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	<title>Desarrollo Integral</title>
	
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	<description>Herramientas terapéuticas para la salud, la plenitud y la paz interior.</description>
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		<title>Protegido: PMM 28/04/2011</title>
		<link>http://www.desarrollo-integral.org/astrologia/lecturas-astrologicas/pmm-280411/</link>
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		<pubDate>Thu, 28 Apr 2011 13:37:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Alejandro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lecturas astrológicas]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Natal]]></category>
		<category><![CDATA[Lectura Astrológica]]></category>
		<category><![CDATA[Paola Martínez Meza]]></category>

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		<description><![CDATA[No hay extracto porque es una entrada protegida.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><form action="http://www.desarrollo-integral.org/wp-pass.php" method="post">
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		<title>Eros y Psique: los motivadores de nuestros sueños</title>
		<link>http://www.desarrollo-integral.org/psicoterapia/eros-y-psique-los-motivadores-de-nuestros-suenos/</link>
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		<pubDate>Fri, 01 Oct 2010 20:17:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Alejandro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Psicoterapia]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología Transpersonal]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Se han preguntado qué es lo que nos hace soñar? Y con soñar implico todas las variadas acepciones de dicho vocablo: soñar. (Del lat. somniāre). 1. tr. Representarse en la fantasía imágenes o sucesos mientras se duerme. U. t. c. intr. 2. tr. Discurrir fantásticamente y dar por cierto y seguro lo que no lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><img src="http://www.desarrollo-integral.org/wp-content/uploads/2010/10/eros-psique.jpg" alt="" title="" width="150" height="150" class="aligncenter size-full wp-image-340" /><br />
<span class="drop_cap">¿S</span>e han preguntado qué es lo que nos hace soñar? Y con soñar implico todas las variadas acepciones de dicho vocablo:</p>
<blockquote><p><strong>soñar.</strong></p>
<p>(Del lat. <em>somniāre</em>).</p>
<p>1. tr. Representarse en la fantasía imágenes o sucesos mientras se duerme. U. t. c. intr.</p>
<p>2. tr. Discurrir fantásticamente y dar por cierto y seguro lo que no lo es. U. t. c. intr.</p>
<p>3. tr. Temblar a alguien, acordarse de su venganza o castigo. U. m. c. amenaza. <em>Yo os haré que me soñéis. Me vas a soñar.</em></p>
<p>4. intr. Anhelar persistentemente algo. <em>Soñar con grandezas.</em></p></blockquote>
<p>La capacidad de soñar, en todos los sentidos, está íntimamente ligada con esa característica tan típicamente humana de perseguir algo siempre. El deseo, es nuestro principal motivador.</p>
<p>Los antiguos lo comprendieron muy bien y lo dejaron plasmado en sus teogonías, pues los dioses antiguos y sus mitologías frecuentemente nos brindan pistas de nuestro rico mundo interior.</p>
<p>Pocas historias nos revelan al deseo como la fuerza impulsora de la psíque, y a ésta como el reflejo de aquél, como el antiguo mito de «Eros y Psique»; siendo la interacción de ambos, Eros y Psíque en sus múltiples modificaciones, el motor principal de nuestra vida interior:</p>
<p>Eros es del dios del Amor. Su personalidad y genealogía han variado en el transcurso del tiempo. En las teogonías más antiguas, Eros es considerado como un dios nacido a la par de Gea «la Tierra», salido directamente del Caos primitivo; o bien a Eros se le ha hecho nacer del huevo original, el huevo engendrado por Nix «la Noche», cuyas dos mitades, al separarse, forman la Tierra y el Cielo; es decir, que a Eros se le representa, aún en los mitos más modernos, como una fuerza fundamental del mundo: Aquél que asegura no sólo la continuidad de las especies, sino también la cohesión interna del cosmos.</p>
<p>Se le ha atribuido su nacimiento a la unión de Poro «el Recurso» y Penía «la Pobreza», lo cual lo inviste de características muy especiales: siempre a la zaga de su objeto, como la Pobreza, sabe siempre ingeniarse un medio para conseguirlo (como Recurso). Pero, en vez de ser un dios omnipotente, es considerado una fuerza perpetuamente insatisfecha e inquieta.</p>
<p>Algunas genealogías lo hacen hijo de Hermes y Afrodita Urania, mientras que otras lo sitúan, en su aspecto de Anteros «el amor recíproco», como hijo de Ares y Afrodita; mientras que aún otras lo colocan como hijo de Hermes y Ártemis, hija de Zeus y Perséfone. Siendo todos estos Amores manifestaciones del Amor universal que mantiene cohesionado el Kosmos entero.</p>
<p>Se nos dice que Psique, el Alma, era una hermosísima princesa, que aunque bella era soltera, pues a diferencia de sus otras dos hermanas también hermosas, su belleza era tal que espantaba a todos los pretendientes.</p>
<p>Teniendo entonces dificultades para casarla, su padre consultó al Oráculo, el cual le aconsejó que ataviándola como para una boda, abandonase a su hija en una roca, donde un monstruo horrible iría a posesionarse de ella. Su padre así lo hizo y Psique fue transportada por el viento hasta un profundo valle desde donde pudo acceder al interior de un castillo de mármol y oro, el el interior del cual sintió la presencia del marido anunciado por el Oráculo, quien a su vez le indicó quien era y le advirtió que era imposible que ella le viera sin perderlo para siempre.</p>
