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		<title>El pecado que hemos pasado por alto</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 24 May 2021 21:09:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[Por más de un año el mundo ha sido puesto de cabeza. No por una tercera guerra mundial, ni por una catástrofe ambiental global como la que predicen los ambientalistas de nuestros días, sino por un diminuto agente, un virus de la familia Sars-cov2, al que, por su estructura tan particular, se le ha denominado [&#8230;]]]></description>
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<p><img data-attachment-id="4645" data-permalink="https://sujetosalaroca.org/2021/05/24/el-pecado-que-hemos-pasado-por-alto/corona/" data-orig-file="https://sujetosalaroca.org/wp-content/uploads/2021/05/corona.jpg" data-orig-size="976,549" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="corona" data-image-description="" data-image-caption="" data-medium-file="https://sujetosalaroca.org/wp-content/uploads/2021/05/corona.jpg?w=300" data-large-file="https://sujetosalaroca.org/wp-content/uploads/2021/05/corona.jpg?w=600" class="wp-image-4645" style="width:150px;" src="https://sujetosalaroca.org/wp-content/uploads/2021/05/corona.jpg" alt=""/>Por más de un año el mundo ha sido puesto de cabeza. No por una tercera guerra mundial, ni por una catástrofe ambiental global como la que predicen los ambientalistas de nuestros días, sino por un diminuto agente, un virus de la familia Sars-cov2, al que, por su estructura tan particular, se le ha denominado Coronavirus. </p>



<p>Y el caos que ha producido este virus aún no se puede estimar. La consecuencias económicas, políticas, sociales -sólo para mencionar algunas- no se pueden cuantificar aún. Sin embargo, es claro que ya estamos experimentando los efectos de la pandemia de muchas más maneras de las que imaginábamos como sociedad.</p>



<p>Ahora, es claro que nada de lo que ha sucedido desde noviembre del 2019, cuando cientos de científicos asiáticos estaban instándole a China a poner al mundo en aviso de la crisis sanitaria que estaban experimentando en la ciudad de Wuhan, ha sido fortuito. En otras palabras, nada de lo que ha experimentado el mundo con esta pandemia ha estado fuera de las manos del Creador. Y esto es lo que todo Cristiano debe tener muy claro puesto que las Escrituras no dejan esto en la oscuridad. Por ejemplo, cuando el rey Nabucodonosor quiso retar la revelación que Dios le había dado en un sueño sobre Su soberanía sobre los pueblos y naciones del mundo, y después de que Dios lo humillara conviertiéndolo en una bestia del campo por siete años, el rey de Babilonia tuvo que reconocer lo que había querido negar con estas palabras,</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y Él hace según Su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga Su mano, y le diga: ¿Qué haces?</p><cite>Daniel 4:35</cite></blockquote>



<p>Lo que Nabucodonosor tuvo que confesar es que no hay nada en el universo que haya ocurrido sin que Dios, el Creador, lo haya así dispuesto. Cada maremoto, cada inundación, cada muerte de hombres y bestias, y cada bendición y alegría que ha llegado a nuestras vidas lo ha hecho porque Dios así lo ha dispuesto. Y esta pandemia no ha sido diferente. Este coronavirus pudo haber sido creado en un laboratorio y pudo haber escapado del laboratorio por las razones que nos han revelado otros <a rel="noreferrer noopener" href="https://science.thewire.in/the-sciences/origins-of-covid-19-who-opened-pandoras-box-at-wuhan-people-or-nature/" target="_blank">científicos</a>, pero debemos admitir y creer que nada de lo que sucedió se le escapó de las manos a Dios. Él es el Rey del universo y sigue gobernando todo -permítanme repetirlo de nuevo: todo- lo que ocurre en el universo. </p>



<p>Pero, ¿por qué razón lo habrá hecho el Señor? Es decir, ¿cuál pudo haber sido el propósito Suyo con esta pandemia? Bueno, eso si no lo sé. Sólo Dios es Dios y la Biblia nos dice que &#8220;las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre&#8221; (Deuteronomio 29:29). Entonces, con respecto al decreto divino de que esta pandemia ocurriera debemos admitir nuestra ignorancia, aunque hay verdades en la Biblia que nos pueden ayudar a entender el propósito de Dios con el coronavirus. Y una de ellas es la que quiero tratar en esta entrada.</p>



<p><strong>Dios usa Sus providencias para sacar a luz el pecado de Su pueblo</strong></p>



<p>Una de las razones por las que Dios ha traído esta pandemia al mundo ha sido mostrarle a Su pueblo pecados que no han sido mortificados con el propósito de traer arrepentimiento a Sus vidas. La realidad es que hay pecados en los que profesan ser Cristianos que han estado ocultos a ellos mismos, pero  que Dios ha revelado en sus vidas por medio de esta pandemia con el propósito de traer arrepentimiento y restauración espiritual. </p>



<p>Esto lo vemos, por ejemplo, en el mensaje de los profetas que Dios le envió a Israel. Una y otra vez Dios les dijo, por medio de algunos de ellos, arrepiéntanse porque traeré juicio sobre ustedes por causa de las maldades que yo conozco y que ustedes hacen en la oscuridad. Por ejemplo, por medio del profeta Ezequiel, Dios les reveló el pecado como causa del juicio que vendría sobre ellos,</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><sup>7&nbsp;</sup>Y me llevó a la entrada del atrio, y miré, y he aquí en la pared un agujero.&nbsp;<sup>8&nbsp;</sup>Y me dijo: Hijo de hombre, cava ahora en la pared. Y cavé en la pared, y he aquí una puerta.&nbsp;<sup>9&nbsp;</sup>Me dijo luego: Entra, y ve las malvadas abominaciones que éstos hacen allí.&nbsp;<sup>10&nbsp;</sup>Entré, pues, y miré; y he aquí toda forma de reptiles y bestias abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel, que estaban pintados en la pared por todo alrededor.&nbsp;<sup>11&nbsp;</sup>Y delante de ellos estaban setenta varones de los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanías hijo de Safán en medio de ellos, cada uno con su incensario en su mano; y subía una nube espesa de incienso.&nbsp;<sup>12&nbsp;</sup>Y me dijo: Hijo de hombre, ¿has visto las cosas que los ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, cada uno en sus cámaras pintadas de imágenes? Porque dicen ellos: No nos ve Jehová; Jehová ha abandonado la tierra.&nbsp;</p><cite>Ezequiel 8:7-12</cite></blockquote>



<p>Habían muchos en Israel que tenían pecados secretos; terribles abominaciones que pensaban estaban ocultas a Dios y a los demás. El mensaje que Dios les trajo por medio del profeta Ezequiel fue, en mis palabras: &#8220;No se engañen, yo conozco lo que ustedes hacen, yo conozco lo que hay en sus corazones, y el juicio que traeré sobre ustedes servirá para sacarlos a la luz.&#8221;</p>



<p>Lo mismo hizo Dios por medio del profeta Jeremías. Israel estaba ya en el cautiverio experimentando el juicio de Dios por causa de esos pecados que Dios les había revelado por medio de profetas como Ezequiel y de los cuales no se arrepintieron en el pasado y ahora se estaban lamentando: &#8220;¿Por qué nos pasan estas cosas? ¿Cómo es posible que estemos sufriendo todo esto?&#8221; Bueno, el profeta Jeremías, como la voz De Dios, les dijo</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><sup>37&nbsp;</sup>¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó?&nbsp;<sup>38&nbsp;</sup>¿De la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno?&nbsp;<sup>39&nbsp;</sup>¿Por qué se lamenta el hombre viviente? Laméntese el hombre en su pecado.&nbsp;<sup>40&nbsp;</sup>Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Jehová;&nbsp;<sup>41&nbsp;</sup>Levantemos nuestros corazones y manos a Dios en los cielos;&nbsp;<sup>42&nbsp;</sup>Nosotros nos hemos rebelado, y fuimos desleales; tú no perdonaste.&nbsp;<sup>43&nbsp;</sup>Desplegaste la ira y nos perseguiste; mataste, y no perdonaste;&nbsp;<sup>44&nbsp;</sup>Te cubriste de nube para que no pasase la oración nuestra;&nbsp;<sup>45&nbsp;</sup>Nos volviste en oprobio y abominación en medio de los pueblos.</p><cite>Lamentaciones 3:37-45</cite></blockquote>



<p>Aún en el cautiverio y el pueblo De Dios seguí ignorando las razones por las cuales estaban ahí. Bueno, Jeremías les tiene que recordar la razón por la cual el Señor había traído tal tragedia a sus vidas. Ellos habían pecado contra Él y Él, que lo conoce todo, los llevó al cautiverio para exponer su pecado y buscar su arrepentimiento. </p>



<p>Lo mismo vemos en el Nuevo Testamento. En el libro de Apocalipsis el apóstol una tiene la majestuosa visión del Señor Jesucristo. Y una de las cosas que detalla en aquella visión fueron sus ojos los cuales describió así: &#8220;sus ojos como llama de fuego.&#8221; Lo que la visión le quería dar a entender al apóstol era la omnisciencia del Señor Jesucristo. Es por eso que cuando el Señor les habló a cada una de las siete iglesias en Asia menor les dijo: &#8220;Yo conozco tus obras&#8230;&#8221; (Apocalipsis 2:2,9,13,19; 3:1,8,15). Como el Amo y Señor de Sus iglesias, Jesucristo no sólo anda en medio de ellas, sino que las conoce perfectamente. Y conociéndolas así puede señalar sus pecados con precisión con el propósito de que se arrepintieran y volvieran al camino de la verdad. </p>



<p>Bueno, uno de los pecados que el Señor ha sacado a luz en los creyentes de nuestros días es la prontitud con la que prefieren desobedecer Su palabra para preservar su vida (y al final diré algo con respecto a ese temor). </p>



<p>Como Bautistas Reformados nosotros confesamos lo siguiente con respecto a Dios,</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>El Señor nuestro Dios es un Dios único, vivo y verdadero; cuya subsistencia está en Él mismo y es de Él mismo, infinito en Su ser y perfección; cuya esencia no puede ser comprendida por nadie sino por Él mismo; es espíritu purísimo, invisible, sin cuerpo, miembros o pasiones, el único que tiene inmortalidad y que habita en luz inaccesible; es inmutable, inmenso, eterno, inescrutable, todopoderoso, infinito en todos los sentidos, santísimo, sapientísimo, lib´´primo, absoluto, que haces todas las cosas según el consejo de su inmutable y justísima voluntad, para Su propia gloria; es amantísimo, benigno, misericordioso, longánimo, abundante en bondad y verdad, perdonando la iniquidad, la transgresión y el pecado; galardonados de los que le buscan con diligencia, y sobre todo, justísimo y terrible en Sus juicios, que odia todo pecado y que de ninguna manera dará por inocente al culpable.</p><cite>2 Confesión Bautista de Londres de 1689, 2.1</cite></blockquote>



<p>Nuestro Dios, como lo confesamos de las Escrituras, no sólo nos demanda a todos los creyentes total y absoluta obediencia, sino que también la merece. Él es digno para demandarla y digno para merecerla de parte de todas Sus criaturas. Por ende, no hay excusa que podamos darle para no obedecerle. Y uno de los mandamientos que Dios le ha dado a Su pueblo es el de guardar el Día de reposo reuniéndose con el pueblo de Dios para adorarle públicamente (Éxodo 20:8-11). En el capítulo 22, la Segunda Confesión de Londres dice así,</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Ahora, bajo el evangelio, ni la oración ni ninguna otra parte de la adoración religiosa están limitadas a un lugar, ni son más aceptables por el lugar en que se realizan, o hacia la dirección que se dirigen; sino que Dios ha de ser adorado en todas partes en espíritu y en verdad; tanto en cada familia en particular diariamente, como cada uno en secreto por sí solo; así como de una manera más solemne en las reuniones públicas, las cuales no han de descuidarse ni abandonarse voluntariamente o por negligencia, cuando Dios por Su Palabra o providencia nos llama a ellas.</p><cite>2CBL 22.6</cite></blockquote>



<p>Bueno, lo que esta pandemia ha revelado es que muchos que profesan ser Cristianos están más deseosos de preservar sus vidas que obedecer al Señor. De nuevo, las confesiones reformadas entendían lo siguiente: &#8220;</p>



<p></p>



<p>Ahora, ¿cuál ha sido la respuesta de muchos creyentes para quedarse en casa y no reunirse con el pueblo De Dios cada domingo para adorarle como Dios nos lo ha mandado en Su Palabra? El amor al prójimo. El amor al prójimo se ha convertido en la excusa para que muchos Cristianos desobedezcan a Dios. Queriendo parecer valientes y amorosos muchos han apelado al segundo mandamiento. Sin embargo, olvidan que este es el <em>segundo </em>mandamiento. Es decir, hay un <em>primer</em> mandamiento, que el Señor dijo es: &#8220;Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente&#8221; (Mateo 22:37). Y sabemos, por lo que también le enseñó el Señor Jesús a Sus discípulos, que amar a Dios significa <em>obedecerle</em> (Juan 14:15). En otras palabras, muchos han preferido violar el primer mandamiento por querer (si se puede decir &#8220;querer&#8221;) honrar el segundo mandamiento. Con respecto a esto Santiago dice: has violado <em>toda </em>la ley (Santiago 2:10). </p>



<p>Por el contrario, el segundo mandamiento sólo se puede obedecer si cumplimos el primero. No podemos decir que queremos honrar a Dios guardando el segundo mandamiento, si violamos el primero, que es obedecerle a Él sobre todas las cosas. ¡Eso es una locura! Pero, tristemente es lo que muchos están haciendo aún hoy, más de un año después del inicio de la pandemia, y con lo que sabemos del virus. No quiero llenar esta entrada de pruebas bíblicas, pero sólo para citar algunos pasajes que nos muestran que el primer deber del Cristiano es obedecer a Dios, leamos algunos de ellos,</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><sup>12&nbsp;</sup>Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma;&nbsp;<sup>13&nbsp;</sup>que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad?</p><cite>Deuteronomio 10:12-13</cite></blockquote>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Amarás, pues, a Jehová tu Dios, y guardarás sus ordenanzas, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos, todos los días.</p><cite>Deuteronomio 11:1</cite></blockquote>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos.</p><cite>1 Juan 5:2</cite></blockquote>



<p>Es claro, entonces, que el deber de todo Cristiano es obedecer a Dios en <em>todo</em> lo que nos ha ordenado y hacerlo, como dice Deuteronomio 11, &#8220;todos los días.&#8221; Los días de coronavirus no excusan al creyente de desobedecer al Señor en lo que Él nos ha dicho con respecto al cuarto mandamiento. Y sin embargo, es la excusa que muchas han usado para alejarse de la Iglesia por más de un año. &#8220;Es que no quiero contagiar a mis familiares.&#8221; &#8221; Es que no quiero enfermarme.&#8221; Ninguna iglesia ha sido negligente en el cuidado de sus miembros. No creo que hayan habido iglesias que permitieran la entrada a alguna persona que estuviera con síntomas de alguna infección respiratoria. A los que están enfermos siempre se les dijo: &#8220;Quédese en su casa hasta que resuelva su cuadro respiratorio.&#8221; Y si han habido casos positivos por Covid-19 no creo que hayan habido iglesias que hayan permitido el ingreso de esas personas antes de que se cumpliera el período de tiempo establecido por las autoridades de salud de cada país.</p>



<p>Es claro, por las Escrituras, que el amor a Dios tiene prioridad sobre el amor al hombre. Y ese amor no está separado de obedecer la Palabra del Señor. </p>



<p>Ciertamente el mundo sin Cristo está terriblemente atemorizado de esta pandemia. Y su temor es el miedo a morir. La muerte es terrible para los que están sin Cristo porque hay una expectativa de juicio dentro de sus corazones. Cuando no hay esperanza la muerte es algo espantoso. Pero, lastimosamente este mismo temor e incredulidad es lo que hemos visto en muchos creyentes. Hemos sido influenciados por el mundo antes que por la Escritura; hemos cedido a la ciencia antes que a la Palabra de Dios, cuando la &#8220;ciencia del Covid-19&#8221; ha dejado claramente establecido que la mortalidad es bajísima (la mortalidad en Costa Rica, por ejemplo, se ha mantenido estable en 1.3%). </p>



<p>No hay, entonces, excusas para desobedecer al Señor. Ni siquiera el riesgo a morir. Si fuera así, entonces, nadie saldría de su casa. En Costa Rica la probabilidad de muerte por un accidente de tránsito es del 0,5%. Pero, esa no es excusa para salir en automóvil. Bueno, el riesgo de morir por Covid-19 tampoco es una excusa válida para no congregarse con el pueblo de Dios cada domingo. Y sin embargo, esto es lo que muchos han hecho. El Señor dijo,</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><sup>22&nbsp;</sup>&#8230;Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis.&nbsp;<sup>23&nbsp;</sup>La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido.&nbsp;<sup>24&nbsp;</sup>Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen despensa, ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves?&nbsp;<sup>25&nbsp;</sup>¿Y quién de vosotros podrá con afanarse añadir a su estatura un codo?&nbsp;<sup>26&nbsp;</sup>Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os afanáis por lo demás?&nbsp;<sup>27&nbsp;</sup>Considerad los lirios, cómo crecen; no trabajan, ni hilan; mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria&nbsp;se vistió como uno de ellos.&nbsp;<sup>28&nbsp;</sup>Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe?&nbsp;<sup>29&nbsp;</sup>Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud.&nbsp;<sup>30&nbsp;</sup>Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas.&nbsp;<sup>31&nbsp;</sup>Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.</p><cite>Lucas 12:22-31</cite></blockquote>



<p>Hay tantos Cristianos afanosos por su vida, temerosos de un virus que Dios en Su providencia ha traído al mundo, que han dejado de obedecer al Señor y en lugar de buscar Su reino y Su justicia, han preferido seguir al mundo en sus temores, temiéndole a los hombres antes que a Dios; temiéndole a la criatura -este virus es una criatura De Dios- antes que al Creador. Y de este temor debemos arrepentirnos también.</p>



<p>Temerle a alguien o a algo más que a Dios es el pecado que Dios ha revelado por medio de esta pandemia. Y muchos de nosotros debemos arrepentirnos de esto. La Biblia nos cuenta de ejemplos de hombres que ante la aflicción o el temor prefirieron honrar a su Dios. La historia De la Iglesia nos cuenta de historias de cuando los creyentes enfrentaron persecuciones y plagas y nunca dejaron de obedecer al Señor. En el siglo XVII en medio de una de las tantas plagas que afligieron a la ciudad de Londres, Daniel Defoe, un pastor, escribió lo siguiente,</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Además, hubo personas que, a pesar del peligro, no omitieron asistir públicamente a los cultos de adoración a Dios, aún en los más peligrosos tiempos; y a pesar de que es cierto que muchos pastores cerraron sus iglesias, y huyeron, como hicieron otras personas, por cuidar sus vidas, sin embargo, no todos lo hicieron. Algunos se aventuraron a oficiar y mantener las reuniones del pueblo de Dios para orar constantemente, y en ocasiones predicar sermones o hacer breves exhortaciones al arrepentimiento y a la reforma, y esto entre tanto alguien viniera a escuchar. Los Separatistas hicieron lo mismo, aún en las iglesias donde sus ministros habían muerto o huído.</p><cite><a href="https://www.gutenberg.org/files/376/376-h/376-h.htm" target="_blank" rel="noreferrer noopener">A Journal of the Plague Year.</a></cite></blockquote>



<p>Dios, entonces, ha revelado un grave pecado en muchos de nosotros: la prontitud que tenemos para desobedecer a Dios para preservar nuestras vidas. En el 2019 muchos decían: &#8220;Yo obedeceré a Dios aunque tenga que morir.&#8221; Lo mismo le dijo Pedro al Señor Jesucristo hasta que vino la prueba sobre la vida de él y los demás discípulos. Pero, hoy, a mitad del 2021 muchos ya no dicen lo mismo: &#8220;Prefiero mi vida que obedecer al Señor.&#8221; &#8220;Prefiero temerle al hombre antes que a Dios.&#8221; Esto lo ha revelado el Señor para que los verdaderos creyentes se arrepientan y vuelvan al camino de la obediencia. A muchos Dios les demostrará su incredulidad con el Covid-19; pero, para Su pueblo Dios quiere el arrepentimiento y la restauración espiritual.</p>



<p>Este es, entonces, el pecado que hemos pasado por alto pero que el Dios omnisciente que tiene ojos como llama de fuego nos ha mostrado en nosotros. Arrepintámonos para la gloria de nuestro Dios.</p>



