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	<title>Hyperbole</title>
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	<description>Revista Cultural de Intersecciones Creativas</description>
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	<title>Hyperbole</title>
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		<title>Laus memoriae</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jesús de la Gándara]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Sep 2026 18:45:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte & Letras]]></category>
		<category><![CDATA[esucación]]></category>
		<category><![CDATA[memoria]]></category>
		<category><![CDATA[PISA]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Empieza el curso escolar. Discutimos, sobremesa, acerca de PISA, de los métodos didácticos y sus cualidades, defectos, de los fracasos académicos, citamos versos y...</p>
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<p class="wp-block-paragraph">Empieza el curso escolar. Discutimos, sobremesa, acerca de PISA, de los métodos didácticos y sus cualidades, defectos, de los fracasos académicos, citamos versos y reyes de memoria. Pensamos en cuatro niñas que acaban de escolarizarse: Maya, Mia, Olivia, Vega. Sus cerebros vírgenes.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando éramos niños teníamos meritorios maestros de escuela, bellas enciclopedias Álvarez, estaban imbuidos, acaso sin saberlo, por viejas teorías didácticas que forzaban nuestras memorias como método para formar aspirantes a bachilleres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos obligaban a memorizar sonoras listas de reyes godos, los ríos y sus afluentes, montañas y valles, provincias y comarcas; la tabla de multiplicar, los ministros y sus carteras, canciones y oraciones que ya hemos olvidado. Espronceda.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego cundió la idea de que no era bueno que los niños aprendieran de memoria, como papagayos. Mejor entender, comprender, experimentar y hacer tareas prácticas. Otro día hablaremos de la controversia entre teoría y práctica, por no meter la cuña de la técnica. Pero estas son palabras mayores. De momento hablemos de la memoria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por cierto, seguro que usted mismo, misma, ha presumido, o se ha quejado al menos, de tener mala memoria, de no poder hablar como antes, todo seguido… ¡si hombre, ese actor… ¿cómo se llamaba?! Pero ¿a que nunca se ha quejado usted de tener poca inteligencia? No, eso sería un baldón, algo así como presumir de ser feo o fea. Palabras mayores.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/b365a732a8658da631f4d7012d62fbd5.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/b365a732a8658da631f4d7012d62fbd5-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-67493" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/b365a732a8658da631f4d7012d62fbd5-1024x768.jpg 1024w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/b365a732a8658da631f4d7012d62fbd5-300x225.jpg 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/b365a732a8658da631f4d7012d62fbd5-768x576.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/b365a732a8658da631f4d7012d62fbd5-370x278.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/b365a732a8658da631f4d7012d62fbd5-570x428.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/b365a732a8658da631f4d7012d62fbd5-770x578.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/b365a732a8658da631f4d7012d62fbd5-1170x878.jpg 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/b365a732a8658da631f4d7012d62fbd5-773x580.jpg 773w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/b365a732a8658da631f4d7012d62fbd5.jpg 1200w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Volvamos a la memoria, esa “inteligencia de los tontos” se decía. Craso error. Cierto que hay tontos de baba y cortos de intelecto que citan, enjundiosos o solemnes, frases de almanaque, de taza y camiseta, que calculan numerologías sin cuento, hacen cabalísticas con las matrículas de los coches, qué sé yo… También hay listas y listos que esgrimen ingeniosas expresiones de autores que, preguntados, no saben quiénes fueron. Los sacaron de libros de citas, pero no se citaron con sus autores, o autoras. Cierto es, no lo neguemos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero ¿quién ha demostrado que estudiar de memoria entontezca, o merme la inteligencia, o atore la atención, o nuble la capacidad de compresión?&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo contrario, que quien no memoriza contribuye a ello, no necesita demostración. Es un hecho tan cierto como que la memoria es lo primero que se pierde en las demencias, y, tras ella, se van deteriorando la atención, la comprensión, la comunicación, la inteligencia. La memoria es necesaria para sostener todas las funciones intelectuales, que ahora, sensu moderno, denominamos cognitivas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la memoria además de almacenar recuerdos, guardarlos y recuperarlos, representa un esfuerzo de estudio o aprendizaje que tonifica el músculo de la atención, y esta es necesaria para la comprensión, y está enriquece la sabiduría, que no es un almacén de erudiciones oscuro y abstracto, sino un museo de luminarias abierto al público. ¿Conoce usted alguna persona sabia que no tenga buena memoria?&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/646d4e15aacb1b16f71747ebb357bb35.jpg"><img decoding="async" width="819" height="1024" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/646d4e15aacb1b16f71747ebb357bb35-819x1024.jpg" alt="" class="wp-image-67491" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/646d4e15aacb1b16f71747ebb357bb35-819x1024.jpg 819w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/646d4e15aacb1b16f71747ebb357bb35-240x300.jpg 240w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/646d4e15aacb1b16f71747ebb357bb35-768x960.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/646d4e15aacb1b16f71747ebb357bb35-370x462.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/646d4e15aacb1b16f71747ebb357bb35-570x712.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/646d4e15aacb1b16f71747ebb357bb35-770x962.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/646d4e15aacb1b16f71747ebb357bb35-464x580.jpg 464w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/646d4e15aacb1b16f71747ebb357bb35.jpg 1122w" sizes="(max-width: 819px) 100vw, 819px" /></a></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La memoria muscula la disciplina, que es la virtud del discípulo, y armoniza la didáctica, que es la virtud del maestro. La inteligencia dotada de atención, comprensión y un nutrido almacén de memorias ejerce mucho mejor sus funciones, es más ágil, flexible, resolutiva; ingeniosa, diríamos con Marina. Creativa. Envidiable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Qué envidia la de esas mentes despiertas, atentas a todo, lúcidas en el análisis, eruditas en las citas, memoriosas en las tonalidades de los recuerdos, afinadas en las observaciones críticas, mesuradas en la diversidad de las opiniones, pues ellas merecen la atribución de sabias. Pero, sobre todo, cómo no envidiar esa facilidad de memorizar y recordar textos, autores, episodios, esa memoriosa fidelidad a la verdad que aparentan poseer las mentes más sabias. Qué envidia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pues sepa que nada de lo anterior es ajeno al cultivo disciplinado de la memoria. Al enriquecimiento del almacén donde se guardan esos tesoros que la inteligencia utiliza para resolver, fertilizar, recrear y crear vida. Para adornarla y amenizarla. Los memoriosos sabios son sagaces pescadores de matices, trovadores de esas chispas de ingeniosidad que tanto nos sorprenden a los curiosos y despistados, que los envidiamos con ilusoria impotencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Elogiemos pues&nbsp;la memoria, elevemos merecido encomio a ese instrumento que los perezosos mentales critican sin percatarse de que esa pereza suya es un indicio de su limitada inteligencia, de su escasa capacidad reflexiva, de su mermada sabiduría.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/3c0213d525f1bd6d1f37b48bd06bd13b.jpg"><img decoding="async" width="768" height="1024" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/3c0213d525f1bd6d1f37b48bd06bd13b-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-67489" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/3c0213d525f1bd6d1f37b48bd06bd13b-768x1024.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/3c0213d525f1bd6d1f37b48bd06bd13b-225x300.jpg 225w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/3c0213d525f1bd6d1f37b48bd06bd13b-370x493.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/3c0213d525f1bd6d1f37b48bd06bd13b-570x760.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/3c0213d525f1bd6d1f37b48bd06bd13b-770x1027.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/3c0213d525f1bd6d1f37b48bd06bd13b-435x580.jpg 435w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/3c0213d525f1bd6d1f37b48bd06bd13b.jpg 1086w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></a></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La memoria es un almacén lleno de datos, imágenes, olores, palabras, ecos, de muy diversas especies y categorías, bien ordenados en sus redes neuronales, con sistemas ágiles de búsqueda y recuperación, que la mente humana usa para nutrir y capacitar a la inteligencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cierto es que parece banal citar la retahíla de reyes godos, Chindasvinto, Recesvinto, Recaredo, pero no saber qué existieron es incultura. No saber el nombre de la provincia o el río por el que pasa un niño vasco cuando atraviesa Castilla hacia el pueblo de sus abuelos, es incultura, o necedad política. Lo de los ministros, eso sí, casi mejor olvidarlo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero es evidente que la memoria sí ocupa lugar, y no solo metafóricamente, lo ocupa en el cerebro, en la mente, en la inteligencia y en la sabiduría, y es insustituible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Encomiemos, defendamos y envidiemos pues la buena memoria.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Laudetur Mnemosynae</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>La Venus que nos sigue mirando</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ramón González Correales]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 13 Sep 2026 12:00:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Arte & Letras]]></category>
		<category><![CDATA[evocar un cuadro]]></category>
		<category><![CDATA[Tiziano]]></category>
		<category><![CDATA[Venus de Urbino]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>"Evocar un cuadro"</p>
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<p class="wp-block-paragraph">Aquel viaje a Florencia en la primavera de 2018 para asistir al concierto donde Dylan no hizo concesiones: ninguna canción conocida, abandono del escenario sin casi despedirse del público. La mañana, que recuerdo algo nublada, cuando nos acercamos a la Galería de los Uffizi y nos dejamos arrastrar por el lento trasiego de los visitantes, entre las estatuas y los cuadros que cubrían, casi del todo, las paredes ocres, azules o amarillas. Buscar la sala entre los corredores, casi a tientas, <a href="https://artsandculture.google.com/story/pgWBSfrhN7An2g">hasta llegar a ella y divisarla a lo lejos, sobre una pared roja</a>, mirándonos con una leve sonrisa, como si nos conociera desde siempre. El ramo de rosas en su mano derecha y la izquierda, con un anillo en su dedo meñique, cubriendo su pubis según el modelo clásico de la Venus púdica, la que se cubre para exhibirse mejor. El perro durmiendo dulcemente a sus pies, las criadas buscando la ropa en un arcón, la ventana abierta con una maceta de mirto en el alféizar que deja vislumbrar la libertad del cielo azul. La mirada que siempre vuelve a su cuerpo relajado, a sus ojos que no paran de mirarnos y que parecen gozar con esa intimidad que se acaba produciendo en el interior de un espacio doméstico que comienza a trasmitir un mensaje nuevo y perturbador para su época: la esposa veneciana aristocrática ya puede permitirse, dentro de sus casa, mostrar el aspecto, las cualidades y los abalorios de una Venus pagana que sabe mirar de frente a los ojos y parece dispuesta a conversar mucho tiempo, de muchas maneras.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Giorgione_-_Sleeping_Venus_-_Google_Art_Project_2-2-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="631" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Giorgione_-_Sleeping_Venus_-_Google_Art_Project_2-2-1024x631.jpg" alt="" class="wp-image-67472" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Giorgione_-_Sleeping_Venus_-_Google_Art_Project_2-2-1024x631.jpg 1024w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Giorgione_-_Sleeping_Venus_-_Google_Art_Project_2-2-300x185.jpg 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Giorgione_-_Sleeping_Venus_-_Google_Art_Project_2-2-768x473.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Giorgione_-_Sleeping_Venus_-_Google_Art_Project_2-2-1536x946.jpg 1536w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Giorgione_-_Sleeping_Venus_-_Google_Art_Project_2-2-2048x1262.jpg 2048w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Giorgione_-_Sleeping_Venus_-_Google_Art_Project_2-2-370x228.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Giorgione_-_Sleeping_Venus_-_Google_Art_Project_2-2-570x351.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Giorgione_-_Sleeping_Venus_-_Google_Art_Project_2-2-770x474.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Giorgione_-_Sleeping_Venus_-_Google_Art_Project_2-2-1170x721.jpg 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Giorgione_-_Sleeping_Venus_-_Google_Art_Project_2-2-941x580.jpg 941w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>&#8220;Venus dormida&#8221; Giorgione</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">No está claro si <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Guidobaldo_II_della_Rovere">Guidobaldo II Della Rovere</a>, futuro duque de Urbino que la adquirió en 1538,  se la encargo a<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Tiziano"> Tiziano</a> o simplemente la descubrió en su estudio y quiso tener en su casa una &#8220;<em>donna nuda</em>&#8220;como aparece descrita en la correspondencia de la época. En el primer caso, el cuadro estaría relacionado con su matrimonio con Giulia Varano y clásicamente (la galería de los Uffizi sigue manteniendo esa lectura) se ha interpretado como una alegoría del amor conyugal: el perro como símbolo de fidelidad; el mirto asociado a Venus y referencia a la constancia en amor conyugal; el ámbito doméstico de un dormitorio de la clase alta veneciana, con las criadas junto al arcón matrimonial preparando el vestido nupcial. En el segundo, defendida por historiadores de finales del siglo XX como <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Charles_Hope_(historien)">Charles Hope</a>, la obra sería solo la representación de una hermosa mujer desnuda destinada al disfrute de un cliente aristocrático, sin más explicaciones simbólicas. Cabría también una interpretación intermedia: Tiziano habría captado el aire cultural de la época y habría integrado en un cuadro las distintas posibilidades de ser mujer que, en la clase alta, convivían en su época ante el deseo de los hombres: la esposa legítima y la amante erótica; la belleza ideal y la mujer real. Lo que aquí se muestra integrado como una posibilidad que podría superar una tensión entre deseo y legitimidad que latía socialmente. </p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Maja_desnuda_museo_del_Prado-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="519" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Maja_desnuda_museo_del_Prado-1024x519.jpg" alt="" class="wp-image-67473" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Maja_desnuda_museo_del_Prado-1024x519.jpg 1024w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Maja_desnuda_museo_del_Prado-300x152.jpg 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Maja_desnuda_museo_del_Prado-768x390.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Maja_desnuda_museo_del_Prado-1536x779.jpg 1536w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Maja_desnuda_museo_del_Prado-2048x1039.jpg 2048w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Maja_desnuda_museo_del_Prado-370x188.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Maja_desnuda_museo_del_Prado-570x289.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Maja_desnuda_museo_del_Prado-770x391.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Maja_desnuda_museo_del_Prado-1170x594.jpg 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Maja_desnuda_museo_del_Prado-1143x580.jpg 1143w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>&#8220;Maja desnuda&#8221;,  Goya, 1790-1800</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Venecia entonces, la república aristocrática que se soñaba estable, racional y casi eterna (<em>Serenissima</em>), gobernada por unas pocas familias patricias de una aristocracia mercantil a través del Gran Consejo <em>(Maggior Consiglio)</em> que periódicamente elegía a un Dux (<em>Doge</em>) con un sistema muy complejo para evitar que una familia concentrara demasiado poder. En las cortes europeas de la época, como Madrid o París, el centro simbólico era el rey, aquí lo era la propia ciudad que vivía del comercio entre Oriente y Occidente, bullía de comerciantes, banqueros, artistas, marinos y aventureros procedentes de medio mundo. Era una sociedad católica que, por un lado,  seguía desconfiando de la concupiscencia incluso dentro del matrimonio pero que por otro convivía con el humanismo renacentista y su renovada fascinación por la cultura pagana. Se construían Iglesias pero también palacios decorados con diosas desnudas donde se leía a Ovidio. Oficialmente el matrimonio era una institución orientada a la reproducción, la transmisión legítima del patrimonio, a la fidelidad, quizá a la continencia bajo la persistente influencia de la tradición agustiniana.  