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<?xml-stylesheet type="text/xsl" media="screen" href="/~d/styles/rss2full.xsl"?><?xml-stylesheet type="text/css" media="screen" href="http://feeds.feedburner.com/~d/styles/itemcontent.css"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/" xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0" xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" version="2.0"><channel><atom:id>tag:blogger.com,1999:blog-6589010843159070316</atom:id><lastBuildDate>Tue, 19 Apr 2011 16:03:39 +0000</lastBuildDate><title>Obras de un escritor novel</title><description>Relatos cortos, historias fantásticas, de terror, suspense, mágicas, de amor.
Si te gusta leer y te gustan todos estos géneros, este es tu blog.</description><link>http://obrasdeunescritornovel.blogspot.com/</link><managingEditor>obrasdeunescritornovel@gmail.com (Escritor Novel)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:totalResults>11</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="self" type="application/rss+xml" href="http://feeds.feedburner.com/blogspot/oen" /><feedburner:info uri="blogspot/oen" /><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="hub" href="http://pubsubhubbub.appspot.com/" /><feedburner:browserFriendly></feedburner:browserFriendly><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6589010843159070316.post-7593890970273640343</guid><pubDate>Tue, 29 Mar 2011 21:01:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-03-30T17:16:07.355+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">4) Cuarto relato: Colores</category><title>Colores</title><description>La aguda alarma irrumpió el eterno silencio de los pasillos del colegio. Por las ventanas se colaban delgados destellos de sol que impregnaban de color dorado las losas desgastadas del aula, y que se vieron interrumpidos por el movimiento de los alumnos, inquietos durante el breve cambio de clase, que proyectaban sombras danzantes sobre las paredes. Todos charlaban, gritaban, salían de clase, reían, eran el terror de 3º de primaria.&lt;br /&gt;Sin embargo, como en cualquier sitio, podían encontrarse excepciones entre los alborotos de cada mañana. Esta excepción era una chica de pelo oscuro recogido en una elegante trenza, piel clara, ojos verde esmeralda que acompañaban una dulce mirada.  La chica se llamaba Luna, y entre todos aquellos salvajes, parecía ser un destello de esperanza para aquellos que se dedicaban a la educación.  Desde su pupitre divisaba la batalla campal que en la puerta se daba a todas horas, en la que el profesor de la clase siguiente luchaba por hacer entrar a todos los alumnos. Esta era la labor más sencilla, ya que el siguiente asalto le esperaba una vez comenzada la clase tratando de mantener a los alumnos en silencio durante la incansable clase de matemáticas.&lt;br /&gt;En esta ocasión los alumnos no necesitaron de la dura intervención del profesor para mantener sus labios cerrados. Don José María iba acompañado de una pequeña niña de cabellos rubios, deslumbrantes a la luz de los fluorescentes, y  con un rostro rosado que llamaba la atención de cualquiera. Situado frente a la pizarra, el profesor habló a la clase, expectante ante la situación&lt;br /&gt;—Esta es Clara, vuestra nueva compañera. Como podréis ver es una alumna especial. Así que espero que la ayudéis a adaptarse al colegio. ¿De acuerdo? — Se hizo un largo silencio — ¿De acuerdo? —dijo elevando la voz&lt;br /&gt;— Sí, profesor…&lt;br /&gt;Con su enorme mano hizo una señal a Luna, para que ésta  se incorporara y acudiese junto a él. Una vez allí, la chica se percató de las gafas de sol que llevaba su nueva compañera de clase, quien no había sonreído en ningún momento.&lt;br /&gt;— Acompáñala al asiento que está junto al tuyo— susurró el profesor al oído de Luna.&lt;br /&gt;La chica, extrañada, dirigiéndose a su oído, le preguntó — ¿y por qué no va ella sola, profesor?&lt;br /&gt;Con una mirada desafiante, Don José María agarró de la mano a la chica nueva y la apoyó en el hombro de Luna. —Porque yo te lo pido —le respondió en voz baja el profesor.&lt;br /&gt;Una vez guió a Clara hasta el pupitre, le ayudó a sentarse y a sacar sus libros. Pero algo más le resultó extraño de la chica nueva. Sus libros no estaban impresos, eran meras páginas en blanco, aunque en todas las páginas había columnas y filas de pequeños puntos grabados en relieve. Sin perder de vista los libros, Luna tomó asiento en la dura silla del pupitre y le preguntó a Clara — ¿Y tú cómo puedes leer esos libros?&lt;br /&gt;La niña de gafas de sol, sin mover la cabeza le respondió en voz baja — Con los dedos.&lt;br /&gt;Luna quedó fascinada y sin mediar palabra con la niña nueva hasta que finalizó la clase y se dirigieron al recreo, dispuesta a conocer mejor a esta compañera tan especial.&lt;br /&gt;— Luna, ¿podrías hacerme un favor?&lt;br /&gt;— Por supuesto — respondió tímidamente a Clara.&lt;br /&gt;— No me sueltes el brazo, que puedo perderme&lt;br /&gt;Sin pensar en aquello que le acababa de decir, Luna atravesó el bosque de alumnos para alcanzar la puerta de salida al patio, que tan soleado estaba aquel día.&lt;br /&gt;Cuando se hubieron sentado en un escalón cercano a los frondosos árboles del pequeño huerto del colegio, Clara extrajo de su bolsillo una pequeña mandarina muy apetitosa. Luna, como era habitual, portaba en sus manos un bocadillo y un pequeño brick de zumo de piña.&lt;br /&gt;Mientras comían, la luz del sol esquivaba las hojas de aquel enorme árbol para iluminar las delicadas caras de las dos chicas.&lt;br /&gt;— Luna&lt;br /&gt;— ¿Qué?&lt;br /&gt;— ¿Cómo es el color del Sol?&lt;br /&gt;Sin entender la pregunta, Luna preguntó — ¿No puedes verlo?&lt;br /&gt;—No. No puedo. ¿Puedes explicarme cómo es?&lt;br /&gt;— Bueno. Es… —comenzó, intentando describirlo lo más fácilmente posible — dorado. Como el oro, pero no es frío. Es un color muy difícil&lt;br /&gt;— ¿Y el verde? ¿Cómo es el verde? — preguntó interesada Clara&lt;br /&gt;— Pues el verde…es fresquito, suave, como el césped. Cuando lo ves, te acaricia por dentro, y te hace volar, pero muy despacio. Como una caricia, pero más suave, mucho más suave.&lt;br /&gt;— ¡Qué bonito! Y tus ojos, ¿de qué color son?&lt;br /&gt;&lt;a href="http://static3.lineupblog.com/wp-content/uploads/2009/03/color_explition_by_roguexunited.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="150" src="http://static3.lineupblog.com/wp-content/uploads/2009/03/color_explition_by_roguexunited.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;— Son azules — contestó Luna, interesada en la conversación. — ¿Quieres que te diga cómo es el azul?&lt;br /&gt;— Si, por favor.&lt;br /&gt;— El azul es un color muy frío, que cuando lo miras es cómo tocar el hielo sin guantes. Pero en ocasiones es muy bonito, porque el cielo es azul, y parece que puedes nadar en él, como una piscina.&lt;br /&gt;— El azul sería mi color favorito — afirmó completamente convencida de ello.&lt;br /&gt;— Clara, ¿de qué color son tus ojos?&lt;br /&gt;Tras un breve silencio, con las agudas voces de los chicos correteando por el suelo de albero, Clara se dirigió a Luna y se quitó las pequeñas gafas de cristales tintados para abrir sus ojos a su nueva amiga. Luna, sorprendida, los miró fijamente, y cómo si fuese un tesoro se los mandó cerrar, para que no se estropearan le dijo.&lt;br /&gt;— Pero ¿tú sabes que yo también puedo ver colores que tú no puedes ver? — dijo Clara.&lt;br /&gt;— ¿Si?&lt;br /&gt;— De verdad. Por ejemplo, el color del miedo. Es un color muy feo. Pincha y duele a veces. Si tienes miedo aprietas las manos y sudan, y es como si una brisa muy fría se colase bajo la camiseta y tuvieras ganas abrazar a tu mamá, pero no puedes.&lt;br /&gt;—Tienes razón — dijo Luna, entusiasmada con la descripción que le había hecho su compañera.&lt;br /&gt;— Pero sabes ¿cuál es mi color favorito?&lt;br /&gt;— ¿El rojo?&lt;br /&gt;— No, el de la amistad&lt;br /&gt;— Ah, ¿sí? ¿Cómo es?&lt;br /&gt;— Sí —contestó Clara— es el más bonito de todos. Cuando lo ves hace que el corazón se haga muy, muy grande. Es muy suave, aunque es delicado como una copa de cristal. Parece que de él sale olor a fresa, vainilla y chocolate. Pero cuando deja de verse se convierte en un sabor amargo al saber que ese color se ha ido. &lt;br /&gt;Cuando terminó de describir el color tan original que tenía en mente, cogió de las manos a Luna y le dijo, dirigiendo su inerte mirada a sus profundos ojos azules:&lt;br /&gt;— Cuando hablo contigo, veo ese color.&lt;br /&gt;— Yo también lo veo, Clara, yo también lo veo…&lt;br /&gt;Y Clara regaló a Luna la sonrisa que no había regalado nunca a nadie.&lt;br /&gt;---------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Para Meli, por el día de su cumpleaños, que sabe que todos nosotros pensamos en ella dibujando un corazón con ese color tan&amp;nbsp; especial, y dificil de ver.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Licencia Creative Commons" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/3.0/88x31.png" style="border-width: 0pt;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dct:title" rel="dct:type" xmlns:dct="http://purl.org/dc/terms/"&gt;Colores&lt;/span&gt; por &lt;a href="http://www.obrasdeunescritornovel.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;Obras de un escritor novel&lt;/a&gt; se encuentra bajo una Licencia &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/" rel="license"&gt;Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Basada en una obra en &lt;a href="http://www.obrasdeunescritornovel.blogspot.com/" rel="dct:source" xmlns:dct="http://purl.org/dc/terms/"&gt;www.obrasdeunescritornovel.blogspot.com&lt;/a&gt;.&lt;/center&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6589010843159070316-7593890970273640343?l=obrasdeunescritornovel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://obrasdeunescritornovel.blogspot.com/2011/03/colores.html</link><author>obrasdeunescritornovel@gmail.com (Escritor Novel)</author><thr:total>8</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6589010843159070316.post-2161328843578417168</guid><pubDate>Sun, 13 Feb 2011 20:25:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-02-21T17:21:03.904+01:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">*)Aperitivo de San Valentín</category><title>Aperitivo de San Valentín</title><description>&lt;div style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;¿Pues oírlo? ¿No? Es el sol, está gritando, desgarrando el firmamento, &amp;nbsp;desesperado, porque no quiere morir ahora que has llegado. Con lágrimas está intentando despedirse, pero no quiere. Míralo, se va, queriendo agradecerte que haya podido verte un segundo más, alzando con dolor sus súplicas por las estrellas que comienza a brillar, que lo arropan y le cantan canciones de desamor, para que desista. Pero tus ojos son difíciles de olvidar, y tus besos no son fáciles de conseguir, y no hay nana de cuna que pueda hacerlo desaparecer. Por favor, no le hagas más sufrir, y vuelve mañana, para secar las lágrimas a este sol de invierno.