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        <title>El sueño australiano</title>
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            <title>Cambio.com.co</title>
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<title>Una niñez interrumpida a sangre fría</title> 
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<pubDate>Sun, 28 Mar 2010 09:11:45 -0500</pubDate>
<description> Acabo de ver Infamous. Al igual que Capote, esta película recrea cómo Truman Capote escribió su libro A Sangre Fría. Ambas películas sugieren que Capote llegó a manipular a los autores del asesinato n ... </description><content:encoded><![CDATA[<p>Acabo de ver Infamous. Al igual que Capote, esta película recrea cómo Truman Capote escribió su libro A Sangre Fría. Ambas películas sugieren que Capote llegó a manipular a los autores del asesinato narrado en el libro con el fin de obtener la versión de estos sobre el crimen. El resultado, como todos quienes han leído el libro saben, es una narración que atrapa desde la primera hasta la última página. Me pregunto, sin embargo, si no son simplemente los hechos los que atrapan, de la misma manera en que lo hace la noticia de cualquier asesinato.De acuerdo con los críticos, Capote nunca volvió a escribir ningún otro texto de la importancia y magnitud de A Sangre Fría. Ambas películas sugieren que Capote puso tanto de sí en el libro y en la relación que llegó a establecer con Perry Smith, uno de los asesinos, que eso lo marcó por el resto de su vida.Las dos películas retratan a Perry Smith como una víctima de su entorno. Inteligente, con aptitudes artísticas pero con un pasado que lo condenaba a un mal final: un entorno familiar caracterizado por un padre violento que lo golpeaba a él, a sus hermanos y a su madre alcohólica; esta lo abandona y se lleva a los niños, tiempo después se suicida y años más tarde lo hará otro de sus hermanos, mientras su única hermana corta contacto con él. El resto de la niñez y adolescencia, Perry lo pasa en orfanatos y hogares de paso. Comete algunos crímenes menores y se enlista en el ejército. Combate en la guerra de Corea, lo dan de baja y vaga sin oficio, ni familia por Estados Unidos hasta cuando se une a Richard Hickock para asesinar a los cuatro integrantes de una familia en Kansas.Por otra parte, leo la historia de S, un menor de trece años de edad que junto con su mejor amigo de catorce asesinaron en 1995 a un taxista en Melbourne, Australia. En Australia se suele identificar por seudónimos o letras a los menores involucrados en crímenes con el fin de evitar que sean estereotipados o discriminados una vez hayan cumplido con el proceso de rehabilitación y se reintegren a la sociedad. La historia de S no se diferencia mucho de la de Perry Smith. Nació en una familia de escasos recursos, con un padre violento que abandona a la madre con cinco niños a su cargo. Financiera y emocionalmente incapaz de proveer de lo necesario a sus hijos, la madre entrega tres al cuidado del Estado. S es uno de ellos. Es maltratado, ignorado y va creciendo sin ningún tipo de referente familiar, sin que a nadie le importe. Huye repetidas veces de las casas de paso donde lo internan. En una de estas huidas, lo encuentran caminando los diez kilómetros que lo separaban de su 'hogar'.No pasa mucho tiempo para que se convierta en un pequeño delincuente que empieza cometer actos de bandidaje, traficar drogas y realizar asaltos a mano armada. En medio de tal abrupta infancia y preadolescencia conoce a una chica de quince años, dos años mayor que él y se enamoran. Los une una infancia de desapegos y hogares de turno sin una familia a quien recurrir. Pero la fatalidad vuelve a tocar a su puerta. S y su amigo asesinan a Peter Coe, por robarle el producto de su día de trabajo como taxista. Semanas antes de que S sea condenado a pasar los siguientes ocho años de su vida en un centro de rehabilitación para menores, S se convierte en papá. S tiene ahora catorce años, es padre de un recién nacido, cabeza de familia y debe cumplir una sentencia por homicidio.Su novia lo apoya durante todos estos años. Al salir del centro de rehabilitación, estudia en la universidad, se casan, tienen otro bebé y S consigue trabajo en un banco. Todo parece ir viento en popa cuando un socio de uno sus tíos lo chantajea en nombre de los inexistentes pero anhelados lazos familiares y fraternales. S cede y durante un año desvía fondos a cuentas de parientes y amigos. Es descubierto. Su matrimonio se derrumba al igual que todo lo que hasta entonces había logrado conseguir. El juez a cargo de su caso no cree en ninguna posibilidad de rehabilitación, como tampoco lo creen las estadísticas: 70% de menores que cometen crímenes reaparecen ante el sistema judicial durante sus años de adultez. La cifra es apabullante. Y yo me pregunto, todos nuestros niños y jóvenes, todos los que han formado o forman parte de los grupos ilegales, todos los que han asesinado o presenciado la muerte de su familia y amigos, todos los que han sido víctimas de abusos, todos, todos, ¿están condenados a la misma suerte? ¿es esa la suerte y el futuro de nuestro país?</p>
