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 <title>El Sentido de la Vida</title>
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 <description>Bajo este título, homenaje a la genial película de los Monty Python del mismo nombre, se publican las historias de GonzoTBA.

Para no meterse en líos, el autor aclara que todo lo que aparece aquí es pura ficción, que los personajes que aparezcan nunca han existido y que las opiniones del autor no son suyas; ni siquiera son opiniones.

"And tonight, for a change
it will all be made clear,
for tonight,
it's The Meaning of Life" </description>
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 <title>Play</title>
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 <description>&lt;div class="field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden"&gt;&lt;div class="field-items"&gt;&lt;div class="field-item even"&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="http://esdlv.net"&gt;now&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/3UitqWkxV1v8LO-KY-4WHYPw7Do/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/3UitqWkxV1v8LO-KY-4WHYPw7Do/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
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 <pubDate>Mon, 28 May 2012 18:19:59 +0000</pubDate>
 <dc:creator>admin</dc:creator>
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 <title>2012: Una odisea especial</title>
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 <description>&lt;div class="field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden"&gt;&lt;div class="field-items"&gt;&lt;div class="field-item even"&gt;&lt;p&gt;Hace ya más de un mes que murió mi madre. Desde que dejara de existir ahí fuera para pasar a existir aquí dentro, en mi interior. Mi hermana volvió a Francia. Yo volví a mi casa. Mi padre quedó allí, en el epicentro. Me siento tranquilo, sereno, aunque todavía siento que falta algo. Alguien se ha llevado algo. Me han robado la moto, el jarrón del comedor, o quizá las llaves a un lugar que nunca fue mío. De cualquier manera, y como dice la &lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net/desiderata"&gt;Desiderata&lt;/a&gt;, sin duda el Universo se desenvuelve como debe. Eso no quiere decir que sea fácil&amp;nbsp;sobrellevarlo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una de mis grandes preocupaciones fue siempre que mis padres murieran sin que yo pudiera llegar a conocerlos. Que me quedaran cosas por decirles y cosas por saber. Siempre quedarán cosas por decir. Siempre quedarán cosas por saber. Pero me siento en paz con mi madre. Llegué a conocerla lo suficiente como para sentirme satisfecho de las decisiones que tomé y de lo que hice después. Llegué a conectar con ella íntimamente. Con mi padre, el sabor es distinto. Quizá él se quedó aquí un tiempo más para que yo pudiera llegar a sentirme de la misma manera. Quizá, realmente, el Universo se desenvuelva como debe. Tenemos tiempo. Me gusta pensar que, en la vida, siempre gano. El premio es un día&amp;nbsp;nuevo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mi padre, mi hermana y yo pasamos un mes entero juntos. Nos hicimos compañía y estuvimos unidos en este&amp;nbsp;trance.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mi madre fue ama de casa profesional. Durante décadas, mi padre salió cada día a cazar mientras ella se ocupaba de la cueva. Ahora, mi padre debía ocuparse de la cueva. Sencillamente, las pinturas rupestres no son lo&amp;nbsp;suyo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para desarrollar su potencial de amo de casa, mi hermana diseñó e impartió durante esas cuatro semanas un completo programa de talleres sobre las diferentes actividades que implica una casa. Así, con el pasar de los días, mi padre asistió a los diferentes eventos: taller de uso y limpieza de lavaplatos, taller de limpieza de hornos, taller de lavadoras y logística textil, taller de limpieza de mierdas de perro y muchos otros. El programa fue dinámico e&amp;nbsp;intenso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aprovechando que eran gratuitos y me quedaban cerca, me inscribí en todos ellos. Aprendí mucho. Y también lo&amp;nbsp;disfruté.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me puse de rodillas y tiré de la portezuela. El horno se abrió ante mí. Mi padre estaba llamando a Movistar para dar de baja la línea de teléfono de mi madre. Sencillamente, ya no la necesitaría más. Donde está, los teléfonos, aunque sean móviles, son&amp;nbsp;irrelevantes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me sentí como un astronauta. El portón se abrió con uno de esos sonidos hidráulicos de cuando se abren las escotillas en las películas del&amp;nbsp;espacio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—Veo una luz —dije por el&amp;nbsp;intercomunicador.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—Procede a extraer las bandejas —me dijo Control de&amp;nbsp;Tierra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Procedí a extraer las bandejas. Primero la rejilla. Después la bandeja principal. En gravedad cero, cualquier movimiento es&amp;nbsp;extenuante.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mi padre gritaba al&amp;nbsp;teléfono:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—¡Que le digo que quiero dar de baja esta&amp;nbsp;línea!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La voz de Control de Tierra llegó de nuevo a través de mis&amp;nbsp;auriculares.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—Ahora toma la esponja no alimentaria —fueron las palabras— y, con alegría, empieza a&amp;nbsp;rascar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Empecé a rascar con alegría. Me puse a cantar. Las notas resonaron en el interior del casco. Al poco respiraba pesadamente. El espacio era pequeño y la luz brillante. Hice las esquinas. Mientras, mi padre se embarcaba en un diálogo de besugos espaciales del siglo&amp;nbsp;&lt;span class="caps"&gt;XXI&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—¡¿Que tiene que llamar la interesada?! —bramaba—. ¡Le estoy diciendo que ha&amp;nbsp;fallecido!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ecos del espacio. El año 2000 fue muy diferente a como todos lo esperábamos. También lo fueron el 2001. Y el 2010. Ahora, androides atendían las llamadas. Miré el fondo del horno. Este monolito tenía una pinta muy extraña. Empecé a rascar el&amp;nbsp;techo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—¡Que le digo que no puede llamar la interesada! ¡Ha&amp;nbsp;fallecido!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El calor en el interior del traje se me estaba haciendo insoportable. Nadie habla de la soledad del astronauta, flotando, solitario en cualquier lugar de un espacio&amp;nbsp;infinito.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La mierda saltaba con presteza. Mi misión estaba llegando a su fin. El monolito estaba quedando como los chorros del oro. Ahora, como en un iPad antes de ser encendido. Oscuro, brillante. Ya nadie quiere los chorros del oro. Siempre fue el monolito. La promesa de que en algún lugar encontraremos un botón. Al pulsarlo, se iluminará y nos pondrá en contacto con una civilización inteligente. Seguimos buscando. Seguimos jugando. Están ahí fuera, en algún lugar, esperando a que los encontremos. O quizá&amp;nbsp;no.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—Eso está bien —dijo la voz de Control de Tierra—. Ahora tocan las bandejas. Sal de&amp;nbsp;ahí.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Floté hacia atrás. Floté y floté hasta que estuve fuera del recinto. Floté más allá de sus límites. Floté todavía más allá, más allá del portón, y entonces lo empujé. El sonido fue el mismo, y a la vez fue diferente. Suavemente, las líneas frente a mí fueron separándose más y más. Más y más. Hasta que, finalmente, el portón se cerró con ese golpe seco y blando de un mecanismo que llega hasta el final de su recorrido. Comencé a&amp;nbsp;entender.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—Vale. Ahora toca frotar las bandejas —dijo Control de Tierra—. Dirígete hacia el fregadero. Allí encontrarás un objeto pequeño, una especie de esponja de rizos metálicos. Cógela y empieza a darles&amp;nbsp;caña.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Floté y floté hasta allí, en el silencio del&amp;nbsp;espacio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Oía mi propia respiración. Era lo único que podía escuchar ahora. Me movía lenta y pesadamente. Quizá el espacio fuera una suerte de líquido en el que todo flotaba. Debajo, una infinidad de kilómetros cúbicos de espacio. Encima, otra infinidad equivalente. La resultante de todas las fuerzas, cero. Y yo sólo flotaba lenta y grácilmente hacia las bandejas. Encontré la esponja de rizos&amp;nbsp;metálicos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Froté y froté, allí, en el silencio del espacio. Froté durante lo que fue una&amp;nbsp;eternidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Froté hasta que salió el último resto de lasaña. Froté hasta que las bandejas resplandecieron. Froté hasta que todo fue brillante. La luz proveniente de la estrella más cercana se reflejaba con fuerza sobre la superficie de la&amp;nbsp;parrilla.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me volví y miré hacia ella. Un sol, brillante y cegador, crepitaba silenciosa y eternamente ante&amp;nbsp;mí.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con el paso de los segundos, mis ojos se acostrumbraron a su luz. Con el paso de los segundos, todo lo demás comenzó a desaparecer. Pronto, sólo quedamos Sol y&amp;nbsp;yo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sentí que flotaba en líquido amniótico. Segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, años, siglos, milenios. No sabría decir cuánto tiempo estuve allí, flotando suavemente, compartiendo el espacio infinito con aquel Sol brillante que empezó a tragarse la oscuridad misma. Seguí hasta que comenzó a tragar mi propia&amp;nbsp;oscuridad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—Aquí Control de Tierra. Su circuito está muerto. Algo está&amp;nbsp;mal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y aquí estoy yo, flotando en mi traje espacial, a miles de miles de millones de kilómetros de casa. El planeta Tierra está triste y no hay nada que pueda&amp;nbsp;hacer.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—Dile a mi mujer que la amo. Ella lo&amp;nbsp;sabe.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Empecé a llorar. Una lágrima cayó desde mi ojo derecho. La sentí deslizar sobre mi mejilla. El casco se empañó. Pronto nuevas lágrimas se unieron a mi otra mejilla. Comencé a&amp;nbsp;sorber. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todo está bien, me dije. Todo está bien. Y froté un poco&amp;nbsp;más.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lenta o rápidamente, empecé a voltearme sobre mí mismo. Vi el monolito. Llegué hasta él y abrí el portón. Coloqué las bandejas y salí de allí. Había terminado mi&amp;nbsp;misión.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De vuelta a casa, reflexioné. Pensé que hay un mundo &amp;#8220;real&amp;#8221; y otro mundo dentro de cada uno de nosotros, y que somos la representación de esa mezcla exacta. Me pregunté qué había más bello que la imaginación; la habilidad de crear de la nada, nuevos mundos. Llenos de luz. Llenos de color. Abundantes en recursos. Flotando suavemente es ese espacio infinito lleno de estrellas que posibilitan la vida con su calor. Me sentí embargado por una agradable sensación de comunión, de pertenecer a todo ello. De poder contribuir con el latido de mi corazón a esa eterna armonía cósmica sin principio y sin&amp;nbsp;fin.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Miré las estrellas. Miré el vacío que las hacía posible. Su luz viajaba en todas direcciones. En el espacio, el tiempo carece de sentido. En el espacio, sólo puedes sentir que estás&amp;nbsp;vivo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todavía.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y el resto, todo lo demás, es la ilusión que te hace seguir&amp;nbsp;viviendo.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/fcU-Ra0IwimdJBC1IE2NpnH3ed8/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/fcU-Ra0IwimdJBC1IE2NpnH3ed8/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
