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	<title>El Garcia</title>
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	<description>El periodico independiente</description>
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		<title>‘Las amistades peligrosas’ o la fascinación por el juego</title>
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		<pubDate>Sun, 20 Sep 2026 05:44:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Summarize this content to 100 words: Si se va a ver Las amistades peligrosas de Christopher Hampton en el Teatro Marquina, hay que olvidarse de la popular película del mismo título cuyo guion también escribió el mismo dramaturgo, y ser consciente de que se va a ver teatro. Aunque la dirija David Serrano, exitoso director cinematográfico que lleva varios años triunfando en el teatro y, sobre todo, en los musicales. Porque son lenguajes distintos y conseguir tejer el juego de poder mediado por el sexo que plantea la obra necesita recursos diferentes para contar lo mismo.La obra original sucede en&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p> <script data-ad-client="ca-pub-4109236425753120" async src="https://pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js"></script><br />
<br />Summarize this content to 100 words: </p>
<p>                                                    Si se va a ver Las amistades peligrosas de Christopher Hampton en el Teatro Marquina, hay que olvidarse de la popular película del mismo título cuyo guion también escribió el mismo dramaturgo, y ser consciente de que se va a ver teatro. Aunque la dirija David Serrano, exitoso director cinematográfico que lleva varios años triunfando en el teatro y, sobre todo, en los musicales. Porque son lenguajes distintos y conseguir tejer el juego de poder mediado por el sexo que plantea la obra necesita recursos diferentes para contar lo mismo.La obra original sucede en el siglo XVIII. El vizconde de Valdmont y la marquesa de Merteuil, viejos conocidos, amigos con derecho a roce que antes fueron amantes, se retan. El primero porque ve en el reto la posibilidad de una noche más con ella. La segunda porque en el reto le va la venganza de un examante que osó dejarla de malas maneras, o eso opina ella.Lo que ella quiere es que el conde desvirgue a su sobrina, a la que han prometido con su examante, y la convierta en una experta sexual y que se sepa tras la boda para que todos se rían de su ex que quiere casarse con una virgen. Y lo que él quiere, es conseguir otro hito en su carrera sexual acostándose con una recatada mujer de alta sociedad, muy devota, de las de antes morir que serle infiel a su marido.Para conseguir sus objetivos, poco les importa mentir, engañar o corromper criados. Y, por supuesto, les importa aún menos manipular sentimientos y lo que esa manipulación pueda provocar a las personas. Ellos están ahí para jugar y ganar. Lo demás y los demás poco importan. Y no, no es un juego inocente, pues según la obra, en aquella época, en este tipo de juegos se apostaba la vida social, el prestigio. Un alto precio para quienes por cuna y dinero lo tenían todo cubierto.</p>
<p>             </p>
<p>        Un momento de la representación de &#8216;Las amistades peligrosas&#8217;Javier Naval | Producciones Come y Calla</p>
<p>Muchas veces, esta obra, como la novela en la que se basa, y la película a la que dio lugar, se rechaza de plano. No por su calidad, por como cuenta lo que cuenta, sino por el contenido mismo. Pues el juego y actitudes de sus personajes principales se consideran condenables desde muchos tipos de moral, a izquierdas y a derechas.Sin embargo, la obra presenta dos grandes jugadores. Estrategas en la batalla, que hilan fino en lo que hacen y, sobre todo, en lo que dicen. Y cómo eso que dicen lo soportan o mantienen en una reflexión aguda sobre los roles de género en una sociedad heteropatriarcal, el placer y la felicidad. Esto último es algo que consideran imposible o de serlo poco atractivo por lo que supondría.Si estos personajes piensan que han venido a jugar, el equipo artístico también piensa lo mismo. Eso se nota en la dirección de David Serrano. Una puesta que mantiene a los actores en escena asumiendo distintos papeles, excepto Pilar Castro y Roberto Enríquez, Merteuil y Valmond respectivamente. Que, sin casi cambios de vestuario, a veces quitándose o poniéndose una capa y recogiéndola en el brazo, ni de peinado, que pasa de suelto a recogido o a colocarle un tocado, consiguen en escena que pasen por allí el resto de los personajes de la trama. Hasta los que ni salen a escena, como ese pobre al que ayuda Valmond para mostrar a su objetivo, es decir la mujer devota, que gracias a su ejemplo él se ha convertido en un ser bueno y compasivo.</p>
<p>             </p>
<p>        Escena de la obra de teatro &#8216;Las amistades peligrosas&#8217;Javier Naval | Producciones Come y Calla</p>
<p>Seguramente por eso se ha elegido una escenografía simple pero eficaz. Un escenario en negro rodeado de unas sillas de diseño que tienen un aire de reclinatorio. Dispuestas alrededor de un tálamo aterciopelado rojo pasión, que hará de cama y de sofá, y unas luces LED perfilando el tálamo y el suelo del escenario. Y sobre el mismo, un espejo roto que permite ver lo que sucede en escena desde arriba pero fragmentado.Quizás resultado de entender que la clave de la obra es la palabra y cómo esa palabra es dicha y movida en escena por el elenco. Por eso asusta al comienzo, al menos asustó el día a la que pertenece esta crónica, ya que, excepto Pilar Castro, el resto hablaban afectados y como declamando desde la supuesta edad y rol que tienen sus personajes. Solo de pensar que iba a haber dos horas así, se le pone a cualquier amante del teatro los pelos de punta.Menos mal que solo era un tropiezo y que más pronto que tarde la cosa cogería velocidad de crucero. De tal manera que, incluso habiendo visto la película, el juego escénico se vuelve muy interesante y los aspectos técnicos y artísticos pasan a un segundo plano, porque están bien, como mínimo son eficaces, no estorban y más bien apoyan.Como esos dos momentos en que Merteuil o Valmond tumbados boca arriba sobre el tálamo, con las piernas colgando y separadas, muestran la entrepierna al patio de butacas, vestidos, y dicen su texto. Como si fueran ventrílocuos y estuvieran haciendo hablar a su sexo. Una imagen de la que no se abusa pero que denota que hay inteligencia en el contar.</p>
<p>             </p>
<p>        Roberto Enríquez y Pilar Castro en &#8216;Las amistades peligrosas&#8217;Javier Naval | Producciones Come y Calla</p>
<p>Poniéndose crítico, se podría decir que el espejo fragmentado sobre el escenario es excesivo o no aporta dramáticamente. Sin embargo, cumple una función estética evitando que la escena quede demasiado desnuda, con lo descarnado de lo que ya de por sí es lo que sucede sobre las tablas y lo vacío que podría parecer con solo las sillas, el tálamo-sofá y las luces LED.También, que las formas en las que se hablan y se escriben resultan poco creíbles o no correlacionan bien con el vestuario cuasi-contemporáneo que viste el elenco. Sin embargo, todos los vestidos son primos sutiles de miriñaques, cancanes, lazos, corpiños y otras piezas de la vestimenta de aquel siglo. Elementos de diseño o moda que le da atemporalidad actual y cualifican la sofisticación de la clase social que puede permitírselos hoy en día y que puede permitirse el juego de esta obra.Una obra que por lo demás es de corte clásico. Con planteamiento, nudo y desenlace. Y a pesar de que se dice que empieza morosa, porque no entra en harina, sino que presenta los elementos que se van a poner en juego, va ganando en interés a medida que los lazos entre los elementos se van anudando y, aunque se conozca el desenlace, con esos nudos que han hecho se han ganado al público por ver cómo acaba aquello. Cuál es el resultado. Qué es lo que queda atado y bien atado.<br />
Un resultado en el que la respuesta, el aplauso mayoritario, se debe más al vínculo que desde la butaca se ha creado con unos personajes, sobre todo, unos protagonistas, que de alguna manera resultan bastante reprobables, aunque fascinantes. Siempre y cuando no se fuese objeto de su perverso juego antes de que pasen pantalla. Una fascinación que parte de la buena construcción de un texto siempre que caiga en manos de intérpretes que lo entiendan liderados por una buena dirección de escena, como es el caso de esta producción que es puro teatro.<br />
</p>
<div>
<p>Si se va a ver <i>Las amistades peligrosas</i> de Christopher Hampton en el Teatro Marquina, hay que olvidarse de la popular película del mismo título cuyo guion también escribió el mismo dramaturgo, y ser consciente de que se va a ver teatro. Aunque la dirija David Serrano, exitoso director cinematográfico que lleva varios años triunfando en el teatro y, sobre todo, en los musicales. Porque son lenguajes distintos y conseguir tejer el juego de poder mediado por el sexo que plantea la obra necesita recursos diferentes para contar lo mismo.</p>
<p>La obra original sucede en el siglo XVIII. El vizconde de Valdmont y la marquesa de Merteuil, viejos conocidos, amigos con derecho a roce que antes fueron amantes, se retan. El primero porque ve en el reto la posibilidad de una noche más con ella. La segunda porque en el reto le va la venganza de un examante que osó dejarla de malas maneras, o eso opina ella.</p>
<p>Lo que ella quiere es que el conde desvirgue a su sobrina, a la que han prometido con su examante, y la convierta en una experta sexual y que se sepa tras la boda para que todos se rían de su ex que quiere casarse con una virgen. Y lo que él quiere, es conseguir otro hito en su carrera sexual acostándose con una recatada mujer de alta sociedad, muy devota, de las de antes morir que serle infiel a su marido.</p>
<p>Para conseguir sus objetivos, poco les importa mentir, engañar o corromper criados. Y, por supuesto, les importa aún menos manipular sentimientos y lo que esa manipulación pueda provocar a las personas. Ellos están ahí para jugar y ganar. Lo demás y los demás poco importan. Y no, no es un juego inocente, pues según la obra, en aquella época, en este tipo de juegos se apostaba la vida social, el prestigio. Un alto precio para quienes por cuna y dinero lo tenían todo cubierto.</p>
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<picture class="c-detail__media__thumb"><img decoding="async" loading="lazy" width="720" height="0" src="https://www.elgarcia.es/wp-content/uploads/2026/09/Las-amistades-peligrosas-o-la-fascinacion-por-el-juego.jpeg" alt="Un momento de la representación de 'Las amistades peligrosas'"  /></picture><figcaption class="c-detail__media__txt">
<p>             </p>
<p>        <span class="c-detail__media__credit ">Un momento de la representación de &#8216;Las amistades peligrosas&#8217;</span><span class="c-detail__media__author ">Javier Naval | Producciones Come y Calla</span></figcaption></figure>
<p>Muchas veces, esta obra, como la novela en la que se basa, y la película a la que dio lugar, se rechaza de plano. No por su calidad, por como cuenta lo que cuenta, sino por el contenido mismo. Pues el juego y actitudes de sus personajes principales se consideran condenables desde muchos tipos de moral, a izquierdas y a derechas.</p>
<p>Sin embargo, la obra presenta dos grandes jugadores. Estrategas en la batalla, que hilan fino en lo que hacen y, sobre todo, en lo que dicen. Y cómo eso que dicen lo soportan o mantienen en una reflexión aguda sobre los roles de género en una sociedad heteropatriarcal, el placer y la felicidad. Esto último es algo que consideran imposible o de serlo poco atractivo por lo que supondría.</p>
<p>Si estos personajes piensan que han venido a jugar, el equipo artístico también piensa lo mismo. Eso se nota en la dirección de David Serrano. Una puesta que mantiene a los actores en escena asumiendo distintos papeles, excepto Pilar Castro y Roberto Enríquez, Merteuil y Valmond respectivamente. </p>
<p>Que, sin casi cambios de vestuario, a veces quitándose o poniéndose una capa y recogiéndola en el brazo, ni de peinado, que pasa de suelto a recogido o a colocarle un tocado, consiguen en escena que pasen por allí el resto de los personajes de la trama. Hasta los que ni salen a escena, como ese pobre al que ayuda Valmond para mostrar a su objetivo, es decir la mujer devota, que gracias a su ejemplo él se ha convertido en un ser bueno y compasivo.</p>
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<p>             </p>
<p>        <span class="c-detail__media__credit ">Escena de la obra de teatro &#8216;Las amistades peligrosas&#8217;</span><span class="c-detail__media__author ">Javier Naval | Producciones Come y Calla</span></figcaption></figure>
<p>Seguramente por eso se ha elegido una escenografía simple pero eficaz. Un escenario en negro rodeado de unas sillas de diseño que tienen un aire de reclinatorio. Dispuestas alrededor de un tálamo aterciopelado rojo pasión, que hará de cama y de sofá, y unas luces LED perfilando el tálamo y el suelo del escenario. Y sobre el mismo, un espejo roto que permite ver lo que sucede en escena desde arriba pero fragmentado.</p>
<p>Quizás resultado de entender que la clave de la obra es la palabra y cómo esa palabra es dicha y movida en escena por el elenco. Por eso asusta al comienzo, al menos asustó el día a la que pertenece esta crónica, ya que, excepto Pilar Castro, el resto hablaban afectados y como declamando desde la supuesta edad y rol que tienen sus personajes. Solo de pensar que iba a haber dos horas así, se le pone a cualquier amante del teatro los pelos de punta.</p>
<p>Menos mal que solo era un tropiezo y que más pronto que tarde la cosa cogería velocidad de crucero. De tal manera que, incluso habiendo visto la película, el juego escénico se vuelve muy interesante y los aspectos técnicos y artísticos pasan a un segundo plano, porque están bien, como mínimo son eficaces, no estorban y más bien apoyan.</p>
<p>Como esos dos momentos en que Merteuil o Valmond tumbados boca arriba sobre el tálamo, con las piernas colgando y separadas, muestran la entrepierna al patio de butacas, vestidos, y dicen su texto. Como si fueran ventrílocuos y estuvieran haciendo hablar a su sexo. Una imagen de la que no se abusa pero que denota que hay inteligencia en el contar.</p>
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<p>             </p>
<p>        <span class="c-detail__media__credit ">Roberto Enríquez y Pilar Castro en &#8216;Las amistades peligrosas&#8217;</span><span class="c-detail__media__author ">Javier Naval | Producciones Come y Calla</span></figcaption></figure>
<p>Poniéndose crítico, se podría decir que el espejo fragmentado sobre el escenario es excesivo o no aporta dramáticamente. Sin embargo, cumple una función estética evitando que la escena quede demasiado desnuda, con lo descarnado de lo que ya de por sí es lo que sucede sobre las tablas y lo vacío que podría parecer con solo las sillas, el tálamo-sofá y las luces LED.</p>
<p>También, que las formas en las que se hablan y se escriben resultan poco creíbles o no correlacionan bien con el vestuario cuasi-contemporáneo que viste el elenco. Sin embargo, todos los vestidos son primos sutiles de miriñaques, cancanes, lazos, corpiños y otras piezas de la vestimenta de aquel siglo. Elementos de diseño o moda que le da atemporalidad actual y cualifican la sofisticación de la clase social que puede permitírselos hoy en día y que puede permitirse el juego de esta obra.</p>
<p>Una obra que por lo demás es de corte clásico. Con planteamiento, nudo y desenlace. Y a pesar de que se dice que empieza morosa, porque no entra en harina, sino que presenta los elementos que se van a poner en juego, va ganando en interés a medida que los lazos entre los elementos se van anudando y, aunque se conozca el desenlace, con esos nudos que han hecho se han ganado al público por ver cómo acaba aquello. Cuál es el resultado. Qué es lo que queda atado y bien atado.</p>
<p>Un resultado en el que la respuesta, el aplauso mayoritario, se debe más al vínculo que desde la butaca se ha creado con unos personajes, sobre todo, unos protagonistas, que de alguna manera resultan bastante reprobables, aunque fascinantes. Siempre y cuando no se fuese objeto de su perverso juego antes de que pasen pantalla. Una fascinación que parte de la buena construcción de un texto siempre que caiga en manos de intérpretes que lo entiendan liderados por una buena dirección de escena, como es el caso de esta producción que es puro teatro.</p>
</div>
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		<title>Dejan dos trabajos con salarios altos para vivir en un velero y les preguntan si se arrepienten: ’11 sobre 10′</title>
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		<dc:creator><![CDATA[elgarcia]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 Sep 2026 05:04:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Summarize this content to 100 words: Tener un buen sueldo, una carrera profesional que progresa y unas persperctivas económicas cada vez mejores es el objetivo de mucha gente. Sin embargo, para Bianca y Charlie Boddie no fue suficiente. La pareja decidió dejar atrás sus empleos, vender su vivienda y cambiar la comodidad de una vida profesional estable por una aventura a bordo de un velero. Bianca trabajaba como reportera financiera sénior en Business Insider, donde cubría la relación entre Wall Street y las grandes compañías tecnológicas. Charlie, por su parte, era ingeniero de software en la organización de pagos de Amazon y había&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p> <script data-ad-client="ca-pub-4109236425753120" async src="https://pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js"></script><br />
<br />Summarize this content to 100 words: </p>
<p>                                                    Tener un buen sueldo, una carrera profesional que progresa y unas persperctivas económicas cada vez mejores es el objetivo de mucha gente. Sin embargo, para Bianca y Charlie Boddie no fue suficiente. La pareja decidió dejar atrás sus empleos, vender su vivienda y cambiar la comodidad de una vida profesional estable por una aventura a bordo de un velero. Bianca trabajaba como reportera financiera sénior en Business Insider, donde cubría la relación entre Wall Street y las grandes compañías tecnológicas. Charlie, por su parte, era ingeniero de software en la organización de pagos de Amazon y había dedicado ocho años a avanzar profesionalmente hasta alcanzar un puesto de ingeniero principal.Ambos tenían una vida muy estable y con un futuro prometedor, pero al mismo tiempo, llevaban años compartiendo el sueño de dejar de trabajar durante un tiempo y viajar. Al final, decidieron dar el paso y comenzar su proyecto. Vendieron su casa y compraron un velero de 42 piesSegún detalla Business Insider, antes de abandonar sus empleos, la pareja echó cuenta. Crearon una hoja de cálculo en la que calcularon sus gastos diarios, los viajes que querían realizar, la compra del barco y los costes asociados a mantenerlo. También analizaron cuánto de sus ahorros estaban dispuestos a gastar durante el periodo sin ingresos.En junio de 2025 llegó el momento. Ambos dejaron sus trabajos, vendieron su apartamento en Seattle y compraron un velero de 42 pies —casi 13 metros— llamado Windsong. La nueva vida también incluye a Stella, su perra, que se ha convertido en compañera de navegación de la pareja. Desde entonces, han recorrido más de 1.000 millas, han viajado a 12 países y, lo más importante, han podido decidar mucho más tiempo a sus familiares y a sus aficiones. Sin embargo, la parte más complicada, reconocen, ha sido acostumbrarse a la incertidumbre, al riesgo y a la posibilidad de que esta decisión tenga consecuencias sobre su futura jubilación.Gastar lo mínimoPara hacer sostenible su aventura, Bianca y Charlie también modificaron sus hábitos de consumo. Reducir las comidas en restaurantes caros y controlar compras importantes, les permitió disminuir sus gastos mensuales. Además, cuando no están navegando o viajando, la pareja ha optado temporalmente por vivir con familiares. Una solución que reconocen que no puede mantenerse indefinidamente, pero que les ha permitido reducir sus gastos y, al mismo tiempo, pasar más tiempo con sus familias.</p>
