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	<title>Management racional y humanista</title>
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	<description>Management racional y humanista</description>
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		<title>Bienestar a la medida del bolsillo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Josep Maria Rosanas Martí]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 19 May 2021 19:32:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Buenas prácticas]]></category>
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<p>The post <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista/2021/05/19/bienestar-a-la-medida-del-bolsillo/">Bienestar a la medida del bolsillo</a> first appeared on <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista">Management racional y humanista</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El diario ARA publicaba hace un par de semanas un artículo de Xavier Roig con este mismo título, que me permito copiar aquí. El artículo es, en una buena parte, acertado. De hecho, en la conclusión, expresada ya en el título, que dice que no nos podemos permitir un estado del bienestar que está por encima de lo que podemos pagar, tiene toda la razón, no me cabe ninguna duda. Pero hay dos matices importante en lo que dice que no quiero dejar de comentar, y con los que, seguramente, él estaría de acuerdo.<br />
Primero, la última frase del artículo, que entiendo que es lo que él propone: «aumentar la productividad: trabajar más y mejor». Si, en términos abstractos, no queda más remedio que estar de acuerdo, pero esto a menudo se interpreta como si se dijera que hay que trabajar más horas (tal vez sí, pero no es seguro) y haciendo más esfuerzo, quizás «agotándose físicamente». Y eso, en el mejor de los casos, hay que matizarlo considerablemente.<br />
Estas expresiones (las mías y no las de Xavier Roig) pueden inducir a pensar que toda la culpa de que no seamos más ricos o no tengamos una productividad más alta es de los trabajadores, de los empleados que no se esfuerzan lo suficiente. Y no es esta la cuestión. O quizás en parte sí, pero la parte más importante tiene que ver con los empresarios y directivos.<br />
Nuestra productividad es baja, admitámoslo, pero ¿por qué? En estudios clásicos del siglo pasado se veía que la productividad se podía aumentar de tres maneras: (1) con inversiones en nueva tecnología más eficiente, (2) con nuevas ideas, y (3) poniendo más esfuerzo. Desgraciadamente, en la actualidad, si miramos qué artículos o libro s hay disponibles relativamente recientes sobre cómo aumentar la productividad, sólo se fijan en el sistema de incentivos que haga que los empleados les convenga aumentarla, es decir, sólo se fijan en el esfuerzo. Que es una manera de dar la culpa a los empleados. Y no: las otras dos son igualmente importantes o más. Y ambas se han menospreciado por la desgraciada idea de la maximización del valor de los accionistas que se diseminó (y en una buena parte se aceptó) allá por los años 80 del siglo pasado. Hacia finales de siglo, en en la mayor parte de las memorias de las grandes empresas,  se decía que tenían como objetivo fundamental la maximización del valor de los accionistas. Si no lo ponían, eran mal vistos por los mercados de capitales.<br />
Posteriormente, lo han ido quitando. Ahora ya muy pocas lo dicen. Da mala imagen Los » mission statements » ahora ignoran el » shareholder value «, y en cambio, suelen estar a favor del bien y en contra del mal, sin puntualizar mucho más. O diciendo que tienen una gran responsabilidad social, que a menudo significa que hacen algún tipo de donación benéfica.<br />
En cambio, lo que debería hacer la dirección es dirigir bien la empresa. Hacer que los empleados se encuentren a gusto, que les parezca que el objetivo o la misión de la empresa es algo que vale la pena, y que están tratados con justicia. Entonces, cuando esto ocurre, a los empleados se les ocurren ideas nuevas para hacer las cosas más eficientes, y ponen todo el esfuerzo que sea necesario. Pero ¡cuidado! Si después de que a alguien se le ha ocurrido una idea rentable, los frutos de la idea van sólo a los accionistas o los directivos, esta persona probablemente ya no tendrá más buenas ideas. O si esforzándose ha conseguido mejorar las cosas organizándose mejor, si la dirección le hace » ratcheting «, es decir, a partir de entonces ya se da por supuesto que hay que ir hacia adelante y hacer más, y que no se puede tirar para atrás (como el » ratchet «, el trinquete de una rueda dentada, que hace exactamente eso), lo pensará dos veces antes de volver.<br />
En resumen, la mejor manera de aumentar la productividad es creando un clima de justicia y de confianza dentro de la empresa. Que los sistemas de incentivos no contribuyen a crear, por cierto. Si no, por mucho que pongamos tecnología avanzada, sólo sacaremos una pequeña parte de la posible productividad. Y seguiremos pagando / cobrando poco y no podremos tener la sanidad y la enseñanza que todos quisiéramos. Esencialmente, hay que mejorar la gestión en el sentido que hemos dicho. No con las «técnicas» automáticas que están de moda y que no conducirán nunca a nada más que quizás unas décimas de beneficios trimestrales. O quizás a salarios directivos hinchados, pero de eso hablaremos otro día.</p><p>The post <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista/2021/05/19/bienestar-a-la-medida-del-bolsillo/">Bienestar a la medida del bolsillo</a> first appeared on <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista">Management racional y humanista</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Novedades que no son nuevas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Josep Maria Rosanas Martí]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 Apr 2021 12:03:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Causas y efectos]]></category>
		<category><![CDATA[Creatividad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Ya hemos comentado alguna vez que una de las desgracias de la dirección de empresas es el ansia de lo nuevo. Todo debe ser nuevo, las ideas, las técnicas, los instrumentos, todo. También hemos comentado que ya decían los clásicos que no hay nada nuevo bajo el Sol, frase que se cita a menudo en [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Ya hemos comentado alguna vez que una de las desgracias de la dirección de empresas es el ansia de lo nuevo. Todo debe ser nuevo, las ideas, las técnicas, los instrumentos, todo. También hemos comentado que ya decían los clásicos que no hay nada nuevo bajo el Sol, frase que se cita a menudo en latín: «nihil novum sub sole», sacada del Eclesiastés. Pero el Eclesiastés sigue: “<em>Si hay algo de lo que se diga: </em><em>¡Mira, esto es nuevo! </em><em>En realidad ya existió antes, en épocas anteriores</em>«.</p>
<p>Esto viene a cuento de que muy a menudo hay conferencias, congresos, coloquios, libros, artículos, académicos o no, que hablan de las novedades en alguno de mis temas, como por ejemplo, los indicadores de gestión y / o los sistemas de incentivos. Y, personalmente, no he visto que en ellos se haya producido ningún avance serio desde, digamos, los años 60 del siglo pasado. Antes de esta fecha, tengo que confesar que no estaba, pero me sorprendería que hubiera habido muchos.</p>
<p>En todo este tiempo, he visto como hemos pasado de un escepticismo sobre los indicadores (que sí lo he vivido), y un escepticismo absoluto sobre utilizarlos como base de cálculo de incentivos (que també), a que ambas cosas, hechas inseparables, fueran como una panacea que lo solucionará todo de manera automática. Ahora, los mismos que defendieron que los sistemas de indicadores (perdón, «KPIs», o «métricas» que es más moderno!) eran una panacea, son los que predican que tienen <em>algunas </em>limitaciones. Esencialmente, dicen que la persona evaluada sujeto a indicadores hace lo que cree que aumentará su evaluación, no lo que cree que es bueno para la empresa, y que estas dos cosas pueden ser diferentes, claro. En general lo son, y mucho.</p>
