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	<title>Diarios de Fútbol</title>
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	<description>Fútbol y alrededores [2006-2020]</description>
	<lastBuildDate>Wed, 22 Jul 2026 11:39:14 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Diarios de Fútbol</title>
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		<title>Ubicando a Julián</title>
		<link>https://diariosdefutbol.com/ubicando-a-julian/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pol Gustems]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Jul 2026 10:52:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Mundial 2026]]></category>
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					<description><![CDATA[Me confunde que este delantero sea la absoluta prioridad de tantos equipos habiendo marcado tan solo ocho goles en la pasada liga.
<a href="https://diariosdefutbol.com/ubicando-a-julian/">> Leer artículo</a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Estoy muy desorientado y vengo en busca de ayuda. El título de arriba es el que es pero admito que primero necesito que alguien me ubique a mí, que me ponga en mi sitio, me zarandee enérgicamente y me diga qué demonios tengo que pensar sobre <strong>Julián Álvarez</strong>, delantero de Argentina, del Atleti y uno de los grandes protagonistas del verano. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando era adolescente recuerdo sentar cátedra a mi padre y a mi tío presentando las virtudes inacabables de <strong>Ibrahimovic</strong>: fino, elástico, grandullón, técnico, resolutivo, estrella, semidiós sueco. Hace cuatro años no le di la brasa a nadie pero me emocioné con el fichaje de <strong>Lewandowski</strong>, que en apenas cuatro temporadas se ha colocado undécimo máximo goleador de la historia del Barça (!), siendo ya el undécimo de la historia de Lech Poznan, duodécimo de la del Dortmund y segundo de la del Bayern (!). </p>



<p class="wp-block-paragraph">Me fascinan los nueves que tienen una y la enchufan, que tienen otra y también, que no la huelen en treinta minutos pero les pierdes un instante y te liquidan. Son los que pasaban por ahí por tantísimas razones menos la casualidad, artistas del posicionamiento dentro del área. Cada vez hay menos y parece que el fútbol evoluciona hacia sistemas que se alejan de esos perfiles. Por cierto, solo se necesitan veintisiete goles para colarse en el top ten de killers del Chicago Fire. En breve saca Lewy la cabeza por ahí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En cuanto a Julián, acabe donde acabe, y siendo un tipo de delantero totalmente diferente a los mencionados, tengo muchas dudas y me confunde que sea la absoluta prioridad de tantos equipos habiendo marcado tan solo ocho goles en la pasada liga. Me pierde que todo el mundo parezca tenerlo tan claro, que el Madrid haya realizado una oferta de ciento cincuenta millones, que el Barça ponga cien, o ciento veinte, que el Atleti diga que quiere conservarlo aunque le ofrezcan doscientos. Me despista cada declaración de un futbolista teniendo tan claro que sería el fichaje ideal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pensaba que quizás el sistema de juego del Atleti no le favorecía, así que me he fijado con ganas durante el Mundial y resulta que el de Argentina tampoco. Puede que otro tipo de entrenador y de propuesta nos enseñe al Julián que tenemos en mente, porque de momento ahí está, en nuestra imaginación, en lo que suponemos, con una calidad individual innegable pero limitada a pocos momentos y a pocos partidos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Repasando esos ocho goles en liga, cuatro han sido a balón parado: dos de falta y dos de penalti. En la segunda vuelta solo metió uno y no digo a qué equipo porque no sé quién está leyendo esto pero seguramente Sergio sí. Ha jugado 29 partidos, de los cuales en 16 ha sido sustituido y en 7 ha entrado desde el banquillo. La cronista del diario &#8216;As&#8217; (un saludo a mis amigos del Biwenger) ha considerado que ha realizado una actuación negativa en 10 de ellos, un 34% del total. Esto significa, según la opinión más especializada posible en el Atleti, que uno de cada tres partidos los ha jugado mal o muy mal. Solo hay un futbolista, solo uno contando todos los equipos de La Liga 25/26, que haya recibido más negativos que Julián: <strong>Thiago Almada</strong> (11). </p>



<p class="wp-block-paragraph">En la Champions la cosa le ha ido mejor, diez goles, aunque de nuevo destacaría que un 40% son a balón parado: tres penaltis y una falta. En cuanto a los que llegan de jugada, me queda claro que a Julián no se le puede dejar chutar, que tiene un gran golpeo y es malísima idea dejarle unos metros de cortesía en la frontal. Sus jugadas que más recuerdo son disparos lejanos: el gol en este Mundial, la falta de Champions en el Camp Nou, la que le metió al Madrid en liga, un tiro contra el Rayo con la zurda y un larguerazo en la final de Copa.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, en lo demás, estoy perdido. Ayer me saltó un clip de <strong>Paul Scholes</strong> diciendo que odiaba que su delantero centro viniese a recibir tan atrás, que ese trabajo era de los centrocampistas. Se refería a <strong>Harry Kane</strong> con Inglaterra, aunque admitía que, pese a no gustarle, luego le callaba la boca a base de goles. Pero aun así, Scholes le querría más arriba, más continuamente en el área, finalizando aún más. Tengo la sensación de que Julián también baja muy atrás, pero luego no vuelve tanto a posiciones de remate y tiene que apañarse de calidad individual y golpeo lejano para destacar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos son solo pensamientos sobre un jugador de élite mundial, tremendamente bueno, pero que parece tan perdido como yo sobre su situación. “Lo mejor para todos es una transferencia”, dijo. No sé si para todos, pero para él, desde luego parece que un cambio es necesario. Igual el cambio puede ser sin moverse de equipo. O sí, y marcharse al Barça, al Arsenal, al PSG o a cualquier otro sitio, pero en algún momento me gustaría salir de dudas y que nos enseñe al crack mundial que intuimos que lleva dentro. &nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Prepárese para perder</title>
		<link>https://diariosdefutbol.com/preparese-para-perder/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Gutiérrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Jul 2026 10:13:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Mundial 2026]]></category>
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					<description><![CDATA[Desde que Cubarsí era menor de edad y llevaba un mes en el primer equipo del Barça, el periodista Diego Torres lo machaca de forma impenitente.
