<?xml version="1.0" encoding="UTF-8" standalone="no"?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><rss xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" version="2.0"><channel><title>Bichos de Ciudad</title><description>Historias basadas en hechos de la vida irreal</description><managingEditor>noreply@blogger.com (Raulín Herrera)</managingEditor><pubDate>Thu, 5 Sep 2024 20:41:13 -0500</pubDate><generator>Blogger http://www.blogger.com</generator><openSearch:totalResults xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/">5</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/">1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/">25</openSearch:itemsPerPage><link>http://bichoscity.blogspot.com/</link><language>en-us</language><itunes:explicit>no</itunes:explicit><itunes:subtitle>Historias basadas en hechos de la vida irreal</itunes:subtitle><itunes:owner><itunes:email>noreply@blogger.com</itunes:email></itunes:owner><item><title>El amor más grande del mundo</title><link>http://bichoscity.blogspot.com/2010/03/el-amor-mas-grande-del-mundo.html</link><category>El amor más grande del mundo</category><author>noreply@blogger.com (Raulín Herrera)</author><pubDate>Sat, 20 Mar 2010 22:40:00 -0500</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6232973860545802300.post-9091681900547252306</guid><description>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;img alt="El amor más grande del mundo" src="http://i41.tinypic.com/2r6pkyu.png" style="height: 363px; width: 550px;" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Pedrito Choquehuanca&lt;/span&gt; nació hace cuarenta y cinco años en la ciudad de Acobamba, cuando sus padres lo vieron por primera vez quedaron estupefactos, porque no eran lo que ellos esperaban. Era un bebé que estaba marcado, no había nacido para ser feliz. Su padre Don &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ismael Choquehuanca&lt;/span&gt; - empresario progresista y más reconocido de la ciudad - pensó que ese niño era un castigo de Dios. Doña &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Lupita Delgado&lt;/span&gt;, su madre, una limeña menuda, altiva, soberbia y  muy superficial, preocupada siempre por el qué dirán, sintió vergüenza de su primer hijo. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Pedrito&lt;/span&gt; con el tiempo se convirtió para sus padres en una mancha imborrable en la reputación de la familia &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Choquehuanca Delgado&lt;/span&gt;, en el tumor canceroso que habría que extirpar y todo esto debido al error genético en él, a su retraso mental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los cinco años de edad, &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Pedrito&lt;/span&gt; fue enviado a Lima junto a &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Mercedes&lt;/span&gt;, la empleada doméstica de la casa y la que se convertiría de aquí en adelante en su madre. Pasaron los años y &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Pedrito&lt;/span&gt; fue educado en los mejores colegios de la ciudad gracias a los generosos envíos mensuales de dinero que hacían Don &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ismael&lt;/span&gt; y Doña &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Lupita&lt;/span&gt;, con la condición implícita de tenerlo lejos, extirpando de esta manera aquel tumor que ponía en peligro la honorable reputación que los &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Choquehuanca Delgado&lt;/span&gt; habían forjado a base de superficialidades. Con el tiempo &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Mercedes&lt;/span&gt; conoció al negro &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Fidel Santa Cruz&lt;/span&gt;, reconocido decimista chinchano, que con su verbo florido y entre buscado logró conquistar a la guapa chola que era &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Mercedes&lt;/span&gt; y adiestrando con mucho facilidad a &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Pedrito&lt;/span&gt;, que se convirtió en todo un dotado para rimar palabras.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Pedrito&lt;/span&gt; no era como cualquier niño de su edad, era muy culto y leído, era un muchacho con una nobleza en el alma, pureza de mente, mirada dulce y siempre trataba a la gente con cariño, llamándolos a todos en diminutivo. No tuvo una infancia semejante a la de otros niños del tradicional barrio donde le tocó vivir. Por desgracia o fortuna suya, nunca jugó a la pelota, no se trepaba a los árboles, ni se trompeó en alguna esquina. Se limitaba a observarlos desde lejos, los miraba con ojos inteligentes, los veía divertirse, sudar, crecer y fortalecerse en esas aventuras que a él le eran indiferentes, lo suyo era el arte. Desde muy pequeño se le veía dibujar pequeños dibujos con formas humanas, con el pasar del tiempo y con la práctica retrataba de todas las formas a &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Mercedes&lt;/span&gt;, que gustosa posaba para el joven artista. Al terminar sus estudios escolares, no quiso postular a la universidad, decidió ganarse la vida haciendo lo que más le gusta, retratar y plasmar en cartulina todo lo que otros no podían ver, lo más bello de cada persona. Para esto, entre trazo y trazo de carboncillo dedicaba unas décimas al o la modelo de turno, que instantáneamente dibujaban una expresión de felicidad en sus rostros. Por fin había encontrado una manera de expresar su sensibilidad y una voz para su inspiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span&gt;A base de trazos y rimas&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt; Pedrito&lt;/span&gt; se convirtió en todo un personaje en el Parque Chabuca, todas las tardes con su banquito, trípode,  dotación de cartulinas A-3 y armado de su carboncillo en la mano izquierda se hacía 20 retratos al día, ni más, ni menos. Retrató a personajes famosos, que incluso le pagaban muy bien para que &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Pedrito&lt;/span&gt; les concediera una sesión privada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Sarita Vilca&lt;/span&gt;, vino al mundo hace treinta y cinco años en una fría casucha del cerro más famoso de Lima, San Cristóbal. Era una excelente cocinera, lo heredó de su madre, &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;María Portales,&lt;/span&gt; cocinera de dedos mágicos que trabajaba en un colegio religioso, lugar donde &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Sarita&lt;/span&gt; se educó y supo ganarse el cariño de todas las monjitas. ¿Su padre? Nunca se supo de él, solamente que se paseaba por todos los bares de El Agustino y que amanecía tirado en medio de la basura de los mercados. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Sarita&lt;/span&gt; vivía también con su abuela, Doña &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Margarita&lt;/span&gt;, una mujer muy renacuaja, delgadita, con más arrugas que una pasa. Ninguna de las mujeres con las que se crió &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Sarita&lt;/span&gt; se avergonzó de su retardo mental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tarde de domingo mientras &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Sarita Vilca&lt;/span&gt; paseaba por el Parque Chabuca, en el centro de Lima, un abusivo se le acercó y de forma agresiva comenzó a burlarse de ella. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Pedrito Choquehuanca&lt;/span&gt; que observaba el espectáculo a lo lejos, se levantó de su asiento y en un acto nunca antes visto en el retratista de famosos, humilló al tipo bajándole los pantalones por detrás, el patán al voltearse se encontró con los ojos de &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Pedrito&lt;/span&gt;, desorbitados de la furia y con los puños convertidos en cañón de misil que dejaron al patán totalmente confundido y asustado sin ni siquiera poder responder, se levantó los pantalones y escapó corriendo a toda prisa casi tropezándose. Así fue que &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Pedrito&lt;/span&gt; vio por primera vez a la mirada más hermosa que se convertiría en su musa para el resto de su vida y &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Sarita&lt;/span&gt; se enamoró instantáneamente de aquel héroe improvisado que la salvo de ese dragón despiadado y abusivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la semana siguiente &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Pedrito&lt;/span&gt; visitó a &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Sarita&lt;/span&gt; en su casa, ella feliz por la visita se esmeró en preparar una rica cena. Sentados a la mesa las miradas entre ambos decían más que las palabras, en el mundo no importaba más que esas miradas. Ella le regaló una flor tallada en una zanahoria y él le dibujó un corazón en una servilleta y con una décima llena de sentimiento le propuso matrimonio. Ella aceptó entre lágrimas y se dieron su primer beso. Doña &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;María&lt;/span&gt; al ver la escena no paraba de llorar emocionada. Por otro lado, la chola &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Mercedes&lt;/span&gt; y el negro &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Fidel&lt;/span&gt; llenaron de abrazos y besos a su hijo, fueron los más entusiastas con la organización de la boda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un año después vino al mundo el ser que les cambiaría la vida totalmente. Nació &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Valeria&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Pedrito&lt;/span&gt; sintió una gran alegría al ver a sus dos mujeres, observó que una lucía pálida, la otra radiante y dormilona, fue lo más bello que pudo ver. Experimentó una sensación jamás sentida. A la siguiente semana ya se había dejado cautivar por la sonrisa de la pequeña &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Valeria&lt;/span&gt;, fue entonces cuando empezó a amarla con locura, su carita y su mirada no se apartaban ni un instante de su pensamiento. Ella se convirtió en su más bella musa, había pintado innumerables cuadros con su rostro, sus ojos, sus labios, sus cabellos y cada poro de su piel se convirtieron en lo más puro y milagroso que había visto. Pasaron los años y &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Valeria&lt;/span&gt; desde pequeña amaba la lectura y como en todo cuento de hadas soñaba celebrar sus quince años como toda una princesa. Un día &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Valeria&lt;/span&gt; le dijo a su padre, “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;papi, cuando tenga quince años, ¿qué me darás de regalo?&lt;/span&gt;" y &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Pedrito&lt;/span&gt; le respondió, “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;pero mi bonita, recién tienes diez añitos&lt;/span&gt;” y ella con inocencia, “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;bueno papi, como la abuela dice, el tiempo pasa volando&lt;/span&gt;”… y era verdad, &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Valeria&lt;/span&gt; ya había cumplido los catorce años y tenía excelentes notas escolares, ocupaba todo el espacio en casa, en la mente y en el corazón de la familia, especialmente en el de &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Pedrito Choquehuanca&lt;/span&gt;, su padre, retratista de famosos y decimista romántico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue un domingo muy temprano cuando los tres se dirigían al parque, &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Valeria&lt;/span&gt; tropezó con algo -al menos eso creyeron todos- dio un traspié, &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Pedrito&lt;/span&gt; trató de detenerla pero fue imposible, a pesar de que el golpe no causó daño evidente, &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Valeria&lt;/span&gt; casi perdió el conocimiento. La llevaron sin mayor preocupación al hospital, pero inesperadamente permaneció allí diez días. El doctor a cargo informó a &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Pedrito&lt;/span&gt; y a &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Sarita&lt;/span&gt; que &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Valeria&lt;/span&gt; padecía de una grave enfermedad que afectaba seriamente a su corazón, pero no era definitivo, había que practicársele otras pruebas para llegar a una conclusión definitiva. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Pedrito&lt;/span&gt; se sintió devastado, pensando que desde que nació estaba marcado para ser infeliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Pedrito&lt;/span&gt; al ingresar a la habitación donde &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Valeria&lt;/span&gt; se encontraba reposando, se acercó lentamente como contando sus pasos y con una mueca que simulaba una sonrisa, al sentirlo &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Valeria&lt;/span&gt; abrió los ojos, “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;papi, ¿voy a morir, no es cierto?… eso te dijeron los médicos, ¿no es verdad?&lt;/span&gt;” Le dijo a su padre mientras lo tomaba de la mano, “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;no mi amor, no vas a morir, Dios que es tan grande no permitiría que pierda a mi princesita… ¿sabes? Eres lo que más he amado en este mundo&lt;/span&gt;” le contestó él con la voz entrecortada. “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Papá, los que mueren, ¿van al cielo? ¿Pueden ver desde lo alto a las personas más queridas? ¿Sabes si pueden volver?&lt;/span&gt;”, “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Bueno hijita, no lo sé, pero te prometo algo, si yo muriera no te dejaré sola, estando en el más allá buscaré la manera de comunicarme contigo o en todo caso utilizaría el viento para venir a verte&lt;/span&gt;”  “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;¿el viento? ¿Y como harías eso papi?