<?xml version="1.0" encoding="UTF-8" standalone="no"?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><rss xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" version="2.0"><channel><title>El Dosmilypico-Cartas y Anécdotas</title><description>Con otras "cositas de particular" de aquí o allá</description><managingEditor>noreply@blogger.com (El Dosmilypico)</managingEditor><pubDate>Sat, 4 Jan 2025 23:57:41 +0100</pubDate><generator>Blogger http://www.blogger.com</generator><openSearch:totalResults xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/">24</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/">1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/">25</openSearch:itemsPerPage><link>http://eldosmilypico-cartasyanecdotas.blogspot.com/</link><language>en-us</language><itunes:explicit>no</itunes:explicit><itunes:subtitle>Con otras "cositas de particular" de aquí o allá</itunes:subtitle><itunes:owner><itunes:email>noreply@blogger.com</itunes:email></itunes:owner><item><title>yo, Claudio</title><link>http://eldosmilypico-cartasyanecdotas.blogspot.com/2024/05/yo-claudio.html</link><author>noreply@blogger.com (El Dosmilypico)</author><pubDate>Thu, 9 May 2024 22:17:00 +0200</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-8968657590125143615.post-3649691038512052570</guid><description>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEghSibOdZv6JcnJyq-PWT7sOE6vR8rGtXFGKJygEb9jnEXWQWZC2duTPbvKkG4ooC1lzIwbCkEyMwNGvfOuzUdhDb0LH0RlMyD-JIQqKfbxKW9QqJGf2BaED7Dvbs6sUop0fVZYkU_MYTZp/s1600/lunapic_135195686139705_8.jpg" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="273" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEghSibOdZv6JcnJyq-PWT7sOE6vR8rGtXFGKJygEb9jnEXWQWZC2duTPbvKkG4ooC1lzIwbCkEyMwNGvfOuzUdhDb0LH0RlMyD-JIQqKfbxKW9QqJGf2BaED7Dvbs6sUop0fVZYkU_MYTZp/s640/lunapic_135195686139705_8.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;</description><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" height="72" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEghSibOdZv6JcnJyq-PWT7sOE6vR8rGtXFGKJygEb9jnEXWQWZC2duTPbvKkG4ooC1lzIwbCkEyMwNGvfOuzUdhDb0LH0RlMyD-JIQqKfbxKW9QqJGf2BaED7Dvbs6sUop0fVZYkU_MYTZp/s72-c/lunapic_135195686139705_8.jpg" width="72"/><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>La agitada vida matrimonial de Silvina Ocampo y Bioy Casares</title><link>http://eldosmilypico-cartasyanecdotas.blogspot.com/2012/06/la-agitada-vida-matrimonial-de-silvina.html</link><category>Anécdotas</category><author>noreply@blogger.com (El Dosmilypico)</author><pubDate>Fri, 29 Jun 2012 18:17:00 +0200</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-8968657590125143615.post-9130421621641220605</guid><description>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjOhfHKq_PX_0841Jl3hIlAj9cSCRE-qeTY9OpMtYq5FjB-KFlIYFRdLrMuUgRCv750fpNoGaIu9xUpayDMlLQJdpJycgWk1zPctoANbNWGIV0SPumZRZQXkR1d5_aW7JjsddhfyifwJY0/s1600/Bioy+Casares,+Adolfo+y+Silvina+Ocampo.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjOhfHKq_PX_0841Jl3hIlAj9cSCRE-qeTY9OpMtYq5FjB-KFlIYFRdLrMuUgRCv750fpNoGaIu9xUpayDMlLQJdpJycgWk1zPctoANbNWGIV0SPumZRZQXkR1d5_aW7JjsddhfyifwJY0/s1600/Bioy+Casares,+Adolfo+y+Silvina+Ocampo.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Entre biografías, autobiografías, memorias, novelas en clave y correspondencias, nos hemos ido enterando de casi todo: de la relación de Elena Garro con Bioy, de la de Bioy con la sobrina de Silvina, de la de Silvina con Alejandra Pizarnik... El relato de Jovita Iglesias, cocinera, ama de llaves, amiga, enfermera y confidente de los Bioy durante cincuenta años prometía más de lo mismo, y apuntaba a seguir consolidando el mito erótico y amoroso de "el matrimonio literario más destacado de la Argentina": el de Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares. En cambio, su narración, convertida en prosa literaria por Silvia Renée Arias (que en ocasiones exagera un tanto en la contextualización), descubre tragedia donde se suponía que había glamour y dolor en lugar de buena vida.&lt;br /&gt;
Es que, salvo en alguna escena puntual y muy pretérita (Silvina nadando en la pileta de su edificio de Santa Fe y Ecuador), el ojo de Iglesias (ingenuo, bien intencionado, profundamente amoroso) vio menos encanto que patetismo, y ésa es la nota que finalmente se impuso en sus memorias. Bioy, como un enfermizo Don Juan entrando furtivamente de noche al cuarto de Jovita ("Me daba un abrazo y unos cuantos besos. Y era, y sería, muy cariñoso conmigo. Después yo le decía ''buenas noche, hasta mañana'' y eso era todo"); Silvina y Bioy olvidándose regularmente de pagar los sueldos de sus empleados, mientras ella acumulaba billetes enormes en una bolsa oculta en un armario, descubierta muchos años después por una empleada cuando ya habían perdido todo valor; Silvina rescatada de arrojarse por la ventana (significativamente de la cocina), atormentada de celos; Silvina poniendo un sillón en el hall de su casa para saber cuándo volvía su marido de sus andanzas (y cuando lo escuchaba abrir la puerta de calle con "su oído de tísica" se deslizaba a su cama y se hacía la dormida).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero estas memorias de Jovita son, sobre todo, el recuerdo de la vejez de sus patrones, que parece llegar para cobrarles todo. Silvina duerme en su cama, Bioy, como siempre, debido a sus problemas de lumbago, en el piso. Silvina se levanta para tomar agua, se tropieza con su marido y se le cae encima. Ella queda atolondrada, más por la situación que por el golpe, y él, en crisis de dolor de espaldas. Ninguno de los dos se puede levantar. Uno sobre el otro, gritan durante horas hasta que el marido de Marta, la hija de Bioy, los escucha —vivían en el piso de abajo— e interrumpe finalmente la horrorosa pantomima de una escena de amor. Más tarde, Silvina comenzó a desvariar irregularmente. Y Bioy decidió rodearla de un ejército de enfermeras que tenían órdenes de seguirla a todas partes. Ofendida, deja de hablarle —para siempre— a su marido, quien todas las mañanas se arrodillaba frente a la muda voluntaria y le decía: "Silvinita, por favor, dame un beso, me muero por un beso tuyo. Por lo que más quieras, Silvinita, no me hagás esto, no sabés el daño que me hacés". Y ella miraba para otro lado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
MARTÍN PRIETO, La penuria de los escritores ricos, Clarín, 28 de septiembre de 2008</description><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" height="72" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjOhfHKq_PX_0841Jl3hIlAj9cSCRE-qeTY9OpMtYq5FjB-KFlIYFRdLrMuUgRCv750fpNoGaIu9xUpayDMlLQJdpJycgWk1zPctoANbNWGIV0SPumZRZQXkR1d5_aW7JjsddhfyifwJY0/s72-c/Bioy+Casares,+Adolfo+y+Silvina+Ocampo.jpg" width="72"/><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>Bioy Casares se enamora de Elena Garro cuando aún era la esposa de Octavio Paz</title><link>http://eldosmilypico-cartasyanecdotas.blogspot.com/2012/06/bioy-casares-se-enamora-de-elena-garro.html</link><category>Anécdotas</category><author>noreply@blogger.com (El Dosmilypico)</author><pubDate>Fri, 29 Jun 2012 18:10:00 +0200</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-8968657590125143615.post-1509262409621888892</guid><description>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhVn6swV55F9pVs0Vry0-Y2AbaKc1iGkSG9DJlqdca0NoI-cnGttIZeKtqbicPreysRXbW5v8V6RndcWa-Xuo4njTLXxtPMcaE8Q8I3XQB_ohJioL-G9Vn3DTQfWu0afrOtYaSIDOmqJHg/s1600/Revista+de+Occidente,+351.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhVn6swV55F9pVs0Vry0-Y2AbaKc1iGkSG9DJlqdca0NoI-cnGttIZeKtqbicPreysRXbW5v8V6RndcWa-Xuo4njTLXxtPMcaE8Q8I3XQB_ohJioL-G9Vn3DTQfWu0afrOtYaSIDOmqJHg/s1600/Revista+de+Occidente,+351.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Borges se enamoraba realmente mientras que Bioy, según propia confesión, no se enamoraba nunca. La excepción fue la mexicana Garro, de la que Bioy se enamoró cuando aún era la esposa de Octavio Paz. Esta relación, que fue un secreto bastante bien guardado, no se hizo pública hasta 1996, tres años antes de la muerte del escritor, cuando ella vendió a la Universidad de Princeton sus archivos personales, que incluían las cartas que Bioy le había escrito entre 1949 y 1969. Por entonces estaba en la pobreza más absoluta, fumando compulsivamente cigarrillos mentolados. Garro dijo del romance: “Fue el amor loco de mi vida y por el cual casi muero, aunque ahora reconozca que todo fue un mal sueño que duró muchos años”. Lo había conocido a finales de los 40 en el hotel George V, el más elegante de París, cuando Bioy estaba alojado allí con su esposa Silvina Ocampo. “Mantuvimos una amistad que se prolongó durante 20 años, pero de repente se acabó. Fue un gran amor y creo que fui el amor de su vida. Cuando me fui de México después de 1968 tenía cuatro gatos y no los quería dejar aquí. Me vino a la mente recurrir a Bioy y entonces le mandé mis bichitos en una caja por avión a Buenos Aires, porque sabía que era muy rico y tenía casas grandes donde acogerlos. Aceptó y dijo “los recojo a todos”. Los tuvo un tiempo en su casa. Sin embargo, Pepe Blanco me escribió luego que se los había llevado a una casa de campo, a una quinta, y los había dejado ahí. Me dio coraje. Él adujo que lo había hecho para darles más libertad. Yo, en cambio, me dije: “Pobrecito de mis gatos”. El amor que sentía por él se secó. Haga de cuenta que nunca estuve enamorada”. De Elena Garro ha dicho Bioy, poco antes de morirse, que es la única mujer a la que había “adorado”. La imagen pública de Elena Garro se ha oscurecido desde que el gobierno mexicano abrió sus archivos sobre la escritora, en los que consta que fue informante de la policía y que denunció a muchos de sus colegas (entre ellos Leopoldo Zea, Rosario Castellanos, Carlos Monsiváis y al propio Octavio Paz) como agitadores de izquierda. Tuvo, también, unos extraños contactos con el presunto asesino de Kennedy, Lee Harvey Oswald. Garro apoyó la brutal represión, en 1968, conocida como “la matanza de Tlatelolco”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
