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	<title>El Blog de la República</title>
	
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		<title>Quo Vadis, Chile?</title>
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		<pubDate>Sat, 13 Mar 2010 14:58:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Matías Cociña V.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
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		<description><![CDATA[Desde antes del triunfo de Sebastián Piñera en la segunda vuelta de la elección presidencial, y aún más desde entonces, la misma pregunta ha dado vueltas sobre nuestras cabezas en repetidas conversaciones: ¿Qué pasó, Chile? ¿Qué cambió? ¿Para donde vamos?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde antes del triunfo de Sebastián Piñera en la segunda vuelta de la elección presidencial, y aún más desde entonces, la misma pregunta ha dado vueltas sobre nuestras cabezas en repetidas conversaciones: ¿Qué pasó?</p>
<p>La pregunta es válida. Desde que en 1989 el pueblo de Chile decidió decirle que No a Pinochet y sus secuaces, la balanza política, al menos en el papel, se había venido moviendo desde la centro-derecha hacia la centro-izquierda. Partimos con dos presidentes democratacristianos. Un Aylwin conservador y con historial de derecha, seguido del ingeniero Frei y su proyecto &#8220;modernizador&#8221;. La elección de Lagos mostró un puebo chileno que no le temía a la etiqueta socialista ni a los malos augurios conservadores. La elección de Bachelet pareció confirmar un giro hacia la construcción de un modelo de inspiración socialdemócrata: promesas de una red de protección social efectiva y financiada; trizadura en el patriarcado político; y la cuarta derrota consecutiva de la derecha en la urna presidencial que, en un país centralizado y jerárquico como el nuestro, parecía ser señal de agonía ideológica. Los militares estaban finalmente subordinados al poder civil, varios responsables de violaciones a los derechos humanos en la cárcel, y cifras destacadas por expertos en todo el mundo mostraban reducción de la pobreza, crecimiento económico, control de la inflación, y un extenso etcétera de indicadores alentadores. Las cifras de apoyo a la Presidenta, las más altas desde que la medición existe, parecían confirmar la tendencia.</p>
<p>En ese contexto, entonces, ¿cómo fue que la derecha volvió al poder, especialmente contando entre sus filas a varios ex colaboradores cercanos del dictador? Difícil pregunta. Desde antes de las elecciones, la prensa se ha plagado de explicaciones, desde las más <a href="http://blog.latercera.com/blog/pnavia/entry/bachelet_y_pi%C3%B1era_la_mejor">simplonas</a> hasta elaboraciones de mayor calibre (pienso en G. Salazar, incluso en Héctor Soto). El tono general, sin embargo, es el de la explicación político-electoral, de la explicación &#8220;institucional&#8221; en torno al sistema parlamentario binominal, las dinámicas internas de los partidos y sus dirigentes (¿alguien dijo Camilo?), los gastos desiguales durante la campaña. Los que votaron y eligeron al recién asumido Presidente, sin embargo, no fueron las instituciones, sino los ciudadanos, el pueblo. ¿Qué pasó, Chile? ¿Qué cambió? ¿Para dónde vamos?</p>
<p>En estos párrafos, quiero plantear algunas inquietudes y atisbos de respuesta a estas preguntas, para motivar la discusión. Por supuesto, no serán ni las primeras ni las últimas. Sólo un intento más.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>El proyecto neoliberal y sus frutos<br />
</strong><br />
Poniéndolo en blanco y negro, creo que el proyecto ideológico iniciado a mediados de los 70 por los ideólogos económicos de la Dictadura -y por algunos de sus ideólogos políticos-, ha sido básicamente un proyecto exitoso. Iniciado bajo la coerción por la fuerza de las armas, y luego continuado vía hegemonía cultural (<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gramsci">Gramsci </a>se haría un pic-nic con el &#8220;caso de estudio&#8221;) el paquete de liberalización-privatización-apertura de la economía chilena ha sido exitoso en al menos dos sentidos escenciales. Primero, ha generando crecimiento económico y por tanto aumento en el nivel de ingresos y reducción de pobreza. Segundo, y quizás más importante, ha cambiado la manera en que percibimos la vida en común. Chile es hoy una sociedad mediada principalmente por relaciones de intercambio que se transan en el mercado, y en mucho menor medida por relaciones políticas o de carácter no transable. Somos, por tanto, mucho más un mercado que una sociedad.</p>
<p style="text-align: left;">Con algunas notables excepciones (por ejemplo, el pilar solidario bajo la reforma del sistema de pensiones), hemos privatizado nuestra salud, la educación de nuestros hijos, el sustento de nuestros ancianos, servicios básicos como el agua (que en algunos países se considera un &#8220;derecho humano&#8221;), y buena parte de nuestro entorno natural (esta semana, al parecer, nuestra costa). Soluciones atomizadas para ciudadanos atomizados. Aquello que entre todos queremos construir, se ha ido desvaneciendo. No hay &#8220;proyecto país&#8221; ni idearios colectivos. No tenemos grandes metas, ni apelamos a grandes principios. Simplemente a un &#8220;vamos a vivir mejor&#8221;. Por eso en nuestro Bicentenario miramos hacia atrás. Estamos cumpliendo, al  menos en parte, el proyecto del experimento neoliberal (recomendamos leer a <a href="http://www.akal.com/libros/Breve-historia-del-neoliberalismo/9788446025177">David Harvey</a>), que <a href="http://es.wikiquote.org/wiki/Margaret_Thatcher">Margaret Tacher</a> resumiera en una entrevista en 1987: &#8220;<strong>sabe usted, no hay tal cosa como la sociedad</strong>. Hay individuos, hombres y mujeres, y hay familias. Ningún gobierno puede hacer nada si no es a través de la gente, y la gente primero debe cuidar de sí misma. Es nuestro deber cuidar de nosotros mismos y después, cuidar de nuestros vecinos.&#8221;</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" title="Picture 1" src="../wp-content/uploads/2010/03/Picture-1-189x300.png" alt="" width="189" height="300" /></p>
<p>Este proceso tiene al menos dos consecuencias.</p>
<p>La primera es que este aparente moviemiento de los chilenos hacia la izquierda es, en el mejor de los casos, sólo parcial, y en el peor, sólo aparente. Podemos ser algo más liberales en los temas usualmente etiquetados como &#8220;valóricos&#8221; (sexualidad, libertades individuales, pluralismo), pero en el plano social y económico somos básicamente de derecha. Creemos más en el mercado que en el estado, más en el individuo que en los colectivos. Esto es, en buena medida, fruto de la irrestricta aplcación por parte de los gobiernos de la Concertación de lo que Eduardo Engel ha llamado &#8220;<a href="http://blog.latercera.com/blog/eengel/entry/la_v%C3%ADa_chilena_al_desarrollo">políticas de derecha para fines de izquierda</a>&#8220;. El problema es que los fines son de largo plazo y están en la mente de los diseñadores de las políticas. Las políticas y sus consecuancias inmediatas, por el contrario, están en todas partes, son tangibles para todos. ¿El resultado, entonces? Indicadores de desempeño que satisfacen la conciencia de la dirigencia de centro izquierda, y un electorado que los manda de vuelta a casa porque prefiere a la derecha y su &#8220;eficiencia&#8221;.</p>
