<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/" xmlns:blogger="http://schemas.google.com/blogger/2008" xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0" version="2.0"><channel><atom:id>tag:blogger.com,1999:blog-7521746758369518121</atom:id><lastBuildDate>Sun, 24 Aug 2025 04:18:38 +0000</lastBuildDate><title>Los Borradores </title><description></description><link>http://losborradoresdealejo.blogspot.com/</link><managingEditor>noreply@blogger.com (Alejo Z.)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:totalResults>270</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-7521746758369518121.post-503702487682592689</guid><pubDate>Thu, 25 Jun 2015 07:33:00 +0000</pubDate><atom:updated>2015-06-25T01:34:06.695-06:00</atom:updated><title>Ideario </title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;&quot;&gt;El por qué de las cosas, de la vida y de las horas; ya saben, preguntas normales que en algún momento se formulan todos los seres humanos. En esos ámbitos existenciales me encontraba mientras mi gata hurgaba entre mis regazos buscando una especie de nido. La necesidad de acudir al baño a orinar hizo que todos aquellos pensamientos se comenzaran a diluir junto al humo de mi cigarrillo. Conforme caminaba hacia el cuarto de baño, dejé de sentir el peso de mi cuerpo, como si fuera otra persona. No era yo y sin embargo, ¿quién más podía ser? Mis pensamientos existenciales resurgieron y fueron ellos quienes me hicieron dudar de aquel presente, habían tomado una cierta forma corpórea que era ajena al resto de mi cuerpo. Era evidente que estaba caminando aunque mi cuerpo estuviera enajenado de mi mente, pero el absurdo se iba abriendo paso delante de mis ojos; el baño dejó de ser una necesidad al cual acudir, ya no sentía ganas de nada y sólo escuchaba -de alguna manera- a mi gata caminar por la humedad que se encontraba a mis pies, o a los pies de aquella que creía era yo. No sentía nada, ni la muerte de mi madre hacía unas horas antes, ni el hecho que me hubiesen despedido de mi trabajo, nada parecía acoplarse a aquel presente más que las ideas sobre mi propia mortalidad y el sentimentalismo absurdo de encontrarle explicación a las cosas que me sucedían; y sin embargo continuaba arrastrándome hacia ese mundo invisible que se reflejaba en mi cabeza. Me debía a otra cosa, a algo que sabía no me daría respuestas y que sin embargo me producía una sed angustiante de preguntas. Estaba convencida que estaba sonriendo mientras observaba como el cigarrillo había comenzado a propagar el fuego por la alfombra cuando mi vista fue acercándose a la puerta que permanecía abierta, salí de mi casa animada por liberarme de una vida esperando no ser consumida por la aflicción de las preguntas en mi cabeza. Nunca más volví a escuchar noticias sobre aquella que fui.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
</description><link>http://losborradoresdealejo.blogspot.com/2015/06/ideario.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejo Z.)</author><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-7521746758369518121.post-1048347345339427350</guid><pubDate>Mon, 18 May 2015 07:07:00 +0000</pubDate><atom:updated>2015-05-18T01:07:45.513-06:00</atom:updated><title>La furia del instante</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;&quot;&gt;Se escribe con furia atronadora, con el fuego que cocina lo que en el corazón se ha quedado, las experiencias atrapadas en una recámara que ahora se quema y libera los pasados. The trill is gone cantaba B.B. King y no se equivocaba al sentenciar la naturaleza de todo. Se vocifera a los dioses a través de un constante hilar de palabras que agudizan la estela de sentimientos. El artista no se detiene, encuentra su humanidad cuando más la busca en un afán sediento de delirio, es un heroe trágico, es el tipo que trabaja en la soledad que otros desdeñan. Puede vérsele una impávida mirada mientras se encuentra en los infiernos en los que a menudo navega. Es la renuncia de todo para entregarse por completo. La imaginación y memoria constituyen el cielo por el cual surca su osadía. El misterio que rodea la creación del universo es el mismo que envuelve el génesis de la obra. Es un caos, un insulto a la pasividad, es una idea que evoca miles de años de constante transformación que ha logrado transmitirse a través de las misma sangre e historias que ha mantenido vivo el fuego de las desdichas, de la miseria y la esperanza, de la alegría y la soledad en la que se fraguan los pensamientos más íntimos de cada ser humano. Ese enigmático personaje a menudo inocula la realidad de los individuos con perspectivas únicas y logra abrir dimensiones que permiten el encuentro cataclísmico de mentes sin duda atípicas, para que de ellas brote la singularidad excitada que deslumbra. La vehemencia con la que incurren los descubrimientos no suele ocurrir con frecuencia. No cabe duda que continua siendo una rareza el hallazgo de personas que irrumpan con fuerza e ímpetu en el imaginario íntimo de cada uno, por ello tales acontecimientos deben ser maximizados con la mayor pasión, pues al final de cada historia el artista deja su rol para convertirse en la persona que siempre fue, un contador de historias que en un pequeño momento dentro de la transformación perpetua de nuestros universos, logró llenar el espacio de toda una vida. La eternidad es también la comprensión de sus instantes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
</description><link>http://losborradoresdealejo.blogspot.com/2015/05/la-furia-del-instante.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejo Z.)</author><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-7521746758369518121.post-1393637411277581709</guid><pubDate>Sat, 07 Mar 2015 00:35:00 +0000</pubDate><atom:updated>2015-03-06T18:35:43.210-06:00</atom:updated><title>La ciudad y la razón</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;&quot;&gt;Es la combustión de la ciudad. En la lejanía sus luces parecen calcinar la vida de sus habitantes asfixiándolos o al menos dificultando sus libertades; es la burbuja del día a día, sus rehenes autómatas buscan sobrevivir pensando en las ilusiones del mañana sin perder tiempo en la necesidad absurda de vivir el presente: es un bello y absurdo platonismo. La noche cae y los ciudadanos como suelen autodenominarse, sufren paroxismos de distintos tipos pero engendrados todos en la misma naturaleza salvaje que se ha venido acentuando a medida que el ser humano se adentra en la era tecnológica, o también llamada era de la &lt;i&gt;distopía&lt;/i&gt;. Nunca se había llegado lo suficientemente lejos como para perder de vista cualquier horizonte. Y ahora lo único que se alcanza a vislumbrar son los focos de ciudades que arden en medio de la nada, mudas y sordas ante cualquier síntoma de razón, más no ciegas ante el escrutinio de la esperanza de quienes habitan ahí, en la ciudad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
