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<?xml-stylesheet type="text/xsl" media="screen" href="/~d/styles/atom10full.xsl"?><?xml-stylesheet type="text/css" media="screen" href="http://feeds.feedburner.com/~d/styles/itemcontent.css"?><feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearch/1.1/" xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" gd:etag="W/&quot;C0ECQXk4fCp7ImA9WxBSEEQ.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3492321751884110409</id><updated>2009-12-17T20:14:20.734-03:00</updated><title>La Buhardilla de Jerónimo</title><subtitle type="html" /><link rel="http://schemas.google.com/g/2005#feed" type="application/atom+xml" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/feeds/posts/default" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/" /><link rel="hub" href="http://pubsubhubbub.appspot.com/" /><link rel="next" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25&amp;redirect=false&amp;v=2" /><author><name>Jerónimo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08058224189390427177</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><generator version="7.00" uri="http://www.blogger.com">Blogger</generator><openSearch:totalResults>500</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="self" type="application/atom+xml" href="http://feeds.feedburner.com/Buhardilla" /><feedburner:emailServiceId xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0">Buhardilla</feedburner:emailServiceId><feedburner:feedburnerHostname xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0">http://feedburner.google.com</feedburner:feedburnerHostname><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="hub" href="http://pubsubhubbub.appspot.com" /><entry gd:etag="W/&quot;D0EGQXw-eCp7ImA9WxBSEEU.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3492321751884110409.post-7661933903416006042</id><published>2009-12-16T21:35:00.002-03:00</published><updated>2009-12-17T18:33:40.250-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-12-17T18:33:40.250-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Entrevistas" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Cardenales" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Iglesia" /><title>90 años con la mirada hacia Oriente</title><content type="html">&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_v2-J3h1LIuE/Syl8siFUgCI/AAAAAAAAAxw/ap-rM7lQzRU/s1600-h/Card.%20Spidlik%5B5%5D.jpg"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;img title="Card. Spidlik" style="border-top-width: 0px; display: inline; border-left-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-right-width: 0px" height="338" alt="Card. Spidlik" src="http://lh3.ggpht.com/_v2-J3h1LIuE/Syl8ta5ciuI/AAAAAAAAAx0/TczMUCqRdPU/Card.%20Spidlik_thumb%5B3%5D.jpg?imgmax=800" width="219" border="0" /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;font size="3"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="3"&gt;“Ahora ya no dirá ni hará más bromas”, le susurró un colega purpurado viéndolo con las vestiduras rojas y el anillo cardenalicio en el dedo. En el solemne marco del consistorio del 2003, Tomas Spidlík no se inmutó: “Eminencia –respondió-, esté seguro que continuaré diciendo y haciendo solamente bromas serias”. Pero “ahora la Providencia - dice- ha sido mejor que yo en hacer bromas, me ha hecho una sorprendente, regalándome el cumpleaños más bello”: el 17 de diciembre, el cardenal Spidlík cumplirá noventa años y para celebrarlo Benedicto XVI celebrará con él la Misa en la capilla Redemptoris Mater. Una obra de arte nacida de manos del padre Marko Rupnik y del pensamiento de Tomas Spidlík. En la entrevista a L’Osservatore Romano, el cardenal moravo – elegido para realizar la prédica a los cardenales reunidos en cónclave el 18 de abril de 2005 – recorre “como en un film” sus noventa años, recordando encuentros y yendo al núcleo de su pensamiento. Siempre con la sonrisa.&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;Su primer consejo es que un poco de humor nunca está de más…&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;Bromear es útil en una experiencia cristiana auténtica y no sólo para permanecer despiertos. La broma es una cosa seria. Racionalismo y tecnicismo absolutizan toda afirmación parcial. La broma la relativiza. La verdad no puede ser relativa pero debemos tener en cuenta nuestro conocimiento parcial de los misterios. La palabra herejía quiere decir tomar una parte por el todo. La broma, por lo tanto, es también un arma eficaz contra las herejías. Y entonces iniciemos la entrevista con un episodio gracioso. Una vez, Juan Pablo II levantó la mano para bendecidme pero yo me defendí: “Santidad, ya no puedo arrodillarme”. Y el Papa dijo: “Tampoco yo”. De aquí mi apotegma: “Santidad, ¡qué suerte que nuestras debilidades corporales comienzan por las piernas y no por la cabeza!”. El Papa comenzó a reír. ¡Hoy espero que esto todavía valga para mí!&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;No es algo común para todos celebrar los “primeros” noventa años con el Papa. Y, aún más, en la capilla Redemptoris Mater que significa tanto para Usted.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;Según los cálculos bíblicos, Dios habría limitado la edad del hombre a ciento veinte años (Génesis 6, 3), por lo que – siempre bromeando – debo considerar que sólo he transcurrido tres cuartos de mi vida. Preveo pasar el último cuarto en la Roma “eterna”: tengo, al menos, treinta años por delante… Bromas aparte, es necesario seguir confiando en la Providencia. En la vida, hay momentos para mirar hacia adelante: es la mañana. Hay otros momentos para volverse hacia atrás: es el atardecer. Habiendo llegado al atardecer de mi vida, no debo caer en una proyección cinematográfica de recuerdos incoherentes que engañan, como las crónicas superficiales de los programas televisivos. Me hace falta, en cambio, una mirada contemplativa para comprender que quiere hacer todavía conmigo la Providencia.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;¿Y que quiere hacer la Providencia con Usted?&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;Mi vida me ha llevado donde ni siquiera lo hubiera imaginado y sólo después descubrí que lo esperaba inconscientemente en mi corazón. Por decir algo, jamás habría pensado celebrar mis noventa años con el Papa y vestido de púrpura. Ciertamente no lo imaginaba cuando, a comienzos de la segunda guerra mundial, la irrupción del nazismo interrumpió brutalmente mis estudios de literatura en la universidad de Brno, alterando mis perspectivas. Ya entonces la Providencia tuvo mucho trabajo conmigo. Me ocurrió lo impensable: un agente de la Gestapo se transformó para mí en ángel visible liberándome del campo de concentración, mientras que el ángel custodio invisible me condujo a la Compañía de Jesús. Luego, San Ignacio estableció para mí otras sorpresas: el noviciado en Benesov y en Velehrad, donde está sepultado san Metodio, y el estudio de la filosofía mientras estaba en los trabajos forzados, primero con los soldados alemanes y luego con los rusos y rumanos.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;Parece una paradoja: uno de los más conocidos pensadores comienza a estudiar filosofía durante los trabajos forzados…&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;Aprendí desde pequeño a hacer sacrificios, he debido ganarme por mí mismo el dinero para estudiar el bachillerato en mi pueblo natal de Boskovice. Pero nunca he percibido una sensación de injusticia social comparándome con los jóvenes acomodados. Más bien estaba orgulloso de mi independencia. Con la despreocupación de un proletario, me inscribí en la universidad y cayó sobre mí la verdadera prueba: la guerra.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;En 1939, con veinte años, ¿cómo ha vivido “la verdadera prueba” de la segunda guerra mundial?&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;Vuelvo, como en un film, a mis recuerdos de setenta años atrás. Precisamente a la Navidad de 1939, la última que pasé con mis seres queridos. Mi familia era muy pobre; sin embargo, de niño nunca he tenido esa impresión. La atmósfera de aquella Navidad de 1939 era triste. Con mi padre y mi madre comimos, junto al café con leche, un pedazo de pan dulce. En silencio. Mis esperanzas eran nulas, los estudios universitarios destruidos y una única posibilidad para el futuro: la deportación. Para no pensar en eso, pasé los días entre Navidad y Año nuevo patinando salvajemente. El 31 de diciembre mi mamá me llamó al orden: “¡Ve a la iglesia!”. La obedecí más por desesperación que por devoción. Y cuando el párroco nos invitó a cantar el &lt;em&gt;Te Deum&lt;/em&gt; “en agradecimiento al Señor por los bienes recibidos durante el año”, me quedé mudo: ¿realmente debía agradecer a Dios por lo que me había ocurrido? Venciendo no pocas dudas, también yo canté el &lt;em&gt;Te Deum&lt;/em&gt;. Precisamente en el nuevo año, en 1940, experimenté de cerca que la Providencia te salva incluso a través de situaciones extrañas y nunca antes pensadas y, sin embargo, coherentes.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;El fin de la guerra significó para Usted el estudio de la teología en Maastricht, donde fue ordenado sacerdote en 1949.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;Sólo después de la guerra pude estudiar teología, yendo al exterior. En 1949, como sacerdote, estaba dispuesto a volver con mis nuevas ideas a la patria. El nuevo régimen totalitario comunista no me lo permitió. Una vez mas parecía que todo estaba perdido. Pero he aquí que, de nuevo, la Providencia obró y aquella vez se sirvió de un error “administrativo”: un superior mío se olvidó de escribir una carta y me encontré exiliado en Roma. En definitiva, la Providencia me dio la posibilidad de dedicarme a lo que, en secreto, deseaba mi corazón: el estudio de la espiritualidad oriental.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;En 1951, comenzó a trabajar en Radio Vaticana y todavía hoy, el viernes por la tarde, está en el aire para comentar las lecturas de la Misa dominical…&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;Hay dos posibilidades para alguien que, por casi sesenta años, hace el mismo trabajo en la radio cada semana: o nadie te escucha, o los oyentes quieren escuchar siempre las mismas cosas. Según mi experiencia, voto por la segunda hipótesis. Siempre he hecho las transmisiones a partir de mis estudios sobre los Padres de la Iglesia. La conclusión es que los Padres tienen todavía que decir algo para la actualidad y, por lo tanto, no son tan antiguos. Con mi programa he tratado de ayudar a los sacerdotes en la predicación y me dicen que, bajo el comunismo, fue un servicio particularmente útil: no había ni libros ni retiros espirituales.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;i&gt;Usted es el maestro de la espiritualidad oriental, reconocido también por el mundo ortodoxo. ¿Cuál es el núcleo de su pensamiento?&lt;/i&gt;         &lt;br /&gt;        &lt;br /&gt;Se lo puede adivinar simbólicamente precisamente en la capilla &lt;em&gt;Redemptoris Mater&lt;/em&gt;, donde los mosaicos tratan de “respirar con dos pulmones”. No sólo los hombres sino también las naciones tienen una vocación, para ofrecer su contribución a la Iglesia universal. He tratado de conocer el mensaje cristiano del Oriente europeo y de darle voz en Occidente.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;i&gt;Profesor universitario por medio siglo pero también padre espiritual por treinta y ocho años en el Pontificio Colegio Nepomuceno. ¿Qué experiencia ha vivido?&lt;/i&gt;         &lt;br /&gt;        &lt;br /&gt;He experimentado la distinción entre un moralista, que conoce las reglas de la vida espiritual, y un padre espiritual, que debe tener el conocimiento de las personas. El segundo sin el primero se expone al peligro de un vago carismatismo. El primero sin el segundo queda paralizado. Como padre espiritual del Colegio, he tenido también la oportunidad de encontrar personas que hoy llevo en mi corazón como los Papas Pío XII y Pablo VI, y el cardenal Josef Beran. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;¿Puede hablarnos de estos tres encuentros?&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;Cuando el Papa Pacelli recibió en audiencia a los sacerdotes del colegio, hacía poco que estaba en Roma. Quedé impresionado con lo informado que estaba, hasta en los detalles, de la triste realidad de Checoslovaquia. Tuvo palabras de estímulo para nosotros, los sacerdotes expulsados de nuestra patria. Las suyas no eran expresiones circunstanciales porque enseguida procedió a regular nuestro estado jurídico. Sabiendo que era el padre espiritual del colegio, Pío XII me dio óptimos consejos prácticos sobre cómo resolver ciertas dudas sobre la vocación de los candidatos al sacerdocio.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;i&gt;¿Y su encuentro con el Papa Montini?&lt;/i&gt;         &lt;br /&gt;        &lt;br /&gt;Conocí a Pablo VI el día de la muerte de Beran, el 17 de mayo de 1969. Viví cuatro años en el Colegio junto al cardenal, expulsado de Praga en 1965, y siempre he estado dispuesto a dar testimonio para su beatificación. Poco antes de morir Beran, enfermo de cáncer, celebró la Misa en su capilla. Golpeado por una improvisa crisis respiratoria, pidió la extremaunción. Estaba junto a él tratando de sostenerlo pero no había más nada que hacer. Pablo VI, llamado por el secretario del cardenal, entró en la habitación precisamente mientras Beran estaba muriendo. Me corrí para hacerlo acercar al lecho. El Papa dio al cardenal un beso sobre la frente. He visto morir a Beran en los brazos de Pablo VI. La Providencia me puso junto a ellos.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="3"&gt;Papas y cardenales, entonces. ¿Ha conocido de cerca también a políticos?&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;Con Dubcek y Havel he conversado sobre espiritualidad, escuchando lo que tenían para decirme de íntimo. Pero es La Pira el único político con el que he hablado de espiritualidad y de asuntos públicos, sin hacer distinciones. Estaba interesado en sus experiencias en el Kremlin con Krusciov. Y puedo testimoniar que sus famosas “profecías” eran exactas. Cinco años antes de la primavera de Praga, cuando no había signos que lo presagiaran, La Pira me dijo que tornaría pronto a mi patria. Y especificó precisamente: “dentro de cinco años”. Me parecieron bellas palabras de un visionario. Le confié mi escepticismo. Me respondió que un régimen basado en la negación de los valores cristianos no puede más que destruirse solo. La Pira ha tenido razón tanto en lo que dijo sobre la caída del totalitarismo ateo como sobre mi vuelta a la patria en los tiempos por él “profetizados”.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;i&gt;En 1991, Usted eligió vivir en el Centro Aletti de Roma con el padre Rupnik y un grupo de artistas. Con los años, el Centro se convirtió en un lugar de estudio de la tradición del Oriente cristiano en relación con los problemas del mundo contemporáneo.&lt;/i&gt;         &lt;br /&gt;        &lt;br /&gt;Juntos tratamos de continuar conscientemente la tradición iconográfica según la cual la imagen visual es igual a los testimonios de la fe hablada o escrita. Más aún, tiene la precedencia, porque respeta más el misterio. Vivimos en una sociedad que abunda en imágenes pero nadie enseña a leerlas. De este modo, con frecuencia me encuentro explicando pensamientos escatológicos del film &lt;i&gt;Nostalgia&lt;/i&gt; del director ruso Andrej Tarkovskij; luego todos quieren volver a verlo. En la Pontificia Universidad Gregoriana he dado muchos cursos sobre cómo la vida espiritual puede ser leída en los íconos. El Centro &lt;em&gt;Aletti &lt;/em&gt;está propagando esta “belleza que salva”, una visión teológica donde prevalece un acercamiento simbólico, litúrgico. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;Todo esto abre al diálogo ecuménico. Son conocidas sus relaciones de amistad en el mundo ortodoxo, tanto que entre sus alumnos está también el Patriarca Bartolomé de Constantinopla. ¿Cuál es actualmente el estado de salud del ecumenismo?&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;Para delinearlo, tal vez basta un episodio. Era amigo del famoso teólogo ortodoxo Dumitru Staniloe, llamado el “Rahner rumano”. Lo encontré por última vez en 1993, poco antes de su muerte. Mientras hablábamos, llegó a su casa una persona que, maravillada por nuestras relaciones amistosas, nos preguntó cual era “la diferencia fundamental entre los ortodoxos y los católicos”. No teníamos ganas de discutir pero, cediendo a la insistencia, el teólogo ortodoxo dijo: “a fin de cuentas, es la infalibilidad del Papa, que nos resulta incomprensible”. Le respondí: “Para mí no es tan incomprensible, porque también yo soy infalible”. Staniloae se puso serio: “No bromeemos sobre un tema de este género”. Pero yo le respondí: “No bromeo. Creo en la infalibilidad de mis palabras «esto es mi Cuerpo, esta es mi Sangre» en la Misa, o «yo te absuelvo» en la confesión. Y él me dijo: “¡Pero ésta es la infalibilidad de la Iglesia!”. “Y esto queremos decir – confirmé – también con el dogma de la infalibilidad del Papa”. Staniloae concluyó: “Si el problema se afrontase de ese modo, sería más fácil de discutir”.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_v2-J3h1LIuE/Syl8t230M6I/AAAAAAAAAx4/UXiJ54r_omE/s1600-h/Cardenal%20Spidlik%202%5B5%5D.jpg"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;img title="Cardenal Spidlik 2" style="border-right: 0px; border-top: 0px; display: inline; border-left: 0px; border-bottom: 0px" height="239" alt="Cardenal Spidlik 2" src="http://lh4.ggpht.com/_v2-J3h1LIuE/Syl8uosUBRI/AAAAAAAAAx8/nNpzrMywsCk/Cardenal%20Spidlik%202_thumb%5B3%5D.jpg?imgmax=800" width="349" border="0" /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;font size="3"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="3"&gt;¿Cuál ha sido su relación con Juan Pablo II, el primer Papa eslavo?&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;Hasta me ha creado cardenal, pienso que para dar más visibilidad a la espiritualidad oriental. He conocido a Juan Pablo II de cerca en 1995, durante los ejercicios espirituales cuaresmales que me pidió predicar en el Vaticano. La decisión de hacer la capilla &lt;em&gt;Redemptoris Mater&lt;/em&gt; vino inmediatamente después. Luego nos hemos encontrado antes de sus viajes a Europa del este o cuando estaba a punto de tomar alguna decisión en el campo de la espiritualidad oriental.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="3"&gt;¿Cómo nació en Juan Pablo II la idea de una Europa espiritualmente unida que debe volver a respirar con sus dos pulmones, oriental y occidental?&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;El Papa Wojtyla hizo propia la expresión “respirar con dos pulmones” del pensador ruso Vjaceslav Ivanov. A su vez, Ivanov ha utilizado esta expresión en 1926 en el momento de su reconciliación pública con la Iglesia Católica en la basílica de San Pedro.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="3"&gt;¿Hay, por lo tanto, un pensador ruso en uno de los fundamentos del Pontificado de Wojtyla?&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;Ivanov, especialista de filología e historia antigua que obtuvo el doctorado en Berlín con el célebre Mommsen, no podía aceptar que todas las grandes culturas del pasado terminaran en los museos. ¿Pero cómo se salva una cultura? El único sistema es arraigarla en Cristo. Ivanov percibió esta intuición también a propósito de las diversas tradiciones eclesiales. Unirlas a Cristo quiere decir hacerlas vivir en la comunión y no separadas ni aisladas. Esto que pertenece a Cristo, es de todos, y contribuye a mover el corazón hacia Él. Así podemos “respirar con dos pulmones”. Es exactamente lo que también yo trato de hacer desde hace noventa años.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 85%"&gt;&lt;font size="2"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 85%"&gt;&lt;font size="2"&gt;Fuente: &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.vatican.va/news_services/or/or_quo/interviste/2009/290q08a1.html" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-size: 85%"&gt;&lt;font size="2"&gt;L’Osservatore Romano&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 85%"&gt;&lt;font size="2"&gt;Traducción: &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-size: 85%"&gt;&lt;font size="2"&gt;La Buhardilla de Jerónimo&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 100%"&gt;&lt;font size="3"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3492321751884110409-7661933903416006042?l=la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/feeds/7661933903416006042/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3492321751884110409&amp;postID=7661933903416006042&amp;isPopup=true" title="3 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/7661933903416006042?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/7661933903416006042?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2009/12/90-anos-con-la-mirada-hacia-oriente.html" title="90 años con la mirada hacia Oriente" /><author><name>Francesco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14938118528034271143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="15549937460043281574" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">3</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;C0ICRnczfip7ImA9WxBTGEQ.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3492321751884110409.post-627510114437422094</id><published>2009-12-15T12:38:00.001-03:00</published><updated>2009-12-15T12:39:27.986-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-12-15T12:39:27.986-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Papas" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Benedicto XVI" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Santa Sede" /><title>Motu Proprio Omnium in mentem (en español)</title><content type="html">&lt;p align="center"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;pr*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_v2-J3h1LIuE/Syethm1W57I/AAAAAAAAAxo/xLBpCWD4FJQ/s1600-h/doctrina_escudobenedictoxvi%5B4%5D.jpg"&gt;&lt;img title="doctrina_escudobenedictoxvi" style="border-right: 0px; border-top: 0px; display: inline; border-left: 0px; border-bottom: 0px" height="171" alt="doctrina_escudobenedictoxvi" src="http://lh4.ggpht.com/_v2-J3h1LIuE/SyetiCqU3qI/AAAAAAAAAxs/L02zV6aRn7I/doctrina_escudobenedictoxvi_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800" width="127" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;CARTA APOSTÓLICA EN FORMA DE MOTU PROPRIO&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;font size="4"&gt;&lt;em&gt;OMNIUM IN MENTEM&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;DEL SUMO PONTÍFICE &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;font size="3"&gt;BENEDICTO XVI&lt;/font&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;CON LA CUAL SON MODIFICADAS &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;ALGUNAS NORMAS DEL CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;La Constitución Apostólica &lt;i&gt;Sacrae disciplinae leges&lt;/i&gt;, promulgada el 25 de enero de 1983, llamó a la atención de todos que la Iglesia, en cuanto comunidad al mismo tiempo espiritual y visible, y ordenada jerárquicamente, tiene necesidad de normas jurídicas “para ordenar correctamente el ejercicio de las funciones confiadas a ella divinamente, sobre todo de la potestad sagrada y de la administración de los sacramentos”. En tales normas es necesario que resplandezca siempre, por una parte, la unidad de la doctrina teológica y de la legislación canónica y, por otra, la utilidad pastoral de las prescripciones, mediante las cuales las disposiciones eclesiásticas están ordenadas al bien de las almas.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;A fin de garantizar más eficazmente tanto esta necesaria unidad doctrinal como la finalidad pastoral, a veces la suprema autoridad de la Iglesia, después de haber ponderado las razones, decide los oportunos cambios de las normas canónicas, o introduce en ellas alguna integración. Esta es la razón que Nos lleva a redactar la presente Carta, que concierne a dos cuestiones.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;En primer lugar, en los cánones 1008 y 1009 del &lt;i&gt;Código de Derecho Canónico &lt;/i&gt;sobre el sacramento del Orden, se confirma la distinción esencial entre el sacerdocio común de los fieles y el sacerdocio ministerial y, al mismo tiempo, se pone en evidencia la diferencia entre episcopado, presbiterado y diaconado. Así pues, después que, habiendo oído a los Padres de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Nuestro venerado Predecesor Juan Pablo II estableció que se debía modificar el texto del número 1581 del &lt;i&gt;Catecismo de la Iglesia Católica&lt;/i&gt;, con el fin de retomar más adecuadamente la doctrina sobre los diáconos de la Constitución dogmática &lt;i&gt;Lumen gentium&lt;/i&gt; (n. 29) del Concilio Vaticano II, también Nos consideramos que se debe perfeccionar la norma canónica que concierne a esta misma materia. Por lo tanto, oído el parecer del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, establecemos que las palabras de los susodichos cánones sean modificadas como se indica sucesivamente.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Además, dado que los sacramentos son los mismos para toda la Iglesia, es de competencia únicamente de la suprema autoridad aprobar y definir los requisitos para su validez, y también determinar lo que se refiere al rito que es necesario observar en la celebración de los mismos (cfr. can. 841), todo lo cual ciertamente se aplica también para la forma que debe ser observada en la celebración del matrimonio, si al menos una de las dos partes ha sido bautizada en la Iglesia católica (cfr. can. 11 y 1108).&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;El &lt;i&gt;Código de Derecho Canónico&lt;/i&gt; establece, no obstante, que los fieles que se han separado de la Iglesia con &lt;i&gt;“acto formal”&lt;/i&gt;, no están sujetos a las leyes eclesiásticas relativas a la forma canónica del matrimonio (cfr. can. 1117), a la dispensa del impedimento de disparidad de culto (cfr. can. 1086) y a la licencia requerida para los matrimonios mixtos (cfr. can. 1124). La razón y el fin de esta excepción a la norma general del can. 11 tenía el objetivo de evitar que los matrimonios contraídos por aquellos fieles fuesen nulos por defecto de forma, o bien por impedimento de disparidad de culto.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Sin embargo, la experiencia de estos años ha mostrado, por el contrario, que esta nueva ley ha generado no pocos problemas pastorales. En primer lugar, ha parecido difícil la determinación y la configuración práctica, en los casos particulares, de este &lt;i&gt;acto formal&lt;/i&gt; de separación de la Iglesia, sea en cuanto a su sustancia teológica, sea en cuanto al aspecto canónico. Además, han surgido muchas dificultades tanto en la acción pastoral como en la praxis de los tribunales. De hecho, se observaba que de la nueva ley parecían nacer, al menos indirectamente, una cierta facilidad o, por así decir, un incentivo a la apostasía en aquellos lugares donde los fieles católicos son escasos en número, o donde rigen leyes matrimoniales injustas que establecen discriminaciones entre los ciudadanos por motivos religiosos; además, ésta hacía difícil el retorno de aquellos bautizados que deseaban vivamente contraer un nuevo matrimonio canónico, después del fracaso del precedente; finalmente, omitiendo otros, muchísimos de estos matrimonios se convertían de hecho para la Iglesia en matrimonios denominados clandestinos.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Considerado todo esto, y evaluados cuidadosamente los pareceres tanto de los Padres de la Congregación para la Doctrina de la Fe y del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, como también de las Conferencias Episcopales que han sido consultadas sobre la utilidad pastoral de conservar o abrogar esta excepción a la norma general del can. 11, ha parecido necesario abolir esta regla introducida en el cuerpo de las leyes canónicas actualmente vigente.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Establecemos, por lo tanto, eliminar del mismo &lt;i&gt;Código&lt;/i&gt; las palabras: “y no se ha apartado de ella por acto formal” del can. 1117, “y no se ha apartado de ella por acto formal” del can. 1086 § 1, como también “y no se haya apartado de ella mediante un acto formal” del can. 1124.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Por eso, habiendo oído a la Congregación para la Doctrina de la Fe y el Pontificio Consejo para los Textos Legislativos y pedido también el parecer de Nuestros Venerables Hermanos Cardenales de la Santa Iglesia Romana responsables de los Dicasterios de la Curia Romana, establecemos cuanto sigue:&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;b&gt;Art 1&lt;/b&gt;. El texto del can. 1008 del &lt;i&gt;Código de Derecho Canónico&lt;/i&gt; sea modificado de modo que, de ahora en adelante, resulte así:&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;“Mediante el sacramento del orden, por institución divina, algunos de entre los fieles quedan constituidos ministros sagrados, al ser marcados con un carácter indeleble, y así son consagrados y destinados a servir, según el grado de cada uno, con nuevo y peculiar título, al pueblo de Dios”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;b&gt;Art. 2.&lt;/b&gt; El can. 1009 del &lt;i&gt;Código de Derecho Canónico&lt;/i&gt; de ahora en adelante tendrá tres parágrafos, en el primero y en el segundo de los cuales se mantendrá el texto del canon vigente, mientras que en el tercero el nuevo texto será redactado de modo que el can. 1009 § 3 resulte así:&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;“Aquellos que han sido constituidos en el orden del episcopado y del presbiterado reciben la misión y la facultad de actuar en la persona de Cristo Cabeza; los diáconos, en cambio, son habilitados para servir al pueblo de Dios en la diaconía de la liturgia, de la palabra y de la caridad”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;b&gt;Art. 3.&lt;/b&gt; El texto del can. 1086 § 1 del &lt;i&gt;Código de Derecho Canónico&lt;/i&gt; queda modificado así:&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;“Es inválido el matrimonio entre dos personas, una de las cuales fue bautizada en la Iglesia católica o recibida en su seno, y otra no bautizada”. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;b&gt;Art. 4.&lt;/b&gt; El texto del can. 1117 del &lt;i&gt;Código de Derecho Canónico&lt;/i&gt; queda modificado así:&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;“La forma arriba establecida se ha de observar si al menos uno de los contrayentes fue bautizado en la Iglesia católica o recibido en ella, sin perjuicio de lo establecido en el can. 1127 § 2”. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;b&gt;Art. 5.&lt;/b&gt; El texto del can. 1124 del &lt;i&gt;Código de Derecho Canónico&lt;/i&gt; queda modificado así:&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;b&gt;“&lt;/b&gt;Está prohibido, sin licencia expresa de la autoridad competente, el matrimonio entre dos personas bautizadas, una de las cuales haya sido bautizada en la Iglesia católica o recibida en ella después del bautismo, y otra adscrita a una Iglesia o comunidad eclesial que no se halle en comunión plena con la Iglesia católica”. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Cuanto hemos deliberado con esta Carta Apostólica en forma de &lt;i&gt;Motu Proprio&lt;/i&gt;, ordenamos que tenga firme y estable vigor, no obstante cualquier cosa contraria aunque sea digna de particular mención, y que sea publicado en el comentario oficial &lt;i&gt;Acta Apostolicae Sedis&lt;/i&gt;.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="3"&gt;Dado en Roma, junto a San Pedro, el día 26 del mes de octubre del año 2009, quinto de Nuestro Pontificado.&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;font size="3"&gt;BENEDICTUS PP XVI&lt;/font&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Fuente: &lt;/font&gt;&lt;a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/apost_letters/documents/hf_ben-xvi_apl_20091026_codex-iuris-canonici_it.html" target="_blank"&gt;&lt;font size="2"&gt;Sitio de la Santa Sede&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Traducción: &lt;/font&gt;&lt;a href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/" target="_blank"&gt;&lt;font size="2"&gt;La Buhardilla de Jerónimo&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;***&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3492321751884110409-627510114437422094?l=la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/feeds/627510114437422094/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3492321751884110409&amp;postID=627510114437422094&amp;isPopup=true" title="1 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/627510114437422094?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/627510114437422094?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2009/12/motu-proprio-omnium-in-mentem-en.html" title="Motu Proprio Omnium in mentem (en español)" /><author><name>Francesco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14938118528034271143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="15549937460043281574" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">1</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CE4CRHo_eCp7ImA9WxBTF0Q.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3492321751884110409.post-293926532292849219</id><published>2009-12-14T00:01:00.001-03:00</published><updated>2009-12-14T09:16:05.440-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-12-14T09:16:05.440-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Entrevistas" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Obispos" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Iglesia" /><title>Bielorrusia: una Iglesia que renace</title><content type="html">&lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;em&gt;*&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_v2-J3h1LIuE/SyYsgK4kzrI/AAAAAAAAAxg/ku57OTidsxs/s1600-h/Catedral%20de%20Minsk-Mohilev%5B3%5D.jpg"&gt;&lt;img title="Catedral de Minsk-Mohilev" style="border-right: 0px; border-top: 0px; display: inline; border-left: 0px; border-bottom: 0px" height="369" alt="Catedral de Minsk-Mohilev" src="http://lh4.ggpht.com/_v2-J3h1LIuE/SyYsg_9K8QI/AAAAAAAAAxk/vBVVL6ssros/Catedral%20de%20Minsk-Mohilev_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="256" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="2"&gt;Catedral de Minsk-Mohilev&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;em&gt;Una fe nunca adormecida, una esperanza nunca venida a menos, un amor sólido en Dios. Sobre estos fundamentos ha renacido la Iglesia en Bielorrusia, después de años vividos experimentando las modernas catacumbas detrás de la cortina de hierro. Desde hoy, 14 de diciembre, los obispos bielorrusos mostrarán al Papa el rostro de este renacimiento, alternándose en los informes quinquenales sobre la vida pastoral en sus respectivas diócesis, con ocasión de la visita ad limina Apostolorum. Monseñor Alexander Kaszkiewicz, obispo de Grodno y presidente de la Conferencia episcopal de Bielorrusia, anticipa algunos aspectos en esta entrevista a L’Osservatore Romano.