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        <title>Opinión</title>
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        <description>Opinión</description> 
        <language>es-ES</language> 
        <copyright>COPYRIGHT © 2012 Casa Editorial EL TIEMPO S.A</copyright>
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            <title>Cambio.com.co</title>
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<title>La rueda de la fortuna</title> 
<guid>http://www.cambio.com.co/opinioncambio/post.php?id_blog=3577808&amp;id_nota=450019335</guid>
<pubDate>Wed, 03 Feb 2010 16:07:34 -0500</pubDate>
<description> Ferrán Adrià parece haber caído en la cuenta de la inutilidad de dedicar todos los esfuerzos a llenar las arcas.

El español Ferrán Adrià está considerado como un cocinero genial. Y su restaurante,  ... </description><content:encoded><![CDATA[<p>Ferr&aacute;n Adri&agrave; parece haber ca&iacute;do en la cuenta de la inutilidad de dedicar todos los esfuerzos a llenar las arcas.
</p><p>
</p><p>El espa&ntilde;ol Ferr&aacute;n Adri&agrave; est&aacute; considerado como un cocinero genial. Y su restaurante, El Bulli, ubicado muy cerca de Barcelona, ha sido elegido durante varios a&ntilde;os como el mejor del mundo. Tiene tres estrellas Michelin: una calificaci&oacute;n de la que solo gozan cuatro restaurantes en Espa&ntilde;a, y un honor con el que sue&ntilde;an los chefs m&aacute;s encopetados del planeta&hellip; tanto as&iacute; que gozar de este privilegio, y luego perderlo, ha provocado locuras y suicidios.
</p><p>
</p><p>Adri&agrave;, catalogado como un artista, ha introducido t&eacute;cnicas novedosas en la cocina como la de la deconstrucci&oacute;n, que consiste, palabras m&aacute;s, palabras menos, en desarmar un plato conocido, ingrediente por ingrediente, y volverlo a armar de una manera distinta.
</p><p>
</p><p>Son famosas sus espumas, las esencias de mar, la naturaleza condensada en un bocado&hellip; y la suma de decenas de platillos que conforman el men&uacute; de El Bulli, en el que se come lo que dice Adri&agrave;. Y m&aacute;s que a comer, los comensales van a vivir una experiencia gastron&oacute;mica at&iacute;pica, inolvidable, sublime.
</p><p>
</p><p>Cada vez que Adri&agrave; habla en p&uacute;blico es noticia. Y la &uacute;ltima vez que lo hizo fue la semana pasada para informar algo que muchos se negaban a creer: que durante 2012 y 2013 mantendr&aacute; cerradas las puertas de su restaurante. 
</p><p>
</p><p>Ha sido muy malo &mdash;negado, dir&iacute;an las se&ntilde;oras&mdash; para los n&uacute;meros y los c&aacute;lculos, pero no se requiere mayor aptitud matem&aacute;tica para saber que las ventas de El Bulli suman cada d&iacute;a varios millones. Y como tiene reservadas absolutamente todas las mesas con muchos meses de anticipaci&oacute;n, es muy f&aacute;cil deducir que al cerrar las puertas de su restaurante durante dos a&ntilde;os, Adri&agrave; deja de ganar una suma multimillonaria. 
</p><p>
</p><p>En una &eacute;poca en la que, tristemente, la mayor ambici&oacute;n de los hombres parece ser la de conseguir dinero, y en la que los industriales y los empresarios sue&ntilde;an cada d&iacute;a con poner a correr sus negocios en la rueda de la fortuna, la decisi&oacute;n de Adri&agrave; debe resultarles incomprensible a casi todos.
</p><p>
</p><p>Mientras los dem&aacute;s que han triunfado dedican buena parte de su tiempo y de sus neuronas a idear la manera de tener m&aacute;s, de agrandar el pedazo que les corresponde en la torta, de abrir nuevos frentes, de explorar otros mercados, que alguien decida no solo no crecer, sino adem&aacute;s apagar motores durante un par de a&ntilde;os para dedicarse a pensar, a revisar lo hecho, a ver de qu&eacute; manera lo har&aacute; en adelante para que su oficio siga siendo una fuente de gozo, de placer, de aprendizaje y de sorpresa es algo fascinante.
</p><p>
</p><p>Algunos dir&aacute;n que al fin y al cabo ya tiene suficiente. Y es cierto. Pero tambi&eacute;n lo es que, por lo general, mientras m&aacute;s se tiene m&aacute;s se quiere. Tal vez, por eso mismo, resulte m&aacute;s meritorio.
</p><p>
</p><p>Esta decisi&oacute;n, que deber&iacute;a ser imitada por otros, por muchos, habla de Ferr&aacute;n Adri&agrave; como de alguien que parece haber ca&iacute;do en la cuenta de lo breve de nuestro paso por este mundo y, por consiguiente, de la inutilidad de dedicar todos los esfuerzos a llenar las arcas, de lo peligroso de aplazar indefinidamente los momentos de gozo verdadero. Habla de Adri&agrave; como lo que es, un artista. Y en un mundo signado por el consumismo, quiz&aacute;s solo un artista &mdash;y no solo son artistas los que pintan, esculpen o escriben versos: puede haberlos en todos los oficios&mdash; logra tomar una decisi&oacute;n como la de Adri&agrave;, en la que privilegia el ser que el tener.
</p><p>
</p><p>Tal vez sea eso lo que le falta al mundo: un poco m&aacute;s de arte. Pero no en los museos, sino en lo cotidiano, en la calle, en los despachos p&uacute;blicos, en la bolsa de valores, en los batallones, en el mercado: en la forma de ver el mundo, de asumirlo y de vivirlo.</p>
]]></content:encoded></item>
<item>
<title>Alaridos y susurros</title> 
<guid>http://www.cambio.com.co/opinioncambio/post.php?id_blog=3577808&amp;id_nota=450019270</guid>
<pubDate>Wed, 27 Jan 2010 17:01:58 -0500</pubDate>
<description> La jueza oyó las grabaciones y decidió que Caroline debía moderarse&amp;hellip; o irse con sus orgasmos a otra parte.

Uno trata de entender a los vecinos, de verdad, pero los buenos propósitos hech ... </description><content:encoded><![CDATA[<p>La jueza oy&oacute; las grabaciones y decidi&oacute; que Caroline deb&iacute;a moderarse&hellip; o irse con sus orgasmos a otra parte.
</p><p>
</p><p>Uno trata de entender a los vecinos, de verdad, pero los buenos prop&oacute;sitos hechos al final de la &uacute;ltima asamblea de copropietarios &mdash;entre los cuales est&aacute; el de jam&aacute;s volver a asistir a una reuni&oacute;n tan larga, tan aburrida y tan improductiva&mdash;, al filo de la medianoche y con un hambre de animal primitivo, se olvidan con la primera martillada a las 11 de la noche. 