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 <pubDate>Fri, 18 May 2012 09:34:14 +0000</pubDate>
 <dc:creator>admin</dc:creator>
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 <title>El sentido de la vida: la muerte.</title>
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 <description>&lt;div class="field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden"&gt;&lt;div class="field-items"&gt;&lt;div class="field-item even"&gt;&lt;p&gt;El teléfono estaba sonando. Abrí los ojos. La luz entraba tenuemente por la puerta abierta de mi habitación. Era domingo y debía de ser temprano, así que el timbre del teléfono no hacía presagiar nada bueno. Me levanté con las tripas&amp;nbsp;encogidas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al otro lado de la línea escuché la voz de mi padre. Supe inmediatamente que algo realmente malo acababa de&amp;nbsp;suceder.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—Cógete un taxi y ven para aquí —dijo, y a continuación su voz se quebró—: tu madre ha&amp;nbsp;muerto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las palabras me cayeron como un mazazo. Sentí que no era posible, que se trataba de algún tipo de malentendido. Se habría traspapelado algún formulario. Habría algún tipo de explicación. Todo quedó en silencio en mi&amp;nbsp;interior.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—Cógete un taxi, no cojas la moto —repitió mi padre un par de veces&amp;nbsp;más.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me metí en la ducha y rompí a llorar. Mis lamentos resonaron en la quietud del domingo por la mañana. Estaba hecho añicos. Y me seguía rompiendo. Pero tenía cosas que&amp;nbsp;hacer.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cogí la moto y enfilé rumbo a casa de mis padres. Por el camino, amargas lágrimas brotaron en mis ojos mientras encajaba como podía la nueva situación, completamente inesperada para mí. Me concentraba en conducir y en mantenerme sobre el vehículo entre las brumas de mi visión. Aún así me alegré de haber decidido coger la moto: así podía llorar tranquilamente en la intimidad de mi casco. Mi madre se había&amp;nbsp;ido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando llegué a casa de mis padres, allí estaban mis tíos y varias primas mías. Aquello parecía un velatorio, lo cual era bastante apropiado para la situación. En circunstancias normales es complicado reunir a más de cinco personas y conseguir que se callen. En aquellos momentos el silencio se podía cortar con un serrucho y hubiera seguido siendo&amp;nbsp;silencioso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mi padre me dijo que mi madre estaba en el que había sido su despachito. Con el alma congojada, entré en la&amp;nbsp;habitación.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si hay algo que he descubierto en los últimos años es que es muy diferente imaginar algo que vivirlo. Es diferente hacerse una idea que sumergirse en la experiencia que esa idea representa. A lo largo de aquella mañana yo me había hecho a la idea de que mi madre había muerto. Ahora lo sabía. Lo estaba viendo. Lo estaba oyendo. De alguna manera más allá de las palabras, lo estaba sintiendo. Era la experiencia real de lo que había anticipado en mi mente. La gravedad cambió en aquel lugar cuando entré con pasos de&amp;nbsp;plomo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Allí estaba ella, tumbada sobre la cama enfundada en su pijama y envuelta en su batín azul. Un pañuelo alrededor de su cabeza sostenía la mandíbula en su lugar, como si no hubiera muerto de complicaciones de un cáncer de páncreas sino de un letal dolor de&amp;nbsp;muelas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me acerqué y la besé en la frente. Estaba fría, y me sobresalté. Sabía que los cadáveres están fríos. La lógica, la razón y mis rudimentarios conocimientos de estados físicos de la materia no impidieron que un escalofrío me recorriera de arriba a abajo. Mi madre estaba muerta. Podría haber leído cien libros sobre el tema y la misma sensación me hubiera electrizado. La vida necesita ser&amp;nbsp;vivida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tomé una silla y me senté frente a la cama. Quería empaparme de aquella experiencia, por doloroso que me resultara. Quería vivirlo con intensidad. Desde hace nueve años escribo un blog sobre el sentido de la vida. Aunque había visto la muerte en otras ocasiones, nunca la había sentido tan cercana, nunca me había cogido las tripas y había apretado. Era una oportunidad extraordinaria para aprender algo&amp;nbsp;importante.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Era el primer cadaver que veía en mi vida, al menos tan de cerca. Vivimos en una sociedad en la que el sexo es tabú, y la muerte es triple tanto de palabra. Vivimos como si fuéramos a vivir para siempre, cuando la muerte es condición necesaria e indispensable. Aproveché para empaparme de ella. Me serviría para vivir más&amp;nbsp;intensamente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mi madre estaba absurdamente quieta. Su aspecto era irreal. Me di cuenta de que hay algo muy diferente entre estar muerto y estar dormido, aunque en ambos casos uno esté inmóvil sobre una cama. Era la respiración. Mi madre había dejado de respirar, y eso convertía la imagen en algo que me resultaba imposible de asimilar. Ahora era como un cuadro o una silla. Un objeto material. Algo casi imperceptible como el hecho de respirar nos dotaba a los humanos de una cualidad que rezumaba vitalidad. Quizá se tratara de algo más difícil de percibir todavía: el latido de un&amp;nbsp;corazón.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me di cuenta de que había algo que había dejado de estar allí. Llámalo como quieras; una energía, una sutil vibración, un alma, un espíritu. Ese algo que anima nuestros cuerpos físicos y que nos diferencia de los muebles. Una vitalidad. Lo que fuera que, en lo más profundo, había sido mi madre, esa esencia única y distintiva, ya no estaba allí. Se había marchado. Lo que allí quedaba era la carcasa, la vaina, el avatar. Esa otra parte había ya salido de allí. Para no volver. Y ese era el pensamiento más doloroso, la certeza de que, desde ese día, tendría que vivir para comprender el significado de dos sencillas palabras: nunca&amp;nbsp;más.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nunca más podría verla con vida. Nunca más podría volver a escuchar su voz. Nunca más podría tomar su mano o besarla en la frente. Nunca más. Este era el fin de aquel hilo de la historia de mi&amp;nbsp;vida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me levanté y salí de la habitación. Mi padre me dijo que mi hermana estaba ya de camino desde Francia, así que llegaría hacia media tarde. Pensé en ella y en cómo habría encajado la&amp;nbsp;noticia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Creía que mi madre sobreviviría al cáncer. Había tenido que hacerme a la idea de su estado. Había tenido que creer en sus posibilidades. Era la mejor manera de ayudarla. En mi mente, había apuntalado ese pensamiento con muchos otros. Ahora debía enfrentarme a la realidad y pagar el precio por haber creído firmemente. Una parte de mí se había derrumbado, y ahora, con sus cascotes, debía empezar a reconstruir de una manera útil y&amp;nbsp;beneficiosa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Durante los últimos meses todo pareció ir bien. Las sesiones de quimio y radioterapia estaban siendo satisfactorias. Mi madre estaba físicamente débil, pero fuerte de espíritu. Se encontraba bien la mayor parte del tiempo. A veces yo comía con ella y con mi padre y después, mientras mi padre dormía su siesta, yo me sentaba con ella y le hacía una sesión de hipnosis en la que el tiempo volaba y ambos conectábamos de una manera en la que jamás me había sentido conectado con nadie antes. Aprendí mucho de aquellos ratos juntos. Todo iba&amp;nbsp;bien.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero a mediados de Marzo empezó a encontrarse mal de repente. Empezó a vomitar y a rechazar hasta el agua. Le diagnosticaron una oclusión intenstinal de la que tuvieron que operarla días más tarde, y después cogió una neumonía hospitalaria de bacterias resabiadas. Se empeñó en que le dieran el alta y se marchó a casa. Estaba ya tan débil que su respiración era muy pesada y apenas podía moverse por sí misma. Yo pensé que se recuperaría, que sólo era un bache. Dos días después, expiraría sentada en una mecedora en la cocina de su casa, el lugar que eligió para morir, en el centro neurálgico de su propio reino, donde durante años nos alimentó y nos vio crecer, donde durante años conversamos largamente sobre cientos de temas diferentes. Ahora, nunca&amp;nbsp;más.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Llegó el de las pompas fúnebres, sacó un iPad y empezó el papeleo. Tres semanas después no ha hecho más que crecer y complicarse. Una de las ventajas de morirse debe de ser que uno se libra de todo lo que implica desaparecer del sistema. No tiene que pensar en esquelas, ni en certificados de defunción, ni en cuadernos particionales ni en otro ciento de cosas. La muerte le libra a uno de todo protocolo burocrático. No hay papeles que firmar ni facturas que pagar ni abogados que visitar. La muerte es fácil; sólo hay que&amp;nbsp;morir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mi hermana llegó y dijo que quería ver a mi madre, así que aquella misma tarde fuimos al tanatorio. Nos abrieron la sala y entramos. Había un cristal tras el cual había una especie de cortina gris. Mi hermana pulsó el botón que hizo que comenzara a ascender, y allí estaba mi madre tumbadita en el ataúd. Me seguía resultando imposible concebir aquello. De alguna manera podía ver a mi madre sacarnos la lengua y empezar a reír. Después abriría los ojos y nos diría &amp;#8220;¡Es broma!&amp;#8221;. Pero no era broma. No sacó la lengua ni rió ni dijo nada. Simplemente permaneció allí inerme, muerta. Mi hermana rompió a llorar desconsoladamente y yo fui detrás. Ahora éramos medio huérfanos. Para muchas cosas, nunca más. Una parte enorme e insustituible de nuestras vidas se había volatilizado súbitamente. Nunca&amp;nbsp;más.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La familia había quedado cercenada, mutilada. Los tres nos sentíamos como si nos hubieran arrancado una parte de las entrañas. Había algo que había permanecido con nosotros durante toda nuestra vida y ahora alguien nos lo había extirpado. De sopetón y sin&amp;nbsp;anestesia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dicen que en el duelo se experimenta dolor. No lo viví yo así. No era dolor, era otra cosa. Todavía no he inventado la palabra para eso, y no creo que exista. Yo lo resumí en dos palabras: &amp;#8220;Puta mierda&amp;#8221;. Sé que no es muy expresivo, pero me hacía sentir mejor y sobrellevar su ausencia, así que &amp;#8220;puta mierda&amp;#8221; se convirtió en mi mantra para los siguientes días. Puta&amp;nbsp;mierda.