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Llegaste temprano. Vení, acomodáte. «¡Hey, jefe: Dos cafés!» Dejáte de jorobar, pibe, yo invito. El sábado pasado convidaste vos. ¿Y qué tiene que ver que hoy sea el clásico? El café sale lo mismo. Van uno a cero. Mirálo bien al petisito que juega de nueve. Lo vi en el entrenamiento del jueves, no sabés cómo la lleva. Se mezcló bárbaro con la Primera. Lo acaban de traer. De Merlo, creo. Una maravilla. Aparte ahora que nos cagó Zabala nos hacen falta delanteros. Es una fija, pibe. La única que nos queda es sacar pibes de abajo. Y sacarlos como si fueran chorizos, ¿eh? Si no, te pasa como con Zabala. El club se rompe el alma para retenerlo cuatro, cinco años, y a la primera de cambio cuando le ofrecen dos mangos se te pianta a cualquier lado y te desarma el plantel. Sí, seguro. Si no les importa nada. ¿La camiseta? No pibe, ésa te calienta a vos o a mí, pero ¿a éstos? ¿No fue el imbécil éste y firmó para Chicago? Ya sé que es un traidor, pero fijáte lo que le importa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se muda al Centro y listo. si te he visto no me acuerdo. Igual no te preocupés. Hoy no la va a tocar. A ese matungo no le da el cuero para amargarnos la vida. Ya sé que con Chicago la cosa se puede poner fulera. Clásicos son clásicos. Pero quedáte tranquilo. Es un amargo y no se va a destapar ahora.&lt;br /&gt;Si vos hubieras vivido en la época de Gatorra sí que te hubieses chupado un veneno de aquéllos. Vos no habías nacido, ¿no? Si fue hace una pila de años... ¿Y cómo sabés tanto del asunto? Ah, tu viejo estuvo en la cancha. Bueno, entonces no tengo que recordarte mucho. Fue algo como lo de Zabala pero peor. Porque Gatorra era nuestro, pero nuestro, nuestro. Desde purrete había jugado con los colores gloriosos. Pero resulta que en el pináculo de su carrera, cuando nos dejó a tres puntos del ascenso en una campaña de novela, va y firma con Chicago. Fue el acabose, pibe, el acabose. No lo lincharon porque en esa época la gente se tomaba las cosas con más calma. Porque en Chicago la siguió rompiendo. Y para peor, en el primer clásico en el que jugó contra nosotros, con ese harapo bicolor puesto en el lugar donde hasta entonces había estado «la gloriosa», nos metió tres goles y nos los gritó como un loco. Así, pibe, sin ponerse colorado. Lo putearon de lo lindo, pero el resentido parece que cuanto más lo insultaban más se enchufaba. Escucháme un poco: el tercer gol lo metió de taco, con las manos en la cintura, sonriendo para el lado en que estaba la hinchada del Gallo. Ni te imaginás, pibe.&lt;br /&gt;Así que tu viejo lo vio, fijáte un poco. Si hubieses estado, nene. No sabés lo que fue aquello. Pero 10 mejor, lo mejor...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Te cuento una historia rara? ¿Seguro? Tiempo tenemos: van cinco minutos del segundo tiempo. Falta como una hora para que empiece. Bueno, entonces te cuento: ¿qué me decís si te digo que ese partido de los tres goles de Gatorra con la camiseta de Chicago yo lo vi en medio de la tribuna de ellos, rodeado por esos ignorantes que gritaban como enajenados? ¿Qué me dirías si te digo que los dos primeros goles hasta tuve que alzar los brazos y sonreír como si estuviera chocho de la vida?&lt;br /&gt;¿Sabés qué pasa, pibe? La verdad es que Gatorra no era el único traidor de aquella tarde: yo también estaba del lado equivocado. Sí, flaco, como te cuento. Y todo, ¿sabés por qué?: por una mina. Todo por una mina, ¿te das cuenta? No, ya sé que no entendés ni jota. No te apurés. Dejáme que te explique.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces la vida es así, pibe, te pone en lugares extraños. La cosa vino más o menos de este modo: un año antes más o menos de ese partido de la traición de Gatorra, les ganamos en Mataderos, encima con un gol de él, fijáte un poco. A la salida me desencontré con los muchachos de la barra, así que entré a caminar por ahí, cerca de la cancha, pero me desorienté feo. Muy tranquilo no andaba, qué querés que te diga. Ya era de tardecita, y terminar a oscuras rodeado de gente de Chicago no me hacía ninguna gracia, sabés. Pero en una de ésas doy vuelta una esquina y la veo. No te das una idea, pibe. Era la piba más linda que había visto en mi vida. Llevaba un trajecito sastre color grisesito. Y zapatitos negros. Mirá si me habrá impactado: jamás de los jamases me fijaba en la pilcha de las minas. Y de ésta al segundo de verla ya le tenía hasta la cantidad de botones del chaleco. Era menudita pero, ¡qué cinturita, mama mía, y qué piernas! Bueno, pibe, no te quiero poner nervioso. Y cuando le vi la cara... ¡Qué ojos, Dios Santo! No sabés los ojos que tenía. Cuando me miró yo sentí que me acababa de perforar los míos, y que el cerebro me chorreaba por la nuca. Qué cosa, la pucha. Estaba apoyada contra un auto, con un par de fulanos a cada lado. Dudé un momento. Si me paraba ahí y la seguía mirando capaz que esos tipos me terminaban surtiendo. Pero, ¿si me iba? ¿Cómo iba a verla de nuevo? No tenía ni idea de dónde cuernos estaba. Era entonces o nunca. Así que enfilé para donde estaban. Sí, como lo oís. Mirá que me he acordado veces, pibe. ¿Cómo me animé a encarar hacia el grupito ése, de nochecita, en Mataderos, después de llenarles la canasta? Y fue por amor, pibe. No hay otra explicación posible ¿Qué vas a hacerle?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me acerqué medio que entre dos de los fulanos me salieron al paso. Ahí un poco me quedé: los medí y me avivé de que me llevaban como una cabeza. Atorado, voy y les pregunto para dónde queda Avenida de los Corrales. Apenas hablé me quise morir. Ahí nomás se iban a apiolar: ¿qué hacía un tarado caminando solo por Mataderos el sábado a la nochecita, preguntando por Avenida de los Corrales, si no era un hincha de Morón que venía de llenarles la canasta y no tenía ni idea de dónde estaba parado? Tranquilo, Nicanor, me dije. Capaz que estos tipos ni bola con el fútbol. Pero la esperanza me duró poco. Uno de los tipos me encara y me pregunta de mal modo: «¿Vos no serás uno de esos negros de Morón, no?». Yo me quedé helado. Iba a empezar a tartamudear una excusa cuando la oí a ella: «Alberto, cuidá tus modales, querés». Dijo cinco palabras, pibe. Cinco. Pero bastó para que yo supiera que tenía la voz más dulce del planeta Tierra. Casi me la quedo mirando de nuevo como un bobo, pero el instinto de conservación pudo más y me encaré con el tal Alberto. Yo sé que ahora te lo cuento, cuarenta años después, y parece imperdonable. Pero ubicáte en el momento. La piba ésta. Yo con el amor quemándome las tripas. Y esos cuatro camorreros listos para llenarme la cara de dedos. La boca puede caminarte más rápido que la mente, sabés: «¿Qué decís? ¿De Morón? Ni loco, enteráte». Y volví a mirarla. A esa altura ya me quería casar, sabés. Así que no se me movió un pelo cuando seguí: «De Chicago hasta la muerte».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tipos sonrieron, y a mí me pareció que ella se aflojaba en una expresión tierna. El único que siguió mirándome con dudas fue el tal Alberto: «Y decíme, si sos de Chicago, ¿cómo cuernos no sabés dónde queda la Avenida de los Corrales?». Era vivo, el muy turro. Los demás me clavaron los ojos, repentinamente apiolados del dilema. Pero yo andaba inspirado. Y la miraba de vez en cuando a la piba y el verso me salía como de una fuente: «Resulta... -me hice el que dudaba si exponer semejante confidencia-, resulta que es la primera vez que puedo venir a la cancha». Los tipos me miraron extrañados. Yo ya andaba por los treinta, así que no se entendía mucho semejante retraso. «Yo vivo en Morón -seguí-, es cierto, pero...-los tipos me clavaban los ojos-, pero volví a caminar recién hace cuatro meses».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te la hago corta, pibe. Arranqué para donde pude, y lo que se me ocurrió fue eso. Supongo que fue por los nervios. Pero no vayas a creer. Después fui hilvanando una mentira con otra, y terminó tan linda que hasta yo terminé emocionado. Les dije que de chiquito me había dado la polio y había quedado paralítico. Y que por eso nunca había podido ir a la cancha. Agregué que me hice fanático de Chicago por un amigo que me visitaba y que después murió en la guerra (no se en qué carajo de guerra, dicho sea de paso, pero les dije que en la guerra). Y que me había enterado de que en Estados Unidos había un doctor que hacía una operación milagrosa para casos como el mío. Y que había vendido todo lo que tenía para pagarme el tratamiento. Terminé diciendo que había sido todo un éxito. Que había vuelto hacía dos semanas, después de la rehabilitación, y que apenas había podido me había lanzado a Mataderos a ver al Chicago de mis amores. Tan poseído del papel estaba que cuando conté mi tristeza por los dos goles recibidos en la tarde se me quebró la voz y se me humedecieron los ojos. Cuando terminé los cuatro energúmenos me rodeaban y el tal Alberto me apoyaba una mano en el hombro.&lt;br /&gt;«Me llamo Mercedes, encantada.» Me alargó la diestra, y mientras se la estrechaba pensé que cuando llegara a casa me iba a cortar la mano y la iba a poner de recuerdo sobre la repisa. Tenía la piel suave, y me dejó en los dedos un aroma de flores que me duró hasta la mañana siguiente. Después se presentaron los tipos. Tres eran hermanos de ella, «gracias a Dios», pensé. Y el coso ése, Alberto, era un amigo. «Me cacho en diez, será posible, el muy maldito», me lamenté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaban en la vereda de la casa de ella. Y acababan de volver del partido. El corazón me dio un vuelco cuando me enteré de que el papá de ella era miembro de la comisión directiva, y que el más grande de los hermanos era vocal de la asamblea. No sólo eran de Chicago: ya era una cosa como Romeo y Julieta, ¿viste?&lt;br /&gt;Resulta que iban todos los sábados a ver a Chicago, pero Mercedes iba sólo cuando jugaban de locales. Y al palco, junto con el padre. Los hermanos y el otro tarado iban a la popular, con algunos amigos. Se ofrecieron a llevarme a casa. Traté de disuadirlos, diciéndoles que en Morón tal vez no fueran bien recibidos, pero insistieron. «Tendrás que descansar», decían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo fui rezando todo el viaje para no cruzarme con ninguno de los vagos de mis amigos. Llegué sano y salvo. Tuve el cuidado de cojear levemente al bajar delante del portón de casa. Los saludé efusivamente. Ellos se dijeron algo mientras yo me alejaba. «¡Nicanor!», me llamó el hermano grande. «¿Querés venir el sábado con nosotros?» Mi alma estaba vendida definitivamente al diablo. Me di vuelta. Y algo vi en los ojos de ella que me decidió. «Seguro -contesté-. Pero no se molesten hasta acá. Los veo en la sede.» Los miré alejarse creyendo entender a San Pedro cuando escuchó cantar al gallo el Viernes Santo.&lt;br /&gt;Cuando entré a casa la encaré a mi vieja y le di rápido el resumen de mi nueva vida. Pobre viejita, no entendía nada. Cuando le dije que me habían traído unos hinchas de Chicago rajó para la heladera para prepararme unos paños fríos. «Vos te insolaste», diagnosticó. Pero la seguí hasta la cocina y con paciencia&lt;br /&gt;le expliqué varias veces el asunto. «¿Tan rica es esa chica, Nicanor?», me preguntó. «No me pregunte, mamita». contesté turbado. Se ve que entendió, porque nunca más me dijo nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los muchachos la cosa iba a ser distinta. ¿Cómo explicarles semejante agachada? No me animé a hablar. Tuve que apilar una mentira sobre la otra, y sobre la otra, y así hasta formar una torre interminable. En el barrio dije que me había salido un laburito de contabilidad en una empresa de colectivos, los sábados. Y los muchachos, lógicamente, se quejaron. Decían: «¿Para qué lo querés Nicanor? Si con el sueldo del banco para vos y tu vieja te alcanza y te sobra». Y yo que «no, sabés que pasa, que quiero ahorrar unos manguitos», y toda esa sanata. La vieja resultó de fierro. Tan entregado me veía a mí que hasta colaboró con alguna mentirita menor para darme más coartada. Cuando salía a hacer las compras comentaba que el pobre Nicanor estaba deslomándose con dos trabajos, para comprarle los remedios para el asma. «¿Y desde cuándo tiene asma, Doña Rita?» «Es `asma muda', por eso», contestaba. Pobre viejita, se ve que en la familia nunca fuimos demasiado brillantes para el verso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El asunto es que en ese año emprendí una doble vida de Padre y Señor nuestro. Durante la semana hacía mi vida normal: después del banco pasaba por la sede del Deportivo a tomar una copita y jugar naipes con los muchachos. Cara de póker, como si nada. Una vez sola estuve a punto de pisar el palito. Se habían trenzado en una discusión de las habituales, pero ese día se les había dado por lucirse citando equipos en cuya formación se repitieran ciertos nombres de pila. No sé, Carlos, Artemio, el que fuera. Y voy yo como un pelotudo y digo que en la primera de Chicago juegan cuatro tipos que se llaman Roberto. Me miraron como si fuera un extraterrestre. Salí del paso levantando el dedo y con voz solemne: «Y, viejo, conoce a tu enemigo» o alguna imbecilidad por el estilo. Pero transpiré la gota gorda. ¿Qué querés? Pasaba lo evidente. Todos los sábados a ver a Chicago. Chicago para acá, Chicago para allá, como si fuese el hincha más fiel del planeta. Ya me conocía hasta las mañas del aguatero suplente. Pero ¿cómo no iba a ir? Si a la vuelta los hermanos me insistían para que me quedara a un vermouth en casa de Mercedes. Por supuesto me los tenía que bancar al viejo y a los hermanitos, pero también estaba ella, que se prendía a las conversaciones futboleras con elegancia pero sin remilgos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo tenía sus ventajas: si perdía Chicago yo disfrutaba como un príncipe heredero las caras de culo de mis acompañantes, mientras fingía certeras pala bras de consuelo y pronosticaba futuras abundancias. Si ganaban, la algarabía del papá solía redundar en una invitación para comer afuera, todos juntos, Merceditas incluida. Así que no podía quejarme. Es cierto que la conciencia a veces me remordía mientras saboreaba la picada con el Gancia rodeado de mis enemigos de sangre. Pero de inmediato se acercaba Mercedes, precedida por su sonrisa de arco iris y su mirada de incendio; Mercedes rodeada por su fragancia de mujer inolvidable, ofreciéndome la última aceituna antes de que se la deglutieran aquellos mastodontes, y la sensación de culpa se disolvía en una egoísta gratitud a Dios y a la creación en general.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo bueno dura poco, pibe. Ese es el asunto. Ya iba para un año de mi traición inconfesa cuando se me vino encima el choque del siglo. Morón versus Chicago, con el malparido de Gatorra estrenando los trapos verdinegros luego de venderse a Lucifer por unos pocos pesos. Yo ya tenía decidido enfermarme de algo incurable ese fin de semana y ver el clásico desde la tribuna correcta de la vida. Ya había anunciado en la sede del Deportivo que en la empresa de colectivos había pedido un adelanto de vacaciones para disfrutar de esa tarde impostergable, en la cual con justa razón los simpatizantes del Gallo harían naufragar al «vendido  en un océano de insultos que perseguiría su memoria por el resto de la eternidad. Los muchachos habían recibido mi anuncio con alborozo. En el campamento enemigo abrí el paraguas aludiendo a cierta enfermedad incurable de una cierta tía mía residente en Formosa (que súbitamente se agravaría y me llamaría a su lado para no despedirse del mundo en soledad).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema surgió el martes anterior al partido. Debo confesar que para ese entonces yo asistía los martes a la nochecita á un vermouth en la sede de Mataderos. No me mirés así, pibe. Yo estaba compenetrado de mi papel, y Mercedes me tenía totalmente enajenado. Pero los cuatro brutos ésos me la marcaban de cerca. De alguna manera tenía que verla entre semana, aunque fuera de pasadita. Además, estaba ese fulano Alberto, el «amigo», que no la dejaba ni a sol ni a sombra. En verdad, nunca los había visto en actitud de noviecitos. Nada que ver. Pero el tipo se la comía con los ojos. Y al viejo de ella lo seguía como un perro, el muy guacho. Le chupaba las medias que daba asco: le llevaba los papeles, le hacía de chofer, le tenía la puerta vaivén de la sede. Lástima que yo siempre fui tan bueno. Porque si no, en algún amontonamiento en la popular lo empujo y termina veinte escalones más abajo con cuarenta huesos rotos, viste. Pero siempre fui un romántico bobalicón, qué le vas a hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ese martes anterior al clásico se me vino el mundo abajo. El muy imbécil va y anuncia en la mesa de café que el viejo de Merceditas lo ha autorizado a llevarla al cine el sábado a la noche, como festejo especial del previsible triunfo de Chicago en el clásico vespertino. Los hermanos de Mercedes lo palmearon complacidos; y yo tuve que fingir algo parecido a una sonrisa aprobatoria.&lt;br /&gt;Ahora no tenía salida. O lo mataba el sábado en la cancha o el tipo me ganaba definitivamente de mano. Justo ahora, que Mercedes prolongaba las miradas que cruzábamos furtivas en el vermouth de la nochecita, y me buscaba tema de conversación cuando nos encontrábamos a la salida del palco y caminábamos todos juntos hasta el auto. ¿O era una impresión mía, inducida por el embotamiento del amor que le tenía? El hecho, pibe, es que tuve que dar media vuelta en el aire y cambiar de planes.&lt;br /&gt;A los muchachos les dije que en la empresa de colectivos me habían denegado el permiso, bajo amenaza de echarme. Ellos ofrecieron quemar la terminal con mis jefes adentro, pero los disuadí entre sonrisas, convenciéndolos de que no era para tanto. A los hermanos de Mercedes les dije que mi tía la que se estaba muriendo en Formosa se había curado de repente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Celebraron y brindaron a mi salud y a la de mi tía. Al único que se lo vio medio arisco fue al tal Alberto, como si sospechara algo turbio, o como si lo hubiese desilusionado mi permanencia en Buenos Aires. Por supuesto que verlo así me llenó de alegría.&lt;br /&gt;Con todas esas complicaciones de última hora no tuve tiempo de detenerme a pensar seriamente en las dificultades de presenciar ese clásico histórico en la tribuna visitante. ¿Entendés, chiquilín? Primera dificultad: que me reconociera la gente del Gallo. Solución: anteojos negros, cuatro días sin afeitarme y un amplio sombrero para protegerme del sol. Segundo problema: llegar en medio de los visitantes y ser reconocido pese a mis camuflajes. Solución: entrar a primera hora, solo, y esperar en las gradas la llegada de la tribu de Merceditas, bien escondido en el extremo de la popular opuesto a la zona de plateas. Quedaba un tercer problema, pero éste no tenía solución posible: soportar noventa minutos en nuestra cancha en silencio, o moviendo los labios acompañando a los energúmenos éstos, mientras del otro lado del césped los nuestros descargaban su justo rosario contra esos malparidos y sobre todo contra Gatorra, su más pérfida y reciente adquisición. Y mientras tanto rezar, rezar para que nadie se diera cuenta de la impostura, para que Gatorra estuviese en una mala tarde, para que ganáramos el clásico, para que la derrota le torciese el humor al padre de Mercedes y cancelara la salida al cine de la noche en el auto del tarado de Alberto. Demasiados pedidos para un solo Dios en un solo rezo. Pero, ¿qué iba a hacer, pibe?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cumplí mi plan a la perfección. Llegué a la una en punto, recién abiertas las puertas. Completé mi atuendo con un piloto verde y amplio que había sido de mi difunto tío. No sabés la facha, pibe: sombrero ancho, anteojos negros, capote militar y barba de varios días. Cuando me vio salir de casa a la viejita casi le da un soponcio. Tuve que sacarme todo de raje para mostrarle y convencerla de que no era una aparición de San La Muerte.&lt;br /&gt;¿Qué te contaba, pibe? Ah, sí. Que llegué temprano y me acomodé bien arriba en las gradas a esperar. Cuando fueron llegando los de Chicago no hablaban de otra cosa: jorobaban con cuántos goles nos iba a meter Gatorra, practicaban los cantitos alusivos, hacían gestos, no sabés, pibe. Una tortura. A eso de las dos cayeron los hermanos de Mercedes. Tuve que hacerles señas mientras me acercaba a ellos para que me reconocieran. Aduje una extraña reacción cutánea que me obligaba a protegerme del sol. «¿Qué sol, si en cualquier momento llueve?» No podía faltar el inoportuno de Alberto para buscarle la quinta pata al gato. «Secuela de la operación, por la anestesia, sabés. Los otros lo codearon, enternecidos por mi sufrimiento, y lo obligaron a callar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando faltaban quince minutos, en la tribuna visitante no cabía un alfiler. La verdad, ellos habían traído a todo el mundo. Y a la luz de cómo fueron los hechos hicieron bien, ¿no? Imagináte pibe: ser testigo de una goleada bárbara con tres tantos de un tipo que traicionó a tus enemigos y ahora juega para vos. ¿No parece un cuento de hadas, pibe?&lt;br /&gt;A Merceditas la ubiqué enseguida gracias al enorme paraguas negro que el viejo de ella abrió cuando empezó a chispear, faltando cuatro minutos. Levanté un brazo a modo de saludo, y ella me contestó con una sonrisa que me levantó la temperatura debajo del capote verde. ¿Cómo hizo para ubicarme con semejante indumentaria? En ese momento me dije que era el amor el que la guiaba con sus dictados. No pongás esa cara, pibe, ya sé que uno es cursi cuando habla de amor, pero qué querés. Si la hubieses visto como yo la vi. Nunca más volví a ver a una mina tan linda como estaba Merceditas esa tarde. Llevaba un vestidito verde con cartera y zapatitos negros (y qué querés, si la pobre no conoció otro cuadro) que le quedaba que ni pintado. Y el pelo recogido en un rodete. Y los labios rojos. Me hubiese quedado mirándola el resto de la tarde. Bah, el resto de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero cuando salieron a la cancha los ojos se me fueron a Gatorra. El muy guacho iba bien erguido, encabezando la fila. Recibía los insultos casi con gra cia, con elegancia. Cuando enfiló para el medio miró hacia la hinchada visitante que se vino abajo. En esa época los equipos no solían saludar desde el medio, pero el soberbio éste se tomó el tiempo de alzar los brazos en dirección a las vías del Sarmiento, para que a sus espaldas un rumor de rabia se alzara como un incendio desde la barra enfurecida. Yo rezaba debajo de mi disfraz para que lo partieran a la primera de cambio. Pero se ve que Dios andaba en otra cosa. Porque este malnacido, este traidor imperdonable, eludió a cuatro tipos y la tocó suavecita a la salida del arquero. Alrededor mío los fulanos se subían unos a otros, lloraban, gritaban como energúmenos, levantaban los brazos gesticulando obscenidades. Sintiéndome Judas tuve que alzar los brazos, para no botonearme tanto. En cuanto pude miré para el palco y la vi a Mercedes aplaudiendo con la carterita colgada del antebrazo izquierdo y sonriendo hacia donde yo estaba; y solté dos lagrimones de dolor que me corrieron bajo los lentes oscuros. La impotencia, ¿sabés?