Pero las élites masculinas que habitaban o frecuentaban la ciudad habían desarrollado espacios paralelos donde reinaba el deseo, el placer, la seducción, la conversación culta y sofisticada. </p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Edouard_Manet_-_Olympia_-_Google_Art_Project_3-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="698" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Edouard_Manet_-_Olympia_-_Google_Art_Project_3-1024x698.jpg" alt="" class="wp-image-67474" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Edouard_Manet_-_Olympia_-_Google_Art_Project_3-1024x698.jpg 1024w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Edouard_Manet_-_Olympia_-_Google_Art_Project_3-300x204.jpg 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Edouard_Manet_-_Olympia_-_Google_Art_Project_3-768x523.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Edouard_Manet_-_Olympia_-_Google_Art_Project_3-1536x1046.jpg 1536w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Edouard_Manet_-_Olympia_-_Google_Art_Project_3-2048x1395.jpg 2048w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Edouard_Manet_-_Olympia_-_Google_Art_Project_3-370x252.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Edouard_Manet_-_Olympia_-_Google_Art_Project_3-570x388.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Edouard_Manet_-_Olympia_-_Google_Art_Project_3-770x525.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Edouard_Manet_-_Olympia_-_Google_Art_Project_3-1170x797.jpg 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Edouard_Manet_-_Olympia_-_Google_Art_Project_3-851x580.jpg 851w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>&#8220;Olympia&#8221; Edouard Manet 1863</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En este contexto aparecieron las <em><a href="https://historiacalamitatum312963679.wordpress.com/2020/04/10/cortigiane-oneste-placer-y-refinamiento-en-los-siglos-xvi-xvii/">cortigiane oneste</a></em>, mujeres no solo bellas sino educadas y cultas, que podían tocar instrumentos y cantar, recitar poesía, discutir de literatura clásica y  mantener una conversación política y filosófica. Procedían de la pequeña nobleza empobrecida, de familias burguesas cultas o eran hijas de otras <em>cortigiane oneste</em>, como era el caso de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Verónica_Franco">Verónica Franco</a>, una de las más conocidas. Tenían un lugar importante en el espacio público, mayor libertad que las esposas y la posibilidad de relacionarse con todo tipo de hombres importantes en los que, a veces podían tener alguna influencia, incluso política. Algunas como Verónica publicaron libros de poesía o mantuvieron correspondencia con miembros de la nobleza y de las élites europeas. Quizá comprendieron que su cuerpo podía ser un instrumento de poder simbólico para intervenir intelectualmente, de forma indirecta,  en el mundo que las rodeaba y sobrevivir en él.  Algunos autores han propuesto a Angela del Moro conocida como Zaffeta como la modelo que utilizó Tiziano para la Venus de Urbino como décadas después utilizaría<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Tintoretto"> Tintoretto</a> a Verónica Franco en alguno de sus cuadros, pero no hay una prueba documental sólida. </p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Domenico_Tintoretto_028-2-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="918" height="1024" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Domenico_Tintoretto_028-2-918x1024.jpg" alt="" class="wp-image-67471" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Domenico_Tintoretto_028-2-918x1024.jpg 918w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Domenico_Tintoretto_028-2-269x300.jpg 269w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Domenico_Tintoretto_028-2-768x857.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Domenico_Tintoretto_028-2-1377x1536.jpg 1377w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Domenico_Tintoretto_028-2-1836x2048.jpg 1836w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Domenico_Tintoretto_028-2-370x413.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Domenico_Tintoretto_028-2-570x636.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Domenico_Tintoretto_028-2-770x859.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Domenico_Tintoretto_028-2-1170x1305.jpg 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Domenico_Tintoretto_028-2-520x580.jpg 520w" sizes="auto, (max-width: 918px) 100vw, 918px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>&#8220;Dama enseñando el pecho&#8221; atribuido a Tintoretto o a su hijo Domenico Tintoretto hacia 1570 (la modelo podría ser Verónica Franco)</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Lo interesante es que esta Venus no tiene los ojos cerrados como la de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Giorgione">Giorgione</a> que, al parecer, terminó finalizando Tiziano después de la muerte de su maestro, ni se integra en el paisaje del cuadro. Ella abre los ojos, nos mira y procura el comienzo de una interacción, la posibilidad de que otros abran lo suyos. Su cuerpo está pintado con unos contornos suaves, donde domina el color más que el dibujo, con unos matices de tonos muy delicados, con transparencias y veladuras superpuestas para expresar mejor lo carnal, la sensualidad de un cuerpo no solamente bello por su forma sino porque parece animado de especial inteligencia, de cultura, de capacidad de juego y seducción. Algo que era nuevo en el espacio doméstico de la época, que se define más lejos en la perspectiva, con las criadas abriendo el arcón al lado de los tapices, lejos de la luz del erotismo pero conteniéndola. Una síntesis para una tensión no resuelta en nuestra cultura: la afectividad y la sexualidad. Todavía hoy la oposición entre un sexo desvinculado, solo imaginado como simple gimnasia de cuerpos, frente a la conversación compleja entre personas inteligentes que puede incluir el sexo junto a las palabras que también acarician. Lo que quizá tanto escandalizó al victoriano Mark Twain cuando visitó los Ufizzi en 1880 y escribió en <em>A Tramp Abroad</em>: &#8220;<em>el cuadro más repugnante más vil y más obsceno que posee el mundo</em>&#8221; . Quizá porque la mujer que contemplaba parecía disfrutar de la mirada ajena sin dejar de sostener la propia. Algo que entonces él mismo no podía soñar en expresar en sus novelas y que incluso, todavía hoy, puede resultar para mucha gente algo más turbador que la piel desnuda.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="s9lDkUrt9d"><a href="https://hyperbole.es/2025/08/cimone-e-ifigenia-la-fuente-de-la-hedonia/">&#8220;Cimone e Ifigenia&#8221;: la fuente de la hedonía</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«“Cimone e Ifigenia”: la fuente de la hedonía» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2025/08/cimone-e-ifigenia-la-fuente-de-la-hedonia/embed/#?secret=EEC96nKwvU#?secret=s9lDkUrt9d" data-secret="s9lDkUrt9d" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="vuKvLNVz6v"><a href="https://hyperbole.es/2023/08/gertrude-vanderbild-whitney-el-retrato-de-una-mujer-moderna/">Gertrude Vanderbild Whitney: el retrato de una mujer moderna</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Gertrude Vanderbild Whitney: el retrato de una mujer moderna» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2023/08/gertrude-vanderbild-whitney-el-retrato-de-una-mujer-moderna/embed/#?secret=Ym3VbUBBMO#?secret=vuKvLNVz6v" data-secret="vuKvLNVz6v" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="xMR48Snm9s"><a href="https://hyperbole.es/2023/06/lucien-freud-las-turbadoras-imagenes-del-perverso-polimorfo/">Lucien Freud: las  turbadoras imágenes del perverso polimorfo</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Lucien Freud: las  turbadoras imágenes del perverso polimorfo» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2023/06/lucien-freud-las-turbadoras-imagenes-del-perverso-polimorfo/embed/#?secret=pxMINYfxUc#?secret=xMR48Snm9s" data-secret="xMR48Snm9s" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="NLGtat6NwK"><a href="https://hyperbole.es/2023/02/venus-y-adonis/">&#8220;Venus y Adonis&#8221; o los oscuros peligros del bosque</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«“Venus y Adonis” o los oscuros peligros del bosque» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2023/02/venus-y-adonis/embed/#?secret=Mf3vaVmfan#?secret=NLGtat6NwK" data-secret="NLGtat6NwK" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="paHTyswZzl"><a href="https://hyperbole.es/2022/05/paisaje-con-la-caida-de-icaro/">Paisaje con la caída de Ícaro</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Paisaje con la caída de Ícaro» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2022/05/paisaje-con-la-caida-de-icaro/embed/#?secret=Do2UrO3nq3#?secret=paHTyswZzl" data-secret="paHTyswZzl" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="l7pvSqXxVS"><a href="https://hyperbole.es/2022/03/las-perdurables-sabidurias-de-tiresias/">Las perdurables sabidurías de Tiresias</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Las perdurables sabidurías de Tiresias» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2022/03/las-perdurables-sabidurias-de-tiresias/embed/#?secret=GcHIUfS8LE#?secret=l7pvSqXxVS" data-secret="l7pvSqXxVS" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="p7D7m2Zs9K"><a href="https://hyperbole.es/2021/08/nighthawks-en-un-lugar-limpio-y-bien-iluminado/">Nighthawks  en &#8220;un lugar limpio y bien iluminado&#8221;</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Nighthawks  en “un lugar limpio y bien iluminado”» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2021/08/nighthawks-en-un-lugar-limpio-y-bien-iluminado/embed/#?secret=AESXJcHcqB#?secret=p7D7m2Zs9K" data-secret="p7D7m2Zs9K" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="ZvCm2kZhAq"><a href="https://hyperbole.es/2021/05/retrato-de-paul-cesar-helleu/">Retrato de Paul-César Helleu</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Retrato de Paul-César Helleu» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2021/05/retrato-de-paul-cesar-helleu/embed/#?secret=zeCPdDp2tJ#?secret=ZvCm2kZhAq" data-secret="ZvCm2kZhAq" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://hyperbole.es/2021/05/retrato-de-paul-cesar-helleu/"></a></p>



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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="IPjxGAAG0x"><a href="https://hyperbole.es/2021/04/le-7-decembre-1815-9-heures-du-matin/">Le 7 décembre 1815, 9 heures du matin</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Le 7 décembre 1815, 9 heures du matin» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2021/04/le-7-decembre-1815-9-heures-du-matin/embed/#?secret=CjBZGt9lDN#?secret=IPjxGAAG0x" data-secret="IPjxGAAG0x" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="IPjxGAAG0x"><a href="https://hyperbole.es/2021/04/le-7-decembre-1815-9-heures-du-matin/">Le 7 décembre 1815, 9 heures du matin</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Le 7 décembre 1815, 9 heures du matin» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2021/04/le-7-decembre-1815-9-heures-du-matin/embed/#?secret=CjBZGt9lDN#?secret=IPjxGAAG0x" data-secret="IPjxGAAG0x" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<p>La entrada <a href="https://hyperbole.es/2026/09/la-venus-que-nos-sigue-mirando/">La Venus que nos sigue mirando</a> se publicó primero en <a href="https://hyperbole.es">Hyperbole</a>.</p>
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		<title>La angustia en el Barroco Católico</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Óscar Sánchez Vadillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 10 Sep 2026 19:58:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte & Letras]]></category>
		<category><![CDATA[Destellos]]></category>
		<category><![CDATA[Barroco]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hace unas décadas que un cierto manto barroco se tiende sobre nuestra cultura y modo de vida, complicándola y oscureciéndola. De modo semejante al...</p>
<p>La entrada <a href="https://hyperbole.es/2026/09/la-angustia-en-el-barroco-catolico/">La angustia en el Barroco Católico</a> se publicó primero en <a href="https://hyperbole.es">Hyperbole</a>.</p>
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<p class="wp-block-paragraph">Hace unas décadas que un cierto manto barroco se tiende sobre nuestra cultura y modo de vida, complicándola y oscureciéndola. De modo semejante al s. XVII europeo, asistimos a guerras de cariz religioso, como en Gaza o Irán, a crisis económicas expansivas, a colisiones entre sistemas de creencias y a una desorientación estética que oscila entre un plátano pegado a una pared con cinta de embalaje y el tecnogótico propuesto por el nigromante chalado Nick Land. El sector occidental del mundo, el Norte Global, parece tranquilo y en apariencia próspero, pero es como aquella perla que parecía perfecta pero que ocultaba una grieta en su interior y que dio nombre al siglo Barroco. Porque si lo miras más de cerca, ya no es Occidente tal como lo conocíamos. Hay cámaras de reconocimiento facial por todas partes, hasta en los institutos de Secundaria, el propio modelo de educación va a sufrir un vuelco histórico con la irrupción de la(s) IA(s)<a href="https://mail.google.com/mail/u/0/#m_6534979222714004967_x_sdfootnote1sym"><u>1</u></a>, las cumbres del clima sólo sirven para ver muchos aviones privados juntos contaminando el aire (nos impactó ayer la catástrofe de Nepal), cientos de miles de señores y señoras teclean sus computadoras durante horas para provocar un cambio de gobierno, crear boots, inocular virus, meter publicidad en páginas web, realizar ciberataques, deslizar bulos o hacer minería de datos. La sensación de “simulacro” de la que nos habla este trabajo va a ser más que una sensación, cuanto del Deep fake sea tan&nbsp;<em>deep</em>&nbsp;como ya lo es&nbsp;<em>fake</em>&nbsp;-los<em>&nbsp;postizos</em>&nbsp;que nos da a conocer Ballesteros. Lo más nuevo en materia de redes sociales es “farmear aura”, que lo malo no es que sea una estupidez supina, lo peor es que barre de la chavalada la última brizna que les restaba de autorrespeto. Padecimos una pandemia y no ha cambiado nada, ya pusimos en el trono a un energúmeno tarado y hemos vuelto a hacerlo (en el primer barroco se creía que los reyes poseían poderes mágicos), y para colmo no aparecen genios por ninguna parte, como si los tuvo y a patadas el s. XVII&#8230;</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-full"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Caravaggio_—_The_Calling_of_Saint_Matthew.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="8792" height="8304" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Caravaggio_—_The_Calling_of_Saint_Matthew.jpg" alt="" class="wp-image-67457"/></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>&#8220;La vocación de San Mateo&#8221; de Caravaggio (1599-1600)</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La monografía de Iván Ballesteros versa acerca de eso precisamente, de la percepción del tiempo barroco como aquel en que el mundo en torno se torna tan complejo<a href="https://mail.google.com/mail/u/0/#m_6534979222714004967_x_sdfootnote2sym"><u>2</u></a>&nbsp;que o bien te hunde la moral o bien descollas en genio, sencillamente porque alguien tiene que plantarle cara de modo imaginativo al dragón. Mediante el comentario de las obras artísticas de Pareda, Caravaggio, Ribera, Bernini, Borromini y tantos otros, Ballesteros ahonda en esa época no tan lejana en la que la cristiandad se partió en dos tras siglos estabilidad histórica y los europeos casi desaparecen por la sima abierta. Es cierto, como dice Ballesteros, que el descalabro histórico fue tanto mayor cuanto que procedía de lo que él califica como la “mirada rosa” del Renacimiento, igual que nos sucede a nosotros, que cambiamos de milenio convencidos de que el Orden Mundial establecido tras la SGM, el Estado de Bienestar e incluso la biosfera iban a seguir incólumes por los siglos de los siglos. Sin embargo, hoy asoma bastante gente, milmillonaria, malcriada e irresponsable que hasta se permiten poner en solfa la Declaración de los Derechos Humanos… Ballesteros se apoya en&nbsp;<em>El cortesano&nbsp;</em>de Castiglione, un libro que acertó a resumir cuales eran las muchas prendas que debían caracterizar al caballero del s. XVII, y se debe reconocer que entre eso, que encarnaba una gran esperanza en la&nbsp;<em>paideia</em>&nbsp;civilizatoria, y el propio Descartes, un siglo posterior, lo que se observa es un despojamiento de toda riqueza cultural y moral hasta el punto de que el caballero de Descartes, por así decirlo -y Descartes sin duda era un caballero-, ya no es más que una mente incorpórea sin más contenido que cuatro certezas matemáticas, ninguna cultural y moral y un mundo de partículas muertas a su alrededor. Ballesteros denomina a esta situación “angustia”, que es el correlato de ese vaciamiento que se produce también sobre la propia naturaleza, y de hecho el Barroco termina en mi opinión cuando en 1687 Isaac Newton decreta que el Universo es una vacuidad infinita y el mundo científico entero lo eleva a un altar<a href="https://mail.google.com/mail/u/0/#m_6534979222714004967_x_sdfootnote3sym"><u>3</u></a>.