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	<title>El Vaso</title>
	
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	<description>Medio lleno, medio vacío. Pero siempre transparente</description>
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		<title>Fortalecimiento del Ministerio Público</title>
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		<pubDate>Fri, 25 May 2012 07:23:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eliana Claro E.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Nacional]]></category>
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		<description><![CDATA[Por Eliana Claro, Libertad y Desarrollo. Ingresó hace algunas semanas al Congreso el proyecto de ley ...]]></description>
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				<!-- Social Sharing Toolkit v2.0.4 | http://www.marijnrongen.com/wordpress-plugins/social_sharing_toolkit/ -->
				<p>Por Eliana Claro, Libertad y Desarrollo.</p>
<p>Ingresó hace algunas semanas al Congreso el <strong>proyecto de ley de “Fortalecimiento del Ministerio Público”</strong>, que tiene por objeto <strong>aumentar significativamente la dotación de fiscales y funcionarios administrativos a la institución</strong>. Se trata de una iniciativa de US 30 millones que recoge en parte un plan de US 80 millones que ha desarrollado el Ministerio Público desde hace varios años, y que descansa sobre la base de que, mientras no ha habido aumentos de fiscales desde su inicio (sólo 22 en el 2006), los ingresos de delitos han crecido en un 46% desde el 2006. Así, si las estimaciones iniciales implicaban una carga promedio por fiscal cercana a los 1.200 casos, estos hoy son el doble.</p>
<p>Pero en el debate que se está llevando a cabo en el Congreso debe considerarse el aumento en su presupuesto de 45% desde el 2006, como asimismo <strong>el uso que hace de los diversos mecanismos de filtro que tiene para decidir, con discrecionalidad, los casos que presentará ante el juez y aquellos que no</strong>. En promedio, cerca de un 46% de los 1.400.000 casos anuales se archivan. En delitos como robos o robos no violentos los archivos superan el 70%. Ello es importante a la hora de debatir acerca de cargas “promedio” de trabajo por fiscal.</p>
<p>En esta línea, <strong>es destacable el esfuerzo del Ejecutivo en el proyecto presentado, por incorporar metas e indicadores de gestión a cambio de la entrega de recursos</strong>, Sin embargo <strong>se puede ser más exigente</strong>.</p>
<p><strong>Las mejoras pueden ir, por ejemplo, en la línea de generar políticas de disminución de archivos con criterios más específicos que distingan entre diversos delitos</strong>. Asimismo, si bien la reducción de archivos provisionales puede ser positiva (si implica que imputados “desconocidos” se vuelvan “conocidos”), se debe considerar que no todas las salidas judiciales tienen la misma calidad. En efecto,si comparamos el año 2011 y el 2010, se observa que las salidas judiciales se mantuvieron relativamente constantes (41,9% versus 42,5%), pero que su composición  sufrió cambios importantes: <strong>la sentencia definitiva condenatoria disminuyó en un 14% mientras que la suspensión condicional del procedimiento aumentó en 31%</strong>, lo que puede ser riesgoso en términos de impunidad. Por último, es relevante analizar el punto de la asignación de la nueva dotación (concentrada en la nueva fiscalía y en las unidades de tramitación de causas de menor complejidad), que implica que las fiscalías locales no verán mayor dotación, lo que también abre el debate a posibles reasignaciones de dotación interna existente (por ejemplo desde la Fiscalía Nacional).</p>
<p>Se trata entonces de <strong>una iniciativa correcta que puede ser perfeccionada</strong>. <strong>El Congreso debe preocuparse de que cualquier aumento de recursos y de dotación vaya asociado a mejoras sustantivas de eficiencia y rendición de cuentas</strong>; esto es, que los indicadores de impacto a los que se comprometan sean exigentes y que ello vaya unido a mecanismos de seguimiento y evaluación; cuestiones que hasta el momento, se encuentran en niveles poco satisfactorios y en donde se ha esgrimido la autonomía constitucional del Ministerio Público como una suerte de barrera a la evaluación y al escrutinio externo, lectura errada en una sociedad democrática.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Promete, promete, que algo queda</title>
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		<pubDate>Fri, 25 May 2012 07:07:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álvaro Castañón</dc:creator>
				<category><![CDATA[Nacional]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[21 de mayo]]></category>
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		<category><![CDATA[rendición de cuentas]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Álvaro Castañón. Durante años nos hemos acostumbrado a ver el 21 de mayo como ...]]></description>
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				<!-- Social Sharing Toolkit v2.0.4 | http://www.marijnrongen.com/wordpress-plugins/social_sharing_toolkit/ -->
				<p>Por Álvaro Castañón.</p>
<p>Durante años nos hemos acostumbrado a ver el 21 de mayo como una fecha en que los Presidentes de la República realizan grandes anuncios como respuesta a la contingencia. El discurso consiste estructuralmente en una promesa de mejoramiento área a área de las cosas que conforman “los problemas reales de la gente”.</p>
<p>Sin embargo, olvidamos un sentido muy importante que tiene el 21 de mayo; la rendición de cuentas que el Presidente debe hacer ante el congreso pleno, y gracias a los medios de comunicación, ante todos los ciudadanos. Éste no es un simple capricho del gobierno de turno, es un mandato constitucional, aunque la gran mayoría de las veces es olvidado por el afán de lograr grandes promesas que buscan una solución total e imaginaria a los problemas de la política.<br />
Después del discurso, nuestro poder ejecutivo trabaja arduamente por entregarnos luces del cumplimiento de sus pomposos anuncios, pero ¿tenemos claridad realmente del avance de esos anuncios?, o más fácil ¿se cumplen las promesas realizadas el 21 de mayo?</p>
<p>Es ahí cuando nuevamente necesitamos el concepto “rendición de cuentas”. La misma instancia que la constitución entrega al Jefe de Estado de turno se vuelve en sí contradictoria, pues por un lado tenemos una pseudo-rendición de cuentas, que no es otra cosa que una enumeración de logros, y por otro lado las múltiples promesas nuevas, careciendo totalmente el discurso de un esquema que vaya recordándonos lo “que se dijo” contra “lo que es”.</p>
<p>Desde el año pasado se han diversificado los estudios que tienen como objetivo entregar a la opinión pública visiones respecto del cumplimiento de promesas, buscando así reparar la completa ignorancia que tienen los ciudadanos respecto al cumplimiento de las promesas del programa de gobierno y/o discurso presidencial de los 21 de mayo.</p>
<p>Es así como la Fundación Ciudadano Inteligente, con su sitio http://deldichoalhecho.cl, ha realizado un esfuerzo por llegar a cifras imparciales de cumplimiento de promesas, tomando sólo aquellas que contemplan para su cumplimiento una iniciativa legislativa. El trabajo fue realizado con la base de datos de VotaInteligente.cl, que mediante robots extrae la información de los proyectos de ley del congreso. Realizar el estudio contemplando actos administrativos resulta poco conveniente, pues el difícil acceso a los datos vuelve todo más relativo, perdiendo así consistencia cualquier propuesta metodológica que pretenda medir rigurosamente el cumplimiento de promesas.</p>
<p>Pero incluso con estudios como los antes mencionados, el incumplimiento de promesas se mantiene en un elevado porcentaje, demostrando que aún nos queda un largo camino por recorrer en aras de una buena rendición de cuentas, y un cumplimiento oportuno de los ejes programáticos del gobierno de turno.</p>