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veinte minutos más y ¡zas! Córner y un cabezazo del cornudo de Gatorra. Dos a cero y de nuevo el delirio. Ahí yo empecé a pensar que en realidad todo era un castigo por mi traición; y que la culpa de esa humillación colectiva la tenía yo, el Judas moderno del fútbol argentino. Decí que cuando terminó el primer tiempo y todos los tipos se apuraron a apoyar el trasero en algún huequito libre de los escalones, yo me hice el otario y me quedé parado. Me pasé los quince minutos hablando por gestos con Merceditas, a través de la distancia. Ya sé, flaco: alrededor mío tenía cinco mil tipos convencidos de que yo era un pelotudo. Pero qué querés, si era un primor la piba. Aparte, de vez en cuando, lo relojeaba de costadito al tal Alberto y estaba hecho una furia, no sabés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el segundo tiempo nos pegaron un peludo inolvidable, pero estaba por terminar y no nos habían vacunado de nuevo. Yo miraba el reloj cada veinticinco segundos, desesperado porque terminara de una vez por todas el suplicio chino. «Quedáte tranquilo, Nicanor, que están muertos», me tranquilizaban los hermanos. «Ya sé, ya sé», contestaba yo, en una mueca semisonriente, y con ganas de descuartizarlos con una sierra de calar. Yo los veía a los nuestros, al otro lado del océano verde, y el pecho se me hinchaba de orgullo. Seguían cantando e insultándolo a Gatorra en cuatro idiomas, indiferentes a las burlas y al oprobio. ¡Qué no hubiera dado por estar entonces del otro lado! Pero de inmediato giraba hacia mi derecha y la veía a ella, tomadita del brazo del viejo, indefensa, pura, increíblemente hermosa, y me decidía a tolerar unos minutos más.&lt;br /&gt;Pero lo que pasó entonces fue demasiado. Faltaban cinco. Se escapa Gatorra y enfrenta al arquero. Le amaga y lo pasa. Se detiene. La hinchada visitante grita enloquecida. El arquero vuelve sobre sus pasos. El Traidor, con la sangre fría de un cirujano, vuelve a enganchar y el guardameta pasa como una tromba para el otro lado. A mi alrededor deliran. Pero falta. Porque el inmundo ése se da vuelta con las manos en jarra, observa parsimoniosamente a la heroica hinchada del Gallo, y le da a la bola un tacazo disciplicente en dirección al arco vencido. Para terminar de perpetrar su osadía, se acerca al alambrado y empieza a besarse el harapo verdinegro que los turros ésos usan de camiseta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los hermanos de Mercedes me estampó tal apretón que casi me arranca el sombrero. Delante mío dos tipos lloraban abrazados. Yo miraba sin po der dar crédito a mis ojos. Enfrente, la hinchada de mis amores en un silencio de sepulcro. Alrededor estos fulanos con una chochera de mil demonios. Y al pie de las gradas Gatorra besuqueándose la casaca con cara de chico bueno y cumplidor. Es el día de hoy que aún recuerdo la sensación de fuego que empezó a subirme desde las tripas, y que terminó casi quemándome la piel de la cara. Y para colmo van los nuestros, primero sueltos, algunos pocos, luego más, por fin todos, dándole al «¡El que no salta, es de Chicago... el que no salta, es de Chicago!», y a mí se me empezó a dar vuelta el estómago como si me estuviesen mirando a mí a través de todo el largo de la cancha; como si ni el sombrero ni el capote ni los lentes oscuros hubiesen bastado para tapar la traición delante de los míos. Supongo que tratando de encontrar fuerzas para seguir corrompiéndome, miré hacia la platea para verla. Allí estaba, como siempre en todo ese año de mi perdición: bella, perfecta, inolvidable. Sonriendo hacia donde yo estaba, quemando el cemento desde su sitio hasta el mío con las chispas de sus ojos incandescentes. Le pedí a Dios que me hiciera nacer de nuevo. Que me cambiara de vida. Que me arrancara para siempre la memoria. Pero algo adentro mío, algo empezó a crecer mientras escuchaba los cantos del otro lado y las burlas de éste, una mezcla de vergüenza y de pudor y de rabia por saber al fin definitivamente que no podía, y que por más que quisiera y lo intentara nunca jamás de los jamases podría cambiar de vereda, aunque la perdiese a ella para siempre, aunque me pasase el resto de la vida lamentándome semejante cuestión de principios, porque tarde o temprano todo iba a saltar, porque un martes u otro les iba a terminar cantando las cuarenta en esa sede de mierda que tienen ellos, o un sábado del año del carajo me iba a pudrir de aplaudir castamente los goles de ellos, y porque aunque no les partiera una botella en la zabiola a todos los hermanos y al tal Alberto, tarde o temprano en la jeta se me iba a notar que no, que nunca jamás en la puta vida voy a ser de Chicago, porque mis viejos me hicieron derecho y no como al turro malparido de Gatorra. Y cuanto más me calentaba conmigo, más me calentaba con él, porque mientras se besaba la camiseta más y más yo sentía que me decía: «Vení, Nicanor, vení conmigo acá al pastito, dale vos también algunos chuponcitos a la camiseta, dale Nicanor, no te hagás rogar, si vos y yo somos iguales, si los dos somos un par de vendidos, yo por la guita y vos por la minita, pero somos iguales; dale Nicanor, qué te cuesta, dale, sacáte el disfraz y vení, que estamos cortados por la misma tijera, pero por lo menos yo no me ando escondiendo».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando tuve a mis hijos me puse nervioso, es cierto. Pero nunca sufrí tanto como esos dos minutos de los festejos del tercer gol de Gatorra en cancha nuestra. Te lo juro. Volví a levantar los ojos. Todo seguía igual. Alrededor mío la hinchada de Chicago comenzaba a apaciguarse: se destrenzaban los abrazos, algunos se sentaban para reponer energías, otros se ajustaban la portátil a la oreja para escuchar los detalles. Enfrente bailaban las banderas rojiblancas. A mi derecha, Mercedes me acunaba en sus ojos. Abajo, el traidor prolongaba un poco más la burla hacia mi gente.&lt;br /&gt;De ahí en más no pude controlarme. Miré por anteúltima vez a la platea e hice un gesto de adiós con la mano. Después me erguí en puntas de pie. Hice bocina con ambas manos. Respiré hondo. Entrecerré los ojos. Y cacareé con todas las fuerzas de mi alma renacida un: ¡¡¡¡¡GATORRA VENDIDO HIJO DE MIL PUTA!!!!! que se escuchó hasta en la Base Marambio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tuve ni tiempo de disfrutar la sensación de alivio que me sobrevino apenas lo mandé al carajo, porque en el instante en que me enfrié un poco tomé conciencia del sitio donde estaba: ahí solito con mi alma, en medio de los leones, listo para ser devorado. Cuando miré a las fieras, había por lo menos sesenta pares de ojos clavados en mi pobre persona, y por los cuchicheos se iba corriendo la voz gradas arriba y gradas abajo. «¿Qué dijiste?», me encaró de mal modo el tal Alberto, desde el escalón inferior al mío. Lo miré. A fin de cuentas yo estaba ahí por su culpa: ¿no estaba en ese antro en un intento desesperado por evitar su salida nocturna con Merceditas? El maldito no sólo iba a salir con ella: después de lo de hoy tendría el camino definitivamente libre de obstáculos. Sin pensarlo dos veces le mandé un directo a la mandíbula. El muy zopenco cayó hacia atrás organizando una pequeña avalancha en los tres o cuatro escalones subsiguientes.&lt;br /&gt;Mi vida pendía de un hilo: no sólo acababa de deschavarme delante de cinco mil enemigos. Acababa también de surtirle una linda piña a un socio querido y respetado de la institución. Sin pensarlo dos veces, tomé la decisión que finalmente y pese a todo terminó salvándome la vida. Salí disparado escalones abajo, aprovechando el claro dejado por mi contrincante semidesvanecido. Llegué al alambrado y me prendí con ambas manos como si fueran tenazas. Ya detrás mío distinguía con claridad los primeros «atájenlo que es de la contra», «párenlo que es un vendido», «vení que te reviento la jeta a patadas». Con los mocasines me costó enganchar los pies en los rombos del alambre. Encima no faltaban los comedidos que sin saber muy bien del asunto igual trataban de atajarme por la ropa. Perdí el sombrero de una pedrada. Los anteojos se me cayeron forcejeando con un viejito sin dientes que no me soltaba la pierna derecha. Gracias a Dios, en esa época el alambrado era más bajo. Me pinché hasta el alma cuando llegué a la cúspide. Me arqueé hacia atrás para verla por última vez en mi vida. No fue fácil, pibe. ¿Sabés lo que fue saber que estaba renunciando a ella para siempre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ese entonces ya me tiraban con serpentinas sin desenrollar. Igual me encaramé como pude en el alambrado y, en acto penitencial y al grito de «¡Sí, sí, señores, yo soy del Gallo» obsequié floridos cortes de manga a derecha e izquierda, hasta que me acertaron un cascote en plena frente, perdí el equilibrio y me fui de cabeza. Gracias al cielo, caí del lado de la cancha. Si no, estos tipos me cuelgan ya sabés de dónde.&lt;br /&gt;El resto me lo contaron, porque permanecí inconsciente como cinco días. Mi vieja batió el récord de velas encendidas en la Catedral, pobrecita. Cuando abrí los ojos estaban todos. El Negro, Chuli, Tatito. Me habían cubierto con la bandera del Gallo. Primero pensé que estaba muerto y que me estaban velando; pero los muchachos me convencieron, en medio de mis lágrimas, de que estaba vivito y coleando. «La clavícula, tres costillas y cinco puntos en la zabiola -me decían-, la sacaste rebarata, Nicanor.»&lt;br /&gt;Sí, pibe, como lo escuchás. Yo soy ese tipo del capote verde que se tiró desde la cabecera visitante a la cancha el día de ese clásico espantoso de los tres goles de Gatorra. Sí, capaz que lo hacés ahora y te pegan tres tiros y no contás el cuento. Yo qué sé, eran otros tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo era joven, y aparte no sabés. Si la hubieses visto a Mercedes... Nunca volví a conocer a otra mujer como ella. Pero, bueno, qué le vas a hacer, así es la vida. Igual sufrí como un condenado, no vayas a creer. Los muchachos me decían que no lo tomara así, que minas hay muchas pero Gallo hay uno solo, y todas esas cosas que son verdad, pero, qué querés, a mí esa piba me había pegado muy hondo, sabés. Eh, chiquilín, no te pongás triste. ¿Qué se le va a hacer? Hay cosas que podés hacer y cosas que no.&lt;br /&gt;A ver, dejáme fijarme un poco. Sí, por acá ya se están parando. Me rajo que quedó un caminito. Dale, pibe. Ayudáme a levantarme. No, ya me tengo que ir, dale. ¿No ves que acaba de terminar el partido de reserva? Ya sé que ahora empieza el partido en serio. No flaco, en serio. Tengo que rajarme. No, pibe, ¿qué corazón, ni qué carajo? Del bobo ando hecho un poema.&lt;br /&gt;Pero qué querés. Promesas son promesas. Y si me quedo capaz que no puedo contenerme y falto a mi palabra. El sábado que viene me contás. No, pibe, en serio. Tengo que irme. Permiso, permiso, gracias. Hasta el sábado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creéme, pibe. Te digo en serio. ¿Cómo qué promesa, pibe? «Vos juráme que nunca más gritás un gol de Morón contra Chicago. Nunca en la vida. Y yo le digo a papá que le guste o no le guste nos casamos igual.»&lt;br /&gt;¡Chau, pibe!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5356758742975038675-5834543776620150027?l=delbarrioaltablon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/feeds/5834543776620150027/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5356758742975038675&amp;postID=5834543776620150027" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/5834543776620150027?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/5834543776620150027?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/2011/07/los-traidores-gran-cuento-de-eduardo.html" title="Los Traidores (gran cuento de Eduardo Sacheri)" /><author><name>Luis Marambio Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595059893445649069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="21" src="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/STcjrlYup-I/AAAAAAAAAFg/w_hO1tJYpZA/S220/n724707389_380043_5957.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/-vKWFyniU3Ow/TixNaDFXfEI/AAAAAAAAAIE/zFEp9uscN9M/s72-c/MORON-CHICAGO.JPG" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;Dk8EQ3w-eyp7ImA9Wx9WEEw.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5356758742975038675.post-483986644471996993</id><published>2011-01-14T10:54:00.004-03:00</published><updated>2011-01-14T11:20:02.253-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-01-14T11:20:02.253-03:00</app:edited><title>¿Los incomprendidos?...</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/TTBbg1brXzI/AAAAAAAAAH0/K9QFwZw99T4/s1600/Gino-Clara-Monumental-Colo-fondo_OLEIMA20100819_0072_3.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 232px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/TTBbg1brXzI/AAAAAAAAAH0/K9QFwZw99T4/s320/Gino-Clara-Monumental-Colo-fondo_OLEIMA20100819_0072_3.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5562046159459671858" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Gino Clara fue promesa de Huracán. Tanto prometía que el cuadro del Globo se desesperó cuando Futbolistas Argentinos Agremiados (símil del SIFUP) dijo que el jugador quedaba libre en junio de 2010. Su historia prosiguió en Chile. Unión San Felipe compró su pase y lo cedió a Colo Colo. En el Cacique pasó con más pena que gloria...El discreto nivel que exhibió en Chile no fue un óbice para que San Lorenzo lo tuviese en este mercado veraniego como una alternativa. Llegue o no, que su nombre suene en un equipo de Primera División de Argentina ya es un tema. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El "Caso Clara" no es único. Muchos futbolistas que cruzan la cordillera fracasan en Chile y luego regresan a una de las ligas más competitivas del mundo. ¿Será culpa de nuestro torneo? o parafraseando a Néstor Raúl Gorosito ¿Se achanchan? ¿O simplemente son incomprendidos?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí les dejo un pequeño listado con jugadores que están en la Primera trasandina y que tuvieron un opaco paso por Chile (algunos sí mostraron algo, pero son los menos):&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;Jugador/Club Actual/Club en Chile&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;César Taborda. Estudiantes/ O'Higgins ('08), Everton ('09)&lt;br /&gt;Santiago Gentiletti. Argentinos Juniors/ Osorno ('08), O'Higgins ('09)&lt;br /&gt;Damián Díaz/Colón/ UC ('10)&lt;br /&gt;Claudio Graf/Gimnasia/Colo Colo ('10)&lt;br /&gt;Jaiver Cámpora y Matías Quiroga/Huracán/ Colo Colo ('10)&lt;br /&gt;Maximiliano Scaparoni/Boca Juniors/ Ñublense ('10)&lt;br /&gt;Gonzalo Rovira/San Lorenzo/La Serena ('10)&lt;br /&gt;David Ramírez/Godoy Cruz /Unión Española ('09)&lt;br /&gt;César Carranza/Lanús/Colo Colo, Everton ('09)&lt;br /&gt;Néstor Bareiro/Olimpo/D. Concepción, O'Higgins, Iquique ('09)&lt;br /&gt;Claudio Bieler/Racing/Colo Colo ('07)&lt;br /&gt;Miguel Caneo/Quilmes/Colo Colo ('06)&lt;br /&gt;Sebastián Taborda/Newells/UC ('04)&lt;br /&gt;Mariano Martínez/Huracán/Rangers  ('03)&lt;br /&gt;Hernán R. López/Estudiantes/Colo Colo ('00)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5356758742975038675-483986644471996993?l=delbarrioaltablon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/feeds/483986644471996993/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5356758742975038675&amp;postID=483986644471996993" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/483986644471996993?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/483986644471996993?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/2011/01/los-incomprendidos.html" title="¿Los incomprendidos?..." /><author><name>Luis Marambio Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595059893445649069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="21" src="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/STcjrlYup-I/AAAAAAAAAFg/w_hO1tJYpZA/S220/n724707389_380043_5957.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/TTBbg1brXzI/AAAAAAAAAH0/K9QFwZw99T4/s72-c/Gino-Clara-Monumental-Colo-fondo_OLEIMA20100819_0072_3.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DUYHRns4cSp7ImA9WxFQGUg.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5356758742975038675.post-8485855461154748470</id><published>2010-05-15T16:55:00.002-04:00</published><updated>2010-05-15T16:58:57.539-04:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-05-15T16:58:57.539-04:00</app:edited><title>"Viejo con árbol"...gran cuento del Negro</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/S-8K5myPRSI/AAAAAAAAAHY/8XEPJyWAF3c/s1600/Nando--Dibujo-FR-003-w.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 286px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/S-8K5myPRSI/AAAAAAAAAHY/8XEPJyWAF3c/s320/Nando--Dibujo-FR-003-w.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5471604057058526498" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A un costado de la cancha había yuyales y, más allá, el terraplén del ferrocarril. Al otro costado, descampado y un árbol bastante miserable. Después las otras dos canchas, la chica y la principal. Y ahí, debajo de ese árbol, solía ubicarse el viejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había aparecido unos cuantos partidos atrás, casi al comienzo del campeonato, con su gorra, la campera gris algo raída, la camisa blanca cerrada hasta el cuello y la radio portátil en la mano. Jubilado seguramente, no tendría nada que hacer los sábados por la tarde y se acercaba al complejo para ver los partidos de la Liga. Los muchachos primero pensaron que sería casualidad, pero al tercer sábado en que lo vieron junto al lateral ya pasaron a considerarlo hinchada propia. Porque el viejo bien podía ir a ver los otros dos partidos que se jugaban a la misma hora en las canchas de al lado, pero se quedaba ahí, debajo del árbol, siguiéndolos a ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era el único hincha legítimo que tenían, al margen de algunos pibes chiquitos; el hijo de Norberto, los dos de Gaona, el sobrino del Mosca, que desembarcaban en el predio con las mayores y corrían a meterse entre los cañaverales apenas bajaban de los autos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ojo con la vía íalertaba siempre Jorge mientras se cambiaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No pasan trenes, casi ítranquilizaba Norberto. Y era verdad, o pasaba uno cada muerte de obispo, lentamente y metiendo ruido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿No vino la hinchada? íya preguntaban todos al llegar nomás, buscando al viejoí. ¿No vino la barra brava?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se reían. Pero el viejo no faltaba desde hacía varios sábados, firme debajo del árbol, casi elegante, con un cierto refinamiento en su postura erguida, la mano derecha en alto sosteniendo la radio minúscula, como quien sostiene un ramo de flores. Nadie lo conocía, no era amigo de ninguno de los muchachos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—La vieja no lo debe soportar en la casa y lo manda para acá íbromeó alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por ahí es amigo del referí —dijo otro. Pero sabían que el viejo hinchaba para ellos de alguna manera, moderadamente, porque lo habían visto aplaudir un par de partidos atrás, cuando le ganaron a Olimpia Seniors.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahí, debajo del árbol, fue a tirarse el Soda cuando decidió dejarle su lugar a Eduardo, que estaba de suplente, al sentir que no daba más por el calor. Era verano y ese horario para jugar era una locura. Casi las tres de la tarde y el viejo ahí, fiel, a unos metros, mirando el partido. Cuando Eduardo entró a la cancha —casi a desgano, aprovechando para desperezarse— cuando levantó el brazo pidiéndole permiso al referíí, el Soda se derrumbó a la sombra del arbolito y quedó bastante cerca, como nunca lo había estado: el viejo no había cruzado jamás una palabra con nadie del equipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Soda pudo apreciar entonces que tendría unos setenta años, era flaquito, bastante alto, pulcro y con sombra de barba. Escuchaba la radio con un auricular y en la otra mano sostenía un cigarrillo con plácida distinción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Está escuchando a Central Córdoba, maestro? —medio le gritó el Soda cuando recuperó el aliento, pero siempre recostado en el piso. El viejo giró para mirarlo. Negó con la cabeza y se quitó el auricular de la oreja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No ísonrió. Y pareció que la cosa quedaba ahí. El viejo volvió a mirar el partido, que estaba áspero y empatadoí. Música ídijo después, mirándolo de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algún tanguito? —probó el Soda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Un concierto. Hay un buen programa de música clásica a esta hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Soda frunció el entrecejo. Ya tenía una buena anécdota para contarles a los muchachos y la cosa venía lo suficientemente interesante como para continuarla. Se levantó resoplando, se bajó las medias y caminó despacio hasta pararse al lado del viejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero le gusta el fútbol —le dijo—. Por lo que veo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viejo aprobó enérgicamente con la cabeza, sin dejar de mirar el curso de la pelota, que iba y venía por el aire, rabiosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo he jugado. Y, además, está muy emparentado con el arte —dictaminó después—. Muy emparentado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Soda lo miró, curioso. Sabía que seguiría hablando, y esperó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mire usted nuestro arquero —efectivamente el viejo señaló a De León, que estudiaba el partido desde su arco, las manos en la cintura, todo un costado de la camiseta cubierto de tierra—. La continuidad de la nariz con la frente. La expansión pectoral. La curvatura de los muslos. La tensión en los dorsales —se quedó un momento en silencio, como para que el Soda apreciara aquello que él le mostraba—. Bueno... Eso, eso es la escultura...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Soda adelantó la mandíbula y osciló levemente la cabeza, aprobando dubitativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vea usted —el viejo señaló ahora hacia el arco contrario, al que estaba por llegar un córner— el relumbrón intenso de las camisetas nuestras, amarillo cadmio y una veladura naranja por el sudor. El contraste con el azul de Prusia de las camisetas rivales, el casi violeta cardenalicio que asume también ese azul por la transpiración, los vivos blancos como trazos alocados. Las manchas ágiles ocres, pardas y sepias y Siena de los mulos, vivaces, dignas de un Bacon. Entrecierre los ojos y aprécielo así... Bueno... Eso, eso es la pintura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún estaba el Soda con los ojos entrecerrados cuando al viejo arreció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Observe, observe usted esa carrera intensa entre el delantero de ellos y el cuatro nuestro. El salto al unísono, el giro en el aire, la voltereta elástica, el braceo amplio en busca del equilibrio... Bueno... Eso, eso es la danza...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Soda procuraba estimular sus sentidos, pero sólo veía que los rivales se venían con todo, porfiados, y que la pelota no se alejaba del área defendida por De León.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Y escuche usted, escuche usted... —lo acicateó el viejo, curvando con una mano el pabellón de la misma oreja donde había tenido el auricular de la radio y entusiasmado tal vez al encontrar, por fin, un interlocutor válido—... la percusión grave de la pelota cuando bota contra el piso, el chasquido de la suela de los botines sobre el césped, el fuelle quedo de la respiración agitada, el coro desparejo de los gritos, las órdenes, los alertas, los insultos de los muchachos y el pitazo agudo del referí... Bueno... Eso, eso es la música...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Soda aprobó con la cabeza. Los muchachos no iban a creerle cuando él les contara aquella charla insólita con el viejo, luego del partido, si es que les quedaba algo de ánimo, porque la derrota se cernía sobre ellos como un ave oscura e implacable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Y vea usted a ese delantero... —señaló ahora el viejo, casi metiéndose en la cancha, algo más alterado—... ese delantero de ellos que se revuelca por el suelo como si lo hubiese picado una tarántula, mesándose exageradamente los cabellos, distorsionando el rostro, bramando falsamente de dolor, reclamando histriónicamente justicia... Bueno... Eso, eso es el teatro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Soda se tomó la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué cobró? —balbuceó indignado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cobró penal? —abrió los ojos el viejo, incrédulo. Dio un paso al frente, metiéndose apenas en la cancha—. ¿Qué cobrás? —gritó después, desaforado—. ¿Qué cobrás, referí y la reputísima madre que te parió?