<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:blogger='http://schemas.google.com/blogger/2008' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7222755369782868031</id><updated>2024-11-01T03:37:26.867-07:00</updated><title type='text'>..::Doctrina::..</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://dotrinas.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default?redirect=false'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dotrinas.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Ing Juan Jose Pinales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03745698542542306859</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>17</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7222755369782868031.post-3397135483193845586</id><published>2010-04-24T05:02:00.000-07:00</published><updated>2010-04-24T05:02:10.619-07:00</updated><title type='text'>Dios El Espíritu Santo: Su Morada Y Sellamiento</title><content type='html'>A. Una nueva característica de la edad presente&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque el Espíritu de Dios estaba con los hombres en el Antiguo Testamento y era la fuente de sus nuevas vidas y los significados de la victoria espiritual, no hay evidencia de que todos los creyentes en el Antiguo Testamento tenían al Espíritu morando en ellos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto se explica por el silencio en el Antiguo Testamento sobre esta doctrina y por la enseñanza expresa de Jesucristo, cuando contrasta la situación del Antiguo Testamento con la edad presente en las palabras «porque mora con vosotros, y estará en vosotros» (Jn. 14:17). El creyente como morada del Espíritu es una característica de la edad presente que se repetirá en el reino milenial, pero que no se encuentra en otro período.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://doctrinas-doctrinas.blogspot.com/&quot;&gt;(Leer Mas...)&lt;/a&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/3397135483193845586'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/3397135483193845586'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dotrinas.blogspot.com/2010/04/dios-el-espiritu-santo-su-morada-y.html' title='Dios El Espíritu Santo: Su Morada Y Sellamiento'/><author><name>Ing Juan Jose Pinales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03745698542542306859</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7222755369782868031.post-1850515288014757470</id><published>2010-04-23T19:39:00.000-07:00</published><updated>2010-04-23T19:40:37.902-07:00</updated><title type='text'>Grandes Temas Biblicos</title><content type='html'>&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEi1cUHXVUbQ1EMoYy1P5KYY4DVn537TBSVBk05CO436KtwzoFctGtLNuoraXj5PMtewhf6qUxUFdole2A3TKCQ-P4Bk_IQhmuNZyjBWQgHR3APcxHWeKp-TpmrglxGpn3e2qvYJxcFBy3pn/s1600/9780825411212.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEi1cUHXVUbQ1EMoYy1P5KYY4DVn537TBSVBk05CO436KtwzoFctGtLNuoraXj5PMtewhf6qUxUFdole2A3TKCQ-P4Bk_IQhmuNZyjBWQgHR3APcxHWeKp-TpmrglxGpn3e2qvYJxcFBy3pn/s320/9780825411212.jpg&quot; tt=&quot;true&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Este Libro Contiene 52 doctrinas claves de la Biblia sintetizadas y&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
explicadas. En una época caracterizada por el escepticismo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
e ignorancia de las Sagradas Escrituras, este oportuno libro&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
señala claramente las verdades y enseñanzas bíblicas que han&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
sido grandemente apreciadas por los creyentes. &lt;br /&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: x-large;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://doctrinas-libros.blogspot.com/&quot;&gt;::..Descargar..::&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/1850515288014757470'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/1850515288014757470'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dotrinas.blogspot.com/2010/04/grandes-temas-biblicos.html' title='Grandes Temas Biblicos'/><author><name>Ing Juan Jose Pinales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03745698542542306859</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEi1cUHXVUbQ1EMoYy1P5KYY4DVn537TBSVBk05CO436KtwzoFctGtLNuoraXj5PMtewhf6qUxUFdole2A3TKCQ-P4Bk_IQhmuNZyjBWQgHR3APcxHWeKp-TpmrglxGpn3e2qvYJxcFBy3pn/s72-c/9780825411212.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7222755369782868031.post-4347181282862272835</id><published>2010-04-06T12:17:00.000-07:00</published><updated>2010-04-06T12:28:57.764-07:00</updated><title type='text'>Dios El Espíritu Santo: Su Regeneración</title><content type='html'>Dado que la vida cristiana de fe comienza con el nuevo nacimiento, la regeneración es una de las doctrinas fundamentales en relación a la salvación. Una definición exacta de esta obra del Espíritu y un entendimiento de su relación con toda la vida cristiana son importantes para un evangelismo efectivo tanto como para la madurez espiritual. &lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://dotrinas.blogspot.com/2010/04/dios-el-espiritu-santo-su-regeneracion.html&quot;&gt;(Leer Mas...)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;a name=&#39;more&#39;&gt;&lt;/a&gt;A. Definición de regeneración &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la Biblia la palabra «regeneración» se encuentra solamente dos veces. En Mateo 19:28 se usa en la renovación de la tierra en el reino milenial y no se aplica a la salvación cristiana. En Tito 3:5, sin embargo, se hace la declaración:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«No por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo». Sobre la base de este texto, la palabra «regeneración» ha sido elegida por los teólogos para expresar el concepto de nueva vida, nuevo nacimiento, resurrección espiritual, la nueva creación y, en general, una referencia de la nueva vida sobrenatural que los creyentes reciben como hijos de Dios. En la historia de la iglesia, el término no ha tenido siempre un uso exacto, pero entendido correctamente significa el origen de la vida eterna, el cual se introduce en el creyente en Cristo en el momento de su fe, el cambio instantáneo de un estado de muerte espiritual a la vida espiritual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
B. Regeneración por el Espíritu Santo&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su naturaleza, la regeneración es una obra de Dios y los aspectos de su veracidad se declaran en muchos pasajes (Jn. 1:13; 3:3-7; 5:21; Ro. 6:13; 2 Co. 5:17; Ef. 2:5, 10; 4:24; Tit. 3:5; Stg. 1:18; 1 P. 2:9). De acuerdo a Juan 1:13, «no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios». En muchos pasajes se le compara a la resurrección espiritual (Jn. 5:21; Ro. 6:13; Ef. 2:5). También se le compara a la creación, por cuanto es un acto creativo de Dios (2 Co. 5:17; Ef. 2:10; 4:24).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las tres Personas de la Trinidad están involucradas en la regeneración del creyente. El Padre está relacionado con la regeneración en Santiago 1:17-18. Al Señor Jesucristo se le revela frecuentemente involucrado en la regeneración (Jn. 5:21; 2 Co. 5:18; 1 Jn. 5:12). Parece, sin embargo, que, como en otras obras de Dios donde las tres personas están involucradas, el Espíritu Santo es específicamente el Regenerador, como se declara en Juan 3:3-7 y Tito 3:5. Puede observarse un paralelo en el nacimiento de Cristo, en el cual Dios fue su Padre, la vida del Hijo estaba en Cristo y aun así fue concebido del Espíritu Santo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
C. Vida eterna impartida por la regeneración&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El concepto central de la regeneración es que un creyente el cual en un principio estaba muerto espiritualmente ahora ha recibido vida eterna. Para describir esto se usan tres figuras. Una es la idea de nacer de nuevo, o la figura de renacer. En la conversación de Cristo con Nicodemo Él dijo: «Os es necesario nacer de nuevo.» Aparece en contraste con el nacimiento humano en Juan 1:13. En una segunda figura, la de la resurrección espiritual, se declara a un creyente en Cristo como «vivo de entre los muertos» (Ro. 6:13). En Efesios 2:5 se declara que Dios, «aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo», literalmente «nos hizo vivos junto con Cristo». En la tercera figura, la de la nueva creación, el creyente es exhortado a «y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad» (Ef. 4:24). En 2 Corintios 5:17 el pensamiento se hace claro: «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.» Las tres figuras hablan de la nueva vida, la cual se recibe por fe en Cristo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dada la naturaleza del acto del nuevo nacimiento, la resurrección espiritual y la creación, está claro que la regeneración no es llevada a cabo por ninguna buena obra del hombre. No es un acto de la voluntad humana en sí misma, y no es producida por ninguna ordenanza de la iglesia tal como el bautismo por agua. Es enteramente un acto sobrenatural de Dios en respuesta a la fe del hombre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De igual manera, la regeneración debe distinguirse de la experiencia que le sigue. La regeneración es instantánea y es inseparable de la salvación. Una persona salvada en forma genuina tendrá una experiencia espiritual subsiguiente, pero la experiencia es la evidencia de la regeneración, no la regeneración misma. En un sentido es posible decir que experimentamos el nuevo nacimiento, pero lo que queremos significar con esto es que experimentamos los resultados del nuevo nacimiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
D. Los resultados de la regeneración&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En muchos aspectos, la regeneración es el fundamento sobre el cual está edificada nuestra total salvación. Sin nueva vida en Cristo no hay posibilidad de recibir los otros aspectos de la salvación tales como la morada del Espíritu, la justificación, o todos los otros resultados ulteriores. Sin embargo, hay algunas características que son inmediatamente evidentes en el mismo hecho de la regeneración.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando un creyente recibe a Cristo por la fe, es nacido de nuevo y en el acto del nuevo nacimiento recibe una nueva naturaleza. Esto es a lo que la Biblia hace referencia como al «nuevo hombre» (Ef. 4:24), del cual se nos exhorta a que «nos vistamos», en el sentido de que deberíamos aprovecharnos de su contribución a nuestra nueva personalidad. A causa de la nueva naturaleza, un creyente en Cristo puede experimentar a menudo un cambio drástico en su vida, en su actitud hacia Dios y en su capacidad de tener victoria sobre el pecado. La nueva naturaleza está modelada en conformidad con la naturaleza de Dios mismo y es algo diferente de la naturaleza humana de Adán antes de pecar, la cual era completamente humana, aunque sin pecado. La nueva naturaleza tiene cualidades divinas y anhela las cosas de Dios. Aunque en sí misma no tiene el poder de cumplir sus deseos aparte del Espíritu Santo, da una nueva dirección a la vida y una nueva aspiración para alcanzar la voluntad de Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mientras que la regeneración en sí misma no es una experiencia, la nueva vida recibida en la regeneración da al creyente nueva capacidad para la experiencia. Antes fue ciego, y ahora puede ver. Antes estaba muerto, ahora está vivo a las cosas espirituales. Antes era extraño de Dios y fuera de la comunión; ahora tiene una base para la comunión con Dios y puede recibir el ministerio del Espíritu Santo. En la proporción que el cristiano se entrega a sí mismo a Dios y obtiene la provisión de Dios, su experiencia será maravillosa, una demostración sobrenatural de lo que Dios puede hacer con una vida que está rendida a Él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro aspecto importante de tener la vida eterna es que es el terreno para la seguridad eterna. Aunque algunos han enseñado que la vida eterna puede perderse y que una persona que ha sido una vez salva puede perderse si se aparta de la fe, la misma naturaleza de la vida eterna y del nuevo nacimiento impiden una vuelta atrás en esta obra de Dios. Es primeramente una obra de Dios, no de hombre, que no depende de ninguna dignidad humana. Si bien la fe es necesaria, no es considerada una buena obra la cual merece la salvación, sino más bien abre el canal a través del cual Dios puede obrar en la vida individual. Así como el nacimiento natural no puede ser invertido, de la misma manera el nacimiento espiritual tampoco puede serlo; una vez efectuado, asegura al creyente que Dios siempre será su Padre Celestial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De igual manera, la resurrección no puede ser revocada, puesto que somos elevados a una nueva orden de seres por un acto de Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El nuevo nacimiento como un acto de la creación es otra evidencia que una vez que se realiza continúa para siempre. El hombre no puede en sí mismo anular esta creación. La doctrina de la seguridad eterna, de acuerdo a esto, descansa sobre la pregunta de si la salvación es una obra de Dios o del hombre, si es enteramente por gracia o basada en los méritos humanos. Aunque el nuevo creyente en Cristo puede fallar en lo que él debería ser como un hijo de Dios, así como se da en el caso del parentesco humano, esto no altera el hecho de que él ha recibido una vida que es eterna. También es cierto que la vida eterna que tenemos ahora se expresa sólo parcialmente en la experiencia espiritual. Tendrá su gozo final en la presencia de Dios en los cielos.</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/4347181282862272835'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/4347181282862272835'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dotrinas.blogspot.com/2010/04/dios-el-espiritu-santo-su-regeneracion.html' title='Dios El Espíritu Santo: Su Regeneración'/><author><name>Ing Juan Jose Pinales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03745698542542306859</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7222755369782868031.post-4832105427510303307</id><published>2010-03-31T13:50:00.000-07:00</published><updated>2010-03-31T13:51:29.844-07:00</updated><title type='text'>Dios El Espíritu Santo: Su advenimiento</title><content type='html'>La venida del Espíritu al mundo en el día de Pentecostés debe verse en relación a su obra en dispensaciones previas. En el Antiguo Testamento el Espíritu Santo estaba en el mundo como el Dios omnipresente; sin embargo, se dice que El vino al mundo en el día de Pentecostés. Durante la edad presente se dice que El permanece en el mundo, pero que partirá fuera del mundo en el mismo sentido como vino en el día de Pentecostés- cuando ocurra el arrebatamiento de la iglesia. Con el propósito de entender esta verdad del Espíritu Santo, deben ser considerados varios aspectos de la relación del Espíritu con el mundo.&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://dotrinas.blogspot.com/2010/03/dios-el-espiritu-santo-su-personalidad.html&quot;&gt;(Leer Mas...)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;a name=&#39;more&#39;&gt;&lt;/a&gt;A. El espíritu santo en el antiguo testamento &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A través del extenso período antes de la primera venida de Cristo, el Espíritu estaba presente en el mundo en el mismo sentido en el cual está presente en cualquier parte, y El obraba en y a través del pueblo de Dios de acuerdo a su divina voluntad (Gn. 41:38; Ex. 31:3; 35:31; Nm. 27:18; Job 33:4; Sal. 139:7; Hag. 2:4-5; Zac. 4:6). En el Antiguo Testamento el Espíritu de Dios se ve teniendo una relación con respecto a la creación del mundo. El tuvo parte en la revelación de la verdad divina a los santos profetas. El inspiró las Escrituras que están escritas, y tiene un ministerio en general hacia el mundo restringiendo el pecado, capacitando a los creyentes para el servicio y ejecutando milagros. Todas estas actividades indican que el Espíritu era muy activo en el Antiguo Testamento; sin embargo, no hay evidencia en el Antiguo Testamento de que el Espíritu morara en cada creyente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como indica Juan 14:17, El estaba «con» ellos pero no «en» ellos. De la misma manera, no hay mención de la obra de sellar del Espíritu o acerca del bautismo del Espíritu Santo antes del día de Pentecostés. De acuerdo a ello, podía anticiparse que después de Pentecostés habría una obra mucho mayor del Espíritu que en las edades precedentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
B. El Espíritu Santo durante la vida de cristo en la tierra&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es razonable suponer que la presencia encarnada y activa de la Segunda Persona de la Trinidad en el mundo afectaría los ministerios del Espíritu, y encontramos que esto es cierto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. En relación a Cristo, el Espíritu era el poder generador por medio del cual el Dios-hombre fue formado en la matriz virginal. El Espíritu también es visto descendiendo, en la forma de una paloma, sobre Cristo en el momento de su bautismo. Y otra vez se revela que era solamente a través del Espíritu eterno que Cristo se ofreció a sí mismo a Dios (He. 9:14).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La relación del Espíritu para con los hombres durante el ministerio terrenal de Cristo era progresiva. Cristo les dio primeramente a sus discípulos la seguridad de que ellos podrían recibir el Espíritu pidiéndolo (Lc. 11:13). Aunque el Espíritu había venido previamente sobre los hombres de acuerdo a la soberana voluntad de Dios, su presencia en el corazón humano nunca había estado antes condicionada a la petición, y este nuevo privilegio nunca fue reclamado por ninguno en aquel tiempo, con respecto a lo que las Escrituras muestran. Al término de su ministerio y justamente antes de su muerte, Cristo dijo: «Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Espíritu de verdad (Jn. 14:16-17). De igual manera, después de su resurrección el Señor sopló sobre ellos y dijo:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«Recibid el Espíritu Santo» (Jn. 20:22); pero, a pesar de este don temporal del Espíritu, ellos deberían de permanecer en Jerusalén hasta que fueran investidos permanentemente con poder de lo alto (Lc. 24:49; Hch. 1:4).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
C. La venida del Espíritu Santo en Pentecostés&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como fue prometido por el Padre (Jn. 14:16-17, 26) y por el Hijo (Jn. 16:7), el Espíritu -quien como el único Omnipresente había estado siempre en el mundo- vino al mundo en el día de Pentecostés. La fuerza de esta repetición aparente de ideas se ve cuando queda comprendido que su venida en el día de Pentecostés era para que Él pudiera hacer su morada en el mundo. Dios el Padre, aunque Omnipresente (Ef. 4:6), es, en cuanto a su morada, «Padre nuestro que estás en los cielos» (Mt. 6:9). De la misma manera, Dios el Hijo, aunque omnipresente (Mt. 18:20; Col. 1:27), en cuanto a su morada ahora está sentado a la diestra de Dios (He. 1:3; 10:12). Del mismo modo, el Espíritu, aunque Omnipresente, está ahora aquí en la tierra en lo que respecta a su morada. El ocupar su morada en la tierra era el sentido en el cual el Espíritu vino en el día de Pentecostés. Su lugar de habitación fue cambiado del cielo a la tierra. Fue por esta venida del Espíritu al mundo que se dijo a los discípulos que esperaran. El nuevo ministerio de esta edad de gracia no podría comenzar aparte de la venida del Espíritu.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los capítulos que siguen será presentada la obra del Espíritu en la edad presente. El Espíritu de Dios primeramente tiene un ministerio hacia el mundo, como se indica en Juan 16:7-11. Aquí El está revelado convenciendo al mundo de pecado, de justicia y de juicio. Esta obra que prepara a un individuo para recibir a Cristo inteligentemente es una obra especial del Espíritu, una obra de gracia, la cual ilumina a las mentes de los hombres incrédulos, cegados por Satanás, respecto a tres grandes doctrinas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1 Al incrédulo se le hace entender que el pecado de la incredulidad en Jesucristo como su Salvador personal es el único pecado que permanece entre él y su salvación. No es cuestión de su justicia, sus sentimientos o cualquier otro factor. El pecado de la incredulidad es el pecado que impide su salvación (Jn. 3:18).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. El incrédulo es informado en lo que concierne a la justicia de Dios. Mientras que en la tierra Cristo fue la viva ilustración de la justicia de Dios, luego de su partida el Espíritu es enviado para revelar la justicia de Dios hacia el mundo. Esto incluye el hecho de que Dios es un Dios justo, quien demanda mucho más de lo que cualquier hombre puede hacer por sí mismo, y esto elimina cualquier posibilidad de obras humanas como base para la salvación. Más importante, el Espíritu de Dios revela que hay una justicia obtenible por la fe en Cristo, y que cuando uno cree en Jesucristo puede ser declarado justo, justificado por la fe y aceptado por su fe en Cristo, quien es justo en ambas cosas, su persona y su obra en la cruz (Ro. 1:16-17; 3:22; 4:5).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. Se revela el hecho de que el príncipe de este mundo, esto es, el mismo Satanás, ha sido juzgado en la cruz y está sentenciado al castigo eterno. Esto revela el hecho de que la obra en la cruz está terminada, que ese juicio ha tenido lugar, que Satanás ha sido vencido y que la salvación es obtenible para aquellos quienes ponen su confianza en Cristo. Mientras que no es necesario para un incrédulo comprender completamente todos estos hechos para ser salvado, el Espíritu Santo debe revelar lo suficiente de manera que, a medida que él cree, inteligentemente recibe a Cristo en su persona y su obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay un sentido en el cual esto fue parcialmente cierto en las edades pasadas, ya que incluso en el Antiguo Testamento era imposible para una persona creer y ser salvada sin una obra del Espíritu. Sin embargo, en la edad presente, siguiendo a la muerte y la resurrección de Cristo, estos hechos se vuelven ahora mucho más claros, y la obra del Espíritu, al revelarlos a los incrédulos, es parte de la razón importante para su venida a la esfera del mundo y hacer de ella su residencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En su venida al mundo en el día de Pentecostés, la obra del Espíritu en la iglesia tomó lugar en muchos aspectos nuevos. Esto será considerado en los últimos capítulos. Se dice que el Espíritu Santo regenera a cada creyente (Jn. 3:3-7; 36).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Espíritu Santo mora en cada creyente (Jn. 7:37-39; Hch. 11:15-17; Ro. 5:5; 8:9-11; 1 Co. 6:19-20). Habitando en el creyente, el Espíritu Santo es nuestro sello hasta el día de la redención (Ef. 4:30). Luego, cada hijo de Dios es bautizado dentro del cuerpo de Cristo por el Espíritu (1 Co. 12:13). Todos estos ministerios se aplican igualmente a cada creyente verdadero en esta edad presente. En adición a estas obras que están relacionadas a la salvación del creyente, está la posibilidad del ser lleno del Espíritu y el andar por el Espíritu, lo cual abre la puerta a todo el ministerio del Espíritu en cuanto al creyente en esta edad presente. Estas grandes obras del Espíritu son la llave no solamente de la salvación sino que también para una vida cristiana efectiva en la edad presente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando el propósito de Dios en esta edad sea completado por el arrebatamiento de la iglesia, el Espíritu Santo habrá cumplido el propósito de su especial advenimiento al mundo y partirá del mundo en el mismo sentido de que Él vino en el día de Pentecostés. Puede verse un paralelo entre la venida de Cristo a la tierra para cumplir su obra y su partida hacia el cielo. Como Cristo, sin embargo, el Espíritu Santo continuará siendo omnipresente y seguirá una obra después del arrebatamiento similar a aquella que fue verdadera antes del día de Pentecostés.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La época presente es, de acuerdo a esto, en muchos aspectos, la edad del Espíritu, una edad en la cual el Espíritu de Dios está obrando en una manera especial para llamar a una compañía de creyentes de los judíos y los gentiles a formar el cuerpo de Cristo. El Espíritu Santo continuará trabajando después del arrebatamiento, como lo hará también en la edad del reino, la cual tendrá sus propias características y probablemente incluirá todos los ministerios del Espíritu Santo en la edad presente excepto aquel del bautismo del Espíritu.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La venida del Espíritu debería ser vista como un acontecimiento importante, esencial para la obra de Dios en la edad presente, así como la venida de Cristo es esencial para la salvación y el propósito elemental de Dios para proveer salvación para todo el mundo y especialmente para aquellos que creerían.</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/4832105427510303307'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/4832105427510303307'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dotrinas.blogspot.com/2010/03/dios-el-espiritu-santo-su-advenimiento.html' title='Dios El Espíritu Santo: Su advenimiento'/><author><name>Ing Juan Jose Pinales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03745698542542306859</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7222755369782868031.post-3207610909664025390</id><published>2010-03-31T13:47:00.000-07:00</published><updated>2010-03-31T13:48:51.978-07:00</updated><title type='text'>Dios El Espíritu Santo: Su personalidad</title><content type='html'>A. La importancia de su personalidad &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la enseñanza de las verdades fundamentales relativas al Espíritu Santo debería hacerse un énfasis especial sobre el hecho de su personalidad. Esto es porque el Espíritu no habla ahora de sí mismo; más bien, El habla lo que El oye (Jn. 16:13; Hch. 13:2), y El dice que ha venido al mundo para glorificar a Cristo (Jn. 16:14). En contraste a esto, la Escritura representa a ambos, el Padre y el Hijo, como hablando de sí mismos; y esto, no sólo con autoridad final y por medio del uso del pronombre personal Yo, sino que también presentándoles como en una inmediata comunión, cooperación, conversión, el uno con el otro. Todo esto tiende a hacer menos real la personalidad del Espíritu Santo, quien no habla desde sí o de sí. Como consecuencia, en la historia de la iglesia, la personalidad del Espíritu fue descuidada por algunos siglos; sólo cuando la doctrina del Padre y del Hijo fue definida, como sucedió en el Credo de Nicea (325 d.C.), el Espíritu fue reconocido como una personalidad en los credos de la iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://dotrinas.blogspot.com/2010/03/dios-el-espiritu-santo-su-personalidad.html&quot;&gt;(Leer&amp;nbsp; Mas..)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;a name=&#39;more&#39;&gt;&lt;/a&gt;La forma como fue definida más tarde la doctrina ortodoxa, la verdad escritural de que Dios el Padre subsiste o existe en tres Personas -el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo-, fue generalmente reconocida. La Escritura es completamente clara cuando dice que el Espíritu Santo es una Persona tanto como Dios el Padre y Dios el Hijo, y aun así, como se ve en el estudio de la doctrina de la Trinidad, las tres Personas forman un Dios y no tres. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