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Empecé a llamar a mis amigos. La madre de uno de mis mejores amigos murió hace ya muchos años, y todavía hoy recuerdo su voz quebrada al teléfono dándome la noticia. Esta vez era mi turno. Poco sabía yo de lo que se siente exactamente. Esta vez pude&amp;nbsp;saber.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hicimos una pequeña ceremonia de despedida en el crematorio. Mi padre me preguntó el día anterior si quería decir algo durante la misma, y sentí la certeza de que sí. No sabía qué diría, no sabía cómo lo haría, pero sentí que quería decir algo. Sentí la certeza certeramente, como pocas veces la siento. Continuaba aprendiendo sobre&amp;nbsp;mí.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Acudieron decenas de personas. Es lo que me gusta de los entierros. Son una oportunidad para volver a encontrarme con todos aquellos de los que, por un motivo u otro, me he ido alejando en la vida. Cada uno recorre su propio camino, y los entierros son cruces de caminos en los que de nuevo muchas líneas vuelven a confluir por un instante en el espacio. Pude reírme y bromear, y durante algunos momentos aliviar mi tremendo pesar. Me alegré de muchos&amp;nbsp;reencuentros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Encontré a la que fue mi profesora de lenguaje en el colegio, y pude agradecerle el haber despertado mi interés por la escritura. Le conté la primera redacción de texto que nos puso, cómo había disfrutado durante su confección y cómo el diez que me puso más tarde me hizo pensar que quizá aquello fuera lo mío. Después de aquel diez vinieron unos cuantos más, y desde entonces escribo, y escribo y escribo. Es algo que se ha convertido en una parte más de mí, en ocasiones como esta una imperiosa necesidad. Es parte de cómo proceso e integro las experiencias que&amp;nbsp;vivo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pesar, pesar es la palabra que más se acerca a lo que experimenté durante aquellos días. Son momentos en los que literalmente cambia la gravedad. Uno recuerda qué es lo que le hace sentir vivo, y lo hace con indiscutible certeza. Cambia el peso de las cosas. Cambian las prioridades. Lo importante se distingue claramente de lo ridículamente irrisorio. Es un buen momento para conocerse un poco más a uno&amp;nbsp;mismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La señora que conducía la ceremonia terminó de leer un poema que ni siquiera oí. Estaba mirando el ataud. Estaba empapándome de todas aquellas sensaciones. Era un instante que quería recordar para siempre. Mi madre me había hecho el regalo de recordarme que seguía vivo, y quería atesorar ese regalo. Quería poder levantarme cada mañana recordando que era un día nuevo, y que hiciera sol o tronara, era una nueva oportunidad de vivir un nuevo día en este planeta, de seguir&amp;nbsp;evolucionando.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me levanté desde el banco y caminé hacia el estrado. Cuando miré la sala encontré cien caras que me miraban a mí. Tenía toda su atención, así que, como pude, empecé a&amp;nbsp;hablar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quise transmitir el recuerdo de mi madre, su esencia, el significado que para mí había tenido su vida, y lo que de ella había, sin saberlo, aprendido. Mi madre nos había criado a mi hermana y a mí. Había sido la mujer de mi padre durante cuarenta años. Había desempeñado el oficio de esposa y de madre. Era su primera vez y a nadie le enseñan a esto. Yo era la prueba viviente de su trabajo. De ella había aprendido el valor de la dedicación y del sacrificio, entendido como un acto sagrado, una entrega a algo que va más allá de uno mismo. Trascendencia. Era mi responsabilidad continuar con su&amp;nbsp;legado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Conté lo que había experimentado al presenciar su cadáver, esa sensación de que ese cuerpo era solamente una carcasa, y que ese algo que lo animaba ya se había marchado. Mi madre había dejado de existir físicamente. Ya no podía verla, oírla o sentirla fuera de mí, pero de alguna manera sentía que mi madre continuaba viva en mi interior, que continuaba viviendo en mí. Desde entonces iría conmigo a todas partes. Era una extraña certeza a la que todavía me estoy acostumbrando. Estamos hablando de la vida y la muerte. Todo lo que se me ocurre se puede resumir, como otras tantas cosas durante estos días, en dos palabras: quién&amp;nbsp;sabe.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me tembló la voz. Me temblaron las piernas y la mitad de los músculos del cuerpo, pero lo hice. Cuando terminó la ceremonia, la señora que dirigió el proceso se acercó para felicitarme. Me dijo que había descrito muy bien esa sensación que, según dijo, mucha gente siente. Después de tantos años, poner palabras a las cosas es algo que se me da&amp;nbsp;bien.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Poco a poco me fui despidiendo de todos, y los caminantes volvieron a partir en sus caminos, quizá hasta la próxima ceremonia. Entonces quedamos mi padre, mi hermana y yo. Afortundamente, &lt;span class="caps"&gt;JC&lt;/span&gt;, mi cuñado francés de facto, permaneció unos días más con nosotros. Hicimos una piña compacta y nos apuntalamos los unos a los&amp;nbsp;otros. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Queríamos arrojar las cenizas al mar. Los tiempos avanzan que es una barbaridad y ahora hacen urnas biodegradables, de manera que las cenizas pueden tirarse al mar urna incluida. Esto nos daba nuevas&amp;nbsp;opciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Unos días más tarde tomamos el coche y pusimos rumbo al cabo de la Nao. Allí exploramos la costa y buscamos un lugar que encontráramos apropiado. Nos asomamos a un muro. Un escarpado acantilado se extendía ante&amp;nbsp;nosotros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—Desde aquí necesitaremos una catapulta —le dije a mi&amp;nbsp;hermana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El humor fue nuestra tabla de salvación durante aquellos días. Lo sigue&amp;nbsp;siendo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finalmente encontramos un lugar desde el que podíamos dejar caer la urna en vertical desde una altura de 120 metros. Ninguno de nosotros pensó que aquello fuera una buena idea, así que retornamos con las cenizas de mi madre resolviendo que esperaríamos al verano, cuando unos familiares nos dejarían un barco y depositaríamos las cenizas en alta mar. Ahora mi madre reposa sobre la mesa de su pequeño despacho, a la espera de que llegue el día en que regrese al&amp;nbsp;mar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Puta mierda. Se fue demasiado pronto. O quizá no. Quién&amp;nbsp;sabe.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay algo curioso en este trance. La muerte es uno de esos pocos momentos en que todos los tópicos son aplicables. Todo lo que uno diga al respecto encaja. Todas las frases que se dicen en estas ocasiones suenan apropiadas. Todo&amp;nbsp;confluye.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sólo queda ahora encontrar las que me encajen a mí, las que lo doten de sentido, las que me hagan más fuerte y más flexible. Las que me hagan crecer como&amp;nbsp;humano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gracias, mamá, por todo lo que sin darme me diste. Gracias por todo lo que aprendí de ti. Gracias por darme la oportunidad de vivir, de nacer de ti y de disfrutar de tu compañía durante tantos&amp;nbsp;años. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sigues viajando&amp;nbsp;conmigo.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/jGPtQ1HErpZLDUibaVkQggM4qG0/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/jGPtQ1HErpZLDUibaVkQggM4qG0/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
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 <pubDate>Mon, 30 Apr 2012 07:35:04 +0000</pubDate>
 <dc:creator>admin</dc:creator>
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 <title>Lo mejor de ESDLV</title>
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 <description>&lt;div class="field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden"&gt;&lt;div class="field-items"&gt;&lt;div class="field-item even"&gt;&lt;p&gt;Tras &lt;a href="http://www.javiermalonda.com/libros/"&gt;&amp;#8220;El Diario Teutón&amp;#8221;&lt;/a&gt; la recopilación de mis andanzas germánicas, ando pensando en confeccionar otro libro: &amp;#8220;Lo mejor de &lt;span class="caps"&gt;ESDLV&lt;/span&gt;&amp;#8221;. Varias veces antes he hecho una selección de columnas de este lugar y, con sorprendente y matemática regularidad, el plan ha terminado yéndose al garete. Como últimamente las cosas me están saliendo bien, me siento tan atrevido como para echarme la manta a la cabeza una vez&amp;nbsp;más.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como autor, tengo mis columnas preferidas. Como autor también, a menudo mi opinión choca frontalmente con la opinión de la mayoría de los lectores. Después de todo, yo soy el único que calza mis zapatos, y siendo que escribo con los pies, generalmente me salen las cosas al revés. Por tanto, os pido ahora ayuda para confeccionar un top 10, o top 100, de las mejores historias de &lt;span class="caps"&gt;ESDLV&lt;/span&gt; en estos nueve años. Que cada uno emplee su criterio y yo emplearé la sabiduría de masas. Cuando tenga la lista, crearé una portada para la página y creo que con eso la cosa ya estará completa. Así el que llegue en el futuro no tendrá que perderse entre cientos de filosofadas y desvaríos varios y contará con un buen punto de&amp;nbsp;partida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Uno, dos, tres&amp;#8230; ¿Qué pondrías en esa&amp;nbsp;selección?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gracias por participar&amp;nbsp;:-)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sugeridas hasta&amp;nbsp;ahora:&lt;/p&gt;
&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net/operacion-fernseher"&gt;Operación Fernseher&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net/amores-de-juventud"&gt;Amores de juventud&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net/clasicos-revisitados-el-equipo"&gt;Clásicos revisitados: El equipo A&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net/escandinavia-0-1-paquito-meets-el-juli"&gt;Paquito meets El Juli&lt;/a&gt;. Por&amp;nbsp;Nasón.
&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net/roma-for-dummies"&gt;Roma for dummies&lt;/a&gt;. Por&amp;nbsp;Juanmi_13.
&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net/dos-a%C3%B1os"&gt;Dos años&lt;/a&gt;. Por Luis&amp;nbsp;Pedro.
&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net/como-empezar-a-correr"&gt;Cómo empezar a correr&lt;/a&gt;. Por&amp;nbsp;oxartum.
&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net/el-escote-que-pasaba-por-alli"&gt;El escote que pasaba por allí&lt;/a&gt;. Por&amp;nbsp;terminus.
&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net/armando"&gt;Armando&lt;/a&gt;. Por&amp;nbsp;GonzoTBA.
&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net/ron"&gt;Ron&lt;/a&gt;. Por&amp;nbsp;vicens_vives.
&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net/como-empezar-a-correr"&gt;Cómo empezar a correr&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net/la-noche-en-que-crei-morir"&gt;La noche en que creí morir&lt;/a&gt;. Por&amp;nbsp;oxartum.