</p><p>
</p><p>&ldquo;Luis, por favor d&iacute;gales a los del 304 que estas no son horas de martillar&rdquo;. &ldquo;Luis, d&iacute;gales a los vecinos que estamos aburridos con tanto ruido&rdquo;. &ldquo;Luis, d&iacute;gales a los tales por cuales vecinos que se callen ya o llamo a la Polic&iacute;a&rdquo;.
</p><p>
</p><p>Tambi&eacute;n a los vecinos de Caroline Cartwright, en Newcastle, Inglaterra, se les colm&oacute; la paciencia con la potencia y la repetici&oacute;n de unos ruidos que calificaron como &lsquo;sobrenaturales&rsquo; y que hac&iacute;an pensar que estaban &ldquo;asesinando a alguien&rdquo;. As&iacute; se lo denunciaron a la Polic&iacute;a. As&iacute; describieron lo que o&iacute;an ante una jueza.
</p><p>
</p><p>Pero no hab&iacute;a tal. No hab&iacute;a asesinos ni asesinados. Tampoco hab&iacute;a presencia de seres de otros mundos. Lo &uacute;nico que ocurr&iacute;a era que la se&ntilde;ora Cartwright se emocionaba m&aacute;s de la cuenta cuando su esposo la llevaba a la cama y sosten&iacute;a relaciones sexuales con ella.
</p><p>
</p><p>Empez&oacute;, entonces, una lucha entre los abogados que defend&iacute;an el derecho a la intimidad y al libre desarrollo de la personalidad de Caroline y los que alegaban que sus emociones resultaban perturbadoras para los vecinos. &iquest;Qui&eacute;n ten&iacute;a la raz&oacute;n? Al final, luego de que la jueza oy&oacute; las grabaciones de una noche de desenfreno de los esposos Cartwright, se decidi&oacute; que la apasionada brit&aacute;nica deb&iacute;a moderarse&hellip; o irse con sus orgasmos a otra parte.  
</p><p>
</p><p>Las gallinas tienen derecho a cantar a las cinco de la ma&ntilde;ana: est&aacute; en su naturaleza. Pero si viven en un centro urbano y con sus cantos alteran el sue&ntilde;o de los vecinos, pues deben regresar a los corrales de la zona rural de donde nunca han debido salir o aterrizar en la olla del sancocho.
</p><p>
</p><p>Las mujeres a las que les habr&iacute;a fascinado ser m&aacute;s altas &mdash;y tienen el derecho a intentarlo e incluso a parecerlo&mdash; son libres de usar tacones, siempre y cuando aquellas puntillas que taladran sin piedad el piso no taladren tambi&eacute;n los o&iacute;dos de quienes pretenden conciliar el sue&ntilde;o.
</p><p>
</p><p>Hay rumbas de rumbas. Las hay con los boleros inmortales de la Sonora Matancera &mdash;ante los cuales no hay m&aacute;s remedio que servirse un aguardiente y brindar&mdash; o con esa suma de ruidos que llaman reguet&oacute;n. Las hay de s&aacute;bado en la noche y de martes en la madrugada. Las hay con la voz incomparable de Nelson Pinedo o de Celia Cruz y las hay con el coro de borrachos que despu&eacute;s de las tres de la ma&ntilde;ana creen ser int&eacute;rpretes de disco de platino. Y hay pasiones de pasiones, estimada se&ntilde;ora Cartwright.
</p><p>
</p><p>Para empezar, las hay en la propia cama o en cama ajena. Las hay con susurros que se pronuncian al o&iacute;do o con alaridos propios de las arengas pol&iacute;ticas en las manifestaciones del Primero de Mayo. Las hay por puro y desinteresado amor y las hay como parte de un contrato dudoso y pasajero.
</p><p>
</p><p>Lo cierto es que entre los chillidos fastidiosos del perro del vecino, los penetrantes tacones de su mujer, la obra del edificio de enfrente, la remodelaci&oacute;n de los de al lado, la bater&iacute;a del ni&ntilde;o que tiene convencidos a sus pap&aacute;s de que ser&aacute; el Ringo Starr colombiano y los aullidos de Caroline, y de las Carolines que nos rodean en estas ciudades superpobladas en las que apenas un delgado tabique separa nuestra intimidad de la intimidad de los vecinos, que entre el desvelo y escoja.</p>
]]></content:encoded></item>
<item>
<title>Los niños cuentan</title> 
<guid>http://www.cambio.com.co/opinioncambio/post.php?id_blog=3577808&amp;id_nota=450019216</guid>
<pubDate>Wed, 20 Jan 2010 16:11:53 -0500</pubDate>
<description> Un país en el que muere más de un niño al día por cuenta de la violencia familiar deja mucho qué desear.

Quizás sea por esa manía estúpida de pensar y repetir, como si se tratara de una frase dulce ... </description><content:encoded><![CDATA[<p>Un pa&iacute;s en el que muere m&aacute;s de un ni&ntilde;o al d&iacute;a por cuenta de la violencia familiar deja mucho qu&eacute; desear.
</p><p>
</p><p>Quiz&aacute;s sea por esa man&iacute;a est&uacute;pida de pensar y repetir, como si se tratara de una frase dulce, que los ni&ntilde;os son el futuro. S&iacute;, tal vez sea por creer que todav&iacute;a no son importantes, que el presente les queda grande, que a&uacute;n no cuentan, que son poca cosa: tan poca cosa, que ni siquiera pueden votar&hellip; Tal vez sea por eso que son pocos, muy pocos, los que deciden emprender programas dirigidos a la infancia, promover normas que les permitan crecer en paz, leyes que favorezcan la educaci&oacute;n, referendos para que la ciudadan&iacute;a decida castigar a quienes abusan de los ni&ntilde;os. S&iacute;, porque aunque parezca extra&ntilde;o, extra&ntilde;&iacute;simo, se pueden realizar referendos para temas diferentes al de la reelecci&oacute;n de Uribe&hellip; aunque nadie les ponga bolas.
</p><p>
</p><p>La prueba de que los ni&ntilde;os cuentan &mdash;triste, dram&aacute;tica, preocupante e indignante prueba&mdash; es la cifra que revel&oacute; a comienzos de esta semana la concejal Gilma Jim&eacute;nez: 20 ni&ntilde;os perdieron la vida de forma violenta en los primeros 15 d&iacute;as del a&ntilde;o en Colombia.
</p><p>
</p><p>Con un agravante: la violencia dom&eacute;stica fue la principal responsable de esta estad&iacute;stica. Estad&iacute;stica que deber&iacute;a avergonzarnos. Y luego &mdash;porque no es suficiente con ponernos rojos&mdash; llevarnos a la acci&oacute;n.
