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	<title>El Discurso</title>
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	<description>Revista de poesía online</description>
	<lastBuildDate>Tue, 08 Jul 2025 15:01:18 +0000</lastBuildDate>
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	<title>El Discurso</title>
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		<title>Un poema de Richard Hoffman</title>
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		<dc:creator><![CDATA[eldiscurso]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 08 Jul 2025 15:01:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Poesía del Mundo]]></category>
		<category><![CDATA[EEUU]]></category>
		<category><![CDATA[Richard Hoffman]]></category>
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					<description><![CDATA[Camuflaje ¿Una mariposa de la col sobre clemátide blanca?¿Una monarca en un lirio tigre sacudido por el viento?Tienes que mirar de cerca. Algunas criaturasse esmeran en no ser vistas, eonesde esfuerzo, cambios que no creerías. Ahora hojas crujientes se enroscanalrededor de macetas de barro en el alféizar:un rostro podría cerrarse en un puño y brotar [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading">Camuflaje</h2>



<p class="has-medium-font-size">¿Una mariposa de la col sobre clemátide blanca?<br>¿Una monarca en un lirio tigre sacudido por el viento?<br>Tienes que mirar de cerca. Algunas criaturas<br>se esmeran en no ser vistas, eones<br>de esfuerzo, cambios que no creerías.</p>



<p class="has-medium-font-size"><br>Ahora hojas crujientes se enroscan<br>alrededor de macetas de barro en el alféizar:<br>un rostro podría cerrarse en un puño y brotar lágrimas<br>al pensar en todo lo que pasamos por alto o no entendimos.</p>



<p class="has-medium-font-size"><br>Hemos intercambiado tanto de nosotros mismos<br>durante tanto tiempo que puede que hayamos<br>desaparecido el uno en el otro. A veces no sé<br>hacia dónde mirar, ni si tú puedes verme.</p>



<p class="has-medium-font-size"><br>Todo lo que sé es que no quiero ser un recuerdo todavía.<br>¿Podemos vernos como somos? ¿O<br>solo como fuimos? ¿Aún tenemos alas?</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<h2 class="wp-block-heading">Camouflage</h2>



<blockquote class="wp-block-quote has-medium-font-size is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>A cabbage butterfly on white clematis?<br>Monarch on a windblown tiger lily?<br>You have to look closely. Some creatures<br>take great pains not to be seen, eons<br>of effort, changes you would not believe.</p>



<p><br>Now crisp leaves curl around clay pots<br>on the sill: a face could fist and tears come<br>thinking of all we missed or misunderstood.</p>



<p><br>We have exchanged so much of ourselves<br>for so long it could be we’ve disappeared<br>into each other. I’m not sure where to look<br>sometimes, or if you can see me. All I know<br>is I don’t want to be a memory just yet.</p>



<p><br>Can we see each other as we are? Or<br>only as we were? Do we still have wings?</p>
</blockquote>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Autor</strong>: Richard Hoffman</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Traducción</strong>: Bruno Alemany</p>



<p></p>
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		<title>El encabalgamiento: ¿Qué es?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[eldiscurso]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 Jul 2025 00:16:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Poética]]></category>
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					<description><![CDATA[📚 El encabalgamiento: el «salto» donde respira un poema A menudo, cuando alguien empieza a escribir poesía, pasa por una fase casi inevitable: piensa que cada verso debe cerrarse por completo, como si fuera una frase aislada que nace y muere dentro del mismo renglón. Se repiten rimas predecibles, cortes simétricos, una sensación de que [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/1f4da.png" alt="📚" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong>El encabalgamiento: el «salto» donde respira un poema</strong></h2>



<p class="has-medium-font-size">A menudo, cuando alguien empieza a escribir poesía, pasa por una fase casi inevitable: piensa que cada verso debe cerrarse por completo, como si fuera una frase aislada que nace y muere dentro del mismo renglón. Se repiten rimas predecibles, cortes simétricos, una sensación de que la estructura está ahí para sujetar, pero que al final también te encorseta.</p>



<p class="has-medium-font-size">Luego, un día, uno se da cuenta de que la verdadera respiración de un poema no siempre coincide con la frontera del verso. Y es ahí donde aparece el encabalgamiento: ese recurso tan sutil como poderoso que permite que una imagen se desborde, que una idea cruce una línea y caiga en la siguiente como quien tropieza a propósito.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<h3 class="wp-block-heading"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/2728.png" alt="✨" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong>Qué es el encabalgamiento (y qué no es)</strong></h3>



<p class="has-medium-font-size">En poesía, hablamos de encabalgamiento cuando la <strong>pausa métrica </strong>—la que marca el final del verso— no coincide con la <strong>pausa sintáctica</strong> o gramatical. Es decir: la frase, la oración, la idea sigue viva más allá del salto de línea.</p>



<p class="has-medium-font-size">En la práctica, el encabalgamiento es como un puente. O como un salto, según se mire. Le da movilidad al poema, rompe la sensación de rigidez y le otorga un ritmo más natural, a veces casi conversacional.</p>



