emparentadas que el DRAE da por separado con significados distintos:&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;&lt;b&gt;paletó&lt;/b&gt;. (Del fr. &lt;i&gt;paletot&lt;/i&gt;). 1. m. Gabán de paño grueso, largo y entallado, pero sin faldas como el levitón.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;b&gt;paltó&lt;/b&gt;. 1. m. Ven. Chaqueta o americana.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;b&gt;paletoque&lt;/b&gt;.  (Del fr. ant. &lt;i&gt;paltoke&lt;/i&gt;). 1. m. p. us. Capotillo de dos haldas largo hasta las rodillas y sin mangas.&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;La dos primeras son evidentemente adaptaciones del francés, en forma y sentido; de la época en que aparentemente era obligatorio no sólo hablar sino también vestirse a la francesa. Puede leerse mucho sobre su adopción en esta interesante &lt;a href="http://epub.sub.uni-hamburg.de/epub/volltexte/2009/2045/pdf/16920600.pdf"&gt;tesis&lt;/a&gt; sobre el léxico de la indumentaria durante el siglo XIX, págs. 246-50, 1071 y sigs.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La tercera fue más o menos usual en los siglos XV y XVI, y si bien es cierto que su origen inmediato debe ser (como dice el DRAE) el francés, en esta lengua parece haber sido un préstamo del inglés medio, donde &lt;i&gt;paltok&lt;/i&gt; está documentado en 1350. Pero no se puede ir mucho más allá: F. Diez sugirió que el primer componente podía estar relacionado con el latín &lt;i&gt;pallium&lt;/i&gt; y el segundo con lo que dio en nuestra lengua "toca", que puede tener origen árabe o celta y que alguna vez podría haber designado una capucha. Pero habría que asumir que el &lt;i&gt;paltock&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;palletot&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;palt-rok&lt;/i&gt; (Du Cange), &lt;i&gt;paletoque&lt;/i&gt; incluyó alguna vez una parte que cubría la cabeza, de lo que se perdió todo rastro salvo quizás en el nombre. Eso ya es mucho suponer.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Alejandro Murgia / Diego Seguí(Hurgapalabras)&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6261784919453230536-1057830450140214639?l=hurgapalabras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://hurgapalabras.blogspot.com/2011/09/el-unico-defecto-que-tiene-el-lenguaje.html</link><author>noreply@blogger.com (Hlaford)</author><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6261784919453230536.post-4617208482591182206</guid><pubDate>Thu, 21 Jul 2011 16:36:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-07-21T09:59:55.731-07:00</atom:updated><title>Prefijos mal llevados</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;p&gt;No solemos en este blog hacer comentarios de actualidad, ni postear respuestas a discusiones que tienen lugar en otros foros, ni tampoco tenemos por costumbre tratar cuestiones de normativa lingüística.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hablando mal y pronto (o malhablando de prisa), no solemos hacer gran cosa.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hace unos meses circuló por la red un descubrimiento muy curioso: la imposibilidad de representar por escrito el imperativo de segunda persona del singular del verbo "salir" con un pronombre de tercera persona enclítico; es decir "sal" + "le(s)". La cuestión, como se explica bien y discute en extenso &lt;a href="http://unaracnidounacamiseta.wordpress.com/2011/02/10/la-palabra-que-no-se-puede-escribir/"&gt;aquí&lt;/a&gt;, está en que la unión de la "l" final de uno y la inicial de otro forma el dígrafo "ll", que representa regularmente un sonido propio (palatal) y no se presta a ser leído como "l" geminada, como el sonido de la doble "n" de "innato" por ejemplo. Dicho de otro modo: que al escribir "Salle al paso" (lo que en castellano voseante sería "salile al paso") lo representado parece más bien [sa.lle.al.pa.so] y no [sal.le.al.pa.so]. [1]&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El tema causó alboroto porque lo recogió un periódico de amplia distribución &lt;a href="http://blogs.lanacion.com.ar/errar-es-humano/miscelaneas/salle-al-paso-una-expresion-imposible-de-escribir/"&gt;aquí&lt;/a&gt;, de modo que todo el mundo [2] se lanzó a opinar. Hubo dos corrientes: los que entendían que se trataba de buscar una forma correcta ("sálele", "salile", "salidle", "sarle", "sadle", etc.) para reemplazar la que causaba inconvenientes [3], y los que vieron el verdadero problema, a saber, que es posible en el uso oral una forma para la que la ortografía no tiene una solución. En esta segunda corriente se propusieron varias alternativas: "sal•le", "sal-le", "sal'le" etc.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;[Lo cual recuerda la dificultad con que se enfrentaron algunos traductores de griego cuando tuvieron que adaptar al castellano el nombre de Ὕλλος, hijo de Heracles, que naturalmente tendría que ser "Hilo", y así lo traducen muchos, como en la versión en nuestro idioma del &lt;i&gt;Diccionario&lt;/i&gt; de P. Grimal; pero a algunos que tradujeron &lt;i&gt;Las Traquinias&lt;/i&gt; de Sófocles evidentemente les sonó mal la coincidencia con el sustantivo "hilo", y recurrieron a cosas como "Hillo" (José Mª Aguado) o "Hil-lo" (Alemany y Bolufer).]&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En este contexto, y sin tomar partido [4], me puse a pensar si no habría otras circunstancias en que la norma ortográfica de nuestra lengua no llega a resolver del todo algunos grupos consonánticos. Con esto me refiero a aquella ventaja de que los hispanohablantes siempre nos hemos mostrado orgullosos, especialmente cuando debemos tratar de aprender inglés: que en una palabra escrita la grafía siempre nos da una idea exacta de la pronunciación, aun cuando no conozcamos la palabra o no la hayamos oído en la oralidad.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Esta ventaja se diluye en dos casos bien conocidos, relacionados con la "r" vibrante múltiple:&lt;/p&gt;&lt;p&gt;a) Los compuestos de prefijo terminado en "r" (simple) y una palabra que empieza con "r" (múltiple), como "hiperrealismo". La nueva &lt;i&gt;Ortografía&lt;/i&gt; de la RAE dice que en esas circunstancias el grupo "rr" puede comportarse como un dígrafo (la "rr" normal, [hi.pe.rre.a.lís.mo]), o puede existir de hecho "una frontera silábica entre las dos erres, de modo que la primera represente el el fonema vibrante simple y la segunda el vibrante múltiple: [hi.per.rre.a.lís.mo]" (p. 118). Según cómo se plantee la cuestión, entonces, puede haber una situación paralela a la de arriba, en el sentido de que la ortografía no hace explícita una u otra pronunciación. Pero en este caso y probablemente en todos los existentes de este tipo la ambigüedad es irrelevante, porque las dos posibilidades fónicas son igualmente válidas, sin que cambie esencialmente la palabra.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;b) Desde un punto de vista más amplio, las palabras con prefijo o primer elemento componente terminado en "b/c/d/f/g/k/p/t" y una palabra que empieza con "r" presentan el mismo problema, pues existe la mencionada frontera silábica que indica que la primera consonante pertenece a una sílaba y la "r" a otra, de modo que la última mantiene su pronunciación múltiple: "subrayar", "postromántico", etc. (se pronuncia [sub.rra.yar] y no [su.bra.yar]). La situación es también similar, pero con un agravante: uno no siempre es consciente de que se halla ante una palabra prefijada o compuesta, y como a veces uno está expuesto a una palabra principal o exclusivamente por medio de la escritura es posible que la haya incorporado según lo que su intuición le dictó al momento de leerla. Hice una pequeña encuesta entre conocidos, y resultó que los más creían que la pronunciación correcta de "subrepticio" era [su.brep.ti.cio] y no [sub.rrep.ti.cio]. El caso de "abrogar" presenta aun peor dificultad, porque para la mayoría de nosotros definitivamente no es una palabra de uso oral cotidiano. Pero "abrogo" se dice [ab.rro.go], por más que "abrojo" sea [a.bro.jo] [5].&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y ni siquiera alcanza con detectar la presencia de un prefijo para darse cuenta de que la vibrante debe pronunciarse múltiple como si fuese inicial, pero a veces el uso ha sancionado la pronunciación simple, perdida ya la conciencia del prefijo; tal es el caso de "abrupto", que se pronuncia siempre [a.brup.to].&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por supuesto, lo que ha unido el destino de la "l" y la "r" en este &lt;i&gt;post&lt;/i&gt;, lo que emparenta sus situaciones respectivas, es el hecho de que nuestra lengua use la grafía doble para representar un sonido distinto del geminado. Esto tiene una razón histórica: en un momento de su evolución, el castellano transformó de algún modo prácticamente todas las consonantes geminadas del latín, simplificando &lt;i&gt;mm&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;tt&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;cc&lt;/i&gt; y demás (p.ej. &lt;i&gt;vitta&lt;/i&gt; &gt; "veta"), palatalizando &lt;i&gt;nn&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;ll&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;canna&lt;/i&gt; &gt; "caña") y haciendo múltiple la vibración de &lt;i&gt;rr&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;terra&lt;/i&gt; &gt; "tierra"). En el caso de la "rr" y la "ll" las grafías dobles se mantuvieron con su nuevo valor. (Para "nn", en cambio, terminó imponiéndose la forma con virgulilla, que originalmente no era más que un símbolo de abreviación.) Esto fue posible porque con estos cambios fonéticos dejaron de existir las geminadas propiamente dichas, y con ello las grafías dobles quedaron libres para representar los sonidos nuevos, sin ambigüedad. Sin embargo, cuando reaparecieron las geminadas de modo secundario, en cultismos y sobre todo en palabras compuestas y afijadas (a lo que hay que incluir enclíticos como "déjennos"), nació la posibilidad latente de una confusión, que terminó aflorando en el tema que vamos tratando. Es decir, para que se diera el debate en torno a "salle" confluyeron la formación excepcional de imperativo apocopado "sal" (en vez de "sale") con la necesidad de distinguir entre la representacion de la "ll" palatal y la geminada.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La &lt;i&gt;Ortografía&lt;/i&gt;, de paso, da en su página 174 el texto exacto con que la Academia respondió a la consulta de &lt;a href="http://unaracnidounacamiseta.wordpress.com/2011/02/10/la-palabra-que-no-se-puede-escribir/"&gt;UAUC&lt;/a&gt;: "La interpretación forzosa...". Originalmente pensé que la Academia había elaborado la respuesta específicamente para esa consulta, pero evidentemente la duda ya había surgido antes.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero lo que yo quería encontrar era un caso similar al del choque de las "l". No podía venir por el lado de los verbos, porque el imperativo apocopado "sal" es el único existente terminado en "l" [6]. Pero tenemos algunos prefijos o componentes comunes terminados en "l", y es interesante observar qué les ha sucedido al encontrarse con palabras comenzadas en "l". Se trata de "mal-" y "mil-".&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Voy a desechar el segundo, que aparece en compuestos como "milhojas", "milpiés", "milrayas", simplemente porque no encontré ningún caso con "l" inicial.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"mal-" a primera vista no parece de los prefijos más comunes, pero tiene muchísimos derivados, recientes o no, tanto verbos ("malvender", "malbaratar", "malherir"), como sustantivos ("malcaso", "malpaís"), adjetivos ("malsano"), locuciones ("amalaya") y un grupo grande de adjetivos deverbales y denominales ("malmaridada", "malparido", "malhumorado", "malmirado", "malcarado", "maloliente", "malparado" etc. etc.). Sigue siendo productivo en varias de estas categorías.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La &lt;i&gt;Nueva Gramática&lt;/i&gt; de la RAE trata estas formaciones entre los compuestos (11.9f-h, 7.1b-c), pero creo que el único lugar donde ataca el problema fonológico/ortográfico de la composición con "l" inicial es en la sección de prefijos (10.3a): "Cuando coinciden la consonante final de un prefijo o una base compositiva y la inicial de una raíz, se da la reducción consonántica, como en "malograr" (no **&lt;i&gt;mallograr&lt;/i&gt;), transiberiano (no **&lt;i&gt;transsiberiano&lt;/i&gt;)".&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hojeando el diccionario no encuentro otro caso de "mal + l" que "malograr", y eso me obliga a preguntarme si no se habrán evitado inconscientemente estas composiciones precisamente por la dificultad que entrañaban. Imposible saberlo con certeza.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero "malograr" es especialmente ilustrativo porque históricamente no fue ésa la primera solución: Bartolomé de Torres Naharro (siglo XVI) escribe "mallogrado". A simple vista no se sabe si pronunciaría [mal.logrado] o con palatal, pero como en este verbo el grupo evolucionó a una "l" simple se puede suponer que se usaba una geminada que no se palatalizó después, ya sea porque la época de la palatalización había terminado o por presión del prefijo todavía analizable.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cuando falta la venerable tradición multisecular de la lengua para encontrar otros ejemplos, viene en nuestro auxilio &lt;i&gt;internet&lt;/i&gt;, donde la virtual gratuidad de la comunicación ha dado lugar inexorablemente a una laxitud inconcebible treinta años atrás en materia de escritura. "En &lt;i&gt;internet&lt;/i&gt; está todo", empezando por registros de los usos más extraños o idiosincráticos, traducidos casi sin intermediarios de la lengua oral, accesibles instantáneamente a cualquiera que tenga ojos para ver. Se encuentran, por ejemplo, usos esporádicos del prefijo "mal" en las circunstancias que nos interesan. Veamos algunos:&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;b&gt;malleer&lt;/b&gt; (aparentemente "leer mal, por encima, al descuido"): "según he leido, o malleido en ingles en alguna página", "la naturaleza de mi curro me hacia malleer demasiado", "mas que malinterpretar malleer o maltomar", "le han criticado sin apenas malleer 1 ó 2 de sus obras"... Alguno de los ejemplos puede ser un error de tipeo, pero en general lo probable que quienes escriben no se detengan a pensar que la grafía implica una pronunciación distinta de la que están imaginando. Yo al menos no tendría problema en usar "malleer" (pronunciado [mal.le.er]) en la lengua hablada.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;b&gt;mallavar&lt;/b&gt; ("lavar mal, sin demasiado cuidado"): "Pues para malsellar y mallavar, segun tu dices, el coche tiene muy buena pinta".&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;b&gt;mallimpiar&lt;/b&gt; (muy similar al anterior): "solo sirve para mallimpiar casas".&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;b&gt;mallenguado&lt;/b&gt; (= "malhablado"): "tengo un lenguaje que hace enrojecer a cualquier 'mallenguado'", "el Adanero socarrón, mordaz, mal-lenguado" - en este último el que escribía probablemente percibió el problema y lo resolvió con un guión.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;b&gt;mallechismo&lt;/b&gt; (actitud propia del "mala leche"): "se le contagio el mallechismo de Rossi".&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Lo que emparenta a todos estos términos es que la gente los identifica como palabras únicas, al mismo nivel que "malvender" o "malsellar"; sobre todo, que tienen un único acento ([mal.le.ér] y no [mál le.ér]), que es el criterio principal para escribirlo así. (La nueva &lt;i&gt;Ortografía&lt;/i&gt;, p. 549, dice con respecto a "malhumor" en vez de "mal humor": "La grafía univerbal se justifica por la tendencia del primer elemento a perder su acento: [malumór], más que [mál umór]"). En todos los casos citados arriba no cabe duda que sus autores dirían [l.l]: [mal.la.vár], [mal.le.chís.mo], etc.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por supuesto, en todo esto estamos pisando las periferias de la lengua y la ortografía. Pero aunque se trate de lexicalizaciones recientes o marginales, con todo son más frecuentes que el "salle" que hizo saltar el tema; en el sentido de que se encuentran casos de uso recurriendo a Google, mientras que "salle" sólo ha aparecido en aquella interesante discusión lingüística.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y todavía queda un caso que en mi opinión representa el &lt;i&gt;non plus ultra&lt;/i&gt;: el prefijo "mal-" antepuesto a una palabra que comienza con "ll" (palatal). En mi país (Argentina) al menos existe; es el mencionado &lt;a href="http://forum.wordreference.com/showthread.php?t=1810998"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En efecto, "mal llevado" (= "maleducado, de mal carácter") se pronuncia indistintamente [mál lle.vá.do] o [mal.lle.vá.do], de modo que debería poder aplicarse la misma regla y escribir "malllevado"... que aunque parezca increíble se lee en la web: "para los q piensan q soy una malllevada", "me pareces un chico muy malllevado", etc. [7]&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Lo más común, por supuesto, es que se escriba "mal llevado", independientemente de la pronunciación, porque aun al más descuidado le suena raro tener tres "l" seguidas. Pero son demasiado comunes las grafías univerbales, con sólo dos "l": "voy a intentar no ser tan mallevado", "es medio engreído y bastante mallevado", "eso ya es como ser medio mallevado". En regiones lleístas (p.ej. el litoral argentino) es natural que esto represente una pérdida de la "l" [ma.lle.vá.do], pero en lugares como Buenos Aires definitivamente no: allí la (desagradable) norma es pronunciar "ll" como "sh", y el término en cuestión suena "malshevado". En Córdoba de Argentina, en cambio, la pronunciación corriente es "malievado", a todas luces mucho más eufónica.&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;* * *&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A modo de cierre: habiendo sido puesta en evidencia una posible limitación del sistema ortográfico castellano, con un poco de fuerza hemos logrado llevarla más allá de la palabra individual ("salle") a una categoría mayor, la de los prefijos en "-l" ante núcleos en "l-" (y "ll-"). Esto podría ser importante, porque la regulación se justifica tanto más cuanto puede aplicarse no sólo a la forma fosilizada "sal(le)" sino a un grupo abierto, como será el de marras si se entiende que "mal-" es productivo hoy.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No creo, sin embargo, que la cuestión dé para tanto. Ya admitimos que los casos de "mal-" son marginales, y que "sal(le)" lo es aun más, como puede comprobar cualquiera que trate de explicar a quien no esté en tema dónde reside exactamente la dificultad. Para que la normativa no se convierta en un laberinto de reglas &lt;i&gt;ad hoc&lt;/i&gt; y excepciones, se debe hacer sobre la observación de los hechos en un contexto amplio, tratando de capturar las tendencias y los patrones subyacentes a la casuística. Si de ello resulta que la ortografía necesita una regla para la representación de la "ll" geminada (en todos los casos producto de la afijación, según parece), bienvenida sea; mi voto, por ahora, está simplemente con "salle" y "malleer".&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;p&gt;---&lt;/p&gt;&lt;p&gt;[1] Creo que el lugar donde primero y con más gracia se planteó la cuestión en la &lt;i&gt;web&lt;/i&gt; fue este &lt;a href="http://eldepol.blogspot.com/2007/10/la-duda-il-dubbio.html"&gt;&lt;i&gt;post&lt;/i&gt; futbolero&lt;/a&gt;. La popularidad, sin embargo, la dio su aparición en UAUC, en cuya ristra de comentarios hay discusiones muy interesantes en torno a las alternativas "sarle", "sadle", "sálele".&lt;/p&gt;&lt;p&gt;[2] Es decir, la gente que tiene una conexión a internet y tiempo para estas cosas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;[3] Llegando a los extremos de dudar si la expresión en sí era correcta; por ejemplo, se argumentó en alguna ocasión que debería decirse "sal a su paso" porque "salir" es intransitivo y por lo tanto "no se construye con complemento directo" (citado de "Diccionario de los usos correctos del español" de Serrano Redonnet y Zorrilla de Rodríguez). De más está decir que en "salirle al paso" no hay ningún complemento directo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;[4] Aunque si tuviera que hacerlo escribiría simplemente "salle".&lt;/p&gt;&lt;p&gt;[5] "Abrogo" y no "abruego" porque, aun siendo derivado de "rogar", es cultismo. "Abrojo" con una pronunciación [ab.rro.jo] podría ser un compuesto de *"rojar" emparentado con "sonrojarse", pero no existe.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;[6] En algún momento existió "val" como imperativo de "valer", pero hoy no creo que subsista. También hubo alguna vez "sobresal", aunque el DRAE hoy dé como única forma correcta "sobresale".&lt;/p&gt;&lt;p&gt;[7] Téngase en cuenta que el "mallevar" de 1530 que aparece en el &lt;a href="http://corpus.rae.es/cgi-bin/crpsrvEx.dll?MfcISAPICommand=buscar&amp;amp;tradQuery=1&amp;amp;destino=1&amp;amp;texto=mallevado&amp;amp;autor=&amp;amp;titulo=&amp;amp;ano1=&amp;amp;ano2=&amp;amp;medio=1000&amp;amp;pais=1000&amp;amp;tema=1000"&gt;CORDE&lt;/a&gt; significa "tomar en préstamo", y proviene aparentemente de &lt;i&gt;manu levare&lt;/i&gt;; véase &lt;a href="http://sli.uvigo.es/DDGM/ddd_pescuda.php?pescuda=mallevar&amp;tipo_busca=lema"&gt;aquí&lt;/a&gt; (de donde, dicho sea de paso, Leo Spitzer sugiere que proviene nuestro "malevo").&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Alejandro Murgia / Diego Seguí(Hurgapalabras)&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6261784919453230536-4617208482591182206?l=hurgapalabras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://hurgapalabras.blogspot.com/2011/07/prefijos-mal-llevados.html</link><author>noreply@blogger.com (Hlaford)</author><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6261784919453230536.post-4366452739878091537</guid><pubDate>Tue, 19 Jul 2011 17:14:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-07-19T11:43:29.272-07:00</atom:updated><title>El vesre como puerta de ingreso a la Metamétrica de Caramuel</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;p&gt;Se sabe que el &lt;i&gt;vesre&lt;/i&gt; silábico, considerado en la actualidad como propio del castellano rioplatense (y peruano), tiene antecedentes documentados en el Siglo de Oro español, y uno de sus ejemplos más conocidos es &lt;i&gt;do(c)tor&lt;/i&gt; -&gt; &lt;i&gt;tordo&lt;/i&gt; en Góngora.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En la primera parte de su extenso tratado &lt;i&gt;Primus Calamus&lt;/i&gt;, el polígrafo español Juan Caramuel y Lobkowitz (1606-1682) menciona y explica estas curiosas formaciones dentro de su apartado sobre el "Apolo retrógrado", que entre muchas otras tiene las tres musas Literaria, Silabaria y Diccionaria. Estas tres diosas inspiran respectivamente los palíndromos por letra, por sílaba o por palabra. Dice sobre la segunda:&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;AVDEREM dicere facilius poſſe fieri carmina regredientia per literas, quàm per ſyllabas: nam Literaria multa dedimus, &amp; pauca ſumus daturi Syllabaria. Hanc ego regreſſionem apud Hiſpanos reperi, &amp; ad Latinos tranſtuli. D. Ludouicus de Gongora, Poëta celeber, iterum, iterumq; nomen &lt;i&gt;Doctor&lt;/i&gt; ſyllabatim inuertit: Do carmina.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Bien dixo, que &lt;/i&gt;Tordo&lt;i&gt; es&lt;br&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Vn Dotorcillo hablador,&lt;br&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Cierto ingenio Cordoues:&lt;br&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Porq quien dixo Dotor,&lt;br&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/i&gt;Tordo&lt;i&gt; dixo del reues.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;Et iterum.&lt;p&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Ya que lo ſoy de la haz,&lt;br&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Hazedme de reues &lt;/i&gt;Tordo&lt;i&gt;;&lt;br&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/i&gt;Dotor&lt;i&gt; digo. y ſea una vorla&lt;br&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Giralda del Capitolio.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pentaſtichum eſt ex Gongoræ Comædiâ, quę inſcribitur &lt;i&gt;El Dottor Carlino&lt;/i&gt;: Tetraſtichum ex iocis (nempe, &lt;i&gt;del Romance segundo burlesco&lt;/i&gt;.) vbi vides nomen &lt;i&gt;Do-tor&lt;/i&gt; redire ſyllabatim in &lt;i&gt;Tor-do&lt;/i&gt; Sic etiam &lt;i&gt;Tha-ur&lt;/i&gt; tranſit in &lt;i&gt;Hurta&lt;/i&gt;; &lt;i&gt;Mon-ja&lt;/i&gt; in &lt;i&gt;ja-mon&lt;/i&gt;; &amp; apud Latinos &lt;i&gt;Ro-ma&lt;/i&gt; in &lt;i&gt;Ma-ro&lt;/i&gt;; &lt;i&gt;Mo-ra&lt;/i&gt; in &lt;i&gt;Ra-mo&lt;/i&gt;, &amp;c. Arte iam intellectâ, aliqua exempla ſubiungamus.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Sis De-a Te-myr-a; vi-ſis vi-a myr-te-a de-ſis.&lt;br&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Res fe-ra ſi va-no mi no-ua ſi-ra fe-res.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Materiam laudo, &amp; imitandam Lectori ſtudioſo propono; damno sensum, ſi damnari ille poteſt, qui nullus. Et eadem censurâ inuro lineas iſtas ſequentes.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Di-ui-no mi-ſe-ras ho-rto ho-ras ſe-mi-no; vi-di,&lt;br&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;O-re re-fer-re (de-cor! cor-de de-fer-re) re-o.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Summâ reducendi ſyllabas difficultate perterritus, mallem vnicam vrgere dictionem, &amp; ſyllabatim ſcindere, quàm integra carmina texere. Dabo vnum, aut alterum exemplum, Gongoram imitatus.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;NA-VA-LIS LIS-VA-NA.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Lite agis in terrâ, &amp; bona tandem cauſa triumphat;&lt;br&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Et litem, haud vanam lucra fuiſſe probant.&lt;br&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Lite agis in pelago, tamen eſt ibi vana (Philarde)&lt;br&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Navalis lis. Hoc certa pericla probant.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;El libro de Caramuel tiene que resultar apasionante para cualquiera que tenga un interés poético-lúdico por el uso de la lengua. Puede verse una buena versión digitalizada del original en Google Books (&lt;a href="http://books.google.com.ar/books?id=J5BfeD-b_VEC"&gt;I Metametrica&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://books.google.com.ar/books?id=ljXNo8ulZH8C"&gt;II Rhythmica&lt;/a&gt;). En 2007 se tradujo por primera vez a nuestra lengua la segunda parte; véase &lt;a href="http://www.publicaciones.uva.es/UVAPublicaciones-11745-Humanidades-Linguistica-y-Filologia-PRIMER-CALAMO-DE-JUAN-CARAMUEL-TOMO-II-RITMICA.aspx"&gt;aquí&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://edit.um.es/blog/editum-participa-en-la-edicion-del-primer-calamo-de-caramuel-publicado-por-el-servicio-de-publicaciones-de-la-u-de-valladolid/"&gt;aquí&lt;/a&gt;. En la p. 8 del prólogo los traductores parecen sugerir una futura versión de la primera parte ("...hemos querido comenzar por la &lt;i&gt;Rhythmica&lt;/i&gt;..."), ante lo cual no podemos sino ilusionarnos. Por lo demás, en 1981 se tradujeron y publicaron por separado los &lt;i&gt;Laberintos&lt;/i&gt; de la &lt;i&gt;Metamétrica&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Citemos a E. Díez Echarri, &lt;i&gt;Teorías métricas del Siglo de Oro&lt;/i&gt; (Madrid 1949), págs. 88-90; según el panorama que presenta, la muestra que acabamos de citar no es más que una punta del ovillo caramueliano:&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;Se compone esta enciclopedia métrica de dos partes distintas; una de ellas, la &lt;i&gt;Metamétrica&lt;/i&gt;, que se diría escrita por un cerebro genial, pero desequilibrado; tal es la maraña de combinaciones cabalísticas que llenan sus páginas [...] Es la elucubración de un loco genial. Sin duda, a esta parte del &lt;i&gt;Primus Calamus&lt;/i&gt; se refiere Menéndez Pelayo cuando dice que "es libro farragoso y desordenadísimo". El pobre Vicens, adicionador de Rengifo, con sus sonetos, que se pueden leer de cincuenta maneras, queda así empequeñecido. Los mismos árabes, con sus extrañas recetas de la aliteración idéntica, suficiente, compuesta, alargada, aproximada, invertida, contigua; con sus versos de triple rima y sus enigmas y logogrifos por métodos &lt;i&gt;facilitantes&lt;/i&gt;, &lt;i&gt; productivos&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;perfectos&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;accesorios&lt;/i&gt;, resultan pigmeos ante este gigante de la cábala métrica, que nos presenta versos latinos, griegos y hasta chinos, susceptibles de leerse de miles y miles de maneras. Todos los alardes de Alvaro de Brito, el portugués que consagró a los Reyes Católicos unas coplas en que las palabras de cada estrofa empezaban con la misma letra y se podían leer de sesenta y cuatro maneras; toda la destreza del humanista Publio Porcio que, haciendo honor a su nombre, compuso un poema latino titulado &lt;i&gt;Pugna Porcorum&lt;/i&gt;, en que todas las palabras empiezan por &lt;i&gt;P&lt;/i&gt; e imitan onomatopéyicamente el gruñido de los cerdos; todas las combinaciones de Pedro Compostelano en los exámetros de su tratado &lt;i&gt;De Consolatione Rationis&lt;/i&gt;, quedan palidecidas ante la &lt;i&gt;Matemétrica&lt;/i&gt; [&lt;i&gt;sic&lt;/i&gt;] de Caramuel.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Dudo que ningún país pueda ofrecer un espécimen semejante. Ni siquiera las raras composiciones de un Simmias de Rodas, que adoptan en el aspecto gráfico formas de huevo, alas, segur y otros instrumentos análogos. El que se sienta con fuerza para internarse por aquella inextricable selva de "Labyrinthos", Cábalas y Esferas, en cuyos aros van escritos versos latinos que se pueden leer empezando por la palabra que el lector quiera, para seguir por donde guste, todo ello sin menoscabo del ritmo métrico y con un respeto absoluto a la prosodia; el que pueda pasar por estas aborracadas latitudes sin marearse y esté dispuesto luego a penetrar en el espeso bosque de folios que forman la &lt;i&gt;Metamétrica&lt;/i&gt;, sin duda encontrará entre tantas elucubraciones y delirios de la fantasía más de una idea que acredite el talento de su autor. Acaso el mismo Caramuel no paró mientes en ello; quizá eran para él lo más estimable de la obra aquellos juegos malabares a los que, dentro siempre de la más correcta prosodia, se entrega con una fruición morbosa y sólo comparable a la de Porfirio Optaciano en su célebre &lt;i&gt;Panegírico&lt;/i&gt; al Emperador Constantino.&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;Lo que de veras desborda nuestro asombro es enterarnos de que la &lt;i&gt;Metamétrica&lt;/i&gt; es sólo uno de los trabajos menores de Caramuel, apenas más que un divertimento entre sus muchos estudios sobre una gran variedad de las ciencias de su tiempo. Puede leerse una apreciación del hombre y su obra por D. Valverde Villena en la revista &lt;a href="http://cvc.cervantes.es/el_rinconete/default.asp"&gt;Rinconete&lt;/a&gt; del CVC: &lt;a href="http://cvc.cervantes.es/el_rinconete/anteriores/junio_08/26062008_02.asp"&gt;I. Un hombre universal&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://cvc.cervantes.es/el_rinconete/anteriores/julio_08/10072008_02.asp"&gt;II. El lingüista&lt;/a&gt;. Por nuestra parte, esperamos deleitar a los lectores en el futuro con otras muestras de esta obra tan llamativa como difícil y olvidada.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Alejandro Murgia / Diego Seguí(Hurgapalabras)&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6261784919453230536-4366452739878091537?l=hurgapalabras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://hurgapalabras.blogspot.com/2011/07/el-vesre-como-puerta-de-ingreso-la.html</link><author>noreply@blogger.com (Hlaford)</author><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6261784919453230536.post-3710160732860909378</guid><pubDate>Mon, 18 Jul 2011 13:24:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-07-18T06:26:41.079-07:00</atom:updated><title>Refranes retraducidos</title><description>El &lt;a href="http://translate.google.com/"&gt;traductor automático de Google&lt;/a&gt;, un servicio cuya continuidad parece &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Google_Translate"&gt;estar en riesgo&lt;/a&gt;, &amp;nbsp;aborda la problemática de la traducción automática desde un punto de vista original. En lugar de basarse en reglas gramaticales, le confía la tarea a la estadística, traduciendo a partir de un enorme corpus disponible en varios idiomas que sirve de piedra Rosetta.&lt;br /&gt;