&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;em&gt;La Iglesia en Bielorrusia ha vivido la experiencia de las catacumbas del siglo XX y, hasta veinte años atrás, se encontraba realizando su misión detrás del Muro de Berlín, detrás de la cortina de hierro. ¿Qué evocan hoy los recuerdos de aquellos tiempos difíciles?&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;A pesar de que, en aquellos años, hubo una masiva campaña de propaganda atea, Dios nunca ha sido erradicado de los corazones. En Bielorrusia, la Iglesia Católica y sus fieles han vivido realmente un período muy difícil. Sin embargo, han conservado la fe. Y hoy se ven los frutos. Y son frutos abundantes. Sin la historia, no existe la Iglesia, no existe la nación. Por lo tanto, precisamente porque el recuerdo de aquellos días difíciles está vivo en nuestro corazón, se refuerza en nosotros la voluntad de anunciar incesantemente el Evangelio sobre todo hoy y con renovado ardor. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;em&gt;¿Cómo habéis vivido los primeros momentos de libertad religiosa?&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Inicialmente debimos afrontar no pocas dificultades, principalmente porque había pocas iglesias. También las vocaciones eran muy escasas. Comenzamos el trabajo de reconstrucción partiendo de la reestructuración de las iglesias abandonadas y, por lo tanto, reducidas a condiciones desastrosas. Al mismo tiempo edificamos nuevas iglesias y construimos también pequeñas capillas en diversos ángulos de nuestras ciudades para estar presentes de modo capilar en el tejido social. Esto ha sido posible, sobre todo, gracias a la fe que permanecía viva en el corazón de nuestra gente. Una fe que ha continuado sosteniendo la esperanza, nunca abatida, que llevó confianza a los pastores y ayudó a comprender el amor de Dios por el pueblo bielorruso. Diría que han sido precisamente nuestros fieles quienes nos han dado a los obispos, sus pastores, la fuerza para continuar el trabajo apostólico en el país.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;em&gt;¿Y cuáles son actualmente las perspectivas reales de crecimiento para la Iglesia en vuestra nación?&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Tenemos mucha confianza. En los últimos años, nuestra Iglesia está viviendo una nueva estación de renacimiento. Tenemos el don de nuevos sacerdotes y también de nuevas religiosas. Edificamos nuevas parroquias. En resumen, podemos decir con orgullo que nuestra Iglesia muestra su rostro joven y toda su dinamicidad. Lo testimonian, por otra parte, también los datos relativos a cuantos se acercan a los sacramentos, desde el bautismo hasta la confirmación. Ahora, sin embargo, advertimos la necesidad de dedicarnos más a la educación de los jóvenes para hacer nacer en ellos un interés auténtico por la fe y por la religión. Una mirada especial hemos reservado a las jóvenes familias católicas, principalmente a las nuevas. Hemos inaugurado para ellas una pastoral particular. Hacemos especial hincapié en la catequesis. Organizamos peregrinaciones hacia los santuarios más significativos, visitas estivales para acercar los niños y los jóvenes a Cristo. En el trabajo pastoral, también nos encargamos de los enfermos, de las personas que están solas y de los pobres. En cada diócesis trabaja Cáritas. También la devoción popular está creciendo de modo significativo. En este período, en nuestro país han sido coronadas siete imágenes milagrosas de la Virgen. Las coronas han sido impuestas en nombre y con la autoridad del Siervo de Dios Juan Pablo II y del actual Pontífice Benedicto XVI. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;em&gt;¿Habéis adoptado iniciativas particulares para vivir este Año sacerdotal?&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Hemos comenzando promoviendo reflexiones sobre el significado de este tiempo especial. Hemos convocado una reunión para todo el episcopado y para todos los presbíteros de Bielorrusia en Minsk. El primer pensamiento compartido por todos ha sido la acción de gracias a Dios por el don de nuestra vocación. Y hemos rezado para que sea un don abundante también para el futuro. No falta nunca en nuestras reuniones una oración al Señor por las nuevas vocaciones al servicio de Dios y de los hombres.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Luego hemos comenzado a reflexionar sobre el nuevo modo de evangelizar que nos impone el progreso tecnológico. Es cada vez más frecuente, de hecho, el uso de los modernos medios de comunicación. Por eso, hemos fundado editoriales y promovimos la publicación de diarios y revistas católicas. Además ofrecemos, cada domingo, la Misa transmitida por la radio, producimos transmisiones televisivas y hemos abierto una página en internet. Actualmente estamos trabajando en la traducción de los textos bíblicos al bielorruso. Pienso que ésta puede ser, en síntesis, la contribución que trataremos de ofrecer con gran impulso, en este Año sacerdotal, para que la Iglesia pueda vivir y renovarse.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;em&gt;¿Cuáles son los principales desafíos que la Iglesia en Bielorrusia debe afrontar actualmente?&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Nuevas vocaciones y nuevas iglesias. Estos son nuestros grandes desafíos. Por eso he dicho que, en el Año sacerdotal, rezaremos para que no falten candidatos al sacerdocio en nuestros seminarios en Hrodne y en Pinsk, ni vocaciones a la vida religiosa. Tenemos necesidad de muchos otros sacerdotes y de muchas otras religiosas para el trabajo en la viña del Señor. Dedicamos particular atención a nuestros niños y jóvenes que frecuentan la catequesis. Ellos son el futuro de nuestra Iglesia que, gracias a Dios, tiene ya una base sólida.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;em&gt;En su país, los católicos viven en estrecho contacto con los ortodoxos. ¿De que tipo de convivencia se trata?&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;En Bielorrusia, los católicos y los ortodoxos viven unos junto a otros desde hace siglos. Colaboran efectivamente en espíritu de concordia y de fraternidad. Tenemos buenas relaciones entre nosotros. Ejemplos de esta relación fraterna son las muchas familias mixtas que hay entre nuestra gente. En cada una reinan la paz y la tolerancia recíproca. Esta realidad constituye para todos ellos un enriquecimiento. Piense, por ejemplo, en el hecho de que en estas familias celebran juntos tanto las festividades ortodoxas como las católicas y no hay rivalidades de carácter confesional.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;em&gt;Entonces, ¿el diálogo puede ser planteado sobre bases sólidas y con buenas perspectivas de éxito?&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Diría que es el camino que estamos recorriendo desde hace tiempo. Ya hemos puesto en marcha muchos proyectos comunes, en los cuales participan también otras confesiones diversas. Los ciudadanos bielorrusos quieren vernos unidos. Pero para que haya unidad, es necesario aprender a escucharnos unos a otros, recordando que Dios es Amor. Oramos siempre en nuestras iglesias por la unidad de los cristianos. Buscamos también el diálogo con las otras religiones. En Minsk, por ejemplo, se ha llevado a cabo una conferencia sobre el desarrollo del diálogo entre cristianos y judíos. La importancia de la reunión ha sido testimoniada por la presencia del cardenal Kasper, presidente de la Comisión para las relaciones religiosas con el judaísmo.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;em&gt;¿Cuáles son los principales obstáculos que se interponen hoy en el camino de la evangelización?&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Como he dicho, sin duda tenemos todavía necesidad de muchos sacerdotes y de religiosas para el trabajo de evangelización. Sin embargo, considero esencial también el compromiso de los laicos. La nueva evangelización, de la que hablaba Juan Pablo II, no dará mucho fruto sin el compromiso de los laicos. Donde el sacerdote no puede llegar, puede haber un laico. Lamentablemente, a veces, son un sacerdote y una religiosa quienes deben hacer todo. La fe no debería ser anónima y cada creyente debería participar en la actividad de la evangelización. La difícil situación económica y financiera nos provoca muchas dificultades. Principalmente en lo referente a la construcción de nuevas iglesias en nuestro territorio mientras que, repito, tenemos gran necesidad de ellas, especialmente en las grandes ciudades.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;em&gt;¿Cuánto conoce de Benedicto XVI el pueblo bielorruso?&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Lo suficiente como para haber aprendido a amarlo. Muchos expresan el deseo de verlo de cerca. Pero también en este caso debemos recordar la crisis económica que padece el país: pocos pueden permitirse un viaje a Roma. Nosotros ya hemos invitado al Papa a visitar nuestro país, y ciertamente aprovecharemos también esta ocasión de la visita &lt;em&gt;ad limina&lt;/em&gt; para renovar tal pedido. Sabemos que también el presidente ha invitado al Papa a venir a nuestro país. La Iglesia en Bielorrusia reza para que este sueño pueda realizarse. Todos deseamos muchísimo que el Sucesor de Pedro pueda darnos su bendición apostólica en nuestra tierra.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Fuente: &lt;/font&gt;&lt;a href="http://www.vatican.va/news_services/or/or_quo/interviste/2009/287q08a1.html" target="_blank"&gt;L’Osservatore Romano&lt;/a&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Traducción: &lt;/font&gt;&lt;a href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/" target="_blank"&gt;La Buhardilla de Jerónimo&lt;/a&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*** &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3492321751884110409-293926532292849219?l=la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/feeds/293926532292849219/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3492321751884110409&amp;postID=293926532292849219&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/293926532292849219?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/293926532292849219?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2009/12/el-renacimiento-de-la-iglesia.html" title="Bielorrusia: una Iglesia que renace" /><author><name>Francesco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14938118528034271143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="15549937460043281574" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DUAEQHw8eyp7ImA9WxBTFkw.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3492321751884110409.post-7844344009175341990</id><published>2009-12-12T08:35:00.001-03:00</published><updated>2009-12-12T08:35:01.273-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-12-12T08:35:01.273-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Entrevistas" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Noticias" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Iglesia" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Rusia" /><title>Roma-Moscú: posible documento común en defensa de la tradición cristiana</title><content type="html">&lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;em&gt;*&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_v2-J3h1LIuE/SyN_4HkUutI/AAAAAAAAAw4/jb8n1i7wkFM/s1600-h/benedetto-xvi-e-kirill%5B3%5D.jpg"&gt;&lt;img title="benedetto-xvi-e-kirill" style="border-right: 0px; border-top: 0px; display: inline; border-left: 0px; border-bottom: 0px" height="336" alt="benedetto-xvi-e-kirill" src="http://lh4.ggpht.com/_v2-J3h1LIuE/SyN_42zprsI/AAAAAAAAAw8/TPoEy2gL114/benedetto-xvi-e-kirill_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="281" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;em&gt;“Entre Roma y Moscú vuelve la primavera”, titula el vaticanista Sandro Magister su último &lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;a href="http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1341357?sp=y"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="2"&gt;artículo&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;em&gt; en Chiesa. Hace referencia a los últimos desarrollos en las relaciones entre la Iglesia Católica y el Patriarcado ortodoxo de Moscú. Además de recomendar el citado artículo de Magister, ofrecemos la traducción de una noticia en la que un importante representante del Patriarcado menciona la posibilidad de un “pacto común” para la defensa de la tradición cristiana.&lt;/em&gt; &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;El Patriarcado ortodoxo de Moscú está “dispuesto” a firmar con la Iglesia Católica un documento común “para la defensa de la tradición cristiana” – de la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural al sostén de la familia tradicional, desde la promoción de la presencia de las Iglesias en la esfera pública hasta la salvaguardia de los valores cristianos de Europa -, similar en los contenidos y en las formas a la &lt;/font&gt;&lt;a href="http://infocatolica.com/?t=noticia&amp;amp;cod=4852"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="2"&gt;Declaración de Manhattan&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;font size="3"&gt; suscrita del otro lado del océano por católicos, ortodoxos y protestantes para oponerse a la aprobación de “leyes injustas” por parte del Estado: lo ha dicho a ASCA el número dos del Departamento de Relaciones Eclesiásticas Externas del Patriarcado ortodoxo de Moscú, el hieromonje Philipp Ryabykh.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;El religioso añadió, en efecto, que el Patriarcado moscovita está “ansioso” de realizar un paso similar porque “las dos Iglesias están dispuestas”. La ocasión para dar inicio a este tipo de “pacto”, explica, podría ser “la plenaria, prevista para los primeros días de febrero en Moscú, del Comité Consultivo Intercristiano para los Países de la ex -Unión Soviética y de Europa Oriental. “Es un comité ecuménico, pan-cristiano. En ese contexto, esperamos poder presentar una declaración para la defensa de la tradición cristiana similar a la estadounidense”. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;La “defensa de los valores cristianos de la tradición” y la lucha contra el secularismo y el laicismo son, desde hace tiempo, temas de gran convergencia entre el Vaticano y Moscú. La Iglesia católica y los ortodoxos rusos han decidido poner en marcha un diálogo común con las instituciones europeas, como está previsto por el art. 17 del Tratado de Lisboa que ha entrado en vigor recientemente.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Pero esta colaboración podría ir más allá: la &lt;em&gt;Declaración de Manhattan&lt;/em&gt;, lanzada en medio de la batalla sobre la reforma sanitaria en Estados Unidos querida por el presidente Barack Obama, apunta explícitamente a las llamadas “leyes injustas”: “no daremos nuestro consentimiento – se lee en aquel texto - a ningún edicto que nos obligue a nosotros o a las instituciones que dirigimos a realizar o a permitir abortos, investigaciones que destruyen embriones, suicidio asistido, eutanasia, o cualquier otro acto que viole los principios de la profunda, intrínseca e igual dignidad de todo miembro de la familia humana… Además, ha de saberse que no nos dejaremos reducir al silencio, o a la aceptación sumisa, o a la violación de nuestras conciencias, por ningún poder en la tierra, sea cultural o político, sin importar las consecuencias que esto pueda tener para nosotros”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Ryabykh explica también el motivo de la carta enviada por el “ministro de asuntos exteriores” del Patriarcado de Moscú, el arzobispo Hilarion de Volokolamsk, a la presidente de la Iglesia luterana alemana, Margot Kassmann, que anunciaba la imposibilidad, por parte de los ortodoxos, de continuar el diálogo entre las dos Iglesias “en la misma forma” después de la elección de una mujer como cabeza de los protestantes de Alemania y a la luz de las divergencias en el campo ético que se han “agravado de modo dramático”. Una carta que ha llevado a los luteranos alemanes, como respuesta, a cancelar las celebraciones por los 50 años del comienzo del diálogo teológico con los ortodoxos. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Para el vice-presidente del Departamento de Relaciones Eclesiásticas Externas de la Iglesia ortodoxa rusa, esta decisión es la consecuencia inevitable de la “decadencia” del ecumenismo como ha sido practicado en las últimas décadas: “Por décadas – afirma Ryabykh – los intentos de los cristianos de elaborar una posición teológica común no han tenido éxito. Actualmente, incluso sobre los temas éticos hay tensiones y desacuerdos que en el pasado no existían”. “Eutanasia, aborto, matrimonio homosexual – prosigue -: las nuevas divisiones sobre estos temas no permiten a los cristianos actuar juntos en las mismas formas del pasado”. Desde este punto de vista, añade, una iniciativa como la &lt;em&gt;Declaración de Manhattan&lt;/em&gt; es un “buen signo”, porque “ha sido sostenida por católicos, ortodoxos y protestantes. En la actualidad, falta una estructura de diálogo entre las principales tradiciones cristianas con el objetivo principal de defender la tradición cristiana en el mundo moderno, en las diversas sociedades, a nivel internacional”. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Ryabykh subraya el “siempre creciente” acuerdo con la Iglesia Católica, pero recuerda que es “todavía pronto” para hablar de un encuentro entre el Papa Benedicto XVI y el Patriarca moscovita Kirill: “Apreciamos el encuentro del Papa con el presidente ruso Medvedev – explica –, pero persisten los problemas con la Iglesia greco-católica en Ucrania que sigue tratando de ampliarse y hacer proselitismo. El encuentro entre los jefes de las dos Iglesias debería ser preparado por las partes de modo que se resuelvan estos problemas, y esto es todavía muy difícil”. La posibilidad de un encuentro, concluye, está “en la agenda” pero “aún no está fijado o en preparación”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;*** &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Fuente: &lt;/font&gt;&lt;a href="http://paparatzinger3-blograffaella.blogspot.com/2009/12/il-patriarcato-ortodosso-di-mosca-e.html" target="_blank"&gt;&lt;font size="2"&gt;Papa Ratzinger Blog&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Traducción: &lt;/font&gt;&lt;a href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/" target="_blank"&gt;&lt;font size="2"&gt;La Buhardilla de Jerónimo&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3492321751884110409-7844344009175341990?l=la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/feeds/7844344009175341990/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3492321751884110409&amp;postID=7844344009175341990&amp;isPopup=true" title="4 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/7844344009175341990?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/7844344009175341990?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2009/12/roma-moscu-posible-documento-comun-en.html" title="Roma-Moscú: posible documento común en defensa de la tradición cristiana" /><author><name>Francesco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14938118528034271143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="15549937460043281574" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">4</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CEAERH87eip7ImA9WxBTFUk.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3492321751884110409.post-982894339451032484</id><published>2009-12-11T11:45:00.001-03:00</published><updated>2009-12-11T11:45:05.102-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-12-11T11:45:05.102-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Sacerdocio" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Obispos" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Iglesia" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Año Sacerdotal" /><title>El sacerdote y la tentación del protagonismo</title><content type="html">&lt;p align="center"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_v2-J3h1LIuE/SyJa7CU_NpI/AAAAAAAAAww/YUILd8p5HXA/s1600-h/Piacenza%5B3%5D.jpg"&gt;&lt;img title="Piacenza" style="border-right: 0px; border-top: 0px; display: inline; border-left: 0px; border-bottom: 0px" height="318" alt="Piacenza" src="http://lh6.ggpht.com/_v2-J3h1LIuE/SyJa71OY8eI/AAAAAAAAAw0/CueMNO3TqTQ/Piacenza_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="219" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;“La comunicación en la misión del sacerdote” ha sido el tema de la jornada de estudio promovida por la Pontificia Universidad de la Santa Cruz en el ámbito de las iniciativas por el Año sacerdotal. Publicamos nuestra traducción de la intervención de Monseñor Mauro Piacenza, arzobispo secretario de la Congregación para el Clero.&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;La eficacia del ministerio, garantizada, en sus aspectos esenciales, por la gracia divina, descrita en el &lt;i&gt;ex opere operato&lt;/i&gt; de tomista memoria, es confiada también, misteriosamente y al mismo tiempo de modo fascinante, a la libertad de cada sacerdote y al camino de progresiva conformación existencial a Cristo, único Sumo Sacerdote, que tiene inicio con el sacramento del orden y prosigue por todo el tiempo de la existencia terrena. En este sentido, cada sacerdote es, por excelencia, hombre de la comunicación: de la comunicación con Dios y de la comunicación de Dios a los hermanos, a él confiados en la solicitud del ministerio.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Como recuerda la Carta a los Hebreos (5, 1-2), el sacerdote es un hombre totalmente relativo a Dios, ¡el único “relativismo” del que es posible gloriarse! Es un hombre constituido por la Misericordia divina en una precisa función representativa de Cristo mismo: es &lt;i&gt;alter Christus&lt;/i&gt;, como nos enseña la mejor tradición eclesial. En tal sentido, el sacerdote es, independientemente incluso de las capacidades personales de comunicador, sacramentalmente constituido en comunicación-representación de Cristo mismo: el sacerdote y el sacerdocio no son autosuficientes o independientes de Cristo y cuando - ¡Dios no lo permita! – lo fueran, perderían la propia fuerza misionera, reduciéndose a meras realidades humanas, incapaces, en consecuencia, de comunicar y representar el Misterio. El mismo ejercicio de los &lt;i&gt;tria munera&lt;/i&gt; sacerdotales es eminentemente un acto de comunicación. No me refiero sólo al &lt;i&gt;munus docendi&lt;/i&gt;, que lo es en modo más directo e inmediato en la predicación y en la catequesis, sino también al &lt;i&gt;munus sanctificandi&lt;/i&gt;, en aquella extraordinaria forma de comunicación celestial que es la Divina Liturgia que obedece a precisas reglas comunicativas propias, nunca disponibles para manipulaciones personales o ajustes; y al &lt;i&gt;munus regendi&lt;/i&gt;, por medio del cual los sacerdotes son llamados a comunicar la solicitud de Cristo Cabeza, Buen Pastor, que a través de su ministros conduce la grey para llevarla al Padre.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;La comprensión y, donde sea necesario, la re-comprensión de la sustancial naturaleza ontológico-representativa del sacerdocio ministerial, esencialmente distinto del bautismal, constituye actualmente una auténtica prioridad para el clero, tanto en la formación inicial como en la permanente. Al respecto, enseña el Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1581: “Este sacramento configura con Cristo mediante una gracia especial del Espíritu Santo a fin de servir de instrumento de Cristo en favor de su Iglesia. Por la ordenación recibe la capacidad de actuar como representante de Cristo, Cabeza de la Iglesia, en su triple función de sacerdote, profeta y rey”. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;La primera y más eficaz condición para que cada sacerdote asuma conscientemente la responsabilidad de la comunicación está determinada por la comprensión de su auténtica y profunda identidad, sacramentalmente y definitivamente determinada, no disponible y, precisamente por eso, objetiva comunicación de lo divino. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;El mismo Santo Padre, al poner de relieve el núcleo esencial de la espiritualidad de san Juan María Vianney, en cuyo 150º aniversario celebramos el Año sacerdotal, lo ha localizado en la “total identificación con el propio ministerio”. Precisamente esa identificación es condición imprescindible de toda comunicación eficaz.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;La segunda sugerencia, que me parece urgente ofrecer, se refiere a la indebida, y con frecuencia incluso realmente engorrosa, proliferación de &lt;i&gt;“sacerdotes-star”&lt;/i&gt;, presentes en muchos órganos de información, especialemente en televisión, sin ningún permiso del Ordinario y sin posibilidad de control real por parte de la legítima autoridad eclesiástica. Si, por un lado, sería honestamente deseable, en tal ámbito, una oportuna reflexión sobre el servicio de “vigilancia” de los ordinarios – no se trataría de un sofocante régimen “policíaco” sino de sentido de responsabilidad y de caridad pastoral hacia todos, creyentes y no creyentes -, por otro lado hiere no poco constatar cómo con frecuencia, si no en la mayoría de los casos, ciertos sacerdotes, e incluso algunos religiosos, se alejan incluso abiertamente de la doctrina común y no sólo en ámbito moral sino también de fe. Es el signo de una pérdida de la conciencia de la propia identidad que lleva, no raramente, a la desorientación en los fieles laicos y en los oyentes comunes, los cuales son puestos frente a la diferencia, a veces clamorosa, entre la doctrina oficial de la Iglesia y lo comunicado – añadiría, ¡“inoportunamente”! – por los presuntos &lt;i&gt;sacerdotes-star&lt;/i&gt;.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Sabemos bien que el mundo, en el sentido joaneo - y en tal sentido muchos medios desarrollan plenamente esta tarea –, ha buscado siempre tergiversar la verdad, desorientar y, sobre todo, esconder la poderosa unidad de la doctrina católica, sea entendida en sí misma, como completo sistema de comprensión de lo real que tiene en Dios mismo el propio origen sobrenatural, sea respecto a la unidad real del Cuerpo eclesial que, bien lo sabemos, es semilla fecunda de testimonio eficaz, según la oración sacerdotal: &lt;i&gt;Ut unum sint&lt;/i&gt;. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Ahora es más importante que nunca evitar la proliferación de lo que no tengo miedo de definir un verdadero y propio &lt;i&gt;far west&lt;/i&gt; comunicativo, en el cual algunos sacerdotes, pretendiendo hablar en nombre de la Iglesia y, de hecho, en parte representándola (al menos en razón de la ordenación sacramental), provocan división y desorientación, causando un autentico daño a la unidad y a la eficacia de la comunicación eclesial y evangélica. Si luego consideramos la amplificación que tales intervenciones mediáticas tienen, en razón de los instrumentos adoptados, la responsabilidad se hace realmente incalculable. Vienen a la mente las palabras claras del Señor: “El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos” (Mateo 5, 19). Probablemente, parte de la Iglesia, y en ella del cuerpo episcopal llamado a vigilar, debe todavía asumir plenamente el consecuente significado que, incluso a nivel antropológico, ha tenido y tendrá en las próximas décadas la así llamada “revolución mediática” que, después de la francesa y la industrial, es la más importante revolución de la modernidad.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Una última observación sobre el significado y sobre la correcta ubicación teológica de la comunicación. No raramente se ha creado un cierto deslizamiento semántico entre los términos “comunión” (&lt;i&gt;communio&lt;/i&gt;) y “comunicación”, pensando identificar reales o presuntas “raíces trinitarias” en la comunicación humana. Si bien es claro que el hombre es siempre el actor, o al menos uno de los actores, de la comunicación, y que el hombre ha sido creado a imagen del Dios trinitario y está llamado a convertirse a su semejanza, sin embargo no parece directamente justificada una identificación entre los dos términos. La &lt;i&gt;communio&lt;/i&gt; pertenece al orden de los fines y es absolutamente necesario respetar la naturaleza, también y sobre todo dentro del discurso teológico. Por el contrario, la comunicación pertenece al orden de los medios y puede ser descrita lícitamente como un medio, tal vez como uno de los medios más eficaces, para alcanzar o, mejor dicho, para acoger la &lt;i&gt;communio&lt;/i&gt;. Considero que la reflexión sobre este carácter “instrumental” y “finalidad” de la comunicación en orden a la comunión es premisa indispensable de todo pensar teológico que quiera dar una contribución realmente edificante y permitir, también a la comunicación de los sacerdotes, una real finalidad que, en síntesis, podría sencillamente responder a la pregunta: “Lo que estoy comunicando, ¿pertenece a la Iglesia? ¿Favorece la comunión? ¿Comunico, es decir, pongo en comunión a quien me escucha, con dos mil años de historia cristiana?”&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;También en la comunicación de los sacerdotes es de extraordinaria eficacia lo que ha recordado el Papa en la &lt;i&gt;Caritas in veritate&lt;/i&gt;: “El ser humano está hecho para el don, el cual manifiesta y desarrolla su dimensión trascendente. A veces, el hombre moderno tiene la errónea convicción de ser el único autor de sí mismo, de su vida y de la sociedad. Es una presunción fruto de la cerrazón egoísta en sí mismo, que procede —por decirlo con una expresión creyente — del pecado de los orígenes. La sabiduría de la Iglesia ha invitado siempre a no olvidar la realidad del pecado original, ni siquiera en la interpretación de los fenómenos sociales y en la construcción de la sociedad: «Ignorar que el hombre posee una naturaleza herida, inclinada al mal, da lugar a graves errores en el dominio de la educación, de la política, de la acción social y de las costumbres» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 407)”. Evidentemente puede ser causa de graves errores también en el campo de la comunicación y de la “comunicación en la misión del sacerdote”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Fuente: &lt;/font&gt;&lt;a href="http://paparatzinger2-blograffaella.blogspot.com/2009/11/mons-mauro-piacenza-il-prete-e-la.html" target="_blank"&gt;Papa Ratzinger Blog&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;(publicado originalmente en L’Osservatore Romano)&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Traducción: &lt;/font&gt;&lt;a href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/" target="_blank"&gt;La Buhardilla de Jerónimo&lt;/a&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3492321751884110409-982894339451032484?l=la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/feeds/982894339451032484/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3492321751884110409&amp;postID=982894339451032484&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/982894339451032484?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/982894339451032484?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2009/12/el-sacerdote-y-la-tentacion-del.html" title="El sacerdote y la tentación del protagonismo" /><author><name>Francesco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14938118528034271143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="15549937460043281574" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;D0cBR3w9eyp7ImA9WxBTFEs.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3492321751884110409.post-1340248781421642298</id><published>2009-12-09T22:40:00.001-03:00</published><updated>2009-12-10T14:10:56.263-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-12-10T14:10:56.263-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Cardenales" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Noticias" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Obispos" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Iglesia" /><title>Bélgica espera a su nuevo Primado</title><content type="html">&lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_v2-J3h1LIuE/SyBRngewVhI/AAAAAAAAAwg/zNDK0vZGW4Q/s1600-h/Danneels%5B5%5D.jpg"&gt;&lt;img title="Danneels" style="border-top-width: 0px; display: inline; border-left-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-right-width: 0px" height="237" alt="Danneels" src="http://lh3.ggpht.com/_v2-J3h1LIuE/SyBRoQGxbUI/AAAAAAAAAws/Y2HbV4n1mQk/Danneels_thumb%5B3%5D.jpg?imgmax=800" width="420" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;em&gt;Ofrecemos nuestra traducción de un artículo del vaticanista Paolo Rodari sobre la sucesión del cardenal Danneels, primado de Bélgica. El nombramiento del nuevo Arzobispo de Malinas-Bruselas debería hacerse público en torno a Navidad, según declaró el mismo cardenal y como puede deducirse del hecho de que ya han sido anunciadas, para los primeros días de enero, las celebraciones de despedida.&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Hay controversia en la Iglesia belga en la espera del nombre del sucesor del cardenal Godfried Danneels (76 años), arzobispo de Malinas-Bruselas, primado y presidente de la conferencia episcopal del país. El Papa decidirá cerca de Navidad. La Iglesia está dividida en su interior: por una parte, quienes quieren continuidad con la conducción de los últimos años; por otra, quienes desean un resuelto cambio de ruta. Quien apoya la continuidad, impulsa el nombramiento de monseñor Josef De Kesel, auxiliar del mismo Danneels. Quien sostiene la línea de la discontinuidad, tiene en mente el nombre del arzobispo de Namur, André-Mutien Léonard. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;La Iglesia católica belga está atravesando una profunda crisis: los seminarios están vacíos, los fieles practicantes reducidos a un esqueleto, los obispos ya no gozan del prestigio y de la influencia en la vida pública que tenían hasta hace un tiempo. Sólo pocos meses atrás, el católico Rey Alberto II ha promulgado, sin dar importancia a las críticas de los obispos, una ley que define embriones y fetos como “material corpóreo humano”, disponible para las aplicaciones médicas. En sustancia, es una debacle. Una derrota que hacía decir a Juan Pablo II: “La esperanza de la Iglesia no está en Europa, está en otro lado”. Y aún más, a algunos purpurados de la curia: “La Iglesia belga es como un cementerio”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Los datos dicen que las diócesis belgas reúnen solamente 71 seminaristas. Pero 35 de ellos son de la diócesis de Namur, la gobernada por Léonard. Parte de la Iglesia local acusa a Danneels de no haber hecho más que llevar adelante la línea progresista de su predecesor, el cardenal Léon-Joseph Suenens: luchó, en abierto contraste con la &lt;i&gt;Humanae Vitae&lt;/i&gt; de Pablo VI, a favor del control de la natalidad. Danneels es acusado también de no haber frenado la deriva doctrinal tomada por la prestigiosa (y católica) Universidad de Lovaina: allí se ha sostenido la legitimidad de las uniones homosexuales.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Fuente: &lt;/font&gt;&lt;a href="http://www.paolorodari.com/2009/12/05/quel-che-resta-della-chiesa-in-belgio-lascia-il-primate-danneels-dietro-di-lui-un-cimitero-e-uno-scontro/" target="_blank"&gt;Palazzo Apostolico&lt;/a&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Traducción: &lt;/font&gt;&lt;a href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/" target="_blank"&gt;La Buhardilla de Jerónimo&lt;/a&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3492321751884110409-1340248781421642298?l=la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/feeds/1340248781421642298/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3492321751884110409&amp;postID=1340248781421642298&amp;isPopup=true" title="3 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/1340248781421642298?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/1340248781421642298?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2009/12/belgica-espera-su-nuevo-primado.html" title="Bélgica espera a su nuevo Primado" /><author><name>Francesco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14938118528034271143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="15549937460043281574" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">3</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0YFQX87cCp7ImA9WxBTEks.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3492321751884110409.post-17398197365061654</id><published>2009-12-08T07:45:00.001-03:00</published><updated>2009-12-08T07:45:10.108-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-12-08T07:45:10.108-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Virgen María" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Cardenal Newman" /><title>María Inmaculada y Santa</title><content type="html">&lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_EgD5SRm5ZOw/Sx4uMYQDThI/AAAAAAAAACA/Cli_mKYFFIU/Inmaculada3.jpg"&gt;&lt;img style="border-top-width: 0px; border-left-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-right-width: 0px" height="305" alt="Inmaculada" src="http://lh6.ggpht.com/_EgD5SRm5ZOw/Sx4uNLR774I/AAAAAAAAACM/JuEIhNTLAkQ/Inmaculada_thumb1.jpg" width="251" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;S&amp;#243;lo Dios puede reclamar el atributo de santidad. Por eso decimos en el Gloria: &lt;i&gt;Tu solus Sanctus&lt;/i&gt;, &amp;#8220;T&amp;#250; solo eres Santo&amp;#8221;.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Por santidad entendemos la ausencia de todo lo que mancha, empa&amp;#241;a y degrada la naturaleza racional, y todo lo que hay de m&amp;#225;s opuesto y de m&amp;#225;s contrario al pecado y a la culpa.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Decimos que solo Dios es Santo, porque realmente &amp;#201;l posee todos Sus excelsos atributos en tal plenitud que puede decirse con toda verdad que s&amp;#243;lo &amp;#201;l los tiene. As&amp;#237;, por lo que se refiere a la bondad, el Se&amp;#241;or dijo al joven del Evangelio: &amp;#8220;No hay nadie bueno mas que Dios&amp;#8221;. Igualmente s&amp;#243;lo &amp;#201;l es Poder, s&amp;#243;lo &amp;#201;l es Sabidur&amp;#237;a, s&amp;#243;lo &amp;#201;l es Providencia, Amor, Misericordia, Justicia, Verdad. Esto es cierto; pero hacemos resaltar la Santidad como Su prerrogativa espec&amp;#237;fica porque ella indica mejor que cualquier otro de Sus atributos, no s&amp;#243;lo Su superioridad sobre todas Sus criaturas, sino Su diferencia radical de todas ellas. De ah&amp;#237; que leamos en el libro de Job: &amp;#8220;&amp;#191;Puede el hombre llevar raz&amp;#243;n frente a Dios?, &amp;#191;puede ser puro el nacido de mujer? Si ni siquiera la Luna es brillante, ni a Sus ojos son puras las estrellas. Ni a Sus santos los encuentra fieles ni la b&amp;#243;veda del cielo es pura a Sus ojos&amp;#8221;.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Esto es lo primero que tenemos que aceptar y comprender. Pero en segundo lugar, sabemos tambi&amp;#233;n que Dios, en Su Misericordia, ha comunicado en diversos grados a Sus criaturas racionales Sus excelsos atributos, y el primero de todos, por ser el m&amp;#225;s necesario, Su Santidad. As&amp;#237; Ad&amp;#225;n desde le momento de su creaci&amp;#243;n, por encima y m&amp;#225;s all&amp;#225; de su naturaleza de hombre, fue agraciado con la gracia de Dios, para unirlo a Dios y hacerlo santo. Por eso se llama a la gracia &amp;#8220;gracia santificante&amp;#8221;, y, porque es santificante, es el principio que une a Dios con el hombre. Ad&amp;#225;n, en el Para&amp;#237;so, pod&amp;#237;a haber tenido conocimientos y habilidades y muchas otras cualidades; pero esos dones no lo un&amp;#237;an a su Creador. Lo que lo un&amp;#237;a era la santidad, pues como dice San Pablo: &amp;#8220;Sin ella, nadie ver&amp;#225; al Se&amp;#241;or&amp;#8221;.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Igualmente, cuando el hombre cay&amp;#243; y perdi&amp;#243; la gracia santificante, conserv&amp;#243; a&amp;#250;n diversos dones: pod&amp;#237;a ser a&amp;#250;n, en cierta medida, sincero, compasivo, amable y justo; pero esas virtudes no lo un&amp;#237;an a Dios. Necesitaba ser santo. Y por eso, el primer acto de bondad que Dios tiene para con nosotros en el Evangelio es sacarnos del estado &lt;i&gt;no-santo&lt;/i&gt; en que nos encontr&amp;#225;bamos, mediante el Sacramento del Bautismo, y, con las gracias que en &amp;#201;l nos dio, restablecer las comunicaciones entre el alma y el Cielo, que hab&amp;#237;an estado cortadas durante tanto tiempo.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Podemos as&amp;#237; comprender la fuerza del t&amp;#237;tulo que damos a Nuestra Se&amp;#241;ora cuando la llamamos &lt;i&gt;Santa Mar&amp;#237;a&lt;/i&gt;. Por esa raz&amp;#243;n, cuando Dios quiso preparar una Madre humana para Su Hijo, empez&amp;#243; concedi&amp;#233;ndole una Concepci&amp;#243;n Inmaculada. No empez&amp;#243; concedi&amp;#233;ndole el don del amor, o de la sinceridad, o de la amabilidad, o de la devoci&amp;#243;n, aunque, seg&amp;#250;n las circunstancias los ten&amp;#237;a todos ellos. Empez&amp;#243; Su gran Obra antes a&amp;#250;n de que Mar&amp;#237;a naciese, antes de que pudiese pensar, hablar o hacer nada, haci&amp;#233;ndola &lt;i&gt;santa&lt;/i&gt;, y con ello ciudadana del Cielo mientras estaba todav&amp;#237;a en la tierra.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&amp;#8220;Tota pulchra es, Mar&amp;#237;a!&amp;#8221;. Ninguna de las deformidades del pecado pudo encontrarse jam&amp;#225;s en ella. Y en eso se diferencia de todos los santos. Ha habido grandes misioneros, confesores, obispos, doctores, pastores, que han hecho grandes obras y han llevado consigo al Cielo innumerables convertidos y penitentes. Han sufrido mucho, y pueden exhibir una enorme cantidad de m&amp;#233;ritos. Pero en esto, Mar&amp;#237;a se parece a su Divino Hijo: es decir, lo mismo que &amp;#201;l, por ser Dios, es distinto por Su Santidad de todas las criaturas, as&amp;#237; ella es distinta de todos los santos por ser &lt;i&gt;la llena de gracia&lt;/i&gt;.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="2"&gt;John Henry Newman, &amp;#8220;Meditaciones sobre las Letan&amp;#237;as&amp;#8221;&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="2"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3492321751884110409-17398197365061654?l=la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/feeds/17398197365061654/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3492321751884110409&amp;postID=17398197365061654&amp;isPopup=true" title="1 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/17398197365061654?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/17398197365061654?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2009/12/maria-inmaculada-y-santa.html" title="María Inmaculada y Santa" /><author><name>Antonio</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03533704165211803623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="13875854226721804168" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">1</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0UARHs-eSp7ImA9WxBTEEg.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3492321751884110409.post-8699728292059013602</id><published>2009-12-05T21:27:00.001-03:00</published><updated>2009-12-05T21:27:25.551-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-12-05T21:27:25.551-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Teología" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Educación" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Benedicto XVI" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Obispos" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Iglesia" /><title>Almas eclesiales para resistir a la secularización</title><content type="html">&lt;p align="center"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_EgD5SRm5ZOw/Sxr6aLoLGbI/AAAAAAAAABw/e1qOlbshBvQ/obispos%20brasil%5B4%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-top-width: 0px; border-left-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-right-width: 0px" height="230" alt="SS Benedetto XVI -  Sala del Concistoro , Gruppo degli Ecc.mi Presuli della Conferenza Episcopale del Brasile ( Regione Sukl 3 ) in visita ad Limina Apostolorum - 05-12-2009 &amp;#10;&amp;#10;&amp;#10;&amp;#10;&amp;#10;&amp;#10; - (Copyright L&amp;#39;OSSERVATORE ROMANO - Servizio Fotografico - photo@ossrom.va)" src="http://lh3.ggpht.com/_EgD5SRm5ZOw/Sxr6azbVRpI/AAAAAAAAAB0/6QpvRnZEh8k/obispos%20brasil_thumb%5B2%5D.jpg" width="327" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;El Papa Benedicto XVI recibi&amp;#243; hoy en audiencia al quinto y &amp;#250;ltimo grupo de obispos de Brasil que, en estos meses, estuvo realizando su visita ad limina. En este &amp;#250;ltimo discurso al episcopado brasile&amp;#241;o, el Santo Padre abord&amp;#243; con claridad algunos temas de gran importancia, como la &amp;#8220;catolicidad&amp;#8221; de la escuela cat&amp;#243;lica, la presencia de la fe en las escuelas estatales, y la universidad como expresi&amp;#243;n de la Iglesia. &lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;El Papa dedic&amp;#243; un p&amp;#225;rrafo de su discurso a las terribles consecuencias de la teolog&amp;#237;a marxista de la liberaci&amp;#243;n, citando la Instrucci&amp;#243;n &amp;#8220;Libertatis nuntius&amp;#8221; y recordando cu&amp;#225;l es la regla suprema de la fe de la Iglesia. Finalmente, el Santo Padre llam&amp;#243; a resistir a la &amp;#8220;secularizaci&amp;#243;n interna&amp;#8221; que amenaza a la Iglesia. Ofrecemos nuestra traducci&amp;#243;n de las partes m&amp;#225;s importantes de este discurso del Vicario de Cristo.&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&amp;#8220;Respecto a la cultura, el pensamiento se dirige a dos &amp;#225;mbitos cl&amp;#225;sicos en los que &amp;#233;sta se forma y comunica &amp;#8211; la universidad y la escuela -, fijando la atenci&amp;#243;n principalmente en las comunidades acad&amp;#233;micas que han nacido a la sombra del humanismo cristiano y que se inspiran en &amp;#233;l, honr&amp;#225;ndose con el nombre de &amp;#171;cat&amp;#243;licas&amp;#187;. Ahora bien, &amp;#171;precisamente por la referencia expl&amp;#237;cita, y compartida por todos los miembros de la comunidad escolar, a la visi&amp;#243;n cristiana &amp;#8212;aunque sea en grado diverso&amp;#8212; es por lo que la escuela es &amp;#171;cat&amp;#243;lica&amp;#187;, porque los principios evang&amp;#233;licos se convierten para ella en normas educativas, motivaciones interiores y al mismo tiempo metas finales&amp;#187; (Congregaci&amp;#243;n para la Educaci&amp;#243;n Cat&amp;#243;lica, &lt;i&gt;La escuela cat&amp;#243;lica&lt;/i&gt;, n. 34). Que pueda, en una convencida sinergia con las familias y con las comunidades eclesiales, promover aquella unidad entre fe, cultura y vida que constituye el objetivo fundamental de la educaci&amp;#243;n cristiana.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Tambi&amp;#233;n las escuelas estatales, seg&amp;#250;n diversas formas y modos, pueden ser ayudadas en su tarea educativa por la presencia de profesores creyentes &amp;#8211; en primer lugar, pero no exclusivamente, los profesores de religi&amp;#243;n cat&amp;#243;lica &amp;#8211; y por alumnos formados cristianamente, como tambi&amp;#233;n por la colaboraci&amp;#243;n de las familias y de la misma comunidad cristiana. En efecto, una sana laicidad de la escuela no implica la negaci&amp;#243;n de la trascendencia, y ni siquiera una mera neutralidad frente a aquellos requisitos y valores morales que se encuentran en la base de una aut&amp;#233;ntica formaci&amp;#243;n de la persona, incluyendo la educaci&amp;#243;n religiosa.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;La escuela cat&amp;#243;lica no puede ser pensada ni vivir separada de las otras instituciones educativas. Ella est&amp;#225; al servicio de la sociedad: desarrolla una funci&amp;#243;n p&amp;#250;blica y un servicio de p&amp;#250;blica utilidad, no reservado s&amp;#243;lo a los cat&amp;#243;licos sino abierto a todos aquellos que desean gozar de una propuesta educativa calificada [&amp;#8230;] El compromiso plurisecular de la escuela cat&amp;#243;lica va en esta direcci&amp;#243;n, impulsado por una fuerza a&amp;#250;n m&amp;#225;s radical, es decir, por la fuerza de que hace de Cristo el centro del proceso educativo.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Este proceso, que tiene inicio en las escuelas primaria y secundaria, se realiza de modo m&amp;#225;s alto y especializado en las universidades. La Iglesia ha sido siempre solidaria con la universidad y con su vocaci&amp;#243;n de conducir al hombre a los m&amp;#225;s altos niveles de conocimiento de la verdad y del dominio del mundo en todos sus aspectos. Me complace expresar mi viva gratitud eclesial a las diversas congregaciones religiosas que, entre vosotros, han fundado y sostenido renombradas universidades, record&amp;#225;ndoles, sin embargo, que &amp;#233;stas no son propiedad de quien las ha fundado o de quien las frecuenta, sino expresi&amp;#243;n de la Iglesia y de su patrimonio de fe. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;En este sentido, amados hermanos, vale la pena recordar que, en el pasado agosto, se han cumplido veinticinco a&amp;#241;os de la Instrucci&amp;#243;n &lt;i&gt;Libertatis nuntius&lt;/i&gt; de la Congregaci&amp;#243;n para la Doctrina de la Fe, sobre algunos aspectos de la teolog&amp;#237;a de la liberaci&amp;#243;n; en ella, se hizo hincapi&amp;#233; en el peligro que implicaba la aceptaci&amp;#243;n acr&amp;#237;tica, por parte de algunos te&amp;#243;logos, de tesis y metodolog&amp;#237;as provenientes del marxismo. Sus consecuencias m&amp;#225;s o menos visibles, compuestas de rebeli&amp;#243;n, divisi&amp;#243;n, disenso, ofensa, anarqu&amp;#237;a, todav&amp;#237;a se hacen sentir, creando en vuestras comunidades diocesanas gran sufrimiento y una grave p&amp;#233;rdida de fuerzas vivas. Pido a todos los que, de alg&amp;#250;n modo, se han sentido atra&amp;#237;dos, involucrados y afectados en su interior por ciertos principios enga&amp;#241;osos de la teolog&amp;#237;a de la liberaci&amp;#243;n que se confronten nuevamente con la mencionada Instrucci&amp;#243;n, recibiendo la luz benigna que ella ofrece a manos tendidas; recuerdo a todos que &amp;#171;la regla suprema de la propia fe (de la Iglesia)&amp;#8230; proviene de la unidad que el Esp&amp;#237;ritu ha puesto entre la Sagrada Tradici&amp;#243;n, la Sagrada Escritura y el Magisterio de la Iglesia en una reciprocidad tal que los tres no pueden subsistir de forma independiente&amp;#187; (Juan Pablo II, &lt;i&gt;Fides et ratio&lt;/i&gt;, n. 55). Que, en el &amp;#225;mbito de los organismos y comunidades eclesiales, el perd&amp;#243;n ofrecido y recibido en nombre y por amor de la Sant&amp;#237;sima Trinidad, que adoramos en nuestros corazones, ponga fin al sufrimiento de la amada Iglesia que peregrina en las tierras de la Santa Cruz.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Venerados hermanos en el episcopado, en la uni&amp;#243;n con Cristo nos precede y nos gu&amp;#237;a la Virgen Mar&amp;#237;a, tan amada y venerada en vuestras di&amp;#243;cesis y en todo el Brasil. En Ella encontramos, pura y no deformada, la verdadera esencia de la Iglesia y as&amp;#237;, por medio de Ella, aprendemos a conocer y amar el misterio de la Iglesia que vive en la historia, nos sentidos profundamente parte de ella, nos convertimos en &amp;#8220;almas eclesiales&amp;#8221;, aprendiendo a resistir a aquella &amp;#8220;secularizaci&amp;#243;n interna&amp;#8221; que amenaza a la Iglesia y sus ense&amp;#241;anzas.&amp;#8221;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Fuente: &lt;/font&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;a href="http://www.vatican.va/news_services/or/home_spa.html" target="_blank"&gt;L&amp;#8217;Osservatore Romano&lt;/a&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Traducci&amp;#243;n: &lt;/font&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;a href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/" target="_blank"&gt;La Buhardilla de Jer&amp;#243;nimo&lt;/a&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3492321751884110409-8699728292059013602?l=la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/feeds/8699728292059013602/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3492321751884110409&amp;postID=8699728292059013602&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/8699728292059013602?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/8699728292059013602?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2009/12/almas-eclesiales-para-resistir-la.html" title="Almas eclesiales para resistir a la secularización" /><author><name>Antonio</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03533704165211803623</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="13875854226721804168" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0YGRno9eCp7ImA9WxNaGUo.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3492321751884110409.post-4405316563552490042</id><published>2009-12-04T23:11:00.001-03:00</published><updated>2009-12-04T23:12:07.460-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-12-04T23:12:07.460-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Autores Destacados" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ética-Moral" /><title>El perdón</title><content type="html">&lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&amp;#160;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_25K4luUaVBg/SxnBSJpZNZI/AAAAAAAABDs/1kBII9xgg08/s1600-h/CS_Lewis%5B4%5D.jpg"&gt;&lt;img title="CS_Lewis" style="border-right: 0px; border-top: 0px; display: inline; border-left: 0px; border-bottom: 0px" height="304" alt="CS_Lewis" src="http://lh4.ggpht.com/_25K4luUaVBg/SxnBS6zfBbI/AAAAAAAABDw/s0FGrJ7PPtk/CS_Lewis_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800" width="294" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;En la iglesia (y en otras partes), afirmamos muchas cosas sin pensar lo que estamos diciendo. Por ejemplo, al rezar el Credo, decimos “Creo en el perdón de pecados”. Durante muchos años, repetía estas palabras sin preguntarme por qué motivo se encuentran en esa oración. A primera vista, no es necesario incluirlas. “Es evidente que un cristiano cree en el perdón de los pecados - pensaba yo -; se sobreentiende”. Sin embargo, al parecer los autores del Credo consideraron importante recordar este aspecto de nuestra fe cada vez que asistimos a la iglesia, y, por mi parte, he comenzado a reconocer que tenían razón. Creer en el perdón de los pecados no es tan fácil como yo pensaba. Esta creencia se debilitará con facilidad si no la reforzamos de manera permanente. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Creemos que Dios perdona nuestros pecados, pero también que no lo hará si nosotros no perdonamos a los demás cuando nos ofenden. La segunda parte de esta afirmación es indudable, porque se menciona en la Oración de Nuestro Señor. Él lo afirmó enfáticamente: si no perdonáis, no seréis perdonados. Nada es más claro en su enseñanza, y esta regla no tiene excepciones. Dios no nos pide perdonar los pecados del prójimo sólo si no son en extremo graves o cuando existen circunstancias atenuantes; debemos perdonar todas las faltas, aunque sean muy mal intencionadas, ruines y frecuentes. De lo contrario, ninguno de nuestros pecados será perdonado.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;En mi opinión, con frecuencia interpretamos equivocadamente el perdón de Dios y de los hombres. En cuanto a Dios, cuando creemos pedirle perdón, a menudo deseamos otra cosa (a menos que nos hayamos observado con cuidado): en realidad, no queremos ser perdonados, sino disculpados; pero son dos cosas muy distintas. Perdonar es decir “Sí, has cometido un pecado, pero acepto tu arrepentimiento, en ningún momento utilizaré la falta en contra tuya y entre los dos todo volverá a ser como antes”. En cambio, disculpar es decir “Me doy cuenta de que no podías evitarlo o no era tu intención y en realidad no eras culpable”. Si uno no ha sido verdaderamente culpable, no hay nada que perdonar, y en este sentido, disculpar es en cierto modo lo contrario. Sin duda, entre Dios y el hombre o entre dos personas, en muchos casos existe una combinación de ambas cosas. En realidad, lo que en un principio parecía un pecado, en parte no era culpa de nadie y se disculpa, y el resto es perdonado. Con una excusa perfecta, no necesitamos perdón; pero si una acción requiere ser perdonada, es imposible una excusa. La dificultad reside en el hecho de que al “pedir perdón a Dios” muchas veces en realidad estamos pidiéndole aceptar nuestras excusas. Este error es producto de la existencia de ciertas “circunstancias atenuantes” en la generalidad de los casos. Estamos tan deseosos de recalcar estas circunstancias ante Dios (y ante nosotros mismos) que tendemos a olvidar lo esencial, es decir, esa pequeña parte inexcusable, pero no imperdonable, gracias a Dios. En estas condiciones, creemos arrepentirnos y ser perdonados, pero en realidad simplemente hemos quedado satisfechos con nuestras excusas, que en gran medida pueden ser insuficientes: todas las personas se satisfacen muy fácilmente consigo mismas. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Existen dos maneras de evitar este peligro. Por una parte, recordemos que Dios tiene presente toda excusa verdadera de mucho mejor manera que nosotros. Si en realidad existen “circunstancias atenuantes”, en ningún caso las pasará por alto. Con frecuencia, Él conoce gran cantidad de excusas en las cuales nosotros jamás hemos pensado, y al morir las almas humildes tendrán la encantadora sorpresa de descubrir que en algunas ocasiones sus pecados no habían sido tan graves como creían. Él se hará cargo de todo lo excusable. Nuestro deber consiste en darle cuenta de la parte inexcusable, del pecado. Perdemos el tiempo hablando de todo lo disculpable (según nosotros). Cuando consultamos un médico, le damos a conocer nuestras afecciones. Si tenemos un brazo quebrado, es inútil explicarle que las piernas, los ojos y la garganta están en perfecto estado. Tal vez nos equivocamos, pero si esos órganos están en buenas condiciones, el doctor se dará cuenta. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Este peligro también desaparece si de verdad creemos en el perdón de los pecados. En gran medida, el afán de presentar excusas es producto de nuestra incredulidad: pensamos que Dios no nos acogerá sin un argumento en favor nuestro; pero en esas condiciones no existe perdón. El perdón verdadero implica mirar sin rodeos el pecado, la parte inexcusable, cuando se han descartado todas las circunstancias atenuantes, verlo en todo su horror, bajeza y maldad y reconciliarse a pesar de todo con el hombre que lo ha cometido. &lt;/font&gt;&lt;font size="3"&gt;Eso – y nada más que eso – es el perdón, y siempre podremos recibirlo de Dios, si lo pedimos. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;El perdón entre los seres humanos es en parte similar y en parte diferente. Es semejante porque tampoco consiste en disculpar, como creen muchas personas. Cuando les pedimos perdonar un engaño o un abuso, piensan que estamos sugiriendo el hecho de que en realidad no se ha cometido una falta; pero en ese caso no habría nada que perdonar. Los afectados nos dirán: “Este hombre no ha cumplido un compromiso de gran importancia”. Eso es lo que deben perdonar (no significa que vayan a creer en él cuando se comprometa nuevamente; significa que deben hacer todo lo posible por eliminar su resentimiento por completo y cualquier deseo de humillar, herir o castigar al ofensor). Existe una diferencia entre esta situación y el hecho de pedir perdón a Dios: admitimos con gran facilidad nuestras propias excusas, pero no juzgamos a los demás con el mismo criterio. Cuando hemos pecado, nos parece que las excusas podrían ser mejores (aún cuando no tenemos certeza); cuando los demás nos ofenden, consideramos excesivas las excusas (aún cuando tampoco tenemos certeza). Por consiguiente, en primer lugar debemos observar con detención si existen circunstancias atenuantes en virtud de las cuales una persona no sea tan culpable como creíamos; pero la perdonaremos aún cuando sea absolutamente culpable, y si el noventa y nueve por ciento de esa culpa aparente puede justificarse en buena forma con excusas, el problema del perdón reside en el uno por ciento restante. No hay caridad cristiana, sino mera justicia, al disculpar lo excusable. Para ser cristianos, debemos perdonar lo inexcusable, porque así procede Dios con nosotros. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Es difícil. Tal vez no es tan difícil perdonar sólo una gran ofensa. ¿Pero cómo olvidar las provocaciones incesantes de la vida cotidiana?, ¿cómo perdonar de manera permanente a una suegra dominante, a un marido fastidioso, a una esposa regañona, a una hija egoísta o a un hijo mentiroso? A mi modo de ver, sólo es posible conseguirlo recordando nuestra situación, comprendiendo el sentido de estas palabras en nuestras oraciones de cada noche: “Perdónanos nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Sólo en estas condiciones podemos ser perdonados. Si no las aceptamos, estamos rechazando la Misericordia Divina. La regla no tiene excepciones y en las palabras de Dios no existe ambigüedad.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Tomado de “El Perdón y otros ensayos cristianos” de C.S. Lewis&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3492321751884110409-4405316563552490042?l=la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/feeds/4405316563552490042/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3492321751884110409&amp;postID=4405316563552490042&amp;isPopup=true" title="4 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/4405316563552490042?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/4405316563552490042?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2009/12/el-perdon.html" title="El perdón" /><author><name>Jerónimo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08058224189390427177</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="14912920913563136532" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">4</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0AFQns-fSp7ImA9WxNaF0o.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3492321751884110409.post-8624865231486592521</id><published>2009-12-02T15:46:00.001-03:00</published><updated>2009-12-02T15:48:33.555-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-12-02T15:48:33.555-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Teología" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Benedicto XVI" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Iglesia" /><title>Homilía del Papa en la Misa con la Comisión Teológica</title><content type="html">&lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Queridos hermanos y hermanas,&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Las palabras del Señor, que hemos escuchado en el pasaje evangélico, son un desafío para nosotros, los teólogos, o tal vez, para decirlo mejor, una invitación a un examen de conciencia: ¿Qué es la teología? ¿Qué somos nosotros, los teólogos? ¿Cómo hacer verdadera teología? Hemos escuchado que el Señor alaba al Padre porque ha ocultado el gran misterio del Hijo, el misterio trinitario, el misterio cristológico, a los sabios y a los doctos – ellos no lo han conocido – y lo ha revelado a los pequeños, a los &lt;i&gt;nèpioi&lt;/i&gt;, a aquellos que no son doctos, que no tienen una gran cultura. A ellos se les ha revelado este gran misterio.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Con estas palabras, el Señor describe sencillamente un hecho de su vida; un hecho que comienza ya en los tiempos de su nacimiento, cuando los Magos de Oriente preguntan a los competentes, a los escribas, a los exegetas, el lugar del nacimiento del Salvador, del Rey de Israel. Los escribas lo saben porque son grandes especialistas; pueden decir enseguida dónde nace el Mesías: ¡en Belén! Pero no se sienten invitados a ir: para ellos, sigue siendo un conocimiento académico que no toca su vida, quedan fuera. Pueden dar información pero la información no se convierte en formación para la propia vida.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Luego, durante toda la vida pública del Señor, encontramos lo mismo. Es inaccesible para los doctos comprender que este hombre no docto, galileo, pueda ser realmente el Hijo de Dios. Sigue siendo inaceptable para ellos que Dios, el grande, el único, el Dios del cielo y de la tierra, pueda estar presente en este hombre. Conocen todo, conocen también Isaías 53, todas las grandes profecías, pero el misterio permanece escondido. Es revelado, en cambio, a los pequeños, desde la Virgen hasta los pescadores del lago de Galilea. Ellos conocen, como también el centurión romano conoce bajo la cruz: éste es el Hijo de Dios.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Los hechos esenciales de la vida de Jesús no pertenecen sólo al pasado sino que están presentes, de diversos modos, en todas las generaciones. Y así también en nuestro tiempo, en los últimos doscientos años, observamos lo mismo. Hay grandes eruditos, grandes especialistas, grandes teólogos, maestros de la fe, que nos han enseñado muchas cosas. Han penetrado en los detalles de la Sagrada Escritura, de la historia de la salvación, pero no han podido ver el misterio mismo, el verdadero núcleo: que Jesús era realmente Hijo de Dios, que el Dios trinitario entra en nuestra historia, en un determinado momento histórico, en un hombre como nosotros. ¡Lo esencial les ha permanecido oculto! Se podrían citar con facilidad grandes nombres de la historia de la teología de estos doscientos años, de los cuales hemos aprendido mucho pero que no ha sido abierto a los ojos de su corazón el misterio.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;En cambio, también en nuestro tiempo están los pequeños que han conocido tal misterio. Pensemos en santa Bernadette Soubirous, en Santa Teresa de Lisieux, con su nueva lectura de la Biblia, “no científica”, sino entrando en el corazón de la Sagrada Escritura; hasta los santos y beatos de nuestro tiempo: santa Josefina Bakhita, la beata Teresa de Calcuta, san Damián de Veuster. ¡Podríamos nombrar muchos!&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Pero, a partir de todo esto, nace la pregunta: ¿por qué es así? ¿Es el cristianismo la religión de los necios, de las personas sin cultura, no formadas? ¿Se extingue la fe donde se despierta la razón? ¿Cómo se explica esto? Tal vez debamos mirar una vez más la historia. Sigue siendo cierto lo que Jesús ha dicho, lo que se puede observar en todos los siglos. Y, sin embargo, hay una “especie” de pequeños que son también sabios. A los pies de la cruz está la Virgen, la humilde esclava de Dios y la gran mujer iluminada por Dios. Y está también Juan, pescador del lago de Galilea, aquel Juan que la Iglesia llamará justamente ‘el teólogo’ porque realmente ha sabido ver el misterio de Dios y anunciarlo: con ojos de águila entró en la luz inaccesible del misterio divino. Así, también después de su resurrección, el Señor, en el camino hacia Damasco, toca el corazón de Saulo, que es uno de los sabios que no ven. Él mismo, en la primera carta a Timoteo, se define ignorante en aquel tiempo, a pesar de su ciencia. Pero el Resucitado lo toca: se queda ciego y, al mismo tiempo, se convierte realmente en alguien que ve, comienza a ver. El gran sabio se vuelve un pequeño, y precisamente por eso ve la necedad de Dios que es sabiduría, sabiduría más grande que todas las sabidurías humanas&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Podríamos continuar leyendo toda la historia de este modo. Sólo una observación más. Estos eruditos sabios, &lt;i&gt;sofòi&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;sinetòi&lt;/i&gt;, en la primera lectura, aparecen de otro modo. Aquí &lt;i&gt;sofia&lt;/i&gt; e &lt;i&gt;sínesis&lt;/i&gt; son dones del Espíritu Santo que reposan en el Mesías, en Cristo. ¿Qué significa? Se ve aquí un doble uso de la razón y un doble modo ser sabios o pequeños. Hay un modo de usar la razón que es autónomo, que se pone por encima de Dios, en toda la gama de las ciencias, comenzando por las naturales donde un método apto para la investigación de la materia es universalizado: en éste método Dios no entra, por lo tanto, Dios no existe. Y así, finalmente, también en teología: se pesca en las aguas de la Sagrada Escritura con una red que permite pescar sólo peces de una cierta medida, y todo aquello que está más allá de esta medida, no entra en la red y, por lo tanto, no puede existir. Y así, el gran misterio de Jesús, del Hijo hecho hombre, se reduce a un Jesús histórico: una figura trágica, un fantasma sin carne y hueso, un hombre que ha quedado en el sepulcro, se ha corrompido y es realmente un muerto. El método sabe “pescar” ciertos peces pero excluye el gran misterio, porque el hombre se hace él mismo la medida: tiene esta soberbia que, al mismo tiempo, es una gran necedad porque absolutiza ciertos métodos que no son aptos para las grandes realidades; entra en este espíritu académico que hemos visto en los escribas, los cuales responden a los Reyes magos: no me conmueve; sigo cerrado en mi existencia, que no se conmueve. Es la especialización que ve todos los detalles pero no ve ya la totalidad.