B. La personalidad del espíritu santo en las escrituras&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. El Espíritu hace aquello que sólo una persona puede hacer.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a) El convence al mundo: «Y cuando El venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio» (Jn. 16:8).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
b. El enseña: «El os enseñará todas las cosas» (Jn. 14:26; ver también Neh. 9:20; Jn. 16:13-15; 1 Jn. 2:27).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
c) El Espíritu habla: «Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones al Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!» (Gá. 4:6).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
d) El Espíritu intercede: «Pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles» (Ro. 8:26).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
e) El Espíritu guía: «Guiados por el Espíritu» (Gá. 5:18; cf. Hch. 8:29; 10:19; 13:2; 16:6-7; 20:23; Ro. 8:14).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
f) El Espíritu señala a los hombres para el servicio específico: «dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado» (Hch. 13:2; cf. Hch. 20:28).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
g) El Espíritu está El mismo sujeto a un plan (Jn. 15:26).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
h) El Espíritu ministra: El regenera (Jn. 3:6), El sella (Ef. 4:30), El bautiza (1 Co. 12:13), El llena (Ef. 5:18).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. Él, como una persona, es afectado por otros seres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a) El Padre le envía al mundo (Jn. 14:16, 26), y el Hijo le envía al mundo (Jn. 16:7).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
b) Los hombres pueden hacer enojar al Espíritu (Is. 63:10), pueden contristarle (Ef. 4:30), pueden resistirle (1 Ts.5:19), pueden blasfemarle. (Mt. 12:31), pueden mentirle (Hch.5:3), pueden hacerle afrenta (He. 10:29), pueden hablar en contra de El (Mt. 12:32).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. Todos los términos bíblicos relativos al Espíritu implican su personalidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a) El es llamado «otro Consolador» (Abogado), lo cual indica que El es una persona tanto como lo es Cristo (Jn. 14:16-17; 26; 16:7; 1 Jn. 2:1-2).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
b) A El se le llama Espíritu en el mismo sentido personal que Dios es llamado Espíritu (Jn. 4:24).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
c) Los pronombres usados para el Espíritu implican su personalidad. En el idioma griego la palabra «espíritu» es un nombre neutro, el cual, naturalmente, requiere un pronombre neutro, y en unas pocas oportunidades es usado (Ro. 8:16, 26); pero a menudo se usa la forma masculina del pronombre, enfatizando el hecho de la personalidad del Espíritu (Jn. 14:16-17; 16:7-15).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
C.- Como una persona de la trinidad, el Espíritu Santo es co-igual con el Padre y el Hijo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. Él es llamado Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este hecho se verá comparando Isaías 6:8-9 con Hechos 28:25-26; Jeremías 31:31-34 con Hebreos 10:15-17. (Notar también 2 Co. 3:18 y Hch. 5:3, 4. « ¿Por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo?... No has mentido a los hombres sino a Dios».) A pesar de que los juicios de Dios han caído tan drásticamente sobre algunos que han mentido contra el Espíritu (Hch. 5:3), y aunque a los hombres evidentemente no se les permite jurar en el nombre del Espíritu Santo, y aunque El es llamado el Espíritu Santo, es cierto que El no es más santo que el Padre o el Hijo; la absoluta santidad es el primer atributo del Trino Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. Él tiene los atributos de Dios&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(Gn. 1:2; Job 26:13; 1 Co. 2:9-11; He. 9:14).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. Él Espíritu Santo ejecuta las obras de Dios&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(Job 33:4; Sal. 104:30; Lc. 12:11-12; Hch. 1:5; 20:28; 1 Co. 6:11; 2:8-11; 2 P. 1:21).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
4. Como se indica arriba, el uso de los pronombres personales afirma su personalidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
5. Se presenta al Espíritu Santo en la Escritura como un objeto personal de fe &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(Sal. 51:11; Mt. 28:19; Hch. 10:19-21).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como un objeto de fe, Él es también Alguien a quien se le debe de obedecer. El creyente en Cristo, caminando en compañerismo con el Espíritu, experimenta su poder, su guía, su instrucción y su suficiencia, y confirma experimentalmente las grandes doctrinas concernientes a la personalidad del Espíritu, la cual es revelada en la Escritura.</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/3207610909664025390'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/3207610909664025390'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dotrinas.blogspot.com/2010/03/dios-el-espiritu-santo-su-personalidad.html' title='Dios El Espíritu Santo: Su personalidad'/><author><name>Ing Juan Jose Pinales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03745698542542306859</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7222755369782868031.post-2413745458562693101</id><published>2010-03-31T13:40:00.000-07:00</published><updated>2010-03-31T13:42:52.505-07:00</updated><title type='text'>Dios el Hijo: Su regreso con sus santos</title><content type='html'>Puesto que el tema de este capítulo se confunde tan comúnmente con la venida de Cristo por sus santos, es importante que los dos acontecimientos sean estudiados juntos con el propósito de que puedan ser vistos los contrastes que aparecen en casi cada punto.&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://dotrinas.blogspot.com/2010/03/dios-el-hijo-su-regreso-con-sus-santos.html&quot;&gt;(Leer M as..)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;a name=&#39;more&#39;&gt;&lt;/a&gt;A. Acontecimientos importantes que preceden a la segunda venida de Cristo &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como será discutido más tarde en conexión con las profecías de los últimos tiempos, el periodo entre el arrebatamiento de la iglesia y la segunda venida de Cristo para establecer su reino se dividen en tres períodos bien definidos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. Seguirá al arrebatamiento un período de preparación en el cual diez naciones entrarán a formar una confederación en un resurgimiento del antiguo imperio romano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. Sobrevendrá un periodo de paz traído por un dictador en el área del Mediterráneo, comenzando can un pacto con Israel planeado para siete años (Dn. 9:27).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. Sobrevendrá un tiempo de persecución para Israel y todos los creyentes en Cristo cuando el dictador rompa su pacto después de los tres años y medio. Al mismo tiempo él se convierte en el dictador mundial, abole todas las religiones del mundo en favor de la adoración de sí mismo, y toma control de todos los negocios en el mundo de manera que ninguno puede comprar o vender sin su permiso. Este período de tres años y medio se llama la gran tribulación (Dn. 12:1; Mt. 24:21; Ap. 7:14). En este período Dios derramará sus grandes juicios (descritos en Ap. 6:1 - 18:24). La gran tribulación culminará en una gran guerra mundial (Ap. 16:14-16). En el momento culminante de esta guerra, Cristo volverá para liberar a los santos, los cuales aún no han sido martirizados, para traer juicio sobre la tierra y para traer su reino de justicia. De los muchos pasajes que describen este período, es evidente que estos grandes movimientos de conmoción deben preceder la segunda venida de Cristo, y sería imposible contemplar la segunda venida a la tierra como inminente en vista de que estos acontecimientos aún no han tenido lugar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
B. Factores vitales relacionados a la segunda venida&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La Biblia enseña que el Señor Jesucristo retornará a la tierra (Zac. 14:4), personalmente (Mt. 25:31; Ap. 19:11-16), y en las nubes del cielo (Mt. 24:30; Hch. 1:11; Ap. 1:7). De acuerdo con todos los pasajes bíblicos, será un acontecimiento glorioso al cual todo el mundo verá (Ap. 1:7).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. De acuerdo a la revelación dada por Cristo mismo registrada en Mateo 24:26-29, su gloriosa aparición será como un relámpago brillando de este a oeste. En los días que preceden, descritos como «la tribulación de aquellos días», habrá conmoción en el cielo, el sol se oscurecerá, la luna no dará su luz, y las estrellas caerán del cielo, y los mismos cielos serán conmovidos. En Apocalipsis 6:12-17 y 16:1-21 se dan más detalles. El retorno de Cristo será visto por todos en la tierra (Mt. 24:30; Ap. 1:7) «y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra» (Mt. 24:30), porque la gran mayoría de ellos son incrédulos que están esperando juicio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. En su segunda venida a la tierra, Cristo es acompañado por santos y ángeles en dramática procesión. Esto se describe en detalle en Apocalipsis 19:11-16. Aquí Juan escribe: «Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y El las regirá con vara de hierro; y El pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: «REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.»&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El hecho de que ésta es una procesión en la cual Cristo es acompañado por todos los santos y ángeles santos indica que es gradual y puede llevar varias horas. Durante este período la tierra rotará, permitiendo al mundo entero ver tal evento. La segunda venida culminará en el Monte de los Olivos, el mismo lugar desde el cual Cristo ascendió a los cielos (Zac. 14:1-4; Hch. 1:9-12). En el momento que sus pies toquen el Monte de los Olivos, se partirá en dos y formará un gran valle extendiéndose desde Jerusalén en el este hasta el valle del Jordán.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
4. En su venida, Cristo juzgará primeramente a los ejércitos del mundo desplegados en la batalla (Ap. 19:15-21). Al establecer El su reino, congregará a Israel y les juzgará (Ez. 20:3-38) en cuanto a su dignidad para entrar en el reino milenial. En una forma similar El reunirá a los gentiles o «las naciones» y las juzgará (Mt. 25:31-46). El les traerá entonces en su reino de justicia y paz sobre la tierra, con Satanás atado y toda rebelión abierta juzgada. Más amplios detalles se darán en los últimos capítulos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
C. La segunda venida contrastada con el arrebatamiento&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como vimos en el capítulo anterior, existen muchos contrastes entre la venida de Cristo por sus santos y su venida con sus santos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los dos acontecimientos -la venida de Cristo por sus santos y su venida con sus santos- pueden distinguirse así (para abreviar, el primer acontecimiento será indicado por a), y el segundo acontecimiento por b):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a) «Nuestra reunión con él»; b) «La venida de nuestro Señor Jesucristo» (2 Ts.:2:1).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a) El viene como «la estrella de la mañana» (Ap. 2:28; 22:16; 2 P. 1:19); b) como «el Sol de Justicia» (Mal. 4:2).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a) «El día de nuestro Señor Jesucristo» (1 Co. 1:8; 2 Co. 1:14; Fil. 1:6, 10; 2:16); b) el «Día del Señor» (2 P. 3:10)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a) Un acontecimiento sin señales; b) deben atenderse las señales de su proximidad (1 Ts. 5:4; He. 10:25).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a) Un acontecimiento repentino, en cualquier momento; b) cumplimiento de la profecía que le precede (2 Ts. 2:2, 3).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a) No hay referencia a la maldad; b) la maldad terminada, Satanás juzgado, el Hombre de Pecado destruido (2 Ts.:2:8; Ap. 19:20; 20:1-4).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a) Israel sin cambios; b) todos sus pactos cumplidos (Jer.23:5-8; 30:3-11; 31:27-37).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a) La iglesia quitada de la tierra; b) volviendo con Cristo (1 Ts. 4:17; Jud. 14-15; Ap. 19:14).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a) Las naciones sin cambios; b) liberadas de la atadura de la corrupción (Is. 35; 65:17-25).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a) La creación no cambiada; b) librada de la esclavitud de corrupción (Is. 35; 65:17-25).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a) Un «misterio» nunca antes revelado; b) visto a través del Antiguo y Nuevo Testamentos (Dn. 7:13-14; Mt. 24:27-30; 1 Co. 15:51-52).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a) La esperanza centrada en Cristo: «El Señor está cerca» (Fil. 4:5); b) el reino está próximo (Mt. 6:10).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a) Cristo aparece como el Esposo, Señor y Cabeza de la iglesia (Ef. 5:25-27; Tit. 2:13); b) El aparece como Rey, Mesías y Emmanuel para Israel (Is. 7:14; 9:6-7; 11:1-2).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a) Su venida no vista por el mundo; b) viniendo en poder y en gran gloria (Mt. 24:27, 30; Ap. 1:7).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a) Los cristianos juzgados en cuanto a recompensas; b) las naciones juzgadas como para el reino (2 Co. 5:10-11; Mt. 25:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
31-46).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Escrituras importantes: a) Jn. 14:1-3; 1 Co. 15:51-52; 1 Ts. 4:13-18; Fil. 3:20-21; 2 Co. 5:10; b) Dt. 30:1-10; Sal. 72. Notar todos los profetas; Mt. 25:1-46; Hch. 1:11; 15:1-18; 2 Ts. 2:1-12; 2 P. 2:1-3:18; Ap. 19:11-20:6.</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/2413745458562693101'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/2413745458562693101'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dotrinas.blogspot.com/2010/03/dios-el-hijo-su-regreso-con-sus-santos.html' title='Dios el Hijo: Su regreso con sus santos'/><author><name>Ing Juan Jose Pinales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03745698542542306859</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7222755369782868031.post-511283534522614702</id><published>2010-03-31T13:27:00.000-07:00</published><updated>2010-03-31T13:37:01.420-07:00</updated><title type='text'>Dios el Hijo: Su regreso por sus santos</title><content type='html'>A. Profecía que aun no se ha cumplido&lt;br /&gt;
La doctrina seleccionada para su desarrollo en este capítulo es uno de los temas más importantes de la profecía que todavía no se ha cumplido. El estudiante no debe olvidar que la profecía es la historia escrita de antemano por el Señor, y que ella es, por lo tanto, tan digna de ser creída como lo son otras partes de las Escrituras. Casi una cuarta parte de la Biblia estaba en forma de profecía cuando las sagradas páginas fueron escritas. Mucho de la profecía bíblica se ha cumplido ya, y en cada caso el cumplimiento ha sido la más literal realización de todo lo que se había profetizado. Tal como fue anunciado muchos siglos antes del advenimiento de Cristo, El vino en su humanidad como un hijo de Abraham, descendió de la tribu de Judá y de la casa de David y nació de una virgen en Belén. De igual manera, los detalles explícitos concernientes a su muerte, revelados en el Salmo 22, unos mil años antes de la venida de El al mundo, se cumplieron con admirable precisión.&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://dotrinas.blogspot.com/2010/03/dios-el-hijo-su-regreso-por-sus-santos.html&quot;&gt;(Leer&amp;nbsp; Mas...)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;a name=&#39;more&#39;&gt;&lt;/a&gt;La Palabra de Dios contiene mucha profecía que al presente está todavía en espera de cumplirse, y es razonable, así como honroso para Dios, que nosotros creamos que dicha profecía se cumplirá con la misma fidelidad que ha sido la característica de todas las obras y todos los actos de El hasta el día de hoy. La enseñanza de que Cristo volverá a esta tierra tal como El era cuando ascendió a la diestra de Dios -«Este mismo Jesús, en su cuerpo de resurrección y en las nubes del cielo» (Hch. 1:11)- es tan clara y extensamente presentada en las Escrituras proféticas, que ella ha sido incluida en todos los grandes credos de la cristiandad. Sin embargo, es una doctrina que debemos estudiar cuidadosamente y con espíritu de claro discernimiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En consideración con la profecía como se relaciona con la futura venida de Jesucristo, muchos estudiantes bíblicos distinguen la venida de Cristo por su Iglesia, refiriéndose al arrebatamiento (el tomar a los santos hacia el cielo), de su venida con sus santos para establecer su reino (su segunda venida formal a la tierra) para reinar por mil años. Entre estos dos acontecimientos se predicen varios eventos importantes tales como una iglesia mundial, la formación de un gobierno mundial con un dictador, y una gigantesca guerra mundial, la cual tendrá lugar cuando Cristo venga a establecer su reino. La venida de Cristo por su iglesia es el primer acontecimiento en estas series, si se interpretan literalmente las profecías.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque los acontecimientos de los últimos tiempos, que ocurren después del arrebatamiento de la iglesia, son dados en muchas profecías en el Antiguo y Nuevo Testamento, la verdad de que Cristo vendría primero por su iglesia no fue revelada en el AntiguoTestamento y es específicamente una revelación del Nuevo Testamento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
B. Profecías del arrebatamiento&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La primera revelación de que Cristo vendría por sus santos antes de que los acontecimientos de los últimos tiempos se cumplieran fue dada a los discípulos en el aposento alto la noche antes de la crucifixión de Cristo. De acuerdo a Juan 14:2-3, Cristo anunció a sus discípulos: «En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.» Los discípulos no estaban de ninguna manera preparados para esta profecía. Habían sido instruidos, de acuerdo a Mateo 24:26-31, con respecto al glorioso retorno de Cristo para establecer su reino. Hasta este tiempo ellos no habían tenido indicios de que Cristo vendría primero para tomarlos de la tierra al cielo y por este medio quitarles de la tierra durante el tiempo de la tribulación que caracteriza el fin de la era. En Juan 14 está claro que la casa del Padre se refiere al cielo, que Cristo les iba a dejar para prepararles un lugar allí. El promete que, habiendo preparado un lugar, El vendría otra vez para recibirles allí. Esto significa que su propósito es tomarles de la tierra a la casa del Padre en los cielos. El apóstol Pablo amplía luego con amplios detalles este anuncio preliminar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Escribiendo a los Tesalonicenses con respecto a estas preguntas en cuanto a la relación de la resurrección de los santos y la venida de Cristo por sus santos viviendo en la tierra, Pablo da los detalles de este importante acontecimiento (1 Ts. 4:13-18). El declara en los vs. 16-17: «Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.» El orden de los acontecimientos de la venida de Cristo por sus santos comienza con el dejar su trono en los cielos y descender en el aire sobre la tierra. El dará una exclamación -literalmente «una voz de mando»~. Esto será acompañado por la triunfante voz del arcángel Miguel y el sonido de la trompeta de Dios. En obediencia al mandamiento de Cristo (Jn. 5:28-29), los cristianos que han muerto serán levantados de la muerte. Las almas de los muertos han acompañado a Cristo desde los cielos, como se indica en 1 Tesalonicenses 4:14 -«Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él»-, y entrarán en sus cuerpos resucitados. Un momento después de que los muertos en Cristo sean levantados, los cristianos que viven serán «arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esta manera toda la iglesia será sacada del escenario de la tierra y cumplirá la promesa de Juan 14 de estar con Cristo en la casa del Padre en los cielos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se dan más detalles de ello en 1 Corintios 15:51-58. Aquí la venida de Cristo por su iglesia se declara como «un misterio», esto es, una verdad no revelada en el Antiguo Testamento pero revelada en el Nuevo Testamento (cf. Ro. 16:25-26; Col. 1:26). En contraste a la verdad de la venida de Cristo a. la tierra para establecer su reino, lo cual está revelado en el Antiguo Testamento, el arrebatamiento está revelado solamente en el Nuevo Testamento. Pablo, en 1 Corintios 15, indica que el acontecimiento tendrá lugar en un momento de tiempo, «en un abrir y cerrar de ojos», que los cuerpos resucitados de los muertos los cuales serán levantados con incorruptibilidad, esto es, no envejecerán y serán inmortales, sin estar sujetos a muerte (1Co. 15:53).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la Escritura está claro que nuestros nuevos cuerpos también serán sin pecado (Ef. 5:27; cf. Fil. 3:20-21). Los cuerpos de aquellos en las tumbas, así como aquellos vivos en la tierra, no son aptos para el cielo. Este es el motivo por el cual Pablo declara «todos seremos transformados» (1 Co. 15:51).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En contraste con la resurrección y al arrebatamiento de la iglesia, la resurrección de los santos que murieron antes de Pentecostés, o que murieron después del arrebatamiento, está aparentemente demorada hasta el tiempo de la venida de Cristo para establecer su reino (Dn. 12:1-2; Ap. 20:4). Los muertos impíos, sin embargo, no son resucitados hasta después de los mil años de reinado de Cristo (Ap. 20:5-6; 12-13).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
