<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/" xmlns:blogger="http://schemas.google.com/blogger/2008" xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0" version="2.0"><channel><atom:id>tag:blogger.com,1999:blog-31679408</atom:id><lastBuildDate>Thu, 16 Apr 2026 18:41:30 +0000</lastBuildDate><title>el mal de Batty</title><description>¿me puede repetir la pregunta que le acabo de hacer?</description><link>http://elmaldebatty.blogspot.com/</link><managingEditor>noreply@blogger.com (andrés)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:totalResults>44</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-31679408.post-3214137878923252837</guid><pubDate>Tue, 03 Apr 2007 23:38:00 +0000</pubDate><atom:updated>2007-04-04T01:54:47.460+02:00</atom:updated><title>Un día de estos voy a celebrar mi cumpleaños</title><description>&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhw5yRCRhnWAbzISZvD4O92wS8UBtbSWeS-pkGJUMUNufz381rXjAPtSbXekQwcXxcKfavGrunWQi8fzDYuBc6b8JRKNVHHtL064BiOIqejPEgzbYOqD2Eq8SKCPf2MxCpnDLt6/s1600-h/present_man.gif&quot;&gt;&lt;img style=&quot;margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhw5yRCRhnWAbzISZvD4O92wS8UBtbSWeS-pkGJUMUNufz381rXjAPtSbXekQwcXxcKfavGrunWQi8fzDYuBc6b8JRKNVHHtL064BiOIqejPEgzbYOqD2Eq8SKCPf2MxCpnDLt6/s320/present_man.gif&quot; alt=&quot;&quot; id=&quot;BLOGGER_PHOTO_ID_5049350796437275266&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;/a&gt;En la tienda, junto con el vino y las cervezas, me decido por una bolsa de cortezas Matutano. El paquistaní anota las bebidas mecánicamente, pero se entusiasma visiblemente ante la bolsa. -Paquete nuevo, paquete nuevo –dice con una enorme sonrisa. Tiene razón, es la primera vez que veo ese envase, plateado. –Lo trajeron hoy –me informa. –Es muy bonito –le contesto  antes de pagar. De vuelta a casa echo un vistazo a los cines Melies, que todavía no cambiaron la programación. Estoy algo más tranquilo, comer con mis compañeros de trabajo me intranquilizó un poco pero empieza el fin de semana y tengo algunas cosas que hacer, aunque no se por cual empezar. Supongo que en eso consiste ser adulto, las cosas siguen siendo igual de intrascendentes pero la decisión y el resultado de hacerlas corre por cuenta propia. Eso denominado responsabilidad. Aunque hace poco leí que uno no llega a la madurez hasta que no sufre una gran pérdida. Alguna he sufrido, pero nada grave. Todo llegará. Al pasar frente al restaurante gallego veo un enorme cartel en el que se anuncia el comienzo de la temporada de lamprea. Hace poco leí algo en internet. Son unos peces prehistóricos con aspecto de gusano y una boca succionadora llena de dientes con la que se aferran a las piedras mientras se reproducen. La forma habitual de cocinarla es en su propia sangre. En la escalera me encuentro con el casero, cosa que suele suceder, y me dice algo sobre la factura de la luz que olvido con tanta facilidad. Después hace una pregunta algo más indiscreta -¿Su novia se fue? -. –Hace tiempo, mañana le pago la factura- le respondo mientras sigo comiendo las cortezas. No se me ocurre ofrecerle.</description><link>http://elmaldebatty.blogspot.com/2007/04/un-da-de-estos-voy-celebrar-mi.html</link><author>noreply@blogger.com (andrés)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhw5yRCRhnWAbzISZvD4O92wS8UBtbSWeS-pkGJUMUNufz381rXjAPtSbXekQwcXxcKfavGrunWQi8fzDYuBc6b8JRKNVHHtL064BiOIqejPEgzbYOqD2Eq8SKCPf2MxCpnDLt6/s72-c/present_man.gif" height="72" width="72"/><thr:total>78</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-31679408.post-1208554537280143654</guid><pubDate>Tue, 13 Mar 2007 00:37:00 +0000</pubDate><atom:updated>2007-03-13T01:42:19.324+01:00</atom:updated><title>poesía de mierda</title><description>&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiiG9gtskDPwkjI-QOvcKX8rWcLrL5606vNKMyI_KQ-fyklVP_g5kx29xDhMK1XODZbK3bqMdePs3pfPFbCYb5p6UldXP9HCZWIBHOnktMmx2EmzvaihXCcF7kCxfw6HKLg8rZ0/s1600-h/elephant-klein.gif&quot;&gt;&lt;img style=&quot;margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiiG9gtskDPwkjI-QOvcKX8rWcLrL5606vNKMyI_KQ-fyklVP_g5kx29xDhMK1XODZbK3bqMdePs3pfPFbCYb5p6UldXP9HCZWIBHOnktMmx2EmzvaihXCcF7kCxfw6HKLg8rZ0/s320/elephant-klein.gif&quot; alt=&quot;&quot; id=&quot;BLOGGER_PHOTO_ID_5041201760944487122&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;-&lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;No conozco impotencia más amarga&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;que la de no poder poseerlas a todas, &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;ni alegría que pueda compararse&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;a aquella que produce&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;conseguir los favores de una sola&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-Tu y tu poesía de mierda&lt;br /&gt;-No es mío, es de Vicente Gallego, el tipo que…&lt;br /&gt;-Si, ya, el que escribía en el vertedero. Normal que le salgan poesías de mierda.&lt;br /&gt;-Muy gracioso. En serio te digo, me siento un poco así. Eso de “conseguir los favores” es lo que más me gusta. Una vez conseguido… no se, como que me doy cuenta de que &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;no es para tanto&lt;/span&gt;. Frotar carne con carne. Creo que me va más el tonteo que otra cosa. Me las follaría a todas, pero cuando cae alguna como que tengo la sensación de que el sexo es una cosa de lo más idiota, que no merece tantas preocupaciones.&lt;br /&gt;-Los cacahuetes están manidos. ¿Viste la camarera? Menudo polvazo.&lt;br /&gt;-Y bien que lo sabe la muy cerda. ¿Pido otra?&lt;br /&gt;-Claro. Entonces, si no te entusiasma ¿Qué cojones sigues buscando en las tías?&lt;br /&gt;-El mechero. No se, creo que hecho de menos un interlocutor. Alguien que esté &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;siempre &lt;/span&gt;ahí, que construya una vida conmigo, alguien con quien compartir. Yo podría hacer la compra y ella plancharme las camisas, por poner un ejemplo. Alguien con quien hablar de mi trabajo, que me ayude a elegir la ropa, alguien con quien viajar, alguien que siempre me diga lo bueno que estoy… un amor, en definitiva.&lt;br /&gt;-No te lo pierdas, se está agachando por servilletas. Lleva un tanga rosa.&lt;br /&gt;-Joder. ¿De verdad escribía en un vertedero?</description><link>http://elmaldebatty.blogspot.com/2007/03/poesa-de-mierda.html</link><author>noreply@blogger.com (andrés)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiiG9gtskDPwkjI-QOvcKX8rWcLrL5606vNKMyI_KQ-fyklVP_g5kx29xDhMK1XODZbK3bqMdePs3pfPFbCYb5p6UldXP9HCZWIBHOnktMmx2EmzvaihXCcF7kCxfw6HKLg8rZ0/s72-c/elephant-klein.gif" height="72" width="72"/><thr:total>85</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-31679408.post-7065065630422401884</guid><pubDate>Mon, 05 Mar 2007 21:34:00 +0000</pubDate><atom:updated>2007-03-06T20:12:44.971+01:00</atom:updated><title>Strangers than Paradise (una de paralelaje)</title><description>&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiQdBlyFGZG1hnNbKQfO6dFP-SaPngsZBd0in510AsU75MkkyFSQVH7h0JhZdk_E8GC17mz9vXEEDbFHI9_r9cJvdNV9ESvKfjd5IWtK2v-O_vZsADimkXz0Ks5jaZY94Sa99wu/s1600-h/doherty-in-the-beach.gif&quot;&gt;&lt;img style=&quot;margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiQdBlyFGZG1hnNbKQfO6dFP-SaPngsZBd0in510AsU75MkkyFSQVH7h0JhZdk_E8GC17mz9vXEEDbFHI9_r9cJvdNV9ESvKfjd5IWtK2v-O_vZsADimkXz0Ks5jaZY94Sa99wu/s320/doherty-in-the-beach.gif&quot; alt=&quot;&quot; id=&quot;BLOGGER_PHOTO_ID_5038557257105669010&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;/a&gt;Anticipándose a nuestra más que probable intención de ir a dormir, V decide que vayamos a la playa. Ante la ansiedad de V, P y yo nos acabamos el whisky camino al coche. Pasamos por mi casa, donde cojo una toalla y un bañador y me encuentro con mi vecino, que ha salido al oir mi puerta y que me recuerda una factura de la luz pendiente. –Ahora mismo no me viene muy bien –digo, algo aturdido por el encuentro. V ha puesto el Zooropa de U2 y habla muy animado de como vender al hotel donde trabaja un antiguo proyecto que acabamos de enseñarle. P lo anima y hablamos de presentaciones, porcentajes y derechos registrados mientras los grabo con la videocámara. El sol luce ya implacable. Me siento bien, no quiero proyectos. –&lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;I went out walking / under an atomic sky&lt;/span&gt; – canta Johnny Cash. Me duermo mientras veo pasar naves industriales. Zanussi, Serox, Porcelanosa, Seat.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me despiertan ya estamos en una urbanización de Gavá. Me calzo las gafas de sol y el sombrero de P. Pasamos frente a un club deportivo con pistas de pádel. “Seis a tres.” Pac, pac, pac. “Saco.” Son como las diez, el club está lleno, pero la calle también. Son gente que &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;ya&lt;/span&gt; ha dormido. Frente a nosotros, en el único aparcamiento que queda en la calle, para un Chrysler. Salen un hombre, una mujer y dos niños vestidos con ropa deportiva. Cojen unas mochilas del maletero y se dirigen hacia la playa, como nosotros. Si no teníamos nada que ver con ellos, en la playa las camisas y las americanas nos acaban de delatar, pero nadie parece darse cuenta. Nadie nos mira o nadie nos ve. Nosotros miramos a las chicas y hacemos los comentarios de rigor. V si podría parecer uno de ellos. V tiene coche, está bronceado, va al gimnasio y su bañador no le queda pequeño como a P ni grande como a mi. Dejo las cosas sobre la toalla y me acerco a la playa. Pienso en que pasé la noche diciendo idioteces, usando esa ironía cada vez más entrenada que me protege de los enfrentamientos, que me separa de las confesiones. El sol pega duro y juraría que mi piel es blanca y fina como un folio de ochenta gramos. Me apetece bañarme, meto el dedo gordo del pie en el agua. Está congelada. La maldigo y me vuelvo a dormir a la toalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos comido pollo asado, suena Nacho Vegas, me he quemado ligeramente, la sensación es placentera. V habla de sus planes en Venezuela. Nos cuenta que allí el dinero parecería más y las chicas son más calientes. No se me ocurren mejores motivos. P también tiene planes, pero no sabe muy bien donde desarrollarlos. Miro la carretera. Llevo tres años y medio aquí. Seat, Porcelanosa, Serox, Zanussi. Siento que, en este mismo momento, algo ha terminado y algo empieza, pero no tengo ni idea de el qué ni porqué.</description><link>http://elmaldebatty.blogspot.com/2007/03/strangers-in-paradise-una-de-paralelaje.html</link><author>noreply@blogger.com (andrés)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiQdBlyFGZG1hnNbKQfO6dFP-SaPngsZBd0in510AsU75MkkyFSQVH7h0JhZdk_E8GC17mz9vXEEDbFHI9_r9cJvdNV9ESvKfjd5IWtK2v-O_vZsADimkXz0Ks5jaZY94Sa99wu/s72-c/doherty-in-the-beach.gif" height="72" width="72"/><thr:total>43</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-31679408.post-8390355462375704686</guid><pubDate>Wed, 28 Feb 2007 15:49:00 +0000</pubDate><atom:updated>2007-02-28T17:08:00.946+01:00</atom:updated><title>de paso (juntos o revueltos)</title><description>&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjWHPn1ni2_5J4-vUZ69qGr0nBLWmT4T1Hm_z15LUAo2_ekw-dpdzIoqVoIS5r8GuX2tU4b3ux1b67ujgDGRpqdMITSIyjEHjesMW8OuJIOotBI6SRGgT9HR5g88kkRnvHCR9NC/s1600-h/applause.gif&quot;&gt;&lt;img style=&quot;margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjWHPn1ni2_5J4-vUZ69qGr0nBLWmT4T1Hm_z15LUAo2_ekw-dpdzIoqVoIS5r8GuX2tU4b3ux1b67ujgDGRpqdMITSIyjEHjesMW8OuJIOotBI6SRGgT9HR5g88kkRnvHCR9NC/s320/applause.gif&quot; alt=&quot;&quot; id=&quot;BLOGGER_PHOTO_ID_5036613082124675554&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;/a&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;En el asiento de atrás hay un negro que no para de hablar en un altísimo y afectado tono de voz en un idioma que no reconozco. A su lado hay otro negro que no para de asentir. Las valerianas no sirven para nada, ni siquiera de placebo. Tampoco el medio litro de cerveza que bebí antes de subir al autobús. Mi compañera de asiento, una anglosajona rosada con una sudadera que reza St. Andrews’s College, está leyendo las primeras páginas de Lunar Park. Veo dos posibilidades de acercamiento: hacerle notar la graciosa coincidencia entre el nombre del college y el mío propio o hablar de lo que está leyendo, de la tormentosa relación entre Easton Ellis y su padre, un personaje acomplejado, violento y retrógrado que generó la mayor parte de la ira y el desprecio por el género humano que rezuman libros como el que tiene entre las manos. Cruzamos una tímida mirada y decido centrarme en la televisión. Es la última de &lt;st1:personname productid=&quot;La Pantera Rosa.