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	<title>El Celador</title>
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	<description>Artículos y colaboraciones de Rafael A. López Verdejo</description>
	<pubDate>Sun, 16 Mar 2008 15:04:43 +0000</pubDate>
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		<title>Paz</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Mar 2008 07:00:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Celador</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[El Mundo]]></category>

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		<description><![CDATA[Las imágenes marianas, por tradición, son muy dadas a lucir atributos y joyas que habitualmente conocemos por preseas. Sin ánimo de ser pesado, el origen de presea es del latín praesidium, que significa presidio. Concretamente la quinta acepción que el diccionario de la Real Academia recoge acerca de la voz presidio hace referencia a una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Las imágenes marianas, por tradición, son muy dadas a lucir atributos y joyas que habitualmente conocemos por preseas. Sin ánimo de ser pesado, el origen de presea es del latín <em>praesidium</em>, que significa presidio. Concretamente la quinta acepción que el diccionario de la Real Academia recoge acerca de la voz presidio hace referencia a una “ciudad o fortaleza que se podía guarnecer de soldados”. Discurriendo brevemente se deduce que esas fortalezas eran preciadas hasta el punto de defenderlas militarmente, y de ahí que las preseas que portan las imágenes de la Virgen Santísima reciban esa denominación por su gran valor, que no necesariamente es siempre económico. A veces, además de joyas se trata de símbolos que hacen referencia a las cualidades de quien con esa imagen se representa. Como muestra significativa podemos mencionar el bastón de mando que porta nuestra patrona la Virgen de la Cinta, símbolo de su nombramiento como Alcaldesa Perpetua hace más de cincuenta años.</p>
<p>Pues bien, en estos días ha trascendido a la opinión pública que la Federación Estatal de Foros por la Memoria ha elevado sus quejas al Cardenal Amigo porque la Esperanza Macarena, de la vecina y hermana ciudad de Sevilla, porta tradicionalmente en su salida procesional un fajín de gala donado por Gonzalo Queipo de Llano, militar implicado en el alzamiento y posterior régimen de Francisco Franco. Estos individuos, que precisamente de memoria van cortos, o al menos la tienen extraordinariamente selectiva, pretenden instrumentalizar una vez más a todo lo que huele a católico para hacerse notar y promover sus oscuros fines. El señor Queipo de Llano habrá sido lo que sea, precisamente en las guerras pasan hechos trágicos para todas las partes, pero también sabemos que fue un gran defensor de su hermandad de la Macarena, promotor de la construcción de su actual Basílica en la que descansan sus restos, y defensor de las hermandades de semana santa en los tiempos en los que los verdaderamente intolerantes e irrespetuosos nos quemaban las imágenes y los templos y asesinaban a nuestros párrocos y religiosos. El fajín de la Macarena es una presea que simboliza el respeto que se le tiene a la Virgen Santísima poniendola a la altura de un general de nuestras almas, al igual que su corona denota su carácter regio teológicamente argumentado por otros más autorizados que yo.</p>
<p>Los católicos, y especialmente los cofrades, estamos cansados de que se nos utilice y se nos manipule con asuntos tan sumamente graves y delicados como este. Por lo general, los jóvenes de hoy no queremos saber nada de los odios y enfrentamientos del pasado. La guerra civil es posiblemente el acontecimiento nacional más trágico de nuestra historia reciente, y no queremos que nos lo recuerden a cada momento, sino que no vuelva a repetirse jamás. Así que, por favor, a los de la memoria histórica les pediría que se dediquen a tareas más edificantes y beneficiosas para la comunidad que desenterrar las diferencias del pasado, y que a nosotros los cofrades dejen de tocarnos los gladiolos.</p>
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		<title>Momentos</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Mar 2008 11:14:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Celador</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[El Mundo]]></category>

