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    <title>La Terminal&#xD;&#xD;&#xD;</title>
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    <description>Punto de encuentro y de partida, en Centroamérica -desde y hacia diferentes destinos- en donde Ixquic*, JC, Juan Ruiz, Mogul, Sam y Tiberio mientras esperan un bus o viajan en uno, matan el tiempo invitando a los lectores a sostener una amigable tertulia virtual.</description>
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      <title>La Terminal&#xD;&#xD;&#xD;</title>
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      <title>Echándonos los tragos en la Stanza della Segnatura con Guarnieri (IV)</title>
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      <pubDate>Sun, 15 Nov 2009 14:41:30 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Entries/2009/11/15_Echandonos_los_tragos_en_la_Stanza_della_Segnatura_con_Guarnieri_IV_files/Picture%2028-filtered.png"&gt;&lt;img src="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Media/Picture%2028-filtered.png" style="float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:90px; height:90px;"/&gt;&lt;/a&gt;Publicado por &lt;a href="../../Perfiles/JC.html"&gt;JC Conde de Orgaz&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;Esta es la cuarta y última parte de una serie que pretende abordar un grupo de objeciones que Gestas Guarnieri opuso al &lt;a href="Entries/2009/11/13_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_VIII_La_voluntad_y_el_libre_albedrio.html"&gt;último artículo sobre Filosofía de la Naturaleza&lt;/a&gt;. Pueden leer &lt;a href="Entries/2009/11/15_Echandonos_los_tragos_en_la_Stanza_della_Segnatura_con_Guarnieri_I.html"&gt;aquí&lt;/a&gt; su primera parte, su segunda &lt;a href="Entries/2009/11/15_Echandonos_los_tragos_en_la_Stanza_della_Segnatura_con_Guarnieri_II.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;, y su tercera parte &lt;a href="Entries/2009/11/15_Echandonos_los_tragos_en_la_Stanza_della_Segnatura_con_Guarnieri_III.html"&gt;aquí&lt;/a&gt; &lt;br/&gt;Por otro lado, los fundamentos conceptuales de la serie Filosofía de la Naturaleza Humana, por características propias de la philosophia perennis, son conceptos de sentido común que están al alcance de cierto conocimiento espontáneo que no es ajeno a nuestros lectores. Todas las personas, por el uso de su razón y sin necesidad de estudios o lecturas especializadas, tienen un conocimiento de conjunto acerca de la realidad: saben a que se refieren cuando dicen “ser”, “verdad” o “bien” o tienen una idea de lo que significa “la naturaleza de tal cosa”; y distingue, por ejemplo, entre realidades sustanciales o accidentales de tal otra...&lt;br/&gt;Metafísica espontánea del sentido común&lt;br/&gt;Este conocimiento espontáneo y básico que no es monopolio de iluminados sino que corresponde potencialmente a la casi totalidad de personas, tiene como objeto los mismos temas que aborda la Metafísica Clásica. La Metafísica Clásica (y me refiero con más propiedad a la Aristotélico-Tomista que incluye los aportes de muchos otros filósofos como Platón) no es sino el desarrollo científico de ese conocimiento espontáneo tomado de la experiencia de las cosas ordinarias reales... del sentido común. El filósofo francés Henri Bergson lo decía de una manera tal que no puedo menos que citarlo cuando se refería a la filosofía de Platón y Aristóteles:&lt;br/&gt;“...si l'on fait abstraction des matériaux friables qui entrent dans la construction de cet immense édifice, une charpente solide demeure, et cette charpente dessine les grandes lignes d'une métaphysique qui est, croyons-nous, la métaphysique naturelle de l'intelligence humaine.”&lt;br/&gt;“L’évolution créatrice” (&lt;a href="http://classiques.uqac.ca/classiques/bergson_henri/evolution_creatrice/evolution_creatrice.pdf"&gt;PDF&lt;/a&gt;), Henri Bergson, Paris: Les Presses universitaires de France, 1959, revisado el 2003, edición digital, Universidad de Quebec, página 190&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Lo que traduzco así:&lt;br/&gt;“...si se hace abstracción de los materiales caducos que entran en la construcción de este inmenso edificio, permanece una sólida armazón, y esta armazón diseña las grandes líneas de una metafísica que es, a nuestro juicio, la metafísica natural de la inteligencia humana”&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Lo que quiero decir es que la ausencia de esta introducción de los conceptos fundamentales que Guarnieri acuciosamente echa de menos, la compenso también con la convicción de que, dado que no se tratan esos fundamentos de ningún conocimiento esotérico o abstruso, sino que se tratan de conocimientos que en última instancia pertenecen al sentido común, nuestros lectores no se extraviarán en la medida en que mantenga alejados los tecnicismos .&lt;br/&gt;Eso en parte garantiza que cuando, por algún error yo cometa, algo parezca ajeno al sentido común, sea fácil identificarlo. Como Guarnieri ya hizo.&lt;br/&gt;Y como no quiero empeorar mi mala sintaxis adornando poéticamente algo que ya de por sí puede resultar arduo, la regla es clara: Si algo suena muy complicado o fuera de lugar es porque o lo he explicado mal o está equivocado; lo mejor es pedir por una aclaración. Esa es la gran ventaja de la Filosofía Clásica.&lt;br/&gt;Sin mucho temor a las complicaciones conducentes&lt;br/&gt;Todo lo anterior no quiere decir de ningún modo que si alguien como Guarnieri toma un hilo más especializado o alguna ampliación, no le satisfagamos. En particular ha citado la dualidad caos (Χάος) y nómos (νόμος) de lo que garrapateamos un par de ideas en el artículo anterior, pero que trataremos con especial cuidado en posterior artículo cuando ya lleguemos al núcleo de esto: la Ley Natural, por el momento sólo hemos hecho aproximaciones. &lt;br/&gt;También deberé tratar –una vez agotemos este resumen de Filosofía de la Naturaleza Humana– algo sobre Filosofía del conocimiento en el que refutaremos las doctrinas idealistas y los escepticismos de mil cabezas que se niegan a reconocer la capacidad del ser humano a conocer la verdad cierta de las cosas. No olvidaremos a Rorty o, si no disponemos del único libro que he leído de Rorty, a sus precedentes inmediatos como Wittgenstein –que tiene más peso específico que Rorty– y sus antecedentes remotos como Hume y Kant. Tampoco dejaré referirme a la fenomenología que mi interlocutor mencionó en algún momento.&lt;br/&gt;Sólo ténganme paciencia.&lt;br/&gt;Y por último, Guarnieri dice:&lt;br/&gt;“...en strictu sensu la ley puede surgir de otros apartados, ya que el caos no es unívoco. Usted lo que ha hecho es un uso excluyente de los materiales cognitivos y las afinidades electivas que le ofrece el libre albedrío. Pero si de filosofía perenne hablamos, esa no es la única opción. Y ojo, que esto no es una reductio ad absurdum...”&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;No fue tal vez una reducción al absurdo pero estuvo muy cerca, pues como comentaba en el primer articulo de esta serie, cometí una equivocación. Ya corregí mi dicho, gracias a la observación de Guarnieri, diciendo que la Ley Natural no surge (como escribí) de sólo uno de los apartados (como el los llama) de la naturaleza humana, del libre albedrío. &lt;br/&gt;La Ley natural responde de modo inmediato a la naturaleza integral del hombre: del hecho de que es un ser viviente del reino Animal, dotado de racionalidad, lenguaje, sociabilidad y de voluntad y de libre albedrío. Por lo tanto La Ley natural obliga a la autoconservación racional y solidaria, a la reproducción racional y libre, a la solidaridad libre y a otras cosas que iremos desvelando en la medida en que la secuencia de estos razonamientos justifiquen plenamente su puesta en escena.&lt;br/&gt;Gracias Guarnieri por leernos, corregirnos y comentar. No nos cansaremos de estar abiertos a la contradicción y al cruce de ideas.&lt;br/&gt;FIN&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Comentar con seguridad&lt;br/&gt;&lt;a href="https://www.blogger.com/comment.g%253FblogID%253D6119271419827824964%2526postID%253D2276011986852731349%2526isPopup%253Dtrue"&gt;Si tiene dificultades para publicar comentarios &lt;br/&gt;en este sitio, puede hacerlos en el botón de la izquierda&lt;/a&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/me/aviM/~4/ajFUzpmO9FA" height="1" width="1"/&gt;</description>
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      <title>Echándonos los tragos en la Stanza della Segnatura con Guarnieri (III)</title>
