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	<title>Ecdotica</title>
	
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	<description>Noticias literarias, descarga de libros gratuitos, selección de cuentos de manera mensual</description>
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		<title>Morir en La Paz</title>
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		<pubDate>Wed, 16 May 2012 20:15:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña]]></category>

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		<description><![CDATA[Morir en La Paz Por: Ramón Rocha Monroy “La Paz es gore”, dice mi hija Camila. Cuatro palabras para definir lo indefinible y subrayar por qué es un plató ideal para ambientar thrillers. El primero pudo haber sido American visa (1994) o Ladies Night (1998), eso lo dirán los estudiosos del género, pero hoy abundan [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/05/Morir-en-La-Paz1.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/05/Morir-en-La-Paz1.jpg" alt="" title="Morir en La Paz" width="211" height="355" class="aligncenter size-full wp-image-4972" /></a></center></p>
<p><strong>Morir en La Paz<br />
Por: Ramón Rocha Monroy</strong></p>
<p><em>“La Paz es gore”</em>, dice mi hija Camila. Cuatro palabras para definir lo indefinible y subrayar por qué es un plató ideal para ambientar thrillers.</p>
<p>El primero pudo haber sido <strong>American visa</strong> (1994) o <strong>Ladies Night</strong> (1998), eso lo dirán los estudiosos del género, pero hoy abundan (<strong>La abeja reina</strong>, <strong>La Biblia copta</strong>) y el motivo de esta nota es decir algunos apuntes sobre <strong>Morir en La Paz</strong>, del escritor chileno <a href="http://www.ecdotica.com/2012/04/23/bartolome-leal-proyectos-2012-y-mas-alla/" title="Bartolomé Leal: Proyectos 2012 y más allá">Bartolomé Leal</a>, recientemente <a href="http://www.ecdotica.com/2012/04/09/nuevo-milenio-reedita-morir-en-la-paz-de-bartolome-leal/" title="Editorial Nuevo Milenio reedita Morir en La Paz">reeditada por Nuevo Milenio</a>.</p>
<p>En principio, ya es un triunfo que la “hoyada” paceña sirva para fabular historias que pudieron ambientarse en otros sitios. Hace dos años me nombraron cronista de la ciudad de Cochabamba, y cuando intenté llevar el movimiento a La Paz, mi buen amigo Édgar Arandia me dijo:<em> “Yo podría ser cronista de las laderas, pero la hoyada es muchas ciudades. Necesitaríamos varios cronistas”.<br />
</em><br />
Sabias palabras, porque es vano todo intento de reducir esa ciudad imposible a una sola de sus facetas: la más socorrida es la imagen nocturna, sombría y alcohólica que popularizó <a href="http://www.ecdotica.com/2012/05/11/jaime-saenz-en-facebook/" title="Jaime Sáenz en Facebook">Jaime Saenz</a> y que tiene tjaparankus revoloteando alrededor de su augusto cadáver sin una pizca de su talento, como alguna vez escribí tan sólo para ganarme la aversión de los poetas paceños.</p>
<p>Está esa sede de gobierno, poblada por cholos sebosos de los ministerios, que se superpone a la vieja Nuestra Señora. Está la metrópoli aymara poblada de reclamos y signos comerciales como ojos de nuevo rico.</p>
<p>Está la mezcla de todos los estilos arquitectónicos en un anfiteatro rematado por una pasarela, que es el orgullo del paceño medio pero también una lección de qué no se debe hacer en arquitectura.</p>
<p>Está la zona Sur, puesta en evidencia en la película de Juan Carlos Valdivia o en la versión más picante de Juan de Recacoechea. Está la hoyada del Gran Poder. Está esa La Paz que debería llamarse La Guerra, donde ha ocurrido una historia tan truculenta que haría palidecer al Diego Rivera que pintó la Alameda de todos los tiempos en Ciudad de México.</p>
<p>Y está <a href="http://www.ecdotica.com/2012/05/14/%ef%bb%bfante-la-muerte-y-al-gran-poder/" title="Reseña a Morir en La Paz por A. Laguna">la ciudad de Bartolomé Leal en esta novela</a> que parecería el cruce de dos intentos literarios: el thriller puro, a ratos gore (buenos polvos, buenas muertes), y las impresiones de viaje de alguien como Jonathan Swift en sus apreciaciones, o más bien como Gulliver en el país ¿de los aymaras?</p>
<p>Lo que siento imperdonable es reducir el caos paceño a una de esas versiones, como ocurre con ciertos narradores y poetas que se han quedado en la provincia <a href="http://www.ecdotica.com/2012/01/03/el-maldito-jaime-saenz/" title="El maldito Jaime Saenz">Saenz</a> y se niegan a ver lo múltiple y abigarrado de esa curiosa manifestación urbana ahora elevada al cubo por la ciudad de El Alto y por las laderas, un espacio que tenía que expresarse en una novela tan joyceana como <strong><a href="http://www.ecdotica.com/2011/10/23/%E2%80%9Cperiferica-blvd%E2%80%9D-de-adolfo-cardenas/" title="“Periférica Blvd” de Adolfo Cárdenas">Periférica Blvd.</a></strong></p>
<p>Ya es un triunfo que alguien fabule en esa geografía que unos cuantos monaguillos quisieran reducir al mundo de <a href="http://www.ecdotica.com/2011/10/07/saenz-personal-por-cecilia-romero/" title="Saenz personal, por Cecilia Romero">Saenz</a>, y peor aún, al de Felipe Delgado, esa novela escrita por capas geológicas que tiene diamantes en tallado y en bruto, pero también minerales de baja ley y areniscas prescindibles.</p>
<p><a href="http://www.ecdotica.com/2012/04/26/bartolome-leal-el-genero-negro-es-el-genero-de-la-paz/" title="Bartolomé Leal: “El género negro es el género de La Paz”">Bartolomé Leal lo hace como alguien que conoce bien el género</a> y el oficio; pero, como Gulliver, tenía que dar una concesión a Felipe Delgado y al abrigo de <a href="http://www.ecdotica.com/2012/02/29/leyendo-a-saenz/" title="Aparapita de Mondacca Teatro, leyendo a Jaime Saenz">aparapita</a> elevado por <a href="http://www.ecdotica.com/2011/10/08/either-you-are-a-saenzian-or-not/" title="Poema de Jaime Saenz">Saenz</a> a la categoría de manto de Merlín (o de Harry Potter).</p>
<p>Hay páginas que Leal pareciera escribir para un libro de viajes o una guía turística inteligente; hay inexactitudes culturales (como la chicha de mora, que es chicha morada, chicha de maíz culli); hay lugares comunes como el tributo a Felipe Delgado y al abrigo de <a href="http://www.ecdotica.com/2012/02/13/resena-de-aparapita-de-mondaccateatro/" title="Reseña de Aparapita de Mondacca/Teatro">aparapita</a>, pero el remate del libro, en la fiesta del Gran Poder que engulle a los protagonistas, es una obra maestra, particularmente el último párrafo que parece resumir el sonido y la furia de la matraca y del paso cadencioso de los danzantes:</p>
<p><em>“La procesión estaba en su clímax, las bandas dale, y dale, y dale, las matracas raspa, raspa y raspa, contando que la vida sigue, y sigue, y sigue; y que la muerte ronda, y ronda, y ronda&#8217;”.</em></p>
<p>Juan Cristóbal MacLean se quejaba de que la película American visa cayera en el lugar común de mostrar bailarines del Gran Poder como una imagen obligatoria para reconocer a La Paz.</p>
<p>Quizá deberíamos decir lo mismo de caer en el lugar común de hablar de Felipe Delgado; pero ¿qué derecho tenemos de prescindir de <a href="http://www.ecdotica.com/2012/05/10/cuando-visita-el-cometa-visita-el-relampago/" title="Sobre edición bilingüe de Jaime Saenz">Saenz</a>, particularmente del poeta de La noche o el narrador de Los cuartos (que no de Los papeles de Narciso Lima-Achá)?</p>
<p>Este servidor confiesa haber caído en lo mismo, y varias veces; y hace público el mea culpa de repetir, cada vez que ve los dos cuartos donde vive, este verso del poeta paceño:</p>
<p><em>¿Cuánto valdrán estos muebles? -me pregunto yo.</p>
<p>Pues en realidad, no valen nada; y, en el mejor de los casos,</p>
<p>capaz que su valor total no alcance para una ranga-ranga.</em></p>
<p><em>Fuente: <a href="http://www.paginasiete.bo/Suplementos/Ideas/2012-04-29/Destacados/13ideas-001-0429-%281%29.aspx" title="Artículo en Página siete">Página Siete</a></em></p>
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		<title>Para Adolfo Cáceres Romero</title>
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		<pubDate>Wed, 16 May 2012 19:48:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Autores]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[El artículo que ofrecemos a continuación se suma al seguimiento que Ecdótica ha estado realizando en torno a la atribución de la autoría de Juan de la Rosa: Memorias del último soldado de la Indepencia. En este, Gustavo V. García, tal como reza el título, se dirige directamente a Adolfo Cáceres Romero. Si aún no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/05/Juan-de-la-Rosa-portada-inglés.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/05/Juan-de-la-Rosa-portada-inglés.jpg" alt="" title="Juan de la Rosa portada inglés" width="211" height="355" class="aligncenter size-full wp-image-4970" /></a></center></p>