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<title>Los ejércitos de Rosero en Australia</title> 
<guid>http://www.cambio.com.co/opinioncambio/post.php?id_blog=4528900&amp;id_nota=450015202</guid>
<pubDate>Thu, 22 Jan 2009 08:59:20 -0500</pubDate>
<description> Es siempre una situación para destacar cuando un compatriota &amp;ldquo;moja prensa&amp;rdquo; allende nuestras fronteras. Es el caso del escritor colombiano Evelio José Rosero, cuya novela &amp;ldquo ... </description><content:encoded><![CDATA[<p>Es siempre una situaci&oacute;n para destacar cuando un compatriota &ldquo;moja prensa&rdquo; allende nuestras fronteras. Es el caso del escritor colombiano Evelio Jos&eacute; Rosero, cuya novela &ldquo;Los Ej&eacute;rcitos&rdquo;, ganadora del Premio Internacional de Novela &lsquo;Tusquets&lsquo; en 2006, fue objeto de rese&ntilde;a en el suplemento sabatino de uno de los peri&oacute;dicos m&aacute;s importantes y serios de Australia: &ldquo;The Weekend Australia&rdquo;. No es mi intenci&oacute;n entrar a debatir el punto de vista expuesto en la rese&ntilde;a, que podr&iacute;a tener aspectos controversiales. Solo quiero difundir su contenido, para que se conozca en tierra colombiana lo que se dice de uno de nuestros mejores y m&aacute;s prol&iacute;ficos escritores, y bueno, en parte tambi&eacute;n de c&oacute;mo se ve a nuestro pa&iacute;s, en tierras australianas.
</p><p>
</p><p>Al margen de la sombra de Garc&iacute;a M&aacute;rquez
</p><p>Por Jos&eacute; Borghino
</p><p>
</p><p>Los Ej&eacute;rcitos
</p><p>Evelio Rosero
</p><p>Quercus, 215 pp, AU$29,95
</p><p>
</p><p>Colombia es un candidato de primera categor&iacute;a para el t&iacute;tulo de quinta esencia rep&uacute;blica banana. Durante dos siglos, ha cojeado a trav&eacute;s de una sucesi&oacute;n de golpes y asesinatos pol&iacute;ticos, entremezclados con gobiernos civiles de varios grados de incompetencia y corrupci&oacute;n.
</p><p>
</p><p>Culturalmente, Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez puso a Colombia en el mapa desde finales de los a&ntilde;os 60 con una serie de &eacute;xitos literarios y el Premio Nobel de Literatura en 1982.
</p><p>
</p><p>El reto para las subsecuentes generaciones de novelistas colombianos ha sido doble: evitar ser descartado como una d&eacute;bil versi&oacute;n de Garc&iacute;a M&aacute;rquez, mientras se continuaba escribiendo en forma apasionada acerca de una sociedad en el l&iacute;mite de la anarqu&iacute;a: un pa&iacute;s cuya tasa de asesinatos y secuestros ha estado entre las tres m&aacute;s altas del mundo; un lugar que, de acuerdo con el CIA World Factbook, ten&iacute;a 167.000 hect&aacute;reas de cultivos de coca en 2007, produciendo un potencial 535 toneladas de pura coca&iacute;na.
</p><p>
</p><p>Con su octava novela, Los Ej&eacute;rcitos, Evelio Rosero navega este laberinto al evocar en forma simult&aacute;nea a Garc&iacute;a M&aacute;rquez e ir m&aacute;s all&aacute; de &eacute;l. El narrador de la novela, Ismael Pasos, es un profesor de escuela pensionado, de 70 a&ntilde;os, que vive en San Jos&eacute;, un pueblo rural en Colombia. Cada d&iacute;a, Ismael va a su huerto, aparentemente a recoger naranjas pero en realidad va a espiar sobre la cerca, donde una joven mujer toma ba&ntilde;os de sol desnuda. Los vecinos lo saben, pero lo tratan como a un viejo inofensivo. La esposa de Ismael, Otilia, sin embargo, lo rega&ntilde;a y organiza para que una muchacha vaya a recoger las naranjas. Ismael fantasea al ver su vestido mientras ella se sube a la escalera a bajar las naranjas.
</p><p>
</p><p>Los ecos de Garc&iacute;a M&aacute;rquez son palpables: generalmente, en la descripci&oacute;n realista de un &ldquo;viejo verde&rdquo;, pero tambi&eacute;n espec&iacute;ficamente al evocar al coronel retirado y su fastidiosa esposa de la novela de 1961, El coronel no tiene quien le escriba. Pero mientras el coronel de Garc&iacute;a M&aacute;rquez conserva un gallo de pelea y, al final de la novela, retiene una fr&aacute;gil identidad al resistir el pedido de su esposa de matar el ave para comerla, el Ismael de Rosero, al contrario, posee dos gallinas, est&aacute; perdiendo la memoria y tiene el infortunado h&aacute;bito de orinar en p&uacute;blico.