<p>        Un veleroRuben Earth vía Getty Images</p>
<p>«Un 11 sobre 10&#8243;Después de casi un año y medio fuera del mercado laboral, todavía no tienen completamente decidido qué harán a continuación. Durante meses han barajado la opción de comprar un pequeño negocio para gestionarlo juntos. Al mismo tiempo, también sienten el deseo de volver a tener una vivienda propia y han comenzado a fijarse en casas situadas en las montañas cercanas a Vancouver, pensando incluso en la posibilidad de formar una familia. <br />
A pesar de todas las dudas económicas y personales, hay algo que sí tienen claro. El padre de Charlie les preguntó recientemente si, después de todo este tiempo, se arrepentían de haber dejado sus trabajos. La respuesta de ambos fue contundente: «11 sobre 10». Para Bianca y Charlie su decisión no ha sido un salto al vacío, sino una apuesta calculada por la vida que querían llevar.<br />
</p>
<div>
<p>Tener un buen sueldo, una carrera profesional que progresa y unas persperctivas económicas cada vez mejores es <b>el objetivo de mucha gente</b>. Sin embargo, para Bianca y Charlie Boddie no fue suficiente. La pareja decidió dejar atrás sus empleos, vender su vivienda y cambiar la comodidad de una vida profesional estable por una aventura a bordo de un velero. </p>
<p>Bianca trabajaba como reportera financiera sénior en<i> Business Insider,</i> donde cubría la relación entre Wall Street y las grandes compañías tecnológicas. Charlie, por su parte, era ingeniero de software en la organización de pagos de Amazon y había dedicado ocho años a avanzar profesionalmente hasta alcanzar un puesto de ingeniero principal.</p>
<p>Ambos tenían una vida muy estable y con un futuro prometedor, pero al mismo tiempo, llevaban años compartiendo<b> el sueño de dejar de trabajar durante un tiempo y viajar.</b> Al final, decidieron dar el paso y comenzar su proyecto. </p>
<h3>Vendieron su casa y compraron un velero de 42 pies</h3>
<p>Según detalla <i>Business Insider, </i>antes de abandonar sus empleos, la pareja echó cuenta. Crearon una hoja de cálculo en la que calcularon sus gastos diarios, los viajes que querían realizar,<b> la compra del barco </b>y los costes asociados a mantenerlo. También analizaron cuánto de sus ahorros estaban dispuestos a gastar durante el periodo sin ingresos.</p>
<p>En junio de 2025 llegó el momento. Ambos dejaron sus trabajos, vendieron su apartamento en Seattle y compraron <b>un velero de 42 pies</b> —casi 13 metros— llamado Windsong. La nueva vida también incluye a Stella, su perra, que se ha convertido en compañera de navegación de la pareja. </p>
<p>Desde entonces, han recorrido más de 1.000 millas, han viajado a 12 países y, lo más importante, han podido decidar mucho más tiempo a sus familiares y a sus aficiones. Sin embargo, la parte más complicada, reconocen, ha sido acostumbrarse a la incertidumbre, al riesgo y a la posibilidad de que esta decisión tenga consecuencias sobre su futura jubilación.</p>
<h3>Gastar lo mínimo</h3>
<p>Para hacer sostenible su aventura, Bianca y Charlie también<b> modificaron sus hábitos de consumo.</b> Reducir las comidas en restaurantes caros y controlar compras importantes, les permitió disminuir sus gastos mensuales. </p>
<p>Además, cuando no están navegando o viajando, la pareja ha optado temporalmente por vivir con familiares. Una solución que reconocen que <b>no puede mantenerse indefinidamente,</b> pero que les ha permitido reducir sus gastos y, al mismo tiempo, pasar más tiempo con sus familias.</p>
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<picture class="c-detail__media__thumb"><img decoding="async" loading="lazy" width="720" height="480" src="https://www.elgarcia.es/wp-content/uploads/2026/09/Dejan-dos-trabajos-con-salarios-altos-para-vivir-en-un.jpeg" alt="Un velero"  /></picture><figcaption class="c-detail__media__txt">
<p>        <span class="c-detail__media__credit ">Un velero</span><span class="c-detail__media__author ">Ruben Earth vía Getty Images</span></figcaption></figure>
<h3>«Un 11 sobre 10»</h3>
<p>Después de casi un año y medio fuera del mercado laboral, todavía no tienen completamente decidido qué harán a continuación. Durante meses han barajado la opción de <b>comprar un pequeño negocio </b>para gestionarlo juntos. </p>
<p>Al mismo tiempo, también sienten el deseo de volver a tener una vivienda propia y han comenzado a fijarse en casas situadas en las montañas cercanas a Vancouver, pensando incluso en<b> la posibilidad de formar una familia. </b></p>
<p>A pesar de todas las dudas económicas y personales, hay algo que sí tienen claro. El padre de Charlie les preguntó recientemente si, después de todo este tiempo, se arrepentían de haber dejado sus trabajos. La respuesta de ambos <b>fue contundente: «11 sobre 10»</b>. Para Bianca y Charlie su decisión no ha sido un salto al vacío, sino una apuesta calculada por la vida que querían llevar.</p>
</div>
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		<title>‘La fila es una entidad social con sus propias normas y por eso molesta tanto que alguien se cuele’</title>
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		<dc:creator><![CDATA[elgarcia]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 Sep 2026 05:03:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Summarize this content to 100 words: Hacer cola es una de esas cosas que a nadie le gusta hacer pero se hacen igualmente para mantener el orden. Esperar nuestro turno es un gesto de educación básica, y basta con que alguien decida saltarse la fila para que la paciencia de quienes esperan pueda desaparecer en cuestión de segundos. El psicólogo Dany Blázquez ha explicado en la Cadena SER por qué este comportamiento genera tanta molestia y por qué, curiosamente, la mayoría de las personas reaccionan con miradas y gestos antes que con palabras.La explicación apareció en uno de los episodios de&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p> <script data-ad-client="ca-pub-4109236425753120" async src="https://pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js"></script><br />
<br />Summarize this content to 100 words: </p>
<p>                                                    Hacer cola es una de esas cosas que a nadie le gusta hacer pero se hacen igualmente para mantener el orden. Esperar nuestro turno es un gesto de educación básica, y basta con que alguien decida saltarse la fila para que la paciencia de quienes esperan pueda desaparecer en cuestión de segundos. El psicólogo Dany Blázquez ha explicado en la Cadena SER por qué este comportamiento genera tanta molestia y por qué, curiosamente, la mayoría de las personas reaccionan con miradas y gestos antes que con palabras.La explicación apareció en uno de los episodios de la tercera temporada de Me pasa una cosa, donde la invitada, Albanta San Román, reconocía que hacer cola, especialmente de pie, es una de sus grandes fobias, ya que la espera le provoca inquietud y nerviosismo. Una fila tiene sus propias reglasSegún Dany Blázquez, el enfado ante quienes se cuelan tiene una explicación que va más allá de la simple impaciencia. «La fila es en sí misma como una entidad social con sus propias normas y por eso nos molesta tanto que alguien se cuele», señalaba el psicólogo.</p>
<p>        Viajeros hacen cola en un mostrador de facturación del aeropuerto de Madrid.Eduardo Parra</p>
<p>Cuando las personas forman una cola aceptan implícitamente unas reglas: cada uno espera su turno y todos avanzan siguiendo el mismo orden. Romper esa norma supone alterar un acuerdo social que, aunque no esté escrito, todos reconocen.Blázquez recuperaba además un conocido experimento realizado por el psicólogo social Stanley Milgram en 1986. Sus colaboradores se colaron deliberadamente en 130 filas de lugares como estaciones de tren y supermercados para analizar cómo reaccionaban las personas que esperaban.El que está justo detrás es quien más protestaUna de las conclusiones más llamativas del estudio es que la reacción defensiva suele proceder de la persona que está inmediatamente detrás de quien se cuela, y no necesariamente del conjunto de la fila.La razón estaría en la percepción de la espera. Para quienes están más atrás, que alguien se coloque delante puede no suponer una diferencia relevante en su tiempo de espera. Sin embargo, para la persona que lo tenía justo delante, la sensación de perjuicio es mucho mayor.Además, las respuestas suelen ser sorprendentemente poco agresivas. La inmensa mayoría son no verbales: miradas, gestos de desaprobación o expresiones de sorpresa. Los enfrentamientos directos son menos habituales.</p>
<p>        una mujer mayor enfadada sobre un fondo color melocotón.Getty Images</p>
<p>¿Por qué muchas veces nadie dice nada?Blázquez apunta que existe también una especie de bloqueo ante una conducta que percibimos como impune o gratuita. El hecho de que alguien se cuele sin ningún reparo puede dejarnos «sin recursos» para sbaer cómo actuar. Sin embargo, hay personas que sí reaccionan inmediatamente. Aquells, tienen menos reparos ante el conflicto y, especialmente, a algunas personas mayores acostumbradas a desenvolverse en lugares como los mercados, donde reclamar el turno puede convertirse casi en un arte.<br />
Y existe otro factor importante que es que cuando una persona da el primer paso y señala que hay una cola, el resto suele sumarse. Lo que inicialmente parece un enfrentamiento individual puede convertirse rápidamente en una defensa colectiva de las reglas que todos habían aceptado.<br />
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<p>Hacer cola es una de esas cosas que a nadie le gusta hacer pero se hacen igualmente para mantener el orden. Esperar nuestro turno es un gesto de educación básica, y basta con que alguien decida<b> saltarse la fila </b>para que la paciencia de quienes esperan pueda desaparecer en cuestión de segundos. </p>
<p>El psicólogo Dany Blázquez ha explicado en la <i>Cadena SER</i> por qué este comportamiento genera tanta molestia y por qué, curiosamente, la mayoría de las personas reaccionan con miradas y gestos antes que con palabras.</p>
<p>La explicación apareció en uno de los episodios de la tercera temporada de <i>Me pasa una cosa,</i> donde la invitada, Albanta San Román, reconocía que hacer cola, especialmente de pie, es <b>una de sus grandes fobias, </b>ya que la espera le provoca inquietud y nerviosismo. </p>
<h3>Una fila tiene sus propias reglas</h3>
<p>Según Dany Blázquez, el enfado ante quienes se cuelan tiene una explicación que va más allá de la simple impaciencia. «La fila es en sí misma como una entidad social con sus propias normas y por eso nos molesta tanto que alguien se cuele», señalaba el psicólogo.</p>
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<picture class="c-detail__media__thumb"><img decoding="async" loading="lazy" width="720" height="480" src="https://www.elgarcia.es/wp-content/uploads/2026/09/La-fila-es-una-entidad-social-con-sus-propias-normas.jpeg" alt="Viajeros hacen cola en un mostrador de facturación del aeropuerto de Madrid."  /></picture><figcaption class="c-detail__media__txt">
<p>        <span class="c-detail__media__credit ">Viajeros hacen cola en un mostrador de facturación del aeropuerto de Madrid.</span><span class="c-detail__media__author ">Eduardo Parra</span></figcaption></figure>
<p>Cuando las personas forman una cola aceptan implícitamente unas reglas: cada uno espera su turno y todos avanzan siguiendo el mismo orden. Romper esa norma supone <b>alterar un acuerdo social</b> que, aunque no esté escrito, todos reconocen.</p>
<p>Blázquez recuperaba además un conocido experimento realizado por el psicólogo social Stanley Milgram en 1986. Sus colaboradores se colaron deliberadamente<b> en 130 filas de lugares </b>como estaciones de tren y supermercados para analizar cómo reaccionaban las personas que esperaban.</p>
<h3>El que está justo detrás es quien más protesta</h3>
<p>Una de las conclusiones más llamativas del estudio es que<b> la reacción defensiva </b>suele proceder de la persona que está inmediatamente detrás de quien se cuela, y no necesariamente del conjunto de la fila.</p>
<p>La razón estaría en la percepción de la espera. Para quienes están más atrás, que alguien se coloque delante puede no suponer una diferencia relevante en su tiempo de espera. Sin embargo, para la persona que lo tenía justo delante, la sensación de perjuicio es mucho mayor.</p>
<p>Además, las respuestas suelen ser sorprendentemente poco agresivas.<b> La inmensa mayoría son no verbales: </b>miradas, gestos de desaprobación o expresiones de sorpresa. Los enfrentamientos directos son menos habituales.</p>
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<picture class="c-detail__media__thumb"><img decoding="async" loading="lazy" width="720" height="480" src="https://www.elgarcia.es/wp-content/uploads/2026/09/1789882452_960_La-fila-es-una-entidad-social-con-sus-propias-normas.jpeg" alt="una mujer mayor enfadada sobre un fondo color melocotón."  /></picture><figcaption class="c-detail__media__txt">
<p>        <span class="c-detail__media__credit ">una mujer mayor enfadada sobre un fondo color melocotón.</span><span class="c-detail__media__author ">Getty Images</span></figcaption></figure>
<h3>¿Por qué muchas veces nadie dice nada?</h3>
<p>Blázquez apunta que existe también una especie de bloqueo ante una conducta que percibimos como impune o gratuita. El hecho de que alguien se cuele sin ningún reparo puede dejarnos «sin recursos» para sbaer cómo actuar. </p>
<p>Sin embargo, hay personas que sí reaccionan inmediatamente. Aquells, tienen menos reparos ante el conflicto y, especialmente, a algunas personas mayores acostumbradas a desenvolverse en lugares como los mercados, donde reclamar el turno puede convertirse casi en un arte.</p>
<p>Y existe otro factor importante que es que cuando una persona da el primer paso y señala que hay una cola<b>, el resto suele sumarse.</b> Lo que inicialmente parece un enfrentamiento individual puede convertirse rápidamente en una defensa colectiva de las reglas que todos habían aceptado.</p>
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		<title>Indemnizan a una mujer con 33.000 euros tras ser despedida por pegar notas por toda la oficina exigiendo mejores modales a sus compañeros</title>
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		<dc:creator><![CDATA[elgarcia]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 19 Sep 2026 18:53:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Summarize this content to 100 words: Una trabajadora de 40 años fue despedida de una empresa financiera de Milán después de llenar la oficina de notas en las que recordaba a sus compañeros algunas normas básicas de convivencia, según ha recogido el medio italiano Corriere della Serra.La compañía consideró que su comportamiento era «agresivo, vulgar y conflictivo», pero el Tribunal de Milán ha considerado ilegal el despido y ha ordenado su readmisión, además del pago de unos 33.000 euros, equivalentes a 12 meses de salario, y las costas judiciales.La mujer, contratada en enero de 2024, estaba convencida de que en&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p> <script data-ad-client="ca-pub-4109236425753120" async src="https://pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js"></script><br />
<br />Summarize this content to 100 words: </p>
<p>                                                    Una trabajadora de 40 años fue despedida de una empresa financiera de Milán después de llenar la oficina de notas en las que recordaba a sus compañeros algunas normas básicas de convivencia, según ha recogido el medio italiano Corriere della Serra.La compañía consideró que su comportamiento era «agresivo, vulgar y conflictivo», pero el Tribunal de Milán ha considerado ilegal el despido y ha ordenado su readmisión, además del pago de unos 33.000 euros, equivalentes a 12 meses de salario, y las costas judiciales.La mujer, contratada en enero de 2024, estaba convencida de que en su lugar de trabajo no se respetaban suficientemente las normas de cortesía y respeto mutuo. Durante meses fue dejando mensajes por distintos rincones de la oficina, incluidos cajones y ordenadores de sus compañeros, para llamar la atención sobre aquellas conductas que consideraba inapropiadas.»No toques los ordenadores de los demás»Entre los mensajes que aparecen recogidos en los documentos judiciales se encuentran algunos tan directos como «No revuelvas los cajones», «Ya has roto un radiador», «No te quedes merodeando por la recepción», «No toques los ordenadores de los demás» o «No abras los armarios de los demás».La empresa entendió que aquella colocación «continua y compulsiva» de notas estaba perjudicando el ambiente de trabajo. También acusó a la empleada de mantener una actitud agresiva con sus compañeros y de incumplir el código ético del grupo bancario al que pertenecía la entidad.La carta de despido señalaba que cualquier trabajador debe «evitar comportamientos y conflictos que puedan perjudicar el clima interno, afectando negativamente a la propia organización, al ambiente de trabajo y a la calidad del trabajo».</p>
<p>        Una empresaria frustrada.Getty Images</p>
<p>Según sus superiores, la mujer tenía «la costumbre de adoptar un comportamiento agresivo, vulgar y conflictivo hacia sus compañeros, en flagrante violación de los principios y normas».El tribunal no ve motivos suficientes para despedirlaLa empleada perdió finalmente su puesto en mayo de 2025 y decidió recurrir el despido ante los tribunales. El caso llegó al Tribunal de Milán, donde la jueza laboral Rossella Chirieleison concluyó que las acusaciones de la empresa no justificaban la medida más grave.La sentencia considera que «los hechos de la denuncia disciplinaria» son «en parte infundados y en parte irrelevantes desde una perspectiva disciplinaria». Además, los supuestos comentarios vulgares y agresivos hacia sus compañeros no quedaron suficientemente acreditados.Tampoco considera que las notas adhesivas fueran, por sí mismas, motivo suficiente para poner fin a la relación laboral. Sobre uno de los carteles colocados en un ordenador, la jueza señala que «no puede ser relevante, dado que no parece haber sido visible para un público indiscriminado, ni contenía declaraciones inapropiadas, ni, finalmente, causó ningún daño a la empresa».Podrá volver a su puesto<br />
La jueza también apunta que el empeoramiento progresivo del ambiente laboral no demuestra que la trabajadora fuera la principal responsable de esa situación. Por ello, el tribunal ha declarado ilegal el despido y ha ordenado su reincorporación a la empresa. Además, deberá recibir la indemnización de aproximadamente 33.000 euros. <br />
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<p>Una trabajadora de 40 años fue despedida de una empresa financiera de Milán después de llenar la oficina de notas en las que recordaba a sus compañeros algunas normas básicas de convivencia, según ha recogido el medio italiano <i>Corriere della Serra.</i></p>
<p>La compañía consideró que su comportamiento era <b>«agresivo, vulgar y conflictivo»</b>, pero el Tribunal de Milán ha considerado ilegal el despido y ha ordenado su readmisión, además del pago de unos <b>33.000 euros,</b> equivalentes a 12 meses de salario, y las costas judiciales.</p>