<a href="https://diariosdefutbol.com/preparese-para-perder/">> Leer artículo</a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Pau Cubarsí</strong> es campeón del Mundo. También ha sido distinguido como mejor jugador joven del Mundial 2026. A sus 19 años, tiene una larga y prometedora carrera por delante para poder conseguir muchos títulos más. El futuro le pertenece. Sin embargo, por más que se supere a sí mismo, hay algo que nunca podrá conquistar: el corazón de <strong>Diego Torres</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No hablamos del autor de <em>Color esperanza</em>, ni siquiera del socio de <strong>Iñaki Urdangarin</strong> al frente del Instituto Noos. Hablamos —y esta aclaración es absolutamente innecesaria para un fiel lector de DDF— de Diego Torres Romano, el obsesivo reportero del diario <em>El País</em>. Aquí no tiene nada que hacer, señor Cubarsí. Prepárese para perder.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Torres lo vio claro en el minuto 1 de partido. Machaca de forma impenitente al joven defensa desde que aún era menor de edad y llevaba apenas un mes en el primer equipo del FC Barcelona. Puede parecer un juicio sumarísimo o un asunto personal, pero es mucho más complejo: el reportero manejaba información. El día de los enamorados de 2024 nos sorprendía en Twitter —o como se llame ahora— con uno de sus hilos analógicos, teatralmente titulado EL EXTRAÑO CASO CUBARSÍ CONTADO DESDE BAVIERA:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">El Barça le trasladó a Hansi Flick que necesita un entrenador experto en canteras, porque el futuro, dicen, está en La Masía. Flick les dijo que él fue responsable de la formación en la federación alemana. No es un neófito. La dirección deportiva del Barça hizo llegar a Flick que “la generación Yamal” es una generación dorada. Una bendición llena de talentos como… Pau Cubarsí. ¿Por qué? Porque la saca jugada que es un primor. [&#8230;] Un equipo de primer nivel debe desconfiar de los centrales que están más de 3 años en la cantera del Barça: sus equipos tienen tal nivel que pasan 10 años (desde infantiles al B) atacando. No acumulan suficiente experiencia contra delanteros buenos: es el caso de Cubarsí. Los analistas pasaron a Flick cuatro jugadas de Cubarsí: el tercer gol del Athletic en San Mamés (falta de instinto ante Williams); el gol de Akhomach (salta con los ojos cerrados) contra el Villarreal; y el penalti virtual en Vitoria a los 40 segundos. Luego vino el Granada… Primera advertencia a Flick de sus asesores: Laporta deslumbra con Yamal para meter por detrás jugadores sin madurar. En su afán por tapar la sangría política y financiera, esta directiva es capaz de traumatizar a chicos como Cubarsí.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí, en estos 1.220 caracteres, escritos cuando el chico había disputado apenas cuatro partidos como titular, está casi todo. Cubarsí es una imposición de <strong>Joan Laporta</strong> a <strong>Flick</strong>, un chaval cuyo talento para el pase es ridiculizado pues carece del fundamental instinto defensivo y acostumbra a perder duelos contra delanteros menores. Si esos delanteros tienen orígenes o apellidos exóticos, mejor que mejor, pues más fácil será ridiculizar al chaval. En los dos años y medio transcurridos desde este prólogo, Torres ha explotado los aciertos de <strong>Budimir</strong> o de <strong>Pavlidis</strong> con Cubarsí presente. También las de <strong>Julián Álvarez</strong>, rebajado para la ocasión a “el reserva de <strong>Haaland</strong>”. Y las de <strong>Giuliano Simeone</strong>, que con Cubarsí en frente no es Giuliano ni es Simeone: es “el Cholito”, para que suene más humillante.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-x wp-block-embed-x"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Este año la diferencia entre Cubarsí y Mosquera es sideral. Uno da un gran nivel en la plantilla más potente de la liga más competitiva del mundo. El otro lanza flotadores al &#39;Cholito&#39; cada 2&#215;3, o cada 4&#215;4 en el Metropolitano.</p>&mdash; Diego Torres Romano (@diegotorresro) <a href="https://x.com/diegotorresro/status/2047612214014574619?ref_src=twsrc%5Etfw">April 24, 2026</a></blockquote><script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Les había dicho que en el ‘hilo’ inicial estaba casi todo. Faltaba <strong>Ronald Araujo</strong>, jugador protegido por Torres y desplazado por la irrupción de Cubarsí, que no tardó en aparecer en la ecuación. Sucedió tras la eliminación en la Champions 2023/24, ante el PSG:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-x wp-block-embed-x"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">El PSG metió 2 goles en 120 minutos con Araujo en la eliminatoria y 4 en 60 minutos sin Araujo. ¿Y la culpa es de Araujo? ¿Dónde estaban Cubarsí, Koundé y Martínez cuándo hubo que defender sin un líder que los oriente? Estaban donde estarán el día que Laporta venda a Araujo.</p>&mdash; Diego Torres Romano (@diegotorresro) <a href="https://x.com/diegotorresro/status/1780612469272035653?ref_src=twsrc%5Etfw">April 17, 2024</a></blockquote><script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-x wp-block-embed-x"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Hace año y medio el Bayern daba 90 millones por Araujo. Hoy de Araujo solo quedan las cenizas de la fogata que hizo el entorno con él en el altar de Cubarsí. Lo culparán de todo sin prestar atención a Koundé y Cubarsí, dos defensas de Cuarta DIvisión. El partido debería ir 7-1.</p>&mdash; Diego Torres Romano (@diegotorresro) <a href="https://x.com/diegotorresro/status/1974864898556588068?ref_src=twsrc%5Etfw">October 5, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>
