<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Belvedere</title>
	<atom:link href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Fri, 30 Jun 2006 21:53:00 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.4.7</generator>
	<item>
		<title>¿Hay alguien ahí?</title>
		<link>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/%c2%bfhay-alguien-ahi/</link>
					<comments>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/%c2%bfhay-alguien-ahi/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Roger Jiménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 30 Jun 2006 21:53:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/%c2%bfhay-alguien-ahi/</guid>

					<description><![CDATA[<p>El Mundial de fútbol, como no podía ser de otra manera, dispara derroches de pasión y también de cónquibus. &#8220;Mi padre vino a vendimiar, yo a por el Mundial&#8221; (sic), rezaba la pancarta vindicativa de un hincha español en uno &#8230; <a href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/%c2%bfhay-alguien-ahi/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a></p>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/%c2%bfhay-alguien-ahi/">¿Hay alguien ahí?</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere">Belvedere</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El Mundial de fútbol, como no podía ser de otra manera, dispara derroches de pasión y también de cónquibus. &#8220;Mi padre vino a vendimiar, yo a por el Mundial&#8221; (sic), rezaba la pancarta vindicativa de un hincha español en uno de los estadios germanos. Ya no existe la coartada de la selección, de vuelta a casa triste y derrotada. En Alemania quedan legiones de forofos participando hasta el final en la feria de las vanidades. Se gasta lo que se deba, aunque se deba lo que  se gasta, parecer ser la divisa. Pero, ¿de verdad somos tan ricos como para festejar cualquier cosa cada día? ¿A qué se dedican tantas personas jóvenes que llenan despreocupadamente los estadios y las cervecerías? ¿Trabajan? ¿Estudian? ¿Diseñan? Los que se han quedado no regatean tiempo al espectáculo y se las apañan para ver todos los partidos. La pregunta clave es si hay alguien en la consola de mandos.</p>
<p>Desde el punto de vista del Universo no hay nada más insignificante, pero aquí estamos, pegados al capitalismo de la vanidad, como un cortejo de coches sin vida lanzados a toda velocidad. Nuestros hijos no irán a vendimiar porque son niños ricos llenos de Emepetreses y de regalos que probablemente olvidan una semana después de haberlos recibido.</p>
<p>Vivimos en un mundo dejado a deber, un universo económico donde se sabe el precio de todo y el valor de nada, donde reina una rivalidad pura, vaciada de cualquier significado moral o histórico. Se busca suscitar la admiración y la envidia y dejamos para la posteridad la cuenta de la tarjeta de crédito que, inevitablemente, llegará. Como decía Groucho Marx, &#8220;la posteridad no me importa. Además, ¿qué ha hecho por mí la posteridad?&#8221; Los errores de la exuberancia se pagan, sobre todo cuando la exuberancia es irracional, puro espejismo. Mientras la mitad del mundo mira la televisión, la otra mitad se muere de hambre, una realidad que deberíamos sopesar aunque sólo fuera por un mínimo de sensibilidad y sentido común.</p>
<p>Para empezar, la mítica marea del progreso que debería poner a flote todas las barcas no ha funcionado siquiera en los diez países más ricos del planeta. En los últimos quince años, los beneficios del capital en esta área privilegiada han aumentado en más del 300 por ciento, pero los salarios permanecen estacionarios por la sola razón de que la mujer ha entrado masivamente en la producción. Y las bolsas de pobreza se han ensanchado: en la grande Francia, &#8220;Secours Catholique&#8221; asiste a 800.000 familias, y  600.000 personas no disponen de casa. Y en Milán la ciudad más rica de Italia-, 300.000 personas viven en el umbral de la pobreza. </p>
<p>¿Hablamos de Madrid, de Barcelona, de Sevilla?<br />
Una diferencia abismal divide a los países ricos de los pobres. La relación-muestra entre Suiza y Mozambique ha pasado en dos siglos del 5 al 400 a 1. En América Latina y en África aumenta un estado de privación que se oculta y es casi imposible censar. Sólo la mitad del género humano tiene luz eléctrica y teléfono, un tercio ignora la tecnología moderna, mil millones de trabajadores reciben pagas inferiores a las 50 viejas pesetas diarias, y en los países opulentos 160 millones de seres no superan el euro.</p>
<p>Entre las muchas fábulas que ha puesto en circulación la nueva ideología parece como si se estuviera renunciando a la más atractiva en forma de tiempo libre, anunciado a los cuatro vientos como el tiempo de la libertad y de la creatividad. Ahora ya se sabe que este tiempo libre consiste en un vacío humillante, la jornada dedicada a ver la televisión la gran escuela del neoanalfabetismo del ciudadano medio, que repite los lugares comunes publicitarios y apenas conoce algo del país donde ha nacido o vive.</p>
<p>Otro indicador de este nada tranquilizador estado de cosas en que millones de personas han sido educadas para perseguir el beneficio ignorando o despreciando todos los demás compromisos cívicos, procede de la ostentación del lujo de masas. Si el único valor social hoy existente es hacer dinero, entrar en la pequeña galaxia de los ricos, su ostentación y estatus-símbolo se convierte en una de las ocupaciones más solicitadas. Las fábricas de coches de lujo y los constructores navales no consiguen imponerse a la demanda. Se debe guardar una cola de meses antes de conseguir un &#8220;Ferrari&#8221; o un yate de 15 metros; se calcula en millardos para los nuevos &#8220;circenses&#8221;, como los campeonatos de fútbol (una actividad en plena quiebra) y la Fórmula Uno; corren recompensas faraónicas para los descubridores de galeones de oro en el mar de los Sargazos, para anticuarios y &#8220;prime donne&#8221;. Inversiones oportunamente ligadas a evasiones fiscales, como lo es en buena parte la beneficiencia millardaria e impúdica que organiza desfiles de modas, maratones, galas literarias o  encuentros de fútbol entre actores y cantantes. Han pasado a la paz del pleno olvido los tiempos en que los Agnelli y otras rancias familias europeas vestían de manera informal y se recluían discretamente en sus villas de la Liguria durante el verano. Ahora es llegado el tiempo de los nuevos ricos, la nueva aristocracia del dinero que sustituye a la de la sangre, a los Vanderbilt o a los Rothschild en la Copa América. Es la era preapocalíptica global.</p>