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;table align="center" cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: center;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-B1TwzjHYb3Y/TVg8m72VJRI/AAAAAAAAAK4/HyLa_f9oZvg/s1600/Atardecer+urbano.png" imageanchor="1" style="margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="132" src="http://3.bp.blogspot.com/-B1TwzjHYb3Y/TVg8m72VJRI/AAAAAAAAAK4/HyLa_f9oZvg/s200/Atardecer+urbano.png" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;Atardecer urbano - M.A.D.R.&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/"&gt;&lt;img alt="Licencia Creative Commons" style="border-width:0" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/3.0/88x31.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span xmlns:dct="http://purl.org/dc/terms/" href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dct:title" rel="dct:type"&gt;"Aperitivo de San Valentín"&lt;/span&gt; por &lt;a xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#" href="http://www.obrasdeunescritornovel.blogspot.com" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL"&gt;Obras de un escritor novel&lt;/a&gt; se encuentra bajo una Licencia &lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/"&gt;Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Basada en una obra en &lt;a xmlns:dct="http://purl.org/dc/terms/" href="http://www.obrasdeunescritornovel.blogspot.com" rel="dct:source"&gt;www.obrasdeunescritornovel.blogspot.com&lt;/a&gt;.&lt;/center&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6589010843159070316-2161328843578417168?l=obrasdeunescritornovel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://obrasdeunescritornovel.blogspot.com/2011/02/aperitivo-de-san-valentin-i.html</link><author>obrasdeunescritornovel@gmail.com (Escritor Novel)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/-B1TwzjHYb3Y/TVg8m72VJRI/AAAAAAAAAK4/HyLa_f9oZvg/s72-c/Atardecer+urbano.png" height="72" width="72" /><thr:total>5</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6589010843159070316.post-7791057515619075858</guid><pubDate>Sat, 22 Jan 2011 13:02:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-02-21T17:19:37.046+01:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">3)Tercer relato: Una cita de muerte</category><title>Tercer relato: Una cita de muerte: Parte II</title><description>&lt;div class="MsoNormal"&gt;Durante la pausa publicitaria, al contrario que otros días, el plató mantiene un estatismo propio de figuras de mármol, atendiendo con especial curiosidad al invitado, que no para de compartir conmigo opiniones acerca de lo que le ha costado llegar al plató.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;—No puedes imaginar la cantidad de defunciones de última hora que he tenido.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— ¿Defunciones?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Cada persona comenta anécdotas de sus oficios, sus altercados en la fábrica, los chistes en la oficina, aumento de horas, disminución de salario… Pero, ¿hablar con naturalidad de la muerte de tantas almas? Entiendo que es su deber, su rutina, sin embargo es impactante su neutralidad en este tipo de conversaciones.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— Si te soy sincero — me dice con un susurro casi inaudito — he concedido esta entrevista porque creo que es el momento oportuno.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— ¿Qué intenta decir?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— No te asustes, tranquilo. Me refiero a que cada vez la sociedad está perdiendo la esperanza en ellos, en el hombre, el universo. Estáis en una crisis existencial, en la que actuáis más que por instinto, por mecanización. Los sueños, las utopías, las inquietudes tan características de este ser superior que es el ser humano están desapareciendo, se extinguen como una llama en sus últimos segundos de vida. Os habéis convertido en máquinas aún más dependientes que esos aparatejos que invitáis. En definitiva, vengo a intentar revivir esa llama, despertando en vosotros la fe, el miedo, la esperanza, creer en algo, para que podáis conseguir lo que siempre habéis buscado. Remover entre vuestros sentimientos para sacar algo de vida, aunque suene extraño que yo lo diga…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— ¿Qué hemos buscado siempre?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— La felicidad amigo mío, la felicidad.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Esta pequeña charla me ha abierto los ojos. La Muerte no viene a juzgarnos, ni a llamar la atención, ni siquiera a demostrar su existencia, sino a guiarnos. Debe resultarle frustrante acompañar almas de un lado a otro y ver como se degrada nuestro ser.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— Entramos en tres, dos, uno — la regidora da paso de nuevo a la entrevista.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Vuelvo a dar paso a la conversación y retomo las preguntas puestas en el guión.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— Todos estos milenios has conocido a cientos de millones de personas, entre ellas, grandes celebridades. ¿Podrías contarnos tu experiencia con ellos, y sus reacciones?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— Ciertamente —comienza— son muchas las celebridades a las que he tenido el honor de guiar a su eterno descanso, pero son pocos de ellos los que me han conmovido o impresionado. Por ejemplo, para mi sorpresa, el temido Atila el Huno al llegar su hora no pareció afrontarlo con la misma valentía que contra sus enemigos. Si os soy sincero —dice poniendo sus esqueléticas manos sobre su pecho vano y hueco— no he visto a nadie llorar más que a él —ríe y prosigue— O Shakespeare, que al conocerme me dijo: “Desgraciado soy al verte, pero agradecido estoy de ello, porque esperando estuve tu llegada, más el dolor de abandonar este mundo me mata”, a la vez que sonreía mirando el oscuro de mi cóncavo cráneo — su voz se torna un tanto emotiva. —Son demasiados y no podría nombrarlos a todos en un solo día.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— Entonces, ¿podemos asegurar que existe vida después de la muerte?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— Yo no he afirmado eso, querido amigo. Estas anécdotas que comparto con vosotros no son más que los escasos minutos en los que me encargo de sus almas para hacerlos ir “al otro lado”, que puede ser vida, o no… Es una necesidad vuestra la de creer, la de hipotetizarlo todo. No soy quién para corromper a la sabia naturaleza.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— Muy bien, entonces no insistamos más— prefiero no incomodar al invitado, y aún menos a este en concreto. —Aunque no tengamos conciencia de ello, nos estamos comunicando con usted mediante el castellano. ¿Se trata de algún tipo de “telepatía” o simplemente sabe hablarlo?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;A pesar de parecer una pregunta sin sentido, la Muerte me responde: Debo repetirte que son muchos los años que llevo en esto, yo me he adaptado al lenguaje desde que erais unos simples monos. De alguna manera, me habéis enseñado a trataros, a comunicarme con vosotros, a conoceros. ¿No crees que resultaría muy difícil comunicarte quién soy y que ha llegado tu hora por señas o mediante sonidos monosilábicos?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— Por supuesto, resultaría imposible&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— Pues a eso me refiero. En definitiva me habéis enseñado a hablar— finaliza su frase con una profunda carcajada.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— Tu aspecto, tu forma de ser, tus cualidades, tus pertenencias —digo señalando su guadaña y su túnica— ¿cómo hemos conseguido acertar tu verdadero aspecto si ni siquiera hemos conocido tu existencia?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— En primer lugar, ¿quién os ha dicho que habéis acertado, o es coincidencia? Nada de eso. Me presento ante vosotros como la Muerte que vosotros habéis forjado con el tiempo, con la experiencia y la ayuda de vuestros antepasados. ¿Por qué un esqueleto andante con túnica negra? Pues porque la calavera es un cuerpo en descomposición, la ausencia de vida; la túnica negra, oscuridad, ocultismo. La guadaña es afilada, y una herramienta de antiguos agricultores, arma acusadora para el juez de la vida. Todo son detalles que habéis creado vosotros mismos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— ¿Y por qué no te has presentado como algo distinto? ¿Un objeto, u otro ser?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— Si me presento ante vosotros como algo cuyo concepto ya tenéis predeterminado y conocéis, este concepto cambiará radicalmente al juzgar mi manera de ser, mi actitud, mi presencia, y relacionareis razonablemente la Muerte con aquello en lo que me he transformado. Supongamos que decido acudir al plató siendo un niño, ¿qué ocurriría? Pues estableceríais un vínculo conceptual entre Muerte y niño. De manera que la presencia de un niño incomodaría hasta la última alma que me ha conocido con esa forma.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— Es muy cierto — digo impresionado por la explicación. Por el pequeño auricular de mi oído el director me dice que debo ir despidiendo el programa, que ha finalizado la entrevista —Bueno, me temo que ha llegado el momento de despedirnos de esta gran amiga nuestra. Muchas gracias Muerte.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— No, gracias a vosotros&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— ¿Quieres decir algunas palabras antes de irte?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— Sí, claro — se incorpora, coge su guadaña, y dirigiéndose a cámara dice— Siento deciros esto, pero no se ha tratado de ninguna entrevista novedosa ni increíble. No habéis hecho ninguna entrevista a nadie en especial. Si os dais cuenta os habéis hecho una entrevista a vosotros mismos. No he hecho más que asentir a vuestras constantes creencias acerca de la Muerte. &amp;nbsp;¿Sabéis algo que no sabíais antes? No. Simplemente creéis en ello, pero no sabéis nada. Sin duda ha sido un placer estar con vosotros, pero solo como simple compañía. Hasta pronto.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Tal y como dice estas palabras se aproxima a mí, estrecha mi sudorosa mano y se dirige al exterior, para desaparecer y volver al trabajo. Pero no se va, se queda esperando en la salida, como esperando a que algo suceda.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— ¿Ocurre algo? — le pregunto.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— No, nada en absoluto.