</blockquote>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-x wp-block-embed-x"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">4) Florentino cree que a cambio de la Liga justifica el despido de un entrenador mítico, el fichaje de Xabi, la reelección de Laporta, la renovación de &#39;Lewi&#39; (20 millones netos), la marginación de Araujo y De Jong, y el auge de Cubarsí como nuevo tótem culé. Le sale a cuenta.</p>&mdash; Diego Torres Romano (@diegotorresro) <a href="https://x.com/diegotorresro/status/1923095789141631012?ref_src=twsrc%5Etfw">May 15, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“El peso del Barça lo puede quemar”, dice Torres que dijo Flick —en privado, claro— sobre el jugador al que no dejaba de alinear. Por pura imposición presidencial, recordemos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Unos meses después, las bajas en la defensa del Real Madrid abrieron la puerta a un joven defensa, <strong>Raúl Asencio</strong>. Torres creyó ver en el central canario una gran oportunidad para atizar a Cubarsí con nuevos bríos, aunque fuera a costa de hablar bien de un futbolista del Real Madrid. Diríamos que la comparación ha envejecido regular de no ser porque nació ya torcida:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">“La comparativa Asencio-Cubarsí es la más pertinente por similitudes en muchos años. Alguno prefiere medir a Cubarsí con Arbilla del Eibar”. “La jerarquía, contundencia y ajustes defensivos de Asencio le hacen superior a Cubarsí. Su problema: los desequilibrios emocionales pueden hacerle inferior a cualquiera. Incluso a Cubarsí”. “Cubarsí es leyenda del Barça con el 20% de lo que ha hecho Asencio en el Madrid”. “En el último mes Raúl Asencio ha demostrado al entorno culé la diferencia entre un defensa de alto nivel y un producto de la imaginación”. “Para las secretarías técnicas de la Premier, Asencio mejora a Cubarsí”.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Las secretarías técnicas de la Premier, expertos, entornos, las oficinas de Apollo… Son entidades que Torres cita a menudo, si no trasuntos de sí mismo, pues curiosamente acuden siempre para apuntalar de forma precisa todas sus filias y fobias.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-x wp-block-embed-x"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">En la secretaría técnica de un club muy querido por Flick en Alemania repiten que desde los despachos del Barça le señalan que debe privilegiar a dos jugadores &quot;estructurales&quot; para Laporta: Cubarsí y Gavi. Con Gavi no hay manera&#8230; Y Cubarsí lo pone cada día más difícil.</p>&mdash; Diego Torres Romano (@diegotorresro) <a href="https://x.com/diegotorresro/status/1949470732859433179?ref_src=twsrc%5Etfw">July 27, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-x wp-block-embed-x"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Un asesor deportivo de Boehly me lo dijo anoche: “Jugamos pensando en el partido con el Arsenal del domingo. En la 2º parte el Barça se encerró 4-4-1 con Eric-Cubarsí: fue como si el Arsenal jugara con Odegaard y Saka de centrales”. Así los ven al norte de los Pirineos.</p>&mdash; Diego Torres Romano (@diegotorresro) <a href="https://x.com/diegotorresro/status/1993632781402800468?ref_src=twsrc%5Etfw">November 26, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-x wp-block-embed-x"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">El entorno promovió a Cubarsí para Golden Boy. Quedó 7º en la votación (y lo que es peor, por debajo de Huijsen). En Alemania dicen que Flick ha pedido a Deco que fiche un central experimentado para enero, para que haga pareja con Araujo en partidos de máximo nivel.</p>&mdash; Diego Torres Romano (@diegotorresro) <a href="https://x.com/diegotorresro/status/1971183465124200581?ref_src=twsrc%5Etfw">September 25, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Torres compara de forma recurrente a Cubarsí con <strong>Paco Pavón</strong>. Ha escrito que tiene “ajustes defensivos de filial”. Que es un «espejismo» y un «ensueño». Pero no todo ha sido tan lírico. También le ha llamado «rémora», ha dicho que «cuesta decenas de millones de euros al Barça» y que «si no fuera por el halo protector de Laporta, estaría curtiéndose en el Andorra». </p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-x wp-block-embed-x"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">5) CUBARSÍ en el 2º gol del Madrid, otra vez, llega tarde a clase y se tira debajo del autobús para decir que lo habían atropellado. Eso lo inventó hace 2 décadas Paco Pavón, su antecesor en el cargo, en dura pugna con Eric.