&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net/node?page=796"&gt;Perros, ciclomotores y cintas de vídeo&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net/node?page=786"&gt;De niña a mujer&lt;/a&gt;. Por&amp;nbsp;Carlos.
&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net/las-pajas-i"&gt;Las pajas (I)&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net/las-pajas-y-ii"&gt;Las pajas (&lt;span class="caps"&gt;II&lt;/span&gt;)&lt;/a&gt;. Por don&amp;nbsp;frutero.
&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net/teo-y-el-sentido-de-la-vida"&gt;Teo y el sentido de la vida&lt;/a&gt;. Por&amp;nbsp;Topotón.
&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net/no-folleis"&gt;¡No folléis!&lt;/a&gt;. Por&amp;nbsp;sefirotsama.
&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net/la-brico-explosion"&gt;La brico-explosión&lt;/a&gt;. Por&amp;nbsp;lotas.
&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net/mala-racha"&gt;Mala racha&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net/una-historia-de-cerillas"&gt;Una historia de cerillas&lt;/a&gt;. Por&amp;nbsp;erdelamoto.
&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net/tengo-nueve-puntos-de-sutura-en-el-pene"&gt;Tengo nueve puntos de sutura en el pene&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net/hay-personas"&gt;Hay personas&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net/algunas-cosas-que-aprendi"&gt;Algunas cosas que aprendí&lt;/a&gt;. Por&amp;nbsp;mikimelo.
&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net/montar-en-globo"&gt;Montar en globo&lt;/a&gt;. Por&amp;nbsp;tekess.
&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net/el-dia-mundial-del-ama-de-casa"&gt;El día mundial del ama de casa&lt;/a&gt;. Por&amp;nbsp;Topota.
&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="field field-name-taxonomy-vocabulary-4 field-type-taxonomy-term-reference field-label-inline clearfix"&gt;&lt;h3 class="field-label"&gt;Categorias: &lt;/h3&gt;&lt;ul class="links inline"&gt;&lt;li class="taxonomy-term-reference-0"&gt;&lt;a href="/comos"&gt;ESDLV&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/CcpuZpdIDwSr78t7nOfnjCIoPfA/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/CcpuZpdIDwSr78t7nOfnjCIoPfA/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
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 <pubDate>Fri, 16 Dec 2011 19:05:23 +0000</pubDate>
 <dc:creator>admin</dc:creator>
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 <title>Libros</title>
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 <description>&lt;div class="field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden"&gt;&lt;div class="field-items"&gt;&lt;div class="field-item even"&gt;&lt;p&gt;Puedes comprar los libros que pongo a la venta en papel y como ebook en &lt;a href="http://www.javiermalonda.com/libros/"&gt;www.javiermalonda.com/libros&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gracias&amp;nbsp;:-)&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="field field-name-taxonomy-vocabulary-4 field-type-taxonomy-term-reference field-label-above clearfix"&gt;&lt;h3 class="field-label"&gt;Categorias: &lt;/h3&gt;&lt;ul class="links"&gt;&lt;li class="taxonomy-term-reference-0"&gt;&lt;a href="/comos"&gt;ESDLV&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/UjW2sAdxDgJFk7TJ-BezI4yZGTw/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/UjW2sAdxDgJFk7TJ-BezI4yZGTw/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
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 <pubDate>Sun, 04 Dec 2011 14:11:15 +0000</pubDate>
 <dc:creator>admin</dc:creator>
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 <title>Nueve años de ESDLV (III de III)</title>
 <link>http://feedproxy.google.com/~r/esdlv/~3/YD8IVl4GGbY/nueve-a%C3%B1os-de-esdlv-iii-de-iii</link>
 <description>&lt;div class="field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden"&gt;&lt;div class="field-items"&gt;&lt;div class="field-item even"&gt;&lt;p&gt;Siendo Franco, llego con esta columna a la conclusión de la&amp;nbsp;conclusión.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Siendo yo, me pregunto&amp;#8230; ¿cuál es el sentido de la&amp;nbsp;vida?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esa era un pregunta difícil para mí hace nueve años. Abrí un blog y empecé a escribir. Hubo quien empezó a escribir comentarios. Me pasaban cosas, las escribía, otros las leían, contestaban, yo lo leía, era divertido&amp;#8230; Después empecé a currar en lo de las patentes. Después me fui a Alemania. Allí me pasaron un montón de cosas más. Luego volví a España y descubrí que me pasaban muchas cosas. Había cosas a las que yo llamaba cosas. Me di cuenta de que, en mi cabeza, cosificaba las cosas. Mi mente estaba llena de cosas. Empecé a explorar todas aquellas cosas y quedé fascinado por mi propia mente. Tan real y tan irreal. Sencillamente maravilloso. La obra maestra de un Universo&amp;nbsp;espléndido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Empecé &lt;span class="caps"&gt;ESDLV&lt;/span&gt; como una terapia. Fue la opción que elegí para lidiar con el mundo en el que vivía, amenazador y aterrador. Podía revivir mis experiencias más traumáticas y hacerlas divertidas, hacerlas graciosas, encontrarles nuevas perspectivas, revivirlas de una manera más positiva, útil y beneficiosa. Me di cuenta de que, ante los contratiempos que vivía en mi vida, había desarrollado la habilidad de tomar ese fuego que surge y construirle una caldera. Y mientras ese fuego ardía controladamente en la caldera, yo construía un artefacto a su alrededor que transformaba la energía de ese calor y me permitía alimentar una máquina que funcionaba de una manera útil. Había encontrado la facilidad para conectar mi sombra con la luz: tomaba mi oscuridad y la alumbraba con humor. Mi compasión me llevó a compartir mi arte, y mi coraje me trajo hasta aquí durante nueve años. Y ahora, con todo eso, continúo mi camino, un camino que creo al&amp;nbsp;andar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Escribí mi primer libro. Tiempo que perder.  Lo titulé así porque entonces pensaba que perdía el tiempo constantemente. En aquella época yo pensaba esas cosas. He aprendido a pensar otras. Y me&amp;nbsp;gusta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y continúo mi aprendizaje. A mis 35 años me declaro aprendiz para&amp;nbsp;siempre. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el último tercio de vida del blog me di cuenta de lo que estaba haciendo. En cierta manera, estaba haciéndome terapia. Eso explicaba que yo me sintiera atraído hacia la terapia y que terminara estudiando Programación Neurolingüística y me enfocara hacia ese área en particular que estoy completando este año en el Máster de hipnosis ericksoniana. Y me pregunto qué quiero conseguir exactamente&amp;#8230; Y me doy cuenta de que es diferente llamar a esto un post que una columna que un artículo que un texto&amp;#8230; que el volumen y el tono son diferentes&amp;#8230; submodalidades&amp;#8230; del sistema de reprensentación&amp;nbsp;mental.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al darme cuenta de esto, empecé a experimentar con el blog. Sabiendo lo que sabía sobre la mente inconsciente&amp;#8230; ¿cómo podía influir en mis lectores de una manera positiva y útil, cómo podía hacer que, durante la lectura de una columna, se sintieran bien, relajados, y llevaran sus mentes hacia lugares provechosos para sí mismos? ¿Cómo hago para conducirlos a través de sus mentes hasta un cierto lugar? Lo haría con equilibrio y con proporción. Lo haría con belleza. Belleza literaria. Espero que vean el engaño. Y en el engaño, espero que vean el&amp;nbsp;Uno.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entonces se abrieron ante mí cientos de opciones diferentes. Y permití que crecieran en proporción, como crecen las ramas en un árbol&amp;#8230; utilizando todo lo que saben ahora&amp;#8230; para expandirse&amp;#8230; lenta&amp;#8230; o rápida&amp;#8230; mente&amp;#8230; con un corazón que late bombeando la savia a través del tronco&amp;#8230; o a lo&amp;nbsp;largo&amp;#8230; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Empecé a pensar en soluciones a mis problemas&amp;#8230; y luego pasé a pensar en mis soluciones. El texto crecía de arriba a abajo, de abajo a arriba&amp;#8230; el cursor trotaba entre los párrafos. El escrito poseía, una vez más, al escritor. Era, de nuevo, ese estado de flujo. Ese estado tan extremadamente difícil de describir, aquello que todo escritor trataba en vano de capturar. Ese momento en el que todo cobra sentido, el momento en el que unas manos sacan la tarta prendida de velas y lo ves venir. Ese momento en el que se combina el coraje con el humor con la compasión, ese extraño lugar que sirve de puntero a una dirección en memoria. Ese saber hacer sin saber que sabe y&amp;nbsp;haciendo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Cómo combina todo lo que sé? ¿Cómo combino todo lo que hago? ¿Cómo me lo hago más fácil y divertido? ¿No sería agradable? ¿No me sentiría muy bien? Dicen que la vida es un viaje. Y si hay que viajar, viajemos. ¿Adónde&amp;nbsp;vamos?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y entonces pensé en combinar la tira ecol con &lt;span class="caps"&gt;ESDLV&lt;/span&gt; y con JavierMalonda.com para centrar toda mi creación en este último lugar. Y entonces me puse a escribir esta columna. Aunque pasó mucho tiempo entre estas dos cosas. O quizá no. Y me pregunto qué he aprendido en tooooooodo este tiempo&amp;#8230; Y me doy cuenta de que he aprendido mucho, muchísimo&amp;#8230; páginas y páginas de resultados de google veo en mi mente cuando organizo todo lo que he aprendido. Son nueve años de publicar en Internet, porque esto es lo que una página en Internet significa para mí. Mantener un blog es como usar una editorial, como disponer de un medio de comunicación propio. Pienso que, a medida que nos vayamos dando cuenta de esto, dejaremos de leer periódicos y pasaremos a leer blogs de conocidos. Nos interesarán más los periódicos de aquellos a los que conocemos. Información más relevante que la que puede tener un periódico de tirada nacional hoy en día. Nuestro mundo está creciendo cada vez más rápido, y nuevas necesidades de adaptación al medio están surgiendo. De ahí que cada vez más gente se interese por comprender, por saber qué está sucediendo exactamente y cuáles son sus opciones. El mayor recurso: uno&amp;nbsp;mismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En un blog que apunta hacia el sentido de la vida, es requisito citar a Matrix. Para mí la mejor película de la historia cinematográfica. Y &lt;span class="caps"&gt;PNL&lt;/span&gt; en estado puro. Una metáfora, dentro de otra, dentro de otra&amp;#8230; lo que yo llamo anidación de metáforas. Todos llevamos un agente Smith dentro, y a la vez somos Neo. Y todos nos hacemos la misma pregunta. Al menos, todos los que nos la&amp;nbsp;hacemos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Creencias, creencias, creencias. En los albores del sigo &lt;span class="caps"&gt;XXI&lt;/span&gt; dicen los medios de comunicación que nos seguimos matando por ellas a lo largo y el ancho del mundo. &amp;#8220;Si no piensas lo que pienso yo, te mato&amp;#8221;, piensan. Y me matan entre ellos. Y todavía hay quien dice que no influye lo que pensamos. Pues oiga, ya se dará cuenta. Es sólo una cuestión de tiempo. Es el curso irreversible de la evolución. La guerra está destinada a la extinción. Es imperativo de la evolución del ser. El cáncer desaparecerá cuando el ser lo asimile y lo integre para trascenderse a sí mismo y acceder a un nuevo nivel. Algunas cosas, como el coraje, pueden alimentarse de otras aparentemente menos positivas. Las asociaciones mentales siguen caminos aparentemente ilógicos, y sin embargo&amp;nbsp;son.