</description><link>http://losborradoresdealejo.blogspot.com/2015/03/la-ciudad-y-la-razon.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejo Z.)</author><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-7521746758369518121.post-535627923924554871</guid><pubDate>Thu, 25 Sep 2014 07:33:00 +0000</pubDate><atom:updated>2014-09-25T01:33:30.313-06:00</atom:updated><title>Despertares</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&amp;nbsp;&lt;span class=&quot;a&quot;&gt;&lt;i&gt;Passĭo: acción de padecer... &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span class=&quot;a&quot;&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span class=&quot;a&quot;&gt;La vehemencia incorregible de su espíritu corroía todos los momentos pacíficos de los que disponía, las preguntas se amotinaban en contra de las acciones de previamente había realizado. La madrugada de tal forma se convertía en un incesante mar revuelto que terminaba por ahogar el sueño.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span class=&quot;a&quot;&gt;Sin embargo, Ambrosio comprendía que aquel cúmulo de perturbaciones que influían con mayor o&amp;nbsp; menor fuerza en su estado emocional diario, terminaban por conducirlo hacia el mismo lugar, la transformación de la realidad en arte, y por ende, al retrato de su forma de vislumbrar la naturaleza de las cosas, en especial, la naturaleza de las relaciones humanas. No se sabe hasta que punto aquella forma de vivir entre sus cerebro y las repercusiones que se reflejaban en su cuerpo convenían más a una relación parasitaria, pues era como si la mente de Ambrosio y su cuerpo fueran dos entidades distintas atascadas en una misma persona.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span class=&quot;a&quot;&gt;El arte como vida y no al contrario; una inversión que lo llevaba a manufacturar cambios emocionales incompresibles para la mayoría de las personas, en especial para su pareja, pues viendo esta última como Ambrosio era devorado por los demonios de lo que realizaba, contemplaba con zozobra como la relación íntima entre ambos se difuminaba ante la batalla de un presunto enemigo al que no se le podía atacar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span class=&quot;a&quot;&gt;Aquella relación, como todas las que le siguieron, quedaron como un retazo hecho tiempo atrás, una pasión sonrojada, un intento más de pertenecer a ambos mundos, una prueba más que la naturaleza de la vida pocas veces se logra ajustar a la vehemente e incorregible forma de actuar de los espirítus, que como el de Ambrosio, eligieron finalmente al arte y su pasión como una forma distinta de percibir la realidad de lo que suele llamarse como presente, pasado y futuro...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
</description><link>http://losborradoresdealejo.blogspot.com/2014/09/despertares.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejo Z.)</author><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-7521746758369518121.post-6779560674657006196</guid><pubDate>Fri, 30 May 2014 07:22:00 +0000</pubDate><atom:updated>2014-05-30T01:22:23.111-06:00</atom:updated><title>La poesía y su poeta</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;&quot;&gt;El poeta dibujaba palabras, letras de colores refractadas por la luz del sol que yacían ocultas entre la arena, era progresiva su transformación incorpórea. Conquistador pacífico de las ideas que duermen en la voluntad de los sueños de los hombres. Invisibles a la ceguera mundana, fortalezas conspicuas de la virtud, apoyadas en la oscuridad de las tormentas: el arte , la pasión y los sufrimientos, la alegría en silencio junto a los acantilados llenos de miedo al iniciar una nueva obra, la fugaz sonrisa del momento de inspiración. Puertas que abrían lo imposible, el poeta desentrañaba los secretos, inventaba la realidad infinita y por breves instantes se asemejaba a la vida que mecía los mares de la cotidianidad. Alejado por voluntad del mundo, y sin embargo tan apegado a él, como la madre que crea la vida, como el espacio entre la brisa y las hojas de los árboles, como el estremecimiento de una caricia y la salvación de la humanidad mediante la poesía. El poeta terminaba su obra, independiente esta última de su pintor, alzaba vuelo en busca de nuevos mundos hasta que encontrara un nuevo corazón donde pudiera descansar del largo viaje que la hizo regresar del eterno letargo que el poeta llamaría eternidad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
</description><link>http://losborradoresdealejo.blogspot.com/2014/05/la-poesia-y-su-poeta.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejo Z.)</author><thr:total>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-7521746758369518121.post-8960662602754000619</guid><pubDate>Tue, 22 Apr 2014 08:40:00 +0000</pubDate><atom:updated>2014-04-22T03:03:42.667-06:00</atom:updated><title>La escritora</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;&quot;&gt;El desfile parecía interminable, amistades que la distancia y el tiempo habían separado momentaneamente se reunían de nuevo gracias a ellos y desfilaban uno a a uno hasta encontrarla. Su rostro calmo apaciguaba a aquellos que se sentían abatidos; ella el recinto de historias, la fortaleza de secretos y magia ahora tan presentes y mañana tan eternos como siempre y quien permitió la continuación del inicio... Aquel fue el momento en que de forma palpable sintió la inmensidad de su obra muchas veces pasada por alto por los extraños, y sin embargo hacia el final de los días de su ahora difunto esposo, con un beso débil como la delicada caricia del viento que empuja la marea hacia todos los rincones del planeta, él -como ya lo había hecho tantas veces- le dio las gracias por haber sido la verdadera artífice de todo, por ser la piedra angular de quien hubiera perecido ante la soledad de no ser porque ella lo encontró y le permitió volar con su imaginación llena de amarillo. Fue así como en el ocaso de una vida, pudo vislumbrar la eternidad de su obra escrita día a día, con paciencia durante más de medio siglo: Él con tinta y magia y Ella con la realidad. Por ello, cuando el mar de gente comenzaba a menguar, supo que la condición de la muerte no alcanzaba allá, donde la memoria del mundo abraza la inmortalidad y los reunirá siempre bajo un singular realismo -mágico.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
</description><link>http://losborradoresdealejo.blogspot.com/2014/04/mercedes.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejo Z.)</author><thr:total>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-7521746758369518121.post-5740653177417978073</guid><pubDate>Wed, 02 Apr 2014 08:03:00 +0000</pubDate><atom:updated>2014-04-08T00:57:37.490-06:00</atom:updated><title>Historia del tiempo y el espacio.</title><description>&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;&quot;&gt;A ella le disgustaba la música de Dylan y a mi me disgustaba que no le gustara. En el transcurso de las horas que pasabamos juntos el universo se expandía como pueba de que teníamos algo de infinitos. Eramos dos desconocidos que no usaban la palabra amor porque no sabíamos lo que aquello era, simplemente nuestra piel absorbía el aroma y la sal del otro para hallarnos menos solos quizá; pero también descubríamos la presencia de ambos aún en su ausencia. Ella y su pelo que no paraba de bailar y yo con mi barba que le encontraba cosquillas nuevas. Los pensamientos distintos nunca se apaciguaron, su futuro y mi pasado, era como si el presente fuera nuestra verdadera tregua. Nunca aprendimos a ser otros, solo aquellos que la libertad nos permitía ser, y aún cuando nunca supimos ver la gravedad que nos hacía bailar alrededor del otro hasta que nos separamos, a menudo su luz me alcanza a millones de años luz como un fantasma que sigue ahí para recordarme que a ella no le gustaba la música de Dylan, pero le apasionaba el tiempo encapsulado en una canción y el cosmos que se escondía en el iris de mi ojo.&amp;nbsp; &amp;nbsp; &lt;/span&gt;</description><link>http://losborradoresdealejo.blogspot.com/2014/04/historia-del-tiempo-y-el-espacio.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejo Z.)</author><thr:total>6</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-7521746758369518121.post-3445669443426424498</guid><pubDate>Mon, 10 Feb 2014 07:50:00 +0000</pubDate><atom:updated>2014-02-10T01:52:38.363-06:00</atom:updated><title>I. Ciclo sin color</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;&quot;&gt;Sentado al borde de la cama mientras la penumbra se agigantaba por toda la casa, recordaba la última imagen que guardaba de ella antes que sucediera lo que nos pasa a todos, antes que el tiempo cubriera la piel de la felicidad dejándola fútil y llena de cenizas que el dolor del olvido se llevaría con un soplo sin que mediara otra cosa que silencio. Los sucesos del pasado se atrincheraban una vez más -como era usual en estos casos- contra una nueva y enajenada realidad que se apoderaba de todo; las páginas en blanco del presente dolían más que las eternidades ya escritas y vividas, mientras la ficción del mañana taladraba con cada nuevo segundo. Sentado al borde de la cama la oscuridad ya reinaba, y los versos no existían y las palabras hechas sal comenzaban a abrazar los ojos y la vida moría bajo el eco de la nada; y así caí en cuenta que los muertos en su decrepitud recurrente sólo encuentran su destino en el olvido, alejados del manicomio que significa recordar, incapaces de reír ni de llorar, ahogados en la perpetuidad del no sentir. Sentado al borde de la cama, un purgatorio de ideas terminó por abrazar a las sombras que mataron los colores de su memoria, de la mía y de la de todos que no eramos más que ella y yo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