El resultado es interesante: por momentos parece tan bueno que uno sospecharía que hace trampa, y al momento siguiente se revela irremediablemente tonto. En general, es un gran paso adelante con respecto a servicios similares que he usado anteriormente. El hecho de que incluya&amp;nbsp;rasgos de interfaz simpáticos, como la posibilidad de resaltar palabras, seleccionar equivalencias, y escuchar la pronunciación en varios idiomas, copiando y pegando textos en alfabetos extraños, hace que jugar un rato con él suela ser decididamente divertido. Yo le he dedicado unas horitas de una lúdica tarde, poniendo a prueba un género difícil de traducir: el de los refranes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como ejemplo de la excelente calidad que por momentos exhibe, dejo asentado éste:&lt;br /&gt;
&lt;blockquote&gt;Traducción del castellano al ingles&amp;nbsp;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;i&gt;Donde fueres, haz lo que vieres&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;When in Rome, do as the Romans do.&lt;/b&gt;&lt;/blockquote&gt;Pasar un proverbio de un idioma a otro, y de éste a un tercero, y del tercero a un cuarto... para volver al original es un pasatiempo tal vez algo infantil, pero estupendo. El siguiente hermoso dodecasílabo, sugerente título para un cuento, fue obtenido por la repetida trasmutación de un famoso refrán que ustedes reconocerán de inmediato:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;blockquote&gt;&lt;b&gt;Un palo, un cuchillo, un herrero en su casa.&lt;/b&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-FiNRsHN7kFQ/TiQzSTTzafI/AAAAAAAAAsA/3QV4qSGDvmA/s1600/cuchillodepalo.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="75" src="http://1.bp.blogspot.com/-FiNRsHN7kFQ/TiQzSTTzafI/AAAAAAAAAsA/3QV4qSGDvmA/s320/cuchillodepalo.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;rareza: &lt;i&gt;un&amp;nbsp;cuchillo de palo&lt;/i&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;Pero muchas veces los resultados son más difíciles de adivinar. Observemos la transformación de sentido &amp;nbsp;-con una creciente fatalidad- que se va operando en este proverbio:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;blockquote&gt;Castellano: &lt;b&gt;Hombre precavido vale por dos.&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
Al chino: &lt;i&gt;Persona cuidadosa, no es traidor.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;
Del chino al thai: &lt;i&gt;Tenga cuidado de no traicionar al pueblo.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;
Del thai al turco: &lt;i&gt;Tenga en cuenta que ha traicionado al pueblo.&lt;/i&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;Le propongo al lector curioso un juego. Intente deducir los refranes que se ocultan en las siguientes re-traducciones:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;blockquote&gt;1. Pintado en un evento plano.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;
2. Un estúpido, entonces, el sordo.&lt;br /&gt;
3. Nunca limpie la grasa de cerdo.&lt;br /&gt;
4. Producción, y poner en la cama la fama.&lt;br /&gt;
5. Usted se morirá de hambre si no hay pan.&lt;br /&gt;
6. Perros muertos, sólo ira.&lt;br /&gt;
7. Mejoremos las habilidades y la intensidad.&lt;br /&gt;
8. Aumento de la humedad, los niños van a la cama&lt;/blockquote&gt;Estos ejemplos implican un caótico recorrido por el mundo, pasando por &amp;nbsp;idiomas muy diferentes, como por ejemplo, del castellano al ruso, de éste al árabe, de allí al euskera, del euskera al chino... y de vuelta al castellano.&lt;br /&gt;
He aquí los refranes originales de la lista anterior:&lt;br /&gt;
&lt;blockquote&gt;&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;1. A la ocasión la pintan calva.&lt;br /&gt;
2. A palabras necias oídos sordos.&lt;br /&gt;
3. Chancho limpio nunca engorda.&lt;br /&gt;
4. Cría fama y échate a dormir.&lt;br /&gt;
5. Cuando hay hambre no hay pan duro.&lt;br /&gt;
6. Muerto el perro se acabó la rabia.&lt;br /&gt;
7. Más vale maña que fuerza.&lt;br /&gt;
8. Quien con niños se acuesta, mojado se levanta.&lt;/i&gt;&lt;/blockquote&gt;El útlimo de estos refranes, volcado directamente al japonés, nos da: &lt;i&gt;Los niños se van a al cama con el soporte húmedo&lt;/i&gt;. Lo que me deja pensando si no estaremos avanzando demasiado en la automatización y la robótica.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Alejandro Murgia / Diego Seguí(Hurgapalabras)&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6261784919453230536-3710160732860909378?l=hurgapalabras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://hurgapalabras.blogspot.com/2011/07/refranes-retraducidos.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejandro Murgia)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/-FiNRsHN7kFQ/TiQzSTTzafI/AAAAAAAAAsA/3QV4qSGDvmA/s72-c/cuchillodepalo.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6261784919453230536.post-3661229008695770325</guid><pubDate>Fri, 01 Jul 2011 23:18:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-07-01T16:44:10.563-07:00</atom:updated><title>Acertijo Etimológico en Imágenes</title><description>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: left;"&gt;Curioso lector: Le proponemos el siguiente acertijo etimológico, un poco menos difícil que otros publicados en el pasado -esto último a pedido del frustrado e indignado público.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: left;"&gt;¿En qué se parecen -etimológicamente hablando- las cuatro imagénes publicadas a continuación? Trate de resolverlo sin más auxilio que el de su propio cacumen. Si no lo logra, lea la ayudita que ponemos más abajo.&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-Enls4OdRi0g/Tg4mYzcsvPI/AAAAAAAAAnE/I34C-FhOpCU/s1600/acertijo2011a.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="210" src="http://2.bp.blogspot.com/-Enls4OdRi0g/Tg4mYzcsvPI/AAAAAAAAAnE/I34C-FhOpCU/s320/acertijo2011a.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-he2FGDAwZ4U/Tg4mags6V0I/AAAAAAAAAnI/YmFokIpZpQw/s1600/acertijo2011b.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="301" src="http://2.bp.blogspot.com/-he2FGDAwZ4U/Tg4mags6V0I/AAAAAAAAAnI/YmFokIpZpQw/s320/acertijo2011b.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-uXa_KSfj-I8/Tg4nudqEfwI/AAAAAAAAAnU/ty4LZ3D_uUs/s1600/acertijo2011d.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://2.bp.blogspot.com/-uXa_KSfj-I8/Tg4nudqEfwI/AAAAAAAAAnU/ty4LZ3D_uUs/s320/acertijo2011d.jpg" width="237" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-ME5FfD39cxI/Tg4mayN89-I/AAAAAAAAAnM/qEu53iY2eVg/s1600/acertijo2011c.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://3.bp.blogspot.com/-ME5FfD39cxI/Tg4mayN89-I/AAAAAAAAAnM/qEu53iY2eVg/s320/acertijo2011c.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
Ayudita: el personaje de dibujos animados que vemos arriba es -como todos habrán adivinado- el célebre Yogi Bear. Se dice que fue bautizado &lt;i&gt;Yogi&lt;/i&gt; por alusión a un famoso beisbolista de la época, &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Yogi_Berra"&gt;Yogi Berra&lt;/a&gt;. A Lawrence Berra le habían puesto el apodo de &lt;i&gt;Yogi&lt;/i&gt; porque solía sentarse del modo que caracteriza a los yogis o practicantes de &lt;i&gt;yoga&lt;/i&gt;. En la palabra &lt;b&gt;yoga &lt;/b&gt;está el meollo del asunto [Fin de la ayuda].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ahora, la respuesta completa.&lt;br /&gt;
El sánscrito &lt;b&gt;yoga &lt;/b&gt;significa "yugo". Proviene de la raiz indoeuropea identificada como &lt;i&gt;*ieug&lt;/i&gt;, que ha subsistido en innumerables idiomas para designar siempre al mismo inmemorial instrumento de madera al que se uncen en yunta los animales de labor.&amp;nbsp;El yoga es una disciplina espiritual con la cual el yogi intenta conjugar o uncir dos realidades, el Cielo con la Tierra, lo humano con lo divino.&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;Uncir &lt;/i&gt;viene, al igual que &lt;i&gt;yugo &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;yunta&lt;/i&gt;, de la misma raíz latina&lt;b&gt; -iung&lt;/b&gt;. El verbo latino &lt;i&gt;iungere &lt;/i&gt;("unir")&lt;i&gt;&amp;nbsp;&lt;/i&gt;nos llegó como&amp;nbsp;&lt;i&gt;uncir&lt;/i&gt; y su patricipio &lt;i&gt;iunctus&lt;/i&gt;&amp;nbsp; como&amp;nbsp;&lt;b&gt;junto&lt;/b&gt;&lt;i&gt;. &lt;/i&gt;De &lt;i&gt;junto &lt;/i&gt;proviene &lt;i&gt;juntar&lt;/i&gt;,&amp;nbsp;&lt;i&gt;conjunto&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;conjunción, conjugar&lt;/i&gt; y muchos otros parientes. Otro derivado de &lt;i&gt;iungere&lt;/i&gt;&amp;nbsp;es la preposición latina i&lt;i&gt;uxta &lt;/i&gt;que nos llegó en términos como &lt;i&gt;yuxtaponer&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De &lt;i&gt;yugo&lt;/i&gt;&amp;nbsp;tenemos &lt;i&gt;subyugar, &lt;/i&gt;y también&lt;i&gt; conyugal, &lt;/i&gt;con lo cual hemos dilucidado la inclusión de la foto de los flamantes &lt;b&gt;cónyuges&lt;/b&gt;. Unir en matrimonio era para los romanos&lt;i&gt; coniugare&lt;/i&gt; a un hombre y una mujer en un simbólico yugo, ambos trabajando en yunta hacia adelante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos queda por despejar el sentido de la imagen de los caballeros medievales en lid. Están trabándose en una &lt;b&gt;justa&lt;/b&gt;, palabra que nos viene del provenzal &lt;i&gt;jostar&lt;/i&gt;, proveniente a su vez del latín vulgar&amp;nbsp;&lt;i&gt;juxtare&lt;/i&gt; ="acercarse, encontrarse", hecho a partir del ya mencionado &lt;i&gt;iuxta&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como última curiosidad, los animales se uncen por el cuello, y por eso se llamó a éste &lt;i&gt;iugulum &lt;/i&gt;en latín. De allí nos viene la vena&amp;nbsp;&lt;b&gt;yugular &lt;/b&gt;que tanta simpatía despertaba al Conde Drácula.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Alejandro Murgia / Diego Seguí(Hurgapalabras)&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6261784919453230536-3661229008695770325?l=hurgapalabras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://hurgapalabras.blogspot.com/2011/07/acertijo-etimologico-en-imagenes.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejandro Murgia)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/-Enls4OdRi0g/Tg4mYzcsvPI/AAAAAAAAAnE/I34C-FhOpCU/s72-c/acertijo2011a.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>5</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6261784919453230536.post-7303351527023301024</guid><pubDate>Thu, 23 Jun 2011 11:18:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-06-23T04:18:33.501-07:00</atom:updated><title>Piola</title><description>Estaba yo contemplando la campanilla cubierta de telarañas, pareciéndome que&amp;nbsp;había transcurrido&amp;nbsp;una eternidad &amp;nbsp;desde la última vez que un cliente la hiciera sonar, cuando de pronto un individuo de rostro desencajado irrumpió en la oficina. Tan abrupta fue su entrada que por poco la onda de choque me hace perder el delicado equilibrio con el que me columpiaba en la silla.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-Tengo una duda tremenda que no me deja dormir -exclamó sin más preámbulos-, y por eso vine aquí. Me han dicho que ustedes son piolas y que me podían apiolar. Al principio mis amigos me aconsejaron que me quedara piola, pero en vista de que la duda no ceja, pensé que sería piola venir a aclararla aquí. Confío en que sean ustedes profesionales de nivel, y no unos piolas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-¿Así que su duda es con respecto a la palabra &lt;b&gt;piola&lt;/b&gt;?- le espeté mientras me servía un vaso de Hesperidina.&lt;br /&gt;
-¿Cómo lo supo? -preguntó el sujeto, boquiabierto.&lt;br /&gt;
-Una corazonada.&amp;nbsp;Usted se pregunta de dónde viene esa palabra, y por qué en la Argentina&amp;nbsp;se la usa&amp;nbsp;como usted lo ha hecho. No, no hay por qué avergonzarse: se sorprendería de la cantidad de gente que en cierto momento de su vida atraviesa crisis como la suya. Vuelva mañana a esta hora, y probablemente estaré en condiciones de librarlo de su obsesión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tipo se fue aliviado, pero a pesar de la respuesta optimista que le había dado, tenía yo mis reservas sobre las probabilidades de dar con el origen de la singular expresión. &lt;i&gt;Piola &lt;/i&gt;tenía aspecto de lunfardo, o de algún habla de germanía más antigua, y las voces de germanía nacen a veces de caprichos imposibles de rastrear.&lt;br /&gt;
Por supuesto, existe un uso propio de &lt;i&gt;piola&lt;/i&gt; como "cordel", palabra bien viva en el sur de la América Latina, sobre todo en su variante diminuta &lt;i&gt;piolín&lt;/i&gt;. ¿Pero cómo se ha pasado del cordel a los diversos matices "astuto, desvergonzado, simpático, agradable, útil, tranquilo"? A primera vista (y a segunda también) no parece haber ninguna relación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al salir de la oficina en lugar de mi Buick encontré un caballo aparejado y una calle de tierra que se perdía en la pampa. Estoy ya acostumbrado a estas cosas, así que sin más ni más monté y rumbié para la casa de Corominas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-Apéese nomás, aparcero -me saludó el acriollado catalán -¿Qué se le anda ofreciendo?&lt;br /&gt;
-Vengo rastreando el origen de &lt;i&gt;piola&lt;/i&gt;, don Joan.&lt;br /&gt;
-Fíjese usté lo que son las cosas -me dijo-. Precisamente me estaba fijando en lo lindas que son sus espuelas chilenas de pihuelo largo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;img height="179" src="http://talabarteriainglesa.com/catalogo/components/com_virtuemart/shop_image/product/Espuelas_Show_Gr_48850e1aae61d.jpg" width="320" /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-A la pieza en torno a la que giran las espuelas la han bautizado &lt;i&gt;pihuelo &lt;/i&gt;porque las sujeta como la &lt;b&gt;pihuela &lt;/b&gt;sujeta al halcón.&lt;br /&gt;
-¿La qué?&lt;br /&gt;
-Sé que la cetrería ya no está en tan en boga como en otras épocas, pero fíjese por ejemplo en este párrafo:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;blockquote&gt;y, habiendo hecho esto, pornás tu halcón en parte escora donde no le den ocasión de debatirse ni a menearse mucho, y quítale la &lt;b&gt;pihuela &lt;/b&gt;y caxcabel, y ponle en una tabla llana o almohada blanda.&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: right;"&gt;Zúñiga y Sotomayor, &lt;i&gt;Libro de cetrería de caza de azor&lt;/i&gt;, 1565&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-Q1NQtUfkSjM/TgKnOefKbRI/AAAAAAAAAnA/eubzqs9_7OQ/s1600/pihuela.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/-Q1NQtUfkSjM/TgKnOefKbRI/AAAAAAAAAnA/eubzqs9_7OQ/s320/pihuela.jpg" width="192" /&gt;&lt;/a&gt;-Es decir, la correa con que se aseguran los pies de los azores y halcones, ¡ésa es la pihuela! En el castellano de Galicia, &lt;i&gt;pihuela&lt;/i&gt; se transformó en&lt;i&gt; piola, &lt;/i&gt;y se generalizó como cordel usado para maniatar y anudar.&lt;br /&gt;
De Galicia&amp;nbsp;&lt;i&gt;piola&lt;/i&gt; pasó al léxico marítimo, y aunque en la península ibérica quedó confinado a él, en Argentina, Chile, Perú y Ecuador bajó a tierra y se quedó para reemplazar a &lt;i&gt;cordel&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;
-Muy interesante, pero eso no me aclara...&lt;br /&gt;
-Cállese que no terminé. Fíjese cómo por el origen de la palabra, siempre la piola está relacionada con atar y maniatar. Veamos algunos usos castizos de &lt;b&gt;apiolar&lt;/b&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;blockquote&gt;Para colgar las liebres y conejos, se les &lt;b&gt;apiola&lt;/b&gt;, es decir, se les enlazan las patas de este modo: primero se desgarran los dos dedos laterales de una pata hasta la primera articulacion: luego en el dedo del medio se separa el tendon del hueso.&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;i&gt;Tesoro del cazasor con escopeta y perro, o arte de buscar, perseguir y matar toda clase de caza menor&lt;/i&gt;, Madrid, 1865&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;
-Ya el Fénix de los ingenios y Monstruo de la naturaleza, me refiero a Lope de Vega, había llamado la atención sobre el término:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;blockquote&gt;Dice, pues, que llevando una liebre un rústico &lt;b&gt;apiolada &lt;/b&gt;(así llama el castellano a aquella trabazón que hacen los pies asidos) después de muerta, le topó un caballero, que acaso por su gusto había salido al campo en un gentil caballo&lt;br /&gt;
Lope de Vega, &lt;i&gt;Guzmán el bravo&lt;/i&gt;, 1623&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;
-La misma palabra &lt;i&gt;pihuela &lt;/i&gt;viene de &lt;i&gt;*pea &lt;/i&gt;que dio también&amp;nbsp;&lt;b&gt;apea&lt;/b&gt;, palabra que el diccionario de la &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&amp;amp;LEMA=apea"&gt;RAE&lt;/a&gt;&amp;nbsp;define como&lt;br /&gt;
&lt;blockquote&gt;APEA: Soga de unos 80 cm de largo, con un palo en forma de muletilla a una punta y un ojal en la otra, que sirve para trabar o maniatar las caballerías&lt;/blockquote&gt;Toda la familia se remonta finalmente al latín &lt;i&gt;pes-pedis&lt;/i&gt;, "pie"&lt;i&gt;. &lt;/i&gt;Y en el recado de su caballo tenemos varios descendientes: el &lt;i&gt;pegual&lt;/i&gt;, el &lt;i&gt;peal, &lt;/i&gt;y el susodicho&lt;i&gt; pihuelo. &lt;/i&gt;El peal (pronunciado por los gauchos &lt;i&gt;pial&lt;/i&gt;) es el lazo que se echa al caballo para derribarlo, como dice el Martín Fierro:&lt;br /&gt;
&lt;blockquote&gt;Todas las tierras son güenas: &lt;br /&gt;
vámosnós, amigo Cruz. &lt;br /&gt;
El que maneja las bolas,&lt;br /&gt;
el que sabe &lt;b&gt;echar un pial&lt;/b&gt;,&lt;br /&gt;
o sentarse en un bagual&lt;br /&gt;
sin miedo de que lo baje,&lt;br /&gt;
entre los mesmos salvajes&lt;br /&gt;
no puede pasarlo mal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: right;"&gt;Hernández, José, EL gaucho Martín Fierro, 1872&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;Me despedí del dotor Corominas sintiéndome más sabio en general pero casi igual de ignorante en cuanto al &lt;i&gt;piola&lt;/i&gt; que a mí me interesaba. Sin embargo, había obtenido suficiente material para elaborar al menos una teoría, teniendo el cuenta el siguiente dato: el uso de&amp;nbsp;&lt;i&gt;piola&lt;/i&gt; que desvelaba a mi paciente es el que tiene en Argentina y Chile, y también son estos dos países los que comparten los términos mencionados del recado de los caballos.&lt;br /&gt;
Y en Chile, al parecer, "piola" significa casi exclusivamente "tranquilo, quieto", como en &lt;i&gt;quedarse piola&amp;nbsp;&lt;/i&gt;= "quedarse en el molde, no reaccionar". Hay por lo tanto razones para sospechar que ése es el sentido primario, y de él se pasó en el Río de la Plata a otros como "afable, simpático, astuto", y finalmente "desvergonzado".&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-Muy bien, amigo -le dije al sujeto cuando, tan sin anunciarse como la primera vez, apareció al día siguiente en mi rancho-. Las cosas están ansí: tradicionalmente la piola se ha usado para sujetar animales, de manera que &lt;i&gt;quedarse piola&lt;/i&gt; ha de venir de &lt;i&gt;quedarse apiolado&lt;/i&gt;, es decir, contenerse, sujetar los impulsos que nos llevarían a reaccionar. Esa rara virtú del autodominio llevaría a nuevos usos de la expresión, unos positivos y otros negativos.&lt;br /&gt;
-Gracias -dijo aliviado-. Me ha liberado de esta incertidumbre que me maniataba. Mi vida se había vuelto un despiole.&lt;br /&gt;
-De nada. La próxima vez toque la campanilla.&lt;br /&gt;
-¡Me cansé de hacerlo!&lt;br /&gt;
Entonces alcé los ojos y descubrí la razón de este largo silencio hurgapalabras: la piola de la campanilla se había roto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Alejandro Murgia / Diego Seguí(Hurgapalabras)&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6261784919453230536-7303351527023301024?l=hurgapalabras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://hurgapalabras.blogspot.com/2011/06/piola.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejandro Murgia)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/-Q1NQtUfkSjM/TgKnOefKbRI/AAAAAAAAAnA/eubzqs9_7OQ/s72-c/pihuela.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6261784919453230536.post-4049065208046813200</guid><pubDate>Mon, 20 Jun 2011 22:54:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-06-20T15:55:33.430-07:00</atom:updated><title>Del "Omero romançado" de Juan de Mena</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;p&gt;Juan de Mena (1411-1456) dedicó su versión de la &lt;i&gt;Ilíada&lt;/i&gt; al rey de Castilla Juan II. En el &lt;i&gt;Proemio&lt;/i&gt; enumera primero los dones que traen al monarca los pueblos de todo el mundo (leones, tigres, &lt;i&gt;spyngos&lt;/i&gt; y elefantes, diamantes, rubíes "y otros diversos linajes de piedras", o &lt;i&gt;týbar&lt;/i&gt;, "que es fino oro en polvo", y armiños y martas y demás pieles), y luego presenta su propia ofrenda:&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;Vengo yo, vuestro humil siervo natural, a vuestra clemençia benigna, no de Ethiopia con relumbrantes piedras; no de Syria con oro fulvo, ni de Africa con bestias monstruosas y fieras, mas de aquella vuestra cavallerosa Córdova. E como quier que de Córdova, no con aquellos dones nin semblantes de aquellos, que los mayores y antigos padres de aquella a los prínçipes gloriosos, vuestros anteçessores, y a los que agora son y aún después serán, bastaron ofreçer y presentar, como si dixésemos de Séneca, el moral, de Lucano, su sobrino, de Abenruyz, de Abiçena, e otros no pocos, los quales temor de causar fastidio más que mengua de multitud me devieda los sus nombres explicar. Ca estos, Rey muy magnífico, presentavan lo que suyo era, y de los sus ingenios emanava y naçía; bien como hazen los gusanos, que la seda que ofreçen a los que los crían, de las sus entrañas la sacan y atrahen. Pero yo a vuestra alteza sirvo agora por el contrallo, ca presento lo que mío no es, bien como las abejas roban la sustançia de las flores mellifluas de los huertos agenos y la trahen a cuestas y anteponen a la su maestra. Bien así yo, muy poderoso Rey, uso en aqueste don y presente, ca estas flores que a vuestra señoría aparejo presentar, del huerto del grand Omero, monarca de la universal poesía, son.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y aquesta consideraçión antelevando, grand don es el que yo traigo, e aquesta consideraçión, si el mi furto y rapina no lo viçiare, y aun la osadía temeraria y atrevida, es a saber de traduzir e interpretar una tanto seráfica obra como la Ylyada de Omero, de griego sacada en latín y de latín en la vuestra materna y castellana lengua vulgarizar.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La cual obra apenas pudo toda la gramática y aun elocuenqia latina comprehender y en sí reçebir los eroicos cantares del vatiçinante poeta Omero; pues ¡quánto más fará el rudo y desierto romançe! E acaesçerá por esta causa a la omérica Yliada como a las dulçes y sabrosas frutas en la fin del verano, que a la primera agua se dañan y a la segunda se pierden. Así esta obra reçibirá dos agravios: el uno en la traduçión latina, e el más dañoso y mayor en la interpretaçión del romançe, que presumo y tiento de le dar.&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;Juan de Mena no traduce propiamente, sino que compendia en 36 capítulos breves el contenido del poema, "por no dañar ni ofender del todo su alta obra, trayéndogela en la umilde y baxa lengua del romançe"; y calcula que Homero escribió más acerca de las figuras del escudo de Aquiles que él en todo su resumen. En esto exagera: su versión tendrá unas 15.000 palabras, mientras que los 131 versos del pasaje homérico (XVIII:478-608) rondan las 1.000.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;(Texto tomado de la edición realizada por T. González Rolán y Ma. F. del Barrio Vega, en &lt;i&gt;Filología Románica&lt;/i&gt; 6 (1989) págs. 147-228.)&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Alejandro Murgia / Diego Seguí(Hurgapalabras)&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6261784919453230536-4049065208046813200?l=hurgapalabras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://hurgapalabras.blogspot.com/2011/06/del-omero-romancado-de-juan-de-mena.html</link><author>noreply@blogger.com (Hlaford)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6261784919453230536.post-1207991670684162691</guid><pubDate>Fri, 27 May 2011 23:18:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-05-27T17:07:26.966-07:00</atom:updated><title>Dice Menéndez Pidal sobre Santa Teresa</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;La priora de un convento -escribe la Santa- debe "mirar en la manera del hablar que vaya con simplicidad y llaneza y relisión; que lleve más estilo de ermitaños gente retirada, que no ir tomando vocablos de novedades y &lt;i&gt;melindres, creo los llaman&lt;/i&gt;, que se usan en el mundo...; préciense más de groseras que de curiosas en estos casos".&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Groseras más que curiosas. Aquí tenemos igualmente la explicación de la prosodia popularizante que Santa Teresa adopta en sus autógrafos, desviándose de la grafía corriente en los libros por ella leídos: &lt;i&gt;an&lt;/i&gt; por aún; &lt;i&gt;anque&lt;/i&gt;, aunque; &lt;i&gt;cuantimás&lt;/i&gt;, cuanto más; &lt;i&gt;naide&lt;/i&gt; (Carlos V usa la variante culta &lt;i&gt;nadi&lt;/i&gt;); &lt;i&gt;ipróquita&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;proquesía&lt;/i&gt;, hipocresía; &lt;i&gt;catredático&lt;/i&gt;; &lt;i&gt;primitir&lt;/i&gt;, permitir; &lt;i&gt;muestro&lt;/i&gt;, nuestro; &lt;i&gt;traurdinario&lt;/i&gt;, extraordinario; &lt;i&gt;pusilámine&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;pusilaminidad&lt;/i&gt;; &lt;i&gt;carractollendas&lt;/i&gt;, carnestolendas, etc. Se suelen tomar estas formas, y yo mismo las he explicado así, como propias del habla hidalga de Ávila, en la que Teresa se crió; pero, aunque varias lo son, las más, demasiado bastas, pertenecen sin duda al habla rústica que la Santa adoptaba por preciarse de estilo grosero y ermitaño. Recordemos a este propósito la noble asceta granadina doña Catalina de Mendoza, hija del marqués de Mondéjar, que, ejercitada en toda clase de mortificaciones, hacía consistir una de éstas en ocultar su admirado talento escribiendo sus cartas según la redacción de una inculta sirvienta. Lo intencional que era en Santa Teresa el apartarse del lenguaje común escrito se evidencia en formas como &lt;i&gt;ilesia&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;relisión&lt;/i&gt;, discrepantes de &lt;i&gt;iglesia&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;religión&lt;/i&gt;, que ella leía cada día en sus libros y oía de continuo a clérigos y gentes devotas; en casos como éstos, el apartarse de las formas correctas le costaba sin duda más trabajo que el seguirlas; es un trabajo de mortificación ascética.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;[...]&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El lenguaje levantado o noble repugnó en todo tiempo el diminutivo. Lo desconceptuaba rigurosamente el gran preceptista, coetáneo de Santa Teresa, Fernando de Herrera, diciendo: "La lengua toscana está llena de deminutos con que se afemina y hace lasciva y pierde la gravedad, pero tiene con ellos regalo y dulzura y suavidad; la nuestra no los recibe sino con mucha dificultad y muy pocas veces." Pues toda esa dificultad encopetada la echa a un lado Santa Teresa, trayendo el diminutivo a los asuntos de mayor dignidad y empeño para deslizar en ellos una conmoción de ternura: "esta &lt;i&gt;encarceladita&lt;/i&gt; desta pobre alma" (&lt;i&gt;Vida&lt;/i&gt;, XV), "para que esta &lt;i&gt;centellica&lt;/i&gt; de amor de Dios no se apague" (&lt;i&gt;Vida&lt;/i&gt;, XV), o buscando alguno de los otros matices semánticos, sobre todo el de humilde poquedad y el despectivo, &lt;i&gt;consideracioncillas&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Vida&lt;/i&gt;, XV), "unas &lt;i&gt;devocioncitas&lt;/i&gt; de lágrimas y otros sentimientos pequeños, que al primer &lt;i&gt;airecito&lt;/i&gt; de persecución se pierden estas &lt;i&gt;florecitas&lt;/i&gt;" (&lt;i&gt;Vida&lt;/i&gt;, XXV).&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Teresa sentía una propensión irreprimible hacia esta forma gramatical, sin que le arredrasen las dificultades morfológicas de las terminaciones menos habituadas a recibir el sufijo: &lt;i&gt;agravuelos&lt;/i&gt; escribió una vez; mas luego que se vió obligada a copiar lo escrito juzgó demasiado insólito aquel caso y corrigió: "unas &lt;i&gt;cositas&lt;/i&gt; que llaman agravios" sin poder prescindir del diminutivo (&lt;i&gt;Camino de Perfección&lt;/i&gt;, LXIII). Y, sin embargo, el raro diminutivo de que se arrepintió estaba perfectamente formado. Si hoy quisiéramos sacar un diminutivo de &lt;i&gt;agravio&lt;/i&gt; no lo hallaríamos aceptable; pero el instinto castellano viejo de Teresa lo halló. Estos sustantivos acabados en dos vocales tomaban el sufijo &lt;i&gt;-uelo&lt;/i&gt; (latín, &lt;i&gt;-olus&lt;/i&gt;) desde los mismos orígenes del idioma, como lo muestran &lt;i&gt;abuela&lt;/i&gt;, del latín &lt;i&gt;avia&lt;/i&gt;; &lt;i&gt;plazuela&lt;/i&gt;, del latín &lt;i&gt;platea&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;plaza&lt;/i&gt;, o los viejos nombres de lugar: &lt;i&gt;iglesuela&lt;/i&gt; diminutivo de iglesia; &lt;i&gt;Barruelo&lt;/i&gt;, de barrio. Tan ingénita y profundamente poseía Santa Teresa la morfología patrimonial del idioma. Claro es que también, según esta morfología primitiva, el diptongo acentuado de los nombres desaparece al quedar inacentuado por adición del sufijo diminutivo: &lt;i&gt;estropecillos&lt;/i&gt; es el diminutivo teresiano de &lt;i&gt;estropiezo&lt;/i&gt; o tropiezo, forma pura como &lt;i&gt;fontecica&lt;/i&gt;, de fuente, que siempre es la empleada con las demás de igual tipo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sin el hábil uso de los diminutivos no lograría el lenguaje de Santa Teresa muy matizadas delicadezas; nos retendría en un dejo de insatisfacción, como el que experimentamos al eliminar el sufijo en aquella frase suya: "queda el alma con un &lt;i&gt;degustillo&lt;/i&gt;, como quien va a saltar y le asen por detrás". Sobre el idioma literario, que Herrera reglamenteba sólo para la solemnidad, esparce Santa Teresa una sutil gracia, dignificando la proscrita forma de gran expresividad.