MARIO PAOLETTI, Bioy, el amigo de Borges, Revista de Occidente, Nº 351, Julio-Agosto 2010.</description><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" height="72" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhVn6swV55F9pVs0Vry0-Y2AbaKc1iGkSG9DJlqdca0NoI-cnGttIZeKtqbicPreysRXbW5v8V6RndcWa-Xuo4njTLXxtPMcaE8Q8I3XQB_ohJioL-G9Vn3DTQfWu0afrOtYaSIDOmqJHg/s72-c/Revista+de+Occidente,+351.jpg" width="72"/><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>Conan Doyle en su salsa</title><link>http://eldosmilypico-cartasyanecdotas.blogspot.com/2012/05/conan-doyle-en-su-salsa.html</link><category>Anécdotas</category><author>noreply@blogger.com (El Dosmilypico)</author><pubDate>Sat, 12 May 2012 22:42:00 +0200</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-8968657590125143615.post-228409664563568763</guid><description>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiQxSLAz1ccVe2XOtFie4nVarPyGnvzRByCwysze7hu3IsWltVPAR3TcomPW_Dti6z-WPjcNiGf7arSqU3bqpZ7JC6O8zCiLSilfNsh_nAcVbK_kek7Vss8ue_JZ4IEbfhwWudQf86KSek/s1600/30820-Sir-A--Conan-Doyle-and-family.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiQxSLAz1ccVe2XOtFie4nVarPyGnvzRByCwysze7hu3IsWltVPAR3TcomPW_Dti6z-WPjcNiGf7arSqU3bqpZ7JC6O8zCiLSilfNsh_nAcVbK_kek7Vss8ue_JZ4IEbfhwWudQf86KSek/s400/30820-Sir-A--Conan-Doyle-and-family.jpg" width="276" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b style="color: #990000;"&gt;Boxeador, médico y defensor de las mujeres&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya desde joven, y dado que practicaba el boxeo, Arthur Conan Doyle se vio envuelto en reyertas con villanos por defender a mujeres: en el gallinero de un teatro golpeó a varios soldados porque uno de ellos había dado un codazo a una joven que se hallaba allí cerca; y nada más llegar a Portsmouth, donde pensaba establecerse como médico, le propinó una paliza a un sujeto al que vio patear a una mujer en la calle. Para su suerte o desgracia, aquel sujeto se presentó al día siguiente en su consulta y fue su primer paciente, aunque al parecer no reconoció en el médico a su agresor nocturno. La mano, en todo caso, siguió yéndosele a Conan Doyle cuando se trataba de defender mujeres: viajando por Sudáfrica en tren con su familia, uno de sus hijos, ya crecido, se permitió comentar lo fea que era una señora que pasó por el pasillo. Casi no pudo terminar la frase, pues al instante recibió un sopapo y vio muy cerca el rostro enrojecido de su viejo padre, que le decía con suavidad: "Recuerda que ninguna mujer es fea".&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
JAVIER MARÍAS, Vidas escritas</description><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" height="72" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiQxSLAz1ccVe2XOtFie4nVarPyGnvzRByCwysze7hu3IsWltVPAR3TcomPW_Dti6z-WPjcNiGf7arSqU3bqpZ7JC6O8zCiLSilfNsh_nAcVbK_kek7Vss8ue_JZ4IEbfhwWudQf86KSek/s72-c/30820-Sir-A--Conan-Doyle-and-family.jpg" width="72"/><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>La asombrosa capacidad de creación de Simenón</title><link>http://eldosmilypico-cartasyanecdotas.blogspot.com/2011/08/la-asombrosa-capacidad-de-creacion-de.html</link><category>Anécdotas</category><author>noreply@blogger.com (El Dosmilypico)</author><pubDate>Sat, 6 Aug 2011 23:00:00 +0200</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-8968657590125143615.post-4757501080950044345</guid><description>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEg8iqjaKPbXOHxtgDO2ckkpkh8QbdIqcW_Fjq4_xy_H5Qee2JF2UKHz9wGPKwgAf5GTjBB2JQvRfC_L5iqtLeGa5L1tCHu4aFo1UYCECBidaymUCEZF-2p4xWq092-5HRoYF6Syi5nycLI/s1600/Simenon.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEg8iqjaKPbXOHxtgDO2ckkpkh8QbdIqcW_Fjq4_xy_H5Qee2JF2UKHz9wGPKwgAf5GTjBB2JQvRfC_L5iqtLeGa5L1tCHu4aFo1UYCECBidaymUCEZF-2p4xWq092-5HRoYF6Syi5nycLI/s1600/Simenon.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;A los dieciséis años había publicado su primer libro. Después, en tres años, escribió tres mil cuentos. Un día se compró una colección de novelas populares. Contó las líneas, las páginas, los capítulos, e hizo cálculos. Ideó una veintena de seudónimos -Christian Brulls, Jacques Dersonne, Luc Dorsan o George Sin, entre otros- y con ellos escribió más de cuatrocientas novelas que enviaba a los editores en un Chrysler de color chocolate, con chófer, porque también sabía ser un excéntrico cuando correspondía. "No es un gran libro lo que me he planteado hacer", dijo en una ocasión, "sino muchos pequeños".&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La "Fábrica Simenon", afirmaba, irónico, de su literatura. Al final de su vida escribía un libro cada dos meses; trescientos días de vacaciones al año, presumía. Cuando le tocaba, hablaba con su mujer, fijaba una fecha en el calendario, iba al médico a que lo reconocieran, anulaba citas y compromisos, y el día señalado se encerraba en una habitación, con las ventanas cerradas, y un flexo. El otro Simenon: no cogía el teléfono, ni leía el correo, ni hablaba, ni comía durante horas, o días. Bebía sólo cuando lo hacían los personajes, tomaba las mismas píldoras que ellos... Terminaba un capítulo al día, casi siempre desnudo porque se iba quitando ropa: el pantalón, y una camisa de franela que no se cambiaba hasta que acababa la historia. Diez días exactos después, exhausto, sucio, sin afeitar, delgado, con los ojos todavía perdidos, desorbitados, las manos temblorosas, como el superviviente de un secuestro, salía del cuarto. Había acabado. Durante dos meses volvía a ser el Simenon de siempre. El de la vida tranquila y ordenada. La pipa y el sombrero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se pasó media vida suspirando por recibir el Nobel. Cuando se lo dieron a Camus dijo: "Ce petit con", masticando las palabras una a una.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
JESÚS MARCHAMALO / DAMIÁN FLORES, 44 escritores de la literatura universal, Siruela,</description><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" height="72" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEg8iqjaKPbXOHxtgDO2ckkpkh8QbdIqcW_Fjq4_xy_H5Qee2JF2UKHz9wGPKwgAf5GTjBB2JQvRfC_L5iqtLeGa5L1tCHu4aFo1UYCECBidaymUCEZF-2p4xWq092-5HRoYF6Syi5nycLI/s72-c/Simenon.jpg" width="72"/><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>De lo que le sucedió a Unamuno con un periodista danés durante su exilio en Francia</title><link>http://eldosmilypico-cartasyanecdotas.blogspot.com/2011/08/de-lo-que-le-sucedio-unamuno-con-un.html</link><category>Anécdotas</category><author>noreply@blogger.com (El Dosmilypico)</author><pubDate>Sat, 6 Aug 2011 22:54:00 +0200</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-8968657590125143615.post-572860792801400622</guid><description>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEg0IVoaXZ63hfKAmL41Dm8v4sc6HBWeg9lcgzDSjTNlO_ExBCcbi-2geMbDYf78vJFpGhAtQO_5fBb9WXjaJ2kyRugSdL7WQKvSQSCPmDOxCINpQoQkZAsrLPpF1guFh6Jhxj6zZkKMZ8k/s1600/UNAMUNO.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEg0IVoaXZ63hfKAmL41Dm8v4sc6HBWeg9lcgzDSjTNlO_ExBCcbi-2geMbDYf78vJFpGhAtQO_5fBb9WXjaJ2kyRugSdL7WQKvSQSCPmDOxCINpQoQkZAsrLPpF1guFh6Jhxj6zZkKMZ8k/s1600/UNAMUNO.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Al grupo de la Rotonde asisten alguna vez hombres conspicuos. Durante su estancia en París, Blasco Ibáñez visita la Rotonde:&lt;br /&gt;
-Usted, Unamuno, con ese aspecto levítico, debía ir a Norteamérica a fundar una religión y hacerse rico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Unamuno lanza a Blasco una mirada de indignación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Visita asimismo aquel cenáculo el profesor Seignobos, Valéry, Larbaud, Jean Cassou... En determinada ocasión, cierto periodista danés que viene de hacer una larga tournée por Europa, llega a la Rotonde y pregunta allí por el señor Unamuno. Señálaselo el camarero. Llega el publicista deseoso de cambiar impresiones con el pensador español:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-Spraächen Sie deutsch?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y comienzan ambos a departir en alemán. El periodista habla alemán con ciertas dificultades y decide continuar la conversación en francés. Pronto dice Unamuno a su interlocutor:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-Parece, señor, que la larga ausencia de su patria le ha hecho olvidar el idioma de los suyos. Continuemos hablando en danés.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El publicista viajero que, como todos los hombres de su país, tiene la sospecha de la poca universalidad de su idioma, -ese fue el eterno litigio de Brandés- se impresiona y está a punto de derramar lágrimas. Unamuno le dice:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-Yo he aprendido el idioma de su país, amigo mío, en los libros de Kierkegaard, sobre mi mesa de trabajo de Salamanca.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y el periodista dice, emocionado:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-Esa es la verdadera España.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A veces Unamuno siente ramalazos terribles de cólera. Un pobre hombre de buena fe llega a decirle:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-Don Miguel, deponga usted esa actitud de crítica en que se ha colocado respecto a la política y a las cosas de España, y podrá reintegrarse a Salamanca.&lt;br /&gt;
-¿Ah? ¿Viene usted comisionado para decirme eso? ¡Le conozco a usted!... Pues diga usted quién lo envía...&lt;br /&gt;
-Pero don Miguel, a mí no me envía nadie...&lt;br /&gt;