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		<description><![CDATA[Por una vez voy a tomarme la licencia de no centralizar mi discurso en la faceta estrictamente religiosa de la Semana Santa, que por otra parte no es sino la principal, origen y justificación per se de la misma. Ésta magna celebración es una sinfonía de sensaciones que la hace insuperable e inigualable. Esta sinfonía [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por una vez voy a tomarme la licencia de no centralizar mi discurso en la faceta estrictamente religiosa de la Semana Santa, que por otra parte no es sino la principal, origen y justificación per se de la misma. Ésta magna celebración es una sinfonía de sensaciones que la hace insuperable e inigualable. Esta sinfonía tiene por notas a los detalles, que se entremezclan en los compases que forman cada uno de los días, y hacen cada año único e irrepetible. A veces estos detalles son tan personales que a cada uno de nosotros la Semana Santa nos suena de una forma diferente.</p>
<p>Disfrutamos en estos días los diferentes matices que nos ofrecen los sonidos. Las bandas y saeteros pellizcan fuertemente nuestros corazones en los momentos en que menos lo esperamos; y tampoco debemos obviar la majestuosa música que nos aporta el silencio, donde el rachear de los costaleros, el golpe del llamador, el tintineo de la esquila o el cimbreo de los caireles se hacen señores de las calles. Qué decir del olor a incienso o, por qué no, a arpillera sudada en los relevos. Sin embargo, también hay otros olores menos objeto de los tópicos, como el aroma de la cera o el que desprenden los cinturones de esparto, que sólo conocen con familiaridad los que hacen estación de penitencia como nazarenos. Pero de esta sinfonía de sensaciones yo me quedo con las notas que nos aportan los recuerdos. Cada uno tiene los suyos. Nos acordamos de los que ya no están porque gracias a ellos aprendimos y les debemos lo que tenemos hoy. Nos acordamos de nuestra niñez, cuando nos vestían y llevaban a salir en las procesiones. Recordamos, como sin querer y sin esfuerzo alguno, los momentos que nos hicieron disfrutar nuestras hermandades por las calles. Momentos en los que se unen las circunstancias necesarias y, una mezcla de arte, saber, esfuerzo y cariño, hacen el milagro. Momentos estos, como esa serie de chicotás de ensueño, a los sones de Bendición, subiendo la calle La Fuente, cuando el misterio hace gala de su nombre, y el Señor de Pasión baja de su paso para caminar entre nosotros cargando con su cruz, con esa serenidad que desprende, que ni el viento se atreve a alterar su bendita figura ni la caída de su túnica burdeos y oro.</p>
<p>Precisamente mañana tiene lugar el Pregón, donde los recuerdos y la evocación de los detalles tienen tanto protagonismo. Con el Pregón se abren las puertas de la Semana Santa. La tendremos aquí inminentemente. Dentro de siete días todo volverá a pasar. Se desencadenará una semana en las que las sensaciones nos llegarán a borbotones. Aprovechémosla porque, cuando menos lo esperemos, llegará el día en el que la normalidad reinará de nuevo por nuestras calles. La carrera oficial volverá a ser cuatro calles céntricas, y los operarios municipales nos borraran del suelo las huellas de esas jornadas oníricas con sus máquinas a presión. Prestemos atención, abramos bien los sentidos y quedémonos con todo lo que podamos. Por suerte o por desgracia, ya tendremos todo un año para saborealo.</p>
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		<title>Ante S.D.M.</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Mar 2008 08:00:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Celador</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[El Mundo]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p>El pasado año fuimos testigos de una importante novedad en la carrera oficial, concretamente en la estación de penitencia comunitaria que todas las hermandades realizan en la Parroquia de la Purísima Concepción. Desde que existe esta norma se había optado por una fórmula en la que el hermano de alguna manera delegaba en la presidencia del cortejo, cuyos miembros, por motivos prácticos, eran los que realmente entraban en el templo a rezar ante S.D.M. Cabe destacar la lógica excepción del viernes santo, puesto que al ser un día en el que el Señor está muerto, el momento de oración no se tenía ante Jesús Sacramentado. Este escenario, como digo, cambió el año pasado. La novedad consistió en que la totalidad de los cortejos entraron en el templo por un itinerario previamente señalado para que todos y cada uno de los hermanos pudieran hacer su estación de penitencia de forma personal, sin limitarse como antes a una oración privada al pasar por la puerta de la iglesia. Mirandolo desde un punto de vista estrictamente del hermano, se trata de una gran solución. Se le da la oportunidad de poder realizar este acto piadoso de una forma totalmente directa.</p>