<p>Esta es una cuestión sobradamente conocida. A finales de los años 60 y principios de los 70, cuando yo empecé a estudiarla a fondo, lo que ya se hacía era mostrar cómo los indicadores cuantitativos y financieros eran importantes, pero sólo reflejaban una parte de lo que se hacía en la empresa y que, por tanto, había que tener cuidado de (1) no ignorarlos y (2) no poner demasiado énfasis en ellos.</p>
<p>Más tarde, se pusieron de moda «Balanced Scorecards» y «KPIs» que se supone que miden las variables cualitativas; pero estas herramientas sólo han puesto las cosas peor, al menos en tres sentidos. Primero, porque cuando hay más de una variable (supongamos dos, una «cuantitativa» y otra «cualitativa») la persona afectada puede «jugar» con la una y la otra, mirando qué es más fácil de conseguir, si algo más de una, aunque sea a costa de un poco menos de la otra, o viceversa; y no en bien de la empresa, sino de la evaluación / incentivo que recibirá esa persona. Y, contrariamente a lo que dicen muchos auto-proclamados «expertos», cuantas más variables pongas, peor es el problema y más difícil la solución. Segundo, porque las medidas de las variables «cualitativas» son muy imperfectas (mucho!) y por lo tanto pueden conducir fácilmente a lo contrario de lo que se pretendía. Tercero, porque se ha puesto sistemas de incentivos fuertes y automáticos basados en este conjunto de variables. En total, que estos sistemas promuevan que las personas hagan lo que es bueno para la empresa, sólo se lo creen los ingenuos o los interesados. Esto es perfectamente conocido por lo menos desde la publicación de un artículo clásico de Ridgeway (<em>Dysfunctional Consequences of Performance Measurements</em>) en 1956, hace ya 65 años!</p>
<p>Pero muy poca gente se da cuenta de que estas prácticas deterioran a la persona evaluada como persona, haciéndole perder calidad ética: ya no se fija en si una cosa es buena o mala, sino sólo en cómo repercute en su remuneración. La hacemos a la vez egoísta, materialista, contraria a la cooperación dentro de la empresa (cada persona tiene «sus» KPIs), y con poca (o ninguna) visión del largo plazo.</p>
<p>Las excusas si el sistema no funciona suelen ser dos. Primero, que poner KPIs es un arte, que requiere imaginación y creatividad; y si no funcionan es que has tenido poca, tanto de la una como de la otra. Esto, independientemente de cualquier otra cosa, puede ser siempre cierto. Segundo, que hay que ponerlos al servicio de la estrategia. Si la cosa no funciona, es que no lo has puesta en servicio de la estrategia, debes reflexionar sobre esta estrategia, quizás rehacerla, y encontrar unos KPIs que estén al servicio de la estrategia rehecha. De nuevo, esto puede ser siempre cierto. Y según quien puede querer aprovecharse de ello. No señalo a nadie.</p>
<p>En otros tiempos, tal vez formulado en diferentes palabras y en otro contexto, también Wallace Donham, que fue el segundo Decano de la Harvard Business School hace ya un siglo, coincidía con estos análisis en sus artículos en la Harvard Business Review hoy injustamente olvidados. Y ahora redescubrimos una parte (¡sólo!) de estos conceptos, y decimos que son nuevos. Son nuevos, efectivamente, para los profesores, profesionales, y consultores que antes no han hecho los deberes y han estudiado management sólo de manera superficial, fijándose en lo que está de moda.</p>
<p>Porque hoy hay que decir, para tener éxito, que haces algo nuevo. Esta ansia de novedad es muy infantil, una ilusión como la de los niños el día de Reyes. Queremos encontrar todo lo que nos apetecería. Que nos resuelva los problemas de la vida cotidiana de las empresas sin esfuerzo. Como aquella academia que enseñaba, hace cuarenta o cincuenta años, «el inglés sin esfuerzo». Y no. El inglés sin esfuerzo no existe. Y la dirección de empresas sin esfuerzo y sin tener que pensar, tampoco. El que quiera un trabajo fácil, tendrá que ir a buscarlo en otro oficio.</p><p>The post <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista/2021/04/28/novedades-que-no-son-nuevas/">Novedades que no son nuevas</a> first appeared on <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista">Management racional y humanista</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La enseñanza virtual: ¿sirve para algo, un profesor?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Josep Maria Rosanas Martí]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 13 Mar 2021 11:57:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cordura]]></category>
		<category><![CDATA[Enseñanza de la dirección]]></category>
		<category><![CDATA[Management]]></category>
		<category><![CDATA[Sabiduría práctica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Es sabido que la pandemia ha ocasionado considerables problemas en todo el sector educativo a todos los niveles. Todos ellos han recurrido, en menor o mayor medida, a la web para tratar de limitar la falta de docencia presencial. Las Universidades en general y las escuelas de management en particular se han puesto a emitir por la web diversos [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Es sabido que la pandemia ha ocasionado considerables problemas en todo el sector educativo a todos los niveles. Todos ellos han recurrido, en menor o mayor medida, a la web para tratar de limitar la falta de docencia presencial. Las Universidades en general y las escuelas de management en particular se han puesto a emitir por la web diversos programas y eventos, preparados para la ocasión o sencillamente haciendo lo que hacían presencialmente de otro modo. Inevitablemente, han surgido discusiones sobre si la enseñanza virtual es buena o mala.</p>
<p>Algunos al menos, principalmente <strong><em>aquellos que en la enseñanza tratábamos de transmitir algo más que conocimientos abstractos o un conjunto de datos disfrazados de ciencia, creemos que han hecho bien, aunque a la enseñanza virtual «le falta alguna cosa «</em></strong>. Pero empecemos por el comienzo con la pregunta del título: ¿Sirve para algo, un profesor? Que esta pregunta se la haga alguien que lo ha sido durante cincuenta años hace que inevitablemente se suponga que la respuesta será sí. Pero recuerdo que un compañero mío cuando estudiábamos ingeniería decía que un profesor era un «ente inútil»: si, de la asignatura que sea, buscas un libro bueno y te lo estudias, no tendrás necesidad de profesor para nada, y sacarás buena nota.</p>
<p>Esto es en parte cierto, pero no es cierto del todo. <strong><em>En cualquier materia, se debe hacer el esfuerzo de adaptar el libro a la realidad; algo que puede no ser trivial en absoluto</em></strong>. Había un catedrático en la escuela de ingenieros, el Sr. Panadés, temido y a veces odiado por su nivel de exigencia y porque hacía preguntas desconcertantes y te quería hacer caer en las trampas que él quería ilustrar. Por ejemplo, cuando te preguntaba qué medía un termómetro: si le decías que <strong><em>la </em></strong>temperatura, te decía que no, que muy mal: mide <strong><em>su </em></strong>temperatura. O cuando suspendía a alguien porque en el examen final había calculado una chimenea industrial y le salía que debía tener 40 cm de diámetro: si hace una chimenea así no se podrá meter nadie para limpiarla &#8211; usted no sirve para ingeniero.</p>
<p>Yo me hice muy amigo del Sr. Panadés porque era el delegado de su asignatura (Termotecnia), y tuve bastantes conversaciones con él, y me dejó siempre admirado por su amabilidad y por su sentido práctico. Cuando celebramos los 50 años de haber terminado la carrera, pregunté a varios compañeros que pensaban entonces del Sr. Panadés. El primero me dijo que «fue la persona que me enseñó a mí a ser ingeniero», y todos los siguientes vinieron a decir lo mismo con diferentes expresiones. ¡Ningún disidente! Y es que <em><strong>la sabiduría práctica o cordura (lo que Aristóteles llamaba » frónesis «) no se aprende en los libros. Cierto que hay profesores que eso no lo enseñan &#8211; desgraciadamente muchos hoy en día, seguramente que más que nunca; pero a mí me parece que, idealmente, todos deberían hacerlo.</strong> </em>Y no sólo en ingeniería: en matemáticas, por muy abstractas que puedan ser, también se necesita un cierto sentido común que no se aprende en los libros: por definición, la sabiduría práctica se aprende a partir de la práctica. Pero un buen profesor, en el aula, te puede enseñar bastante. También se aprende con el contacto directo con alguien que sabe, tiene este buen juicio, y quiere tratar de transmitirlo.</p>