<p><em>El artículo que ofrecemos a continuación se suma al seguimiento que Ecdótica ha estado realizando en torno a la atribución de la autoría de <strong>Juan de la Rosa: Memorias del último soldado de la Indepencia</strong>. En este, Gustavo V. García, tal como reza el título, se dirige directamente a Adolfo Cáceres Romero. Si aún no has leído la obra, puedes decargarla <a href="http://www.ecdotica.com/biblioteca/Juan-de-la-Rosa.pdf" title="Descarga Juan de la Rosa gratis en Ecdótica">aquí</a>, como parte de los servicios de nuestra <a href="http://www.ecdotica.com/libros-gratis/" title="Bibliteca gratuita de Ecdótica">biblioteca gratuita</a>.</em></p>
<p><strong>Para Adolfo Cáceres Romero<br />
Por Gustavo V. García</strong></p>
<p>Su <a href="http://www.ecdotica.com/2011/01/16/continua-la-polemica-en-torno-a-juan-de-la-rosa/" title="La nota: El supuesto misterio de “Juan de la Rosa”" ">nota (OH!, 673)</a> me recordó varias <a href="http://www.ecdotica.com/2012/04/02/juan-de-la-rosa-con-ojos-de-historiador/" title="Juan de la Rosa, con ojos de historiador">“polémicas”</a>. Las que prefiero (Cervantes y compañía) son tan ingeniosas que en la explicación de un verso quemaría un párrafo. Señalo otras más simples.  En <strong>“Tercetos dantescos a Casiano Basualto”</strong> Pablo de Rokha se refiere a “Bacalao–Neftalí” como <em>“Gallipavo senil y cogotero/ de una poesía sucia, de macacos”</em>. Neruda, en <strong>“Aquí estoy”</strong> (dedicado a Huidobro y de Rokha), escribe<em> “hijos de puta”</em> y cosas peores. Deseché tales modelos: no estoy a la altura de esos ingenios y tampoco quiero ofender a alguien que, parece, es de la generación de mi padre. Rescato, entonces, algún rasgo positivo de su nota y abandono mi malicia intelectual. </p>
<p><em>“La gracia es gratuita, es un don; aquel que lo recibe, el agraciado, si no es un mal nacido, lo agradece: da las gracias” </em>(Octavio Paz). Eso hago ahora por la admiración con que alguna vez, escribe usted, me honró.</p>
<p>Un aspecto central. <a href="http://www.ecdotica.com/2010/10/26/nataniel-aguirre-no-es-el-autor-de-juan-de-la-rosa/" title="Artículo de Gustavo V. García">Nataniel Aguirre no es autor de <strong>Juan de la Rosa</strong></a> que tanto ha molestado  y fundado el movimiento “juanrosista” es escandaloso: muy cierto. Ese título, empero, no me pertenece: jaque a los “aguirristas”. </p>
<p>En septiembre de 2010 Javier Badani ofreció publicar la versión preliminar de mi ensayo. Acepté y no fue grata mi sorpresa al ver partes del escrito con rótulo diferente. El 20 de septiembre escribí a Badani (con copia a Mauricio Souza y Bernardo Quiroga de Plural):<em> “He leído la versión electrónica de La Razón donde se publican algunos argumentos de mi trabajo sobre Juan de la Rosa&#8230; El título “Nataniel Aguirre no es el autor de Juan de la Rosa” no es mío pero PARECE que lo fuera […] me gustaría que insertara, el próximo domingo, la aclaración de que el título de mi ensayo es: “J. de la R. autor de Memorias del último soldado de la independencia”</em>. Todavía espero esa corrección. </p>
<p>Página Siete (septiembre 19, 2010) también publicó pedazos del ensayo bajo un título más apropiado con su contenido: Juan de la Rosa fue escrito por Juan de la Rosa. Por esa experiencia prometí no volver a escribir en la prensa, ¡y cuán pronto quiebro mi promesa!</p>
<p>En mi ensayo, influido por <strong>“Qu&#8217; est –ce qu&#8217; un auteur?”</strong> (Michel Foucault) y <strong>Discerning The Subject. Theory and History of Literature</strong> (Paul Smith), <a href="http://www.ecdotica.com/2010/10/26/doctor-se-equivoca-al-negar-una-autoria-de-nataniel-aguirre/" title="Doctor se equivoca al negar una autoría de Nataniel Aguirre">planteo la no autoría de Aguirre</a> y algo más; conjetura diferente de la que tantos creen: que acuso a Aguirre de plagio. Al contrario, siguiendo la teoría de la literatura testimonial: la presencia de un sujeto subalterno (testigo) y la de un intelectual orgánico (letrado), estimo que Aguirre es uno de los autores y J. de la R. (testigo) el otro autor. Esto está claro en La Razón y Página Siete. Tampoco afirmo que <em>“Juan de la Rosa es un coronel retirado”</em>. Presumo su identidad, ofrezco posibilidades e; incluso, en un pie de página, ironizo que puede ser José de la Reza u otra persona. El seudónimo que favorezco es otra verdad de Perogrullo: Juan de la Rosa elegido por amor a la “Linda Encajera”. ¿No cree fascinante explorar el rol de los seudónimos en esta novela testimonial? </p>
<p>Un seudónimo no es “algo tan simple” en tanto enunciación y construcción de otra identidad. Su complejidad radica en nombrar algo nuevo encarnando en lo mismo; en una subjetividad aceptada convencionalmente pero creando una nueva “persona” con existencia pública, sentido y continuidad (Neruda legalizó su seudónimo para ser otro). Ser y no ser confluyen en el seudónimo y su uso, parte del proceso creativo, es una negociación con normas sociales: soy Marie–Henri Beyle pero también Stendhal que niega que sea Marie–Henri Beyle sin dejar de serlo. Para eso sirve un seudónimo: (en)cubrir lo que se quiere (des)cubrir. En el caso de <strong>Memorias</strong> caben varias conjeturas. La mía,  si no verdadera, es coherente con la voluntad del autor (quienquiera que fuese) que eligió, en el presente de su mundo, un nombre para ser conocido por la eternidad: Juan de la Rosa. Respetemos su elección.</p>
<p>Usted cree que <a href="http://www.ecdotica.com/2012/03/29/mas-sobre-la-autoria-de-las-memorias-de-juan-de-la-rosa/" title="Luis y Alejandro Antezana aportan al tema">pongo en duda la integridad moral de Nataniel Aguirre</a>. No. Más de una vez he escrito sobre la admiración que siento por él (le invito a releer mi <strong>Introducción de la edición crítica</strong>). También siento gratitud hacia su familia. Joaquín Aguirre Lavayén que recuperó el mar para Bolivia (los economistas lo saben) tuvo la generosidad de conversar un par de veces conmigo, y en vez de “desbautizarse” como los aguirristas, me recomendó tratar el tema con seriedad y que a su abuelo había que admirarlo más por lo que hizo por Bolivia que por sus libros. </p>
<p>La mayor “insensatez” de su nota no de usted es afirmar que Aguirre usa el seudónimo Juan de la Rosa: <em>“Y así lo hizo en vida, no sólo con su novela <strong>Memorias del último soldado de la independencia</strong> (1885), y con todas las otras partes que la iban a componer, sino también con sus relatos, como: <strong>‘La Bellísima Floriana’</strong>, <strong>‘La Quintañona’</strong>, etc.”</em> Si quiere parar esta “insensatez” sólo tiene que escribir: <em>“En El Heraldo (u otra publicación) se lee que Juan de la Rosa es seudónimo de Nataniel Aguirre”</em>. Nos ahorraría mares de tinta y bosques de papel (hay que cuidar el medioambiente: Viva el TIPNIS). </p>
<p><strong>“La Bellísima Floriana”</strong>, para hablar de otros relatos,  concluye el 24 de septiembre (El Heraldo No. 962, 1885) con: “N. A. (De la Revista de Cochabamba)”.<strong> “La Quintañona”</strong> finaliza con: “Cochabamba, Junio de 1,878  N. A.” (982). En el No. 988 termina <strong>“Don Ego”</strong>. La firma es previsible: N. A. Estos datos muestran que Aguirre utilizaba sus iniciales y no un seudónimo. Si usted tiene fuentes documentales que prueban lo que afirma, ¿por qué no las muestra? Así tendríamos un debate serio como Marcelo Quiroga Santa Cruz nos enseñaba: documento contra documento.</p>
<p>Señalo mi desacuerdo sobre <em>“las debilidades de nuestro ámbito cultural”</em>. Nunca lo fue. Entrar en detalles exigiría escribir una enciclopedia. Tal vez la crítica, pero ¿que podría esperarse con esperanzas como la suya?:<em> “Posibilidad que esperamos no inquiete a nadie más”</em>. Acá mejor hago un gambito y me dirijo a mi sobrino Vladimir Andia García preocupado por los <em>“ataques”</em> que me dedican:<em> “Paciencia y barajar”</em>. Si la hipótesis García fuese <em>“insensata”</em> o<em> “malintencionada”</em>, no generaría <em>“refutaciones”</em> y el piadoso silencio la archivaría en la biblioteca del olvido.</p>
<p>Mi hipótesis destaca la importancia de lo popular en la construcción del imaginario cultural boliviano que, todavía, es privilegio de letrados. He aquí el meollo porque ¿qué pasa si existió “Juan de la Rosa”, representante del pueblo en oposición a lo señorial del que Aguirre formaba parte pese a sus ideas progresistas? ¿Será que los que se oponen a esta hipótesis quieren liquidar intelectualmente lo “mestizo” o “cholo” como otros hicieron con el “indio” Zárate Willka?</p>
