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Eleisegui)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:totalResults>68</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><itunes:owner><itunes:email>patricio.eleisegui@gmail.com</itunes:email></itunes:owner><itunes:explicit>no</itunes:explicit><itunes:subtitle>Vida y Literatura</itunes:subtitle><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="self" href="http://feeds.feedburner.com/blogspot/KXYK" type="application/rss+xml" /><feedburner:browserFriendly></feedburner:browserFriendly><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-24861597.post-115508229010136005</guid><pubDate>Thu, 20 Nov 2008 09:04:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-11-20T11:18:02.659-02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Literatura</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Gimnasia Localizada</category><title>Gimnasia Localizada</title><description>&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El tipo dobla la esquina y me sorprende apretando el humo con los dientes mientras el Seba se caga de risa de la gimnasia localizada y comenta que “ese gordo no cambia más” hasta que el visitante inesperado decide plantarse frente a nosotros a llanto limpio y sin dejar de chorrear por la boca una sangre que le rebalsa copiosamente las encías hasta gotear sobre su panza desnuda típica de empleado de panadería para luego inclinarse con violencia y mostrarnos las huellas de un botellazo que le ha abierto la cabeza un centímetro por encima de la nuca pero el golpe en cuestión no le impide pronunciar un “quiero plata para irme a mi casa” al que nosotros eludimos señalándole una esquina cercana donde supuestamente puede dar con un policía que jamás está aunque todo esto lo hacemos reuniendo fuerzas para no soltar la carcajada pese a que el Seba se muestre como un experto en el arte de la simulación porque de seguro el tipo es un peruano como el que desmayamos a patadas una vez de esos que se la pasan en los cabarets más decadentes de la ciudad y que por lo general terminan sus noches de descontrol peleando a navajazo limpio por una mujer siempre ajena dado que hasta entre ellos se detestan además de que siempre son personajes sin documentos o desocupados aunque eso no les quita su devoción por la cerveza un lunes a las 7 de la mañana cuando todo el mundo se levanta para ir a trabajar o la fuerza para agarrarse a trompadas pese a que la cicatriz que la supuesta víctima borracha nos muestra y que se extiende desde el hombro hasta el codo de su brazo izquierdo deja en claro que el asunto no siempre se resuelve a los puños igual al Seba esta reflexión no le importa demasiado y me hace una seña casi imperceptible con la cabeza para que crucemos la calle con el fin de poder terminar tranquilos nuestros tabacos madrugadores en la vereda de enfrente por más que el peruano no deje de insistir entre quejidos y balbuceos mojados que quiere “plata para irme a mi casa” y a través de su boca nuevamente deje caer otro bocado carmín aunque esta vez acompañado de un diente pero nosotros no estamos para resolver este tipo de cuestiones porque sabemos desde chicos que en cualquier punto de la metrópoli que nos tiene como habitantes se cruzan oportunistas de manera ininterrumpida con intenciones de sacarte plata para cubrir sus vicios y demás excesos porque estos tipos son capaces de tomar la cabeza de una vieja jubilada y darla contra la pared de una iglesia sin que tal acto les provoque el más ínfimo remordimiento así que no sería de sospechar que luego se ocupen de sorprender a simples charlatanes como el Seba y yo mientras nos fumamos la vida sin otras preocupaciones que aumentar nuestras respectivas colecciones de Manga y Animé japonés o espiar a la vecina de un departamento pegado al mío que siempre llega a su casa de madrugada con un candidato distinto y jamás se molesta en saludarme pese a que tenga una perra igual a la que me regalaron a mí hace menos de un año lo cual me hace suponer que visita al mismo veterinario que yo para aplicarle a su mascota esa inyección anticonceptiva que termina por atrofiarle la naturaleza a cualquiera aunque es preferible eso a tener que soportar los domingos solo en mi departamento desde que mi última novia me cambió por mi Papá o el aburrimiento que me produce el no tener un par de largavistas que me permitan espiar a los vecinos de la torre de enfrente igual debo decir que la chica deseada también parece compartir la pasión que yo siento por la música autóctona de una tribu ecuatoriana extinguida hace una semana claro que a estas composiciones no las disfruto a la deriva sino que suelo acompañarlas con una botella de whisky barato que compro en el minimercado coreano ubicado a media cuadra de mi departamento mientras aprovecho para bajarme un par de videos pornos con alguna brasileña voluptuosa que se asemeje a ese modelo de amante que nunca tuve pero esta ilusión no es sólo mía sino que también al Seba le sucede algo parecido y por eso siempre nos la pasamos imaginando unas vacaciones en el Trópico completamente alejados de esos colectivos o taxis que no se cansan de aturdir a cualquier cartonero con sus bocinazos al tiempo que los insultos de 3 millones de transeúntes mueren en los escalones que dan al subterráneo sea invierno o verano pero más allá de que todo pensamiento como el esbozado no sea otra cosa que una alucinación lo importante en este momento es cruzar la calle para disfrutar del Philip Morris y volver a reírnos de la gimnasia localizada o de los abusos de mi jefe hipocondríaco que no se resigna a mi costumbre de chatear mientras reviso los balances de su empresa de seguridad privada e insiste con hacerme pasar casi un día entero frente a la computadora sin que por ello se digne a pagarme un extra junto con mi sueldo y esto pese a que se acerquen la Navidad y las vacaciones o tenga ganas de cambiar todos los muebles de mi departamento por unos diseños Bauhaus en caño y vidrio a los que accedí por recomendación de un salvadoreño que vive en Chipre y que conocí vía Messenger aunque vale decir que esta idea no la adivina mi jefe y mucho menos el Seba que sólo aspira a conseguir por unos pocos pesos algún amplificador norteamericano para su guitarra con la consiguiente oportunidad de ganar chicas u hombres fáciles que esto significa sobre todo si se comprende que hoy el éxito favorece a los que tenemos menos de 30 y que particularidades como la juventud y la consagración o se dan juntas o se pierden para siempre porque el mundo exige velocidad y razonamiento sagaz para no dejar pasar a ese tren que a veces no pasa pero que cuando pasa te entrega la satisfacción absoluta sin que tengas que volver a depender o preocuparte por el otro lo cual significa tener la posibilidad de darte mil gustos como entrar a la carrera en un Shopping con la billetera rebosante de plata para después llevarte dos o tres ejemplares de todo aquello que se te antoja y luego volver un día más tarde con la oportunidad de llevarte más todavía pese a que en tu casa tapizada de comodidades electro-funcionales aún no esté viejo o usado lo que compraste hace 1 mes pero eso no merece discutirse porque el mundo es así tal como te lo enseña día a día el ejemplo de tus padres pese a que alguna vez ellos intentaron con uno poner en práctica ese discursito respecto a que “lo valioso no tiene precio” aunque la prédica fue rápidamente abandonada cuando los viejos decidieron al fin separarse y dar inicio a una guerra campal que incluyó desde bienes y créditos en el Bank Boston hasta el pie ortopédico de la abuela pero lo mío no es vivir en el pasado y a eso ayudó el nuevo novio de Mamá al salirme de garante para la compra de mi departamento sin que por ello me importe que el tipo haya sido el Personal Trainer de mi viejo o el profesor de Educación Física de mi hermana porque las cosas hay que manejarlas de otro modo o sea sin tener que recurrir a protocolos o ceremonias obviamente esta postura también me permitió entender a Papá cuando anunció su romance con la que por entonces era mi novia desde la adolescencia ya que ahora los problemas pueden solucionarse con más facilidad que antes y un ejemplo de tal predisposición puede ubicarse en esta actitud de cruzar la calle un lunes a las 7 de la mañana para que nadie interrumpa la charla sobre gimnasia localizada que sostenemos el Seba y yo mientras nos ahogamos en nicotina aunque el diálogo no nos impide agudizar la mirada burlona para dar con el peruano de los dientes sangrantes y verlo alejarse con la espalda negra de moretones rumbo a una esquina donde ningún policía espera para instantes después comprobar como el personaje se transforma en una pelota grasosa que elude un kiosco de chapas verdes completamente ajeno a nuestros “esta ciudad esta enferma, chabón” o “menos mal que nosotros todavía estamos al margen de todo ese desquicio” pero cuando queremos seguir meditando sobre estas cosas nos damos cuenta que ya es tarde y los cigarrillos se han acabado por lo que alcanzo a dedicarle al Seba un “mandáme un mensaje de texto si ubicás al tipo que te vende la ayaguasca” sin que las palabras y el deseo que en este preciso instante me surge por tatuarme en el muslo una palabra vietnamita que no conozco ni entiendo pero que vi por primera vez en un libro que hojeé hace unos días en una estación de servicio Shell nos impida fundirnos en un abrazo que nos devuelva a esa sensación de felicidad desdichada que nos embargaba sin titubeos antes de llegar a una conclusión que ahora nos hace caer en la certeza de que son apenas unos pocos aquellos que tienen el privilegio de protagonizar una vida tan maravillosamente pura o tremendamente plena y espiritual como la que llevamos a diario el Seba y yo.
&lt;/p&gt;&lt;p&gt;
&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;</description><link>http://el-galo.blogspot.com/2006/08/gimnasia-localizada.html</link><author>patricio.eleisegui@gmail.com (Patricio Eleisegui)</author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-24861597.post-5405622433936774718</guid><pubDate>Tue, 04 Nov 2008 12:25:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-11-04T10:28:54.759-02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Vida</category><title>The Jesus &amp; Mary Chain, "Reverence"</title><description>&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/zMaIndYxwVI&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/zMaIndYxwVI&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;</description><link>http://el-galo.blogspot.com/2008/11/jesus-mary-chain-reverence.html</link><author>patricio.eleisegui@gmail.com (Patricio Eleisegui)</author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><enclosure url="http://www.youtube.com/v/zMaIndYxwVI&amp;hl=es&amp;fs=1" length="882" type="application/x-shockwave-flash" /><media:content url="http://www.youtube.com/v/zMaIndYxwVI&amp;hl=es&amp;fs=1" fileSize="882" type="application/x-shockwave-flash" /><itunes:author>patricio.eleisegui@gmail.com (Patricio Eleisegui)</itunes:author><itunes:keywords>Vida</itunes:keywords></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-24861597.post-115513312025635659</guid><pubDate>Wed, 29 Oct 2008 13:17:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-11-04T10:25:27.066-02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">La Montura</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Literatura</category><title>La Montura</title><description>&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hoy intenté levantarme. Una vez. Dos. Pero no pude: me supera el calambre. Ya sé que me comporto de manera estúpida, no necesito a un coherente que me lo repita, pero hubo una etapa en la que aquello que hoy está ahí, afuera, el sorgo y la alfalfa que se extienden hasta el horizonte, fue enteramente mío y es lógico que ahora se me antoje no quedarme quieto. Desde acá, la ventana que tengo adelante se asemeja a un muro socarrón; un rectángulo sonoro que me desafía a sortearlo. Y no es que me considere un histérico que tiene por costumbre sobredimensionar todo lo que le pasa: la cuestión es sencilla: no puedo.
&lt;/p&gt;&lt;p&gt;
No quiero remontarme a lo que pudo haber sido, volver atrás, la mañana resbalosa de llovizna, preparar el caballo manso, ése que se deja hacer cualquier cosa, después del desayuno a medio masticar el beso con un latigazo de labios a una mujer que ya no duerme conmigo, o saludar con una cachetada en el hombro al Cordobés, ese tordo descalabrado que mi padre intentó castrar de chico para que nunca dejara de sernos fiel, al que casamos con una de las hijas cobrizas, “feas pero limpitas”, de Juana, la salteña que cocina, lava platos, ollas, mate, o los calzoncillos cagados del Ruso, mi hermano discapacitado, porque recaer en todo eso, la costumbre de tirotear algún zorro o perdiz altanera, me lleva a pensar en otros casos similares, mi mamá empalada junto a la tranquera, con un zapato salido y la máquina de sacar fotos enterrada entre los cardos, o la tía Antonia, la que vino de Boulougne-Sur-Mer, todavía con el cuello enredado en el alambre de púas, medio viva, vomitando mocos y sangre, secreciones típicas de pulmón atravesado por una vértebra, y mostrándonos a todos, mi viejo, el Ruso, y yo, los labios separados, secos como rodaja de galleta, de una entrepierna soltera de bombacha, por eso, mejor no recordar la montura que ató uno de los tamberos recién contratados, la patada con cuero de serpiente que le propiné por tardarse tanto, el rebenque con el que despejé el sueño del animal o las espuelas clavándose una y otra vez, nada más sensato que esquivar el galope nervioso bajo las nalgas y la brisa despeinándome, el charco marrón, imperceptible, bajo, y el caballo desbocado que se detiene, seco, casi sentándose sobre sus cuartos traseros, y yo, pañuelo de seda al cuello y faja comprada en Londres, con la sonrisa templada a mandíbula enferma, librándome sin permiso del pelo sudoroso que montaba, sin saludar a la urgencia, para después alborotar a un enjambre de abejas, una bandada de patos, y culminar entrecruzando dientes, dedos de los pies abiertos, hasta dar con el barro, la llanura recia, en un mediodía que me cubrió de penumbra.
&lt;/p&gt;&lt;p&gt;
Ahora necesito superar la ventana. No me sirve de nada esta aburrida pizarra en blanco (o negro) Anhelo el perfume de la bosta hecha polvillo mientras los peones atacan la carne barata, asado de vaca vieja, que les regalo para el almuerzo de cada domingo, la diarrea que los hace corretear, mientras se arrancan cintos y cierres, detrás del galpón de las herramientas, o vigilar como arrean a un centenar de novillos por unos pocos pesos atrasados, cigarrillos, casa y comida, y ginebra, vino en damajuana, porque acá mandan la panza llena y las alpargatas blancas, de estreno, en el estribo de un tractor sintonizado en Radio Nacional, no importa que tengan a su media docena de hijos viviendo en la ciudad, tirando la plata en cerveza y marihuana, y haciéndoles sentir menos brutos porque los chicos estudian “para contador”, porque andan en subte, tampoco que mañana esos críos académicos embaracen a una piba igual de pobre, luego tengan su propia prole y terminen llevando la misma vida piojosa que antes tuvieran padres y abuelos, tal vez pidiéndome de rodillas que los deje limpiar el gallinero a cambio de un rancho con estufa a leña, o puede pasar que esa herencia de salvajes se gradúe, sufra un ataque de inteligencia, y venga con el viejo verso de “me recibí, papá” para después desaparecer, esto con tal de borrar la imagen, el olor, de una madre gorda, melena aceitosa blanca de caspa, cocinando tortas fritas en verano, y la tos de un padre que no se saca la gorra ni para dormir, pelo saliéndole de cada oreja, sin dientes, y con el hígado podrido por una cirrosis hermana del vino de oferta, de esa meada de yegua que los paisanos chupan hasta en los velorios, y acompañan con tripas de cordero casi crudas o mate con sabor a pasto quemado, es evidente que estoy hablando de animales, ni siquiera de indios, que me cuestan poca plata cada mes, algunas puteadas, y a los que entierro, sin demasiada ceremonia, junto al molino cuando por fin se dignan a morir.
&lt;/p&gt;&lt;p&gt;
No sé todavía qué hago acá. O sí. En realidad me gusta simular que escribo meditaciones profundas. En eso me parezco a los escritores que leo: pura gimnasia mental. Y redacto porque no me sale otra cosa. Bah, sí me sale... Puedo pedir “Juana, me meo”, o “Juana, me cago”, pero no mucho más que eso. Con lo que expulso de mis intestinos creo que es suficiente. También puedo ver a mi mujer, justo al otro lado de la ventana. Cantar, respirar con ganas, observarla sembrar flores que nunca podré aspirar. Ella ya entendió el juego. Se va a quedar con todo esto. Y va a meterme un tipo entre los dos, en la misma cama, para mostrarme cómo es el placer sin mí. Para que mi único hijo tenga la imagen de padre que se merece...
&lt;/p&gt;&lt;p&gt;
Quiero escapar. Pero sólo puedo sentir la velocidad a través de esta pizarra, mintiendo palabras gruesas que Juana, la amerindia, borrará esta noche, mañana, o el año bisiesto en el que yo decida, sin titubear, arrojarme por la escalera que nace de mi habitación, entre el nuevo macho y mi mujer, pegada a la bicicleta despintada de mi hijo, que aprenderá temprano a acostarse con las hijas de sus seguros empleados, cruzarle el rostro de un rebencazo a todo aquel que se levante de mala cara una mañana cualquiera, o abrirle la cabeza con un tiro de carabina al que aparezca con ínfulas de gremio, obra social, o cobro de sueldo atrasado.
&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ya. En este momento. Pegado a una ventana que me impide volver a mí, ruego por ese paisaje que ahora quema mis párpados. Y odio con toda mi alma. Eso no hay que dudarlo. Entre náuseas, convulsiones y espasmos, odio ese caballo manso al que me subí una vez. A la montura. A esta silla de ruedas. Odio al Cordobés, que justo ahora se acerca a mi mujer. Casi al pasar, la odio a ella: por sonreírle. También a mi padre, por no haber castrado de chico a ese paisano borracho. Sin embargo, y más allá de este sentimiento repulsivo, este gusano de pus que me carcome la vejiga, renazco cada amanecer. Y lo hago al compás de mis esfínteres, mientras repaso un Padre Nuestro que me regale, de una vez, toda penumbra retrasada. Igual a la de aquel mediodía húmedo frente al charco. Imploro por ese sol apagado. Necesito que regrese, se quede conmigo, me haga suyo. Para que esta vez la oscuridad me tiña de frío, me deje inerte por completo...&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;26 de Octubre de 2004