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      <pubDate>Sun, 15 Nov 2009 14:38:48 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Entries/2009/11/15_Echandonos_los_tragos_en_la_Stanza_della_Segnatura_con_Guarnieri_III_files/Picture%2024-filtered.png"&gt;&lt;img src="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Media/Picture%2024-filtered.png" style="float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:90px; height:90px;"/&gt;&lt;/a&gt;Publicado por &lt;a href="../../Perfiles/JC.html"&gt;JC Conde de Orgaz&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;Esta es la tercera parte de una serie que pretende abordar un grupo de objeciones que Gestas Guarnieri opuso al &lt;a href="Entries/2009/11/13_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_VIII_La_voluntad_y_el_libre_albedrio.html"&gt;último artículo sobre Filosofía de la Naturaleza&lt;/a&gt;. Pueden leer &lt;a href="Entries/2009/11/15_Echandonos_los_tragos_en_la_Stanza_della_Segnatura_con_Guarnieri_I.html"&gt;aquí&lt;/a&gt; su primera parte, su segunda &lt;a href="Entries/2009/11/15_Echandonos_los_tragos_en_la_Stanza_della_Segnatura_con_Guarnieri_II.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;, y su última y cuarta parte &lt;a href="Entries/2009/11/15_Echandonos_los_tragos_en_la_Stanza_della_Segnatura_con_Guarnieri_IV.html"&gt;aquí&lt;/a&gt; &lt;br/&gt;No somos cuetes disparados&lt;br/&gt;A pesar de nuestro libre albedrío (a pesar de lo que yo describía como “esa inquietante impredictibilidad”) no somos los seres humanos unos bolados caóticos (machos sin dueño dirían en mi barrio) excepcionales en un contexto ordenado. En la misma constitución de su naturaleza (animal racional) tiene establecidos los criterios que refleja esa ordenación y dirección de todas las cosas (Nómos). Esos criterios son consecuencia inmediata de sus propiedades sustanciales: sociable, creador, usuario y transmisor de lenguaje, viviente, libre... Propiedades que estamos en trance de ir espulgando en el análisis lógico que &lt;a href="Entries/2009/10/28_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_I_Platicas_de_cantina.html"&gt;esta serie&lt;/a&gt; pretende ser. &lt;br/&gt;En resumen: la Ley Natural (nuestro modo libre de participar del orden natural, del nómos de la Ley Eterna) se encuentra en nuestra naturaleza misma.  &lt;br/&gt;De esta manera, y me adelanto a lo que voy a explicar con más detenimiento en uno de los artículos de la serie &lt;a href="Entries/2009/10/28_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_I_Platicas_de_cantina.html"&gt;“Filosofía de la Naturaleza Humana”&lt;/a&gt;: las acciones libres que llevamos a cabo y que se adecúan con las tendencias naturales de nuestra esencia, son convenientes a nuestro ser, y son entonces correctas; las acciones libres que llevamos a cabo en desacuerdo con nuestra naturaleza son erróneas.&lt;br/&gt;Las ausencias señaladas&lt;br/&gt;Guarnieri, en lo que yo he agrupado como su segunda objeción (opponens) al más reciente artículo de la serie “Filosofía de la Naturaleza Humana” , señala:&lt;br/&gt;“...usted extrae una consecuencia útil, al menos en su opinión, de ese hallarse juntos [Ley y falibilidad], pero evita convenientemente sumergirse en las condiciones básicas, ahora sí, para la existencia de todas esas cosas de las que ha hablado...”&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Observación a la que vinculo (para efectos de ordenar mi comentario) a la que introduce la parte argumentativa de su comentario:&lt;br/&gt;“...ese rigor lógico que usted despliega se queda corto, cortísmo, ante la pregunta formulada ya antes por los helénicos y últimamente por Heidegger: ¿Cómo pueden hallarse juntos cáos y nómos? A la cual, por cierto, no le encontraron una respuesta satisfactoria...”&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Antes de abordar –&lt;a href="Entries/2009/10/28_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_I_Platicas_de_cantina.html"&gt;como estoy intentándolo&lt;/a&gt;– una exposición de elementos fundamentales de Filosofía de la Naturaleza Humana (Antropología filosófica, más propiamente) con vistas a contextualizar las características propias de la Ley Natural desde la perspectiva de la Filosofía Clásica, debí abordar primero los presupuestos sobre los que tal comprensión del hombre iba a construirse y no lo hice. Digámoslo con palabras de Guarnieri: no me sumergí previamente en las condiciones básicas que explican todas estas cosas de las que estoy hablando. Esa es una verdad. Guarnieri, lo ha dicho bien.&lt;br/&gt;Ahora bien, pensemos que para ello habría necesitado (con el tiempo del que dispongo y al ritmo que estoy escribiendo) de al menos unos tres años para exponer de modo divulgativo y entretenido (?) lo que la Filosofía Clásica entiende por esos conceptos fundamentales: el ente, el ser, la causalidad, el principio de no contradicción, el acto y la potencia, la sustancia y los accidentes, etc... Es decir, al menos un resumen de principios metafísicos aristotélico-tomistas y brochazos de Filosofía de la Naturaleza.&lt;br/&gt;Tres razones para las ausencias&lt;br/&gt;Eso sin dejar de lado la explicación (más o menos detallada) de por qué asumo que el conocimiento de estas cosas es posible, cierto y veraz. Es decir, debí haber hecho previamente también una refutación de aquellas doctrinas que niegan tal posibilidad como las distintas formas de idealismo, y las versiones más populares y cerradas del milenario escepticismo. Aunque sea un poquito de Gnoseología, pues.&lt;br/&gt;Quiero aclarar que obvié esos prolegómenos por varias razones de las que se me vienen a la mente tres en especial:&lt;br/&gt;Mis lectores habituales son personas que no se toman con gracia mi incapacidad de ser puntual, breve y conciso. Ya he abusado de su paciencia hasta lo indecible con esta serie y no quería someterlos a un tormento mayor.&lt;br/&gt;Los amigos adversarios de la existencia de una Ley Natural perenne y universal que repugne la posibilidad de equiparar las uniones homosexuales al matrimonio heterosexual, podían pensar que lo que yo estaba haciendo es evadiendo la discusión de fondo con ademanes hipnóticos de snobismo intelectual so capa de “contextualizar” el tema. No los culpo si ya se han forjado esa opinión, por cierto.&lt;br/&gt;Y por último el hecho de que esos vacíos podían –pienso– compensarse con referencias incidentales en el corpus de los artículos (como he hecho con algunas referencias a la posibilidad efectiva del conocimiento cierto y veraz y como haré en un próximo artículo en donde tendré que refrescar las nociones de acto y potencia). &lt;br/&gt;Dadas esas ausencias que señala Guarnieri, cada vez que lo estimo oportuno, me abstengo de usar tecnicismos para no obligar a mis lectores a tener que ir a un diccionario filosófico a cada paso de mis relatos. Así, por ejemplo, prefiero usar “chunche” o “bolado” en lugar de “ente” (Total es lo mismo para los efectos didácticos que me ocupan). &lt;br/&gt;Es notorio que este afán por vulgarizar un lenguaje que en su concepción original es muy preciso y riguroso, es arriesgado. Ya me metí de hecho a un pequeño berenjenal que Guarnieri notó y no dejó pasar. Pero prefiero esos riesgos a convertir esto en un mamotreto más infumable de lo que ya de por sí es. Siempre, como es mi norma, estaré abierto a la crítica fundada, a preguntas incómodas y dispuesto a rectificar o aclarar en el acto cuando eso sea procedente.&lt;br/&gt;&lt;a href="Entries/2009/11/15_Echandonos_los_tragos_en_la_Stanza_della_Segnatura_con_Guarnieri_IV.html"&gt;Continuará&lt;/a&gt;...&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Comentar con seguridad&lt;br/&gt;&lt;a href="https://www.blogger.com/comment.g%253FblogID%253D6119271419827824964%2526postID%253D2276011986852731349%2526isPopup%253Dtrue"&gt;Si tiene dificultades para publicar comentarios &lt;br/&gt;en este sitio, puede hacerlos en el botón de la izquierda&lt;/a&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/me/aviM/~4/IENmiFXJtTI" height="1" width="1"/&gt;</description>
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      <title>Echándonos los tragos en la Stanza della Segnatura con Guarnieri (II)</title>
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      <pubDate>Sun, 15 Nov 2009 14:36:50 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Entries/2009/11/15_Echandonos_los_tragos_en_la_Stanza_della_Segnatura_con_Guarnieri_II_files/Picture%2019-filtered.png"&gt;&lt;img src="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Media/Picture%2019-filtered.png" style="float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:91px; height:91px;"/&gt;&lt;/a&gt;Publicado por &lt;a href="../../Perfiles/JC.html"&gt;JC Conde de Orgaz&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;Esta es la segunda parte de una serie que pretende abordar un grupo de objeciones que Gestas Guarnieri opuso al &lt;a href="Entries/2009/11/13_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_VIII_La_voluntad_y_el_libre_albedrio.html"&gt;último artículo sobre Filosofía de la Naturaleza&lt;/a&gt;. Pueden leer &lt;a href="Entries/2009/11/15_Echandonos_los_tragos_en_la_Stanza_della_Segnatura_con_Guarnieri_I.html"&gt;aquí&lt;/a&gt; su primera parte, su tercera &lt;a href="Entries/2009/11/15_Echandonos_los_tragos_en_la_Stanza_della_Segnatura_con_Guarnieri_III.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;, y su última y cuarta parte &lt;a href="Entries/2009/11/15_Echandonos_los_tragos_en_la_Stanza_della_Segnatura_con_Guarnieri_IV.html"&gt;aquí&lt;/a&gt; &lt;br/&gt;Dice Guarnieri: &lt;br/&gt;“...usted plantea (...) que de la falibilidad de lo falible brota la ley, o dicho de otra manera, que de la posibilidad de errar, aunque no de la voluntad porque epistemológicamente eso implicaría un sin sentido, aparece la ley como coadyuvante...”&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;En el mismo sentido de la observación anterior, añade:&lt;br/&gt;“...Otro punto que me desorienta (...) es, su uso de la frase: 'el libre albedrío convierte nuestras tendencias en lex naturalis'. Y es así por dos razones. Primera: En filosofía, al convertir, estamos sustituyendo una cosa por otra de idéntica significación, y es obvio que una propensión (tendencia) nunca podrá igualarse a un aviso de invariación (...). Son aspectos de la realidad inigualables, que en efecto se hallan juntos como indiqué en el parrafo anterior, mas inigualables al fin. (...) Pero sintácticamente la proposición no funciona o, a lo mejor, proposicionalmente hablando, la sintaxis no sea la correcta...”&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Y más abajo remacha:&lt;br/&gt;“... usted nos invita es a entender cómo la ley natural surge de Uno de los apartados de la naturaleza humana: el libre albedrío, el cual en su derrotero es coalescente con el intelecto...”