<p>Quiera el Señor que esto sea así.</p>
]]></content:encoded>
					
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	</item>
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		<title>¿La Sumisión Eterna del Hijo?</title>
		<link>https://sujetosalaroca.org/2020/05/20/la-sumision-eterna-del-hijo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 20 May 2020 16:00:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[Una de las disciplinas más importantes para el cristiano es la disciplina del discernimiento espiritual. Tim Challies, en su libro “The Discipline of Spiritual Discernment” (La Disciplina del Discernimiento Espiritual), define el discernimiento espiritual como, “la habilidad para entender y aplicar la Palabra de Dios con el propósito de separar la verdad del error y [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Una de las disciplinas más importantes para el cristiano es la disciplina del discernimiento espiritual. Tim Challies, en su libro “The Discipline of Spiritual Discernment” (La Disciplina del Discernimiento Espiritual), define el discernimiento espiritual como,</p>
<blockquote><p>“la habilidad para entender y aplicar la Palabra de Dios con el propósito de separar la verdad del error y lo correcto de lo incorrecto.”</p></blockquote>
<p>El ejemplo bíblico de esta disciplina la tenemos en Hechos 17 cuando Pablo y Silas visitaron la ciudad de Berea. Lucas nos dice ahí que habiendo llegado de noche ambos entraron en la sinagoga de los judíos e hicieron lo que siempre hacían, predicar la Palabra de Dios. Y en Hechos 17:11 leemos la siguiente descripción de los bereanos,</p>
<blockquote><p>“Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.”</p></blockquote>
<p>Es decir, sin importarles que era Pablo quien les estaba enseñando, sin importarles que quien estaba frente a ellos era el gran apóstol Pablo, el famoso predicador, los bereanos hicieron lo que debe hacer todo cristiano cuando escucha a otra persona enseñando la Palabra de Dios: verificar que lo que está escuchando, que lo que le está siendo enseñado, está de acuerdo con la Palabra de Dios.</p>
<p>La disciplina del discernimiento espiritual no es otra cosa que el creyente “<em>escudriñando las Escrituras para ver si estas cosas eran así.</em>”</p>
<p><span id="more-4611"></span></p>
<p>Y esto es importante porque nuestra vida espiritual depende de ello. En Hebreos 5, por ejemplo, el autor de éste sermón acusa a muchos en esa iglesia de no ser disciplinados espiritualmente; de no aplicar con firmeza la disciplina del discernimiento espiritual. Y lo hace diciéndoles lo siguiente,</p>
<blockquote><p>“Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír.”</p></blockquote>
<p>Literalmente el autor a los Hebreos los está acusando de ser “negligentes, “perezosos,” para oír la Palabra de Dios. En lugar de estar atentos a la predicación y enseñanza de la misma; en lugar de estar escudriñándolas diligentemente como hicieron los bereanos unas décadas antes, estos judíos convertidos al Cristianismo habían sido negligentes. ¿Y qué había pasado? Bueno, todo el sermón les fue enviado con el fin de confrontarlos con lo que le había sucedido espiritualmente a muchos de ellos. En lugar de haber madurado en la fe, se habían quedado inmaduros. Y todas las luchas espirituales que estaban teniendo en el momento en el que el autor les escribió eran causa de esa negligencia y pereza para oír la Palabra de Dios. La causa de sus dudas y temores era su negligencia para hacer uso del discernimiento espiritual.</p>
<p>Pero, lastimosamente es lo que nos hace falta a muchos de nosotros.</p>
<p>Porque esto es lo que usualmente nos sucede: estamos en una conferencia y tenemos frente a nosotros ese gran predicador, a ese gran orador, o a ese renombrado autor; o tenemos a ese pastor tan famoso a quien invitan a tantas conferencias alrededor del mundo visitando y predicando en nuestra iglesia; o tenemos ese libro nuevo que compramos hace unas semanas en nuestra librería “reformada” preferida; y de pronto escuchando a aquel hombre o abriendo aquel libro creemos que podemos cerrar nuestras Biblias y apagar el “switch” interno del discernimiento espiritual.</p>
<p>¿Por qué razón fue que los hermanos de Berea compararon todo lo que el apóstol Pablo decía con las Escrituras? ¿Por qué fue que no se dieron el lujo de permitirse cerrar sus Biblias y creer todo lo que Pablo les estaba enseñando? Bueno, porque ellos sabían que Pablo era un hombre como ellos. Y como hombre podía equivocarse. Si Pablo decía algo que estaba de acuerdo con la Palabra de Dios, entonces ellos lo aceptarían; pero si no era así, entonces ellos lo desecharían y creerían solamente lo que Dios había hablado en Su Palabra. Porque al final el único que no se equivoca es Dios.</p>
<p>Ahora, ¿por qué he escrito todo esto? Bueno, porque mi deseo es mostrarles como muchos de nosotros hemos caído en ese preciso error, ya sea por ignorancia, por negligencia, o por estimar demasiado a muchos de esos autores y predicadores famosos. Especialmente cuando han enseñado la doctrina de Dios.</p>
<p>Desde hace unos años se viene desarrollando una controversia que tiene que ver con la doctrina de Dios. Esta controversia ha surgido dentro de lo que llamaríamos las esferas calvinistas del Cristianismo moderno. Y en las últimas décadas los mayores proponentes son hombres como Wayne Grudem, Bruce Ware, y el Concilio para la Masculinidad y Feminidad Bíblica (CMFB), que han abrazado una doctrina de Dios heterodoxa con el propósito de defender, como veremos más adelante, el complementarianismo.</p>
<p>Es más, Kevin Giles, un ministro Anglicano de Australia, identifica el origen de la controversia con George Knight III y su libro, “La Enseñanza del Nuevo Testamento sobre la Relación de Roles de los Hombres y Mujeres,” a finales de la década de los 70.  Tanto los proponentes como los que se han opuesto a ellos le han dado por nombre “La doctrina de la Sumisión Eterna del Hijo” (ESS, por sus siglas en inglés). Pero también se le conoce como la doctrina de la “Sumisión Funcional Eterna del Hijo” (EFS) o la doctrina de las “Relaciones Eternas de Autoridad y Sumisión” (ERAS). A partir de ahora la denominaré con las siglas ESS.</p>
<p><strong><u>Doctrina de la Sumisión Eterna del Hijo</u></strong></p>
<p>Ahora, ¿qué es lo que propone esta doctrina? Bueno, la ESS argumenta que en la Trinidad hay una distinción entre Dios el Padre y Dios el Hijo –y como veremos más adelante también con Dios el Espíritu Santo- que está distinguida, según Bruce Ware, por una “estructura de autoridad-sumisión.” <a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftn1" name="_ftnref1">1</a> Esta distinción se caracteriza por la sumisión de Dios el Hijo a Dios el Padre en la eternidad.</p>
<p>Es decir, ontológicamente o en Su naturaleza, hay una diferencia entre Dios el Padre y Dios el Hijo. Y esto es precisamente la manera en la que se debe entender porque los proponentes de la ESS afirman que esta “estructura de autoridad-sumisión” existe desde la eternidad. Es decir, esta distinción, según los proponentes de la ESS, es algo que caracteriza la naturaleza de Dios. Esa diferencia ontológica entre Dios el Padre y Dios el Hijo es, en palabras simples, que el Padre tiene autoridad sobre el Hijo y que el Hijo se somete a Él.</p>
<p><strong><u>La Doctrina ortodoxa de Dios</u></strong></p>
<p>Ahora, esto no es lo que la Iglesia ha creído con respecto a la Teología propia o a la doctrina de Dios. De hecho, la confesión que yo abrazo, como el resto de las confesiones que surgieron inmediatamente o después de la Reforma Protestante muestran su gran distanciamiento con esta nueva doctrina de Dios.</p>
<p>La Segunda Confesión Bautista de Londres de 1689 deja claro su armonía y acuerdo con los grandes concilios ecuménicos de la Iglesia cuando confesaron la verdad bíblica acerca de Dios. En el párrafo 3 del capítulo 2, que trata sobre “Dios y la Santa Trinidad,” los Bautistas Particulares del siglo XVII, de acuerdo con sus hermanos presbiterianos y congregacionalistas, confesaron lo siguiente,</p>
<blockquote><p>“En este Ser divino e infinito hay tres subsistencias, el Padre, el Verbo o Hijo y el Espíritu Santo, de una sustancia, un poder y una eternidad, teniendo cada uno toda la esencia divina, pero la esencia indivisa: el Padre no es de nadie, ni por generación ni por procesión; el Hijo es engendrado eternamente del Padre, y el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo;  todos ellos son infinitos, sin principio y, por tanto, son un solo Dios, que no ha de ser dividido en naturaleza y ser, sino distinguido por varias propiedades relativas peculiares y relaciones personales; dicha doctrina de la Trinidad es el fundamento de toda nuestra comunión con Dios y nuestra consoladora dependencia de él.”</p></blockquote>
<p>Y en el párrafo 2 del capítulo 8, cuando estaban confesando la verdad bíblica de la persona de Cristo, el Mediador entre Dios y el hombre, confesaron lo siguiente,</p>
<blockquote><p>“El Hijo de Dios, la segunda persona en la Santa Trinidad, siendo Dios verdadero y eterno, el resplandor de la gloria del Padre, consustancial con aquel e igual a él, que hizo el mundo, y quien sostiene y gobierna todas las cosas que ha hecho…”</p></blockquote>
<p>Es claro que para los Bautistas Particulares la doctrina moderna de la ESS está en total desacuerdo con las Escrituras. Lo que ellos encontraron en la Biblia con respecto a la naturaleza de Dios es que tanto el Padre, como el Hijo, como el Espíritu Santo, compartían la misma esencia divina. Las tres personas en la Santa Trinidad son Dios. Lo que Dios el Padre es, el Hijo y el Espíritu Santo también lo son.</p>
<p>No hay nada en la naturaleza de Dios el Padre que Dios el Hijo o Dios el Espíritu Santo no lo tengan.</p>
<p>Ciertamente como afirma el párrafo 3 del capítulo 2 de la 2CBL 1689, las tres personas divinas, a pesar de compartir la misma y única esencia divina, se distinguen entre ellos “por propiedades relativas peculiares y relaciones personales,” las cuales la misma confesión describe más arriba cuando dice que “el Padre no es de nadie, ni por generación ni por procesión; el Hijo es engendrado eternamente del Padre, y el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo.”</p>
<p>Esa es la única manera en la que ellos se distinguen. O para decirlo de otra manera, esa es la revelación divina con respecto a la distinción de las Personas de la Trinidad. En las Escrituras Dios nos ha dicho que Dios el Padre se distingue por no ser engendrado; Dios el Hijo se distingue por haber sido enegendrado eternamente por Dios el Padre; y Dios el Espíritu Santo se distingue de las otras dos Personas por ser el que procede de ellos dos. Pero, todos ellos, afirmaron los Bautistas Particulares, de acuerdo con el testimonio de las Escrituras, son “infinitos, sin principio y, por tanto, son un solo Dios, que no ha de ser dividido en naturaleza y ser, sino distinguido” por esas propiedades antes descritas.</p>
<p>Y esto no era lo que confesaban solamente los Bautistas Particulares. Los presbiterianos y congregacionalistas del siglo XVII confesaron lo mismo. ¿Cómo lo sabemos? Bueno, porque la 2CBL 1689 fue editada usando entre otros documentos la Confesión de Fe de Westminster –de los presbiterianos- y la Confesión de Fe de Saboya –de los congregacionalistas.</p>
<p>Y todos ellos, al mismo tiempo, estaban de acuerdo con todas las confesiones y credos que surgieron de todos los concilios ecuménicos de la Iglesia en su lucha contra las herejías de su tiempo. Como, por ejemplo, el credo Niceno-Constantinopolitano, el cual confesó lo siguiente acerca de la Deidad en el año 381 d.C,</p>
<blockquote><p>“Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz. Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, <u>de la misma naturaleza del Padre</u>, por quien todo fue hecho; que por nosotros los hombres y por nuestra salvación, bajó del cielo; y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre. Y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo, recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo la iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.”</p></blockquote>
<p>Notemos que el credo no distingue al Padre del Hijo por algún tipo de estructura de autoridad/sumisión. De la misma manera, el llamado “Credo de Atanasio,” que lo más probable no fue escrito por quien lleva su nombre, sino que fue compuesto probablemente a finales del siglo V d.C, confesó lo siguiente,</p>
<blockquote><p>“Todo el que quiera salvarse, debe ante todo mantener la Fe Universal. El que no guardare esta Fe íntegra y pura, sin duda perecerá eternamente. Y la Fe Universal es ésta: que adoramos a un solo Dios en Trinidad, y Trinidad en Unidad, sin confundir las Personas, ni dividir la Sustancia. Porque es una la Persona del Padre, otra la del Hijo y otra la del Espíritu Santo; mas <u>la Divinidad del Padre, del Hijo y del Espíritu es toda una, igual la Gloria, coeterna la Majestad. Así como es el Padre, así el Hijo, así el Espíritu Santo</u>. Increado es el Padre, increado el Hijo, increado el Espíritu Santo. Incomprensible es el Padre, incomprensible el Hijo, incomprensible el Espíritu Santo. Eterno es el Padre, eterno el Hijo, eterno el Espíritu Santo. Y, sin embargo, no son tres eternos, sino un solo eterno; como también no son tres incomprensibles, ni tres increados, sino un solo increado y un solo incomprensible. Asimismo, el Padre es Dios, el Hijo es Dios, el Espíritu Santo es Dios. Y sin embargo, no son tres Dioses, sino un solo Dios. Así también, Señor es el Padre, Señor es el Hijo, Señor es el Espíritu Santo. Y sin embargo, no son tres Señores, sino un solo Señor. Porque así como la verdad cristiana nos obliga a reconocer que cada una de las Personas de por sí es Dios y Señor, así la religión Cristiana nos prohibe decir que hay tres Dioses o tres Señores. El Padre por nadie es hecho, ni creado, ni engendrado. El Hijo es sólo del Padre, no hecho, ni creado, sino engendrado. El Espíritu Santo es del Padre y del Hijo, no hecho, ni creado, ni engendrado, sino procedente. Hay, pues, un Padre, no tres Padres; un Hijo, no tres Hijos; un Espíritu Santo, no tres Espíritus Santos. <u>Y en ésta Trinidad nadie es primero ni postrero, ni nadie mayor ni menor; sino que todas las tres Personas son coeternas juntamente y co-iguales</u>.”</p></blockquote>
<p>De nuevo, notemos que en el siglo V la iglesia tampoco distinguió a las Personas de la Trinidad por alguna estructura de autoridad/sumisión. ¡Todo lo contrario! Lo que confesaron fue que, “en ésta Trinidad nadie es primero ni postrero, ni nadie mayor ni menor; sino que todas las tres Personas son coeternas juntamente y co-iguales.” Muy diferente a lo que proponen los que defienden la doctrina de la ESS.</p>
<p>Como estos credos, entonces, las confesiones de la Iglesia siempre confesaron que en la eternidad, ontológicamente, Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo, son consubstanciales. Es decir, que las tres personas en la Santa Trinidad son co-iguales y co-eternas; sin distinciones entre ellos en cuanto a su naturaleza. Las tres compartiendo la misma esencia divina.</p>
<p><strong><u>Concilio para la Masculinidad y Feminidad Bíblica</u></strong></p>
<p>Ahora, ¿por qué, entonces, proponer una doctrina de Dios tan diferente a la doctrina histórica?</p>
<p>En la década de los 80s se creó una organización con el fin de luchar contra el movimiento igualitario que estaba tomando fuerza en Estados Unidos. Ese grupo, que se conoce hoy en día como el Concilio para la Masculinidad y Feminidad Bíblica, lucharía afirmando el complementarianismo.</p>
<p>Es decir, este grupo lucharía afirmando que a pesar de que el hombre y la mujer son iguales delante de Dios, habiendo sido creados por Él a Su imagen y por lo tanto, ambos con la misma dignidad, a ambos se les había dado un rol distinto en el matrimonio.</p>
<p>A manera de resumen, el complementarianismo enseña que el varón debía servir como el líder espiritual en su hogar, amando y dando su vida para proveer todo lo necesario para el bienestar físico y espiritual de su esposa, y que la mujer debía servir sujetándose al liderazgo de su esposo.</p>
<p>Y el fundamento, o la base bíblica, para esta diferencia de roles, según muchos de los líderes de este concilio, era esa “estructura de autoridad-sumisión” que existía, según ellos, en la Trinidad. Para ellos, el complementarianismo y la ESS están íntimamente unidos.</p>
<p>Por ejemplo, Wayne Grudem, uno de los líderes de este concilio y uno de los mayores proponentes de ESS, hablando de “El Hombre como varón y hembra,”escribió lo siguiente en el capítulo 22 de su Teología Sistemática,</p>
<blockquote><p>“Entre los miembros de la Trinidad ha habido una igualdad en importancia, personalidad, y deidad a lo largo de la eternidad. Pero también ha habido diferencias en las funciones de los miembros de la Trinidad. Dios el Padre ha sido siempre el Padre y se ha relacionado con el Hijo como un Padre se relaciona con su hijo. Aunque los tres miembros de la Trinidad son iguales en poder y en todos los atributos, el Padre tiene una autoridad mayor. Él tiene una función de liderazgo entre todos los miembros de la Trinidad que el Hijo y el Espíritu Santo no tienen.”<a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftn2" name="_ftnref2">[1]</a></p></blockquote>
<p>Y más adelante deja claro cuál es el propósito de este argumento. “Si los seres humanos son reflejos del carácter de Dios,” escribe Grudem, “es lógico esperar diferencias similares en las funciones entre los seres humanos, incluso en relación con la más básica de todas las diferencias entre los seres humanos, la diferencia entre el hombre y la mujer.” Y el texto que utiliza Grudem para justificar esto es el de 1 Corintios 11:3.</p>
<p>Noten esto: A pesar de que Grudem pareciera estar argumentando basándose en la economía de la Trinidad, es decir, en el obrar de cada Persona de la Trinidad en el tiempo y el espacio, ya sea en la creación o en la redención del hombre, el argumento se fundamenta en la esencia divina. “Precisamente porque Dios es así,” es lo que argumenta Grudem, “es la razón por la que el hombre y la mujer son así.”</p>
<p>Además, es claro que para Grudem la autoridad es un atributo del Padre. Es lo que lo hace ser el Padre y no el Hijo. Lo que hace al Hijo ser el Hijo es que se sujeta o se somete al Padre. Pero, el atributo que caracteriza al Padre es el de Su autoridad sobre el Hijo y sobre el Espíritu Santo. Y el problema con este argumento lo vamos a ver más adelante.</p>
<p>Bruce Ware, otro de los más prolíficos autores y defensores de ESS, y quien también formó parte del Concilio para la Masculinidad y Feminidad Bíblica, en un artículo titulado “Equal in Essence, Distinct in Roles: Eternal Functional Authority and Submission among the Essentially Equal Divine Persons of the Godhead,” escribió lo siguiente,</p>
<blockquote><p>“El Padre es el gran arquitecto, el sabio diseñador de todo lo que ha ocurrido en el orden de la creación, y Él, no el Hijo o el Espíritu, es específicamente el que tiene suprema autoridad sobre todo. En Su posición y autoridad, el Padre es supremo sobre las Personas de la Deidad así como es supremo sobre el orden creado completo.” <a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftn3" name="_ftnref3">[2]</a></p></blockquote>
<p>Y en el libro “Biblical Foundations for Manhood and Womanhood,” editado por Wayne Grudem, Ware afirma lo siguiente,</p>
<blockquote><p>“Debido a que la estructura de autoridad y obediencia no es sólo establecida por Dios, aún más, es poseída en la propia vida intratrinitaria de Dios, como el Padre establece Su voluntad y el Hijo gozosamente obedece, por lo tanto, nosotros no debemos despreciar sino abrazar las líneas apropiadas de autoridad y obediencia. En el hogar, en la comunidad creyente, y la sociedad, las líneas justas de autoridad son buenas, sabias, y bellas reflexiones de la realidad de Dios mismo.” <a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftn4" name="_ftnref4">[3]</a></p></blockquote>
<p>Noten de nuevo lo siguiente: Si el Padre establece Su voluntad sobre el Hijo. ¿Implica Ware que el Padre y el Hijo tienen una voluntad distinta? Y este es un punto muy importante que trataremos más adelante.</p>
<p>El otro lugar en donde se notan las enseñanzas de la ESS es la famosa Biblia de Estudio ESV (ESV Study Bible), de la cual Grudem fue su editor principal y Ware fue uno de los 95 contribuyentes al proyecto. En un comentario sobre Marcos 10:40, la ESV dice,</p>
<blockquote><p>“A pesar de que Jesús es completamente Dios, sin embargo hay diferencias de autoridad dentro de la Trinidad y el Hijo a lo largo de la Escritura siempre se sujeta a la autoridad y dirección del Padre…”</p></blockquote>
<p>Owen Stachan, el reciente expresidente del Concilio, en su libro “The Grand Design: Male and Female He Made Them” afirma que “no existe una Santa Trinidad sin el orden de autoridad y sumisión.” <a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftn5" name="_ftnref5">[4]</a></p>
<p>Ahora, como les dije al inicio de esta entrada, por ignorancia o por negligencia, esta doctrina se ha extendido dentro de muchas iglesias. Y esto ha ocurrido, no sólo por obras como la Teología Sistemática de Grudem que ha sido tan popular entre aquellos que han abrazado el calvinismo, sino también, y quizás principalmente, por medio de la literatura dirigida a las mujeres.</p>
<p>Por ejemplo, Mary Kassian, en el libro “Mujer Verdadera 101,” escribe lo siguiente,</p>
<blockquote><p>“Cuando Dios creó al varón y a la mujer, Él tenía la dinámica de Su propia relación en mente. El Señor creó dos sexos para reflejar algo acerca de Dios. Él modeló la relación entre el varón y la mujer a partir de la relación “nosotros/nuestra” que existe dentro de Dios.” <a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftn6" name="_ftnref6">[5]</a></p></blockquote>
<p>En el libro que le siguió, “Mujer Verdadera 201,” Kassian y Nancy DeMoss Wolgemuth, escriben,</p>
<blockquote><p>“La sumisión es un concepto que va de la mano con la autoridad. Como dos lados de la misma moneda, los dos son inseparables. Ambos encuentran su origen y significado en la Deidad –en la relación entre Dios el Padre y Dios el Hijo. Los conceptos no pueden ser correctamente entendidos apartados el uno del otro, ni tampoco aparte del contexto de su relación divina.” <a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftn7" name="_ftnref7">[6]</a></p></blockquote>
<p>Kassian, en su libro “The Feminist Mistake” (El Error Feminista), dice,</p>
<blockquote><p>“La práctica feminista del lenguaje inclusivo Trinitario obscurece la relación intra-Trinitaria entre el Hijo y el Padre…La negación de las relaciones Trinitarias niega el concepto de igualdad y jerarquía que es evidente en la Deidad y a lo largo de la Escritura.” <a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftn8" name="_ftnref8">[7]</a></p>
<p>“Las relaciones varón-hembra también nos enseñan algo sobre la relación intra-trinitaria dentro de la Deidad misma: Cristo se somete a y sin embargo es igual al Padre. Una esposa se somete a y sin embargo es igual a su marido. Cuando la relación varón-hembra funciona de acuerdo al diseño de Dios, ilustra verdades inherentes acerca de Dios. “ <a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftn9" name="_ftnref9">[8]</a></p></blockquote>
<p>En su otro libro “Girls Gone Wise” repite este concepto,</p>
<blockquote><p>“Dios creó al propio el matrimonio para reflejar la estructura de autoridad que existe dentro de la Deidad.” <a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftn10" name="_ftnref10">[9]</a></p></blockquote>
<p>Y el último ejemplo al que deseo llamar su atención es el de Elizabeth Elliot, quien citando a Kathy Kristy en su libro “Let Me Be a Woman,” dice,</p>
<blockquote><p>“Aquí, en el reflejo de la naturaleza de la Trinidad en la institución del matrimonio está la clave para la definición de la masculinidad y feminidad. La imagen de Dios no puede ser completamente reflejada sin los elementos de gobierno, sumisión, y unión.” <a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftn11" name="_ftnref11">[10]</a></p></blockquote>