<p class="has-medium-font-size">No hay que confundirlo con cortar frases sin ton ni son. Cortar la frase en cualquier parte no es encabalgamiento bien usado: es simplemente descuido. El corte debe tener un sentido, aunque a veces parezca que se hizo al azar. Detrás de un buen encabalgamiento hay oído.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<h3 class="wp-block-heading"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/1f5dd.png" alt="🗝" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong>Una breve etimología</strong></h3>



<p class="has-medium-font-size">La palabra viene del verbo “encabalgar”, que significa montar o poner una cosa sobre otra. En este caso, un verso “se monta” sobre el siguiente. </p>



<p class="has-medium-font-size">Imagínate una carga colocada sobre un caballo que sigue caminando: el verso se carga de peso extra, se prolonga, no se deja domar.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<h3 class="wp-block-heading"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/1f4dc.png" alt="📜" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong>Un poco de historia</strong></h3>



<p class="has-medium-font-size">El encabalgamiento no es una invención moderna, aunque en la poesía contemporánea se haya vuelto casi imprescindible. Los griegos ya lo usaban, igual que los latinos. </p>



<p class="has-medium-font-size">Es muy común encontrarlo en la poesía renacentista y barroca: <strong>Góngora</strong>, <strong>Garcilaso de la Vega</strong>, <strong>Quevedo</strong>… todos dominaban este truco con una naturalidad que aún asombra.</p>



<p class="has-medium-font-size">En aquellos tiempos, la métrica era rigurosa. Justamente por eso, el encabalgamiento era una forma de <strong>flexibilizar el corsé</strong> de la estructura. Permitía que la sintaxis respirara, que la emoción fluyera más allá del molde estricto de endecasílabos o alejandrinos.</p>



<p class="has-medium-font-size">Con la llegada del verso libre y el verso blanco —sobre todo a partir del modernismo y el simbolismo— el encabalgamiento se convirtió en casi un aliado obligatorio. </p>



<p class="has-medium-font-size">Hoy, cuando muchos poetas se mueven fuera de la rima y la métrica cerrada, es uno de los recursos que sostienen la cadencia interna.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<h3 class="wp-block-heading"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/1f50d.png" alt="🔍" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong>Tipos de encabalgamiento</strong></h3>



<p class="has-medium-font-size">No todos los encabalgamientos son iguales. Algunos pasan casi desapercibidos; otros llaman la atención de inmediato. </p>



<p class="has-medium-font-size">Veamos una clasificación sencilla:</p>



<p class="has-medium-font-size"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/2705.png" alt="✅" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong>Encabalgamiento suave o interno</strong><br>Cuando la pausa del verso y la pausa sintáctica están muy cerca. El salto de línea apenas interrumpe el flujo.</p>



<p class="has-medium-font-size"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/2705.png" alt="✅" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong>Encabalgamiento abrupto o externo</strong><br>Cuando la pausa sintáctica ocurre bastante después del salto de verso. A veces genera un efecto de sorpresa o tensión.</p>



<p class="has-medium-font-size"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/2705.png" alt="✅" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong>Encabalgamiento oracional</strong><br>La oración entera se extiende a lo largo de varios versos. Es muy común en verso libre.</p>



<p class="has-medium-font-size"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/2705.png" alt="✅" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong>Encabalgamiento léxico</strong><br>Más raro y más arriesgado: se interrumpe incluso un sintagma o grupo de palabras que normalmente no se separarían. Puede sonar forzado si no se hace con cuidado, pero bien logrado, tiene un efecto rompedor.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<h3 class="wp-block-heading"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/1f4d6.png" alt="📖" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong>Ejemplos de encabalgamiento</strong></h3>



<p class="has-medium-font-size">Veamos algunos ejemplos. Empiezo con uno clásico: Garcilaso de la Vega, maestro del encabalgamiento en la poesía castellana. Fíjate cómo el sentido del verso depende de ese desborde:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="has-medium-font-size"><em>“Coged de vuestra alegre primavera<br>el dulce fruto, antes que el tiempo airado…”</em></p>
</blockquote>



<p class="has-medium-font-size">El verbo “coged” pide su complemento: el fruto. Si se cortara la frase en “primavera” y se leyera de forma cerrada, perdería su unidad. El salto da frescura, mantiene la invitación viva.</p>



<p class="has-medium-font-size">Otro ejemplo, de Gerardo Diego:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="has-medium-font-size"><em>«El afilador<br>afila aristas de luna y sol,<br>sobre una piedra que expele estrellas.»</em></p>
</blockquote>



<p class="has-medium-font-size">Cada verso empuja al siguiente, como una respiración entrecortada.</p>



<p class="has-medium-font-size">Y Alejandra Pizarnik, con un uso casi quebrado:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="has-medium-font-size"><em>“…pero ella se despeña<br>desde sí misma y cae<br>sin caer<br>al vacío…”</em></p>
</blockquote>