<p>No respondo, por razones obvias, a la primera pregunta de su conclusión, pero sí a la segunda que duda de la capacidad literaria del “susodicho coronel”. Los militares bolivianos podrían acusarle de “racismo” (un amigo me escribe que “EVOlucionaron” y ahora son “huevistas” MAS que “fascistas”). La Asociación Española de Militares Escritores, asimismo, le escoriaría con una frase lapidaria: Cervantes fue militar.</p>
<p>Lamento causarle dolor (<em>“Me dolió…”</em> escribe usted) y esa confesión me apena y sorprende… Y porque no quiero que <em>“insinúe”</em> lo que no insinúo, me incluyo en este párrafo de dolores. Me apena que alguien de su experiencia, por una hipótesis, hable de torpeza y felonía. Sus amigos —los buenos— y sus estudiantes —los mejores— le harán notar lo injusto que es conmigo: esa será mi mejor defensa, ya que no busco polémicas inútiles ni riñas entre gallitos de barrio. De antemano, si de algo le sirve, me declaro “vencido”. </p>
<p>Usted menciona a Porfirio Barba Jacob. Yo prefiero a Vicente Gerbasi y quiero compartir —es otoño en Bolivia— estos versos:<br />
<em><br />
“Entre el sol y sus techos volaban las palomas.</p>
<p>Entre el ser y el otoño pasaba la tristeza”. </em></p>
<p><em>Fuente:<a href="http://www.lostiempos.com/oh/actualidad/actualidad/20120513/para-adolfo-caceres-romero_171017_359503.html" title="Artículo en la Revista OH!"> OH!</a></em></p>
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		<title>Teoría y práctica del Kindle</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 16:11:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[e-libros]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>

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		<description><![CDATA[Como cierre (por ahora) de las opiniones de autores en torno al debate Libro de papel vs. libro electrónico, sugerimos la lectura de un artículo escrito por Edmundo Paz Soldán. El autor comparte su propia experiencia con la teoría-práctica del libro electrónico y su elección cuando se trata de elegir entre el kindle o el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/05/Edición-boliviana-de-norte-11.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/05/Edición-boliviana-de-norte-11.jpg" alt="" title="Edición-boliviana-de-norte-11" width="211" height="355" class="aligncenter size-full wp-image-4966" /></a></center><br />
<em><br />
Como cierre (por ahora) de las opiniones de autores en torno al debate <a href="http://www.ecdotica.com/2012/05/15/requiem-por-el-papel/" title="'Réquiem por el papel', Jorge Volpi aboga por el libro electrónico">Libro de papel vs. libro electrónico</a>, sugerimos la lectura de un artículo escrito por Edmundo Paz Soldán. El autor comparte su propia experiencia con la teoría-práctica del libro electrónico y su elección cuando se trata de elegir entre el kindle o el libro impreso.</em></p>
<p><strong>Teoría y práctica del Kindle<br />
Por: Edmundo Paz Soldán</strong></p>
<p>El pasado diciembre viajé a Bolivia y decidí no cargar con quince libros en mi maleta y me llevé un Kindle. Por el tipo de cubierta, este lector electrónico parece una agenda personal; por sus dimensiones, un libro de esos de tapa negra de Tusquets. No es difícil aprender a usarlo; la primera vez, lo enchufé hasta que cargó la batería, y luego entré a Amazon y, para probar, pedí un libro de cuentos de Tobias Wolff. El libro tardó menos de un minuto en ser descargado al Kindle; la técnica se llama whispersync e impresiona porque no es necesario tener una conexión a internet para que funcione (era como si el artefacto que tenía entre mis manos tuviera su propio satélite). La facilidad hizo que me tentara: en menos de cinco minutos ya tenía disponibles las novelas más recientes de Lethem y Hornby. Cada libro nuevo cuesta alrededor de 10 dólares, pero entre los clásicos se encuentran verdaderos regalos: me llevé toda la obra de Jane Austen por menos de tres dólares.</p>
<p>Es fácil acostumbrarse al Kindle. El tipo de letra es cómodo y se pasa rápidamente de una página a otra (aunque, claro, si uno está muy avanzado en su lectura y quiere retroceder en busca de una escena, ayudaría más una pantalla táctil que apretar un botón varias veces). Hay cambios sutiles y otros no tanto en la experiencia de la lectura: en la parte inferior izquierda, por ejemplo, lo que se cuenta es el porcentaje; no sé cuántas páginas he leído de la novela de Lethem, sí que es el 23%. Se pueden subrayar frases y hacer anotaciones; el teclado no es de los mejores, pero sirve, y además todas las frases subrayadas y los comentarios escritos se van reuniendo en un archivo. Otra ventaja: descubrí que podía transferir al Kindle mis propios archivos en Word y PDF. Suelo recibir libros en Word y PDF, pero me cuesta leerlos en mi laptop; con el Kindle todo eso se hizo más fácil.</p>
<p>La batería del Kindle dura alrededor de doce horas. El libro electrónico no tiene luz propia, con lo que, por las noches, hay que buscar la luz de una lámpara, replicando así lo que hacemos con los libros impresos. Cuando uno lo cierra y lo vuelve a abrir, aparece en la pantalla la imagen de un escritores (Virginia Woolf, Emily Dickinson, Julio Verne). Este invento de Amazon nos está diciendo constantemente que no tenemos que temerle, que es un aliado de los escritores y los lectores (aunque no tanto de los libreros y de las editoriales).   </p>
<p>Me había llevado un par de libros impresos a Bolivia (los cuentos de Fogwill y Ballard). Al principio, fui alternando el Kindle con estos libros. Reconozco que leí más rápidamente a Fogwill y Ballard que lo que tenía en el Kindle. Y que, con el paso de las semanas, pudo más mi compulsión fetichista y volví a librerías y a hacerme de esos objetos que luego pesan tanto en la maleta. El Kindle me ayuda, pero a la vez no puedo ni quiero prescindir de los libros impresos. Quizás generaciones futuras decidan que el libro electrónico es el único camino, pero, por lo pronto, me parece que ambos formatos pueden convivir sin incomodarse.</p>
<p><em>Fuente: <a href="http://www.elboomeran.com/blog-post/117/8329/edmundo-paz-soldan/teoria-y-practica-del-kindle/" title="Artículo en El Boomeran(g)">Blog de Edmundo Paz Soldán en El Boomeran(g)</a></em></p>
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		<title>Réquiem por el papel</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 15:42:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[e-libros]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>

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		<description><![CDATA[Prosiguiendo con el debate que hemos propuesto a los lectores: Libro de papel vs. libro electrónico. Compartimos la postura apegada al libro electrónico, de la mano de Jorge Volpi. En el siguiente artículo, el autor expone las ventajas del libro electrónico y sus oportunidades, sosteniendo que el apego a los libros impresos (especialmente en los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/05/Leer-la-mente-de-Jorge-Volpi.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/05/Leer-la-mente-de-Jorge-Volpi.jpg" alt="" title="Leer la mente de Jorge Volpi" width="211" height="355" class="aligncenter size-full wp-image-4962" /></a></center></p>
<p><em>Prosiguiendo con el <a href="http://www.ecdotica.com/2012/05/15/vargas-llosa-vs-libro-electronico/" title="Vargas Llosa vs. Libro electrónico">debate</a> que hemos propuesto a los lectores: <strong>Libro de papel vs. libro electrónico</strong>. Compartimos la postura apegada al libro electrónico, de la mano de Jorge Volpi. En el siguiente artículo, el autor expone las ventajas del libro electrónico y sus oportunidades, sosteniendo que el apego a los libros impresos (especialmente en los lectores de libros en castellano) no es más que una nostalgia que se debe superar, tal como en su momento se superó al manuscrito  para llegar a la era de la imprenta, y así &#8220;lograr que la revolución del libro electrónico se expanda a todo el orbe.&#8221;</em></p>
<p><strong>Réquiem por el papel<br />
por Jorge Volpi</strong></p>
<p>Se reconocen como orgullosos herederos de una tradición legendaria: cada uno lleva a cabo su labor con paciencia y esmero, consciente de que en sus manos se cifra una sabiduría ancestral. Un pequeño grupo dirige los trabajos -elige los títulos, las tintas, el abecedario- mientras los dibujantes trazan figuras cada vez más sutiles y los artesanos se acomodan en silencio frente a sus mesas de trabajo, empuñando estiletes y pinceles, convencidos de que su industria constituye uno de los mayores logros de la humanidad.</p>