<p>En el actual Gobierno de Sebastián Piñera, hemos sido testigos de cómo los estudios empoderan a los ciudadanos, generando una instancia de fiscalización que “pasa la cuenta” de sus promesas a nuestras autoridades. Así, gracias a páginas como deldichoalhecho.cl, nos enteramos de una forma fácil y rápida que el cumplimiento del Programa de Gobierno en materia legislativa alcanza sólo un 24%, mientras que en lo referente a los discursos del 21 de mayo, a la fecha el discurso efectuado el 2010 lleva un 61% de cumplimiento de sus promesas, y el discurso 2011 un 56%.</p>
<p>Por su parte, tanto en el discurso del 21 de mayo 2010 como en el correspondiente al 2011, http://deldichoalhecho.cl nos muestra que en el área de energía se lleva un 0% de cumplimiento. Tendremos que ver ahora qué se promete en dicha área y en qué momento se pasará a la acción, o de lo contrario, ser testigos de cómo se acumulan las promesas en un área de creciente importancia y controversia en nuestro país.</p>
<p>Estas cifras no pueden quedar simplemente en el aire, sino que son un desafío pendiente; avanzar hacia una mejor rendición de cuentas, que se haga cargo de las promesas cumplidas e incumplidas, señalando, de estas últimas, las estrategias para darles cumplimiento. No nos podemos conformar simplemente con los anuncios, y con una impresión engañosa de que “se está trabajando para usted”.</p>
<p>Fuente: <a href="http://www.theclinic.cl/2012/05/20/promete-promete-que-algo-queda/">The Clinic</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Culture Hacking: How One Project is Changing Transparency in Chile</title>
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		<pubDate>Wed, 23 May 2012 06:51:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Comunicaciones FCI</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciudadano Inteligente]]></category>
		<category><![CDATA[English]]></category>
		<category><![CDATA[ciudadano inteligente]]></category>
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		<description><![CDATA[Techpresident. A few weeks after the launch of Inspector de Intereses — a Chilean website ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[
				<!-- Social Sharing Toolkit v2.0.4 | http://www.marijnrongen.com/wordpress-plugins/social_sharing_toolkit/ -->
				<p>Techpresident.</p>
<p>A few weeks after the launch of Inspector de Intereses — a Chilean website that allows citizens to map money trails in politics — the team at La Fundación Ciudadano Inteligente, the organization behind the site, had an interesting visitor. At the doorstep stood a member of parliament, carrying a stack of papers which outlined his interest in various corporations. He had received the team’s letter inviting him — and his colleagues — to update his records, and here he was, ready to do so, in person no less.</p>
<p>That eager senator wasn’t alone: about 20 percent of Chilean parliamentarians took the opportunity to update their records. In a country where conflicts of interest are not regularly discussed or acknowledged, this was an interesting shift, a change in culture and in process that was a part of Ciudadano Inteligente&#8217;s strategy to make more transparent the link between money and power in Chile.</p>
<p>La Fundación Ciudadano Inteligente (the Intelligent Citizen Foundation) is a Santiago, Chile, based nonprofit similar to the Sunlight Foundation in the US or MySociety in the UK. Founded by Felipe Heusser, it is committed to using technology and transparency to help create better informed, responsible and responsive citizens.</p>
<p>In theory, Chilean the law requires that politicians both disclose their corporate interests and abstain from voting on issues related to those interests (as well as those of their family members, up to three levels of affinity). In practice however, that law has not been taken too seriously. Indeed, not only do many politicians fail to disclose companies in which they or their family have interests, those that do often scribble them on the backs of pieces of paper. Scraps of illegible paper hardly comprise a system that creates confidence. This is where the Inspector de Intereses project comes into play. It documents the corporate interests of Chile’s national politicians with the goal of exposing (or preventing) conflicts of interest when votes related to those corporations, such as legislation on mining or agriculture, take place.</p>
<p>What struck me in speaking with Heusser is that Ciudadano Inteligente doesn’t just have a cool app on its hands — they have, and are executing on, <em>a theory of change</em>. The end game for them is to illuminate the relationships between money and politics, and ultimately they want to promote new legislation to regulate political donations. This lesson alone is worth remembering over and over again. Sometimes we get carried away with how technology can create an app or website that will expose a problem, but there is no larger strategy, no sense of how to actually change the situation. There is almost a belief that simple exposing the problem is sufficient, as once exposed, people will demand it be fixed. Such transparency is an essential step, and sometimes is creates the right conditions for change, but the history of social, political and environmental campaigns are littered with examples where awareness-building was not sufficient. The best lesson Ciudadano Inteligente may have to teach others is understanding that websites like Inspector de Intereses are not just an end unto themselves, but also a tool for achieving a political objective. And in order to be effective, you have to understand how you are going to use that tool.</p>
<p>For Ciudadano Inteligente, the case of developing stronger disclosure and campaign finance rules started with getting hard, reliable data on who has ownership stakes in what companies, and how they are currently voting — in other words, to gather and investigate the evidence to determine whether there really is a problem, and if so, how it can best be addressed.</p>
<p>And of course, getting that data wasn’t easy. Heusser recounted for me the three databases his team pulled together to create the engine that drives Inspector de Intereses: First, the government-supplied database of all corporate interests disclosed by MPs; second, a database they pulled together from the public register, register of commerce, and public sector record, to build what Heusser terms a “family tree of data,” similar to the one that powers TheyRule.net; and finally, a dataset that combs through each politician’s voting record.</p>
<p>The first dataset, although purchased from the government, was woefully incomplete, so Ciudadano Inteligente sent letters to every MP in Chile, explaining the project and inviting them to update their records. There were errors in the data — thanks, Heusser says, to the quality of government data reporting and not to Ciudadano Inteligente&#8217;s work — but because of the response rate they got and the thoroughness of their efforts to correct flaws, the entire project enjoyed strong protection from would-be critics.</p>
<p>What immediately became apparent to the project team upon reviewing the data was that 40 percent of MPs were not disclosing their assets at all. This alone was enough to garner them a fair bit of media coverage.</p>
<p>Heusser warns, though, that while the story was initially picked up by some online news sites, they didn’t get as much traction as they’d hoped. However, nothing helps with media like good opposition, and in their case the leader of Chile’s extreme right-wing party attacked the project publicly which resulted in the mainstream media becoming much more interested.</p>