<p class="has-medium-font-size">Aquí cada salto rompe la frase para abrir capas de sentido. El verbo “cae” queda suspendido; “sin caer” lo contradice; “al vacío” lo remata.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<h3 class="wp-block-heading"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/1f9ed.png" alt="🧭" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong>Qué logra un encabalgamiento bien hecho</strong></h3>



<ol class="wp-block-list">
<li class="has-medium-font-size"><strong>Evita la monotonía</strong><br>Cuando todos los versos se cierran igual, la poesía suena plana. El encabalgamiento mete aire, hace que la lectura tenga subidas y bajadas.</li>



<li class="has-medium-font-size"><strong>Crea ritmo interno</strong><br>Es especialmente útil en verso libre, que no tiene rima externa. El corte de la frase se convierte en la nueva música.</li>



<li class="has-medium-font-size"><strong>Enfatiza palabras clave</strong><br>La palabra que abre o cierra un verso encabalgado gana peso. A veces, es la grieta perfecta para que una imagen quede vibrando.</li>



<li class="has-medium-font-size"><strong>Sugiere ambigüedad</strong><br>Un corte bien colocado puede dar lugar a dobles lecturas. Esa ambigüedad es uno de los secretos de la poesía.</li>
</ol>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<h3 class="wp-block-heading"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/2728.png" alt="✨" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong>Cómo practicarlo sin estropear tu poema</strong></h3>



<p class="has-medium-font-size">Un encabalgamiento no es solo partir una línea porque sí. Aquí algunos trucos para probarlo:</p>



<p class="has-medium-font-size"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/2705.png" alt="✅" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong>Lee tu poema en voz alta.</strong> La respiración real manda. Si te ahogas o suena forzado, algo falla.</p>



<p class="has-medium-font-size"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/2705.png" alt="✅" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong>Juega a cortar en lugares inusuales.</strong> A veces el efecto está en partir antes de lo que dicta la lógica.</p>



<p class="has-medium-font-size"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/2705.png" alt="✅" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong>Combina versos cerrados y encabalgados.</strong> Todos encabalgados cansan; todos cerrados aburren. La alternancia crea ritmo.</p>



<p class="has-medium-font-size"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/2705.png" alt="✅" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong>Usa la sorpresa.</strong> Deja que una palabra clave quede sola, o empieza el siguiente verso con algo inesperado.</p>



<p class="has-medium-font-size"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/2705.png" alt="✅" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong>Revísalo siempre.</strong> El encabalgamiento es musical, pero si no aporta nada, es solo un corte.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<h3 class="wp-block-heading"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/1f4dd.png" alt="📝" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong>Un pequeño ejercicio</strong></h3>



<p class="has-medium-font-size">Te propongo algo sencillo para taller:</p>



<ol class="wp-block-list">
<li class="has-medium-font-size">Escribe una frase poética de una sola línea.</li>



<li class="has-medium-font-size">Corta esa frase en dos versos.</li>



<li class="has-medium-font-size">Léela. ¿Gana algo? ¿Pierde algo?</li>



<li class="has-medium-font-size">Prueba a cortarla de otra forma.</li>



<li class="has-medium-font-size">Hazlo varias veces hasta que encuentres el salto justo.</li>
</ol>



<p class="has-medium-font-size">Pruébalo con distintas frases. Descubrirás que cada corte cambia el sentido.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<h3 class="wp-block-heading"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/1f4cc.png" alt="📌" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong>¿Y por qué importa hoy?</strong></h3>



<p class="has-medium-font-size">Quizá el encabalgamiento parezca un tecnicismo para filólogos, pero en realidad es parte de lo que mantiene viva la poesía.</p>



<p class="has-medium-font-size"><br>En una época donde muchos escriben verso libre, sin rima ni métrica fija, ¿qué sostiene la tensión? El ritmo interno. Y dentro de ese ritmo, el encabalgamiento es uno de los hilos invisibles que lo mantienen unido.</p>



<p class="has-medium-font-size">Cuando lees un poema que fluye como agua, probablemente hay encabalgamientos bien colocados. Cuando un verso te sacude porque una palabra queda colgando, hay un encabalgamiento trabajando.<br>Es un salto pequeño. Pero sin saltos, no hay respiración. Y sin respiración, la poesía se muere.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<h3 class="wp-block-heading"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/2728.png" alt="✨" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong>Cierro con una idea</strong></h3>



<p class="has-medium-font-size">El encabalgamiento no es una obligación. Es una posibilidad. Una llave más en la caja de herramientas de quien escribe. Algunos lo usan sin pensarlo; otros lo estudian con lupa. Pero todos los buenos poetas lo sienten.</p>



<p class="has-medium-font-size">Así que la próxima vez que leas o escribas un verso, pregúntate:<br><strong>¿Qué pasa si lo dejo caer? ¿Qué pasa si lo dejo huir?</strong><br>A veces la respuesta está justo ahí, entre el corte y la caída.</p>