<p>¿Cómo alguien podría siquiera sugerir que su labor se ha vuelto obsoleta? ¿Que, más pronto que tarde, su noble profesión se volverá una rareza antes de desaparecer? ¿Que en pocos años su arte se despeñará en el olvido? Los monjes no pueden estar equivocados: han copiado manuscritos durante siglos. Imposible imaginar que estos vayan a desaparecer de la noche a la mañana por culpa de un diabólico artefacto. ¡No! En el peor de los casos, los manuscritos y los nuevos libros en papel habrán de convivir todavía por decenios. No hay motivos para la inquietud, la desesperación o la prisa. ¿Quién en su sano juicio querría ver desmontada una empresa cultural tan sofisticada como esta y a sus artífices en el desempleo?</p>
<p>Los argumentos de estos simpáticos copistas de las postrimerías del siglo XV apenas se diferencian de los esgrimidos por decenas de profesionales de la industria del libro en español en nuestros días. Frente a la nueva amenaza tecnológica, mantienen la tozudez de sus antepasados, incapaces de asumir que la aparición del libro electrónico no representa un mero cambio de soporte, sino una transformación radical de todas las prácticas asociadas con la lectura y la transmisión del conocimiento. Si atendemos a la historia, una cosa es segura: quienes se nieguen a reconocer esta revolución, terminarán extinguiéndose como aquellos dulces monjes.</p>
<p>Según los nostálgicos de los libros-de-papel, estos poseen ventajas que sus espurios imitadores, los libros-electrónicos, jamás alcanzarán (y por ello, creen que unos y otros convivirán por décadas). Veamos.</p>
<p>1. <strong><em>Los libros-de-papel son populares, los lectores de libros-electrónicos son elitistas.</em></strong> <em><strong>Falso</strong></em>: los libros-electrónicos son cada vez más asequibles: el lector más barato cuesta lo mismo que tres ejemplares en papel (60 dólares, unos 44 euros), y los precios seguirán bajando. Cuando los Gobiernos comprendan su importancia y los incorporen gratuitamente a escuelas y bibliotecas, se habrá dado el mayor impulso a la democratización de la cultura de los tiempos modernos.</p>
<p>2. <em><strong>Los libros-de-papel no necesitan conectarse y no se les acaba la pila. </strong></em>En efecto, pero en cambio se mojan, se arrugan y son devorados por termitas. Poco a poco, los libros electrónicos tendrán cada vez más autonomía. Actualmente, un Kindle y un iPad se mantienen activos por más de diez horas: nadie es capaz de leer de corrido por más tiempo.</p>
<p>3. <strong><em>Los libros-de-papel son objetos preciosos, que uno desea conservar; los libros-electrónicos son volátiles, etéreos, inaprehensibles.</em></strong> En efecto, los libros en papel pesan, pero cualquiera que tenga una biblioteca, así sea pequeña, sabe que esto es un inconveniente. Sin duda quedarán unos cuantos nostálgicos que continuarán acumulando libros-de-papel -al lado de sus añosos VHS y LP-, como seguramente algunos coleccionistas en el siglo XVII seguían atesorando pergaminos. Pero la mayoría se decantará por lo más simple y transportable: la biblioteca virtual.</p>
<p>4.<strong><em> A los libros-electrónicos les brilla la pantalla. Sí, con excepciones:</em></strong> el Kindle original es casi tan opaco como el papel. Con suerte, los constructores de tabletas encontrarán la solución. Pero, frente a este inconveniente, las ventajas se multiplican: piénsese en la herramienta de búsqueda -la posibilidad de encontrar de inmediato una palabra, personaje o anécdota- o la función educativa del diccionario. Y vienen más. Por no hablar de la inminente aparición de textos enriquecidos ya no sólo con imágenes, sino con audio y vídeo.</p>
<p>5.<em><strong> La piratería de libros-electrónicos acabará con la edición.</strong></em> Sin duda, la piratería se extenderá, como ocurrió con la música. Debido a ella, perecerán algunas grandes compañías. Pero, si se llegan a adecuar precios competitivos, con materiales adicionales y garantías de calidad, la venta online terminará por definir su lugar entre los consumidores (como la música).</p>
<p>6.<em><strong> En español casi no se consiguen textos electrónicos. </strong></em>Así es, pero si entre nuestros profesionales prevalece el sentido común en vez de la nostalgia, esto se modificará en muy poco tiempo.</p>
<p>En mi opinión, queda por limar el brillo de la pantalla y que desciendan aún más los precios de los dispositivos para que, en menos de un lustro, no quede ya ninguna razón, fuera de la pura morriña, para que las sociedades avanzadas se decanten por el libro-electrónico en vez del libro-de-papel.</p>
<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/05/libro-impreso-vs-libro-electronico.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/05/libro-impreso-vs-libro-electronico.jpg" alt="" title="libro impreso vs libro electronico" width="355" height="211" class="aligncenter size-full wp-image-4963" /></a></center></p>
<p>Así las cosas, la industria editorial experimentará una brusca sacudida. Observemos el ejemplo de la música: a la quiebra de Tower Records le ha seguido la de Borders; vendrán luego, poco a poco, las de todos los grandes almacenes de contenidos. E incluso así, hay editores, agentes, distribuidores y libreros que no han puesto sus barbas a remojar. La regla básica de la evolución darwiniana se aplicará sin contemplaciones: quien no se adapte al nuevo ambiente digital, perecerá sin remedio. Veamos.</p>
<p>1. <em><strong>Editores y agentes tenderán a convertirse en una misma figura</strong></em>: un editor-agente-jefe de relaciones públicas cuya misión será tratar con los autores, revisar y editar sus textos, publicarlos online y promoverlos en el competido mercado de la Red. Poco a poco, los autores se darán cuenta de la pérdida económica que implica pagar comisiones dobles a editores y agentes. Solo una minoría de autores de best sellers podrá aspirar, en cambio, a la autoedición.</p>
<p>2. <strong><em>Los distribuidores desaparecerán.</em></strong> No hay un solo motivo económico para seguir pagando un porcentaje altísimo a quienes transportan libros-de-papel de un lado a otro del mundo, por cierto de manera bastante errática, cuando el lector podrá encontrar cualquier libro-electrónico en la distancia de un clic. (De allí la crónica de un fracaso anunciado: Libranda).</p>
<p>3. <strong><em>Las librerías físicas desaparecerán.</em></strong> Este es el punto que más escandaliza a los nostálgicos. ¿Cómo imaginar un mundo sin esos maravillosos espacios donde nació la modernidad? Es, sin duda, una lástima. Una enorme pérdida cultural. Como la desaparición de los copistas. Tanto para el lector común como para el especializado, el libro-electrónico ofrece el mejor de los mundos posibles: el acceso inmediato al texto que se busca a través de una tienda online. (Por otro lado, lo cierto es que, salvo contadas excepciones, las librerías ya desaparecieron. Quedan, aquí y allá, escaparates de novedades, pero las auténticas librerías de fondo son reliquias).</p>
<p>4. <em><strong>Unas pocas grandes bibliotecas almacenarán todavía títulos en papel. </strong></em>Las demás se transformarán (ya sucede) en distribuidores de contenidos digitales temporales para sus suscriptores.</p>
<p>¿Por qué cuesta tanto esfuerzo aceptar que lo menos importante de los libros -de esos textos que seguiremos llamando libros- es el envoltorio? ¿Y que lo verdaderamente disfrutable no es presumir una caja de cartón, por más linda que sea, sino adentrarse en sus misterios sin importar si las letras están impresas con tinta o trazadas con píxeles? El predominio del libro-electrónico podría convertirse en la mayor expansión democrática que ha experimentado de la cultura desde&#8230; la invención de la imprenta. Para lograrlo, hay que remontar las reticencias de editores y agentes e impedir que se segmenten los mercados (es decir, que un libro-electrónico solo pueda conseguirse en ciertos territorios).</p>
<p>La posibilidad de que cualquier persona pueda leer cualquier libro en cualquier momento resulta tan vertiginosa que aún no aquilatamos su verdadero significado cultural. El cambio es drástico, inmediato e irreversible. Pero tendremos que superar nuestra nostalgia -la misma que algunos debieron sentir en el siglo XVI al ver el manuscrito de <strong>Las muy ricas horas del duque de Berry</strong>- para lograr que esta revolución se expanda a todo el orbe.</p>
<p><em>Fuente: <a href="http://www.elboomeran.com/blog-post/12/11378/jorge-volpi/requiem-por-el-papel/" title="Artículo en El Boomeran(g)">Blog de Jorge Volpi en El Boomeran(g)</a></em></p>