<p>But real impact shouldn’t be measured in terms of media coverage. And this is what I love about this project — they have anecdotal evidence to suggest it is changing the way elected officials behave. Indeed, many politicians have, off the record, shared that they and their colleagues are being more careful to be more comprehensive when listing their corporate interests. This is because elected officials are no longer certain what information is publicly available — and will therefore end up in Inspector de Intereses databases. This uncertainty means they err on the side of disclosing more than would be public. As a result, Chilean citizens and journalists now know more about potential conflict of interests than they did before the project launched.</p>
<p>In other words, by creating a set of checks and balances that lives outside the government’s immediate realm Ciudadano Inteligente is able to apply pressure on government officials to change their relationship to disclosure that has a significant impact on accountability. We’ll be watching closely to see what happens next year to that 40 percent of MPs who didn’t disclose any assets.</p>
<p>A few technical details for those of you who are interested in the nuts and bolts: The project’s code is open-source and available on GitHub (though Heusser warns that it’s not exactly plug-and-play, given the specific data structures they were working with); and while they do not currently have an API, they are interested in the possibility of creating one, and are looking into developing a more deployable version of the project with an API that could allow other NGOs to deploy the tool and play with their own databases.</p>
<p>More immediately, they are looking into update the database records again this year.</p>
<p><em>Disclosure: Heusser was the conference director for Personal Democracy Forum Latin America, a conference techPresident&#8217;s parent company hosted in Santiago in 2010.</em></p>
<p><em>Personal Democracy Media is thankful to the Omidyar Network for its generous support of techPresident&#8217;s WeGov section.</em></p>
<p><em><br />
</em></p>
<p>Originally published in: <a href="http://techpresident.com/news/wegov/22198/culture-hacking-how-one-project-changing-transparency-chile?utm_source=feedburner&amp;utm_medium=feed&amp;utm_campaign=Feed%3A+techpres+%28techPresident%29">TechPresident</a></p>
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		</item>
		<item>
		<title>Del Dicho al Hecho 21 de Mayo: Piñera ha cumplido un 56% en materia legislativa del discurso presidencial</title>
		<link>http://www.elvaso.cl/2012/05/del-dicho-al-hecho-21-de-mayo-pinera-ha-cumplido-un-56-en-materia-legislativa-del-discurso-presidencial/?utm_source=rss&amp;utm_medium=rss&amp;utm_campaign=del-dicho-al-hecho-21-de-mayo-pinera-ha-cumplido-un-56-en-materia-legislativa-del-discurso-presidencial</link>
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		<pubDate>Thu, 17 May 2012 20:03:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Comunicaciones FCI</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciudadano Inteligente]]></category>
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		<description><![CDATA[Por Comunicaciones FCI. Los anuncios realizados el 21 de mayo del 2011 por el Presidente ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[
				<!-- Social Sharing Toolkit v2.0.4 | http://www.marijnrongen.com/wordpress-plugins/social_sharing_toolkit/ -->
				<p>Por Comunicaciones FCI.</p>
<p>Los anuncios realizados el 21 de mayo del 2011 por el Presidente Sebastián Piñera alcanzan, en materia legislativa, un 56% de cumplimiento, siendo las áreas de Tercera Edad (con un 100%), Desarrollo Social (con un 95%) y Seguridad Pública (con un 88%) las con más avance. En contraste, el estudio arrojó que en el área de Energía el cumplimiento corresponde a 0%.</p>
<p>Por su parte, en un seguimiento a los anuncios realizados el 21 de mayo del 2010, vemos que a la fecha sólo se han cumplido en un 100% las promesas -que implican iniciativa legal- referentes a Tercera Edad, Desarrollo Social y Telecomunicaciones, manteniéndose un 0% de cumplimiento las áreas de Energía, Discapacidad, Infraestructura, Clase Media y Deportes.</p>
<p>Por último, los ciudadanos podrán encontrar en <span style="text-decoration: underline;"><strong><a href="http://www.deldichoalhecho.cl/">www.deldichoalhecho.cl</a></strong></span> un análisis elaborado por la Fundación Ciudadano Inteligente respecto del “<span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.minsegpres.gob.cl/wp-content/uploads/2012/05/120514-Informe-de-cumplimiento-legislativo-de-los-Mensajes-Presidenciales-21-de-mayoOK.pdf"><em>Informe de cumplimiento legislativo de los Mensajes Presidenciales 21 de mayo</em></a></span>” publicado por SEGPRES, y que cifró en un 71% el cumplimiento en relación a los discursos 2010 y 2011, detallando por parte las discrepancias y concordancias con dicho informe.</p>
<p>La Fundación Ciudadano Inteligente evalúa año a año el cumplimiento, en materia legislativa, de los compromisos asumidos por la autoridad presidencial en sus discursos del 21 de mayo. El objetivo es entregar a los ciudadanos -a través de una web de fácil acceso y entendimiento- la posibilidad de realizar un seguimiento comparativo del cumplimiento de las promesas, fomentando una adecuada rendición de cuentas por parte de nuestras autoridades, así como el empoderamiento y fiscalización de la ciudadanía.</p>
<p><strong>Para <em>Felipe Heusser</em>, Presidente Ejecutivo Fundación Ciudadano Inteligente</strong>,  “<em>El objetivo de “del Dicho al Hecho; 21 de mayo” es darle seguimiento en el tiempo al cumplimiento de los anuncios que involucran iniciativa legal y que son efectuados en los discursos de 21 de mayo por el Presidente de la República</em>”, agregando que  “<em>en la actualidad, la tecnología ofrece a la ciudadanía la posibilidad de fiscalizar las promesas que nuestros gobernantes nos hacen. Se acabó el tiempo en que las promesas y los discursos quedaban en el olvido sin ser fiscalizados, en la era digital tenemos más herramientas para ejercer control de la gestión pública</em>”.</p>
<p><strong>Por su parte<em>, Manuel Arís</em>, encargado del proyecto y Jefe Área de Incidencia de la Fundación Ciudadano Inteligente</strong>,  sostuvo que  “<em>la correcta rendición de cuentas le permite a la ciudadanía fiscalizar la gestión pública y revalorizar la actividad política, pero quienes se ven más beneficiados con este mecanismo son las autoridades, que legitiman sus decisiones y visibilizan sus logros. Ése es el objetivo que buscamos a través de una metodología imparcial y rigurosa como la que presentamos en Del Dicho al Hecho</em>”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>Te invitamos a visitar “<span style="text-decoration: underline;"><em><a href="http://deldichoalhecho.cl/">del Dicho al Hecho; 21 de Mayo</a></em></span>”.</h2>
<h2></h2>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>El show de las encuestas</title>
		<link>http://www.elvaso.cl/2012/05/el-show-de-las-encuestas/?utm_source=rss&amp;utm_medium=rss&amp;utm_campaign=el-show-de-las-encuestas</link>
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		<pubDate>Wed, 16 May 2012 07:21:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Francisco Luco</dc:creator>
				<category><![CDATA[Nacional]]></category>
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		<category><![CDATA[Gobierno]]></category>
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		<description><![CDATA[Por Francisco Luco. La anterior fue semana de encuestas, un verdadero festín mediático con una ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[
				<!-- Social Sharing Toolkit v2.0.4 | http://www.marijnrongen.com/wordpress-plugins/social_sharing_toolkit/ -->
				<p>Por Francisco Luco.</p>
