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	<description>Revista Cultural de Intersecciones Creativas</description>
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	<title>Hyperbole</title>
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		<title>Volutas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Óscar Sánchez Vadillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 10 Oct 2026 08:51:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte & Letras]]></category>
		<category><![CDATA[aforismos]]></category>
		<category><![CDATA[volutas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“Volutas” es el término escogido aquí para sustituir, se espera que con cierta ganancia, al género de los aforismos, sentencias, máximas, observaciones, notas, pecios,...</p>
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<p class="wp-block-paragraph">“Volutas” es el término escogido aquí para sustituir, se espera que con cierta ganancia, al género de los aforismos, sentencias, máximas, observaciones, notas, pecios, escolios, almanaque, etc&#8230; En resumidas cuentas formas del pensamiento breve y asertivo, que pretende dar en el blanco de una cuestión, excepto que en el presente caso las reflexiones serias se mezclan con las jocosas, lo mundano con lo cósmico y, tal vez, el orgasmo con la muerte, las churras con las merinas y la actualidad con el escrutinio de lo eterno…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunas volutas, para qué engañarnos, resultarán parcialmente contradictorias con otras (como los refranes, que en una de sus cabezas de Hidra te susurra que “no por mucho madrugar amanece más temprano”, y en otra que “al que madruga Dios le ayuda”…), pero el lector no debe apreciar deshonestidad alguna en ello. Al igual que los aforismos de Heráclito o Nietzsche nunca fueron pensamientos separados como islas, sino que respondían a un archipiélago de intereses o intuiciones comunes del autor, estas volutas mantienen sin duda un hilo conductor que las enhebra, como un collar posmoderno y tropical. Lo que ocurre es que lo mismo han resultado demasiadas cuentas como para poder colgárselo del cuello&#8230;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A modo de muestra, van las diez primeras:&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/d8e446a1-60ca-45eb-ba52-00269402d469.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="771" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/d8e446a1-60ca-45eb-ba52-00269402d469-1024x771.jpg" alt="" class="wp-image-67735" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/d8e446a1-60ca-45eb-ba52-00269402d469-1024x771.jpg 1024w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/d8e446a1-60ca-45eb-ba52-00269402d469-300x226.jpg 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/d8e446a1-60ca-45eb-ba52-00269402d469-768x578.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/d8e446a1-60ca-45eb-ba52-00269402d469-1536x1157.jpg 1536w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/d8e446a1-60ca-45eb-ba52-00269402d469-370x279.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/d8e446a1-60ca-45eb-ba52-00269402d469-570x429.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/d8e446a1-60ca-45eb-ba52-00269402d469-770x580.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/d8e446a1-60ca-45eb-ba52-00269402d469-1170x881.jpg 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/d8e446a1-60ca-45eb-ba52-00269402d469.jpg 2040w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em>1- El problema, el verdadero gran problema del amor sexual, que sin duda es amor, y de los más pegajosos, es que consiste a la vez en la máxima animalidad y la máxima intimidad espiritual de la que somos capaces los bichejos humanos; por eso, nos guste o no, implica la confusión mental total, de la que se derivan tantas otras y de las que nuestro tiempo es el testigo mayor y más absurdo.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>2- El uso de las citas en las solemnidades de la filosofía medieval -toda ella solemne, incluso en Pedro Abelardo-, pero todavía abundantes en la prosa ensayística y mundana de Michel de Montaigne, representan las “alzas intelectuales” con las que el iniciado se encarama como a suelas de gigante.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>3- Las grandes preguntas del cosmos no tienen solución ni respuesta, no es su deber ni su deleite, a lo que parece, tenerlas. Propongo, por tanto, que sea esta la frase del último suspiro, tal vez la que se grabe en las tumbas como una máxima sagrada, en honor a la vida vivida, si es que sigue habiendo tumbas: “¡¡¡¡Que el enigma jamás deje de ser enigma!!!”</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>4- Los consultorios psicológicos actuales no son más que amistad prostituida. Igual que se puede pagar a alguien para que te alivie las ansias del cuerpo, sin ser nada tuyo y precisamente por no serlo, se puede alquilar a alguien para que te alivie el ánimo, sin conocerle previamente de nada. Pero no se olvide jamás, pese a la decadente moda, que l@s amantes de verdad, y l@s amigos de la verdad, ni te cobran ni te dicen que dentro de cinco minutos se te ha acabado el tiempo…</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>5- Regla de oro, y más antigua que el mundo: los vendedores e intermediarios de productos esenciales te dan coba y prácticamente se te postran para que te lleves como sea sus mercaderías; en cambio, los que venden humo, daño o nada de nada acuden al recurso de humillarte de entrada, quedando ellos por encima: ese es su truco y por él los reconoceréis…</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>6- Hoy en día, y por lo que observamos a todas horas, se debe ser tan macho como para acudir a un gym para luego poder mirarte de reojo en todos los espejos o escaparates con los que te cruzas.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>7- Dicen los físicos desde hace unas cuatro centurias (olvidándose, por ejemplo, de los exvotos chinos de papel) que todo lo que sube tiene que bajar… Bien, de acuerdo, excepto por las novelas de Faulkner y por el Somebody to love de Queen -y nadie ha habido tan feliz escalándolo que George Michael.</em></p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-full"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Volutas-Portada.jpg"><img decoding="async" width="1023" height="697" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Volutas-Portada.jpg" alt="" class="wp-image-67739" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Volutas-Portada.jpg 1023w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Volutas-Portada-300x204.jpg 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Volutas-Portada-768x523.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Volutas-Portada-370x252.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Volutas-Portada-570x388.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Volutas-Portada-770x525.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Volutas-Portada-851x580.jpg 851w" sizes="(max-width: 1023px) 100vw, 1023px" /></a></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em>8- Desde el punto de vista fáctico, digamos que “científico”, la muerte es encefalograma plano o parada cardiorrespiratoria, a la que siguen inevitables descomposición y regreso al humus. Si lo vuelves a diagnosticar 50 años después, pongamos, porque has congelado el cadáver como dicen del de Walt Disney, el encefalograma sigue plano y pulmones y corazón inactivos, no hay remedio. Pero son ya cincuenta años de lo mismo, algo tiene que haber cambiado para poder decir con un cierto sentido que “han transcurrido 50 años de la muerte de -es el caso, y para colmo rima- Pablo Picasso”, o que “Pablo Picasso lleva cincuenta años muerto”. De manera que es como si el muerto nos hiciera cuentas, o nos hiciera preguntas, o, si se prefiere, siguiera obstinadamente jodiendo, sin dejar por ello de estar muerto. Digamos que el muerto en cuestión confronta el presente si alguien vivo le confronta a él o se siente acuciado a hacerse cargo de su legado. Los neonazis actuales, por volver a la pasión de Disney, tratan por ejemplo de incorporar esa lección, exagerándola y reificándola. Para ellos, el muerto o los muertos con pedigrí eran “de una pieza”, como tales siguen entre nosotros, y nada les hará creer que no lo eran y que el haz de intercambio interpretativo con los muertos es tan plural como, yo qué sé, el número de especies de escarabajos. Los muertos, pues, resuenan entre los vivos durante un largo tiempo, y a esa ambición de nuestros antepasados por seguir estando presentes en su ausencia es a lo que los antiguos llamaban “la vida de la fama”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Ahora, igual de raro es, y todavía más desconcertante, hablar en nombre de los no-nacidos, de las próximas generaciones. Porque aún no están (metafísica de la presencia), pero no cabe duda de que son, puesto que es completamente cierto que ahora mismo, hoy, podemos hacer cosas precisas y determinadas por favorecerlas o perjudicarlas. Es decir, que las generaciones futuras también resuenan en las presentes, como una suerte de fantasmas inversos&#8230;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>9- Cuando te quitas el miedo, tan sólo queda ante ti el mundo entero…</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>10- El acmé de los antiguos griegos, el “florecimiento”, es, también, tal como yo lo veo, la edad en la que ya no sería tan injusto desde un punto de vista humano desaparecer… (O, como decía el tío de un amigo: “ya se me va poniendo aspecto de salir guapo en una esquela&#8230;”)</em></p>
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		<title>Trilemas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jesús de la Gándara]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Oct 2026 20:30:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte & Letras]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Paseaban un día tres griegos bajo los soportales de la plaza mayor de Salamanca. Pese a ser junio, era un día lluvioso, ventoso y...</p>
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<p class="wp-block-paragraph">Paseaban un día tres griegos bajo los soportales de la plaza mayor de Salamanca. Pese a ser junio, era un día lluvioso, ventoso y umbroso, mas a ellos, bajos los peripatéticos soportales y rodeados de tanta belleza, no parecía importarles, hartos como estaban de padecer los calores de sus tierras. Eran tres profesores invitados por un tal Unamuno, catedrático de griego, a impartir tres cursos de verano y un simposio final a tres voces.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno era un profesor emérito ateniense, muy famoso, sociable y dicharachero, que respondía poco, pero preguntaba mucho, y nunca desatinaba. Otro era del sur, de una ciudad famosa por la biblioteca de su reina, que hablaba un griego como gaditano, pero ellos le entendían, pese a ser matemático. El tercero, era de origen humilde, pero como buen levantino, se había abierto camino en el negocio de la docencia privada y acabó, ayudado por su novia, abriendo un consultorio de&nbsp;<em>filosofoterapia</em>&nbsp;en una bella ciudad costera del mar Jónico.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sócrates era el más viejo y famoso de los tres, reputado de sabio pese a que no había escrito ni una línea. Sin embargo, Euclides el matemático y Epicteto el psicólogo, que habían investigado y escrito mucho, eran más respetados que famosos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El matemático decía que si tienes un punto solo puedes girar como una peonza, si tienes dos puedes trazar una línea para ir recto de un sitio a otro, y si tienes tres puedes dibujar un triángulo, asentar un trípode o sentarte sobre un taburete para descansar seguro: “tres patas, nunca cojean” — aseguraba.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sócrates, el viejo importuno de fino oído, se quejaba de que cuanto más aprendía, menos sabía, por lo que recomendaba indagar dentro de uno mismo para ser más sabio.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El más joven, pragmático, aseguraba que todo dependía del punto de vista de cada cual, poniendo como ejemplo que un triste día como aquel, a ellos les pareciera un buen día. ¡Todo depende! Sin saberlo, acababa de inventar la psicoterapia cognitiva.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Diego_Velazquez_-_The_Three_Musicians_-_Google_Art_Project-scaled.jpg"><img decoding="async" width="1024" height="809" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Diego_Velazquez_-_The_Three_Musicians_-_Google_Art_Project-1024x809.jpg" alt="" class="wp-image-67707" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Diego_Velazquez_-_The_Three_Musicians_-_Google_Art_Project-1024x809.jpg 1024w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Diego_Velazquez_-_The_Three_Musicians_-_Google_Art_Project-300x237.jpg 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Diego_Velazquez_-_The_Three_Musicians_-_Google_Art_Project-768x607.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Diego_Velazquez_-_The_Three_Musicians_-_Google_Art_Project-1536x1214.jpg 1536w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Diego_Velazquez_-_The_Three_Musicians_-_Google_Art_Project-2048x1618.jpg 2048w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Diego_Velazquez_-_The_Three_Musicians_-_Google_Art_Project-370x292.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Diego_Velazquez_-_The_Three_Musicians_-_Google_Art_Project-570x450.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Diego_Velazquez_-_The_Three_Musicians_-_Google_Art_Project-770x608.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Diego_Velazquez_-_The_Three_Musicians_-_Google_Art_Project-1170x924.jpg 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Diego_Velazquez_-_The_Three_Musicians_-_Google_Art_Project-734x580.jpg 734w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>&#8220;Los tres músicos&#8221;, Diego Velazquez</em>,<em> 1617-1618</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Unamuno, sabio severo de costumbres ascéticas, acabó bastante harto de los tres, pues a ninguno le faltaba apetito ni arredraba la noche salmantina, y el generoso plato de jamón ibérico de Guijuelo, más el excelso Rivera de Duero del maestro Moro, don Emilio, combinación que elogiaron los tres, no era precisamente barata.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El simposio final lo impartió el trío en fructífero equilibrio. Versó sobre los lemas y dilemas filosóficos en la ciencia y en la vida. Si podían servir para mejorar a las personas, aliviar sus congojas y penas y encontrar la felicidad. De eso debatieron.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al acabar, Unamuno hizo un resumen muy&nbsp;<em>unamuniano</em>, que, pese a su severidad castellana, fue muy aplaudido por el alumnado, ansioso de aprender y presumir del diploma firmado por el trío.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa tarde, tras una suculenta comida, los cuatro sabios alargaron la sobremesa con café portugués, orujo gallego y veguero cubano, trío que, a medida que se consumía iba incendiando la tertulia. Unamuno, condescendiente, pegaba cabezadas ávidas de siesta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sócrates aseguró que no se fiaba de las personas que esgrimían un lema como norma de vida, el amor, la libertad, la patria… pues, aseguraba, acaban siendo opresores, cuando no fanáticos, si no logran conducirse con comedimiento y “sofrosine”.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Euclides expuso que los dilemas matemáticos o geométricos son difíciles de resolver, y que, si no encontraban un tercer punto de apoyo, todas las teorías, por muy trenzadas que parecieran, podían acabar por los suelos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Epicteto, el psicólogo espabilado, propuso una palabra conciliadora, “<em>trilema</em>”, tres lemas, las tres patas del taburete, o del trípode, “con tres apoyos, todo seguro” —aseguró—, no en vano había desarrollado un método de psicología didáctica, que denominaba&nbsp;<em>psicagogia</em>, en su consultorio con vistas al mediterráneo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Unamuno, pensando más en la cuenta que en la discusión, anotó esa palabra en una servilleta, pero ansioso de retirarse a echar su acostumbrada siesta, la perdió y nada quedó en su cartera; dinero tampoco.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/John_Collier_-_Priestess_of_Delphi_-_Google_Art_Project.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="484" height="1024" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/John_Collier_-_Priestess_of_Delphi_-_Google_Art_Project-484x1024.jpg" alt="" class="wp-image-67709" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/John_Collier_-_Priestess_of_Delphi_-_Google_Art_Project-484x1024.jpg 484w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/John_Collier_-_Priestess_of_Delphi_-_Google_Art_Project-142x300.jpg 142w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/John_Collier_-_Priestess_of_Delphi_-_Google_Art_Project-768x1623.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/John_Collier_-_Priestess_of_Delphi_-_Google_Art_Project-727x1536.jpg 727w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/John_Collier_-_Priestess_of_Delphi_-_Google_Art_Project-370x782.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/John_Collier_-_Priestess_of_Delphi_-_Google_Art_Project-570x1205.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/John_Collier_-_Priestess_of_Delphi_-_Google_Art_Project-770x1627.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/John_Collier_-_Priestess_of_Delphi_-_Google_Art_Project-274x580.jpg 274w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/John_Collier_-_Priestess_of_Delphi_-_Google_Art_Project.jpg 960w" sizes="auto, (max-width: 484px) 100vw, 484px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>&#8220;La sacerdotisa de Delfos&#8221;, de John Collier, 1891</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Mas algún tiempo después, uno de los alumnos que habían asistido al curso de verano, escribió una tesina preparatoria del doctorado titulado “Lemas, dilemas, trilemas”, pues algún poso había quedado en su caletre que se reavivó tras las calenturas veraniegas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Trilemas, tres lemas, tres deseos, tres logros, tres patas para un banco, tres apoyos para sentirse seguros, un trípode perfecto para la vida. El truco de la felicidad: “Salud, dinero y amor”. El emblema de la Revolución francesa: “Libertad, igualdad, fraternidad”. El de la Academia: “Limpia, fija y da esplendor”. O el españolísimo “Café, copa y puro”, que parecían preferir los tres invitados.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con Unamuno, ausente por desacuerdos con ciertos brutos duros de mollera, no pudo discutirlo con el doctorando. Una pena, el trilema merecía su docta indagación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando pasaron los años, aquel alumno acabó siendo aficionado a la cultura helenística, admirador de Homero y de los siete sabios de Grecia, algo menos de los geómetras y matemáticos, ¡ya se veía que lo suyo iba de letras!&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero como era inquieto por naturaleza, de su parte añadió la&nbsp;<em>curiosidad</em>&nbsp;como método, la&nbsp;<em>ilusión</em>&nbsp;como energía y el&nbsp;<em>interés</em>por todo como inversión, triada que le había enseñado su abuelo, médico de pueblo y discípulo de un tal Ramón y Cajal.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese triángulo le llevó a descubrir, que, si sumaba las letras griegas con las ciencias médicas salía psiquiatría, profesión que eligió, y la que dedicó el resto de su vida, para ayudar a personas con problemas para equilibrar sus mentes y sus vidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con los años de ejercicio acabó desarrollando su propia teoría: si a cada problema de la vida pudiésemos aplicarle un&nbsp;<em>trilema</em>&nbsp;que lo equilibrara con seguridad, que lo resolviera como se despeja una ecuación matemática; si a las personas que tienen problemas de equilibrio mental pudiéramos facilitarles un trípode o un taburete para sustentarse, un triciclo para ir veloces y seguros, qué bien les vendrían.