</description><link>http://losborradoresdealejo.blogspot.com/2014/02/i-ciclo-sin-color.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejo Z.)</author><thr:total>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-7521746758369518121.post-8755774312194175906</guid><pubDate>Mon, 21 Oct 2013 07:21:00 +0000</pubDate><atom:updated>2014-04-08T01:03:29.104-06:00</atom:updated><title>Abrazo dilatado</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;&quot;&gt;Se vistió de prisa y brindó con nadie bajo un cielo que bañaba los colores de la Tierra. Los monumentos que robaban al tiempo su eternidad lo acompañaron durante el recorrido. La grandeza de los dioses a su mortalidad se rindieron, y su felicidad venció todas las edades que la mísera y desquiciada ausencia se había empeñado en aumentar. Cada paso de su andar con versos de Whitman se complació y la sombra de su cuerpo con el día desapareció. Las golondrinas en su pecho anidaron, y su vista hacia atrás nunca su corazón complació. Todos los futuros inciertos de presente se llenaron y el pasado ya no existió.&amp;nbsp; Procuró bajo su rostro, la ansiedad no ocultar; pues alegría fue la llama que nunca las circunstancias se atrevieron a borrar. Ya no existían barreras que lo detuvieran, ni las leyes de los hombres que una vez lo recluyeron; el mundo era vasto, tan vasto como de niño tantas veces recorrió con su imaginación. De frente ambos, con la mirada los hilos de sangre se fusionaron. Él era viejo y su hijo la niñez había marchitado. Con lágrimas de felicidad ambos, padre e hijo juntos por fin se abrazaron.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
</description><link>http://losborradoresdealejo.blogspot.com/2013/10/abrazo-dilatado.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejo Z.)</author><thr:total>7</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-7521746758369518121.post-5243489863511547750</guid><pubDate>Thu, 17 Oct 2013 07:17:00 +0000</pubDate><atom:updated>2013-10-21T01:21:53.041-06:00</atom:updated><title>Brevedad</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;&quot;&gt;Desperté con los ojos cerrados. Desconocía las imagenes que se aclaraban en la oscuridad y tomaban forma, ajeno me resultaba el grupo de personas que me rodeaban y me miraban desde arriba; el sentimiento en sus miradas reflejaba la compasión, la tristeza, el dolor. Sin duda aquellas personas debían conocerme así como yo a ellas pero no podía hablar, las palabras se agolpaban en mi garganta pero me hallaba mudo. La sensación de lo inevitable y desconocido que se aproxima comenzó a llenar mi cuerpo con un frío que me iba dejando desprovisto de sensaciones. Sentí pánico, quería alejarme de ese lugar, ser otro, quería continuar; todo sucedía con una pasmosa lentitud agobiante que se prolongaba entre cada intento de respirar, pero era en vano, no me sentía dueño de mi mismo. Moví los labios y la mano de una anciana que se encontraba sentada a mi lado rozó mi frente, su mirada era distinta a la de los presentes, estaba llena de un sentimiento inmenso, me besó y sus labios se acercaron a mis oídos mientras un temblor me calaba los huesos y el torrente de sangre se agolpaba en mi pecho como un ejército antiguo que se atrinchera para dar su más encarnizada lucha contra un enemigo invisible. Todo ha valido la pena, me dijo aquella mujer en un susurro que calmó las aguas embravecidas e incontrolables que dominaban mi mirada. Como un golpe certero adquirí la conciencia de todo, de lo que significaba aquella escena; era mi muerte. El ejército en mi interior se alzó hasta mis labios para alcanzar a besarle su pelo, su aroma desentrañó el misterio de aquello que me había susurrado. Decidí cerrar mis ojos y todo aquello se desvaneció. Unas manos firmes me sujetaban y unos gritos me trajeron de vuelta a mi presente. Exclamaciones de sorpresa llegaron a mis oídos cuando con ímpetu abrí mis ojos. ¡Qué pequeño era!&amp;nbsp; Las imagenes que antes me habían llenado, parecían ahora lejanas y breves como un abrir y cerrar de ojos. Aquel fue el día que el sueño de la muerte me entregó a la vida. Ese día mi madre me dio a luz.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
</description><link>http://losborradoresdealejo.blogspot.com/2013/10/brevedad.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejo Z.)</author><thr:total>12</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-7521746758369518121.post-2899547114891718892</guid><pubDate>Tue, 08 Oct 2013 07:43:00 +0000</pubDate><atom:updated>2013-10-21T01:22:07.526-06:00</atom:updated><title>Inmunodeficiencia adquirida </title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;&quot;&gt;Sentado a un costado de la cama vacía, miraba el cuarto que se llenaba de un fragor sordo que no iba a desaparecer; el mismo aire que respiraba era distinto, diferente al de hace unas horas atrás. La transición con que la vida abandona un cuerpo es palpable. La dureza de las últimas horas recorría su dolor, pero a la vez el silencio acallaba el mundo exterior, permitiéndole camuflarse junto a su soledad en aquel cuarto y en aquella cama que todavía sudaba el aroma de lo que ya no se encontraba en este bosque de vivos. Su cuerpo lo sentía extraño, como si una parte ya no le perteneciera, esa parte que se había convertido en una estatua sólida de sal. Había vivido tantos años, más de los que todos los calendarios que llevaba a cuestas y amenazaban con delatar su edad hubieran podido contabilizar. Sus memorias habían terminado por esfumarse poco a poco junto a todas sus amistades, su familia, todas las personas que había conocido a lo largo de muchas décadas y que ahora lo habían dejado como albacea de los mejores y peores momentos que compartieron. Su compañero de vida había sido el último en marcharse. Él como todos los que ahora sólo a través de recuerdos existían, habían partido. Él los despidió en la orilla del río mientras el barquero zarpaba con sus cuerpos pero no con la moneda valiosa de lo que ahorra el corazón. Ahora sentía el desgaste irónico que produce el vacío. La consumación de la soledad que llega con los años de quien a manera de suerte, sobrevive. Su enfermedad no tenía cura, siempre pensó que no viviría lo suficiente; viviendo con el riesgo latente de la fragilidad que sufría y había contemplado en quienes habían sucumbido súbitamente cuando diagnosticaron un mal en su momento desconocido. En la frontera del valle de la muerte siempre habitó, lo suficiente para ser el último luego de tantas vidas simplemente resistiendo. Viviendo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