</p><p>
</p><p>La historia de Rosero es vista a trav&eacute;s de los ojos de Ismael y dicha en su voz vacilante. Donde el narrador en tercera persona de Garc&iacute;a M&aacute;rquez le permite un impresionante barrido hist&oacute;rico, las &ldquo;tomas&rdquo; cercanas de Rosero tienen un efecto claustrof&oacute;bico.
</p><p>
</p><p>Al principio de la novela, el tono es ligero: las guacamayas r&iacute;en, hay una superabundancia tropical, el pueblo est&aacute; lleno de personajes interesantes e irascibles (la marca de la ficci&oacute;n latinoamericana desde los a&ntilde;os 60). Luego la novela toma un giro oscuro porque, de repente, en forma inexplicable, el pueblo es tomado por despiadados hombres j&oacute;venes armados hasta los dientes. Uno por uno, estos caracter&iacute;sticos irascibles personajes son ejecutados.
</p><p>
</p><p>El peculiarmente sabor colombiano del terror que desciende sobre San Jos&eacute; es a&uacute;n m&aacute;s claro en el hecho que nunca sabemos a qui&eacute;n representan estos hombres armados. &iquest;Son guerrillas de izquierda, paramilitares de derecha, elementos corruptos del ej&eacute;rcito o de la polic&iacute;a, narcotraficantes sin ley o criminales organizados? Nunca se dice: para Rosero, claramente, eso no importa. Y es un cambio significativo en un continente que ha sido super-saturado de pol&iacute;tica por dos siglos.
</p><p>
</p><p>A medio camino de la historia, mientras los habitantes del pueblo comienzan a ser evacuados con la polic&iacute;a, Otilia desaparece y se presume que ha sido secuestrada o est&aacute; muerta. En una sucesi&oacute;n de escenas de progresiva crueldad y horror, Ismael vaga por las calles busc&aacute;ndola. A su paso solo encuentra degradaci&oacute;n, desesperanza y p&aacute;nico. Los matones que deambulan por el pueblo impresionan por su juventud y por su curtida indiferencia hacia la vida humana. Lo que sorprende acerca de los habitantes es su pasividad y aceptaci&oacute;n de su destino, as&iacute; este signifique una muerte violenta o el abandono de sus casas. La verdad es que, tal resignaci&oacute;n es explicada parcialmente por la descripci&oacute;n del ej&eacute;rcito y la polic&iacute;a como t&iacute;mida, cobarde y paranoica.
</p><p>
</p><p>Los Ej&eacute;rcitos provee una visi&oacute;n sombr&iacute;a de la Colombia moderna: bastante justa para un pa&iacute;s que ha vivido m&aacute;s de 2500 masacres desde 1973. Pero Rosero, en su imperturbable honestidad, muestra que a&uacute;n hay esperanza en la resiliencia, y en su confiada historia demuestra que hay un gran futuro para la literatura colombiana.
</p><p>
</p><p>El texto original en ingl&eacute;s se encuentra aqu&iacute;:
</p><p>http://www.theaustralian.news.com.au</p>
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<item>
<title>La Navidad es el 24</title> 
<guid>http://www.cambio.com.co/opinioncambio/post.php?id_blog=4528900&amp;id_nota=450014907</guid>
<pubDate>Thu, 25 Dec 2008 23:07:30 -0500</pubDate>
<description> Esta frase que en colombiano suena obvia, no lo es tanto en Australia donde la Navidad es el 25. Y bueno, para nosotros, la Navidad se extiende un poco hasta el 25. Pero en materias de tanta importanc ... </description><content:encoded><![CDATA[<p>Esta frase que en colombiano suena obvia, no lo es tanto en Australia donde la Navidad es el 25. Y bueno, para nosotros, la Navidad se extiende un poco hasta el 25. Pero en materias de tanta importancia cultural y emocional, como la Navidad, la precisi&oacute;n es fundamental. Para nosotros, al menos para m&iacute;, la Navidad no solo es el 24, sino el 24 a media noche, cuando ya toda la familia est&aacute; reunida, se reza el &uacute;ltimo d&iacute;a de la novena (los que son creyentes), todos se felicitan, abrazan y besan, y para los ni&ntilde;os es el momento m&aacute;s esperando de la noche, porque es cuando se reparten los regalos. Luego viene la cena y a continuaci&oacute;n la fiesta que se prolonga hasta cuando el cuerpo aguante. Seguramente esta escena variar&aacute; de familia a familia, y de regi&oacute;n a regi&oacute;n en Colombia, pero creo no equivocarme al pensar que los elementos b&aacute;sicos est&aacute;n all&iacute;. 
</p><p>
</p><p>En Australia, el 24 es pre-Navidad: Christmas Eve. El tema tiende a generar situaciones curiosas entre ellos y nosotros: algunos amigos australianos comentaban a otros que nosotros, en Colombia, celebramos la Navidad el d&iacute;a anterior de Navidad, que para ellos es el 25, y yo me encontraba pensando &ldquo;No, ustedes son los que celebran la Navidad el d&iacute;a despu&eacute;s de Navidad&rdquo;. Pero bueno, todo es relativo y es cuesti&oacute;n de desde donde se le mire. De todos modos, no deja de confundir, al menos al principio: por ejemplo, cuando me invitaron al almuerzo de Navidad, no sab&iacute;a si deb&iacute;a llegar el 24 o el 25. 