<p><strong><em>Y si esto es verdad incluso en matemáticas, ¡no digamos en management! </em></strong>Habría que hacerse a la idea de que <strong><em>en management, lo que es más importante es precisamente esta cualidad, la sabiduría práctica, la cordura</em></strong>.</p>
<p>¿Va esto en contra de la enseñanza virtual? No, de ninguna manera. <strong><em>Creo que hay cosas que se pueden enseñar virtualmente, e incluso hay algunas que se pueden aprender sencillamente estudiando un buen libro</em></strong>, como decía mi compañero de ingeniería. Pero incluso con este objetivo un buen profesor te puede ahorrar tiempo y esfuerzo guiándote un poco, y haciéndote formular las preguntas fundamentales de la materia.</p>
<p>Pero, por supuesto, en tiempos de pandemia no nos ha quedado más remedio que ingeniárnoslas para poder seguir haciendo docencia incluso cuando no nos podemos ver físicamente. <strong><em>En algún sentido, hemos descubierto entre todos que la utilización de la web es una novedad bienvenida. O quizás no tan novedad</em></strong>: por ejemplo, todos habíamos visto antes conferencias o diálogos con personas de mucha talla en las que, sin embargo, no podríamos tener acceso todos ni mucho menos. No hay sala que pueda contener miles y miles de personas a la vez y si tuviéramos que pedir a un ilustre que repitiera una conferencia hasta llegar a 300.000 personas, no podría hacer nada más a lo largo de su vida. Se había empezado a hacer y ahora se hace mucho más (véase, por ejemplo, la conferencia de Phil Kotler de la que hablaba en mi anterior post) Esto, pues, es algo que hay que aprovechar. Bienvenido, y que se quede, y que aprendamos a utilizarlo con cordura.</p>
<p><em><strong>Pero deberíamos ser conscientes de que nos falta algo, porque si la cordura o la sabiduría práctica ya es difícil de enseñar presencialmente, por la web se hace mucho más difícil. </strong></em>No poderse mirar a los ojos profesor y alumno y hacer la posibilidad de interacción más rígida disminuye las posibilidades de transmitir la sabiduría práctica, En algunas cuestiones puede incluso hacer desaparecer del todo estas pocas posibilidades.</p>
<p>Todos tenemos que ir aprendiendo. Y ahora <strong><em>puede ser un buen momento para iniciar una reflexión seria</em></strong> al respecto, porque a mí me parece (quizás me equivoque, pero me temo que no) que <strong><em>en los últimos, pongamos, veinte o treinta años, la transmisión de sabiduría práctica ha disminuido notablemente</em></strong>, por razones que serían demasiado extensas como para analizar aquí, <strong><em>Quizás si reflexionamos seriamente podemos reencontrar esta cordura y concentrarnos en transmitirla presencialmente por un lado y utilizar eficientemente libros y enseñanza virtual por todo aquello en lo que no sea imprescindible mirarse a los ojos</em></strong>.</p><p>The post <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista/2021/03/13/la-ensenanza-virtual-sirve-para-algo-un-profesor/">La enseñanza virtual: ¿sirve para algo, un profesor?</a> first appeared on <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista">Management racional y humanista</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Phil Kotler</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Josep Maria Rosanas Martí]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 06 Mar 2021 18:09:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Buenas prácticas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La escuela de Management de la universidad Northwestern, en la que estudié el doctorado, viene organizando sesiones por web como hacen muchas otras instituciones docentes desde que se inició la pandemia. Presumiblemente con el objetivo de no perder contacto con los antiguos alumnos y a la vez divulgar los conocimientos de un profesorado que está [&#8230;]</p>
<p>The post <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista/2021/03/06/phil-kotler/">Phil Kotler</a> first appeared on <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista">Management racional y humanista</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La escuela de Management de la universidad Northwestern, en la que estudié el doctorado, viene organizando sesiones por web como hacen muchas otras instituciones docentes desde que se inició la pandemia. Presumiblemente con el objetivo de no perder contacto con los antiguos alumnos y a la vez divulgar los conocimientos de un profesorado que está entre los mejores del mundo: Northwestern pertenece al privilegiado grupo M7, el grupo de escuelas de management consideradas las mejores, aunque algunas otras (pocas) de las que no están en el grupo puedan tener una calidad semejante.</p>
<p>Hace un par de semanas, me conecté para ver una entrevista a Phil Kotler, que ya en los años 70 del siglo pasado, cuando yo estaba por allí, era considerado como la gran figura del marketing en una escuela que (en buena medida gracias a él) estaba considerada como la número uno en esta disciplina. La entrevista era un «fireside chat» con la actual Decana de la escuela. Kotler ha vendido millones de ejemplares de sus libros, y a los casi 90 años sigue estando en plena forma, interesándose por los problemas actuales, con una visión general de las empresas y del mundo en que vivimos envidiable, en la que el marketing es solo una parte. Al estar en una disciplina distinta nunca le tuve en clase, pero sí que pude coincidir con él en algún acto y algún “cocktail party”, y nos cruzábamos con frecuencia en el ascensor, donde nos saludábamos y cada uno a lo suyo.</p>
<p>Phil, como digo, “está como nunca”. De la entrevista quisiera destacar cuatro puntos:</p>
<ul>
<li>Que cuando se incorporó a Northwestern, Don Jacobs le preguntó que qué quería hacer. Él venia del MIT y tenia un doctorado en economía, pero prefirió dedicarse a marketing porque era más difícil: la economía estaba más elaborada, y en cambio <em><strong>el marketing</strong></em> no se sabia muy bien en qué consistía exactamente y <strong><em>había que estructurarlo, había mucho trabajo por hacer</em></strong>. Cosa a la que, añado yo, Kotler ha contribuido sustancialmente.</li>
<li>Que los recursos de los que disponemos los humanos son limitados, y que, por tanto, en algunos productos habrá que hacer de-marketing, que consiste en “las cuatro P’s a la inversa”, es decir, en convencer a la gente de que de algunas cosas debe consumir menos (la p de product), ponerle un precio más alto (la p de precio), hacerlo menos accesible (la p de place) y, finalmente, des-promoverlo (la p de promotion, obviamente).</li>
<li>Que, en el mismo espíritu de Drucker, <strong><em>deberíamos estar fascinados por las personas</em></strong>; lo cual, quizás, si uno está en finanzas no haga falta, pero que en marketing o en dirección en general es <strong><em>absolutamente imprescindible</em></strong>; que hay que tener una mentalidad de largo plazo, y que el propósito de la empresa no es el de hacer beneficios, sino crear consumidores (cita textual de Dricker).</li>
<li>Finalmente, que <strong><em>hay que olvidarse del capitalismo de libre mercado para pensar en el capitalismo del bienestar,</em></strong> y que los países nórdicos (citó explícitamente Dinamarca) lo están haciendo muy bien y los Estados Unidos harían bien en tomar nota del modelo nórdico.</li>
</ul>
<p>Por mi parte, añadiría algún comentario. En primer lugar, que cuando él empezó le pareció que debía trabajar en <strong><em>marketing</em></strong> porque era más difícil y a la vez más realista que la economía. Desgraciadamente, hoy estamos haciendo lo contrario: las escuelas de <em><strong>management</strong></em> han sido colonizadas por economistas, algunos sensatos o incluso muy sensatos (pocos, sin embargo), que aportan conocimientos de mucho interés, pero que están lejos de lo que es el management de verdad, que <strong><em>tiene que ver con las personas que deberían fascinarnos</em></strong>. Los consumidores y los empleados, para empezar; y otros “stakeholders” además, que incluye accionistas y prestatarios entre otros.</p>