&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Lo que dije&lt;br/&gt;En un pobre intento de hacer más accesible la plática en el apartado “De la falibilidad de nuestra voluntad surge la Ley Natural” utilicé expresiones como: “...surge...”, “...convierte...”, “...no habría necesidad...” y “...recordatorio...”. Lo que sí logré es hacer un pastiche de equívocos que afortunadamente Guarnieri notó y señaló. Como procede en estos casos lo corregiré.&lt;br/&gt;La realidad es que la ley Natural no surge del libre albedrío, ni de su falibilidad. Por intentar decir otra cosa, me equivoqué. También dije que “la Ley Natural es el recordatorio de que nuestra esencia (...) es digna de respeto”: sí, es un “recordatorio” (como las leyes de tránsito también son una especie de “recordatorio”) pero no se agota en sólo éso. &lt;br/&gt;Dije también “...si no tuviéramos libre albedrío (lo cual es una constatación de evidencia) no habría necesidad de Ley Natural...” en parte eso es cierto, pero tal como está escrito es equívoco. Hasta los animales, los otros seres vivos y los objetos inanimados están sujetos a un orden natural que les rige de un modo necesario y no libre. Es decir que si no tuviéramos libre albedrío seguiríamos sujetos sólo a un orden natural más amplio (así como las cosas están sujetas a la ley de la gravedad por ejemplo) aunque, con propiedad, eso no sería lo que conceptuamos como “Ley Natural”, pues no es una sujeción compatible con el libre albedrío, sino que es determinista.&lt;br/&gt;Fruto también del pensamiento confuso que me animaba, escribí (y éste probablemente es el peor error): “... [el] libre albedrío [es el que] que convierte nuestras tendencias naturales en Ley Natural....”. Ni debí haberlo escrito así, ni es así. Las tendencias naturales (pensar, elaborar conceptos, el lenguaje, la sociabilidad, la autoconservación, la reproducción...) no se “convierten” en Ley Natural. Son –de hecho– el fundamento inmediato de la Ley Natural.&lt;br/&gt;Lo que estaba pensando mientras escribía&lt;br/&gt;Quise expresar, sin lograrlo, que la Ley Natural es el modo en el que el ser humano participa de algo más amplio que he llamado Orden Natural y que incluye a los objetos inanimados y a los otros seres vivos (leyes física, biológicas, etc...). Este “modo” en el que el ser humano participa de ese Orden Natural más amplio, es especial en virtud de su racionalidad y libre albedrío. Y por eso recibe un nombre distinto. No se convierte en nada, sino que se le denomina de un modo especial.&lt;br/&gt;Cuando dije, entonces, “de la falibilidad de nuestra voluntad surge la Ley Natural” (lo cual es una falsedad: no surge de allí) lo que tenía en mente era algo así: El Orden natural aplicado al ser humano se denomina de modo especial (“Ley Natural”) pues nuestra voluntad puede rechazarlo. O sea: su “nombre especial” (que lo diferencia de otras leyes) es el que “surge” en virtud de que la voluntad humana (acompañada de su racionalidad) puede rechazarlo (que es lo que denomino falibilidad que puede ser tanto de la voluntad como de la inteligencia).&lt;br/&gt;Las madres de mi confusión&lt;br/&gt;Pero una cosa es que su nombre o su “especie” tenga relación directa con la voluntad libre del ser humano y otra es decir que como tal surge del libre albedrío. Una cosa son los nombres y los conceptos y otra es la realidad de las cosas, ya lo he dicho (y le he recriminado a Sam que confunda los términos): yo incurrí en esa confusión y tropezándome con el teclado pasé por encima de esa distinción. Sintácticamente hablando, mis tres párrafos aludidos son un desastre: le doy gracias a Guarnieri por notarlo y pido disculpas a todos mis lectores.&lt;br/&gt;No constituye de ninguna manera una excusa pero quiero confesar que soy hijo consentido de mi época y de mi país. Es decir: no me enseñaron gramática ni lógica y –como a todo salvadoreño que se precie de serlo– se esmeraron en persuadirme desde chiquito de que escribir con precisión y rigor era un lujo prescindible y futil. Ya viejo y a patadas he tratado de desandar ese callejón sin salida y –como lo ha demostrado hoy Guarnieri– me queda trecho por andar.&lt;br/&gt;Lo que debí haber escrito&lt;br/&gt;Volviendo al punto. Para clarificar, me adelantaré a sus observaciones y me referiré al nómos (νόμος - orden - ley) entendido como contrapuesto al aparente caos (en este caso se trata del flujo, del cambio constante) que impera en las cosas físicas (physis), mundo físico al que los seres humanos, en virtud de nuestra materialidad corpórea, pertenecemos por derecho propio. &lt;br/&gt;Hay –como decía arriba– que distinguir entre nómos entendido como orden natural de las cosas (como las leyes físicas y los instintos animales) y la Ley Natural. No es que sean cosas contrapuestas, sino que el orden natural de las cosas (o Ley Eterna como la llamaba Tomás de Aquino) incluye a la Ley Natural, en el sentido de que ésta es el modo en el que el ser humano participa de la Ley Eterna. &lt;br/&gt;Este modo de participar del nómos (νόμος - orden - ley)... este modo de participar de la Ley Eterna, se caracteriza en el ser humano por el hecho de que puede ser desobedecido (no así las cosas físicas, o los animales que están determinados necesariamente por sus propias leyes). &lt;br/&gt;En el caso de las cosas inanimadas y los seres vivos, en la dirección ínsita en su naturaleza, reina el determinismo, la necesidad.  Pero en el caso del ser humano esta ordenación está armonizada con su naturaleza inteligente libre.  En virtud de su racionalidad y libre albedrío, el Homo Sapiens es dueño de su conducta, y como decíamos en el artículo anterior, a diferencia de las cosas del mundo material y de los otros seres vivos, él puede variar su acción, actuar, o abstenerse de actuar.&lt;br/&gt;&lt;a href="Entries/2009/11/15_Echandonos_los_tragos_en_la_Stanza_della_Segnatura_con_Guarnieri_III.html"&gt;Continuará&lt;/a&gt;...&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Comentar con seguridad&lt;br/&gt;&lt;a href="https://www.blogger.com/comment.g%253FblogID%253D6119271419827824964%2526postID%253D3425092245642427976%2526isPopup%253Dtrue"&gt;Si tiene dificultades para publicar comentarios &lt;br/&gt;en este sitio, puede hacerlos en el botón de la izquierda&lt;/a&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/me/aviM/~4/fkQE-7_7vqQ" height="1" width="1"/&gt;</description>
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      <title>Echándonos los tragos en la Stanza della Segnatura con Guarnieri (I)</title>
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      <pubDate>Sun, 15 Nov 2009 14:33:58 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Entries/2009/11/15_Echandonos_los_tragos_en_la_Stanza_della_Segnatura_con_Guarnieri_I_files/Picture%2016-filtered.png"&gt;&lt;img src="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Media/Picture%2016-filtered.png" style="float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:90px; height:90px;"/&gt;&lt;/a&gt;Publicado por &lt;a href="../../Perfiles/JC.html"&gt;JC Conde de Orgaz&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;Esta es la primera parte de una serie que pretende abordar un grupo de objeciones que Gestas Guarnieri opuso al &lt;a href="Entries/2009/11/13_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_VIII_La_voluntad_y_el_libre_albedrio.html"&gt;último artículo sobre Filosofía de la Naturaleza&lt;/a&gt;. Pueden leer &lt;a href="Entries/2009/11/15_Echandonos_los_tragos_en_la_Stanza_della_Segnatura_con_Guarnieri_II.html"&gt;aquí&lt;/a&gt; su segunda parte, su tercera &lt;a href="Entries/2009/11/15_Echandonos_los_tragos_en_la_Stanza_della_Segnatura_con_Guarnieri_III.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;, y su última y cuarta parte &lt;a href="Entries/2009/11/15_Echandonos_los_tragos_en_la_Stanza_della_Segnatura_con_Guarnieri_IV.html"&gt;aquí&lt;/a&gt; &lt;br/&gt;“...En lo que disiento gozosamente con usted es, en que ese rigor lógico que usted despliega se queda corto, cortísmo, ante la pregunta formulada ya antes por los helénicos y últimamente por Heidegger: ¿Cómo pueden hallarse juntos cáos y nómos?...”&lt;br/&gt;&lt;a href="Entries/2009/11/13_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_VIII_La_voluntad_y_el_libre_albedrio.html"&gt;Gestas Guarnieri&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Guarnieri es un amable y profundo lector que en &lt;a href="Entries/2009/11/13_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_VIII_La_voluntad_y_el_libre_albedrio.html"&gt;el artículo anterior&lt;/a&gt; enriqueció la conversación con unos aportes, comentarios y críticas de tal naturaleza que, como se está &lt;a href="Entries/2009/9/20_Echandonos_los_tragos_en_la_Stanza_della_segnatura_con_El_Mal_Ejemplo.html"&gt;empezando a volver costumbre&lt;/a&gt; vamos a tener que seguir en la Stanza della Segnatura.&lt;br/&gt;Una tertulia subrepticia&lt;br/&gt;La Stanza della Segnatura es el “privado” en donde nos servimos los whiskys con los comentaristas que vienen a La Terminal y que amablemente abren un canal de conversación excepcionalmente enjundioso sobre temas filosóficos o que atañan a la Civilización. &lt;br/&gt;La &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Stanza_della_Segnatura%2523Stanza_della_Segnatura"&gt;Stanza della Segnatura&lt;/a&gt; (Sala de la Signatura) es uno de una serie de salones en el Palacio Apostólico Pontificio (en el Vaticano) que fue decorado con frescos del pintor Rafael Sanzio a principios del siglo XVI en pleno Renacimiento. Originalmente el salón era el estudio en donde se encontraba la biblioteca personal del papa Julio II ese grande y universal mecenas de las artes. El concepto artístico de la stanza es la armonía entre los pensadores de la antigüedad y del cristianismo, reflejándose en cada uno de las paredes del salón el mundo de la filosofía, de la teología, de las artes y el de las virtudes morales respectivamente. El tema central de la stanza es entonces la sabiduría.