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		<title>Rincón de los Escritores - Novelas</title>
		<description><![CDATA[La comunidad de los escritores hispanoamericanos.]]></description>
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		<lastBuildDate>Fri, 12 Jun 2026 20:02:26 -0500</lastBuildDate>
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			<title>MATSUALÍ - EPÍLOGO : El legado</title>
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			<description><![CDATA[<p><img src="https://www.larmancialtda.com/images/matsuali/matsuali-12.jpg" /></p><p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 24px;"><span style="font-family: Comic Sans MS,cursive;"><strong>MATSUALÍ</strong></span></span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">“La que ve lo que aún no ocurre”</span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: center;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: bold;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Epílogo: El legado</span></span></span></span></span></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">El tiempo transcurría implacable. Matsualí potenciaba su mente resolviendo problemas cada vez mas complejos. Si los náufragos de los primeros tiempos veían en ella un milagro que supo conducirlos hasta ese valle. Toda la gente de ahora la veneraba como a una Diosa.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Su mente había abierto caminos impensables, arte y ciencia de la mano. Su civilización crecía poderosa, única. Había absorvido a todos los clanes del territorio. Todos habían elegido seguirla, adorarla. La concentración de gente en la capital había empujado a Matsualí a desarrollar la ingeniería urbana. La mecánica del agua que había aprendido de Nilo fue su base para todo lo que vino despues. Su naciente imperio “fluia” armónicamente.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Descubrió la frecuencia de los sonidos y su influencia en ña naturaleza, creyó haber descubierto con eso el secreto del mundo mágico, pero no fue así. El Djinn era otra cosa. Su acceso a los rios del tiempo tampoco era lo que creía. Pero nunca se rindió.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">El sueño de aquellas pirámides y las efigies que tuvo de niña siempre estuvieron presentes y sus hijos eran los mas entusiastas en llevarlas a la realidad. Planos, maquetas, dibujos, etc.Los cuatro muchachos usaban sus habilidades para ayudarla a planear todo.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">El gran Nilo fue siempre la base de sus sueños. El fluir de aquel mar interior por donde navegaba sola mirando las estrellas o acompañada de sus hijos haciendo planes o de su consejo solucionando problemas, siempre fue el remanso de calma para su espíritu solitario.Nunca dejó de extrañar a Nilo, a pesar de sentirlo en el rio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Si alguien hubiera medido el potencial de la mente de Matsualí en su apogeo no hubiera tenido que medirlo en números sino en conceptos. Matsualí era una computadora cuántica viviente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Su mente veía las cosas antes de que pasaran, su razonamiento era multidimensional.&nbsp;</span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Por eso no fue raro que apenas siendo una niña de 12 años creara todo un lenguaje y n sistema de escritura que resonara en la conciencia de todos los habitantes del desierto.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Pero aun con su inmenso poder de razonamiento no podía resolver el mundo mágico donde el Djinn y otas criaturas pululaban ocultas en su propia dimensión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Durante los años que ella gobernó el valle, el Djin regresó una y otra vez. No siempre con la misma forma. A veces era un viajero perdido que aparecía en las puertas del asentamiento con historias de tierras lejanas; a veces era un consejero que susurraba soluciones fáciles a los oídos de los gobernantes más débiles; a veces era simplemente una voz en el viento, una duda que se instalaba en la mente de Matsualí en las horas más oscuras de la noche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Su tentación era siempre la misma: abandona a tu pueblo, y yo te devuelvo a Nilo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">—Tú lo convertiste en río —le recordaba Matsualí en cada encuentro—. Tú sellaste su destino.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">—Y yo puedo deshacerlo —respondía el Djinn —. Tengo poder sobre el desorden, y el orden de su transformación puede ser revertido. Solo tienes que renunciar a lo que construiste. Deja que este valle se pierda. Deja que tu legado se disuelva en la arena. Vete con él, al agua, y nunca más estarás sola.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">La duda se instaló en Matsualí muchas veces, cuando su espíritu flaqueaba ante las responsabilidades que la agobiaban, pero la vision de sus hijos le devolvía la fortaleza.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">El Djinn nunca cejó en su empeño, maniatado de usar a los herederos por sus mismas palabras “Ya no necesito nada de ti” le había dicho la vez que transformó a Nilo en el gran rio. Nunca pudo vencer a Matsualí con la tentación de dejar esa soledad a un lado. El tampoco nunca entendió la mente geométrica de Matusalí y sus hijos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Pero a pesar de eso siempre que podía causaba el desorden o el caos.Y dejaba su risa en el viento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí descubrió la energía etérea que fluía en el mundo, libre y sin cadenas. Estudió años y años hasta que pudo gobernarla, canalizarla, utilizarla y ponerla al servicio de su gente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Con esa energía casi gratuita, casi sin desperdicio, el desarrollo de su mundo dió un salto exponencial. Formo equipos de pensadores y aplicadores. Involucrando a sus hijos en esos equipos. Hubo accidentes ante el poder devastador de esa energía libre que vivía en el aire mismo. Cuando el descuido provocó muertes Matsualí quedó devastada, Desconfió de sus cálculos de su visión, pero esosmismos cálculos le dijeron que el error había sido por culpa del miedo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Cambió a la gente menos a sus hijos, ellos como gobernantes estaban obligados a saber. Los cuatro tomaron la responsabilidad en honor a su madre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Un dia esa energía movió máquinas y el agua fluyó mas y mejor entre el sembradío, entre las casas de la ciudad. Le ganó arena al desierto y el valle creció.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Esa energía le dió el motivo para mirar con mas ansias a las estrellas en el cielo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Pero el tiempo pasó y a pesar de sus esfuerzos, los demás no aprendían tan rápido como ella. el lento razonamiento de su gente (excepto los herederos) aplazaba sus planes una y otra vez, pero a pesar de todo poco a poco se hacia y construía lo que Matsualí planificaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Cuando Matsualí murió, a los ciento treinta años, sus cuatro hijos la velaron junto al río que era y no era su padre. No la enterraron en tierra, porque ella había dicho: “No quiero estar bajo el suelo. Quiero estar sobre él, para que todos vean que quien construye no se oculta”. La depositaron en una cámara de piedra en lo alto del valle, con el rostro vuelto hacia el sol naciente, y el río—Nilo, siempre Nilo—rodeó el lugar con un nuevo brazo de agua que los descendientes llamaron “el abrazo”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Antes de morir, Matsualí dejó un salto tecnológico de mas de trece mil años: medicina basada en frecuencias, escritura geométrica y los planos de las pirámides, diseñadas para resonar con la frecuencia de la sabiduría eterna.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Pero su verdadero legado no fue su cuerpo, sino lo que ordenó construir en los siglos siguientes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Los cuatro hijos gobernaron durante décadas de paz y crecimiento. Multiplicaron las aldeas, perfeccionaron los canales que Matsualí había diseñado, establecieron rutas comerciales que atravesaban el desierto. En cada decisión, consultaban los escritos que ella había dejado: papiros con tinta perenne,&nbsp; cubiertos de símbolos que mezclaban números y lenguaje, diagramas de acueductos, cálculos astronómicos, mapas de estrellas que no serían redescubiertos hasta milenios después.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">A los planos de las pirámides añadieron el plano de la gran efigie. Una representación simbólica de su madre, Su hermosa cabeza completa en el cuerpo imponente de aquel viejo leon que la cuidó desde su niñez Makut. El sueño le había mostrado que eran ella y los leones a cada lado. Pero sus hijos decidieron resumir el sueño y pusieron en práctica las grandes nuevas máquinas para trasladar las piedras desde las canteras y construir la gigantesca efigie.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matusualí y los herederos pasaron un pequeño detalle en sus vidas: la envidia. En el transcurso de generaciones algunos de sus descendientes trataron de minimizar los logros de Matsualí utilizando sus escritos para tomar los logros y avances como suyos. Quemando las pruebas de su delito y escribiendo nuevos papiros con errores significativos. Eso tuvo consecuencias en efecto de bola de nieve.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Casi cinco mil años después el valle perdía poco a poco la magnificencia. El territorio se dividía y el legado de la energía etérea se perdía entre fantasías y leyendas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">El sueño más grande—el sueño de las pirámides— lo descubrió Khenemet, la primera gobernante que llevó el título de Faraona, decendiente directa de Manié, Dos mil años mas tarde aun y reunió a los sabios y les mostró los planos que Matsualí había trazado en sus últimas décadas y que ella había descubierto enterrado entre miles de papíros inútiles dentro del gran archivo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">—No son tumbas —dijo Khenemet ante la asamblea de ancianos y arquitectos—. Mi madre de los siglos no construyó para la muerte. Construyó para la memoria.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Los planos eran prodigiosos. Cada pirámide estaba diseñada con proporciones que ningún otro pueblo del mundo conocería hasta que los griegos inventaran la geometría&nbsp; un conocimiento recuperado de las leyendas del antiguo pueblo del valle ahora llamado egipcio.&nbsp;</span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Las bases eran cuadrados perfectos, alineados con los puntos cardinales con un error de menos de una décima de grado. Las pendientes seguían la sección áurea, esa proporción que Matsualí había descubierto en la naturaleza y había sabido plasmar en piedra antes de que tuviera nombre.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Pero lo que los arquitectos no entendían al principio era que las tres pirámides no eran edificios independientes. Eran un sistema.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Los planos mostraban que las tres replicaban en la tierra la disposición de las tres estrellas del cinturón de Orión, esa constelación que Matsualí había estudiado noche tras noche durante los largos años de su soledad. Y más aún: los pasadizos interiores no llevaban a cámaras funerarias, sino a salas de cálculo, espacios donde las sombras proyectadas por el sol en los equinoccios marcaban las fechas de siembra y cosecha con una precisión que aseguraba que el pueblo nunca pasaría hambre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">“Cada piedra es un número”, decía una inscripción que los constructores grabaron en la base de la Gran Pirámide. “Cada número es una verdad. Cada verdad es un acto de amor.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Los trabajos duraron generaciones. Hombres y mujeres del valle aprendieron a tallar bloques de caliza en las canteras de Tura, a transportarlos por el río en barcazas que Matsualí había diseñado en sus diagramas, a ensamblarlos con una precisión que aún hoy, en los tiempos del explorador, no puede repetirse sin herramientas modernas. Y mientras trabajaban, los sacerdotes—que no eran sacerdotes de dioses, sino guardianes de la memoria—les contaban la historia de Matsualí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Les contaban cómo había llegado en un barco roto, una niña entre esclavos. Cómo había vencido a un Djinn en un duelo de inteligencia y había recibido el don de la fortaleza. Cómo había amado al amo del río y había perdido su cuerpo, pero no su esencia. Cómo había gobernado con sabiduría y había visto, con su inteligencia que no conocía límites, que algún día aquel valle sería un reino, y aquel reino una civilización, y aquella civilización dejaría piedras que contarían su historia al cielo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Cuando la Gran Pirámide estuvo terminada, la cubrieron con revestimiento de caliza blanca que reflejaba el sol como un espejo. Desde lejos, parecía una montaña de luz, un faro que decía a todos los que se acercaban: “Aquí hubo una inteligencia que no temió a lo imposible”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">En la cámara central, sin embargo, no pusieron ningún cuerpo. Pusieron una vasija de arcilla endurecida, la misma en la que Matsualí y Nilo habían mezclado tierra y barro el día de su boda. Junto a ella, colocaron los diagramas originales, las tablillas con sus cálculos, y una inscripción en la pared que decía:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">“No entres buscando a una reina muerta. Entra buscando lo que una mujer viva puede construir cuando su inteligencia se convierte en devoción. Ella no está aquí. Ella está en cada piedra, en cada sombra, en cada crecida del río que aún lleva el nombre de su amor. Si quieres honrarla, no la llames diosa. Llámala constructora.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Los siglos pasaron. El revestimiento blanco cayó, la arena enterró parte de las bases, los hombres olvidaron el nombre de Matsualí y comenzaron a llamar “faraones” a los gobernantes que vinieron después. Las pirámides fueron saqueadas, reinterpretadas, convertidas en tumbas por pueblos posteriores que ya no recordaban la historia original. Los griegos las llamaron maravillas, los árabes las cubrieron con leyendas de profetas y reyes, los exploradores europeos las midieron con instrumentos y se maravillaron de su precisión sin saber que esa precisión era el eco de una inteligencia que había desafiado a un genio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Pero en las noches de luna llena, cuando el viento sopla del desierto y hace vibrar las piedras milenarias, los beduinos que aún saben escuchar dicen que las pirámides cantan. No es un canto de tristeza ni de gloria. Es un canto de números, una armonía matemática que vibra en la proporción de los bloques, en la inclinación de los pasadizos, en la alineación con las estrellas. Es la voz de Matsualí, que no murió porque su inteligencia se hizo piedra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Y en el Nilo, siempre en el Nilo, un rumor profundo acompaña ese canto. Como un eco. Como un nombre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí.</span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">El río nunca olvida. Las piedras nunca callan. Y ella, la que vio lo que aún no ocurría, sigue construyendo en cada mirada que se posa en sus pirámides y entiende que no son tumbas, sino promesas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">--------------------------------------------------------------------------------------------------------------</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">(Fin de la historia)<br /> Banda sonora: <a href="https://drive.google.com/file/d/1AQ-lhi_N8Id3WtCOFTdLp7Q1xSy-0bkB/view?usp=drive_link" target="_blank" rel="noopener">Epilogo - El Legado</a> </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">---------------------------------------------------------------------------------------------------------------</span></span></p>
<p>&nbsp;</p>]]></description>
			<author>no-reply@larmancialtda.com (Walter Oswaldo Quintela Huiza)</author>
			<category>Novelas</category>
			<pubDate>Mon, 20 Apr 2026 20:23:27 -0500</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>MATSUALÍ - CAP XI : Los herederos</title>
			<link>https://www.larmancialtda.com/novelas/novelas/matsuali-cap-xi-los-herederos</link>
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			<description><![CDATA[<p><img src="https://www.larmancialtda.com/images/matsuali/matsuali-11.jpg" /></p><p style="text-align: center;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: bold;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;"></span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 22px;"><span style="font-family: Comic Sans MS,cursive;"><strong>MATSUALÍ</strong></span></span></p>

