<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<?xml-stylesheet type="text/xsl" media="screen" href="/~d/styles/atom10full.xsl"?><?xml-stylesheet type="text/css" media="screen" href="http://feeds.feedburner.com/~d/styles/itemcontent.css"?><feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearch/1.1/" xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0" xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" gd:etag="W/&quot;A0ANQXo8fip7ImA9WhdTEEQ.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3060629287489911697</id><updated>2011-07-08T01:36:30.476-03:00</updated><title>Fabricio Sánchez Benech</title><subtitle type="html" /><link rel="http://schemas.google.com/g/2005#feed" type="application/atom+xml" href="http://fabriciosanchezbenech.blogspot.com/feeds/posts/default" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://fabriciosanchezbenech.blogspot.com/" /><author><name>Fabricio Sánchez Benech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16817709156357593194</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><generator version="7.00" uri="http://www.blogger.com">Blogger</generator><openSearch:totalResults>3</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="self" type="application/atom+xml" href="http://feeds.feedburner.com/blogspot/xBwa" /><feedburner:info uri="blogspot/xbwa" /><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="hub" href="http://pubsubhubbub.appspot.com/" /><feedburner:browserFriendly></feedburner:browserFriendly><entry gd:etag="W/&quot;CkcNQns-cSp7ImA9WxBXFEo.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3060629287489911697.post-6592994625659766412</id><published>2010-01-25T20:48:00.005-03:00</published><updated>2010-01-25T22:41:33.559-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-01-25T22:41:33.559-03:00</app:edited><title>Autocastigo: drogas, alcohol, mala alimentación</title><content type="html">&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;b&gt;Las drogas&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Está muy extendido el abuso de drogas. Se ha convertido en nuestro mejor método de escape. Nos tientan con seducción. "Ven juega conmigo, te haré pasar un buen rato, haré que te sientas muy a gusto" parecen decirnos. Y es verdad, durante un tiempo las drogas nos hacen sentir bien, alteran nuestra realidad. Lo que no se nota al comienzo, es el terrible precio que nos harán pagar. Después de tomarlas durante un tiempo, se deteriora nuestra salud y ya no nos sentimos bien y por añadidura tenemos la adicción, ansiamos la droga a cualquier precio y prácticamente estamos dispuesto a todo por conseguirla. Nos arruinamos, robamos, estropeamos nuestras relaciones y destruimos nuestra valía personal. Las drogas debilitan nuestro sistema inmunitario hasta niveles peligrosos. ¿Por qué íbamos a pensar siquiera en tomarlas?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Existe la presión de nuestro entorno, de nuestros compañeros, es cierto y esto puede llevarnos a probar droga alguna vez. Pero su uso repetido es otra historia. Todavía no he conocido a nadie que consuma drogas regularmente y se sienta a gusto consigo mismo. Tomamos drogas para escapar de nosotros mismos, de nuestros sentimientos, para simular que nos sentimos bien, para esconder que sufrimos, para proporcionarnos un falso apoyo y poder dañarnos más a nosotros mismos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y todo esto comienza con la falta de amor y aprecio por quienes somos. Mediante las drogas tratamos de eliminar nuestros sentimientos infantiles de no valer lo suficiente. Pero esto nunca resulta, porque las drogas siempre desgastan y nos sentimos peor que antes, porque ahora además cargamos con la culpa de tomarlas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;b&gt;El alcohol&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Se trata de un antiguo método de escape. El alcohol también se toma para celebrar algo y para relajarse, pero es fácil que las personas que tienen poco respeto por sí mismas abusen de él.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;El alcohol afecta el hígado y tanto el hígado como la vesícula biliar tienen que ver con la rabia. La vesícula biliar es rabia y amargura contra los demás y el hígado es rabia y odio contra uno mismo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Los alcohólicos no están dispuestos a perdonarse a sí mismos. Se pasan la vida autocastigándose. Se inventan una excusa tras otra para excederse en la bebida porque el objetivo es castigarse y dañarse a sí mismos. ¿Por qué? Porque en algún momento de su infancia se tragaron la idea de que no sólo no valían lo suficiente sino que además eran malos y necesitaban un severo castigo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;b&gt;La mala alimentación&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Todos sabemos cuales son los alimentos nutritivos. ¿No sientes acaso sonar en tu cabeza el timbre de alarma cada vez que comes alimentos pesados o bombones? ¿No te escuchas decirle a la persona con la que almuerzas: "Yo nunca como &lt;i&gt;esto&lt;/i&gt;" o "Sólo por una vez"&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Todo el mundo conoce instintivamente los elementos de una buena nutrición. Sin embargo, usamos la dieta como forma de castigarnos, para convertirnos en personas obesas o para tener problemas de salud.