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Rembrandt_-_Aristotle_with_a_Bust_of_Homer_-_WGA19232-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="975" height="1024" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Rembrandt_-_Aristotle_with_a_Bust_of_Homer_-_WGA19232-975x1024.jpg" alt="" class="wp-image-67459" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Rembrandt_-_Aristotle_with_a_Bust_of_Homer_-_WGA19232-975x1024.jpg 975w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Rembrandt_-_Aristotle_with_a_Bust_of_Homer_-_WGA19232-286x300.jpg 286w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Rembrandt_-_Aristotle_with_a_Bust_of_Homer_-_WGA19232-768x806.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Rembrandt_-_Aristotle_with_a_Bust_of_Homer_-_WGA19232-1463x1536.jpg 1463w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Rembrandt_-_Aristotle_with_a_Bust_of_Homer_-_WGA19232-1950x2048.jpg 1950w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Rembrandt_-_Aristotle_with_a_Bust_of_Homer_-_WGA19232-370x389.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Rembrandt_-_Aristotle_with_a_Bust_of_Homer_-_WGA19232-570x599.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Rembrandt_-_Aristotle_with_a_Bust_of_Homer_-_WGA19232-770x809.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Rembrandt_-_Aristotle_with_a_Bust_of_Homer_-_WGA19232-1170x1229.jpg 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Rembrandt_-_Aristotle_with_a_Bust_of_Homer_-_WGA19232-552x580.jpg 552w" sizes="auto, (max-width: 975px) 100vw, 975px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>&#8220;Aristóteles contemplando el busto de Homero&#8221; Rembrandt, 1653</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Barroco” es un estado de negra desesperación, de acre duda, en el espíritu del&nbsp;<em>Eclesiastés&nbsp;</em>bíblico, un estado casi de culto esotérico a lo que se ha llamado la concepción edípica del tiempo, puesto que cada nuevo instante mata sin compasión a su progenitor. Ballesteros ilustra todo este proceso mediante muestras de las artes de la época, también gráficas, muestras de la gran palabra del siglo, pronunciada por Baltasar Gracián y que ocasionó que Schopenhauer aprendiese español para leerle: desengaño.&nbsp;<em>Inter faeces et urinam nascimur!&nbsp;</em>El mundo entonces conocido como ese cuento de Edgar Allan Poe,<em>&nbsp;La máscara de la muerte roja,&nbsp;</em>donde todos danzamos disfrazados (un tema muy de&nbsp;<em>Los sueños</em>&nbsp;de Quevedo también, donde todos vagabundeamos con nuestro respectivo “infierno portátil”), y de este baile decadente no sale vivo nadie<a href="https://mail.google.com/mail/u/0/#m_6534979222714004967_x_sdfootnote4sym"><u>4</u></a>. La muerte, de repente, se hace omnipresente en la Europa católica que ha padecido largas guerras, bancarrotas y pestes. Como indica muy bien Iván Ballesteros:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>La obsesiva reiteración del sufrimiento en tallas que encarnan santidades y personajes bíblicos, los múltiples trazos pictóricos que ponen de manifiesto el triunfo de la muerte a través de una estética macabra, así como las pingües referencias literarias a la nada, son signos reveladores de que algo no va bien. El conjunto de las manifestaciones artísticas de estos y otros asuntos expresan lo que denominamos como la angustia barroca dada en el orbe católico en general, y en España en particular.</em></p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-full"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/271344.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="985" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/271344.jpg" alt="" class="wp-image-67460" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/271344.jpg 800w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/271344-244x300.jpg 244w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/271344-768x946.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/271344-370x456.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/271344-570x702.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/271344-770x948.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/271344-471x580.jpg 471w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>&#8220;Diogenes&#8221; de Jusepe Ribera, 1648</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Es verdad que el asunto de la muerte en el arte barroco constituía en gran parte propaganda para aflojar los bolsillos de ricos en favor de los pobres, cuya secuela aún nos ronda, ya que los dueños de la tecnológicas actuales son transhumanistas y darían lo que fuera y a quien fuera por prolongar su vida. El gran Góngora -¡Siglo de Oro, siglo de lloro!- compuso aquel poema a una bella dama en el que le recordaba (viejo tema poético para encarecer a la chica a prestar sus favores) que tarde o temprano se marchitaría, y entonces su belleza “se vuelva, mas tú y ello juntamente en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada”. O, sin salir de España, que es lo que más ha interesado al autor de este magnífico estudio, pero no sólo, de nuevo Baltasar Gracián, conceptuoso y barroco él, en&nbsp;<em>El Criticón</em>:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>-¡Oh vida, no habías de comenzar, pero ya que comenzaste no habías de acabar! No hay cosa más deseada ni más frágil que tú eres, y el que una vez te pierde, tarde te recupera: desde hoy te estimaría como a perdida. Madrastra se mostró la naturaleza con el hombre, pues lo que le quitó de conocimiento al nacer le restituye al morir: allí porque no se perciban los bienes que se reciben, y aquí porque se sientan los males que se conjuran. ¡Oh tirano mil veces de todo el ser humano aquel primero que con escandalosa temeridad fió su vida en un frágil leño al inconstante elemento! Vestido dicen que tuvo el pecho de aceros, mas yo digo que revestido de yerros. En vano la superior atención separó las naciones con los montes y los mares si la audacia de los hombres halló puentes para trasegar su malicia. Todo cuanto inventó la industria humana ha sido perniciosamente fatal y en daño de sí misma: la pólvora es un horrible estrago de las vidas, instrumento de su mayor ruina, y una nave no es otro que un ataúd anticipado (&#8230;) ¡Oh suerte oh cielo oh fortuna!, aun creería que soy algo, pues así me persigues; y cuando comienzas no paras hasta que apuras: válgame en esta ocasión el valer nada para repetir de eterno.</em></p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/9791399121797.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="697" height="1024" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/9791399121797-697x1024.jpg" alt="" class="wp-image-67454" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/9791399121797-697x1024.jpg 697w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/9791399121797-204x300.jpg 204w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/9791399121797-768x1128.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/9791399121797-370x543.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/9791399121797-570x837.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/9791399121797-770x1131.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/9791399121797-395x580.jpg 395w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/9791399121797.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 697px) 100vw, 697px" /></a></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://mail.google.com/mail/u/0/#m_6534979222714004967_x_sdfootnote1anc"><u>1</u></a>&nbsp;Pero eso ya lo sabía Jean François Lyotard en su&nbsp;<em>La condición postmoderna</em>, de 1979, donde también previó con bastante precisión el Plan Bolonia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://mail.google.com/mail/u/0/#m_6534979222714004967_x_sdfootnote2anc"><u>2</u></a>&nbsp;No complicado, “complicado” tiene muchas partes pero se puede entender y predecir, mientras que lo “complejo” cambia solo y no se puede predecir por completo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://mail.google.com/mail/u/0/#m_6534979222714004967_x_sdfootnote3anc"><u>3</u></a>&nbsp;Termina con ello algo más, que fue la conciencia, que también alumbró el Barroco, de que el mundo como tal no es un marco único y ordenado de sucesos, sino también su interpretación posible, interpretación que deben proyectar los hombres en pugna discursiva unos con otros. En cambio, el triunfo de Newton supuso también el retorno de la imagen de un mundo equilibrado, de los parámetros clásicos y del ideal de las Luces. Tal vez por ello, el s. XVIII fue considerablemente menos creativo que su ambiguo antecesor.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://mail.google.com/mail/u/0/#m_6534979222714004967_x_sdfootnote4anc"><u>4</u></a>&nbsp;Actualmente en Almería, un pintor bastante notable, Andrés García Ibáñez, está pintando una suerte de Capilla Sixtina cuyo tema es esta vez el Apocalipsis, en la opinión de que es el libro más misterioso de la Biblia. No lo es, lo que allí se ventila en tono críptico y truculento es la caída del Imperio Romano, y el Anticristo es Nerón. En el Barroco, por cierto, también se vivió un terror apocalíptico el año 1666, como cuenta Amin Maalouf en su&nbsp;<em>El viaje de Baldasarre</em>, por la cifra satánica, desde luego.</p>
<p>La entrada <a href="https://hyperbole.es/2026/09/la-angustia-en-el-barroco-catolico/">La angustia en el Barroco Católico</a> se publicó primero en <a href="https://hyperbole.es">Hyperbole</a>.</p>
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		<title>For-me-ness</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Santiago Sánchez-Migallón]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 Sep 2026 18:54:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte & Letras]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia & Tecnología]]></category>
		<category><![CDATA[consciencia]]></category>
		<category><![CDATA[inteligencia articial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Voy a hablaros hoy de un problema filosófico muy debatido en torno a la naturaleza de la consciencia. Lo que pretendo con ello es,...</p>
<p>La entrada <a href="https://hyperbole.es/2026/09/for-me-ness/">For-me-ness</a> se publicó primero en <a href="https://hyperbole.es">Hyperbole</a>.</p>
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<p class="wp-block-paragraph">Voy a hablaros hoy de un problema filosófico muy debatido en torno a la naturaleza de la consciencia. Lo que pretendo con ello es, aparte de hacer la clásica <em>divulgación hard</em>, mostrar qué poco encaja este problema con la estúpida idea de que los sistemas de IA actuales son conscientes, o están a punto de serlo. Como veis, sigo con mi torpe, pero obstinada, cruzada contra los maléficos gurús de Silicon Valley (Sobre todo contra los de Anthropic. Propongo cambiar el nombre de la empresa a <em>Anthropomorfic</em>, por esa manía suya de antropomorfizar todo). Lo que verdaderamente me parece grave es ver <strong>la cantidad de gente en las redes que les compra la narrativa completa, que se traga absolutamente todo lo que dicen sin poner en duda siquiera una coma</strong>. Y, sorprendentemente, muchas veces gente inteligente y formada. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El problema filosófico en cuestión consiste en que cuando yo percibo conscientemente cualquier cosa, por ejemplo cuando veo una manzana, el contenido de mi experiencia consciente son las cualidades fenoménicas de la manzana (colores, formas, texturas, etc.). Algunos filósofos, como por ejemplo Michael Tye, sostienen que eso es lo único que hay en mi experiencia consciente, es decir, que el contenido de mi representación mental es equivalente al contenido fenomenológico. Lo que ves es lo que hay en tu mente y en tu mente no hay nada más que lo que ves (Son las llamadas&nbsp;<em>teorías de la consciencia de primer orden</em>). Sin embargo, algo chirría, porque cuando yo estoy percibiendo una manzana también&nbsp;<em>tengo la sensación</em>&nbsp;de que soy&nbsp;<em>yo</em>&nbsp;el que estoy percibiendo la manzana. Mis percepciones son mías y no de cualquier otro. Parece que debería haber algo, una especie de&nbsp;<em>etiqueta</em>, que distinga mis percepciones conscientes de las de las demás personas. Pero, ¿qué es esa&nbsp;<em>etiqueta</em>? ¿Qué es aquello que hace que una experiencia consciente se perciba como propia? Esto es, dicho en lengua de bárbaros,&nbsp;<em>the For-me-ness problem</em>.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-full"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/206947a97aac08626484ef6ca338d224.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/206947a97aac08626484ef6ca338d224.jpg" alt="" class="wp-image-67435" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/206947a97aac08626484ef6ca338d224.jpg 1024w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/206947a97aac08626484ef6ca338d224-300x300.jpg 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/206947a97aac08626484ef6ca338d224-768x768.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/206947a97aac08626484ef6ca338d224-370x370.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/206947a97aac08626484ef6ca338d224-570x570.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/206947a97aac08626484ef6ca338d224-770x770.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/206947a97aac08626484ef6ca338d224-580x580.jpg 580w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para, para, para… ¿Cómo que hace falta una&nbsp;<em>etiqueta</em>? ¿No basta con que la experiencia consciente se dé en mi organismo? Sé que mi mano es mía porque va con mi cuerpo, porque la controlo y la uso yo. Entonces sé que la experiencia es mía porque son mis ojos, mis nervios ópticos, mi córtex visual, los que están procesando esa experiencia ¿Por qué habría de faltar algo más? Ay, amigo, sí que hace falta. En primer lugar fíjate en qué palabras has utilizado. Has tenido que utilizar varios posesivos: «mía», «mi» y «mis», y también has tenido que usar el pronombre personal «Yo». Haz un pequeño experimento: intenta explicarme que las experiencias conscientes son tuyas sin usar posesivos ni pronombres. Imposible, porque hay que añadir una&nbsp;<em>etiqueta lingüística</em>&nbsp;que las diferencie de las de otros.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y en segundo lugar te voy a dar evidencia empírica: existen una serie de trastornos neurológicos llamados<em>&nbsp;trastornos de la propiocepción</em>&nbsp;que se caracterizan porque los que los padecen pierden la capacidad de monitorizar su propio cuerpo. Los afectados por esta neuropatía tienen constantes caídas debido a que no saben bien dónde se encuentran sus miembros y tienen, continuamente, que valerse de la vista para reubicarlos mientras se mueven. En una variante conocida como somatoparafrenia, el enfermo no solo deja de sentir una extremidad, sino que niega rotundamente que sea suya. Por ejemplo, si es un brazo, el paciente dirá que alguien le extirpó su auténtico brazo y le injertó el de otra persona. Recomiendo muchísimo leer el relato&nbsp;<em>La dama descarnada</em>, incluido en la maravillosa&nbsp;<em>El hombre que confundió a su mujer con un sombrero&nbsp;</em>de Oliver Sacks (Si bien, como me advirtieron rápidamente mis amigos de Twitter,&nbsp;<a href="https://www.newyorker.com/magazine/2025/12/15/oliver-sacks-put-himself-into-his-case-studies-what-was-the-cost">un poco fake</a>). En él se cuenta la historia de una mujer que sufre un trastorno grave de la propiocepción y se percibe a sí misma como&nbsp;<em>obligada a vivir en un cuerpo que no es el suyo</em>. Parece que nuestro organismo tiene un sistema de monitorización de sí mismo que, de algún modo, posiciona y clasifica nuestro cuerpo como&nbsp;<em>nuestro</em>. Ya hace dos siglos, el gran neurofisiólogo Charles S. Sherrington, bautizó ese sistema como&nbsp;<em>propiocepción</em>. Entonces, la única forma que tenemos de explicar los trastornos en este sistema es alegar que al sistema perceptivo se le añade la propiocepción para convertir lo que sería una sencilla recogida de información del entorno en una experiencia autoconsciente. Creo que la consciencia no se produce únicamente mediante la propiocepción, pero sí que creo que sin propiocepción no podría haber consciencia. Sería completamente absurdo que existiera un dolor sin poseedor, un&nbsp;<em>dolor que no doliera a nadie</em>&nbsp;¡Claro que hace falta la&nbsp;<em>etiqueta</em>!</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/26da34c72b5551aaf5132c44483c5407.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="576" height="1024" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/26da34c72b5551aaf5132c44483c5407-576x1024.jpg" alt="" class="wp-image-67432" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/26da34c72b5551aaf5132c44483c5407-576x1024.jpg 576w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/26da34c72b5551aaf5132c44483c5407-169x300.jpg 169w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/26da34c72b5551aaf5132c44483c5407-370x658.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/26da34c72b5551aaf5132c44483c5407-570x1013.