<p>La anterior fue <strong>semana de encuestas</strong>, un verdadero festín mediático con una serie de ritos característicos a los que ciertamente ya estamos acostumbrados, y entre los que pueden contarse entrevistas a directores de centros de estudio sobreanalizando cualquier cosa, sociólogos haciendo juicios políticos livianos como los de ningún otro profesional, y vocero de gobierno intentando mantener la compostura y demostrar una calma zen que —pretenden hacernos creer— supuestamente se cierne sobre todos los funcionarios de La Moneda, como si realmente tuvieran mil y una mayores preocupaciones antes que comentar los resultados de una encuesta.</p>
<p>Pero la verdad es que <strong>en un palacio de gobierno efectivamente existen </strong><strong>—</strong><strong>creo yo</strong><strong>—</strong><strong> mayores preocupaciones que los resultados de una CEP o una Adimark</strong>, aunque los hechos pudieren demostrar otra cosa. Porque si hay algo en lo que no podemos dejar de convenir es que <strong>durante los </strong><strong>ú</strong><strong>ltimos a</strong><strong>ñ</strong><strong>os las encuestas han alcanzado un grado de importancia insano y casi patol</strong><strong>ó</strong><strong>gico</strong>. ¿Lo peor? Siempre es el propio gobierno de turno uno de los principales impulsores a la hora de darles a estas preguntas y sus dígitos correlativos más mérito del que realmente revisten.</p>
<p>Ahora bien, desde luego los propios candidatos, ministros y Presidente no son los únicos actores de esta función. Un rol tanto o más relevante lo cumplen, desde luego, los encuestados, quienes deben evaluar con un tajante sí o un lapidario no —como si en la vida no existieran matices— el trabajo de los antes aludidos. ¿En base a qué criterio? Vaya a saber usted.</p>
<p>Sería interesante, por ejemplo, preguntarle a los encuestados, después de que hubieren respondido si acaso aprueban o desaprueban la gestión del Presidente, por qué razón afirman una cosa o la otra. Para ponerlo en términos pedagógicos, hago una especie de alusión a esa clásica pregunta de prueba escrita, acompañada al final de un no menos típico «fundamente».</p>
<p><strong>El problema radica</strong> —me aventuro a pensar— en que en la mayoría de las ocasiones <strong>no hay mucho que fundamentar</strong>.</p>
<p>Dicen que las emociones rigen el mundo, empero, ello no significa que deba suprimirse todo atisbo de racionalidad de lo que decimos, hacemos y pensamos a diario, máxime cuando se trata del arte de gobernar. Así, <strong>creo con toda confianza que cuando un encuestado, un ciudadano cualquiera como usted o yo, con un mayor o menor grado de conocimiento, </strong><strong>“</strong><strong>desaprueba</strong><strong>”</strong><strong> la gesti</strong><strong>ó</strong><strong>n del Presidente </strong><strong>—</strong><strong>m</strong><strong>á</strong><strong>s all</strong><strong>á</strong><strong> de que </strong><strong>é</strong><strong>sta efectivamente sea o no cuestionable</strong><strong>—</strong><strong>, s</strong><strong>ó</strong><strong>lo se est</strong><strong>á</strong><strong> dejando influenciar por la labor de los medios de comunicaci</strong><strong>ó</strong><strong>n</strong>, quienes suelen ser realmente los que en la práctica modelan aquel difuso y cuestionable ente llamado “opinión pública”.</p>
<p>Soy un convencido de que <strong>cuando una persona desaprueba la gesti</strong><strong>ó</strong><strong>n del Presidente, se est</strong><strong>á</strong><strong> limitando a reducir una entera gesti</strong><strong>ó</strong><strong>n pol</strong><strong>í</strong><strong>tica </strong><strong>—</strong><strong>con sus aciertos y errores, pero llena de matices y complejidades</strong><strong>—</strong><strong> a criterios absurdos pero inconscientes</strong>, como si lo ha visto últimamente en matinales, si ha emitido últimamente un chiste de mal gusto o si —aquí estriba el factor más poderoso— ha sido blanco de ataques o críticas políticas recientes.</p>
<p>Y qué poco importa realizar una mínima operación intelectual, por cierto, para diagnosticar la justicia o rigurosidad detrás de frases muchas veces diseñadas para la galería, que no atañen al fondo de los problemas políticos, sociales y económicos que pudieran aquejarnos como país. En cambio, resulta más fácil quedarse con el comentario vacuo del diputado de oposición, o a veces con el del compañero de oficina que pretende saber más de política que el resto.</p>
<p>Insistiendo en lo errático de las encuestas de opinión, y sin ir más lejos, el propio Eugenio Tironi ha señalado, incluso, que <strong>existen estudios que indican que las poblaciones tienden a ser m</strong><strong>á</strong><strong>s duras en la evaluaci</strong><strong>ó</strong><strong>n de sus mandatarios en per</strong><strong>í</strong><strong>odos invernales</strong>, como si el frío actuara de forma subconsciente y moldeara el temple y las opiniones políticas de los ciudadanos sin que estos se den cuenta.</p>
<p>Y ya que estamos en lo determinante que pueden llegar a ser factores completamente exógenos y aparentemente irrelevantes, <strong>qu</strong><strong>é</strong><strong> decir de la actuaci</strong><strong>ó</strong><strong>n de los mismos candidatos presidenciales en tiempos de campa</strong><strong>ñ</strong><strong>a</strong> (períodos en que las acciones de los centros de estudio suben como la espuma, y la realización de encuestas políticas se transforma en una nueva fiebre del oro). Porque a veces <strong>basta haber visto a alguien dando conferencias de prensa en el momento preciso, bailando cueca o subi</strong><strong>é</strong><strong>ndose a un tanque para que la ciudadan</strong><strong>í</strong><strong>a adquiera una impresi</strong><strong>ó</strong><strong>n positiva de ellos</strong> y les dé un voto favorable a la hora de responder una encuesta.</p>
<p><strong>Pareciera, entonces, que un estudio de opini</strong><strong>ó</strong><strong>n en la pr</strong><strong>á</strong><strong>ctica se ve m</strong><strong>á</strong><strong>s influenciado por vaivenes aleatorios de cualquier tipo antes que por un m</strong><strong>í</strong><strong>nimamente riguroso e informado an</strong><strong>á</strong><strong>lisis o juicio pol</strong><strong>í</strong><strong>tico</strong>. De otra manera, no podría explicarse cómo —ya volviendo al presente— se mantienen bajas las cifras de aprobación que atienden a áreas en que al país —y por extensión al Presidente—, objetivamente, le va bien.</p>
<p>Si no parece verosímil lo dicho hasta ahora, basta tomar cualquier encuesta relativamente prestigiada y comenzar a desmenuzar sus números, para que comiencen a aparecer las contradicciones de quienes responden afirmando primero tal cosa, pero después, con una respuesta inocente y bienintencionada (o desinformada) socavan lo dicho anteriormente.</p>
<p>¿Acaso no es obvio? <strong>Las encuestas no son pruebas escritas como las de la universidad o el colegio, donde con relativa certeza puede comprobarse el grado de conocimiento sobre una determinada materia</strong>, asignándose una calificación en atención a si se ha cumplido o no con estándares objetivos y predeterminados. A diferencia de este tipo de exámenes, una encuesta como las de Adimark o CEP <strong>parecieran estar m</strong><strong>á</strong><strong>s cerca de un juicio de valor </strong>modelado por sensaciones vacuas y, en ocasiones, carentes de fundamento técnico alguno.</p>
<p>Entonces, la gran duda que queda dando vuelta es: <strong>si esto resulta archisabido, </strong><strong>¿</strong><strong>por qu</strong><strong>é</strong><strong> ignorarlo?</strong> Y es aquí cuando me pregunto si la llamada clase política opera de buena fe, dejándose atrapar por la vorágine de los números y de la instantaneidad moderna con cierta torpeza e ingenuidad, o si se trata de un consenso malévolo del que oficialismo y oposición han sido actores por mucho tiempo, donde el acuerdo tácito consistiría en jugar las reglas del juego y dejarse regir por números insignificantes atribuidos por gente no más importante.</p>
