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<?xml-stylesheet type="text/xsl" media="screen" href="/~d/styles/rss2spanishfull.xsl"?><?xml-stylesheet type="text/css" media="screen" href="http://feeds.feedburner.com/~d/styles/itemcontent.css"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearch/1.1/" xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0" xmlns:creativeCommons="http://backend.userland.com/creativeCommonsRssModule" version="2.0"><channel><atom:id>tag:blogger.com,1999:blog-6798058665831938924</atom:id><lastBuildDate>Sun, 22 Jan 2012 11:00:58 +0000</lastBuildDate><category>mar</category><category>lágrimas</category><category>Amor</category><category>Primer amor</category><category>tristeza</category><category>Sexo</category><title>Tiempos de Silencio</title><description>Pequeños apuntes de un escritor fracasado.</description><link>http://tiemposdesilencio.blogspot.com/</link><managingEditor>noreply@blogger.com (Alexander Moody)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:totalResults>58</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="self" type="application/rss+xml" href="http://feeds.feedburner.com/blogspot/Ugql" /><feedburner:info xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" uri="blogspot/ugql" /><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="hub" href="http://pubsubhubbub.appspot.com/" /><creativeCommons:license>http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/</creativeCommons:license><feedburner:emailServiceId xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0">blogspot/Ugql</feedburner:emailServiceId><feedburner:feedburnerHostname xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0">http://feedburner.google.com</feedburner:feedburnerHostname><feedburner:feedFlare xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" href="http://www.newsgator.com/ngs/subscriber/subext.aspx?url=http%3A%2F%2Ffeeds.feedburner.com%2Fblogspot%2FUgql" src="http://www.newsgator.com/images/ngsub1.gif">Subscribe with NewsGator</feedburner:feedFlare><feedburner:feedFlare xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" href="http://www.bloglines.com/sub/http://feeds.feedburner.com/blogspot/Ugql" src="http://www.bloglines.com/images/sub_modern11.gif">Subscribe with Bloglines</feedburner:feedFlare><feedburner:feedFlare xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" href="http://www.netvibes.com/subscribe.php?url=http%3A%2F%2Ffeeds.feedburner.com%2Fblogspot%2FUgql" src="http://www.netvibes.com/img/add2netvibes.gif">Subscribe with Netvibes</feedburner:feedFlare><feedburner:feedFlare xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" href="http://fusion.google.com/add?feedurl=http%3A%2F%2Ffeeds.feedburner.com%2Fblogspot%2FUgql" src="http://buttons.googlesyndication.com/fusion/add.gif">Subscribe with Google</feedburner:feedFlare><feedburner:feedFlare xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" href="http://www.pageflakes.com/subscribe.aspx?url=http%3A%2F%2Ffeeds.feedburner.com%2Fblogspot%2FUgql" src="http://www.pageflakes.com/ImageFile.ashx?instanceId=Static_4&amp;fileName=ATP_blu_91x17.gif">Subscribe with Pageflakes</feedburner:feedFlare><feedburner:feedFlare xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" href="http://add.my.yahoo.com/content?lg=es&amp;url=http%3A%2F%2Ffeeds.feedburner.com%2Fblogspot%2FUgql" src="http://eur.i1.yimg.com/eur.yimg.com/i/es/my/addto1.gif">Subscribe with My Yahoo!</feedburner:feedFlare><feedburner:feedFlare xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" href="http://www.feedness.com/alta/http://feeds.feedburner.com/blogspot/Ugql" src="http://www.feedness.com/ayuda/wp-content/square_b_sh_feed.gif">Subscribe with Feedness</feedburner:feedFlare><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6798058665831938924.post-6131790945775592745</guid><pubDate>Tue, 17 Jan 2012 16:23:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-17T08:34:21.308-08:00</atom:updated><title>Voy a intentar volver</title><description>Aunque me cueste. Un día se apagó la luz, y aún sigo buscando la salida del peor camino que puede recorrer un escritor fracasado. La apatía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no me olvido. Sé que aunque muy pocos, algunos aún seguís visitando este lugar de vez en cuando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un fuerte abrazo desde el fondo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6798058665831938924-6131790945775592745?l=tiemposdesilencio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiemposdesilencio.blogspot.com/2012/01/voy-intentar-volver.html</link><author>noreply@blogger.com (Alexander Moody)</author><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6798058665831938924.post-2371206752405871046</guid><pubDate>Sat, 12 Feb 2011 15:57:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-02-12T09:10:40.067-08:00</atom:updated><title>El último hombre</title><description>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-VdpcAh8YwM8/TVa_ARyDAuI/AAAAAAAAAJ4/3a_FlzK_vEc/s1600/apocalipsis.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5572851600411788002" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-VdpcAh8YwM8/TVa_ARyDAuI/AAAAAAAAAJ4/3a_FlzK_vEc/s320/apocalipsis.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Desde el día que acabó por ponerse el Sol para no volver a salir, había dejado de marcar los días en la pared de su habitación. Aún podía aguantar la noción del tiempo por su reloj de pulsera para saber más o menos cuándo debía descansar, manteniendo con aquel pequeño engendro mecánico la cordura necesaria para sobrellevar los casi cinco años que llevaba solo en aquella habitación fortificada. Y la única explicación que le encontraba era la cobardía que saturaba hasta el último recoveco de su alma, la falta del coraje necesario para acabar con aquel sufrimiento; puesto que tenía a su mano todas las posibilidades para dejar de vivir, y nadie iba censurarle por ello. Cinco años desde aquel Viernes en que se levantó solo. Porque nadie más lo pudo hacer. Toda la humanidad, o al menos toda la que podía abarcar con los medios que disponía, había muerto. Su familia, su mujer, sus hijos, sus vecinos, el portero del inmueble, el panadero, la policía, los presentadores de las noticias, los controladores de la energía eléctrica, los operarios de carreteras,... Todos; sin excepción, no habían podido levantarse de la cama. Y aquellos a los que no les pilló durmiendo igual, a tenor de los vehículos accidentados por las carreteras, y por los meses que la televisión; mientras pudo mantenerse el sistema informático que abastecía la electricidad, estuvo enfocando a un cadaver que yacía sobre la mesa de los informativos. Había permanecido varios días en shock, intentando encontrarle un por qué a la situación. No al hecho de haber encontrado a la humanidad muerta, sino al por qué él tenía que seguir vivo. Y quizás aquella incógnita; la madre de todas ellas, era la excusa perfecta a la cobardía que le había llevado varias veces a intentar dar el paso y ahorcarse de la soga que había instalado en aquella habitación, sin llegar a culminar el acto. Quizás era el único hombre que quedaba sobre la Tierra. Porque no había epidemia alguna, puesto que era imposible tal celeridad en su resolución, además del hecho incontestable sobre la continuidad de su existencia y la transformación de la ciudad en un bosque poblado de animales silvestres a los que Dios había decidido perdonar. Era el único; un ciudadano de segunda aficionado a la caza y a la pesca, sin estudios universitarios y que gracias a su dominio de la cinegética llevaba día tras día, marca tras marca, sobreviviendo en un mundo que paradójicamente se había vuelto más seguro. Tan sólo debía preocuparse de los perros salvajes; aquéllos que se alimentaron con la carne de los cadáveres hoy convertidos en esqueléticas reminiscencias de los primeros días del caos, y de algún que otro animal celoso de su espacio territorial. No debía preocuparse de buscar un trabajo, pues no lo necesitaba. Tampoco debía preocuparse de repostar el vehículo, tenía cientos a su disposición que aún seguían funcionando y gasolineras cuyos depósitos aún rebosaban esperando su avidez de seguir recorriendo terreno. No había robos, facturas, discusiones, televisiones de plasma, ordenadores portátiles, políticos falsos, envidias, contaminación, guerras. Solo había silencio. El discreto balanceo de aquella soga de emergencia y el sonido más puro del entorno rural donde antaño la ciudad había erigido su dominio sobre la Diosa Gea.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todas las noches, solía subir a la azotea del edificio para contemplar el atardecer. El Sol también había empezado a morir el mismo día que todo comenzó, apenas llegando una tenue luz de atardecer durante el día, y ofreciendo la más completa oscuridad cada vez con mayor antelación. Sin el reloj quizás no se habría dado cuenta jamás. La temperatura cada vez era más baja, y en el momento de mayor claridad podía ver como allende la urbe; en las montañas que la rodeaban, hacía cientos de marcas que la nieve cubría toda su orografía. Todas las noches recordaba aquello de la glaciación, del meteorito y de los dinosaurios. Quizás aquellos millones de euros invertidos en investigar nuestra raza no valieron para nada. Que el espacio no fue el culpable de una extinción. Que quizás a los dinosaurios les pasó lo que a nosotros pero, a qué científico creerían si dijera " Los dinosaurios se murieron porque sí, porque se tenían que morir ". Que afirmación tan simple. Y verídica. Muchos atardeceres se imaginaba recogiendo el Nobel de Ciencia solo, en un auditorio repleto de aire, por su contribución a la ciencia en la explicación de la aniquilación de la raza humana. " Nos hemos muerto porque sí "; concluiría en su discurso aplaudido a rabiar por el más inmenso de los vacíos. Porque sí. No porque se había desperdiciado toda una genética evolutiva en precisamente lo contrario, una involución de todos los valores éticos, económicos, sociales y morales. No porque el ser humano habría llegado a ser el más despreciable de todos los que poblaban la faz de la Tierra. No porque la ley impuesta obligaba a pisar al prójimo hasta oir crujir sus huesos, escondidos tras la cortina del consumismo, guiados por las anteojeras del camina o revienta. No. Todo el mundo había desaparecido porque sí, y él lo había descubierto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Su última reflexión había hecho mella en aquel concepto del valor que poseía. Probablemente ahora estaba comprendiendo su castigo. El último ser humano, condenado a darse cuenta del motivo de la extinción de su raza. Hasta en su última expresión había negado la evidencia; había exonerado de toda culpa al ser humano de su propia destrucción. El hombre era un lobo para el hombre. Con paso firme y decidido abandonó la azotea de su apocalíptico palacio. Quizás aquella era la noche para decidirse y acabar; toda vez que un nuevo comienzo resultaba a todas luces imposible. O mejor aún. Innecesario.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6798058665831938924-2371206752405871046?l=tiemposdesilencio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiemposdesilencio.blogspot.com/2011/02/el-ultimo-hombre.html</link><author>noreply@blogger.com (Alexander Moody)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/-VdpcAh8YwM8/TVa_ARyDAuI/AAAAAAAAAJ4/3a_FlzK_vEc/s72-c/apocalipsis.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6798058665831938924.post-5876060613245532614</guid><pubDate>Mon, 07 Feb 2011 23:39:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-02-07T16:24:30.839-08:00</atom:updated><title>Error de puntuación</title><description>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/TVCNNqhMOII/AAAAAAAAAJw/VujzbNhxVZ0/s1600/puntosuspensivos.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 297px; DISPLAY: block; HEIGHT: 149px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5571108004948621442" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/TVCNNqhMOII/AAAAAAAAAJw/VujzbNhxVZ0/s320/puntosuspensivos.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pérfida condición del destino, la que nos trajo a este momento, en este lugar, en este punto; punto aparte de mis esperanzas. Punto y seguido de mi locura. Puntos suspensivos de tu sinceridad. Punto y final de lo nuestro.&lt;br /&gt;Porque esta mañana no pude ver el Sol aparecer tras la montaña de tu espalda. No pude notar la espuma dorada de la cascada que forma tu pelo sobre la almohada. No pude perderme en el lago azul de tus ojos. No pude hacer más que añorar noches pasadas donde compuse notas de pasión irrefrenable sobre la guitarra de tu cuerpo, pensando en la ilusión de verte envejecer cabalgando sobre mi cuerpo; hacer de las noches días y de los días un eterno recuerdo enmarcado en los dos metros cuadrados de nuestro colchón.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Porque hoy nuestro cuarto no huele a dos, no oigo tu suspiro al abrazarte, no puedo fingir seguir dormido para ver cómo te arreglas y aún espero cinco minutos antes de entrar al baño por si aún sigues dentro. Porque para mí siempre es ayer, sin ti.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y aún puedo verte, amor. En cada esquina de la habitación, en cada dobladillo del pantalón, en cada horrendo cuadro del pasillo, en cada espejo colocado en el salón producto de tu absurda vanidad existencial. Porque es a ti a quién sólo puedo ver. Porque siempre me cobijé a la sombra de tu exultante seguridad; la misma que consideró que era el juguete de tus fantasias sexuales más desgarradoras pero no el bastón con el que apoyarse el resto de una vida. Y por eso ahora me veo, con mi barba de siete días, con el suelo de mi cuarto haciendo de armario y el armario haciendo de trastero. Con mis defectos. Con mis consecuencias. Sin el yugo de tu dominancia. Sin el gancho de tus deseos. Sin la miel de tu sexo. Con las ganas de poder sentirte una vez más ardiendo sobre mi pelvis, pero con la desgracia de no haber comprendido que fui tu descanso de la rutina, tu tiempo muerto... Tu punto y coma.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6798058665831938924-5876060613245532614?l=tiemposdesilencio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiemposdesilencio.blogspot.com/2011/02/error-de-puntuacion.html</link><author>noreply@blogger.com (Alexander Moody)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/TVCNNqhMOII/AAAAAAAAAJw/VujzbNhxVZ0/s72-c/puntosuspensivos.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6798058665831938924.post-3433599651895634136</guid><pubDate>Thu, 09 Dec 2010 16:23:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-12-09T08:33:55.425-08:00</atom:updated><title>Déjame vivir</title><description>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/TQEC2P_7SYI/AAAAAAAAAJg/9slvQiAGuLI/s1600/60057-594.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 214px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5548719346928011650" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/TQEC2P_7SYI/AAAAAAAAAJg/9slvQiAGuLI/s320/60057-594.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por las calles de la confianza hilvano pasos simétricos,&lt;br /&gt;mano tendida a cualquier mujer de saldo que a cambio de placeres inmediatos&lt;br /&gt;haga olvidar las fotos de carnet que tras las visas aún guardo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Por los senderos de la seguridad desfilo sin arnés,&lt;br /&gt;sin más ayuda que la barra del cabecero de multitud de camas visitadas&lt;br /&gt;donde poder sudar cualquier aroma que aún pudiera conservar de ti.