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Soda lo miró atónito. Ante el grito del viejo parecía haberse olvidado repentinamente del penal injusto, de la derrota inminente y del mismo calor. El viejo estaba lívido mirando al área, pero enseguida se volvió hacia el Soda tratando de recomponerse, algo confuso, incómodo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—...¿Y eso? —se atrevió a preguntarle el Soda, señalándolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Y eso... —vaciló el viejo, tocándose levemente la gorra—...Eso es el fútbol.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5356758742975038675-8485855461154748470?l=delbarrioaltablon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/feeds/8485855461154748470/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5356758742975038675&amp;postID=8485855461154748470" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/8485855461154748470?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/8485855461154748470?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/2010/05/viejo-con-arbolgran-cuento-del-negro.html" title="&quot;Viejo con árbol&quot;...gran cuento del Negro" /><author><name>Luis Marambio Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595059893445649069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="21" src="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/STcjrlYup-I/AAAAAAAAAFg/w_hO1tJYpZA/S220/n724707389_380043_5957.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/S-8K5myPRSI/AAAAAAAAAHY/8XEPJyWAF3c/s72-c/Nando--Dibujo-FR-003-w.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DUIESXkzeSp7ImA9WxFQGEk.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5356758742975038675.post-5133358870780169983</id><published>2010-05-14T10:28:00.002-04:00</published><updated>2010-05-14T10:31:48.781-04:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-05-14T10:31:48.781-04:00</app:edited><title>No te enloquesá, Lalita</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/S-1empK0UrI/AAAAAAAAAHQ/JAud0aWSOng/s1600/negro.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 199px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/S-1empK0UrI/AAAAAAAAAHQ/JAud0aWSOng/s320/negro.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5471133140304286386" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Otro gran cuento del Negro Fontanarrosa&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;¡No te enloquesá, Lalita!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El más sorprendido fue Chalo cuando (no iban ni cinco minutos de empezado el partido) el Lalita se cruzó toda la cancha y le entró muy fuerte y abajo a Pascual y Pascual, aún antes de caer pesadamente junto a la línea del área, le preguntó al Lalita por que no se iba a la recalcada concha de su madre puta. Pensándolo bien, recordaba luego Chalo (los brazos en jarra, algo alejado del quilombo) antes de empezar, había escuchado a los muchachos conversando mientras se cambiaban en ese vestuario de mierda y Polenta se había dicho que, seguramente, Pascual y Lalita se iban a cagar a trompadas otra vez. Es más --rememoró Chalo, viendo como los muchachos trataban de separar a los calentones-- Salvador lo había cargado bastante a Pascual preguntándole si esa tarde lo iban a echar de nuevo por cagarse a trompadas con el Lalita.&lt;br /&gt;    -- ¿Será posible? --pasó a su lado el ocho de ellos, buen jugador, callado--. Siempre lo mismo con estos dos infelices.&lt;br /&gt;    -- Cosa de locos --dijo el Chalo, tocándolo en la panza, en gesto de amistad.&lt;br /&gt;    -- ¡Aprendé a jugar al fútbol, choto de mierda! --gritaba, ya de pie, Pascual, contenido a medias por Norberto.&lt;br /&gt;    -- ¡Sí, seguro que vos me vas a enseñar, pajero! --respondió Lalita.&lt;br /&gt;    -- ¿Ah no? ¿Ah no? ¿No te voy a enseñar yo? ¿No te voy a enseñar yo? Sabes comó te enseño, la puta madre que te parió!&lt;br /&gt;    -- ¡Seguro! ¡Vos me vas a enseñar, forro! ¡Vos me vas a enseñar a jugar al fútbol!&lt;br /&gt;    -- ¡Choto de mierda, en la puta vida jugaste al fútbol, sorete!&lt;br /&gt;    -- ¡Vos me vas a enseñar, maricón!&lt;br /&gt;    -- ¡Sorete, sos un sorete mal cagado!&lt;br /&gt;    Tal vez ese concepto de "maricón" exaltó más a Pascual, que se libró del esfuerzo de Norberto y se le fue encima al Lalita. El Alemán se abalanzó para agarrarlo, con Prado y el flaco Peralta. El referí pegaba saltitos en torno al tumulto como un perro que no puede zambullirse en una pelea multitudinaria.&lt;br /&gt;    -- ¡Pero dejalos que se maten! --gritó desde lejos el cuatro de ellos--. ¡Dejalos que se maten de una vez por todas esos boludos!&lt;br /&gt;    -- ¡Así nos dejan jugar tranquilos!&lt;br /&gt;    -- ¡Vení, vení a enseñarme, maricón! --insistía Lalita, contenido por sus compañeros, viendo como Pascual se debatía entre una maraña de brazos.&lt;br /&gt;    -- ¡Callate, pelotudo! --se anotó, desde lejos, Hernán, con escaso sentido de la oportunidad en el uso del humor--. ¡Si vos tuviste poliomelitis de chico y no te dijeron!&lt;br /&gt;    -- ¡Pero pisale la cabeza a ese conchudo! --saltó de pronto Antonio corriendo también hacia Lalita--. ¡Siempre el mismo hijo de puta ese hijo de puta!&lt;br /&gt;    Allí Chalo pensó que el conflicto se generalizaría.&lt;br /&gt;    -- ¡Antonio! ¡Antonio! --trato de pararlo el Negro.&lt;br /&gt;    -- ¡Agarralo! ¡Agarralo, Pedro!&lt;br /&gt;    -- ¡Hijo de mil putas, la otra vez hiciste lo mismo! --recordaba Antonio, medio estrangulado por un brazo de Pedro, las venas del cuello a punto de estallar, la cara roja como una brasa.&lt;br /&gt;    -- ¿Qué querés vos? ¿Qué querés vos? --Lalita se volvió hacia Antonio, estirando el mentón hacia adelante. Dos de ellos lo agarraron de la camiseta y otro de la cintura.&lt;br /&gt;    -- ¡Te hacés mucho el gallito porque nuncan te han puesto una buena quema!&lt;br /&gt;    -- ¡Aflojá, Lalita, no seas boludo!&lt;br /&gt;    -- ¡Te echan, pelotudo, te van a echar!&lt;br /&gt;    -- ¿Qué querés vos? ¿Qué querés negrito villero y la concha de tu madre?&lt;br /&gt;    -- ¡Tito! ¡Paralo, carajo, paralo!&lt;br /&gt;    -- ¡Cortala, cinco, no te metás que es peor!&lt;br /&gt;    -- ¡Pará, Mario, pará!&lt;br /&gt;    -- ¡Te voy a reventar, la concha de tu madre! --Pascual se había zafado de los que lo contenían y corría en un movimiento semicircular hacia su enemigo tratando de eludir los nuevos componedores que se le interponían. Chalo se dejo caer sentado sobre el césped sin llegar a entender demasiado bien como se podía armar semejante quilombo cuando incluso algunos no habían llegado siquiera a tocar la pelota (como él). Miró al dos de ellos y enarcó las cejas en señal de complicidad.&lt;br /&gt;    -- ¿Podés creer, vos? --dijo el otro, parado en el círculo central y acomodándose los huevos. Escupió a un costado.&lt;br /&gt;    Prácticamente todos los muchachos, sin olvidar al tío del Perita (fiel y único hincha del "Olimpia") se habían metido en la cancha y estaban separando a los beligerantes. Eran dos grupos que se movilizaban en bloque, hacia atrás o hacia adelante, correlativos unos con otros, como dos arañas negras y deformes, de acuerdo a los impulsos mas o menos homicidas de los contendientes.&lt;br /&gt;    -- ¡Vos me vas a venir seguro a enseñar a jugar al fútbol, sorete! --la seguía Lalita--. ¡Seguro que vos me vas a venir a enseñar!&lt;br /&gt;    -- ¡No te enloquesá, Lalita! ¡No te enloquesá! --repetía una voz aguda, desde afuera, como un sonsonete.&lt;br /&gt;    -- ¡Choto de mierda! ¡Choto de mierda! --Pascual se atragantaba con las palabras y despedía por la boca una baba blanca, casi acogotado por los compañeros--. ¡Claro que te voy...! ¡Choto de...! --obnubilado, no encontraba los mas elementales sinónimos para enriquecer sus agravios y recaía siempre en las mismas diatribas--. ¡Choto de mierda! ¡Chotazo!&lt;br /&gt;    El árbitro, apreciando un claro en el tumulto, dió dos zancadas mayúsculas hacia adelante, manoteó el bolsillo superior y anunció a Pascual.&lt;br /&gt;    -- ¡Señor! --y le plantó una tarjeta roja incandescente frente a los ojos.&lt;br /&gt;    Pascual ni lo miró. Después el árbitro giró con la misma aparatosidad, caminó tres pasos hacia Lalita y repitió el gesto de la mano en alto, como dando por terminado el problema. A Pascual ya se lo llevaban hacia el costado. Lalita caminaba medio ladeado, aplastado en parte por el peso de sus compañeros, buscando todavía con los ojos a su rival, respirando fuerte por la nariz, como un toro.&lt;br /&gt;    -- ¡Dejame! ¡Dejame, Miguel! --pidió, sofocado, y hasta llegó a tirar un par de piñas a sus amigos.&lt;br /&gt;    -- Ya está, Lalita --le recitaba el cuatro al oído--. Cortala.&lt;br /&gt;    El lungo que jugaba al arco le pasó un par de veces la mano por el pelo, comprensivo, pero el Lalita apartó la cabeza, negándose a la caricia.&lt;br /&gt;    -- ¡Señores! ¡Señores! --gritó el referí--. ¡Miren! ¡Miren! --y mostró la fatídica tarjeta roja casi oculta en la palma de la mano, como una carta tramposa--. ¡No la guardo! ¡No la guardo! ¡La tengo en la mano! ¡Al primero que siga jodiendo lo echo de la cancha! ¿Estamos? --y salió corriendo para atrás, elástico, señalando con la mano donde debía ponerse la pelota--. ¡Juego, señores!&lt;br /&gt;    Y decían que no había que joder mucho con ese árbitro. Que era cana. Que siempre andaba con un bufoso dentro del bolso. Así le había contado Camargo al Chalo, porque lo conocía de la liga de Veteranos Mayores, los que están entre los 42 y la muerte.&lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;    Ya sentado en la vereda, la espalda empapada contra la pared del quiosco, las piernas extendidas sobre el piso, desprendidos los cordones de los botines, Chalo se apretó fuerte los parpados para mitigar el escozor profundo que le producía el sudor al metérsele en los ojos. Sin decir palabra, el Lito, al lado suyo, le alargó la botella de Seven familiar, casi vacía. Chalo tomó unos seis tragos apurados, puso despues el culo frío y humedo de la botella sobre su muslo derecho, eructó con deliberación y se secó la boca.&lt;br /&gt;    -- Hay que joderse --exhaló--. Qué manera de correr al pedo --y le extendió la botella a Salvador que esperaba, mirando la calle, las manos en la cintura, a su lado.&lt;br /&gt;    -- ¡Chau, loco! --gritó Antonio, subiendo al auto de Pedro, yéndose-- ¡Chau, Salva!&lt;br /&gt;    -- ¿Hablastes con el referí? --le preguntó Lito. Antonio se encogió de hombros.&lt;br /&gt;    -- ¿Para qué?&lt;br /&gt;    -- Para que no te escrache en el informe.&lt;br /&gt;    -- Me echó por tumulto.&lt;br /&gt;    -- Por pelotudo te echo --rió Salvador. Antonio levantó la mano, se metió en el auto de Pedro y Pedro puso marcha atrás cuidando de no caerse en la cuneta.&lt;br /&gt;    -- Veinte fechas le van a dar a este --dijo Salva, limpiando el pico de la botella de Seven con la manga de la camiseta verde. Chalo no contestó. Apenas si tenía aliento para hablar. Lito, más que sentarse a su lado, se derrumbó, con un quejido animal.&lt;br /&gt;    -- Parece mentira --dijo Chalo--. Cuando yo jugaba en la "25 de Mayo", donde no hay limite de edad, pensaba que los veteranos serían más tranquilos, que cuando pasara a la liga de veteranos las cosas se iban a tomar de otra manera.&lt;br /&gt;    -- Nooo... --Lito se reía.&lt;br /&gt;    -- ¡Pero es peor! Es indudable que las locuras se agudizan cuando viejos. Acá me he encontrado con tipos de cincuenta, cincuenta y pico de años, que se cagan a trompadas, le pegan al referí, se putean entre ellos, más que los jóvenes.&lt;br /&gt;    -- Y... --dijo Lito--. Las manías, cuando viejo, se agudizan...&lt;br /&gt;    -- Además, Chalo --Salvador ya había encontrado las llaves del auto entre los mil bolsillos de su bolsón deportivo--. El fútbol es asi. Hay tipos que descargan todas las jodeduras de toda la semana acá en la cancha. Yo he visto a tipos cagarse a trompadas en un partido de papi, en un mezclado, que no son ni por los puntos ni por nada. Un picado cualquiera y se han cagado a trompadas, oíme.&lt;br /&gt;    -- Sí --aprobó Chalo--. Son calenturas del juego...&lt;br /&gt;    -- Es así --cerró Salvador. Dijo "Chau muchachos", puso en duda su presencia para el difícil compromiso del sabado siguiente contra el Sarratea y se fue hacia el auto rengueando ostensiblemente de su pierna derecha.&lt;br /&gt;    Chalo se inclinó con esfuerzo hacia sus medias, ceñidas bajo las rodillas por dos banditas elásticas, y las fue bajando hasta enrollarlas sobre los tobillos. Recién allí cayó en la cuenta de cuanto necesitaba liberar su circulación sanguínea de tal tortura y se preguntó como había podido sobrevivir hasta ese momento bajo presión semejante. Volvió a recostarse contra la pared caliente.&lt;br /&gt;    -- De todas maneras --retomó-- por más que sean cosas del fútbol, esto de Pascual es difícil de entender.&lt;br /&gt;    -- No son cosas del fútbol, Chalo --dijo Lito, sin mirarlo.&lt;br /&gt;    -- Dejame de joder... ¡No iban más de cinco minutos!&lt;br /&gt;    -- No son cosas del fútbol, Chalo... --Lito hizo un paréntesis largo--. Acá el asunto viene de lejos. Un asunto de guita.&lt;br /&gt;    -- Ah... Ah... --se contuvo Chalo. Empezaba a comprender. Lito bajo la voz, confidente, como si alguien pudiese oirlo.&lt;br /&gt;    -- Pascual le salió de garantía de un crédito a Lalita. Y el Lalita lo cagó. De ahí viene la cosa.&lt;br /&gt;    -- Ahhh... Ese es otro cantar.&lt;br /&gt;    -- Claro... Eran socios, o algo así. A mí me conto el Hugo, que era cuñado del Lalita en esa época. Tenían una gomería o algo así, no sé muy bien. Y la cosa vino por el asunto del crédito.&lt;br /&gt;    -- Bueno, ya me parecía --dijo Chalo--. No te digo que uno no vaya a entender que dos tipos se agarren a piñas en un partido, porque es lo más común del mundo... Pero, cuando ya uno ve que un tipo, a los cuatro minutos de estar jugando, se cruza la cancha para estrolarlo a otro, y después se reputean de arriba a abajo... Ya sale de lo común, es sospechoso.&lt;br /&gt;    -- No --precisó Lito--. La cosa viene de antes. Son cosas extrafutbolísticas --. Con un esfuerzo digno de un levantador de pesas, Chalo se puso de pie.&lt;br /&gt;    -- Y ahora les van a dar como ocho fechas a cada uno--dijo.&lt;br /&gt;    -- Lo menos. Porque son reincidentes --aprobó Lito.&lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;    Fueron ocho las fechas, o diez, o quince. Lo cierto es que, en la segunda rueda, en el partido revancha contra Minerva, Pascual y Lalita estaban en la cancha. Hasta los veinte minutos del segundo tiempo no sucedió nada e incluso dio la impresión de que habían surtido efecto los reiterados consejos de los compañeros de ambos bandos en el sentido de que los seculares contendientes evitaran la conflagración. Hubo un par de cruces, sí, alguna trabada dura, fuerte pero abajo, pero Pascual y el Lalita ni se miraron después tras el choque, atentos a aquello de "reciba y pegue callado" que tantos futboleros pregonan virilmente. Pero, casi sobre el final, en una jugada tonta que no los tuvo como protagonistas directos, los envolvió esa violencia recurrente que parecía ser su sino. Hubo de nuevo corridas, gritos, insultos y el consabido intercambio de golpes entre Pascual y el Lalita, al punto que todos se olvidaron de los otros dos anónimos jugadores que habían iniciado la escaramuza para ocuparse de ellos. La tarjeta roja en alto, elevada por el árbitro con la firmeza y pomposidad con la que puede elevarse un cáliz, marcó, simplemente, el final de un nuevo capítulo para los duelistas.&lt;br /&gt;    Una hora después, sentados a una mesa de "El Morocho de Abasto", Chalo apuraba una cerveza con el Alemán. Y el Alemán no cesaba de preguntarse como podía ser Pascual tan pelotudo.&lt;br /&gt;    -- Es que... --inició Chalo, consciente de que quien tiene la información tiene el poder--. No es un fato meramente futbolístico, Alemán. Hubo un quilombo de guita entre ellos.&lt;br /&gt;    El Alemán lo miró, curioso.&lt;br /&gt;    -- Me contó Lito --siguió Chalo--. Una cuestión de un crédito. Parece que Pascual salió de garantía.&lt;br /&gt;    -- No --la respuesta del Alemán fue lo suficientemente breve y segura como para cortar a Chalo-- Eso fue después.&lt;br /&gt;    -- Me lo contó Lito.&lt;br /&gt;    -- Te lo contó Lito. Pero Lito solamente sabe esa parte porque el llegó al equipo hace tres años recién. Eso fue después. Yo sé la justa, Chalo. El quilombo fue de polleras. Lala, en la facultad, estuvo a punto de casarse con una mina y el Pascual se la chorió.&lt;br /&gt;    -- ¿En la facultad?&lt;br /&gt;    -- Y el Pascual se la chorió.&lt;br /&gt;    -- ¡Entonces se conocen de hace una punta de años!&lt;br /&gt;    -- ¡Añares! Amigos de pendejos. Entonces Pascual se casó con esa mina, su actual mujer para más datos, sin saber que la mina le había salido de garantía al Lalita en un crédito para una moto.&lt;br /&gt;    -- ¡Ah! ¡Y ese es el crédito famoso!&lt;br /&gt;    -- Ese es el crédito famoso. Por supuesto, Lalita, en llamas porque el otro le había choreado la mina, dejó de pagar el crédito, y el Pascual se tuvo que poner rigurosamente hasta el último mango. Eso le hizo un buen buco al Pascual.&lt;br /&gt;    -- Mirá vos. Así había sido la cosa.&lt;br /&gt;    En el camino de vuelta hasta la casa, Chalo no dejó de pensar en las mujeres, en el dinero, temas por siempre conflictivos que pueden llegar a torpedear una amistad, en apariencia milenaria, como la de Pascual y el Lalita. Y siguió cavilando sobre eso casi hasta el final de la segunda rueda, máxime que se había hecho bastante compinche con el Pascual mismo, hombre en el que había descubierto una afabilidad y un certero sentido del humor tras la apariencia rústica y silenciosa del áspero cuevero. Y quiso el destino ("empeñado en deshacer" diría el tango) que en la cuarta fecha del torneo Consuelo, volvieran a encontrarse en el campo con Minerva. Y que volvieran a enfrentarse sobre el campo de juego Pascual y Lalita, quienes, para colmo, no faltaban nunca a sus compromisos futboleros. Como arrastrados por un designio oriental y fatalista, los presentes asistieron puntualmente a las consabidas trompadas, insultos y forcejeos que terminaron, esta vez, con cinco hombres fuera de la cancha.&lt;br /&gt;    Suplente de un ocho nuevo que habían traído de "La Cortada", Chalo, recostado sobre un césped que se hacía yuyo, miraba el despelote desde bastante lejos, sin siquiera levantar la cabeza de la pelota que le servía de almohada, propiedad del hijo más chico del Cabezón Miraglia.&lt;br /&gt;    -- El asunto no es futbolístico, Cabezón --le confío, locuaz, al Cabezón Miraglia, que todavía estaba rumiando su bronca por no haber entrado de titular--. Hubo un problema de mujeres.&lt;br /&gt;    Miraglia no contestó. Siguió masticando chicle, mirando como el Pascual, desaliñado, caminaba hacia afuera de la cancha y se tiraba unos veinte metros más alla, en su ya remanido sendero hacia el exilio de la expulsión.&lt;br /&gt;    El Cabezón giró hacia Chalo, se acercó un poco más como para que el viento que favorecía al equipo adversario no llevara sus palabras hacia Pascual y, mientras pateaba prolijamente un hormiguero, le dijo al Chalo:&lt;br /&gt;    -- Eso fue después, Chalo.&lt;br /&gt;    -- ¿Como después?&lt;br /&gt;    -- Lo de la mina fue después. La cosa fue política, más que nada...&lt;br /&gt;    Chalo frunció el entrecejo sin quitar sus manos entrelazadas de bajo la nuca, sintiendo el roce auténtico y voluptuoso de la pelota a gajos hexagonales. Le parecía mentira asistir a ese relato por capítulos futbolísticos, fecha a fecha, expulsión tras expulsión, que lo iba ahondando en la vida de dos sujetos conocidos casualmente en las canchas de fútbol, abocados a la defensa de una divisa. El Cabezón se agachó para seguir contando.&lt;br /&gt;    -- En la secundaria, Pascual era dirigente estudiantil de izquierda. Estaba en una de esas agrupaciones como el P.T.P., el R.T. nosecuanto, una de esas. Te estoy hablando de los sesenta. Y el Lalita militaba con él. Y un día, yo pienso que debe haber habido uno de esos clásicos celos por la dirigencia, una cosa así, el Lalita se aparece en la escuela, ya estarían por sexto año, con una foto del Pascual, de traje blanco, bailando en una fiesta del Jockey Club.&lt;br /&gt;    -- ¡No me jodás! --se asombró Chalo.&lt;br /&gt;    -- ¡Te imaginás! --se rió el Cabezón--. En esa época, pasabas nomás frente al Jockey Club y ya eras un conservador, un facho...&lt;br /&gt;    -- ¡Claro! Estaba todo tan politizado...&lt;br /&gt;    -- Y de traje blanco para colmo el Pascual. En una de esas fiestas a todo culo que se daban ahí.&lt;br /&gt;    -- Lo crucificaron.&lt;br /&gt;    -- Lo hicieron mierda. Los compañeros de ruta no se lo perdonaron.&lt;br /&gt;    -- El Pascual habrá dicho que el puesto que no se ocupa lo ocupa el enemigo --volvió a reírse Chalo.&lt;br /&gt;    -- No sé, no sé. Pero se le acabó la carrera política. Pasó de golpe a ser un chancho burgués, un enemigo de la clase obrera.&lt;br /&gt;    Se quedaron un rato en silencio, mirando el partido. Tatino acababa de perderse un gol increíble.&lt;br /&gt;    -- Es por eso que, después... --retomó el Cabezón--. Pascual se empecinó en afanarle la mina al Lalita. Porque creo yo que fue un capricho, nomás. En venganza.&lt;br /&gt;    -- Pero mirá vos --se quedó pensativo, Chalo, mirando al cielo. El Cabezón había empezado a trotar porque Salvador le gritaba "Calentá, calentá!", mientras se agarraba el rebelde aductor derecho que lo tenía loco desde hacía mucho.&lt;br /&gt;    Fue Pascual quien le pidió a Chalo que lo alcanzara con el auto. Se había puesto un viejo pantalón de salir sobre el pantaloncito de fútbol y después se había vuelto a calzar pero sin atarse los trabajosos cordones, a los que arrastró hasta que salieron del predio. "Un chico" comparó Chalo, mientras desestimaba la idea de decirle que se atara los cordones porque se podía cagar de un golpe. Y luego, ya en el auto, siguió dando vueltas a los conceptos de dinero, mujeres y política, que entreveraban sus coordenadas y llevaban a dos personas mayores, como Pascual y Lalita, a romperse literalmente la crisma del mismo modo formal y caballeresco con que aquellos románticos personajes cruzaban sus espadas en el relato de Conrad.&lt;br /&gt;    --... porque me han dicho que vos, con el Lalita, se conocen de hace mucho --se animó a decirle, por fin, al Pascual, tras un largo silencio en el auto, solo amenizado por el sobrio comentario radial de José Pipo Parattore desde el estadio "Gabino Sosa" de Central Córdoba. El mismo Pascual le había dado pie, tras quejarse de que le ardía una peladura en la rodilla y tambien el piñón voleado que le había acertado Lalita en medio del despelote.&lt;br /&gt;    -- Mucho. Demasiado --crispó una sonrisa, Pascual, tocándose una ceja--. Es al pedo --concluyó, con esa críptica frase donde no se entendía bien si encerraba un escepticismo existencial frente al misterio de la vida, o una desalentada conclusión ante el inútil acopio de años de amistad, o de la convicción del guerrero de cara a una lucha que adivina estéril e inconducente.&lt;br /&gt;    -- Pero... claro... --se animó Chalo, quizá ante la ambiguedad de la afirmación de Pascual--. Me contaban que no es un asunto futbolero, ¿no? De lo contrario, sería difícil de entender. Por más que uno entienda perfectamente que te podes cagar a trompadas incluso jugando un cabeza en un pasillo...