<p>Pero, no sólo en el mundo anglo-parlante se ha expandido esta enseñanza acerca de Dios. Debido a que mucha de esta literatura ha sido ampliamente traducida, especialmente al español, y muchas de estas mujeres son conferencistas invitadas en toda Latinoamérica, la ESS ha sido adoptada como el entendimiento ortodoxo de la doctrina de Dios.</p>
<p>En una entrevista que le realizaron a Nancy De Moss Wolgemuth en setiembre del 2016 y que se encuentra traducida en el sitio de Aviva Nuestros Corazones, hablando de lo que significa la sumisión, ella dice lo siguiente,</p>
<blockquote><p>“Escucha, cuando se nos pide que nos sometamos a la autoridad masculina ordenada por Dios, se nos pide ser como Jesús. Nada más y nada menos. <u>En la Trinidad hay el mismo valor, pero también hay orden y sumisión</u>. Cuando nuestra sumisión refleja la sumisión de Cristo a Su Padre, también refleja el corazón del evangelio, el corazón de Cristo, que voluntariamente se puso bajo la autoridad de Su Padre y obedeció a la voluntad de Su Padre.” <a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftn12" name="_ftnref12">[11]</a></p></blockquote>
<p><strong><u>El Problema con la Doctrina de la Sumisión Eterna del Hijo</u></strong></p>
<p>La doctrina moderna de la Sumisión Eterna del Hijo (ESS) es, como muchos teólogos han dicho, una aberración de la doctrina bíblica e histórica de Dios. Algunos teólogos han acusado a los proponentes de la ESS de Arrianismo. Si Dios el Padre y Dios el Hijo, argumenta Millard Erickson, no son co-iguales porque uno es “mayor” que el otro, o porque uno tiene autoridad sobre el otro, entonces, Dios el Padre y Dios el Hijo no son homoousios. Es decir, lo que la doctrina de la ESS está promoviendo es que Dios el Padre y Dios el Hijo son distintos, que era lo que Arrio, el hereje, argumentó. Erickson escribió lo siguiente,</p>
<blockquote><p>“El problema es este: Si la autoridad sobre el Hijo es un atributo esencial, no accidental, del Padre, y la subordinación al Padre es un atributo esencial, no accidental, del Hijo, entonces algo significativo sigue. La autoridad es parte de la esencia del Padre, y la subordinación es parte de la esencia del Hijo, y cada atributo no es parte de la esencia de la otra persona. Esto significa que la esencia del Hijo es diferente de la esencia del Padre…Esto equivale a decir que ellos no son homoousios el uno con el otro. <a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftn13" name="_ftnref13">[12]</a></p></blockquote>
<p>Sin embargo, sabiendo que esta doctrina es inconsistente con lo que estos hombres afirman de Dios, la consecuencia lógica de la ESS es el triteísmo. Es decir, Grudem, Ware, y los demás miembros del CBMF no afirman el arrianismo. Ellos han afirmado con toda claridad que tanto el Padre como el Hijo son Dios. Pero, la conclusión más lógica de esta nueva doctrina de la ESS es que existen tres Dioses. Si, como afirma Erickson, la ESS afirma que la autoridad es parte de la esencia de Dios el Padre y la sumisión es parte de la esencia de Dios el Hijo, esto implica que tanto el Padre como el Hijo son diferentes en esencia y por lo tanto son Dioses distintos. “La ESS,” escribió Butner, “puede ser llamado homoioousianismo politeístico.” <a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftn14" name="_ftnref14">[13]</a></p>
<p>El otro problema con la doctrina de la ESS es Cristológico. En el siglo VII se dio una controversia entre los monotelitas y los diotelitas. Los monotelitas argumentaban que Cristo poseía una única voluntad. Esta doctrina fue contrarrestada por Máximo el Confesante quien argumentó en favor del diotelismo. Es decir, Máximo argumentaba que las Escrituras enseñaban que Cristo poseía dos voluntades, una voluntad divina y otra humana.</p>
<p>Para Máximo y los diotelitas la voluntad es una propiedad de la naturaleza. La naturaleza o la esencia divina consiste en ser eterna, todopoderosa, buena, justa, santa, misericordiosa, y también, en poseer una voluntad. Y esa esencia divina es poseída por Dios el Padre, Dios el Hijo, y Dios el Espíritu Santo. Las tres Personas de la Trinidad, entonces, son eternos, todopoderosos, buenos, justos, santos, misericordiosos, y también poseen la misma voluntad. Fue por eso que el Señor Jesucristo pudo afirmar lo siguiente: “Yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30).</p>
<p>Lo mismo ocurre con la naturaleza humana. La naturaleza humana es débil, posee emociones, posee un alma, y también posee una voluntad. Bueno, los diotelitas, argumentando en favor de las dos naturalezas de Cristo afirmaron de las Escrituras que Cristo poseía dos voluntades, una divina y otra humana. La divina siendo la misma voluntad del Padre, y una humana distinta a la de la deidad.</p>
<p>Y esto fue lo que la Iglesia confesó en el sexto Concilio Ecuménico en el año 680 d.C.</p>
<p>El problema con la ESS es que confunde la doctrina de Cristo. Cuando nosotros leemos pasajes como la noche en Getsemaní y escuchamos a Cristo diciendo: “No se haga mi voluntad, sino la tuya,” lo está haciendo en Su naturaleza humana. La voluntad divina era que Cristo fuera a la cruz a sufrir la ira de Dios por el pecado de Su pueblo. Pero, en su humanidad, teniendo una voluntad distinta a la del Padre, Cristo ora sujetándose a Dios el Padre. En Su divinidad la voluntad de Dios el Hijo era la misma que la del Padre.</p>
<p>Lo mismo ocurre en 1 Corintios 15:28, cuando leemos lo siguiente: “Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.” A todo lo largo de ese capítulo el apóstol Pablo ha venida hablando del Hijo como el segundo Adán, es decir, refiriéndose a lo que Él haría en Su naturaleza humana. Jamás está diciendo Pablo que el Hijo tiene una voluntad distinta a la del Padre como para tener que sujetarse a Él. Es en Su humanidad, con Su voluntad humana distinta a la de la Deidad, que el Hijo se sujetó a Dios el Padre. De nuevo, Pablo no está hablando del Hijo en Su esencia divina, sino en Su esencia o naturaleza humana.</p>
<p>Para que una persona se sujete a otra es evidente que las voluntades de ambos deben ser distintas. Uno quiere esto y el otro algo distinto. Eso es lo que está afirmando la ESS. Si Dios el Hijo se tiene que sujetar a Dios el Padre, esto implica que Sus voluntades son distintas. Y si sus voluntades son distintas, entonces, estamos hablando de dos Dioses distintos.</p>
<p>Esto, claramente, no es lo que ha confesado la Iglesia históricamente. Como hemos visto la Iglesia siempre ha confesado la co-igualdad de las Personas de la Trinidad, tanto en esencia como en autoridad. Ninguno de ellos es mayor que el otro. Ni es tampoco la Cristología que ha confesado la Cristiandad. Todas las confesiones de fe históricas han confesado un Cristo con dos naturalezas, una divina y otra humana. Y han confesado a un Cristo con dos voluntades, una divina y una humana. La primera siendo la misma que la de las otras dos Personas de la Trinidad, y la segunda, distinta a la primera. Y es en esa voluntad humana, en esa naturaleza humana que poseía, que Cristo se sujetó a Dios el Padre.</p>
<p><strong><u>La Ilustración en las Escrituras de la Autoridad/Sumisión en el Matrimonio</u></strong></p>
<p>“Imitar a la Trinidad,” escribió Fred Sanders, “no es la manera bíblica de hablar.” <a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftn15" name="_ftnref15">[14]</a> Y este es el gravísimo erro de Grudem, Ware y los demás proponentes de la doctrina de la Sumisión Eterna del Hijo. En las Escrituras los roles del marido y la mujer en el matrimonio <em>nunca</em> son ilustrados con las relaciones entre las Personas de la Trinidad. Hacerlo es sumamente peligroso. De hecho, el lenguaje de la CBMF y de toda esa literatura es antibíblico.</p>
<p>La ilustración que nos ofrecen las Escrituras para los roles en el matrimonio es la relación de Cristo y Su iglesia, nada más. No hay otro ejemplo o ilustración que Dios nos haya dado en la Biblia para que los maridos y las esposas sepamos como debemos vivir en nuestros matrimonios.</p>
<p>La lucha por el complementarianismo <em>no</em> debe estar modelada en la doctrina de la Trinidad, sino en el Evangelio. Se equivocan todos aquellos que promueven tales errores. Y sin saberlo marginan la doctrina histórica y ortodoxa de la Trinidad que le ha costado a la iglesia tanta sangre.</p>
<p>Como Cristianos, entonces, debemos ser más sabios a la hora de examinar lo que escuchamos y leemos. Nuestro deber es imitar la sabiduría de los bereanos.  Y los pastores deben ser prudentes y sabios en lo que predican y en la literatura que promueven en sus iglesias. Nuestro deber es estar vigilantes de las falsas doctrinas que puedan pervertir la verdad bíblica y luchar contra ellas.</p>
<p>Quiera el Señor darnos el discernimiento necesario para vivir vidas para Dios.</p>
<p>Pueden descargar el artículo <a href="https://sujetosalaroca.org/wp-content/uploads/2020/05/c2bfsumisic3b3n-eterna-del-hijo.pdf" target="_blank" rel="noopener">aquí</a>.</p>
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<p><a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftnref1" name="_ftn1">1</a> Bruce Ware. <em>Father, Son, and Holy Spirit: Relationships, Roles, and Relevance</em>. Página 21.</p>
<p><a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftnref2" name="_ftn2">[1]</a> Wayne Grudem. <em>Systematic Theology</em>. Página 459</p>
<p><a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftnref3" name="_ftn3">[2]</a> Bruce Ware. <em>Equal in Essence, Distinct in Roles: Eternal Functional Authority and Submission among the Essentially Equal Divine Persons of the Godhead</em>. Journal for Biblical Manhood and Womanhood, 13:2 (Winter 2008). Página 46</p>
<p><a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftnref4" name="_ftn4">[3]</a> Bruce Ware. <em>Biblical Foundations for Manhood and Womanhood.</em> Página 251</p>
<p><a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftnref5" name="_ftn5">[4]</a> Owen Strachan. <em>The Grand Design: Male and Female He Made Them</em>. Página 93</p>
<p><a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftnref6" name="_ftn6">[5]</a> Mary Kassian. <em>True Woman 101</em>. Página 24-25 ??????????????</p>
<p><a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftnref7" name="_ftn7">[6]</a> Kassian, DeMoss Wolgemuth. <em>True Woman 201</em>. Página 227 ???????????</p>
<p><a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftnref8" name="_ftn8">[7]</a> Mary Kassian. <em>The Feminist Mistake</em>. Página 171</p>
<p><a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftnref9" name="_ftn9">[8]</a> Ibid. Página 298</p>
<p><a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftnref10" name="_ftn10">[9]</a> Mary Kassian. <em>Girls Gone Wise</em>. Página 139-140</p>
<p><a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftnref11" name="_ftn11">[10]</a> Elizabeth Elliot. <em>Let Me Be a Woman.</em> Página 51</p>
<p><a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftnref12" name="_ftn12">[11]</a> Lo que la sumisión no significa. <a href="https://www.avivanuestroscorazones.com/radio/aviva-nuestros-corazones/lo-que-la-sumision-no-significa/" rel="nofollow">https://www.avivanuestroscorazones.com/radio/aviva-nuestros-corazones/lo-que-la-sumision-no-significa/</a></p>
<p><a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftnref13" name="_ftn13">[12]</a> Millard Erickson. Who’s Tampering with the Trinity? An Assessment of the Subordination Debate. Página 172.</p>
<p><a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftnref14" name="_ftn14">[13]</a> D. Glenn Butner. Eternal Functional Subordination and the Problem of the Divine Will. JETS 58/1 (2015), Página 132.</p>
<p><a href="//1AE3B1CA-A689-4662-AA46-2F67E4B1F854#_ftnref15" name="_ftn15">[14]</a> Fred Sanders. 18 Theses on the Father and the Son. Página 5</p>
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		<title>El &#8220;problema&#8221; del mal</title>
		<link>https://sujetosalaroca.org/2020/05/19/el-problema-del-mal/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 19 May 2020 18:08:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[Para muchos ateos el problema del mal en el mundo es un fuerte argumento en contra del teísmo Cristiano. Si el Dios de la Biblia, dicen ellos, es Todopoderoso, infinitamente bondadoso, misericordioso, y, si Él es amor, como lo afirmó el apóstol Juan (1 Juan 4:8), entonces la realidad de la presencia de tanta maldad [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Para muchos ateos el problema del mal en el mundo es un fuerte argumento en contra del teísmo Cristiano. Si el Dios de la Biblia, dicen ellos, es Todopoderoso, infinitamente bondadoso, misericordioso, y, si Él es amor, como lo afirmó el apóstol Juan (1 Juan 4:8), entonces la realidad de la presencia de tanta maldad en el mundo sería la prueba más clara de que el Dios de la Biblia no existe.</p>
<p>Mi intención no es mostrar aquí cómo esa afirmación refuta el propio argumento ateo, sino admitir que como Cristianos el problema del mal no es ajeno a nosotros. Hoy, en medio de esta pandemia, muchos Cristianos se preguntan cómo puede Dios permitir que tantas personas, entre ellos muchos creyentes, sufran de la manera en la que están sufriendo. &#8220;¿Cómo es posible,&#8221; se preguntan, &#8220;que Dios permita que tantos miles de personas mueran por causa de un virus?&#8221; &#8220;¿Cómo es posible que Dios permita que tantos millones de personas, incluyendo miles de creyentes, queden sin ese trabajo con el cual traían sustento a sus familias?&#8221; &#8220;¿Cómo es posible que Él permita que sus iglesias no se puedan reunir durante un período de tiempo tan largo?&#8221; Estas preguntas son legítimas. Si Dios es Dios, ¿cómo justificamos nosotros los creyentes todo este mal que vemos en el mundo en el que vivimos?</p>
<p>Bueno, lo que debemos saber es que el &#8220;problema&#8221; del mal en el mundo ha sido abordado por la Iglesia desde sus inicios. La <em>teodicea</em>, como se le llama en teología, un término acuñado por Gottfried Leibniz, filósofo alemán del siglo XVII, es el intento de justificar la bondad y la justicia de Dios frente a la maldad existente en el mundo. Lo que debemos tener claro es que &#8220;problema&#8221; del mal en el mundo tiene una solución. Esa es la razón por la cual  uso ese término entre comillas. No porque no sea algo legítimo, sino porque, como veremos, es un problema aparente para los seres humanos, pero con una respuesta bíblica.</p>
<p><span id="more-4601"></span></p>
<p>Lo primero que debemos admitir es que desde nuestra perspectiva, con nuestras limitaciones mentales, siendo criaturas finitas, la realidad del mal en el mundo, existiendo un Dios todopoderoso y bueno nos parece problemático. Y las Escrituras dan testimonio de esta realidad. Gedeón, por ejemplo, uno de los jueces que Dios le dio a Israel, sintiendo la amenaza moabita, le preguntó al ángel de Jehová: &#8220;Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas&#8221; (Jueces 6:13). &#8221;</p>
<p>¿Cómo es posible,&#8221; es la pregunta del juez israelita, &#8220;que siendo Dios todopoderoso haya permitido que este gran mal nos haya sobrevenido? ¿No sacó Él ha Israel de Egipto con todos esos milagros? ¿Cómo es posible, entonces, que nosotros estemos ahora en esta situación?&#8221; El profeta Habacuc se preguntó lo mismo,</p>
<blockquote><p>Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él (Hab. 1:13)</p></blockquote>
<p>Para el profeta era una verdadero problema que siendo Dios todopoderoso, bueno, perfecto, santo y justo, el impío siguiera haciendo el mal. Es más, para él era inconcebible que su pueblo, el pueblo de Dios, pudiera experimentar tal calamidad como la que le había sido anunciada de parte de Dios siendo Él quien era.</p>
<p>Y cuando continuamos leyendo las Escrituras vemos destrucción, muerte, plagas, asesinatos, y muchas otras cosas más ocurriendo bajo el gobierno de Dios. De nuevo, ¿cómo podemos conciliar esto? ¿No es un verdadero problema para el teísmo bíblico?</p>
<p>Bueno, permítanme mostrarles la solución. El &#8220;problema&#8221; del mal existe porque los hombres tiene un mal entendimiento de al menos dos cosas: primero, un mal entendimiento del Dios de la Biblia; y segundo, un mal entendimiento del hombre y del mundo en el que vivimos.</p>
<p><span style="text-decoration:underline;"><strong>El entendimiento de Dios</strong></span></p>
<p>Aquellos que creen que el problema del mal en el mundo presenta un argumento en contra del Dios de la Biblia sencillamente no conocen al Dios de las Escrituras. Y cuando los Cristianos cuestionamos la presencia del mal en el mundo demostramos cuánto hemos olvidado del carácter y las perfecciones de nuestro Dios. Y esto es lo primero que debemos entender. En la Biblia Dios se revela a Sí mismo como el todopoderoso. Él creó todas las cosas que han existido, existen y existirán (Génesis 1 y 2). Además, revela ser tres veces Santo. Es decir, Él es único; como Él no hay nada ni nadie en el universo. Pero, además, Su santidad implica Su pureza. En Él no hay maldad ni podrá jamás gozarse en el mal (Isaías 6:3; Salmo 5:4). Él también es justo. Es decir, en Él nunca hay injusticia. A diferencia de muchos jueces humanos el Dios de la Biblia siempre hace lo que es justo y bueno (Salmo 7:11; 92:15). Pero, Él también es soberano. Es decir, Él gobierna todo el universo. Esto implica que todo lo que sucede en el universo ha sido decretado y es gobernado por Dios. A. W. Pink, un teólogo americano dijo contundentemente que si Dios no fuera soberano, Él no sería Dios. Y esto es lo que han confesado los Cristianos desde siempre. Las mismas confesiones de fe reformadas así lo demuestran,</p>
<blockquote><p>Dios, el buen creador de todo, en su poder y sabiduría infinita, sostiene, dirige, dispone y gobierna a todas las criaturas y cosas, desde la más grande hasta la más pequeña, por Su sabia y santa providencia. Dios cumple con los propósitos para los cuales Él creó estas cosas, conforme a Su presciencia infalible, y al libre e inmutable consejo de Su propia voluntad, para la alabanza de la gloria de Su sabiduría, poder, justicia, bondad y misericordia (Hebreos 1:3; Job 38:11; Is. 46:9-11;Sal. 135:6). 2CBL 1689. Capítulo 5. 1.</p></blockquote>
<p>La causa primaria, entonces, de todo lo que ocurre en el mundo, según las Escrituras, es Dios. Siendo el Dios soberano del universo es Él y sólo Él quien decreta lo que va a suceder en Su universo. Sin embargo, esto no nos debe llevar a pensar que Dios es el autor de toda esta maldad que vemos. Como vimos arriba, Dios es Santo, Justo y Bueno. Si en Él no hay maldad, entonces, Él no puede ser jamás el autor del pecado y la maldad que vemos y experimentamos en el mundo.</p>
<p>¿Cómo explicamos, entonces, la presencia del mal en el mundo? Bueno, leamos el entendimiento de las Escrituras expresado en las mismas confesiones reformadas,</p>
<blockquote><p>Aunque con respecto a la presciencia y decreto de Dios, causa primera, todas las cosas sucederán inmutable e infaliblemente, de modo que nada ocurre por suerte o fuera de la esfera de su providencia; sin embargo, por la misma providencia las ha ordenado de tal manera, que sucederán conforme a la naturaleza de las causas secundarias, sea necesaria, libre o contingentemente (Hechos 2:23; Proverbios 16:33; Génesis 8:22). 2 CBL 1689. Capítulo 5. 2.</p></blockquote>
<p>Es decir, fue Dios quien decretó todo lo que iba a suceder en Su universo. Él es la causa primaria de todo lo que existe y sucede en el universo. Pero también, fue Él quien decretó las causas secundarias por medio de las cuales todas las cosas que Él decretó sucederían.</p>
<p>Lo otro que debemos entender es que todo lo que Dios ha decretado que suceda en el universo lo ha hecho para magnificarse a Sí mismo. En otras palabras, todo lo que Dios ha hecho, hace, y hará en el universo lo hace para Su gloria. Cuando nosotros encontramos un tesoro lo primero que deseamos hacer es mostrárselo a otros. Nuestro deseo es que todos puedan gozarse exponiéndose al tesoro encontrado. Bueno, siendo Dios el ser más perfecto que existe; el ser más bellos; lo mejor que puede hacer es mostrar esas perfecciones a Sus criaturas. Eso es lo que queremos indicar cuando decimos que todo lo que Dios hace lo hace para manifestar Su gloria. Cuando Dios crea algo, lo hace para mostrarnos Su poder y deidad (Romanos 1:20). Cuando hace caer lluvia y cuando hace salir el sol sobre los hombres, lo hace para mostrarnos Su perfecta bondad (Mateo 5:45). Bueno, el mismo propósito tiene la presencia del mal en el mundo. Dios ha decretado su presencia dede la eternidad para manifestar Su gloria.</p>
<p><span style="text-decoration:underline;"><strong>El entendimiento del hombre</strong></span></p>
<p>El entendimiento correcto del hombre es otra de las cosas que deben ser corregidas en el pensamiento de aquellos que argumentan que la presencia del mal en la tierra es incompatible con el Dios de la Biblia. Lo que la mayoría de las personas creen de la antropología es que el hombre es básicamente bueno. Con algunas excepciones como Hitler o Stalin -hablando de la historia moderna- todos somos básicamente buenas personas.</p>
<p>Sin embargo, el testimonio de la Biblia es muy diferente. Según el relato bíblico los hombres fueron creados por Dios. Como criaturas fueron creados para servirle. Sin embargo, no pasó mucho tiempo hasta que el hombre se rebelara contra su Creador quebrantando un mandamiento que, como el Creador, Dios les había dado a ellos, Sus criaturas. A esa rebelión la Biblia le llama &#8220;crimen&#8221; (1 Juan 3:4). En otras palabras, lo que hicimos los hombres fue un acto criminal contra el Creador. Como un niño se rebela contra la orden de su padre, así hicimos los hombres contra Aquel que nos creó. La maldad, entonces, no fue originada por Dios. La maldad, dicen las Escrituras, se originó en el hombre (Romanos 5:12). Y por causa de ese pecado toda la creación sufrió (Génesis 3:17-19; Romanos 8:20-23). La maldad en el mundo, entonces, es culpa del hombre. Desde el cáncer hasta los terremotos; desde el COVID-19 hasta el aborto, todo es culpa del hombre en su rebelión contra su Creador.</p>
<p><span style="text-decoration:underline;"><strong>Pero, ¿cómo conciliamos la presencia del mal con la existencia d</strong></span><b><u>e Dios?</u></b></p>
<p>Leamos lo que entendieron los antepasados en la fe,</p>
<blockquote><p>El hombre, según vino de la mano de Dios, su Creador, era perfecto y limpio. La ley justa que Dios le dio hablaba de vida condicionada a su obediencia y amenazaba con muerte la desobediencia.<span style="font-size:xx-small;">1</span> La obediencia de Adán fue muy corta. Satanás usó la sutil serpiente para traer a Eva al pecado y entonces ella sedujo a Adán, quien sin ninguna fuerza de afuera, libremente, violó la ley bajo la cual habían sido creados y también el mandamiento de Dios de no comer del fruto prohibido. Plugo a Dios, conforme a su sabio y santo propósito, permitir este pecado proponiéndose ordenarlo para su propia gloria. 2CBL 1689. Capítulo 6.1</p></blockquote>
<p>La enseñanza de las Escrituras es que todo lo que Dios ha decretado para Su universo lo ha hecho para Su gloria. Esto incluye también el pecado y la maldad. A pesar de que los pensamientos De Dios son más altos que los nuestros, como dijo Moisés en Deuteronomio 29:29, el propósito De Dios para el mal puede ser entendido por nosotros los hombres.</p>
<p>Y lo que nos dice la Biblia es que el problema del mal en el mundo, la Teodicea, tiene su solución en la cruz de Cristo. Fue allí en donde Dios resolvió el aparente problema de la existencia del mal en el mundo. Dios decretó la existencia del mal, decretó su permanencia en el mundo por un tiempo determinado, con el propósito de manifestar Su gloria en la cruz de Cristo. Es ahí en donde nosotros vemos la peor maldad que ha ocurrida en la historia de la humanidad. El Santo, el hombre perfecto que nunca pecó, que nunca hizo nada malo, siendo golpeado, abofeteado, escupido, y finalmente crucificado por un crimen que no cometió. Y experimentó todas estas cosas a manos de hombres perversos que quisieron hacerle el mal. Y sin embargo, todo esto también había sido decretado por Dios en la eternidad. Lucas escribió lo siguiente,</p>