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Porque si bien con el alcohol de cien noches seguidas&lt;br /&gt;pude borrar de mi corazón, letra a letra, el grafiti de tu nombre;&lt;br /&gt;aún no puedo olvidar la humedad de tu pelo sobre mí,&lt;br /&gt;el susurro de mil orgasmos colándose por mis oídos,&lt;br /&gt;el interminable recorrido del reloj en madrugadas de vigilia&lt;br /&gt;sin más abrigo que pecados inconfesables bajo sábanas húmedas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ello déjame olvidarte en moteles de una noche,&lt;br /&gt;déjame hacer jirones el recuerdo de tu olor entre las esquinas de mi hombría,&lt;br /&gt;déjame decir tu nombre en cada eyaculación despectiva,&lt;br /&gt;déjame vivir, en suma, si es que puedo llamarle vida a aquello que hago&lt;br /&gt;desde aquel día en que tú decidiste, cruel y simple,&lt;br /&gt;que no te merecía.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/http://tiemposdesilencio.blogspot.com/2010/12/dejame-vivir.html"&gt;&lt;img src="http://widgets.bitacoras.com/votar/normal/enlace_a_la_anotacion" alt="votar" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" style="vertical-align:middle;border:0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6798058665831938924-3433599651895634136?l=tiemposdesilencio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiemposdesilencio.blogspot.com/2010/12/dejame-vivir.html</link><author>noreply@blogger.com (Alexander Moody)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/TQEC2P_7SYI/AAAAAAAAAJg/9slvQiAGuLI/s72-c/60057-594.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>5</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6798058665831938924.post-5534013057197231384</guid><pubDate>Wed, 27 Oct 2010 18:57:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-10-29T09:26:23.352-07:00</atom:updated><title>Y Dios estaba de vacaciones</title><description>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/TMr1kujgqxI/AAAAAAAAAJY/gm4WSHutXVc/s1600/mujer_cama_vacia_335.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 233px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5533505103499143954" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/TMr1kujgqxI/AAAAAAAAAJY/gm4WSHutXVc/s320/mujer_cama_vacia_335.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Puso su mano en el pecho. Sólo podía sentir el plañidero sonido grave, de pálpito intenso, ralentizado, acompasado, de su corazón. Parecía por momentos pararse, para a continuación bombear con todas sus fuerzas otro soplo más de vida a su desgastado cuerpo. Y aquel renovado hálito de existencia, con forma globular; oxidada, fluía siguiendo su métrica hemodinámica hasta la última arteriola de su cuerpo desvencijado. El milagro de la vida, que se hacía patente en cada latido, en cada fotón captado de aquel dormitorio, había comenzado a sobrarle. Setenta y seis inviernos había contemplado hasta la fecha, sin haberse parado un sólo segundo a pensar que llegaría aquel día en el que sentado, sobre los pies de la cama, a los ojos de aquel espejo de pared, acabara por darse cuenta que no hay golpe más duro que el último; el que te acaba tumbando a la lona, el que te obliga a pedir desde el suelo que se inicie la cuenta y que, aún así, seas consciente de ella y no veas llegar el final. Por eso ahora entendía que todo lo que tuviera un principio conllevara un final; estudiado y comedido, sobre el que aceptamos y llenamos toda una vida de recuerdos empeñados en marcar esas hojas del libro que nunca podría volverse a abrir.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Perdió la cuenta de las horas que allí llevaba, desde que volvió del tanatorio, rezando a Dios para no sentir otro latido más; suplicar a la naturaleza que le permitiera dejar aquella habitación en la misma condición que su mujer la abandonó dos días atrás. Porque los insuficientes cincuenta años juntos habían convertido en excesivos sus setenta y seis vividos. Porque cada mañana volvería a oscurecer al no verla junto a él. Porque ahora, al apretar su mano, sólo sentiría el aire que aún su cuerpo seguía aspirando como buen mártir. Porque a partir de aquel momento, estaría solo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, Dios estaba de vacaciones. Aún le condenó a seguir viviendo otro minuto más. Y ese minuto llevó a otro. Tiempo suficiente para gastar las últimas lágrimas que aún le quedaban. Se resignó, y apoyándose sobre las rodillas, logró erguirse. Volvió a mirarse al espejo. Seguía estando solo. Su consuelo que quizás, pero sólo quizás, su final también había comenzado.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6798058665831938924-5534013057197231384?l=tiemposdesilencio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiemposdesilencio.blogspot.com/2010/10/y-dios-estaba-de-vacaciones.html</link><author>noreply@blogger.com (Alexander Moody)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/TMr1kujgqxI/AAAAAAAAAJY/gm4WSHutXVc/s72-c/mujer_cama_vacia_335.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>6</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6798058665831938924.post-110161883348798747</guid><pubDate>Mon, 11 Oct 2010 16:03:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-10-11T10:36:27.186-07:00</atom:updated><title>Porque acabamos dándonos cuenta</title><description>&lt;div align="justify"&gt;"Las cuatro y cincuentaséis por mi reloj... y aún no le habían dado un nobel a Dios. Tantos jodidos premios a los putos científicos, tantas menciones a putos parcheados de laboratorio sobre la creación que nadie podría imitar nunca, y absolutamente nadie, nadie, nadie, se había planteado darle un jodido premio al artífice de que yo pudiera respirar, de que mi jefe pudiera seguir jodiéndome la vida y que pudiera percibir hasta la última bocanada de este aire de mierda enrarecido, de habitación sucia, de sudor, de la miseria que va dejando tu puta sarta de mentiras. Porque las personas somos listas. Nos damos cuenta de las cosas. Pero joder, a ti eso te da igual tía, porque sólo piensas en follarte a todo al que se te cruza entre las tetas. Que sí joder, que me doy cuenta de todo, o acaso te crees que soy gilipollas cuando veo cómo apartas la mirada de los hombres cuando estás conmigo, cómo pones la mano para recibir la vuelta del panadero, cómo vas contoneando por la calle con la cabeza baja y el culo arriba... Pero, a ti no te importa que yo me de cuenta. A ti te importa una mierda la creación, te importa una mierda esperarme todas las noches dormida, te importa una mierda dejarme madrugadas enteras en el salón sólo porque vengo bebido para poder olvidar el día en el que decidí casarme contigo y toda la vida se me fue al carajo... ¡ Te importa una mierda todo; zorra!. Pero menos mal que Dios es justo. Me va a hacer olvidar esta noche. Me va a borrar de la memoria el polvo de esta madrugada y el registro de llamadas enviadas a tu compañero de trabajo de la mañana, para quedar con él y follártelo mientras yo colecciono hernias por tal de que puedas gastártelo en esos vestidos que te prohibo ponerte; porque así pareces más zorra de lo que eres. Pero joder, qué tienes que decirme,... ¿ no vas a decir nada, ni defenderte ?, ¿ no vas a llamar a la zorra de tu madre para que te refugie un mes ? , ¿ no vas a irte para volver cuando te des cuenta que no puedes vivir sin mí ?. Joder, ¡ que te muevas!. ¡ Di algo!, ¡ llórame al menos!, ¡ corre a esconderte como haces siempre!. ¡ Muévete!... Joder... Mierda... Nena, oye, nena, escucha, ¿ de donde cojones sale toda esta sangre?. Joder nena, despierta,... ay que no tienes pulso... ay que te he matado. Que sólo quería darle una lección y me la he cargado. Joder que me la he cargado. Joder qué hago. Qué mierda hago. El teléfono. Mierda, mierda, mierda, dónde está el puto teléfono... En el salón. Ahí está. Joder está manchado de sangre... ¡ Pero qué coño ha pasado aquí!. Tranquilo... Respira hondo... No puedo... Como coño voy a estar tranquilo si me he cargado a mi mujer. Jeje. Jeje. No. El puto teléfono tiene sangre por todos lados. No da linea. Cientodoce. Quiero decirlo; que he matado a mi mujer, vengan a por mí. Pero el teléfono no tiene linea. Qué coño pasa. Las cuatro y cincuentaséis... El reloj no se mueve. ¡ Pero qué mierda está pasando aquí!. Y la puerta de la calle no se puede abrir... Está atascada... ¡Pero qué está pasando aquí!... Dios ayúdame".&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al darse la vuelta, pudo observar el salón completamente revuelto. Todos los recuerdos de aquella casa yacían rotos por el suelo. Figuras, cristales, vajillas, fotos,... Observó dos siluetas marcadas con cinta de embalar en el suelo. Ambas a escasos metros una de otra. Una de ellas se encontraba manchada por un gran cerco rojo oscuro; espeso, alrededor de la cabeza. Ya no podía articular palabras. Tan solo sollozos. Se acercó a dicha silueta y, gimiendo como un niño pequeño, se acomodó en ella. Cabía perfectamente en ella. Junto a él, un marco roto; adornado de tinte macabro con salpicaduras de sangre, con la foto de su mujer y él a la salida de la Iglesia. Apartó la vista. Las lágrimas apenas le dejaban ver el techo, también ornamentado con proyecciones de sangre. No podía parar de llorar. Y de reir. Porque consideraba justo su castigo. Porque no podía dar marcha atrás. Porque Dios merecía ese puto Nobel. Porque las personas, tarde o temprano, acabamos dándonos cuenta de todo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/TLNDooAwcPI/AAAAAAAAAJQ/v27UAlBQNnc/s1600/asesinato_muerte_silueta_1.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 265px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5526835532928151794" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/TLNDooAwcPI/AAAAAAAAAJQ/v27UAlBQNnc/s320/asesinato_muerte_silueta_1.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/http://tiemposdesilencio.blogspot.com/2010/10/porque-acabamos-dandonos-cuenta.html"&gt;&lt;img src="http://widgets.bitacoras.com/votar/big/http://tiemposdesilencio.blogspot.com/2010/10/porque-acabamos-dandonos-cuenta.html" alt="votar" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" style="vertical-align:middle;border:0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6798058665831938924-110161883348798747?l=tiemposdesilencio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiemposdesilencio.blogspot.com/2010/10/porque-acabamos-dandonos-cuenta.html</link><author>noreply@blogger.com (Alexander Moody)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/TLNDooAwcPI/AAAAAAAAAJQ/v27UAlBQNnc/s72-c/asesinato_muerte_silueta_1.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6798058665831938924.post-5695762916701529086</guid><pubDate>Thu, 05 Aug 2010 23:21:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-08-05T16:22:11.466-07:00</atom:updated><title>Un minuto exacto</title><description>&lt;div align="justify"&gt;Una de las cosas que pueden aprenderse cuando no se ocupa el tiempo es que nunca transcurre de igual forma. Durante aquella hora había intentado concentrar su vista en el reloj del cuadro de instrumentos del vehículo, intentando sin exito contear los segundos que se sucedían entre minuto y minuto. Nunca eran iguales. Inicialmente intentó durante cinco interminables minutos contar de uno en uno, con un frustrante resultado. El error podía llegar a ser hasta de cuatro interminables segundos. Posteriormente, durante los diez siguientes intentó hacerlo de cien en cien, aprovechando la cadencia silábica para paliar el margen de error posible. Consiguió reducir dicho margen a dos. Suficiente podría ser - pensó. Y así pasaron los siguientes cuarenta minutos, contando segundos con el fin de afinar lo máximo posible la cadencia. Sobre la luna delantera del vehículo los elementos intentaban distraer su tarea. La fina lluvia que había amenazado todo el día con ensuciar las calles de la urbe tornó agresiva, distorsionando la visión del exterior. Por un momento dejó de contar. Volvió en sí. Apreció que llevaba rato apretando inconscientemente los dientes y entreabrió la boca. En segundos, un suspiro anegó el habitáculo. Entonces fue cuando lamentó su mala cabeza. Ahora no sólo tenía el handicap del tiempo. Además tendría a la lluvia como cruel enemiga y aliada. Tendría que luchar no sólo contra el inexorable devenir del Dios Cronos, sino también con la legión de paraguas que le esperarían fuera intentando frustrar su misión. Pasó sus manos por la cara. Barba de semanas, sin recortar. Su lengua podía sentir el sarro acumulado de días sin haberse cepillado los dientes. Su aliento rezumaba por entre sus dedos hasta llegar a su nariz. Casi podía notar físicamente las bacterias bien rollizas de putrefacción en aquella halitosis galopante; reptando por entre sus fosas nasales, infectando la pituitaria, anulando sus sentidos. En el espejo retrovisor interior podía ver sus ojos, consumidos por arterias henchidas de falta de descanso, al borde de la hemorragia petequial. Sin duda, llevaba el traje de piel de los grandes momentos. Cerró los ojos y, apretando las manos sobre el volante, dejó correr ese escalofrío que sólo podía sentirse en momentos como aquéllos. La chispa que avivaba los quince minutos de gloria a los que tenía derecho todo ser humano. Los quince minutos con sus novecientos segundos que estaba a punto de alcanzar.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y cincuenta nueve minutos. A partir de ahí cuenta cero. Ciento uno. Ciento dos. Sus manos sufrían un ligero temblor. Nada podía fallar. Cinco segundos más en salir a la calle. Tres segundos para aclimatarse. Treinta segundos más que le separaban de la calle principal, consumidos exactamente con paso firme, sin detenerse, evitando el laberinto de paraguas que infectaban la ancha calle del vial. Cinco segundos para comprobar que estaba preparado. Diez segundos que tardó el director de la sucursal, como buen paciente obsesivo compulsivo, en abrir la puerta, mirar hacia ambos lados, y seguir su camino. Dos más para asegurarse que era él. Tres más para sacar el arma, montar la corredera y efectuar el disparo en la nuca. Imposible determinar el tiempo que tardó en caer al suelo, entre aquella turba despavorida al oir la detonación.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En ese momento, miró por primera vez su reloj de pulsera. Había transcurrido un minuto y tres segundos. Su rostro dibujó una macabra sonrisa. Era el amo del tiempo. Había conseguido dominarlo con maestría. Había decidido acabar con la vida de aquella persona en un minuto exacto, sin tener que esperarlo. Había dominado al tiempo invirtiendo otro tanto del mismo en una simple operación de observación y planificación. Aquel desalmado director de banco jamás podría imponer fechas límite de pagos y embargos, como había hecho con él. Un minuto y veintisiete segundos. Le sobraban aún tres. Uno para mirar al cielo conservando la sonrisa del triunfador, y dos para efectuar un nuevo disparo. Esta vez en su sien.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/TFtBLHhwLgI/AAAAAAAAAJA/EqJS3eBTvDY/s1600/images.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 225px; DISPLAY: block; HEIGHT: 225px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5502063029018177026" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/TFtBLHhwLgI/AAAAAAAAAJA/EqJS3eBTvDY/s320/images.