<p>No quiero dejar de aclarar, en todo caso, que <strong>mi intenci</strong><strong>ó</strong><strong>n no es decir que los resultados de la encuesta CEP de la semana pasada se deben a que se cambi</strong><strong>ó</strong><strong> a la hora de invierno</strong>, o realizar una alegoría a la actual gestión presidencial, ya que si bien es cierto que mi diagnóstico de ésta sea probablemente un poco más condescendiente que el de la mayoría, <strong>lo dicho hasta ac</strong><strong>á</strong><strong> puede aplicarse en realidad a cualquier mandato presidencial anterior</strong>, y cualquiera sea el venidero. Después de todo, el fenómeno de las encuestas y sus simpáticas externalidades no es nuevo, ni privativo de una coalición política, ni tampoco limitado a los tiempos en que los números no remontan.</p>
<p><strong>Mi intenci</strong><strong>ó</strong><strong>n pasa, en cambio, por deslegitimar en un grado m</strong><strong>á</strong><strong>s general a las encuestas como indicativos fiables de que una gesti</strong><strong>ó</strong><strong>n va bien o no</strong>, y por destacar que los países no crecen al son de las cifras de popularidad.</p>
<p>A veces siento que esto es como si se tratara de un <em>reality show</em>, y no mucho más que eso. Por ello es que <strong>a</strong><strong>ñ</strong><strong>oro el d</strong><strong>í</strong><strong>a en que conformemos una ciudadan</strong><strong>í</strong><strong>a lo suficientemente informada como para leer entre l</strong><strong>í</strong><strong>neas</strong>, darse cuenta de lo que sucede día a día en la política, y de que lo determinante no es si el candidato de turno aumenta, disminuye o mantiene su “capital político”. Hasta entonces, que la función continúe. Y usted, disfrute.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El lobby en Chile; resucitando un debate necesario</title>
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		<pubDate>Thu, 10 May 2012 20:48:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Italo Alvarez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Nacional]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[dinero y política]]></category>
		<category><![CDATA[Gobierno]]></category>
		<category><![CDATA[lobby]]></category>
		<category><![CDATA[parlamentarios]]></category>
		<category><![CDATA[proyecto de ley]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Ítalo Álvarez. Al analizar en la actualidad la situación del lobby en Chile vemos ...]]></description>
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				<p>Por Ítalo Álvarez.</p>
<p>Al analizar en la actualidad <strong>la situación del lobby en Chile</strong> vemos que, a diferencia de otros países, en el nuestro no existe un registro público de lobistas, no existe trasparencia en las conversaciones entre alguna autoridad y quienes realizan la actividad del lobbying, no se sabe, al menos que exista alguna denuncia, si hubo lobby ante determinada discusión parlamentaria o incluso en la decisión que concierne al consejo municipal de alguna comuna.</p>
<p>Pero en concreto <strong><em>¿Dónde está la paradoja? </em></strong>Bueno, la respuesta es sencilla y se encuentra en el <strong>boletín 3407</strong> que ingresó al legislativo en noviembre del año 2003. Su ingreso nace de la imperante necesidad de regular esta actividad, y luego de un largo periplo por ambas cámaras se logró aprobar. Así, todo marchaba bien, sólo era cosa de que en el ejecutivo le pusieran la firma… lo que no paso, por el contrario, fue “victima” del veto presidencial el año 2008, y así hoy nos encontramos sin una regulación, cuando pudimos haberla tenido en vigencia desde hace ya unos cuantos años.</p>
<p>En términos simples <strong>el lobby </strong><strong>una acción destinada a influir en la decisión de algún cuerpo de gobierno (sea este central, regional o local)  o congreso</strong>, esto por medio de una estrategia comunicacional desde un grupo particular con el objetivo de que las decisiones que se tomen en lo público sean de interés para el grupo que busca influir en ella, esta acción se puede llevar a cabo por el mismo interesado, o por un tercero que se dedique a la realización de la actividad, un profesional del lobby.</p>
<p>Ahora bien es necesario hacer una diferenciación, y dice relación con <strong>el lobby y el tráfico de influencias; <em>¿tiene que ver una con otra?</em></strong></p>
<p>En origen, no tienen porque relacionarse, pero la falta de regulación puede producir ciertas uniones.     <strong>El lobby implica una estrategia comunicacional para obtener el beneficio en la toma de decisiones</strong>, mientras que <strong>el tráfico de influencia, </strong>en cambio,<strong> busca un intercambio de favores, beneficios o privilegios de carácter privado, entre el actor privado y el funcionario público</strong>, para que realice un uso o incluso abuso de sus atribuciones para favorecer al actor privado. En síntesis, podemos señalar que <strong>el Lobby excluye tanto el intercambio, insinuación u oferta de algún tipo de beneficio, regalía o ventaja, el lobby no puede incluir algún tipo de amenaza o anuncio de medidas perjudiciales para el funcionario que recibe al lobista</strong>.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"> </span></p>
<p>Al no existir una regulación para la actividad de lobbying, resulta difícil saber cuántos son, cuáles son sus intereses, bajo qué condiciones se reúnen con los funcionarios públicos (diputados, senadores, subsecretarios, ministros, alcaldes o hasta concejales), ni menos poder asegurar que no se da el temido tráfico de influencias. <strong>Es quizás por esta misma razón que la primera impresión de una persona al escuchar <em>“el lobby en esta materia es muy fuerte”</em> lo asocia de inmediato a una acción negativa en donde se cuadran según ciertos favores</strong>, pero debemos salir de esa primera impresión, puesto que <strong>el lobby no es en sí misma una mala acción</strong>; si bien representa algunas contrariedades y desventajas para el ciudadano “de a píe”, por ejemplo puede amenazar el principio de igualdad de oportunidades, amenazar también el deber del Gobierno en cumplir con el bien general (puesto que podría beneficiar a un particular o a unos pocos), pero <strong>también presenta ventajas, como entregar mayor información a quienes toman decisiones, agilizar el intercambio de información entre la autoridad pública y el grupo de interés organizado</strong>.</p>
<p>Respecto a la regulación del Lobby, son variados los ejemplos que se pueden comentar, el primer intento por regularlo lo podemos encontrar en Estados Unidos, en donde se crea un registro de lobistas exigiendo a estos su inclusión (1876), lo que se ha ido perfeccionando con el paso del tiempo incluyendo al registro una ley de divulgación de las actividades en las cuales se practica la actividad  (<a href="http://www.bcn.cl/carpeta_temas/temas_portada.2005-10-24.0971900095/pdf/correccionsactloobyeeuu.pdf">http://www.bcn.cl/carpeta_temas/temas_portada.2005-10-24.0971900095/pdf/correccionsactloobyeeuu.pdf</a> ), en Inglaterra y Escocia no existe un registro exhaustivo como en otros países, pero ellos optaron por la creación de un código que les regula, algol así como una ética del lobbying, que es obligatoria para quienes se asocian a asociaciones que se encargan de implementar el código (es un funcionamiento similar al de los colegios profesionales). En Canadá existe un acta de registro del lobistas (<a href="http://www.bcn.cl/carpeta_temas/temas_portada.2005-10-24.0971900095/pdf/leycanada.pdf">http://www.bcn.cl/carpeta_temas/temas_portada.2005-10-24.0971900095/pdf/leycanada.pdf</a> ) en Perú está la ley n°28024, normativa que regula la gestión de intereses en la administración pública, y que a su vez encuadra la actividad del lobby (<a href="http://www.bcn.cl/carpeta_temas/temas_portada.2005-10-24.0971900095/pdf/leyperu.pdf">http://www.bcn.cl/carpeta_temas/temas_portada.2005-10-24.0971900095/pdf/leyperu.pdf</a> ).</p>