&lt;/span&gt;”, “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Jajaja… no tengo la menor idea bonita, sólo sé que si algún día muero sentirás que estoy contigo cuando un suave viento roce tu cara y una brisa fresca bese tus mejillas&lt;/span&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese mismo día por la tarde llamaron a &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Pedrito&lt;/span&gt;, el asunto era grave, &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Valeria&lt;/span&gt;, su hija, se estaba muriendo, necesitaban un corazón, pues el de ella sólo resistiría unos quince o veinte días más. “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;¿Un corazón? ¿Y de dónde saco un corazón?&lt;/span&gt;” Se preguntaba desesperado el dibujante más rápido del Parque Chabuca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último lunes de ese mismo mes, &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Valeria&lt;/span&gt; cumpliría los quince. El primer lunes por la tarde fue cuando consiguieron por fin un donante… las cosas iban a cambiar a partir de ese momento. Dos días después, &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Valeria&lt;/span&gt; estaba operada, todo sucedió como los médicos esperaban, fue un éxito total, sin embargo, &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Pedrito&lt;/span&gt; no había vuelto al hospital y &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Valeria&lt;/span&gt; lo extrañaba muchísimo, &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Sarita&lt;/span&gt;, su madre, le dijo que todo estaría bien y la abrazó con ternura. Mientras Doña &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Mercedes&lt;/span&gt;, Doña &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;María&lt;/span&gt; y la abuela &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Margarita&lt;/span&gt; se ahogaban en lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya al llegar todos a casa se sentaron en un enorme sofá y su mamá con los ojos llorosos, le entregó a &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Valeria&lt;/span&gt; una carta de su padre:&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;Valeria&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;, mi gran amor, mi bonita, al momento de leer esta carta, ya debes tener quince años y un corazón fuerte latiendo en tu pecho, esa fue la promesa que le hice a tu madre, ser el héroe de ustedes dos por siempre. No puedes imaginarte ni remotamente cuanto lamento el no estar a tu lado en este instante. Cuando supe que ibas a morir, sentí que yo también moriría contigo, no podía imaginar un mundo sin ti y me preguntaba qué podía hacer, después de tanto pensar y sentir mil cosas dentro de mí, decidí finalmente que la mejor manera de hacer algo por ti, era dar respuesta a una pregunta que me hiciste cuando tenías diez años, ¿recuerdas? Y a la cual no respondí… decidí hacerte el regalo más hermoso que nadie jamás ha hecho… mi corazón. Te regalo mi vida entera sin condición alguna, sólo el que seas feliz, haciendo lo que más te gusta, sintiendo muchas cosas bellas y sabiendo que en el mundo lo más importante es que quieras vivir, vive hija, siempre estaré a tu lado, te amo y siempre te amaré, porque eres lo más grande y hermoso que Dios me ha dado. Tu padre”.&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Valeria&lt;/span&gt; lloró todo el día y toda la noche, al día siguiente fue al cementerio y se sentó sobre la tumba de su papá y susurró “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Papi, ahora comprendo cuánto me amabas, yo también te amo y te honraré para siempre&lt;/span&gt;”. En ese instante las copas de los árboles se movieron levemente y cayeron algunas flores. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Valeria&lt;/span&gt; sintió que un suave viento rozó su cara y una brisa fresca besó sus mejillas, alzó su mirada al cielo con una paz inmensa y dio gracias a Dios por todo eso, se levantó y caminó a casa con la alegría de saber que llevaba en su corazón el amor más grande del mundo.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;</description><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" height="72" url="http://i41.tinypic.com/2r6pkyu_th.png" width="72"/></item><item><title>Noqueado por vocación</title><link>http://bichoscity.blogspot.com/2010/02/noqueado-por-vocacion.html</link><category>Noqueado por vocación</category><author>noreply@blogger.com (Raulín Herrera)</author><pubDate>Sat, 27 Feb 2010 00:44:00 -0500</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6232973860545802300.post-8920143279206130523</guid><description>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;img alt="Noqueado por vocación" src="http://i47.tinypic.com/2qcqyh2.png" style="height: 385px; width: 549px;" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Perico Sosa Bustamante&lt;/span&gt; siempre tuvo un sueño, un sueño muy distinto a cualquier otro…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue el hijo único de una familia que además de adinerada era muy respetada de La Perla. Sus padres hicieron de todo para que &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Perico&lt;/span&gt; se convirtiera en un súper dotado de la industria o en un mago de la diplomacia y la política, pero con el tiempo el muchacho crecía y aterrados ante la idea de haber procreado un engendro idiotón y tarado, que a los diez años apenas había aprendido a sumar y a duras penas a leer, a pesar que para su adiestramiento habían sido reclutados a los mejores profesores de Lima, y así como los sueños de los Sosa Bustamante se difuminaban, los profesores, uno tras otro fueron renunciando a su buen sueldo, todos desmoralizados, histéricos e incapaces de poder enseñarle algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía los juguetes más caros que un niño podría tener, los mismos que lo entretenían con un aburrimiento mortal. Lo único que parecía sacarlo de esa somnolencia era las figuritas del álbum de futbolistas que coleccionaba, pegaba y contemplaba maravillado durante horas con infinita admiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;Para cuando cumplió los quince años, sus padres acudieron a especialistas – pediatras, psicólogos y psiquíatras – dispuestos a cualquier sacrificio con tal de desimbecilizar a su único hijo. La receta fue que el niño debiera socializar más con otros de su edad y dejar que practicara lo único que lo apasionaba, el fútbol. Para ello su padre mandó a construir una cancha de fútbol en el patio trasero de su mansión, le compró zapatos de marca y uniformes para dos equipos. Sus empleados le informaban que &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Perico&lt;/span&gt; apenas se ponía los zapatos se convertía en todo un muchacho dinámico y sonriente, sus padres al oír esto sonreían de contentos creyendo haber encontrado la solución a la tara de su hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Perico Sosa Bustamante&lt;/span&gt; siempre tuvo un sueño, un sueño muy distinto a cualquier otro, era la de estremecer los estadios, pero no metiendo y gritando a toda voz algún gol o haciendo grandes atajadas entre los tres palos, sino arbitrando partidos de fútbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas las tardes llegaba a la mansión de los Sosa Bustamante, un bus con veintidós muchachos uniformados y listos para pelotear en el estadio privado. Después de varias semanas su padre notó algo muy extraño que ya se había percatado varios días atrás pero que no le había tomado importancia. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Perico&lt;/span&gt; estaba arbitrando el partido, con silbato en la boca y un par de tarjetas en la mano, corría detrás de los jugadores, cobraba faltas, daba amonestaciones y guapeaba a los malcriados. A pesar que &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Perico&lt;/span&gt; no parecía acomplejado de cumplir esa función, el millonario se enfureció. Tenía ganas de echarle encima a los doberman y darles un buen susto a esos conchudos que habían relegado a su hijo para hacer de árbitro. Se contuvo y sólo les recriminó, para lo cual los muchachos hicieron sus descargos aduciendo que fue el propio &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Perico Sosa&lt;/span&gt; quien siempre se ofrecía a ser árbitro porque le gustaba. Consultó a uno de los mayordomos, quien llevaba la estadística de todos los encuentros que participaba su hijo. De los partidos jugados &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Perico&lt;/span&gt; no había sido jugador en ninguno y había dirigido como árbitro ciento setenta y ocho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus padres llegaron a la conclusión de que algo andaba mal en su hijo, esta vez acudieron a especialistas en otras ciencias – astrólogos y brujos – que después de tantas consultas al zodiaco, conversaciones con los cuerpos celestes y meditaciones ancestrales se dio el veredicto de que el niño se sabía superior a los otros niños, sabía que estaba en otro nivel, no toleraba ser igual a los demás. Prefiere dirigir un partido de fútbol como árbitro que a ser jugador porque es él quien manda, el que domina. En ese rectángulo verde &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Perico Sosa&lt;/span&gt; es la máxima autoridad, jefe supremo de esos veintidós tontolines que corren detrás de una pelota. Después de escuchar esto, se dibujó una inmensa sonrisa en la cara de su padre, diciéndose a sí mismo “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Perico será el dueño del mundo&lt;/span&gt;” o en el peor de los casos del Perú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue el mismo padre quien muchas tardes, abandonaba su trabajo para ir al estadio privado y apreciar a su hijo como solamente puede observar un león a su cachorro despedazar a sus primeras presas, enfundado en su uniforme negro – por supuesto de marca – que le había regalado, dando pitazos, amonestando con tarjetas amarillas a sus subordinados y con rojas arrojándolos fuera del juego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Perico Sosa&lt;/span&gt; cumplió la mayoría de edad y no quería hacer otra cosa que arbitrar, para estos tiempos él ya dirigía en torneos escolares, división de menores y hasta se dijo que arbitró en el mundialito de El Porvenir – torneo donde jugaban los más malandros de Lima – y en todos se había ganado el prestigio de ser un juez implacable, con una visión infalible capaz de detectar la más mínima agresión a cualquier distancia y desde cualquier ángulo. También era reconocido por su apego y gran conocimiento del reglamento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los padres de &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Perico&lt;/span&gt; estaban más que preocupados por su futuro, la propuesta de ir a la universidad fue descartada casi sin pensarlo por el genial réferi. La idea de que aprendiera idiomas fue un rotundo fracaso. Pasaron los años y su padre se llenó de desilusión, lo puso a trabajar en dos de sus empresas, al cabo de poco tiempo, quebraron. El colapso económico de los Sosa Bustamante llegó a su límite y se fueron a pasar el resto de sus días a Estados Unidos, dejando en herencia para &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Perico&lt;/span&gt; sólo una casa en Surco y la mejor de las suertes en su carrera como árbitro de fútbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al ahora ex millonario &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Perico Sosa&lt;/span&gt; le tocaba ganarse la vida arbitrando algunos partidos en la segunda división hasta que llegó el día que nunca olvidaría, el 20 de febrero del 2010, ciudad Iquitos, partido CNI - equipo local - contra Sport Boys del Callao. Si bien fue la fecha de su debut en primera división, la máxima categoría del fútbol peruano, tuvo el penoso honor de haber recibido el peor puntaje por parte de los periodistas de la prensa deportiva local y haciendo historia en el fútbol peruano. Los nervios y la mala intención de los jugadores le jugaron una mala pasada al novel juez. Nunca pudo controlar el partido y quiso dar presencia con tarjetas tanto amarillas como rojas, sacó quince tarjetas amarillas y seis rojas en total, teniendo que suspender el partido por falta de jugadores en uno de los equipos. No tuvo parcialidad en los cobros, le falto personalidad, ya que parecía que los jugadores dirigían el encuentro. Irreconocible y muy lejos de aquel &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Perico Sosa&lt;/span&gt; que era implacable y famoso por su imparcialidad, su rapidez para descubrir la falta y su buen criterio para sancionarla y distinto de aquella autoridad que era dentro de la cancha del estadio privado en la mansión Sosa Bustamante. Antes los jugadores se dirigían a él bajando los ojos, ahora lo pechaban en señal de confrontación. Expulsión tras expulsión los ánimos se iban caldeando dentro del campo y fuera de él. Al referí nunca desobedecido por los jugadores y jamás agredido por los espectadores, ahora las tribunas lo querían linchar, pues lo realizado por &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Perico Sosa&lt;/span&gt;, sin lugar a dudas, fue terriblemente escandaloso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dieciocho mil espectadores que colmaban las tribunas del Max estaban enfurecidos con el juez, le gritaban recordándole a su madre entre otros ataques verbales a razón de lo insólito que eran testigos aquella noche. Desde el fondo más enervado de la tribuna sur saltó a la cancha un tipo - negro, atlético, alto y desnudo cubriendo su corpulencia con apenas un taparrabo, era integrante del grupo musical que amenizaba cada partido de local del CNI y autodenominado hincha más acérrimo del club – dando gritos incomprensibles y al parecer se proponía victimizar al árbitro. El gigante con cara de caníbal asesino corría directamente hacía &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Perico&lt;/span&gt;, antes de que los policías que vigilaban el evento