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6798058665831938924-5695762916701529086?l=tiemposdesilencio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiemposdesilencio.blogspot.com/2010/08/un-minuto-exacto.html</link><author>noreply@blogger.com (Alexander Moody)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/TFtBLHhwLgI/AAAAAAAAAJA/EqJS3eBTvDY/s72-c/images.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>8</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6798058665831938924.post-2859533543128831122</guid><pubDate>Fri, 16 Jul 2010 15:36:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-07-16T08:40:38.848-07:00</atom:updated><title>Spoiler ( fragmento de mi novela )</title><description>&lt;div align="justify"&gt;Pocas cosas podían compararse a las sensaciones que podían percibirse en aquel momento. Tenía cierta semejanza con el repiqueteo de llovizna que amenaza con apretar, pero se queda en una cortina fina y transparente, regalando un pequeño instante de placer a todo aquel que no ose repelerla. También podía ser asimilable a la salida de un largo examen parcial, a los acicalamientos previos de una cita, o hasta a los prolegómenos de un acto sexual que no acabe transformado en un largo minuto de violencia y despersonalización. Era como si pudiera sentirse en cada milímetro, en cada poro, en cada área epitelial un largo, suave y dulce beso. Y cada vez que abría los ojos, entre la acción defensiva de los lacrimales, podía ver de forma borrosa como la fuerza del líquido elemento arrastraba espumosa no sólo células muertas y suciedad, sino minutos amargos e interminables horas de conteo administrativo. Aquello que la esponja exfoliante no arrastró parecía irse en cada ligera exhalación de placer. Y por ello, aún sintiendo la pulcritud, dejaba correr el cálido discurrir del agua unos minutos más por entre sus turgentes senos; bien formados, señalando ambos direcciones opuestas con las oscuras pirámides de sus lindos pezones; enarbolados en pardas aureolas aún más detallistas al contraste de su blanca tez. Una piel que parecía no tener más imperfección que algún que otro grano vestigial erigido por la zona púbica, producto de una casera rasuración. Sus piernas, aún guardando cola para desgastar aquella cuchilla que vieron trabajar algo más arriba, parecían interminables en su extensión y firmeza; delatando en su inmaculada y clara superficie el incipiente entramado de varices legado de su sedentario trabajo y ocho largos meses de embarazo.&lt;br /&gt;            Al salir de la ducha, siempre dejaba la ventana entreabierta. Prefería así que escapara de esa forma los vapores condensados de la habitación. Así, mientras iba alisando su cabello azabache, el espejo salía del fundido en negro hasta dejar ver su imagen. No soportaba el pasar la mano sobre el mismo para verse de golpe, ya que su vida; hasta su trigésimo otoño, había transcurrido siempre de esa forma. Una forma en la que podía verse, difuminada, con la esperanza de la nitidez que le llevara al punto del hoy presente, y el defecto de carecer de la paciencia suficiente que requieren los cardinales de todo ser humano. Y así, cuando su mano pasó para acelerarlo todo, pudo ver un amor que nunca debió ser tal y una juventud dedicada a exhalar su aliento una y otra vez con el fin de revertir la dosis de paciencia que debió tener y que de una pasada eliminó quizás en el momento que menos visión debía haber tenido.&lt;br /&gt;            Cuando el baño se había despejado, sus verdes ojos inundaron el pobre alicatado blanco de toda la estancia. Su faz era el reflejo de la belleza simple, objetiva, de la mujer que no era exuberante ni prescindible. Era el paradigma de un atractivo que se abrió el paso a través de una vida maltratada por las causas, circunstancias y consecuencias. Una estética concentrada en un rostro ligeramente redondeado; tez blanquecina y poblada de ligeras imperfecciones estratégicamente situadas para dar un aire aún más inocente a todo aquel compendio de mujer.&lt;br /&gt;            Dejó caer suavemente el camisón a través de sus hombros. La seda de color blanco cerró el telón a la interminable llanura de su vientre; bien formado, liso, marcando con la musculatura el valle hacia la despoblada orografía de su monte de Venus. La discreción de aquella prenda, una vez colocada, tan sólo dejaba atisbar la figura de sus pechos y la generosidad de sus caderas. Ni un mísero escote, ni un solo resquicio a la impudicia del desnudo, y toda la sensualidad de aquello que no se ve pero sí se imagina. Su momento había acabado. Era hora de volver a la realidad.&lt;br /&gt;            El timbre sonó dos veces. No esperaba visita alguna. El reloj de pared del pasillo; marcaba un bien entrado atardecer con ambas agujas señalando a sus contrapesos. Bajó a la planta inferior y se dirigió a la puerta, asiendo el pomo de la puerta con curiosidad. A través de la mirilla tardó un poco en reconocer a la otra persona. Su mano pasó lentamente del asidero a su pecho. Aún le quedaban suspiros tras la ducha.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Espero que os guste. Se admiten sugerencias. Creo que conforme la vayáis conociendo, veréis como su personalidad queda resumida perfectamente en este pasaje.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6798058665831938924-2859533543128831122?l=tiemposdesilencio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiemposdesilencio.blogspot.com/2010/07/spoiler-fragmento-de-mi-novela.html</link><author>noreply@blogger.com (Alexander Moody)</author><thr:total>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6798058665831938924.post-3993311041226324668</guid><pubDate>Tue, 13 Jul 2010 14:38:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-07-13T08:28:47.915-07:00</atom:updated><title>Pequeña carta de bienvenida</title><description>&lt;div align="justify"&gt;Quizás aún sea algo pronto, pero aún conservo la ilusión por que tu alma ya sea consciente, y pueda guardar algo de por sí. En primer lugar debo pedirte perdón, porque no te voy a engañar ( estaría bueno que sin nisiquiera vernos empezara con mentiras ), pero vienes a un mundo que es una mierda: Aún quedamos unos pocos que intentamos poner nuestro granito de arena para cambiarlo, pero cada vez somos menos. Aún así, verás que a pesar de todo, seguimos apoyándonos en cosas sinceras y da igual si en el plato no hay comida, el techo de la casa tiene goteras o tu mujer se consuela apretando entre sus piernas a otro mientras tu país gane un mundial, o te den un ticket descuento a canjear en tu próximo derroche superficial. Es lo bueno y lo malo de todo ser humano ( que es lo que tú eres a pesar de que algunos se empeñen en decir lo contrario ), que tenemos la errónea creencia de ser la especie más fuerte del planeta, cuando realmente no es así: es el llamado "handicap" de los sentimientos; el opio de la condición humana y que nos hace felices aunque nos estemos bañando en la más espesa miseria.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, no le tengas miedo a los sentimientos. Es bueno sentir... ¡ Qué contradicción!, estarás pensando... Vete acostumbrando. Somos así. En un mundo donde sólo el más fuerte tiene derecho a sobrevivir, el que más estudios a trabajar, y donde sólo la abundancia de dinero atrae al dinero pocos momentos de felicidad te quedarán como el primer beso, un bonito amanecer o un pequeño favor altruista. Y aunque lo que por aquí fuera te espera es cuanto menos decepcionante, siempre te quedará la opción de seguir viviendo, o hacer algo por intentar cambiarlo. Pero tranquilo, no tomes aún la decisión. Primero siente, disfruta lo que es sentirse vivo, saluda amablemente hasta al último indeseable con el que puedas cruzarte, y así, sólo si realmente merece la pena luchar por este mundo que os estamos dejando, adelante.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tampoco quiero aburrirte demasiado. Ya te iré contando cositas. Sólo decirte que tu madre y yo te estamos esperando con los brazos abiertos. Tú de momento sigue ahí, agárrate fuerte y disfruta mientras puedas de tu estancia en la sala de espera.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un beso, hijo mío.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6798058665831938924-3993311041226324668?l=tiemposdesilencio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiemposdesilencio.blogspot.com/2010/07/fondeo-la-gira.html</link><author>noreply@blogger.com (Alexander Moody)</author><thr:total>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6798058665831938924.post-4245783709268378140</guid><pubDate>Fri, 23 Apr 2010 15:55:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-04-23T10:02:38.142-07:00</atom:updated><title>Oliver</title><description>&lt;div align="justify"&gt;Aún recuerdo cuándo éramos pequeños, y nos encantaba fastidiar a mi hermana con pueriles juegos de palabras, zahirientes comentarios, provocativas puyas y demás ocurrencias que pudieran provocar el sollozo fácil de la única pequeña de la casa en largos Domingos de ingentes raciones de arroz con pollo, decretos paternos de vasos de leche y docenas de bollos untados en Nocilla mientras veíamos la televisión.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;También recuerdo que el paso de la edad nos separó, las reuniones familiares de Domingo desaparecieron y por aquellas cosas del destino; volvimos a reunirnos bajo una pelota a la que yo parecía condenado a no volver a patear. Me diste la oportunidad de arrojar tierra sobre una depresión que parecía no tener fondo, descubrir una vocación oculta, un trabajo posterior y unos amigos que aún conservo. Y todo ello gratis.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La memoria me alcanza a recordar que volvimos a perder el rumbo, que seguimos haciéndonos mayores, y que tus problemas seguían siendo los mismos. Tú nunca tuviste la culpa de haber nacido allí, ni en aquel momento. Simplemente tus padres te quisieron a su manera, y seguro que sufriste lo que ningún niño debería sufrir; pero te tocó vivir bajo dos techos, cada uno con sus reglas y sus problemas, y quizás porque esa dualidad muchas veces te obliga a elegir, nunca supiste quedarte con lo correcto.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Recuerdo que mi hermano me decía que no te encontrabas bien, que estabas "colgao" en sus palabras, y buen síntoma que yo respondía. Es común en la familia. Aún así, nos reíamos de las anécdotas y ocurrencias que vivíais en aquellos periodos que el péndulo de tu vida te acercaba a él, para después volver a desaparecer como siempre ocurría.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nunca se me olvida aquel día que intentaste quitarte la vida en tu casa, cómo el amigo que quizás más tiempo había pasado a tu lado me llamó diciéndome que te encontrabas en el hospital&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;y que no tenía forma de localizar a familiar alguno para avisar del incidente. Recuerdo cómo tu madre me decía, en aquella sala de hospital de madrugada, que no comprendía cómo lo habías hecho, y que tu intento no era más que una muesca más en un apellido materno condenado a acabar con la vida tras una ingesta de pastillas o una caída de varios metros desde una ventana.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todos son recuerdos, igual que cuando me llamaste para dar las gracias por haber estado allí en el Hospital, que no le contara a nadie lo que habías hecho y que había sido una tontería que no volverías a repetir en tu vida. Me recalcaste con un convencimiento tal que querías la vida, que incluso me lo creí; más allá de tu personalidad inestable, de tu situación angustiosa y de tu extraña percepción de lo que te rodeaba. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me lo creí, hasta aquel día 3 de Noviembre, cuando la policía me llamó en plena noche para ver si podía reconocer tu cuerpo. Un día que no podré olvidar jamás, al ser el primero que recibió aquella noticia, tener que difundirla y sufrir por encontrarme a seiscientos kilómetros de un hecho que temes sea verdad, pero no puedes comprobar.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y aunque haya pasado algún tiempo desde aquella noche, sigo pensando en lo que hiciste, que te equivocaste; que obraste de la manera más egoísta posible y que provocaste más dolor del que pudiste aliviar con tu muerte. Porque aunque nunca lo valoraste, había muchísima gente que te quería y muchas manos que podían haberte ayudado si ese hermetismo tuyo te hubiera permitido pedirlo. Aún así, seguro que todos aquellos que te queríamos te hemos perdonado y que descanses en paz.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sabes que siempre he pensado que la inmortalidad es posible, siempre y cuando seas recordado por tus seres queridos. Y porque tengo miedo a que algún día alguien se le ocurra dejarte morir para siempre, aquí tienes estas lineas, para que cada vez que alguien las lea, puedas volver a la vida en sus recuerdos. He podido ver que había mucha gente que te quería, gente que aún te sigue recordando y te deberé siempre aquella oportunidad que sin querer, fue para mí la salvación de mi adolescencia. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hasta Siempre primo. Un fuerte abrazo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/S9HSijFBtZI/AAAAAAAAAI4/p_Ky3RZUdBY/s1600/cielo_011.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5463379313950832018" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/S9HSijFBtZI/AAAAAAAAAI4/p_Ky3RZUdBY/s320/cielo_011.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6798058665831938924-4245783709268378140?l=tiemposdesilencio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiemposdesilencio.blogspot.com/2010/04/oliver.html</link><author>noreply@blogger.com (Alexander Moody)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/S9HSijFBtZI/AAAAAAAAAI4/p_Ky3RZUdBY/s72-c/cielo_011.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>6</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6798058665831938924.post-1570033086250986379</guid><pubDate>Sat, 27 Feb 2010 14:12:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-02-27T07:21:51.337-08:00</atom:updated><title>Un pequeño consejo</title><description>&lt;div align="justify"&gt;Llega un día en el que nacéis; completamente indefensos, maleables, con débiles cartílagos protegiendo ese mísero cuerpo y usando de bastión las únicas defensas que vuestro torpe proceso de evolución ha conseguido preparar para seres que han sido capaces de sobrevivir con varios millones menos de células menos de las que necesitáis para cada órgano vuestro.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se os dijo en vuestro momento que la Tierra era vuestra, y de ella os alimentáis, pero no podéis cesar en vuestro parasitario devenir y contamináis todo lo que encontráis a vuestro paso; no satisfechos con lo mínimo. Llenáis el depósito de vuestros vehículos con la sangre de muchos países del tercer mundo y de muchas guerras sin vencedor en pos del oro negro. Llenáis las piscinas con el agua a la que otros aún no tienen acceso. Coméis el marisco engordado en solares inundados donde antaño crecían grandes reservas forestales. Escribís sobre el cadáver de aquellos que os hicieron de pulmón, sombra y abrigo. Y nada os da verguenza porque hacéis negocio con todo ello, saqueáis, producís en un afán capitalista sin tener en cuenta que el día de mañana no haya peces que pescar, ni ríos sobre los que navegar, ni árboles que quemar, ni mares sobre los que encontrar un ser que haya sobrevivido a la vorágine de desechos que produce cada uno de vuestros pútridos cuerpos hacinados en sus seguras junglas de cemento.