<p>La segunda consecuencia, es que en una sociedad devenida en mercado, el principal atributo es la novedad. El tan mentado &#8220;Cambio&#8221;. No importa si el teléfono celular aún funciona y lo tengo sólo hace dos años. Lo que importa es que salió uno nuevo. El valor está en el pequeño diferencial percibido, no en el bienestar de la situación inicial. Y con tal de cambiar, el costo es una variable secundaria. Los efectos electorales de esta tendencia que la gente del retail conoce de memoria, son enormes (si no, <a href="http://www.quepasa.cl/articulo/19_2125_9.html">pregúntele a Hinzpeter</a>). La Concertación no supo leer este código, porque hace mucho que no sabe conversar con sus electores. Ya lo vimos con Lagos y su casi derrota ante el <em>Cambio</em> de Lavín, y lo vimos con Bachelet surgiendo como &#8220;la primera mujer&#8221; en llegar a la presidencia. Cambio. El que cambia la lleva. En este contexto, bastaba un candidato mediocre en la derecha para que Frei (la antítesis del cambio y la frescura) perdiera la elección. De hecho, fue Enríquez-Ominami quen mejor captó los vientos que soplaban. Pero no le dio el impulso ni el tiempo, y Piñera y sus<em> boys</em> habían aprendido, finalmente, cómo armar una campaña ganadora.</p>
<p>Sólo este consenso profundamente arraigado respecto de cómo nos vivimos la economía (y por tanto la sociedad) chilena, junto con nuestra obsesión atávica por el orden, y una sociedad civil atomizada (al menos para fines políticos), puede explicar en parte aquello que deja completamente perplejos a los extranjeros: que saltemos de una presidenta agnóstica, socialista, torturada y exiliada por la dictadura, madre soltera, liberal, con un 85% de apoyo en las encuestas; a un millonario de derecha, aliado con el ultra conservadurismo y la elite social y económica heredera de Pinochet. Que demos ese salto democráticamente. Y que no pase nada de nada. Nada. El sueño de Jaime Guzmán, (casi) realizado.<strong> </strong></p>
<p><strong>La política y la Administración</strong></p>
<p>En este contexto de un Chile modernizado y neoliberal la eficiencia se ha vuelto, como anticipara Max Weber hace más de cien años, un valor en sí. Su correlato es el &#8220;desencanto&#8221; que acompaña los procesos de racionalización. La derecha chilena ha sabido profitar del carácter sacro de la eficiencia y el desencanto de la política, utilizando al menos dos herramientas retóricas eficaces.</p>
<p>La primera y principal, ha sido la capacidad de la derecha de reducir, discursvamente, la política a mera gestión. La Concertación, dicen, es ineficiente en la gestión de aquellas cosas que &#8220;le importan a los chilenos&#8221;. No solucionan &#8220;los problemas de la gente&#8221;. Sin embargo, como desde hace ya tiempo vienen repitiendo los viejos institucionalistas como <a href="http://www.law.berkeley.edu/php-programs/faculty/facultyProfile.php?facID=232">Selznick</a>, para entender adecuadamente la idea de liderazgo, es necesario primero comprender la idea de orientación política. La política siempre incorpora, en mayor o menor medida, una lucha por el poder -una disputa de voluntades-, pero también incluye &#8220;la continua redefinición del interés público y la incorporación de esas definiciones en instituciones clave&#8221;. Los alemanes hacen la distinción entre <em>Politik</em> (política) y <em>Verwultung</em>, o administración no-politica. La <em>politik</em> no está tan preocupada de la eficiencia técnica en procesos ya conocidos, como de aquellas decisiones que están abiertas, indeterminadas, y que son, por tanto, potencialmente controversiales. Incluso cuando hay consenso político, esto no quiere decir que los temas sean indiferentes. <em>Vertwaltung</em>, por su parte, lidia con áreas de indiferencia. La existencia de disputas es, al menos en principio, evidencia de que estamos en el terreno de la política, no de la administración de las cosas. La derecha ha logrado oscurecer esta distinción, instaurando la idea de que (a) la administracion del estado es escencialmente administración no-política y, peor aún (b) que la existencia de disputas políticas es sinónimo de ineficiencia.</p>
<p>La segunda herramienta retórica de la derecha ha sido la de instalar la idea de que, en este mundo donde supuestamente solo existe gestión, sin conflicto, ellos son mucho más eficientes que la centro izquierda. Para ello, han usado hábilmente la identificación de su sector con el mundo empresarial. Es cosa de mirar el gabinete recién designado. El mensaje es &#8220;el Estado es ineficiente, las empresas privadas son eficientes&#8221;. &#8220;Ellos&#8221; son ese estado burocrático, dicen, &#8220;nosotros&#8221; somos los dueños y gerentes de las empresas. Nosotros somos mejores gestores, y por tanto podemos ser mejores gobernantes.<br />
Resulta curioso constatar, sin embargo, un par de elementos.</p>
<p>Primero, como ya discutimos en <a href="http://blog.delarepublica.cl/2007/06/11/encuesta-casen-2006-por-que-la-concertacion-y-no-la-derecha/">otro artículo</a>, la derecha tiene escasas credenciales que mostrar en la administración estatal. Cuando estuvieron en La Moneda hasta hace dos décadas atrás, dejaron bastante que desear. En la administración local en épocas más recientes, sólo han estado en las alcaldías. Es posible encontrar excelentes alcaldes tanto de la Alianza como de la Concertación, y corruptos e ineptos también de ambos bandos. Si de probidad a mayor escala se trata, tambien hay pecados que mostrar en ambos bandos, tanto históricos como más recientes. La negación del adversario acusándolo de corrupto parece ser, a estas alturas, una especie de dilema del prisionero: todos se acusan con todos, todos salen perdiendo.</p>
<p>Segundo, Chile es reconocido en el extranjero como un ejemplo de un país en el cual el Estado funciona, y funciona bien, pese a evidentes falencias y temas pendientes. Para muchos observadores, somos un ejemplo en la región y un caso a mirar dentro del mundo en desarrollo (pregúntele a la <a href="http://www.oecd.org/document/26/0,3343,en_33873108_39418658_44365210_1_1_1_1,00.html">OECD</a>). Por otra parte, con muy contadas excepciones, no somos reconocidos como un país particularmente excelente en términos de nuestras empresas o nuestros empresarios. Tenemos algunos buenos productos, pero nada inigualable. Muchos, además, son producidas en Chile por capitales extranjeros. Tenemos buenas y malas empresas, pero nada que nos destaque globalmente. Son nuestras instituciones, muchas de ellas desarrolladas y mejoradas durante las últimas dos décadas, las que nos distinguen como un caso de interés. ¿Quién puede, entonces, en términos agregados, reclamar para sí el campeonato de la gestión? Si el tema se resuelve por aplausos del público, la respuesta la tuvimos el pasado 17 de enero. Si se resuelve por puntos adjudicados por jueces externos, el resultado es bien distinto.</p>