C. Contrastes entre cristo viniendo por sus santos y su venida con sus santos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La teoría de que el arrebatamiento sucede antes del fin de los tiempos se llama teoría pre-tribulación, en contraste con la teoría post-tribulación, la cual hace de la venida de Cristo por sus santos y con sus santos un solo evento. La pregunta de cuál de estas teorías es la correcta depende de cuán literalmente se interprete la profecía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pueden verse un número de diferencias entre ambos acontecimientos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La venida de Cristo por sus santos para tomarlos hacia la casa del Padre en los cielos es obviamente un movimiento (desde la tierra al cielo, mientras que su venida con sus santos es un movimiento desde el cielo a la tierra cuando Cristo retorna del Monte de los Olivos y establece su reino.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. En el arrebatamiento, los santos que viven son arrebatados, mientras que ningún santo es trasladado en conexión con la segunda venida de Cristo a la tierra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. En el arrebatamiento, los santos van al cielo, mientras que en la segunda venida los santos quedan en la tierra sin ser arrebatados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
4. En el arrebatamiento, el mundo queda sin cambiar y sin juzgar y continúa en pecado, mientras que en la segunda venida el mundo es juzgado y se establece la justicia en la tierra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
5. El arrebatamiento de la iglesia es una liberación del día de la maldición que sigue, mientras que la segunda venida es una liberación de aquellos que han creído en Cristo durante el tiempo de la tribulación y han sobrevivido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
6. El arrebatamiento siempre se describe como un acontecimiento que es inminente, esto es, que puede ocurrir en cualquier momento, mientras que la segunda venida de Cristo a la tierra es precedida por muchos signos y eventos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
7. El arrebatamiento de los santos es una verdad revelada sólo en el Nuevo Testamento, mientras que la segunda venida de Cristo a la tierra con eventos que le anteceden y siguen es una doctrina prominente en ambos Testamentos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
8. El arrebatamiento se relaciona solamente con aquellos que son salvos, mientras que la segunda venida de Cristo a la tierra trata con ambos, salvos y los que no lo son.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
9. En el arrebatamiento Satanás no es atado, sino que está muy activo en el período que sigue, mientras que en la segunda venida Satanás está atado y vuelto inactivo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
10. Como se presenta en el Nuevo Testamento, la profecía no cumplida se da ubicándola entre la iglesia y el tiempo de su arrebatamiento, el cual se presenta como un evento inminente, mientras que deben de cumplirse muchas señales antes de la segunda venida de Cristo para establecer su reino.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
11. En cuanto a la resurrección de los santos en relación a la venida de Cristo para establecer su Reino, en el Antiguo y Nuevo Testamento nunca se menciona el arrebatamiento de los santos vivos al mismo tiempo. Por consiguiente, tal doctrina sería imposible, puesto que los santos que viven necesitan mantener sus cuerpos naturales con el propósito de funcionar en el reino milenial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
12. En la serie de acontecimientos que describen la segunda venida de Cristo a la tierra no hay lugar adecuado para un acontecimiento como el arrebatamiento. De acuerdo a Mateo 25:31-46, los creyentes y no creyentes están mezclados todavía en el tiempo de este juicio, el cual viene después de la venida de Cristo a la tierra, y es obvio que no ha tenido lugar ni el arrebatamiento ni la separación de los salvos con respecto a los no salvos en el descenso de Cristo del cielo a la tierra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
13. Un estudio de la doctrina de la venida de Cristo para establecer su reino con los acontecimientos que preceden y siguen deja claro que estos acontecimientos no se relacionan a la iglesia sino más bien a Israel y los gentiles creyentes y no creyentes. Esto será explicado en el capítulo siguiente. La verdad de la inminente venida de Cristo por su iglesia es una verdad muy práctica. Los cristianos tesalonicenses fueron instruidos en 1 Tesalonicenses 1:10 a «esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, que nos libra de la ira venidera». Su esperanza no era la de sobrevivir a través de la tribulación, sino la liberación de la ira de Dios que sería esparcida sobre la tierra (cf. 1 Ts. 5:9 y Ap. 6:17). Como se presenta en el Nuevo Testamento, el arrebatamiento es una esperanza reconfortante (Jn. 14:1-3; 1 Ts. 4:18, una esperanza purificadora (1 Jn. 3:1-3) y una expectativa bendita o feliz (Tit. 2:13). Mientras que el mundo no verá a Cristo hasta su segunda venida para establecer su reino, los cristianos verán a Cristo en su gloria en el momento del arrebatamiento y será para ellos «la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo» (Tit. 2:13). Para un detallado estudio de la doctrina del arrebatamiento ver The Rapture Question, por Walvoord (Grand Rapids: Zondervan, 1957).</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/511283534522614702'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/511283534522614702'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dotrinas.blogspot.com/2010/03/dios-el-hijo-su-regreso-por-sus-santos.html' title='Dios el Hijo: Su regreso por sus santos'/><author><name>Ing Juan Jose Pinales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03745698542542306859</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7222755369782868031.post-4469650336030591401</id><published>2010-03-31T13:20:00.000-07:00</published><updated>2010-03-31T13:24:04.928-07:00</updated><title type='text'>Dios el Hijo: Su ascención y sacerdocio</title><content type='html'>A. El hecho de la ascensión de Cristo &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Puesto que la resurrección de Cristo es la primera en una serie de exaltaciones de Cristo, su ascensión a los cielos puede ser considerada como el segundo paso importante. Esto está registrado en Marcos 16:19; Lucas 24:50-51 y Hechos 1:9-11.&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://dotrinas.blogspot.com/2010/03/dios-el-hijo-su-resurreccion.html&quot;&gt;(Leer&amp;nbsp; Mas...)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;a name=&#39;more&#39;&gt;&lt;/a&gt;La pregunta que se ha levantado es si Cristo ascendió a los cielos antes de su ascensión formal. Se citan a menudo las palabras de Cristo a María Magdalena en Juan 20:17, donde Cristo dijo: «Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.» También se cita la tipología del Antiguo Testamento donde el sacerdote, después del sacrificio, traía la sangre dentro del lugar Santísimo (He. 9:12, 23-24). Aunque los expositores han diferido en sus opiniones, la mayoría de los evangélicos interpretan el tiempo presente de Juan 20:17 «subo» como un futuro vivido. Las expresiones en Hebreos de que Cristo entró al cielo con su sangre se traducen más correctamente «por medio de su sangre» o «a través de su sangre». La aplicación física de la sangre sólo ocurrió en la cruz. Los beneficios de la obra acabada continúan para ser aplicados a los creyentes hoy día (1 Jn. 1:7).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una última pregunta se ha levantado con respecto a si la ascensión en Hechos 1 fue literalmente un acto. Todo el pasaje sostiene completamente el hecho de que Cristo literalmente fue al cielo, tanto como El vino literalmente a la tierra cuando fue concebido y nacido. Hechos 1 usa cuatro palabras griegas para describir la ascensión: «Fue alzado» (v. 9); «le recibió una nube que le ocultó de sus ojos» (v. 9); «El se iba» (v. 10); y «ha sido tomado de vosotros al cielo» (v. 11), mejor traducido como «recibido arriba» (cf. 9). Estas cuatro declaraciones son significativas porque en el versículo 11 está predicho que su segunda venida será en igual manera; esto es, su ascensión y su segunda venida serán graduales, visibles, corporales y con nubes (Hch. 1:9-11). Esto se refiere a su venida para establecer su reino, más que al rapto de la iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
B. Evidencia para la llegada de Cristo al cielo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque la evidencia para su ascensión desde la tierra al cielo es completa, el hecho de que se afirme que Cristo haya llegado al cielo confirma el hecho de su ascensión (Hch. 2: 33-36; 3:21; 7:55-56; 9:3-6; 22:6-8; 26:13-15; Ro. 8:34; Ef. 1:20-22; 4:8-10; Fil. 2:6-11; 3:20; 1 Ts. 1:10; 4:16; 1 Ti. 3:16; He. 1:3, 13; 2:7; 4:14; 6:20; 7:26; 8:1; 9:24; 10:12-13; 12:2; 1 Jn. 2:1; Ap. 1:7, 13-18; 5:5-12; 6:9-17; 7:9-17; 14:1-5; 19: 11-16).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
C. El significado de la ascensión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La ascensión señaló el fin de su ministerio terrenal. Así como Cristo había venido, nacido en Belén, también ahora El había retornado al Padre. También marcó el retorno a su gloria manifiesta, la cual estaba oculta en su vida terrena aun después de su resurrección. Su entrada en los cielos fue un gran triunfo, significando el acabamiento de su obra en la tierra y una entrada dentro de su nueva esfera de trabajo a la diestra del Padre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La posición de Cristo en los cielos es de señorío universal mientras espera su último triunfo y su segunda venida, y se presenta frecuentemente a Cristo a la diestra del Padre (Sal. 110:1; Mt. 22:44; Mr. 12:36; 16:19; Lc. 20:42-43;22:69; Ro. 8:34; Ef. 1:20; Col. 3:1; He. 1:3-13; 8:1; 10:12; 12:2; 1 P. 3:22). El trono que Cristo ocupa en los cielos es el trono del Padre; no debe confundirse con el trono davídico, el cual es terrenal. La tierra aún espera el tiempo cuando será hecho el estrado de sus pies y su trono será establecido sobre la tierra (Mt. 25:31). Su posición presente es, por supuesto, de honor y autoridad, y manteniéndose siempre como Cabeza de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
D. La obra presente de Cristo en los cielos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En su posición a la diestra del Padre, Cristo cumple las siete figuras que lo relacionan con la iglesia:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1) Cristo como el último Adán y cabeza de una nueva creación;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2) Cristo como la Cabeza del cuerpo de Cristo;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3) Cristo como el Gran Pastor de sus ovejas;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
4) Cristo como la Vida Verdadera en relación a las ramas;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
5) Cristo como la principal Piedra de Angulo en relación a la iglesia como piedras de un edificio;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
6) Cristo como nuestro Sumo Sacerdote en relación a la iglesia como sacerdocio real;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
7) Cristo como el Esposo en relación a la iglesia como su novia. Todas estas figuras están llenas de significado en describir su obra presente. Su ministerio principal, sin embargo, es como Sumo Sacerdote representando a la Iglesia ante el trono de Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se revelan cuatro importantes verdades en su obra como Sumo Sacerdote:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. Como Sumo Sacerdote sobre el verdadero tabernáculo en lo alto, el Señor Jesucristo ha entrado en el mismo cielo para ministrar como Sacerdote en favor de aquellos quienes son su propiedad en el mundo (He. 8:1-2). El hecho de que El, cuando ascendió, fue recibido por su Padre en los cielos es una evidencia que su ministerio terrenal fue aceptado. El que se sentara indicó que su obra a favor del mundo estaba completada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El que se sentara en el trono de su Padre y no en su propio trono revela la verdad, tan constante y consistentemente enseñada en las Escrituras, que El no estableció un reino en la tierra en su primera venida al mundo, pero que El está ahora «esperando» hasta el tiempo cuando aquel reino vendrá en la tierra y lo divino será hecho en la tierra así como en el cielo. «Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos» (Ap. 11:15); el Hijo -Rey aún- pedirá de su Padre, el cual le dará «por herencia las naciones y como posesión suya los confines de la tierra» (Sal. 2:8).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, la Escritura claramente indica que El no está estableciendo ahora esta legislación del reino en la tierra (Mt. 25:31-46), sino que más bien está llamando de ambos, judíos y gentiles, un pueblo celestial el cual está relacionado con El como su cuerpo y novia. Después de que el propósito presente sea cumplido El retornará y «reedificaré el tabernáculo de David, que está caido» (Hch. 15:16; cf. vs. 13-18). Aunque El es un Rey-Sacerdote de acuerdo al tipo de Melquisedec (He. 5:10; 7:1), El está ahora sirviendo como Sacerdote y no como Rey. El que viene otra vez y será entonces el Rey de reyes, está ahora ascendido para ser «cabeza sobre todas las cosas» (Ef. 1:22-23).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. Como nuestro Sumo Sacerdote, Cristo es el dador de los dones espirituales. De acuerdo al Nuevo Testamento, un don es una capacitación divina traída al creyente y a través del creyente por medio del Espiritu que mora en él. Es el Espiritu trabajando para cumplir ciertos propósitos divinos y usar a quien El habita para este fin. El mora con ese fin. No es de ninguna manera una obra humana ayudada por el Espíritu.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque ciertos dones generales están mencionados en las Escrituras (Ro. 12:3-8; 1 Co. 12:4-11), la variedad posible es innumerable, puesto que nunca se viven dos vidas exactamente bajo las mismas condiciones. Sin embargo, a cada creyente le es dado algún don; pero la bendición y el poder del don será experimentado solamente cuando la vida está totalmente rendida a Dios (cf. Ro. 12:1-2, 6-8). Habrá poca necesidad de exhortación para un servicio honrado por Dios para aquel que está lleno con el Espiritu; porque el Espíritu estará trabajando en él en ambos sentidos, tanto para querer como para hacer su buena voluntad (Fil. 2:13).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De igual manera, ciertos hombres que son llamados de «entre los hombres» son provistos y colocados localmente en su servicio por el Cristo ascendido (Ef. 4:7-11). El Señor no dejó su obra al juicio incierto e insuficiente de los hombres (1 Co. 12:11, 18)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. El Cristo ascendido como Sacerdote vive siempre para hacer intercesión por los suyos. Este ministerio comenzó antes de que El dejara la tierra (Jn. 17:1-26), y es para los salvos más bien que para los no salvos (Jn. 17:9), y continuará en los cielos tanto tiempo como los suyos estén en el mundo. Su obra de intercesión tiene que ver con la debilidad, necesidad de ayuda y la inmadurez de los santos que están sobre la tierra -cosas en las cuales ellos no son en ninguna manera culpables-. El, quien conoce las limitaciones de los suyos, y el poder y la estrategia del enemigo con quien ellos tienen que luchar, les es a ellos un Pastor y Obispo para sus almas. Su cuidado de Pedro es una ilustración de esta verdad (Lc. 22:31-32).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La intercesión sacerdotal de Cristo no es sólo eficaz, sino que también sin fin. Los sacerdotes de la antigüedad fallaron a causa de la muerte; pero Cristo, puesto que vive para siempre, tiene un sacerdocio inmutable. «Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos» (He. 7;25). David reconoce el mismo cuidado pastoral y su garantía de seguridad eterna (Sal. 23:1).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
4. Cristo se presenta actualmente por los suyos en la presencia de Dios. A menudo el hijo de Dios es culpable de algún pecado que le separaría completamente de Dios si no estuviera de por medio la abogacía de Cristo y la obra que El efectuó por su muerte en la cruz. El efecto del pecado sobre el cristiano es la pérdida de gozo, paz y poder espirituales. Por otra parte, estas bendiciones se restauran según la gracia infinita de Dios sobre la sola base de la confesión del pecado (1 Jn. 1:9); pero más importante es considerar el pecado del cristiano en relación con el carácter santo de Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la presente abogacía sacerdotal de Cristo en los cielos, hay absoluta seguridad de salvación para los hijos del Padre Celestial aun mientras ellos están pecando. Un abogado es aquel que expone y defiende la causa de otro ante los tribunales públicos. En el desempeño de sus funciones de Abogado, Cristo está ahora en el cielo interviniendo a favor de los suyos (He. 9:24) cuando ellos pecan (1 Jn. 2:1). Se revela que su defensa la hace ante el Padre, y que Satanás está allí también acusando sin cesar día y noche a los hermanos, en la presencia de Dios (Ap. 12:10). Es posible que al cristiano le parezca que el pecado que ha cometido es insignificante; pero no es así para el Dios santo, quien no podría nunca tratar con ligereza lo que representa una ofensa a su divina justicia. Aun el pecado que es secreto en la tierra es un gran escándalo en el cielo. En la gracia maravillosa de Dios, y sin necesidad de que intervenga solicitud alguna de parte de los hombres, el Abogado defiende la causa del cristiano culpable. Y lo que el Abogado hace para garantizar así la seguridad del creyente está tan de acuerdo con la justicia divina, que El es llamado, en relación con este ministerio de abogar por los suyos, «Jesucristo el justo». El defiende a los hijos de Dios a base de la sangre que fue derram ada en la cruz, y en esta forma el Padre tiene completa libertad para defenderles contra toda acusación proveniente de Satanás o de los hombres y contra todo juicio que en otras circunstancias el pecado impondría sobre el pecador; y todo esto se hace posible porque Cristo, a través de su muerte, llegó a ser la «propiciación por nuestros pecados» (los pecados de los cristianos) (1 Jn. 2:2).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad referente al ministerio sacerdotal de Cristo en los cielos no está de ninguna manera facilitando para los verdaderos cristianos la práctica del pecado. Al contrario, estas mismas cosas son escritas para que no pequemos (1 Jn. 2:1); porque ninguno puede pecar con ligereza o descuido cuando considera la enorme tarea de defensa que a causa del pecado del cristiano tiene que realizar necesariamente el Abogado Cristo Jesús.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Puede decirse, en conclusión, que Cristo cumple su ministerio de Intercesor y Abogado para la eterna seguridad de aquellos que ya son salvos en El (Ro. 8:34).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
E. La Obra Presente De Cristo Sobre La Tierra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cristo está también obrando en su iglesia sobre la tierra al mismo tiempo que está a la diestra del Padre en el cielo. En numerosos pasajes se dice que Cristo habita en su iglesia y está con su iglesia (Mt. 28:18-20; Jn. 14:18, 20; Col. 1:27). El está en su iglesia en el sentido de que es El quien da vida a su iglesia (Jn. 1:4; 10:10; 11:25; 14:6; Col. 3:4; 1 Jn. .5:12).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se puede concluir que la obra presente de Cristo es la clave para entender la presente tarea de Dios de llamar a un pueblo para formar el cuerpo de Cristo, y el poder y la santificación de este pueblo para ser testigos de Cristo hasta lo último de la tierra. Su obra presente es preliminar y a ella seguirán los eventos que tienen relación con su segunda venida.</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/4469650336030591401'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/4469650336030591401'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dotrinas.blogspot.com/2010/03/dios-el-hijo-su-ascencion-y-sacerdocio.html' title='Dios el Hijo: Su ascención y sacerdocio'/><author><name>Ing Juan Jose Pinales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03745698542542306859</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7222755369782868031.post-6217295467138613279</id><published>2010-03-31T13:18:00.000-07:00</published><updated>2010-03-31T13:18:50.652-07:00</updated><title type='text'>Dios el Hijo: Su resurrección</title><content type='html'>A. La resurrección en el antiguo testamento &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La doctrina de la resurrección de todos los hombres, así como la resurrección de Cristo, se enseña en el Antiguo Testamento. La doctrina aparece tan tempranamente como en el tiempo de Job, probablemente un contemporaneo de Abraham, y se expresa en su declaración de fe en Job 19:25-27: «Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios; al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mí.» Aquí Job afirma no solamente su propia resurrección personal, sino la verdad de que su Redentor ya vive y más tarde estará sobre la tierra. Que todos los hombres serán al fin resucitados se enseña en Juan 5:28-29 y en Apocalipsis 20:4-6, 12-13.&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://dotrinas.blogspot.com/2010/03/dios-el-hijo-su-resurreccion.html&quot;&gt;(Leer Mas...)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;a name=&#39;more&#39;&gt;&lt;/a&gt;Profecías específicas en el Antiguo Testamento anticipan la resurrección del cuerpo humano (Job 14:13-15; Sal. 16:9-10; 17:15; 49:15; Is. 26:19; Dn. 12:2; Os. 13:14; He. 11:17-19). La resurrección de Cristo se enseña específicamente en el Salmo 16:9-10, donde el salmista David declara: «Se alegró, por tanto, mi corazón, y se gozó mi alma; mi carne también reposará confiadamente; porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción.» Aquí David no solo afirma que él espera personalmente la resurrección, sino también que Jesucristo, a quien se describe como el «Unico Santo», no vería la corrupción, esto es, no estaría en la tumba el tiempo suficiente para que su cuerpo se corrompiera. Este pasaje esta citado por Pedro en Hechos 2: 24-31 y por Pablo en Hechos 13: 34-37 señalando la resurrección de Cristo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La resurrección de Cristo se menciona también en el Salmo 22:22, donde seguidamente a su muerte Cristo declara que El anunciará su nombre a sus «hermanos». En el Salmo 118:22-24 la exaltación de Cristo de convertirse en la piedra angular se define en Hechos 4: 10-11 significando la resurreccion de Cristo. La resurrección de Cristo parece también estar anticipada en la tipología del Antiguo Testamento en el sacerdocio de Melquisedec (Gn. 14:18; He. 7:15-17, 23-25).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En forma similar, la tipología de las dos aves (Lv. 14:4-7), donde el ave viva es soltada, la fiesta de las primicias (Lv. 23: 10-11), indicando que Cristo es las primicias de la cosecha de resurrección, y la vara de Aarón que floreció (Nm. 17:8) habla de la resurrección. La doctrina de la resurrección de todos los hombres, tanto como la resurrección de Cristo, se establece así en el Antiguo Testamento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