<p>En segundo lugar, que en las escuelas de management <strong><em>no debemos ignorar las cuestiones sociales</em></strong> que inquietan a la gente en general (estabilidad en el trabajo, nivel salarial, trabajos que sean un reto y no mecánicos o rutinarios de acuerdo con alguna fórmula que ha ideado alguien) y dejar a los mercados financieros en un segundo plano. Kotler le daba gran importancia a esta visión social.</p>
<p>Finalmente, que aunque él no lo dijera explícitamente, hay que ver <strong><em>el marketing como algo que forma parte de algo superior</em></strong> (la empresa en su conjunto, o la dirección general) y <strong><em>no como una especialidad en la que nos ocupemos con mucha precisión de cuestiones irrelevantes</em></strong>. Es una visión del marketing que está en las antípodas de la visión que consiste (como mucha de la “investigación” actual, en buscar truquitos psicológicos para que los clientes “piquen”, o para que crean que lo que les ofrecemos es mejor de lo que es en realidad, etc.). Es decir, en una palabra, engañarles.</p>
<p>La entrevista hubiera podido dar más de sí si no fuera porque las preguntas que le formuló la Decana eran en general muy poco interesantes, aunque él se las ingeniaba para darles la vuelta y darles interés. Ella es de economía financiera, una disciplina que algo tiene que ver con el management de verdad, pero de una manera bastante lejana. Es una pena que una persona de estas características esté a cargo de una escuela de management de primer nivel.</p><p>The post <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista/2021/03/06/phil-kotler/">Phil Kotler</a> first appeared on <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista">Management racional y humanista</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Stockholders vs. stakeholders: ¿cambio de tendencia?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Josep Maria Rosanas Martí]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 05 Sep 2019 15:44:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Buenas prácticas]]></category>
		<category><![CDATA[Dirección]]></category>
		<category><![CDATA[Males pràctiques]]></category>
		<category><![CDATA[Management]]></category>
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		<category><![CDATA[Motivación]]></category>
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		<category><![CDATA[Valores]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El 19 de agosto pasado, la «Business Roundtable», que agrupa a casi 200 CEOs de empresas estadounidenses importantes, sacaron un interesante documento sobre el objetivo de las empresas ( «The Purpose of a Corporation«, Agosto 2019 [1]). El contenido del documento no dice prácticamente nada nuevo; lo nuevo es que lo diga la Business Roundtable, [&#8230;]</p>
<p>The post <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista/2019/09/05/stockholders-vs-stakeholders-canvi-de-tendencia/">Stockholders vs. stakeholders: ¿cambio de tendencia?</a> first appeared on <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista">Management racional y humanista</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="text-wrap tlid-copy-target">
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<p><span class="tlid-translation translation" lang="es">El 19 de agosto pasado, la «Business Roundtable», que agrupa a casi 200 CEOs de empresas estadounidenses importantes, sacaron un interesante documento sobre el objetivo de las empresas ( «<em>The Purpose of a Corporation</em>«, Agosto 2019 [1]). El contenido del documento no dice prácticamente nada nuevo; lo nuevo es que lo diga la <em>Business Roundtable</em>, porque precisamente, como ellos mismos reconocen, siempre habían dicho lo contrario. Es decir, habían dicho que las empresas existían ante todo para servir a sus accionistas; y ahora dicen que tienen un compromiso fundamental con todos sus «<em>stakeholders</em>«. Esto, insisto, no es nuevo como concepto: en la literatura académica sobre el tema se ha discutido hasta la saciedad. Pero es nuevo que lo digan ellos, y que reconozcan que es una rectificación en relación a lo que habían dicho, principalmente en un documento del año 1997 y todos los siguientes.</span></p>
<p>Cuando el concepto de <em>maximizing stockholder value</em> (y que es técnicamente incorrecto, hay que añadir, si acaso debería ser <em>maximizing firm s value</em>) apareció como objetivo primordial de la empresa, por los años 80, fue abrazado y divulgado por Jack Welch, entonces CEO de General Electric e icono de los CEOs mediáticos; unos años después, en 2009, Welch rectificó y dijo a <em>Business Week</em> que era una tontería, que era un resultado y no un objetivo. Rectificar es de sabios. Pero los CEOs de la <em>Roundtable</em> han tardado muchos años en rectificar después de Jack Welch &#8230; Excepto si tenemos en cuenta que muchas de estas empresas (hace diez o quince años casi todas), decían en su memoria que su objetivo era el <em>stockholder value</em> y ahora ya hay relativamente pocas que lo digan. ¿Han cambiado sus maneras de hacer, o sólo han cambiado las palabras?</p>
<p>Este documento es muy significativo del estado de opinión actual sobre las empresas, los altos ejecutivos y la misma ciencia de la dirección de empresas. El hecho de que mucha gente se haya ido quedando sin trabajo, con lo que ello representa en Estados Unidos, el hecho de que los que lo tienen hayan mantenido apenas los salarios en términos reales y en cambio los ejecutivos hayan multiplicado los suyos por 3 o por 4, que las empresas hayan recortado o sencillamente eliminado seguros médicos, fondos de pensiones, etc., ha puesto en entredicho las prácticas empresariales y ha dado a las empresas y los directivos una notable impopularidad. Entonces, no es sorprendente que la «<em>Business Roundtable</em>» quiera «lavarse la cara» con un statement como el citado. Y digo «lavarse la cara» porque (1) la propia redacción del documento hace dudoso que piensen lo que dicen; (2) en la lista de firmantes hay nombres de empresas con escándalos, con una dudosa reputación por el trato que dan a los trabajadores, o con un grado de culpabilidad notable sobre la «Gran Recesión» de 2008, y (3), como dice el Washington Post en su reportaje de ese día, los firmantes son precisamente aquellas personas que cobran sueldos escandalosos: ¿renunciarán a una parte para, pongamos, subir sueldos en sus empresas?</p>
<p>Así, por ejemplo, el primer compromiso que adquieren es el de «<em>deliver value</em>» a sus clientes. Una expresión muy ambigua. No se sabe exactamente qué quiere decir. ¿Que no les estafarán? ¿Que les darán a cambio del dinero que éstos pagan por su producto algo que «vale» este dinero? ¿Que no les engañarán con la publicidad? ¿Cómo se sabe, esto? ¡Qué lejos están de decir, por ejemplo, que harán un producto que realmente satisfaga las necesidades del cliente a un coste que el cliente pueda pagar! Es decir, no se prohíben a sí mismos el vender productos que no sirven para gran cosa, machacar  a los clientes con publicidad para que lo compren y cobrarles un precio muy por encima del coste: esto quizá pueda considerarse darles «valor».</p>
<p>El segundo punto, el de los empleados, está mejor delimitado. Salvo que, claro, ¿que significa pagarles <em>fairly</em>? ¿Cómo se determina qué es <em>fairly</em>? ¿Que ellos cobren 500 o 700 veces lo que cobra su empleado medio, es «fair»?</p>
<p>Lo mismo podemos decir en relación a los proveedores. Que hay que ser «ético» con ellos parecería claro. ¿O es que el objetivo del <em>stockholder value</em> era la excusa para no serlo?</p>
<p>A continuación, dicen que quieren proteger el entorno. ¿Quiere esto decir que hasta ahora prescindían de ello, en bien de los <em>stockholders</em>? En cualquier caso, tal vez con un objetivo menos ambicioso, como es el de no deteriorarlo, tendríamos suficiente.</p>
<p>Y finalmente vienen los <em>stockholders</em>, a los que les prometen valor a largo plazo (parece muy razonable), transparencia y compromiso. Nada que decir.</p>