</p><p>
</p><p>Claro est&aacute; que los ni&ntilde;os son el futuro &mdash;sin contar, por desgracia, a los 20 de la macabra cifra revelada por Jim&eacute;nez&mdash;, pero tambi&eacute;n son el presente. Y, por lo pronto, sobre todo son presente. Un presente hermoso de risas, de ilusiones, de juegos, de palabras entrecortadas, de miradas que cautivan. Un presente de preguntas insistentes sobre c&oacute;mo funcionan las cosas, un mar de dudas que surge de una curiosidad insaciable, una falta de precauciones y de cuidados a la hora de decir las cosas, porque en ellos no existe la malicia.
</p><p>
</p><p>&iquest;Acaso es necesario que aprendan y adopten los vicios de los adultos para que la sociedad empiece a considerarlos parte de ella? &iquest;Es necesario que aprendan a mentir, a ser incumplidos, a maquillar la realidad, a buscarles el pierde a los dem&aacute;s, para que el Estado sienta que tiene obligaciones con ellos?
</p><p>
</p><p>&iquest;Es necesario que formen parte del censo electoral para que los pol&iacute;ticos los incluyan en sus planes de gobierno, por considerar que pueden responder con votos a sus promesas de gobierno&hellip; aunque luego no las cumplan?
</p><p>
</p><p>Claro que tambi&eacute;n son el futuro, y por eso mismo hay que trabajar para garantizarles que podr&aacute;n vivirlo a plenitud. Hay que destinar menos dinero a comprar armas para ese burdo negocio de la guerra y un poco m&aacute;s a la educaci&oacute;n y a la protecci&oacute;n de la familia.
</p><p>
</p><p>Es indispensable que la Justicia act&uacute;e con todo el rigor con quienes se atreven a agredir a los ni&ntilde;os, a abusar de ellos, a maltratarlos, a herirlos, a acabar con sus vidas.
</p><p>
</p><p>Los ni&ntilde;os tienen derecho a ser felices, a acceder de manera gratuita a la educaci&oacute;n, a una alimentaci&oacute;n sana, a contar con la protecci&oacute;n del Estado, a disponer de medios de recreaci&oacute;n&hellip; casi todo est&aacute; dicho en la Constituci&oacute;n Nacional. Ser&iacute;a deseable que nuestros gobernantes de vez en cuando la leyeran con prop&oacute;sitos diferentes al de modificarla en su propio beneficio.
</p><p>
</p><p>Una sociedad que no protege a sus ni&ntilde;os tiene enredado el futuro. Un pa&iacute;s en el que muere m&aacute;s de un ni&ntilde;o al d&iacute;a por cuenta de la violencia familiar deja mucho qu&eacute; desear. Y pide a gritos acciones decididas de la sociedad.
</p><p>
</p><p>Aun si creemos que los ni&ntilde;os son, simplemente, el futuro, deber&iacute;amos trabajar para que al menos puedan llegar a &eacute;l.</p>
]]></content:encoded></item>
<item>
<title>Armas por libros</title> 
<guid>http://www.cambio.com.co/opinioncambio/post.php?id_blog=3577808&amp;id_nota=450019150</guid>
<pubDate>Wed, 13 Jan 2010 15:37:36 -0500</pubDate>
<description> Otros piensan en la vida, y saben que sin educación y sin cultura no hay posibilidad alguna de que el país salga adelante. 

Lejos, muy lejos de los aburridísimos y poco originales listados de perso ... </description><content:encoded><![CDATA[<p>Otros piensan en la vida, y saben que sin educaci&oacute;n y sin cultura no hay posibilidad alguna de que el pa&iacute;s salga adelante. 
</p><p>
</p><p>Lejos, muy lejos de los aburrid&iacute;simos y poco originales listados de personajes que los medios de comunicaci&oacute;n suelen publicar a fin de a&ntilde;o, y en los que parecen tener rengl&oacute;n fijo el Presidente de la Rep&uacute;blica &mdash;porque les pareci&oacute; bueno, porque les pareci&oacute; malo, porque hizo mucho, porque no hizo nada&mdash;, el l&iacute;der de la oposici&oacute;n, el congresista estrella, el ministro m&aacute;s buscapleitos, el candidato m&aacute;s descarado y otros cuantos pol&iacute;ticos y m&aacute;s pol&iacute;ticos, porque parecer&iacute;a como si en este pa&iacute;s solo contara la pol&iacute;tica &mdash;y a veces es lo &uacute;nico que cuenta: y hay quienes llevan siete a&ntilde;os hablando &uacute;nica y exclusivamente de la reelecci&oacute;n del Mes&iacute;as&mdash;, lejos, dec&iacute;a, de estas listas predecibles y poco arriesgadas, la revista Arcadia escogi&oacute; como personaje del a&ntilde;o a la directora de la Biblioteca Nacional, Ana Roda Fornaguera.
</p><p>
</p><p>Y la escogi&oacute;, dice la publicaci&oacute;n, porque promovi&oacute; y logr&oacute; que el Congreso aprobara la Ley de Bibliotecas, con lo cual &ldquo;la ciudadan&iacute;a va a ganar bibliotecas para siempre porque se van a convertir en un servicio que el Estado va a tener la obligaci&oacute;n de defender y cuidar, lo que se traduce, entre otras cosas, en actualizar las colecciones (&hellip;) y capacitar a los bibliotecarios (&hellip;) para que conviertan a Colombia en un pa&iacute;s de lectores&rdquo;.
</p><p>
</p><p>Un pa&iacute;s de lectores. A eso es a lo que le apunta Ana Roda desde su despacho en la Biblioteca Nacional &mdash;con dedicaci&oacute;n, con oficio, con buenas ideas&mdash; y eso es motivo suficiente para que sea declarada como personaje. Adhiero. Y celebro que mientras otros, &iexcl;tantos!, siguen pidiendo plata y m&aacute;s plata &mdash;incluso la plata que no tenemos&mdash; para armar al pa&iacute;s y prepararlo para la guerra &mdash;&iquest;para cu&aacute;l guerra?&mdash; haya quienes imaginan el futuro de Colombia en escenarios m&aacute;s amables y con armas positivas.
</p><p>
</p><p>Mientras algunos solo creen en la destrucci&oacute;n y en la muerte, por fortuna otros piensan en construir y piensan en la vida, y saben que sin educaci&oacute;n y sin cultura no hay posibilidad alguna de que el pa&iacute;s salga adelante.
</p><p>
</p><p>Hace varios a&ntilde;os, bajo el nombre de Batuta, se estructur&oacute; un proyecto maravilloso para crear cientos de orquestas juveniles en el pa&iacute;s, con el &aacute;nimo de remplazar armas por instrumentos entre los j&oacute;venes expuestos de manera directa a las atrocidades de la guerra: all&iacute; donde los reclutan guerrilleros o paramilitares cuando a&uacute;n son ni&ntilde;os, cuando ni siquiera han alcanzado a so&ntilde;ar con el futuro que desean.