<p>Ella aceptó no mirar su rostro pudiendo así celebrar su unión repetidas noches, sin embargo un noche, tras la visita a su antiguo hogar, motivada por los ruines y envidiosos consejos de sus hermanas, esperó a que su esposo se durmiera, después de haber consumado su unión y encendió una lámpara para mirarlo. Resultó ser un hermoso joven para nada monstruoso, pero fue tal su impacto que descuidadamente derramó una gota de cera sobre él, quien despertó y tal como había indicado huyó para nunca más volver.</p>
<p>Al faltarle la protección de Eros, Psique se lanzó a errar por el mundo, buscándolo sin encontrarlo, la perseguía la cólera de Afrodita, indignada por su belleza, quien después de muchos sufrimientos, la hizo descender al Hades donde quedó sumida en un profundo sueño.</p>
<p>Sin embargo, Eros, desesperado por no poder olvidar a Psique, al verla sumida en un mágico sueño, voló hasta ella y la despertó de un flechazo, pudiendo consumar su unión eterna entre los dioses olímpicos.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;o0O0o&#8212;</p>
<p>Esta historia llena de emociones tan humanas como: <em>amor</em>, <em>pasión</em>, <em>deseo </em>y <em>envidia</em>, al menos a mí, me revela que éstos son los motivadores de mi propia psíque. ¿Se animan a compartir cuáles son los suyos?</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Y colorín colorado este sueño se ha acabado</title>
		<link>http://www.desarrollo-integral.org/psicoterapia/y-colorin-colorado-este-sueno-se-ha-acabado/</link>
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		<pubDate>Fri, 01 Oct 2010 16:54:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sandra Patricia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Psicoterapia]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología Transpersonal]]></category>

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		<description><![CDATA[Uno de los usos más interesantes de la palabra sueño es el de aspiraciones y deseos. ¿Cuál es tu sueño dorado? Para tener un deseo como tal es necesario tener una representación mental del objeto del deseo, conocerlo por lo menos de oídas o de perdida fabricar una especie de rompecabezas con fragmentos de cosas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><img src="http://www.desarrollo-integral.org/wp-content/uploads/2010/10/RockyBalboa52-150x1501.jpg" alt="" title="" width="150" height="150" class="aligncenter size-full wp-image-502" /><br />
<span class="drop_cap">U</span>no de los usos más interesantes de la palabra sueño es el de aspiraciones y deseos. ¿Cuál es tu sueño dorado? Para tener un deseo como tal es necesario tener una representación mental del objeto del deseo, conocerlo por lo menos de oídas o de perdida fabricar una especie de rompecabezas con fragmentos de cosas o experiencias ya vividas.</p>
<p>El sueño de muchos es ser millonario, otros anhelan encontrar al amor de su vida, para demasiados niños su mayor sueño es pasar de año y otros tantos quisieran poder viajar. Nuestros deseos y sueños más íntimos nos dicen mucho de nuestras personalidades y de las cosas que aún tenemos que resolver. Sin ir más lejos, para ser millonario debes ser capaz de producir grandes cantidades de dinero, por lo que, aunque te ganaras la lotería no podrías seguir siendo millonario por mucho tiempo a menos de que ya supieras generar mucho dinero desde antes o en su defecto que estés dispuesto a aprender y a enfrentar el estrés que eso conlleva. Otro, no hay príncipe azul que no tenga mal carácter si se pelea con el rey o peor con la reina madre.</p>
<p>En éste, como en la mayoría de los casos, no hay doncella en peligro sin Kraken, ni tesoro que venga sin fantasma incluido. Por lo tanto, hay que escoger una de dos opciones: o convertirnos en soñadores frustrados, o bien, enfrentarnos al dragón.</p>
<p>Dentro del consultorio podemos desenmascarar los sueños dorados y hacer salir a la Medusa que se esconde en nuestro interior, porque el problema no proviene de afuera, sino de tan dentro que bien podría dormir la siesta entre pulmón y pulmón. Ahora si bien la batalla la hace uno afuera, cuando se va a la calle con su cíclope de la mano, también se puede esperar hasta la siguiente cita en que podamos asestarle un golpe o dos al monstruo en cuestión.</p>
<p>Con toda esta reseña fantástica, no propongo que nos volvamos los hombres grises de Momo y dejemos de soñar, más bien pretendo invitarte a revisar tus sueños pendientes, tus sueños en marcha, o los que ya consideras pesadillas, y valorar qué batalla estás librando en tus adentros y cómo la puedes ganar. Busca ayuda, a veces un consultorio sirve tanto como un entrenador personal, si tienes la suficiente consciencia para identificar dónde esta el verdadero problema a enfrentar.</p>
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		<item>
		<title>De la dependencia a la interdependencia</title>
		<link>http://www.desarrollo-integral.org/psicoterapia/de-la-dependencia-a-la-interdependencia/</link>
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		<pubDate>Wed, 01 Sep 2010 20:13:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Alejandro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Psicoterapia]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología Transpersonal]]></category>

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		<description><![CDATA[Todo el tema del desarrollo humano bien podría entenderse como una constante búsqueda de independencia. En un principio, la independencia como seres vivientes separados de nuestra madre, más tarde la separación lograda al poder desplazarnos por nosotros mismos, después la emoción de comenzar a tener un mundo escolar personal independiente de nuestra familia, y posteriormente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><img src="http://www.desarrollo-integral.org/wp-content/uploads/2010/09/la-carta-de-la-tierra-150x15011.jpg" alt="" title="" width="150" height="150" class="aligncenter size-full wp-image-335" /><br />
<span class="drop_cap">T</span>odo el tema del desarrollo humano bien podría entenderse como una constante búsqueda de independencia.</p>