<p style="text-align: center;">“La que ve lo que aún no ocurre”</p>

<p style="line-height: 1.38; text-align: center;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: bold;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Capítulo 11. Los herederos</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí pasó el tiempo de su embarazo ocupada en planear cómo aprovechar el inmenso caudal del nuevo río.</span></span></span></span></span></span></span><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Todos se&nbsp;acostumbraron a llamar “Nilo” al río, pues Matsualí hablaba con él como una presencia real.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Nilo representaba el caos fértil que se rinde ante el orden inteligente, ese orden milimétrico que establecía Matsualí. Con la llegada del río la aldea no tardó en ser la urbe más poblada de toda la región.&nbsp;</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí puso en práctica todos sus proyectos navales y creó una flota inmensa de barcos que subían y bajaban el inmenso Nilo explorando sus costas.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Supervisaba todo lo que se hacía con equipos de aprendices pegados a ella. No tardaba mucho tiempo en delegar actividades dejando que esos equipos construyan lo que hacía falta.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Nilo había sido una entidad elemental de las aguas hasta que la mente de Matsualí lo atrajo a la superficie. Su transformación en río no fue una derrota, sino el sacrificio supremo: renunció a su forma física en la lucha con el Djinn para ser el sistema circulatorio de la civilización de su amada. El momento de su elección había sido claro. El Djinn llenó su mente de dos imágenes: él como río o él como un compañero enfermo y derrotado. Eligió ser río antes que ser una carga. Aunque en el fluir de su eterna vida Matsualí solo sería de ahora en adelante un reflejo entre sus aguas. Una visión que caminaría en sus orillas hasta el último día de su vida.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Se dice que el limo que deposita cada año en el valle son sus "cartas de amor", recordándole a Matsualí que sigue alimentando su sueño.&nbsp;</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Un poco más de ocho meses después de la transformación de Nilo, Matsualí dió a luz a sus&nbsp;cuatro herederos a</span><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;"> la orilla del río, con las aguas cantando a su alrededor y las parteras temblando ante la rareza del alumbramiento (cuatro niños, dos varones y dos mujeres, que nacieron en el lapso de una misma marea), los ancianos del valle supieron que aquello era un presagio. El vientre de Matsualí había guardado la semilla de Nilo, y ahora la tierra recibía cuatro ríos nuevos.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Los llamaron según las direcciones del viento, porque así había querido ella: Khamsin para el primero, el que nació con el siroco; Shamal para la segunda, con el norte en sus ojos; Qibli para el tercero, mirando al sur; Bahari para la cuarta, con la humedad del mar en su piel.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Pero esos eran nombres públicos. Los nombres verdaderos, los que ella les susurró al oído cuando estuvieron solos, eran los que definían su herencia: Niator, Maheit, Niobek, Manié. Orden, magia, conocimiento, voluntad. Los cuatro pilares del gobierno que ella había ejercido sola.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Niator y Manié:Heredaron la visión geométrica de su madre, diseñando el calendario estelar y sistemas de riego que desafiaban la física.</span></p>

<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Niobek y Mahei: Heredaron la fuerza del agua, siendo guardianes que podían nadar días enteros y calmar tormentas.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Cada uno eligió los guardianes que sus padres habían establecido como una regla no impuesta.&nbsp;</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Maheit y Niator eligieron a los poderosos leones. Manié y Niobek a los halcones vigilantes.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí vió en ellos la inteligencia, astucia y empatía que hacía falta para continuar su labor.</span></p>

<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Los cuatro tuvieron grandes hazañas durante su crecimiento. Destacando cada uno en áreas distintas.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Sin embargo su fuerza real aparecía cuando se unían para resolver algún dilema o preparar alguna batalla, u</span><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">nidos a su madre eran invencibles. Matsualí era una canalizadora única para la fuerza e inteligencia de sus hijos.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Cada uno tuvo su propio encuentro a través de los años con el Djinn del valle. Pero desde un principio Matsualí les había advertido que no lo enfrenten, que si lo encontraban solo lo saluden y regresen a casa.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí inculcó en cada uno el poder del conocimiento. Saber era más importante que tener. Matsualí sabía el nombre de cada jefe de los clanes de las tierras altas, el nombre de cada jefe nómada de cada caravana que cruzaba el desierto. Saberlo y recordarlo le abría muchas puertas a la hora de negociar y establecer sus tratados.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Su mente prodigiosa recordaba el nombre de cada habitante del pueblo y de cada misión que le encomendaba. Eso la hacía especial ante su pueblo, con el que compartía siempre acompañada de uno o de todos sus hijos.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Sus cuatro hijos crecieron desarrollando sus aptitudes al máximo bajo la tutela de su ingeniosa madre.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">La ciudad crecía y crecía a ritmo constante, de aquellos cuántos que habían llegado hacía más de 20 años a ese pequeño valle después de una salvaje tormenta de arena eran ahora miles, decenas de miles.&nbsp;</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí habló con sus hijos y les dijo que debían gobernar cada uno un sector propio y desarrollarlo con su ejemplo.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Miraba a cada uno de sus hijos mientras les repartía el territorio, de pronto su mente viajó en el tiempo y sus ojos febriles (como en el sueño de las pirámides) vieron el futuro de cada uno.</span></p>

<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>

<p style="text-align: justify;"><strong><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Khamsin (Niator)</span></strong></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">El primogénito heredó la inteligencia matemática de su madre con una intensidad que aterraba a los escribas. Podía calcular el volumen de una cosecha antes de que se sembrara, predecir el caudal del río con meses de anticipación, trazar mapas donde cada distancia era exacta aunque nunca hubiera pisado el territorio. Pero lo que definía su carácter era la obsesión por la justicia. Donde Matsualí usaba el cálculo para proteger, Khamsin lo usaba para equilibrar. Creó el primer código de leyes del valle, grabado en piedra, donde cada delito tenía una pena proporcional y cada ciudadano (hombre, mujer o extranjero) tenía derechos escritos.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Su herencia del río se manifestaba en su constancia. Como el Nilo en su crecida anual, Khamsin era predecible, confiable, inmutable. Gobernó la región norte del valle durante cuarenta años sin una sola guerra, porque sus enemigos sabían que enfrentarlo era enfrentar un cálculo que ya habían perdido antes de comenzar.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px; white-space: pre-wrap;">Shamal (Manié)</span></strong></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">La segunda hija nació con los ojos del color de las aguas profundas y una capacidad que sus hermanos no compartían: podía sentir el río. No como conocimiento, sino como presencia. Cuando Nilo estaba triste, cuando las lluvias se retrasaban en las montañas, Shamal lo sabía antes de que los niveles bajaran. Cuando estaba furioso, cuando la crecida amenazaba con desbordarse, ella hablaba con él y la furia se aquietaba.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Shamal heredó la inteligencia de Matsualí no como cálculo, sino como intuición. Era la que veía lo que otros no veían porque su mente operaba en el territorio del símbolo, el sueño, la visión. Fue la primera en entender que las pirámides debían alinearse con Orión, porque las estrellas le hablaron en una noche de fiebre. Fue la que creó los rituales que mantendrían viva la memoria de su madre cuando las palabras escritas se perdieran.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Su herencia del río era la magia: la capacidad de tender puentes entre lo visible y lo invisible. Gobernó la región oeste, la más cercana al desierto, y sus dominios fueron los únicos donde los nómadas y los sedentarios aprendieron a coexistir sin derramar sangre.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><strong><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Qibli (Niobek)</span></strong></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">El tercero era el más callado. Mientras sus hermanos gobernaban, guerreaban, legislaban, Qibli construía. Heredó de Matsualí la inteligencia aplicada, la que convierte los números en cosas. Si su madre había trazado los planos de las pirámides, él fue quien descubrió cómo transportar los bloques de cien toneladas desde las canteras, cómo levantarlos sin grúas, cómo encajarlos con una precisión que los siglos no podrían erosionar.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Su mente era un taller perpetuo. Veía un problema y no descansaba hasta encontrar la solución mecánica. Los canales que Matsualí había diseñado en teoría, Qibli los hizo realidad con un sistema de esclusas que los ingenieros del Imperio Romano admirarían miles años después sin entender cómo se habían construido.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Su herencia del río era el conocimiento técnico, el saber que se transmite en las manos antes que en las palabras. Gobernó la región sur, donde estaban las canteras, y bajo su mando se extrajo la piedra para las tres pirámides sin un solo accidente mortal.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><strong><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Bahari (Maheit)</span></strong></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">La menor era la más parecida a Matsualí en carácter, pero también la más distinta. Heredó la inteligencia estratégica de su madre, pero no la frialdad del cálculo: la calidez de la voluntad. Era la que organizaba las defensas cuando los clanes amenazaban, la que negociaba con los mercaderes extranjeros, la que recorría el valle escuchando los problemas de los más humildes y resolviéndolos con una mezcla de astucia y compasión.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Si Khamsin era la ley, Bahari era la política. Sabía qué palancas mover, qué orgullos acariciar, qué miedos calmar. Su inteligencia no era matemática sino humana: leía a las personas como Matsualí leía las estrellas, y nunca se equivocaba.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Su herencia del río era la voluntad de permanecer. El Nilo no retrocede, no duda, no negocia con la sequía: sigue fluyendo. Bahari fue así durante los sesenta años que gobernó la región este, la más expuesta a las invasiones. Cuando los ejércitos la rodeaban, ella no cedía. Cuando los asesinos la acechaban, ella gobernaba al día siguiente con la misma firmeza. De sus cuatro hijos, fue la que vivió más tiempo, la que vio terminar la Gran Pirámide, la que depositó la vasija de arcilla en la cámara central con sus propias manos.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí regresó de su visión profética y sus hijos la miraron inquietos.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– No se alteren hijos míos. A pesar de buscar la explicación, aún no sé cual es la razón de la magia que nace de la naturaleza misma. Esa magia a la que llamo desde lo más profundo de mi mente, desde un lugar tan escondido que me ha llevado años encontrarlo. Yo, que pienso en las razones de la existencia de lo terreno y lo celestial, que he descubierto que el universo es tan grande como insignificante y que son dos realidades que confluyen complementarias. Que guardo en mi memoria cada paso y cada error. Yo no sé, lo que es esta magia que me sobrepasa. Tomen mi mano hijos míos quiero ver un poco más -</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Los cuatro se acercaron al trono y tomaron la mano de su madre cerrando los ojos para canalizar esa energía que fluía entre ellos.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí sonrió plácidamente mientras veía que sus cuatro hijos gobernarían en armonía durante décadas, dividiendo el valle pero reuniéndose cada equinoccio en la orilla a donde había llegado su madre de niña. Allí, junto al río que era su padre, renovarían su pacto: ninguna guerra entre ellos, ninguna ambición sobre el territorio del otro, ninguna decisión importante sin consultar a los tres restantes.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Su gobierno sería llamado por los siglos posteriores como “la Edad de los Cuatro Pilares”.&nbsp;</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">En cada uno de los cuatro, la herencia de Matsualí y Nilo se manifestaba de manera distinta, pero la esencia era la misma: la inteligencia que ordena y la fuerza que fluye, combinadas en una sola naturaleza. Fueron el puente entre la niña que venció al Djinn y la civilización que levantaría las pirámides.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí se guardó para sí misma el último destino de sus hijos. Y supo el orden de sus muertes: primero Khamsin, luego Shamal, luego Qibli, por último Bahari. Vió al río crecer en sus despedidas, como si Nilo llorara por sus hijos. Pero nunca se desbordó. Porque el dolor de un río, como su amor, sabe encontrar cauce.</span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="white-space: pre-wrap; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Bajo su protección los herederos crecieron fuertes y sabios. Dejando cada uno para sí, una parte de la cámara donde su madre descansaría durante los milenios siguientes. Para compartir su propio conocimiento.</span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">--------------------------------------------------------------------------------------------------------------</span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">(Fin del Capítulo X)<br />
Banda sonora:&nbsp;<a href="https://drive.google.com/file/d/1hD8agjIwS3Hh6PjEmg0z0OiwyGJjEfHs/view?usp=sharing" rel="noopener" target="_blank">Los herederos</a></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">Siguiente capítulo:<br />
  <a href="https://www.larmancialtda.com/novelas/novelas/matsuali-epilogo-el-legado">Capítulo XII : Epílogo: El Legado</a>
</span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">---------------------------------------------------------------------------------------------------------------</span></span></p>

<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
]]></description>
			<author>no-reply@larmancialtda.com (Walter Oswaldo Quintela Huiza)</author>
			<category>Novelas</category>
			<pubDate>Fri, 17 Apr 2026 19:50:22 -0500</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>MATSUALÍ - CAP X : Destino</title>
			<link>https://www.larmancialtda.com/novelas/novelas/matsuali-cap-x-destino</link>
			<guid isPermaLink="true">https://www.larmancialtda.com/novelas/novelas/matsuali-cap-x-destino</guid>
			<description><![CDATA[<p><img src="https://www.larmancialtda.com/images/matsuali/matsuali-10.jpg" /></p><p style="text-align: center;"><span style="font-size: 20px;"><span style="font-family: Comic Sans MS,cursive;"><br />
<strong>MATSUALÍ</strong></span></span></p>

<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">“La que ve lo que aún no ocurre”</span></span></p>