&lt;/p&gt;&lt;p align="right"&gt;Extractos de R. Menéndez Pidal, "El estilo de Santa Teresa", en &lt;i&gt;La lengua de Cristóbal Colón&lt;/i&gt; (Espasa Calpe, Austral 1942) págs. 123-4 y 126-7.&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Sobre los diminutivos de la segunda cita, véase F. González Ollé, "Formación superlativa y diminutiva de los nombres terminados en /ia/, /io/, /ie/ y fonología generativa de sus derivados mediante sufijos que comienzan por /i/", en &lt;i&gt;Estudios ofrecidos a Emilio Alarcos Llorach. III&lt;/i&gt;, Oviedo 1978.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Alejandro Murgia / Diego Seguí(Hurgapalabras)&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6261784919453230536-1207991670684162691?l=hurgapalabras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://hurgapalabras.blogspot.com/2011/05/dice-menendez-pidal-sobre-santa-teresa.html</link><author>noreply@blogger.com (Hlaford)</author><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6261784919453230536.post-8031612232159542997</guid><pubDate>Tue, 24 Aug 2010 16:46:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-10-12T10:35:13.351-07:00</atom:updated><title>"...y esto solo no se acaba"</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;-¿Cómo se asimila ese texto?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;-El teatro en verso propone una forma que es artificial: nadie habla en verso. Son largos poemas, es una obra compleja, muy oscura, tiene pasajes complicados. Sabemos que hay tramos enteros donde es imposible que el público rescate la cantidad de imágenes que tienen los poemas. El objetivo como actores es alcanzar un gran entendimiento de la idea y de la acción que está implícita en lo que se está diciendo. Como actriz, tengo que tener muy claro adónde va la obra, cómo empieza y cómo la termino, para que el público llegue con uno y no quede todo en una vorágine de lindas palabras, sino que tenga una potencia. Actuar es apropiarse de las palabras. En esta obra, si no se entiende lo que el actor dice no hay personaje: hay que decir y decirlo bien. Como está todo puesto en la palabra, si yo vivo lo que estoy haciendo claramente, ya no necesito subrayar nada, es hacerme cargo de esas palabras. Tener amor por la palabra, por su belleza y su fuerza. No hay que rellenar, porque más no puede tener la estructura del texto.&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;Dice la actriz Muriel Santa Ana, acerca de su participación en la puesta de &lt;i&gt;La vida es sueño&lt;/i&gt; de Calderón de la Barca, dirigida por Calixto Bieito y actualmente en el Teatro San Martín de Buenos Aires. No puedo evitar sentir que nos está contando algo del secreto para haber logrado una Rosaura tan excelente. Podría hablar largamente (tengo testigos) de las virtudes de su interpretación, pero en atención a la paciencia del lector lo dejo simplemente con el texto:&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;Yo, viendo que tú, ¡oh valiente&lt;br&gt;Segismundo!, a quien hoy toca&lt;br&gt;la venganza, pues el cielo&lt;br&gt;quiere que la cárcel rompas&lt;br&gt;desa rústica prisión,&lt;br&gt;donde ha sido tu persona&lt;br&gt;al sentimiento una fiera,&lt;br&gt;al sufrimiento una roca,&lt;br&gt;las armas contra tu patria&lt;br&gt;y contra tu padre tomas,&lt;br&gt;vengo a ayudarte, mezclando&lt;br&gt;entre las galas costosas&lt;br&gt;de Dïana, los arneses&lt;br&gt;de Palas, vistiendo agora&lt;br&gt;ya la tela y ya el acero,&lt;br&gt;que entrambos juntos me adornan.&lt;br&gt;Ea, pues, fuerte caudillo,&lt;br&gt;a los dos juntos importa&lt;br&gt;impedir y deshacer&lt;br&gt;estas concertadas bodas;&lt;br&gt;a mí porque no se case&lt;br&gt;el que mi esposo se nombra,&lt;br&gt;y a ti porque, estando juntos&lt;br&gt;sus dos estados, no pongan&lt;br&gt;con más poder y más fuerza&lt;br&gt;en duda nuestra vitoria.&lt;br&gt;Mujer, vengo a persuadirte&lt;br&gt;el remedio de mi honra,&lt;br&gt;y varón, vengo a alentarte&lt;br&gt;a que cobres tu corona.&lt;br&gt;Mujer, vengo a enternecerte&lt;br&gt;cuando a tus plantas me ponga,&lt;br&gt;y varón, vengo a servirte&lt;br&gt;cuando a tus gentes socorra.&lt;br&gt;Mujer, vengo a que me valgas&lt;br&gt;en mi agravio y mi congoja,&lt;br&gt;y varón, vengo a valerte&lt;br&gt;con mi acero y mi persona.&lt;br&gt;Y así piensa que si hoy&lt;br&gt;como a mujer me enamoras,&lt;br&gt;como varón te daré&lt;br&gt;la muerte en defensa honrosa&lt;br&gt;de mi honor; porque he de ser,&lt;br&gt;en su conquista, amorosa,&lt;br&gt;mujer para darte quejas,&lt;br&gt;varón para ganar honras.&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_NjMnlG_IcGs/TKzQsxudmJI/AAAAAAAAALI/e2RFJyCHoDQ/s1600/rosaura.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 300px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_NjMnlG_IcGs/TKzQsxudmJI/AAAAAAAAALI/e2RFJyCHoDQ/s400/rosaura.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5525020310557792402" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;p&gt;&lt;b&gt;Actualización mayo 2011&lt;/b&gt;: Muriel Santa Ana grabó su monólogo &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=pGesMjzLgHM"&gt;aquí&lt;/a&gt;. No es igual sin el vestido, el maquillaje y los movimientos sobre la escena, sin el grito "¡Astolfooo!", pero igualmente emociona.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Alejandro Murgia / Diego Seguí(Hurgapalabras)&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6261784919453230536-8031612232159542997?l=hurgapalabras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://hurgapalabras.blogspot.com/2010/08/y-esto-solo-no-se-acaba.html</link><author>noreply@blogger.com (Hlaford)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_NjMnlG_IcGs/TKzQsxudmJI/AAAAAAAAALI/e2RFJyCHoDQ/s72-c/rosaura.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6261784919453230536.post-9000235200849580302</guid><pubDate>Thu, 27 May 2010 01:15:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-05-29T09:11:01.924-07:00</atom:updated><title>Gostir (nombre de dragón)</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;p&gt;Uno podría pasarse la vida estudiando las &lt;i&gt;Etimologías&lt;/i&gt; de Isidoro de Sevilla, pero podría sucederle lo que a W.M. Lindsay, su editor, quien al parecer dijo que "el entusiasmo de un editor pronto se enfría, al comprobar que el libro de Isidoro es en realidad un mosaico de trozos tomados de otros escritores, sacros y profanos, y a menudo son sus &lt;i&gt;ipsa verba&lt;/i&gt; sin modificación alguna" (cito de Wikipedia - el entusiasmo no me alcanzó como para ir a Lindsay siquiera). Pero uno también podría dedicarse a leer las &lt;i&gt;Etimologías&lt;/i&gt; de Tolkien (en &lt;i&gt;El Camino Perdido&lt;/i&gt;, Minotauro 1999), sin temor al desengaño. Hay una parva de escritos lingüísticos de Tolkien que va editándose de a poco, año tras año, y ya casi sobrepasa lo que un solo individuo puede abarcar en un tiempo razonable; pero aun si tuviéramos sólo las &lt;i&gt;Etimologías&lt;/i&gt; (o, como suelen decir afectuosamente los estudiosos, &lt;i&gt;Etym&lt;/i&gt;) no se quedaría el mundo sin material para llenar muchas horas de estudio y reflexión, ni nos faltaría oportunidad para llenar momentos de puro goce gramatical.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;Etym&lt;/i&gt; es una larga lista de raíces élficas con algunos de sus derivados en las lenguas de Arda expuestos más o menos sistemáticamente, compuesta durante los años 30 y con varios añadidos posteriores (estos últimos generalmente relacionados con la composición de &lt;i&gt;El Señor de los Anillos&lt;/i&gt;). Fue uno de los varios intentos que hizo Tolkien a lo largo de su vida de organizar el extenso vocabulario de sus lenguas inventadas. Históricamente, tiene interés además porque fue el primer escrito de este tipo que se publicó más o menos completo, y revolucionó el campo de estudio, dando a quienes se interesan por el tema el primer vistazo más o menos abarcativo de la creación lingüística en un período determinado.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero Tolkien rara vez pudo limitarse a un simple "intento de organizar" ningún aspecto de su creación. Por el contrario, el solo hecho de sentarse con papel y lápiz en la mano era un aliciente para la creación, y lo que en un momento parece transcripción o copia en limpio de ideas preexistentes se transforma ante nuestros ojos en el instante misterioso en que surgen conceptos nuevos, se abandonan ideas viejas (a veces muy antiguas y bien establecidas) y se exploran nuevas posibilidades: lo que su hijo Christopher llamó con tanto acierto "pensar con la pluma".&lt;/p&gt;&lt;p&gt;De lo que quería hablar hoy es de una palabra, una sola palabra con su glosa, que no he hallado en otro sitio de los escritos de Tolkien ni puede relacionarse directamente con ningún elemento de la mitología que acompaña a estas lenguas. Se trata del nombre noldorin &lt;i&gt;Gostir&lt;/i&gt;, glosado como "'mirada de terror' (nombre de dragón)", que aparece bajo &lt;b&gt;THÊ-&lt;/b&gt; "mirar / parecer" y &lt;b&gt;GOS-&lt;/b&gt;, &lt;b&gt;GOTH-&lt;/b&gt; "miedo".&lt;/p&gt;&lt;p&gt;¿Hubo en la Tierra Media un dragón llamado &lt;i&gt;Gostir&lt;/i&gt;? Uno más o menos conoce los cinco dragones con nombre en las historias de Tolkien: Glaurung, Ancalagon, Smaug, Scatha y el pobre Crisófilax. Se mencionan otros (los que atacan Gondolin y los de la Guerra de la Ira, los del Brezal Marchito, el del poema "El Tesoro", etc.), pero no tienen nombre. Este Gostir podría ser cualquiera de ellos, o algún otro: como decía, no he hallado otra mención de este u otro nombre parecido, habiendo buscado en todos los rincones a mi alcance.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No es raro, al leer los documentos puramente lingüísticos de Tolkien, topar con elementos de índole mitológica o narrativa de los que hay poco o ningún rastro en los textos propiamente dichos. Los dragones de &lt;i&gt;Etym&lt;/i&gt; son un caso típico: se mencionan allí, bajo la raíz &lt;b&gt;LOK-&lt;/b&gt;, los nombres de varias especies como &lt;i&gt;angulóke&lt;/i&gt; (nombre general), &lt;i&gt;rámalóke&lt;/i&gt; "dragón alado", &lt;i&gt;urulóke&lt;/i&gt; "dragón de fuego", &lt;i&gt;fealóke&lt;/i&gt; "dragón de chispa" y &lt;i&gt;lingwilóke&lt;/i&gt; "dragón pez, serpiente marina", sin que sepamos qué papel juegan las serpientes marinas en Arda, o qué diferencia a un dragón de fuego de un dragón de chispa.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En cambio, si de nombres se trata, &lt;i&gt;Gostir&lt;/i&gt; sólo tiene un paralelo en &lt;i&gt;Lhamthanc&lt;/i&gt; "lengua bifurcada (nombre de serpiente)" s.v. &lt;b&gt;STAK-&lt;/b&gt;. Gostir podría ser un individuo de cualquiera de aquellas especies o de otra desconocida, puede haber vivido en cualquier momento de la Primera Edad, pudo ser sólo legendario (¿?), grande o chico, malo o muy malo. En principio sólo adivinamos que se lo conoció por su mirada particularmente terrorífica. ¿Y es simplemente que a Tolkien se le ocurrió que debería haber algún dragón llamado así, lo anotó al componer &lt;i&gt;Etym&lt;/i&gt;, y luego lo olvidó o perdió interés por él? ¿O es (como se ha sugerido) un nombre alternativo de Glaurung? ¿O existió alguna historia relacionada con Gostir, que no ha sobrevivido o no se ha publicado?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Todo puede ser, pero hay otra razón probable para que le viniera a la mente en ese momento un dragón de nombre &lt;i&gt;Gostir&lt;/i&gt;. Es una razón lingüística (o no estaría en este &lt;i&gt;blog&lt;/i&gt;), aunque también mitológica. Y es que para un dragón hay pocos nombres más adecuados que "mirada de terror".&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Porque parece muy probable que la misma palabra &lt;i&gt;dragón&lt;/i&gt; signifique algo así como "mirada terrible". Sus formas modernas proceden del latín &lt;i&gt;draco&lt;/i&gt;, préstamo a su vez del griego &lt;i&gt;drákwn&lt;/i&gt;, que se refiere en general a cualquier serpiente, y que tradicionalmente se relaciona con el verbo &lt;i&gt;dérkomai&lt;/i&gt; (inf. aor. &lt;i&gt;drakeîn&lt;/i&gt;). Este verbo, básicamente, significa "mirar", pero muchas veces "mirar fijamente" y a veces debe entenderse como "tener mirada aguda", y también "destellar" (aplicado a la luz, o a un brillo en los ojos); a menudo es "mirar de cierto modo" (especialmente maligno).&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Se supone que es una designación tabú, es decir, creada para evitar nombrar al animal directamente. La lengua está plagada de nombres de ese tipo, muchos de ellos para animales dañinos o peligrosos que pasan a llamarse por algún epíteto. A. Meillet, en &lt;i&gt;Quelques Hypothèses sur des Interdictions de Vocabulaire dans les Langues Indo-européennes&lt;/i&gt; (Chartres 1906) estudió algunos términos de animales que caen dentro de esta categoría, como el oso, el ratón o la serpiente. El de esta última, nos explica el lingüista francés, es uno de los casos más comunes de nombres tabú, y se constata por la amplia abundancia de nombres locales dentro del grupo indoeuropeo - se entiende que cada comunidad necesitó reemplazar el nombre de la alimaña una y otra vez por otro menos nocivo. Los epítetos que encuentra más comúnmente aplicados a ella son "rampant", "terrestre", "qui va sur le ventre", "vert", "répugnant", "nu".&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Todos alguna vez (o al menos yo) hemos oído o usado denominaciones como "la bicha" o "la que se arrastra" (que, dicho sea de paso, es lo que significa "serpiente"), con las que se evadía el daño que pudiese ocasionar el nombre correcto; y ahora leo en la &lt;i&gt;web&lt;/i&gt; que esta superstición está viva en ámbitos teatrales (1).&lt;/p&gt;&lt;p&gt;¿Y a qué viene lo de la mirada terrible en este caso? Evidentemente, a la creencia muy extendida y muy antigua de que una serpiente hipnotiza a su víctima para comérsela. No hace falta buscar muy hondo para ilustrarla:&lt;/p&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_NjMnlG_IcGs/S_3KTVZDKkI/AAAAAAAAAK4/ulSVYCLt9lI/s1600/JungleBook_2.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 182px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_NjMnlG_IcGs/S_3KTVZDKkI/AAAAAAAAAK4/ulSVYCLt9lI/s320/JungleBook_2.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5475755155460926018" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p&gt;Nos dicen los que saben que esta creencia es falsa: que la impresión de que la serpiente paraliza con la fijeza de su mirada se debe simplemente a que, careciendo de párpados, los ojos del ofidio aparentan estar clavados, ejerciendo un poder extraño; y que la inmobilidad de la víctima (un ratón, por ejemplo) normalmente es sólo el recurso extremo de tratar de pasar desapercibido. Será así, nomás.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El registro más antiguo que conozco de la relación etimológica entre &lt;i&gt;drákwn&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;dérkomai&lt;/i&gt; es Porfirio, &lt;i&gt;De abstinentia&lt;/i&gt; III.8.10-5, donde se refiere a la agudeza de mirada:&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;Con respecto a los sentidos, los animales nos sobrepasan en gran medida; pues ¿qué hombre (no siendo el mítico Linceo) puede ver como un dragón? De donde los poetas llaman &lt;i&gt;drakeîn&lt;/i&gt; al ver; y al águila, "aun estando a gran altura, no se le oculta la liebre". [Esto último es cita de &lt;i&gt;Ilíada&lt;/i&gt; XVII.676.]&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;Pero uno puede rastraerla en la propia &lt;i&gt;Ilíada&lt;/i&gt;, donde se describe así a Héctor esperando a Aquiles (XXII.92, en versión de Gómez Hermosilla):&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;Como el fiero dragón que de venenos&lt;br&gt;se alimentó mortales firme espera&lt;br&gt;al hombre que le sigue, y no se oculta&lt;br&gt;en su guarida; que en ardiente saña&lt;br&gt;enfurecido está, y a todas partes&lt;br&gt;vuelve y revuelve los terribles ojos,&lt;br&gt;y enroscado, en la boca de la cueva&lt;br&gt;la acometida aguarda.&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;Pero no llamaríamos tanto la atención sobre esta cuestión de la "mirada terrible" si Tolkien mismo no hubiera insistido en ese punto al elaborar sus gusanos. Su Glaurung podrá ser enorme, poderoso, devastador, casi impenetrable a las armas, pero cuando más daño hizo a Elfos y Hombres no se valió de ninguno de estos atributos sino sólo del poder maligno de su mirada. Túrin y Nienor caen bajo su hechizo, con consecuencias desastrosas. Véase el encuentro con la segunda en la &lt;i&gt;Narn i Chîn Húrin&lt;/i&gt; (CI:155-6):&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;Allí, delante de ella, se alzaba la gran cabeza de Glaurung, que había trepado al mismo tiempo por el otro lado; y antes de darse cuenta sus ojos miraron los del Gusano, y eran ojos terribles en los que moraba el fiero espíritu de Morgoth, su amo. Entonces Nienor luchó contra Glaurung, pues era de voluntad firme, pero él dirigió sus poderes contra ella. –¿Qué buscas aquí? –preguntó.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y obligada a responder, ella contestó: –Busco a un tal Túrin que vivió aquí un tiempo. Pero está muerto, quizá.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;–No lo sé –dijo Glaurung–. Quedó aquí para defender a las mujeres y a los débiles; pero cuando yo llegué, él desertó y huyó. Jactancioso, aunque cobarde, según parece. ¿Por qué buscas a alguien de esa especie?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;–Mientes –dijo Nienor–. Los hijos de Húrin no son cobardes. No te tememos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Entonces Glaurung rió, porque así se reveló la hija de Húrin a su malicia. –Entonces sois tontos tú y tu hermano –dijo–. Y tu jactancia será vana. Porque ¡yo soy Glaurung!&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Entonces atrajo la mirada de ella a la suya, y la voluntad de Nienor desmayó. Y le pareció que el sol enfermaba, y que todo se hacía opaco en torno; y lentamente una gran oscuridad fue rodeándola, y en esa oscuridad se abría el vacío; no supo nada, y no oyó nada, y no recordaba nada.&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;Otro dragón a quien vemos de cerca es Smaug, en &lt;i&gt;El Hobbit&lt;/i&gt;. También él tiene, por supuesto, "ojos terroríficos" (XII:22). Bilbo nunca es atrapado por la mirada terrible, pero Tolkien insiste en el destello fatídico de esos ojos: cuando Bilbo baja por segunda vez a su guarida,&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;estaba a punto de dar un paso hacia el salón cuando alcanzó a ver un repentino rayo rojo, débil y penetrante, que venía de la caída ceja izquierda de Smaug. ¡Sólo se hacía el dormido![XII:44]&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;Cada vez que el ojo errante de Smaug, que lo buscaba en las sombras, relampagueaba atravesándolo, se estremecía de pies a cabeza, y sentía el inexplicable deseo de echar a correr y mostrarse tal cual era, y decir toda la verdad a Smaug. En realidad corría el grave peligro de caer bajo el hechizo del dragón. [XII:64]&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;–¡Venganza! –bufó [Smaug], y la luz de sus ojos iluminó el salón desde el suelo hasta el techo como un relámpago escarlata–. ¡Venganza! [XII:72]&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;Y entre los dragones que vemos de cerca tenemos por fin a Crisófilax en &lt;i&gt;Egidio, el granjero de Ham&lt;/i&gt;. En su encuentro con el granjero entra de modo similar a Glaurung en su primer enfrentamiento con Nienor, que también ha sido arrojada de su caballo encabritado por el terror del Gusano:&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;Allí estaba el dragón, tumbado, atravesado sobre un seto destrozado, y con la horrible cabeza en medio del sendero. "¡Socorro!", gritó Garm, y dio un bote. La yegua se sentó súbitamente sobre las ancas y Egidio el granjero salió lanzado de espaldas a la cuneta. Cuando levantó la cabeza, allí estaba el dragón, completamente despierto, mirándolo.&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;Tolkien una vez pronunció una conferencia sobre dragones en el Museo de Historia Natural de Oxford, y allí advirtió que en un encuentro con uno de estos reptiles "el dragón tratará ante todo de captar tu mirada y luego de averiguar tu nombre", cosa que vimos en el caso de Nienor. Se podría esperar que Egidio tomara recaudos contra esto, pero no: primero le revela su nombre y patria, y luego, al intentar recuperar su posición sobre la mula, leemos que "el pobre tonto no lo era tanto como parecía, y no apartó los ojos del dragón ni siquiera mientras intentaba montar".&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Allí mismo hubiese terminado la historia, si Crisófilax fuese un dragón como los de antaño. Pero para enfrentar al antihéroe Egidio Tolkien pensó en un &lt;i&gt;antidragón&lt;/i&gt;: "Era astuto, inquisitivo, ambicioso y bien armado, aunque no temerario en exceso"; se acobarda a la vista de la espada Tajarrabos, trata de evitar el combate negociando, y por fin es derrotado y humillado por el granjero, el conjunto de los aldeanos y el perro Garm. Del hechizo de la mirada, ni pizca. No nos imaginamos a Glaurung obrando de este modo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Podríamos seguir buscando rastros de esta capacidad hipnótica en otros dragones de la tradición. Pero lo dejaremos aquí, porque para el nombre &lt;i&gt;Gostir&lt;/i&gt; que nos convocaba ya hemos dicho suficiente. Los interesados pueden partir de una nota en &lt;i&gt;The History of the Hobbit&lt;/i&gt; (De donde tomamos, dicho sea de paso, el pasaje de la conferencia), página 612, donde J. Rateliff hace un rápido repaso del asunto en Tolkien y en los dragones medievales más conocidos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;-----&lt;/p&gt;&lt;p&gt;(1) Leo en Menéndez Pidal, "El diccionario ideal" (&lt;i&gt;Estudios de Lingüística&lt;/i&gt;, Austral 1961) que un famoso actor solía decir "Nace el arroyo, &lt;i&gt;cual hebra&lt;/i&gt; / que entre flores se desata" (en vez de "culebra"), en el primer monólogo de Segismundo en &lt;i&gt;La vida es sueño&lt;/i&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Alejandro Murgia / Diego Seguí(Hurgapalabras)&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6261784919453230536-9000235200849580302?l=hurgapalabras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://hurgapalabras.blogspot.com/2010/05/gostir-nombre-de-dragon.html</link><author>noreply@blogger.com (Hlaford)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_NjMnlG_IcGs/S_3KTVZDKkI/AAAAAAAAAK4/ulSVYCLt9lI/s72-c/JungleBook_2.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6261784919453230536.post-9080617409321430947</guid><pubDate>Thu, 29 Apr 2010 23:08:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-04-29T17:00:24.579-07:00</atom:updated><title>Adivinación, juicio y carcajada</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;El lenguaje, como todo acto mental humano, en su función normal es parcial, porque no opera más que sobre una parte del ser en la percepción y porque en la elaboración y en la expresión no utiliza la totalidad de los elementos. La inteligencia juzga normalmente por caracteres sueltos sin intuir el complejo de los caracteres del ser. Certera o errónea, la vida entera es una apreciación incompleta dada por completa. Desde el tremento diagnóstico médico, mal dado por un dato insuficiente, al error cotidiano de equivocar las personas y las cosas por un rasgo impresionante, nuestros juicios operan normalmente con datos parciales, porque lo exige así nuestra limitación y la imperiosa prisa de la vida, en que es difícil conjugar la seguridad y la rapidez. La mente humana en la eterna falacia de las cosas y del lenguaje ha de identificarlas por un rasgo que, además, es equívoco. Por un rasgo reconocemos a la persona que pasa, y esa acuidad mental, que puede engañarnos, nos basta generalmente para identificarlas. De una persona hemos visto el perfil o una prenda, o hemos oído el timbre de su voz, y la identificamos. Es una actitud imprudente, porque esta ligereza está en vilo de equivocación; pero no tenemos otra, porque si no bastase esta peligrosa agudeza de reconstitución total y esperásemos a tener datos completos, dejaríamos de enterarnos de casi todo. [...]&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Nuestro lenguaje, como nuestra función conceptual, es un juego adivinatorio de personalización por un carácter. Las palabras fueron como adivinanzas vulgarizadas. La vulgarización de las palabras nos pone a todos en el secreto de la idea. El que inventó la voz el &lt;i&gt;abreojos&lt;/i&gt; o el &lt;i&gt;abrepuño&lt;/i&gt;, discurrió un acertijo, como el de la planta que hace llorar: la cebolla; hasta que aprendimos que el &lt;i&gt;abrojo&lt;/i&gt; es tal planta. Así llamaron por un carácter inconfundible y descifrable a los demás seres: el &lt;i&gt;luminoso&lt;/i&gt;, o sea &lt;i&gt;Dios&lt;/i&gt;; el &lt;i&gt;cornudo&lt;/i&gt;, o sea el &lt;i&gt;ciervo&lt;/i&gt;; la &lt;i&gt;luciente&lt;/i&gt;, o sea la &lt;i&gt;luna&lt;/i&gt;; el &lt;i&gt;ojo&lt;/i&gt;, o sea el &lt;i&gt;sol&lt;/i&gt;. Como el médico rápido (y lo tienen que ser casi todos), que enjuicia bajo la obsesión de unos pocos signos de la enfermedad, el hombre, en el lenguaje, diagnostica por pocas señales en un alarde de agudeza mental, y no hay que decir que en un peligro constante de error. El error del juicio médico es grave, porque puede traer la muerte sin revisión; pero el error del diagnóstico lingüístico puede enmendarlo el juicio común, y, si el error prevalece, puede la aceptación común convertirlo en verdad. No es para inquietar por inquietar el decir que todo nuestro lenguaje es parcial e inexacto, porque para el trato humano nuestro lenguaje tiene un valor suficiente, y lo que falta en el lenguaje lo suple la viveza mental de los que lo usan. Llamar &lt;i&gt;devorador&lt;/i&gt; al lobo y &lt;i&gt;colalarga&lt;/i&gt; a un pájaro es una sinécdoque cualitativa, porque no es más que un carácter parcial en la totalidad de sus caracteres. Y esa imperfección y parcialidad de nombrar el todo por un detalle se acusa en todas las voces cuya etimología conocemos: el &lt;i&gt;rinoceronte&lt;/i&gt; "nariz de cuerno", el &lt;i&gt;pico verde&lt;/i&gt;. Esta parcialidad cualitativa ha llamado la atención alguna vez, como al llamar a uno &lt;i&gt;pico de oro&lt;/i&gt; o &lt;i&gt;Crisóstomo&lt;/i&gt; o &lt;i&gt;manoslargas&lt;/i&gt;; pero esta denominación insuficiente, que la hacemos suficiente por una caracterización implícita, es el historial de todas las voces. Por un rasgo se formaron las palabras. En el primer testimonio histórico de formación, que es la &lt;i&gt;Biblia&lt;/i&gt;, se hace la identificación latina &lt;i&gt;árida-tierra&lt;/i&gt;. &lt;i&gt;Tierra&lt;/i&gt;, en efecto, en indoeuropeo, significa "seca", y éste es un solo rasgo. El &lt;i&gt;hombre&lt;/i&gt; significa "terreno", que es un solo rasgo de contraposición con los seres celestes.&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;Tomado de V. García de Diego, &lt;i&gt;Lecciones de lingüística española&lt;/i&gt; (Gredos 1960), págs. 182-4 del capítulo "La imprecisión, sino fatal del lenguaje". Por si no se entiende, en el segundo párrafo se refiere al sentido que supuestamente tuvieron las palabras que da como ejemplo, denominando a todo un ser por un solo rasgo: se supone que &lt;i&gt;ciervo&lt;/i&gt;, del latín &lt;i&gt;ceruus&lt;/i&gt;, originalmente quiso decir "cornudo" (emparentado con palabras como &lt;i&gt;ceruix&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;cornu&lt;/i&gt;, o &lt;i&gt;cerebrum&lt;/i&gt;). Y así cada una de ellas es&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;faint echo and dim picture of the world,&lt;br&gt;but neither record nor a photograph,&lt;br&gt;being divination, judgement, and a laugh...&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Alejandro Murgia / Diego Seguí(Hurgapalabras)&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6261784919453230536-9080617409321430947?l=hurgapalabras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://hurgapalabras.blogspot.com/2010/04/adivinacion-juicio-y-carcajada.html</link><author>noreply@blogger.com (Hlaford)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6261784919453230536.post-3119489806434228825</guid><pubDate>Thu, 22 Apr 2010 13:07:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-04-22T10:46:55.944-07:00</atom:updated><title>La imaginación de Julio Casares (II)</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;Erase que se era -y va de cuento- una &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=borrachería"&gt;borrachería&lt;/a&gt;, donde un militar de los &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=cuchara#de_cuchara.1"&gt;de cuchara&lt;/a&gt;, jactancioso y &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=pinturero"&gt;pinturero&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=dar#dárselas_alguien_de_algo."&gt;se las daba&lt;/a&gt; de &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=machote"&gt;machote&lt;/a&gt; refiriendo imaginarias proezas ante un improvisado auditorio, sin que nadie &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=pie#parar_los_pies_a_alguien_que_se_comporta_de_una_manera_inconveniente_o_descomedida."&gt;le parase los pies&lt;/a&gt; ni se atreviese a &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=pío#no_decir_pío,_o_ni_pío."&gt;decir ni pío&lt;/a&gt;. &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=ir#allá_se_van."&gt;Allá se iba&lt;/a&gt; con él otro &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=pollastre"&gt;pollastre&lt;/a&gt; que presumía de &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=jabato"&gt;jabato&lt;/a&gt;. Era simplemente un &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=caso#caso_perdido."&gt;caso perdido&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=sinvergonzón"&gt;sinvergonzón&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=golfante"&gt;golfante&lt;/a&gt; y tan &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=cagueta"&gt;cagueta&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=temerón"&gt;temerón&lt;/a&gt; que &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=tres#ni_a_la_de_tres."