<p>Termino con tres comentarios. Primero, que para hacer esto que dicen de manera real, hay que cambiar la mentalidad de los empresarios y directivos. Las palabras bonitas no son suficientes. La idea de servir debería ir por delante de la de ganar. No es incompatible una cosa con otra. Es, como decía Carlos Llano, lo que hay que hacer: ganar sirviendo. Y, de momento, no veo que sea así en muchas de las empresas que firman.</p>
<p><span class="tlid-translation translation" lang="es"><span class="" title="">El segundo,</span> <span title="">por tanto, que</span> <span title="">entre</span> <span title="">todos deberíamos hacer</span> <span title="">un esfuerzo</span> <span title="">para cambiar</span> <span title="">este estado</span> <span title="">de cosas</span><span title="">,</span> <span title="">que</span> <span title="">se fundamenta en la</span> <span title="">mentalidad «</span><span title="">liberal</span><span title="">«</span> <span title="">en</span> <span title="">la</span> <span title="">que los</span> <span title="">bienes</span> <span title="">económicos son</span> <span title="">lo único</span> <span title="">que cuenta</span><span title="">.</span></span></p>
<p><span title="">Y</span> <span title="">tercero,</span> <span title="">que</span> <span title="">las relaciones</span> <span title="">con cualquier</span> <span title="">stakeholders</span> <span title="">se pueden analizar</span> <span title="">con el esquema de</span> <span title="">Juan Antonio</span> <span title="">Pérez</span> <span title="">López</span><span title="">:</span> <span title="">tanto</span> <span title="">la empresa</span> <span title="">como el</span> <em><span title="">stakeholder</span></em> <span title="">en cuestión</span>, <span title="">aprenden</span> <span title="">en cualquier</span> <span title="">transacción</span> <span title="">y si</span> <span title="">tenemos</span> <span title="">en cuenta los</span> <span title="">aprendizajes (las «huellas», diría Rafael Andreu),</span> <span title="">tomaremos</span> <span title="">mucho mejor</span> <span title="">las decisiones y</span> <span title="">labraremos </span><span title="">un futuro mejor.</span></p>
<p><span title="">[I]</span> <span title="">https://opportunity.businessroundtable.org/ourcommitment/</span></p>
</div>
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		<title>Si los empleados son maltratados o despreciados o humillados, ¿se toman la revancha?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Josep Maria Rosanas Martí]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 23 Jul 2019 10:14:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Causas y efectos]]></category>
		<category><![CDATA[Dirección]]></category>
		<category><![CDATA[Encuestas - Estadísticas]]></category>
		<category><![CDATA[Malas prácticas]]></category>
		<category><![CDATA[Management]]></category>
		<category><![CDATA[Investigación]]></category>
		<category><![CDATA[Principios]]></category>
		<category><![CDATA[Rigor]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Salía hace unos días en la revista «Insight», de los antiguos alumnos de Northwestern University, donde quien esto escribe hizo el Doctorado, un artículo (resumen de un artículo de revista de investigación) sobre si cuando los empleados son maltratados, despreciados o humillados, “se toman la revancha”, es decir, hacen algo que pueda considerarse lesivo para [&#8230;]</p>
<p>The post <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista/2019/07/23/si-els-empleats-son-maltractats-o-menyspreats-o-menystinguts-shi-tornen/">Si los empleados son maltratados o despreciados o humillados, ¿se toman la revancha?</a> first appeared on <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista">Management racional y humanista</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Salía hace unos días en la revista «Insight», de los antiguos alumnos de Northwestern University, donde quien esto escribe hizo el Doctorado, un artículo (resumen de un artículo de revista de investigación) sobre si cuando los empleados son maltratados, despreciados o humillados, “se toman la revancha”, es decir, hacen algo que pueda considerarse lesivo para la empresa como réplica. El estudio pretendía ser bastante sofisticado, porque trataba de ver si la revancha era con creces, era apenas para compensar lo que les habían hecho, o si incluso trataban de des-escalar la ofensa.</p>
<p>No entremos en los resultados de los cuestionarios o experimentos. No tienen ningún interés. Lo que tiene interés es darse cuenta de la cantidad de tonterías que se hacen pasar hoy por investigación. Porque, a ver, ¿qué problema pretende tratar de resolver esta investigación? ¿Si hay que infravalorar empleados porque ellos tienen una reacción adversa menor y por lo tanto la empresa sale ganando? ¿O si se debe evitar hacerlo precisamente porque ellos inician una escalada y la empresa sale perdiendo? ¿O se puede hacer sin pensarlo mucho porque se limitan a hacer algo equivalente y la empresa se queda igual?</p>
<p>Es un problema equivocado. Para empezar, porque este no es un tema de ganancias o pérdidas. Es una cuestión que tiene que ver con qué ambiente hay en la empresa o institución, y si este puede crear el entusiasmo que se necesita para que las cosas se hagan bien. Mejor de lo que las hacen los demás, para poder tener una ventaja competitiva. Y cuando se hacen estos cálculos de probabilidades basados ​​en estadísticas y experimentos es fácil predecir (no se necesitan estadísticas, que pueden ser incluso desorientadoras, se necesita sólo sentido común) que entusiasmo habrá más bien poco.</p>
<p>Pero hay un problema metodológico más importante. ¿Qué hace pensar a los «investigadores» que el tanto por ciento de personas «que se toma la revancha», sea en la misma magnitud, sea con creces, o sea disminuyendo el agravio es una constante? ¿No hay otros factores más importantes? Imaginemos, por ejemplo, que estamos en una empresa bien dirigida, con un respeto hacia las personas en la que, normalmente, no se menosprecia a nadie. Si alguien de esta empresa, por las razones que sea (personales, de tener problemas serios, de que alguien ha cometido un error…), es altamente probable que el otro no busque revanchas sino que sencillamente busque un momento para decirlo a alguien más arriba que él y &#8230; ya está!</p>
<p>En cambio, si la empresa es una empresa dirigida de manera despótica, donde el mal ambiente es la norma, y ​​donde este tipo de cosas pasan constantemente, ¿sería sorprendente encontrarnos con que, en general, la gente se toma la revancha con creces? A mí no me sorprendería lo más mínimo.</p>
<p>De hecho, un gravísimo problema de la (mal llamada) investigación de hoy en día es el de asignar probabilidades a una determinada respuesta humana (personal o colectiva) a un cierto estímulo, como si fueran las moléculas de la mecánica estadística. Porque, supongamos por un momento que supiéramos exactamente el tanto por ciento de las personas que quiere revancha. ¿Jugaríamos a las estadísticas como si fuera una lotería? ¿Menospreciaríamos a alguien únicamente porque la probabilidad de que se tome la revancha pensamos que «sólo» es del 20%, y evitaríamos hacerlo si es del 80?</p>
<p>Dirigir consiste en (1) conocer a las personas, sabiendo qué se puede pedir a cada una de ellas específicamente y no estadísticamente, y (2) tener en cuenta que, haga lo que haga esta persona en relación a lo que le pedimos, habrá un aprendizaje por parte de ella, que cambiará la probabilidad de que en interacciones sucesivas haga una cosa u otra, y ser capaz de ver en qué sentido va a ir este cambio.</p>
<p>El comportamiento de las personas no es determinista: cualquier persona, ante un cierto estímulo, puede responder de una manera o de otra. Por lo tanto, tiene sentido hablar de la probabilidad de que esta persona haga una determinada cosa que, supongamos, le conviene a la empresa u organización en la que trabaja cuando recibe una orden o una demanda. Pero esta probabilidad (subjetiva, por supuesto) es diferente dependiendo de la persona que la evalúe: alguien que la conozca puede pensar que es muy elevada, y alguien que no la conozca en absoluto puede pensar que es más bien baja, quizá porque «en promedio» es lo que pensaríamos de una persona abstracta, o incluso porque es el resultado de una encuesta o de un experimento.</p>