<p>En un principio, la independencia como seres vivientes separados de nuestra madre, más tarde la separación lograda al poder desplazarnos por nosotros mismos, después la emoción de comenzar a tener un mundo escolar personal independiente de nuestra familia, y posteriormente la necesidad de alcanzar una propia identidad separada.</p>
<p>Para muchos, la meta de una identidad autónoma, individual y auténtica, no dependiente de nuestra familia, entorno social o época cultural, es la quintaesencia del proceso de convertirnos en personas. Yo no discrepo de ello, pero sí lo matizo, pues algo así como un estado de completa independencia no es posible ni biológica ni psicológicamente.</p>
<p>Primero que nada debemos darnos cuenta que para el buen logro de todos los procesos de búsqueda de independencia recién descritos es necesaria una intensa relación con los demás, pues sólo en relación es que crecemos. En relación nos conocemos al conocer al otro, y en relación aprendemos a ir de la dependencia a la independencia, y desde ahí a la interdependencia.</p>
<p>Quizás el principal obstáculo para la adquisición de una visión interdependiente de la vida es la asociación íntima que hacemos de la dependencia con debilidad, sumisión y sometimiento, de ahí que desesperadamente queramos movernos a un estado de relativa independencia. La independencia, por otra parte, quizás nos parezca todo lo contrario, un estado de fortaleza, logro, adquisición y cumplimiento, de ahí que desesperadamente lo anhelemos.</p>
<p>Lo cierto es que la verdadera madurez está más allá de la dicotomía formada por el yo y el no-yo, es decir, los pares de opuestos que surgen entre lo que considero como mi persona (mis pertenencias, mis gustos, mis habilidades, etcétera) y lo que no soy yo (todo lo demás).</p>
<p>El principio de la triangulación ha sido usado para resolver polaridades en conflicto, y podemos utilizarlo también para ir más allá del yo y el no-yo, la dependencia y la independencia, hacia un estado que los sintetice y a la vez los trascienda. En filosofia tenemos la dialéctica hegeliana que postula la triada de tesis, antítesis y síntesis; en psicología Carl G. Jung postula &#8220;Porque toda tensión de opuestos culmina en una liberación, de la cual surge un tercero. En el tercero se resuelve la tensión y se restaura la unidad perdida&#8221;.</p>
<p>El tercero en cuestión al que debemos aspirar en este caso es la Interdependencia, que como concepto incluye pero trasciende tanto a la dependencia como la independencia. Incluye a la dependencia porque presupone la capacidad de confiar en los demás y de permitirnos que otros cubran algunas de nuestras necesidades individuales, al mismo tiempo que ejerciendo nuestra individualidad (e independencia adquirida) somos capaces de desarrollar habilidades propias que a la vez que nos sirven, también son adecuadas para poner al servicio de los demás y retribuir así lo que de ellos hemos recibido.</p>
<p>Esta es una definición empírica y sencilla de la interdependencia, un estado donde somos tanto dependientes como independientes, pero sobre todo más felices, pues al no tener miedo de ser débiles, ni tampoco buscar desesperadamente ser fuertes para oponernos a los demás, alcanzamos un estado de auténtica fortaleza, libre de la intensa carga de tensión que la competitiva vida moderna nos provee.</p>
<p>¿Y tú, te sientes listo para dar algún paso hacia la interdependencia? Compártelo con nosotros.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Independízate de tus emociones</title>
		<link>http://www.desarrollo-integral.org/psicoterapia/independizate-de-tus-emociones/</link>
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		<pubDate>Wed, 01 Sep 2010 16:57:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sandra Patricia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Psicoterapia]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología Transpersonal]]></category>

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		<description><![CDATA[Las emociones son algo difícil de explicar y definir, podríamos decir que son respuestas internas a situaciones externas (aunque no siempre es así), o podríamos decir que son un tipo de energía que nos mueve a hacer cosas. Lo que es indudable es que las emociones juegan un papel tan importante en nuestra vida que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><img src="http://www.desarrollo-integral.org/wp-content/uploads/2010/09/como-controlar-mis-emociones-150x1501.jpg" alt="" title="" width="150" height="150" class="aligncenter size-full wp-image-529" /><br />
<span class="drop_cap">L</span>as emociones son algo difícil de explicar y definir, podríamos decir que son respuestas internas a situaciones externas (aunque no siempre es así), o podríamos decir que son un tipo de energía que nos mueve a hacer cosas. Lo que es indudable es que las emociones juegan un papel tan importante en nuestra vida que podría decirse que dependemos de ellas para hacer muchas cosas. Posiblemente uno no se atrevería a defender a una persona sin el miedo y el enojo, o no podríamos compartir muchas cosas con alguien de no ser por el apego o el enamoramiento.</p>
<p>Por otro lado, todos tenemos algunas emociones favoritas, que son las que “usamos” con mayor frecuencia, aún cuando no las disfrutemos; esto es, si hemos pasado algún tiempo enojados, va a ser cada vez más fácil que nos enojemos, porque vamos creando hábitos emocionales.</p>
<p>Estas emociones favoritas a veces aparecen en momentos que si lo pensamos bien son bastante neutros emocionalmente, como que alguien mueva algo de lugar , como tener que realizar una parada que no teníamos planeada, un día con determinado clima, etcétera. Si bien es cierto que estas cosas pueden ser incómodas, en realidad no tendrían porque ser una molestia o ponernos ansiosos. ¿O si?</p>