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Nos hemos convertido en adictos a la comida preparada y nada nutritiva. Nos hemos dejado influir en nuestros hábitos alimentarios por las grandes empresas procesadoras de alimentos y su publicidad. Hubo una época en que todo el mundo conocía el sabor de un buen alimento porque este se encontraba en todas partes. Ahora tenemos niños y jóvenes que prácticamente no comen alimentos naturales. Se han criado con alimentos enlatados, embotellados, congelados, empaquetados, pasados por microondas y con productos químicos que imitan a los alimentos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Es normal y natural que deseemos continuar comiendo lo mismo con lo que nos alimentaron nuestros padres cuando crecíamos. Es una vieja costumbre y también es la forma en que el niño que hay dentro de nosotros se siente amado. Nos parece que cambiar esos hábitos alimentarios sería como rechazar a nuestros padres.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;En ningún momento mientras crecíamos se nos enseñó nada sobre nutrición. Si alguna información llegamos a recibir, probablemente procedía de las industrias cárnicas, de productos lácteos, de alimentos empaquetados, etc, todas haciendo publicidad de sus propios productos. A no ser que procedamos de una familia que comprendía las buenas prácticas alimentarias y nos daban alimentos naturales, no tenemos ningún concepto sobre que alimento es bueno para nuestro cuerpo. A los médicos no se les enseña nutrición. Si algún estudiante de medicina desea aprender algo sobre la comida y su efecto en el cuerpo, ha de asistir a clases adicionales por su cuenta. Actualmente las miras de la medicina están centradas en la cirugía y los fármacos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Para todos nosotros la nutrición se ha convertido en un estudio que hemos de emprender por nuestra cuenta. Experimentando descubrimos los alimentos que nos proporcionan más energía y nos hacen sentir bien. También podemos recurrir a un buen dietista para que nos guie.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;b&gt;Fuente bibliográfica: Amar sin condiciones, Louise L.Hay, 1988&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="660" height="525"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/gBLeVcP_JQg&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;rel=0&amp;color1=0x5d1719&amp;color2=0xcd311b&amp;border=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/gBLeVcP_JQg&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;rel=0&amp;color1=0x5d1719&amp;color2=0xcd311b&amp;border=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="660" height="525"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3060629287489911697-6592994625659766412?l=fabriciosanchezbenech.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/blogspot/xBwa/~4/CBYV0Rb1IOg" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://fabriciosanchezbenech.blogspot.com/feeds/6592994625659766412/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3060629287489911697&amp;postID=6592994625659766412" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3060629287489911697/posts/default/6592994625659766412?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3060629287489911697/posts/default/6592994625659766412?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/blogspot/xBwa/~3/CBYV0Rb1IOg/autocastigo-drogas-alcohol-mala.html" title="Autocastigo: drogas, alcohol, mala alimentación" /><author><name>Fabricio Sánchez Benech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16817709156357593194</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><thr:total>0</thr:total><feedburner:origLink>http://fabriciosanchezbenech.blogspot.com/2010/01/autocastigo-drogas-alcohol-mala.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;C0AFQ3Y9eyp7ImA9WxBXE0s.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3060629287489911697.post-3692882504292372763</id><published>2010-01-21T17:27:00.003-03:00</published><updated>2010-01-24T16:35:12.863-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-01-24T16:35:12.863-03:00</app:edited><title>El mito de la mujer latinoamericana</title><content type="html">&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;b&gt; &lt;div&gt;Pilar Lozano (periodista colombiana, publicado en 1992)&lt;/div&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:x-large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:x-large;"&gt;"N&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal;font-size:medium;" class="Apple-style-span" &gt;o entiendo por qué arman tanto escándalo sólo al escuchar la palabra divorcio! ¡Nuestras indígenas se divorciaban! Cuando se cansaban de un hombre simplemente abandonaban el toldo y se iban para otro. El divorcio es algo autóctono; no es como ustedes afirman, un tonto deseo de copiar costumbres extranjeras". &lt;span style="FONT-STYLE: normal" class="Apple-style-span"&gt;Con este argumento defendió Mercedes Sandoval la idea del divorcio vincular en un debate presentado por la televisión paraguaya.