&lt;br/&gt;Buen ambiente para echarnos los tragos, fumar, oir música y seguir el hilo de la conversación que planteó Guarnieri en un comentario crítico en el artículo anterior y que transcribo íntegro a la derecha. Sobre todo considerando que el más famoso fresco de Rafael, “La Escuela de Atenas” lo tenemos enfrente.&lt;br/&gt;Los opponens de Guarnieri&lt;br/&gt;Los planteamientos de Guarnieri tienen una coherencia tal que debería ser fácil para mí agruparlos para ordenar mi respuesta, espero no fallar en el intento y espero se me corrija si parece no lo estoy entendiendo o –peor aún– lo estoy tergiversando.&lt;br/&gt;(I) En uno de sus párrafos, Guarnieri alude a la infeliz redacción y pésima escogitación de términos que hice en el apartado de tres párrafos de mi artículo anterior: “De la falibilidad de nuestra voluntad surge la Ley Natural”. Guarnieri tiene toda la razón en su comentario crítico y hablaré de ello en el siguiente artículo. &lt;br/&gt;(II) Mi interlocutor sugiere también que evado las condiciones básicas de las cuestiones de fondo, lo que yo interpreto íntimamente relacionado con algo que menciona después:  la compatibilidad entre “caos y nómos”. En eso tiene algo de razón también, aunque no es que las evada: lo explicaré también en un tercer artículo. &lt;br/&gt;Y (III) sugiere además que la Ley (como opuesta al caos) no necesariamente surge sólo del libre albedrío sino también de otros “apartados” que yo habría excluido. Procederé a seguir el hilo de estas reflexiones en el cuarto y último artículo de esta serie&lt;br/&gt;&lt;a href="Entries/2009/11/15_Echandonos_los_tragos_en_la_Stanza_della_Segnatura_con_Guarnieri_II.html"&gt;Pasemos entonces a la Stanza&lt;/a&gt;.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Comentar con seguridad&lt;br/&gt;&lt;a href="https://www.blogger.com/comment.g%253FblogID%253D6119271419827824964%2526postID%253D72262787003625522%2526isPopup%253Dtrue"&gt;Si tiene dificultades para publicar comentarios &lt;br/&gt;en este sitio, puede hacerlos en el botón de la izquierda&lt;/a&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/me/aviM/~4/iIhZihxm_mE" height="1" width="1"/&gt;</description>
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      <title>Filosofía de la Naturaleza Humana (VIII): La voluntad y el libre albedrío</title>
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      <pubDate>Fri, 13 Nov 2009 16:55:01 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Entries/2009/11/13_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_VIII_La_voluntad_y_el_libre_albedrio_files/Picture%2014-filtered.png"&gt;&lt;img src="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Media/Picture%2014-filtered.png" style="float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:90px; height:90px;"/&gt;&lt;/a&gt;Publicado por &lt;a href="../../Perfiles/JC.html"&gt;JC Conde de Orgaz&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;Esta es la octava parte de una serie sobre Antropología filosófica desde la perspectiva de la Filosofía Clásica (philosophia perennis) cuya primera parte pueden leer &lt;a href="Entries/2009/10/28_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_I_Platicas_de_cantina.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;, su segunda &lt;a href="Entries/2009/11/2_Filosof%25C3%25ADa_de_la_Naturaleza_Humana_%2528II%2529%253A_La_capacidad_de_conocer_se_muestra,_no_se_demuestra.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;, su tercera &lt;a href="Entries/2009/11/4_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_III_Metazoa.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;, su cuarta &lt;a href="Entries/2009/11/6_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_IV_Logos.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;, su quinta &lt;a href="Entries/2009/11/8_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_V_Palabras_conceptos_y_bolados.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;, su sexta &lt;a href="Entries/2009/11/11_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_VI_El_humano_es_una_unidad_de_espiritu_y_materia.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;, y su séptima &lt;a href="Entries/2009/11/13_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_VII_Las_emociones_y_la_razon.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;. &lt;br/&gt;“...no usamos el lenguaje de modo irracional, sólo por hablar, ni de modo instintivo ni en cualquier circunstancia arbitraria. Tampoco nuestra sociabilidad se concreta de modo absurdo, involuntario, azaroso o instintivo. Podemos hacerlo de modo racional, podemos pensar la oportunidad y finalidad de nuestras palabras y de nuestras asociaciones. Las podemos decidir, una por una...” &lt;br/&gt;&lt;a href="Entries/2009/11/13_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_VII_Las_emociones_y_la_razon.html"&gt;“Las emociones y la razón”&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Esto nos lleva a distinguir del intelecto (διάνοια - diánoia) a un principio operativo (de carácter inmaterial también) que nos mueve a actuar, a decidir, a escoger: es el libre albedrío, la voluntad. Es decir que no somos animales racionales meramente intelectivos o contemplativos. No nos limitamos, por ejemplo, a entender que tenemos sed y a conceptuar que el vaso lleno de líquido que tenemos enfrente contiene agua y que potencialmente puede calmar nuestra sed si la bebemos. No nos limitamos a esa actitud contemplativa racional: además de eso, actuamos.&lt;br/&gt;Pensamos y luego actuamos; en un sentido u otro; con libre albedrío. Podríamos, teniendo mucha sed, decidir beber todo el contenido del vaso y actuar en consecuencia hasta saciar nuestra sed (igual haría otro animal no racional); podríamos decidir beber sólo una parte del agua sin saciar del todo nuestra sed, por cualquier razón (para compartir el agua con otra persona, por ejemplo); o podríamos decidir no actuar en absoluto por una infinidad de razones (somos supersticiosos y no bebemos de vasos plásticos pues creemos que eso es mala suerte,  o hemos hecho una apuesta de hasta cuanto podemos aguantar la sed, por ejemplo...).&lt;br/&gt;Por nuestra voluntad, podemos decidir libremente actuar en cualquier sentido físicamente posible o bien podemos decidir libremente no actuar en absoluto&lt;br/&gt;La racionalidad, soberana de nuestro libre albedrío&lt;br/&gt;El libre albedrío es la longa manus de la racionalidad: porque somos racionales somos libres de actuar o no, en cada caso, incluso en contra de nuestra naturaleza. Somos –por ejemplo– capaces de ponerle fin a nuestra vida, de suicidarnos, contrariando el principio natural de autoconservación, fenómeno que no se da en otros animales que no responden más que a sus instintos.&lt;br/&gt;El libre albedrío es una consecuencia inmediata de nuestra capacidad de pensar y siembra en la naturaleza humana una impredictibilidad desconcertante. No sólo, luego de pensarlo, nuestro libre albedrío puede actuar en cualquier sentido que decida (incluso de modo no racional) sino que, además, puede decidir actuar irreflexivamente dejándose llevar libremente por impulsos o caprichos de ocasión.&lt;br/&gt;De la falibilidad de nuestra voluntad surge la Ley Natural&lt;br/&gt;Es precisamente este libre albedrío con el que cuenta la naturaleza humana la que convierte nuestras tendencias naturales en Ley Natural. Si no pudieramos desobedecer y contrariar lo que somos en esencia, no habría necesidad de reiterar la conveniencia de respetar nuestra esencia. &lt;br/&gt;Precisamente la Ley Natural es el recordatorio de que nuestra esencia (el ser animales racionales, dotados de voluntad, lenguaje y sociabilidad) es digna de respeto (algunos con razón la califican de sagrada). Nuestra naturaleza humana es sagrada, y como podemos actuar libremente sin respetarla, es fundamental recordarnos que debemos utilizar el libre albedrío de modo consecuente con ese respeto de nuestra esencia.&lt;br/&gt;Es decir, si no tuviéramos libre albedrío (lo cual es una constatación de evidencia) no habría necesidad de Ley Natural. Por eso los adversarios de la philosophia perennis acostumbran atacar la existencia misma o las condiciones básicas de la existencia del libre albedrío con el propósito de desestimar la realidad o necesidad de la Ley Natural. Ahora bien: el propósito de esta serie de artículos es precisamente demostrar –sujetos a la crítica, preguntas y contradicción de nuestros lectores– que la naturaleza humana no es una colección de ocurrencias sacadas arbitrariamente de la manga e inconexas entre sí. &lt;br/&gt;La Ley Natural es producto del uso de la recta razón&lt;br/&gt;El conocimiento de la Ley Natural no es fruto de imaginaciones poéticas y de emociones subjetivas. Todo lo contrario: –partiendo de la evidencia material y biológica de los humanos– hemos ido de la mano con la lógica extrayendo consecuencias concatenadas a partir de la experiencia: &lt;a href="Entries/2009/11/2_Filosof%25C3%25ADa_de_la_Naturaleza_Humana_%2528II%2529%253A_La_capacidad_de_conocer_se_muestra,_no_se_demuestra.html"&gt;somos seres vivos&lt;/a&gt;, del &lt;a href="Entries/2009/11/4_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_III_Metazoa.html"&gt;Reino Animal&lt;/a&gt;, estamos &lt;a href="Entries/2009/11/6_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_IV_Logos.html"&gt;dotados Inteligencia&lt;/a&gt; para elaborar conceptos que son inmateriales; de lo que se colige que &lt;a href="Entries/2009/11/8_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_V_Palabras_conceptos_y_bolados.html"&gt;nuestra racionalidad es espiritual (inmaterial)&lt;/a&gt; y por lo tanto superior a nuestro cuerpo material; que por lo tanto n&lt;a href="Entries/2009/11/13_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_VII_Las_emociones_y_la_razon.html"&gt;uestra racionalidad es rectora y soberana de nuestras emociones&lt;/a&gt; y sensibilidad corporal siendo que &lt;a href="Entries/2009/11/11_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_VI_El_humano_es_una_unidad_de_espiritu_y_materia.html"&gt;somos una unidad integral de cuerpo-materia y alma-espiritual&lt;/a&gt;; también se concluía que el lenguaje es la primera consecuencia de nuestra racionalidad y que de ello se extraía la contundente y lógica consecuencia de que &lt;a href="Entries/2009/11/11_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_VI_El_humano_es_una_unidad_de_espiritu_y_materia.html"&gt;somos sociables y solidarios por naturaleza&lt;/a&gt;; que no sólo pensamos sino también actuamos y que podemos hacerlo en cualquier sentido (incluso en contra de nuestra esencia) por lo es evidente que estamos dotados de libre albedrío.