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— Bueno, —me dirijo a cámara— esta noche lo hemos pasado en buena compañía con…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Pero algo ha ocurrido en el plató, un grito ensordecedor ha alterado al público. Al parecer le ha ocurrido algo a alguien.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— ¡Llamad a una ambulancia! ¡Esta mujer está sufriendo un infarto! —dice el regidor a voces.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Me aproximo a la persona que se encuentra en el suelo y para mi sorpresa, se trata de la mujer mayor quien tanto llamó mi atención. No puedo creerlo. Hacía apenas cinco minutos podía sentir la mirada enérgica y vivaz de esta señora, que ahora se encontraba echada en el suelo del plató, cerrando poco a poco sus ojos azules. Con nerviosismo se acerca un chico joven a mí, y me dice —Estoy estudiando medicina, puedo intentar ayudarle.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Afirmo con la cabeza y le dejo el espacio suficiente para que pueda trabajar, aunque por la expresión que refleja su cara, parece que haya pocas esperanzas. Coloca cuidadosamente sus dedos índice y corazón en su cuello.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— No tiene pulso. Ha…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— Muerto —digo entre dientes para evitar cundir el pánico entre los espectadores, y giro mi cabeza para ver lo que, tarde o temprano iba a suceder, la Muerte.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Ésta se acerca lentamente, flotando, con ritmo solemne, apartando de su camino aquello que le estorba. Finalmente nos encontramos todos alrededor de la Muerte y la mujer fallecida, expectantes a lo que iba a ocurrir.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— Sofía Menéndez García —dice dirigiéndose al cuerpo inerte de la señora— ¿me podría acompañar, por favor?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Silencio. Lo único que podemos oír es el silencio en un enorme plató en el que las cámaras enfocan directamente al evento inaudito que nos ha sorprendido.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— Por supuesto —articulan los labios de la mujer tendida en el suelo, cuya tez refleja paz y serenidad — Ya era hora, hijo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La mujer fallecida comienza a flotar y a incorporarse hasta estar totalmente erguida. Ahora, la Muerte alza su guadaña y toca con su afilada hoja la frente de la señora sin llegar a provocarle un corte y el cuerpo vuelve a caer inerte. Pero algo queda flotando en el aire, como un péndulo de humo, trasparente, cuya forma es similar a la de la mujer. No podemos creer lo que está sucediendo, pero sí que sabemos que es lo que ocurre.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— Llevaba usted mucho tiempo esperándome — le dice la Muerte, ofreciéndole el brazo para que la etérea forma de la señora lo tomara.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— Por supuesto que sí, desde que te llevaste a mi marido he estado atenta, a ver si llegabas de una vez por todas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Mientras dialogan se dirigen hacia la salida del plató, intercambiando miradas, risas… Nunca imaginé que podría ver algo así en mi vida.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— Me moría por conocerte — le dice ella.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;— Lo sé, lo sé… —le contesta la Muerte, cumpliendo, una vez más, su deber.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/"&gt;&lt;img alt="Licencia Creative Commons" style="border-width:0" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/3.0/88x31.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span xmlns:dct="http://purl.org/dc/terms/" href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dct:title" rel="dct:type"&gt;"Una cita de muerte"&lt;/span&gt; por &lt;a xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#" href="http://www.obrasdeunescritornovel.blogspot.com" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL"&gt;Obras de un escritor novel&lt;/a&gt; se encuentra bajo una Licencia &lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/"&gt;Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Basada en una obra en &lt;a xmlns:dct="http://purl.org/dc/terms/" href="http://www.obrasdeunescritornovel.blogspot.com" rel="dct:source"&gt;www.obrasdeunescritornovel.blogspot.com&lt;/a&gt;.&lt;/center&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6589010843159070316-7791057515619075858?l=obrasdeunescritornovel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://obrasdeunescritornovel.blogspot.com/2011/01/tercer-relato-una-cita-de-muerte-parte.html</link><author>obrasdeunescritornovel@gmail.com (Escritor Novel)</author><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6589010843159070316.post-7197003666029376896</guid><pubDate>Sun, 24 Oct 2010 12:41:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-02-21T17:18:32.600+01:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">3)Tercer relato: Una cita de muerte</category><title>Tercer relato: Una cita de muerte: Parte I</title><description>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;A pesar de estar seguro de mi madurez y de mi confianza en mí mismo, no sé si soy afortunado, o todo lo contrario. Puede ser que más de una persona desee estar en mi lugar, y también es cierto que esta entrevista da un importante impulso a mi carrera como periodista, pero entrevistarle me resulta más incómodo que terrorífico.&lt;br /&gt;— Media hora y le recibimos en plató— me comunica la coordinadora del proyecto “Una cita de muerte” — y tranquilízate hombre. Hoy es tu día—intenta animarme— así que no la pifies—aunque no lo ha conseguido.&lt;br /&gt;En sus labios suena más sencillo, no va a entrevistar a unos de los personajes más antiguos y misteriosos de todos los tiempos. ¡Claro!, y aún menos tiene que enfrentarse a una audiencia de 10 millones de personas, con sus rechonchas narices pegadas a la pantalla del televisor oyendo a, la que tarde o temprano, los conducirá con agrado al otro barrio.&lt;br /&gt;El camerino es el lugar ideal para relajarme antes de la tan esperada entrevista, sin duda. Sin embargo, no puedo mantener la calma, apuro los minutos antes del encuentro intentando tranquilizarme, sin obtener resultado. Me aproximo al espejo, sin perderlo de vista me coloco bien el traje, ajusto mi corbata, retoco el peinado, ¿está cargado el aliento? Pues sí, lo está un poco. Nada que no se arregle con una pequeña dosis de enjuague bucal.&lt;br /&gt;Tres golpes en la puerta me sobresaltan y me liberan del interminable bucle de ideas en el que me he sumergido con tantos nervios — Ya está aquí, empezamos en dos minutos. Suerte.&lt;br /&gt;Ya he salido de mi camerino, y tras unos delicados toques de maquillajes en el rostro, me encuentro sentado en la butaca de piel en la que voy a vivir la experiencia más impactante de mi vida, cara a cara con la Muerte, que se dice rápido. &lt;br /&gt;El público espera impaciente la llegada de nuestro singular invitado, sin atender a las sencillas explicaciones del regidor, quien tantas señas le estaban haciendo sudar. Pero entre todos, alguien llama mi atención. Una señora mayor, se encuentra en primera fila, y a diferencia de los demás, su arrugada cara desprende serenidad y paz descubriendo una leve sonrisa, al mismo tiempo que su mirada recorre de un lado a otro el plató.&lt;br /&gt;De inmediato se ha hecho un silencio sepulcral, y un ambiente tenebroso invade el plató. La entrevista está a punto de comenzar, y el regidor me está haciendo señas para indicarme que debo situarme frente a la cámara, para comenzar el programa.&lt;br /&gt;— Cinco, cuatro, tres, dos… — mientras contaba en voz alta iba reiterándolo con sus dedos gruesos y regordetes.&lt;br /&gt;La bombilla roja sobre las cámaras se acaba de encender, y el letrero luminoso con el texto “EN DIRECTO” iluminado me advierte de que comienza mi calvario. Es el momento entonces. Miro a la cámara, sonrío y empieza la función.&lt;br /&gt;— Buenas noches amigos — comienzo con un tono de voz suave y misterioso, sin intención de alterar a las masas — Bienvenidos a este especial de “Una cita de muerte”. Como ustedes sabrán, desde los orígenes de la vida, una sombra nos ha seguido de cerca, acechante, a la espera de que “nuestro momento” llegue, y nos facilite el paso a la otra vida. Para algunos, no es más que la manera de personificar el momento de morir. Para otros, es una figura a la que respetar y mantener alejada. Y para otros muchos, se trata de un “dios” al que rendir culto y adorar. Sin duda, es una ocasión muy especial para todos. Por ello, recibamos con un fuerte aplauso a la mismísima “Muerte”.&lt;br /&gt;La música de recepción para invitados se componía de una monótona melodía de fondo, acompañada de algunos sonidos, que recordaban a los antiguos teléfonos móviles polifónicos. Rápidamente, los focos se centran en la puerta de entrada giratoria, esperando con ansias la magnífica aparición.&lt;br /&gt;Y… aparece frente a todos nosotros. La muerte.&lt;br /&gt;Describirla no resulta muy complicado, pero describir su presencia y la angustiosa sensación de tener ante mí al que tantas vidas se ha cobrado, es imposible.&lt;br /&gt;Como si flotase sobre el suelo encerado, se aproxima lentamente hacia mí, con su enorme toga negra impecable, y tomando un poco de impulso con su grandiosa guadaña, afilada y reluciente. Además, saluda de buen agrado al público, moviendo de un lado a otro su esquelética mano. Una extraña sensación el ver a la muerte. Y simpatizando con el público…&lt;br /&gt;— ¡Bienvenida! Muchas gracias por darnos el placer de tenerte esta noche con nosotros— estoy intentando mantener los nervios a un lado, y no sudar demasiado.&lt;br /&gt;Le estrecho la delicada mano huesuda y le indico su asiento.&lt;br /&gt;— El placer es mío, Mario. — me responde con una voz muy grave, casi inaudible, proveniente de lo más profundo de su ser. Puede ser que ahora comprenda el significado de la palabra “ultratumba”. &lt;br /&gt;Tras algunos movimientos bruscos, consigue encontrar la posición perfecta para continuar cómodamente la entrevista.&lt;br /&gt;— En primer lugar — quise continuar — el primer problema se nos plantea a la hora de dirigirnos a usted. Realmente, ¿cómo prefiere que le llamemos? A lo largo de la historia ha ido tomando diferentes apodos como “La Parca”, la “Santa Muerte”, e incluso ángel, como Azrael, ángel de la muerte.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_JEsbifAXXUc/S6pKeECv_ZI/AAAAAAAABlw/uLyZlQnF4RU/s1600/muerte.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://4.bp.blogspot.com/_JEsbifAXXUc/S6pKeECv_ZI/AAAAAAAABlw/uLyZlQnF4RU/s200/muerte.jpg" width="172" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_JEsbifAXXUc/S6pKeECv_ZI/AAAAAAAABlw/uLyZlQnF4RU/s1600/muerte.