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los trilemas vendrían a ser fórmulas para que las personas en situaciones de&nbsp;<strong>inestabilidad, inseguridad, impericia</strong>&nbsp;se enfrentaran a ellas con más&nbsp;<strong>seguridad</strong>, más&nbsp;<strong>control</strong>, menos&nbsp;<strong>ansiedad</strong>. Una vez aprendidos sería como montar en un triciclo, que además de ser fácil de aprender, es bueno para la salud, la diversión y la civilización.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Titian_-_Allegorie_der_Zeit.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="917" height="1024" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Titian_-_Allegorie_der_Zeit-917x1024.jpg" alt="" class="wp-image-67711" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Titian_-_Allegorie_der_Zeit-917x1024.jpg 917w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Titian_-_Allegorie_der_Zeit-269x300.jpg 269w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Titian_-_Allegorie_der_Zeit-768x858.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Titian_-_Allegorie_der_Zeit-370x413.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Titian_-_Allegorie_der_Zeit-570x637.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Titian_-_Allegorie_der_Zeit-770x860.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Titian_-_Allegorie_der_Zeit-519x580.jpg 519w" sizes="auto, (max-width: 917px) 100vw, 917px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>&#8220;Alegoría de la prudencia&#8221;, Tiziano, 1565-1570</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Enseguida se puso a buscar los trilemas que los seres humanos han ideado para buscar esas seguridades, apoyos, soluciones… para los avatares de sus inestables vidas. Pronto coleccionó una retahíla, un relicario, del que iba sacando para regalar a sus pacientes de forma generosa, pero sin una metodología práctica. Una simple hoja donde lo escribía y entregaba. A cada cual el suyo de acuerdo con su problema. Incluso ideó un esbozo de psicoterapia basada en los trilemas que desarrollaba con los pacientes a modo de entrenamiento terapéutico, que una vez aprendido cada persona podría aplicarse a sí misma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo más difícil fue idear y elegir los trilemas más apropiados para cada función, pues su eficacia dependía de su especificidad. Nada más difícil en las ciencias mentales. Vino en su ayuda un dúo formado por Ana y Maite, peripatéticas compulsivas, que le fueron recordando sesudos trilemas clásicos y otros usados públicamente; él, simplemente, iba anotando. El método era el clásico ateniense. Mientras iban paseando por las calles ateridas de Burgos, una recordaba uno, otra le correspondía con otro, o con varios… competían en ingenio y memoria las dos helenas:&nbsp;<em>Salud, dinero y amor. Nutrición, relación reproducción. La santísima Trinidad. Bio-psico-social. Las tres edades de la esfinge de Tebas. Ver, oír y callar. Tres tristes tigres. Los tres mosqueteros. Los tres cerditos. Ecología, economía, energía. Fe, esperanza y caridad. Bueno bonito y barato. Bueno, bonito y veloz, el trilema de Amazon.&nbsp;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay docenas en religión, filosofía, ciencias, computación, arte. El modelo triunista del cerebro de McLean. Una canción de Los Panchos:&nbsp;<em>“Alma, corazón y vida / Alma para conquistarte, / Corazón para quererte / Y vida para vivirla junto a ti”.&nbsp;</em>Un poema de Miguel Hernández:&nbsp;<em>Llegó con tres heridas: / la del amor, / la de la muerte, / la de la vida.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la tarea del compilador consistía en aportar trilemas útiles en&nbsp;<strong><em>salud mental,&nbsp;</em></strong>para mejorarla cuando está mal, para protegerla cuando está bien… ¿Para curar sus dolencias? Quizá excesiva meta, alocada aspiración. Acaso baste con entretenerla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Trilemas específicos y prácticos, un vademécum de TRILEMAS, con sus indicaciones y normas de uso. Ese era el reto. Ya había plantado más de un árbol, tenido más de un hijo, le faltaba escribir este libro.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-embed alignfull is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Los tres ingredientes de la felicidad | Jesús de la Gándara, psiquiatra" width="770" height="433" src="https://www.youtube.com/embed/ZUIecv07Sbg?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/915lha8RbL._SL1500_.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="651" height="1024" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/915lha8RbL._SL1500_-651x1024.jpg" alt="" class="wp-image-67712" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/915lha8RbL._SL1500_-651x1024.jpg 651w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/915lha8RbL._SL1500_-191x300.jpg 191w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/915lha8RbL._SL1500_-768x1208.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/915lha8RbL._SL1500_-370x582.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/915lha8RbL._SL1500_-570x896.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/915lha8RbL._SL1500_-770x1211.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/915lha8RbL._SL1500_-369x580.jpg 369w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/915lha8RbL._SL1500_.jpg 954w" sizes="auto, (max-width: 651px) 100vw, 651px" /></a></figure>
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		<title>Guzel Yájina: entre la luz y la oscuridad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[David Lorenzo Cardiel]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 01 Oct 2026 11:21:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte & Letras]]></category>
		<category><![CDATA[acantilado]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Guzel Yájina]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>«Quienes han leído los diarios de ayunantes lo han sentido por sí mismos: el sabor del hambre es la locura»</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Escritora lúcida, guionista de ingenio afilado y mirada crítica.<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Guzel_Yájina"> Guzel Yájina</a> (Kazán, 1977) se ha convertido en una de las grandes voces de la literatura occidental. Con su primera novela, <strong><em>Zuleijá abre los ojos</em></strong> (publicada en España en 2019) alcanzó el éxito internacional, siendo traducida a los principales idiomas. En España, Acantilado editó la obra y, después, su magnífica <strong><em>Tren a Samarcanda</em></strong><em> </em>(2024). El prestigioso sello barcelonés suma ahora a la ficha de Yájina su nueva propuesta, <em>Eisen, </em>subtitulada <em>Una novela bufa, </em>recién publicada en Acantilado (2026)<em>. </em>Y, en efecto, este nuevo trabajo rebosa del generoso despliegue de imaginación, fuerza narrative y talento sobresaliente que destacan en la autora rusa. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta conversación entre <strong>Guzel Yájina</strong> y el filósofo y crítico literario <strong>David Lorenzo-Cardiel</strong>, iniciativa de editorial <strong>Acantilado</strong> y <strong>Agencia Cardiel&amp;Books</strong>, agencia literaria, creative y de comunicación, y que acoge <strong>Revista Hypérbole</strong>, ambos autores enfocan su diálogo alrededor del desarraigo, la subsistencia, las minorías éticas, el poder de la humanidad y del clima social en la Rusia de las últimas décadas del comunismo y en la de nuestros días. Y la condición humana, dual, capaz de albergar tanta luz como oscuridad en la concepción de sus actos. Un aperitivo para los lectores que deseen adentrarse en <em>Eisen </em>y en la obra complete de la autora. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>David Lorenzo-Cardiel: ¿Cómo surgió la idea de contar la fascinante historia que relatas en&nbsp;<em>Tren a Samarcanda</em>?</strong><strong></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Guzel Yájina:</strong>&nbsp;Mis libros tratan de los graves traumas colectivos que sufrió la sociedad rusa. El «precio» de la Guerra Civil de 1918 hasta 1923 fue de doce millones de vidas. El «precio» de la hambruna de 1921 y 1922 ascendió hasta cobrarse cinco millones de vidas. El «precio» de la&nbsp;<em>deskulakización</em>&nbsp;[proceso de represión política ejercida por Iósif Stalin con el objetivo de eliminar y arrebatar la tierra de los campesinos ricos, llamados kulaks] de 1930 sumó cuatro millones de destinos mutilados, más la «columna vertebral rota» del propio campesinado ruso, que fue «reformateado» a la fuerza en granjas colectivas. Todos estos temas fueron silenciados durante la era soviética, no se habló de ellos ni a nivel de diálogo público, ni siquiera en el seno de las familias. El miedo y el silencio resultante se convirtió en una forma masiva de hacer frente a la situación. Estas tragedias afectaron a casi todos los habitantes del país: son las historias familiares de muchos rusos modernos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Escribió el escritor yiddish Isaac Bashevis Singer en su artículo&nbsp;<em>Narración y literatura</em>&nbsp;que era imposible hacer ficción sobre un colectivo, sólo sobre pequeños grupos de individuos, pero, en el caso de su obra, ocurre casi una excepción a este principio. Imagino que es casi imposible que ningún ruso no se sienta identificado con sus obras, y concretamente con&nbsp;<em>Tren a Samarcanda,</em>&nbsp;a través de alguna vivencia personal o relato de sus antepasados.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho, cada vez que empezaba a escribir una novela me basaba en mi propia historia familiar, pero la historia privada resulta inevitablemente común a muchos en la antigua Unión Soviética. Por ejemplo, mi abuelo era huérfano en los años veinte, vivía en la calle. Él, como muchos otros niños, fue enviado en un tren de evacuación a Uzbekistán y así se salvó de morir de hambre. En mi novela «Tren a Samarcanda» describo uno de esos «trenes de niños de rescate», así como la experiencia colectiva de vivir la hambruna. Cuarenta millones de personas en la URSS pasaron esa Gran Hambruna.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Qué impacto tuvo en aquellos futuros adultos la experiencia común de las Gran Hambruna?&nbsp;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La experiencia de la hambruna masiva es insoportablemente difícil de escribir e igualmente difícil de leer. La hambruna prolongada perturba la psique, y un relato honesto de la misma lleva el sello distintivo de la locura. Quienes han leído los diarios de ayunantes lo han sentido por sí mismos: el sabor del hambre es la locura. La psique normal rechaza el delirio y es incapaz de comprenderlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando estudié por primera vez los materiales para escribir la novela me di cuenta de que la principal tarea creativa consistiría en contar el hambre de forma que fuera soportable, para que el lector no cerrara el libro de golpe en la segunda página, estremeciéndose de horror, sino que quisiera leer hasta el final. Era necesario encontrar soluciones que facilitaran el avance del lector por la novela.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-full"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/visd_0000JPG034EX.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="500" height="790" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/visd_0000JPG034EX.jpg" alt="" class="wp-image-67675" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/visd_0000JPG034EX.jpg 500w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/visd_0000JPG034EX-190x300.jpg 190w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/visd_0000JPG034EX-370x585.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/visd_0000JPG034EX-367x580.jpg 367w" sizes="auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px" /></a></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Y cómo resolvió el enfoque narrativo de <em>Tren a Samarcanda?</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Al final, decidí contar la historia de la hambruna masiva en forma de aventura. Suena paradójico, incluso blasfemo para algunos, pero resultó posible. Hay que evacuar a quinientos niños de la región del Volga, asolada por la hambruna, a la más saciada y soleada Samarcanda para salvarlos de la muerte: ése es el resorte argumental principal. Un viaje de seis semanas y cuatro mil verstas a través de media Unión Soviética es el escenario de la acción y su tiempo limitado. Las aventuras en el camino son el contenido de la novela. Y estas aventuras son numerosas. Se observan todos los rasgos del género: una trama dinámica con giros bruscos, un cambio constante de escenario, narrativa cinematográfica, diálogos breves y mordaces. Los lectores jóvenes, espero, percibirán la novela como una novela de aventuras, y los lectores más maduros vislumbrarán el tema trágico de la hambruna masiva y las consecuencias de la guerra civil tras el envoltorio del género.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Sí, de hecho,&nbsp;</strong><strong>la novela sitúa al lector en la Rusia posterior a la Guerra Civil, en 1923. Quinientos niños huérfanos iban a ser transportados desde Kazán, en el interior del país, hasta Samarcanda, en el actual Uzbekistán. ¿Cómo era la vida de los rusos tras la victoria bolchevique en la Guerra Civil? ¿Hubo terror, esperanza, división social y persecución tras la consolidación del poder por parte de Lenin?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es imposible dar una imagen completa de la vida en la incipiente Unión Soviética en una breve entrevista. Era un territorio gigantesco, desde el Océano Pacífico hasta el Mar Negro, poblado por cientos de etnias diferentes, muchas de las cuales no hablaban ruso. Con modos de vida completamente diferentes, desde los campesinos sedentarios hereditarios hasta los nómadas de Asia Central. El Estado se enfrentaba a una tarea inverosímil, «peinar toda esta diversidad bajo un mismo peine», subordinándola a un único centro, situado en el Kremlin.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para hacer frente a semejante «hazaña», los dirigentes del país decidieron utilizar métodos totalitarios (y no podía ser de otro modo, ya que toda la plana mayor del partido gobernante estaba formada por antiguos combatientes clandestinos). El terror fue declarado oficialmente la principal herramienta política: las expresiones «terror rojo» y «terror alimentario» fueron ampliamente utilizadas, incluso en la prensa. Al mismo tiempo, introdujeron la ideología comunista, una «nueva religión» para la nueva sociedad, donde el elemento central [de la religión tradicional, la cristiana ortodoxa rusa], Cristo, fue muy pronto ocupado por Vladimir Lenin, que murió en 1924. Se produjo una paradoja: ideas comunistas muy humanas en esencia (igualdad y fraternidad universales, el triunfo del hombre) se implantaron por los medios más inhumanos (matando a los disidentes, exterminando a las clases sociales «superfluas», esclavizando a millones de personas en el Gulag, reubicando a naciones enteras). En realidad, por supuesto, los bolcheviques no instituyeron el comunismo, sino que simplemente se adueñaron del poder y lo consolidaron.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Y cómo se expandió en la sociedad rusa ese nueva concepción soviética?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Las declaraciones humanistas de la ideología soviética dieron sus frutos. La década de 1920 fue escenario de un aumento sin precedentes del entusiasmo en el país. La creatividad estaba en ebullición: poetas, escritores, directores de cine crearon sus mejores obras. Se inventó todo un movimiento artístico: el Constructivismo. A finales de los años veinte, esta oleada creativa entró en declive y la adhesión a la ideología se convirtió simplemente en una condición de supervivencia física en el país. De una creencia sincera pasó a ser una demostración de pertenencia, una forma de mimetismo social.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Por qué motivos aquellos quinientos huérfanos de Kazán fueron transportados a Samarcanda y no a otra parte del país? ¿Las razones fueron puramente humanitarias o había una estrategia política de fondo…?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La evacuación de los niños tuvo un carácter puramente humanitario. Fueron reasentados desde la hambrienta región del Volga a regiones más prósperas del país, primero en Moscú y Petrogrado (actual San Petersburgo), y luego en lo que hoy es Uzbekistán, Azerbaiyán y Kazajistán. Al cabo de un año y medio, los niños regresaron a su lugar de origen.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Volviendo a la esencia narrativa de&nbsp;<em>Tren a Samarcanda,&nbsp;</em>en esta novela hay dos protagonistas inseparables. Por un lado, Déyev, que representa la parte más humana y compasiva. Por otro lado, Bélaya, una representante bolchevique de la Comisión de Menores. Hombre y mujer. Opuestos que, ante las circunstancias cambiantes, consiguen llevar a cabo esta misión épica. ¿En qué momento intercambian sus papeles los dos protagonistas? ¿Habría sido posible el traslado de los niños si los protagonistas hubieran sido muy distintos?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El protagonista de la novela, el jefe de tren Déyev, es un personaje simbólico. Encarna las dos caras del régimen comunista, la luz y la oscuridad: es a la vez un asesino y un salvador. Déyev es un asesino involuntario»: en su juventud tuvo que matar mucho, primero como participante en la Guerra Civil [de 1917 a 1923] y luego formando parte de las expediciones de recaudación de alimentos. La redención de Déyev fue por elección propia. Él mismo se puso a trabajar en el ferrocarril para combatir el hambre del país, para luchar sin matar. En una cruel ironía: Déyev rescata a niños hambrientos que han quedado huérfanos por su culpa, entre otras cosas, ya que bien podría haber matado durante la guerra o haber dejado a los padres de esos niños en la indigencia durante el terror alimentario.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Retrato-Guzel-Yajina-C-Le-courriel-de-la-Russie.png"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Retrato-Guzel-Yajina-C-Le-courriel-de-la-Russie-1024x768.png" alt="" class="wp-image-67666" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Retrato-Guzel-Yajina-C-Le-courriel-de-la-Russie-1024x768.png 1024w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Retrato-Guzel-Yajina-C-Le-courriel-de-la-Russie-300x225.png 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Retrato-Guzel-Yajina-C-Le-courriel-de-la-Russie-768x576.png 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Retrato-Guzel-Yajina-C-Le-courriel-de-la-Russie-370x278.png 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Retrato-Guzel-Yajina-C-Le-courriel-de-la-Russie-570x428.png 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Retrato-Guzel-Yajina-C-Le-courriel-de-la-Russie-770x578.png 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Retrato-Guzel-Yajina-C-Le-courriel-de-la-Russie-1170x878.png 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Retrato-Guzel-Yajina-C-Le-courriel-de-la-Russie-773x580.png 773w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/Retrato-Guzel-Yajina-C-Le-courriel-de-la-Russie.png 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>Retrato Guzel Yájina &#8211; (C) Le courriel de la Russie</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un personaje arquetípico de aquellos tiempos… y de cualquier tiempo difícil que tenga que venir.