<p><strong>Quo Vadis, Chile? (o ¿quién le teme a Hugo Chavez?)</strong></p>
<p>He expuesto un par de hipótesis de cómo llegamos acá. Por supuesto que la Concertación también carga con responsabilidades específicas. Sólo por nombrar algunas: el abandono del trabajo de bases en beneficio de la administración del aparato estatal, entregando así las comunas, barrios y ciudades al aceitado aparato de bases de la UDI; el movimiento hacia el centro y la extensión innecesaria de una tibia &#8220;democracia de los acuerdos&#8221;, aún cuando la ciudadanía los empoderaba pidiendo cambios mayores; problemas evidentes de probidad e incluso responsabilidad penal en varios casos; falta de sensibilidad política en proyectos emblemáticos como Transantiago; el privilegio del &#8220;orden público&#8221; y la &#8220;gobernabilidad&#8221; por sobre la existencia de disenso político y el reconocimiento de una ciudadanía activa y crítica; la total falta de formación de una generación de recambio que pudiera tomar las riendas de la tarea realizada, parchada apenas por dos o tres figuras que, por más que posen juntas frente a las cámaras, no constituyen un cuerpo político; y la casi total marginalización de la crítica y la tradición intelectual de izquierdas de la que la gran mayoría de los dirigentes concertacionistas provenía. La política concertacionista se vació de contenido, y perdió contacto con <a href="http://fmdelacuadra.blogspot.com/2008/08/los-murmullos-y-silencios-de-la-calle.html"><em>los murmullos y silencios de la calle</em></a>, reemplazando el dálogo por relaciones clientelares o asistenciales.</p>
<p>Con todo, el hecho es que ya tenemos nuevo Presidente. Es de derecha y gobernará con (y para?) la derecha. El conservadurismo se instala en las carteras de política social (educación, sernam, salud, cultura, por nombrar sólo algunas), y el liberalismo económico, en nombre de la eficiencia, en las carteras donde aún hay terreno por ganar para los privados (vivienda, minería, nuevamente educación, economía, transporte, obras públicas, energía). Son cuatro años. Mucho y muy poco tiempo. Pero, ¿para donde vamos, mas allá de 2014?</p>
<p>Creo que, si bien evidentes con antelación, algunas pistas al respecto se han hecho particularmente patentes como consecuencia del<a href="http://blog.delarepublica.cl/2010/03/04/terremoto-en-san-pedro-de-la-paz-concepcion/"> terremoto</a> de fines de febrero.</p>
<p>Respecto de para dónde vamos, muchos políticos, periodistas y comentaristas varios, se han mostrado más o menos atemorizados -o francamente histéricos- ante la posibilidad de una expansión del modelo venezolano de &#8220;república popular&#8221; en el resto de América Latina, incluido Chile (ref. El Mercurio). Yo creo, por el contrario, que el modelo más peligroso para la región es el que parecen ofrecernos Colombia o México (quien primero me planteó este argumento fue Patricio Meller. Nobleza obliga).</p>
<p>Somos la región que presenta mayores niveles de desigualdad en el mundo. Nuestros ricos son muy ricos, y son pocos. El resto conforma, dependiendo del país, una vasta clase media y una cantidad aún importante de pobres, como en Chile; o bien una vasta clase pobre y una cantidad importante de miseria. Tenemos políticas de libre mercado y apertura comercial implantados bajo la doctrina del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Consenso_de_washington">Consenso de Washington</a>, que ya hemos comprobado, si no son compensadas, tienden a perpetuar o acentuar la desigualdad. A partir de esto, hemos generado una lógica de consumo que eleva los estándares de vida deseados y el acceso a crédito, pero que no se condice con los niveles de ingreso de la gran mayoría.</p>
<p>Cuando marginalidad, pobreza y presión social hacia el consumo van de la mano, un mecanismo natural de redistribución, tanto real como simbólica, es la violencia. La elite, viendo amenazado el &#8220;orden&#8221; por este mecanismo informal de redistribución, responde con el poder coercitivo del Estado. Si hay factores que permiten que la violencia del margen se organice y/o se vuelva masiva (por ejemplo, factores geográficos, étnicos, o económicos como el comercio de drogas), la respuesta estatal es la militarización. La erosión institucional que produce la entrega de poder a los militares (o para-militares) para actuar dentro del país es una historia que conocemos bien en América Latina. Está en nuestro pasado cercano y, me temo, puede estar en nuestro futuro no tan lejano.</p>
<p>Miremos los niveles de densidad de población carcelaria que tenemos en Chile; el nivel de violencia de clases -y otras- en el discurso cotidiano, en la prensa, en la calle; el discurso de nuestro nuevo Presidente y sus asesores más cercanos en torno al &#8220;flagelo de la delinciencia&#8221;; el manejo cuasi militar y abiertamente represivo de la demanda mapuche durante los últimos años, por parte de gobiernos dizque progresistas; la reacción &#8220;consumista&#8221;, durante los saqueos, por parte de los más pobres y marginales entre los afectados por el terremoto; y nuestra inmediata reacción (más o menos justificada, más o menos necesaria) hacia el uso de la fuerza militar para proteger la propiedad privada (que incluía las casas de las clases medias, pero cuyo ícono fueron los supermercados de algunas de las familias más ricas de Chile). Como plantea <a href="http://www.law.harvard.edu/faculty/directory/index.html?id=69">Joseph Singer</a>, la nocion de propiedad, la institución de la propiedad privada, depende del reconocimiento y el compromiso de otros, de todos quienes deben reconocer la propiedad que un individuo reclama, y estar de acuerdo, al menos tácitamente e incluso en contra de su propio beneficio, en permitir que ese individuo mantenga dicha propiedad en su poder.</p>
<p>Un régimen de propiedad privada como el que tanto se valora en el Chile actual depende, entonces, en gran medida en la cooperación, la confianza y el el auto-control por parte de las personas que la poseen, y de las que no. Esa precisamente esa legitimidad, ese sustrato no contractual del sistema económico, el que es puesto en duda por los altos y sostenidos niveles de desigualdad que no se condicen con un proceso de modernización evidente para todos. Este es el detonador dentro del sistema. La derecha chilena no lo ve, o no lo quiere ver, pese a que <a href="http://blog.delarepublica.cl/2010/03/08/lo-que-no-cambia-y-los-que-no-cambian/">siempre ha estado ahí</a>. Simplemente lo condena como síntoma de una <a href="http://blogs.elmercurio.com/columnasycartas/2010/03/07/lado-oscuro-del-alma-nacional.asp">decadencia moral</a>.</p>
<p>Nos hemos movido a la derecha, y el riesgo de que desarrollemos un estado policial-militar para lidiar con mecanismos violentos y más o menos organizados de reacción a un orden social a todas luces injusto, me parece no despreciable. Así las cosas, el modelo que ofrece la escalada de violencia estado-margen en el norte de México, la selva colombiana, o algunas zonas metropolitanas de Brasil, me parece un fantasma mucho más oscuro, más grande y más inminente, que el proyecto Chávez.</p>