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;— Ejem.. — ha carraspeado levemente antes de comenzar a hablar— Bueno, para referirse a mí es necesario olvidar por completo el sentido de la persona, del sexo masculino, o del femenino. Cuando se habla de muerte, no se está hablando de tal persona, o tal cosa, a la que se puede apelar con un número y un género. — Se esforzaba en explicar y hacer entender a todos lo que intentaba decir, reforzando sus teorías con gestos exagerados — No soy nadie, pero soy. Simplemente. Entiendo que la dificultad del asunto puede confundir, sin embargo es así. Podríamos decir que nadie puede dirigirse a mí, no estoy destinado a ello. Pero se pueden hacer excepciones. — Termina la frase con una alegre, aunque terrorífica carcajada y prosigue—&amp;nbsp; Tutéame y no te esfuerces en ponerme nombre, porque realmente no tengo&lt;br /&gt;De momento el público se echa a reír junto con… bueno ya sabéis, me ha dicho que no le puedo “apelar”.&lt;br /&gt;— De acuerdo, lo que usted diga. — La entrevista que tan rara me resultó al comienzo, se embauca hacia un dialogo habitual y cotidiano. — Estoy seguro de que muchos de los espectadores estará pensando mil y una cuestiones que plantearle a la Muerte. Intentaremos en esta noche despejar dudas y realizar las preguntas más oportunas para esta visita tan especial.&lt;br /&gt;El público cuchichea levemente tras las cámaras señalando y siguiendo de manera tensa su atenta mirada a cada movimiento que la “Parca” realiza. Sin embargo, la señora mayor no se altera, parece no inmutarse por su presencia. Parece conocerle&lt;br /&gt;— Comencemos con las preguntas.&lt;br /&gt;— Adelante — responde eufóricamente, encantado de ser el centro de atención. Para demostrarlo, deja la guadaña flotando en el aire y apoya su brazo en el respaldo del sillón.&lt;br /&gt;—Por favor, explícanos cómo es ser la muerte. ¿Es duro? Debe ser un trabajo complicado y estresante.&lt;br /&gt;— Es la rutina, nada más. Llevo trabajando en esto desde... en fin, desde siempre— vuelve a reír— Es mi deber, más que mi trabajo, no cobro por ello. Me considero un fiel sirviente, alguien quien espera paciente que hayas culminado tu vida para acompañarte hasta el lugar donde mereces estar. Pero&amp;nbsp; por desgracia— ahora adopta un tono más melancólico— hay casos en los que debo apresurarme a recoger almas que han abandonado el dificultoso camino de la vida. Hablo de curvas peligrosas sin casco, hablo de rayas en un baño de una discoteca, hablo de coches bomba, hablo de una mujer que sufre y un hombre que hace sufrir. Morir no es “destino” o “azar”, morir es una cuestión humana. Yo solo me encargo de lo que viene después.&lt;br /&gt;— Es de agradecer que nos explique esto, porque son muchos los que culpan a “La Muerte”, y no a las consecuencias humanas. ¿Se siente ofendido? — ya he olvidado la tensión, y los nervios se han esfumado.&lt;br /&gt;— Por supuesto que no. Para mí no es un alago, por supuesto, pero no me afecta. Durante siglos los ideales del hombre han cuestionado mi justicia. Algunos me han esperado con ansias, mientras que otros han huido de mí. Como dijo mi querido amigo Albert, todo es relativo.&lt;br /&gt;— De modo que podemos afirmar que las opiniones humanas no le resultan molestas, ¿cierto?&lt;br /&gt;— Claro que no. De hecho, ni siquiera me concierne. Centro mi atención en mi obligación, y nada más. No tengo el placer de sentarme a reflexionar sobre ello, a pesar de desearlo — No puedo apreciar su rostro bajo la flamígera capucha negra, pero puedo percibir algo de simpatía en su comportamiento, en su forma de ser. Quizás sea este el modo de ganar la confianza de cada alma.&lt;br /&gt;En el preciso momento en el que me dispongo a realizarle otra pregunta, me infirman por el diminuto aparato electrónico que no debo hacerlo.&lt;br /&gt;—Debemos dar paso a publicidad. En breves minutos nos volvemos a encontrar aquí, en “Una cita de muerte”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/"&gt;&lt;img alt="Licencia Creative Commons" style="border-width:0" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/3.0/88x31.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span xmlns:dct="http://purl.org/dc/terms/" href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dct:title" rel="dct:type"&gt;"Una cita de muerte"&lt;/span&gt; por &lt;a xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#" href="http://www.obrasdeunescritornovel.blogspot.com" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL"&gt;Obras de un escritor novel&lt;/a&gt; se encuentra bajo una Licencia &lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/"&gt;Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Basada en una obra en &lt;a xmlns:dct="http://purl.org/dc/terms/" href="http://www.obrasdeunescritornovel.blogspot.com" rel="dct:source"&gt;www.obrasdeunescritornovel.blogspot.com&lt;/a&gt;.&lt;/center&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6589010843159070316-7197003666029376896?l=obrasdeunescritornovel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://obrasdeunescritornovel.blogspot.com/2010/10/una-cita-de-muerte.html</link><author>obrasdeunescritornovel@gmail.com (Escritor Novel)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_JEsbifAXXUc/S6pKeECv_ZI/AAAAAAAABlw/uLyZlQnF4RU/s72-c/muerte.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6589010843159070316.post-5574541359120876261</guid><pubDate>Sat, 03 Jul 2010 14:17:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-07-03T16:17:25.682+02:00</atom:updated><title>Un pequeño descanso</title><description>Queridos lectores,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy muy satisfecho con esta experiencia; la de compartir con vosotros todo aquello con lo que disfruto escribiendo. Pero tengo que deciros que durante un tiempo voy a dedicarme a escribir otro tipo de historia, para un libro, así que tendré mucho menos tiempo para escribir relatos cortos que por lo que veo, tanto os gustan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero que hayáis disfrutado con lo que he escrito, y quedéis a la espera de nuevos relatos un poco más adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un jovial saludo,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Un Escritor Novel&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_XUMtfWGip5w/TC9GHNLjA0I/AAAAAAAAAJs/ELjYA10cxHs/s1600/23e234r.png" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="75" src="http://1.bp.blogspot.com/_XUMtfWGip5w/TC9GHNLjA0I/AAAAAAAAAJs/ELjYA10cxHs/s200/23e234r.png" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6589010843159070316-5574541359120876261?l=obrasdeunescritornovel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://obrasdeunescritornovel.blogspot.com/2010/07/un-pequeno-descanso.html</link><author>obrasdeunescritornovel@gmail.com (Escritor Novel)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_XUMtfWGip5w/TC9GHNLjA0I/AAAAAAAAAJs/ELjYA10cxHs/s72-c/23e234r.png" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6589010843159070316.post-6156735343363211617</guid><pubDate>Thu, 01 Apr 2010 14:24:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-02-21T17:16:25.901+01:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">2) Segundo relato: San Jerónimo</category><title>Segundo relato: Epílogo</title><description>&lt;div class="MsoNormal"&gt;...como si estuviese loco, y a lo mejor es así como estoy, loco.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Es algo que me cuestiono todos los días desde que me encerraron aquí, justo enfrente de hospital donde pasé las peores horas de mi vida. Para los que eran mis amigos ahora soy "El loco del hospital".&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Para mí lo peor de estar en tratamiento en este psiquiátrico no es las miradas de miedo y desprecio que me dedican los propios internos, sino el no poder tener la libertad que cada uno necesita, aunque no me extraña, al parecer nadie cree mi versión de los hechos. Ellos prefieren aceptar la versión más sencilla, y la más barata: este niño ha perdido el juicio.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Después del incidente del hospital, se abrió un expediente policial y se denunció la ausencia de Miguel. A lo largo de los meses el hospital fue inspeccionado completamente, incluyendo azotea y sótano. Ni rastro de mi amigo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Es por ello por lo que no le he vuelto a dirigir la palabra a nadie, ni siquiera a mis padres. Estoy también un poco tenso, y puede que esté también actuando de forma violenta en algunos momentos, pero la nueva enfermera que acaba de llegar, Loreto, tiene algo que no me gusta, sobre todo porque su nombre me recuerda aquellas últimas palabras escritas a bolígrafo en el expediente clínico de Alicia.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Todas las noches sueño con aquella ventana, y como la oscuridad del aseo contiguo a esa ventana engulle a mi mejor amigo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Pero la verdad, nunca podré olvidarme de Miguel, ni de Alicia, menos aún mientras esté en este psiquiátrico, porque cada noche, cuando me voy a dormir, miro por la ventana, y me fijo en una de las habitaciones del Hospital San Jerónimo, y me parece ver a una mujer, aferrada a un niño regordete pegado a la ventana, y ambos me saludan.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Puedes llamarme loco, o incomprendido. Tú decides si creerme o no.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;¿Me crees?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/"&gt;&lt;img alt="Licencia Creative Commons" style="border-width:0" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/3.0/88x31.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span xmlns:dct="http://purl.org/dc/terms/" href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dct:title" rel="dct:type"&gt;"Solos en San Jerónimo"&lt;/span&gt; por &lt;a xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#" href="http://www.obrasdeunescritornovel.blogspot.com" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL"&gt;Obras de un escritor novel&lt;/a&gt; se encuentra bajo una Licencia &lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/"&gt;Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Basada en una obra en &lt;a xmlns:dct="http://purl.org/dc/terms/" href="http://www.obrasdeunescritornovel.blogspot.com" rel="dct:source"&gt;www.obrasdeunescritornovel.blogspot.com&lt;/a&gt;.&lt;/center&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6589010843159070316-6156735343363211617?l=obrasdeunescritornovel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://obrasdeunescritornovel.blogspot.com/2010/04/segundo-relato-epilogo.html</link><author>obrasdeunescritornovel@gmail.com (Escritor Novel)</author><thr:total>5</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6589010843159070316.post-6575217914574723198</guid><pubDate>Tue, 30 Mar 2010 18:48:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-02-21T17:15:49.063+01:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">2) Segundo relato: San Jerónimo</category><title>Segundo relato: Parte III: Un desenlace inesperado</title><description>&lt;link href="file:///C:%5CUsers%5CAntonio%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List"&gt;&lt;/link&gt;&lt;link href="file:///C:%5CUsers%5CAntonio%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_themedata.thmx" rel="themeData"&gt;&lt;/link&gt;&lt;link href="file:///C:%5CUsers%5CAntonio%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_colorschememapping.xml" rel="colorSchemeMapping"&gt;&lt;/link&gt;    &lt;m:smallfrac m:val="off"&gt;    &lt;m:dispdef&gt;    &lt;m:lmargin m:val="0"&gt;    &lt;m:rmargin m:val="0"&gt;    &lt;m:defjc m:val="centerGroup"&gt;    &lt;m:wrapindent m:val="1440"&gt;    &lt;m:intlim m:val="subSup"&gt;    &lt;m:narylim m:val="undOvr"&gt;   &lt;/m:narylim&gt;&lt;/m:intlim&gt; &lt;/m:wrapindent&gt;&lt;style&gt;
