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        <title>Hoja de Ruta</title>
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        <description>Hoja de Ruta</description> 
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        <copyright>COPYRIGHT © 2012 Casa Editorial EL TIEMPO S.A</copyright>
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            <title>Cambio.com.co</title>
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<title>El arte de la distorsión</title> 
<guid>http://www.cambio.com.co/opinioncambio/post.php?id_blog=4428851&amp;id_nota=450017994</guid>
<pubDate>Mon, 22 Jun 2009 10:17:02 -0500</pubDate>
<description> Hubo un tiempo en que la traducción le sirvió a Juan Gabriel Vásquez para ganarse la vida. Fue una época de grandes satisfacciones, de comunión con el idioma, de complicidad con las palabras que le si ... </description><content:encoded><![CDATA[<p>Hubo un tiempo en que la traducci&oacute;n le sirvi&oacute; a Juan Gabriel V&aacute;squez para ganarse la vida. Fue una &eacute;poca de grandes satisfacciones, de comuni&oacute;n con el idioma, de complicidad con las palabras que le sirvieron para perfeccionar sus dotes como narrador, las mismas que hicieron que&nbsp;su novela Los informantes estuviera en la lista de finalistas del diario The Independent&nbsp; al mejor libro extranjero publicado en el Reino Unido hace poco. 
</p><p>La faceta de V&aacute;squez como traductor, sin embargo, no ha sido del todo divulgada. Sobre este tema, y el arte de ensayo, que tambi&eacute;n ejercita, el autor de Historia secreta de Costag&uuml;ana y El arte de la distorsi&oacute;n habl&oacute; desde Espa&ntilde;a. 
</p><p>&iquest;C&oacute;mo y por qu&eacute; comenz&oacute; a traducir? 
</p><p>Durante varios a&ntilde;os me gan&eacute; la vida haci&eacute;ndolo. Comenc&eacute; por azar. Yo hab&iacute;a traducido ya por razones privadas, es decir, para aprender a escribir. Cog&iacute;a, por ejemplo, el &uacute;ltimo p&aacute;rrafo del cuento Los muertos, de Joyce, que me parece uno de los pasajes perfectos que hay. Y lo traduc&iacute;a, esperando aprender algo al hacerlo. Pero luego a Marianne Ponsford, que era por entonces editora en la editorial espa&ntilde;ola Turner, se le ocurri&oacute; encargarme la traducci&oacute;n de Hiroshima, de John Hersey. Y as&iacute; empec&eacute; en un oficio que me ha dado muchas satisfacciones y me ha ense&ntilde;ado un mont&oacute;n de cosas. 
</p><p>&iquest;Qu&eacute; libros ha traducido y qu&eacute; es lo m&aacute;s dif&iacute;cil a la hora de traducir un texto literario? 
</p><p>Como me he ganado la vida as&iacute;, he traducido de todo: desde V&iacute;ctor Hugo hasta un best-seller titulado El enigma del cuatro. En el medio tambi&eacute;n hay de todo: Pasaje a la India, de Forster, un libro de entrevistas con Al Pacino, uno de frases sueltas de Hemingway&hellip; Lo m&aacute;s dif&iacute;cil es, por supuesto, lo que no aparece en los diccionarios: el tono. Cuando uno lee Cien a&ntilde;os de soledad en ingl&eacute;s, en la versi&oacute;n de Gregory Rabassa, oye exactamente la misma m&uacute;sica que cuando lee la novela en espa&ntilde;ol. No hay nada tan frustrante como resignarse a las pocas veces que uno logra algo parecido. 
</p><p>El escritor espa&ntilde;ol Javier Mar&iacute;as, un tipo tan poco dado a dar consejos , hace poco resolvi&oacute; hacerlo, y dijo que lo mejor que pod&iacute;an hacer los escritores j&oacute;venes, o al menos aquellos que quer&iacute;an convertirse en escritores, era traducir, traducir y traducir. &iquest;Son los traductores escritores a la sombra? 
</p><p>Escritores a la sombra no s&eacute;, pero s&iacute; es verdad que no hay mejor escuela para el aprendizaje del oficio, de lo que funciona y no funciona en la escritura de ficci&oacute;n. La traducci&oacute;n es la forma m&aacute;s perfecta de lectura: traducir una obra maestra le ense&ntilde;a cosas valiosas hasta al m&aacute;s bruto. Pero traducir novelas mediocres es tambi&eacute;n una gran escuela, porque as&iacute; se da uno cuenta, de la manera m&aacute;s inmediata posible, de todas las trampas, los atajos, los trucos baratos, las perezas o las torpezas de la literatura de segunda: es decir, de todo lo que no hay que hacer. 
</p><p>El a&ntilde;o pasado, la editorial brit&aacute;nica Bloomsbury public&oacute; Los informantes en la traducci&oacute;n hecha por Anne McLean. El mes que viene, su novela se publicar&aacute; en Estados Unidos bajo el sello Riverside. &iquest;Es importante ser traducido y publicado en Norteam&eacute;rica?