4.20 a.m.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;</description><link>http://el-galo.blogspot.com/2006/08/la-montura.html</link><author>patricio.eleisegui@gmail.com (Patricio Eleisegui)</author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-24861597.post-461761987574446455</guid><pubDate>Mon, 27 Oct 2008 13:29:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-10-27T11:32:01.376-02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Vida</category><title>Leemos...</title><description>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_KPizjHAUek0/SQXCoxPNWAI/AAAAAAAAAuc/X8GI7ynULL0/s1600-h/naranjas2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5261825745319974914" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 279px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_KPizjHAUek0/SQXCoxPNWAI/AAAAAAAAAuc/X8GI7ynULL0/s400/naranjas2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_KPizjHAUek0/SQXCX3KSm2I/AAAAAAAAAuU/dobddqCbJw4/s1600-h/naranjas2.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://el-galo.blogspot.com/2008/10/leemos.html</link><author>patricio.eleisegui@gmail.com (Patricio Eleisegui)</author><media:thumbnail url="http://4.bp.blogspot.com/_KPizjHAUek0/SQXCoxPNWAI/AAAAAAAAAuc/X8GI7ynULL0/s72-c/naranjas2.jpg" height="72" width="72" /><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">3</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-24861597.post-8610050883902568513</guid><pubDate>Tue, 21 Oct 2008 23:08:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-10-21T21:14:07.984-02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Vida</category><title>Leemos en noviembre...</title><description>&lt;p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Amigos:&lt;/strong&gt;
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
El domingo 2 de noviembre estaremos leyendo algunos textos en el ciclo “Naranjas Azules” que organiza la productora &lt;strong&gt;PAF&lt;/strong&gt;.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
¿Dónde? &lt;strong&gt;Centro cultural Zas. Moreno 2320&lt;/strong&gt;. 
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
¿Cuándo? &lt;strong&gt;Domingo 2 de noviembre&lt;/strong&gt;.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
¿A qué hora? &lt;strong&gt;20 hs&lt;/strong&gt;.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
¿Cuánto? &lt;strong&gt;$6 la entrada&lt;/strong&gt;.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
A los que quieran acompañar... serán más que bienvenidos...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/p&gt;</description><link>http://el-galo.blogspot.com/2008/10/leemos-en-noviembre.html</link><author>patricio.eleisegui@gmail.com (Patricio Eleisegui)</author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-24861597.post-3605399826726407264</guid><pubDate>Sun, 12 Oct 2008 07:47:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-10-12T04:59:23.693-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Al armenio</category><title>Al armenio...</title><description>&lt;p&gt;
&lt;em&gt;Para César
&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Ay armenio querido, quien pudiera volver abrazos las palabras que escupe esta tormentosa noche de primavera.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Quien pudiera, Dergarabedian, hacer de la madrugada un amanecer sensato; apenas surcado por pesadillas que se desvanecen al compás de las gotas que caen.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
El golpe se hace nudo de roca en gargantas que han florecido en ese jardín que sembraste de reojo. Pero al que siempre regás cuando la sequía se vuelve más intensa. Ahora, los brotes tienen brazos que dibujan oraciones escritas en presente.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Y tejen mantas esculpidas en verbos y preposiciones que, en silencio, se esfuerzan por vestir de calor al jardinero.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Para que el frío sea menos doloroso.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Para que el despreocupado hacedor de jardines no ponga rodilla en tierra cuando sopla el viento más artero...
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Armenio querido, abriste tantas puertas y en el camino escondiste tantas llaves que ahora tu única salida es el cariño.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Aquí estamos. Los brotes verdes que todos los días buscan aprender tu mejor arte: el de mantener siempre la mano extendida. A veces el primer granizo vuelve a transformarnos en semillas ¿lo notaste? A veces nos dejamos la barba y hasta tratamos de imitar (mal) tu risa.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Por lo general fracasamos. Pero es en ese intento que pegamos un leve estirón para así parecer menos enanos.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Falta para dar sombra, pero las raíces murmuran chistes malos y eso nos revela que aún nos mantenemos con posibilidades de transitar el mejor camino.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Alguien pensó en raparse. Otros, aprenden a no preparar mate. Hay quienes comen el doble de lo que la naturaleza permite. Y la gran mayoría busca descifrar el significado de términos como “ironía”.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Todos entienden las reglas, pero nadie sabe cómo dejar de ser brote y empezar a ser jardinero. La exclusividad de esa sabiduría –que modelás sin darte cuenta al ritmo de una batería imaginaria– te pertenece de un modo que resulta invisible incluso a tus propios ojos.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Ahora, mientras el cielo sacude como un trapo sucio su tormenta menos poética, elevamos las hojas recién estrenadas para tratar de alcanzarte.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Para volver a burlarnos del frío.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Para darle otra merecida paliza al viento.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Ay armenio querido, quien pudiera volver abrazos las palabras.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Quien pudiera...