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&lt;/style&gt;  &lt;/m:defjc&gt;&lt;/m:rmargin&gt;&lt;/m:lmargin&gt;&lt;/m:dispdef&gt;&lt;/m:smallfrac&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Con mi amigo inconsciente en las rodillas y con la imagen de aquel ser dirigiéndose a mí aún en la mente no me percaté de la situación. Estábamos dos niños, uno de ellos más asustado que el otro, en un hospital abandonado, escapando&amp;nbsp; de una mujer tuerta, violenta, hasta arriba de pastillas. Aquello era surrealista.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Dejando a Miguel incorporado en una esquina de aquellas escaleras me puse en pie y comencé a inspeccionar el lugar a tientas, porque la unía luz que nos llegaba por la ventana, y provenía de las farolas de la acera enfrentada al hospital.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Al fin lo encontré, un cuadro de luz. Sin esperanza activé todos los interruptores, sin ningún resultado, solo un leve chasquido y un par de chisporroteos. Tras un largo suspiro los fluorescentes de las plantas inferiores se encendieron, pero a la vez el de nuestra planta estalló en mil pedazos. Yo conseguí cubrirme, pero mi amigo se llevó la peor parte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— ¿Sergi? — Estaba recobrando el sentido — ¿porqué me duelen tanto la cabeza y la cara?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Tranquilízate, has perdido el conocimiento, no pasa nada, Te has golpeado la cabeza contra el suelo, y además, tienes la cara llena de cristales, no te toques no te los vayas a clavar — Miguel seguía KO — ¿tienes unas pinzas en la mochila?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— No sé… — volvió a derrumbarse. Esta vez conseguí mantener su cabeza lejos del suelo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;La mochila estaba… la mochila estaba… ¡la mochila no estaba! Debió de haberse extraviado cuando Miguel me rescató de aquella caída, que podía haber sido mortal. Recordé entonces que la mochila debió haber caído por las escaleras, cuando tiró de mí, porque cuando estuvimos buscando el plano del hospital yo busqué incluso en el suelo, por si con el tiempo se había caído.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Debíamos bajar y recuperar la mochila, porque ahí teníamos nuestros móviles y nuestra comida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Intentando olvidar el inconveniente de la mochila, me encargué de quitar los cristales de la cara de Miguel, aunque algunos eran imposibles de sacar, contando con que lo estaba haciendo a pulso, y con los dedos, sin una mísera pinza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— ¡Ah! — Ya había recobrado completamente el conocimiento, sus ojos parecían un par de faros, muy abiertos, y no paraban de moverse de un lado a otro — ¿qué ha pasado?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Nada, ya estamos a salvo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Lo que ha pasado con esa mujer, ¿ha sido un sueño?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Me temo que no Miguel.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Me lo imaginaba. ¿Qué tenemos que hacer ahora? — la voz le temblaba, y por su cuello resbala un espeso sudor frío.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Debemos bajar, coger la mochila, y largarnos de aquí cuanto antes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Buena idea — contestó un poco más aliviado — ¿y las setas, y nuestro proyecto?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Mi mirada se hizo fulminante— No me hables del proyecto, imbécil. Que por culpa del proyecto estamos metidos en esto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Miguel comenzó a llorar, al parecer había sido demasiado duro con él.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Tío, lo siento, no quería…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— ¡Olvídame!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Después de aquel grito me empujó y se dirigió rápidamente hacia las escaleras descendiendo camino de la planta baja.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Miguel, ¡no! — era demasiado tarde, ya había bajado una planta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;El peor problema de Miguel era ese, la ira. La ira le ciega como nada en el mundo. Es capaz de olvidar todo lo que hay a su alrededor, las consecuencias que pueden provocar sus actos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Mis pies golpeaban bruscamente los escalones, aunque no hacían ruido, la espesa capa de polvo amortiguaba el sonido, evitando ser descubiertos por aquel monstruoso ser.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Mientras bajaba los escalones comencé a percibir la fuerte respiración de Miguel, apoyado en la puerta que daba a la planta baja. Estaba agotado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Miguel lo siento de veras… no quería molestarte…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Yo lo que quiero es salir ya de aquí, joder. — sollozaba. Nunca había visto a Miguel tan agobiado, tan claustrofóbico. Se acercó a mí y me dio un abrazo. — Yo solo quería venir a coger un par de setas y largarme a mi casa. Yo no quería buscarme problemas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Ya lo sé tío, no te preocupes más — le sequé las lágrimas con mi camiseta— ahora mismo nos vamos de aquí. — le agarré del brazo y cruzamos la puerta frente a la que nos encontrábamos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Para nuestra sorpresa aquello no era el pasillo de la primera planta, sino que se trataba de una pequeña consulta, al parecer en la que se suelen reunir los doctores a la hora de evaluar casos graves.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Todo estaba destrozado, pero la gruesa capa de polvo nos indicaba que hacía mucho que la habitación no había sido abierta. Al analizarlo todo con la linterna nos percatamos&amp;nbsp; de un tablón de corcho que se escondía detrás de una vitrina de cristal, intacta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Estaba lleno de recortes de periódico, todos aparentemente trataban el mismo tema.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Entre los titulares aparecían: “UNA JOVEN FALLECE A CAUSA DE MEDICAMENTOS” “NEGLIGENCIAS EN SAN JERÓNIMO” “MUERTE INESPERADA EN HOSPITAL SAN JERÓNIMO” “LA JOVEN DE “LA AVENIDA DEL MAL SUFRIMIENTO””&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;La habitación comenzó a darme vueltas, estaba mareado. Ahora lo entendí todo. Aquella mujer no estaba ciega de pastillas, aquella mujer está muerta, aunque no del todo. No terminaba de creérmelo. Me apoyé en la mesa de reuniones, donde posé mi mano, y m encontré con un historial médico.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Abrí aquella carpeta polvorienta y saqué aquellos documentos que contenían fotos, gráficas y un informe.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;En aquel informe lo explicaban todo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Consolas; font-size: small;"&gt;Soria Ibáñez, Alicia &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;———&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Consolas; font-size: small;"&gt; Enferma crónica&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Consolas; font-size: small;"&gt;Fecha de ingreso: 22/07/01&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Consolas; font-size: small;"&gt;Fecha de defunción: 10/02/06&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Consolas; font-size: small;"&gt;Alicia presenta bruscas elevaciones de tensión repetitivas en breves periodos de tiempo. Ha sufrido un infarto pulmonar y por ello se dispuso su ingreso en el centro. Al parecer respondió bien al tratamiento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;El último folio describía lo más importante:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Consolas; font-size: small;"&gt;Con el cambio de enfermera Alicia ha respondido negativamente. Ha comenzado a actuar de forma violenta contra los enfermeros. No permite la administración de suero ni ingiere comidas. Únicamente toma las pastillas recetadas, aunque en medidas exageradas. El caso comienza a afectar a la reputación del centro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Escrito a bolígrafo, justo abajo, se podía leer:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Lucida Handwriting&amp;quot;; font-size: small;"&gt;La nueva enfermera, Loreto, cambió el recetario de medicamentos de Alicia. Barajo esta posibilidad&amp;nbsp; como causa de la muerte de Alicia. – El doctor Mtnez.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Mientras Miguel y yo leíamos el papel un fuerte estruendo nos despertó de aquel trance en el que estábamos. Los dos dirigimos nuestras miradas hacia la puerta. El sonido era metálico, y parecía bajar. Cuando lo vi bajando las escaleras me dio un vuelco el corazón. Aquello que bajaba era el extintor con el que bloqueé la entrada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Solté rápidamente aquella carpeta y agarré de nuevo por el brazo a Miguel.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— ¡Vamos corre! ¡No mi res atrás!