&lt;br /&gt;    Pascual volvió a sonreir, o quizá fue solo la expulsión de un poco de aire de sus pulmones.&lt;br /&gt;    -- ¿Qué te contaron? --apuró.&lt;br /&gt;    Chalo esgrimió la mano derecha en el aire, como espantando una mosca, antes de depositarla de nuevo sobre la palanca de cambios.&lt;br /&gt;    -- El asunto de un crédito --intentó ser vago--. Un fato relacionado con la política, algo así...&lt;br /&gt;    Omitió el detalle de la mujer, temiendo meterse en temas demasiado privados o bien deschavar al ocasional informante. Pascual estiró otra sonrisa apretada mientras se tocaba la nariz. Pareció que iba a sumirse en uno de sus habituales silencios de cuevero. Pero la siguió.&lt;br /&gt;    -- Te informaron mal --dijo.&lt;br /&gt;    -- Bueno... te cuento...--mintió Chalo-- que no fueron conversaciones formales. Fueron, digamos, comentarios al pasar, opiniones...&lt;br /&gt;    -- Ya sé, ya sé... Pero te informaron mal.&lt;br /&gt;    Ya habían llegado. Chalo puteó para sus adentros. Tal vez hubiese debido retrasar la marcha, pero la maniobra dilatoria hubiera sido demasiado ostensible. Pascual abrió la puerta de su lado, puso el bolso sobre sus muslos y saco el pie derecho como para bajarse. "Me pierdo el final" pensó Chalo.&lt;br /&gt;    Pascual se había tomado del borde del techo del auto con su mano diestra para dar el envión de salida. Era muy grandote.&lt;br /&gt;    -- ¿Sabés de cuando lo conozco yo al Lalita? --dijo, pese a todo--. ¿Sabés de cuando lo conozco yo a ese hijo de puta? --Chalo lo miraba fijo--. De cuando teníamos los dos cinco años y jugábamos en el baby del club Fisherton.&lt;br /&gt;    -- Mirá vos --dijo el Chalo.&lt;br /&gt;    -- ¿Y sabés de donde arranca todo? ¿Sabés de donde arranca la bronca?&lt;br /&gt;    Chalo negó con la cabeza.&lt;br /&gt;    -- De un día en que jugábamos contra El Torito y al Lalita le hacen un penal y nos peleamos por patearlo. Mirá lo que te digo. Cinco años teníamos.&lt;br /&gt;    Pascual, ya incorporado, medio cuerpo metido dentro del auto, osciló los cinco dedos de su mano derecha frente a los ojos de Chalo.&lt;br /&gt;    -- ¿Qué? --amagó reirse Chalo--. ¿Lo quería patear él?&lt;br /&gt;    -- ¡Tomá, patear él! --percutió el puño cerrado como un émbolo, Pascual--. El penal se lo habían hecho a él, pero el que los pateaba siempre era yo. Esa era la orden que yo tenía del director técnico. Pero él ya era un pendejo caprichoso. Y nos cagamos a trompadas --Pascual se refregó la cara con la palma de la mano, como con intención de desfigurarse--. ¡Cómo nos cagamos a trompadas ese día, Dios querido! Y de ahí viene todo...&lt;br /&gt;    Se irguió por completo y cerró la puerta. Chalo se inclinó un poco para verle la cara.&lt;br /&gt;    -- ¿De ahí viene todo?&lt;br /&gt;    -- De ahí. Lo demás llega por añadidura. Pero el quilombo empieza con aquel penal.&lt;br /&gt;    Pascual dijo chau con la mano y se metió en su casa. Chalo puso primera y se fue, pensando. La vida era mas simple de lo que uno suponía, al final de cuentas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5356758742975038675-5133358870780169983?l=delbarrioaltablon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/feeds/5133358870780169983/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5356758742975038675&amp;postID=5133358870780169983" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/5133358870780169983?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/5133358870780169983?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/2010/05/no-te-enloquesa-lalita.html" title="No te enloquesá, Lalita" /><author><name>Luis Marambio Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595059893445649069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="21" src="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/STcjrlYup-I/AAAAAAAAAFg/w_hO1tJYpZA/S220/n724707389_380043_5957.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/S-1empK0UrI/AAAAAAAAAHQ/JAud0aWSOng/s72-c/negro.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CUQFQ38yeCp7ImA9WxFQFk8.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5356758742975038675.post-7564810861455056363</id><published>2010-05-11T19:15:00.004-04:00</published><updated>2010-05-11T20:15:12.190-04:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-05-11T20:15:12.190-04:00</app:edited><title>Los 30 (Pre) Seleccionados de Bielsa</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/S-nl-tFqaWI/AAAAAAAAAHI/8rAOLLpGy7w/s1600/roja.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 226px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/S-nl-tFqaWI/AAAAAAAAAHI/8rAOLLpGy7w/s320/roja.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5470156087836174690" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;*Colo Colo aporta con 5 futbolistas&lt;br /&gt;*El Calcio es la Liga que más seleccionados entrega (4)&lt;br /&gt;*Jaime Valdés y Luis Marín no estuvieron en el proceso clasificatorio.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;*6 jugadores fueron formados en Colo Colo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Jugador                 Club    &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;Porteros: &lt;/strong&gt;Claudio Bravo (Real Sociedad), Miguel Pinto (U. de Chile) y Luis Marín (U. Española).&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;Defensas:&lt;/strong&gt; Pablo Contreras (PAOK), Ismael Fuentes (U. Católica), Mauricio Isla (Udinese), Gonzalo Jara (West Bromwich), Gary Medel (Boca Juniors), Waldo Ponce (U. Católica), Arturo Vidal (B. Leverkusen), Marco Estrada (U. de Chile) y Roberto Cereceda (Colo Colo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Volantes:&lt;/strong&gt; Jaime Valdés (Atalanta), Charles Aránguiz (Colo Colo), Rodrigo Millar (Colo Colo), José Pedro Fuenzalida (Colo Colo), Matías Fernández (Sporting), Jorge Valdivia (Al Ain), Carlos Carmona (Reggina), Gonzalo Fierro (Flamengo), Pedro Morales (Dinamo Zagreb), Manuel Iturra (U. de Chile) y Rodrigo Tello (Besiktas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Delanteros:&lt;/strong&gt; Alexis Sánchez (Udinese), Fabián Orellana (Xerez), Humberto Suazo (Zaragoza), Esteban Paredes (Colo Colo), Héctor Mancilla (Toluca), Mark González (CSKA Moscú), Jean Beausejour (América).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5356758742975038675-7564810861455056363?l=delbarrioaltablon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/feeds/7564810861455056363/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5356758742975038675&amp;postID=7564810861455056363" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/7564810861455056363?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/7564810861455056363?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/2010/05/los-30-pre-seleccionados-de-bielsa.html" title="Los 30 (Pre) Seleccionados de Bielsa" /><author><name>Luis Marambio Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595059893445649069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="21" src="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/STcjrlYup-I/AAAAAAAAAFg/w_hO1tJYpZA/S220/n724707389_380043_5957.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/S-nl-tFqaWI/AAAAAAAAAHI/8rAOLLpGy7w/s72-c/roja.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0YNQX0_eyp7ImA9WxJbFU4.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5356758742975038675.post-4783825091052385624</id><published>2009-07-24T09:29:00.009-04:00</published><updated>2009-07-25T12:26:30.343-04:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-07-25T12:26:30.343-04:00</app:edited><title>Lucas Barrios, de Macul a Dortmund</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/Smm-f2x0_VI/AAAAAAAAAHA/BF3rOXa4-Jw/s1600-h/barrios-orig.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 178px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/Smm-f2x0_VI/AAAAAAAAAHA/BF3rOXa4-Jw/s400/barrios-orig.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5362026285851016530" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El miércoles Estaban Paredes reconoció que Lucas Barrios estaba en otra. "Él mismo me dice que falla muchos goles porque lo llaman de todos lados, hasta el día anterior de los partidos", confesó el ex atacante de Santiago Morning.&lt;br /&gt;Pero ahora Lucas puede estar tranquilo, pues desde Alemania llegó el llamado final: Borussia Dortmund pagó unos 6 millones de dólares por la "Pantera", según informó esta mañana &lt;a href="http://www.latercera.com/contenido/713_160318_9.shtml"&gt;La Tercera&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Es el fin de una larga historia que termina con una merecida transferencia de quien fuera Goleador del Mundo el año 2008. &lt;br /&gt;Lucas llega a un equipo con un palmarés nada despreciable, pues BVB ostenta en sus vitrinas 6 Bundesligas, una Champions League y una Copa Intercontinental (venció a Cruzeiro el 97'). &lt;br /&gt;Y, a su vez el equipo que dirige Jürgen Klopp se lleva a un amigo de las redes. En efecto, el argentino fue el máximo artillero en el Apertura, Clausura y Copa Chile la temporada pasada. &lt;br /&gt;El goleador formado en Argentinos Juniors deja Chile con un título (con Colo Colo en el segundo semestre de 2008) y múltiples tantos de colección.&lt;br /&gt;El segundo gol que le convirtió a Miguel Pinto (también marcó el primero) en el 2-0 del Cacique sobre la U el año pasado es, para mí, el mejor gol de Lucas, quien se acostumbró a vencer a los azules (en el último clásico, el nativo de San Fernando replicó sus doblete ante la U). &lt;br /&gt;El fútbol chileno ve partir a un grande, que también jugó en Deportes Temuco (con quienes descendió el 2005) y Cobreloa, pero que llegó a Macul desde el Atlas mexicano para enamorarse y enamorar a la vez a la institución alba.&lt;br /&gt;Los goles de Lucas Ramón viajan hoy mismo al norte de Alemania.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5356758742975038675-4783825091052385624?l=delbarrioaltablon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/feeds/4783825091052385624/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5356758742975038675&amp;postID=4783825091052385624" title="1 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/4783825091052385624?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/4783825091052385624?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/2009/07/lucas-barrios-de-macul-dortmund.html" title="Lucas Barrios, de Macul a Dortmund" /><author><name>Luis Marambio Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595059893445649069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="21" src="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/STcjrlYup-I/AAAAAAAAAFg/w_hO1tJYpZA/S220/n724707389_380043_5957.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/Smm-f2x0_VI/AAAAAAAAAHA/BF3rOXa4-Jw/s72-c/barrios-orig.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CUEDR3k-fyp7ImA9WxJbE00.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5356758742975038675.post-2903924848318071767</id><published>2009-07-22T18:44:00.005-04:00</published><updated>2009-07-22T19:01:16.757-04:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-07-22T19:01:16.757-04:00</app:edited><title>Donde mueren los valientes...</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SmeaNvgtVTI/AAAAAAAAAGo/5HUi-C-NT00/s1600-h/43938.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 250px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SmeaNvgtVTI/AAAAAAAAAGo/5HUi-C-NT00/s400/43938.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5361423442290496818" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Lindo cuento de Hernán Rivera Letelier...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Donde mueren los valientes&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y de pronto yo, el verdugo por excelencia, el ejecutor más despiadado de estos fusilamientos, el que no perdonaba a nadie, el capaz de rematar sin asco a su víctima en el suelo, el prócer indiscutido de estas encarnizadas batallas de suburbios, había pasado, de golpe y porrazo, de ejecutor a ejecutado. Y mientras asistía a los preparativos de mi ajusticiamiento -ceremonial de una liturgia que conocía al dedillo, pero del otro lado del que me hallaba ahora- no podía dejar de pensar en ese cabrón arranque de sentimentalismo barato -inédito en mí- que me llevó a sustituir en el puesto al compañero caído, y a tratar de llevar a feliz término su peliaguda misión en la batalla. Y, precisamente -pensaba emputecido en tanto aguardaba la orden de fuego-, venir a ocurrirme esto justo en la contienda con uno de los bandos más duros de esta inclemente guerra periférica; el mismo al que en el primer choque simplemente hicimos papilla. Jornada memorable aquella en que, justamente este servidor, se llevó todos los honores al hacer morder el polvo al mama ese que los capitaneaba y que estaba haciendo demorar la derrota de sus huestes prácticamente él solo. De la despiadada como impecable ejecución que me mandé aquella vez, clave para la victoria final, todavía hoy se habla en las trincheras de por estos lados. Y ahí estaba, ahora, a punto de morir en mi propia ley. Totalmente indefenso frente a ese mastodonte -expresivo como un bloque de hielo- elegido como mi verdugo. Una bestia que el enemigo había reclutado estrictamente (decían) pensando en esta segunda batalla; un ejecutor (decían) tanto o más brutal que yo; un carnicero sin un solo miligramo de sentimiento, un mercenario que en sus ejecuciones (decían medrosos) utilizaba como arma de tiro un mortero de esos de la Segunda Guerra Mundial; un asesino que a la primera ojeada me hizo entender que con él no corrían trucos; que todas esas artimañas a que recurren las víctimas buscando desconcentrar al fusilero, hacerlo perder puntería -artimañas que a mí alguna vez me hicieron vacilar levemente-, no harían ninguna mella en su impavidez de sicario analfabeto; no influirían para nada en esa frialdad terrible con que, ya terminado el ceremonial previo, aprestó su mortífero cañón de ajusticiamiento, mientras yo me persignaba, me agazapaba, me encogía como un batracio sin dejar de mirar el proyectil que, a la orden de ¡Fuego!, me dejaría tirado en el suelo como un perro sarnoso, o me elevaría a la gloria de ese cielo de domingo en una volada que ningún locutor radial iba a relatar eufórico, que ningún canal de televisión iba a repetir en cámara lenta, que ningún piojoso reportero gráfico captaría para la portada de ninguna de esas cabronas revistas especializadas. Porque en estos reductos poblacionales, compadre, en estos perdidos potreros pedregosos, en estas bravas canchas a medio cerro, los tiros penales de último minuto sólo se comentan con las patitas debajo de mesas como ésta: tapadas de botellas espumeantes; sólo se analizan, compadre -entre pausas de chistes genitales y boleros de venas abiertas-, en estos pringosos boliches de esquina en donde, impajaritablemente, llegamos a morir los valientes. ¡Salud!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: APO, Alejandro: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Y el fútbol contó un cuento&lt;/span&gt;. Alfagura, Buenos Aires 2007.&lt;br /&gt;Imagen: &lt;a href="http://www.lavoz.com.ar/anexos/imagen/07/43938.JPG"&gt;www.lavoz.com.ar&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5356758742975038675-2903924848318071767?l=delbarrioaltablon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/feeds/2903924848318071767/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5356758742975038675&amp;postID=2903924848318071767" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/2903924848318071767?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/2903924848318071767?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/2009/07/donde-mueren-los-valientes.html" title="Donde mueren los valientes..." /><author><name>Luis Marambio Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595059893445649069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="21" src="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/STcjrlYup-I/AAAAAAAAAFg/w_hO1tJYpZA/S220/n724707389_380043_5957.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SmeaNvgtVTI/AAAAAAAAAGo/5HUi-C-NT00/s72-c/43938.JPG" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DE8BQHs6fCp7ImA9WxJbEk0.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5356758742975038675.post-6961596650979397135</id><published>2009-07-21T15:50:00.004-04:00</published><updated>2009-07-21T16:07:31.514-04:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-07-21T16:07:31.514-04:00</app:edited><title>"19 de Diciembre de 1971"...</title><content type="html">&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/gabrielt5/Fontanarrosa3.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 326px; height: 460px;" src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/gabrielt5/Fontanarrosa3.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Comparto con ustedes uno de los mejores cuentos futboleros. Y su autor no podía ser otro que el gran Negro Fontanarrosa. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;19 de Diciembre de 1971&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí yo sé que ahora hay quienes dicen que fuimos unos hijos de puta por lo que hicimos con el viejo Casale, yo sé. Nunca falta gente así. Pero ahora es fácil decirlo, ahora es fácil. Pero había que estar esos días en Rosario para entender el fato, mi viejo, que hablar al pedo ahora habla cualquiera.&lt;br /&gt;Yo no sé si vos te acordás lo que era Rosario en esos días anteriores al partido. ¡Y qué te digo “esos días”! ¡Desde semanas antes ya se venía hablando, del partido y la ciudad era una caldera, porque eso era lo que era la ciudad! Claro, los que ahora hablan son esos turros que después vos los veías por la calle gritando y saltando como unos desgraciados, festejando en pedo a los gritos y después ahora te salen con que son... ¿qué son?... moralistas... ¿De qué se la tiran, hijos de mil putas? Ahora son todos piolas, es muy fácil hablar. Pero si vos vieras lo que era la ciudad en esos días, hennano, prendías un fósforo y volaba todo a la mierda. No se hablaba de otra cosa en los boliches, en la calle, en cualquier parte. Saltaban chispas, te aseguro. Y la cosa arrancó con el fato de las cábalas. O mejor dicho, de los maleficios.&lt;br /&gt;—Hay que entender que no era un partido cualquiera, hermano, era una final final. Porque si bien era una semifinal, el que ganaba después venía a jugar a Rosario y le rompía el culo a cualquiera. Fuera Central como Ñul, acá le hacía la fiesta a cualquiera. ¡Y cómo estaban los lepra! ¡Eso, eso tendrían que acordarse ahora los que hablan al reverendo pedo y nos vienen a romper las pelotas con el asunto del viejo Casale! ¿No se acuerdan esos turros cómo estaban los lepra? ¿No se acuerdan ahora, mi viejo? Había que aguantarlos porque se corrían una fija, pero una fija se corrían, hermano, que hasta creo que se pensaban que nos iban a llenar la canasta. No que sólo nos iban a hacer la colita sino que además nos iban a meter cinco, en el Monumental y para la televisión. ¡Pero por qué no se van a la concha de su madre! ¡Qué mierda nos van a hacer cinco esos culosroto! ¡Así se la comieron doblada! ¡Qué pija que tienen desde ese día y no se la pueden sacar!&lt;br /&gt;Pero la verdad, la verdad, hermano, con una mano en el corazón, que tenían un equipazo, pero un equipazo, de padre y señor mío.&lt;br /&gt;Hay que reconocerlo. Porque jugaban que daba gusto, el buen toque y te abrochaban bien abrochado. Estaba Zanabria, el Marito Zanabria; el Mono Obberti ¡Dios querido, el Mono Obberti, qué jugador! Silva el que era de Lanús, el albañil. ¡Montes! Montes de cinco; Santamaría el Cucurucho Santamaría, qué sé yo, era un equipazo, un equipazo hay que reconocer, y la lepra se corría una fija. ¿Sabés cuántos había en la ruta a Buenos Aires, el día del partido? Yo no sé, eran miles, millones, yo no sé de dónde habían salido tantos leprosos. Si son cuatro locos y de golpe, para ese partido, aparecieron como hormigas los desgraciados. Todos fueron. ¡Lo que era esa ruta, papito querido! Entonces, oíme, había que recurrir a cualquier cosa. Hay partidos que no podés perder, tenés que ganar o ganar. No hay tutía. Entonces si a mí me decían que tenía que matar a mi vieja, que había que hacer cagar al presidente Kennedy, me daba lo mismo, hermano. Hay partidos que no se pueden perder. ¿Y qué? ¿Te vas a dejar basurear por estos soretes para que te refrieguen después la bandera por la jeta toda la vida? No, mi viejo. Entonces, ahí, hay que recurrir a cualquier cosa. Es como cuando tenés un pariente enfermo ¿viste? tu vieja, por ejemplo, que por ahí sos capaz hasta de ir a la iglesia ¿viste? Y te digo, yo esa vez no fui a la iglesia, no fui a la iglesia porque te juro que no se me ocurrió, mirá vos, que si no... te aseguro que me confesaba y todo si servía para algo. Pero con los muchachos enganchamos con la cuestión de las brujerías, de la ruda macho, de enterrar un sapo detrás del arco de Fenoy, de tirar sal en la puerta de los jugadores de Ñubel y de todas esas cosas que siempre se habla. Por supuesto que todas las brujas del barrio ya estaban laburando en la cosa y había muñecos con camiseta de Ñubel clavados con alfileres, maldiciones pedidas por teléfono y hasta mi vieja que no manya mucho del asunto tenía un pañuelo atado desde hacía como diez días, de ésos de “Pilato, Pilato, si no gana Central en River no te desato”. Después la vieja decía que habíamos ganado por ella, pobre vieja, si hubiera sabido lo del viejo Casale, pero yo le decía que sí para no desilusionarla a la vieja.&lt;br /&gt;Pero todo el fato de la ruda macho y el sapo de atrás del arco eran, qué sé yo, cosas muy generales, ya había tipos que lo estaban haciendo y además, el partido era en el Monumental y no te vas a meter en la pista olímpica a enterrar un sapo porque vas en cana con treinta cadenas y no te saca ni Dios después, hermano. Entonces, me acuerdo que empezamos con la cosa de las cábalas personales. Porque me acuerdo que estábamos en el boliche de Pedro y veníamos hablando de eso. Entonces, por ejemplo, resolvimos que a Buenos Aires íbamos a ir en el auto del Dani porque era el auto con el que habíamos ido una vez a La Plata en un partido contra Estudiantes y que habíamos ganado dos a cero. Yo iba a llevar, por supuesto, el gorrito que venía llevando a la cancha todos los últimos partidos y no me había fallado nunca el gorrito. A ése lo iba a llevar, era un gorrito milagroso ése.El Coqui iba a ir con el reloj cambiando de lugar, o sea en la muñeca derecha y no en la izquierda, porque en un partido contra no sé quién se lo había cambiado en el medio tiempo porque íbamos perdiendo y con eso empatamos.o sea, todo el mundo repasó todas las cábalas posibles como para ir bien de bien y no dejar ningún detalle suelto. te digo más, estuvimos parados en la tribuna en el partido contra Atlanta para pararnos de la misma manera en el partido contra la lepra el boludo de michi decía que él había estado detrás del Valija y el Miguelito porfiaba que el que había estado detrás del Valija era él. Mirá vos, hasta eso estudiamos antes del partido, para que veas cómo venía la mano en esos días. ¿Y sabés qué te lleva a eso, hermano, sabés qué te lleva a eso? El cagazo, hermano, el cagazo, el cagazo te lleva a hacer cualquier cosa, como lo que hicimos con el viejo Casale.&lt;br /&gt;Porque si llegábamos a perder, mamita querida, nos teníamos que ir de la ciudad, mi viejo, nos teníamos que refugiar en el extranjero, te juro, no podíamos volver nunca más acá. Íbamos a perecer&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;esos refugiados camboyanos que se tomaron el piro en una balsa. Te juro que si perdíamos nosotros agarrábamos el “Ciudad de Rosario” y por acá, por el Paraná, nos teníamos que ir todos, millones de canallas, no sé, a Diamante, a Perú, a Cuzco, a la concha de su madre, pero acá no se iba a poder vivir nunca más con la cargada de los leprosos putos, mí viejo. Ya el Miguelito había dicho bien claro que él se la daba, que si perdíamos agarraba un bufo y se volaba la sabiola y te digo que el Miguelito es capaz de eso y mucho más porque es loco el Miguelito, así que había que creerle. O hacerse puto, no sé quién había comentado la posibilidad de hacerse trolo y a otra cosa mariposa, darle a las plumas y salir vestido de loca por Pellegrini y no volver nunca más a la casa. Pero, te digo, nadie quería ni siquiera sentir hablar de esa Posibilidad. Ni se nombraba la palabra “derrota”.