&gt;ni a la de tres&lt;/a&gt; hubiera osado enfrentarse con el militar. En el abigarrado grupo allí reunido figuraba una &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=taquimeca"&gt;taquimeca&lt;/a&gt; &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=chatunga"&gt;chatunga&lt;/a&gt; que estaba algo &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=ido"&gt;ida&lt;/a&gt; o &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=barrenado"&gt;barrenada&lt;/a&gt;, por no decir francamente &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=locatis"&gt;locatis&lt;/a&gt; o &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=mochales"&gt;mochales&lt;/a&gt;, juntamente con algunos jóvenes de muy diversa condición: los había &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=retorcido"&gt;retorcidos&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=malpensado"&gt;malpensados&lt;/a&gt; y con &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=Caín#las_de_Caín."&gt;las de Caín&lt;/a&gt; y, en contraste con estos, se hallaba un muchacho &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=formalote"&gt;formalote&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=comprensivo"&gt;comprensivo&lt;/a&gt;, aunque un tanto &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=finolis"&gt;finolis&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=suficiente"&gt;suficiente&lt;/a&gt;, es decir, propenso a la pedantería. No faltaba el conocido tipo del &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=primavera"&gt;primavera&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=pasmado"&gt;pasmado&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=despistado"&gt;despistado&lt;/a&gt; o que se hace el &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=longui"&gt;longui&lt;/a&gt;, ni el del &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=pelmazo"&gt;pelmazo&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=cataplasma"&gt;cataplasma&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=sangregorda"&gt;sangregorda&lt;/a&gt;. Se completaba la reunión con algún que otro &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=malasombra"&gt;malasombra&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=malapata"&gt;malapata&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=patoso"&gt;patoso&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=gafe"&gt;gafe&lt;/a&gt;, y con varios aficionados al &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=trago"&gt;trago&lt;/a&gt;, que ya traían su correspondiente &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=tablón"&gt;tablón&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=trompa"&gt;trompa&lt;/a&gt; o &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=mordaga"&gt;mordaga&lt;/a&gt;. Sucedió al fin que el acompañante de una &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=furcia"&gt;furcia&lt;/a&gt; que, por cierto, era una &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=real#2_7"&gt;real moza&lt;/a&gt;, creyó advertir que un &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=vivales"&gt;vivales&lt;/a&gt; se estaba timando con ella. &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=pescado#ahumársele_a_alguien_el_pescado."&gt;Se le ahumó el pescado&lt;/a&gt; y, tras un intercambio de &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=palabra#palabra_gruesa."&gt;palabras gruesas&lt;/a&gt;, sacó a relucir la &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=herramienta"&gt;herramienta&lt;/a&gt;, con lo que todos &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=pie#por_pies.1"&gt;salieron por pies&lt;/a&gt; y... colorín colorado.&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;La imaginación de Julio Casares es siempre lingüística: son las palabras las que le sugieren la historia, como veíamos en otra ocasión. Entre 1959 y 1963 publicó en el diario ABC breves artículos informativos reseñando la labor de la Real Academia durante esos días sobre el Diccionario, en la preparación de la 19ª edición. En ellos daba a conocer las últimas adiciones y modificaciones de interés, a veces refiriendo las discusiones que habían llevado a los redactores a tomar tal o cual decisión. La razón principal era simple: "Las ediciones [del DRAE], aunque bastante más frecuentes que las del diccionario de la Academia Francesa, dejan pasar de unas a otras diez, quince y aun veinte años, durante los cuales permanecen agazapadas en los ficheros las novedades que el futuro lector del Diccionario sólo conocerá, si a tanto llegan su interés... y su paciencia, cuando compare cada artículo de la nueva edición con los de la edición anterior". El mismo principio rige hoy en día la inclusión anticipada en la versión electrónica del Diccionario de las &lt;a href="http://buscon.rae.es/draeI/html/drae/muestra.htm"&gt;enmiendas&lt;/a&gt; de la próxima edición.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Estos artículos se recopilaron en 1963 en &lt;i&gt;Novedades del Diccionario Académico - La Real Academia trabaja&lt;/i&gt;, y aunque tengan cincuenta años no tienen desperdicio sus reflexiones sobre términos que en su momento eran dudosos o recientes y hoy son comunes (o han desaparecido); por no mencionar la gracia que Casares siempre sabe dar a sus artículos, aun a los más abstrusos. El párrafo citado más arriba (págs. 161-2) proviene de &lt;a href="http://hemeroteca.abcdesevilla.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/sevilla/abc.sevilla/1963/03/16/003.html"&gt;esta entrega&lt;/a&gt; e introduce, "en rápida sucesión y sin comentario, algunas formaciones pertenecientes al habla familiar". Las palabras del original están marcadas con cursiva; al autor no se le ocurrió &lt;i&gt;linkear&lt;/i&gt; cada una con la correspondiente entrada &lt;i&gt;online&lt;/i&gt;, pero más allá de los barbarismos la práctica en sí tal vez no le hubiese desagradado.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Alejandro Murgia / Diego Seguí(Hurgapalabras)&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6261784919453230536-3119489806434228825?l=hurgapalabras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://hurgapalabras.blogspot.com/2010/04/la-imaginacion-de-julio-casares-ii.html</link><author>noreply@blogger.com (Hlaford)</author><thr:total>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6261784919453230536.post-4735034670260205681</guid><pubDate>Mon, 05 Apr 2010 02:04:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-04-04T19:25:04.024-07:00</atom:updated><title>Botellas y sifones</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;&lt;b&gt;Una edición crítica del «Quijote»&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;«Se compran botellas y sifones.»&lt;/p&gt;&lt;p&gt;(Los lectores me perdonarán que traiga a cuento una reciente anécdota, tan trivial como verdadera y, si no me equivoco, significante. Para el ilustre cervantista, cuya es la obra de que voy a tratar, no he menester excusas: demasiado sabe él cuán irresistible es la tentación de intercalar en el más reverente escrito algún dicho gustoso o tal cual breve cuentecillo, a poco que se nos antojen en sazón.)&lt;/p&gt;&lt;p&gt;-¿Cuánto da usted por este montón de botellas? -le preguntaron a un trapero que anunciaba su tráfico con el pregón antes copiado.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;-Verá usted -respondió después de examinar atentamente la ringlera de cascos que le ofrecían-. &lt;i&gt;Si fueran sifones&lt;/i&gt;, los pagaría bastante bien; pero las botellas, francamente, pesan mucho y dejan poca ganancia.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Un momento después, plantado en la calzada, terciado el saco de arpillera y puesta la mano a modo de bocina, el impúdico traficante daba a los cuatro vientos las notas prolongadas y melodiosas de su cantinela falaz.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;¿Por qué curiosa asociación de ideas me representa este trapero a... (el lector puede poner aquí los nombres propios) ciertos escritores del 98? Oidles pregonar: La erudición es nobilísimo y difícil menester, ocupación fructífera, labor meritoria e imprescindible. Sin ella no habría historia literaria, y sería letra muerta una parte no despreciable de nuestro más rico tesoro. ¿Para qué sirve el más agudo ingenio crítico frente a un texto que, por ignorancia de copistas o impresores, desfigura o contradice el pensamiento del autor? ¿Hay algo más ridículo que un comentario trascendental hecho -como hay ejemplos- sobre la torcida interpretación de un pasaje o basado en el desconocimiento de un vocablo? Venga, pues, ante todo y sobre todo, el texto depurado y esclarecido. ¡Paso a los eruditos!&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero cada vez que se les ofrece una edición crítica, con sus obligadas gramatiquerías, filologías, concordancias y demás cosas cuyo examen «pesa mucho y deja poca ganancia», ya están nuestros traperos literarios desdeñando la mercancía y lamentando uno tras otro: ¡Lástima que no sea una interpretación interna, o una evocación subjetiva, o un comentario psicológico, o una glosa sentimental! &lt;i&gt;¡Si fueran sifones!...&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cuando &lt;i&gt;Azorín&lt;/i&gt; publicó &lt;i&gt;La ruta de Don Quijote&lt;/i&gt;, y Unamuno la &lt;i&gt;Vida de Don Quijote y Sancho&lt;/i&gt;, y Ortega y Gasset las &lt;i&gt;Meditaciones del Quijote&lt;/i&gt;, nadie les exigió, que yo recuerde, la última palabra sobre los &lt;i&gt;duelos y quebrantos&lt;/i&gt;, nadie les preguntó por los &lt;i&gt;bancos de Flandes&lt;/i&gt;, nadie les pidió que aclarasen uno solo de los puntos obscuros que abundan en la obra inmortal. Si Unamuno puso al fin de su libro, de propina, algunas notas lexicológicas, lo hizo espontáneamente, para demostrarnos que no le llama Dios por ese camino y que es menos arriesgado jugar a las paradojas que razonar una etimología fantástica.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Veamos, en cambio, lo que ocurre con Rodríguez Marín. En primer término, ¿quién negará de buena fe que el actual director de la Biblioteca Nacional representa un positivo valor en nuestras letras? Dejando a un lado otros aspectos de su personalidad y sin salir del único que por ahora nos interesa, hemos de convenir en que, aun cuando el sabio académico no actúa de filólogo científico, ni pretende pasar por tal, es un lexicólogo excelente y un gramático experto y bien orientado que conoce al dedillo y beneficia con acierto cuanto se ha escrito últimamente sobre la materia en España y en el extranjero. Como escritor, se juntan en su estilo el donaire y la amenidad, y, en punto a limpieza de léxico y corrección de forma, es su pluma, entre los que hoy rasguean el castellano, una de las cuatro o seis mejor cortadas. Esto ya es algo ¿verdad?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Después de muchos años de escudriñar, parejamente y con copioso fruto, la lengua de los clásicos y el habla popular, nuestro docto comentarista publicó, entre otros muchos trabajos de mérito, los importantes estudios literarios &lt;i&gt;El Loaysa&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Luis Barahona de Soto&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Pedro de Espinosa&lt;/i&gt; y la magnífica edición crítica de &lt;i&gt;Rinconete y Cortadillo&lt;/i&gt;, obras todas premiadas por la Real Academia Española. ¿Cómo no ver aquí un estímulo para más altas empresas y un presagio de su feliz acabamiento? El señor Rodríguez Marín planeó entonces una edición anotada del &lt;i&gt;Quijote&lt;/i&gt;. No se proponía alquitarar la significación filosófica de la novela, ni hallar en ella las normas para la regeneración nacional, ni siquiera descubrir en su autor un nuevo aspecto que enriqueciese la pintoresca colección de &lt;i&gt;Cervantes fisiólogo&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Cervantes viajero&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Cervantes revolucionario&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Cervantes teólogo&lt;/i&gt;, etcétera, etc.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El designio del Sr. Rodríguez Marín era bastante más humilde: poner en su lugar los puntos y las comas, restablecer la verdadera lección en los pasajes alterados, explicar el sentido de las voces y construcciones caídas en desuso, sacar a luz las figuras históricas o de ficción encubiertas aquí y allá, cumplir, en fin, hasta donde sus fuerzas alcanzasen, aquella parte del programa de Menéndez Pelayo que dice así:&lt;/p&gt;&lt;p&gt;«Luz, más luz es lo que esos libros inmortales requieren; luz que comience por esclarecer los arcanos gramaticales y no deje palabra ni frase sin interpretación segura, y explique la génesis de la obra y aclare todos los rasgos de costumbres, todas las alusiones literarias, toda la vida tan animada y compleja que Cervantes refleja en sus libros.»&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pues bien, ya está aquí la obra. En seis gruesos tomos de esmeradísima impresión, el texto cervantino corre limpio y desembarazado sobre el enorme cúmulo de notas que, al pie de las páginas, esperan humildemente, sin llamadas importunas, al curioso lector que necesite o desee consultarlas. ¿Queréis saber lo que ante este acontecimiento literario han dicho nuestros consabidos censores? Los más han permanecido mudos. Sólo el feriante de viejo, el que hurgando a la ventura en los montones de libros simula una erudición de que carece y descubre mediterráneos en los puestos de Atocha... sólo ese ha dado su opinión, de soslayo, según costumbre, y por cierto con cuatro cuchufletas indignas de su habitual discreción.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cuando hace tiempo anticipó el Sr. Rodríguez Marín, en la colección de &lt;i&gt;Clásicos castellanos&lt;/i&gt;, parte de la labor preparada para la magna edición actual, decía &lt;i&gt;Azorín&lt;/i&gt; en &lt;i&gt;A B C&lt;/i&gt;: «La labor realizada en las notas no puede ser expedida en cuatro palabras; requiere un examen detenido, especial. Lo haremos otro día.» Ese día aun no ha llegado, que yo sepa, a pesar de que han transcurrido cinco años, y es de temer que no llegue nunca. Porque para atacar al Sr. Rodríguez Marín en su terreno, en la liza donde él emplaza a sus censores, había que demostrar, por ejemplo, que tal explicación era innecesaria, que tal supuesta novedad era ya rancia, que tal doctrina gramatical no era admisible, y había que sustentar opinión propia y discutir la ajena, y oponer a una autoridad otra, y substituir una hipótesis defectuosa por otra mejor asentada... ¿Quién duda de que esa crítica es posible, ni de que sería instructiva y conveniente? ¡Pero es tan cómodo ocultar la incompetencia so capa de un aparente desdén!&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Bien a mi pesar, y por exceso de ocupaciones menos gratas, no me ha sido aún posible examinar con el merecido detenimiento toda la labor realizada por el Sr. Rodríguez Marín; pero, a juzgar por los primeros tomos, no me parece aventurado asegurar que la nueva lección supera a todas las anteriores, que más de un punto obscuro ha quedado definitivamente resuelto, que no pocas dificultades de interpretación, rehuídas hasta ahora, se ponen lealmente a discusión, que se aclaran bastantes enigmas literarios, que se estudian por primera vez interesantes fenómenos gramaticales, y que, en suma, la nueva edición del &lt;i&gt;Quijote&lt;/i&gt; representa, para la obra capital de nuestra literatura, un paso grande hacia la luz que pedía Menéndez Pelayo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Bien merece, pues, quien a tan alta empresa consagró quince años de su vida laboriosa, que se le haga justicia y que, junto con el fervor del público, le llegue, respetuoso y sincero, sin distingos hipócritas, el fervoroso aplauso de la crítica.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;«&lt;i&gt;Otro día&lt;/i&gt;», que, si Dios quiere, no se hará esperar tanto como el «otro día» de &lt;i&gt;Azorín&lt;/i&gt;, hablaremos, por vía de ejemplo, de alguna de las anotaciones gramaticales hechas por el erudito comentarista, y trataremos de hacer ver la importancia de los problemas que en ellas se discuten.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;(Julio Casares, en &lt;i&gt;Crítica Efímera&lt;/i&gt; (Madrid 1918), págs. 99-106.)&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;Se puede leer una excelente evaluación de la obra cervantina de Francisco Rodríguez Marín &lt;a href="http://users.ipfw.edu/jehle/deisenbe/cervantes/BALANCE.htm"&gt;aquí&lt;/a&gt;, por D. Eisenberg, pero no viene al caso. (Eisenberg, que concuerda con quienes creen a Rodríguez Marín "el mayor cervantista de todos los tiempos", sin embargo no deja de criticar allí donde lo ve justo; y coincide con Casares en negarle el grado de "filólogo".)&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Lo que motivó este &lt;i&gt;post&lt;/i&gt; fue que, leyendo una reflexión en &lt;i&gt;Arda Reconstructed: The Creation of the Published Silmarillion&lt;/i&gt; de Doug Kane (Lehigh U.P., 2009) me vino a la memoria este pasaje: "¿Para qué sirve el más agudo ingenio crítico frente a un texto que, por ignorancia de copistas o impresores, desfigura o contradice el pensamiento del autor? ¿Hay algo más ridículo que un comentario trascendental hecho -como hay ejemplos- sobre la torcida interpretación de un pasaje o basado en el desconocimiento de un vocablo? Venga, pues, ante todo y sobre todo, el texto depurado y esclarecido." Pero me dio lástima sacarlo de su contexto, más que nada porque me gusta el estilo de Casares (sólo alguien que escribe diccionarios usa palabras como &lt;i&gt;alquitarar&lt;/i&gt;).&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La reflexión se refiere al comentario que T.A. Shippey hizo de este pasaje del &lt;i&gt;Silmarillion&lt;/i&gt; de J.R.R. Tolkien, donde se describe la muerte de Elu Thingol a manos de los enanos (cap. XXII):&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;Entonces la codicia de los Enanos se convirtió en rabia por las palabras del rey; y lo rodearon, y le pusieron las manos encima, y lo mataron. De este modo Elwë Singollo, el Rey de Doriath, el único de los Hijos de Ilúvatar que desposara a una de las Ainur, y el único de los Elfos Abandonados que había visto la luz de los Árboles de Valinor, murió en las profundidades de Menegroth, con una última mirada posada en el Silmaril.&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;Dice Shippey al respecto en &lt;i&gt;El Camino a la Tierra Media&lt;/i&gt;, pág. 304:&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;i&gt;El Silmarillion&lt;/i&gt; como un todo [...] muestra dos de las grandes fuerzas de Tolkien. Una es la «inspiración»: era capaz de producir, desde algún escondido rincón de la memoria, palabras, frases, escenas en sí mismas irresistiblemente convincentes: Lúthien observada por Beren entre las cicutas, Húrin gritando a los acantilados, la muerte de Thingol en la oscuridad mientras mira a la Luz cautiva. La otra es la «invención»: tras la visión era capaz de meditar sobre ella durante décadas, sin alterarla, sino elaborando su sentido, incluyéndola en secuencias explicativas cada vez más extraordinarias.&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;El hecho, que seguramente pasará a la historia del tolkienismo como una curiosidad, es que por lo que ahora sabemos Tolkien jamás puso por escrito una imagen de Thingol muriendo en la oscuridad mientras mira el Silmaril, ni meditó sobre ella durante décadas, ni elaboró su sentido, etc. Como reconoce Ch. Tolkien en &lt;i&gt;La Guerra de las Joyas&lt;/i&gt; págs. 413-4, el que Thingol muriera en las profundidades de Menegroth fue una invención editorial para ajustarse a las nuevas necesidades del relato; en los textos de su padre, el rey moría en una emboscada durante una cacería (CP2:294-5, FTM:158).&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Como una curiosidad, digo, porque anulando el ejemplo de Thingol de ningún modo se invalida el argumento de Shippey, que se sostiene o cae por sus propios méritos: es sólo la elección muy desafortunada de casi el único ejemplo donde Ch. Tolkien excedió (como luego admitió y lamentó) su papel editorial hasta el punto de crear una imagen en vez de seleccionar entre las versiones existentes.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La crítica de Casares, por supuesto, no se aplica a Shippey: si algo es, es "el más agudo ingenio crítico", un filólogo amigo del estudio profundo del detalle lingüístico, de cuya observación nace el "comentario trascendental" - hubiese satisfecho a veinte Secretarios Perpetuos de la RAE.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tampoco habría que apresurarse a identificar la tarea y la actitud de Christopher Tolkien con la "ignorancia de copistas o impresores que desfigura o contradice el pensamiento del autor". Yendo al otro extremo, se podría argumentar así: el hecho de que Shippey haya seleccionado, de entre docenas que seguramente tenía a mano, justamente la imagen interpolada para ilustrar lo típicamente tolkieniano ¿no prueba que su hijo capturó en su invención el espíritu exacto del relato mitológico? Pero éstas son discusiones circulares y viciadas, sólo adecuadas para quienes tienen tiempo de sobra.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Si se tiene la impresión de que los dos últimos párrafos destruyen casi toda relación entre el artículo de Casares y la cuestión sobre el &lt;i&gt;Silmarillion&lt;/i&gt;, se tiene la impresión correcta, porque son dos mundos distintos. Pero queda en pie un pedido, una exigencia, una consigna y grito de batalla: "Venga, pues, ante todo y sobre todo, el texto depurado y esclarecido".&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Alejandro Murgia / Diego Seguí(Hurgapalabras)&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6261784919453230536-4735034670260205681?l=hurgapalabras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://hurgapalabras.blogspot.com/2010/04/botellas-y-sifones.html</link><author>noreply@blogger.com (Hlaford)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6261784919453230536.post-7807544153040412511</guid><pubDate>Fri, 26 Feb 2010 18:04:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-03-01T17:07:57.375-08:00</atom:updated><title>Los hobbits de antes</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;p&gt;Acabo de terminar de leer &lt;i&gt;The History of The Hobbit&lt;/i&gt; de J.D. Rateliff: (a) un análisis exhaustivo de los manuscritos, versiones, cambios, notas, etc. que trazan la composición de &lt;i&gt;El Hobbit&lt;/i&gt; de J.R.R. Tolkien, (b) una investigación de sus fuentes directas e indirectas, y (c) una reseña de la historia del libro posterior a su primera publicación en 1937, incluida su reescritura inconclusa en 1960. Para los conocedores, sería un equivalente de la &lt;i&gt;Historia de la Tierra Media&lt;/i&gt; y la &lt;i&gt;Historia del Señor de los Anillos&lt;/i&gt;, editadas por Christopher Tolkien.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Entre tantas cosas interesantes que contiene se encuentra, por supuesto, un resumen de la investigación del origen de la palabra &lt;i&gt;hobbit&lt;/i&gt;, con un repaso lo que se sabe o especula hasta la actualidad y que no vamos a repetir aquí, y sobre todo el Apéndice I (págs. 841-54), con el texto completo del primer folleto conocido donde figura la palabra aplicada a un ser fantástico: el artículo "Ghosts Never Appear on Christmas Eve!", de los &lt;i&gt;Denham Tracts&lt;/i&gt; - una serie de folletos donde el folklorista M.A. Denham (1800-1859) recoge y comenta leyendas, supersticiones y otras yerbas del saber popular.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aproximadamente la mitad del artículo consiste en una lista de casi 200 nombres de seres fantásticos (con muchas repeticiones), donde se encuentran mezcladas denominaciones de especies con nombres de individuos, seres del folklore local con otros provenientes de la mitología clásica, etc. La lista se basa a su vez en otra muy anterior (R. Scot, &lt;i&gt;The Discoverie of Witchcraft&lt;/i&gt;, 1584) y muchos más breve: sólo 33 ó 34 seres. Entre los agregados por el propio Denham está &lt;i&gt;hobbits&lt;/i&gt;, seguido de &lt;i&gt;hobgoblins&lt;/i&gt; (nombre mucho más conocido, que figuraba en la lista original de Scot y que Tolkien usó en el texto de &lt;i&gt;El Hobbit&lt;/i&gt;).&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El revuelo se armó en el año 1977, cuando por primera vez se llamó la atención sobre este texto. La pregunta era: ¿Tomó Tolkien el nombre de allí? Más aun, ¿conoció estos &lt;i&gt;Tracts&lt;/i&gt;? No cabe duda de que le hubieran interesado, con su recopilación de nombres misteriosos e historias sugeridas; pero lo más probable es que no los llegase a ver. Según sus propias palabras, el nombre surgió espontáneamente al escribir la primera frase del libro, y podemos darle crédito, ya que cuando años después se dedicó intensamente a investigar alguna posible documentación anterior del nombre no sacó nada en limpio. No se puede descartar, por supuesto, que leyese el término muchos años antes y, habiéndolo olvidado, lo recuperara inconscientemente al sentarse a escribir; pero por ese camino no se puede indagar mucho más, salvo que se demuestre algún día que Tolkien leyó los &lt;i&gt;Tracts&lt;/i&gt; o alguna otra fuente donde figure el nombre.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hasta aquí lo conocido. Pero... ¿"alguna otra fuente"? Comenta Rateliff:&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;En cuanto a la fuente inmediata de Denham, por desgracia este laborioso recolector de folklore no dejó nota alguna que explicara dónde había hallado el nombre &lt;i&gt;hobbit&lt;/i&gt;. Dado que, al igual que otros nombres de la lista de Denham, éste no está registrado en otro sitio, es casi seguro que proviene de su propia cosecha de folklore antiguo en la región de Durham u otros condados aledaños (una región particularmente rica en historias sobre &lt;i&gt;hobs&lt;/i&gt;, como observa Briggs). Pero la fuente exacta nos ha eludido, y probablemente seguirá haciéndolo. Como dice Tolkien de sus propios hobbits, "es obvio que los Hobbits habían vivido en paz en la Tierra Media muchos años antes de que cualquier otro pueblo advirtiese siquiera que existían [...] después de todo, el mundo estaba poblado de incontables criaturas extrañas" (Prólogo a &lt;i&gt;El Señor de los Anillos&lt;/i&gt;, p. 14), y lo mismo puede decirse de la verdadera criatura del folklore que compartió su nombre con la creación de Tolkien y que por una casualidad está registrada en este único caso; cualquier historia o historias relacionadas hace mucho que se perdió sin remedio.&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;En este &lt;i&gt;post&lt;/i&gt; vamos a investigar si esto es o no definitivamente cierto. Al comienzo del artículo Denham cita a un tal Grose, que nos dice que "aquellos que han nacido el día de Navidad no pueden ver espíritus". Rateliff identifica aquí al capitán Francis Grose (1731-1791), autor de &lt;i&gt;The Antiquities of England and Wales&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Antiquities of Scotland&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Antiquities of Ireland&lt;/i&gt;, pero no dice de cuál obra puede provenir la cita.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ahora bien, con la ayuda de un hombrecillo de nombre Google y apellido Books conseguí rastrear su origen. Se trata de otra obra de Grose, &lt;i&gt;A Provincial Glossary, with a Collection of Local Proverbs and Popular Superstition&lt;/i&gt; (1ª ed. 1787, aunque Denham puede haber usado alguna posterior). Contiene exactamente lo que dice el título: un glosario, una lista de proverbios con su explicación, y varios capítulos dedicados a exponer supersticiones populares. Dice allí:&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;También los perros tienen la capacidad de ver espíritus, de lo cual es ejemplo el relato de David Hunter citado arriba; pero en ese caso por lo general muestran señales de terror, gimiendo y arrastrándose hasta sus amos en busca de protección: y se supone comúnmente que a menudo ven cosas de esta naturaleza que sus dueños no pueden ver; siendo que hay algunas personas, especialmente aquellas nacidas la víspera de Navidad, que no pueden ver espíritus. [pág. 11]&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;Son casi las mismas palabras de Denham ('those born on Christmas Day cannot see spirits'), lo cual, unido al hecho de que no pude encontrar nada parecido en las demás obras de Grose, me da la seguridad de que ésta es la fuente directa de la cita; dicho de otro modo, que Denham tenía ante sí o en mente este libro de Grose al escribir aquel &lt;i&gt;Tract&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero lo importante para nosotros es el Glosario que compone la mayor parte del libro. Es una larga lista de palabras dialectales, entre las cuales se encuentra un buen número de términos para espíritus, duendes, hadas y demás. Allí encontramos este grupo:&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;Hobbil. Hobgobbin. A natural fool, a blockhead. N.&lt;br /&gt;Hobbgoblin. An aparition, fairy or spirit. N.&lt;br /&gt;Hobthrust. or rather Hob o t'hurst. A spirit, supposed to haunt woods only. N.&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;Hay varias cuestiones para desglosar. Ante todo, la lectura es correcta, y se mantiene en las ediciones subsiguientes: &lt;i&gt;Hobbil&lt;/i&gt; con &lt;i&gt;l&lt;/i&gt; final, &lt;i&gt;Hobgobbin&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Hobbgoblin&lt;/i&gt; con doble &lt;i&gt;b&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Prácticamente podemos tener la seguridad de que Denham leyó esta página por un detalle: incluye en su propia lista el nombre &lt;i&gt;hob-thrusts&lt;/i&gt;, que no procede de la lista de Scot; y en una nota dice Denham: "Hob-o-t'-Hursts, es decir, espíritus de los bosques. Hobthrush Rook, Farndale, Yorkshire". Rateliff comenta que la etimología aceptada hoy es distinta, incorporando &lt;i&gt;thyrs&lt;/i&gt; "gigante" (siendo la forma común &lt;i&gt;hob-thrushes&lt;/i&gt;, que también aparece en Denham); es la misma que da hoy el O.E.D. Pero la coincidencia casi absoluta entre &lt;i&gt;Hob o t'hurst&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Hob-o-t'-Hursts&lt;/i&gt; no debería dejar lugar a duda de que Grose ha sido su fuente aquí. Y por si eso fuera poco, el de Grose parece ser el único texto anterior a Denham que relaciona a estos seres con los bosques - ninguno de los mencionados por el O.E.D. (de 1590, 1611, 1682, 1713 y 1825) dice nada al respecto.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Dicho esto, ¿es posible que Denham tomase su &lt;i&gt;hobbit&lt;/i&gt; de este &lt;i&gt;hobbil&lt;/i&gt;? Visualmente, no hay tanta diferencia entre una &lt;i&gt;l&lt;/i&gt; y una &lt;i&gt;t&lt;/i&gt;, sea a mano o a máquina, como para hacer imposible un error de copista. Es una de las posibilidades, como veremos a continuación, aunque no la única. Pero antes de eso hay una pregunta obvia que responder: ¿qué tiene que ver 'a natural fool, a blockhead' con el mundo de las supersticiones? Con seguridad en ningún momento de la historia de la humanidad se creyó que los imbéciles eran una simple leyenda.