&quot; st=&quot;on&quot;&gt;&lt;st1:personname productid=&quot;La Pantera&quot; st=&quot;on&quot;&gt;La Pantera&lt;/st1:PersonName&gt; Rosa.&lt;/st1:PersonName&gt; Afortunadamente no tiene sonido abierto, aunque me planteo comprar unos auriculares (1€, al lado del conductor). El inspector Clouseau conduce a toda velocidad por las calles de París de forma que en una curva se desprende la sirena, que impacta violentamente contra la cabeza de una anciana vestida de forma esperpéntica. La acción continúa, pero me quedo pensando en el más que seguro traumatismo craneoencefálico de la vieja, en el hospital, en las reacciones familiares. Hay murmullos irónicos cuando el conductor vuelve a insistir en que nadie se descalce. Ciertamente, apesta. Sospecho de los mochileros del fondo. La guiri levanta la cabeza interesada y aprovecho para comentarle que me gustó el libro que está leyendo. Ante su mirada pétrea se lo repito en inglés, a lo que responde “yes?” con una igualmente pétrea media sonrisa. No vuelve a mirarme en lo que queda de trayecto.&lt;/p&gt;     &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;No es obligatorio salir del bus en la parada de Esteras de Medinaceli, pero decido estirar las piernas. A un lado de la carretera está el parador con esa especie de restaurante-supermercado y al otro asoman las escasas casas del pueblo anticipando el inmenso paisaje de los campos de Castilla. La luz crepuscular perfila el ondulado paisaje, contrastándolo con las nubes anaranjadas que devienen en jirones violáceos a medida que se alejan del sol que empieza a esconderse. Supongo que debería ser algo suficiente para tener una intensa experiencia estética o sentimental, digno de una poesía o algo así. Tardo poco en dirigirme al restaurante, donde me tomo un café con leche viendo los resúmenes de la jornada de liga.&lt;/p&gt;     &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;En The Passenger hay una charla entre Jack Nicholson y el hombre al que suplantará, que está mirando el desierto de Sahara desde la terraza. El segundo le pregunta al primero si le gustan los paisajes. – Me gustan más las personas- responde Jack. – En los paisajes también hay personas- le acaba replicando.&lt;/p&gt;     &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;El tránsito no tiene sentido en sí, sólo quiero dormirme para que pase lo antes posible, llegar y dejar que la vida siga. De las veces que realicé este trayecto sólo recuerdo aquella en la que fui acompañado. Probablemente, por haber escrito, recuerde también ésta.&lt;span style=&quot;&quot; lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</description><link>http://elmaldebatty.blogspot.com/2007/02/de-paso-juntos-o-revueltos.html</link><author>noreply@blogger.com (andrés)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjWHPn1ni2_5J4-vUZ69qGr0nBLWmT4T1Hm_z15LUAo2_ekw-dpdzIoqVoIS5r8GuX2tU4b3ux1b67ujgDGRpqdMITSIyjEHjesMW8OuJIOotBI6SRGgT9HR5g88kkRnvHCR9NC/s72-c/applause.gif" height="72" width="72"/><thr:total>41</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-31679408.post-6109138196663228301</guid><pubDate>Mon, 19 Feb 2007 23:27:00 +0000</pubDate><atom:updated>2007-02-20T00:41:38.994+01:00</atom:updated><title>el planeta de los simios</title><description>&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjVi1nWlrbNPPSNBI1BtIfko-S9Q3qCV2Vd56U2MJg44KlP8B4DXozF8RpcVUTp4oVfEaWeXRwVRUPg379k6Mz90tJriOy3YpfCPTykCaDOgxB12yF1mFh3T0XSKNviBHOC_cv1/s1600-h/MONOLOFERNES.gif&quot;&gt;&lt;img style=&quot;margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjVi1nWlrbNPPSNBI1BtIfko-S9Q3qCV2Vd56U2MJg44KlP8B4DXozF8RpcVUTp4oVfEaWeXRwVRUPg379k6Mz90tJriOy3YpfCPTykCaDOgxB12yF1mFh3T0XSKNviBHOC_cv1/s320/MONOLOFERNES.gif&quot; alt=&quot;&quot; id=&quot;BLOGGER_PHOTO_ID_5033391384702441010&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;¿Para qué sirven los hombres? El biólogo especializado en medicina nuclear Michel Djerzinski se hace esta cuestión en el momento de plantearse un nuevo paradigma reproductivo en la raza humana. Las pulsiones masculinas pueden saciarse con competiciones deportivas o, en el peor de los casos, con la necesidad de “hacer avanzar la historia” por medio de revoluciones y guerras fundamentalmente. Para Djerzinski una sociedad regida por el rol femenino (de carácter maternalmente conservador) sería mejor a todas luces. Los cambios históricos se producirían con mayor lentitud pero sin el absurdo y traumático sufrimiento que causa cotidianamente la vanidad y violencia innata del género masculino. Partiendo de tales planteamientos y habida cuenta del desarrollo de la genetica a principios del s.XXI es fácil imaginarse que es lo que se le pasaba por la cabeza a Michel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque el término chimpancé se aplica comunmente al &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;pan troglodytes&lt;/span&gt; se trata de un género que incluye también a otra especie, el &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;pan paniscus,&lt;/span&gt; comunmente conocido como bonobo. Las diferencias entre ambas especies son muy significativas. El primero, de mayor tamaño y fuerza física, practica una estructura social jerárquica piramidal donde la cúspide la ocupan los machos dominantes a través de conductas agresivas hacia sus congéneres que van desde el enfrentamiento violento entre los machos hasta la eliminación de las crías masculinas (potenciales competidores) con probados episodios de canibalismo incluídos. La práctica patriarcal incluye el sometimiento y posesión exclusiva de las hembras. Por contra, los bonobos practican una sociedad matriarcal en la que el poder está repartido horizontalmente donde las hembras ostentan un estatus superior. El sexo tiene un protagonismo absoluto, siendo practicado de forma continua y absolutamente diversificada, incluyendo todas las prácticas imaginables (sexo en grupo, homosexualidad masculina y femenina, sexo oral...) sin mediar sentido posesivo alguno. La resolución de conflictos suele darse por medio de encuentros sexuales (como forma de liberación de tensiones o pago de una deuda) y las crías son protegidas por igual por todo el grupo al no ser pertenecientes de ningún clan o familia específica. Ambas especies tienen una proximidad genética al ser humano cercana al 100%.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi madre estaba viendo un fragmento de un programa de Laura Bozzo cuando la llamaron por teléfono y se enteró de que su compañera de trabajo en el hospital había intentado suicidarse por ingestion masiva de ibuprofenos al enterarse que su marido, cirujano, tenía un &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;affair &lt;/span&gt;con el anestesista. Ya había tenido noticia de infidelidades con otras mujeres, pero no pudo soportar que ésta vez fuera con un hombre. Para mi sorpresa, mi madre se mostró comprensiva ante tal desesperación. En la television dos gorilas (del género de los que custodian puertas de discotecas) trataban tímidamente de separar al enrabietado marido de una rolliza mujer de aquel que acababa de declararse como su amante. La lógica socio-sentimental de las relaciones humanas y su infinita capacidad de generar dolor se escapaba, una vez más, de mi entendimiento.</description><link>http://elmaldebatty.blogspot.com/2007/02/el-planeta-de-los-simios.html</link><author>noreply@blogger.com (andrés)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjVi1nWlrbNPPSNBI1BtIfko-S9Q3qCV2Vd56U2MJg44KlP8B4DXozF8RpcVUTp4oVfEaWeXRwVRUPg379k6Mz90tJriOy3YpfCPTykCaDOgxB12yF1mFh3T0XSKNviBHOC_cv1/s72-c/MONOLOFERNES.gif" height="72" width="72"/><thr:total>71</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-31679408.post-6794280373080623898</guid><pubDate>Mon, 12 Feb 2007 20:05:00 +0000</pubDate><atom:updated>2007-02-12T22:44:43.775+01:00</atom:updated><title>Entre copas (de la ternura socialdemócrata)</title><description>&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEir8xH8eZL3yRcsFO7a__kQ001hIs5tzqGjYU4ZVa3tiIQUcfuE519YnDF6gO3ILDtZr6jKcJSmbOq3TcFyMO6fHClJMJtkPLeONvxaWxYxE5JENz6cMPqK32AofuaMKkh7E9ci/s1600-h/hitler_playmate.gif&quot;&gt;&lt;img style=&quot;margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEir8xH8eZL3yRcsFO7a__kQ001hIs5tzqGjYU4ZVa3tiIQUcfuE519YnDF6gO3ILDtZr6jKcJSmbOq3TcFyMO6fHClJMJtkPLeONvxaWxYxE5JENz6cMPqK32AofuaMKkh7E9ci/s320/hitler_playmate.gif&quot; alt=&quot;&quot; id=&quot;BLOGGER_PHOTO_ID_5030766962116089378&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;- Estoy apático&lt;br /&gt;- Ya&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la pantalla del garito proyectan una película. Un tipo vestido de tirolés que me recuerda mucho a Terrence Hill fustiga a un viejo con flequillo y bigote hitlerianos. El viejito está de pie, follándose al ritmo espasmódico de los latigazos a una chica encadenada. El camarero, de impecable traje negro, me cobra nueve euros por cada gin tonic.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Que hijo de puta - digo antes de sentarme, pero J no me presta la más mínima atención y sigue con su monólogo.&lt;br /&gt;- Es este inconformismo. Nunca estaré contento. La gente me ve bien, muchos me envidian, algunos me admiran. Pero ellos no saben. Yo no me gusto. No tengo ganas de nada. Desidia absoluta.&lt;br /&gt;- Es típico en este mundillo, ya se te pasará&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tirolés, tras usar una polla de goma, ha comenzado a sodomizar al homólogo hitleriano con la suya propia. Suena una canción francesa. Jacques brel, creo. Le recito a J una serie de tópicos acerca de la imposibilidad de la felicidad en el mundo postcontemporáneo (la soledad, la exigencia, la inestabilidad, la castración de los afectos, la realidad de la vejez y la muerte) para que se sienta comprendido y así tratar de aliviarlo un poco, pero su mirada extraviada me dice que sigue sin escucharme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hubo un tiempo que me volví paranoico. Creí que me había vuelto loco y que ya no se me iba a pasar. Esto nadie lo sabe.&lt;br /&gt;- Es normal, tarde o temprano nos pasa a todos - Inmediatamente le hablo sobre las ventajas de contar las cosas moderadamente, ya que las debilidades expuestas acaban usándolas contra uno. El tirolés tira una piraña del tamaño de un atún a la bañera donde se está divirtiendo Hitler. El agua se tiñe de rojo. Una pareja sentada frente a nosotros se muere de la risa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- He pensado en el suicidio&lt;br /&gt;- ¿Y quién no? - me enciendo otro cigarro. En la pantalla un tipo vestido de Policía Montada Canadiense con un hacha clavada en la espalda atraviesa a otro con una sierra eléctrica. Un par de chicas desnudas se abrazan aterrorizadas. Inmediatamente se muestran excitadas y empiezan a lamerse los pezones. Se que no tiene arreglo. Le recomiendo que haga deporte, que tome vitaminas, que no lea mucho, que trate de no estar solo. Pido dos copas más.