</p><p>
</p><p>Ahora, con la Ley de Bibliotecas que promueve Ana Roda, quiz&aacute;s muchos j&oacute;venes puedan remplazar con libros las armas que los violentos ponen en sus manos como si fueran juguetes. Y ojal&aacute;, a diferencia de Batuta, esta iniciativa sea protegida, apoyada, enriquecida y, as&iacute;, permanezca en el tiempo y d&eacute; sus buenos frutos.
</p><p>
</p><p>Bien por Ana Roda: necesitamos m&aacute;s como ella en este pa&iacute;s tan volcado hacia la guerra, en este pa&iacute;s en el que tantos piensan que los &uacute;nicos personajes posibles son los pol&iacute;ticos.
</p><p>
</p><p>* * *
</p><p>
</p><p>No es tarde para despedir a Sandro. Para agradecerle por haber dicho en sus canciones tantas cosas que nos habr&iacute;a gustado decir en ciertos momentos, pero que el miedo al oso nos lo imped&iacute;a. Con &eacute;l, que reivindic&oacute; la cursiler&iacute;a hasta convertirla en arte, muchos encontramos un camino para darle rienda suelta a esa sensibler&iacute;a que desahoga, que relaja y que es tan necesaria a veces. Lo suyo fue arte con coraz&oacute;n. Llev&oacute; a sus canciones los verdaderos sentimientos de los latinoamericanos, y las cant&oacute; como tantos lo hacen bajo la ducha o frente al espejo del ba&ntilde;o con temor a ser o&iacute;dos. Se fue un grande. Pero lo seguiremos cantando con emoci&oacute;n enorme.</p>
]]></content:encoded></item>
<item>
<title>Querido Niño Dios</title> 
<guid>http://www.cambio.com.co/opinioncambio/post.php?id_blog=3577808&amp;id_nota=450019075</guid>
<pubDate>Mon, 21 Dec 2009 16:48:49 -0500</pubDate>
<description> Con la esperanza de que atiendas mis súplicas, me despido de ti, querido Niño, así como de mis lectores, deseándoles una feliz Navidad.

Querido Niño Dios, por más que insistan en quitarte méritos,  ... </description><content:encoded><![CDATA[<p>Con la esperanza de que atiendas mis s&uacute;plicas, me despido de ti, querido Ni&ntilde;o, as&iacute; como de mis lectores, dese&aacute;ndoles una feliz Navidad.
</p><p>
</p><p>Querido Ni&ntilde;o Dios, por m&aacute;s que insistan en quitarte m&eacute;ritos, en restarle valor a la tradici&oacute;n que representas, en desconocer tu existencia, en borrarte del mapa, en desaparecerte del pesebre, en adjudicar buena parte de tus bondades a los padres de familia, quiero decirte que no he dejado de creer en ti. De otra manera no se explicar&iacute;a c&oacute;mo, a pesar de la depresi&oacute;n econ&oacute;mica convertida en crisis, a pesar de las mil y una disculpas para dejar de invertir y dejar de contratar y dejar de pagar lo que se debe por cuenta de la crisis, a pesar de la creciente y vergonzosa tasa de desempleo  &mdash;la m&aacute;s alta de Am&eacute;rica &mdash;, de la inequitativa y criminal entrega de auxilios a los terratenientes y a las ex reinas de belleza, de la descarada devoluci&oacute;n de favores a los electores del r&eacute;gimen, de la eliminaci&oacute;n de la Selecci&oacute;n Colombia, de la permanente instigaci&oacute;n del chafarote vecino, del incremento de la inseguridad ciudadana, de las promesas incumplidas de la guerrilla a la hora de liberar secuestrados, del maltrato infantil, del confirmado ausentismo parlamentario, de las amenazas de sequ&iacute;a, de las &lsquo;chuzadas&rsquo; telef&oacute;nicas, de la multiplicaci&oacute;n del virus de la gripa porcina (no menos temible porque le hayan cambiado el nombre), de la desfachatez y la burla a la Justicia de los responsables de tantas muertes y tantas desapariciones, de los topes electorales volados y violados, de las mangualas confirmadas a la hora de votar ciertos proyectos, de la enorme cantidad de desplazados, de la insoportable y temible presencia de las Farc y los paramilitares en tan alto porcentaje del mapa, del reclutamiento de ni&ntilde;os por parte de la guerrilla, del desinter&eacute;s del Gobierno por la educaci&oacute;n, de la incapacidad del Congreso para castigar a los ministros corruptos, del despelote de la administraci&oacute;n distrital, de los intentos permanentes del Ejecutivo por manejar como t&iacute;teres a los dem&aacute;s poderes, de las vergonzosas agresiones a los magistrados, de las noticias que se esconden  &mdash;y por algo se esconden&mdash; como la negociaci&oacute;n con los norteamericanos para la instalaci&oacute;n de bases militares en territorio colombiano, a pesar del florecimiento del narcotr&aacute;fico, de la reorganizaci&oacute;n de los paramilitares y de los golpes de la potra&hellip; s&iacute;, querido Ni&ntilde;o Dios, no se explicar&iacute;a c&oacute;mo, a pesar de tantas noticias para lamentar, de tanto descaro y de tanto abuso de poder, los colombianos siguen siendo &mdash;seguimos siendo&mdash; unos optimistas sin remedio.
</p><p>
</p><p>Muy optimistas, s&iacute;, como lo demuestra una reciente encuesta de Gallup publicada por El Tiempo. Cuando le&iacute; la noticia pens&eacute; que hab&iacute;an equivocado el t&eacute;rmino, y que no es que seamos optimistas sino ilusos. O mal informados: o informados exclusivamente por la Casa de Nari&ntilde;o, que es lo mismo.
</p><p>
</p><p>Pero, al comprobar que nos acercamos a una velocidad de v&eacute;rtigo hacia la Navidad, ca&iacute; en la cuenta de que la verdadera raz&oacute;n de esta alegr&iacute;a y de este optimismo es la proximidad de tu visita.
</p><p>
</p><p>Querido Ni&ntilde;o Dios, te agradezco, en nombre de mis compatriotas, ese optimismo generoso y exagerado que nos has regalado, pero te pido el favor inmenso de que tambi&eacute;n nos dejes al lado del pesebre un poco de sensatez y de objetividad. Vamos a necesitar de ellas sobremanera en el nuevo a&ntilde;o que se acerca. Colombia se juega en las urnas un cap&iacute;tulo fundamental de la historia, y es indispensable que elijamos con responsabilidad, con cabeza fr&iacute;a, con inteligencia. Indispensable, as&iacute; mismo, que dejemos de lado las calenturas y los apasionamientos que se han vuelto tan frecuentes a la hora de hablar de pol&iacute;tica.</p>
]]></content:encoded></item>
<item>
<title>Aquellas navidades</title> 
<guid>http://www.cambio.com.co/opinioncambio/post.php?id_blog=3577808&amp;id_nota=450019053</guid>
<pubDate>Wed, 16 Dec 2009 15:26:37 -0500</pubDate>
<description> El reconocimiento al juguetero Horst Damme es también un homenaje a los que fuimos niños en esa Bogotá de los sesenta y de los setenta.