B. Las predicciones de Cristo de su propia resurreción&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Frecuentemente, en los Evangelios, Cristo predice ambas casas, su propia muerte y su resurrección (Mt. 16:21; 17:23; 20:17-19; 26:12, 28-29, 31-32; Mr. 9:30-32; 14:28; Lc. 9:22; 18:31-34; In. 2:19-22; 10:17-18). Las predicciones son tan frecuentes, tan explícitas y dadas en tan numerosos y diferentes contextos que no puede haber duda alguna de que Cristo predijo su propia muerte y resurrección, y el cumplimiento de estas predicciones verifica la exactitud de la profecia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
C. Pruebas de la resurrección de Cristo &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Nuevo Testamento presenta una prueba avasallante de la resurrección de Cristo. AI menos diecisiete apariciones de Cristo ocurrieron después de su resurrección. Estas son las siguientes: 1) Aparición a María Magdalena (Jn. 20:11-17; cr. Mr. 16:9-11); 2) aparición a las mujeres (Mt. 28:9-10); 3) aparición a Pedro (Lc. 24:34; 1 Co. 15:5); 4) aparición de Cristo a los diez discípulos, que se refiere colectivamente como «los once», estando Tomás ausente (Mr. 16:14; Lc. 24: 36-43; Jn. 20:19-24); 5) aparición a los once discípulos una semana después de su resurrección (Jn. 20:26-29); 6) aparición a siete de los discípulos en el Mar de Galilea (Jn. 21: 1-23); 7) aparición a los quinientos (1 Co. 15: 6); 8) aparición a Santiago el hermano del Señor (1 Co. 15:7); 9) aparición a los once discípulos en la montaña en Galilea (Mt. 28: 16-20; 1 Co. 15:7); 10) aparición a sus discípulos con ocasión de su ascensión desde el Monte de los Olivos (Lc. 24:44-53; Hch. 1: 3-9) ; 11) aparición del Cristo resucitado a Esteban momentos antes de su martirio (Hch. 7:55-56); 12) aparición a Pablo en el camino a Damasco (Hch. 9:3-6; cr. Hch. 22: 6-11; 26:13-18; 1 Co. 15:8); 13) aparición a Pablo en Arabia (Hch. 20:24; 26:17; Ga. 1:12, 17); 14) aparición de Cristo a Pablo en el templo (Hch. 22:17-21; cf. 9:26-30; Ga. 1:18); 15) aparición de Cristo a Pablo en la prisión en Cesarea (Hch. 23:11); 16) aparición de Cristo al apóstol Juan (Ap. 1: 12-20). El número de estas apariciones, la gran variedad de circunstancias y las evidencias que confirman todo lo que rodea a estas apariciones, constituyen la más poderosa calidad de evidencia histórica de que Cristo se levantó de los muertos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En adición a las pruebas que nos dan sus apariciones, puede aún citarse más evidencia que sostiene este hecho. La tumba estaba vacía después de su resurrección (Mt. 28:6; Mr. 16:6; Lc. 24:3, 6,12; Jn. 20:2,5-8). Es evidente que los testigos de la resurrección de Cristo no eran gente tonta ni fácil de engañar. De hecho, ellos eran lentos para comprender la evidencia (Jn. 20:9, 11-15, 25). Una vez convencidos de la realidad de su resurrección, deseaban morir por su fe en Cristo. Es también evidente que hubo un gran cambio en los discípulos después de la resurrección. Su pena fué reemplazada con gozo y fe.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante, el libro de los Hechos testifica del poder divino del Espíritu Santo en los discípulos después de la resurreccion de Cristo, el poder del Evangelio el cual ellos proclamaron, y las evidencias que sostienen los milagros. El día de Pentecostés es otra prueba importante, ya que hubiera sido imposible haber convencido a tres mil personas de la resurrección de Cristo, quienes habían tenido oportunidad de examinar la evidencia si hubiera sido una mera ficción. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La costumbre de la Iglesia primitiva de observar el primer día de la semana, el momento de celebrar la Cena del Señor y traer sus ofrendas, es otra evidencia histórica (Hch. 20:7; 1 Co. 16: 2). El mismo hecho de que la Iglesia primitiva nació a pesar de la persecución y muerte de los apostóles, sería dejado sin explicación si Cristo no se hubiera levantado de la muerte. Fue una resurrección literal y corporal, la cual transformó el cuerpo de Cristo conforme para su funcion celestial. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
D. Razones para la resurrección de Cristo &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
For lo menos pueden citarse siete razones importantes para la resurrección de Cristo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. Cristo resucitó debido a quien es Él (Hch. 2:24).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. Cristo resucitó para cumplir con el pacto davídico (2 S. 7:12-16; Sal. 89:20-37; Is. 9:6-7; Lc. 1:31-33; Hch. 2: 25-31). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. Cristo resucitó para ser el dador de la vida resucitada (Jn. 10:10-11; 11:25-26; Ef. 2:6; Col. 3:1-4; 1 Jn. 5:11-12). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
4. Cristo resucitó de modo que Él sea la fuente del poder de la resurrección (Mt. 28:18; Ef. 1:19-21; Fil. 4:13).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
5. Cristo resucitó para ser la Cabeza sobre la Iglesia (Ef. 1:20-23). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
6. Cristo resucitó para que nuestra justificación sea cumplida (Ro. 4:25).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
7. Cristo resucitó para ser las primicias de la resurrección (1 Co. 15:20-23).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
E. El significado de la resurrección de Cristo &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La resurrección de Cristo, a causa de su caracter histórico, constituye la prueba más importante de la deidad de Jesucristo. Porque fue una gran victoria sobre el pecado y la muerte, es también el valor presente del poder divino, como esta declarado en Efesios 1: 19-21. Dado que la resurrección es una doctrina tan sobresaliente, el primer día de la semana en esta dispensación ha sido apartado para la conmemoración de la resurrección de Jesucristo, y, de acuerdo a ello, toma el lugar en la ley del sábado, la cual ponía aparte el séptimo día para Israel. La resurrección es, por lo tanto, la piedra angular de nuestra fe cristiana, y como Pablo lo expresa en 1 Corintios 15:17: «Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.» For haber resucitado Cristo, nuestra fe cristiana está segura, la victoria final de Cristo es cierta y nuestra fe cristiana esta completamente justificada.</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/6217295467138613279'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/6217295467138613279'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dotrinas.blogspot.com/2010/03/dios-el-hijo-su-resurreccion.html' title='Dios el Hijo: Su resurrección'/><author><name>Ing Juan Jose Pinales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03745698542542306859</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7222755369782868031.post-1775756209175102371</id><published>2010-03-31T13:10:00.000-07:00</published><updated>2010-03-31T13:11:50.322-07:00</updated><title type='text'>Dios el Hijo: Su muerte vicaria</title><content type='html'>En la Escritura se revela la muerte de Cristo como un sacrificio por los pecados de todo el mundo. De acuerdo a ello, Juan el Bautista presentó a Jesús con las palabras: «He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Jn. 1: 29). Jesús, en su muerte, fue el sustituto muriendo en el lugar de todos los hombres. Aunque «sustituto» no es específicamente un término bíblico, la idea de que Cristo es el sustituto para los pecadores se afirma constantemente en las Escrituras. Por medio de la muerte vicaria los juicios justos e inconmensurables de Dios contra el pecador fueron llevados por Cristo. El resultado de esta sustitución es en sí mismo tan simple y definitivo como la misma transacción. El Salvador ya ha cargado con los judíos divinos contra el pecador a total satisfacción de Dios. Para recibir la salvación que Dios ofrece, se les pide a los hombres que crean estas buenas nuevas, reconociendo que Cristo murió por sus pecados y por este medio reclamar a Jesucristo como su Salvador personal.&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://dotrinas.blogspot.com/2010/03/dios-el-hijo-su-muerte-vicaria.html&quot;&gt;(Leer Mas...)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;a name=&#39;more&#39;&gt;&lt;/a&gt;La palabra «sustitución» expresa sólo parcialmente todo lo que se llevó a cabo en la muerte de Cristo. En realidad, no hay un término que pudiéramos decir que incluye el todo de esa obra incomparable. El uso popular ha tratado de introducir para este propósito la palabra expiación; pero este vocablo no aparece ni una sola vez en el Nuevo Testamento, y, de acuerdo a su uso en el Antiguo Testamento, significa solamente cubrir el pecado. Esto proveía una base para un perdón temporal «a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados» (Ro. 3:25). Aunque en los tiempos del Antiguo Testamento se requería nada más que el sacrificio de un animal para el remitir (literalmente «tolerar», «pasar por alto», Ro. 3:25) y el disimular (literalmente «pasar por alto» sin castigo, Hch. 17:30) de los pecados, Dios estaba, no obstante, actuando en perfecta justicia al hacer este requerimiento, puesto que Él miraba hacia la manifestación de su Cordero, el cual vendría no solamente a pasar por alto o cubrir el pecado, sino a quitarlo de una vez y para siempre (Jn. 1:29). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A. LO QUE IMPLICA LA MUERTE DEL HIJO&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al considerar el valor total de la muerte de Cristo deben distinguirse los siguientes hechos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. La muerte de Cristo nos da seguriad del amor de Dios hacia el pecador (Jn. 3:16; Ro. 5:8; 1 Jn. 3:16; 4:9); y en adición a esto hay, naturalmente, una acción refleja o requerimiento moral que se proyecta, a través de esta verdad tocante al amor divino, sobre la vida de los redimidos (2 Co. 5:15; 1 P. 2:11-25); pero no debe olvidarse que toda demanda referente a la conducta diaria no se dirige nunca a los inconversos sino a los que ya son salvos en Cristo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La muerte de Cristo es una redención o rescate pagado a las demandas santas de Dios para el pecador y para liberar al pecador de la justa condenación. Es significativo que la palabra discriminadora «por» significa «en lugar de» o «en favor de», y es usada en cada pasaje en el Nuevo Testamento donde se menciona la muerte de Cristo como un rescate (Mt. 20:28; Mr. 10:45; 1 Ti. 2:6). La muerte de Cristo fue un castigo necesario, el cual Él cargó por el pecador (Ro. 4:25; 2 Co. 5:21; Gá. 1:4; He. 9:28). Al pagar el precio de nuestro rescate Cristo nos redimió. En el Nuevo Testamento se usan tres importantes palabras griegas para expresar esta idea:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1) agorazo, que quiere decir «comprar en un mercado» (agora significa «mercado»). El hombre, en su pecado, es considerado bajo la sentencia de muerte (Jn. 3:18-19; Ro. 6:23), un esclavo «vendido bajo pecado» (Ro. 7:14), pero en el acto de la redención es comprado por Cristo a través del derramamiento de su sangre (1 Co. 6:20; 7:23; 2 P. 2:1; Ap. 5:9; 14:3-4);&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2) exagorazo, que significa «comprar y sacar del mercado de la venta», lo que agrega el pensamiento no sólo de la compra, sino también de que nunca más estará expuesto a la venta (Gá. 3:13; 4:5; Ef. 5:16; Col. 4:5), indicando que la redención es una vez y para siempre;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3) lutroo, «dejar libre» (Lc. 24:21; Tít. 2:14; 1 P. 1:18). La misma idea se encuentra en el vocablo lutrosis (Lc. 2:38; He. 9:12), y otra expresión similar, epoiesen lutrosin (Lc. 1:68), y otra forma usada frecuentemente, apolutrosis, indicando que se libera a un esclavo (Lc. 21:28; Ro. 3:24; 8:23; 1 Co. 1:30; Ef. 1:7, 14; 4:30; Col. 1:14; He. 9:15; 11:35). El concepto de la redención incluye la compra, el quitar de la venta, y la completa libertad del rescate individual a través de la muerte de Cristo y la aplicación de la redención por medio del Espíritu Santo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así, también, la muerte de Cristo fue una ofrenda por el pecado, no semejante a las ofrendas de animales presentadas en tiempos del A.T., las cuales podían solamente cubrir el pecado, en el sentido de dilatar el tiempo del justo y merecido juicio contra el pecado. En su sacrificio Cristo llevó sobre «su cuerpo en el madero» nuestros pecados, quitándolos de una vez y para siempre (Is. 53:7-12; Jn. 1:29; 1 Cor. 5:7; Ef. 5:2; He. 9:22, 26; 10:14).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. La muerte de Cristo está representada en su parte como un acto de obediencia a la ley que los pecadores han quebrantado, cuyo hecho constituye una propiciación o satisfacción de todas las justas demandas de Dios sobre el pecador. La palabra griega hilasterion se usa para el «propiciatorio» (He. 9:5), el cual era la tapa del arca en el lugar Santísimo, y que cubría la ley en el arca. En el Día de la Expiación (Lv. 16:14) el propiciatorio era rociado con sangre desde el altar y esto cambiaba el lugar de juicio en un lugar de misericordia (He. 9:11-15). De manera similar, el trono de Dios se convierte en un trono de gracia (He. 4:14-16) a través de la propiciación de la muerte de Cristo. Una palabra griega similar, hilasmos, se refiere al acto de propiciación (1 Jn. 2:2; 4:10); el significado es que Cristo, muriendo en la cruz, satisfizo completamente todas las demandas justas de Dios en cuanto al juicio para el pecado de la Humanidad. En Romanos 3:25-26 Dios declara, por tanto, que El perdona en su justicia los pecados antes de la cruz, sobre la base de que Cristo moriría y satisfaría completamente la ley de la justicia. En todo esto Dios no está descrito como un Dios que se deleita en la venganza sobre el pecador, sino más bien un Dios el cual a causa de su amor se deleita en misericordia para el pecador. En la redención y propiciación, por lo tanto, el creyente en Cristo está seguro de que el precio ha sido pagado en su totalidad, que él ha sido puesto libre como pecador y que todas las demandas justas de Dios para el juicio sobre él debido a sus pecados han sido satisfechas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
4. La muerte de Cristo no sólo satisfizo a un Dios Santo, sino que proveyó las bases por medio de las cuales el mundo fue reconciliado para con Dios. La palabra griega katallasso, que significa «reconciliar», tiene en sí el pensamiento de traer a Dios y al hombre juntos por medio de un cambio cabal en el hombre. Aparece frecuentemente en varias formas en el Nuevo Testamento (Ro. 5:10-11; 11:15; 1 Co. 7:11; 2 Co. 5:18-20; Ef. 2:16; Col. 1:20-21). El concepto en cuanto a reconciliación no significa que Dios cambie, sino que su relación hacia el hombre cambia debido a la obra redentora de Cristo. El hombre es perdonado, justificado y resucitado espiritualmente al nivel donde es reconciliado con Dios. El pensamiento no es que Dios sea reconciliado con el pecador, esto es, ajustado a un estado pecaminoso, sino más bien que el pecador es ajustado al carácter santo de Dios. La reconciliación es para todo el mundo, puesto que Dios redimió al mundo y es la propiciación para los pecados de todo el mundo (2 Co. 5:19; 2 P. 2:1; 1 Jn. 2:1-2). Tan completa y de largo alcance es esta maravillosa provisión de Dios en la redención, propiciación y reconciliación, que las Escrituras declaran que Dios no está ahora imputando el pecado al mundo (2 Co. 5:18-19; Ef. 2:16; Col. 2:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
5. La muerte de Cristo quitó todos los impedimentos morales en la mente de Dios para salvar a los pecadores en los que el pecado ha sido redimido por medio de la muerte de Cristo, Dios ha sido satisfecho y el hombre ha sido reconciliado con Dios. No hay más obstáculo para Dios en aceptar libremente y justificar a cualquiera que cree en Jesucristo como su Salvador (Ro. 3:26). A partir de la muerte de Cristo el infinito amor y poder de Dios se ven libres de toda restricción para salvar, por haberse cumplido en ella todos los juicios que la justicia Divina podría demandar contra el pecador. No hay nadie en todo el universo que haya obtenido más beneficio que Dios mismo en la muerte de su amado Hijo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
6. En su muerte, Cristo llegó a ser el Sustituto que sufrió la pena o castigo que merecía el pecador (Lv. 16:21; Is. 53:6; Lc. 22:37; Mt. 20:28; Jn. 10:11; Ro. 5:6-8; 1 P. 3:18). Esta verdad es el fundamento de certidumbre para todo aquel que se acerque a Dios en busca de salvación. Además, éste es un hecho que cada individuo debe creer concerniente a su propia relación con Dios en lo que toca al problema del pecado. Creer en forma general que Cristo murió por el mundo no es suficiente; se demanda en las Escrituras una convicción personal de que el pecado de uno mismo fue el que Cristo, nuestro Sustituto, llevó completamente en la cruz. Esta es la fe que resulta en una sensación de descanso interior, en un gozo inexplicable y gratitud profunda hacia El (Ro. 15:13; He. 9:14; 10:2). La salvación es una obra poderosa de Dios, que se realiza instantáneamente en aquel que cree en Cristo Jesús.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
B. FALACIAS CONCERNIENTES A LA MUERTE DEL HIJO&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La muerte de Cristo es a menudo mal interpretada. Cada cristiano hará bien en entender completamente la falacia de las enseñanzas erróneas que sobre este particular se están propagando extensamente en el día de hoy:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. Se afirma que la doctrina de la sustitución es inmoral porque, según se dice, Dios no podía, actuando en estricta justicia, colocar sobre una víctima inocente los pecados del culpable. Esta enseñanza podría merecer más seria consideración si se pudiera probar que Cristo fue una víctima involuntaria; pero, por el contrario, la Biblia revela que El estaba en completa afinidad con la voluntad de su Padre y era impulsado por el mismo infinito amor (Jn. 13:1; He. 10:7). De la misma manera, en el inescrutable misterio de la Divinidad, era Dios quien «estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo» (2 Co. 5:19). Lejos de ser la muerte de Cristo una imposición moral, era Dios mismo, el Juez justo, quien en un acto de amor y sacrificio de sí mismo sufrió todo el castigo que su propia santidad demandaba para el pecador.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. Se asegura que Cristo murió como un mártir y que el valor de su muerte consiste en su ejemplo de valor y lealtad a sus convicciones. Basta contestar a esta afirmación errónea que, siendo Cristo el Cordero ofrecido en sacrificio por Dios, su vida no fue arrebatada por hombre alguno, sino que Él la puso de sí mismo para volverla a tomar (Jn. 10:18; Hch. 2:23).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. Se dice que Cristo murió para ejercer cierta influencia de carácter moral. Es decir, que los hombres que contemplan el hecho extraordinario del Calvario serán constreñidos a dejar su vida pecaminosa, porque en la cruz se revela con singular intensidad lo que es el concepto divino acerca del pecado. Esta teoría, que no tiene ningún fundamento en las Escrituras, da por establecido que Dios está buscando actualmente la reformación de los hombres, cuando en realidad la cruz es la base para su regeneración.</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/1775756209175102371'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/1775756209175102371'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dotrinas.blogspot.com/2010/03/dios-el-hijo-su-muerte-vicaria.html' title='Dios el Hijo: Su muerte vicaria'/><author><name>Ing Juan Jose Pinales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03745698542542306859</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7222755369782868031.post-2875870833235816937</id><published>2010-03-31T12:53:00.000-07:00</published><updated>2010-03-31T13:03:10.737-07:00</updated><title type='text'>Dios el Hijo: Su encarnación</title><content type='html'>Al considerar la encarnación deben de admitirse dos verdades importantes: 1) Cristo fue al mismo tiempo, y en un sentido absoluto, verdadero Dios y verdadero hombre; y 2) al hacerse Él carne, aun que dejó a un lado su Gloria, en ningún sentido dejó a un lado su deidad. En su encarnación Él retuvo cada atributo esencial de su deidad. Su total deidad y completa humanidad son esenciales para su obra en la cruz. Si Él no hubiera sido hombre, no podría haber muerto; si Él no hubiera sido Dios, su muerte no hubiera tenido tan infinito valor.&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://dotrinas.blogspot.com/2010/03/dios-el-hijo-su-encarnacion.html&quot;&gt;(Leer Mas..)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;a name=&#39;more&#39;&gt;&lt;/a&gt;Juan declara (Jn. 1:1) que Cristo, quien era uno con Dios y era Dios desde toda la eternidad, se hizo carne y habitó entre nosotros (1:14). Pablo, asimismo, declara que Cristo, quien era en forma de Dios, tomó sobre sí mismo la semejanza de hombres (Fil. 2:6-7); «Dios fue manifestado en carne» (1 Ti. 3:16); y Él, quien fue la total revelación de la gloria de Dios, fue la exacta imagen de su persona (He. 1:3). Lucas, en más amplios detalles, presenta el hecho histórico de su encarnación, así como ambos su concepción y su nacimiento (Lc. 1:26-38; 2:5-7). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Biblia presenta muchos contrastes, pero ninguno más sorprendente que aquel que Cristo en su persona debería ser al mismo tiempo verdadero Dios y verdadero hombre. Las ilustraciones de estos contrastes en las Escrituras son muchas: Él estuvo cansado (Jn. 4:6), y Él ofreció descanso a los que estaban trabajados y cargados (Mt. 11:28); Él tuvo hambre (Mt. 4:2), y Él era «el pan de vida» (Jn. 6:35); Él tuvo sed (Jn. 19:28), y Él era el agua de vida (Jn. 7:37). Él estuvo en agonía (Lc. 22:44), y curó toda clase de enfermedades y alivió todo dolor. Aunque había existido desde la eternidad (Jn. 8:58), Él creció «en edad» como crecen todos los hombres (Lc. 2:40). Sufrió la tentación (Mt. 4:1) y, como Dios, no podía ser tentado. Se limitó a sí mismo en su conocimiento (Lc. 2:52), aun cuando Él era la sabiduría de Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Refiriéndose a su humillación, por la cual fue hecho un poco menor que los ángeles (He. 2:6-7), Él dice: «Mi Padre es mayor que yo» (Jn. 14:28); y «Yo y el Padre uno somos» (Jn. 10:30), y «El que me ha visto a mí, ha visto al Padre» (Jn. 14:9). Él oraba (Lc. 6:12), y Él contestaba las oraciones (Hch. 10:31). Lloró ante la tumba de Lázaro (Jn. 11:35), y resucitó a los muertos (Jn. 11:43). Él preguntó: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?» (Mt. 16:13), y «no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre» (Jn. 2:25). Cuando estaba en la cruz exclamó: «Dios mío, Dios mio, ¿por qué me has desamparado?» (Mr. 15:34). Pero el mismo Dios quien así clamó estaba en aquel momento «en Cristo reconciliando al mundo a sí» (2 Co. 5:19). Él es la vida eterna; sin embargo, murió por nosotros. Él es el hombre ideal para Dios y el Dios ideal para el hombre. De todo esto se desprende que el Señor Jesucristo vivió a veces su vida terrenal en la esfera de lo que es perfectamente humano, y en otras ocasiones en la esfera de lo que es perfectamente divino. Y es necesario tener presente que el hecho de su humanidad nunca puso límite, de ningún modo, a su Ser divino, ni le impulsó a echar mano de sus recursos divinos para suplir sus necesidades humanas. Él tenía el poder de convertir las piedras en pan a fin de saciar su hambre; pero jamás lo hizo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A. EL HECHO DE LA HUMANIDAD DE CRISTO&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• 1. La humanidad de Cristo fue determinada antes de la fundación del mundo (Ef. 1:4-7; 3:11; Ap. 13:8). El principal significado del tipo del Cordero está en el cuerpo físico que se ofrece en sacrificio cruento a Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• 2. Cada tipo y profecía del Antiguo Testamento concerniente a Cristo, anticipa el advenimiento del Hijo de Dios en su encarnación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• 3. El hecho de la humanidad de Cristo se ve en la anunciación del ángel a María y en el nacimiento del Niño Jesús(Lc. 1:31-35). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• 4. La vida terrenal de Cristo revela su humanidad: 1) Por sus nombres: «el Hijo del hombre», «el Hijo de David», u otros semejantes; 2) por su ascendencia terrenal: Se le menciona como «el primogénito de María» (Lc. 2:7), «la descendencia de David» (Hch. 2:30; 13:23), «la descendencia de Abraham» (He. 2:16), «nacido de mujer» (Gá. 4:4), «vástago de Judá» (Is. 11:1); 3) por el hecho de que Él poseía cuerpo, y alma, y espíritu humanos (Mt. 26:38; Jn. 13:21; 1 Jn. 4:2, 9); y 4) por las limitaciones humanas que Él mismo se impuso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• 5. La humanidad de Cristo se manifiesta en su muerte y resurreción. Fue un cuerpo humano el que sufrió la muerte en la cruz, y fue ese mismo cuerpo el que surgió de la tumba en gloriosa resurrección. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• 6. La realidad de la humanidad de Cristo se ve también en su ascensión a los cielos y en el hecho de que Él está allí, en su cuerpo humano glorificado intercediendo por los suyos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• 7. Y en su segunda venida será «el mismo cuerpo» -aunque ya glorificado que adoptó en el milagro de la encarnación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