<p></p>
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		<title>Un poema de Eugenio Frutos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[eldiscurso]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 05 Jul 2025 22:53:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Poesía Hispanoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Eugenio Frutos]]></category>
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					<description><![CDATA[Eugenio Frutos (1903–1979) fue uno de los filósofos españoles más singulares y menos recordados de su tiempo. Nació en Guadalupe de la Serena, creció en una España marcada por la guerra y la dictadura, y dedicó su vida a pensar sin ruido. Frutos se formó junto a Ortega y Gasset y acabó siendo profesor en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-medium-font-size">Eugenio Frutos (1903–1979) fue uno de los filósofos españoles más singulares y menos recordados de su tiempo. </p>



<p class="has-medium-font-size">Nació en Guadalupe de la Serena, creció en una España marcada por la guerra y la dictadura, y dedicó su vida a pensar sin ruido. Frutos se formó junto a Ortega y Gasset y acabó siendo profesor en Salamanca y Madrid, pero nunca se convirtió en un académico encerrado en su torre de marfil: escribió sobre metafísica, ética, estética y filosofía de la religión con una curiosidad que hoy resulta casi extraña.</p>



<p><strong>Todas las cosas hermosas</strong></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="has-medium-font-size">Todas las cosas hermosas fueron hechas.<br>Los antiguos vistieron de arte dorado sus recuerdos.<br>Para vestir sus ojos de bellas imágenes, pintaron cuadros.<br>Para vestir su alma, virtudes.<br>Ellos recortaron los jardines para pasear su melancolía<br>y abrieron las rosas de los viajes.<br>Todas las cosas hermosas fueron hechas, el silencio y la lejanía.</p>
</blockquote>



<p></p>
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		<title>Un poema de Jaroslav Vrchlický</title>
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		<dc:creator><![CDATA[eldiscurso]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Jul 2025 04:55:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Poesía del Mundo]]></category>
		<category><![CDATA[Jaroslav Vrchlicky]]></category>
		<category><![CDATA[República Checa]]></category>
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					<description><![CDATA[Jaroslav Vrchlický (1853–1912) es uno de esos nombres que, fuera de su idioma, casi nadie pronuncia bien. Fue, en su tiempo, el poeta checo más celebrado, traducido y discutido. Dejó cientos de libros: poesía, dramas, ensayos, traducciones. Trabajó como bibliotecario y profesor, y, aunque vivía rodeado de palabras, su vida no fue ni heroica ni [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-medium-font-size"><strong>Jaroslav Vrchlický (1853–1912)</strong> es uno de esos nombres que, fuera de su idioma, casi nadie pronuncia bien. Fue, en su tiempo, el poeta checo más celebrado, traducido y discutido. Dejó cientos de libros: poesía, dramas, ensayos, traducciones. Trabajó como bibliotecario y profesor, y, aunque vivía rodeado de palabras, su vida no fue ni heroica ni miserable: más bien la de alguien que hacía lo suyo mientras alrededor cambiaba un país.</p>



<p class="has-medium-font-size">Para los checos, Vrchlický representó la modernidad: la idea de que la lengua podía ser flexible, universal, capaz de dialogar con Dante, con Goethe, con Baudelaire. Para él, traducir era casi tan importante como escribir: abrir ventanas, ventilar un idioma. Le llovieron premios y reconocimientos oficiales, pero también críticas: demasiado culto, demasiado internacional, demasiado poco “nuestro”, decían algunos nacionalistas de entonces.</p>



<p class="has-medium-font-size">Hoy lo leen pocos, aunque basta abrir uno de sus versos para notar que sigue ahí: una voz que tantea la frontera entre lo personal y lo histórico, entre la fe y la duda, entre un país encerrado y Europa entera. Su poesía es, todavía, un recordatorio incómodo de que la tradición no siempre es una piedra fija: a veces es una puerta que alguien se atreve a dejar abierta.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Por un poco de amor &#8211; Jaroslav Vrchlicky</h2>



<div class="wp-block-group has-global-padding is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained">
<div class="wp-block-group has-global-padding is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained">
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="has-medium-font-size">Por un poco de amor fui hasta el fin del mundo,</p>



<p class="has-medium-font-size">fui con la cabeza baja y los pies desnudos,</p>



<p class="has-medium-font-size">fui caminando sobre el hielo, pero con alma de primavera eterna, </p>



<p class="has-medium-font-size">fui en medio de la tormenta, pero sin dejar de oír las merlas,</p>



<p class="has-medium-font-size">fui atravesando el desierto, con las perlas del rocío en el corazón. </p>



<p class="has-medium-font-size">Por un poco de amor fui hasta el fin del mundo,</p>



<p class="has-medium-font-size">como quien canta pidiendo limosna bajo el portón.</p>
</blockquote>
</div>
</div>