&lt;p&gt;&lt;/p&gt;</description><link>http://el-galo.blogspot.com/2008/10/al-armenio.html</link><author>patricio.eleisegui@gmail.com (Patricio Eleisegui)</author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-24861597.post-2891591858418424227</guid><pubDate>Fri, 10 Oct 2008 00:01:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-10-09T21:02:43.328-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Vida</category><title>...</title><description>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_KPizjHAUek0/SO6bfW1aQzI/AAAAAAAAAt8/pM_T0lssXYA/s1600-h/tratando.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5255308778195796786" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_KPizjHAUek0/SO6bfW1aQzI/AAAAAAAAAt8/pM_T0lssXYA/s320/tratando.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;</description><link>http://el-galo.blogspot.com/2008/10/blog-post.html</link><author>patricio.eleisegui@gmail.com (Patricio Eleisegui)</author><media:thumbnail url="http://4.bp.blogspot.com/_KPizjHAUek0/SO6bfW1aQzI/AAAAAAAAAt8/pM_T0lssXYA/s72-c/tratando.jpg" height="72" width="72" /><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-24861597.post-4114986008132632889</guid><pubDate>Thu, 09 Oct 2008 10:56:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-11-04T10:23:40.494-02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Vida</category><title>Juan Román Riquelme, el que nunca se fue...</title><description>&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/WwHGQYse9_k&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/WwHGQYse9_k&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;</description><link>http://el-galo.blogspot.com/2008/10/juan-romn-riquelme-el-que-nunca-se-fue.html</link><author>patricio.eleisegui@gmail.com (Patricio Eleisegui)</author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">1</thr:total><enclosure url="http://www.youtube.com/v/WwHGQYse9_k&amp;hl=es&amp;fs=1" length="882" type="application/x-shockwave-flash" /><media:content url="http://www.youtube.com/v/WwHGQYse9_k&amp;hl=es&amp;fs=1" fileSize="882" type="application/x-shockwave-flash" /><itunes:author>patricio.eleisegui@gmail.com (Patricio Eleisegui)</itunes:author><itunes:keywords>Vida</itunes:keywords></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-24861597.post-7667707567352457789</guid><pubDate>Wed, 08 Oct 2008 02:21:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-10-07T23:28:22.305-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Esos ladridos</category><title>Esos ladridos</title><description>&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;
&lt;p&gt;
Otra vez. La luz asesinada me clava al colchón. Afuera, los perros ladran y se mastican entre sí por un pedazo de carne azulada que dejé caer antes de superar la puerta. Bajo el techo quemado que ofrece la oscuridad vuelvo la mano al pecho y descubro otro agujero líquido que late, caliente, apenas por encima del estómago.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Los dedos, fuera de cualquier control, se apresuran en ubicar los límites del pozo ahora peinado por tejidos, venas y nervios que se mezclan con el aire pesado de tabaco como lombrices tostadas por el sol.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
La maraña de falanges se pierde entre los pliegues ásperos de una caverna esculpida sobre huesos que, inflamados, mienten una blancura perdida entre colmillos y collares sin nombre. Uñas que atacan la saliva canina que forma charcos y amenaza inundar el aljibe nacido de cientos de mordeduras impensadas.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Una palma llama a la otra y el agujero se ensancha. Dejo que los dedos se empapen en un petróleo que adivino espeso a la sombra del foco apagado.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Los dedos de la derecha buscan la muñeca más hábil y, atenazada la mano temblorosa, empujan hasta que el desfiladero de carne cede. Y la palma izquierda vuelve a hundirse en un tunel que, infinito como la espera de los que se saben ansiosos, sólo ofrece coágulos a medio nacer.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Por fin.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Agotado por una búsqueda que de tan insensata se parece al optimismo.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Apoyo los codos en la cama y ensayo la convulsión que mejor me deja de pie.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
El telón negro que envuelve la habitación se despereza hasta hacerse liana y sujeta cada talón con un latigazo hasta hacerme trastabillar. Impulsado por la torpeza, doy con el mentón en plena puerta de madera.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
El licor púrpura se escurre a través de los labios cerrados del ombligo y baña en calor los pliegues sucios de mi bragueta desabrochada.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Hundo el oído en la puerta.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
En el exterior, ya no hay ladridos. Apenas se distingue un coro de gemidos y el roce de caricias que, violentas por una pasión que nunca comprenderé, golpean el silencio y espantan el batir ahogado de los cardúmenes de mosquitos que atrae la primavera.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Palpo la pared. Flexiono la mano sobre el ladrillo desnudo y descerrajo la puerta de un tirón.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Los perros siguen ahí. Somnolientos y con las patas alzadas al firmamento: predicen la tormenta. Se sorprenden al verme de pie. Elevan las orejas y entrecruzan miradas como preguntándose a qué he regresado ahora.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
No entienden. Menos aún que vuelva a hundir las manos en el agujero para humedecerme los dedos ahora recubiertos de costra. Que presione las costillas a cada lado de mi torso para hacer que la sangre vuelva a fluir. Que contenga la respiración y concentre cada fuerza en la flaccidez abdominal para así vaciarme de todo lo que me corroe la piel.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
La mitad de ellos siguió observándome con expresión atónita cuando por fin caí de rodillas y, oculto bajo un dúo de párpados muertos, extendí los brazos hasta rozar sus hocicos.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
El resto sólo dudó unos segundos antes de impulsarse con las patas traseras para luego caer sobre mi cuerpo ya exánime. El apuro los privó de conocer los motivos que hicieron de esa, mi carne, una simple porción tibia de comida regalada.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Nunca vieron mi sonrisa.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Tampoco supieron por qué también lloraba.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;</description><link>http://el-galo.blogspot.com/2008/10/esos-ladridos.html</link><author>patricio.eleisegui@gmail.com (Patricio Eleisegui)</author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-24861597.post-5249705714700398346</guid><pubDate>Sat, 04 Oct 2008 21:37:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-11-03T10:23:20.346-02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Vida</category><title>Desolaciones</title><description>&lt;div&gt;&lt;embed src="http://widget-d8.slide.com/widgets/slideticker.swf" type="application/x-shockwave-flash" quality="high" scale="noscale" salign="l" wmode="transparent" flashvars="cy=h5&amp;il=1&amp;channel=2594073385377545432&amp;site=widget-d8.slide.com" style="width:426px;height:320px" name="flashticker" align="middle"/&gt;&lt;div style="width:426px;text-align:left;"&gt;&lt;a href="http://www.slide.com/pivot?cy=h5&amp;at=un&amp;id=2594073385377545432&amp;map=1" target="_blank"&gt;&lt;img src="http://widget-d8.slide.com/p1/2594073385377545432/h5_t041_v000_s0un_f00/images/xslide1.gif" border="0" ismap="ismap" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.slide.com/pivot?cy=h5&amp;at=un&amp;id=2594073385377545432&amp;map=2" target="_blank"&gt;&lt;img src="http://widget-d8.slide.com/p2/2594073385377545432/h5_t041_v000_s0un_f00/images/xslide2.gif" border="0" ismap="ismap" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.slide.com/pivot?cy=h5&amp;at=un&amp;id=2594073385377545432&amp;map=F" target="_blank"&gt;&lt;img src="http://widget-d8.slide.com/p4/2594073385377545432/h5_t041_v000_s0un_f00/images/xslide42.gif" border="0" ismap="ismap" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;