<p>Una buena parte de cualquier psicoterapia se relaciona con el conocimiento y luego el manejo de las propias emociones, ya que éstas, tienden a ser escurridizas y sumamente fuertes. A veces, pareciera que toman el control de las personas, como en el caso de la depresión mayor.</p>
<p>Sin embargo, a mayor consciencia de uno mismo, va haciéndosenos más fácil hacer las cosas independientemente de las emociones que sintamos, para que así, por ejemplo, aunque tengamos miedo podamos ser valientes, o aunque nos moleste algo podamos tener paciencia, etcétera.</p>
<p>Un excelente tip para lograr independizarse de las emociones es preguntarnos: ¿Qué haría si no me sintiera así?</p>
<p>La respuesta llegará casi por su cuenta, inténtenlo.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>¿Cómo entiendes la amistad?</title>
		<link>http://www.desarrollo-integral.org/psicoterapia/como-entiendes-la-amistad/</link>
		<comments>http://www.desarrollo-integral.org/psicoterapia/como-entiendes-la-amistad/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 01 Jul 2010 19:56:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Alejandro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Psicoterapia]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología Transpersonal]]></category>
		<category><![CDATA[Terapia Floral]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace algunos años cuando finalicé de escribir Doce Arquetipos sanadores, un librito clínico sobre el sistema floral del Dr. Edward Bach, me ví ante la difícil prueba de escribir una dedicatoria coherente y nada &#8220;sensibilera&#8221;, pretendiendo no caer en los clichés más comunes, como &#8220;A mi madre con todo mi amor&#8230;&#8221; o &#8220;A mis padres [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><img src="http://www.desarrollo-integral.org/wp-content/uploads/2010/07/amistad.jpg" alt="" title="" width="150" height="150" class="aligncenter size-full wp-image-343" /><br />
<span class="drop_cap">H</span>ace algunos años cuando finalicé de escribir <em>Doce Arquetipos sanadores</em>, un librito clínico sobre el sistema floral del Dr. Edward Bach, me ví ante la difícil prueba de escribir una dedicatoria coherente y nada &#8220;sensibilera&#8221;, pretendiendo no caer en los clichés más comunes, como &#8220;A mi madre con todo mi amor&#8230;&#8221; o &#8220;A mis padres por su apoyo&#8230;&#8221;, etcétera, pero no logré escapar del todo, pues al inicio de la dedicatoria se puede leer:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><strong>&#8220;A mi Madre:</strong></p>
<p style="text-align: center;">El arquitecto diseñador</p>
<p style="text-align: center;">que trazó los planos.<strong> </strong></p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;"><strong>A mi Padre:</strong></p>
<p style="text-align: center;">El artífice constructor</p>
<p style="text-align: center;">que culminó la Gran Obra&#8230;&#8221;</p>
</blockquote>
<p>Me refería con ello a los planos de mí mismo, de mi propia persona, pues si alguien ha tenido que ver con convertirme en la persona que hoy día soy fueron mis padres.</p>
<p>Dilema semejante se me plantea hoy cuando escribiendo sobre la amistad, he querido hacer un relato más bien intimista, relatando alguna experiencia personal sobre el tema en cuestión.</p>
<p>Me considero más bien una persona solitaria que amiguera, disfruto mucho de la introspección y tengo poco tiempo al día –entre la atención a mis pacientes, el trabajo editorial, la actividad académica y la vida en familia– para dedicarlo al cultivo de mis amistades.</p>
<p>Sin embargo, tengo la fortuna de ser querido por muchas personas –a la vez que también no hago migas con muchas otras– entre las cuales se encuentran algunos verdaderos amigos, muchos menos, debo aclarar, de los que podrían ser si dedicara más tiempo al sumo placer de la amistad. Sobre este tema me declaro acorde con Baltasar Gracián y Morales cuando afirma: &#8220;Lo bueno, si breve, dos veces bueno; lo malo, si poco, no tan malo.&#8221;</p>
<p>Mi madre fue mi primer referente con respecto a la amistad, al menos dos de sus amigas han sido &#8220;de toda la vida&#8221; y desde pequeño aprendí que eran mis &#8220;tías&#8221;, así de estrecha es la amistad que vive  mi madre adoptando a sus amigas como hermanas. Y es que para ella no se aplica eso de que &#8220;los familiares se te asignan, pero las amistades las buscas&#8221;, porque me atrevo a decir, sin temor a equivocarme, que su amiga más cercana es su hermana inmediata mayor.</p>
<p>En mi madre he podido observar una amistad sembrada de amor, lealtad, compasión, preocupación constante, entrega y sacrificio –esa palabrita que poco gusta a los dueños de un &#8220;yo exaltado&#8221;–, y la he visto en muchas ocasiones amar con mucha intensidad, casi siempre atemperada con gran sabiduría.</p>
<p>Tales son las características de la amistad que he aprendido de mi madre: amor, lealtad, compasión, entrega, intensidad. Mientras que de mi padre aprendí sobre este tema: alegría, espontaneidad, complicidad, abundancia, compartición. Su forma de vivir era más libre que la de mi madre, pero tan intensa como la suya. Estos son mis referentes.</p>
<p>Hoy me descubro a mí mismo tratando de vivir según tales ideales, matizados por mi propias experiencias, efectivas o no, con respecto a la amistad.</p>
<p>Me gustaría que me compartieras cuáles son tus propios referentes y que tal te ha ido tratando de vivirlos.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>A otro perro con ese hueso</title>
		<link>http://www.desarrollo-integral.org/psicoterapia/a-otro-perro-con-ese-hueso/</link>
		<comments>http://www.desarrollo-integral.org/psicoterapia/a-otro-perro-con-ese-hueso/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 01 Jun 2010 19:55:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Alejandro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Psicoterapia]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología Transpersonal]]></category>

