<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<?xml-stylesheet type="text/xsl" media="screen" href="/~d/styles/rss2spanishfull.xsl"?><?xml-stylesheet type="text/css" media="screen" href="http://feeds.feedburner.com/~d/styles/itemcontent.css"?><rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" version="2.0" xml:base="http://www.elsentidodelavida.net">
<channel>
 <title>El Sentido de la Vida - Cuéntaselo a todos</title>
 <link>http://www.elsentidodelavida.net</link>
 <description>Bajo este título, homenaje a la genial película de los Monty Python del mismo nombre, se publican las historias de GonzoTBA.

Para no meterse en líos, el autor aclara que todo lo que aparece aquí es pura ficción, que los personajes que aparezcan nunca han existido y que las opiniones del autor no son suyas; ni siquiera son opiniones.

"And tonight, for a change
it will all be made clear,
for tonight,
it's The Meaning of Life" </description>
 <language>es</language>
<atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="self" href="http://feeds.feedburner.com/esdlv" type="application/rss+xml" /><item>
 <title>[Tira] Volar en sueños</title>
 <link>http://feedproxy.google.com/~r/esdlv/~3/E28FDa1XQU8/tira-volar-en-suenos</link>
 <description>&lt;p&gt;&lt;center&gt;&lt;br /&gt;
&lt;a href="http://www.tiraecol.net/modules/comic/comic.php?content_id=298"&gt; &lt;img src="http://www.tiraecol.net/modules/comic/cache/shots/tiraecol-298-230px.png" &gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br&gt;&lt;br /&gt;
&lt;font size=-1&gt;(Pulsa sobre la viñeta para ver la tira completa)&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
</description>
 <comments>http://www.elsentidodelavida.net/tira-volar-en-suenos#comments</comments>
 <category domain="http://www.elsentidodelavida.net/taxonomy/term/16">ESDLV2</category>
 <pubDate>Fri, 03 Jul 2009 12:38:15 +0000</pubDate>
 <dc:creator>admin</dc:creator>
 <guid isPermaLink="false">626 at http://www.elsentidodelavida.net</guid>
<feedburner:origLink>http://www.elsentidodelavida.net/tira-volar-en-suenos</feedburner:origLink></item>
<item>
 <title>Un discurso para Gorrino</title>
 <link>http://feedproxy.google.com/~r/esdlv/~3/1dmSpywGd9g/un-discurso-para-gorrino</link>
 <description>&lt;p&gt;Hace un par de semanas regresé a Regensperry para asistir a la boda de un buen amigo, alguien con quien había compartido grandes aventuras en los últimos años, alguien de quien aprendí mucho: Gorrino.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Unos días antes estaba en Berlín. Sonó el móvil. Era el Chano:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—Oye, que me dice Paquito que las amigas de la novia le han preparado un discurso, y hemos pensado que nosotros podíamos hacerle también uno a Gorrino. También hemos pensado que como eres escritor y todo eso, que qué mejor que tú para preparar el rollo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—Ah, ok. Me parece buena idea. Ya me encargo yo del asunto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El día de la boda, durante el convite, con unas cuantas cervezas de trigo en el cuerpo, subí al encerado con un micro en la mano y una corbata de rayas y procedí a contar mi historia. Creo que les gustó a todos, al menos a la mayoría. Los padres me dieron las gracias emocionados y Gorrino me dio un abrazo. Un tipo al que no conocía de nada pero que llevaba gafas me dijo:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—Me ha gustado mucho el discurso. He oído muchos, pero siempre da gusto escuchar a alguien que siente lo que dice.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No sé si el discurso era bueno o era malo, pero desde luego sentí cada palabra y me emocioné mientras lo leía. No en vano, Gorrino ha sido un personaje muy importante para mí en estos últimos años en Alemania.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fue bonito mientras duró. Y esto fue lo que dije:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;"&lt;br /&gt;