Antes, mucho antes de Mario Bros y de los Transformers, muchí ... </description><content:encoded><![CDATA[<p>El reconocimiento al juguetero Horst Damme es tambi&eacute;n un homenaje a los que fuimos ni&ntilde;os en esa Bogot&aacute; de los sesenta y de los setenta.
</p><p>
</p><p>Antes, mucho antes de Mario Bros y de los Transformers, much&iacute;simo antes del Xbox y del Wii, exist&iacute;a un para&iacute;so que mis padres visitaban cada a&ntilde;o por esta &eacute;poca y en el que compraban para la Navidad objetos inolvidables que me proporcionaron algunas de mis mayores emociones de ni&ntilde;o.
</p><p>
</p><p>Lo recuerdo como una especie de galp&oacute;n, muy cerca de Chapinero, en el que exhib&iacute;an y vend&iacute;an juguetes de madera hechos a mano y pintados en unos tonos caracter&iacute;sticos &mdash;el azul era casi celeste, el rojo parec&iacute;a m&aacute;s bien un naranja&mdash; que cualquiera pensar&iacute;a que hab&iacute;an surgido del taller m&aacute;gico de Gepetto, luego de muchas horas de paciente, silenciosa y cari&ntilde;osa elaboraci&oacute;n.
</p><p>
</p><p>Recuerdo una estaci&oacute;n de servicio que apareci&oacute; bajo el &aacute;rbol de la sala un 24 de diciembre, as&iacute; como ese caballo tipo mecedora que existe en el cuarto de San Alejo de cientos de miles de hogares bogotanos y que, para fortuna de los nost&aacute;lgicos como yo, pero sobre todo para fortuna de nuestros hijos, lo siguen produciendo.
</p><p>
</p><p>S&eacute; que la mayor&iacute;a sabe de qu&eacute; les hablo: de aquella f&aacute;brica de juguetes maravillosos llamada Damme. El lunes pasado le&iacute; con emoci&oacute;n que su creador, Horst Damme, un alem&aacute;n que lleg&oacute; a Colombia huyendo de la brutalidad nazi, ser&aacute; homenajeado por el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural.
</p><p>
</p><p>La noticia me emocion&oacute; y me alborot&oacute; la nostalgia en estos d&iacute;as propicios para volver a la ni&ntilde;ez, para traer de ella recuerdos invencibles, para recargar las ilusiones, para sentir que todav&iacute;a hay tiempo de sobra para hacer realidad algunos de esos sue&ntilde;os que alimentamos durante tanto tiempo. Pienso que, de alguna manera, el reconocimiento a Damme es tambi&eacute;n un homenaje a todos los que fuimos ni&ntilde;os en esa Bogot&aacute; de los sesenta y de los setenta.
</p><p>
</p><p>Celebro que el Instituto se haya empe&ntilde;ado en esta hermosa labor de rescatar y destacar personajes, empresas e iniciativas que forman parte de nuestra historia, que ayudaron a forjar lo que hoy somos, que nos ayudan a mantener presentes nuestras ra&iacute;ces. 
</p><p>
</p><p>Entender que empresas como Damme forman parte del patrimonio de los bogotanos es un verdadero acierto. El Instituto se ha ocupado no solo de atraer la mirada de los habitantes de la capital en torno al patrimonio material, sino tambi&eacute;n del inmaterial. Adem&aacute;s de trabajar con los edificios, los parques y las obras de arte de Bogot&aacute;, se ocupan de todo lo que ha resultado significativo en la construcci&oacute;n de nuestra identidad. Como bien lo dicen sus directivos, &ldquo;el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural concibe la ciudad como el escenario donde la memoria interact&uacute;a con distintos elementos para relatar tiempos y lugares que hacen parte del imaginario de sus habitantes&rdquo;.
</p><p>
</p><p>Y en ese imaginario, sin duda, est&aacute;n los juguetes que el se&ntilde;or Damme comenz&oacute; a fabricar en 1949 y que muy pronto empezaron a hacer presencia en los hogares bogotanos y a distraer a los ni&ntilde;os de varias 
</p><p>generaciones.
</p><p>
</p><p>Como parte del homenaje, a partir de esta semana y hasta el 10 de enero se realizar&aacute; una exposici&oacute;n de algunos de los juguetes dise&ntilde;ados por Horst Damme en el Museo de Bogot&aacute;. Una oportunidad para viajar en el tiempo y volver a destapar los regalos de aquellas navidades inolvidables, cuando la posibilidad de recorrer galaxias lejanas sin moverse de la casa y desaparecer como por arte de magia simplemente con oprimir el bot&oacute;n de un control eran fantas&iacute;as que no formaban parte de los sue&ntilde;os de los ni&ntilde;os. Cuando los juguetes todav&iacute;a se hac&iacute;an de madera y se pintaban a mano.</p>
]]></content:encoded></item>
<item>
<title>Nuestro Guinness</title> 
<guid>http://www.cambio.com.co/opinioncambio/post.php?id_blog=3577808&amp;id_nota=450019025</guid>
<pubDate>Wed, 09 Dec 2009 16:16:04 -0500</pubDate>
<description> Por cuenta de esa manía de los superlativos, se despilfarra dinero, se cometen injusticias, se hace mucha pendejada.

Leía en estos días que los mexicanos andan muy felices porque establecieron un n ... </description><content:encoded><![CDATA[<p>Por cuenta de esa man&iacute;a de los superlativos, se despilfarra dinero, se cometen injusticias, se hace mucha pendejada.
</p><p>
</p><p>Le&iacute;a en estos d&iacute;as que los mexicanos andan muy felices porque establecieron un nuevo r&eacute;cord: el del &aacute;rbol de Navidad m&aacute;s grande del mundo, en el famoso Paseo de la Reforma, en el Distrito Federal. Para lograrlo, se percataron de que midiera veinticuatro cent&iacute;metros m&aacute;s que el que ten&iacute;a ese honor, y estaba ubicado en Arcaju, Brasil. Veinticuatro cent&iacute;metros, en una altura similar a la de la torre Colpatria de Bogot&aacute;, que es, m&aacute;s o menos, lo que mide el &aacute;rbol en cuesti&oacute;n, es muy poco. Menos que una regla de colegio. Pero suficiente para entrar al libro de los r&eacute;cords Guinness.