<p><strong>El lado amable</strong></p>
<p>La buena noticia en este contexto es que, si bien nos movimos a la derecha, Piñera sólo logró la presidencia tras conceder, al menos en el discurso, varios puntos que no habríamos esperado en la derecha de hace cinco años: mantención y ampliación de una red de protección social que huele mucho a socialdemocracia europea, al menos en sus principios; la posibilidad (quizás-tal-vez) de revisar la norma tributaria; el foco en la calidad de la educación; la posición respecto de la píldora del día después y las uniones homosexuales; entre otras concesiones discursivas más o menos relevantes. Incluso, pragmático como es, tomó (o literalmente copió) conceptos, cuñas e ideas de José Luis Rodríguez Zapatero, de Lula, de Obama. Discurso de izquierda para fines de derecha.</p>
<p>Todo esto, sumado a la alta votación de Enríquez-Ominami (que es, básicamente, un liberal de derecha) hacen sospechar que el movimiento hacia la derecha del electorado chileno no es un movimiento hacia la derecha ultraconservadora representada por la UDI, sino hacia una derecha algo más moderna que, aún confiando ciegamente en los mecanismos de mercado y manteniendo ciertos niveles de conservadurismo en lo moral, al menos reconoce, a diferencia de la Tatcher, que existe algo así como la sociedad, y que aún hay cosas que podemos -y debiésemos- hacer en común.</p>
<p>Será tarea de la izquierda rearticularse para volver a hacer latir el corazón de Chile, ese que siempre ha estado del centro a la izquierda. La tarea no será facil ni breve, y requiere arriesgar un buen poco de capital político, cosa que hace rato que no pasa en las filas de la nueva oposición.</p>
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		<title>Navia, sacúdete en tu cripta</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Mar 2010 12:03:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodrigo F.</dc:creator>
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El 06 de enero, a pocos días de la segunda vuelta, el diario El Mercurio zamarreó el acontecer político cuando, sin pudor alguno, <a href="http://diario.elmercurio.cl/detalle/index.asp?id={7731b2bb-c361-48e4-9f63-ff012026b377}">publicó parte de una conversación privada</a> vía mails entre el otrora candidato&#8230;]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-3053" href="http://blog.delarepublica.cl/2010/03/11/las-aprehensiones-de-navia/4285394902_0930354662_b/"><img class="aligncenter size-full wp-image-3053" src="http://blog.delarepublica.cl/wp-content/uploads/2010/03/4285394902_0930354662_b.jpg" alt="" width="500" /></a></p>
<p>El 06 de enero, a pocos días de la segunda vuelta, el diario El Mercurio zamarreó el acontecer político cuando, sin pudor alguno, <a href="http://diario.elmercurio.cl/detalle/index.asp?id={7731b2bb-c361-48e4-9f63-ff012026b377}">publicó parte de una conversación privada</a> vía mails entre el otrora candidato de la Alianza, Sebastián Piñera, y el cientista político, Patricio Navia. Luego, La Tercera, matutino donde el analista oficia de columnista, <a href="http://www.latercera.com/contenido/674_215057_9.shtml">haría público todos los mails implicados</a>.</p>
<p>El intercambio epistolar se fraguó tras un pequeño (aunque poco inocente) saludo de Piñera a Navia con motivo de las fiestas de fin de año. Sin mediar demasiada provocación, el politólogo confesó su tendencia a votar por la Derecha, no sin hacerle saber a Piñera, lo que él llamo &#8220;aprehensiones&#8221; respecto a su prácticamente seguro arribo a la moneda.</p>
<p>En su respuesta de 28 de diciembre, Patricio Navia hace saber al candidato que está indeciso, porque habrían tres temas que le preocupan y que le frenan para darle su apoyo. Y cito:</p>
<blockquote><p>Uno. La derecha pinochetista. Si tú ganas, no quisiera ver a personajes identificados con la dictadura en puestos clave de gobierno. No le haría bien a la democracia chilena. Nada contra ti y tu grupo cercano, que tienes credenciales democráticas incuestionables. Pero vaya que me dolería llamar a votar por Piñera para ver después notorious (célebres) pinochetistas acompañándote en puestos clave.</p>
<p>Dos. El elitismo. Tu gobierno debiera reflejar la diversidad de Chile <strong>y no parecer un club de Cachagua</strong>.  Creo que a la Alianza le falta diversidad. Esa es una deuda pendiente de tu sector. Entiendo que hay que avanzar hacia allá. Pero hay que avanzar harto.</p>
<p>Tres. Lo mismo de The Economist. Aunque ahí creo que los conflictos de interés de Frei son más opacos y menos conocidos que los tuyos. Así que ese no es un problema sólo tuyo.  <strong>Pero es razonable estar preocupado (The Economist lo está) por los potenciales conflictos de interés</strong>. Entiendo que tú no vas a dar esta pelea para ser presidente para caerte en eso. Pero <em>it is a reason of concern</em> (pero es motivo de preocupación). Entiendo que estas son preocupaciones del tipo &#8220;<em>you can only prove them wrong once in power</em>&#8221; (sólo les puedes probar que están equivocados una vez en el poder). Por eso mismo estoy indeciso. <em>I am leaning towards you</em> (estoy inclinado hacia ti). En todo caso, en la Revista Poder (enero de 2010) próxima a salir, te hago recomendaciones sobre qué debes hacer en tu gobierno (las adjunto más abajo).</p></blockquote>
<p>Ante la lata interpelación de Navia, Sebastián Piñera responde a los pocos días con un escueto:</p>
<blockquote><p>Patricio: que el 2010 sea tu año más feliz y fecundo. <strong>Leí tus tres aprensiones y te puedo garantizar que no debes temer a ninguna</strong>. Te estamos esperando. <strong>The time is now</strong> (El tiempo es ahora).</p></blockquote>
<p>Ante lo cual, Navia reacciona -quién sabe el por qué de su entusiasmo- con un alegre mail encabezado por:</p>
<blockquote><p>Estimado: feliz 2010. Este fin de semana me decidí. Votaré por ti.</p></blockquote>
<p>A horas que Piñera se transforme en el nuevo Presidente de Chile, Navia debe estar preocupado, o debería. Piñera le dio garantías de que sus aprehensiones eran infundadas y que no tenía de qué preocuparse, sin embargo, si bien el próximo Presidente de Chile tuvo la delicadeza (no sin algunos peros) de mantener al margen de los principales puestos políticos a quienes aun son representantes del Pinochetismo, no le fue tan bien cumpliendo su compromiso respecto a las otras dos &#8220;aprehensiones&#8221; de Navia.</p>
<p><a rel="attachment wp-att-3056" href="http://blog.delarepublica.cl/2010/03/11/las-aprehensiones-de-navia/4404130584_3767d8b64d_b/"><img class="aligncenter size-full wp-image-3056" src="http://blog.delarepublica.cl/wp-content/uploads/2010/03/4404130584_3767d8b64d_b.jpg" alt="" width="500" /></a></p>
<blockquote><p>Tu gobierno debiera reflejar la diversidad de Chile y no parecer un club de Cachagua.</p></blockquote>
<p>- A pesar de los grandilocuentes anuncios, el Gobierno de Piñera no se ha caracterizado por su diversidad, por lo mismo extraña que siendo Navia un cientista político con cierto bagaje, haya caído en la ingenuidad de apostar porque un sector político, privado de ejerecer dicho poder por 20 años, llamaría a sus adversarios a ser Gobierno bajo el manido lema de la Unidad Nacional. Porque seamos honestos, nadie hace su Gobierno con la guía de teléfonos en la mano. Por lo que era absolutamente predecible que su equipo saliera de entre sus pares y coreligionarios ideológicos. ¿Ravinet? Vamos, que Ravinet fue siempre de Derecha.</p>