B. LAS RAZONES BIBLICAS DE LA ENCARNACION&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• 1. Cristo vino al mundo para revelar a Dios ante los hombres (Mt. 11:27; Jn. 1:18; 14:9; Ro. 5:8; 1 Jn. 3:16). Por medio de la encarnación, el Dios, a quien los hombres no podían comprender, se revela en términos que son accesibles al entendimiento humano. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• 2. Cristo vino a revelar al hombre. Él es el Hombre ideal para Dios, y como tal, se presenta como un ejemplo para los que creen en Él (1 P. 2:21), aunque no para los inconversos, pues el objetivo de Dios en cuanto a ellos no es meramente reformarlos, sino salvarlos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• 3. Cristo vino a ofrecer un sacrificio por el pecado. Por esta causa, Él da alabanza por su cuerpo a Dios, y esto lo hace en relación con el verdadero sacrificio que por nuestro pecado Él ofreció en la cruz (He. 10:1-10). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• 4. Cristo se hizo carne a fin de destruir las obras del diablo (Jn. 12:31; 16:11; Col. 2:13-15; He. 2:14; 1 Jn. 3:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• 5. Cristo vino al mundo para ser «misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere» (He. 2:16-17; 8:1; 9:11-12, 24). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• 6. Cristo se hizo carne para poder cumplir el pacto davídico (2 S.7:16; Lc. 1:31-33; Hch. 2:30-31, 36; Ro. 15:8). Él aparecerá en su cuerpo humano glorificado y reinará como «Rey de reyes y Señor de señores», y se sentará en el trono de David su padre (Lc. 1:32; Ap. 19:16). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• 7. Por medio de su encarnación, Cristo llegó a ser «Cabeza sobre todas las cosas y de la iglesia», la cual es la Nueva Creación, o sea, la nueva raza humana (Ef. 1:22). En la encarnación, el Hijo de Dios tomó para sí, no solamente un cuerpo humano, sino también un alma y un espíritu humanos. Y poseyendo de este modo tanto la parte material como la inmaterial de la existencia humana, llegó a ser un hombre en todo el sentido que esta palabra encierra, y a identificarse tan estrecha y permanentemente con los hijos de los hombres, que Él es correctamente llamado «el postrer Adán»; y «el cuerpo de la gloria suya» (Fil. 3:21) es ahora una realidad que permanece para siempre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Cristo que es el Hijo Eterno, Jehová Dios, fue también el Hijo de María, el Niño de Nazaret, el Maestro de Judea, el Huésped de Betania, el Cordero del Calvario. Y un día se manifestará como el Rey de gloria, así como ahora es el Salvador. de los hombres, el Sumo Sacerdote que está en los cielos, el Esposo que viene por su Iglesia, y el Señor.</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/2875870833235816937'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/2875870833235816937'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dotrinas.blogspot.com/2010/03/dios-el-hijo-su-encarnacion.html' title='Dios el Hijo: Su encarnación'/><author><name>Ing Juan Jose Pinales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03745698542542306859</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7222755369782868031.post-5374839689674581577</id><published>2010-03-31T12:32:00.000-07:00</published><updated>2010-03-31T12:34:41.543-07:00</updated><title type='text'>Dios el Hijo: Su preexistencia</title><content type='html'>Siendo al mismo tiempo perfectamente humano y perfectamente divino, el Señor Jesucristo es semejante y a la vez distinto a los hijos de los hombres. Las Escrituras son muy claras respecto a la semejanza de Él con los humanos (Jn. 1:14; 1 Ti. 3:16; He. 2:14-17), y lo presentan como a un hombre que nació, vivió, sufrió y murió entre los hombres. Pero de igual manera la Biblia enseña que Él es diferente a nosotros, no solamente en el carácter impecable de su vida terrenal, en su muerte vicaria y en su gloriosa resurrección y ascensión, sino también en el hecho maravilloso de su preexistencia eterna.&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://dotrinas.blogspot.com/2010/03/dios-el-hijo-su-preexistencia.html&quot;&gt;(Leer Mas...)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a name=&#39;more&#39;&gt;&lt;/a&gt;En cuanto a su humanidad, Él tuvo principio, pues fue concebido por el poder del Espíritu Santo y nació de una virgen. En cuanto a su divinidad, Él no tuvo principio, pues ha existido desde la eternidad. En Isaías 9:6 leemos: «Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado.» La distinción es obvia entre el niño que nació y el Hijo que nos es dado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así también en Gálatas 4:4 se declara: «Cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley.» El que existía desde la eternidad, llegó a ser, en la plenitud del tiempo, «nacido (la descendencia) de mujer». Declarando que Cristo fue preexistente, meramente se afirma que Él existió antes de que se hubiera encarnado, puesto que todos los propósitos también afirman que Él existía desde toda la eternidad pasada. La idea de que Él era preexistente sólo en el sentido de ser el primero de todos los seres creados (la así llamada herejía arriana del siglo IV) no es una enseñanza moderna. Así las pruebas de su preexistencia y las pruebas para su eternidad pueden ser agrupadas juntas. Es también evidente que si Cristo es Dios, Él es eterno, y si Él es eterno, Él es Dios, y las pruebas para la deidad de Cristo y su eternidad se sostienen unas a otras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La eternidad y deidad de Jesús es establecida por dos líneas de revelación:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1ª.) Declaraciones directas, y 2ª.) Implicaciones de la Escritura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;DECLARACIONES DIRECTAS DE LA ETERNIDAD Y DEIDAD DEL HIJO DE DIOS &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La eternidad y deidad de Jesucristo están sostenidas en una vasta área de la Escritura, la cual afirma su infinita Persona y su existencia eterna igual con las otras Personas de la Trinidad. Este hecho no es afectado por su encarnación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Escritura declara en Juan 1:1-2: «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios.» De acuerdo a Miqueas 5:2: «pero tú, Belén Efrata, pequeño para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.»&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Isaías 7:14 afirma su nacimiento virginal y le da el nombre de Emanuel, lo cual significa «Dios con nosotros». De acuerdo a Isaías 9:6-7, aunque Jesús fue un niño nacido, Él fue también dado como un Hijo y es llamado específicamente «el Dios fuerte». Cuando Cristo declaró en Juan 8:58:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy», los judíos entendieron que esto era una afirmación de la deidad y la eternidad (cf. Ex. 3:14; Is. 43:13). En Juan 17:5, Cristo, en su oración, declaró: «Ahora, pues, Padre, glorifícame tú para contigo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese» (cf. Jn. 13:3). Filipenses 2:6-7 dice que Cristo fue «en forma de Dios» antes de su encarnación. Una declaración más explícita se hace en Colosenses 1:15-19, donde se declara que Jesucristo es, antes de toda la creación, el Creador mismo, y la imagen exacta del Dios invisible. En 1 Timoteo 3:16 se declara a Jesucristo como «Dios... manifestado en carne». En Hebreos 1:2-3 el hecho de que el, Hijo es el Creador y la exacta imagen de Dios se declara nuevamente, y su eternidad se afirma en 13:8 (cf. Ef. 1:4; Ap. 1:11). La Escritura declara muy a menudo que Cristo es eterno y que Él es Dios. La educación contemporánea, la cual acepta la Biblia como la autoridad irresistible con excepción de algunas sectas-, afirma la eternidad y deidad de Cristo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
B. IMPLICACIONES DE QUE EL HIJO DE DIOS ES ETERNO&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Palabra de Dios constante y consistentemente implica la preexistencia y eternidad del Señor Jesucristo. Entre las pruebas obvias de este hecho pueden resaltarse varias:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. Las obras de la creación son adjudicadas a Cristo (Jn. 1:3; Col. 1:16; He. 1:10). Por lo tanto, Él antecede a toda la creación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. El Ángel de Jehová, cuya apariencia se recuerda a menudo en el Antiguo Testamento, no es otro que el Señor Jesucristo. Aunque Él aparece algunas veces como un ángel o aun como un hombre, Él lleva las marcas de la deidad. Él apareció a Agar (Gn. 16:7), a Abraham (Gn. 18:1; 22:11-12; véase Jn. 8:58), a Jacob (Gn. 48:15-16; véase también Gn. 31:11-13; 32:2432), a Moisés (Ex. 3:2, 14), a Josué (Jos. 5:13-14) y a Manoa (Jue. 13:19-22). Él es quien lucha por los suyos y los defiende (2 R. 19:35; 1 Cr. 21:15-16; Sal. 34:7; Zac. 14:1-4).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. Los títulos adjudicados al Señor Jesucristo indican la eternidad de su Ser. Él es precisamente lo que sus nombres sugieren. Él es «el Alfa y Omega», «el Cristo», «Admirable», «Consejero», «Dios fuerte», «Padre eterno», «Dios», «Dios con nosotros», el «gran Dios y Salvador» y «Dios bendito para siempre». Estos títulos identifican al Señor Jesucristo con la revelación del Antiguo Testamento acerca de Jehová-Dios (compárese Mt. 1:23 con Is. 7:14; Mt. 4:7 con Dt. 6:16; Mr. 5:19 con Sal. 66:16, y Sal. 110:1 con Mt. 22:42-45).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, los nombres que el Nuevo Testamento le da al Hijo de Dios se hallan íntimamente relacionados con los títulos del Padre y del Espíritu, lo que indica que Cristo está en un plano de igualdad con la Primera y la Tercera Personas de la Trinidad (Mt. 28:19; Hch. 2:38; 1 Co. 1:3; 2 Co. 13:14; Jn. 14:1; 17:3; Ef. 6:23; Ap. 20:6; 22:3), y explícitamente Él es llamado Dios (Ro. 9:5; Jn. 1:1; Tít. 2:13; He. 1:8).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
4. La preexistencia del Hijo de Dios se sobreentiende en el hecho de que Él tiene los atributos de la Deidad: Vida (Jn. 1:4), Existencia en sí mismo (Jn. 5:26), Inmutabilidad (He. 13:8), Verdad (Jn. 14:6), Amor (1 Jn. 3:16), Santidad (He. 7:26), Eternidad (Col. 1:17; He. 1:11), Omnipresencia (Mt. 28:20), Omnisciencia (1 Co. 4:5; Col. 2:3) y Omnipotencia (Mt. 28:18; Ap. 1:8).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
5. De igual manera, la preexistencia de Cristo se sobreentiende en el hecho de que Él es adorado como Dios (Jn. 20:28; Hch. 7:59-60; He. 1:6). Por lo tanto, se concluye que siendo el Señor Jesucristo Dios, Él existe de eternidad a eternidad. Este capítulo, que recalca la Deidad de Cristo, debe estar inseparablemente relacionado con el que sigue, en el cual se da énfasis a la humanidad del Hijo de Dios, realizada a través de la encarnación.</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/5374839689674581577'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/5374839689674581577'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dotrinas.blogspot.com/2010/03/dios-el-hijo-su-preexistencia.html' title='Dios el Hijo: Su preexistencia'/><author><name>Ing Juan Jose Pinales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03745698542542306859</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7222755369782868031.post-5001767129259969292</id><published>2010-03-31T11:18:00.000-07:00</published><updated>2010-03-31T11:19:48.844-07:00</updated><title type='text'>La Trinidad de Dios</title><content type='html'>A. EL CREER EN LA EXISTENCIA DE DIOS&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La creencia de que existe un ser divino mucho más grande que el hombre, ha sido común en todas las culturas y civilizaciones. Esto se debe, en parte, al hecho de que el hombre razona que tiene que existir una explicación para nuestro mundo y para la experiencia humana y que sólo un ser superior al hombre serviría para poder explicarlo. El hombre, intuitivamente, por su propia naturaleza religiosa, propende a buscar un ser que de algún modo es mucho más alto y superior a él. Esto también puede ser explicado, en parte, por la obra del Espíritu Santo en el mundo y que se extiende a toda criatura, una obra que se designa en Teología como gracia común, en contraste con la obra especial del Espíritu relacionada con la salvación del hombre. El moderno fenómeno de muchos que afirman ser ateos surge de la perversión de la mente humana y la negación de que es posible cualquier explicación racional del universo. De acuerdo con esto, la Biblia declara que un ateo es un loco estúpido (Sal. 14:1).&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://dotrinas.blogspot.com/2010/03/la-trinidad-de-dios.html&quot;&gt;(Leer Mas..)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;a name=&#39;more&#39;&gt;&lt;/a&gt;&amp;nbsp;Ordinariamente, el hombre no busca pruebas de su propia existencia, ni de la existencia de las cosas materiales, que reconoce por sus sentidos. Aunque Dios es invisible en su persona, su existencia es tan evidente que los hombres por lo general no requieren pruebas para el hecho de Dios. La duda de la existencia de Dios es debida evidentemente a la perversidad del propio hombre, a su ceguera y a la influencia satánica. La evidencia de la existencia de Dios en la creación es tan clara que el rechazarla es el fundamento de la condenación del mundo pagano, que no ha escuchado el Evangelio. Según Romanos 1:19-20, es «porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó, porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La revelación de Dios mediante los profetas, antes de que la Escritura fuese escrita, y la revelación procedente de la Escritura, ha penetrado, en cierto grado, la conciencia total del hombre hoy día. Aunque el mundo, en general, está ignorante de la revelación escriturística, algunos conceptos de Dios han penetrado en el pensamiento de todo el mundo, de tal forma que la creencia en una especie de Ser superior es generalmente cierta incluso entre hombres a quienes no ha llegado directamente la Escritura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque los antiguos filósofos griegos ignoraron la revelación bíblica, no habiéndoles sido familiar, hicieron, sin embargo, algunos intentos para explicar nuestro universo sobre la base de un Ser superior. Varios sistemas de pensamiento han evolucionado: 1) el politeísmo; es decir, la creencia en muchos dioses; 2) hilozoísmo, que identifica el principio de la vida encontrado en toda la creación como siendo Dios mismo; 3) materialismo, que arguye que la materia funciona por sí misma de acuerdo con una ley natural y no es preciso ningún dios para su funcionamiento, teoría que apoya el moderno evolucionismo; y 4) panteísmo, que sostiene que Dios es impersonal e idéntico con la propia Naturaleza, y que Dios es inmanente, pero no trascendente. Existen, así, muchas variantes de tales conceptos respecto a Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Argumentando en favor de la existencia de Dios, procediendo de los hechos de la creación, aparte de la revelación de la Escritura, pueden observarse cuatro clases generales o líneas de razón: 1) El argumento ontológico; sostiene que Dios tiene que existir, porque el hombre universalmente cree que existe. Esto, a veces, es llamado un argumento a priori. 2) El argumento cosmológico; mantiene que todo efecto necesita tener una causa suficiente, y, por tanto, el universo, que es un efecto, tiene que haber tenido un Creador como causa. Implicada en este argumento está la complejidad de un universo ordenado, que no pudo haber tenido existencia accidente. 3) El argumento teológico; resalta que cada diseño tiene que haber tenido un diseñador, y como la totalidad de la creación está intrincadamente diseñada e interrelacionada, tuvo, por tanto, que haber tenido un gran diseñador. El hecho de que todas las cosas funcionen juntas, indica que este diseñador ha tenido necesariamente que haber sido uno de infinito poder y sabiduría. 4) El argumento antropológico; arguye que la naturaleza y existencia del hombre resulta absolutamente inexplicable de no ser por la creación de Dios, quien tiene una naturaleza similar, pero mucho mayor que la del hombre. Implicado en este argumento está el hecho de que el hombre tiene intelecto (capacidad para pensar), sensibilidad (capacidad para sentir) y voluntad (capacidad para realizar la elección moral). Tal extraordinaria capacidad apunta hacia el Uno que tiene similares pero mucho mayores capacidades y que ha creado al hombre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque estos argumentos en favor de la existencia de Dios tienen considerable validez y el hombre puede ser justamente condenado por rechazarlos (Ro. 1:18-20), no han sido suficientes para llevar al hombre en la apropiada relación con Dios o producir una fe real en Dios, sin la asistencia de la completa revelación de Dios, confirmando todos los hechos encontrados en la Naturaleza, pero añadiendo a la revelación natural muchas verdades que ésta no hubiera desvelado por sí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
B. LA UNIDAD DE LA DIVINA TRINIDAD&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En general, el Antiguo Testamento recalca el énfasis de la unidad de Dios (Ex. 20:3; Dt. 6:4; Is. 44:6), un hecho que también se enseña en el Nuevo Testamento (Jn. 10:30; 14:9; 17:11, 22, 23; Col. 1:15). Tanto en el Antiguo como en una gran parte del Nuevo Testamento también se indica que Dios existe como una Trinidad: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Muchos creen que la doctrina de la Trinidad está implícita en el uso de la palabra Elohim, como un nombre para Dios, y que está en una forma plural y parece referirse al Dios trino y uno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los principios del Génesis hay referencias al Espíritu de Dios, y los pronombres personales en plural se usan para Dios como en el Génesis 1:26; 3:22; 11:7. Frecuentemente, en el Antiguo Testamento hay distinción dentro de la naturaleza de Dios, en términos de Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Isaías, en 7:14, habla del Hijo como Emanuel, «Dios con nosotros», que tiene que ser distinto del Dios Padre y del Espíritu. Este Hijo es llamado, en Isaías 9:6, «Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de Paz».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Salmo 2:7, Dios Padre, referido como «Yo», indica que es su propósito tener a su Hijo como el supremo soberano sobre la tierra. Por lo mismo que el Padre y el Hijo quedan distinguidos, así Dios también se distingue del Espíritu Santo, como en el Salmo 104:30, donde el Señor envía a su Espíritu. A estas evidencias hay que añadir todas las referencias del Ángel de Jehová, que señala las apariciones del Hijo de Dios en el Antiguo Testamento como uno enviado por el Padre, y referencias al Espíritu del Señor, como el Espíritu Santo, distinto del Padre y del Hijo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esas evidencias del Antiguo Testamento el Nuevo añade una revelación adicional. Aquí, en la persona de Jesucristo, está el Dios Encarnado, concebido por el Espíritu Santo, y, con todo, Hijo de Dios, el Padre. En el bautismo de Jesús, la distinción de la Trinidad se hace evidente con Dios Padre hablando desde los cielos, el Espíritu Santo descendiendo como una paloma y esparciendo luz sobre El, y el propio Jesucristo bautizado (Mt. 3:16-17). Esas distinciones de la Trinidad se observan también en pasajes tales como Juan 14:16, donde el Padre y el Consolador quedan distinguidos del propio Cristo, y en Mateo 28:19, donde los discípulos son instruidos para bautizar a los creyentes «en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las muchas indicaciones que hay, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, de que Dios existe o subsiste como trino y uno, han conformado la doctrina de la Trinidad como un hecho central de todas las creencias ortodoxas, desde los principios de la iglesia hasta los tiempos más modernos. Cualquier desviación de esto se considera como un apartamiento de la verdad escriturística. Aunque la palabra «trinidad» no se da en la Biblia, los hechos de la revelación escriturística no permiten otra explicación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque la doctrina de la Trinidad es un hecho central, el núcleo de la fe cristiana está más allá de la comprensión humana y no tiene paralelo en la experiencia del hombre. La mejor definición es el sostener que, aunque Dios es uno, El existe en tres personas. Estas personas son iguales, tienen los mismos atributos y son igualmente dignas de adoración, culto y fe. Con todo, la doctrina de la unidad de la Divinidad está clara en el sentido de que no hay tres dioses separados, como tres seres humanos separados, tales como Pedro, Santiago y Juan. De acuerdo con esto, la verdadera fe cristiana no es un triteísmo, como creencia en tres dioses. Por otra parte, la Trinidad no tiene que ser explicada como tres modalidades de existencia, es decir, que un solo Dios se manifiesta a sí mismo en tres formas. La Trinidad es esencial para el ser de Dios y es más que una forma de la revelación divina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las personas de la Trinidad, aunque tengan iguales atributos, difieren en ciertas propiedades. De aquí que la Primera Persona de la Trinidad sea llamada Padre. La Segunda Persona es llamada el Hijo, como enviada por el Padre. La Tercera Persona es el Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo. Esto es llamado en teología la doctrina de la procesión, y el orden no es nunca invertido, es decir, el Hijo nunca envía al Padre, y el Espíritu Santo nunca envía al Hijo. De la naturaleza de la unicidad de la Divinidad no existe ilustración o paralelo en la experiencia humana. Así pues, esta doctrina tiene que ser aceptada por la fe sobre la base de la revelación escriturística, incluso aunque esté más allá de toda comprensión y definición humanas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