<p>La mujer, contratada en enero de 2024, estaba convencida de que en su lugar de trabajo no se respetaban suficientemente las normas de cortesía y respeto mutuo. Durante meses fue dejando mensajes por distintos rincones de la oficina, incluidos cajones y ordenadores de sus compañeros, para <b>llamar la atención</b> sobre aquellas conductas que consideraba inapropiadas.</p>
<h3>«No toques los ordenadores de los demás»</h3>
<p>Entre los mensajes que aparecen recogidos en los documentos judiciales se encuentran algunos tan directos como «No revuelvas los cajones», «Ya has roto un radiador», «No te quedes merodeando por la recepción», «No toques los ordenadores de los demás» o «No abras los armarios de los demás».</p>
<p>La empresa entendió que aquella colocación «continua y compulsiva» de notas estaba perjudicando el ambiente de trabajo. También acusó a la empleada de mantener<b> una actitud agresiva</b> con sus compañeros y de incumplir el código ético del grupo bancario al que pertenecía la entidad.</p>
<p>La carta de despido señalaba que cualquier trabajador debe «evitar comportamientos y conflictos que puedan perjudicar el clima interno, afectando negativamente a la propia organización, al ambiente de trabajo y a la calidad del trabajo».</p>
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<picture class="c-detail__media__thumb"><img decoding="async" loading="lazy" width="720" height="480" src="https://www.elgarcia.es/wp-content/uploads/2026/09/Indemnizan-a-una-mujer-con-33000-euros-tras-ser-despedida.jpeg" alt="Una empresaria frustrada."  /></picture><figcaption class="c-detail__media__txt">
<p>        <span class="c-detail__media__credit ">Una empresaria frustrada.</span><span class="c-detail__media__author ">Getty Images</span></figcaption></figure>
<p>Según sus superiores, la mujer tenía «la costumbre de adoptar un comportamiento agresivo, vulgar y conflictivo hacia sus compañeros,<b> en flagrante violación de los principios y normas».</b></p>
<h3>El tribunal no ve motivos suficientes para despedirla</h3>
<p>La empleada perdió finalmente su puesto en mayo de 2025 y decidió recurrir el despido ante los tribunales. El caso llegó al Tribunal de Milán, donde la jueza laboral Rossella Chirieleison concluyó que las acusaciones de la empresa no justificaban la medida más grave.</p>
<p>La sentencia considera que «los hechos de<b> la denuncia disciplinaria» </b>son «en parte infundados y en parte irrelevantes desde una perspectiva disciplinaria». Además, los supuestos comentarios vulgares y agresivos hacia sus compañeros no quedaron suficientemente acreditados.</p>
<p>Tampoco considera que las notas adhesivas fueran, por sí mismas, motivo suficiente para poner fin a la relación laboral. Sobre uno de los carteles colocados en un ordenador, la jueza señala que «no puede ser relevante, dado que no parece haber sido visible para un público indiscriminado, <b>ni contenía declaraciones inapropiadas</b>, ni, finalmente, causó ningún daño a la empresa».</p>
<h3>Podrá volver a su puesto</h3>
<p>La jueza también apunta que el empeoramiento progresivo del ambiente laboral no demuestra que la trabajadora <b>fuera la principal responsable de esa situación</b>. Por ello, el tribunal ha declarado ilegal el despido y ha ordenado su reincorporación a la empresa. Además, deberá recibir la indemnización de aproximadamente 33.000 euros. </p>
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		<title>las historias reales tras ‘La bola negra’ son los homosexuales que resistieron al franquismo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[elgarcia]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 19 Sep 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Summarize this content to 100 words: «Queremos hablar de aquellos que no tuvieron una voz, que no pudieron amar, que no pudieron existir, que no pudieron vivir, que tuvieron callar y a los que asesinaron, para que no vuelva a pasar en el futuro». Las emocionantes palabras de Javier Calvo al recoger junto a Javier Ambrossi el premio a Mejor dirección en el Festival de Cannes lo decían todo. La bola negra era una película que iba a poner sobre la mesa uno de los aspectos más silenciados de la negra memoria histórica española: cómo se vivía la homosexualidad cuando&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p> <script data-ad-client="ca-pub-4109236425753120" async src="https://pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js"></script><br />
<br />Summarize this content to 100 words: </p>
<p>                                                    «Queremos hablar de aquellos que no tuvieron una voz, que no pudieron amar, que no pudieron existir, que no pudieron vivir, que tuvieron callar y a los que asesinaron, para que no vuelva a pasar en el futuro». Las emocionantes palabras de Javier Calvo al recoger junto a Javier Ambrossi el premio a Mejor dirección en el Festival de Cannes lo decían todo. La bola negra era una película que iba a poner sobre la mesa uno de los aspectos más silenciados de la negra memoria histórica española: cómo se vivía la homosexualidad cuando había que ocultarla o callarla.La cinta, que ha sido seleccionada por la Academia de Cine para representar a España en los premios Oscar 2027, narra las vidas interconectadas de tres hombres queer en tres épocas distintas —en la Segunda República en 1932, en la Guerra Civil en 1937 y más centrada en la actualidad en 2017— todas ellas ligadas por la sexualidad, el amor, el deseo, el dolor y la herencia.La historia del largometraje, protagonizado por Guitarricadelafuente, Miguel Bernardeau, Carlos González y Milo Quifes, se despliega a partir de la obra de teatro inacabada homónima de Federico García Lorca, el poeta que fue fusilado por el franquismo precisamente por su sexualidad y su ideología política. Y así ha trascendido también su obra, pese a quienes han querido aprovecharse de ella.La denuncia de Los Javis no es la única; el escritor David Uclés ha dejado claro que, aunque lo introduce la realidad del colectivo en la Guerra Civil a través del realismo mágico de La península de las casas vacías (Siruela), falta más visibilidad. «En la guerra socialmente no estaba bien vista la homosexualidad, pero sí que había gais, lo mismo que ahora; bueno, menos, porque no existía la libertad de asumirlo», recordó en una entrevista con El Asombrario.Tras el final de la Guerra Civil y el establecimiento de la dictadura franquista y hasta entrada la democracia en 1978 las personas LGTBIQ+ estaban perseguidas bajo la Ley de Vagos y Maleantes (modificada para ello en 1954) y posteriormente, a partir de 1970, por la Ley de la Peligrosidad Social. Sin embargo, los personajes de Bernardeau, De la fuente y Quifes en La bola negra existieron y trataron de lidiar con su sexualidad públicamente. Pero también vivieron en ostracismo al que sometían con la &#8216;bola negra&#8217; a ese joven que intenta entrar en el Casino de Granada o fingiendo una hombría que no les correspondía en el frente.»Lo único que podías hacer era ocultarte y disimular», confiesa Ramón Linaza, activista LGTBIQ+ y organizador de la primera manifestación del Orgullo en Madrid en 1978, a El HuffPost . </p>
<p>«Cuando les dije a mis padres que era homosexual, mi padre me dijo &#8216;pues oye, si no lo puedes evitar, intenta que no se entere nadie»Ramón Linaza, activista LGTBIQ+ y organizador de la primera manifestación del Orgullo en Madrid en 1978.De hecho, el disimulo, el ocultar la pluma y ser socialmente aceptado fue una de las preocupaciones de su entorno. «Cuando les dije a mis padres que era homosexual, mi padre me dijo &#8216;pues oye, si no lo puedes evitar, intenta que no se entere nadie, porque si se enteran tendrás muchos problemas y no tendrás amigos», detalla y recuerda que la sensación de soledad era de lo más común. «Esa era la situación general, tú salías a la calle y te daba la impresión de que eras el único homosexual que había en el planeta porque la sociedad era absolutamente homófoba», recuerda Linaza. Las detenciones, el campo de concentración para homosexuales de Tefía y los (pocos) espacios segurosDurante el franquismo, se estima que más de 5.000 personas fueron detenidas bajo las mencionadas leyes. Una de ellas fue Antoni Ruiz i Saiz, quien pilló todavía los coletazos de la represión tras la muerte de Franco. El 4 de marzo de 1976 fue detenido con 17 años en su Xirivella (Valencia) natal tras un chivatazo de una tía suya a una monja después de contarle a su madre su sexualidad.»Le dije a mi madre &#8216;a mí me gustan los chicos y como tengo mi trabajo estable, me voy a vivir con mi pareja&#8217;. Lo que peor le supo de eso no es que fuera homosexual, es que la dejara sin el salario que yo aportaba, pero le eché valor. Ella se lo comentó a su hermana y su hermana a una monja que me delató», rememoró en un reportaje a El HuffPost el activista y presidente de la Asociación ex presos sociales. «Sin haber tenido ningún escándalo público, sin haberme pillado teniendo relaciones sexuales con hombres. Nada de nada», aclaró.</p>
<p>             </p>
<p>        Ficha policial de la detención de Antoni Ruiz i Saiz en 1976.Cortesía de Antoni Ruiz i Saiz</p>
<p>Tras su detención sufrió palizas, violaciones y vejaciones de todo tipo. Primero en la cárcel La Modelo de Valencia, luego en la de Carabanchel y posteriormente en la conocida como «cárcel de pasivos» de Badajoz. Otros, mientras tanto, eran destinados a trabajos forzados al campo de concentración de Tefía (Fuerteventura), bajo el nombre de Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía. Estuvo en funcionamiento entre 1954 y 1966, pasaron por allí un centenar de presos, obligados a trabajar en el campo o a cargar piedras durante el día y dormían hacinados durante la noche.»A Tefía solo le faltaban los hornos crematorios. El resto: las palizas, las humillaciones, la violencia, el dolor, eran el pan de cada día, aparte del hambre y la miseria», recordaba en el libro Viaje al centro de la infamia Octavio García, quien estuvo internado 16 meses a los 21 años. «Por ejemplo, teníamos códigos. Los homosexuales decíamos: &#8216;¿Tú entiendes?&#8217; y las lesbianas decían: &#8216;¿Tú eres librera?&#8217;. Ese era el tipo de lenguaje que gastábamos, entonces había sitios donde podías acudir, sabías que había tránsito de personas y que te podías encontrar, tanto a las lesbianas como a los homosexuales, muy discretamente: en los cines, en las estaciones de tren, en las estaciones de autobuses, en ciertos parques de ciertas ciudades», recuerda Ruiz.»En Valencia, por ejemplo, lo que hoy es el Jardín del Turia, el antiguo río, en algunas playas, como el Saler y tal. Por Madrid está la Casa de Campo creo, había esos sitios que se iban pasando de boca a boca», detalla.</p>
<p>«Dependiendo del juez que fuera, el de Peligrosidad social o el de Vagos y maleantes, y de su pensamiento te mandaban a prisión o no»Antoni Ruiz i Saiz, víctima de la Ley de peligrosidad social y presidente de la Asociación Ex presos socialesNo obstante, en estas escapadas y reuniones que eran principalmente en casas privadas, eran perseguidos por la secreta, pero los agentes también eran plenamente conscientes de estos espacios públicos. «Había semanas que no pasaba nada y había semanas que era imposible, porque había furgonetas y te rodeaban con las lecheras y si te escapabas bien, y si no te escapabas, pues ya sabes lo que te tocaba&#8230; Dependiendo del juez que fuera, el de Peligrosidad social o el de Vagos y maleantes, y de su pensamiento te mandaban a prisión o no», recuerda.</p>
<p>             </p>
<p>        Pancarta de la primera manifestación del Orgullo en Madrid en 1978.Cortesía de Ramón Linaza</p>
<p>Para Linaza, la década de los 70 fue una época de «clandestinidad absoluta» y esa doble vida de fingir de puertas para afuera era una constante.  «Durante el día, en los espacios sociales o de trabajo, todo el mundo se ocultaba y forzaba la voz para aparentar ser más macho. Luego en los espacios seguros, de confianza, hablábamos en femenino y soltábamos todas las plumas que se nos ocurriera. Había esa dicotomía», rememora este activista. «Había elementos franquistas homosexuales y tolerados»: la cuestión de clase y de ideologíaPero, una vez llegaba la policía no todos los homosexuales eran tratados por igual. «¿Qué pasaba? Si venía la policía y había personas de clase media, media alta, decían que no les iba a pasar nada. Siempre iban a los sectores más marginales, con menos recursos», apunta Linaza, quien recuerda que había un importante sesgo de clase e ideológico. «Los homosexuales, los ricos eran los que más podían y eran los que más se libraban, pero homosexuales de la clase obrera, esos pisaban todos la cárcel», rememora Ruiz.Pero también eran víctimas más vulnerables otras siglas del colectivo LGTBIQ+, que por entonces ni estaba agrupado. Las mujeres trans, tal y como recuerdan ambos activistas, eran las más represaliadas. «A las transexuales normalmente se las mandaban a todas a la prisión», señala Ruiz.</p>
<p>             </p>
<p>        Pimera manifestación del Orgullo en Madrid en 1978.Cortesía de Ramón Linaza</p>
<p>Esto tiene un claro componente machista además de homófobo, ya que como señala Linaza, «difícilmente pueden ocultar su identidad, son más visibles y más vulnerables porque no hay mayor traición al machismo heteropatriarcal dominante que renunciar al privilegio de ser hombre para hacerte mujer».Pero lejos de lo que se pudiera pensar, como bien se muestra en La bola negra, que hubiera personas de derechas e incluso franquistas que fueran homosexuales y lo vivieran a escondidas no era nada extraño. Era algo que se daba incluso entre las altas esferas de la Falange. «Yo tuve un novio falangista, jefe de la Falange en Valencia», confiesa Ruiz, quien dice que no va a revelar su identidad, pero que era vox pópuli. «Claro que lo sabían, falangistas homosexuales y de derechas homosexuales, como hoy en día, solo que menos visibles», añade.</p>
<p>«Yo tuve un novio falangista, jefe de la Falange en Valencia»Antoni Ruiz i Saiz, víctima de la Ley de peligrosidad social y presidente de la Asociación Ex presos socialesLa memoria histórica y el auge de la ultraderecha: tarea pendiente mirando al futuroLas represiones vividas por Ruiz y por otros tantos hombres, mujeres trans o lesbianas que fueron represaliados en múltiples redadas, como la sonada del Pasaje Begoña en Torremolinos (Málaga), no han sido en su mayoría compensadas. En 2017 se anunció que 116 expresos sociales —de los 5.000 estimados—, que fueron condenados en el franquismo por su orientación sexual, habían sido indemnizados por la Comisión de Ex presos sociales y el reconocimiento de la Ley de Memoria Histórica. En total, se repartieron 624.000 euros, lo que supone una media de algo más de 5.300 euros por persona. Algo totalmente descompensado tanto entre personas indemnizadas, como en cuantía. Ahora, la conocida como Ley de nietos incluye un apartado en el que hace referencia a quienes se vieron exiliados por su orientación sexual, con la consecuente amputación del derecho a voto. La dificultad para ello, como comentó la histórica activista LGTBI Boti García en un reportaje de El HuffPost, parte de la dificultad de presentar pruebas. «Para muchas también es difícil probar la represión que sufrieron. Porque no siempre hay documentos. Se las detenía sin más, se les privaba de libertad sin ninguna garantía jurídica. Se las maltrataba, a veces con extrema violencia, sin que constara ni siquiera la detención», detalla.»Se hacen documentales, pero los vemos una minoría, todavía está un poco pendiente esa deuda con las personas que sufrieron la represión del franquismo por orientación sexual o identidad de género», se queja Linaza, quien cree que desde la memoria histórica no se aborda todo lo que debería ser lo que vivieron las personas LGTBIQ+.</p>
<p>«Era algo absolutamente arbitrario, no te condenaban por un delito, sino que te condenaban porque se consideraba que eras un peligro por ser homosexual»Ramón Linaza, activista LGTBIQ+ y organizador de la primera manifestación del Orgullo en Madrid en 1978. Esta aleatoriedad en las detenciones la pone sobre la mesa este activista, que recuerda que «podías ser detenido simplemente por mostrar un amaneramiento, una forma de moverse o vestir». «Era algo absolutamente arbitrario, no te condenaban por un delito, sino que te condenaban porque se consideraba que eras un peligro por ser homosexual», señala.</p>
<p>             </p>
<p>        Primera manifestación del Orgullo en Madrid en 1978.Cover/Getty Images</p>
<p>Ruiz mira con pena el auge de la ultraderecha actual y pide encarecidamente no confiarse. Incluso llega a comparar las palizas recibidas por los jóvenes en Oviedo bajo los insultos homófobos y gritos de «arriba España» con la represión de entonces. «Para matar la homofobia y transfobia que aún existe en este país, que proviene del franquismo y del catolicismo. Hace falta contar a las nuevas generaciones de dónde venimos para dejar de escuchar &#8216;maricón&#8217; por la calle», sentencia y pide endurecer el Código Penal en lo referente a delitos de odio. La unión, la diversidad y la alegría, las claves del que fue el primer Orgullo en Madrid celebrado en una manifestación en 1978, abrieron paso a una lucha a la que Linaza y Ruiz piden no quitar ojo. «Ahí estábamos, 10.000 personas defendiendo la libertad, la vida, el derecho a ser quienes somos», recuerda Linaza. <br />
A pesar de la oscuridad que quieren transmitir desde Vox y el blanqueamiento del franquismo por algunos sectores jóvenes, el activista no quiere perder la esperanza, la encuentra en «dos chicas o dos chicos cogidos de la mano». Esa estampa que durante la época más oscura de este país, la tapaba una Bola negra enorme.<br />
</p>
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<p>«Queremos hablar de aquellos que no tuvieron una voz, que no pudieron amar, que no pudieron existir, que no pudieron vivir, que tuvieron callar y a los que asesinaron, para que no vuelva a pasar en el futuro». Las emocionantes palabras de Javier Calvo al recoger junto a Javier Ambrossi el premio a Mejor dirección en el Festival de Cannes lo decían todo.<i> La bola negra </i>era una película que iba a poner sobre la mesa uno de los aspectos más silenciados de la negra memoria histórica española: cómo se vivía la homosexualidad cuando había que ocultarla o callarla.</p>
<p>La cinta, que ha sido seleccionada por la Academia de Cine para representar a España en los premios Oscar 2027, narra las vidas interconectadas de tres hombres <i>queer </i>en tres épocas distintas —en la Segunda República en 1932, en la Guerra Civil en 1937 y más centrada en la actualidad en 2017— todas ellas ligadas por la sexualidad, el amor, el deseo, el dolor y la herencia.</p>
<p>La historia del largometraje, protagonizado por Guitarricadelafuente, Miguel Bernardeau, Carlos González y Milo Quifes, se despliega a partir de la obra de teatro inacabada homónima de Federico García Lorca, el poeta que fue fusilado por el franquismo precisamente por su sexualidad y su ideología política. Y así ha trascendido también su obra, pese a quienes han querido aprovecharse de ella.</p>
<p>La denuncia de Los Javis no es la única; el escritor David Uclés ha dejado claro que, aunque lo introduce la realidad del colectivo en la Guerra Civil a través del realismo mágico de <i>La península de las casas vacías</i> (Siruela), falta más visibilidad. «En la guerra socialmente no estaba bien vista la homosexualidad, pero sí que había gais, lo mismo que ahora; bueno, menos, porque no existía la libertad de asumirlo», recordó en una entrevista con<i> El Asombrario.</i></p>
<p>Tras el final de la Guerra Civil y el establecimiento de la dictadura franquista y hasta entrada la democracia en 1978 las personas LGTBIQ+ estaban perseguidas bajo la Ley de Vagos y Maleantes (modificada para ello en 1954) y posteriormente, a partir de 1970, por la Ley de la Peligrosidad Social. </p>