<blockquote><p><span id="es-RVR1960-27012" class="text Acts-3-14">Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida, </span><span id="es-RVR1960-27013" class="text Acts-3-15">y matasteis al Autor de la vida (Hechos 3:14-15).</span></p></blockquote>
<p>Y más adelante escribió lo siguiente,</p>
<blockquote><p><span id="es-RVR1960-27051" class="text Acts-4-27">Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, </span><span id="es-RVR1960-27052" class="text Acts-4-28">para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera (Hechos 4:27-28).</span></p></blockquote>
<p>La muerte de Cristo fue decretada por Dios en la eternidad para mostrar Su gloria. Fue en ese acto atroz en el que Dios le manifestó a toda Su creación Su sabiduría, Su grandeza, Su bondad, Su misericordia, Su Justicia, Su Santidad, Su poder, y Su deidad. Fue en ese acto hecho para salvar a pecadores de sus pecados; para perdonar a aquellos que se habían rebelado contra Él; para limpiarlos de Sus inmundicias con la sangre de Su Hijo; para proveer para ellos la justicia que no tenían; para adoptarlos como Sus hijos; en el que Dios manifestó la totalidad de Sus perfecciones a los hombres. Si el mal no hubiera sido decretado por Dios, Cristo no habría sido crucificado, y la gloria de Dios en toda Su extensión hubiera sido velada a los hombres.</p>
<p>Para los creyentes, entonces, la existencia del mal en el mundo nos debe llevar a agradecer a Dios por Su infinita gracia y misericordia. La maldad en el mundo es culpa nuestra. Pero, Cristo cargó sobre Sí mismo nuestro pecado y Él experimentó el castigo De Dios en nuestro lugar. El mal en el mundo, esta pandemia, entonces, no es ya un juicio De Dios para Su pueblo, la Iglesia. Leamos lo que dice el Catecismo de Heidelberg en su respuesta a la pregunta 26,</p>
<blockquote>
<div class="page" title="Page 3">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Creo en el Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien de la nada creó el cielo y de la tierra, con todo lo que en ellos hay, sustentándolo y gobernándolo todo por su eterno consejo y providencia, es mi Dios y mi Padre por amor de su hijo Jesucristo, En él confío de tal manera que no dudo de que me proveerá de todo lo necesario para mi alma y mi cuerpo. Y aún más, creo que todos los males que puedo sufrir por su voluntad, en este valle de lágrimas, los convertirá en bien para mi salvación. Él puede hacerlo como Dios todopoderoso, y quiere hacerlo como Padre benigno y fiel.</p>
</div>
</div>
</div>
</blockquote>
<p>Para los creyentes, entonces, Dios es ahora nuestro Padre. El Creador del universo, el Dios todopoderoso, es ahora &#8220;nuestro Dios y Padre&#8221; en Cristo Jesús. El creyente, entonces, debe estar seguro de que todo mal que venga a su vida no es un juicio De Dios para él, ni para la iglesia, sino que viene a su vida de parte De Dios, para su bien. Como bien lo afirmó el apóstol Pablo,</p>
<blockquote><p><span class="text Rom-8-28">Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. </span><span id="es-RVR1960-28147" class="text Rom-8-29"><sup class="versenum"> </sup>Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. </span><span id="es-RVR1960-28148" class="text Rom-8-30">Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. </span><span id="es-RVR1960-28149" class="text Rom-8-31">¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? </span><span id="es-RVR1960-28150" class="text Rom-8-32">El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? </span><span id="es-RVR1960-28151" class="text Rom-8-33">¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. </span><span id="es-RVR1960-28152" class="text Rom-8-34">¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. </span><span id="es-RVR1960-28153" class="text Rom-8-35">¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?</span><span id="es-RVR1960-28154" class="text Rom-8-36" style="color:var(--color-neutral-50);"><sup class="versenum"> </sup>Como está escrito: </span><span class="indent-1" style="color:var(--color-neutral-50);"><span class="text Rom-8-36">Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; </span></span><span class="indent-1" style="color:var(--color-neutral-50);"><span class="text Rom-8-36">Somos contados como ovejas de matadero.</span></span><span id="es-RVR1960-28155" class="text Rom-8-37" style="color:var(--color-neutral-50);"><sup class="versenum"> </sup>Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. </span><span id="es-RVR1960-28156" class="text Rom-8-38" style="color:var(--color-neutral-50);">Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, </span><span id="es-RVR1960-28157" class="text Rom-8-39" style="color:var(--color-neutral-50);"><sup class="versenum"> </sup>ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro (Romanos 8: 28-39). </span></p></blockquote>
<p>Pero, para los incrédulos el problema del mal en el mundo y la manera en la que Dios lo resolvió en la cruz de Su Hijo Jesucristo les debe recordar que sus pecados no serán pasados por alto. Si Dios castigó a Su Hijo; si Dios permitió que ocurriera la peor maldad en la historia de la humanidad para manifestar Su justicia y para mostrarle a los hombres que todo pecado será castigado, los incrédulos deberían temer al continuar viviendo sus vidas viviendo para sí mismos y no para su Creador. Pero, aún en la cruz de Cristo, Dios les recuerda que hay esperanza para todo aquel rebelde que se arrepiente y cree en Jesús. Como lo dijo el apóstol Pablo,</p>
<blockquote><p><span class="text Rom-3-21">Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; </span><span id="es-RVR1960-28015" class="text Rom-3-22">la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, </span><span id="es-RVR1960-28016" class="text Rom-3-23">por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, </span><span id="es-RVR1960-28017" class="text Rom-3-24">siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, </span><span id="es-RVR1960-28018" class="text Rom-3-25">a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, </span><span id="es-RVR1960-28019" class="text Rom-3-26">con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús (Romanos 3:21-26).</span></p></blockquote>
<p>Cuando vemos el problema del mal y la solución divina solo nos queda decir lo mismo que afirmó el apóstol Pablo después de meditar en el Evangelio,</p>
<blockquote><p><span id="es-RVR1960-28244" class="text Rom-11-33">!!Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! !!Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!</span><span id="es-RVR1960-28245" class="text Rom-11-34">Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? </span><span id="es-RVR1960-28246" class="text Rom-11-35">¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? </span><span id="es-RVR1960-28247" class="text Rom-11-36">Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén (Romanos 11:33-36).</span></p></blockquote>
<p>Como vemos, el problema del mal es solamente aparente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
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		<title>La Predicación Reformada por Joel R. Beeke: Una Revisión</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Apr 2020 22:54:44 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Joel R. Beeke. Reformed Preaching. Proclaiming God&#8217;s Word from the Heart of the Preacher to the Heart of His People. Wheaton, Illinois: Crossway, 2018. 512 pp. $23.84. Introducción Joel R. Beeke obtuvo su doctorado en el Seminario Teológico de Westminster y actualmente es presidente y profesor de Teología Sistemática y Homilética en el Seminario Teológico Reformado Puritano [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Joel R. Beeke. <em>Reformed Preaching. Proclaiming God&#8217;s Word from the Heart of the Preacher to the Heart of His People. </em>Wheaton, Illinois: Crossway, 2018. 512 pp. $23.84.</p>
<p><span style="text-decoration:underline;"><strong>Introducción</strong></span></p>
<p>Joel R. Beeke obtuvo su doctorado en el Seminario Teológico de Westminster y actualmente es presidente y profesor de Teología Sistemática y Homilética en el Seminario Teológico Reformado Puritano en Grand Rapids, Michigan. Ha enseñado cursos de homilética en su seminario durante más de veinticinco años. También ha enseñado homilética para los cursos de Doctorado en Ministerio en el Seminario de Maestría y en el Seminario de Westminster en California, así como para la maestría de cursos de divinidadpala en el Seminario Teológico Reformado en Jackson, Mississipi.<img data-attachment-id="4592" data-permalink="https://sujetosalaroca.org/2020/04/06/la-predicacion-reformada-por-joel-r-beeke-una-revision/1-6/" data-orig-file="https://sujetosalaroca.org/wp-content/uploads/2020/04/1.jpg" data-orig-size="400,595" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="1" data-image-description="" data-image-caption="" data-medium-file="https://sujetosalaroca.org/wp-content/uploads/2020/04/1.jpg?w=202" data-large-file="https://sujetosalaroca.org/wp-content/uploads/2020/04/1.jpg?w=400" class="  wp-image-4592 alignright" src="https://sujetosalaroca.org/wp-content/uploads/2020/04/1.jpg" alt="1" width="217" height="323" srcset="https://sujetosalaroca.org/wp-content/uploads/2020/04/1.jpg?w=217&amp;h=323 217w, https://sujetosalaroca.org/wp-content/uploads/2020/04/1.jpg?w=101&amp;h=150 101w, https://sujetosalaroca.org/wp-content/uploads/2020/04/1.jpg?w=202&amp;h=300 202w, https://sujetosalaroca.org/wp-content/uploads/2020/04/1.jpg 400w" sizes="(max-width: 217px) 100vw, 217px" /></p>
<p>La Predicación Reformada no es una guía práctica sobre cómo preparar y dar sermones. Beeke ha escrito un libro magistral sobre la teología de la predicación. Y no sólo sobre cualquier tipo de predicación, sino sobre lo que históricamente se ha conocido como la predicación experimental Reformada. Su objetivo no es sólo los predicadores, estudiantes de teología y seminarios, sino también los miembros educados de la iglesia que anhelan una buena predicación.</p>
<p><span style="text-decoration:underline;"><strong>Resumen</strong></span></p>
<p>La Predicación Reformada está organizada en tres partes. En la primera parte se examina lo que es la predicación experimental reformada; en la segunda parte se examinan ejemplos de predicación experimental de los grandes predicadores del pasado, centrándose en los puritanos ingleses y los predicadores holandeses de la Nueva Reforma. La tercera parte examina cómo cruzar el puente entre los siglos anteriores de la predicación experimental reformada y la predicación actual.</p>
<p>El primer capítulo define lo que es la predicación experimental reformada. Para el autor este tipo de predicación es &#8220;una predicación que aplica la verdad de Dios a los corazones de la gente para mostrar cómo deben ir las cosas, van y finalmente irán en la experiencia del cristiano con respecto a Dios y a sus vecinos&#8221; (41). Es la predicación que experimenta personalmente las grandes verdades de la Palabra de Dios; es la predicación que es discriminatoria con el fin de distinguir al cristiano del no cristiano. Es la predicación que es especialmente aplicable, aplicando el texto a cada aspecto de la vida del oyente. Y finalmente, es la predicación que es bíblica y teocéntrica. La palabra experimental se utiliza porque describe es la predicación &#8220;que habla la Palabra de corazón a corazón&#8221; (49).</p>
<p><span id="more-4590"></span></p>
<p>Sus elementos principales, según Beeke, son la predicación de Cristo y la soberanía de Dios, y la predicación para la santidad del predicador y del pueblo de Dios.</p>
<p>En el capítulo cuatro el autor describe el predicador experimental. Es apasionado, un hombre de oración , auténtico, y un predicador que crece continuamente en su experiencia de Cristo. También es humilde y es uno que tiene las prioridades de su ministerio bien establecidas.</p>
<p>En la segunda parte, el autor ilustra la predicación experiencial reformada. Esto bien podría considerarse el corazón del libro, no sólo porque es la parte más extensa del libro, sino porque proporciona la explicación, a modo de ilustración, de lo que se trata la predicación experiencial Reformada. Usando su vasto conocimiento de los puritanos y de los grandes predicadores del pasado, Beeke comparte bosquejos biográficos de hombres como Zwinglio, Bullinger, Calvino, Beza, William Perkins, Richard Rogers, Sibbes, Goodwin, Shepard, Bunyan, predicadores holandeses de la Reforma como Teellinck, y predicadores más recientes como Jonathan Edwards, J. C. Ryle, y Martyn Lloyd-Jones. Lo que el autor hace en estos capítulos es explorar cómo la predicación experiencial Reformada caracterizó las vidas y los ministerios de predicación de estos hombres.</p>
<p>En la tercera parte Beeke no trata con la mecánica de la preparación de sermones. Insiste en que muchos otros libros tratan ese tema. Lo que hace en los siguientes capítulos es considerar lecciones prácticas sobre cómo predicar experiencialmente hoy en día. Su objetivo es aplicar la teoría que ha expuesto e ilustrado en los capítulos anteriores.</p>
<p>Para comenzar esta sección Beeke insta a los predicadores de hoy a predicar con equilibrio. El predicador cristiano debe mantenerse firme en la verdad objetiva del &#8220;único Dios verdadero&#8221;. Debe proclamar con convicción la soberanía de Dios y la responsabilidad del hombre, dejando siempre que las Escrituras establezcan su agenda, y aplicándola siempre a los diferentes oyentes de nuestro medio.</p>
<p>Como los grandes predicadores del pasado, el predicador de hoy necesita caminar de cerca con Dios leyendo diligentemente la Biblia para alimentar su alma diariamente; estudiando libros para agudizar, informar y expandir su mente y su alma; estudiando y teniendo un interés genuino en la gente; orando continuamente en dependencia del Espíritu Santo. Su objetivo debe ser siempre predicar a Cristo en los corazones de los hombres para la santidad. &#8220;El verdadero predicador experiencial reformado&#8221;, escribe Beeke, &#8220;es un humilde predicador, precisamente porque es un verdadero amante de Cristo en busca de la santidad&#8221; (439).</p>
<p><span style="text-decoration:underline;"><strong>Evaluación crítica</strong></span></p>
<p><em>La Predicación Reformada</em> es una muy necesaria adición a la gran lista de libros sobre la predicación que están disponibles hoy en día. Una razón es que la predicación experiencial Reformada es desconocida en muchas iglesias evangélicas hoy en día. Muchas, como señala Beeke, escuchan sermones &#8220;que llenan la cabeza pero no el corazón&#8221;, y otras escuchan sermones &#8220;que tocan el corazón pero no la cabeza&#8221;. Otra razón que hace que este libro sea una adición importante al catálogo de libros sobre la predicación es que no hay un solo libro completamente dedicado al tema de la predicación experiencial reformada.</p>
<p>Debido al hecho de que no es una guía para la preparación de sermones, sino un libro sobre la teología de la predicación, hay muy poco que criticar. En cambio, el libro de Beeke está lleno de sabiduría teórica y práctica para el beneficio de todo predicador de la Palabra de Dios. Deseo ofrecer dos recomendaciones.</p>
<p>Primero, Beeke hace un trabajo maravilloso explicando lo que es la predicación experiencial Reformada. Algunos, al leer el título del libro, pueden sentirse desanimados porque no son reformados. Otros podrían sentirse incómodos al leer sobre la predicación que es experiencial. Al leer, Beeke revela el significado de lo que es la predicación Reformada. Como todo buen maestro, él mira la predicación experiencial Reformada desde varios ángulos para informar al lector que este tipo de predicación es la proclamación de la Palabra de Dios a &#8220;las mentes, corazones y vidas de la gente&#8221; (41).</p>
<p>La predicación no es algo que se haga sólo para la mente de los oyentes, la verdadera predicación, tal como la entendieron los Reformadores de antaño, siempre apunta al corazón con el propósito de dar fruto espiritual. Y Beeke deja esta verdad muy clara. Explica que la verdadera predicación es &#8220;el conocimiento que se lleva a nuestras almas con el poder de producir fruto en nuestras vidas&#8221; (43). El autor no sólo explica la teoría de la predicación experiencial reformada, sino que también esboza para el lector sus principales elementos, haciendo hincapié sobre todo en su objetivo, que es la aplicación de la Palabra de Dios a la vida de las personas.</p>
<p>En segundo lugar, aprecio mucho la segunda parte del libro. Ilustraba perfectamente la teoría que se explicaba en la primera parte del libro. El bosquejo de las vidas de algunos de los grandes reformadores Beeke demostró que la predicación era la tarea principal de sus ministerios. Al bosquejar las vidas de algunos de los puritanos demostró que la predicación reformada siempre ha sido aplicable. La predicación siempre llevó a los &#8220;usos&#8221; del texto de las Escrituras. Los predicadores de hoy en día necesitan entender lo que el autor dice, que &#8220;la meta siempre fue llevar la Palabra de Dios a casa&#8221;(155).</p>
<p>Además, los ejemplos de Beeke de predicadores experienciales reformados ayudan a los predicadores modernos del evangelio a comprender que el predicador de la Palabra de Dios debe ser un hombre que ame a Dios por encima de todo, que conozca la teología, que ame a la gente, que ame la verdad y que esté dispuesto a formar a otros hombres para la tarea.</p>
<p><span style="text-decoration:underline;"><strong>Conclusión</strong></span></p>
<p>Alguien puede objetar que <em>La Predicación Reformada</em> no es una guía que describa el arte de preparar y dar sermones. Y me alegro de que no lo sea. Los pastores y predicadores necesitan estar fundados en la teología. A la mayoría de nosotros nos gustan los aspectos prácticos de la predicación, pero para entender lo que Dios demanda de nosotros necesitamos entender su teología primero.</p>
<p>Esto es lo que aprecio del trabajo de Beeke y es la razón por la que creo que es una adición necesaria a la biblioteca de cada predicador. Y doy gracias al Señor porque la editorial <a href="https://farodegracia.org/producto/la-predicacion-reformada/" target="_blank" rel="noopener">Faro de Gracia</a> ha sido traducido para ponerlo a disposición de todos los pastores y predicadores de Latinoamérica.</p>
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		<title>Cómo saldremos después de la pandemia?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Apr 2020 16:33:11 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Las Escrituras son muy claras al afirmar que Dios es soberano. Él, afirmó el profeta Isaías, &#8220;anuncia lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero;  que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Las Escrituras son muy claras al afirmar que Dios es soberano. Él, afirmó el profeta Isaías, &#8220;<span id="es-RVR1960-18598" class="text Isa-46-10">anuncia lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; </span><span id="es-RVR1960-18599" class="text Isa-46-11"><sup class="versenum"> </sup>que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré&#8221; (Isaías 46:10-11). Unos años después, por medio del profeta Daniel, Dios le había recordado esto a Su pueblo,</span></p>
<blockquote><p>Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces? (Daniel 4:35).</p></blockquote>
<p>Es precisamente porque Él es Dios que las cosas ocurren como ocurren. Dios lo ha decretado todo, absolutamente todo, desde el principio, y por lo tanto, como le dijo Dios a Su pueblo por medio Isaías, aquello que Él decretó, Él lo hará.Y esta pandemia no escapa de ese control soberano del Señor. &#8220;No hay,&#8221; escribió R. C. Sproul, &#8220;una sola molécula rebelde en el universo.&#8221; Todo, era el argumento de Sproul, está bajo el control divino. Desde la manera en la que giran y rotan las estrellas en el cielo, como dijo Daniel, hasta lo que hagamos los hombres. &#8220;<span class="chapter-2"><span id="es-RVR1960-16987" class="text Prov-21-1">Como los repartimientos de las aguas, </span></span><span class="text Prov-21-1">así está el corazón del rey en la mano de Jehová; a </span><span class="text Prov-21-1">todo lo que quiere lo inclina&#8221; (Proverbios 21:1). </span></p>
<p>Pero, otra de las cosas que la Biblia afirma acerca de Dios es que, por causa de Su deidad, Sus pensamientos están mucho más arriba que los nuestros. En otras palabras, para el hombre es imposible conocer la mente De Dios, a menos que Dios nos la revele. &#8220;Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley&#8221; (Deuteronomio 29:29). Entonces, a menos que Dios condescienda con el hombre y le plazca revelarnos Su mente  será imposible para nosotros entender lo que Él está haciendo en Su universo.</p>
<p>Sin embargo, la Biblia es clara en que a pesar de que no entendamos lo que Dios está haciendo, podemos estar seguros que Él lo hace con al menos tres propósitos: Su gloria, el bien de Su pueblo, confrontar a los rebeldes.</p>
<p><span id="more-4576"></span></p>
<p>Cuando las Escrituras hablan acerca de la gloria De Dios, lo que el término hebreo כָּבֹוד (kabod) quiere dar a entender es &#8220;algo que es pesado.&#8221; Es un término que habla de la Majestad, el esplendor, y la grandeza de Dios. Es decir, debido a que sólo Dios es Dios; debido a que Él es perfecto; lo mejor que puede hacer es manifestar Sus perfecciones. Eso lo hace creando, mostrando así Su poder, sabiduría, bondad. Lo hace cuidando de Su creación, mostrando así Su misericordia, Su amor, Su bondad. Lo hace castigando el pecado, mostrando así Su justicia y santidad. Hasta cuando decide salvar lo hace con el propósito de manifestar Su gloria, mostrando en eso Su misericordia, Su sabiduría, Su poder, etc.</p>
<p>Pero también, la Biblia afirma que Dios lo hace todo para el bien de Su pueblo. El apóstol Pablo, hablando del plan divino le dijo a la iglesia en Roma,</p>
<blockquote><p><span class="text Rom-8-28">Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. </span><span id="es-RVR1960-28147" class="text Rom-8-29">Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. </span><span id="es-RVR1960-28148" class="text Rom-8-30">Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. </span><span id="es-RVR1960-28149" class="text Rom-8-31">¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? </span><span id="es-RVR1960-28150" class="text Rom-8-32">El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?</span></p></blockquote>
<p>Para Pablo no sólo las cosas buenas que Dios traía a la vida de los creyentes eran para su bien. Las cosas malas llegan providencialmente a la vida de los creyentes para su bien. &#8220;Todas las cosas,&#8221; es lo que escribió el apóstol, &#8220;les ayudan a bien.&#8221; Si Dios había sacrificado a Su propio Hijo por Su pueblo, los creyentes pueden estar seguros de que lo que sea que venga de la mano de Dios a nuestras vidas será siempre y solamente para su bien.</p>
<p>Esta pandemia, entonces, según el principio y la verdad de la Biblia, ha sido traída al mundo por Dios. Él es quien está en control de ella. Pero, el pueblo De Dios puede estar seguro de que sea lo que sea que nos ocurra, será para nuestro bien. Muchos creyentes han muerto y probablemente morirán por el COVID-19; muchos han perdido y perderán seres queridos; muchos han perdido y perderán sus trabajos; muchos han perdido o perderán sus casas; muchos no tendrán que comer hasta que la economía se restablezca. Pero, de lo que el creyente debe estar confiado es que hasta esas cosas serán para su bien espiritual.</p>
<p>De una u otra manera Dios está trabajando por medio de esta pandemia para probar a Su pueblo. Así como se pasa el oro por el fuego para quitarle todas las impurezas, así mismo pasa el Señor a Su pueblo por las pruebas para remover de él todo aquello que no es propio de los Suyos.</p>