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hubo millones de tales «Déyevs» que se convirtieron en asesinos sin querer: ejecutaron a campesinos por no entregar el impuesto alimentario, trabajaron en el Gulag, encarnaron la política represiva del Estado. También fueron auténticos héroes. Lucharon contra el hambre, reconstruyeron el ferrocarril, se sacrificaron en campañas de vacunación, evacuaron a los niños, fueron héroes de grandes proyectos de construcción y durante la Segunda Guerra Mundial, lucharon contra el analfabetismo y por la liberación de la mujer en el Este. Millones de «Déyevs» encarnaron ambas hipóstasis al mismo tiempo: blanco y negro, asesino y salvador.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Claro, por eso la sociedad rusa mantiene la ambigüedad sobre su pasado. Es difícil juzgar a los habitantes de una época tan pragmática, tan de forzada supervivencia y humanidad al mismo tiempo.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sí, debido a esta dualidad, a la sociedad rusa le resulta tan difícil, incluso después de décadas, determinar su actitud ante el pasado soviético. Ésta es una de las razones de la persistencia del fenómeno soviético en la Rusia contemporánea. Se podría decir que la novela&nbsp;<em>Tren a Samarcanda</em>&nbsp;trata de las razones de la longevidad del fenómeno soviético.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Un Estado grande y todopoderoso contra un hombre pequeño e impotente: esta oposición, en mi opinión, es básica para entender tanto la Unión Soviética como Rusia»</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La otra protagonista, la comisaria Bélaya, ¿qué rol juega en la novela? ¿Qué arquetipo de la sociedad soviética evoca?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La comisaria Bélaya, que ayuda a Déyev a lidiar con los niños, es en muchos sentidos su opuesto. Si Déyev encarna la «bondad del corazón» (emocionalidad, impulsividad, cualquier acción arriesgada en nombre de salvar, aunque sólo sea a un bebé), Bélaya encarna la «bondad de la mente» (cálculo frío, cálculo de riesgos, sólo acciones reflexivas). Déyev y Bélaya son dos polos posibles de la bondad. La verdad, como sabemos, está en el medio.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Tren a Samarcanda es una novela dura: hay dolor, miseria, orfandad —en el sentido más amplio de la palabra— y una misión casi sagrada, la de lograr trasladar a los niños a un lugar donde puedan sobrevivir. ¿El impactante realismo con el que está escrita la novela se inspira en la corriente narrativa tradicional rusa? Pienso en León Tolstói, quien también se centró en su obra en el héroe que acepta su destino (Hadjí Murat), en las minorías perseguidas, en los desfavorecidos y en la explotación que sufrían los trabajadores de su época. De hecho, usted ha sido galardonada con el premio Yasnaya Polyana.</strong><strong></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La novela&nbsp;<em>Tren a Samarcanda</em>&nbsp;está construida como un mito heroico: avanzando hacia el objetivo principal, Samarcanda, el protagonista Déyev encuentra muchos obstáculos en el camino y, en consecuencia, debe acometer también muchas hazañas, como encontrar comida y ropa para los niños, combustible para la locomotora, medicinas, jabón, sacar al tren del desierto, donde el ferrocarril se corta repentinamente… Esta estructura remite a un cuento de hadas mágico o a un mito antiguo, infundiendo la esperanza de que la historia terminará con la victoria del héroe. Esta estructura hace psicológicamente más fácil para el lector avanzar a través del difícil material.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si miramos el viaje de los personajes desde el otro lado, la trama nos evoca el mito del Arca de Noé: el arca navega de una tierra hambrienta a otra bien alimentada, es decir, de la muerte a la vida. Y Déyev-Noé en el camino recoge cada vez más chiquillos huérfanos de todos los rincones de la Rusia soviética para salvarlos de la hambruna. Y navegan hasta la meta, cuyo propio nombre remite a mitos y cuentos de hadas: la antigua Samarcanda.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Algo parecido quería preguntarle. Samarcanda invoca la promesa de la redención, del maná bíblico, la recuperación del paraíso perdido.&nbsp;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Podemos decir que hay una profunda capa mitológica en el libro. La parábola es la estructura principal de la novela. Otra cosa es que, junto con la parábola, la novela contiene mucha verdad histórica, biografías reales y realidades de los años de hambruna, lo que nos permite percibirla como bastante realista en algunas partes. Mi tarea consistía en combinar a la perfección verdad y ficción: intentar fundir cuidadosamente fragmentos de verdad en la trama de ficción y viceversa, para que el lector se lo creyera todo. Crear un texto que funcionara a la vez como ficción, como drama y como texto auténtico sobre la hambruna de los años veinte.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Hace unos años, usted cautivó al público europeo con su primera novela,&nbsp;<em>Zuleijá abre los ojos</em>, que ha sido traducida a más de veinte idiomas. En esta otra novela, la protagonista, Zuleijá, se convierte en una huérfana más: pierde sus creencias, su cultura de origen, la familia que había forjado… ¿El personaje de Zuleijá está inspirado en la vida real? ¿Podría describir cómo era la vida en Tartaristán entre las décadas de 1920 y 1940? ¿Qué parte de elementos míticos y del folclore tártaro y ruso incluye en sus libros, junto con la inspiración en hechos reales?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi primera novela,&nbsp;<em>Zuleijá abre los ojos</em>, también se basa en una historia familiar. En 1930 a mi abuela la deportaron a Siberia, al exilio, donde pasó toda su infancia y juventud. Su destino fue la inspiración del texto, y la historia tiene elementos de su biografía. Pero, como en el caso de&nbsp;<em>Tren a Samarcanda</em>, una historia privada inevitablemente se convierte en colectiva: cuatro millones de personas en la Unión Soviética pasaron por la&nbsp;<em>deskulakización</em>, y seis millones se exiliaron a Siberia.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/ZULEIJA-ABRE-LOS-OJOS-1-850x1341-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="649" height="1024" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/ZULEIJA-ABRE-LOS-OJOS-1-850x1341-1-649x1024.jpg" alt="" class="wp-image-67674" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/ZULEIJA-ABRE-LOS-OJOS-1-850x1341-1-649x1024.jpg 649w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/ZULEIJA-ABRE-LOS-OJOS-1-850x1341-1-190x300.jpg 190w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/ZULEIJA-ABRE-LOS-OJOS-1-850x1341-1-768x1212.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/ZULEIJA-ABRE-LOS-OJOS-1-850x1341-1-370x584.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/ZULEIJA-ABRE-LOS-OJOS-1-850x1341-1-570x899.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/ZULEIJA-ABRE-LOS-OJOS-1-850x1341-1-770x1215.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/ZULEIJA-ABRE-LOS-OJOS-1-850x1341-1-368x580.jpg 368w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/10/ZULEIJA-ABRE-LOS-OJOS-1-850x1341-1.jpg 850w" sizes="auto, (max-width: 649px) 100vw, 649px" /></a></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿En qué se diferencian ambas obras en el equilibrio entre ficción y realidad?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La trama de&nbsp;<em>Zuleiá&nbsp;</em>es realista, pero rueda sobre raíles mitológicos: la estructura de la novela se basa en dos historias mitológicas de Oriente. La primera es coránica, sobre Yuzuf y Zuleijá, sobre el amor de una mujer madura por un bello esclavo. La segunda es folclórica, sobre treinta pájaros y el ave Semurg. Veo la tarea creativa más interesante en la fusión de estas dos capas, la verdad realista y la autenticidad, por un lado, la mitología por otro. Al mismo tiempo, es una llave muy eficaz para llegar al corazón del lector.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Fue puramente narrative el proceso creativo de&nbsp;<em>Zuleijá abre los ojos</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Tren a Samarcanda</em>? Tengo entendido que, originalmente, su primera novela era un guión cinematográfico, ya que, además de escritora, usted es guionista. En ellos se percibe una mirada visual muy característica.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Soy guionista de formación, y aventurarme en el territorio del cine es comprensible y lógico. La historia de&nbsp;<em>Zuleijá</em>&nbsp;es fruto de un guión. Escribí la novela&nbsp;<em>Tren a Samarcanda</em>&nbsp;directamente como un texto literario, pero utilizando a conciencia técnicas cinematográficas. Una trama dinámica, y diálogos cortos, y el ritmo de la narración, y las imágenes: todas son herramientas del arsenal del guión. Quería que ante la mirada interior del lector apareciera una película, un fascinante&nbsp;<em>eastern</em>&nbsp;sobre los años veinte en la Rusia soviética.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con ello intenté facilitar al lector la tarea psicológica de familiarizarse con un material muy pesado, porque ver una película sobre una tragedia es más fácil que leer un libro. Se podría decir que&nbsp;<em>Tren a Samarcanda&nbsp;</em>surgió en la frontera entre el cine y la literatura. En ningún caso quise sumergir al lector en la atmósfera de la tragedia o el horror (y eso que el material era muy adecuado para ello). Espero que para los lectores jóvenes la novela se convierta en una historia de aventuras, y para los lectores mayores y más reflexivos, en una seria deliberación sobre el trauma colectivo de la hambruna de los años veinte y el fenómeno del poder soviético. Esta es exactamente la paradójica tarea que me propuse al escribir el texto: contar el trágico tema de la hambruna masiva en forma de aventura.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Regresando la mirada al presente, ¿cree usted que ha avanzado Rusia en términos de igualdad con las minorías étnicas y religiosas en comparación con el país que era en 1930?¿Y cómo se siente, vive e interpreta la política interna y exterior rusa en regiones históricas como Tartaristán, por ejemplo, en tiempos como los de la actual guerra con Ucrania?</strong><strong></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta hace poco, las mejores mentes de nuestro tiempo creían que había menos violencia en el mundo e incluso declaraban el «fin de la historia», el fin de la era de las contradicciones y las guerras. Desgraciadamente, febrero de 2022 puso patas arriba el tablero [geopolítico].</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para muchos, entonces, y para mí entre ellos, se anulaba la antigua vida y comenzaba una nueva. Durante los primeros meses de esta nueva vida parecía que ante la acuciante realidad (las noticias del frente) muchas cosas habían perdido su sentido, incluido el arte. Parecía absolutamente imposible escribir algo artístico, especialmente sobre sucesos de hace un siglo. Más tarde, sin embargo, me di cuenta de que todo es justo lo contrario: es ahora cuando una novela sobre los orígenes del poder soviético adquiere una enorme relevancia para comprender lo que está ocurriendo en la Rusia de hoy.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«El pasado soviético sigue vivo en la Rusia de hoy»</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Cómo es la Rusia de hoy?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En Rusia vivimos en el mismo Estado que se creó hace más de cien años, no formalmente, sino en esencia. Según los signos formales de la ciencia política, la Unión Soviética era un sistema totalitario, y la Rusia moderna sigue siendo autoritaria, aunque con claros signos de totalitarismo. La esencia de nuestro Estado está en su relación con las personas que habitan el territorio del país. Un Estado grande y todopoderoso contra un hombre pequeño e impotente: esta oposición, en mi opinión, es básica para entender tanto la Unión Soviética como Rusia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Entiendo. El hombre como pieza contingente de la maquinaria trascendente.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestros autores clásicos, desde Pushkin y Gógol hasta Dostoievski, Chéjov y Kuprín, escribieron sobre este hombre. Existe incluso un término especial en la circulación científica que denota al tipo literario, «el hombrecillo de la literatura rusa».&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la época soviética, esta expresión tenía un significado especial. Por un lado, casi toda la población de la Rusia Roja se convirtió en gente diminuta, indefensa ante la arbitrariedad de la máquina totalitaria. Y, por otro, ya no era posible permanecer pequeño e invisible: el sistema exigía implicación activa, la complicidad, el entusiasmo en la construcción de un futuro comunista, o castigaba con la represión. En la Rusia actual se están produciendo procesos muy similares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">He escrito tres novelas. Las tres son históricas, y las tres tratan de él, de un hombre pequeño en los primeros tiempos soviéticos, cuando se estaban cimentando las bases del Estado comunista. Y para mí, una novela histórica sobre el pasado soviético es una forma de explorar y comprender la modernidad rusa. El pasado soviético sigue vivo en la Rusia de hoy. No me refiero sólo a las analogías históricas directas (con la represión, por ejemplo) o a la situación de los derechos y libertades básicos (estos son factores importantes, pero externos), sino a momentos internos más profundos. Son éstos los más importantes a la hora de narrar los acontecimientos de hace un siglo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>De alguna manera,&nbsp;<em>el hombrecillo de la literatura rusa&nbsp;</em>es el sentimiento común del ciudadano ruso, una noción transgeneracional.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay muchas preguntas acerca de ello. ¿Por qué el hombre se somete a la máquina estatal sin rechistar? ¿Por qué no sabe cómo resistir y no siente la necesidad de hacerlo? ¿Cómo se transmite el miedo de generación en generación? ¿Qué ocurre con aquellos cuyo deber como ciudadanos entra en conflicto con el deber como seres humanos? ¿Es posible seguir siendo humano mientras eres instrumento de un mecanismo totalitario? ¿Cuál es la esencia del fenómeno soviético y el secreto de su perenne vitalidad? Estas y otras preguntas fueron los resortes para escribir la novela&nbsp;<em>Tren a Samarcanda</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Si mal no estoy enterado, reside ahora en Kazajistán, cerca de China. Me recuerda tanto el sentimiento de «hombre pequeño» frente al Estado insondable al de&nbsp;<em>xiao ren,&nbsp;</em>el «pequeño hombre» de la antigüedad china, que tenía un sentido negativo, mezquino, opuesto al&nbsp;<em>junzi</em>&nbsp;o aristócrata: el primero era un paria; el segundo tenía derecho a ejercer su voluntad. ¿Cómo se transita la herida generacional del estalinismo en la sociedad kazaja?&nbsp;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde hace año y medio vivo en Kazajstán, en la ciudad de Almaty, casi en la frontera con China. Y observo lo que ocurre en Rusia desde una gran distancia. El lugar en el que vivo determina una nueva óptica a la hora de observar el periodo soviético, desde el interior de una antigua república soviética, y ahora un Estado independiente, que está superando con bastante éxito el trauma comunista. Al menos en Kazajstán existe un consenso público sobre el pasado soviético y los crímenes del régimen estalinista, una condena inequívoca compartida por la mayoría, pero sin regodearse excesivamente en el resentimiento, sino más bien con el deseo de construir el futuro.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por último, en sus libros siempre me he encuentrado con el luminoso abrazo de la esperanza: la vida se abre camino, a pesar del dolor y las dificultades. ¿Es deliberada esta impresión que se percibe a través de su narrativa? ¿Somos los seres humanos capaces de elegir comportarnos en nuestra versión más amable, humana y fraternal con nuestros semejantes incluso en las peores circunstancias de supervivencia?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Me parece que la principal tarea del arte era y es afirmar el valor de la vida humana. En otras palabras, para mí la literatura es un instrumento de compasión. Si yo, como autora, siento afecto por mis personajes, como simpatía, ternura, lástima, admiración, dolor, entonces todos esos sentimientos se transmiten al lector, al menos hasta cierto punto. Y ayudan a comprender mejor al otro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me gustaría creer que mis novelas ayudan a comprender mejor al hombre soviético y el trauma totalitario, no a nivel cognitivo, sino emocional, sentimental. La comprensión de las leyes de origen, existencia y caída de los sistemas totalitarios es más bien prerrogativa de las ciencias sociales: la ciencia política, la sociología, la psicología social. Pero ningún texto científico puede transmitir al lector la experiencia de vivir en el exilio siberiano o la experiencia de sobrevivir a una hambruna masiva. Pero un texto artístico sí puede. Hoy en día, cualquier investigación sobre los sistemas totalitarios, tanto científica como artística, adquiere una nueva importancia. Y ésta es otra tarea pendiente del arte.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph">Nota del entrevistador: los corchetes «[]» son anotaciones aclaratorias añadidas durante la edición de la entrevista.</p>
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		<title>Misión de audaces: la carta de Galileo a Kepler</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ramón González Correales]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Sep 2026 09:53:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte & Letras]]></category>