<p>Sin embargo, los personajes de Bernardeau, De la fuente y Quifes en <i>La bola negra </i>existieron y trataron de lidiar con su sexualidad públicamente. Pero también vivieron en ostracismo al que sometían con la &#8216;bola negra&#8217; a ese joven que intenta entrar en el Casino de Granada o fingiendo una hombría que no les correspondía en el frente.</p>
<p>«Lo único que podías hacer era ocultarte y disimular», confiesa Ramón Linaza, activista LGTBIQ+ y organizador de la primera manifestación del Orgullo en Madrid en 1978, a <i>El HuffPost </i>. </p>
<div class="c-detail-box c-detail__cite ">
<p><cite class="c-detail__cite__title">«Cuando les dije a mis padres que era homosexual, mi padre me dijo &#8216;pues oye, si no lo puedes evitar, intenta que no se entere nadie»</cite></p>
<p>Ramón Linaza, activista LGTBIQ+ y organizador de la primera manifestación del Orgullo en Madrid en 1978.</p>
</div>
<p>De hecho, el disimulo, el ocultar la pluma y ser socialmente aceptado fue una de las preocupaciones de su entorno. «Cuando les dije a mis padres que era homosexual, mi padre me dijo &#8216;pues oye, si no lo puedes evitar, intenta que no se entere nadie, porque si se enteran tendrás muchos problemas y no tendrás amigos», detalla y recuerda que la sensación de soledad era de lo más común. </p>
<p>«Esa era la situación general, tú salías a la calle y te daba la impresión de que eras el único homosexual que había en el planeta porque la sociedad era absolutamente homófoba», recuerda Linaza. </p>
<h3>Las detenciones, el campo de concentración para homosexuales de Tefía y los (pocos) espacios seguros</h3>
<p>Durante el franquismo, se estima que más de 5.000 personas fueron detenidas bajo las mencionadas leyes. Una de ellas fue Antoni Ruiz i Saiz, quien pilló todavía los coletazos de la represión tras la muerte de Franco. El 4 de marzo de 1976 fue detenido con 17 años en su Xirivella (Valencia) natal tras un chivatazo de una tía suya a una monja después de contarle a su madre su sexualidad.</p>
<p>«Le dije a mi madre &#8216;a mí me gustan los chicos y como tengo mi trabajo estable, me voy a vivir con mi pareja&#8217;. Lo que peor le supo de eso no es que fuera homosexual, es que la dejara sin el salario que yo aportaba, pero le eché valor. Ella se lo comentó a su hermana y su hermana a una monja que me delató», rememoró en un reportaje a <i>El HuffPost</i> el activista y presidente de la Asociación ex presos sociales. «Sin haber tenido ningún escándalo público, sin haberme pillado teniendo relaciones sexuales con hombres. Nada de nada», aclaró.</p>
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<picture class="c-detail__media__thumb"><img decoding="async" loading="lazy" width="720" height="0" src="https://www.elgarcia.es/wp-content/uploads/2026/09/las-historias-reales-tras-La-bola-negra-son-los-homosexuales.jpeg" alt="Ficha policial de la detención de Antoni Ruiz i Saiz en 1976."  /></picture><figcaption class="c-detail__media__txt">
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<p>        <span class="c-detail__media__credit ">Ficha policial de la detención de Antoni Ruiz i Saiz en 1976.</span><span class="c-detail__media__author ">Cortesía de Antoni Ruiz i Saiz</span></figcaption></figure>
<p>Tras su detención sufrió palizas, violaciones y vejaciones de todo tipo. Primero en la cárcel La Modelo de Valencia, luego en la de Carabanchel y posteriormente en la conocida como «cárcel de pasivos» de Badajoz. Otros, mientras tanto, eran destinados a trabajos forzados al campo de concentración de Tefía (Fuerteventura), bajo el nombre de Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía. Estuvo en funcionamiento entre 1954 y 1966, pasaron por allí un centenar de presos, obligados a trabajar en el campo o a cargar piedras durante el día y dormían hacinados durante la noche.</p>
<p>«A Tefía solo le faltaban los hornos crematorios. El resto: las palizas, las humillaciones, la violencia, el dolor, eran el pan de cada día, aparte del hambre y la miseria», recordaba en el libro<i> Viaje al centro de la infamia </i>Octavio García, quien estuvo internado 16 meses a los 21 años. </p>
<p>«Por ejemplo, teníamos códigos. Los homosexuales decíamos: &#8216;¿Tú entiendes?&#8217; y las lesbianas decían: &#8216;¿Tú eres librera?&#8217;. Ese era el tipo de lenguaje que gastábamos, entonces había sitios donde podías acudir, sabías que había tránsito de personas y que te podías encontrar, tanto a las lesbianas como a los homosexuales, muy discretamente: en los cines, en las estaciones de tren, en las estaciones de autobuses, en ciertos parques de ciertas ciudades», recuerda Ruiz.</p>
<p>«En Valencia, por ejemplo, lo que hoy es el Jardín del Turia, el antiguo río, en algunas playas, como el Saler y tal. Por Madrid está la Casa de Campo creo, había esos sitios que se iban pasando de boca a boca», detalla.</p>
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<p><cite class="c-detail__cite__title">«Dependiendo del juez que fuera, el de Peligrosidad social o el de Vagos y maleantes, y de su pensamiento te mandaban a prisión o no»</cite></p>
<p>Antoni Ruiz i Saiz, víctima de la Ley de peligrosidad social y presidente de la Asociación Ex presos sociales</p>
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<p>No obstante, en estas escapadas y reuniones que eran principalmente en casas privadas, eran perseguidos por la secreta, pero los agentes también eran plenamente conscientes de estos espacios públicos. </p>
<p>«Había semanas que no pasaba nada y había semanas que era imposible, porque había furgonetas y te rodeaban con las lecheras y si te escapabas bien, y si no te escapabas, pues ya sabes lo que te tocaba&#8230; Dependiendo del juez que fuera, el de Peligrosidad social o el de Vagos y maleantes, y de su pensamiento te mandaban a prisión o no», recuerda.</p>
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<p>        <span class="c-detail__media__credit ">Pancarta de la primera manifestación del Orgullo en Madrid en 1978.</span><span class="c-detail__media__author ">Cortesía de Ramón Linaza</span></figcaption></figure>
<p>Para Linaza, la década de los 70 fue una época de «clandestinidad absoluta» y esa doble vida de fingir de puertas para afuera era una constante.  «Durante el día, en los espacios sociales o de trabajo, todo el mundo se ocultaba y forzaba la voz para aparentar ser más macho. Luego en los espacios seguros, de confianza, hablábamos en femenino y soltábamos todas las plumas que se nos ocurriera. Había esa dicotomía», rememora este activista. </p>
<h3>«Había elementos franquistas homosexuales y tolerados»: la cuestión de clase y de ideología</h3>
<p>Pero, una vez llegaba la policía no todos los homosexuales eran tratados por igual. «¿Qué pasaba? Si venía la policía y había personas de clase media, media alta, decían que no les iba a pasar nada. Siempre iban a los sectores más marginales, con menos recursos», apunta Linaza, quien recuerda que había un importante sesgo de clase e ideológico. «Los homosexuales, los ricos eran los que más podían y eran los que más se libraban, pero homosexuales de la clase obrera, esos pisaban todos la cárcel», rememora Ruiz.</p>
<p>Pero también eran víctimas más vulnerables otras siglas del colectivo LGTBIQ+, que por entonces ni estaba agrupado. Las mujeres trans, tal y como recuerdan ambos activistas, eran las más represaliadas. «A las transexuales normalmente se las mandaban a todas a la prisión», señala Ruiz.</p>
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<p>        <span class="c-detail__media__credit ">Pimera manifestación del Orgullo en Madrid en 1978.</span><span class="c-detail__media__author ">Cortesía de Ramón Linaza</span></figcaption></figure>
<p>Esto tiene un claro componente machista además de homófobo, ya que como señala Linaza, «difícilmente pueden ocultar su identidad, son más visibles y más vulnerables porque no hay mayor traición al machismo heteropatriarcal dominante que renunciar al privilegio de ser hombre para hacerte mujer».</p>
<p>Pero lejos de lo que se pudiera pensar, como bien se muestra en <i>La bola negra</i>, que hubiera personas de derechas e incluso franquistas que fueran homosexuales y lo vivieran a escondidas no era nada extraño. Era algo que se daba incluso entre las altas esferas de la Falange. </p>
<p>«Yo tuve un novio falangista, jefe de la Falange en Valencia», confiesa Ruiz, quien dice que no va a revelar su identidad, pero que era <i>vox pópuli.</i> «Claro que lo sabían, falangistas homosexuales y de derechas homosexuales, como hoy en día, solo que menos visibles», añade.</p>
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<p><cite class="c-detail__cite__title">«Yo tuve un novio falangista, jefe de la Falange en Valencia»</cite></p>
<p>Antoni Ruiz i Saiz, víctima de la Ley de peligrosidad social y presidente de la Asociación Ex presos sociales</p>
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<h3>La memoria histórica y el auge de la ultraderecha: tarea pendiente mirando al futuro</h3>
<p>Las represiones vividas por Ruiz y por otros tantos hombres, mujeres trans o lesbianas que fueron represaliados en múltiples redadas, como la sonada del Pasaje Begoña en Torremolinos (Málaga), no han sido en su mayoría compensadas. </p>
<p>En 2017 se anunció que 116 expresos sociales —de los 5.000 estimados—, que fueron condenados en el franquismo por su orientación sexual, habían sido indemnizados por la Comisión de Ex presos sociales y el reconocimiento de la Ley de Memoria Histórica. En total, se repartieron 624.000 euros, lo que supone una media de algo más de 5.300 euros por persona. Algo totalmente descompensado tanto entre personas indemnizadas, como en cuantía. Ahora, la conocida como Ley de nietos incluye un apartado en el que hace referencia a quienes se vieron exiliados por su orientación sexual, con la consecuente amputación del derecho a voto. </p>
<p>La dificultad para ello, como comentó la histórica activista LGTBI Boti García en un reportaje de <i>El HuffPost</i>, parte de la dificultad de presentar pruebas. «Para muchas también es difícil probar la represión que sufrieron. Porque no siempre hay documentos. Se las detenía sin más, se les privaba de libertad sin ninguna garantía jurídica. Se las maltrataba, a veces con extrema violencia, sin que constara ni siquiera la detención», detalla.</p>
<p>«Se hacen documentales, pero los vemos una minoría, todavía está un poco pendiente esa deuda con las personas que sufrieron la represión del franquismo por orientación sexual o identidad de género», se queja Linaza, quien cree que desde la memoria histórica no se aborda todo lo que debería ser lo que vivieron las personas LGTBIQ+.</p>
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<p><cite class="c-detail__cite__title">«Era algo absolutamente arbitrario, no te condenaban por un delito, sino que te condenaban porque se consideraba que eras un peligro por ser homosexual»</cite></p>
<p>Ramón Linaza, activista LGTBIQ+ y organizador de la primera manifestación del Orgullo en Madrid en 1978. </p>
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<p>Esta aleatoriedad en las detenciones la pone sobre la mesa este activista, que recuerda que «podías ser detenido simplemente por mostrar un amaneramiento, una forma de moverse o vestir». «Era algo absolutamente arbitrario, no te condenaban por un delito, sino que te condenaban porque se consideraba que eras un peligro por ser homosexual», señala.</p>
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<p>             </p>
<p>        <span class="c-detail__media__credit ">Primera manifestación del Orgullo en Madrid en 1978.</span><span class="c-detail__media__author ">Cover/Getty Images</span></figcaption></figure>
<p>Ruiz mira con pena el auge de la ultraderecha actual y pide encarecidamente no confiarse. Incluso llega a comparar las palizas recibidas por los jóvenes en Oviedo bajo los insultos homófobos y gritos de «arriba España» con la represión de entonces. </p>
<p>«Para matar la homofobia y transfobia que aún existe en este país, que proviene del franquismo y del catolicismo. Hace falta contar a las nuevas generaciones de dónde venimos para dejar de escuchar &#8216;maricón&#8217; por la calle», sentencia y pide endurecer el Código Penal en lo referente a delitos de odio. </p>
<p>La unión, la diversidad y la alegría, las claves del que fue el primer Orgullo en Madrid celebrado en una manifestación en 1978, abrieron paso a una lucha a la que Linaza y Ruiz piden no quitar ojo. «Ahí estábamos, 10.000 personas defendiendo la libertad, la vida, el derecho a ser quienes somos», recuerda Linaza. </p>
<p>A pesar de la oscuridad que quieren transmitir desde Vox y el blanqueamiento del franquismo por algunos sectores jóvenes, el activista no quiere perder la esperanza, la encuentra en «dos chicas o dos chicos cogidos de la mano». Esa estampa que durante la época más oscura de este país, la tapaba una <i>Bola negra </i>enorme.</p>
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		<title>‘Los bares son laboratorios sociales, tienen un papel clave’</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Sep 2026 07:22:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Summarize this content to 100 words: Da igual que sea invierno, verano, haga frío o apriete el calor, siempre hay una mesa de bar llena de amigos hablando, riéndose y poniéndose al día. Quedar para tomar algo forma parte de esas pequeñas costumbres que parecen normales, pero que dicen mucho de cómo nos relacionamos. Ahora, un estudio sociológico pone cifras a la importancia que siguen teniendo estos encuentros en nuestra vida cotidiana.Y es que esos encuentros tienen más importancia de la que puede parecer. Un estudio del Centro de Investigación Social Aplicada (CISA) de la Universidad de Málaga, elaborado a&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p> <script data-ad-client="ca-pub-4109236425753120" async src="https://pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js"></script><br />
<br />Summarize this content to 100 words: </p>
<p>                                                    Da igual que sea invierno, verano, haga frío o apriete el calor, siempre hay una mesa de bar llena de amigos hablando, riéndose y poniéndose al día. Quedar para tomar algo forma parte de esas pequeñas costumbres que parecen normales, pero que dicen mucho de cómo nos relacionamos. Ahora, un estudio sociológico pone cifras a la importancia que siguen teniendo estos encuentros en nuestra vida cotidiana.Y es que esos encuentros tienen más importancia de la que puede parecer. Un estudio del Centro de Investigación Social Aplicada (CISA) de la Universidad de Málaga, elaborado a partir de 4.002 entrevistas, analiza precisamente cómo los españoles se relacionan fuera de las pantallas y qué papel siguen teniendo los bares, restaurantes y cafeterías como puntos de encuentro. Una importancia que, según sus datos, se mantiene incluso entre las generaciones más jóvenes.El análisis, encargado por Cerveceros de España y recogido en La Opinión de Málaga, lleva por nombre ‘Cerveza Social. Estudio sobre la contribución del consumo social de cerveza al bienestar y vida cotidiana’. Una de las conclusiones más llamativas es que el 84,4% de los consumidores asegura que elegiría quedar a tomar una caña con un amigo antes que relacionarse a través de internet, mientras que solo un 3,2% se decantaría por las redes sociales.</p>
<p>             </p>
<p>        Un grupo de amigos brindando en un bar.Getty Images</p>
<p>«La cerveza es un nexo social»Para Luis Ayuso, catedrático de Sociología de la Universidad de Málaga y uno de los investigadores, estos encuentros presenciales siguen teniendo un valor especial precisamente porque obligan a salir de las pantallas. «La cerveza es un nexo social», explica a la par que pone el foco en los lugares donde se producen estas reuniones. «Los bares son laboratorios sociales, tienen un papel clave», sostiene el sociólogo, que considera que estos espacios permiten conversar, relacionarse y hasta tomar decisionesAdemás, el estudio refleja que el 82,7% de los consumidores y el 73,7% de los no consumidores cree que bares y cafeterías contribuyen mucho o bastante a generar vida social en los barrios. Y no hace falta que exista una celebración concreta para que se produzca el encuentro. El 74,1% había quedado específicamente para tomar una cerveza o una caña durante esa semana o la anterior, mientras que los amigos aparecen como la compañía más habitual.<br />
Luis Ayuso cree que estos gestos forman parte de una manera de relacionarse que va mucho más allá de lo que hay en el vaso. «Hablar y socializar es la finalidad», afirma. «Al final se trata de reforzar los vínculos. Es un ritual», resume el sociólogo. En una sociedad en la que cada vez más conversaciones pasan por una pantalla, el estudio devuelve así la mirada a algo tan sencillo como sentarse frente a otra persona y ponerte al día mientras tomáis algo. <br />
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<p>Da igual que sea invierno, verano, haga frío o apriete el calor, siempre hay una mesa de bar llena de amigos hablando, riéndose y poniéndose al día. Quedar para tomar algo forma parte de esas <b>pequeñas costumbres que parecen normales, pero que dicen mucho de cómo nos relacionamos</b>. Ahora, un estudio sociológico pone cifras a la importancia que siguen teniendo estos encuentros en nuestra vida cotidiana.</p>
<p>Y es que esos encuentros tienen más importancia de la que puede parecer. Un estudio del Centro de Investigación Social Aplicada (CISA) de la Universidad de Málaga, elaborado a partir de 4.002 entrevistas, analiza precisamente cómo los españoles se relacionan fuera de las pantallas y <b>qué papel siguen teniendo los bares, restaurantes y cafeterías como puntos de encuentro</b>. Una importancia que, según sus datos, se mantiene incluso entre las generaciones más jóvenes.</p>
<p>El análisis, encargado por Cerveceros de España y recogido en <i>La Opinión de Málaga</i>, lleva por nombre ‘Cerveza Social. Estudio sobre la contribución del consumo social de cerveza al bienestar y vida cotidiana’. Una de las conclusiones más llamativas es que <b>el 84,4% de los consumidores asegura que elegiría quedar a tomar una caña con un amigo antes que relacionarse a través de internet</b>, mientras que solo un 3,2% se decantaría por las redes sociales.</p>
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<picture class="c-detail__media__thumb"><img decoding="async" loading="lazy" width="720" height="0" src="https://www.elgarcia.es/wp-content/uploads/2026/09/Los-bares-son-laboratorios-sociales-tienen-un-papel-clave.jpeg" alt=""  /></picture><figcaption class="c-detail__media__txt">
<p>             </p>
<p>        <span class="c-detail__media__credit ">Un grupo de amigos brindando en un bar.</span><span class="c-detail__media__author ">Getty Images</span></figcaption></figure>
<h3>«La cerveza es un nexo social»</h3>
<p>Para Luis Ayuso, catedrático de Sociología de la Universidad de Málaga y uno de los investigadores, estos encuentros presenciales siguen teniendo un valor especial precisamente porque obligan a salir de las pantallas.<b> «La cerveza es un nexo social»</b>, explica a la par que pone el foco en los lugares donde se producen estas reuniones. <b>«Los bares son laboratorios sociales, tienen un papel clave»</b>, sostiene el sociólogo, que considera que estos espacios permiten conversar, relacionarse y hasta tomar decisiones</p>
<p>Además, el estudio refleja que el 82,7% de los consumidores y el 73,7% de los no consumidores cree que bares y cafeterías contribuyen mucho o bastante a generar vida social en los barrios. Y no hace falta que exista una celebración concreta para que se produzca el encuentro. <b>El 74,1% había quedado específicamente para tomar una cerveza o una caña durante esa semana o la anterior</b>, mientras que los amigos aparecen como la compañía más habitual.</p>