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		<description><![CDATA[Todos aquellos que nos hemos enfrentado alguna vez con la duda sabemos que tal encuentro puede ser paralizante, bloquea nuestra voluntad, nos sume en la confusión y todo aquello que otrora parecía cierto se torna repentinamente en una mala idea. La duda no siempre surge del mismo lugar, en ocasiones se basa en la incapacidad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><img src="http://www.desarrollo-integral.org/wp-content/uploads/2010/06/Hueso-de-pollo-150x1501.jpg" alt="" title="" width="150" height="150" class="aligncenter size-full wp-image-534" /><br />
<span class="drop_cap">T</span>odos aquellos que nos hemos enfrentado alguna vez con la duda sabemos que tal encuentro puede ser paralizante, bloquea nuestra voluntad, nos sume en la confusión y todo aquello que otrora parecía cierto se torna repentinamente en una mala idea.</p>
<p>La duda no siempre surge del mismo lugar, en ocasiones se basa en la incapacidad de reconocer nuestras propias cualidades, a esta duda la llamo “la duda de mí mismo”, en otras, la duda tiene más que ver con masticar demasiado las cosas, a esa la nombro “la duda reflexiva”, pero otras veces, la duda viene de no saber soltar, pues elegir algo siempre implica dejar otra cosa en vez, a dicha duda la denomino “la duda acaparadora”.</p>
<h2>La duda de mí mismo</h2>
<p>Esta clase de duda la sienten con frecuencia los melancólicos, aquellos que ven el mundo casi siempre gris, y sienten que el ánimo les abandona, y que, en muchas ocasiones, además de sentimientos tan lánguidos, también les acompaña una visión empobrecida de sí mismos, no siempre gris, pero con frecuencia exenta –según lo creen– de cualidades claramente distinguibles.</p>
<p>Trágicamente –recordemos a Hamlet– la incapacidad de mirarse a uno mismo en la justa medida, está relacionada con un tipo de parentaje sumamente exigente –ya por exceso de severidad o de libertad–, con demasiada atención en aquello que hacemos mal o carecemos, pero poca en aquello que hacemos bien o con lo cual sí contamos.</p>
<p>Tanta atención sobre lo que nos falta para cumplir efectivamente con los mandatos interiorizados de aquello que creemos debemos ser –“Ser o no ser, e ahí el dilema”– se cobra lo suyo al volvernos “dudosos profesionales” de nuestras propias capacidades y, por lo tanto, de nuestros alcances reales en el mundo; y a pesar de estar haciendo las cosas bien, miramos el lado obscuro, permitiéndonos caer bajo la influencia de la duda o la depresión cuando surgen las dificultades.</p>
<p>A todos los que dudan sobre sí mismos diré como dijo Polonio a Laertes, como consejo previo a su partida: “Sean files a ustedes mismos” [<em>Hamlet</em>, I, 3].</p>
<h2>La duda reflexiva</h2>
<p>¿Conocen ustedes a alguno que aun siendo capaz de enfrentarse a las circunstancias y resolverlas efectivamente con frecuencia depende en demasía del consejo de los demás, buscando uno y otro, casi compulsivamente, antes de poder tomar una decisión? Estos son los hiperreflexivos, que buscan y rebuscan, tratando de encontrarle explicación a lo ya explicado y de estar más que seguros sobre lo que desean pronunciarse o actuar.</p>
<p>Estos sobrepensadores no confían en lo que saben, y sienten, sin importar cuanto sepan, que aún tienen que aprender y prepararse más sobre algún tema específico, antes de poder ser efectivos en su toma de decisiones.</p>
<p>A este respecto retomo el consejo que brinda el Dr. Edward Bach en <em>Algunas consideraciones fundamentales sobre la enfermedad y la curación</em>: “La inestabilidad puede ser erradicada desarrollando la autodeterminación, tomando decisiones y actuando con decisión en lugar de vacilar y dudar. Aunque en principio cometamos errores es mejor actuar que dejar perder las oportunidades por falta de decisión. La determinación no tardará en desarrollarse; el miedo a zambullirse en la vida desaparecerá, y las experiencias guiarán nuestra mente a efectuar juicios mejores.”</p>
<h2>La duda acaparadora</h2>
<p>Un querido amigo que sufre de este mal me confesaba alguna vez, en tono jocoso, lo difícil que le resulta tomarse un café hoy día en <em>Starbuck&#8217;s,</em> pues no basta con decir: “Hola, ¿me da un <em>café</em>?”, sino que hay que proporcionar innumerables detalles: “Hola, quiero un<em> &#8216;venti-latte-descafeinado-deslactosado-lite-triple-shot-extra-hot&#8217;</em>, ¡ah!, y con un <em>Splenda</em>, por favor”. ¡Diantres!, qué difícil –decía mi amigo– sobre todo cuando, como yo, habemos muchos a los que en el último momento, ante la variedad de la oferta, nos asalta la duda: “¿Quiero café o té?, ¿caliente o frío?, ¿chico, mediano o grande?, ¿cargado o suave?, ¿azucarado o no?, ¿con lactosa o sin ella?” ¡Es para volverse uno loco!, todo me gusta y cuando me decido por algo, me gana el antojo de algo más.</p>
<p>Pues sí, yo coincido, cuando todo nos gusta y no sabemos soltar, es muy difícil decidirse, pues toda decisión siempre implica la renuncia de la opción, o las opciones, no seleccionadas, en favor de la que sí lo fue. ¿Cómo desarrollar la perseverancia para sostener lo decidido, sin importar el orden de lo implicado? La respuesta es: ejercitando nuestra capacidad de renuncia y el sano desapego de lo naturalmente gratificante. Y ¡ojo!, que no digo que nos volvamos anacoretas, sino que comencemos a discriminar efectivamente y a olvidar selectivamente, para que la decisión tomada, sea sobre un café, una pareja o cualquier otra cosa, pueda ser sostenida en el tiempo.</p>
<p>A todos aquellos que encuentran difícil decidir lo que desean y ordenan sus ideas con respecto a lo que les gustaría, primero probando una cosa y luego la otra, y que sienten que desean dos o tres cosas al mismo tiempo, pero no pueden decidir cuál. Les aconsejo no ser voraces, pues se pueden quedar como “el perro de las dos tortas”. La fábula de Esopo sobre “El perro que perdió su hueso” explicará bien lo que quiero decir:</p>