<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><strong>Capítulo 10: Destino</strong></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Fue un tiempo de paz. El valle florecía bajo la guía de ambos, y Matsualí disfrutaba de una calma que nunca había conocido. Nilo la llevaba al corazón del río, a los remansos secretos donde el agua era tan clara que parecía aire, y allí hacían el amor con la lentitud de quien tiene toda la eternidad por delante.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí atesoraba cada momento de intimidad con una ansiedad envuelta en temor. Sabía que eran momentos robados al tiempo. Una felicidad que no le pertenecía por completo.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Pero fueron dos años de trabajo constante entre ella y Nilo para consolidar la aldea, que ya era la primera urbe de la región.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí era feliz, inocentemente feliz.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Pero el Djinn no olvida, emergió de las sombras con una risa de cristales rotos. Apareció la séptima noche después del segundo año de la unión entre ellos, cuando la luna llena teñía de plata las dunas.&nbsp;</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí estaba sola sentada frente a la orilla, Nilo se había adentrado en el agua para pescar, de ´pronto sintió aquella presencia familiar por lo inolvidable, aquel peso de arena y fuego en el aire.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">—Has desafiado mi augurio, niña —dijo el Djinn, con voz que no era ira sino una frialdad antigua—. Creíste que el amor de un espíritu menor bastaría.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">—El amor de Nilo es más fuerte que tu maldición —respondió ella, pero su voz tembló.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">El Djinn sonrió, y en su sonrisa hubo piedad y crueldad a la vez.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">—Te di fortaleza, niña. Pero mi palabra es ley en este desierto. El volverá a ser lo que siempre fue: el amo del río. No el hombre, sino el agua misma. - Matsualí sintió estremecerse ante las palabras secas y distantes del ser y un miedo atávico corrió por su espina dorsal. — El Djinn levantó la mano señalando al río y una energía transparente recorrió el la distancia de su mano al agua. Como calor concentrado.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">En ese instante, el río comenzó a brillar. Nilo emergió de entre las aguas, luchando contra unos tentáculos líquidos que lo sostenían, su mirada se posó en Matsualí y su expresión cambió a una de furia cuando distinguió al Djinn de arena y fuego junto a ella.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– ¡Tú! - Gritó Nilo, pero las aguas lo retenían en el centro del cauce - Deja en paz al valle, déjala en paz a ella o te las verás conmigo -</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Pobre espíritu. – Dijo el Djinn sonriendo - No entiendes quién eres. Un poco mas que un hombre pero menos que un genio como yo - Movió dedos en posiciones distintas y los tentáculos líquidos que sostenían a Nilo terminaron por inmovilizarlo. Matsualí analizó los movimientos de los deseos del Djinn y el agua que retenía a Nilo y eran los mismos. Una proyección imposible como muestra del poder del genio del desierto.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Nilo miró desesperado a Matsualí. Su cuerpo tenso todavía retorciéndose mientras los tentáculos se fundían en él, lo atravesaban, su cuerpo era ya translúcido, sus rasgos se disolvían en la corriente. Intentó hablar, pero de su boca solo salió el rumor de una cascada.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">—¡No! —gritó Matsualí, arrojándose al agua.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">El Djinn la sostuvo con un gesto.Dejándola sostenida en el aire.&nbsp;</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">—No muere ni morirá. Será eterno. Cuidará este valle mientras haya agua. Pero tú, niña, vivirás tu vida sin él a tu lado. Ese es mi designio. Mira ahora el poder que su furia desencadenará. –</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí vió cómo el río crecía en su cauce no una, ni dos, ni tres, ni 10, sino 100 veces. El agua tomaba las orillas del otro lado del río cuidando de no dañar la aldea, pero al frente, el agua se tragó toda la tierra circundante. Un río que parecía un mar de tan ancho que ya no se distinguía el otro lado.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Tendrá sus consecuencias - Dijo el Djinn mirando divertido a Matsualí quieta por esa fuerza invisible que la retenía - Al otro lado también habían gentes. Muchas. Alguien les contará que cierto espíritu del agua decidió crecer hacia allí.&nbsp; – Giró mirando de frente a Matsualí - Quisiste retar mi augurio y seguro lo olvidaste. Niña mortal de mente geométrica. Pero estaba escrito que tú debías estar sola por siempre y así será. -&nbsp;</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí lo miró paralizada aun.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– ¿Algo más has de quitarme?¿estás satisfecho con lo que hiciste? - Las lágrimas rodaban por sus mejillas reflejando el dolor que la consumía.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">El Djinn la miró satisfecho, orgulloso de haberla vencido. Condescendiente</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Mortales inútiles. Valoran eso que llaman “amor” y que solo los vuelve quebradizos y vulnerables. No son nada en el universo. De veras nada. – enfatizó las últimas palabras mirando de frente a Matsualí con esos ojos de fuego vertical. – No necesito más de ti. No necesito quitarte nada más, Tu soledad está asegurada - Terminó de decir mientras reía</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí luchó contra la fuerza invisible, pero el Djinn desapareció dejando solo un eco de risa. La risa desapareció en el viento y su prisión etérea también se desvaneció liberándola.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Cuando llegó a la orilla, un torrente poderoso atravesaba el valle con la fuerza de un dios. En cada remanso, en cada crecida, en cada gota de lluvia, sabía que estaba Nilo.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí quedó allí sola, empapada y por segunda vez en su vida lloró. Lloró con un dolor que no podía calcular, ni anticipar, ni resolver. Su inteligencia, tan vasta, no servía contra ese sentimiento que la devastaba, la soledad. La certeza de que no tendría a Nilo nunca más junto a ella. Siendo su apoyo, su ancla a tierra. su compañero.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Las lágrimas que cayeron al agua giraban sobre la superficie sin disolverse. Matsualí se acercó más hincándose en el lecho del río, junto a esas gotas que giraban imposibles sobre el agua.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– ¿Nilo? - dijo temerosa. Sus lágrimas rodaron por la superficie como perlas transparentes. Matsualí acarició el agua y las gotas llegaron hasta sus dedos y se disolvieron como una caricia.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Aún estás ahí - dijo Matsualí acariciando el agua, atrapándola en un puño, mientras un gemido de dolor salía de su garganta, cada lágrima que rodaba por su rostro y caía al agua era como una perla que se agrupaba junto a las otras.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Estarás presente, cuidándome. Cuidándonos - Le dijo a su reflejo en el agua, mientras acariciaba su vientre. Las gotas/perlas se arremolinaron entre sus dedos y la acariciaron disolviéndose, mientras al agua parecía dibujar el contorno del rostro de Nilo sonriendo.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Se fue calmando poco a poco, sintió en su vientre un movimiento.&nbsp;</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Miró a las estrellas que estudiaba todas las noches, esas que parecían imperturbables y perennes pero que sus ojos vieron distintos entre sus recuerdos de años atrás.</span></span></span></span></span><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;"></span></span></span></span></span><br />
<span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;"></span></span></span></span></span><br />
<span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Y mientras leía el cielo nocturno y se lo contaba a Nilo su mente le reveló lo que su cuerpo creaba: cuatro vidas.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Los cuatrillizos. Su herencia. Su consuelo. Su legado</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">—Construiré —le dijo al río—. Y ellos gobernarán. Y algún día, cuando mis huesos sean polvo, levantarán piedras que llegarán al cielo. Y en cada una de ellas, Nilo, estarás tú.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">El río respondió con un murmullo que era como un susurro de amor.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Me enseñaste los secretos del agua y de la tierra. He aprendido los secretos del aire y del cielo. Tengo aún mucho trabajo por hacer. A nuestro pueblo le queda mucho por aprender. Pero lo haremos, seremos grandes. Porque necesito que seamos grandes para dejar todo lo que se pueda y pueda ser cuidado para la posteridad.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">El río murmuraba entre las olas, en la orilla acariciaba las sandalias de Matsualí.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Son cuatro vidas las que vienen, Nilo y el Djinn no podrá hacerles nada. Dijo que no necesita nada más de mi - Dijo sonriendo al fin. Mientras acariciaba su vientre y miraba las aguas del inmenso río.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Amanecía ya en el valle, la gente había salido desde la aldea hacia el río atemorizada y sorprendida del tamaño que ahora ahora tenía el río que había sido la bendición del Valle.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Todos murmuraban asustados y fueron acercándose a Matsualí llenos de preguntas.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí levantó la mano haciendo callar a todos.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Hay fuerzas desconocidas en el valle y ustedes lo saben. Una de ellas vino a recordarme y a zanjar mi destino. Anoche devolvió a Nilo a su forma primigenia. Y ahora lo ven ustedes - dijo señalando al inmenso río - si, es él, lo que ven es él. Quien nos protegía antes, lo seguirá haciendo ahora. Y también nos ha dado un nombre. Ahora el valle será el “Valle de Nilo”.-</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Uno de los hombres del consejo se acercó y le dijo en voz alta:</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Debería ser el valle de Matsualí. Tu eres todo para nosotros -</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Gracias - lo miró enternecida - pero mi destino es otro. Lo he visto en las estrellas, me lo han dicho mis sueños -</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Mi legado es otro –</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">--------------------------------------------------------------------------------------------------------------</span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">(Fin del Capítulo X)<br />
Banda sonora:&nbsp;<a href="https://drive.google.com/file/d/19mhgLi27IUtExIelxSZoOrhnkA1-7Kaa/view?usp=drive_link" rel="noopener" target="_blank">Destino</a></span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">Siguiente capítulo:<br />
<a href="https://www.larmancialtda.com/novelas/novelas/matsuali-cap-xi-los-herederos">Capítulo XI : Los herederos</a>
</span></span></p>

<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">---------------------------------------------------------------------------------------------------------------</span></span></p>
]]></description>
			<author>no-reply@larmancialtda.com (Walter Oswaldo Quintela Huiza)</author>
			<category>Novelas</category>
			<pubDate>Wed, 15 Apr 2026 20:57:31 -0500</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>MATSUALÍ - CAP IX : Bodas de arena y agua</title>
			<link>https://www.larmancialtda.com/novelas/novelas/matsuali-cap-ix-bodas-de-arena-y-agua</link>
			<guid isPermaLink="true">https://www.larmancialtda.com/novelas/novelas/matsuali-cap-ix-bodas-de-arena-y-agua</guid>
			<description><![CDATA[<p><img src="https://www.larmancialtda.com/images/matsuali/matsuali-09.jpg" /></p><p>&nbsp;</p>

<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 24px;"><span style="font-family: Comic Sans MS,cursive;"><strong>MATSUALÍ</strong></span></span></p>

<p style="text-align: center;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">“La que ve lo que aún no ocurre”</span></p>

<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 18px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><strong>Capítulo 9: Bodas de&nbsp;arena y agua</strong></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Durante cinco años Matsualí puso en práctica todas las enseñanzas sobre el agua y la tierra que Nilo había inculcado en ella y que ella había ampliado y mejorado con razonamiento y visión. Aquel asentamiento de náufragos que luego fue aldea de esperanza y pueblo de hermandad. Ahora era una pujante ciudad en medio del valle, una ciudad que cuidaba su entorno, que amaba al valle, al agua, al aire y a su biodiversidad.</span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí y los 30 náufragos eran el consejo del valle. Todos hablaban de aquel lugar como “El Valle”, o “El valle de la niña” cuando querían ser específicos. En esos años el idioma original que Matsualí había construido en semanas de trabajo intenso a su llegada al valle era ahora el idioma principal de toda la región. Era fácil aprenderlo y parecía tener una resonancia subconsciente con todo lo que los rodeaba. Cientos de clanes nómadas habían encontrado en ese lugar un hogar diferente, un hogar que era fácil de querer y respetar.&nbsp;</span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Y muchas familias de los clanes de las tierras altas habían bajado a vivir al valle cuando fueron a recoger a sus heridos tras la guerra.</span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí había aprendido mucho de la experiencia de los sabios que habían ido a visitarla en el primer día de paz.Cinco años después eran un concejo paralelo al que administraba la ciudad. Era un consejo de conocimiento. Una máquina de pensar. Eran los encargados de encontrar preguntas sin respuesta para agudizar la mente de la ahora joven mujer. Tarea complicada pues Matsualí pensaba ahora mucho más rápido y más ágilmente.</span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Nilo había establecido un canal práctico para todos esos debates de inteligencia pura y como en ningún lugar habitado en ese ancestral mundo la gente recibía educación regular sin importar la edad. Le encantaba comparar ese fluir de conocimiento de Matsualí y los sabios con un río desbocado. Había que hacer presas y contenciones para hacer que ese fluir sirva para algo. Y lo consiguió, no había en toda la región gente más preparada para cualquier reto que la gente del valle.</span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí veía el esfuerzo de Nilo como un complemento a su mente a veces desbocada en preguntas. La irrigación del valle fue un esfuerzo compartido por todos los habitantes ante los planes propuestos por ella. </span></span></span></span></span></span><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;"></span></span></span></span></span></span><br />
<span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">El agua fue un ejemplo de lo que podían hacer y cada vez había más retos que enfrentar.</span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">El siguiente reto fue la ciudad y cómo distribuirla mejor a medida que crecía y Matsualí estableció un plan de crecimiento tridimensional. Había que ver no solo a los costados, sino también hacia arriba.&nbsp;</span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Hacía apenas un año que el plan se estaba poniendo en marcha y el valle era una ciudad en construcción.</span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí caminaba por las calles siempre protegida por la pareja de leones y algunos de sus cachorros. Para los inmensos felinos ella era el alfa al que seguir. La gente la saludaba y hablaba con ella, nunca la vieron rechazar a alguien, o incomodarse con alguna pregunta. Tal vez se enfadaba si veía que los niños (especialmente las niñas) no asistían al centro de educación. Para ella eso era más que un crimen y así lo hacía saber.</span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Nilo también solía encontrarla en las afueras del valle, entre la selva salvaje que bordeaba el río. Siempre acompañado de sus halcones.&nbsp;</span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí solía quedarse viéndolo fundirse con el agua y desaparecer en ella cuando pescaba. El agua y él eran uno solo cuando Nilo nadaba y el recuerdo de su primer encuentro volvía a su mente.&nbsp;</span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">&nbsp;Al final de ese quinto año y cuando el sol caía para inicio a su sexto círculo Nilo se enfrentó a Matsualí al volver a la aldea.</span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Espera un poco niña - le dijo Nilo tomándola del brazo. Los leones lo miraron&nbsp; y gruñeron quedamente. Matsualí les hizo una señal y se sentaron sobre sus cuartos traseros cuando vieron a Matsualí detenerse.</span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Sigues llamándome así a pesar de que ya soy toda una mujer - Le dijo mirándolo a los ojos</span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– No puedo evitarlo. Es una parte de mi que a pesar de mis intentos no he sabido hacer. -</span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Pero dime amigo, por qué nos detenemos -</span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Tu tampoco dices mi nombre solo me llamas “amigo” - le dijo Nilo a modo de reproche y venganza. - Bueno, pero no es de eso que quiero hablarte -</span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– ¿Entonces? - dijo Matsualí intrigada</span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Nilo silbó fuerte y agudo y se oyó el batir de las alas de los halcones en el aire, uno se posó en el hombro de Nilo y dejó caer una piedra transparente en sus manos.</span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Quiero darte esta joya. Es un cristal impercedero que existe en un lugar tan al sur que el sol suele perderse o quedarse por meses. Es una tierra inhóspita y llena de misterios, pero al menos éste lo conozco, el lugar de las piedras transparentes -</span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí abrió los ojos asombrada ante las mensión de que hay un lugar donde el sol desaparece o se queda por meses, eso le planteaba muchas interesantes preguntas.</span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Nilo la miró sonriendo, como si puediera leer su mente.</span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Creo que mejor te hubiera contado las historias y mis propias experiencias de esas tierras en lugar de buscar la piedra para traértela - Extendió la mano y le entregó la piedra en forma de una pequeña pirámide de 4 lados que reflejaba colores cuando el sol la atravesaba.</span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí se quedó inmovil con la pirámide en la mano y los colores brotando de ella</span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Esto es lo mas hermoso que he visto. Pero porqué me lo das ahora.-</span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Todos estos años he estado aquí ayudándote a cuidar de tu gente que ahora se ha vuelto la mia. El rio me llama a veces, pero ya no con la insistencia de un inicio. El dia que recordé el lugar de las piedras transparentes solo pensé en tí. En que talvés me regales una sonrisa por este pequeño regalo -</span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí lo miró aun sin comprender y también le sujetó del poderoso brazo&nbsp;</span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Gracias - le fijo</span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Pero no es solo por darte un regalo - dijo Nilo más nervioso - quiero proponerte ser compañeros de vida. No solo amigos en un consejo de la ciudad.-</span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí lo miró con los ojos abiertos, sin poder creer lo que oía</span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– ¿Quieres unirte a mi Matsualí? - preguntó por fin Nilo sujetando la mano de Matsualí, que cerraba sus dedos sobre la pirámide de cristal.</span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí cerró los ojos un momento sintiendo la brisa del atardecer, recordando cada detalle de su vida junto a Nilo. Y supo que todo lo había conseguido con su guía y su paciencia. Que él era parte de si misma.</span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Abrió los ojos y miró a los ojos negro y profundos de Nilo.</span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Si. Nilo, quiero unirme a ti -</span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Nilo la abrazó de pronto y la besó con ternura, Makut y Marakut se alzaron del suelo amenazantes, pero Matsualí les hizo una seña mientras correspondía al beso y se quedaron quietos.</span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">No hubo sacerdotes ni templos. La unión se celebró al pie del río, en el mismo lugar donde se habían enfrentado por primera vez. Matsualí vistió una tela blanca tejida por las mujeres del asentamiento, y Nilo llevó en el pecho un collar de caracolas de cuando el mar aún lamía esas tierras.</span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">El rito fue sencillo: ella le entregó un puñado de arena seca; él, ofreció en una vasija de arcilla con agua del río y limo fértil. Mezclaron todo en la vasija y la dejaron al sol para que se endureciera. “Así somos”, dijo Matsualí: “lo que era seco y lo que era líquido, formando algo nuevo que el tiempo curará.”</span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">El barro resultante fue el primer ladrillo de su civilización. "Mi mente es tu cauce", dijo ella; "y mi fuerza es tu sustento", respondió él. Fue el matrimonio entre la Sabiduría y la Tierra.</span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38;"><span style="font-size: 11pt; font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">En ese momento, la profecía de la soledad pareció romperse.&nbsp;</span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Los suyos los rodearon en círculo, y uno a uno fueron contando historias de cómo los dos los habían salvado, enseñado, protegido. Hubo risas, hubo lágrimas. En la periferia de la celebración, a Matsualí le pareció ver una sombra azul y fuego observando en silencio: el Djinn era un ser que no olvidaba.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Un niño pequeño preguntó si de esa unión nacerían muchos guerreros, y Matsualí sonrió con una certeza que no compartió en voz alta. Porque ella ya sabía, con su don de ver lo que aún no ocurría, que su vientre llevaría no uno, sino cuatro vidas. Y que esas cuatro vidas gobernarían después de ella.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Al caer la noche, Nilo la tomó en brazos y la llevó al lecho que habían preparado junto al río. El agua cantaba en la oscuridad, y él le susurró:</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">—Nunca estarás sola. Yo soy el río, y el río no abandona su cauce.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí quiso creerle. Pero en el fondo de su mente, el augurio del Djin seguía ardiendo como una brasa apagada que nunca terminaba de extinguirse. </span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">--------------------------------------------------------------------------------------------------------------</span></p>