</p><p>Bueno, depende de importante para qui&eacute;n. Para m&iacute; s&iacute;, por supuesto, porque la literatura de Estados Unidos me ha marcado siempre, desde Moby Dick hasta Bellow o Don DeLillo. Y porque en las &uacute;ltimas generaciones de escritores de Estados Unidos hay gente que me interesa mucho, desde Charles d&rsquo;Ambrosio a Aleksander Hemon. En fin, porque es un mundo muy vivo, muy despierto. La literatura norteamericana es una de las m&aacute;s vivas del mundo. 
</p><p>La traducci&oacute;n de McLean de su novela es impecable. El tono, el alma de la novela, la voz de Santoro, todo se ha respetado. Siendo usted tambi&eacute;n traductor, &iquest;cu&aacute;l fue la parte m&aacute;s dif&iacute;cil en todo el proceso de traducci&oacute;n de Los informantes y durante cuanto tiempo se extendi&oacute;? 
</p><p>Un traductor sabe que el trabajo comienza con la lectura del texto, no con la traducci&oacute;n de las primeras palabras. Y no s&eacute; cu&aacute;ndo ley&oacute; la novela Anne McLean. Pero nuestra correspondencia sobre la novela fue de noviembre de 2006 a agosto de 2007. &iquest;La parte m&aacute;s dif&iacute;cil? Para m&iacute; no hubo nada dif&iacute;cil: fue lo m&aacute;s placentero del mundo. Pero s&eacute; que ella le dedic&oacute; mucho tiempo a un pasaje de la novela en que un pol&iacute;tico bogotano da un discurso en un entierro. Como suelen ser ahora los discursos de pol&iacute;ticos bogotanos, &eacute;ste era flojo en gram&aacute;tica, pomposo y grandilocuente en el tono, y adem&aacute;s escrito con las patas: una cosa insoportable. Y traducir a un personaje que habla mal es muy dif&iacute;cil, porque el lector tiende a pensar que los errores son del traductor, no del personaje. 
</p><p>&iquest;Por qu&eacute; es importante el Independent Foreign Fiction Prize? 
</p><p>Es el premio a novelas traducidas m&aacute;s respetado de Inglaterra. En el Reino Unido, como se sabe, se traduce muy poco, por comparaci&oacute;n a Europa continental. As&iacute; que este premio es la manera que tienen los lectores interesados en la literatura de otras lenguas de satisfacer su curiosidad, de guiarse un poco. El premio tiene adem&aacute;s un ingrediente &uacute;nico: se divide entre el escritor y el traductor. Cosa l&oacute;gica, dir&iacute;a uno, pero que sucede poco. 
</p><p>Planes a la vista para traducir al ingl&eacute;s Historia secreta de Costag&uuml;ana? 
</p><p>Esa novela se public&oacute; en Italia el a&ntilde;o pasado: los editores decidieron comenzar por ah&iacute; y no por Los informantes, que cronol&oacute;gicamente viene primero. En los pa&iacute;ses que publicaron Los informantes el a&ntilde;o pasado (Inglaterra, Francia y Holanda), Historia secreta de Costag&uuml;ana se est&aacute; traduciendo ahora mismo y se publicar&aacute; el a&ntilde;o que viene. 
</p><p>Cambio de tercio a su labor como ensayista. &iquest;Cu&aacute;nto se demora escribiendo un ensayo y como elige los temas? 
</p><p>Mis ensayos suelen ser de dos especies: trabajos por encargo, que me encantan, o vac&iacute;os que tengo, y un ensayo me ayuda a subsanarlos. Me doy cuenta, por ejemplo, de que no he le&iacute;do bien al autor X, y entonces me empaco unos cuantos libros y escribo algo. O me doy cuenta de que no s&eacute; muy bien qu&eacute; decir cuando alguien me pregunta c&oacute;mo me ha afectado vivir fuera de Colombia, y entonces lo resuelvo un ensayo. Uno no escribe sobre lo que sabe: escribe para saber, para averiguar. No escribe para explicar sus opiniones, sino para descubrirlas. 
</p><p>&iquest;Cu&aacute;ndo sale el libro El arte de la distorsi&oacute;n finalmente? 
</p><p>En Colombia, a finales de mayo o principios de junio; en Espa&ntilde;a, en septiembre. 
</p><p>&iquest;Por qu&eacute; pocos escritores en Colombia se interesan por practicar este g&eacute;nero? 
</p><p>No lo s&eacute;. &iquest;Por qu&eacute; Garc&iacute;a M&aacute;rquez no escribe ensayo y en cambio Vargas Llosa, Fuentes y Cort&aacute;zar s&iacute;? Un peque&ntilde;o misterio. Ahora bien, tambi&eacute;n es cierto que los lectores suelen ver el ensayo como un g&eacute;nero para especialistas. Para m&iacute; es todo lo contrario, un juego de un lector con otros lectores. Piglia dice que la cr&iacute;tica es una forma de la autobiograf&iacute;a, y yo creo que en mi libro de ensayos he hecho confesiones autobiogr&aacute;ficas que nunca me atrever&iacute;a a hacer de otra manera. 