-¡Calle, miserable!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CÉSAR GONZÁLEZ-RUANO, Unamuno, Ediciones GP, Barcelona, 1959, págs. 80 y 81</description><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" height="72" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEg0IVoaXZ63hfKAmL41Dm8v4sc6HBWeg9lcgzDSjTNlO_ExBCcbi-2geMbDYf78vJFpGhAtQO_5fBb9WXjaJ2kyRugSdL7WQKvSQSCPmDOxCINpQoQkZAsrLPpF1guFh6Jhxj6zZkKMZ8k/s72-c/UNAMUNO.jpg" width="72"/><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>El asesino de John Lennon siguió todos los pasos del Holden Caulfield de "El guardián entre el centeno"</title><link>http://eldosmilypico-cartasyanecdotas.blogspot.com/2011/08/el-asesino-de-john-lennon-siguio-todos.html</link><category>Anécdotas</category><author>noreply@blogger.com (El Dosmilypico)</author><pubDate>Sat, 6 Aug 2011 22:46:00 +0200</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-8968657590125143615.post-881727417960168997</guid><description>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEi_t0H6mbV8iN9N-RRBYO461sQsLWQioB0tB02hZwkgQA3x1yxCZWOvKakjnb_uX0PhMnoV4lQzbG-ohzisalcgSpznL8bEb_VYwGBbHrLYhDZRLbAC1Qb7evidPhSfqv7ZBfCxX8n1XFI/s1600/el+guardian.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEi_t0H6mbV8iN9N-RRBYO461sQsLWQioB0tB02hZwkgQA3x1yxCZWOvKakjnb_uX0PhMnoV4lQzbG-ohzisalcgSpznL8bEb_VYwGBbHrLYhDZRLbAC1Qb7evidPhSfqv7ZBfCxX8n1XFI/s1600/el+guardian.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Desde Nueve cuentos, no hubo más publicidad, nota biográfica o fotografía de Salinger. En el texto que incluyó en la publicación de Franny y Zooey decía: “Mi opinión, un tanto subversiva, es que los sentimientos de anonimato y oscuridad del escritor son la segunda propiedad más valiosa que tiene a su cargo durante sus años de trabajo”. A las dos únicas personas que respetaba eran el director de The New Yorker, William Shawn, y el juez del Tribunal Supremo y vecino, Learned Hand. Como Holden con sus dos hermanos, así de limitado tenía que ser el club que distinguía a los iluminados de los ignorantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los años siguientes los pasó escribiendo en el búnker que construyó en el jardín de su casa y en 1965 publicó su último texto: Hapworth 16, 1924. Durante años se negó a que Spielberg, Elia Kazan o Billy Wilder llevasen El guardián al cine; su respuesta era: “Lo siento, a Holden no le gustaría”. Y a causa de ese sentido de propiedad que albergó sobre sus personajes, se enzarzó en largos procesos legales que sentaron jurisprudencia sobre derechos de autor en EE UU, pero en los que fue consumiendo sus nervios. Las amenazas que recibió de desequilibrados y la interpretación que algunos tarados hicieron de su obra terminaron de alejarle del mundo. El 8 de diciembre de 1980, Mark David Chapman disparó a quemarropa cinco balas de punta hueca contra John Lennon. Después se sentó en el bordillo de la acera y se puso a leer El guardián entre el centeno. El asesino había seguido todos los pasos de Holden Caulfield. Incluso le había preguntado a un policía adónde iban los patos en invierno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
DANIEL VERDÚ, Las huellas del esquivo Salinger.</description><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" height="72" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEi_t0H6mbV8iN9N-RRBYO461sQsLWQioB0tB02hZwkgQA3x1yxCZWOvKakjnb_uX0PhMnoV4lQzbG-ohzisalcgSpznL8bEb_VYwGBbHrLYhDZRLbAC1Qb7evidPhSfqv7ZBfCxX8n1XFI/s72-c/el+guardian.jpg" width="72"/><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">2</thr:total></item><item><title>William Faulkner a caballo</title><link>http://eldosmilypico-cartasyanecdotas.blogspot.com/2011/07/william-faulkner-caballo.html</link><category>Anécdotas</category><author>noreply@blogger.com (El Dosmilypico)</author><pubDate>Tue, 5 Jul 2011 00:58:00 +0200</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-8968657590125143615.post-4062538907569426672</guid><description>&lt;b&gt;Fuente:&lt;/b&gt; «Vidas escritas» Javier Marias Revista &lt;i&gt;Claves de razón práctica&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;
Quiere la leyenda cursi de la literatura que William Faulkner escribiera su novela Mientras agonizo en el plazo de seis semanas y en la más precaria de las situaciones, a saber: mientras trabajaba de noche en una mina, con los folios apoyados en la carretilla volcada y alumbrándose con la mortecina linterna de su propio casco polvoriento. Es un intento por parte de la leyenda cursi de hacer ingresar a Faulkner en las filas de los escritores pobres y sacrificados y un poquito proletarios. Lo de las seis semanas es lo único cierto: seis semanas de verano en las que aprovechó al máximo los larguísimos intervalos que le quedaban entre una paletada de carbón y otra a la caldera que tenía a su cuidado en una planta de energía eléctrica. Según Faulkner, allí nadie le molestaba, el ruido continuo de la enorme y vieja dinamo era «apaciguador» y el lugar «cálido y silencioso».&lt;br /&gt;
De lo que no cabe duda es de su capacidad para abstraerse en la escritura o en la lectura. El empleo en la planta de energía eléctrica se lo había conseguido su padre después de que lo despidieran de su anterior puesto, administrador de la oficina de correos de la Universidad de Mississippi. Al parecer, hubo algún profesor que elevó quejas razonables: la única manera de obtener su correspondencia era rebuscando en el cubo de la basura de la puerta trasera, donde con frecuencia iban a parar directamente, sin abrir, las sacas recibidas. A Faulkner no le gustaba que le interrumpieran la lectura, y la venta de sellos decayó alarmantemente: a modo de explicación, Faulkner dijo a su familia que no estaba dispuesto a levantarse continuamente para atender a la ventanilla y mostrarse agradecido con cualquier hijo de perra que tuviera dos centavos para comprar un sello.&lt;br /&gt;
Quizá fue allí donde incubó Faulkner una innegable aversión y desprecio por el correo. A su muerte se encontraron pilas de cartas, paquetes y manuscritos enviados por admiradores que jamás había abierto. En realidad sólo abría los sobres que le mandaban las editoriales, y éstos con muchas precauciones: hacía una pequeña ranura y los sacudía para ver si asomaba un cheque. Si no era así, la carta pasaba a formar parte de lo que puede esperar eternamente.&lt;br /&gt;
Su interés por los cheques fue siempre grande, pero no debe deducirse de ello que fuera un hombre codicioso o avaro. Era más bien un derrochador. Gastaba rápidamente lo que ganaba, luego vivía a crédito una temporada, hasta que llegaba un nuevo cheque. Pagaba sus deudas y volvía a gastar, sobre todo en caballos, tabaco y whisky. No tenía mucha ropa, pero la que tenía era cara. A los diecinueve años se ganó el sobrenombre de «El Conde» por su afectación en el vestir. Si la moda dictaba pantalones ceñidos, los suyos eran los más ceñidos de todo Oxford (Mississippi), la ciudad en que vivía. Salió de ella en 1916, para ir a Toronto a entrenarse con el Royal Flying Corps británico. Los americanos no lo habían aceptado por falta de estudios suficientes, y los ingleses no lo quisieron, por bajo, hasta que amenazó con volar para los alemanes.&lt;br /&gt;
En una ocasión un joven fue a visitarlo y lo encontró con la pipa apagada en una mano y la otra ocupada en sujetar la brida de un pony sobre el que montaba su hija Jill. El joven, para romper el hielo, preguntó desde cuándo montaba la niña. Faulkner no contestó en seguida. Luego dijo: «Desde hace tres años», y añadió: «¿Sabe usted? Hay solamente tres cosas que una mujer deba saber hacer». Hizo otra pausa y finalmente concluyó: «Decir la verdad, montar a caballo y firmar cheques».&lt;br /&gt;
&lt;div style="color: red;"&gt;Seguir leyendo...&lt;/div&gt;&lt;div class="divspoiler"&gt;&lt;a href="javascript:void(0);" onclick="if (this.parentNode.nextSibling.childNodes[0].style.display != '') { this.parentNode.nextSibling.childNodes[0].style.display = ''; } else { this.parentNode.nextSibling.childNodes[0].style.display = 'none';}"&gt;Mostrar / Ocultar ▼▲&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: &amp;quot;Estrangelo Edessa&amp;quot;; font-size: 14pt; letter-spacing: -0.15pt;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Arial; font-size: 14pt; letter-spacing: -0.15pt;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div class="spoiler" style="display: none;"&gt;Aquella no era la primera hija que Faulkner había tenido de su mujer, Estelle, quien ya aportaba dos hijos de un matrimonio anterior. La primera que fue de ambos murió a los cinco días de nacer. La habían llamado Alabama. La madre estaba aún débil, en cama, los hermanos de Faulkner no se hallaban en la ciudad y no llegaron a verla. Faulkner no vio motivo para celebrar un funeral, ya que en cinco días a la niña sólo le había dado tiempo a convertirse en un recuerdo, no en alguien. Así que el padre la metió en su diminuto ataúd y la llevó hasta el cementerio sobre su regazo. A solas la depositó en su tumba, sin avisar a nadie.&lt;br /&gt;
Al recibir el Premio Nobel en 1950, Faulkner empezó por resistirse a ir a Suecia, pero al final no sólo marchó, sino que, en «misiones del Departamento de Estado», viajó por Europa y Asia. No lo pasaba demasiado bien en los incontables actos a que era invitado. En una fiesta dada en su honor por los Gallimard, sus editores franceses, se recuerda que después de cada pregunta de un periodista, contestaba escuetamente y daba un paso atrás. Por fin, paso a paso, se vio contra la pared, y sólo entonces los periodistas se apiadaron de él o lo dejaron por imposible. Acabó refugiándose en el jardín. Algunas personas decidían adentrarse en él anunciando que iban a charlar con Faulkner, pero volvían al salón en seguida con la voz alterada y alguna excusa: «Qué frío hace ahí fuera». Faulkner era taciturno, adoraba  el silencio, y al fin y al cabo sólo había ido cinco veces en su vida al teatro: Hamlet tres veces. El sueño de una noche de verano y Ben-Hur era cuanto había visto. Tampoco había leído a Freud, o al menos eso contestó en una ocasión: «Nunca lo he leído. Tampoco Shakespeare lo leyó. Dudo de que lo leyera Melville, y estoy seguro de que Moby Dick no lo hizo». El Quijote lo leía todos los años.&lt;br /&gt;