&lt;br /&gt;Era como cuando se habla del cáncer, hermano. Vos ves que por ahí te dicen “la papa”, o “tiene otra cosa”, “algo malo”, pero el cangrejo, mi viejo, no te lo nombra nadie. Y ahí fue cuando sale a relucir lo del viejo Casale. El viejo Casale era el viejo del Cabezón Casale, un pibe que siempre venía al boliche y que durante años vino a la cancha con nosotros pero que ya para ese entonces se había ido a vivir al norte, a Salta creo, lo vi hace poco por acá, que estaba de paso. Y ahí fue que nos acordamos de que un día, en la casa del Cabezón, el viejo había dicho que él nunca, pero nunca, lo había visto perder a Central contra Ñul. Me acuerdo que nos había impresionado porque ese tipo era un privilegiado del destino. Aunque al principio vos te preguntas, “¿Cómo carajo hizo este tipo pata no verlo perder nunca a Central contra Ñul? ¿Qué mierda hizo? Este coso no va nunca a la cancha”. Porque, oíme alguna vez lo tuviste que ver perder, a menos que no vayás a. los clásicos. Y ojo que yo conozco muchos así, que se borran bien borrados de los clásicos. O que van en Arroyito, pero que a la cancha del Parque no van en la puta vida. Y me acuerdo que le preguntarlos eso al viejo y el viejo nos dijo que no, y nos explicó. El iba siempre, un fana de Central que ni te cuento, pero se había dado, qué sé yo, una serie de casualidades que hicieron que en un montón de partidos con Ñul él no pudiera ir por un montón de causas que ni me acuerdo. Que estaba de viaje por Misiones —el viejo era comisionista—; que ese día se había torcido un tobillo y no podía caminar, que estaba engripado, que le dolía un huevo, qué sé yo, en fin, la verdad, hermano— que el viejo la posta posta era que nunca le había tocado ver un partido en que la lepra nos hubiera roto el orto. Era un privilegiado el viejo y además, un talismán, querido, porque así como hay tipos mufa que te hacen perder partidos adonde vayan, hay otros que si vos los llevás es número puesto que tu equipo gana. No es joda. Y el viejo Casale era uno de éstos, de los ojetudos.&lt;br /&gt;Entonces ahí nos dijimos “Este viejo tiene que estar en el Monumental contra Ñubel. No puede ser de otra forma. Tiene que estar”... Claro, dijimos, seguro que va a estar, si es fana de Central, canalla a muerte. Pero nos agarró como la duda viste? porque nosotros no era que lo veíamos todos los días al viejo, te digo más, desde que el Cabezón se había ido al norte a laburar, al viejo de él no lo habíamos vuelto a ver ni en la cancha, ni en la calle ni en ninguna parte. Además, el viejo ya estaba bastante veterano porque debía tener como ochenta pirulos por ese entonces. Bah, en realidad ochenta no, pero sus sesenta, sesenta y cinco años los tenía por debajo de las patas.&lt;br /&gt;Entonces, con el Valija, el Colorado y el Miguelito decimos “vamos a la casa del viejo a asegurarnos que va y si no va lo llevamos atado”. Porque también podía ser que el viejo no fuera porque no tuviera guita, qué sé yo. Nosotros ya habíamos pensado en hacer una rifa a beneficio, una kermesse, cualquier cosa. El viejo tenía que ir, era una bandera, un cheque al portador.&lt;br /&gt;La cuestión es que vamos a la casa y... ¿a qué no sabés con lo que nos sale el viejo? Que andaba mal del bobo y que el médico le había prohibido terminantemente ir a la cancha, mirá vos. Nos sale con eso. Que no. Que había tenido un infarto en no sé qué partido, en un partido de mierda después que una pelota pegó en un palo, que había estado muerto como media hora y lo habían salvado entre los indios con respiración artificial y masajes en el cuore, que no había clavado la guampa de puro pedo y que le había quedado tal cagazo que no había vuelto a ir a la cancha desde hacía ya, mirá lo que te digo, dos años.&lt;br /&gt;¡Hacía dos años que no iba a la cancha el viejo ese! Y no era sólo que él no quería ir sino que el médico y, por supuesto, la familia, le tenían terminantemente prohibido ir, lógicamente. No sé si no le prohibían incluso escuchar los partidos por radio, no sé si no se lo prohibían, para que no le pateara el bobo, porque parece que el viejo escuchaba un pedo demasiado fuerte y se moría, tan jodido andaba. Vos le hacías ¡Uh! en la cara y el viejo partía. ¡Para qué! Te imaginás nosotros, la desesperación, porque eso era como un presagio, un anuncio del infierno, hermano, era un preanuncio de que nos iban a hacer cagar en Buenos Aires, mi viejo. Entonces empezamos a tratar de hacerle la croqueta al viejo, a convencerlo, a decirle “Pero mire, don Casale, usted tiene que estar, es una cita de honor. ¡Qué va a estar mal usted del cuore, si se lo ve cero kilómetro! Vamos, don Casale —me acuerdo que lo jodía Miguelito— ¿cuántos polvos se echa por día? usted está hecho un toro”. Pero el viejo, ni mierda, en la suya. Que no y que no.&lt;br /&gt;Le decíamos que el partido iba a ser una joda, que Ñubel tenía un equipo de mierda y que ya a los quince minutos íbamos a estar tres a cero arriba, que el partido era una mera formalidad, que el gobierno ya había decidido que tenía que ganar Central para hacer feliz a mayor cantidad de gente. No sé, no sé la cantidad de boludeces que le dijimos al viejo para convencerlo. Pero el viejo nada, una piedra el hijo de puta. Para colmo ya habían empezado a rondar la mujer del viejo, madre del Cabezón, y una hermana del Cabezón, que querían saber qué carajo queríamos decirle nosotros al vicio en esa reunión, porque medio que ya se sospechaban que nosotros no íbamos para nada bueno. En resumen que el viejo nos dijo que no, que ni loco, que ni siquiera sabía si iba apoder resistir la tensión de saber que se jugaba el partido, aun sin escucharlo. Porque el viejo los diarios los leía, tan boludo no era, y sabía cómo venía la mano, cómo era la cosa, cómo formaban los equipos, suplentes, historial, antecedentes, chaquetillas, color, todo. Nos dijo más. “Ese día —nos dijo— bien temprano, antes de que empiecen a pasar los camiones y los ómnibus con la gente yendo para Buenos Aires, yo me voy a la quinta de un hermano mío que vive en Villa Diego”. No quería escuchar ni los bocinazos el viejo. “Me voy tempranito a lo de mi hermano, que a mi hermano le importa un sorete el fútbol, y me paso el día ahí, sin escuchar radio ni nada”. Porque el viejo decía y tenla razón, que si se quedaba en la casa, por más que se encerrara en un ropero, algo iba a oír, algún grito, algún gol, alguna cosa iba a oír, pobre desgraciado, y se iba a quedar ahí mismo seco en el lugar. Así que se iba a ir a radicar en la quinta de ese hermano que tenía, para borrarse del asunto.&lt;br /&gt;Muy bien, muy bien. Te digo que salimos de allí hechos bosta porque veíamos que la cosa venía muy mal. Casi era ya un dato seguro como para decir que éramos boleta. Para colmo, al Valija, el día anterior le había caído una tía del campo y él se acordaba que, en un partido que perdimos con San Lorenzo, esa misma tía le había venido el día antes. Era un presagio funesto el de la tía.&lt;br /&gt;Fue cuando decidimos lo del secuestro. Nos fuimos al boliche y esa noche lo charlamos muy seriamente. El Dani decía que no, que era una barbaridad, que el viejo se nos iba a morir en el viaje, o en la cancha, y después se iba a armar un quilombo que íbamos a terminar todos en cana y que, además, eso sería casi un asesinato. Pero al Dani mucha bola no le dimos porque ha sido siempre un exagerado y más que un exagerado, medio cagón el Dani. Pero nosotros estábamos bien decididos y más que nada por una cosa que dijo el Valija: el viejo estaba diez puntos. Había tenido un infarto, es cierto. Pero hay miles de tipos que han tenido un infarto y vos los ves caminando tranquilamente por la yeca y sin hacer tanto quilombo como este viejo pelotudo, con eso de meterse adentro de un ropero, o no ir a la cancha, o dejar que te rigoree la familia como la esposa y la otra, la hermana del Cabezón. Por otra parte, y vos lo sabés, los médicos son unos turros pero unos turros que se ve que lo querían hacer durar al viejo mil años para sacarle guita, hacerle experimentos y chuparle la sangre. Y además, como decía el Miguelito y eso era cierto, vos lo veías al viejo y estaba fenómeno. Con casi sesenta afios no te digo que parecía un pendejo pero andaba lo más bien. Caminaba, hablaba, se sentaba, qué sé yo, se movía. ¡Chupaba! Porque a nosotros nos convidó con Cinzano y el viejo se mandó su medidita, no te digo un vasazo pero su medidita se mandó. La cosa es que el Miguelito elaboró una teoría que te digo, aún hoy, no me parece descabellada. ¡El viejo era un curro, hermano! Un turrazo que especulaba con el fato del bobo para pasarla bien y no laburarla nunca más en la vida de Dios. Con el sover del bobo no ponía el lomo, lo atendían a cuerpo de rey y —la tenía a la vieja y a la hermana del Cabezón pendientes de él —viviendo como un bacan, el viejo. Y... ¿de qué se privaba? De algún faso; que no sé si no fasearía escondido; y de no ir a—la cancha. Fijate vos, eso era todo. Y vivía como Carolina de Mónaco el otario. Bueno, con ese argumento y lo que dijo el Colorado se resolvió todo. &lt;br /&gt;El Colorado nos habló de los grandes ideales, de nuestra misión frente a la sociedad, de nuestro deber frente a las generaciones posteriores, los pendejos. Nos dijo que si ese partido se perdía, miles y miles de pendejos iban a sufrir las consecuencias. Que, para nosotros y eso era verdad, iba a ser muy duro, pero que nosotros ya estábamos jugados, que habíamos tenido lo nuestro y que, de últimas, teníamos experiencias en malos ratos y fulerías. Pero los pibes, los pendejitos de Central, ésos, iban a tener de por vida una marca en sus vidas que los iba a marcar para siempre, como un fierro caliente. Que las cargadas que iban a recibir esos pibes, esas criaturas, en la escuela, los iban a destrozar, les iban a pudrir el bocho para siempre, iban a ser una o dos generaciones de tipos hechos bolsa, disminuidos ante los leprosos, temerosos de salir a la calle o mostrarse en público. Y eso es verdad, hermano, porque yo me acuerdo lo que eran las cargadas en la escuela primaria, sobre todo.&lt;br /&gt;Yo me acuerdo cuándo perdimos cinco a tres con la lepra en el Parque después de ir ganando dos a cero, cuando se vendió el Colorado Bertoldi, que todavía se estará gastando la guita, y te juro que yo por una semana no me pude levantar de la cama porque no me atrevía a ir a la escuela para no bancarme la cargada de los lepra. Los pibes son muy hijos de puta para la cargada, son muy crueles. ¿No viste cómo descuartizan bichos, que agarran una langosta y le sacan todas las patas? Son unos hijos de puta los pibes en ese sentido. Y lo que decía el Colorado era verdad. Ahora todo el mundo habla de la deuda externa, y bueno, hermano, eso era algo así como lo de la deuda externa, que por la cagada de cuatro reverendos hijos de puta que empeñaron el país, la tenemos que pagar todos y los hijos y los hijos de nuestros hijos. Y si estaba en nosotros hacer algo para que eso no pasara, había que hacerlo, mi querido. Además, como decía el Colorado, ya no era el problema de la cargada de los pendejos futbolistas, está también el fato del exitismo. Los pibes ven que gana un equipo y se hacen hinchas de ese equipo, son así, casquivanos. Son hinchas del campeón. Entonces, ponele que hubiese ganado Ñubel y... ¡a la mierda! ... de ahí en más todos los pibes se hacían de Ñubel, ponele la firma. Y no te vale de nada llevarlos a la cancha, conversarlos, hablarles del Gitano Juárez o el Flaco Menotti, ni comprarles la camiseta de Central apenas nacen. No te vale de nada. Los pendejos ven que sale River campeón y son de River. Son así. Y en ese momento no era como ahora que, mal que mal, vos los llevás al Gigante y los pibes se caen de culo. Entonces, cuando van al chiquero del Parque, por mejor equipo que pueda tener Ñul, los pibes piensan “Yo no puedo ser hincha de esta villa miseria” y se hacen de Central. Porque todo entra por los ojos y vos ves que ahora los pibes por ahí ni siquiera han visto jugar a Central o a Ñul y ya se hacen hinchas de Central por el estadio. Es otra época, los pendejos son más materialistas, yo no sé si es la televisión o qué, pero la cosa es que se van de boca con los edificios.&lt;br /&gt;Entonces la cosa estaba clara, había que secuestrar al viejo Casale, o sino aguantarse que quince, veinte años depués, hoy por ejemplo, la ciudad estuviese llena de lepra sos nacidos después de ese partido, y esto hoy ¿sabés lo que sería? Beirut sería un poroto al lado de esto, hermano te juro.&lt;br /&gt;El que organizó la “Operación Eichmann”, como lo llamamos, fue el Colorado. La llamamos así por ese general aleman, el torturador, que se chorearon de acá una vez los judíos ¿viste? y lo nuestro era más o menos lo mismo. El Colorado es un tipo muy cerebral, que le carbura muy bien el bocho y él organizó todo. El Colorado ya no estaba par ese entonces en la O.C.A.L.. La O.C.A.L., no sé si sabés es una organización de acá, de Rosario, que se llama así porque son iniciales, O.C.A.L “Organización Canalla Anti Lepra”. Son un grupo de ñatos como el Ku-Klux-Klan, más o menos, que se reúnen en reuniones secretas y no sé si no van con capucha y todo a las reuniones, o si queman algún leproso vivo en cada reunión. Mirá yo no sé si es requisito indispensable ser hincha de Central, pero seguro seguro, lo que tenés que hacer es odiar a los lepra. Tenés que odiar más a los lepra que lo que querés a Central.&lt;br /&gt;Hacen reuniones, escriben el libro de actas, piensar maldades contra los lepra, festejan fechas patrias de partidos que les hemos ganado, tienen himnos, son como esos tipos los masones esos, que nadie sabe quiénes son. Andan con antorchas. Bueno, de la O.C.A.L., de la O.C.A.L. al Colorado lo echaron por fanático, con eso te digo todo pero es un bocho el Colorado y él fue el que organizó todo el operativo.&lt;br /&gt;Y te la cuento porque es linda, te la cuento porque es linda, no sé si un día de estos no aparece en el “Selecciones” y todo. Averiguamos qué ómnibus iba para Villa Diego, adonde tenía la quinta el hermano del viejo Casale. Desde donde vivía el viejo, ahí por San Juan al mil cuatro cientos, lo único que lo dejaba en ese entonces, si mal no recuerdo, era el 305 que pasaba por la calle San Luis. O sea que el viejo tenía que tomarlo en San Luis-Paraguay o San Luis-Corrientes, no más allá de eso a menos que fuera muy pelotudo y lo fuera a tomar a Bulevar Oroño que no sé para qué mierda iba a hacer eso. Ahora, la. duda era si el viejo se iba a ir en ómnibus o en auto, porque si se iba en auto nos recagaba, pero nos jugábamos a que se iba a ir en ómnibus porque auto no tenía y seguro que el hermano tampoco tenía porque debía ser un muerto de hambre como él, seguramente. Y te digo que la cosa venía perfecta, porque el viejo nos había dicho que iba a salir bien temprano para no infartarse con las bocinas o sea que nosotros podíamos combinarlo con el horario de salida nuestra para el partido. Porque también nos cagaba si salía a la una de la tarde para Villa Diego porque después ¿cómo llegábamos nosotros a Buenos Aires para la hora del partido con el quilombo que era la ruta y en un ómnibus de línea? Lo más probable es que nos hiciéramos pelota en el camino por ir a los pedos. Y por otra parte, hermano, Villa Diego queda saliendo para Buenos Aires o sea que la cosa estaba clavada, era posta posta.&lt;br /&gt;Después hubo que hablar con los otros muchachos, porqu e convencer al Rulo no nos costó nada, a él le daba lo mismo y, además, le contamos los entretelones del asunto. Te digo que el Colora manejó la cosa como un capo, un maestro. El asunto era así, el Rulo es un fana amigo de Central que tiene un par de ómnibus, está muy bien el Rulo. Y en esa época tenía un par de coches en la línea 305. Fue un ojete así de grande, porque si no teníamos que conseguir otro coche, cambiarle el color, pintarlo, qué sé yo, ponerle el número, un laburo bárbaro. Pero el Rulo tenía dos 305 y con uno de ésos ya tenía pensado pirarse para el Monumental el día del partido y más bien que se llevaba como mil monos que también iban para allá. Lo sacaba de servicio y que se fueran todos a la reputísima madre que los parió, no iba a perderse el partido ese.&lt;br /&gt;Entonces, el Rulo, con los monos arriba Y nosotros, tenía que estar con el ómnibus preparado, el motor en marcha, por España, estacionado. Y el Miguelito se ponía de guardia, tomando un café, justo en un boliche de ahí cerca desde donde veían la puerta de la casa del viejo Casale. Creo que a las cinco, nomás, de la matina, ya estaba el Miguelito apostado en el boliche haciéndose el boludo y junando para la casa del viejo. Te juro que ni los tupamaros hubieran hecho un operativo como ése, hermano. Fue una maravilla.&lt;br /&gt;Apenas vio que salía el viejo con una canastita donde seguro se llevaba algún matambre casero, algo de eso, el pobre viejo, el Miguelito cazó una Vespa que tenía en ese entonces, dio la vuelta a la manzana y nos avisó. Cargó la moto en el ómnibus, en la parte de atrás, detrás de los últimos asientos y nos pusimos en marcha.&lt;br /&gt;Ya les habíamos dicho a tres o cuatro pendejos, de esos quilomberos de la barra, que se hicieran bien los sotas, que no dijeran ni media palabra y se hicieran los que apoliyaban. Nosotros también, para que no nos reconociera el viejo, estábamos en los asientos traseros, haciéndonos los dormido, incluso con la cara tapada con algún pulover, como si nos jodiera la luz, o con algún piloto.&lt;br /&gt;Te digo que el día había amanecido frío y lluvioso, como la otra fecha patria, el 25 de Mayo. Además, el quilombo había sido guardar y esconder todas las banderas, las cornetas, las bolsas con papelitos, los termos, todo eso. Uno de los muchachos llevaba una bandera de la gran puta que medía 52 metros ¡52 metros, loco! Media cuadra de bandera que decía “Empalme Graneros presente” y tuvimos que meterla debajo de un asiento para que el. viejardo no la vichara.&lt;br /&gt;La cosa es que el viejo subió medio dormido y se sentó en uno de los asientos de adelante que ya habíamos dejado libre a propósito para que no viera mucho del ómnibus. Rulo le cobró boleto y todo. Y nadie se hablaba como si no nos conociéramos. Y como el ómnibus iba haciendo el recorrido normal, el viejo iba lo más piola, mirando por la ventanilla. La cuestión es que llegamos a Villa Diego y el viejo tranquilo. Cada tanto, cuando nos pasaba algún auto con banderas en el techo, tocando bocina, el viejo miraba a los que tenía cerca y movía la cabeza como diciendo “¡Mirá vos!”.&lt;br /&gt;Se ve que tenía unas ganas de hablar pero nadie quería darle mucha bola para no pisarse en una de ésas. Así que nos hacíamos todos los dormidos. Parecía que habían tirado un gas adentro de ese ómnibus hermano. Como cuando se muere algún ñato ¿viste? que se queda a apoliyar en el auto con el motor prendido y lo hace cagar el monóxido de carbono, creo. Bueno, así parecía que a nosotros nos había agarrado el monóxido de carbono. Pero, cuando llegamos a Villa Diego, por ahí el viejo se levanta y le dice al Rulo “En la esquina, jefe.”. Y yo no sé qué le dijo el Rulo, algo de que ahí no se podía parar, que estaba cerrado el tráfico, que había que seguir un poco más adelante y el viejo se la comió, pero se quedó paradito al lado de la puerta. Al rato, por supuesto, de nuevo el viejo, “En la esquina”. Ahí ya el Rulo nos miró, porque se le habían acabado los versos. Y ahí, hermano... ¡vos no sabés lo que fue eso! Fue como si nos hubiésemos puesto todos de acuerdo y te juro que ni siquiera lo habíamos hablado. Empezaron los muchachos a desplegar las banderas, a sacar las cornetas y las banderas por la ventana, y a los gritos, hermano, “¡Soy canalla, soy canalla!” por las ventanas.&lt;br /&gt;Pero no para el lado del viejo, el pobre viejo, que la cara que puso no te la puedo describir con palabras, sino para afuera, porque los grones, con lo quilomberos que son, se habían ido aguantando hasta ahí sin gritar ni armar quilombo para no deschavarse con el viejo, pero cuando llegó el momento agarraron las banderas, empezaron a sacar los brazos y golpear las chapas del costado del ómnibus y también el Rulo empezó a seguir el ritmo con la bocina.&lt;br /&gt;¿Viste esas películas de cowboy, cuando los choros van a asaltar una carreta donde parece que no hay nadie, o que la maneja nada más que un par de jovatos y de golpe se abren los costados y aparecen 17.000 soldados que los cagan a tiros? ¿Que levantan la lona y estaban todos adentro haciéndose los sotas? Bueno, ese ómnibus debió ser algo así. De golpe se transfonnó en un quilombo, un escándalo, una de gritos, de bocinazos, cornetas, una joda. ¡Y la gente al lado de la ruta! Porque desde la madrugada ya había gente a los costados de la ruta esperando que pasaran las caravanas de hinchas. Era para llorar, eso, conmovedor, te saludaban, gritaban, levantaban los puños, por ahí algún lepra, a las perdidas, te tiraba un cascotazo... Pero vuelvo al viejo, el viejo, no sabés la caripela que puso. Porque nosotros lo estábamos mirando porque decíamos: éste es el momento crucial. Ahí el viejo o cagaba la fruta, el corazón se le hacía bosta, o salía adelante. El viejo miraba para atrás, a todos los monos que saltaban y cantaban y no lo podía creer. Se volvió a sentar y creo que hasta San Nicolás no volvió a articular palabra. Te digo que el Rábano, el hijo de la Nancy ya se había ofrecido a hacerle respiración boca a boca llegado el caso, que era algo a lo que todos, mal que mal, le habíamos esquivado el bulto porque, qué sé yo, te da un poco de asco, además con un viejo.&lt;br /&gt;Pero mirá, te la hago corta. Mirá, cuando el viejo ya vio que no había arreglo, que no había posibilidad de que lo dejáramos bajar del ómnibus, se entregó, pero se entregó entregó. Porque, al principio, nosotros nos acercamos y nos reputeó, nos dijo que éramos unos irresponsables, unos asesinos, que no teníamos conciencia, que era una,verguenza, qué sé yo todo lo que nos dijo. Pero después, cuando nosotros le dijimos que él estaba perfecto, que estaba hecho un toro, que si se había bancado la sorpresa del ómnibus quería decir que ese cuore se podía bancar cualquier cosa, empezó a tranquilizarse. El Colorado llegó a decirle que todo era una maniobra nuestra para demostrarle que él estaba perfectamente sano y que incluso el médico estaba implicado en la cosa.