</description><link>http://losborradoresdealejo.blogspot.com/2013/10/vih.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejo Z.)</author><thr:total>8</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-7521746758369518121.post-3399393588381183189</guid><pubDate>Wed, 02 Oct 2013 08:14:00 +0000</pubDate><atom:updated>2013-10-21T01:22:24.704-06:00</atom:updated><title>Paisaje</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;&quot;&gt;Sentado frente a la casa escuchando el constante ruido de la cascada urbana que se perdía en la alcantarilla, Samuel esbozaba una mueca dulcemente melancólica. El pasado que no se cansaba de abrirse y pretender cerrarse ante la posibilidad de la venganza que representa el olvido, sí, Borges acudía a su mente, pero también la historia de la literatura, esa que acosa y tira de las experiencias vividas. Era la primera vez de todo, pero también la primera vez que muchos otros han vivido, el alma violenta que convierte las historias similares en complices a todos aquellos que no conocemos. Era Samuel con su primer amor, el más tonto pero el más sincero por no haber sido contaminado por las cicatrices recalcitrantes. Nada sería igual a aquel buenos días después de haber sentido los jadeos de ella a unos centímetros de su cara estúpida por aquella descarga de adrenalina envuelta de felicidad y los misterios que susurran los árboles sobre la perfección imperfecta de lo momentánea que es la vida, eran un cúmulo de conductas aprehendidas que se desvanecían justo antes de cerrar los ojos inertes y entregarse a la consumación de eternidad. Samuel revivía las primeras veces como la contemplación a la que se entrega el artista que espera maximizar su imaginación. La ilusión del amor y su prolongación infinitamente corta y constante en el tiempo; esa ilusión de un Edén como simple decoración de un paradisiaco infierno terrenal y su total aceptación. El golpe de la traición que exaltaba los ruidos para tortura de los sentidos. ¡Ah! el peso liberador de la ira que se traba en la garganta como un volcán a punto de explotar. La soledad como el eco del cuervo escondido en un cuento que promete la locura. Y al final la muerte tan anunciada pero que siempre hallaba la manera de sentirse nueva.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;&quot;&gt;Samuel y la mueca que se extendía en sus comisuras labiales ante la conciencia que el tiempo transcurría sin envejecer, pero cuyo roce lo convertía cada día de manera sutil en una persona más vieja. Ya no era aquel que recordaba hace unos instantes, ese joven&amp;nbsp; desfigurado por la promesa perfecta de la experiencia y sus consecuencias; sin embargo en aquel momento soñaba con recuerdos, no con lo imposible, sino con lo ocurrido; tantas variables que pudieron existir, infinitos sabores apenas palpables, siempre testigos de la bóveda celestial que se abría en la noche. Tantos &lt;i&gt;sin embargos&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;peros&lt;/i&gt;,&lt;i&gt; &lt;/i&gt;y ahí estaba él, una metáfora de si mismo, reflejado a través de una sonrisa propia que nunca podría admirar. Su mano tocó sus labios y reconoció aquello que no veía pero intuía. Hasta sus labios rodó un sabor salado, y así, Samuel lloró de felicidad. Ese era su paisaje, el paso de la naturaleza de su vida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
</description><link>http://losborradoresdealejo.blogspot.com/2013/10/paisaje.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejo Z.)</author><thr:total>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-7521746758369518121.post-6419682106279713536</guid><pubDate>Fri, 20 Sep 2013 07:05:00 +0000</pubDate><atom:updated>2013-09-20T01:09:09.991-06:00</atom:updated><title>Ocaso</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;&quot;&gt;Silencio era lo que se derramaba lentamente por las paredes del apartamento, sombras que invadían cada rincón de aquel lugar hasta dejarlo todo en calma. El ruido se hallaba hipnotizado por la imagen de la luz que se diluía de a poco hasta que la oscuridad tocó los pies descalzos de Victoria. Poco a poco la oscuridad acariciaba con mimo sus pies, muslos, vientre y las manos que sostenían su mentón. Un mundo de silencio que no acababa de alcanzar el pensamiento. Victoria desnuda y sentada junto a la cama. Victoria de pie y riendo mientras sostenía un vaso con ron y Coca Cola. Victoria, quien sentía el compás del inhalar y exhalar en su nuca, mientras soñaba despierta con la distancia. Victoria, sentada en el suelo, posando para el silencio, y entregada a los fragmentos de muchos pasados distintos. Ella eran muchas, siempre a través de los ojos de otros; incluso de ella misma frente al espejo cada mañana. El pensamiento primigenio de un sentimiento que creía haber aniquilado por tratar de suplantarlo por otro lánguido y estable, llenaba su cabeza como un relámpago que la aturdía en medio de aquel silencio insoportable. ¡Qué fugaz la vida, y qué eternas son las muertes! Victoria, Victoria, Victoria! Escuchó que la llamaban. Ella poniéndose de pie y arrastrando sus pies se dirigió al cuarto contiguo con una sonrisa propia de esa Victoria. La oscuridad se apropió de las horas, y en silencio la noche venció a la luz del porvenir, sepultado ya por el pasado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
</description><link>http://losborradoresdealejo.blogspot.com/2013/09/ocaso.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejo Z.)</author><thr:total>6</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-7521746758369518121.post-2646097910178468707</guid><pubDate>Tue, 21 May 2013 08:40:00 +0000</pubDate><atom:updated>2013-05-21T02:40:53.190-06:00</atom:updated><title>Adicción</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;&quot;&gt;A veces sentados uno al lado del otro, otras veces acostados, otras tantas caminando; siempre juntos físicamente, como una pareja. Primero los días y luego los meses que dieron paso a los años. Experiencias compartidas y tiempo acumulado que dejaba su huella palpable en los cuerpos de ambos. Sus sentimientos hacia aquella mujer no habían cambiado, eran una constante desde hacía mucho tiempo atrás. El ideal de amor era un pensamiento recurrente al que ambos se habían acostumbrado también tiempo atrás, eran una historia que contar. ¿La felicidad? una sed constante. Vidas compartidas, estables como un coma. Él la veía cada mañana en silencio antes de levantarse de la cama. Ella lo observaba cada noche sin decirle nada, para luego entregar sus ojos al sueño, como ofrenda al paso del tiempo que transcurriría de manera impasible hasta el próximo amanecer para continuar su ciclo hasta el nuevo ocaso y posteriormente declinar hasta la noche en que ella lo contemplaría una vez más. Aquel día antes del amanecer, ella, con voz suave, como si dejara escapar un pensamiento le dijo que deseaba enamorarse. De quién, preguntó él. De la imprevisibilidad le respondió ella, enamorarme con amor y no del amor. Él la beso con ternura anodina y le dijo con su sonrisa de siempre: -El amor es esto que hemos fabricado. El Sol volvió a asomarse y luego la noche con su Luna. A veces sentados uno al lado del otro, otras veces acostados, otras tantas caminando; juntos físicamente pero siempre distantes emocionalmente en el universo de su ficción. Afuera&amp;nbsp; el tiempo transcurría como lo hace todos los días. Afuera, la vida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
</description><link>http://losborradoresdealejo.blogspot.com/2013/05/adiccion.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejo Z.)</author><thr:total>5</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-7521746758369518121.post-8730364618252088130</guid><pubDate>Thu, 09 May 2013 07:58:00 +0000</pubDate><atom:updated>2013-05-09T02:00:49.213-06:00</atom:updated><title>El último presente</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: right;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: right;&quot;&gt;