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al final de estos nueve años, número significativo para mí, como sabes, dejo atrás muchas cosas. Algunas me pesaban. Y también te doy las gracias por leerme. Me resulta agradable escribir, y saber que me lees confirma que soy leído. Los escritores sentimos algo así como el &amp;#8220;Soy porque soy leído&amp;#8221;. Aunque te escribo que, a la vez, también somos nuestros mejores lectores. Doy también las gracias a David Corbacho por la asistencia técnica prestada en este blog, su tiempo, su atención, su conexión, sus búsquedas, sus soluciones, su disponibilidad. Somos tantos los que hemos participado en este&amp;nbsp;blog.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Creo que la vida es como un tiro parabólico, y que a mis 35 años empiezo a empezar a llegar al cénit del vuelo. Eso me permite tener una perspectiva cada día más clara de mi vida. Quizá la vida sea ascender una montaña para después descenderla. Un día de excursión. Un&amp;nbsp;recreo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A partir de ahora me podrás leer, ver mis dibujos y escuchar mis podcasts en JavierMalonda.com. Allí concentro ahora toda mi actividad creativa en Internet, que es mucha. Nueva&amp;nbsp;etapa. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al liberarme de mucha carga me siento más centrado y ligero para centrarme en mi misión allí. En ese lugar seguiré comunicando en Internet. Recorriendo la madriguera de&amp;nbsp;conejo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Cuál es el sentido de mi vida? Por aquí: &lt;a href="http://www.javiermalonda.com/"&gt;JavierMalonda.com&lt;/a&gt;. Soy un apasionado de los seres humanos. Yo soy mi mayor misterio. Gracias por ser mi espejo durante este&amp;nbsp;tiempo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un abrazo de corazón y que vivas una vida larga y próspera y experimentes el amor en su plenitud. Deseo que seas feliz y que desarrolles todo tu potencial. Date cuenta de que ya eres todo lo que necesitas.&amp;nbsp;Siempre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y para terminar, y volviendo a ser&amp;nbsp;Franco:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Queda clausurado este pantano (menudo regalo me acabo de&amp;nbsp;hacer).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class="caps"&gt;PD&lt;/span&gt;: Y recuerden que pronto sale a la venta &amp;#8220;El Diario teutón&amp;#8221;, mi primer libro en&amp;nbsp;papel.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="field field-name-taxonomy-vocabulary-4 field-type-taxonomy-term-reference field-label-inline clearfix"&gt;&lt;h3 class="field-label"&gt;Categorias: &lt;/h3&gt;&lt;ul class="links inline"&gt;&lt;li class="taxonomy-term-reference-0"&gt;&lt;a href="/comos"&gt;ESDLV&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/9SQRdpdgZh1j9j_FvIZDvYW4SIo/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/9SQRdpdgZh1j9j_FvIZDvYW4SIo/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
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 <pubDate>Mon, 28 Nov 2011 14:34:40 +0000</pubDate>
 <dc:creator>admin</dc:creator>
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 <title>Nueve años de ESDLV (II de III)</title>
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 <description>&lt;div class="field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden"&gt;&lt;div class="field-items"&gt;&lt;div class="field-item even"&gt;&lt;p&gt;Nunca comprendí el mundo en el que vivo, lo admito. Me sentí confuso desde el primer momento. No entendía nada de lo que sucedía a mi alrededor. Creo que lo llaman&amp;nbsp;niñez.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cumplí unos pocos y me enviaron a preescolar. Allí aprendí las vocales, las consonantes, los números, las tablas de multiplicar, las conjugaciones verbales. Tras darme comida que no quería comer, me llevaban con el resto de compañeros a dormir la siesta. Nuevas reglas y nuevos hábitos a los que me&amp;nbsp;acostumbré.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El colegio fue un lugar extraño. Allí aprendí de ríos, de provincias, de países, de capitales, de historia&amp;#8230; mucho más de lo que hubiera querido saber. Mientras el profesor estaba de pie frente a nosotros, hablaba y hablaba y hablaba. Sólo la profesora de lengua logró captar mi interés. Algo en el lenguaje me atraía. Quizá aprendiéndolo supiera por qué aquella compañera se metía sistemáticamente con mis pantalones, por qué nos zurrábamos en el colegio o por qué me resultaba todo tan cofuzo. ¿Cuál era el propósito de aquella&amp;nbsp;historia?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aprendí y aprendí en régimen militar. Tareas y deberes, semanas de clase. Ya sabía mi propósito en la vida: era recordar lo que me decían los profesores para luego volver a ponerlo en unas hojas. Lo más importante era sacar un cinco, aunque a menudo aquello no era suficiente. Había que sacar más nota, y yo me preguntaba para qué diantre era tan importante aquello de las notas. Ah, sí, un día crecería y sería un hombre. Las notas determinarían el tamaño de mi pene, y por lo que comentaban mis compañeros de clase en el vestuario, tenerla grande era importante. Había un montón de conceptos que eran importantes. Me convenía recordarlos, así que creé un apartado en mi mente titulado &amp;#8220;Creencias&amp;#8221;. Ahí guardaría todo lo que me convendría recordar, como crecer alto y tener un miembro enorme. Poco a poco fui añadiendo más y más de aquellos novedosos mandamientos o guías de&amp;nbsp;vida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En poco tiempo, llegué a tener un montón. Las islas flotaban en los mares, los reyes magos venían una vez al año, me gustaba esto y aquello, etc. La lista fue haciéndose enorme, como mi creciente nabo. Pronto me salieron pelos en los huevos y me cayó la primera&amp;nbsp;lagrimilla.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seguí creciendo y mi pene, por fin, adquirió un tamaño descomunal. Y eso que decían que el crecimiento seguía después de la adolescencia. Quizá me convendría alterar aquellas creencias para mantener mi funcionalidad, aunque no fue hasta muchos años más tarde que sabría que mantenía una lista mental&amp;nbsp;así.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y de aquella manera pasaban mis días. Me interesaba por todo aquello que me resultaba interesante y por el camino le daba al manubrio porque me daba gustito. El resto, libros, amigos, juegos de ordenador, chicas en la distancia, amores&amp;nbsp;plutónicos&amp;#8230;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Llegó la hora de decidir ciencias o letras. No entendí entonces por qué tenía que elegir y sigo sin entenderlo ahora. No entiendo esa manía de compartimentalizar los conocimientos. Letras por un lado y números por el otro. ¡Cómo si estuvieran separados! ¡Como si un químico no necesitara escribir o un abogado no tuviera que hacer cuentas! Había una opción mixta, pero siempre me gustó el riesgo y metí los cuernos a las ciencias. Posteriormente, aprobaría el selectivo y entraría en ingeniería&amp;nbsp;industrial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Decían que aquello era duro. Creo que la palabra duro no hace justicia a lo que viví allí a menos que alguien me esté hablando de golpearse la cabeza contra una pared y me diga que está dura. Aquello fue marmóreo. Convenientemente adiestrado para recordar y regurgitar en páginas con preguntas preparadas por un profesor, me costó una temporada acostumbrarme a pensar para contestar. En los exámenes, decían que querían A pero querían Z. Pedían el 0 y luego resultaba que era el 9 el que pedían. En pocas palabras, allí nadie entendía nada. La escuela era una especie de casa de locos en donde recibíamos clases para convertirnos en ingenieros. Lo que tendríamos que hacer después, eso nadie nos lo explicó. Queríamos convertirnos en ingenieros como un niño quiere ser astronauta o paleontólogo, por el ensueño mismo, por la fantasía.  Nadie sabía, a ciencia cierta, cuáles serían las consecuencias de todo aquello ni cuanto tiempo&amp;nbsp;durarían.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Acabé la carrera por mis cojones. Debió de ser la primera vez en la vida que les presté atención. Luego, viendo que estaban ahí y que se tenían, los cogí y me los llevé a&amp;nbsp;Alemania.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Allí la vida hubiera sido maravillosa de no haber sido ingeniero, o quizá no, vaya usted a saber. Lo que recuerdo es la creciente sensación de &amp;#8220;tienes que salir de aquí&amp;#8221; que culminó una tarde en la que me di cuenta de que llevaba todo el día ante la pantalla de un ordenador frente a una pared metálica de color gris. Algo hirvió en mi interior, apagué el ordenador, recogí los trastos y salí a la calle como si el edificio entero fuera a colapsar de un momento a otro. Siempre he seguido mi llamada, aunque ahora pienso que quizá no sea una llamada sino una alarma a lo que prestaba atención. Como humanos, más que prestar atención a aquello que más placer nos reporta, solemos prestar atención a lo que nos acojona. Estamos todo el rato escuchando por si suena la alarma y hay que salir corriendo o ponerse a pelear. Digo yo que hay más opciones que&amp;nbsp;esas&amp;#8230;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al poco, dejé todo aquello y me volví a España. Si alguien me lo pregunta a estas alturas, para mí la solución no es salir del país. Creo que a todos nos gusta este lugar. Y el problema de Francia es que está lleno de&amp;nbsp;franceses&amp;#8230;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Regresé y me puse a estudiar &lt;span class="caps"&gt;PNL&lt;/span&gt;. Más allá de todo lo que aprendí, lo que más llevé fue la evidencia de que hay otros como yo. Hay otros que ven tan lejos y tan profundo que lo han pasado muy mal en esta vida, otros que no entienden por qué las cosas son como son y se hacen como se hacen. Otros que comprenden que vivimos en un sistema que nos está asfixiando, en el que los niños sólo son un paso más en una estrategia de marketing y no saben dónde tienen el páncreas ni para qué les sirve, ni tampoco lo que quieren ser de mayores ni para qué. Propósito es una palabra que sólo oigo cuando la escribo&amp;nbsp;yo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me sentí liberado al encontrar a