<blockquote><p>Pero es razonable estar preocupado (The Economist lo está) por los potenciales conflictos de interés.</p></blockquote>
<p>- Los hechos son elocuentes. Piñera anunció a los 4 vientos que vendería sus acciones de LAN antes del 11 de marzo. Se ha cumplido el plazo que él mismo se ha dado y tras el terremoto (y el decenso de las cotizaciones en Bolsa de la aerolínea) Piñera decidió aplazar la venta de sus acciones. Hoy éstas han experimentado una contundente alza, ha recuperado y sobrepasado los valores hasta antes de la catástrofe, por lo que pareciera ser nuevamente &#8220;un buen negocio&#8221; vender. Es de esperar así sea.</p>
<p>Por otra parte, Piñera ha sido igualmente vehemente (claro, una vez electo) en expresar que no tiene intenciones de vender su participación en Chilevisión (la que derivará a una Fundación que actuará bajo su alero), ni en Colo-Colo, con quien dice tener una ligazón más fuerte que el &#8220;qué dirán&#8221;, aun cuando Piñera es un declarado y antiguo hincha de la Católica.</p>
<p>Sería bueno leerle a Navia una columna acerca de cómo le vendieron ilusiones a él y a mucho chilenos que votaron confiados de que su candidato no caería en burdos conflictos de intereses que hoy se esfuerza por justificar. ¿Qué dirá ahora nuestro politólogo, seguirá tan feliz y esperanzado cuando 2 de sus tres aprehensiones siguen vigente y no tienen atisbos de despejarse? Esperamos su sentida misiva.</p>
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		<title>El eslabón perdido de la República</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Mar 2010 23:04:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ricardo M.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[campañas solidarias]]></category>
		<category><![CDATA[Ciudadanía]]></category>
		<category><![CDATA[democracia]]></category>
		<category><![CDATA[fraternidad]]></category>
		<category><![CDATA[solidaridad]]></category>

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		<description><![CDATA[Hay un eslabón perdido, y desde hace mucho que se sostiene a duras penas: la Fraternidad, asociado generalmente al altruismo y/o a la piedad. Sin embargo, desde el ideal Republicano se asocia mucho más a un ideal (aspiración) de unión de intereses en pro del desarrollo de los ciudadanos y del Estado-Nación.  La Fraternidad va de la mano de la solidaridad, es su medio de comunicación,  y se inserta en el ADN ciudadano.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El terremoto que afectó a nuestro país no sólo derrumbó casas y personas. También nos demostró que nuestros cimientos como sociedad son bien endebles. Nuestra convivencia, aparentemente sustentada en libertad e igualdad, con una gran crisis que enfrentar, se vino abajo.</p>
<p>El constante desarrollo de la Modernidad se fue preocupando de ir potenciando y fortaleciendo el Contrato Social de la República basado en la libertad, la igualdad y la fraternidad entre los ciudadanos del Estado-Nación. Sin embargo, los cambios en los modelos de desarrollo fueron centrando a la sociedad en torno en la economía, y para el caso de nuestro país, neoliberal, socavando de manera profunda el vínculo y la integración social. El fomento de la competencia como forma de super (o sobre) vivencia ha llevado a cada persona a  desarrollarse en torno a sí misma.</p>
<p>El modelo de desarrollo priorizó el eslabón republicano de la libertad, a través de los derechos individuales y el derecho de propiedad.  Concientizando al consumidor (ex –ciudadano), que si algo o alguien lo molesta  tiene todo un pool de derechos que echar encima para aplastar al otro y así subsistir. Por supuesto, previo pago. Tanta prioridad de los derechos fue derivando en un constante y camuflado olvido de la contraparte natural de los derechos, los deberes.</p>
<p>La igualdad estuvo olvidada durante mucho tiempo, recién en los últimos años ha ido retomando un poco de protagonismo, pero sólo en términos económicos (distribución del ingreso, salario mínimo, etc.). Sus otras dimensiones, como la igualdad de derechos, no pasa de ser un saludo a la bandera. En nuestro país hay unos más iguales que otros; o unos con derechos que otros no tienen ni pueden tener, básicamente por una diferencia de ceros en la cuenta del banco. Violencia simbólica pura.</p>
<p>Tenemos que reconocer –y lamentar- que en Chile aún hay personas que no tienen garantizados estos derechos. Basta con mirar en la calle, donde vemos personas que no pueden ejercer libremente su autonomía, que no tienen acceso a educación, salud ni vivienda.</p>
<p>Es la Igualdad el primer eslabón republicano que está profundamente dañado. La igualdad implica deberes, y el primero es el deber de considerar al otro, que comparte el espacio público en el que me desenvuelvo sin importar su raza, nivel socioeconómico o educación, como un igual.  Esto se derrumbó con el terremoto, y los daños salieron a luz a las pocas horas del sismo, cuando la gente desesperada corrió a saquear para asegurarse un sustento. También para revender a precios de mercado negro, a aquellos que “no se aseguraron”.</p>
<p>Pero hay un eslabón perdido, y desde hace mucho que se sostiene a duras penas: la Fraternidad, asociado generalmente al altruismo y/o a la piedad. Sin embargo, desde el ideal Republicano se asocia mucho más a un ideal (aspiración) de unión de intereses en pro del desarrollo de los ciudadanos y del Estado-Nación.</p>
<p>La Fraternidad va de la mano de la solidaridad, es su medio de comunicación,  y se inserta en el ADN ciudadano. Los orígenes de la solidaridad están en lo ciudadano, con el surgimiento de las Mutuales o Asociaciones en el siglo XIX. La solidaridad ciudadana lo encontramos en los orígenes de las ONG, quienes se dedicaron a organizar a la sociedad y promover canales de participación político-ciudadanos.</p>
<p>Al modelo económico neoliberal no le parecen mucho los conceptos “participación” y “ciudadano”, por lo que generó una forma de solidaridad más integrada a sus campos, y que incluyera conceptos como “consumo” y “consumidor”. Para esto, ideó las “campañas solidarias”, minimizando el potencial participativo, político y ciudadano de la solidaridad.</p>
<p>Las campañas solidarias se mediatizan, transformándose en un show de la caridad (no de la solidaridad) “llegando a domesticarse y encauzarse dentro de la lógica comercial del modelo vigente” (<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Lipovetsky">Lipovetsky</a>, 1994). Esta mediatización de la solidaridad trajo varias consecuencias:</p>
<p>1. Los contenidos “solidarios” de los medios están destinados a generar utilidades para las marcas relacionadas con los medios.</p>
<p>2. El espectáculo mediático que han formado las campañas solidarias ha llegado a configurar una visión de la solidaridad unidimensional, es decir, la única forma importante de ser solidario es ayudando a la campaña, encasillando mediáticamente a la solidaridad.</p>