&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size: x-small;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;&quot;&gt;&amp;nbsp;La vida sólo puede ser comprendida hacia atrás, pero únicamente puede ser vivida hacia delante.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style=&quot;font-size: x-small;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;&quot;&gt;&lt;span dir=&quot;auto&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;font-size: x-small;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;&quot;&gt;&lt;span dir=&quot;auto&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: right;&quot;&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;font-size: x-small;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;&quot;&gt;&lt;span dir=&quot;auto&quot;&gt;&amp;nbsp;S&lt;span style=&quot;font-size: x-small;&quot;&gt;.&lt;/span&gt; Kierkegaard&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: right;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;&quot;&gt;Los minutos transcurrían como si nada les importase. Desde el momento de su llegada, la desolación se había ido apoderando de su interior, y a medida que la noche se expandía, el nudo en la garganta formaba un compás sincronizado con los atribulados pensamientos que le cruzaban por la mente; cada minuto era una lucha constante por disfrazar la expresión en el rostro. Ahí estaban ambos, tan cerca pero alejados por las circunstancias, en silencio. La pesadumbre de la muerte sentimental la hacía bajar a menudo la mirada. Había pasado tanto tiempo y sin embargo el olvido se había detenido en algún momento, como si se tratase de un ser implacable que por alguna extraña razón decidió conceder esa benevolencia a un individuo que siempre se resistió a ser consumido por el terrible destino de asesinar su propia bondad. Era una escena extraña y ambigua, era necesario hablar y sin embargo ambos callaban, impertérritos y ajenos a la voluntad de un destino escrito por las decisiones que se habían tomado.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;&quot;&gt;Él no había podido dormir, el desvelo del desenlace asustó al sueño, y así cuando por fin amaneció y el Sol gentilmente le anunció la llegada del día a través de las cortinas abiertas, la intranquilidad de la vigía anterior fue disipándose. Salió con la intención de tomar el desayuno en la cafetería contigua al parque y alejarse de aquel apartamento que amenazaba con estrechar sus paredes hasta consumir la cordura que le quedaba. El día transcurrió con él sentado en una banqueta leyendo a Maugham. Al aproximarse la hora que había pactado a si mismo para llegar a verla, el fantasma del pasado acució sus manos, y la pesadumbre de la desesperanza combatió largo tiempo con la certeza de lo que debía hacer; y así fue como con el paso firme y elegante que siempre lo habían caracterizado, haciéndolo sobresalir en un mundo en donde la elegancia y el temple parecían pertenecer a otra época, tomó rumbo hacia la casa de ella; ubicándolo en el sillón donde ahora pertenecía en silencio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;&quot;&gt;&amp;nbsp;No había preparado ningún discurso, no hubiera servido de nada. Fue un misterio cuánto tiempo pasó, cuántas palabras murieron por el silencio, se pudo hacer más, quizá, pero la realidad no acepta condicionantes, es lo que es. Lentamente él extendió la mano como si le estuviera proponiendo un baile, ella lo miró y sonrió de tal forma que la línea deliciosa de sus labios se resquebrajó al pensar en el futuro obcecado que le deparaba. La mirada lacónica que él mantuvo fue suficiente para comprender que la vida no encuentra redención en los amores de quienes huyen de las oportunidades. Era la brevedad de aquel presente la que estaba sentenciando el futuro de ambos, fue la mirada de anegada en lágrimas de ella la que lo hizo comprender lo vano de su intento.Al cerrar la puerta de la casa, ella comprendió que el hombre que se alejaba era sólo una sombra, el verdadero se hallaba sin vida en el sillón ahogado por todo que ella no se permitió escuchar, ajusticiado por su futuro, intacto por el pasado de ambos. ¿Cuánto dura el presente?&amp;nbsp; se repetía ella constantemente, mientras el tiempo latía al ritmo de los pasos de él bajo las decadentes luces de la ciudad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
</description><link>http://losborradoresdealejo.blogspot.com/2013/05/el-ultimo-presente.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejo Z.)</author><thr:total>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-7521746758369518121.post-8223696055670635</guid><pubDate>Mon, 06 May 2013 06:20:00 +0000</pubDate><atom:updated>2013-05-06T00:20:52.740-06:00</atom:updated><title>Conciencia</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;&quot;&gt;El tiempo no fue suficiente, nunca lo es. El tiempo es un maricón.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;La narración objetiva de los hechos no puede existir cuando la subjetividad que separa la locura de la cordura, la fantasía de lo que pudo ser de la realidad de lo que se representa ante los ojos de todos termina por consumir el tiempo dentro del pequeño universo que representan las imagenes de los recuerdos. Es la eterna tragedia de la humanidad, su eterna condena, el nacimiento y la muerte de todo lo que sobrevive, de las historias y de los futuros siempre encadenados al árbol del presente carcomidos en la mayoría de veces por los pasados; pues las muertes aguardan , al igual que las vidas, y el sufrimiento contemplativo aguarda mientras juega una partida dramática con la esperanza. Lentos transcurren los minutos. Decadentes segundos llenos de costumbre y sin ningún propósito. Es la intensidad de la resistencia humana, de su sufrimiento y su posible redención la que obliga al personaje a permanecer acostado contemplando la nada con ojos cerrados. Todos los días muestran la misma identidad. Ya no hay preguntas, la necedad de estas ha terminado por desgastar la búsqueda de respuestas sin sentido. La realidad es lo que es, el eterno ciclo lleno de variantes que culminarán con el mismo final. De pronto el personaje parpadea con los ojos cerrados, está consciente del oximorón que envuelve al tiempo y de su naturaleza infinita e ineludiblemente tan corta. La crueldad de su tragedia es la que a su vez la hace tan hermosa. Ha vivido en un limbo, estancado, inerte, sin propósito de continuar. Piensa en cuan poderosa es la tentación de seguir contemplando el drama. Es un mundo de reflexiones, una realidad etérea. ¿Qué significa esto?&amp;nbsp; Sus labios reproducen una mueca. Son las muertes se responde. Es la conciencia de la lucidez y su perpetua angustia. Estos dolores y recuerdos eran míos piensa mientras apoya una mano en el suelo para levantarse. Son vidas fragmentadas, viajes sin retorno, dolores como bultos y olvidos como brisas que queman. Todo ha cambiado. Es el milagro de la muerte, su transformación y así, la posible contemplación y continuidad de la vida. De pie y todavía ciego ante el mundo, finalmente ha abierto los ojos. Todo es igual en su diferencia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
</description><link>http://losborradoresdealejo.blogspot.com/2013/05/conciencia.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejo Z.)