<p><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">(Fin del Capítulo IX)<br />
Banda sonora<a href="https://drive.google.com/file/d/1g0M6FyYsOT3Mzy3kGy8L_ZcByKE4PnWo/view?usp=sharing" rel="noopener" target="_blank">&nbsp;Bodas de Arena y Agua</a></span></p>

<p><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">Siguiente capítulo:<br />
<a href="https://www.larmancialtda.com/novelas/novelas/matsuali-cap-x-destino">Capítulo X : Destino</a></span></p>

<p><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">---------------------------------------------------------------------------------------------------------------</span></p>
]]></description>
			<author>no-reply@larmancialtda.com (Walter Oswaldo Quintela Huiza)</author>
			<category>Novelas</category>
			<pubDate>Mon, 13 Apr 2026 18:03:25 -0500</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>MATSUALÍ - CAP VIII : Danza Ritual</title>
			<link>https://www.larmancialtda.com/novelas/novelas/matsuali-cap-viii-danza-ritual</link>
			<guid isPermaLink="true">https://www.larmancialtda.com/novelas/novelas/matsuali-cap-viii-danza-ritual</guid>
			<description><![CDATA[<p><img src="https://www.larmancialtda.com/images/matsuali/matsuali-08.jpg" /></p><p style="text-align: center;"><a href="https://i.ibb.co/8LPCDrtM/08-Portada-Danza-Ritual.png" target="_blank"><img alt="" src="https://i.ibb.co/8LPCDrtM/08-Portada-Danza-Ritual.png" style="width: 250px; height: 448px;" /></a></p>

<p style="text-align: center;"><span style="font-family: Comic Sans MS,cursive;"><span style="font-size: 24px;"><strong>MATSUALÍ</strong></span></span></p>

<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 16px;">“La que ve lo que aún no ocurre”</span></p>

<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 16px;"><strong>Capítulo 8: Danza Ritual</strong></span></p>

<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Durante varios dias y noches la gran casa se convirtió en la casa de curación, todos los heridos que Matsualí había traido del campo de batalla (amigos o enemigos) fueron tratados allí. Viejos manuscritos que ella había conseguido de su comercio con los nómadas del desierto trataban de heridas de guerra y cómo curarlas. Aunque su propósito había sido el de tener una guía para tratar las enfermedades de su gente, el alma belicosa de los pueblos nómadas le daban más importancia a curar heridas que a tratar enfermedades.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;"></span></span></span></span></span></span><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Un poco más de una semana después de la gran batalla, varios jefes de clanes de las tierras altas se hicieron presentes ante Matsualí y el consejo. Los cinco hombres presentaron sus respetos a Matsualí y dando un paso atrás dejaron al más alto de ellos para que sea su portavoz</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Me llamo Ha’am. Venimos en son de paz. No queremos tener que enfrentarte de nuevo - Le dijo el hombre en tono arrogante y forma altanera. No concebía la idea de tener que doblar la rodilla ante una mujer y era su orgullo herido el que hablaba por él.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Vienes como líder, no como hombre. Es mejor que tengas respeto a este consejo. - Le dijo Matsualí mirándolo a los ojos, con expresión fría y dura. Makut gruñó por lo bajo, moviendo su frondosa melena dorada como advertencia.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Lo siento por el tono de mi camarada - Dijo otro saliendo delante reemplazando al primero. – Me llamo Kirub. Queremos saber si podemos negociar un tratado entre nuestros pueblos. Tenemos ofertas que hacerles - Ha’am se fué detrás de todos observando el lugar con interés y odio. Entregó su respectivo pergamino cuando se lo pidieron pero no volvió a decir ni una palabra en toda la reunión.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí escuchó las ofertas conjuntas de los cinco clanes y preguntó qué era lo que necesitaban.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Alteza, solo necesitamos que nos provean de trigo y otros cereales que sabemos que ustedes producen, nuestras cosechas se han ido haciendo más pequeñas a causa de la invasión del desierto. La arena toma más territorio cada año –&nbsp;</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí escuchó el título con el que el hombre se había dirigido a ella. No dijo nada, los demás sentados en el consejo tampoco lo hicieron aunque algunos esbozaron una sonrisa divertida. Para todos siempre había sido solo “Matsualí” la niña lider, pero más allá de sus fronteras la niña era una figura casi mítica y después de la batalla y de cómo habían derrotado a un ejército casi 20 veces más grande, su nombre se pronunciaba con temido respeto.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Tendrán lo que piden. Pueden anotar las cifras de cada clan y coordinar con los miembros del consejo. En una semana estará listo todo y podrán venir a recoger lo que le corresponde a cada uno. La única condición es que lo hagan ustedes personalmente. - Matsualí miró a Ha’am directamente a los ojos. El hombre se retorció furioso en su lugar.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– No soy un mandadero - Le dijo Ha’am a Matsualí mandaré a quien me dé la gana.&nbsp;</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– La condición es para todos. Si uno falla no hay para nadie - Los otro cuatro jefes se pusieron alerta y trataron de calmar al orgulloso Ha’am.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– No creo ni la mitad de lo que estos cobardes dicen - dijo señalando a sus compañeros - Tienes que estar jugando sucio para haber hecho lo que hiciste. Cuantos espías mandaste para saber de nuestros planes. Te anticipaste a todos. Tenías que haberlo sabido -</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí bajó de su asiento tranquila pero con la mirada afilada. Respiraba acompasadamente. Los miembros del consejo se quedaron quietos, era la misma expresión que tenía siempre que buscaba controlar su furia.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– No necesitaba espías para saber de sus tácticas infantiles - Se acercó a Ha’am a menos de dos pasos de él. La figura alta del hombre contrastaba con la aparente frágil figura de la adolescente – Todas tan predecibles e ineficaces. Tácticas de niños - Cuando pronunció la última palabra, Matsualí golpeó en el pecho a Ha’am con el puño izquierdo. El hombre salió volando a tres metros del lugar, retorciéndose en el piso de dolor.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí volvió a su asiento acomodándose tranquila. Miró a los otros Jefes y les hizo una seña para que se sienten también.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Siento mucho haber tenido que hacer eso. Pero los hombres son simples. Solo te respetan si eres mas fuerte que ellos. Y los líderes te respetan si demuestras ser competente. Espero poder ganarme ese respeto con los demás -</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Los cuartro hombres vieron a Ha’am quedar inconciente pero no hicieron ademán de acercarse. Se sentaron a la señal de Matsualí y la miraron con asombro y respeto.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Señores, todos tenemos entre la gente que nos rodea, alguien sabio, alguien que resuelve problemas mas pronto que los demás. Alguien que conoce los secretos de los elementos. ¿o me equivoco? - Los miró a todos uno a uno</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Alteza, me llamo Farhim - Dijo el mas joven de todos - Tenemos si a dos sabios en el clan, que no encuentran la explicación a avance del desierto. Pero que son los que siempre ayudan cuando los demás no encontramos explicaciónes -</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Bienvenido Farhim – dijo Matsualí inclinando la cabeza - Necesito que los traigan cuando vengan por el cereal y lo demás. Ustedes se irán y ellos serán mis invitados por una luna entera.Vendrán con los sabios de cada clan. Incluído el clan de Ha’am. El consejo les dirá que productos traeran a cambio del celeral. Atiendan a su compañero ahora y espero que lo hagan entrar en razón. La condición inicial se mantiene. Ustedes en persona vendrán a recoger el cereal dentro de una semana. Ahora me retiro, hay todavía gente herida por su guerra que debo atender - Matsualí se levantó, inclinó la cabeza a modo de despedida y salió del salón seguida por los imponentes leones.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Hasta pronto Alteza - Dijeron los hombres a su vez estremeciéndose cuando las bestias pasaron escoltando a Matsualí. Se sentaron luego con los hombres del cosejo para ultimar cifras y detalles.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí se reunió con Nilo en la puerta de la gran casa de curación. Nilo la miraba divertido.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">-¿Alteza? me dicen que ya te llaman “Alteza” la gente de afuera - Le dijo riendo.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Vamos, no seas niño - le dijo Matsualí dándole un suave golpe en el hombro - De alguna forma tenían que dirigirse a mi. Y si escogieron ese título, pues seré “Alteza” para ellos.-</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– No entiendo lo de los sabios, el hecho de que les obligues a ser ellos mismos los que vengan a recoger los productos seguro es para ver su compromiso con su gente. ¿pero y los sabios? para que los quieres-</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Mi querido amigo, no has entendido nada al parecer - Le dijo Matsualí mirándolo con condescendencia - El saber es el tesoro mas grande de un pueblo. Tendré a sus sabios aquí y podré conocer hasta donde alcanza su conocimiento, eso me enseñará hasta donde ha llegado cada clan. Tal vez encuentre respuestas a mis propias preguntas. A veces siento que el tiempo no es suficiente. -</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Nilo la miró asombrado y maravillado. Matsualí siempre sabía cómo hacerlo sentir un idiota aunque nunca lo hiciera a propósito.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">A la semana siguiente los cinco jefes comparecieron a la entrada del pueblo. Seguidos cada uno de carretas con los productos de trueque y varios hombres que miraban todo con curiosidad.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Entre los jefes estaba Ha’am, todavía arrogante, pero sin la altanería del primer día. El golpe de Matsualí había hecho recapacitarle sobre lo que consideraba fantasía o exageración. Sin duda lo que se decía de ella en batalla era muy cierto.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Se hicieron los trueques correspondientes. Se cargaron las carretas y los sabios de cada clan fueron recibidos por la misma Matsualí con una cena en su honor luego que los demás se habían ido de regreso.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Fue una semana interesante para la niña. Debates, preguntas, respuestas, teorías, etc. Durante todo el tiempo que pasaron juntos, los sabios de las tierras altas se dieron cuenta que no eran nada al lado de la prodigiosa mente de la niña, que hacía y deshacía cada teoría y explicación que le daban. Pero aprendieron en cojunto muchas cosas. Matsualí aprendió más de la practicidad de las cosas y ellos de la razón y el porqué de esas cosas.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Tres meses después de la victoria y con muchos grupos de visitantes de los clanes de las tierras altas que habían ido a recoger a sus heridos, los tambores llamaron a la celebración.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">La victoria merecía ser honrada. No con arrogancia, sino con el reconocimiento de que la vida había sido concedida otra vez, y que los muertos—los veintitrés que habían caído del pueblo y los cientos de las tierras altas—debían ser despedidos con dignidad.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Bajo el cielo púrpura, Matsualí se colocó en el centro del círculo. Ella entendía que su legado necesitaba un alma compartida. Preparó la danza. No era una coreografía ensayada, sino un ritual que brotó de su mente como un mapa secreto: los pasos marcaban la posición de los astros, los giros imitaban el curso del río, los golpes de pie sobre la arena invocaban la memoria de los ancestros.Guió los movimientos del pueblo en donde cada paso era un acto de sanación.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Nilo tocó un tambor de piel de cabra, y su ritmo era el del latido profundo de la tierra y los truenos en noches de tormenta Se unió después al baile colocándose junto a Matsualí, bailaron en el centro, moviéndose como el agua y la orilla.&nbsp;&nbsp;</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Los sobrevivientes formaron un círculo, primero titubeantes, luego entregados. La danza creció en intensidad hasta que los cuerpos ya no eran individuos sino una sola entidad que se movía al compás de un orden cósmico que solo Matsualí podía ver. En ese trance colectivo, los antiguos enemigos se convirtieron en un solo pueblo.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Ella bailó en el centro, con los brazos alzados, y por un instante los que la vieron juraron que su sombra proyectaba la forma de una pirámide contra la luna. La danza fue un juramento silencioso: ya no eran náufragos, eran la semilla de un imperio. La alegría se convirtió en un éxtasis rítmico que selló la unión entre los hombres y su tierra.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Al terminar, el silencio fue absoluto. Luego, un clamor: aullidos de júbilo, llantos de liberación, abrazos entre antiguos enemigos ahora hermanados. Matsualí se dejó caer en la arena, agotada, y Nilo se sentó a su lado sin decir nada. Solo le tomó la mano.</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Esa noche no hubo jerarquías ni estrategias. Solo un pueblo que había aprendido a sentirse pueblo</span></span></span></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-size: 16px;">--------------------------------------------------------------------------------------------------------------</span></span></p>