</p><p>&iquest;Cu&aacute;l es el autor, hoy en d&iacute;a, que m&aacute;s sigue? 
</p><p>Probablemente Philip Roth. Hay un pu&ntilde;ado de escritores cuyos libros espero ansiosamente, otros que segu&iacute; con entusiasmo durante unos tres o cuatro libros y luego ya no, pero Roth sigue ah&iacute;. En parte, claro, porque publica mucho. Un libro al a&ntilde;o, y todos maravillosos. No puedo decir que sea objetivo.
</p><p>(Versi&oacute;n completa del art&iacute;culo publicado en mayo en&nbsp;Lecturas Dominicales ).</p>
]]></content:encoded></item>
<item>
<title>Poe o la muerte antes de morir</title> 
<guid>http://www.cambio.com.co/opinioncambio/post.php?id_blog=4428851&amp;id_nota=450016060</guid>
<pubDate>Thu, 05 Mar 2009 08:38:32 -0500</pubDate>
<description> La literatura está llena de muertes diversas: hay muertes prematuras, muertes a destiempo, muertes trágicas, muertes apacibles &amp;#8213;pocas&amp;#8213;, muertes desoladoras &amp;#8213;muchas&amp;#8 ... </description><content:encoded><![CDATA[<p>La literatura está llena de muertes diversas: hay muertes prematuras, muertes a destiempo, muertes trágicas, muertes apacibles &#8213;pocas&#8213;, muertes desoladoras &#8213;muchas&#8213;, muertes solitarias, muertes silenciosas, muertes escandalosas. Es como si los escritores fueran tejiendo su propia mortaja en la medida en que escribieran. O como si al ser narradas en los diarios, adquirieran un brillo especial, un hálito de crudeza. 
</p><p>Las muertes de los suicidas, desde luego, suelen ser las que más miradas atrapan, las estelares: el ahorcamiento de David Foster Wallace en su apartamento ha sido el caso más reciente ('un vocero de la policía de Claremont afirmó que al volver a casa la esposa del señor Wallace, Karen Green, se encontró con que su marido se había colgado', escribió en su momento el The New York Times). 
</p><p>Sin embargo, entre todas las muertes, la de Edgar Allan Poe ha destacado entre todas por el misterio que la antecede. En la más reciente biografía escrita sobre el autor bajo el título Poe, a Life Cut Short, Peter Ackroyd vuelve a hablar de la muerte de Poe, así: 
</p><p>'[Poe...] También pensaba viajar a Nueva York donde haría los preparativos para su nueva revista literaria. Dos noches antes de abandonar Richmond, visitó a algunos amigos de antaño, los Talley, ante quienes se mostró seguro y con ilusiones. Les declaró que 'las últimas semanas, en compañía de sus viejos y nuevos amigos, habían sido las más felices que había tenido en muchos años', y que estaba convencido de 'estar a punto de dejar atrás todos los problemas y vejaciones de su vida pasada'. 
</p><p>Ackryd deja ver en su libro que Poe no sólo estaba entusiasmado con la idea del viaje, sino que se había reconciliado con su entorno sentimental. De la reunión donde los Talleys, Susan Talley dice: 
</p><p>'Fue la última persona en la fiesta en abandonar la casa. Estábamos parados en el pórtico, y después de dar algunos pasos se detuvo, dio media vuelta y se levantó una vez más su sombrero en un último adiós'. 
</p><p>Se levantó su sombrero una vez más, escribe Susan. Y en ese 'se levantó su sombrero una vez más' uno casi puede imaginarse a Edgar Allan Poe, de pronto, protagonizando uno de sus cuentos: un hombre parado bajo el umbral del portón de una casa ya casi en penumbra, despidiéndose para siempre de su anfitriona con una sonrisa contenida. A lo que Susan Taller añade como una ñapa fantasmal: 
</p><p>'En ese momento, un meteoro fulgurante apareció en el cielo sobre su cabeza, y se desvaneció en el Oriente'. 
</p><p>Una semana después, encontraron a Edgar Allan Poe despatarrado en una taberna de la ciudad de Baltimore. Nadie supo cómo había llegado a ese lugar, qué lo había llevado hasta allá, cuánto había bebido, qué había pasado en los últimos seis días de su vida. El domingo 7 de Octubre de 1849, a los cuarenta años de edad, moriría en el hospital.
</p><p>Sobre todo este asunto, Baudelaire dijo: 'su muerte fue casi un suicidio; un suicidio preparado durante mucho tiempo'.