<p>Si un directivo está dispuesto a actuar de acuerdo a esta probabilidad genérica en lugar de hacerlo en relación a una probabilidad basada en un conocimiento profundo de la persona, está renunciando en realidad a ser directivo. Y si no es capaz de evaluar cómo cambia esta probabilidad después de una interacción cualquiera entre él y la otra persona, es que no es capaz de ser un buen directivo. Y en cualquiera de los dos casos, tratar a las personas estadísticamente como si fueran moléculas, no parece muy buena ética, ¿verdad?</p><p>The post <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista/2019/07/23/si-els-empleats-son-maltractats-o-menyspreats-o-menystinguts-shi-tornen/">Si los empleados son maltratados o despreciados o humillados, ¿se toman la revancha?</a> first appeared on <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista">Management racional y humanista</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>José Antonio Segarra: alumno, colega y amigo ejemplar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Josep Maria Rosanas Martí]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 May 2019 11:51:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Buenas prácticas]]></category>
		<category><![CDATA[Principios]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Conocimos a José Antonio Segarra como alumno del Master. El primer día de clase apareció con su uniforme de sargento de milicias, porque Pere Agell, entonces director del programa, le había advertido de que si faltaba un día no le dejaría incorporar hasta el año siguiente. Se habían juntado la exigencia de Agell con la [&#8230;]</p>
<p>The post <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista/2019/05/25/jose-antonio-segarra-alumno-colega-y-amigo-ejemplar/">José Antonio Segarra: alumno, colega y amigo ejemplar</a> first appeared on <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista">Management racional y humanista</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Conocimos a José Antonio Segarra como alumno del Master. El primer día de clase apareció con su uniforme de sargento de milicias, porque Pere Agell, entonces director del programa, le había advertido de que si faltaba un día no le dejaría incorporar hasta el año siguiente. Se habían juntado la exigencia de Agell con la de Segarra. Nada sorprendente, como tampoco lo fue que, años más tarde, el uno le dirigiera la tesis al otro y firmaran conjuntamente un gran trabajo sobre previsiones.</p>
<p>Fue un alumno excelente. Responsable, sagaz, simpático, colaborador… el alumno ideal para quien da clase por el método del caso, que él tan bien dominó después. Nos alegramos mucho de que se incorporara al IESE al terminar el Master, y más cuando, en 1984, formamos parte, con Juan Antonio Pérez López al frente (que acababa de dejar la Dirección General) del equipo de dirección del Master. Pérez López, Manuel Velilla y nosotros tres. Y Carmen Rossinés, claro.</p>
<p>Fueron unos años inolvidables. Trabajamos como burros, pero lo pasamos muy bien. Nos veíamos constantemente y no dejamos ningún tema por analizar. Cambiamos bastantes cosas, sintiéndonos satisfechos con lo que estábamos haciendo. Como en cualquier equipo, hubo discrepancias y  discusiones, a veces enconadas. José Antonio, siempre atento, participativo y con ganas de arreglar las cosas lo más rápidamente posible, acostumbraba a estar en un extremo y uno de nosotros (Rosanas) en otro,:  el más académico por un lado y Segarra profesional, pragmático y orientado a la acción, por otro . Al final llegamos siempre  a un acuerdo y en el proceso fuimos apreciándonos más y más. José Antonio estuvo invariablemente en el centro de esta red afectuosa.</p>
<p>Cuando aquello terminó nos fuimos cada uno a sus clases, sus investigaciones, sus consultas con una sólida amistad y conocimiento mutuo. Aunque nos veíamos esporádicamente, daba igual: cuando coincidíamos era como reemprender una conversación del día anterior.</p>
<p>Hace poco más de un año, en el contexto de unas reuniones informales que mantenían algunos profesores del IESE, surgió la idea de elaborar un documento que resumiera el espíritu fundacional y tradicional del IESE, sobre todo en lo tocante a su enfoque conceptual y docente. Segarra y Andreu convencieron a Rosanas para que se incorporara al proyecto. Rosanas, aunque bastante escéptico, lo hizo por la confianza mutua entre los tres cimentada en la época del Master. El “empujón” decisivo lo dio Segarra al escribir un largo borrador-inventario que enumeraba lo que habíamos discutido hasta entonces, de lo que existían solo borradores muy parciales. A partir de aquí, un laborioso trabajo a seis manos de ida y vuelta y de corrección tras corrección. Con muchos más acuerdos que desacuerdos, que además se arreglaban fácilmente. Él, a su vivísimo ritmo de siempre hasta que ya cerca del final, tuvo que bajarlo un poco. Su satisfacción (y la nuestra) con el trabajo terminado fue grande cuando dimos de alta el documento OP-0310, “<em>Management</em>, gestión, dirección: la visión singular del IESE”. Con su eterna sonrisa, y una cara medio zumbona medio provocativa repetía “¡es que todo lo que pone aquí es verdad!”. Así lo vemos también nosotros. Emocionadamente, con un cierto brillo en los ojos le decimos desde aquí: “Gràcies, noi! ¡Seguiremos trabajando en la misma línea, aunque sin ti no será lo mismo!”</p><p>The post <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista/2019/05/25/jose-antonio-segarra-alumno-colega-y-amigo-ejemplar/">José Antonio Segarra: alumno, colega y amigo ejemplar</a> first appeared on <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista">Management racional y humanista</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Antes de Cruyff&#8230; y tres años después</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Josep Maria Rosanas Martí]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 24 Mar 2019 19:20:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Buenas prácticas]]></category>
		<category><![CDATA[Dirección]]></category>
		<category><![CDATA[Espíritu de equipo]]></category>
		<category><![CDATA[Espíritu de lucha]]></category>
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		<category><![CDATA[Principios]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En su momento hubiera querido escribir sobre Cruyff un conjunto de tres artículos, pero sólo me salió uno. Los otros dos, después de algunos borradores, los tiré. Y hoy, que hace tres años de su fallecimiento y que he visto que el Barça ha hecho un pequeño vídeo conmemorativo, me he querido volver a poner [&#8230;]</p>
<p>The post <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista/2019/03/24/antes-de-cruyff-y-tres-anos-despues/">Antes de Cruyff… y tres años después</a> first appeared on <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista">Management racional y humanista</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="text-wrap tlid-copy-target">
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<p><span class="tlid-translation translation" lang="es">En su momento hubiera querido escribir sobre Cruyff un conjunto de tres artículos, pero sólo me salió uno. Los otros dos, después de algunos borradores, los tiré. Y hoy, que hace tres años de su fallecimiento y que he visto que el Barça ha hecho un pequeño vídeo conmemorativo, me he querido volver a poner a la tarea.</span></p>
<p>Un directivo debería tener idealmente varias cualidades que nadie, de hecho, posee totalmente. O, mejor dicho, las personas las poseen en un grado inferior al que se desearía. A cualquier directivo le podemos encontrar carencias y, visto desde fuera, que es cuando es fácil, le enmendaríamos muchas de las decisiones que toma. Johann Cruyff no era una excepción. Pero era excepcional en algunos aspectos, que quisiera poner de manifiesto ahora aquí.</p>