Normalmente las historias son bonitas, son románticas. Tienen un final feliz y una música deliciosa. Tienen un hilo que va engarzando piezas, una detrás de otra, de una manera impecable. Una gran historia no deja nada al azar. Una gran historia, por ejemplo, tiene un gran comienzo. La mía no es una gran historia porque ni siquiera recuerdo el día en que conocí a Gorrino.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quizá no sea un gran historia, pero es mi historia, y es una historia que sin duda gira en torno a nuestro protagonista de hoy. Quizá no sea un gran cuento, quizá nunca se ruede una película o se vendan peluches con nuestras caras, pero ahora mismo yo soy quien está aquí de pie hablando y ustedes ya no tienen escapatoria. Así pues, salgan corriendo o pidan más de beber.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Llegué a Alemania en Mayo de 2004. Era primavera. El cielo estaba gris y hacía un frío del carajo, y las pocas flores que se atrevían a brotar perecían irremediablemente en cuestión de segundos. Me pregunté cómo hacían los alemanes para vivir en aquel lugar y continué arrastrando mi maleta hasta casa de Sonrisas. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sonrisas se había ido un mes de vacaciones a España y me había alquilado su habitación. Vivía con un chico extraño que rara vez salía de su cuarto, a menudo dejaba pelos en la ducha y jamás fregaba los cacharros. Me pregunté cómo haría para vivir en aquel lugar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No lo recuerdo con precisión, la memoria es, a mi edad, esquiva, pero supongo que ya había conocido a Gorrino en alguna de mis breves estancias para explorar Regensburg y saber a qué me tenía que enfrentar. El Chano, amigo mío desde los 15 años, me lo habría presentado en algún momento. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando uno no tiene trabajo y se encuentra en un lugar lejano y frío, los días son eternos. Mi amigo Chano siempre ha sido un gran amante del trabajo arduo y de las interminables jornadas laborales, así que mis días eran un poco más largos porque él siempre salía a las tantas del tajo. Gorrino era pues mi mejor baza. Tenía un gran corazón, tenía rizos y tenía internet, así que cada tarde, con el portátil bajo el brazo, yo me encaminaba hacia su casa dispuesto a leer mi correo y a hablar un poco de español. Gorrino no sólo me recibía con los brazos abiertos, sino que encima me daba de cenar. El proceso se repetía un día tras otro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lavar, enjabonar, aclarar, repetir. Jamás me hubiera convertido en el gran gorrón que soy ahora sin su inestimable ayuda.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El tiempo pasó. Salí de casa de Sonrisas para irme a vivir con El Chano. Las nubes nos dejaron, llegó lo que aquí se conoce como "el calor" y las alemanas empezaron a mostrar pechuga. Yo seguía sin tener trabajo, y en tales condiciones, lo último que quería era encontrar uno. Pasó Junio, pasó Julio, pasó Agosto. Me bebí 243 cervezas de medio litro. Miré lascivamente 2.684 escotes. Después terminó el verano. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dicen que las casualidades no existen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Perry AG trabajaban más de 1.000 ingenieros repartidos en un enorme edificio de siete pisos en el que cada planta tiene el tamaño de un campo de fútbol. Terminé sentándome delante de Gorrino. Si yo debía de haber sido muy bueno en una vida pasada, el debió de haber sido muy malo. Yo era como ese chicle que se te pega en la suela y no sale ni con agua caliente, como esa pesadilla recurrente en la que se te caen los dientes. Yo era un ángel redentor, y Gorrino iba a pagar por todos sus pecados; por los que había cometido hasta entonces y por los que iba a cometer después.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A mí me había tocado la lotería. De repente me encontraba en el puesto de trabajo soñado, y ni siquiera me iban a explicar las cosas en alemán. No es que el acento maño sea la panacea, pero desde luego es más asequible que la extraña lengua en la que se comunican los seres que moran estas tierras. Woody Allen dijo "La vida es demasiado corta para aprender alemán". Yo, sentado en mi puesto de trabajo, atendiendo las pacientes explicaciones de Gorrino, daba las gracias a Dios por lo que me estaba sucediendo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gorrino me cautivó desde el principio. En el trabajo todo el mundo parecía admirarle. Él se desenvolvía, ora con gracia y salero, ora con seriedad alemana, dependiendo de lo que la situación requiriera. Yo de mayor quería ser como él pero sin rizos. Me convertí en su sombra y traté de convertirme en una esponja que se impreganara de toda su elegancia y saber hacer. Yo usaba sus expresiones, copiaba el estilo de sus informes. Incluso empecé a fumar. Y el tiempo pasó.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fueron tres largos años. Tres largos años de vernos la cara todos los días. Todavía no me explico cómo nunca tuvimos sexo. Hubo momentos buenos y momentos malos, momentos en los que todo salía bien y momentos en los que todo salía mal, y había que sacar el ingenio y a veces la picardía para esquivar el toro. Una y cien veces las pasamos de todos los colores, y una y cien veces salimos victoriosos. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Recuerdo los cientos de horas que habremos pasado en los angostos cubículos para fumadores de la octava planta. Allí, de pie, el uno frente al otro, nos contábamos nuestras vidas entra calada y calada. Allí de pie, a menudo nos abríamos los corazoncitos y nos mostrábamos nuestros lados más vulnerables para terminar apagando los cigarros y diluyendo nuestros problemas con las últimas volutas de humo. Después nos alejábamos por los pasillos dándonos palmadas en la espalda y todo quedaba atrás y parecía que la vida pesaba un poco menos. Quizá mi vida no sea tan larga por haber fumado tanto, pero al menos habrá valido la pena.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En los últimos tres años he conocido mucho a Gorrino. Diría que mejor que nadie, pero estas cosas nunca se saben. He gorroneado su internet, me he comido su comida. Me he bebido su ron, me he fumado sus pitillos y me he quedado dormido borracho en su sofá mirando su techo. Y es por esto que ahora cuento esta historia, para purgar mis pecados, para intentar devolverle al menos una briza de todo lo que, en mi atrevida e ignorante intrepidez juvenil, inconscientemente arrebaté. Y sólo puedo decir que es un gran tipo, una persona con un gran corazón y un amigo en el que de verdad se puede confiar. Si todos fuéramos como él, los problemas del mundo desaparecerían. Bueno, quizá no desaparecerían, pero tendrían rizos y serían más graciosos. En cualquier caso todo sería mejor.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es por todo esto, por el largo camino juntos, por los buenos momentos, por todo lo que de Gorrino gorroneé y aprendí, que no puedo sino desearle, en este día tan especial, que todos sus sueños se cumplan y que sea muy feliz. Porque se lo merece y porque ya va siendo hora de que este mundo empiece a ser justo con los buenos. Y, porque si no, ¿quién me dará de beber?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un abrazo, Gorrino, y que seas muy feliz.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;"&lt;/p&gt;
</description>
 <comments>http://www.elsentidodelavida.net/un-discurso-para-gorrino#comments</comments>
 <category domain="http://www.elsentidodelavida.net/taxonomy/term/16">ESDLV2</category>
 <pubDate>Wed, 01 Jul 2009 22:52:19 +0000</pubDate>
 <dc:creator>GonzoTBA</dc:creator>
 <guid isPermaLink="false">625 at http://www.elsentidodelavida.net</guid>
<feedburner:origLink>http://www.elsentidodelavida.net/un-discurso-para-gorrino</feedburner:origLink></item>
<item>
 <title>Marketing onírico</title>
 <link>http://feedproxy.google.com/~r/esdlv/~3/ejVMNB1HRLQ/marketing-onirico</link>
 <description>&lt;p&gt;Sucedió hace casi un año. Abrí el correo electrónico una mañana y me encontré con el siguiente mensaje:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;"&lt;br /&gt;
No sé qué pasa con esta página ni nunca había oído hablar de ella. Lo que sí que sé es que una mujer en un sueño me dijo que me metiera a verla. ¿Alguien me puede decir de qué se trata aquí o qué se hace?&lt;br /&gt;
"&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En realidad el mensaje no era idéntico al que reproduzco, pues estaba escrito en mayúsculas y carecía de las normas más básicas de puntuación y acentuación de la lengua española. He creído conveniente realizar las correcciones necesarias para facilitar la lectura, pero el contenido queda inalterado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sorprendido y altamente curioso, contesté de vuelta. Le explicaba un poco quién era yo y de qué trataba la página, que no era más que un rincón personal en el que doy mi versión personal sobre los sucesos que acaecen en mi vida. Después le preguntaba cómo era la mujer del sueño y qué le dijo exactamente. El mensaje me había parecido muy extraño. Suele llegar mucha gente a ESDLV por el boca a boca, pero desde luego esta era la primera vez que llegaba alguien recomendado desde un sueño.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando contestó a los pocos días me explicó que era mejicano, que tenía 24 años, estaba casado y tenía un hijo de tres años. El resto de su mensaje, quitando haches de lugares equivocados y añadiendo algunos acentos, decía esto:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;"&lt;br /&gt;
Estaba trabajando en un banco. Era por la mañana y aún no se habían abierto las oficinas. Yo estaba platicando con una mujer que era una cajera del banco. Se veía mayor, como de unos 40 años. Me dijo que me metiera en la página que ahí encontraría lo que estaba buscando. Lo que no recuerdo es qué era lo que yo quería. Si me ayudaras a entenderlo sería muy bueno.&lt;br /&gt;