Pero también aseguraba que nunca decía la verdad. Al fin y al cabo, no era una mujer, con las que en cambio sí compartía la afición por los cheques y por montar a caballo. Siempre decía que había escrito Santuario, su novela más comercial, por dinero: «Lo necesitaba para comprar un buen caballo». También aseguraba que no visitaba mucho las grandes ciudades porque no podía ir hasta allí a caballo. Cuando ya empezaba a ser viejo y tanto su familia como los médicos se lo desaconsejaban seriamente, seguía saliendo a cabalgar y a saltar vallas, y se caía continuamente. La última vez que montó a caballo sufrió una de esas caídas. Su mujer vio desde la casa el caballo de Faulkner, ensillado, junto a la cancela, con las riendas sueltas. Al no ver por allí a su marido, llamó al doctor Félix Linder y los dos salieron en su busca. Lo encontraron a más de media milla, cojeando, casi arrastrándose. El caballo lo había tirado y él no había podido levantarse, había caído de espaldas. El caballo se había alejado unos pasos, luego se había detenido y había mirado hacia atrás. Cuando Faulkner pudo levantarse, el caballo se le había acercado y lo había tocado con el morro. Faulkner había intentado agarrar las riendas pero había fallado. Luego el caballo había desaparecido en dirección a la casa.&lt;br /&gt;
William Faulkner pasó tiempo en cama, muy malherido y con grandes dolores. Aún no se había recuperado del todo cuando murió. Estaba en el hospital, en el que se lo había ingresado para comprobar cómo evolucionaba su estado. Pero la leyenda no quiere que muriera de eso, de la caída de su caballo. Lo mató una trombosis el 6 de julio de 1962, cuando aún no había cumplido sesenta y cinco años.&lt;br /&gt;
Cuando le preguntaban quiénes eran los mejores escritores norteamericanos de su tiempo, decía que todos habían fracasado, pero que el mejor fracaso había sido el de Thomas Wolfe, y el segundo mejor fracaso el de William Faulkner. Lo dijo y lo repitió durante muchos años, pero no hay que olvidar que Thomas Wolfe llevaba muerto desde 1938, es decir, durante casi todos aquellos años en que William Fatdkner lo decía y estaba vivo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>Carta de Francis Scott Fitzgerald a su esposa Zelda</title><link>http://eldosmilypico-cartasyanecdotas.blogspot.com/2011/05/carta-de-francis-scott-fitzgerald-su.html</link><category>Cartas</category><author>noreply@blogger.com (El Dosmilypico)</author><pubDate>Thu, 12 May 2011 01:01:00 +0200</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-8968657590125143615.post-560895180766126846</guid><description>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEj5-q1wWwbFH3U-Ib664zWsPZuogEO2lTN0s095J-QjsJDTv-4UnWZIopKxzwERaYcqeRc16zlS0lKHJUb_UOa95j9JlaU8jpiKYrlbrNK6fYU8U7lMJzpU6LH_OYuFp_-ewA6l8PYXyWs/s1600/Zelda.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEj5-q1wWwbFH3U-Ib664zWsPZuogEO2lTN0s095J-QjsJDTv-4UnWZIopKxzwERaYcqeRc16zlS0lKHJUb_UOa95j9JlaU8jpiKYrlbrNK6fYU8U7lMJzpU6LH_OYuFp_-ewA6l8PYXyWs/s1600/Zelda.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Tú y yo hemos sido felices; y no lo hemos sido solo una vez, hemos sido felices miles de veces. Las posibilidades de que la primavera, que llega para todos, como las canciones populares, nos pertenezca también, las posibilidades son muy halagüeñas en este momento porque, como siempre, puedo aguantar casi toda la opinión literaria contemporánea, liquidada, en el hueco de la mano, y cuando lo hago, veo al cisne flotando en ella y descubro que eres tú y sólo tú. Pero, Cisne, flota suavemente porque eres un cisne, porque con la exquisita curva de tu cuello los dioses te concedieron un don especial, y aunque te lo fracturaras tropezando con algún puente construido por el hombre, se curaría y seguirías avanzando. Olvida el pasado, lo que puedas, y da la vuelta y nada de nuevo hasta mí, a tu refugio de siempre, aunque a veces parezca una cueva oscura iluminada con las antorchas de la furia. Es el mejor refugio para ti, da la vuelta despacio en las aguas en las que te mueves y regresa.&lt;br /&gt;
Todo esto parece alegórico, pero es muy real. Te necesito aquí. La tristeza del pasado me acompaña siempre. Las cosas que hicimos juntos y las cicatrices atroces que nos convirtieron en el pasado en supervivientes de guerra persisten como una especie de atmósfera que rodea todas las casas que habito. Las cosas agradables y los primeros años juntos, los meses que pasamos hace dos años en Montgomery me acompañarán siempre y tienes que creer como yo que podemos recuperarlos, si no en una nueva primavera, en un nuevo verano. Te quiero, amor mío, cariño.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Scott&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Mientras estaba en el campamento, el novelista se enamoró de Zelda Sayre, de 18 años, hija de un juez, que pasaría a formar parte de su narrativa. Se mandaban cartas casi a diario. Desde la primera correspondencia que mantuvieron se muestran ya algunos de sus rasgos contradictorios de ella, aquellos que el tiempo iba a agudizar, causándoles dolor. Fitzgerald multiplica sus atenciones hasta el agobio, como si temiera que ella pudiera reprocharle algo o se sintiera culpable por su ausencia. Zelda, por el contrario, vive toda esa exhibición a veces con ilusión, otras con un cansancio que su carácter franco y cambiante no puede ocultar. Se casaron el 3 de abril de 1920. La felicidad, sin embargo, sólo duró unos cuatro años. El resto, desde 1925 hasta el internamiento de Zelda en una clínica mental, fue un tedioso camino de altibajos hasta llegar al declive. &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Fuente:&lt;/b&gt; Francis y Fizgerald, Zelda, Querido Scott, Querida Zelda. Lumen.</description><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" height="72" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEj5-q1wWwbFH3U-Ib664zWsPZuogEO2lTN0s095J-QjsJDTv-4UnWZIopKxzwERaYcqeRc16zlS0lKHJUb_UOa95j9JlaU8jpiKYrlbrNK6fYU8U7lMJzpU6LH_OYuFp_-ewA6l8PYXyWs/s72-c/Zelda.jpg" width="72"/><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">2</thr:total></item><item><title>Al entierro de Poe sólo acuden tres personas (3)</title><link>http://eldosmilypico-cartasyanecdotas.blogspot.com/2011/04/al-entierro-de-poe-solo-acuden-tres.html</link><category>Anécdotas</category><author>noreply@blogger.com (El Dosmilypico)</author><pubDate>Fri, 1 Apr 2011 01:31:00 +0200</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-8968657590125143615.post-6580897928253821067</guid><description>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhzhqK4OTOTnhSonyD2M2BXxrEmMjOqP8Y29jdreASthpppOXNXi48hyAhmtqGAx608gUMxQdxt9lmZUgvIhKbEEZVLSo7fxsouPaEE_dR3t9aYp0kMTb6Nciez35Wsp-d_Jevs96P5HPI/s1600/poe.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhzhqK4OTOTnhSonyD2M2BXxrEmMjOqP8Y29jdreASthpppOXNXi48hyAhmtqGAx608gUMxQdxt9lmZUgvIhKbEEZVLSo7fxsouPaEE_dR3t9aYp0kMTb6Nciez35Wsp-d_Jevs96P5HPI/s1600/poe.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
Un día, un diario de Baltimore convocó un concurso de cuentos al que se presentó. Y alguien de aquel jurado desganado, casi narcotizante, apreció su caligrafía hermosa, su trazo recto y elegante, airoso y pulcro. Leyeron apenas una página, sin ganas, y le dieron el premio, ¡por la letra! Cuando fue a recogerlo vieron llegar a un joven de delgadez extrema, que de lejos rezumaba arrogancia. De lejos, su levita gastada, sus pantalones raídos, y sus ojos violeta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Llegaba de ese infierno del láudano y alcohol, y de sueños verdosos de los que no se vuelve. Y una noche de octubre lo encontraron tendido en una calleja. Balbucía un idioma ininteligible. Todo el mundo había muerto. Sus padres, sus amigos, su mujer, apenas una niña. Y él, a los pocos días, hablando a gritos con personajes que sólo él veía, espectros o fantasmas, o alguien que imaginaba. A su entierro acudieron tres personas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Su tía mandó una nota a uno de los periódicos en que trabajaba: "Notifique su muerte y, por favor, hable bien de él. Sé que lo hará, pero no deje de explicar qué hijo tan afectuoso fue siempre para mí. Siempre".&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
JESÚS MARCHAMALO / DAMIÁN FLORES, 44 escritores de la literatura universal, Siruela, Madrid, 2009,</description><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" height="72" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhzhqK4OTOTnhSonyD2M2BXxrEmMjOqP8Y29jdreASthpppOXNXi48hyAhmtqGAx608gUMxQdxt9lmZUgvIhKbEEZVLSo7fxsouPaEE_dR3t9aYp0kMTb6Nciez35Wsp-d_Jevs96P5HPI/s72-c/poe.jpg" width="72"/><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>Baudelaire descubre a Poe (2)</title><link>http://eldosmilypico-cartasyanecdotas.blogspot.com/2011/04/baudelaire-descubre-poe-2.html</link><category>Anécdotas</category><author>noreply@blogger.com (El Dosmilypico)</author><pubDate>Fri, 1 Apr 2011 01:26:00 +0200</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-8968657590125143615.post-4089746670853060923</guid><description>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjy0Nlwuf6h08iLO2ux1BP0vMdv8FhdgWBj-WBSukTT04jPZJ7tZtUsfkm8p9Z6GAgNUwRvCkwhpUL956x0UHYAqB7VNFk3jvR8XIYkBhFxCTaPc9zJV3mWikWbtiRivdtIsjPMgnyooLU/s1600/Baudelaire+y+Poe.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjy0Nlwuf6h08iLO2ux1BP0vMdv8FhdgWBj-WBSukTT04jPZJ7tZtUsfkm8p9Z6GAgNUwRvCkwhpUL956x0UHYAqB7VNFk3jvR8XIYkBhFxCTaPc9zJV3mWikWbtiRivdtIsjPMgnyooLU/s1600/Baudelaire+y+Poe.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