</p><p>
</p><p>Valiente tonter&iacute;a. Por cuenta de esa man&iacute;a de los superlativos, de esas ganas de ser los m&aacute;s altos, los m&aacute;s ricos, los m&aacute;s bellos, de tener la casa m&aacute;s grande, el edificio m&aacute;s alto, el reloj m&aacute;s costoso, el pene m&aacute;s largo o el diamante m&aacute;s grande se despilfarra mucho dinero, se cometen muchas injusticias, se hace mucha pendejada.
</p><p>
</p><p>A algunos, por ejemplo, no les basta con ser presidentes de la Rep&uacute;blica. Quieren tener el r&eacute;cord de haber despachado el mayor n&uacute;mero de d&iacute;as desde la Casa de Nari&ntilde;o. A cualquier costo. En fin.
</p><p>
</p><p>Recuerdo a una amiga que qued&oacute; atrapada en Pasto por cuenta de una convenci&oacute;n de hombres de barba blanca vestidos de rojo. Los nari&ntilde;enses andaban empe&ntilde;ados en batir el r&eacute;cord mundial de pap&aacute;s No&eacute;l, y la capital del departamento se paraliz&oacute; con el certamen. Asistieron miles de personas, convocaron periodistas de diversos medios, bloquearon hoteles y reservas a&eacute;reas. Pero, al final, como si se tratara de uno de los chistes que los han hecho famosos, luego de reunir suficientes barrigones para lograr la supuesta haza&ntilde;a y figurar en el Guinness, no encontraron qui&eacute;n tomara una fotograf&iacute;a con los requerimientos t&eacute;cnicos necesarios para dar cuenta del r&eacute;cord logrado. La decepci&oacute;n fue enorme, pero prometieron volver a intentarlo. Si tiene intenciones de viajar a Pasto poco antes de la Navidad, aseg&uacute;rese de que no han pensado repetir la proeza precisamente en estos d&iacute;as.
</p><p>
</p><p>* * *
</p><p>
</p><p>A prop&oacute;sito de r&eacute;cords, el presidente &Aacute;lvaro Uribe acaba de sumar otro al ya largo listado que ha construido durante sus gobiernos. Seg&uacute;n lo inform&oacute; el lunes pasado el peri&oacute;dico El Tiempo, Colombia tiene la tasa de desempleo m&aacute;s alta de Am&eacute;rica, con el 11,5. Supera por punto y medio al que le sigue, que es Estados Unidos; por m&aacute;s de dos puntos a Ecuador; por m&aacute;s de tres a Venezuela; por casi cinco a Bolivia, y pr&aacute;cticamente duplica a M&eacute;xico.
</p><p>
</p><p>Si uno hace las cuentas y re&uacute;ne esta vergonzosa&rsquo; cifra con las que registran &lsquo;falsos positivos, ingresos poco seguros, cierre de hospitales, tel&eacute;fonos &lsquo;chuzados&rsquo;, desplazados y seguidores en la c&aacute;rcel, entre muchas otras, podr&iacute;a concluir que nuestro mandatario es un verdadero Guinness.
</p><p>
</p><p>* * *
</p><p>
</p><p>Otros que califican para r&eacute;cord, en este caso de desatinos, son los del Instituto de Hidrolog&iacute;a, Meteorolog&iacute;a y Estudios Ambientales, Ideam. La semana pasada la volvieron a embarrar con sus pron&oacute;sticos. Anunciaron sequ&iacute;a inminente, y empez&oacute; a llover de nuevo. Pero tal vez el r&eacute;cord que se les deber&iacute;a anotar es el de la mala suerte, pues, como dice un amigo, sin necesidad de estudios ni aparatos, a punta de cara y sello, uno tiene el cincuenta por ciento de posibilidades de acertar con el clima. Y ellos, con tecnolog&iacute;a y el an&aacute;lisis de expertos, rara vez dan en el blanco. 
</p><p></p>
]]></content:encoded></item>
<item>
<title>El silencio de Camus</title> 
<guid>http://www.cambio.com.co/opinioncambio/post.php?id_blog=3577808&amp;id_nota=450019002</guid>
<pubDate>Wed, 02 Dec 2009 16:02:32 -0500</pubDate>
<description> La gloria de Camus no depende del lugar en el que esté enterrado. Sus lectores no necesitan pararse frente a su tumba para rendirle un homenaje.

Lo han repetido tantas veces, que dudo mucho que alg ... </description><content:encoded><![CDATA[<p>La gloria de Camus no depende del lugar en el que est&eacute; enterrado. Sus lectores no necesitan pararse frente a su tumba para rendirle un homenaje.
</p><p>
</p><p>Lo han repetido tantas veces, que dudo mucho que alguien recuerde qui&eacute;n fue el primero. Y ac&aacute; va otra vez: despu&eacute;s de muertos todos somos iguales, los pobres y los ricos, los afortunados y los desventurados, los gobernantes y los gobernados, los castos y los necios, los que aparec&iacute;an casi a diario en las p&aacute;ginas de los peri&oacute;dicos y aquellos que ni siquiera tuvieron la oportunidad de leerlo alguna vez.
</p><p>
</p><p>Todos. Como en el odioso chiste bogotano, los Gacharn&aacute; bien y los bien Gacharn&aacute;.
</p><p>
</p><p>Y recuerdo en este punto a Thomas Lynch en ese libro maravilloso que es El enterrador, cuando dice que a los muertos les da lo mismo si los entierran en un ata&uacute;d de finas maderas o en un caj&oacute;n cualquiera. Y cuando explica que los lujos que tantas veces se contratan para un entierro tienen que ver con la culpa de los deudos o con su preocupaci&oacute;n por las apariencias sociales. Pero a los muertos no les preocupa la sala de velaci&oacute;n que elijan ni las flores que la adornen. Al fin y al cabo, est&aacute;n muertos y no se dan cuenta de nada.
</p><p>
</p><p>Pensaba en lo curioso, lo divertido y lo in&uacute;til de ciertas ceremonias f&uacute;nebres a prop&oacute;sito del debate que se ha armado en Francia por cuenta del manifiesto inter&eacute;s del presidente Sarkozy de trasladar los restos del escritor Albert Camus al Pante&oacute;n parisiense, para que acompa&ntilde;e en su sue&ntilde;o eterno a personajes como Voltaire, V&iacute;ctor Hugo y Alejandro Dumas, y el pueblo franc&eacute;s le rinda homenaje.
</p><p>
</p><p>Pienso en Camus, que llev&oacute; siempre una vida austera y discreta, no obstante el Nobel que recibi&oacute; por sus textos espl&eacute;ndidos, y quiero suponer que preferir&iacute;a que lo dejaran en la paz que lo acompa&ntilde;a desde hace 50 a&ntilde;os en el cementerio de Lourmarin. 