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/26da34c72b5551aaf5132c44483c5407-326x580.jpg 326w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/26da34c72b5551aaf5132c44483c5407.jpg 675w" sizes="auto, (max-width: 576px) 100vw, 576px" /></a></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Vale, me convences, pero ¿cuál es la naturaleza de eso que me dice que lo que percibo conscientemente es mío? No lo tenemos muy claro. Hay autores como David Rosenthal que le darían forma de pensamiento, mientras que otros como William Lycan hablarían más de una especie de percepción. A mí, a bote pronto, me convence algo más Lycan porque parece que en la percepción consciente no hay nada conceptual o inferencial, es decir, no hay pensamiento. Cuando soy consciente de la manzana, no profiero lingüísticamente «Soy consciente de la manzana», ni tampoco lo deduzco de ningún conjunto de premisas. Me parece más que&nbsp;<em>siento</em>&nbsp;el hecho de ser consciente (si bien es un sentimiento algo especial: no es como tener una experiencia sensorial, no parece tener más contenido representacional que el&nbsp;<em>sentir algo como propio</em>). Cuando ya me pongo a pensar en lo que estoy percibiendo, aquí sí que entra lo conceptual, pero esto es lo que ya llamaríamos&nbsp;<em>introspección</em>, que es ya una actividad reflexiva y no pura percepción directa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El fenomenólogo danés Dan Zahavi, sostiene que existe una&nbsp;<em>consciencia prerreflexiva</em>: una forma primitiva de autoconsciencia que estaría siempre presente en toda experiencia subjetiva sin necesidad de reflexión, atención o introspección. Sin embargo, como buen heredero de la tradición fenomenológica de Husserl, entiende que la&nbsp;<em>for-me-ness&nbsp;</em>no es una representación mental de ningún tipo, sino que ya se da constitutivamente en la misma experiencia subjetiva. Por ejemplo, cuando somos conscientes de la manzana, lo que aparece en mi mente son las propiedades fenomenológicas de la manzana (igual que para Tye), pero nunca el acto mismo de ser consciente. Y es que el acto mismo nunca se me muestra como objeto de ser representado ¿Alguien sabe qué forma, color, etc. tiene&nbsp;<em>el acto de ser consciente</em>? De esta forma puede explicarse por qué nuestro Yo se vuelve tan esquivo a cualquier observación.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/14ba5fdf4cc32350a506c0b42cf1de1f.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="576" height="1024" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/14ba5fdf4cc32350a506c0b42cf1de1f-576x1024.jpg" alt="" class="wp-image-67431" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/14ba5fdf4cc32350a506c0b42cf1de1f-576x1024.jpg 576w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/14ba5fdf4cc32350a506c0b42cf1de1f-169x300.jpg 169w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/14ba5fdf4cc32350a506c0b42cf1de1f-370x658.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/14ba5fdf4cc32350a506c0b42cf1de1f-570x1013.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/14ba5fdf4cc32350a506c0b42cf1de1f-326x580.jpg 326w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/14ba5fdf4cc32350a506c0b42cf1de1f.jpg 736w" sizes="auto, (max-width: 576px) 100vw, 576px" /></a></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Vale, aquí termina nuestra pequeña lección de filosofía de la consciencia contemporánea. Vamos ahora a arremeter contra los gurús de Silicon Valley.&nbsp;<strong>¿Alguien tiene la más remota idea de cómo dotar a un computador de&nbsp;<em>for-me-ness</em>?</strong>¿Alguien sabe cómo hacer que Claude tenga&nbsp;<em>experiencias subjetivas prerreflexivas</em>? ¿Alguien sabe hacer que un LLM, con sus redes recurrentes, sus autoencoders y sus transformers, pueda tener un&nbsp;<em>trastorno en su propiocepción</em>&nbsp;que le haga creer que ciertos de sus «pensamientos» no son suyos? ¿Declaras una variable&nbsp;<em>c</em>&nbsp;que sumas a cada dato que pase por la «ventana consciente» de ChatGPT? Ah, que ChatGPT no tiene nada que podamos caracterizar como «ventana consciente». De hecho, la sensación de propiocepción se da durante el momento presente de estar percibiendo… Ah, que los LLMs no tienen capacidad de percepción (por muy multimodales que sean) y, menos aún, sentido temporal de presente… Ni tampoco sentidos ni sistemas nerviosos… tampoco tienen neurotransmisores ni sistemas endocrinos… Ni siquiera tienen algún tipo de arquitectura funcional que intente emularlos… Entonces, ¿por qué alguien iba a sostener que son conscientes o que están a punto de serlo? Ignorancia, deshonestidad intelectual o marketing. No hay más.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este asunto no deja de recordarme a la crítica que le hacía Mario Bunge al psicoanálisis: independientemente de las graves carencias epistemológicas que esta escuela de psicología presenta, sus propuestas teóricas no encajan con el grueso de las teorías científicas acerca de la psique. El psicoanálisis se quedaba solo, aislado del resto del corpus científico, mostrando una cierta inconmensurabilidad con él en lenguajes y métodos. Pues esa misma impresión me da con respecto a lo que sabemos de la consciencia y los LLMs:&nbsp;<strong>parecen dos cosas completamente diferentes que no encajan, que no tienen nada que ver</strong>. Por eso, insisto, me chirría tanto que se hable de que la consciencia artificial ya está aquí.&nbsp;</p>
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		<title>Recomendado, gafe ¿Se es o se hace?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Antonio Rebollo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Sep 2026 19:01:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte & Letras]]></category>
		<category><![CDATA[Medicina]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[medicina]]></category>
		<category><![CDATA[Pre-textos para médicos ( y pacientes)]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>«En los momentos previos a una operación, la mayoría ya estamos inmersos en nuestra rutina. Repasamos la anatomía, el plan y los pasos a...</p>
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<p class="wp-block-paragraph"><em>«En los momentos previos a una operación, la mayoría ya estamos inmersos en nuestra rutina. Repasamos la anatomía, el plan y los pasos a seguir durante la sesión informativa preoperatoria. Pero, ¿qué sucede cuando la persona en la mesa de operaciones no es solo un paciente, sino un atleta destacado, el director ejecutivo de una gran corporación, un médico de renombre nacional o el cónyuge de un colega?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Un fenómeno conocido desde hace tiempo, pero del que a menudo se habla poco, es el síndrome VIP. Las primeras referencias y análisis se remontan a hace más de 50 años. El síndrome VIP se refiere a la distorsión del juicio clínico y la desviación de la atención estándar que puede ocurrir cuando los médicos se ven influenciados por la preeminencia o la importancia percibida de un paciente.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>A pesar de nuestras mejores intenciones, el deseo de hacer más o ser especialmente perfectos para alguien poderoso, respetado o con buenos contactos puede llevar a decisiones subóptimas y resultados inferiores</em>*. Según la experiencia de los autores, existen indicios de que los pacientes VIP pueden tener peores resultados que los pacientes comunes&#8230;»*</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Dearani, J. et al., 2026. Caring for VIP patients in cardiothoracic surgery: Navigating bias, pressure, and protocol.&nbsp;<em>J Thorac Cardiovasc Surg, 171(6)</em></strong><em>.</em>&nbsp;<a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41354171/" target="_blank" rel="noopener">Ver artículo en PubMed</a></p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/the-knick_96283a59_250813113113_1280x853.webp"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/the-knick_96283a59_250813113113_1280x853-1024x682.webp" alt="" class="wp-image-67404" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/the-knick_96283a59_250813113113_1280x853-1024x682.webp 1024w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/the-knick_96283a59_250813113113_1280x853-300x200.webp 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/the-knick_96283a59_250813113113_1280x853-768x512.webp 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/the-knick_96283a59_250813113113_1280x853-370x247.webp 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/the-knick_96283a59_250813113113_1280x853-270x180.webp 270w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/the-knick_96283a59_250813113113_1280x853-570x380.webp 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/the-knick_96283a59_250813113113_1280x853-770x513.webp 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/the-knick_96283a59_250813113113_1280x853-1170x780.webp 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/the-knick_96283a59_250813113113_1280x853-870x580.webp 870w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/the-knick_96283a59_250813113113_1280x853.webp 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><figcaption class="wp-element-caption">The Knick</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los autores del artículo hablan de pacientes VIP: personas cuya relevancia puede ejercer una presión especial sobre quienes los atienden.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero no hace falta ser una celebridad para que ocurra algo parecido. En nuestro medio basta muchas veces con ser “recomendado”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa etiqueta no solo modifica la percepción del paciente: actúa también sobre quienes lo atienden, cambiando la expectativa del caso, la actitud del equipo y el modo en que se interpreta lo que ocurre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y aparece una curiosa creencia, a medio camino entre la experiencia y la superstición, que seguramente muchos cirujanos reconocerán: cuando un paciente viene recomendado, algo acabará pasando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es que uno lo diga en serio, o no del todo, pero todos hemos oído alguna vez algo parecido a:</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Ya verás éste, es enchufado del gerente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces parece que se pone en marcha un pequeño catálogo de desgracias: la sutura automática que pierde su automatismo, la malla carísima que se contamina cuando no hay repuesto, la torre de laparoscopia que sufre un apagón tecnológico, el sangrado de un vaso que no sale en los libros y nos alarma más de la cuenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si todo va bien, probablemente nadie diga nada. Pero si aparece una complicación, aunque sea de las que pueden darse en cualquier intervención, enseguida llega el recuerdo de casos anteriores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—¿Ves? Tenía que pasar algo.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Nussbaum-Knick-Changing-Mind.jpg.webp"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Nussbaum-Knick-Changing-Mind.jpg-1024x683.webp" alt="" class="wp-image-67403" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Nussbaum-Knick-Changing-Mind.jpg-1024x683.webp 1024w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Nussbaum-Knick-Changing-Mind.jpg-300x200.webp 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Nussbaum-Knick-Changing-Mind.jpg-768x512.webp 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Nussbaum-Knick-Changing-Mind.jpg-1536x1024.webp 1536w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Nussbaum-Knick-Changing-Mind.jpg-2048x1366.webp 2048w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Nussbaum-Knick-Changing-Mind.jpg-370x247.webp 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Nussbaum-Knick-Changing-Mind.jpg-270x180.webp 270w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Nussbaum-Knick-Changing-Mind.jpg-570x380.webp 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Nussbaum-Knick-Changing-Mind.jpg-770x513.webp 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Nussbaum-Knick-Changing-Mind.jpg-1170x780.webp 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/Nussbaum-Knick-Changing-Mind.jpg-870x580.webp 870w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>The Knick</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando estos pacientes especiales evolucionan con normalidad desaparecen de nuestra memoria: se operaron, todo salió bien, fin de la historia. En cambio, si surge algún problema, el caso adquiere categoría propia. “Un nuevo caso de síndrome del recomendado”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y la coincidencia empieza a parecer una explicación, aunque solo estemos recordando mejor aquello que confirma lo que ya esperábamos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es perfectamente posible que los recomendados tengan más complicaciones. Pero no conozco estudios que lo sostengan, y el artículo que ha dado pie a estas líneas, aunque lo sugiere, tampoco lo demuestra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ser recomendado no es ser paciente de riesgo. Lo que sí parece claro es que a estos pacientes se les mira distinto y probablemente tampoco se les trata exactamente igual. Se intenta que sea mejor: se les atiende con preferencia, se presta más atención, se busca al especialista más adecuado, quizá se comprueba todo dos veces… y el proceso se distorsiona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La paradoja es que, a veces, lo que hacemos para aumentar la seguridad acaba disminuyéndola.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La atención extraordinaria no es, por sí sola, mejor atención. Se puede aumentar la complejidad añadiendo más pruebas o gestos quirúrgicos que interfieren; consultar a más especialistas y fragmentar la responsabilidad; saltarse procedimientos que provocan fallos de comunicación; o modificar protocolos, alterando una rutina pensada precisamente para reducir los eventos adversos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada decisión puede tener su justificación, pero el problema empieza cuando se toman determinadas medidas por ser quien es, y no porque estén estrictamente indicadas. A veces intentamos proteger al recomendado de un riesgo que nosotros mismos estamos provocando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso hay una pregunta que durante años me hice de vez en cuando:</p>



<p class="wp-block-paragraph">—¿Habría hecho lo mismo si no supiera que es recomendado?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pregunta es más fácil de hacerse cuando uno está de pie que cuando está tumbado en la mesa de operaciones.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/rs-217742-20bcc63d9b7f6d0eaee352383ba1c7458d5a168c8951005f3c4761f59328f783.jpg.webp"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/rs-217742-20bcc63d9b7f6d0eaee352383ba1c7458d5a168c8951005f3c4761f59328f783.jpg-1024x683.webp" alt="" class="wp-image-67405" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/rs-217742-20bcc63d9b7f6d0eaee352383ba1c7458d5a168c8951005f3c4761f59328f783.jpg-1024x683.webp 1024w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/rs-217742-20bcc63d9b7f6d0eaee352383ba1c7458d5a168c8951005f3c4761f59328f783.jpg-300x200.webp 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/rs-217742-20bcc63d9b7f6d0eaee352383ba1c7458d5a168c8951005f3c4761f59328f783.jpg-768x512.webp 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/rs-217742-20bcc63d9b7f6d0eaee352383ba1c7458d5a168c8951005f3c4761f59328f783.jpg-1536x1024.webp 1536w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/rs-217742-20bcc63d9b7f6d0eaee352383ba1c7458d5a168c8951005f3c4761f59328f783.jpg-370x247.webp 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/rs-217742-20bcc63d9b7f6d0eaee352383ba1c7458d5a168c8951005f3c4761f59328f783.jpg-270x180.webp 270w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/rs-217742-20bcc63d9b7f6d0eaee352383ba1c7458d5a168c8951005f3c4761f59328f783.jpg-570x380.webp 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/rs-217742-20bcc63d9b7f6d0eaee352383ba1c7458d5a168c8951005f3c4761f59328f783.jpg-770x513.webp 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/rs-217742-20bcc63d9b7f6d0eaee352383ba1c7458d5a168c8951005f3c4761f59328f783.jpg-1170x780.webp 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/rs-217742-20bcc63d9b7f6d0eaee352383ba1c7458d5a168c8951005f3c4761f59328f783.jpg-870x580.webp 870w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/09/rs-217742-20bcc63d9b7f6d0eaee352383ba1c7458d5a168c8951005f3c4761f59328f783.jpg.webp 1581w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>The Knick</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Porque aquí va una confesión que complica un poco todo lo anterior: a pesar de todo esto, yo también prefiero ir recomendado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si mañana tuviera que entrar en un quirófano para algo importante, no me importaría que alguien me dijera:</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Fulanito es el que tiene más experiencia. Te va a atender él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No creo que estuviera buscando privilegios. Como médico, lo sensato es que el recomendado sea tratado como cualquier otro. Como paciente, agradecería que alguien se hubiera preocupado especialmente por mí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No sé si esa contradicción tiene una solución elegante. No se trata de desestimar la recomendación, sino de procurar que la consideración personal no termine condicionando las decisiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora que estoy jubilado, todavía recuerdo esa sensación muy concreta: el paciente ya dormido, el monitor marcando su ritmo tranquilo, y alguien que se asoma antes de empezar solo para decir:</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Conozco a su marido, es abogado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nada más. No hacía falta decir nada más. Algo había cambiado ya en el quirófano, antes de que yo me hubiera puesto los guantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y quizá ahí esté la cuestión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿El recomendado es gafe… o acabamos viéndolo como tal?</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="MvMb9Cdfrz"><a href="https://hyperbole.es/2026/04/divagaciones-sobre-un-punto-de-partida/">Divagaciones sobre un punto de partida</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Divagaciones sobre un punto de partida» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2026/04/divagaciones-sobre-un-punto-de-partida/embed/#?secret=6JWM2u4yvr#?secret=MvMb9Cdfrz" data-secret="MvMb9Cdfrz" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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		<title>La confusión entre identidad y conducta</title>