</p>&mdash; Diego Torres Romano (@diegotorresro) <a href="https://x.com/diegotorresro/status/1983280918556254643?ref_src=twsrc%5Etfw">October 28, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-x wp-block-embed-x"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">En la sede central del Barça en Madrid observan con deleite la selección antinatural de canteranos dirigida por &#39;El Mago&#39; Laporta: bajo sospecha Balde, Casadó, y Fermín; asegurados contra todo riesgo Gavi, Olmo y Cubarsí. Sin Cruyff el entorno no distingue un huevo de una castaña</p>&mdash; Diego Torres Romano (@diegotorresro) <a href="https://x.com/diegotorresro/status/2047609911794630776?ref_src=twsrc%5Etfw">April 24, 2026</a></blockquote><script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre el dúo que forma a veces en el Barça con <strong>Eric García</strong> —curiosamente, la misma con la que España acabó la final del Mundial— ha escrito que es un «coladero», un «muro» —escrito de forma irónica— y «una pareja diabólica»; «como subirse al Dragón Khan con nitroglicerina».</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-x wp-block-embed-x"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">De la Fuente erra en lo secundario pero no en lo principal: sabe que Laporte, Rodri y Lamine son sus faros. Pero parece ignorar que Gavi es peor que Baena, duda de Fabián y prefiere Cubarsí antes que Mosquera. ¿Qué pasará cuando a España la ataquen con jugadores de 1º nivel?</p>&mdash; Diego Torres Romano (@diegotorresro) <a href="https://x.com/diegotorresro/status/2071155448024051908?ref_src=twsrc%5Etfw">June 28, 2026</a></blockquote><script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Laporta se encontró con el tesoro de <strong>Lamine</strong> por azar”, escribió hace poco más de un mes. “Lo aprovechó para la instrumentalización populista de la cantera y en la confusión coló elementos que viven del talento ajeno, como <strong>Gavi</strong> o Cubarsi. El entorno los aclamó y De la Fuente se tragó el anzuelo y todo el aparejo”. Pobre <strong>Luis de la Fuente</strong>. Lo que se tiene que estar arrepintiendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante este Mundial, a medida que España avanzaba rondas con la portería a cero, Torres ha <a href="https://www.youtube.com/watch?v=7dp9N6oI4KQ">llegado a decir</a> que «si ponemos a Oyarzabal en la posición de Cubarsí, lo haría más o menos igual, no porque sea mal futbolista sino porque le falta el instinto defensivo de un central». Días después, <a href="https://www.youtube.com/live/WfRmeZWujgQ">añadió</a> que «Lamine Yamal sería un buen defensa central, es un futbolista que entiende todo el juego». Resulta curioso que casi cualquier jugador de la Selección, empezando por los delanteros, sean mejores centrales que Cubarsí, que ha ganado el premio al mejor joven del Mundial jugando de central.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-x wp-block-embed-x"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Prosigue el Mundial más folclórico de la historia. Los 9s titulares que ‘atacaron’ a España hasta 4s: Livramento (Casa Pía), Al Buraikan (Al Ahly), Darwin (Al Hilal), Gregoristsch (Augsburgo), CR7 (Al-Nasser) y De Keteleare (Atalanta), tenista frustrado.</p>&mdash; Diego Torres Romano (@diegotorresro) <a href="https://x.com/diegotorresro/status/2075716009588138026?ref_src=twsrc%5Etfw">July 10, 2026</a></blockquote><script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">¿Y qué ha dicho Torres una vez acabado el Mundial?, puede que se esté preguntando usted. Pues no ha dicho nada. Absolutamente nada. Tras la eliminación de Brasil o Francia corrió a arrear a <strong>Vinícius</strong> y a <strong>Mbappé</strong> nada más pitar el final el árbitro, pero aquí se está haciendo de rogar. Tampoco ha actualizado la lista de delanteros centro que han atacado a España en el Mundial. La publicó en octavos y la actualizó en cuartos pero, por algún extraño motivo, no lo ha hecho de semifinales en adelante. Tras el partido contra Bélgica, eso sí, le faltó tiempo para decir que <strong>Charles De Ketelaere</strong>, el único jugador que ha marcado un gol a España en el torneo —y además en duelo aéreo con Cubarsí— era un «tenista frustrado». </p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-x wp-block-embed-x"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Guardiola sobre la final del Mundial: “Si RODRI demuestra su nivel en el centro del campo JUNTO CON PEDRI y LAMINE, España puede marcar la diferencia”. Pobre Pep, no se ha enterado que la clave es el eje Cubarsí-Gavi.  <a href="https://t.co/wOXZYKPmQy">https://t.co/wOXZYKPmQy</a> a través de <a href="https://x.com/sport?ref_src=twsrc%5Etfw">@sport</a></p>&mdash; Diego Torres Romano (@diegotorresro) <a href="https://x.com/diegotorresro/status/2078225106640265294?ref_src=twsrc%5Etfw">July 17, 2026</a></blockquote><script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Aguardaremos al comienzo de la Liga, a un gol del Athletic o del Elche —ojalá de <strong>Diangana</strong>— para seguir disfrutando con esta inagotable antología periodística. Prepárate para perder, Pau.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Estamos en paz</title>
		<link>https://diariosdefutbol.com/estamos-en-paz/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Enrique Ballester]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Jul 2026 15:51:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Mundial 2026]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://diariosdefutbol.com/?p=179</guid>

					<description><![CDATA[Duele recordarlo. Duele porque no volveré a tener 11 años y nada se vive igual que a los 11 años. 