Hay una carta de Carlos Baudelaire a monsieur Armando Fraisse, redactor de Salut Public, de Lyon, en la que cuenta cómo fue este encontronazo decisivo de su pensamiento y en su vida: "Le contaré algo increíble -dice-. En 1846-1847, tuve ocasión de leer algunos fragmentos de Poe, y experimenté una emoción singularísima. Como sus obras completas no se publicaron hasta después de su muerte, tuve la paciencia de intimar con cuantos americanos vivían en París y pude, para que me dejasen cuantos periódicos y noticias tuvieran sobre él y hubieran sido dirigidos por Poe. Y entonces, créame usted si quiere, encontré poemas y novelas que yo mismo había imaginado, pero de un modo vago, confuso, mientras Poe las había desarrollado de un modo magistral."&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CÉSAR GONZÁLEZ-RUANO, Baudelaire, Planeta 2008</description><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" height="72" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjy0Nlwuf6h08iLO2ux1BP0vMdv8FhdgWBj-WBSukTT04jPZJ7tZtUsfkm8p9Z6GAgNUwRvCkwhpUL956x0UHYAqB7VNFk3jvR8XIYkBhFxCTaPc9zJV3mWikWbtiRivdtIsjPMgnyooLU/s72-c/Baudelaire+y+Poe.jpg" width="72"/><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">1</thr:total></item><item><title>La infancia desgraciada de Poe (1)</title><link>http://eldosmilypico-cartasyanecdotas.blogspot.com/2011/04/la-infancia-desgraciada-de-poe-1.html</link><category>Anécdotas</category><author>noreply@blogger.com (El Dosmilypico)</author><pubDate>Fri, 1 Apr 2011 01:23:00 +0200</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-8968657590125143615.post-90501948149882124</guid><description>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEitnQI5haui9OKepsCk8qLznFT0nILnqUewIOasc_KzMLdmetobbWwm5sBO_jhCY57cBvL5h0ec612squaPvZPef2vPo3wpcqd2-lKsp8M5es1UckHLmtiXBYnfZI9_PVyvXX0_p61rUXY/s1600/Firma+Poe.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEitnQI5haui9OKepsCk8qLznFT0nILnqUewIOasc_KzMLdmetobbWwm5sBO_jhCY57cBvL5h0ec612squaPvZPef2vPo3wpcqd2-lKsp8M5es1UckHLmtiXBYnfZI9_PVyvXX0_p61rUXY/s1600/Firma+Poe.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
David, su padre, expulsado de casa, quiso ser actor sin tener talento para ello. Acaso con la esperanza de conquistar el arte por contagio y contacto, se casó con una pequeña actriz, enfermiza, hija de no se sabe quién, viuda de un tal Hopkins, cómico. La pareja reside tres años en Boston y no consigue hacer fortuna. La pobre actriz se ve obligada a representar todos los papeles posibles, pero sin triunfos ni ganancias; en 1808, un periódico de Boston confía en la caridad de sus lectores para que acudan en socorro de su protegida. En medio de esas miserias y tristezas, nace, el 19 de enero de 1809, Edgar. Parten, en busca de mejor suerte, hacia Richmond. El padre, descorazonado, se ha entregado a la bebida y enferma de consunción; la madre, delicadísima, después de haber dado a luz una niña, -su tercer hijo-, contrae una pulmonía. Las buenas almas intentan reunir un poco de dinero para la pareja moribunda, e improvisan dos representaciones de beneficencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
"Cuando los caritativos visitantes -narra William Gill- se presentaron para llevar algún socorro, encontraron, en una miserable vivienda, a los dos actores, tendidos sobre un techo de paja, gravísimos. En casa no había nada qué comer, ningún dinero, ningún carbón; los vestidos estaban empeñados o vendidos; dos niños estaban al cuidado de una vieja galesa que había venido de Inglaterra con la señora Poe y pasaba por su madre. Los niños se encontraban medio desnudos, medio muertos de hambre, demacrados." Uno de estos dos niños era Edgar.&lt;br /&gt;
Pero los auxilios llegaron un poco tarde. En diciembre de 1811 moría la madre y, pocos días después, también David, el padre. Para colmo de desventuras, el teatro de Richmond se quemó la noche de Navidad; los actores tuvieron que dispersarse, dejando abandonados a los tres huérfanos. El mayor, William, fue enviado a casa de su abuelo, el general Poe; Edgar fue recogido, por caridad, por una señora de Richmond, esposa de un rico comerciante, la señora Allan. (Para librarse de los parientes, el hermano mayor, después de un viaje azaroso por Grecia y Rusia, donde fue arrestado, murió a los veintiséis años; la hermana, Rosalía, era una niña retrasada, que durante toda su vida fue medio idiota y murió, impotente, en un hospicio).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GIOVANNI PAPINI, Retratos, Caralt, Barcelona, 1976, págs. 166-167</description><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" height="72" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEitnQI5haui9OKepsCk8qLznFT0nILnqUewIOasc_KzMLdmetobbWwm5sBO_jhCY57cBvL5h0ec612squaPvZPef2vPo3wpcqd2-lKsp8M5es1UckHLmtiXBYnfZI9_PVyvXX0_p61rUXY/s72-c/Firma+Poe.jpg" width="72"/><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>Buñuel reta a duelo a un vasco que decía que Lorca era homosexual</title><link>http://eldosmilypico-cartasyanecdotas.blogspot.com/2011/01/bunuel-reta-duelo-un-vasco-que-decia.html</link><author>noreply@blogger.com (El Dosmilypico)</author><pubDate>Tue, 25 Jan 2011 21:46:00 +0100</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-8968657590125143615.post-274124648589605250</guid><description>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjWuhesTg8m6_RILXDfDf5Cvo2Pjj5a0vw8xgiSHtf0IcDedVQxruSVPiG90qdlGSogFYHBYDBC_7I0ivtfuKQGpm9i1oQe8CZU_wex8thyphenhyphenVS6IAFHrcYfPORFa0Mnx2ZE8rS9hT2wqOFg/s1600/Bu%25C3%25B1uel.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjWuhesTg8m6_RILXDfDf5Cvo2Pjj5a0vw8xgiSHtf0IcDedVQxruSVPiG90qdlGSogFYHBYDBC_7I0ivtfuKQGpm9i1oQe8CZU_wex8thyphenhyphenVS6IAFHrcYfPORFa0Mnx2ZE8rS9hT2wqOFg/s1600/Bu%25C3%25B1uel.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Alguien vino a decirme que un tal Martín Domínguez, un muchachote vasco, afirmaba que Lorca era homosexual. No podía creerlo. Por aquel entonces en Madrid no se conocía más que a dos o tres pederastas, y nada permitía suponer que Federico lo fuera.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estábamos sentados en el refectorio, uno al lado del otro frente a la mesa presidencial en la que aquel día comían Unamuno, Eugenio d'Ors y don Alberto, nuestro director. Después de la sopa, le dije a Federico en voz baja:&lt;br /&gt;
-Vamos fuera, tengo que hablarte de algo muy grave.&lt;br /&gt;
Un poco sorprendido, accede. Nos levantamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos dan permiso para salir después de terminar. Nos vamos a una taberna cercana. Una vez allí, le digo a Federico que voy a batirme con Martín Domínguez, el vasco.&lt;br /&gt;
-¿Por qué? -me pregunta Lorca.&lt;br /&gt;
Yo vacilo un momento, no sé cómo expresarme, y a quemarropa pregunto:&lt;br /&gt;
-¿Es verdad que eres maricón?&lt;br /&gt;
Él se levanta, herido en lo más vivo, y me dice:&lt;br /&gt;
-Tú y yo hemos terminado.&lt;br /&gt;
Y se va.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde luego, nos reconciliamos aquella misma noche. Federico no tenía nada de afeminado ni había en él la menor afectación. Tampoco le gustaban las parodias ni las bromas al respecto, como la de (Louis) Aragon, por ejemplo, que cuando, años más tarde, vino a Madrid a dar una conferencia en la Residencia, preguntó al director, con ánimo de escandalizarle -propósito plenamente logrado-: "¿No conoce usted algún meadero interesante?".&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Fuente&lt;/b&gt;: recogido por Agustín Sánchez Vidal en "Buñuel, Lorca, Dalí: el enigma sin fin", Planeta.</description><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" height="72" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjWuhesTg8m6_RILXDfDf5Cvo2Pjj5a0vw8xgiSHtf0IcDedVQxruSVPiG90qdlGSogFYHBYDBC_7I0ivtfuKQGpm9i1oQe8CZU_wex8thyphenhyphenVS6IAFHrcYfPORFa0Mnx2ZE8rS9hT2wqOFg/s72-c/Bu%25C3%25B1uel.jpg" width="72"/><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>Buñuel contra Lorca</title><link>http://eldosmilypico-cartasyanecdotas.blogspot.com/2011/01/bunuel-contra-lorca.html</link><category>Cartas</category><author>noreply@blogger.com (El Dosmilypico)</author><pubDate>Tue, 25 Jan 2011 21:41:00 +0100</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-8968657590125143615.post-2616787482184287709</guid><description>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEg5e92KJIFnGVnbJwpyi86sl02PO3K41qOGYAslsoJTX56ZgQEkuFRt_iCWNiRH_VbRd5NHPXrGr4WW5f-PE7JqXF57gV8pO3JJ3DWuwgOS6xPNb0fcn4gbE7jaW7Xdl2IF2BpEtJmiWFY/s1600/Bu%25C3%25B1uel+y+lorca.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEg5e92KJIFnGVnbJwpyi86sl02PO3K41qOGYAslsoJTX56ZgQEkuFRt_iCWNiRH_VbRd5NHPXrGr4WW5f-PE7JqXF57gV8pO3JJ3DWuwgOS6xPNb0fcn4gbE7jaW7Xdl2IF2BpEtJmiWFY/s1600/Bu%25C3%25B1uel+y+lorca.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
Federico me revienta de un modo increíble. Yo creía que el novio [Dalí] es un putrefacto pero veo que lo más contrario [sic] es aún más. Es su terrible esteticismo el que lo ha apartado de nosotros. Ya sólo con su narcisismo extremado era bastante para alejarlo de la pura amistad. Allá él. Lo malo es que hasta su obra podría resentirse.&lt;br /&gt;
Dalí influenciadísimo. Se cree un genio, imbuido por el amor que le profesa Federico. Me escribe diciendo: "Federico está mejor que nunca. Es el gran hombre. Sus dibujos son geniales. Yo hago cosas extraordinarias, etc. etc." &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y es el triunfo fácil de Barcelona. Qué desengaños terribles se iba a llevar en París. Con qué gusto le vería llegar aquí y rehacerse lejos de la nefasta influencia del García. Porque Dalí, eso sí, es un hombre y tiene mucho talento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Fuente:&lt;/b&gt; carta a Pepín Bello, 5 de septiembre de 1927, recogida por Ian Gibson en Lorca-Dalí. "El amor que no pudo ser", Plaza &amp;amp; Janés.</description><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" height="72" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEg5e92KJIFnGVnbJwpyi86sl02PO3K41qOGYAslsoJTX56ZgQEkuFRt_iCWNiRH_VbRd5NHPXrGr4WW5f-PE7JqXF57gV8pO3JJ3DWuwgOS6xPNb0fcn4gbE7jaW7Xdl2IF2BpEtJmiWFY/s72-c/Bu%25C3%25B1uel+y+lorca.jpg" width="72"/><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>La obsesión de Ciorán por Shakespeare y Cervantes</title><link>http://eldosmilypico-cartasyanecdotas.blogspot.com/2010/11/la-obsesion-de-cioran-por-shakespeare-y.html</link><category>Anécdotas</category><author>noreply@blogger.com (El Dosmilypico)</author><pubDate>Sat, 20 Nov 2010 22:30:00 +0100</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-8968657590125143615.post-7165703699873499446</guid><description>Yo era extraordinariamente desdichado. Como profesor, ¡mire lo que hice como profesor! Iba a clase, me quedaba sólo media hora y sólo hacía afirmaciones provocadoras, que desorientaban profundamente a todos mis alumnos. Preguntaba, por ejemplo, a algunos de ellos: “¿Por qué razón no podemos decir fenómenos psicológicos, sino que debemos decir fenómenos psíquicos?”