<p>Sin embargo, el año pasado fue una primera experiencia de la que, como tal, debemos extraer consecuencias y tratar de mejorar en la medida de lo posible. Tenemos como punto de partida que el Sagrario tiene su lugar fijo en su capilla, tal y como lo dicta la liturgia y elementales argumentos prácticos a la hora de la celebración de los días fuertes, especialmente el Triduo Sacro y la posterior Vigilia Pascual. En cambio, el itinerario prefijado por el que los cortejos circulaban en el interior del templo pasaba lo suficientemente lejos del Sagrario como para que el hermano no tuviese visión directa del mismo. Con todo esto quiero decir que, pese a lo aparatoso del cambio, seguimos estando en la misma situación anterior en la que realmente la presidencia del cortejo es quien se acerca a S.D.M. para realizar la estación de penitencia. Por otra parte, no olvidemos que al referirme a todo el cortejo cuando indicaba que se entra en el templo, estaba olvidando intencionadamente a los pasos y sus cuerpos de acólitos. Esto ya no me parece, ni mucho menos, correcto ni por supuesto decoroso. Todos sabemos que el motivo primordial por el que procesionamos las cofradías en la historia moderna no es sino la realización de una estación de penitencia pública; pero no es menos cierto que dicha estación de penitencia se hace acompañando a unas imágenes sagradas a las que les rendimos culto y con las que, especialmente ese día, realizamos una grandísima e importante catequesis pública heredada de nuestros antecesores durante siglos. Sin olvidar que la presencia real de Cristo entre nosotros la constituyen las especies consagradas, y no las imágenes que no son más que objetos sagrados que nos facilitan el acercamiento a lo trascendente, aún así no es nada digno ni pastoralmente decoroso, que se rompa el cortejo procesional dejado abandonadas en la calle a las imágenes, como si fueran un elemento prescindible. Entiendo que la estación de penitencia debe ser una culminación, y las formas empleadas no pueden ser un agente que adultere el sentido de la procesión. Por tanto me parece que, o se entra con todo el cortejo en el templo, algo que me parece imposible por no darse los condicionantes necesarios, o nos quedamos como estábamos, que no era ni mucho menos incorrecto ni indigno. Salvo que a alguien se le ocurra una idea feliz, todo lo que se salga de ahí se me antoja francamente inadecuado.</p>
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		<title>Cambiamos de dirección</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Feb 2008 12:40:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Celador</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Comunicamos a los lectores y visitantes de este blog que, a partir de hoy, nuestra dirección ha cambiado a http://www.elcelador.org. Durante un tiempo se podrá seguir accediendo desde la dirección anterior, pero recomendamos actualizar vuestros favoritos porque esa redirección dejará de estar operativa en breve.
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Comunicamos a los lectores y visitantes de este blog que, a partir de hoy, nuestra dirección ha cambiado a <a href="http://www.elcelador.org">http://www.elcelador.org</a>. Durante un tiempo se podrá seguir accediendo desde la dirección anterior, pero <strong>recomendamos actualizar vuestros favoritos</strong> porque esa redirección dejará de estar operativa en breve.</p>
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		<title>21</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Feb 2008 06:45:50 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Veintiuna son las modificaciones que aporta el proyecto de reforma de los estatutos del Consejo, ya sea en forma de correcciones o de adición de nuevos textos. Es un dato tremendamente revelador que catorce de esas veintiuna, las dos terceras partes, hablen explícitamente de sanciones y expedientes sancionadores. Este proyecto no es más que eso, un borrador que aún debe someterse a las enmiendas de las hermandades en el pleno, pero el hecho de que la actual versión del mismo haya prosperado hasta este estatus es ya algo que le otorga cierto peso, puesto que existe la posibilidad real de que muchas de estas modificaciones pasen a formar parte de los estatutos vigentes. De lo anteriormente expuesto, y tras una lectura analítica, uno no puede más que estremecerse ante tanto uso de la fuerza. Más que de un Consejo de Hermandades, el texto parece el reglamento de una academia militar.  Tanto es así que se encuentran perlas como que el art. 57 establece la obligatoriedad de asistir al  vía crucis oficial el primer lunes de cuaresma “so pena de incurrir en alguna de las infracciones previstas en estos Estatutos”. Es lógico que al acto piadoso cuaresmal y unitario de las hermandades deban asistir todas, pero de ahí a que se amenace con infracciones a la que no asista… creo que olvidamos que se trata de un acto piadoso, y aunque no entra en la cabeza de nadie la no asistencia, no es algo que se deba hacer porque le obligan a uno. Parece que lo que interesa, primando sobre la edificación espiritual de las almas, sea que no falte ninguna para que quede más bonito.</p>