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Pero a pesar de los miles de debates que ha dado esta abogada, que ya pasó la barrera de los 70 años, no ha logrado realizar el sueño por el que ha luchado más de la mitad de su vida: que las mujeres de su país tengan iguales derechos que los hombres. Desde hace dos años lleva siempre prendido a su blusa, un botón en que se lee: &lt;i&gt;"Por la igualdad de los sexos". &lt;/i&gt;Y desde hace un tiempo lleva también siempre bajo el brazo, una copia del anteproyecto de ley, redactado por ella, con el cual pretende borrar en la ley, las diferencias entre ellos y ellas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;i&gt;"La legislación paraguaya es anacrónica: es una verdadera vergüenza nacional: Es absurdo que por ley la mujer deba entregar a su marido el dinero que gana fuera de su hogar para que él lo maneje, porque la ley lo señala como administrador de la comunidad conyugal. Además -añade Mercedes con con agresividad y picardía- me resisto a tener que pedir permiso a un hombre para poder ejercer una profesión o aceptar un trabajo o una donación".&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Y si en la sociedad guaraní era común el divorcio y si las mujeres antes de la llegada del conquistador se sentían libres ¿no se podría acaso decir que lo que ha hecho Mercedes Sandoval y otras miles de mujeres que en Latinoamérica han defendido los sueños de igualdad, es simplemente luchar contra esos tabúes y prohibiciones que trajeron a montones, en sus baúles de moral y cristiandad los conquistadores? Mercedes se ríe ante este planteamiento. Confiesa que no se atrevería a ir tan lejos en sus afirmaciones&lt;b&gt;. &lt;/b&gt;&lt;i&gt;"Con los españoles llegaron los frailes, llegó el matrimonio indisoluble; pusieron problemas muy graves sobre los hombros de nuestras mujeres. Pero el cambio brusco de las costumbres nativas afectó por igual a hombres y mujeres"&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;¿Qué tanto cambió la vida de las mujeres con la llegada del conquistador? Esta interrogante no ha sido analizada a fondo. Dentro del gran vacío que existe en el estudio de la mujer latinoamericana, tal vez este período, el que se vivió tras el descubrimiento, es el que tiene más páginas en blanco.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;La antropóloga colombiana Susy Bermúdez señala que se han analizado tan poco los cambios inmediatos que se presentaron en la vida de nuestras antecesoras con la llegada del invasor, que resulta imposible corroborar o no el comentario hecho por Magnus Morner en su escrito &lt;i&gt;"Race mixtura in the history of latinoamerica". &lt;/i&gt;Morner afirmó: &lt;i&gt;"En cierta forma la conquista española en América fue una conquista de mujeres"&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Aunque en la historia por lo general, la mujer no ha tenido rostro propio, los pocos renglones que se le dedican en la Crónica de Indias, hablan de las mujeres como seres audaces, &lt;i&gt;"preparados para todos los oficios, incluidos la caza y la guerra". &lt;/i&gt;En algunas de nuestras viejas culturas se permitió a las mujeres ser sacerdotisas y médicas; en otras participaron hombro a hombro con los hombres en las asambleas en las que se elegían a los dirigentes de las comunidades.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Tal vez estas escasas referencias, sirven en parte de argumento a aquellos investigadores que han concluido que definitivamente la conquista hizo más daño a la mujer que al hombre. Una de las que así piensan es la antropóloga Irene Silverblatt. Su estudio se refiere a las mujeres incas. En él afirma que que las nativas vieron como la cultura europea y las instituciones, que poco a poco se impusieron, les limitaron las posibilidades de desarrollarse como tales, pues deterioraron su condición social, política y económica. Además, dice la investigadora, tuvieron que sufrir el dominio de las relaciones patriarcales y coloniales de los invasores.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Pero fueron diversos los procesos que se dieron durante la conquista. Esto hace pensar a la también antropóloga colombiana, Lucy Wartenberg, que es difícil llegar a una única conclusión. &lt;i&gt;"Como fue tardía la inmigración de mujeres españolas, lo que se dio fue un proceso muy rápido de mestizaje. Pero no fue en todas partes igual. En unas regiones hubo una clara resistencia indígena y las mujeres fueron defendidas y protegidas; primero la muerte antes que ser tomadas por un español. Está a la vez el caso de las indígenas peruanas que fueron utilizadas para hacer más fácil el camino de la conquista en Colombia. En el altiplano fue donde se dio más rápido el proceso de mestizaje: las mujeres preferían unirse a un español para obtener así una mejor vida".&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Como se ve, el debate apenas está planteado. Está igualmente virgen el estudio sobre la cotidianeidad de las primeras mujeres blancas que llegaron al nuevo mundo, protegidas por el escudo de su fe cristiana y con un certificado de buena conducta en sus petacas, así como el papel de las negras que vinieron amontonadas en los buques de esclavos. De ambas se saben que fueron muy pocas quienes llegaron en los primeros años de la colonia. Al igual que ocurre con la historia de las mujeres indígenas a las que por lo general se les muestra su cara de explotadas, de la negra sólo se habla de su condición de esclava, pero poco se han detenido los investigadores en reseñar como era su agobio cotidiano, que les significó el hecho de haber sido minoría dentro de la población traída al nuevo mundo como si fueran bestias de carga, que las atormentaba y las ilusionaba.