<p>El COVID-19 en la mano de Dios afirmará la fe de muchos, los acercará a Él, los ayudará a seguir corriendo la carrera de la fe, hará que muchos &#8220;levanten las manos caídas y las rodillas paralizadas, y que enderecen sus sendas&#8221; (Hebreos 12:12-13), hará que muchos se arrepientan de la negligencia espiritual en la que han caído, los restaurará, encenderá la llama de la fe en sus corazones.</p>
<p>Pero, tristemente en otros el COVID-19 servirá para mostrarles la realidad espiritual en la que se encuentran. Dios lo usará para mostrar su hipocresía, para mostrar que más que una profesión de labios, su fe era falsa. Muchos se quedarán tranquilos en sus casas, y lo que antes hacían por compromiso, quedará en el olvido para seguir viviendo una vida lejos del Señor al que una vez le profesaron su confianza.</p>
<p>Iglesias serán fortalecidas, pero otras dejarán de existir, o se desviarán por un camino que no se veía venir antes de la pandemia.</p>
<p>Y esto, lectores, es bueno para el pueblo de Dios. El que el Señor fortalezca la fe de Su pueblo y limpie a Su iglesia de los falsos protestantes siempre es un acto de Su bondad y misericordia.</p>
<p>Dios también hace todas las cosas en Su creación para confrontar a Sus criaturas rebeldes. Cuando Dios envió a Su pueblo Israel al cautiverio por causa de su rebeldía en contra de Él, les dijo por medio del profeta Jeremías,</p>
<div class="poetry">
<blockquote>
<p class="line"><span id="es-RVR1960-20393" class="text Lam-3-37">¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó? </span><span id="es-RVR1960-20394" class="text Lam-3-38" style="color:var(--color-text);">¿De la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno? </span><span style="color:var(--color-text);">¿Por qué se lamenta el hombre viviente? Laméntese el hombre en su pecado.</span></p>
</blockquote>
<p>Judá estaba lejos de su tierra. No porque Dios hubiera sido infiel a Sus promesas para con ellos, porque Dios les dio todo lo que les había prometido. Sino que ellos estaban en el cautiverio por su infidelidad para con el Dios que los había sacado de la tierra de Egipto y que los había amado como Su pueblo. De múltiples maneras ellos se rebelaron contra el pacto que habían hecho con Dios en el Monte Sinaí (Éxodo 19) y el Señor trajo las plagas que les había prometido por Su desobediencia (Levítico 26:14ff). Y el cautiverio en Babilonia era parte de ese castigo.</p>
<p>Pero, lo que e profeta Jeremías quiere que sus hermanos entiendan es que en lugar de estarse lamentando por estar en una tierra que no era la suya, y en lugar de estarse lamentando por ser esclavos de una nación pagana, deberían estarse lamentando por lo que los había llevado hasta allí: su pecado contra el Señor. Dios, entonces, llevó a Israel al cautiverio para confrontarlos con su pecado en contra de Su Hacedor.</p>
<p>Lo mismo fue lo que les enseñó el apóstol Juan a las iglesias en Asia. En Apocalipsis 6 y 9, por ejemplo, el apóstol les aseguró a las iglesias que en muchos puntos dela historia humana Dios ha traído plagas al mundo con el propósito de confrontar a los hombres con su rechazo del Creador. Dios les ha dado una ley, les ha mostrado que es a Él a quien ellos deben obedecer y adorar, pero los hombres han &#8220;detenido con injusticia esa verdad&#8221; y en lugar de adorar y agradecer al Creador, le entregaron sus corazones a todo que no es Dios (Romanos 1:18-23). Ese es el gran pecado del hombre, vivir sus vidas como si Dios no existiera, haciendo, no lo que Dios les ha ordenado, sino lo que ha estado en sus corazones.</p>
<p>Esta pandemia no ha sido diferente. Por medio de un virus invisible a nuestros ojos Dios ha confrontado con el peligro de la muerte y la incertidumbre de la eternidad a muchos. Muchos han vivido sus vidas como si ellos estuvieran en control, como si ellos fueran, como escribió el poeta William Ernest Henley, &#8220;el amo de su destino, el capitán de su alma.&#8221; Negando así al Creador y Sustentador de sus vidas. Y ahora, cuando una de las más diminutas obras de las manos De Dios amenaza sus vidas, están comprendiendo que su vida ha sido una mentira. Ellos no son los amos de su destino, ni los capitanes de sus propias almas. Es Dios, quien los creó, el Amo y Señor de ellos.</p>
<p>Cómo saldremos nosotros, entonces, de esta pandemia?</p>
<ol>
<li>Cómo cristianos? Saldremos purificados, fortalecidos en nuestra fe? O, será que nuestra apatía en estos últimos años será revelada al final de esta pandemia como la incredulidad que estábamos ocultando?</li>
<li>Cómo esposos y esposas? Será que el tiempo obligado en familia nos mostrará lo negligentes que hemos sido con nuestras familias? Será que nos llevará al arrepentimiento por no haber sido los líderes que nuestras esposas e hijos necesitaban? Será que nos arrepentiremos por no haber sido la ayuda que nuestros esposos necesitaban? Será que después de todo esto nuestra vida como esposos y esposas seguirá igual? O será que al final saldremos con una mayor convicción de cuál es la responsabilidad que Dios nos ha dado en nuestros matrimonios?</li>
<li>Cómo saldremos como iglesia? Saldremos convencidos de la importancia del Día del Señor para nuestras vidas? Saldremos convencidos de nuestra responsabilidad de adorar a nuestro Dios como un cuerpo? Saldremos convencidos de que el mundo necesita el mensaje del evangelio y dispuestos a evangelizar? Saldremos con un mejor entendimiento de nuestra responsabilidad para servirle a nuestros hermanos con los dones que el Señor nos ha dado? O seguiremos igual que antes?</li>
</ol>
<p>Quiera el Señor que muchos de nosotros y de nuestras iglesias salgan de esto fortalecidas espiritualmente para la gloria de nuestro Dios. Pero, que perseveremos en medio de esta pandemia sabiendo que nuestro Dios gobierna y que esto resultará para nuestro bien.</p>
</div>
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		<title>¿Celebrar la Cena del Señor por Internet?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 04 Apr 2020 04:58:06 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Hace unos días leía un artículo titulado: “¡Coronavirus! ¿Ofrecemos la Cena del Señor, incluso cuando dos o tres NO estén reunidos?” El artículo fue publicado por Gary Shogren, PhD en Exégesis del Nuevo Testamento y profesor de un seminario en mi país, en el cual Shogren responde la pregunta afirmativamente. De hecho, el autor inicia su [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Hace unos días leía un <a href="https://razondelaesperanza.com/2020/03/25/coronavirus-ofrecemos-la-cena-del-senor-incluso-cuando-dos-o-tres-no-esten-reunidos/" target="_blank" rel="noopener">artículo</a> titulado: “¡Coronavirus! ¿Ofrecemos la Cena del Señor, incluso cuando dos o tres NO estén reunidos?” El artículo fue publicado por Gary Shogren, PhD en Exégesis del Nuevo Testamento y profesor de un seminario en mi país, en el cual Shogren responde la pregunta afirmativamente. De hecho, el autor inicia su artículo con las siguientes palabras: “Compartiré mi conclusión por adelantado: <em>¡por supuesto que sí!</em>”</p>
<p>En su artículo Shogren desea responder una de las preguntas importantes en estos días: ¿Qué pasa con la Cena del Señor? Por causa de la pandemia las iglesias no se han estado congregando -por lo menos la mayoría de ellas- y responder esa pregunta es muy importante. Él escribe,</p>
<blockquote><p>Las iglesias ofrecen servicios de adoración en línea: cultos o estudios bíblicos, por ejemplo, o grupos pequeños. Una iglesia menonita de que he escuchado está ofreciendo “auto-oración”: el pastor dijo que esperaba que las personas no de la iglesia les hicieran su primera visita en su propio carro, ya que no se sentirían “encajonadas” por el edificio físico.</p>
<p>Así que, vemos los muchos dones de Dios a través de su iglesia siendo entregados a distancia: la enseñanza de la Palabra; adoración; oración.</p></blockquote>
<p>Estoy de acuerdo con el autor “que muy pocos evangélicos le dan el peso adecuado a la Cena del Señor.” Es claro que, en mi país, así como en muchos otros de nuestros países en Latinoamérica, la Cena es despreciada, no porque no se practique, sino porque se ignora su doctrina. Cientos de iglesias la administran como si fuera “otra cosa más” en la adoración a Dios, sin enseñarle a los participantes el significado y las implicaciones de la misma.</p>
<p>Y es por eso por lo que el día de hoy deseo responder a Shogren. No sólo porque su respuesta a la pregunta demuestra, en mi opinión, la necesidad que existe de entender correctamente la doctrina de la Santa Cena, sino también porque el artículo carece de un fundamento bíblico para favorecer la celebración “en línea” de la ordenanza. Cierto, el autor fundamenta su respuesta en un pasaje bíblico, pero, como veremos, lo hace con un pasaje que no tiene nada que ver con la Cena del Señor.</p>
<p><span id="more-4571"></span></p>
<p>Y si vamos a declarar como es que una ordenanza de Cristo debe celebrarse, pues lo correcto es hacerlo conforme a la institución que el Señor nos dejó registrada en Su palabra. La ortodoxia debe preceder <em>siempre</em> a la ortopraxia. O como lo dice Shogren: “Como cristianos, debemos dejar que nuestra teología (¿qué debemos hacer?) venga primero y conduzca nuestro ministerio; y solo entonces, lo práctico (¿cómo hacemos lo que debemos hacer?) venga en segundo lugar, una vez que se decide lo primero.”</p>
<p>Mi respuesta, entonces, tratará de expresar la interpretación Reformada de la doctrina de la Santa Cena como la tenemos en las Escrituras, con la intención de demostrar que bíblicamente no hay el permiso divino para la práctica “virtual” de la ordenanza.</p>
<p><strong><u>Sacramento</u></strong></p>
<p>Desde el punto de vista reformado, tanto el Bautismo como la Santa Cena, no sólo son ordenanzas de Cristo. Es decir, no sólo son instituciones que Cristo le ordenó y le entregó a Su iglesia para que fueran realizadas perpetuamente por ella hasta Su regreso. Sino que también son sacramentos del Señor para Su pueblo.</p>
<p>Ahora, no quiero perder a nadie con el uso de ese término sólo porque es un término que los evangélicos asocian con el Catolicismo Romano. Pero históricamente los Protestantes han usado ese término para hablar de las ordenanzas Cristianas. Richard Müller define muy bien el entendimiento de nuestros antepasados al hablar de un “sacramento,”</p>
<blockquote><p>Los sacramentos también son definidos por los escolásticos como la Palabra visible de Dios, distinta pero no separada de la Palabra audible o de la Sagrada Escritura. <a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a></p></blockquote>
<p>Para los Reformadores, tanto el Bautismo como la Santa Cena, era señales visibles precisamente porque hacían visible el Evangelio. Por medio del Bautismo Dios hacía visible la obra regeneradora en el pecador, y en la Santa Cena, Dios hacía visible la muerte de Cristo en nuestro lugar con todos Sus beneficios espirituales para los que participan de ella.</p>
<p>Por ejemplo, el apóstol Pablo habla del Bautismo en estos términos,</p>
<blockquote><p>¿Qué diremos, entonces? ¿Continuaremos en pecado para que la gracia abunde? ¡De ningún modo! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? <strong><sup> </sup></strong>¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Por tanto, hemos sido sepultados con Él por medio del bautismo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. <a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a></p></blockquote>
<p>Pablo afirma que el Bautismo hace visible la regeneración de un pecador. El nuevo nacimiento que es invisible a nuestros ojos nos es representado por medio de la inmersión del creyente bajo el agua. Dios, entonces, nos da a entender que la regeneración no es otra cosa más que la unión de un pecador por la fe a Cristo, trayendo su muerte al pecado, y su resurrección a una nueva vida.</p>
<p>Cuando habla de la Santa Cena el mismo Pablo lo expresa así,</p>
<blockquote><p>que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, y después de dar gracias, <em>lo</em> partió y dijo: Esto es mi cuerpo que es para vosotros; haced esto en memoria de mí. <strong><sup> </sup></strong>De la misma manera <em>tomó</em> también la copa después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto cuantas veces <em>la</em> bebáis en memoria de mí. <strong><sup> </sup></strong>Porque todas las veces que comáis este pan y bebáis <em>esta</em> copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que Él venga. <a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a></p></blockquote>
<p>El apóstol tenía claro la “visibilidad,” si puedo decirlo así, que la Cena del Señor le daba a la muerte de Cristo para los creyentes. Al ver el pan siendo partido y al tomar de la copa ellos podían ver los beneficios de participar de la muerte de Cristo por la fe.</p>
<p>Bueno, los Puritanos de Inglaterra lo entendieron así también. En el Catecismo menor de Westminster, por ejemplo, se hacen esta pregunta: “¿Qué es un sacramento?” A la que responden de la siguiente manera,</p>
<blockquote><p>Un sacramento es una práctica sagrada instituida por Cristo; la cual, por medio de signos sensibles, representa a Cristo y a los beneficios de la nueva alianza, y los confirma y aplica a los creyentes.<a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a></p></blockquote>
<p>Y cuando responden la pregunta 96, “¿Qué es la Cena del Señor?” dicen,</p>
<blockquote><p>La Cena del Señor es un Sacramento por el cual, dando y recibiendo pan y vino según la ordenanza de Cristo, se simboliza su muerte; y aquellos que dignamente lo reciben, son hechos, no de una manera corporal y carnal, sino por la fe, partícipes de su cuerpo y sangre, como también de todos los beneficios consiguientes, lo cuál conduce a su nutrimiento espiritual y a su crecimiento en la gracia.</p></blockquote>
<p>La Cena del Señor, entonces, no es “cualquier otra cosa” de todas las demás que hace la Iglesia. La Cena es un sacramento del Señor.</p>
<p><strong><u>Medio de gracia</u></strong></p>
<p>Pero, además, para los Reformadores y sus herederos, la Santa Cena es un medio de gracia. Es decir, “es un instrumento o canal para la obra de gracia divina en la vida Cristiana.” <a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a> Por medio del Bautismo y la Cena el Señor nutre espiritualmente a Su pueblo. El Espíritu Santo trabaja en el participante en esos sacramentos para fortalecer, animar, y ayudarle en su fe.</p>
<p>La Segunda Confesión Bautista de Londres de 1689 lo afirma así,</p>
<blockquote><p>La Cena del Señor Jesús fue instituida por Él la misma noche en que fue entregado, para que se observara en sus iglesias hasta el fin del mundo, para el recuerdo perpetuo y para la manifestación del sacrificio de si mismo en su muerte, para confirmación de la fe de los creyentes en todos los beneficios de la misma, <em>para su alimentación espiritual y crecimiento en Él, para un mayor compromiso en todas las obligaciones que le deben a Él</em>, y para ser un vínculo y una prenda de su comunión con Él y entre ellos mutuamente. <a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a></p></blockquote>
<p>Así como el pan y el vino son usados para alimentar al cuerpo, esos elementos que son apartados para la Cena, son usados por el Espíritu Santo para que el creyente sea nutrido espiritualmente de Cristo por la fe.</p>
<p><strong><u>Ordenanza</u></strong></p>
<p>Los Bautistas Particulares del siglo XVII, por ejemplo, prefirieron usar el lenguaje de “ordenanza” para referirse al Bautismo y la Cena. ¿Por qué así? Bueno, porque ellos entendían claramente que ambas era instituciones de Cristo. Es decir, que tanto el Bautismo como la Cena habían sido ordenadas por el Señor. Fue así como, hablando del Bautismo, dijeron: “El bautismo es una ordenanza del Nuevo Testamento, instituida por Jesucristo.” ¿Por qué? Bueno, porque el Señor les dio una orden a Sus discípulos,</p>
<blockquote><p><strong><sup> </sup></strong>Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. <a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a></p></blockquote>
<p>Lo mismo dijeron de la Santa Cena: “La Cena del Señor Jesús fue instituida por Él la misma noche que fue entregado para que se observara en sus iglesias hasta el fin del mundo.” ¿Por qué? Bueno, porque según el apóstol Pablo esto fue lo que hizo el Señor. Esto había sido lo que él recibió del Señor y lo que enseñó a las iglesias; <a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftn8" name="_ftnref8">[8]</a> porque esto fue lo que el Señor ordenó. “Haced esto en memoria de Mí,” fueron Sus palabras. <a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftn9" name="_ftnref9">[9]</a></p>
<p><strong><u>La Teología detrás de la Santa Cena</u></strong></p>
<p>La interpretación reformada de las Escrituras, entonces, es que la Cena del Señor es una “palabra visible” del Evangelio; un medio de gracia del Señor para el fortalecimiento de la fe de Su pueblo, y una ordenanza que el Señor instituyó para que fuera celebrada por los Suyos hasta Su segunda venida.</p>
<p>Por lo tanto, ver la Cena del Señor como “otra cosa más” en el culto público de la Iglesia a Dios, no sólo es un error, sino que es una irreverencia y un irrespeto a Aquel que la ordenó. La doctrina bíblica de la Cena, entonces, nos debe llevar a un entendimiento y a una práctica reverente de la ordenanza. La ortodoxia nos debe llevar a la ortopraxia.</p>
<p>Y este es el error en el artículo de Shogren. Para él la práctica de la Cena del Señor es similar, si no idéntico, a la unión espiritual que existe entre los creyentes. Así como los creyentes están unidos espiritualmente por su unión mística con Jesucristo, así mismo pueden estarlo al celebrar la Cena cada uno en sus hogares. Y es un error porque ignora la teología bíblica de la Santa Cena. Es decir, ignora la ortodoxia, lo que la Biblia afirma como una doctrina, y se desvía así hacia la heteropraxia.</p>
<p>La otra pregunta que debemos contestar, entonces, además de lo que ya hemos visto acerca de la Cena es: ¿A quién le fue dada la Cena? ¿Quién es el que debe administrar estos sacramentos o medios de gracia del Señor? ¿Cómo es que debe celebrarse? Y, como lo hicimos antes, si queremos responder estas preguntas debemos ir a los pasajes que tienen que ver con la Cena del Señor para contestarlas. No se trata de ir a un pasaje que diga lo que yo estoy pensando, sino de ir a un pasaje que tenga que ver específicamente con el asunto.</p>
<p>Porque Shogren, por ejemplo, comete dos errores. El primero es ir a pasajes como Colosenses 2:5 y 1 Corintios 5:3, en los cuales el apóstol Pablo les afirma a las respectivas iglesias neoestamentarias que él está presente con ellos “en espíritu,” para argumentar que, entonces, cuando celebramos la Cena del Señor, el mismo sentimiento de Pablo es el mismo que podríamos tener para celebrar la Santa Cena cada creyente en sus hogares. “No estamos juntos físicamente,” es el argumento, “pero en espíritu sí. Celebremos la Cena cada uno en donde está.” El error está en que ninguno de esos pasajes tiene que ver con la celebración de la Cena del Señor; ni con su doctrina, ni con su práctica.</p>
<p>El otro error es el de apelar a la práctica de los cristianos de la antigüedad. Shogren, por ejemplo, cita la 1 Apología de Justino Mártir en donde él afirma que en ocasiones los elementos de la Cena, el pan y el vino, le eran llevados a los miembros de la iglesia que estuvieron ausentes de la reunión pública de la iglesia. <a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftn10" name="_ftnref10">[10]</a></p>
<p>También cita el ejemplo de Martín Lutero quien, durante una de las plagas que azotaron a Europa, escribió en favor de hacer partícipes de los sacramentos a aquellos que estaban en sus casas muriendo de la peste bubónica. El error está en hacer de la práctica de otros en el pasado una práctica de la iglesia hoy sin un fundamento bíblico. La iglesia de hoy debe comparar la práctica de Justino y de Lutero con las Escrituras primero, antes de adoptarlas como prácticas para nuestras iglesias.</p>
<p>Lo que las Escrituras afirman, en aquellos lugares en donde se trata el tema de la Santa Cena, es que fue una ordenanza instituida por el Señor y que le fue dada a Su iglesia. El Señor la instituyó y se la enseñó a Sus discípulos, como aquel primordio de la Iglesia. Es la Iglesia, entonces, la que debe administrar correctamente esta ordenanza. Es decir, es ella la que debe vigilar que sea celebrada bíblicamente, según la institución del Señor Jesucristo.</p>
<p>Fue por eso que Pablo pudo reprender a la Iglesia en Corinto porque no estaban cuidando de celebrar la Cena de la manera en la que Cristo la había ordenado en Su Palabra. “Cuando, pues, os reunís,” les dijo, “esto no es comer la cena del Señor.” <a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftn11" name="_ftnref11">[11]</a> Su praxis no estaba basada en la ortodoxia.</p>
<p>Además, Shogren erra al pensar que la Cena del Señor se puede realizar bíblicamente cuando los creyentes están “esparcidos por el mundo.” “Parece un salto lógico agregar,” escribe Shogren, “que el pueblo disperso de Cristo puede comunicarse con el Señor como cuerpo.”</p>
<p>La Cena del Señor no es tanto una <em>comunicación con el Señor</em>, como sí una <em>participación</em>. Shogren quiere asumir que la Cena es una mera comunicación con el Señor. Pero, de acuerdo con la teología bíblica de la Cena, esta ordenanza es, primero, una participación. Cuando el apóstol Pablo le está recordando a la Iglesia en Corinto el significado de la Cena, les dijo,</p>
<blockquote><p>La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la participación en la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la participación en el cuerpo de Cristo? <a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftn12" name="_ftnref12">[12]</a></p></blockquote>
<p>Cuando el creyente participa de la Cena del Señor lo que está haciendo es <em>participando de Cristo</em> por medio de la fe. Por eso fue que cuando el Señor la instituyó le dijo a Sus discípulos: “Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando una copa, y habiendo dado gracias, se <em>la</em> dio, diciendo: Bebed todos de ella; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados.” <a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftn13" name="_ftnref13">[13]</a></p>
<p>No era que Pedro y los otros discípulos del Señor iban a comer <em>literalmente</em> de Cristo. No era eso lo que el Señor les quiso dar a entender. Sino que comiendo ese pan y tomando de ese vino ellos estarían participando <em>de</em>Cristo por medio de la fe, apropiándose de los beneficios de la muerte de Cristo en su lugar.</p>
<p>Es por esta razón que la Iglesia aparta los elementos -el pan y el vino- de una manera especial. No los trata como si fueran algo común, sino que al apartarlos para la Cena, los consagra para que la Iglesia participe de Cristo por medio de la fe.</p>
<p>Pero, también la Cena del Señor es una <em>participación</em> los unos con los otros. En 1 Corintios 10:17 Pablo continúa diciendo,</p>
<p>Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan.</p>
<p>Para el apóstol Pablo, quien había aprendido su doctrina de la Cena directamente del Señor Jesucristo, <a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftn14" name="_ftnref14">[14]</a> la Cena no era algo de lo que un cristiano podía participar en aislamiento del cuerpo. De hecho, para el apóstol la Cena era una palabra visible de la realidad del cuerpo de Cristo. Cuando la Iglesia se reúne y celebra la Cena del Señor, cuando cada miembro de la iglesia participa de los elementos, está evidenciando ser un solo cuerpo. Es por eso por lo que a todo lo largo de las Escrituras vemos que la celebración de esta ordenanza se daba únicamente cuando toda la iglesia estaba reunida. Esto fue lo que ocurrió después de aquel día en Pentecostés,</p>