<p>Hay un detalle que me parece tremendamente positivo, y es la eliminación de la preferencia en ciertos casos en base a la antigüedad, tradición y número de nazarenos del cortejo. Si pretendemos un ordenamiento jurídico del colectivo de las hermandades, no puede ser de otra forma que no sea partiendo de la igualdad entre las mismas. Por eso mismo no estoy de acuerdo con que se destaque a la hermandad oficial respecto al resto. El carácter oficial de una hermandad puede tener cabida a nivel institucional y de protocolo, pero de ahí a someter al resto de hermandades para que si no participan en su estación de penitencia incurran en falta muy grave (art. 70 apdo. c), francamente me parece una pasada. Una estación de penitencia es un acto de penitencia pública y anónima que cada uno desarrolla en su hermandad. Entiendo por tanto que, todo lo que no sea hacer estación de penitencia sobra en un cortejo. La hermandad oficial es libre de invitar a las representaciones, pero no por ello las hermandades deberían estar obligadas a asistir si con ello consideran que se corre el riesgo de sufrir una despersonalización de su identidad. Estamos en un caso similar al anterior del vía crucis. Parece que más que a la estación de penitencia, le damos mayor importancia a que no falte ninguna el viernes santo para que estén todos los guiones y con ese colorido todo resulte más bonito.</p>
<p>Francamente espero que tanto autoritarismo fuera de lugar no prospere, y todas estas modificaciones sean vetadas por las hermandades, puesto que no creo que aporten nada al bien común de las mismas y, en cambio, garantizan que casi cada año tengamos que vernos envueltos en incoaciones de expedientes y sanciones que no van a solucionar nada.</p>
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		<title>Acomodo</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Feb 2008 09:34:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Celador</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Son múltiples los motivos que te hacen llegar a ser miembro de una hermandad: por ser la de tu familia, por devoción a unas imágenes, compromisos, casualidad, etc. De entre todas ellas, siempre hay una que se podría catalogar como tu propia hermandad, con la que te vinculas y la que realmente recibe tu compromiso [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Son múltiples los motivos que te hacen llegar a ser miembro de una hermandad: por ser la de tu familia, por devoción a unas imágenes, compromisos, casualidad, etc. De entre todas ellas, siempre hay una que se podría catalogar como tu propia hermandad, con la que te vinculas y la que realmente recibe tu compromiso cofrade. Puede ser que pertenezcas a ella desde pequeño, o que no lleves tanto tiempo allí, pero las vueltas de la vida te hacen acabar en su seno. Aunque los principios son variados, el resto de la historia suele repetirse. Tu compromiso y cercanía, te hacen frecuentar la casa de hermandad, conoces a otros hermanos comprometidos como tú, arrimas el hombro en los momentos en los que se te necesita, y comienzas a sentir un apego especial por la institución.</p>
<p>Pasa el tiempo hasta que llega un día en el que alguien te dice que cuentan contigo para tal o cual grupo de trabajo, o en algunos casos para desempeñar una función en la junta de gobierno. Movido por la ilusión y las ganas de trabajar aportas ideas y energías renovadas. La hermandad se ve beneficiada por el trabajo de todos esos hermanos comprometidos como tú. Según tus intereses y gustos, poco a poco vas aprendiendo algunas labores que se te dan especialmente bien o que no hay quien las desempeñe. Aquí comienza el peligro. El tiempo y la confianza comienzan a hacer mella y empiezas a notar cierta sensación de autosuficiencia y dependencia de la hermandad hacia ti. Piensas que vas sobrado, y a veces tienes la impresión de que si no fuera por ti, a saber cómo se harían las cosas. Estas sensaciones se incrementan cuanta mayor sea la responsabilidad y el tiempo con ella. En algunos casos extremos se empieza a dejar de contar con la opinión de los demás, y se trata de hacer tu propia hermandad, a tu imagen y semejanza, acordándote de los otros hermanos sólo para cuando te interesa, utilizándolos como si fueran simple mano de obra gratuita, y provocando situaciones desagradables que hacen mucho daño al colectivo y llegan a provocar grandes crisis y enfrentamientos, que en ocasiones se llegan a prolongar durante dos o más generaciones. A veces se da la circunstancia de que hijos o nietos de los que en su momento tuvieron diferencias, ignoran el motivo por el cual no tienen que llevarse bien con algunos miembros de su propia hermandad. Lamentable.</p>