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Crecéis en la envidia, en el ir más allá, en la falsa creencia de solidaridad y en el que sonido de la moneda cayendo al fondo de cualquier cepillo parroquial silencie vuestra culpa. Pero no, la culpa y la pena pasan de la misma forma que en cualquier periódico se pasaría de sucesos a deportes, del desastre a la ignorancia, de la pobreza a la divinidad construida a base de egoísmo e idolatría. Porque todo da igual mientras el jugador de moda cobre lo que la mitad del país pueda ganar en toda una vida. Porque todo da igual mientras ruede la pelota.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por eso me dirijo a vosotros. Sí. A vosotros. Pequeños seres que os creéis grandes. Indefensos organismos que os creéis conocedores de todo y todos. Porque con el paso del tiempo habéis aprendido a sobrevivir, y domináis el mundo en base al presuntuoso concepto de racionalidad que os atribuís respecto de vuestros demás vecinos de planeta. Porque sanáis de las enfermedades, os recuperáis de las catástrofes y tenéis en vuestra cabeza como máxima "la vida sigue". Por eso yo os doy un consejo... Tened vuestras cuentas al día. No dejad nunca en el tintero algo. Vivid intensamente. Porque aunque habéis salido triunfales de todas las trabas hasta ahora, yo seguiré cumpliendo con la misión que me encomendaron de controlar la extensión de vuestra plaga. Y contra mí, nunca encontraréis vacuna, solución o fecha aproximada.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estáis avisados.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/S4kyQqN0SUI/AAAAAAAAAIw/nodJmEdN-V0/s1600-h/parca.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 259px; DISPLAY: block; HEIGHT: 299px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5442936886445492546" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/S4kyQqN0SUI/AAAAAAAAAIw/nodJmEdN-V0/s320/parca.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/tiemposdesilencio.blogspot.com/2010/02/un-pequeno-consejo.html"&gt;&lt;img style="BORDER-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; VERTICAL-ALIGN: middle; BORDER-TOP: 0px; BORDER-RIGHT: 0px" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/mini/tiemposdesilencio.blogspot.com/2010/02/un-pequeno-consejo.html" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6798058665831938924-1570033086250986379?l=tiemposdesilencio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiemposdesilencio.blogspot.com/2010/02/un-pequeno-consejo.html</link><author>noreply@blogger.com (Alexander Moody)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/S4kyQqN0SUI/AAAAAAAAAIw/nodJmEdN-V0/s72-c/parca.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6798058665831938924.post-6204698129807137442</guid><pubDate>Tue, 19 Jan 2010 23:27:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-01-19T16:20:10.549-08:00</atom:updated><title>Blanco sobre Negro</title><description>&lt;div align="justify"&gt;Blanco sobre negro. Era la única imagen que aparecía ante sus cansados ojos; parpadeante, de ida y vuelta, producto del vaho que se acumulaba tras los cristales empañados de sus anteojos. Y en aquella visión perdió noción del tiempo y de toda realidad. Un paisaje difuso en cada espiración, nítido en cada inspiración; una alternancia de ritmo similar a la que llevaba buscando incontables horas y, de igual forma que tan repetitiva secuencia, creía tenerla como se desvanecía. No importaban el intenso dolor lumbar acumulado de incómoda posición ni la carga sostenida sobre aquellos hombros sufridores de aquella inmovilidad perenne. Sólo importaba la imagen; el blanco sobre negro inmenso; fundido sobre aquel mar azabache lacado profundo. Alzó ligeramente sus manos y, haciendo un esfuerzo por vencer las limitaciones de su maltrecho ser, estiró más allá de su dolencia artrítica los dedos, imbuyéndolos en aquel inmenso mar blanquecino. Cerro los ojos. Y todo empezó a desaparecer.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sintió aquellas rémoras de su costado desaparecer, sumiéndolo en una paz que hasta aquel entonces nunca había conseguido sentir. Sus dedos se deslizaron por áquel cielo nacarado de vetas carbón y, descansando sobre cada uno de sus escalones, apretó sobre él la necesidad de subir uno más. Y aquel uno le llevaba a otro, conminándolo a seguir aquella espiral bicolor que en su juventud tantas veces había recorrido, y parecía ahora nunca recordar el camino que en aquel momento, y con los ojos cerrados, yacía ante él expedito, llano, libre para ser hollado por sus dedos. Retuvo la inspiración por unos segundos, sabedor de poder perder aquello que casualmente apareció ante sí si volvía a espirar y, conteniendo la emoción, recorrió su vasto terreno tantas veces como su mente le permitió.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Abrió los ojos y, exhalando todo el aire contenido, alzó sus manos del teclado y asiendo la pluma, volvió a escribir una linea más del pentagrama. Se levantó del pequeño banco y observó a su alrededor. Se encontraba viejo, cansado, y aquel extraño dolor del costado lejos de remitir iba cada vez a más. Su pacto con el Diablo había expirado ya hace tiempo, y parecían reclamarle desde lo más profundo del averno. Volvió a mirar al pentagrama y, asiéndolo, volvió a reclinarse escribiendo la fecha de aquel día en la última nota escrita: " 4 de Diciembre de 1791 ". Sus ojos miraron a través del ventanal que daba a aquel sucio callejón de la Viena antigua y, aún empañados, admiraron las luces emergentes de la ciudad que le acogió... y que iba a verle morir.&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/S1ZKYfga-GI/AAAAAAAAAIo/IrYcU53Rsew/s1600-h/9145918.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5428608185476511842" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/S1ZKYfga-GI/AAAAAAAAAIo/IrYcU53Rsew/s320/9145918.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Dedicado a "Castigadora"; porque da igual cuántos Salieri puedan meterse por medio, mientras tu obra se vaya contigo, y no por culpa de otros. Tú entiendes.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Y ah, Feliz 2010. Estoy ocupado con la "novela", pero de vez en cuando dejaré algo por aquí de pésima calidad, como siempre. Gracias por seguir ahí.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6798058665831938924-6204698129807137442?l=tiemposdesilencio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiemposdesilencio.blogspot.com/2010/01/blanco-sobre-negro.html</link><author>noreply@blogger.com (Alexander Moody)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/S1ZKYfga-GI/AAAAAAAAAIo/IrYcU53Rsew/s72-c/9145918.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6798058665831938924.post-2887344853937537510</guid><pubDate>Fri, 25 Dec 2009 02:25:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-24T18:32:15.955-08:00</atom:updated><title>Maellus Maleficarum</title><description>&lt;div align="justify"&gt;Aunque la noche había cubierto con su espeso manto de oscuridad la totalidad de la aldea; ésta tenía una inusual vida desde el inicio del ocaso. Los apenas cien habitantes de aquella pequeña villa hoy no dormían; agolpados todos en la pequeña plaza como cucarachas; harapientos, malolientes, ávidos de curiosidad unos y de malicia otros, esperando el desenlace de aquella situación. Por ello murmuraban, hablaban entre ellos resultando tener cada uno una historia referente a lo sucedido. Ahora todos evidenciaban haber tenido problemas con ella, contándolo aterrados a vecinos con los que anteriormente nunca llegaron a intercambiar palabra, sin obtener más respuesta que un triste asiento con la cabeza. Ahora podían explicarse que Dios no podía haber creado semejante ser y que todo no era más que la obra maestra de aquel que yacía en la oscuridad. Y por eso todos murmuraban, no sin miedo. Pero lo hacían.&lt;br /&gt;Aquel murmullo quedó herido de muerte al erigirse por encima un fuerte alarido de mujer. Se hizo el silencio en la plaza. Pronto aparecieron dos alguaciles; ataviados con abombadas polainas y botas de cuero marrón bien altas. Iban apartando a la gente, abriendo camino hasta el epicentro de aquella plaza cuadrangular. No entendían nada. Su deber era despejar el camino, y ellos lo cumplían. Al precio que fuere. Iban golpeando niños, mujeres, ancianos. Tras ellos, avanzaban penosamente otros dos alguaciles más, los cuales arrastraban con gruesas cadenas por la tierra un cuerpo. Al paso a través de la muchedumbre ésta se sobrecogía y santiguaba repetidas veces. Las madres tapaban los ojos a sus hijos más pequeños. Aquel cuerpo intentaba levantarse, pero era su debilidad tal que acababa siendo arrastrada por sus dos guardianes entre pausados gemidos de dolor. Los alguaciles, a cada gemido, contestaban con un fuerte tirón de los grilletes, sin dirigirle mirada al cautivo. También podía olerse el miedo en ellos, al igual que en toda aquella gente que se santiguaba bajo soportales a los cuales habían cubierto con sangre fresca de animal realizando inscripciones apenas legibles.&lt;br /&gt;Una vez en el centro de la plaza llegaron 8 alguaciles más que acordonaron la zona central; donde se encontraba una pira de madera con un mástil central. Se hizo un absoluto silencio. Los dos guardianes subieron el cuerpo al mástil y lo ataron. Cuando bajaron de la pila un súbito murmullo de sobrecogimiento inundó el lugar. Frente a todos se encontraba un cuerpo de mujer desnudo, sucio; lleno de costras producidas por la mezcla de sangre y tierra. En muchas zonas de su cuerpo faltaban trozos de piel arrancados a jirones, de igual forma que su pelo había sido cruelmente arrancado a trozos desde el cuero cabelludo. Sus pechos; henchidos de pus por la infección que le había producido la extracción de sus pezones, le daban un aspecto grotesco, ligeramente suavizado por el verde mar de sus ojos; aún abiertos, sin querer rendirse aún a la muerte. El murmullo iba convirtiéndose por momentos en griterío, hasta que uno de los alguaciles levantó la mano y gritó: “ Aldeanos; he aquí la prueba irrefutable de la condición demoniaca de ésta mi hija; bruja donde las haya”, señalando a su pubis, el cual había sido afeitado y lacerado en todas direcciones. “ He aquí la evidencia de haber fornicado con el mismísimo Diablo”.&lt;br /&gt;Volvió a hacerse el silencio. Ordenó el orador con un gesto al resto de alguaciles, los cuales volvieron a subirse a la pira e impregnaron su cuerpo de alquitrán. Aquella niña empezó a llorar, implorando a su padre clemencia. El jefe inquisidor asistía impertérrito a las plegarías de su hija. Los alguaciles que bajaron pasaban frente a él asintiéndole con la cabeza, invitándole a que fuera fuerte, a que no cayera en aquella trampa del Diablo pues su hija no yacía en aquel cuerpo propiedad del mismo Samael.&lt;br /&gt;El gentío comenzaba a excitarse. Quizás el olor de la muerte les embriagaba. Cada vez eran más difíciles de controlar. Aquella mujer destrozada; antaño la hija del jefe de alguacilería de la aldea, apenas guardaba fuerza en su maltrecho cuerpo de catorce años. Intentaba hacer fuerza con los pies para no yacer colgando del mástil, ya que el peso del cuerpo oprimía su diafragma al dejarse caer haciéndole casi imposible la respiración; ya dificultosa de por sí al tener todo el cuerpo embadurnado en el mismo alquitrán que la hacía resbalar por entre las maderas que le servían de soporte. Pudo observar como un niño saltó el control de aquellos hombres acercándose a la pila. En sus ojos verdes fotografió aquella expresión; aquella cara infantil mirándola desde abajo, mezcla de miedo y curiosidad. El niño se agachó, y agarrando un guijarro, lo lanzó contra ella impactando en su cabeza. ¡Bruja! – gritó. Y acto seguido empezaron a llover piedras contra su maltrecho cuerpo entre los insultos de la turba.&lt;br /&gt;El jefe dio la orden y prendieron fuego a la pila. El alquitrán hizo de conductor e inmediatamente su cuerpo comenzó a consumirse pasto de las llamas. A pesar de no tener fuerzas, gritaba de pavor. Sabía que su sufrimiento; que comenzó con varios días de tortura hasta que tuvo que confesarse bruja para que la dejaran de martirizar, no acabaría allí. Su muerte sería la puerta al más profundo de los infiernos donde seguiría ardiendo por toda la eternidad. Sólo porque a su edad, fue más bella que los demás.&lt;br /&gt;Cuando su vida se apagó, aún seguían escuchándose los insultos de la muchedumbre, mientras su padre contaba con el clérigo los chelines pagados por la iglesia como premio a la ejecución. Una bruja más había caído bajo el martillo implacable de la Iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/SzQjCKwcHyI/AAAAAAAAAIg/mjAtr16NRP4/s1600-h/hoguera-san-juan.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 240px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5418994771787783970" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/SzQjCKwcHyI/AAAAAAAAAIg/mjAtr16NRP4/s320/hoguera-san-juan.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6798058665831938924-2887344853937537510?l=tiemposdesilencio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiemposdesilencio.blogspot.com/2009/12/maellus-maleficarum.html</link><author>noreply@blogger.com (Alexander Moody)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/SzQjCKwcHyI/AAAAAAAAAIg/mjAtr16NRP4/s72-c/hoguera-san-juan.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6798058665831938924.post-6459937839890938790</guid><pubDate>Fri, 16 Oct 2009 13:25:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-10-16T08:01:49.460-07:00</atom:updated><title>Claro de Luna</title><description>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=07da454" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un día más, la jornada laboral de Lucía tocaba a su fin. Abandonó su delantal en una vetusta taquilla y, en apenas minutos, dejó semidesnudo su pálido torso para dar paso al vestido largo que solía usar a diario; sobrio, de un sólido color gris y ligeramente escotado, parecido al que las películas antiguas solían vender com uniformidad de institutriz. Sintió cierta repulsión al embutirse en él; notando el atasco de la tela al rozar con el aceite de fritanga que su piel almacenaba tras diez horas metida en aquella cocina. Liberó una a una las seis horquillas que recogían su pelo, dejando caer tantos mechones marchitos de un pelo rubio que vivió épocas mejores, y sin perder más tiempo cogió el sobre de la paga marchando del restaurante por la puerta de atrás.