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Poco a poco, en los años de la colonia que siguieron a la violencia de la conquista, se fue imponiendo, en una sociedad en la que poco antes la virginidad carecía de valor, el concepto de lo que debería ser la mujer ideal: &lt;i&gt;"madre y corazón de un hogar, o virgen en un convento". &lt;/i&gt;Se empezaron también a predicar desde los púlpitos como cualidades el recato, la obediencia, la fidelidad, la castidad y se insistió en la idea del premio a la virtud en la otra vida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Los nuevos patrones de conducta dieron pie al nacimiento de diferentes categorías de mujeres, muy bien descritas por este proverbio brasileño: Para el matrimonio una mujer blanca; para el trabajo una mujer negra o indígena y para la cama una mestiza o mulata. Un hecho, por citar sólo un ejemplo, refleja esta discriminación que se aplicó como una guillotina: Durante muchos años únicamente las mujeres que demostraban pureza de sangre (blanca) podían lograr un sitio en los conventos. Hasta allí las acompañaban sus sirvientas negras, indias, mestizas y mulatas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Esta discriminación se ha perpetuado por siglos al igual que los patrones culturales de las clases y etnias dominantes. Pero la mujer indígena y negra de hoy, aunque asimilada en su mayoría al modelo impuesto, no ha querido soltar el lazo que la ata a su mundo ya sus tradiciones. Es bien conocida la lucha de las indígenas bolivianas, en un país donde la minoría es la raza blanca, por conservar el derecho de hablar su lengua y el derecho a vestir la pollera, ese faldón de vivos colores que han lucido durante siglos&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;El mito de la mujer latinoamericana&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Han pasado ya 500 años desde cuando los conquistadores dejaron sus primera huellas en el continente. ¿Hoy se puede hablar de la existencia de una mujer latinoamericana? La respuesta es un no categórico. Se puede decir que existe una identidad de clase o de raza como la impuesta desde la colonia. Resulta también fácil afirmar que existe la mujer latinoamericana de clase alta, muy cercana al poder y existe también la latinoamericana pobre, ya sea peruana, hondureña o boliviana que camina encorvada como si tuviera que soportar sobre su espalda todo el peso del subdesarrollo. Se puede igualmente señalar la existencia de una identidad marcada por las raíces culturales de las diferentes regiones. Quizás haya más parecido entre las mujeres del caribe, así sean de diferentes países, que entre ellas y las nativas del altiplano, así tengan la misma nacionalidad. En el comportamiento sexual se notan las diferencias. La caribeña, con su herencia africana, vive más libremente la sexualidad. La andina en general, sigue atada a la vieja herencia colonial: &lt;i&gt;"a la mujer le está prohibido sentir placer sexual en libertad y sin prejuicios"&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Por esto, hablar de &lt;i&gt;"la"&lt;/i&gt; mujer latinoamericana es simplemente hablar de un mito. Un mito que por lo general se liga a la imágen de una mujer víctima como ninguna del machismo, esclava del marido y de los hijos; víctima también como ninguna de la pobreza. Y toda esta pesada carga la sobrelleva con cristiana resignación. Hay algo de cierto en estos conceptos, pero no reflejan toda la verdad. ¿Acaso los hombres norteamericanos, o los españoles o alemanes no se sienten también con la atribución de dar palizas a sus mujeres? Las estadísticas sociales dicen que si. Una de cada ocho alemanas ha sido golpeada por su marido. Así, aunque el machismo sea el patrón de comportamiento en América Latina, no se puede decir como muchos afirman, que sea patrimonio exclusivo del mundo descubierto por Colón. La costumbre de la doble familia, que tan fielmente practican los machos latinoamericanos, hace parte de la herencia que nos dejaron los españoles.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Es verdad que la mujer colombiana, chilena, mexicana o del Brasil dedica gran parte de su tiempo al cuidado de sus hijos. Pero es cierto también que ha sido creciente su participación en el mercado del trabajo. Entre otras cosas, este fenómeno se da por razones económicas. Otro factor que ha incidido es el de la educación. Cada día es mayor la escolaridad femenina y cada día es mayor el número de &lt;i&gt;"ellas" &lt;/i&gt;que se deciden por carreras consideradas, hasta hace poco, como típicamente masculinas. Las universitarias de hoy no imaginan siquiera que sus antecesoras, las que decidieron romper con conceptos como los de &lt;i&gt;"una fuerte dosis de instrucción indigesta a la mujer" &lt;/i&gt;o aquel que advertía &lt;i&gt;"hay que evitar ser demasiado estudiosas para no convertirse en seres masculinos" &lt;/i&gt;se tuvieron que enfrentar a la iglesia, quien en muchos casos excomulgó a aquellas que insistían en llegar a las aulas y al poder político.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La primera universidad femenina en América Latina abrió sus puertas en Chile en 1877. Diez años después recibieron su cartón de médicas las dos mujeres profesionales. Pero el desarrollo en el campo educativo ha sido desparejo. Mientras en Colombia las mujeres han logrado altos niveles de escolaridad, en Bolivia o Guatemala estos siguen siendo bajos y el nivel de analfabetismo, sobre todo femenino, alarmante. En Guatemala sólo llegan a nivel secundario el 15% de las mujeres y a la universidad el 2,5%.