<p><strong>En Chile desde el 2008 no existió ningún avance</strong>, el veto que se presento no significo la presentación de un nuevo proyecto, solo en enero del 2012 <a href="http://www.probidadytransparencia.gob.cl/noticias-principales/anuncian-regulacion-del-lobby-y-reforma-a-ley-sobre-partidos-politicos"><strong>el actual Gobierno</strong> por medio del Ministro Larroulet, <strong>hizo el anuncio que presentaría un proyecto que buscaría regular el lobby</strong></a>, y hasta la fecha del anuncio (5 de enero) se encontraban “consensuando” con diferentes conglomerados políticos su concreción (Gobierno de Chile, 2012).</p>
<p>Al día de hoy, <strong>el anuncio del Gobierno aún no se concreta</strong>, aún no existe una regulación de la actividad en cuestión, aún no podemos saber en qué materias se realiza la actividad (solo lo podemos elucubrar), seguimos en ascuas si hay tráfico de influencias… así seguiremos siendo lo mismo, más que un “paraíso del lobby”, lo denominaría “la selva del lobby”, donde se confunden los intereses políticos con los económicos, y no podemos hacer mucho por terminar con ello, quizás podría servir hacer algo de lobby para que esta situación al fin termine.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El Desafío de la Descentralización</title>
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		<pubDate>Tue, 08 May 2012 23:08:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Francisco García</dc:creator>
				<category><![CDATA[Nacional]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[autoridades]]></category>
		<category><![CDATA[chile]]></category>
		<category><![CDATA[descentralización]]></category>
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		<category><![CDATA[Gobierno]]></category>
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		<category><![CDATA[Regiones]]></category>

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				<p>Por José Francisco Garcia.</p>
<p>Hablar de descentralización en Chile hoy en día está de moda. Sin embargo, es un tema de gran complejidad. <strong>Ni siquiera los expertos están de acuerdo en una única estrategia de descentralización para Chile</strong>. Para algunos ello pasa por potenciar la regionalización a través de los gobiernos regionales (siendo el paradigma la existencia de un intendente o un presidente regional elegido popularmente) o avanzando hacia un esquema de federal (de discutible raigambre cultural e histórica en nuestro país); otros creen se debe abandonar la estrategia de regionalización a cambio de una reforma radical que potencie los gobiernos locales (y en donde sea posible, por ejemplo, otorgar a los Municipios potestades amplias en materias de seguridad pública, como la posibilidad de crear policías municipales).</p>
<p>Lo anterior va acompañado, además, de discusiones en torno a la <strong>posibilidad de que exista una descentralización fiscal</strong>: financiamiento de bienes públicos regionales o locales mediante tributos que no van a un fondo común, y que permitiría, que la carga tributaria fuese parte de las ventajas competitivas de cada región y del atractivo de las mismas. Ello se ha vinculado, por ejemplo, a la competencia en Estados Unidos entre los estados para cobrar bajos impuestos a las empresas para constituirse en dichos estados, o bien transformarse en un “paraíso fiscal” a la hora de cobrar impuestos bajos a los adultos mayores que ya se han jubilado.</p>
<p>Hay todavía una tercera estrategia, un modelo ecléctico, como el actualmente existente bajo nuestra legislación, que <strong>busca integrar ambos ámbitos de actuación estatal bajo la lógica de la subsidiariedad competencial</strong>. Esta última es la posición que pareciera buscar sacar adelante el Presidente de la República al sostener en el discurso del 21 de mayo de 2010 que: “Todo aquello que puedan realizar los gobiernos regionales mejor que el gobierno central, será de competencia de las regiones. Y todo lo que puedan hacer mejor los municipios que los gobiernos regionales, será de competencia de los municipios”.</p>
<p><strong>La actual agenda gubernamental en descentralización está buscando aterrizar en medidas concretas la visión presidencial antes descrita. Ello ha implicado para este año duplicar la inversión regional respecto al promedio 2002-2009 y un aumento sustancial en recursos en salud y educación a nivel local</strong>; aumento de más de $100 mil millones respecto al 2009 en el Fondo Común Municipal; la transferencia de competencias a nivel regional y comunal; la elección directa de los consejeros regionales; simplificar y facilitar la realización de plebiscitos comunales y consultas ciudadanas; y repensar el esquema de incentivos especiales para las zonas extremas en cuanto a la bonificación a la mano de obra, crédito tributario a la inversión y el fondo de fomento de zonas extremas.</p>
<p><strong>Se trata entonces no sólo de un aumento de recursos; sino un esfuerzo serio por intentar delinear una estrategia en la materia</strong>.</p>
<p>Si bien creemos es un buen punto de partida; debe, en todo caso, considerar el potencial de distorsiones que se pueden generar; la captura de la legislación pro parte de los grupos de interés (que sólo potencia movimientos y protestas como los de Aysén bajo la forma de un discurso de interés nacional); evitar una lógica desarrollista desde el gobierno central; y, que el actual esquema de evaluación de políticas (tanto a nivele de beneficios como de regulaciones) es todavía débil.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p>El Estado, por lo mismo, no puede perder de vista cumplir sus principales roles. Es por eso que <strong>es necesario mejorar el acceso a estas regiones y la conectividad del país</strong>, porque indirectamente se atacarán los problemas anteriormente mencionados, y se logrará la verdadera unión geopolítica del país, terminando con el aislamiento de las zonas extremas.</p>
<p>Asimismo, <strong>el establecimiento y respeto por reglas claras que permitan el desarrollo de mercados y de la iniciativa privada</strong> en actividades como minería, comercio y turismo en la zona norte, y la agrícola-silvícola, pesquera y manufacturera para la del sur; tienen un potencial mayor que la entrega de beneficios selectivos.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>¿Un Consejo para la Transparencia de exportación?</title>
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		<pubDate>Tue, 08 May 2012 22:42:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Aris</dc:creator>
				<category><![CDATA[Nacional]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[consejo para la transparencia]]></category>
		<category><![CDATA[informacion publica]]></category>
		<category><![CDATA[ley de transparencia]]></category>
		<category><![CDATA[peru]]></category>

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				<p>Por Manuel Arís.</p>
<p>La semana pasada, en Lima, la Defensoría del Pueblo de Perú organizó un seminario para reflexionar acerca de los mecanismos de funcionamiento de las leyes de transparencia de Chile y Perú. <strong>En el encuentro, se abordó la necesidad de que en Perú existiese un órgano garante similar al Consejo para la Transparencia en Chile.</strong></p>
<p>Expositores peruanos y chilenos concordamos en que el correcto funcionamiento de una Ley de Acceso a Información Pública requiere de la existencia de un órgano garante, con autonomía operativa, de presupuesto y decisión, <strong>tal como lo establece la Ley Modelo Interamericana sobre  Acceso a la Información de la OEA.</strong></p>