pudieran reaccionar, el negro pudo encajar tremendo gancho de derecha sobre la quijada del indefenso réferi que hizo que su humanidad cayera noqueada al piso como un saco de papas, mientras que la gente gritaba jubilosa como si gritaran un gol en plena final del campeonato mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Perico Sosa&lt;/span&gt; despertó con la quijada facturada en el hospital y con unas ganas tremendas de querer estudiar idiomas y cambiar de profesión. Los golpes que da la vida, aquel negro desnudo con cara de maldito logró lo que sus padres en tantos años no lograron, hacer que le interesara otra cosa que no sea el fútbol. Cogió su celular y llamó a sus padres para informarles lo que había sucedido. Su padre al escuchar esto se le dibujo una sonrisa más grande que cuando veía a su hijo devorar con tarjetas a los jugadores dentro de la cancha y se dijo “&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Perico Sosa Presidente&lt;/span&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</description><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" height="72" url="http://i47.tinypic.com/2qcqyh2_th.png" width="72"/></item><item><title>Un Ninja de pura sangre</title><link>http://bichoscity.blogspot.com/2010/01/un-ninja-de-pura-sangre.html</link><category>Un ninja de pura sangre</category><author>noreply@blogger.com (Raulín Herrera)</author><pubDate>Fri, 22 Jan 2010 15:25:00 -0500</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6232973860545802300.post-3859130422309229409</guid><description>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;img alt="Un ninja de pura sangre" src="http://i48.tinypic.com/67od41.png" style="height: 355px; width: 550px;" border="0"/&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Su Blackberry sonó a las once y media de la mañana, el &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ninja&lt;/span&gt; abrió sus ojos legañosos y se dice en medio de murmuros "&lt;span style="font-style: italic;"&gt;ta´madre, quién chucha me llama tan temprano&lt;/span&gt;", coge su teléfono que no para de sonar, apenas lee el nombre de la persona que está al otro lado de la línea avienta el aparato hacia un cerro de ropa sucia que se entremezcla con la limpia. En su habitación de grandes dimensiones, en las paredes a manera de papel tapiz tenía pósteres de bailarinas chicheras, teniendo como su favorita &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Leysi Suárez&lt;/span&gt;. También  se encontraban su cama de plaza y media, un armario, una pequeña mesita que sirve de soporte para su televisor LCD de 32”, PlayStation, su computadora personal, el Dance Dance Revolution Arcade y otros juguetitos de muchacho de padres ricos. En el piso yacen en medio de cucarachas y arañas calcetines usados y sudorosos que no terminan de secarse enrollados en forma de bolas, es claro que no es un tipo muy ordenado y tampoco permite que la servidumbre invada su privacidad.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Se levantó de la cama, estiró los brazos y bostezó, sintió la boca pastosa y caminó hacia el baño, abrió la ducha y se lavó el cuerpo, así de rápido también se enjuaga la boca. Caminó desnudo por toda su habitación y se paró frente al espejo, desnudo con la toalla en los hombros observó con orgullo aquello que tiene entre las piernas, esa misma dotación que lo llena de virilidad al momento de contar sus inventadas aventuras con mujeres delante de sus amigos. En realidad, poseía una verga envidiable y cada mañana después de la ducha, se miraba el culebrón, en su cara dibujaba una sonrisa y soltaba una carcajada diabólica como agradeciendo aquel regalo divino y diciéndose a sí mismo “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Soy un pura sangre, ¡carajo!&lt;/span&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posteriormente, se vestía con la ropa que le mandaba su hermana de los Estados Unidos, pantalones a cuadros hasta las rodillas, polos anchos y multicolores, lentes de marco negro y su sombrero negro Pull and Bear. En su billetera inundada de papeles, desordenada como sus cajones, un papel con el autógrafo de un futbolista famoso, tarjetas de crédito expiradas, su documento de identidad y una foto arrugada  de él cuando era niño junto a sus padres. Su familia era de las más ricas, hijo de empresarios, dueños de casi media ciudad. Ellos le daban todo lo que él quería y pensando equivocadamente que eso le haría feliz. Demasiado dinero y demasiadas facilidades que lo convirtieron en un reverendo vago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía lo que le daba la gana y la verdad no le daba la gana de hacer nada. No quería estudiar, no quería postular a ninguna universidad “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;La universidad es para los pobretones y los huevones&lt;/span&gt;”, decía. “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Yo ya tengo plata, ¿para qué miércoles voy a estudiar huevadas?".&lt;/span&gt; Nadie le obligaba a estudiar, a trabajar ni a hacer nada, dormía hasta el mediodía, comía descontroladamente pero no engordaba, en casa sólo preparaban comida que a él le gustaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ninja&lt;/span&gt; –nadie sabía por qué lo llaman así- no era muy inteligente, no le gustaba el alcohol y mucho menos las drogas, era muy impulsivo y sólo tres cosas lo obsesionaban: las mujeres, las pistolas y las motos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su mejor amigo, el negro &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Poroto&lt;/span&gt;, el asaltante más avezado de la ciudad, que robaba desde gorras a niños tontos hasta bancos con su fiel amiga, una Colt semiautomática calibre 22, la misma que se compró en el mercado negro junto a una Smith &amp;amp; Wesson Special calibre 38 -que era el juguetito predilecto del &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ninja&lt;/span&gt;– además de una gran cantidad de municiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ninja&lt;/span&gt; le encantaba corretear a toda velocidad por las calles montado en su Yamaha R6, la mejor moto de toda la ciudad, provocando suspiros en las jovencitas. No usaba casco, “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;eso de ponerse casco es para los maricones&lt;/span&gt;”. Con &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Poroto&lt;/span&gt; sólo se veía los días que planeaban algún asalto, es que el &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ninja&lt;/span&gt;, además de las mujeres, las pistolas y las motos, le vacilaba hacer de chico malo y rudo, de disfrazarse de asaltante, vestirse de negro y con una capucha en la cabeza como un verdadero ninja, asaltar un banco y huir a toda velocidad en una de sus motos que mantenía escondida en la casa de Poroto y sólo usaba cada vez que realizaban algún atraco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche, &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Poroto&lt;/span&gt; llamó al &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ninja&lt;/span&gt; a