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Para responder a esto hay que explicar otra tradición, y en ese camino no hará falta salir de Grose, Denham y Rateliff. Se trata de la leyenda de los &lt;i&gt;changelings&lt;/i&gt;, niños que han sido sustituidos por las hadas, a menudo con deficiencias físicas o mentales. Dice Grose (págs. 39-40):&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;A menudo las Hadas cambian a sus hijos debiluchos o famélicos por la progenie más robusta de los hombres. Pero esto sólo puede hacerse antes del bautismo; por esta razón todavía existe en las Highlands la costumbre de vigilar las cunas de los infantes con la mayor asiduidad hasta que han sido bautizados. Ha habido casos de niños cambiados conservados hasta los siete años. Hay diversos métodos para descubrir si un niño pertenece o no a las Hadas. Uno se da en la siguiente historia, impresa en un libro llamado &lt;i&gt;A pleasant Treatise on Witchcraft&lt;/i&gt;. [Resumen: el hijo de una mujer es cambiado por un niño deforme y bobo, y tras siete años de penurias un anciano prudente la ayuda a recuperar a su verdadero hijo.] El término mismo &lt;i&gt;Changeling&lt;/i&gt;, usado hoy para referirse a alguien que es casi idiota, presta testimonio de la creencia corriente en cambios de ese tipo. Así como todos los hijos de las hadas eran pequeños, retardados de habla y aparentemente idiotas, así también se suponía que los niños canijos e idiotas eran &lt;i&gt;changelings&lt;/i&gt;.&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;Rateliff menciona esta tradición varias veces, en las páginas 121, 421 (donde se cuenta la escalofriante historia real de un hombre que en 1895 quemó viva a su esposa por creerla un &lt;i&gt;changeling&lt;/i&gt;) y sobre todo 876, donde explica el origen de &lt;i&gt;oaf&lt;/i&gt; "idiota" en &lt;i&gt;alf&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;elf&lt;/i&gt; - otra manifestación de esta leyenda.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Denham, como hemos dicho, estiró su lista de seres fantásticos con gran cantidad de agregados con respecto a la original de Scot. Rateliff provee una muy útil presentación de la lista final, donde distingue las criaturas que figuraban en Scot, las que se añaden en la primera edición de los &lt;i&gt;Tracts&lt;/i&gt; y las que provienen de ediciones posteriores. Es instructivo, entonces, comparar la lista de Denham con el glosario de Grose. La siguiente lista contiene (creo) todas las coincidencias entre los dos autores:&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;Denham: &lt;b&gt;barguests&lt;/b&gt;. Grose: &lt;b&gt;Bar-guest&lt;/b&gt;. A ghost, all in white with large saucer eyes, commonly appearing near gates or stiles; there called bars. Yorksh. derived from Bar and Gheist.&lt;br /&gt;Denham: &lt;b&gt;boggarts&lt;/b&gt;. Grose: &lt;b&gt;Boggart&lt;/b&gt;. A specter, to take boggart, said of a horse that starts at any object in the hedge or road. N.&lt;br /&gt;Denham: &lt;b&gt;boggles&lt;/b&gt;. Grose: &lt;b&gt;Boggle&lt;/b&gt;, or &lt;b&gt;Bogle&lt;/b&gt;. A ghost. N.&lt;br /&gt;Denham: &lt;b&gt;changelings&lt;/b&gt;. Grose: &lt;b&gt;Chaungeling&lt;/b&gt;. An ideot; one whom the fairies have changed. Exm.&lt;br /&gt;Denham: &lt;b&gt;colt-pixies&lt;/b&gt;. Grose: &lt;b&gt;Colt-pixy&lt;/b&gt;. A spirit or fairy, in the shape of a horse, which (wickers) neighs and misleads horses into bogs, &amp;amp;c. Hamp.&lt;br /&gt;Denham: &lt;b&gt;dobbies&lt;/b&gt;. Grose: &lt;b&gt;Dobby&lt;/b&gt;. A fool, a childish old man. N.&lt;br /&gt;Denham: &lt;b&gt;fetches&lt;/b&gt;. Grose: &lt;b&gt;Fetch&lt;/b&gt;. The apparition of a person living. N.&lt;br /&gt;Denham: &lt;b&gt;hob-goblins&lt;/b&gt; y &lt;b&gt;hobgoblins&lt;/b&gt;. Grose: &lt;b&gt;Hobbgoblin&lt;/b&gt;. An aparition, fairy or spirit. N.&lt;br /&gt;Denham: &lt;b&gt;hob-thrusts&lt;/b&gt; y &lt;b&gt;hob-thrushes&lt;/b&gt;. Grose: &lt;b&gt;Hobthrust&lt;/b&gt;. or rather Hob o t'hurst. A spirit, supposed to haunt woods only. N.&lt;br /&gt;Denham: &lt;b&gt;Jack-in-the-Wads&lt;/b&gt;. Grose: &lt;b&gt;Jacket-a-wad&lt;/b&gt;. An ignis fatuus. Exm.&lt;br /&gt;Denham: &lt;b&gt;ouphs&lt;/b&gt;. Grose: &lt;b&gt;Awf&lt;/b&gt;. An elf, a fairy. Derby, and N. &lt;b&gt;Oaf&lt;/b&gt;. A foolish fellow. N. and S.&lt;br /&gt;Denham: &lt;b&gt;pixies&lt;/b&gt;. Grose: &lt;b&gt;Picksey&lt;/b&gt;. A Fairy. Devonsh. &lt;b&gt;Pixy&lt;/b&gt;. A fairy. Exm.&lt;br /&gt;Denham: &lt;b&gt;swarths&lt;/b&gt;. Grose: &lt;b&gt;Swarth&lt;/b&gt;. The fetch, or ghost of a dying man. perhaps from the A.S. sweart, black, dark, pale, wan. Cumb.&lt;br /&gt;Denham: &lt;b&gt;whitewomen&lt;/b&gt;. Grose: &lt;b&gt;Whitwitch&lt;/b&gt;. (White witch) A pretended conjuror, whose power depends on his learning, and not from a contract with the devil. Exm.&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;Excluyo, por el momento, los dudosos &lt;i&gt;Hobbil&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Hobgobbin&lt;/i&gt;, porque quiero llamar la atención sobre dos detalles: (a) de todos estos términos sólo &lt;i&gt;changeling&lt;/i&gt; figuraba en Scot, y (b) Denham incorporó absolutamente todos los términos para criaturas fantásticas de Grose, sea en la forma exacta en que aparecían en este último, o en algún equivalente (como &lt;i&gt;ouphs&lt;/i&gt; - &lt;i&gt;Awf&lt;/i&gt;).&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero hay que notar algo más: algunas de las criaturas que Denham da como fantásticas tienen en Grose un corresponsal que sólo significa "idiota". El caso más claro es &lt;i&gt;dobbies&lt;/i&gt;: Denham anota en este nombre: 'The Mortham Dobby. A Teesdale goblin', mientras que para Grose &lt;i&gt;Dobby&lt;/i&gt; era simplemente 'A fool, a childish old man'.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Esto tiene una consecuencia importante; a saber, que no podemos establecer una filiación directa y simple entre Grose y Denham, o sea, suponer que Denham al armar su lista siguió literalmente a Grose, copiando sus grafías y significados. Denham, por supuesto, es un estudioso, y recurrió evidentemente a fuentes escritas u orales a las que no tenemos acceso. De hecho, para algunos de los elementos de nuestra lista Denham cita expresamente una fuente distinta; por ejemplo, la nota a &lt;i&gt;barguests&lt;/i&gt; dice 'The York Barguest. See &lt;i&gt;Memoirs of R. Surtees, Esq.&lt;/i&gt;; new ed., p. 80, 1852' [ver Nota al final]. Pero ya hemos dejado en claro que es más que probable que el &lt;i&gt;Glossary&lt;/i&gt; de Grose fuese una de esas fuentes, cuyo contenido se preocupó de espigar para no dejar elementos fuera.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y el otro hecho capital es que hay un área de coincidencia entre términos que Grose glosa como 'idiot, fool' (donde la idea de &lt;i&gt;changeling&lt;/i&gt; está latente o incluso expresa, como en el par &lt;i&gt;oaf&lt;/i&gt; 'a foolish fellow' vs. &lt;i&gt;awf&lt;/i&gt; 'an elf, a fairy') y otros que da Denham, a veces sin explicación (&lt;i&gt;ouphs&lt;/i&gt;) o en el caso de &lt;i&gt;dobbies&lt;/i&gt; con referencia a un ser fantástico.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;De todo lo cual concluyo que Grose y Denham están trabajando con una tradición amplia y variada, donde elementos históricamente relacionados pero con variaciones fonéticas y semánticas evidentemente pueden aparecer a un mismo tiempo; la coexistencia de &lt;i&gt;awf&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;oaf&lt;/i&gt; en Grose y la de &lt;i&gt;sprites&lt;/i&gt;/&lt;i&gt;spirits&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;hob-thrusts&lt;/i&gt;/&lt;i&gt;hob-thrushes&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;freiths&lt;/i&gt;/&lt;i&gt;freits&lt;/i&gt; y muchos otros pares en Denham dan prueba de ello.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Con lo que llegamos a la pregunta inicial: ¿es posible que Denham haya tomado sus &lt;i&gt;hobbits&lt;/i&gt; del &lt;i&gt;Hobbil&lt;/i&gt; 'A natural fool' de Grose? Por supuesto que es posible, y ya dijimos que gráficamente la confusión es perfectamente explicable. Pero también es factible que ambos autores hayan compartido alguna fuente, o hayan recibido el término por distintas vías de una tradición oral y escrita; con ello se multiplica la posibilidad de que exista una variación fonética, o que haya habido un error de transcripción en etapas de la transmisión escrita desconocidas para nosotros.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y no debemos olvidar el curioso par &lt;i&gt;Hobbil, Hobgobbin&lt;/i&gt; de Grose. De esta última forma, el segundo componente reaparece en su glosario como 'Gobbin. Gobslotch. A greedy clownish person', y no debemos duda que el &lt;i&gt;Hob-&lt;/i&gt; inicial es el que comparten muchos nombres de criaturas (el grupo más numeroso de nombres, según el cálculo de Rateliff).&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cabe una nueva pregunta: ¿es posible que la fuente de Tolkien (a esta altura inconsciente, con seguridad), si efectivamente no conoció los &lt;i&gt;Tracts&lt;/i&gt; de Denham, estuviese en esta supuesta tradición de &lt;i&gt;hobbil&lt;/i&gt;/&lt;i&gt;hobbit&lt;/i&gt;, por caminos que no conocemos? No hay que descartarlo, pero por el momento no hay nada firme en ese sentido.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;---&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;b&gt;APÉNDICE: OTROS DOS HOBBITS DEL S. XIX&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Como curiosidad, quiero mencionar dos apariciones de la palabra &lt;i&gt;hobbit&lt;/i&gt; con que topé mientras hacía las pesquisas precedentes.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En primer lugar, &lt;i&gt;Hobbit&lt;/i&gt; parece haber sido un apellido real en EEUU. Al día de hoy aparece en búsquedas genealógicas en la web (por ejemplo en &lt;a href="http://worldconnect.rootsweb.ancestry.com/cgi-bin/igm.cgi?surname=Hobbit&amp;amp;given="&gt;RootsWeb&lt;/a&gt;) pero si uno no confía demasiado en esas bases de datos también hay unos pocos ejemplos registrados en libros del s. XIX. Un caso jurídico sonado que aparece en registros y resúmenes fue &lt;i&gt;Reedie &amp;amp; Hobbit v. London &amp;amp; Northwestern Railway&lt;/i&gt; (4 Exch. 244, 254, 1849), en el que "la defensa, a la que un acta del parlamento había otorgado la concesión para construir una vía de ferrocarril, contrató a ciertas personas para llevar a cabo una parte de la línea, y, según el contrato, se reservaba el derecho de despedir a cualquiera de los trabajadores del contratario por incompetencia. Los obreros, al construir un puente sobre una carretera pública, causaron por negligencia la muerte de un hombre que pasaba por debajo por la carretera, al permitir que cayera sobre él una piedra. [...]" (&lt;i&gt;Reports of cases argued and determined in the Supreme Judicial Court of Massachussets&lt;/i&gt;, by Horace Gray, Jr., Boston 1869). El caso se menciona en varios otros sitios, de modo que hay cierta seguridad de que el apellido está bien escrito. Extraña que nadie haya llamado la atención sobre él.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En segundo y último lugar, hay que observar una curiosa palabra dialectal &lt;i&gt;hobbit&lt;/i&gt;, que en el norte de Gales designaba una medida de peso. Otra vez, el lugar más antiguo en que lo encuentro es un caso judicial, &lt;i&gt;Hughes v. Humphreys&lt;/i&gt;, 12 de junio de 1854, donde la resolución del caso depende de la explicación del sentido del término. El caso no es excesivamente complejo, y en él queda claro que un &lt;i&gt;hobbit&lt;/i&gt; era un término usado en Gales para expresar una cantidad de cuatro &lt;i&gt;pecks&lt;/i&gt;, siendo que cada &lt;i&gt;peck&lt;/i&gt; pesa 42 libras; un &lt;i&gt;hobbit&lt;/i&gt;, por lo tanto, equivale a 168 libras. Lo que se discutía era si cierta venta de trigo cuyos términos se habían estipulado en &lt;i&gt;hobbits&lt;/i&gt; había sido o no legal, según se juzgase que el &lt;i&gt;hobbit&lt;/i&gt; se hallaba dentro de las medidas reglamentarias. Esto depende de que se lo considere una medida de peso (en cuyo caso, al ser múltiplo de la libra, sería reglamentario) o de volumen (que no lo sería); se cita otro caso anterior (&lt;i&gt;Tyson vs. Thomas&lt;/i&gt;), también medido en &lt;i&gt;hobbits&lt;/i&gt; donde la venta se consideró antireglamentaria, pero en aquel episodio quedaba claro que al momento de pactarse se lo había considerado una medida de volumen. Veredicto: "Ésta fue claramente una venta por peso y no por volumen, siendo el &lt;i&gt;hobbit&lt;/i&gt; múltiplo de la libra. El vendedor queda obligado a entregar el número de libras equivalente al número de &lt;i&gt;hobbits&lt;/i&gt; por el que se firmó el contrato, o, en otras palabras, a igual número de veces 168 libras. En este caso, por lo tanto, no hubo nada contrario al estatuto que valiera para invalidar la venta, y debe considerarse la regla como absoluta" (&lt;i&gt;English Reports in Law and Equity: containing reports of cases in the House of Lords, Privy Council&lt;/i&gt; [...] ed. by Edmund H. Bennett y Chauncey Smith, Volume XXVI, Boston 1855).&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El &lt;i&gt;hobbit&lt;/i&gt; galés aparece en &lt;i&gt;Old Country and Farming Words. Gleaned from Agricultural Books&lt;/i&gt;, by James Britten, Published for the English Dialect Society by Trübner &amp;amp; Co., 57 &amp;amp; 59, Ludgate Hill (1880). Dice que su fuente es la &lt;i&gt;Cyclopedia of Agriculture&lt;/i&gt; de Morton (que no he podido consultar), y lo define así:&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;Hobbit (N. Wales), of wheat, weighs 168 lbs.; of beans, 180; of barley, 147; of oats, 105; being 2 1/2 bushels imperial.&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;Es interesante observar que el glosario de Britten está reimpreso en &lt;i&gt;Reprinted Glossaries&lt;/i&gt; serie B (1879), ed. W.W. Skeat y J. Britten. Skeat, por supuesto, es el filólogo inglés (1835-1912) cuya obra Tolkien conoció bien, sobre todo &lt;i&gt;Specimens of Early English&lt;/i&gt; y una edición de las obras completas de Chaucer. Cuenta Tolkien en "El inglés y el galés" que cuando en 1914 ganó el premio Skeat de Lengua Inglesa, se imaginó a la sombra de Walter Skeat indignada de que se gastase las cinco libras del premio en una gramática galesa, entre otras cosas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;¿Acaso Tolkien pudo conocer la palabra en las obras de Morton, Britten o Skeat? ¿O en sus contactos siempre fecundos con Gales? No es posible responder afirmativamente con certeza a ninguna de estas preguntas; y al igual que antes, como mucho deberíamos aventurar alguna pervivencia inconsciente hasta el momento de la composición. Sí parece menos probable que el apellido le fuese conocido: no lo he hallado en registros de Inglaterra, sino sólo en EEUU.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;---&lt;/p&gt;&lt;p&gt;[Nota: Aunque hay algo que aclarar en este punto. La lista más completa de Denham es la dada en la edición de 1895, pero según la notación de Rateliff &lt;i&gt;barguests&lt;/i&gt; aparece ya en 1848. Dado que la nota menciona la segunda edición de un libro con fecha 1852, hay dos posibilidades: que el nombre haya aparecido en 1848 sin referencia a ese libro, o que originalmente la nota mencionara la primera edición. No he podido ver la edición de 1848 (ni tampoco las &lt;i&gt;Memoirs of R. Surtees&lt;/i&gt;).]&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Alejandro Murgia / Diego Seguí(Hurgapalabras)&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6261784919453230536-7807544153040412511?l=hurgapalabras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://hurgapalabras.blogspot.com/2010/02/los-hobbits-de-antes.html</link><author>noreply@blogger.com (Hlaford)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6261784919453230536.post-8450934178939897463</guid><pubDate>Fri, 12 Feb 2010 11:22:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-02-12T09:55:10.961-08:00</atom:updated><title>Nuevo acertijo etimológico con imágenes</title><description>&lt;div style="text-align: center;"&gt;Curioso lector: ¿Cuál es la relación (etimológica) entre las siguientes imágenes?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/S2wSiMiErAI/AAAAAAAAAf8/Gl_XlvoggiI/s1600-h/famine.jpg"&gt;&lt;img src="http://3.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/S2wSiMiErAI/AAAAAAAAAf8/Gl_XlvoggiI/s320/famine.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5434739229018336258" style="display: block; margin-top: 0px; margin-right: auto; margin-bottom: 10px; margin-left: auto; text-align: center; cursor: pointer; width: 240px; height: 320px; " /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#0000EE;"&gt;&lt;u&gt;&lt;br /&gt;&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/S2wSiMiErAI/AAAAAAAAAf8/Gl_XlvoggiI/s1600-h/famine.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/S2wAlrz-fLI/AAAAAAAAAfs/fRvaq9mo0Vw/s1600-h/adj+_T4K0857.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 246px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/S2wAlrz-fLI/AAAAAAAAAfs/fRvaq9mo0Vw/s320/adj+_T4K0857.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5434719497745235122" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/S2wAX-HxazI/AAAAAAAAAfk/rCkhvpQ6DOo/s1600-h/minstrel.gif"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 190px; height: 266px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/S2wAX-HxazI/AAAAAAAAAfk/rCkhvpQ6DOo/s320/minstrel.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5434719262141934386" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/S2wAQya9HFI/AAAAAAAAAfc/eIaewGWV7hQ/s1600-h/minestra-di-verdure.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/S2wAQya9HFI/AAAAAAAAAfc/eIaewGWV7hQ/s320/minestra-di-verdure.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5434719138742082642" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/S2wPWRVgisI/AAAAAAAAAf0/Vz7j2gxZRAk/s1600-h/menos.gif"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/S2wPWRVgisI/AAAAAAAAAf0/Vz7j2gxZRAk/s1600-h/menos.gif"&gt;&lt;img src="http://4.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/S2wPWRVgisI/AAAAAAAAAf0/Vz7j2gxZRAk/s320/menos.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5434735725614500546" style="text-align: left;display: block; margin-top: 0px; margin-right: auto; margin-bottom: 10px; margin-left: auto; cursor: pointer; width: 320px; height: 144px; " /&gt;&lt;/a&gt;¿Resolvió el acertijo sin ayuda? Si no ha podido hacerlo, le suministraremos las siguientes pistas.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"    style="font-family:'Trebuchet MS', Verdana, Arial, sans-serif;font-size:100%;color:#333333;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" line-height: 18px; font-size:13px;"&gt;&lt;u&gt;&lt;br /&gt;&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La primera es una fotografía de &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Margaret_Bourke-White"&gt;Margaret Burke-White&lt;/a&gt; intitulada &lt;i&gt;Mujer famélica mendigando durante una hambruna&lt;/i&gt;. En la segunda fotografía vemos a un pastor protestante, pero podríamos haber puesto con igual propiedad a un sacerdote oficiando misa, o a Gordon Brown, o a Silvio Berlusconi. La suculenta sopa de la cuarta fotografía está sacada de un recetario de platos italianos mundialmente famosos.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y ahora, la historia (y la solución) completa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Leyendo un devocionario de 1950 me detengo en la palabra &lt;b&gt;menesteroso&lt;/b&gt;. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;blockquote&gt;"Os rogamos por todos los estados de la cristiandad, por los enfermos y moribundos, por los afligidos y atribulados, por los pobres y menesterosos... " (Oraciones para la misa: A la colecta)&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Creo que el término &lt;i&gt;menesteroso &lt;/i&gt;ha perdido en gran medida el favor de los hablantes.  Ya se lo escucha muy poco, a pesar de que en nuestra sociedad mediática uno de los tópicos favoritos de los políticos es la pobreza. Hoy se prefieren términos como&lt;i&gt; marginados&lt;/i&gt;, o mejor aún, &lt;i&gt;excluidos, &lt;/i&gt;que hacen hincapié en el hecho de que alguien los ha perjudicado (alguien que ha de ser muy perverso: por supuesto ni usted y yo, sino otros entes menos identificables como la &lt;i&gt;sociedad&lt;/i&gt;, el &lt;i&gt;capitalismo, &lt;/i&gt;o&lt;i&gt; el establishment;&lt;/i&gt; al usar estas palabras nostros nos limitamos a incitar a una confrontación&lt;i&gt; &lt;/i&gt;entre esas entelequias y otras como el&lt;i&gt; Estado&lt;/i&gt;, confrontación que escapa a nuestra esfera de individuos, y nos lavamos las manos). &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;Menesteroso&lt;/i&gt;, en cambio, pone el acento en el hecho de que el prójimo está necesitado de mi servicio, de mi ayuda. Desde épocas muy tempranas el español acuñó las expresiones "ser menester" y "haber menester", donde la palabra menester indica tarea, quehacer, oficio.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div&gt;Segunt diz' Sant Gregorio, dévese entremeter&lt;/div&gt;&lt;div&gt;cada uno en su arte e en su &lt;b&gt;menester&lt;/b&gt;;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;ca non puede un filósofo, con todo su saber,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;governar una nao, ni mastel le poner.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right; "&gt;(Pero López de Ayala, Rimado de Palacio, c1390)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;Menester &lt;/i&gt;viene del latín &lt;b&gt;ministerium&lt;/b&gt;, que era "tarea, servicio, comisión" por parte de un &lt;b&gt;minister. &lt;/b&gt;El minister era un criado doméstico, un asistente de rango inferior, y en el culto, el acólito de un sacerdote. Ya en la temprana Edad Media comenzó a denominarse también &lt;i&gt;minister &lt;/i&gt;a un dignatario de la corte subordinado al monarca o emperador.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es interesante notar la pareja de opuestos &lt;i&gt;magister - minister&lt;/i&gt;, que nacen de la oposición entre &lt;b&gt;más &lt;/b&gt;y &lt;b&gt;menos&lt;/b&gt;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;table bgcolor="white"&gt;&lt;tbody&gt;  &lt;/tbody&gt;&lt;tbody&gt;    &lt;tr&gt;      &lt;td style="text-align: center;"&gt;+&lt;/td&gt;      &lt;td style="text-align: center;"&gt;-&lt;/td&gt;    &lt;/tr&gt;    &lt;tr&gt;      &lt;td style="text-align: center;"&gt;magis&lt;/td&gt;      &lt;td style="text-align: center;"&gt;minus&lt;/td&gt;    &lt;/tr&gt;    &lt;tr&gt;      &lt;td style="text-align: center;"&gt;Magister&lt;/td&gt;      &lt;td style="text-align: center;"&gt;Minister&lt;/td&gt;    &lt;/tr&gt;  &lt;tr&gt;      &lt;td&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Magisterio,&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;etc.&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;      &lt;td&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Ministerio,&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;etc&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;    &lt;/tr&gt; &lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De &lt;i&gt;menester &lt;/i&gt;también nació la contracción &lt;b&gt;mester&lt;/b&gt;, que era "arte, oficio", y que probablemente todos recordamos por el Mester de Clerecía y el Mester de Juglaría, los dos géneros poéticos de la Edad Media española. Y de &lt;i&gt;minister&gt;ministralis &lt;/i&gt;vino &lt;b&gt;menestral &lt;/b&gt;y &lt;b&gt;ministril&lt;/b&gt;.  &lt;i&gt;Menestral &lt;/i&gt;es quien tiene un oficio mecánico, y&lt;i&gt; ministril&lt;/i&gt; quien por oficio toca instrumentos de cuerda o viento.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La vinculación con la música, al parecer, se dio en el francés antiguo (&lt;i&gt;menestral&lt;/i&gt;), y el inglés lo adoptó también. Ese es el origen de &lt;b&gt;minstrel, &lt;/b&gt;que al igual que &lt;i&gt;ministril &lt;/i&gt;vale por "juglar".&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://en.wikisource.org/wiki/The_Mikado/A_Wand'ring_Minstrel_I"&gt;&lt;img src="http://1.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/S3WE3yJ6RoI/AAAAAAAAAgE/MzSuk4NBYcQ/s320/misntrel.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5437398219010754178" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:x-small;"&gt;A wandering minstrel I&lt;br /&gt;A thing of shreds and patches&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Deteniéndonos un poco más en el inglés, mientras que &lt;i&gt;minister &lt;/i&gt;dio &lt;i&gt;minstrel&lt;/i&gt; (a través de &lt;i&gt;menestral&lt;/i&gt;), &lt;i&gt;magister &lt;/i&gt;dio &lt;b&gt;master&lt;/b&gt;, cuya variante inacentuada es &lt;b&gt;mister&lt;/b&gt;. Una evolución paralela en uso y sentido fue la del español &lt;b&gt;maese, &lt;/b&gt;así que resulta muy acertada la traducción de &lt;i&gt;Master Samwise &lt;/i&gt;como &lt;i&gt;Maese Samsagaz&lt;/i&gt; en la versión de El Señor de los Anillos publicada por Minotauro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Dijimos que en el mundo romano &lt;i&gt;minister &lt;/i&gt;era un criado doméstico. Su principal tarea era &lt;i&gt;ministrare &lt;/i&gt;(servir, en especial servir a la mesa). La comida servida pasó a denomianrse, en italiano antiguo, &lt;b&gt;minestra&lt;/b&gt;. Con el tiempo, el término se especializó en el sentido de "vianda cocinada en caldo". Cuando tiene muchos ingredientes se la llama &lt;b&gt;minestrone &lt;/b&gt;y se lo comercializa exitosamente por todo el orbe.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Resuelto entonces el acertijo, y cumplido nuestro deber de &lt;b&gt;suministrar&lt;/b&gt; un nuevo artículo para que no nos echen de &lt;b&gt;menos&lt;/b&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Alejandro Murgia / Diego Seguí(Hurgapalabras)&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6261784919453230536-8450934178939897463?l=hurgapalabras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://hurgapalabras.blogspot.com/2010/02/nuevo-acertijo-etimologico-con-imagenes.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejandro Murgia)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/S2wSiMiErAI/AAAAAAAAAf8/Gl_XlvoggiI/s72-c/famine.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6261784919453230536.post-2737637200392710276</guid><pubDate>Tue, 12 Jan 2010 12:49:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-01-24T10:34:15.074-08:00</atom:updated><title>La imaginación de Julio Casares</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;Era una madre anciana que tenía una hija moza. Cuanto más débil y achacosa estaba la madre tanto más se veía a su hija afanarse en los menesteres domésticos y andar por calles y mercados haciéndose popular y simpática. Hasta que un día llegó de tierras lejanas la noticia de que los monjes de Cluny habían descubierto el remedio para restaurar la salud de las latinidades decaídas. La madre, que se hallaba recluida mal de su grado y que, cuanto más vieja menos ganas tenía de morirse, como nos pasa a todos, se sometió gustosa al tratamiento cluniacense; y como viera que en verdad le volvían las fuerzas y que para recobrar su antiguo ascendiente le estorbaría que anduviese la moza al retortero, la encerró bajo llave, no sin antes sumirla en un dulce sueño que, como el de la &lt;i&gt;Bella durmiente&lt;/i&gt;, no le quitaría ni hermosura ni juventud. Y así estuvo olvidada la doncella hasta el día en que, deshecho el maleficio, reapareció con doblado esplendor ante los ojos maravillados de las gentes. El pueblo le prendía en los cabellos amapolas y margaritas; las comadres le enseñaban al escuchito anexires y retraheres; los poetas la requebraban con rondeles y serranillas; los adustos varones sabidores se regalaban con la fresca voz juvenil de la muchacha y con las travesuras de su ingenio; y, por fin, el príncipe de este cuento, que se llamaba Alfonso el Sabio, la llamó a su palacio, la besó en la boca y la coronó oficialmente como señora de sus reinos(*).&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;p&gt;(*) "Él fue el primero de los reyes de España que mandó que las cartas de ventas y contratos, y instrumentos todos, se celebrasen en lengua española... Así desde aquel tiempo se dexó de usar la lengua latina en las provisiones y privilegios reales, como antes se solía usar..." Mariana, &lt;i&gt;Historia de España&lt;/i&gt;, ed. 1617, pág. 693.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;Tomado (con retoques) de un discurso de Julio Casares pronunciado el 23 de mayo de 1946 en la Fiesta del Idioma Español (celebrada en Sevilla con motivo del V Centenario de Antonio de Nebrija); publicado como "Nebrija y la gramática castellana", en el &lt;i&gt;Boletín de la R.A.E&lt;/i&gt;, vol. XXVI (enero-abril de 1947), y como "Elio Antonio de Nebrija" en &lt;i&gt;Obras Completas&lt;/i&gt;, vol. VI (1961).&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Alejandro Murgia / Diego Seguí(Hurgapalabras)&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6261784919453230536-2737637200392710276?l=hurgapalabras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://hurgapalabras.blogspot.com/2010/01/la-imaginacion-de-julio-casares.html</link><author>noreply@blogger.com (Hlaford)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6261784919453230536.post-6885126386260371815</guid><pubDate>Wed, 18 Nov 2009 11:58:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-11-18T06:52:42.808-08:00</atom:updated><title>Acertijo etimológico con imágenes</title><description>Estimado lector: Dicen que hoy en día las comunicaciones son eminentemente visuales, y como nosotros no queremos pasar por anticuados, propondremos hoy un acertijo etimológico visual. ¡A ver si lo resuelve!&lt;br /&gt;¿Cuál es la relación entre las siguientes imágenes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SwFQbe11CyI/AAAAAAAAAeg/6dBe7Q-N1lA/s1600/ciervo+mocho.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 280px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SwFQbe11CyI/AAAAAAAAAeg/6dBe7Q-N1lA/s320/ciervo+mocho.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5404689460886833954" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SwFQhnchRNI/AAAAAAAAAeo/eAB_TdQZs2c/s1600/mendigo+murillo.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 307px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SwFQhnchRNI/AAAAAAAAAeo/eAB_TdQZs2c/s320/mendigo+murillo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5404689566275814610" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SwFQqqcHNPI/AAAAAAAAAe4/96KZc5qmpcs/s1600/mochila+%281%29.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 314px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SwFQqqcHNPI/AAAAAAAAAe4/96KZc5qmpcs/s320/mochila+%281%29.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5404689721698235634" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SwFQqcnyZXI/AAAAAAAAAew/2kFeEF8gkbU/s1600/mochuelo.