<p>El acomodo y el poder afectan a cualquiera. Es perfectamente normal tener estas tentaciones, y no podemos sentirnos culpables por ello. Precisamente por ser seres racionales tenemos la capacidad de enfrentarnos a ellas y evitarlas con un poco de esfuerzo por nuestra parte. La solución es bien fácil: no creerse nunca imprescindible, y cuando empieces a notar que pasa lo que no debe pasar, comienza a pensar en marcharte y volver a ser un hermano más. Por mi propia experiencia he podido comprobar que, salvo contadas excepciones, si eres realmente imprescindible para algo es por tu culpa. He conocido a reputados cofrades con grandes gestiones a sus espaldas, y pocos de ellos supieron irse cuando llegó el momento. Cada vez admiro a menos cofrades, y de los pocos que admiro, la mayoría aún no peinan canas.</p>
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		<title>El panorama</title>
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		<pubDate>Sat, 09 Feb 2008 09:34:04 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[El Mundo]]></category>

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		<description><![CDATA[En esta ocasión, por los caprichos del calendario, el inicio de la Cuaresma nos ha pillado a todos un poco atropellados. El recogimiento propio de este tiempo litúrgico llega casi a continuación de los últimos ecos festivos de una Navidad cada vez más devaluada. Llevamos unos años en los que consecutivamente las lluvias nos están [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En esta ocasión, por los caprichos del calendario, el inicio de la Cuaresma nos ha pillado a todos un poco atropellados. El recogimiento propio de este tiempo litúrgico llega casi a continuación de los últimos ecos festivos de una Navidad cada vez más devaluada. Llevamos unos años en los que consecutivamente las lluvias nos están arruinando las estaciones penitenciales de forma sistemática. Por desgracia nos estamos acostumbrando a que esto suceda, y más que por ver si llueve o no, parece que nuestra inquietud ya es por ver a que día o días les toca la desgracia este año. Por si esto fuera poco para enrarecer el ambiente, la antelación con que se nos presenta el Domingo de Ramos previsiblemente nos aportará otro ingrato invitado: el frío. Pero la cosa no queda ahí. Ha querido el destino, por llamarle de alguna manera, que en plena cuaresma se celebren las elecciones generales. En tiempo de recogimiento nos encontramos con la llamada fiesta de la democracia, unos comicios que están propiciando que se difame y ataque públicamente a la Iglesia, incluídos por tanto los cofrades. Vivimos una época en que la libertad religiosa está más indefensa de lo que oficialmente se nos vende, y el intrusismo político se usa como arma ante lo que no es más que la libertad de expresión de nuestros pastores, que cumplen su obligación de guías, no sólo espirituales, sino morales ante el Pueblo Cristiano. Parece que no hay forma de que estos señores entiendan que nuestros obispos son ciudadanos libres, y por tanto libres también de expresarse ante sus diocesanos en las materias que crean oportunas. Yo creo que más bien no quieren entenderlo. De todas formas, por tiempos peores se ha pasado, y nadie va a silenciar nuestra voz. Nadie dijo nunca que ser cristiano fuera a ser fácil.</p>
<p>Otro ingrediente que se nos ha presentado, por sorpresa y con toda la intención, ha sido el inicio del proceso de reforma de los Estatutos del Consejo. Este texto que, junto a las llamadas &#8220;Normas Diocesanas&#8221; vienen a ser, y salvando las distancias, algo así como la &#8220;Constitución del Cofrade&#8221;, no puede tratarse de esta manera. Tenemos tristes precedentes como para pretender gestionar el asunto así. No es nada correcto que el borrador de los estatutos no salga del Pleno, las hermandades, verdaderos sufridores de este ordenamiento jurídico y por ello conocedores de sus carencias y necesidades. No es de recibo que los hermanos mayores no puedan más que limitarse a presentar alegaciones durante un periodo de 20 días, mayoritariamente cuaresmales, cuando más ocupado se está en otras cuestiones. Hay todo un año para dedicarse a estos asuntos, que no deben estar condicionados por la premura de un fin de mandato. Que nadie se queje después si no se aprueban. Que los cambios sean pocos no significa que no puedan ser importantes, o inoportunos.</p>
<p>El panorama con que se nos presenta la presente Cuaresma podríamos resumirlo como enrarecido y, en breve, crispado. Acabamos de empezar y ya nos vemos así. Veremos como acabamos, porque aquí últimamente estamos la mayoría del tiempo en todo menos en lo que tenemos que estar.</p>
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		<title>El Pregón</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Mar 2007 09:33:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Celador</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[El Mundo]]></category>