</p><p>
</p><p>El almuerzo y la cena son los momentos importantes de la Navidad en Australia. No sucede as&iacute;, por lo que escuch&eacute;, en otros pa&iacute;ses anglosajones donde el desayuno es el importante. Es un momento familiar, aunque tal vez no de la misma escala que en Colombia. En este punto, temo entrar a generalizar ya que apenas fue mi primera Navidad con una familia australiana y no s&eacute; si ser&aacute; la constante. Disculpar&aacute;n, eso s&iacute;.
</p><p>
</p><p>Como toda familia australiana que se respete esta es descendiente de inmigrantes, en este caso, croatas llegados aqu&iacute; desplazados por la guerra. Pero no por la guerra que desintegr&oacute; a Yugoslavia en los 90. No. Los mayores, como dir&iacute;a mi pap&aacute;, llegaron desplazados pero por la II Guerra Mundial (es bien sabido el papel que han jugado las guerras en los movimientos migratorios, algo que tambi&eacute;n conocemos y vivimos en Colombia). Y como muchos desplazados, pasados y presentes, hicieron de Australia su hogar.
</p><p>
</p><p>El almuerzo fue ligero, del tipo de lo que podr&iacute;amos llamar un &ldquo;plato fr&iacute;o&rdquo;, pero a la australiana: dos tipos de jam&oacute;n, aceitunas, piment&oacute;n y berenjenas encurtidos, ensalada de tomate, algunos quesos y un pastelito de pollo.
</p><p>
</p><p>Como es verano, la reuni&oacute;n se hizo en el patio trasero de la casa (que en general, son muy grandes aqu&iacute;). El alcohol, pero especialmente el vino, juegan un papel importante (Australia es gran productor vin&iacute;cola). Aunque se toma mucho, se toma con moderaci&oacute;n. A raz&oacute;n de una copa de vino por hora, es la medida. Las estrictas leyes de tr&aacute;nsito son las que imponen este comportamiento, nada m&aacute;s.
</p><p>
</p><p>Con algo de esperanza pero tambi&eacute;n de ingenuidad pregunt&eacute; si se bailaba en alg&uacute;n momento (la due&ntilde;a de casa ama la m&uacute;sica bailable hispanoamericana y despu&eacute;s de un paseo musical por algunos temas cubanos sonaba al fondo Gipsy Kings). Yo sab&iacute;a la respuesta: No. La reuni&oacute;n es para charlar, estar juntos, re&iacute;rse, hacer bromas y molestarse unos a otros (lleg&oacute; un momento donde hasta los nietos les arrojaban pelotitas de papel a los abuelos y ellos, a su vez, se las devolv&iacute;an&hellip; o al menos intentaban).
</p><p>
</p><p>La cena, que en general es sobre las seis de la tarde, fue un rollo de cerdo a la parrilla (ah, s&iacute;, los australianos aman sus parrillas) y vegetales horneados: ahuyama, zanahoria, cebolla y algo m&aacute;s que no pude identificar pero que me sab&iacute;a como a arracacha. Y la reuni&oacute;n continu&oacute; hasta tarde, m&aacute;s all&aacute; de las 9:00 p.m. cuando el sol se oculta.
</p><p>
</p><p>El d&iacute;a tambi&eacute;n es aprovechado para visitar a los amigos, saludarlos y llevarles alg&uacute;n presente.
</p><p>
</p><p>No puedo negar que extra&ntilde;&eacute; el esp&iacute;ritu que nosotros le ponemos a la Navidad (aunque los excesos creo que jam&aacute;s los extra&ntilde;ar&eacute;). Porque simplemente es el esp&iacute;ritu al que estoy habituada. Uno distinto al que se le pone en Australia. Ni mejor, ni peor. Simplemente son costumbres que en la distancia, en la que yo estoy y en la que ustedes est&aacute;n, parecen hacer parte de una postal navide&ntilde;a.
</p><p>
</p><p>PD.: Otro punto de vista, pero de la Nochebuena vs. Navidad, aqu&iacute;.</p>
]]></content:encoded></item>
<item>
<title>Australia: crisol de culturas</title> 
<guid>http://www.cambio.com.co/opinioncambio/post.php?id_blog=4528900&amp;id_nota=450014769</guid>
<pubDate>Sun, 14 Dec 2008 07:03:28 -0500</pubDate>
<description> Puedo afirmar sin mucho temor a equivocarme que los australianos (los descendientes de ingleses y de otras corrientes migratorias con más de una generación en Australia) no tienen muchas expresiones c ... </description><content:encoded><![CDATA[<p>Puedo afirmar sin mucho temor a equivocarme que los australianos (los descendientes de ingleses y de otras corrientes migratorias con m&aacute;s de una generaci&oacute;n en Australia) no tienen muchas expresiones culturales que mostrar: en t&eacute;rminos gastron&oacute;micos se me ocurre solo pensar en la vegemite, una &ldquo;pasta&rdquo; concentrada de vegetales, muy salada. Musicalmente, su repertorio lo compone la m&uacute;sica de los abor&iacute;genes, a quienes casi exterminan. Hay algunas tradiciones asociadas a hechos hist&oacute;ricos de las cuales hablar&eacute; en su momento. Puedo decir que muy australiano s&iacute; es caminar por las calles en &ldquo;chanclas&rdquo; o descalzo. Y bueno, el acento y su muy extendido mate.