</author><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-7521746758369518121.post-6401654226099999132</guid><pubDate>Mon, 25 Feb 2013 08:38:00 +0000</pubDate><atom:updated>2013-02-25T02:42:20.184-06:00</atom:updated><title>El carácter de la lucidez</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;&quot;&gt;La primera muerte ya había ocurrido, el orden se había alterado. A sus 37 años había tenido que soportar el peso de cargar con la muerte de todos aquellos que la conocían, era la última barrera que se interponía entre el olvido inclemente del tiempo y su propia historia, su vida. Durante el transcurso de sus días, había tomado decisiones equivocadas, haberse guardado palabras que se acumulaban en su memoria y nunca encontraron a tiempo los oídos de su madre mientras esta con ojos fijos y tomada de su mano dejaba la vida a merced de la muerte, del nudo en la garganta al no considerarse capaz de consolar al amigo,&amp;nbsp; haber escogido a tardíamente entre el amor de su vida y el miedo que muchos llamaron seguridad -siempre el tiempo como un incansable necio a largo plazo regresa para atormentar con recuerdos de lo que pudo haber sido-. El desierto de la vida se volvía a ensanchar ante su vista fija en las puertas de su ciudad. Como resultado de los acontecimientos, hacía tiempo que había tomado por canon que la vida no era un paraíso, en su totalidad no era mala, sino indiferente, lo que podía resultar incluso agónico; giraba continuamente sin detenerse en las viscisitudes de cada quien. El amor por todos aquellos que tocaron su vida, siempre fue la pequeña ventana que recibio de forma espléndida los pequeños detalles que dieron sentido a todo, o al menos la forma en como se inclinó la balanza entre lo desdichado y aquello que valía la pena, no en cantidad sino en calidad. Ahora como custodia de su propia vida, cayó en cuenta de la bifurcación de caminos que se le presentaban; languidecer con la historia olvidada o sujetarse a la última vida que le quedaba, la que se evidenciaba en la respiración que inflaba su pecho, como si esperase la oportunidad para salir con coraje -el mismo que forma carácter- a enfrentarse a si misma. Empujó las puertas del infierno y echó a andar, con nada más que la experiencia que cargaba a cuestas, con la dificultuosa tarea de vivir consigo misma hasta que su segunda muerte la encontrara finalmente, de pie y decidida a no ser un cuerpo más que cae en el olvido de las arenas de la vida. Su historia sería la búsqueda de su propia vida y al intentar conseguirlo, la inmortalidad de los titanes que guardan los sueños de la humanidad la encontraría al final de todas las eras descansando en el Elíseo de las pequeñas y más valiosas cosas que guarda celosamente el infinito intermedio de la vida y la muerte.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
</description><link>http://losborradoresdealejo.blogspot.com/2013/02/el-caracter-de-la-lucidez.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejo Z.)</author><thr:total>5</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-7521746758369518121.post-688620717686304581</guid><pubDate>Wed, 20 Feb 2013 04:17:00 +0000</pubDate><atom:updated>2013-02-19T22:36:26.768-06:00</atom:updated><title>El catalizador de la muerte</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;&quot;&gt;Caminaba a toda prisa, como se huye de la propia sombra, como si pretendiera huir de sus pensamientos; el murmullo de las hojas de los árboles que bordeaban el camino tomaba la forma de todos los reproches que giraban en su cabeza, los errores, el futuro empeñado, el amor y la muerte, la invariabilidad de la vida y ahora sólo le quedaba la angustia de cada paso, el roce de la esperanza y la crueldad anunciada&amp;nbsp; &amp;lt;&amp;lt;Esta vez sí...&amp;gt;&amp;gt; se repetía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;&quot;&gt;Atrás había quedado su papel de cuervo, de portador de noticias cuyo decadente vuelo hallaba su razón de ser en la hora que el día todavía no ha muerto y que la noche todavía no ha nacido, la hora de la incertidumbre en que la luz se escabulle para empezar a darle paso a la oscuridad que ahora envolvía a ese heraldo que contemplaba como se empequeñecía con la distancia aquella mujer que corría con desespero, como un animal atormentado por sus miedos. Todo iba reduciéndose al silencio que se acrecentaba como el espacio que los separaría para siempre a ella de él. Mi condena está finalizada,su muerte apenas empieza, todo es final, pensó.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;&quot;&gt;Sentado en dirección al lugar en que la Luna solía iniciar su ascenso como astro que había observado con paciencia el desarrollo de los hechos, como siempre lo había hecho durante todo aquel drama de circunstancias, cauta y sin prejuicios, girando sobre si misma como si fuera recordatorio del tiempo, de las estaciones, del inicio y del fin de las etapas que acontecieron en la vida de aquel hombre que sin moverse se había percatado que la desgracia una vez más lo había encontrado, siendo posiblemente esta, la cicuta del último reducto de esperanza que todavía respiraba bajo aquellos ojos teñidos de oscuridad. - La tempestad de mi vida nunca se acalló hasta los sucesos que me hicieron caer en esta cortina de humo, ahora cerca del fin esta espesa niebla que me aquejó, ha desaparecido y puedo recordar la historia de mi decadencia, la desdicha de mi vida. ¡Maldita sea la lucidez que regresa al final sólo para perturbar la apacible dicha de mi ignorancia!- dijo con voz queda, para luego volver a a repetir como solía hacerlo &amp;lt;&amp;lt;Esta vez sí, esta vez sí...&amp;gt;&amp;gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;&quot;&gt;La noche tomó forma, la Luna ya no era Luna, era una sombra de lo que había sido; el ciclo iniciaba una vez más, y las historias se consumían en la espesura de las sombras que proyectaban los resquicios del amor y la muerte, de la invariabilidad de la vida, de la crueldad del ciclo inminente &amp;lt;&amp;lt;Esta vez sí, esta vez sí...&amp;gt;&amp;gt; murmuraban otras historias &amp;lt;&amp;lt;Esta vez sí...&amp;gt;&amp;gt; imploraba con agónica voz la esperanza. El cuervo finalmente había levantado vuelo harto de su maldita labor, ella estaba cerca como siempre &amp;lt;&amp;lt;Esta vez sí, esta vez sí...&amp;gt;&amp;gt;, él en su desespero inmutable sería consumido por la muerte del amor; &amp;lt;&amp;lt;Esta vez sí&amp;gt;&amp;gt; terminó por exhalar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
</description><link>http://losborradoresdealejo.blogspot.com/2013/02/el-catalizador-de-la-muerte.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejo Z.)</author><thr:total>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-7521746758369518121.post-3309766423942172968</guid><pubDate>Sun, 10 Feb 2013 08:52:00 +0000</pubDate><atom:updated>2013-02-11T21:47:04.199-06:00</atom:updated><title>Prólogos de la nada </title><description>&lt;div style=&quot;text-align: right;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: right;&quot;&gt;
&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;&quot;&gt;Al construir un prólogo, nos debemos más que la posible historia final,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;&quot;&gt;algo como el sibilino placer de la experiencia en si misma...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;&quot;&gt;Bajo el estribillo que inventa el artista, se esconden la verdaderas historias, las que no tienen nombres, las anónimas y que posteriormente pasarán a formar parte del largo historial de tragedias que persisten en la ideario de las personas ordinarias. El artista distorsiona, manipula, y con el egoísmo del que no debe desprenderse, simplemente retoca la versión que le han proporcionado, la dota de su esencia, de sus complejos y virtudes; de esta manera, para cuando ha iniciado la labor constructora de su obra -a base de algo tan ajeno y propio como esas Ideas-&amp;nbsp; ya se ha gestionado una transferencia de pasiones. Aquel artista ha sido absorbido por su obra, y esta última no puede librarse de su creador pues le necesita para ser finalizada.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;&quot;&gt;Parasitismo creativo, fue el nombre con que denominó aquel proceso el protagonista que inició su autodestrucción trascendental al convertir en historias todo lo experimentado, tanto personalmente como de forma ajena... Despojarse de si mismo era todo lo que necesitaba, matar su yo para ser ajeno a todo lo que haría y así alcanzar la cumbre de todo lo que alguna vez soñó.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