<a href="https://diariosdefutbol.com/estamos-en-paz/">> Leer artículo</a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El amor no gana siempre, pero a veces gana, y nos vale con esas veces.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El domingo vi la final del Mundial en el mismo pueblo, y en la misma casa, donde vi el España-Italia del Mundial de 1994. Aquel día, poco después de cumplir 11 años, presencié la secuencia del horror máximo. Ya saben: el fallo de <strong>Julio Salinas</strong>, el gol de <strong>Roberto Baggio</strong>, el codazo de <strong>Tassotti</strong>, la sangre de <strong>Luis Enrique</strong> y aquel árbitro húngaro. El trauma. Lo escribo ahora y todavía me hace daño.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Duele recordarlo. Duele porque no volveré a tener 11 años y nada se vive igual que a los 11 años. Aquella tarde, al acabar el partido y aún con las mejillas empapadas de lágrimas, me junté con mi amigo Luis para hacer lo único que solíamos hacer: jugar al fútbol. Aquella tarde frente a la portería recreamos una y otra vez la ocasión fallada por Julio Salinas. Yo, que soy zurdo, repetía, más derrotado y triste que enfadado: «Hasta con la derecha la marco».</p>



<p class="wp-block-paragraph">A recrear el codazo de Tassotti no llegamos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquella eliminación de 1994 la vi con mi padre. También vi con él la de 1996, no en el pueblo pero sí en casa, mano a mano. Y la de 1998 y la del 2000, y la del 2002 y la del 2004. Con mi padre, el primero que me lanzó un balón para chutarlo, el primero que me llevó a un estadio, el primero que lo hizo todo, vi también la eliminación del 2006 y la parte inicial de la Eurocopa del 2008. Pero algo pasó entonces, a partir del partido de cuartos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo he contado alguna vez: el día del famoso España-Italia de cuartos de final, mi novia actuaba en el teatro. La función coincidía con el partido y yo era un hombre enamorado. Y ya sabéis que el amor no gana siempre, pero a veces gana, y nos vale con esas veces.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El caso es que cerca del teatro estaban mis amigos viendo el partido de España. Teníamos un local donde nos reuníamos. A mí ni me gustaba ni me gusta demasiado ver el fútbol con mucha gente, porque no me entero de casi nada, pero si iba hasta casa corría el riesgo de no ver nada. Así que cuando mi novia acabó lo suyo, fuimos a ver el partido con mis amigos. Y como España ganó en la tanda, superando por fin los cuartos, atribuí ese éxito a la superstición más boba. No tenía más remedio que ver en el mismo lugar, con mis amigos, lo que quedaba de Eurocopa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso pensé. Allí vi la semifinal y luego bebimos unos rusos blancos. Antes de la final de la Euro del 2008, mi padre preguntó si la vería en casa. Le dije que no y la verdad es que no le di mucha importancia. La vi con mis amigos y ganamos y festejamos, pero pasado un tiempo entendí que quizá me había equivocado. Quizá lo correcto hubiera sido ver aquella final con mi padre y cerrar un círculo algo complicado de explicar, aunque fácil de entender incluso sin palabras. Sentí una pena tenue y asumible, sin dramas, pero real. Obviamente, mi padre nunca ha dicho nada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al año siguiente, me fui de casa. Al poco me casé y la final del 2010 la vi solo, escribiendo la crónica para este blog que ahora ha resucitado. Tampoco vi con mi padre la final del 2012: soy periodista deportivo y creo recordar que estaba trabajando. No estoy seguro del todo. Estaba a otras cosas, seguro, en todo caso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El amor no gana siempre, pero sí de vez en cuando. Pasó un poco por casualidad y pasó otro poco porque queríamos que pasara. A mediados de la semana y aprovechando unos días libres, subí a mi hijo al coche y nos fuimos al pueblo. Por eso yo vi la final en el mismo lugar donde sentí el dolor en 1994 y cerré un círculo, al fin vengado y sanado. Por eso mi padre vio la final en el bar del pueblo, con sus amigos y con su nieto, y todos cerramos otro círculo. Estamos en paz. Obviamente, ni él ni yo diremos nunca nada.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="761" src="https://diariosdefutbol.com/wp-content/uploads/2026/07/Ballester-1024x761.jpeg" alt="" class="wp-image-180" srcset="https://diariosdefutbol.com/wp-content/uploads/2026/07/Ballester-1024x761.jpeg 1024w, https://diariosdefutbol.com/wp-content/uploads/2026/07/Ballester-300x223.jpeg 300w, https://diariosdefutbol.com/wp-content/uploads/2026/07/Ballester-768x571.jpeg 768w, https://diariosdefutbol.com/wp-content/uploads/2026/07/Ballester.jpeg 1170w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">No hace falta. Cuando terminó la final, bajé al bar y allí estaban. Aproveché para hacerles una foto mientras miraban en la tele los festejos de España, a sus espaldas. A veces fantaseo con dejar el fútbol, porque no es sano. En ese momento asumí que no tenemos remedio, porque ese momento y esa foto me compensan otros 43 años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora, cuando termine y envíe este texto, bajaré a la canchita del pueblo a recrear el gol de Ferran con mi hijo, pensando en el contraste con 1994. Qué pensar: nos lo merecemos porque aguantamos. Qué decir: gracias al fútbol y a España por tanto. Gracias por jugar como jugaron y por ganar como ganaron. Miles de pueblos y millones de niños. Es lo que somos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque el amor no gana siempre, pero a veces gana, y nos vale con esas veces.</p>
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		<title>Dar la espalda al campeón</title>
		<link>https://diariosdefutbol.com/dar-la-espalda-al-campeon/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Antonio Agredano]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Jul 2026 10:03:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Mundial 2026]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://diariosdefutbol.com/?p=174</guid>

					<description><![CDATA[Sin tiros, no hay gol. Sin gol, no hay excusas. Y sólo mirando al campeón podemos aprender cómo es la arquitectura que sostiene su victoria.