<p>En primer lugar, un directivo debe señalar dirección. Es decir, debe decir hacia dónde tenemos que ir, y añadir <em>como</em>, que a menudo consiste en la negación, es decir, qué cosas no debemos hacer. Yo creo que el objetivo de Cruyff era que todo el mundo se diviertiera. Él antes que nadie. Lo cual, para él, significaba hacer fútbol de ataque. Lo había dicho más de una vez: él era el único que tenía que ver todos los partidos, y si jugaban de una manera aburrida, se los tenía que tragar igualmente, y no  quería de ninguna manera. Para él, esto no era ningún riesgo. La frase famosa era «si tú tienes el pelota no te pueden haser gol». Jugar con tres defensas tampoco lo era: el equipo contrario, normalmente, y sobre todo en el Camp Nou, decia, juega con cuatro o cinco defensas, y a veces incluso con más, de modo que, si nosotros jugamos con cuatro defensas, más arriba estaremos en minoría. Para él, este era el objetivo: divertirse todos, él y los jugadores primero, y el público a continuación. Y si esto funcionaba así, se ganarían campeonatos en consecuencia, que era lo que el público quería &#8230; pero divirtiéndose. Sobre todo en el Camp Nou. Recuerdo a la salida del Camp Nou haber oído unos comentarios de culés desconocidos cuando todavía íbamos detrás del Madrid en una de las ligas «de Tenerife», pero el Barça había hecho un partido magnífico: «Quizás ellos ganarán la Liga, pero se aburren como micos, y nosotros nos divertimos como locos».</p>
<p>Un comentario aparte que no tiene que ver con Cruyff como directivo, sino como jugador, pero que tiene consecuencias en lo que estamos diciendo: tengo el convencimiento de que alguna de las jugadas más famosas de él que se encuentran en youtube (el gol acrobático a Reina en el Camp Nou, por ejemplo) las hizo más para divertirse que por el resultado en sí. Puede que me equivoque, pero me parece que no.</p>
<p>La segunda cosa que se necesita es montar una estructura humana que pueda llevarlo a cabo. Lo hizo muy bien también en este sentido, sobre todo al principio. Recibió el equipo tras el «motín del Hesperia» e hizo un montón de cambios, pero a uno de los jefes más significativos de todo aquello (Alexanco) le hizo capitán. Y supo poner a todos en su sitio. Cierto, a algunos nos supieron mal ciertas decisiones, como por ejemplo la de no utilizar bien a Lineker, y luego prescindir de él. Pero no hacía lo que él quería &#8230; y un equipo no es un jugador, por bueno y buena persona que pueda ser (y Lineker lo era, muy bueno y muy buena persona). Y el equipo que montó funcionaba. Ninguna duda. Cierto también que hacia el final hizo algunos fichajes poco acertados (Escaich, Korneiev, Prosinecki, Hagi &#8230;), y que aún no hemos entendido bien qué pasó con Laudrup, pero es que, como decíamos, nadie tiene todas las cualidades necesarias en términos absolutos, y todo el mundo comete errores.</p>
<p>La tercera calidad que se necesita es la de convencer a los subordinados (el jugadores en este caso) de que hagan lo que tienen que hacer, y que lo hagan con entusiasmo, con esfuerzo, con espíritu de equipo, y con convencimiento de que se puede ganar.</p>
<p><span class="tlid-translation translation" lang="es">No es necesario insistir mucho en este último aspecto, creo. Todo el mundo sabe que en el Barça hay un antes y un después de Cruyff, y tiene que ver con ello, esencialmente. El Barça era un equipo con un temor a perder permanente, y pasó con él a tener un espíritu ganador. Se puede ver en la gente joven: siempre les parece que todavía se puede ganar. La gente de mi generación, aunque estuviéramos ganando por 3 a 0 pensábamos que aún se podía perder. Habíamos visto al Barça perdiendo una liga en la que, seis partidos antes de terminar, llevaba 6 puntos de ventaja, y con dos puntos por victoria, que quiere decir que tal vez sería equivalente a llevar hoy 9.</span></p>
<p>En los otros dos aspectos, en cambio, el entusiasmo y el espíritu de equipo, creo que el personaje tiene claroscuros. Por un lado, se jugaron partidos maravillosos (el nombre de «dream team» surgió espontáneamente a partir de una retransmisión por televisión), pero los que pensamos que es mejor gobernar desde la confianza que desde la amenaza no nos acabó de gustar la manera como trataba a algunos jugadores. Por ejemplo, creo que no trató bien a Stoitxkov. No lo ponía o lo sacaba como para «castigarlo» y algunos, desde fuera, no le veíamos motivo. Y, en cambio, si le preguntas a él, le deja por las nubes. Incluso se ríe de alguna anécdota de «dureza» de trato que, también (hay que reconocer), tiene su gracia. Y, según ha dicho siempre, le está muy agradecido. Es posible que Cruyff pensara que no le quedaba más remedio que hacerlo como lo hacía. O que esto lo diviertiera. Quienes no hemos pisado un vestuario no podemos entender, tal vez, algunas cosas que pasan. Pero yo hubiera preferido ver más «confianza» en los jugadores.</p>
<p>En resumen, Cruyff fue un buen directivo. Muy bueno. Lejos de perfecto, pero con unos resultados obvios. No en el número de trofeos (¡principalmente de Copas de Europa!), sino en los efectos a largo plazo sobre el equipo, que es algo que no creo que nadie pueda dudar hoy en día. El cortoplacismo empresarial, de resultados inmediatos, que tan extendido está hoy en día, tiene algo que aprender de Cruyff.</p>
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</div><p>The post <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista/2019/03/24/antes-de-cruyff-y-tres-anos-despues/">Antes de Cruyff… y tres años después</a> first appeared on <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista">Management racional y humanista</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Before Cruyff &#8211; After Cruyff (I)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Josep Maria Rosanas Martí]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 17 Mar 2017 19:40:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Buenas prácticas]]></category>
		<category><![CDATA[Dirección]]></category>
		<category><![CDATA[Espíritu de equipo]]></category>
		<category><![CDATA[Espíritu de lucha]]></category>
		<category><![CDATA[Estrategia]]></category>
		<category><![CDATA[Management]]></category>
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		<category><![CDATA[Motivación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuando se va a cumplir un año del fallecimiento de Johan Cruyff, hace unos días (8/3/17) muchos nos hemos acordado de él. El Barcelona hizo un “milagro” futbolístico en el más clásico estilo Cruyff, ganando al PSG por el resultado que necesitaba: 6 a 1. Y he pensado que valía la pena reflexionar sobre lo [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando se va a cumplir un año del fallecimiento de Johan Cruyff, hace unos días (8/3/17) muchos nos hemos acordado de él. El Barcelona hizo un “milagro” futbolístico en el más clásico estilo Cruyff, ganando al PSG por el resultado que necesitaba: 6 a 1. Y he pensado que valía la pena reflexionar sobre lo que fue Cruyff como directivo, con sus virtudes (muchas) y sus defectos (algunos).</p>
<p>No hay ninguna duda de que en el Barça (y también en el mundo entero, pero esto lo comentaremos en un post próximo) hay un antes y un después de Cruyff. Un equipo que durante varias décadas, teniendo posiblemente una de las tres o cuatro mejores plantillas del mundo, no ganaba ni la Liga ni la Copa de Europa. Alguna Copa española, alguna “Recopa”, i se acabó. Era un equipo esencialmente de moral frágil. Cuando ganaba por tres a cero faltando veinte minutos para el final todo el mundo sufría (jugadores y público) cuando el equipo contrario se acercaba al área: “Ay, ay, ay, que todavía nos van a empatar”. Y si al principio de un partido el contrario metía un gol, ya se daba el partido por perdido. Las pocas ligas que ganaba el Barça BC (before Cruyff) eran ligas en las que tenía una superioridad total, muchos puntos de ventaja. Cuando la cosa andaba más justa, se perdía un partido en casa del colista faltando dos para el final, o se perdía una eliminatoria europea contra un oscuro equipo francés de segunda división, y se acababa el sueño.</p>
<p>Cruyff cambió bastantes cosas, pero principalmente ésta. Dio tranquilidad a los jugadores y al público. Dio confianza, que es importante en todos los terrenos. Se ganaron tres ligas por los pelos (dos Tenerifes y un Riazor…) y convenció a todos que hay que luchar y ser optimista hasta el final. Y que si se hacen las cosas bien, acabaremos ganando. No todo, porque eso es imposible, pero mucho. Haciendo las cosas bien, claro.</p>