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<p class="wp-block-paragraph">Había conocido casi desde siempre el nombre de<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Johannes_Kepler"> Kepler</a> pero nunca había reparado verdaderamente en él, ni había buscado con sosiego la causa de que su nombre fuera imborrable en la historia de la humanidad. Por casualidad abrí el libro de<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/José_Manuel_Sánchez_Ron"> Juan Manuel  Sanchez Ron</a> (<em>&#8220;<a href="https://www.amazon.es/Querido-Isaac-querido-Albert-epistolar-ebook/dp/B0BQ3FZSL5">Querido Isaac, querido Albert</a>&#8220;)</em> después de haber pasado una parte de la tarde leyendo &#8220;<em><a href="https://www.amazon.es/Amplitud-Range-generalistas-especializado-conocimiento/dp/8416997284">Amplitud</a></em>&#8220;, donde  David Epstein cuenta como Kepler utilizó las analogías para resolver un problema astronómico de una forma nueva, una estrategia útil para cuando los humanos necesitamos resolver enigmas que nunca antes tuvimos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así que por la noche, todavía en la tibieza del último verano, leo con fascinación la sencilla carta que recibió de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Galileo_Galilei">Galileo</a> para agradecerle su libro  <em>Mysterium consmographicum</em> (1556).  La releo varias veces intentando ser consciente del momento  en que eso está ocurriendo en el patio azul: de la canción que escucho<em> (I&#8217;confession</em> de Liz Wright), de la respiración lenta de Ava, del perfil de Palas Atenea, del reflejo del fuego de una vela en el espejo de la Belle époque. De pronto me encuentro flotando y confortado en el tiempo, muy lejos del rumor infame de los periódicos, muy cerca de la luna llena atravesada por leves y bellas nubes azules.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y reparo, sobre todo, en una frase que denota una actitud vital que quizá es la que sostiene la posibilidad de la libertad humana que siempre ha estado tan amenazada: &#8220;<em>Es lamentable, en efecto, que sean tan raros los que se consagran a la verdad y no siguen las doctrinas de una filosofía perversa. Pero como no es éste el lugar para deplorar las miserias de nuestro siglo, sino de congratularme contigo de los notables descubrimientos hechos en confirmación de la verdad, todo lo que tengo que decir es que me prometo leer enteramente tu obra con el ánimo bien dispuesto, convencido como estoy de que encontraré en ella cosas muy bellas.&#8221;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">La soledad esencial de los que se atrevieron a mirar la realidad y conllevaron el miedo y las consecuencias en sus vidas que eso les produjo. La importancia de los lazos que se establecieron entre ellos. Los hombros de los gigantes que todavía nos sostienen y que no podemos traicionar en el tiempo que nos toca vivir.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-full"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/cfaf79_da62a84fe3a2436888a98195afb90437mv2_d_1500_2060_s_2.jpg.avif"><img loading="lazy" decoding="async" width="568" height="780" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/cfaf79_da62a84fe3a2436888a98195afb90437mv2_d_1500_2060_s_2.jpg.avif" alt="" class="wp-image-67640" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/cfaf79_da62a84fe3a2436888a98195afb90437mv2_d_1500_2060_s_2.jpg.avif 568w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/cfaf79_da62a84fe3a2436888a98195afb90437mv2_d_1500_2060_s_2.jpg-218x300.jpg 218w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/cfaf79_da62a84fe3a2436888a98195afb90437mv2_d_1500_2060_s_2.jpg-370x508.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/cfaf79_da62a84fe3a2436888a98195afb90437mv2_d_1500_2060_s_2.jpg-422x580.jpg 422w" sizes="auto, (max-width: 568px) 100vw, 568px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>Johannes Kepler</em></figcaption></figure>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Carta de Galileo Galilei a <strong>Johannes</strong> Kepler, 1556</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Tu libro, hombre doctísimo, que me ha sido remitido por Paul Amberger, lo he recibido no hace no unos días, sino unas pocas horas, y como el mismo Paul me hablaba de su retorno a Alemania, he pensado que sería dar muestra de mucha ingratitud no escribirte para darte las gracias. Te las doy, pues, y con tanto mayor motivo por cuanto que tú has tenido a bien, con este signo, solicitar mi amistad.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>De tu libro no he leído aún más que el prefacio, lo que me ha permitido, no obstante, entrever algo de tu intención, y ciertamente nada me resulta más agradable que encontrar, en la búsqueda de la verdad, un aliado como tú y hasta tal punto amigo de ésta. Es lamentable, en efecto, que sean tan raros los que se consagran a la verdad y no siguen las doctrinas de una filosofía perversa. Pero como no es éste el lugar para deplorar las miserias de nuestro siglo, sino de congratularme contigo de los notables descubrimientos hechos en confirmación de la verdad, todo lo que tengo que decir es que me prometo leer enteramente tu obra con el ánimo bien dispuesto, convencido como estoy de que encontraré en ella cosas muy bellas. Lo haré con tanta mayor satisfacción por cuanto desde hace muchos años me he convertido a la doctrina de Copérnico, gracias a la cual he descubierto las causas de un gran número de efectos naturales que sin duda no pueden explicarse por la hipótesis común [la geocéntrica]. He escrito sobre esta materia muchas consideraciones, razonamientos y refutaciones que hasta el presente no he osado publicar, atemorizado por la suerte del mismo Copérnico, nuestro maestro, que, si bien se ha asegurado una fama inmortal entre algunos, entre otros infinitos, sin embargo (tan grande es el número de los necios), ha sido objeto de risa y de desprecio. Ciertamente yo me atrevería a sacar a la luz mis reflexiones si existieran muchos hombres como tú, pero como no es así, desisto de tal empresa.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Presionado por el tiempo y por el deseo de leer tu libro, termino esta carta, declarándome tu afectísimo y devoto servidor para todas las cosas. Cuida tu salud y que no te incomode enviarme tus noticias, que serán bienvenidas.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>De Padua, víspera de la nona de agosto de 1597.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Muy partidario de tu honor y de tu nombre</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">“GALILEO GALILEI</p>



<p class="wp-block-paragraph">matemático de la Academia de Padua</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Monismo versus pluralismo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Pablo Malo Ocejo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 Sep 2026 19:26:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte & Letras]]></category>
		<category><![CDATA[democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Isaiah Berlin]]></category>
		<category><![CDATA[monismo]]></category>
		<category><![CDATA[pluralismo]]></category>
		<category><![CDATA[populismo]]></category>
		<category><![CDATA[Turi Munthe]]></category>
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<p class="wp-block-paragraph"><em>“No hay soluciones, sólo compromisos (trade-offs)</em>&#8220;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>-Thomas Sowell</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Uno de los grandes peligros es que las ideas religiosas están en la política… Si crees que tus oponentes políticos ordinarios no están simplemente equivocados, sino que son el mal, has dejado de hacer política y empezado a hacer religión”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>-Joseph Bottum, An Anxious Age: The post-protestant ethic and the Spirit of America</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">He acabado de leer<em><a href="https://www.amazon.es/Why-We-Think-What-Unexpected/dp/1529153840"> Why We Think What We Think</a></em>, de <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Turi_Munthe">Turi Munthe</a>. Munthe sostiene que nuestras creencias más profundas no salen sobre todo de la razón y de las pruebas, sino de un entramado de fuerzas que casi no controlamos: clima, geografía, historia agrícola, genes, aspecto físico, cerebro y cultura. A lo largo del libro revisa cómo todos esos factores afectan algo que pensamos. Pero lo que más me ha gustado ha sido el último capítulo, donde habla de las ideas de<a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Isaiah_Berlin"> Isaiah Berlin</a> porque toca un tema que a mí me preocupa y no tengo resuelto.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Monismo vs. Pluralismo</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Munthe cuenta que Berlin estaba fascinado por<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ilustración"> la Ilustración</a>. Había escrito: «<em>El poder intelectual, la honestidad, la lucidez, el valor y el amor desinteresado a la verdad de los pensadores más dotados del siglo XVIII siguen sin tener parangón hasta hoy. Su época es uno de los mejores y más esperanzadores episodios en la vida de la humanida</em>d.» Pero luego llegaron las barbaridades del siglo XX y Berlin no pudo evitar preguntarse si la Ilustración -el motor de la libertad y de la ampliación de derechos de los siglos XVIII y XIX- había contribuido a las tragedias del siglo XX, es decir, si había alimentado el totalitarismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Berlin empezó a reformular la proposición central de la Ilustración -su fe en la promesa última de la razón, en su universalidad y en su poder redentor- como una forma de absolutismo moral: la idea de que todas las acciones pueden juzgarse según un rasero moral universal. En épocas anteriores, el absolutismo moral se apoyaba en la religión y Dios fijaba la norma universal. Fue el absolutismo religioso de generaciones previas el que obligó a los puritanos ingleses a huir a América, a los hugonotes franceses a huir a Inglaterra y —aún antes— el que vio expulsar a los judíos de España y Portugal. Durante la Ilustración, sin embargo, los pensadores empezaron a anclar ese rasero moral universal en la razón, en la idea de que la lógica y la racionalidad podían descubrir verdades universales. Berlin creía que los pensadores ilustrados, en su afán por hallar un único camino racional hacia una sociedad universalmente “buena”, habían preparado sin querer el terreno para el totalitarismo. Su diagnóstico fue que cuando la religión dejó de ser la medida universal del bien, muchos pensadores pusieron en su lugar la razón. Si la razón puede descubrir la sociedad buena, entonces hay un camino único.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En noviembre de 1994, Isaiah Berlin -ya muy mayor- recibió el doctorado honoris causa en Derecho por la Universidad de Toronto. No pudo pronunciar el discurso en persona sino que se leyó en su nombre. Ese breve texto, que él mismo llamó un «credo breve» contiene una advertencia moral sobre el siglo XX y una tesis sobre por qué las ideas, más que el odio tribal ordinario, produjeron sus mayores crímenes. El texto se publicó después como&nbsp;<a href="https://www.homeworkforyou.com/static_media/uploadedfiles/berlin.pdf?direct=1">A Message to the 21st Century</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según Berlin, hay una forma muy extendida de entender la política que parece noble y acaba siendo peligrosa. Consiste en creer que no hay izquierda y derecha, sino bien y mal. Que existe una sola respuesta correcta a los problemas comunes y que quien no la ve está ciego, corrompido o malintencionado. Isaiah Berlin llamó a esa creencia monismo: la fe en una sola verdad moral y política, lo bastante clara como para organizar toda la vida en común. Frente a ella defendió el pluralismo: la idea de que hay varios bienes humanos reales, inteligibles y a menudo incompatibles, y que la democracia no sirve para coronar uno de ellos como definitivo, sino para que esos bienes puedan convivir sin que unos destrocen a los otros.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/1773083848051-Turi-Munthe-salon-cover-pic.png.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/1773083848051-Turi-Munthe-salon-cover-pic.png-1024x576.jpeg" alt="" class="wp-image-67630" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/1773083848051-Turi-Munthe-salon-cover-pic.png-1024x576.jpeg 1024w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/1773083848051-Turi-Munthe-salon-cover-pic.png-300x169.jpeg 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/1773083848051-Turi-Munthe-salon-cover-pic.png-768x432.jpeg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/1773083848051-Turi-Munthe-salon-cover-pic.png-370x208.jpeg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/1773083848051-Turi-Munthe-salon-cover-pic.png-570x321.jpeg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/1773083848051-Turi-Munthe-salon-cover-pic.png-770x433.jpeg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/1773083848051-Turi-Munthe-salon-cover-pic.png-1170x658.jpeg 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/1773083848051-Turi-Munthe-salon-cover-pic.png-1031x580.jpeg 1031w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/1773083848051-Turi-Munthe-salon-cover-pic.png.jpeg 1200w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La esencia de su advertencia sería esta:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Si estás verdaderamente convencido de que existe alguna solución para todos los problemas humanos, de que se puede concebir una sociedad ideal a la que los hombres pueden llegar con solo hacer lo necesario para alcanzarla, entonces tú y tus seguidores habréis de creer que ningún precio es demasiado alto para abrir las puertas de ese paraíso. Solo los estúpidos y los malvados resistirán una vez que se les expongan ciertas verdades simples. A quienes resistan hay que persuadirlos; si no se les puede persuadir, hay que aprobar leyes que los contengan; si eso no basta, inevitablemente habrá que usar la coacción y, si hace falta, la violencia: si es necesario, el terror y la matanza.”</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">El marxismo, el fascismo, el nazismo y el estalinismo no fueron meras locuras. Fueron la consecuencia extrema de creer que la razón podía diseñar una sociedad perfecta. Llamó a esos líderes <em>“profetas con ejércitos a la espalda</em>”. La búsqueda de la perfección, escribió, es una receta para el derramamiento de sangre, aunque la pidan los más sinceros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Berlin sostiene que en el siglo XX fue una era de crímenes humanos evitables -Lenin, Stalin, Hitler, Mao, Pol Pot- causados menos por el miedo o la avaricia que por una idea: que existe una sola respuesta verdadera a los problemas humanos y un paraíso social al que se puede llegar a cualquier precio. Quien resiste, como acabo de citar, es estúpido o malvado y cabe persuadirlo, legislarlo, coaccionarlo o aniquilarlo. Esta convicción, según Berlin, es falsa porque los valores centrales -libertad, igualdad, seguridad, justicia, misericordia, conocimiento, felicidad- brotan de nuestra naturaleza pero chocan entre sí y no admiten realización simultánea y perfecta. Frente al fanatismo de un único fin, solo quedan el compromiso, el trueque y el límite: tanta libertad por tanta igualdad, tanta espontaneidad por tanta organización.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los seres humanos persiguen fines últimos que no se pueden sumar en una sola fórmula. Por ejemplo, la libertad y la igualdad son ambas valiosas pero entran en conflicto. Las personas no tenemos los mismos talentos y capacidades y si damos libertad no vamos a obtener todos los mismos resultados. Por otro lado, si obligas a unos resultados iguales, tienes que cargarte la libertad. Con la justicia y la misericordia/compasión también ocurre lo mismo. No hay un árbitro racional que declare, de una vez para siempre, cuánto de cada bien debemos tener, cómo hemos de combinarlos y con qué jerarquía. En la vida política normal hay conflictos que la razón no “resuelve”. Solo se negocian. La política decente no es la armonía final. Es un equilibrio incómodo, siempre a punto de romperse, que hay que reparar una y otra vez. Cuando crees que sólo hay una verdad, la conclusión es clara: el rival es ignorante, inmoral o loco. Es una visión reconfortante, porque nos sitúa en el lado correcto de la historia. Pero también es falsa.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Insel_Utopia.png"><img loading="lazy" decoding="async" width="780" height="1024" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Insel_Utopia-780x1024.png" alt="" class="wp-image-67628" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Insel_Utopia-780x1024.png 780w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Insel_Utopia-228x300.png 228w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Insel_Utopia-768x1008.png 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Insel_Utopia-370x486.png 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Insel_Utopia-570x748.png 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Insel_Utopia-770x1011.png 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Insel_Utopia-442x580.png 442w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Insel_Utopia.png 1099w" sizes="auto, (max-width: 780px) 100vw, 780px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>La isla de Utopia de Tomas Moro. Ilustración de la 1ª edición 1516</em></figcaption></figure>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>El Juego Democratico</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de hablar de esto, Munthe toca un tema que me parece clave, y muy necesario en esta época de polarización que estamos viviendo: la democracia no es una guerra santa sino un deporte con reglas. Un partido de fútbol no funciona porque los dos equipos quieran lo mismo. Funciona porque, queriendo cosas opuestas -ganar-, aceptan las mismas condiciones para intentarlo. Hay expectativas de juego limpio: no se puede lesionar al rival a propósito ni coger el balón con la mano. Hay árbitros independientes, leales al reglamento y no al marcador. Y, sobre todo, hay un acuerdo tácito de que el partido importa más que el resultado de hoy. Si un equipo decide que ganar justifica cambiar las reglas, amenazar al colegiado o expulsar al otro club de la liga, el deporte se acaba. Queda solo la fuerza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En democracia ocurre lo mismo. Las “expectativas de buen juego” son no amenazar al adversario, no eliminar su derecho a existir, no mentir de forma sistemática, no corromper las instituciones que hacen posible el desacuerdo. Los árbitros son la Constitución, los jueces, el parlamento, la prensa independiente, los funcionarios electorales. Su lealtad no es a nuestro bando. Es al proceso. Atacar a un político puede ser una falta, atacar al árbitro es otra cosa. Cuando una parte deja de confiar en que el colegiado es independiente, pierde el incentivo de jugar limpio. Entonces cada cual se siente legitimado a hacer lo que teme que hará el otro. Eso es la trampa: por miedo a que el rival destroce el juego, uno empieza a destrozarlo primero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La diferencia decisiva es esta. Un partido de fútbol es un juego finito: alguien gana y el encuentro termina. La democracia tiene que pensarse como un juego infinito. Su objetivo no es que “nuestra” verdad gane de una vez por todas. Su objetivo es que el juego continúe. Por eso se ponen límites a la financiación, al fraude, al libelo, al recorte de distritos, al secuestro de los tribunales. No para que nadie gane nunca una elección, sino para que ninguna victoria cierre el campo. Si la democracia se “gana” del todo, se acaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Escribe Munthe: «<em>Lo último es lo más importante: tenemos que convenir en que la práctica del juego importa, en última instancia, más que quién gane a corto plazo. Esa es la gran línea de falla entre pluralistas y monistas, entre demócratas y autócratas. Todo lo demás es secundario. Un partido de fútbol es un juego “finito”: se gana o se pierde. Debemos concebir la democracia como un juego infinito: infinito porque el fin último de la democracia es más democracia. Establecemos reglas sobre la financiación de las campañas, o las normas electorales, o la difamación, o el amaño electoral, y aceptamos dar poder a los árbitros y acatar sus decisiones, para que la democracia nunca pueda “ganarse”. Porque si la democracia se “gana”, se acabó el juego</em>.»</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y añade: «<em>A medida que nos hemos polarizado, hemos empezado a olvidar poco a poco que para jugar el juego infinito de la democracia hace falta una oposición. La ausencia de oposición es el rasgo más ostensiblemente obvio de todas las no democracias: de Arabia Saudí y Rusia a China y Singapur. Así que, cuando demonizamos y deshumanizamos al otro bando, preparamos el terreno para la muerte del juego</em>.»</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este punto me parece esencial porque choca con el instinto monista. Si uno está seguro de que sus ideas son el bien y las demás el mal, la democracia sobra. Bastaría un solo partido: el nuestro. Las elecciones serían un trámite molesto. El debate, una concesión a gente que no merece hablar. En una palabra, caemos en el totalitarismo. Sin rival u oponente no hay partido. Sin partido no hay descubrimiento de lo que, en cada momento, resulta más justo o más prudente en una sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pelea de fondo, entonces, no es solo entre izquierda y derecha. Es entre quienes conciben al adversario como compañero involuntario de un juego que debe seguir y quienes lo conciben como un obstáculo a extirpar. Los primeros son pluralistas, aunque discutan con dureza. Los segundos son monistas, aunque hablen de pueblo, de justicia o de libertad. Unos aceptan que mañana puede ganar el otro y que eso, si las reglas se han respetado, no anula la democracia sino que la confirma. Los otros, cuando imaginan esa derrota, no ven un marcador adverso. Ven el fin del bien. Y quien cree estar defendiendo el bien absoluto ya ha empezado a pensar que el reglamento es un lujo.