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		<title>Vargas Llosa vs. Libro electrónico</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 13:50:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Autores]]></category>
		<category><![CDATA[e-libros]]></category>
		<category><![CDATA[Video]]></category>
		<category><![CDATA[Youtube]]></category>

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		<description><![CDATA[El día de hoy, Ecdótica plantea un debate a sus lectores: Libro de papel vs. libro electrónico. Con este propósito, iniciamos con un artículo que expone la postura apegada al libro de papel, de la mano de Mario Vargas Llosa. El autor expresa como idea central la sensibilidad entre el soporte y el contenido: &#8220;Cuando [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/05/La-civilización-del-espectáculo-MVLL.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/05/La-civilización-del-espectáculo-MVLL.jpg" alt="" title="La civilización del espectáculo MVLL" width="211" height="355" class="aligncenter size-full wp-image-4959" /></a></center></p>
<p><em>El día de hoy, Ecdótica plantea un debate a sus lectores: <strong>Libro de papel vs. libro electrónico</strong>. Con este propósito, iniciamos con un artículo que expone la postura apegada al libro de papel, de la mano de Mario Vargas Llosa. El autor expresa como idea central la sensibilidad entre el soporte y el contenido: &#8220;Cuando los escritores escriban solo para las tabletas, no lo van a hacer de la misma manera que lo hacen ahora para el papel.&#8221;</em></p>
<p><strong>Vargas Llosa vs. Libro electrónico</strong><br />
<em><strong>El nobel peruano vuelve a pronunciarse contra el ebook y las tabletas.</strong></em></p>
<p>Mario Vargas Llosa cree que la literatura que se escriba en libro electrónico será peor que la que se haga para el papel. Lo ha declarado tajantemente en su encuentro con Sergio Vila-Sanjuán en la Biblioteca Nacional de España el pasado miércoles, dentro del ciclo de conferencias El libro como universo con motivo de los 300 años de la institución.</p>
<p><center><object width="425" height="318"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/qSBX-mpwU4w?version=3&amp;hl=es_ES&amp;rel=0"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/qSBX-mpwU4w?version=3&amp;hl=es_ES&amp;rel=0" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="318" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></center><br />
<center><strong><em>Dirigirse al 1 hora, 9 minutos y 50 segundos en la línea de tiempo del video</em></strong></center></p>
<p>Vila-Sanjuán quiso acabar su conversación con el nobel peruano haciendo mención al ataque que Mario Vargas Llosa hace contra el libro electrónico y las tabletas en su reciente libro <strong>La civilización del espectáculo</strong>, donde expone la banalización que este puede suponer sobre la cultura libresca. <em>Sí, lo creo, deseando equivocarme, pero tengo ese temor. Contrariamente  a lo que dicen con tanta seguridad los promotores y admiradores del libro electrónico, no creo que el soporte sea insensible al contenido.</em> Y continúa Mario Vargas Llosa: <em>Cuando los escritores escriban solo para las tabletas, no lo van a hacer de la misma manera que lo hacen ahora para el papel.</em></p>
<p>Para defender su postura, Vargas Llosa recurre al ejemplo de la televisión: <em>Mi duda procede de lo siguiente: por qué la televisión ha banalizado tanto los contenidos, por qué ha sido incapaz de hacer lo que ha hecho el libro, convertirse en un transmisor e instrumento de grandes ideas, grandes creaciones poéticas, narrativas, etc. Y remata diciendo: La televisión apunta para llegar al mayor número, a lo más bajo (…) (Puede) convertir la historia y la ficción en un puro espectáculo. Es un temor, y ojalá sea infundado, ojalá la realidad me desmienta. De todas formas creo que sería una buena precaución mantener junto a esta irrupción incontenible del libro electrónico el libro de papel.</em></p>
<p>Las palabras de Vargas Llosa resuenan incómodas en los oídos de los usuarios de libro electrónico y tabletas… ¿Un temor totalmente infundado? ¿Es solo desconocimiento del medio? ¿O algo de razón tiene el autor? Ahí dejamos la inquietud…<br />
<em><br />
Fuente: <a href="http://www.estandarte.com/noticias/libro-electronico/mario-vargas-llosa-contra-libro-electronico-y-tabletas_1217.html" title="Artículo en Estandarte">Estandarte</a></em></p>
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		<item>
		<title>Conversatorio con el escritor boliviano Rodrigo Hasbún en Washington DC</title>
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		<pubDate>Mon, 14 May 2012 14:41:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Alejandría]]></category>

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		<description><![CDATA[Conversatorio con el escritor boliviano Rodrigo Hasbún en Washington DC El 7 de junio, a las 6:30 de la tarde, en el Centro Cultural del Banco Interamericano de Desarrollo, uno de los escritores jóvenes más prominentes de la literatura latinoamericana conversará con el público (entrada gratuita hasta completar aforo). Rodrigo Hasbún, seleccionado por la revista [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/05/Conversatorio-con-Hasbún.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/05/Conversatorio-con-Hasbún.jpg" alt="" title="Conversatorio con Hasbún" width="355" height="211" class="aligncenter size-full wp-image-4955" /></a></center></p>
<p><strong>Conversatorio con el escritor boliviano Rodrigo Hasbún en Washington DC</strong></p>
<p>El 7 de junio, a las 6:30 de la tarde, en el Centro Cultural del Banco Interamericano de Desarrollo, uno de los escritores jóvenes más prominentes de la literatura latinoamericana conversará con el público (entrada gratuita hasta completar aforo). </p>
<p><a href="http://www.ecdotica.com/2012/05/09/entrevista-a-rodrigo-hasbun-cochabamba-1981/" title="Entrevista a Rodrigo Hasbún">Rodrigo Hasbún</a>, seleccionado por la revista británica <a href="http://www.ecdotica.com/2010/10/06/rodrigo-hasbun-seleccionado-por-la-revista-granta/" title="Rodrigo Hasbún, seleccionado por la Revista Granta">Granta</a> y por el <a href="http://www.ecdotica.com/2007/08/21/39-escritores-de-menos-de-39-en-colombia/" title="Hasbún, uno de los 39 escritores de menos de 39 en Colombia">Festival &#8216;Hay de Bogotá&#8217;</a> como uno de los mejores escritores de su generación en español, se encontrará con el público en en el Centro Cultural del Banco Interamericano de Desarrollo.</p>
<p>La charla lleva como título: <em><strong>&#8220;Trazar un mapa imposible, en el aire: algunas tendencias en la literatura latinoamericana reciente&#8221;</strong></em>. Se explorará el <a href="http://www.ecdotica.com/2012/03/07/buenas-noticias-del-cuento-latinoamericano/" title="Edmundo Paz Soldán habla sobre literatura latinoamericana reciente: "Buenas noticias del cuento latinoamericano"">recorrido la literatura latinoamericana</a> que, desde hace algunos años, atraviesa un momento de gran expansión, semejante en más de un modo al que vivió décadas atrás con el llamado Boom. Crecientemente leídos y celebrados no solo en sus países sino también a nivel internacional, y como lo hicieran antes sus abuelos literarios, los <a href="http://www.ecdotica.com/2012/05/07/la-generacion-de-cornell/" title="Sobre la reconfiguración de la literatura boliviana, nota "¿La generación de Cornell?"">escritores nacidos a partir de los años setenta</a> están contribuyendo a reconfigurar el fascinante panorama literario del continente.</p>
<p>En su conferencia en el Centro Cultural del BID, <a href="http://www.ecdotica.com/2012/04/25/rodrigo-hasbun-entrevista-en-otro-cielo/" title="Entrevista a Rodrigo Hasbún">Rodrigo Hasbún</a> rastreará algunas<a href="http://www.ecdotica.com/2012/04/05/escritores-bolivianos-de-exportacion/" title="Tendencias de los jóvenes escritores bolivianos, nota "Escritores bolivianos de exportación""> tendencias de la generación</a>, disimuladas en medio de ese nuevo conglomerado de propuestas notoriamente personales y de una diversidad inusual.</p>
<p><a href="http://www.ecdotica.com/2012/04/19/notas-para-una-confesion/" title="Notas para una confesión, texto de Rodrigo Hasbún">Rodrigo Hasbún</a> nació en Cochabamba, Bolivia, en 1981. Ha publicado la novela <strong><a href="http://www.ecdotica.com/2011/08/11/resena-de-ricardo-bajo-sobre-el-lugar-del-cuerpo-de-rodrigo-hasbun/" title="Reseña a "El lugar del cuerpo"">El lugar del cuerpo</a></strong>, con la que obtuvo el Premio Nacional de Literatura Santa Cruz de la Sierra, y los libros de cuentos <strong><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/04/Los-d%C3%ADas-m%C3%A1s-felices.jpg" title="Portada de los días más felices">Los días más felices</a></strong> y <strong><a href="http://www.ecdotica.com/2011/11/03/ensayo-sobre-cinco-de-rodrigo-hasbun-2/" title="Ensayo sobre Cinco de Rodrigo Hasbún">Cinco</a></strong>. Le concedieron el Premio Unión Latina a la Novísima Narrativa Breve Hispanoamericana y fue seleccionado como uno de los mejores escritores jóvenes en español, tanto por la revista Granta como por Bogotá39. Con guiones co-escritos por él, dos de sus textos se adaptaron al cine. Vive hace algunos años en Ithaca, Nueva York, donde cursa un doctorado en la Universidad de Cornell.</p>