<p style="padding-left: 30px;">“El viejo perro sujetaba firmemente su grande y carnoso hueso entre las mandíbulas y empezó a cruzar el angosto puente que llevaba al otro lado del arroyo. No había llegado muy lejos cuando miró y vio lo que parecía ser otro perro en el agua, allá abajo. Y, cosa extraña, aquel perro también llevaba un enorme hueso.</p>
<p style="padding-left: 30px;">”No satisfecho con su excelente cena, el perro, que era voraz, decidió que podía, quizá, tener ambos huesos. Entonces, gruñó y lanzó un amenazador ladrido al perro del agua y, al hacerlo, dejó caer su propio hueso en el denso barro del fondo del arroyo. Cuando el hueso cayó, con un chapoteo, el segundo perro desapareció&#8230;, porque, desde luego, sólo era un reflejo.</p>
<p style="padding-left: 30px;">”Melancólicamente, el pobre animal vio cómo se esfumaban los rizos del agua y luego, con el rabo entre las patas, volvió a su casa hambriento. ¡Estúpido! Había soltado algo que era real, por tratar de conseguir lo que sólo era una sombra.”</p>
<p>Así, ya sea por desánimo, inseguridad o voracidad, no dejemos que la duda nos gane y nos aparte de nuestro camino.</p>
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		<title>Algunas consideraciones sobre la voluntad</title>
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		<pubDate>Sat, 01 May 2010 19:42:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Alejandro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Psicoterapia]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología Transpersonal]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;La voluntad es aquella función psicológica más directamente relacionada con nuestro Ser. El psiquiatra Rank decía: «el ser humano experiencia su individualidad en términos de su voluntad, lo que significa que su existencia personal es idéntica a su capacidad para expresar su voluntad en el mundo». Como, en general, la persona no está consciente de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><img src="http://www.desarrollo-integral.org/wp-content/uploads/2011/11/assagioli.jpg" alt="" title="" width="150" height="150" class="aligncenter size-full wp-image-317" /></p>
<blockquote><p>
&#8220;La voluntad es aquella función psicológica más directamente relacionada con nuestro Ser. El psiquiatra Rank decía: «el ser humano experiencia su individualidad en términos de su voluntad, lo que significa que su existencia personal es idéntica a su capacidad para expresar su voluntad en el mundo». Como, en general, la persona no está consciente de su Ser, tampoco lo está de la más directa función de éste: la voluntad.&#8221; </br>—<cite>Roberto Assagioli</cite>
</p></blockquote>
<p><span class="drop_cap">A</span>l preguntar sobre la voluntad la respuesta más común es la de identificarla con “cierta fuerza” capaz de inhibir o exacerbar nuestros impulsos y deseos; pero según la RAE, además de “poder”, la voluntad significa también: 1) facultad de ejercer el libre albedrío, 2) intención, 3) amor o afecto, como cuando decimos “me tiene buena voluntad”, 4) mandato de alguien y 5) aquiesencia.</p>
<p>La voluntad como fuerza ha sido del entendimiento común desde la época victoriana, pero la voluntad como función íntima del ser fue desterrada de su lugar pre-eminente en el mundo intrapsíquico al ser subordinada a las fuerzas del “inconsciente”.</p>
<p>Sin embargo, hace algunos años, el psiquiatra italiano Roberto Assagioli, fundador de la corriente denominada psicosíntesis, hizo énfasis en esta importante función del yo como la más cercana al Sí mismo, pues en efecto el hombre <em>es </em>sí, y sólo sí, puede expresar su voluntad en el mundo; de otro modo, <em>existe</em>, pero no en función de sí mismo, sino como reflejo o instrumento de la voluntad de los demás.</p>
<p>Así mismo, el médico Edward Bach, creador de la terapia floral, observó que la enfermedad (ontológica, psíquica o física) podía entenderse como el resultado de un doble conflicto volitivo, primeramente, como el resultado del desconocimiento de “la voz interior” –la <em>vocación</em> correctamente entendida como el <em>propósito</em> de nuestra vida, equivalente del <em>dhârma</em> de la psicología oriental– que resulta en un apartamiento de nuestro propio camino con la descomposición psíquica gradual que ello conlleva; o bien, como el resultado del subordinamiento de nuestra voluntad a la de los demás, que con mejores o peores intenciones nos indican qué hacer, distrayéndonos del camino auténtico que nuestro ser nos dicta. Siendo este potencial doble desvío tan equívoco como su contrario: ejercer nuestra voluntad de forma tiránica hacia nosotros mismos y hacia los demás.</p>
<p>Quizás la dificultad para definir la voluntad como algo más allá de la mera fuerza radica en que su experimentación vivencial se sucede en tres etapas progresivas: lo inmediato es <em>darnos cuenta</em> que la voluntad existe, más tarde, que <em>poseemos</em> una voluntad y que a través de su ejercicio somos capaces de realizar<em>, </em>y finalmente, que <em>somos</em> una voluntad, y que es su realización la que nos permite <em>existir</em>.</p>
<p>Nuestra vida diaria nos ofrece muchos momentos para darnos cuenta de la existencia de la voluntad, por ejemplo, ¿quién no ha vivido un momento de severa amenaza en el que el ser se haya vuelto completamente atento para sortear la dificultad? La atención plena es una manifestación de la voluntad.</p>
<p>El manejo de nuestros impulsos nos ha revelado que poseemos una voluntad, lo mismo que la búsqueda de nuestras metas; aunque “la verdadera función de la voluntad no es la de actuar contra los impulsos de la personalidad para forzar la realización de nuestros fines. La voluntad tiene una función <em>directiva y reguladora; </em>pone en equilibrio y utiliza constructivamente todas las otras actividades y energías del ser humano, sin reprimir ninguna de ellas.” [Dr. R. Assagioli] Es decir, que podemos beneficiarnos y utilizar cualquier función o elemento de la psique, <em>siempre que comprendamos su naturaleza y propósito, y lo coloquemos en su justa relación con el todo, bajo la dirección de la voluntad.</em></p>