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/https-s3.amazonaws.com-arc-wordpress-client-uploads-infobae-wp-wp-content-uploads-2019-06-04082411-Isaiah-Berlin.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/https-s3.amazonaws.com-arc-wordpress-client-uploads-infobae-wp-wp-content-uploads-2019-06-04082411-Isaiah-Berlin-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-67627" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/https-s3.amazonaws.com-arc-wordpress-client-uploads-infobae-wp-wp-content-uploads-2019-06-04082411-Isaiah-Berlin-1024x1024.jpg 1024w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/https-s3.amazonaws.com-arc-wordpress-client-uploads-infobae-wp-wp-content-uploads-2019-06-04082411-Isaiah-Berlin-300x300.jpg 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/https-s3.amazonaws.com-arc-wordpress-client-uploads-infobae-wp-wp-content-uploads-2019-06-04082411-Isaiah-Berlin-768x768.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/https-s3.amazonaws.com-arc-wordpress-client-uploads-infobae-wp-wp-content-uploads-2019-06-04082411-Isaiah-Berlin-370x370.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/https-s3.amazonaws.com-arc-wordpress-client-uploads-infobae-wp-wp-content-uploads-2019-06-04082411-Isaiah-Berlin-570x570.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/https-s3.amazonaws.com-arc-wordpress-client-uploads-infobae-wp-wp-content-uploads-2019-06-04082411-Isaiah-Berlin-770x770.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/https-s3.amazonaws.com-arc-wordpress-client-uploads-infobae-wp-wp-content-uploads-2019-06-04082411-Isaiah-Berlin-1170x1170.jpg 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/https-s3.amazonaws.com-arc-wordpress-client-uploads-infobae-wp-wp-content-uploads-2019-06-04082411-Isaiah-Berlin-580x580.jpg 580w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/https-s3.amazonaws.com-arc-wordpress-client-uploads-infobae-wp-wp-content-uploads-2019-06-04082411-Isaiah-Berlin.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>Isaiah Berlin</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Objeciones y Problemas</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La primera objeción es que necesitamos creer en algo. No podemos ir por la vida pensando que nuestras ideas no valen nada o lo mismo que cualquier otra. Este planteamiento del pluralismo suena a relativismo: si hay varios bienes y no hay fórmula final, entonces todo valdría y el Holocausto sería “otra ponderación más”. Berlin lo niega con sequedad. Relativismo es tratar los valores como gustos incomunicados: café con leche frente a campos de concentración. Pluralismo es otra cosa. Hay fines humanos reales -libertad, igualdad, justicia, misericordia- que chocan entre sí y no se pueden maximizar todos a la vez. Eso no convierte un genocidio en un bien más. Hay un mínimo: que el otro cuente como persona. Fuera de ese horizonte no hay trueque decente. Dentro de él, la razón no “resuelve” el conflicto; solo ayuda a negociarlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De ahí sale una segunda objeción, que a mí me inquieta. A veces hay que ser monista y tajante. A veces hay que luchar. A veces, en la historia real, hay que resistir con fuerza a quien ya no juega y ha empezado a borrar personas. La democracia cotidiana no es el único registro de la política. Existe la excepción. Hubo Hitlers. Igual en algún momento es legítimo romper las reglas y usar la violencia. ¿Cómo podemos saber si ha llegado ese momento? El problema es que ahora todo el mundo está convencido de vivir ya en 1933 y todos nuestros adversarios políticos son Hitler o demonios. La brújula se ha vuelto loca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cómo se distingue la política del día a día de la excepción? Pues no hay un detector limpio. Necesitamos la razón para decidir si hay que ser intolerantes con el intolerante con lo cual el círculo se cierra y volvemos al punto de partida. Para saber cuándo ser tolerante con el intolerante y cuándo ser duro, hay que juzgar, y al juzgar volvemos a la incertidumbre de la que queríamos huir. Tenemos algunas señales toscas que nos pueden ayudar. Por ejemplo, ¿puede el adversario perder y seguir con el juego democrático y legal? ¿Niega que el otro sera una persona? ¿Lo que me alarma del adversario me suena bien cuando gobierna el mío? Hay algunas pistas pero no hay criterios claros y definitivos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esa incertidumbre aparece lo que Munthe llama la trampa de Moloch, una idea tomada de la teoría de juegos y difundida sobre todo por <a href="https://www.astralcodexten.com">Scott Alexander</a>. Consiste en esto: cada bando hace cosas que en el fondo no quiere -subir el tono, tratar al otro como enemigo, atacar a jueces o periodistas, plantearse echar al rival del tablero- porque teme que, si no las hace, las hará el contrario. Uno cree que está defendiendo la democracia pero realmente la está destruyendo. No hace falta que los dos lados hagan lo mismo ni que tengan la misma culpa. Basta con que ambos desconfíen y se convenzan demasiado pronto de que ya no estamos en política normal, sino en una emergencia. Y la respuesta es imponer mi totalitarismo antes de que el otro imponga el suyo.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Francisco_Jose_de_Goya_y_Lucientes_-_The_sleep_of_reason_produces_monsters_No._43_from_Los_Caprichos_-_Google_Art_Project-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="677" height="1024" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Francisco_Jose_de_Goya_y_Lucientes_-_The_sleep_of_reason_produces_monsters_No._43_from_Los_Caprichos_-_Google_Art_Project-677x1024.jpg" alt="" class="wp-image-67626" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Francisco_Jose_de_Goya_y_Lucientes_-_The_sleep_of_reason_produces_monsters_No._43_from_Los_Caprichos_-_Google_Art_Project-677x1024.jpg 677w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Francisco_Jose_de_Goya_y_Lucientes_-_The_sleep_of_reason_produces_monsters_No._43_from_Los_Caprichos_-_Google_Art_Project-198x300.jpg 198w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Francisco_Jose_de_Goya_y_Lucientes_-_The_sleep_of_reason_produces_monsters_No._43_from_Los_Caprichos_-_Google_Art_Project-768x1161.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Francisco_Jose_de_Goya_y_Lucientes_-_The_sleep_of_reason_produces_monsters_No._43_from_Los_Caprichos_-_Google_Art_Project-1016x1536.jpg 1016w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Francisco_Jose_de_Goya_y_Lucientes_-_The_sleep_of_reason_produces_monsters_No._43_from_Los_Caprichos_-_Google_Art_Project-1354x2048.jpg 1354w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Francisco_Jose_de_Goya_y_Lucientes_-_The_sleep_of_reason_produces_monsters_No._43_from_Los_Caprichos_-_Google_Art_Project-370x560.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Francisco_Jose_de_Goya_y_Lucientes_-_The_sleep_of_reason_produces_monsters_No._43_from_Los_Caprichos_-_Google_Art_Project-570x862.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Francisco_Jose_de_Goya_y_Lucientes_-_The_sleep_of_reason_produces_monsters_No._43_from_Los_Caprichos_-_Google_Art_Project-770x1164.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Francisco_Jose_de_Goya_y_Lucientes_-_The_sleep_of_reason_produces_monsters_No._43_from_Los_Caprichos_-_Google_Art_Project-1170x1769.jpg 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Francisco_Jose_de_Goya_y_Lucientes_-_The_sleep_of_reason_produces_monsters_No._43_from_Los_Caprichos_-_Google_Art_Project-384x580.jpg 384w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Francisco_Jose_de_Goya_y_Lucientes_-_The_sleep_of_reason_produces_monsters_No._43_from_Los_Caprichos_-_Google_Art_Project-scaled.jpg 1693w" sizes="auto, (max-width: 677px) 100vw, 677px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>&#8220;El sueño de la razón produce monstruos&#8221; Francisco De Goya</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Conclusiones</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Berlin, al final de sual final de su ensayo <em>Dos conceptos de libertad</em>, cita a Schumpeter:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Darse cuenta de la validez relativa de las propias convicciones y, aun así, sostenerlas sin flaquear es lo que distingue al hombre civilizado del bárbaro.”</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo que esta máxima puede ser una buena guía. La mayor parte de la política democrática no es el Bien contra el Mal. Es un trueque entre bienes que no caben juntos del todo. Son ideas o propuestas legítimas (con ventajas e inconvenientes, como todo lo humano), entra las que hay que elegir en unas circunstancias determinadas. Si olvidamos eso, la política se vuelve religión y el adversario, hereje.</p>



<figure class="wp-block-embed alignfull is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
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</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Marcos Ordoñez y los jardines finales</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Rivero Serrano]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 Sep 2026 18:30:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte & Letras]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Marcos Ordóñez]]></category>
		<category><![CDATA[obituarios]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“Comienzas a tener ‘una cierta edad’ cuando caes en la cuenta de que un día más es, irrevocablemente, un día menos”. Marcos Ordoñez.  Josep...</p>
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<p class="wp-block-paragraph">“<em>Comienzas a tener ‘una cierta edad’ cuando caes en la cuenta de que un día más es, irrevocablemente, un día menos</em>”. <strong>Marcos Ordoñez. </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://cronicaglobal.elespanol.com/letraglobal/cine-teatro/20260922/marcos-ordonez-sublime-herencia-joan-sagarra/1003742796336_0.html">Josep María Cortes escribe, a propósito de Marcos Ordoñez (1957-2016) en <em>Letra Global</em></a>, sus inicios periodísticos barceloneses: “<em>En los ochenta recaló en el desaparecido El Correo Catalán, cuando dos de sus mejores coetáneos, <strong>Sergio Vilasanjuan</strong>, entonces seductor shakesperiano y <strong>Llatzer Moix</strong>, joven editor silente de la sección de cultura, compartían desventuras con el senyor Roma, encargado del cierre, la última verdad de los días aciagos</em>”. Mas tarde, prosigue el relato de redacciones y abandonos: “<em>Cuando estos dos periodistas ahondaron su carrera en La Vanguardia, <strong>Marcos Ordóñez</strong> aparecía por Pelayo, la antigua sede, y le daba unas vueltas a la dramaturgia, mientras su maestro, <strong>Joan de Sagarra</strong>, el crítico teatral de El País participaba en los cimientos del Teatre Lliure o la constitución del primer Festival Grec”. Para Cortés, Ordoñez representa “uno de los nombres más reconocibles de la <strong>crítica teatral</strong> española de las últimas décadas</em>”; en donde no está de más citar a <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/José_Monleón">José Monleón</a>, a<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_Haro_Tecglen"> Eduardo Haro Tecglen</a> y al citado maestro ordoñeciano <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Joan_de_Sagarra">Joan de Segarra</a>. Pero no solo practicó la crítica teatral, sino que abundó en otras escrituras diversas y expansivas. Como cuenta en sus piezas de ficción más o menos alterada, como fueron   <em>Una vuelta por el Rialto</em> (1994), <em>Rancho aparte</em> (1997), <em>Puerto Ángel</em> (1999), <em>Tarzán en Acapulco </em>(2001), <em>Comedia con fantasmas</em> (2002), <em>Detrás del hielo</em> (2006), <em>Turismo interior</em> (2010) o <em>Un jardín abandonado por los pájaros </em>(2013). Sin olvidar su dietario de 2019 –por cierto, con ilustración melancólica de Pierre Le-Tan, el llamado por Ordoñez, como alma gemela de Modiano y responsable de las portadas de los libros del francés en la colección Folio–. Y esa proximidad explica –como los bucles que se cierran entre ellos– que el mismo Modiano prologara la pieza de Pierre Le-Tan <em>El Paris de mi juventud</em>.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/CCI_001282-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="667" height="1024" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/CCI_001282-667x1024.jpg" alt="" class="wp-image-67592" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/CCI_001282-667x1024.jpg 667w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/CCI_001282-195x300.jpg 195w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/CCI_001282-768x1179.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/CCI_001282-1001x1536.jpg 1001w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/CCI_001282-1335x2048.jpg 1335w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/CCI_001282-370x568.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/CCI_001282-570x875.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/CCI_001282-770x1182.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/CCI_001282-1170x1795.jpg 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/CCI_001282-378x580.jpg 378w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/CCI_001282-scaled.jpg 1668w" sizes="auto, (max-width: 667px) 100vw, 667px" /></a></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://elpais.com/autor/marcos-ordonez/">Mi conocimiento de Ordoñez lo realicé a través de <em>El País</em></a>, donde no solo ensayaba la crítica teatral, sino que se aplicaba a otros tanteos de crítica cultural diversa y muy literaria. Particularmente, la sección <em>El hombre que fue jueves</em> –con homenaje chestertoniano incluido–, donde conservo el recorte embalsamado –por alguna razón tan lejana como perdida en mi memoria actual– denominado <em>Los fantasma de Modiano</em> del 5 de julio de 2018. Donde, obviamente, desfilan hermanados Modiano y Le -Tan, unidos por la sabiduría de Ordoñez. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pieza esta de los fantasmas de Modiano, donde Ordoñez da cuenta de los fallidos intentos de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Patrick_Modiano">Patrick Modiano</a> por acceder al teatro –un esfuerzo el del empeño teatral y su fracaso consiguiente, que le emparenta con nuestro Juan Benet, igual de teatralmente fracasado– y del sonado fracaso de su obra <em>La polka</em> de 1974, estrenada en el <em>Teatro del Gymnase</em>. Donde llega a anotar, que el escritor francés tardó 10 años en superar el ruido del hundimiento teatral con <em>Poupée blonde</em>. Del abandono de <em>El País</em>, en 2021, por motivos de salud, de los cual ya me quejé en 2022, al anotar: “<em>desaparecido recientemente sin una explicación cabal de las páginas teatrales del semanario Babelia y autor de un obra tan singular como Un paseo por el Rialto (1994) que son unas Memorias literarias</em>”. Y ahora conocemos las razones del abandono de esa escritura, que ni siquiera fueron comentadas por los responsables de <em>Babelia</em>.  Solo ha quedado constancia, en la casa de Miguel Yuste, d<a href="https://elpais.com/cultura/2026-09-21/muere-el-critico-teatral-y-escritor-marcos-ordonez-a-los-69-anos.html">el adiós sentido y formulado por Jacinto Antón</a> , tan elegante como siempre, en su obituario del pasado 22 de septiembre.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/f.elconfidencial.com-original-84a-76e-c1c-84a76ec1c5d278ac01e27a4f9a9c4654.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/f.elconfidencial.com-original-84a-76e-c1c-84a76ec1c5d278ac01e27a4f9a9c4654-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-67590" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/f.elconfidencial.com-original-84a-76e-c1c-84a76ec1c5d278ac01e27a4f9a9c4654-1024x768.jpg 1024w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/f.elconfidencial.com-original-84a-76e-c1c-84a76ec1c5d278ac01e27a4f9a9c4654-300x225.jpg 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/f.elconfidencial.com-original-84a-76e-c1c-84a76ec1c5d278ac01e27a4f9a9c4654-768x576.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/f.elconfidencial.com-original-84a-76e-c1c-84a76ec1c5d278ac01e27a4f9a9c4654-370x278.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/f.elconfidencial.com-original-84a-76e-c1c-84a76ec1c5d278ac01e27a4f9a9c4654-570x428.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/f.elconfidencial.com-original-84a-76e-c1c-84a76ec1c5d278ac01e27a4f9a9c4654-770x578.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/f.elconfidencial.com-original-84a-76e-c1c-84a76ec1c5d278ac01e27a4f9a9c4654-1170x878.jpg 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/f.elconfidencial.com-original-84a-76e-c1c-84a76ec1c5d278ac01e27a4f9a9c4654-773x580.jpg 773w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/f.elconfidencial.com-original-84a-76e-c1c-84a76ec1c5d278ac01e27a4f9a9c4654.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><figcaption class="wp-element-caption">Marcos Ordóñez junto a Eduardo Mendoza, en la presentación de su libro &#8216;Telón de fondo&#8217;</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">He revisado las notas que flotan en las páginas de cortesía del otro testamento literario y memorialístico de la Barcelona de los años 60, como es <em>Un jardín abandonado por los pájaros</em> (2013). Donde la curiosidad que anotaba al leer es de carácter tan circunstancial como resulta la proximidad del pintor de Ciudad Real, Carlos Vázquez, a la familia Ordoñez. Incluso da cuentas de todas las andanzas de esos días aciagos y convulsos, conocidos por sus abuelos y padres. Que yo aproveché para escribir la pieza de <em>Carlos Vázquez y la guerra</em> en el digital <em>Miciudadreal</em> del 29 de mayo de 2013. Que cuenta con una reescritura posterior –con algunos añadidos y retoques– del 20 de junio de 2022. Todo ello, la peripecia muy teatral de los Vázquez, viajando a la Costa Azul, luego a la Sevilla de Queipo, y el extraño encargo de 1939 de la Diputación de Ciudad Real de un retrato de Franco, tan extraño como irrelevante. Todo lo supe merced a la generosa exposición de Marcos Ordoñez. Incluso la rara coincidencia de los títulos de escrituras diversas. El de Ordoñez, <em>Un jardín abandonado por los pájaros</em> y la pieza mía <em>El jardín abandonado </em>de 2003, diez años antes.</p>



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<iframe loading="lazy" title="El escritor y crítico Marcos Ordóñez en Presencias Literarias en la Universidad de Cádiz." width="770" height="433" src="https://www.youtube.com/embed/gYu86S1Iybg?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="9uYDS7tMsr"><a href="https://hyperbole.es/2015/05/modiano-los-motivos-de-un-escritor/">Modiano: los motivos de un escritor</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Modiano: los motivos de un escritor» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2015/05/modiano-los-motivos-de-un-escritor/embed/#?secret=Sbq7l7Gglx#?secret=9uYDS7tMsr" data-secret="9uYDS7tMsr" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="wtITOYmDmS"><a href="https://hyperbole.es/2015/05/modiano-los-motivos-de-un-escritor/">Modiano: los motivos de un escritor</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Modiano: los motivos de un escritor» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2015/05/modiano-los-motivos-de-un-escritor/embed/#?secret=QMNNVyIOqw#?secret=wtITOYmDmS" data-secret="wtITOYmDmS" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<p>La entrada <a href="https://hyperbole.es/2026/09/marcos-ordonez-y-los-jardines-finales/">Marcos Ordoñez y los jardines finales</a> se publicó primero en <a href="https://hyperbole.es">Hyperbole</a>.</p>
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		<title>&#8220;Peseta, caballo, manzana&#8221;: el peligro de sobrediagnostico y sobretratamiento en la enfermedad de Alzheimer</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ramón González Correales]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Sep 2026 10:14:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Medicina]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedad de alzheimer]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Alguna vez he fantaseado con escribir un pequeño relato que remedara lo que yo, todavía ahora, a los 68 años, hago cada día con...</p>