</description><link>http://elmaldebatty.blogspot.com/2007/02/entre-copas-de-la-ternura.html</link><author>noreply@blogger.com (andrés)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEir8xH8eZL3yRcsFO7a__kQ001hIs5tzqGjYU4ZVa3tiIQUcfuE519YnDF6gO3ILDtZr6jKcJSmbOq3TcFyMO6fHClJMJtkPLeONvxaWxYxE5JENz6cMPqK32AofuaMKkh7E9ci/s72-c/hitler_playmate.gif" height="72" width="72"/><thr:total>88</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-31679408.post-4851415166985086346</guid><pubDate>Thu, 08 Feb 2007 22:31:00 +0000</pubDate><atom:updated>2007-02-09T00:01:04.610+01:00</atom:updated><title>Este vals, este vals, este vals, este vals,</title><description>&lt;span style=&quot;font-family:trebuchet ms;&quot;&gt;Esto es algo que sucede algunas mañanas. A través de la ranura que dejan las puertas&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family:trebuchet ms;&quot;&gt; (entrecerradas o entreabiertas)&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family:trebuchet ms;&quot;&gt; de la ventana de mi habitación se cuela el reflejo del exterior que se proyecta invertido sobre la blancura del techo, donde se pueden ver pasar los difusos reflejos de los coches que circulan por calle Aragó. Casi todos los vehículos son blancos, pero también los hay rojos, azules y amarillos. Por el tamaño se pueden distinguir los camiones y las furgonetas. El efecto siguiente es de una dulce hipnosis acompasada por la cadencia cíclica que les marca el semáforo de la esquina. Dos blancos, uno rojo, uno blanco, uno azul, silencio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family:trebuchet ms;&quot;&gt;Algunos días he tenido la suerte de pasarlos metido en la cámara estenopeica en la que se transforma el cuarto. Contando coches, contando colores. Así sin más, encerrado en mi propio Chott el Djerid .El único indicativo de que existe el tiempo es la inclinación que va tomando la proyección hasta desaparecer.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family:trebuchet ms;&quot;&gt;Algún día de agosto de 1999 estaba con un amigo en la noria de Viena mirando los mismos puntitos negros que cincuenta años atrás miraran desde el mismo lugar Joseph Cotten y Orson Welles en esa conocida escena de “The Third Man”. No llegamos a preguntamos sobre los problemas deontológicos de eliminar aquellos insignificantes y ajenos puntitos animados en beneficio propio. Ni yo era el corrupto Harry Lime ni él era el escritor de novelas baratas Holly Martins, pero juraría que los puntos si eran los mismos. Al menos eran exactamente iguales. Nuestro único crimen fue dejar un par de caricaturas nuestras rotuladas en la ya rotuladísima cabina que espero volver a ver algún día.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family:trebuchet ms;&quot;&gt;Un día, en plena sesión de cámara estenopeica, junto con el sempiterno reflejo de los vehículos entró en el cuarto el sonido de un violento frenazo y un posterior choque. Después las sirenas. Las manchitas dejaron de pasar por unos minutos. Hasta que pasó una blanca, una azul, dos blancas, una roja, silencio.&lt;/span&gt;</description><link>http://elmaldebatty.blogspot.com/2007/02/este-vals-este-vals-este-vals-este-vals.html</link><author>noreply@blogger.com (andrés)</author><thr:total>30</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-31679408.post-6501280577795497231</guid><pubDate>Sat, 03 Feb 2007 23:17:00 +0000</pubDate><atom:updated>2007-02-04T00:48:10.370+01:00</atom:updated><title>para Fitzcarraldo, donner</title><description>&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEj72a4XP_K2o_TghsYTzsKNzZAjXeKpXNhphItF5mbH_9dO1jsmjDqOJuU6PEO8cOs9owam0gXTq7Vld2o4EQSkzjBLMshINgUUcGi595CctpgYGZweMPkD1-3yQFNuu4KB1AOc/s1600-h/art-sex-waiter.gif&quot;&gt;&lt;img style=&quot;margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEj72a4XP_K2o_TghsYTzsKNzZAjXeKpXNhphItF5mbH_9dO1jsmjDqOJuU6PEO8cOs9owam0gXTq7Vld2o4EQSkzjBLMshINgUUcGi595CctpgYGZweMPkD1-3yQFNuu4KB1AOc/s320/art-sex-waiter.gif&quot; alt=&quot;&quot; id=&quot;BLOGGER_PHOTO_ID_5027451069675036690&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=&quot;font-family: trebuchet ms;&quot;&gt;Si estás metido en el ajo lo principal al entrar en una inauguración es hacerlo con la cabeza bien alta. Es algo que, aunque pueda inducir a lo contrario, nada tiene que ver con el orgullo. Un observador advertido nos vería a todos entrando con el mentón erguido y los ojos inquietos, analizando con velocidad la situación. Quienes están, con quienes están y cómo están vestidos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: trebuchet ms;&quot;&gt;Llevo una camisa Claiborne, una chaqueta de polipiel de Adolfo Domínguez, unos pantalones oscuros de H&amp;M (aunque parecen mejores) y unos Fosco de punta cuadrada combinados con unas medias Perry Ellis. Mi amigo P también va vestido. No conocemos nada de los artistas ni su obra, pero nos han invitado y sabemos que en el MACBA suelen ser generosos con el catering.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: trebuchet ms;&quot;&gt;Para ver la expo hay que subir un par de plantas o tres, así que vamos primero a por un par de copas de tinto. Es fácil distinguir los grupos. Hay artistas, galeristas locales y extranjeros, estudiantes de arte y algunos skaters que suelen patinar en las rampas de fuera atraídos &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-style: italic; font-family: trebuchet ms;&quot;&gt;exclusivamente&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: trebuchet ms;&quot;&gt; por la bebida gratis. Ya servidos se nos acerca C, que toma champagne. –Que tal, que estais haciendo- es la primera curiosidad de C, que fue profesor de ambos y lleva unos Camper de piel oscura con cordones rojos. –Nos dijeron que hoy ponían sushi- respondo, y reímos los tres. Se refería a nosotros, claro. Le hablo de arte. Le hablo de cosas que hice como si aún siguieran vivas, de cosas que estoy haciendo y de cosas que me gustaría hacer algún día como si también las estuviera haciendo. Dejo caer como de pasada que tengo un trabajo e inmediatamente le paso la pelota: -¿Terminaste ya la película?- Nos dice que si, que ahora está a la búsqueda de distribuidora. Inmediatamente desvía el tema: -Me están funcionando muy bien las videoinstalaciones-. C tampoco conoce a los artistas, una pareja de canadienses que dicen hacer esculturas sonoras, pero si que ha visto la expo y le preguntamos por ella. -Hay que ver las piezas de uno en uno, así que hay cola-, es la respuesta. –Es un mal día para verla- digo, y los tres asentimos. Hablamos un poco sobre la oleada de rumanos (irónicamente, la mayoría son de ideología de extrema derecha) que hay en Castellón y de sus intenciones de hacer arte a partir de ello. – Igual me pego un viajecito por Rumanía- nos adelanta antes de que nos despidamos. –Avisadme de lo que esteis haciendo- nos dice entonces. –Mañana mismo te mando un mail, seguimos en contacto- concluyo con una sonrisa. Tengo curiosidad por saber que será eso de la escultura sonora.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: trebuchet ms;&quot;&gt;No nos dejan entrar con la copa en la sala, así que nos la bebemos de un trago y hacemos el gesto de que vamos a dejarla en un Palazuelo que tiene aspecto de papelera cubista ante la alarma de la vigilante, una señora embutida en traje negro y camisa blanca y con una enorme corbata roja. Si le sacara una foto parecería un montaje. Subimos tres plantas para confirmar que efectivamente hay unas colas que no pensamos guardar, así que nos apoyamos en la barandilla, desde donde nos quedamos mirando a la multitud y las bandejas de canapés que se mueven tres plantas más abajo. En el otro extremo hay un guarda (traje negro, camisa blanca, corbata roja) haciendo exactamente lo mismo que nosotros.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: trebuchet ms;&quot;&gt;Al igual que la mayoría, no estamos dispuestos a esperar colas para ver arte pero si a luchar por los canapés (que vuelan, algunos literalmente). Tras agarrar cuatro o cinco a pesar de los codazos de un hombre de unos setenta años con una histriónica camisa floreada y de un galerista (vestido de Armani, creo) pedimos más vino y nos encontramos con M &amp; N, tan guapas y adorables como de costumbre. -¿Que tal, qué estais haciendo?-, preguntan inmediatamente, diría que a dúo. Le repetimos aproximadamente lo que le dijimos a C., aunque en este caso no se me ocurre nombrar el trabajo, cosa que no me dejaría en muy buen lugar, más cuando estoy compartiendo una colectiva con ellas. Aprovechamos para criticar a algunos compañeros de la muestra que, evidentemente, no están presentes. También hablamos de viajes, galerías, ARCO y pasteles. M &amp;amp; N tampoco saben de que va la expo ni tienen intención de subir a verla. Nos despedimos: -Os llamo pronto, seguimos en contacto-.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: trebuchet ms;&quot;&gt;La sala se va vaciando conforme nos vamos emborrachando. La conversación divaga entre el sentido del arte y lo buenas que están las tías que tenemos alrededor. Hay unos skaters quejándose amargamente de que ya no sirven más cerveza. Mientras observo la combinación de unas medias con enormes lunares con unos afilados tacones blancos, a P y a mi se nos ocurre una película y estamos convencidos de que la haremos, cosa que suele sucedernos cada vez que se nos sube el alcohol. Antes de volver a casa comemos algo en un kebap en el que están poniendo en pantalla grande el Sevilla-Betis. Hablamos de Kinski y de Herzog, de lo locos que estaban. El partido acaba en empate a cero.&lt;/span&gt;</description><link>http://elmaldebatty.blogspot.com/2007/02/para-fitzcarraldo-donner.html</link><author>noreply@blogger.com (andrés)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEj72a4XP_K2o_TghsYTzsKNzZAjXeKpXNhphItF5mbH_9dO1jsmjDqOJuU6PEO8cOs9owam0gXTq7Vld2o4EQSkzjBLMshINgUUcGi595CctpgYGZweMPkD1-3yQFNuu4KB1AOc/s72-c/art-sex-waiter.gif" height="72" width="72"/><thr:total>59</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-31679408.post-960234918557900102</guid><pubDate>Mon, 29 Jan 2007 21:59:00 +0000</pubDate><atom:updated>2007-01-31T14:24:28.969+01:00</atom:updated><title>El Dorado</title><description>&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiY6qnR3k6tnrwIRY7szbmISp_AN2fzRF0CnuIeU5yeqXM51_vv7ZIPO5KRNVxr-BEHEiNACdTQzugzilZ6VUPzJj1m2xbq2p4xcRaRqSiixh-HS3zYMwIdILKxMxa3peCdCyFz/s1600-h/dorada-tanga.gif&quot;&gt;&lt;img style=&quot;margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiY6qnR3k6tnrwIRY7szbmISp_AN2fzRF0CnuIeU5yeqXM51_vv7ZIPO5KRNVxr-BEHEiNACdTQzugzilZ6VUPzJj1m2xbq2p4xcRaRqSiixh-HS3zYMwIdILKxMxa3peCdCyFz/s320/dorada-tanga.gif&quot; alt=&quot;&quot; id=&quot;BLOGGER_PHOTO_ID_5026184716074659858&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family:trebuchet ms;&quot;&gt;La noche anterior al domingo, justo antes de salir por la puerta, saqué una dorada a descongelar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family:trebuchet ms;&quot;&gt;La verdad es que no fue una buena semana. La somatización fue alimenticia. La dieta se redujo a latas de atún, mayonesa, pan de molde, tabaco y pastillas (las del botecito&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family:trebuchet ms;&quot;&gt; amarillo &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family:trebuchet ms;&quot;&gt;para aguantar el día, las del&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family:trebuchet ms;&quot;&gt; azul &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family:trebuchet ms;&quot;&gt; para no tener que aguantar la noche). El fin de semana, donde se sumaron los habituales consumos nocturnos, acabó de sumirme en un estado depresivo, una semi-inconsciencia nihilista del que sabe que no hay nada más fácil que estar vivo y que no tiene mayor sentido tratar de hacer nada productivo con el tiempo propio. Para qué usurpármelo yo, ya se encargarán de eso el lunes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family:trebuchet ms;&quot;&gt;El domingo me encontré con ese intento de chaleco salvavidas en forma de dorada descongelada producto de mi tan espontáneo como ingenuo acto de disciplina. Limpié la cocina, la nevera y los cacharros. Corté un tomate en rodajas de un dedo de anchura, dos patatas con la (aproximadamente) mitad de ese grosor y una cebolla en aros. Con medio dedo de aceite de oliva en la fuente, coloqué primero el fondo de patatas, después los tomates y finalmente los aros para acabar salando y metiéndolo todo en el horno que previamente había encendido para que fuera tomando temperatura. Puse la dorada en la tabla y la abrí en canal. Inmediatamente se derramaron sus vísceras. En vano traté de entender como esa viscosa masa podía haber funcionado como un mecanismo que le otorgara vida al animal. Por su tamaño (pequeño) deduje que había sido criada en una piscifactoría, hacinada con otras criaturas similares entre paredes de cemento. Tiré las vísceras a la basura, lavé el pez, lavé mis manos y abrí una cerveza. Esperé a que el fondo se hiciera un poco, abrí el horno y, tras sazonarla, puse la dorada en la fuente. No le quité la cabeza. Al fin y al cabo iba a comer sólo y no tendría que disculparme (como John Huston en Chinatown) por mi gusto por servir el animal entero.