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Arrancamos a correr, directos hacia la puerta que daba al pasillo principal. En aquel momento creí que mis venas contenían más adrenalina que sangre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Mientras corríamos notaba de nuevo las pisadas de Alicia detrás de nosotros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Por fin conseguimos llegar a la puerta de salida, pero para nuestra mala suerte estaba bloqueada. No teníamos tiempo, teníamos que actuar rápido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Tiré de mi amigo hacia una habitación cercana, en la que pude observar la luz que provenía de una ventana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Entremos ahí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Una vez estuvimos dentro de aquellos servicios, cerré la puerta tras de mí, y cerré el pestillo, que era bastante resistente. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Miguel estaba recobrando el aliento — Sergi, por favor sal tu primero, y me ayudas desde fuera a salir, ¿vale?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Dudé unos segundos, pero los fuertes golpes en la puerta me hicieron reaccionar. Subí al wáter y abrí la ventana. Con esfuerzo conseguí salir de aquel maldito lugar, pero todavía tenía que ayudar a salir a mi amigo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Miguel sube— no recibí respuesta — ¡Miguel! — una mano sudorosa se agarró de mi brazo. Miguel estaba intentando salir. Pero, la puerta se abrió, y Alicia agarró su pie, y comenzó a tirar de él.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— ¡Sergi, por favor, no me sueltes! — yo tiraba con todas mis fuerzas, aunque no sirvieron de nada. Las manos sudorosas de Miguel resbalaron y desaparecieron en la oscuridad del servicio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— ¡Nooooooo! — gritamos al unísono.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Y allí me quedé, plantado frente a la ventana, esperando algo imposible: que Miguel volviera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;A partir de entonces no recuerdo nada. Según escuché hablar a los vecinos cercanos al hospital, comencé a gritar y a patalear contra la ventana, sollozando como si estuviese loco, y a lo mejor es así como estoy, loco.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Licencia Creative Commons" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/3.0/88x31.png" style="border-width: 0pt;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dct:title" rel="dct:type" xmlns:dct="http://purl.org/dc/terms/"&gt;"Solos en San Jerónimo"&lt;/span&gt; por &lt;a href="http://www.obrasdeunescritornovel.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;Obras de un escritor novel&lt;/a&gt; se encuentra bajo una Licencia &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/" rel="license"&gt;Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Basada en una obra en &lt;a href="http://www.obrasdeunescritornovel.blogspot.com/" rel="dct:source" xmlns:dct="http://purl.org/dc/terms/"&gt;www.obrasdeunescritornovel.blogspot.com&lt;/a&gt;.&lt;/center&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6589010843159070316-6575217914574723198?l=obrasdeunescritornovel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://obrasdeunescritornovel.blogspot.com/2010/03/segundo-relato-parte-iii-un-desenlace.html</link><author>obrasdeunescritornovel@gmail.com (Escritor Novel)</author><thr:total>5</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6589010843159070316.post-7062771564647361830</guid><pubDate>Wed, 24 Mar 2010 19:14:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-02-21T17:14:29.610+01:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">2) Segundo relato: San Jerónimo</category><title>Segundo relato: Parte II: Presencia inesperada</title><description>&lt;link href="file:///D:%5CUsers%5CAntonio%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List"&gt;&lt;/link&gt;&lt;link href="file:///D:%5CUsers%5CAntonio%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_themedata.thmx" rel="themeData"&gt;&lt;/link&gt;&lt;link href="file:///D:%5CUsers%5CAntonio%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_colorschememapping.xml" rel="colorSchemeMapping"&gt;&lt;/link&gt;&lt;style&gt;
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&lt;/style&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Con la inercia salí despedido hacia el fondo del pasillo, golpeando todo tipo de sillas y camillas con la cabeza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— ¿Quieres mirar por donde andas? — Miguel estaba bastante enfadado, aunque su furia parecía causada por el miedo, el cual me transmitía inspeccionando con la mirada cada uno de los rincones de aquel pasillo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;—Tiene que haber algún tipo de salida de emergencia en la que haya escaleras, y si tenemos suerte podremos subir directamente a la cuarta planta. — parecía bastante seguro de lo que hacía, pero quien no estaba del todo seguro era yo. — Esto es lo que haremos, primero buscamos un plano en la pared, junto al ascensor, después miramos por donde debemos ir para subir. Después subimos, cogemos las setas, bajamos y nos largamos. Es fácil.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Será para ti. En unos minutos anochecerá, y además está bajando la temperatura bruscamente. Pero…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Pero ¿qué?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Por un momento me pareció ver dos ojos de un color azul apagado detrás de Miguel, pero resultó ser el reflejo de un de los cristales rotos de un de las ventanas que iban a dar a la calle Laín Entralgo, en &amp;nbsp;la que se había construido un edificio destinado a la rehabilitación de menores trastornados psicológicamente. Es por eso por lo que a la avenida en la que se encontraba el hospital y el psiquiátrico la llamasen “La Avenida del Mal Sufrimiento”. Aunque sea invento de vecinas supersticiosas y niños graciosillos, el nombre le corresponde definitivamente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Sergi, ¿qué te pasa?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Nada, estaba pensado, nada más. — prefería mentirle y que se quedase tranquilo a que le dijese la verdad y complicásemos nuestra aventura en el hospital.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Bueno, manos a la obra. — la frase más utilizada de mi amigo hasta el momento sonaba muy mal. No subía los ánimos, más bien los estremecía con su voz temblorosa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Con una linterna cada uno retomamos nuestro camino, pero esta vez dirigiéndonos hacia los ascensores, situados en la mediación entre las escaleras y la sala de la que creíamos que venía el ruido. Decididos, con paso firme aunque inseguro nos acercábamos cada vez más a los ascensores, cuando un fuerte crujido nos alertó.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Sergi…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— ¿Qué…?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— ¿Has pisado una rama? — enfoqué con la linterna bajo mis pies.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— No, ¿y tú? — al igual que yo orientó su linterna hacia el suelo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Me temo que tampoco&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Fue entonces cuando otro crujido, este más cercano, volvió a sacudirnos las entrañas. El crujido era seco, frío, ronco, terrorífico.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Nos miramos a los ojos. Estábamos asustados, pero el rostro de Miguel describía a la perfección su sufrimiento. El corazón nos latía a mil por hora.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Cuando parecía que había desaparecido el crujido, enfocamos de nuevo hacia el frente, y para nuestra sorpresa, no estábamos solos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— ¡AAAAHHHH! —el grito de mi compañero de aventuras me encogió el corazón.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Una figura femenina se encontraba frente a nosotros, ensangrentada, con una piel pálida como el mármol, su cabello no dejaba ver sus ojos y en su mano derecha una bandeja de metal en las que se podían apreciar una montaña de pastillas de distintos tipos. La dejó caer, y un escalofrío me recorrió la nuca. Exactamente el mismo sonido metálico que había escuchado tan solo unos minutos atrás.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;La extraña mujer se agachó rápidamente a recoger todas aquellas capsulas. Una a una las iba recogiendo y depositando cuidadosamente en la bandeja, mientras tarareaba con voz ronca una canción de cuna.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Duerme pequeña duerme, que si no duermes el cuervo vendrá…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Mientras cantaba giré la cabeza y pude ver que sin darnos cuenta habíamos pasado junto a la puerta de emergencia, y solo nos encontrábamos a un par de pasos de ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Sigilosamente, sin apartar la linterna del frente, comenzamos a dar pasos hacia atrás, intentando no arrastrar los pies.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Cuando la mujer finalizó la nana — y los ojos te sacará. — todo quedó en silencio. Ya habíamos llegado a la puerta, pero para mal Miguel se desplomó a causa, al parecer, de la nana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;El fuerte estruendo que emitió la espalda de mi amigo contra el suelo alertó a la muchacha, y es por eso por lo que nos miró fijamente. Pero ese era el problema, no tenía ojos. A la luz de la linterna aquellos huecos cóncavos y oscuros se asemejaban a un par de bocas abiertas que se disponían a engullirnos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_XUMtfWGip5w/S657tJciwzI/AAAAAAAAAA8/7Bmm99RYRLg/s1600/sanjeronimo.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="211" src="http://3.bp.blogspot.com/_XUMtfWGip5w/S657tJciwzI/AAAAAAAAAA8/7Bmm99RYRLg/s320/sanjeronimo.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Tal y como pude empujé la puerta con la espalda y sujeté a Miguel de los hombros, saqué fuerzas de la nada y lo comencé a arrastrar, a pesar de su peso, según él “un poco por encima de lo normal”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;A esta situación le sumamos la carrera directa hacia nosotros que llevaba la mujer de las pastillas. Chocaba contra sillas, camillas y demás, pero no la frenaban. De la boca le emanaban litros de espuma amarillenta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Al fin conseguí entrar en las escaleras de la salida de emergencia, estaba agotado. Pero aún quedaba más. Estaba oyendo como los pasos de aquella chica chapoteaban en los charcos de su propia sangre, cada vez más cerca.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Cerré la puerta, y empecé a notar como golpeaban detrás de ella. Bloqueé la puerta con un extintor que había junto a la puerta. Los golpes cesaron. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;No sé durante cuánto tiempo se mantuvo el sepulcral silencio, pero finalizó con un grito estremecedor, casi inaudible. De nuevo el chapoteo me indicó que se alejaba.