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Y hay otro modo de usar la razón, de ser sabios, que es el del hombre que reconoce quién es; reconoce la propia medida y la grandeza de Dios, abriéndose en la humildad a la novedad del actuar de Dios. De este modo, precisamente aceptando la propia pequeñez, haciéndose pequeño como es realmente, llega a la verdad. De este modo, también la razón puede expresar todas sus posibilidades, no se apaga, sino que se amplía, se hace más grande. Se trata de otra &lt;i&gt;sofia &lt;/i&gt;o &lt;i&gt;sínesis&lt;/i&gt;, que no excluye el misterio, sino que es precisamente comunión con el Señor en el cual reposan la prudencia y la sabiduría, y su verdad.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;En este momento, queremos rezar para que el Señor nos conceda la humildad verdadera. Que nos dé la gracia de ser pequeños para poder ser realmente sabios; que nos ilumine, nos haga ver su misterio del gozo del Espíritu Santo, nos ayude a ser verdaderos teólogos, que pueden anunciar su misterio porque hemos sido tocados en la profundidad de nuestro corazón y de nuestra existencia. Amén.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="2"&gt;Homilía del Papa Benedicto XVI en la Santa Misa con los miembros de la Comisión Teológica Internacional, Capilla Paulina, martes 1º de diciembre de 2009&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Fuente: &lt;a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/homilies/2009/documents/hf_ben-xvi_hom_20091201_cti_it.html" target="_blank"&gt;Sitio de la Santa Sede&lt;/a&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Traducción: &lt;a href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/" target="_blank"&gt;La Buhardilla de Jerónimo&lt;/a&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3492321751884110409-8624865231486592521?l=la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/feeds/8624865231486592521/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3492321751884110409&amp;postID=8624865231486592521&amp;isPopup=true" title="1 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/8624865231486592521?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/8624865231486592521?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2009/12/homilia-del-papa-en-la-misa-con-la.html" title="Homilía del Papa en la Misa con la Comisión Teológica" /><author><name>Francesco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14938118528034271143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="15549937460043281574" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">1</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;C0INSXk-fCp7ImA9WxNaF00.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3492321751884110409.post-8076779251097920789</id><published>2009-12-01T18:06:00.001-03:00</published><updated>2009-12-01T18:06:38.754-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-12-01T18:06:38.754-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Teología" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Benedicto XVI" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Iglesia" /><title>Fuerte exhortación del Papa a los teólogos</title><content type="html">&lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_v2-J3h1LIuE/SxWFWcnlJgI/AAAAAAAAAwQ/xH-xdfm9ZqA/s1600-h/Benedicto%20XVI%5B3%5D.jpg"&gt;&lt;img title="Benedicto XVI" style="border-right: 0px; border-top: 0px; display: inline; border-left: 0px; border-bottom: 0px" height="298" alt="Benedicto XVI" src="http://lh3.ggpht.com/_v2-J3h1LIuE/SxWFXVLIoxI/AAAAAAAAAwU/hBBbhYzzG2M/Benedicto%20XVI_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="385" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;En la Capilla Paulina del Palacio Apostólico, que fue nuevamente abierta al culto hace algunos meses como &lt;/font&gt;&lt;a href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2009/07/el-arte-sagrado-si-es-autentico-remite.html"&gt;&lt;font size="2"&gt;informábamos&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;font size="3"&gt; en la Buhardilla, el Papa Benedicto XVI presidió hoy la Santa Misa, en la que participaron los miembros de la Comisión Teológica Internacional, reunida en estos días en el Vaticano para su sesión plenaria anual. El Papa, dando una vez más el ejemplo, celebró la Santa Misa &lt;i&gt;ad orientem &lt;/i&gt;y pronunció una fuerte homilía en la que hizo una severa crítica a la teología contemporánea.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;El verdadero teólogo es aquel que no cede a la tentación de medir con la propia inteligencia el misterio de Dios, con frecuencia vaciando de sentido la figura de Cristo. Es aquel que tiene conciencia de la propia limitación, como lo fueron muchos grandes santos reconocidos también como grandes maestros. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;En cambio, el prototipo del teólogo presuntuoso que estudia la Sagrada Escritura como ciertos científicos estudian la naturaleza – es decir, con una frialdad académica que pretende hacer una vivisección del misterio e ignora la chispa de lo trascendente – el Papa lo reconoce en los antiguos escribas que indican a los Magos el camino hacia Belén. Para ellos, se trata de un conocimiento académico que no afecta su vida. Ellos, observa, son “grandes especialistas que pueden decir dónde nace el Mesías” pero “no se sienten invitados a ir”. La noticia “no toca su vida, permanecen fuera. Pueden dar información pero la información no se convierte en formación para la propia vida”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;“Y así, también en nuestro tiempo, en los últimos doscientos años, observamos lo mismo. Hay grandes eruditos, grandes especialistas, grandes teólogos, maestros de la fe que nos han enseñado muchas cosas. Han penetrado en los detalles de la Sagrada Escritura, de la historia de la salvación. Pero no han podido ver el misterio mismo, el verdadero núcleo: que éste Jesús era realmente el Hijo de Dios, que el Dios trinitario entra en nuestra historia, en un determinado momento histórico, siendo un hombre como nosotros”. “Se podrían enumerar con facilidad los grandes nombres de la historia de la teología de estos doscientos años, de los cuales hemos aprendido mucho pero que no han abierto los ojos de su corazón al misterio”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;El Papa se refirió a “un modo de usar la razón que es autónomo, que se pone por encima de Dios, en toda la gama de las ciencias, comenzando por las ciencias naturales donde un método que se adopta para la investigación de la materia debe ser universalizado: en este método, Dios no entra, por lo tanto, Dios no existe”. Y fue aún más severo con cierta teología que mortifica lo divino y de la cual explica sus defectos con una eficaz imagen:&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;“Se pesca en las aguas de la Sagrada Escritura con una red que permite sólo una cierta medida para los peces, y todo aquello que está más allá de esta medida no entra en la red y, por lo tanto, no puede existir. Y así, el gran misterio de Jesús, del Hijo hecho hombre, se reduce a un Jesús histórico, realmente una figura trágica, un fantasma sin carne y hueso, uno que ha quedado en el sepulcro, está corrompido, es realmente un muerto”. Se trata de un método que “sabe pescar ciertos peces pero excluye el gran misterio porque el hombre se hace él mismo la medida y tiene esta soberbia que, al mismo tiempo, es una gran necedad, que absolutiza ciertos métodos que no son aptos para las grandes realidades (…) Es la especialización que ve todo los detalles pero ya no ve la totalidad”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;La historia de la Iglesia, sin embargo, está repleta de hombres y mujeres capaces de reconocer su pequeñez frente a la grandeza de Dios, capaces de humildad y de llegar a la verdad. Y de esta larga lista, Benedicto XVI cita algunos nombres:&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;“Desde Bernadette Soubirous a Santa Teresa de Lisieux, con una nueva lectura de la Sagrada Escritura, no científica, sino entrando en el corazón de la Sagrada Escritura, hasta los santos y beatos de nuestro tiempo: sor Bakhita, madre Teresa, Damián de Veuster. Podríamos nombrar muchos”. “A los pies de la cruz está la Virgen, la humilde esclava de Dios y la gran mujer iluminada por Dios. Y está también Juan, pescador del lago de Galilea, aquel Juan que la Iglesia llamará justamente ‘el teólogo’. Porque realmente ha sabido ver el misterio de Dios y anunciarlo. Con ojos de águila entró en la luz inaccesible del misterio divino. Así también, después de su resurrección, el Señor, en el camino hacia Damasco, toca el corazón de Saulo, que es uno de los sabios que no ven. Él mismo, en la primera carta a Timoteo, se llama ignorante en aquel tiempo a pesar de su ciencia. Pero el Resucitado lo toca. Se queda ciego y se convierte realmente en alguien que ve. Comienza a ver. El gran sabio se hace pequeño y precisamente así ve la necedad de Dios que es sabiduría, sabiduría más grande que todas las sabidurías humanas”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;“En este momento – afirmó el Papa - queremos rezar para que el Señor nos dé esta humildad verdadera. Que nos conceda la gracia de ser pequeños para poder ser realmente sabios. Que nos ilumine y nos haga ver su misterio del gozo del Espíritu Santo, que nos ayude a ser verdaderos teólogos que pueden anunciar su misterio porque hemos sido tocados en la profundidad de nuestro corazón y de nuestra existencia”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3492321751884110409-8076779251097920789?l=la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/feeds/8076779251097920789/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3492321751884110409&amp;postID=8076779251097920789&amp;isPopup=true" title="3 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/8076779251097920789?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/8076779251097920789?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2009/12/fuerte-exhortacion-del-papa-los.html" title="Fuerte exhortación del Papa a los teólogos" /><author><name>Francesco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14938118528034271143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="15549937460043281574" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">3</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CEUDSX0-eip7ImA9WxNaE0o.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3492321751884110409.post-7120973511051611623</id><published>2009-11-27T22:37:00.001-03:00</published><updated>2009-11-27T22:37:58.352-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-11-27T22:37:58.352-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Entrevistas" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Iglesia" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ecumenismo y diálogo interreligioso" /><title>El futuro de Europa y “tal vez, del mundo entero”</title><content type="html">&lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_25K4luUaVBg/SxB-8YwK3XI/AAAAAAAABDU/iCt1WD_AHO0/s1600-h/patriarch_kirill%5B3%5D.jpg"&gt;&lt;img title="patriarch_kirill" style="border-top-width: 0px; display: inline; border-left-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-right-width: 0px" height="295" alt="patriarch_kirill" src="http://lh5.ggpht.com/_25K4luUaVBg/SxB-9F6coAI/AAAAAAAABDY/8pW9RWh1V0s/patriarch_kirill_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="198" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;em&gt;El Patriarca de Moscú y de todas las Rusias, Kirill I, dirigiéndose directamente al Papa de Roma hace presente que para todos los cristianos están maduros los tiempos para una respuesta al desafío epocal ya en acto en el mundo: la secularización definitiva o la recuperación para la fe. El patriarca Kirill I, dotado de una profunda fe y determinación, en esta entrevista hace hincapié en que las dos iglesias, si obran concordemente, pueden constituir un baluarte contra las amenazas del relativismo y del ateísmo, del hedonismo y consumismo desenfrenados y de la difundida degradación moral.&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;em&gt;La Iglesia ortodoxa rusa, con el nombramiento del sucesor de Alejo II ocurrido el 28 de enero de 2009, ha entrado en una nueva fase de las relaciones entre Moscú y el Vaticano. Esta entrevista, que constituirá el prefacio al libro “La Santa Russia”, revela como parecen decididamente superados los tiempos no tan lejanos de los acercamientos, tímidos y afectados por demasiadas sospechas, de Alejo II y Juan Pablo II. Además, después de las primeras señales que parecían testimoniar una posible aceleración en el proceso de reacercamiento entre las dos mayores iglesias cristianas separadas, el mismo Patriarca Kirill no vaciló en testimoniar la solidaridad con Roma por la sentencia de la Corte de Estrasburgo que condena la exposición de los símbolos religiosos. Debe recordarse, además, que el Papa Benedicto XVI, después de su nombramiento, había saludado al nuevo patriarca Kirill I (en el siglo, Vladimir Gundjaev, nacido en 1946 en Leningrado) asegurándole la “buena voluntad fraterna” en la común “esperanza inquebrantable que tenemos en Jesucristo”.&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;¿Se puede afirmar que la Iglesia ortodoxa ha reconquistado el rol que tenía en la Rusia de los zares?&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Sería más exacto decir que la actual situación de la Iglesia rusa no tiene precedentes ya que en toda su historia milenaria no podemos encontrar una analogía completa y absoluta. Es conocido que la Rus’ medieval se veía a sí misma como la “tercera Roma”, llamada a preservar la verdad de la ortodoxia después de que la “segunda Roma”, es decir el Imperio bizantino, había caido bajo los golpes de los cruzados y de las milicias del Islam. En aquel período del Medioevo ortodoxo ruso, el modelo natural de una disposición que armonizara las relaciones entre estado e iglesia fue reconocido en la “sinfonía” bizantina de los dos elementos, el principio secular y el espiritual. Esto no impedía que, entre los jefes espirituales y los seculares, surgiesen periódicamente disputas sobre la cuestión del primado, de que cosa fuera en definitiva más elevado a los ojos de Dios: el sacerdocio o el poder soberano. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;De diatribas ideológicas de esta naturaleza derivaron algunas veces consecuencias dramáticas para éste o aquel exponente eclesiástico. Sin embargo, el reino moscovita continuó por mucho tiempo representando la única potencia ortodoxa en Europa mientras la Iglesia rusa encarnaba a los ojos del poder y del pueblo un organismo espiritual fuerte, autónomo y autorizado.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;El equilibro en las relaciones entre estado e iglesia, así como estaba históricamente constituido, fue alterado bruscamente en 1721 por la reforma del zar Pedro I que abolió el patriarcado, en cuanto símbolo evidente, con su sola existencia, de la no subordinación de la Iglesia a los antojos de los gobernantes terrenos. De hecho, la Iglesia se convertía en un elemento de la máquina estatal.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;Luego llegó la Revolución de octubre…&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Este estado de las cosas se mantuvo, con modificaciones irrelevantes, hasta el 18 de noviembre de 1917, cuando en el fragor de la artillería bolchevique que bombardeaba el Kremlin de Moscú, después de un intervalo de dos siglos fue libremente elegido el Patriarca de todas las Rusias Tichon, hoy en el número de los santos. Con la llegada al poder de los bolcheviques, que han sacado de la arena histórica tanto la monarquía como la idea republicana revelada efímera, la Iglesia rusa ha bebido hasta la última gota el cáliz del martirio, que ha superado con creces todo lo que sabemos de las persecuciones a los cristianos bajo Tiberio y Nerón. En esta época feroz, una enorme multitud de sacerdotes y de laicos ortodoxos ha testimoniado la fe en Cristo hasta dar la vida.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;¿Y actualmente?&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Actualmente, la situación de las relaciones entre estado e iglesia puede ser definida casi óptima. Tales relaciones se apoyan en el firme fundamento del respeto mutuo, del reconocimiento de las respectivas esferas de responsabilidad, de la recíproca no injerencia en las prerrogativas naturales. No sólo en la Federación Rusa sino también en Bielorrusia, Ucrania, Moldavia y en los otros países de la Comunidad de los estados independientes y del Báltico, la Iglesia está separada del estado; esto no implica, de hecho, un rechazo a colaborar en el interés del pueblo, que para la gran mayoría está unido a la ortodoxia.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;En la Rusia actual no son pocos los problemas sociales dolorosamente abiertos; su valoración encuentra concordes a iglesia y estado, y ambas partes trabajan en acuerdo para resolver los apremiantes problemas de la vida cotidiana del pueblo. De esto no deriva una estatización de la Iglesia o una “clericalización” del estado. En la nueva Rusia la gran mayoría de la población forma parte de la Iglesia ortodoxa rusa, la cual representa una porción significativa, respetada e influyente de la sociedad civil.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;Después de la caída del comunismo, ¿cómo ha cambiado la actitud de los creyentes hacia la religión?&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;En 1988, cuando festejamos el milenario del Bautismo de la Rus’, con sorpresa y espanto de los funcionarios soviéticos, la celebración de tipo histórico y oficial concebida por ellos desembocó en una manifestación libre, poderosa y sugestiva de la devoción del pueblo ruso a la religión de los padres, de la unión vital de todos a la herencia espiritual de la patria.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;El período sucesivo de dos décadas ha sido para la Iglesia rusa el tiempo para recoger y consolidar las propias fuerzas interiores, retomando el lugar que legítimamente le correspondía en la vida del pueblo y de la sociedad. Cuando en los años ’90 se abrieron las perspectivas de un desarrollo libre de impedimentos, nuestra Iglesia se dedicó, con el apoyo de la sociedad, a restaurar las iglesias destruidas y profanadas, a erigir otras nuevas, a reorganizar la vida de las parroquias, a abrir monasterios, escuelas dominicales, seminarios y academias teológicas. Actualmente los expertos concuerdan en estimar que entre el 70 y el 80 por ciento de la población de Rusia declara el propio apego a la ortodoxia. Sin embargo, ciertamente no se puede decir que todos son creyentes practicantes. Estoy convencido de que la tarea más importante de la Iglesia actualmente es precisamente hacer que los que sólo son cristianos de nombre, lo sean de hecho, realmente.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;¿También los jóvenes?&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Otro tema de la preocupación pastoral es la juventud, que hoy está sometida a la despiadada tentación de los falsos ideales del consumismo, del egoísmo social, de la realización del propio éxito a cualquier precio. Los jóvenes de Rusia son el futuro del país. Son ellos quienes tienen necesidad de recibir y hacer propio, como natural, el ideal de la vida cristiana, y de reconocer la motivación cristiana para cada opción que les espera como la mejor entre muchas posibilidades. Además de esto, la Iglesia ortodoxa presta la máxima atención y prodiga todo el compromiso posible en la esfera social, ocupándose de la asistencia a niños abandonados, ancianos, enfermos e indigentes, de la rehabilitación espiritual de quien quiere liberarse de la droga y el alcohol, de la ayuda a aquellos que conviven con el sida. Finalmente, nuestra preocupación constante es la tutela de la unidad de la Iglesia ya que en ella vemos la prenda de la unidad de nuestro pueblo.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;El Papa Benedicto XVI dedica una atención particular a las relaciones entre Moscú y el Vaticano. ¿Puede pensarse, en un futuro inmediato, en una visita del Papa a Rusia?&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Nuestras iglesias pueden trabajar juntas en muchos campos y enfrentar unidas la ideología del consumismo y del rechazo de los valores morales cristianos difundido en la sociedad contemporánea. Nuestras posiciones también coinciden en el ámbito de la defensa de la moralidad y de los valores tradicionales en el mundo moderno. Al mismo tiempo, no podemos ignorar los problemas que permanecen en las relaciones entre la Iglesia católica y la ortodoxa.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Respecto a la posibilidad de una visita del Papa a Rusia, hablaría más bien de la posibilidad de un encuentro entre el Papa de Roma y el Patriarca de Moscú y de todas las Rusias. La dirección eclesial de la Iglesia ortodoxa rusa nunca ha excluido la posibilidad de un encuentro así, preparado adecuadamente. La preparación presupone que sean resueltos los problemas que todavía hay entre las dos iglesias. En primer lugar, los ligados a la actitud de los greco-católicos de Ucrania respecto a la presencia del patriarcado de Moscú en este país. Esperamos que a las declaraciones de la parte católica de querer propiciar el allanamiento de las situaciones, le seguirán los resultados.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;Actualmente la humanidad se encuentra frente a terribles pruebas: desde la crisis global hasta el incremento del flagelo del hambre. ¿Qué es necesario hacer para unir las fuerzas de los cristianos y afrontar estos problemas?&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Un día, cuando era adolescente, pregunté a mi padre, párroco en una iglesia de Leningrado: “¿Por qué en nuestro país la gente vive tan mal?” Pareció incluso sorprendido de que no hubiera llegado solo [a la respuesta] y respondió, a su vez, preguntándome: “¿Cómo podrían, según tú, vivir de otra manera personas que han rechazado a Dios o lo han borrado del propio corazón?”. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Es mi convicción que todos los males, las crisis aparentemente sin solución del mundo, tienen como causa profunda el deterioramiento de la naturaleza espiritual de la humanidad. No sólo: estas desgracias que afligen a los hombres están destinadas a agravarse a medida que ellos se alejen de la verdad constituida por Dios. Y los remedios paliativos de tipo económico, político, social, no ayudarán al género humano a salir de este círculo vicioso.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;¿Cuáles son, actualmente, los mayores enemigos del Cristianismo?&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Uno de los desafíos más grandes al futuro de la humanidad es el &lt;i&gt;diktat&lt;/i&gt; del agresivo secularismo neoliberal, que considera que su concepción del mundo es la única con derecho de ciudadanía. Entre otras cosas, esta ideología trastorna irreparablemente el modo de vivir del hombre así como Dios lo ha pensado porque busca introducir en la vida de todos los venenosos principios del relativismo moral, del hedonismo egocéntrico, del más burdo consumismo, del permisivismo moral, de la negación del pecado. De este modo, se realiza la descristianización de nuestra cultura. Al mismo tiempo, se está llevando a cabo un proceso de marginación del rol de la religión en la vida de la sociedad, ya que los ideales éticos y espirituales constituyen una piedra de tropiezo en el camino del triunfo ideológico del secularismo neoliberal.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;¿Cuál es la respuesta de la religión?&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;La respuesta religiosa a este desafío puede ser de tres tipos: radical, y es el caso de una parte de los seguidores más agresivos del Islam; liberal, como significativos sectores de las comunidades protestantes, los cuales admiten los matrimonios entre homosexuales, el aborto y la eutanasia; finalmente, la respuesta puede ser la de las iglesias que se inspiran en la tradición cristiana, y es la respuesta de quien quiere defender la pureza de las verdades enseñadas por el Salvador sobre la vida y el hombre. La Iglesia ortodoxa y la católica están separadas por contrastes doctrinales y eclesiológicos pero, más allá de esto, hay algo que hace aliados estratégicos a los ortodoxos y católicos. De su comprensión recíproca, del éxito de las acciones a emprender juntos, depende el futuro no sólo de Europa sino, tal vez, del mundo entero.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Fuente: &lt;/font&gt;&lt;a href="http://paparatzinger2-blograffaella.blogspot.com/2009/11/il-patriarca-di-mosca-kirill.html" target="_blank"&gt;&lt;font size="2"&gt;Papa Ratzinger Blog&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Traducción: &lt;/font&gt;&lt;a href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/" target="_blank"&gt;&lt;font size="2"&gt;La Buhardilla de Jerónimo&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3492321751884110409-7120973511051611623?l=la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/feeds/7120973511051611623/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3492321751884110409&amp;postID=7120973511051611623&amp;isPopup=true" title="1 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/7120973511051611623?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/7120973511051611623?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2009/11/el-futuro-de-europa-y-tal-vez-del-mundo.html" title="El futuro de Europa y “tal vez, del mundo entero”" /><author><name>Jerónimo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08058224189390427177</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="14912920913563136532" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">1</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DkAGSHYzfCp7ImA9WxNaE0k.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3492321751884110409.post-3407253402052896033</id><published>2009-11-27T14:58:00.001-03:00</published><updated>2009-11-27T14:58:49.884-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-11-27T14:58:49.884-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Mons. Marini" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Benedicto XVI" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Liturgia" /><title>La Liturgia en Adviento y el nuevo báculo papal</title><content type="html">&lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_25K4luUaVBg/SxATU7jCamI/AAAAAAAABDM/6nz2IA6qBJk/s1600-h/Pastorale%20di%20Benedetto%20XVI%5B3%5D.jpg"&gt;&lt;img title="" style="border-top-width: 0px; display: inline; border-left-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-right-width: 0px" height="372" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/_25K4luUaVBg/SxATV1_LsbI/AAAAAAAABDQ/8E0OxxJgZmE/Pastorale%20di%20Benedetto%20XVI_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="248" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;“El sábado por la tarde, durante las primeras Vísperas de Adviento en la basílica Vaticana, el Papa usará un nuevo báculo”. Lo anuncia monseñor Guido Marini, en vísperas de la celebración con que se inicia el año litúrgico.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;“Similar en las formas a la férula de Pío IX hasta ahora en uso – añade el Maestro de las celebraciones litúrgicas pontificias –, éste puede ser considerado a todos los efectos el báculo de Benedicto XVI”. Donado por el Círculo de San Pedro, tiene una altura de 184 centímetros, pesa 2 kilos y 530 gramos, y tiene una mejor manejabilidad respecto al del Papa Mastai Ferretti, gracias a las más reducidas dimensiones del báculo y de la cruz. Y es también más liviano por 140 gramos, incluso por 590 respecto al de Juan Pablo II. De hecho, debe recordarse que el Papa Ratzinger ha utilizado inicialmente el báculo de plata coronado con el crucifijo – realizado por Lello Scorzelli – introducido por Pablo VI y luego usado también por Juan Pablo I y por el Papa Wojtyla. Posteriormente, desde el Domingo de Ramos del 2008, comenzó a utilizar la férula dorada en forma de cruz griega, perteneciente a Pío IX, también ella donada al Pontífice en 1877 por el Círculo de San Pedro. El antiguo sodalicio romano renueva así la tradición propia de fidelidad al Papa, testimoniada desde su fundación que se remonta a 140 años atrás, en el lejano 1869.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;En la parte delantera del nuevo báculo de Benedicto XVI están representados, al centro, el cordero pascual, y a los costados, los símbolos de los cuatro evangelistas Mateo, Marcos, Lucas y Juan. El motivo de la red reproducido en los brazos de la cruz recuerda la de Pedro, el pescador de Galilea. En el reverso, están grabados: al centro, el monograma de Cristo – formado por las primeras dos letras de la palabra &lt;i&gt;Christòs&lt;/i&gt; en griego, la &lt;i&gt;X&lt;/i&gt; y la &lt;i&gt;P&lt;/i&gt; entrelazadas juntas –, y en las cuatro extremidades, los rostros de los padres de la Iglesia de Occidente y de Oriente: Agustín y Ambrosio, Atanasio y Juan Crisóstomo. “El cordero y el monograma de Cristo puestos al centro – comenta monseñor Marini – reflejan la unidad del misterio pascual: cruz y resurrección”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Deteniedo la mirada en el anillo de debajo de la cruz, se notan: en la parte superior, el nombre de Benedicto XVI “que lo personaliza y lo hace suyo”, explica el Maestro; en la inferior, el de los donantes, es decir, el Círculo de San Pedro. Un último elemento significativo, finalmente, se encuentra en la parte alta del báculo, donde está impreso el escudo del Papa Ratzinger.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Otra novedad predispuesta por la Oficina para las celebraciones litúrgicas del Sumo Pontífice para las Vísperas del sábado concierne a la imagen de la Virgen que será colocada bajo el altar de la confesión: se trata de la escultura de madera policromada, que representa a la Virgen en el trono con el Niño bendiciendo, que en los años anteriores era expuesta sólo en la solemnidad de la Santísima Madre de Dios y que el año pasado se introdujo desde la Noche de Navidad hasta la Epifanía. El tiempo de Adviento es, de hecho, un tiempo mariano en el que la espera del Señor que viene está acompañada por el ejemplo de la espera de María, como se subraya por el canto de la antífona mariana &lt;i&gt;Alma Redemptoris Mater&lt;/i&gt; en la conclusión del rito. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;La costumbre iniciada con Benedicto XVI de celebrar las primeras Vísperas de Adviento en San Pedro evidencia la apertura de un nuevo ciclo anual en el que la Iglesia revive todo el misterio de Cristo: desde la Encarnación hasta Pentecostés y la espera del retorno del Señor. Por eso, el adorno floral es sobrio, significando la especificidad litúrgica y espiritual de este tiempo de espera del Señor que viene, en el signo de la alegría pero también de la penitencia y de la vigilancia como evoca el estribillo cantado en las intercesiones: &lt;i&gt;Veni, Domine, et noli tardare&lt;/i&gt;. En este mismo sentido debe comprenderse el uso del color morado en las vestiduras litúrgicas, que acompaña todo el tiempo de Adviento, que comienza en las Vísperas del sábado 28.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Antes del inicio del rito, como en las otras celebraciones, está previsto un tiempo de preparación para que la asamblea se disponga a la oración, dejando atrás los ruidos y las distracciones de la vida cotidiana. En esta espera serán ejecutados algunas piezas musicales y se leerán pasajes de la homilía de Benedicto XVI en las primeras Vísperas de Adviento del 2008.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Durante la celebración propiamente dicha, que comenzará a las 17 horas, breves pausas de silencio al final de los salmos y de la lectura breve ayudarán a la oración personal y al recogimiento. La lectura breve, tomada como de costumbre de la primera carta de San Pablo a los Tesalonicenses, adquiere en esta circunstancia un significado particular. El primer viaje internacional de Benedicto XVI en el 2010 será, de hecho, a Malta, para celebrar los 1950 años del naufragio del Apóstol en la isla del Mediterráneo. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Fuente: &lt;/font&gt;&lt;a href="http://paparatzinger2-blograffaella.blogspot.com/2009/11/un-nuovo-pastorale-per-benedetto-xvi.html" target="_blank"&gt;Papa Ratzinger Blog&lt;/a&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Traducción: &lt;/font&gt;&lt;a href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/" target="_blank"&gt;La Buhardilla de Jerónimo&lt;/a&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3492321751884110409-3407253402052896033?l=la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/feeds/3407253402052896033/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3492321751884110409&amp;postID=3407253402052896033&amp;isPopup=true" title="1 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/3407253402052896033?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/3407253402052896033?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2009/11/la-liturgia-en-adviento-y-el-nuevo.html" title="La Liturgia en Adviento y el nuevo báculo papal" /><author><name>Jerónimo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08058224189390427177</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="14912920913563136532" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">1</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DEQHSHo_fyp7ImA9WxNaE04.