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		<description><![CDATA[Llega por fin la primavera y la cuaresma avanza poco a poco acercándonos a la Semana Santa. Es un tópico de gran calibre, pero no puedo evitar mencionar eso de que hace tan pocas fechas era Miércoles de Ceniza y ahora, casi sin darnos cuenta,  nos encontramos en las vísperas del Pregón. Este domingo, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Llega por fin la primavera y la cuaresma avanza poco a poco acercándonos a la Semana Santa. Es un tópico de gran calibre, pero no puedo evitar mencionar eso de que hace tan pocas fechas era Miércoles de Ceniza y ahora, casi sin darnos cuenta,  nos encontramos en las vísperas del Pregón. Este domingo, que la tradición cofrade hace llamar de Pasión, es el del anuncio oficial de la inminente celebración que los cofrades hacemos de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. La del Gran Teatro es una cita tradicional sobradamente consolidada una vez hemos conseguido dejar atrás el peregrinar entre cines y otros sucedaneos que, con tanto trasiego, hacían de este acto algo que tenía más pinta de vía crucis de largas y anuales estaciones.</p>
<p>El Pregón de la Semana Santa es, de largo, el evento cofrade que más se mide. Mira que somos especiales los cofrades, que hasta contamos cuántas veces se aplaude al pregonero. No nos contentamos con llevar la estadística de aquellos que han merecido el honor de ponerse ante el atril, sino que además los cronometramos en sus intervenciones; y es que ha habido algún caso aislado en el que los presentes hemos salido del recinto con alguna cana más que con las que entramos. Dicho sea de paso que subirse junto a ese atril tiene un gran mérito y es un toro que la mayoría nunca nos atreveríamos a matar.</p>
<p>En esa edición, y centrándonos en lo que nos ocupa, la responsabilidad ha recaído sobre los hombros de D. Eduardo Fernández. Poco se puede decir de este cofrade onubense que alguien no sepa por cuanto se trata de una persona realmente significativa, no sólo en la Semana Santa, sino en otras muchas facetas de nuestra sociedad. Será una de las escasísimas excepciones en las que un mismo orador dice el pregón por segunda vez. Eduardo es uno de esos pregoneros que, sin hacerlo mal en absoluto pese a la juventud de la primera ocasión, la madurez en lo personal y en lo cofrade le permitirá sin duda hacerlo muchísimo mejor si cabe en esta ocasión. Es por ello que, centrándonos en lo exclusivamente literario y alejándonos de posibles diferencias con su forma de pensar, el de mañana es sin duda un pregón muy esperado y del que se tienen grandes expectativas por todo cuanto el autor ya ha demostrado en esta faceta. El mismo pregonero ha anunciado días atrás en los medios de comunicación que su pregón sorprenderá por su peculiar estructuración, alejada de lo que habitualmente acostumbramos a oír. Por su valentía y determinación no podemos menos que desearle suerte en esta difícil empresa.</p>
<p>Sea como fuere, lo cierto es que a partir de mañana los días serán diferentes. Los preparativos de última hora se llevarán a cabo en cada una de nuestras hermandades y los hábitos de nazareno estarán aireados y listos para planchar. Hasta la hora será diferente por aquello del ahorro energético. Y si alguien por culpa del mismo, se despista y no llega a tiempo a la cita del Gran Teatro, siempre podrá decir aquello tan socorrido de que el pregón ha sido “valiente, comprometido y con mucho evangelio.”</p>
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		<title>La imagen</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Mar 2007 09:31:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Celador</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[El Mundo]]></category>

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		<description><![CDATA[Una imagen vale más que mil palabras. Así reza el dicho, por cierto, manido hasta el extremo. Resulta un tanto trivial la argumentación de este refrán, pues salta a la vista toda la verdad que encierra. Yo añadiría que en muchas ocasiones vale mucho más que lo que las palabras puedan encerrar, ya sean mil, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una imagen vale más que mil palabras. Así reza el dicho, por cierto, manido hasta el extremo. Resulta un tanto trivial la argumentación de este refrán, pues salta a la vista toda la verdad que encierra. Yo añadiría que en muchas ocasiones vale mucho más que lo que las palabras puedan encerrar, ya sean mil, ya sean las contenidas en los fondos de la extinta Biblioteca de Alejandría.</p>