</p><p>
</p><p>Pero pienso en Lynch e imagino su carcajada. Lo imagino asegur&aacute;ndome que Camus no preferir&iacute;a ni lo uno ni lo otro, porque est&aacute; muerto, y a los muertos les es indiferente estar aqu&iacute; o all&aacute;, bajo tierra o en lo alto de un mausoleo, al lado de aquel insigne poeta o de un ilustre desconocido.
</p><p>
</p><p>Pienso, adem&aacute;s, que la gloria de Camus no depende del lugar en el que est&eacute; enterrado, pues sus lectores y sus adoradores no necesitan pararse frente a su tumba para rendirle un homenaje. Basta con un suspiro luego de leer alguno de los pasajes inolvidables de su obra. Y si se quiere m&aacute;s, con pensar, apenas cierra uno el ejemplar de El extranjero que tuvo la oportunidad de leer, que la vida ya no ser&aacute; la misma.
</p><p>
</p><p>Por supuesto que mi argumento puede irse al traste f&aacute;cilmente si uno piensa en las hermos&iacute;simas escenas que pueden contemplarse ante las tumbas de los que han sido &iacute;dolos de muchos. Basta con ver los secretos que le dicen al o&iacute;do a Leo Kopp en el Cementerio Central de Bogot&aacute; o las canciones que le dedican a Jim Morrison en el P&egrave;re Lachaise de Par&iacute;s. Escenas conmovedoras, aunque Kopp no oiga lo que le dicen ni Morrison se emocione por cuenta de aquellos que le cantan.
</p><p>
</p><p>Es para los que a&uacute;n esperamos el turno de partir para quienes puede resultar emocionante o conmovedor. Los muertos seguir&aacute;n durmiendo.
</p><p>
</p><p>Y es por el propio beneficio de algunos vivos que se emprenden homenajes, se levantan bustos, se cortan tantas flores y se repiten las mismas oraciones.
</p><p>
</p><p>Los hijos de Camus se oponen al traslado de los restos de su padre a Par&iacute;s. Supongo que ellos tienen la &uacute;ltima palabra, ya que el escritor no puede hablar. Ni le interesa. No hace falta emprender un plebiscito entre todos aquellos que alguna vez hemos disfrutado las palabras que dej&oacute; por escrito. No hace falta. Ser&aacute; suficiente con volver alguna vez a sus textos y darle las gracias. Puede ser en voz baja&hellip; en todo caso no nos oir&aacute;.</p>
]]></content:encoded></item>
<item>
<title>En cuerpo ajeno</title> 
<guid>http://www.cambio.com.co/opinioncambio/post.php?id_blog=3577808&amp;id_nota=450018988</guid>
<pubDate>Wed, 25 Nov 2009 16:05:33 -0500</pubDate>
<description> No solo se han globalizado las marcas; también el cuerpo se ha empezado a trabajar para que se adecúe a los parámetros de la TV.

Si a estas alturas del paseo a alguien todavía le quedan dudas sobre ... </description><content:encoded><![CDATA[<p>No solo se han globalizado las marcas; tambi&eacute;n el cuerpo se ha empezado a trabajar para que se adec&uacute;e a los par&aacute;metros de la TV.
</p><p>
</p><p>Si a estas alturas del paseo a alguien todav&iacute;a le quedan dudas sobre qu&eacute; significa y cu&aacute;les son los verdaderos alcances de ese t&eacute;rmino llamado &lsquo;globalizaci&oacute;n&rsquo;, basta con que se d&eacute; un paseo por los canales de su televisi&oacute;n por cable y se detenga, en pocos minutos, primero en Los &Aacute;ngeles, luego en Buenos Aires, m&aacute;s tarde en Par&iacute;s, despu&eacute;s en Ciudad del Cabo y finalmente en Bogot&aacute;. Obtendr&aacute; la respuesta al instante, cuando compruebe que all&aacute; y ac&aacute; los j&oacute;venes se visten igual, oyen la misma m&uacute;sica, comen en las mismas cadenas de comida r&aacute;pida, se cortan el pelo de manera muy similar&hellip; y, aunque muchas veces no lo sepan, ahorran para entregarle al final de cada mes los restos de su mesada a la misma compa&ntilde;&iacute;a, al mismo empresario, que ha logrado expandirse sobre el mapa como la peste y convencer a los de aqu&iacute; y a los del otro lado del globo de las mismas necedades. De las mismas necesidades que antes no lo eran. Necesidades absurdas o por lo menos prescindibles.
</p><p>
</p><p>Lo m&aacute;s sorprendente y lo m&aacute;s grave es que no solo se han globalizado las marcas &mdash;el cocodrilo de marras, la barra tricolor, el &aacute;guila calva&mdash;, sino que tambi&eacute;n el cuerpo se ha empezado a trabajar y a transformar para que se adec&uacute;e a los par&aacute;metros de unas series de televisi&oacute;n, de unos modelos de publicidad, de unos h&eacute;roes que ha creado el mercadeo.
</p><p>
</p><p>&ldquo;Hay una clonaci&oacute;n generalizada&rdquo;, asegura el franc&eacute;s David Le Breton, autor de la obra Antropolog&iacute;a del cuerpo y modernidad, en entrevista con el diario Clar&iacute;n de Argentina. Y dice m&aacute;s: &ldquo;Para muchos de nuestros contempor&aacute;neos el cuerpo es una especie de materia prima para fabricarse un personaje&rdquo;. Lo curioso es que esa aparente rebeld&iacute;a que parecer&iacute;a inspirada en las ansias de individualidad, termina casi inevitablemente en el mismo punto, en los mismos tatuajes, en los mismos peinados, en las mismas transgresiones.
</p><p>
</p><p>Todos quieren ser copias fieles del original de turno y, seg&uacute;n Le Breton, incluso los japoneses han entrado en la onda de borrar el rasgado de los ojos caracter&iacute;stico de su gente, y los africanos parecen obsesionados por la blancura de la piel de otras razas.
</p><p>
</p><p>Tal vez inspirados en tantos experimentos de manipulaci&oacute;n gen&eacute;tica, muchos j&oacute;venes de la actualidad rechazan incluso el g&eacute;nero con el que ha sido determinado su cuerpo, y trabajan para cambiarlo o adaptarlo a sus gustos, a veces de manera externa &mdash;con ropas, maquillajes y peinados&mdash; y en ocasiones con intervenciones quir&uacute;rgicas de gran alcance, en las cuales el bistur&iacute; no solo modifica la piel sino tambi&eacute;n la personalidad.
</p><p>
</p><p>Vuelvo a Le Breton: &ldquo;Hay una especie de formateo del cuerpo mediante cirug&iacute;as est&eacute;ticas, reg&iacute;menes, uso de cosm&eacute;ticos y de t&eacute;cnicas est&eacute;ticas. Hay un modelo globalizado de la mujer imperante en este momento que multiplica los problemas de anorexia y bulimia entre los m&aacute;s j&oacute;venes, un modelo de tiran&iacute;a de la delgadez que invade nuestra sociedad desde hace unos a&ntilde;os&rdquo;.