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<p class="wp-block-paragraph">Alguna vez he fantaseado con escribir un pequeño relato que remedara lo que yo, todavía ahora, a los 68 años,  hago cada día con mis pacientes. Me imagino, quizá dentro de pocos años, frente a un médico joven, en esa edad un poco arrogante en la que todos los toros se ven desde la barrera, al que alguien me ha llevado un poco a la fuerza o un poco engañado. &#8220;<em>A ver, repita estas palabras:<a href="https://www.sanitas.es/biblioteca-de-salud/tercera-edad/demencias-y-patologias/demencias-y-deterioro-cognitivo/escala-mini-lobo"> peseta, caballo manzana</a></em>&#8220;. Imagino mi irritación, mi sonrisa, quizá mi asombro porque de pronto no recuerde alguna de ellas igual que ahora, cada vez más a menudo,  no recuerdo nombres de personas a las que sí vislumbro en la memoria o quizá de un fármaco o una novela que he conocido toda la vida. Ya he aprendido que esas fallas de memoria reciente son frecuentes a partir de cierta edad, sobre todo, cuando se maneja mucha información y que lo mejor es mirar, de inmediato, lo que se olvida en esas prótesis maravillosas que ahora tenemos tan a mano o solo relajarse y predecir que los olvidos son como los gatos: siempre terminan volviendo regresando. Quizá por eso y por como me repercute en la consulta estoy siguiendo con interés la campaña, en cierto modo emboscada, que se está produciendo, en los últimos tiempos, en todos los medios de comunicación sobre la posible prevención de la enfermedad de Alzheimer, basándose en dos premisas falsas o al menos solo parcialmente verdaderas: el que ahora hay pruebas para detectar la enfermedad años antes de que aparezca la demencia y el que existe un tratamiento eficaz que podría revertirla por lo que resultaría sumamente injusto que esos fármacos no fueran financiados por los sistemas públicos de salud de los diferentes países. Hago una búsqueda en <a href="https://www.openevidence.com">Open Evidence </a>una IA de alta calidad para buscar evidencia y resumo sus conclusiones a día de hoy.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/16529577262136.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="851" height="1024" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/16529577262136-851x1024.jpg" alt="" class="wp-image-67577" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/16529577262136-851x1024.jpg 851w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/16529577262136-249x300.jpg 249w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/16529577262136-768x924.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/16529577262136-1277x1536.jpg 1277w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/16529577262136-370x445.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/16529577262136-570x686.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/16529577262136-770x926.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/16529577262136-1170x1407.jpg 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/16529577262136-482x580.jpg 482w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/16529577262136.jpg 1405w" sizes="auto, (max-width: 851px) 100vw, 851px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>Iris Murdoch </em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Es verdad que los biomarcadores en sangre: <strong>p-tau217</strong> (el más validado para predecir el diagnóstico y la capacidad predictiva de progresión hacia la demencia), cociente tau-217/Abeta42, Abeta42 plasmatico, neurofilamento de cadena ligera (NFL), proteína ácida fibrilar glial (GFAP) y p-tau181. Y los biomarcadores de imagen y líquido cefalorraquideo (LCR): PET amiloide y PET tau, Abeta42/40, ptau181, ptau217 en LCR, atrofia hipocampo y de la región de &#8220;firma Alzheimer&#8221; en Resonancia Magnética (RM), carga de hiperdensidades de sustancia blanca y el genotipo no biomarcador bioquímico (APOE ε4) pueden detectar patología Alzheimer décadas antes de que aparezcan los síntomas <a href="https://doi.org/10.1038/s41582-024-00989-1">pero la posibilidad de esos biomarcadores en personas cognitivamente sanas no predice actualmente de forma fiable quién desarrollará la demencia. </a>Alrededor del 30% de los mayores de 70 años y el 40% de los mayores de 80 años cognitivamente intactos tienen una patología amiloide cerebral, y<a href="https://doi.org/10.1038/s41586-025-10018-w"> un subgrupo permanece asintómático hasta la muerte pese a mostrar patología moderada-grave en la autopsia. </a>Además, en poblaciones de baja prevalencia  (como personas asintómáticas) el valor predictivo positivo cae incluso con pruebas de alta sensibilidad y especificidad, generando falsos positivos con las consiguientes repercusiones psicológicas, legales, de seguros y de estigma. Ningún biomarcador aislado, ni siquiera p-tau217, alcanza especificidad del 100%: en el estudio que comparó p-tau217 con PET-FDG en demencia atípica/precoz, la especificidad para positividad amiloide-PET fue del 79%, es decir, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39715476/">21% de falsos positivos</a>. Lo que supone que <strong>actualmente no existe evidencia de que tratar a personas con biomarcadores positivos</strong> prevenga la demencia y las guías clínicas no recomiendan el cribado de asintomáticos. <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/ene.70668">Los propios consensos reconocen el riesgo de &#8220;sobremedicalización&#8221; </a>al clasificar a los amiloide positivos asintomáticos como personas en riesgo en vez de como enfermos. </p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/17459436544854.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/17459436544854-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-67578" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/17459436544854-1024x683.jpg 1024w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/17459436544854-300x200.jpg 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/17459436544854-768x512.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/17459436544854-370x247.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/17459436544854-270x180.jpg 270w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/17459436544854-570x380.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/17459436544854-770x513.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/17459436544854-1170x780.jpg 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/17459436544854-870x580.jpg 870w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/17459436544854.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>Iris Murdoch y su marido John Bayley</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los nuevos fármacos antiamiloide parecen tener un beneficio clínico modesto y riesgos nada despreciables.<a href="https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/1241891001/FT_1241891001.html"> Lecanemab</a> y <a href="https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/1251926001/FT_1251926001.html">donanemab</a>, los dos anticuerpos monoclonales antiamiloide aprobados, reducen de forma marcada el amiloide cerebral (donanemab hasta &gt;80% en PET a los 18 meses) pero su beneficio clínico es limitado: enlentecen el declive cognitivo-funcional un 27% (lecanemab) y un 36% (donanemab), equivalente a 0,5–0,7 puntos menos de deterioro en una escala de 0 a 18 (<a href="https://knightadrc.wustl.edu/app/uploads/2021/10/Spanish-Guatemala.pdf">CDR-SB</a>) a los 18 meses.&nbsp; La relevancia clínica de esta  magnitud sigue siendo objeto de un debate abierto en la literatura sobre si es clínicamente significativa.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En cuanto a seguridad, el efecto adverso limitante es el ARIA (edema/derrame o microhemorragias cerebrales), que ocurre en aproximadamente 13-24% (ARIA-E) y 20-25% (ARIA-H) con donanemab según el régimen de titulación, y en tasas algo menores con lecanemab, con formas sintomáticas en el 2,8% (lecanemab) y 6,1% (donanemab) de los participantes en los ensayos pivotales.&nbsp; Se han notificado muertes potencialmente relacionadas con el tratamiento.&nbsp; El riesgo de ARIA es notablemente mayor en portadores homocigotos de APOE ε4.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A diferencia de los inhibidores de colinesterasa y memantina —que ofrecen beneficio sintomático modesto, buena tolerabilidad general y no requieren monitorización con resonancias— los anticuerpos antiamiloide exigen infusiones intravenosas periódicas y <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40997839/">hasta tres RM cerebrales en el primer año para vigilar ARIA</a>.&nbsp; No es correcto decir que sean &#8220;igual de ineficaces&#8221;: los ensayos de fase 3 mostraron beneficio estadísticamente significativo sobre placebo en variables cognitivas y funcionales prespecificadas, aunque la relevancia clínica de esa magnitud de efecto sigue siendo objeto de controversia activa en la literatura, y <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40997839/">se desconoce si el beneficio se mantiene o amplía a largo plazo.&nbsp;<br></a></p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/image-1.png"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="585" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/image-1-1024x585.png" alt="" class="wp-image-67566" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/image-1-1024x585.png 1024w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/image-1-300x171.png 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/image-1-768x438.png 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/image-1-1536x877.png 1536w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/image-1-2048x1169.png 2048w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/image-1-370x211.png 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/image-1-570x325.png 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/image-1-770x440.png 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/image-1-1170x668.png 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/image-1-1016x580.png 1016w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30108054/"><strong>El sobrediagnóstico</strong> </a>es la identificación correcta, según los criterios vigentes, de una condición que nunca habría causado síntomas, discapacidad o muerte durante la vida de la persona si no se hubiera detectado; no es un falso positivo ni un error diagnóstico, sino un &#8220;verdadero positivo&#8221; clínicamente irrelevante.&nbsp;&nbsp;<strong><a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11790174/">El sobretratamiento</a> </strong>es la consecuencia casi inevitable: como en el momento del diagnóstico es imposible distinguir una condición que progresará de una que no lo hará, prácticamente todos los casos sobrediagnosticados terminan tratados, exponiéndose a riesgos sin posibilidad de beneficio.&nbsp;El cribado poblacional es el principal impulsor, pero también contribuyen la ampliación de criterios diagnósticos, los hallazgos incidentales por tecnología cada vez más sensible, y la &#8220;medicalización&#8221; de experiencias vitales comunes como enfermedad.&nbsp; Un ejemplo paradigmático es la variabilidad biológica de los tumores: algunos crecen rápido y causan síntomas, otros son tan lentos o no progresivos que el paciente muere de otra causa antes de que den problemas —estos últimos son los que el cribado sobredetecta preferentemente (sesgo de muestreo por duración, &#8220;<em>length-biased sampling</em>&#8220;). Hay múltiples estudios que demuestran que pueden producir daños en seis dominios:  &nbsp;físico, psicológico, carga de tratamiento, social, financiero y insatisfacción con la atención. Además una intervención sanitaria sobreutilizada desencadena una cascada de servicios &#8220;río abajo&#8221; con daños a corto y largo plazo.&nbsp;Incluso en cribados muy establecidos sobre cáncer se considera que existe un porcentaje alto de sobrediagnóstico y sobretratamiento.<a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8844206/"> Según este estudio </a>en la prevención del cáncer de próstata, &nbsp;el cribado con PSA generó más de 1 millón de tratamientos agresivos adicionales en hombres en EE. UU. pese a la naturaleza tradicionalmente indolente de muchos de estos tumores.&nbsp;En mama hasta el 22-57% de los tumores detectados por mamografía de cribado se han clasificado como sobrediagnóstico según distintos estudios.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-full"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Iris-Murdoch-03.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1000" height="667" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Iris-Murdoch-03.jpg" alt="" class="wp-image-67582" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Iris-Murdoch-03.jpg 1000w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Iris-Murdoch-03-300x200.jpg 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Iris-Murdoch-03-768x512.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Iris-Murdoch-03-370x247.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Iris-Murdoch-03-270x180.jpg 270w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Iris-Murdoch-03-570x380.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Iris-Murdoch-03-770x514.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Iris-Murdoch-03-870x580.jpg 870w" sizes="auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>Iris Murdoch </em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La extrañeza que produce ver como el cuerpo se va destruyendo poco a poco, a veces de forma devastadora, hasta perder las funciones mas nobles que nos hacen singulares o nos permiten reconocernos a nosotros mismos o a las personas que amamos. Algo intimamente unido al aumento de esperanza de vida en las sociedades avanzadas. El papel de la medicina muchas veces determinante para aumentar la cantidad y la calidad de vida pero siempre con cautelas, con posibles efectos secundarios con múltiples intereses colisionando entre ellos. La complejidad de decidir los recursos que hay que aplicar para estudiar cada síntoma o signo que pudiera ser patológico o cuando hay que intentar prevenir una enfermedad, algo mucho más complejo de lo que parece y también con posibles efectos adversos, incluido el no saber cómo seguir viviendo  con la espada de Damocles de un diagnóstico potencialmente grave que aún no se ha manifestado pero que ya nos determinará la vida para siempre. Algo que pone a prueba de forma radical la psicología humana como ya describí en <em><a href="https://hyperbole.es/2023/05/living-el-eterno-dilema-de-la-luz-que-agoniza/">Living.</a></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">El regreso de los charlatanes, en pleno siglo XXI, que prometen toda clase de remedios para no enfermar o permanecer jóvenes encuentra terreno fértil en sociedades medicalizadas que mitifican la juventud y evitan pensar en la muerte. Sin embargo, aunque la medicina avance mucho durante las próximas décadas, la muerte seguirá siendo una realidad existencial de la que quizá no convenga protegernos por completo. Antes que nada, deberíamos concentrarnos en liberarla del dolor y de otros sufrimientos evitables, algo técnicamente posible en muchos casos, aunque todavía lejos de lograrse de forma universal. Pero también porque, como argumenta <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Irvin_D._Yalom">Irving D. Yalom</a>, la conciencia de la muerte puede propiciar un despertar existencial, una búsqueda de mayor autenticidad y una mejor tolerancia al riesgo y a la incertidumbre. Nos obliga a preguntarnos qué decisiones queremos tomar en el tiempo, siempre incierto, que nos queda, cómo dar un sentido más verdadero y más gratificante a nuestra vida.</p>



<figure class="wp-block-embed alignfull is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Iris | Official Trailer (HD) - Kate Winslet, Judi Dench, Hugh Bonneville | MIRAMAX" width="770" height="433" src="https://www.youtube.com/embed/9NUbiDJiglA?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="OGyDthabNc"><a href="https://hyperbole.es/2023/05/living-el-eterno-dilema-de-la-luz-que-agoniza/">&#8220;Living&#8221;: el eterno dilema de la luz que agoniza</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«“Living”: el eterno dilema de la luz que agoniza» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2023/05/living-el-eterno-dilema-de-la-luz-que-agoniza/embed/#?secret=Q1W1fIqb7l#?secret=OGyDthabNc" data-secret="OGyDthabNc" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="VEuW5klcFB"><a href="https://hyperbole.es/2024/10/salud-enfermedad-y-dilemas-eticos-en-la-medicina-moderna/">Salud, enfermedad y dilemas éticos en la medicina moderna</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Salud, enfermedad y dilemas éticos en la medicina moderna» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2024/10/salud-enfermedad-y-dilemas-eticos-en-la-medicina-moderna/embed/#?secret=rspltkZm5W#?secret=VEuW5klcFB" data-secret="VEuW5klcFB" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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		<title>Madring, Macondo, Faro: surrealismo y collage</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Rivero Serrano]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 Sep 2026 18:52:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arquitectura]]></category>
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<p>La entrada <a href="https://hyperbole.es/2026/09/madring-macondo-faro-surrealismo-y-collage/">Madring, Macondo, Faro: surrealismo y collage</a> se publicó primero en <a href="https://hyperbole.es">Hyperbole</a>.</p>