		<link>https://hyperbole.es/2026/09/la-confusion-entre-identidad-y-conducta/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Pablo Malo Ocejo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 01 Sep 2026 19:06:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte & Letras]]></category>
		<category><![CDATA[conducta]]></category>
		<category><![CDATA[identidad]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“Es muy difícil conseguir que un hombre entienda algo cuando su sueldo depende de no entenderlo”. Upton Sinclair “La realidad es aquello que, cuando...</p>
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<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Es muy difícil conseguir que un hombre entienda algo cuando su sueldo depende de no entenderlo”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Upton Sinclair</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“La realidad es aquello que, cuando dejas de creer en ello, no desaparece”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Philip K. Dick</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Imaginemos que un empresario tiene un trabajador negro que es un mal trabajador. No llega a la hora al trabajo, se marcha antes de acabar la jornada y hace mal su trabajo, no es competente y no atiende bien a la gente, por ejemplo. Entonces va el empresario y lo despide. ¿Se trata de un despido por racismo, es racista el empresario? No, el empresario no ha despedido a esa persona porque sea negra, la ha despedido por vaga, incompetente e ineficaz y porque le va a arruinar su negocio. Las razones por las que se ha producido el despido no tienen nada que ver con la identidad de esa persona sino con su conducta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este artículo defenderé que tanto la derecha como la izquierda están confundiendo identidad y conducta enturbiando el ambiente político y perpetuando divisiones innecesarias. Por parte de la izquierda vemos acusaciones infundadas de racismo y xenofobia que no son tales y, por parte de la derecha, vemos generalizaciones injustificadas contra grupos enteros. Ignorar esta distinción entre identidad y conducta hace un flaco favor a nuestra democracia, enturbiando la convivencia y dificultando la resolución de los problemas reales.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>El problema</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Estamos viendo todos los días problemas en los alrededores de muchos centros de acogida de menas y en ciertos barrios en relación a problemas de convivencia por una delincuencia cotidiana. Los vecinos denuncian robos, intimidaciones, agresiones y se han producido incluso algunas violaciones. Y en estos casos concretos de una violación realizado por alguien de una etnia magrebí por ejemplo, observamos una inconsistencia notable que revela cómo la ideología puede nublar la empatía por las víctimas por parte de líderes progresistas que suelen condenar enérgicamente la violencia de género. Muchas de esas figuras de la izquierda no condenan públicamente esas violaciones ni expresan la solidaridad con la víctima, a diferencia de lo que ocurre cuando el agresor es de nacionalidad española.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-full"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/Garry-Winogrand-6-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="541" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/Garry-Winogrand-6-1.jpg" alt="" class="wp-image-67386" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/Garry-Winogrand-6-1.jpg 800w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/Garry-Winogrand-6-1-300x203.jpg 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/Garry-Winogrand-6-1-768x519.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/Garry-Winogrand-6-1-370x250.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/Garry-Winogrand-6-1-570x385.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/Garry-Winogrand-6-1-770x521.jpg 770w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>Fotografía de Garry Winogrand</em></figcaption></figure>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>No toleramos la conducta disruptiva</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una cosa que he aprendido a lo largo de los años en que he ejercido mi carrera profesional como psiquiatra: que la gente, las personas, todos nosotros, no toleramos la conducta alterada, disruptiva, delictiva y violenta. Recuerdo haber leído encuestas -y visto entrevistas- en la población general acerca de los enfermos mentales y todas las declaraciones eran muy positivas y empáticas con ellos: que no hay que estigmatizar a los pacientes mentales, que son personas como nosotros, que no hay que ingresarles en contra de su voluntad, etc. Pero luego venía la realidad: cuando un paciente mental tenía una conducta agresiva, agitada, o gravemente alterada que les afectara directamente a ellos o a sus familiares, entonces el discurso era muy diferente: “¿cómo es que esa persona está suelta y no está en una institución?, ¿por qué no se ha hecho nada?”…La conducta alterada produce un gran miedo y una grave alarma social y la gente quiere que esa conducta sea controlada y desactivada. De hecho, aunque no nos guste admitirlo, los psiquiatras tenemos una función de control social de esas conductas y se nos piden responsabilidades por ello.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-full"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/garry-winogrand-peace-demonstration-central-park-new-york-c-1970.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1625" height="1050" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/garry-winogrand-peace-demonstration-central-park-new-york-c-1970.jpeg" alt="" class="wp-image-67389" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/garry-winogrand-peace-demonstration-central-park-new-york-c-1970.jpeg 1625w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/garry-winogrand-peace-demonstration-central-park-new-york-c-1970-300x194.jpeg 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/garry-winogrand-peace-demonstration-central-park-new-york-c-1970-1024x662.jpeg 1024w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/garry-winogrand-peace-demonstration-central-park-new-york-c-1970-768x496.jpeg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/garry-winogrand-peace-demonstration-central-park-new-york-c-1970-1536x992.jpeg 1536w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/garry-winogrand-peace-demonstration-central-park-new-york-c-1970-370x239.jpeg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/garry-winogrand-peace-demonstration-central-park-new-york-c-1970-570x368.jpeg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/garry-winogrand-peace-demonstration-central-park-new-york-c-1970-770x498.jpeg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/garry-winogrand-peace-demonstration-central-park-new-york-c-1970-1170x756.jpeg 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/garry-winogrand-peace-demonstration-central-park-new-york-c-1970-898x580.jpeg 898w" sizes="auto, (max-width: 1625px) 100vw, 1625px" /></a><figcaption class="wp-element-caption">Fotografía de Garry Winogrand</figcaption></figure>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>La confusión en la izquierda: Etiquetas que silencian</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Volviendo a los problemas alrededor de los centros de menas y otros actos delictivos cometidos por personas inmigrantes, ¿cuáles son las quejas de los vecinos? Las quejas de los vecinos se centran en conductas verificables (robos, agresiones, etc.), no en la identidad de los sujetos. Los vecinos hablan de robos en comercios, peleas e inseguridad y miedo a salir por la noche. ¿Y cuál es la respuesta por parte de políticos y periodistas del lado progresista? Pues que se trata de xenofobia, racismo y de discursos de odio. Todo son inventos de la “extrema derecha”. Estas etiquetas no solo son injustas, sino que agravan el problema al deslegitimar preocupaciones reales y alimentar la polarización. Alertar de los peligros de la extrema derecha es una estrategia partidista y electoral que viene bien a la izquierda, pero poner los intereses partidistas por encima de los intereses generales de los ciudadanos es una conducta antidemocrática. Condenar robos o agresiones no es racismo, es sentido común. Y quienes etiquetan a los vecinos como xenófobos deben empezar a escuchar los hechos en lugar de refugiarse en narrativas ideológicas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la ciudad donde vivo hay un centro de menas y los delitos y la inseguridad han aumentado. En una ocasión una persona que tenía una orden de expulsión desde hacía meses se puso a besar a una niña de 4 años. Era una persona de origen magrebí pero la respuesta de los vecinos, y la indignación moral, habría sido igual si hubiera sido español, inglés o sueco. Es la conducta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La seguridad es muy importante para las personas y creo que los políticos harían muy bien en escuchar a los ciudadanos. Como dice Phillip K. Dick en la cita de cabecera, la realidad es terca. Si hay una necesidad y no es atendida es muy probable que alguien venga a llenar el vacío. Si los partidos tradicionales o las instituciones no atienden las necesidades de los ciudadanos es casi seguro que aparecerán populistas que lo hagan. Ignorar la realidad es una receta para el desastre.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/1_Winogrand_ElMorocco1955-Copy-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="709" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/1_Winogrand_ElMorocco1955-Copy-1024x709.jpg" alt="" class="wp-image-67380" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/1_Winogrand_ElMorocco1955-Copy-1024x709.jpg 1024w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/1_Winogrand_ElMorocco1955-Copy-300x208.jpg 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/1_Winogrand_ElMorocco1955-Copy-768x532.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/1_Winogrand_ElMorocco1955-Copy-1536x1064.jpg 1536w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/1_Winogrand_ElMorocco1955-Copy-2048x1418.jpg 2048w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/1_Winogrand_ElMorocco1955-Copy-370x256.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/1_Winogrand_ElMorocco1955-Copy-570x395.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/1_Winogrand_ElMorocco1955-Copy-770x533.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/1_Winogrand_ElMorocco1955-Copy-1170x810.jpg 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/1_Winogrand_ElMorocco1955-Copy-837x580.jpg 837w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>Fotografía de Garry Winogrand</em></figcaption></figure>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>La confusión en la derecha: Generalizaciones que dividen</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero esta confusión entre identidad y conducta no ocurre sólo en la izquierda y, por supuesto, no estoy diciendo que no existan el racismo y la xenofobia. El racismo y la xenofobia son reales y deben condenarse. En la derecha se confunde también identidad y conducta cuando las conductas se asocian a una identidad y se juzga a todas las personas de esa identidad por lo que solamente hacen algunos. Y entonces la condena es para todos los marroquíes, o todos los magrebíes, cuando son una minoría entre ellos los que cometen actos delictivos. Se usan incidentes aislados para demonizar a toda la comunidad marroquí o magrebí Así como la izquierda etiqueta injustamente, la derecha comete el error opuesto al culpar a la ‘identidad inmigrante’ en bloque. Este error de no distinguir identidad y conducta es perjudicial para toda la sociedad en su conjunto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si culpamos a una identidad, y no a un comportamiento o unas acciones, entonces sí se trata de racismo. Si consideramos que una identidad es mejor que otra moralmente o que una identidad es más delincuente que otra sí estamos cayendo en el racismo, en considerar que una etnia o grupo es superior o inferior a otro.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-full"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/1-2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="897" height="600" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/1-2.jpg" alt="" class="wp-image-67381" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/1-2.jpg 897w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/1-2-300x201.jpg 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/1-2-768x514.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/1-2-370x247.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/1-2-270x180.jpg 270w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/1-2-570x381.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/1-2-770x515.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2025/09/1-2-867x580.jpg 867w" sizes="auto, (max-width: 897px) 100vw, 897px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>Fotografía de Garry Winogrand</em></figcaption></figure>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Hacia soluciones basadas en la conducta</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Calificar a ciudadanos de racistas y xenófobos por denunciar inseguridad, además de injusto, es un error lógico que puede salir muy caro. Al etiquetar las quejas como racismo, se cierra la posibilidad de diálogo. Es un salto lógico injustificado que silencia preocupaciones legítimas. Los vecinos se sienten ignorados, lo que alimenta el resentimiento y da alas a discursos más extremos. Estas etiquetas no resuelven nada; lo agravan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero si entendemos que el problema es la conducta se nos abre una vía importante de acción: aplicar la ley- que no entiende de identidades sino de actos-, atender a los problemas concretos y aumentar la seguridad. Tanto la izquierda, que a veces prioriza narrativas de ‘tolerancia’ sobre la justicia, como la derecha, que exige ‘expulsiones masivas’ sin matices, fallan en enfocarse en la conducta individual. Si se cometen robos o agresiones repetidas, eso tiene que tener un castigo; si alguien tiene una orden de expulsión por delitos repetidos, hay que ejecutarla, etc. Si la gente percibe que no se aplica la ley por igual a todos nos estaremos metiendo en un buen lío. Podemos aumentar la percepción de seguridad de las personas y mejorar la convivencia. Si tanto progresistas como conservadores priorizasen la conducta sobre la identidad, abriríamos un diálogo real (y no un diálogo de sordos) que fortalezca nuestra democracia, en lugar de dividirla.</p>
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		<title>Lucia Berlin y todo lo que la literatura puede hacer por nuestros recuerdos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Conchi Sánchez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 31 Aug 2026 06:08:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Arte & Letras]]></category>
		<category><![CDATA[Conchi Sánchez artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[destello]]></category>