<p>Una vez completado el conocimiento de la voluntad y la experimentación de la misma como un principio regulador y directivo que da sentido a nuestra existencia y realidad, hace falta la vivencia plena de <em>ser</em> (y no de <em>poseer</em>) una voluntad.</p>
<p>Entre los sabios de la antigüedad esta idea era común, pues el hombre era concebido como un <em>daimon</em> reflejo de los <em>dioses</em>, principios reguladores y directores del <em>Kosmos</em>, que debía esforzarse por manifestar su naturaleza inherente, y no nada más quedar sujeto a la voluntad de los mismos.</p>
<p>Concepción más tarde reemplazada con la idea de que el hombre debía subordinar su voluntad personal a la voluntad divina, exclusivamente en el sentido negativo, volviéndose el hombre pasivo frente a una voluntad exterior que se le escapaba, siendo necesaria entonces la (frecuentemente abusiva) figura del traductor y mediador de la voluntad divina.</p>
<p>La crisis religiosa del mundo de hoy obliga al hombre a autodirigirse sabiamente, lo mismo que a dar sentido a la voz que interiormente le guía. Frente a la magnitud de la tarea sírvanos de consuelo la reflexión de que nadie se escapa al ejercicio diario y reiterado de la voluntad, tan sólo pasemos de hacerlo de una forma automática y centrada en la satisfacción y la inercia, moviéndonos a una expresión más sabia de nosotros mismos como voluntades encarnadas, en equilibrio con las voluntades constantes de los demás.</p>
<blockquote>
<p style="padding-left: 30px;">La intención está en la atención. La atención es un acto de voluntad, digo, &#8220;voy a estar atento&#8221;, el habito de estar atento te desvincula del esfuerzo de la voluntad y entonces es el propósito a través de ti. Es la intención. Hay una intención de base, que es el propósito y luego hay una atención que es natural, pero aquí la mente no dificulta la acción… [Vicente Beltrán Anglada]</p>
</blockquote>
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		<title>Buena suerte, mala suerte, ¿alguien sabe?</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Apr 2010 20:32:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Alejandro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Psicoterapia]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología Transpersonal]]></category>

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		<description><![CDATA[Un signo de salud interior es la capacidad de &#8220;tener sentido del destino&#8221;, es decir, &#8220;poseer la suficiente fuerza de voluntad para someter nuestra naturaleza a tal disciplina que podamos cumplir el destino que intuitivamente percibimos&#8221;. Tal afirmación da por sentado que existe un destino, pero no un destino metafísico inexorable, inflexible y fijo del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><img class="aligncenter size-full wp-image-313" title="" src="http://www.desarrollo-integral.org/wp-content/uploads/2010/04/caballo-sufi.jpg" alt="" width="150" height="150" /></p>
<p><span class="drop_cap">U</span>n signo de salud interior es la capacidad de &#8220;tener sentido del destino&#8221;, es decir, &#8220;poseer la suficiente fuerza de voluntad para someter nuestra naturaleza a tal disciplina que podamos cumplir el destino que intuitivamente percibimos&#8221;.</p>
<p>Tal afirmación da por sentado que existe un destino, pero no un destino metafísico inexorable, inflexible y fijo del cual sólo somos partícipes como objetos pasivos sobre los cuales se cumple, sino un destino en constante cambio y transformación por nuestra interacción con la vida. Un destino del cual somos co-partícipes a través de las diarias elecciones, grandes y pequeñas, que modifican las posibilidades (y también las probabilidades) de nuestro futuro.</p>
<p>Este destino, como la suma de lo que hasta ahora hemos sido, resultado de nuestras tendencias actuales y nuestros actos pasados, nos vuelve sujetos activos de nuestro propio devenir y, sobre todo, nos devuelve la responsabilidad de nuestra propia vida, sin posibilidad de traspasarla a una entidad abstracta que nos ha atado de manos para ser tan sólo lo que ya somos.</p>
<p>Este malentendido metafísico ha dado origen a diversos excesos, mencionaré como ejemplo, un conocido caso en la literatura oriental:</p>
<blockquote><p>Reposando junto a la rivera de un río un hombre ve pasar luchando contra la corriente a un joven que sin saber nadar está a punto de perder su vida en el torrente. El hombre lo mira ser arrastrado fuera de su ángulo de visión sin siquiera inmutarse. Cuando a éste hombre se le pregunta el por qué de su conducta, él responde que como el destino de ese hombre era morir ahogado, hubiera sido un atentado contra el orden divino hacer algo, cualquier cosa, para alterar su destino, que de todos modos ya estaba escrito.</p></blockquote>
<p>Pero también la omnipotencia desvinculada de un orden mayor nos puede conducir a excesos lamentables. Tan equívoca es la pretensión de ser superpotentes, dueños absolutos de nuestro destino, como equívoco resulta el permanecer impotentes frente al fatuo inexorable del destino.</p>
<p>¿A quién no, más de una vez, le ha traído problemas el pretender que lo puede todo, lo controla todo y lo sabe todo? No sé a ustedes, al menos a mí sí.</p>
<p>En este caso, como en muchos otros, el sendero medio entre los extremos resulta una vía segura.</p>
<p>Lo voy a ejemplificar con un cuento sufi, que no por sufi dejaremos de tener en cuenta.</p>