&lt;br /&gt;Mirá hermano, y creéme porque es la pura verdad ¿qué intención puedo tener en mentirte, hoy por hoy? mucho antes ya de entrar en Buenos Aires ese viejo era el más feliz de los mortales, te lo digo yo y te lo juro por la salud de mis lujos. El viejo cantaba, puteaba, chupaba mate, comía facturas, gritaba por la ventana y a la cancha se bajó envuelto en una bandera. No había, en la hinchada, un tipo más feliz que él. Vino con nosotros a la popu y se bancó toda la espera del partido, que fue más larga que la puta que lo parió y después se bancó el partido. Estaba verde, eso si, y había momentos en que parecía que vos lo pinchabas con un alfiler y reventaba como un sapo, porque yo lo relojeaba a cada momento. Y después del gol del Aldo, yo lo busqué, lo busqué porque fue tal el quilombo y el desparramo cuando el Aldo la mandó adentro que yo ni sé por dónde fuimos a caer entre las avalanchas y los abrazos y los desmayos y esas cosas. Pero después miré para el lado del viejo y lo vi abrazado a un grandote en musculoso casi trepado arriba del grandote, llorando. Y ahí me dije: si éste no se murió aquí, no se muere más. Es inmortal. Y después ni me acordé más del viejo, que lo que alambramos, lo que cortamos clavos, los fierros que cortamos con el upite, hermano, ni te la cuento. Eso no se puede relatar, hermano, porque rezábamos, nos dábamos vueltas, había gente que se sentaba entre todo ese quilombo porque no quería ni mirar. Porque nos cagaron a pelotazos, ya el segundo tiempo era una cosa que la tenían siempre ellos y ¿sabés qué era lo fulero, lo terrible? ¡Qué si nos empataban nos ganaban, hermano, porque ésa es la justa! ¡Nos ganaban esos hijos de puta! ¡Nos empataban, íbamos a un suplementario y ahí nos iban a hacer refocilar el orto porque estaban más enteros y se venían como un malón los guachos! ¡Qué manera de alambrar! Decí que ese día, Dios querido, yo no sé que tenía el flaco Menuttl que sacó cualquier cosa, sacó todo, vos no quieras creer lo que sacó ese día ese flaco enclenque que parecía que se rompía a pedazos en cada centro. Le sacó un cabezazo de pique al suelo a Silva que lo vimos todos adentro, hermano, que era para ir todos en procesión y besarle el culo al flaco ése ¡qué pelota le sacó a Silva! Ahí nos infartamos todos, faltaban cinco minutos y si nos empataban, te repito, éramos boleta en el suplementario. Me acuerdo que miro para atrás y lo veo al viejo, blanco, pálido, con los ojos desencajados, pobrecito, pero vivo. Y ahora yo te digo, te digo y me gustaría que me contesten todos esos que ahora dicen que fue una hijaputez lo que hicimos con el viejo Casale ese día. Me gustaría que alguno de esos turritos me contestara si alguno de ellos lo vio como lo vi yo al viejo Casale cuando el referí dio por terminado el partido, hermano. Que alguno me diga si, de puta casualidad, lo vio al viejo Casale como lo vi yo cuando el referí dio por terminado el partido y la cancha era un infierno que no se puede describir en palabras. Te digo que me, gustaría que alguien me diga si alguien lo vio como lo vi yo. ¡La cara de felicidad de ese viejo, hermano, la locura de alegría en la cara de ese viejo! ¡Que alguien me diga si lo vio llorar abrazado a todos como lo vi llorar yo a ese viejo, que te puedo asegurar que ese día fue para ese viejo el día más feliz de su vida, pero lejos lejos el día más feliz de su vida, porque te juro que la alegría que tenía ese viejo era algo impresionante! Y cuando lo vi caerse al suelo como fulminado por un rayo, porque quedó seco el pobre viejo, un poco que todos pensamos; “¡qué importa!” ¡Qué más quería que morir así ese hombre! ¡Esa es la manera de morir para un canalla! ¿Iba a seguir viviendo? ¿Para qué? ¿Para vivir dos o tres años rasposos más, así como estaba viviendo, adentro de un ropero, basureado por la esposa y toda la familia? ¡Más vale morirse así, hermano! Se murió saltando, feliz, abrazado a los muchachos, al aire libre, con la alegría de haberle roto el orto a la lepra por el resto de los siglos! ¡Así se tenía que morir, que hasta lo envidio, hermano, te juro, lo envidio! ¡Porque si uno pudiera elegir la manera de morir, yo elijo ésa, hermano! Yo elijo ésa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: &lt;a href="http://www.negrofontanarrosa.com/main.htm"&gt;www.negrofontanarrosa.com&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Imagen: &lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/gabrielt5/Fontanarrosa3.jpg"&gt;www.lacomunidadelpais.com&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5356758742975038675-6961596650979397135?l=delbarrioaltablon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/feeds/6961596650979397135/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5356758742975038675&amp;postID=6961596650979397135" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/6961596650979397135?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/6961596650979397135?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/2009/07/19-de-diciembre-de-1971.html" title="&quot;19 de Diciembre de 1971&quot;..." /><author><name>Luis Marambio Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595059893445649069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="21" src="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/STcjrlYup-I/AAAAAAAAAFg/w_hO1tJYpZA/S220/n724707389_380043_5957.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DUYERHY8eSp7ImA9WxJbEk0.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5356758742975038675.post-4364844962739235275</id><published>2009-06-05T11:50:00.005-04:00</published><updated>2009-07-21T16:11:45.871-04:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-07-21T16:11:45.871-04:00</app:edited><title>Recuerdo Continental</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SilKkz-0USI/AAAAAAAAAGY/sMSmryzZ4XY/s1600-h/campeon.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 283px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SilKkz-0USI/AAAAAAAAAGY/sMSmryzZ4XY/s400/campeon.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5343884429141233954" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;18 años. Más de tres lustros han pasado desde aquel miércoles &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;5 de Junio de 1991&lt;/span&gt;. Fue un día histórico para el fútbol chileno: por primera vez un equipo nacional bajaba una estrella continental. Y no podía ser otro que el más grande, popular y exitoso: &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Colo Colo&lt;/span&gt;. &lt;br /&gt;La &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Copa Libertadores &lt;/span&gt;se miró con indescriptibles ansias durante 32 años, desde la primera participación en 1960 (la U representó a Chile ese año, aunque dejó una penosa marca: &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Copa_Campeones_de_América_1960"&gt;cayó 6-0 con Millonarios&lt;/a&gt; de Colombia, la peor derrota local en la Copa), pasando por las finales perdidas en 1973 (Colo Colo), 75' (Unión Española)y las dos caídas de Cobreloa (81'-82')...&lt;br /&gt;Mucho tiempo pasó desde entonces. Múltiples frustraciones mellaron el ánimo del Cacique (como el mentado robo del 73' o la inesperada derrota en el 90' con Vasco da Gama en Octavos de Final), sin embargo, el Albo posee una &lt;a href="http://www.musica.com/letras.asp?letra=812147"&gt;"Antorcha imnensa de gloria en su destino que alumbra siempre con fuego de campeón"&lt;/a&gt;...&lt;br /&gt;Mi recuerdo de la gesta del 91' trasciende a los nombres, a los intérpretes de la bella orquesta de Jozic. Recuerdo, más que cualquier estadística de esa gloriosa campaña, mi infancia en San Antonio; mi casa en Tejas Verdes con una bandera alba flameando sin cesar; mi familia completa gozando con Colo Colo, con la alegría de ser del Cacique...Recuerdo el día de la final, tenía apenas 4 años y medio, mi papá (gracias viejo por transmitirme esta pasión)llevó una pequeña tele en blanco y negro a la sede del equipo del barrio, el Club Deportivo Los Tigres. Recuerdo a los más grandes tomando "pilsen" y fumando; en ese tiempo me molestaba el humo (ahora me cuesta dejar el humo en un partido), pero el tema es que recuerdo esas caras. Recuerdo haber estado sentado en el piso (de tierra) con mis amigos, con el Pachuco, el Juanito, el Toño y mi hermano Alexis. Recuerdo que la Copa estuvo en San Antonio en su recorrido nacional: "La Copa, la Copa, se mira y se toca". &lt;br /&gt;Recuerdo a ese Colo Colo campeón, pero por sobre todo, recuerdo mi novel alegría y la alegría familiar. Desde entonces, la frustración y el júbilo estuvo siempre vinculado a sus colores, al blanco y al negro.&lt;br /&gt;Hoy escribo desde la &lt;a href="http://www.radiobiobio.cl/"&gt;radio Bío Bío&lt;/a&gt;, mi lugar de trabajo. Escribo y pienso en las vueltas de la vida: hace 18 años yo era un niño y hoy, con 22, trabajo con un ídolo de mi infancia: &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Patricio Yáñez&lt;/span&gt;, integrante del épico plantel del 91'...&lt;br /&gt;Pienso y escribo, guiado casi exclusivamente por el corazón, como un soliloquio, sin pensar en las formalidades periodísticas. Verbalizo lo que siento. Quiero compartir esto con mis amigos, y, ante todo con mi familia, a quienes les agradezco por ser tan futbolizados y querer tanto a Colo Colo.&lt;br /&gt;Y a ti Cacique te digo: Gracias por hacernos realidad, ese sueño tan hermoso, ser campeón continental.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5356758742975038675-4364844962739235275?l=delbarrioaltablon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/feeds/4364844962739235275/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5356758742975038675&amp;postID=4364844962739235275" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/4364844962739235275?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/4364844962739235275?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/2009/06/recuerdo-continental.html" title="Recuerdo Continental" /><author><name>Luis Marambio Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595059893445649069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="21" src="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/STcjrlYup-I/AAAAAAAAAFg/w_hO1tJYpZA/S220/n724707389_380043_5957.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SilKkz-0USI/AAAAAAAAAGY/sMSmryzZ4XY/s72-c/campeon.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CEEAQX0_fSp7ImA9WxJTEEo.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5356758742975038675.post-4662668974682100947</id><published>2009-04-18T12:18:00.004-04:00</published><updated>2009-04-18T12:37:20.345-04:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-04-18T12:37:20.345-04:00</app:edited><title>El día en que "Barti" bajó una nueva estrella</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SeoBPZQ90HI/AAAAAAAAAGQ/HdTifZ8weD8/s1600-h/Dibujo.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 198px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SeoBPZQ90HI/AAAAAAAAAGQ/HdTifZ8weD8/s320/Dibujo.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5326070873310744690" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;El sábado 20 de diciembre de 2008, Colo Colo vencía a Palestino en el Monumental y conquistaba su vigésima octava corona. El líder de ese grupo fue Marcelo Pablo Barticciotto, genuino ídolo de la institución más grande de Chile. &lt;br /&gt;Delbarrioaltablon vuelve -después de un receso injustificado- con esta &lt;a href="http://www.mer.cl/modulos/catalogo/Paginas/2008/12/21/MERSTDP004PP2112.htm"&gt;nota&lt;/a&gt; que le hice al "Barti" sobre el césped de David Arellano ese día en que bajó desde el cielo otra estrella para Colo Colo, esta vez como DT. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marcelo Barticciotto y la emoción por su primera corona como DT: &lt;br /&gt;"SOY EL CONDUCTOR DE UN EQUIPO DE RAZA"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luis Marambio T.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Marcelo Pablo Barticciotto&lt;/span&gt; abraza a todos los que se cruzan en su camino en el césped del Monumental. Mira al cielo y goza. Todo, bajo el ritmo de un bombo que suena sin cesar y que tiene estampada la figura de la Copa Libertadores, la misma que el ex atacante ganó en 1991 con Colo Colo. Pero este título es especial para "Barti".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Disfruto mucho este logro, pero cuando eres técnico debes ser mesurado en la celebración. Los jugadores son los grandes protagonistas. Si aún fuera futbolista, quizás estaría arriba del arco festejando", señaló el bonaerense, quien llegó en 1988 a la tienda de Macul y que, dos décadas después, consiguió su primer título como DT.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Era una obligación ser campeón. Sentí mucha presión, pero este equipo, que tuvo tres técnicos en un año, se sobrepuso a todo. Y yo me propuse conseguir este logro y lo hice (...) Soy el conductor de un equipo de raza", añadió Barticciotto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre abrazos y abrazos, el estratega albo recibió las felicitaciones de Harold Mayne-Nicholls, presidente de la ANFP. "Felicitaciones. Échale pa' delante no más", le dijo el directivo a "Barti", tras lo cual el entrenador del campeón subió al podio junto a sus jugadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Yo soy del pueblo. He vivido eso de que tu viejo se levante a las cinco de la mañana, se vaya a trabajar y llegue a las once de la noche. Lo que es pedir ropa y esperar a fin de mes. Por eso, porque la mochila venía pesada, teníamos que ser campeones", agregó luego en la sala de prensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Les dije a mis jugadores que no se sientan muy ganadores y campeones, pues siempre hay alguien que ha ganado más que tú", apuntó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Fue un título muy sufrido, no ganamos ningún partido fácil. Pero eso es Colo Colo. Justamente hoy (ayer) leía un libro sobre David Arellano, que graficaba al hincha y al jugador del club. Me siento orgulloso del grupo de jugadores," completó con emoción el adiestrador de 41 años.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5356758742975038675-4662668974682100947?l=delbarrioaltablon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/feeds/4662668974682100947/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5356758742975038675&amp;postID=4662668974682100947" title="2 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/4662668974682100947?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/4662668974682100947?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/2009/04/el-dia-en-que-barti-bajo-una-nueva.html" title="El día en que &quot;Barti&quot; bajó una nueva estrella" /><author><name>Luis Marambio Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595059893445649069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="21" src="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/STcjrlYup-I/AAAAAAAAAFg/w_hO1tJYpZA/S220/n724707389_380043_5957.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SeoBPZQ90HI/AAAAAAAAAGQ/HdTifZ8weD8/s72-c/Dibujo.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CkEHSHg4fip7ImA9WxRbFE4.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5356758742975038675.post-172197463494062716</id><published>2008-11-25T22:11:00.008-03:00</published><updated>2008-12-04T19:43:59.636-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-12-04T19:43:59.636-03:00</app:edited><title>La hipócrita FIFA</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SSyrK8PnqrI/AAAAAAAAAFY/T5adrB_Ayt0/s1600-h/peruco.bmp"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 286px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SSyrK8PnqrI/AAAAAAAAAFY/T5adrB_Ayt0/s320/peruco.bmp" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5272777468202691250" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Fue un duro mazazo. La FIFA suspendió a la Federación Peruana de Fútbol de todas las competencias internacionales. ¿El motivo? La disputa entre la FPF y el Instituo Peruano del Deporte (IPD), entidad equivalente a Chiledeportes, y que pide la destitución de Manuel Burga, titular del balompié incaico, por irregularidades en su reelección. &lt;br /&gt;¿Por qué interviene la FIFA? Por su histórica soberbia. El ente que rige al fútbol mundial califica de "inaceptable" la intromisión de los Gobiernos y la Justicia en temas del fútbol. Aquí subyace la gran paradoja: el organismo que dirige Joseph Blatter esgrime que la FIFA es independiente y, sin embargo, ha operado políticamente a lo largo de toda su historia.&lt;br /&gt;De hecho, hace algunos meses la FIFA decidió -políticamente- prohibir los partidos a más de 2.500 metros sobre el nivel del mar, para preservar la salud de los futbolistas. Como la medida buscaba beneficiar a los "poderosos" de Sudamérica (Brasil y Argentina, los estandartes), los Gobiernos de Bolivia, Ecuador, Perú e incluso Chile, hicieron lobby con la FIFA para revocar la medida. ¿Qué pasó al final? Se zanjó políticamente. &lt;br /&gt;A propóstito, el destacado periodista deportivo de la BBC Raúl Fain Binda, definió en su &lt;a href="http://www.bbc.co.uk/blogs/spanish/2007/05/ay_blatter_donde_has_metido_el_1.html"&gt;blog&lt;/a&gt; a Blatter como &lt;span style="font-style:italic;"&gt;"uno de los políticos más impolíticos del mundo del fútbol, que está tan habituado a la impunidad del poder que suele meter el dedo en el aceite hirviedo, sabiendo que no se quemará"&lt;/span&gt;. &lt;br /&gt;La FIFA, un ente por antonomasia político, rechaza la intervención de un Gobierno que, por lo demás, ha tratado de aclarar irregularidades en la FPF, que ni siquiera ha adecuado sus estatutos a la norma local vigente.&lt;br /&gt;Otro ejemplo: Como cuentan Juan Cristóbal Guarello y Luis Urrutia O'Neill en &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Historias Secretas del Fútbol II&lt;/span&gt;, el ex presidente de la FIFA, Joao Havelange &lt;span style="font-style:italic;"&gt;"estaba muy vinculado a las dictaduras militares latinoamericanas (...) Y así como en un tiempo se sentó en la mesa, hizo negocios y se sacó fotos sonriendo con todos los dictadores militares brasileños (desde Emilio Garrastazu Médici hasta Joao Baptista Figuereido); con Jorge Rafael Videla y Emilio Massera en Argentina; con Alfredo Stroessner en Paraguay; con Hugo Banzer en Bolivia; con Juan Velasco Alvarado y Francisco Morales Bermúdez en Perú; con Gregorio Álvarez en Paraguay y con Augusto Pinochet en Chile, ahora necesitaba urgentemente un lifting democrático".  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Señores FIFA, no sean tan hipócritas.&lt;br /&gt;¿Más? El presidente de la ANFP y funcionario FIFA, Harold Mayne-Nicholls, señaló que era inaceptable la intromisión de los Gobiernos en el fútbol y que, por lo mismo, apoyaba la decisión de Blatter y compañía. Don Harold: ¿Quién hizo los estadios para que se luciera en el Mundial Femenino? ¿El fútbol, con su autosuficiencia? No señor: fue el Gobierno de Michelle Bachelet...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5356758742975038675-172197463494062716?l=delbarrioaltablon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/feeds/172197463494062716/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5356758742975038675&amp;postID=172197463494062716" title="2 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/172197463494062716?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/172197463494062716?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/2008/11/comentario.html" title="La hipócrita FIFA" /><author><name>Luis Marambio Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595059893445649069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="21" src="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/STcjrlYup-I/AAAAAAAAAFg/w_hO1tJYpZA/S220/n724707389_380043_5957.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SSyrK8PnqrI/AAAAAAAAAFY/T5adrB_Ayt0/s72-c/peruco.bmp" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CEMFQH85eyp7ImA9WxRUF0g.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5356758742975038675.post-3798927480899431091</id><published>2008-11-25T18:39:00.012-03:00</published><updated>2008-11-26T23:20:11.123-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-11-26T23:20:11.123-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Xabier Azkargorta" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Selección boliviana" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Marco Antonio Etcheverry" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Nelson Acosta" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="DC United" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Colo Colo" /><title>Entrevista a Marco Antonio Etcheverry: "Me encantaría ser el técnico de Colo Colo"</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SSx_wJ3FnII/AAAAAAAAAFQ/Gd6gP4MCUcU/s1600-h/diablosjd.gif"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 185px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SSx_wJ3FnII/AAAAAAAAAFQ/Gd6gP4MCUcU/s320/diablosjd.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5272729729001430146"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SSx40tfiuHI/AAAAAAAAAFI/d0HvJE_1FOM/s1600-h/diablooooooo.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 250px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SSx40tfiuHI/AAAAAAAAAFI/d0HvJE_1FOM/s320/diablooooooo.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5272722110704433266"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;L&lt;/span&gt;a vida le sonríe a &lt;a href="http://www.marcoantonioetcheverry.com"&gt;Marco Antonio Etcheverry&lt;/a&gt;, el máximo ídolo del fútbol boliviano. El ex volante, que jugó por &lt;a href="http://www.dalealbo.cl"&gt;Colo Colo&lt;/a&gt; en los años '90, está radicado junto a su familia en Washington, la capital de Estados Unidos. "Estoy a cargo de las series menores del &lt;a href="http://dcunited.mlsnet.com/t103/index.jsp"&gt;DC United&lt;/a&gt;, club en el cual jugué y fui campeón tres veces", cuenta el "Diablo" desde Norteamérica.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Cuál es tú aspiración como técnico?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;"Llegar a un club de Primera División y demostrar todo el trabajo que he realizado durante todo este tiempo. Me he sacrificado mucho para estar arriba. Incluso, ya tengo definido a mi ayudante de campo: es Rubén Tufiño, un ex compañero del Bolívar".&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;-Tú jugaste en Colo Colo y dejaste un gran recuerdo. ¿Te gustaría dirigirlo?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;"Me encantaría ser el técnico de Colo Colo. Respeto mucho a Marcelo Barticciotto, su actual DT, porque es un gran tipo. Pero debo reconocer que uno de mis objetivos es dirigir a Colo Colo, un club serio y el más grande todo Chile".&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;-¿Tienes contacto con gente del equipo albo?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;"El vínculo nunca se ha roto. Me llaman desde todos lados; hay gente que me escribe desde Iquique, desde Puerto Montt...además dejé grandes amigos, como Patricio Yáñez, Manuel Neira, Iván Zamorano, Marcelo Vega, Pedro Reyes y muchos otros. Allá siempre me trataron bien.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;-¿Con qué recuerdo te quedas de tú paso por Chile, donde, mal que mal, te lesionaste gravemente, pero también fuiste campeón?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;"Obviamente me quedo con los mejores recuerdos. Obtuve un título en 1993, debuté con un gol frente a Vasco Da Gama por la Copa Conmebol, hice grandes amigos...todo fue maravilloso. Lo de la lesión fue algo fortuito. Y, ¿sabes?, fue culpa mía...&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;-¿Por qué?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;"Bueno, cinco minutos antes de que el "Pato" (Yáñez) cayera sobre mi rodilla izquierda, Mirco Jozic (entonces técnico de Colo Colo) me iba a sacar. Recuerdo que era un partido contra la U y que ganábamos 2-0. Pero uno nunca quiere salir en un clásico y pasó lo que pasó.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;-¿Sientes que te lesionaste en el mejor momento de tú carrera?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;"Sí, absolutamente. En esos años estaba jugando en mi mejor nivel: venía de clasificar con Bolivia al Mundial de Estados Unidos '94 y mi pase estaba tasado en 9 millones de dólares.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;-A propósito, ¿cómo evalúas tú participación en la Copa del Mundo, en la cual jugaste sólo 10 minutos tras ser expulsado contra Alemania?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;"Uf.Fue muy extraño. Pero no me arrepiento, porque nadie me va a quitar el orgullo de haber jugado un Mundial. Y por eso le agradezco mucho a Xabier Azkargorta, porque gracias a él cumplí mi sueño de jugar en un torneo del Mundo. Entré muy ansioso, acelerado, como un niño. Lamentablemente me expuslsaron, pero prefiero quedarme con lo positivo que fue estar ahí.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;-La última opción que tuviste de ir a un Mundial fue en las Eliminatorias para Alemania 2006, cuándo Nelson Acosta te citó a la selección...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;"Sí, y estoy muy agradecido por eso de Don Nelson, porque confió en mí. Incluso me hizo jugar contra Argentina en el Monumental de River Plate. Fue inolvidable. Si te das cuenta, tengo mucho que agradecerle a la gente de tú país.&lt;br /&gt;-Y ¿tienes programado algún viaje para estas tierras? &lt;br /&gt;"Sí, creo que llegaré el 27 de noviembre a Chile, pues jugaré en un partido de showbol en la Teletón. Estaré junto a Claudio Borghi, Álex Aguinaga, Iván Zamorano y otras estrellas. Cuento las horas por llegar a Santiago y ver a tantos amigos...".&lt;object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-9cf154d7ae94b8ed" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/get_player"&gt;