<p></p>
]]></content:encoded>
					
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		<title>Sinestesia: cuando los sentidos se mezclan</title>
		<link>https://eldiscurso.com/poetica/sinestesia-cuando-los-sentidos-se-mezclan/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[eldiscurso]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Jul 2025 19:24:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Poética]]></category>
		<category><![CDATA[Sinestesia]]></category>
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					<description><![CDATA[Imagina por un momento que puedes escuchar un color o saborear un sonido. Suena extraño, ¿verdad? Pues justo de eso se trata la sinestesia en literatura: de mezclar sentidos que, en la vida real, no se cruzan de esa forma, pero que al hacerlo en palabras crean una imagen muy poderosa. ¿Qué es la sinestesia? [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-medium-font-size">Imagina por un momento que puedes <strong>escuchar un color</strong> o <strong>saborear un sonido</strong>. Suena extraño, ¿verdad? Pues justo de eso se trata la sinestesia en literatura: de mezclar sentidos que, en la vida real, no se cruzan de esa forma, pero que al hacerlo en palabras crean una imagen muy poderosa.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<h2 class="wp-block-heading">¿Qué es la sinestesia?</h2>



<p class="has-medium-font-size">La sinestesia es una figura literaria que usamos para <strong>juntar sensaciones de distintos sentidos</strong>. Es decir, hablamos de un olor usando palabras del tacto, o describimos un sonido con términos de color.<br>Así, el lector no solo entiende la imagen: la siente de una forma más intensa, casi como si pudiera tocarla.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<h3 class="wp-block-heading"><strong><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/270f.png" alt="✏" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> Ejemplos de sinestesia (que seguro has oído)</strong></h3>



<p class="has-medium-font-size">No hace falta irse muy lejos. Seguro que alguna vez escuchaste frases como:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li class="has-medium-font-size">“Colores chillones” → Aquí juntamos <strong>vista</strong> (colores) + <strong>oído</strong> (chillones).</li>



<li class="has-medium-font-size">“Dulce melodía” → <strong>Gusto</strong> (dulce) + <strong>oído</strong> (melodía).</li>



<li class="has-medium-font-size">“Silencio amargo” → <strong>Oído</strong> (silencio) + <strong>gusto</strong> (amargo).</li>
</ul>



<p class="has-medium-font-size">¿Ves? Son mezclas que, si lo piensas, no existen tal cual, pero transmiten algo que se entiende de inmediato.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/1f58b.png" alt="🖋" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong>Un ejemplo de poeta</strong></h3>



<p class="has-medium-font-size">Un buen ejemplo es <strong>Rubén Darío</strong>, uno de los grandes modernistas. Mira este fragmento (adaptado):</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="has-medium-font-size">“…y tenía un aroma de jazmín y un murmullo de agua clara.”</p>
</blockquote>



<p class="has-medium-font-size">Aquí combina olor y sonido, invitándonos a imaginar un ambiente donde no solo olemos la flor, sino que escuchamos cómo suena ese momento. Eso es la sinestesia trabajando.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<h3 class="wp-block-heading"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/1f50d.png" alt="🔍" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong>¿Por qué se usa la sinestesia?</strong></h3>



<p class="has-medium-font-size">Porque hace que el texto <strong>suene diferente</strong>, tenga más capas y despierte la imaginación. La sinestesia ayuda a describir cosas difíciles de explicar con palabras simples, y hace que lo que se cuenta deje huella en la mente.</p>



<p class="has-medium-font-size">Además, los poetas simbolistas y modernistas la usaban mucho para romper la lógica de lo real y crear un mundo más sensorial.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<h3 class="wp-block-heading"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/1f5dd.png" alt="🗝" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong>Cómo reconocerla</strong></h3>



<p class="has-medium-font-size">Piénsalo así:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li class="has-medium-font-size">Si el adjetivo <strong>no corresponde al sentido</strong> de la palabra principal → ¡posible sinestesia!</li>



<li class="has-medium-font-size">Si al leerlo <strong>imaginas una mezcla de sentidos</strong>, está funcionando.</li>
</ul>



<p class="has-medium-font-size"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/1f4a1.png" alt="💡" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /><strong>Consejo práctico</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Si quieres probarlo en tus textos, juega a juntar palabras de sentidos distintos. Por ejemplo:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li class="has-medium-font-size">Toma una emoción y dale un color: <em>“una tristeza gris”</em>.</li>



<li class="has-medium-font-size">Toma un sabor y dale un sonido: <em>“un beso dulce y suave como un susurro”</em>.</li>
</ul>



<p class="has-medium-font-size">A veces, una sola sinestesia bien puesta vale más que una descripción larga.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<h3 class="wp-block-heading"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/2705.png" alt="✅" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong>Para terminar</strong></h3>



<p class="has-medium-font-size">Recuerda: la sinestesia no se usa para complicar el poema, sino para darle vida y sorpresa. Cuando lees una frase con sinestesia, tu mente hace un clic: de pronto, un color suena, un aroma se vuelve caricia y un silencio se vuelve amargo.</p>