<p>Algunas reacciones que ha suscitado el fallo del Consejo para la Transparencia en el caso de los mails del Ministro Larroulet, demuestran que el mismo tipo de debate que presenciamos para la experiencia peruana bien podría replicarse en nuestro país, <strong>pues el fallo y las atribuciones de este organismo para determinar este tipo decisiones ha sido fuertemente cuestionado.</strong></p>
<p>Meses atrás, la discusión presupuestaria –<strong>que no implicó un aumento real de recursos para el Consejo para la Transparencia</strong>- y el poco afortunado proceso de selección de 2 de sus consejeros, fueron otros importantes hitos en los que quedó en evidencia que la real autonomía del Consejo para la Transparencia es un tema inconcluso en materia legal y procedimental.</p>
<p>Actualmente, en el Congreso Nacional se están discutiendo las modificaciones a la Ley de Acceso a Información Pública, donde esperamos se aborden estas deficiencias, <strong>entendiendo esta discusión como una oportunidad para consolidar la autonomía de un órgano encargado de velar por el ejercicio del derecho fundamental de acceso a información pública de los ciudadanos.</strong></p>
<p>Para que el Consejo para la Transparencia chileno sea un producto de exportación, debemos avanzar en dos sentidos. En primer lugar, se tiene que reforzar su autonomía presupuestaria y de decisión, lo que requiere, por parte del ejecutivo, <strong>trabajar con la convicción de cederle poder a este organismo autónomo.</strong></p>
<p>Por otra parte, la actual discusión parlamentaria sobre la Ley de Transparencia no sólo debe recoger la experiencia gubernamental de estos dos años de funcionamiento de la Ley, también, y con mayor importancia, la de los ciudadanos que hemos hecho uso de ella y de las organizaciones de la sociedad civil que promovemos su utilización, <strong>entendiendo que esta Ley está basada en el derecho de acceso a información pública que nuestra constitución establece.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<item>
		<title>Un aumento reguleque</title>
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		<pubDate>Mon, 07 May 2012 22:55:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Isidora Tunzi</dc:creator>
				<category><![CDATA[Nacional]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Asignaciones]]></category>
		<category><![CDATA[aumento]]></category>
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				<p>Por Isidora Tunzi.</p>
<p id="internal-source-marker_0.8383350161258347" dir="ltr">Que se aumentaron el sueldo, que de las asignaciones no llegará un peso al bolsillo de los senadores, que las bancadas estaban de acuerdo y que había senadores que no sabían de la solicitud. De todo se ha dicho respecto del aumento de dos millones de pesos en las asignaciones para gastos operacionales de los senadores, sin embargo,<strong> la polémica generada en torno al tema no es más que otra muestra de lo mucho que falta por avanzar en materia de transparencia en el Congreso.</strong></p>
<p>Basta con intentar acceder a los informes emitidos por la Comisión de Régimen Interior para darse cuenta de que dichos informes no existen, todo lo que se discute en la comisión es absolutamente privado. Esto, a causa de que no existe la obligación de publicar lo que ahí se acuerda.</p>
<p>No obstante lo anterior, cabe preguntarse <strong>¿por qué hacer privada la distribución de dineros destinados a las funciones parlamentarias? </strong>Pareciera no haber razón valida para mantener esa información en secreto, pues el dinero que se les entrega proviene directamente de los bolsillos de cada uno de los ciudadanos, es decir, no es más que justo que se nos informe cuál es el uso que se le da a ese dinero, cuáles son los montos que manejan los parlamentarios para cubrir las distintas responsabilidades que implica el cargo y de no gastarse el total del dinero entregado, qué pasa con lo que sobra.</p>
<p>El diputado Fidel Espinoza decía el 13 de abril que la fiscalización en ambas cámaras, respecto de sus gastos, ha aumentado, que ha existido un avance en esa materia, no obstante, dicha fiscalización es desconocida por los ciudadanos<strong>. Está bien que exista control sobre la función parlamentaria</strong>, pero como cualquier trabajador del país los parlamentarios deben rendir cuentas ante su empleador y, en este caso, el empleador somos nosotros, la ciudadanía.</p>
<p>El aumento en las asignaciones se justificó argumentando que corresponde a un mejoramiento del trabajo de los senadores en las circunscripciones que representan, pero<strong> ¿cómo saber el trabajo que hacen ahí cuando no existen registros de esa labor?</strong> Cada mes se destina una semana para que los parlamentarios puedan visitar sus circunscripciones y distritos, sin embargo, no existe registro respecto del trabajo que ahí realizan, cuántos días efectivamente pasan en el distrito o siquiera si en realidad aprovechan esa semana para acercarse a sus votantes y conocer sus demandas.</p>
<p><strong>¿Y QUIÉN FISCALIZA?</strong></p>
<p dir="ltr">El 3 de julio de 2010 se publicó la ley 20.447 que introducía en la Ley Orgánica Constitucional del Congreso Nacional las adecuaciones necesarias para adaptarla a la ley que reformó la Constitución Política. Entre las adecuaciones realizadas, se introdujo un Título VII que se refiere al<strong> Consejo Resolutivo de Asignaciones Parlamentarias y al Comité de Auditoría Parlamentaria</strong>, siendo el primero quien determinará “el monto, el destino, la reajustabilidad y los criterios de uso de los fondos públicos destinados por cada Cámara a financiar el ejercicio de la función parlamentaria.</p>
<p dir="ltr">Para efectuar dicha labor, el Consejo oirá a las Comisiones de Régimen Interior del Senado y de Régimen Interno de la Cámara de Diputados.” (HL N° 20.447). Por otro lado, el Art. 66° A de la misma ley, señala que<strong>“El Comité de Auditoría Parlamentaria será un servicio común del Congreso Nacional y estará encargado de controlar el uso de los fondos públicos destinados a financiar el ejercicio de la función parlamentaria y de revisar las auditorías que el Senado, la Cámara de Diputados y la Biblioteca del Congreso Nacional efectúen de sus gastos institucionales.”</strong> (HL N° 20.447).</p>
<p dir="ltr">Si bien la ley se refiere al proceso de fiscalización y las medidas a tomar en caso de que existan deficiencias en la forma en que se utilizan los recursos, no existe referencia alguna a hacer público ni los datos recolectados ni los resultados de esa fiscalización, sólo respecto de las determinaciones que tomen las comisiones de Ética de cada una de las cámaras una vez que reciban el informe del Comité.</p>
<p>La transparencia y la consecuencia siempre serán valoradas por los votantes y la sociedad en su conjunto, por eso es que las controversias y declaraciones cruzadas entre parlamentarios no hacen más que aumentar la percepción negativa que se tiene del trabajo parlamentario.<strong> Si se hubiese informado a tiempo de la intención de aumentar las asignaciones, así como también se hubiese explicado porqué era necesaria y a qué se destinaría dicha asignación, se hubiese generado un debate pausado e informado y no se hubiera provocado una reacción negativa de antemano.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Marchas y empoderamiento</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Apr 2012 16:41:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Francisco Luco</dc:creator>
				<category><![CDATA[Nacional]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[ciudadanos]]></category>
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		<description><![CDATA[Por Francisco Luco. Decir que Chile es un país que cambió, con ciudadanos hoy más ...]]></description>
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				<p>Por Francisco Luco.</p>