</p><p>www.mauriciobecerra.wordpress.com</p>
]]></content:encoded></item>
<item>
<title>El regreso de Kerouac</title> 
<guid>http://www.cambio.com.co/opinioncambio/post.php?id_blog=4428851&amp;id_nota=450015948</guid>
<pubDate>Fri, 27 Feb 2009 22:55:56 -0500</pubDate>
<description> Estarán de fiesta los seguidores del escritor norteamericano Jack Kerouac ahora que se ha anunciado por todas partes que la editorial Harper Collins ha comprado los derechos para publicar su primera n ... </description><content:encoded><![CDATA[<p>Estar&aacute;n de fiesta los seguidores del escritor norteamericano Jack Kerouac ahora que se ha anunciado por todas partes que la editorial Harper Collins ha comprado los derechos para publicar su primera novela, The Sea is my Brother. 
</p><p>No voy a detenerme aqu&iacute; a hablar sobre el contexto en el que la novela fue escrita (no puedo, no debo, pues un art&iacute;culo sobre este asunto se encuentra en proceso de escritura). Lo que s&iacute; puedo adelantar es que la novela -conocida en algunos c&iacute;rculos como el libro perdido de Kerouac- la escribi&oacute; el autor a su paso por la marina mercante de Estados Unidos, y que algunos fragmentos ya han sido previamente publicados. 
</p><p>A menos que los editores echen mano de la tijera, y tachen alguna palabra y borren alguna coma, este es el tono que los seguidores del padre de la Generaci&oacute;n Beat podr&aacute;n disfrutar una vez llegue a las librer&iacute;as esta joya desempolvada del hijo pr&oacute;digo de la ciudad de Lowell: 
</p><p>&quot;Wesley went to the window and glanced down the street; way off in the distance, the clustered pile of New York&rsquo;s Medical Center stood, a grave healer surrounded at its hem by smaller buildings where the healed returned. From Broadway, a steady din of horns, trolley bell, grinding gears, and screeching trolley wheels surmounted the deeper, vaster hum from the high noon thoroughfare&quot;. (Tomado del libro Atop an Underwood, Viking Penguin Books, 1999).
</p><p>&nbsp;
</p><p>Vea m&aacute;s en: www.mauriciobecerra.wordpress.com
</p><p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded></item>
<item>
<title>Tres voces</title> 
<guid>http://www.cambio.com.co/opinioncambio/post.php?id_blog=4428851&amp;id_nota=450015875</guid>
<pubDate>Thu, 26 Feb 2009 08:39:48 -0500</pubDate>
<description> Y vengo precisamente en estos días a recordar las palabras que Nadine Gordimer dijo alguna vez sobre la formación de los escritores, y que más o menos son así: &amp;ldquo;la mejor universidad del escr ... </description><content:encoded><![CDATA[<p>Y vengo precisamente en estos d&iacute;as a recordar las palabras que Nadine Gordimer dijo alguna vez sobre la formaci&oacute;n de los escritores, y que m&aacute;s o menos son as&iacute;: &ldquo;la mejor universidad del escritor son los libros&rdquo;. Lo dec&iacute;a al referirse a las lecturas que la hab&iacute;an formado en la adolescencia o a los libros que la hab&iacute;an marcado por razones que no recuerdo muy bien y creo que ella tampoco recordaba muy bien. La se&ntilde;ora Gordimer es una mujer muy culta que ha escrito libros muy importantes, y que tambi&eacute;n ha dicho cosas muy importantes. Lo que me ha llevado a repensar el asunto de la escritura, y a releer varias reflexiones para encontrarme al final con los gozosos y los dolorosos que hay en su proceso. &iquest;Se divierte el escritor cuando escribe? Todo parece indicar que sufre. El camino siempre tiene tantas rosas como espinas. Es por eso que suelo recomendarle a la gente que me rodea que desconfie de plano de los autores que hablan de tanta dicha y diversi&oacute;n al momento de escribir. Tanta risa y carcajadas juntas suelen ser inversamente proporcionales a la calidad final de sus obras. 
</p><p>Tres voces sobre el oficio de la escritura:
</p><p>Amos Oz
</p><p>En realidad, &iquest;qui&eacute;n no ha tenido la horrible experiencia de estar sentado delante de una hoja en blanco que le sonr&iacute;e a uno con su boca desdentada: &ldquo;Adelante, vamos a ver si me pones la mano encima?&rdquo; Una p&aacute;gina en blanco es en realidad una pared encantada sin ninguna puerta ni ventana.
</p><p>Roberto Bola&ntilde;o
</p><p>Terminar una novela conlleva algunos, no muchos, placeres, y uno de &eacute;stos es empezar a olvidarse de ella, recordarla como un sue&ntilde;o o una pesadilla que se va desdibujando, y que nos permite enfrentar nuevos libros, nuevos d&iacute;as, sin el lastre de aquello que con toda probabilidad pudimos haber hecho mejor y no hicimos.