&lt;p&gt;
&lt;em&gt;Cuando un hombre miente
&lt;/p&gt;&lt;/em&gt;
asesina una parte del mundo.
&lt;p&gt;
Esas son las pálidas muertes
&lt;/p&gt;
Que los hombres mal llaman “sus vidas”.
&lt;p&gt;
No puedo soportar
&lt;/p&gt;
seguir siendo testigo de todo esto.
&lt;em&gt;&lt;p&gt;
¿El reino de los cielos no puede llevarme a casa?&lt;/em&gt;
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
&lt;strong&gt;“To Live is To Die”&lt;/strong&gt;
Cliff Burton (1962-1986), ex bajista de Metallica
&lt;/p&gt;
</description><link>http://el-galo.blogspot.com/2008/10/desolaciones.html</link><author>patricio.eleisegui@gmail.com (Patricio Eleisegui)</author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><enclosure url="http://widget-d8.slide.com/widgets/slideticker.swf" length="84027" type="application/x-shockwave-flash" /><media:content url="http://widget-d8.slide.com/widgets/slideticker.swf" fileSize="84027" type="application/x-shockwave-flash" /><itunes:subtitle> Cuando un hombre miente asesina una parte del mundo. Esas son las pálidas muertes Que los hombres mal llaman “sus vidas”. No puedo soportar seguir siendo testigo de todo esto. ¿El reino de los cielos no puede llevarme a casa? “To Live is To Die” Cliff Bu</itunes:subtitle><itunes:author>patricio.eleisegui@gmail.com (Patricio Eleisegui)</itunes:author><itunes:summary> Cuando un hombre miente asesina una parte del mundo. Esas son las pálidas muertes Que los hombres mal llaman “sus vidas”. No puedo soportar seguir siendo testigo de todo esto. ¿El reino de los cielos no puede llevarme a casa? “To Live is To Die” Cliff Burton (1962-1986), ex bajista de Metallica </itunes:summary><itunes:keywords>Vida</itunes:keywords></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-24861597.post-4948460764651511374</guid><pubDate>Sat, 27 Sep 2008 23:22:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-09-28T02:31:30.457-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Literatura</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">La Puntana</category><title>La Puntana</title><description>&lt;p&gt;
La necesidad de ser abrazado le llega como una convulsión. Un escalofrío teñido de descarga eléctrica. Y la sensación se abalanza sobre su pierna renga como una telaraña carcomida por el desaliento. Ese pedazo putrefacto de venas y carne surcada por hormigas imaginarias que levanta la basura de las baldosas mientras devora zapatos y huellas que se hacen un sendero que raya el pedregullo.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
El mismo sueño está de regreso. Sólo que ahora una correa negra le cruza la cintura y, atado, apenas puede permitirse entreabrir los párpados para superar el vidrio sobre el que yace apoyada su cabeza. 
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
No hay salvaguarda. Cientos de automóviles esculpidos en chapas podridas lo enceguecen mientras esperan el verde del semáforo. Gomería. Restaurante. Chivito a la parrilla. Wal-Mart. Luz de neón que se niega a morir bajo las piedras desatentas que lanza un niño descalzo.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Quiere gritar, pero no hay voz. Apenas un pecho que sube y baja debajo de la tela blanca que lo protege del calor y dos cables conectados a cada oído. Ni siquiera estira los labios. Sabe que hay dolores que no están hechos para la palabra. Queda contemplar los paredones blancos que se suceden del otro lado del vidrio ahora en movimiento. Mujeres gordas que sonríen mientras se llevan la mano a la boca para mentir la ausencia de un diente.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Acepta el juego de piernas desnudas que atraviesan calles que de pronto se hacen lejanas. Y sobrevive a la imagen que vuelve. El temblor. La sacudida que oprime el estómago y seca los lagrimales. Que siembra de pasto negro la misma llanura de mejillas que alguna vez cobijó la risa que derrotó al mundo.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
La única.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Alguien levanta la mano y saluda sin verlo. El cristal se detiene, pero no la vida que se burla de las transparencias. Vuelven las piernas, aunque ahora cargando bultos negros que doblan brazos y alientan el sudor. Una, dos, tres, cuatro botellas se descorchan y el líquido rueda de mandíbula en mandíbula. Otras manos se alzan. Suben y bajan: crean el viento que aleja nuevos vidrios y maniatados sin voz que sólo tienen el don de mirar.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Cuarentón, barriga, canasta de mimbre. Vende salamines y queso. ¡Quince y treinta y cinco pesos, señó! Compra esperas con los mismos círculos de bronce que algunos gustan entrechocar en sus bolsillos. Dos niños de rodillas, lamiendo el piso tapizado de cigarrillos mal pisados, le atenazan las pupilas. Eleva la mirada y el techo de la angustia asoma como una montaña azulada cercada de bosques enanos.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Más abajo, la roca es una mujer semivestida de arbustos sobre los que duermen su mejor pesadilla los agudos colmillos de la yarará. Enlazado, vuelve a la velocidad. Y la desazón lo sorprende mientras atraviesa los monumentos deformes de una plaza en penumbras.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Forgive me. Forgive me, estalla Metallica en los oídos. Los cables ya superaron el tímpano y se pierden como lombrices sedientas de humedad entre los tuneles nauseabundos del cerebro.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Un automóvil abandonado al costado del cristal en movimiento le quita el sopor. Antenas que crecen de la tierra como lanzas sin filo. Sables estúpidos para gigantes de piedra caliza que murieron ahogados en la sequía del último invierno. San Luis...
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
...se hace una madeja de puentes maltrechos que encubre cientos de ríos que nadie atravesó a brazadas.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
El agua siempre escasea para los curiosos que amanecen con sed.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Vuelven los taxis destartalados que llevan con simulado orgullo una franja bordada con los colores de la bandera argentina. Parques de hierba quemada por el sol y fuentes que añoran canillas abiertas y lluvias tan profundas como el llanto de los desenamorados.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
El vidrio ahora lo arroja sobre árboles colmados de adolescentes que escupen por los poros el fuego de sus hormonas. Y liberan verbos desnudos sobre los transeúntes desconocidos que mejor mastican el acento mentiroso de la capital.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Cabellos aplastados contra los párpados. Pezones de mármol que pugnan por desgarrar las remeras blancas de las colegialas. El puede verlo todo: la juventud pastando en las plazas mientras el sol lastima hombros y cráneos. Contemplación desde una cercanía insoportable.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
La atadura se vuelve un cerco incandescente que pelliza los sentimientos. No quedan caminos vecinales ni cabras vírgenes que descubrir. Tampoco edificios levantados sobre la espalda de la montaña que aseguren una caída al vacío salvadora.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Queda la quietud. El grito que extiende los pulmones como una manta capaz de resguardar al cuerpo de la nieve invernal. Infla el pecho otra vez. Maniatado. El sueño que retorna y, como un hombre de la bolsa desértico, sopla arena sobre los ojos. El paisaje se hace un cementerio de ataúdes desenterrados y los ancianos silban canciones para los muertos que regresan.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Doblado sobre sí mismo, se entrega a esa remembranza que vuelve cuando se le antoja. Pero que desaparece si es invocada; cuando la memoria del soñador trata de apoderarse del recuerdo para reconstruirlo de principio a fin.  
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Se despereza y cumple mayoría de edad la incertidumbre... por ese sueño que sólo puede existir como tal.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
La puntana que, desnuda, vuelve a trepar por su cintura y, dándole la espalda, inicia la cabalgata feroz que habrá de sumergirlo para siempre en el ayer. La mazmorra en la que mueren de hambre los últimos hijos que la felicidad no alcanzó a abortar.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Perdura el anhelo.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Y la necesidad.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
De volver a ser abrazado...
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
&lt;/p&gt;</description><link>http://el-galo.blogspot.com/2008/09/la-puntana.html</link><author>patricio.eleisegui@gmail.com (Patricio Eleisegui)</author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-24861597.post-117055550675895991</guid><pubDate>Sun, 21 Sep 2008 13:17:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-09-21T15:28:03.243-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Literatura</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">El que mueve los pies</category><title>El que mueve los pies</title><description>&lt;p&gt;Puede negarlo. Esbozar un NO con la nuca. Pero la melodía turquesa lo toma de los brazos y, caído el primer párpado, ya es un talón girando sobre la vereda. Hábil de tobillos, mira por sobre el hombro y encuentra (en retirada) mis cejas de pan negro. No. No. Que no soy yo, por favor. Lo supongo: imagina que hablo cuando en realidad jamás supe usar la lengua. Y luego, nuevamente intrépido, retoma el vuelo inesperado sobre un mar de sombras de cemento que siempre será el mismo. Libera el cuello. Vuelve. Libera el cuello. Vuelve. Enamora una puerta con la espalda y aprieta, sin gritar, un timbre sin rostro ni precio. Portero eléctrico de cuatro botones. Pero nadie contesta. Nunca nadie contesta Nunca. Ajá: somos dos omnívoros con una verdad en la sien que nos pesa demasiado. Reconozcámoslo: cada vez demasiado...
&lt;/p&gt;&lt;p&gt;
Es incapaz de elegir. El acorde suena más fuerte y quiebra la cintura para eludir el vértigo. Una telaraña de dedos lanzados inútilmente al aire. Hagamos de cuenta que no nos sabemos. Y que yo puedo aprender a no bailar... Que apenas me interesa el sonido de rodillas entrechocando un matorral de bolsas de basura. Hagamos de cuenta que la música fue interrumpida por un trueno oportuno y que no solté una risotada cuando vi que -cada vez- meneabas la cadera con menos gracia. Artista de las tormentas, no me recuerdes que sólo existo para comprobar errores. Quiero creer. Y creer exige que hoy no estés. Ni debajo de mi balcón ni en ninguna parte de mis días. Confiar en que sólo fui otro torpe curioso mirando de reojo el juego privado de alguien que colecciona sentimientos pendientes. Busco todo: pena y regocijo (pero únicamente en la carne del vecino) No me culpes por acompañar tu ritmo entre aplausos ardientes...
&lt;/p&gt;&lt;p&gt;
Se abraza al viento. Y rueda para ponerse de pie entre suspiros y tambaleos. Agotado por una melodía turquesa que ya es un estribillo carmín. Puedo aprender de memoria lo dislocado de una coreografía redundante. El mismo repiqueteo de talones que desaparece a fuerza de un empujón que -sagaz- coincide con el alarido lejano de un vendedor de diarios a punto de perder un embarazo. No nos vimos: eso tiene que quedar claro. Jamás me dedicaste un aleteo de codos ni compartiste conmigo la rutina de adelantar un pie (luego otro) para después ensayar un trote corto. Y volver a empezar. La cabeza derecha izquierda. El pecho fundido en un poste de luz y, enseguida, las mejillas derrotadas. Corteza de árbol mal podado. Un gemido y la voluntad para, en cuclillas, elevar la pupila otra vez hasta ubicar mis ojeras de cansancio interrumpido. Voy a estar hasta que decidas dar el último paso. Repito: hasta que alguien corte la energía y tenga que volver, perverso como cualquier niño malcriado, a inventarme una vida sólo habitada por accidentales pérdidas de semen y charlas con electrodomésticos.
&lt;/p&gt;&lt;p&gt;
Cae. Declina. Desciende. Mover el estómago una vez más para que el baile no pierda armonía. Desde aquí arriba, puedo sentir la fatiga. El placer que, en retirada, se confunde con la angustia. La pérdida irreparable de la belleza. La incertidumbre ante la certeza del momento único. Y te he visto. Soportar el cuerpo. Escapar a los huesos y hacer de cada brazo aferrado, cada pierna estéril en su brinco, una mera representación de un silencio situado a miles de kilómetros de la carne. Por eso, poco importa la aspereza de una madera quebrándose. Los muslos -de pronto roca- estallando en pedazos al pie de un escalón de mármol. La frente rememorando el eco húmedo de una madrugada en retirada... Pierde sentido la singularidad cuando, amparados en un otro, se abandona el deseo propio y se hace de cualquier gesto -por miserable que éste pueda ser- una inmensa verdad. Y aquí, ahora, esto no ha sido más que una comunión. Una discusión de búsquedas unidas por un chispazo inesperado a las 5 de la mañana. No hace falta el agradecimiento. El final de la obertura me encuentra más despreciable que al inicio de la danza... pero menos dormido que en vidas anteriores.

&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;