&lt;br/&gt;Argumentar con rigor lógico contra esta cadena secuencial no es imposible pero no es tarea fácil. Y por eso algunos contradictores de la Filosofíá clásica prefieren rendir la razón y tomar el alegre, pero poco fructífero, camino del &lt;a href="Entries/2009/11/8_Palabras_Pathos_y_Cataros_A_Mentiras_y_videos.html"&gt;discurso basado en el Pathos&lt;/a&gt;.&lt;br/&gt;Racionalidad y voluntad: tema inagotable&lt;br/&gt;Así, las relaciones entre la voluntad (el libre albedrío) que decide y actúa, y la inteligencia que conoce, entiende y razona, han dado lugar a profundas y siempre ilustrativas reflexiones filosóficas que lejos están de agotar el tema. Desde Platón y Aristóteles, pasando por el Aquinate, Juan Duns Scoto y Descartes, hasta llegar a Kant, Henri Bergson y Marcuse... un firmamento de pensadores han intentado arrojar luces sobre las relaciones entre el intelecto y la voluntad. Algunos de esos intentos son más o menos compatibles con la tradición milenaria judeocristiana y la philosophia perennis, otros lo son menos. &lt;br/&gt;Lo cierto es que –como Homo Sapiens– tenemos inteligencia y tenemos voluntad-libre albedrío. Aunque si es del gusto de ustedes,podemos tratarlas en el área de comentarios o artículos incidentales, no es mi pretensión –por el momento– que nos embarquemos en interesantes ramificaciones casi propias de especialistas más bien alejadas de nuestro principal objeto: aprehender la naturaleza humana y entender como de ella surge la ley natural.&lt;br/&gt;Así que continuemos. Veamos en los próximos artículos algunas características propias de la Inteligencia (por un lado) y de la Voluntad-Libre Albedrío (por el otro), fundamentales para nuestro estudio de la naturaleza humana.&lt;br/&gt;Continuará...&lt;br/&gt;Comentar con seguridad&lt;br/&gt;&lt;a href="https://www.blogger.com/comment.g%253FblogID%253D6119271419827824964%2526postID%253D4664250782100967073%2526isPopup%253Dtrue"&gt;Si tiene dificultades para publicar comentarios &lt;br/&gt;en este sitio, puede hacerlos en el botón de la izquierda&lt;/a&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/me/aviM/~4/Xr37afXUqhs" height="1" width="1"/&gt;</description>
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      <title>Filosofía de la Naturaleza Humana (VII): Las emociones y la razón</title>
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      <pubDate>Fri, 13 Nov 2009 01:00:10 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Entries/2009/11/13_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_VII_Las_emociones_y_la_razon_files/Picture%201_1.png"&gt;&lt;img src="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Media/Picture%201.png" style="float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:90px; height:91px;"/&gt;&lt;/a&gt;Publicado por &lt;a href="../../Perfiles/JC.html"&gt;JC Conde de Orgaz&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;Esta es la séptima parte de una serie sobre Antropología filosófica desde la perspectiva de la Filosofía Clásica cuya primera parte pueden leer &lt;a href="Entries/2009/10/28_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_I_Platicas_de_cantina.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;, su segunda &lt;a href="Entries/2009/11/2_Filosof%25C3%25ADa_de_la_Naturaleza_Humana_%2528II%2529%253A_La_capacidad_de_conocer_se_muestra,_no_se_demuestra.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;, su tercera &lt;a href="Entries/2009/11/4_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_III_Metazoa.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;, su cuarta &lt;a href="Entries/2009/11/6_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_IV_Logos.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;, su quinta &lt;a href="Entries/2009/11/8_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_V_Palabras_conceptos_y_bolados.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;, y su sexta &lt;a href="Entries/2009/11/11_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_VI_El_humano_es_una_unidad_de_espiritu_y_materia.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;. &lt;br/&gt;Hace unos días, leía un comentario de un colaborador de este blog que decía así (los números son míos):&lt;br/&gt;“[1] Algunos caracterizan a los seres humanos por su racionalidad [2] a lo que otros sumamos las emociones, [3] sin embargo, como enseñaban los antiguos, en el medio está la virtud: [4] ni tan cerebrales que perdamos el corazón, ni tan emocionales que perdamos la cabeza.”&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Es una frase que si no le ponemos mucho pensamiento y si la leemos de pasada e inadvertidamente “suena bien y parece bonita”, hasta “inspiradora”. Pero contiene varias imprecisiones elípticas (escondidas) que a la luz de estos artículos son relevantes y ayudarán al desarrollo de esta serie. Además sientan el tono de las objeciones que suelen presentarse contra la Filosofía Clásica. Veamos:&lt;br/&gt;Desmontando un racimo de falacias emocional &lt;br/&gt;[1] Algunos caracterizan a los seres humanos por su racionalidad[2] a lo que otros sumamos las emociones, La frase [1] sugiere que hay filosofías que sostienen que la naturaleza humana se define SÓLO por la racionalidad. Digo “sólo” pues la frase debe entenderse en el contexto de la frase [2] que le sigue. Pero ¿Es acaso verdad que hay quienes caractericen al hombre sólo por su racionalidad, ignorando sus emociones? ¿Quiénes son esos “algunos” a los que se refiere la frase citada de modo elíptico (escondido)? &lt;br/&gt;Los fundamentos filosóficos que estoy resumiendo y explicando en esta serie de artículos (la Filosofía Clásica) nunca han definido al ser humano sólo por su racionalidad. Ni Platón, ni Aristóteles, ni los Estoicos, ni San Agustín, ni Santo Tomás de Aquino han entendido al ser humano como un ser racional desprovisto de emociones y de sensibilidad corporal: todo lo contrario. &lt;br/&gt;La Filosofía Clásica (que incluye a los filósofos antes mencionados y a muchos más) siempre ha entendido al ser humano de modo integral, &lt;a href="Entries/2009/11/11_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_VI_El_humano_es_una_unidad_de_espiritu_y_materia.html"&gt;así lo estoy explicando en esta serie&lt;/a&gt;, como una unidad compuesta de un principio material (cuerpo-sensibilidad-emociones) y de otro principio inmaterial intelectivo superior (alma racional) que rige al anterior. Son dos principios (material e inmaterial) que no sólo no están opuestos, sino que confluyen colaborando en la constitución integral del ser humano de tal manera que uno (las emociones, lo material, lo corpóreo) está subordinado al otro (al principio inmaterial intelectivo del alma racional).&lt;br/&gt;[1] Algunos caracterizan a los seres humanos por su racionalidadSi la Filosofía Clásica, que estoy exponiendo en esta serie, no puede darse por aludida entonces por este supuesto reduccionismo del hombre a la sola razón ¿Quiénes son esos “algunos” a los que se refiere la frase citada [1] de modo elíptico (escondido)? No son nadie: esa frase es sólo un recurso retórico para producir confusión y crear la sensación de que es la Filosofía Clásica (la que estoy precisamente explicando en esta serie) la que hace ese supuesto reduccionismo. El giro retórico (y falaz) se aprovecha del énfasis que la Filosofía Clásica pone en el papel rector que le corresponde a la racionalidad (al alma inmaterial intelectiva) sobre las emociones (cuerpo-materia-sensibilidad).&lt;br/&gt;(Ver anexo en comentarios)&lt;br/&gt;Nuestras emociones no son accesorias, son sustanciales &lt;br/&gt;Pero dado el riesgo de confundir, procede aclarar que para la Filosofía Clásica no se comprende al ser humano sin su componente material (sus emociones, su sensibilidad y su corporeidad), es un principio bueno y fundamental para entender la naturaleza humana, al animal racional. Y el hecho de que (por la lógica concatenación de razonamientos que hemos expuesto &lt;a href="Entries/2009/11/8_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_V_Palabras_conceptos_y_bolados.html"&gt;aquí&lt;/a&gt; y &lt;a href="Entries/2009/11/11_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_VI_El_humano_es_una_unidad_de_espiritu_y_materia.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;) la Filosofía Clásica entienda que la racionalidad es superior al principio puramente animal del ser humano (su corporeidad, emociones y sensaciones) eso no quiere decir que pone en oposición a esos dos principios. El alma y el cuerpo no son opuestos: son dos principios diferentes, distintos y buenos que concurren para integrar al ser humano en una completa persona.