. El alumno respondía: “Un fenómeno psíquico es instintivo, normal”. Yo decía: “No es verdad, todo lo psíquico es anormal y no sólo lo psíquico, sino también lo lógico”, y llegaba incluso a añadir: “El propio principio de autoridad está enfermo”. ¡El estupor en la clase era general!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me encontraba en Brasov, una ciudad de provincias de Rumania, y leía a Shakespeare, había decidido no hablar sino de Shakespeare, todos los días me iba a leer a un café. Una vez, el profesor de gimnasia se sentó a mi mesa. Le pregunté: “¿Quién es usted?”. Y él dijo: “¿No me reconoce? Soy el profesor de gimnasia”. “Pero, ¡cómo! ¿No es usted Shakespeare? Entonces, ¡váyase!” Y se fue a decir que Cioran se había negado a hablar con él, ¡porque no era Shakespeare! Yo estaba un poco loco, la verdad. Me gustaba el exceso, me habría adherido a cualquier cosa que fuera excesiva, incluso a una secta religiosa depravada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En otra ocasión, después de haberme hecho con el Don Quijote, lo que para mí fue tan difícil como transgresor (OH!!! mon dieu) y haberlo leído recurrentemente una y otra vez sin tomarme un respiro, quise saber de Miguel de Cervantes sin la menor esperanza de hacerme de algún libro más de él pero la suerte me llevó a conocer a un español del que jamás estaré lo suficientemente agradecido, que pasaba por mi país de entonces invitado por no sé quién para no se qué mediante un visado extraordinario y, como todo español, se jugó el todo por el todo y lo que fuese preciso para enviarme después desde el suyo las obras completas del autor al que nunca, nunca, como a Shakespeare dejo de leer. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quienes a estos dos grandes deja a un lado, literariamente y hasta podría decir  vitalmente, está perdido pues nada comprenderá de sí mismo, del mundo y de los demás, ni conocerá de qué se trata cuando se trata del saber humano, del escribir divino y, haciéndolo, si lo hubiera, acercarse a diós.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fuente:EMILE CIORAN, Conversaciones (traducción de J.Merín)</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>Bolaño, Roberto</title><link>http://eldosmilypico-cartasyanecdotas.blogspot.com/2010/11/bolano-roberto.html</link><category>Anécdotas</category><author>noreply@blogger.com (El Dosmilypico)</author><pubDate>Sat, 6 Nov 2010 19:07:00 +0100</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-8968657590125143615.post-7428497649107909451</guid><description>&lt;div style="color: red;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Bolaño contra Isabel Allende y Skármeta (I) &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;Enterado de que este año se entrega el Premio Nacional de Literatura, Bolaño lanza sus candidatos: "Armando Uribe y Diego Maquieira, ex aequo; o Armando Uribe y Claudio Bertoni, y si hay que premiar a un narrador se lo doy a Gonzalo Contreras, pero con Armando Uribe".&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Isabel Allende, la candidata más sonada, no se lo concedería por nada. "Me parece una mala escritora simple y llanamente, y llamarla escritora es darle cancha. Ni siquiera creo que Isabel Allende sea escritora, es una escribidora". Para Bolaño no cuenta el argumento de sus millonarias ventas de ejemplares en el mundo. "En ese caso vamos a darle el Pulitzer a John Grisham o a Ken Follet. Eso es confundir el hit parade con la literatura. No tiene nada que ver una cosa con la otra", afirma.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tampoco se lo entregaría a Antonio Skármeta. "Skármeta es un personaje de la TV. Soy incapaz de leer un libro suyo, ojear su prosa me revuelve el estómago", dice.&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;Entrevista en sololiteratura.com&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="color: red;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Bolaño contra Isabel Allende, Skármeta y Teitelboim (II) &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;Puestos a escoger entre la sartén y el fuego, escojo a Isabel Allende. Su glamour de sudamericana en California, sus imitaciones de García Márquez, su indudable valentía, su ejercicio de la literatura que va de lo kitsch a lo patético y que de alguna manera la asemeja, en versión criolla y políticamente correcta, a la autora de El valle de las muñecas, resulta, aunque parezca difícil, muy superior a la literatura de funcionarios natos de Skármeta y Teitelboim. Es decir: la literatura de Allende es mala, pero está viva; es anémica, como muchos latinoamericanos, pero está viva. No va a vivir mucho tiempo, como muchos enfermos, pero por ahora está viva. Y siempre cabe la posibilidad de un milagro de un milagro. No sé, el fantasma de Juana Inés de la Cruz se le puede aparecer un día y le puede dar una lista de lecturas. El fantasma de Teresa de Ávila. En el peor de los casos el fantasma de Pardo Bazán. No se puede decir lo mismo de la literatura de Skármeta y Teitelboim. A esos no los salva ni Dios.&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;Publicado en Revista LEER&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div style="color: red;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Bolaño contra Neruda&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;A mí Neruda me gusta bastante, tal como lo digo en ese cuentito. Un gran poeta americano. Muy equivocado, por otra parte, claro, como casi todos los poetas. No era el sucesor de Whitman, en muchos de sus poemas, en la estructura de esos poemas, sólo podemos ver ahora a un plagiario de Whitman. Pero la literatura es así, es una selva un poco pesadillesca en donde la gran mayoría, la inmensa mayoría de escritores son plagiarios. Hay algunos jóvenes con voz propia, pero no saben escribir, lo que es un desastre. Entonces esos jóvenes van a los talleres literarios o a la universidad para aprender a escribir y cuando ya saben escribir no tienen voz propia. En fin, qué le vamos a hacer. Neruda, en algún momento de su vida, pensó que él era el paradigma del poeta, y se equivocó. Pero la verdad es que todos los poetas, en algún momento de sus vidas, se creen la muerte.&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;Sololiteratura.com&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div style="color: red;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Pérez-Reverte contra Bolaño&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;Comentaba esto con Javier Marías, como digo, mientras despachábamos sendos filetes empanados. No solemos hablar de literatura propia ni ajena, pero esa noche íbamos por ahí. Yo mencioné a Roberto Bolaño. Como ya dije alguna vez en público, es un autor que me parecía -a mí, no a Javier- increíblemente avinagrado y aburrido cuando estaba vivo, y me lo sigue pareciendo muerto. Lo de avinagrado se explica porque en vida nadie le hizo caso ni compró sus libros; eso lo malhumoró mucho y solía meterse con otros autores como si ellos tuvieran la culpa. El caso es que, con el filete empanado a medias, puse a Bolaño como ejemplo. Aparte de que a mí me guste o no, dije, tiene guasa el asunto. Lees algunas columnas de animadores culturales españoles y resulta que Bolaño es imprescindible. Eso, casualmente, ahora que su agente literario le ha montado una bestial promoción post mortem nulla voluptas en Estados Unidos. Podían haberlo dicho cuando estaba vivo y sin agente, digo yo. Ayudándolo a vender más libros y a tener menos mala leche.&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;Cuando éramos mercenarios "A.Pérez-Reverte"&lt;/i&gt; (Alfaguara)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href="http://eldosmilypico.blogspot.com/2010/11/bolano-roberto.html" target="_blank"&gt;&lt;img src="http://img44.xooimage.com/files/0/c/7/volver-entrada-relacionada-1a0b816.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>Faulkner &amp; Hollywood</title><link>http://eldosmilypico-cartasyanecdotas.blogspot.com/2010/09/faulkner-versus-hollywood.html</link><category>Anécdotas</category><author>noreply@blogger.com (El Dosmilypico)</author><pubDate>Mon, 27 Sep 2010 01:58:00 +0200</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-8968657590125143615.post-9100711669957462305</guid><description>&lt;div align="justify"&gt;Fabulador, metiroso, huraño, taciturno, esquivo, borde... Cuando ya era un autor  de éxito una revista le ofreció 5.000 dólares para que relatara su vida, y él  les contraofertó la misma cifra para que le dejaran en paz.&lt;span style="color: white;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fue de todo: pescador, fogonero, pintor de brocha gorda y,  durante gran parte de su vida, prisionero en su pueblo, allá en el sur. En Powan  Oak, una casa de terrateniente acomodado y algo hortera con columnas,  escalinatas y balcones de visillos blancos, como una tarta de boda de tres  pisos. Pasaba el tiempo cazando, montando a caballo y contemplando las  tormentas: cúmulos, nimbos, estratos... Un campesino gruñón y malhumorado que  odiaba las visitas, las charlas sociales, las interrupciones, y que cuando el  presidente Kennedy le invitó a la Casa Blanca dijo, gruñendo, que era demasiado  viejo para viajar tan lejos sólo para cenar con un extraño.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Luego está la leyenda; esa parte de alcohol, y de noches  oscuras y botellas de whisky. Una vez, borracho como una cuba, se quedó dormido,  o inconsciente, sobre un radiador, y sufrió graves quemaduras. Bebía de tal  manera que en Hollywood, cuando trabajó de guionista, firmó una cláusula en la  que se comprometía a mantenerse sobrio. Allí -traje de tweed, corbata y pipa-,  tuvo que oír un día cómo Humphrey Bogart le decía mirándole a los ojos con  desgana: "¿Tengo de verdad que decir todo esto?".