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3492321751884110409.post-6566864302353082914</id><published>2009-11-27T12:38:00.001-03:00</published><updated>2009-11-27T12:38:59.447-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-11-27T12:38:59.447-03:00</app:edited><title>Estrabismo eclesial</title><content type="html">&lt;p align="center"&gt;*&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_25K4luUaVBg/Sw_yjwdFYaI/AAAAAAAABDE/9br9NlKae5Y/s1600-h/papa%20obispos%5B3%5D.jpg"&gt;&lt;img title="papa obispos" style="border-top-width: 0px; display: inline; border-left-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-right-width: 0px" height="231" alt="papa obispos" src="http://lh3.ggpht.com/_25K4luUaVBg/Sw_ykvHtSBI/AAAAAAAABDI/geUKsOemUVM/papa%20obispos_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="332" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;*&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="3"&gt;“Es necesario mirar a la Iglesia con ambos ojos, como he dicho en televisión. Un ojo sobre el Papa; el otro sobre el obispo y el párroco. Si el obispo y el párroco dicen lo mismo que el Papa, existe la unidad. La falta de unidad hace mucho daño a la Iglesia. Si el obispo no dice lo mismo que el Papa, me viene el estrabismo. ¡Y entonces yo miro sólo al Papa!”&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Palabras de Mons. Giovanni d'Ercole, recientemente nombrado Obispo auxiliar de L’Aquila.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;***&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3492321751884110409-6566864302353082914?l=la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/feeds/6566864302353082914/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3492321751884110409&amp;postID=6566864302353082914&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/6566864302353082914?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/6566864302353082914?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2009/11/estrabismo-eclesial.html" title="Estrabismo eclesial" /><author><name>Jerónimo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08058224189390427177</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="14912920913563136532" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DEQERXszeyp7ImA9WxNbGUU.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3492321751884110409.post-2763723655182956079</id><published>2009-11-23T11:25:00.001-03:00</published><updated>2009-11-23T11:25:04.583-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-11-23T11:25:04.583-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Autores Destacados" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Teología" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Iglesia" /><title>La imagen de Cristo</title><content type="html">&lt;p align="center"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_25K4luUaVBg/SwqbO2MywhI/AAAAAAAABCw/mtI5UiM-DGU/s1600-h/cristo10%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img title="cristo10" style="border-right: 0px; border-top: 0px; display: inline; border-left: 0px; border-bottom: 0px" height="412" alt="cristo10" src="http://lh3.ggpht.com/_25K4luUaVBg/SwqbPlRaGGI/AAAAAAAABC0/bPk5s0x1BVs/cristo10_thumb.jpg?imgmax=800" width="276" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;Después de haber publicado en 1954 su obra “El Señor”, Romano Guardini (1885-1968) escribió un pequeño libro titulado “La imagen de Jesús en el Nuevo Testamento”, con la intención de que sirviese de introducción y complemento a aquella importante obra. El siguiente texto es un fragmento del primer capítulo, titulado “La imagen de Cristo en la conciencia popular”.&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Todo depende, para el cristiano, de que la imagen del Señor viva en él con fuerza primigenia, o esté gastada y pálida. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Muchas objeciones contra Cristo proceden sin duda, en último término, de que su figura no fulge en el espíritu de los creyentes ni toca de manera viva sus corazones. Si el Señor se levantara con fuerza ante los ojos de sus fieles y los corazones de éstos ardieran de íntimo conocimiento suyo, mucho de lo que contra Cristo se dice no podría decirse.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;¿De dónde nos viene propiamente la imagen de Jesús? La pregunta tiene un sentido absolutamente concreto. No preguntamos dónde se hallan fundamentalmente las fuentes del conocimiento de Jesús, sino de dónde le viene al actual creyente medio la imagen que tiene de Jesús.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Ante todo, del arte. Las figuras del arte le salen al paso por dondequiera, le impresionan en las horas de su emoción religiosa y le tocan al corazón y a la fantasía.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Ahora bien, la imagen de Cristo ha variado profundamente en el arte a lo largo del tiempo. La imagen que a fines y comienzos de siglo estaba más difundida y que llega hasta nuestro tiempo procede de los nazarenos, píos y amables artistas de la primera mitad del siglo pasado [XIX]. Su fuerza, empezando por la natural de la sangre y de los ojos, no era muy grande. Acaso les faltaba también original experiencia cristiana. Así, sus creaciones son, sin duda, dignas y delicadas, pero sin hondas raíces. No hay ardor, no hay fulgor en ellas. Por añadidura, no son generalmente los primeros maestros de la escuela, sino sus discípulos y discípulos de los discípulos los que han ilustrado la historia sagrada en los libros escolares, biblias y sermonarios, sobre las paredes y en las estampas devotas. De ahí que frecuentemente han sido muy pálidas figuras convencionales las que han determinado la manera como niños y pueblo imaginan al Señor.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Si retrocedemos más, nos hallamos con la imagen de Cristo del barroco, dominada por la experiencia mística de los siglos XVI y XVII, pero no menos por su afán de magnificencia y exterioridad. Esa imagen nos muestra al Príncipe del Cielo, que domina majestuoso, enseña y obra con grandes gestos y sufre, muere y resucita impresionantemente.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Tras ella se alza la imagen del Renacimiento, de aquella época histórica que da el paso desde la trascendencia medieval a la tierra. Su Cristo es la expresión religiosa del hombre grande, lleno de fuerza, de serenidad, de conciencia de sí mismo y de vida de los sentidos; pero, a la par, de una suavidad y humildad que trata de superar todo eso y es, a su vez, determinada por ello. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Luego atravesamos una frontera poderosamente afirmada por la figura gigantesca de Matías Grünewald, y llegamos a la Edad Media. Su imagen de Cristo tiene sus raíces en la profunda intimidad del pueblo y de los grandes místicos, en la vida religiosa de los claustros, en el trabajo intelectual de los teólogos, en el valor de los cruzados, en la fuerte intuición y riqueza simbólica, en el sentido del misterio y ansia del más allá de aquella fuerte época. La imagen del Cristo medieval está penetrada de la experiencia de la pasión, que de modo tan arrebatador anunciaron un Bernardo de Claraval y un Francisco de Asís, y halla su materia en la humanidad de un tiempo tan sensible de alma como impresionable de sentidos.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;La alta y tardía Edad Media nos hablan de la amabilidad del Niño Dios, de la pasión del Redentor y de su resurrección gloriosa. En la primera Edad Media, es decir, en el arte románico, domina, en cambio, la imagen del rey celeste y juez del mundo con sus gestos secos y ceñidos, y por ello mismo tan expresivos. Esta imagen está inspirada por una poderosa experiencia visionaria y por la idea que tenía del guerrero y del príncipe la era de las invasiones y de la formación de Occidente. Pero en el principio están los mosaicos del primitivo arte cristiano con sus representaciones del Dios-hombre, del juez y del “Pantocrátor” u Omnipotente. En ellas viven las fuertes experiencias de la oración de la Iglesia naciente, la fuerte voluntad estilística de que nació la liturgia, la pasión de la lucha teológica en torno a los dogmas fundamentales y los barruntos apocalípticos de una humanidad que fenecía como civilización y estaba surgiendo como pueblo de Dios.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Todas estas imágenes proceden de un tiempo pasado, pero pertenecen también al nuestro. Nos miran en nuestras iglesias. Nos salen al paso en libros y museos y contribuyen a determinar la imagen de Cristo que llevamos en nosotros.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Cuán poco real sea esa imagen lo muestra bien el arte cristiano de nuestros días, en que se mezclan rasgos realistas e idealistas, descriptivos y expresivos, idílicos y apocalípticos: signo de insatisfacción ante lo existente, pero prueba también de incapacidad de producir algo propio que sea convincente.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Estas figuras, tal como nos miran desde las pinturas e imágenes de la iglesia y la familia, en las ilustraciones de libros y revistas y en las estampas y figuras de devoción, forman en cierto modo la atmósfera, los gérmenes y modelos sobre los que se forma la imagen de Cristo. Su materia procede sobre todo de la doctrina de la Iglesia en la predicación, en la escuela y en la familia. Niños y mayores oyen quién fue Jesucristo, lo que habló e hizo y lo que le aconteció. La imaginación y presentación parecen estar aquí determinadas por dos elementos. Uno, primeramente ideal: el concepto de Dios-hombre, la idea de su perfección, la conciencia de que Cristo es el doctor y maestro. Luego por un elemento moderno de sentimiento, a menudo muy subjetivo y dulzón. Pero muy raras veces hallamos lo que era tan fuerte en la vida de la Edad Media y de la cristiandad primitiva: el encuentro con el Señor, el choque interno, la clara intuición, el personal conocimiento. De ahí que raras veces también surge la figura que nos conmueva, nos ilumine y aclare la existencia. Y sólo raras veces se revela el elemento medular del ser de Cristo, la mutua compenetración viviente de la naturaleza divina y humana. Con harta frecuencia sólo hay una afirmación teórica de la una o de la otra, mientras lo “intermedio”, allí donde debiera dar su latido lo propio de Cristo, queda vacío.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;¿Qué decir ahora de la Sagrada Escritura, del Nuevo Testamento? No juzgaremos injustamente si decimos que, no obstante el trabajo muy estimable de los últimos años, dista mucho de ser lo que debiera ser: la fuente primera, la palabra de los testigos. Con mucha más frecuencia sigue siendo la cantera de lugares comprobantes de proposiciones teóricas; con mucha más rareza se convierte en revelación de la realidad viva que, desde luego, sólo por sí misma puede revelarse.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Cristo no es un compuesto de Dios y hombre unido por el vínculo de lo incomprensible. Cristo es Él, el Viviente. Salida pura, comienzo de la existencia cristiana. No objeto de un pensamiento de carácter extraño, sino punto de partida de todo pensar que quiera ser cristiano. Mas para que realmente Cristo se convierta en todo eso es menester que el interior del creyente reciba el choque de su ser, perciba la vibración de lo que Cristo es más propiamente. Ha de acercarse al mensaje y exponerse a él. Con lo cual no afirmamos ciertamente la suficiencia de la Escritura ni proclamamos el iluminismo bíblico. Sabemos que la Iglesia es la mano que custodia la Escritura y el ámbito en que su verdad se interpreta rectamente; pero dentro de este ámbito, y conducido por esa mano, el creyente ha de acercarse realmente a aquello de que habla la Escritura.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Esto no se hace aún, ni mucho menos, de modo suficiente. De ahí que la imagen de Cristo sigue siendo a menudo tan abstracta, tan pobre de sustancia, tan débil de carácter y eficacia. De ahí que esté hasta tal punto formada según patrones temporales, de muy atrás desaparecidos, del hombre perfecto: de la gran personalidad, del maestro y modelo ideal, del amigo bondadoso, del auxiliar misericordioso e idealista social, del genio religioso, y tantos más. En cambio, se escurre lo radical, lo que no puede siquiera entrar en conceptos, sino que sólo tiene un hombre: Cristo Jesús. Desaparece lo enorme, que rompe todas las medidas. Lo que despierta el amor real, el amor que sabe y se entrega.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;En la existencia práctica cristiana, la liturgia tiene tanta importancia como la doctrina, o, digámoslo más exactamente, ya que la predicación pertenece también a la liturgia: la ordenación de las fiestas que se suceden en el curso del año eclesiástico y de las acciones sagradas se refieren a los hechos fundamentales de la redención humana. Ellas contienen a Cristo y su vida. En ellas se cumple no ya sólo la memoria, sino la reproducción de la existencia del Señor que un día fuera histórica y es ahora real en la eternidad.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Esta liturgia está penetrada por una poderosa imagen de Cristo. Esta imagen contiene la misma realidad de que habla la Escritura, pero configurada por las condiciones particulares del culto, por la situación espiritual de la comunidad constituida, por la mística objetiva de los sacramentos y del sacrificio. La imagen está espléndidamente desarrollada y se liga a la vida diaria por las más variadas conexiones. Sin embargo, tampoco aquí juzgamos injustamente si opinamos que en la vida general de la comunidad no se desenvuelve en forma libre la gran riqueza de la liturgia ni su bello rigor. La riqueza es a menudo menoscabada; el rigor se atenúa y se desliza hacia lo falsamente popular. Mucho ha hecho el trabajo educativo del movimiento litúrgico. Para medirlo basta dar una mirada retrospectiva a un tiempo suficientemente largo y comparar comunidades a las que no ha llegado aún. Sin embargo, apenas si puede afirmarse que la imagen general de Cristo esté realmente configurada por la liturgia.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Queda por último la experiencia cristiana. Tratar despacio de ella significaría no menos que desentrañar la historia interna de los cinco últimos siglos. Baste decir, sin embargo, que desde fines de la Edad Media la fuerza y originalidad de la experiencia cristiana parece decrecer en el terreno católico. Las causas son muy complicadas y de ellas ha resultado también mucho bien; en todo caso, parece que han conducido a que sea menor la capacidad de decir con Pablo: “Sé en quién he creído” (2 Tim 1,12). El centro religioso de gravedad parece haberse ido desplazando más y más hacia la organización. La corrección, la lealtad, la obediencia parecen haberse convertido de manera cada vez más exclusiva en las características determinantes de la actitud cristiano-católica. El autor no tiene por qué aseverar que se da cuenta de la importancia de estos valores y actitudes; pero con la misma claridad hay que ver las funestas consecuencias que se han seguido de su predominio, que dura ya demasiado tiempo. En nuestro caso, la consecuencia de que la relación del creyente con Cristo corre riesgo de perder todo carácter de encuentro personal y convertirse en teórica y convencional; y donde tiene lugar una experiencia viva, tiende a perderse en lo general dogmático y sacramental, con merma de la plenitud histórica, inherente a los relatos de los primeros testigos.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;A todo esto se añade la influencia de la ciencia moderna: de su crítica demoledora; de su escepticismo frente a todo lo que constituye el verdadero ser de Cristo; de su disolución y secularización, a fondo, de todas las figuras, valores y conceptos cristianos. Esta influencia llega a la vida del espíritu y al corazón de todos, aún de los más sencillos. Es más, tan pronto como se aleja del terreno de la ciencia estricta y se hace “popular”, adquiere un carácter particularmente pernicioso e irresponsable. Ahora bien, si los elementos que construyen la imagen de Cristo de que antes hablábamos son ya de suyo harto insuficientes, este influjo del pensamiento moderno los pone una vez más en tela de juicio.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3492321751884110409-2763723655182956079?l=la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/feeds/2763723655182956079/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3492321751884110409&amp;postID=2763723655182956079&amp;isPopup=true" title="1 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/2763723655182956079?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/2763723655182956079?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2009/11/la-imagen-de-cristo.html" title="La imagen de Cristo" /><author><name>Jerónimo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08058224189390427177</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="14912920913563136532" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">1</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CEcHR3k4eSp7ImA9WxNbGEw.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3492321751884110409.post-8492280954812673491</id><published>2009-11-21T10:19:00.001-03:00</published><updated>2009-11-21T11:00:36.731-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-11-21T11:00:36.731-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Autores Destacados" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Teología" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Liturgia" /><title>El auténtico espíritu de la Liturgia</title><content type="html">&lt;p align="center"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_25K4luUaVBg/Swfyf7L69pI/AAAAAAAABCk/lgLOnZOHVjw/s1600-h/marini_web%5B2%5D.jpg"&gt;&lt;img title="marini_web" style="border-right: 0px; border-top: 0px; display: inline; border-left: 0px; border-bottom: 0px" height="337" alt="marini_web" src="http://lh5.ggpht.com/_25K4luUaVBg/Swfrv9JuzlI/AAAAAAAABCo/5njduz_CjuM/marini_web_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="212" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;Mons. &lt;strong&gt;Guido Marini&lt;/strong&gt;, Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, en el marco de un “Curso para animadores musicales de la liturgia” de la Arquidiócesis de Génova, pronunció una conferencia el día 14 de noviembre de 2009. L´Osservatore Romano publicó sólo algunos extractos de la misma, en lengua italiana. Presentamos aquí nuestra traducción al español de &lt;strong&gt;la totalidad&lt;/strong&gt; de dicha conferencia. &lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;font size="3"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;font size="3"&gt;Introducción al espíritu de la Liturgia&lt;/font&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Es para mí una verdadera alegría estar hoy aquí para inaugurar el “Curso para animadores musicales de la liturgia”. Creo poder decir que el motivo de mi alegría es doble. En primer lugar – éste es el primer motivo –, el estar en Génova. Es cierto que, de tanto en tanto, hago visitas a nuestra estupenda ciudad pero mis visitas son generalmente rápidas y familiares. Hoy, en cambio, me encuentro aquí para un acontecimiento diocesano, junto a vosotros, que en buena parte me sois conocidos y queridos. Además - y este es el segundo motivo de mi alegría –, lo que me trae a Génova en este día es la liturgia, el ámbito de la vida cristiana que en este momento está absorbiendo mi ministerio sacerdotal y que, como todos sabemos, es fundamental para el desarrollo en Cristo de la comunidad eclesial y de nuestra vida personal.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Se me ha pedido hacer una introducción, con esta reflexión, al espíritu de la liturgia. Se me ha pedido mucho, diría más, muchísimo. No sólo porque hablar del espíritu de la liturgia es comprometido y complejo, sino también porque sobre este tema han titulado obras importantísimas autores de indudable y altísimo nivel litúrgico y teológico. Pienso, entre otros, en sólo dos ejemplos: Romano Guardini y Joseph Ratzinger.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Por otra parte, es cierto que hablar hoy del espíritu de la liturgia es más necesario que nunca. También porque es urgente reafirmar el “auténtico” espíritu de la liturgia, tal como está presente en la ininterrumpida tradición de la Iglesia y testimoniado, en continuidad con el pasado, en el más reciente Magisterio: partiendo del Concilio Vaticano II hasta Benedicto XVI. He pronunciado la palabra “continuidad”. Es una palabra apreciada por el actual Pontífice, que ha hecho de ella autorizadamente el criterio para la única interpretación correcta de la vida de la Iglesia y, en particular, de los documentos conciliares, como también de los propósitos de reforma a todo nivel en ellos contenidos. ¿Y cómo podría ser de otro modo? ¿Se puede imaginar una Iglesia de antes y una Iglesia de después, casi como si se hubiese producido una ruptura en la historia del cuerpo eclesial? ¿O se puede afirmar que la Esposa de Cristo haya entrado, en el pasado, en un momento histórico en el cual el Espíritu no la haya asistido de modo que ese momento deba ser casi olvidado y cancelado?&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Sin embargo, a veces, algunos dan la impresión de adherir a lo que es correcto definir como una verdadera y propia ideología, es decir, una idea preconcebida aplicada a la historia de la Iglesia y que nada tiene que ver con la fe auténtica.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Fruto de esa engañosa ideología es, por ejemplo, la recurrente distinción entre Iglesia preconciliar e Iglesia postconciliar. Un lenguaje así puede ser legítimo pero con la condición de que no se entiendan, de este modo, dos Iglesias: una – la preconciliar – que no tendría más nada que decir o que dar porque está irremediablemente superada; y la otra – la postconciliar – que sería una realidad nueva surgida del Concilio y de su presunto espíritu, en ruptura con su pasado. Este modo de hablar, y aún más, de sentir, no debe ser el nuestro. Además de ser erróneo, está superado y caduco, tal vez sea históricamente comprensible, pero está ligado a una etapa eclesial ya concluida. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Lo que he afirmado hasta aquí a propósito de la “continuidad”, ¿tiene que ver con el tema que estamos llamados a afrontar? Absolutamente sí. Porque no puede existir el auténtico espíritu de la liturgia si el acercamiento a ella no se da con ánimo sereno, no polémico sobre el pasado, sea remoto o próximo. La liturgia no puede y no debe ser terreno de desencuentro entre quien encuentra el bien sólo en lo que está antes de nosotros y quien, por el contrario, en lo que está antes encuentra casi siempre el mal. Sólo la disposición a mirar el presente y el pasado de la liturgia de la Iglesia como un patrimonio único y en desarrollo homogéneo, puede conducirnos a alcanzar con alegría y con gusto espiritual el auténtico espíritu de la liturgia. Un espíritu, por lo tanto, que debemos recibir de la Iglesia y que no es fruto de nuestras invenciones. Un espíritu, agrego, que nos lleva a lo esencial de la liturgia, es decir, a la plegaria inspirada y guiada por el Espíritu Santo, en quien Cristo sigue haciéndose nuestro contemporáneo, irrumpiendo en nuestra vida. Realmente el espíritu de la liturgia es la liturgia del Espíritu. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;En la medida en que asimilamos el auténtico espíritu de la liturgia, nos hacemos capaces de entender cuándo una música o un canto pueden pertenecer al patrimonio de la música litúrgica y sagrada, y cuándo no. Capaces, en otras palabras, de reconocer aquella música que tiene derecho de ciudadanía dentro del rito litúrgico porque es coherente con su autentico espíritu. Si hablamos, entonces, al inicio de este curso, de espíritu de la liturgia, lo hacemos porque sólo a partir de él es posible identificar cómo deben ser la música y el canto litúrgicos.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Respecto al tema propuesto, no pretendo ser exhaustivo. No pretendo, ni siquiera, tratar todos los temas que sería útil afrontar para un panorama amplio de la cuestión. Me limito a considerar algunos aspectos de la esencia de la liturgia, con referencia específica a la Celebración Eucarística, así como la Iglesia la presenta y tal como he aprendido a profundizar en estos dos años de servicio junto a Benedicto XVI: un verdadero maestro de espíritu litúrgico, tanto por medio de su enseñanza como a través del ejemplo de su modo de celebrar. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Y si, al considerar algunos aspectos de la liturgia, me encuentro señalando algún comportamiento que considero no del todo en sintonía con el auténtico espíritu litúrgico, lo haré sólo para ofrecer una pequeña contribución para que tal espíritu puede sobresalir aún más en toda su belleza y verdad.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;font size="3"&gt;1. La sagrada liturgia, un gran don de Dios a la Iglesia&lt;/font&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Como bien sabemos, el Concilio Vaticano II ha dedicado un documento entero,&lt;b&gt; &lt;/b&gt;el primero en orden de publicación, a la Liturgia. Su nombre es “&lt;i&gt;Sacrosanctum Concilium&lt;/i&gt;” y es definido como Constitución sobre la Sagrada Liturgia.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Intento hacer hincapié en el término “sagrado”, que va junto a “liturgia”. Al respecto, no se trata de algo casual ni de un dato de poca importancia. De este modo, de hecho, los Padres conciliares han querido dar fuerza al carácter sagrado de la liturgia. ¿Pero qué se entiende por carácter sagrado? Los orientales hablarían de dimensión divina de la liturgia. O sea, de aquella dimensión que no se deja al arbitrio del hombre porque es don que viene de lo alto. Se trata, en otras palabras, del misterio de la salvación en Cristo, entregado a la Iglesia, para que lo haga disponible en todo tiempo y en todo lugar a través de la objetividad del rito litúrgico-sacramental. Una realidad, por tanto, que nos supera, y que debe ser acogida como don y por la cual debemos dejarnos transformar. De hecho, afirma el Concilio Vaticano II: “… toda celebración litúrgica, por ser obra de Cristo sacerdote y de su Cuerpo, que es la Iglesia, es acción sagrada por excelencia…” (&lt;i&gt;Sacrosanctum Concilium&lt;/i&gt;, n. 7)&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Poniéndose en esta perspectiva, no es difícil darse cuenta de que algunos modos de actuar están muy lejos del auténtico espíritu de la liturgia. A veces, en efecto, con la excusa de una mal entendida creatividad se ha llegado y se llega a trastornar de diversos modos la liturgia de la Iglesia. En nombre del principio de adaptación a las situaciones locales y a las necesidades de la comunidad, algunos se apropian del derecho de quitar, agregar y modificar el rito litúrgico con la bandera de la subjetividad y de la emotividad. Al respecto, el Card. Ratzinger, ya en el 2001 afirmaba: “Necesitamos, al menos, una nueva conciencia litúrgica para que desaparezca ese espíritu hacedor. Porque se ha llegado al extremo de que grupos litúrgicos se autofabriquen la liturgia dominical. Lo que se ofrece aquí es, sin duda, el producto de unas personas listas y trabajadoras que se han inventado algo. Pero eso no significa encontrarse con la Alteridad Absoluta, con lo sagrado, que se me regala, sino con la habilidad de unas cuantas personas. Y me doy cuenta de que no es lo que busco. Que es demasiado poco y un tanto diferente. Hoy lo más importante es volver a respetar la liturgia y su inmanipulabilidad. Que aprendamos de nuevo a reconocerla como algo que crece, algo vivo y regalado, con lo que participamos en la liturgia celestial. Que no busquemos en ella la autorrealización, sino el don que nos corresponde. Esto es, en mi opinión, lo primero; tiene que desaparecer ese obrar individualista o desconsiderado y despertar la comprensión íntima hacia lo sagrado.” (Joseph Ratzinger; “Dios y el mundo”).&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Por lo tanto, afirmar que la liturgia es sagrada significa subrayar el hecho de que no vive de las invenciones esporádicas o de las “ocurrencias” siempre nuevas de alguna persona o de algún grupo. La liturgia no es un círculo cerrado en el que decidimos encontrarnos, tal vez para animarnos mutuamente y sentirnos protagonistas de una fiesta. La liturgia es convocación por parte de Dios para estar en su presencia; es Dios que viene a nosotros, es Dios que se deja encontrar en nuestro mundo.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Una forma de adaptación a las situaciones particulares está prevista, y está bien que sea así. Es el misal mismo el que lo indica en algunas de sus partes. Pero en estas partes y sólo en éstas, no arbitrariamente en otras. El motivo es importante y está bien reafirmarlo: la liturgia es un don que nos precede, un tesoro precioso que nos ha sido entregado por la oración secular de la Iglesia, lugar en el que la fe de la Iglesia ha encontrado, en el tiempo, forma y expresión orante. Todo esto no está sujeto a nuestra disponibilidad subjetiva. No está sujeto a nuestra disposición, para poder estar plenamente a disposición de todos, ayer como hoy y también mañana. “También en nuestros tiempos, - ha escrito Juan Pablo II en la Encíclica &lt;i&gt;Ecclesia de Eucharistia&lt;/i&gt; - la obediencia a las normas litúrgicas debería ser redescubierta y valorada como reflejo y testimonio de la Iglesia una y universal, que se hace presente en cada celebración de la Eucaristía” (n. 52).&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;En la estupenda Encíclica &lt;i&gt;Mediator Dei&lt;/i&gt;, que es frecuentemente citada en la &lt;i&gt;Sacrosanctum Concilium&lt;/i&gt;, Pío XII definía la liturgia como “… el culto público… el culto integral del Cuerpo místico de Jesucristo; esto es, de la Cabeza y de sus miembros”. Como diciendo, entre otras cosas, que en la liturgia la Iglesia se reconoce “oficialmente” ella misma, su misterio de unión esponsal con Cristo, y allí “oficialmente” se manifiesta. ¿Con qué insensata despreocupación podríamos nosotros, por lo tanto, arrogarnos el derecho de alterar de modo subjetivo aquellos santos signos que el tiempo ha seleccionado y a través de los cuales la Iglesia habla de sí misma, de la propia identidad, de la propia fe?&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Hay un derecho del pueblo de Dios que no puede ser nunca desatendido. En virtud de tal derecho, todos deben poder acceder a esto que no es sencilla y pobremente fruto de la obra humana, sino que es obra de Dios y, precisamente por eso, fuente de salvación y de vida nueva. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Me detengo un momento más sobre este tema que, puedo dar testimonio, es muy importante para el Papa, escuchando nuevamente con vosotros un pasaje de &lt;i&gt;Sacramentum caritatis&lt;/i&gt;, la Exhortación apostólica de Benedicto XVI, sucesiva al Sínodo de Obispos sobre la Eucaristía: “Al subrayar la importancia del &lt;i&gt;ars celebrandi &lt;/i&gt;–afirma el Papa-&lt;i&gt; ,&lt;/i&gt; se pone de relieve el valor de las normas litúrgicas… Favorece la celebración eucarística que los sacerdotes y los responsables de la pastoral litúrgica se esfuercen en dar a conocer los libros litúrgicos vigentes y las respectivas normas… En las comunidades eclesiales se da quizás por descontado que se conocen y aprecian, pero a menudo no es así. En realidad, son textos que contienen riquezas que custodian y expresan la fe, así como el camino del Pueblo de Dios a lo largo de dos milenios de historia” (n. 40). &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;font size="3"&gt;2. La orientación de la plegaria litúrgica&lt;/font&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Más allá de los cambios que históricamente han caracterizado la disposición arquitectónica de las iglesias y de los espacios litúrgicos, una convicción ha quedado siempre clara en la comunidad cristiana, casi hasta nuestros días. Me refiero a la plegaria dirigida a Oriente, tradición que se remonta a los orígenes del cristianismo.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;¿Qué se entiende con “plegaria dirigida a Oriente”? Se entiende la orientación del corazón orante hacia Cristo, Aquel de quien proviene la salvación y al cual se tiende como al Principio y al Fin de la historia. Al Oriente sale el sol, y el sol es símbolo de Cristo, la Luz que surge del Oriente. Recordemos, al respecto, el pasaje del canto mesiánico del &lt;i&gt;Benedictus&lt;/i&gt;: “…nos visitará el Sol que nace de lo alto”. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Estudios muy serios, e incluso recientísimos, ya han demostrado que, en todo tiempo de su historia, la comunidad cristiana ha encontrado el modo de expresar también en el signo litúrgico, externo y visible, esta orientación fundamental para la vida de la fe. De este modo, encontramos las iglesias construidas de tal modo que el ábside estuviese dirigido hacia oriente. Cuando ya no fue posible tal orientación en la edificación del lugar sagrado, se recurrió al gran crucifijo puesto sobre el altar y al que todos pudiesen dirigir la mirada. Podemos pensar en los ábsides decorados con espléndidas representaciones del Señor, hacia las cuales todos eran invitados a levantar los ojos en el momento de la Liturgia Eucarística. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Sin entrar en el detalle de un recorrido histórico que nos llevaría a una reflexión sobre el desarrollo del arte cristiano, en este contexto nos interesa afirmar que la oración “orientada”, o sea, dirigida al Señor, es expresión típica del auténtico espíritu litúrgico. En este sentido, como bien nos recuerda el diálogo introductorio del Prefacio, en el momento de la Liturgia Eucarística somos invitados a dirigir el corazón al Señor: “Levantemos el corazón”, exhorta el sacerdote, y todos responden: “Lo tenemos levantado hacia el Señor”. Ahora, si esta orientación debe ser siempre interiormente adoptada por toda la comunidad cristiana recogida en oración, debe encontrar expresión también en el signo exterior. El signo exterior, de hecho, no puede ser más que verdadero para que en él se ponga de manifiesto la correcta actitud espiritual.