<p>¿Y que decir de lo nuestro? Que España va bien, y los españoles tampoco.</p>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/%c2%bfhay-alguien-ahi/">¿Hay alguien ahí?</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere">Belvedere</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/%c2%bfhay-alguien-ahi/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Los 39 escalones</title>
		<link>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/los-39-escalones/</link>
					<comments>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/los-39-escalones/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Roger Jiménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 11 Jun 2006 17:13:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/los-39-escalones/</guid>

					<description><![CDATA[<p>Una de las curiosidades del presente mundial de fútbol es que la selección nacional inglesa está en manos de un sueco, Sven Goran Eriksson, muy conocido en Italia por haber llevado al club romano de la Lazio a vencer el &#8230; <a href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/los-39-escalones/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a></p>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/los-39-escalones/">Los 39 escalones</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere">Belvedere</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Una de las curiosidades del presente mundial de fútbol es que la selección nacional inglesa está en manos de un sueco, Sven Goran Eriksson, muy conocido en Italia por haber llevado al club romano de la Lazio a vencer el &#8220;scudetto&#8221;. Esta particularidad no parece preocupar demasiado a los aficionados ingleses siempre que el equipo albión desempeñe un papel digno y vaya conquistando posiciones hasta llegar a la final. Años atrás, la selección irlandesa estaba sin seleccionados y consiguió uno el inglés Charlton- mediante un anuncio en los periódicos, que es una forma muy efectiva y nada sospechosa de cubrir una plaza vacante, por importante que sea.</p>
<p>El sistema de insertar anuncios en la prensa es el que vienen utilizando los Servicios de Inteligencia británicos para reclutar jóvenes funcionarios con destino a tareas que han recibido el genérico nombre de espionaje desde que las potencias adoptaron una política exterior y decidieron vigilarse mutuamente. La información, particularmente en tiempos de guerra, era indispensable para los hombres de Estado, diplomáticos y militares. La actividad desarrollada por el contraespionaje británico a través del MI-5 ha producido una copiosa y apasionante literatura con nombres míticos del campo de la diplomacia, de la intelectualidad y el periodismo. Un escándalo mayúsculo estalló cuando se descubrió que los cuatro famosos espías de Cambridge resultaron ser agentes dobles al servicio de la Unión Soviética.</p>
<p>En el mercadillo londinense de Campden Town encontré recientemente un ejemplar de &#8220;The Thirty-nine Steps&#8221;, una pieza maestra del género escrita en 1915 por John Buchan en la que el protagonista, Richard Hannay, es el prototipo del agente secreto noble, patriota, decidido e ingenioso. Hace muchos años que leí por primera vez &#8220;Los 39 escalones&#8221;, una perfecta combinación de buena literatura e intriga que fue utilizada en clases de criminología como trabajo práctico. La obra de Buchan fue adaptada varias veces a la pantalla, pero la versión que obtuvo un éxito clamoroso fue la realizada por Alfred Hitchcock en 1935. &#8220;El espía que quiera triunfar debe ser capaz de vivir con autenticidad cada una de sus múltiples vidas&#8221;, es uno de los consejos cruzados. Otro gran enunciado es: &#8220;Cuando se tiene conocimiento de algo que pueda interesar al Gobierno, se comunica; si no se ha sabido nada de importancia, se inventan noticias, y después de desmienten en el informe siguiente&#8221;.</p>
<p>Inevitablemente, los cambios llegan incluso a esta curiosa y excitante rama de la actividad humana. Los espías son ahora reclutados mediante anuncios en los periódicos. Se les pide conocimientos geopolíticos, dominio de idiomas y de la informática, aunque raramente serán enviados al exterior. Más bien cumplen un horario oficinesco en el que elaboran, traducen o resumen informes. La aventura no figura en su futuro lineal. En Hampstead era frecuente tropezarse en el súper con Stella Remington, que fue responsable durante unos años de los servicios secretos. &#8220;Yo también tengo familia con su vida propia y sus necesidades, como todos el mundo&#8221;, declaró al &#8220;Sun&#8221;. Hasta entonces, la identidad de un miembro de los servicios secretos, por no hablar de un cargo de la organización, eran asuntos de Estado que se llevaban con el máximo sigilo.</p>
<p>La tecnología ha reemplazado a  las mejores escuelas de pensamiento del espionaje y con ello se acabaron las novelas que obligaban a discurrir. Los nuevos agentes tienen que ser expertos en transmisiones cifradas y duchos en el manejo de equipos informáticos sofisticadísimos, torres CPU, monitores de pantalla plana, discos duros, consolas de audio multicanal con suministro propio de energía filtrada, micrófonos diminutos, células fotoeléctricas recargables, chips con una memoria de gran capacidad y unidades de manotecnología. Mientras aprenden todo esto, están ya naciendo nuevas familias de ingenios mucho más perfectos.</p>
<p>Con el fin de la guerra fría, el espionaje dejó de tener sentido, pero como dice Frederick Forsyth, el espionaje seguirá &#8220;porque está instalado en el subconsciente neurótico de las naciones&#8221;.</p>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/los-39-escalones/">Los 39 escalones</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere">Belvedere</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/los-39-escalones/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>En el nombre de Dios</title>