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;b style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-size: 85%;"&gt;Fuente:&amp;nbsp; 44 escritores de la literatura universal, &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-size: 85%;"&gt;de JESÚS MARCHAMALO / DAMIÁN FLORES,&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-size: 85%;"&gt; Siruela. &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>William Faulkner  es invitado a cenar por John Kennedy</title><link>http://eldosmilypico-cartasyanecdotas.blogspot.com/2010/09/william-faulkner-es-invitado-cenar-por.html</link><category>Anécdotas</category><author>noreply@blogger.com (El Dosmilypico)</author><pubDate>Mon, 27 Sep 2010 01:45:00 +0200</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-8968657590125143615.post-1974504977576577169</guid><description>Cuando William Faulkner era ya una gran figura y John Kennedy coleccionaba esta clase de piezas con que adornar algunas de sus cenas privadas, el escritor recibió una invitación del presidente para una de ellas en la Casa Blanca. Por su mesa habían pasado ya los grandes Norman Mailer, Saul Bellow, Arthur Miller y los Sinatras de costumbre. Incluso Pau Casals había ilustrado con el violonchelo algunos de los postres más exquisitos. Faulkner le contestó a vuelta de correo:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-Señor presidente: yo no soy más que un granjero y no tengo ropa apropiada para ese evento. Ahora bien, si usted tiene algún interés en cenar conmigo, con mucho gusto le invito a mi casa de Rowan Oak, en Oxford, Misisipi.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El orgullo y la cortesía, implícitas en semejante respuesta, definen a este caballero del Sur, al que sólo le faltó para redondear su vida morir ebrio de una caída de caballo, un alarde que Faulkner estuvo a punto de conseguir. Era un tipo raro. De sí mismo, unas veces decía que era heredero de un terrateniente del condado y otras que era hijo de una negra y de un cocodrilo. Ambos sueños eran de grandeza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De joven había empezado por mal camino. "Ese pobre chico de los Faulkner, al que han echado del puesto de Correos por leer las cartas", decían los vecinos de Oxford al ver que desde muy temprano había comenzado a rehogar en alcohol sus oficios inestables, cartero, pintor de brocha gorda, dependiente de librería o incluso portero de prostíbulo. Pequeño, callado, educado y de carácter revirado, con rostro de ave, labio fino y buena nariz, que subrayó luego con el famoso mostacho, ésta es la estampa de este genio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fuente: Póquer de ases,de MANUEL VICENT Alfaguara.</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>Entrevista a William Faulkner</title><link>http://eldosmilypico-cartasyanecdotas.blogspot.com/2010/09/blog-post.html</link><category>Entrevistas</category><author>noreply@blogger.com (El Dosmilypico)</author><pubDate>Mon, 27 Sep 2010 01:31:00 +0200</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-8968657590125143615.post-9110239038506439551</guid><description>&lt;embed src="http://embedit.in/HXdW72jdqf.swf" height="400" width="709" type="application/x-shockwave-flash" allowFullScreen="true"&gt;&lt;/embed&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>De Truman Capote a Perry Smith</title><link>http://eldosmilypico-cartasyanecdotas.blogspot.com/2010/08/querido-perry-ayer-por-la-noche-me.html</link><author>noreply@blogger.com (El Dosmilypico)</author><pubDate>Mon, 2 Aug 2010 22:25:00 +0200</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-8968657590125143615.post-7541859776072006383</guid><description>&lt;i&gt;Perry Smith, abajo en la foto, junto a un compañero de huídas mató a familia Clutter en Holcomb (Kansas) lo que dió lugar a la investigación detallada del caso, trato con el asesino y posterior publicación del libro "A Sangre fría" de Truman Capote, llevada también al cine.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Querido Perry:&lt;br /&gt;
Ayer por la noche me desperté de repente, pensando: Perry  dice que no sabe nada sobre mí, nada a ciencia cierta.Me quedé levantado y  dándole &lt;a href="http://www.abc.net.au/unleashed/images/TrumanCapote1959_300.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" src="http://www.abc.net.au/unleashed/images/TrumanCapote1959_300.jpg" style="float: right; height: 161px; margin: 0px 0px 10px 10px; width: 141px;" /&gt;&lt;/a&gt;vueltas,  y me di cuenta de que, en algún sentido, era verdad. No conoces ni siquiera los  acontecimientos superficiales de mi vida, que guarda unas cuantas similaridades  con la tuya. Fui hijo único, y muy bajito para mi edad: siempre fui el más bajo  de la clase. Cuando tenía tres años, mi madre y mi padre se divorciaron. Mi  padre (que se ha vuelto a casar en cinco ocasiones) era un viajante de comercio,  y pasé gran parte de la infancia recorriendo el sur a su lado. No era malo  conmigo, pero nunca me gustó, ni entonces ni ahora. (Nunca lo veo, vive en Nueva  Orleans). Mi madre, que sólo tenía dieciséis años cuando me dio a luz, era muy  guapa. Se casó con un hombre moderadamente rico, un cubano, y después de cumplir  yo diez años fui a vivir con ellos (casi siempre en Nueva York). Por desgracia,  mi madre, que sufrió varios abortos y de ello resultaron problemas mentales, se  volvió alcohólica y convirtió mi vida en una pesadilla.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhoH8oBq-BlX2jueDABqggPtErZKPPdvpQMHEW-eTjt8EwVt_g64FcVSmQCE92nROheAKyfF-rk3eraEkgAn1_MlN9JgyTdb01yUnvOAfxpMoEuY2qZ0_h3SOO-dBCJMaC-3R7WsQeorCw/s1600-h/Perry_Smith.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5289011125663002834" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhoH8oBq-BlX2jueDABqggPtErZKPPdvpQMHEW-eTjt8EwVt_g64FcVSmQCE92nROheAKyfF-rk3eraEkgAn1_MlN9JgyTdb01yUnvOAfxpMoEuY2qZ0_h3SOO-dBCJMaC-3R7WsQeorCw/s200/Perry_Smith.jpg" style="float: left; height: 149px; margin: 0px 10px 10px 0px; width: 122px;" /&gt;&lt;/a&gt;Acabó  suicidándose (somníferos). Dejé la escuela a los dieciséis y desde entonces me  he mantenido yo solo: entonces encontré trabajo en una revista (había empezado a  escribir a muy temprana edad).&lt;br /&gt;
Siempre fui una persona precoz, tanto  intelectualmente como artísticamente, pero inmaduro a nivel emocional. Y, desde  luego, he tenido problemas emocionales, casi siempre por la “pregunta” que tú  también me hiciste la última visita y que te contesté sinceramente (y no es que  la respuesta no fuera obvia).&lt;br /&gt;
Este es un currículo muy resumido, pero no  estoy habituado a hacer este tipo de confidencias. En cualquier caso, no me  importa contártelo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre,&lt;br /&gt;
Truman&lt;br /&gt;
Fuente: Cartas de la Historia&lt;br /&gt;
&lt;a href="http://eldosmilypico.blogspot.com/2009/12/capote-truman.html" target="_blank"&gt;&lt;img src="http://img44.xooimage.com/files/0/c/7/volver-entrada-relacionada-1a0b816.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;</description><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" height="72" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhoH8oBq-BlX2jueDABqggPtErZKPPdvpQMHEW-eTjt8EwVt_g64FcVSmQCE92nROheAKyfF-rk3eraEkgAn1_MlN9JgyTdb01yUnvOAfxpMoEuY2qZ0_h3SOO-dBCJMaC-3R7WsQeorCw/s72-c/Perry_Smith.jpg" width="72"/><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>Camus, Albert &amp; Gallimar</title><link>http://eldosmilypico-cartasyanecdotas.blogspot.com/2010/04/camus-albert-la-muerte-por-un-cambio.html</link><category>Anécdotas</category><author>noreply@blogger.com (El Dosmilypico)</author><pubDate>Sun, 11 Apr 2010 21:38:00 +0200</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-8968657590125143615.post-6947904745338822365</guid><description>&lt;center&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div style="color: red; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Gallimar le convence para que viaje con él a París y mueren ambos&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Colaboró con la Resistencia, escribiendo, y escuchando la radio: las emisiones que desde Londres hacían llegar mensajes en clave: “El té de tía Úrsula está envenenado” o “El cocodrilo ha dado tres saltos”, por ejemplo. Serio, algo tímido –mujeriego también–, cohibido, tal vez amedrentado por el tiempo iracundo que le tocó vivir, se convirtió en uno de los príncipes rebeldes de la época. Un santo laico al que los jóvenes rendían culto en los bares que, de noche, se llenaban de existencialismo, humo, jazz y alcohol.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Luego fue el Nobel. Todavía no había cumplido 44 años. Tres más tarde murió en un accidente. Iba camino de París, y el Facel Vega se salió de la carretera y chocó contra un árbol. Se rompió el cuello. Los gendarmes encontraron en un maletín el manuscrito de El primer hombre y en un bolsillo el billete de tren para ese mismo viaje. La noche anterior, su amigo Gallimard, que conducía, y que también murió, le había convencido de que lo acompañara en el coche que acababa de comprarse.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Todavía olía a nuevo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgNv1OTuPer5uaUV0bZbJaE3iC0whjnCagFky8DhPJDywlazfnAu8ITvAKh3ybM_mmELYEELyGBgQjReYMGbkG8a8X9wL-h7SKNDqZECtdvaMqHb0zh0r1CS6c76jkNjCLZgNVcGr10ZRk/s1600-h/camusaccidente.JPG" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5423029729120517890" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgNv1OTuPer5uaUV0bZbJaE3iC0whjnCagFky8DhPJDywlazfnAu8ITvAKh3ybM_mmELYEELyGBgQjReYMGbkG8a8X9wL-h7SKNDqZECtdvaMqHb0zh0r1CS6c76jkNjCLZgNVcGr10ZRk/s400/camusaccidente.JPG" style="cursor: pointer; display: block; height: 157px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 400px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Fuente:&lt;/b&gt; JESÚS MARCHAMALO / DAMIÁN FLORES, 44 escritores de la literatura universal, Siruela.&lt;/div&gt;</description><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" height="72" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgNv1OTuPer5uaUV0bZbJaE3iC0whjnCagFky8DhPJDywlazfnAu8ITvAKh3ybM_mmELYEELyGBgQjReYMGbkG8a8X9wL-h7SKNDqZECtdvaMqHb0zh0r1CS6c76jkNjCLZgNVcGr10ZRk/s72-c/camusaccidente.JPG" width="72"/><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">1</thr:total></item><item><title>De Henry Miller a Anaïs Nin.