<p><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-size: 16px;">(Fin del Capítulo VIII)<br />
<span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-size: 16px;">Banda sonora<a href="https://drive.google.com/file/d/1Wt6DtDykER5Ab4qKjP2Y27X4AaYb5xAz/view?usp=drive_link" rel="noopener" target="_blank">&nbsp;Danza Ritual</a></span></span></span></span></p>

<p><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-size: 16px;">Siguiente Capítulo:<br />
<a href="https://www.larmancialtda.com/novelas/novelas/matsuali-cap-ix-bodas-de-arena-y-agua">Capítulo IX : Bodas de Arena y Agüa</a></span></span></p>

<p><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-size: 16px;">---------------------------------------------------------------------------------------------------------------</span></span></p>

<p style="text-align: center;">&nbsp;</p>
]]></description>
			<author>no-reply@larmancialtda.com (Walter Oswaldo Quintela Huiza)</author>
			<category>Novelas</category>
			<pubDate>Thu, 09 Apr 2026 17:05:40 -0500</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>MATSUALÍ - CAP VII : La llamada del clan</title>
			<link>https://www.larmancialtda.com/novelas/novelas/matsuali-cap-vii-la-llamada-del-clan</link>
			<guid isPermaLink="true">https://www.larmancialtda.com/novelas/novelas/matsuali-cap-vii-la-llamada-del-clan</guid>
			<description><![CDATA[<p><img src="https://www.larmancialtda.com/images/matsuali/matsuali-07.jpg" /></p><p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 24px;"><span style="font-family: Comic Sans MS,cursive;"><strong>MATSUALÍ</strong></span></span></p>
<p style="text-align: center;">“La que ve lo que aún no ocurre”</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Capítulo 7: La llamada&nbsp;del Clan</strong></p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Poco a poco el pueblo crecía a medida que iban llegando gentes de todas partes, tal y como Nilo había pronosticado a Matsualí en su primer encuentro.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Una pareja desde el sur, familias que habían abandonado la vida nómada al escuchar de la tierra pacífica de la niña hechicera. Grupos de esclavos huidos del norte. Viejos amigos que al pasar con sus caravanas por el territorio elegían quedarse allí. Entre ellos,entre los viejos amigos, regresó Ayarea, con el niño a su lado, el niño había crecido mucho en esos años que la antigua compañera había vivido con los nómadas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– ¿Me permites regresar Matsualí? - Preguntó al llegar al centro del pueblo y ver a la niña ya joven caminando con varios hombres que parecían consultarse sobre temas importantes.</span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí la reconoció al instante y la abrazó con genuina alegría.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– Por supuesto Ayarea, éste siempre será tu lugar. Vayan a la casa grande y coman y beban algo. Estaré con ustedes cuando el sol esté en el cenit -</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Ayarea y el niño se despidieron de Matsualí y se fueron a la casa grande que había al centro del poblado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Al entrar al lugar vieron pintada en la pared principal una orden: “Si puedes leer esto puedes quedarte. Si quieres hacerlo, aprende a leer” A todos los que llegaban les traducían el texto. Una orden expresa de Matsualí.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Los residentes originales del pueblo, es decir, el grupo inicial que había llegado al valle, era el encargado de enseñar el idioma. Nadie más, solo ellos. Y era el requisito indispensable si querían quedarse. Extrañamente era un lenguaje fácil de aprender, tenía resonancias cognitivas naturales acordes a los idiomas que resonaban por el desierto. Y bastaba una tarde para que todos se comunicaran con órdenes básicas y generales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Aparte del grupo original, habían varias personas indicando a los recién llegados lo que tenían que hacer. Desde ayudar a servir la comida, hasta limpiar las vajillas o recoger el lugar. Nadie se estaba quieto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Mientras Ayarea miraba el caos ordenado de todo aquello, todo el mundo se quedó quieto de terror cuando el rugido grave y quedo de un león que venía de la puerta de entrada se oyó por todo el lugar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Los que ya conocían a Makut calmaron a los demás gritando ¡Guardian!¡Guardian! ¡Makut!¡Makut!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">A pesar de las advertencias o de ya conocerlo, la entrada al lugar del imponente y gigante león dorado heló la sangre de todos. La enorme melena se bamboleaba al paso cansino del león. Caminó por el centro del lugar mirando de reojo a todos. Luego se acercó a la vieja Missa y se sentó a sus piernas como un gatito consentido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Todos respiraron aliviados por un segundo. Marakut apareció detrás de él. El porte grácil de la leona emanando fuerza con cada pisada poderosa parecía congelar a todos. Gruñía por lo bajo, pisaba con fuerza y miraba hacia adelante, solo sus orejas parecían estar vigilando, se movían de un lado a otro como radares intempestivos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">¡Marakut! ¡Marakut! ¡Guardiana!¡Guardiana! gritaron todos y la leona apenas movió un músculo para saltar por lo menos cuatro metros hasta el final de la sala. Acarició a Missa con la cabeza y se sentó cerca de su compañero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Todos miraron hacia la puerta para ver si entraba un tercer león, pero nada apareció y respiraron por fin algo aliviados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">El pueblo crecía constantemente, por lo menos había 3 familias nuevas cada semana, todos los que llegaban debían de aprender el idioma durante horas enteras, dedicados solo a eso. Había disputas, peleas y frustraciones entre los nuevos porque estaban obligados a aprenderlo. Matsualí solía acompañar las sesiones y les explicaba la razón en los lenguajes originales de los llegados. Atenta y paciente, siempre conseguía que después de su conversación, todos le pongan verdaderas ganas. Entendían que el idioma era la puerta de entrada a su nueva vida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí tenía una segunda regla, después del idioma, y era que todos debían ser capaces de hacer todo. En el puerto del río se veía siempre a gente explicando de pesca y a la misma gente escuchando de agricultura. El proceso era lento, pero los réditos eran enormes, siempre había alguien que daba una solución inteligente a un problema específico. Matsualí solía evaluar esas soluciones y añadirles algo más para que todo funcione más allá de lo esperado.</span><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">El tiempo transcurría sin demasiadas novedades, pero Matsualí nunca estaba quieta, le pidió a Nilo que viaje por el río y que busque noticias sobre los nómadas y los clanes que habían tomado su ejemplo. Nilo había adoptado a un par de halcones imitando a Matsualí. “Ellos se encargarán del aire” le había dicho una tarde durante los largos paseos que solían dar mientras él la instruía en los secretos del agua. “El es Aisún y ella Araisún. Los que vigilan.”</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí descubrió que los halcones se podían entrenar y fue un arte que abrazó con esmero. Varios de los recién llegados conocían las técnicas para entrenar halcones, pero cada uno a su manera. Como siempre, Matsualí absorbió todo, y construyó una nueva técnica más efectiva y que se volvió el sello del valle.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Las caravanas de nómadas que solían pasar por el lado del desierto comerciaban cada vez más con el pueblo del valle. Y traían y llevaban noticias a través del desierto.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Nilo regresó después de 6 meses de travesía por el río y sus alrededores, el grito de sus halcones sobre el puerto anunció su llegada. Matsualí salió a recibirlo con varios líderes del grupo original a los que todos llamaban “Asfaon”, “los que enseñan”, porque eran los que transmitían lo que Matsualí necesitaba que aprendan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Nilo y sus halcones descendieron del gran bote. Los halcones volaron hasta la cabeza de los leones que vigilaban a la muchacha de lejos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– ¿Qué noticias traes amigo? - le dijo luego de que el hombre le hiciera una respetuosa reverencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– Lastimosamente ninguna buena, los clanes de las tierras altas han tenido problemas de cosechas y están mirando con codicia nuestros sembradíos. No quieren hacer tratos, no tienen con qué y temo que se estén preparando para un asalto a gran escala -</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí se quedó en silencio mientras Nilo se dirigía a la gran casa y lo seguía concentrada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– Cuéntamelo todo y no omitas ningún detalle, los detalles son importantes - Le dijo Matsualí a Nilo cuando se sentaron en la sala de consejos. Junto a ellos se sentaron casi todos los Asafon del valle. Intrigados por la preocupación en los rostros de sus dos líderes naturales.</span><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Regresé lo más pronto que pude, no sé si será tarde. Pero no lo creo. Allá en las tierras altas descubrí pueblos devastados por completo, no dejaron ni rastro de gente o algo que pudiera reconocerse. Los halcones volaron por la región por días hasta que descubrieron a los culpables. Es un gran clan de siete clanes. Todos de tierras que antes eran verdes y ahora el desierto las ha devorado En lugar de convertirse en nómadas se convirtieron en plaga. Roban recursos y luego que los consumen buscan nuevas víctimas. Antes de partir habían devastado la costa oriental del río. Así que tenían recursos nuevos, pero tienen la mirada puesta en el valle, creen que les pertenece por derecho y vendrán aquí cuando se les acaben esos recursos. Las leyendas del lugar cuentan de un Djinn loco que los expulsó del valle hace generaciones, enloqueciendo a sus jefes. -</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí sintió una punzada en la boca del estómago a la mención del Djinn, sin olvidarse de él completamente lo había pasado por alto todos estos años.Temía que ahora esté detrás de todo esto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">La noticia de la prosperidad del valle había corrido por el desierto como fuego en hierba seca: una hechicera de apariencia siempre joven y un gran espíritu del agua gobernaban el valle fértil. Para los clanes de las tierras altas, eso era una afrenta y una tentación. Ese valle había sido prohibido por sus ancestros a causa de un Djinn que perturbaba las mentes de los que pretendían quedarse allí. Ahora estaba poblado y lo gobernaba la magia. Era hora de tomar lo que siempre consideraron suyo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Pasaron semanas hasta que los recursos se terminaron en las chozas de cada uno de los siete clanes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Los clanes de las tierras altas se unieron para atacar en conjunto, envidiosos de la prosperidad del valle. Los siete clanes eligieron un solo jefe, un guerrero tuareg de ojos fríos que creía que la fuerza era la única ley.&nbsp;&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">En el recuento, las fuerzas de los clanes se contaban por miles, las del valle eran apenas unos cientos.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">La horda cayó sobre el valle un amanecer, con gritos de guerra que retumbaron por todo el valle, como una tormenta, e hicieron temblar las chozas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí los esperaba. No usó la fuerza para un choque frontal, sino para canalizar el ataque enemigo.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Había previsto el ataque con semanas de antelación, leyendo las señales sobre el movimiento de los cazadores y la posición de las estrellas.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Usando su fuerza sobrehumana, la potencia natural de Nilo y la ayuda incondicional de cada habitante del valle, movieron rocas colosales para crear un embudo estratégico. Dispuso trampas en las dunas, pozos cubiertos de ramas, defensas que canalizaban la caballería hacia pasajes angostos entre las montañas, donde la ventaja numérica se difuminaba y se convertía en una desventaja que inmovilizaba las tropas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Makut y Marakut estaban tensos en la pradera, esperando la llegada de los jinetes, eran los encargados de crear el caos entre las cabalgaduras. Y se veían ansiosos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Cuando el grito de los miles que atacaban cruzó el valle, los leones rugieron con todas sus fuerzas. Helando la sangre de cientos de asaltantes que corrían hacia el pueblo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Pero la batalla fue brutal. Los clanes eran guerreros feroces, y los defensores del valle eran apenas un grupo de esclavos liberados, algunas decenas de familias nómadas que se habían unido a ellos y Matsualí, Nilo, Los leones y los Halcones..</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí dirigía la batalla como un tablero de ajedrez infinito. Anticipó cada emboscada y cada flanqueo, lanzó a los leones contra los guías de la caballería, destruyendo la escala de orden, los halcones sacaban ojos al vuelo, el ataque se retrasó por el caos formado por las estrategias defensivas de Matsualí, pero no era suficiente, las hordas de atacantes parecían una marea incontenible.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Ahí brilló Nilo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí lo había colocado en el punto exacto donde el río—su río—creaba un delta angosto. Cuando la carga principal de los jinetes llegó, él alzó los brazos y el agua respondió. No una crecida, sino un muro líquido que brotó hacia la arena y arrolló a los atacantes. Los caballos se encabritaban, los hombres caían en el lodo, y la formación se rompió.&nbsp;</span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Nilo golpeaba con la fuerza de una inundación.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Luego fue lucha cuerpo a cuerpo. Matsualí peleó junto a los suyos con una ferocidad que nadie esperaba de ella; su cuerpo, fortalecido por el don del Djin, se movía con precisión matemática, cada golpe en el lugar exacto.&nbsp;</span><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Las fuerzas de defensa del valle atacaron sin misericordia, los leones destrozaron gargantas, los halcones cegaron, Matsualí lanzaba rocas como una catapulta y la gente luchaba por su vida por el valle.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Pero fue Nilo, el hombre hecho de agua y tierra, quien sostuvo la línea cuando todo parecía perdido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Se movía entre las líneas enemigas como un fluido, intocable, indestructible, indetectable. Parecía verlo todo, Su objetivo eran los líderes de cada grupo de ataque y los encontraba con gran facilidad. eliminandolos de un golpe de cimitarra. Pero sus ojos estaban en el cielo. Los halcones miraban desde arriba y un grito, un chillido, un silbido guiaban al hombre a su nuevo objetivo. Los que miraban al musculoso hombre de tez morena cimitarra en mano pasar, solo veían el haz de plata de su arma y la cabeza de su líder rodar por el suelo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Aquella horda que era mar, se estrelló con el dique de defensa dispuesto por Matsualí. Cientos murieron en las trampas, ahogados entre las dunas, aplastados en callejones indetectables, cayendo al vacío cuando los leones empujaron a la caballería aterrorizada a la muerte. Aplastados por rocas en lluvias de piedra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">A pesar de su dolor, Matsualí había creado máquinas de guerra. Catapultas que lanzaban lluvias de piedras. Palancas para subir esas piedras a las máquinas. Sus propios brazos. Los brazos de Nilo. Que ayudaron a llenar las máquinas que acabaron con incontable número de atacantes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">&nbsp;Al caer el sol, los invasores huyeron, aterrorizados por la mujer que leía sus pensamientos, el hombre que peleaba con el poder del agua, y sus animales demoníacos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">El valle había sobrevivido, pero Matsualí contó a sus muertos con el corazón apretado. Caminó entre las huestes y recogió a los heridos de ambos bandos, llenando carretas que llevaba sola desde el campo de batalla hasta el centro del pueblo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Makut y Marakut se lamían las heridas en un costado de la plaza. Tenían cortes por todos lados y los hocicos rojos de sangre hasta los ojos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Las mujeres miraban a Matsualí incansable, yendo y viniendo trayendo más heridos en la carreta. Dejándolos cuidadosamente sobre el suelo y volviendo a salir.