<p class="has-medium-font-size">Eso es lo bonito de escribir (y leer): que los sentidos, cuando se mezclan, cuentan historias que van más allá de las palabras.</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
					
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		<title>2 salmos de Ernesto Cardenal &#124; Leídos por el autor &#124;</title>
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		<dc:creator><![CDATA[eldiscurso]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Jul 2025 03:43:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Poesía Hispanoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[Ernesto Cardenal]]></category>
		<category><![CDATA[Nicaragua]]></category>
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					<description><![CDATA[SALMO XXI Dios mío Dios mío ¿por qué me has abandonado?Soy una caricatura de hombre El desprecio del puebloSe burlan de mí en todos los periódicos Me rodean los tanques blindadosestoy apuntado por las ametralladorasy cercado de alambradas las alambradas electrizadasTodo el día me pasan listaMe tatuaron un númeroMe han fotografiado entre las alambradasy se [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading">SALMO XXI</h2>



<p class="has-medium-font-size">Dios mío Dios mío ¿por qué me has abandonado?<br>Soy una caricatura de hombre<br>                                                                    El desprecio del pueblo<br>Se burlan de mí en todos los periódicos</p>



<p class="has-medium-font-size"><br>Me rodean los tanques blindados<br>estoy apuntado por las ametralladoras<br>y cercado de alambradas<br>                                                         las alambradas electrizadas<br>Todo el día me pasan lista<br>Me tatuaron un número<br>Me han fotografiado entre las alambradas<br>y se pueden contar como en una radiografía todos mis huesos<br>Me han quitado toda identificación<br>Me han llevado desnudo a la cámara de gas<br>y se repartieron mis ropas y mis zapatos<br>Grito pidiendo morfina y nadie me oye<br>grito con la camisa de fuerza<br>grito toda la noche en el asilo de enfermos mentales<br>en la sala de enfermos incurables<br>en el ala de enfermos contagiosos<br>en el asilo de ancianos<br>agonizo bañado de sudor en la clínica del psiquiatra<br>me ahogo en la cámara de oxígeno<br>lloro en la estación de policía<br>en el patio del presidio<br>                                                    en la cámara de torturas<br>                                                                                                            en el orfelinato<br>estoy contaminado de radioactividad<br>                               y nadie se me acerca para no contagiarse</p>



<p class="has-medium-font-size"><br>Pero yo podré hablar de ti a mis hermanos<br>Te ensalzaré en la reunión de nuestro pueblo<br>Resonarán mis himnos en medio de un gran pueblo<br>Los pobres tendrán un banquete<br>Nuestro pueblo celebrará una gran fiesta<br>El pueblo nuevo que va a nacer.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p>POEMA LEÍDO POR EL AUTOR</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Ernesto Cardenal - Salmo XXI | Leído por el autor" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/0OI6hWc8IRo?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<h2 class="wp-block-heading">SALMO XXV</h2>



<div class="wp-block-group has-global-padding is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained">
<p class="has-medium-font-size">Hazme justicia Señor </p>



<p class="is-style-default has-medium-font-size">porque soy inocente</p>



<p class="has-medium-font-size">Porque he confiado en ti</p>



<p class="has-medium-font-size">y no en los líderes</p>



<p class="has-medium-font-size">Defiéndeme en el Consejo de Guerra</p>



<p class="has-medium-font-size">defiéndeme en el Proceso de testigos falsos</p>



<p class="has-medium-font-size">y falsas pruebas</p>



<p class="has-medium-font-size">No me siento con ellos en sus&nbsp;mesas redondas</p>



<p class="has-medium-font-size">ni brindo en sus banquetes</p>



<p class="has-medium-font-size">No pertenezco a sus organizaciones</p>



<p class="has-medium-font-size">ni estoy en sus partidos</p>



<p class="has-medium-font-size">ni tengo acciones en sus compañías</p>



<p class="has-medium-font-size">ni son mis socios</p>



<p class="has-medium-font-size">Lavaré mis manos entre los inocentes</p>



<p class="has-medium-font-size">y estaré alrededor de tu altar Señor</p>



<p class="has-medium-font-size">No me pierdas con los políticos sanguinarios</p>



<p class="has-medium-font-size">en cuyos cartapacios no hay más que el crimen</p>



<p class="has-medium-font-size">y cuyas cuentas&nbsp;bancarias&nbsp;están hechas de sobornos</p>



<p class="has-medium-font-size">No me entregues al&nbsp;Partido&nbsp;de los hombres inicuos</p>