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&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5356758742975038675-3798927480899431091?l=delbarrioaltablon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="enclosure" type="video/mp4" href="http://www.blogger.com/video-play.mp4?contentId=9cf154d7ae94b8ed&amp;type=video%2Fmp4" length="0" /><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/feeds/3798927480899431091/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5356758742975038675&amp;postID=3798927480899431091" title="3 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/3798927480899431091?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/3798927480899431091?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/2008/11/marco-antonio-etcheverry.html" title="Entrevista a Marco Antonio Etcheverry: &quot;Me encantaría ser el técnico de Colo Colo&quot;" /><author><name>Luis Marambio Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595059893445649069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="21" src="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/STcjrlYup-I/AAAAAAAAAFg/w_hO1tJYpZA/S220/n724707389_380043_5957.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SSx_wJ3FnII/AAAAAAAAAFQ/Gd6gP4MCUcU/s72-c/diablosjd.gif" height="72" width="72" /><thr:total>3</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DkcARHsyfip7ImA9WxRVFU0.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5356758742975038675.post-4780173749789556641</id><published>2008-10-15T23:35:00.008-03:00</published><updated>2008-11-12T12:34:05.596-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-11-12T12:34:05.596-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Chile 1 Argentina 0" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Fabián Orellana" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Lucas Barrios" /><title>15 de Octubre</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SPat-hDtq1I/AAAAAAAAAEQ/ou8bKT9E7lU/s1600-h/FOTO_0120081015223151GOL.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SPat-hDtq1I/AAAAAAAAAEQ/ou8bKT9E7lU/s320/FOTO_0120081015223151GOL.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5257580904539073362" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Efemérides 15 de octubre:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1844: Nace en Alemania Friedrich Nietzsche, uno de los filósofos más  influyentes en el siglo XIX. Sus pensamientos incidieron fuertemente en autores existencialistas y fenomenológicos &lt;br /&gt;(Leo a Nietzsche en la universidad, pero no le entiendo mucho, para ser sincero. Sólo capto cuando un eximio profesor como Carlos Ossandón me lo explica)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1926: Nace en Francia Michael Foucault, sociólogo e historiador, quien con obras como   "El orden del discurso" o "Vigilar y castigar", trasciende como un filósofo influyente en la cultura occidental &lt;br /&gt;(Leo a este autor desde primer año en la universidad...y mi simplificación es que dijo que "el lenguaje oculta")&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1990: Mijaíl Gorbachov, ex Presidente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, recibe el Premio Nobel de La Paz &lt;br /&gt;(Me acuerdo de él por las palabras &lt;span style="font-style:italic;"&gt;perestroika&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-style:italic;"&gt;glasnot&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2008: Chile vence 1-0 a Argentina con gol de &lt;strong&gt;Fabián Orellana&lt;/strong&gt;. Es el primer triunfo de la Roja sobre la Albiceleste por partidos oficiales &lt;br /&gt;(Estoy en el estadio y veo a mucha gente llorar, feliz, eufórica. Disfruto el triunfo junto a mi amigo Carlos González y creo que es necesario escribir algo sobre una victoria que es histórica, aunque sea esta tontera).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Foto: www.cooperativa.cl&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5356758742975038675-4780173749789556641?l=delbarrioaltablon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/feeds/4780173749789556641/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5356758742975038675&amp;postID=4780173749789556641" title="2 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/4780173749789556641?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/4780173749789556641?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/2008/10/15-de-octubre.html" title="15 de Octubre" /><author><name>Luis Marambio Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595059893445649069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="21" src="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/STcjrlYup-I/AAAAAAAAAFg/w_hO1tJYpZA/S220/n724707389_380043_5957.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SPat-hDtq1I/AAAAAAAAAEQ/ou8bKT9E7lU/s72-c/FOTO_0120081015223151GOL.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;AkUFSXc_eCp7ImA9WxRVFE0.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5356758742975038675.post-5285467840132688669</id><published>2008-10-06T13:33:00.009-04:00</published><updated>2008-11-11T09:56:58.940-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-11-11T09:56:58.940-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Lucas Barrios" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Superclásico" /><title>Sin Barrios No Hay Paraíso</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SOpZu_ikqoI/AAAAAAAAAEI/IBI9GcxWn4Y/s1600-h/File_2008512115528LUCAS.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SOpZu_ikqoI/AAAAAAAAAEI/IBI9GcxWn4Y/s320/File_2008512115528LUCAS.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5254110579146402434" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Racconto. 12 de noviembre de 2005. &lt;/span&gt;Como muchas veces durante ese año, llego al estadio Monumental para ver a Palestino. El cuadro Tricolor -dirigido por Fernando Carvallo- ha trasladado su localía a Macul. Soy reportero de cancha de la radio Portales y casi siempre me toca cubrir al equipo árabe, en el que destacan jugadores como Marcos González, César Henríquez, Leonardo Monje y el argentino Lucas Nanía (ex San Lorenzo). Y esa calurosa tarde el rival de turno es Deportes Temuco, que lucha por no descender. El partido es entretenido y aumenta en emociones cuando Clarence Acuña convierte para el equipo de colonia. Luego, hay penal para los sureños. Patea Juan Carlos Madrid (Sí, el Gato) y lo ataja Felipe Núñez. No hay nada más que hacer, el cuadro de la Araucanía pierde 1-0 y se despide de Primera División, pues queda una fecha para el final y sólo un milagro los salvaría. Pero los jugadores de Temuco que están sobre el césped del Monumental (ante no más de 500 personas), asumen que descendieron. Muchos lloran, otros se abrazan largamente o se saludan con el rival.&lt;br /&gt;Uno de los más tristes es &lt;strong&gt;Lucas Barrios&lt;/strong&gt;, delantero argentino de 20 años que llegó la temporada anterior a la Novena Región desde Argentinos Juniors, su club natal. No soporta el fracaso, la vergüenza de bajar. Aún así, asume que "es culpa de todos", pero explica que era muy difícil mantenerse, si casi nunca recibieron su sueldo en la fecha indicada. Camina &lt;strong&gt;Barrios&lt;/strong&gt; rumbo al túnel, el sector Arica está vacío y Lucas se pierde, solo, junto a una inconmensurable tristeza.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Presente. 5 de octubre de 2008.&lt;/span&gt; Estoy en la sala de redacción de El Mercurio; no me tocó ir al &lt;strong&gt;Superclasico&lt;/strong&gt;. Veo por las pantallas del CDF cuando la U sale a la cancha. No aprecio el recibimiento a Colo Colo, porque estoy revisando la "ficha" del partido entre Santiago Morning y Cobreloa, que presencié al mediodía en La Pintana. El partido, eso sí, lo veo casi en su totalidad. Lucas Barrios abre la cuenta a los 37' ("tuvo fortuna, fue un rebote", comentan algunos). Y vienen los mareos de "La Pantera". Pero el aliento desde el codo norte lo levanta. Lo anima. Y llega la magia: &lt;strong&gt;Barrios&lt;/strong&gt; apila rivales, como si fueran conos, genera un autopase y anota el segundo gol, ante la impotencia del Chino Martínez y Miguel Pinto...y de todos los azules. &lt;br /&gt;Colo Colo gana 2-0. Lucas gana 2-0. Hay carnaval en Macul y el argentino se va ovacionado. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;"Olé Olé Olé Olé, &lt;strong&gt;Lucas&lt;/strong&gt;, Lucas"&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;La fiesta en Pedreros es monumental. &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Barrios&lt;/strong&gt; camina rumbo al túnel, el sector Arica está repleto de hinchas y &lt;strong&gt;Lucas&lt;/strong&gt; se pierde, con una indescriptible alegría. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://http://images.google.cl/imgres?imgurl=http://img.emol40.elmercurio.com/2008/05/12/File_2008512115528.jpg&amp;imgrefurl=http://www.emol.com/noticias/deportes/detalle/detallenoticias.asp%3Fidnoticia%3D303927&amp;h=290&amp;w=243&amp;sz=128&amp;hl=es&amp;start=11&amp;usg=__WwDJm1kxAvNqUcXXeJyFEeKF404=&amp;tbnid=sS6ZioEc2tFyaM:&amp;tbnh=115&amp;tbnw=96&amp;prev=/images%3Fq%3DLucas%2BBarrios%26ndsp%3D18%26hl%3Des%26sa%3DN"&gt;Imagen&lt;/a&gt;: &lt;a href="http://www.emol.com"&gt;Emol&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://technorati.com/claim/655sdrsqtq" rel="me"&gt;Technorati Profile&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5356758742975038675-5285467840132688669?l=delbarrioaltablon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/feeds/5285467840132688669/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5356758742975038675&amp;postID=5285467840132688669" title="9 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/5285467840132688669?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/5285467840132688669?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/2008/10/sin-lucas-no-hay-paraso.html" title="Sin Barrios No Hay Paraíso" /><author><name>Luis Marambio Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595059893445649069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="21" src="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/STcjrlYup-I/AAAAAAAAAFg/w_hO1tJYpZA/S220/n724707389_380043_5957.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SOpZu_ikqoI/AAAAAAAAAEI/IBI9GcxWn4Y/s72-c/File_2008512115528LUCAS.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>9</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DUUBRn45fyp7ImA9WxRVFE0.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5356758742975038675.post-500758145685351536</id><published>2008-09-30T00:30:00.018-04:00</published><updated>2008-11-11T09:40:57.027-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-11-11T09:40:57.027-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Superclásico" /><title>¿El estadio de Pinochet?</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SOTxTOj4CPI/AAAAAAAAADw/d-r-Uw6xtjc/s1600-h/800px-Garrablanca.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SOTxTOj4CPI/AAAAAAAAADw/d-r-Uw6xtjc/s400/800px-Garrablanca.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5252588378049218802" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Durante el partido en que la U venció 3-0 a Antofagasta&lt;/span&gt;, Los de Abajo cantaban: "Vamos a romper, vamos a romper el estadio e' Pinochet", a propósito del Súperclasico que se jugará este domingo en el estadio de Colo Colo. Desde el sector preferencial del Nacional escuchaba el particular cántico junto a mi amigo Daniel Espinoza (acérrimo hincha azul).&lt;br /&gt;Parece que los fanáticos del Chuncho no saben que el Dictador no puso NI UN PESO para la construcción del recinto de Macul. Cero. El genocida sí ofreció 300 millones antes del plebiscito, en una ágil movida proselitista, para concluir el Monumental. Pero ya no era necesario: Colo Colo tenía los fondos. En todo caso, Peter Dragicevic y el fenecido Eduardo Menichetti no quisieron quedar mal con "su general" y aceptaron la propuesta. Pero como Pinochet perdió, la plata no llegó a Pedreros (se debe haber ido al Banco Riggs u otras entidades financieras en las que el Dictador guardó sus platas ilícitas). &lt;br /&gt;¿Por qué cantan Los de Abajo entonces? ¿De ignorantes? ¿Sabrán que Rolando Molina y en su momento Ambrosio Rodríguez (impuestos por el régimen de facto en la Corfuch) fueron recibiendo cada semana letras de garantía de la extinta ACF? Claro, los "préstamos" eran para servidores del régimen... y no se podía hacer nada. ¿Quién está más identificado con la Dictadura?&lt;br /&gt;El libro &lt;a href="http://www.antartica.cl/antartica/servlet/LibroServlet?action=fichaLibro&amp;id_libro=67836"&gt;Historias Secretas del Fútbol Chileno II&lt;/a&gt; (de Luis Urrutia O´Neill y Juan Cristóbal Guarello) y el documental &lt;a href="http://www.elperiodista.cl/newtenberg/1882/article-75453.html"&gt;"Un Objeto de Deseo"&lt;/a&gt; del periodista Andrés Ampuero servirían mucho a los forofos azules...para que no sigan haciendo el ridículo con cánticos pueriles como "Vamos a romper, vamos a romper el estadio e' Pinochet". Bueno, aunque no haya pasado ni "un mango" el Dictador, Los de Abajo igual van a incendiar y romper el Monumental (ojalá que no).&lt;br /&gt;Más: los azules también esgrimen que Pinochet es Socio Honorario de Colo Colo. Esa es otra de las movidas proselitistas, típicas de un Dictador, tal y como lo hizo Franco con el Real Madrid en España. ¿Es culpa de Colo Colo o del Real ser los equipo más grandes, populares e importantes de sus países? Difícilmente Pinochet habría elegido a la U, si lo que quería era adhesión popular. Ni Franco al Sporting de Gijón...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5356758742975038675-500758145685351536?l=delbarrioaltablon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/feeds/500758145685351536/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5356758742975038675&amp;postID=500758145685351536" title="13 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/500758145685351536?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/500758145685351536?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/2008/09/el-estadio-de-pinochet.html" title="¿El estadio de Pinochet?" /><author><name>Luis Marambio Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595059893445649069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="21" src="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/STcjrlYup-I/AAAAAAAAAFg/w_hO1tJYpZA/S220/n724707389_380043_5957.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SOTxTOj4CPI/AAAAAAAAADw/d-r-Uw6xtjc/s72-c/800px-Garrablanca.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>13</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;AkQAQHYycSp7ImA9WxRRFUU.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5356758742975038675.post-3725546064443065409</id><published>2008-09-23T19:18:00.008-04:00</published><updated>2008-09-28T03:52:21.899-04:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-09-28T03:52:21.899-04:00</app:edited><title>Kusturica: Fútbol Gitano</title><content type="html">&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SNl-csynv9I/AAAAAAAAAC4/1SXGdRUda_Y/s1600-h/KUSTU.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SNl-csynv9I/AAAAAAAAAC4/1SXGdRUda_Y/s320/KUSTU.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5249365872201940946" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;A Emir Kusturica lo conocí a través de un amigo cinéfilo (conocido en el mundo universitario como Jean Luc). Se trata del director musical y de cine serbio (que nació en la ex Yuguslavia, donde hoy está Bosnia Herzegovina...clarito), cuyos contagiosos ritmos gitanos seducen a cualquiera. Además, Kusturica es un fanático del fútbol: en sus masivas presentaciones aparece muchas veces con camisetas de diferentes equipos. De hecho, cuando vino a Chile en 2001 realizó su presentación con la tricota de Wanderers (y ese año los "Caturros" fueron campeones, qué mejor amuleto). Por si fuera poco, unas de sus últimas obras es un documental que retrata la vida de uno de lo más grandes futbolistas de la historia: Diego Armando Maradona.&lt;br /&gt;Bueno, Kusturica vuelve a Chile el 12 de octubre junto a The No Smoking Orchestra &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=dpO93jR4kL4"&gt;&lt;/a&gt; y, ratificando su predilección futbolera, antes de su presentación en el teatro Caupolicán se emitirá en pantallas gigantes el partido eliminatorio entre Chile y Ecuador...Así que mi amigo Jean Luc podrá disfrutar de este gran artista serbio, sin dejar de lado su otra pasión: la Roja de Todos.&lt;br /&gt;Ah: ojalá que Emir nos traiga suerte tal como lo hizo el 2001 con los "Panzers"&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5356758742975038675-3725546064443065409?l=delbarrioaltablon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/feeds/3725546064443065409/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5356758742975038675&amp;postID=3725546064443065409" title="2 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/3725546064443065409?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/3725546064443065409?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/2008/09/kusturica-ftbol-gitano.html" title="Kusturica: Fútbol Gitano" /><author><name>Luis Marambio Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595059893445649069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="21" src="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/STcjrlYup-I/AAAAAAAAAFg/w_hO1tJYpZA/S220/n724707389_380043_5957.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SNl-csynv9I/AAAAAAAAAC4/1SXGdRUda_Y/s72-c/KUSTU.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DUEFQnkyeip7ImA9WxRVFE0.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5356758742975038675.post-4861310727266557070</id><published>2008-09-10T13:14:00.004-04:00</published><updated>2008-11-11T09:46:53.792-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-11-11T09:46:53.792-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Roberto Fontanarrosa" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Superclásico" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Estadios chilenos" /><title>Los nombres de los estadios chilenos</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SMgBnavXqiI/AAAAAAAAACw/Ub2D_0IqFOk/s1600-h/Estadio+Monumental.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SMgBnavXqiI/AAAAAAAAACw/Ub2D_0IqFOk/s320/Estadio+Monumental.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5244443542777473570" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Durante el verano escribí una nota sobre el orígen de los nombres de los estadios chilenos. Me encontré con grandes sorpresas...que ahora comparto con ustedes:&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Los ilustres nombres de los estadios chilenos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Luis Marambio Torres&lt;br /&gt;En 1914 arribó a Valparaíso un joven inmigrante español: Francisco Sánchez Rumoroso. Cinco años más tarde se trasladó a la Cuarta Región, donde fundó el club Coquimbo Unido en 1958. Su prominencia en la tierra "pirata" significó que el estadio inaugurado el 1 de junio de 1970 fuera inmortalizado con su nombre.&lt;br /&gt;"Llevar su apellido es un orgullo. Mi abuelo dejó una huella imborrable en la ciudad. Y él nos transmitió el cariño por el puerto", afirma su nieto, Eugenio Sánchez Medina. &lt;br /&gt;Y así, otros conspicuos personajes han inspirado la denominación de los principales recintos del país.&lt;br /&gt;Luis Valenzuela Hermosilla es conocido como el estadio Regional de Atacama, en el que juega Deportes Copiapó. Pero su nombre es más trascendente: recuerda al primer presidente chileno de la Confederación Sudamericana de Fútbol (entre 1939 y 1955). El otro timonel nacional de la CSF fue Carlos Dittborn Pinto (1955-57), quien además presidió el Comité Organizador de la Copa del Mundo de 1962, aunque no pudo disfrutar del certamen realizado en Chile, pues falleció el 28 de abril de dicho año (el torneo comenzó el 30 de mayo). &lt;br /&gt;Arica, ahora en el ascenso, juega de local en el estadio que rememora al directivo. Juan Pinto Durán fue otro de los artífices del Mundial realizado en el país. Y el complejo de la Roja constituye un homenaje para él.&lt;br /&gt; No menos importante fue Federico Guillermo Schwager II en Coronel. Miembro de una genuina "dinastía del carbón" (dueña de Carboníferas Schwager), tuvo un equipo que llevó su nombre, el cual se fusionó en 1966 con Minas Lota y dio origen a Lota Schwager. El reducto que lleva su nombre abrió sus puertas en 1945. Similar relevancia tuvo Roberto Bravo Santibáñez en Melipilla. En 1942, mientras era alcalde de la ciudad, donó los terrenos para construir el estadio que cobija a los "Potros". Si de ediles se trata, Temuco tuvo uno gravitante para su historia deportiva: Germán Becker Baechler, quien encabezó la institución que, tras fusionarse con Green Cross, dio vida a Deportes Temuco en 1959. Seis años más tarde fue inaugurado el estadio que lleva su nombre. &lt;br /&gt;En el listado de "ilustres" también está Rubén Marcos Peralta, el laureado ex mediocampista del "Ballet Azul". El "Siete pulmones" consiguió cinco títulos con la U y brilló con la camiseta de Chile en el Mundial de Inglaterra. Tras su deceso, el recinto de Osorno cambió su denominación: "Complejo Deportivo Parque Schott, Estadio Rubén Marcos Peralta". &lt;br /&gt;Por el contrario, Lucio Fariña Fernández recibió su homenaje en vida. En efecto, el Municipal de Quillota distingue desde 2001 al periodista, de 71 años. "Es motivo de mucho orgullo para mí. Nunca imaginé que el estadio donde jugué desde niño llevaría mi nombre. Fue como una forma de conmemorar los 50 años que llevo trabajando por el deporte en Quillota", asegura Fariña. &lt;br /&gt;Los "mártires" &lt;br /&gt;Nicolás Chahuán Nazar entregó su vida, literalmente, a Unión La Calera. Fue uno de los fundadores de la institución (1954) e integró como vicepresidente la primera directiva "cementera". Su gestión en el club prosiguió por muchos años. Hasta el día de su muerte. "En 1988, tras un partido con Wanderers, falleció de un infarto", recuerda su sobrino Arturo Chahuán Issa. "El día de su funeral fue emotivo, pues ahí se informó que el estadio municipal llevaría su nombre. Se firmó ahí mismo el decreto", rememora el actual director de la ANFP. &lt;br /&gt;En Chillán se produjo un hecho similar al de La Calera: Nelson Oyarzún Arenas, DT de Ñublense, murió víctima de cáncer en la mañana del día en que su equipo le ganó 2-1 a Colo Colo. Fue el domingo 10 de septiembre de 1978. &lt;br /&gt;Mucho antes, en 1927, David Arellano dejó su vida jugando por Colo Colo. El insigne fundador del club popular feneció en Valladolid tras un partido del equipo albo. Su nombre está inscrito en los corazones de todos los hinchas del tetracampeón y en la cancha del Monumental.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5356758742975038675-4861310727266557070?l=delbarrioaltablon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/feeds/4861310727266557070/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5356758742975038675&amp;postID=4861310727266557070" title="2 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/4861310727266557070?