</p><p>
</p><p>Es muy australiano, tambi&eacute;n, una excepcional disposici&oacute;n a adoptar otras culturas. Puede sonar parad&oacute;jico pero un rasgo nacional es su inclinaci&oacute;n a tomar los rasgos nacionales de otros. As&iacute; los pubs irlandeses son muy populares, la comida oriental est&aacute; por todas partes (porque, adem&aacute;s, es absolutamente espectacular) y, &uacute;ltimamente, hay cierta fascinaci&oacute;n por la cultura hispanoamericana. Desde el deseo de aprender castellano hasta la programaci&oacute;n de eventos regulares de flamenco o fiestas semanales donde la salsa, el merengue, el reggaeton y otros ritmos latinos convocan a decenas de australianos.
</p><p>
</p><p>Oh, s&iacute;, ya adivino la mueca en el rostro de algunos imagin&aacute;ndose a un australiano bailar salsa. Nuestra muy apreciada, cara y arraigada salsa. Podr&iacute;a pensarse que es hasta un sacrilegio que alguien que no tenga sangre caribe&ntilde;a se atreva a bailar salsa. O que el grito desgarrado del flamenco provenga de una garganta que no pueda decir &ldquo;Andaluc&iacute;a&rdquo; sin acento; o que las notas del bossa-nova se desprendan de una guitarra totalmente ignorante de las favelas brasile&ntilde;as. Pero s&iacute;. Y algunos lo hacen muy bien. Podr&iacute;a afirmar que le ponen tanta pasi&oacute;n como nosotros mismos. Una pasi&oacute;n distinta, lo reconozco. 
</p><p>
</p><p>Aprenden la t&eacute;cnica, la practican. Una y otra vez. A&ntilde;o tras a&ntilde;o. Hasta que dominan el paso, el gesto, el tiempo. Aunque la emoci&oacute;n sea distinta.
</p><p>
</p><p>Recuerdo hace un par de noches en un evento de flamenco llamado &ldquo;Alma y pasi&oacute;n&rdquo;. Un grupo grande, al menos 20 chicas, bailando flamenco ante un p&uacute;blico de alrededor de 300 personas. Las dos primeras filas las compon&iacute;an espa&ntilde;oles llegados durante la &eacute;poca de Franco. Y mientras las chicas (apenas un par de ellas descendientes de espa&ntilde;oles) castigaban el entablado con su zapateo, las matronas espa&ntilde;olas acompa&ntilde;aban desde el p&uacute;blico las guitarras magn&iacute;ficas con sus palmas, y agregaban el alma y la pasi&oacute;n mediterr&aacute;nea al baile que era b&aacute;sicamente t&eacute;cnica. Ellas, las chicas, lo daban todo en cada vuelta, luchaban por asumir el porte espa&ntilde;ol en cada giro, en cada mirada. No sonre&iacute;an. Adivino que por sus cabezas pasaba el nombre de cada paso y procuraban seguir la coreograf&iacute;a practicada durante meses. Luego vino el receso y a continuaci&oacute;n dos &ldquo;bailaores&rdquo; se tomaron el escenario. El hombre, nacido en Melbourne, pero de padres malague&ntilde;os sudaba su sangre espa&ntilde;ola por cada poro. Y pr&aacute;cticamente le sac&oacute; fuego al entablado. Las guitarras, la cantaora, las chica de las palmas sonre&iacute;an desde el fondo del escenario tambi&eacute;n de asombro y alegr&iacute;a al verlo. El hombre, de repente, rompi&oacute; ese l&iacute;mite invisible entre escenario y p&uacute;blico, y sac&oacute; a bailar a dos de las matronas que con m&aacute;s fulgor segu&iacute;an el acto. Y all&iacute;, ante los ojos sorprendidos de todos, tom&oacute; cuerpo y sangre el flamenco de Garc&iacute;a Lorca, el de los campos de olivos y de los gitanos. Era el flamenco en viva presencia.