</description><link>http://losborradoresdealejo.blogspot.com/2013/02/prologos-de-la-nada.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejo Z.)</author><thr:total>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-7521746758369518121.post-6471884501971051742</guid><pubDate>Sun, 20 Jan 2013 08:15:00 +0000</pubDate><atom:updated>2013-01-20T02:21:56.998-06:00</atom:updated><title>Ensayo de la herencia </title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;&quot;&gt;Es preciso capturar la esencia de ser directo: Hasta que punto el amor se mantiene a pesar del dolor? La parte de la esencia que se mantiene en el cascarón de un tema tan trillado y experimentado por miles de generaciones de la historia humana nos reviste como seres humanos y a su vez permite la libertad de inventar historias con las cuales otros tantos sentirán la necesidad de identificarse para no sentirse alienados del resto de la historia. Será parte de ese cascarón el perfume que apenas nos deja, que zarpa como un barco que deja el puerto sin rumbo con la intención de perderse en alta mar? O por el contrario, el ideal que mantenemos es superior a las viscitudes probablemente pronosticadas que se mantienen en nuestro intento de &quot;racionalizar&quot; el mundo, y por lo tanto, flota alrededor de nuestros recuerdos, permitiendo que ese ente intagible y atemporal como el cosmos que contempla el enamorado, sobreviva incluso una vez que no lo tengamos cerca? No es acaso la idea más firme que mantienen los amantes que se añoran en la lejanía y se esfuerzan en el intento de mantener aquella llama efímera de la vida la que se adapta a la necesidades de ser amado y amar, ponderando en mayor cuantía -quizá-, ese mal llamado egoísmo de llegar a ser valorado como parte real y tangible del ideal de romanticismo que se va trasformando, la que se adapta a nuestras propias necesidades de amor? Amar es la dolencia, amar es el verbo partir y el agregado que se transforma en compartir, es la añadidura de tiempo, de postergación de la muerte, que ronda el tiempo de la vida del ser humano con el iluso ideal de la eternidad, que nos sobreviva a nosotros mismos, permitiendo asentarse por un breve momento en la memoria inconsciente de todo aquello que nos rodea. De ser así, se transforma en un pluralismo del futuro, más no en el estado de dos, pero en el sentimiento que contempla de forma generosa de acuerdo a las concepciones culturales, la trascendencia hacia aquellos que incluso desconocemos. Amar bien pudiera enmarcarse en el inicio de una forma de altruismo de que no podemos explicar, pues de tal manera el verbo amar idealizado en su final doloroso, puede que sólo sea el inicio de un nuevo ciclo que estamos destinados a heredar como hijos de la historia humana. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
</description><link>http://losborradoresdealejo.blogspot.com/2013/01/ensayo-de-la-herencia-historica.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejo Z.)</author><thr:total>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-7521746758369518121.post-6661898017803623242</guid><pubDate>Tue, 13 Nov 2012 08:05:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-11-13T02:05:49.580-06:00</atom:updated><title>Deformación</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;&quot;&gt;En
 medio de la fiesta y sus discusiones, las risas -algunas fingidas y muy
 pocas verdaderas-; los asistentes de aquella reunión circulaban en 
menor medida dependiendo de la cantidad de licor que cada uno hubiese 
ingerido. Cada una de aquellas personas charlaba con alguien, incluso 
quienes eran menos sociables se entretenían con aquellos que poseían 
&quot;aptitudes sociales&quot; similares las suyas. El parloteo no cesaba y el 
ambiente danzaba al compás de la música de turno, escogida 
cuidadosamente por el dueño de la computadora y organizada en varios &lt;i&gt;playlist&lt;/i&gt;.
 Todo transcurría y sin embargo ahí estaba ella, con la cabeza vuelta 
hacia el cielo, un cielo más estrellado de lo común, al menos para una 
persona que repara en esas cosas. No la quise interrumpir, resultaba 
fascinante como se había abstraído de aquella gente que no paraba
 de pasar a su lado, pero que no terminaba de reparar en su presencia. 
Recuerdo haber pensado que el tiempo se había detenido precisamente en 
ese lugar, hasta que finalmente bajo su mirada y su pelo retornó al 
lugar que le correspondía; su mirada en un inicio parecía pensativa, 
como si intentara recuperar algo que se había quedado allá arriba, en 
las estrellas. Al breve momento suspiró y la melancolía salió de sus 
pulmones, luego cayó en cuenta que la observaba, así que me sonrió a 
medias como quien le sonríe a un desconocido y luego optó por entrar a 
la casa. Fue de esa forma que me quedé sólo otra vez, la visión que me 
había proporcionado aquella mujer, para quien ahora yo le resultaba un 
extraño, me había transportado a los años en que ella y yo vivíamos 
juntos, a la forma en que ella solía verme con cierta inquietud mientras
 yo contemplaba el oscuro cielo nocturno para olvidarme de tantas cosas,
 para encontrar espacio en mi cabeza, para vaciar el pasado en aquella 
negra inmensidad. Irónicamente en el momento en que Silvia entró en la 
casa, recordé sus palabras de forma inexacta, justo las que me decían 
que el pasado era una cuestión de peligro, pues era una de las pocas 
cosas que podíamos manipular en nuestra soledad. En ese momento pensé 
que nuestro matrimonio no había sido tan malo como recordaba.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
</description><link>http://losborradoresdealejo.blogspot.com/2012/11/deformacion.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejo Z.)</author><thr:total>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-7521746758369518121.post-7822414952027769815</guid><pubDate>Wed, 24 Oct 2012 06:42:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-10-27T19:02:17.252-06:00</atom:updated><title>Del silencio</title><description>&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;&quot;&gt;Lenta y silenciosamente caminaban por medio de la calle, como si de una pegrinación desconocida se tratara; a paso lento andaba la pareja provista de necesidad, tratando de mitigar con cada paso las circunstancias que los habían llevado a ese momento. No existía ninguna prueba que constatase su amor o su cariño, ni siquiera un poco de amistad; necesidad era todo lo que resaltaba en aquellos ojos que habían decidido ocultarse en la madrugada, lejos de la lástima o el oprobio que suelen manifestar los vecinos durante el día al contemplar escenas como la que estaba presenciando en aquel instante. Él remolcaba un carretón cubierto por una vieja manta. Ella, con la paciencia que da la hora, abría las bolsas de basura que iba encontrando en el trayecto. Por momentos su compañero detenía el carretón en medio de la calle vacía para realizar la misma tarea que ella pero en la acera contraria. Al no encontrar nada útil, volvían a cerrar las bolsas con la misma dignidad con que las habían abierto y así retomaban el curso hacia un lugar que yo desconocía. El enigma que se ocultaba bajo aquella frazada se asemejaba a la curiosidad de saber que pensaban aquellas personas tan silenciosas como las dos de la mañana. Quizá la manta protegía el sustento de un mejor mañana, uno tan distinto, ajeno e inverosímil como el que se depositaba en aquellas bolsas de basura. Al verlos en la distancia, note como caminaban abrazados; tal vez aquel gesto también servía para cumplir un cometido como el de la cobija, resguardar el frágil calor humano, de la desesperanza con que la realidad suele acometer.&lt;/span&gt;</description><link>http://losborradoresdealejo.blogspot.com/2012/10/del-silencio.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejo Z.)</author><thr:total>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-7521746758369518121.post-5941568904649203289</guid><pubDate>Tue, 18 Sep 2012 06:19:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-09-18T23:33:17.868-06:00</atom:updated><title>Imaginación descriptiva IV </title><description>&lt;h4 style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: x-small;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h4&gt;