</span><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Hasta que bien entrada la noche caminó por ese campo de muerte y no escuchó ningún ruido. Nada, solo un silencio estremecedor cubría el lugar y los cuerpos muertos.</span></span></span></span></span></span></span><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Detrás suyo escuchó de pronto el siseo de la arena al caer y el calor de una presencia conocida.</span></span></span></span></span></span></span><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Diste batalla niña -</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí se giró y ahí estaba, el Djinn de ojos verticales y cuerpo de arena, fuego y estrellas. Sus brazos sobre el pecho y su largo pelo azul.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– Fuiste tú el que provocó todo esto ¿verdad? -Le dijo Matsualí directamente</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– No se de que hablas niña, solo vine a castigarte por dañar mi valle -</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">–¿Castigarme?, ¿no es suficiente para tí tanta muerte? - abre los brazos mostrándole el campo sembrado de cadáveres</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– No lo creo - dijo el Djinn con odio en los extraños ojos de fuego vertical.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– Pues no puedes hacer nada. El valle no fue dañado, esta gente viene de las tierras altas y algunos son gente que buscaba la paz del valle. Algo que tú no pareces apreciar -</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– No seas insolente niña humana. Seré paciente, un día cometerás un error. - Le dijo el Djinn con la voz profunda y grave.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– No provoques mas guerras, porque te venceré en todas - Le dijo Matsualí furiosa</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– Niña estúpida. No he provocado nada - Dijo el Djinn antes de desaparecer, con una sonrisa torcida de satisfacción.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">De vuelta al centro de la gran casa, mientras Nilo limpiaba sus heridas y ella se las curaba le susurró:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">—No puedo salvarlos a todos. Pero juntos, podemos construir algo que los proteja después de nosotros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Él la besó en la frente – seguro tienes un buen plan, pero es hora de descansar. Tu también tienes heridas – le dijo señalándole el corazón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">La pena de las pérdidas de su gente la atormentaban sin dejarla pensar claramente. Miró a Nilo con el torso casi completamente vendado y se levantó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– Es cierto, es hora de descansar. Hazlo tú amigo mío. Yo debo atender un asunto antes. Luego también descansaré-</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí se fue a donde estaban los leones, Makut tenía una gran herida en la espalda. Se la curó con paciencia, sabía que le quedaría una terrible cicatriz. El león se dejó hacer, débil por la pérdida de sangre. Pero aun indomable.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Marakut lamía a su compañero solícita, Miraba a Matsualí con ojos casi humanos de preocupación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– Va a recuperarse, no temas, es el rey de la selva. nadie lo vencerá tan fácil - Le dijo a la leona, que bajó la cabeza pareciendo entenderla. Luego se recostó a su lado lamiendo su rostro.&nbsp;</span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí volvió a la gran casa y trabajó aún unas horas más con las mujeres que cuidaban a los heridos. Su mente tomaba notas y separaba hechos. Cada herido era una oportunidad de aprender de sus particularidades y sacar conclusiones que sirvan a todos.&nbsp;</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– Traigan agua limpia, deben lavarse&nbsp; siempre las manos si van a tocar a un enfermo. ¿o acaso cocinan con las manos sucias si van a alimentar a sus hijos? -</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Las mujeres se miraron entre ellas y dos de ellas trajeron una tinaja y una gran taza.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– Matsualí cabeceaba de cansancio vigilando a los heridos -</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– Nilo se acercó a ella y la recostó sobre la hierba. la cubrió con unas mantas y la dejó dormir por fin -</span></p>
<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">--------------------------------------------------------------------------------------------------------------</span></span></p>
<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">(Fin del Capítulo VII)<br /> <span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">Banda sonora<a href="https://drive.google.com/file/d/1m3quXWXcOyx11qeot686FQPVqXLEN-1-/view?usp=drive_link" target="_blank" rel="noopener">&nbsp;La llamada del clan</a></span></span></span></span></p>
<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">Siguiente capítulo:<br /> <a href="https://www.larmancialtda.com/novelas/novelas/matsuali-cap-viii-danza-ritual">Capítulo VIII: Danza Ritual</a> </span></span></p>
<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">---------------------------------------------------------------------------------------------------------------</span></span></p>]]></description>
			<author>no-reply@larmancialtda.com (Walter Oswaldo Quintela Huiza)</author>
			<category>Novelas</category>
			<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 15:47:16 -0500</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>MATSUALÍ - CAP VI :  Nilo</title>
			<link>https://www.larmancialtda.com/novelas/novelas/matsuali-cap-vi-nilo</link>
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			<description><![CDATA[<p><img src="https://www.larmancialtda.com/images/matsuali/matsuali-06.jpg" /></p><p style="text-align: center;"><span style="font-family: Comic Sans MS,cursive;"><span style="font-size: 24px;"><strong><br /> MATSUALÍ</strong></span></span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 18px;">“La que ve lo que aún no ocurre”</span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 18px;"><strong>Capítulo 6: Nilo</strong></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">La visión que había tenido bajo el influjo de la extraña fiebre había encendido en Matsualí un propósito, una meta. Hacer que su pequeña tribu sea el núcleo que crecería imponente hacia la gigantesca urbe que se había grabado en su memoria.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí, había trazado canales primitivos para el riego y para el uso del pueblo, enseñado a sembrar en el ciclo de las lluvias, establecido un orden donde el conocimiento era la piedra angular de su incipiente desarrollo. Se la veía pasear siempre mirando el horizonte, como si en la bruma diurna y nocturna encontrara las respuestas a sus incesantes preguntas.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Después de la celebración del tercer ciclo de la llegada al valle, empezó a compartir sus conocimientos con todos en la tribu. Si antes había logrado el milagro de crear una lengua nueva, mixta, para la comunicación de todos, ahora puso su empeño en el grabado de esas ideas. Necesitaba que sus pensamientos no se diluyeran, que otros puedan continuarlos o mejorarlos. Inventó la escritura del valle.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Tomó signos y referencias de los cuatro elementos. Creó runas que hablaban alrededor de un elemento único y todo lo que se referenciaba a él tenía un común. Como rio, pez, alga, mar. O runas de aire, donde condensaba a las nubes, el viento, la respiración, la voz.&nbsp;</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Su mente prodigiosa trabajaba sin descanso hora tras hora, creando, mezclando, dibujando. Una runa de viento y una de agua debían decir lluvia o tormenta. Matsualí probaba, experimentaba, desechaba y volvía tras un concepto hasta poder representarlo.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Paseaba junto al río con la tabla de arena en las manos, un artilugio que le permitía dibujar y borrar las ideas que bullían en su cabeza. La tribu la miraba pasar de lejos dejándola tranquila, sabían que trabajaba en algo, y la liberaban de las tareas cotidianas para dejarla pensar. Solo sus jóvenes leones paseaban junto con ella, pero no a su lado, ellos también exploraban y marcaban su territorio.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Sumida en sus pensamientos no vió al hombre parado dentro del río, como si hubiera emergido de las aguas. Estaba de pie en medio de la corriente, con el agua llegando a la cintura, y parecía hecho de la misma sustancia del río: piel oscura como el limo, cabellos como algas, ojos que reflejaban el cielo. Sus ojos eran grises como el agua profunda en remolino, y así parecían fluir, su piel brillaba con el reflejo del río. De porte imponente, su musculosa figura&nbsp; parecía una roca en medio del río. Quieto, sin moverse un milímetro, el agua fluía alrededor de él.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">—Soy el amo de estas aguas —dijo, sin presentarse, levantando la mano en modo de saludo.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí midió su presencia con la misma frialdad con que había medido al Djin,&nbsp; la lógica de Matsualí falló; él no era una ecuación, era un elemento, así como el Djinn no era una certeza, sino magia.&nbsp;</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Pero en este hombre sintió algo distinto: no era astucia lo que irradiaba, sino una fuerza inmensa y tranquila, como la de un torrente que nunca se apresura pero nada puede detener.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">—No hay amos aquí —respondió ella—. Solo los que construyen y los que destruyen. ¿Cuál eres tú?</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">El hombre sonrió y lanzó un desafío: un juego de ingenio, como el Djin, pero distinto. No acertijos, sino una batalla de voluntades sobre el curso del agua, el destino de las crecidas, la forma de los canales. Era un rival que no había conocido.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">EL hombre lanzaba un problema donde el agua a veces debía de ser vencida y otras donde el agua debería vencer.&nbsp; Matsualí respondía pero su falta de experiencia la hizo fallar más de una vez y Matsualí fue vencida. No por falta de inteligencia, sino porque la inteligencia de aquel hombre—o aquel espíritu—no seguía las reglas humanas. Él era el río, y el río no razonaba: fluía.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">—Te gano —dijo él, sin soberbia—. Pero no te pido nada a cambio. Solo que me permitas quedarme.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">El hombre caminó hacia ella saliendo del río, el agua parecía desprenderse de él y no simplemente bañarlo.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Los leones se acercaron gruñendo quedamente, desconfiados pero no alarmados. No veían peligro, pero tampoco se quedaron lejos. Se pusieron a la distancia de un salto, a los costados de Matsualí, siempre protegiéndola.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Tus guardianes desconfían - Le dijo mirándola a los ojos y cruzando los poderosos brazos sobre el pecho des pues de señalar a los leones.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Son mis hijos - Le dijo Matsualí todavía perturbada de la derrota. Su mente seguía resolviendo los problemas planteados guardando las respuestas.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">— Hijos fuertes, de una niña delgada como tú -.le dijo sonriendo</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– No respondiste mi pregunta inicial. Quien eres, ¿Eres de los que destruyen o construyen? -</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Puedo decir que soy ambos, doy vida y la tomo a partes iguales. La naturaleza no tiene preferidos -&nbsp;</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">&nbsp;– Un ser parecido a ti, pero totalmente distinto al final, me dió un regalo, un don. Y los hombres de mi tribu me enseñaron a ser fuerte. Si ahora no puedo superarte con la mente, tal vez lo haga con la fuerza – desafió ella.&nbsp;</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– No veo cómo pueda ser eso posible, soy tres veces tú por lo menos - Dijo el hombre mirándola divertido - cuál será el premio de la victoria esta vez.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Que lo elija luego el que gane - Dijo Matsualí dejando la tabla de arena en el suelo y ajustándose la túnica a la cintura. Su frágil figura era un junco diminuto junto a la montaña que el hombre aparentaba.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– ¿Entonces es un reto en serio, niña? -</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Totalmente, hombre - dijo Matsualí con un dejo de ironía y sarcasmo en la palabra “hombre” - vamos, no dejes que una niña te intimide - dijo Matsulí ordenando a los leones sentarse y observar. Ellos habían aprendido a obedecer las señas de la niña y se sentaron cada uno en el mismo lugar mirando al frente, pero con la musculatura tensa, lista para actuar a la primera orden.&nbsp;</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">El hombre separó las poderosas piernas asentándose en el suelo y abrió los brazos listo para la lucha.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí se acercó sigilosa, como una brisa de aire. Saltó ágil de izquierda a derecha y hacia adelante, lanzando un golpe al pecho del hombre con el canto de la mano. Utilizando el impulso de rebote del golpe para volver atrás.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">El hombre se tambaleó ante el golpe y abrió los ojos sorprendido. Nadie había podido siquiera moverlo y aquella niña casi lo tumba.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Entonces en serio- dijo al final lanzándose también él a la lucha. con una poderosa patada en el suelo desestabilizó a Matsualí que volvía a acercarse, pero la niña aprovechó el golpe para impulsarse hacia el aire y caer sobre su hombro golpeándolo con todas sus fuerzas.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">La articulación del hombro cedió y todo el brazo quedó inutilizado. Matsualí no se detuvo, su siguiente movimiento casi instantáneo fue caer al piso y girando sobre el talón golpeó al hombre tras la rodilla.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">El hombre cayó sobre una rodilla y dueño de un reflejo impropio para su grosor y tamaño logró atrapar el tobillo de Matsualí con el brazo sano, justo en el momento que ella ya se retiraba después del golpe.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">La jaló tratando de hacerla caer, pero la niña se plantó firme y también hizo presión en su pierna para soltarse del agarre.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Los dos se miraron a los ojos y Matsualí sintió su sangre hervir cuando la poderosa fuerza del hombre estaba doblegando su resistencia.&nbsp;</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Veamos cual fue tu don Djinn - pensó para sí misma y dobló la pierna que el hombre tenía sujeta. Un aire caliente emanó de todo cuerpo cuando hizo fuerza. El hombre cayó hacia adelante soltando el tobillo de Matsualí, totalmente vencido.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">El hombre se hincó sobre una rodilla en la arena mirándola con asombro</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Quien eres niña, que apenas he podido tocarte y he caído derrotado -</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Nadie, solo alguien que necesita tu ayuda -</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">El hombre la miró desde su posición, agarró su hombro lesionado, hizo presión colocándolo en su lugar.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Me llaman Nilo “el que fluye" y supongo que mi ayuda será el precio de mi derrota -</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí lo miró y sintió una emoción que nunca había experimentado: la curiosidad por otro ser, no como problema a resolver, sino como presencia a descubrir.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Si, necesito tu ayuda “Nilo” - pronunció su nombre por primera vez, hablándole como a un amigo - quiero saber del agua, del rio. De todo aquello que da y de todo aquello que quita. Quiero que enseñes a&nbsp; mi pueblo a vivir con el, de el y para el -</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Sabia decisión niña. Pero dime cual es tu nombre - Le dijo levantándose y estirando la mano para sellar su amistad.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Me llaman Matsualí -</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Entonces eres tú - Dijo Nilo - La que los nómadas nombran en las orillas, la que guía y provee, la niña del milagro -</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– No se de que hablas -&nbsp;</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Supongo que no, esas cosas se dicen en costas muy alejadas, allí donde el rumor de los sobrevivientes del naufragio negro es ahora un cuento y pronto será una leyenda. Y creo que sí necesitarás mi ayuda. Mucha gente te busca, mucha gente viene con los nómadas buscando tu pueblo. No para conquistarlo, sino como un lugar de esperanza, un lugar que se guía con sabiduría, un lugar donde existe la paz -</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Me sorprenden tus palabras y me entristecen también. Eso significa que algún hombre con ambiciones desmedidas también llegará algún dia -</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– También eso es cierto Matsualí - pronuncia su nombre casi con reverencia - pero para cuando eso pase, puede que tu tierra sea ya poderosa y no tema de nadie. -</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Puede que eso suceda, amigo. Pero necesito de tu sabiduria para eso, necesito que me enseñes a dominar al río - Los leones se habían acercado a ellos y rodeaban a Nilo olisqueándolo sin disimulo.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– El es Makut y ella Marakut - Le dijo Matsualí, Nilo acarició el poderoso cuello de Makut que ronroneó tranquilo.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Entonces te sigo Matsualí, a partir de ahora seré tu guia y tu discípulo -</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí lo miró un momento, recogió la tabla de arena del suelo y terminó de arreglarse la túnica antes de comenzar a caminar rumbo al pueblo. Nilo se puso a su lado y recogió un pedazo de rama gruesa. Lo limpió un poco y comenzó a caminar apoyándose en él. Matsualí lo miró intrigada</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Tienes una patada poderosa, aun me duele la rodilla, un día deberás explicarme cómo es que en ese pequeño cuerpo cabe tanto poder - Le dijo mirándola intrigado</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Habrá tiempo para conversar. Mucho tiempo -</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí y Nilo caminaron rumbo al pueblo seguidos por los dos leones que de rato en rato se apartaban del camino jugando entre ellos.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">--------------------------------------------------------------------------------------------------------------</span></span></p>