<p><em>Fuente: <a href="http://www.facebook.com/events/354773004571576/" title="Enlace al evento en Facebook">Facebook</a></em></p>
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		<title>﻿Ante la muerte y al Gran Poder</title>
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		<pubDate>Mon, 14 May 2012 13:42:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña]]></category>

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		<description><![CDATA[﻿Ante la muerte y al Gran Poder Por: Andrés Laguna El destacado escritor chileno Bartolomé Leal presentará en la Feria del Libro de Santa Cruz y en Cochabamba la edición boliviana de su novela Morir en La Paz (Ed. Nuevo Milenio). Con el apoyo de la RAMONA, localmente la actividad se cumplirá, el próximo lunes [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/05/Morir-en-La-Paz.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/05/Morir-en-La-Paz.jpg" alt="" title="Morir en La Paz" width="211" height="355" class="aligncenter size-full wp-image-4953" /></a></center></p>
<p><strong>﻿Ante la muerte y al Gran Poder<br />
Por: Andrés Laguna</strong></p>
<p><em><strong>El destacado escritor chileno <a href="http://www.ecdotica.com/2012/04/23/bartolome-leal-proyectos-2012-y-mas-alla/" title="Proyectos de Bartolomé Leal">Bartolomé Leal</a> presentará en la <a href="http://www.ecdotica.com/2012/05/09/nuevo-milenio-y-kipus-llevan-9-titulos-nuevos-a-la-feria-del-libro-crucena/" title="Novedades de Cochabamba en la Feria del Libro">Feria del Libro de Santa Cruz</a> y en Cochabamba la edición boliviana de su novela <strong>Morir en La Paz</strong> (Ed. Nuevo Milenio). Con el apoyo de la RAMONA, localmente la actividad se cumplirá, el próximo lunes 4 de junio a las 20.00 horas, en el café cultural A Puerta Cerrada (calle México y España). Con esta nota iniciamos una serie de reseñas y entrevistas sobre el libro.</strong><br />
</em><br />
El cariño y la admiración que los miembros de la RAMONA sentimos por el escritor chileno Bartolomé Leal no es un secreto para ninguno de nuestros lectores habituales. Desde el primer número, ha sido nuestro colaborador de lujo, el más regular y comprometido, ha sido algo así como nuestro garante, una especie de padre espiritual, siempre atento a cada uno de nuestros gestos y, en más de una ocasión, la voz de la razón. Jamás podremos agradecerle su confianza de la manera que lo merece. Pero a la hora de aproximarse a una obra literaria los afectos personales y el respeto por el trabajo periodístico, poco tienen que ver o poco tendrían que ver. Por tanto, siempre que he leído una novela de Leal he tenido una dificultad, pues no sólo debía intentar hacer una lectura que se deba exclusivamente al texto como pieza literaria, sino debía evitar que los lazos emotivos nublen mi capacidad apreciativa y valorativa. Desde luego, toda lectura es personal, toda lectura se hace desde una compleja subjetividad y hay afectos que son insuperables, toda lectura es determinada por nuestros prejuicios, por nuestras cargas. Lo que me alegró enormemente fue que, en algún momento, cuando me enfrenté a <strong>Morir en La Paz</strong> olvidé al autor y a nuestra larga amistad. La trama, los personajes y los escenarios, me liberaron de toda responsabilidad, de toda deuda, con él. Cuando una obra logra matar a su autor, cuando deja de depender de su prestigio y de su personalidad, es cuando la novela demuestra su verdadero valor y su calidad. Cuando las páginas del texto me gritaron: <em>“Bartolomé Leal ha muerto, ¿quién vive ahora?”</em>. Feliz, respondí en voz baja y dibujando una media sonrisa:<em> “Melgarejo, Isidoro Melgarejo Daza”.</em></p>
<p>Protagonizado por un imprentero, que conjuga ideas anarquistas con católicas, que en su tiempo libre ejerce de detective privado, que tiene el nombre y los apellidos –nada casuales- de tres de los espectros más poderosos y determinantes de la historia republicana boliviana, <strong>Morir en La Paz</strong> es un thriller andino, una novela negra que siendo fiel a la larga tradición a la que pertenece, se ocupa de la violencia, de la corrupción, de los crímenes, de la ambigüedad humana, pero que ante todo es un retrato crítico e implacable de la sociedad. Como muchas de sus pares, todo comienza con un asesinato y con su investigación, pero pronto se nos revela que el verdadero enigma no es el nombre del culpable y las causas del crimen, sino más bien el destino de un puñado de personajes que responden a códigos éticos muy personales y que intentan sobrevivir en un mundo que parece estar demasiado podrido. Melgarejo Daza deberá enfrentar a toda una mafia narcotraficante y deberá sobrevivir a dos brutales asesinos a sueldo, en especial a uno, el más duro, que lo perseguirá hasta el final de la narración y que, en mi humilde opinión, debería ser encarnado por Mickey Rourke en la posible adaptación cinematográfica. A lo largo de la trama, Isidoro coqueteará con la muerte, se enamorará, será figura paterna postiza, se implicará con un sinnúmero de coloridos personajes y recorrerá algunos de los lugares más entrañables de la geografía nacional.</p>
<p>Una marca fundamental de la literatura de Leal es que se aproxima a una suerte de etnografía noir o como el mismo suele denominar, haciendo uso de un término acuñado por la tradición francesa, a la novela policial etnológica. No son libros exotistas, ni construidos a partir de caricaturas o de clichés, son textos escritos por un viajero en el amplio sentido del término que, con asombro y perspicacia, describe lo que ha descubierto en su camino, lo reinventa, se apropia de lo experimentado. En su universo literario lo otro se convierte en lo propio. Así como Leal nos ofrece su Nairobi particular, su Kenia personal, a través de la aventuras de su ya emblemático detective, Tim Tutts, también nos regala el enorme placer de redescubrir Chuquiago marka, a través de los ojos de un observador atento, de un cronista agudo, de un creador de intrigas, que ha sido adoptado por el escenario de sus obras o, todavía mejor, que ha adoptado e incluido en su propio yo al escenario de sus obras.</p>
<p>Pero, además, esta La Paz que conjura y posibilita toda esta historia, todas esas historias dentro de la historia, es un gran homenaje a uno de los elementos esenciales de la peceñidad: <a href="http://www.ecdotica.com/2012/05/11/jaime-saenz-en-facebook/" title="Jaime Sáenz en Facebook">Jaime Sáenz</a>. La ambientación es deudora de textos como <strong>La Noche</strong>, Isidoro Melgarejo Daza camina por las calles que caminó <strong>Felipe Delgado</strong>, se cruza con los conocidos de Narciso Lima Achá. Pero si bien, en un primer gesto, la ciudad de <strong>Morir en La Paz</strong> es el territorio de Sáenz, con la evolución de la trama y de la psicología de sus protagonistas, termina siendo el dominio de Melgarejo Daza, de sus compinches y de sus enemigos.</p>
<p>Como en muchas novelas, la ciudad-escenario termina siendo el gran personaje que a través de sus caprichos y costumbres, de alguna forma, decide los destinos del los otros protagonistas y determina la resolución de la trama. La alineación de esas estrellas que, como se describe en la novela, son un espectáculo único cuando están encima de la hoyada, será mucho más efectiva y determinante que todas las artes de Melgarejo Daza y que las de sus mordaces perseguidores. La revelación de La Paz, sus hechizos, misterios y espejismos, están en el fondo de esta trama policial y de la sucesión de hechos sangrientos, brutales, sexuales, así como también de situaciones tiernas, de solidarias y de gran calidez humana.</p>
<p>Al leer las últimas páginas del libro el lector comprende que el desarrollo de la novela sólo es posible en y por La Paz. Esa extraña ciudad habitada por extraños seres que conviven de manera extraña, y que suelen alcanzar sus limites sustanciales en el calor de la celebración. Hay que decirlo, de muy extrañas celebraciones. <strong>Morir en La Paz</strong> es una novela negra que no se justifica con un crimen o un enigma. La trama encuentra su razón de ser gracias a un espacio geográfico, el espacio geográfico escrito y representado en sus páginas. Después de todo lo leído, después de todo lo narrado, después de todo lo descrito, después de entrar y salir de un espacio fúnebre y a la vez vital, era imposible morir en ningún otro lugar.</p>