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Otro factor que ha influido en la libertad de la mujer para ingresar al mercado laboral es la reducción de la tasa de natalidad. Este, sin duda ha sido uno de los fenómenos más destacados en América Latina en los últimos 30 años. En el quinquenio 1950-55 la tasa global de fecundidad era de 5,9%. Este porcentaje se redujo al 3,6% en el período 1985-90. La disminución sin embargo no es homogénea: es mayor en los sectores urbanos, en las clases sociales altas y entre las mujeres con mayor grado de escolaridad. Soledad Larraín, subdirectora del Servicio Nacional de la Mujer en Chile, señala un fenómeno curioso. A pesar de la disminución de la natalidad, son muchas las latinoamericanas que dejan el uniforme de colegialas para asumir la dura tareas de ser madres. El 14% de los partos en Chile son de madres adolescentes.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Las mujeres latinoamericanas han asumido diferentes frentes de trabajo. Desde cargos de poder, económico o político, hasta ser el último eslabón en la cadena de producción en todo tipo de fábricas. Son también ellas las que han venido a engrosar el batallón de trabajadores informales, que día tras día toman las calles de ciudades y pueblos con sus ventas ambulantes. Muchas de las feministas de los países desarrollados palidecen al saber que &lt;i&gt;"las latinas" &lt;/i&gt;han alcanzado cargos de poder que ellas ni siquiera han imaginado tener. En Colombia, durante el gobierno del liberal Virgilio Barco (1986-90) cinco mujeres fueron ministras. Y no ocuparon carteras fáciles: estuvieron al frente de la de Justicia, Desarrollo, Trabajo, Obras Públicas y Minas y Energía. Es una mujer quien maneja hoy las finanzas del Brasil, en un momento de shock económico. Actualmente es una mujer quien ocupa la presidencia de Nicaragua.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero para muchos, en el campo de poder, la gran figura sigue siendo Eva Perón. &lt;i&gt;"Esta mujer, por la que muchos llegaron a sentir adoración casi religiosa, asimiló su papel público con el de la eternas tareas femeninas" &lt;/i&gt;Así lo plantea la investigadora Elsa M.Chaney. Eva Perón en sus memorias escribió: &lt;i&gt;"En esta gran casa de mi tierra natal, yo soy simplemente como cualquier otra mujer en cualquiera de las innumerables casas de mi pueblo. Como cualquiera de ellas me levanto temprano pensando en mi esposo y en mis hijos... y todo el día ando pensando en ellos, así como gran parte de la noche... cuando me voy a la cama, agotada, en vez de soñar se me ocurren maravillosos proyectos y trato de dormir para no estallar... y eso se debe a que me siento la madre de mi pueblo"&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;La más pobre entre las pobres&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La latinoamericana si es la más pobre entre los pobres. Aquí este concepto de &lt;i&gt;"feminización de la pobreza" &lt;/i&gt;creado por los investigadores de Estados Unidos, es una triste realidad. Se calcula que en América Latina hay casi cuatro veces más mujeres pobres que hombres pobres. Da igual su nombre: María, Carmen, Margarita... Da igual también su nacionalidad: la pobreza hace que su vida sea casi igual. Madrugar a las 4 de la mañana, salir con las ollas a recoger el agua, que por lo general está lejos de la chabola en la cual vive con sus 5 o 7 hijos, regresar, preparar el aguapanela que es la única comida del día, salir para el trabajo en casa de una señora &lt;i&gt;"bien" &lt;/i&gt;lavar ropas todo el día, para recibir al final de la jornada, el salario mínimo, que muchas veces no alcanza ni los dos dolares. No hay duda: el subdesarrollo golpea con violencia a la mujer y hace mucho más dura la carga femenina de la &lt;i&gt;"doble jornada"&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La deuda externa golpea a nuestros países y hora tras hora se hacen más ridículos los recursos destinados a programas sociales. La víctimas de primera fila, como siempre son la mujer y el niño. Las cifras de la Organización Mundial de la Salud reflejan esta realidad: una de cada noventa latinoamericanas mueren por razones asociadas con el embarazo o el parto; en Chile sólo el 20% de los niños menores de 6 años asisten a programas de preescolar. Si: la mujer es la más pobre entre los pobres. Y esta situación tiende a agudizarse a medida que se profundiza la crisis económica en estos países.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En un foro sobre la mujer en América Latina realizado en la Universidad de Salamanca en Setiembre de 1990, Magda Enríquez secretaria de Relaciones Internacionales del Frente Sandinista, se refirió a este tema. &lt;i&gt;"A pesar de que la fuerza laboral femenina se incrementó en los últimos diez años, las medidas fondomonetaristas que los países en vías de desarrollo están tomando, producto de recetas del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, no solamente están enviando a las mujeres de regreso a las cuatro paredes de la casa, sino que están profundizando la pobreza en el sector femenino. Nicaragua es el más claro y reciente ejemplo de la feminización de la pobreza"&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La situación es más complicada si a la cabeza del hogar está la mujer. Un tercio de los hogares de América Latina estás sostenidos por ellas. En Costa Rica, por citar sólo un ejemplo, un 37% de los hogares indigentes tienen como jefe a una mujer, mientras en el caso de los hogares no pobres, este porcentaje se reduce a un 13%. Y a esto hay que añadir el factor racial: un estudio realizado en Brasil en 1987 revela que en el nivel absoluto de pobreza, con ingresos menores a 1/4 del salario mínimo, había tres veces más mujeres negras y mulatas que blancas. Esta pauperización ha ensanchado aún más las diferencias salariales entre hombres y mujeres.