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Ahora la misión había cambiado: había que salir del hospital lo más rápido posible.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Licencia Creative Commons" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/3.0/88x31.png" style="border-width: 0pt;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dct:title" rel="dct:type" xmlns:dct="http://purl.org/dc/terms/"&gt;"Solos en San Jerónimo"&lt;/span&gt; por &lt;a href="http://www.obrasdeunescritornovel.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;Obras de un escritor novel&lt;/a&gt; se encuentra bajo una Licencia &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/" rel="license"&gt;Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Basada en una obra en &lt;a href="http://www.obrasdeunescritornovel.blogspot.com/" rel="dct:source" xmlns:dct="http://purl.org/dc/terms/"&gt;www.obrasdeunescritornovel.blogspot.com&lt;/a&gt;.&lt;/center&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6589010843159070316-7062771564647361830?l=obrasdeunescritornovel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://obrasdeunescritornovel.blogspot.com/2010/03/segundo-relato-parte-ii-presencia.html</link><author>obrasdeunescritornovel@gmail.com (Escritor Novel)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_XUMtfWGip5w/S657tJciwzI/AAAAAAAAAA8/7Bmm99RYRLg/s72-c/sanjeronimo.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6589010843159070316.post-4321800134522818578</guid><pubDate>Fri, 19 Mar 2010 21:50:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-02-21T17:13:14.717+01:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">2) Segundo relato: San Jerónimo</category><title>Segundo relato: Parte I: Solos en San Jerónimo</title><description>&lt;span style="font-size: small;"&gt;— ¿Crees que es buena idea? ¿No será demasiado peligroso?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— No repliques más, gallina, que aquí no hay nada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Aquel viejo hospital en el que nos adentrábamos conservaba una atmósfera fría y maloliente, que se filtraba bajo las puertas de las consultas más cercanas. Cuanto más tiempo estábamos allí más dudaba de nuestro sentido común. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Mi compañero de aventuras, Miguel, siempre consigue convencerme, no sé cómo. Ese es mi gran problema, que soy demasiado manipulable, y que, a la mínima apuesta, caigo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Todo este enredo vino causado por un pequeño comentario del hermano de Miguel, Lucio. Nos encontrábamos haciendo un proyecto de ciencias: “Hongos, líquenes y algas en la Península Ibérica”, todo un entretenimiento. Poco después de que comenzáramos, Lucio irrumpió en la habitación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;—Enano, ¿qué quieres que te traiga de la papelería? Que cuando vuelvo es cuando empiezas a pedir. Ah, hola Sergi. — parecía que se alegraba de verme.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Lucio es una persona muy rara, aunque no en el mal sentido, si es que lo tiene. La primera vez que lo vi estaba completamente rapado, sin un solo pelo. Ese peinado iba acorde con unas ropas anchas, pantalones caídos y unas gafas de sol, que sinceramente, eran del todo horteras. Pero la adolescencia hace estragos en cualquier persona, y el caso más significativo es Lucio. Ahora lleva una melena recogida con un turbante, combinado con sus pantalones ajustados y su camisa de un color muy extraño, entre azul y verde.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Realmente no hay quien entienda a los adolescentes. Yo con 10 años estoy disfrutando mi infancia y me estoy preparando para esa edad en la que todo lo que ahora es la mitad de difícil, cuando llegue la adolescencia se transforme en el doble.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Tráeme un sacapuntas, un paquete de folios y una cartulina azul de las grandes— Miguel parecía una ametralladora de recados que disparaba contra su hermano de forma indiscriminada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Espera un momento— contestó Lucio — hazme una lista con lo que quieres que te traiga, que no soy ninguna grabadora.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Mientras mi amigo cogía un trozo de papel de la parte de atrás del cuaderno, Lucio inclinó su cabeza para ver de qué trataba el trabajo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— ¿Tenéis que recoger cosas de estas? — su tono impertinente me hizo sentir inferior a cualquier expectativa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Pues sí, ¿por qué?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Yo conozco un lugar donde estoy seguro que encontraríais hongos de todo tipo. No está muy lejos de aquí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— ¿Qué sitio es ese?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Finalmente Lucio nos lo dijo, y aquí nos encontramos. Dos chicos de trece años un par de linternas y una mochila con bolsas y un par de bocadillos hechos por mi madre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;El Hospital de San Jerónimo tenía una historia muy larga, que podía resumirse en breves palabras, tal y como nos explicó Lucio. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Desde sus comienzos se mantuvo entre los mejores hospitales de España, pero a partir de 1990, su prestigio fue perdiendo resplandor tras la muerte de varios enfermos crónicos, por falta de atención profesional. Meses después de la última muerte, el hospital cerró sus puertas definitivamente, hasta ahora, en la que nosotros, inconscientes de nuestros actos, irrumpimos la tranquilidad alumbrando cada rincón con una linterna que recibí de regalo con un pack de cacao en polvo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Cada una de las terroríficas explicaciones que nos dio nuestro informador me parecía oírlas a cada paso que dábamos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Miguel, son las siete. Dentro de poco anochecerá. ¡Por favor, vámonos!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Yo quiero coger las setas. Si quieres irte, vete, pero entonces el trabajo solo tendrá mi nombre. — su juego de manipulación siempre daba resultado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Linterna en mano nos dispusimos a buscar ese tipo de líquenes, que según Lucio, estaban en la parte superior, donde la humedad de la lluvia se mantenía intacta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Aquel sitio era desolador. El polvo creaba una niebla frente a nosotros, de forma que no podíamos ver a más de dos metros de distancia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Todo estaba en silencio, ni un alma. Nuestra respiración acelerada resonaba en cada una de las consultas abiertas. En algunas ocasiones nos sobresaltábamos al encontrarnos frente a nosotros una camilla vieja roída por polillas hasta su interior.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;En poco más de veinte minutos ya habíamos alcanzado la segunda planta, pero algo nos frenó en seco.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;El sonido de una bandeja metálica hizo eco en todo el hospital, y por lo que habíamos notado venía del pasillo izquierdo de la segunda planta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;No sabíamos quién iba a preguntar antes, pero al final lo dijimos al unísono — ¿Hay alguien ahí? ¿Hola? No obtuvimos respuestas, únicamente nuestro eco.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Habrá sido el viento, seguro — dije, intentando disimular el terror que me corroía las entrañas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;— Sí, eso será.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Me di media vuelta para continuar escaleras arriba y una sensación de ingravidez me invadió por completo. Me mantenía apoyado por los talones y cada vez me inclinaba más hacia delante, estaba cayendo al vacío.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;De repente, una mano me tomó de la mochila y tiró con todas sus fuerzas hacia atrás.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/"&gt;&lt;img alt="Licencia Creative Commons" style="border-width:0" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/3.0/88x31.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span xmlns:dct="http://purl.org/dc/terms/" href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dct:title" rel="dct:type"&gt;"Solos en San Jerónimo"&lt;/span&gt; por &lt;a xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#" href="http://www.obrasdeunescritornovel.blogspot.com" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL"&gt;Obras de un escritor novel&lt;/a&gt; se encuentra bajo una Licencia &lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/"&gt;Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Basada en una obra en &lt;a xmlns:dct="http://purl.org/dc/terms/" href="http://www.obrasdeunescritornovel.blogspot.com" rel="dct:source"&gt;www.obrasdeunescritornovel.blogspot.com&lt;/a&gt;.&lt;/center&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6589010843159070316-4321800134522818578?l=obrasdeunescritornovel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://obrasdeunescritornovel.blogspot.com/2010/03/solos-en-san-jeronimo.html</link><author>obrasdeunescritornovel@gmail.com (Escritor Novel)</author><thr:total>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6589010843159070316.post-523281333981685836</guid><pubDate>Sat, 06 Mar 2010 16:27:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-02-21T17:08:56.752+01:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">1) Primer relato: En una milésima de segundo</category><title>Primer relato: En una milésima de segundo</title><description>&lt;link href="file:///D:%5CUsers%5CAntonio%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List"&gt;&lt;/link&gt;&lt;link href="file:///D:%5CUsers%5CAntonio%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_themedata.thmx" rel="themeData"&gt;&lt;/link&gt;&lt;link href="file:///D:%5CUsers%5CAntonio%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_colorschememapping.xml" rel="colorSchemeMapping"&gt;&lt;/link&gt;&lt;style&gt;