<p>Luis Ayuso cree que estos gestos forman parte de una manera de relacionarse que va mucho más allá de lo que hay en el vaso. «Hablar y socializar es la finalidad», afirma. <b>«Al final se trata de reforzar los vínculos. Es un ritual», resume el sociólogo</b>. En una sociedad en la que cada vez más conversaciones pasan por una pantalla, el estudio devuelve así la mirada a algo tan sencillo como sentarse frente a otra persona y ponerte al día mientras tomáis algo. </p>
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		<title>‘No somos conscientes de la gran cantidad que hay hasta que pones el foco’</title>
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		<dc:creator><![CDATA[elgarcia]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 19 Sep 2026 05:01:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[conscientes]]></category>
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					<description><![CDATA[Summarize this content to 100 words: Las playas y las zonas costeras se han convertido en los últimos años en vertederos silenciosos donde se acumula de todo, desde objetos grandes que acaban abandonados a orillas del mar hasta pañuelos de papel, plásticos o envoltorios que la gente, queriendo o sin querer, deja en estos lugares.Viendo este problema medioambiental, en 2025 se creó el proyecto Mil Playas, una ONG fundada por el valenciano José Alemany junto a Marcelo Marticorena y Ángel García en la que desde el 15 de octubre del año pasado llevan recorriendo las playas de todo el país&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p> <script data-ad-client="ca-pub-4109236425753120" async src="https://pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js"></script><br />
<br />Summarize this content to 100 words: </p>
<p>                                                    Las playas y las zonas costeras se han convertido en los últimos años en vertederos silenciosos donde se acumula de todo, desde objetos grandes que acaban abandonados a orillas del mar hasta pañuelos de papel, plásticos o envoltorios que la gente, queriendo o sin querer, deja en estos lugares.Viendo este problema medioambiental, en 2025 se creó el proyecto Mil Playas, una ONG fundada por el valenciano José Alemany junto a Marcelo Marticorena y Ángel García en la que desde el 15 de octubre del año pasado llevan recorriendo las playas de todo el país limpiando la basura que encuentran a su paso.»El origen es en septiembre del 2024 cuando estuve tres meses y medio en el Camino de Santiago caminando y buscando la dirección vital. Nos gusta vivir de ese modo, con pocas cosas, haciendo deporte, con los ritmos del sol, etc. Entonces, ahí nació la idea de combinar este tipo de vida con la problemática ambiental. Al principio iba a dar yo solo la vuelta con una pinza y la bolsa, pero luego se sumaron mis dos compañeros y organizamos esta ONG de Mil Playas», relata Alemany, que a sus 36 años dio un vuelco radical a su vida.Se dio cuenta de la problemática medioambiental y de lo que quería hacer cuando estaba regresando andando a su Alcira natal por la zona de Tarragona y de Castellón: «Vi toda la basura que había en las playas y en las orillas y ahí hice ese click. Quería que andar tuviera un propósito y vi que podía aportar algo que no fuese solo caminar, que tuviera un sentido el propio camino».Rápidamente se sumaron sus compañeros Marticorena, un joven sevillano que conoció en el Camino de Santiago y que justo había terminado bachillerato, y García, un profesor descontento con el actual sistema educativo. Dieron de alta la ONG, se pusieron en forma, adaptaron su cuerpo a vivir a la intemperie y, con una furgoneta, a la que han bautizado como Pachita, planearon su viaje.</p>
<p>        Una de las acciones realizadas por Mil Playas.Imagen cedida</p>
<p>Comenzaron en invierno por Andalucía y actualmente se encuentran en el norte, en la zona de Santander. El círculo y el proyecto se terminará cuando regresen a Valencia tras recorrer las más de 3.500 playas que hay. «Ahora mismo llevamos once meses, unas 1.300 playas y 38.000 kg de basura retirados. Todos los días caminamos desde donde hemos dormido hasta donde vamos a dormir y ese tramo que lo hacemos los tres de la expedición con la pinza y la bolsa. Recogemos la basura y la tiramos a una papelera o contender», explica Alemany, que antes ya había fundado otra ONG destinada a la naturaleza.Además, explica que también hacen eventos con organizaciones territoriales: «Hemos hecho un total de 45 acciones con 120 entidades distintas. Cuando vamos a entrar en una comunidad mandamos correos a asociaciones locales para informarles de que vamos a pasar por ahí y que si les podemos echar una mano en lo que sea lo haremos. De esta forma vamos movilizando, dinamizando y agitando el avispero por donde pasamos».»Ha sido peor el verano que el invierno. Empezamos los meses de frío por Andalucía y ahora hemos estado por el norte, pero ha hecho mucho calor. En invierno te tapas bien y puedes estar, pero las altas temperaturas son inoperantes, te quemas, estás sudando todo el día y es mucho mejor el frío para andar y trabajar», explica Alemany.El papel higiénico y las toallitas, el denominador comúnSi hay algo que ensucia las playas, los montes, los campos y hasta las calles de todo el país es el papel higiénico y las toallitas. Ellos tres se han ido dando cuenta conforme avanzaban en su camino de que este mal es común a todos los territorios.»Las latas y las botellas te das cuenta rápidamente que están ahí, pero los papeles creemos que son biodegradables y no siempre lo son porque lo pueden ser, pero en ciertas condiciones y durante muchos años. La realidad es que está todo minado de papeles por todas partes, es el residuo más abundante fuera del mar», relata.El fundador enumera otros objetos llamativos que se han encontrado, especialmente en la zona de Andalucía, como pateras y narcolanchas. «Quedan varadas y están ahí», afirma. «Además, el mar es que es un sumidero, todo lo que puedas encontrar en un bazar es susceptible de estar en el mar», añade.De igual forma entran al mar cuando les acompañan con un barco alguna empresa o vienen los buzos con ellos. También intentan tomar referencia de diferentes escenarios y han remontado ríos con ayuntamientos para ver la problemática de las depuradoras, etc. En estas acciones analizan cuál es el origen de esos vertidos y de dónde viene esa contaminación. Al final, como reflexiona Alemany, «no somos conscientes de la gran cantidad de basura que hay hasta que pones el foco ahí». «Vamos a una playa y hasta nosotros mismos decimos que no está tan sucia, pero te pones a mirar y sale basura por todas partes», denuncia este valenciano. «La expedición va a costar unos 40.000 euros»El proyecto, según describe Alemany, está autofinanciado por ellos mismos, aunque durante el viaje están recibiendo colaboraciones, donaciones y tienen en marcha una campaña de venta de objetos.»He estado 10 años trabajando con administraciones y no nos gustan los plazos, las formas ni nada. Por eso, adelantamos el dinero y la expedición va a costar unos 40.000 euros en un año y medio para retirar unos 100.000 kilos de basura. Disponemos de ese dinero, pero nuestro objetivo sería que al final no nos costara nada. A través de la web la gente se puede asociar, tenemos camisetas con un diseño, llaveros y recibimos alguna colaboración, como la de la Fundación Oxígeno», asegura el valenciano.Además, confía que una vez lleguen y terminen este primer año en Cullera puedan continuar con la idea porque «sigue habiendo cosas que hacer». De hecho, además de recoger la basura, están haciendo «el mayor informe que se ha hecho del litoral español desde el punto de la participación ciudadana».También van a hacer una lista con los 20 puntos más negros de toda la Península a nivel de basura para conseguir que 20 empresas financien y vinculen su marca a su limpieza y eliminación. «Con esta idea posiblemente continuemos al terminar», sentencia.</p>
<p>        Los integrantes de Mil Playas en una de sus acciones.Imagen cedida</p>
<p>Alemany también celebra la repercusión que están teniendo en redes sociales, donde en Facebook suman más de 166.000 seguidores y en Instagram han llegado a obtener vídeos de más de medio millón de reproducciones. Precisamente, el fundador celebra que cada vez haya más creadores de contenido especializados en la limpieza de la naturaleza con los que poder llegar a la gente más joven.»Tenemos cada vez más gente joven y la clave está en adaptar el mensaje a su lenguaje. Para atrapar a los jóvenes no podemos seguir utilizando las dinámicas de hace 30 años, hay que ir un poco más allá y creo que es nuestro estilo en redes, que una limpieza pueda ser una aventura», señala.<br />
Por ello, proyectos como este de Mil Playas son el ejemplo perfecto con el que concienciar para que, entre todos, la naturaleza no se vea afectada por la huella humana.<br />
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<p>Las playas y las <b>zonas costeras se han convertido en los últimos años en vertederos</b> silenciosos donde se acumula de todo, desde objetos grandes que acaban abandonados a orillas del mar hasta pañuelos de papel, plásticos o envoltorios que la gente, queriendo o sin querer, deja en estos lugares.</p>
<p>Viendo este problema medioambiental, en 2025 se creó el proyecto Mil Playas, una ONG fundada por el valenciano <b>José Alemany junto a Marcelo Marticorena y Ángel García</b> en la que desde el 15 de octubre del año pasado llevan recorriendo las playas de todo el país limpiando la basura que encuentran a su paso.</p>
<p>«El origen es en septiembre del 2024 cuando estuve tres meses y medio en el Camino de Santiago caminando y buscando la dirección vital. Nos gusta vivir de ese modo, con pocas cosas, haciendo deporte, con los ritmos del sol, etc. Entonces, <b>ahí nació la idea de combinar este tipo de vida con la problemática ambiental</b>. Al principio iba a dar yo solo la vuelta con una pinza y la bolsa, pero luego se sumaron mis dos compañeros y organizamos esta ONG de Mil Playas», relata Alemany, que a sus 36 años dio un vuelco radical a su vida.</p>
<p>Se dio cuenta de la problemática medioambiental y de lo que quería hacer cuando estaba regresando andando a su Alcira natal por la zona de Tarragona y de Castellón:<b> «Vi toda la basura que había en las playas y en las orillas y ahí hice ese click</b>. Quería que andar tuviera un propósito y vi que podía aportar algo que no fuese solo caminar, que tuviera un sentido el propio camino».</p>
<p>Rápidamente se sumaron sus compañeros Marticorena, un joven sevillano que conoció en el Camino de Santiago y que justo había terminado bachillerato, y García, un profesor descontento con el actual sistema educativo. Dieron de alta la ONG, se pusieron en forma, adaptaron su cuerpo a vivir a la intemperie y,<b> con una furgoneta, a la que han bautizado como Pachita, planearon su viaje.</b></p>
<figure itemscope="" itemtype="http://schema.org/ImageObject" class="c-detail__media">
<picture class="c-detail__media__thumb"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://img2.huffingtonpost.es/files/image_720_480/uploads/2026/09/17/una-de-las-acciones-realizadas-por-mil-playas.jpeg" width="720" height="480" data-full-src="https://www.elgarcia.es/wp-content/uploads/2026/09/No-somos-conscientes-de-la-gran-cantidad-que-hay-hasta.jpeg" alt="Una de las acciones realizadas por Mil Playas."  /></picture><figcaption class="c-detail__media__txt">
<p>        <span class="c-detail__media__credit ">Una de las acciones realizadas por Mil Playas.</span><span class="c-detail__media__author ">Imagen cedida</span></figcaption></figure>
<p>Comenzaron en invierno por Andalucía y actualmente se encuentran en el norte, en la zona de Santander. El círculo y el proyecto se terminará cuando regresen a Valencia tras recorrer las más de 3.500 playas que hay. «Ahora mismo llevamos <b>once meses, unas 1.300 playas y 38.000 kg de basura retirados</b>. Todos los días caminamos desde donde hemos dormido hasta donde vamos a dormir y ese tramo que lo hacemos los tres de la expedición con la pinza y la bolsa. Recogemos la basura y la tiramos a una papelera o contender», explica Alemany, que antes ya había fundado otra ONG destinada a la naturaleza.</p>
<p>Además, explica que también hacen eventos con organizaciones territoriales: «<b>Hemos hecho un total de 45 acciones con 120 entidades distintas.</b> Cuando vamos a entrar en una comunidad mandamos correos a asociaciones locales para informarles de que vamos a pasar por ahí y que si les podemos echar una mano en lo que sea lo haremos. De esta forma vamos movilizando, dinamizando y agitando el avispero por donde pasamos».</p>
<p><b>«Ha sido peor el verano que el invierno</b>. Empezamos los meses de frío por Andalucía y ahora hemos estado por el norte, pero ha hecho mucho calor. En invierno te tapas bien y puedes estar, pero las altas temperaturas son inoperantes, te quemas, estás sudando todo el día y es mucho mejor el frío para andar y trabajar», explica Alemany.</p>
<h3>El papel higiénico y las toallitas, el denominador común</h3>
<p>Si hay algo que ensucia las playas, los montes, los campos y hasta las calles de todo el país es <b>el papel higiénico y las toallitas</b>. Ellos tres se han ido dando cuenta conforme avanzaban en su camino de que este mal es común a todos los territorios.</p>
<p>«Las latas y las botellas te das cuenta rápidamente que están ahí, pero <b>los papeles creemos que son biodegradables y no siempre lo son</b> porque lo pueden ser, pero en ciertas condiciones y durante muchos años. La realidad es que está todo minado de papeles por todas partes, es el residuo más abundante fuera del mar», relata.</p>
<p>El fundador enumera otros objetos llamativos que se han encontrado, especialmente en la zona de Andalucía, <b>como pateras y narcolanchas</b>. «Quedan varadas y están ahí», afirma. «Además, el mar es que es un sumidero, todo lo que puedas encontrar en un bazar es susceptible de estar en el mar», añade.</p>
<p>De igual forma entran al mar cuando les acompañan con un barco alguna empresa o vienen los buzos con ellos. También intentan tomar referencia de diferentes escenarios y <b>han remontado ríos con ayuntamientos para ver la problemática de las depuradoras, etc</b>. En estas acciones analizan cuál es el origen de esos vertidos y de dónde viene esa contaminación. </p>
<p>Al final, como reflexiona Alemany, <b>«no somos conscientes de la gran cantidad de basura que hay</b> hasta que pones el foco ahí». «Vamos a una playa y hasta nosotros mismos decimos que no está tan sucia, pero te pones a mirar y sale basura por todas partes», denuncia este valenciano. </p>
<h3>«La expedición va a costar unos 40.000 euros»</h3>
<p>El proyecto, según describe Alemany, <b>está autofinanciado por ellos mismos</b>, aunque durante el viaje están recibiendo colaboraciones, donaciones y tienen en marcha una campaña de venta de objetos.</p>
<p>«He estado 10 años trabajando con administraciones y no nos gustan los plazos, las formas ni nada. Por eso, adelantamos el dinero y la expedición<b> va a costar unos 40.000 euros en un año y medio para retirar unos 100.000 kilos de basura</b>. Disponemos de ese dinero, pero nuestro objetivo sería que al final no nos costara nada. A través de la web la gente se puede asociar, tenemos camisetas con un diseño, llaveros y recibimos alguna colaboración, como la de la Fundación Oxígeno», asegura el valenciano.</p>
<p>Además, confía que una vez lleguen y terminen este primer año en Cullera puedan continuar con la idea porque «sigue habiendo cosas que hacer». De hecho, además de recoger la basura, están haciendo «<b>el mayor informe que se ha hecho del litoral español</b> desde el punto de la participación ciudadana».</p>
<p>También van a hacer una lista con los 20 puntos más negros de toda la Península a nivel de basura para conseguir que <b>20 empresas financien y vinculen su marca a su limpieza y eliminación</b>. «Con esta idea posiblemente continuemos al terminar», sentencia.</p>
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<picture class="c-detail__media__thumb"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://img2.huffingtonpost.es/files/image_720_480/uploads/2026/09/17/los-integrantes-de-mil-playas-en-una-de-sus-acciones.jpeg" width="720" height="480" data-full-src="https://www.elgarcia.es/wp-content/uploads/2026/09/1789795812_538_No-somos-conscientes-de-la-gran-cantidad-que-hay-hasta.jpeg" alt="Los integrantes de Mil Playas en una de sus acciones."  /></picture><figcaption class="c-detail__media__txt">
<p>        <span class="c-detail__media__credit ">Los integrantes de Mil Playas en una de sus acciones.</span><span class="c-detail__media__author ">Imagen cedida</span></figcaption></figure>
<p>Alemany también celebra la repercusión que están teniendo en redes sociales, donde en Facebook suman más de 166.000 seguidores y <b>en Instagram han llegado a obtener vídeos de más de medio millón de reproducciones</b>. Precisamente, el fundador celebra que cada vez haya más creadores de contenido especializados en la limpieza de la naturaleza con los que poder llegar a la gente más joven.</p>
<p>«Tenemos cada vez más gente joven y la clave está en adaptar el mensaje a su lenguaje. Para atrapar a los jóvenes no podemos seguir utilizando las dinámicas de hace 30 años, hay que ir un poco más allá y creo que <b>es nuestro estilo en redes, que una limpieza pueda ser una aventura</b>«, señala.</p>
<p>Por ello, proyectos como este de Mil Playas son el ejemplo perfecto con el que concienciar para que, entre todos, <b>la naturaleza no se vea afectada por la huella humana.</b></p>
</div>
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		<title>‘Es inaudito que intenten quitarse de en medio’</title>
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		<dc:creator><![CDATA[elgarcia]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 19 Sep 2026 05:00:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Summarize this content to 100 words: Pedro Sánchez y Juan Jesús Vivas no tienen interlocución directa. No se llaman, no se escriben. La última vez que el presidente tomó la iniciativa en este sentido fue a finales de julio, con la avalancha de migrantes ya en los telediarios y poco antes de aterrizar en Ceuta. Allí ambos se reunieron, y Sánchez le planteó una comparecencia conjunta. “Presidente, no voy a comparecer contigo porque lo que voy a decir de Marruecos no te va a gustar”, le respondió. Después, solo han coincidido telemáticamente en reuniones del Consejo de Seguridad Nacional.La crisis&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p> <script data-ad-client="ca-pub-4109236425753120" async src="https://pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js"></script><br />
<br />Summarize this content to 100 words: </p>
<p>                                                    Pedro Sánchez y Juan Jesús Vivas no tienen interlocución directa. No se llaman, no se escriben. La última vez que el presidente tomó la iniciativa en este sentido fue a finales de julio, con la avalancha de migrantes ya en los telediarios y poco antes de aterrizar en Ceuta. Allí ambos se reunieron, y Sánchez le planteó una comparecencia conjunta. “Presidente, no voy a comparecer contigo porque lo que voy a decir de Marruecos no te va a gustar”, le respondió. Después, solo han coincidido telemáticamente en reuniones del Consejo de Seguridad Nacional.La crisis de este verano ha roto lo que ya era una rara avis en la política patria. Hasta entonces, el Gobierno siempre había reivindicado el sentido de Estado del veterano dirigente popular y éste no había dudado en desmarcarse de las directrices de Génova si era por el bien de la ciudad autónoma. Pero ya no queda nada de eso. “Vamos a quitarle la careta”, afirmó un ministro sobre Vivas, en relación a los menores migrantes, cientos de ellos aún deambulando por las calles. “Presidente, vienen a por nosotros”, le alertó un consejero al barón del PP esta semana.Búsqueda de nuevos terrenos</p>