</p><p>
</p><p>El hombre llam&oacute; a las chicas de nuevo al escenario. Algo totalmente fuera del libreto. Se les notaba en el rostro el descontrol. Sin embargo, por un momento (adivino por la sonrisa nerviosa que se col&oacute; por los labios de algunas de ellas) percibieron en ese acto espont&aacute;neo la que es parte de la esencia del flamenco. Que es mucho m&aacute;s que t&eacute;cnica. Es una expresi&oacute;n cultural nacida en las fiestas populares espa&ntilde;olas, donde cantaores y bailaores se retaban unos a otros, ante una audiencia euf&oacute;rica. O as&iacute; me lo imagino. Termin&oacute; la funci&oacute;n en medio del aplauso controlado de los australianos y la ovaci&oacute;n emocionada de los espa&ntilde;oles. Las chicas, las aprendices bailaoras de flamenco, ya m&aacute;s desinhibidas volver&aacute;n a sus pr&aacute;cticas y estoy segura el pr&oacute;ximo a&ntilde;o lo har&aacute;n incluso mejor. Porque si acaso carecen de la sangre musulmana-jud&iacute;a-cristiana-mora-gitana que dio origen al flamenco, s&iacute; tienen el inter&eacute;s, la curiosidad y la disposici&oacute;n por aprender ese baile ex&oacute;tico revestido de voces antiguas, sin preguntarse si estas expresiones for&aacute;neas amenazan su propia identidad o si sus portadores llegan a perturbar la tranquila estabilidad de su pa&iacute;s.</p>
]]></content:encoded></item>
<item>
<title>Conseguir trabajo: un trabajo de tiempo completo</title> 
<guid>http://www.cambio.com.co/opinioncambio/post.php?id_blog=4528900&amp;id_nota=450014567</guid>
<pubDate>Tue, 02 Dec 2008 20:45:39 -0500</pubDate>
<description> No es fácil. Conseguir trabajo, al menos en Adelaide, no es fácil. No para la mayoría de inmigrantes. Hay contados casos afortunados, pero la mayoría debe pasar por el casi proceso obligado de trabaja ... </description><content:encoded><![CDATA[<p>No es f&aacute;cil. Conseguir trabajo, al menos en Adelaide, no es f&aacute;cil. No para la mayor&iacute;a de inmigrantes. Hay contados casos afortunados, pero la mayor&iacute;a debe pasar por el casi proceso obligado de trabajar en oficios varios (aseador, mesero, ayudante de cocina, en call centres, l&iacute;neas de producci&oacute;n, etc.) antes de encontrar un trabajo en un &aacute;rea quiz&aacute; apenas ligada con la profesi&oacute;n original. Y gracias a la actual crisis econ&oacute;mica, incluso encontrar trabajo de ese tipo, se ha vuelto dif&iacute;cil.
</p><p>
</p><p>El asunto llega al punto que hay incluso cursos para aprender c&oacute;mo buscar y aplicar por un trabajo. El costo: AU$2000 (casi tres millones de pesos, para no ciudadanos o no residentes permanentes). El gobierno de Australia del Sur cuenta, de todos modos, con una oficina de ayuda al inmigrante en la cual se le asesora en forma gratuita sobre qu&eacute; podr&iacute;a hacer y eventualmente dicta seminarios sobre el tema. Sin embargo, no es suficiente.
</p><p>El tema va mucho m&aacute;s all&aacute; de nuestra muy conocida hoja de vida, entrevista, pasado judicial o evaluaci&oacute;n de habilidades.
</p><p>
</p><p>Primero que todo, se recomienda asumir la b&uacute;squeda de trabajo como un trabajo de tiempo completo. Con un horario de 8 a 5, una hora de almuerzo, tareas, objetivos y evaluaci&oacute;n. Se debe llevar un seguimiento detallado de las aplicaciones: a qu&eacute; cargo se aplic&oacute;, en qu&eacute; empresa, cu&aacute;ndo se aplic&oacute;, cu&aacute;ndo se debe llamar para averiguar por el proceso, fecha de entrevista, planeaci&oacute;n de la entrevista, fecha de segunda entrevista, etc.
</p><p>
</p><p>En cuanto a los requisitos, el equivalente a nuestro pasado judicial solo es solicitado para ciertos cargos relacionados con temas de seguridad o cuidado de ni&ntilde;os o ancianos.
</p><p>
</p><p>La hoja de vida debe ser lo m&aacute;s puntual posible y, a la vez, demostrar todos los logros alcanzados. No hay reglas sobre cu&aacute;l debe ser su extensi&oacute;n. Y algo que duele: toda referencia a nuestro lugar de origen, desde nuestro nombre hasta el del centro educativo o el de la compa&ntilde;&iacute;a donde invertimos a&ntilde;os de nuestras vidas, hay que desaparecerlo o cambiarlo para que suene como ingl&eacute;s. La raz&oacute;n: para los empleadores les resulta m&aacute;s f&aacute;cil decir Steve que Esteban. Si encuentran un Esteban tal vez piensan que viene acompa&ntilde;ado de un acento dif&iacute;cil de entender y simplemente lo descartan.
</p><p>
</p><p>La hoja de vida debe ir acompa&ntilde;ada, adem&aacute;s, por una carta en la cual el candidato se presenta, debe demostrar que conoce la empresa a la cual est&aacute; aplicando, y especifica c&oacute;mo sus habilidades pueden ayudar al progreso de la empresa.