		<category><![CDATA[Lucia Berlin]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>3ºaniversario I.M. Articulo original publicado el 9 de octubre de 2016 Siempre me resisto ante las opiniones unánimes. Los aplausos que coinciden, que acompasan...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em>3ºaniversario I.M.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Articulo original publicado el 9 de octubre de 2016</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Siempre me resisto ante las opiniones unánimes. Los aplausos que coinciden, que acompasan el ritmo, me empujan en dirección contraria, como si una conspiración oscura tratase de atraparme con anzuelos cargados de adjetivos redondos y brillantes. Por eso he sido fuerte durante semanas para tratar de aguantar la fuerza azul que los ojos de Lucia Berlin me lanzaban desde los artículos sobre su &#8216;Manual para mujeres de la limpieza&#8217;: una escritora desconocida e injustamente valorada por la literatura norteamericana, con una prosa concisa, luminosa, etc, etc&#8230;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al final -¿por qué no?-, después de coger el libro de una mesa de novedades y leer varios párrafos de su primer cuento, &#8216;Lavandería Ángel&#8217;, me lo he llevado a casa. Han pasado las horas -no sé cuántas- y sus historias han reclamado su propio espacio en mi memoria, como si fuese yo misma la que las hubiera vivido u observado tan de cerca como para poder contarlas con detalle.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1010" height="635" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2016/10/17.jpg" alt="" class="wp-image-25573" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2016/10/17.jpg 1010w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2016/10/17-300x189.jpg 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2016/10/17-87x55.jpg 87w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2016/10/17-900x566.jpg 900w" sizes="auto, (max-width: 1010px) 100vw, 1010px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><span style="font-family: verdana,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: 12pt;"></span></span><br clear="none">El libro de relatos &#8216;Manual para mujeres de la limpieza&#8217; se cierra con su biografía, apuntes de una existencia acelerada y muy vivida que incluye una infancia en pueblos mineros de Idaho, Kentucky o Montana, una adolescencia mexicana, varios maridos, cuatro hijos, un alcoholismo con el que convive y escribe, vidas distintas en Nueva York o Los Ángeles, o el recóndito y calmado Boulder, en Colorado. Eso me permite enfrentarme a sus historias por el principio, sin saber demasiado de ella, pero, pese a todo, es fácil comprobar la manera en que entra y sale de ellas como <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Alfred_Hitchcock">Hichtcock</a> lo hacía en sus escenas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me gusta su capacidad para construir relatos llenos de acción y personajes sorprendentes dentro de lo cotidiano. Y su ironía, y la capacidad para reírse -o para impulsar nuestra risa- en cualquier situación. A veces me detengo en la lectura y pienso que es un poco tramposa, que es s<span style="line-height: 1.5;">olo el diario de una vida exprimida al máximo, que no hay creación, solo afán notarial. Pero bendito afán. Como el de </span><a style="line-height: 1.5;" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Josep_Pla">Josep Pla</a><span style="line-height: 1.5;">, en realidad. Contar la vida dándole a veces el relieve que precisa para que los días no pasen sin más. Para que cuenten y puedas recuperarlos en cualquier momento. Mañana o dentro de 20 años. Lo que no se escribe no existe. O no tal y como lo contamos. La memoria redondea las aristas de los días, difumina miedos y coloca luces en las esquinas oscuras. Mientras tanto, la escritura exagera, subraya. El negro es mucho más negro y los precipicios no tienen fondo. Pero no son más que literatura. La verdad, o una de ellas, al menos, se queda atrapada entre las dos orillas: la de las palabras escritas en el diario y la del recuerdo que puede saltar a los ojos cualquier día, al darle el primer bocado a una de esas magdalenas hechas de tiempo.</span></p>



<figure class="wp-block-image alignfull"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2016/10/8.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1010" height="635" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2016/10/8.jpg" alt="8" class="wp-image-25578" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2016/10/8.jpg 1010w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2016/10/8-300x189.jpg 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2016/10/8-87x55.jpg 87w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2016/10/8-900x566.jpg 900w" sizes="auto, (max-width: 1010px) 100vw, 1010px" /></a></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><span style="font-size: 12.0pt; font-family: 'Verdana','sans-serif';"><br></span>Decía <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Mu%C3%B1oz_Molina">Antonio Muñoz Molina</a>,&nbsp;en un curso que ofreció hace unos años en la Fundación Juan March, que &#8220;en el acto de escribir, como en la conciencia diaria de cualquiera, inventar y recordar son tareas que se perecen mucho y que, de vez en cuando, se confunden entre sí. La memoria está inventando de manera incesante nuestro pasado. La memoria común inventa, selecciona y combina, y el resultado es una ficción más o menos desleal a los hechos, que nos sirve para interpretar las peripecias casuales o inútiles del pasado y darle la coherencia de un destino: dentro de nosotros hay un novelista oculto que escribe y reescribe&nbsp;a diario una biografía torpe o lujosamente novelada&#8221;.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por esas mismas razones, Lucia Berlin es en sus cuentos la recepcionista de Urgencias y la niña que ayuda a su abuelo a arrancarse todos los dientes para ponerse la dentadura postiza perfecta de su creación, y también la madre alocada y alcohólica que huye con sus hijos del durísimo invierno de Nueva York hacia los atardeceres naranjas de Acapulco junto a un saxofonista enamorado. Pero es, asimismo, la que observa desde fuera, la que aporta distancia e ironía a las situaciones más extremas, la misma que encuentra belleza en cualquier espacio o instante y lo cuenta con los adjetivos precisos.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2016/10/131.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1010" height="635" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2016/10/131.jpg" alt="13" class="wp-image-25577" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2016/10/131.jpg 1010w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2016/10/131-300x189.jpg 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2016/10/131-87x55.jpg 87w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2016/10/131-900x566.jpg 900w" sizes="auto, (max-width: 1010px) 100vw, 1010px" /></a></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La propia Berlin, que fue escritora residente y profesora adjunta en la Universidad de Colorado, le contaba a sus alumnos que una transformación de la realidad, mientras escribimos, no es una distorsión de la verdad. Que la historia en sí, si está bien escrita, se convierte en la verdad misma, no sólo para el escritor, sino para quien lee. Que en cualquier buena historia no hay sólo una identificación con una situación sino un gozoso reconocimiento de la verdad que hay entre las líneas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y hasta tal punto es así que sus propios hijos reconocen, como leo en un <a href="http://www.newyorker.com/books/page-turner/the-story-is-the-thing-on-lucia-berlin">artículo de The New Yorker</a>, que las historias familiares, sus recuerdos, han ido remodelándose con el tiempo, mezclados con los relatos de su madre, hasta tal punto que ya no saben qué ocurrió realmente en cada momento. Su madre decía que daba igual, que la historia es lo que importaba.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2016/10/02_LuciaBerlin_1961_Nov_Acapulco.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="694" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2016/10/02_LuciaBerlin_1961_Nov_Acapulco-1024x694.jpg" alt="02_luciaberlin_1961_nov_acapulco" class="wp-image-25576" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2016/10/02_LuciaBerlin_1961_Nov_Acapulco-1024x694.jpg 1024w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2016/10/02_LuciaBerlin_1961_Nov_Acapulco-300x203.jpg 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2016/10/02_LuciaBerlin_1961_Nov_Acapulco-81x55.jpg 81w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2016/10/02_LuciaBerlin_1961_Nov_Acapulco-110x75.jpg 110w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2016/10/02_LuciaBerlin_1961_Nov_Acapulco-75x50.jpg 75w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2016/10/02_LuciaBerlin_1961_Nov_Acapulco-900x610.jpg 900w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2016/10/02_LuciaBerlin_1961_Nov_Acapulco.jpg 2000w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Trato de imaginar dónde tenía instalado su cuarto propio para escribir, si es que lo tenía; de dónde sacaba el tiempo la hija de un ingeniero de minas para conocer a los clásicos de la manera en que se transparentan en sus cuentos y cómo era capaz de aportar tanta luz a una vida que para tantos otros hubiera sido oscura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su verdad y lo que la literatura hace con sus recuerdos nos permite incorporar todas sus vidas a la nuestra, con lo bueno y malo que tiene un pasado que podemos revivir con sólo recuperar su libro de entre los otros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">***</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fragmentos de <a href="http://www.uncuartopropio.com/tienda/narrativa/eres-hermosa/">&#8216;Manual para mujeres de la limpieza&#8217;. Alfaguara. 2016.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>&#8220;Me gusta trabajar en Urgencias, por lo menos ahí se conocen hombres. Hombres de verdad, héroes. Bomberos y jockeys. Siempre vienen a las salas de urgencias. Las radiografías de los jinetes son alucinantes. Se rompen huesos constantemente, pero se vendan y corren la siguiente carrera. Sus esqueletos parecen árboles, parecen brontosaurios reconstruidos. Radiografías de San Sebastián. Suelo atenderlos yo, porque hablo español y la mayoría son mexicanos. Mi primer jockey fue Muñoz. Dios. Me paso el día desvistiendo a la gente y no es para tanto, apenas tardo unos segundos. Muñoz estaba allí tumbado, inconsciente, un dios azteca en miniatura, pero con aquella ropa tan complicada fue como ejecutar un elaborado ritual. Exasperante, porque no se acababa nunca, como cuando Mishima tarda tres páginas en quitarle el kimono a la dama”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">***</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>&#8220;Venía a Nueva York a menudo, a escuchar música, pero nunca nos veíamos. Me llamaba y me lo contaba todo de Nueva York y yo se lo contaba todo de Nueva York. Cásate conmigo, decía, dame una razón para vivir. Háblame, decía yo, no cuelgues. Una noche hacía un frío espantoso, Ben y Keith estaban durmiendo conmigo, con los monos de la nieve puestos. Los postigos batían con el viento, postigos tan viejos como Herman Melville. Era domingo, así que no había coches. Abajo en las calles pasaba el fabricante de velas, con un carro tirado por un caballo. Clop, clop. La gélida aguanieve siseaba contra las ventanas, y Max llamó. Hola, dijo. Estoy abajo en la esquina, en una cabina de teléfono. Llegó con rosas, una botella de brandy y cuatro billetes para Acapulco. Desperté a los chicos y nos fuimos. No es cierto, eso de que ya no me arrepiento de nada, a pesar de que entonces no sentí el menor asomo de arrepentimiento. Esta fue solo una de las muchas cosas que hice mal en mi vida, marcharme así&#8221;.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">*Las imágenes han sido tomadas de <a href="http://luciaberlin.com/#">www.luciaberlin.com</a> y de <a href="http://www.newyorker.com/">www.newyorker.com</a>.</p>
<p>La entrada <a href="https://hyperbole.es/2026/08/lucia-berlin-y-todo-lo-que-la-literatura-puede-hacer-por-nuestros-recuerdos/">Lucia Berlin y todo lo que la literatura puede hacer por nuestros recuerdos</a> se publicó primero en <a href="https://hyperbole.es">Hyperbole</a>.</p>
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		<title>Enemigos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ramón González Correales]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 30 Aug 2026 11:32:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte & Letras]]></category>
		<category><![CDATA[Medicina]]></category>
		<category><![CDATA[Pre-textos para médicos ( y pacientes)]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Pre-textos para médicos y pacientes</p>
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<p class="wp-block-paragraph"><em>La medicina es mi esposa legítima; la literatura mi amante.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Anton Chejov</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Poco después de las nueve de una oscura noche de septiembre, el único hijo del médico rural Kirilov, Andréi, de seis años de edad, moría de difteria. Justo cuando la esposa del médico acababa de dejarse caer sobre sus rodillas al lado de donde yacía el niño muerto, entregándose al primer ataque de dolor, se escuchó un agudo timbrazo proveniente de la puerta de entrada.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>A causa de la difteria, todos los criados habían sido enviados fuera aquella mañana. Kirilov, tal y como estaba, sin chaqueta y con el chaleco desabrochado, con el rostro y las manos empapadas, ardiendo a causa del ácido fénico, se dirigió él mismo a abrir la puerta. El vestíbulo estaba oscuro, y lo único que pudo distinguir del visitante fue que se trataba de un hombre de estatura mediana, con una bufanda blanca, y un rostro pálido y alargado, tan blanco que daba la impresión de que su aparición hubiera iluminado la estancia…</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>—¿Está el médico en casa? —preguntó el recién llegado sin perder un minuto.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>—Sí que estoy —respondió Kirilov—. ¿Qué quiere?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>—Oh, ¡es usted! Encantado —dijo el hombre con satisfacción, y al instante se afanó en buscar en la oscuridad la mano del médico, que apretó con firmeza entre las dos suyas—. Estoy muy contento de verle. ¡Nos conocemos! Soy Aboguin… Tuve el gusto de verle el verano pasado, en la casa de Gnuchev. Estoy muy contento de encontrarle en casa… Por el amor de Dios, por favor, no rehúse a acompañarme de inmediato… Mi esposa está gravemente enferma… He traído mi carruaje…</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Su tono de voz y sus movimientos revelaban su nerviosismo. Como si estuviera asustado por un fuego o por un perro loco, apenas podía controlar su respiración agitada, hablaba atropelladamente y con la voz temblorosa, y se percibía en su tono un auténtico miedo infantil. Como todo el mundo que está asustado y aturdido, sus frases eran cortas y abruptas, y utilizaba muchas palabras superficiales que no tenían nada que ver con el asunto.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>—Tenía miedo de no encontrarle —continuó—, mientras venía hacia aquí mi corazón sufría… Se lo ruego, coja su abrigo y partamos, por el amor de Dios… Ha ocurrido de la siguiente manera: Papchinski, Aleksandr Semiónovich, usted lo conoce, vino a visitarme… Charlamos un rato… Nos sentamos a tomar el té, de pronto mi esposa ha soltado un alarido, se ha llevado la mano al pecho y se ha dejado caer sobre el respaldo de la silla. La hemos llevado a la cama, y… Ya le he dado frotamientos en las sienes con amonio, y le he lavado con agua… Está ahí echada, como una muerta… Temo que se trate de un aneurisma, me da miedo que sea un aneurisma… Vámonos… Su padre murió de un aneurisma…</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Kirilov escuchaba en silencio, como si no entendiera ruso.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Cuando Aboguin volvió a hablar sobre Papchinski y sobre su suegro, y una vez más había intentado encontrar la mano del médico en el vestíbulo, denegó con la cabeza y dijo, alargando cada palabra con apatía:</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>—Lo siento, no puedo ir… Hace cinco minutos mi… Mi hijo ha muerto…</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>—¿De veras? —suspiró Aboguin, retrocediendo un paso—. Dios mío, en qué terrible momento he venido a esta casa. Qué día tan terrible… Increíblemente terrible… Qué coincidencia… ¡Debe de tratarse del destino!</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Aboguin agarró el picaporte y, pensativo, agachó la cabeza. Era obvio que estaba dudando y no sabía qué hacer, marcharse o pedirle una vez más al médico que le acompañase.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://ciudadseva.com/texto/enemigos-chejov/"><em><strong>&#8220;Enemigos&#8221; Anton Chéjov</strong></em> (seguir leyendo) </a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8216;</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/The_Doctor_Luke_Fildes_crop-2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="702" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/The_Doctor_Luke_Fildes_crop-2-1024x702.jpg" alt="" class="wp-image-67359" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/The_Doctor_Luke_Fildes_crop-2-1024x702.jpg 1024w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/The_Doctor_Luke_Fildes_crop-2-300x206.jpg 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/The_Doctor_Luke_Fildes_crop-2-768x527.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/The_Doctor_Luke_Fildes_crop-2-370x254.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/The_Doctor_Luke_Fildes_crop-2-570x391.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/The_Doctor_Luke_Fildes_crop-2-770x528.