		<link>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/en-el-nombre-de-dios/</link>
					<comments>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/en-el-nombre-de-dios/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Roger Jiménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 31 May 2006 15:36:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/en-el-nombre-de-dios/</guid>

					<description><![CDATA[<p>Cuando me ocupaba de la corresponsalía de &#8220;La Vanguardia&#8221; en Roma, una relevante personalidad barcelonesa me preguntó si el Papa era creyente; es decir, si practicaba los postulados que predicaba o se limitaba a gestionar el negociado Vaticano. Me sorprendió &#8230; <a href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/en-el-nombre-de-dios/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a></p>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/en-el-nombre-de-dios/">En el nombre de Dios</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere">Belvedere</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>
Cuando me ocupaba de la corresponsalía de &#8220;La Vanguardia&#8221; en Roma, una relevante personalidad barcelonesa me preguntó si el Papa era creyente; es decir, si practicaba los postulados que predicaba o se limitaba a gestionar el negociado Vaticano. Me sorprendió aquella consulta -formulada sin la menor intención retórica- viniendo de alguien tan acreditado, sobre todo por la disociación que de una manera tan natural planteaba. Me ha venido a la memoria aquel episodio después de escuchar y leer algunas disquisiciones sobre las palabras del actual Pontífice en Auschwitz, uno de los escenarios del Holocausto: &#8220;¿Dónde estaba Dios entonces?&#8221; &#8220;Por qué calló?&#8221; &#8220;¿Cómo pudo tolerar ese triunfo del mal?&#8221;</p>
<p>Se trata de una interpelación al Altísimo, un grito de dolorida incomprensión ante la magnitud destructora del Holocausto que no guarda la menor relación con la duda, como pretenden entrever los doctrinarios de la ateocracia rampante. Otros padres de la Iglesia han expresado su horror en diferentes circunstancias históricas. Tomás de Aquino empieza así su argumentación sobre la existencia divina: &#8220;¿Hay Dios? Aparentemente, no&#8221;. Precisamente, el Papa Ratzinger ha hecho invocaciones en Polonia para que no se justifiquen más crímenes en nombre del Creador. &#8220;Gott mit uns&#8221; (&#8220;Dios con nosotros&#8221;) figuraba inscrito en los cinturones de los soldados de la Wehrmacht, los mismos que abrían las espitas de las cámaras de gas bajo la obediencia debida. &#8220;Mata a un hombre y serás un asesino, mata a millones y serás un conquistador,  mátalos a todos y serás Dios&#8221;, escribió Jean Rostand. El general Franco se declaraba responsable de sus actos sólo ante Dios y ante la historia, y el dictador inglés Cromwell tenía una máxima inmutable: &#8220;Confía en Dios y mantén la pólvora seca&#8221;.</p>
<p>En todo lugar y en todo momento, muchos creyentes se preguntan qué habrá estado haciendo Dios en los últimos tiempos en vista del espectáculo que nos rodea. &#8220;Si tratas así a tus amigos, no es de extrañar que tengas tan pocos&#8221;, se lamentaba santa Teresa. &#8220;Señor, no mires demasiado las miserias de tu mundo; no podemos permitir que te conviertas en ateo&#8221;, imploraba el heterodoxo san Agustín.  Ionesco lo planteó de otro modo: &#8220;Creo en Dios porque creo en el mal&#8221;. Pero el diablo en nuestros días ha pasado a ser una entidad metafísica pese a que existen los infiernos de la conciencia.</p>
<p>Con demasiada frecuencia nos olvidamos de la realidad de la libertad, necesariamente orientada al bien y la felicidad. Olvidar esta realidad es equivocar el verdadero sentido de la libertad y trastornar su auténtica grandeza. Dejarla de lado lleva irremediablemente a los desastres en la convivencia humana que ha conocido el siglo XX y sigue conociendo el actual: dos guerras mundiales, invasiones, campos de concentración y exterminio, hambre salvaje de una inmensa parte de la humanidad, terrorismo, aborto, enfermedades, esclavitud, crimen organizado. Estos desmanes se habrían podido evitar de haber prevalecido el genuino concepto cristiano de libertad frente a la noción liberal y anarcoide de la misma y frente a aquella terrible idea comunista, expresada por Lenin: &#8220;Libertad, ¿para qué?&#8221; En definitiva, todos estos idearios y sistemas que exaltan al hombre sin frenos, la libertad sin límites y el Estado sin normas morales externas y superiores a él,  conducen a las más extremas formas de tiranía, opresión y destrucción del ser y de la vida humana. </p>
<p>Hablar de Dios en una columna periodística puede parecer un tema no actual o propio de un propagandista de la fe. Por eso finalizo buscando el apoyo y la inspiración del admirado periodista e infatigable viajero que fue Chesterton: &#8220;Allí donde no hay nadie, está Dios&#8221;, y &#8220;Dios existe donde dejamos que exista&#8221;.</p>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/en-el-nombre-de-dios/">En el nombre de Dios</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere">Belvedere</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/en-el-nombre-de-dios/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El efecto Rip Van Winkle</title>
		<link>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/el-efecto-rip-van-winkle/</link>
					<comments>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/el-efecto-rip-van-winkle/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Roger Jiménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 May 2006 18:42:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/el-efecto-rip-van-winkle/</guid>

					<description><![CDATA[<p>Al inicio de la primavera, me reuní con varios amigos en una idílica aldea pastoril perdida en las montañas prepirenaicas. En una de las largas sobremesas junto al fuego saltó la figura de Rip Van Winkle, el granjero protagonista de &#8230; <a href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/el-efecto-rip-van-winkle/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a></p>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/el-efecto-rip-van-winkle/">El efecto Rip Van Winkle</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere">Belvedere</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>