su Blackberry, agitado y nervioso: “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Estoy cagado cuñao, necesito desaparecerme de la ciudad&lt;/span&gt;”. El negro &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Poroto&lt;/span&gt;, una vez más, había violado a una niña de dieciséis años y ya lo estaban buscando. “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Necesito plata&lt;/span&gt;”, le dijo. El &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ninja&lt;/span&gt; aceptó ayudarlo, pero con la condición de que realicen un último atraco juntos. Esta vez era a un casino. “¿&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Quieres plata negro huevón? Pues allá hay, en el tragamonedas&lt;/span&gt;”. Él siempre había pensado que esos tipos se hacen millonarios aprovechando de la necesidad de otras personas, llenándose los bolsillos con el dinero de los malditos ludópatas. Y así planearon la estrategia, la hora y el día. No quería ni un centavo, el total del botín era para el negro &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Poroto&lt;/span&gt;, además de eso se sumaba lo que el &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ninja&lt;/span&gt; le iba a dar al final. El &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ninja&lt;/span&gt; lo hacía por puro morbo, por sentir la adrenalina en sus venas, por el sólo gusto de interpretar al chico malo, por el sólo hecho de tener la oportunidad de usar su S&amp;amp;W 38 que lo hacía sentir omnipotente cuando se lo ponía al cinto. Nunca había disparado a nadie, pero soñaba con hacerlo algún día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día elegido para el gran golpe llegó y "el negro", como siempre, antes de un atraco, para darse valor, se empujaba media botella de ron. Exactamente a las once de la noche llegaron al estacionamiento del casino, dejando las motos bien ubicadas y listas para una rápida huida. Se pusieron las capuchas, caminaron decididos hacia la entrada y de manera sincronizada tumbaron de un cabezazo a los dos guardias de seguridad, dejándolos inconscientes en el piso. El &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ninja&lt;/span&gt; sacó su calibre 38, apuntó al aire y dijo engrosando la voz: “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Muy bien señores, señoras y señoritas bonitas… esto es un asalto, por favor no hagan nada loco que yo no haría&lt;/span&gt;”. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Poroto&lt;/span&gt; se acercó a la cajera: “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Dame toda la plata, cholita rica&lt;/span&gt;”, le decía apuntando con su arma y con ojos enfermizos mirándole las tetas, mientras que ella ponía en la bolsa todos los fajos de billetes que había en la caja. El &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ninja&lt;/span&gt; disfrutaba con este momento, le parecía más emocionante robar un casino, que un banco, más que todo porque en los bancos no habían chicas tan guapas como hay en un casino. Una vez con la bolsa llena de billetes, el &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ninja&lt;/span&gt; y el negro &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Poroto&lt;/span&gt; salieron a paso ligero dejando a los guardias tirados sangrando en el piso y algunos clientes asustados, inmóviles, agachados y cubriéndose la cabeza por si este par de locos empezaban a meter tiros por todos lados. Luego todavía con las capuchas puestas se subieron a las motos al mismo tiempo en que sonaban las alarmas y emprendieron el escape a toda velocidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A cinco cuadras del atraco se cruzaron con dos patrullas policiales, al percatarse de la velocidad de las moto, de la temeridad y las capuchas en las cabezas de sus pilotos, no dudaron en acelerar y perseguirlos. El negro &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Poroto&lt;/span&gt;, al escuchar las sirenas de las patrullas, aterrado dijo “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Puta madre nos cagamos&lt;/span&gt;”. El &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ninja&lt;/span&gt; confiado en su destreza y de la potencia de su maquinón, manejaba con una sola mano y con la izquierda en el cinto frotando su arma, relamiéndose y pensando que esa misma noche volaría al menos una cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de más de media hora de persecución, el &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ninja&lt;/span&gt; logró escapar y esconderse de los policías. Por otro lado el negro &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Poroto&lt;/span&gt;, embebido como estaba no corrió la misma suerte, una patrulla policial se le puso delante en un cruce, tan repentinamente fue la aparición de los policías que "&lt;span style="font-style: italic;"&gt;el negro&lt;/span&gt;" terminó estrellando la moto contra el carro y volando por encima hasta caer sobre el pavimento, quedando su Cold 22 tirado en la pista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa misma noche en la comisaría, "el negro" delató al &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ninja&lt;/span&gt; como cómplice del atraco. Un policía corrupto, uno de lo tantos al que el &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ninja&lt;/span&gt; regalaba dinero a cambio de favores, le pasó el dato de que &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Poroto&lt;/span&gt; lo había traicionado. El &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ninja&lt;/span&gt; habló con el comisario y acordaron en que él le entregaría el botín para que se repartieran entre los que hicieron la captura, a cambio de que se quedaran con la boca cerrada y dejaran en libertad al negro &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Poroto&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para las tres de la mañana "el negro" ya estaba en libertad. El &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ninja&lt;/span&gt; lo esperaba a unas cuadras de la comisaría “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Vamos a dar un paseo, negrito&lt;/span&gt;” le dijo al verlo. Llagaron hasta la pista de aterrizaje del aeropuerto viejo, apagó la moto y el &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ninja&lt;/span&gt; miró fijamente al negro, lo miró con rabia, con ira pura. Sacó su muñequita de calibre 38 y le apuntó directamente en medio de los ojos y para meterle miedo le dijo: “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Yo soy un pura sangre, quien nace pura sangre no conoce la ternura, ni tampoco el llanto, ni la mentira y mucho menos la traición. Te cagaste negro bocón&lt;/span&gt;”. En medio del silencio, apretó el gatillo sin dudarlo, sin que le temblara el pulso y luego vio como la cabeza del negro &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Poroto&lt;/span&gt; estalló y su cuerpo caía como un saco de papas sangrante desparramado sobre la pista de aquel aeropuerto abandonado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era mediodía y el &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ninja&lt;/span&gt; abrió sus ojos legañosos, como todos los días se levantó de la cama, abrió la ducha y se lavó el cuerpo rápidamente, caminó desnudo por toda su habitación y se miró el culebrón frente al espejo y orgulloso se dijo: “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Eres un pura sangre, ¡carajo!