<p>Decir que Chile es un país que cambió, con ciudadanos hoy más &#8220;<strong><em>empoderados</em></strong>&#8220;, es un lugar común. Y de los favoritos en el vocablo de los políticos que pretenden vender el fiasco de la renovación.</p>
<p>Algunos más osados, como Tironi, aseveran que todo tiene su génesis en el mandato de la ex Presidente Bachelet; que fue ella quien instauró en el país un liderazgo &#8220;distinto&#8221;, más &#8220;horizontal&#8221;, más &#8220;maternal&#8221; y merecedor de toda clase de rasgos y apelativos siúticos de esos que fascinan a sociólogos, columnistas u opinólogos en general.</p>
<p>Sin embargo, <strong>no tantos se han esmerado en tratar de desentra</strong><strong>ñ</strong><strong>ar a qu</strong><strong>é</strong><strong> hacen alusi</strong><strong>ó</strong><strong>n estas manoseadas frases clich</strong><strong>é</strong><strong>s</strong>, que como otras tantas que se han instalado en la política nacional en distintos períodos –recuérdese la prostitución del vocablo &#8220;progresismo&#8221; durante la última presidencial–, parecen tener más de floritura retórica que de contenido.</p>
<p><strong>Podr</strong><strong>í</strong><strong>a aseverarse que el que hoy los ciudadanos de Chile se encuentren m</strong><strong>á</strong><strong>s &#8220;empoderados&#8221; equivale a que sean m</strong><strong>á</strong><strong>s conscientes en la exigencia de sus derechos, y probablemente pocos se opondr</strong><strong>í</strong><strong>an</strong>. Lamentablemente, si entendiésemos que efectivamente ocurre así, no parece saludable que tal cambio social tenga asidero si se lleva a la práctica de forma extrema, máxime si consideramos la existencia de esa clásica cultura, tan asentada en nuestra idiosincrasia, de exigir muchos derechos, pero cumplir pocos deberes.</p>
<p>Esto ha llegado en pleno 2012 a límites absurdos. Donde existe una colectividad –llámese ciclistas, homosexuales, heterosexuales, cuidadores de mascotas, pescadores, conductores, cocineros o meseros–, existe una causa que merece ser luchada (intereses privados, legítimos, pero aún circunscritos a un reducido grupo de la población). <strong>Donde existe una causa que merece ser luchada, hay un grupo de ciudadanos aguerridos dispuestos a exigir a la autoridad</strong>. Y donde hay un grupo de ciudadanos exigentes, supuestamente “empoderados” y conscientes de sus derechos, <strong>existe la enorme posibilidad de que se incurra en el ya cl</strong><strong>á</strong><strong>sico recurso de salir con todo a la calle, y de ah</strong><strong>í</strong><strong> para adelante que sea lo que Dios quiera</strong>.</p>
<p>Por supuesto que no siempre resulta especialmente alarmante esto último. El más novedoso de los paros es el declarado hace algunos días por un grupo de trabajadores del Censo 2012. Y más allá de la legitimidad o inexistencia de ésta en el movimiento, no parece sensato prever que se tratará de uno que podría alcanzar ribetes insospechados y poner a La Moneda de cabeza, como sí lo han hecho tantos otros en los últimos dos años.</p>
<p>El problema aparece, en cambio, cuando se trata de grupos que, precisamente, sí pueden llegar a conseguir un gran arrastre, al punto de poner en entredicho la institucionalidad del país y, peor aún, su estabilidad sociopolítica, como fue el caso de Aysén y las llamadas marchas estudiantiles.</p>
<p>Desde luego, podrá alegarse desde el fondo del movimiento de turno la legitimidad de sus demandas y la obligación del Estado por satisfacerlas, ya que el objetivo de este último es propender al bien común. Sin embargo, <strong>suele olvidarse muchas veces que as</strong><strong>í</strong><strong> como cada grupo de inter</strong><strong>é</strong><strong>s privado cuenta con una serie de exigencias leg</strong><strong>í</strong><strong>timas, hay cientos de otros grupos al lado haciendo fila para conseguir su propio proyecto de ley o aumento de lucas</strong>. Así, prima una cultura del egoísmo y egocentrismo que desnuda, más que un auténtico &#8220;empoderamiento&#8221; en la sociedad civil chilena –que tampoco es tal puesto que implica responsabilidades–, un deseo de llegar hasta las últimas consecuencias, por complejas que aparezcan, sin que importe demasiado resto.</p>
<p>Y qué importante es ese resto, por cierto. Podríamos hablar aquí de orden público, para que nos entendamos, pero probablemente a muchos el concepto les traiga aparejados viejos y malos recuerdos. Sin embargo, es necesario hacer notar que no se trata de defender estandartes de la vieja guardia ni ideas supuestamente autoritarias que pretenden sublimar valores cuestionables del republicanismo por sobre otros más democráticos y socialmente aceptados.</p>
<p><strong>El orden p</strong><strong>ú</strong><strong>blico no es otra cosa que un cierto estado de paz social que posibilite el normal desenvolvimiento de la comunidad</strong>; que un oficinista pueda llegar a su trabajo sin necesidad de esquivar barricadas; que familias puedan salir a pasear un fin de semana sin temer encontrarse con piedras o desórdenes de otro tipo.</p>
<p>También podría alegarse eventualmente que quien suscribe confunde la legitimidad de las marchas autorizadas como manifestación de la voluntad social, con los desmanes de encapuchados que nada tienen que ver con los protestantes que anhelan ser escuchados. Sin embargo, resulta imposible convocar a esta clase de manifestaciones sin prever que los resultados acabarán siendo los mismos de siempre; los mismos que la historia reciente se ha encargado de reafirmar una y otra vez. Crear una barrera entre ambos fenómenos, con el pretensioso deseo de disociar una cosa y la otra, parece artificioso y autocomplaciente.</p>
<p>Junto con el orden público, suele arriesgarse también una cosa no menos importante, que es la legitimidad de nuestra institucionalidad. En efecto, <strong>en la medida en que cualquier demanda comienza a ser canalizada a trav</strong><strong>é</strong><strong>s de gritos y marchas, se va creando una situaci</strong><strong>ó</strong><strong>n de inestabilidad social en que pareciera que no hay nadie capaz de representarnos</strong>, en que las autoridades no cuentan con legitimidad para actuar y en que el margen de acción de las instituciones es casi inexistente, porque sencillamente todo parece muy burocrático y engorroso y ya nada resulta tan expedito y efectivo como cortar un par de caminos, llamar a la prensa y “emplazar” (otro término trillado y de significado equívoco) a las autoridades.</p>
<p>En resumen, <strong>este falso &#8220;empoderamiento&#8221; s</strong><strong>ó</strong><strong>lo ha contribuido a que ante cualquier se</strong><strong>ñ</strong><strong>a de descontento o problem</strong><strong>á</strong><strong>tica nos valgamos </strong><strong>ú</strong><strong>nica y exclusivamente del que anta</strong><strong>ñ</strong><strong>o era el </strong><strong>ú</strong><strong>ltimo recurso, pero que ahora parece ser la primera opci</strong><strong>ó</strong><strong>n en la lista de medidas a tomar</strong>.</p>
<p>Hoy, cuando nos encontramos ad portas de la que parece ser una nueva oleada de movilizaciones promovidas por la Confech, parece necesario recordar que la legitimidad de nuestras demandas no difiere demasiado de la legitimidad de las exigencias de quien se encuentra al lado, y que ser escuchado porque uno grita más fuerte, porque se puede reunir a más colaboradores o porque –aunque se niegue– se cuenta con la maquinaria de un partido detrás, no parece justo. Pintarse la cara, gritar fuerte y exigir hasta las últimas consecuencias, según mi humilde criterio, dista bastante de un verdadero “empoderamiento”.</p>
<p>Puede que el hecho de que Chile haya cambiado en los últimos años sea el único cliché verdadero, pero, lamentablemente, tampoco parece que dicha metamorfosis haya operado para bien.</p>
<p>&nbsp;</p>
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