<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">(Fin del Capítulo VI)<br /> <span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">Banda sonora<a href="https://drive.google.com/file/d/1ipX0eijChHdKK7RlRopkBjwshl6z-XA8/view?usp=sharing" target="_blank" rel="noopener">&nbsp;NILO</a></span></span></span></span></p>
<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">Siguiente capítulo:<br /> <a href="https://www.larmancialtda.com/novelas/novelas/matsuali-cap-vii-la-llamada-del-clan">Capítulo VII&nbsp;: La llamada del Clan</a></span></span></p>
<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">---------------------------------------------------------------------------------------------------------------</span></span></p>
<p>&nbsp;</p>]]></description>
			<author>no-reply@larmancialtda.com (Walter Oswaldo Quintela Huiza)</author>
			<category>Novelas</category>
			<pubDate>Thu, 02 Apr 2026 16:57:29 -0500</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>MATSUALÍ - CAP V :  El sueño de las pirámides</title>
			<link>https://www.larmancialtda.com/novelas/novelas/matsuali-cap-v-el-sueno-de-las-piramides</link>
			<guid isPermaLink="true">https://www.larmancialtda.com/novelas/novelas/matsuali-cap-v-el-sueno-de-las-piramides</guid>
			<description><![CDATA[<p><img src="https://www.larmancialtda.com/images/matsuali/matsuali-05.jpg" /></p><p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 26px;"><span style="font-family: Comic Sans MS,cursive;"><strong>MATSUALÍ</strong></span></span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 18px;">“La que ve lo que aún no ocurre”</span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 18px;"><strong>Capítulo 5: El sueño de las pirámides</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">El tiempo se devoraba a sí mismo mientras en aquel valle escondido la tribu prosperaba. Matsualí guiaba en las siembras y cosechas, aquello que en su tierra había visto tantas veces y que fue la causa de sus primeras preguntas, ahora ponía en práctica lo aprendido y añadía a todo sus propias ideas. Su mente que no olvidaba una palabra y que analizaba pros y contras desde distintos ángulos, que reflexionaba profundamente sobre cada aspecto, que miraba el comportamiento de la tierra y hacía comparaciones. Esa mente prodigiosa estaba al servicio de cada aspecto de la nueva aldea.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Habían pasado un poco más de 3 años desde el&nbsp; naufragio que los había arrojado a esta tierra inhóspita y primitiva. Y eran 3 años desde que se habían apostado en el valle. La celebración tendría lugar en dos días.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí caminaba por el valle reflexionando siempre, pensando en las maneras de resolver los retos diarios que se presentaban, sean importantes o nimiedades propias del ser humano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Había prácticamente exprimido el conocimiento de todos sus “hermanos” como llamaba a ella a todos sus compañeros de viaje. Esas experiencias conjuntas eran la principal herramienta para el desarrollo de la aldea.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">A sus quince años la madurez de Matsualí la había convertido en la líder natural de la aldea. Más allá de haber sido siempre el sostén de todos, y la que sabía las cosas que pasarían antes que sucedieran. Para todos era magia, para ella era simple deducción.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Los jóvenes leones habían crecido fuertes y potentes. León y Leona, Makut y Marakut. Habían aprendido a conocer a cada uno de los habitantes de la aldea, y no era raro verlos sentados en cada costado de la aldea hasta que regrese el último de sus habitantes.</span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Acompañaban a los cazadores y eran salvajemente certeros a la hora de cazar.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Pero a pesar de todo, si Matsualí salía a recorrer el valle, Makut y Marakut iban con ella. Indefectiblemente. Para ellos era su madre y la cuidaban con una ferocidad indómita.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">La fiebre la atacó la noche siguiente, a dos días del festejo, sin previo aviso.&nbsp;</span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Estaba sentada tejiendo con las demás mujeres los últimos retoques a las ropas de la ceremonia, cuando un profundo gemido salió de su boca.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Soltó lo que tenía entre las manos y se tomó las sienes presionandolas con las palmas. Cayó de rodillas al suelo mientras su cuerpo se convulsionaba. Gruesas gotas de sudor perlaban su frente y su cuello, cayó de bruces inconsciente sobre la hierba.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Todos se lanzaron a ella pero la pareja de leones se interpusieron en su paso, rugiendo suavemente y mostrando los dientes poderosos.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí temblaba inconsciente en la hierba, Makut lamió el rostro de Matsualí y se sentó a su lado. La leona Marakut todavía dió unas cuantas vueltas alrededor de ella y se acostó del otro lado. Todos miraron temerosos a los leones sin atreverse a acercarse.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Missa, la mujer de más edad de todas, tomó una piel de la choza de Matsualí y se acercó directo a los leones, caminando erguida y casi sin mirarlos. Los leones sí la vieron siguiendo sus pasos firmes hacia ellos.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Pasó entre ambos y cubrió a Matsualí con el abrigo de piel. Los leones se levantaron y se acomodaron de nuevo dando espacio a Missa</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Los demás&nbsp; encendieron hogueras para ahuyentar a los espíritus, cantaron sus viejas canciones en sus lenguas antiguas, cada quien rogando por la salud de su joven líder.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí no estaba en el mundo de los despiertos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">La fiebre y el delirio la llevaron al mundo de los sueños.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Soñó que el valle se llenaba de agua, de mucha agua, tanta agua que parecía que el mar se lo tragaba, pero no era la furia del mar, sino una corriente mansa pero poderosa que lo atravesaba de sur a norte, nutriendo la tierra con limo oscuro y fértil. Vio crecer las espigas y los rebaños, su pedazo del valle se extendía hacia el horizonte con la llegada del agua y vio multiplicarse las chozas hasta volverse una gigantesca ciudad de piedra blanca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Gente de todos los colores caminan por sus calles, la gigantesca ciudad es un ente que bulle de vida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">De pronto Matsualí levantó la vista hacia el horizonte y vio que las dunas que se ordenaban y sombras gigantescas de piedra se elevaban en el firmamento. Tres montañas hechas por manos humanas, con puntas de oro que tocaban las nubes y caras de piedra blanca que reflejaban el sol como espejos pero sin dañar la vista. Distinguió que tenían cornisas que delineaban sus costados de un azul profundo con grabados donde contaban la historia del pueblo y de ella misma. Las montañas eran hermosas en su sencillez y en la posición de las puntas de las pirámides que se alineaban con las constelaciones del cielo con una exactitud matemática perfecta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Vio las pirámides antes de que existiera la palabra para nombrarlas. Y no eran tumbas, eran testigos de piedra, un legado distinto para las gentes de un futuro lejano,&nbsp; un futuro al que le hablaban con palabras que decían: "Aquí hubo alguien que comprendió el lenguaje del universo".</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">En el sueño, Matsualí caminaba hacia ellas con pasos de giganta. Volando sobre la ciudad que la mira y la señala. Se detiene sorprendida ante la efigie levantada delante. Es gigantesca. Es ella misma de pie, con Makut y Marakut a sus costados. Viste ropas extrañas y los leones llevan corazas sobre sus cuerpos musculosos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Rodea la efigie y cuando queda frente a su propia figura, una voz sale de la pirámide más alta y le habla :</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">“Esto será tu legado. No te recordarán por tu rostro, porque ésta figura será la primera en caer por el tiempo y la guerra, sino por la forma que tu inteligencia quedó grabada en la tierra. Cada piedra será una de tus ideas. Cada sombra, una de tus victorias.</span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Estás viendo el apogeo de un imperio que no llegarás a ver pero que se construirá en base a tu sabiduría. Porque no habrá pueblo que pueda derrotar a los dueños del ingenio. Harás muchas cosas. Tu mente resolverá muchos problemas y creará mas de lo que el mundo podrá descifrar”</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí quiso preguntar si su soledad terminaría allí, pero la voz ya se había ido. Las pirámides comenzaron a brillar con una luz interior, las cornisas azules brillaban en contraste a las blancas paredes y la dorada punta. La efigie triple vibraba con el aire, parecía que los gigantescos leones y su propia figura saldrían corriendo de un momento a otro. El río inmenso murmuraba su nombre al chocar a la costa llamándola, la blanca ciudad seguía ritos en los templos creados para ella, los constructores y centros de enseñanza tenían su imagen por símbolo y supo que este sueño no era un sueño, sino una profecía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Despertó con el cuerpo frío a pesar de las pieles. los leones se levantaron de su vigilia y lamieron su rostro con cariño, acarició los enormes hocicos y se incorporó aún débil pero con la mirada encendida de determinación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Salió de la tienda a donde la habían llevado bajo la vigilancia de los leones, todavía cubierta con las pieles,&nbsp; contempló el valle desierto y, donde otros veían vacío, ella ya veía los cimientos de la primera gran civilización.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Los encargados de perpetuar su conocimiento</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Su soledad era el precio de ser el primer eslabón de una estirpe de dioses. Vio las dunas interminables, las franjas de tierra en los límites del valle que algún día también se teñirán de verde. La intrigaba el río, la profecía le mostraba el valle a orillas de un inmenso río. Un río que parecía un mar de agua dulce y negro limo. “Creo que la naturaleza aún no ha dicho la última palabra” pensó para sí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">—Lo construirán —murmuró al aire—. Será mi mensaje para los siglos La tarea que deberán cumplir los que me siguen.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Sus compañeros no entendieron, pero guardaron silencio. La respetaban como a una sacerdotisa, aunque ella nunca pidió ese culto. Solo quería construir.</span></p>
<p><span style="font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">--------------------------------------------------------------------------------------------------------------</span></p>
<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">(Fin del Capítulo V)<br /> <span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">Banda sonora<a href="https://drive.google.com/file/d/1MoEBi2g-4BS3a_pvShLN77EAk8Ev7LBk/view?usp=sharing" target="_blank" rel="noopener">&nbsp;El sueño de las pirámides</a></span></span></span></span></p>
<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">Siguiente capítulo<br /> <a href="https://www.larmancialtda.com/novelas/novelas/matsuali-cap-vi-nilo">Capítulo VI : Nilo</a> </span></span></p>
<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">---------------------------------------------------------------------------------------------------------------</span></span></p>]]></description>
			<author>no-reply@larmancialtda.com (Walter Oswaldo Quintela Huiza)</author>
			<category>Novelas</category>
			<pubDate>Tue, 31 Mar 2026 19:17:23 -0500</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>MATSUALÍ - CAP IV : La noche del Djinn</title>
			<link>https://www.larmancialtda.com/novelas/novelas/matsuali-cap-iv-la-noche-del-djinn</link>
			<guid isPermaLink="true">https://www.larmancialtda.com/novelas/novelas/matsuali-cap-iv-la-noche-del-djinn</guid>
			<description><![CDATA[<p><img src="https://www.larmancialtda.com/images/matsuali/matsuali-04.jpg" /></p><p>&nbsp;</p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: center;"><span style="font-size: 26px;"><span style="font-family: Comic Sans MS,cursive;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: center;">“La que ve lo que aún no ocurre”</p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 18px;"><strong><span style="font-family: Trebuchet MS,Helvetica,sans-serif;">Capítulo 4 : La noche del Djinn</span></strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Algunos destinos no pueden cambiarse y las decisiones propias son parte del mismo.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Días después de la tormenta, el grupo se encontró con una caravana de nómadas del desierto. Matsualí y los hombres del grupo se acercaron a ellos cautelosamente, pero el jefe del grupo era un hombre racional y tranzaron algunas vituallas para el grupo (especialmente ropas) por un bien que Matsualí atesoraba “información”. La niña se ofreció a dibujarle un mapa de todo el territorio por el que habían caminado, facilitando el tránsito de la caravana que tenía pensado atravesarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">El jefe miró a la niña sorprendido, esa era una información invaluable, le ahorraría días de exploración y muchos recursos propios. Aceptó el trueque y le dió al grupo las ropas que le pidieron. Inteligente pero astuto, el hombre les dió ropas viejas pero en buenas condiciones. Matsualí las aceptó sin dudar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">De regreso al asentamiento donde esperaban los demás, los hombres contaron la experiencia de la reunión y todos se alegraron al recibir las nuevas ropas. Matsualí compartió con ellos el festejo. Una mujer que había adoptado a uno de los más pequeños del grupo, se acercó a Matsualí y le pidió que la dejara irse con la caravana de nómadas. Ella le explicó que si se unía a ese grupo la tomarían como esclava. Era su ley si encontraban gente en su camino. La mujer le dijo que prefería eso a seguir vagando sin rumbo. Matsualí sintió un pinchazo de dolor interno ante la sinceridad de la mujer. Le dijo que tuviera paciencia, que habían sufrido mucho en esa larga caminata pero que pronto acabaría.</span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Llevo días añorando dejar este camino - Le dijo la mujer - no se donde quieres ir niña, pero yo quiero la seguridad para mi y para este niño que ahora considero como mi propio hijo. Y aunque sea como esclava, ese por lo menos será un futuro. -</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí la miró con tristeza, quería convencerla de tener paciencia, que ahora todos eran una familia y que la libertad tiene sacrificios pero mejores recompensas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– ¿Estás segura Ayarea? - Le dijo Matsualí -&nbsp;</span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Completamente - Respondió la mujer sin vacilar.