<blockquote><p>Había una vez un hombre que vivía con su hijo en una casita del campo. Se dedicaba a trabajar la tierra y tenía un caballo para la labranza y para cargar los productos de la cosecha, era su bien más preciado. Un día el caballo se escapó saltando por encima de las bardas que hacían de cuadra. El vecino que se percató de este hecho corrió a la puerta de nuestro hombre diciéndole:</p>
<p>—Tu caballo se escapó, ¿que harás ahora para trabajar el campo sin él? Se te avecina un invierno muy duro, ¡qué mala suerte has tenido!</p>
<p>El hombre lo miró y le dijo:</p>
<p>—¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Allah lo sabe.</p>
<p>Pasó algún tiempo y el caballo volvió a su redil con diez caballos salvajes con los que se había unido. El vecino al observar esto, otra vez llamó al hombre y le dijo:</p>
<p>—No solo recuperaste tu caballo, sino que ahora tienes diez caballos más, podrás vender y criar. ¡Qué buena suerte has tenido!</p>
<p>El hombre lo miró y le dijo:</p>
<p>—¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Allah lo sabe.</p>
<p>Más adelante el hijo de nuestro hombre montaba uno de los caballos salvajes para domarlo y calló al suelo partiéndose una pierna. Otra vez el vecino fue a decirle:</p>
<p>—¡Qué mala suerte has tenido! Tu hijo se accidentó y no podrá ayudarte, tu eres ya viejo y sin su ayuda tendrás muchos problemas para realizar todos los trabajos.</p>
<p>El hombre, otra vez lo miró y dijo:</p>
<p>—¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Allah lo sabe.</p>
<p>Pasó el tiempo y en ese país estalló la guerra con el país vecino de manera que el ejército iba por los campos reclutando a los jóvenes para llevarlos al campo de batalla. Al hijo del vecino se lo llevaron por estar sano y al de nuestro hombre se le declaró no apto por estar imposibilitado. Nuevamente el vecino corrió diciendo:</p>
<p>—Se llevaron a mi hijo por estar sano y al tuyo lo rechazaron por su pierna rota. ¡Qué buena suerte has tenido!</p>
<p>Otra vez el hombre lo miró diciendo:</p>
<p>—¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Allah lo sabe.</p></blockquote>
<p>La entereza de este anciano campesino surge de la fe en que existe un cierto orden, del cual no podemos escapar, pero que nosotros mismos hemos creado. Así que ni buena suerte, ni mala. Tan sólo la certeza de que acontecerá todo aquello que deseemos mientras tengamos &#8220;sentido del destino&#8221;, una extraña mezcla entre determinación, deseo, fuerza de voluntad, claridad de metas y confianza en el porvenir. Sólo así, podremos darnos cuenta que no tan sólo el destino es algo que nos acontece, sino que también nosotros le acontecemos al destino.</p>
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		<title>Cada cosa en su lugar</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Mar 2010 20:21:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Alejandro</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Psicología Transpersonal]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando una persona comienza a revisar su historia, casi siempre pasa por una etapa en la que se enoja tremendamente con las personas más importantes de su vida: padres, cónyuges, hijos, etcétera. Casi siempre hay una etapa de acusaciones (abiertas, veladas) y sentimientos de rebeldía por lo que consideramos un trato injusto, terrible o simplemente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><img src="http://www.desarrollo-integral.org/wp-content/uploads/2010/03/todo-en-su-lugar.jpg" alt="" title="" width="150" height="150" class="aligncenter size-full wp-image-306" /><br />
<span class="drop_cap">C</span>uando una persona comienza a revisar su historia, casi siempre pasa por una etapa en la que se enoja tremendamente con las personas más importantes de su vida: padres, cónyuges, hijos, etcétera. Casi siempre hay una etapa de acusaciones (abiertas, veladas) y sentimientos de rebeldía por lo que consideramos un trato injusto, terrible o simplemente inmerecido. Lamentablemente esto, para muchas personas en lugar de ser una etapa se convierte en &#8220;la historia de su vida&#8221;.</p>
<p>Entonces el maravilloso concepto del perdón saldrá a relucir en cualquier momento, como si fuera una varita mágica para desaparecer el dolor, las vergüenzas y la rabia. Si somos un poco rebeldes quizá nos preguntemos si las personas en cuestión merecen nuestro mag-ná-ni-mo perdón y si acaso están interesados en él; o posiblemente como muchos otros, entremos directamente en el tema de hacer grandes esfuerzos por perdonar. Grandes e infructuosos la mayoría de las veces. ¿Porqué es tan difícil perdonar?</p>
<p>En realidad, perdonar es bastante sencillo, cosa de un minuto a lo mucho, lo tardado son los pre-requisitos.</p>
<ul>
<li>Para perdonar hay que reconocer que parte de las afrentas fue enteramente nuestra responsabilidad, es decir, qué hicimos para ponernos en la situación de ser maltratados.</li>
<li>También es necesario ver que, sea como sea, el otro también la estaba pasando mal, aunque eso no tuviera que ver directamente con nosotros (y francamente muchas veces si lo tuvo).</li>
<li>Hay que reconocer que tenemos un deseo profundo de no sufrir nunca por nada, y que por lo tanto, tenemos una idea inconsciente de que &#8220;eso no debería haber pasado&#8221;. Bueno así es esto, si estamos vivos en algún momento sufriremos, ¿no?</li>
<li>Debemos entender que perdonar no significa permitir que nos sigan haciendo daño, ni tampoco vengarnos o victimizar a alguien más.</li>
<li>Perdonar tampoco es olvidarse de las cosas, ni un &#8220;borrón y cuenta nueva&#8221; porque lo ideal es dejar de lado las cuentas, que siempre claman por ser saldadas.</li>
<li>Perdonar es <em>per donare</em> (para darse) darse de nuevo, si no a la gente, a la vida con madurez, responsabilidad y amor.</li>
</ul>
<p>Como dijo Cantinflas: &#8220;Ahí está el detalle&#8221;.</p>
<p>La ventaja es que en serio las cosas dejan de doler: ¿Se animan?</p>
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