<a href="https://diariosdefutbol.com/dar-la-espalda-al-campeon/">> Leer artículo</a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Nadie te enseña a perder, es un instinto. Algo que brota de la piel. Algo que tamborilea en tus sienes. La boca sabe a sangre. Todos somos justos en la victoria, pero la derrota nos revuelca por el suelo y quién sabe lo que hay que hacer para levantarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Argentina dio la espalda al campeón. Como un niño que tapándose los ojos cree hacerse invisible. Como si nada hubiera sucedido. Como si el césped fuera sólo un rectángulo imaginario tras la arena infinita del desierto. En la felicidad ajena está también la íntima desdicha. Quién quiere mirar allí. Al confeti de oro. A las sonrisas. Al botín reconquistado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mejor mirar a tu afición, que llora contigo. Que anima entre balbuceos. Que todo te lo perdona. Las banderas a la altura de sus cinturas. Las viejas camisetas de <strong>Maradona</strong> salidas de algún taller en Guangzhou. Nadie te enseña a perder, está en la carne. <strong>Messi</strong> lloraba. Otros buscaban pelea. Pero nadie miraba al campeón. Se jugó el partido. 120 minutos tuviste para humillarlo, para someterlo, para darle el golpe definitivo. Pero si no pudiste, ¿por qué no miras ahora al campeón? Que se elevó sobre ti con las mismas armas y las mismas alas. ¿Tan poco respeto merece su esfuerzo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nunca aprendí nada de la derrota. No es una buena maestra. Es otra cosa. Es algo más físico. Más duro. Más fugaz. No es un libro, es una vara en la palma de la mano. Su vibración y la piel enrojecida. Es una caída frente a la meta. Es soledad. Y un aguijón invisible que queda dentro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Argentina dio la espalda al campeón tras el partido y durante el partido se dieron la espalda a sí mismos. Porque el fútbol se combate con el fútbol. Y el hambre se combate con el hambre. Sin tiros, no hay gol. Sin gol, no hay excusas. Y sólo mirando al campeón podemos aprender cómo es la arquitectura que sostiene su victoria. Su mecanismo de luces y ausencias. Su pulso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nadie te enseña a perder. Pero hay quien sabe perder con grandeza. No fue ayer. Ayer todo se empequeñeció hasta desaparecer de nuestra vista. Y quedó ceniza. La ceniza de una selección que ya se cansó de ser fénix. Que ya es sólo pasto quemado en la cuneta. Que vengan los siguientes. Acabó una generación. Una generación que dio la espalda al campeón. Como si la felicidad, de espaldas, ya no existiera. Como si el dorsal les protegiera. Pero que no se engañen, los argentinos pudieron ver perfectamente cómo <strong>Rodri</strong> levantaba la copa, reflejada en las lágrimas albicelestes de sus compatriotas.</p>
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		<title>Final de finales</title>
		<link>https://diariosdefutbol.com/final-de-finales/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ramón J. Flores]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 19 Jul 2026 16:56:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Mundial 2026]]></category>
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					<description><![CDATA[Llega la final y en la cabeza sólo caben finales. Una tras otra o todas a la vez. Momentos, buenos y malos, victorias y derrotas, heroísmo y barbarie.
<a href="https://diariosdefutbol.com/final-de-finales/">> Leer artículo</a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Aquí andamos, sin uñas ya esperando que lleguen las nueve. Llega la final y en la cabeza sólo caben finales. Una tras otra o todas a la vez. Momentos, buenos y malos, victorias y derrotas, heroísmo y barbarie. Los instantes que han construido la leyenda, y que esta tarde ayudan pasar el trago, memoria mediante. A digerir la espera que es eterna siendo finita.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Los héroes.</strong> Obdulio Varela parando el mundo en el centro del campo de Maracaná, desde aquel día el Vaticano del fútbol, doscientas mil personas en el día más triste de su vida. Y esa noche, de copas con los perdedores. Fritz Walter, definiendo los días Fritz Walter, (coman)dando la vuelta a la final del 54 contra quizá el mejor equipo que ha habido nunca. Hurst, que volverá a aparecer por aquí. Un hombre conocido por un solo día, el del primer hat-trick en una final. Kempes, llevando a hombros un país herido como un león con la melena al viento. Zidane en los córners haciendo lo que nunca pensabas que haría, porque en realidad nunca sabías qué iba a hacer, aparte de maravillarte. El gordo más querido volviendo de entre los muertos para no volver a salir jamás de nuestros corazones. Y Maradona.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Los antihéroes.</strong> Tantos futbolistas, algunos enormes, que recordarán las finales con dolor, con pena, con frustración, con enfado, con lágrimas. Sobre todo con lágrimas. El pobre Barbosa, sentenciado durante décadas por el pueblo brasileño sin haber cometido pecado alguno. Puskás, renqueando sobre el césped de Berna, quizá el mejor goleador de la historia, viendo alejarse su gran y única oportunidad. Viliam Schrojf, 1962, abriéndole la puerta a los brasileños en Chile mientras se cerraba la de su país pequeño y orgulloso. Cruyff, que en el primer minuto ya había reventado el partido que debía ser el suyo, el Mundial del modernismo, el Mundial del futuro, para acabar bajo el yugo del Thanos alemán. La imagen terrible del balón de Baggio levantándose hacia el cielo. El fallo más burdo del más dotado de los orfebres. El mejor jugador en Corea, un oso rubio vencido sobre el césped. Higuaín y Robben ciegos frente a gigantes. O el gran Kylian, nada sirvieron tres goles, nada sirvió la sangre congelada transformando penaltis uno tras otro, nada sirvió un titán que esa noche fue un equipo completo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Los golazos. </strong>Balones que entraron a la vez en la red y en la historia. El que cabeceó en la primera edición el Manco Castro, sólo medio antebrazo pero suficiente para levantar el pequeño gran trofeo. Pelé con diecisiete años, no sabemos si antes se filmaría algún sombrero, gol a Suecia y los suecos aplaudiendo a sus pies. El paradigma colectivo en Azteca, al final de la final, el pie de Carlos Alberto, un cañón al atardecer. Panenka y cabezazo, un dios y el diablo que lo demoniza. Andrés y Mario, dos toques de clase, dos fogonazos de clase, dos países a sus pies. Pogba y Mbappé en Moscú como Pike y Dutch en Grupo Salvaje. Y cerrando el desfile, varios pies de seda moviendo un balón a la velocidad de la luz, para que lo mucho que quedaba de Di María lo coronase como se merecía.