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– No puedo hacer nada contra eso, es tu decisión. Toma una de las ropas y ve tras ellos. Espero que la seguridad que buscas también te de felicidad -</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Espero lo mismo para todos ustedes, Aunque hubiera querido que alguien más vaya conmigo, pero los tienes hechizados niña, nadie piensa separarse de ti -</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Ayarea se levantó y se fue a donde los demás, cogió una nueva túnica para ella y para el niño y luego la vieron partir al encuentro de la caravana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Luego de cambiarse todos con las nuevas túnicas, Matsualí les dijo que guardasen la antigua y raída con ellos, podía servirles luego.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">El grupo retomó la marcha y caminaron otro medio dia para llegar a un nuevo mar de dunas.</span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Todos miraron a Matsualí preguntando qué harían ahora.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí les dijo que seguirán de frente, que este era el último sacrificio, que una vez más confiaran en ella.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">El viaje sobre la ardiente arena les tomó un día y medio, pero al cruzar las últimas dunas vieron en el horizonte un valle verde y los reflejos de un río. Bandadas de aves surcaban el cielo allá a lo lejos y la vegetación ofrecía mil posibilidades a sus cansados ojos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Caminan esperanzados todo el resto del día hasta llegar a las orillas del ancho río. Bañándose en él y jugando felices en el agua. Matsualí es una niña más junto a los otros niños.</span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Las mujeres recogen las viejas túnicas de todos y las lavan a un costado del río.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Después de un breve descanso recorren las orillas vírgenes y encuentran árboles frutales. Recogen todo lo que pueden y sentados todos en ronda disfrutan de una buena comida por fin y un descanso más que merecido.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Reanudan la marcha al día siguiente. Matsualí estudia el aire y la vegetación y sabe que el peligro está cerca a cada segundo, necesitan un refugio y después de avituallarse la siguen hacia la cadena de montañas que se divisan entre los árboles.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">La cueva estaba en la zona más profunda del valle, donde parecía que ningún ser humano había mostrado signos de presencia. Matsualí la había elegido como refugio temporal, pero algo en el aire le decía que aquel lugar no estaba vacío.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">La noche se volvió de un azul cobalto eléctrico. Esa noche, mientras los demás dormían, ella salió a observar las estrellas. La luna era apenas un hilo, y la oscuridad absoluta se pegaba a la piel como una tela fría. De repente, el aire cambió. No era viento, era una presencia: un peso invisible que hacía crujir la arena bajo pies inexistentes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">De una duna inmóvil surgió el Djinn, una entidad de constelaciones y humo negro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">En el mundo primitivo del que era dueño lo conocían como "Aquel que Deshace lo Hecho", el Djinn personificaba la entropía.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">—Has invadido mi valle, niña, este territorio es mio. -</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">La voz no llegó por los oídos. Llegó directamente al centro de su mente, como una brasa encendida. Alzó la vista y lo vio: un Djinn de las arenas rojas, con forma de hombre alto pero cuyos ojos eran dos brasas verticales, y cuyo cuerpo parecía tejido de arena y fuego. Matsualí no tembló, trató de comprender esa naturaleza etérea, su mente racional rechazaba su presencia, pero su realidad estaba envuelta en misterios que la naturaleza se empeñaba en esconder.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">—Tu territorio —repitió ella, sin inmutarse—. Hace tres lunas que cruzamos tus límites y no hiciste nada. Esperaste hasta ahora. ¿Por qué?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">El Djin sonrió, y en su sonrisa hubo un destello de respeto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">—Porque quería ver si eras digna de mi tiempo. Ahora lo sé. Pequeña mortal de mente geométrica, es hora de tu desafío - bramó el genio.&nbsp;</span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Matsualí aceptó sin vacilar. Lo miró intrigada. Su mente estudiaba cada aspecto del ser que tenía delante. Y se rindió a la evidencia de que no entendía esa naturaleza extraña, ese ser tan lejos de cálculos y figuras. Un misterio más que se agregaba a la colección de cosas que todavía no podía explicar.&nbsp;</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">El duelo no fue físico; la propuesta fue simple: tres acertijos. Si ella perdía cualquiera de ellos, su mente quedaría atrapada en el desierto para siempre. Si ganaba, él le concedería un don.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">El Djinn lanzó los dos primeros acertijos, fueron antiguos, nacidos de la memoria del viento y la sed, paradojas sobre el vacío y el destino.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí diseccionó cada enigma con una velocidad aterradora, los resolvió con la misma facilidad con que respiraba, porque en su mente los conceptos se plegaban y desplegaban como telas, encontrando ángulos que la lógica común no veía. Su prodigiosa mente no se perdía en objeciones, era directa, sin desviarse en ningún momento del objetivo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">El Djinn se quedó sorprendido de la velocidad con que la niña había respondido y en él nació un odio profundo ante la mortal que parecía humillarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">El tercer acertijo fue más oscuro. El Djin le mostró una imagen de sí misma, sola, envejeciendo, gobernando un pueblo que la veneraba pero que nunca podría alcanzarla. Le preguntó: “¿Cuál es el peso de un alma que no tiene igual?”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí absorbió esa imagen reconociéndose a ella misma. Vio su propia vida desplegada como un mapa, y en lugar de huir del dolor que esa soledad le causaría, lo abrazó. Cerró los ojos, no de miedo ni desconcierto, sino de aceptación. La respuesta se formó en su mente mientras pensaba en la imagen y la gente que dormía en la cueva ignorante de la prueba por la que la niña pasaba ahora.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">El Djinn sonrió satisfecho ante la visión de la niña con los ojos cerrados. Por fin había ganado y esa mente prodigiosa sería su nuevo tesoro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– Responde ahora niña o se parte del valle. ¿Cuál es el peso de un alma que no tiene igual? – repitió la pregunta levantando una mano, dispuesto a tomar la inteligencia de la niña y hacerla parte del viento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí abrió los ojos y lo miró segura y sin miedo —El mismo peso que la arena que sostiene una pirámide —respondió—. Toda la fuerza está en la base, aunque nadie vea la cúspide.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">El Djin enmudeció. Por primera vez en milenios, un humano lo había vencido no con astucia, sino con una verdad que él mismo había olvidado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– Impresionante. - Dijo con un dejo de sarcasmo y frustración - eres la primera que logra pasar los acertijos. No tengo más remedio que cumplir mi palabra. Un designio que odio de mi raza. Pero los dioses así me hicieron. - Extendió la mano y tocó la frente de Matsualí&nbsp;</span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Ten mi regalo. Tuya será la fuerza y determinación de las montañas. En ti, la fuerza será una guía - &nbsp;y el Djinn le otorgó la fortaleza física de las montañas y la determinación del tiempo.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">La miró con desdén después de tocarla y la frustración de haber sido vencido por un mortal anidó negra en su pecho, la envidia natural de su raza emergió de su interior y sonriendo lanzó a la niña augurio final.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">– Serás tan grande que nadie podrá alcanzarte. Y esa grandeza te condenará a la soledad. Ese es mi augurio para ti, solo un ser más poderoso que yo podrá romper esta cadena. Y te aseguro niña que en el valle no hay nadie mas poderoso que yo–</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí sintió cómo la fuerza física y espiritual brotaba en sus huesos como un metal fundido, templado. En su mente su raciocinio flaqueaba. Ella era lo que en siglos venideros llamarían científica, pero que ahora era solo curiosidad. Aquella demostración de un universo paralelo la intrigaba, porque no sabía darle una explicación. Aquello era magia. Y para ella era una afrenta al orden natural de las cosas. Pero lo aceptaba, como un rival, algo que terminaría por explicar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">—Tienes mi don —dijo el Djinn, mientras sus ojos ardían con odio y envidia—. Y también mi augurio: caminarás sola, porque nadie estará a tu altura. Espero que sepas manejarlo - Le dijo con una sonrisa torva y maliciosa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí lo miró desde su pequeña altura inmutable y serena. Algo que al Djinn le incomodaba profundamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– Supongo que no será la última vez que te vea -&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– Espero que sí - dijo el Djinn - no me gustan los mortales. Son demasiado frágiles y sus pequeños deseos solo me perturban. Así que no esperes encontrarme de nuevo, a no ser que hagas algo con mi valle que amerite tu castigo. -</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– Este valle es hermoso, no tengo porqué cambiar eso. Entonces seguro que no volveremos a vernos -</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– Aún eres muy joven, niña mortal. No asegures un futuro que no conoces. Es mi último consejo y te lo ofrezco gratis -&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">El Djinn se disolvió, con un susurro de arena caliente, mientras la miraba directamente a los ojos y sonreía maliciosamente.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí quedó de pie en la noche, sola bajo las estrellas, sintió su nueva fuerza, el nuevo poder en su sangre, pero también el peso de las palabras, el peso de un destino divino. No lloró. Nunca lloraba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Sintió un grave rugido tras suyo. Una leona herida se acercaba a ella amenazante, la sangre brotaba de un costado a borbotones. Su fiero rostro estaba contraído de furia y dolor. Se lanzó sobre ella sacando las garras para cazarla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– Seguro el último regalo de ese ser - pensó la lógica mente de la niña - es una prueba, y también necesito saber el resultado - se dijo saltando a su vez al encuentro de la bestia.</span></p>
<p style="line-height: 1.38; text-align: justify;"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;"><span style="font-variant: normal; white-space: pre-wrap;"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: 400;"><span style="font-style: normal;"><span style="text-decoration: none;">Sus pequeños brazos se aferraron al cuello de la bestia que sorprendida en su salto y torpe por la herida no pudo interceptarla.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí apretó con fuerza el enorme cuello de la leona, mientras la bestia se revolcaba en el suelo con la niña prendida fuertemente a ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Apenas unos segundos después la bestia se quedaba quieta, inconsciente, vencida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí vió la herida y supo que era mortal. El Djinn había exagerado en el corte, seguro que solo quería herirla para aumentar su ferocidad. Ahora la leona moría sin remedio y Matsualí conoció por fin el desprecio y la furia. Un desprecio más profundo del que había sentido por sus captores cuando la vendieron al esclavista.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Entre la maleza escuchó otros gruñidos pero más suaves, se acercó cautelosa y vió a dos cachorros que salieron corriendo al encuentro de la leona.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">La leona había quedado por fin inerte. Producto del corte y de la lucha final.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí lloró ante el cuerpo de la leona. Ella que nunca lloraba, se vió rendida ante la tristeza y la inutilidad de aquel acto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– Esto no debió pasar - se dijo mirando sus manos y su cuerpo intacto. Y sus pensamientos se enturbiaron por la culpa que sentía.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Al final, su mente práctica tomó el control. Agarró a los dos cachorros y los acunó en sus brazos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– Ahora son parte mía. - les dijo - Serán los guardianes de la tribu - Pronunció aquella palabra por primera vez. Todos los que dormían en la cueva eran su tribu. Su comienzo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Mientras sus ojos caían cansados, los cachorros se acurrucaron a ella calentándola con sus cuerpos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">En la brisa que revoloteaba la arena que cubría el cuerpo de la leona muerta parecieron dibujarse dos ojos verticales y una mueca furiosa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">A la mañana siguiente, entró a la cueva y les dijo a los suyos que podían quedarse. Aquel valle, aquel lugar donde había vencido a un genio, sería su hogar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Salieron todos poco a poco de la cueva y gritaron aterrados ante el cuerpo inerte y gigante de la leona muerta.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí no les dió explicaciones. Solo miró a los hombres y les hizo una seña.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– Hagan lo que tengan que hacer, pero en un lugar que nadie pueda verlos.-</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Los hombres asintieron y entre todos ellos empezaron a mover el cuerpo de la leona hacia los matorrales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Aún quedó tiempo para un susto más cuando los dos pequeños cachorros de león aparecieron por detrás de la cueva y se pararon a los pies de Matsualí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– No teman - Les dijo la niña alzando una mano - solo son dos pequeñas víctimas como nosotros. Ellos crecerán y serán los guardianes nuestros. Lo prometo -</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Todos miraron a los cachorros y a Matsualí y aceptaron a los nuevos integrantes no sin antes estremecerse ante la perspectiva de vivir con dos leones merodeando cerca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– Este valle es nuestro hogar ahora. Es tiempo de hacer planes -</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">Matsualí miró el horizonte de pradera verde y vegetación exuberante. Los demás la imitaron mirando al valle.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– Fuiste cruel, genio, demasiado cruel - Pensó Matsualí recordando la figura del Djinn y sus ojos extraños - Una vida es una vida -</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– La tomaste tú - resonó la voz del Djinn en su mente seguida de una risa caótica que se fue diluyendo con el viento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="white-space-collapse: preserve; font-family: Tahoma, Geneva, sans-serif; font-size: 16px;">– Pero te vencí - Dijo en voz alta, sonriendo al final.</span></p>
<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">--------------------------------------------------------------------------------------------------------------</span></span></p>
<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">(Fin del Capítulo IV)<br /> <span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">Banda sonora<a href="https://drive.google.com/file/d/1oV8J7rFJ-3RRIKsVI6Km_CRuLx22yETd/view?usp=sharing" target="_blank" rel="noopener">&nbsp;La noche del Djinn</a></span></span></span></span></p>
<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">Siguiente capítulo:<br /> <a href="https://www.larmancialtda.com/novelas/novelas/matsuali-cap-v-el-sueno-de-las-piramides">Capítulo V&nbsp;: El sueño de las pirámides</a> </span></span></p>
<p><span style="font-size: 16px;"><span style="font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif;">---------------------------------------------------------------------------------------------------------------</span></span></p>
<p>&nbsp;</p>]]></description>
			<author>no-reply@larmancialtda.com (Walter Oswaldo Quintela Huiza)</author>
			<category>Novelas</category>
			<pubDate>Mon, 30 Mar 2026 01:07:52 -0500</pubDate>
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