<p>3. El factor solidaridad es visto y abordado en dos dimensiones por los medios: la visión social y la propia. Los medios no reflejan a la sociedad sino lo que ellos quieren mostrar, según los intereses de sus marcas.</p>
<p>Un aporte mucho más sustentable al desarrollo de una ciudadanía solidaria y  la fraternidad que las “campañas” es la idea de “movimiento solidario” o “política de movimiento”, planteada por el filósofo <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Rorty">Richard Rorty</a>. Se potencia, así, la concepción de solidaridad, pues con la idea de movimiento “se enriquece abriéndose a una valoración pragmática del poder transformador que se vislumbra cuando los individuos son capaces de vincularse solidariamente con el fin de cambiar o corregir el orden social en algún aspecto relevante” (Figueroa M., 2007).</p>
<p>La idea de movimiento es mucho más sustentable y valorable que la de campaña, puesto que ayuda a construir un metarrelato social en torno a la solidaridad, otorgándole un valor dentro del ejercicio ciudadano, que es lo que originalmente está detrás de la idea de fraternidad republicana.</p>
<p>La solidaridad debe ser parte de la legitimidad de la condición humana, hoy la colaboración se da en forma fracturada, y hay una visión de la solidaridad que sólo apunta a donar cosas. Las democracias maduras, manifiestan la solidaridad en todos los niveles y no sólo como caridad. El primer paso que debemos tomar como ciudadanos  es preguntarnos ¿queremos o no vivir en una sociedad con igualdad de oportunidades, en una sociedad decente y justa? La respuesta positiva implica la existencia digna de todos quienes habitamos el país. Y para eso es necesario contar con tres eslabones igualmente balanceados: la libertad, la igualdad y la fraternidad.</p>
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		<title>El Insólito nuevo logo</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Mar 2010 17:48:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[11 de marzo]]></category>
		<category><![CDATA[logo gobierno]]></category>
		<category><![CDATA[nuevo gobierno]]></category>
		<category><![CDATA[Piñera]]></category>

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		<description><![CDATA[Los argumentos con que ha presentado este logo la vocera del gobierno electo más que aclarar, aterran. Para ella, esta es la imagen que el país necesita en estos momentos, y lo más cercano a la unidad nacional que pudieron encontrar en sus referentes, junto con el himno nacional. ¿Representa el escudo patrio, o la canción nacional hoy en día a un mapuche, aymara, o rapa nui?, ¿representa a una persona que fue torturada en recintos del Ejército?, ¿representa a los inmigrantes que se han hecho chilenos y conviven con nosotros desde hace décadas?, ¿representan a la juventud pingüina, pokemona, postpunk, anarka o reggaetonera?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Aunque hayan tenido un origen parecido, hoy por hoy un escudo no es necesariamente un logo. En el caso específico del escudo nacional incorporado al <a href="http://www.elnortero.cl/admin/render/noticia/22481">nuevo logo de gobierno</a> -que empezará a circular oficialmente a partir del jueves 11 de marzo-  se produce  un retroceso enorme, no sólo en el  plano simbólico-abstracto, sino que también en términos comunicacionales –entendidos globalmente- y también de usabilidad y protocolo. Todo esto sin considerar el gasto no menor que implicará  reimprimir y  reeditar  importante material escrito y multimedia útil que no tiene la culpa; así como reinstalar señaléticas, letreros de servicios y reparticiones del -o apoyadas por el- Estado.</p>
<p>En términos de imagen país, después una larga transición a la democracia cuyo correlato en sus logos de gobierno daba cuenta una  de evolución, damos un gran salto hacia atrás, que nos remonta inevitablemente a la dictadura. Aunque, sabemos, la imagen aludida existe desde que este país es país, es justamente la dictadura la que  se apropia obsesivamente  de ese símbolo, hasta entonces “de todos los chilenos”, y le impone una carga tan fatal y controversial, que le  quitó  de un zarpazo cualquier resabio republicano que haya tenido un emblema tan poco amable como el nuestro, sobre todo con semejante “slogan” –“por la razón o la fuerza” (en buen chileno: “si no estás de acuerdo conmigo te saco la chucha”),  en total sintonía con el himno nacional,  de inspiración igualmente camorrera.</p>
<p>Entendiéndolo de manera más gráfica, los cambios de logos de gobierno desde la dictadura hasta nuestros días,  podrían resumirse de la siguiente manera.</p>
<p>- <strong>Del escudo a tres colores tamaño gigante de Pinochet, a la estrella “naif” y acuarelada de Aylwin</strong>: Este cambio abrupto quería desmarcarse “chasconeando”  la bandera, pero se les pasó la mano. Estaba bien para la campaña, pero no para un gobierno democrático de transición que necesita ante todo respeto y sobriedad. (*)</p>
<p><a rel="attachment wp-att-3039" href="http://blog.delarepublica.cl/2010/03/10/el-insolito-nuevo-logo/estrella-aylwin/"><img class="alignleft size-medium wp-image-3039" title="estrella aylwin" src="http://blog.delarepublica.cl/wp-content/uploads/2010/03/estrella-aylwin-265x300.png" alt="" width="265" height="300" /></a></p>
<p>-<strong> De la estrellita “amiga” al escudo descafeinado</strong>: y entonces  Frei, en su consabida sobriedad (fomedad), decide  volver al escudo, pero ya no chasconeándolo, sino “despeinándolo” sólo un poquito. Un trazado más liviano, un fondito juguetón, predominio del azul al igual que los ternos de sus ministros. ¿Y qué hace para representar su ánimo de apertura y de querer -en su tono y palabras- “’zaltar’cuantitativamente al ‘ziglo’ XXI”?  Pues le quita la frase amenazante…  ¡Y qué tanto!</p>
<p><a rel="attachment wp-att-3008" href="http://blog.delarepublica.cl/2010/03/10/el-insolito-nuevo-logo/4420526900_5a1875c02e_o/"><img class="aligncenter size-full wp-image-3008" title="4420526900_5a1875c02e_o" src="http://blog.delarepublica.cl/wp-content/uploads/2010/03/4420526900_5a1875c02e_o.jpg" alt="" width="227" height="229" /></a></p>
<p>- <strong>Del escudo descafeinado a los rombitos</strong>:  El real salto cuantitativo y estético al siglo XXI. Si hubo alguna medida  acertada  en la era de Ricardo I fue justamente hacer este cambio.  Se llamó a  un concurso público convocando a los más connotados diseñadores del país,  con evaluadores pertinentes y tiempo para analizar, discutir y decidir. El resultado: un logo que desnacionaliza la imagen de  gobierno, para aludir de manera abstracta a una modernización del aparato estatal acorde con la potente inserción de Chile en el contexto internacional.</p>