Cuando lo soltaron, casi era de día. Bostecé. La avenida Jujuy ya gozaba su orgía cotidiana de asientos y caños de escape en movimiento. Una hora después, habías dejado por completo de moverte. Estornudé. Llegaron las armas azules y una sirena en camilla. Me preguntaron si había visto algo. Si había visto algo... “No”. Reí. “La verdad que no pude escuchar nada...”. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;</description><link>http://el-galo.blogspot.com/2007/02/el-que-mueve-los-pies.html</link><author>patricio.eleisegui@gmail.com (Patricio Eleisegui)</author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-24861597.post-497422372153675034</guid><pubDate>Fri, 12 Sep 2008 22:53:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-09-12T19:59:15.178-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Vida</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Entrevista</category><title>Lectura y Entrevista en FM La Tribu: esto es lo que ocurrió...</title><description>&lt;p&gt;
Tal como lo anticipé hace ya algunas semanas, el 25 de agosto concurrí a los estudios de FM La Tribu (88.7) para ser entrevistado por los conductores del programa “&lt;strong&gt;Acá no Es&lt;/strong&gt;”, que va todos los lunes de 20 a 21 horas.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Durante casi media hora estuvimos dialogando sobre mis textos literarios. Y hasta hubo tiempo para leer escritos como &lt;strong&gt;&lt;a href="http://el-galo.blogspot.com/2008/07/escama.html"&gt;Escama&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;, y fragmentos de mis novelas cortas &lt;strong&gt;Tufo de Vereda&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;El Tiempo en un Objeto&lt;/strong&gt;.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Todo lo que sucedió en el programa –al menos lo inherente a mi participación– pueden escucharlo aquí:
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
&lt;embed src="http://static.boomp3.com/player.swf?song=c0wf11moj_g" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="200" height="20" allowScriptAccess="always" align="middle"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;a style="font-size: 9px; color: #ccc; letter-spacing: -1px; text-decoration: none" target="_blank" href="http://boomp3.com/listen/c0wf11moj_g/entrevista-a-patricio-eleisegui"&gt;Boomp3.com&lt;/a&gt;
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
Un agradecimiento muy especial a los conductores del ciclo y en especial a mi amigo &lt;strong&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/profile/03727141932922574362"&gt;Hernán Brignardello&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;, quien fue el artífice de la invitación. Y a todos los que, muy amablemente, escucharon el programa ese lunes y luego me hicieron llegar sus comentarios.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
¡Gracias!
&lt;/p&gt;</description><link>http://el-galo.blogspot.com/2008/09/lectura-y-entrevista-en-fm-la-tribu.html</link><author>patricio.eleisegui@gmail.com (Patricio Eleisegui)</author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">1</thr:total><enclosure url="http://static.boomp3.com/player.swf?song=c0wf11moj_g" length="5726" type="application/x-shockwave-flash; charset=UTF-8" /><media:content url="http://static.boomp3.com/player.swf?song=c0wf11moj_g" fileSize="5726" type="application/x-shockwave-flash; charset=UTF-8" /><itunes:subtitle> Tal como lo anticipé hace ya algunas semanas, el 25 de agosto concurrí a los estudios de FM La Tribu (88.7) para ser entrevistado por los conductores del programa “Acá no Es”, que va todos los lunes de 20 a 21 horas. Durante casi media hora estuvimos dia</itunes:subtitle><itunes:author>patricio.eleisegui@gmail.com (Patricio Eleisegui)</itunes:author><itunes:summary> Tal como lo anticipé hace ya algunas semanas, el 25 de agosto concurrí a los estudios de FM La Tribu (88.7) para ser entrevistado por los conductores del programa “Acá no Es”, que va todos los lunes de 20 a 21 horas. Durante casi media hora estuvimos dialogando sobre mis textos literarios. Y hasta hubo tiempo para leer escritos como Escama, y fragmentos de mis novelas cortas Tufo de Vereda y El Tiempo en un Objeto. Todo lo que sucedió en el programa –al menos lo inherente a mi participación– pueden escucharlo aquí: Boomp3.com Un agradecimiento muy especial a los conductores del ciclo y en especial a mi amigo Hernán Brignardello, quien fue el artífice de la invitación. Y a todos los que, muy amablemente, escucharon el programa ese lunes y luego me hicieron llegar sus comentarios. ¡Gracias! </itunes:summary><itunes:keywords>Vida, Entrevista</itunes:keywords></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-24861597.post-7449726079805861540</guid><pubDate>Thu, 04 Sep 2008 13:25:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-09-12T19:20:31.617-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Vida</category><title>Lo nuevo de Metallica: "Death Magnetic" a la vista...</title><description>&lt;p&gt;
Más de cinco años de espera. Pero la nueva placa ya casi está entre nosotros. Internet mediante, ya se conocieron todas las canciones del nuevo disco de Metallica que llegará a las bateas el próximo 12 de septiembre.
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
"Magnetic Death", su nombre. Y estos son algunos de los nuevos temas. Que, por cierto, me parecen de lo mejor de Metallica en mucho tiempo...
&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;
"Cyanide":
&lt;/p&gt;
&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/DPU3ab0AKq8&amp;hl=en&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/DPU3ab0AKq8&amp;hl=en&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;

&lt;p&gt;
"The Day that Never Comes":
&lt;/p&gt;
&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/Mlahvvymkxc&amp;amp;hl=" fs="1" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true"&gt;&lt;/embed&gt;

&lt;p&gt;
"Broken Beat &amp;amp; Scarred":
&lt;/p&gt;
&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/bJ3gFfvsoaE&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/bJ3gFfvsoaE&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;

&lt;p&gt;
"The Unforgiven III":
&lt;/p&gt;
&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/3XjONV-_N1k&amp;amp;hl=" fs="1" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true"&gt;&lt;/embed&gt;

&lt;p&gt;
Y el instrumental "Suicide &amp;amp; Redemption":
&lt;/p&gt;
&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/pF9ifg-UEcw&amp;amp;hl=" fs="1" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true"&gt;&lt;/embed&gt;</description><link>http://el-galo.blogspot.com/2008/09/lo-nuevo-de-metallica-death-magnetic-la.html</link><author>patricio.eleisegui@gmail.com (Patricio Eleisegui)</author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">2</thr:total><enclosure url="http://www.youtube.com/v/DPU3ab0AKq8&amp;hl=en&amp;fs=1" length="858" type="application/x-shockwave-flash" /><media:content url="http://www.youtube.com/v/DPU3ab0AKq8&amp;hl=en&amp;fs=1" fileSize="858" type="application/x-shockwave-flash" /><itunes:subtitle> Más de cinco años de espera. Pero la nueva placa ya casi está entre nosotros. Internet mediante, ya se conocieron todas las canciones del nuevo disco de Metallica que llegará a las bateas el próximo 12 de septiembre. "Magnetic Death", su nombre. Y estos </itunes:subtitle><itunes:author>patricio.eleisegui@gmail.com (Patricio Eleisegui)</itunes:author><itunes:summary> Más de cinco años de espera. Pero la nueva placa ya casi está entre nosotros. Internet mediante, ya se conocieron todas las canciones del nuevo disco de Metallica que llegará a las bateas el próximo 12 de septiembre. "Magnetic Death", su nombre. Y estos son algunos de los nuevos temas. Que, por cierto, me parecen de lo mejor de Metallica en mucho tiempo... "Cyanide": "The Day that Never Comes": "Broken Beat &amp;amp; Scarred": "The Unforgiven III": Y el instrumental "Suicide &amp;amp; Redemption": </itunes:summary><itunes:keywords>Vida</itunes:keywords></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-24861597.post-5671127571281470268</guid><pubDate>Tue, 26 Aug 2008 00:52:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-08-25T21:50:43.954-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Evidencias de la desesperación: La Trilogía</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">El Alivio</category><title>Evidencias de la desesperación: La Trilogía (Parte I: El Alivio)</title><description>&lt;p&gt;



&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;El alivio&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;



&lt;/p&gt;





Prometió matarlo y ahí va, con la cabeza locuaz oculta en su mochila de princesa de clase media venida a menos. Marcha el cráneo jugoso sepultado entre páginas de Bolaño, el cepillo de dientes con el que pule los agujeros en los que pasa cada noche, y un paquete de papas fritas capaz de sobornar las indecisiones.
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Trepó al subte en la estación Castro Barros de la línea A y, en medio del bamboleo del convoy, la madera del vagón carcomida por las décadas, y el asiento de plaza de pueblo que la recibió como huésped, aprovechó, una vez más, para rememorar los detalles de la última fuga encubierta.
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Retornaron, como mordeduras hirvientes, los gritos y la súplica animal, la acusación en boca de ojos en trance diabólico, cientos de páginas transformadas en pájaros atravesando las paredes pálidas del departamento, el primer intento de escape -malogrado- y el empujón que la arrojó como una bolsa de ropa maloliente sobre el colchón todavía caliente.
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&lt;/p&gt;

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A la par del rechinar de las vías, y el silbato agitado del guarda disfrazado de celeste, la postal se tiñe de ceniza volcánica: arreciaron los alaridos y entonces, sólo entonces, una mano imprevista decide degollar el aire con la velocidad que alienta la desesperación. Con la agilidad del hombre dormido que busca aplastar un mosquito en medio de la madrugada.
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&lt;/p&gt;


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Cayó, pesada, urgente, temblorosa, sobre la mejilla. Y la palma abierta chapoteó hasta hundirse en un charco de lágrimas violentas; forzó el giro del mentón y redobló la angustia. El ataque de nervios y la escupida de palabras. Que siempre fueron las mismas. Como un discurso de ancianos hartos de perder la memoria.
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La necesidad de reafirmar.
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Ella trató de levantarse, pero una nueva descarga de brazos la derrumbó, ahora sobre una silla. Le hablaron de líquidos rojos y animales que, malformados, merecieron ser ajusticiados. De enanas con aliento a caballo que ejecutaban mentiras con la precisión del joyero más inspirado. De vaginas pegajosas de cebo, colmadas de escombros polvorientos, molidos a martillazos, y residuos de hospital.
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Putrefactos.
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Cerró los oídos y movió la frente para responder con un “no” frenético a cada verdad que peleó por superar la frontera fortificada del tímpano. Pero era demasiado. Y el primer recuerdo atravesó la oreja y estalló a un costado de su cerebro. Como un fuego artificial detonado dentro de ataúdes de cartón. Tembló con el estallido y el color siguiente la encegueció hasta hacerla perder pie.
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Trató de huir. Volvieron a tomarla de los hombros y a sentarla. La nueva catarata de verbos la encontró semidormida. Y esta vez no sintió el filo traspasándole la piel. El veneno había creado anticuerpos y cada confesión, esculpida entre vidrios punzantes, le pareció la brisa azucarada que acompaña cada lapso de la niñez.
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Le prometieron que incendiarían el mundo en su nombre. Pero le pareció muy poco. Ella no quería proezas: necesitaba imposibles. Así, cada dardo optimista fue rebotando una y otra vez de su rostro, sus pechos dibujados en lápiz, sus muslos. Una vez en el piso, apenas agitó el taco de una bota para partir al medio el cuello de los argumentos ya en agonía.
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Otra vez de pie, tomó la única llave a su alcance. Y recibió con los brazos abiertos el insulto más anestesiado. Superó la puerta de un empujón. Ya estaba en el pasillo. Pero antes de partir, ladeó los ojos y pudo ver. Como tomaban la historia común, la tanteaban con los dedos hasta dar con el extremo agudo, y luego procedían a hundirla en la carne hasta que la sangre salpicó puertas y futuro.
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Al cobijo de una pared despintada alcanzaron a entregarle la cabeza. Cercenada. Ella la tomó con cuidado, evitando golpes y magulladuras. La recibió en silencio, aunque satisfecha. La cabeza todavía hablaba pero prefirió el silencio durante los seis pisos que descendió el ascensor.
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Erecta sobre la vereda, destrabó la mochila. A un costado, sobre las baldosas sucias, quedó el cepillo de dientes y las páginas con olor a vómito de Los Detectives Salvajes. Alerta a cualquier mirada inoportuna, arrojó la cabeza al fondo de la tela cosida.
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Luego, se deslizó hasta las escaleras del subte. Limpió cada escalón de cualquier pisada reveladora y pasó su tarjeta por los molinetes. No lloraba. No había por qué. Abordó la primera formación, acomodó su cabello recién peinado y meditó sobre las probabilidades de una tercera guerra mundial.
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Medio segundo después, una pesadez de hormigón armado le oprimió el estómago. Abrió la mochila. Tomó una papa frita goteante de sangre y la colocó debajo de su lengua. El subte aceleró a través de túneles húmedos y sombras perpetuas. Se sintió mejor.
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Había prometido exterminarlo. No contaba con el alivio del suicidio ajeno.
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&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Efecto&lt;/span&gt;
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Los párpados pesados, resquebrajados, somnolientos, rígidos, abultados de sangre urgente, punzantes, cobardes. El cuello enredado, como sogas cruzadas de puertos abandonados, ligas de carne que se entrecruzan sin aceite. Y entonces pesan, se acortan, sujetan y oprimen como una rienda dolorosa. Primero tensan el pensamiento y luego lo acarician hasta que llega el sopor.
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Más abajo está el vientre, que encierra el fuego, la lava inoxidable, bañándolo todo, como un lago agitado dentro de una botella sin corcho. A la deriva. Las olas socavando barrancas de carne húmeda. Mareas vivas por el revuelo de barcos invisibles. Agua pesada que quema. En la que flotan grumos de pan disuelto.
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La arena líquida sube hasta rozar el límite de los acantilados. Pero jamás llega el desborde. Las barrancas ascienden hasta que el paisaje se transforma en un tubo inodoro. El magma se detiene siempre un metro antes de rodar por la superficie. De huir de la botella sin corcho.
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Por fuera del vidrio asoman las piernas. Que se retuercen entre contracciones sordas cuando el sol se ahoga. Extremidades de cangrejo que se encogen con el calor y mutan en pinzas cuando la luna muerta llama al descanso. Pulpo cocido en sal. Las uñas, que son más grises los días menos nubosos.
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No hay canto salvador: el único ruido es el estertor de venas y tejidos. Que laten aunque a veces simulen un paro cardíaco.
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Muerta en pie, la sombra. Que recoge el cabello y lo estira hasta cortarlo al ras. Se acelera el giro del espectro gemelo del cuerpo y sorprende la espalda. Que vuelve a parir navajas de hueso. El calcio se abalanza sobre la piel y ruega por oxígeno. Pero evita la estocada que perfora y entonces el cuero se hace un globo infinito. Flexible aunque doloroso. Pero receloso de cualquier explosión rosada.
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Espiral de plomo que vuelve a desfallecer sobre los hombros. Hierro y cemento volviéndose estatua desgraciada sobre el estómago. La sensación se hace granizo impensado. Que sopla la llama hasta apagar los ojos. Hasta quebrar la risa nerviosa de los dedos.
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Hasta enmudecer.
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&lt;p&gt;