&lt;br/&gt;[2] a lo que otros sumamos las emociones, El enunciado siguiente [2] juega un función doble en el párrafo: a) Contextualiza la elipsis de la frase anterior (dándole el sentido al verbo “caracterizar” por “reducir”; y b) Sirve para crear un estado de ánimo favorable al autor, pues él mismo se coloca en contraposición a los “algunos” que “reducen” al ser humano a algo “indigno”. &lt;br/&gt;El uso de la primera persona del plural en la frase [2] tiene como objeto contar al autor de la oración entre los que se rebelan en contra de una supuesta distorsión de la naturaleza humana (distorsión que como ya vimos, nadie sostiene). Pero esos detalles lógicos no importan; el escenario ya está montado: Unos “algunos” antipáticos que tienen una versión unilateral y “mala” de la humanidad versus unos simpáticos rebeldes “buenos” (entre los que está el autor de la oración) que tienen una visión “más amplia y equilibrada” de la humanidad. No ha dicho nada; no ha dicho nada veraz, pero la creación de simpatías ya está servida: hay “buenos y malos” claramente connotados.&lt;br/&gt;Escondiendo el absurdo en la belleza verbal &lt;br/&gt;La frase [3] es –sometida a un afinado escrutinio– más reveladora: &lt;br/&gt;“...(3A) sin embargo, (3B) como enseñaban los antiguos, (3C) en el medio está la virtud...”&lt;br/&gt;Los dos primeros enunciados (3A) y (3B) tienen un propósito psicológico que ya analizaremos. Por el momento concentrémonos en la frase (3C) que expresa un juicio aparentemente claro y distinto, una “verdad” tan obvia que nadie la podría negar:&lt;br/&gt;(3C) “en el medio está la virtud”&lt;br/&gt;Pero en su contexto real (ese párrafo en concreto) las cosas distan mucho de ser tan claras. Incluso dentro del contexto del párrafo que analizamos, ese juicio es ambiguo, puede referirse a dos cosas sustancialmente distintas:&lt;br/&gt;Puede referirse al justo medio entre la actitud expresada en la frase [1] (“El hombre se reduce a la sola razón”) Vrs. la actitud expresada en la frase [2] (“el hombre no sólo es razón sino también emociones”); o&lt;br/&gt;[4] ni tan cerebrales que perdamos el corazón, ni tan emocionales que perdamos la cabeza.”Puede referirse al justo medio entre las actitudes expresadas en la frase [4] (“El hombre se reduce a la sola razón” Vrs. “El hombre se reduce a la sola emoción”)&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Como podemos apreciar, el segundo término de comparación en ambas posibilidades no es el mismo, así que el juicio tal y como está expresado, en medio de ese contexto, es confuso y ambiguo. Pero hay más: en cualquiera de ambas opciones, el juicio (“en el medio está la virtud”) no es aplicable sin incurrir en contradicción y absurdo.&lt;br/&gt;El justo medio aristotélico&lt;br/&gt;Me explico: el “justo medio” es una noción de origen griego (μεσότης - mesótês) que Aristóteles desarrolla magistralmente en su Ética a Nicómaco y que utiliza para establecer el acto virtuoso, el acto bueno y conveniente para la naturaleza, entre dos extremos intensivos malos e inconvenientes para la naturaleza. Lo clave para entender el justo medio es “entre dos extremos intensivos malos”. Pongamos un ejemplo: una ausencia extrema agua en el organismo humano es inconveniente para su naturaleza pero el extremo contrario de exceso de agua también es nocivo (se le llama intoxicación por agua y produce una disolución de minerales como el sodio y el potasio y que pueden llegar a dañar los riñones y al corazón). El justo medio (mesótês) es una razonable cantidad de agua en el organismo, entre los dos extremos intensivos (demasiada agua versus muy poca agua) que son malos, inconvenientes para la naturaleza.&lt;br/&gt;Así entonces, el mesótês (el medio) sólo puede establecerse entre grados intensivos contrapuestos de una misma entidad (en el caso del ejemplo anterior es el agua). Por otro lado, lo que establece el centro entre esos grados es un análisis de la razón. En virtud de eso podemos, por lógica, extraer los dos conclusiones siguientes:&lt;br/&gt;No se puede establecer un justo medio (mesótês) entre entidades de distinta naturaleza. No se puede, por ejemplo obtener un medio entre un triángulo y un cubo pues son cosas distintas. Tampoco puede establecerse un medio entre un león y una montaña, pues son entidades de naturaleza distinta.&lt;br/&gt;La racionalidad: jueza suprema del equilibrio &lt;br/&gt;La racionalidad es la herramienta mediante la cual establecemos, definimos o determinamos el medio, el centro, el mesótês. Es la razón la que nos indica cuál es el medio, el centro correcto, conveniente entre dos extremos intensivos malos. A este uso práctico de la razón se le denomina φρόνησις (frónesis) o prudencia. La racionalidad es la herramienta que define el justo medio, es la última instancia soberana del juicio. Por lo tanto (pues sería entrar a un círculo vicioso estéril y contradictorio) la racionalidad no puede ser el ente a cuyos extremos (por exceso y por defecto) se le busque un término medio. No hay, pues, tal cosa como “un exceso de racionalidad”, sería como decir que una palabra ha sido excesivamente bien pronunciada o que se puede pecar por exceso en lo que a exactitud se refiere.&lt;br/&gt;Establecidos los puntos anteriores, volvamos al análisis crítíco del párrafo que nos ocupa. Decíamos entonces que el juicio central del párrafo es éste:&lt;br/&gt;(3C) “en el medio está la virtud”&lt;br/&gt;Y decíamos que este juicio es ambiguo pues puede aplicarse a los extremos planteados en las frases [1] y [2] o aplicarse al enunciado [4]. Es decir, ese juicio [3-C] puede ser entendido de estas dos maneras:&lt;br/&gt;[1] [2] Algunos caracterizan a los seres humanos por su racionalidad a lo que otros sumamos las emociones, “Es necesario establecer un justo medio virtuoso entre comprender al hombre como caracterizado sólo por la razón y entenderlo como caracterizado por la razón y las emociones.”&lt;br/&gt;Ó:&lt;br/&gt;[4] ni tan cerebrales que perdamos el corazón, ni tan emocionales que perdamos la cabeza.”“Es necesario establecer un justo medio entre ser demasiado racionales y ser demasiado emocionales”&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Un discurso basado en el Pathos&lt;br/&gt;En ambos casos se comete los dos mismos errores que ya señalábamos arriba. El primero consiste en que las únicas dos interpretaciones posibles, dado el contexto, pretenden establecer un justo medio entre dos realidades que son completamente distintas. No es un determinado grado de intensidad el que las contrapone sino que es una naturaleza totalmente distista la que las separa. Y ya vimos que eso no es posible. A esto hay que añadir que por otro lado, ni siquiera se trata de entidades opuestas sino complementarias (la razón y las emociones. No es posible por tanto establecer un justo medio (mesótês) entre ellas.&lt;br/&gt;El otro error que se comete es colocar, entre los extremos que se pretende moderar, a la racionalidad, como si se pudiera ser excesivamente racionales. Eso es tan absurdo como decir que el centro de un círculo está “demasiado” centrado.&lt;br/&gt;Decíamos que los dos primeros enunciados de esta parte (3A) y (3B) tienen una connotación psicológica. Veámos cuál es y por qué. Al decir “(3A) sin embargo”, el texto siembra en nosotros la semilla para que sintamos que el autor es doblemente moderado y virtuoso, doblemente digno de nuestra simpatía. Ya se nos mostró en la frase [2] [2] a lo que otros sumamos las emociones, como el bueno de la película y no satisfecho con ello, el texto nos lo presenta como dispuesto a conciliar entre dos extremos (con eso del justo medio virtuoso) “sacrificando desinteresadamente” su misma posición en aras de que lo sintamos más moderado. Pero ya demostramos que tal “conciliación” es imposible y absurda pues incurre en varias contradicciones. Y cuando escribe “(3C) como dicen los antiguos” se logra darle más fuerza al juicio subsiguiente (3B) de tal manera que lo aceptamos inadvertidamente como cierto sin atrevernos a contestarlo y a hacernos preguntas sobre él.&lt;br/&gt;Algunos parecen querer que rindamos nuestra razón &lt;br/&gt;En resumidas cuentas, el párrafo que hemos analizado:&lt;br/&gt;“Algunos caracterizan a los seres humanos por su racionalidad a lo que otros sumamos las emociones, sin embargo, como enseñaban los antiguos, en el medio está la virtud: ni tan cerebrales que perdamos el corazón, ni tan emocionales que perdamos la cabeza.”&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;...Es un habilísimo artilugio retórico que se resuelve en la creación en nuestro ánimo de emociones adversas al uso de la lógica y de la recta razón. En realidad, escudada en una construcción casi poética, es una invitación irracional, absurda y emocional al derribo de la racionalidad de su pedestal soberano eminentemente humano. Es en definitiva una críptica invocación a lo que Hillaire Belloc describía así:&lt;br/&gt;“...el espíritu que ha perdido familiaridad con la forma lógica, y que es demasiado pasiva para razonar...”.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Aprovechemos entonces para remachar algo fundamental en la recta comprensión de la naturaleza humana. La racionalidad es doblemente soberana: es la rectora de las emociones con las que confluye y colabora desde su superioridad para configurar la unidad del ser humano. Y la racionalidad es soberana con respecto al lenguaje, al discurso y a la conversación. Es la razón la que nos permite comunicarnos y solidarizarnos a través del lenguaje con los otros humanos. Los ataques emocionales en contra de la supremacía de la racionalidad en el lenguaje solidario pueden tener muchísimas motivaciones, pero siempre desembocan en la estéril rebeldía en contra de la cultura y de la Civilización y en su disolución.&lt;br/&gt;Y es que no se nos olvide que no usamos el lenguaje de modo irracional, sólo por hablar, ni de modo instintivo ni en cualquier circunstancia arbitraria. Tampoco nuestra sociabilidad se concreta de modo absurdo, involuntario, azaroso o instintivo. Podemos hacerlo de modo racional, podemos pensar la oportunidad y finalidad de nuestras palabras y de nuestras asociaciones. Las podemos decidir, una por una.&lt;br/&gt;¡Oh! ¿”Decidir”? ¿Qué es eso? &lt;br/&gt;&lt;a href="Entries/2009/11/13_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_VIII_La_voluntad_y_el_libre_albedrio.html"&gt;Continuará...&lt;br/&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;Comentar con seguridad&lt;br/&gt;&lt;a href="https://www.blogger.com/comment.g%253FblogID%253D6119271419827824964%2526postID%253D2439999366028788565%2526isPopup%253Dtrue"&gt;Si tiene dificultades para publicar comentarios &lt;br/&gt;en este sitio, puede hacerlos en el botón de la izquierda&lt;/a&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/me/aviM/~4/Y8y6AO3025o" height="1" width="1"/&gt;</description>