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<p class="wp-block-paragraph">En 1967 <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Guy_Debord">Guy Debord</a> (1931- 1994), publicaba su texto anticipatorio por muchas razones, producido desde la experiencia previa de la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Internacional_Situacionista">Internacional Situacionista,</a> La<em>&nbsp;sociedad del espectáculo</em>. En él, Debord daba pistas y claves de la singular inflexión que se avecinaba –hoy, ya la tenemos presente– en los modos y maneras de la sociedad y de la cultura de los años sesenta, y que daba salida a la enorme espectacularización de la vida entera. Inflexión y cambio&nbsp;&nbsp;que, vistos desde hoy, nos parecen una cosa normal o casi normal, pero que no dejaba de plasmar el auge creciente del cambio producido por la llamada ya, como Cultura de Masas y Cultura Pop(ular).&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esa franja temporal aproximada, de 1955 a 1965, se iban a producir acontecimientos diversos, pero relacionados entre sí, que conviene señalar.&nbsp;&nbsp;En julio de 1954 daban comienzo las obras del Parque Recreativo, promovido por Walt Disney en Anaheim, cerca de Los Ángeles, y llamado tiempo después, como un auto homenaje,&nbsp;<em>Disneyland</em>. Concepto recreativo y&nbsp;<em>Representativo</em>&nbsp;el de&nbsp;<em>Disneyland,</em>&nbsp;que venía a resumir un encuentro afortunado entre cierta Cultura Visual Naciente, con cierto concepto del Ocio Social, concebido como un espectáculo novedoso de largo recorrido en los Universos Temáticos y Tematizables de los años venideros, de la mano de un Turismo tan programado como Coloreado. Un Turismo llamado a suplantar la vida real y cubrir de colores brillantes la parquedad coloreada de las vidas medias seriadas.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-full"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/dream-of-venus-was-the-salvador-dali-designed-pavilion-for-v0-8j16r133e0ga1.jpg.webp"><img loading="lazy" decoding="async" width="640" height="1006" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/dream-of-venus-was-the-salvador-dali-designed-pavilion-for-v0-8j16r133e0ga1.jpg.webp" alt="" class="wp-image-67531" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/dream-of-venus-was-the-salvador-dali-designed-pavilion-for-v0-8j16r133e0ga1.jpg.webp 640w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/dream-of-venus-was-the-salvador-dali-designed-pavilion-for-v0-8j16r133e0ga1.jpg-191x300.webp 191w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/dream-of-venus-was-the-salvador-dali-designed-pavilion-for-v0-8j16r133e0ga1.jpg-370x582.webp 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/dream-of-venus-was-the-salvador-dali-designed-pavilion-for-v0-8j16r133e0ga1.jpg-570x896.webp 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/dream-of-venus-was-the-salvador-dali-designed-pavilion-for-v0-8j16r133e0ga1.jpg-369x580.webp 369w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>&#8220;Sueño de Venus&#8221; Salvador Dalí</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Coincidencia pues, del Tecnicolor cinematográfico, de la Televisión coloreada, de la expansión del color fotográfico de Kodak y del mundo de los ‘<em>magazines</em>’ profusamente ilustrados. La abundancia iconológica e iconográfica de los Estados Unidos en esos años, de evidente prosperidad material de posguerra, es rastreable en ese cine supercoloreado de la Metro Goldwyn Mayer, en esas revistas ilustradas y en el incipiente <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Arte_pop">movimiento Pop</a>, tanto en Pintura como en Arquitectura. Abundancia coloreada, que contrasta con la sequedad terrosa y parda de la década precedente, con las heridas humeantes de la Segunda Guerra aún abiertas y con las ciudades vestidas de gris escombro.&nbsp;&nbsp;Igual que contrasta esa excentricidad del&nbsp;&nbsp;color, con el tratamiento maquinista de Vidas y Ciudades, de la inmediata Guerra.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/foster-partners-manchester-united-stadium_dezeen_2364_col_0-1704x1704-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/foster-partners-manchester-united-stadium_dezeen_2364_col_0-1704x1704-1-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-67534" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/foster-partners-manchester-united-stadium_dezeen_2364_col_0-1704x1704-1-1024x1024.jpg 1024w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/foster-partners-manchester-united-stadium_dezeen_2364_col_0-1704x1704-1-300x300.jpg 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/foster-partners-manchester-united-stadium_dezeen_2364_col_0-1704x1704-1-768x768.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/foster-partners-manchester-united-stadium_dezeen_2364_col_0-1704x1704-1-1536x1536.jpg 1536w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/foster-partners-manchester-united-stadium_dezeen_2364_col_0-1704x1704-1-370x370.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/foster-partners-manchester-united-stadium_dezeen_2364_col_0-1704x1704-1-570x570.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/foster-partners-manchester-united-stadium_dezeen_2364_col_0-1704x1704-1-770x770.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/foster-partners-manchester-united-stadium_dezeen_2364_col_0-1704x1704-1-1170x1170.jpg 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/foster-partners-manchester-united-stadium_dezeen_2364_col_0-1704x1704-1-580x580.jpg 580w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/foster-partners-manchester-united-stadium_dezeen_2364_col_0-1704x1704-1.jpg 1704w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>&#8220;Estadio del Manchester United&#8221;. Foster + Partners</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">No sé si el vuelco de toda esa secuencia de la&nbsp;<em>Cultura de Vanguardia</em>&nbsp;a la&nbsp;<em>Cultura de Masas</em>, podía visualizarse en algunas proposiciones de Salvador Dalí, en su radicalidad anticipada del método ‘<em>Paranoico-crítico’</em>.&nbsp;&nbsp;En 1937, Dalí había conquistado New York, con una exposición sobre ‘<em>Arte Fantástico, Dadá y Surrealismo’</em>&nbsp;organizada por el Museo de Arte Moderno (Moma). Y allí, Dalí había escandalizado ya con obras tan iconoclastas, como un retrato surrealista de Harpo Marx o el dibujo de una esfinge con la cabeza de Shirley Temple. En una ajustada síntesis de Arte y Cultura Popular. Algo más tarde y deslumbrado por el cine de los Hermanos Marx,&nbsp;&nbsp;Dalí escribe un guión cinematográfico, para Harpo Marx, que no pasó del papel, y que se denominaba ‘<em>Jirafas en ensalada de lomos de caballo’</em>, que podía ser el nombre de una de sus composiciones pictóricas de los próximos años. Incluso se conoce el envío que Dalí le hace a Harpo Marx, de un arpa formada por alambres de espino y recubierta de cucharillas. ¿Objeto Surreal daliniano?, u ¿Objeto Surreal marxiano? De la Galería del Arte, al salón de Cine; esto es de&nbsp;&nbsp;la&nbsp;<em>Cultura de Vanguardia</em>&nbsp;a la&nbsp;<em>Cultura de Masas</em>&nbsp;como anticipo de muchas referencias de futuro. Dos años 1939 más tarde, y ya instalado Dalí en Estado Unidos, tienen lugar su aportación en la exposición de New York, bajo el&nbsp;<em>Sueño de Venus</em>; aunque bien cierto es que<em>&nbsp;</em>el título original del pabellón, ‘<em>El sueño desnudo de Dalí,</em>&nbsp;hubo que cambiarlo por el más pudoroso de ‘<em>Sueño de Venus’</em><em>.</em><strong>&nbsp;</strong>La idea de levantar una&nbsp;<em>Surrealist House</em>&nbsp;en la zona de diversión fue del galerista neoyorquino Julien Levy, introductor de Dalí en Nueva York y que supondría un anticipo de muchas cuestiones venideras: cobrar por el ocio mostrado.&nbsp;Por 25 centavos, los visitantes accedían a un mundo desmesurado de ninfas semidesnudas y sueños eróticos inconfesables. Una Venus en ‘<em>top-less’</em>&nbsp;tendida en una olímpica cama de satén rojo reinaba, como una ‘<em>madame de boudoir’</em>, sobre un acuario de nadadores oníricos; una vaca momificada, en recuerdo de las imágenes del ‘Perro andaluz’; una máquina de escribir gigante y teléfonos sumergidos, como aversión a la máquina que no deja de crecer. Un artículo de&nbsp;<em>Time Magazine</em>&nbsp;lo calificó de “<em>atrevida combinación de surrealismo y sexo</em>”. Aunque quizás la combinación más plasmada fuera la de<em>&nbsp;Cultura de Vanguardia (Surrealismo)</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Cultura de Masas</em>.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/las-vegas-athletics-big-ballpark-spherical-armadillo-updated-renderings-ground-breaking_dezeen_sq.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/las-vegas-athletics-big-ballpark-spherical-armadillo-updated-renderings-ground-breaking_dezeen_sq-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-67535" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/las-vegas-athletics-big-ballpark-spherical-armadillo-updated-renderings-ground-breaking_dezeen_sq-1024x1024.jpg 1024w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/las-vegas-athletics-big-ballpark-spherical-armadillo-updated-renderings-ground-breaking_dezeen_sq-300x300.jpg 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/las-vegas-athletics-big-ballpark-spherical-armadillo-updated-renderings-ground-breaking_dezeen_sq-768x768.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/las-vegas-athletics-big-ballpark-spherical-armadillo-updated-renderings-ground-breaking_dezeen_sq-1536x1536.jpg 1536w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/las-vegas-athletics-big-ballpark-spherical-armadillo-updated-renderings-ground-breaking_dezeen_sq-370x370.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/las-vegas-athletics-big-ballpark-spherical-armadillo-updated-renderings-ground-breaking_dezeen_sq-570x570.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/las-vegas-athletics-big-ballpark-spherical-armadillo-updated-renderings-ground-breaking_dezeen_sq-770x770.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/las-vegas-athletics-big-ballpark-spherical-armadillo-updated-renderings-ground-breaking_dezeen_sq-1170x1170.jpg 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/las-vegas-athletics-big-ballpark-spherical-armadillo-updated-renderings-ground-breaking_dezeen_sq-580x580.jpg 580w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/las-vegas-athletics-big-ballpark-spherical-armadillo-updated-renderings-ground-breaking_dezeen_sq.jpg 1704w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>&#8220;Athletics big ballpark&#8221; Las Vegas</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">De 1955, es el&nbsp;<em>Hotel Fountainebleu</em>&nbsp;en Miami, del arquitecto <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Morris_Lapidus">Morris Lapidus</a>, y llamado a ser un modelo de propuestas exóticas de las nuevas instalaciones hoteleras, que combinaban lujo, exageración, brillos y mal gusto a partes iguales; pero capaces de ejercer una enorme influencia en el imaginario decorativo de los USA y por ende en todo Occidente.&nbsp;&nbsp;En ese imaginario visual cabe o cabría todo: desde el esplendor cinematográfico del Tecnicolor, a las ya citadas variaciones surrealistas (que llevan; desde las señas incipientes del Pop Art), o al universo fotográfico de Aaron Slims, o a&nbsp;<em>Life</em>, la revista defensora de los valores de la clase media americana y del arte tradicional, batalladora en contra del arte moderno, incomprensible y alejado de la gente.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa conjunción del&nbsp;<em>Low cult</em>&nbsp;(como Cultura de Masas) y el&nbsp;<em>High cult</em>&nbsp;(como cultura minoritaria), daría pie a reflexiones, como las tempranas de Marshall McLuhan&nbsp;<em>The Gutenberg Galaxy</em>&nbsp;de 1962; tres años más tarde y desde la perspectiva europea Umberto Eco publicaba&nbsp;<em>Apocalípticos e integrados en la cultura de masas</em>, y finalmente en 1968, los arquitectos Venturi, Scott Brown y Steven Izenour, publicaban su trabajo&nbsp;<em>Aprendiendo de Las Vegas. El simbolismo olvidado de la forma arquitectónica</em>. En todo&nbsp;&nbsp;caso esa agregación de casinos emulando piedras históricas muy centenarias, de centros comerciales con fragmentos visuales extraídos de películas de éxito y de recreaciones de un pasado tan fastuoso como imposible, bebía a partes iguales tanto en las concepciones de cierta escenografía cinematográfica, como en la banalización de ciertos aspectos de la cultura visual. Una banalización temprana. Como la entrevista ya por José Ramón Sierra a propósito de Dadá: “<em>La ‘ciudad de la banalidad’ parece un objetivo claro en exceso, para Dadá, y perfectamente inocente en cuanto intrascendente. No hay nada de indiferencia en la banalidad. La Ciudad cotidiana es banal por definición</em>”. Ya en 1929, se había construido para la Exposición Internacional en la montaña de Montjuic, el llamado ‘<em>Pueblo Español’</em>. Que no era otra cosa sino la construcción de un gran pueblo imposible, en el que estaban representados las más bellas reconstrucciones de los rincones de toda la geografía española:&nbsp;pazos de Galicia, Caseríos de Euskadi, masías de Cataluña, o cortijos andaluces, componía un tejido continuo de realidades discontinuas, no sólo en el Espacio sino en el Tiempo, como un gigantesco Trampantojo. De tal suerte y manera, que se podía contemplar de forma simultánea todo un panorama afamado de la geografía patria y de la&nbsp;&nbsp;historia hispana en un solo recorrido.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/MACONBDO-PARK.webp"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="457" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/MACONBDO-PARK-1024x457.webp" alt="" class="wp-image-67536" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/MACONBDO-PARK-1024x457.webp 1024w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/MACONBDO-PARK-300x134.webp 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/MACONBDO-PARK-768x342.webp 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/MACONBDO-PARK-370x165.webp 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/MACONBDO-PARK-570x254.webp 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/MACONBDO-PARK-770x343.webp 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/MACONBDO-PARK-1170x522.webp 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/MACONBDO-PARK.webp 1200w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>Macondo Park de Shakira</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora han coincidido en el tiempo –de forma apresurada en las últimas semanas– varios acontecimientos que ejemplifican tanto la mutación de la ciudad postcontemporánea en aras del espectáculo extremo –espectáculo no gratuito, como se podría observar en las derivadas anteriores hijas de las tesis debordianas–; como la capitalización de la cultura, referida al protagonismo que las grandes corporaciones financieras vienen adquiriendo en el campo de la exhibición cultural, como explicitaba Ignasi Solá Morales en su trabajo de 1998&nbsp;<em>Patrimonio arquitectónico o parque temático:</em>&nbsp;“<em>Cada vez es más evidente el desplazamiento de los valores patrimoniales al entorno de los significados del mundo recreativo, con todo lo que ello implica y significa. Incluso la percepción, difusión y disfrute de esos valores culturales, acontece de forma parecida a los supuestos universales que configuran la sustancia y la lógica discursiva del Parque Temático. Como si esta categoría del mundo recreativo y del universo del ocio programado, en su universalización creciente, hubiera copado, alterado y transformado los viejos códigos de percepción de los Museos, de los Parques Arqueológicos, de la Arquitectura protegida y de las ciudades patrimoniales. De tal suerte que hoy acontece que toda la percepción de las viejas categorías museísticas, patrimoniales, históricas y artísticas, se producen como componentes añadidos de esa llamada&nbsp;tematización&nbsp;de las ciudades patrimoniales y de sus partes conservadas. Donde es difícil distinguir la vieja mirada histórica de las nuevas visiones recreativas”</em>.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/proyecto-del-museo-faro-santander_b65f21ef_260715130936_1280x794.webp"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="635" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/proyecto-del-museo-faro-santander_b65f21ef_260715130936_1280x794-1024x635.webp" alt="" class="wp-image-67537" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/proyecto-del-museo-faro-santander_b65f21ef_260715130936_1280x794-1024x635.webp 1024w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/proyecto-del-museo-faro-santander_b65f21ef_260715130936_1280x794-300x186.webp 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/proyecto-del-museo-faro-santander_b65f21ef_260715130936_1280x794-768x476.webp 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/proyecto-del-museo-faro-santander_b65f21ef_260715130936_1280x794-370x230.webp 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/proyecto-del-museo-faro-santander_b65f21ef_260715130936_1280x794-570x354.webp 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/proyecto-del-museo-faro-santander_b65f21ef_260715130936_1280x794-770x478.webp 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/proyecto-del-museo-faro-santander_b65f21ef_260715130936_1280x794-1170x726.webp 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/proyecto-del-museo-faro-santander_b65f21ef_260715130936_1280x794-935x580.webp 935w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/proyecto-del-museo-faro-santander_b65f21ef_260715130936_1280x794.webp 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>Faro de Santander. David Chipperfield</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora la triple coincidencia de la aventura automovilística (Madring, para el circuito de Formula 1 en el entorno de IFEMA-Valdevebas), con la aventura musical de Shakira (Macondo Park, en Villaverde) y la propuesta del Banco Santander con el complejo  Faro (levantado en la bahía santanderina, sobre el edificio histórico de la entidad, por mano del arquitecto David Chipperfield) agrupa las tres dimensiones de la nueva divinidad del ocio contemporáneo con figuraciones propias. El museo renovado y cualificado sobre un edificio histórico de gran carácter urbano, pero de relativo valor arquitectónico, que ha merecido la atención del Priztker de 2023, con el acristalamiento del gran arco sobre el paseo de Pereda –para colocar una simple esclera– y otro cuerpo acristalado que ha merecido las dudas del digital británico <em>Dezeen</em>. El poblado nómada coloreado, como un<em> Sirat</em> colombiano de una Rave interminable, al sur de Madrid, de la cantante colombiana Shakira, que no mejora ni la evocación de García Marquez novelizado, por más librería que instalen, y cuya mejor referencia formal, es que será desmontado una vez finalizada la residencia de la cantante. Y finalmente, al norte de la ciudad, un recinto válido para el circo del automovilismo, con una inversión de 450 millones de euros de carácter privado –según dicen y cuentan, aunque resulta rara la afectación de dominio y espacio públicos sin participación pública en la ejecución–; que ha pospuesto la rehabilitación del circuito existente en el Jarama –que habría costado la décima parte del gasto verificado–. Y en ese portento de obras desmesuradas en lo económico y en lo visual se produce la nueva generación de estadios que publica la citada revista <em>Dezeen</em>. Estadios de las mejores firmas de arquitectura en emplazamiento plurales, que ejemplifican la banalidad del éxito y la competencia de la mala fama.</p>
<p>La entrada <a href="https://hyperbole.es/2026/09/madring-macondo-faro-surrealismo-y-collage/">Madring, Macondo, Faro: surrealismo y collage</a> se publicó primero en <a href="https://hyperbole.es">Hyperbole</a>.</p>
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		<title>Epilogo: una mirada al espejo</title>
		<link>https://hyperbole.es/2026/09/epilogo-una-mirada-al-espejo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Antonio Rebollo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Sep 2026 19:02:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte & Letras]]></category>
		<category><![CDATA[Medicina]]></category>
		<category><![CDATA[medicina]]></category>
		<category><![CDATA[reflexiones de un cirujano]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Reflexiones de un cirujano (y14)</p>
<p>La entrada <a href="https://hyperbole.es/2026/09/epilogo-una-mirada-al-espejo/">Epilogo: una mirada al espejo</a> se publicó primero en <a href="https://hyperbole.es">Hyperbole</a>.</p>