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family:trebuchet ms;&quot;&gt;Una vez pesqué una trucha. Yo era niño. Fue en una pequeña piscifactoría que tenía mi tío a las afueras de un pequeño pueblo de El Bierzo. El agua literalmente bullía de peces. Yo prefería ir a ver el buitre que tenían escondido y amarrado en el ático del caserón, pero me pusieron una caña en la mano y me limité a aguantarla. A veces la movía un poco. Tardó más de lo esperado pero uno de los peces acabó mordiendo y lo saqué del agua como pude. El animal se asfixiaba mientras todos me felicitaban. Nada hubiera sido más difícil que no pescarla.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family:trebuchet ms;&quot;&gt;Me quedé mirando al pescado mientras se enfriaba. La verdad es que no tenía mucha hambre.&lt;/span&gt;</description><link>http://elmaldebatty.blogspot.com/2007/01/el-dorado_29.html</link><author>noreply@blogger.com (andrés)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiY6qnR3k6tnrwIRY7szbmISp_AN2fzRF0CnuIeU5yeqXM51_vv7ZIPO5KRNVxr-BEHEiNACdTQzugzilZ6VUPzJj1m2xbq2p4xcRaRqSiixh-HS3zYMwIdILKxMxa3peCdCyFz/s72-c/dorada-tanga.gif" height="72" width="72"/><thr:total>51</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-31679408.post-926227207230915792</guid><pubDate>Fri, 26 Jan 2007 13:01:00 +0000</pubDate><atom:updated>2007-01-26T15:38:58.631+01:00</atom:updated><title>los otros</title><description>&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjsMVMS1ZfUDeH202SVsf3QXM3TS4W6aZ1u2cVMQBly6q_UHMnlq9YUUNf6gtGVHODwk9uWQBVtK_-vICuCppxXgqpeMDU8l_zSAo2FRidvF-no-XmeW51iT2zqCLcSEXWaqzs2/s1600-h/mirrorbardot.gif&quot;&gt;&lt;img style=&quot;margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjsMVMS1ZfUDeH202SVsf3QXM3TS4W6aZ1u2cVMQBly6q_UHMnlq9YUUNf6gtGVHODwk9uWQBVtK_-vICuCppxXgqpeMDU8l_zSAo2FRidvF-no-XmeW51iT2zqCLcSEXWaqzs2/s320/mirrorbardot.gif&quot; alt=&quot;&quot; id=&quot;BLOGGER_PHOTO_ID_5024324131947065330&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;/a&gt;El festival de videoarte Loop 2004 estaba patrocinado por Donut, que había puesto un stand en el hall del hotel donde se celebraba el evento. Estaba al fondo de una sala comiéndome mi cuarto donut frente a un video en el que se intercalaban imágenes de un antiguo programa infantil sobre el cuerpo humano con otras de un documental sobre insectos cuando empezó a hablarme el tipo que tenía al lado: - Adoro los insectos. Y ahora viene lo mejor, se posó una mosca sobre la pantalla y tuve que espantarla-. En efecto, ahí apareció la sombra de una mosca y de una mano espantándola. Se oyeron risitas entre el desconcertado público. El autor, una especie de doctor chiflado de maneras nerviosas, siguió comentándome la jugada: -No, no, no, no, no. Lo mejor es ahora. Ahora-. Fundido a negro. Todos nos quedamos esperando a que sucediera algo, mirando fijamente la pantalla que nos reflejaba. –Adoro cuando se quedan mirando sus propios caretos- confesó muerto de la risa. Yo miraba como mi reflejo trataba de aguantar una carcajada y de no atragantarse con el donut.&lt;p&gt;&lt;/p&gt;Por alguna razón la gente suele hablarme de forma espontánea, sin intermediar provocación. A mi me gusta dejarlos hacer. Quizá tenga cara de “buena persona” o quizá cierto carácter complaciente que incita a la expresión del otro y que me lleva a pensar en John Voight. John Voight no se parece físicamente a mi pero tiene cara de “buena persona” en &lt;i&gt;Midnight cowboy&lt;/i&gt;, donde interpreta a un prostituto dedicado más en cuerpo que en alma al placer ajeno mientras suena de fondo el &lt;i&gt;Everybody&#39;s Talking At Me&lt;/i&gt; de Harry Nilsson, con una letra que bien podría ser la voz en off del sujeto de mi identificación.    &lt;p&gt;&lt;/p&gt;   Viendo &lt;i&gt;Funny Games&lt;/i&gt; el protagonista se dirigió a mí en varias ocasiones para irme consultando sobre mis inclinaciones acerca del desarrollo de la película, que consiste en mostrar un juego en el que éste tortura a una familia. Se da el caso de que una amiga, fotógrafa especializada en retrato, cuando me conoció me dijo que (salvando las distancias) tenía cierto parecido físico con Arno Frisch, el protagonista. Es algo que también me suele suceder, a la gente le recuerdo a otra gente. Pero sigo con &lt;i&gt;Funny Games.&lt;/i&gt; La apuesta de Haneke de implicar al espectador en el macabro juego tenía en mi cierta afectación personal por aquello de la identificación física. Como si tuviera la pantalla apagada y aquello fuera mi propio reflejo (y no con cara de “buena persona” precisamente) con lo que la lógica me podría llevar a pensar en una proyección que me cuestiona, desde su condición de representación, por mis propios deseos. A diferencia de lo que canta Harry Nilsson aquí sólo me hablaba una persona. Dejé que mi álter ego acabara de torturar a aquella inocente familia mientras me comía un plato de lentejas.</description><link>http://elmaldebatty.blogspot.com/2007/01/los-otros.html</link><author>noreply@blogger.com (andrés)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjsMVMS1ZfUDeH202SVsf3QXM3TS4W6aZ1u2cVMQBly6q_UHMnlq9YUUNf6gtGVHODwk9uWQBVtK_-vICuCppxXgqpeMDU8l_zSAo2FRidvF-no-XmeW51iT2zqCLcSEXWaqzs2/s72-c/mirrorbardot.gif" height="72" width="72"/><thr:total>35</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-31679408.post-7820693030808745928</guid><pubDate>Mon, 22 Jan 2007 17:15:00 +0000</pubDate><atom:updated>2007-01-22T18:18:31.649+01:00</atom:updated><title>tres gardenias para mi</title><description>&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhO4loFJEyWxfrp8mVS-bhg5W7Kdtv8aVHVtcCO0CQeWNUP-UClUVpWskTQVqWNniLpOtcHx-lYx-__qoilq8bV3dtOpP02Z63ZkR9p3VQDWjVvgf5R-Y12vqaTHgDmZLs_3GPb/s1600-h/sincobertura.gif&quot;&gt;&lt;img style=&quot;margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhO4loFJEyWxfrp8mVS-bhg5W7Kdtv8aVHVtcCO0CQeWNUP-UClUVpWskTQVqWNniLpOtcHx-lYx-__qoilq8bV3dtOpP02Z63ZkR9p3VQDWjVvgf5R-Y12vqaTHgDmZLs_3GPb/s320/sincobertura.gif&quot; alt=&quot;&quot; id=&quot;BLOGGER_PHOTO_ID_5022905066162532322&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: trebuchet ms;&quot;&gt;No hay cobertura dentro del bar, así que salgo a la calle y marco el número. Frente a mi hay un cartel que está escrito con tizas de colores y anuncia una fiesta con un listado de grupos, cada uno con una tipografía distinta. Está frente a la boca de una alcantarilla que también parece anunciar algo. Fiesta, alcantarilla. La dulce voz enlatada de una señorita me anuncia que el teléfono al que llamo parece no tener cobertura y me insta a que lo intente más tarde. Se que no me va a contestar, pero igual le pregunto: -señorita, ¿fiesta o alcantarilla?-.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: trebuchet ms;&quot;&gt;Horas atrás, con ánimo lánguido, en una tasca de la Barceloneta pedíamos un litro de sangría para nosotros y una cerveza para ella. Especulamos sobre los ingredientes de la sangría. Un jamón serrano se mece al lado del televisor que está emitiendo un partido de fútbol juvenil y que miro intermitente y distraídamente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: trebuchet ms;&quot;&gt;Horas después nos regalamos rosas y la camarera, divertida, se ofrece a ponerlas en agua. Reímos y nos grabamos y nos sacamos fotos y nos hablamos como si no fuéramos a volvernos a ver. Palabras precisas, absurdas, impunes. Yo, tu, él, ella, nosotros. Lo que hicimos, lo que queremos hacer, lo que posiblemente haremos, lo que andamos haciendo. El trabajo, el arte, el dinero, la aventura, las facturas y el irpf, la estabilidad y el apoltronamiento, el valor y el talento y la fe, triunfar, sembrar patatas, triunfar sembrando patatas, el absurdo perfil de Chile, el inquietante perfil de España, el sirénico canto de las playas del otro lado del otro océano, la ayahuasca y el reencuentro, la mini dv y el auto-reconocimiento, la antártida y el submarino pendiente, libros, la dorada al horno, la amistad, la enemistad, las caderas, el sexo (oral, banal, nasal), el amor, la ropa interior, la introversión, la enfermedad, los analgésicos y los antidepresivos, la televisión por cable, el miedo, el tipo que nos mira riéndose desde la barra. Estoy perdiendo la paciencia tratando de averiguar donde coño tiene el zoom la videocámara cuando involuntariamente derribo el vaso que contenía las rosas y con él el agua que las mantenía agónicamente en vida y que ahora se derrama lentamente sobre el mostrador. Afortunadamente no le di al gintonic.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: trebuchet ms;&quot;&gt;Al salir, tambaleándonos, vemos cerca de la extraña pareja que forman el cartel y la alcantarilla a una mujer paseando un carrito que muy posiblemente contiene un bebé y que viene a recordarnos que es mucho más temprano de lo que pensábamos. Vuelvo a llamar y se lo comento a la señorita de la voz enlatada que, como era de esperar, no me responde nada acerca de la obvia descompensación temporal. Tampoco sabe si la cámara tiene zoom. Volvemos, rosas en mano, cantando ridículas canciones que nunca aprendimos y de las que no nos volveremos a acordar.&lt;/span&gt;</description><link>http://elmaldebatty.blogspot.com/2007/01/tres-gardenias-para-mi_22.html</link><author>noreply@blogger.com (andrés)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhO4loFJEyWxfrp8mVS-bhg5W7Kdtv8aVHVtcCO0CQeWNUP-UClUVpWskTQVqWNniLpOtcHx-lYx-__qoilq8bV3dtOpP02Z63ZkR9p3VQDWjVvgf5R-Y12vqaTHgDmZLs_3GPb/s72-c/sincobertura.gif" height="72" width="72"/><thr:total>35</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-31679408.post-6247843106576276109</guid><pubDate>Mon, 15 Jan 2007 19:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2007-01-15T20:07:32.105+01:00</atom:updated><title>Michael Ende deja fiado</title><description>&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEj-pY13JX8thn1ohZ0vKbDm8aoFcXF8BPVkqn5J2YLulv8CuPf0xsEHzhS7euH-NdES7kfQawEl5Qc7IiQU56Fwg30tggUe08HZvx5F6AUXxcLrEvyllxFQ9CA-I9ZOv47mb6RE/s1600-h/dinos.gif&quot;&gt;&lt;img style=&quot;margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEj-pY13JX8thn1ohZ0vKbDm8aoFcXF8BPVkqn5J2YLulv8CuPf0xsEHzhS7euH-NdES7kfQawEl5Qc7IiQU56Fwg30tggUe08HZvx5F6AUXxcLrEvyllxFQ9CA-I9ZOv47mb6RE/s320/dinos.gif&quot; alt=&quot;&quot; id=&quot;BLOGGER_PHOTO_ID_5020334631315091394&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=&quot;font-family: trebuchet ms;&quot;&gt;Frente a la cafetería una enorme máquina con ruedas de cadena alisa la brea caliente que asfaltará el cruce. La dirige un individuo con un casco y un peto fluorescente, que está de pie sobre ella, como quien cabalgaría un dinosaurio. El dinosaurio emite un chirrido agudo continuo. He pedido un café con leche y un donut y he cogido el Sport mientras a mi derecha un hombre habla casi gritando a otro, que se muestra impasible. Se le oye claramente presentando el problema sobre el tono continuo de la máquina: “Me lo querían quitar todo y ahora me dicen que fue un error tras meses de juicios” A pesar de la exacerbada alteración de su voz y su cara enrojecida el receptor del discurso sigue sin inmutarse, quizá estoico, quizá ausente, mientras el otro expone su queja: “¿Quién me paga ahora el tiempo que he gastado en todo esto?” es en ese momento cuando su postura deja de ser de airada altanería y concluye cabizbajo con una nueva pregunta “¿Qué les puedo decir? Nada. Esos te mandan tres inspectores y te joden vivo. Quien más y quien menos tiene sus cosillas ¿Quién no tiene algo que ocultar?”