&lt;br /&gt;Su nombre era luz. O al menos eso le decía su madre cuando era una rolliza niña de ojos verdes e inmaculada tez adornada por la sonrojez propia de la actividad de las arteriolas en ambas mejillas. Ella fue la luz de la casa en una familia que no tuvo más hijos, la hija única de un orgulloso padre que en silencio sufría cinco años de viudedad y el zahiriente castigo de ver en ella la fotografía de la joven mujer que no cumplió su promesa de compañía eterna. Por ello necesitaba aquel trabajo de mierda, que la condenaba a ser luz en la oscuridad de la noche, a pesar de sentir un pánico atroz hacia la oscuridad. La misma oscuridad que embargaba aquel callejón de cuatrocientos cincuenta y ocho baldosas y dos calles ciegas a cada lado. Así, cuando salía por aquella mugrienta calleja, sólo miraba al final de la misma, donde las luces resguardaban la Avenida Principal del reino de las sombras. Cogía aire, miraba al frente, y ocupaba su mente contando una a una las filas de baldosas; simuladas sobre el cemento, hasta llegar a la salida. Una simple operación aritmética que la evadía de aquel sucio pasillo lleno de orina, de repletos cubos de basura sin recoger, de juegos de sombras que recordaban al mismísimo Diablo, de paredes negras y lisas que se erigían hasta la altura que aquellos megalómanos arquitectos dieron a aquellas moles de cemento de cincuentasiete pisos y de espesa niebla que emanaba de las alcantarillas producidas por la reacción térmica de la conjunción de las aguas residuales con el ambiente frío del subsuelo urbano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su corazón parecía aquella madrugada latir con menos fuerza. Apenas lo sentía golpear en su pecho. Intentaba no pensar en nada. Solo contar. Cincuenta seis. Cincuenta siete. Cincuenta y ocho. Algo pasa. Los órganos son gobernados por el cuerpo, pero tienen alma propia. Y su corazón había puesto en alerta al resto. Era el miedo. Ese miedo inodoro que se huele, esa sensación de alerta que despierta el más primario de los instintos. Setenta y siete, setenta y ocho, Setenta y nueve. Sus ojos dejaron de mirar al suelo para enfrentar la salida del agujero. Las paredes se iban estrechando cada vez más. El vapor de las alcantarillas se hacía más denso y parecía no desaparecer. Su paso se aceleraba. No así su pulso. Dejó de contar para sí. Ciento treinta cientotreinta y uno cientotreinta y dos cientotreinta y tres. Su mano derecha se asió a la cruz de oro que protegía su pecho. Sus ojos iban perdiendo el verde mar del iris en favor de sus pupilas, dilatadas al máximo. Ya quedaba menos para salir. Incluso podía distinguir los destellos de los vehículos que cruzaban la Avenida y dejaban verse por fracciones de segundo desde el callejón. Doscientos veintiuno doscientos veintidós doscientos veintitrés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supuestamente había cruzado ya el callejón. Porque no podía haber sido de otra manera. Porque de otro modo lo habría visto. Porque así no habría sentido aquel brazo que rodeaba su cuello, ni haber sido mancillada por aquel vello infecto que aprisionó su garganta con violencia. Sintió su corazón cambiar repentinamente de marcha, al tiempo que sus mejillas ardían y notaba la lucha del torrente sanguineo por atravesar aquella hoja metálica que sin cercenarla, había aprisionado su yugular. Ahora entendía lo que era un presentimiento. Ahora que no podía analizarlo. Ahora que su cuerpo sólo guardaba fuerzas para moverse violentamente y gritar, aunque fuere en vano. Ninguna ventana daba a aquellos callejones. Pero aún así gritaba. Porque no podía hacer otra cosa. Aguantar el fuerte golpe de su cuerpo contra aquel cubo de basura, aquella extremidad virulenta que ayudaba a sus piernas a bloquear las mías, las laceraciones producidad por el elástico de la ropa interior al ser arrancada y la humillación de aquel miembro penetrando en su ser sin poder hacer otra cosa que intentar seguir gritando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel suplicio acabó como empezó. Semilla purulenta resbalando por su entrepierna, un golpe seco y una ligera sensación de calor en el cuello. Y el mundo se paró. No pudo verlo. Estaba volando. Sus talones giraron hacia atrás. No podía adivinar si caía o fue empujada. El caso es que el mundo parecía moverse, y no ella. Otro golpe seco. Cayó de espaldas. Las lágrimas que inundaban sus ojos se desbocaron hacia las orejas. Ya no sentía calor en las mejillas. Su cuello estaba inundado en sangre. Sentía el cálido afluente sanguineo correr por todo su cuello. Apenas tenía fuerzas. Había sido degollada. Su vista parecía nublarse. Nunca se había dado cuenta que a pesar de los rascacielos podía verse la luna; tan pálida como ella. Alzó la mano para intentar cogerla. Su mano ensangrentada, de espeso contraste con la blancura de su piel. Cara a cara. Lucía, y la única luz de aquella noche que en venganza decidió llevársela. La última luz que sus ojos verían. Su último resuello fueron para dos lágrimas que recorrieron en medio segundo su cara hasta confundirse con el charco de sangre que la acunaba. Doscientos. Cincuenta. Y dos.&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/StiDqwKl9UI/AAAAAAAAAIY/YscGERWCR4A/s1600-h/claro-de-luna.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5393205324283245890" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/StiDqwKl9UI/AAAAAAAAAIY/YscGERWCR4A/s320/claro-de-luna.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/tiemposdesilencio.blogspot.com/2009/10/claro-de-luna.html"&gt;&lt;img style="BORDER-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; VERTICAL-ALIGN: middle; BORDER-TOP: 0px; BORDER-RIGHT: 0px" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/mini/tiemposdesilencio.blogspot.com//2009/10/claro-de-luna.html" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6798058665831938924-6459937839890938790?l=tiemposdesilencio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiemposdesilencio.blogspot.com/2009/10/claro-de-luna.html</link><author>noreply@blogger.com (Alexander Moody)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/StiDqwKl9UI/AAAAAAAAAIY/YscGERWCR4A/s72-c/claro-de-luna.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6798058665831938924.post-5822787723920787883</guid><pubDate>Tue, 13 Oct 2009 21:08:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-10-14T16:33:57.897-07:00</atom:updated><title>15:11</title><description>&lt;div align="justify"&gt;Cuando abrió los ojos, aún permanecía en estado de hibernación. Era una sensación molesta, a la que nunca uno podía acostumbrarse por muchos ensayos realizados en base. De forma similar a las mioclonías; su cerebro recuperaba antes que el cuerpo la consciencia y, a pesar de dirigir todo su empeño en recuperar la gobernabilidad del sistema nervioso central, no conseguía mover un solo músculo. No debía desesperar. Poco a poco iba sintiendo ligeros hormigueos que iban ascendiendo desde sus extremidades al tronco. Al tiempo que aquella chispa vital iba consumiendo su cuerpo, el vello de la piel se erizaba, sus pezones se endurecían en vergonzante sensación y podía nuevamente tragar saliva. Su funcionalidad era casi total, aún a pesar de sentir un ligero mareo. Colocó ambas manos frente a sí, observando primeramente ambos dorsos para a continuación, a modo de ritual, voltear ambas a la vez para quedarse observando sus palmas. Así volvía a sentirse viva. Tapándose la cara, notando la fría temperatura de las mismas, en contraste con el resto de su cuerpo. Extendió su mano derecha a lo largo del habitáculo y pulsó el botón. La cápsula se llenó de gas al tiempo que iniciaba la secuencia de apertura. Cerró los ojos. Sus oídos no habían perdido capacidad. Podía sentir el incómodo deslizar de los mecanismos de apertura, el estridente sonido del sistema hiperbárico que igualaba la presión con el exterior, y el posterior silencio de la nave que volvía a gobernar seis meses después.&lt;br /&gt;Todo seguía en su sitio. En el puente de mando se encontraba su segundo de a bordo; Miguel; Capitán auxiliar de vuelo de la Agencia Espacial Europea. Había despertado antes. Al verla, olvidó todo tipo de formalismo y se dirigió a ella por su nombre:&lt;br /&gt;- Silvia… Hemos llegado.&lt;br /&gt;Los ojos de Silvia estaban vidriosos. Le costaba trabajo aguantar las lágrimas. La expedición que ella comandaba había llegado al planeta destino. A través de los ventanales del puente de mando podía observar la turbia atmósfera del satélite, bajo un abigarrado cielo gris lleno de fenómenos eléctricos. Sólo con la mirada, ambos se enfundaron el traje de paseo, ayudándose mutuamente en la colocación del equipo de respiración autónoma. Silvia; aún emocionada, miraba el parche del brazo derecho del traje. “ E.S.A.”, “Misión xxxxx”. La misión más importante de la humanidad; en la que varias generaciones habían trabajado, sufrido, y muerto. Una misión a la que ella tuvo la suerte de comandar y que quizás estaba tocando a su fin en pleno 2209. Un proyecto conjunto de todas las Agencias Espaciales mundiales y a las que, de entre todos los pilotos cualificados para ello, tuvo que tocarles en suerte a dos españolitos criados entre pasillos y corredores. Miguel seguía con su silencio. El silencio del miedo.&lt;br /&gt;Cuando abrieron la escotilla, comprobaron que existía gravedad. La nave se había posado hacía unas tres semanas en aquella gran llanura; uniforme, sin accidente geográfico alguno. Tan sólo algunos remolinos de polvo enturbiaban aquella perfecta simetría geográfica con el horizonte. Miguel accionó uno de los mecanismos del traje para tomar lecturas del ambiente. Aparentemente todo normal. Silvia se alejó unos metros buscando un lugar donde emplazar un sistema de transmisiones que pudiera emitir señales a la ESA. No podía creer que estaban siendo los primeros en pisar aquella yerma superficie en misión espacial. Miguel seguía tomando lecturas.&lt;br /&gt;Pero algo hizo de repente detenerse a Silvia. Quedó petrificada, muda, impávida ante lo que estaba viendo. Miguel; que se encontraba a unos 300 metros de ella, inquirió su estado:&lt;br /&gt;- Mi comandante, ¿ le pasa algo?&lt;br /&gt;- Miguel… Es maravilloso.&lt;br /&gt;- ¿ Maravilloso el qué; Silvia?. Es un planeta, como otro cualquiera.&lt;br /&gt;- No. Es maravilloso. Esto sólo lo había visto en libros. Mi abuelo sólo lo había visto en libros, y puede que mi tatarabuelo conociese de esto por leyendas. Pero yo lo he visto…porque... este tu hermano muerto era, y ha revivido; habíase perdido, y es hallado... - respondió con la voz entrecortada, enjugándose las lágrimas.Al oír tal declaración, Miguel corrió hacia el emplazamiento de su compañera. Al llegar hacia ella, observó su faz, sus ojos perdidos en un punto fijo del suelo al tiempo que las lágrimas empañaban el cristal de la escafandra. Intentó seguir la mirada de su compañera intentando averiguar qué le había producido tal colapso, hasta que aquella imagen heló su sangre también. Sólo pudo musitar un suave “Dios mío...”.&lt;br /&gt;Ante ellos, se erigía entre dos piedras exultante una margarita rodeada de varios tréboles. Era el comienzo de un pequeño vergel yacente ante ellos. Quién sabe si aquello llevaba allí cincuenta años creciendo o no. El caso es que tuvieron que pasar ciento cincuenta años para que la humanidad, postergada a un sinfín de estaciones espaciales, pudiera volver a realizar una expedición a la Tierra que, por su ignorancia y dejadez, tuvieron que abandonar para siempre. Ahora sabían que podrían volver, que la vida volvía, aunque fuera en sus formas más simples, a poblar el planeta, y que con la biotecnología existente, podían volver a hacer de aquel planeta un sitio donde volver a empezar. Un sitio donde, como hijos pródigos, volver y rendir cuentas ante la madre Tierra; aquella a la que se ignoró cuando comenzó a dar señales de cansancio, aquella que nos enseñó que nuestros actos de ayer, fueron la herencia del mañana.&lt;br /&gt;Silvia y Miguel volvieron a base tras instalar los sistemas de comunicación. Miguel ya había preparado su hibernación. Silvia seguía aún conmocionada. La operación 15:11, la parábola del hijo pródigo según rezaba el evangelio de San Lucas en aquel pasaje, había sido un éxito. Preparó el informe y lo dejó listo para transmisión del informe final...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“ Planeta Tierra en perfectas condiciones para la regeneración… Formas de vida existentes y aire respirable... Condiciones climatológicas aún adversas. Podemos volver a casa…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/StTwCyFOhEI/AAAAAAAAAIQ/q0jQDAOEaU4/s1600-h/marte_viking_lander1.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 291px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5392198584463426626" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/StTwCyFOhEI/AAAAAAAAAIQ/q0jQDAOEaU4/s320/marte_viking_lander1.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/tiemposdesilencio.blogspot.com/2009/10/1511.html"&gt;&lt;img style="BORDER-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; VERTICAL-ALIGN: middle; BORDER-TOP: 0px; BORDER-RIGHT: 0px" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/mini/tiemposdesilencio.blogspot.com//2009/10/1511.html" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6798058665831938924-5822787723920787883?l=tiemposdesilencio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiemposdesilencio.blogspot.com/2009/10/1511.html</link><author>noreply@blogger.com (Alexander Moody)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/StTwCyFOhEI/AAAAAAAAAIQ/q0jQDAOEaU4/s72-c/marte_viking_lander1.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6798058665831938924.post-120343702468931620</guid><pubDate>Thu, 13 Aug 2009 23:18:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-08-13T17:42:15.095-07:00</atom:updated><title>Jesus</title><description>&lt;div align="justify"&gt;Siempre me consideré un tipo duro. Una persona a la que la vida ha enseñado de todo y que, de no ser por esta ansia de contar cosas a través de la palabra, seguramente habría perdido todo norte hasta yacer en la sima de la cordura. Por mis ojos han pasado tristes imágenes sobre las que durante días he exudado hasta la última gota de humanidad que podía quedarme oculta en el cuerpo. Y todo por no perder la impasibilidad que de tan burda manera me empeño en reflejar. Me engaño al pensar que mis mejillas son secos torrentes que no ven lágrimas desde que cumplí los dieciocho, y que mis hombros son las plañideras donde amigos, familia y todo aquel que lo ha necesitado encontró su apoyo en aquellos duros momentos. Una persona a la que gusta escuchar y que, más allá de las tempestades que pueda sufrir en su interior después, aguanta cual Titán las olas en busca de una luz que al menos le haga saber que el Puerto está cercano.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero todo Titán tiene su Némesis, y acabé vencido ante ti. Sin haber luchado. Y no hizo falta. Sólo sé que nuestras miradas se cruzaron, y aunque sé que no me mirabas sin saber ni lo que soy, me venciste. Jamás comprenderé por qué alguien como tú me enseñó más que cualquier profesor de universidad, más que cualquier día de mi agitada vida, más que cualquier libro de firme doctrina. Tú, un simple recién llegado, débil, dependiente y molesto. Una persona que llegaste tres meses antes. Cuando nadie te esperaba, cuando nadie te había invitado a la fiesta y que, aún sabiendo que tenías todas las de perder frente a este mundo voraz y cruel, luchaste hasta entrar en la vida que bien mereciste. Y, como podrás leer algún día, razones me sobran para envidiarte. Porque cuando todos te daban por muerto, seguiste peleando por el regalo de vida que nosotros malgastamos. Porque cuando te tengo entre mis brazos entiendo que no hay nada más maravilloso que vivir el día a día, y que no hay meta más bonita que la de dar continuidad a una semilla capaz de hacerse camino en la más agreste de las situaciones. Porque cuando tus ojos; aún limpios de conciencia me miran, soy consciente de un milagro de vida que nos lleva a la más triste de las involuciones. Porque sentir tus manitas apretando fuerte mis dedos rompen en mil pedazos el muro de madurez que tengo y me hacen sentir en el corazón el mismo cosquilleo de la primera cita y beso de portal. Porque en tus apenas 40 centímetros hay más vida que en mis casi dos metros. Porque tengo envidia no poder volver a ser niño, y verguenza de quejarme de una existencia a la que parece estamos condenados, cuando tú me enseñaste con tu lucha que ni todo el oro del mundo puede igualar el levantarse cada mañana y seguir disfrutando de la luz del Sol, del tazón de cereales y de la sonrisa de un niño.