</p><p>Juan Rulfo
</p><p>Como todos ustedes saben, no hay ning&uacute;n escritor que escriba todo lo que piensa, es muy dificil trasladar el pensamiento a la escritura, creo que nadie lo hace, nadie lo ha hecho, sino que, simplemente, [hay] muchisimas cosas que al ser desarrolladas se pierden.
</p><p>(www.mauriciobecerra.wordpress.com)
</p><p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded></item>
<item>
<title>El precio de escribir</title> 
<guid>http://www.cambio.com.co/opinioncambio/post.php?id_blog=4428851&amp;id_nota=450015498</guid>
<pubDate>Thu, 12 Feb 2009 12:00:19 -0500</pubDate>
<description> Si los escritores viven o no de su trabajo es un asunto que debería carecer de importancia, a menos que el corazón de la gente se ennoblezca de un día a otro y, en un parpadeo, compulsivos, se arrojen ... </description><content:encoded><![CDATA[<p>Si los escritores viven o no de su trabajo es un asunto que debería carecer de importancia, a menos que el corazón de la gente se ennoblezca de un día a otro y, en un parpadeo, compulsivos, se arrojen a los centros comerciales a comprar al fin un libro. Pero, como es poco probable que esto ocurra, entonces, ¿para qué esculcar la intimidad de los escritores, preguntándoles si viven de sus historias? Por morbo. Por simple curiosidad. Por comparación burguesa, esa manía.
</p><p>Hace unos días, el suplemento cultural del diario español 'El Mundo' lo hizo. A rajatabla, les preguntó a varios escritores españoles si vivían exclusivamente de su oficio. Las respuestas, como era previsible, fueron, cuando no altivas, retóricamente quejumbrosas. Salvo los escritores consagrados cuyos dividendos jamás se divulgan, pero se intuyen, o aquellos cuya fortuna les ha sonreído a través de las arcas de un premio, resulta gracioso e ingenuo pensar que se puede vivir de la literatura. Que se puede vivir bien, digamos, vivir como un banquero o un agiotista. 
</p><p>Y es que por mucho que se quiera, y se trabaje, se podrá a lo sumo sobrevivir, esto es, pasar el día con decoro luego de llenar de harina y sopa la alacena crujiente del estómago. Y ni siquiera de los libros, sino de los productos derivados del asunto: las conferencias, los artículos de prensa, las traducciones, los talleres creativos que tanto abundan y los festivales en los que ,sumando tragos y restando propinas, se termina gastando más de lo que se gana. Pero vivir bien, imposible. Lo que me recuerda, por cierto, la respuesta que George Orwell le dio a la revista Horizon en los años cuarenta, luego de recibir un cuestionario en el que se le preguntaba cuánto necesitaba un escritor, en ese entonces, para vivir bien. Palabras más, palabras menos, escribió Orwell lo siguiente: 
</p><p>'Los escritores necesitan libros y periódicos en demasía; necesitan un espacio para trabajar y muebles para archivar sus documentos; la correspondencia es un asunto engorroso. Necesitan asimismo la ayuda de una secretaria por medio tiempo, y viajar, y vivir rodeados de lo que ellos consideran un ambiente agradable. Y comer y tomar lo que más les gusta, y poder invitar a sus amigos a comer afuera o recibirlos en casa. Todo esto cuesta dinero'. ¿Cuánto? '1.000 libras anuales', decía Orwell. Aunque lo ideal, el sueño de la humanidad, dejaba entrever, sería que, un buen día, sin importar el oficio, todos ganáramos lo mismo.</p>
]]></content:encoded></item>
<item>
<title>Gracias al azar</title> 
<guid>http://www.cambio.com.co/opinioncambio/post.php?id_blog=4428851&amp;id_nota=450015383</guid>
<pubDate>Thu, 05 Feb 2009 22:40:46 -0500</pubDate>
<description> Como tantas cosas que nos pasan en la vida, quiso el azar hace unos días que me volviera a encontrar con Alfonso Carvajal después de varios años de distanciamiento. 
Motivado por la lectura reciente  ... </description><content:encoded><![CDATA[<p>Como tantas cosas que nos pasan en la vida, quiso el azar hace unos d&iacute;as que me volviera a encontrar con Alfonso Carvajal despu&eacute;s de varios a&ntilde;os de distanciamiento. 
</p><p>Motivado por la lectura reciente de la novela 'Un puente sobre el Drina', andaba yo en la b&uacute;squeda de un par de libros m&aacute;s del yugoslavo Ivo Andric, cuando de repente me vi no s&oacute;lo marcando el n&uacute;mero telef&oacute;nico de la editorial Mondadori un mi&eacute;rcoles en la tarde, sino hablando con el propio Carvajal de un momento a otro sobre mis infortunadas pesquisas. 