&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Pelota de tenis&lt;/span&gt;
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A ver si nos entendemos: jamás te obligué a hacer una mísera tortilla de papa, y eso que la tortilla me encanta, sobre todo la española, sí, esa que viene con chorizo colorado y huevo, pero no con el huevo líquido porque el olor de la yema, la clara transparente y pegajosa casi como un chicle, un moco de alergia, sabés que me revuelve el estómago. A mí me gusta que esté bien sequita, cómo explicarlo, que la dejen en la sartén un segundo más de lo habitual, le den un toque más de fuego, porque así es como las tres cosas, o sea, papa, chorizo y huevo se vuelven por fin uno, y todos sabemos que si algo le gusta a todo el mundo es eso de estar juntos, pegados, o como dicen los que manejan mejor que yo la lengua y los idiomas: “los ingredientes amalgamados”, “aggiornados”.
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Y pongo el ejemplo de la tortilla porque sabés bien que nunca entendí nada de planchas o lavarropas, y a vos te sale tan bien eso del líquido que endurece el cuello de las camisas y las deja lisitas, con perfume a algo parecido al mar pero sin tanto aroma a mar, sin tanto olor a agua estancada, semi podrida, con cosas flotando como restos de almejas, ja ja ja, me acuerdo de mi viejo diciendo que vos “sos como la almeja, que se entierra sola con la lengua”, porque a mí los crustáceos nunca me parecieron bichos interesantes, si después de todo tirás una gota de nafta super, un meadita de aceite para motos y los animalitos terminan secos en la playa, apelotonados uno arriba del otro, desapareciendo despacio pero no sin antes largar el tufo a podrido del que te hablé antes.
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Porque hay que decirlo ¿cómo un bicho que no sabe aprovechar recursos, dominar la naturaleza en algún punto, puede tener sentido? ¿Te imaginás un cornalito gobernando el mundo? ¿Un langostino? ¿Un mejillón? Dejate de joder, por algo nosotros tenemos la manija de las cosas, y hacemos y disponemos, prendemos fuego y nos hacemos la ropa, bueno hacer es un decir, porque lo único que sabemos hacer es comprar, comprar, comprar, el pantalón, la camisa que vos después metés en el lavarropas y retoma el celeste original, o la corbata, aunque sea de ese color rosa que sabés que a mí no me gusta, pero en el fondo sé que lo hacés sin mala intención, y te entiendo, yo tengo mis vueltas, me levanto temprano a buscar el pan que paga la luz, el agua, el gas, tu celular y ahora esa mierda de internet, que no sé para qué sirve salvo para que hablés con gente que no conocés pero te parece más interesante que yo.
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Pero claro, esa gente que no conoce el mal aliento con el que te levantás a la mañana o tropieza con tus bombachas manchadas de menstruación, que pueblan la pieza y son pateadas abajo de la cama cuando vienen visitas, te parece amable y llena de misterios, eso porque no saben lo que es dormir al lado de una mina que nunca tiene ganas de cojer o se quiere matar porque tiene el pelo muy largo y le cuesta peinarse; no tienen una puta idea de lo que es tener que obligarte a que me la chupes cuando yo sólo te pido que me hagas unos mimos con los labios para así poder conciliar el sueño.
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Después yo soy el animal, pero bien que cuando tuve que soltar la guita para que te arreglaras esa muela cariada ahí fui el mejor, y ni hablar cuando me aparecía con las cremas que te reafirman esas tetas flacas que tanto inflás con corpiños rellenos de algodón, ahí sí era tu macho y entregabas la cola con la mejor de las sonrisas, pero siempre tenía que haber algo a cambio y por eso me empezaste a mirar mal cuando te dije que prepararas milanesas para ese fin de semana en Villa Gesell, porque a vos te gusta la playa, las olas y el viento, pero no transpirar; te encanta mirarle el bulto a los pelotudos que, acostumbrados a levantar pesas en el gimnasio pero nunca a agarrar una pala y romperse el culo laburando, se pasean en sunga y te devuelven la mirada como cojiéndote con los ojos, eso sí que te levanta la autoestima y te hace sentir “mujer”, porque lo bueno siempre está afuera ¿no?
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Sin embargo, cuando a la noche hace frío me pedís que te abrace, incluso cuando sabés que dormir de costado me provoca calambres y al otro día casi no puedo mover el brazo, pero bueno, el macho que provee siempre tiene que estar listo para proteger a la pobre diabla, porque no sea cosa que ella se sienta sola, no señor, la señorita ya tiene demasiado que cargar con su problema de lunares en la espalda, los famosos “puntos dañinos” que hay que testear con el dermatólogo a ver si todavía son malignos y todo deriva en un problema de piel que pudo haber sido frenado a tiempo si no le aflojabas con la consulta; consulta que, como es de suponer, corre y corrió por cuenta de la obra social de este estúpido que ahora, de madrugada, se duerme doblado en un silla a la espera de que de una vez por todas terminen tus sesiones de rayos porque, claro, ahora resulta que tenés cáncer y tengo que callarme la boca y soportar que te pongas amarilla, se te caigan todos los pelos, se te pudran todos los dientes, y no me dejes tocarte el hombro porque el cuerpo entero te “duele”.
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Pero ¿sabés qué? Leé mis labios: hasta aquí llego mi paciencia, y te lo digo ahora que estás con los ojos entreabiertos, que estás en condiciones de escucharme aunque los médicos, que no sé para qué carajo estudiaron si al final te liquidan más con el tratamiento que con la enfermedad, digan que desde hace una semana vivís en un estado de inconsciencia permanente y que los sedantes que te aplican, cada vez más fuertes porque según vos “no soportás el dolor”, prácticamente te tienen adormecida a cada hora.
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Para mí es todo cuento, y la verdad es que nunca sentí ese bulto en la espalda que tantas veces me hiciste tocar, para mí no era una pelota de tenis ¿qué pensabas? ¿qué soy el Gato Gaudio y tengo en claro que las bolas duras son las que más se afirman en el polvo de ladrillo? A los sumo sería un quiste sebáceo de esos que a veces me salen arriba de los hombros y que te gustaba ver cómo me los reventaba con una aguja caliente; para mí no era más que un grano rebosante de grasa o pus y no tanto tumor con nombre raro.
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Pero no: vos tenías que creer. Y ahí estás, como una monja, tapada de sábanas con olor a desinfectante y una mascarilla que bien podría usar para rociar la cocina con algún buen veneno contra las cucarachas porque, no sé si te dije, hace dos días me encontré con una en la heladera, patinando arriba del pan de manteca casera que te regaló tu abuela ¿podés creer que la muy turra se deslizaba de una punta a la otra de la manteca y no se caía? Estoy seguro que lo disfrutaba porque con algo se tienen que divertir las cucarachas, no creo que la única cualidad que tengan es soportar un ataque atómico como el de Hiroshima, andá a saber, además, ¿qué certeza tiene uno de que realmente aguantan la radiación? a ver, ¿quién se metió en un lugar con radioactividad para comprobar eso? ¿me vas a decir que los tipos fueron a Japón para ver exclusivamente a una cucaracha bombardeada?
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Por favor, son puras mentiras, vos creés cada cosa también, no sé para qué tanto estudio universitario, tanta sapiencia, si al final terminaste así, aplastada en una camilla y enchufada a mil cables, aunque ahora que lo veo debe ser muy molesto tener las venas llenas de agujas, no poder moverse o comer nada más que a través de un tubo, o sonda, o como le llamen, dejáme de joder, yo no quiero terminar así, o por lo menos no con el estómago vacío como me dijeron que estabas, no señor, me encantaría morirme, sí, pero bien gordo y ahora que lo pienso me vuelve a la cabeza la imagen de la tortilla española con huevo y chorizo colorado que tan bien te salía, cocida como a mi me gusta, pero bueno, no nos distraigamos, te venía a decir que no soporto verte así por lo que prefiero que esta sea la despedida, sí, ya sé, no es necesario que te muevas, puedo abrazarte yo así que tranquila, mirá, mirá lo que hacés, casi se te sale una aguja del brazo, shhhh, por favor, no murmures, quieta, a ver si te descompensás, tranquila, te voy a extrañar, pero créeme que vas a estar bien, tan bien que ni siquiera vas a notar mi ausencia cuando mañana, cuando canten los pajaritos como te gustaba decir a vos, te apliquen tu última sesión de quimioterapia. &lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;
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El &lt;strong&gt;lunes 25 de agosto&lt;/strong&gt; hablaré de mi obra literaria en el programa "&lt;strong&gt;Acá no Es&lt;/strong&gt;" que se transmite por FM La Tribu (88.7).
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"Aca no Es" &lt;strong&gt;va de 20 a 21 horas&lt;/strong&gt;.
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El programa puede ser escuchado a través de Internet. Para ello, basta ingresar ese día a la hora señalada en &lt;a href="http://www.fmlatribu.com/"&gt;&lt;strong&gt;www.fmlatribu.com&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;