otros como yo, a otros que se hacían preguntas, a otros que buscaban sus propias respuestas. A otros que, habiendo dejado la adolescencia hacía ya mucho tiempo, se daban cuenta de que seguían creciendo y de que necesitaban aprender a gestionárselo. Descubrí la curiosidad, el diálogo, la comprensión, la escucha, la comunicación profunda, el compañerismo, la independencia, el poder. Descubrí con shock que yo era una parte importante de mi vida, tanto como la central, y que el universo giraba a mi alrededor. De Descartes aprendí que existía y que pensaba. De Einstein, que todo era relativo, y de Bandler, que para mí todo era relativo a mí mismo. Todavía ando procesando el giro copernicano de mi&amp;nbsp;historia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Descubrí también la mente inconsciente, esa parte de nosotros mismos que hace todo lo que hace sin que le pidamos nada a cambio y sin que le demos el más mínimo crédito, lo que hace que a veces nos haga creer que no sabemos dónde hemos dejado la cartera. Ahí, ya, definitivamente, se abrió una brecha entre lo que sabía y lo que no, y las preguntas fueron demasiado profundo como para resultarme útiles. Aprendí a desconectar de todo y ahora estoy aprendiendo a reconectar con todo y pensando en la utilidad y en mi mismo, en vez de en cuantos, viajes en el tiempo, agujeros de gusano, principio y fin del universo, materia oscura y paradojas espacio-temporales. Si Hawkings se tomara un té conmigo se sorprendería. Quizá volviera a andar. En fin, si tuviera que poner en palabras todo lo que he vivido en los tres últimos años, me harían falta años, paciencia y mucho&amp;nbsp;evocar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y mientras evoco que recuerdo&amp;#8230; que viví y aprendí&amp;#8230; letras, números y colores&amp;#8230; la a con la e, la i con la o&amp;#8230; me doy cuenta de que mi mente inconsciente está haciendo los ajustes necesarios para crear nuevas soluciones para viejos problemas de una manera útil y beneficiosa para mí&amp;nbsp;ahora.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y eso, qué quieres que te diga, me hinche de aprecio y de admiración. Ahí lo&amp;nbsp;tienes.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="field field-name-taxonomy-vocabulary-4 field-type-taxonomy-term-reference field-label-inline clearfix"&gt;&lt;h3 class="field-label"&gt;Categorias: &lt;/h3&gt;&lt;ul class="links inline"&gt;&lt;li class="taxonomy-term-reference-0"&gt;&lt;a href="/comos"&gt;ESDLV&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/3xPaybgQvMwKeCX92jwuWu9-_78/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/3xPaybgQvMwKeCX92jwuWu9-_78/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
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 <pubDate>Thu, 24 Nov 2011 12:41:26 +0000</pubDate>
 <dc:creator>admin</dc:creator>
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 <title>Nueve años de ESDLV (I de III)</title>
 <link>http://feedproxy.google.com/~r/esdlv/~3/ZLcNcUGK948/nueve-a%C3%B1os-de-esdlv-i-de-iii</link>
 <description>&lt;div class="field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden"&gt;&lt;div class="field-items"&gt;&lt;div class="field-item even"&gt;&lt;p&gt;Cumplo este mes nueve años ya de &lt;span class="caps"&gt;ESDLV&lt;/span&gt;, recordando que todo empezó con un inocente &lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net/queda-inaugurado-este-pantano"&gt;&amp;#8220;Queda inagurado este pantano&amp;#8221;&lt;/a&gt; en 2002. Estos días ando de profunda introspección. Varias etapas terminan y comienzan ahora en mi vida, solapándose entre sí simultáneamente. Unas necesitan terminar y otras comenzar. Unos bucles se cierran y otros se abren. Y mientras los círculos se superponen y su estructura se hace más evidente, poco a poco voy gestionándome el cambio. Es hora de cambio. Me toca&amp;nbsp;cambiar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y tiro porque me&amp;nbsp;toca.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Primero, me conviene comprender qué me está sucediendo exactamente:&lt;br /&gt;
1. Comienzo la segunda mitad de la treintena. El cinco pasa a seis el mes que viene. Eso activa en mí determinados mecanismos psicológicos aprendidos.&lt;br /&gt;
2. He cumplido ya nueve años de &lt;span class="caps"&gt;ESDLV&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;
3. Hago tres años de regreso a España y de aprendizaje de &lt;span class="caps"&gt;PNL&lt;/span&gt;. Los tres años de &lt;span class="caps"&gt;PNL&lt;/span&gt; se solapan con el máster de hipnosis al que estoy acudiendo este año, creando nuevas posibilidades para mí ahora mientras me pregunto qué es lo que más me conviene en este momento de mi&amp;nbsp;vida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En mi interior, programación básica se mezcla con programación nueva y sofisticada. El enorme programa inconsciente se ha ido expandiendo desde el juego básico de instrucciones a instrucciones cada vez más complejas y precisas que cubren cada vez más contextos y situaciones de una manera más específica. Mientras lo hace, el programa se ajusta a sí mismo y a sus propias necesidades conjuntas. Es un problema de varios lados. Existen y reconozco condiciones de contorno, así como una serie de ecuaciones que rigen el sistema. Los años cuentan, y siempre para bien. Los lados se funden creando el espacio y revelando el&amp;nbsp;área.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y por supuesto, también es tiempo para la reflexión ahora. Nueve años de &lt;span class="caps"&gt;ESDLV&lt;/span&gt; me dan para un análisis. Puedo considerarlo un conjunto y observar tendencias y patrones. Puedo releer el pasado y proyectar el futuro. Puedo hacerme un mapa de mi vida en los últimos nueve años. Puedo cartografiar mi vida y mis descubrimientos vitales. Puedo responderme fácilmente a preguntas como por qué y para qué, hice lo que hice, cuándo y cómo. Mucho&amp;nbsp;poder.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El poder de pensar en mí mismo y para mí mismo, de reflexionar&amp;nbsp;conmigo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y haciendo sin saber que hago, sabiendo sin saber que sé, me escribo un texto para compartir. Una mezcla de despedida y de hasta pronto en un cuadro lleno de matices, precisiones e imprecisiones. Hecho por mí para mí. Completando respuestas con preguntas a la vista de otros&amp;nbsp;ojos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La &lt;span class="caps"&gt;PNL&lt;/span&gt; me ha permitido ganar consciencia sobre mí mismo, sobre mi vida, sobre lo que hago y sobre lo que digo, sobre lo que me digo y cómo me lo digo, sobre lo que me hago y cómo me lo hago, sobre cómo influyo y soy influido, por mí mismo y por otros. Me ha permitido comprender cómo funciono y cómo puedo hacerme funcionar mejor, más fácilmente, de maneras más sencillas y más agradables. He aprendido a dejar la cabeza a un lado y escribir con el corazón, y también el por qué está bien. Y también cómo combinarlos. Cabeza y corazón, así, con una conjunción copulativa. Ahora sé, por fin, por qué se llama así. Por el gusto que me da cuando la&amp;nbsp;uso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;También me he dado cuenta de cómo veía el mundo, de cómo lo veo ahora, de por qué es así y de por qué me conviene seguir mis intuiciones. Canela fina. Para contar más después. Y me pregunto en quién me convertiré&amp;#8230; quizá en un escritor&amp;nbsp;pionero.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al poco de escribir me di cuenta de que lo que hacía era bueno. Después me esforcé en hacerlo mejor. Después supe que lo hacía mejor sin saber el cómo ni el por qué. Después supe que era mejor porque me comparé conmigo mismo antes. Y al hacerlo me perdí y me gané en nuevas&amp;nbsp;perspectivas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Escribí y fui descubriendo el reconocimiento, la envidia, el aplauso, la crítica, la risa, el sarcasmo, la rebeldía, la insumisión, la libertad, la expresión&amp;#8230; Herramientas que ya utilizaba sin saber cómo, igual que un niño dice sus primeras palabras imitando a sus padres. Después fui puliendo e integrando. Ahora sé que todo lo que hago cuenta, que cada tecla que pulso es diferente de cada tecla que no pulso. Que, de alguna manera, mi teclado está conectado a mi mundo, y desde aquí puedo hacer y deshacer, ampliar y&amp;nbsp;conectar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora, sé que influyo y sé que lo hago bien, que contribuyo y lo hago positivamente. Muchos no comprenden lo que hago y tampoco yo lo entendí en su momento. Muchos lo disfrutan sin entenderlo, como hice yo desde el principio. Otros lo reconocen, lo valoran y lo aprecian, como yo hago ahora. Y todo está bien. Mi arte es efímero y sanador, como corresponde a una época de crisis y de oportunidad, de patrones quemados que empiezan a consumir las juntas de goma del mecanismo por el que nos regimos y que por su olor a quemado nos advierten de que no basta con dejar. Es hora de ir más allá, o más aquí, de comprender y de establecer nuevas prioridades, de combinar recursos, de dejar el miedo atrás para detenerlo de una vez por todas, de seguir avanzando hacia el futuro, de descubrir y de compremeterse con nuevas visiones, de emprender nuevas misiones. Hora de cambiar las reglas una vez&amp;nbsp;más.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cambié mi manera de escribir a medida que fui descubriendo, aplicando y profundizando en la &lt;span class="caps"&gt;PNL&lt;/span&gt;. Fui cambiando mi manera de pensar, y por tanto mi manera de hablar y de escribir. Fui empleando nuevas reglas gramaticales, pasé a incluir la primera persona, incluí igualsonancias y palabras que iban más allá del diccionario y aportaban más sentido para mí. Me mojé más y más cada día, explorando nuevas maneras de hacer y preguntándome en quién me convertiría. Aunque sabía que mi corazón era de oro puro, también era consciente de la sombra en mi interior. Debía estar muy fino para escribir. Me convenía tener cuidado. Simplemente, poner atención. Disponía de lo sutil y de lo concreto. Podía manejar el tiempo y el espacio. Podía ir a cualquier lugar en cualquier&amp;nbsp;momento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Poco a poco me fui dando cuenta de que muchas partes de mi mente ya funcionaban de nuevas maneras. Había cambiado las conexiones entre las palabras en mi interior. Tetas y culos fueron perdiendo fuerza en resonancia en mi mente y empecé a pensar, por primera vez en mi vida, por encima del sexo. Una vez estuve viendo por encima de la cintura, un nuevo mundo se abrió ante mí. Un mundo de sensaciones, un mundo de corazón. Un mundo más amplio todavía por cartografiar. Podía ir y volver, cada vez más fácilmente, a y de cualquier lugar en mi interior. Si quería cambiar una parte del código, lo escaneaba, encontraba la sección, entraba en el código, hacía el cambio y volvía a salir. Había cambiado mi futuro en un momento. Y al hacerlo, había cambiado mi presente. Estaba hecho de código humano. Me preguntaba, ¿cómo transmitir esto? ¿Cómo lo&amp;nbsp;comparto?