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/The_Doctor_Luke_Fildes_crop-2-1170x802.jpg 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/The_Doctor_Luke_Fildes_crop-2-846x580.jpg 846w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/The_Doctor_Luke_Fildes_crop-2.jpg 1536w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>&#8220;The Doctor&#8221; (1891) Luke Fildes </em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El médico en la niebla de madrugada aquel invierno, camino del pueblo cercano para hacer un aviso. Los fragmentos de la conversación telefónica reverberando como peces locos en su cabeza. El cuerpo secuestrado por un cansancio amargo que había adquirido sensaciones propias que evocaban una memoria conocida y muy aversiva: los acúfenos, el sabor de la saliva, el sudor pegajoso y maloliente, la irritabilidad, los olvidos de las gafas, las llaves o el sello para las recetas y la fragilidad que le creaba todo eso. Tres días de guardia para tres pueblos en triángulo, sin centro de salud, ni consulta a la que pudiera ir la gente, de domicilio a domicilio cuando no había teléfonos móviles y solo se contaba con alguna amistad piadosa que recogiera los avisos durante el día -cuando se iba a otro pueblo- a la que era posible llamar antes de volver, por si había que pasarse antes por otro municipio. El tira y afloja por teléfono: <em>&#8220;tiene que venir, le duele mucho la barriga y tiene diarrea&#8221;; &#8220;tiene veinte años, ha estado de fiesta, lo más probable es que no sea grave que tome Fortasec y mañana veremos&#8221;; &#8220;tiene la obligación de venir a verlo, y si tiene algo más grave, no puede estar seguro sin verlo&#8230;&#8221;</em> La tiranía de los &#8220;y si &#8230;&#8221;, la perpetua incertidumbre y la convivencia perenne con los distintos matices del miedo: en los pacientes que se mostraban hostiles o desconfiados pero también con los que parecían confiar.: <em>&#8220;no me ingrese ahora, no será nada, me fio de usted, espere a mañana&#8230;&#8221;</em> La decisión que se toma casi por instinto y luego la convivencia tremendista con todos los &#8220;y si&#8230;&#8221; de las experiencias pasadas y todo el listado de los posibles diagnósticos diferenciales que podrían suceder:<em> &#8220;y si el dolor abdominal del viejo es un infarto inferior, y si es una isquemia mesentérica</em>&#8230;&#8221; &#8220;y si&#8230;&#8221;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El R2 en las Urgencias del hospital sintiéndose muy solo de madrugada, con muchas dudas sobre un paciente que le impresiona de enfermedad y no sabe lo que tiene pero que no se atreve a preguntar: en la tarde el adjunto ya le reprochó con muy malas formas que no lo molestara para estupideces cuando le preguntó por un electro. El TC que podría aclararle las dudas pero que no se atreve a pedir porque sabe que el radiólogo de guardia se va a enfadar mucho si lo despierta y le pedirá que le consulte a su adjunto. La familia que exigió hablar con ella y se encuentra muy asustada y algo hostil después de haber estado tanto tiempo en la sala de espera. Los otros cinco pacientes de los que es responsable, los informes que todavía tiene que redactar, todo lo que cree que debería saber y no sabe y no tiene tiempo de aprender entre las guardias y los cursos on line y las consultas. El desencuentro con J que le dice que no puede seguir así o no continuará con ella. El miedo a no poder tener hijos porque los cuarenta llegan muy rápido y aún le queda mucho para situarse profesionalmente.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-full"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/Vladimir-Egorovic-Makovsky-The-Doctors-Waiting-Room-1870-MeisterDrucke-293538.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1000" height="817" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/Vladimir-Egorovic-Makovsky-The-Doctors-Waiting-Room-1870-MeisterDrucke-293538.jpeg" alt="" class="wp-image-67360" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/Vladimir-Egorovic-Makovsky-The-Doctors-Waiting-Room-1870-MeisterDrucke-293538.jpeg 1000w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/Vladimir-Egorovic-Makovsky-The-Doctors-Waiting-Room-1870-MeisterDrucke-293538-300x245.jpeg 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/Vladimir-Egorovic-Makovsky-The-Doctors-Waiting-Room-1870-MeisterDrucke-293538-768x627.jpeg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/Vladimir-Egorovic-Makovsky-The-Doctors-Waiting-Room-1870-MeisterDrucke-293538-370x302.jpeg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/Vladimir-Egorovic-Makovsky-The-Doctors-Waiting-Room-1870-MeisterDrucke-293538-570x466.jpeg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/Vladimir-Egorovic-Makovsky-The-Doctors-Waiting-Room-1870-MeisterDrucke-293538-770x629.jpeg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/Vladimir-Egorovic-Makovsky-The-Doctors-Waiting-Room-1870-MeisterDrucke-293538-710x580.jpeg 710w" sizes="auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"> <em>&#8220;La sala de espera del médico&#8221; (1870) , Vladimir Makovski</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En &#8220;Enemigos&#8221; Chéjov muestra (esta es su maestría, la aproximación fenomenológica -como viven lo que les ocurre- a los personajes) el desencuentro y el choque radical del médico rural Kirilov, que acaba de perder a su hijo de difteria, y Aboguin un músico de clase alta que cree que su mujer puede tener una enfermedad grave que amenaza su vida. La esposa del médico está arrodillada al lado del cadáver del niño todavía caliente, la casa huele a ácido fénico y está en penumbra, el médico lleva tres noches sin dormir y tiene el corazón roto por el dolor. Aboguin que ha venido con su coche de caballos conducido por un cochero y vestido con arreglo a su clase social. Primero es amable pero luego su tono cambia y exige y apela a la ley y por fin a la vocación: <em>&#8220;Cuando Aboguin dijo unas cuantas frases más sobre la vocación del médico, sobre el sacrificio, etcétera, el médico preguntó con gesto sombrío: ¿es muy lejos?&#8221;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando se leen las enfermedades en los textos en que se estudia hoy la medicina todo parece muy técnico, muy evidente, parece muy claro lo que hay que hacer. Preguntar y obtener todas las respuestas, examinar y saber interpretar todo lo que se ve y se toca,  contemplar las distintas posibilidades diagnósticas, pedir todas las pruebas pertinentes e interpretarlas para llegar a un diagnóstico claro y aplicar, de inmediato, el mejor tratamiento que siempre estaría disponible. Pero en la realidad las cosas no son así exactamente y, muy a menudo, distan mucho de ser ideales. La asistencia se produce en el contexto de un sistema sanitario concreto: con una gestión más o menos competente, con unos profesionales más o menos motivados o formados, con tensión entre unos recursos siempre limitados y una demanda en continuo aumento por motivos diversos y complejos, con pacientes más o menos frustrados por la masificación de las consultas, las listas de espera o la situación de las urgencias que, con frecuencia, se convierten la única manera de ser atendidos de forma más rápida. </p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/Munch_Det_Syke_Barn_1885-86-2-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1015" height="1024" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/Munch_Det_Syke_Barn_1885-86-2-1015x1024.jpg" alt="" class="wp-image-67358" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/Munch_Det_Syke_Barn_1885-86-2-1015x1024.jpg 1015w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/Munch_Det_Syke_Barn_1885-86-2-297x300.jpg 297w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/Munch_Det_Syke_Barn_1885-86-2-768x775.jpg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/Munch_Det_Syke_Barn_1885-86-2-1523x1536.jpg 1523w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/Munch_Det_Syke_Barn_1885-86-2-2031x2048.jpg 2031w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/Munch_Det_Syke_Barn_1885-86-2-370x373.jpg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/Munch_Det_Syke_Barn_1885-86-2-570x575.jpg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/Munch_Det_Syke_Barn_1885-86-2-770x777.jpg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/Munch_Det_Syke_Barn_1885-86-2-1170x1180.jpg 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/Munch_Det_Syke_Barn_1885-86-2-575x580.jpg 575w" sizes="auto, (max-width: 1015px) 100vw, 1015px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>&#8220;La niña enferma&#8221; (1885), Edvard Munch</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En este escenario real, al final, siempre hay un encuentro de dos personas concretas en un momento concreto. No se encuentran &#8220;el médico&#8221; y el &#8220;paciente&#8221;. Se encuentran una mujer aterrada por un síntoma que interpreta como una amenaza vital y un profesional que lleva veinticuatro horas trabajando y apenas ha dormido ni ha podido comer. Un residente inseguro con un adjunto irritable que acaba de atravesar un divorcio. Un médico de familia desbordado con un hombre que lleva meses intentando que alguien ponga nombre a sus molestias y, sobre todo, que alguien las escuche. Ambos llegan a la consulta acompañados por sus biografías, sus miedos, sus prejuicios, sus esperanzas y sus expectativas. La medicina ocurre en ese territorio humano mucho antes de que aparezcan las pruebas complementarias, los protocolos o los algoritmos. A veces, por fortuna pocas veces, el encuentro se transforma en desencuentro. Eso es lo que sucede entre Kirílov y Aboguin. Ambos sufren, pero cada uno está tan ocupado por su propio dolor que termina siendo incapaz de reconocer el del otro. Lo que Chéjov describe con extraordinaria lucidez es lo que podría llamarse <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11436527/">el egoísmo de los desgraciados</a>. No porque sean peores personas, sino porque el dolor intenso tiende a estrechar el campo de visión moral. La desdicha no siempre vuelve a las personas más comprensivas o compasivas. Puede también volverlas injustas, irritables, hipersensibles o crueles. En determinadas circunstancias el sufrimiento no une: separa. Y separa precisamente cuando sería más necesaria una alianza de colaboración.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Leer este cuento y otros de Chejov ayuda a comprender, a vislumbrar desde lejos, los límites que la empatía puede tener en algunas circunstancias, lo difícil que puede ser cumplir unos ideales profesionales en circunstancias adversas. El precio personal que puede tener intentarlo cada día apelando a la vocación y al sentido de la responsabilidad. Porque el deber profesional siempre tiene un límite humano y puede ser trágico ignorarlo. Como olvidar lo que le hace el dolor ajeno al que cuida, el precio que tiene la exposición continuada al sufrimiento, lo que abrasa contemplar de continuo la cara oculta de la luna. Sus relatos describen la ambigüedad y la incertidumbre de la vida, donde no todo está del todo en nuestras manos y siempre es tan frágil, sobre todo en situaciones de ansiedad cuando es tan sencillo condenar globalmente al otro desde la irritación e ir escalando todo tipo de apelativos morales que bloquean lo único que podría parar la escalada del conflicto: escucharse y tratar de comprender el punto de vista del otro.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJpbSI6WyJcL2FydHdvcmtcL2ltYWdlRmlsZVwvNjE5NmIwZGNjNmU3Zi5qcGciLCJyZXNpemUsODAwIl19.TwO1mCEmCLRIhWR0wzQNGyVHePSjL0Mjq0joBJygk0U.jpg.png"><img loading="lazy" decoding="async" width="579" height="1024" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJpbSI6WyJcL2FydHdvcmtcL2ltYWdlRmlsZVwvNjE5NmIwZGNjNmU3Zi5qcGciLCJyZXNpemUsODAwIl19.TwO1mCEmCLRIhWR0wzQNGyVHePSjL0Mjq0joBJygk0U.jpg-579x1024.png" alt="" class="wp-image-67357" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJpbSI6WyJcL2FydHdvcmtcL2ltYWdlRmlsZVwvNjE5NmIwZGNjNmU3Zi5qcGciLCJyZXNpemUsODAwIl19.TwO1mCEmCLRIhWR0wzQNGyVHePSjL0Mjq0joBJygk0U.jpg-579x1024.png 579w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJpbSI6WyJcL2FydHdvcmtcL2ltYWdlRmlsZVwvNjE5NmIwZGNjNmU3Zi5qcGciLCJyZXNpemUsODAwIl19.TwO1mCEmCLRIhWR0wzQNGyVHePSjL0Mjq0joBJygk0U.jpg-169x300.png 169w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJpbSI6WyJcL2FydHdvcmtcL2ltYWdlRmlsZVwvNjE5NmIwZGNjNmU3Zi5qcGciLCJyZXNpemUsODAwIl19.TwO1mCEmCLRIhWR0wzQNGyVHePSjL0Mjq0joBJygk0U.jpg-768x1359.png 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJpbSI6WyJcL2FydHdvcmtcL2ltYWdlRmlsZVwvNjE5NmIwZGNjNmU3Zi5qcGciLCJyZXNpemUsODAwIl19.TwO1mCEmCLRIhWR0wzQNGyVHePSjL0Mjq0joBJygk0U.jpg-370x655.png 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJpbSI6WyJcL2FydHdvcmtcL2ltYWdlRmlsZVwvNjE5NmIwZGNjNmU3Zi5qcGciLCJyZXNpemUsODAwIl19.TwO1mCEmCLRIhWR0wzQNGyVHePSjL0Mjq0joBJygk0U.jpg-570x1009.png 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJpbSI6WyJcL2FydHdvcmtcL2ltYWdlRmlsZVwvNjE5NmIwZGNjNmU3Zi5qcGciLCJyZXNpemUsODAwIl19.TwO1mCEmCLRIhWR0wzQNGyVHePSjL0Mjq0joBJygk0U.jpg-770x1363.png 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJpbSI6WyJcL2FydHdvcmtcL2ltYWdlRmlsZVwvNjE5NmIwZGNjNmU3Zi5qcGciLCJyZXNpemUsODAwIl19.TwO1mCEmCLRIhWR0wzQNGyVHePSjL0Mjq0joBJygk0U.jpg-328x580.png 328w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJpbSI6WyJcL2FydHdvcmtcL2ltYWdlRmlsZVwvNjE5NmIwZGNjNmU3Zi5qcGciLCJyZXNpemUsODAwIl19.TwO1mCEmCLRIhWR0wzQNGyVHePSjL0Mjq0joBJygk0U.jpg.png 800w" sizes="auto, (max-width: 579px) 100vw, 579px" /></a><figcaption class="wp-element-caption"><em>La niña enferma (1881) Christian Krohg </em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Leer &#8220;Enemigos&#8221; puede recordar a los médicos lo importante que es tener habilidades de comunicación, lucidez para escuchar las sensaciones de su cuerpo y conocimientos para cuidarse psicologicamente. Para decidir cuando hay que parar y también para no olvidar que, como enseña Albert Ellis en su RET, es importante intentar separar conducta e identidad. Hay que intentar no hacer nunca valoraciones globales de los otros igual que de nosotros mismos. No es lo mismo validar, porque lo refrendan unas emociones muy intensas, una cognición como &#8220;<em>este paciente es un caradura que quiere humillarme</em>&#8221; que &#8220;<em>este paciente está haciendo una demanda que considera inapropiada</em>&#8220;; &#8220;<em>este cirujano es un vago que viene a las guardias a dormir</em>&#8221; que &#8220;<em>este cirujano está poniendo una barrera porque quizá esta muy cansado y ademas no tiene cam</em>as&#8221;; &#8220;<em>este médico no tiene empatía y es un antipático</em>&#8221; que &#8220;<em>este médico puede estar agotado o tener algún problema personal</em>&#8220;. Unas cogniciones alimentan la ira y el resentimiento, otras favorecen la curiosidad, la prudencia y la posibilidad de comprender. Algo que puede operar algunas veces pero que no lo hará otras, sobre todo, si el contexto es demasiado exigente o suceden hechos irreparables.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Chejov (1860-1904) se licenció en Medicina en 1884 y siguió ejerciendo, al menos de forma intermitente, durante una buena parte su vida, compaginándolo con su actividad literaria. Ser médico le permitió  contemplar la complejidad de la naturaleza humana, la devastación que produce la enfermedad y la pobreza en las personas, la dimensión ineludible de la tragedia humana que tan explícita era en la Rusia de entonces.  Lo que también pudo experimentar en sí mismo,  por el sufrimiento que le generó la tuberculosis que le acompañó muchos años y que tanto limitó sus sueños, pero no su capacidad de disfrutar,  ni esa mirada compasiva y lúcida sobre la condición humana que sigue siendo tan actual e imprescindible.</p>



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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="Ns7jC4OZQJ"><a href="https://hyperbole.es/2018/02/olga-knipper-y-anton-chejov-un-amor-en-la-distancia/">Olga Knipper y Anton Chejov, un amor en la distancia</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Olga Knipper y Anton Chejov, un amor en la distancia» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2018/02/olga-knipper-y-anton-chejov-un-amor-en-la-distancia/embed/#?secret=Rq04hBLhfO#?secret=Ns7jC4OZQJ" data-secret="Ns7jC4OZQJ" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="4ZEenMytJ3"><a href="https://hyperbole.es/2024/10/anton-chejov-refutando-el-estoicismo/">Antón Chéjov refutando el estoicismo</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Antón Chéjov refutando el estoicismo» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2024/10/anton-chejov-refutando-el-estoicismo/embed/#?secret=3fpjEYH93c#?secret=4ZEenMytJ3" data-secret="4ZEenMytJ3" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="M9yrdfqpe4"><a href="https://hyperbole.es/2026/04/divagaciones-sobre-un-punto-de-partida/">Divagaciones sobre un punto de partida</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Divagaciones sobre un punto de partida» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2026/04/divagaciones-sobre-un-punto-de-partida/embed/#?secret=fgXHR2qSbe#?secret=M9yrdfqpe4" data-secret="M9yrdfqpe4" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="L9EuxIBqz4"><a href="https://hyperbole.es/2026/04/no-atracamos-un-banco-con-nuestra-voluntad/">No atracamos un banco con nuestra voluntad</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«No atracamos un banco con nuestra voluntad» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2026/04/no-atracamos-un-banco-con-nuestra-voluntad/embed/#?secret=lxis17ykmS#?secret=L9EuxIBqz4" data-secret="L9EuxIBqz4" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="jPO69BLbzv"><a href="https://hyperbole.es/2026/05/estudiar-medicina-al-cruzar-el-umbral/">Estudiar Medicina: al cruzar el umbral</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Estudiar Medicina: al cruzar el umbral» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2026/05/estudiar-medicina-al-cruzar-el-umbral/embed/#?secret=THudF0xukf#?secret=jPO69BLbzv" data-secret="jPO69BLbzv" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="1VW6HuGvp6"><a href="https://hyperbole.es/2026/05/cuando-el-medico-es-el-paciente/">Cuando el médico es el paciente</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Cuando el médico es el paciente» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2026/05/cuando-el-medico-es-el-paciente/embed/#?secret=N7OHS6jKkX#?secret=1VW6HuGvp6" data-secret="1VW6HuGvp6" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="gPsDxMK8r4"><a href="https://hyperbole.es/2026/07/la-firma-y-el-criterio-prestado/">La firma y el criterio prestado</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«La firma y el criterio prestado» — Hyperbole" src="https://hyperbole.es/2026/07/la-firma-y-el-criterio-prestado/embed/#?secret=7ooxKqmn57#?secret=gPsDxMK8r4" data-secret="gPsDxMK8r4" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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		<title>Una odisea muy Nolan</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Santiago Sánchez-Migallón]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Aug 2026 19:49:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Christopher Nolan]]></category>