</p><p>Nos citamos, compinches, creo yo, al otro d&iacute;a. En su oficina le habl&eacute; de Andric, de sus cuadernos de Travnik, del Nobel que recibiera en 1963, y de su propia voz o&iacute; con desaliento las probabilidades escasas que ten&iacute;a por delante de encontrar siquiera un libro de Andric en Colombia.
</p><p>Fue entonces cuando una cosa llev&oacute; a otra, una lectura a otra, un libro le&iacute;do a otro, hasta que al cabo de un rato llegamos al tema ineludible de su novela: 'H&aacute;bitos nocturnos'. Promet&iacute; comprarla ese mismo d&iacute;a.
</p><p>Cumpl&iacute;.
</p><p>Aprovechando las varias horas de vuelo entre Bogot&aacute; y Washington D.C, la le&iacute; de un tir&oacute;n.
</p><p>Aclaro: la novela de Carvajal no es una novela que se deba leer de un tir&oacute;n. Se trata de una novela compleja, arriesgada, llena de filigranas po&eacute;ticas que ser&iacute;a triste dilapidar en el af&aacute;n de las lecturas contrarreloj. Si la le&iacute; de un tir&oacute;n, advierto, fue porque, debo reconocerlo, ya antes hab&iacute;a le&iacute;do un par de borradores de la historia final cuando trabajaba en El Tiempo e, incluso, cuando cumpl&iacute;a el discreto rol de editor de ficci&oacute;n de la editorial Planeta, por all&aacute; a finales de los noventa.
</p><p>Al grano, pues: ha escrito Carvajal una novela honesta, acorde con el amor que siente por la poes&iacute;a, &iacute;ntegra en sus postulados filos&oacute;ficos, &aacute;cida al develar el problema de la culpa dentro de la iglesia en la nariz adicta de un sacerdote locuaz.
</p><p>'Iba de prisa como empujando al mundo', describe Carvajal al padre Saldarriaga, regal&aacute;ndonos de este modo briznas de un viento envolvente que a la postre se convertir&aacute; en tempestad. 
</p><p>'La religi&oacute;n es un acto de inspiraci&oacute;n, de fe, pero tambi&eacute;n una obra de arte en construcci&oacute;n', arriesga a decir unas p&aacute;ginas despu&eacute;s, claro, profundo, valerosamente po&eacute;tico.
</p><p>'El padre no era una ruta, era un propiciador de abismos', remata m&aacute;s tarde, rutilante, invit&aacute;ndonos a que descendamos con &eacute;l hasta infierno.
</p><p>Hay que conocer las entra&ntilde;as de la literatura muy bien para arriesgarse a escribir, creo yo, una novela en la que el protagonista sea el mismo lenguaje. Lo que de pronto me recuerda a Flaubert cuando afirmaba que su intenci&oacute;n final era la de escribir un libro en el cual la verdadera protagonista fuera la prosa.
</p><p>En el compromiso absoluto de Carvajal con el lenguaje, en la prudente exaltaci&oacute;n de la poes&iacute;a maldita que lo apasiona, en el descenso al infierno de manos de la raz&oacute;n, encuentro motivos de sobra para alegrarme por su novela. En los tiempos que corren qu&eacute; bien cae que no todo se desvanezca en el aire 'como las nubes al atardecer'.</p>
]]></content:encoded></item>
<item>
<title>Las maromas del libro</title> 
<guid>http://www.cambio.com.co/opinioncambio/post.php?id_blog=4428851&amp;id_nota=450012406</guid>
<pubDate>Sun, 14 Sep 2008 00:40:33 -0500</pubDate>
<description> Hace unas noches leía en el libro 'La escuela de la noche' de William Ospina un muy interesante ensayo acerca de los placeres de la lectura en el que su autor asegura que lo que hay que hacer para fom ... </description><content:encoded><![CDATA[<p>Hace unas noches leía en el libro 'La escuela de la noche' de William Ospina un muy interesante ensayo acerca de los placeres de la lectura en el que su autor asegura que lo que hay que hacer para fomentar el ejercicio de la lectura es dejar que los libros encuentren a los lectores antes que tratar de imponerlos.
</p><p>Para corroborarlo, Ospina cita el caso frustrante que en su vida tuvo la lectura de 'El Quijote', diciendo: 'Fue para mí tan grave que me obligaran a leer 'El Quijote' cuando tenía quince años, que pasó mucho tiempo antes de que perdiera una mezcla de desaliento y fastidio ante él'. Que lo reconozca Ospina resulta revelador, especialmente si se tiene en cuenta su amplio historial de lectura y la magnificencia de una pluma capaz de crear esa joya reciente de la literatura colombiana que es la novela 'Ursúa'. 