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Ni tan sumisas ni tan abnegadas&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los vientos de libertad que culminaron a comienzos del siglo XIX con la independencia de los países latinoamericanos, llevaron a la mujer a desempeñar nuevos papeles. Policarpa Salavarrieta, la heroica colombiana que dió su vida por la libertad, Josefa Palacios de Venezuela, Manuela Cañizares de Ecuador, Javiera Carrera de Chile y cientos de mujeres son el claro ejemplo de como la mujer asumió papeles de liderazgo en los movimientos de independencia. Y esta mujer rebelde del siglo pasado se encarnó luego en la líder que se enfrentó al poder político, al poder religioso, al marido, para protestar por la condición de inferioridad en el campo político y en el campo civil... No hay que olvidar que una mexicana, sor Juana Inés de la Cruz, religiosa del siglo XVII es considerada una de las precursoras del feminismo a nivel mundial. Desde la clausura de su celda, abogó por el derecho de la mujer a ilustrarse y a expresarse con libertad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La lucha por conseguir decretos que eliminaran por lo menos en la ley, la desigualdad que legitimaba la supuesta superioridad del hombre, está salpicada de anécdotas. Los gobiernos liberales en general, fueron los que más se opusieron al voto femenino. La razón fue sólo una: les daba terror la gran influencia que la iglesia católica podía ejercer sobre ellas. Y es bién sabido el fuerte maridaje que existió entre iglesia y conservatismo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y algo curioso: fue en una provincia de Colombia, en Vélez, en 1853, donde por primera vez en el mundo se concedió el voto a la mujer. La medida sin embargo tuvo corta vigencia. En forma estable, el primer país de América Latina en permitir a sus mujeres ir a las urnas, fue Ecuador en 1928; el último Paraguay en 1961. En cuanto a derechos civiles fueron las uruguayas las primeras en conseguir la anhelada igualdad. Desde finales del siglo XIX gozaron del derecho al divorcio. Las más resignadas son las paraguayas y las guatemaltecas. La lider paraguaya Mercedes Sandoval sigue luchando para que sus compatriotas no tengan que llevar en sus cédulas, el peso del &lt;i&gt;"de" &lt;/i&gt;seguido del apellido de sus maridos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En los últimos años se han eliminado esas medidas absurdas, que hacían más fácil el camino del machismo. En Colombia, por citar otro ejemplo, sólo en 1980 se eliminó del código penal la figura de &lt;i&gt;"ira e intenso dolor" &lt;/i&gt;que amparaba al marido que por celos asesinaba a su esposa. Por desgracia muchas de estas nuevas normas son únicamente letra en los códigos, mientras la realidad va por diferente camino. Es la queja de todas las mujeres, no sólo las de América Latina. Pero es cierto también que muchas de estas medidas absurdas, en la práctica no se aplican.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No hay que escarbar demasiado en la historia para encontrar que la latinoamericana ha sido una mujer de coraje. A comienzos del siglo XX las argentinas anarquistas salieron a la calle, armadas con ollas repletas de agua caliente, para defender los intereses de los inquilinos que exigían rebaja de alquileres. En Colombia el símbolo de las luchas sindicales sigue siendo María Cano. &lt;i&gt;"La flor del trabajo"&lt;/i&gt; como la apodaron sus compañeros de lucha en los años de 1920. La mujer rebelde de nuestros días está personificada en la dirigente agraria que marcha a la cabeza de las invasiones de tierra en Brasil o en Centroamérica; en la guerrillera que empuña las armas, convencida de que será el camino que borrará las injusticias en su país; y en las jueces colombianas, quienes tienen el valor de enfrentar a los jefes del narcotráfico o de los grupos paramilitares.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y no se trata de una actitud marcada ideológicamente. Las mujeres de derecha también han peleado por sus ideas. Quedó grabada en la mente de muchos, la imagen de cientos de mujeres de la clase alta chilena, quienes vestidas de negro, formaron una procesión fúnebre alrededor del Palacio de la Moneda para simbolizar que la democracia había muerto en su país con la llegada al poder de Allende, el socialista.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A muchas de estas mujeres se les ha querido silenciar su grito. Mary Sánchez es una de ellas. Fue la primer mujer argentina en llegar a la dirección de la central obrera CGT. Mary es una mujer menuda, de apariencia débil, que ha puesto en aprietos a las autoridades. A fines de 1989 luego de haber aprobado en Asamblea General una jornada de ayuno, los muros de Buenos Aires amanecieron innundados de carteles oficiales. En ellos se veía una caricatura de Mary, vestida de vaqueros y portando un bombo. En grandes letras se leía: &lt;i&gt;"Mary dejá el bombo y agarrá la tiza". &lt;/i&gt;Mary tiene 46 años, durante 26 años ha sido maestra y por 25 años ha compartido su oficio con la actividad sindical.