&lt;h4 style=&quot;text-align: left;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: x-small;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;(PÁJAROS Y PERSONAJES&lt;/span&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h4&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;&quot;&gt;Pájaros en el alambrado público, en los techos, en las ramas de los árboles que aspiran a ser más altos. La luz de la tarde comienza a languidecer, la lluvia fue pasajera y ahora la mayoría de las aves que hace unos instantes se posaban en distintos lugares, echan vuelo luego de haber observado a los seres humanos desde la altura. Pacientes jueces, su silencio no juzga lo que ven, su comunicación no la entienden los demás. Abajo, en el mundillo urbano, la mujer del 118C que sale de su casa, se mezcla con el resto de personas que llegan al vecindario, mientras que ella en unos momentos saldrá de ese lugar tan pronto como tome un taxi. Lleva en su mente las noticias que leyó en el periódico sobre la inseguridad ciudadana,&amp;nbsp; teme que le puedan robar el nuevo celular; pero en aquel preciso instante recuerda que su mejor amigo le dijo que la inseguridad ciudadana es realmente baja, una de las más bajas del continente, pero que por el contrario la percepción de inseguridad es muy alta, alimentada en buena parte por los noticieros, de ahí que mucha gente camine temerosa cuando en realidad el asunto no es para alarmarse. De inmediato ella cambia de actitud, asume otro rol, y refuerza la teoría de su amigo en el hecho que en sus 31 años nunca la han asaltado. Finalmente llega a su destino, paga al taxista y se dispone a caminar unos metros cuando empieza a llover; al salir de su casa decidió no agarrar la sombrilla y al parecer le tocará correr y llegar a su destino o mojarse un poco y disfrutar de las gotas que se agolpan por su cuerpo. Decide disfrutar del paisaje de la ciudad, y mientras se moja acude a su mente la imagen de Gene Kelly, de modo que decide sonreír. El sol se ha ocultado y ella finalmente llega a su destino, abre la puerta y antes de subir por las escaleras saca de su bolsa unos guantes que se pone en el mismo instante que su rostro asume una gran sonrisa. Al llegar al final de la escalera saca el arma, cambia el semblante en su rostro y abre la puerta. Afuera no hay pájaros, probablemente se han ocultado, ajenos a los acontecimientos que suceden al finalizar el día.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
</description><link>http://losborradoresdealejo.blogspot.com/2012/09/imaginacion-descriptiva-iv.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejo Z.)</author><thr:total>7</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-7521746758369518121.post-3431673389502877506</guid><pubDate>Mon, 10 Sep 2012 08:31:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-09-18T23:34:20.178-06:00</atom:updated><title>Imaginación descriptiva III</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;&quot;&gt;No tenía mayor consideración por el lugar en que lo hacía, si se trataba del sofá, la banqueta en espera del transporte público, en alguna casa ajena a sus placeres&amp;nbsp; o cualquier lugar del que dispusiera la imaginación; la vocación y el amor que poseía aquel lector para con las letras que otros habían escrito, le había aislado durante buena parte de la temprana época de su vida, un período durante el cual su mente mutaba en distintas formas, mientras que resguardaba con cierto celo los conocimientos y sensaciones que le producía algún libro. En aquella época, su atención se había centrado en el fondo de las historias y argumentos, en los pequeños aspectos que le parecían reales y con los cuales incluso podía reflejarse, sin embargo con el pasar del tiempo se halló de manera instintiva, inmerso en una especie de estudio tan propio y apasionado como los discursos que elaboraba continuamente en su mente y que pocas veces se transmutaban en palabras dirigidas a un público tan real como la cotidianidad social permite. La estructura de las palabras y sus significantes así como las posibles razones de la particular escogencia de las mismas por el autor, el contexto y el enlace de ideas entre cada coma, punto y determinado párrafo, se acumulaban en forma de problemas por resolver en muchas ocasiones. La grandilocuencia de su cerebro ávido de lectura, iba dejando atrás el refugio de tranquilidad para adentrarse en un mundo más complejo que llevaba tiempo germinándose en su mente, el mundo del arte. Inacabable fuente de inspiración y sentimientos se esforzaban por abrirse paso en la polaridad que hasta entonces se había engendrado en su intelecto. Asombrado por el oficio de quienes derriban murallas, corrompían y cambiaban de forma las leyes que se esfuerzan en monopolizar el pensamiento humano deformándolo en ideas de fácil y cómoda acepción, decidió exteriorizar el cosquilleo que pendía de su cerebro para luego deslizarse hasta la suavidad de la lengua y tomar forma de palabra, de oralidad, de su propia comunicación; permitiéndole una conexión pequeña pero significante entre el mundo monocromático del interior social y el exterior personal.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
</description><link>http://losborradoresdealejo.blogspot.com/2012/09/imaginacion-descriptiva-iii.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejo Z.)</author><thr:total>9</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-7521746758369518121.post-5787547883967908621</guid><pubDate>Wed, 29 Aug 2012 06:27:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-09-18T23:34:37.949-06:00</atom:updated><title>Imaginación descriptiva II</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;&quot;&gt;Abriéndose surcos a través de sus ideas, emergía acaso la necesidad o necedad de hacerse notar de una manera singular y que sin duda le había proporcionado algunas ganancias. No era un tipo demasiado intelectual aunque sí carismático pero al mismo tiempo guardaba celosamente su egoísmo acaparador. Alguna vez se le escuchó decir a alguien que aquel joven poseía la ambición necesaria para hurtar al mundo, sin embargo carecía de la capacidad esencial para que el mundo permaneciera con él luego de que hubiese terminado la escena de pinta teatral, que por un breve o largo momento había representado para determinado público, rumor que él terminaba por restarle importancia alguna. Al igual que un mal libro o un mal episodio sexual, la parafernalia desplegada -como el mismo la nombraba en la intimidad que el espejo le brindaba - era desproporcional con la retentiva que lograba en la cabeza de las personas. Llámese ironía o como estime pertinente el lector, el joven descrito en cuestión -según las voces del pasado de sus ex-amantes- era un fiasco a la hora de satisfacer los placeres carnales de los cuales la humanidad viene realizando, en su mayoría con el simple fin de encontrar placer -y no necesariamente reproducirse robóticamente como algunos todavía creen (vaya a saber como se reproducen los robots)- desde hace algunos miles de años.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Helvetica Neue&amp;quot;,Arial,Helvetica,sans-serif;&quot;&gt;Pese a lo anterior, quien lee no debe sentir algún tipo de lástima por aquel joven, o cuando menos, no evidenciarla para no maltratar el ego del personaje del que aquí se hace alusión; la razón de ello radica en que la persona descrita, es un ladrón de amigos; una especie de ser vivo que haciendo gala de ser algún bicho mitológico de la era moderna, devora sin piedad la necesidad del ser humano de socializar, por lo que cualquier aglomeración de personas resulta un ambiente propicio para su desarrollo. ¿A su paso? una estela con tintes de incapacidad comunicativa...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
</description><link>http://losborradoresdealejo.blogspot.com/2012/08/imaginacion-descriptiva-ii.html</link><author>noreply@blogger.com (Alejo Z.)</author><thr:total>8</thr:total></item></channel></rss>