</p><p>
</p><p>Y es apenas obvio que esta globalizaci&oacute;n, que se ha apoyado en los medios de comunicaci&oacute;n y en los aparatos, exhiba como uno de los s&iacute;ntomas m&aacute;s evidentes la dependencia de tecnolog&iacute;as como la de la telefon&iacute;a celular. Ser&aacute; por eso, y por el af&aacute;n de estar a la moda y de exhibirse permanentemente, que tantos caminan ahora como son&aacute;mbulos, como si hablaron solos, con una especie de arete electr&oacute;nico que les sirve de tel&eacute;fono.
</p><p>
</p><p>Cierro con Le Breton, cuya lectura recomiendo a aquellos que extra&ntilde;en tiempos m&aacute;s humanos que parecen ya olvidados. &ldquo;Nadie puede comprender que alguien viva actualmente sin celular, cuando hemos pasado millones de a&ntilde;os sin ellos. Lo que sucede es que hoy hay que estar siempre alerta, siempre disponible, sin importar donde uno est&eacute;. Es un mundo que yo rechazo porque considero que el hombre necesita un tiempo para estar consigo mismo, necesita momentos de interioridad, de libertad, sin que eso sea una excentricidad&rdquo;.  </p>
]]></content:encoded></item>
<item>
<title>Latonería y pintura</title> 
<guid>http://www.cambio.com.co/opinioncambio/post.php?id_blog=3577808&amp;id_nota=450018964</guid>
<pubDate>Wed, 18 Nov 2009 17:50:15 -0500</pubDate>
<description> Tal vez se les vuelva a dar la razón a las mujeres que no comparten la filosofía &amp;lsquo;traqueta&amp;rsquo; de &amp;ldquo;sin tetas no hay paraíso&amp;rdquo;.

Me senté el pasado lunes a ver la  ... </description><content:encoded><![CDATA[<p>Tal vez se les vuelva a dar la raz&oacute;n a las mujeres que no comparten la filosof&iacute;a &lsquo;traqueta&rsquo; de &ldquo;sin tetas no hay para&iacute;so&rdquo;.
</p><p>
</p><p>Me sent&eacute; el pasado lunes a ver la &uacute;ltima media hora del reinado de Cartagena, ese programa de televisi&oacute;n que pomposamente llaman velada de elecci&oacute;n y coronaci&oacute;n de la nueva soberana nacional de la belleza, as&iacute;, con todos esos apellidos, convencidos de que est&aacute;n cambiando la historia del pa&iacute;s de la mano de un se&ntilde;or aburrid&iacute;simo que encarna lo m&aacute;s abominable del clasismo y del racismo cartagenero.
</p><p>
</p><p>Me sent&eacute; con la esperanza de que alguna de las candidatas pronunciara una perla similar a la que inmortaliz&oacute; a la se&ntilde;orita Antioquia de hace unos a&ntilde;os, aquella &mdash;todos la recuerdan&mdash; de &ldquo;hombre con hombre, mujer con mujer y viceversa&rdquo; que ha servido incluso como ingenioso t&iacute;tulo de un libro period&iacute;stico que recomiendo.
</p><p>
</p><p>Placer morboso, lo acepto. Pero es una oportunidad de lujo que solo se tiene una vez al a&ntilde;o y que permite revisar y repasar nuestra idiosincrasia en medio de un programa que es una verdadera joya en el g&eacute;nero del humor, sobre todo porque hay quienes se lo toman muy en serio. Y porque es una de las poqu&iacute;simas ceremonias que en este pa&iacute;s conmueven a todas las clases sociales, por m&aacute;s canutillos y lentejuelas que se exhiban&hellip; o quiz&aacute;s por eso mismo. Y en la que han tenido que compartir mesa arist&oacute;cratas, politiqueros y &lsquo;traquetos&rsquo;: lo m&aacute;s granado de la fauna nacional.
</p><p>
</p><p>Les dec&iacute;a que esperaba una respuesta de esas que le dan a uno motivo de risa por largo rato y de conversaci&oacute;n por varias semanas. Pero no fue la secci&oacute;n de preguntas y respuestas la que llam&oacute; mi atenci&oacute;n, sino la constataci&oacute;n de que, debajo de los espantosos vestidos con los que las disfrazan siempre, como si fuera una tradici&oacute;n que no se puede alterar ni interrumpir, muchas de las candidatas exhib&iacute;an con orgullo encantos naturales.
</p><p>
</p><p>Quiero decir que en esta versi&oacute;n del reinado hubo menos silicona y menos bistur&iacute; que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Y eso me alegra. Como me alegra que la reina que entreg&oacute; la corona, la caucana Michelle Rouillard, se hubiera atrevido a presentarse a la velada con el pelo corto. En apariencia un detalle simple. Pero, en realidad, un gesto desafiante con aquellos que han querido imponer un estilo &uacute;nico de belleza &mdash;como si no hubiera placer en la variedad&mdash;, aquellos que han dicho y han demostrado y han promovido que, para ser bella, una mujer debe medir m&aacute;s de un metro con setenta, debe tener las tetas abultadas, el pelo largo, la cintura de avispa, los labios anchos&hellip;
</p><p>
</p><p>M&aacute;s que aburrido, es francamente preocupante que tantas mujeres quieran ser id&eacute;nticas entre s&iacute; y acepten toda suerte de sacrificios y de intervenciones para encajar en esos esquemas de belleza: de ah&iacute; la anorexia, la bulimia y todas esas enfermedades que vienen de la publicidad, del modelaje, de los reinados, del narcotr&aacute;fico.
</p><p>
</p><p>Celebro, pues, que este a&ntilde;o hubiera menos silicona en Cartagena. No quiero anticiparme, pero quiz&aacute;s se est&eacute; dando inicio a un regreso a lo natural. Tal vez se les vuelva a dar la raz&oacute;n a las mujeres que no comparten la filosof&iacute;a traqueta de &ldquo;sin tetas no hay para&iacute;so&rdquo;.
</p><p>
</p><p>Celebro que haya mujeres que, sin perder la feminidad, entiendan que no tienen que entregarle tantas horas y tantos desvelos al maquillaje y a la latoner&iacute;a. Mujeres que m&aacute;s adelante sabr&aacute;n envejecer con dignidad, sin ese exceso de Botox que las va convirtiendo en fantasmas a imagen y semejanza de la Duquesa de Alba. &iquest;La han visto? Mujeres que saben que su cuerpo es mucho m&aacute;s que un escaparate, y que ellas son mucho m&aacute;s que cuerpo.</p>
]]></content:encoded></item>
</channel>
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