Al inicio de la primavera, me reuní con varios amigos en una idílica aldea pastoril perdida en las montañas prepirenaicas. En una de las largas sobremesas junto al fuego saltó la figura de Rip Van Winkle, el granjero protagonista de un relato de Washington Irving quien, vagando por el monte, encuentra a un grupo de enanos jugando a los bolos y cae dormido después de beber con ellos un extraño licor. Al despertar, muchos años después, es un hombre viejo y comprueba que todo ha cambiado a su alrededor. Su mujer ha muerto, sus hijos se han marchado, y el retrato de George Washington cuelga en los lugares públicos en lugar del rey Jorge III. Entonces, el anciano Winkle se dedica a explicar a sus conciudadanos cómo eran las cosas en el periodo prerrevolucionario estadounidense.</p>
<p>Inspirados en esta historia, iniciamos una especie de juego onírico consistente en individualizar los cambios más impactantes de nuestro entorno tras una prolongada hibernación: la globalización, el proceso postindustrial, las nuevas tecnologías, los flujos inmigratorios, los efectos brutales de la televisión Una contertulia rompió el ritmo de estas grandes generalizaciones y derivó hacia otro fenómeno que capturó el interés de todos: la inquietante pérdida de responsabilidad individual y colectiva en nuestra sociedad. Se observa en muchas actividades y en las distintas escalas, dijo. &#8220;El mundo presente es la expresión directa de un poder irresponsable, y son demasiados los poderosos que no escuchan otras voces que los ecos de las suyas. Cada vez quedan menos personas dotadas de capacidad para comprometerse con las causas y con los demás, aquellas personas que solían adoptar responsabilidades, que se esforzaban en mantener una visión ética de la vida y eran receptivas y afables en sus relaciones. Echo en falta esta dimensión responsable.&#8221;</p>
<p>El asunto nos mantuvo más de lo previsto en torno a la gran chimenea. Unas voces abundaron en el diagnóstico mientras que otras entraron en la relación de causa efecto. Hubo variedad de aportaciones sobre la definición de ciudadanos como seres responsables y solidarios. Los jóvenes crecen en la cultura de la impunidad disociada de cualquier noción de responsabilidad cívica porque los padres y enseñantes, la sociedad entera, cree en un poder superior, casi divino, que nos libere de responsabilidades, fue otra de las afirmaciones.</p>
<p>Un erudito citó a Jean Baudrillard cuando dice que se perfila cada vez más una realidad política perfectamente disociada. Por un lado, existe una clase política que evoluciona con plena impunidad y dedicada a la tarea única de reproducirse en una confusión endogámica de todas las tendencias y a través de una alianza incestuosa entre la derecha y la izquierda que provoca la patología y la degeneración que son características de la consanguinidad. Y de otra parte, está la sociedad real, desconectada de la esfera política, a la que sólo le queda el cordón umbilical de los sondeos y las encuestas. De tal modo que los escándalos, la corrupción y la degradación general no tienen la menor consecuencia, porque en una sociedad disociada la responsabilidad (la posibilidad de que las dos partes rindan cuentas) ya no forma parte de las reglas del juego.<br />
A partir de los 40 toda persona es responsable de su aspecto, decía Roosevelt. El verdadero drama se encuentra en el poder de los mecanismos sociales, en su implacable inercia, su conformismo letal que hacen que parezca inútil e invisible cualquier tipo de elección de individual y la proyección de los gustos, los sentimientos y la elección personal de cada individuo</p>
<p>Sólo alentaban unas pocas brasas cuando levantamos la amigable aunque vivaz reunión, sorprendidos de lo mucho que había aportado un personaje de ficción de comienzos del siglo XIX. Nos retiramos todos a dormir sin el menor sentido de responsabilidad por llegar a ninguna conclusión sobre lo discutido.</p>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/el-efecto-rip-van-winkle/">El efecto Rip Van Winkle</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere">Belvedere</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/el-efecto-rip-van-winkle/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Mr. Chance</title>
		<link>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/mr-chance/</link>
					<comments>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/mr-chance/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Roger Jiménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 May 2006 18:32:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/mr-chance/</guid>

					<description><![CDATA[<p>Las antesalas de los estudios televisivos, como las consultas en los policlínicos, tienen sus horas punta, atestadas de personas de los más variados conocimientos, aunque en las primeras predominan los políticos, expertos que proporcionan datos supuestamente útiles para el común &#8230; <a href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/mr-chance/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a></p>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/mr-chance/">Mr. Chance</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere">Belvedere</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>
Las antesalas de los estudios televisivos, como las consultas en los policlínicos, tienen sus horas punta, atestadas de personas de los más variados conocimientos, aunque en las primeras predominan los políticos, expertos que proporcionan datos supuestamente útiles para el común de los ciudadanos y, necesariamente, estos turistas especializados llamados periodistas. Unos y otras van pasando por riguroso orden, intervienen en el programa y son despedidos con un reloj o cualquier otro artilugio de promoción y una sonrisa de la azafata.</p>