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¡Aguardaré sus comentarios, amigos!
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&lt;div&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://el-galo.blogspot.com/2008/07/lectura-y-entrevista-en-fm-la-tribu.html</link><author>patricio.eleisegui@gmail.com (Patricio Eleisegui)</author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-24861597.post-7671932576406333079</guid><pubDate>Wed, 20 Aug 2008 15:02:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-08-20T12:10:00.644-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Vida</category><title>Plan B</title><description>&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/Ii9SJCSUpjU&amp;hl=en&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/Ii9SJCSUpjU&amp;hl=en&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;
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La letra de este tema no podía ser más oportuna respecto de todo lo que sucede a mi alrededor últimamente. Y lo que pasa dentro de mi mente y cuerpo. A veces las canciones parecen hechas a la media de uno.
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Sólo a veces...
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Podría declarar:
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&lt;em&gt;La pesadez hecha bolita entre los dedos. Y golpear un útero cuadrado cuando el disco deja de murmurar la canción esperada. Repiqueteo de nalgas al aire. Agua con gas en la garganta para custodiar esa escalera por la que sólo suben los que ya no van a ninguna parte. Abrazar las palabras que nunca escribimos nos hace menos despreciables ¿no es cierto? Magnánimos con un fuerte olor a orina de anciano muerto de hambre. Ingratos con el tiempo: de cruzar los meses se trata -apenas- esta amarga aventura de piratas con dos piernas y galeones que nunca se hunden... De escribir ciento uno menos cien anhelos con la mano y borrarlos con las escamas del codo: hasta caer de la planta. Madurar hasta volverme un individuo. Se pudre la madera y muere asado el último duende de las sonrisas desdentadas...&lt;/em&gt;
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Como murmura el exordio de mi texto &lt;strong&gt;&lt;a href="http://el-galo.blogspot.com/search/label/Bolita"&gt;Bolita&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;, pero esta vez elegí ponerle voz y carne. Y la garganta dijo esto:
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La página en blanco. Al comenzar estas líneas. El cigarrillo entre los labios, como ese que fumaste tantas veces en la puerta de La Opinión, cuando te esforzabas por explicarme cómo darle fuerza a mis notas. Mis primeras notas periodísticas.

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“A los textos hay que limpiarlos; sacarle la hojarasca”, te escuché comentar en cientos de oportunidades. Y pedías que me meta en los barrios de Trenque Lauquen “a ver qué está pasando”. Confiabas...

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Lo noté desde la primera vez que cruzamos miradas. Tenías ante tus ojos a un estudiante de Ciencias de la Comunicación flaco y desgarbado que, en pleno receso de clases por las vacaciones de invierno, “quería saber si existía la posibilidad de practicar un poco, sin pago ni nada”.

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Achinaste los ojos y en ese parpadeo pude notar tu sorpresa ante el desenfado de un novato que, sin mayores complejos, se presentaba en la recepción del diario y pedía “por el jefe de redacción o el que esté a cargo”.
“Escribí una columna de opinión. Algo vinculado con la realidad política nacional ¿te animás?”, murmuraste. “¿Cuántas líneas?”, pregunté. “Una página y media de Word”, dijiste. “Tratá de tenerla para el jueves”.

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&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_KPizjHAUek0/SKN0lDjD_BI/AAAAAAAAAfw/hQ3X1c2Aah4/s1600-h/eduardo-1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5234155371890998290" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_KPizjHAUek0/SKN0lDjD_BI/AAAAAAAAAfw/hQ3X1c2Aah4/s320/eduardo-1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;

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El jueves de esa misma semana te mandé un texto de dos páginas de Word, una auténtica ensalada en la que interpretaba –confusión disimulada mediante– una serie de declaraciones del entonces presidente Eduardo Duhalde. Había mucho de lectura arbitraria y, en el estilo, una marcada influencia de las numerosas monografías que tenía que hacer para la Facultad.

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O sea, el texto era kilométrico. Y la forma en que estaba compuesto, un auténtico plomazo.

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Pero lo aceptaste. Y un día que llamé para ver qué había pasado con esa columna me sorprendiste con un “sale este domingo”. Acto seguido, lo mío fue: “familia, este domingo publican una nota mía en La Opinión, así que a comprar el diario”.

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&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
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Me diste una doble página. Todavía recuerdo a mi viejo esforzándose por interpretar un texto que rozaba el panfleto. Nadie entendió nada, pero todos dijeron “está muy bien”. Y la mentira me gustó tanto que todavía guardo un cierto orgullo por ése, mi primer escrito salido en papel. Palpable.

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Otro día, tuve que ir a los barrios para ver cómo pegaba la crisis económica en el Trenque Lauquen profundo. “Hablá con el presidente de la junta vecinal, con la gente en la calle, con el almacenero, preparate una pequeña encuesta para guiarte, describí el lugar, todo lo que ves, si es de noche o de día”, me aconsejaste. De todo eso salieron dos notas, y de la primera de ellas, también mi primera tapa...

&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
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&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
Todavía la recuerdo: el diario abrió con la foto de un anciano calentándose con una “salamandra desvencijada”. Luego vinieron más artículos sobre la parte menos visible del pueblo, y hasta la cobertura de la inauguración de una sociedad de fomento en Barrio Parque.

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Más tarde, un ciclo de entrevistas a las principales bandas de rock de Trenque Lauquen. En una de ellas, incluso, me acompañó tu hija Eugenia. Caímos en pleno ensayo del Aleman Grup. Y la charla pasó entre cervezas y eso de “tocar hasta que se doblen los dedos”, que alguna vez ideara el inefable Charly García.

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Concluyeron mis vacaciones y me despedí con un apretón de manos. Luego de eso, apenas si nos cruzamos de casualidad en alguna de mis visitas ocasionales a Trenque Lauquen. Me quedaron tantas cosas por decirte. Siempre pensé que no faltaría oportunidad para llegarme hasta la redacción de La Opinión y comentarte todo lo bueno que había pasado desde aquel lejano 2002 a esta parte.

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Hoy, un mensaje de texto me volvió a vos. Falleció Eduardo Falcón, decía. Era de mi viejo. Créeme que a partir de ahí todo fue negrura. El día se apagó por completo. Fue rememorar cada palabra que me dedicaste; los consejos que dabas con exactitud cronometrada: tus observaciones se extendían lo que dura en consumirse el cigarrillo que prendías a cada rato.

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Hoy, un mensaje de texto puso en mi cabeza, otra vez, las gracias que siempre quise darte y nunca pude. Por pudor. Por timidez. Por entender que, pese a mi inexperiencia, allá lejos y en el tiempo ya me veías como un colega. Y entre pares, siempre, las palabras suelen estar de más. Basta la mirada. El ojo entreabierto. El silencio frente al texto infinito que te entregaba un pibe hambriento de desafíos...

&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
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Pasó el tiempo y, ya periodista hecho y derecho, todavía llevo en la memoria el espíritu adolescente de esos primeros artículos. Quizás menos evidente, pero el germen primario sigue ahí. Latiendo. Lo mismo que esa curiosidad a la que vos alentaste, diste rienda suelta, aún sin conocerme.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;
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&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
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&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Todavía sigo intentando “sacarle la hojarasca” a las cosas, Eduardo. Todavía lo intento. Y esa es la principal enseñanza que, nacida de tu paciencia y confianza, me guardaré hasta el final de los días. Aunque te deba un gracias. Aunque te deba el abrazo del hasta siempre...
&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
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&lt;/div&gt;&lt;div&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;

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&lt;div&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://el-galo.blogspot.com/2008/08/la-pgina-en-blanco.html</link><author>patricio.eleisegui@gmail.com (Patricio Eleisegui)</author><media:thumbnail url="http://1.bp.blogspot.com/_KPizjHAUek0/SKN0lDjD_BI/AAAAAAAAAfw/hQ3X1c2Aah4/s72-c/eduardo-1.jpg" height="72" width="72" /><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-24861597.post-296690662258600647</guid><pubDate>Mon, 04 Aug 2008 21:53:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-08-12T22:12:16.207-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Darle la mano a Dios</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Vida</category><title>Le dí la mano a Dios... (También le tomé una foto con mi celular, la primera aquí abajo)</title><description>&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_KPizjHAUek0/SJeCOeRSEXI/AAAAAAAAAfQ/V0TKBpSoEh8/s1600-h/Foto0133.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5230792677369450866" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_KPizjHAUek0/SJeCOeRSEXI/AAAAAAAAAfQ/V0TKBpSoEh8/s320/Foto0133.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¿Cómo explicarlo? Un ejército de cámaras y fotógrafos me rodeaban, empujaban, pisaban, decían "no vas a lograrlo". Pero pude escabullirme. Sorteé uno, dos periodistas de típico programa frívolo y quedé a escasos centímetros.&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;
&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
Diego, Diego, grité... Él derretía los micrófonos con su carisma. Y de pronto me vio. Cruzamos miradas y el 10 entreabrió los ojos como diciéndome "¿qué pasa?". Me sentí Caniggia en la jugada previa al segundo gol frente a Nigeria, en el Mundial de 1994. Le marqué el pase. Y él hizo la pausa como sólo el más grande puede hacerlo.
&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;
&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
Ya más cerca, le extendí la mano. Temblorosa. Urgente. Diego notó el esfuerzo y me ayudó tomándome del brazo. Y me estrechó la palma. Fuerte.&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;
&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
Luego se fue, perseguido por una docena de mercenarios ávidos de polémica barata. Las cámaras me ganaron lugar y yo quedé a un costado. Satisfecho. Quebrado por la emoción.
&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5230792293277609282" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_KPizjHAUek0/SJeB4HaprUI/AAAAAAAAAfI/Q0G3h8soLzE/s320/Marcar-al-10-acomodada.jpg" border="0" /&gt;
&lt;div&gt;
&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
Pero volví a intentarlo. Y en un giro quedé pegado a su espalda. Con la melena que cientos de rivales vieron pasar a la altura de mi mentón. Me sentí uno de los tantos ingleses que lo corrieron de atrás en el trayecto que lo llevó a convertir el mejor gol en la historia de los mundiales.&lt;/div&gt;

&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;Me sentí privilegiado de esa marca amistosa.
 &lt;div&gt;&lt;/div&gt;
Personal.
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&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5230791265743647570" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_KPizjHAUek0/SJeA8Tjds1I/AAAAAAAAAfA/dGpIFrZ1zNw/s320/Marcar-al-10-3.jpg" border="0" /&gt;
&lt;div&gt;
&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
Dejó de hablar y partió raudo a través de un pasillo. Los guardaespaldas barrieron con todos los enamorados del 10 que intentaron el último manotazo desesperado.
&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;A mí no me hizo falta tanta ofensiva estéril. Lo tenía a un paso. Palmeé sus hombros una vez. Dos. Y lo despedí con un sincero "gracias, Diego".
&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;Lo vi desaparecer. Cuatro de la tarde del 4 de agosto de 2008. &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;Acababa de darle la mano a Dios...
&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5230790480538318386" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_KPizjHAUek0/SJeAOmb7NjI/AAAAAAAAAe4/OiMyfL1VpXs/s320/Marcar+al+10-1.jpg" border="0" /&gt;
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Como regalo, vuelvo con el gol más bello en la historia del fútbol. En la mejor voz. La del entrañable Víctor Hugo Morales:

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&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/fBK-SemnoR8&amp;amp;hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" fs="1" allowfullscreen="true"&gt;&lt;/embed&gt;


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&lt;div&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://el-galo.blogspot.com/2008/08/le-d-la-mano-dios-tambin-le-tom-una.html</link><author>patricio.eleisegui@gmail.com (Patricio Eleisegui)</author><media:thumbnail url="http://bp0.blogger.com/_KPizjHAUek0/SJeCOeRSEXI/AAAAAAAAAfQ/V0TKBpSoEh8/s72-c/Foto0133.jpg" height="72" width="72" /><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">5</thr:total><enclosure url="http://www.youtube.com/v/fBK-SemnoR8&amp;amp;hl=" length="909" type="application/x-shockwave-flash" /><media:content url="http://www.youtube.com/v/fBK-SemnoR8&amp;amp;hl=" fileSize="909" type="application/x-shockwave-flash" /><itunes:subtitle> ¿Cómo explicarlo? Un ejército de cámaras y fotógrafos me rodeaban, empujaban, pisaban, decían "no vas a lograrlo". Pero pude escabullirme. Sorteé uno, dos periodistas de típico programa frívolo y quedé a escasos centímetros. Diego, Diego, grité... Él der</itunes:subtitle><itunes:author>patricio.eleisegui@gmail.com (Patricio Eleisegui)</itunes:author><itunes:summary> ¿Cómo explicarlo? Un ejército de cámaras y fotógrafos me rodeaban, empujaban, pisaban, decían "no vas a lograrlo". Pero pude escabullirme. Sorteé uno, dos periodistas de típico programa frívolo y quedé a escasos centímetros. Diego, Diego, grité... Él derretía los micrófonos con su carisma. Y de pronto me vio. Cruzamos miradas y el 10 entreabrió los ojos como diciéndome "¿qué pasa?". Me sentí Caniggia en la jugada previa al segundo gol frente a Nigeria, en el Mundial de 1994. Le marqué el pase. Y él hizo la pausa como sólo el más grande puede hacerlo. Ya más cerca, le extendí la mano. Temblorosa. Urgente. Diego notó el esfuerzo y me ayudó tomándome del brazo. Y me estrechó la palma. Fuerte. Luego se fue, perseguido por una docena de mercenarios ávidos de polémica barata. Las cámaras me ganaron lugar y yo quedé a un costado. Satisfecho. Quebrado por la emoción. Pero volví a intentarlo. Y en un giro quedé pegado a su espalda. Con la melena que cientos de rivales vieron pasar a la altura de mi mentón. Me sentí uno de los tantos ingleses que lo corrieron de atrás en el trayecto que lo llevó a convertir el mejor gol en la historia de los mundiales. Me sentí privilegiado de esa marca amistosa. Personal. Dejó de hablar y partió raudo a través de un pasillo. Los guardaespaldas barrieron con todos los enamorados del 10 que intentaron el último manotazo desesperado. A mí no me hizo falta tanta ofensiva estéril. Lo tenía a un paso. Palmeé sus hombros una vez. Dos. Y lo despedí con un sincero "gracias, Diego". Lo vi desaparecer. Cuatro de la tarde del 4 de agosto de 2008. Acababa de darle la mano a Dios... Como regalo, vuelvo con el gol más bello en la historia del fútbol. En la mejor voz. La del entrañable Víctor Hugo Morales: </itunes:summary><itunes:keywords>Darle la mano a Dios, Vida</itunes:keywords></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-24861597.post-6650325643549631118</guid><pubDate>Sat, 02 Aug 2008 20:57:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-09-04T10:38:48.083-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Escama</category><title>Escama</title><description>&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El sapo que orina al niño dormido juega a los naipes con mi sonrisa mientras esconde su carta más comprometida. Entrecierra los párpados. Alarga la pupila. Saborea la lengua que es semen azucarado y promesa asesinada a orillas de las sábanas. Siempre sospeché que el egoísmo habla primero el idioma de las caricias. Para luego desangrarse mes a mes, como una arteria cercenada a golpes de futuro.

&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
Necesito el puñal de óxido y un pozo para esconder las tripas inodoras. Afuera el viento es un mugido de ratas que enseñan a no gritar: ya tuve demasiado de dientes, cabellos y lágrimas con olor a abismo. Hoy elijo la gruta sanguínea; el pasadizo de cuerpos descarnados que conoce de memoria cada palabra y saluda con un llanto mis pasos de talones quebrados.

&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
Otra vez, la cama de clavos. El aceite hirviendo para quitarme cada fantasía de las pestañas. Tu útero de tierra muerta al alcance de cualquier salvaje que se desnude en mi nombre. La roca más pesada es la que se bambolea entre tus pensamientos. Mentís no saberlo. Pero el granito seco, ajeno de lluvias y tallado a fuerza de enanos erróneos, se vuelve la vereda más oportuna para los que aman los escapes a tropiezos.

&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
Humo y náusea. Las confesiones se aferran a los brazos y dibujan grietas de agua congelada. Hay alaridos que están hechos para sólo retumbar en el pulmón. Y el intercambio de silencios deja heridos y mutilados a cada costado del manantial. Quedan la garganta y un filo que, adolescente, jamás aprenderá a cortar de raíz. Apenas la muerte de las buenas intenciones. Lo demás son relámpagos que hipnotizan y espejismos que pueden pagarse con orgasmos y monedas ajenas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cae el desvelo entre hímenes disfrazados de nube invernal. El sapo orina, pero ya sin ganas. Turbado, confía en que el ácido mañana será más agrio. Y que nacerán verrugas. Brotarán escamas fétidas y cordones umbilicales repletos de hormigas hambrientas. En ese niño que duerme. Que jamás despierta.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
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&lt;div&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://el-galo.blogspot.com/2008/07/escama.html</link><author>patricio.eleisegui@gmail.com (Patricio Eleisegui)</author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-24861597.post-8718163100113979956</guid><pubDate>Fri, 01 Aug 2008 05:35:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-08-01T03:04:13.540-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Vida</category><title>Metallica, "One", dos versiones...</title><description>&lt;p&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/-j39ABZyzek&amp;amp;hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" fs="1" allowfullscreen="true"&gt;&lt;/embed&gt;
&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hoy también parece compuesta para mí. Como cuando la escuché por primera vez, a los 15 años. Hace 15 años... Desde entonces, la melodía no se ha separado de mi existencia. Y siempre pone ante mis ojos aquello que no debo olvidar: el origen.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A no olvidarlo. Menos aún cuando la tierra negra comienza a llover otra vez...
&lt;/p&gt;&lt;p&gt;
Una de las mejores canciones en la historia del rock. Porque sí, "One", excede al mismísimo metal para situarse en la galaxia de los temas universales.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Inspirada en la novela Johnny Got His Gun, de Dalton Trumbo, la canción integra el listado de temas de la poderosa placa "... and Justice For All", editada en 1988. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;"One" le permitió a Metallica obtener su primer Grammy, en 1990, en la categoría Best Metal Performance.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En esta entrada, dos versiones del tema. Arriba, el video original, que intercala el talento del grupo con imágenes de la película basada en la novela de Trumbo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A los pies de estas palabras, la versión correspondiente al también exitoso disco S&amp;amp;M, que Metallica grabara en vivo, en 1999, con la Sinfónica de San Francisco. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;
&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/AY7p6EIWavc&amp;amp;hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" fs="1" allowfullscreen="true"&gt;&lt;/embed&gt;


&lt;/p&gt;</description><link>http://el-galo.blogspot.com/2008/08/metallica-one-dos-versiones.html</link><author>patricio.eleisegui@gmail.com (Patricio Eleisegui)</author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><enclosure url="http://www.youtube.com/v/-j39ABZyzek&amp;amp;hl=" length="909" type="application/x-shockwave-flash" /><media:content url="http://www.youtube.com/v/-j39ABZyzek&amp;amp;hl=" fileSize="909" type="application/x-shockwave-flash" /><itunes:subtitle> Hoy también parece compuesta para mí. Como cuando la escuché por primera vez, a los 15 años. Hace 15 años... Desde entonces, la melodía no se ha separado de mi existencia. Y siempre pone ante mis ojos aquello que no debo olvidar: el origen. A no olvidarl</itunes:subtitle><itunes:author>patricio.eleisegui@gmail.com (Patricio Eleisegui)</itunes:author><itunes:summary> Hoy también parece compuesta para mí. Como cuando la escuché por primera vez, a los 15 años. Hace 15 años... Desde entonces, la melodía no se ha separado de mi existencia. Y siempre pone ante mis ojos aquello que no debo olvidar: el origen. A no olvidarlo. Menos aún cuando la tierra negra comienza a llover otra vez... Una de las mejores canciones en la historia del rock. Porque sí, "One", excede al mismísimo metal para situarse en la galaxia de los temas universales. Inspirada en la novela Johnny Got His Gun, de Dalton Trumbo, la canción integra el listado de temas de la poderosa placa "... and Justice For All", editada en 1988. "One" le permitió a Metallica obtener su primer Grammy, en 1990, en la categoría Best Metal Performance. En esta entrada, dos versiones del tema. Arriba, el video original, que intercala el talento del grupo con imágenes de la película basada en la novela de Trumbo. A los pies de estas palabras, la versión correspondiente al también exitoso disco S&amp;amp;M, que Metallica grabara en vivo, en 1999, con la Sinfónica de San Francisco. </itunes:summary><itunes:keywords>Vida</itunes:keywords></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-24861597.post-5294030543038328483</guid><pubDate>Sat, 26 Jul 2008 17:08:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-07-26T14:20:09.422-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Vida</category><title>Tunel (Arrebato fotográfico)</title><description>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_KPizjHAUek0/SItaTxsZbOI/AAAAAAAAAeA/hTe1LmE-WxU/s1600-h/tunel.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5227371088297159906" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_KPizjHAUek0/SItaTxsZbOI/AAAAAAAAAeA/hTe1LmE-WxU/s320/tunel.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;em&gt;"... en todo caso, había un solo tunel, oscuro y solitario: el mío". (Ernesto Sabato, "El Tunel", 1948)&lt;/em&gt;
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Línea A de subte. Sabato hablaba del ahora, éste, mi momento, hace 60 años. Recién pude entenderlo luego de tomar la foto que aparece más arriba.
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Sí. El único tunel es el mío...
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El único.


&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://el-galo.blogspot.com/2008/07/tunel-arrebato-fotogrfico.html</link><author>patricio.eleisegui@gmail.com (Patricio Eleisegui)</author><media:thumbnail url="http://bp1.blogger.com/_KPizjHAUek0/SItaTxsZbOI/AAAAAAAAAeA/hTe1LmE-WxU/s72-c/tunel.jpg" height="72" width="72" /><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">1</thr:total></item><language>en-us</language><media:rating>nonadult</media:rating></channel></rss>