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 242px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SwFQqcnyZXI/AAAAAAAAAew/2kFeEF8gkbU/s320/mochuelo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5404689717989107058" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://luzblanca7.espacioblog.com/post/2007/01/29/-vivir-amputado-sierra-leona-2005-maika"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 290px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SwFQq8IItXI/AAAAAAAAAfA/VhociHx2MNM/s320/hombre+brazos+mutilados.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5404689726446286194" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Resolvió el acertijo sin ayuda? Si no ha podido hacerlo, le suministraremos las siguientes pistas.&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El ciervo de la primera imagen tiene la particularidad de que ha perdido momentáneamente sus cuernos. El muchacho de la pintura de Murillo &lt;i&gt;Niño espulgándose&lt;/i&gt; tiene el cabello muy corto, único modo -ayer como hoy- de librarse de los piojos. Sobre la mochila no hay nada que decir, es lo que se llama una mochila hecha y derecha, pero del pájaro que aparece más abajo debemos notar que no tiene los "cuernitos" de plumas que suelen gastar los búhos, y que es más pequeño que ellos. Al joven de la última foto le han amputado sus manos durante la guerra civil de Sierra Leona.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y ahora, la historia completa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Muchas cosas han cambiado en el transcurso de mi vida. Tantas, que a veces me siento más contemporáneo de Jane Austen que de mis vecinos. Pero sin caer en discursos plañideros, a los que algo afecto soy -lo confieso- en persona, me limitaré aquí a un dato trivial e inocuo de la vida cotidiana. Cuando yo era chico, los niños íbamos a la escuela munidos de un portafolios. Recuerdo con cariño el mío de cuero, que exudaba al abrirlo aromas camperos, y emitía al llenarse de aire débiles suspiros de fuelle de bandoneón.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SwQCOz8Vs5I/AAAAAAAAAfI/6Vq3Nxn9ZSY/s1600/Felipe.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 277px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SwQCOz8Vs5I/AAAAAAAAAfI/6Vq3Nxn9ZSY/s320/Felipe.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5405447906236150674" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Felipe, un contemporáneo mío&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Las mochilas eran bagaje de "mochilero", es decir, de esa especie de vacacionista de a pie y con bolsillos vacíos. No sé cuándo ocurrrió el cambio, pero ahora a la escuela se va con mochila. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;La palabra &lt;b&gt;mochila,&lt;/b&gt; sin embargo, no es nada nueva en nuestro idioma. Veamos estos ejemplos:&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div&gt;Sabido todo esto por el Maestre, que no estaba nada durmido, antes tenía espías de los mismos de la tierra, salió luego al campo con trescientos de a caballo y doscientos peones: todos llevaban &lt;b&gt;mochila &lt;/b&gt;para cuatro días para ellos y sus caballos [...]&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Alonso Maldonado, &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Hechos del Maestre de Alcántara don Alonso de Monroy, c1492&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; [...] y estando así platicando con la lengua, muy cerca los nuestros de los enemigos, que no había sino una puente quitada en medio, un viejo de ellos, allí a vista de todos, sacó de su &lt;b&gt;mochila&lt;/b&gt;, muy despacio, ciertas cosas que comió, por darnos a entender que no tenían necesidad [...]&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Hernán Cortés, Cartas de Relación, 1519&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cortés, porque no le faltasse prouisión, hizo &lt;b&gt;mochila &lt;/b&gt;para seys días, aunque no hauía de estar en el camino sino tres [...]&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Francisco López de Gómara, &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Segunda parte de la Crónica general de las Indias, 1553&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Como vemos por esos ejemplos, la mochila se asoció sobre todo a su contenido, que era principalmente viandas para el ejército. Los niños a menudo eran empleados como mochileros de los soldados. La palabra &lt;i&gt;mochila&lt;/i&gt;, de hecho, viene de &lt;b&gt;mochil=&lt;/b&gt; "Muchacho que sirve a los labradores para llevar o traer recados a los mozos del campo", que a su vez viene del vasco &lt;i&gt;moxti&lt;/i&gt;="muchachito", diminutivo de &lt;i&gt;motil&lt;/i&gt;="muchacho".&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;He aquí una serie de sinónimos que suenan sospechosamente afines: &lt;i&gt;mochil, muchacho, mozo&lt;/i&gt;. ¿Están relacionados entre sí? La respuesta es: sí. Dijimos que mochil viene del vasco, pero a su vez el vasco refleja un adjetivo latino: &lt;b&gt;mutilus&lt;/b&gt;. &lt;i&gt;Mutilus  &lt;/i&gt;se le decía a quien había sufrido la pérdida de una parte del cuerpo (verbo &lt;i&gt;mutilare&lt;/i&gt;),  y en especial al animal que se había descornado. Por similitud con el animal sin cuernos, se le llamó motiles a los niños, que solían llevar el pelo rapado, como el muchacho del cuadro de Murillo. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Es evidente que siguiendo un camino no del todo conocido, &lt;i&gt;mutilus &lt;/i&gt;llegó a ser en español &lt;b&gt;mocho, &lt;/b&gt;palabra que tiene el mismo significado&lt;b&gt;. &lt;/b&gt;Corominas y la RAE son cautos en cuanto a derivarla directamente, porque según las reglas &lt;i&gt;mutilus &lt;/i&gt;tendría que haber dado &lt;i&gt;mojo, &lt;/i&gt;pero sí está demostrada la derivación&lt;i&gt; mutilus&gt;motil&gt;motxi&gt;mochil&gt;mochila&lt;/i&gt;. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Mochar &lt;/span&gt;y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;mutilar &lt;/span&gt;son semejantes no sólo en en la forma sino también en el significado.La relación de &lt;i&gt;mocho&lt;/i&gt; con los conceptos que acabamos de ver es notable. Leamos las primeras acepciones de este término para la RAE:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;mocho, cha.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;1. adj. Dicho especialmente de un animal cornudo, de un árbol o de una torre: Que carece de punta o de la debida terminación.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;2. adj. coloq. Pelado o con el pelo cortado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div&gt;A los niños se los ha llamado desde tiempos inmemoriales con adjetivos relacionados con el corte de pelo, como lo sugieren los términos &lt;i&gt;rapaz &lt;/i&gt;y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;mozo &lt;/span&gt;en castellano,&lt;i&gt; mozzo, toso (&lt;/i&gt;del latín &lt;i&gt;tonsor), ragazzo &lt;/i&gt;en italiano&lt;i&gt;&lt;motzi&gt;&lt;/motzi&gt;, tose &lt;/i&gt;en francés&lt;i&gt;, &lt;/i&gt;etc&lt;i&gt;.  &lt;/i&gt;&lt;i&gt;Muchacho, &lt;/i&gt;que antiguamente era &lt;span style="font-style: italic;"&gt;mochacho, &lt;/span&gt;viene también él de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;mocho&lt;/span&gt;.&lt;i&gt; &lt;/i&gt;Es interesante&lt;i&gt; &lt;/i&gt;notar que originariamente se usaba &lt;span style="font-style: italic;"&gt;muchacho &lt;/span&gt;para referirse a niños. Aún hoy la primera acepción de &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;muchacho &lt;/span&gt;de la RAE  es "&lt;span class="eAcep"&gt; niño que no ha llegado a la adolescencia". El uso que le damos hoy, al menos en la Argentina, es distinto. Uno no es muchacho hasta llegar a la adolescencia, y lo seguirá siendo para siempre; cuando a los setenta años vaya a jugar a las bochas, lo hará sin duda con los muchachos del club de jubilados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;E&lt;/span&gt;n cuanto al &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;mochuelo&lt;/span&gt;&lt;i&gt;, &lt;/i&gt;aquí también tenemos&lt;i&gt; &lt;/i&gt;con toda evidencia la presencia de &lt;i&gt;mocho. &lt;/i&gt;Como el ciervo &lt;i&gt;mocho, &lt;/i&gt;el mochuelo se diferencia del búho en que no tiene "cuernos". Y el desgraciado muchacho de la última foto no sólo lleva el cabello mocho, sino que ha sido &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;mutilado&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Mutilado, muchacho, mozo, mochila, mochuelo&lt;/span&gt;, y todos los términos derivados de ellos, son, pues, parientes cercanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Alejandro Murgia / Diego Seguí(Hurgapalabras)&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6261784919453230536-6885126386260371815?l=hurgapalabras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://hurgapalabras.blogspot.com/2009/11/acertijo-etimologico-con-imagenes.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejandro Murgia)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SwFQbe11CyI/AAAAAAAAAeg/6dBe7Q-N1lA/s72-c/ciervo+mocho.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6261784919453230536.post-4775875742421623566</guid><pubDate>Thu, 22 Oct 2009 12:30:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-10-22T09:59:31.186-07:00</atom:updated><title>Servido en bandeja</title><description>&lt;div&gt;En el árabe clásico,  &lt;b&gt;safat&lt;/b&gt; era un cesto o canastilla hecho de hojas de palma que solía servir de perfumero o recipente de enseres del tocador femenino, como nos enseña el&lt;a href="http://www.studyquran.co.uk/LLhome.htm"&gt; Arabic-English Lexicon&lt;/a&gt; de Lane en mitad de &lt;a href="http://www.studyquran.org/LaneLexicon/Volume4/00000096.pdf"&gt;esta página&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Un historiador de comunidades judías en el mundo árabe del siglo XI nos lo describe así:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;blockquote&gt;Las listas de ajuares de novia a menudo mencionan una caja o cajón llamado &lt;i&gt;safat&lt;/i&gt;, hecho por lo general de una variedad fuerte de bambú y normalmente colocada sobre uno o dos taburetes del mismo material. En el comercio ultramarino, el &lt;i&gt;safat &lt;/i&gt;era una caja de tamaño mediano para transportar telas y productos tales como azafrán, clavos de olor, o coral. Dos o más podían entrar con otros paquetes voluminosos dentro de un container. El safat doméstico, que era de tamaño moderado y por lo general puesto sobre un banco para facilitar su uso, parece que contenía los materiales necesarios para la vida diaria.&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote style="text-align: right;"&gt;S. D. Goitein, &lt;i&gt;A Mediterranean Society&lt;/i&gt;, University of California Press, 1999 (pag. 131)&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En España los mozárabes modificaron el término en &lt;i&gt;assafát, &lt;/i&gt;que quedó incorporado a la lengua española como &lt;b&gt;azafate&lt;/b&gt;.  El diccionario de la RAE nos dice que &lt;i&gt;azafate &lt;/i&gt;es un "canastillo, bandeja o fuente con borde de poca altura, tejidos de mimbres o hechos de paja, oro, plata, latón, loza u otras materias".&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt; Era vispera de San Juan, fiesta que celebran mucho las donzellas en mi patria; y quando me leuantaua a tomar la pluma, bañada en mi llanto, y guiada de mi indignacion, vna criada entrò con vn &lt;i&gt;azafate &lt;/i&gt;de flores, y vna vela blanca, diziendo de parte de don Pedro, que adornasse mi altar con aquellas flores; y que a la luz de aquella vela sossegaria aquella noche. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Corral, Gabriel del, La Cintia de Aranjuez, 1629&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Como se usaron lujosos azafates para transportar alhajas y vestidos, las damas de compañía de la realeza, que estaban encargadas de acercar a sus amas estos enseres, pasaron a llamarse &lt;b&gt;azafatas&lt;/b&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div&gt;Tasada la hechura en tres ducados, que juntos con el peso monta todo diez mill y ochoçientos y setenta y nueve maravedís.- Dióse para serviçio de la Infanta doña Ana por çédula de su Magestad, y entregado a su &lt;i&gt;azafata&lt;/i&gt;, doña Estefanía Romero de Villaquirán.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Inventarios Reales. Bienes muebles que pertenecieron a Felipe II, c 1600&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SuCJkqUt7yI/AAAAAAAAAeY/e0gmxngp_ag/s1600-h/azafate.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 239px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SuCJkqUt7yI/AAAAAAAAAeY/e0gmxngp_ag/s320/azafate.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5395463616519335714" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Diccionario de la RAE 1927&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Las azafatas (y la palabra &lt;i&gt;azafata&lt;/i&gt;) pasaron a anticuarse conforme se anticuaronlas tradiciones cortesanas, y para el siglo XX apenas había recuerdo de ellas. El término había sobrevivido en las novelas históricas de Pérez Galdós, y todavía en 1927 Valle Inclán las traía a la memoria:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div&gt;La Cámara de la Reina tenía aire de velorio. Doña Isabel lloraba, con medroso presagio de su ruina, la muerte del Espadón. La Señora tenía en la boca un pucherete de desconsuelo, y la morrilla de la nariz, reluciente. La Doña Pepita Rúa, en servicio de alcoba, la asistía con vinagrillos: Por distraerla, enhebraba cuentos, devociones y chismes de &lt;b&gt;azafata &lt;/b&gt;rancia. La Reina de España, frondosa, rubia y herpética, con nada se consolaba: Para no caer en desmayo, se fortalecía con bizcochos y marrasquino, tumbada en el sofá de damascos reales&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Valle Inclán, La corte de los milagros, 1927&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Fue entonces que comenzó la aviación comercial y alguien rescató del altillo esa vieja palabra casi olvidada. La historia la cuenta con su salero habitual Julio Casares en su &lt;a href="http://hurgapalabras.blogspot.com/2009/10/azafata.html"&gt;artículo Azafata&lt;/a&gt;, que acabo de transcribir en exclusiva para Hurgapalabras. El artículo de Casares es de los años 50.El Diccionario de la Academia reconoció la acepción "camarera distinguida que presta sus servicios a bordo de un avión" en su edición del año 1956.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Medio siglo ha pasado, y hoy nos enfrentamos a otro problema terminológico, porque ese término &lt;b&gt;azafata, &lt;/b&gt;de origen tan femenino, parece no ajustarse bien al hecho de que actualmente una gran cantidad de los auxiliares de vuelo son masculinos. Parece que a los varoncitos suelen llamarlos &lt;i&gt;sobrecargos, &lt;/i&gt;tomando el nombre del responsable del cargamento en un buque mercante.&lt;i&gt; &lt;/i&gt;Pero es extraño que dos personas que cumplen el mismo rol reciban nombres tan distintos, ¿no? &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sospecho que en poco tiempo más terminará llamándosele a todos &lt;i&gt;sobrecargo&lt;/i&gt;. Es una lástima. &lt;i&gt;A&lt;/i&gt;&lt;i&gt;zafata &lt;/i&gt;era más romántico, creo yo. Aunque el cambio se ajusta al hecho de que a los pasajeros de avión cada vez nos tratan menos como reyes y más como mero "cargamento".&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Alejandro Murgia / Diego Seguí(Hurgapalabras)&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6261784919453230536-4775875742421623566?l=hurgapalabras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://hurgapalabras.blogspot.com/2009/10/servido-en-bandeja.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejandro Murgia)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SuCJkqUt7yI/AAAAAAAAAeY/e0gmxngp_ag/s72-c/azafate.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6261784919453230536.post-1886025720382370985</guid><pubDate>Wed, 14 Oct 2009 11:12:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-10-22T09:50:12.045-07:00</atom:updated><title>Azafata</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;Nuevamente tenemos en Hurgapalabras al insigne lexicógrafo Julio Casares, de quien transcribimos a continuación un artículo escrito en la década del 50. El artículo se llama &lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;Azafata&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;hr /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un distinguido redactor de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El Diario Vasco &lt;/span&gt;ha dirigido a la Academia una propuesta, que la Corporación, si lo tiene a bien, estudiará en su día con las mayores garantías de acierto; pero como el asunto en cuestión se viene ventilando en la Prensa y ha producido en ésta, según dice el comunicante, una "tremenda desorientación", me ha parecido que un artículo periodístico más o menos no agravará el problema, aun suponiendo que no sirva para aclararlo, como sería mi deseo. Advertiré que si hago uso público de la carta  del proponente es porque éste me ha autorizado para ello a condición de que cite su nombre; y así lo hago: el interesado se llama Joaquín F. Carrasco.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Se trata, amable lector, de la denominación que ha de darse a las simpáticas muchachas que prestan sus servicios a bordo de las aeronaves. Veamos cómo está planteada la controversia, a juicio del señor Carrasco: "Un escritor muy bueno ha lanzado para ellas el feísimo sustantivo "aeromozas", mientras que otro señor ha catalogado a estas señoritas como "azafatas", cuya prosodia es ya de suyo poco elegante y cuyo significado, por su ancestralidad, enrancia sin motivo alguno el pimpante cometido que mal quiere definir."&lt;br /&gt;No sé si esta prosa es existencialista o simplemente donostiarra. Llamar "pimpante" a una joven es un galicismo muy grato a ciertos escritores modernos, que no sabrían decir en castellano lo que este epíteto significa; pero piropear de "pimpante" a un "cometido" es cosa a la que aún no se han arriesgado los propios franceses, aunque ese cometido no esté "enranciado por la ancestralidad". Traduciendo al lenguaje vulgar, yo saco en claro que al señor Carrasco no le parecen bien ni "aeromozas" ni "azafata". Lo mismo le sucede a otro escritor bilbaíno -esta vez la luz nos viene del Norte- que también ha echado su cuarto a espadas. El recorte de donde tomo la noticia nos informa de que ese escritor es "el gran periodista que firma &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Desperdicios&lt;/span&gt;".&lt;br /&gt;Y ahora, después de la crítica demoledora, viene la parte constructiva. El señor Carrasco propone que llamemos a esas muchachas "aviatrices" y está seguro de que las interesadas agradecerían el apelativo "como un obsequio a su dignidad". Suponiendo que la derivación "aviatriz" fuese correcta, como lo es "emperatriz", obtendríamos el femenino de aviador; y entonces habría que pensar si por extremar la galantería no caeríamos en una falsedad manifiesta, convirtiendo en "pilotas" a esas señoritas que nos avisan cuando hemos de apretar el cinturón, nos obsequian con pastillas de chicle, nos ofrecen algodón para los oídos o nos sirven un refrigerio, todo ello con la más esquisita amabilidad. Se nos dice en la carta que comento que, a más de estas y otras habilidades, "esas auxiliares del vuelo hablan perfectamente cinco o seis idiomas". Si esto es así,  y no seré yo quien lo ponga en duda, lo más urgente no sería buscarles un nombre sino buscarles un empleo de más alta categoría, pues si el de "pilotas" no les va bien el de "poliglotas" les estaría pintiparado. Esto por lo que se refiere a la propuesta del señor Carrasco. La de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Desperdicios &lt;/span&gt;es todavía más audaz. Partiendo de "muchacha de aviación" y cortando estas tres palabras donde al inventor se le antoja, nos brinda el engendro "muchadavi" que, como ustedes ven, no tiene "desperdicio".&lt;br /&gt;Debemos, pues, a la iniciativa privada tres denominaciones, "areomoza", "aviatriz" y "muchadavi", a reserva de que existan otras creaciones de las que no he tenido noticia. La Academia se ha abstenido de terciar espontáneamente en el debate; pero hace ya quince años recibió el escrito oficial de cierta compañía de líneas aéreas, en el que se pedía una equivalencia castellana de la voz &lt;span style="font-style: italic;"&gt;stewardess, &lt;/span&gt;aplicada en inglés a las servidoras cuya misión se especificaba.&lt;br /&gt;Yo no voy a tomar partido a favor de esta o aquella denominación. Sólo quisiera dar un golpecito en el hombro, amistosamente, a los aficionados a enriquecer el léxico, con el ruego de que se abstengan de inventar neologismos, mientras no sea absolutamente imprescindible. Sobre el modelo de "naonato", con que se designaba al nacido a bordo de un barco, alguien sintió la urgencia de contar con otra palabra para el que viene al mundo en un avión y hubo que incluir en el Diccionario "aeronato", aunque los casos en que sería aplicable este adjetivo puedan contarse con los dedos de una mano. ¿Conoce alguno de mis lectores un aeronato?&lt;br /&gt;Más frecuente es que ese trance de alumbramiento tenga por escena un tranvía, puesto que en cualquier gran ciudad son muchos los millares de mujeres que utilizan diaramente ese vehhículo; por lo que es de temer que, cuando menos lo pensemos, se produzca otra "tremenda desorientación" por no saber si debiera decirse "tranvianato", "tranvinato", o "trannato". Luego vendría el "metronato", poco serio a más de irrespetuoso para la lengua, organismo viviente y delicado, que se resiente de las intervenciones traumáticas, arbitrarias e irresponsables. Yo creo que en la rica gradación de los nombres con que se venía designando a la mujer que presta servicios auxiliares a otras personas, desde la  "moza" que desempeña humildes menesteres en un mesón hasta la dama linajuda que se honra con el título de "azafata", no faltará alguna denominación aplicable a esas "servidoras en busca de nombre", cuyas funciones no difieren esecialmente de otras análogas sino por razón del lugar en que se ejecutan.&lt;br /&gt;Y ahora que por primera vez intervengo en la discusión, se me ocurre que cuando la compañía pidió una esquivalencia de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;stewardess &lt;/span&gt;señalaba un ejemplo y una pista que quizá hubiera convenido seguir. En primer lugar los ingleses no habían creído necesario inventar nada: se sirvieron de una palabra ya existente, procedimiento muy recomendable; como si aquí hubiéramos seguido llamado "cochera" al lugar en que antes se encerraban los coches de caballos y ahora se encierran los de gasolina. Nos habríamos evitado el ya inevitable "garage". &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Steward&lt;/span&gt; designó originariamente, ya antes de comenzar el siglo XI, al mayordomo de casa grande, a ese típico servidor, que es el más celoso depositario de las tradiciones inglesas de urbanidad. Trasladado luego ese mayordomo a los barcos (mediados del siglo XI), no por eso cambió de nombre, si bien sus funciones se fueron repartiendo poco después entre varios &lt;span style="font-style: italic;"&gt;stewards&lt;/span&gt;: el de mesa, el de cubierta, el de camarote, etc. La &lt;span style="font-style: italic;"&gt;stewardess &lt;/span&gt;sería, pues, exactamente la mayordoma; y no se crea que este femenino tendríamos que inventarlo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;ad hoc&lt;/span&gt;, puesto que está documentado desde el Arcipreste de Hita hasta Gabriel Miró, pasando por &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La Celestina&lt;/span&gt;, Cervantes, Harztenbusch, etc.&lt;br /&gt;El empleo de la stewardess en los barcos data del siglo XIX y desde allí ha pasado a las aeronaves, siempre conservando el apelativo. Por cierto que la primera vez que aparece éste en la lengua inglesa lo hace en una traducción de&lt;span style="font-style: italic;"&gt; La Celestina&lt;/span&gt;, publicada en 1631. "¡Oh fortuna variable, ministra y mayordoma de los temporales bienes!", decía la tragicomedia; lo que trasladó el traductor: "O variable fortune.. thou Ministresse and high Stewardesse of all temporal happinesse."&lt;br /&gt;Al cabo de algún tiempo, la cuestión se resolvió de hecho a favor de la denominación de "azafata". Las interesadas aceptaron el nombre de buen grado, la empresa española que nos había consultado lo encontró igualmente satisfactorio y empezó a llamarlas azafatas en sus nóminas y documentos oficiales y, por último, la Academia incluyó en su Diccionario la correspondiente acepción de la palabra.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Julio Casares, El humorismo y otros ensayos (1961)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Alejandro Murgia / Diego Seguí(Hurgapalabras)&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6261784919453230536-1886025720382370985?l=hurgapalabras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://hurgapalabras.blogspot.com/2009/10/azafata.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejandro Murgia)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6261784919453230536.post-5822097562535163427</guid><pubDate>Wed, 23 Sep 2009 13:16:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-09-23T11:53:40.884-07:00</atom:updated><title>Gamgee Cotton</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;p&gt;Uno de los proyectos más ambiciosos en los que he participado es el estudio de la &lt;a href="http://www.uan.nu/dti/nombres.html"&gt;traducción de nombres propios&lt;/a&gt; en la obra de Tolkien. Como todos los proyectos del &lt;a href="http://www.uan.nu/dti/"&gt;DTI&lt;/a&gt;, es una tarea de años, cuyo impulso "se enciende según medida y se extingue según medida".&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Se trata de investigar cómo se han vertido al castellano los nombres en inglés de &lt;i&gt;El Hobbit&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;El Señor de los Anillos&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;El Silmarillion&lt;/i&gt;, etc., e indagar el origen y sentido de cada nombre, para poder juzgar la traducción sobre una base firme.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La cantidad de nombres es inmensa. Se cuentan por miles. Los hay más sencillos, casos en los que dos renglones bastan para despachar cuanto haya para decir; y los hay complejísimos, que dan lugar a largos estudios, muchos de ellos no acabados todavía. Este &lt;i&gt;post&lt;/i&gt; es un avance de parte de los resultados de uno de esos estudios.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;En &lt;i&gt;El Señor de los Anillos&lt;/i&gt;, los nombres de las familias de Sam Gamyi y Rosita Coto tienen detrás una historia compleja e interesante, compuesta de varios elementos entrecruzados. Tratemos de reunirlos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ante todo, en &lt;i&gt;Cartas&lt;/i&gt; #257 se cuenta que durante las vacaciones de 1932 Tolkien entretenía a sus hijos  dando el mote de &lt;i&gt;Gaffer Gamgee&lt;/i&gt; (en castellano, "el Tío Gamyi") a un personaje local: "un vejete que solía andar de aquí para allá, intercambiando habladurías, noticias del tiempo y otras cosas por el estilo". Aparentemente no era ése su verdadero nombre: en inglés, &lt;i&gt;gaffer&lt;/i&gt; es una palabra familiar para "sujeto, individuo, tío"; y Tolkien tomó el apellido &lt;i&gt;Gamgee&lt;/i&gt; del &lt;i&gt;gamgee tissue&lt;/i&gt;, nombre dado al algodón absorbente de uso quirúrgico. Procede del apellido de su inventor, el doctor S. Gamgee, en el siglo XIX (aunque aparentemente durante la infancia de Tolkien se usaba para designar cualquier algodón, cfr. &lt;i&gt;Cartas&lt;/i&gt; #76). Por otra parte, la unión de los dos elementos "fue fundamentalmente dictaminada por la aliteración", es decir, por la aparición del sonido &lt;i&gt;g&lt;/i&gt; al principio de cada uno. Como &lt;i&gt;Gaffer Gamgee&lt;/i&gt;, entonces, entró el anciano a formar parte del folklore familiar, del que también fueron parte Tom Bombadil o el mismo Bilbo Bolsón.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Al escribir &lt;i&gt;El Señor de los Anillos&lt;/i&gt; introdujo al personaje de casi inmediatamente (RS:44), a modo de broma privada; no sabiendo que su hijo Sam, quien sólo apareció mucho después (RS:280, 306, 314 y sigs.), finalmente iba a tener un papel fundamental en la historia.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Más tarde, sin embargo, cuando la estructura lingüística de la Comarca se fue ajustando y se hizo evidente su correlación con la nomenclatura inglesa, Tolkien se arrepintió de haber dado el apellido &lt;i&gt;Gamgee&lt;/i&gt; a personajes tan importantes de su historia, porque sospechaba (probablemente con razón) que ese apellido no era de origen anglosajón. Escribió entonces a su hijo Christopher (&lt;i&gt;Cartas&lt;/i&gt; #72): "Los hobbits de esa clase tienen por lo general nombres muy sajones; y no estoy verdaderamente satisfecho con el apellido Gamyi [&lt;i&gt;Gamgee&lt;/i&gt;] y lo habría reemplazado por Buenchico [&lt;i&gt;Goodchild&lt;/i&gt;] si pensara que tú me lo permitirías". Su hijo le contestó (GA:144) que "jamás desearía ver a Gamyi sustituido por Buenchico", porque &lt;i&gt;Gamgee&lt;/i&gt; era para él "la expresión esencial de la 'rusticidad hobbit' en su aspecto 'ligeramente cómico', muy importante para el conjunto de la obra". Al recordar esto, Christopher reconoció que lo había dicho "sin comprender en absoluto su punto de vista": suponemos que al hablar de "la expresión esencial de la 'rusticidad hobbit'" tenía en mente al vejete de 1932, y no a los componentes lingüísticos del nombre. Su padre lo aceptó (&lt;i&gt;Cartas&lt;/i&gt; #76), pero seguía dudando que &lt;i&gt;Gamgee&lt;/i&gt; fuera inglés, y "si lo hubiera pensado al principio, habría dado a todos los hobbits nombres muy ingleses que estuvieran a la altura de la Comarca".&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero Tolkien, abundante en recursos, halló no uno sino &lt;i&gt;dos&lt;/i&gt; caminos para solventar esta dificultad. En primer lugar, casó al Tío con &lt;i&gt;Bell Goodchild&lt;/i&gt; ("Campanilla Buenchico"; no aparece en todas las ediciones castellanas de los &lt;i&gt;Apéndices&lt;/i&gt;), con lo cual Sam pasó a ser un Buenchico por parte de madre. Esto, incidentamente, recuerda el caso de Tolkien, cuyo apellido paterno era ciertamente de origen alemán, pero que (podríamos decir) se sentía mucho más heredero de su ascendencia materna, los Suffield, apellido inglés de antigua estirpe.