</p><p>
</p><p>Si acaso est&aacute; aplicando para un cargo con el gobierno, debe responder a ciertos criterios de selecci&oacute;n en un documento. Este documento resulta ser casi un ensayo en el cual punto por punto, se debe demostrar c&oacute;mo cumple con ese criterio con situaciones espec&iacute;ficas vividas durante la vida laboral.
</p><p>
</p><p>Para conocer la oferta laboral, por supuesto, el peri&oacute;dico local es uno de los principales medios, pero se dice que all&iacute; solo aparece el 10% del total de la oferta. &iquest;El resto? Lo manejan las agencias de reclutamiento, motores especializados de b&uacute;squeda de trabajo en Internet y curiosamente una porci&oacute;n significativa de la oferta se maneja de boca en boca. As&iacute; es. De esta manera, hacer contactos o tener contactos, en Adelaide como en Colombia resulta decisivo para encontrar trabajo. A veces no importa ni la educaci&oacute;n, ni la experiencia, ni lo bien elaborada que est&eacute; la hoja de vida o la carta de presentaci&oacute;n. No importa ser el candidato ideal. Mientras se tenga el contacto adecuado, a veces, muchas veces, eso es lo decisivo.
</p><p>
</p><p>Sin embargo todo, todo hay que hacerlo: desde levantarse temprano a modificar por en&eacute;sima vez una hoja de vida o una carta de presentaci&oacute;n para que se ajuste al perfil del cargo hasta salir al pub, al festival, a trabajar como voluntario, para hacer contactos, porque tal vez uno de ellos pueda ser la puerta de entrada a ese trabajo que todos buscamos.</p>
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<title>Rente una gallina</title> 
<guid>http://www.cambio.com.co/opinioncambio/post.php?id_blog=4528900&amp;id_nota=450012583</guid>
<pubDate>Fri, 19 Sep 2008 00:14:16 -0500</pubDate>
<description> Los australianos, en general, demuestran una gran preocupación por el medio ambiente. Reciclan -lo cual es ya una práctica común en muchos países-; procuran llevar sus propias bolsas de tela (aunque s ... </description><content:encoded><![CDATA[<p>Los australianos, en general, demuestran una gran preocupaci&oacute;n por el medio ambiente. Reciclan -lo cual es ya una pr&aacute;ctica com&uacute;n en muchos pa&iacute;ses-; procuran llevar sus propias bolsas de tela (aunque sea sint&eacute;tica) cuando van a hacer mercado, con el fin de&nbsp; evitar utilizar bolsas pl&aacute;sticas; poseen electrodom&eacute;sticos que operan con un bajo consumo de energ&iacute;a; y muchos solo compran alimentos org&aacute;nicamente cultivados y procesados.
</p><p>
</p><p>Esta preocupaci&oacute;n ocupa tambi&eacute;n una estanter&iacute;a en los supermercados, donde se pueden comprar huevos de gallinas criadas en completo encierro o de aquellas que, a&uacute;n estando en un gallinero, pueden moverse con &ldquo;tranquilidad&rdquo;. La alimentaci&oacute;n de cada una, por supuesto, tambi&eacute;n es diferente. Mientras las primeras solo reciben concentrados, las segundas pueden a&uacute;n degustar del rico sabor de un grano de ma&iacute;z. La diferencia en precios es significativa: casi del 50%.
</p><p>
</p><p>En sinton&iacute;a con este esp&iacute;ritu ambiental-naturista, una empresa con sede en Sydney ofrece rentar dos gallinas, con corral, alimentaci&oacute;n y hasta paja para el nido incluidos, para tener semanalmente no solo huevos frescos sino una mascota &ldquo;ambientalmente sostenible&rdquo;, como aseguran los promotores de esta idea en su sitio en internet (http://www.rentachook.com.au/).
</p><p>
</p><p>La oferta incluye un tiempo de prueba de seis semanas, tras las cuales el comprador decide si quedarse o no con las gallinas. Si las retorna, obtiene la devoluci&oacute;n de su dep&oacute;sito (AU$360) y &ldquo;solo&rdquo; se le cobra AU$100 (unos $173.000), por el periodo de prueba. Gallina y corral son entonces revendidos.
</p><p>
</p><p>Adem&aacute;s de contar con hasta seis huevos frescos por semana, otras ventajas de tener estas gallinas en casa, seg&uacute;n el sitio en Internet, es que pueden ser alimentadas con sobras de comida (lo que b&aacute;sicamente ser&iacute;a convertir desperdicios en alimento y se traduce en ahorros de dinero), remueven la maleza del jard&iacute;n y los ni&ntilde;os las adorar&iacute;an. Obvian el hecho de que las gallinas tambi&eacute;n pueden remover no solo la maleza del jard&iacute;n sino otras plantas ornamentales y que el olor del excremento no es precisamente agradable. Sin embargo, la idea parece que ha progresado porque la empresa lleva seis a&ntilde;os de operaciones y distribuye nacionalmente.