<p class="has-medium-font-size">¡Libértame Señor!</p>



<p class="has-medium-font-size">Y bendeciré en nuestra comunidad al Señor</p>



<p class="has-medium-font-size">en nuestras asambleas</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Ernesto Cardenal  - Salmo XXV | Leído por el autor" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/uCOxbD8oNig?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>
</div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<h2 class="wp-block-heading">Libro: Salmos &#8211; Ernesto Cardenal</h2>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-amazon wp-block-embed-amazon"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Salmos (Estructuras y Procesos. Religión)" type="text/html" width="500" height="550" frameborder="0" allowfullscreen style="max-width:100%" src="https://leer.amazon.es/kp/card?preview=inline&#038;linkCode=ll1&#038;ref_=k4w_oembed_sa5sGlVGquM08D&#038;asin=8481642339&#038;tag=eldiscurso-21"></iframe>
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		<title>La teoría del poema de Juan Román Riquelme &#8211; Mario Montalbetti</title>
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		<dc:creator><![CDATA[eldiscurso]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Jul 2025 02:59:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Poesía Hispanoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[Mario Montalbetti]]></category>
		<category><![CDATA[Perú]]></category>
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					<description><![CDATA[Hablar de poesía, en serio, siempre es un poco incómodo. No porque falten libros ni expertos dispuestos a explicarla, sino porque, en el fondo, la poesía resiste la explicación: se fuga, se ríe de los críticos y se escurre entre las definiciones. Por eso Mario Montalbetti —poeta peruano, lingüista— no propone una teoría del poema [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Hablar de poesía, en serio, siempre es un poco incómodo. No porque falten libros ni expertos dispuestos a explicarla, sino porque, en el fondo, la poesía resiste la explicación: se fuga, se ríe de los críticos y se escurre entre las definiciones. Por eso Mario Montalbetti —poeta peruano, lingüista— no propone una teoría del poema para domesticarlo, sino para ver qué se hace con lo que queda cuando todo lo demás se ha dicho.</p>



<p>Para Montalbetti, el poema no es un mensaje ni una revelación. No pretende iluminar nada.  El poema, dice, es “una forma de lenguaje que no se deja usar”. </p>



<p>Quizá ahí esté la clave de su propuesta: entender la poesía no como un texto acabado, sino como un espacio que interrumpe, que interfiere, que desafina. Una grieta en la comunicación que se obstina en no cerrar del todo. </p>



<p>El poema —si uno sigue a Montalbetti— no se explica: se lee, se deja leer y se olvida un poco, para volver a aparecer cuando menos se espera.</p>



<p>Y este —el que se nos aparece hoy en El Discurso-  es, ni más ni menos, que la teoría del poema de Juan Román Riquelme</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<h2 class="wp-block-heading">La teoría del poema de Juan Román Riquelme</h2>



<p></p>



<p>“el cuatro está solo” dice Juan Román Riquelme</p>



<p>y esa frase es la primera parte de su teoría del poema.</p>



<p>No se trata de un elogio de la soledad del cuatro</p>



<p>sino de un elogio de la soledad del espacio<br>que se abre<br>alrededor del cuatro.</p>



<p>Es&nbsp;<em>en</em>&nbsp;la soledad que se juega el poema,</p>



<p>pero no en la soledad de las palabras<br>sino en la soledad de los espacios<br>por donde se van a mover las palabras.</p>



<p>Cuando Juan Román Riquelme dice “el cuatro está solo”</p>



<p>el cuatro no está solo para orar en una ermita<br>ni para meditar sobre la futilidad del juego.</p>



<p>“el cuatro está solo” es que el espacio<br>delante del cuatro<br>se puede abrir.<br>¿A qué? al movimiento, dice Juan Román Riquelme.</p>



<p>El movimiento exige la soledad de espacio.</p>



<p>Esa es la primera parte.<br>La segunda parte de la teoría del poema de Juan Román Riquelme<br>es un símil:</p>



<p>si vas por la autopista y hay un atolladero<br>entonces doblás, dice Juan Román Riquelme</p>



<p>y vas por donde no hay congestión.</p>



<p>El símil es con el poema: si estás escribiendo<br>un poema<br>y ves que hay muchas palabras delante de ti,<br>te desviás y vas por donde hay pocas.</p>



<p>Hay quienes (a veces locos, a veces genios)<br>ven un atolladero<br>y se meten por ahí, Messi, Góngora,</p>



<p>gente rara que aborrece la soledad<br>del espacio.</p>



<p>La dificultad del poema<br>es que hay muchas palabras juntas<br>y entonces<br>nada se mueve</p>



<p>y todo apunta al 0-0,</p>



<p>al aburrimiento radical de 47 pases horizontales<br>para que nada realmente ocurra.</p>