<blockquote><p>Entonces los que habían recibido su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil almas. Y se dedicaban continuamente a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión, al partimiento del pan y a la oración. <a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftn15" name="_ftnref15">[15]</a></p></blockquote>
<p>Y fue lo que le enseñó el apóstol Pablo a los Corintios: “Por tanto, cuando os reunís;” <a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftn16" name="_ftnref16">[16]</a> “Así que, hermanos míos, cuando os reunáis para comer, esperaos unos a otros.” <a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftn17" name="_ftnref17">[17]</a> Pablo no podría haber concebido <em>participar</em> de Cristo fuera del contexto de toda la iglesia reunida. Cuando leemos en las Escrituras de una iglesia celebrando la Santa Cena siempre lo leemos en el contexto de la reunión pública de la Iglesia.</p>
<p>La celebración “virtual” de la Cena del Señor, entonces, no sólo va en contra de las Enseñanzas de las Escrituras, no sólo atentan contra el Principio Regulador de la Adoración, sino que también promueven el individualismo que ha plagado a la iglesia de nuestros días. La Cena del Señor es una institución que promueve y fortalece el sentido de comunión de la iglesia, no místicamente, sino físicamente, estando todos los miembros de la iglesia reunidos presencialmente <em>participando juntos</em> de los elementos que fueron apartados para la ordenanza.</p>
<p>Como escribió Alikin, hablando sobre lo que significaba la Cena del Señor para la Iglesia primitiva,</p>
<blockquote><p>El propósito de la cena comunal, entre otros propósitos, era hacer realidad la comunión (compañerismo, solidaridad y hermandad) entre los miembros de la congregación; una comunión que ellos dolorosamente perdían en la dura y jerárquica sociedad del mundo de afuera. La Cena del Señor tenía la intención de unir a los participantes, ya fuera que ellos fueran “Judíos o Griegos, esclavos o libres.” Esta unidad se daba por medio del comer del pan y el tomar de la copa por parte del participante, en otras palabras, por medio de convertirse en el cuerpo de Cristo. <a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftn18" name="_ftnref18">[18]</a></p></blockquote>
<p>Fue por eso por lo que grandes hombres del pasado como William Ames escribieron lo siguiente,</p>
<blockquote><p>Con respecto a la Institución de Dios, allí yace la más grande oportunidad sobre el uso fiel de estos Sacramentos, diligente, y religiosamente […] pero ni deben ellos en ese respecto, ser celebrados ya sea por aquellos que no son Ministros legítimos, ni fuera de la asamblea de la Iglesia. <a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftn19" name="_ftnref19">[19]</a></p></blockquote>
<p>El que la Iglesia no puede celebrar la Cena del Señor en estos tiempos no debe llevarla a celebrar la ordenanza de una manera diferente y en contra de la teología con la que fue instituida por el Señor. Por el contrario, el hecho de que la Iglesia no puede celebrarla bíblicamente, todos juntos en comunidad, debe ser un motivo más para que la Iglesia caiga de rodillas delante del Señor suplicando Su misericordia para que derrame Su gracia sobre ella para que podamos volver a vivir la vida de la Iglesia como fue diseñada por Él.</p>
<p>Pero, de nuevo, el que la iglesia no pueda celebrar la Cena en estos momentos, y el hecho de que tengamos amplios medios tecnológicos para compartir de alguna manera con nuestros hermanos, no le da permiso a la iglesia para celebrar una ordenanza del Señor en contra de Su institución. Quiera el Señor tener misericordia de nosotros.</p>
<p><a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Richard Müller. Dictionary of Latin and Greek Theological Terms Drawn Principally from Protestant Scholastic Theology. Página 267.</p>
<p><a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Romanos 6:1-4 (LBLA).</p>
<p><a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> 1 Corintios 11:23-25 (LBLA).</p>
<p><a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Catecismo Menor de Westminster. Pregunta 92.</p>
<p><a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Müller. Página 187.</p>
<p><a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> 2CBL 1689. Capítulo 30.1.</p>
<p><a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> Mateo 28: 19.</p>
<p><a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftnref8" name="_ftn8">[8]</a> 1 Corintios 11:23.</p>
<p><a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftnref9" name="_ftn9">[9]</a> Lucas 22:19.</p>
<p><a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftnref10" name="_ftn10">[10]</a> Justino Mártir. I Apology. Chapter LXVII.</p>
<p><a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftnref11" name="_ftn11">[11]</a> 1 Corintios 11:20.</p>
<p><a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftnref12" name="_ftn12">[12]</a> 1 Corintios 10:16 (LBLA).</p>
<p><a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftnref13" name="_ftn13">[13]</a> Mateo 26:26-28 (LBLA).</p>
<p><a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftnref14" name="_ftn14">[14]</a> 1 Corintios 11:23 (LBLA).</p>
<p><a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftnref15" name="_ftn15">[15]</a> Hechos 2:41-42 (LBLA).</p>
<p><a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftnref16" name="_ftn16">[16]</a> 1 Corintios 11:20 (LBLA).</p>
<p><a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftnref17" name="_ftn17">[17]</a> 1 Corintios 11:33 (LBLA).</p>
<p><a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftnref18" name="_ftn18">[18]</a> Valeriy A. Alikin. The Earliest History of the Christian Gathering: Origin, Development and Content of the Christian Gathering in the First to Third Centuries. Página 105.</p>
<p><a href="//9BACA8C6-5B11-4763-AFAD-A1FF14D62E3A#_ftnref19" name="_ftn19">[19]</a> William Ames. The Marrow of Theology. Chapter XL.4.</p>
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		<title>Portaos Varonilmente</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Jul 2018 02:49:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[Josh Buice escribió el día de hoy un excelente artículo sobre uno de los más grandes problemas que está afectando a la Iglesia de nuestros días: la falta de verdaderos hombres. En su artículo Buice escribe, La iglesia de hoy no necesita manos más delicadas –necesita hombres humildes que se porten como varones y lideren [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Josh Buice escribió el día de hoy un excelente artículo sobre uno de los más grandes problemas que está afectando a la Iglesia de nuestros días: la falta de verdaderos hombres. En su artículo Buice escribe,</p>
<blockquote><p><span lang="ES">La iglesia de hoy no necesita manos más delicadas –necesita hombres humildes que se porten como varones y lideren con convicción bíblica.</span></p></blockquote>
<p>Este es un artículo que todo varón Cristiano debe leer. Si desean leer el artículo completo <a href="https://sujetosalaroca.org/wp-content/uploads/2018/07/portaosvaronilmente.pdf" target="_blank" rel="noopener">aquí</a> pueden descargarlo traducido al español.</p>
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		<title>La 2CBL 1689 y el Divorcio</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 May 2018 18:00:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[Ya han sido varias las ocasiones en las que algunos hermanos Bautistas Reformados me han contactado para preguntarme la razón por la cual la Segunda Confesión Bautista de Londres de 1689 (2CBL 1689) excluyó el tema del Divorcio en el capítulo 25 que trata &#8220;Del Matrimonio.&#8221; Y la pregunta específicamente es ésta: ¿Por qué razón [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Ya han sido varias las ocasiones en las que algunos hermanos Bautistas Reformados me han contactado para preguntarme la razón por la cual la Segunda Confesión Bautista de Londres de 1689 (2CBL 1689) excluyó el tema del Divorcio en el capítulo 25 que trata &#8220;<em>Del Matrimonio</em>.&#8221;</p>
<p>Y la pregunta específicamente es ésta: ¿Por qué razón cuando comparamos la Confesión de Fe de Westminster (CFW) y la 2CBL 1689 no vemos el tema del divorcio desarrollado en la Confesión Bautista?</p>
<p>Bueno, la pregunta surge porque tendemos a olvidar que los Bautistas Particulares no sólo usaron la CFW para editar la 2CBL 1689. Los Bautistas Particulares tenían a mano gran cantidad de otros documentos, entre ellos, la 1 CBL 1644, la CFW, y la Declaración de Saboya, entre otros.</p>
<p>Ahora, ¿por qué razón saber esto es importante? Bueno, porque al comparar todos esos documentos es claro que los Bautistas Particulares prefirieron seguir el capítulo 25 de la Declaración de Saboya, en lugar de seguir el capítulo 24 de la CFW sobre el matrimonio.</p>
<p>Si nosotros comparamos la Declaración de Saboya de 1658 con la 2CBL 1689 podremos ver que son prácticamente idénticas. El capítulo 24 de la CFW contiene dos párrafos más en donde los Teólogos de Westminster trataron el tema del divorcio.</p>
<p>Entonces, la pregunta es: ¿por qué razón los Bautistas Particulares excluyeron esos dos párrafos de la CFW? ¿Es que acaso no consideraban el divorcio como una posibilidad válida para las personas casadas? ¿O es que había otra razón?</p>
<p>Bueno, lo que debemos tener claro es que, a pesar de que la tasa de divorcios en el siglo XVII no era tan alta como lo es en nuestros tiempos, el adulterio, la fornicación, el abandono, el odio, y el desprecio por su pareja, era tan común en aquellos días como en los nuestros. En ocasiones me parece que tenemos una visión idealizada de la antigüedad, y olvidamos que a lo largo de la historia el hombre ha seguido estando bajo la corrupción del pecado y hasta las perversiones más terribles se han dado en aquellos tiempos como en los nuestros.</p>
<p><span id="more-4525"></span></p>
<p>Sin embargo, a pesar de que el adulterio y la fornicación, eran tan comunes para nuestros padres en la fe así como en nuestros tiempos, el divorcio no era tan frecuente. ¿Por qué razón? Bueno, porque el Estado era más severo a la hora de otorgar el divorcio a una pareja.</p>
<p>Si revisamos la historia es claro que en el siglo XVII sólo aquellos con poder político o que tuviera contactos en las altas esferas de la sociedad y que estuviera dispuesto a pagar grandes sumas de dinero podía conseguir el divorcio. Y no sólo por adulterio, sino por cualquier causa. Uno de los ejemplos más claros fue el del Rey Enrique VIII, quien estuvo dispuesto a rechazar su religión y abrazar una nueva con el propósito de divorciarse de su esposa para poder casarse con otra mujer.</p>
<p>Ahora, la Declaración de Saboya, que fuera la confesión de Fe de los Congregacionalistas ingleses, liderados por el gran puritano John Owen, decidieron dejar fuera esos dos párrafos sobre el divorcio en su capítulo 25. Y la razón fue la siguiente, como lo escribieron en su <a href="http://www.creeds.net/congregational/savoy/" target="_blank" rel="noopener">prefacio</a>,</p>
<blockquote><p>También una gran parte del capítulo 24 sobre Matrimonio y Divorcio. Estas eran aseveraciones tan dudosas y tan inconvenientes para una Confesión de Fe, que las Casas Honorables en su gran Sabiduría pensaron era correcto dejarlas fuera.&#8221;</p></blockquote>
<p>Entonces, la razón por la cual la Declaración de Saboya dejó fuera de su confesión los dos párrafos de la CFW sobre el divorcio, no era porque no vieran el divorcio como una posibilidad para las personas, sino porque no consideraban que ese tema fuera apto para una confesión de fe. Las personas tenían tan diversas opiniones al respecto que no era conveniente confesar algo que pudiera traer disensiones entre los hermanos.</p>
<p>De nuevo, los puritanos, a pesar de su alta estima por la institución matrimonial, creían que habían fundamentos en las Escrituras para el divorcio. Por ejemplo, el gran puritano William Perkins, en su comentario sobre el Sermón del Monte, escribió lo siguiente,</p>
<blockquote><p>Por fornicación, Cristo quiere decir no todo pecado de ese tipo, sino sólo el pecado del adulterio; o aquello que es mayor en ese tipo, esto es, el incesto. El adulterio usen pecado que es cometido por dos partes, uno de los cuales está casado, o prometido a otra persona, como ha sido mostrado antes&#8230;Pero la verdad es que la excepción le pertenece a toda la respuesta de nuestro Salvador Cristo, negando el divorcio, excepto únicamente por causa de adulterio; y no permitiendo el matrimonio luego del divorcio, excepto sólo donde el divorcio es por adulterio.&#8221; William Perkins. <a href="http://www.nesherchristianresources.org/perkins/PerkinsWorks/WP-Matt5-7%20web%20pages/Perkins%20-%20Sermon%20on%20Mount%20-%20Matt%205-31-32.htm" target="_blank" rel="noopener">Commentary on the Sermon on the Mount</a>.</p></blockquote>
<p>William Gouge, otro de los grandes puritanos, en uno de sus tratados sobre los deberes de los esposos y esposas, escribió lo siguiente sobre el pacto matrimonial,</p>
<blockquote><p>&#8230;pero a tales que quebranten la unión de este pacto eterno, y hagan una total deserción, renunciando finalmente a su esposo, o que por su adulterio le hagan darle el divorcio&#8230;&#8221; William Gouge. <a href="http://www.chapellibrary.org/files/archive/pdf-other/otddu1.pdf" target="_blank" rel="noopener">Domestical Duties</a>.</p></blockquote>
<p>El otro ejemplo que deseo recordarles es el de William Ames, uno de los grandes teólogos puritanos, y uno en los que más dependieron los Bautistas Particulares, no sólo para su primera confesión en 1644, sino también para editar la 2CBL 1689. Ames en su Médula de la Divinidad escribió lo siguiente,</p>
<blockquote><p>El adulterio está más apropiadamente y esencialmente en contra del matrimonio, quebrantando la unión y el pacto de su propia naturaleza; y por lo tanto es la causa más apropiada y justa para el divorcio, el cual no debe ser admitido en lugar de muchos otros pecados, a pesar de que sean más graves.&#8221; William Ames. Marros of Divinity. Capítulo XIX. 49</p></blockquote>
<p>Entonces, si los Bautistas Particulares veían el divorcio de la misma manera en la que lo entendieron los puritanos, ¿por qué razón excluir esos dos párrafos? Bueno, porque para nuestros antepasados Bautistas el matrimonio, a pesar de ser una institución divina era una ordenanza de la Creación, es decir, que le fue dada a toda la humanidad y no sólo a la Iglesia. Y por lo tanto, el matrimonio debía ser regulado por el Estado y no por la Iglesia. Como lo debía ser también el divorcio.</p>
<p>El divorcio es una competencia del Estado (en el caso de nuestros antepasados en el siglo XVII, del Parlamento), no de la Iglesia. Fue por eso que las Asamblea de Westminster inicialmente quiso incorporar ese capítulo en su confesión. Como lo juraron en 1643 para preservar y extender &#8220;la religión reformada y trabajar en traer las Iglesias de Dios en los tres reinos (Escocia, Inglaterra e Irlanda) a la más cercana conjunción y uniformidad en esa religión.&#8221; Esto porque en el centro estaba la convicción presbiteriana de que la unidad de la sociedad es inherente de la religión y la iglesia.&#8221;</p>
<p>En otras palabras, debido a la visión presbiteriana de la iglesia y el Estado, era lógico tratar tanto el tema del matrimonio como el del divorcio.</p>
<p>Sin embargo, debemos tener claro también que luego de haber discutido los párrafos con respecto al divorcio a finales de 1646 el Parlamento le ordenó a la Asamblea omitir los dos últimos párrafos del capítulo 24. Esta fue la versión autorizada por el Parlamento. La versión autorizada de la  CFW, entonces, no incluía esos párrafos tampoco. Fue una de las copias no autorizadas la que llegó a Escocia y fue la que se difundió como la CFW actual. Y Saboya se apoyó, entonces,  en 1658 de la versión autorizada de la confesión presbiteriana.</p>
<p>En Resumen, la razón por la cual tanto los Congregacionalistas como los Bautistas Particulares incluyeron el tema del matrimonio en sus confesiones fue porque el matrimonio figura a Cristo y a Su iglesia. Es decir, a pesar de ser una ordenanza de la Creación y, por lo tanto, que debe ser regulada por el Estado, en este aspecto el tema del matrimonio sí le compete a una confesión.</p>
<p>Fue por eso que incluyeron los párrafos sobre el matrimonio, pero fue también la razón por la que dejaron fuera el tema del divorcio. De nuevo, no porque no fuera un tema importante, ni porque no creyeran en la legalidad del divorcio, sino porque creyeron que este tema no era apropiado para una confesión de fe, siendo un tema que debía ser regulado por el Estado.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
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		<title>¿Qué sucedió en Babel?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 19 May 2018 16:23:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[Hace unas semanas iniciamos estudiando el libro de Génesis en los devocionales familiares. Habíamos pasado varios años estudiando los cuatro Evangelios y decidimos, en lugar de seguir en el Nuevo Testamento, empezar a estudiar las Escrituras de principio a fin. Y el día de ayer llegamos a un pasaje muy conocido en Génesis 11, la [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Hace unas semanas iniciamos estudiando el libro de Génesis en los devocionales familiares. Habíamos pasado varios años estudiando los cuatro Evangelios y decidimos, en lugar de seguir en el Nuevo Testamento, empezar a estudiar las Escrituras de principio a fin.</p>
<p>Y el día de ayer llegamos a un pasaje muy conocido en Génesis 11, la Torre de Babel. ¿Qué fue lo que sucedió allí? ¿Cómo debemos entender este pasaje? Y, ¿cómo debemos aplicarlo a nuestras vidas? Fueron algunas de las preguntas que quise responder con mi familia.</p>
<p>En los primeros nueve versículos de ese capítulo leemos lo siguiente,</p>
<blockquote>
<p class="chapter-2"><span class="text Gen-11-1"><span id="es-RVR1960-269" class="text Gen-11-2"><sup class="versenum">1 </sup></span>Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. </span><span id="es-RVR1960-269" class="text Gen-11-2"><sup class="versenum">2 </sup>Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí. </span><span id="es-RVR1960-270" class="text Gen-11-3"><sup class="versenum">3 </sup>Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla. </span><span id="es-RVR1960-271" class="text Gen-11-4"><sup class="versenum">4 </sup>Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra. </span><span id="es-RVR1960-272" class="text Gen-11-5"><sup class="versenum">5 </sup>Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. </span><span id="es-RVR1960-273" class="text Gen-11-6"><sup class="versenum">6 </sup>Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. </span><span id="es-RVR1960-274" class="text Gen-11-7"><sup class="versenum">7 </sup>Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero. </span><span id="es-RVR1960-275" class="text Gen-11-8"><sup class="versenum">8 </sup>Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. </span><span id="es-RVR1960-276" class="text Gen-11-9"><sup class="versenum">9 </sup>Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.&#8221;</span></p>
</blockquote>
<p>Ahora, Génesis 11 no lo podemos entender si primero no entendemos su relación con el capítulo 10. Porque en ese capítulo Moisés describe la genealogía de Noé, pero lo hace con el fin de describirnos cómo fue que toda su descendencia y sus distintas familias llegaron a poblar cada rincón de la tierra.</p>
<p><span id="more-4523"></span></p>
<p>Por ejemplo, Moisés nos cuenta como los hijos de Javán, quien fue uno de los hijos de Jafet, poblaron las costas &#8220;<em>cada cual según su lengua, conforme a sus familias en sus naciones</em>&#8221; (Gen. 10:5). Luego nos cuenta como los hijos de Sus llegaron a poblar desde &#8220;<em>Sidón, en dirección a Girar, hasta Gaza; y en dirección de Sodoma, Gomorra, Adam y Zeboim, hasta Lasa</em>&#8221; (10:19). Los hijos de Joctán, descendiente de Sem, &#8220;<i>habitaron desde Mesa en dirección de Sefar, hasta la región montañosa del oriente</i>&#8221; (10:30). Y en el último versículo del capítulo 10 Moisés escribió lo siguiente,</p>
<blockquote><p>Estas son las familias de los hijos de Noé por sus descendencias, en sus naciones; y de éstos se esparcieron las naciones en la tierra después del diluvio.&#8221;</p></blockquote>
<p>Pero, ¿y Génesis 11? Porque el primer versículo nos dice: &#8220;<span class="text Gen-11-1"><em>Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras.</em>&#8221; ¿No es que los descendientes de Noé se había esparcido por toda la tierra cada cual según sus familias, naciones y lenguas? Bueno, esa es la relación entre el capítulo 10 y el 11 que debemos entender. Génesis 10 nos cuenta a donde llegaron los hijos de Noé cuando fueron dispersados. Y Génesis 11 nos cuenta la razón por la cual fueron esparcidos por toda la tierra. En ese sentido los eventos narrados en Génesis 11 son anteriores, o podríamos decir son la causa, de los eventos que se nos narran en el capítulo 10</span></p>
<p>Ahora, la pregunta que debemos hacernos cuando terminamos de leer Génesis 10 es la siguiente: ¿Cómo fue que fueron esparcidos los hombres por toda la tierra? Bueno, para ello debemos recordar lo que Moisés nos contó en los primeros dos capítulos del libro. Después que Dios creara al hombre y a la mujer los bendijo y les dijo lo siguiente: &#8220;<i>Fructificad y multiplicaos llenad la tierra, y sojuzgadla</i>.&#8221;</p>
<p>El mandamiento de Dios para el hombre era multiplicarse, es decir, engendrar hijos, con el propósito de llenar la tierra y gobernarla. Y todo para la gloria de Dios. El propósito de este mandato cultural no era diferente al propósito para el cual Dios había creado todas las cosas: la manifestación de Su infinita gloria.</p>
<p>Sin embargo, Adán y Eva no lo quisieron hacer. Ellos no quisieron vivir para la gloria de Dios. Sino que por el contrario desearon vivir para su propia gloria. Y cuando Dios les dio un mandamiento, expresándoles a ellos el beneficio que sería vivir para Él, ellos prefirieron creerle a la serpiente la mentira de que si comían del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal ellos ya no necesitarían a Dios. Ellos podrían ahora decidir el bien y el mal para ellos. Ellos podían vivir ahora según sus propios deseos. Ya no necesitarían a Dios para decirles que era &#8220;bueno&#8221; o &#8220;malo&#8221; para ellos. Y así se rebelaron contra el mandamiento de Dios.</p>
<p>Y con ellos trajeron la corrupción a toda la creación. Ya nada sería como Dios lo había creado. Fue así como los hombres en lugar de vivir para la gloria de Dios vivieron para su propia gloria, buscando complacer sus propios deseos y no los de Dios. Y cuando los hombres empezaron a multiplicarse así también se empezó a multiplicar el pecado en el mundo. Por eso leemos lo siguiente en Génesis 6,</p>
<blockquote><p><sup class="versenum">5 </sup>Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.&#8221;</p></blockquote>
<p>Fue por esa razón que Dios trajo un diluvio. Dios traería juicio sobre una humanidad que se había rebelado contra Él. Dios castigaría a una humanidad que no había querido obedecer la Ley de Dios ni cumplir el propósito para el cual Dios los había creado.</p>
<p>Sin embargo, Génesis capítulo 9 nos muestra una realidad. Dios había salvado, por gracia, a Noé y a su familia. Noé, como se nos dice en Génesis 6:8, había hallado gracia ante los ojos de Dios. Pero, la realidad que vemos en Génesis 9 es que el diluvio no había podido erradicar de la tierra el pecado. Prácticamente toda la humanidad fue quitada de la tierra por agua, pero el pecado permanecía aún. ¿Por qué? Porque la humanidad había permanecido en la tierra en Nope y su familia. Y la evidencia la vemos en la borrachera de Noé y en el gravísimo pecado de Cam.</p>