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me interesé de nuevo por Linux. Si mi mente inconsciente funcionaba como un sistema operativo, disponía de un sistema operativo y libre a mi alcance. Lo instalé y aprendí sobre sistemas de ficheros y de directorios, sobre organizar y sobre jerarquizar, sobre comunicación y protocolos, sobre el manejo de la información, sobre los procesos, sobre los niveles de ejecución, sobre las maneras en que cada línea de código se relacionaba con todas las&amp;nbsp;demás.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entonces mantenía activamente tres páginas en Internet. La tira ecol, &lt;span class="caps"&gt;ESDLV&lt;/span&gt; y JavierMalonda.com. En pocas palabras, era demasiada faena y poco dinero. Me encanta regalar lo que hago, y a la vez necesito pagar el alquiler, la comida y la ropa que me pongo. El juego estaba hecho de una gran cantidad de variables, así que, sin darme cuenta dándome cuenta, crée un modelo mental de la situación, un mapa abstracto de esa zona de mi mundo que después podría ir trufando de&amp;nbsp;detalles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Decía Milton Ericskon: &amp;#8220;Cuando te enfrentes a un problema, haz de él un esquema interesante y céntrate en resolver el esquema, no el problema.&amp;#8221;. Algo así como, &amp;#8220;juega con el esquema y diviértete&amp;#8221;, o &amp;#8220;Diviértete resolviendo los esquemas de tus problemas&amp;#8221;.  En cierto modo, un problema sólo es el sustrato de aquello que posibilita la solución. Un problema está ahí para sugerir una posible solución: el área rectángulo. Dominado el tiempo, la cuestión era dominar el espacio. Entonces exploré la escritura. El mismo proceso de escribir. Sentía que me estaba conduciendo al punto de partida. Estaba completando una vuelta al tablero. ¿Cómo lo hago? Utilizaría el suspense. Tensaría el arco tanto como para dispararme a mí mismo. Me pondría en el punto de no retorno y entonces me dejaría ir hasta la diana. El riesgo de fallar estaba ahí. Había algo que tenía que hacer. Y todo estaba&amp;nbsp;bien.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Inconscientemente, haciendo sin saber que hacía, en mi mente, fui balanceando las ecuaciones, probando combinaciones, desmontando los recursos antiguos y ya inútiles para hacer recursos cada vez más útiles, compactos y reutilizables. Limpiando el código, empaquetando en funciones más pequeñas y eficientes, incluyendo llamadas en los puntos necesarios. Ya no tenía enormes programas funcionando en mi mente. Ahora tenía pequeñas funciones simples y eficientes que, conectadas entre sí, podían resolver cualquier problema. Y si no lo hacían, una nueva función, sencilla, elegante y breve, lo haría pronto, tan pronto como ahora. La respuesta y la solución eran ya lo mismo. Cada problema aportaba varias soluciones a otros problemas. Mi mente, simplemente, funcionaba. Mi vida era más fácil y más creativa. Sentía más espacio y más libertad. Disponía de más&amp;nbsp;opciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me di cuenta de que mi vida no había estado compuesta de un camino, sino de varios que estaban concluyendo lentamente ahora. Cada hilo, cada suceso, estaba cuidadosamente trenzado para componer el cable de mi vida, para formar mi ser. Me permití crecer mientras me podaba. Como si fuera un árbol. Sabiendo que aprendería a qué conectar mis raíces para seguir creciendo. Y a qué&amp;nbsp;no.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Escribir, eso haría. Un texto. Una&amp;nbsp;columna.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La titularía &amp;#8220;Nueve años de &lt;span class="caps"&gt;ESDLV&lt;/span&gt;&amp;#8221;, y constaría de tres partes. Escribiría la primera, y mientras la escribía, escribiría las otras dos partes en mi interior de mi mente. Como siempre había hecho. Conocía bien el&amp;nbsp;protocolo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mi mente inconsciente comprendió la idea y empezó a convertirla en realidad. Mi única tarea era estar presente. La primera parte estaba ya siendo escrita por mi mente insconsciente. Empecé a comprender por qué hube pensado entonces lo que pensé, aquella vez, sólo conmigo&amp;nbsp;mismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Recordé mi pasado. Frases que me había dicho. Momentos que había vivido. Lugares de mi pasado. Otros tiempos en mi vida. Volví al útero de mi madre. Sentí Paz, Calidez y Bienestar. Sentí mi corazón&amp;nbsp;latir. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La columna tomó forma como por arte de magia, como todo se manifiesta, pues mágico es el sustrato de la existencia y un mago creador soy. Por mi consciencia me distingo de mi antecesor. Tiempo fui lo que me&amp;nbsp;permití.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Permisos y motivaciones. Fui a mi espacio mental y creé una nueva carpeta. La titulé permisos. Y allí hice un recuento mental de todo lo que me permitía. Después creé Motivaciones. Allí puse todo lo que me motivaba. Sentí a aquellos que fueron antes que&amp;nbsp;mí.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Después creé una carpeta llamada Creencias, y allí hice un listado mental de todo en lo que creía. Trabajé en aquello en segundos_inconscientes, que transcurren a la velocidad de la luz. La consciencia es como un haz de luz que enfoca los procesos inconscientes modificándolos. Por eso basta con un poco de consciencia para revelar el funcionamiento. Pronto dispuse de mi primer&amp;nbsp;prototipo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Agradecí el tiempo, tanto como para perder como para cambiar. Acepté la belleza suyacente al todo. En un mundo que ya es todo lo que es, tanto reciclar como crear están&amp;nbsp;conectados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y, habiendo hecho todo esto, le di al botón mientras mi mente inconsciente seguía&amp;nbsp;jugando&amp;#8230;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="field field-name-taxonomy-vocabulary-4 field-type-taxonomy-term-reference field-label-inline clearfix"&gt;&lt;h3 class="field-label"&gt;Categorias: &lt;/h3&gt;&lt;ul class="links inline"&gt;&lt;li class="taxonomy-term-reference-0"&gt;&lt;a href="/comos"&gt;ESDLV&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/div&gt;
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 <pubDate>Wed, 23 Nov 2011 16:32:16 +0000</pubDate>
 <dc:creator>admin</dc:creator>
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<item>
 <title>Lunes</title>
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 <description>&lt;div class="field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden"&gt;&lt;div class="field-items"&gt;&lt;div class="field-item even"&gt;&lt;p&gt;010010002000030000040000050000006000000700000008000000009000000000...&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hoy es lunes, día oficial de ESDLV. Se activa nuestra conciencia. Eso hace que se active la mente y comienzan las comprobaciones rutinarias del sistema humano. ¿Respiramos? Sí. Bien. Esto va bien ¿Sentimos? Sí. ¿Todo? Sí, creemos que sí. ¿Oímos? ¿Nos oímos? Sí. ¿Oímos algo más? Sí. ¿Vemos? Sí. Algo. Abrimos los ojos. ¿Vemos algo más? Ok, todo en orden. Curiosa la secuencia...&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estamos en &lt;a href="http://www.elsentidodelavida.net"&gt;www.elsentidodelavida.net&lt;/a&gt; y tenemos los ojos abiertos.  Lentamente, comenzamos a modificar nuestro estado de conciencia. Eso es. Nos centramos en la respiración. Eso nos permite centrarnos en un lugar de nosotros mismos, de nuestro interior. La mente continúa realizando sus operaciones programadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Respirar más profundamente.&lt;br /&gt;
Comprobar conexiones neurológicas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y la mente ejecuta todos los comandos de puesta en marcha. Más y más comprobaciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Reflejos sensoriales... ok&lt;br /&gt;
Médula espinal... ok&lt;br /&gt;
Sistema Nervioso Motor... ok&lt;br /&gt;
Corteza cerebral... Estado: Semi-inconsciencia... ok&lt;br /&gt;
Sistema Nervioso Autónomo (SNA): Simpático, Parasimpático... ok&lt;br /&gt;
Sistema Endocrino... ok&lt;br /&gt;
Sistema Inmunológico... ok&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La mente va leyendo más y más datos del cerebro. El cerebro son datos empaquetados físicamente, usando materia. Primera capa de memoria:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;0. Identidad&lt;br /&gt;
1. Creencias y Valores&lt;br /&gt;
2. Capacidades&lt;br /&gt;
3. Conductas&lt;br /&gt;
4. Ambiente&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Segundo sector de memoria. Cargar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;5. Misión&lt;br /&gt;
6. Permisos y Motivaciones&lt;br /&gt;
7. Dirección y Rumbo&lt;br /&gt;
8. Reacciones&lt;br /&gt;
9. Acciones&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Finaliza la parte más rutinaria del proceso de inicialización.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La mente inconsciente continúa procesando las últimas órdenes básicas. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El contenido de la memoria en Identidad es accedido por la mente y puesto en consciencia. Es el núcleo con la que se reinicia la mente. Ese núcleo contiene una clave compuesta de imágenes, sonidos y sensaciones profundamente propias del individuo, y resume, en un único sonido, toda su experiencia vital. Es, en otras palabras, su último suspiro. El último aliento. Lo más valioso de su ser. La razón de su existencia. El individuo actúa a partir de esa clave. Es por ello que la voz es la clave auditiva de ese núcleo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por último, la mente inconsciente accede al módulo SiNo. Esto no es fácil de explicar. Lo menos fácil de ser humano es calibrar el funcionamiento del No. Unas veces significa No y otras Sí. No preguntes por qué, simplemente es así. El módulo SiNo contiene tanto la proporción dorada como la proporción del individuo. Éste tiene la opción de reflejarse en ella o no. La proporción de la proporción en que desvíe de la proporción, se convertirá en su SiNo. No se tratará entonces de mala suerte, sino de &amp;quot;su sino&amp;quot;. De su Seno, función matemática.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La noticia es que uno puede modificar su sino. El SiNo es un área de memoria modificable.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otro área de memoria que me conviene conocer es el sector tensorial. Se trata de una matriz de matrices que recogen la información recibida de cada fibra de músculo. Recorriendo esta matriz podemos escanear la tensión en cualquier punto del ser.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Somos toda la información captada, codificada (comprimida) y lista para ser automáticamente re-transmitida. Somos como el punto final de este texto, que aunque tan sólo es un punto, lo dice todo.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="field field-name-taxonomy-vocabulary-4 field-type-taxonomy-term-reference field-label-inline clearfix"&gt;&lt;h3 class="field-label"&gt;Categorias: &lt;/h3&gt;&lt;ul class="links inline"&gt;&lt;li class="taxonomy-term-reference-0"&gt;&lt;a href="/categorias/diario-de-gonzo"&gt;Diario de Gonzo&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/YqzjExUtFcVe_p6dtQnTBqTpbBY/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/YqzjExUtFcVe_p6dtQnTBqTpbBY/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