<p>A nivel más técnico, un logo limpio, innovador y estéticamente equilibrado. Junto con lo anterior, los rombitos  pudieron  contener en sí mismos el cambio más importante en imagen gubernamental de esta era, un golpe de timón inédito en la comunicación del aparato público: el fin del enjambre de logos diferentes  que cada repartición y cartera tenía -hechos con mayor o menor talento en distintas épocas-, y homologarlos para que a nadie le cupiera duda de la extensa red estatal de beneficios y programas a disposición de la ciudadanía. Realmente una maniobra tan potente como la penetración del concepto “Paz Ciudadana”, impulsado por la fundación del mismo nombre, que hace que la gente hoy diga “llámate al Paz Ciudadana” cuando quiere referirse  en realidad al vehículo de Seguridad Ciudadana de su respectivo municipio, que es claramente otra cosa.</p>
<p><a rel="attachment wp-att-3009" href="http://blog.delarepublica.cl/2010/03/10/el-insolito-nuevo-logo/4420507268_b21a7b7624_m/"><img class="aligncenter size-full wp-image-3009" title="4420507268_b21a7b7624_m" src="http://blog.delarepublica.cl/wp-content/uploads/2010/03/4420507268_b21a7b7624_m.jpg" alt="" width="240" height="240" /></a></p>
<p>- <strong>De los rombitos al…  “timbre de CENABAST del año 37 + polera  de ‘Shile’ para  turista de la Feria Santa Lucía”</strong>: El autor intelectual de este logo es <a href="http://miguelpaz.blogspot.com/2008/12/consultora-de-hernn-larran-matte-disear.html">Hernán Larraín Matte</a>, no Germán Becker, ni Benjamín Mackenna, como se presumió en un inicio. Quizá escuchando sus argumentos podríamos entender de manera más clara cómo llegaron, desde la nueva estrella “amiga” de Piñera en la campaña -un buen logo, al fin y al cabo-, a este híbrido tan raro, poco representativo y, digámoslo claramente, FEO. Quizá este publicista pueda entregar nuevas luces, ya que los argumentos con que ha presentado este logo la vocera del gobierno electo más que aclarar, aterran. Para ella, esta es la imagen que el país necesita en estos momentos, y lo más cercano a la unidad nacional que pudieron encontrar en sus referentes, junto con el himno nacional. ¿Representa el escudo patrio, o la canción nacional hoy en día a un mapuche, aymara, o rapa nui?, ¿representa a una persona que fue torturada en recintos del Ejército?, ¿representa a los inmigrantes peruanos, alemanes, argentinos, croatas, colombianos, chinos, sirios, palestinos y judíos que se han hecho chilenos y conviven con nosotros desde hace décadas?, ¿representan a la juventud pingüina, pokemona, postpunk, anarka o reggaetonera? Si este nuevo gobierno pretende desmarcarse del pinochetismo y al menos parecer plural y democrático, este logo es un balazo innecesario en la pierna.</p>
<p><a rel="attachment wp-att-3032" href="http://blog.delarepublica.cl/2010/03/10/el-insolito-nuevo-logo/4420507336_ca01a9953e_o-2/"><img class="size-full wp-image-3032 alignleft" title="4420507336_ca01a9953e_o" src="http://blog.delarepublica.cl/wp-content/uploads/2010/03/4420507336_ca01a9953e_o1.jpg" alt="" width="300" height="200" /></a></p>
<p style="text-align: center;">
<p>Perdidos los rombos –los extrañaré- aún queda patria para los ciudadanos multicolores y no-nacionales. Quizá si transformáramos en logo ese distintivo deslavado y carcomido por los años –porque no se le puede llamar de otra manera- que aún suele verse en algunas camionetas municipales. Ese mismo que tiene una estrellita pequeña encerrada en un círculo que con suerte deja leer  “estatal” y que nos ha acompañado en un segundo plano durante toda una vida, es probablemente el único y verdadero reflejo gráfico del Estado. Y vaya que sería importante que el Estado interpretara de manera más amplia el imaginario de sus ciudadanos. Sólo así podría darnos lo mismo cómo quiera verse un gobierno.</p>
<p>*<em>Imagen capturada por las cámaras fotográficas  de un equipo de arqueólogos  que la rescató  tras un largo porceso de investigación y restauración.</em></p>
<div id=":2a7" dir="ltr"></div>
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		<title>Lo que no cambia. Y los que no cambian.</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Mar 2010 20:36:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Matías Cociña V.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cita del Dia]]></category>

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		<description><![CDATA["Es que no ha cambiado el sistema laboral. Yo hice los cálculos para el siglo XIX y entonces el 66 por ciento de la fuerza laboral tenía un trabajo precario, peonal, estacional, sin previsión, el típico maestro chasquilla. Los cálculos actuales, publicados por El Mercurio, hace un mes atrás, en el Cuerpo B que es donde no miente o lo hace menos, establecía que el 68 por ciento de la fuerza laboral chilena es trabajo precario o de autoempleo."]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Es que no ha cambiado el sistema laboral. Yo hice los cálculos para el siglo XIX y entonces el 66 por ciento de la fuerza laboral tenía un trabajo precario, peonal, estacional, sin previsión, el típico maestro chasquilla. Los cálculos actuales, publicados por El Mercurio, hace un mes atrás, en el Cuerpo B que es donde no miente o lo hace menos, establecía que el 68 por ciento de la fuerza laboral chilena es trabajo precario o de autoempleo.</p>
<p>[...]</p>
<p>Lo más notable hoy es que rebelión de las masas marginales o mejor dicho de los de empleo precario ha sido más virulenta, extendida y desafiante que nunca y eso hay que examinarlo porque hay cuestiones de fondo que tienen que ver con la forma en que Piñera eventualmente pueda intentar resolver el problema de la reconstrucción nacional</p></blockquote>
<p>Gabriel Salazar, Premio Nacional 2006, <a href="http://www.radio.uchile.cl/notas2.asp?idNota=59549">poniendo algo de perspectiva histórica</a> en el debate sobre los saqueos post-terremoto. Los <a href="http://blogs.elmercurio.com/columnasycartas/2010/03/07/lado-oscuro-del-alma-nacional.asp">fariseos de la crisis moral</a> podrian leer a Salazar cada tanto. Mal no les haría.</p>
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		<title>Autoridad Civil</title>
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		<comments>http://blog.delarepublica.cl/2010/03/07/autoridad-civil/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 07 Mar 2010 15:23:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos M.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cita del Dia]]></category>

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		<description><![CDATA[La confrontación entre la Presidenta y los jefes militares -que equivale a un abandono casi explícito de deberes de parte de estos últimos- es simplemente inaceptable y no debe ser tolerada. Nadie duda de la importancia de las Fuerzas Armadas -menos en ocasiones como éstas-, pero nada debe hacer olvidar que, en estos y en otros momentos, ellas deben estar subordinadas al poder civil y sus jefes mantener los modales.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>La confrontación entre la Presidenta y los jefes militares -que equivale  a un abandono casi explícito de deberes de parte de estos últimos- es  simplemente inaceptable y no debe ser tolerada. Nadie duda de la  importancia de las Fuerzas Armadas -menos en ocasiones como éstas-, pero  nada debe hacer olvidar que, en estos y en otros momentos, ellas deben  estar subordinadas al poder civil y sus jefes mantener los modales.</p></blockquote>