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<p class="wp-block-paragraph">“<em>El mundo que habitamos es demasiado complejo, demasiado rico, demasiado lleno de contradicciones para ser encerrado en cualquier sistema rígido”</em>. —<strong>&nbsp;<em>Isaiah Berlin</em></strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Lo que escribo</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi mejor amigo me preguntó, hace tiempo, por qué pienso como pienso. La pregunta quedó flotando y, cuando me puse a cavilar, fui recuperando los ecos de cómo tomaba decisiones cuando ejercía como cirujano. Me di cuenta de que aquel viejo hierro del oficio me había dejado cierta huella, como una forma de mirar los problemas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Era, en el fondo, una forma de razonar que, de alguna manera, utilizaba en el día a día. ¿Podría concretarla en unos criterios prácticos? De esa pregunta nació el esquema&nbsp;<em>CEFALICA</em>&nbsp;con el que introduje estos artículos. Pero, mientras ponía por escrito esa idea, se hacían patentes sus limitaciones y otras vertientes humanas que no siempre he tenido en cuenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo que escribir estas páginas me ha ayudado a poner algo de orden en mi cabeza y, con suerte, puede que me lleve a equivocarme un poco menos.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-full"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/9c7acf4dc1f298f79a51eab292462860.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="573" height="967" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/9c7acf4dc1f298f79a51eab292462860.jpg" alt="" class="wp-image-67515" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/9c7acf4dc1f298f79a51eab292462860.jpg 573w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/9c7acf4dc1f298f79a51eab292462860-178x300.jpg 178w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/9c7acf4dc1f298f79a51eab292462860-370x624.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/9c7acf4dc1f298f79a51eab292462860-570x962.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/9c7acf4dc1f298f79a51eab292462860-344x580.jpg 344w" sizes="auto, (max-width: 573px) 100vw, 573px" /></a><figcaption class="wp-element-caption">&#8220;El médico&#8221; de Luke Filder</figcaption></figure>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Lo que no veo</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace ya muchos años, acompañado por un residente más joven y con la suficiencia de quien empieza a sentirse experto, diagnostiqué la supuesta parálisis intestinal de una paciente añosa operada de cadera. Me parecía lo más probable; todos los detalles encajaban. Sin embargo, la evolución clínica y las pruebas demostraron muy pronto que se trataba de una obstrucción por un tumor de colon que no habíamos sospechado.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El caso me dejó una incomodidad confusa. No por el fallo diagnóstico en sí —eso puede pasar—, sino por lo fácil que me resultó convencerme de que tenía razón. Muchas veces no defendemos nuestras ideas, sino la imagen que tenemos de nosotros mismos. Cuando me pongo a escribir, sé que también caigo en esos puntos ciegos: creo que estoy razonando con objetividad y, sin darme cuenta, solo estoy intentando confirmar lo que ya pensaba.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al revisar el conjunto de estas&nbsp;<em>REFLEXIONES</em>, descubro un desfase que no puedo eludir: primero, entre lo que creo que pienso y cómo decido en la realidad; y luego, el salto final hacia lo que termino redactando. Con todo, sigo creyendo que mirar de frente mis incoherencias, con humor y paciencia, es una manera razonable de aprender de lo vivido.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-full"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/eaa88a7c380f40f171e0c80cec523e2b.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="718" height="960" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/eaa88a7c380f40f171e0c80cec523e2b.jpg" alt="" class="wp-image-67505" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/eaa88a7c380f40f171e0c80cec523e2b.jpg 718w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/eaa88a7c380f40f171e0c80cec523e2b-224x300.jpg 224w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/eaa88a7c380f40f171e0c80cec523e2b-370x495.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/eaa88a7c380f40f171e0c80cec523e2b-570x762.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/eaa88a7c380f40f171e0c80cec523e2b-434x580.jpg 434w" sizes="auto, (max-width: 718px) 100vw, 718px" /></a></figure>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Lo que me queda</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">No he pretendido elaborar un método ni redactar unas memorias nostálgicas. Son solo unos apuntes, pero que me han servido, sobre todo, para recordarme que se aprende más de las dudas y los tropiezos que de las certezas tajantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">He tenido fallos por exceso de confianza, por cansancio o por no ver lo que tenía delante. Y, sobre todo, por olvidar a veces algo elemental: que no nos relacionamos con criaturas de pura lógica, sino con seres humanos empapados de afectos, miedos y orgullo. A quienes, a menudo sin saberlo, me enseñaron a dudar de mí mismo, les dedico íntimamente lo escrito.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá por eso, el recorrido más sensato para releer estos pensamientos sería empezar por el final, porque&nbsp;<em>los demás siguen ahí</em>. Aunque intentar adivinar cómo decido no me garantiza una vida sin fallos, confío en que al menos me ayude a causar menos daño en adelante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Escribir para&nbsp;<em>HYPERBOLE</em>&nbsp;me ha obligado a revisar muchas de mis ideas. Si hoy volviera a empezar el primer artículo, seguramente seguiría otro camino y plantearía preguntas distintas; no porque reniegue de lo escrito, sino porque el propio trayecto al redactarlo también me ha cambiado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No he descubierto nada nuevo, pero he aprendido a conocerme un poco mejor. Y eso, mirado con calma, es más de lo que esperaba cuando empecé.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Visto en conjunto, ha merecido la pena.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>En Mogro, julio de 2026</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="8pU7b9qlFz"><a href="https://hyperbole.es/2026/09/nadie-piensa-solo/">Nadie piensa solo</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Nadie piensa solo» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2026/09/nadie-piensa-solo/embed/#?secret=rX9uN1CtMz#?secret=8pU7b9qlFz" data-secret="8pU7b9qlFz" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="B6THcd2v7S"><a href="https://hyperbole.es/2026/08/mas-alla-del-esquema/">Más alla de los esquemas</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Más alla de los esquemas» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2026/08/mas-alla-del-esquema/embed/#?secret=Zm3JEihziN#?secret=B6THcd2v7S" data-secret="B6THcd2v7S" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="g9yQ9whO3U"><a href="https://hyperbole.es/2026/08/interlunio-la-razon-bajo-el-fuego/"> Interludio. La razón bajo el fuego</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="« Interludio. La razón bajo el fuego» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2026/08/interlunio-la-razon-bajo-el-fuego/embed/#?secret=tmotfGmaq0#?secret=g9yQ9whO3U" data-secret="g9yQ9whO3U" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="VlOLw36hbG"><a href="https://hyperbole.es/2026/07/cefalica-en-voz-baja/">Cefalica en voz baja</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Cefalica en voz baja» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2026/07/cefalica-en-voz-baja/embed/#?secret=huWFRKXe1a#?secret=VlOLw36hbG" data-secret="VlOLw36hbG" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="m3Asrd4CkN"><a href="https://hyperbole.es/2026/05/i-importancia-y-contexto/">I. Importancia y contexto</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«I. Importancia y contexto» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2026/05/i-importancia-y-contexto/embed/#?secret=43GyTF7Pmu#?secret=m3Asrd4CkN" data-secret="m3Asrd4CkN" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="Cgkos6yIiy"><a href="https://hyperbole.es/2026/04/l-logica-y-razonamiento/">L. Lógica y razonamiento</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«L. Lógica y razonamiento» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2026/04/l-logica-y-razonamiento/embed/#?secret=wuBaY0ypXO#?secret=Cgkos6yIiy" data-secret="Cgkos6yIiy" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="aONuC8GiKE"><a href="https://hyperbole.es/2026/04/a-autoexamen-y-sesgos/">A: Autoexamen y sesgos</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«A: Autoexamen y sesgos» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2026/04/a-autoexamen-y-sesgos/embed/#?secret=tq0f7hY6zz#?secret=aONuC8GiKE" data-secret="aONuC8GiKE" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="UMsnHfyMhU"><a href="https://hyperbole.es/2026/03/f-falsabilidad-y-refutacion/">F: Falsabilidad y refutación </a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«F: Falsabilidad y refutación » — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2026/03/f-falsabilidad-y-refutacion/embed/#?secret=Ny5t5GLCOm#?secret=UMsnHfyMhU" data-secret="UMsnHfyMhU" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="pDGgOCvHjU"><a href="https://hyperbole.es/2026/03/e-evidencias-y-pruebas/">E: Evidencias y pruebas</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«E: Evidencias y pruebas» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2026/03/e-evidencias-y-pruebas/embed/#?secret=zPQY4PIsgn#?secret=pDGgOCvHjU" data-secret="pDGgOCvHjU" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="BplbSCq0Ke"><a href="https://hyperbole.es/2026/02/c-claridad-y-precision/">C:  Claridad y precisión</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«C:  Claridad y precisión» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2026/02/c-claridad-y-precision/embed/#?secret=3MTm2bBqyk#?secret=BplbSCq0Ke" data-secret="BplbSCq0Ke" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="xurx0eizkR"><a href="https://hyperbole.es/2026/02/aprender-a-decidir-la-raiz-de-un-esquema/">Aprender a decidir: la raíz de un esquema</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Aprender a decidir: la raíz de un esquema» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2026/02/aprender-a-decidir-la-raiz-de-un-esquema/embed/#?secret=TV6OinQyGE#?secret=xurx0eizkR" data-secret="xurx0eizkR" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<p>La entrada <a href="https://hyperbole.es/2026/09/epilogo-una-mirada-al-espejo/">Epilogo: una mirada al espejo</a> se publicó primero en <a href="https://hyperbole.es">Hyperbole</a>.</p>
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		<title>Nadie piensa solo</title>
		<link>https://hyperbole.es/2026/09/nadie-piensa-solo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Antonio Rebollo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Sep 2026 18:33:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte & Letras]]></category>
		<category><![CDATA[Medicina]]></category>
		<category><![CDATA[medicina]]></category>
		<category><![CDATA[reflexiones de un cirujano]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Reflexiones de un cirujano (13)</p>
<p>La entrada <a href="https://hyperbole.es/2026/09/nadie-piensa-solo/">Nadie piensa solo</a> se publicó primero en <a href="https://hyperbole.es">Hyperbole</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Durante años creí que buscaba información. Quizá lo que realmente estaba buscando era una forma de orientarme</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En mis primeros años de cirugía, cuando me enfrentaba a un caso especial, escudriñaba obsesivamente la bibliografía médica disponible. Rebuscaba en las bibliotecas cercanas, solicitaba artículos otros centros y seguía referencias que me llevaban a otras referencias, casi siempre a textos farragosos en idiomas que a duras penas controlaba. Puedo confirmar, hoy, que aquello era otro siglo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero con el tiempo aprendí a seleccionar lo que importaba, a leer con espíritu crítico y a preguntarme no solo qué decía un estudio, sino por qué debía creerlo. Textos como el manual de Cochrane o los discursos de Osler me ayudaron a centrar el tiro y a comprender qué estaba haciendo y por qué.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A veces me pregunto si mi profesión moldeó mi manera de razonar o si, en realidad, fue mi forma de ser la que encontró acomodo en el quirófano. Nunca he sabido responderlo del todo. En cualquier caso, estoy convencido de que lo vivido fuera del hospital —y también en mis derrotas privadas— ha tenido un peso igual o mayor, aunque aparezca menos en el papel.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchas de las ideas que hoy percibo como propias no nacieron de la medicina. Llegaron desde fuentes diversas, algunas intelectuales y otras más cotidianas, y escuchando a pacientes, compañeros o amigos. En esa atmósfera se fue generando, casi sin darme cuenta, el clima mental que me ha dado formato.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/f023d1f99b010489dcd54dace7479d8e-2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/f023d1f99b010489dcd54dace7479d8e-2-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-67506" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/f023d1f99b010489dcd54dace7479d8e-2-1024x1024.jpg 1024w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/f023d1f99b010489dcd54dace7479d8e-2-300x300.jpg 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/f023d1f99b010489dcd54dace7479d8e-2-768x768.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/f023d1f99b010489dcd54dace7479d8e-2-370x370.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/f023d1f99b010489dcd54dace7479d8e-2-570x570.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/f023d1f99b010489dcd54dace7479d8e-2-770x770.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/f023d1f99b010489dcd54dace7479d8e-2-1170x1170.jpg 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/f023d1f99b010489dcd54dace7479d8e-2-580x580.jpg 580w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/f023d1f99b010489dcd54dace7479d8e-2.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a></figure>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Deudas</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Reconozco que los principios que defiendo en mis reflexiones son, muchas veces, interpretaciones personales de lecturas y enseñanzas que me han acompañado de forma más o menos visible. Poco a poco fui impregnándome de una forma de entender el conocimiento: debía ser racional, revisable en cualquier momento y siempre obligado a contrastarse con la realidad.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese espíritu me enseñó disciplinas que sigo practicando hoy, como intentar comprender antes de juzgar, separar lo que sé de lo que creo saber y desconfiar de las certezas que sienta demasiado cómodas. Y, sobre todo, a ver el error no como una condena, sino como el aviso de que hay algo que corregir. He tenido la inmensa suerte de equivocarme a tiempo muchas veces.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Poner esas ideas por escrito me ha revelado otras lecciones menos visibles: que decidir siempre deja un rastro de incertidumbre y no consiste solo en aplicar una lógica matemática; que cambiar de opinión no significa haber estado equivocado; y que somos seres complejos que no siempre elegimos entre lo correcto y lo incorrecto.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y también que la curiosidad y el agradecimiento son excelentes compañeros de viaje, sin necesidad de empeñarme en tener siempre la razón.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/84f04d35d430c564105932e443639bd4-2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="865" height="1024" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/84f04d35d430c564105932e443639bd4-2-865x1024.jpg" alt="" class="wp-image-67503" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/84f04d35d430c564105932e443639bd4-2-865x1024.jpg 865w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/84f04d35d430c564105932e443639bd4-2-253x300.jpg 253w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/84f04d35d430c564105932e443639bd4-2-768x909.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/84f04d35d430c564105932e443639bd4-2-370x438.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/84f04d35d430c564105932e443639bd4-2-570x675.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/84f04d35d430c564105932e443639bd4-2-770x911.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/84f04d35d430c564105932e443639bd4-2-490x580.jpg 490w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/84f04d35d430c564105932e443639bd4-2.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 865px) 100vw, 865px" /></a></figure>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Gratitudes</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De ahí que las influencias más profundas no estén en los libros, sino en las relaciones con personas concretas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el círculo más próximo, la familia y las amistades han sido la escuela más constante: a base de preguntas incómodas, desacuerdos inevitables, rectificaciones a tiempo y un sentido del humor que relativiza cualquier dogma, me han obligado a escuchar mejor y a reconocer los límites de mis convicciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También debo mucho a quienes ya no están; algunas conversaciones terminaron hace años, pero sus preguntas y sus ejemplos siguen acompañándome, a veces in darme cuenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En lo profesional guardo un profundo agradecimiento a mis compañeros —maestros, colegas cirujanos, anestesistas, residentes, alumnos y, en especial, al personal de enfermería— con quienes aprendí que nadie decide solo y que el respeto mutuo cimenta más conocimiento que la brillantez aislada.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y, por encima de todos, me enseñaron los pacientes. Su fragilidad y su coraje me hicieron ver que la medicina no es una lucha pírrica contra la muerte, sino un pacto serio con la vida. Muchas de mis premisas éticas nacieron, precisamente, del intento diario de no dañarles con mis propias certezas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si hoy miro hacia atrás, veo con nitidez que todas esas voces, experiencias y afectos han moldeado mi manera de entender el mundo. Reconozco que, haber tenido la oportunidad de aprender de ellos, ha sido un auténtico privilegio.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="r8N9ZrlWL1"><a href="https://hyperbole.es/2026/08/mas-alla-del-esquema/">Más alla de los esquemas</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Más alla de los esquemas» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2026/08/mas-alla-del-esquema/embed/#?secret=KtS8OxhuSq#?secret=r8N9ZrlWL1" data-secret="r8N9ZrlWL1" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="0GiOclKdsS"><a href="https://hyperbole.es/2026/08/interlunio-la-razon-bajo-el-fuego/"> Interludio. La razón bajo el fuego</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="« Interludio. La razón bajo el fuego» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2026/08/interlunio-la-razon-bajo-el-fuego/embed/#?secret=jYk7AGiVr1#?secret=0GiOclKdsS" data-secret="0GiOclKdsS" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="mJijloNmzK"><a href="https://hyperbole.es/2026/07/cefalica-en-voz-baja/">Cefalica en voz baja</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Cefalica en voz baja» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2026/07/cefalica-en-voz-baja/embed/#?secret=ST8OkD6fHE#?secret=mJijloNmzK" data-secret="mJijloNmzK" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="8pshRi3MGq"><a href="https://hyperbole.es/2026/07/a-aprendizaje-y-mentalidad-abierta/">A:  Aprendizaje y mentalidad abierta</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«A:  Aprendizaje y mentalidad abierta» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2026/07/a-aprendizaje-y-mentalidad-abierta/embed/#?secret=9FxxFkjgQe#?secret=8pshRi3MGq" data-secret="8pshRi3MGq" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="eQZ4IuM4iK"><a href="https://hyperbole.es/2026/06/c-consecuencias-y-responsabilidad/">C. Consecuencias y responsabilidad</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«C. Consecuencias y responsabilidad» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2026/06/c-consecuencias-y-responsabilidad/embed/#?secret=kTpFbbiHTv#?secret=eQZ4IuM4iK" data-secret="eQZ4IuM4iK" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="0t67HdoL3i"><a href="https://hyperbole.es/2026/04/l-logica-y-razonamiento/">L. Lógica y razonamiento</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«L. Lógica y razonamiento» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2026/04/l-logica-y-razonamiento/embed/#?secret=jxjVvIiXIL#?secret=0t67HdoL3i" data-secret="0t67HdoL3i" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="2PgbYccHB8"><a href="https://hyperbole.es/2026/03/f-falsabilidad-y-refutacion/">F: Falsabilidad y refutación </a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«F: Falsabilidad y refutación » — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2026/03/f-falsabilidad-y-refutacion/embed/#?secret=dvfKtduETx#?secret=2PgbYccHB8" data-secret="2PgbYccHB8" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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