C. LOS NOMBRES DE DIOS&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Antiguo Testamento hay tres nombres atribuidos a Dios. El primer nombre, «Jehová» o «Yavé», es el nombre de Dios aplicado sólo al verdadero Dios. El primer nombre aparece en conexión con la creación en el Génesis 2:4, y el significado del nombre se define en el Éxodo 3:13-14 como «Yo soy el que soy», es decir, el existente por sí mismo, el eterno Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El nombre más común para Dios en el Antiguo Testamento es Elohim, una palabra que es utilizada tanto para el verdadero Dios como para los dioses del mundo pagano. Este nombre aparece en el Génesis 1:1. Se ha debatido mucho este nombre, pero parece incluir la idea de ser el «Uno y Fuerte», el Ser que tiene que ser temido y reverenciado. A causa de estar en una forma plural parece incluir a la Trinidad, aunque pueda ser usado también en las Personas individuales de la Trinidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tercer nombre de Dios en el Antiguo Testamento es Adonai, que comúnmente significa «dueño o señor», y es utilizado, no solamente de Dios como nuestro Dueño, sino también de los hombres que son amos sobre sus siervos. Con frecuencia se une a «Elohin», como en Génesis 15:2; y cuando es usado así, recarga el énfasis del hecho de que Dios es nuestro Amo o Señor. Muchas combinaciones de estos nombres de Dios se encuentran a lo largo del Antiguo Testamento. El más frecuente es Jehová Elohim, o Adonai Elohim.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A estas combinaciones de los tres primitivos nombres de Dios hay que añadir muchos otros compuestos y que se encuentran en el Antiguo Testamento, tales como Jehová-jiré, que significa «el Señor proveerá» (Gn. 22:13-14); «Jehová-rafah», «el Señor que sana» (Ex. 15:26); Jehová-nissi, «el Señor es nuestra bandera» (Ex. 17:8-15); «Jehová-salom», «el Señor es nuestra paz» (Jue. 6:24); «Jehová-sidkenu», «el Señor es nuestra justicia» (Jer. 23:6); Jehová-sama, «el Señor está presente» (Ez. 48:35).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Nuevo Testamento se encuentran títulos adicionales en donde la Primera Persona se distingue por «el Padre», la Segunda como «el Hijo» y la Tercera como «el Espíritu Santo». Estos títulos, por supuesto, se encuentran también en el Antiguo Testamento, pero son más comunes en el Nuevo. La discusión respecto a estos términos seguirá en los capítulos que tratan de las tres Personas de la Trinidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
D. LOS ATRIBUTOS DE DIOS&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Ser esencial de Dios hay ciertos atributos inherentes o cualidades esenciales de Dios. Tales atributos están eternamente mantenidos por el Dios Trino y Uno y son iguales para cada persona de la Divinidad. Incluído en dichos atributos está el hecho de que Dios es Espíritu (Jn. 4:24), Dios es vida (Jn. 5:26), Dios existe por sí mismo (Ex. 3:14), Dios es infinito (Sal. 145:3), Dios es inmutable o sin cambios (Sal. 102:27; Mal. 3:6; Stg. 1:17), Dios es la verdad (Dt. 32:4; Jn. 17:3), Dios es amor (1 Jn. 4:8), Dios es eterno (Sal. 90:2; Jer. 23:23-24), Dios es omnisciente (Sal. 147:4-5) y Dios es omnipotente (Mt. 19:26).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otras variantes de tales atributos pueden verse en el hecho de que Dios es bueno, Dios es misericordioso y Dios es soberano. Todas las perfecciones están atribuidas a Dios de forma infinita, y sus obras, así como su Ser, son perfectos. El gran diseño y los detalles del universo son evidencia de su infinita grandeza y soberanía, su poder, su sabiduría. Su plan de Salvación, según está revelado en las Escrituras, es otra evidencia de su amor, su justicia y su gracia. Ningún aspecto de la creación es demasiado grande para que El tenga sobre todo lo existente un completo control, y ni siquiera el más pequeño detalle, incluso la caída de un gorrión, es demasiado pequeño para no quedar incluido en su plan soberano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
E. LA SOBERANIA DE DIOS&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los atributos de Dios ponen de manifiesto que Dios es lo supremo sobre todo lo existente. No queda nada sujeto a otro poder, autoridad o gloria y no está sujeto a ninguna entidad que sea superior a El. El representa la perfección hasta un grado infinito en cualquier aspecto de su Ser. El no puede jamás ser sorprendido, derrotado o disminuido. No obstante, sin sacrificar su autoridad o comprometer la realización final de su perfecta voluntad, Dios se ha complacido en dar a los hombres una medida de libertad y de elección, y para el ejercicio de esta elección Dios mantiene al hombre responsable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A causa de estar el hombre, en su depravado estado, ciego e insensible a la obra de Dios, aparece claro en la Escritura que los hombres no deben apartarse de Dios, suprimiendo al Espíritu de sus corazones (Jn. 6:44; 16:7-11). Del lado humano, sin embargo, el hombre es responsable de su incredulidad y se le ordena que crea en el Señor Jesucristo con el objeto de que pueda ser salvado (Hch. 16:31). Es también verdad que en los asuntos de los hombres, especialmente de los cristianos, Dios actúa para que se cumpla su voluntad (Fil. 2:13). Con todo, El no fuerza a los hombres a que se entreguen a Dios, sino más bien les exhorta a que lo hagan (Ro. 12:1, 2).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El hecho de que Dios haya otorgado una cierta libertad al hombre no introduce un factor de incertidumbre en el universo, puesto que Dios se anticipa y conoce hasta el infinito todo lo que los hombres harán en respuesta a las influencias divinas y humanas y que se producen en sus vidas. Su soberanía, por tanto, se extiende infinitamente a todo acto, incluso si temporalmente ha de ser en el mal, por permitirlo, y que en última instancia todo redunda en que Dios pueda ser glorificado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
F. EL MANDATO DE DIOS&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El propósito soberano de Dios se define teológicamente como el mandato de Dios, refiriéndose al plan general que incluye todos los acontecimientos de cualquier clase que puedan ocurrir. El mandato de Dios incluye esos acontecimientos que Dios hace por sí mismo, y también incluye todo lo que Dios lleva a cabo mediante la ley natural, sobre la cual El es absoluto soberano. Más difícil de comprender es el hecho de que su mandato soberano también se extiende a todos los actos de los hombres, los cuales están incluidos en su plan eterno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque sea incomprensible para nosotros, es evidente que el Dios omnisciente, teniendo un completo conocimiento de lo que el hombre hará en su libertad, al decidir conceder al hombre la libertad de elección, no introduce ningún elemento de incertidumbre. El plan divino, de acuerdo con esto, incluyó el permitir el pecado como Adán y Eva lo cometieron, con todos los resultados de esta comisión del pecado. Ello incluye el divino remedio de Cristo, muriendo en la cruz, y toda la obra del Espíritu Santo en llevar a los hombres el arrepentimiento y la fe.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque la obra de Dios en el corazón humano es inescrutable, la Biblia determina claramente que si bien, de una parte, lo que el hombre hace fue incluido en el mandato eterno de Dios, de otra, el hombre opera con libertad de elegir y es responsable de sus libres actos de elección. El mandato de Dios no es el fatalismo --un control de todos los acontecimientos ciego y mecánico--, sino que es el plan inteligente, amoroso y sabio, en el cual el hombre, responsable de sus actos, se mantiene responsable por lo que hace, siendo, por lo demás, recompensado por sus buenas obras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El mandato de Dios puede ser dividido en subdivisiones tales como su mandato de crear, su mandato de preservar el mundo, su mandato de Providencia y su sabio gobierno del universo. Su mandato incluye las promesas o alianzas de Dios, sus propósitos en la Divina Providencia y su gracia, supremamente manifestada hacia el hombre. Ante semejante Dios, el hombre sólo puede inclinarse en sumisión, en amor y en adoración.</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/5001767129259969292'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/5001767129259969292'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dotrinas.blogspot.com/2010/03/la-trinidad-de-dios.html' title='La Trinidad de Dios'/><author><name>Ing Juan Jose Pinales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03745698542542306859</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7222755369782868031.post-952958020151487167</id><published>2010-03-31T11:06:00.000-07:00</published><updated>2010-03-31T11:07:37.938-07:00</updated><title type='text'>La Biblia como revelación divina</title><content type='html'>A. FORMAS DE LA REVELACION DIVINA&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Biblia tiene como objetivo y propósito el ser la revelación del ser, las obras y el programa de Dios. Que un Dios infinito buscase el revelarse a sí mismo a sus criaturas, es razonable y esencial para el cumplimiento de los propósitos de Dios en la creación. Es, por otra parte, natural que los seres racionales intenten saber algo respecto al Creador que les ha dado vida. Si el hombre es el más alto orden de las criaturas, que tiene la capacidad de reconocer y tener una intima comunión con el Creador, es, por tanto, también razonable esperar que el Creador se comunicase con sus criaturas, revelándoles su propósito y su voluntad. Hay tres vías de máxima importancia y que han sido utilizadas por Dios para revelarse a sí mismo.&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://dotrinas.blogspot.com/2010/03/la-biblia-como-revelacion-divina.html&quot;&gt;(Leer Mas..)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;a name=&#39;more&#39;&gt;&lt;/a&gt;1. La revelación de Dios en la creación. El poder eterno y el carácter de Dios se revelan por las cosas que han sido creadas (Ro. 1:20). El mundo de las cosas naturales, siendo una obra de Dios, muestra que Dios es un Dios infinito en poder y sabiduría y que ha diseñado y creado el mundo físico para un propósito inteligente. La revelación de Dios mediante la Naturaleza, sin embargo, tiene sus limitaciones, al no aparecer claramente manifestado el amor y la santidad de Dios. Mientras que la revelación en la Naturaleza es suficiente para que Dios pueda juzgar al mundo pagano por no adorarle como su Creador, no revela un camino de salvación mediante el cual los pecadores puedan ser reconciliados con un Dios santo, sagrado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. Revelación en Cristo. Una suprema revelación de Dios fue suministrada en la persona y la obra de Cristo, que nació en su debido tiempo (Gá. 4:4). El Hijo de Dios vino al mundo para revelar a Dios a los hombres en términos que pudiesen comprender. Por su llegada como hombre mediante el acto de la encarnación, los hechos relacionados con Dios, que de otra forma hubiesen sido muy difíciles para la comprensión humana, se trasladan al limitado alcance de la comprensión y el entendimiento humanos. Así pues, en Cristo, no sólo se revela el poder y la sabiduría de Dios, sino también su amor, la bondad divina, su santidad y su gracia. Cristo declaró:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«El que me ha visto a mí, ha visto al Padre» (Jn. 14:9). En consecuencia, el que conoce a Jesucristo, también conoce al Dios Padre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. La revelación en la Palabra escrita. La Palabra escrita de Dios es capaz, sin embargo, de revelar a Dios en términos incluso más explícitos de los que puedan ser observados en la persona y obra de Cristo. Como previamente se ha demostrado, es la Biblia la que nos presenta a Jesucristo tanto como el objeto de las profecías, como en su cumplimiento. Con todo, la Biblia va aún más allá; dando detalles respecto a Cristo, muestra el programa de Dios para Israel, para las naciones, así como para la iglesia, y trata de muchos otros temas de la historia del género humano y del universo. La Biblia no sólo presenta a Dios como su tema fundamental, sino que también nos muestra sus propósitos. La revelación escrita lo incluye todo en sí misma. Expone de la forma más clara y convincente todos los hechos que conciernen a Dios y que están revelados en la Naturaleza, y proporciona el único registro que atañe a la manifestación de Dios en Cristo. También se extiende la divina revelación en grandes detalles que se relacionan con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, los ángeles, los demonios, el hombre, el pecado, la salvación, la gracia y la gloria. La Biblia, pues, puede ser considerada como el complemento perfecto de la divina revelación de Dios, parcialmente revelada en la Naturaleza, y más plenamente revelada en Cristo, y revelada completamente en la Palabra escrita.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
B. REVELACION ESPECIAL&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A través de toda la historia del hombre, Dios ha suministrado una revelación especial. Se registran muchas ocasiones en la Palabra de Dios en que habla directamente al hombre, como El lo hizo en el jardín del Edén, o a los profetas del Antiguo Testamento, o a los apóstoles en el Nuevo. Algunas de estas revelaciones especiales fueron registradas en la Biblia y forman el único y autorizado registro inspirado que tenemos de tal revelación especial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una vez completos los 66 libros de la Biblia, la revelación especial en el sentido ordinario de la expresión parece haber cesado. Nadie ha sido capaz de añadir con éxito un solo versículo a las Escrituras como declaración verdadera. Las añadiduras apócrifas son claramente inferiores y sin la inspiración propiamente dicha que caracteriza siempre todo escrito de la Escritura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En lugar de la revelación especial, sin embargo, una obra del Espíritu Santo ha caracterizado especialmente la edad presente. Así como el Espíritu de Dios ilumina o arroja luz sobre las Escrituras, hay una forma legítima de tiempo presente en la revelación procedente de Dios, en la cual las enseñanzas de la Biblia se aclaran y se aplican a la vida de los individuos y las circunstancias. Emparejada con la obra de iluminación está la obra del Espíritu como guía, cuando las verdades generales escriturísticas se aplican a las necesidades particulares de un individuo. Aunque ambas cosas -la guía y la iluminación- son obras genuinas de Dios, no garantizan que un individuo comprenda perfectamente la Biblia, o en todos los casos la comprenda adecuadamente con la guía de Dios. Así, mientras que la iluminación y la guía son una obra del Espíritu, no poseen la infalibilidad de la Escritura, puesto que los receptores son seres humanos de por sí falibles.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aparte de esta obra del Espíritu de Dios, no obstante, al revelar lo que significa la Escritura, no hay comprensión real de la verdad, como se declara en 1 Corintios 2:10. La verdad de la Palabra de Dios necesita ser revelada a nosotros por el Espíritu de Dios, y necesitamos ser enseñados por el Espíritu (1 Co. 2:13). Según 1 Corintios 2:14, «... el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura y no las puéde entender, porque se han de discernir espiritualmente». En consecuencia, la Biblia es un libro cerrado, por lo que respecta a su verdadero significado, para quien no sea cristiano y no esté enseñado por el Espíritu. Ello requiere, además, por parte del individuo estudioso de la Escritura, una íntima proximidad con Dios en la cual el Espíritu de Dios sea capaz de revelar su verdad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
C. INTERPRETACION&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al recibir la revelación que proviene a través del Espíritu Santo, en la forma en que El enseña la Palabra de Dios a un creyente en Cristo, los problemas de interpretación de la Biblia se hacen evidentes. Son necesarias ciertas reglas básicas si se tiene que comprender la ciencia de la interpretación, llamada «hermenéutica». Aunque existe confianza y seguridad en el Espíritu Santo para la instrucción en la Palabra de Dios, hay ciertos principios que tienen que ser enumerados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. El propósito de la Biblia como un todo. Al interpretar la Biblia, cada texto tiene que ser tomado a la luz del contenido total de la Escritura, para que la Biblia no se contradiga a sí misma.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. El mensaje particular de cada libro de la Biblia. La interpretación de la Escritura necesita siempre tomar en consideración el propósito del libro, del cual forma parte. Un estudio del Eclesiastés es, según esto, completamente diferente del de un libro como el Apocalipsis, o los Salmos, y la interpretación tiene que estar en relación con el propósito del libro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. A quién va dirigido. Mientras que toda la Escritura ha recibido por igual la inspiración de Dios, no toda Escritura es igualmente aplicable. Muchas falsas doctrinas se han producido mediante una errónea aplicación de la Escritura. De esta forma, la cuestión se plantea en lo concerniente a quién se considera en un pasaje particular. Es preciso distinguir la aplicación primaria y secundaria. La aplicación primaria puede extenderse sólo al individuo o grupo a quien va dirigida la Escritura, como, por ejemplo, la Epístola a los Gálatas o un salmo escrito por David. Hay casi siempre una segunda aplicación, cómo las verdades particulares se producen el texto escriturístico y que se descubre que tienen una aplicación general más allá de aquel a quien están realmente dirigidas. Así, mientras la ley en el Antiguo Testamento está dirigida a Israel, los cristianos pueden estudiarla con provecho como una revelación de la santidad de Dios, cambiando algunos particulares en su aplicación a nosotros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
4. El contexto. Una de las importantes consideraciones en la exposición de cualquier texto es considerar el contexto inmediato. Con frecuencia esto proporciona la pista para lo que fue escrito intencionadamente en esa declaración particular. La Escritura que precede y sigue cualquier versículo dado ayuda al lector a comprender tal versículo en sí mismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
5. Las enseñanzas similares en otra parte de la Palabra de Dios. Ya que la Biblia no puede contradecirse a sí misma, cuando se hace una declaración teológica en un versículo ha de estar armonizada con cualquier otra declaración teológica similar en otra parte. Esta es la tarea particular de la teología sistemática, la cual intenta tomar toda la revelación divina y exponer de forma clara y convincente su contenido en una forma doctrinal que no sea contradictoria de cualquier porción o parte de la Sagrada Escritura. Con frecuencia, unos libros se complementan recíprocamente con otros. Por ejemplo, el libro del Apocalipsis repetidamente depende para su interpretación del libro de Daniel u otro del Antiguo Testamento, en sus profecías. Si el Espíritu Santo es el autor de la totalidad de la Palabra de Dios, lo que se dice en un lugar, debe ayudarnos a comprender lo que se dice en otro, en la Escritura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
6. Exégesis precisa de las palabras en un texto particular. La Biblia fue escrita originalmente en hebreo y en griego, y con frecuencia se presenta la dificultad de su correcta traducción. Por tanto, el conocimiento del lenguaje original es muy necesario para determinar con exactitud lo que dice el texto. Los estudiosos de la Escritura que no disponen de esos recursos técnicos, pueden ayudarse frecuentemente por comentarios y exposiciones hechos por autores capacitados para arrojar luz sobre un texto particular. Aunque para la mayor parte de los propósitos una buena traducción es suficiente, un estudioso que ponga cuidado en su esfuerzo se ayudará a veces consultando trabajos de autoridades competentes, capaces de aclarar un texto específico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por añadidura, para determinar el significado real de las palabras, la adecuada interpretación asume que cada palabra tiene su significado literal normal, a menos que haya buenas razones para considerarla como una figura del discurso. Por ejemplo, la tierra prometida a Israel no debe ser considerada como una referencia al cielo, sino más bien como una referencia literal a la Tierra Santa. Por la misma razón, las promesas dadas a Israel no deberían ser espiritualizadas para aplicarlas a los creyentes gentiles en Cristo. La regla de interpretación es que las palabras deben tener su significado normal, a menos que el contexto indique claramente que se intenta emplear una figura de dicción en el discurso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