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El segundo camino fue aun más ingenioso: imaginó un origen inglés de &lt;i&gt;Gamgee&lt;/i&gt; en un supuesto topónimo &lt;i&gt;Gamwich&lt;/i&gt;, compuesto de &lt;i&gt;game&lt;/i&gt; "juego" y &lt;i&gt;wich&lt;/i&gt; "aldea". En el Apéndice C, en el árbol genealógico de Sam, se encuentra a su tatara-tatarabuelo, &lt;i&gt;Hamfast of Gamwich&lt;/i&gt;, nombre en el que el &lt;i&gt;of&lt;/i&gt; revela el sentido toponímico del apellido. En la generación siguiente &lt;i&gt;Wiseman Gamwich&lt;/i&gt; ya lo porta como simple apellido. Luego &lt;i&gt;Hob Gammidge&lt;/i&gt;, bisabuelo de Sam, muestra variaciones fonéticas: asimilación de &lt;i&gt;mw&lt;/i&gt; a &lt;i&gt;mm&lt;/i&gt;, y sonorización de &lt;i&gt;ch&lt;/i&gt; a &lt;i&gt;dge&lt;/i&gt;. Este mismo Hob recibe el apodo de &lt;i&gt;Old Gammidgy&lt;/i&gt;, donde &lt;i&gt;Gammidgy&lt;/i&gt; aparentemente mantiene el acento en la primera sílaba. Su hijo Hobson es llamado a su vez &lt;i&gt;Roper Gamgee&lt;/i&gt;. La forma &lt;i&gt;Gamgee&lt;/i&gt; surge por síncopa de la vocal media (no acentuada) de &lt;i&gt;Gammidgy&lt;/i&gt;, simplificación de &lt;i&gt;mm&lt;/i&gt; y grafía alternativa de &lt;i&gt;dgy&lt;/i&gt; como &lt;i&gt;gee&lt;/i&gt; (sin cambio de sonido); y ya quedó formado el apellido del Tío y  de Sam, desde un origen inglés imaginario.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Todo esto, por supuesto, es fantasía. Cuando en 1956 contestó a un Sam Gamgee verdadero (que le había escrito interesado por la aparición de un personaje de su mismo nombre, &lt;i&gt;Cartas&lt;/i&gt; #184) y cuando escribió la &lt;a href="http://www.uan.nu/dti/guianombres.html"&gt;Guía de los nombres&lt;/a&gt; Tolkien todavía no había averiguado nada sobre el verdadero origen de &lt;i&gt;Gamgee&lt;/i&gt;; recién en una carta de 1971 (&lt;i&gt;Cartas&lt;/i&gt; #324) encontramos más precisiones:&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;Gamgee&lt;/i&gt; es una cuestión muy diferente. [...] Recientemente, en el volumen dedicado a Gloucestershire (vol. III) de la English Place Names Society, me topé con formas que plausiblemente podrían explicar el curioso Gamgee como variante del no infrecuente apellido &lt;i&gt;Gamage&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Gammage&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Gammidge&lt;/i&gt;). Este nombre deriva en última instancia del apellido de &lt;i&gt;Gamaches&lt;/i&gt; .... pero los primeros registros de las formas de este nombre en Inglaterra, &lt;i&gt;Gamages&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;de Gamagis&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;de Gemegis&lt;/i&gt;, bien podrían tener la variante &lt;i&gt;Gamagi&lt;/i&gt; &gt; &lt;i&gt;Gamgee&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Su referencia a &lt;i&gt;Samson Gamgee&lt;/i&gt; es, pues, muy interesante. Como que se lo menciona en un libro sobre la judería de Birmingham, me pregunto si esta familia no sería también judía. En ese caso, el origen del nombre podría ser muy diferente. No es que un nombre de forma francesa o afrancesada sea imposible para un apellido judío, en especial si está establecido en Inglaterra desde antigua data. Asociamos ahora los nombres judíos en amplia medida con el alemán y con el yidish coloquial, que es de origen predominantemente alemán. Pero la lingua franca de la judería medieval era (me lo ha dicho Cecil Roth, un amigo mío) de carácter francés o francés-provenzal.&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;Es necesario recordar que estas averiguaciones sobre el nombre, de todos modos, fueron muy posteriores a la redacción de &lt;i&gt;El Señor de los Anillos&lt;/i&gt;. Mis propias investigaciones genealógicas (ejem) apuntan más bien a una forma previa &lt;i&gt;Gamgay&lt;/i&gt;; la más antigua atestación que he hallado es recién del siglo XVIII.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero la historia no termina allí; es necesario entrelazarla con el apellido de la esposa de Sam, Rosita.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El antepasado más antiguo del que se tiene memoria es un tal &lt;i&gt;Cottar&lt;/i&gt;. También es un apellido inglés existente; como sustantivo común, &lt;i&gt;cottar&lt;/i&gt; es una variante de &lt;i&gt;cotter&lt;/i&gt;, que proviene del inglés antiguo &lt;i&gt;cot&lt;/i&gt; (= 'cottage, house, bed-chamber, den', según Bosworth-Toller; todavía existe en inglés moderno, aunque normalmente lo reemplaza su derivado &lt;i&gt;cottage&lt;/i&gt;), y significa “habitante de una cabaña”. El nombre de su hijo &lt;i&gt;Cotman&lt;/i&gt; significa "hombre de cabaña", y a partir de él todos sus descendientes (incluyendo al Granjero Coto y a su hija) llevan el apellido &lt;i&gt;Cotton&lt;/i&gt;, que significa "pueblo de cabañas" (siendo &lt;i&gt;ton&lt;/i&gt; la forma breve de &lt;i&gt;town&lt;/i&gt; "población" usada en compuestos).&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Como Tolkien señala en la &lt;i&gt;Guía&lt;/i&gt;, también &lt;i&gt;Cotman&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Cotton&lt;/i&gt; son apellidos ingleses comunes, ambos con el origen y significado expuesto. Pero la casualidad ha querido que el último coincida con el sustantivo &lt;i&gt;cotton&lt;/i&gt; "algodón" (que etimológicamente no tiene conexión con los apellidos); y he aquí que uno de los nombres del &lt;i&gt;gamgee tissue&lt;/i&gt;, el algodón que dio origen a todo esto, ¡también es &lt;i&gt;gamgee cotton&lt;/i&gt;!&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tolkien comentó repetidas veces este juego de palabras, como en &lt;i&gt;Cartas&lt;/i&gt; #144, donde dice: "Como Sam era íntimo amigo de la familia de Coto (el nombre de otra aldea), tuve la tentación de incurrir en la broma hobbit de escribir Gamwich [como] Gamgee, aunque no creo que en el verdadero dialecto hobbit la broma tuviera efecto". Muy similar es el comentario en el Apéndice F: "no hubo intención de aludir a la conexión de Samsagaz con la familia de Coto, aunque una broma de esa especie habría sido bastante del gusto hobbit, si en su lenguaje hubiera alguna justificación". La referencia es bastante oscura para el lector castellano, que probablemente no disponga en principio de los datos ya expuestos aquí.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ahora bien, hay una vuelta más en esta tuerca. Si volvemos ahora la mirada a las formas de los nombres y apellidos de los hobbits en la verdadera lengua común (de la que Tolkien habría traducido al inglés), a las que tenemos acceso en el Apéndice F pero también (y sobre todo) en el último volumen de la &lt;i&gt;Historia de la Tierra Media&lt;/i&gt;, encontramos los siguientes equivalentes:&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;table style="FONT-SIZE: 85%" width="100%" border="1"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr align="middle"&gt;&lt;td&gt;lengua común&lt;/td&gt;&lt;td&gt;inglés&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr align="middle"&gt;&lt;td&gt;&lt;b&gt;galap, galab-&lt;/b&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;i&gt;game&lt;/i&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr align="middle"&gt;&lt;td&gt;&lt;b&gt;bas&lt;/b&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;i&gt;-wick&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;-wich&lt;/i&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr align="middle"&gt;&lt;td&gt;&lt;b&gt;Galabas&lt;/b&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;i&gt;Gamwich&lt;/i&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr align="middle"&gt;&lt;td&gt;&lt;b&gt;Galbasi&lt;/b&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;i&gt;Gammidgee&lt;/i&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr align="middle"&gt;&lt;td&gt;&lt;b&gt;Galpsi&lt;/b&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;i&gt;Gamgee&lt;/i&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr align="middle"&gt;&lt;td&gt;&lt;b&gt;hloth(o)&lt;/b&gt;*&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;i&gt;cot&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;cottage&lt;/i&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr align="middle"&gt;&lt;td&gt;&lt;b&gt;ran(u)&lt;/b&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;i&gt;town&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;-ton&lt;/i&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr align="middle"&gt;&lt;td&gt;&lt;b&gt;ram(a)&lt;/b&gt;*&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;i&gt;man&lt;/i&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr align="middle"&gt;&lt;td&gt;&lt;b&gt;Hlothram&lt;/b&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;i&gt;Cotman&lt;/i&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr align="middle"&gt;&lt;td&gt;&lt;b&gt;Hlothran&lt;/b&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;i&gt;Cotton&lt;/i&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;p&gt;* Las formas completas &lt;i&gt;hloth(o)&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;ram(a)&lt;/i&gt; provienen de los manuscritos de Marquette, y fueron publicadas en &lt;i&gt;Tyálië Tyelelliéva&lt;/i&gt; #17.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;En las series de elementos y nombres en la lengua común es evidente una derivación más o menos parecida a la que muestran las formas en inglés, pero aquí todavía hay una sorpresa adicional: aunque Tolkien dijo varias veces (como ya vimos) que en la lengua de los hobbits no era posible el juego de palabras en torno a &lt;i&gt;Gamgee cotton&lt;/i&gt;, según vemos en &lt;i&gt;Los pueblos de la Tierra Media&lt;/i&gt; alguna vez pensó en incluir al menos una referencia velada. En primer lugar, la pronunciacion de la lengua común en la Comarca difería en algunos aspectos de la del resto de la Tierra Media, y uno de esos aspectos parece haber sido la sonorización de &lt;i&gt;hl&lt;/i&gt; inicial, de modo que &lt;i&gt;Hlothran&lt;/i&gt; se pronunciaba como &lt;i&gt;Lothran&lt;/i&gt;; dice Tolkien: "Es notable que, a pesar de que el parecido no es tan grande como el de nuestro &lt;i&gt;Coto&lt;/i&gt; [en inglés, &lt;i&gt;Cotton&lt;/i&gt;] y el nombre &lt;i&gt;cotton&lt;/i&gt;, «algodón»; en L.C. las palabras &lt;i&gt;luthur&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;luthran&lt;/i&gt; significaban «pelusa, lanilla»" (PTM:70). De todos modos, no había un cirujano hobbit inventor del &lt;i&gt;galpsi luthran&lt;/i&gt;. Y si surge la pregunta de por qué no lo hizo directamente similar a la palabra en L.C. para "algodón", y prefirió "pelusa, lanilla", la respuesta está en la &lt;i&gt;Guía&lt;/i&gt;: "Se representa a los Hobbits como fumadores de tabaco, y esto se hace más o menos creíble por la sugerencia de que la planta fue traída de más allá del Mar por los Hombres de Oesternesse (I 18); pero no hay intención de que se suponga que el algodón fuera conocido o usado en aquel tiempo". No ha de deducirse de esto que Tolkien crea que el algodón proviniese de América. La planta era cultivada en Oriente desde antiguo, pero era prácticamente desconocida en Inglaterra antes del siglo XV, y sólo ocasionalmente ingresaba el producto terminado.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pasando por último a las adaptaciones al castellano de este complejo de nombres, hay que tener en cuenta, ante todo, que es muy difícil que cualquier juego de palabras en un idioma se preste para mantenerse en la lengua de traducción, por hábil que sea el traductor. Tolkien mismo lo reconoció en la &lt;i&gt;Guía&lt;/i&gt;, refiriéndose a la similitud entre el apellido &lt;i&gt;Cotton&lt;/i&gt; y el sustantivo &lt;i&gt;cotton&lt;/i&gt;: "Dado que es muy improbable que en cualquier otra lengua un nombre popular normal y frecuente recuerde de algún modo al equivalente de &lt;i&gt;cotton&lt;/i&gt; (el material), esta similitud en el texto original puede pasarse por alto. No tiene importancia para la narración".&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sin embargo, el traductor en este caso, en vez de elegir para &lt;i&gt;Cotton&lt;/i&gt; entre uno de los dos significados (preferentemente el de "conjunto de cabañas", según la indicación de Tolkien en la &lt;i&gt;Guía&lt;/i&gt;; podría haber sido &lt;i&gt;Cabañal&lt;/i&gt;), prefirió una adaptación fonética como "Coto", aunque en castellano "coto" significa ante todo "terreno cercado". Al mismo tiempo, redujo el sistema de tres elementos &lt;i&gt;Cottar&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Cotman&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Cotton&lt;/i&gt; a dos solamente, "Cottar" y "Coto"; es decir, mantuvo el primero (no interpretable en castellano) y unificó los dos siguientes.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Con respecto al apellido de Sam, la indicación de Tolkien fue que se mantuviera con las adaptaciones fonéticas necesarias, ya que no resultaba analizable (recordemos que hasta el final de su vida estuvo tratando de averiguar su origen); el traductor en este caso siguió la indicación, pues &lt;i&gt;Gamgee&lt;/i&gt; y "Gamyi" se pronuncian de modo muy similar. Podemos suponer entonces que Tolkien se resignaba a perder la etimología que había inventado, porque al igual que en el caso anterior debía ser consciente de que era muy difícil que el nuevo idioma se prestara. Queda por decidir qué se hace con las formas anteriores del apellido.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En este caso el traductor parece haber intentado un juego similar, pero poco afortunado. Mantuvo la forma más arcaica (como "Gamwich"), pero transformó &lt;i&gt;Gammidge&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Gammidgy&lt;/i&gt; en "Gammini". Poco afortunado, decimos, porque es imposible explicar "Gammini" (con el aire italiano de su terminación), como derivado del muy inglés "Gamwich" y también como antecedente del oscuro "Gamyi". Mucho más adecuado que esta mezcla hubiera sido mantener las formas originales, aunque no fueran analizables, para no perder al menos la coherencia lingüística.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Alejandro Murgia / Diego Seguí(Hurgapalabras)&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6261784919453230536-5822097562535163427?l=hurgapalabras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://hurgapalabras.blogspot.com/2009/09/cotton-gamgee.html</link><author>noreply@blogger.com (Hlaford)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6261784919453230536.post-5847043069105611908</guid><pubDate>Tue, 22 Sep 2009 13:59:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-09-22T08:28:57.999-07:00</atom:updated><title>Mi palabra favorita</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Éramos una docena los que estábamos reunidos en la espaciosa y acogedora sala que daba al jardín. El anfitrión, uno de los miembros de la compañía para la que trabajo. El lugar, Houston, Texas. Todos los presentes pertenecián a la clase de los modernos trotamundos, que por motivos laborales han conocido gran parte del orbe y chapurrean o adivinan varios idiomas. Las condiciones ideales para la pregunta que quería hacerles:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;-What is your favorite spanish word?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Enseguida todos se pusieron a rebuscar en su memoria. Déjemoslos por un momento concentrados en esa actividad, para intercalar una reflexión. Ahora que llevo décadas de familaridad co&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/Srjmxs2R7UI/AAAAAAAAAeI/6NbWI_fHWvw/s1600-h/mariposa.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 160px; height: 125px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/Srjmxs2R7UI/AAAAAAAAAeI/6NbWI_fHWvw/s320/mariposa.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5384307096048233794" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;n el inglés, me siento muy poco capaz de elegir palabras que me gusten o disgusten de ese idioma. Pero recuerdo bien que en mi infancia algunas palabras de esa lengua incomprensible pero omniopresente me deslumbraban. Tal vez la más mágica de todas era &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;butterfly. &lt;/span&gt;A veces lo que nos atrae o repele en una palabra son las asociaciones que evoca (como &lt;span style="font-style: italic;"&gt;jitanjáfora&lt;/span&gt;, por ejemplo, o como &lt;span style="font-style: italic;"&gt;compota&lt;/span&gt;, que sospecho era la principal razón por la cual mis hermanos y yo no queríamos probar la compota). Pero en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;butterfly &lt;/span&gt;la magia estaba exclusivamente en el sonido.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Tolkien era especialmente sensible al sonido de las palabras. Parece que una de sus expresiones favoritas en inglés era &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;cellar door&lt;/span&gt;.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SrjmhxsTCoI/AAAAAAAAAeA/gv5FeH1kIps/s1600-h/tolkien+palabra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 158px; height: 204px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SrjmhxsTCoI/AAAAAAAAAeA/gv5FeH1kIps/s320/tolkien+palabra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5384306822470634114" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;blockquote&gt;Most English-speaking people...will admit that &lt;i&gt;cellar door&lt;/i&gt; is 'beautiful', especially if dissociated from its sense (and from its spelling). More beautiful than, say, &lt;i&gt;sky&lt;/i&gt;, and far more beautiful than &lt;i&gt;beautiful&lt;/i&gt;.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SrjmhxsTCoI/AAAAAAAAAeA/gv5FeH1kIps/s1600-h/tolkien+palabra.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;(&lt;span style="font-style: italic;"&gt;English and Welsh&lt;/span&gt;, essay, 1955)&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;Pero volvamos a nuestros amigos de Houston, que ya se han decidido.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Jerry, que no es demasiado ducho en español, opta por la palabra &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;mañana&lt;/span&gt;, y menciona también la frase &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;nada de nada&lt;/span&gt;, que le parece muy curiosa. Ambas expresiones tienen la misma musicalidad aliterada.&lt;br /&gt;Víctor, que en cambio es políglota y domina la lengua de Cervantes, se inclina curiosamente por la palabra &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;facultad&lt;/span&gt;; dice que siempre le gustó, pero no puede explicar mucho por qué.&lt;br /&gt;Nuestro anfitrión, Don, confiesa que su palabra castellana favorita es &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;entonces&lt;/span&gt;. "Me hace sentir importante", agrega, y todos rien. Yo no logré entender dónde estaba la gracia, aunque debía haber allí un juego de palabras. Tuvo que explicármelo él. Para un oído inglés, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;entonces &lt;/span&gt;suena a &lt;span style="font-style: italic;"&gt;"And Don says"&lt;/span&gt;.  Cada vez que escucha una conversación en castellano, le queda la agradable sensación de que lo citan frecuentemente para refrendar alguna aseveración.&lt;br /&gt;Kathy, que ha tomado clases de español y ama el sonido de nuestra lengua, dice que hay una en especial que le parece la más bonita que existe, y se descubre repitiéndola una y otra vez. ¿De qué palabra se trata? Pues de la palabra &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;palabra&lt;/span&gt;. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;"Palabra, palabra&lt;/span&gt;", exclama con ojos soñadores. También le fascina la palabra &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;sueño&lt;/span&gt;. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;"Sueños y palabras" &lt;/span&gt;declamo yo teatralmente, y ella suspira más teatralmente aun.&lt;br /&gt;Por último responde Jeff. Es un enamorado del castellano, y tiene algo de pintor y de poeta. Entre las palabras que le gustan tienen un lugar especial &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;albóndigas &lt;/span&gt;y &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;madrugada&lt;/span&gt;. ¡Qué linda la palabra &lt;span style="font-style: italic;"&gt;madrugada&lt;/span&gt;, qué sabrosa ha de ser la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;albóndiga&lt;/span&gt;! Pero hay una palabra, agrega con aire misterioso, que conoció en España, y que es  la más hermosa que pueda existir en cualquier idioma. Se puso de pie y la pronunció con morosidad y delectación, como quien recita un poema:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Guadalquivir&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Luego sonrió, y me preguntó si no tenía razón. "Sí", le dije, porque sentía que acababa de descubrir yo también mi palabra favorita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SrjnDVyDsMI/AAAAAAAAAeQ/wOJ5KY1vNeo/s1600-h/Guadalquivir.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 241px; height: 181px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SrjnDVyDsMI/AAAAAAAAAeQ/wOJ5KY1vNeo/s320/Guadalquivir.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5384307399094153410" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;El río Guadalquivir y la ciudad de Córdoba&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Alejandro Murgia / Diego Seguí(Hurgapalabras)&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6261784919453230536-5847043069105611908?l=hurgapalabras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://hurgapalabras.blogspot.com/2009/08/mi-palabra-favorita.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejandro Murgia)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/Srjmxs2R7UI/AAAAAAAAAeI/6NbWI_fHWvw/s72-c/mariposa.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6261784919453230536.post-1500546849494937510</guid><pubDate>Fri, 11 Sep 2009 12:25:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-09-11T08:38:20.690-07:00</atom:updated><title>Vichando palabras a la luz de la vela</title><description>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Terminé de leer ayer &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;Don Segundo Sombra&lt;/span&gt;. Mi profesor de primer año de la secundaria nos había encomendado esa tarea, pero en su momento sólo tuve tiempo para hojear apresuradamente algunos capítulos, los justos para aprobar el examen, y como lo que leyera me gustara, me dije que apenas pudiese retomaría la novela para leerla con la atención que se merecía.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Ese “apenas pudiese” se demoró 32 años, pero finalmente llegó, y ha sido un enorme placer. Este libro de Ricardo Güiraldes es el homenaje más conmovedor y concienzudo que he visto a la gente de campo del Río de la Plata, a los gauchos del siglo XX, los domadores y reseros que surcan la pampa en intimidad con su vasto silencio.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;A la hora de recomendar la lectura de &lt;i&gt;Don Segundo&lt;/i&gt;, me asaltan las dudas. Ciertamente se hará cuesta arriba a los que estén muy ajenos al vocabulario de la región. Y los que buscan sobre todo una trama interesante encontrarán que ésta es lineal y desprovista completamente de intriga. Pero la prosa de Güiraldes es un prodigio de poesía, simple y viril como sus troperos, una amalgama feliz de vocabulario gauchesco y estilo refinado.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;img src="http://4.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SqpZvy982RI/AAAAAAAAAd4/ktODqZmfkQE/s320/donsegundo.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5380211382517815570" style="display: block; margin-top: 0px; margin-right: auto; margin-bottom: 10px; margin-left: auto; text-align: center; cursor: pointer; width: 208px; height: 320px; " /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Don Segundo Ramírez,&lt;br /&gt;inspiración de Don Segundo Sombra&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Entre las cosas que más me conmueven en libros como éste se encuentra el rescate de palabras populares que marcan un lugar y una época, y que siempre corren el albur de perderse. Qué mejor que quedar cristalizadas en un párrafo de &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;Don Segundo Sombra&lt;/span&gt;, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Por ejemplo, el verbo &lt;b&gt;vichar&lt;/b&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Detrás de unos junquillales voló de golpe una bandada de patos, apretada como tiro de munición. El bayo Comadreja plantó los cuatro vasos en una sentada brusca y bufó a lo mula. Quedamos todos quietos, en un aumento de recelo.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Atrás de los junquillales vimos azulear una chapa de agua como de tres cuadras. Volaron bandurrias, teros reales y chajás. Parecían tener miedo, y quedaron &lt;b&gt;vichándonos &lt;/b&gt;desde el otro lado del charco. Sabían algo más que nosotros. ¿Qué? (Capítulo XV).&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Yo estoy sospechando que el verbo &lt;i&gt;vichar, &lt;/i&gt;que mi madre usa tanto, ha de estar perdiéndose. Ya casi no lo escucho, ¡y es tan expresivo! Qué curioso es el cariño que solemos desarrollar por algunas palabras, en especial ésas que no forman parte de la lengua estándar y se circunscriben al ámbito familiar.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;Vichar&lt;/i&gt; es un término que hasta donde yo sé se usa sólo en el Río de la Plata (es decir, Argentina y Uruguay). Significa "observar con disimulo",  "espiar", o simplemente "dedicarse a observar muchas cosas", como cuando mi mamá dice que estuvo "vichando vidrieras".&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;¿De dónde viene este verbo? No se trata de una alteración expresiva de &lt;i&gt;ver&lt;/i&gt;, como podría llegar a conjeturarse, sino que es un brasilerismo, como suele pasar con muchos términos del Río de la Plata (los gauchos de la época colonial no sabían de fronteras políticas). El término portugués es &lt;b&gt;vigiar &lt;/b&gt;(gallego &lt;i&gt;vixiar&lt;/i&gt;), que se pronuncia muy parecido a nuestro &lt;i&gt;vichar&lt;/i&gt;, y significa "vigilar, observar atentamente, observar con disimulo".&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Por supuesto, &lt;i&gt;vigiar &lt;/i&gt;proviene del latín &lt;b&gt;vigilare&lt;/b&gt;. &lt;i&gt;Vigilare &lt;/i&gt;era estar despierto haciendo guardia, especialmente por la noche, mientras otros dormían. La acción de transcurrir despierto las horas destinadas al sueño es, como sabemos, la &lt;i&gt;vigilia&lt;/i&gt;.  La raíz indoeuropea de esta palabra es &lt;span class="foreign" style="font-style: italic; "&gt;*wog-/*weg, &lt;/span&gt;&lt;span class="foreign"&gt;"estar vivaz, sentirse fuerte", que a través del latín nos dio también &lt;i&gt;vigor&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;veloz&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;vegetal&lt;/i&gt;,&lt;i&gt; &lt;/i&gt;etc., y en inglés, a través del protogermánico &lt;i&gt;wakan&lt;/i&gt;, la palabra que designa la guardia noctura (&lt;i&gt;watch&lt;/i&gt;), y el hecho de estar despierto (&lt;i&gt;awake&lt;/i&gt;).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Pasar la noche despierto es pasar la noche &lt;b&gt;en vela&lt;/b&gt;, porque &lt;i&gt;vela&lt;/i&gt; es el descendiente patrimonial directo de &lt;i&gt;vigilia &lt;/i&gt;(que dio &lt;i&gt;veglia&lt;/i&gt; en italiano&lt;i&gt;)&lt;/i&gt;. Si alguna vez se preguntaron qué relación hay entre una vela (="candela") y la vela de un barco, la respuesta es: etimológicamente, ninguna. La &lt;i&gt;vela &lt;/i&gt;del barco es el plural latino de &lt;b&gt;velum&lt;/b&gt; ("velo", "cortina"), del cual nos llega&lt;i&gt; develar, revelar, veladura&lt;/i&gt;. La vela que encendemos en el candelabro, en cambio, comenzó a llamarse así por ser la compañera más usual de una noche de vigilia, es decir, una noche de vela. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;En estos lares la palabra por excelencia para hablar del tubo de cera con un pábilo dentro es &lt;i&gt;vela&lt;/i&gt;. No se usan ni &lt;i&gt;candela &lt;/i&gt;ni &lt;i&gt;bujía, &lt;/i&gt;y&lt;i&gt; cirio &lt;/i&gt;está confinado a la vida religiosa. Pero si &lt;i&gt;vela &lt;/i&gt;goza de buena salud, su pariente&lt;i&gt; vichar&lt;/i&gt; no puede decir lo mismo. Así que tributémosle aquí nuestro pequeño homenaje de vigías en la noche, que puede servir para que su llama no se apague del todo.  Y cantemos, con Celedonio Flores:&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="foreign"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="foreign"&gt;Se vino la noche&lt;br /&gt;copándose al sol&lt;br /&gt;y sobre los campos&lt;br /&gt;su manto tendió. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;El ojo 'e la luna&lt;br /&gt;se puso a &lt;b&gt;vichar&lt;/b&gt;,&lt;br /&gt;farol de los gauchos&lt;br /&gt;en la "escuridá". &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Por el sendero&lt;br /&gt;gimiendo va&lt;br /&gt;una carreta que va pa'l poblao&lt;br /&gt;hamacándose de aquí para allá,&lt;br /&gt;mientras sentado en el pértigo va&lt;br /&gt;el viejo Pancho Aguará. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: right;"&gt;(&lt;i&gt;Farol de los gauchos,&lt;/i&gt; zamba, música de Eduardo Pereyra y letra de Celedonio Flores )&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Alejandro Murgia / Diego Seguí(Hurgapalabras)&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6261784919453230536-1500546849494937510?l=hurgapalabras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://hurgapalabras.blogspot.com/2009/09/vichando-palabras-la-luz-de-la-vela.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejandro Murgia)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SqpZvy982RI/AAAAAAAAAd4/ktODqZmfkQE/s72-c/donsegundo.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6261784919453230536.post-1092004639600898748</guid><pubDate>Tue, 25 Aug 2009 11:29:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-08-25T05:16:59.920-07:00</atom:updated><title>Amarillo</title><description>&lt;div&gt;Hoy, amigos hurgapalabras, quisiera hablarles del color amarillo. El hilo de las ideas que me lleva a él es algo antojadizo, así que pido toda la paciencia disponible.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Recientemente Minotauro volvió a poner en circulación nuestra traducción de los trece poemas que constituyen &lt;i&gt;Las Aventuras de Tom Bombadil&lt;/i&gt;, esta vez incluyéndolos en el volumen &lt;i&gt;&lt;a href="http://www.edicionesminotauro.com/FichaLibro.aspx?IdPack=2&amp;amp;IdPildora=210"&gt;Cuentos desde el Reino Peligroso&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;. Al decir “nuestra traducción” aludo a un grupo de audaces aficionados que hace once años dimos en volcar tales poemas al castellano, sin pretensiones de publicación ni demasiada prisa,  como una forma de leerlos en profundidad, de aquilatar su riqueza léxica y rítmica.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El mundo era distinto hace once años; había menos ruido y más verdor. Me refiero, claro, al mundo de Internet. Por ejemplo, prácticamente nadie en la &lt;a href="http://ar.groups.yahoo.com/group/ListaTolkien/"&gt;lista Tolkien&lt;/a&gt; tenía acceso a los originales de esos poemas, y al principio fuimos consiguiéndolos  de versiones impresas y transcribiéndolos con cuentagotas y considerable emoción.