</p><p>Es cierto que la imposición es mala consejera y que lo bueno, cuando a destiempo, a veces no resulta tan bueno. Para la muestra, hace un par de noches, durante una visita breve a la casa de una amiga de mi esposa, oí que alguien se quejaba con triste desaliento e impúdico rubor de las duras y las maduras que había tenido que pasar cuando siendo una jovencita poco amante de la lectura había tenido que leer 'Cien años de soledad' para un examen de fin de año. El recuerdo de los nombres de Aureliano, Melquíades y Amaranta, intuyo, le deben producir hoy trastornos profundos, de lo que se desprende que tal vez sea cierto aquello que no todos los libros son para todos. 
</p><p>Aunque en esta suposición también se escondan otras verdades. Como que en este patafísico mundo de golpe existen libros que nos eligen por equivocación, lanzándose en un vuelo errático a nuestras manos cuando debieron haber caído en las de otros, como la flecha ciega que aterriza sonriente y altanera en la mitad de la diana equivocada. 
</p><p>Es posible, digo yo. No de otro modo se puede explicar que en la biblioteca de mi casa guarde más de una decena de libros que aun habiéndolos comprado bajo el influjo de un pálpito o una exaltada fascinación, hayan comenzado a morir allá en los estantes más bajos donde se funden cada tanto el polvo y las escobas.</p>
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<title>Todos estábamos a la espera</title> 
<guid>http://www.cambio.com.co/opinioncambio/post.php?id_blog=4428851&amp;id_nota=450012271</guid>
<pubDate>Tue, 09 Sep 2008 16:29:54 -0500</pubDate>
<description> De vez en cuando resulta agradable encontrarse con noticias que nos hacen ver el árbol en medio del bosque. El árbol, en esta ocasión, tiene un nombre propio: 'Proyecto piel', la primera novela del es ... </description><content:encoded><![CDATA[<p>De vez en cuando resulta agradable encontrarse con noticias que nos hacen ver el &aacute;rbol en medio del bosque. El &aacute;rbol, en esta ocasi&oacute;n, tiene un nombre propio: 'Proyecto piel', la primera novela del escritor colombiano Julio C&eacute;sar Londo&ntilde;o, que acaba de salir al mercado bajo el sello Seix Barral. 
</p><p>En medio del r&iacute;o de t&iacute;tulos y de nombres que por momentos parece anegar los estantes de las librer&iacute;as, es reconfortante que un escritor de la calidad de Londo&ntilde;o se haya aventurado a publicar una novela, especialmente despu&eacute;s de haber recorrido el exigente camino del cuento y el ensayo. 
</p><p>A Londo&ntilde;o lo conoc&iacute; hace un poco m&aacute;s de quince a&ntilde;os durante la premiaci&oacute;n de un concurso de cuento en el Planetario Distrital al que hab&iacute;a asistido en compa&ntilde;&iacute;a de unos amigos a quienes, por cierto, la vida se encarg&oacute; de se&ntilde;alarles rutas muy distintas a la m&iacute;a. Esa noche, en medio de la solemnidad del jurado, y con las sillas abarrotadas, Londo&ntilde;o se llev&oacute; el primer puesto gracias a su cuento 'Sacrificio de dama', un relato magistral y divertido en el que un jugador de ajedrez se enfrenta ante una m&aacute;quina que, en la &uacute;ltima jugada, y ante la posibilidad de una derrota inminente, le ofrece a &eacute;ste la oportunidad de descubrir los secretos de la vida y el Universo siempre y cuando se resista a ganar. 
</p><p>Desde el primer p&aacute;rrafo, la escritura de Londo&ntilde;o me sedujo. No ha dejado de hacerlo. 
</p><p>Ahora, aparece con su primera novela, 'Proyecto piel'. Y los elogios, desde ya, son arrolladores: 'La novela que deber&iacute;an darnos a todos al llegar a este mundo' (William Ospina). 'Si tiene que madrugar ma&ntilde;ana, no la abra esta noche' (Eduardo Escobar). 'No es una novela, es una m&aacute;quina de estimulaci&oacute;n del pensamiento' (Nahum Montt), son las frases con las que se ha venido promocionando el libro en la &uacute;ltima semana. 
</p><p>En buena hora esta noticia. Despu&eacute;s de todo, como en el t&iacute;tulo de la novela de &Aacute;lvaro Cepeda Samudio, todos los que le conoc&iacute;amos est&aacute;bamos a la espera.</p>
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<title>El infierno de la literatura</title> 
<guid>http://www.cambio.com.co/opinioncambio/post.php?id_blog=4428851&amp;id_nota=450011783</guid>
<pubDate>Thu, 21 Aug 2008 22:05:02 -0500</pubDate>
<description> Uno estaría tentado a pensar que a lo mejor el infierno de la literatura sí está en Internet, que en sus llamaradas electrónicas las palabras han empezado a formar una pira virtual que amenaza con des ... </description><content:encoded><![CDATA[<p>Uno estaría tentado a pensar que a lo mejor el infierno de la literatura sí está en Internet, que en sus llamaradas electrónicas las palabras han empezado a formar una pira virtual que amenaza con destruir el poco respeto que se tenía por el difícil arte de la escritura. Uno estaría tentado a pensar en esto, digo. Las pruebas están a un palmo de nuestras narices. 