<p>Sin embargo, inmediatamente después que Noé saliera del arca, Dios le da un mandamiento: &#8220;Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra.&#8221; El mismo mandamiento cultural que le había sido dado a Adán, fue lo mismo que le dijo el Señor a Noé. El propósito del hombre era multiplicarse y llenar la tierra para manifestar la gloria de Dios. Es así como llegamos a Génesis 11. Los hombres fueron esparcidos por la faz de la tierra, pero, ¿por qué? ¿Fue acaso en obediencia a Dios? Tristemente no.</p>
<p>En Génesis 11 vemos a toda la humanidad &#8220;<em>con una sola lengua.</em>&#8221; Salieron de oriente y encontraron una gran llanura en Sinar. Y, ¿qué hicieron? ¿Dijeron: &#8220;Dios nos dijo que teníamos que multiplicarnos y esparcirnos por toda la tierra proclamando Su gloria&#8221;? No, sino que contrario al mandamiento que Dios les había dado dijeron: &#8220;<em>Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.</em>&#8221;</p>
<p>¿Leyeron eso? Su deseo era construir una ciudad en donde pudieran vivir todos juntos construir una torre para hacerse un &#8220;<em>nombre</em>&#8221; para ellos mismos, por si acaso fueran esparcidos sobre la faz de toda la tierra. Su deseo no era obedecer el mandamiento de Dios. Su deseo, por el contrario, era desobedecerle y permanecer en un solo lugar en la tierra. Y no sólo eso, sino que en lugar de desear la gloria de Dios lo que buscaban era su propia gloria. &#8220;<i>Lo que queremos es hacernos un nombre lo que queremos es que todos nos conozcan lo que queremos es que nuestra gloria sea manifiesta a toda la tierra.</i>&#8221;</p>
<p>El pecado no había sido erradicado de la tierra con el diluvio. Los hombres seguían en la misma condición en la que estaban los hombres en Génesis 6:5 antes de que viniera el juicio de Dios. Bueno, Génesis 11 nos cuenta que Dios hizo lo mismo que hizo en Génesis 6. Dios descendió para ver lo que estaban haciendo los hombres, y lo que vio fue la necedad del hombre su deseo de seguir pecando contra Su Creador. Noten lo que dijo el Señor en el versículo 6: &#8220;<em>y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer</em>.&#8221;</p>
<p>El orgullo, la desobediencia, la rebeldía, la codicia, había permanecido con la humanidad. En lugar de obedecer a Dios y en lugar de vivir y buscar Su gloria, lo que hicieron fue desobedecerle y buscar la suya propia. ¿Qué hizo Dios? Bueno, como leemos en el versículo 7, Dios confundió aquel día su lengua, e hizo que los hombres hablaran diferentes lenguas con el propósito de que ninguno pudiera entender a su hermano. Babel fue el juicio de Dios sobre una humanidad rebelde. Si los hombres no iban a obedecer el mandamiento cultural de Dios, Dios los iba a hacer obedecer. Es así como leemos lo siguiente en los versículos 8 y 9,</p>
<blockquote><p><span id="es-RVR1960-275" class="text Gen-11-8"><sup class="versenum">8 </sup>Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. </span><span id="es-RVR1960-276" class="text Gen-11-9"><sup class="versenum">9 </sup>Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió<span style="font-size:xx-small;"> </span>Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.&#8221;</span></p></blockquote>
<p>Fue el pecado del hombre lo que trajo las diferentes lenguas al mundo. Fue el pecado del hombre lo que trajo división y problemas a la humanidad. Pero, el pecado no sería un obstáculo para que Dios cumpliera Sus planes. El hombre iba a llenar toda la tierra para Su gloria, y eso fue lo que ocurrió.</p>
<p>Ahora, ¿cómo podemos aplicar estas verdades a nuestras vidas? Bueno, primero entendiendo el propósito para el cual fuimos creados cada uno de nosotros. Los catecismo que surgieron de la teología de la Reforma Protestante enfatizaban lo siguiente: &#8220;<em>¿Cuál es el propósito principal del hombre?</em><em> El propósito principal del hombre es glorificar a Dios</em>.&#8221; Para eso fuimos creados. Y es lo que nosotros debemos entender. Fue por eso que el apóstol Pablo le dijo a los Corintios lo siguiente: &#8220;<em>Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios</em>&#8221; (1 Cor. 10:31).</p>
<p>Como Cristianos debemos entender que nosotros no vivimos para nosotros mismos. Eso es lo que el mundo nos quiere hacer creer. Nosotros vivimos para Dios y para que Él sea glorificado para que Su nombre sea conocido y para que Su creación lo alabe a Él. Por lo tanto, debemos entender como el pecado en nosotros impide que podamos vivir con ese fin.</p>
<p>Cuando nosotros pecamos, de cualquier manera, estamos diciéndole al mundo que nosotros somos más importantes que Dios; que cumplir nuestros deseos es más importante que cumplir y obedecer los mandamientos del Señor; que nuestro nombre es más importante para el mundo que el nombre de Dios. El pecado nos lleva a vivir para nosotros y no para Dios.</p>
<p>Es por eso que nuestro deber es &#8220;<em>hacer morir las obras de la carne</em>&#8221; (Romanos 8:13). Obviamente para nuestro bien físico y espiritual pero sobre todo para la gloria de Dios. Para que los hombres vean nuestras manera de vivir y puedan así &#8220;<em>glorificar a vuestro Padre que está en los cielos</em>&#8221; (Mateo 5:16). La meta del Cristiano es vivir de tal manera que nuestro Dios sea magnificado entre los hombres que los hombres se pregunten: ¿por qué es que esta persona vive así? ¿Por qué es que esta persona no se deleita en las cosas en las que yo me deleito?</p>
<p>Pero, también, la iglesia debe entender esto. El Señor nos dio un mandamiento antes de Su ascensión: &#8220;<i>Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado</i>.&#8221; Por un tiempo la iglesia primitiva desobedeció este mandamiento. Viendo el gran número de conversiones que estaban teniendo decidieron desobedecer al Señor y quedarse en Jerusalén. Aquella ciudad fue para los primeros cristianos como Babel fue para los descendientes de Noé.</p>
<p>¿Y qué hizo el Señor? Trajo una terrible persecución sobre ellos. Si estos cristianos no iban a obedecer el mandamiento de ir por toda la tierra haciendo discípulos para la gloria de Dios, entonces Dios los iba a hacer cumplir Su plan. Y el primer mártir fue Esteban. Pero con aquella persecución ocurrió lo siguiente,</p>
<blockquote><p>Y Saulo asolaba a la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombre sy mujeres, y los entregaba en la cárcel. Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el Evangelio. &#8221; Hechos 8:3-4</p></blockquote>
<p>Como iglesia debemos entender el mandamiento de Dios de llenar la tierra con discípulos Suyos. No con nuestras propias fuerzas ni en nuestra sabiduría sino predicando el Evangelio de Dios. Nuestra misión como iglesia es ir a todos lados en donde Dios nos pusiera predicando el mensaje de salvación.</p>
<p>Ahora, ¿entendemos la razón? Bueno, precisamente porque como los descendientes de Noé, todos los hombres &#8220;<em>pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios&#8221; </em>(Romanos 3:23). Todos los hombres necesitan ser reconciliados con Dios; necesitan un nuevo corazón una nueva vida, para poder cumplir el mandamiento de Dios.</p>
<p>Pero, mientras predicamos el Evangelio Dios salva a hombres y mujeres de entre todas las naciones, les da ese nuevo corazón y esa nueva vida que tanto necesitan, los reconcilia, los justifica, los adopta como Sus hijos, y los trae a la iglesia. Pues, es en la iglesia, como le dijo Pablo a los Efesios, en donde la &#8220;<em>multiforme</em>&#8221; sabiduría de Dios le es dada a conocer a los principados y potestades en los lugares celestiales.</p>
<p>Esa palabra &#8220;multiforme&#8221; es el mismo término con el que la Septuaginta LXX traduce la descripción hebrea del abrigo de José, el hijo de Jacob. Es la misma palabra que es traducida allí como &#8220;multicolor.&#8221; Es en la iglesia en donde Dios le da a conocer al mundo Su sabiduría, haciendo un solo y nuevo hombre, con personas de toda lengua, toda nación y toda lengua. Haciendo un solo pueblo de personas muy diferentes la una de la otra.</p>
<p>Lo que los hombres quisieron hacer en Babel rebelándose a Dios para Su gloria, es lo que Dios hizo en la iglesia para Su gloria. Fue en la iglesia en donde Dios ha hecho cumplir ese mandato cultural que le fue dado a Adán y a Noé.</p>
<p>Por lo tanto, nuestro deber, no sólo es apreciar la iglesia y lo que ella representa en el plan de Dios, sino también ver la necesidad y el mandamiento que tenemos de obedecer al Señor yendo al mundo a predicar el Evangelio. No podemos quedarnos cómodos en un solo lugar. No podemos quedarnos cómodos con la &#8220;x&#8221; cantidad de miembros que tenemos en la iglesia. Nuestro deber es ir al mundo predicando el Evangelio, plantando iglesias, e invitando a más personas a la iglesia. Pues desobedecer podría traer a nosotros la disciplina del Señor como la experimentó la iglesia de Jerusalén.</p>
<p>Que nuestra meta sea vivir para la gloria de Dios, tanto en nuestras vidas individuales, como en nuestra vida como iglesia.</p>
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		<title>¿Dónde estuvo Jesús los días previos a Su resurrección?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Apr 2018 19:22:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[Esta es una de las preguntas a la que los Cristianos han querido darle respuesta desde los primeros siglos de nuestra era. Y para lo cual los grandes teólogos de la antigüedad fueron a las Escrituras buscando encontrar aquellos pasajes que hablaran al respecto para confesar consistentemente esa parte tan importante de la fe católica. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Esta es una de las preguntas a la que los Cristianos han querido darle respuesta desde los primeros siglos de nuestra era. Y para lo cual los grandes teólogos de la antigüedad fueron a las Escrituras buscando encontrar aquellos pasajes que hablaran al respecto para confesar consistentemente esa parte tan importante de la fe católica.</p>
<p>Y la razón por la cual deseo escribir al respecto es por una <a href="https://www.youtube.com/watch?v=oBw3HcLJuTo&amp;feature=youtu.be" target="_blank" rel="noopener">grabación</a> que hizo Miguel Nuñez, pastor de la Iglesia Bautista Internacional en República Dominicana, en la cual proveyó su opinión acerca de este tema tan importante.</p>
<p>Mi deseo es proveer una respuesta más consistente, no sólo con las Escrituras, sino con las confesiones Cristianas del pasado.</p>
<p>Ahora, a la pregunta: &#8220;¿Dónde estuvo Jesús los días previos a Su resurrección?&#8221; el pastor Nuñez dijo lo siguiente,</p>
<blockquote><p>&#8230;que antes de Cristo resucitar y ascender a los cielos que Cristo estuvo en este lugar llamado &#8220;el seno de Abraham&#8221; y que el Seol tenía como dos compartimentos, por así decirlo. En un lugar reposaban los santos del Antiguo Testamento que habían creído en el Mesías que había de venir pero que no habían ascendido a la presencia de Dios, y que en el otro lugar, pues, estaban los que no habían creído, los incrédulos del Antiguo Testamento, y que ese era un lugar, sí, de tormento y entonces que cuando Jesús asciende a los cielos lo que Él hace es que lleva consigo a esa multitud de creyentes del Antiguo Testamento que había estado esperando justamente por el pago de sus pecados en la cruz por medio de la persona de Jesús&#8230;Por otro lado, aunque sea un poco especulativo, a mí me gusta la idea de pensar que aquellos demonios que estaban encarcelados, porque la Biblia habla de demonios encarcelados -y ellos no son omniscientes ni omnipresentes, por tanto ellos no supieron nada de la crucifixión de Cristo y del triunfo de Cristo por el pecado y sobre la muerte- quizás Cristo estuvo en aquel lugar, no predicando salvación, pero predicando victoria y dándole a conocer a aquellos que estaban encarcelados también la victoria que Él había alcanzado sobre el pecado y como estaba ya a punto de alcanzar la victoria sobre la muerte el día de Su resurrección&#8230;Ahí es dónde nosotros estamos.&#8221; [1]</p></blockquote>
<p>Esa es, entonces, la opinión del pastor Nuñez a esa pregunta. ¿Dónde estuvo Jesús inmediatamente después de morir y justo antes de resucitar? Bueno, según leemos en la transcripción de una parte de esa grabación el pastor Nuñez argumenta en favor de una posición que afirma que Cristo estuvo en un lugar intermedio llamado &#8220;el seno de Abraham.&#8221; Un lugar que, como él mismo afirma, no es ni el cielo ni el infierno.</p>
<p><span id="more-4513"></span></p>
<p>Según el pastor de la IBI este lugar cuenta con dos &#8220;compartimentos;&#8221; en uno se encontraban las almas de todos los creyentes del Antiguo Testamento, y en el otro, las almas de todos los incrédulos del Antiguo Testamento. Y, según Nunnez, Jesús estuvo allí inmediatamente después de Su muerte para llevarse consigo, una vez que ascendiera en cuerpo y alma a la presencia de Su Padre, a todos esos creyentes.</p>
<p>Y por otro lado, le gustaría pensar a él, Jesús también estuvo ahí, no resucitado, es decir, sólo en alma, para predicarle Su triunfo sobre el pecado y la muerte a los demonios y a los incrédulos del Antiguo Testamento que no supieron lo que había ocurrido en la cruz del Calvario; para proclamarle Su triunfo a todos aquellas almas y demonios que nunca supieron de Su victoria en la cruz del Calvario.</p>
<p>Lo que nos debemos preguntar, entonces, es lo siguiente: ¿Es esta respuesta consistente con las Escrituras? ¿Enseñan ellas que Jesús estuvo en alma en un lugar intermedio por casi tres días antes de resucitar y ascender a la presencia de Dios el Padre? ¿Enseñan ellas acerca de un lugar para las almas de los muertos además del cielo y el infierno? Y finalmente, ¿fue cuando murió el Señor que pudo predicar Su victoria sobre el pecado y la muerte?</p>
<p>¿Qué es lo que afirman las Escrituras? ¿Cuál es la enseñanza más consistente de ellas al respecto?</p>
<h4>Historia</h4>
<p>Bueno, a lo largo de la historia los Cristianos trabajaron arduamente, como dije al principio, por confesar lo más consistentemente posible con las Escrituras, no sólo la doctrina de Dios, sino también la doctrina de la persona y la obra del Señor Jesucristo.</p>
<p>Y este trabajo, especialmente el entendimiento bíblico de la obra del Señor Jesucristo, los llevó a desarrollar lo que se conoce en teología como la doctrina de &#8220;los estados&#8221; de Cristo. Su deseo era confesar lo que la Biblia afirmaba con respecto a los estados de la humillación y de la exaltación del Señor Jesucristo por medio de los cuales Él había cumplido Su oficio como Mediador entre Dios y los hombres.</p>
<p>De una manera sistemática los Cristianos de la antigüedad argumentaron que el estado de humillación de Cristo comprendía desde su encarnación hasta Su muerte y sepultura. Y que Su exaltación comprendía las etapas de Su resurrección, ascensión, sesión a la diestra del Padre, y finalmente, Su regreso a la tierra para juzgar al mundo.</p>
<p>Y fue intentando formular esta doctrina de la humillación de Cristo que la iglesia buscó darle respuesta a esa pregunta: ¿Dónde estuvo Cristo después de Su muerte y antes de Su resurrección? Bueno, ¿cómo fue, entonces, que la Iglesia le dio respuesta a esta pregunta?</p>
<p>En los Credos la Iglesia afirmó cosas como estas,</p>
<blockquote><p>Cuando la persona siendo bautizada es sumergida dentro del agua, aquel que lo bautiza, colocando sus manos sobre él, dirá: &#8220;¿Crees en Dios, el Padre Todopoderoso?&#8221; Y la persona siendo bautizada dirá: &#8220;Sí creo.&#8221; Entonces poniendo su mano sobre su cabeza, le bautizará una vez. Y luego le dirá: &#8220;¿Crees en Cristo Jesús, el Hijo de Dios, quien nació de la virgen María, y que fue crucificado bajo Poncio Pilato, <span style="text-decoration:underline;">y murió y fue sepultado</span>, y resucitó al tercer día, vivo de entre los muertos, y ascendió al cielo, y se sentó a la diestra del Padre, y vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos?&#8221; Y cuando él diga: &#8220;Sí creo,&#8221; se bautizará nuevamente. Y de nuevo dirá: &#8220;¿Crees en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia, y en la resurrección del cuerpo?&#8221; Y la persona bautizada dirá: &#8220;Sí creo,&#8221; y entonces será bautizado una tercera vez.&#8221; [2]</p></blockquote>
<p>El Credo Niceno lo expresó de la siguiente manera,</p>
<blockquote><p>Creo en un solo Dios Padre Todopodersos, Creador del cielo y de la tierra, y de todas las cosas visibles e invisibles; y en un solo Señor Jesucristo, Hijo Unigénito de Dios, engendrado del Padre antes de todos los siglos, Dios de Dios, Luz de Luz, verdadero Dios de Dios verdadero, engendrado, no hecho, consubstancial con el Padre; por el cual todas las cosas fueron hechas, el cual por amor a nosotros y por nuestra salud descendió del cielo, y tomando nuestra carne de la virgen María, por el Espíritu Santo, fue hecho hombre, y fue crucificado por nosotros bajo el poder de Poncio Pilatos, padeció, <span style="text-decoration:underline;">y fue sepultado</span>; y al tercer dia resucitó sugún las Escrituras, subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre. Y vendrá otra vez con gloria a juzgar a los vivos y a los muertos; y su reino no tendrá fin. y creo en el Espíritu Santo, Señor y Dador de vida, pocedente del Padre y del Hijo, el cual con el Padre y el Hijo juntamente es adorado y glorificado; que habló por los profetas. Y creo en una santa Iglesia Católica y Apostólica. Confieso un Bautismo para remisión de pecados, y espero la resurrección de los muertos. Y la vida del Siglo venidero. Amén. [3]</p></blockquote>
<p>Y el Credo de los Apóstoles, o también llamado el <em>Símbolo Apostólico</em>, llamado así por Ambrosio en el año 389 d.C, y que data, en la forma en la que le conocemos hoy, del siglo VII d.C, y que como sabemos fue compuesto progresivamente de lo que era la confesión de la Iglesia en aquel entonces. Especialmente lo que la Iglesia confesaba en las fórmulas bautismales como la de Hipólito desde los primeros siglos de nuestra era. El Credo de los Apóstoles lo expresó así,</p>
<blockquote><p>Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, Señor nuestro; que fue concebido del Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato; fue crucificado, <span style="text-decoration:underline;">muerto y sepultado; descendió a los infiernos</span>; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo, y está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso; y desde allí vendrá al fin del mundo a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Universal, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida perdurable. Amén.&#8221; [4]</p></blockquote>
<p>El Credo de Atanasio, otro credo compuesto lo más probablemente a finales del siglo V d.C, lo dijo así,</p>
<blockquote><p>&#8230;Además, para la salvación eterna es necesario que también crea fielmente en la Encarnación de Nuestro Señor Jesucristo. Pues la fe recta es que creamos y confesemos que Nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, es Dios y hombre. Es Dios, engendrado de la sustancia del Padre, antes de los siglos; y es hombre, de la substancia de su Madre, nacido en el mundo. Perfecto Dios y perfecto hombre, subsistente de alma racional y de carne humana. Igual al Padre en cuanto a su divinidad, y menor que el Padre en cuanto a su humanidad. Mas, aun cuando es Dios y hombre, no son dos, sino un solo Cristo. Y uno, no por la conversión de la divinidad en carne, sino por la asunción de la humanidad en Dios. Uno absolutamente, no por confusión de la sustancia, sino por la unidad de la persona. Pues según el alma racional y la carne son un hombre, así Dios y hombre es un solo Cristo, el cual sufrió por nuestra salvación, <span style="text-decoration:underline;">descendió a los infiernos</span>, resucitó al tercer día de entre los muertos. Subió a los cielos, está sentado a la derecha del padre, Dios Todopoderoso, desde donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos&#8230;&#8221; [5]</p></blockquote>
<p>Entonces, ¿cómo fue que la Iglesia respondió esa pregunta? ¿Cómo fue que la Iglesia respondió sobre el lugar donde estuvo Jesús inmediatamente antes de morir y justo antes de resucitar? Bueno, lo hizo afirmando que Jesús &#8220;fue muerto y sepultado,&#8221; o como veremos abajo, afirmando que había &#8220;descendido a los infiernos.&#8221;</p>
<h4>Muerto y Sepultado</h4>
<p>Ahora, la pregunta que debemos hacernos es la siguiente: ¿Qué entendían los Cristianos de la antigüedad con esa frase? ¿Qué entendían ellos de la sepultura y lo que ocurría cuando alguien llegaba ahí?</p>
<p>Bueno, para los teólogos de la Reforma Protestante, por ejemplo, la muerte podía definirse de la siguiente manera,</p>
<blockquote><p>&#8230;la privación, o deprivatio, de la vida natural del hombre (privativo vitae hominem naturalis) por la disolución de la unión del cuerpo y el alma.&#8221; [6]</p></blockquote>
<p>Bueno, cuando los Cristianos afirmaron en la antigüedad que el Señor Jesucristo fue sepultado, lo que estaban afirmando era que había muerto y que por lo tanto había sufrido, como parte de Su estado de humillación, la separación de Su cuerpo y alma. Como lo dijo Müller, que había sufrida la disolución de esa unión entre Su cuerpo y Su alma. Como escribió Louis Berkhof,</p>
<blockquote><p>Resulta natural que cuando hablamos de la muerte de Cristo tengamos en esta conexión, primero que todo, la idea de una muerte física que consiste en la separación del cuerpo y del alma.&#8221; [7]</p></blockquote>
<p>Y esto es lo que han creído los creyentes desde la antigüedad. Agustín de Hipona, por ejemplo, en su famosa obra &#8220;La Ciudad de Dios,&#8221; hablando sobre lo que ocurre con la muerte de un hombre dijo,</p>
<blockquote><p>Por lo tanto, con referencia a la muerte corporal, esto es, la separación del alma y del cuerpo&#8230;&#8221; [8]</p></blockquote>
<p>Entonces, cuando los Cristianos confesaban que Jesús había muerto y que había sido sepultado, como leímos en todas esas confesiones ortodoxas de la Iglesia, lo que estaban afirmando es que el Señor Jesucristo había sufrido esa misma separación del cuerpo y alma que sufrimos nosotros los hombres cuando morimos.</p>
<p>Dejando claro, por supuesto, que esta separación le fue impuesta al Mediador judicialmente por Dios Su Padre, y no por causa del pecado, pues Él era santo, inocente y sin mancha, como lo afirma la Escritura. [9] Sino, porque este era parte del sufrimiento que El Hijo de Dios debía sufrir al haber asumido de muy buena voluntad el oficio de Mediador.</p>
<p>Ahora, ¿por qué creemos esto? ¿Por qué confesamos que esto es lo que ocurre en la muerte? Bueno, porque esto es lo que afirman las Escrituras. La Biblia es clara al argumentar que cuando un hombre muere existe una separación entre el cuerpo y el alma.</p>
<p>Cuando el rey David, por ejemplo, se dio cuenta que el hijo que tuvo con Betsabé había muerto, él no dijo: &#8220;Bueno, su cuerpo ha quedado sin vida y su alma ha dejado de existir.&#8221; No, sino que David sabía que el alma de su hijo seguía con vida. El cuerpo sería puesto en una tumba para corromperse con el paso de los años, como lo sería el suyo cuando llegara a morir, pero el alma de su hijo recién nacido seguía viva. En 2 Samuel 12:23 leemos lo siguiente,</p>
<blockquote><p>Mas ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí.&#8221;</p></blockquote>
<p>En el Nuevo Testamento tenemos las palabras del apóstol Pablo. Escribiéndole a la Iglesia en Filipos acerca de la gran ventaja que sería la muerte, Pablo les dijo a los Filipenses,</p>
<blockquote><p><span id="es-RVR1960-29384" class="text Phil-1-21"><sup class="versenum">21 </sup>Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.  </span><span id="es-RVR1960-29385" class="text Phil-1-22"><sup class="versenum">22 </sup>Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger.  </span><span id="es-RVR1960-29386" class="text Phil-1-23"><sup class="versenum">23 </sup>Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor;  </span><span id="es-RVR1960-29387" class="text Phil-1-24"><sup class="versenum">24 </sup>pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros.&#8221; [10]</span></p></blockquote>