</title><link>http://eldosmilypico-cartasyanecdotas.blogspot.com/2010/03/carta-de-henry-miller-anais-nin_30.html</link><category>Cartas</category><author>noreply@blogger.com (El Dosmilypico)</author><pubDate>Wed, 31 Mar 2010 00:29:00 +0200</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-8968657590125143615.post-6787971263810972614</guid><description>&lt;div align="justify"&gt;Terriblemente, terriblemente vivo, afligido, absolutamente  consciente de que te necesito..He de verte, te veo brillante y maravillosa y al  mismo tiempo le he escrito a June y&lt;a href="http://www.storiaproibita.it/blog/wp-content/uploads/2007/02/anaissomelivelike.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" height="251" src="http://www.storiaproibita.it/blog/wp-content/uploads/2007/02/anaissomelivelike.jpg" style="float: right; height: 187px; margin: 0px 0px 10px 10px; width: 127px;" /&gt;&lt;/a&gt; me siento desgarrado, pero tú lo entenderás, debes entenderlo.  Anais, no te apartes de mí. me envuelves como una llama brillante. Anais, por  Dios, si supieras lo que siento en este momento. Quiero conocerte mejor. Te  quiero. Te quise cuando viniste a sentarte en mi cama -esa segunda tarde fue  toda como una cálida neblina- y de nuevo oigo cómo pronuncias mi nombre, con ese  extraño acento tuyo. Despiertas en mí tal mezcla de sentimientos que no sé cómo  acercarme a ti. Ven a mí, aproxímate a mí, será de lo más hermoso, te lo  prometo. No sabes cuánto me gusta tu franqueza, es casi humildad. Sería incapaz  de oponerme a ella. Esta noche he pensado que debería estar casado con una mujer  como tú. O es que el amor, al principio inspira siempre esos pensamientos?. No  temo que quieras herirme. Veo que tú también posees fuerza, de distinto orden,  más escurridiza. No, no te romperás. Dije muchas tonterias sobre tu fragilidad.  Siempre he sentido un poco de vergûenza, pero la última vez menos. Acabará  desapareciendo toda. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;
Tienes un sentido del humor delicioso; lo adoro. Quiero  verte reir siempre. Te lo mereces. He pensad&lt;a href="http://www.nndb.com/people/182/000057011/miller5.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" height="212" src="http://www.nndb.com/people/182/000057011/miller5.jpg" style="float: left; height: 175px; margin: 0px 10px 10px 0px; width: 113px;" /&gt;&lt;/a&gt;o en sitios a donde deberíamos ir juntos, sitios oscuros, aquí y  allí, en París, por el simple hecho de decir "aquí vine con Anais", "aquí  comimos, bailamos o nos emborrachamos juntos". Ay!, verte borracha alguna vez,  qué privilegio!, cási me da miedo de proponértelo; pero Anais, cuando pienso  cómo aprietas contra mí, cuán ansiosamente abres las piernas y qué humeda estás,  Dios, me vuelvo loco de pensar en cómo serías cuando todo se disuelve. Ayer  pensé en ti, en cómo ciñes las piernas en torno a mí, de pie, en cómo se  tambalea la habitación, en cómo caigo sobre ti en la oscuridad sin saber nada. Y  me estremecí y gemí de placer. Pienso que si he de pasar todo el fin de semana  sin verte, resultará intolerable. Si es preciso, iré a Versailles el domingo -  lo que sea, pero he de verte. No temas tratarme con frialdad. Me bastará con  estar cerca de ti, con mirarte admirado. Te quiero, eso es todo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;Anaïs Nin y Henry Miller (todavía un escritor desconocido y a quien más  adelante ayudaría a publicar su exitoso libro "Trópico de Cáncer"), trabaron una  rara e indisoluble amistad. Se desata, entonces, el famoso triángulo amoroso:  Anaïs-Henry-June Mansfield, la atormentada esposa de Miller.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;Fuente: Cartas de la historia. &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>Beauvoir, Simone de&amp;Sartre</title><link>http://eldosmilypico-cartasyanecdotas.blogspot.com/2010/03/beauvoir-simone-de-se-entera-de-la.html</link><category>Anécdotas</category><author>noreply@blogger.com (El Dosmilypico)</author><pubDate>Sun, 28 Mar 2010 05:29:00 +0200</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-8968657590125143615.post-1912933100788091788</guid><description>&lt;div style="color: red;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;Cuando la Beauvoir sabe de su muerte, quiso meterse en la cama con el cadáver&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiVZ6UehjWiwr840iBCDvEtEEOQdrItYEeTaTYqKA5Pmr9pOqOQKpqiDxYeZCKibVvlK6KfMjFnKbs6QUc3JqJYn42Wf0VnYREoEeDvqs02wCsk4D3OyHPaO-uX7PaXTAEWHL3cee8Gns4/s1600/Sarte+y+simone1.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="242" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiVZ6UehjWiwr840iBCDvEtEEOQdrItYEeTaTYqKA5Pmr9pOqOQKpqiDxYeZCKibVvlK6KfMjFnKbs6QUc3JqJYn42Wf0VnYREoEeDvqs02wCsk4D3OyHPaO-uX7PaXTAEWHL3cee8Gns4/s400/Sarte+y+simone1.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sartre había nacido en París en 1905, y desde que conoció a Beauvoir en 1929 nunca más volvieron a separarse, al menos, espiritualmente; se convirtieron en una pareja con una sola cabeza, la complicidad tanto intelectual como afectiva determinaría sus vidas. &lt;br /&gt;
Cuando el grupo de Sartre acogió a la joven y prodigiosa estudiante (era mejor que Sartre tanto desde el punto de vista literario como filosófico) él le dijo: "A partir de ahora, estarás bajo mi ala". Y no se equivocó.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sólo se produjo un distanciamiento entre ellos en los últimos siete años de vida del filósofo. Durante este tiempo, Sartre, que se había quedado ciego y que probablemente sufría el deterioro de su salud mental y la lucidez intelectual que había poseído, se fue alejando de Beauvoir. Poco a poco fueron prescindiendo el uno del otro; Sartre se hizo adepto a un grupo maoísta y adoptó una niña, Arlette. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Simone también adoptó a Sylvie, una chica treinta años menor que ella y que en 1990 se encargó de publicar post mortem sus cartas a Sartre y el controvertido Diario de guerra. Cuando Sartre murió, en 1980, Arlette estaba con él en el hospital. Simone, al conocer la noticia de la muerte de su eterno compañero, llegó corriendo hasta su lecho y quiso meterse en la cama con el cadáver.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Fuente:&lt;/b&gt; PAULA IZQUIERDO, Sexoadictas o amantes, Belacqva.&lt;/div&gt;</description><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" height="72" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiVZ6UehjWiwr840iBCDvEtEEOQdrItYEeTaTYqKA5Pmr9pOqOQKpqiDxYeZCKibVvlK6KfMjFnKbs6QUc3JqJYn42Wf0VnYREoEeDvqs02wCsk4D3OyHPaO-uX7PaXTAEWHL3cee8Gns4/s72-c/Sarte+y+simone1.jpg" width="72"/><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>Proust, Marcel &amp; André Gide</title><link>http://eldosmilypico-cartasyanecdotas.blogspot.com/2010/03/proust-marcel-gallimard-rechaza-en.html</link><category>Anécdotas</category><author>noreply@blogger.com (El Dosmilypico)</author><pubDate>Sat, 27 Mar 2010 20:13:00 +0100</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-8968657590125143615.post-9009843330009219062</guid><description>&lt;div style="color: red;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhJyTMQnNILyVaFPSYuElemfmT7sGGu0YisNPK1u6ebvhJssymJraVTdxuy3U3qwaNFRqcR453xu59XtaG6sdB-Z2m3FMuEeHEV-Mb4_Gz41mSEFj5MW1lJQDTHM-jUnTIgSoYxWUChoPY/s1600/Proustcaricatura.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhJyTMQnNILyVaFPSYuElemfmT7sGGu0YisNPK1u6ebvhJssymJraVTdxuy3U3qwaNFRqcR453xu59XtaG6sdB-Z2m3FMuEeHEV-Mb4_Gz41mSEFj5MW1lJQDTHM-jUnTIgSoYxWUChoPY/s320/Proustcaricatura.jpg" width="274" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;(André Guide, asesor de la editorial, desestima publicar la primera parte de la considerada gran obra maestra literaria del siglo XIX).&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Marcel Proust había nacido en 1871. Después de una vida neurótica y disipada, a los 37 años abandonó el mundo, se encerró en una habitación forrada de corcho siempre cerrada y humedecida con sahumerios para aliviar el asma y, vestido con abrigo dentro de la cama, con tres bufandas y mitones, como un gusano comenzó a hilar su capullo de oro durante una década en miles de cuartillas en las que toda una época se iba deslizando por el sumidero. Aquellos personajes de la aristocracia, aquellos jóvenes y niñas doradas estaban ahora a su merced. Con ellos creó un mundo de vicios y ensoñaciones, de fascinantes fiestas y cenagosas almas, pero la crítica tardó mucho en comprender que aquel primer libro de En busca del tiempo perdido no era una crónica frívola más de los salones, sino una creación pérfida en la que la memoria y la melancolía pueden reducir a la unidad todos los días de la existencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El primer libro fue rechazado por André Gide, asesor de Gallimard, que nunca se arrepentiría bastante. Luego le dieron el Goncourt y la fama, pero hasta el momento de su muerte luchó frente al editor con una neurótica obsesión por extraer hasta el último hilo de seda de las vísceras más intimas de sus criaturas antes de cerrar la edición. Al final su legado fue éste: aquellos seres petulantes de la alta sociedad de París, vacíos, mediocres e inconsistentes que rodearon la vida del escritor han pasado a ser paradigmas de un mundo fascinante que llena nuestro espíritu de belleza al recordarlo y que sólo es bello porque se ha esfumado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Fuente: &lt;/b&gt;MANUEL VICENT, "Póquer de ases", Alfaguara.&lt;/div&gt;</description><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" height="72" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhJyTMQnNILyVaFPSYuElemfmT7sGGu0YisNPK1u6ebvhJssymJraVTdxuy3U3qwaNFRqcR453xu59XtaG6sdB-Z2m3FMuEeHEV-Mb4_Gz41mSEFj5MW1lJQDTHM-jUnTIgSoYxWUChoPY/s72-c/Proustcaricatura.jpg" width="72"/><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item></channel></rss>