</p><p>La frase la encontré navegando en Internet hace muy poco. Un cibernauta enfurecido se iba lanza en ristre contra la falta de autocrítica que veía en los textos de otros colegas cibernautas, y señalaba con puntos de interrogación primero, y de exclamación después, que tal vez esto de la escritura literaria comenzaba a ser un oficio en decadencia. 
</p><p>Gracias a Internet, todo el mundo escribe. Los blogs son pandémicos. Los termómetros no bastan para medir tanta fiebre junta. Contrario a lo que la Nobel surafricana Nadine Gordimer aseguraba hace un tiempo, da la impresión que la universidad de los aspirantes a escritor no está en los libros, sino en los ejercicios que realizan a diario con los ojos y las ilusiones puestas delante del plasma de un computador. Desde el anonimato, se reclama y grita desesperadamente por un gramo, una pizca de notoriedad. Internet es el espejismo del triunfo. 
</p><p>Pero, claro,hay infiernos de infiernos, y, a decir verdad, hay palabras que aun siendo fuego se resisten a convertirse en simple ceniza. Desde el otro lado de la pantalla nos alumbran y resplandecen. Sólo hay que tener paciencia y suerte para encontrarlas. No todo, como creemos, está perdido. </p>
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<title>¿Y usted qué lee?</title> 
<guid>http://www.cambio.com.co/opinioncambio/post.php?id_blog=4428851&amp;id_nota=450011671</guid>
<pubDate>Mon, 18 Aug 2008 19:45:10 -0500</pubDate>
<description> Estaba el domingo pasado ojeando una revista dedicada a los cómodos quehaceres de las estrellas de Hollywood ahora que el verano se agota &amp;#8213;ir de compras con las amigas, pasear en yate en alg ... </description><content:encoded><![CDATA[<p>Estaba el domingo pasado ojeando una revista dedicada a los c&oacute;modos quehaceres de las estrellas de Hollywood ahora que el verano se agota &#8213;ir de compras con las amigas, pasear en yate en alg&uacute;n puerto privado del Mediterr&aacute;neo, salir a caminar con los hijos por alguna calle colorida de Florencia&#8213;, cuando me encontr&eacute; con las preferencias en materia de lectura de la actriz norteamericana Pamela Anderson. A la pregunta de qu&eacute; estaba leyendo, le segu&iacute;a la respuesta sorpresiva de 'En el camino' de Jack Kerouac. 
</p><p>Bien, supongo. Bien por ella. Quiero decir, que Pamela Anderson lea a Kerouac es un asunto que en el fondo no deber&iacute;a merecer mayor despliegue, si no fuera porque la pregunta breve y r&aacute;pida encierra tanto de inocencia como de veneno. 
</p><p>Hace poco, durante una entrevista que le hice al dominicano Junot D&iacute;az a prop&oacute;sito del premio Pulitzer que hab&iacute;a recibido recientemente por su novela 'La maravillosa vida breve de Oscar Wao', ca&iacute; en la tentaci&oacute;n de preguntarle qu&eacute; estaba leyendo. Lo pens&oacute; dos veces. Se llev&oacute; las manos a los anteojos, templ&oacute; la voz y me dijo que en realidad de todo un poco. Cuando quise saber qu&eacute; poco de ese todo quer&iacute;a compartir conmigo, me habl&oacute; entonces del mexicano Mart&iacute;n Solares y su novela 'Los minutos negros'. Hubiera querido recibir otra respuesta, claro, una que nos uniera en una afici&oacute;n, en un g&eacute;nero, en un autor. Pero no. De modo que contin&uacute;e la entrevista como si nada. 
</p><p>&iquest;Qu&eacute; hay detr&aacute;s, entonces, de la famosa pregunta? &iquest;Porque los periodistas la seguimos formulando? &iquest;Qu&eacute; tanto quiere saber la gente sobre lo que otros est&aacute;n leyendo? Me arriesgo a decir aqu&iacute; lo que tal vez ya muchos saben, y es lo siguiente: preguntamos qu&eacute; lee el otro para tender entre &eacute;l y nosotros un camino com&uacute;n, una complicidad, un pacto que nos hace sentir de cierto modo elegidos. Indagamos en sus lecturas para validar t&aacute;citamente las propias. Es posible que la gente prefiera la respuesta de Pamela Anderson a la de Junot D&iacute;az. Que Jack Kerouac y 'En el camino' digan mucho m&aacute;s que Mart&iacute;n Solares y sus minutos negros. Qui&eacute;n dice que no. Por ahora, lo &uacute;nico cierto es que el verano se acaba y que acabo de comprar v&iacute;a Amazon la novela de Solares. A juzgar por las cr&iacute;ticas que he le&iacute;do, tengo la sospecha que no llegar&eacute; a arrepentirme.</p>
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