 &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:"Cambria Math"; 	panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4; 	mso-font-charset:1; 	mso-generic-font-family:roman; 	mso-font-format:other; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:0 0 0 0 0 0;} @font-face 	{font-family:Calibri; 	panose-1:2 15 5 2 2 2 4 3 2 4; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:swiss; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:-520092929 1073786111 9 0 415 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-unhide:no; 	mso-style-qformat:yes; 	mso-style-parent:""; 	margin-top:0cm; 	margin-right:0cm; 	margin-bottom:10.0pt; 	margin-left:0cm; 	line-height:115%; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:11.0pt; 	font-family:"Calibri","sans-serif"; 	mso-ascii-font-family:Calibri; 	mso-ascii-theme-font:minor-latin; 	mso-fareast-font-family:Calibri; 	mso-fareast-theme-font:minor-latin; 	mso-hansi-font-family:Calibri; 	mso-hansi-theme-font:minor-latin; 	mso-bidi-font-family:"Times New Roman"; 	mso-bidi-theme-font:minor-bidi; 	mso-fareast-language:EN-US;} .MsoChpDefault 	{mso-style-type:export-only; 	mso-default-props:yes; 	mso-ascii-font-family:Calibri; 	mso-ascii-theme-font:minor-latin; 	mso-fareast-font-family:Calibri; 	mso-fareast-theme-font:minor-latin; 	mso-hansi-font-family:Calibri; 	mso-hansi-theme-font:minor-latin; 	mso-bidi-font-family:"Times New Roman"; 	mso-bidi-theme-font:minor-bidi; 	mso-fareast-language:EN-US;} .MsoPapDefault 	{mso-style-type:export-only; 	margin-bottom:10.0pt; 	line-height:115%;} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:36.0pt; 	mso-footer-margin:36.0pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; 
&lt;/style&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_XUMtfWGip5w/S7cqbkjQQfI/AAAAAAAAAHs/qP3iyzzo8NI/s1600/En+1+mil+d+seg.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/_XUMtfWGip5w/S7cqbkjQQfI/AAAAAAAAAHs/qP3iyzzo8NI/s320/En+1+mil+d+seg.jpg" width="208" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;No termino de acostumbrarme a estar metido tanto tiempo en casa, mirando a la nada, en vez de salir y aprovechar el día. Recuerdo que en estos días de nevadas sin intermitencia nos llevábamos horas jugando, horas y horas entre las montañas de nieve del parque de Vigeland, derritiendo la nieve bajos nuestros cuerpos mientras las estatuas nos miraban de reojo con cierto recelo. Cuando nos dábamos cuenta de que era tarde no corríamos, disfrutábamos al máximo, hasta el último minuto del tiempo que nos quedaba hasta separarnos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Es raro, porque Claire y yo nos conocimos apenas hace dos años, y cómo en tan poco tiempo te creas una dependencia tan permanente y fuerte. Pero no es una dependencia de ella, sino la dependencia de pensar en ella, de sentirla, de verla, de amarla. Para mi es algo que me fascina, como una persona puede manejar tu corazón como si de un llavero se tratase, aunque, en el caso de Claire, no se trata de eso. Ella lo trata como una esfera de cristal fino, que corriese peligro a la intemperie, como si fuese a estallar en mil pedazos de un momento a otro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Desde esta mañana me repito, y me vuelvo a repetir, que debo dejar de pensar en ella, de lo nuestro, de nuestro mundo, de lo que ocurrió… Me duele solo pensarlo, sufro, y me limita a la hora de llevar mi vida. Mis padres me dicen que no me preocupe, que no fue culpa mía, que me olvidara de ello. Acepto sus consejos de muy buen agrado, pero ellos saben al igual que yo que no puedo olvidarla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Después de 2 días sin salir de mi casa, una gota de agua helada me sobresalta frente a la casa de Claire. Se me hace extraño llegar a su casa acompañado de mis padres.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Siempre he conseguido escapar de alguna clase junto a ella, para sumirnos en minutos y horas de amor, de compasión, de odio, de pasión. Llegábamos a su puerta y no sabíamos que ocurriría cuando entrásemos, pero bastaban unas miradas para saber que le apetecía al otro. Su melena rubia, sus ojos azules, me cautivaban cada tarde. Cuando me iba siempre echaba el pestillo de la verja de su casa, que al estar oxidada, emitía un ruido desagradable, el cual no me afectaba, me hacía recordar cada segundo con Claire.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Es por ello por lo que al entrar en su jardín y abrir el pestillo me recorre un escalofrio, y mis padres lo notan al instante. Me preguntan si me encuentro bien, que no era necesario entrar, bastaba con llamar por teléfono, pero yo me niego a no volver a verla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Al llamar a la puerta nos abre su madre, que de primera vista no parecía ella. Sus ojeras alcanzaban un color violeta intenso, que ocultaban unos bellos ojos verde esmeralda. Nos da paso, y mientras mi madre comienza a hablar con ella mi padre me acompaña hasta las escaleras, que suben directamente al cuarto de Claire.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;No ha hecho falta que mi padre me insistiese para subir. Cierro los ojos, y suspirando voy subiendo la escalera, hasta llegar a la puerta, que se encuentra encajada y puede verse de refilón los pies de su cama.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;He llamado dos veces, pero no hay contestación. Por un momento he creído que no había nadie, pero su respiración entrecortada me demuestra lo contrario. Allí está ella, tendida en su cama, recordándome en cada una de sus miradas que siente lo que había ocurrido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;La clase de física y química nos la habíamos saltado aprovechando el despiste del señor Erik, y su característica forma de ser. Gran persona el señor Erik, siempre de buen agrado, un poco raro, pero se le coge cariño en poco tiempo; sin duda el mejor de los profesores que he tenido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Claire y yo estábamos dispuestos a pasar un par de horas bien aprovechadas, o en el parque, o en otro sitio, donde aconteciera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;A ella no le parecía buena idea, pero terminé por convencerla de irnos a unos jardines, que no se nevaban gracias a las hiedras que se entrelazaban en los árboles, quedando un precioso techo natural, que nos protegía mientras hablábamos y nos consumíamos en aquellos bancos de madera natural. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt; Pero no era todo una maravilla, el sonido de los coches molestaban en todo momento, interrumpiendo el maravilloso cantar de los pájaros. Aquel edén se encontraba junto a una autovía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Claire se levantó un momento para quitarse la chaqueta de cuero roja que llevaba y se apartó el pelo de la cara, dejando al aire aquellas mejillas rosadas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_XUMtfWGip5w/S5rMrnvG1KI/AAAAAAAAAA0/KKiNUFCSzIo/s1600-h/probo.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="197" src="http://1.bp.blogspot.com/_XUMtfWGip5w/S5rMrnvG1KI/AAAAAAAAAA0/KKiNUFCSzIo/s200/probo.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Y fue eso. Aquello fue lo que dio la vuelta a mi vida, a la de mis padres, a la de sus padres, a la de sus amigos, y a la de todos los que nos conocían.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Cuando aquel coche  de color azul mate atravesó dando vueltas de campana por el matorral junto al que estaba nuestro banco el corazón me dio un vuelvo. En una milésima de segundo, el coche ya se había llevado por delante a Claire y se había estampado contra el árbol junto al que nos besamos por primera vez ella y yo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;No sabía qué hacer, qué decir, qué pensar. Realmente, desde ese momento no recuerdo nada, exceptuando como salía el profesor Erik, sangrando, de aquel coche hecho trizas, junto a mi alma.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;La veo ahí, tendida, sin poder ni siquiera hablar, decirme que me quiere y que todo saldrá bien. Pero no, no puede decirlo. Claire consigue tomar fuerzas de la nada para cogerme la mano y me siento a su lado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;- Leo… no me olvides nunca.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;Mientras me aprieta la mano sus ojos se cierran definitivamente, para no volver a abrirse, y guardar bajo sus parpados la mirada, su mirada, mi única esperanza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;Y así, la he perdido, y a su lado llora un corazón destruido, por culpa del profesor que se había pasado bebiendo, y el muy irresponsable se puso a conducir totalmente ebrio, sin tener en mente sus consecuencias. Él ya lo sabe, y tú, también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Licencia Creative Commons" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/3.0/88x31.png" style="border-width: 0pt;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" property="dct:title" rel="dct:type" xmlns:dct="http://purl.org/dc/terms/"&gt;"En una milésima de segundo"&lt;/span&gt; por &lt;a href="http://www.obrasdeunescritornovel.blogspot.com/" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;Obras de un escritor novel&lt;/a&gt; se encuentra bajo una Licencia &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/" rel="license"&gt;Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Basada en una obra en &lt;a href="http://www.obrasdeunescritornovel.blogspot.com/" rel="dct:source" xmlns:dct="http://purl.org/dc/terms/"&gt;www.obrasdeunescritornovel.blogspot.com&lt;/a&gt;.&lt;/center&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6589010843159070316-523281333981685836?l=obrasdeunescritornovel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://obrasdeunescritornovel.blogspot.com/2010/03/primer-relato-en-una-milesima-de.html</link><author>obrasdeunescritornovel@gmail.com (Escritor Novel)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_XUMtfWGip5w/S7cqbkjQQfI/AAAAAAAAAHs/qP3iyzzo8NI/s72-c/En+1+mil+d+seg.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>14</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-6589010843159070316.post-7674604680043602212</guid><pubDate>Fri, 05 Mar 2010 23:11:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-03-06T00:23:52.775+01:00</atom:updated><title>¡Bienvenidos!</title><description>Hola a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me alegro de que hayais dado con mi blog, que os preguntareis de qué va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde hace tiempo la forma de liberar todo lo que pienso, y todo lo que pasa por mi cabeza es la escritura. Es una forma más de expresión, a la vez que me libero de preocupaciones. Aunque no solo es eso, sino que me hace sentir bien el saber que la gente disfruta leyendo lo que escribo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es por ello por lo que he abierto este blog, para vosotros. Espero que lo disfruteis al máximo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6589010843159070316-7674604680043602212?l=obrasdeunescritornovel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://obrasdeunescritornovel.blogspot.com/2010/03/bienvenidos.html</link><author>obrasdeunescritornovel@gmail.com (Escritor Novel)</author></item></channel></rss>