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En una América Latina convulsionada, la mujer pensó que las armas podían ser un camino. Ana Guadalupe Martínez, es a sus 33 años y luego de haber vivido la terrible pesadilla de la cárcel y la tortura, una dirigente del FMLN de El Salvador. ¿Por qué se escoge este camino? La sandinista Magda Enríquez cuenta como fue que un día decidió optar por una vida que jamás había soñado: &lt;i&gt;"Yo hice un trato con el frente: mi compromiso era simplemente el trabajo político. Pero en una ocasión participé en una toma de tierra en el campo. Todos los hombres fueron detenidos y el dueño de la tierra envió un tractor con la misión de desalojar mujeres y niños. Hicimos entonces una cadena humana y el tractorista no pudo cumplir su misión. La respuesta fue enviarnos un avión para fumigarnos con el veneno con que se mata al gusano del algodón. Muchos niños se intoxicaron. Mientras yo fui al pueblo cercano a negociar con los médicos para que les prestaran atención médica, trece niños murieron. Esa noche me acerqué a la dirección del frente a pedir entrenamiento militar. Me di cuenta que las armas eran el único camino para derrotar la dictadura". &lt;/i&gt;Magda cuenta hoy orgullosa que en los años en los cuales la guerra fue algo cotidiano en el país, ella vistió el mismo uniforme militar de sus tres hijos que por ese entonces eran adolescentes. ¿Y estuvo contenta la mujer sandinista por la participación que se le dio en el gobierno tras el triunfo de la revolución? &lt;i&gt;"Uno nunca está satisfecho" &lt;/i&gt;confiesa Magda con es franqueza propia de las mujeres que tienen espíritu caribeño. Agrega que aunque hubo buena participación -se nombraron ministras y viceministras- no guardó paralelismo con el nivel de entrega de la mujer en los frentes de combate. Como logros más importantes durante el gobierno sandinista, en lo que se refiere a la mujer, Magda señala la igualdad que se le concedió en la ley y el ingreso masivo a la fuerza de trabajo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hay también mujeres guerrilleras que luego de años en la vida clandestina en las montañas, un día abandonaron sus armas y optaron por el camino de la paz. Vera Grabe, dirigente del grupo guerrillero colombiano M-19, al igual que sus compañeros de sueños, dejó las armas el 8 de Marzo de 1990. Cuatro meses después cambió sus botas de campaña por los tacones y el maquillaje e ingresó en el Congreso de la República. La ex-guerrillera se convirtió así en Representante a la Cámara por el M-19.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;"Escuchamos el grito de paz del pueblo colombiano y por eso buscamos nuevas formas de actuar que superaran la lógica de la guerra" &lt;/i&gt;confesó días después de dejar el fusil que la acompañó durante las más duras jornadas de su vida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Una breve conclusión&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cumplidos 500 años de la llegada del español a tierra americana, los países conquistados hace cinco siglos están agobiados hoy por diversas crisis. Pero hay un factor que parece unir a la mujer latinoamericana en estos días difíciles: luchar por la esperanza de una vida mejor. Y esta esperanza se identifica con distintos sueños: las colombianas, desesperadas por la violencia demencial que desangra a su país, salen a la calle a exigir el derecho a la vida, el derecho a parir hijos para la alegría y para la democracia; las políticas argentinas piensan que lo más importante es luchar por conseguir un sistema de cuotas que les garantice una equitativa participación en las listas electorales y en la dirección de los partidos; las peruanas y brasileñas luchan contra la privatización y contra las medidas económicas impuestas desde afuera. Las salvadoreñas siguen buscando una solución negociada que las lleve a la paz y las hondureñas protestan por la presencia de soldados gringos en su país. Las bolivianas, las paraguayas... todas tienen una razón para elevar, junto a los hombres, su voz de indignación.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tras quinientos años de haber sentido la violencia conquistadora, la violencia económica, la violencia social, la mujer sigue obligada a transitar por nuevos senderos, a recuperar para ellas un espacio, a ser protagonista. Es una constante histórica: en los momentos de sobresalto, se rompen los códigos y las tradiciones y la mujer abandona la cocina para ser parte activa de los cambios que vive su país.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="660" height="525"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/PRpCDnXyHpE&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0&amp;amp;color1=0x5d1719&amp;amp;color2=0xcd311b&amp;amp;border=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/PRpCDnXyHpE&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0&amp;amp;color1=0x5d1719&amp;amp;color2=0xcd311b&amp;amp;border=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="660" height="525"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3060629287489911697-3692882504292372763?l=fabriciosanchezbenech.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/blogspot/xBwa/~4/Out9jod5rgo" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://fabriciosanchezbenech.blogspot.com/feeds/3692882504292372763/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3060629287489911697&amp;postID=3692882504292372763" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3060629287489911697/posts/default/3692882504292372763?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3060629287489911697/posts/default/3692882504292372763?