<p><em>Fuente: <a href="http://www.opinion.com.bo/opinion/ramona/2012/0513/suplementos.php?id=3026" title="Artículo en La Ramona">La Ramona</a></em></p>
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		<title>Jaime Sáenz en Facebook</title>
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		<pubDate>Fri, 11 May 2012 14:52:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Jaime Sáenz en Facebook Por: Edmundo Paz Soldán Hace un par de años enseñé en Cornell un seminario de post-grado sobre literatura andina. Una de las cosas que más me conmueve hoy es que varios estudiantes de ese curso quedaron fascinados con Jaime Sáenz (Beth Bouloukos incluso lo ha incorporado a su tesis doctoral). Leimos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/05/Jaime-Saenz.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/05/Jaime-Saenz.jpg" alt="" title="Jaime Saenz" width="211" height="355" class="aligncenter size-full wp-image-4951" /></a></center></p>
<p><strong>Jaime Sáenz en Facebook<br />
Por: Edmundo Paz Soldán</strong></p>
<p>Hace un par de años enseñé en Cornell un seminario de post-grado sobre literatura andina. Una de las cosas que más me conmueve hoy es que varios estudiantes de ese curso quedaron fascinados con <a href="http://www.ecdotica.com/2012/01/03/el-maldito-jaime-saenz/" title="El maldito Jaime Saenz">Jaime Sáenz</a> (Beth Bouloukos incluso lo ha incorporado a su tesis doctoral). Leimos las <strong>Imágenes paceñas</strong> e <strong>Immanent Visitor</strong>, una antología bilingüe de poemas publicada en los Estados Unidos.</p>
<p>Si hay un escritor boliviano del siglo XX que es nuestro contemporáneo y debería ser más conocido fuera de Bolivia, ése es <a href="http://www.ecdotica.com/2011/10/08/either-you-are-a-saenzian-or-not/" title="Poema de Jaime Saenz">Jaime Sáenz</a> (bueno, también están <a href="http://www.ecdotica.com/biblioteca/La%20herencia%20de%20Cerruto.pdf" title="Ensayo sobre Aluvión de Fuego, obra de Cerruto">Cerruto</a> y <a href="http://www.ecdotica.com/2010/06/15/cronicas-heroicas-de-una-guerra-estupida/" title="Sobre Crónicas de una guerra estúpida, obra de Céspedes">Céspedes</a>). Para los que gustan acompañar la lectura de una obra con la mitología de su creador, ahí está la vida de <a href="http://www.ecdotica.com/2011/10/07/saenz-personal-por-cecilia-romero/" title="Saenz personal, por Cecilia Romero">Jaime Sáenz</a>, alguien a quien el título de &#8220;poeta maldito&#8221; le quedó chico. Para los que sólo están interesados en los textos, hay para elegir: los que buscan perfección en la prosa y piensan que para eso nada mejor que una novela corta, harían bien en leer <strong>El señor Balboa</strong> y<strong> Santiago de Machaca</strong>; los que creen que el género vital del momento es la crónica, pueden darse una vuelta por las <strong>Imágenes paceñas</strong>; los que están interesados en novelas ambiciosas, excesivas e imperfectas, capaces de vencerlo a uno en la lectura, tienen a <strong><a href="http://www.ecdotica.com/2011/10/10/un-aparapita-no-nace-se-hace-sobre-la-obra-de-teatro-aparapita-de-mondacca-andrade/" title="Crítica a Aparapita, obra de teatro basada en Felipe Delgado">Felipe Delgado</a></strong> esperándolos; los que piensan que lo que importa es la poesía, y todo el resto es literatura, pueden leer cualquier <a href="http://www.ecdotica.com/2011/10/08/either-you-are-a-saenzian-or-not/" title="Ven poesía de Jaime Saenz en Ecdótica">poema de Sáenz</a>. Cualquiera.</p>
<p>Todo esto viene a cuento de que hoy me encontré con una <a href="http://www.facebook.com/Tallereskrupp" title="Página de Jaime Saenz en Facebook">página de Sáenz en Facebook</a>. Y me alegré. Hay que seguirlo difundiendo. Quizás todo ese esfuerzo haga que el escritor paceño termine ocupando su merecido lugar en la literatura en español del siglo XX.</p>
<p><em>Fuente: <a href="http://www.elboomeran.com/blog-post/117/5618/edmundo-paz-soldan/jaime-saenz-en-facebook/" title="Artículo en El Boomeran(g)">Blog de Edmundo Paz Soldán en El Boomeran(g)</a></em></p>
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		<title>﻿Diario secreto de Ferrufino: crueldad, crímenes y castigo</title>
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		<pubDate>Fri, 11 May 2012 14:28:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[﻿Diario secreto de Ferrufino: crueldad, crímenes y castigo Por: Ricardo Bajo H. Estupor, enojo, angustia y sexo. Crueldad, gatos muertos, turbas y héroes. Villanos, libros, familias disfuncionales y hormigas, rojas, negras y cabezudas como generales. Basura, misoginia rodeada de mujeres, dioses y avispas, negras. Piedad, ira, tortura psico-sexual y perversión. Nostalgias amargas. Es Diario secreto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/05/Critica-a-Diario-secreto-de-Claudio-Ferrufino.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/05/Critica-a-Diario-secreto-de-Claudio-Ferrufino.jpg" alt="" title="Critica a Diario secreto de Claudio Ferrufino" width="211" height="355" class="aligncenter size-full wp-image-4949" /></a></center></p>
<p><strong>﻿Diario secreto de Ferrufino: crueldad, crímenes y castigo<br />
Por: Ricardo Bajo H.</strong></p>
<p>Estupor, enojo, angustia y sexo. Crueldad, gatos muertos, turbas y héroes. Villanos, libros, familias disfuncionales y hormigas, rojas, negras y cabezudas como generales. Basura, misoginia rodeada de mujeres, dioses y avispas, negras. Piedad, ira, tortura psico-sexual y perversión. Nostalgias amargas.</p>
<p>Es <strong><a href="http://www.ecdotica.com/2012/03/14/asfixia-de-sexo-en-el-nuevo-premio-de-novela/" title="Reseña de Diario Secreto, por Sebastián Antezana">Diario secreto</a></strong> de <a href="http://www.ecdotica.com/2012/04/11/entrevista-a-claudio-ferrufino-a-proposito-de-diario-secreto/" title="Entrevista a Claudio Ferrufino-Coqueugniot">Claudio Ferrufino –Coqueugniot</a>, ganadora del último Premio Nacional de Novela, 2011. Crueldad y crímenes, sin castigo; pasión enfermiza por la muerte cruel. La <a href="http://www.ecdotica.com/2012/01/25/diario-secreto-poetica-de-lo-macabro/" title="Reseña de Diario secreto">obra de Ferrufino</a> es el diario-retrato de un psicópata, fragmentado, desde diferentes voces, con un estilo de prosa poética rabiosa, desde los Andes a la Europa del Este-Balcanes-Escandinavia y viceversa. Con un lenguaje económico, sintaxis de fuegos artificiales, como sólo el dolor y el sufrimiento lo permiten.</p>
<p><strong><a href="http://www.ecdotica.com/2011/12/05/se-presenta-el-premio-boliviano-de-novela-el-diario-secreto-de-claudio-ferrufino/" title="Diario Secreto, Premio nacional de novela">Diario secreto</a></strong> te deja mal cuerpo pues el personaje destila homofobia, misoginia, fascismo (la obsesión contra los cojos me recuerda al nazismo y su perfección física-aria) y adoración por la muerte; por encima de convencionalismos, por encima de lo políticamente correcto, por encima del propio narrador. Es el espejo deformante y deshumanizador de nuestra cara más fea, más desagradable, ésa que no queremos ver.</p>
<p>Repleta de insectos, sapos, renacuajos, hormigas, avispas, ratas, el sexo es siempre escabroso y animal. Pornografía y coños calientes, a lo Miller, pero “más peor”. Visiones del infierno, pesadillas y ternura a cuenta gotas en una novela que te atrapa y no te suelta, quizás por esa atracción atávica-bíblica por el mal y su banalidad. Hace ya muchos años, la alemana Hannah Arendt acuñó dicha expresión en su libro Eichmann en Jerusalén para teorizar sobre el mal como algo nacido no de la persona sino de las circunstancias. ¿Es banal el personaje de Ferrufino? ¿Es un monstruo? ¿Es el autor un pozo de maldad? ¿o únicamente, como decía Ortega y Gasset, son sus pinches circunstancias de desarraigo y exilio?</p>
<p>Diario secreto tiene constantes guiños al universo Ferrufino, a sus largos años como trabajador estajanovista en mil y un empleos mal pagados en Estados Unidos, donde radica desde hace decenas de años. La galaxia Ferrufino -desde su novela premiada en Cuba <strong><a href="http://www.ecdotica.com/2010/11/16/resena-de-el-exilio-voluntario/" title="Reseña de El exilio voluntario">El exilio voluntario</a></strong>- está plagada de libros raros, películas desconocidas, músicas particulares y ocultas, fotografías viejas y olores desagradables:<em> “la muerte es una doña que se pasea por almacenes de pescado congelado”</em>. Y judíos. Y fútbol. Y animales muertos, torturados hasta la saciedad, como metáfora de nuestra sociedad carnívora, hipócrita y perversa.</p>