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 <pubDate>Mon, 21 Nov 2011 12:31:20 +0000</pubDate>
 <dc:creator>admin</dc:creator>
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 <title>Una experiencia fetal</title>
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 <description>&lt;div class="field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden"&gt;&lt;div class="field-items"&gt;&lt;div class="field-item even"&gt;&lt;p&gt;Este año estoy haciendo un máster de hipnosis ericksoniana que me está abriendo la mente de una manera difícil de describir. Es una vivencia muy personal y difícil de transmitir. Parte del proceso hipnótico consiste en establecer un vínculo muy profundo de confianza y respeto. Hay quien dice que no es hipnosis, sino comunicación de alta calidad, y yo pienso lo mismo. Se estable un enlace intenso entre dos seres humanos que va mucho más allá de las palabras. Siendo que la mayor parte de mi vida me he sentido desconectado de otros, ahora me faltan las palabras para describirlo. Dudo que cualquiera pueda describir fácilmente lo que se experimenta cuando estás respirando conjuntamente con alguien durante un cuarto de hora. Sencillamente, no es una experiencia&amp;nbsp;común.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El fin de semana pasado fui a otro módulo de este curso y me sucedió algo muy especial, algo que necesito compartir aquí para completar el cuadro: tuve una regresión al estado fetal, a cuando estaba en el vientre de mi madre. Pero empecemos por el&amp;nbsp;principio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La profesora dividió la clase en hipnotizadores y en hipnotizados, encontrándome yo entre los segundos. Se reunió a solas con los primeros para explicarles el objetivo del ejercicio, que sería trabajar con polaridades. Blanco y negro, arriba y abajo, izquierda y derecha, lleno y vacío, Superman y Lex Luthor&amp;#8230; La idea era realizar una integración de las mismas. Solemos pensar en términos polares y esto conduce a una visión sesgada de la realidad y a una división&amp;nbsp;interna.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me senté en la silla con las manos apoyadas sobre las piernas. Mi hipnotizadora en esta ocasión era una chica con la que siento una conexión especial y a la que tengo mucho cariño, así que cerré los ojos y me dejé llevar con&amp;nbsp;facilidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde hace ya varias semanas, todos los días me tomo veinte minutos, me siento en un sillón rechinable de esos que suben los pies para arriba y me hago una sesión de autohipnosis. Entre las sugestiones que me doy está la de ir cada día más profundo en el estado de trance, lo que supongo que tuvo que ver en el resultado de esta&amp;nbsp;experiencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ella empezó a darme sugestiones para que girara las manos. Mis brazos hacían algo de palanca con los reposabrazos de la silla, así que me suponía un esfuerzo extra y no tenía ningunas ganas de seguir lo que me decía. A medida que iba profundizando y a medida que sus sugestiones eran cada vez más sugerentes, valga la redundancia, empecé a darme cuenta de que quería hacerlo, así que en cosa de un minuto ya estaba con las palmas hacia arriba. Entonces ella empezó a sugerir que mis manos se querían unir. Yo, en un estado de semi-inconsciencia, seguí las instrucciones&amp;nbsp;fácilmente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mis manos finalmente se tocaron, y unos segundos después se estaban aferrando entre sí con los dedos entrelazados. En ese momento, empecé a sentir que me iba hacia&amp;nbsp;adelante.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;He hipnotizado bastantes más veces de las que he sido hipnotizado, así que experimentar el trance siendo guiado en tales profundidades fue nuevo y muy interesante para mí. Lo viví como si yo estuviera sin estar en mí, como si fuera algo sutil que estuviera flotando sobre mí mismo, como si yo fuera algo etéreo que reposaba sobre mí. Una especie de presencia que presenciaba lo que yo hacía y&amp;nbsp;sentía.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Así fue que me presencié queriendo ir hacia adelante en mi postura y me dejé ir. Poco a poco me fui enroscando sobre mí mismo con la cabeza colgando suavemente del cuello y las manos&amp;nbsp;entrelazadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entonces apareció frente a mí una enorme imagen de un feto. La imagen era nítida, brillante y estable. Sentía una paz inconmensurable y un poder infinito. Al mismo tiempo era intensamente consciente de lo que sucedía en mí y a mi&amp;nbsp;alrededor.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Durante cada fin de semana del curso elegimos algunos &amp;#8220;asuntos&amp;#8221; o &amp;#8220;problemillas&amp;#8221; para aprovechar y trabajarlos durante las inducciones que practicamos, y así fue que en este estado mi hipnotizadora sugirió que pensara en uno de esos asuntos o problemillas. Rápidamente, uno de esos asuntos afloró a mi&amp;nbsp;consciencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se trataba de uno de esos pensamientos recurrentes y repetitivos profundamente enraizados en mi interior. Algo doloroso que de alguna manera impregnaba mi vida y resurgía una y otra vez descolocándome con regularidad de una manera muy molesta. Algo profundo y jodido. Algo duro que no había todavía conseguido&amp;nbsp;disolver.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una imagen relacionada con ese tema surgió de mi consciencia y, antes de que pudiera incluso percibir los detalles de la imagen, la misma fue desintegrada por una energía brutal e incomparable que surgía de mi interior. En aquel estado, cualquier problemilla, asunto o preocupación que pudiera haber en mi vida, cualquier circunstancia dolorosa de mi pasado, era una verdadera minucia. Sencillamente carecía de lugar. Estaba en la fuente de la vida misma, y desde ahí todo mi pasado tenía sentido y era parte de una evolución natural y maravillosa, de un camino organizado y con sentido. Tratar de hacerme daño a mí mismo con cualquier asunto pendiente era como coger guijarros y lanzarlos al sol, porque tal era el poder que bullía en mi interior en aquellos momentos. Cualquier guijarro enviado en su dirección desaparecía con un &lt;span class="caps"&gt;WHOUSH&lt;/span&gt;! convirtiéndose en polvo y humo inmediatamente. La engería de un enorme sol, caliente y suavemente agradable, bullía en lo más profundo de&amp;nbsp;mí.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mientras yo estaba enfrascado en la experiencia, me di cuenta de que mi compañera hipnotizadora se empezaba a asustar. Al cabo de un par de minutos llamó a la profesora, quien vino, me echó un vistazo y dijo con&amp;nbsp;tranquilidad:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—Déjalo; está&amp;nbsp;trabajando.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y así estaba yo. Era como si una conexión de mil millones de gigabits se hubiera establecido entre mis dos hemisferios cerebrales y ambos estuvieran intercambiando información a toda velocidad. Mis ojos se movían enloquecidos y descontrolados bajo mis párpados, y los sentía palpitar por turnos a una velocidad endiablada. Incluso los músculos de mi cara vibraban con intensidad. Yo me sentía la mar de a gusto. Simplemente prensenciaba que aquello me estaba sucediendo y sabía que estaba bien, que me estaba resultando beneficioso y&amp;nbsp;útil.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mi compañera trató de sacarme de aquello diciéndome que contaría hasta tres y que yo abriría los ojos y volvería al estado normal de vigilia. Me reí con cariño en mi interior. Nada ni nadie me iba a sacar de allí hasta que no hubiera terminado con aquello, y todavía me quedaba un poco&amp;nbsp;más.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Podía oír su voz entrecortada y sentir su angustia a pesar de la tranquilidad de la profesora. Yo seguía en ese estado de paz y beatitud maravillosas. Sentía tranquilidad y beneficio. Sentía&amp;nbsp;amor.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En algún momento mi proceso se redujo en intensidad y decidí emprender el camino de regreso, aunque sabía que me hubiera quedado de buena gana allí durante media hora&amp;nbsp;más.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fui consciente del largo camino que tenía de vuelta y de la manera en que lo recorrería. Poco a poco comencé a levantarme suavemente y continué hasta que estuve erguido. Después sólo me quedaba reorganizarme para poder abrir los ojos y sentirme funcional. Todavía tardé un par de minutos&amp;nbsp;más.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por fin regresé a la habitación. Cuando abrí los ojos estaban llorosos y una lágrima rodó por mi mejilla derecha. Mi cerebro iba tan despacio que me parecía que todo lo que sucedía en la sala lo hacía muy&amp;nbsp;rápido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fue una experiencia tremenda que marcará un antes y un después en mi&amp;nbsp;vida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me pregunté qué era lo que había sentido, esa paz y esa tranquilidad infinitas. Supongo que un feto en el vientre de su madre experimenta paz y tranquilidad hasta  los confines de su propio universo. De ahí esas sensaciones tan profundamente agradables. Por otra parte, está creciendo y desarrollándose, ubicando cada nueva célula en el lugar preciso y de la manera adecuada. De ahí el poder sobre mí mismo que experimenté, para hacer cambios en mí de un modo preciso, adecuado y sanador. Cualquier asunto o problemilla en mi mente fue desintegrado, fulminado por aquella energía, por aquella luz de poder infinito que surgía de mi&amp;nbsp;interior.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde entonces, siento que algo muy profundo ha cambiado en&amp;nbsp;mí.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una experiencia que recomiendo a todos lo que hayan olvidado lo que se sentía en durante aquel periodo por el que todos hemos pasado o que entonces no se encontraran en disposición de apreciarlo&amp;nbsp;:-)&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="field field-name-taxonomy-vocabulary-4 field-type-taxonomy-term-reference field-label-inline clearfix"&gt;&lt;h3 class="field-label"&gt;Categorias: &lt;/h3&gt;&lt;ul class="links inline"&gt;&lt;li class="taxonomy-term-reference-0"&gt;&lt;a href="/comos"&gt;ESDLV&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/div&gt;
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 <pubDate>Tue, 08 Nov 2011 10:42:38 +0000</pubDate>
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