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por todo ello, sobrino mío, no sé que nos deparará el futuro. Pero lo que sí quiero que quede claro es que no tienes ni un año, pero has aprobado con matrícula la primera asignatura más importante: la de la voluntad y ganas de vivir. Y por eso siempre tendrás aquí a tu tío. Y allí. Y donde lo necesites. Porque hacía años que no sentía mi corazón de esa manera, porque nadie puede hacerse a la idea del estremecimiento que me produce el juego de tus manos sobre los surcos de mi cara. Porque tu lucha será digna de un joven fuerte con ganas de vivir. Porque le has dado a este pobre escritor fracasado que es tu tío, un motivo más para sentir. Para escribir. Para vivir.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=b66f703" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/tiemposdesilencio.blogspot.com/2009/08/siempre-me-considere-un-tipo-duro.html"&gt;&lt;img src="http://widgets.bitacoras.com/votar/mini/tiemposdesilencio.blogspot.com/2009/08/siempre-me-considere-un-tipo-duro.html" alt="votar" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" style="vertical-align:middle;border:0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6798058665831938924-120343702468931620?l=tiemposdesilencio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiemposdesilencio.blogspot.com/2009/08/siempre-me-considere-un-tipo-duro.html</link><author>noreply@blogger.com (Alexander Moody)</author><thr:total>5</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6798058665831938924.post-7959256440205591870</guid><pubDate>Wed, 12 Aug 2009 22:26:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-08-12T16:11:56.530-07:00</atom:updated><title>Bajo Tierra</title><description>&lt;div align="justify"&gt;Qué ilusos somos... Toda la vida intentando poner nombre al tercer Pilar de nuestra Fe; aquel con miles de nombres y poderes sobrenaturales, aquel al que recurrimos cuando la fe en nosotros mismos muere en la pasividad volitiva de nuestra fútil existencia, aquel al que todos recurrimos sin ver por nuestro miedo a la verdad. Una verdad que pasa por sentir el indescriptible dolor que inflinge el no saber si eres un vivo muriendo, o un muerto que sigue viviendo. El saber que ese ser superior no viene a darte la mano. El saber que tú ves a quién te vela, que oyes a quién susurra, que tu alma se rompe con los llantos de aquellos que te querían... y que sin embargo nadie lo sabe. Ni siquiera Dios. Nadie piensa que tú, encajonado en el estrecho cubículo del féretro en el que tu aseguradora no gastó ni la décima parte de todo lo que tú pudiste abonar en vida, puedes seguir viendo sin ojos, oír sin oídos y sentir sin corazón. Nadie pensó que podías sentir la sensación de agobio de aquel ataúd en el que tu cuerpo se encuentra maniatado, nadie pensó que podías ver cómo aquellos que pensabas te querían velan tu cuerpo deseando acabar con el trámite y repartir la carroña de todo aquello que dejaste en vida. Nadie lo pensó. Ni nadie lo pensará, hasta que le suceda.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por todo ello no os agobiéis, seguid pensando en el cielo. Seguid pensando en las alas que os suban allá con vuestros seres queridos y en la músicas de cordófonos inundando los sentidos. Yo sólo sé que bajé, volviendo a la Tierra que me vio nacer, la Tierra que mis manos trabajaron y que ahora me acoge en su seno devorándome al son del chirrido que producen las cuerdas y las poleas que me bajan a la fosa. No fui malo. Nunca hice daño a nadie. Sé que dejo más paz y amor que problemas ocasioné. Y por eso sé que esto no es el infierno. Por esto sé que la muerte es otra mentira más y que el alma se condena por la eternidad a visionar en sesión continua la película de nuestra vida en este cruel sótano sin salida. Por eso me suenan a lluvia las Tierras caídas sobre el ataud. Por eso me estremezco con el crepitar de la madera al aguantar el peso de la sepultura. Por eso soy feliz sabiendo que dejo de oír a los vivos, y que nunca oiré a los otros muertos que, como yo, yacen esperando ilusos, quizá, el día en que debamos levantarnos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/SoNJNXYcpzI/AAAAAAAAAII/d-CttMu6F70/s1600-h/entierro.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 244px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5369215674719446834" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/SoNJNXYcpzI/AAAAAAAAAII/d-CttMu6F70/s320/entierro.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/tiemposdesilencio.blogspot.com/2009/08/bajo-tierra.html"&gt;&lt;img style="BORDER-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; VERTICAL-ALIGN: middle; BORDER-TOP: 0px; BORDER-RIGHT: 0px" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/mini/tiemposdesilencio.blogspot.com/2009/08/bajo-tierra.html" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6798058665831938924-7959256440205591870?l=tiemposdesilencio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiemposdesilencio.blogspot.com/2009/08/bajo-tierra.html</link><author>noreply@blogger.com (Alexander Moody)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/SoNJNXYcpzI/AAAAAAAAAII/d-CttMu6F70/s72-c/entierro.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6798058665831938924.post-2908192230519427750</guid><pubDate>Sun, 19 Jul 2009 22:28:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-07-26T16:48:17.329-07:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Sexo</category><title>Orgasmo y Soledad</title><description>&lt;div align="justify"&gt;Allí me encontraba, inerte desde que miré por penúltima vez el reloj. Yacente sobre el sudoroso lecho dejando cubrir con aquella sábana parte de mi desnudo torso. Los brazos en cruz; triste ramal del perenne árbol en que me había convertido, abarcando la inmensidad de aquella sucia cama de motel, mostraba como único fruto un vaso con algunos hielos moribundos que terminaron por diluir el pequeño resto de alcohol sobrante. Mis ojos; perdidos en la inmensidad del techo de aquel cubículo, perseguían el pequeño ventilador pendiente del techo en su movimiento de rotación. Intentaba no pensar en él, aunque no había un sólo momento en que mi oído derecho dejase de prestar atención al teléfono móvil; único compañero fiel de cama, bolso y noches en vela que me quedaba.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Era un cabrón. Lo sabía. Pero un cabrón que me hacía vibrar en cada segundo. Y por ello no podía dejar de pensar en él. No podía dejar de sentir sus dedos hollando la superficie de mis hombros, al tiempo que con su lengua recorría el eléctrico sendero que unía el oído con el cuello. Podía sentir como ácido su saliva, corroyendo el más pequeño atisbo de decencia que pudiera quedarme en el cuerpo, sintiendo ese denso escalofrío que llegaba hasta el dedo gordo de mis pies. Y así perdía el control, acompañando su mano hasta mis pechos, rallando el dorso de sus palmas con la fortaleza de los erectos pezones, bajando por el estrecho canal que ofrecía la turgencia de mis senos hasta el monte de venus donde allí, dejaba su mano libre. Libre de sentir el calor que desprendía mi sexo, libre de juguetear con el vello de mi pubis; segado en forma de estrecho camino hacia donde él desataba su líbido. Y ahí me hacía vibrar, hacerme suya, entregarme hasta el punto de ahogar mis gritos subconscientes que suplicaban la más aberrante de las sodomías. Me hacía sentir que el corazón bajaba, notando latir fuertemente aquello que su miembro deseaba. Y, aunque la razón me decía que debía jugar mis cartas y disfrutar del momento, acababa derramándome de placer, sintiendo tres de sus dedos dentro de mí a la vez que con sus labios mordisqueaba suavemente mis pezones.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nave a la deriva. Cuaderno de bitácoras en blanco. Náufraga en el mar del sexo por el sexo, siempre acababa con él cerrando mi mente y abriendo mis piernas. Me entregaba al violento compás de su zona lumbar sobre mi pelvis, taladrándome una y otra vez. Sin besos. Sin palabras. Sólo mirarnos el uno al otro en una lucha interna por ver quién llegaba antes al orgasmo, provocando el mismo con miradas fijas en las que se podía leer tanto lo que él quería hacer, como lo que yo quería que me hiciese. Todo. Y cuando él se venía, acelerando su frenético vaivén, lo apretaba contra mí para no dejar escapar ni gota; atenazando su delgado torso entre mis muslos. A él le gustaba. Pero a mí me volvía loca. Era la sensación de controlar lo que controlaba, aunque fuera por aquel instante. El único instante que lo necesitaba. El único en el que podía asegurar que era mío.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hoy no ha llamado. Rompo a llorar. Aún mi cuerpo se estremece y las piernas me tiemblan. Hoy mis dedos han sido los suyos. Mi deseo ha sido su fuerza y mi desinhibición su orgasmo. Lo he sentido tan cerca que casi pude notar su semilla regando mi pubis. Pero no. No me queda más que el rancio olor a genitales sudados en mi mano y la sensación de haber mojado la cama como si volviera a tener tres años. Poca diferencia si lo reconsidero. Prefiero orgasmo y soledad, a soledad...y orgasmo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/SmOrjo-CmNI/AAAAAAAAAHU/BqYgeA2Kws0/s1600-h/MASTUR~1.JPG"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5360316610282428626" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/SmOrjo-CmNI/AAAAAAAAAHU/BqYgeA2Kws0/s320/MASTUR~1.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/bitacora/www.tiemposdesilencio.blogspot.com"&gt;&lt;img style="BORDER-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; VERTICAL-ALIGN: middle; BORDER-TOP: 0px; BORDER-RIGHT: 0px" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/mini/tiemposdesilencio.blogspot.com/2009/07/orgasmo-y-soledad.html" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6798058665831938924-2908192230519427750?l=tiemposdesilencio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiemposdesilencio.blogspot.com/2009/07/orgasmo-y-soledad.html</link><author>noreply@blogger.com (Alexander Moody)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/SmOrjo-CmNI/AAAAAAAAAHU/BqYgeA2Kws0/s72-c/MASTUR~1.JPG" height="72" width="72" /><thr:total>8</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6798058665831938924.post-2990497275634900029</guid><pubDate>Tue, 14 Jul 2009 22:32:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-07-22T15:39:58.529-07:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Amor</category><title>Buscando la melodía</title><description>&lt;div align="justify"&gt;Recuerdo aquel 23 de Julio de 2009 como un caluroso día estival; incluso cuando las agujas del reloj habían marcado ya el sendero a seguir por el astro rey hacia su ocaso. En su lento perecer; había comenzado a teñir de anaranjado la inmensidad de la Avenida principal, proporcionando un dulce sabor vespertino a todo el entramado de calles de aquella ciudad que, al igual que un ser humano, sobrevivía por sus arterias principales llenas de comercios donde continuamente entraban y salían viandantes; hematocritos del sistema consumista que dejaban su oxígeno pecuniario en la multitud de órganos empresariales, sostenes a su vez de órganos más grandes que conformaban una de tantas metrópolis que el ser humano creó, para acabar ser devorado por ellas. En mitad de aquel trasiego de personas, unas tristes, otras alegres, siempre había una que resaltaba sobre las demás. Aquella Avenida, tantas veces recorrida por mí por ser el nexo entre mi casa y el trabajo, tenía la virtud de ser como un anuario de Instituto; donde poder observar cientos de fotos de carnet en las que reconocer a muchos de ellos, y conocer sólo a unos pocos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero siempre había un rostro que resaltaba sobre los demás. Se trataba de una mujer. Una mujer la cual se encontraba siempre en el cuarto banco contando desde la entrada de mi casa. No podía llegar a acertar la profundidad de sus curvas, pues siempre la veía sentada. Tampoco sabía si era alta o baja, por idénticas razones. Solía tener el pelo enmarañado, media melena degradada y mal recortada en sus extremos. Su estética podía tildarse simple, con cierto aire retro pero limpio y refinado. Su rostro era algo redondo; con unos mofletes rosados que dejaban ver casi al trasluz su entramado sanguineo de arteriolas y vénulas, iluminados por dos potentes ojos grandes, oscuros, de una profundidad similar a la de cualquier sima abisal. Unos ojos en los que cada pestañeo podía robarte la razón y hacerte desear la muerte si con ese gesto no volvieras a verlos. Aún así, aquello no era lo que más llamaba la atención. Aquella chica, de edad no superior a los treinta años, llegaba siempre a la misma hora y, abriendo un aparatoso maletín, dejaba sacar una reluciente flauta travesera con la que tocaba siempre la misma melodía. No pedía dinero, o al menos eso parecía ya que escondía el maletín bajo el banco y no dejaba cartel ni gorra ni recipiente donde poder recoger limosna. Simplemente tocaba. Y me gustaba ver aquellos labios; leporinos, contactando suavemente con la boquilla del instrumento, sin llegar a mancillarlo, dejando desfilar el aire por entre sus conductos, transformando el aire de su interior en una fina melodía repetitiva, pero a la vez triste y sobrecogedora. Tanto, que aquel día decidí pararme y sentarme junto a ella. Esperé a que terminara aquel ritual diario y le dije:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿ Puedes decirme por qué siempre tocas la misma canción ?.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aquella chica colocó la flauta sobre su falda, y no sin tristeza dijo al aire:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Tengo 25 años... Lo tengo todo en esta vida... Y sin embargo no soy feliz. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿ Y por eso tocas siempre la misma canción ? - pregunté.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- No... Toco siempre la misma porque es la única que sé - comentó entre risas.- Mi vida se basa sólo en una melodía, la única que hay. Puede que no me guste, que me guste, o sólo lo haga por inercia. Eso sí, la toco bien. Como mi vida. No soy feliz haciendo lo que hago, aunque sé que debo seguir haciendo eso porque se me da bien. ¿ Entiendes ? - Inquirió como si le hubiera molestado aquella pregunta. En aquel momento, desde que me había sentado, clavó por primera vez su mirada en la mía. Podía nadar en aquella mirada de mar liso, perderme en el iris azabache plateado. Sentí el punzón de la verdad, del momento de la verdad, aquel que sólo sientes cuando las cosas que tantas veces piensas se convierten en actos, y los actos en consecuencias. Aparte la vista y, cruzando los dedos de las manos, le dije:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Claro que te entiendo... Te pasa como todos... Todos tenemos una canción en esta vida que nos corresponde tocar. Pero una cosa es la canción que debes interpretar, y otra muy distinta la que debes sentir. Esa canción que tocas llevo oyéndola un mes. Todas las tardes desde que decidiste sentarte aquí. Y sí, como tú me dices, es la canción que tú sabes tocar, pero es la canción que yo llevo buscando toda la vida. Porque siempre me he sentido falto de la nota que dé color a mi existencia, de la canción que me haga sentir y me saque de la partitura diaria que debo interpretar. Y yo no sé tu anacrusa, ni tu nombre, ni nada respecto de tu vida. Sólo sé que llevo toda la vida buscando una melodía que tantas veces he creído encontrar, y que una vez que al fín oí; quisiera seguir escuchándola quién sabe si un mes más, un año más, o toda la vida.