<p>Ocurre, en ocasiones, como en la guaracha, donde unos y otros se atropellan y se producen confusiones con resultados sorprendentes. Tal fue el caso vivido por un taxista londinense, invitado a intervenir en un programa de la BBC sobre las restricciones impuestas al tráfico y acabó hablando del futuro de la música digital en &#8220;News 24&#8221;. Lo habían confundido con el director de la web de tecnología &#8220;News Wíreles&#8221;, según la crónica del diario &#8220;ADN&#8221;. Lo mejor del equívoco es que el taxista, superado un primer momento de pánico, fue cobrando aplomo y respondió con admirable sensatez a las preguntas de la presentadora mientras que el verdadero experto contemplaba la entrevista a través de un monitor en la sala de espera.</p>
<p>En la vida, dice Proust, terminamos haciendo lo segundo que mejor sabemos hacer. Muchas personas mueren sin haber descubierto su primera habilidad, pero el episodio del taxista me ha recordado la celebrada novela de Jerzy Kosinski &#8220;Being There&#8221;, traducida al español como &#8220;Bienvenido Mr. Chance&#8221;, la historia de un jardinero analfabeto proyectado por accidente a las esferas del poder en Wall Street y magistralmente escenificado por Peter Sellers. Chance, el jardinero, se comportaba como los personajes que tantas veces había visto en la televisión, su único referente social, y en las conversaciones introducía sus saberes botánicos: &#8220;Después del invierno viene siempre la primavera&#8221;, le dijo al presidente de Estados Unidos cuando aquel le pidió su opinión sobre la entonces maltrecha economía del país. Aquella alentadora metáfora impresionó vivamente al mandatario, convencido de que se acabaría pronto el ciclo negativo.</p>
<p>Lo bueno de Mr. Chance es que no era ningún farsante, se limitaba a actuar como presumía que lo harían sus actores favoritos. Tal fue la admiración y la curiosidad que despertó que se lo disputaban los banqueros, políticos, consultores y las más importantes cadenas televisivas. En un programa de máxima audiencia quisieron saber su análisis del momento que vivía la Calle, como es conocida Wall Street. Y él siguió expresándose con su sabiduría natural: &#8220;En todo jardín dijo- hay una época de crecimiento. Existen la primavera y el verano, pero también el otoño y el invierno, a los que suceden nuevamente la primavera y el verano. Mientras no se hayan seccionado las raíces, todo está bien y seguirá estando bien&#8221;. Una salva de aplausos acogió estas palabras en el estudio y en el país entero. Acababa de surgir el anhelado líder. Personajes como Chance, o el taxista de la BBC, deben ser escuchados por encima del fragor de los tópicos y la espuma del espectáculo.</p>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/mr-chance/">Mr. Chance</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere">Belvedere</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/mr-chance/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La identidad colectiva</title>
		<link>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/la-identidad-colectiva/</link>
					<comments>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/la-identidad-colectiva/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Roger Jiménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 08 May 2006 18:31:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/la-identidad-colectiva/</guid>

					<description><![CDATA[<p>Los italianos son muy proclives a la formulación del teorema, una proposición por medio de la cual, partiendo de un supuesto (hipótesis) se afirma una tesis que no es evidente por sí misma. La pitagórica palabra fue inscrita en el &#8230; <a href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/la-identidad-colectiva/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a></p>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/la-identidad-colectiva/">La identidad colectiva</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere">Belvedere</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>
Los italianos son muy proclives a la formulación del teorema, una proposición por medio de la cual, partiendo de un supuesto (hipótesis) se afirma una tesis que no es evidente por sí misma. La pitagórica palabra fue inscrita en el Séptimo Arte por Pier Paolo Pasolini, una de las personalidades más inquietantes de la segunda posguerra que resumió con las trágicas contradicciones de su vida las contradicciones de su tiempo.</p>
<p>No pocas son las rarezas y contradicciones que vivimos en la sociedad y los tiempos a los que pertenecemos. Una vieja tesis doctoral apunta que existe una relación inversa entre los triunfos del FC Barcelona, la fortaleza de la sociedad civil y la actividad política. A más goles, a mayor número de victorias y trofeos se contrapone un decaimiento, una terrible pobreza psicológica y moral en nuestras instituciones y el modo en que son conducidos los asuntos públicos. El presupuesto de la ciudad debe contar con la movilización de contingentes de efectivos de seguridad para escoltar las rúas blaugranas mientras que necesidades urgentes quedan desatendidas y la integridad de muchos escaparates, vehículos y mobiliario urbano están a merced de nuestra señora del azar y de los daños colaterales de los jóvenes bárbaros, hasta el punto de que muchos comerciantes, barcelonistas de corazón, desean desde las profundidades de su interior que el equipo no vuelva de París con la copa de Europa. Una blasfemia, pero con motivo, como rezaba la prohibición en la pared de un frontón de la Ribera Navarra.</p>
<p>Mientras que la gran familia blaugrana se lo pasa en grande en un continuo fin de semana, la política marcha manga sobre hombro, y el señor Carod se permite señalar la puerta de salida del Palau de la Generalitat a los representantes de los otros dos grupos del Tripartit. &#8220;El que no esté contento, que se marche&#8221;. Como si fuera el amo del cotarro. Y Maragall en pose extravagante, como el profesor chiflado.</p>
<p>La gente se lo pasa bien, y esto es lo que importa. Nadie se pregunta ya por el Fòrum que llena de placidez al alcalde Clos, ni por la nueva operación especulativa que se prepara con el Ave en la Sagrera. Hace buen tiempo, se come bien, y un millón de personas se va a la playa a presenciar las evoluciones aeronáuticas. Y este es el mejor titular periodístico, o aquel otro que habla del misterioso canto del gallo que tiene intrigada e irritada a toda una vecindad. La normalidad informativa se traduce en esto. La nueva esclavitud pretendida es la de las conciencias con las tentaciones de poder, gloria, fama, dinero, sexo: ¡Cómpralo y te dará poder! ¡Consume y alcanzarás la felicidad! ¡Consíguelo y tendrás la gloria! ¡Adquiere una personalidad arrolladora que te dará la fama!  ¡Disfruta del sexo con libertad! </p>