7. Precauciones contra los prejuicios. Si bien es adecuado para cualquier intérprete de la Escritura el aproximarse a un pasaje con la convicción teológica que surge del estudio de la totalidad de la Biblia, hay que tener cuidado en no retorcer el texto respecto a lo que no dice, con objeto de armonizarlo con ideas preconcebidas. Cada texto debe hablar por sí mismo, y ello hay que permitirlo incluso si deja temporalmente sin resolver algunos problemas de armonización con otra parte de la Escritura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al interpretar la Biblia, es importante considerar a la Escritura como una comprensiva revelación que tiene como fin el ser comprendida por todos los que son enseñados por el Espíritu. La Biblia tiene la intención de comunicar la verdad, y cuando está adecuadamente interpretada, contiene en sí un sistema de doctrina que es armonioso y no contradictorio.</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/952958020151487167'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/952958020151487167'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dotrinas.blogspot.com/2010/03/la-biblia-como-revelacion-divina.html' title='La Biblia como revelación divina'/><author><name>Ing Juan Jose Pinales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03745698542542306859</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7222755369782868031.post-7934962540097986532</id><published>2010-03-31T11:00:00.000-07:00</published><updated>2010-03-31T11:01:45.375-07:00</updated><title type='text'>La Biblia: Su tema y propósito</title><content type='html'>A. JESUCRISTO COMO TEMA.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestro Señor Jesucristo es el supremo tema de la Biblia. Leyendo la Escritura, sin embargo, las perfecciones de Cristo en Su Persona y Su obra se hallan presentadas en diversos aspectos.&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://dotrinas.blogspot.com/2010/03/la-biblia-su-tema-y-proposito.html&quot;&gt;(Leer Mas..)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a name=&#39;more&#39;&gt;&lt;/a&gt;&amp;nbsp;1. Jesucristo Como Creador.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los primeros capítulos del Génesis describen la creación del mundo como llevada a cabo por Dios, utilizando la palabra Elohim, la cual incluye a Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo. Sólo cuando se llega al Nuevo Testamento es cuando queda revelado claramente que todas las cosas fueron hechas por Cristo (Jn. 1:3). De acuerdo con Colosenses 1: 16-17: «Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten.» Esto no quiere decir que Dios Padre y Dios Espíritu Santo no tuviesen parte en la creación, pero se da a Cristo el lugar principal como autor de la creación del universo. De acuerdo con esto, las perfecciones del universo reflejan la obra de Sus manos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. Jesucristo como el supremo gobernante del mundo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Puesto que El es el Creador, Jesucristo ocupa también el lugar de supremo gobernante del Universo. Puesto que la Escritura atribuye la completa soberanía al Dios Padre, está claro que es Su propósito el que Cristo debería gobernar el mundo (Sal. 2:8-9). Es propósito de Dios que toda lengua tenga que confesar que Cristo es el Señor y que toda rodilla se inclinará ante, El (Is. 45:23; Ro. 14:11; Fil. 2:9-11). La historia del hombre, aunque registra su rebelión contra Dios (Sal. 2:1-2), revela que Cristo está esperando el día en que su completa soberanía queda expresada sobre la totalidad del mundo (Sal. 110:1). El día llegará en que Cristo será el Señor de todas las cosas; será juzgado el pecado y la soberanía de Jesucristo revelada (Ap. 19:15-16).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el cumplimiento de su propósito Dios ha permitido que los gobernantes terrenales hayan ocupado sus tronos. Grandes naciones e imperios se han levantado y han caído, tales como Egipto, Asiria, Babilonia, el imperio Medopersa, Grecia y Roma; pero el reino final será el reino procedente de los cielos, sobre el cual Cristo ha de reinar (Dn. 7:13-14).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No solamente es Cristo el Rey que gobernará todas las naciones, sino que gobernará en el trono de. David como el Hijo de David, y especialmente será el Rey de Israel (Lc. 1:31-33). Esto, en particular, se hará evidente cuando El vuelva y reine sobre la totalidad del mundo, incluyendo el Reino de Israel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Su soberanía está también expresada en su relación con la iglesia, de la cual El es la cabeza (Ef. 1: 22-23). Como supremo. gobernador del mundo, de Israel y de la Iglesia (Ef. 1:20-21), Cristo es el Juez Supremo de todos los hombres (Jn. 5:27; cf. Is. 9:6-7; Sal. 72:1-2, 8, 11).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. Jesucristo como el Verbo Encarnado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Nuevo testamento especialmente, Jesucristo se revela como el Verbo Encarnado, La personificación física de lo que es el propio Dios, y una revelación de la naturaleza y el ser de Dios. En Cristo quedan revelados todos los atributos que pertenecen a Dios, especialmente su sabiduría, poder, santidad y amor. Mediante Jesucristo, los hombres pueden conocer a Dios en una forma más precisa y detallada que en cualquier otra forma de la revelación divina. Jesucristo es el Verbo (Jn. 1:1). De acuerdo con lo que se dice en Hebreos 1:3, Cristo, «siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados, por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas». Es un propósito fundamental de Dios revelarse a sí mismo a sus criaturas, mediante Jesucristo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. Jesucristo como Salvador.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el drama de la historia, comenzando con la creación del hombre, la caída y el fin con los nuevos cielos y la nueva tierra, la obra de Jesucristo como Salvador es un tema prominente de la Escritura. Cristo es la simiente prometida que conquistará a Satanás (Gn. 3:15). En el Antiguo Testamento, Cristo aparece descrito como el siervo de Jehová, quien echará sobre sí los pecados de la totalidad del mundo (Is. 53:4-6; cf. Jn. 1:29). Como sacrificio por el pecado, El tiene que morir sobre la cruz y sufrir el juicio del pecado de todo el mundo (1 Co. 15:3-4; 2 Co. 5: 19-21; 1 P. 1:1849; 1 Jn. 2:2; Ap. 1:5). Como Salvador, El no solamente es el sacrificio por el pecado, sino también nuestro Sumo Sacerdote (He. 7:25-27).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno de los propósitos centrales de Dios, como se revela en la Escritura, es el de proveer la salvación mediante Jesucristo para una raza que está perdida. De acuerdo con esto, desde el Génesis hasta, el Apocalipsis, Jesucristo es presentado en forma suprema, como el único Salvador (Hch. 4:12).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
B. LA HISTORIA DEL HOMBRE EN LA BIBLIA&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque la Biblia está fundamentalmente producida y diseñada para la glorificación de Dios, también registra la historia del hombre, en estrecha relación con tal propósito. La narrativa en la creación, en los primeros capítulos del Génesis culmina en la creación de Adán y Eva. La Escritura, considerada como un todo, contiene un plan de Dios y un propósito para la raza humana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conforme van mostrándose los posteriores capítulos, los soberanos designios de Dios están majestuosamente manifestados en la historia de la raza. Los inmediatos descendientes de Adán y Eva son borrados de la faz de la tierra en el Diluvio, acaecido en tiempos de Noé. En Génesis 10 se relata que los descendientes de Noé forman las tres importantes divisiones de la raza humana. Después, los descendientes de Noé también fallaron y fueron juzgados en la Torre de Babel, y Dios eligió a Abraham para llevar a cabo su propósito de revelarse a sí mismo mediante el pueblo de Israel. Comenzando en Génesis 12, el tema dominante de la Biblia es la aparición y la historia de la nación de Israel. La mayor parte del Antiguo Testamento se ocupa de esta pequeña nación, en relación con la masa de los gentiles que existen respecto a ella. En los propósitos de Dios esto culmina en el Nuevo Testamento con la llegada de Jesucristo, quien de forma suprema cumplió la promesa dada originalmente a Abraham de que mediante su simiente todas las naciones del mundo serían bendecidas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Nuevo Testamento emerge otra importante división de la Humanidad, esto es, la iglesia como el cuerpo de Cristo, comprendiendo tanto a judíos como a gentiles, quienes creen en Jesucristo como su Salvador.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De esta forma, el Nuevo Testamento se ocupa, en especial mediante los Hechos y las Epístolas, de los procedimientos de Dios con la Iglesia. El libro del Apocalipsis es el gran clímax de todo el contexto. La sucesión de los grandes imperios -comenzando con Egipto y Asiria y continuando con Babilonia, el imperio Medopersa, Grecia y Roma- tiene como culminación el Reino que viene de los cielos en la segunda venida de Cristo. Los judíos y los gentiles, igualmente, se encuentran en el reino milenario con Israel que ve las profecías cumplidas poseyendo la tierra bajo su Rey el Mesías, y las naciones del mundo gozando también de las bendiciones del reino milenial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mientras que el tema de la Escritura se centra en Jesucristo y relata la historia del mundo para el propósito de Dios y su glorificación, las acciones más importantes de Dios pueden, de acuerdo con ella, ser vistas en la demostración de su soberanía en relación con las naciones, su confianza y fe en relación con Israel y su gracia con respecto a la iglesia. La consumación de todo ello se encuentra en los nuevos cielos y la nueva tierra, y la nueva Jerusalén. Y así la historia retrocede y empieza la Eternidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
C. EL PROPOSITO DE LA BIBLIA&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De acuerdo con la Palabra de Dios escrita, un propósito supremo se revela en todo lo que Dios ha hecho o hará, desde el comienzo de la creación hasta la más lejana eternidad. Este supremo propósito es la manifestación de la gloria de Dios. Para este propósito fueron creados los ángeles, fue diseñado el universo material que es como un reflejo de su gloria, y el hombre creado a la imagen y semejanza de Dios. En la inescrutable sabiduría de Dios, incluso el pecado fue permitido y provista la redención como una perspectiva hacia la realización de tal supremo propósito.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El que Dios manifieste su gloria está de acuerdo con sus infinitas perfecciones. Cuando el hombre intenta glorificarse a sí mismo es siempre una cuestión discutible, dada su imperfección. Para Dios, el manifestar su gloria es expresar y revelar la verdad, que tiene una infinita capacidad de bendición para la criatura. Puesto que Dios es infinito en su ser y absoluto en su perfección, El merece la gloria infinita, y sería una injusticia de infinitas proporciones si se le escatimara la completa expresión de tal honor y gloria que son totalmente suyas. Al manifestar su gloria, Dios no está buscándose a sí mismo, sino más bien expresando su gloria para el beneficio de la creación, obra suya. La revelación de Dios a sus criaturas les ha proporcionado un objeto valiosísimo para el amor y la devoción, ha proporcionado asimismo materia para la fe, y la paz de la mente, y ha dado al hombre la seguridad de la salvación en el tiempo y en la eternidad. Cuanto más comprenda el hombre la gloria de Dios, mayor será la bendición que enriquezca su existencia y que se proporcione a sí mismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Puesto que la Biblia es el mensaje de Dios hacia el hombre, su propósito supremo es que Él pueda ser glorificado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Biblia refiere:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. Que «todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean potestades, sean poderes; todo fue creado por medio de él y para él» (para su gloria -Col. 1:16). Ángeles y hombres, el universo material y toda criatura, todo ha sido creado para su gloria. «Los cielos declaran la gloria de Dios» (Sal. 19:1).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. La nación de Israel es para la gloria de Dios (Is. 43:7, 21, 25; 60:1, 3, 21; Jer. 13:11).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. Que la Salvación es para la gloria de Dios (Ro. 9:23), ya que será una manifestación de la gracia de Dios (Ef. 2:7) y es ahora una manifestación de la sabiduría de Dios (Ef. 3:10).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
4. Que todo servicio tiene que ser para la gloria de Dios (Mt. 5:16; Jn. 15:8; 1 Co. 10:31; 1 P. 2:12; 4:11, 14). La Biblia, en sí misma, es el instrumento de Dios mediante el cual El prepara al hombre de Dios para toda buena obra (2 Ti. 3: 16-17).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
5. Que la nueva pasión del cristiano es que Dios pueda ser glorificado (Ro. 5:2).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
6. Incluso la muerte del creyente se dice que es para este fin (Jn. 21:19; Fil. 1:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
7. El que sea salvo está destinado a compartir la gloria de Cristo (Jn. 17:22; Col. 3:4).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomada como un todo, la Biblia difiere en su tema y propósito de cualquier otro libro existente en el mundo. Se alza como algo glorioso, reflejando el lugar del hombre en la vida y su oportunidad de salvación, el supremo carácter y la obra de Jesucristo como Salvador, y proporciona, en detalle, las infinitas glorias que pertenecen al propio Dios. Es el único libro que revela la criatura de parte de su Creador, el plan mediante el cual el hombre, con todas sus imperfecciones, puede ser reconciliado en una eterna coexistencia filial con el eterno Dios.</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/7934962540097986532'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/7934962540097986532'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dotrinas.blogspot.com/2010/03/la-biblia-su-tema-y-proposito.html' title='La Biblia: Su tema y propósito'/><author><name>Ing Juan Jose Pinales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03745698542542306859</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7222755369782868031.post-8975765751436506884</id><published>2010-03-24T09:40:00.000-07:00</published><updated>2010-03-31T12:45:06.253-07:00</updated><title type='text'>La Biblia: Inspirada por Dios</title><content type='html'>La Biblia es el único libro escrito por inspiración de Dios, en el sentido de que Dios ha guiado personalmente a sus escritores. La inspiración de la Biblia se define como una enseñanza que Dios ha impartido directamente a sus autores y que, sin destruir ni anular su propia individualidad, su estilo literario o intereses personales, Dios ha transmitido en la misma Su completo e íntimo pensamiento, y así ha quedado registrado por sus autores humanos. Al formar las Escrituras, es cierto que Dios empleó a escritores humanos; pero esos hombres, aunque no pudieran haber comprendido todo lo que estaban escribiendo, sin embargo, bajo la guía de Dios y su mano directriz, produjeron los 66 libros que forman la Biblia, en la cual se halla una fascinante continuidad y una constante evidencia de la obra del Espíritu Santo dirigiendo sus plumas.&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://dotrinas.blogspot.com/2010/03/2-la-biblia-inspirada-por-dios.html&quot;&gt;( Leer Mas...)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;a name=&#39;more&#39;&gt;&lt;/a&gt;Por tanto, aunque escrita por medios humanos, la Biblia es el mensaje de Dios al hombre, más bien que un mensaje del hombre para su prójimo. Sin importar si las palabras registradas son las que Dios dictó literalmente, las copias halladas de antiguos códices y los resultados de la investigación acerca de los autores humanos, o de sus pensamientos, aspiraciones y temores, demuestran que en cada detalle Dios guió a esos hombres de tal forma que lo que ellos escribieron fue precisamente lo que Dios intentó que escribieran, con el resultado, pues, de que la Biblia es, ciertamente, la Palabra de Dios. Aunque ciertos pasajes de la Biblia puedan diferir notablemente en su carácter, todas y cada una de las palabras de la Escritura son igualmente inspiradas por Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La doctrina de la inspiración, precisamente por ser sobrenatural, presenta algunos problemas para la comprensión humana. ¿Cómo puede un autor humano, registrando sus propios pensamientos y sus conocimientos, ser guiado para escribir exactamente lo que Dios desea que escriba? Precisamente por existir preguntas como ésta, se han aventurado algunas opiniones, como la de la extensión del control divino sobre los autores humanos. Existen diversas «teorías de la inspiración», y todos los intérpretes de la Biblia siguen alguna de tales teorías. La perspectiva de la inspiración aceptada por el comentarista es el fundamento sobre el cual están construidas todas las interpretaciones de la Biblia, y por tal motivo es preciso prestar una cuidadosa atención a la verdadera perspectiva de la inspiración. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A. TEORIAS DE LA INSPIRACION&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1. Inspiración verbal y plenaria. En la historia de la iglesia, la visión ortodoxa de la inspiración ha sido descrita como verbal y plenaria. Por inspiración verbal se quiere significar que el Espíritu de Dios fue quien guió la elección de las palabras usadas en los escritos originales. Sin embargo, la Escritura indica la factura humana. Varios libros de la Biblia reflejan las características personales del escritor, en estilo y vocabulario, y con frecuencia sus personalidades están expresadas en sus pensamientos, opiniones, plegarias o temores. No obstante, aunque son evidentes los elementos humanos en la Biblia, la doctrina de la inspiración plenaria sostiene y afirma que Dios lo dirigió, de tal forma que todas las palabras que fueron usadas, lo fueron igualmente por Dios, e inspiradas por El. Esto se pone de relieve por el uso de la palabra «plenaria», que significa «completa inspiración», como término opuesto a los puntos de vista que afirman que sólo hay una parcial inspiración en la Biblia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otras palabras descriptivas adicionales se añaden con frecuencia para aclarar lo que es la doctrina ortodoxa. Se declara que la Escritura es infalible en el sentido de ser precisa e inmune a todo error. También se declara que la Escritura es inerrable, significando con ello que la Biblia no contiene ningún error, como declaración de hecho. Aunque la Biblia puede registrar en ocasiones declaraciones de los hombres que no son ciertas, o incluso palabras de Satanás, como en Génesis 3:4, en todos esos casos, aunque la declaración atribuida a Satanás o a los hombres está fielmente registrada, está claro que Dios no afirma la verdad de tales declaraciones. Al afirmar que la Biblia está verbal y totalmente inspirada, además de ser inerrable e infalible en sus declaraciones de la verdad, se sostiene que la guía perfecta y sobrenatural de Dios es suministrada a toda palabra de la Escritura, de tal forma que la Biblia pueda ser considerada como una precisa y exacta declaración de la verdad divina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La seguridad de la inspiración se aplica, por supuesto, a los escritos originales solamente y no a las copias, traducciones o anotaciones. Como no existe ningún manuscrito original, los eruditos se han extendido en gran medida para determinar la precisión del texto de la Biblia de que ahora disponemos. Para el propósito de enseñar la verdad, puede presumirse y tenerse por cierto de que nuestras presentes copias de la Biblia son exactas reproducciones de los escritos originales. Si bien existen pequeñas variantes en el texto, tales variaciones apenas afectan cualquier enseñanza de la Biblia y los hallazgos posteriores de manuscritos tienden a confirmar esta conclusión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para todos los propósitos prácticos, el Antiguo Testamento, escrito en hebreo, y el Nuevo, redactado en griego, pueden ser aceptados como la verdadera Palabra de Dios y una auténtica declaración de lo que Dios intentó comunicar al hombre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2. Teoría mecánica o del dictado. En contraste con la verdadera doctrina de la inspiración, que permitió a los autores humanos, con su personalidad, redactar los escritos bajo la dirección de Dios, algunos han sostenido que Dios realmente dictó la Escritura y que los escritores de la Biblia actuaron sólo como taquígrafos. Pero si Dios hubiese dictado la Biblia, el estilo de la redacción y el vocabulario de la Biblia sería el mismo en toda su extensión. En muchos casos los autores de la Escritura expresaron sus propios temores y sentimientos, o sus plegarias para la salvación divina, y de diversas maneras dejaron la impronta de su personalidad en el registro divino. La oración surgida del corazón de Pablo por Israel, en Romanos 9:1-3, por ejemplo, habría perdido su significado de haber sido dictada por Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De acuerdo, pues, con lo anteriormente expresado, mientras que la inspiración se extiende a toda palabra de la Escritura, no se desestima la personalidad humana, el estilo literario o el interés personal. La Biblia afirma la realización humana, al igual que lo hace con la autoridad divina del Libro. Dios cumplió con exactitud lo que El quiso al dirigir a los autores humanos que la escribieron, pero sin el proceso mecánico del dictado. Algunas porciones de la Biblia fueron dictadas por Dios y así está indicado en el mismo texto sagrado, pero la mayor parte de la Biblia fue escrita por autores humanos sin evidencia de un dictado directo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3. La teoría del concepto. Algunos han intentado debilitar la completa inspiración de la Biblia y hacen concesiones a la autoridad humana, diciendo que Dios inspiró el concepto, pero no las palabras precisas. Esta opinión, no obstante, presenta graves problemas si se piensa en que los autores humanos sólo entendieron parcialmente lo que Dios les hubo revelado y, al hacerlo con sus propias palabras, pudieron muy bien haber introducido errores de consideración en sus escritos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Biblia contradice expresamente la idea de que sólo les fue suministrado el concepto a sus autores humanos. Una y otra vez se pone énfasis en el sentido de que las palabras de la Sagrada Escritura han sido inspiradas. La importancia de las palabras se menciona frecuentemente (Ex. 20:1; Jn. 6:63; 17:8; 1 Co. 2:13). En anotaciones del Antiguo Testamento se afirma repetidamente también que las palabras, en sí mismas, están inspiradas por Dios, como sucede en Jn. 10:34-35; Gá. 3:16; y la frecuente mención de la Biblia como la Palabra de Dios, en Ef. 6:17; Stg. 1:21-23; y 1 P. 2:2. Se pronuncia una solemne condenación sobre cualquiera que suprima la Palabra de Dios (Ap. 22:18-19). La teoría del concepto, pues, no tiene consistencia respecto a que la Escritura haya sido redactada así; falla enteramente a la luz de lo que la misma Biblia afirma acerca de la verdadera doctrina de la inspiración.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
4. Inspiración parcial. Se han aventurado también otras teorías en el sentido de que sólo parte de la Biblia es inspirada. Por ejemplo, algunos han afirmado que las porciones reveladas de la Biblia que se refieren a la verdad divina son precisas y ciertas, pero que no pueden aceptarse las declaraciones de tipo histórico, geográfico o científico. Emparejada con la inspiración parcial está la idea de que algunos fragmentos de la Escritura están más inspirados que otros, y así la verdad y el error se convierten en cuestión de grado. Esto se aplica, a veces, a lo que es conocido como la «inspiración mística» o la idea de que Dios ayudó en diversos grados a los autores en lo que ellos escribieron, pero no dándoles por completo la capacidad de escribir la Escritura sin error Todas las formas de inspiración parcial dejan la inspiración a juicio del lector y, en consecuencia, la autoridad de la Escritura se convierte en la autoridad de la persona que lee la Escritura, no existiendo de tal forma dos lectores que estén de acuerdo con exactitud respecto a lo que hay de verdad y lo que no lo es.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
5. La opinión neo-ortodoxa de la inspiración. En el siglo XX se ha aventurado una nueva opinión o punto de vista sobre la inspiración divina, que comienza con Karl Barth, y que se denomina neo-ortodoxa. Aunque sin negar necesariamente que existan elementos sobrenaturales en los escritos de la Escritura, esta opinión reconoce que hay errores en la Biblia, y de esta forma la Biblia no puede ser tomada literalmente como verdadera. La neo-ortodoxia sostiene que Dios habla mediante las Escrituras y las utiliza como un medio para comunicarse con nosotros. De acuerdo con este punto de vista, la Biblia se convierte en un canal de la revelación divina, de forma muy parecida al concepto de que una bella flor o un encantador crepúsculo suministran el concepto de que Dios es el Creador. La Biblia, considerada bajo semejante teoría, se hace verdadera sólo cuando es comprendida, y la evidencia de verdad queda igualmente a juicio del lector individual. La historia de este punto de vista demuestra que no hay dos personas que estén exactamente de acuerdo respecto a lo que la Biblia enseña realmente y, al igual que la inspiración parcial, deja al individuo como autoridad final por lo que concierne a lo que es verdad y lo que es falso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
6. Inspiración naturalista. Esta es la opinión más extrema de incredulidad y sostiene que la Biblia es igual que otro libro cualquiera. Aunque Dios haya podido otorgar a sus autores una capacidad fuera de lo común para expresar conceptos, es, después de todo, una producción humana sin ninguna guía divina y sobrenatural. La Biblia, sujeta a este concepto, se convierte simplemente en cualquier otro libro de religión, que expresa antiguos conceptos y opiniones de experiencia espiritual que han tenido los hombres en el pasado. Esta opinión destruye cualquier distintiva afirmación respecto a la autoridad divina de la Biblia y deja sin explicación la maravillosa y real precisión de la Biblia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En última instancia el lector de la Escritura tiene que tomar una postura y hacer una elección. O bien la Biblia es lo que afirma ser -la Palabra inspirada de Dios- y un libro en que confiar, como si Dios lo hubiese escrito por sí mismo, sin autores humanos, o tiene que ser considerada como un libro que no sustancia sus afirmaciones y no es, ciertamente, la Palabra de Dios. Mientras que pueden sumarse muchas pruebas en apoyo de la inspiración de la Biblia, la mejor evidencia se encuentra en el hecho de que la acción del Libro en la Historia apoya sus propias afirmaciones. Su poder se ha manifestado en las vidas transformadas de millones de personas que han puesto su confianza en las palabras y las promesas de la Escritura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