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;He aquí, entonces, el motivo de la propuesta hecha en su momento por el Card. Ratzinger, y ahora reafirmada en el curso de su pontificado, de colocar el crucifijo en el centro del altar de modo que todos, en el momento de la Liturgia Eucarística, puedan efectivamente mirar al Señor, orientando así su plegaria y su corazón. Escuchemos directamente a Benedicto XVI que escribe en el prefacio al primer volumen de su &lt;i&gt;Opera Omnia&lt;/i&gt;, dedicado a la liturgia: “La idea de que sacerdote y pueblo en la oración deberían mirarse recíprocamente nació sólo en la cristiandad moderna y es completamente extraña en la antigua. Sacerdote y pueblo ciertamente no rezan el uno hacia el otro, sino hacia el único Señor. Por tanto, durante la oración miran en la misma dirección: o hacia Oriente como símbolo cósmico del Señor que viene, o, donde esto no fuese posible, hacia una imagen de Cristo en el ábside, hacia una cruz o simplemente hacia el cielo, como hizo el Señor en la oración sacerdotal la noche antes de su Pasión (Jn. 17, 1). Mientras tanto se está abriendo paso cada vez más, afortunadamente, la propuesta hecha por mí al final del capítulo en cuestión en mi obra: no proceder a nuevas transformaciones, sino proponer simplemente la cruz al centro del altar, hacia la cual puedan mirar juntos el sacerdote y los fieles, para dejarse guiar en tal modo hacia el Señor, al que todos juntos rezamos”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Y no se diga que la imagen del crucifijo oculta al celebrante de la vista de los fieles. ¡Los fieles no deben mirar al celebrante en aquel momento litúrgico! ¡Deben mirar al Señor! Como al Señor debe poder mirar también aquel que preside la celebración. La cruz no impide la vista; más bien, la abre al horizonte del mundo de Dios, la lleva a contemplar el misterio, la introduce en aquel Cielo del que proviene la única luz capaz de dar sentido a la vida de esta tierra. La vista, en realidad, quedaría oscurecida, impedida, si los ojos permanecieran fijos sobre aquello que es solamente presencia del hombre y obra suya.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;De este modo, se comprende porque aún hoy es posible celebrar la Misa en los altares antiguos, cuando las particulares características arquitectónicas y artísticas de nuestras iglesias lo aconsejan. El Santo Padre nos da ejemplo también en esto al celebrar la Eucaristía en el altar antiguo de la Capilla Sixtina, en la fiesta del Bautismo del Señor.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;En nuestro tiempo, ha entrado en el lenguaje habitual la expresión “celebración hacia el pueblo”. Se la puede aceptar si con esta expresión se quiere describir el aspecto topográfico, debido al hecho de que hoy el sacerdote, por la colocación del altar, se encuentra con frecuencia en posición frontal respecto a la asamblea. Pero no se la podría aceptar absolutamente si se le diera un contenido teológico. De hecho, la Misa, teológicamente hablando, está siempre dirigida a Dios por medio de Cristo Señor, y sería un grave error imaginar que la orientación principal de la acción sacrificial fuese la comunidad. Por lo tanto, esta orientación – al Señor – debe animar la participación litúrgica interior de cada uno. Y es igualmente importante que pueda ser bien visible también en el signo litúrgico.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;font size="3"&gt;3. La adoración y la unión con Dios&lt;/font&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;La adoración es el reconocimiento lleno de asombro, también podríamos decir extático – porque nos hace salir de nosotros mismos y de nuestro pequeño mundo -, de la grandeza infinita de Dios, de su majestad inalcanzable, de su amor sin fin que se dona a nosotros en absoluta gratuidad, de su señorío omnipotente y providente. La adoración conduce, en consecuencia, a la reunificación del hombre y de la creación con Dios, a salir del estado de separación, de aparente autonomía, a la pérdida de uno mismo que es la única manera de encontrarse.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Frente a la belleza indecible de la caridad de Dios, que toma forma en el misterio del Verbo Encarnado, muerto y resucitado por nosotros, y que encuentra en la liturgia su manifestación sacramental, no nos queda más que permanecer en adoración. “El acontecimiento pascual y la Eucaristía que lo actualiza a lo largo de los siglos – afirma Juan Pablo II en la &lt;i&gt;Ecclesia de Eucharistia - &lt;/i&gt;tienen una capacidad verdaderamente enorme, en la que entra toda la historia como destinataria de la gracia de la redención. Este asombro ha de inundar siempre a la Iglesia, reunida en la celebración eucarística” (n.5).&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;“Señor mío y Dios mío”, nos han enseñado a decir, desde niños, en el momento de la consagración. De este modo, tomando prestada la exclamación del apóstol Tomás, somos llevados a adorar al Señor presente y vivo en las especies eucarísticas, uniéndonos a Él y reconociéndolo como nuestro Todo. Y desde allí se puede retomar el camino cotidiano, habiendo reencontrado el orden exacto de la existencia, el criterio fundamental a la luz del cual vivir y morir. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Es por eso que todo, en la acción litúrgica, en el signo de la nobleza, de la belleza, de la armonía, debe conducir a la adoración, a la unión con Dios: la música, el canto, el silencio, el modo de proclamar la Palabra del Señor y el modo de rezar, la gestualidad, las vestiduras litúrgicas y los objetos sagrados, así como también el edificio sagrado en su conjunto. Precisamente en esta perspectiva, ha de considerarse la decisión de Benedicto XVI que, a partir del &lt;i&gt;Corpus Domini&lt;/i&gt; del año pasado, ha empezado a distribuir la Sagrada Comunión a los fieles, directamente en la lengua y de rodillas. Con el ejemplo de este gesto, el Papa nos invita a manifestar la actitud de la adoración frente a la grandeza del misterio de la presencia eucarística del Señor. Actitud de adoración que deberá ser todavía más observada al acercarse a la Santísima Eucaristía en las otras formas actualmente concedidas. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Al respecto, quisiera citar otro pasaje de la Exhortación Apostólica Post-sinodal &lt;i&gt;Sacramentum Caritatis&lt;/i&gt;: “Mientras la reforma daba sus primeros pasos, a veces no se percibió de manera suficientemente clara la relación intrínseca entre la santa Misa y la adoración del Santísimo Sacramento. Una objeción difundida entonces se basaba, por ejemplo, en la observación de que el Pan eucarístico no habría sido dado para ser contemplado, sino para ser comido. En realidad, a la luz de la experiencia de oración de la Iglesia, dicha contraposición se mostró carente de todo fundamento. Ya decía san Agustín: «Nadie come de esta carne sin antes adorarla, pecaríamos si no la adoráramos». En efecto, en la Eucaristía el Hijo de Dios viene a nuestro encuentro y desea unirse a nosotros; la adoración eucarística no es sino la continuación obvia de la celebración eucarística, la cual es en sí misma el acto más grande de adoración de la Iglesia. Recibir la Eucaristía significa adorar al que recibimos. Precisamente así, y sólo así, nos hacemos una sola cosa con Él y, en cierto modo, pregustamos anticipadamente la belleza de la liturgia celestial” (n. 66).&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Pienso que, entre otras cosas, no ha pasado desapercibido el siguiente pasaje del texto recién leído: “(La Celebración eucarística) es en sí misma el acto más grande de adoración de la Iglesia”. Gracias a la Eucaristía, afirma Benedicto XVI, “lo que antes era estar frente a Dios, se transforma ahora en unión por la participación en la entrega de Jesús, en su Cuerpo y su Sangre” (&lt;i&gt;Deus caritas est&lt;/i&gt;, n. 13). Por eso, todo en la liturgia, y especialmente en la Liturgia Eucarística, debe tender a la adoración, todo en el desarrollo del rito debe ayudar a entrar en la adoración que la Iglesia hace de su Señor.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Considerar la liturgia como lugar de la adoración, de la unión con Dios, no significa perder de vista la dimensión comunitaria de la celebración litúrgica, ni mucho menos olvidar el horizonte de la caridad. Al contrario, sólo desde una renovada adoración del misterio de Dios en Cristo, que toma forma en el acto litúrgico, podrá surgir una auténtica comunión fraterna y una nueva historia de caridad, según aquella imaginación y aquella heroicidad que sólo la gracia de Dios puede donar a nuestros pobres corazones. La vida de los santos lo recuerda y lo enseña. “La unión con Cristo es al mismo tiempo unión con todos los demás a los que él se entrega. No puedo tener a Cristo sólo para mí; únicamente puedo pertenecerle en unión con todos los que son suyos o lo serán. La comunión me hace salir de mí mismo para ir hacia Él, y por tanto, también hacia la unidad con todos los cristianos” (&lt;i&gt;Deus caritas est&lt;/i&gt;, n. 14).&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;font size="3"&gt;4. La participación activa&lt;/font&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Precisamente ellos, los santos, han celebrado y vivido el acto litúrgico participando activamente. La santidad, como resultado de sus vidas, es el testimonio más bello de una participación realmente viva en la liturgia de la Iglesia. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Así pues, justamente y también providencialmente, el Concilio Vaticano II ha insistido mucho en la necesidad de favorecer una auténtica participación de los fieles en la celebración de los santos misterios, en el momento en que ha recordado la llamada universal a la santidad. Y esta autorizada indicación ha sido confirmada y propuesta nuevamente en muchos documentos sucesivos del magisterio hasta nuestros días.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Sin embargo, no siempre ha habido una comprensión correcta de la “participación activa”, tal como la Iglesia enseña y exhorta a vivirla. Es cierto, se participa activamente también cuando se realiza, dentro de la celebración litúrgica, el servicio que es propio de cada uno; se participa activamente también cuando se tiene una mejor comprensión de la Palabra de Dios escuchada y de la oración recitada; se participa activamente también cuando se une la propia voz a la de los otros en el canto coral… Todo eso, sin embargo, no significaría participación realmente activa si no condujera a la adoración del misterio de la salvación en Cristo Jesús, muerto y resucitado por nosotros: porque sólo quien adora el misterio, acogiéndolo en la propia vida, demuestra haber comprendido lo que se está celebrando y, por lo tanto, es realmente partícipe de la gracia del acto litúrgico.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Para confirmar y apoyar lo que venimos afirmando, escuchemos una vez más al Card. Ratzinger en un pasaje de su fundamental volumen “&lt;i&gt;Introducción al espíritu de la liturgia&lt;/i&gt;”: “¿En qué consiste esta participación activa? ¿Qué es lo que hay que hacer? Desgraciadamente, esta expresión se interpretó muy pronto de una forma equivocada, reduciéndola a su sentido exterior: a la necesidad de una actuación general, como si se tratase de poner en acción al mayor número posible de personas, y con la mayor frecuencia posible. Sin embargo, la palabra «participación» remite a una acción principal, en la que todos tenemos que tener parte. Por tanto, si se quiere descubrir de qué acción se trata, hay que averiguar, antes que nada, cuál es esa verdadera «&lt;em&gt;actio&lt;/em&gt;» central, en la que deben participar todos los miembros de la comunidad. Con el término &lt;i&gt;actio&lt;/i&gt;, referido a la liturgia, se alude en las fuentes a la plegaria eucarística. La verdadera acción litúrgica, el acto verdaderamente litúrgico, es la&lt;i&gt; oratio&lt;/i&gt;. Esta &lt;i&gt;oratio&lt;/i&gt; – la solemne plegaria eucarística, el canon – es, en realidad, algo más que una serie de palabras, es &lt;i&gt;actio&lt;/i&gt; en el sentido más alto del término. En ella se hace presente Cristo mismo y toda su obra de salvación y, por eso, la &lt;i&gt;actio&lt;/i&gt; humana pasa a un segundo plano y deja lugar a la &lt;i&gt;actio&lt;/i&gt; divina, al actuar de Dios”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Así, la verdadera acción que se realiza en la liturgia es la acción de Dios mismo, su obra salvífica en Cristo, participada a nosotros. Ésta es la verdadera novedad de la liturgia cristiana respecto a toda otra acción cultual: Dios mismo actúa y realiza lo que es esencial, mientras que el hombre está llamado a abrirse a la acción de Dios, con el fin de ser transformado. El punto esencial de la participación activa es, en consecuencia, que sea superada la diferencia entre el actuar de Dios y nuestro actuar, que podamos convertirnos en una sola cosa con Cristo. Es por eso que, para reafirmar lo que se ha dicho en precedencia, no es posible participar sin adorar. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Escuchemos todavía un pasaje de la &lt;i&gt;Sacrosanctum Concilium&lt;/i&gt;: “Por tanto, la Iglesia, con solícito cuidado, procura que los cristianos no asistan a este misterio de fe como extraños y mudos espectadores, sino que comprendiéndolo bien a través de los ritos y oraciones, participen conscientes, piadosa y activamente en la acción sagrada, sean instruidos con la palabra de Dios, se fortalezcan en la mesa del Cuerpo del Señor, den gracias a Dios, aprendan a ofrecerse a sí mismos al ofrecer la Hostia inmaculada no sólo por manos del sacerdote, sino juntamente con él, se perfeccionen día a día por Cristo mediador en la unión con Dios y entre sí, para que, finalmente, Dios sea todo en todos” (n. 48). &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Respecto a todo esto, el resto es secundario. Y me refiero, en particular, a las acciones exteriores, aunque importantes y necesarias, previstas sobre todo durante la Liturgia de la Palabra. Me refiero a ellas porque si se convierten en lo esencial de la liturgia y ésta es reducida a un genérico actuar, entonces se ha entendido mal el auténtico espíritu de la liturgia. En consecuencia, la verdadera educación litúrgica no puede consistir sencillamente en el aprendizaje y ejercicio de actividades exteriores sino en la introducción a la acción esencial, a la obra de Dios, al misterio pascual de Cristo por el cual debemos dejarnos alcanzar, implicar y transformar. Y no debe confundirse la realización de gestos externos con la correcta implicación de la corporeidad en el acto litúrgico. Sin quitar nada al significado y a la importancia del gesto externo que acompaña al acto interior, la Liturgia pide mucho más al cuerpo humano. Pide, de hecho, su total y renovado compromiso en la cotidianidad de la vida. Lo que el Santo Padre Benedicto XVI llama “coherencia eucarística”. Precisamente el ejercicio puntual y fiel de esa coherencia es la expresión más auténtica de la participación, incluso corpórea, en el acto litúrgico, en la acción salvífica de Cristo.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Todavía añado algo más. ¿Estamos realmente seguros de que la promoción de la participación activa consiste en hacer todo lo más posible e inmediatamente comprensible? ¿No será que el ingreso en el misterio de Dios puede ser también y, a veces, mejor acompañado por lo que toca las razones del corazón? ¿No sucede, en algunos casos, que se da un espacio desproporcionado a la palabra, chata y banalizada, olvidando que a la liturgia pertenecen palabra y silencio, canto y música, imágenes, símbolos y gestos? ¿Y no pertenecen también a este múltiple lenguaje, que introduce en el centro del misterio y en la verdadera participación, la lengua latina, el canto gregoriano, la polifonía sacra?&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;font size="3"&gt;5. ¿Qué música para la liturgia?&lt;/font&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;No me compete a mí entrar directamente en lo que atañe a la música sagrada o litúrgica. Otros, con más competencia, tratarán el asunto en el curso de los próximos encuentros.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Lo que, sin embargo, me parece importante subrayar es que la cuestión de la música litúrgica no puede ser considerada independientemente del auténtico espíritu de la liturgia y, por lo tanto, de la teología litúrgica y de la espiritualidad que de allí surge. Lo que hemos afirmado – que la liturgia es un don de Dios que nos orienta a Él y que, mediante la adoración, nos permite salir de nosotros mismos para unirnos a Él y a los otros – no sólo intenta aportar algunos elementos útiles para la comprensión del espíritu litúrgico sino también elementos necesarios para el reconocimiento de lo que realmente puede decirse música y canto para la liturgia de la Iglesia.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Me permito, al respecto, sólo una breve reflexión a modo de orientación. Uno podría preguntarse cuál es el motivo por el que la Iglesia, en sus documentos más o menos recientes, insista en indicar un cierto tipo de música y de canto como particularmente adecuados para la celebración litúrgica. Ya el Concilio de Trento había intervenido en el conflicto cultural entonces en acto, restableciendo la norma por la que, en la música, la adherencia a la palabra es prioritaria, limitando el uso de los instrumentos e indicando una diferencia clara entre música profana y música sacra. La música sacra, de hecho, no puede ser entendida nunca como expresión de pura subjetividad. Ella está anclada en los textos bíblicos o de la tradición, a celebrar en forma de canto. En épocas más recientes, el Papa San Pío X realizó una intervención similar tratando de alejar la música operística de la liturgia e indicando el canto gregoriano y la polifonía de la época de la renovación católica como criterio de la música litúrgica, que debe ser distinguida de la música religiosa en general. El Concilio Vaticano II no hizo más que reiterar las mismas indicaciones, así como también las más recientes intervenciones magisteriales lo han hecho.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;¿Por qué, entonces, la insistencia de la Iglesia en presentar las características típicas de la música y del canto litúrgico de modo tal que permanezcan distinguidas de toda otra forma musical? ¿Y por qué el canto gregoriano y la polifonía sacra clásica resultan ser las formas musicales ejemplares, a la luz de las cuales continuar hoy produciendo música litúrgica, también popular?&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;La respuesta a esta pregunta está precisamente en todo lo que hemos tratado de afirmar sobre el espíritu de la liturgia. Son estas formas musicales – en su santidad, bondad y universalidad – las que traducen en notas, en melodía y en canto, el auténtico espíritu litúrgico: dirigiéndonos a la adoración del misterio celebrado, favoreciendo una auténtica e integral participación, ayudando a percibir lo sagrado y, por lo tanto, el primado esencial del actuar de Dios en Cristo, permitiendo un desarrollo musical no desanclado de la vida de la Iglesia y de la contemplación de su misterio.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Permitidme una última cita de Joseph Ratzinger: “Gandhi señala tres espacios vitales del cosmos, cada uno de ellos con su propio modo de ser. En el mar viven los peces y callan; los animales de la tierra gritan; pero las aves, cuyo espacio vital es el cielo, cantan. Lo propio del mar es el silencio; lo propio de la tierra, el grito; lo propio del cielo, el canto. &lt;em&gt;Pero el hombre participa en las tres cosas; lleva en sí la profundidad del mar, la carga de la tierra y la altura del cielo, y por eso le pertenecen las tres propiedades: el callar, el gritar y el cantar. Hoy vemos cómo al hombre, después de perder la trascendencia, le resta sólo el grito, porque sólo quiere ser tierra e intenta convertir el cielo y la profundidad del mar en tierra suya. La verdadera liturgia, la liturgia de la comunión de los santos, devuelve la integridad al hombre. Le invita de nuevo a callar y a cantar, abriéndole la profundidad del mar y enseñándole a volar, que es el ser del ángel; elevando su corazón, hace sonar de nuevo en él aquel canto olvidado. Y podemos afirmar incluso que la verdadera liturgia se reconoce por el hecho de que nos libra del actuar común y nos devuelve la profundidad y la altura, el silencio y el canto. La verdadera liturgia se reconoce por el hecho de que es cósmica, no grupal. Canta con los ángeles. Calla con la profundidad expectante del universo. Y redime así la tierra” (Joseph Ratzinger; “Un canto nuevo para el Señor”).&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Concluyo. Es ya desde hace algunos años que en la Iglesia, a muchas voces, se habla de la necesidad de una nueva renovación litúrgica. De un movimiento de algún modo similar al que puso las bases para la reforma promovida por el Concilio Vaticano II, que sea capaz de realizar una reforma de la reforma, es decir, un paso adelante en la comprensión del auténtico espíritu litúrgico y de su celebración: llevando así a buen término aquella reforma providencial de la liturgia que los Padres conciliares habían comenzado pero que no siempre, en la aplicación práctica, ha encontrado una puntual y feliz realización. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Nuestra Diócesis, en el movimiento litúrgico del siglo pasado, ha tenido un rol no secundario. El amor por el auténtico espíritu de la liturgia forma parte de su patrimonio de fe, también en virtud de grandes pastores de almas que han dejado su huella en nuestra tierra. Estoy seguro de que un rol similar, si no más significativo, podrá tener también en nuestro tiempo. Que con la ayuda del Señor pueda el ulterior desarrollo de la reforma ser también el fruto de nuestro amor sincero por la liturgia, en fidelidad a la Iglesia y al Papa.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Traducción: &lt;/font&gt;&lt;a href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/"&gt;&lt;font size="2"&gt;La Buhardilla de Jerónimo&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Descarga: &lt;/font&gt;&lt;a href="http://sites.google.com/site/buhardilleros/conferencia_marini.doc" target="_blank"&gt;&lt;font size="2"&gt;Texto completo&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3492321751884110409-8492280954812673491?l=la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/feeds/8492280954812673491/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3492321751884110409&amp;postID=8492280954812673491&amp;isPopup=true" title="2 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/8492280954812673491?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/8492280954812673491?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2009/11/el-autentico-espiritu-de-la-liturgia.html" title="El auténtico espíritu de la Liturgia" /><author><name>Jerónimo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08058224189390427177</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="14912920913563136532" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">2</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;AkMHRHk4fip7ImA9WxNbF08.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3492321751884110409.post-4244931217250213197</id><published>2009-11-20T10:10:00.001-03:00</published><updated>2009-11-20T11:47:15.736-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-11-20T11:47:15.736-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Autores Destacados" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Teología" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Liturgia" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Purgatorio" /><title>Las realidades últimas (Parte III)</title><content type="html">&lt;p align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_25K4luUaVBg/SwarHDqfmhI/AAAAAAAABCI/QjOSEoTxvGc/s1600-h/juicio-final-sixtina%5B3%5D.jpg"&gt;&lt;img title="juicio-final-sixtina" style="border-top-width: 0px; display: inline; border-left-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-right-width: 0px" height="331" alt="juicio-final-sixtina" src="http://lh4.ggpht.com/_25K4luUaVBg/SwaVRIJ98vI/AAAAAAAABCM/-AGsJZXiTnw/juicio-final-sixtina_thumb%5B3%5D.jpg?imgmax=800" width="298" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;font size="3"&gt;4. El Juicio final&lt;/font&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;En la parte central de la Profesión de Fe, allí donde se renueva el Credo en el Hijo de Dios, en un cierto momento se afirma: “Y subió al Cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos”. Tal vez, a veces, pasamos con demasiada superficialidad por los artículos de la fe. De este modo, no les ponemos más la debida atención y sobre todo nos olvidamos de lo que significan en orden a nuestra vida cristiana.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Respecto a este artículo de fe, escuchemos el Catecismo de la Iglesia Católica: “La resurrección de todos los muertos, «de los justos y de los pecadores» (Hch 24, 15), precederá al Juicio final. Esta será «la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán su voz y los que hayan hecho el bien resucitarán para la vida, y los que hayan hecho el mal, para la condenación» (Jn 5, 28-29)… Frente a Cristo, que es la Verdad, será puesta al desnudo definitivamente la verdad de la relación de cada hombre con Dios… El pronunciará por medio de su Hijo Jesucristo, su palabra definitiva sobre toda la historia. Nosotros conoceremos el sentido último de toda la obra de la creación y de toda la economía de la salvación, y comprenderemos los caminos admirables por los que Su Providencia habrá conducido todas las cosas a su fin último” (nn. 1038-1040). &lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;No se podría describir con más claridad la verdad de fe del Juicio final. Esta claridad doctrinal no puede más que ayudarnos a descubrir las consecuencias espirituales que de allí se derivan.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Para empezar, diría que la consideración del Juicio final nos lleva a redescubrir la gran sabiduría de la práctica del examen de conciencia, posiblemente diario y particular, como sugería San Ignacio. En efecto, el examen de conciencia es una suerte de prueba de Juicio que nos acompaña en el curso de la vida. Aquel día, cuando Cristo vendrá a juzgar a vivos y muertos, nos veremos a nosotros mismos en la verdad y sin sombra de mentira. El Señor será la verdad en la cual nos encontraremos reflejados. ¿No es sabio, entonces, acostumbrarse a mirar la propia vida en la verdad, en Cristo, a lo largo de toda la existencia? No quisiera ser banal, y sin embargo creo que la siguiente comparación nos puede ayudar. Cuando somos llamados a afrontar un examen, nos disponemos a vivir ese momento como un juicio. Y a ese juicio nos preparamos con cuidado, a menudo simulando lo que ocurrirá más tarde, imaginando las posibles preguntas y respuestas. ¿No se deberá, con más cuidado aún, disponernos para el Juicio último sobre nuestra vida, acostumbrándonos a examinarnos a nosotros mismos según la verdad y, por lo tanto, en Cristo y en su Palabra?&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Pero hay también algo más que la consideración del Juicio final nos ayuda a no perder de vista. Me refiero a la mirada de fe con que observamos e interpretamos los hechos de la vida: la nuestra, la ajena, y la del mundo entero. Aquel día, nos ha recordado el Catecismo, entenderemos finalmente el sentido verdadero y completo de la creación, de la redención, de cada obra realizada por Dios y, por lo tanto, también de cada acontecimiento que ha caracterizado la historia de los hombres. Aquella luz aclarará toda sombra de incomprensión. Entonces, la fe dejará espacio a la visión. Pero ya desde ahora podemos, de algún modo, anticipar y pregustar esa visión: en la medida en que miramos todo con los ojos de Dios. La fe es anticipación de la visión. Quien no tiene la fe, vive en la ceguera del sentido de las cosas. Cuanto más aumenta nuestra fe, más nos acercamos a la comprensión del misterio de la Providencia de Dios y a la experiencia de esa luz que vendrá a nosotros en el día del Juicio. Cuanto más aumenta la fe, más se disipan las zonas oscuras e incomprensibles de nuestra vida. Ejercitémonos, por lo tanto, en la mirada de la fe. Y pidamos la gracia de crecer en la fe.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;font size="3"&gt;5. Muerte&lt;/font&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Cuanto hemos ido meditando hasta ahora, implica claramente el paso del hombre a través de la experiencia de la muerte. Y es igualmente claro que la hora de la muerte, a partir de las otras consideraciones hechas, recibe una luz del todo nueva, desconocida para quien recorre el camino de la existencia sin la fe. Así se muestra y hace aún más evidente que la consideración de las realidades últimas llena de sentido aquellas realidades penúltimas que, de otro modo, permanecen como el gran e irresuelto enigma de la existencia humana.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Tal vez es por esto que hoy se prefiere hablar poco de la muerte, de evitarla como argumento indeseado, de no pensar en ella y esperar una muerte repentina. ¡Qué lejano parece el tiempo en el que se preparaba para la buena muerte y se pedía la gracia de ser liberados de una muerte improvista! Si esto no concierne sólo a los hombres del siglo presente que han perdido la fe, ¿no será porque también nosotros, que decimos tener fe, hemos perdido el sentido cristiano de la muerte? El tiempo litúrgico en que vivimos, el mes de noviembre, popularmente conocido como el mes de los difuntos, puede ayudarnos a redescubrir el sentido cristiano del morir. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;En primer lugar, es sabio pensar en la muerte. Un historiador griego de la antigüedad narra que el rey Damocles quiso un día mostrar cómo vive un rey a un súbdito que envidiaba su condición. Lo invitó a almorzar; un almuerzo opulento, de rey. La vida del rey parecía al siervo cada vez más envidiable. Pero, en un cierto momento, el rey lo invita a levantar la mirada sobre sí, ¿y qué ve el siervo? ¡Una espada pendía sobre su cabeza, con la punta hacia abajo, colgada de una crin de caballo! De golpe, el siervo se puso pálido, dejó de comer, el bocado se le quedó en la garganta y comenzó a temblar.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;La muerte es un gran predicador cristiano. Predica siempre y a todos. Dejemos que también a nosotros nos dirija su prédica, que es una prédica de gran sabiduría. Dice la Imitación de Cristo: “En cada acción, en cada pensamiento, deberías comportarte como si tuvieras que morir hoy mismo; si tuvieras la conciencia recta, no tendrías miedo a morir. Sería mejor estar lejos del pecado que huir de la muerte. Si hoy no estás preparado para morir, ¿cómo lo estarías mañana?” (1, 23,1).&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;A quien tiene el don de la fe, no le basta pensar en la muerte para ser reconducido a una reflexión más sabia sobre el sentido de la vida y, por lo tanto, a un modo diverso de vivir. De hecho, a la luz de la palabra del Señor, la misma muerte cambia la propia fisonomía quedando profundamente transformada: de muro insuperable contra el que se quiebran las esperanzas y las ilusiones del hombre, a paso que conduce al mundo eterno de Dios. “Para tus fieles, Señor, - así se expresa de modo inigualable la liturgia de la Iglesia – la vida se transforma, no se acaba; y disuelta esta morada terrenal, se nos prepara una mansión eterna en el Cielo” (Prefacio de Difuntos I).&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Así, para el cristiano, el pensamiento de la muerte es siempre un pensamiento habitado por la resurrección de Cristo, primicia de la resurrección de todos nosotros. ¿Y no debería esto cambiar profundamente los criterios de nuestro vivir? Un hombre, que se declaraba no creyente, confiaba un día a un amigo sacerdote: “Yo no frecuento la Iglesia. Pero me sucede, a veces, con ocasión de la muerte de algún conocido, que debo ir al cementerio. Allí escucho a los sacerdotes decir: “¡Este hombre, esta mujer, resucitarán!” Yo miro a la gente, a mi alrededor. Nadie parece sobresaltarse. No se inmutan. Sin embargo, sé que son creyentes. Yo, que no creo en aquella locura, me digo entonces que, si creyera, habría tenido un shock terrible. ¿Entendéis? Habría que ponerse a gritar, saltar, romper con todo lo que se hacía antes. Si creyese, gritaría un « ¡Viva! » que repercutiría hasta los confines de la tierra. Y, en cambio, todo esto a ellos no les dice nada y cada uno sigue impasible en su lugar”. Cuando realmente se es hijo de la resurrección, esto se ve, ¡porque la vida se convierte en una vida de resucitados! Cada uno de nosotros debería poder decir: “Quiero ver a Dios pero para verlo es necesario morir” (Santa Teresa de Jesús); “No muero, entro a la vida” (Santa Teresa del Niño Jesús).&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;font size="3"&gt;6. Jesucristo, Rey del Universo&lt;/font&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Y al final de nuestra meditación nos detenemos en la contemplación de Cristo, Rey del Universo y Señor de la historia. Al final, porque la celebración de esta gran solemnidad concluye el año litúrgico. Y, sin embargo, parece claro que en todo lo que hemos venido diciendo estaba implícita la contemplación del Señor resucitado y vivo. Precisamente en Él, el Señor, es posible la santidad y se realiza la vida eterna con Dios. Es por Él que podemos entrar en relación de gracia con nuestros hermanos difuntos. Es frente a Él que ocurrirá el juicio de misericordia y de justicia para la salvación o para la condenación. Él es la resurrección y la vida que ha derrotado para siempre a la muerte. Es Él, Jesucristo Rey del Universo, el sentido de todo. Y es para Él que nosotros existimos, vivimos y morimos.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Para nosotros, por lo tanto, ¡vivir es Cristo! Ninguna otra persona o cosa. Y es por eso que la vida cristiana está orientada al mañana, es espera de lo que será o, mejor, de Aquel que vendrá. Cristo está presente y vivo en el hoy de la historia. Pero el régimen de nuestro ser con Él es aún el régimen de la fe. Y nosotros anhelamos la visión cara a cara, la posesión sin fin, la perfección del amor. ¡Qué bien lo habían entendido los primeros cristianos! Su ánimo se manifiesta en ese repetido grito de invocación que concluye el último libro de la Biblia: “¡Ven, Señor!” (Ap. 22, 17.20). Ese grito que ha resonado en los labios de los primeros cristianos y de las generaciones que nos han precedido no puede no resonar también en nuestros labios. Es el grito de la fe. El grito de quien ama al Señor. El grito de quien, en Cristo, ha encontrado el sentido de la vida. El grito de quien vive con esperanza y en la alegría de Dios. Es el grito de quien espera para el futuro la plenitud de la vida ahora pregustada. Es el grito de la Iglesia y, en la Iglesia, es nuestro grito. El Año Litúrgico se concluye así. Así se concluye también nuestra meditación. Así, a la luz de este grito, debe recomenzar nuestra vida.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Traducción: &lt;/font&gt;&lt;a href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/"&gt;&lt;font size="2"&gt;La Buhardilla de Jerónimo&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;Descarga:&amp;#160; &lt;a href="http://sites.google.com/site/buhardilleros/realidades.doc" target="_blank"&gt;&lt;font size="2"&gt;Texto completo&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3492321751884110409-4244931217250213197?l=la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/feeds/4244931217250213197/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3492321751884110409&amp;postID=4244931217250213197&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/4244931217250213197?