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La parte más oscura.</strong> Sí, también vienen como pesadillas recuerdos de finales que acabaron envueltas en sombras, ya fuera por ellas mismas o por lo que había sucedido antes. Mussolini amenazando con fusilamientos, árbitros que acababan expulsados de sus federaciones. Qué malos fueron los años 30. Hurst de nuevo, el gol fantasma de platino iridiado, fotos del balón con cal de la línea… y otro gol válido con decenas de personas en el campo. El gol fantasma de Hurst en 1966, que muchos análisis posteriores sostienen que nunca llegó a traspasar por completo la línea, seguido de otro gol con cientos de personas ya sobre el terreno de juego. Seis goles a Perú, quizá inexplicables, quizá nunca explicados. O al revés para Argentina, Codesal inventando en Roma para que Brehme ejecutase. Los tacos de De Jong que aún lleva Xabi Alonso en el pecho. Tan brutal, tan visual, tan acrobático kung-fu en una final. Y el camino de penaltis, autopista sin peaje, que llevaba hasta Doha. A la final de un mundial que nunca debió existir.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Los partidazos.</strong> Mejor terminar recordando cuando las finales fueron enormes, cuando esos 90 o 120 minutos se forjaron en oro y diamantes para siempre. Los pioneros rioplatenses de 1930, la primera gran remontada. Argentina dejando por primera vez su impronta, y acabando revolcada por la gran garra uruguaya, la mejor selección de aquel mundo joven. El Milagro de Berna en 1954, 0-2 de los magiares mágicos, el Juggernaut teutón compareciendo por primera vez para levantar a una gente que lo necesitaba. La superexhibición de Brasil ante una Suecia deliciosa. La magia que siempre esperamos de la verdeamarelha, la que parece desaparecida… Otra vez Argentina, 2-0 para empezar, el dinosaurio Rummenigge para abrir el camino del empate, el toque del astro para dejar solo a Burruchaga y aparecer, también, en la foto de la final. La novedosa Croacia resistiéndolo casi todo en medio la locura: al empate, al VAR, a un autogol… hasta que la tempestad francesa arrasó con todo. A pesar de Lloris. Y, por supuesto, la última. Una final que casi redime el torneo. La mejor Argentina en muchísimo tiempo durante muchos minutos. Un solo (super)hombre, Mbappé, equilibrando la contienda. Después, la prórroga, el fallo de Kolo Muani, los penaltis y quizá la mejor final de la historia. A pesar del Dibu.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo espero un héroe. Y que sea uno de los nuestros. Puede ser Lamine Yamal, llamado a ser el dios del futuro. Puede ser Oyarzabal, poniendo el último clavo de su leyenda. Puede ser Rodri, el jugador absoluto. Quien sea. Qué más da.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Espero también que el antihéroe sea Messi. Que haga un buen partido, que se luzca, que todos volvamos a amar en él algunas de las acciones que le han hecho inmortal. Pero que cuando llore al final, porque lo hará, no lo haga de alegría.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Espero también no acordarme mañana del árbitro ni del arbitraje. Que el partido pertenezca a los futbolistas. Por muy manido que esté, que gane el mejor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quiero un gran partido. Quiero muchos goles, a ser posible de los nuestros. Quiero imágenes que no se nos vayan nunca de la retina. Que nos hagan quemar YouTube durante las próximas semanas, meses o años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y, sobre todo, quiero salir a la calle esta noche y que en ella me ensordezcan los petardos y las voces. Quiero verlo todo rojo. Y quiero ser, al menos por unas horas, demasiado feliz.</p>
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		<title>¿Qué hacemos con esta gentuza?</title>
		<link>https://diariosdefutbol.com/que-hacemos-con-esta-gentuza/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Cortina]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 19 Jul 2026 10:04:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Mundial 2026]]></category>
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					<description><![CDATA[Luis Aragonés nos enseñó que del subcampeón no se acuerda nadie. Que hay que salir con pensamiento positivo y machacar si se puede. No hay pizarra en esa frase. Hay una orden.
<a href="https://diariosdefutbol.com/que-hacemos-con-esta-gentuza/">> Leer artículo</a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Hay un tipo esperándome en cualquier bar donde esté yo viendo esta final, que en el minuto ochenta va a decir: «Si hay que perder, que sea contra <strong>Messi</strong>«. No sé cómo se llama. Nunca lo sabré, pero siempre voy a recordar sus manos quietas sobre la mesa, mientras las nuestras son puños. Y cuando lo diga, me voy a levantar, voy a pagar esa cerveza que le habría estampado con gusto en la cabeza y me voy a ir a ver el resto del partido a casa. Con el culo haciendo equilibrios sobre el borde del sofá por si <strong>Oyarzabal</strong> caza una.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué hacemos con los que prefieren perder si es contra Messi? Qué hacemos con ellos porque esa frase no solo es una opinión de fútbol. Una opinión al pedo, como dicen los argentinos y aquí ya estoy regalándoles el único terreno que les quiero conceder en toda la columna. Mi abuelo, que pasó año y medio escondido en el monte tras desertar del ejército sublevado, le decía siempre a sus hijos: «El que no elige bando ya eligió. No hablaba de fútbol. Podría.</p>