<p>             </p>
<p>        Ángel Víctor Torres, durante una comparecencia desde CeutaSOPA IMAGES vía GETTY IMAGES</p>
<p>En Moncloa hacen autocrítica por su gestión, pero creen que Vivas no les está ayudando a a solucionarla. Las imágenes de caos y tensión en el traslado de personas de las playas del Trampolín y Benítez al puerto de la ciudad han elevado esa frustración en el seno del Ejecutivo. “Está siendo muy complicado”, confirmaron las fuentes consultadas en el gabinete. “Imágenes duras”, admitieron desde Sumar.El mando único que dirige Ángel Víctor Torres está buscando nuevos emplazamientos para montar más campamentos. De hecho, ya se están inspeccionando algunas zonas, tras descartar los alrededores al centro penitenciario o a un área forestal.Capítulo aparte es el de los menores. Entre 700 y 1.000 niños y niñas se encuentran todavía en las calles sin tutela. “Eso a Vivas, pregúntele”, contestó Sánchez el miércoles en los pasillos del Congreso. El presidente nunca suele pararse a contestar a los periodistas, pero esta vez sí quiso señalar directamente al dirigente del PP. Después, le siguieron otros ministros en su acusación. Aunque, en privado, a algunos dirigentes socialistas les escamó “las formas” de su jefe de filas.De fondo, Sira Rego, la ministra de Juventud e Infancia, lleva desde agosto asegurando que el reparto a la península de al menos 500 niñas puede ser inmediato si Ceuta lo autoriza. “El recurso está a nivel económico y a nivel de apoyo con la figura del representante jurídico del menor, como exige el pacto de migración y asilo. Solo falta el ‘ok’ de Ceuta”, aseguran en su departamento. Pero Vivas se niega e insiste en que “todos” lo migrantes, incluidos esos menores, deben volver a Marruecos.“Es inaudito que el Gobierno intente quitarse de en medio. La inscripción de menores y su entrega a los servicios de acogida es competencia de la Administración General. ¿Alguien se puede creer de verdad que podemos hacernos cargo de esta situación? Hemos sufrido una invasión ”, afirman desde el entorno de Vivas, que reconoce el clima de desconfianza mutua  y hostilidad entre administraciones.Carta a Von der Leyen</p>
<p>             </p>
<p>        El presidente del PP, Alberto Núñez Feijoó (i), junto al presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas Lara (d), el pasado 19 de agostoEFE</p>
<p>En paralelo, la obsesión de barón popular pasa por implicar a la Unión Europea en la respuesta, manteniendo el mensaje de que “todos” los migrantes han de retornar a Marruecos. El jueves, Vivas mandó una carta a Ursula von der Leyen, la presidenta de la Comisión, al margen del Gobierno para invitarle a la ciudad autónoma. El HuffPost tuvo acceso a esa misiva. “Su visita tendría una enorme importancia para nuestros ciudadanos”, le escribió Vivas. “Lo que sucede en Ceuta no puede considerarse únicamente una cuestión local, ni siquiera un asunto exclusivamente español”, le enfatizó por escrito.<br />
Este lunes,  Alberto Núñez Feijóo volverá a Ceuta junto a Manfred Weber, que es el presidente del PP a nivel europeo. “Como perdamos el foco, estamos perdidos. Tenemos que internacionalizar la crisis”, aseguran en el equipo de Vivas, que siguen retratando una situación límite, más allá de lo que se traslada. “No hay atisbo de normalidad”, exclaman. En el Gobierno central reconocen en privado la envergadura de la crisis, que parece no tener fin  y por eso piden colaboración. “¡Los menores!”, enfatizan.<br />
</p>
<div>
<p>Pedro Sánchez y Juan Jesús Vivas no tienen interlocución directa. No se llaman, no se escriben. La última vez que el presidente tomó la iniciativa en este sentido fue a finales de julio, con la avalancha de migrantes ya en los telediarios y poco antes de aterrizar en Ceuta. Allí ambos se reunieron, y Sánchez le planteó una comparecencia conjunta. <b>“Presidente, no voy a comparecer contigo porque lo que voy a decir de Marruecos no te va a gustar”,</b> le respondió. Después, solo han coincidido telemáticamente en reuniones del Consejo de Seguridad Nacional.</p>
<p>La crisis de este verano ha roto lo que ya era una rara avis en la política patria. Hasta entonces, el Gobierno siempre había reivindicado el sentido de Estado del veterano dirigente popular y<b> éste no había dudado en desmarcarse de las directrices de Génova si era por el bien de la ciudad autónoma. Pero ya no queda nada de eso. </b>“Vamos a quitarle la careta”, afirmó un ministro sobre Vivas, en relación a los menores migrantes, cientos de ellos aún deambulando por las calles. “Presidente, vienen a por nosotros”, le alertó un consejero al barón del PP esta semana.</p>
<h3>Búsqueda de nuevos terrenos</h3>
<figure itemscope="" itemtype="http://schema.org/ImageObject" class="c-detail__media">
<picture class="c-detail__media__thumb"><img decoding="async" loading="lazy" width="720" height="0" src="https://www.elgarcia.es/wp-content/uploads/2026/09/Es-inaudito-que-intenten-quitarse-de-en-medio.jpeg" alt="Ángel Víctor Torres, durante una comparecencia desde Ceuta"  /></picture><figcaption class="c-detail__media__txt">
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<p>        <span class="c-detail__media__credit ">Ángel Víctor Torres, durante una comparecencia desde Ceuta</span><span class="c-detail__media__author ">SOPA IMAGES vía GETTY IMAGES</span></figcaption></figure>
<p>En Moncloa hacen autocrítica por su gestión, pero <b>creen que Vivas no les está ayudando</b> a a solucionarla. Las imágenes de caos y tensión en el traslado de personas de las playas del Trampolín y Benítez al puerto de la ciudad han elevado esa frustración en el seno del Ejecutivo. “Está siendo muy complicado”, confirmaron las fuentes consultadas en el gabinete. “Imágenes duras”, admitieron desde Sumar.</p>
<p>El mando único que dirige Ángel Víctor Torres está buscando nuevos emplazamientos para montar más campamentos. De hecho, ya se están inspeccionando algunas zonas, tras descartar los alrededores al centro penitenciario o a un área forestal.</p>
<p>Capítulo aparte es el de los menores. Entre 700 y 1.000 niños y niñas se encuentran todavía en las calles sin tutela. “Eso a Vivas, pregúntele”, contestó Sánchez el miércoles en los pasillos del Congreso. <b>El presidente nunca suele pararse a contestar a los periodistas, pero esta vez sí quiso señalar directamente al dirigente del PP</b>. Después, le siguieron otros ministros en su acusación. Aunque, en privado, a algunos dirigentes socialistas les escamó “las formas” de su jefe de filas.</p>
<p>De fondo, Sira Rego, la ministra de Juventud e Infancia, lleva desde agosto asegurando que el reparto a la península de al menos 500 niñas puede ser inmediato si Ceuta lo autoriza. “El recurso está a nivel económico y a nivel de apoyo con la figura del representante jurídico del menor, como exige el pacto de migración y asilo. Solo falta el ‘ok’ de Ceuta”, aseguran en su departamento. Pero<b> Vivas se niega e insiste en que “todos” lo migrantes, incluidos esos menores, deben volver a Marruecos.</b></p>
<p>“Es inaudito que el Gobierno intente quitarse de en medio. La inscripción de menores y su entrega a los servicios de acogida es competencia de la Administración General.<b> ¿Alguien se puede creer de verdad que podemos hacernos cargo de esta situación? Hemos sufrido una invasión ”,</b> afirman desde el entorno de Vivas, que reconoce el clima de desconfianza mutua  y hostilidad entre administraciones.</p>
<h3>Carta a Von der Leyen</h3>
<figure itemscope="" itemtype="http://schema.org/ImageObject" class="c-detail__media">
<picture class="c-detail__media__thumb"><img decoding="async" loading="lazy" width="720" height="0" src="https://www.elgarcia.es/wp-content/uploads/2026/09/1789797731_868_Es-inaudito-que-intenten-quitarse-de-en-medio.jpeg" alt="El presidente del PP, Alberto Núñez Feijoó (i), junto al presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas Lara (d), el pasado 19 de agosto"  /></picture><figcaption class="c-detail__media__txt">
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<p>        <span class="c-detail__media__credit ">El presidente del PP, Alberto Núñez Feijoó (i), junto al presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas Lara (d), el pasado 19 de agosto</span><span class="c-detail__media__author ">EFE</span></figcaption></figure>
<p>En paralelo, la obsesión de barón popular pasa por implicar a la Unión Europea en la respuesta, manteniendo el mensaje de que “todos” los migrantes han de retornar a Marruecos. El jueves, Vivas mandó una carta a Ursula von der Leyen, la presidenta de la Comisión, al margen del Gobierno para invitarle a la ciudad autónoma<i>. El HuffPost </i>tuvo acceso a esa misiva. <b>“Su visita tendría una enorme importancia para nuestros ciudadanos”,</b> le escribió Vivas. “Lo que sucede en Ceuta no puede considerarse únicamente una cuestión local, ni siquiera un asunto exclusivamente español”, le enfatizó por escrito.</p>
<p>Este lunes,  Alberto Núñez Feijóo volverá a Ceuta junto a Manfred Weber, que es el presidente del PP a nivel europeo. “Como perdamos el foco, estamos perdidos. Tenemos que internacionalizar la crisis”, aseguran en el equipo de Vivas, que siguen retratando una situación límite, más allá de lo que se traslada. “No hay atisbo de normalidad”, exclaman. En el Gobierno central reconocen en privado la envergadura de la crisis, que parece no tener fin  y por eso piden colaboración. “¡Los menores!”, enfatizan.</p>
</div>
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		<title>‘Lo psicológico es irreparable, pero no queremos impunidad’</title>
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		<dc:creator><![CDATA[elgarcia]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 19 Sep 2026 05:00:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Summarize this content to 100 words: Cuando abres Instagram o Facebook rara es la ocasión en la que ves un contenido que pueda ser perturbador por violento o pornográfico. Quien lo evita no es únicamente un algoritmo: hay miles de personas revisando los reportes que los millones de usuarios de estas redes sociales hacen en todo el mundo. El año pasado, 2.000 de estos moderadores de contenido que trabajaban en la torre Gloriès fueron despedidos de la noche a la mañana con un polémico ERE que ha sido recurrido.Ahora ese juicio por el ERE que dejó en la calle a&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p> <script data-ad-client="ca-pub-4109236425753120" async src="https://pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js"></script><br />
<br />Summarize this content to 100 words: </p>
<p>                                                    Cuando abres Instagram o Facebook rara es la ocasión en la que ves un contenido que pueda ser perturbador por violento o pornográfico. Quien lo evita no es únicamente un algoritmo: hay miles de personas revisando los reportes que los millones de usuarios de estas redes sociales hacen en todo el mundo. El año pasado, 2.000 de estos moderadores de contenido que trabajaban en la torre Gloriès fueron despedidos de la noche a la mañana con un polémico ERE que ha sido recurrido.Ahora ese juicio por el ERE que dejó en la calle a 2.000 personas que moderaban en una subcontrata para Meta (propietaria de Facebook e Instagram, entre otras plataformas) ya está visto para sentencia. Se celebró el martes 15 y ahora será el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña el órgano que tendrá que determinar si el recurso que interpuso el sindicato FIST prospera y los más de 2.000 despidos se llegan a declarar nulos.De declararse nulos, el impacto económico podría ser de 90 millones de euros, según estimaciones de la organización sindical. La contrata de Meta tendría que abonar los salarios de tramitación de dos millares de personas. Los trabajadores que sufrieron el ERE en abril del año pasado se empleaban en una empresa barcelonesa llamada CCC, que fue adquirida por una multinacional llamada Telus. CCC fue la que consiguió el contrato mercantil con la multinacional tecnológica que opera desde Silicon Valley, en EEUU.Uno de los afectados por el ERE ahora recurrido es Roberto Requena. Trabajó como moderador de contenidos para las plataformas de Meta entre septiembre de 2022 y abril de 2025. En una conversación telefónica con El HuffPost abunda en que mucho del perjuicio y del «tema psicológico» que supuso este trabajo ya es algo «irreparable», pero él y muchos de sus compañeros no quieren que exista también «impunidad económica y social».Se refiere a la idea de que el cierre del servicio responda en realidad a represalias de la compañía por las denuncias que la organización anarcosindical FIST (Fuerza Independiente Sindical de los Trabajadorxs) fue interponiendo contra CCC: el sindicato consideraba que la diferencia salarial entre aquellos que prestaban un servicio en español frente a los empleados que prestaban servicios de moderación de contenidos en otros idiomas reflejaba una discriminación. Los moderadores en otros idiomas ganaban más.»¿Qué poder tiene Meta para decidir desde dónde se presta un servicio?»Miguel Ángel Bachs, secretario general de FIST, ahondaba en esa idea también en conversación con este medio. En 2024 se conoció una primera sentencia que reconocía la existencia de discriminación salarial por idioma, por la que varios trabajadores recibieron una indemnización de 10.000 euros. En 2025, apenas unos días antes de que se anunciara el ERE de más de 2.000 personas, se conoció otra sentencia similar que afectaba entonces a más empleados.De hecho, Bachs acentúa a que en el juicio ahora visto para sentencia no se ha aportado siquiera el contrato entre CCC y Meta por el que se habría encomendado la moderación de contenidos. «Sabemos que existe, pero lo único que se ha aportado al juzgado es un correo electrónico de Meta que dice que ya no quieren que se dé más servicio desde Barcelona». </p>
<p>             </p>
<p>        Las protestas también señalaron a Zuckerberg, fundador y CEO de FacebookSindicato FIST (cedida)</p>
<p>«¿Qué poder, qué dirección tiene Meta para decidir desde dónde se deben prestar unos servicios de una subcontrata?», se preguntaba el anarcosindicalista. El trabajo que se hacía en Barcelona acabó deslocalizado en oficinas de Telus de Riga (Letonia) y Essen (Alemania).La discriminación salarial por idioma es un fenómeno muy extendido en el sector de los call centers, abunda Bachs: a los trabajadores que prestan servicio en español se les paga una cantidad inferior a profesionales que lo hacen en otros idiomas. Sin embargo, Roberto Requena contaba a El HuffPost que él llegó a moderar contenidos incluso de publicaciones en japonés, pese a que no le abonaran la diferencia. «Yo he cursado tickets en japonés y no me pagan como si supiera japonés».CCC, empresa de call centers de origen austríaco, fue adquirida en 2020 por Telus, canadiense, por unos 915 millones de euros. El objetivo estaba claro: CCC contaba con unos 8.500 empleados en 11 países y su dimensión ayudaría a Telus a crecer con fuerza en Europa, ampliar su cartera en el mundo de los servicios digitales (moderación de contenidos) y preparar su salida a bolsa (desde 2021 cotiza en Nueva York y Toronto). Para Roberto, la operación en realidad buscaba hacerse con el contrato con Meta.»Psicológicamente es algo prácticamente irreparable»Aunque ya ha pasado más de un año desde el ERE de 2.000 moderadores que trabajaban en la torre Gloriès de la Ciudad Condal, el conflicto continúa vivo. El trabajo era absorbente y con una carga emocional considerable. De hecho, fue el despacho del abogado Francesc Feliu el que consiguió una sentencia histórica del juzgado de lo Social número 28 de Barcelona en 2024 corroborada por el Supremo y lo hizo contra la misma empresa: el trastorno mental de un moderador de contenidos de redes sociales puede ser considerado accidente laboral.De este extremo da cuenta el propio Roberto Requena en declaraciones a El HuffPost. «Teníamos colas en las que iban entrando tickets, que son las publicaciones que revisábamos. A veces había colas de materias concretas: de violencia, de terrorismo, de suicidio&#8230; Eso nos lo decían los managers. Dependiendo de la persona, se podían llegar a ver muchas publicaciones de asesinatos, de suicidios, de pornografía. También vídeos de gatitos que alguien había reportado por alguna razón. Era muy dispar».Los moderadores se repartían las plataformas. Había equipos moderando contenidos en Facebook Messenger, otros en Instagram, otros para grupos de Facebook. «Se podían poner filtros, para ver la publicación desenfocada. En función de lo que te imaginabas e incluso hablabas con compañeros, podías determinar si querías verlo o no». «Pero es esto de que si no lo ves nunca sabes lo que contiene, y veíamos imágenes muy perturbadoras».Requena cuenta que antes de empezar a trabajar, en los cursos previos ya se advertía de que se iban a ver imágenes muy desagradables. De hecho, algunas de las formaciones estaban pensadas específicamente para ello: para anticipar y preparar a los moderadores a los contenidos que iban a ver. La empresa puso un servicio de wellness con psicólogos para ayudar a la plantilla. «Tuve una compañera que conozco que tuvo un intento de suicidio y el wellness ayudaba, pero no del todo. Lo que daban eran estrategias, pero no podía hacer que olvidáramos lo que habíamos visto».<br />
«Psicológicamente es algo prácticamente irreparable», asume el exmoderador de contenidos. «Por eso lo que no queremos es que también haya impunidad económica o social».<br />
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<p>Cuando abres Instagram o Facebook rara es la ocasión en la que ves un contenido que pueda ser perturbador por violento o pornográfico. Quien lo evita no es únicamente un algoritmo: hay miles de personas revisando los reportes que los millones de usuarios de estas redes sociales hacen en todo el mundo. El año pasado,<b> 2.000 de estos moderadores de contenido que trabajaban en la torre Gloriès fueron despedidos </b>de la noche a la mañana con un polémico ERE que ha sido recurrido.</p>
<p>Ahora ese juicio por el ERE que dejó en la calle a 2.000 personas que moderaban en una subcontrata para Meta (propietaria de Facebook e Instagram, entre otras plataformas) ya está visto para sentencia. Se celebró el martes 15 y ahora será el<b> Tribunal Superior de Justicia de Cataluña</b> el órgano que tendrá que determinar si el recurso que interpuso el sindicato FIST prospera y los más de 2.000 despidos se llegan a declarar nulos.</p>
<p>De declararse nulos,<b> el impacto económico podría ser de 90 millones de euros</b>, según estimaciones de la organización sindical. La contrata de Meta tendría que abonar los salarios de tramitación de dos millares de personas. Los trabajadores que sufrieron el ERE en abril del año pasado se empleaban en una empresa barcelonesa llamada CCC, que fue adquirida por una multinacional llamada Telus. CCC fue la que consiguió el contrato mercantil con la multinacional tecnológica que opera desde Silicon Valley, en EEUU.</p>
<p>Uno de los afectados por el ERE ahora recurrido es <b>Roberto Requena</b>. Trabajó como moderador de contenidos para las plataformas de Meta entre septiembre de 2022 y abril de 2025. En una conversación telefónica con <i>El HuffPost </i>abunda en que mucho del perjuicio y del «tema psicológico» que supuso este trabajo ya es algo «irreparable», pero él y muchos de sus compañeros no quieren que exista también «impunidad económica y social».</p>
<p>Se refiere a la idea de que el cierre del servicio responda en realidad a represalias de la compañía por las denuncias que la organización anarcosindical FIST <b>(Fuerza Independiente Sindical de los Trabajadorxs)</b> fue interponiendo contra CCC: el sindicato consideraba que la diferencia salarial entre aquellos que prestaban un servicio en español frente a los empleados que prestaban servicios de moderación de contenidos en otros idiomas reflejaba una discriminación. Los moderadores en otros idiomas ganaban más.</p>