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/4244931217250213197?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2009/11/las-realidades-ultimas-parte-iii.html" title="Las realidades últimas (Parte III)" /><author><name>Jerónimo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08058224189390427177</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="14912920913563136532" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0cGQnw6fSp7ImA9WxNbFko.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3492321751884110409.post-7315765044476686155</id><published>2009-11-19T22:03:00.001-03:00</published><updated>2009-11-19T22:03:43.215-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-11-19T22:03:43.215-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Autores Destacados" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Teología" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Liturgia" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Purgatorio" /><title>Las realidades últimas (Parte II)</title><content type="html">&lt;p align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_25K4luUaVBg/SwXq6FB_QWI/AAAAAAAABB4/VF2EShbsCIc/s1600-h/fieles-difuntos%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img title="fieles-difuntos" style="border-right: 0px; border-top: 0px; display: inline; border-left: 0px; border-bottom: 0px" height="390" alt="fieles-difuntos" src="http://lh3.ggpht.com/_25K4luUaVBg/SwXq7YjgopI/AAAAAAAABB8/ljaS5NqlWDQ/fieles-difuntos_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="281" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;font size="3"&gt;2. La conmemoración de Todos los Fieles Difuntos&lt;/font&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;El motivo que nos lleva a recordar a los fieles difuntos, después de haber contemplado la realidad del Paraíso, es totalmente lógico y comprensible. La vida de la Iglesia, que no se agota en el siglo presente, conoce también una etapa del todo particular que es la de la purificación, “donde –diría Dante – el espíritu humano se purga y se hace digno de subir al Cielo”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;En efecto, cuando el Abad San Odilón del Cluny (+1048) instituyó la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos, tuvo la genial intuición de elegir como día litúrgico el inmediatamente sucesivo a Todos los Santos. Así se ponía de manifiesto que la Iglesia que está en la purificación ultraterrena ya es Iglesia de los Santos y que la suerte de aquellas almas está eterna e irreversiblemente orientada a la gloria del Paraíso.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Si nos acercamos con la atención debida al sentido de esta celebración litúrgica, descubrimos que en ella está presente un doble llamamiento para la vida de todos nosotros.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;En primer lugar, nosotros, peregrinos en la tierra, somos educados en aquella relación de oración que se llama normalmente “sufragio” y que es una exquisita obra de caridad. Rezamos para llevar socorro espiritual a nuestros hermanos que están todavía en espera de lo que constituirá su eterna felicidad. Así redescubrimos la consoladora verdad de la Comunión de los Santos. En virtud de la vida de la gracia que nos acomuna, podemos ir en ayuda unos de otros: ya en la vida presente y también luego en la futura. Donde la gracia es patrimonio común, es derribada toda forma de separación. Entonces, el hombre puede comunicarse con el otro hombre en virtud de Dios que une sus vidas. Y la oración – particularmente la Misa -, el sacrificio ofrecido, la práctica de la limosna, el bien realizado, se convierten en medios de caridad, instrumentos espirituales para el intercambio de los dones de la gracia. Nuestra vida de caridad no podrá nunca estar completa si no contempla también el don generoso del sufragio. Si la caridad, que es el amor mismo de Dios vertido en nuestros corazones, nos lleva a acercarnos en el modo divino a toda necesidad humana, ¿no nos llevará a acercarnos también a la “necesidad de las necesidades”, que es la salvación eterna del hombre?&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Además, para ir al segundo llamamiento que surge de la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos, el estado de purificación ultraterreno de algunos hermanos nuestros recuerda que la purificación es ya parte necesaria de nuestra vida terrena. La ascesis, la penitencia, el sacrificio, no son palabras obsoletas ligadas a un tiempo antiguo que ya no vale la pena recordar. Aquellas palabras, aunque insertadas en un nuevo contexto cultural y en una sensibilidad diversa, siguen siendo vehículo de una verdad que es parte de la fe cristiana. El hombre es pecador y tiene necesidad de purificarse para poder acceder a la presencia del Dios tres veces Santo.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;No hay duda. El primer camino de la purificación es el de la confesión sincera que obtiene de Dios la gracia del perdón. Sin embargo, la Iglesia nos recuerda que el pecado del hombre lleva consigo un daño espiritual que va más allá de la remisión del pecado y que otros caminos de purificación pueden reparar. Es por eso que la penitencia, en sus diversas formas, es desde siempre una de las prácticas vividas por los cristianos. Hoy, como ayer, nadie puede pensar en minimizarla. Y nosotros debemos añadirla en la agenda cotidiana de nuestro camino de fe.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;font size="3"&gt;3. La posibilidad del Infierno&lt;/font&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Lo que venimos diciendo no estaría completo si faltara una palabra sobre esto que, ciertamente, suena duro a nuestros oídos y que, sin embargo, es necesario escuchar de tanto en tanto. Aludo al Infierno y a su dramática posibilidad como resultado de nuestra vida terrena. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;¿Quién habla actualmente del Infierno? Y, en consecuencia, ¿aún vale la pena hablar de ello? La pregunta puede ser legítima. Pero es también legítimo preguntarse: ¿el no hablar de ello tiene la capacidad de hacer inexistente una verdad de nuestra fe? ¿No sería más sabio recordar que la vida es un recorrido temporal extremadamente serio y cargado de responsabilidad, como para comportar un resultado eterno que no está descontado para nadie? Al respecto, así se expresa el Concilio Vaticano II, en la Constitución sobre la Iglesia &lt;em&gt;Lumen Gentium&lt;/em&gt;: “Como no sabemos ni el día ni la hora, por aviso del Señor, debemos vigilar constantemente para que, terminado el único plazo de nuestra vida terrena, si queremos entrar con Él a las nupcias merezcamos ser contados entre los escogidos; no sea que, como aquellos siervos malos y perezosos, seamos arrojados al fuego eterno, a las tinieblas exteriores en donde «habrá llanto y rechinar de dientes»”(n. 48) .&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Nadie quiere, con esto, dar menor importancia a la misericordia infinita de Dios que resplandece en el rostro de Cristo. Todo lo contrario. En verdad, la misericordia no podría resplandecer en todo su fulgor si no se percibiera la dramaticidad del pecado del hombre y la posibilidad de que tal pecado conduzca a una situación irrevocable de lejanía de Dios.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Porque precisamente de eso se trata cuando se habla del Infierno. No podemos estar unidos a Dios si no elegimos amarlo. Y no podemos amar a Dios si pecamos gravemente contra Él, contra el prójimo, o contra nosotros mismos. No es Dios quien retira de nosotros Su misericordia sin límites sino que somos nosotros quienes hacemos imposible, con nuestro arraigarnos en el pecado mortal, que Dios pueda acogernos cerca de sí. “Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra «Infierno»” (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1033). &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;En este tiempo litúrgico, debemos pensar un poco en el Infierno. Y debemos pensar en esto no para vivir en un estado habitual de angustia y de miedo, sino para reencontrar algunos elementos de nuestra vida de fe que, de otro modo, corren el riesgo de permanecer en la periferia de nuestro horizonte espiritual y, poco a poco, ser eliminados. ¿A qué me refiero?&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;En primer lugar, a la gravedad del pecado en todas sus formas. El hombre moderno, trágicamente –debemos admitirlo – ya no llega a percibir la gravedad del pecado. Sobre todo en relación al misterio de Dios. A lo sumo, el hombre de nuestro tiempo está pronto a reconocer la gravedad de algunos actos que son realizados contra el hombre, contra la sociedad, contra la naturaleza en sus diversas expresiones. Pero ya no llega a intuir la enormidad de la culpa en cuanto herida hecha al amor de Dios. Y, en verdad, es precisamente esta dimensión la que hace del pecado una realidad “terrible”. Todo pecado es un acto contra Dios. Un acto que parte del hombre, pero al cual el hombre es luego incapaz de poner remedio con sus fuerzas porque provoca un daño infinito. ¿No es éste, quizás, el motivo profundo por el que la salvación del hombre podía provenir sólo de Dios, de un Dios que tomase sobre sí el pecado del hombre? Recordar esto significa gustar, en toda su fuerza de consolación, el misterio de la misericordia de Dios. No temamos, entonces, pensar en el Infierno. No omitamos considerar la gravedad de nuestro pecado. Y desde aquí podrá surgir la maravilla auténtica por la infinita bondad del Señor.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Y así llegamos a un segundo elemento de la vida espiritual que la reflexión sobre el Infierno nos ayuda a no perder de vista: la necesidad de una conversión cotidiana. La percepción de la realidad más intima del pecado y de sus consecuencias es con frecuencia el punto de partida de una vida de santidad. No hay duda: tal punto de partida está con frecuencia y sobre todo constituido por el encuentro con el misterio de la misericordia de Dios. Pero es indudable también que tal encuentro ocurre verdaderamente donde la percepción de la misericordia de Dios no está separada de la conciencia del propio pecado y de la posibilidad del fracaso irremediable de la vida. En este tiempo litúrgico, entonces, la renovada meditación sobre la verdad de la condenación eterna y del pecado sirva de estímulo para reencontrar el impulso para una conversión auténtica y sin titubeos.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Traducción: &lt;/font&gt;&lt;a href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/"&gt;&lt;font size="2"&gt;La Buhardilla de Jerónimo&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3492321751884110409-7315765044476686155?l=la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/feeds/7315765044476686155/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3492321751884110409&amp;postID=7315765044476686155&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/7315765044476686155?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/7315765044476686155?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2009/11/las-realidades-ultimas-parte-ii.html" title="Las realidades últimas (Parte II)" /><author><name>Jerónimo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08058224189390427177</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="14912920913563136532" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DkcFRng8cSp7ImA9WxNbFkk.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3492321751884110409.post-3136281896786142633</id><published>2009-11-19T12:20:00.001-03:00</published><updated>2009-11-19T12:20:17.679-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-11-19T12:20:17.679-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Entrevistas" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Santa Sede" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Liturgia" /><title>Summorum Pontificum y la reforma de la reforma</title><content type="html">&lt;p align="center"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_v2-J3h1LIuE/SwViLKObBvI/AAAAAAAAAwA/otN-AlwmZZg/s1600-h/guido_pozzo_2%5B4%5D.jpg"&gt;&lt;img title="guido_pozzo_2" style="border-right: 0px; border-top: 0px; display: inline; border-left: 0px; border-bottom: 0px" height="325" alt="guido_pozzo_2" src="http://lh6.ggpht.com/_v2-J3h1LIuE/SwViMHi0FCI/AAAAAAAAAwE/5A4SUVHax58/guido_pozzo_2_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800" width="263" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;El secretario de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, Mons. Guido Pozzo, ha ofrecido una entrevista a &lt;/font&gt;&lt;a href="http://www.hommenouveau.fr/index.php?id_billet=177&amp;amp;suite=1"&gt;&lt;font size="2"&gt;L’Homme Nouveau&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;font size="3"&gt;, en la que habla sobre la aplicación del Motu Proprio Summorum Pontificum y, más en general, sobre la “reforma de la reforma”. Ofrecemos ahora la traducción completa de esta entrevista, de la cual el blog &lt;/font&gt;&lt;a href="http://secretummeummihi.blogspot.com/"&gt;&lt;font size="2"&gt;Secretum meum&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;font size="3"&gt; ya había reproducido dos importantes partes.&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;¿Cómo valora la aplicación del Motu Proprio Summorum Pontificum en el mundo, en Europa, y particularmente en Francia?&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;En general, me parece que a dos años de la publicación de &lt;i&gt;Summorum Pontificum,&lt;/i&gt; la situación es bastante diversa. Generalizar o simplificar sería injusto. Tal vez en Francia y en el centro-norte de Europa, los problemas son más agudos pero en un período transitorio son comprensibles las reacciones psicológicas y los interrogantes. Las dificultades para satisfacer las exigencias de los fieles que piden la celebración de la Santa Misa en la forma extraordinaria se deben, a veces, a actitudes hostiles y a prejuicios; otras veces, a obstáculos prácticos como la insuficiencia de clero, la dificultad de encontrar sacerdotes capaces de celebrar dignamente según el Rito antiguo. Además, es difícil ver cómo armonizar la catequesis y la pastoral de la celebración de los sacramentos en el Rito antiguo con el cuidado pastoral y la catequesis ordinaria en las parroquias. Es claro que los obispos y los sacerdotes están llamados a acoger los legítimos pedidos de los fieles, según las normas establecidas por el Motu proprio, partiendo de que no se trata de una concesión hecha a los fieles sino de un derecho de los fieles a tener acceso a la Liturgia gregoriana.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Por otra parte, es claro que debemos ser realistas y actuar con el tacto necesario, porque se trata también de realizar una obra de formación y educación en la perspectiva introducida por el Papa Benedicto XVI con &lt;i&gt;Summorum Pontificum&lt;/i&gt;. Estamos invitados a considerar las dos formas como dos usos del único Rito litúrgico y a no verlas en oposición sino, al contrario, como expresión de la unidad sustancial de la liturgia. Estamos llamados a acoger la &lt;i&gt;forma mentis&lt;/i&gt; sobre la que se basa el Motu proprio: la prioridad es siempre la continuidad de la historia de fe de Iglesia (lex orandi y lex credendi). La renovación del Concilio Vaticano II debe ser entendida en continuidad con la gran tradición doctrinal de la Iglesia. En la historia de la liturgia hay crecimiento y desarrollo interno, pero se debe rechazar toda ruptura o discontinuidad con el pasado. El patrimonio y el tesoro espiritual de la riqueza litúrgica incluidos en la forma antigua del Misal Romano, hechos visibles de modo particular en el uso antiguo del rito, no deben permanecen al margen de la vida de la Iglesia sino que deben ser correctamente promovidos y apreciados en las diócesis y en las diversas realidades eclesiales.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;Muchos pedidos para las Misas celebradas en la forma extraordinaria no parecen llegar a buen término a causa del rechazo de párrocos u Ordinarios. ¿Es posible un recurso a vuestra Comisión?&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;El procedimiento indicado por el Motu proprio debe ser respetado. Los fieles deben, en primer lugar, dirigirse al sacerdote y, si hay dificultades, al obispo. Solamente en el caso de que surjan objeciones o impedimentos por parte del obispo para la aplicación del Motu proprio, los fieles podrían dirigirse a la Pontificia Comisión &lt;i&gt;Eclesia Dei&lt;/i&gt;; por otra parte, el obispo mismo puede dirigirse a la Comisión por las dificultades que surgiesen por diversos motivos, para que la Comisión pueda ofrecer asistencia y sugerencias. Es necesario, sin embargo, precisar bien que el modo de proceder de la Comisión es institucional, como con cualquier otro organismo de la Curia romana. Los interlocutores de la Comisión son los Ordinarios, obispos y superiores religiosos &lt;i&gt;[concepto que mons. Pozzo ya había expresado un mes atrás en otra &lt;a href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2009/10/difundir-el-tesoro-liturgico.html"&gt;&lt;font size="2"&gt;entrevista&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;]&lt;/i&gt;. Los fieles que lo juzguen conveniente pueden enviar información y señalar eventuales problemas y dificultades a la Pontificia Comisión, la cual, por su parte, se reserva el deber de examinar y decidir si debe proceder, y de qué manera, en contacto con el Ordinario del lugar.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;Un documento de interpretación del Motu proprio había sido anunciado varios meses atrás. ¿Aparecerá próximamente?&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;En el artículo 11 del Motu proprio se dice, entre otras cosas, que “esta Comisión tiene la forma, las tareas y las normas que el Romano Pontífice desea asignarle”. Una instrucción debería seguir oportunamente para precisar algunos aspectos referentes a la competencia de la Pontificia Comisión y a la aplicación de algunas disposiciones legislativas. El proyecto está en estudio.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;Más en general, ¿vuestro trabajo se introduce en el eventual cuadro de una “reforma de la reforma”?&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;La idea de una “reforma de la reforma litúrgica” ha sido propuesta, en diversas ocasiones, por el entonces cardenal Ratzinger. Si mal no recuerdo, ha dicho también que esta reforma no sería el resultado de un trabajo de oficina de una comisión de expertos sino que requeriría una maduración en la vida y en la realidad eclesial toda. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Pienso que, en el punto al que hemos llegado, es indispensable actuar en la línea que indicaba el Santo Padre en la carta de presentación del Motu proprio sobre el uso del Rito Romano anterior a la reforma de 1970, es decir, que “las dos Formas del uso del Rito romano pueden enriquecerse mutuamente” y que “lo que para las generaciones anteriores era sagrado, también para nosotros permanece sagrado y grande y no puede ser&amp;#160; improvisamente totalmente prohibido o incluso perjudicial. Nos hace bien a todos conservar las riquezas que han crecido en la fe y en la oración de la Iglesia y de darles el justo puesto”. Así se ha expresado el Santo Padre. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Por lo tanto, promover esta línea significa contribuir efectivamente a esa maduración en la vida y en la conciencia litúrgica que podría llevar, en un futuro no muy lejano, a una “reforma de la reforma”. Lo que actualmente es esencial para recuperar el significado más profundo de la liturgia católica, en los dos usos del Misal romano, es el carácter sagrado de la acción litúrgica, el carácter central del sacerdote como mediador entre Dios y el pueblo cristiano, el carácter sacrificial de la Santa Misa, como dimensión primordial de la cual deriva la dimensión de la comunión. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;Curiosamente, la comisión para la aplicación del Motu proprio Summorum Pontificum ha mantenido su nombre, debido al precedente Motu proprio. ¿Hay alguna razón para haberlo conservado?&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Soy de la opinión de que la razón está en la continuidad sustancial de esta institución, aún teniendo en cuenta la oportunidad de su modernización y de las necesarias integraciones, debidas a las contingencias del momento histórico eclesial &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Fuente: &lt;/font&gt;&lt;a href="http://blog.messainlatino.it/2009/11/mons-pozzo-ecclesia-dei.html" target="_blank"&gt;&lt;font size="2"&gt;Messainlatino.it&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Traducción: &lt;/font&gt;&lt;a href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/" target="_blank"&gt;&lt;font size="2"&gt;La Buhardilla de Jerónimo&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3492321751884110409-3136281896786142633?l=la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/feeds/3136281896786142633/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3492321751884110409&amp;postID=3136281896786142633&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/3136281896786142633?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/3136281896786142633?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2009/11/summorum-pontificum-y-la-reforma-de-la.html" title="Summorum Pontificum y la reforma de la reforma" /><author><name>Francesco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14938118528034271143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="15549937460043281574" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;A08MQ3Yyfip7ImA9WxNbFUs.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3492321751884110409.post-7624695889211030750</id><published>2009-11-18T15:44:00.001-03:00</published><updated>2009-11-18T15:44:42.896-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-11-18T15:44:42.896-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Autores Destacados" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Teología" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Liturgia" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Purgatorio" /><title>Las realidades últimas (Parte I)</title><content type="html">&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_25K4luUaVBg/SwRAlVqQ4lI/AAAAAAAABBw/9iYbxFQG2QA/s1600-h/Fiesta%20todos%20los%20santos%5B4%5D.jpg"&gt;&lt;img title="Fiesta todos los santos" style="border-right: 0px; border-top: 0px; display: inline; border-left: 0px; border-bottom: 0px" height="334" alt="Fiesta todos los santos" src="http://lh4.ggpht.com/_25K4luUaVBg/SwRAmW8CtxI/AAAAAAAABB0/c4VBpiYwox8/Fiesta%20todos%20los%20santos_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800" width="335" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="3"&gt;El día 1º de noviembre de 2009, en Roma, Monseñor Guido Marini, Maestro de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice, pronunció una conferencia sobre las verdades escatológicas de nuestra fe. Es una conferencia extensa, pero por su gran valor, la hemos traducido, y la pondremos a disposición de los lectores en tres entradas de la Buhardilla.&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="3"&gt;Recomendamos su lectura completa y esperamos que sea de provecho espiritual para todos.&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="3"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;u&gt;&lt;font size="3"&gt;Hacia el final del año litúrgico&lt;/font&gt;&lt;/u&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;La gran tradición de la Iglesia nos enseña, y la Constitución sobre la Sagrada Liturgia del Concilio Vaticano II lo ha recordado con insistencia, que toda auténtica espiritualidad cristiana no puede ser sino una espiritualidad litúrgica. Es decir, una vida según el Espíritu que recibe su contenido, su forma, y su alimento principalmente de la Liturgia de la Iglesia. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Teniendo en cuenta esta enseñanza, deseamos inaugurar el recorrido de nuestros retiros mensuales a la luz del tiempo litúrgico que se nos permite vivir. Próximos al Adviento, precisamente hoy hemos entrado en el mes de noviembre. Un mes que, iniciado en la contemplación de la eternidad, vivida por los santos y esperada por aquellos que más allá e la muerte aún necesitan purificación, se concluirá con la mirada dirigida hacia la realeza de Cristo, principio y fin de la historia, juez de verdad y de misericordia para la existencia de todos nosotros.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Así, si tuviéramos que sintetizar el contexto litúrgico en el que nos encontramos insertos en estos días del año, deberíamos hablar de “realidades últimas”. Hoy se acostumbra definirlas con el término “escatología”, en un tiempo se prefería decir “Novísimos”. Como fuere, somos invitados a dirigir la atención de la mente y la mirada del corazón hacia estas realidades últimas.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Las realidades últimas: en nuestra cultura secular no están muy de moda. Y en verdad, lamentablemente, no parecen muy actuales ni siquiera en la conciencia de muchos cristianos. Hay un inevitable tributo que cada generación cristiana paga al tiempo en que vive. Y uno de los tributos que nuestra generación paga al tiempo presente es el olvido de las realidades últimas. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Sin embargo, la fe cristiana no sería más completamente ella misma, y tal vez es más exacto decir que directamente no sería, sin la presencia de las realidades últimas. ¿Qué fe podría decirse la nuestra sin la verdad del Paraíso, del Purgatorio, del Infierno? ¿Y qué tendría que decir al hombre una fe que no hablase más de la muerte y de la resurrección que, sobre aquella, es la única victoria posible? ¿Y cómo podríamos llamarnos cristianos sin el culto de los Santos y la verdad de aquella comunión espiritual, en virtud de la cual es posible el sufragio por cuantos nos han precedido y que aún esperan la visión de Dios?&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Si la Iglesia no deja de hablar de las realidades últimas, lo hace no por un excéntrico apego a algo que es antiguo y que, tal vez, sería mejor olvidar porque no se adapta mucho a los gustos de nuestro tiempo. En verdad, la Iglesia no puede omitir la predicación de las verdades escatológicas porque forman parte de lo que su Señor le ha entregado e iluminan el misterio del hombre. Aún cuando el hombre, por condicionamientos culturales, se oponga a ser iluminado. Sin las realidades últimas, las penúltimas permanecen en la tenebrosa oscuridad de la falta de sentido.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Entonces, tal vez es precisamente éste, nuestro tiempo, el que tiene urgente necesidad de oír de nuevo la proclamación alta y clara de qué es la muerte, de lo que nos espera más allá del muro del tiempo, de lo que es invisible y eterno. Y con el mundo, también nosotros, que un poco de mundo hospedamos en el corazón y que, quizás, permanecemos involucrados, al menos en parte, en el clima del siglo.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;font size="3"&gt;1. Todos los Santos&lt;/font&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;La Iglesia, que es siempre madre y maestra, nos regala iniciar el recorrido litúrgico del mes de noviembre con la espléndida solemnidad de Todos los Santos. De este modo, somos reconducidos al estadio definitivo y realizado de la vida de la Iglesia. En efecto, hoy no contemplamos tanto a los santos en su singularidad sino, más bien, a “la ciudad del Cielo, la santa Jerusalén que es nuestra madre, donde la asamblea festiva de nuestros hermanos glorifica eternamente” (Prefacio) el nombre del Señor.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Hoy la Iglesia eleva la mirada y la fija en el Cielo, anhela al Paraíso y contempla aquella meta sin la cual todo se hace absurdo en el cristianismo y sin la cual, para decirlo con San Pablo, “nosotros seríamos los más desgraciados de todos los hombres” (1 Cor. 15, 19). Hoy nuestro corazón se levanta “porque –afirma san Bernardo – los Santos desean tenernos con ellos y los Justos nos esperan” y “mientras deseamos estar junto a ellos, estimulamos en nuestro corazón la aspiración más intensa de compartir la gloria”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;¿A qué tiempo se remonta la institución de esta solemnidad? También ella, como otras, viene de la Iglesia Oriental y fue acogida en Roma cuando el Papa Bonifacio IV transformó el Pantheon, dedicado a todos los dioses del antiguo Olimpo, en una iglesia en honor de la Virgen y de todos los Santos. Esto ocurría el 13 de mayo del 609. Vale la pena recordar que Alcuino, el maestro de Carlomagno, fue uno de los propagadores de la fiesta. Él era un inglés de York, y los Celtas consideraban el 1º de noviembre como día de solemnidad porque marcaba el inicio de la estación invernal. Se piensa, por eso, que el cambio de la fiesta, del 13 de mayo al 1º de noviembre, estuvo determinado por influencias anglosajonas y francesas. Esto ocurrió en 1475, bajo el pontificado de Sixto IV. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Y nosotros podemos advertir la dimensión providencial de este cambio, por la luz espiritual que la solemnidad da al período conclusivo del año litúrgico. Es sobre esta luz en donde queremos ahora detenernos. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Cuando contemplamos la Jerusalén celestial, se nos recuerda que la Iglesia es una realidad mucho más amplia y más bella que aquella que nosotros habitualmente solemos considerar. Donde la fe no está - y éste no es nuestro caso - o donde la fe se está debilitando – y éste podría ser nuestro caso -, la Iglesia corre el riesgo de aparecer bajo una única realidad: la humana y visible. Entonces, todo en la vida de la Iglesia se agotaría en el interior de sus instituciones, su identidad podría parecer similar a la de tantas otras realidades mundanas – aunque con algunas particularidades bien definidas -, su existencia tendría como único escenario el de la historia humana. En otras palabras, es posible que, también para nosotros que tenemos la fe, la Iglesia se convierta en víctima del fenómeno de la secularización.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Pero – y ésta es la pregunta que debe despertarse interiormente en nosotros -, ¿qué podríamos hacer con una Iglesia secularizada? ¿O qué novedades tendría para donar al mundo una Iglesia similar en todo a las otras instituciones más o menos benéficas de las que el mundo está poblado? ¿Y puede satisfacernos una Iglesia que viva sólo para el bien y el desarrollo del siglo presente?&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;La solemnidad de Todos los Santos reconduce nuestra fe a la verdad integral del misterio de la Iglesia, recordándonos que la Iglesia no tiene una única dimensión y que la visibilidad no puede agotar su misterio. Así hoy, y en este tiempo litúrgico, somos invitados a contemplar la belleza del misterio de la Iglesia en todos sus aspectos. Esta es la Iglesia que el Señor nos ha dado, esta es la Iglesia en la cual creemos, ¡esta es la Iglesia que amamos! Una Iglesia que comparte nuestra peregrinación terrena pero que también nos entreabre las puertas del Cielo; una Iglesia que vive en el tiempo pero que también se proyecta y encuentra su morada estable en la eternidad; una Iglesia que tiene el rostro humano de nosotros, pobres pecadores, pero que también lleva en sí el esplendor de la santidad de Dios.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Si, justamente, advertimos la urgente necesidad de presentar así la Iglesia a nuestro mundo, no menos debemos advertir la necesidad de vivir nosotros cotidianamente la belleza de este misterio y dejarnos fascinar siempre de nuevo por esta belleza. Si nos preguntamos cómo es posible esto, viene en nuestra ayuda la Liturgia de la Iglesia. En cada celebración eucarística, al final del prefacio, poco antes de entonar con el impulso del corazón el &lt;i&gt;Santo&lt;/i&gt;, escuchamos la invitación a cantar al Señor junto a los santos y a las filas de los ángeles. En resumen, a elevar nuestra alabanza a Dios uniéndonos a todos los habitantes del Paraíso o, en otras palabras, a la Jerusalén del Cielo. Diría el apóstol Pablo: “Nuestra conversación está en los Cielos”. Y bien, ¡que lo esté! Y que pueda ser el horizonte habitual de nuestra fe y de nuestra pertenencia a la Iglesia. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Esto significa dejar que la solemnidad de Todos los Santos dé contenido, forma y alimento a nuestra vida espiritual. Pero no es todo. Si hoy se nos recuerda que existe el Paraíso, que existe una eternidad beata, al mismo tiempo se nos recuerda que hay un camino que conduce allí. Precisamente por eso, el Evangelio de la Misa de esta solemnidad nos hace volver a escuchar las bienaventuranzas. El Paraíso es para los santos. No sólo para aquellos recordados por el Calendario y que la Iglesia ha reconocido y reconoce como tales. También para aquellos que podemos y debemos ser nosotros, con la adhesión de nuestra vida a la voluntad del Señor.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;La historia recuerda, entre los fundadores de la Orden Cisterciense, a San Roberto de Troye. Este gran monje, desde la juventud, amaba repetir a los demás y a sí mismo: “En la vida no hay más que un único gran error que el hombre puede cometer: el de no ser santo”. Precisamente para hacernos evitar este único gran error de la vida, la Iglesia recuerda cada año a Todos los Santos. Y nosotros, en la escuela de la Iglesia, queremos hacer memoria, para repetir con Santa Teresa del Niño Jesús aquel “quiero” decidido e irrevocable, sin el cual nada puede la gracia de Dios.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;Traducción: &lt;a href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/"&gt;La Buhardilla de Jerónimo&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;***&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3492321751884110409-7624695889211030750?l=la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/feeds/7624695889211030750/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3492321751884110409&amp;postID=7624695889211030750&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/7624695889211030750?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/7624695889211030750?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2009/11/las-realidades-ultimas-parte-i.html" title="Las realidades últimas (Parte I)" /><author><name>Jerónimo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08058224189390427177</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="14912920913563136532" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CEINQ3kzcCp7ImA9WxNbFUw.