&lt;/span&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</description><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" height="72" url="http://i48.tinypic.com/67od41_th.png" width="72"/></item><item><title>Martín: El pintor y sus vicios</title><link>http://bichoscity.blogspot.com/2010/01/martin-el-pintor-y-sus-vicios.html</link><category>Martín: El pintor y sus vicios</category><author>noreply@blogger.com (Raulín Herrera)</author><pubDate>Thu, 21 Jan 2010 00:16:00 -0500</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6232973860545802300.post-2087240140793917482</guid><description>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;img alt="Martín" src="http://i45.tinypic.com/3523eon.png" style="height: 386px; width: 551px;" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una noche &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Javier García&lt;/span&gt; decidió visitar a su amigo &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Martín Villacís&lt;/span&gt;, un pintor que era muy famoso años atrás y que por cuestiones de sus propios excesos su carrera vino en declive. Al llegar al edificio subió hasta el décimo piso en donde se ubica su pequeño departamento. Estando frente a la puerta tocó y tocó, llamó, gritó y &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Martín&lt;/span&gt; no contestó nunca. A &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Javier&lt;/span&gt; esto le pareció raro, porque &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Martín&lt;/span&gt; casi nunca salía a ningún lado, le gustaba estar en casa, pintando sus cuadros durante todo el día, recluído voluntariamente en su soledad. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Martín&lt;/span&gt; sólo salía con &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Javier&lt;/span&gt; y con &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Beto&lt;/span&gt;, que eran sus mejores y únicos amigos, algo así como su familia. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Javier&lt;/span&gt; ya preocupado empezó a golpear la puerta cada vez con más violencia, dio puñetazos y patadas, hasta que logró abrir e ingresar al departamento, encontró a &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Martín&lt;/span&gt; tirado en el piso, desnudo, estaba boca abajo, inconsciente, casi agonizante, su nariz sangraba con solo respirar, al parecer ya no pudo más con tanta cocaína, era una escena deprimente. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Martín&lt;/span&gt; estaba casi muerto por consecuencia de la angustia y del abandono de sí mismo. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Javier&lt;/span&gt; se acercó a él, lo trató de levantar y notó que su aliento era tan fuerte que se confundía con el olor del ambiente, todo olía a vómito, orina y mierda, era hediondo y repulsivo. El piso estaba apolillado y el parqué se levantaba por tanto excremento y alcohol derramado. No era exagerado decir que su cuerpo estaba en pleno proceso de descomposición estando aún con vida. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Martín&lt;/span&gt; había tocado fondo.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La habitación no tenía muebles, cortinas, ni adornos, sólo una infinita sensación de dolor y soledad, en una de las esquinas, amontonados, se dejaban ver unos cuadros ya terminados y otros a medio hacer. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Javier&lt;/span&gt; trataba de hacerlo reaccionar hablándole, dándole cachetadas, sacudiéndolo, pero Martín no volvía en sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras que en su inconsciencia &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Martín&lt;/span&gt; sólo recordaba que esa mañana había despertado, fue al baño, se miró en el espejo roto y vio a un ser flaco, ojeroso, sucio y demacrado. Se quedó mirándose a los ojos rojos e hinchados por casi media hora, pensando y haciéndose la pregunta que si alguien alguna vez lo quiso, su madre, su padre, &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Javier,&lt;/span&gt; &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Beto&lt;/span&gt; o alguien. Se apoyó sobre el lavatorio, abrió el grifo y se humedeció la cara, no tenía con que secarse. Decidió bañarse después de dos semanas, abrió la ducha y se lavó el cuerpo sin jabón, la piel escamosa y polvorienta se iba remojando de a pocos. El agua estaba fría. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Martín&lt;/span&gt; tiritaba abrazándose a sí mismo. Luego cerró la llave, recostó su espalda contra la pared y lentamente se dejó caer hasta el piso de la tina y se quedó en posición fetal, llorando como un niño y lamentando su terrible situación. “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ya lo he perdido todo&lt;/span&gt;” se dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lloraba sin encontrar consuelo alguno, esperando un abrazo, una toalla o alguna palabra de cariño, pero el frío silencio, el espanto de su alma y ese hediondo departamento no podían ofrecerle nada más. Tirado en la tina cogió un pomo con polvo y comenzó a meterse rifles de coca por la nariz como queriendo acabar con su vida. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Martín&lt;/span&gt; volvió a drogarse más que nunca, intentó matarse de una sobredosis pero no logró su cometido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora estaba en brazos de su mejor amigo &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Javier&lt;/span&gt;, un amigo que era como su hermano, su única familia, quien lo llevaba cargando hasta algo que parecía ser su cama, un colchón mugriento, lleno de manchas de vómitos y semen. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Javier&lt;/span&gt; limpió a &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Martín&lt;/span&gt;, lo vistió e hizo dormir. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Martín&lt;/span&gt; se sintió mejor, recuperado y fortalecido por la compañía de &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Javier&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa misma noche soñó que era un ángel, de su cuerpo emanaba luz, ya no tenía marcas en la piel de ningun tipo, no sentía dolores ni soledad, por primera vez era libre de sus propios demonios.