<p>Notemos que Pablo afirma con toda claridad que su muerte resultaría en la separación de su carne y su alma. Su cuerpo quedaría en la tumba, corrompiéndose como ocurrió con el cuerpo del hijo de David, pero su alma estaría con Cristo en el momento en el que muriera.</p>
<p>Fue por versículos como estos que Juan Calvino, el gran Reformador, refutando algunas de las doctrinas de los Anabautistas sobre el estado del alma de los hombres luego de la muerte escribió lo siguiente,</p>
<blockquote><p>¿Cuál es el estado de las almas después de la separación de sus cuerpos? Los Anabautistas ciertamente piensan que ellas dormirán como si estuvieran muertas. Nosotros decimos que ellas tienen vida y sentimiento.&#8221; [11]</p></blockquote>
<p>Para Calvino, así como para la ortodoxia Cristiana a lo largo de los siglos, el momento de la muerte trae consigo la separación del cuerpo y el alma.</p>
<h4><strong>¿Dónde estuvo, entonces, el alma de Jesús inmediatamente después de Su muerte y justo antes de Su resurrección? </strong></h4>
<p>Si parte de la humillación de Cristo consistió, como lo ha confesado la Iglesia desde el principio, en la separación de Su cuerpo y Su alma en Su muerte y sepultura, ¿dónde estuvo Su alma mientras Su cuerpo permanecía en la tumba de José de Arimatea sin sufrir corrupción?</p>
<p>Bueno, para esto no debemos especular, pues el Señor mismo nos dio la respuesta a esta pregunta. Estando en la cruz del Calvario sufriendo el vituperio de los judíos y los gentiles, los dos ladrones que habían sido crucificados uno a cada lado del Señor, mantenían una seria discusión teológica. Uno de los malhechores injuriaba al Señor diciéndole: &#8220;Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros.&#8221; [12]</p>
<p>Al igual que el resto del pueblo judío; al igual que los demás fariseos, este ladrón estaba pidiéndole un milagro más al Señor para creer en Él. &#8220;Si tú eres el Cristo, entonces, haz esta señal, sálvate de morir esta muerte tan terrible, nos salvas a nosotros, y podrás demostrarme que realmente eres quien has dicho ser.&#8221; Al igual que el resto de los judíos, este hombre no había entendido el Evangelio que había sido predicado por Dios por medio de Sus profetas desde la antigüedad. Este hombre necesitaba una señal más para creer verdaderamente en su necesidad de un Salvador.</p>
<p>El otro malhechor, por el contrario, le dijo al primero,</p>
<blockquote><p><span id="es-RVR1960-25977" class="text Luke-23-40">¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? </span><span id="es-RVR1960-25978" class="text Luke-23-41">Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo.&#8221; [13]</span></p></blockquote>
<p>En otras palabras: &#8220;Este que ha sido crucificado con nosotros es exactamente quien ha dicho ser: El Cristo, el Hijo de Dios, el Rey de los judíos. Ninguna mentira fue dicha por Él.&#8221; Y de pronto, se vuelve a Jesús y le dice: &#8220;Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.&#8221; Y escuchen la respuesta del Señor: &#8220;De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.&#8221; [14]</p>
<p>¿Cuál fue, entonces, la respuesta del Señor a esta pregunta que estamos tratando de contestar? ¿Dónde estuvo Su alma justo después de morir y antes de resucitar? En el paraíso.</p>
<h4>El Paraíso</h4>
<p>La pregunta, entonces, es: ¿Qué es el paraíso? ¿Dónde está? ¿Es verdaderamente un lugar intermedio entre el cielo y el infierno? ¿Es un lugar distinto a estos otros dos lugares mencionados en las Escrituras? No. El Paraíso era otra manera por parte de los judíos de llamarle al cielo.</p>
<p>¿Cómo lo sabemos? Bueno, porque los mismos apóstoles lo afirmaron en sus escritos. Leamos lo que le escribió el apóstol Pablo a la iglesia en Corinto,</p>
<blockquote>
<p class="chapter-2"><span class="text 2Cor-12-1"><span style="font-size:small;">1 </span>Ciertamente no me conviene gloriarme; pero vendré a las visiones y a las revelaciones del Señor.  </span><span id="es-RVR1960-29026" class="text 2Cor-12-2"><sup class="versenum">2 </sup>Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.  </span><span id="es-RVR1960-29027" class="text 2Cor-12-3"><sup class="versenum">3 </sup>Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), </span><span id="es-RVR1960-29028" class="text 2Cor-12-4"><sup class="versenum">4 </sup>que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar. [15]</span></p>
</blockquote>
<p>Pablo está defendiendo su apostolado. Y para ello recurre a un evento que le sucedió a él; no sabe si esto ocurrió en el cuerpo o fuera de su cuerpo; pero lo que sí afirma es que fue algo que realmente le sucedió a él. Él, afirma Pablo, estuvo en el &#8220;tercer cielo&#8221; delante de la presencia del Señor recibiendo revelaciones.</p>
<p>Pero, notemos el sínonimo que usa Pablo para este lugar; para este &#8220;tercer cielo,&#8221; para ésta presencia del Señor. En el versículo 4 él le llama también &#8220;el paraíso.&#8221; Pablo estuvo, entonces, según nos lo afirmó inspirado por el Espíritu Santo, en el paraíso, el mismo lugar al que fue Jesús inmediatamente después de morir y antes de resucitar. Y, como nos lo dice claramente, era el mismo cielo donde está la presencia de Dios.</p>
<p>Lo mismo le afirmó el apóstol Juan a la Iglesia en Efeso. En Apocalipsis 2:7 el Señor le dijo a esta iglesia lo siguiente: &#8220;El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.&#8221; Y, ¿cuál es ese &#8220;paraíso de Dios&#8221;? Bueno, leamos lo que escribió al final del libro,</p>
<blockquote>
<p class="chapter-2"><span id="es-RVR1960-31084" class="text Rev-22-1"><span style="font-size:small;">1 </span>Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. </span><span id="es-RVR1960-31085" class="text Rev-22-2"><sup class="versenum">2 </sup>En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. </span><span id="es-RVR1960-31086" class="text Rev-22-3"><sup class="versenum">3 </sup>Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, </span><span id="es-RVR1960-31087" class="text Rev-22-4"><sup class="versenum">4 </sup>y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes.&#8221; [16]</span></p>
</blockquote>
<p>¿Dónde dijo Juan que estaba el árbol de la vida? En el paraíso. Y, ¿qué es el paraíso? El cielo mismo, donde está el trono de Dios y del Cordero. Entonces, el alma del Señor estuvo, no en un lugar intermedio entre el cielo y el infierno, sino en el cielo mismo, en el paraíso, delante de la presencia de Dios Su Padre.</p>
<p>Ahora, el seno de Abraham, era otra manera de llamarle al paraíso. El &#8220;seno de Abraham, de Isaac, y Jacob,&#8221; como le conocían los judíos durante el período del Segundo Templo, era el cielo; aquel lugar donde iban las almas de los justos para estar delante de la presencia de Dios. [17]</p>
<p>Entonces, cuando el Señor enseña la parábola del rico y Lázaro, Él no estaba hablando de un tercer lugar además del cielo y el infierno a donde iban las almas de los hombres. Un lugar con dos compartimentos. Sino que está enseñando acerca de los dos únicos lugares que existen para albergar las almas de los hombres: el cielo, o paraíso, o el seno de Abraham; y el infierno o Gehenna, el lugar donde el fuego nunca se apaga. [18]</p>
<p>Es por eso que todas las confesiones que salieron de la Reforma Protestante afirman esta verdad. La Segunda Confesión Bautista de Londres de 1689 confiesa lo siguiente,</p>
<blockquote><p>Los cuerpos de los hombres vuelven al polvo después de la muerte y ven la corrupción, pero sus almas (que ni mueren ni duermen), teniendo una subsistencia inmortal, vuelven inmediatamente a Dios que las dio. Las almas de los justos, siendo entonces perfeccionadas en santidad, son recibidas en el Paraíso donde están con Cristo, y contemplan la faz de Dios en luz y gloria, esperando la plena redención de sus cuerpo. Las almas de los malvados son arrojadas al infierno, donde permanecen atormentadas y envueltas en densas tinieblas, reservadas para el juicio del gran día. <span style="text-decoration:underline;">Fuera de estos dos lugares para las almas separadas de sus cuerpos las Escrituras no admiten ningún otro.</span>&#8221; [19]</p></blockquote>
<p>Entonces, ¿dónde estuvo Jesús los días previos a Su resurrección? Como hemos visto, lo que enseñan las Escrituras es que el Señor estuvo en el cielo delante de la presencia de Su Padre.</p>
<h4>Descendió a los infiernos</h4>
<p>Ahora, ¿por qué razón es que el pastor Nuñez tiene esa opinión acerca de Jesús visitando a los demonios encarcelados para proclamarles Su victoria? Bueno, porque a lo largo de la historia han existido diversas interpretaciones sobre esa frase que contienen algunos de los Credos antiguos de la Iglesia, &#8220;descendió a los infiernos.&#8221;</p>
<p>Esa frase, que nos ha llegado a nosotros en la versión latina y final del Credo de los Apóstoles, que como dije arriba data del siglo VII d.C, no se encontraba en las versiones más primitivas del Credo. Phillip Schaff, por ejemplo, afirma que esta frase apareció por primera vez en la versión del Credo de la Iglesia de Aquilea en Roma, de la cual Rufino era su pastor, en el año 390 d.C. [20]</p>
<p>La frase vuelve a aparecer en el año 590 d.C con Venantius Fortunatus, quien tenía en sus manos el Credo de la iglesia de Rufino, y posteriormente en la expresión final del Credo en el siglo VII d.C.</p>
<p>Sin embargo, como afirma el mismo Schaff, en su comentario del Credo, Rufino anota que esa frase &#8220;descendió a los infiernos&#8221; era equivalente a la expresión encontrada en otras confesiones eclesiásticas &#8220;fue sepultado.&#8221;</p>
<p>La frase, entonces, trata de decir que Jesucristo murió y descendió al Hades. El término &#8220;infierno&#8221; en latín no sólo podía significar ese lugar de tormento eterno, sino también la sepultura. Lo mismo que podía significar su término correspondiente en griego, &#8220;Hades.&#8221; Literalmente, lo que el Credo Apostólico decía era: &#8220;descendió al Hades.&#8221;</p>
<p>La palabra &#8220;Hades&#8221; en el Nuevo Testamento fue usada para traducir el término hebreo &#8220;Seol.&#8221; Y podía significar, por lo tanto, la muerte (Salmo 55:15; Génesis 37:35); la tumba (Génesis 29:31; Job 14:13); o el infierno, ese lugar de condenación eterna (Deuteronomio 32:22).</p>
<p>Sin embargo, cuando los teólogos de la antigüedad afirmaron que el Señor Jesucristo luego de morir había &#8220;descendido al Hades&#8221; o &#8220;descendido a los infiernos&#8221; no estaban afirmando que había ido a ese lugar de tormento eterno donde están las almas de los que murieron en incredulidad y los demonios, sino que había descendido a la tumba. Es decir, que había muerto y que por lo tanto había sufrido esa separación de Su cuerpo y Su alma.</p>
<p>Ahora, como les dije, a lo largo de la historia esa frase a recibido varias interpretaciones. Una, por ejemplo, es la interpretación que afirma que Jesús descendió al infierno para terminar de sufrir el castigo en lugar de Su pueblo. La podríamos llamar la &#8220;Interpretación del Castigo.&#8221;</p>
<p>La cruz, argumenta esta posición, no fue el final de Su castigo, sino que tuvo que ir al infierno para seguir sufriendo para pagar el precio de nuestra redención. Esta interpretación es muy popular entre los falsos predicadores de la prosperidad. Kenneth Copeland, por ejemplo, dijo esto,</p>
<blockquote><p>Cuando Jesús exclamó, &#8220;Consumado es!&#8221; Él no estaba hablando del plan de redención. Aún faltaban tres días y tres noches por pasar antes de ir al trono&#8230;La muerte de Jesús en la cruz fue sólo el comienzo de la completa obra de la redención.&#8221; [21]</p></blockquote>
<p>Obviamente esta posición no tiene cabida con lo que acabamos de decir y con las palabras del Señor Jesucristo en la cruz del Calvario: &#8220;Consumado es.&#8221; Afirmando categóricamente que Su sufrimiento concluyó en la cruz y fue suficiente, hasta ahí, para pagar por la redención de los Suyos.</p>
<p>Otra posición y que podríamos llamar &#8220;La Segunda Oportunidad,&#8221; afirma que Jesús bajó en cuerpo y alma al Hades, un lugar al que describen de castigo provisional, para predicarle el evangelio a los que murieron antes de Su primera venida y otorgarles una segunda oportunidad para creer. Y esta, estaría contradiciendo las palabras del autor a los Hebreos: &#8220;Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.&#8221; [22]</p>
<p>La otra posición y que se asemeja mucho a la posición del pastor Nuñez es la que podríamos llamar el descenso a los infiernos para &#8220;Pronunciar el Triunfo&#8221; a los creyentes que se encontraban en el &#8220;seno de Abraham.&#8221; Obviamente sobra decir que esta posición argumenta en favor de un lugar &#8220;extra&#8221; para las almas además del cielo y el infierno, algo, que como vimos arriba, la Biblia niega.</p>
<p>Pero esta, por ejemplo, es la interpretación de la Iglesia Católica Romana, de la Iglesia Anglicana, y lastimosamente la de muchos evangélicos en nuestros días. Para los Católicos se trata del <em>limbus patrum</em> o el limbo, un lugar entre el Paraíso y Gehenna; un lugar transitorio para las almas de los muertos.</p>
<p>Una cuarta interpretación, y muy similar a la anterior, y de nuevo, similar a la de Nuñez, es que Jesús descendió a los infiernos en cuerpo y alma para proclamarle Su triunfo a Satanás. Y esta es la interpretación Luterana de esa frase en el Credo de los Apóstoles. Y los pasajes que usan para apoyar su interpretación son Efesios 4:9-10 y 1 Pedro 3:18-19, los cuales, no admiten de ninguna manera que Jesucristo haya descendido en algún momento al infierno.</p>
<p>En Efesios 4:9 el apóstol Pablo habla &#8220;las partes más bajas de la tierra,&#8221; no para afirmar que Jesús descendió al lugar de tormento eterno, sino refiriéndose a Su encarnación. Él había &#8220;subido a lo alto&#8221; en Su ascensión, precisamente porque primero había descendido en Su encarnación a la tierra.</p>
<p>Y en 1 Pedro 3, a pesar de ser un pasaje sumamente controversial, debemos entender que lo que el apóstol afirma, no fue que Jesús descendió al infierno a predicarle a los demonios, sino que Cristo le predicó a los hombres en los tiempos de Noé, siendo Noé un &#8220;pregonero de justicia.&#8221; [23]  Como escribió Calvino en su comentario de este pasaje,</p>
<blockquote><p>Común ha sido la opinión que el descenso de Cristo al infierno es aludido aquí; pero las palabras no significan tal cosa; pues no hay mención del alma de Cristo, sino sólo que Él fue por el Espíritu: y estas son cosas muy diferentes, que el alma de Cristo fuera, y que Cristo predicara por el poder del Espíritu&#8230;Además, la extraña noción de aquellos que piensan que los incrédulos, luego de la venida de Cristo, fueron libertados del pecado, no necesita una larga refutación; pues es una indudable doctrina de la Escritura, que nosotros no obtenemos la salvación sino sólo en Cristo; entonces, no hay más esperanza para aquellos que continúan hacia la muerte en incredulidad.&#8221; [24]</p></blockquote>
<p>O como escribió John L. Dagg, un teólogo bautista,</p>
<blockquote><p>Cuando se dice, &#8220;Él fue y predicó a los espíritus encarcelados&#8221; el significado es, que Él, por Su Espíritu, en el ministerio de Noé, predicó a los antediluvianos, quienes, siendo desobedientes, y rechazando el ministerio, fueron llevados por el diluvio, y fueron, cuando fueron escritas estas palabras, espíritus en prisión.&#8221; [25]</p></blockquote>
<p>Calvino, y los demás reformadores rechazaron todas estas teorías e interpretaciones de la frase &#8220;descendió a los infiernos.&#8221; Sin embargo, Calvino era de la opinión que esa frase debía ser tomada de una manera simbólica para afirmar que en la cruz del Calvario el Señor experimentó el infierno en Su carne por los pecados de Su pueblo. Como escribió Calvino,</p>
<blockquote><p>Lo que afirmamos es que Cristo sufrir en Sí mismo el gran peso de la ira de Dios, porque al ser herido y afligido por la mano de Dios, experimentó todas las señales que Dios muestra cuando está airado y castiga.&#8221; [26]</p></blockquote>
<p>Es por eso que leemos lo siguiente en el Catecismo de Heidelberg,</p>
<blockquote>
<div align="left">Pregunta: ¿Por qué se añade: descendió a los infiernos?</div>
<div align="left">Respuesta: Para que en mis extremados dolores y grandísimas tentaciones me asegure y me sostenga con este consuelo, de que mi Señor Jesucristo, por medio de las inexplicables angustias, tormentos, espantos y turbaciones infernales de Su alma, en los cuales fue sumido en toda Su pasión, pero especialmente clavado en la cruz, me ha librado de las ansias y tormentos del infierno.&#8221; [27]</div>
<div align="left"></div>
</blockquote>
<p>Finalmente, la interpretación más consistente con las Escrituras y con la interpretación histórica de la iglesia, esa frase &#8220;descendió a los infiernos&#8221; entiende que Cristo simplemente murió y fue sepultado; y que sepultado sufrió la separación de Su cuerpo y alma. Ulrico Zwinglio dijo,</p>
<blockquote><p>Si Él no hubiera muerto y no hubiera sido sepultado, ¿quién hubiera creído que Él era Aquel Hombre? Y por la misma razón los Padres apostólicos añadieron a los Credos las palabras, &#8220;Él descendió a los infiernos.&#8221; Ellos usaron la expresión para significar la realidad de Su muerte.&#8221; [28]</p></blockquote>
<p>Consistente con este entendimiento el Catecismo Mayor de Westminster afirmó lo siguiente,</p>
<blockquote>
<div>Pregunta: ¿Cómo se humilló Cristo después de la muerte?</div>
<div>Respuesta: La humillación de Cristo después de la muerte consistió en ser sepultado, en continuar en el estado de la muerte y bajo el poder de ésta hasta el tercer día, lo que ha sido expresado otras veces en estas palabras: Descendió a los infiernos.&#8221; [29]</div>
<div></div>
</blockquote>
<p>Francis R. Beattie, en su comentario de la Confesión de Fe de Westminster escribió lo siguiente,</p>
<blockquote>
<div class="page" title="Page 167">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Es en conexión con esto que la frase en el Credo de los Apóstoles, &#8220;y descendió a los infiernos,&#8221; que es aludida en el Catecismo Mayor, y que apropiadamente surge para algunos comentarios. Esta tan discutida frase no significa que Cristo, en su espíritu, fue literalmente, luego de Su muerte y antes de Su resurrección, al mundo espiritual, y a aquella región de lo invisible en donde los espíritus de los santos de la dispensación del Antiguo Testamento permanecieron por un tiempo, para declararles completamente el mensaje del evangelio a ellos, y así traerlos para que gozaran la felicidad del cielo. Ni tampoco significa esa frase que el alma humana de Cristo fue realmente al infierno, para asegurar una victoria sobre Satanás en su propio lugar. Ni, de nuevo, puede ser tomada para significar que Su alma humana fue realmente a aquel lugar de castigo donde las almas de los perdidos permanecen, para que pudiera sufrir todo lo que necesitaba sufrir para satisfacer plenamente por el pecado. Para entender la frase, el significado de &#8220;infierno&#8221; debe ser observado. No significa el lugar o el estado de los finalmente perdidos, sino por el contrario denota el mundo invisible de los espíritus que se han ido. Por lo tanto, el significado de la frase es, que durante el período entre Su muerte y Su resurrección el espíritu humano de Cristo, o alma, fue a la región de las almas acorpóreas en el mundo invisible, y al mismo tiempo Su cuerpo yacía en la tumba. En Su caso, por supuesto, el espíritu sin cuerpo iría al lugar de los benditos, pues Él le dijo al ladrón en la cruz, quien murió en penitencia, que ellos estarían juntos aquel día en el paraíso.&#8221; [30]</p>
</div>
</div>
</div>
</blockquote>
<p>Y el gran Mathew Henry, en su comentario de la Confesión dijo,</p>
<blockquote><p><span style="color:#4f748e;background-color:#e9eff3;">14. Cuando Cristo murió, ¿fue sepultado? Sí: ellos lo bajaron del árbol, y lo colocaron en un sepulcro, Hechos 13:29. ¿Fue sepultado de acuerdo a la costumbre? Sí: según la costumbre de los Judíos era la de enterrar, Juan 19:40. </span><span style="color:#4f748e;background-color:#e9eff3;">¿Continuó bajo el poder de la muerte por un tiempo? Sí: pues como Jonás estuvo tres días y tres noches dentro de la ballena, así también el Hijo del Hombre debía estar tres días y tres noches en el corazón de la tierra, Mateo 12:40. </span><span style="color:#4f748e;background-color:#e9eff3;">¿Fue esto el descenso a los infiernos? Sí: Él descendió a las partes bajas de la tierra, Efesios 4:9. </span><span style="color:#4f748e;background-color:#e9eff3;">¿Fue Su alma al paraíso? Sí: Este día estarás conmigo en el paraíso, Lucas 23:43. </span><span style="color:#4f748e;background-color:#e9eff3;">¿Sufrió Su cuerpo corrupción? No: no dejarás mi alma en el Sol, ni verá tu Santo corrupción, Hechos 2:27.&#8221; [31]</span></p></blockquote>
<p>Entonces, ¿cuál es el entendimiento más consistente con las Escrituras sobre el lugar donde estuvo Jesús luego de Su muerte y antes de Su resurrección? Bueno, lo que afirman las Escrituras y lo que ha afirmado la Iglesia en sus credos y confesiones a lo largo de la historia, es que el Señor Jesucristo luego de morir, fue sepultado, sufriendo así, en Su humillación, la separación de Su cuerpo y Su alma. Su cuerpo permaneciendo incorruptible en la tumba por tres días, y Su alma yendo al cielo para estar con Su Padre por tres días. Después de que pasaron esos tres días Su alma y Su cuerpo se volvieron a unir en Su resurrección, y fue en ese momento, y no antes, como afirmó el pastor Núñez, cuando Jesús le proclamó al universo Su triunfo sobre el pecado y la muerte.</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>[1] Mi transcripción</p>
<p>[2] Formula bautismal de Hipólito de Roma, circa 200 d.C https://www.creeds.net/ancient/Hippolytus.htm</p>
<p>[3] 325 d.C.  http://thirdmill.org/files/spanish/90480~1_16_01_5-12-49_PM~El_Credo_Niceno.html</p>
<p>[4] 650 d.C.  http://thirdmill.org/files/spanish/36088~1_16_01_1-07-06_PM~El_Credo_de_los_Apostoles.html</p>
<p>[5] Siglo V d.C. http://ec.aciprensa.com/wiki/Credo_de_Atanasio</p>
<p>[6] Müller, Richard A. <em>Dictionary of Latin and Greek Theological Terms. Drawn Principally from Protestant Scholastic Theology</em>. Páginas 195-196</p>
<p>[7] Berkhof, Louis. <em>Teología Sistemática.</em> Página 403</p>
<p>[8] Augustine. <em>City of God</em>. Book XIII, chapter 6. https://www.ccel.org/ccel/schaff/npnf102.iv.XIII.6.html</p>
<p>[9] Hebreos 7:26</p>
<p>[10] Filipenses 1:21-24</p>
<p>[11] Calvin, John. <em>A Short Instruction for to Arm Good Christian People Against the Perniferous Errors of the Common Sect of Anabaptists. </em>Artículo 2. http://www.truecovenanter.com/calvin/calvin_against_anabaptists.html</p>
<p>[12] Lucas 23:39</p>
<p>[13] Lucas 23:40-41</p>
<p>[14] Lucas 23:43</p>
<p>[15] 2 Corintios 12:1-4</p>
<p>[16] Apocalipsis 22:1-4</p>
<p>[17] Ver, por ejemplo, 2 Macabeos 13:17. http://www.jewishencyclopedia.com/articles/362-abraham-s-bosom</p>
<p>[18] Lucas 16:19-31</p>
<p>[19] 2 CBL 1689. Capítulo 31, párrafo 1. Ver también la Confesión de Fe de Westminster.</p>
<p>[20] https://www.ccel.org/ccel/schaff/creeds2.iv.i.i.iii.html</p>
<p>[21] Hank Hannegraf. <em>Christianity in Crisis</em>. Página 180</p>
<p>[22] Hebreos 9:27</p>
<p>[23] 2 Pedro 2:5</p>
<p>[24] https://www.ccel.org/ccel/calvin/calcom45.iv.iv.viii.html</p>
<p>[25] John L. Dagg. Manual of Theology. Página 206</p>
<p>[26] Juan Calvino. <em>Institución de la Religión Cristiana. </em>Libro II, capítulo XVI. xi</p>
<p>[27] Catecismo de Heidelberg. Pregunta 44</p>
<p>[28] Zwingly, Ulrich. <em>An Exposition of the Faith.</em> Página 252</p>
<p>[29] Catecismo Mayor de Westminster. Pregunta 50</p>
<p>[30] Beattie, Francis R. <i>The Presbyterian Standards.</i> Páginas 163-164  https://ia800301.us.archive.org/9/items/presbyterianstan00beat/presbyterianstan00beat.pdf</p>
<p>[31] Henry, Mathew. <em>A Scripture Cathechism in the Method of the Assembly.</em> Pregunta 27, 14 http://www.shortercatechism.com/resources/henry/wsc_he_027.html</p>
<p>&nbsp;</p>
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