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: trebuchet ms;&quot;&gt;Kafka no pasa de moda. En “El proceso”, tras un primer momento de desconcierto, el detenido acaba aceptando su culpa sin siquiera preguntarse a qué está referida. Imagino al temido trío de inspectores con impecables trajes grises y sombreros de hongo. Quizá fumando puros como los hombres grises de Momo,  consumiendo un tiempo que el afectado de la cafetería sentía que se le adeudaba y que tasaba económicamente, siempre atentos a la señal de un dedo acusador que los catalice.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: trebuchet ms;&quot;&gt;El camarero, los otros dos clientes y yo observamos silenciosamente como el dinosaurio se desplaza con lentitud. La luz, acorde con el ruido de la máquina, es intensa y metálica, absolutamente impropia para estas alturas de año. Pienso en el cambio climático y el deshielo de los casquetes polares mientras juego con los posos del café. Cuando voy a pagar veo que solo tengo 23 céntimos en la cartera. Mi embarazosa carencia es una prueba de que el fin de semana existió, de que esta cartera es la misma cartera de la que sacaba el dinero el sábado y de que me cuesta aceptarlo. Hay un cajero automático en la esquina.&lt;/span&gt;</description><link>http://elmaldebatty.blogspot.com/2007/01/michael-ende-deja-fiado.html</link><author>noreply@blogger.com (andrés)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEj-pY13JX8thn1ohZ0vKbDm8aoFcXF8BPVkqn5J2YLulv8CuPf0xsEHzhS7euH-NdES7kfQawEl5Qc7IiQU56Fwg30tggUe08HZvx5F6AUXxcLrEvyllxFQ9CA-I9ZOv47mb6RE/s72-c/dinos.gif" height="72" width="72"/><thr:total>40</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-31679408.post-4799684335546306944</guid><pubDate>Tue, 09 Jan 2007 15:48:00 +0000</pubDate><atom:updated>2007-01-09T17:18:20.809+01:00</atom:updated><title>contraventanas</title><description>&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjOQSSrsiyHruv-O6GW5_2p9PJwAEiXOSfMXxEdS49GRleTOW1V5zZgZ_jCF7rWEtQo_C0orx6oLqMmQaFVkvbfT55FOQPEF9ui92Kd78WqVYCCMYs_bUT_SaeVWh5Qz3PFJGQD/s1600-h/hokusai.gif&quot;&gt;&lt;img style=&quot;margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjOQSSrsiyHruv-O6GW5_2p9PJwAEiXOSfMXxEdS49GRleTOW1V5zZgZ_jCF7rWEtQo_C0orx6oLqMmQaFVkvbfT55FOQPEF9ui92Kd78WqVYCCMYs_bUT_SaeVWh5Qz3PFJGQD/s320/hokusai.gif&quot; alt=&quot;&quot; id=&quot;BLOGGER_PHOTO_ID_5018058232678267410&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;/a&gt;  &lt;p style=&quot;font-family: trebuchet ms;&quot; class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Me apoyo en la barandilla y siento en mis manos la rugosidad causada por la oxidación a través de los años. Una muestra más de la racanería de mis caseras, esas viejas urracas, que en realidad me beneficia ya que un perfecto estado de la misma probablemente sería síntoma de un alquiler más caro, cosa que muy probablemente impediría que yo estuviera aquí, ahora, apoyado.&lt;/p&gt;     &lt;p style=&quot;font-family: trebuchet ms;&quot; class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;El boulevard que veo desde el balcón es de reciente construcción. Está compuesto por una zona ajardinada, una hilera de árboles y otra de bancos orientados hacia mi casa allí donde hace menos de un año había dos carriles de un mismo sentido con un tránsito incesante. Los bancos están llenos de viejos y el conjunto me sugiere una especie de tren-geriátrico que nunca se decide a partir. Los bancos no se mueven, pero los viejos tampoco mucho. Hay una pareja que mantiene exactamente la misma posición que poseían cuando los vi por primera vez, unas dos horas atrás, y que parece tener la firme intención de conservar hasta que acabe el día. Están en el mismo banco en el que me senté aquella mañana tras una noche en la que, al no hacerme caso nadie, acabé manteniendo una estéril conversación con una reproducción de la dama de Elche. Esa mañana decidí no entrar en casa, quedarme en el boulevard y fumarme medio paquete de chesterfield mirando fijamente, cuasi-hipnotizado, como amanecía sobre las oxidadas barandillas de los balcones de mi vivienda, fácilmente distinguible por la perenne bombona de butano vacía, esa boya naranja intenso que flota entre un mar de ventanas.&lt;/p&gt;     &lt;p style=&quot;font-family: trebuchet ms;&quot; class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Me gusta vivir solo, pero hoy me alegré de ver, llegando por el boulevard, que había luz en el cuarto. Y aceleré el paso.&lt;/p&gt;</description><link>http://elmaldebatty.blogspot.com/2007/01/contraventanas.html</link><author>noreply@blogger.com (andrés)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjOQSSrsiyHruv-O6GW5_2p9PJwAEiXOSfMXxEdS49GRleTOW1V5zZgZ_jCF7rWEtQo_C0orx6oLqMmQaFVkvbfT55FOQPEF9ui92Kd78WqVYCCMYs_bUT_SaeVWh5Qz3PFJGQD/s72-c/hokusai.gif" height="72" width="72"/><thr:total>35</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-31679408.post-151979544750013777</guid><pubDate>Thu, 04 Jan 2007 20:09:00 +0000</pubDate><atom:updated>2007-01-04T21:15:16.508+01:00</atom:updated><title>dancemos, dancemos, malditos</title><description>&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhbcxRH05_rh1uw9wjJ8MsMM4VJ-LalQtkJTaBBXMplXua6_jad4CaSH6-qYOfIs2pjURsvGTWNHX41kh0Uo_W5rPPOKkNmkfzDnlZGxjSQLWnHUzzP-F0kpAEt9p0lh-38P2tu/s1600-h/match.gif&quot;&gt;&lt;img style=&quot;margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhbcxRH05_rh1uw9wjJ8MsMM4VJ-LalQtkJTaBBXMplXua6_jad4CaSH6-qYOfIs2pjURsvGTWNHX41kh0Uo_W5rPPOKkNmkfzDnlZGxjSQLWnHUzzP-F0kpAEt9p0lh-38P2tu/s320/match.gif&quot; alt=&quot;&quot; id=&quot;BLOGGER_PHOTO_ID_5016270400241589314&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;/a&gt;Cuando era pequeño jugaba a dejar marcas pensando en visitarlas años más tarde. Un tres de marzo podía hacer una muesca en una baldosa del camino al colegio y decidir visitarla tal día como ese, un tres de marzo, pero de 6 años después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leo en un periódico que, hartos de todo, los mismos que hicieron arder París este verano celebraron la entrada del nuevo año al grito de ¡no al 2007! Lejos de resignarse ante la evidencia de la inevitable llegada del mismo, lo primero que gritaron tras las campanadas fue ¡no al 2008! ¡no pasará!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin de año ninguno gritamos consigna alguna mientras bailábamos, pero mis complejos me llevan a pensar que esa noche de confeti, tabaco, alcohol, drogas, confesiones impenitentes, camisas estrenadas y botines gastados forma parte de la misma pataleta de negación del futuro que vivo periódicamente cada vez que vuelvo por mi Sevilla natal. Tampoco quemamos ninguna hilera de coches, ni siquiera un triste cajero automático. En la fiesta la combustión es personal, intransferible y tan inevitable como el 2007 que recién nos acoge. Pasto de las llamas las camisas se consumen, los gintonics se evaporan y las palabras se carbonizan. Pero antes de esto uno puede tratar de apearse del tren, de aparcar los deberes y los deseos, de desconectar el móvil, de obviar el correo, de comer precocinados, de cagarse en la madre de Proust, de dejar de escribir. Bastante ingenuo es plantear una tregua como para siquiera pensar en una paz. Todo sigue moviéndose y hay una muesca en alguna parte hecha un día que no recuerdo que certifica mi error.</description><link>http://elmaldebatty.blogspot.com/2007/01/dancemos-dancemos-malditos.html</link><author>noreply@blogger.com (andrés)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhbcxRH05_rh1uw9wjJ8MsMM4VJ-LalQtkJTaBBXMplXua6_jad4CaSH6-qYOfIs2pjURsvGTWNHX41kh0Uo_W5rPPOKkNmkfzDnlZGxjSQLWnHUzzP-F0kpAEt9p0lh-38P2tu/s72-c/match.gif" height="72" width="72"/><thr:total>19</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-31679408.post-116587557651304300</guid><pubDate>Mon, 11 Dec 2006 21:59:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-12-11T23:19:36.546+01:00</atom:updated><title>La lavadora de Mozart</title><description>&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;http://photos1.blogger.com/x/blogger/4139/3444/1600/365521/nauman.gif&quot;&gt;&lt;img style=&quot;margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;&quot; src=&quot;http://photos1.blogger.com/x/blogger/4139/3444/320/628751/nauman.png&quot; alt=&quot;&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=&quot;font-family: trebuchet ms;&quot;&gt;Ya es tarde para cambiar. Debí haber elegido el pan tomaca en lugar de la mayonesa pero ya estoy viendo como la mujer a cargo del bar (absolutamente vacío), una china con la que tuve serias dificultades para comunicarme, está cortando el pan y friendo el lomo. Es el único local abierto que encontré. Inesperadamente suena Delerue, algo que sucede en mi cabeza cada vez que tengo un &lt;a href=&quot;http://elmaldebatty.blogspot.com/2006/09/el-desprecio.html&quot;&gt;ataque de hipocondría melancólica&lt;/a&gt;, por lo que lo achaco en principio a la inteligencia artificial propia de mi banda sonora interna, pero pronto me percato de la verdadera fuente de la que proviene la música. El primario tubo catódico del televisor colocado al fondo del local transmite un anuncio de L’Oreal protagonizado por Jane Fonda, que algo dice mientras su imagen se va intercalando con la de una crema facial. Debe tener el doble de edad que la china que me está haciendo el bocadillo, pero tiene mucho mejor aspecto, quizá por el set de luces, por la postproducción digital, por Delerue o incluso por la crema. Trato de no prestar mucha atención, principalmente porque no quiero sustituir la imagen de Jane con setenta por la de Brigitte con veinte cuando vuelva a escuchar la pieza. Ya bastante tengo con que cada vez que suena el Bolero de Ravel me sienta incitado a comprar una lavadora o con las ganas de un afeitado perfecto que despierta en mi el Réquiem de Mozart a causa de los estragos que puede hacer la publicidad a base de estímulos condicionados, estímulos quizá de la misma naturaleza del que en este momento me hace pensar que Jane tiene mucho mejor aspecto que la china que me está sirviendo el bocadillo, a la que probablemente dobla en edad. Termino y le pago con dinero y una sonrisa antes de marcharme.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: trebuchet ms;&quot;&gt;Es día festivo, la calle está desierta y el manto de agua que la cubre parece indicar que un diluvio arrastró a todo individuo que pudiera haberla transitado. El frío me activa mientras camino. Me siento bien. No lo aparenta, pero todo es real.&lt;/span&gt;</description><link>http://elmaldebatty.blogspot.com/2006/12/la-lavadora-de-mozart.html</link><author>noreply@blogger.com (andrés)</author><thr:total>84</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-31679408.post-116533728674705637</guid><pubDate>Tue, 05 Dec 2006 16:45:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-12-07T20:46:27.136+01:00</atom:updated><title>Crónicas marcianas</title><description>&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;http://photos1.blogger.com/x/blogger/4139/3444/1600/853515/astronauta.gif&quot;&gt;&lt;img style=&quot;margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;&quot; src=&quot;http://photos1.blogger.com/x/blogger/4139/3444/320/328711/astronauta.png&quot; alt=&quot;&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family:trebuchet ms;&quot;&gt;Al acercar la llama al cigarro me di cuenta de que estaba a punto de encenderlo por la boquilla. Lo acababa de sacar de una cajetilla de Camel junto con otros dos que ofrecí respectivamente a mi amigo y a un tipo con muy mal aspecto que por alguna razón que se me escapaba nos estaba hablando. El hip hop unido al hecho de que en todo el día sólo hubiera comido un sándwich de atún con mayonesa y algunas cervezas y todo esto unido a su vez a que fuera ya por mi tercer gin-tonic hacía que las palabras de aquel pobre diablo, ya de por si afectadas por el alcohol que él mismo había ingerido, fueran para mi un murmullo ininteligible. Algunas cosas sueltas si que entendía. –Pasé mi veinte cumpleaños en la cárcel- balbuceó con acento argentino. –Eso fue en el 68- puntualizó. Bonita fecha. Yo le asentía a todo lo que decía (tanto lo que entendía como lo que no) mientras trataba de recordar cómo fue mi 20 cumpleaños o qué estaba haciendo en el 68. No tuve éxito. La siguiente frase respondía a un giro temático en la conversación. –…,allí están las tías más buenas de Argentina…-, yo asentía mientras lamentaba la irreversible pérdida de mi 20 cumpleaños pero seguía apercibiendo algunas de las cosas que decía como: -…fue subiendo y me cogió la polla y…- Empecé a sospechar que se tratara de la versión antipática y porteña del tío Aquilino, pero no dejé de asentirle por ello.