<p>Esa es la teoría del poema de Juan Román Riquelme.</p>



<p>Zinedine Zidane (debo buscar la referencia)<br>había dicho algo similar:</p>



<p>“si te dan dos metros<br>cualquiera escribe bien”.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>3 poemas de Piedad Bonnett</title>
		<link>https://eldiscurso.com/poesia-hispanoamericana/3-poemas-de-piedad-bonnett/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[eldiscurso]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 01 Jul 2025 21:23:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Poesía Hispanoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Piedad Bonnett]]></category>
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					<description><![CDATA[Piedad Bonnett (Amalfi, Colombia 1951) es una mujer que escribe desde la herida. Poeta, narradora, ensayista; profesora durante décadas, aunque en más de una entrevista ha dejado claro que la academia le resulta a veces tan burocrática como la literatura misma. Su obra ha crecido sin prisa, sin la ansiedad de figurar, sosteniéndose en la [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Piedad Bonnett (Amalfi, Colombia 1951)</strong> es una mujer que escribe desde la herida. Poeta, narradora, ensayista; profesora durante décadas, aunque en más de una entrevista ha dejado claro que la academia le resulta a veces tan burocrática como la literatura misma. Su obra ha crecido sin prisa, sin la ansiedad de figurar, sosteniéndose en la observación de lo cotidiano y en la honestidad brutal de quien sabe que la belleza no sirve de nada si no se le reconoce la grieta.</p>



<p>Ha escrito sobre la familia, la enfermedad mental, la pérdida, el amor y el desgaste del amor. Lo ha hecho sin ornamento innecesario, sin buscar consolación. La muerte de su hijo marcó su poesía, pero sería un error reducirla solo a eso: Bonnett ya estaba antes. Y sigue. </p>



<p>Estos poemas son apenas una muestra. </p>



<h3 class="wp-block-heading">3 POEMAS DE PIEDAD BONNETT</h3>



<p><strong>NOCTURNO</strong></p>



<p>Mi&nbsp;noche&nbsp;es&nbsp;como&nbsp;un&nbsp;valle&nbsp;reluciente&nbsp;de&nbsp;huesos.<br>La&nbsp;piel&nbsp;arena,&nbsp;sílice.&nbsp;Los&nbsp;labios&nbsp;agrietados.<br>Una&nbsp;cruz&nbsp;de&nbsp;ceniza&nbsp;sobre&nbsp;el&nbsp;vientre&nbsp;desnudo.<br>Heme&nbsp;aquí&nbsp;entre&nbsp;malezas,&nbsp;entre&nbsp;ortigas,<br>muerta&nbsp;de&nbsp;cara&nbsp;al&nbsp;techo&nbsp;de&nbsp;mi&nbsp;alcoba,<br>con&nbsp;la&nbsp;luna&nbsp;bailando&nbsp;en&nbsp;mi&nbsp;pupila<br>y&nbsp;el&nbsp;corazón&nbsp;como&nbsp;una&nbsp;liebre&nbsp;herida<br>que&nbsp;persiste&nbsp;en&nbsp;vivir.&nbsp;Quizá&nbsp;algún&nbsp;día<br>un&nbsp;enjambre&nbsp;de&nbsp;abejas&nbsp;fabrique&nbsp;su&nbsp;colmena<br>cerca&nbsp;de&nbsp;mí.&nbsp;Quizá&nbsp;algún&nbsp;día<br>me&nbsp;despierte&nbsp;el&nbsp;zumbido&nbsp;de&nbsp;su&nbsp;vuelo<br>sobre&nbsp;mis&nbsp;ojos,&nbsp;sobre&nbsp;mi&nbsp;garganta<br>y&nbsp;reverbere&nbsp;el&nbsp;cuerpo,&nbsp;luminoso,<br>como&nbsp;un&nbsp;antiguo&nbsp;mar&nbsp;que&nbsp;alza&nbsp;sus&nbsp;olas.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><strong>LAS CICATRICES</strong></p>



<p>No hay cicatriz, por brutal que parezca,<br>que no encierre belleza.<br>Una historia puntual se cuenta en ella,<br>algún dolor. Pero también su fin.<br>Las cicatrices, pues, son las costuras<br>de la memoria,<br>un remate imperfecto que nos sana<br>dañándonos. La forma<br>que el tiempo encuentra<br>de que nunca olvidemos las heridas.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><strong>EN EL BORDE</strong></p>



<p>Lo terrible es el borde, no el abismo.<br>En el borde<br>hay un ángel de luz&nbsp; del lado izquierdo,<br>un largo río oscuro del derecho<br>y un estruendo de trenes que abandonan los rieles<br>y van hacia el silencio.<br>Todo<br>cuanto tiembla en el borde es nacimiento.<br>Y sólo desde el borde se ve la luz primera<br>el blanco -blanco<br>que nos crece en el pecho.<br>Nunca somos más hombres<br>que cuando el borde quema nuestras plantas desnudas.<br>Nunca estamos más solos.<br>Nunca somos más huérfanos.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p>LIBROS DE PIEDAD BONNETT</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-amazon wp-block-embed-amazon"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Lo terrible es el borde: Antología poética: 1135 (Visor de Poesía)" type="text/html" width="500" height="550" frameborder="0" allowfullscreen style="max-width:100%" src="https://leer.amazon.es/kp/card?preview=inline&#038;linkCode=ll1&#038;ref_=k4w_oembed_bmwAlMt4KOg1Oi&#038;asin=8498954355&#038;tag=eldiscurso-21"></iframe>
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