<h3>«¿Qué poder tiene Meta para decidir desde dónde se presta un servicio?»</h3>
<p><b>Miguel Ángel Bachs</b>, secretario general de FIST, ahondaba en esa idea también en conversación con este medio. En 2024 se conoció una primera sentencia que reconocía la existencia de discriminación salarial por idioma, por la que varios trabajadores recibieron una indemnización de 10.000 euros. En 2025, apenas unos días antes de que se anunciara el ERE de más de 2.000 personas, se conoció otra sentencia similar que afectaba entonces a más empleados.</p>
<p>De hecho, Bachs acentúa a que en el juicio ahora visto para sentencia no se ha aportado siquiera el contrato entre CCC y Meta por el que se habría encomendado la moderación de contenidos. «Sabemos que existe, pero lo único que se ha aportado al juzgado es un correo electrónico de Meta que dice que ya no quieren que se dé más servicio desde Barcelona». </p>
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<picture class="c-detail__media__thumb"><img decoding="async" loading="lazy" width="720" height="0" src="https://www.elgarcia.es/wp-content/uploads/2026/09/Lo-psicologico-es-irreparable-pero-no-queremos-impunidad.jpeg" alt="Trabajadores protestan ante Telus por el ERE de 2025"  /></picture><figcaption class="c-detail__media__txt">
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<p>        <span class="c-detail__media__credit ">Las protestas también señalaron a Zuckerberg, fundador y CEO de Facebook</span><span class="c-detail__media__author ">Sindicato FIST (cedida)</span></figcaption></figure>
<p><b>«¿Qué poder, qué dirección tiene Meta para decidir desde dónde se deben prestar unos servicios de una subcontrata?»</b>, se preguntaba el anarcosindicalista. El trabajo que se hacía en Barcelona acabó deslocalizado en oficinas de Telus de Riga (Letonia) y Essen (Alemania).</p>
<p>La discriminación salarial por idioma es un fenómeno muy extendido en el sector de los <i>call centers</i>, abunda Bachs: a los trabajadores que prestan servicio en español se les paga una cantidad inferior a profesionales que lo hacen en otros idiomas. Sin embargo, Roberto Requena contaba a <i>El HuffPost </i>que él llegó a moderar contenidos incluso de publicaciones en japonés, pese a que no le abonaran la diferencia. <b>«Yo he cursado <i>tickets </i>en japonés y no me pagan como si supiera japonés».</b></p>
<p>CCC, empresa de call centers de origen austríaco, fue adquirida en 2020 por Telus, canadiense, por unos 915 millones de euros. El objetivo estaba claro: CCC contaba con unos 8.500 empleados en 11 países y su dimensión ayudaría a Telus a crecer con fuerza en Europa, ampliar su cartera <b>en el mundo de los servicios digitales</b> (moderación de contenidos) y preparar su salida a bolsa (desde 2021 cotiza en Nueva York y Toronto). Para Roberto, la operación en realidad buscaba hacerse con el contrato con Meta.</p>
<h3>«Psicológicamente es algo prácticamente irreparable»</h3>
<p>Aunque ya ha pasado más de un año desde el ERE de 2.000 moderadores que trabajaban en la torre Gloriès de la Ciudad Condal, el conflicto continúa vivo. El trabajo era absorbente y con una carga emocional considerable. De hecho, fue el despacho del abogado Francesc Feliu el que consiguió una sentencia histórica del juzgado de lo Social número 28 de Barcelona en 2024 corroborada por el Supremo y lo hizo contra la misma empresa: el trastorno mental de un moderador de contenidos de redes sociales <b>puede ser considerado accidente laboral.</b></p>
<p>De este extremo da cuenta el propio Roberto Requena en declaraciones a <i>El HuffPost</i>. «Teníamos colas en las que iban entrando <i>tickets</i>, que son las publicaciones que revisábamos. A veces había colas de materias concretas: de violencia, de terrorismo, de suicidio&#8230; Eso nos lo decían los <i>managers</i>. Dependiendo de la persona, se podían llegar a ver muchas publicaciones de <b>asesinatos, de suicidios, de pornografía. </b>También vídeos de gatitos que alguien había reportado por alguna razón. Era muy dispar».</p>
<p>Los moderadores se repartían las plataformas. Había equipos moderando contenidos en Facebook Messenger, otros en Instagram, otros para grupos de Facebook. «Se podían poner filtros, para ver la publicación desenfocada. En función de lo que te imaginabas e incluso hablabas con compañeros, podías determinar si querías verlo o no». «Pero es esto de que si no lo ves nunca sabes lo que contiene, y<b> veíamos imágenes muy perturbadoras</b>«.</p>
<p>Requena cuenta que antes de empezar a trabajar, en los cursos previos ya se advertía de que se iban a ver imágenes muy desagradables. De hecho, algunas de las formaciones estaban pensadas específicamente para ello: para anticipar y preparar a los moderadores a los contenidos que iban a ver. <b>La empresa puso un servicio de <i>wellness </i>con psicólogos para ayudar a la plantilla.</b> «Tuve una compañera que conozco que tuvo un intento de suicidio y el <i>wellness </i>ayudaba, pero no del todo. Lo que daban eran estrategias, pero no podía hacer que olvidáramos lo que habíamos visto».</p>
<p><b>«Psicológicamente es algo prácticamente irreparable»</b>, asume el exmoderador de contenidos. «Por eso lo que no queremos es que también haya impunidad económica o social».</p>
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		<title>Shakira se abrió paso a golpe de cadera y puso al mundo a hablar español antes de que Bad Bunny reivindicase el orgullo latino</title>
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		<dc:creator><![CDATA[elgarcia]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 18 Sep 2026 19:00:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Summarize this content to 100 words: Karol G lidera las listas mundiales de Spotify con una colaboración con dos españoles. Bad Bunny es el artista más escuchado a nivel mundial y ha conquistado el icono yankee por excelencia que es la Super Bowl. Estamos en septiembre de 2026 y la industria dice «aquí tú hablas español», como decía la doctora Polo, la protagonista del vídeo viral. Precisamente en este momento en el que lo latino llega a su punto álgido, Madrid se prepara para el que es, según los directivos de Live Nation, «el mayor evento musical del mundo»: la&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p> <script data-ad-client="ca-pub-4109236425753120" async src="https://pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js"></script><br />
<br />Summarize this content to 100 words: </p>
<p>                                                    Karol G lidera las listas mundiales de Spotify con una colaboración con dos españoles. Bad Bunny es el artista más escuchado a nivel mundial y ha conquistado el icono yankee por excelencia que es la Super Bowl. Estamos en septiembre de 2026 y la industria dice «aquí tú hablas español», como decía la doctora Polo, la protagonista del vídeo viral. Precisamente en este momento en el que lo latino llega a su punto álgido, Madrid se prepara para el que es, según los directivos de Live Nation, «el mayor evento musical del mundo»: la residencia europea Las mujeres ya no lloran de Shakira.La colombiana, más allá de los 12 conciertos programados en el Estadio Shakira, que ha construido para la ocasión en el espacio Iberdrola Music de Villaverde, ha querido llevar ese homenaje a la cultura latina al espacio llamado Macondo Park —todo un guiño a la obra de Gabriel García-Márquez—, donde se encontrará una gran oferta de literatura, moda, música o gastronomía con lo latino en el centro.En esta vorágine de 2026 en el que, como bien decía Bad Bunny en El Apagón, «todos quieren ser latinos», conviene echar la vista atrás para ver cómo Shakira y sus más de 35 años de trayectoria han servido para abonar el terreno. Lo hizo a golpe de guitarra en su época Pies descalzos (1995), pero también a golpe de cadera con ¿Dónde están los ladrones? (1998) y con toques folclóricos y ritmos urbanos en auge desde El dorado (2017).La tortura: una apuesta por el orgullo latino»Shakira ha sido una pieza fundamental para llevar la música latina a escala global. Mucho antes de que el español ocupara el lugar de liderazgo que tiene hoy, ella demostró que una artista latinoamericana podía construir una carrera internacional, conectar con públicos de todos los idiomas y mercados, e introducir los sonidos y la identidad latina en el mainstream mundial», recuerda a El HuffPost Darío Manrique, Editorial Lead de Spotify en España. Y si tuviera que elegir el gran triunfo de la colombiana sería trasladar ese hasta entonces nicho de lo latino al mainstream.Solo en EEUU, el consumo de música latina alcanzó un récord histórico en 2025 al superar los 1.000 millones de dólares en ingresos mayoristas, según el informe anual de la Recording Industry Association of America (RIAA), y, entre estos éxitos sigue estando Shakira. A pesar de que antes de ella hubo grandes precedentes como la cubano-estadounidense Gloria Estefan o el puertorriqueño Ricky Martin, que para hacerse un hueco en la industria anglosajona habían tenido que cantar en inglés. Shakira tuvo esa «intuición», tal y como recuerda a El HuffPost la locutora de ¡Anda ya! de Los40 Cristina Boscá. «Shakira nació en el 1977 y lleva triunfando desde que es súper pequeña, desde 1995, con solo 18 años. Es una de las mujeres y de las artistas que, en lugar de avergonzarse de su lengua e intentar hacerlo todo en inglés, la ha reivindicado en más de una ocasión y ha sacado pecho cuando nadie apostaba por lo latino. Ella sí lo hizo y le ha ido muy bien», recuerda.</p>
<p>«Mucho antes de que el español ocupara el lugar de liderazgo que tiene hoy, ella demostró que una artista latinoamericana podía construir una carrera internacional»Darío Manrique, Editorial Lead de Spotify en EspañaLa evolución de fenómenos de nicho o exóticos, como La bamba o la propia Macarena de Los del río, populares en los 90 dieron paso a una apertura en los 2000 aupada por el reguetón y nombres como Daddy Yankee o Don Omar. Pero lejos de todas estas figuras o del crossover previo de otros artistas, Shakira logró en 2006 ser la primera artista en interpretar una canción íntegramente en español en los MTV VMA con La Tortura.Para Jairo Moreno, profesor del departamento de música y experto en música latina de la Universidad de Pennsylvania (EEUU), «ella contribuye a mover los espacios donde música pop puede ser escuchada». Y buen ejemplo de ello son las radios estadounidenses, donde ella empezó a sonar de forma habitual entre otras artistas pop angloparlantes. «Cambia con eso la idea de quién puede decir/cantar, qué puede cantar y en qué lengua. Esto se conoce como una distribución de lo sensible, en términos del filósofo francés Jacques Rancière. Al alterar los parámetros (qué, quién cómo), cambia el terreno de la música pop en varios espacios, no solo los Estados Unidos sino también en Latinoamérica, Europa y el resto del mundo», recuerda Moreno.Whenever, wherever: la dualidad del inglés-español y cómo a través del él logró colar la estructura latinaA pesar de este orgullo latino, tras el éxito de Pies descalzos y ¿Dónde están los ladrones?, Shakira optó por lanzar una doble edición de todos sus LP: una en castellano y otra en inglés, como habían hecho otros tantos artistas latinos. Esto le sirvió como cebo para asentarse en la trayectoria que siguió desde 2010, casi al 100% en español.Esto no se puede entender sin el fenómeno Despacito y una inclusión, desde entonces, de la lengua de Cervantes casi omnipresente en la industria, tanto en artistas anglo —con versiones en español de Beyoncé, Jennifer Lopez o Christina Aguilera— como en artistas hispanos. Pero hay mucho más detrás de este giro al español. «Existen factores como la comunicación global a través del internet, el declive de la hegemonía cultural de los Estados Unidos y del inglés como lengua franca, aunque mantiene mucho de su poder, y la necesidad de la industria de ampliar sus mercados teniendo en cuenta que el poder adquisitivo de públicos en Latinoamérica y de migrantes ha aumentado», recuerda Moreno.»Su capacidad para moverse entre el español y el inglés fue clave en su despegue internacional. En una época en la que la &#8216;música latina&#8217; se trataba casi como un segmento aparte en mercados como el estadounidense. Grabar en ambos idiomas le permitió llegar a nuevos públicos sin perder su esencia latina», recuerda Manrique.</p>
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<p>        Shakira en los MTV VMA en 2002.WireImage</p>
<p>Tal y como recuerda Moreno, «Shakira insistió en escribir sus letras en inglés y rehusó la idea de que fuese Gloria Estefan quien lo hiciera». Pero esto le sirvió como herramienta para transmitir un sentir latino y una forma y estilo poco habitual en el mercado anglosajón. «Como resultado terminó escribiendo unenglish things [cosas no inglesas] en inglés. Los críticos remarcaron ese aspecto, anotando que Shakira cantaba frases que no eran típicas del pop de algunas de sus contemporáneas (por ejemplo, Britney Spears o Christina Aguilera). Al mismo tiempo, al establecer una carrera en dos lenguas —lo cual implicó estrategias de marketing muy diferentes a las cuales la industria fonográfica estaba acostumbrada— duplicó su audiencia», explica el experto de la Universidad de Pennsylvania. De hecho, esto fue gradual y culminó con la dupla Fijación Oral/Oral Fixation que, en conjunto, lograron la histórica cifra de ventas de 12 millones de copias.</p>
<p>«Shakira cantaba frases que no eran típicas del pop de algunas de sus contemporáneas, por ejemplo, Britney Spears o Christina Aguilera»Jairo Moreno, profesor del departamento de música y experto en música latina de la Universidad de Pennsylvania (EEUU).Esto, a diferencia de lo que sucede con nombres como Karol G, J Balvin o el propio Bad Bunny, es algo generacional. «Shakira pertenece a una generación que tuvo que derribar esas fronteras lingüísticas de forma muy activa, abriendo camino al potencial internacional del talento latino. En los últimos años hemos visto a grandes estrellas de habla inglesa buscando colaborar con artistas latinos, justo lo contrario de lo que ocurría hace 20 años, lo que demuestra cuánto ha cambiado el mercado», apunta el responsable de Spotify.Ojos así: la mezcla de folclore latino y música árabe&#8230; muy bien rodeadaPero si hay algo que Shakira ha llevado a todo el globo es la mezcla de folclore latino, sonidos árabes y un pop que dejó huella en otras tantas como Demi Lovato, Selena Gómez e incluso Rosalía.Para Manrique, «su versatilidad para saltar de un género a otro expandió la percepción de lo que una mujer latina podía representar en la escena internacional». Dejó de ser un estereotipo asociado a un género clásico concreto y no ha tenido problema en saltar del rock, especialmente presente en sus primeros discos, al reguetón de La Tortura o los sonidos afro de Waka Waka.»Esa visión pionera ayudó a abrir camino para que las siguientes generaciones de artistas femeninas experimentaran con mayor libertad de estilo y sonido», explica el responsable de Spotify. En este sentido, Boscá recuerda que «ha abierto tanto el camino que a veces se nos olvida que es la precursora, que es una de las grandes figuras de la música latina».»Ella ha metido todo su sonido y ha hecho mezclas loquísimas, que al final ha dado también repercusión», apunta la locutora de Los40 sobre hits como Ojos así, donde percusiones árabes como el derbake se mezclan con pop en un homenaje a sus raíces libanesas.Esto no sería comprensible sin tener en cuenta su ubicación ni sus propias filias personales, tal y como recuerda Moreno. «El Caribe colombiano de Shakira, por ejemplo, es cosmopolita de entrada, y a la vez sitio de profundas prácticas culturales», apunta. Pero también los sones que recuerdan a Alanis Morissette o The Cramberries —con esa voz de Dolores O&#8217;Riordan que se puede ver en la colombiana— en Pies descalzos y ¿Dónde están los ladrones? y que se deben a su pasión por el rock en su juventud. «También de su conciencia de las grandes cantadoras folclóricas del caribe colombiano, y de saberse turca (en el Caribe, el nombre turco se aplica a todas las comunidades que llegaron del llamado Oriente Medio)», detalla Moreno para quien tanto Shakira como otras artistas reflejan una apertura radical sin miedo a perder las «raíces». Boscá recuerda que, para mezclar estos sonidos, Shakira también ha sabido codearse con grandes colaboraciones, como la mítica La Tortura con Alejandro Sanz, Beautiful Liar con Beyoncé, Hips don&#8217;t lie con Wycleaf Jean, cantar con Maluma cuando el colombiano estaba en su punto álgido en Chantaje o, por supuesto, la colaboración con Bizarrap en su sesión. «Ella siempre sabe con quién juntarse. Lleva desde principios de los 90 y cada año es, no solo número uno en el mundo una vez, sino varias veces, consigue hits durante toda su carrera y logra colocarlos entre las canciones más importantes del planeta», apunta. Para la locutora de Los40, la visión de ser una mujer que es «dueña de su vida, hace lo que quiere incluso tras una ruptura» es uno de los elementos definitorios de la de Barranquilla.»La gente de mi generación la tenemos absolutamente idealizada. Esa Shakira que nos sorprendió tanto cuando lanzó Pies descalzos y con la que veíamos una mujer poderosa que hacía lo que quería y que era un referente. Estoy aquí o Te necesito son canciones que cuando las conocimos nos chocaron, luego el Ciega, sordomuda, ni te cuento», recuerda.</p>
<p>«Comienza a identificar más esa capacidad y voluntad de expansión que una serie de características que puedan identificar sociedades tan complejas como las latinoamericanas, caribeñas, y sus muchas diásporas»Jairo Moreno, profesor del departamento de música y experto en música latina de la Universidad de Pennsylvania (EEUU).Esta miscelánea de géneros renombraron lo que hoy conocemos como «latino» y en ello Shakira tuvo un valor fundamental. «Comienza a identificar más esa capacidad y voluntad de expansión que una serie de características que puedan identificar sociedades tan complejas como las latinoamericanas, caribeñas, y sus muchas diásporas», señala Moreno.Loba: el empoderamiento femenino antes de que se llamase empoderamientoCon Loba (2009), Shakira puso sobre la mesa el empoderamiento femenino mucho antes de que discursos feministas y el morado llenasen las calles con el boom del feminismo entre las celebrities en el 2017. Pero Shakira ya había dejado claro sus intenciones y su «intuición» en canciones como Te aviso, te anuncio o Te dejo Madrid.A ella la seguirían Soltera, la sesión con Bizarrap o TQG con Karol G, con la que las comparaciones en cuanto a abordar la libertad femenina —y estética— han sido una constante. «Su mayor logro fue demostrar que una mujer latinoamericana podía consolidar una carrera global y duradera combinando diferentes idiomas, mercados y estilos. Shakira forma parte de la generación que amplió el espacio internacional para los artistas latinos, incluidas las mujeres, en un momento donde cruzar fronteras exigía un esfuerzo mucho mayor», explica Manrique.El editorial lead de Spotify España apunta al éxito de Despacito como un antes y un después al panorama internacional. «La aportación de Shakira forma parte de esa misma historia: fue una de las pioneras en demostrar el potencial global de la música latina antes de que existiera el entorno sin fronteras del streaming actual. Las generaciones posteriores han llevado esa evolución aún más lejos, en un mercado donde las mujeres latinas pueden llegar a un público global sin que el idioma sea el obstáculo de antes», detalla.</p>
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<p>        Shakira y Karol G recogiendo el premio en los MTV VMA por &#8216;TQG0 en 2023.Gilbert Flores</p>