<p class="wp-block-paragraph">1920, Amberes. Un grupo de españoles sin táctica le mete una paliza a Suecia jugando como si el balón les hubiera insultado a la madre. Un periodista los llama «la Furia» y el nombre se queda con nosotros un siglo entero porque describe algo que va más allá del fútbol: la decisión de convertirlo en un asunto personal. Nadie llama furiosa ya a España, que transmite una extraña paz interior sobre el campo. Si alguna de las dos juega en esa partitura es Argentina, pero la mansedumbre tiene un techo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ochenta y ocho años después, en Viena, <strong>Luis Aragonés</strong> nos enseñó que del subcampeón no se acuerda nadie. Que hay que salir con pensamiento positivo y machacar si se puede. No hay pizarra en esa frase. Hay una orden. Ganamos esa noche. A nadie se le ocurrió decirle a <strong>Torres</strong> que sería bueno al menos perder contra <strong>Robben</strong>. Argentina entiende esto mejor que nadie, lo digo con la rabia de quien admira lo que va a intentar destruir esta tarde. <strong>Maradona</strong> marca con la mano y seis minutos más tarde deja a media defensa tirada en el césped como el viento con la colada mal tendida. La trampa y la genialidad, hermanas gemelas. Perdieron finales después, pero nunca oí a un argentino decir «ojalá gane el mejor». Oí que el árbitro era un ladrón. Así se pierde, si hay que perder, rompiendo hasta el último plato de la vajilla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso no quiero equidistantes cerca esta noche. Quiero locos. Gente que insulte al televisor sabiendo que nadie escucha al otro lado. Gente que se ponga de pie con el 2-0 en contra porque no sabe hacer otra cosa. El equidistante ya tiene la excusa preparada desde el jueves. El lunes te va a explicar, muy tranquilo, que «el fútbol es así» y que lo veía venir. No es cierto. El fútbol es ingobernable pero tiene una máxima: el que no elige ya perdió..</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que no gane el mejor, que gane España. Que Messi llore en ese campo hasta dejar a <strong>Neymar</strong> y el resto de brasileños por hombres hechos y derechos. Porque esa imagen —el enemigo roto, el amigo en éxtasis— es la única que me interesa. Me dan igual las tácticas y vuelvo a recordar a Luis, nuestro salvavidas emocional antes de cualquier día importante. «¿Lo han entendido?¿Sí? Pues esto, esto (golpeando la pizarra), no vale para nada. Lo que vale es que ustedes son mejores y que estoy hasta los huevos de perder”, les dijo a los del Atlético antes de ganar la Copa contra el Madrid en el 92. Solo quiero ver el marcador y del «si hay que perder que sea contra Messi» sobrepasado por el estallido de la fiesta, al fondo de la barra. Calladito.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<item>
		<title>Perder</title>
		<link>https://diariosdefutbol.com/perder/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Antonio Agredano]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 19 Jul 2026 09:40:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Mundial 2026]]></category>
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					<description><![CDATA[Perder es una posibilidad. Una posibilidad como una espina en la yema del dedo. Una posibilidad como caerse en sueños y agitarse en la cama. Una posibilidad terrible.
<a href="https://diariosdefutbol.com/perder/">> Leer artículo</a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Perder es una posibilidad. Una posibilidad como una espina en la yema del dedo. Una posibilidad como caerse en sueños y agitarse en la cama. Una posibilidad terrible. De niños, cuando teníamos miedo, nos tapábamos los ojos frente a la pantalla. Pero, ¿qué hacemos ahora? Adultos que tiemblan. Toda felicidad está preñada de desdicha. Así de gitana es la vida. Acecha lo malo tras la esquina de lo bueno. Romero y sal. No quiero perder hoy. Pero perder es una posibilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No hago porras. No quiero odiar al rival. Espero calmado el desenlace de este <strong>España-Argentina</strong>. De este oleaje rojo, blanco, azul y celeste. Como el mar en el atardecer. Sillas de playa y crujido de rodillas. «No soy nada. Nunca seré nada. No puedo querer ser nada. Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo», escribió <strong>Fernando Pessoa</strong>. La doble estrella en el pecho. Eso quiero. Pero han sido tantas las derrotas. Tantas cicatrices en la memoria. Que uno ni soñar quiere ya. Sólo esperar que los minutos vayan cayendo como las tejas previas al derrumbe.</p>



<p class="wp-block-paragraph">España es un país en carne viva. El fútbol burbujea sobre la herida. <strong>Zubizarreta</strong> tendido bocabajo sobre el césped del Stade de la Beaujoire de Nantes. Cascabeles de sangre sobre la camiseta de <strong>Luis Enrique</strong>. Y tantos goles que no llegaron. Banderas en el suelo. Confeti sin arrojar. La última canción en la discoteca. Luces encendidas. Ganas de más. Siempre ganas de más. La final es un <em>after</em> en el que, tras mucho insistir, nos han dejado entrar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero perder es una posibilidad. El sonido de dos coches al chocar en la avenida. El larguero escupiendo tu esperanza. Pases hacia atrás. Ese diablo al que bautizaron <strong>Lionel</strong>. Un rey déspota. Conquistador de las áreas ajenas. Colérico e infatigable. Cómo luchar contra el talento y la rabia. Cómo parar una fuerza imparable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quiero confiar, pero miro a través de un caleidoscopio. Imprevisible en sus colores y en sus formas. Quién ganará. Ojalá nosotros. Pero sólo ojalá. Cada mañana me duelen las viejas lesiones. Madurar es cargar sobre nuestros hombros nuestros errores y los errores de los demás.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me acuerdo de Zubi, aquel Zubi como un árbol cortado, vencido sobre sí mismo, inmóvil, pesado, roble centenario enfermo y sacrificado en mitad de un pasto árido. Mi héroe caído. Me hice hombre tras arrojarme sobre su guante derecho. Como un sudario. Apenas una rama rota de aquella naturaleza en llamas que siempre ha sido este país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Perder es una posibilidad, pero morir es la única certeza. El resto de cosas pueden cambiar. Alzar los brazos y no llorar. Celebrar los imposibles. Una mancha oscura en el esternón es la derrota, dentro del pecho también de los campeones. Por qué el miedo. Por qué a cada explosión de felicidad le sucede el vértigo. Estrellas simétricas. Doradas. Y nuestras.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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