<p>La propia dinámica de nuestra sociedad postmoderna conduce a considerar la técnica y el bienestar como los dos pilares sobre los que se asienta la sociedad y que lleva a muchos a pensar que son autosuficientes, que no necesitan a nadie, ni siquiera una referencia trascendente, porque ya viven bien. Nuestra sociedad de la información es una de las más ignorantes de la historia porque confunde la información con el conocimiento, y lo que es peor, ignora la misma naturaleza de la persona humana, que no se conoce a sí misma y no es capaz de responder a las preguntas vitales de dónde vengo y adónde voy, y cómo puedo ser feliz.  Pero muchos ya creen tener: ¡Fiesta!</p>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/la-identidad-colectiva/">La identidad colectiva</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere">Belvedere</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/la-identidad-colectiva/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El hundimiento</title>
		<link>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/el-hundimiento/</link>
					<comments>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/el-hundimiento/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Roger Jiménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 02 May 2006 18:01:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/el-hundimiento/</guid>

					<description><![CDATA[<p>Los últimos días de Berlín en la primavera de 1945 fueron estremecedores. El Führer había muerto y su testamento se había perdido. Sus seguidores encontraron también la muerte, fueron hechos prisioneros o erraban como fugitivos sin nombre por los bosques &#8230; <a href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/el-hundimiento/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a></p>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/el-hundimiento/">El hundimiento</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere">Belvedere</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>
Los últimos días de Berlín en la primavera de 1945 fueron estremecedores. El Führer había muerto y su testamento se había perdido. Sus seguidores encontraron también la muerte, fueron hechos prisioneros o erraban como fugitivos sin nombre por los bosques de la Alemania central. Atrás quedaban dispersas las cenizas de aquel nuevo Leviatán que quiso ser el dios mortal de una fe perversa.<br />
Días atrás tuve ocasión de ver en Canal + &#8220;El hundimiento&#8221;, dirigida por Oliver Hirshbiegel en 2004, la primera cinta alemana que aborda el personaje de Adolf Hitler, y lo hace con valentía, honestidad, respeto a los hechos y rigor históricos. La acción discurre en el búnker en el que el dictador se había atrincherado rodeado de sus fieles, con la capital en ruinas bajo el incesante fuego artillero de las tropas rusas, que se encontraban a menos de mil metros del lugar donde un enloquecido Hitler (magistralmente interpretado por el actor suizo Bruno Ganz) bramaba contra Himmler y el Estado Mayor del ejército alemán por su inoperancia, y del mismo modo en que imponía condecoraciones ordenaba ejecutar a algún sospechoso de cobardía o debilidad. Aquel hombre, cada vez más encorvado, deambulaba por los corredores del refugio transmitiendo órdenes a ningún destinatario y trataba de disimular su parkinson con las manos a la espalda en napoleónico y patético gesto. Mientras, ya lo tenía todo dispuesto para quitarse la vida junto a su amante, Eva Braun, quien ingirió un veneno cuando Hitler se voló los sesos de un disparo.</p>
<p>El Führer no quería correr el mismo final que Mussolini, muerto por unos partisanos y colgado cabeza abajo en una gasolinera junto a Clara Petacci. Así, ordenó que su cuerpo y el de Eva Braun fueran rociados con petróleo y quemados inmediatamente después de suicidarse. De este modo, con unos litros de combustible extraídos de vehículos abandonados en las inmediaciones del búnker, finalizó la mitología política de un hombre y de su irracional invento, el nazismo, convertido en sus últimos instantes en una especie de anarquía feudal.</p>
<p>&#8220;Una nueva Edad media lo definió Churchill-, quizá más siniestra y prolongada que ninguna gracias al empleo de una ciencia pervertida.&#8221;<br />
Hitler azuzó y explotó todos los impulsos crueles, las creencias irracionales, los prejuicios atávicos, los recuerdos y los temores de un pueblo prisionero de los sentidos. Presenciando las cruentas escenas de &#8220;El hundimiento&#8221; resulta fácil caer en la cuenta de lo que diferencia a las presentes generaciones de las anteriores, que cuando no eran personalmente víctimas, autores o testigos oculares, sólo se enteraban de las atrocidades a través de rumores o leyendas. Todavía hacia mediados del siglo pasado, la opinión pública sabía poco o nada de los mayores crímenes de la época porque Hitler y Stalin hicieron todo lo posible para mantenerlos ocultos. El genocidio era alto secreto de Estado, y ello era debido a que en los campos de exterminio no había cámaras de televisión. Hoy, por el contrario, los asesinos se muestran dispuestos a ser entrevistados, y los medios de comunicación se sienten satisfechos de poder asistir a la matanza. Ahí tenemos al número dos de Al-Qaeda anunciando por una cadena horrores tales que &#8220;encanecerán el pelo de los niños&#8221;. Hitler ha muerto. ¿O no?</p>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/el-hundimiento/">El hundimiento</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere">Belvedere</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/el-hundimiento/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Mafiólogos</title>
		<link>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/mafiologos/</link>
					<comments>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/mafiologos/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Roger Jiménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Apr 2006 18:46:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/mafiologos/</guid>