<p>Para Moreno, aunque el símil con Karol G es adecuado en algunos aspectos como performer, «en términos de experimentación musical no es tan curiosa como Shakira lo ha sido, pero comparte con su compatriota la inteligencia y compromiso social». De hecho, asegura que si hubiera que compararla con los moldes que rompió otra artista femenina esa sería Madonna. «Un denominador común a través de estas figuras para mí, es una conciencia de su inteligencia, autonomía, con todas las restricciones que impone la industria, y voluntad de riesgo musical, especialmente a las mujeres», sentencia.Como bien dice en su sesión con Bizarrap que ha servido para dar nombre de su gira, «las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan», Shakira ha sabido recomponerse de las rupturas a base de canciones, de decisiones artísticas como crear su propio estadio, pero sobre todo, de mensajes de empoderamiento que han calado entre sus fans.</p>
<p>«Me llega feedback de mujeres que están superemocionadas, que se van a venir desde cualquier parte del país, madres con hijas, grupos de amigas&#8230;»Cristina Boscá, locutora de &#8216;¡Anda ya!&#8217; de Los40Si Karol G tiene a las «bichotas», ella tiene a sus «lobas» que ya preparan su mejor pelaje para ir a ese impresionante Macondo Park. «Veo muchísima emoción en el género femenino. En general, me llega feedback de mujeres que están superemocionadas, que se van a venir desde cualquier parte del país, madres con hijas, grupos de amigas&#8230; Justo me llegaba la historia de una madre que decía que su hija le había regalado ir juntas. Es como un evento para mujeres, es una pasada, hay mucha devoción entre el mundo femenino», recuerda Boscá.<br />
Las 12 fechas de Shakira en Madrid están marcadas en rojo en el calendario como ‘el evento’. Para muchas mujeres, esta cita con el orgullo latino de la de Barranquilla se convertirá en una fiesta en la que cantar o, como dice ella misma, aullar. <br />
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<p>Karol G lidera las listas mundiales de Spotify con una colaboración con dos españoles. Bad Bunny es el artista más escuchado a nivel mundial y ha conquistado el icono <i>yankee </i>por excelencia que es la Super Bowl. Estamos en septiembre de 2026 y la industria dice «aquí tú hablas español», como decía la doctora Polo, la protagonista del vídeo viral. Precisamente en este momento en el que lo latino llega a su punto álgido, Madrid se prepara para el que es, según los directivos de Live Nation, «el mayor evento musical del mundo»: la residencia europea<i> Las mujeres ya no lloran</i> de Shakira.</p>
<p>La colombiana, más allá de los 12 conciertos programados en el Estadio Shakira, que ha construido para la ocasión en el espacio Iberdrola Music de Villaverde, ha querido llevar ese homenaje a la cultura latina al espacio llamado Macondo Park —todo un guiño a la obra de Gabriel García-Márquez—, donde se encontrará una gran oferta de literatura, moda, música o gastronomía con lo latino en el centro.</p>
<p>En esta vorágine de 2026 en el que, como bien decía Bad Bunny en<i> El Apagón,</i> «todos quieren ser latinos», conviene echar la vista atrás para ver cómo Shakira y sus más de 35 años de trayectoria han servido para abonar el terreno. Lo hizo a golpe de guitarra en su época <i>Pies descalzos</i> (1995), pero también a golpe de cadera con <i>¿Dónde están los ladrones? </i>(1998) y con toques folclóricos y ritmos urbanos en auge desde<i> El dorado </i>(2017).</p>
<h3><i>La tortura:</i> una apuesta por el orgullo latino</h3>
<p>«Shakira ha sido una pieza fundamental para llevar la música latina a escala global. Mucho antes de que el español ocupara el lugar de liderazgo que tiene hoy, ella demostró que una artista latinoamericana podía construir una carrera internacional, conectar con públicos de todos los idiomas y mercados, e introducir los sonidos y la identidad latina en el <i>mainstream </i>mundial», recuerda a <i>El HuffPost</i> Darío Manrique, Editorial Lead de Spotify en España. Y si tuviera que elegir el gran triunfo de la colombiana sería trasladar ese hasta entonces nicho de lo latino al <i>mainstream</i>.</p>
<p>Solo en EEUU, el consumo de música latina alcanzó un récord histórico en 2025 al superar los 1.000 millones de dólares en ingresos mayoristas, según el informe anual de la Recording Industry Association of America (RIAA), y, entre estos éxitos sigue estando Shakira. A pesar de que antes de ella hubo grandes precedentes como la cubano-estadounidense Gloria Estefan o el puertorriqueño Ricky Martin, que para hacerse un hueco en la industria anglosajona habían tenido que cantar en inglés. </p>
<p>Shakira tuvo esa «intuición», tal y como recuerda a <i>El HuffPost</i> la locutora de<i> ¡Anda ya! </i>de Los40 Cristina Boscá. «Shakira nació en el 1977 y lleva triunfando desde que es súper pequeña, desde 1995, con solo 18 años. Es una de las mujeres y de las artistas que, en lugar de avergonzarse de su lengua e intentar hacerlo todo en inglés, la ha reivindicado en más de una ocasión y ha sacado pecho cuando nadie apostaba por lo latino. Ella sí lo hizo y le ha ido muy bien», recuerda.</p>
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<p><cite class="c-detail__cite__title">«Mucho antes de que el español ocupara el lugar de liderazgo que tiene hoy, ella demostró que una artista latinoamericana podía construir una carrera internacional»</cite></p>
<p>Darío Manrique, Editorial Lead de Spotify en España</p>
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<p>La evolución de fenómenos de nicho o exóticos, como <i>La bamba</i> o la propia <i>Macarena </i>de Los del río, populares en los 90 dieron paso a una apertura en los 2000 aupada por el reguetón y nombres como Daddy Yankee o Don Omar. Pero lejos de todas estas figuras o del crossover previo de otros artistas, Shakira logró en 2006 ser la primera artista en interpretar una canción íntegramente en español en los MTV VMA con <i>La Tortura.</i></p>
<p>Para Jairo Moreno, profesor del departamento de música y experto en música latina de la Universidad de Pennsylvania (EEUU), «ella contribuye a mover los espacios donde música pop puede ser escuchada». Y buen ejemplo de ello son las radios estadounidenses, donde ella empezó a sonar de forma habitual entre otras artistas <i>pop </i>angloparlantes. </p>
<p>«Cambia con eso la idea de quién puede decir/cantar, qué puede cantar y en qué lengua. Esto se conoce como una distribución de lo sensible, en términos del filósofo francés Jacques Rancière. Al alterar los parámetros (qué, quién cómo), cambia el terreno de la música <i>pop </i>en varios espacios, no solo los Estados Unidos sino también en Latinoamérica, Europa y el resto del mundo», recuerda Moreno.</p>
<h3><i>Whenever, wherever: </i>la dualidad del inglés-español y cómo a través del él logró colar la estructura latina</h3>
<p>A pesar de este orgullo latino, tras el éxito de<i> Pies descalzos</i> y <i>¿Dónde están los ladrones?</i>, Shakira optó por lanzar una doble edición de todos sus LP: una en castellano y otra en inglés, como habían hecho otros tantos artistas latinos. Esto le sirvió como cebo para asentarse en la trayectoria que siguió desde 2010, casi al 100% en español.</p>
<p>Esto no se puede entender sin el fenómeno <i>Despacito </i>y una inclusión, desde entonces, de la lengua de Cervantes casi omnipresente en la industria, tanto en artistas anglo —con versiones en español de Beyoncé, Jennifer Lopez o Christina Aguilera— como en artistas hispanos. </p>
<p>Pero hay mucho más detrás de este giro al español. «Existen factores como la comunicación global a través del internet, el declive de la hegemonía cultural de los Estados Unidos y del inglés como lengua franca, aunque mantiene mucho de su poder, y la necesidad de la industria de ampliar sus mercados teniendo en cuenta que el poder adquisitivo de públicos en Latinoamérica y de migrantes ha aumentado», recuerda Moreno.</p>
<p>«Su capacidad para moverse entre el español y el inglés fue clave en su despegue internacional. En una época en la que la &#8216;música latina&#8217; se trataba casi como un segmento aparte en mercados como el estadounidense. Grabar en ambos idiomas le permitió llegar a nuevos públicos sin perder su esencia latina», recuerda Manrique.</p>
<figure itemscope="" itemtype="http://schema.org/ImageObject" class="c-detail__media">
<picture class="c-detail__media__thumb"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://img2.huffingtonpost.es/files/image_720/uploads/2026/09/18/shakira-en-los-mtv-vma-en-2002.jpeg" width="720" height="0" data-full-src="https://www.elgarcia.es/wp-content/uploads/2026/09/Shakira-se-abrio-paso-a-golpe-de-cadera-y-puso.jpeg" alt="Shakira en los MTV VMA en 2002."  /></picture><figcaption class="c-detail__media__txt">
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<p>        <span class="c-detail__media__credit ">Shakira en los MTV VMA en 2002.</span><span class="c-detail__media__author ">WireImage</span></figcaption></figure>
<p>Tal y como recuerda Moreno, «Shakira insistió en escribir sus letras en inglés y rehusó la idea de que fuese Gloria Estefan quien lo hiciera». Pero esto le sirvió como herramienta para transmitir un sentir latino y una forma y estilo poco habitual en el mercado anglosajón. </p>
<p>«Como resultado terminó escribiendo <i>unenglish things</i> [cosas no inglesas] en inglés. Los críticos remarcaron ese aspecto, anotando que Shakira cantaba frases que no eran típicas del <i>pop </i>de algunas de sus contemporáneas (por ejemplo, Britney Spears o Christina Aguilera). Al mismo tiempo, al establecer una carrera en dos lenguas —lo cual implicó estrategias de <i>marketing </i>muy diferentes a las cuales la industria fonográfica estaba acostumbrada— duplicó su audiencia», explica el experto de la Universidad de Pennsylvania. De hecho, esto fue gradual y culminó con la dupla <i>Fijación Oral/Oral Fixation </i>que, en conjunto, lograron la histórica cifra de ventas de 12 millones de copias.</p>
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<p><cite class="c-detail__cite__title">«Shakira cantaba frases que no eran típicas del pop de algunas de sus contemporáneas, por ejemplo, Britney Spears o Christina Aguilera»</cite></p>
<p>Jairo Moreno, profesor del departamento de música y experto en música latina de la Universidad de Pennsylvania (EEUU).</p>
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<p>Esto, a diferencia de lo que sucede con nombres como Karol G, J Balvin o el propio Bad Bunny, es algo generacional. «Shakira pertenece a una generación que tuvo que derribar esas fronteras lingüísticas de forma muy activa, abriendo camino al potencial internacional del talento latino. En los últimos años hemos visto a grandes estrellas de habla inglesa buscando colaborar con artistas latinos, justo lo contrario de lo que ocurría hace 20 años, lo que demuestra cuánto ha cambiado el mercado», apunta el responsable de Spotify.</p>
<h3><i>Ojos así:</i> la mezcla de folclore latino y música árabe&#8230; muy bien rodeada</h3>
<p>Pero si hay algo que Shakira ha llevado a todo el globo es la mezcla de folclore latino, sonidos árabes y un pop que dejó huella en otras tantas como Demi Lovato, Selena Gómez e incluso Rosalía.</p>
<p>Para Manrique, «su versatilidad para saltar de un género a otro expandió la percepción de lo que una mujer latina podía representar en la escena internacional». Dejó de ser un estereotipo asociado a un género clásico concreto y no ha tenido problema en saltar del <i>rock</i>, especialmente presente en sus primeros discos, al reguetón de <i>La Tortura</i> o los sonidos afro de <i>Waka Waka.</i></p>
<p>«Esa visión pionera ayudó a abrir camino para que las siguientes generaciones de artistas femeninas experimentaran con mayor libertad de estilo y sonido», explica el responsable de Spotify. En este sentido, Boscá recuerda que «ha abierto tanto el camino que a veces se nos olvida que es la precursora, que es una de las grandes figuras de la música latina».</p>
<p>«Ella ha metido todo su sonido y ha hecho mezclas loquísimas, que al final ha dado también repercusión», apunta la locutora de Los40 sobre hits como <i>Ojos así,</i> donde percusiones árabes como el <i>derbake </i>se mezclan con <i>pop </i>en un homenaje a sus raíces libanesas.</p>
<p>Esto no sería comprensible sin tener en cuenta su ubicación ni sus propias filias personales, tal y como recuerda Moreno. «El Caribe colombiano de Shakira, por ejemplo, es cosmopolita de entrada, y a la vez sitio de profundas prácticas culturales», apunta. </p>
<p>Pero también los sones que recuerdan a Alanis Morissette o The Cramberries —con esa voz de Dolores O&#8217;Riordan que se puede ver en la colombiana— en <i>Pies descalzos</i> y <i>¿Dónde están los ladrones? </i>y que se deben a su pasión por el rock en su juventud. «También de<i/> su conciencia de las grandes cantadoras folclóricas del caribe colombiano, y de saberse turca (en el Caribe, el nombre turco se aplica a todas las comunidades que llegaron del llamado Oriente Medio)», detalla Moreno para quien tanto Shakira como otras artistas reflejan una apertura radical sin miedo a perder las «raíces». </p>
<p>Boscá recuerda que, para mezclar estos sonidos, Shakira también ha sabido codearse con grandes colaboraciones, como la mítica<i> La Tortura </i>con Alejandro Sanz, <i>Beautiful Liar </i>con Beyoncé, <i>Hips don&#8217;t lie</i> con Wycleaf Jean, cantar con Maluma cuando el colombiano estaba en su punto álgido en <i>Chantaje </i>o, por supuesto, la colaboración con Bizarrap en su sesión. </p>
<p>«Ella siempre sabe con quién juntarse. Lleva desde principios de los 90 y cada año es, no solo número uno en el mundo una vez, sino varias veces, consigue <i>hits </i>durante toda su carrera y logra colocarlos entre las canciones más importantes del planeta», apunta. Para la locutora de Los40, la visión de ser una mujer que es «dueña de su vida, hace lo que quiere incluso tras una ruptura» es uno de los elementos definitorios de la de Barranquilla.</p>
<p>«La gente de mi generación la tenemos absolutamente idealizada. Esa Shakira que nos sorprendió tanto cuando lanzó <i>Pies descalzos y</i> con la que veíamos una mujer poderosa que hacía lo que quería y que era un referente<i>. Estoy aquí </i>o <i>Te necesito </i>son canciones que cuando las conocimos nos chocaron, luego el <i>Ciega, sordomuda</i>, ni te cuento», recuerda.</p>
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<p><cite class="c-detail__cite__title">«Comienza a identificar más esa capacidad y voluntad de expansión que una serie de características que puedan identificar sociedades tan complejas como las latinoamericanas, caribeñas, y sus muchas diásporas»</cite></p>
<p>Jairo Moreno, profesor del departamento de música y experto en música latina de la Universidad de Pennsylvania (EEUU).</p>
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<p>Esta miscelánea de géneros renombraron lo que hoy conocemos como «latino» y en ello Shakira tuvo un valor fundamental. «Comienza a identificar más esa capacidad y voluntad de expansión que una serie de características que puedan identificar sociedades tan complejas como las latinoamericanas, caribeñas, y sus muchas diásporas», señala Moreno.</p>
<h3><i>Loba</i>: el empoderamiento femenino antes de que se llamase empoderamiento</h3>
<p>Con <i>Loba </i>(2009), Shakira puso sobre la mesa el empoderamiento femenino mucho antes de que discursos feministas y el morado llenasen las calles con el <i>boom </i>del feminismo entre las <i>celebrities </i>en el 2017. Pero Shakira ya había dejado claro sus intenciones y su «intuición» en canciones como<i> Te aviso, te anuncio</i> o<i> Te dejo Madrid.</i></p>
<p>A ella la seguirían <i>Soltera</i>, la sesión con Bizarrap o <i>TQG </i>con Karol G, con la que las comparaciones en cuanto a abordar la libertad femenina —y estética— han sido una constante. </p>
<p>«Su mayor logro fue demostrar que una mujer latinoamericana podía consolidar una carrera global y duradera combinando diferentes idiomas, mercados y estilos. Shakira forma parte de la generación que amplió el espacio internacional para los artistas latinos, incluidas las mujeres, en un momento donde cruzar fronteras exigía un esfuerzo mucho mayor», explica Manrique.</p>
<p>El <i>editorial lead </i>de Spotify España apunta al éxito de <i>Despacito </i>como un antes y un después al panorama internacional. «La aportación de Shakira forma parte de esa misma historia: fue una de las pioneras en demostrar el potencial global de la música latina antes de que existiera el entorno sin fronteras del <i>streaming </i>actual. Las generaciones posteriores han llevado esa evolución aún más lejos, en un mercado donde las mujeres latinas pueden llegar a un público global sin que el idioma sea el obstáculo de antes», detalla.</p>
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<picture class="c-detail__media__thumb"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://img2.huffingtonpost.es/files/image_720/uploads/2026/09/18/shakira-y-karol-g-recogiendo-el-premio-en-los-mtv-vma-por-tqg0-en-2023.jpeg" width="720" height="0" data-full-src="https://www.elgarcia.es/wp-content/uploads/2026/09/1789758314_811_Shakira-se-abrio-paso-a-golpe-de-cadera-y-puso.jpeg" alt="Shakira y Karol G recogiendo el premio en los MTV VMA por 'TQG0 en 2023."  /></picture><figcaption class="c-detail__media__txt">
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<p>        <span class="c-detail__media__credit ">Shakira y Karol G recogiendo el premio en los MTV VMA por &#8216;TQG0 en 2023.</span><span class="c-detail__media__author ">Gilbert Flores</span></figcaption></figure>
<p>Para Moreno, aunque el símil con Karol G es adecuado en algunos aspectos como <i>performer</i>, «en términos de experimentación musical no es tan curiosa como Shakira lo ha sido, pero comparte con su compatriota la inteligencia y compromiso social». De hecho, asegura que si hubiera que compararla con los moldes que rompió otra artista femenina esa sería Madonna. «Un denominador común a través de estas figuras para mí, es una conciencia de su inteligencia, autonomía, con todas las restricciones que impone la industria, y voluntad de riesgo musical, especialmente a las mujeres», sentencia.</p>
<p>Como bien dice en su sesión con Bizarrap que ha servido para dar nombre de su gira, «las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan», Shakira ha sabido recomponerse de las rupturas a base de canciones, de decisiones artísticas como crear su propio estadio, pero sobre todo, de mensajes de empoderamiento que han calado entre sus fans.</p>
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<p><cite class="c-detail__cite__title">«Me llega feedback de mujeres que están superemocionadas, que se van a venir desde cualquier parte del país, madres con hijas, grupos de amigas&#8230;»</cite></p>
<p>Cristina Boscá, locutora de &#8216;¡Anda ya!&#8217; de Los40</p>
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<p>Si Karol G tiene a las «bichotas», ella tiene a sus «lobas» que ya preparan su mejor pelaje para ir a ese impresionante Macondo Park. «Veo muchísima emoción en el género femenino. En general, me llega <i>feedback </i>de mujeres que están superemocionadas, que se van a venir desde cualquier parte del país, madres con hijas, grupos de amigas&#8230; Justo me llegaba la historia de una madre que decía que su hija le había regalado ir juntas. Es como un evento para mujeres, es una pasada, hay mucha devoción entre el mundo femenino», recuerda Boscá.</p>
<p>Las 12 fechas de Shakira en Madrid están marcadas en rojo en el calendario como ‘el evento’. Para muchas mujeres, esta cita con el orgullo latino de la de Barranquilla se convertirá en una fiesta en la que cantar o, como dice ella misma, aullar. </p>
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