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/blogspot/xBwa/~3/Out9jod5rgo/el-mito-de-la-mujer-latinoamericana_21.html" title="El mito de la mujer latinoamericana" /><author><name>Fabricio Sánchez Benech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16817709156357593194</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><thr:total>0</thr:total><feedburner:origLink>http://fabriciosanchezbenech.blogspot.com/2010/01/el-mito-de-la-mujer-latinoamericana_21.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;Ak4HQHY_eCp7ImA9WxBXFEs.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3060629287489911697.post-8535167541728440612</id><published>2010-01-19T16:31:00.003-03:00</published><updated>2010-01-25T22:22:11.840-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-01-25T22:22:11.840-03:00</app:edited><title>Burgueses vs proletarios</title><content type="html">Como la unidad de la clase oprimida proviene de que hace la experiencia de sí misma como un nos-objeto frente a un &lt;i&gt;se&lt;/i&gt; indiferenciado que es el tercero o la clase opresora, sería tentador creer que simétricamente, la clase opresora se capta a sí misma como un nosotros-sujeto frente a la clase oprimida. Pero la debilidad de la clase opresora radica en que, aun disponiendo de aparatos de coerción precisos y rigurosos, es en sí misma profundamente anárquica. El burgués no se define solamente como cierto &lt;i&gt;homo oeconomicus &lt;/i&gt;que dispone de poder y privilegios precisos en el seno de una sociedad de cierto tipo: se describe desde el interior como una conciencia que no reconoce su pertenencia a una clase. Su situación, en efecto, no le permite captarse como comprometido en un nosotros-objeto en comunidad con los demás miembros de la clase burguesa. Pero por otra parte, la naturaleza misma del nosotros-sujeto, implica que el burgués no haga del mismo sino experiencias fugaces y sin alcance metafísico. El burgués niega por lo general que haya clases, atribuye la existencia de un proletariado a la acción de agitadores, a incidentes lamentables, a injusticias reparables por medidas de detalle; afirma la existencia de una solidaridad de intereses entre el capital y el trabajo; opone a la solidaridad de clase una solidaridad más vasta, la solidaridad nacional, en la que obrero y patrono se integran en un &lt;i&gt;Mitsein&lt;/i&gt; que suprime el conflicto. No se trata como harto a menudo se ha dicho, de maniobras o de una negación imbécil de ver la situación tal cual es, sino que el miembro de la clase opresora ve frente a él, como un conjunto objetivo "ellos-sujetos" a la totalidad de la clase oprimida, sin realizar correlativamente su propia comunidad de ser  con los demás miembros de la clase opresora: las dos experiencias no son en modo alguno complementarias, basta, en efecto, estar solo frente a una colectividad oprimida para captarla como objeto instrumento y para captarse uno mismo como negación-interna de esa colectividad, es decir, simplemente, como el tercero imparcial. Sólo cuando la clase oprimida, por la rebelión o por un brusco aumento de sus poderes, se pone frente a los miembros de la clase opresora como un "se-mirada" los opresores hacen la experiencia de sí mismos como un &lt;i&gt;nosotros&lt;/i&gt;; pero será en el temor y en la vergüenza y como un nos-objeto.&lt;div&gt;Así pues, no hay ninguna simetría entre la experiencia del nos-objeto y la del nosotros-sujeto. La primera es una revelación de una dimensión de existencia real y corresponde a un simple enriquecimiento de la experiencia originaria del para-otro. La segunda es una experiencia psicológica realizada por un hombre histórico, sumido en un universo trabajado y en una sociedad de un tipo económico definido, no revela nada en particular, es una &lt;i&gt;Erlebnis &lt;/i&gt;puramente subjetiva.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;b&gt;Fuente bibliográfica: El ser y la nada, Jean Paul Sartre, 1943&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;object width="660" height="525"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/ye7kZd-rjYc&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0&amp;amp;color1=0x5d1719&amp;amp;color2=0xcd311b&amp;amp;border=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/ye7kZd-rjYc&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0&amp;amp;color1=0x5d1719&amp;amp;color2=0xcd311b&amp;amp;border=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="660" height="525"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3060629287489911697-8535167541728440612?l=fabriciosanchezbenech.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/blogspot/xBwa/~4/99Rjd71msn4" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://fabriciosanchezbenech.blogspot.com/feeds/8535167541728440612/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3060629287489911697&amp;postID=8535167541728440612" title="1 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3060629287489911697/posts/default/8535167541728440612?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3060629287489911697/posts/default/8535167541728440612?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/blogspot/xBwa/~3/99Rjd71msn4/burgueses-vs-proletarios.html" title="Burgueses vs proletarios" /><author><name>Fabricio Sánchez Benech</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16817709156357593194</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><thr:total>1</thr:total><feedburner:origLink>http://fabriciosanchezbenech.blogspot.com/2010/01/burgueses-vs-proletarios.html</feedburner:origLink></entry></feed>