B. EL TESTIMONIO DE CRISTO&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El hecho de que la Biblia está inspirada por el Espíritu Santo está apoyado por muchas evidencias internas de que es, ciertamente, la Palabra de Dios, y está confirmado por el poder de la Palabra de Dios para influenciar y transformar a los hombres. De todas las evidencias, sin embargo, una de las más importantes es el testimonio de nuestro Señor Jesucristo mismo de que, efectivamente, la Biblia está inspirada por Dios. Dondequiera que Jesucristo cita la Escritura -y El lo hizo con frecuencia- lo hizo como teniendo la autoridad y el completo reconocimiento de que había llegado a manos de los hombres por la inspiración del Espíritu Santo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De acuerdo con Mateo 5:18, Cristo afirma que ni una jota ni una tilde de la Ley quedará sin cumplimiento Con esto El expresaba que ni una jota (la letra más pequeña del alfabeto hebreo) o una tilde (la parte más pequeña de una letra que pudiese cambiar su significado) habrían de quedar incumplidas. Si la precisión y la inspiración se extienden a cada una de sus letras, Cristo estaba obviamente afirmando la inspiración de la totalidad del Antiguo Testamento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Juan 10:35 Cristo afirmó que «la Escritura no puede ser quebrantada», no puede fallar. Una y otra vez el Nuevo Testamento afirma un exacto cumplimiento del Antiguo Testamento, como en Mateo 1:22, 23 (cf. Mt. 4:14; 8:17; 12:17; 15:7-8; 21:4-5; 42; 22:29; 26:31, 56; 27:9, 10, 35). Estas referencias procedentes del Evangelio de Mateo son típicas de lo que se difunde por todo el Nuevo Testamento en su totalidad. Incluso cuando afirma un cambio dispensacional o una modificación de una regla de vida, la autoridad y la inspiración de las declaraciones originales de la Escritura no se discuten en absoluto (Mt. 19:7-12).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las anotaciones procedentes del Antiguo Testamento se extienden a cualquier sección importante y con frecuencia son de libros que son los más discutidos por los críticos liberales, tales como el Deuteronomio, Jonás, y Daniel (Dt. 6:16; cf. Mt. 12:40; Dn. 9:27; 12:11; cf. Mt. 24:15). Es imposible poner en tela de juicio la inspiración del Antiguo Testamento sin dudar del carácter y veracidad de Jesucristo. Es por esta razón que la negación de la inspirada Palabra de Dios conduce a la negación del Verbo encarnado de Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesucristo no sólo afirmó la inspiración y la infalible exactitud del Antiguo Testamento, sino que El predijo la escritura del Nuevo. De acuerdo con Juan 16:12-13, los discípulos iban a recibir la verdad procedente del Espíritu Santo después que Cristo hubiese ascendido a los cielos. Cristo estableció que los discípulos serían los testigos de la verdad (Mt. 28:19; Lc. 10:22-23; Jn. 15:27; Hch. 1:8). Jesús otorgó a los discípulos autoridad en su pronunciamiento y difusión de la verdad (Lc. 10:16; Jn. 13:19; 17:14, 18; He. 2:3-4).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conforme fue escribiéndose el Nuevo Testamento, sus autores se hallaban conscientes de que eran guiados por el Espíritu de Dios y libremente afirmaron que el Nuevo Testamento estaba inspirado al igual que el Antiguo. De la misma forma que David escribió por el Espíritu (Mt. 22:43), y como el salmista fue inspirado (He. 3:7-11; cf. Sal. 95:7-11), el Nuevo Testamento, en igual forma, afirma su inspiración. En 1 Timoteo 5:18; Deuteronomio 25:4 y Lucas 10:7 se cita la Escritura como igualmente inspirada. En 2 Pedro 3:15-16 las Epístolas de Pablo están clasificadas como Escritura que tiene que ser recibida como Palabra de Dios, al igual que toda la demás Escritura. El Nuevo Testamento obviamente afirma tener la misma inspiración que el Antiguo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
C. PASAJES IMPORTANTES SOBRE LA INSPIRACION&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno de los pasajes fundamentales sobre la inspiración de la Biblia se encuentra en 2 Timoteo 3:16, donde se afirma:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para reargüir, para corregir, para instruir en justicia.» Por «Escritura» el apóstol se refiere a las «Sagradas Escrituras» mencionadas en 2 Timoteo 3:15, incluyendo tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento. La expresión «inspirada por Dios» es una palabra que se halla en el Nuevo Testamento griego, theopn.eustos, que significa «el aliento de Dios». Con esto se quiere significar definitivamente que la Escritura procede de Dios y por este hecho tiene la misma perfección que caracteriza al propio Dios. Sería absolutamente imposible para Dios el ser el autor del error. La inspiración se extiende no tanto a los autores como a la Palabra de Dios en sí misma. En tanto que los autores eran falibles y sujetos a error, el aliento de Dios insufló a tales autores Su infalible Palabra, dirigiéndoles con Su divino poder, y lo que está escrito por ellos fue ciertamente la infalible Palabra de Dios. Y porque es la Palabra de Dios, es provechosa para la doctrina o la enseñanza, y para reprobación, corrección e instrucción en la justicia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de las importantes cuestiones que surge con frecuencia es: ¿Cómo pudo Dios inspirar la Escritura siendo así que, de una parte, permite su factura humana y, de otra, se produce la inspirada Palabra de Dios sin error? La cuestión de cómo Dios lleva a cabo un acto sobrenatural es siempre inescrutable; sin embargo, se puede captar alguna luz sobre el particular en 2 Pedro 1:21, donde, en relación con una profecía de la Escritura, se declara: «Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.» Tanto si se trataba de profetas verbales o de profetas que lo pusieron por escrito, la explicación es que ellos fueron «movidos e impulsados por el Espíritu Santo». La traducción de la palabra «movido» es la que corresponde a llevar un peso, un cometido. En esta declaración, pues, los autores humanos son llevados hacia un destino y un objetivo deseado por Dios, de la misma forma que un barco lleva a sus pasajeros hacia su destino final. Aunque los pasajeros que viajan en un barco tienen una cierta libertad humana y pueden moverse libremente dentro de la nave, no pueden evitar que, de una forma segura y decidida, la nave vaya a su destino marcado de antemano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien esta explicación no es completa para ilustrar la inspiración, pues su clarificación está más allá de la comprensión humana, se hace patente que los autores humanos no quedaron en libertad de cumplir sus propios designios, ni ejercieron, por tanto, su personal propósito. Dios actuaba dentro de ellos, insuflándolos Sus pensamientos y utilizándoles como canales adecuados para la consecución de tal obra. Es indudable que alguna parte de la Escritura estuvo dictada expresamente por Dios, como, por ejemplo, la entrega de la Ley en Éxodo 20:1-17. Una y otra vez el Antiguo Testamento declara que «Dios dijo» (Gn. 1:3). Otra expresión frecuente es que «llegó la palabra del Señor» a uno de los profetas (cf. Jer. 1:2; Os. 1:1; Jon. 1:1; Mi. 1:1; Sof. 1:1; Hag. 1:1; Zac. 1:1). En otras situaciones Dios habló mediante visiones O sueños (Dn. 2:1), o apareció en forma de visión (Dn. 7:1). Aunque pudieran variar las formas y las circunstancias de la divina revelación, en todas ellas Dios habla con una perfecta autoridad, una absoluta precisión y de forma inerrable. Por todo esto, la Palabra de Dios participa de la misma cualidad de verdad absoluta, propia de la persona y el carácter del propio Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;D. CONSIDERACIONES CUALIFICATIVAS&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al declarar que la totalidad de la Biblia es la verdad y que está inspirada por Dios, es preciso señalar que a veces la Biblia registra una mentira como tal mentira; tal es el caso de la mentira de Satanás en Génesis 3:4. La Biblia también registra las experiencias y razonamientos de los hombres, conforme queda ilustrado en el Libro de Job y en el Eclesiastés. En ellos, lo que la Escritura transcribe como palabras de sus personajes tiene que ser comprobado por las claras afirmaciones de la verdad que se hallan extendidas por toda la Biblia. De acuerdo con esto, algunas de las declaraciones de los amigos de Job no son ciertas, y algunos de los pensamientos filosóficos del Eclesiastés no van más allá de la sabiduría humana. Siempre que la Biblia establece un hecho como cierto, es, desde luego, cierto, tanto sí procede del propio Dios como de revelación, sean principios morales o un programa profético, o bien cuestiones de historia, geografía o hechos que tienen relación con la ciencia. Es un fascinante testimonio de la exactitud de la Palabra de Dios el que, aunque los autores no pudiesen anticipar los descubrimientos científicos modernos ni utilizaron un lenguaje técnico, no contradicen, sin embargo, cualquier descubrimiento que el hombre haya hecho y que sea auténticamente cierto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Existen problemas en la Biblia que hacen surgir ciertas cuestiones. A veces, por falta de información, la Biblia parece contradecirse a sí misma, como, por ejemplo, en el relato de la curación de los ciegos de Jericó, donde diversos relatos indican dos o un ciego (Mt. 20:30; Mr. 10:46; Lc. 18:35) y donde el incidente parece haber ocurrido en otra parte fuera de Jericó (Mr. 10:46; Lc. 19:1). Problemas de esta clase, no obstante, invitan a un paciente estudio y la dificultad puede ser resuelta si todos los hechos nos fuesen conocidos. Por ejemplo, existieron dos ciudades en Jericó: una antigua, la otra moderna. Cristo pudo muy bien haber dejado una para entrar en la otra. Muchos supuestos errores de la Biblia han sido perfectamente aclarados por descubrimientos y hallazgos arqueológicos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Realmente nadie sabe lo suficiente como para contradecir los hechos registrados y las declaraciones expuestas en la Biblia, tanto si se refieren a la creación del mundo, el origen del hombre o si se extiende en determinados detalles de orden narrativo. Adecuadamente comprendida, la Biblia permanece como el monumento de la propia veracidad de Dios y de la verdad, y puede ser creída como si el propio Dios hubiese hablado directamente al individuo que lee la Escritura Aunque se han realizado intentos para minar y destruir la Biblia, para aquellos que buscan la verdad respecto a Dios continúa siendo la sola fuente de autoridad inerrable de la revelación divina.</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/8975765751436506884'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/8975765751436506884'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dotrinas.blogspot.com/2010/03/2-la-biblia-inspirada-por-dios.html' title='La Biblia: Inspirada por Dios'/><author><name>Ing Juan Jose Pinales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03745698542542306859</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7222755369782868031.post-3259659562292042764</id><published>2010-03-23T11:58:00.000-07:00</published><updated>2010-03-30T20:04:53.612-07:00</updated><title type='text'>La Biblia : La Palabra de Dios</title><content type='html'>Incluso para un lector ocasional de la Biblia, pronto se pone de manifiesto que está leyendo un libro fuera de lo usual. Aunque cubre miles de años de la historia humana y está escrita por más de cuarenta escritores humanos, la Biblia no es una simple colección de escritos, sino todo un Libro que posee una fascinante continuidad. Se le llama «La Biblia», de la palabra griega biblos, que significa «Un libro». Su extraordinaria característica es debida al hecho de que es ciertamente la Palabra de Dios, aunque haya sido escrita por autores humanos. &lt;br /&gt;
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Se ofrecen dos líneas de evidencia que apoyan la conclusión de que la Biblia es la Palabra de Dios: &lt;br /&gt;
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1) la evidencia interna; los hechos hallados en la propia Biblia y la propia afirmación de la Biblia concerniente a su origen divino; &lt;br /&gt;
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2) la evidencia externa; la naturaleza de los hechos dados en la Escritura, que apoyan su carácter sobrenatural.&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://dotrinas.blogspot.com/2010/03/2-la-biblia-inspirada-por-dios.html&quot;&gt;(Leer Mas...)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;a name=&#39;more&#39;&gt;&lt;/a&gt;&amp;nbsp;A. EVIDENCIA INTERNA&lt;br /&gt;
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En cientos de pasajes, la Biblia declara o afirma por sí misma ser la Palabra de Dios (Dt. 6:6-9, 17-18; Jos. 1:8; 8:32-35; 2 S. 22:31; Sal. 1:2; 12:6; 19:7-11; 93:5; 119:9, 11, 18, 89-93,97-100, 104-105, 130; Pr. 30:5-6; Is. 55:10-11; Jer. 15:16; 23:29; Dn. 10:21; Mt. 5:17-19; 22:29; Mr. 13:31; Lc. 16:17; Jn. 2:22; 5:24; 10:35; Hch. 17:11; Ro. 10:17; 1 Co. 2:13; Col. 3:16; 1 Ts. 2:13; 2 Ti. 2:15; 3:15-17; 1 P.1:23-25; 2 P.3:15-16; Ap. 1:2; 22:18).&lt;br /&gt;
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Las Escrituras declaran, de muchas formas diversas, que la Biblia es la Palabra de Dios y que su afirmación es clara e inteligible para cualquiera. La afirmación constante de los escritores del Antiguo Testamento, los del Nuevo y del propio Jesucristo, es que la Biblia es la inspirada Palabra de Dios. Por ejemplo, el Salmo 19:7-11 declara que la Biblia es ciertamente la Palabra del Señor, y nombra seis perfecciones, con sus seis correspondientes transformaciones de carácter humano, que la Palabra cumple. Jesucristo declaró que la Ley tiene que ser cumplida (Mt. 5:17-18). En Hebreos 1:1-2, no solamente se afirma que Dios habló en el Antiguo Testamento a los profetas con palabra de Dios, sino que también lo hizo Su Hijo en el Nuevo. La Biblia sólo puede ser rechazada Si se rechazan sus constantes afirmaciones de ser la Palabra de Dios.&lt;br /&gt;
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B. EVIDENCIA EXTERNA&lt;br /&gt;
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La Biblia no sólo afirma y reclama para sí el ser la Palabra de Dios, sino que apoya estas afirmaciones por abundantes evidencias que han convencido con frecuencia incluso a los lectores más escépticos.&lt;br /&gt;
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1. La continuidad de la Biblia. Uno de los más sorprendentes y extraordinarios hechos respecto a las Escrituras es que, aunque fueron escritas por más de cuarenta autores que vivieron a lo largo de un período de más de 1,600 años, la Biblia es, no obstante, un Libro y no una simple colección de 66 libros. Sus autores proceden de los más diversos lugares y situaciones de la vida; hay reyes, campesinos, filósofos, hombres de Estado, pescadores, médicos, eruditos, poetas y agricultores. Vivieron en diferentes culturas, en diferentes experiencias existenciales, y con frecuencia fueron completamente distintos en carácter. La Biblia tiene una continuidad que puede ser observada desde el Génesis hasta el Apocalipsis.&lt;br /&gt;
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La continuidad de la Biblia puede ser constatada en su secuencia histórica que comienza con la creación del mundo presente hasta la de los nuevos cielos y la nueva tierra. El Antiguo Testamento revela temas doctrinales tales como la naturaleza del propio Dios, la doctrina del pecado, la de la salvación y el programa y propósito de Dios para el mundo como un todo, para Israel y para la Iglesia. La doctrina está progresivamente presentada desde sus principios en forma de introducción, hasta su más completo desarrollo. El tipo está seguido por el antitipo, la profecía por su cumplimiento. Uno de los temas continuados de la Biblia es la anticipación, presentación, realización y exaltación de la persona más perfecta de la tierra y los cielos, nuestro Señor Jesucristo. El relato de tan fascinante Libro, con su continuidad de desarrollo, exige un milagro mucho mayor que la inspiración en sí misma. De acuerdo con esto, los creyentes de la Escritura, si bien reconocen la factura humana de varios de sus libros, su continuidad y su guía se deben a la inspiración del Espíritu Santo.&lt;br /&gt;
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2. La extensión de la revelación bíblica. En su manifestación de la Verdad, la Biblia es inextinguible. Al igual que un telescopio, se adentra en el universo desde las infinitas alturas y profundidades de los cielos, hasta la tremenda hondura del infierno y capta las obras de Dios desde el principio hasta el fin. Como un microscopio, revela los más diminutos detalles del plan y el propósito de Dios y la perfectísima obra de la creación. Al igual que un estereoscopio, sitúa a todos los seres y objetos, tanto si están en los cielos como en la tierra, en correcta relación, los unos con los otros. Aunque muchos de los libros de la Biblia fueron escritos en los comienzos del conocimiento humano, en una época en que sus autores ignoraban por completo los modernos descubrimientos, lo que ellos escribieron, sin embargo, no ha sido nunca contradicho por posteriores descubrimientos, y los antiguos escritos de la Escritura se hallan sorprendentemente adaptados a modernas situaciones. En el amplísimo contexto de su revelación, la verdad bíblica alcanza horizontes insospechados que van más allá del descubrimiento humano, alcanzando, como de hecho lo hace, desde la eternidad del pasado, a la eternidad del futuro, revelando hechos que sólo Dios puede conocer. No existe otro libro en todo el mundo que haya intentado siquiera presentar la Verdad de un modo comprensible como lo hace la Biblia.&lt;br /&gt;
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3. La influencia y publicación de la Biblia. Ningún otro libro ha sido jamás publicado en tantas lenguas e idiomas, por y para tan diferentes pueblos y culturas, como la propia Biblia. Sus páginas están entre las primeras que fueron impresas cuando se inventaron las prensas de la moderna imprenta. Millones de copias de la Escritura han sido publicadas en todas las principales lenguas del mundo, y no hay una sola lengua escrita que no tenga, al menos, una porción impresa de la Biblia. Aunque los escépticos, como el francés Voltaire, infiel y herético, han predicho con frecuencia que la Biblia quedaría relegada al olvido en el paso de una generación, e incluso autores del siglo XX han pronosticado que la Biblia pronto sería un libro olvidado, lo cierto es que la Biblia continúa publicándose en número creciente y en mayor número de lenguas que antes. Otras religiones han sobrepasado a la Cristiandad en número de seguidores, pero no han sido capaces de ofrecer ninguna revelación escrita comparable a la Escritura. En nuestra época moderna, la influencia de la Biblia continúa su ritmo de difusión incesante. Para los no salvos es la «espada del Espíritu» (Ef. 6:17) y para los salvos es un poder efectivo, santificante y que limpia de toda mancha (Jn. 17:17; 2 Co. 3:17, 18; Ef. 5:25, 2ó). La Biblia continúa siendo la única base divina para la ley y la moralidad.&lt;br /&gt;
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4. El contenido de la Biblia. El carácter sobrenatural de la Biblia se aprecia en el hecho de que trata tan libremente con lo desconocido y, desde luego, incognoscible, como con lo que es conocido. Describe la eternidad en el pasado, incluyendo la creación antes de que el hombre existiese. Se revelan la naturaleza y las obras de Dios. En las profecías bíblicas se manifiesta la totalidad del programa divino para el mundo, para Israel y para la iglesia, culminando en esta última, que es eterna. En cada materia presentada y descrita, sus declaraciones son decisivas, concretas y están al margen del tiempo. Su naturaleza comprensiva ha hecho a sus lectores sabios en la verdad que se relata tanto en el tiempo como en la eternidad.&lt;br /&gt;
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5. La Biblia como literatura. Considerada como obra literaria, la Biblia es también algo supremo. No solamente contiene la historia gráfica, sino la profecía en detalle, la más bella poesía y el drama, relatos de amor y de guerra, las especulaciones de la filosofía y cuanto se relaciona con la verdad bíblica. La variedad de la producción de sus autores está contrastada por la multiplicidad de sus materias. Ningún otro libro de literatura tiene tantos lectores apasionados de todas las edades y de todos los grados de inteligencia y erudición.&lt;br /&gt;
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6. La autoridad sin prejuicios de la Biblia. El carácter humano de los autores de la Biblia, carece de prejuicios en favor del hombre. La Biblia registra y señala, sin vacilar, el pecado y la debilidad de los mejores hombres, y advierte gráficamente a aquellos que confían en sus propias virtudes de su condenación final. Aunque escrito por humanos, es un mensaje de Dios hacia el hombre, más bien que un mensaje del hombre para el hombre. Aunque algunas veces habla de cosas terrenales y de experiencias humanas, también describe con claridad y autoridad cosas tanto de los cielos como de la tierra, visibles o invisibles; revelando hechos acerca de Dios, de los ángeles, los hombres, del tiempo y de la eternidad; de la vida y la muerte, del pecado y la salvación, del cielo y del infierno. Semejante libro no podría haber sido escrito por el hombre -si hubiese tenido que elegir hacerlo, y aun de haber podido, nunca habría querido hacerlo- al margen de la divina dirección. Por tanto, la Biblia, aunque escrita por hombres, es un mensaje que procede de Dios, con la certeza, la seguridad y la paz que sólo Dios puede proporcionar.&lt;br /&gt;
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7. El carácter supremo de la Biblia. Por encima de todo lo dicho anteriormente, la Biblia es un libro sobrenatural que revela la persona y la gloria de Dios manifestada en Su Hijo. Tal persona, Jesucristo, jamás pudo haber sido la invención de un hombre mortal, ya que Sus perfecciones nunca podrían haber sido comprendidas ni por los hombres más sabios y santos de esta tierra. El supremo carácter de la Biblia está apoyado por su revelación del carácter supremo en la persona de Jesucristo.&lt;br /&gt;
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Como consecuencia de la combinación de las cualidades sobrenaturales y procedentes del hombre que entran en la composición de la Biblia, puede observarse una similitud entre la Biblia como la Palabra escrita y el Señor Jesucristo como el Verbo viviente. Ambas son sobrenaturales en origen, presentando una mezcla inescrutable y perfecta de lo que es divino y de lo que es humano. Ambas también ejercen un poder de transformación sobre aquellos que creen, e igualmente permitido por Dios como algo negativo y rechazado por los que no creen. Las perfecciones divinas, impolutas y en toda su grandeza que no sufre la menor disminución, están inmersas en ambos aspectos. Las revelaciones que muestra son igualmente tan simples como la capacidad mental de un niño, y tan complejas como los infinitos tesoros de la divina sabiduría y el divino conocimiento, sostenidas por el Dios que las ha revelado.</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/3259659562292042764'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7222755369782868031/posts/default/3259659562292042764'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dotrinas.blogspot.com/2010/03/1-la-biblia-la-palabra-de-dios.html' title='La Biblia : La Palabra de Dios'/><author><name>Ing Juan Jose Pinales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03745698542542306859</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry></feed>