-…entonces llegó su hermana pequeña…-. Asentí una última vez antes de que una chica le pidiera fuego, acción que le hizo desviar toda su atención. No volvió a dirigirse a nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;;font-family:trebuchet ms;font-size:12;&quot;  lang=&quot;ES-TRAD&quot; &gt;A las tres de la mañana, con objeto de vaciar el local, cambiaron la música por algo que yo creí reconocer como parte de la banda sonora de 2001 y empecé a sentir cierta rabia hacia mi caprichosa memoria, siempre atenta a los datos inútiles. Esa película se hizo en el 68, el año que aquel tipo tan imaginativo (llegó a afirmar que él &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;abrió&lt;/span&gt; el bar, quizá tratando de demostrar que su poder iba más allá de su potencia viril) cumplió 20 años en la cárcel (algo haría, pensé) y también el año que en París pasaron algunas cosas (disturbios, Sartre, ausencia de protección en las relaciones sexuales). Eran estupideces que difícilmente iba a olvidar mientras que seguiría sin acordarme de mi propio veinte aniversario. Pero no estaba convencido, más que nada porque no tengo mucha idea de música, así que aturdido por el alcohol y descontextualizado hasta las lágrimas por la sinfonía, me dirigí hacia la barra y le espeté al camarero: -¿Ligeti?!-. La cara de incomprensión (y miedo, me atrevería a añadir) con que me obsequió parecía que iba a bajarme a tierra definitivamente pero desde mi flanco derecho se dirigió hacia mi una voz plena de dulzura. -¡Mahler!- resolvió con acento alemán. Mientras me hablaba, probablemente en mi idioma, me mostraba entusiasmado una serie de CDs del mismísimo Mahler, algo que sólo un lunático podría hacer un sábado noche. Quizá fueron sus ojos serenos y arrugados y sus rasgos orientales los que me hicieron acordarme de Sergei, amigo de mi amigo, pintor con nombre de cosmonauta que dice que nació en &lt;st1:personname productid=&quot;la Antártida&quot; st=&quot;on&quot;&gt;la  Antártida&lt;/st1:personname&gt; y cuenta que cuando era niño se construía submarinos unipersonales para viajar de una isla a otra y también que se haría uno para navegar bajo las aguas de la Barceloneta si no fuera porque se precisa un permiso municipal para ello. -¡Un permiso!, ¿puedes creerlo?- fue lo que le dijo a mi amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no quedaba nadie aparte de los camareros cuando salimos a la calle. Mahler se iba atenuando según nos alejábamos, ingrávidos, del bar.&lt;/span&gt;</description><link>http://elmaldebatty.blogspot.com/2006/12/crnicas-marcianas.html</link><author>noreply@blogger.com (andrés)</author><thr:total>31</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-31679408.post-116490698924593950</guid><pubDate>Thu, 30 Nov 2006 16:57:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-11-30T18:16:51.233+01:00</atom:updated><title>1, 2, 3, 4, 5... (¿Sueñan los androides...?)</title><description>&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;http://photos1.blogger.com/x/blogger/4139/3444/1600/856462/sheep.jpg&quot;&gt;&lt;img style=&quot;margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;&quot; src=&quot;http://photos1.blogger.com/x/blogger/4139/3444/320/366757/sheep.jpg&quot; alt=&quot;&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family:trebuchet ms;&quot;&gt;Hoy he pasado casi quince horas delante de dos ordenadores distintos y son ya las dos de la mañana pasadas así que me como un yogurt con cuatro valerianas y me meto en la cama. Lo ingerido no hace el efecto esperado y no acabo de encontrar el sueño. Pienso en el trabajo, en el que hice hoy y en el que dejé para mañana. Pienso en la ropa que me pondré. Pienso en la expo de diciembre. Pienso en llegar vivo a enero. Pienso en la playa. Pienso en un vertedero. Pienso en un aeropuerto. Pienso en mis cicatrices, las enumero. La de la operación por la luxación escapular, la de la barbilla por aquel encontronazo, las del accidente, las de las rodillas de toda la vida, la que dejó en la mano derecha aquel concierto, la del labio. Pienso en lo que es vivir solo. Pienso en lo que es vivir en familia y en lo que es vivir con compañeros y en lo que es vivir con pareja y en lo que es vivir en pareja. Pienso en cuerpos pegados, en querer y en amar. Pienso en que no son lo mismo y me pregunto por qué, pero no me respondo porque ya estoy pensando en una noche de hace muchos años en la que tampoco dormimos pero no nos acostamos y sonaba break beat y nada nos importaba una mierda. El break beat deja de sonar y pienso en mañanas frías en pasillos largos, en olor a grafito y tacto de barro fresco, en alguien que una vez fui. Pienso en escribir este post. En enumeraciones. Pienso en cuerpos pegados. Pienso en una oveja masticando una televisión LCD portátil en un vertedero. Aparece otra oveja por detrás y empieza a follarse a la anterior sin que ésta deje de mordisquear los últimos restos del electrodoméstico. Me río solo. Me pongo las zapatillas. Enciendo la luz para cruzar el pasillo. Caliento leche.&lt;/span&gt;</description><link>http://elmaldebatty.blogspot.com/2006/11/1-2-3-4-5-suean-los-androides.html</link><author>noreply@blogger.com (andrés)</author><thr:total>48</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-31679408.post-116471292016813610</guid><pubDate>Tue, 28 Nov 2006 11:11:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-11-28T21:49:11.106+01:00</atom:updated><title>Express</title><description>&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;http://photos1.blogger.com/blogger/4139/3444/1600/kawara-mine.0.jpg&quot;&gt;&lt;img style=&quot;margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;&quot; src=&quot;http://photos1.blogger.com/blogger/4139/3444/320/kawara-mine.0.jpg&quot; alt=&quot;&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=&quot;text-decoration: underline;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;&quot; lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;Estoy con mi madre delante de un On Kawara. Sobre un lienzo negro está pintado en blanco JULY 6,1973. Miramos en silencio. Mis manías profesionales me llevan a analizar la pieza por su perfil. La tela cubre el marco, debe estar grapada por detrás. Leo la leyenda (ese ancla cultural), que para eso está. Liquitex sobre lienzo. 1973, claro. Vuelvo al lado de mi madre y continuamos mirándolo durante unos minutos. Entonces hace una pregunta, aparentemente al aire -¿Usas mucho la olla express que te regalé?-. Me doy por aludido y respondo –Últimamente no tengo mucho tiempo, mamá-. –Pues por eso mismo niño- insiste -los garbanzos los tienes en diez minutos-.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;     &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;  style=&quot;font-family:trebuchet ms;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;&quot; lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;Mi padre viene de otra sala un poco decepcionado porque tenía conocimiento de la presencia de un Richter y se esperaba una pintura, pero en lugar de eso se encontró con un fotomontaje. Mira una pared literalmente tapizada de datos (¿Lawrence Weiner?) con evidente desagrado, pero trata de hacer un comentario constructivo al respecto. –Esto… bueno, en su momento histórico…-. -Qué aburrido, ¿no papá?- le interrumpo. –Si, la verdad es que si- afirma corroborando mis sospechas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;  style=&quot;font-family:trebuchet ms;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;&quot; lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;A mi madre el arte no le interesa. Bueno, en realidad si. Le interesa porque sabe que para mi padre y para mí mismo es importante y por eso está aquí acompañándonos (aunque ahora esté narrándome la mejor manera de optimizar el espacio del congelador), pero siempre dio por hecho con naturalidad que se trataba de algo en una órbita distinta a la suya. No lo necesita para vivir y es consecuente al respecto sin que ello genere en ella complejo alguno. Mi padre es voluntarioso, quiere sentir que el arte es &lt;i style=&quot;&quot;&gt;algo importante&lt;/i&gt; y ha trabajado mucho por ello. Si mi madre me insiste sobre el uso de la olla express, mi padre actúa paralelamente aconsejándome que concentre mis esfuerzos. –No se puede hacer todo en esta vida-. Me gusta pensar que están hablando de lo mismo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span style=&quot;&quot; lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family:trebuchet ms;&quot;&gt;Ahora estamos los tres delante de un Bruce Nauman. Unos tubos de neón montados sobre aluminio representan unos personajes que intermitentemente muestran posturas violentas (se amenazan con un cuchillo y una pistola) y sexuales (presentan sus respectivas erecciones). Pienso en lo extraño que se me hace ser hijo de dos personas.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</description><link>http://elmaldebatty.blogspot.com/2006/11/express.html</link><author>noreply@blogger.com (andrés)</author><thr:total>22</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-31679408.post-116459265640043959</guid><pubDate>Mon, 27 Nov 2006 01:45:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-11-28T00:48:53.766+01:00</atom:updated><title>La última vez que escribo sobre un domingo</title><description>&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;http://photos1.blogger.com/x/blogger/4139/3444/1600/233678/pelopea.jpg&quot;&gt;&lt;img style=&quot;margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;&quot; src=&quot;http://photos1.blogger.com/x/blogger/4139/3444/320/67646/pelopea.jpg&quot; alt=&quot;&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family:trebuchet ms;&quot;&gt;Hoy es domingo y me he levanto tarde. Como a la una y media. Esta fiebre no se me acaba de pasar así que desayuno un effergan y un par de galletas y enciendo el ordenador. Miro el correo, las descargas, los conectados al messenger. Después busco el móvil. Un mensaje y dos llamadas perdidas, todo de anoche. Anoto mentalmente lo que tengo que hacer antes de que se me venga el lunes encima y decido que lo más importante dadas las circunstancias es pelarme. Siento que me sobra algo. Mientras barro el pelo me acuerdo de aquel amigo que iba de peluquería en peluquería pidiendo que le guardaran el cabello cortado para hacer una enorme montaña con el. Solía contar con orgullo cómo se emocionó hasta las lágrimas uno de los peluqueros al exponerle su proyecto. Cuando acabo acabo de recojerlo, al ver el montoncito oscuro, me acuerdo de mi difunto gato y de cómo se escondía el día que se lo llevaron los de la veterinaria para sacrificarlo. Cojo una toalla (la azul) y ropa para irme a la ducha, donde permanezco unos veinte minutos bajo el agua tibia, hasta que se me arrugan las manos. Pongo una lavadora, friego los cacharros mientras hago un cuscus con verduras y me bebo una cerveza que agudiza mi dolor de garganta. Como delante del ordenador, compruebo que se descargó la discografía de Sigur Ros y pongo a bajar tres películas de Winterbottom. Tres conversaciones abiertas y algunos mensajes. Leo blogs, El País y el Marca. Una amiga me escribe melancólicamente sobre su domingo (“Domingo, viaje a ninguna parte”, dice). Otra amiga está triste porque perdió sus lentillas y aburrida por otras cosas. Otra me asegura que va a ser un día muy intenso, que está ansiosa por resolverlo y le deseo suerte. Otro me comenta que está contento, que le vino bien salir anoche y enfrentarse con algunos fantasmas. Otro me escribe a mi y a muchos más preguntando por qué nadie le escribe. Otro me manda más trabajo. Le pregunto a un antiguo amigo por cómo están todos, hace tiempo que no los veo. Me responde que igual, que nada cambió, si acaso que tiene un poco menos de pelo y que mañana es lunes. Estamos todos delante de una pantalla, que no es la misma. Detrás de cada pantalla hay una pared. Miro por la otra ventana de mi habitación, la que tiene detrás una ciudad y no una pared, y trato de recordar que hago un domingo aquí sentado, entre esta ciudad y esta pared con dos ventanas de por medio. Me acaricio el pelo, la cabeza. Sigo sintiendo que me sobra algo.