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3492321751884110409.post-6850667998049685541</id><published>2009-11-17T22:49:00.001-03:00</published><updated>2009-11-17T23:49:52.788-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-11-17T23:49:52.788-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Noticias" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Liturgia" /><title>Un gran paso adelante</title><content type="html">&lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_25K4luUaVBg/SwNgzNvdOJI/AAAAAAAABBo/7-o575xaeb0/s1600-h/Logo_ce__usa%5B10%5D.jpg"&gt;&lt;img title="Logo_ce__usa" style="border-right: 0px; border-top: 0px; display: inline; border-left: 0px; border-bottom: 0px" height="243" alt="Logo_ce__usa" src="http://lh5.ggpht.com/_25K4luUaVBg/SwNgz5c-UmI/AAAAAAAABBs/kO9ZY68L2q8/Logo_ce__usa_thumb%5B6%5D.jpg?imgmax=800" width="249" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;En el día de hoy, los obispos de Estados Unidos dieron su última aprobación a la traducción de distintos textos del Misal.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Como explica el &lt;a href="http://www.usccb.org/romanmissal/diezpreguntas.shtml" target="_blank"&gt;&lt;font size="2"&gt;sitio web&lt;/font&gt;&lt;/a&gt; de la Conferencia Episcopal de USA:&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;El proceso de traducción es una labor altamente consultiva de diversos grupos. La Comisión Internacional sobre Inglés en la Liturgia (ICEL, por sus siglas en inglés) está constituida para preparar las traducciones de los textos litúrgicos al inglés en nombre de las conferencias episcopales de los países de habla inglesa. En estos momentos hay 11 conferencias episcopales que son miembros plenos de la Comisión: Estados Unidos, Australia, Canadá, Inglaterra y Gales, India, Irlanda, Nueva Zelandia, Pakistán, las Filipinas, Escocia y África del Sur. &lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;La USCCB y las otras conferencias episcopales miembros reciben de parte de ICEL los borradores de las traducciones de cada texto y tienen la oportunidad de ofrecer a ICEL sus comentarios y sugerencias. Luego se propone un segundo borrador, el cual es aprobado por cada conferencia episcopal (una conferencia se reserva el derecho de enmendar o modificar un texto particular) y se presenta al Vaticano para su aprobación final.&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;A nivel del Vaticano (Santa Sede), la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos examina los textos y ofrece una aprobación autorizada (recognitio) de los textos y otorga el permiso para su uso.&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Todos los informes afirman que la nueva traducción es muy superior a la que está actualmente en uso, mucho más ajustada a los textos originales en latín. En abril de este año informábamos sobre el nombramiento del &lt;a href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2009/04/el-cuidado-en-las-traducciones-de-los.html" target="_blank"&gt;&lt;font size="2"&gt;nuevo secretario general&lt;/font&gt;&lt;/a&gt; de la ICEL, y en el artículo hacíamos mención de los cambios positivos que se estaban dando, desde hacía un tiempo, en dicha Comisión.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Se espera que la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos conceda en abril la “recognitio” al trabajo terminado, y que el Misal esté disponible para alrededor de la Pascua del 2011. Como explica el Padre Z en su blog, “aún no es tiempo para el &lt;i&gt;Te Deum&lt;/i&gt;, pero éste fue un gran paso adelante”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3492321751884110409-6850667998049685541?l=la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/feeds/6850667998049685541/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3492321751884110409&amp;postID=6850667998049685541&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/6850667998049685541?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/6850667998049685541?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2009/11/un-gran-paso-adelante.html" title="Un gran paso adelante" /><author><name>Jerónimo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08058224189390427177</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="14912920913563136532" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DUIASX45fyp7ImA9WxNbE0Q.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3492321751884110409.post-6284220680413535895</id><published>2009-11-16T15:52:00.001-03:00</published><updated>2009-11-16T15:52:28.027-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-11-16T15:52:28.027-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Papas" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Noticias" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Iglesia" /><title>Juan Pablo II más cerca de los altares</title><content type="html">&lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;strong&gt;*&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_v2-J3h1LIuE/SwGfaGwNPyI/AAAAAAAAAv4/T1AqSJDL9Os/Juan%20Pablo%20II%5B4%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right: 0px; border-top: 0px; border-left: 0px; border-bottom: 0px" height="350" alt="Juan Pablo II" src="http://lh6.ggpht.com/_v2-J3h1LIuE/SwGfa5Ptu-I/AAAAAAAAAv8/AkjWQqLNmx8/Juan%20Pablo%20II_thumb%5B2%5D.jpg" width="239" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;strong&gt;Los cardenales dan v&amp;#237;a libre a la beatificaci&amp;#243;n de Wojtyla&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Ha tenido lugar esta ma&amp;#241;ana, en la Congregaci&amp;#243;n para las Causas de los Santos, la reuni&amp;#243;n de los cardenales y obispos que ha examinado la &amp;#8220;Positio&amp;#8221; del proceso de beatificaci&amp;#243;n de Juan Pablo II.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;El encuentro se prolong&amp;#243; hasta las primeras horas de la tarde. El resultado de la discusi&amp;#243;n y de la votaci&amp;#243;n no se ha hecho p&amp;#250;blico. Seg&amp;#250;n ha conocido &lt;i&gt;Il Giornale&lt;/i&gt;, los cardenales y obispos de la &amp;#8220;f&amp;#225;brica de los santos&amp;#8221; habr&amp;#237;an dado v&amp;#237;a libre expres&amp;#225;ndose favorablemente sobre la heroicidad de las virtudes. S&amp;#243;lo falta la firma de Benedicto XVI, que podr&amp;#237;a darse antes de Navidad, cuando el Prefecto de la Congregaci&amp;#243;n para las Causas de los Santos, el arzobispo Angelo Amato, le presentar&amp;#225; el trabajo de los cardenales. En ese momento, a Wojtyla se le atribuir&amp;#225; el t&amp;#237;tulo de &amp;#8220;Venerable&amp;#8221;. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Una vez promulgado oficialmente el decreto, se deber&amp;#225; completar el proceso sobre el milagro atribuido a la intercesi&amp;#243;n de Juan Pablo II, la curaci&amp;#243;n de una religiosa francesa del mal de Parkinson: el caso ser&amp;#225; antes analizado por la consulta m&amp;#233;dica de la Congregaci&amp;#243;n para las Causas de los Santos, luego por los te&amp;#243;logos, y finalmente por los cardenales. S&amp;#243;lo entonces, despu&amp;#233;s de una ulterior y definitiva confirmaci&amp;#243;n de Benedicto XVI, Wojtyla podr&amp;#225; ser beatificado.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Fuente: &lt;/font&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;a href="http://blog.ilgiornale.it/tornielli/2009/11/16/i-cardinali-danno-il-via-libera-alla-beatificazione-di-wojtyla/" target="_blank"&gt;Sacri Palazzi&lt;/a&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Traducci&amp;#243;n: &lt;/font&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;a href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/" target="_blank"&gt;La Buhardilla de Jer&amp;#243;nimo&lt;/a&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3492321751884110409-6284220680413535895?l=la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/feeds/6284220680413535895/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3492321751884110409&amp;postID=6284220680413535895&amp;isPopup=true" title="3 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/6284220680413535895?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/6284220680413535895?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2009/11/juan-pablo-ii-mas-cerca-de-los-altares.html" title="Juan Pablo II más cerca de los altares" /><author><name>Francesco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14938118528034271143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="15549937460043281574" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">3</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;C08DSXs6eSp7ImA9WxNaEUU.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3492321751884110409.post-4496791596531869286</id><published>2009-11-16T15:44:00.001-03:00</published><updated>2009-11-25T17:44:38.511-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-11-25T17:44:38.511-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Liturgia" /><title>¿Qué es esto?</title><content type="html">&lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_25K4luUaVBg/Sw2W8E-0UNI/AAAAAAAABC4/2AOEK9Bnbq8/s1600-h/misseldesdimanches%5B2%5D.jpg"&gt;&lt;img title="missel des dimanches" style="border-top-width: 0px; display: inline; border-left-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-right-width: 0px" height="310" alt="missel des dimanches" src="http://lh6.ggpht.com/_25K4luUaVBg/SwGdhyJhZJI/AAAAAAAABC8/8ijgwyrY6Q8/misseldesdimanches_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="213" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Si bien no podríamos afirmar a ciencia cierta de qué se trata, la información que hoy puede leerse en torno a las inclusiones, y exclusiones, que se han operado dentro de un&amp;#160; Calendario Litúrgico francés, es verdaderamente inquietante.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Según hemos leído en &lt;a href="http://blog.messainlatino.it/2009/11/il-messale-sincretista-dei-vescovi-di.html"&gt;&lt;font size="2"&gt;messainlatino&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size="3"&gt;, información que reproduce &lt;/font&gt;&lt;a href="http://oblatvs.blogspot.com/2009/11/diretorio-liturgico-frances-exclui.html"&gt;&lt;font size="2"&gt;oblatvs&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;font size="3"&gt;, se habrían quitado de este calendario&amp;#160; algunas conmemoraciones santorales importantes. Esto ya de por sí es serio. Pero lo peor está en las adiciones. Dentro del calendario, en días específicos del año, se pueden leer, entre otros, los siguientes textos: &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;“La comunidad musulmana, Aid al Kabir, fiesta del sacrificio del carnero que Abraham inmoló en lugar de su hijo”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;“Fiesta judía de la Hanucá, que conmemora la victoria de los Macabeos y la nueva dedicación del templo de Jerusalén después de su profanación en el año 160 de nuestra era”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;“Fiesta del año nuevo para la comunidad musulmana”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;“Fiesta judía de los Purim, en que la comunidad hace memoria del ayuno de Ester, cuando el pueblo fue liberado del plan de exterminio de los hebreos en el exilio en Persia”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;“Hace catorce siglos, en el 610, Mahoma, por entonces simple mercader, comenzó a predicar a fin de reconducir al pueblo de Meca a la religión del único Dios y enseñaba la sumisión a la voluntad divina”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;“Comienza para los musulmanes el mes de ayuno del Ramadán”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;“La comunidad judía celebra el gran perdón, Yom Kippur, el día más solemne del año consagrado a la expiación de los pecados”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;“Fiesta de la Reforma” [protestante].&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Sea como fuere que se hayan insertado estos textos dentro de un Calendario Litúrgico francés para el año 2010, nos preguntamos qué significa su inclusión, con qué objetivo se hacen estas menciones. Si algún lector pudiese dar mayores precisiones al respecto, estaremos agradecidos.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;font color="#ff0000" size="3"&gt;ACTUALIZACIÓN&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;   &lt;br /&gt;&lt;font size="3"&gt;Agradecemos a Eleuterio Fernández Guzmán por haber escrito a la Conferencia Episcopal Francesa pidiendo aclaración sobre el material mencionado en el post. Eleuterio nos envía la respuesta que ha recibido, que copiamos más abajo. En la misma se aclara que dicha Conferencia Episcopal no tiene intervención directa en la edición de “Missel des Dimanches&amp;quot;. He aquí la carta:&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;   &lt;br /&gt;&lt;font size="3"&gt;“Monsieur,      &lt;br /&gt;Nous avons bien reçu votre message nous faisant part de vos réactions au sujet de l’ouvrage « Missel des dimanches 2010 ».&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;   &lt;br /&gt;&lt;font size="3"&gt;Conçu et préparé par un groupe d’auteurs, cet ouvrage est publié par un groupement d’éditeurs dont les noms sont mentionnés dans les premières pages de l’ouvrage. Il n’est donc pas sous la responsabilité immédiate de la conférence des évêques qui ne prend part à sa rédaction.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;   &lt;br /&gt;&lt;font size="3"&gt;Nous faisons parvenir aux auteurs le message que vous nous avez envoyé.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;   &lt;br /&gt;&lt;font size="3"&gt;Pour correspondre avec les Auteurs ou les Editeurs de ce missel, écrire à &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Missel des Dimanches      &lt;br /&gt;Editions du Cerf       &lt;br /&gt;29 boulevard de La Tour-Maubourg       &lt;br /&gt;75340 PARIS Cedex 07       &lt;br /&gt;Téléphone : +33 (0)1 44 18 12 12 - Télécopie : +33 (0)1 45 56 04 27       &lt;br /&gt;Je vous prie de croire à l’assurance d notre sincère considération.       &lt;br /&gt;Cordialement       &lt;br /&gt;La rédaction”&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;strong&gt;***&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3492321751884110409-4496791596531869286?l=la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/feeds/4496791596531869286/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3492321751884110409&amp;postID=4496791596531869286&amp;isPopup=true" title="7 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/4496791596531869286?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/4496791596531869286?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2009/11/que-es-esto.html" title="¿Qué es esto?" /><author><name>Jerónimo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08058224189390427177</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="14912920913563136532" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">7</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CkcHRHo7fSp7ImA9WxNbEkg.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3492321751884110409.post-1566255370188236707</id><published>2009-11-14T22:31:00.001-03:00</published><updated>2009-11-14T22:53:55.405-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-11-14T22:53:55.405-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Noticias" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ecumenismo y diálogo interreligioso" /><title>Rusia y la Cristiandad</title><content type="html">&lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;em&gt;*&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_25K4luUaVBg/Sv9Zz89BevI/AAAAAAAABAQ/fwH0zVENDdg/s1600-h/st.basils-cathedral-7%5B3%5D.jpg"&gt;&lt;img title="st.basils-cathedral-7" style="border-top-width: 0px; display: inline; border-left-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-right-width: 0px" height="298" alt="st.basils-cathedral-7" src="http://lh6.ggpht.com/_25K4luUaVBg/Sv9Z1mds20I/AAAAAAAABAU/5lOr9IhegYk/st.basils-cathedral-7_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="267" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="3"&gt;*&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;em&gt;Presentamos la traducción del último e interesante informe del Dr. Robert Moynihan, periodista, fundador y editor principal de Inside the Vatican.&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="3"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;“Aquí estuvimos, en el Monte Athos, el 11 de agosto de este año, hace tres meses, y fuimos al monasterio donde se conservan las santas reliquias de San Gregorio de Nacianzo, el Teólogo”, me dijo Leonid Sevastianov, un joven amigo ruso.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;“El arzobispo me llamó a su lado, y juntos veneramos las reliquias”. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Leonid se refería al Arzobispo Hilarión Alfeyev, de 42 años de edad, cabeza del Departamento de Relaciones Exteriores de la Iglesia Ortodoxa Rusa.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;“En ese mismo momento sonó mi teléfono celular. Era una llamada de Moscú. Un oficial del gobierno me informaba que la Fundación San Gregorio había sido registrada esa mañana. ¡Justo en ese momento! Lo tomamos como un signo…”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="3"&gt;¿De qué se trata?&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Desde el fin del comunismo en 1991, durante 18 años, muchos grupos católicos han intentado ayudar a la perseguida Iglesia Ortodoxa Rusa a re-emerger de las catacumbas. Grupos como “Ayuda a la Iglesia Necesitada” (con base en Koenigstein, Alemania), “Renovabis” y “Misereor” (las fundaciones caritativas de los Obispos alemanes), dieron millones de dólares para apoyar al clero ortodoxo ruso en un período en el que la Iglesia Ortodoxa Rusa intentaba volver a “ponerse en pie”, tras 70 años de represión.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Ahora, la Iglesia Ortodoxa Rusa está de nuevo en pie. Comienza a estirar sus piernas, y empieza a moverse. Pero no quiere correr esta carrera sola.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Recordando el tiempo del comunismo, y las dos décadas desde entonces, los rusos dicen estar preparados para trabajar junto con aquellos que no los olvidaron en tiempos de persecución y sufrimiento. Pero, ¿qué tipo de trabajo?&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Observando los problemas de la Rusia moderna, donde las tasas de divorcio son altas y el abandono de los niños una tragedia nacional, donde la corrupción financiera roe la estructura social del país y limita las chances de Rusia en la transición del totalitarismo a una sociedad más libre y abierta, la Iglesia Ortodoxa Rusa está desarrollando una estrategia doble: renovar la Iglesia internamente, y entrar en contacto con la sociedad externamente, confrontando los grandes problemas humanos y sociales a los que Rusia se enfrenta.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;En ambos frentes, pero particularmente en el segundo – me han dicho el Arzobispo Hilarión y Sevastianov – la Iglesia Ortodoxa Rusa ha decidido comprometerse con los católicos y otros, en una colaboración que puede ser comparada con una alianza real contra los grandes males sociales de nuestros días, no sólo en Rusia, sino también en toda Europa y el mundo.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Por ello, con la bendición espiritual del Patriarca Kirill, el Arzobispo Hilarión, trabajando con un grupo de jóvenes clérigos y laicos ortodoxos, decidió crear la Fundación San Gregorio de Nacianzo, con el objetivo de trabajar juntos con los católicos y otros en Occidente, para apoyar los valores espirituales tradicionales en Rusia, pero también en todo el mundo.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;San Gregorio fue un teólogo del siglo IV, mucho antes de la división de la Iglesia entre Oriente y Occidente, y también es venerado tanto por los católicos como por los ortodoxos. Es un Padre de la Iglesia para todos los cristianos.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Los co-fundadores de esta nueva fundación son el Arzobispo Hilarión y Vadim Yakunin, uno de los hombres de negocios más ricos de Rusia.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Yakunin ha hecho un compromiso personal de apoyar la visión espiritual y social articulada por el Patriarca Kirill.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Otros rusos adinerados también están preparados para apoyar esta Fundación. Pero también sería muy apreciada la participación de norteamericanos y de europeos occidentales.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Hilarión y Yakunin han elegido a Sevastianov para liderar la fundación.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Sebastianov, de 31 años, nació en Rostov-on-Don, una región cosaca, en una familia de “viejos creyentes rusos” [grupo tradicional que se originó tras un Concilio celebrado en el año 1666]. Estudió en la Universidad Gregoriana de Roma desde 1999 hasta el 2002 (habla fluido el italiano) y en la Universidad de Georgetown, en Washington, desde el 2002 hasta el 2004 (también habla fluidamente el inglés).&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;“Queremos intentar atraer la atención de los creyentes religiosos, en Rusia y en el exterior, que crean en los valores cristianos tradicionales, y que quieran contribuir a hacer una sociedad más justa y más moral”, me dijo Sevastianov.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;“Queremos promover la idea de la unidad entre Occidente y Rusia sobre la base de las raíces cristianas comunes. Creemos en esta alianza entre los países cristianos tradicionales, y creemos que necesitamos hablar con una voz ante el reto del secularismo y de un falso ‘liberalismo’, y creemos que, con una voz unida, podemos ser una fuerte fuerza contra el mundo secular radical que se ha transformado en dominador en nuestras sociedades”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;“Creemos que los valores cristianos tradicionales son la base para una sociedad más justa, próspera, abierta y libre; y podemos encontrar un ejemplo de esto en los comienzos del siglo XX, cuando algunos líderes de los ‘viejos creyentes rusos’ – el ala más tradicional de la Ortodoxia Rusa – como Pavel Ryabushinsky y Savva Timofeyevich Morozov, intentaron reformar la sociedad rusa”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Al caer de la tarde, Sevastianov me condujo a la estación de trenes, de forma que pudiera tomar el tren de la noche hacia Kazán. Cruzamos las altas paredes del Kremlin.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;“Allí está la Catedral de San Basilio y más allá la Plaza Roja”, dijo. “Rápido, tome una fotografía”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;“San Basilio es el corazón de Rusia, y desde aquí la cristiandad volverá a levantarse una vez más en el mundo”. Se detuvo por un segundo, y me miró. “Ustedes los católicos, ¿no tienen esta profecía sobre Rusia?”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Entonces tomé la foto.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Luego nos apresuramos hacia la estación. El tren a Kazán parte a las 10:08…&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Traducción: &lt;a href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/" target="_blank"&gt;La Buhardilla de Jerónimo&lt;/a&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3492321751884110409-1566255370188236707?l=la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/feeds/1566255370188236707/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3492321751884110409&amp;postID=1566255370188236707&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/1566255370188236707?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/1566255370188236707?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2009/11/rusia-y-la-cristiandad.html" title="Rusia y la Cristiandad" /><author><name>Jerónimo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08058224189390427177</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="14912920913563136532" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CEcNQXk_eyp7ImA9WxNbEUs.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-3492321751884110409.post-3827816165173864390</id><published>2009-11-13T22:28:00.001-03:00</published><updated>2009-11-13T22:28:10.743-03:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-11-13T22:28:10.743-03:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Santos y Beatos" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Vocación" /><title>La vocación de Santa María Faustina</title><content type="html">&lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;(un pasaje de su vida)&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;*&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_25K4luUaVBg/Sv4HptEhM3I/AAAAAAAABAI/JbtThWsSjJY/s1600-h/StFaustinaKowalska5-10%5B4%5D.jpg"&gt;&lt;img title="StFaustinaKowalska5-10" style="border-top-width: 0px; display: inline; border-left-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-right-width: 0px" height="323" alt="StFaustinaKowalska5-10" src="http://lh3.ggpht.com/_25K4luUaVBg/Sv4HqbUP8WI/AAAAAAAABAM/15-zSGPI4GY/StFaustinaKowalska5-10_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800" width="231" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;*    &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Estando un día en un baile con su hermana, Helena (más tarde Sor Faustina) vio de repente a Jesús doliente y cubierto de llagas, que le dijo: &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;— &lt;em&gt;¿Hasta cuándo Me harás sufrir, hasta cuándo Me engañarás?&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Esta visión turbó profundamente a la joven, quien convencida de que ahí no era su lugar, pretextó un dolor de cabeza y abandonó la reunión para ir a refugiarse en una iglesia, y allí, delante del Santísimo Sacramento, le preguntó al Señor qué quería de ella. Entonces oyó estas palabras:&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;— &lt;em&gt;Ve inmediatamente a Varsovia, allí entrarás a un convento.&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Aquella misma tarde, el 1° de julio de 1924, no llevando equipaje alguno, partió de Lódz para Varsovia. Cuando Helena bajó del tren y vio que cada cual se iba por su camino, le entró miedo y no supo qué hacer ni adónde ir, porque no conocía a nadie allá. Y dijo a la Madre de Dios:&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;— &lt;i&gt;María, dirígeme, guíame.&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Inmediatamente oyó en su alma unas palabras que le decían que saliera de la ciudad a una aldea donde pasaría una noche tranquila. Así lo hizo y encontró todo tal y como la Madre de Dios le había dicho.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Al día siguiente, a primera hora regresó a la ciudad y entrando en la primera iglesia que encontró, empezó a rezar para que se revelara en ella la voluntad de Dios. Durante una Santa Misa oyó estas palabras:&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;— &lt;em&gt;Ve a hablar con este sacerdote y dile todo, y él te dirá lo que debes hacer en adelante.&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Cuando terminó la Santa Misa, Helena fue a la sacristía y le contó al sacerdote todo lo que había ocurrido en su alma pidiendo que le aconsejara a qué convento debía entrar.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Al principio el Padre se sorprendió, pero le recomendó confiar mucho en que Dios lo arreglaría. Entretanto la mandó a casa de una amable y piadosa señora, donde Helena tendría alojamiento hasta que entrara a un convento. Así, Helena empezó a buscar un convento, pero dondequiera que llamaba la rechazaban. El dolor traspasó su corazón y dijo al Señor Jesús:&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;— Ayúdame, no me dejes sola.&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;/i&gt;&lt;font size="3"&gt;En el mes de agosto de 1924, Helena llamó a la puerta del Convento de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia en Varsovia. Sin embargo, cuando la Superiora iba a entrar al locutorio, entrevió por la puerta abierta a la muchacha. No le dio buena impresión su aspecto pobre. Entonces, sin haber sido vista por Helena, retrocedió, rogándole a una religiosa que diese una respuesta negativa a la aspirante.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;i&gt;En ese momento, &lt;/i&gt;declaró la Superiora, &lt;i&gt;me vino el pensamiento de que sería poco caritativo despedir a una persona sin intercambiar, por lo menos, algunas palabras con ella. Siguiendo esta inspiración, volví sobre mis pasos y me convencí que, vista de cerca, la joven tenía un aspecto distinto: su amable sonrisa, su fisonomía simpática, su sencillez, su franqueza y su manera de expresarse me conquistaron.&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;La Madre Superiora le ordenó ir al &lt;i&gt;Dueño de casa &lt;/i&gt;y preguntarle si la recibía. Helena enseguida comprendió que se lo debía preguntar al Señor Jesús.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Santa María Faustina escribió sobre esto en su &lt;i&gt;Diario:&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;Muy feliz fui a la capilla y pregunté a Jesús:&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;— Dueño de esta casa, ¿me recibes?&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;En seguida oí esta voz:&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;— &lt;em&gt;Te recibo, estás en Mi Corazón.&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;Cuando regresé de la capilla, la Madre Superiora, me preguntó:&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;— Pues bien, ¿te ha recibido el Señor?&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;Contesté que sí.&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;— Si el Señor te ha recibido, yo también te recibo.&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Así fue su ingreso al convento, aunque tuvo que permanecer en el mundo durante un año más por varias razones, pero a su casa paterna ya no regresaría sino como Sor María Faustina.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Helena entró en la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, en Varsovia, el 1° de agosto de 1925, en vísperas de la fiesta de la Madre de Dios de los Ángeles.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Se sentía sumamente feliz, le pareció que entró en la vida del paraíso. De su corazón brotó una sola oración, la de acción de gracias.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Sin embargo, tres semanas después vio que allí había muy poco tiempo para la oración y que muchas otras cosas la empujaban interiormente a entrar en otro convento de regla más estricta. Esta idea se clavó en su alma, pero no estaba en ella la voluntad de Dios. No obstante, la idea, es decir la tentación, se hacía cada vez más fuerte hasta que un día decidió hablar con la Madre Superiora y salir definitivamente. Pero Dios guió las circunstancias de tal modo que no pudo hablar con la Madre Superiora. Antes de acostarse, Helena entró a la capilla y pidió a Jesús la luz en esta cuestión, pero no recibió nada en su alma. Llena de angustia y desconsuelo volvió a su celda. No sabía qué hacer, en todas partes había un silencio como en el tabernáculo. Después de un momento, su celda se iluminó y en la cortina vio el rostro del Señor Jesús muy lastimado; tenía llagas abiertas y dos grandes lágrimas le bajaban por Su rostro. Sin saber qué significaba todo esto, le preguntó:&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;— Jesús, ¿quién te ha causado tanto dolor?&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Y Él le contestó:&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;— &lt;em&gt;Tú Me vas a herir dolorosamente si sales de este convento. Te llamé aquí y no a otro lugar y te tengo preparadas muchas gracias.&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Helena pidió perdón al Señor Jesús e inmediatamente cambió la decisión que había tomado &lt;i&gt;(cf. Diario, 18-19).&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Por fin, el 30 de abril de 1926, Helena empezó su noviciado, recibiendo el hábito y tomando el nombre de María Faustina, al cual después añadió del Santísimo Sacramento. Durante dos años, Sor Faustina probó que su vocación era verdadera y, en consecuencia, fue admitida a pronunciar sus votos anuales el 30 de abril de 1928.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Sus padres, invitados a la ceremonia, pasaron en aquella ocasión algunos instantes con su hija; encontrándola radiante de alegría, su padre le preguntó:&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;— Bien, hija mía, ¿no te aburres aquí?&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;— &lt;i&gt;¿Cómo podría aburrirme viviendo con nuestro Señor, bajo el mismo techo?&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;Por lo cual, durante el viaje de vuelta, su padre repitió varias veces:&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;font size="3"&gt;— ¡Cómo debe amar a Jesús! Hay que dejarla en paz, es la voluntad de Dios.&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="justify"&gt;&lt;font size="3"&gt;El 1° de mayo de 1933, Santa María Faustina del Santísimo Sacramento pronunció sus votos perpetuos.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Fuente: “&lt;/font&gt;Santa María Faustina Kowalska. Secretaria y Apóstol de la Divina Misericordia&lt;font size="2"&gt;”&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;de Hna. Bárbara de Jesús Tomaszewska&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;***&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3492321751884110409-3827816165173864390?l=la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/feeds/3827816165173864390/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=3492321751884110409&amp;postID=3827816165173864390&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/3827816165173864390?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/3492321751884110409/posts/default/3827816165173864390?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/2009/11/la-vocacion-de-santa-maria-faustina.html" title="La vocación de Santa María Faustina" /><author><name>Jerónimo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08058224189390427177</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="14912920913563136532" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></entry></feed>