"&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora, al encontrar este mensaje en el fondo de mi buzón, me doy cuenta de que nunca respondí a este su segundo email. Parece un buen momento para hacerlo. Me pregunto si, después de un año, algo de esto tendrá sentido para él.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Oiga, El Sentido de la Vida, el primer blog que se anuncia en sueños.&lt;/p&gt;
</description>
 <comments>http://www.elsentidodelavida.net/marketing-onirico#comments</comments>
 <category domain="http://www.elsentidodelavida.net/taxonomy/term/16">ESDLV2</category>
 <pubDate>Wed, 24 Jun 2009 20:27:15 +0000</pubDate>
 <dc:creator>GonzoTBA</dc:creator>
 <guid isPermaLink="false">624 at http://www.elsentidodelavida.net</guid>
<feedburner:origLink>http://www.elsentidodelavida.net/marketing-onirico</feedburner:origLink></item>
<item>
 <title>[Tira] Sueños lúcidos</title>
 <link>http://feedproxy.google.com/~r/esdlv/~3/4PmVduz8zWI/tira-suenos-lucidos</link>
 <description>&lt;p&gt;&lt;center&gt;&lt;br /&gt;
&lt;a href="http://www.tiraecol.net/modules/comic/comic.php?content_id=297"&gt; &lt;img src="http://www.tiraecol.net/modules/comic/cache/shots/tiraecol-297-230px.png" &gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br&gt;&lt;br /&gt;
&lt;font size=-1&gt;(Pulsa sobre la viñeta para ver la tira completa)&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
</description>
 <comments>http://www.elsentidodelavida.net/tira-suenos-lucidos#comments</comments>
 <category domain="http://www.elsentidodelavida.net/tira-ecol">Tira ecol</category>
 <pubDate>Tue, 23 Jun 2009 19:42:28 +0000</pubDate>
 <dc:creator>admin</dc:creator>
 <guid isPermaLink="false">622 at http://www.elsentidodelavida.net</guid>
<feedburner:origLink>http://www.elsentidodelavida.net/tira-suenos-lucidos</feedburner:origLink></item>
<item>
 <title>Un encuentro delirante</title>
 <link>http://feedproxy.google.com/~r/esdlv/~3/42q9NXDG-2w/un-encuentro-delirante</link>
 <description>&lt;p&gt;Me contactó hace un par de días. Por el extraño apodo del email parecía una chica. Decía que había encontrado ESDLV a raíz de los sueños lúcidos y que se lo estaba enchufando en vena. En su mensaje contaba que era la una de la mañana y seguía leyendo y flipando. Decía que había tenido muchas experiencias de sueños lúcidos y por lo visto también alguna esotérica. Era de Valencia y decía que, si tenía interés, podíamos quedar para tomar un café e intercambiar historias.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;ESDLV me ha permitido conocer a un par de docenas de personas de todo corte y pelaje. Hace unos meses quedé con un chaval de 21 años que pensaba que le iba a dar plantón. Pasamos unas cinco horas trasegando quintos de cerveza y, cuando nos tiraron del local porque cerraba, nos despedimos con un efusivo abrazo de borrachos. He quedado con mucha gente y muy diferente, y todos sin excepción me han dejado un gran sabor de boca. Uno hasta me regaló un libro. Quizá un día aparezca un psicokiller de esos que salen en las noticias del telediario para ilustrar que Internet es un nido de ratas, pero de momento la cosa va inmejorable. Es por eso marqué su número para quedar por la tarde. Con un poco de suerte la lectora estaría buena. Con un poco de suerte, entre café y café, me preguntaría si quería tocarle las tetas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De entrada parecía que la suerte estaba esquiva, porque el tipo tenía la voz ronca y no sonaba precisamente como una ninfa. Algo me decía que tenía más pelo en el cuerpo que yo. Deseé que no me preguntara, entre café y café, si quería tocarle las tetas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A las cinco salía de casa con las gafas de sol y los auriculares en las orejas. Había quedado cerca del centro alemán, donde tendría que hacer el examen de evaluación del curso tras la cita a la que me dirigía. En mi cabeza, entre tetas y culos, bailaban adverbios, preposiciones y frases hechas en la lengua de Goethe. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Media hora más tarde llegaba a la plaza del ayuntamiento y ubicaba al lector gracias a su descripción. Era más alto todavía que yo, y llevaba la camiseta a rayas y las dos mochilas que había prometido. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—Soy informático y siempre voy cargado con ordenadores —explicó.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nos marchamos a un café y nos sentamos en una mesa en la terraza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—No dejes la mochila ahí, que puede pasar alguien y llevársela de un tirón.