&lt;/span&gt;</description><link>http://elmaldebatty.blogspot.com/2006/11/la-ltima-vez-que-escribo-sobre-un.html</link><author>noreply@blogger.com (andrés)</author><thr:total>22</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-31679408.post-116422765393744265</guid><pubDate>Wed, 22 Nov 2006 20:21:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-11-24T21:05:54.210+01:00</atom:updated><title>El sentido de la vida</title><description>&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;http://photos1.blogger.com/blogger/4139/3444/1600/aquilino.gif&quot;&gt;&lt;img style=&quot;margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;&quot; src=&quot;http://photos1.blogger.com/blogger/4139/3444/320/aquilino.png&quot; alt=&quot;&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=&quot;font-family:trebuchet ms;&quot;&gt;Encendí la cámara y grabé distraídamente cómo pasaba el paisaje mientras Amal conducía. Aún recordaba cuando aquellos montes eran un verde frondoso y no ese paraje sembrado de troncos calcinados que había ido moldeando durante años el ansia de los ganaderos por poseer mayor cantidad de terreno de pastoreo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family:trebuchet ms;&quot;&gt;-No ireis a reíros de los viejos-. Al alcalde le preocupaba que el video que iba a acompañar los conciertos del festival de San Juan estuviera centrado en la figura de los ancianos del valle y a mi me tocaba convencerle de que no había de qué preocuparse. –No hay de qué preocuparse Jose Manuel- fue lo único que se me ocurrió decirle. A esas alturas de temporada y de milenio casi no quedaban viejos por la zona, así que tras grabar a mi abuela cocinando un conejo y comer pulpo con cachelos en la feria de Piedrafita nos dirigimos monte arriba a encontrarnos con el tío Aquilino. No tengo idea de quién era tío, pero nos invitó con júbilo a entrar en su pequeño hogar, una modesta construcción de piedra y madera sita entre un barranco y la estrecha carretera que lo separaba del escaso resto de edificaciones que componían el pueblo. Aquilino nos sirvió tinto y chorizo y yo le cedí la videocámara a Amal, que no tenía mayor idea del manejo del instrumento y tampoco muy buen pulso. Pensé que así la grabación quedaría más “artística”, sería la envidia del movimiento Dogma y la plana mayor de la Nouvelle Vague al completo, además de que tener las manos libres me permitiría dar cuenta del chorizo y del vino al mismo tiempo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family:trebuchet ms;&quot;&gt;A Aquilino, un viejo bajito, rechoncho y enrojecido por el vino, sólo le interesaba un tema. –Bien que las hice cuando pude, antes con nada que se me acercara una se me ponía así- dijo elevando el antebrazo con el puño cerrado –ahora ésta ya no se porta como antes, ya se me pasó- sentenciaba mirando su entrepierna con resignación. – Muchas hice, pero más debería haber hecho-. Ya me habían contado que en su momento fue el Don Juan de la zona, un auténtico semental. Hay una historia que circula por el valle sobre una ahora ancianita que horrorizada ante las privaciones de su cercano matrimonio, el mismo día previo a la boda, buscó desesperada a Aquilino y en un cobertizo gozó por vez última de su libertad. -¿Entonces tu eres el nieto de Concha?- me preguntó con una media sonrisa el viejo cabrón.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family:trebuchet ms;&quot;&gt;Antes de ésto, en el coche, mientras veía por el display de la videocámara como el puntito rojo del Rec parpadeaba sobre el pasar de troncos de árboles quemados, Amal me contaba la historia de Aquilino. El día que hicieron estallar la guerra civil él tenía cuatro años y fueron a buscar a su familia a esa misma casa donde yo me estaba empezando a emborrachar. Allí mismo mataron a su madre, a su padre y a sus cuatro hermanos. Él se salvó porque poco antes a su madre se le ocurrió tirarlo por el barranco que yo estaba viendo desde la ventana. De aquello hacía ya setenta años, pero el barranco seguía ahí.&lt;/span&gt;</description><link>http://elmaldebatty.blogspot.com/2006/11/el-sentido-de-la-vida.html</link><author>noreply@blogger.com (andrés)</author><thr:total>21</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-31679408.post-116403968928371811</guid><pubDate>Mon, 20 Nov 2006 16:07:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-11-20T21:03:18.056+01:00</atom:updated><title>Fiebre del sábado noche</title><description>&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;http://photos1.blogger.com/blogger/4139/3444/1600/sidecar.0.gif&quot;&gt;&lt;img style=&quot;margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;&quot; src=&quot;http://photos1.blogger.com/blogger/4139/3444/320/sidecar.0.png&quot; alt=&quot;&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span  lang=&quot;ES-TRAD&quot; style=&quot;font-family:trebuchet ms;&quot;&gt;La cabina del sidecar está rodeada de una hilera de diminutas luces rojas que iluminan una pila de discos y cds, una mesa de mezclas, dos platos de los que sólo uno se usa ya que el otro está cubierto de peticiones (una de ellas muy especial) y el geométrico flequillo de la imperturbable dj, que imperturbablemente se mece como si no lo hiciera, como si no se moviera en absoluto. La cabina del sidecar está en una insospechada esquina, pegada a una pared que a su vez tiene pegado un estante donde pueden asentarse, por ejemplo, dos Voll Damm y un codo que impida tu desplome durante la espera, ya que los ibuprofenos, efferganes, antiinflamatorios, analgésicos y el protector gástrico (¿zantax?) que mezclaste con la cena ya levantaron la cortina de bienestar que te permitió salir de casa para dejar sitio a esa fiebre que te hace empapar sábanas y fundas de almohada y aún así insistes en que el frío de la cerveza sean cristales rotos que castiguen las placas víricas cultivadas en tu garganta. Cada vez&lt;/span&gt;&lt;span  lang=&quot;ES-TRAD&quot; style=&quot;font-family:trebuchet ms;&quot;&gt; más calientes las mejillas,&lt;/span&gt;&lt;span  lang=&quot;ES-TRAD&quot; style=&quot;font-family:trebuchet ms;&quot;&gt; más dulce el aturdimento, más firmemente acodado, más nublados los oídos y más ensordecida la vista, observas con ridícula melancolía clásica y autocomplaciente la arrítmica danza de la fauna de este tugurio abovedado y oscuro, oscuro al punto de apenas permitirte impedir, por no verlo, que ese fornido empleado negro se lleve la otra cerveza, cuestión de la que desiste premiándote con la misma mirada que podría dejársele a un pordiosero en un cajero o a un cocainómano en plena bajada de tensión y eso que sólo fue un gesto y ni abriste la boca para hablarle y no ha visto tu garganta llena de sangre, placas y cristales y seguro que ni siquiera se ha parado a pensar en que él, tu y todos los demás estáis &lt;i style=&quot;&quot;&gt;bajo tierra&lt;/i&gt;, que el mundo está arriba, que tras pagar dos entradas &lt;i style=&quot;&quot;&gt;bajaste&lt;/i&gt; unas escaleras para pedir dos cervezas y poder abandonarte en la placidez subterránea de tu enfermedad febril e inclemente. Ahí está, ya salió del servicio. Un cigarro, quieres un cigarro.&lt;/span&gt;</description><link>http://elmaldebatty.blogspot.com/2006/11/fiebre-del-sbado-noche.html</link><author>noreply@blogger.com (andrés)</author><thr:total>8</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-31679408.post-116243316838716684</guid><pubDate>Thu, 02 Nov 2006 01:57:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-11-02T20:57:06.360+01:00</atom:updated><title>Sexo, obviedades y archivos de video (III: tres de tres)</title><description>&lt;a href=&quot;http://photos1.blogger.com/blogger/4139/3444/1600/ken-park.jpg&quot;&gt;&lt;img style=&quot;display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;&quot; src=&quot;http://photos1.blogger.com/blogger/4139/3444/320/ken-park.jpg&quot; border=&quot;0&quot; alt=&quot;&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Mucho antes me había descargado Ken Park de Larry Clark. En la película se presentan las historias, en ocasiones cruzadas, de varios adolescentes y sus relaciones familiares en Visalia, una ciudad pequeña y aislada sita entre Los Ángeles y Fresno. Un chico pelirrojo se planta en medio de una pista de skate saca de su mochila una videocámara que coloca de forma que grabe su cara y en su cara su enorme sonrisa justo antes de que se vuele la cabeza con un arma que también había sacado de la misma mochila. Una chica es sorprendida chupándosela a un amigo en su habitación por su padre, un fanático religioso que proyecta en ella la imagen de su difunta esposa y que reacciona pegándole una paliza al él y celebrando una tensa ceremonia matrimonial con ella. Una mujer evita el sexo con su marido porque el único que la sacia es el novio de su hija, de la que envidia su juventud en un nuevo juego de proyecciones. Un padre que canaliza sus reprimidas tendencias homoeróticas abusando de las pesas y la cerveza humilla continuamente a su hijo hasta el día que, completamente borracho y deseoso de un poco de amor, intenta violarlo. Un adolescente asesina a sus abuelos, con los que convive, por hacer trampas al scrable. La visión que se ofrece del género humano es de lo más desconsoladora hasta la última escena (obviando el epílogo, que en realidad es una escena cronológicamente anterior a la primera que se presenta en la película, con lo cual es más un prólogo que se coloca al final con la intención de redondear la historia) en la que se presenta un trío entre tres de los adolescentes. Son dos chicos y una chica, están en la casa de alguno de ellos y se dedican a follar plácidamente haciendo intervalos para hablar de sus preocupaciones, de sus expectativas vitales, de lo que piensan hacer para cumplirlas. Lo hacen juntos o por separado, en ocasiones uno se retira para ojear una revista o sencillamente se queda mirando ensimismado a los otros dos. Tanto por lo que son como por como están hay una sensación plena de tiempo detenido. La luz es muy clara y los baña a través de las cortinas. No da la sensación de que estén experimentando nuevas sensaciones o estímulos nerviosos más potentes o reaccionando ante los conservadores postulados paternos o que se hayan empapado de teorías sesentayochistas acerca de la libertad sexual o que sea producto la desinhibición propia del exceso del alcohol o las drogas. Es mucho más sencillo que todo eso.</description><link>http://elmaldebatty.blogspot.com/2006/11/sexo-obviedades-y-archivos-de-video.html</link><author>noreply@blogger.com (andrés)</author><thr:total>22</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-31679408.post-116212151030221133</guid><pubDate>Sun, 29 Oct 2006 11:17:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-10-29T18:14:15.873+01:00</atom:updated><title>Sexo, obviedades y archivos de video (II: El origen del mundo)</title><description>&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;http://photos1.blogger.com/blogger/4139/3444/1600/elorigendelmundo_pink.jpg&quot;&gt;&lt;img style=&quot;margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;&quot; src=&quot;http://photos1.blogger.com/blogger/4139/3444/320/elorigendelmundo_pink.jpg&quot; alt=&quot;&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;/a&gt;Los videos caseros de Pamela Anderson y Paris Hilton (en menor medida) son, muy posiblemente, el material videográfico más descargado y compartido de la red. Este fenómeno da una tenebrosa idea del perfil del internauta medio, perfil del que me desmarcaría tajantemente si no fuera porque el mero hecho de escribir este post me delata de forma flagrante. Quizá debería haber seguido hablando de Godard.