		<category><![CDATA[cine]]></category>
		<category><![CDATA[La Odisea]]></category>
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<p class="wp-block-paragraph">1. <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Christopher_Nolan">Nolan</a> hace lo que le da la gana con la Odisea original y esto es fantástico. Si cada vez que se hiciera una película sobre un clásico se pidiera fidelidad absoluta al original, haríamos documentales, no películas. No obstante, a los amantes de Homero nos duele un poquito cuando se rompe con el clásico sin hacer algo bueno. Nos gusta que, ya que te vas a saltar o vas a cambiar tal o cual parte de tal o cual escena, lo hagas por un fin superior. Ya que mancillas al maestro, hazlo bien ¿Lo hace bien Nolan? Eso ya para gustos. Sospecho que a los que ya les gusta el cine Nolan, les va a gustar la Odisea, porque esta Odisea es muy Nolan. Y sospecho que a los que no, les va a dejar un poquito fríos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">2. Como era de esperar, la puesta en escena y la fotografía de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Hoyte_van_Hoytema">Hoyte van Hoytema</a> es maravillosa. Curioso lo de grabar en IMAX de 70 mm, con toda la problemática de mover esas cámaras mastodónticas y con las limitaciones de no poder hacer secuencias de más de tres minutos. Dicho sea de paso que este <em>caprichito de artista genial</em> ha condenado al común de los mortales a ver la película tullida, recortada. Pero lo más interesante no son los planos recortados, sino los cortes en las secuencias: es muy loco, hay cortes continuamente, cada 3 o 4 segundos (usa un ASL, <em>Average Shot Length</em>, rapidísimo, propia de películas de acción. Es una constante de Nolan. En <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film329292.html">Insomnia</a> es ya salvaje). Un personaje no ha terminado de soltar una frase cuando la cámara ya está enfocando otra cosa. Esto, junto con ir saltando constantemente de un hilo narrativo a otro, hace que la película sea muy dinámica (también ocurre un tanto así en la Odisea de Homero). A pesar de durar casi tres horas no se hace especialmente pesada. No obstante, a veces, me dio la impresión de cierto caos, de cierto desorden de montaje. No lo sé. Voy a fijarme bien en esto cuando la vuelva a visionar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">3. Banda sonora y sonido muy en la línea de las películas de Nolan.<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ludwig_Göransson"> Ludwig Göransson</a> utiliza instrumentos de la época homérica como liras y flautas dobles (el famoso aulós), gongs de bronce, sonidos metálicos, nada de orquesta sinfónica tradicional… Lo que vuelve a pasar y a mí, a veces, no me gusta demasiado, es ese abusar de ruidos estruendosos, o de, a veces, poner mucha música en momentos en los que parece que no toca. Lo mismo me pasó en Inception. He visto la Odisea en un pequeño cine en el que las butacas retumbaban ferozmente cada vez que una ola chocaba con el casco del barco… No sé, para mi sensibilidad Nolan se pasa un poco en estos efectos.</p>



<ol class="wp-block-list"></ol>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/zendaya-diosa-atenea-la-odisea.jpg.webp"><img loading="lazy" decoding="async" width="683" height="1024" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/zendaya-diosa-atenea-la-odisea.jpg-683x1024.webp" alt="" class="wp-image-67331" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/zendaya-diosa-atenea-la-odisea.jpg-683x1024.webp 683w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/zendaya-diosa-atenea-la-odisea.jpg-200x300.webp 200w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/zendaya-diosa-atenea-la-odisea.jpg-768x1152.webp 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/zendaya-diosa-atenea-la-odisea.jpg-1024x1536.webp 1024w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/zendaya-diosa-atenea-la-odisea.jpg-370x555.webp 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/zendaya-diosa-atenea-la-odisea.jpg-570x855.webp 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/zendaya-diosa-atenea-la-odisea.jpg-770x1155.webp 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/zendaya-diosa-atenea-la-odisea.jpg-1170x1755.webp 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/zendaya-diosa-atenea-la-odisea.jpg-387x580.webp 387w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/zendaya-diosa-atenea-la-odisea.jpg.webp 1332w" sizes="auto, (max-width: 683px) 100vw, 683px" /></a></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">4. La historia central se modifica sustancialmente, no tanto en la forma (el retorno a Ítaca), como en la fondo (las motivaciones de Odiseo). Nolan nos cuenta la historia de un ex-marine que vuelve de la guerra de Troya (¿Irán?), traumatizado tanto por haber roto el pacífico orden mundial (Una «ley de Zeus» que casi ni aparece en la Odisea original) por fines pecuniarios (Odiseo dice que luchan por las «rutas comerciales»… ¿El estrecho de Ormuz?), como por los horrores de la guerra (cortar la cabeza de la estatua de Atenea), como por no haber podido salvar a sus hombres. En la Odisea de Nolan hay un claro alegato pacifista anti-Trump (Al comienzo de la película Odiseo decide no seguir a las embarcaciones de Agamenón porque está cansado de seguirlo siempre. Además, en todas las escenas que aparecen Agamenón siempre exige que Odiseo se arrodille ante él) que, obviamente, no está en la de Homero. Los héroes homéricos no tenían absolutamente nada de pacifistas y Odiseo no tenía trauma alguno por todas las fechorías que hizo. Pero está bien, Nolan trae la Odisea a los problemas de su presente, como no podía ser de otra manera ¿Para que usar un clásico si no es para mirar tu presente a través de él?</p>



<p class="wp-block-paragraph">5. Me ha gustado bastante la atmósfera. Muchos han criticado que ese ambiente oscuro, gris, neblinoso, parece situar la película en Irlanda o Escocia, más que en el soleado Mediterráneo. Es cierto, pero creo que Nolan quiere conseguir dar un toque de ensoñación. La Odisea es un cuento, un mito, algo que solo vive en la imaginación, en los sueños. Y creo que Nolan quiere dibujarla como el sueño de Odiseo, y para eso hace falta niebla y bruma. Una Odisea soleada hubiera quedado peor. Y luego están los trozos de madera húmeda, el barro, el mar embravecido, las tormentas… Nolan consigue muy bien que te metas en el barco, que sientas las penurias del viaje. Y, curiosamente, luego también hay mucho fuego. Hay hogueras por todos lados. Ignoro si será a propósito pero parece darse una lucha dialéctica entre opuestos: mar y fuego. El mar es el peligro, el viaje, mientras que el fuego es el símbolo por excelencia del hogar al que luchan por regresar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">6. Quizá la escena más representativa de la película sea la del cíclope. Es interesante como Nolan transforma a Polifemo en alguien mucho más monstruoso y perturbador. Gusta mucho ese guiño al&nbsp;<em>Saturno devorando a sus hijos</em>&nbsp;de Goya, y esos gritos bestiales ensordecedores. Eso sí, nos faltó el tan célebre «Me llamo nadie» que todos esperábamos. Nolan incluye un flechazo final innecesario de Odiseo a Polifemo, quizá queriendo humanizar un poco al monstruo, pintándolo como alguien que vivía tranquilo y que ha sido ultrajado por bandidos y saqueadores (De nuevo la crítica al colonialismo occidental).</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-full"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/images-30.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" width="660" height="464" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/images-30.jpeg" alt="" class="wp-image-67329" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/images-30.jpeg 660w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/images-30-300x211.jpeg 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/images-30-240x170.jpeg 240w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/images-30-370x260.jpeg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/images-30-570x401.jpeg 570w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a></figure>



<p class="wp-block-paragraph">7. Otro episodio muy celebrado ha sido el de Circe. Está muy lograda la transformación de los soldados en cerdos y Samantha Morton hace muy bien de bruja. Sin embargo, a mí en concreto no me ha terminado de gustar porque, pobre de mí, yo me imaginaba todo de una forma muy diferente. Yo fabulaba con una Circe bella y seductora (no como un bruja de cuento infantil del XIX), que vivía en un palacio (y no en una choza ruinosa), con la que Odiseo tiene un romance, y con la que se queda un año. Pero, insisto, esa sería mi Circe y no la de Nolan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">8. Me ha gustado especialmente el descenso al Hades. En la obra homérica este capítulo es muy decepcionante. En él solo ve a sus antiguos amigos de batalla muertos, a su madre y a Tiresias, y llora mucho. Nolan cambia la escena y la hace mucho más tétrica, más lúgubre y profunda. Curioso que aquí la figura central sea Sinón, un personaje que ni siquiera aparece en la Odisea de Homero sino en la Eneida de Virgilio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">9. Creo que Nolan desaprovecha un tanto el episodio del canto de las sirenas. Está bien rodado y el monólogo de Odiseo no está mal, pero todo se despacha en unos pocos minutos ¡Y las sirenas casi ni se ven! Creo que un episodio tan célebre debería haber tenido más peso en la cint</p>



<p class="wp-block-paragraph">10. Echo mucho de menos no haber visto a los compañeros de guerra de Troya: Aquiles, los ayantes, Diomedes… Incluso algún troyano: Príamo, París, Andrómaca… Además, una cosa que me ha llamado la atención para mal es que Euríloco, el lugarteniente de Odiseo, parece tener mucho más mando con la tripulación que el propio Odiseo. Eso me deja al rey de Ítaca como debilucho. En la Odisea de Homero, Euríloco se pinta como tontorrón y cobardica, una especie de Sancho Panza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">11. Lo de Lupita Nyong’o como Helena ha sido una clara provocación de Nolan. El londinense no es estúpido, y sabe que una película polémica crea debate y vende más ¿Y qué acto más polémico que poner de Helena a alguien diametralmente opuesto al canon occidental de belleza, tan paradigmáticamente representado en la Troya de Petersen por Diane Kruger? Es más, no solo pone a una keniana-mexicana, sino que además la pone con media cara desfigurada por el maltrato de Menelao. Mujer negra, maltratada y esclava de su marido como canon de mujer ideal… ¡Jugada maestra de Nolan! El imbécil de Elon Musk mordió el anzuelo, claro está. Dejad de discutir por la chorrada de si la peli es Woke o no. Os perdéis lo más interesante.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><a href="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/6955310c1c848.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/6955310c1c848-1024x683.jpeg" alt="" class="wp-image-67327" srcset="https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/6955310c1c848-1024x683.jpeg 1024w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/6955310c1c848-300x200.jpeg 300w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/6955310c1c848-768x512.jpeg 768w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/6955310c1c848-1536x1024.jpeg 1536w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/6955310c1c848-370x247.jpeg 370w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/6955310c1c848-270x180.jpeg 270w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/6955310c1c848-570x380.jpeg 570w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/6955310c1c848-770x513.jpeg 770w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/6955310c1c848-1170x780.jpeg 1170w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/6955310c1c848-870x580.jpeg 870w, https://hyperbole.es/wp-content/uploads/2026/08/6955310c1c848.jpeg 1980w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a></figure>



<p class="wp-block-paragraph">12. La mayoría de los personajes están bastante bien en su papel: Penélope, Eumeo, Telémaco, Antinoo (He visto algunas críticas negativas, pero a mí me parece que Pattinson lo hace bastante bien), Menealo, Atenea… También me ha gustado a Charlize Theron como Calipso (siempre me imaginé a Calipso como alguien así). Eso sí, en la obra original no hay nada del loto amnésico. Calipso retiene a la fuerza a Odiseo hasta que Zeus le obliga a soltarlo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">13. Eso sí, Nolan no sabe rodar buenas escenas de acción. De nuevo igual que en Inception. Creo que en Hollywood, en general, se pasan con la potencia de las flechas. No puede ser que cada vez que se clave una, suene como si dieran un mazazo a un armario y la víctima salga volando dos metros para atrás. El arco no debería equivaler en belicosidad al revolver de Harry el sucio. E igualmente, el arco debería ser absurdo como arma para golpear, mientras que en la película Odiseo reparte con él que da gusto. El caso es que la pelea final con los pretendientes es bastante irregular. Muy chorra el agujero en el techo del que van cayendo armas. Y si nos fijamos, la inmensa mayoría de las muertes en batalla son cortando cuellos… Desde mi humilde opinión de cinéfilo, a Nolan le falta un buen director de coreografías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">14 El final, esa fuga romántica de los dos amantes navegando hacia poniente… Es muy pastelosa, muy naif. Vale, al igual que en <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film704416.html">Interstellar</a>, ya nos hemos enterado que el sentido de todo es el amor. Pero, extrañamente, los dos se largan de Ítaca abandonando allí a su hijo Telémaco, justamente en el momento en el que «los pueblos del mar» amenazan con destruir toda la civilización ¡Qué padres más responsables!</p>



<p class="wp-block-paragraph">15. Conclusión: puede gustarte más o menos la forma de hacer las cosas de Nolan, pero la Odisea es cine con mayúsculas, un espectáculo visual muy potente, y ya solo por eso merece ir al cine a verla. Muchos critican que parece un trailer extendido, pero… ¡Es que los trailers molan mucho!</p>



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		<title>Nos deja Juan Ta-Nariz</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Óscar Sánchez Vadillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 18 Aug 2026 21:07:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Arte & Letras]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Tamariz]]></category>
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<p class="wp-block-paragraph">Mi amigo Sergio, cuyo tío carnal había sido maestro de tantos amos ulteriores del burle ibéricos, me introdujo en mi primera mocedad en el programa ese que hacía Juan Tamariz,&nbsp;<em>Magia Potagia</em>, donde él mismo, Tamariz, gafotas, chistera y melena al viento, Pepe Carrol, más guapo que él pero tal vez menos carismático, y aquel argentino genial que siendo manco siempre nos lo podía “haserrrrr (todavía) más leeentoooo”, me amenizaban a mí, mientras que a Sergio le ponían a desmenuzar como un desesperado la grabación en VHS, a ver cómo el cabrito de turno nos había engañado con tanta habilidad. Hoy nos engañan de mil maneras, pero nadie nos dice lo de Juan Tamariz, no me refiero ahora a eso del “¡¡¡Txan-Txachán!!!” al final del truco, sino eso otro, que nos dejaba tan impactados, de que si hubiéramos usado trucos de cámara, que decía Tamariz, pues dónde demonios estaría la gracia. Servidor, acordándose de eso, digo cosas semejantes alguna vez en mis clases: si hoy yo os hubiera puesto un Power-point, o un video de otro profesor exponiendo a los presocráticos, o un horrible test aplicado acerca de los temas que habéis memorizado a la fuerza, ya me diréis dónde está la jodida gracia de la asignatura de Filosofía…</p>



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<p class="wp-block-paragraph">Porque la gracia está, sin duda, en que Tamariz te camelaba en tu misma cara, así como yo suelto el rollo sin chuleta ni guion, que es lo que me enseñaron Tamariz y Sergio, algo así como otro “¡¡¡Txan Txachán!!!” enarbolando un violín invisible. El teatro de la magia, por desgracia, va camino de la desaparición. Ni David Copperfield, ni el mago pop ni un potencial mago reguetón(-to)&#8230;&nbsp; Entre que, para magia/magia, la Mecánica Cuántica, el Arte Contemporáneo o las películas de Andréi Tarkovsky, y que, para sorprender al personal, ya tenemos a la(s) IA(s) de sonido, texto e imagen, el Deep Fake y los Youtubers pagados por los popes de la Ilustración Oscura y la ultraderecha -que casi es la misma cosa-, vamos camino de morir de éxito. Porque la magia de Tamariz era artesanía, práctica, ingenio, mientras que la que nos aguarda a la vuelta de la esquina grabada por una cámara de reconocimiento facial es arte-insanía, si se me permite el juego de palabras. Larga muerte a Juan Tamariz, el verdadero ilusionista de España (lo de Rappel o Abascal es de risa, pero de la otra, de la que solloza), que no nos dio más que estupor y alegrías&#8230;</p>



<figure class="wp-block-embed alignfull is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
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