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/4861310727266557070?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/2008/09/los-nombres-de-los-estadios-chilenos.html" title="Los nombres de los estadios chilenos" /><author><name>Luis Marambio Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595059893445649069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="21" src="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/STcjrlYup-I/AAAAAAAAAFg/w_hO1tJYpZA/S220/n724707389_380043_5957.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SMgBnavXqiI/AAAAAAAAACw/Ub2D_0IqFOk/s72-c/Estadio+Monumental.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;Ck4NQ345cSp7ImA9WxRRF08.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5356758742975038675.post-3942148492825219465</id><published>2008-09-06T14:30:00.004-04:00</published><updated>2008-09-29T16:43:12.029-04:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-09-29T16:43:12.029-04:00</app:edited><title>Armenia-Turquía, más que un partido de fútbol</title><content type="html">&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SMLQJygV9rI/AAAAAAAAACg/06CqVFB2Frc/s1600-h/86641_detailjkjdd.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SMLQJygV9rI/AAAAAAAAACg/06CqVFB2Frc/s320/86641_detailjkjdd.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5242981782807508658" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Los goles de Tuncay Sanli y Semih Senturk bastaron para el triunfo de Turquía en su visita a Armenia. Fue un 2-0 por las Eliminatorias Europeas. Pero lo más importante no se vivió en el estadio Hrazdan de Ereván, sino en el ambiente diplomático. Y es que ambos países están divididos por los crudos sucesos de la Primera Guerra Mundial, cuando el Imperio Otomano mató a miles de civiles armenios. Según las víctimas, se trató de un genocio perpretado por lo turcos, mientras estos si bien reconen las matanzas, arguyen que se trató de disputas interétnicas, con muertos de ambos lados (lo mismo que dice la derecha chilena sobre los crímenes de Pinochet). Esa disputa sigue vigente, de hecho, la frontera entre ambos países está cerrada desde 1993. Sin embargo, esta fecha eliminatoria (válido por el Grupo Cinco) significó un quiebre en esta historia pues, por primera vez desde 1991 un presidente turco visita Ereván. Abdulá Gul (en la imagen) pasará a la historia como el primer Mandatario de Turquía en visitar Armenia...y todo gracias al fútbol.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5356758742975038675-3942148492825219465?l=delbarrioaltablon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/feeds/3942148492825219465/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5356758742975038675&amp;postID=3942148492825219465" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/3942148492825219465?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/3942148492825219465?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/2008/09/armenia-turqua-ms-que-un-partido-de.html" title="Armenia-Turquía, más que un partido de fútbol" /><author><name>Luis Marambio Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595059893445649069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="21" src="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/STcjrlYup-I/AAAAAAAAAFg/w_hO1tJYpZA/S220/n724707389_380043_5957.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SMLQJygV9rI/AAAAAAAAACg/06CqVFB2Frc/s72-c/86641_detailjkjdd.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DUMNQ308fSp7ImA9WxRVFE0.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5356758742975038675.post-571833435936939181</id><published>2008-09-05T16:11:00.007-04:00</published><updated>2008-11-11T09:44:52.375-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-11-11T09:44:52.375-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Roberto Fontanarrosa" /><title>Cielo de los argentinos...ahora de los chilenos</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SOTyzRqhxqI/AAAAAAAAAEA/qyULLuDdE8k/s1600-h/266342_0fonta.gif"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SOTyzRqhxqI/AAAAAAAAAEA/qyULLuDdE8k/s320/266342_0fonta.gif" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5252590028149868194" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debe ser el mejor cuento de Fontanarrosa que he leído. Sí, asumo que es una simplificación ante la prosufa producción del rosarino. Pero creo que &lt;a href="http://www.dialogica.com.ar/unr/redaccion1/comisiones/male-dis02/archives/000968.html."&gt;"Cielo de los argentinos" &lt;/a&gt;tenía todos los ingredientes para ser un buen relato futbolero: ídolos o cracks(Charro Moreno, Labruna. Sí, los de la Máquina de River); anécdotas de cancha; hombres experimentados hablando de fútbol y, todo eso, en torno a un buen asado y con la Tv encendida viendo el Clásico del Domingo. Un cuento que lo recomiendo a todos quienes no los han leído (aunque asumo que la mayoría de los amigos de este blog lo deben haber leído, como tantos otros cuentos fontanorrosianos). &lt;br /&gt;En este relato, este escritor fanático de Rosario Central nos sitúa en un ambiente de ensoñación, en el cual conviven ex astros del fútbol argentino que han fallecido. Todos confluyen en el cielo con Pedro (o San Pedro, pero la personalidad del trasandino permite tutear a cualquiera).  &lt;br /&gt;Escribo esto porque, imagino, también debe haber un cielo de chilenos, con Don Lucho Santibáñez como su último e ilustre huésped. En ese espacio deben convivir el Súper Clase Moreno, Misael Escuti y David Arellano. También debe estar por ahí Rubén Marcos (No Rubén Marcos Selman, aunque ambos tienen en común su fanatismo por la U) y el Zorro Álamos. ¿Hablarán en el cielo? ¿Verán juntos el fútbol en torno a un asado en el espacio celestial, como lo hacen los argentinos en el cuento de Fontanarrosa? Nunca lo sabremos. &lt;br /&gt;Quizás Don Lucho o Locutín (disculpe la patudez) llevará la alegría a este cielo de chilenos. Ojalá que sea así. &lt;br /&gt;Por último, ¿Cómo estará JM? ¿Que dirá Don Julio sobre la fundación que lleva su nombre? ¿Sabrá que el presidente de su fundación es Rodrigo Eitel, sí el mismo farandulero del grupo VOX's y fanático de Pinochet? Nunca lo sabremos...por lo menos hasta que en Chile aparezca un Fontanarrosa que sepa lo que piensan en el "Cielo de los chilenos"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Foto: Diario La República de Uruguay&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5356758742975038675-571833435936939181?l=delbarrioaltablon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/feeds/571833435936939181/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5356758742975038675&amp;postID=571833435936939181" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/571833435936939181?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/571833435936939181?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/2008/09/cielo-de-los-argentinosahora-de-los.html" title="Cielo de los argentinos...ahora de los chilenos" /><author><name>Luis Marambio Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595059893445649069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="21" src="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/STcjrlYup-I/AAAAAAAAAFg/w_hO1tJYpZA/S220/n724707389_380043_5957.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SOTyzRqhxqI/AAAAAAAAAEA/qyULLuDdE8k/s72-c/266342_0fonta.gif" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DUEHSX0-cCp7ImA9WxRVFE0.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5356758742975038675.post-905837289414433824</id><published>2008-09-04T22:11:00.005-04:00</published><updated>2008-11-11T09:47:18.358-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-11-11T09:47:18.358-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ñublense Copa Sudamericana" /><title>Debut al Rojo</title><content type="html">&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SMCZ6t0REtI/AAAAAAAAACQ/d1ofybFDBz4/s1600-h/File_20089421212%C3%91ublense.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SMCZ6t0REtI/AAAAAAAAACQ/d1ofybFDBz4/s320/File_20089421212%C3%91ublense.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5242359200269538002" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El partido lo vi por el siempre bien ponderado sitio rojadirecta.com. Aunque se caía a ratos, pude ver casi todo el pleito. No cualquier pleito (que palabra más sobreutilizada) sino el de dos equipo chicos, debutantes en la Sudamericana: Ñublense (que en 2004 estaba en Tercera División) versus Sport Áncash (club que la misma temporada '04 llegó por primera vez en su historia a Primera). Dos novatos, dos debutantes se midieron en el Municipal de Collao. Y, para ser honesto, el partido fue malo. Pero por actitud, ambos cuadros no se quedaron. Era su estreno internacional y eso se notó.&lt;br /&gt;Al final Ñublense ganó 1-0 con una jugada de infarto: a los 90+3' el árbitro boliviano Iván Gamboa cobró penal por una infracción (clarísima) del arquero visitante Johnny Vegas sobre Fernando "Chino" López. El goleador chillanejo Luis Flores Abarca pateó desde los doce pasos, Vegas contuvo, pero ahí apareció el "Chicho", Alejandro Osorio, para cabecear y converitir la única cifra del partido...Fue triunfal el debut de Ñublense en la Copa Sudamericana, que ahora deberá visitar a Ánchash el 16 de septiembre en Huancayo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Foto:http://www.emol.cl&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5356758742975038675-905837289414433824?l=delbarrioaltablon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/feeds/905837289414433824/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5356758742975038675&amp;postID=905837289414433824" title="2 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/905837289414433824?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/905837289414433824?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/2008/09/debut-al-rojo.html" title="Debut al Rojo" /><author><name>Luis Marambio Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595059893445649069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="21" src="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/STcjrlYup-I/AAAAAAAAAFg/w_hO1tJYpZA/S220/n724707389_380043_5957.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SMCZ6t0REtI/AAAAAAAAACQ/d1ofybFDBz4/s72-c/File_20089421212%C3%91ublense.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CE8HRXs8cSp7ImA9WxRTFUo.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5356758742975038675.post-8077194979451984493</id><published>2008-09-04T19:21:00.005-04:00</published><updated>2008-09-04T20:00:34.579-04:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-09-04T20:00:34.579-04:00</app:edited><title>El día que Borghi arruinó la fiesta de San Carlos de Apoquindo</title><content type="html">Luis Marambio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SMB1lmOzPpI/AAAAAAAAACI/TFLkDbxh4W4/s1600-h/300px-EstadioSanCarlosdeApoquindo.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SMB1lmOzPpI/AAAAAAAAACI/TFLkDbxh4W4/s320/300px-EstadioSanCarlosdeApoquindo.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5242319255037492882" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;4 de septiembre de 1988. Hace exactos veinte años, el Club Deportivo Universidad Católica inauguró el estadio San Carlos de Apoquindo, cuya construcción se inició un año antes con una inversión de mil millones de pesos. Y la fiesta del '88 fue en grande: los cruzados invitaron al River Plate dirigido por Julio César Luis Menotti (con Daniel Pasarella como estandarte).&lt;br /&gt; Aquella noche, la UC formó con Marco Cornez; Rubén Espinoza, Hugo Monardes, Eduardo Vilches y Alex Martínez; Patricio Mardones, Mario Lepe y Juvenal Olmos; Osvaldo Hurtado, Raimundo Tupper y Luka Tudor. ¿El técnico? Andrés Prieto.&lt;br /&gt;El escenario era ideal para la victoria universitaria. Era un partido de trámite parejo. Hasta que a diez minutos del final, un joven volante "millonario" quebró la igualdad y selló el triunfo "gallina"...la fiesta de la UC fue arruinada. ¿El verdugo? Claudio Daniel Borghi, quien tenía 23 años y venía de un frustado paso por AC Milan y Como de Italia...Sí, el mismo que luego, como técnico, le ganó el Apertura 2007 a la UC.&lt;br /&gt;Hoy se cumplen 20 años desde la inauguración del estadio San Carlos de Apoquindo...y el vigésimo aniversario lo "celebran" en la precordillera con un triste registro del plantel 2008: por primera vez, en estos cuatro lustros, que Universidad Católica pierde 5 partidos en una misma temporada en su recinto (Audax Italiano se encargó de consolidar el nefasto récord el pasado domingo, al derrotar 4-2 a los franjeados a domicilio)&lt;br /&gt;20 AÑOS DE SAN CARLOS, en el que los hinchas cruzados querrán recordar los gloriosos años de Gorosito, Acosta, Lunari, Tapia, Vásquez, Parraguez, entre otros, y olvidar el día en que el Bichi les arruinó la fiesta...ahh...y el registro de la UC de Carvallo&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5356758742975038675-8077194979451984493?l=delbarrioaltablon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/feeds/8077194979451984493/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5356758742975038675&amp;postID=8077194979451984493" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/8077194979451984493?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/8077194979451984493?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/2008/09/el-da-que-borghi-arruin-la-fiesta-de-la.html" title="El día que Borghi arruinó la fiesta de San Carlos de Apoquindo" /><author><name>Luis Marambio Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595059893445649069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="21" src="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/STcjrlYup-I/AAAAAAAAAFg/w_hO1tJYpZA/S220/n724707389_380043_5957.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SMB1lmOzPpI/AAAAAAAAACI/TFLkDbxh4W4/s72-c/300px-EstadioSanCarlosdeApoquindo.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;A04AQ38_fSp7ImA9WxRRGE8.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5356758742975038675.post-9040320755012923586</id><published>2008-09-04T14:08:00.009-04:00</published><updated>2008-09-30T22:59:02.145-04:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-09-30T22:59:02.145-04:00</app:edited><title>La Pelota Está En Perú</title><content type="html">&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SMAoUAVXedI/AAAAAAAAABk/0S-be7Nzuu8/s1600-h/Elbocon.png"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SMAoUAVXedI/AAAAAAAAABk/0S-be7Nzuu8/s320/Elbocon.png" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5242234290411370962" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La historia es así: José Horacio Basualdo, destacado ex volante de Boca Juniors y Vélez Sarfield (fue campeón del mundo con ambos clubes) dijo el domingo al Diario Olé que los futbolistas chilenos eran borrachos y semiprofesionales. Sin embargo, ese mismo día se desdijo en una entrevista que le realicé para El Mercurio: "Con eso me refería a los peruanos", esgrimió el actual DT de Santiago Morning. Y, obviamente, en Perú la respuesta fue inmediata: el diario Ajá (lo cito aunque ellos copien notas sin citar la fuente) recogió el guante y lanzó: "Futbolistas peruanos son borrachos" &lt;strong&gt;&lt;a href="http://http://www.aja.com.pe/paginas.php?nota_id=20701"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt; en alusión a las palabras de "Pepe" en Deportes Full de El Mercurio. &lt;br /&gt;No fue todo, porque Omar Dávila, periodista del mordaz diario El Bocón señaló a La Cuarta: "Si bien en lo futbolístico a Pepe le fue bien, no debe olvidar que se fue de Perú envuelto en un affaire con la periodista Silvana Arbulú. Su señora se enteró en Buenos Aires y a él no le quedó otra que partir".  &lt;strong&gt;&lt;a href="http://http://lacuarta.cl/contenido/64_18523_9.shtml"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;Pero más allá de los dimes y diretes, de la vuelta de carnero que se dio Basualdo, creo que lo más importante es el fondo: un ex mundialista argentino dijo algo insoslayable: que el futbolista en Chile y en Perú (para no herir a ninguno más que a otro) es SEMIPROFESIONAL...¿Eso es mentira? NO ¿Por qué enojarse entonces? ¿Por la voltereta de Basualdo?, No lo creo (quiso cuidar su "pega" en Chile con su desmentido, creo) ¿Por meterse en cosas que no debe? Claro que debe meterse, si dirige en Chile y sus jugadores son semiprofionales ("Excepto Esteban Paredes", como el mismo señaló)&lt;br /&gt;Basualdo, en el fondo, tiene razón...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5356758742975038675-9040320755012923586?l=delbarrioaltablon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/feeds/9040320755012923586/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5356758742975038675&amp;postID=9040320755012923586" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/9040320755012923586?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/9040320755012923586?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/2008/09/la-pelota-est-en-per.html" title="La Pelota Está En Perú" /><author><name>Luis Marambio Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595059893445649069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="21" src="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/STcjrlYup-I/AAAAAAAAAFg/w_hO1tJYpZA/S220/n724707389_380043_5957.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SMAoUAVXedI/AAAAAAAAABk/0S-be7Nzuu8/s72-c/Elbocon.png" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;AkYCRH4yfyp7ImA9WxRTFU4.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5356758742975038675.post-3797536712117861965</id><published>2008-09-03T12:39:00.003-04:00</published><updated>2008-09-04T10:22:45.097-04:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-09-04T10:22:45.097-04:00</app:edited><title>"Pepe" Basualdo: "No dije que eran borrachos"</title><content type="html">&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SL_vGUA-PoI/AAAAAAAAAAU/UgPRcIOQn3A/s1600-h/0901P01601PEPEEEEE.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SL_vGUA-PoI/AAAAAAAAAAU/UgPRcIOQn3A/s320/0901P01601PEPEEEEE.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5242171383013588610" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;LUIS MARAMBIO T.&lt;br /&gt;"Y acá estoy, aprendiendo, con el semiprofesionalismo de Chile. No sabés lo que son estos muchachos. Vienen, entrenan dos horas, todo bien, pero después salen y se emborrachan, les gusta demasiado la joda. O van y se internan en McDonald's".Ese es un fragmento de la entrevista con José Horacio Basualdo que el diario argentino "Olé" publicó ayer. Sin embargo, el técnico de Santiago Morning lo negó tajantemente: "Con eso me refería a los peruanos. Nunca dije que el futbolista chileno es borracho. Me sacaron de contexto", se defiende el ex mundialista."En esa nota yo estaba hablando sobre mi carrera como entrenador en Ecuador y Perú", añade "Pepe".Otra de las frases reproducidas por el medio argentino hablaba de las cualidades del futbolista nacional: "Te hablo de tipos que no saben marcar, no saben anticipar, no saben leer el partido, se pierden. Limitados en serio".En sus descargos a "El Mercurio", el ex volante de Boca Juniors no desmiente esos conceptos completamente."Ahí me refería a mi equipo, en el cual, excepto Esteban Paredes, tengo jugadores que son muy limitados, que no saben marcar, hacer coberturas, ni menos cabecear. Ese es un problema de formación", dice Basualdo."Por último, cuando digo que mis jugadores son semiprofesionales, me refiero a que no ven fútbol", concluye el bonaerense.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;"Entrenan dos horas, todo bien, pero después salen y se emborrachan"&lt;/strong&gt;.BASUALDO en OLé, Domingo 31 de agosto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: El Mercurio (www.mer.cl) &lt;br /&gt;Foto: El Mercurio&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5356758742975038675-3797536712117861965?l=delbarrioaltablon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/feeds/3797536712117861965/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5356758742975038675&amp;postID=3797536712117861965" title="1 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/3797536712117861965?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/3797536712117861965?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/2008/09/pepe-basualdo-no-dije-que-eran.html" title="&quot;Pepe&quot; Basualdo: &quot;No dije que eran borrachos&quot;" /><author><name>Luis Marambio Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595059893445649069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="21" src="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/STcjrlYup-I/AAAAAAAAAFg/w_hO1tJYpZA/S220/n724707389_380043_5957.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/SL_vGUA-PoI/AAAAAAAAAAU/UgPRcIOQn3A/s72-c/0901P01601PEPEEEEE.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DUMNQ308fip7ImA9WxRVFE0.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5356758742975038675.post-3844289639255556062</id><published>2008-06-02T15:37:00.000-04:00</published><updated>2008-11-11T09:44:52.376-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-11-11T09:44:52.376-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Roberto Fontanarrosa" /><title>Orgulloso de ser un canalla</title><content type="html">&lt;div style="float: right; margin-left: 10px; margin-bottom: 10px;"&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/31049403@N07/2907309489/" title="photo sharing"&gt;&lt;img src="http://farm4.static.flickr.com/3198/2907309489_21f2bb9a91_m.jpg" alt="" style="border: solid 2px #000000;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 0.9em; margin-top: 0px;"&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/31049403@N07/2907309489/"&gt;266342_0fonta&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cargado originalmente por &lt;a href="http://www.flickr.com/people/31049403@N07/"&gt;Luis Marambio Torres&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;A nadie le gusta que lo traten de canalla. Pero Roberto Fontanarrosa se llenaba de orgullo cuando lo denominaban así. Y es que el fenecido escritor y humorista gráfico argentino era un fanático de Rosario Central, el club "Canalla". &lt;br /&gt;Inodoro Pereira y Boggie el Aceitoso son sus principales personajes y entre los principales cuentos (que puedo remcondar) están "Sexo Explícito" (un delirante relato canino); "No te enloquesá, Lalita" (que confirma cómo construímos mitos y, derechamente, cahuines); "Escenas de la vida deportiva" (para muchos amigos) y "Cielo de los argentino" (para mí, su mejor cuento).&lt;br clear="all" /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5356758742975038675-3844289639255556062?l=delbarrioaltablon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/feeds/3844289639255556062/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5356758742975038675&amp;postID=3844289639255556062" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/3844289639255556062?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5356758742975038675/posts/default/3844289639255556062?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://delbarrioaltablon.blogspot.com/2008/10/orgulloso-de-ser-un-canalla.html" title="Orgulloso de ser un canalla" /><author><name>Luis Marambio Torres</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595059893445649069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="21" src="http://2.bp.blogspot.com/_D5BsX9X7SSM/STcjrlYup-I/AAAAAAAAAFg/w_hO1tJYpZA/S220/n724707389_380043_5957.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://farm4.static.flickr.com/3198/2907309489_21f2bb9a91_t.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total></entry></feed>