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El video de la multimillonaria Hilton también fracasó en mis expectativas de estimulación cremástica. Era más bien una pieza cómica, siendo especialmente divertida la escena en la que ella debe morderle un testículo porque él protesta molesto “Ouch!, Bitch!”, grosería ante la cual ella se queja lastimosamente, aunque no se le entiende mucho quizá porque aún sigue con el huevo metido en la boca. Al menos me reí un rato. Tiré el video a la papelera y, ya sin muchas esperanzas, arranqué el de la Anderson que, si bien tampoco produjo la añorada, quimérica excitación, fue porque a ésta le sobrepuso un insospechado ataque de ternura que me suscitó su visualización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la primera escena que veo él se acerca a la cámara mientras se baja la bragueta y se saca la polla, que menea divertido a pocos centímetros del objetivo. Es una escena sintomática, que define lo que será la tónica del resto del metraje, la fijación explícita y continuada por los órganos sexuales del otro. Es un día gris oscuro y la lluvia comienza a hacer acto de presencia, pero ellos son felices y ríen porque llevan hamburguesas y patatas fritas y van en un 4x4 que no debe valer menos de 300.000 dolares y ella le está mamando la polla fervorosamente mientras él mantiene una doble atención en no salirse de la carretera y en que la felación quede bien grabada. Es evidente que se adoran. El uno al otro y cada uno a si mismo. Y que se desean. Cada vez que uno tiene la cámara la mirada acaba dirigiéndose al sexo del otro, que generalmente lo muestra impúdicamente. En ocasiones el plano se mantiene de forma hipnótica, sin ningún tipo de acción en curso. Ella se abstrae grabando un primer plano del peso del sexo de él que, al sentirse observado, bromea haciendo maneja los comandos del yate con su miembro semierecto. En otra escena él le pide a ella que se abra de piernas sobre la proa de la nave para sencillamente quedarse grabando esa versión rasurada de “El origen del mundo” de Courbet. Ella se tumba complacida y muestra ese coño que tan intencionadamente depiló, en una muestra más de la plena consciencia del deseo que demanda la mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba absolutamente enternecido, al borde de las lágrimas, cuando recibí una llamada. Era una amiga que me llamaba para decirme que el vecino tenía la música muy alta y que no la dejaba dormir. -¡Ese maricón está poniendo música de maricones!- fue su explicación, -¿no te gusta su música?- fue lo único que acerté a murmurar, tan conmovido como estaba. Más tarde me percaté de que eran casi las dos de la mañana y no acababa de creerme como tenía la cara de llamarme a esa hora para decirme que no la dejaban dormir, más cuando yo entro a trabajar antes que ella. La verdad es que ella había tenido un día gris oscuro de mierda y se ve que el vecino había terminado de rematarla, así que charlamos un rato. –Leí tu blog, ¿de qué vas a escribir ahora?-, -Del video de Pamela Anderson, creo- Pamela trabaja en tv y cine y ha grabado millones de videos pero cuando decimos “El video” todos sabemos a que video nos referimos. Es evidente que a nadie le importa una mierda lo demás. Después de reírse me comentó que en su oficina se hablaba mucho de ese video, y que todas estaban especialmente impresionadas con el calibre y la usabilidad del sexo del protagonista. –Si, está bien- le confirmé. –Bueno, ya paró la música, me voy a dormir-. –Si, descansa, te vendrá bien-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mañana siguiente ambos nos levantaríamos y nos dirigiríamos a nuestros respectivos trabajos, en los que invertiríamos la mayor parte de las horas del día.</description><link>http://elmaldebatty.blogspot.com/2006/10/sexo-obviedades-y-archivos-de-video-ii.html</link><author>noreply@blogger.com (andrés)</author><thr:total>21</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-31679408.post-116191207664501090</guid><pubDate>Fri, 27 Oct 2006 01:14:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-10-27T10:45:47.536+02:00</atom:updated><title>Sexo, obviedades y archivos de video (I: el cremaster de los cojones)</title><description>&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;http://photos1.blogger.com/blogger/4139/3444/1600/cremaster.4.jpg&quot;&gt;&lt;img style=&quot;margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;&quot; src=&quot;http://photos1.blogger.com/blogger/4139/3444/320/cremaster.4.jpg&quot; alt=&quot;&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hubo un día no hace mucho en me descargué tres videos con el Limewire que, todo sea dicho, es un p2p menor. Los archivos en cuestión eran el Cremaster 3 de Mathew Barney y las películas caseras de alto contenido sexual que grabaron Pamela Anderson y Paris Hilton con sus parejas correspondientes. Comencé con el Cremaster en un alarde de disciplina de autonvencimiento acerca de lo que se suponen deben ser mis intereses. Richard Serra vierte silicona caliente sobre el suelo de una planta del sinuoso Guggenheim mientras en otra planta un grupo de Trip Hop o algo así hace una especie de ensayo general sin que parezca que resulte molesto para una hilera interminable de tías buenas con orejitas de conejo que bailan agarradas, elevando al unísono sus larguísimas piernas. En otra planta hay un tipo (que debe ser Mathew) con una falda escocesa rosa y un pañuelo a cuadros también rosado metido en la boca mirando a una mujer-leopardo con piernas de cristal. Absolutamente acomplejado por no estar enterándome de nada (quizá la compresión mpeg4 me impedía disfrutar de la calidad del trabajo) me puse a buscar en google información que me ayudara a enfrentarme a aquello, donde aparte de encontrar las típicas calificaciones de “obra de arte total” había explicaciones como ésta que transcribo: &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;No solamente se trata de la narración del patético periplo vital del asesino Gary Gilmore llevando hasta el extremo las referencias autobiográficas a su persona, ni la acertada recreación del mito celta de Fionn y Fingal: en Cremaster 3, la relación entre el aprendiz y el arquitecto, además de simbolizar el camino recorrido por el músculo escrotal y el proceso de iniciación masón, pretende recrear algunos puntos clave de la leyenda fundacional del masonismo&lt;/span&gt;. Bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo de lo que si me enteré, con infinito alivio por hacerlo, es que el cremaster es un músculo del aparato genital masculino que mantiene suspendidos los testículos y permite su movimiento retráctil ante estimulaciones externas como cambios bruscos de temperatura, la excitación o el miedo. Así leído es una metáfora de lo más atractiva, aunque yo no la hubiera visto por ninguna parte. Me divirtió la idea de pensar que los videos de Mathew, Pam y Paris tenían la excitación como común intención de base, en un primer lugar de los propios autores (vaya paja mental Mathew, desde aquí te mando un saludo) y a posteriori, por contagio endémico, del espectador de turno. Se podría decir que los tres videos estaban orientados a tocar el cremaster de los cojones, aunque con formas representacionales sensiblemente diferenciadas. Mientras la expresión de Barney se presenta como una construcción metafórica, las grabaciones de Pam y Paris son testimonios &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;reales&lt;/span&gt;, desnudos (valga la expresión) de mayor artificiosidad. Y aunque mi mecánica racional me lleva a pensar que lo segundo también son metáforas (el típico síndrome del espectador, que personalmente tengo muy acusado), lo cierto es que mi propio cremaster me diría lo contrario ante las reacciones que suscitarían los distintos videos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de leer páginas sobre la pieza de Mathew seguía sintiendo que me faltaban datos. En realidad deseaba que me faltaran datos y mi problema no fuera &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;otra cosa&lt;/span&gt;, pero era evidente que mi problema era &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;otra cosa&lt;/span&gt;. No podía creer el provincianismo con el que me estaba enfrentando a esta dicotomía en el consumo de expresiones videográficas, anteponiendo populachero material de casquería al refinamiento estético de Barney.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá el problema estribe en que se me pasa la vida a través de una pantalla u otra. Si sumo la del ordenador del trabajo con la del ordenador de casa, la del cine, la de la televisión (que en realidad no tengo por no seguir sumando) e incluso el display del móvil, puedo decir que la mayor parte de mi vida consciente actual transcurre delante (aunque últimamente prefiero decir&lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt; a través&lt;/span&gt;) de una pantalla, lo cual me lleva indefectiblemente a identificarla como la realidad tangible en la que desarrollo mi existencia. Trabajo, ocio, comunicación, estímulos sexuales, compras… ¿me dejo algo? prácticamente todo lo relativo a la producción, el consumo y la comunicación, que es en definitiva en lo que se subdivide la existencia de la mayoría de las personas. La metáfora podía tener sentido cuando la pantalla era el espacio de la representación, pero cuando se transmuta en espacio vital aparece la avidez de verismo, de &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;realidad&lt;/span&gt;. O puede que sea que uno se embrutece progresivamente con la erosión de los sinsabores cotidianos y no está para sutilezas o refinamientos. El caso es que si con pantallas se vive con metáforas ni siquiera se sobrevive.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reconociendo mi error (-a quién quieres engañar, Andrés-), al fin convencido de que el video de Mathew no tendría ningún efecto sobre mi cremaster, lo cerré y busqué los otros dos videos pirateados restantes en la carpeta de descargas del Limewire.</description><link>http://elmaldebatty.blogspot.com/2006/10/sexo-obviedades-y-archivos-de-video-i_27.html</link><author>noreply@blogger.com (andrés)</author><thr:total>16</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-31679408.post-116181642976510356</guid><pubDate>Wed, 25 Oct 2006 22:42:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-10-26T00:50:50.863+02:00</atom:updated><title>Caucho sobre asfalto</title><description>&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;http://photos1.blogger.com/blogger/4139/3444/1600/CURVA.jpg&quot;&gt;&lt;img style=&quot;margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;&quot; src=&quot;http://photos1.blogger.com/blogger/4139/3444/320/CURVA.jpg&quot; alt=&quot;&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;/a&gt;Cuando a un ciclista le fallan repentinamente las piernas se dice que ha tenido una pájara o (esta expresión me gusta mucho más) que ha venido a visitarle “el hombre del mazo”. Es éste un fenómeno que suele ocurrir tras una curva, es decir, el corredor lleva un ritmo coherente con su entrenamiento y el desgaste producido hasta el momento pero tras superar una determinada curva que aparentemente no tiene nada especial sencillamente no puede más. No es difícil imaginarse al hombre del mazo en cuestión agazapado detrás de la fatídica curva, asiendo su arma con la firmeza que tan brutal golpe necesita. Tras ésto al ciclista no le queda más que resignarse a que la única fuerza que impulsará su máquina hacia el lugar del que ahora maldice haber salido será la producida por el peso de sus piernas al dejarse caer inertes sobre los pedales.</description><link>http://elmaldebatty.blogspot.com/2006/10/caucho-sobre-asfalto.html</link><author>noreply@blogger.com (andrés)</author><thr:total>7</thr:total></item></channel></rss>