					<description><![CDATA[<p>Los resultados de las elecciones italianas no han satisfecho a nadie. El diario turinés &#8216;La Stampa&#8217; ilustraba sabiamente la situación con un editorial de una sola línea de texto titulado &#8216;Noi&#8217; (&#8216;Nosotros&#8217;) y que es toda una lección magistral de &#8230; <a href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/mafiologos/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a></p>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/mafiologos/">Mafiólogos</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere">Belvedere</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Los resultados de las elecciones italianas no han satisfecho a nadie. El diario turinés &#8216;La Stampa&#8217; ilustraba sabiamente la situación con un editorial de una sola línea de texto titulado &#8216;Noi&#8217; (&#8216;Nosotros&#8217;) y que es toda una lección magistral de periodismo opinativo: &#8220;Hemos ganado nosotros, pero mientras escribimos este artículo todavía no sabemos quiénes somos nosotros&#8221;. </p>
<p>A la emoción de la &#8216;photo-finish&#8217;, que dio vencedor a Prodi &#8220;por un suspiro&#8221;, se unió la captura del jefe mafioso Bernardo Provenzano, en busca y captura durante cuatro decenios, un multimillonario con aspecto de pastor de cabras, a quien los &#8216;carabinieri&#8217; prendieron en un chamizo destartalado no lejos de su Corleone natal. </p>
<p>Esta novedad ha hecho brotar una legión de mafiólogos que acaban formulando  infinidad de preguntas sin aportar respuestas apreciables. ¿Un éxito de las fuerzas de seguridad después de 42 años? ¿Un tanto para el gobierno saliente de Silvio Berlusconi? Provenzano iba dejando billetes escritos a sus secuaces de la Cosa Nostra, su caligrafía era correcta, como lo eran todas sus instrucciones y sugerencias, siempre precedidas de la frase &#8220;ti prego&#8221; (&#8220;por favor&#8221;). Algunos periodistas ya han hecho de él una leyenda viva y apuntan a que, bajo su dirección, la mafia siciliana había abandonado el feo vicio de matar y ahora cotiza en la Bolsa de Milán </p>
<p>Santi Corrente relata en su &#8216;Breve storia della Sicilia&#8217; que preguntó en una ocasión a un coronel de Carabineros, amigo suyo, por qué no detenía a los mafiosos de Palermo desde el momento en que se conocían sus nombres,  domicilios y actividades delictivas. La iluminante respuesta del oficial fue: &#8220;¿Y la orden de arrestarlos quién me la da, usted?&#8221;. </p>
<p>Este detalle podría ser la clave explicativa de la contundente denuncia del fiscal antimafia de la capital siciliana, Piero Grasso, cuando afirma en el libro entrevista con Saverio Lodato (&#8216;La mafia invisibile&#8217;, Mondadori) que &#8220;la connivencia entre Cosa Nostra y el sistema de poder va más allá de una simple hipótesis investigadora. De ahí que considerar a Cosa Nostra como un anti-Estado se ha demostrado un tremendo error. Cosa Nostra, muy a menudo, ha sido el propio Estado&#8230;&#8221;. </p>
<p>En palabras pobres, el fiscal Grasso viene a decir que la mafia está inserta en los ganglios del sistema, un sistema anómalo que arrastra patologías seculares. La mafia propició el desembarco aliado en Sicilia al término de la Segunda Guerra Mundial, la mafia hizo que el partido-empresa de Berlusconi, Forza Italia, arrollara en Sicilia en las elecciones de 2001, y hay que contar con la mafia para la realización de cualquier obra  pública de escasa o mucha entidad. </p>
<p>En cuanto a Bernardo Provenzano, un setentón a quien llaman el &#8220;químico siciliano&#8221; por sus habilidades con los productos corrosivos, ha eliminado y hecho desaparecer bajo los efectos del ácido a más de cuarenta personas. En el otoño de su existencia, se ha hecho detener con alguna finalidad, tal vez la de pactar con ese mismo Estado del que forma parte, pero con la garantía de que no será un huésped de larga duración en las prisiones italianas. La Italia profunda tiene estas cosas.</p>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/mafiologos/">Mafiólogos</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere">Belvedere</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/mafiologos/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El código Dan Brown</title>
		<link>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/el-codigo-dan-brown/</link>
					<comments>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/el-codigo-dan-brown/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Roger Jiménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 02 Mar 2006 06:56:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/el-codigo-dan-brown/</guid>

					<description><![CDATA[<p>Dan Brown es un escritor de éxito y un hombre rico, aunque no enteramente libre de problemas. Al parecer, la trama de su &#8220;best-seller&#8221; &#8220;El código da Vinci&#8221;, que tanta fama y dinero le ha proporcionado, es un plagio de &#8230; <a href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/el-codigo-dan-brown/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a></p>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/el-codigo-dan-brown/">El código Dan Brown</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere">Belvedere</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>
Dan Brown es un escritor de éxito y un hombre rico, aunque no enteramente libre de problemas. Al parecer, la trama de su &#8220;best-seller&#8221; &#8220;El código da Vinci&#8221;, que tanta fama y dinero le ha proporcionado, es un plagio de un trabajo escrito por otros 25 años atrás, según la demanda interpuesta por los autores ante un tribunal de Londres.</p>
<p>Plagio o no, las expediciones esotéricas del afamado autor estadounidense, mezcladas con la fantasía criptográfica, le han conducido a sacrificar en su novela unos principios que deberían ser inmutables para toda persona que introduce información sobre instituciones vivas, nombres y hechos de actualidad en beneficio de personales y groseros intereses. Dan Brown ha jugado con las cartas marcadas en la elaboración de su código particular, y demuestra una ignorancia supina acerca de la naturaleza, objetivos y funcionalidad del Opus Dei, bien sea por negligencia, falta de interés o malevolencia interesada en promover el escándalo. Su fanático &#8220;killer&#8221; albino, al que llama monje, no resiste la más ligera inspección, lo mismo que la cúpula secretista confabulada en la consecución de intereses abominables.</p>