</p><p>
</p><p>El sitio ofrece tambi&eacute;n consejos sobre c&oacute;mo mantenerlas, informaci&oacute;n acerca del comportamiento esperado durante cada etapa de vida de las gallinas y alertan en relaci&oacute;n con el cuidado que se debe tener ante la posible presencia de zorros urbanos.
</p><p>
</p><p>Legalmente, es permitido en Australia tener gallinas en zonas residenciales urbanas; el permiso no se extiende a los gallos, que est&aacute;n abiertamente prohibidos, por aquello de que podr&iacute;an perturbar el sue&ntilde;o de los vecinos en la madrugada con su canto. As&iacute; que las gallinitas no solo permanecen toda su existencia sin compa&ntilde;ero, sino tambi&eacute;n sin descendencia. No s&eacute; si eso sea tambi&eacute;n un conflicto en t&eacute;rminos ecol&oacute;gicos.</p>
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<title>Carne de canguro</title> 
<guid>http://www.cambio.com.co/opinioncambio/post.php?id_blog=4528900&amp;id_nota=450012439</guid>
<pubDate>Mon, 15 Sep 2008 19:34:41 -0500</pubDate>
<description> Hay una pregunta obligada que nos hacen a quienes estamos o hemos estado en Australia: ¿viste canguros? Sí, bueno, los he visto. Lo que algunas personas no saben es que también se comen. Sí, esos dulc ... </description><content:encoded><![CDATA[<p>Hay una pregunta obligada que nos hacen a quienes estamos o hemos estado en Australia: &iquest;viste canguros? S&iacute;, bueno, los he visto. Lo que algunas personas no saben es que tambi&eacute;n se comen. S&iacute;, esos dulces marsupiales se comen. As&iacute; que la segunda pregunta que nos hacen a veces es: &iquest;Y comiste canguro?
</p><p>
</p><p>La carne de canguro es 98% libre de grasa, posee un bajo &iacute;ndice de &aacute;cidos grasos saturados, ayuda a reducir el colesterol, es rica en hierro y tiene un alto porcentaje de prote&iacute;na. No lo digo yo, lo dice un folleto que me lleg&oacute; y que promueve su consumo.&nbsp; Y al menos logr&oacute; su objetivo conmigo. Me decid&iacute; a comer carne de canguro. Adem&aacute;s, a donde fueres haz lo que vieres, y bueno, es algo t&iacute;pico de Australia, &iquest;no?
</p><p>
</p><p>As&iacute; que fui al mercado central. Not&eacute; con curiosidad que es m&aacute;s barata incluso que el pollo. Compr&eacute; medio kilo (&ldquo;&iquest;Solo medio kilo?&rdquo;, me dijo el carnicero&rdquo;) y puse manos a la obra. Algo importante: es f&aacute;cil de preparar. 
</p><p>
</p><p>La carne cruda de canguro luce y se siente como cualquier lomo de res. Tal vez un poco m&aacute;s roja, m&aacute;s vinotinto. La lav&eacute; y divid&iacute; en dos porciones. Una fue a dar al congelador y la otra fue la que cocin&eacute;. Hay que marinarla en aceite de oliva y pimienta por 20 minutos (hasta yo puedo hacer eso). Luego, en un sart&eacute;n MUY caliente, se pone a cocinar por cinco minutos cada lado, seg&uacute;n el folleto. &ldquo;&iquest;Solo cinco minutos?&rdquo;, me dije. Pues s&iacute;, solo cinco. La verdad, es que se cocina r&aacute;pido y si se deja m&aacute;s tiempo queda lo que en buen colombiano dir&iacute;amos &ldquo;rejuda&rdquo;. Lo s&eacute;, porque dej&eacute; cocinando de m&aacute;s un pedazo aparte.
</p><p>
</p><p>Mientras se cocina expide un olor muy concentrado a carne cruda de res. Totalmente desagradable para los vegetarianos y para aquellos reticentes a &ldquo;lo normalito&rdquo;, es decir, res, cerdo, pollo, pescado. 
</p><p>
</p><p>El sabor. Dir&iacute;a que es similar al de la carne vacuna, pero m&aacute;s acentuado. Tambi&eacute;n es cierto que a veces hay que probar varias veces esa comida nueva para encontrarle el sabor distintivo que la caracteriza. As&iacute; que, bueno en mi caso, todav&iacute;a quedaron 250 gramos m&aacute;s de carne de canguro para volver a probar. Por lo pronto, puedo decir que se digiere bien. Y hasta sent&iacute; que mi colesterol lo agradec&iacute;a.
</p><p>
</p><p>El lugar donde compr&eacute; la carne de canguro, tambi&eacute;n distribuye de cerdo salvaje, cabra salvaje, venado salvaje, conejo, liebre y, si mi memoria no me falla, tambi&eacute;n de cocodrilo. Habr&aacute; que probar.</p>
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