<p>El narrador del diario, “él”, sólo tiene un refugio, su infancia y su juventud pobre <em>“en el país de no oportunidad, madre de vicio y ocio”</em>, con monedas robadas a quien sea en los bolsillos con agujeros. Pesimismo existencial, anarquía de derechas, reaccionaria, visión “arguediana“ sobre la Bolivia enferma y errada <em>-“este puñetero país de indios y miseria”</em>. O <em>“la guerra es madre de toda enseñanza: triste haber nacido en un país tercermundista siempre derrotado”</em>.</p>
<p><strong>Diario secreto</strong> es morbo por los asesinos en serie, por sus vidas, más atractivas y emocionantes que las nuestras: la vieja historia de Abel y Caín. O Henry, mirándose al espejo sucio en la película ochentera de John McNaughton. Un viaje- pesadilla a la violencia y sus circunstancias, como en <strong><a href="http://www.ecdotica.com/2012/04/17/tren-al-norte/" title="Artículo sobre Norte, de Edmundo Paz Soldán">Norte</a></strong> de <a href="http://www.ecdotica.com/2012/02/09/entrevista-edmundo-paz-soldanyo-tambien-soy-un-migrante/" title="Entrevista a Edmundo Paz Soldán">Edmundo Paz Soldán</a> pero “más pior” más loco, más peligroso, más trágico como el sentido particular de la vida que esconde Ferrufino y su verdadero faro salvador, la literatura: torre de marfil, encierro contra los mediocres y los “viejos” para poder parir este diario secreto de una autodestrucción.</p>
<p><em>Fuente: <a href="http://www.opinion.com.bo/opinion/ramona/2012/0506/suplementos.php?id=2984" title="Artículo en La Ramona">La Ramona</a></em></p>
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		<title>Cuando visita el cometa, visita el relámpago</title>
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		<pubDate>Thu, 10 May 2012 14:20:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
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		<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando visita el cometa, visita el relámpago Por: Sebastián Antezana Acaba de salir la nueva edición, en este caso bilingüe, del poemario de Jaime Saenz Al pasar un cometa. En castellano e italiano, el libro representa un regreso poético que se agradece. Desde hace varios años, mi poema favorito de Jaime Saenz es Grave relámpago, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/05/Quando-passa-una-cometa-Jaime-Saenz.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/05/Quando-passa-una-cometa-Jaime-Saenz.jpg" alt="" title="Quando passa una cometa Jaime Saenz" width="211" height="355" class="aligncenter size-full wp-image-4945" /></a></center></p>
<p><strong>Cuando visita el cometa, visita el relámpago<br />
Por: Sebastián Antezana</strong></p>
<p>Acaba de salir la nueva edición, en este caso bilingüe, del poemario de Jaime Saenz <strong>Al pasar un cometa</strong>. En castellano e italiano, el libro representa un regreso poético que se agradece.</p>
<p>Desde hace varios años, mi poema favorito de Jaime Saenz es <strong>Grave relámpago</strong>, del libro <strong>Al pasar un cometa</strong>. Breve, conciso, carente de puntuación, excepto por un punto final, <strong>Grave relámpago</strong> es, como todo el pequeño libro —el penúltimo que el paceño publicó en vida—, una sentida despedida precedida por un instante de súbita revelación, un fulgurante encuentro con el fondo del infierno que es, a la vez, como todo en Saenz, una rápida ascensión hacia las fisuras del cielo.</p>
<p>Cada vez que puedo, cuando me alcanza un resto de añoranza por un tiempo —literario— en mi perdido, o simplemente cuando quiero volver a visitar la obra de Saenz, vuelvo al pequeño poema en que, para mí, está cifrado todo. Él ha sido bueno conmigo. Ha sabido acoger cada intento mío de abordarlo y me ha recibido entre fulgor y oscuridades cada vez que he tratado de acercarme a él para empezar a diseccionar la cifra de su misterio. De modo que fue tal vez una necesidad de equilibrar los términos de la ecuación, una extraña vocación de la vida por los justos medios, lo que hizo que esta semana, por vez primera, en lugar de que el poema me reciba a mí, me tocó ser yo el que recibía al poema.</p>
<p>SOBRE LA PRESENTACIÓN. Llegó en un sobre, algo ajado, manila y anónimo. Seguramente mide 13 centímetros de alto y 9 de ancho. Se llama<strong> Quando passa una cometa</strong> y es una edición bilingüe, en castellano e italiano, de <strong>Al pasar un cometa</strong>. Es un librito pequeño, aunque tiene más de 100 páginas. Las tapas son de color crema y de un atractivo diseño, rematado en la portada con la figura de un pequeño ekeko, sentado, con pucho en la boca, sobre lo que se adivina como una pila de libros. Y así también se anuncia: Ediciones del Ekeko.</p>
<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/05/Ediciones-del-Ekeko.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/05/Ediciones-del-Ekeko.jpg" alt="" title="Ediciones del Ekeko" width="355" height="211" class="aligncenter size-full wp-image-4946" /></a></center></p>
<p><em>“Dizque Jaime Saenz nació, vivió y murió en la ciudad de La Paz, Bolivia. Dizque por eso, sería un poeta boliviano. Es cierto, pero no es cierto. Pues Bolivia le pertenece a Jaime Saenz, pero la poesía de Jaime Saenz no le pertenece sólo a Bolivia. Jaime Saenz es patrimonio de la humanidad”</em>, se lee en una de las solapas de este objeto-libro, de este libro-objeto que es a la vez poemario y notable obra de manufactura/casi-orfebrería. Se entiende, entonces, que lo que se quiere aquí prolongar es un legado universal del que el autor de este libro parece haber sido consciente, por lo que el tono de despedida visible en los poemas cobra aún más fuerza en los ojos del lector.</p>
<p>UN ADIÓS ETERNO. Dice el prólogo de <strong>Quando passa una cometa</strong>:<em> “La mayor parte de los poemas de <strong>Al pasar un cometa</strong> [Saenz] los dedica a sus amigos: Rubén, Blanca, Nelly, Carlos, y tantos y tantos otros. Es un adiós simple que nunca se acaba, al igual que el eco de sus cerros. Es un adiós hecho de esperanza, es su fe en las ‘muchas vidas ajenas’ en las que ‘vive la vida’, es el deseo de volverse a encontrar ‘en un punto muerto de la redondez del mundo’”</em>. Dice, por su parte, el poema <strong>Grave relámpago</strong>, mencionando un matiz —el amoroso— pocas veces visitado por la poesía de Saenz, pero no por eso menos gravitante: <em>“…con el adiós de mi alma/ es a ti a quien amo/ con el amor del olvido/ y con inolvidable olvido/ es la luz de la partida/ un adiós a quien amo/ digo adiós a tus ojos/ adiós a tu voz/ adiós a tus manos/ con un júbilo que me trastorna/ adiós eternamente adiós”.</em></p>
<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/05/Ediciones-del-Ekeko-Al-pasar-un-cometa.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/05/Ediciones-del-Ekeko-Al-pasar-un-cometa.jpg" alt="" title="Ediciones del Ekeko Al pasar un cometa" width="355" height="211" class="aligncenter size-full wp-image-4947" /></a></center></p>
<p>Para quien conoce algo de la obra del poeta paceño, la mención a un <em>“júbilo que trastorna” </em>no es casual ni menor en un poema —en un libro— que parece tomar conciencia de la finitud y de la necesidad de dejar marcados ciertos lazos, ciertas tendencias poético-amorosas para los amigos, los conocidos, la escritura misma. Quizás en algo cercano al Sublime kantiano, el Júbilo saenziano es emoción fundamentalmente ambigua, de la misma forma que el relámpago del poema, ese <em>“grave resplandor”</em>, indica que <em>“había que ir en pos de la vida”</em>, mientras desciende <em>“poco a poco en lo hondo del infierno”</em>, en una doble experiencia de vida y muerte que se conjura en la emisión del adiós, <em>“adiós eternamente adiós”</em>.</p>
<p>UNA VUELTA QUE SE AGRADECE. Y todo esto en una edición bilingüe cuidadosamente elaborada y presentada, en una edición mínima, pero espléndida, que se constituye casi de inmediato no sólo en un coleccionable considerable, sino en una pieza clave de la obra y el imaginario saenzianos, al ser la vuelta, esperada, amable, necesaria, de uno de los poemarios más importantes y, tal vez, menos leídos del poeta. Sirva, así, esta pequeña aproximación a<strong> Quando passa una cometa</strong>, como mera introducción —que no reseña— a un libro que merece estudios mucho más complejos y específicos, y miradas mucho más inquisitivas. Es bueno, otra vez, tenerlo entre nosotros.</p>
<p><em>Fuente: <a href="http://www.laprensa.com.bo/imprimir_art.php?id_noticia=19122&#038;fecha=20120212" title="Nota en La Prensa">La Prensa</a></em></p>
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