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      <title>Filosofía de la Naturaleza Humana (VI): El humano es una unidad de espíritu y materia</title>
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      <pubDate>Wed, 11 Nov 2009 11:52:15 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Entries/2009/11/11_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_VI_El_humano_es_una_unidad_de_espiritu_y_materia_files/Picture%205-filtered.png"&gt;&lt;img src="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Media/Picture%205-filtered_1.png" style="float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:90px; height:90px;"/&gt;&lt;/a&gt;Publicado por &lt;a href="../../Perfiles/JC.html"&gt;JC Conde de Orgaz&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;Esta es la sexta parte de una serie sobre Antropología filosófica desde la perspectiva de la Filosofía Clásica cuya primera parte pueden leer &lt;a href="Entries/2009/10/28_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_I_Platicas_de_cantina.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;. su segunda &lt;a href="Entries/2009/11/2_Filosof%25C3%25ADa_de_la_Naturaleza_Humana_%2528II%2529%253A_La_capacidad_de_conocer_se_muestra,_no_se_demuestra.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;, su tercera &lt;a href="Entries/2009/11/4_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_III_Metazoa.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;, su cuarta &lt;a href="Entries/2009/11/6_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_IV_Logos.html"&gt;aquí&lt;/a&gt; y su quinta &lt;a href="Entries/2009/11/8_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_V_Palabras_conceptos_y_bolados.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;. &lt;br/&gt;Por las razones derivadas de la estrechísima unión entre el carácter racional del humano y su lenguaje y que apuntábamos en &lt;a href="Entries/2009/11/8_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_V_Palabras_conceptos_y_bolados.html"&gt;el artículo anterior&lt;/a&gt;, sabemos que un ser humano que hipotéticamente crezca en absoluto aislamiento de otros humanos nunca aprenderá a hablar, y en consecuencia, no desarrollará su potencial racional. Sólo se puede ser actual y plenamente racional con la compañía y ayuda de otros humanos.&lt;br/&gt;Sociabilidad y Lenguaje&lt;br/&gt;Y es que lo anterior es relevante al momento de seguir indagando más propiedades de los animales racionales. Al ser (el humano) un animal que a través de un principio inmaterial (el intelecto) extrae conceptos inmateriales de la realidad con ayuda de sus sentidos...; al ser (el humano) un animal racional... éste “construye” palabras, lenguaje para expresar –significar– esos conceptos con el propósito de comunicarse con otros animales racionales. En otras palabras: como el ser humano no elabora lenguajes por sí solo, ni para andar hablando solo (como que si fuéramos “loquitos”) sino propiamente lo obtenemos de otros y para comunicarnos con otros, debemos entonces concluir que en virtud de su naturaleza racional, el humano es naturalmente comunicativo, sociable.&lt;br/&gt;De la naturaleza sociable del ser humano se derivan algunas consecuencias igualmente naturales tales como la solidaridad. Ésta y otras consecuencias las analizaremos en un artículo posterior&lt;br/&gt;La sociabilidad y los ruidos que emiten los humanos entonces se diferencian sustancialmente de la manada y de los aullidos de otros animales, pues se fundan en (y surgen de) el principio intelectivo de su naturaleza racional. Es decir, no gruñimos para expresar reactivamente sólo sentimientos corporales sino también para significar conceptos universales y raciocinios que articulamos y compartimos con otros. Y eso es signo indiscutible que –además de diferenciarnos de los demás animales– somos superiores.&lt;br/&gt;Principio intelectivo inmaterial y sensibilidad corporal&lt;br/&gt;Por eso es que no nos asociamos sólo por instinto, sino que lo hacemos sobre una base racional. Tenemos la facultad de pensar nuestras relaciones sociales y de deliberarlas.&lt;br/&gt;De la naturaleza inmaterial de nuestro entendimiento (que razonamos &lt;a href="Entries/2009/11/8_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_V_Palabras_conceptos_y_bolados.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;) también deducimos la dualidad intrínseca de los humanos: tenemos un principio material (cuerpo) y un principio inmaterial superior (el intelecto). Pero ¡Ojo!: extraer de cierta filosofía de vídeoclip muy popular la idea de que ese principio inmaterial intelectivo es una especie de fantasmita al estilo Gasparín sería dar pie a un rosario de malos entendidos, equívocos y serios errores. Si bien es cierto que el arte, la poesía y hollywood expresan a ese principio inmaterial intelectivo de esa manera, no por eso debemos pensar que así es.&lt;br/&gt;Ese principio inmaterial intelectivo es lo que en la philosophia perennis se ha llamado con el término Alma (y que –insisto– no es ningún “fantasmita”), término que la tradición judeo cristiana ha hecho suya. La palabra Alma, entonces, hace referencia (significa) esa realidad inmaterial intelectiva que –junto con su corporeidad material puramente animal– constituye propiamente al ser humano.&lt;br/&gt;Lo anterior es importante: Los cuerpos materiales de los humanos forman parte de su identidad individual y de su propia conciencia de existir, tanto como sus principios inmateriales intelectivos. El alma racional inmaterial y el cuerpo material son co-principios de una misma identidad humana. Así que –ya que ambos configuran a los humanos– ambos (alma racional y cuerpo material) son respetables, aún cuando por las deducciones lógicas que hemos hecho arriba es indudable que el principio intelectivo inmaterial es superior al sensible-corporal-material.&lt;br/&gt;Nuestra racionalidad no es accesoria, es sustancial&lt;br/&gt;El ser humano es entonces una unidad compuesta de un principio material y de uno inmaterial intelectivo. Podríamos decir que el principio inmaterial intelectivo es la estructura sustancial de nuestra realidad corpórea, elevando nuestros principios animales al nivel racional, humano. El ser humano sebe ser estudiado, como decía G. K. Chesterton, “en toda su humanidad” sabiendo que un humano no es humano sin su cuerpo, así como tampoco es un hombre sin su alma racional. Un cadáver no es un ser humano, así como  una inteligencia sin materia lo es tampoco.&lt;br/&gt;Es por esta razón que nuestra operaciones propiamente corporales, comunes a todos los seres vivos o a los animales, no deben entenderse al margen de nuestra racionalidad: somos una unidad completamente integrada. Comemos como otros animales pero lo podemos hacer racionalmente; defecamos y orinamos como otros seres vivos, pero en nuestro caso (el de los humanos) no podemos entenderlo al margen de la posibilidad de hacerlo de modo racional (es decir, superior). Todo el conjunto armónico de nuestras facultades sensoriales y corporales (que son comunes al Reino Animal y a algunos seres vivos) están supeditadas a nuestra facultad intelectiva, de lo contrario no seríamos humanos.&lt;br/&gt;Por su propia naturaleza el humano somete a la rectoría de la razón el resto de sus facultades&lt;br/&gt;Dos corolarios, por ejemplo, del hecho de que somos seres vivos –la autoconservación individual y colectiva (manifestada ésta última en la reproducción biológica)– también están supeditados al ejercicio de nuestra razón, de lo contrario no seríamos humanos. No nos autoconservamos de cualquier modo, ni nos reproducimos de cualquier modo, estamos por naturaleza llamados a autoconservarnos y reproducirnos de modo humano, racional, solidario.&lt;br/&gt;Como somos una unidad completamente integrada por alma racional y cuerpo, deben descartarse por ajenos a la naturaleza humana rectamente entendida cualquier dualismo que niegue la unidad de la racionalidad y la emotividad sensible. Tanto el alma como el cuerpo (la razón y las emociones) son buenos para el ser humano, convenientes a su naturaleza y eso es perfectamente compatible con entender la primacía y superioridad de la razón.&lt;br/&gt;Hablaremos con más detalle sobre la supremacía de la racionalidad sobre nuestras emociones y nuestra sensibilidad en la siguiente parte de esta serie.&lt;br/&gt;&lt;a href="Entries/2009/11/13_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_VII_Las_emociones_y_la_razon.html"&gt;Continuará&lt;/a&gt;...&lt;br/&gt;Comentar con seguridad&lt;br/&gt;&lt;a href="https://www.blogger.com/comment.g%253FblogID%253D6119271419827824964%2526postID%253D4340468148698285978%2526isPopup%253Dtrue"&gt;Si tiene dificultades para publicar comentarios &lt;br/&gt;en este sitio, puede hacerlos en el botón de la izquierda&lt;/a&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/me/aviM/~4/qE58fzKkiYk" height="1" width="1"/&gt;</description>