<p>Si nos asistimos del socorrido Diccionario de la Real Academia Española, comprobamos que la primera de las acepciones: “figura, representación, semejanza y apariencia de algo” nos abre las puertas de la segunda de ellas, que no es más que la concreción de lo representado como algo divino. Aquí es donde entramos los cofrades en escena, aunque no debemos olvidar que, como es natural, las imágenes religiosas nos son patrimonio exclusivo nuestro ni mucho menos. Los cofrades, y los católicos en general, nos valemos de las imágenes para tender un puente con lo trascendente. Como humanos que somos, necesitamos que un objeto puntual y físico nos represente la realidad divina que no estamos capacitados para ni siquiera poder imaginar en toda su infinita amplitud.</p>
<p>El paso de los años junto a nuestros Cristos, Vírgenes y Santos nos ofrecen la oportunidad de presenciar, y en ocasiones protagonizar, escenas tan entrañables como estremecedoras. Lo que sucede es que la rutina y la familiaridad con ellos pueden hacernos olvidar lo que tenemos delante. Y es que, como en una ocasión dijo el pregonero, las queremos tanto que a veces, casi sin darnos cuenta, les perdemos el respeto. No podemos obviar que, al margen de una magnífica obra de arte, las imágenes son representaciones físicas de lo divino. No es apropiado caer en la idolatría hacía un perfecto trozo de madera, pero tampoco en la irrespetuosidad por cuanto ésta representa.</p>
<p>La imagen es bella, a veces de forma exagerada, porque la belleza es una de las cualidades de Dios. La imagen se venera al culto público, inspira la meditación, es objeto de nuestras oraciones, y hasta nos acompaña a todos los lugares en forma de fotografía (imagen de imagen). Hasta tal punto llega la importancia que les damos los cofrades que, por lo general una vez al año, se procesiona con ellas para poder acercarlas a la mayor cantidad posible de personas que no acostumbran a su contemplación de forma cotidiana.</p>
<p>Sin duda estamos ante el bien más preciado de nuestras hermandades, por muy bonitos que sean nuestros pasos, grandes nuestras capillas o valiosas nuestras insignias. Sólo el Santísimo Sacramento en nuestros sagrarios, que no es imagen sino Cristo presente entre nosotros, es objeto legítimo de adoración y, por tanto, se ubica en un plano superior a la imagen. Por todo esto, la próxima vez que nos encontremos con las imágenes de nuestros titulares, tengamos esto presente respetemoslas en su justa medida, no sólo porque así nos lo enseñaron, sino porque somos conscientes de todo lo que representan.</p>
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		<title>El Viacrucis</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Mar 2007 12:44:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Celador</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Programa cofrade de Cope Huelva]]></category>

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		<description><![CDATA[La semana pasada tuvo lugar la celebración del Víacrucis organizado anualmente por el Consejo de Hermandades. En esta edición fue presidido por la imágen del Cristo de la Victoria. Es curioso lo de este acto, que año tras año se repite con múltiples variantes sin conseguir la participación del pueblo. Precisamente las mismas imágenes que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La semana pasada tuvo lugar la celebración del Víacrucis organizado anualmente por el Consejo de Hermandades. En esta edición fue presidido por la imágen del Cristo de la Victoria. Es curioso lo de este acto, que año tras año se repite con múltiples variantes sin conseguir la participación del pueblo. Precisamente las mismas imágenes que poco más de un mes después abarrotan las calles propiciando que la Semana Santa sea la celebración que más personas congrega en la ciudad, el día del Víacrucis reúnen a duras penas, y salvo honrosas y muy escasas excepciones, a apenas un puñado de fieles, insuficientes para aportar el mínimo de calor que haría de este un acto más piadoso, aprovechable y sostenible. Porque, y sin ánimo de ser catastrofísta, ¿de qué nos vale organizar un evento como este, en el que se moviliza a todas las hermandades de penitencia? ¿merece la pena tener que ingeniarselas para reunir el dinero, esfuerzo y material humano necesario para sacarlo adelante?</p>
<p>Quizá el escenario actual sea más propicio para la celebración de un Víacrucis en el interior de un Templo, de esta forma se garantizaría la perfecta audición del lector y por tanto la participación de todos los presentes. Abarataríamos costes y esfuerzos, se ganaría en solemnidad y dejaríamos de dar la triste escena de sacar a la calle a uno de nuestros titulares en lo que más que un acto piadoso parece un solemne hurto, eso sí, con mucha nocturnidad y poca alevosía.</p>
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