<p>Carlos Peña,<a href="http://diario.elmercurio.com/2010/03/07/reportajes/opinion/noticias/CFB2F177-6E12-494A-BC31-DB6873686E93.htm?id={CFB2F177-6E12-494A-BC31-DB6873686E93}"> expresando dudas</a> sobre la lentitud del gobierno en sacar a los militares a la calle, y más dudas sobre la súbita entrada de las autoridades militares a la arena política.</p>
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		<title>Por Sobre La Ley</title>
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		<comments>http://blog.delarepublica.cl/2010/03/06/por-sobre-la-ley/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 06 Mar 2010 16:53:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos M.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cita del Dia]]></category>

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		<description><![CDATA[La Inmobiliaria está haciendo mucho más de lo que la ley exige. Lo que exige la ley es nada, porque el edificio respondió de acuerdo con la norma sísmica chilena, que dice que se permiten daños estructurales siempre y cuando no pongan en peligro la vida de las persnas o que no haya heridos. Estamos yendo diez veces más allá de la norma.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>La Inmobiliaria está haciendo mucho más de lo que la ley exige. Lo que exige la ley es nada, porque el edificio respondió de acuerdo con la norma sísmica chilena, que dice que se permiten daños estructurales siempre y cuando no pongan en peligro la vida de las persnas o que no haya heridos. Estamos yendo diez veces más allá de la norma.</p></blockquote>
<p>Ricardo Paz, director de Paz Corp, <a href="http://www.mer.cl/modulos/catalogo/Paginas/2010/03/06/MERSTEB005BB0603.htm">explicando</a> la generosidad que ha tenido su empresa con arrendatarios y dueños de departamentos de edificios declarados inhabitables construidos por su empresa.</p>
<p>Vemos acá a un candidato a una medalla al mérito.</p>
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		<title>Implementando La Doctrina del Shock</title>
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		<comments>http://blog.delarepublica.cl/2010/03/05/implementando-la-doctrina-del-shock/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 05 Mar 2010 21:21:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos M.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cita del Dia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blog.delarepublica.cl/?p=2950</guid>
		<description><![CDATA[Si Piñera no desea alterar drásticamente sus metas económicas deberá dar un nuevo impulso al país, facilitando la creación de nueva riqueza. Ello requiere fórmulas imaginativas para apoyar al sector privado en la reposición de la riqueza perdida, tales como fast track para nuevos proyectos, cofinanciamientos y también medidas más audaces, como la venta parcial de empresas públicas, para financiar la reconstrucción. De lo contrario, la meta de crecer al 6% se aleja cada vez más de los chilenos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Si Piñera no desea alterar drásticamente sus metas económicas deberá dar un nuevo impulso al país, facilitando la creación de nueva riqueza. Ello requiere <strong>fórmulas imaginativas</strong> para apoyar al sector privado en la reposición de la riqueza perdida, tales como fast track para nuevos proyectos, cofinanciamientos y también <strong>medidas más audaces, como la venta parcial de empresas públicas</strong>, para financiar la reconstrucción. De lo contrario, la meta de crecer al 6% se aleja cada vez más de los chilenos.</p></blockquote>
<p><a href="http://www.df.cl/dfs/columnistas/luis_larrain.html">Luis Larraín</a>, subdirector del Instituto Libertad y Desarrollo, dandole consejos al Presidente Electo de como lograr la añorada privatización de las empresas públicas chilenas.</p>
<p>Y eso que las réplicas no han terminado.</p>
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		<title>El Fracaso Social</title>
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		<comments>http://blog.delarepublica.cl/2010/03/05/el-fracaso-social/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 05 Mar 2010 13:44:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo P.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cita del Dia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blog.delarepublica.cl/?p=2942</guid>
		<description><![CDATA["La otra pregunta es sin duda ¿qué clase de socialización estamos haciendo? La familia, la escuela, los medios, el Estado. Verdaderamente, después de la violencia de la dictadura de Pinochet no hemos sabido –y a lo mejor ni siquiera nos ha interesado- socializar para una cultura de la paz, la ciudadanía, el encuentro y la integración. Hemos dejado todo en manos del Mercado y su ley natural".]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;La otra pregunta es sin duda ¿qué clase de socialización estamos haciendo? La familia, la escuela, los medios, el Estado. Verdaderamente, después de la violencia de la dictadura de Pinochet no hemos sabido –y a lo mejor ni siquiera nos ha interesado- socializar para una cultura de la paz, la ciudadanía, el encuentro y la integración. Hemos dejado todo en manos del Mercado y su ley natural&#8221;.</p>
<p>Una buena pregunta  para hacernos ante tanta insidia, escándalo, autoritarismo, nostalgia y marketeo.  El problema es más profundo que  &#8220;es que no me avisaste bien&#8221;.</p>
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		<title>Póngale la Cola al Burro</title>
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		<comments>http://blog.delarepublica.cl/2010/03/04/pongale-la-cola-al-burro/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 04 Mar 2010 19:11:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Matías Cociña V.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cita del Dia]]></category>
		<category><![CDATA[Intendentes]]></category>
		<category><![CDATA[Reconstrucción]]></category>
		<category><![CDATA[Sebastián Piñera]]></category>
		<category><![CDATA[terremoto]]></category>

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		<description><![CDATA["Nuestro futuro gobierno no será el gobierno del terremoto, va a ser el gobierno de la reconstrucción"]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>&#8220;Nuestro futuro gobierno no será el gobierno del  terremoto, va a ser el gobierno de la reconstrucción, y para que esta magna y difícil tarea tenga  éxito, vamos a necesitar más que nuca de la férrea unidad de todos los  chilenos y de la firme voluntad para enfrentar y superar esta tragedia&#8221;</p></blockquote>
<p>Sebastián Piñera,<a href="http://tele13.13.cl/noticias/nacional/13693.htm"> etiquetando</a> el gobierno de Bachelet como &#8220;gobierno del terremoto&#8221;. Así con la política chica y la manoseada unidad nacional.</p>
<p>A todo esto, los medios, actores y consecuencias de la &#8220;reconstrucción&#8221; están por verse. Los nombres de sus <a href="http://www.latercera.com/contenido/674_231026_9.shtml">futuros Intendentes</a> ya nos dan pistas.</p>
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