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Su respuesta fue simple. Sus ojos adquirieron un brillo aún más intenso y, mirándome fijamente, giró su torso hacia mi costado volviéndose a llevar la flauta a los labios y comenzó a tocar. En consonancia, giré mi cuerpo hacia ella y con la distancia entre ambos que la música permitía, dejamos transcurrir aquel concierto singular en el que ambos, aunque sólo fuera por aquella tarde, encontramos entre las notas de aquel instrumento, las letras de los sentimientos y los timbales del corazón una melodía donde poder reencontrarnos siempre.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/Sl0awiF-lrI/AAAAAAAAAHE/1elkK0sNkio/s1600-h/banco.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 213px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5358468552728680114" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/Sl0awiF-lrI/AAAAAAAAAHE/1elkK0sNkio/s320/banco.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6798058665831938924-2990497275634900029?l=tiemposdesilencio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiemposdesilencio.blogspot.com/2009/07/buscando-la-melodia.html</link><author>noreply@blogger.com (Alexander Moody)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/Sl0awiF-lrI/AAAAAAAAAHE/1elkK0sNkio/s72-c/banco.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>6</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6798058665831938924.post-5333519840161978477</guid><pubDate>Tue, 23 Jun 2009 23:18:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-06-25T04:01:00.130-07:00</atom:updated><title>Manos blancas</title><description>&lt;div align="justify"&gt;Imagina un amanecer cualquiera. Un día en que te levantas, quizás un poco más tarde, quizás un poco más temprano, pero finalmente lo consigues gracias a la madrugadora profesión de tu marido. Agradeces a Dios que puedes disfrutar de un amanecer más y, que aún con los ojos pegados, puedes verle a él; áquel que te acompaña cada día desde hace más de veinte años, seguir ese ritual de acicalamiento previo a una jornada más de trabajo. Piensas en que aún quedan un par de horas para comenzar tu jornada, y en que justo cuando él se vaya, comenzaran los niños a seguir el mismo camino en el que harán del único baño del domicilio un dominio por el que hacer valer la posición dominante de la casa. Entonces sonríes por unos segundos y vuelves a cerrar los ojos. Por suerte un día más eres la persona más felíz del mundo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esperas con los ojos cerrados, haciéndote la dormida, un beso de despedida de tu marido. Sientes el frescor del rostro recien afeitado, sus finos labios agarrando suavemente unos milímetros de tu mejilla y la estela que deja al separarse suavemente de tu cara mientras te da los buenos días. Seguro que sabes lo que significa: ligero esbozo de sonrisa unida a la suave percepción de ser engullida por el colchón de la cama. Felicidad. Por delante quedarán unas cuantas horas, hasta que nuevamente lo vuelva a ver. Noto cómo se viste. Que no se te olvide nada, cariño - susurro segura de que me está escuchando. La puerta de nuestro dormitorio se entorna. Nunca la deja cerrada para no hacer ruido, a pesar de saber que como siempre, no sigo dormida. Ruido de llaves. Hasta luego.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Otro día más sigues la misma rutina y, empiezas a dar vueltas en la cama. Es imposible que no te preocupes. Veinte años y nunca te acostumbras. Y quién diga que puede hacerlo está equivocado. Es imposible adaptarse a vivir en el miedo por el mero hecho de tener un marido que sacrifica su vida y salud por los demás en un lugar donde el miedo se traga a las palabras y el dolor a las conciencias. Pero tranquila. Nunca ha pasado nada. Así que no tiene por qué pasar. En este momento ya debe estar camino del trabajo. Ten cuidado mi amor.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Oyes fuerte estruendo, y casi simultáneamente, los cristales de la ventana se resquebrajan haciendo tambalear los rieles. No puedes evitar un fuerte sobresalto. El corazón late a la misma velocidad que el sonido de todas las alarmas disparadas por el ruido. Sin tiempo para reponerte, te acercas a la ventana. A unos 100 metros, a través de los cristales fracturados del ventanal, observas los restos de un coche en llamas. La explosión ha afectado a los vehículos colindantes, y puedes ver algunas personas haciendo aspavientos, corriendo de un lado a otro. Ahora es tu corazón el que se resquebraja. Aguantando las lágrimas coges el móvil de la mesita del dormitorio y marcas su número. Apagado o fuera de cobertura. El solía aparcar ahí siempre. Vuelve a la ventana. Ves llegar a más gente. Te tiemblan las piernas. Ya no ves nada. Las lágrimas te impiden tener la nitidez suficiente y la sangre, tan espesa, niebla cualquier resquicio de cordura. Te lo han matado. Lo sabes. Te lo han matado. Caes al suelo. Tus hijos llevan tiempo viendo lo mismo que tú. Ellos aún no saben nada. Y ojalá no lo supieran.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahora imagina que estás ahí, regodeándote de tu éxito, con las manos manchadas de sangre felicitándote por haber matado a un padre de familia. Alégrate mientras puedas, porque poco tiempo habrá hasta que otro ocupe su lugar, siguiendo su lucha diaria. Una lucha que no es contra ti, ni contra tu sistema. Una lucha que es por y para todos. Una lucha que cuesta salud, tiempo y a veces hasta relaciones. Una lucha que acabará dando con tu escondite y dejará a la luz tu cobardía. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por eso imagina... O mejor no imagines...Ten la certeza. Llegará el día en que toda la sociedad os marque. Llegará el día en que muchos se quitarán la venda del miedo y gritarán basta. Llegará el día en que quedéis marcados y no tengáis más remedio que comprender que la solución no está en manchar vuestras manos de sangre. Llegará el día en que toméis conciencia de vuestra aplastante minoría. Llegará el día en que vuestras sombras sean manos. Manos blancas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/SkFtx2qAKgI/AAAAAAAAAG8/qVTWJWpCUms/s1600-h/manos_blancas.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5350678535545563650" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 190px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/SkFtx2qAKgI/AAAAAAAAAG8/qVTWJWpCUms/s320/manos_blancas.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6798058665831938924-5333519840161978477?l=tiemposdesilencio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiemposdesilencio.blogspot.com/2009/06/manos-blancas.html</link><author>noreply@blogger.com (Alexander Moody)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/SkFtx2qAKgI/AAAAAAAAAG8/qVTWJWpCUms/s72-c/manos_blancas.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6798058665831938924.post-6422163819558976639</guid><pubDate>Tue, 16 Jun 2009 11:48:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-06-16T05:18:14.923-07:00</atom:updated><title>Oración</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Que la sangre brotada de mis rodillas se confunda con el más agreste de los pisos donde deba arrastrarme. Que mis heridas cicatricen con la ponzoña de la yerma tierra, sólo para volverse a abrir con más virulencia. Que no sienta más dolor que el que tú me produces cuando la espalda me das; ignorando mi pesado reptar por las huellas que tus pies van dejando camino del olvido de mí, de todo lo que en su día fuimos, de la amnesia de lo nuestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que mis huesos crepiten, luchando contra los límites de la física por conseguir algún milímetro más en esos dedos que intentan tocarte, llamar tu atención, conseguir que des un alto engañoso, una tregua al destino, una barrera al mar. Conseguir en definitiva engañarme y creer que lo nuestro no fue, sino sigue siendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero soy pecador. Tuve a mi lado un ángel, al que arranqué sus alas. Un ángel al que eliminé su polvo celestial con soplidos de indiferencia. Una mujer a la que envejecí por ignorancia, desprecié por hastío y humillé por hombría. Demasiado crimen para tan poca pena. Por ello aquí estoy, de rodillas ante ti, siguiendo el suave bamboleo de tus nalgas, la excelsa curvatura de tus caderas, la perfecta simetría de tus hombros. Soy reo de una rutina que me hizo olvidar lo maravilloso que era tenerte a mi lado, y ahora que esa monotonía muere siento apagar mi vida con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por todo ello, que sigas alejándote de mí. Que mis manos no se enreden más entre tus cabellos mientras libaba la miel de tus labios. Que mi cuerpo no pueda fundirse con el tuyo como en aquellas interminables noches de verano. Que mi voz no pueda pronunciar más tu nombre y que mis rodillas no paren nunca de sangrar. Y si algún día me levanto, que sus cicatrices sean el imborrable recuerdo de la diferencia que hay entre el amor ganado de un día, y el perdido de una eternidad.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/SjeNOndL37I/AAAAAAAAAG0/bBMPzMKgiqQ/s1600-h/image_33344.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 213px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5347898364774834098" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/SjeNOndL37I/AAAAAAAAAG0/bBMPzMKgiqQ/s320/image_33344.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6798058665831938924-6422163819558976639?l=tiemposdesilencio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiemposdesilencio.blogspot.com/2009/06/oracion.html</link><author>noreply@blogger.com (Alexander Moody)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/SjeNOndL37I/AAAAAAAAAG0/bBMPzMKgiqQ/s72-c/image_33344.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>7</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6798058665831938924.post-55032870008518084</guid><pubDate>Sun, 17 May 2009 18:15:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-05-17T11:26:33.485-07:00</atom:updated><title>Sentir</title><description>&lt;div align="justify"&gt;Alice abrió los ojos. Parpadeó varias veces, alternando ejercicios con los párpados para reforzar su despertar y captar la poca luz que entraba por la entrada. El suave aleteo de sus largas pestañas invadió la oscura estancia en la que se encontraba, alborotando la quietud y tranquilidad de la misma. Alzó ambas manos, tropezando apenas unos centímetros sobre su cabeza. Se trataba de un cubículo estrecho, sin duda. Sin pensar en nada, en un acto ya mecanizado por su cuerpo, reptó hacia aquella pequeña estrella de luz que provenía del exterior. No comprendía por qué se encontraba allí, y mucho menos por qué le restaba importancia. Aquel cubículo era frío, de paredes ásperas por las que rezumaba humedad y con tramos en los que ni ella misma entendía cómo había sido capaz de llegar hasta semejante covacha. Podía notar sus piernas y brazos curtidas en batallas, apostilladas heridas que volvían a abrirse en cada centímetro avanzado, palmas y yemas de dedos y pies protegidas por una costra labrada a base de suciedad y endurecimientos. Aún así, ni sentía frío, ni tenía síntoma alguno de tumefacción en sus extremidades. Por no tener, no tenía ni hambre. Era una extraña sensación de encontrarse en lo más alto de la pirámide motivacional; aunque sentía la falta de un peldaño. Se sentía sola. Aquello aceleró su reptar por entre las oquedades de la gruta. Apareció la necesidad. La necesidad de salir.&lt;br /&gt;La ventaja de aquella distancia entre donde se encontraba y la salida era simple. No necesitó acomodar su vista. Cuando alcanzó la salida, sus ojos ya estaban plenamente acostumbrados a la luz. Colocó ambas manos a los lados de los bordes y empujó hacia fuera. La angostura de aquel lugar dio a luz a una mujer que; pese a toda la suciedad que acumulaba, irradiaba una belleza sin par. Lentamente se puso en pie y observó aquel paraje. No lo había visto en su vida. A su espalda una enorme pared de piedra; similar a la de un acantilado, había hecho las veces del vientre materno que la vio nacer. Frente a ella, un verde pasto poblado de árboles que parecía no tener fin devorado en lontananza por una espesa niebla. Mirase donde mirase, no veía ni un centímetro cuadrado de tierra. Era lo más parecido a un tapete. Sin desniveles, sin resaltes, sin piedras. Sólo hierba simétrica, a la altura de su planta, de forma que al pisarla apenas escondía sus pies. Decidió avanzar movida por la curiosidad lentamente, intentando sentir el agradable tacto de la hierba húmeda bajo sus supuestamente maltrechos pies. Imposible. Ya podía pisar mil charcos, si los hubiere, que no podía sentir nada salvo aquella soledad antes mencionada. Conforme avanzaba, el cielo se iba oscureciendo hasta que rompió con un estruendo seco. Ni se inmutó. Siguió su lento caminar. Acto seguido una lluvia torrencial hizo acto de presencia, enjugando su moreno cabello. El agua; de forma torrencial, recorría su cuerpo desde el cabello hasta los tobillos. Alice se paró. Miró hacia el cielo y cerró los ojos. Intentaba sentir la lluvia repiqueteando sobre su frente. Tampoco lo conseguía. Hizo un cuenco con sus manos, y tal como era la intensidad del agua caída, en breve conseguía llenarlo para vaciarlo sobre su cara, en un vano gesto de captar el frescor de aquel torrente de vida eventual. El agua iba limpiando su cuerpo, arrastrando oscuros torrentes de suciedad por entre el eventual canal de sus turgentes senos. Alice sólo llevaba un camisón; ancho y desvencijado, raído por su parte inferior de forma que podía apreciarse su sexo, cosa que igualmente tampoco le importaba. Ahora mismo imaginaba que aquel torrente lavaba tanto aquel andrajoso ropaje como su piel, perdiéndose en la infinitud de su monte de Venus, provocando pequeños hilos marrones que iban desapareciendo conforme la suciedad era arrastrada desde aquellas cotas superiores dejando paso a aquella hermosura sin par que poseía. Rostro liso, terso, iluminado por dos preciosas esmeraldas verdes por las que contemplaba atónita el mundo que allí la rodeaba. Pelo moreno; cual azabache acotado en un escalonamiento desarreglado de peluquería barata. Curvas de vértigo empapadas de aquel eventual lavatorio, pezones como pequeñas guindas de brillante y apetitosa cereza que quedaban marcados sobre el cada vez más blanco camisón desgarrado, que a su vez quedaba adherido a su firme y modelado vientre. Cuando la fuerza del agua amainó, cerró los ojos y mordió suavemente su labio inferior, dejándolo escapar al ralentí en un gesto que haría derretirse al más fiel de los hombres. Ahora sí sentía una leve sensación de frescor que le producía un pudoroso brote de placer. Sentía la necesidad de apretar su entrepierna, de sentir piel con piel por donde sólo los adultos saben describir, en definitiva de ser amada. Colocó sus brazos sobre la cintura y, reponiéndose de aquella sensación, desistió de seguir caminando hacia la tiniebla. Quizás con aquel gesto se había sentido un poco más viva, y mañana sería otro día.