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La gente siempre me dice lo mismo. Yo sigo dejando la mochila ahí. Debo de ser muy inocente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Él pidió un café granizado y yo un café bombón. Si hubiera sabido a lo que me enfrentaba hubiera pedido una tila.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Él estaba más o menos al tanto de mi vida. Es lo bueno de tener ESDLV, que la gente ya lo sabe todo de mí y yo me puedo centrar en conocer a la otra persona. Me dijo que tenía 45 años, que estaba casado y que tenía dos críos. Uno de ellos tenía once años y era una fiera jugando online al World of Warcraft. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—Aparentas bastante menos de 45 —dije.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—Sí, eso me dicen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esas fueron las últimas palabras "normales" que intercambiamos. A partir de ese punto se desató el armagedón.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El tipo hablaba como una ametralladora, saltando de un tema a otro de manera indistinta, intercalando frases que yo era incapaz de engarzar en un hilo conductor.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—Hablo muy rápido, ¿no? —se detuvo un momento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Que hablara rápido era lo de menos. Era como si te explicaran los entresijos del 11S, los secretos de la iglesia católica y los detalles de un reactor nuclear a la vez, y además se intercalaran versículos sueltos de las páginas impares de la biblia. Eso en cuanto a la forma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Empezamos hablando de los sueños lúcidos para pasar a las experiencias fuera del cuerpo. Por lo visto el tipo pasaba más tiempo fuera de su cuerpo que dentro. Yo, en su lugar, al final no sabría dónde tenía la cartera.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—No tomo drogas ni bebo porque paso tanto tiempo viviendo en el mundo de los sueños que después corro el riesgo de que la frontera se pueda diluir. Me da cosa un día saltar por la ventana y no estar durmiendo en la cama.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me estuvo explicando cómo hacía él para hacer volar las cosas en sueños. Por lo visto no las podía hacer levitar, así que lo que hacía con la mente era empujarlas hacia abajo para que salieran después despedidas hacia arriba. Después me explicó que podía atravesar objetos sólidos con la mano. Si alguno se resistía, sólo tenía que apartar la vista para empezar el proceso. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—Para volar tengo dos métodos. El primero es aparecer en el aire sin más, pero eso no mola.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—Claro, me hago cargo —respondía yo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—El segundo es ponerme unas alas. Hago así, chas —y hacía como que se incorporaba un kit de vuelo en la chepa, —y luego salgo volando. Pero no son unas alas grandes, sino pequeñitas, porque luego paso por lugares que pienso que no es posible que vaya con algo tan grande a la espalda.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Yo no terminaba de comprender lo del tamaño de las alas, pero para él todo parecía encajar sin ningún tipo de fisura. A mí me parecía suficiente. A esas alturas ya me estaba empezando a marear. Me revolví inquieto en la silla.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me explicó un accidente de moto que había tenido. Al principio no se lo contó a nadie, pero en realidad se la había pegado por ir fuera de su cuerpo. Claro, a quién se le ocurre ir en moto fuera de su cuerpo. Tanto anuncio de la DGT y nadie te previene de que tal acrobacia sea una imprudencia. Si uno le pregunta a un policía, parece que mientras no vayas borracho ni drogado y lleves gafas de repuesto todo vale. Pero por lo visto no.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me contó que cuando lo de la moto no estaba solo, sino que iba en compañía de un extraño ente al que identificó como una especie de maestro. Si el maestro llevaba casco y guantes, eso no lo detalló. El caso es que después de la hostia estuvo un buen tiro en el hospital, donde protagonizó una milagrosa recuperación que sorprendió a propios y extraños. Después pasó a relatar una historia de su niñez en la que entraba un su habitación un duende fluorescente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo sé. Yo también flipaba. Mi mente trabajaba a destajo para intentar dar sentido a todo lo que recibía en una suerte de frenético Tetris mental. Seguía mareado. Podía no dar crédito a lo que me contaba o dejar que se desmoronara mi concepción de la realidad, y la última vez me había costado un año rehacerla. Durante la hora que estuvimos juntos el algoritmo fue:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;10   Flipa&lt;br /&gt;