<p>Decía Eugenio D´Ors que los experimentos deben realizarse siempre con gaseosa. En nuestros días se dice a menudo que ya no quedan personas piadosas, lo que equivale a decir que ya no hay  música ni cielos azules. Muchos vicios de otras épocas se llaman hoy virtudes: duda religiosa, desasosiego intelectual, hambrienta credulidad ante todo lo nuevo y una total ausencia de equilibrio. Tal vez Brown se ha aprovechado de las corrientes laicistas para mistificar a su antojo ficciones y realidades sin tener en cuenta que el conocimiento corre parejo a la formación, y que la información libre de prejuicios deriva en una mejor comprensión de uno mismo y de la realidad circundante.</p>
<p>Tengo amigas y amigos del Opus Dei, personas encastradas en este mundo hasta las cejas y para las que nada resulta indiferente, gentes sinceramente piadosas y con sentido común, preocupadas por los demás y respetuosas con la libertad del individuo. Un fenómeno que no se prodiga y que más que nunca es sinónimo de alegría y salud. Inspira confianza conocer a personas que no atraviesan el mundo a tientas y saben qué hacer con sus vidas. El autor del &#8220;Código da Vinci&#8221; sabe que nadie lanzará una &#8220;fatwa&#8221; contra él y que su integridad no corre el menor peligro, pero su ignorancia no puede llevarle a perder de vista que ha ocasionado, más que incomodidad, un daño innecesario y gratuito a una institución nada secreta y a las decenas de miles de socios y simpatizantes que la integran.</p>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/el-codigo-dan-brown/">El código Dan Brown</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere">Belvedere</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/el-codigo-dan-brown/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La conjura de los necios</title>
		<link>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/la-conjura-de-los-necios/</link>
					<comments>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/la-conjura-de-los-necios/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Roger Jiménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Feb 2006 11:18:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/la-conjura-de-los-necios/</guid>

					<description><![CDATA[<p>Roberto Calderoli, hasta unos días ministro italiano para las Reformas Institucionales, no pasará a la pequeña historia como un creyente en la fraternidad universal. Su gesto, a lo Superman, de abrirse la camisa ante las cámaras de televisión para mostrar &#8230; <a href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/la-conjura-de-los-necios/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a></p>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/la-conjura-de-los-necios/">La conjura de los necios</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere">Belvedere</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>
Roberto Calderoli, hasta unos días ministro italiano para las Reformas Institucionales, no pasará a la pequeña historia como un creyente en la fraternidad universal. Su gesto, a lo Superman, de abrirse la camisa ante las cámaras de televisión para mostrar una caricatura de Mahoma ha contribuido a alimentar la hoguera de la insensatez y aumentar el número de muertos en esta escalada sin fin.</p>
<p>Calderoli ha dimitido debido a la presión pública y a las claras peticiones del presidente Ciampi y del primer ministro, Silvio Berlusconi. Pero el ex ministro de la Liga Norte, discípulo del independentista padano Umberto Bossi (a quien reemplazó en el Gobierno), no muestra un ápice de arrepentimiento. Es más, su estupor es grande por el cirio organizado en torno a la divertida escena que protagonizó y que nadie ha sabido entender.</p>
<p>Lo más sorprendente, y no sólo para Calderoli, es que haya recibido un varapalo de &#8220;Il Cavaliere&#8221;, protagonista infatigable de situaciones tanto o más graves que la de la camiseta. Después del atentado contra las Torres Gemelas, mientras que Occidente entero se entregaba a la tarea de cerrar filas con el mundo árabe frente al terrorismo y sus protectores, Silvio Berlusconi hizo saber durante una visita a Alemania: &#8220;Debemos ser conscientes de la superioridad de nuestra civilización, que ha dado lugar al bienestar y al respeto de los derechos humanos y religiosos, algo que no existe en lo más mínimo en los países del Islam (&#8230;) Debemos evitar colocar las dos civilizaciones, la islámica y la nuestra, en el mismo plano (&#8230;) La libertad no es un patrimonio suyo. Nuestra civilización, en cambio, se remonta 1.400 años atrás en la historia con sus beneficios y las conquistas que conoce Occidente (&#8230;) Existe una singular coincidencia entre los islámicos y los antiglobal en su oposición a Occidente&#8221;.</p>
<p>En otra brillante salida, Berlusconi calificó en el Parlamento europeo de &#8220;kapo&#8221; a un diputado alemán por criticar el conflicto de intereses que arrastra Il Cavaliere&#8221;, seguida de las declaraciones de refuerzo de otro político de la Liga Norte (curiosa coincidencia) y subsecretario de Turismo, Stefano Stefani, contra los turistas alemanes, a los que tildó de borrachines y alborotadores que se orinan por las esquinas. Claro está que los tedescos no incendian sedes diplomáticas ni se autoinmolan para lavar las ofensas, pero Stefano Stefani, como ahora Calderoli, tuvo que dimitir mientras que Berlusconi seguía tan campante en su despacho del palacio Chigi liberado del sobrepeso de la hipocresía.</p>
<p>Decía Demócratas que todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de mofa. Que Dios nos proteja de la estulticia. Los culpables, por lo menos, saben lo que se hacen.</p>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/la-conjura-de-los-necios/">La conjura de los necios</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://blogs.lavanguardia.com/belvedere">Belvedere</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://blogs.lavanguardia.com/belvedere/la-conjura-de-los-necios/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