<p>Desde un punto de vista táctico, la mentalidad de ataque decidido. “Si tu tienes el pelota ellos no te pueden marcar gol”. Que, con calma, lo razonaba muy bien. “Los equipos que vienen al Camp Nou, normalmente vienen con cinco defensas. ¿Por qué tengo que poner yo cuatro, si ellos no atacan? Al final, no habrá nadie en el centro del campo…” “¿Corremos riesgos? Sí, es lo que dice todo el mundo, pero los hechos dicen que somos el equipo menos goleado…”</p>
<p>El partido contra el PSG fue exactamente así: una alineación muy ofensiva, a pesar de que un gol de ellos podía resultar fatal, y una convicción de que se podía ganar. Al final hubo un gol en contra y no fue fatal. Otra de sus máximas era “si ellos te marcan un gol, marca tú dos y se acabó el problema”. Ayer se necesitaban tres. Pero, sobre todo, la convicción de que se podía ganar, que se puso de manifiesto desde el primer minuto, pero que fue admirable cuando, con 3-1, nadie daba un céntimo por el Barça. Siguieron luchando como si la eliminatoria se pudiera ganar. Y se ganó. En el último suspiro. Y jugando bien. Compenetrándose. Ayudándose unos a otros. Con alegría.</p>
<p>Si alguien cree que esto es fácil de conseguir, se equivoca. Los buenos directivos lo saben perfectamente. Y no me refiero al resultado, que es obvio que era difícil de conseguir, sino al espíritu del equipo. Primero, a la táctica de ataque decidido; y después a seguirlo intentando aunque todo el mundo lo daba por perdido. Aunque sólo fuera para demostrar que el Barça no se rendía. Y si alguien cree que esto se consigue con dinero (primas, o lo que sea) no sabe de qué va la dirección. Sí, los grandes jugadores cobran mucho; pero, como ha dicho él más de una vez, no conozco ninguno que le guste perder. Y, claro, este espíritu ganador, colaborador, optimista, de picar piedra hasta el final, puede haberlo inspirado Cruyff (yo así lo creo). Pero Cruyff ayer no estaba para ponerlo en práctica. Fue otro señor quien lo hizo. El mérito de Luis Enrique en este sentido es innegable. Si alguien cree que “imitar” el estilo Cruyff es fácil, no sabe lo que es la dirección. La dirección es muy intangible. El espíritu de trabajar mucho divirtiéndose no se compra con dinero. Es una manera de ver la vida. Era la de Cruyff y ha sido la de Rikjaard, la de Guardiola y la de Luis Enrique.</p>
<p>La dirección de empresas tiene mucho que aprender de esto. Él decía que había aprendido de dirección en Estados Unidos, pero creo que aprendió de aspectos laterales, como el sentido de mercado, etc. La dirección en sí, que quiere decir dirigir personas, la llevaba dentro. Con sus defectos y sus cualidades.</p>
<p>Aprovecharé el aniversario de su fallecimiento para repasar un poco lo que hizo, sin otra información que la publicada y los (bastantes) vídeos que circulan por el web, en los que se manifiesta con la claridad (a pesar de la lengua) que le caracterizaba. Pero lo que me parece indudable es que en el fútbol hay un antes de Cruyff i un después de Cruyff. Y que tiene que ver con su concepto de la dirección. Lo analizaremos.</p><p>The post <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista/2017/03/17/before-cruyff-after-cruyff-i/">Before Cruyff – After Cruyff (I)</a> first appeared on <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista">Management racional y humanista</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Emprendimientos poco deseables</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Josep Maria Rosanas Martí]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 04 Mar 2017 16:27:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Emprendimientos]]></category>
		<category><![CDATA[Innovación]]></category>
		<category><![CDATA[Malas prácticas]]></category>
		<category><![CDATA[Responsabilidad social]]></category>
		<category><![CDATA[anti-misión]]></category>
		<category><![CDATA[Coherencia]]></category>
		<category><![CDATA[misión]]></category>
		<category><![CDATA[Motivación]]></category>
		<category><![CDATA[Principios]]></category>
		<category><![CDATA[Valores]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El emprendimiento tiene últimamente buena prensa. Con razón, hay que añadir, si se hace bien y resuelve una necesidad social: debería ser la manera de satisfacer nuevas necesidades incluso tal vez antes de que los futuros clientes se hayan dado cuenta de que las tienen. Además, claro, de crear puestos de trabajo que deberíamos esperar [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">El emprendimiento tiene últimamente buena prensa. Con razón, hay que añadir, si se hace bien y resuelve una necesidad social: debería ser la manera de satisfacer nuevas necesidades incluso tal vez antes de que los futuros clientes se hayan dado cuenta de que las tienen. Además, claro, de crear puestos de trabajo que deberíamos esperar que fueran dignos y con una remuneración adecuada.</p>
<p style="text-align: justify">Pero no cualquier emprendimiento es bueno. De hecho, los puede haber abiertamente malos desde diferentes puntos de vista. Quizás (concediendo el beneficio de la duda, por si acaso) iniciados con buena fe, pero sujetos a comportamientos abiertamente inmorales.</p>
<p style="text-align: justify">Un buen mal ejemplo salía el domingo pasado (26/2/2017) en el diario «Ara». Si lo entiendo bien, hay chicas («influencers») que llevan una determinada ropa de marca en youtube, o donde sea, y entonces hay otras que lo ven y quieren comprar esa ropa inmediatamente. El iniciador de la empresa, Víctor Garcia-Nadal, les proporciona los medios informáticos para poder hacerlo. Él mismo lo expresa así: «Sabemos que las chicas entre 14 y 35 años son las más compulsivas a la hora de comprar: quieren todo lo que ven. Por ahora queremos exprimir al máximo este segmento de mercado».</p>
<p style="text-align: justify">Vamos al diccionario. «Compulsivo» significa «Que tiene impulsos irresistibles». Es decir, lo que hace el señor García-Nadal es aprovechar el impulso irresistible para conseguir enseguida una venta, no fuera que el impulso irresistible desapareciera al rato. Y quedarse con una modesta comisión del 25%. Aunque recomendando a las chicas que venden los vestidos de «segunda mano» que el importe lo den a una ONG.</p>
<p style="text-align: justify">Todo esto es una inmoralidad, pero hablemos en términos meramente empresariales. En los últimos tiempos, quien más quien menos, en el mundo empresarial, quiere tener una «misión», aunque a menudo ésta se reduce a unas palabras bonitas vacías de contenido que salen en la Memoria de la empresa, donde se trata de expresar el servicio que proporciona ésta al resto de la sociedad. El señor García-Nadal va un paso más allá: no sólo no tiene misión, sino que tiene una anti-misión: no da servicio al resto de la sociedad, la exprime. Exprime el impulso irresistible de algunas chicas, que tratarán de satisfacerlo quizá sacando dinero de necesidades reales que, así, y gracias a esta compra, no se podrán satisfacer (por ejemplo, de una buena alimentación, de una buena formación, de la familia &#8230;). Y el señor García-Nadal se quedará una buena parte, por supuesto. Y quiere crecer. Con marketing. A saber de qué especie, pero lo dejamos para cuando lo concrete…</p>
<p style="text-align: justify">¿Dónde irá el resto? La empresa, para anestesiarse del mal que puede hacer, recomienda a las «influencers» que lo den a una ONG. Es lo que faltaba. Un negocio socialmente nefasto, se va a basar en la explotación mezquina de los motivos «nobles» que las chicas que ceden la ropa pueden tener, y trata de redimirse así, con “responsabilidad social”. Parece mentira que el diario Ara pueda poner esto como ejemplo de nada. ¡Ah! Y en todo ello reciben la inestimable ayuda de Bankia, empresa que nos ha esquilmado una buena cantidad de dinero a los contribuyentes, que les ha ayudado a «focalizar». Hay, pues, mucha gente a la que le debería dar vergüenza, todo esto… si la tuvieran, claro.</p>
<p>&nbsp;</p><p>The post <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista/2017/03/04/emprendimientos-poco-deseables/">Emprendimientos poco deseables</a> first appeared on <a href="https://blog.iese.edu/managent-racional-y-humanista">Management racional y humanista</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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