20   Recomponte&lt;br /&gt;
30   Go to 10&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El momento álgido fue cuando me explicó una extraña habilidad que poseía:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—Es un poco difícil de describir. Yo estoy aquí, pero de repente hago así y lo veo todo desde otra perspectiva. Estoy aquí pero no estoy aquí. Es como si estuviera mirando desde otro ángulo —decía. —Y lo veo todo como si fuera una especie de sueño. Bueno, supongo que como si estuviera borracho.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mi mente pugnaba por encontrar un suelo sobre el que pararse de pie. Me pellizqué un huevo. Cada frase abría en mi cabeza un torrente de pensamientos que me veía incapaz de procesar, así que no me quedaba más remedio que dejarlos ir y tratar de seguirle en su frenética carrera. Sin maestro y sin casco.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—No sé muy bien cómo llamarlo. Yo lo llamo "No estoy" —decía. —Mira.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y se quedaba parado mirándome.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Yo no daba crédito. No podía; se me había acabado. "Dios, ¿qué es esto a lo que estoy asistiendo?" me preguntaba. ¿Qué va a hacer? ¿Qué va a pasar ahora? No sabía a qué atenerme.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Él me había contado que era increíblemente sugestionable, que una vez le habían hipnotizado y el hipnotizador se lo había pasado pipa. Le hizo olvidar el cuatro y no podía doblar el brazo. Decía que era algo delirante. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mi profesora de PNL dice que aquellos que son muy sugestionables son grandes sugestionadores. Puedo confirmarlo: este tipo era un genio. Estaba parado delante de mí afirmando que no estaba y yo alucinaba en colores. Estaba acojonado. No sabía qué iba a pasar a continuación. Podía desaparecer de un momento a otro y yo tendría que pagar los cafés. Menuda movida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Después me preguntó si me acordaba del grupo infantil Parchís, y me contó que había sido novio de la ficha amarilla y que se lo había pasado pirata. Después me dijo que Copperfield le había sacado en un espectáculo y le había hecho desaparecer. Luego contó un par más. De repente era una especie de Forrest Gump codeándose con personalidades y con fichas de parchís, y en un momento mi vida apareció desgastada y anodina en comparación con la suya. Aunque iba a flipar cuando le explicara con quién había estado hoy.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le pregunté para qué había sacado esa serie de historias a colación. Me dijo que no lo sabía, que él sólo hablaba. Él hablaba y yo trataba de escuchar. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando nos levantamos me temblaban las piernas. Tenía el cerebro frito y no sabía si hacía frío o calor. Me sentía como si hubiera estado resolviendo raíces cuadradas de cabeza mientras corría un encierro de San Fermín que duraba una hora. Después me acompañó hasta la puerta del centro alemán. No sé cómo habrá quedado el examen. Menos mal que no me importa. Ahora que lo pienso, estaré en Bielorrusia cuando salgan las notas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay personas que hacen que tu mente se expanda, y hay personas que cogen tu mente, la centrifugan y la tiran por la ventana. Cuando la recogen y la suben la pillan con las puertas del ascensor. Luego le quitan el polvo y te la vuelven a poner en la cabeza. Este tipo era de los segundos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cada genio tiene una frase. Yo me quedé con esta:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;—La gente dice que estoy loco. Pero oiga, yo hago mis horas y pago mis impuestos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gracias Dios por presentarme a este tipo.&lt;/p&gt;
</description>
 <comments>http://www.elsentidodelavida.net/un-encuentro-delirante#comments</comments>
 <category domain="http://www.elsentidodelavida.net/taxonomy/term/16">ESDLV2</category>
 <pubDate>Sun, 21 Jun 2009 21:20:03 +0000</pubDate>
 <dc:creator>GonzoTBA</dc:creator>
 <guid isPermaLink="false">621 at http://www.elsentidodelavida.net</guid>
<feedburner:origLink>http://www.elsentidodelavida.net/un-encuentro-delirante</feedburner:origLink></item>
</channel>
</rss>