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;De ese proyecto entrañable (que otros con más constancia y saber llevaron a buen puerto) me queda el orgullo de haber dado el puntapié inicial, aunque mi intención era modesta: tan sólo pretendía que tradujésemos el poema que da nombre al libro. Y la primera rima que resolví fue la de estos dos célebres versos:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div&gt;Old Tom Bombadil was a merry fellow&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Bright blue his jacket was and his boots were &lt;b&gt;yellow&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El color amarillo de las botas de Tom es uno de esos rasgos gratuitos y aparentemente casuales que sin embargo calan hondo y hacen a la dimensión poética del personaje. A lo largo de los años me descubro una y otra vez musitando esos versos y su rima como si tuvieran un no sé qué de fórmula mágica, y cuando lo hago pienso en el color amarillo –o más que en el color, en la palabras &lt;i&gt;yellow &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;amarillo&lt;/i&gt;. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SpPOHMExWkI/AAAAAAAAAdQ/5K3cYLzYHqs/s1600-h/bombadil.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 206px; height: 299px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SpPOHMExWkI/AAAAAAAAAdQ/5K3cYLzYHqs/s320/bombadil.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5373865403278776898" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Siempre me ha intrigado el hecho de que mientras tantos idiomas occidentales han adoptado la misma palabra para hablar de este color, nuestro idioma haya preferido un término completamente distinto.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El &lt;i&gt;yellow &lt;/i&gt;inglés (&lt;i&gt;geolu &lt;/i&gt;en inglés antiguo) es etimológicamente hablando el mismo &lt;i&gt;giallo &lt;/i&gt;del italiano,  &lt;i&gt;jaune &lt;/i&gt;del francés (que antiguamente era &lt;i&gt;jalne&lt;/i&gt;), &lt;i&gt;gelb &lt;/i&gt;del alemán, &lt;i&gt;želvas &lt;/i&gt;del lituano, y un largo etcétera de derivados de la raíz proto-indoeuropea *GHEL- que pueden rastrearse por toda Europa y más allá, en el polaco, ruso, sánscrito, avesta, etc.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; Lo curioso de esta raíz *GHEL- y de sus descendientes es que en ella se confunden las nociones de amarillo y verde. Tanto el latín &lt;i&gt;galbus&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;galbinus&lt;/i&gt; como el griego &lt;i&gt;khloros &lt;/i&gt;(del que proviene nuestro &lt;i&gt;cloro&lt;/i&gt;) estaban por “amarillo verdoso”.  En griego, la bilis (amarillo verdosa) era &lt;i&gt;kholos&lt;/i&gt;. En ruso verde es &lt;i&gt;zelenyj &lt;/i&gt;y amarillo es &lt;i&gt;zeltyj&lt;/i&gt;.   Hay quien opina que la confusión entre verde y amarillo puede deberse al hecho de que estos nombres de colores se habrían aplicado principalmente a la vegetación, que oscila durante el año entre ambos tonos. Pero otro origen interesante es el que nos sugiere &lt;i&gt;kholos&lt;/i&gt;=”bilis”. El cambio de color en la piel de quienes se ven afectados por desarreglos biliares ha sido muy estudiado por la medicina antigua, e inspiró una teoría completa de los humores corporales (que a su vez nos ha regalado una cornucopia de términos como &lt;i&gt;melancolía&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;atrabiliario&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;sanguíneo&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;flemático&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;colérico&lt;/i&gt;, y la misma noción de &lt;i&gt;Humorismo&lt;/i&gt;).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SpPUgJqj35I/AAAAAAAAAdY/_oXnD3qAl3c/s1600-h/amarillo.gif"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 194px; height: 121px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SpPUgJqj35I/AAAAAAAAAdY/_oXnD3qAl3c/s320/amarillo.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5373872429198466962" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero si *GHEL- =”amarillo” triunfó en tantos idiomas, ¿cómo es posible que no haya cruzado los Pirineos? ¿Hay acaso algún rastro de esta palabra en español? &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pues bien, ¡sí lo hay!, aunque se trata de un descendiente que ha caído hoy en algo muy parecido al olvido. Me refiero a la palabra &lt;b&gt;jalde&lt;/b&gt;. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;jalde.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#3333FF;"&gt;(Del fr. ant. jalne, y este del lat. galbĭnus, de color verde claro).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;1. adj. Amarillo subido.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;(RAE)&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Así que ¡ya ven! Tenemos, después de todo, a nuestro &lt;i&gt;jalde&lt;/i&gt;, pariente cercano de &lt;i&gt;yellow&lt;/i&gt;. El término es de rancia prosapia ibérica. Ya Alfonso el Sabio escribía en su General Estoria, hacia 1270:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;blockquote&gt;E aquellas mugieres que afeitavan a Josep pusiéronle una redeziella sobre los cabellos labrada con aljófar e con piedras preciosas, e vistiéronle paños de seda jalde labrados con oro e con plata a señales de ruedas vermejas por sus logares otrossí con oro.&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El término &lt;i&gt;jalde &lt;/i&gt;se usó especialmente para describir sedas y pañuelos, y también como nombre de un mineral muy tóxico, el sulfuro de arsénico, más conocido como oropimente, que fue uno de los pocos colorantes de tono amarillo anaranjado usados históricamente por los pintores hasta que en el siglo XIX se descubrió el Amarillo de Cadmio.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No podemos afirmar que el término esté muerto. El CORDE me enseña que Azorín lo emplea un par de ocasiones, y Antonio Machado dice en Otras canciones a Guiomar:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div&gt;Abre el rosal de la carroña horrible&lt;/div&gt;&lt;div&gt;su olvido en flor, y extraña mariposa,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;jalde y carmín, de vuelo imprevisible,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;salir se ve del fondo de una fosa. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div&gt;Sería bueno revivir un poco a &lt;i&gt;jalde&lt;/i&gt;, ¿no? Sobre todo lanzo esta sugerencia a los poetas, que pueden sacar provecho del encanto que tienen las palabras no ajadas por la cotidianidad. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y nos toca ahora hablar de &lt;b&gt;amarillo&lt;/b&gt;. ¿De dónde proviene esta palabra? Si, siguiendo la contundente refutación de Corominas, desestimamos la teoría de Mahn sobre una relación con &lt;i&gt;ámbar&lt;/i&gt;, nos queda la version más aceptada por los etimólogos, que sostiene que nuestra palabra proviene del latín &lt;b&gt;amarus&lt;/b&gt;=”amargo”. Démosle la palabra al susodicho Corominas:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;blockquote&gt;[…] hemos de partir de AMARUS, AMARELLUS como nombre del bilioso. Aquí sí se trata de una coincidencia entre lo amargo y lo amarillo conocida de todo el mundo y ampliamente debatida por la medicina antigua, con hondas raíces  populares. Ya Galeno, que a su vez se funda en Hipócrates, al hablar de la bilis llamada amarilla (ξανθή), a distinción de la bilis negra, atra bilis o melancolía, dice que se la llama también bilis pálida (ωχρά) o amarga (πικρά) y en otro paisaje agrega que los médicos en lugar de bilis (χολή), solían decir τήν πρικάν τε και ξανθήν. Ahora bien, si a los ictéricos o biliosos les llamaron los médicos griegos, desde Hipócrates, πρικοχóλους ´los de hiel amarga´, nombre cuya resonancia rabelesiana está en la memoria de todos, ¿será mucho suponer que el latín, menos acostumbrado a la formación de compuestos, tradujera esto con una palabra simple llamando AMAROS a los ictéricos, o bien AMARELLOS? Con este diminutivo, que el pueblo empleó al principio para dar salida a la compasión que le inspiraban estos enfermos, quedaba cortado el vínculo con AMARUS ‘amargo’, y la separación se ahondó al cambiarse en iberorromance amaro por amargo; desde entonces la conciencia popular, olvidada la idea de amargor, ya no recordó más que el carácter más visible del amarellus o ictérico, su palidez amarillenta […]&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sigue Corominas explicando que en lo antiguo &lt;i&gt;amarillo &lt;/i&gt;es más sinónimo de "pálido" que equivalente al color del azafrán. Acoto yo otro dato de interés: en inglés, hay una doble relación etimológica entre la ictericia y &lt;i&gt;yellow&lt;/i&gt;: por un lado, &lt;i&gt;ictericia &lt;/i&gt;se dice&lt;i&gt; jaundice&lt;/i&gt;, que proviene del francés &lt;i&gt;jaune&lt;/i&gt;="amarillo". Por el otro, “bilis” se dice &lt;i&gt;gall&lt;/i&gt;, que es otro derivado de la raíz *GHEL- ="amarillo". Así que –después de todo- &lt;i&gt;yellow&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;amarillo&lt;/i&gt; no están tan alejados; al menos, se unen a través de la bilis.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Resulta un poco desalentador que un color tan hermoso y cargado de simbolismo como el amarillo esté tan ligado históricamente a los desarreglos digestivos, ¿no es así?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Para que esta etimología no nos deje un gusto amargo, cerraré el artículo con un comentario de alto vuelo: otro pariente de &lt;i&gt;galbinus &lt;/i&gt;en latín era &lt;i&gt;galbulus&lt;/i&gt;, un pájaro amarillo, tal vez la oropéndola, que en inglés se llama &lt;i&gt;golden oriole&lt;/i&gt;. &lt;i&gt;Golden &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;gold&lt;/i&gt;, dicho sea de paso, vienen ¡ellos también! de la raíz *GHEL-. Y voy a coger la ocasión al vuelo para presentar aquí a los nuevos ídolos de mi panteón musical, los incomparables Mills Brothers, cantando una canción que se ha constituido en mi favorita. Su título es… &lt;i&gt;Yellow bird&lt;/i&gt;!  En ella el narrador, como un nuevo Tom Bombadil, le canta a un pájaro amarillo sus desventuras amorosas, y los compases transcurren morosa, deliciosamente, como si nos hubiésemos sacado las botas jalde y  estuviésemos remojando los pies en un remanso del río Tornasauce.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="445" height="364"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube-nocookie.com/v/bBbgZauYL1Q&amp;amp;hl=en&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0&amp;amp;color1=0xe1600f&amp;amp;color2=0xfebd01&amp;amp;border=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube-nocookie.com/v/bBbgZauYL1Q&amp;amp;hl=en&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0&amp;amp;color1=0xe1600f&amp;amp;color2=0xfebd01&amp;amp;border=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="445" height="364"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Alejandro Murgia / Diego Seguí(Hurgapalabras)&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6261784919453230536-1092004639600898748?l=hurgapalabras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://hurgapalabras.blogspot.com/2009/08/amarillo.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejandro Murgia)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SpPOHMExWkI/AAAAAAAAAdQ/5K3cYLzYHqs/s72-c/bombadil.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6261784919453230536.post-7740710012129840591</guid><pubDate>Wed, 12 Aug 2009 11:22:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-08-12T05:55:52.911-07:00</atom:updated><title>Chalilos carnavaleros</title><description>&lt;span style="font-family: times new roman;font-family:arial;" &gt;Inauguramos hoy lo que esperamos sea una fecunda apertura del blog a los lectores que se atrevan a sumarse a Hurgapalabras como redactores de artículos. Roberto Bahamonde Andrade, alias "El agrónomo hurgapalabras", alias "El chilote", se ha decidido a tomar la pluma y contarnos esta excelente historia de vida y palabras:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;hr /&gt;&lt;br /&gt;En los bosques de Chile hay un insecto del orden de los isópteros (termitas) que fue mi terror durante la infancia. Ocurre que durante la tarde-noche del vuelo nupcial salen miles y miles intentando aparearse y fundar una nueva colonia en algún viejo árbol o en las paredes de alguna casa, por el camino entran a las cocinas-comedores-salas de estar que se estilan en el sur de Chile, se meten por la ropa, pierden las alas y se ponen a caminar. Son rojos, de largas alas blancas y dicen que muerden, pero aunque he tenido varios en el cuello o las orejas nunca me hicieron nada (descubrir eso no me quitó el miedo). Cada vez son más escasos, por la destrucción de los bosques y hace varios años que no veo uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.miptermitas.cl/htm/especies_03.htm"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 280px; height: 210px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SoKvX8UEWTI/AAAAAAAAAdA/tV1wOJhPqAc/s320/chalilo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5369046531641202994" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Su nombre? El científico es&lt;span style="font-style: italic;"&gt; Porotermes quadricollis&lt;/span&gt; y la denominación de libro es "termita de madera húmeda", por sus hábitos de vida, pero los nombres populares para las formas aladas son muchos y varían de norte a sur. En la zona de Santiago los llaman &lt;span style="font-style: italic;"&gt;perras pelás&lt;/span&gt; &lt; "perras peladas" o &lt;span style="font-style: italic;"&gt;vacas pelás&lt;/span&gt; y también &lt;span style="font-style: italic;"&gt;pájaros de a peso, &lt;/span&gt;o con algo más de formalidad &lt;span style="font-style: italic;"&gt;aludos&lt;/span&gt;. Más el sur, en la Araucanía, Valdivia y Osorno los llaman &lt;span style="font-style: italic;"&gt;trintraros&lt;/span&gt; (del mapudungun &lt;span style="font-style: italic;"&gt;trüntraru&lt;/span&gt;) y en Chiloé y sus alrededores son &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;chalilos&lt;/span&gt;, jocosamente &lt;span style="font-style: italic;"&gt;chalilo patas de hilo&lt;/span&gt;. Y la etimología del nombre usado en Chiloé es lo que deseo compartir con ustedes, y de paso, contar algunas cosas de estas islas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SoK5-y-By3I/AAAAAAAAAdI/ArIcDz48DtI/s1600-h/chiloe.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 261px; height: 202px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SoK5-y-By3I/AAAAAAAAAdI/ArIcDz48DtI/s320/chiloe.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5369058194264017778" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Una vista de Chiloé&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Como muchas veces estos insectos lograron que escapara a encerrarme en el baño o mi dormitorio, fue natural que al salir a estudiar al continente preguntara si había chalilos y así fui aprendiendo los demás nombres. Pero, ¿de dónde procede &lt;span style="font-style: italic;"&gt;chalilo&lt;/span&gt;?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo usual es que los nombres chilotes de plantas y animales provengan del mapudungun, la lengua mapuche, o que sean palabras castellanas "recicladas" para designar seres vivos semejantes de alguna manera a aquellos de Europa que les dieron nombre (así, tenemos &lt;span style="font-style: italic;"&gt;robles, alerces &lt;/span&gt;y&lt;span style="font-style: italic;"&gt; gallaretas&lt;/span&gt;). Yo habría creído que el nombre era mapuche, pero contra eso estaba el hecho de que en esa lengua se llaman &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;trüntraru &lt;/span&gt;y algo de verdad extraño: que el momento del año en que aparecen no sólo es conocido como La Noche de Chalilos, sino también como San Chalilo. Este [para mí] temible día cae siempre el Miércoles de Ceniza según la creencia y lo cierto es que llegaba sin falta en lo más cálido de febrero, aunque cálido sea un decir, a lo mucho 25 grados en el día y unos 14 en la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Será entonces Chalilo algún santo o el sobrenombre de un santo? Por supuesto, el santoral del calendario no muestra nada parecido y no parece haber un nombre nombre cuyo acortamiento o deformación sea "Chalilo". Además, no hay ninguna historia acerca de ese ¿santo?, más allá de darle nombre de esa noche en que aparecen los chalilos patas de hilo. Debo aclarar que la alusión a las patas es solo una rima chistosa, como "hola, ratón con cola" o "Carolina, la vecina", pero que Patas de Hilo es uno de los eufemismos que usan más al norte para aludir a Satanás; mientras en Chiloé es solamente &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El Malo &lt;/span&gt;o &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Satanás &lt;/span&gt;a secas, en otras partes de Chile tiene una colección de nombres relacionados con el aspecto que se le atribuye, tales como el Cachudo, el Cola de Flecha o el ya mencionado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este hurgapalabras aficionado quedó hasta ahí, perdido entre santos que no existen, noches pobladas de insectos en vuelo nupcial y el Miércoles de Cenizas. ¿Será que son unos chalilos muy devotos? ¿O no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para enredar más la historia, supe que hace mucho, quizás hasta los años cincuenta, en Chiloé se celebraba el carnaval y se llamaba Fiesta o Carnaval de Chalilo, dicen que las diversiones consistían sobre todo en que los chicos combatían contra las chicas en guerras de agua. Eso significaría que tal vez estos insectos ocuparon la mente de otras personas y tanto que hasta nombraron al carnaval con su nombre por la coincidencia de fechas. Sin embargo, mientras leía acerca de los desaparecidos carnavales de Chile, apareció la respuesta al misterio en un comentario sobre &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Rodolfo_Lenz"&gt;Rodolfo Lenz&lt;/a&gt; y su &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Diccionario de las voces chilenas derivadas de lenguas indígenas&lt;/span&gt;. Lenz era un filólogo alemán que llegó a tener grandes conocimientos de la lengua mapuche y del castellano chileno, al cual le atribuía una gran influencia del mapudungun y llegó a afirmar que el habla vulgar chilena era "español con sonidos araucanos", lo que desató una famosa polémica con Amado Alonso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, lo que decía la referencia era que  estos carnavales eran llamados &lt;span style="font-style: italic;"&gt;chalilones &lt;/span&gt;o &lt;span style="font-style: italic;"&gt;chalilos, &lt;/span&gt;cuyo origen es &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;chalilün, &lt;/span&gt;despedirse, o &lt;span style="font-style: italic;"&gt;chalilon, &lt;/span&gt;un término compuesto formado por &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;chalin, &lt;/span&gt;"despedir" e &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;ilo&lt;/span&gt;(n), "carne". Es decir, se trataría de una denominación mapuche del carnaval, presumiblemente un neologismo eclesiástico modelado sobre "dejar la carne", una de las etimologías supuestas para "carnaval".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de todo, los chalilos no eran unos devotos observantes del inicio de la Cuaresma, sino unos parranderos dispuestos a hacer coincidir su luna de miel  con las locuras de Carnaval."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Roberto Bahamonde Andrade&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Alejandro Murgia / Diego Seguí(Hurgapalabras)&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6261784919453230536-7740710012129840591?l=hurgapalabras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://hurgapalabras.blogspot.com/2009/08/chalilos-carnavaleros.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejandro Murgia)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_LBOebicGZ70/SoKvX8UEWTI/AAAAAAAAAdA/tV1wOJhPqAc/s72-c/chalilo.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>22</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6261784919453230536.post-3075684240841258450</guid><pubDate>Sat, 08 Aug 2009 19:32:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-01-15T19:48:40.773-08:00</atom:updated><title>Dinna ken</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;p&gt;Uno de esos golpes de suerte que hacen pensar que en alguna otra vida uno debe haberse portado bien me llevó a adquirir hace poco, por un precio absolutamente irrisorio, cuatro antiguos y gruesos volúmenes de las &lt;i&gt;Waverley Novels&lt;/i&gt; de Walter Scott (Adam and Charles Black, 1877). Como corresponde, los estoy devorando a conciencia y en su correcto orden. ¿Qué son? Una serie de novelas (cuento 27 en esta edición), más o menos históricas, publicadas en principio anónimamente con las que el erudito Scott quiso rendir tributo a su patria, su gente, sus costumbres, sus leyendas y su lengua.&lt;/p&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_NjMnlG_IcGs/Sn3Tyu0JSwI/AAAAAAAAAKw/7CzrcIdnVv4/s1600-h/waverley.png"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 293px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_NjMnlG_IcGs/Sn3Tyu0JSwI/AAAAAAAAAKw/7CzrcIdnVv4/s320/waverley.png" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5367679199409163010" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p&gt;Hablamos de Escocia, por supuesto. Entre ellas se cuentan las muy famosas &lt;i&gt;Rob Roy&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Ivanhoe&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Quentin Durward&lt;/i&gt;. Algunos prefieren las más medievales y menos escocesas, como estas últimas; pero el verdadero espíritu de esta serie está en las que se refieren a la época de infancia y juventud del autor, o de sus padres, y se refleja del mejor modo posible en el subtítulo de &lt;i&gt;Waverley&lt;/i&gt;, la primera de la serie: "Hace sesenta años" (&lt;i&gt;'Tis Sixty Years Since&lt;/i&gt;) - que en realidad empezó siendo "Hace cincuenta años" en 1805, y se cambió diez años más tarde para una reedición, probablemente porque Scott se dio cuenta de que no podía seguir actualizando el subtítulo indefinidamente. La nostalgia por la vida y las costumbres de una época que se va perdiendo aplastada por la vertiginosa actualidad (de principios del siglo XIX, claro está) impregna todas las páginas. Su conservación en forma de literatura, con copiosas notas al pie, fue sin duda el mejor camino para evitar el olvido, y Scott lo recorrió como nadie.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En lo que más interesa a este &lt;i&gt;blog&lt;/i&gt;, la lengua, el autor no dudó: transcribió a cada paso el habla popular, el inglés-escocés del que queremos dar algunas muestras en este &lt;i&gt;post&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En &lt;i&gt;Guy Mannering&lt;/i&gt;, cap. III, habla Meg Merrilies:&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;'Aweel, Ellangowan,' she said, 'wad it no hae been a bonnie thing, an the leddy had been brought to bed, and me at the fair o' Drumshourloch, no kenning, nor dreaming a word about it? Wha was to hae keepit awa the worriecows, I trow? Ay, and the elves and gyre-carlings frae the bonnie bairn, grace be wi' it? Ay, or said Saint Colme's charm for its sake, the dear?' And without waiting an answer she began to sing -&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;Trefoil, vervain, John's-wort, dill,&lt;br&gt;Hinders witches of their will,&lt;br&gt;Weel is them, that weel may&lt;br&gt;Fast upon Saint Andrew's day.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;Saint Bride and her brat,&lt;br&gt;Saint Colme and his cat,&lt;br&gt;Saint Michael and his spear,&lt;br&gt;Keep the house frae reif and wear.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;La primera vez que vi este tipo de lenguaje, y huí espantado, fue en los novelones religiosos de George MacDonald, aquel disidente "medio enamorado de la muerte mansa". El buen autor de obras fascinantes como &lt;i&gt;Phantastes&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Lilith&lt;/i&gt; o &lt;i&gt;At the Back of the North Wind&lt;/i&gt;, por no hablar de historias más ligeras como &lt;i&gt;The Princess and the Goblin&lt;/i&gt; o &lt;i&gt;The Light Princess&lt;/i&gt;, es responsable también de interminables relatos sobre gente bastante más común, dedicada a resolver sus conflictos en las páginas impresas en vez de hacerlo en la intimidad. Incluso quienes admiran a MacDonald suelen encontrarlas pesadas, aunque a veces la penetración psicológica y filosófica sea apreciable. Estoy seguro de que a ello contribuye el que el autor haya tomado a sus personajes de entre sus paisanos y los haga hablar como tales. Como botón de muestra leemos en &lt;i&gt;Donal Grant&lt;/i&gt;, cap. I:&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;"Aweel, gien ye'll condescen' to advice frae an auld wife, I'll gie ye a bit wi' ye: tak na ilka lass ye see for a born angel. Misdoobt her a wee to begin wi'. Hing up yer jeedgment o' her a wee. Luik to the moo' an' the e'en o' her."&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;En realidad, con un poco de práctica se llega a deducir prácticamente todas las equivalencias hasta que se puede leer de corrido y empezar a disfrutar del dialecto en su forma escrita. Por mi parte, de momento, en lo que hace al MacDonald escocés no he pasado del cautivante &lt;i&gt;The Wow O'Rivven&lt;/i&gt; (o &lt;i&gt;The Bell&lt;/i&gt;), donde apenas se lee más dialecto que el penetrante grito &lt;i&gt;Come hame! Come hame!&lt;/i&gt; Tal vez ayude el que la protagonista en un principio entienda tan poco como uno qué significa. Pero ya lo retomaré - cuando termine la veintena de novelas de Waverley que me quedan.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pasemos ahora a un par de humoristas del siglo XX. En primer lugar, mencionamos el otro día al Charteris de Wodehouse, que cuando hablaba con el escocés McArthur entremezclaba expresiones dialectales, como en &lt;i&gt;I ken it weel, ma braw Hielander&lt;/i&gt;. Son todas palabras y frases que se hallan sin esfuerzo en Scott; Charteris es un joven leído, y cita sin esfuerzo a Shakespeare, Bierce o Tennyson.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero las suyas son sólo frases aisladas. En segundo y último lugar hablemos de Pratchett, a quien también mentamos hace poco. Algunas de sus últimas novelas forman una serie notable, centradas en las aventuras de Tiffany Aching: &lt;i&gt;The Wee Free Men&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;A Hat Full of Sky&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Wintersmith&lt;/i&gt;. En ellas usa descaradamente formas dialectales para caracterizar el habla de los Nac Mac Feegle. Estos seres diminutos, azules, pelirrojos, borrachos, juerguistas y pendencieros, concebidos sobre una mescolanza de tradiciones escocesas y gaélicas, hablan una versión mixta de dialectos con predominio escocés. Al darles voz Pratchett es mucho más escaso en dialectalismos que los dos primeros autores, porque a él, por lo menos, sí le importa que lo entiendan.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En un mundo donde la ortografía es algo que le pasa a los demás, estos personajes se encuentran con una de las más logradas creaciones del autor, la niña Tiffany, pichón de filólogo que ha aprendido a leer y escribir con un diccionario que ¡ay! no incluye las pronunciaciones. Lo ha leído de corrido (autodidacta como es, nadie le explicó cómo se usa). De modo que en &lt;i&gt;The Wee Free Men&lt;/i&gt; leemos:&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;'Aye, the Quin,' said Rob Anybody. He looked at Tiffany with bright, worried eyes. 'Ye dinnae ken o' the Quin? An' you the wean o' Granny Aching, who had these hills in her bones? Ye dinnae ken the ways? She did not show ye the ways? Ye're no' a hag? How can this be? Ye slammered Jenny Green-Teeth and stared the Heidless Horseman in the eyes he hasnae got, and you dinnae ken?'&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tiffany gave him a brittle smile, and then whispered to the toad, 'Who's Ken? And what about his dinner? And what's a wean of Granny Aching?'&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;El sapo le explica que &lt;i&gt;ken&lt;/i&gt; es "saber", y que no hay ninguna cena de por medio. Pero a la pobre Tiffany la lengua de los Nac Mac Feegle (por no hablar de su perspectiva del mundo y la vida) le va crispando los nervios, y poco más adelante, cuando se da cuenta de lo que se espera de ella, explota:&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;'Ye dinnae ken the way?' said Rob Anybody.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;It wasn't what she'd been expecting. What she had been expecting was more like 'Ach, ye cannae do that, a wee lass like you, oh dearie us no!' She wasn't so much expecting that as hoping it, in fact. But, instead, they were acting as if it were a perfectly reasonable idea -&lt;/p&gt;&lt;p&gt;'No!' she said. 'I don't dinnae any ken at all! I haven't done this before! Please help me!'&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt;Terminarán ayudándola, aunque como es de suponer Tiffany a veces hubiese querido que se quedaran bajo tierra. No nos compete: a este &lt;i&gt;blog&lt;/i&gt; le basta con que asomen la cabeza y dejen registro de su particular habla.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En este &lt;i&gt;post&lt;/i&gt; no me he molestado en traducir las citas ni los chistes. Podríamos armar fácilmente un vocabulario básico: &lt;i&gt;ken&lt;/i&gt; = &lt;i&gt;know&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;gie&lt;/i&gt; = &lt;i&gt;give&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;ilka&lt;/i&gt; = &lt;i&gt;each&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;frae&lt;/i&gt; = &lt;i&gt;from&lt;/i&gt;... pero la parte entretenida, y lo que, con la predisposición de espíritu necesaria, puede prestar un encanto particular a este tipo de lectura es precisamente el desafío de ir avanzando y deduciendo sin ayuda de diccionarios. Esto sólo se logra insistiendo, leyendo muchas páginas aun cuando se entienda no más de la mitad. No es raro llegar al vigésimo capítulo de una novela y recién en ese punto descubrir el sentido de la palabra &lt;i&gt;unco&lt;/i&gt;, que hubiese iluminado muchos pasajes anteriores - y ya no es tiempo de volver atrás. Y para quien tenga berretines de lingüista, descubrir de a poco las diferencias fonéticas con el inglés estándar puede ser apasionante, especialmente cuando ayuda a adivinar significados y relaciones: a poco de estar leyendo se hace evidente, por ejemplo, la naturaleza de &lt;i&gt;mair&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;ain&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;mither&lt;/i&gt;. Pero no vamos a develar el misterio aquí.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Alejandro Murgia / Diego Seguí(Hurgapalabras)&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6261784919453230536-3075684240841258450?l=hurgapalabras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://hurgapalabras.blogspot.com/2009/08/dinna-ken.html</link><author>noreply@blogger.com (Hlaford)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_NjMnlG_IcGs/Sn3Tyu0JSwI/AAAAAAAAAKw/7CzrcIdnVv4/s72-c/waverley.png" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total></item></channel></rss>