&lt;br /&gt;Encaminó sus pasos nuevamente hacia el lugar de donde partió. Apenas serían unos cien metros. Una eternidad para ella. Ya no se sentía mojada, ya no sentía placer, ya no sentía esa necesidad de abrirse cual flor primaveral a los tientos de la carne trémula y pecaminosa. Dio dos pasos y se paró. Sentía que algo la llamaba desde la tiniebla. Escuchaba su nombre. Alice. Alice. Varias veces Alice. Era una voz conciliadora, tranquila. Una voz que invitaba a girar nuevamente y encaminarse hacia donde la primera intención le llevaba. Aquella voz le producía calor. Sentía el calor de aquella voz en su mano, sintiéndose protegida. Sonrió. Se sentía feliz, y aquello quería hacerlo eterno. No es fácil sentirse feliz cuando no se siente nada. Disfrutaba, y, aunque seguía sola en aquel lugar, decidió no moverse de aquellos 30 centímetros cuadrados, por si al seguir caminando perdía aquel momento. Había dejado de llover. Un Sol radiante vestía aquel instante de felicidad con claridad. Notaba resbalar lágrimas de felicidad que se secaban al segundo por arte de magia. Tenía aquello un precio tan alto... Lo acabó decidiendo. Algún día iría a buscar aquella voz. Y no volvería a aquella cueva, jamás.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No sé si Alice me escucha. Pero siempre que llego a la habitación me acerco, cojo su mano y pronuncio su nombre. El médico dice que hoy ha notado mejoría en sus constantes vitales, y que aquel coma profunda va remitiendo. Hoy, mientras la enfermera la lavaba, me ha parecido hasta que era feliz con ello. ¡ Si hasta la hemos visto de llorar mientras yo le cogía la mano!. El médico dice que no tenemos que hacernos esperanzas, que quizás haya llorado porque el ojo necesitaba limpiarse… vamos, una reacción causal más que un acto voluntario. Pero no estaba de acuerdo. Los médicos saben de vísceras, de órganos, de medicamentos. Yo sé de Alice. De mi mujer. La que hace meses cerró los ojos para no volverlos a abrir. Y allí estaría, porque la conocía. Y sabía que le gustaba sentirse acompañada, vivir cada segundo, sentir cada momento. Por ello, aunque los médicos dijeran que aquello era inútil, que no era consciente de lo que le rodeaba, yo seguiría a su lado. Seguiría secando sus lágrimas cada vez que las viera aflorar, seguiría asistiendo a la enfermera en su aseo diario, seguiría pronunciando su nombre y cogiendo su mano durante horas interminables. Porque si su estado era como "un muerto en vida"; allí estaría él. Porque un muerto lo es menos, mientras pueda sentir.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/ShBWtJouoUI/AAAAAAAAAGs/V1l8_OXEGJ8/s1600-h/zzzzzzzzzzzzzz.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5336860892114886978" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/ShBWtJouoUI/AAAAAAAAAGs/V1l8_OXEGJ8/s320/zzzzzzzzzzzzzz.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6798058665831938924-55032870008518084?l=tiemposdesilencio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiemposdesilencio.blogspot.com/2009/05/sentir.html</link><author>noreply@blogger.com (Alexander Moody)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/ShBWtJouoUI/AAAAAAAAAGs/V1l8_OXEGJ8/s72-c/zzzzzzzzzzzzzz.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6798058665831938924.post-2779745989089602192</guid><pubDate>Fri, 10 Apr 2009 09:32:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-04-10T02:57:50.896-07:00</atom:updated><title>Closer</title><description>&lt;div align="justify"&gt;En el zoom más intenso que puede haber entre dos personas, allá donde la más mínima imperfección cobra el protagonismo, quedé mudo. Notaba el reloj pararse por un instante, olvidando que tenía tus manos agarradas por las muñecas en un gesto de rabia incontrolada. Ahí pude comprobar las mil razones por las que compartí contigo quince años con sus ciento ochenta meses y sus cinco mil cuatrocientos setenta y cinco días. Tus ojos sobre los míos, impávidos, estremeciendo los cimientos de mi cordura con su fijación, poniendo a prueba la resistencia del muro de mi mentira. Y no comprendí por qué un minutos antes discutíamos acalarodamente. No comprendí cómo te dirigiste a mí con las manos enervadas en gesto desencajado mientras vociferabas por mil cosas. No comprendí por qué mi mano derecha impactó en tu mejilla al tiempo que te insulté de forma sohez y zahiriente... No lo comprendí, hasta que vi en tus pupilas el reflejo de mis ojos; mentirosos, ladinos, víctimas del alcohol y de esta vida tan asquerosa que me tocó vivir. Entonces comprendí que no era fruto más que de mi fracaso, ahogado en el whisky solo de la tasca más cercana al lugar del trabajo y envenenado por el sudor de la secretaría con la que exudaba el más salvaje semen que contigo me avergonzaba derramar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tus ojos lo sabían. Sabían de mis múltiples infidelidades. De mis múltiples fracasos. De mi paulatina destrucción. Y por eso no dejaban de mirarme en aquellos eternos segundos de la misma forma. Con pena. Con incredulidad. Con el miedo de, a pesar de ser lo que soy, temer verse solos algún día sin nadie a los que humillar. No hay discurso más claro que el silencio. Por eso, cuando la primera lágrima se quemó en la rojez de tu mejilla vil maltratada por mi propia decepción no tuve más remedio que abrazarte. Abrazarte y comprender que, aunque siga siendo el despojo que arrastre de bar en bar y de mujer en mujer toda mi mediocridad, seguiré sin comprender que aún tengo en casa el regazo al que acogerme, la botella en la que ahogarme, el amor que quince años desperdicié.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/Sd8X6Tu1QiI/AAAAAAAAAGk/RyapwQb31Zc/s1600-h/closer-7.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5322999575071769122" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 219px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/Sd8X6Tu1QiI/AAAAAAAAAGk/RyapwQb31Zc/s320/closer-7.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6798058665831938924-2779745989089602192?l=tiemposdesilencio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiemposdesilencio.blogspot.com/2009/04/closer.html</link><author>noreply@blogger.com (Alexander Moody)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/Sd8X6Tu1QiI/AAAAAAAAAGk/RyapwQb31Zc/s72-c/closer-7.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6798058665831938924.post-8649370561313617517</guid><pubDate>Tue, 07 Apr 2009 15:08:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-04-07T09:04:50.092-07:00</atom:updated><title>La prisión</title><description>&lt;div align="justify"&gt;La habitación se encontraba, como siempre a aquellas horas, vacía. Un habitáculo pequeño, individual, como el de todas las prisiones malolientes donde encerraban a los Agentes secretos. Después de tanto tiempo internado, su estatus era el de un prisionero con rango, tanto que incluso su vigilancia había dejado ya de pasar las noches junto a él a petición propia, si bien los fines de semana era inevitable observar la cansada efigie de su carcelera intentando descansar en un maltrecho sofa de sky situado a la derecha de su cama. Cosa que, si bien no era de su agrado, tenían el lado positivo de ser las únicas noches en las que Manuel podía jugar a las adivinanzas; intentando averiguar qué era lo que realmente pasaba por la cabeza de su vigilante. Incluso había noches que podía seguir despierto hasta que el sueño terminara por vencer toda resistencia para que entonces, y sólo entonces, poder aprovechar todo su entrenamiento de supervivencia. Se recostaba y acercaba tímidamente la mano a la frente de aquella mujer para ver si era posible robar algún recuerdo suyo que le hiciera volar más allá de la celda 513 sin que el Jefe de aquella estancia se enterase. Las cosas normales de toda persona que llevaba ya dos años contados de cautiverio. El único prisionero de aquel centro, recogido entre algodones, mimado hasta la saciedad, con todo lo accesible a su mano. Excepto la libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche de Abril Manuel; agente secreto, seguía sin tener sueño. Pasó una mala tarde como siempre que le ponían las inyecciones de quiminosequé, y luego le costaba dormir. Se asomó a la ventana. Vacío, tristeza. Como todas las prisiones secretas, ésta se hallaba alejada de la ciudad, y justo enfrente tenía un pequeño patio de columpios aislado; el cual recordaba perfectamente ya que el primer día, cuando fue engañado y conducido hasta allí, quedó prendado de la armonía de sus bastidores y la simetría de aquellos hierros cruzados que conformaban aquel conjunto de toboganes, trapecios y balancines. Manuel los miró con tristeza y volvió a su cama, sentándose en el mismo borde. Quedó pensativo, al margen de todo lo que le rodeaba durante unos instantes y suspiró. Se calzó las zapatillas de estar por casa y levantándose, corrió al sofá de sky donde estaba el batín rayado de la prisión. Era hora de escapar.&lt;br /&gt;El Manuel temeroso se había transformado, y parecía listo para escapar de la prisión y cumplir la misión. Avanzó hacia la puerta y, suspirando, la abrió. Salió al pasillo. Fuera se encontraban los malos. Debía esquivarlos. Anduvo por los pasillos de la planta, hasta encontrar las escaleras. Antes, miró los carteles por si se perdía y debía volver a la base. Planta de On..de On.... Quién sabe qué demonios le habrían hecho en aquel lugar. No era ni capaz de leer ese nombre. Tomó aire, y se aventuró a bajar las escaleras. Su cuerpo se encontraba pesado. Debía realizar un último esfuerzo y sería libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a la planta baja se asomó. Había vigilancia. Y estaba desarmado. Pero no había otra opción. Manuel salió corriendo, advirtiendo su presencia a todos los carceleros de la planta baja que inmediatamente comenzaron a chillarle, pidiéndole a gritos que se parara. Pero Manuel no paró. Salió fuera sin oposición, y riéndose, alcanzó aquel patio de columpios. Entonces se arrodilló, y alzando las manos, miró al cielo. Un cielo sin nubes, estrellado, limpio. Sabía que lo volverían a coger, pero por unos instantes respiró el aire puro del exterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y con eso le valía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- " Bueñas noches Señora Martín; le llamamos desde el Hospital Funes... "&lt;br /&gt;- " Buenas noches... Ha vuelto a escaparse, ¿no? "&lt;br /&gt;- " Emmm... Sí... Ha vuelto a escaparse y... ha llegado hasta la calle...&lt;br /&gt;- " ¿ Como?...( enojada). Vamos a ver. ¿ Me está diciendo que un niño de diez años enfermo de cáncer, que no puede salir y por el cual pagamos treinta mil euros al año ha conseguido salir hasta la calle ?&lt;br /&gt;- Bueno... Sí... Y de verdad que lo sentimos señora, ha sido un fallo imperdonable que no se volverá a repetir"...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/Sdt4_ih4mHI/AAAAAAAAAGc/rJhpKoQo6Nk/s1600-h/hospital-nino.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5321980417664391282" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 214px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/Sdt4_ih4mHI/AAAAAAAAAGc/rJhpKoQo6Nk/s320/hospital-nino.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6798058665831938924-8649370561313617517?l=tiemposdesilencio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiemposdesilencio.blogspot.com/2009/04/la-prision.html</link><author>noreply@blogger.com (Alexander Moody)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/Sdt4_ih4mHI/AAAAAAAAAGc/rJhpKoQo6Nk/s72-c/hospital-nino.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6798058665831938924.post-2138459611066253066</guid><pubDate>Fri, 06 Mar 2009 14:30:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-03-06T06:36:16.193-08:00</atom:updated><title>Seis letras</title><description>&lt;div&gt;Tras unas pequeñas palabras, siempre llegaban grandes momentos de reflexión. Era la idea maquiavélica del cinismo. De la persona que trataba en el mínimo gasto de saliva acometer introducción, cuerpo y conclusión del discurso. Un fin al que no era necesarios más medios que los justos. Y no fue en vano, ya que de aquel silencio posterior quedaron grabadas sus anteriores palabras. Aún recuerdo la forma. El tono de voz. El timbre. La ausencia de emoción en cada gesto, cada sílaba de tan corta frase. Incluso me dio tiempo a contar las letras. Seis. Seis letras distribuidas de forma átona, sin más entonación que la proporcionada por las vísceras de su órgano fonético. Yermas en sentimiento. Recuerdo haberlas visto salir de su boca, ya que en ningún momento pude cruzar mirada alguna ni gesto que pudiere dotar de algún significado más a aquella concatenación fonética. Porque, para mí, sólo resultó ser eso. Letras convertidas a fonemas, fonemas convertidos a construcciones silábicas que a su vez alumbraron una frase paradójica; sin solución, sin posibilidad de rebate, ahogadas en una anomia kinésica impropia de la comunicación humana. Tan sólo palabras, vendidas al peso y estructuradas como escape al fin en sí.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Sin embargo, no sé si lo conseguiste, porque nunca supe tu fin. Sólo sé que tras internalizar tus palabras, comprendí que estuve todo el tiempo equivocado. Pensé que el barco adolecía de falta de potencia, cuando el agua llegaba a inundar la línea de flotación. Intenté por todos medios aligerar lastre sin darme cuenta que quizás, el problema se encontraba más allá de lo solucionable. Y fue oírte y me vi. Me vi hundiéndome con toda su estructura. Sin nadie a quién acudir. Sin posibilidad de achique. Sin más remedio que quedarme en la cabina a observar su inmersión, provocada por el lastre pesado que en mi pecho comenzó a notarse en el momento que tú, único cabo que lo sujetaba, pronunciaste esas dos palabras escondida tras una mirada baja y algún que otro flequillo negro azabache suelto. Y sin embargo, allí me quedé. Sin ningún por qué. Silencio, nada más. Espectador de tu indiferencia, verdugo de mi dignidad, comparsa de mi naufragio.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Y por ello no recuerdo nada. Tampoco lo que pasó después, aunque quizás no importe demasiado. Al final, yo salí. Siempre se sale. Y creo que tú también. Aún así, hay días que me despierto; con la mirada perdida y el sudor ahogándome la frente. Trato de convencerme. Quizás fue una larga pesadilla. Uno de esos sueños que duran una eternidad y acaban en un segundo. Pero no. Fue un vil, despiadado, mezquino resumen de una relación en la que siempre quedaré con la certeza de tu total falta de ética. La ética de la valentía de la que muchos, incluido yo, tuve que tirar para decirle a la otra persona sin más excusa ni explicación aquellas seis letras. Seis letras lapidarias. Seis letras que resumen todo amor en un fin. O al menos el fin que tú quisiste grabar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Lo dejo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/SbE0rrS9oaI/AAAAAAAAAGU/W1yYee9RiQk/s1600-h/emo-girl.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5310083360607805858" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 278px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/SbE0rrS9oaI/AAAAAAAAAGU/W1yYee9RiQk/s320/emo-girl.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6798058665831938924-2138459611066253066?l=tiemposdesilencio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiemposdesilencio.blogspot.com/2009/03/seis-letras.html</link><author>noreply@blogger.com (Alexander Moody)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_FbUWZrJJtAI/SbE0rrS9oaI/AAAAAAAAAGU/W1yYee9RiQk/s72-c/emo-girl.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>5</thr:total></item></channel></rss>