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</description><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" height="72" url="http://i45.tinypic.com/3523eon_th.png" width="72"/></item><item><title>La historia de Camila</title><link>http://bichoscity.blogspot.com/2010/01/camila.html</link><category>La historia de Camila</category><author>noreply@blogger.com (Raulín Herrera)</author><pubDate>Wed, 20 Jan 2010 23:01:00 -0500</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6232973860545802300.post-8039980227578602114</guid><description>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;img alt="Camila" src="http://i45.tinypic.com/v7txeb.png" style="height: 359px; width: 555px;" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El frío, la humedad de la calle y el calor que emana de su cuerpo durante la noche le permiten dibujar con sus dedos, cada mañana en la ventana de su habitación, corazones rotos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No duerme más allá de las seis de la mañana. Soñadora, vulnerable e ingenua. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Camila &lt;/span&gt;despierta todos los días con la amargura de haber perdido la virginidad la semana anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora se da cuenta de que no sabe por qué lo ha hecho. Fue así porque sí, sin darse cuenta. Cayó en la trampa del deseo, del remolino hormonal y la presión del grupo. Todas sus amigas ya lo habían hecho. Lo sucedido ni siquiera lo escribió en su diario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de ducharse se contempla en el espejo desnuda, mojada, extraña y con la mirada perdida en el vacío. Perdida en sus senos que florecen cada vez más a su tierna edad.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Camila a sus diecisiete años busca vivir más, busca a la niña que según ella perdió días atrás. Ella guarda un secreto que muy pronto no tendrá como ocultarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerda con triste nostalgia aquel sábado en que muy emocionada se despidió de sus padres y entró al taxi con destino a la casa de su mejor amiga, quien organizó una gran fiesta por su cumpleaños. La casa era inmensa, con orquesta en vivo, buffet, mayordomos y mucha gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de dar un paseo por toda la mansión ingresó al salón principal y vio al chico más lindo que sus ojos habían visto jamás, él precisamente caminaba hacía ella. Camila nunca antes supo de él. "&lt;span style="font-style: italic;"&gt;¿Cómo te llamas?&lt;/span&gt;" él le preguntó. Ella ruborizada y con la mirada gacha respondió: "&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Camila&lt;/span&gt;". "&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Mucho gusto Camila, yo me llamo: Rodrigo&lt;/span&gt;". Aquella noche &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Camila&lt;/span&gt; ya se sintió enamorada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la salida de su instituto, el día lunes, &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Rodrigo&lt;/span&gt; la esperaba con una rosa azul en la mano, caminaron juntos las treinta cuadras hasta su casa, él cargaba los libros y el maletín de &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Camila&lt;/span&gt;. Al final, al llegar a la puerta de la casa se despidieron con un beso en la mejilla y él sin que ella se diera cuenta le dejó escondido una nota en la primera página de uno de sus libros, que decía: "S&lt;span style="font-style: italic;"&gt;i la vida me diese un deseo, desearía conocerte de nuevo. Me gustas mucho. Rodrigo&lt;/span&gt;". Ella en la noche al leer la nota muy extrañada pero emocionada a la vez empezó a saltar de alegría en su habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente también &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Rodrigo&lt;/span&gt; la esperaba. Pasaron todo el día juntos hasta la noche, como la tarde anterior &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Rodrigo&lt;/span&gt; acompañó a &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Camila&lt;/span&gt; a su casa y se despidieron con un beso en la mejilla. Así pasaron los días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por las mañanas cada vez que &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Camila&lt;/span&gt; despertaba inexplicablemente encontraba una "R&lt;span style="font-style: italic;"&gt;osa Azul&lt;/span&gt;" al pie de su cama. Ella la tomaba, la abrazaba y sonreía cerrando los ojos. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Camila&lt;/span&gt; se sentía más enamorada que nunca. Hasta que llegó el fin de semana, estaba muy ansiosa porque iba a una fiesta con &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Rodrigo&lt;/span&gt; y presentía que algo importante pasaría aquella noche. Cuando todo terminó, &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Rodrigo&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Camila&lt;/span&gt; fueron a caminar por la playa, se besaron en los labios por primera vez. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Rodrigo&lt;/span&gt; propuso ir a dormir en un hotel, ella aceptó porque estaba perdidamente enamorada. Subieron a la habitación y &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Camila&lt;/span&gt; segura de su amor por &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Rodrigo&lt;/span&gt; se entregó a él, en cuerpo y alma. Aquella noche le regaló lo más importante en su vida "&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Su virginidad&lt;/span&gt;".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al otro día &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Camila&lt;/span&gt; despertó y no encontró a &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Rodrigo&lt;/span&gt;, solamente había un cofre de plata con unas rosas azules talladas y una nota que decía: "&lt;span style="font-style: italic;"&gt;La pase muy bien anoche, por favor abre este cofre cuando estés en tu casa. Rodrigo&lt;/span&gt;".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Camila&lt;/span&gt; llego a su casa, abrazó a sus padres y de inmediato fue a su habitación recordando el cofre de &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Rodrigo&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando abrió el cofre una lágrima rodó sobre su mejilla. En el cofre había una "&lt;span style="font-style: italic;"&gt;rosa negra&lt;/span&gt;" toda marchita; al lado de la flor había una nota que decía: "&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Bienvenida al mundo del SIDA&lt;/span&gt;”. No volvió a saber más de &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Rodrigo&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Camila&lt;/span&gt; abraza a su madre de la nada y en silencio. Al padre no lo puede mirar a los ojos como antes y él la mira con la misma infinita ternura de siempre, pero ella, en el rosado de sus mejillas esconde un secreto. Ahora &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Camila&lt;/span&gt; entiende que no se enamoró perdidamente de &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Rodrigo&lt;/span&gt;, sino, perdedoramente.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</description><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" height="72" url="http://i45.tinypic.com/v7txeb_th.png" width="72"/></item></channel></rss>