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      <title>La Serie de la Semana</title>
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      <pubDate>Mon, 9 Nov 2009 14:39:52 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Entries/2009/11/9_La_Serie_de_la_Semana_files/Picture%201_1.png"&gt;&lt;img src="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Media/Picture%201_1.png" style="float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:90px; height:90px;"/&gt;&lt;/a&gt;Publicado por &lt;a href="../../Perfiles/JC.html"&gt;JC Conde de Orgaz&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;Este fin de semana he escrito una serie de seis artículos con el objeto de responder a los planteamientos que Sam (un amigo co-autor de este blog La Terminal) expresó en su &lt;a href="Entries/2009/10/30_Palabras_Putas_y_Sodomitas.html"&gt;última contribución&lt;/a&gt;.&lt;br/&gt;La serie se titula “Palabras, Pathos y Cátaros” y tiene seis partes. &lt;br/&gt;&lt;a href="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Entries/2009/11/8_Palabras_Pathos_y_Cataros_A_Mentiras_y_videos.html"&gt;Palabras, Pathos y Cátaros&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;&lt;a href="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Entries/2009/11/8_Palabras_Pathos_y_Cataros_A_Mentiras_y_videos.html"&gt;(A) Mentiras y vídeos&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;Resumen: Es posible comunicarse para persuadir a otros llamando a los sentimientos y a las emociones: es una técnica de comunicación legítima llamada Pathos. ¿Legítima? Sí. Pero, al igual que el discurso racional, puede cometer errores, transmitir falacias y manipular a la audiencia. En esta primera parte se recomienda la lectura de un artículo de un bloguero salvadoreño que –mediante la crítica racional y serena– desmonta un discurso emocional audiovisual: “La Vida Loca” de Christian Poveda.&lt;br/&gt;&lt;a href="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Entries/2009/11/8_Palabras_Pathos_y_Cataros_B_Prestidigitaciones_de_la_escritura.html"&gt;(B) Prestidigitaciones de la escritura&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;Resumen: Sam entresaca en su último artículo citas de una obra escrita eclesiástica (Summa Poenitentiarum de Pablo de Hungría) escrita en la Edad Media. Mediante una hábil elipsis termina atribuyéndole al autor y por extensión a la Iglesia Católica una posición sobre la Naturaleza Humana que en realidad no se sostienen. En este artículo se desmonta gramaticalmente el párrafo en cuestión para evidenciar los errores lógicos cometidos por Sam.&lt;br/&gt;&lt;a href="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Entries/2009/11/8_Palabras_Pathos_y_Cataros_C_Exegesis_de_bolsillo.html"&gt;(C) Exégesis de bolsillo&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;Resumen: También Sam entresaca en su artículo citas de la Sagrada Escritura muy bien seleccionadas con el resultado de dar la impresión de que el rechazo de las prácticas homosexuales por parte de la Tradición Judeo-Cristiana es algo coyuntural surgido en el siglo XI y fruto de la inmoralidad de la Jerarquía Católica. Cometí un error que Sam me señaló y lo corregí como debe ser.&lt;br/&gt;&lt;a href="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Entries/2009/11/8_Palabras_Pathos_y_Cataros_D_El_dualismo_y_el_elitismo_Gnostico.html"&gt;(D) El dualismo y el elitismo Gnóstico&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;Resumen: Primera Parte del análisis histórico que pretende explicar el contexto de la Obra Medieval eclesiástica que escogió Sam para su discurso en su último artículo. Un resumen sobre las partes conducentes del Platonismo y el Gnosticismo.&lt;br/&gt;&lt;a href="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Entries/2009/11/9_Palabras_Pathos_y_Cataros_E_Odio_medieval_contra_la_Maternidad_y_la_Familia.html"&gt;(E) Odio medieval contra la Maternidad y la Familia&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;Resumen: Primera Parte del resumido análisis histórico que pretende explicar el contexto de la Obra Medieval eclesiástica que escogió Sam para su discurso en su último artículo. La historia de los Cátaros y la respuesta a las preguntas: ¿Quién era Pablo de Hungría? ¿Con qué propósito específico escribió esa obra medieval Summa de Poenitentia? ¿En qué contexto histórico escribió la Summa y cómo se relaciona éste con sus contenidos?.&lt;br/&gt;&lt;a href="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Entries/2009/11/9_Palabras_Pathos_y_Cataros_F_Una_victoria_de_la_razon_y_del_sentido_comun.html"&gt;(F) “Una victoria de la razón y del sentido común”&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;Resumen: Parte final de la serie que tiene por objeto desmontar las falacias conclusivas del artículo de Sam. Basándome en el contexto histórico anteriormente expuesto, contesto a las preguntas: ¿Se refería Pablo de Hungría a los sodomitas en general o a algunos en particular? ¿Por qué pone en la boca de esos sodomitas tales palabras? ¿Cuál es la razón de fondo de los calificativos apocalípticos que utiliza Pablo de Hungría en su lenguaje?&lt;br/&gt;Supongo que con estos artículos mis lectores que tengan la paciencia de leerlos tendrán para toda la semana. Mientras tanto continuaré con mi serie sobre “Filosofía de la Naturaleza Humana” que me parece más conducente sobre este debate en torno a lo que la prensa nacional ha llamado “debate sobre las bodas gay”&lt;br/&gt;Se agradecen, como siempre, los comentarios en esos artículos, las preguntas, los saludos y sobre todo las refutaciones o alusiones hostiles. Gracias por leernos y venir.&lt;br/&gt;FIN&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Comentar con seguridad&lt;br/&gt;&lt;a href="https://www.blogger.com/comment.g%253FblogID%253D6119271419827824964%2526postID%253D2853665253778261431%2526isPopup%253Dtrue"&gt;Si tiene dificultades para publicar comentarios &lt;br/&gt;en este sitio, puede hacerlos en el botón de la izquierda&lt;/a&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/me/aviM/~4/8vOq-_-TQOo" height="1" width="1"/&gt;</description>
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      <title>Palabras, Pathos y Cátaros: (F) “Una victoria de la razón y del sentido común”</title>
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      <pubDate>Mon, 9 Nov 2009 10:14:18 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Entries/2009/11/9_Palabras_Pathos_y_Cataros_F_Una_victoria_de_la_razon_y_del_sentido_comun_files/Picture%209.png"&gt;&lt;img src="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Media/Picture%209.png" style="float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:90px; height:90px;"/&gt;&lt;/a&gt;Publicado por &lt;a href="../../Perfiles/JC.html"&gt;JC Conde de Orgaz&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;Análisis crítico de una manipulación a través del Pathos&lt;br/&gt;Esta es la sexta y última parte de una serie cuya primera parte pueden leer &lt;a href="Entries/2009/11/8_Palabras_Pathos_y_Cataros_A_Mentiras_y_videos.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;. su segunda &lt;a href="Entries/2009/11/8_Palabras_Pathos_y_Cataros_B_Prestidigitaciones_de_la_escritura.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;, su tercera &lt;a href="Entries/2009/11/8_Palabras_Pathos_y_Cataros_C_Exegesis_de_bolsillo.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;. su cuarta &lt;a href="Entries/2009/11/8_Palabras_Pathos_y_Cataros_D_El_dualismo_y_el_elitismo_Gnostico.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;. y su quinta &lt;a href="Entries/2009/11/9_Palabras_Pathos_y_Cataros_E_Odio_medieval_contra_la_Maternidad_y_la_Familia.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;. &lt;br/&gt;Aclaraciones finales&lt;br/&gt;Establecido de esta manera el contexto histórico de las citas que el artículo que hemos estado analizando desde una perspectiva crítica omitió, procedamos entonces a hacer las aclaraciones siguientes:&lt;br/&gt;I) El hecho de que gran parte de los contenidos de la la Summa Poenitentiarum de Pablo de Hungría verse sobre el pecado de sodomía responde –no a una arbitraria o enfermiza fijación morbosa del autor o de la Iglesia Católica– sino a las peculiaridades y vicios particulares de una secta definida que son los cátaros (a quienes la obra iba dirigida), en un lugar concreto (Occitania), en una época específica (el siglo XIII medieval) y en unas circunstancias históricas muy peculiares;&lt;br/&gt;II) En consecuencia se entiende que el tratado en cuestión tenía como objeto apartar a los simples y subordinados creyentes cátaros de la obediencia a su élite de perfectos. Cuando sin remilgo alguno, Pablo de Hungría habla de sodomitas se refiere –no a cualquier tipo de sodomitas– sino de modo especial a los dirigentes (autodenominados “perfectos) pertenecientes a la élite gnóstica cátara.&lt;br/&gt;III) Se explica perfectamente entonces, dado el contexto, el recurso a calificativos fuertes, al momento de referirse a esos “sodomitas-cátaros”, como “adversarios de Dios”, “asesinos” (lo fueron de hecho antes y durante la guerra) y “destructores de la humanidad” (pues era efectivamente ese era el objetivo apocalíptico-místico de los cátaros: la extinción de los cuerpos humanos).&lt;br/&gt;Ya he dicho antes que no confío a ojos cerrados en los contenidos de Wikipedia (y menos en la Wiki en español). Cuando leí las afirmaciones siguientes, simplemente no las creí, por no estar debidamente &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Catarismo%2523Influencias"&gt;referenciadas o documentadas&lt;/a&gt;:&lt;br/&gt;«....Paul Sabatier -historiador de la Edad Media e insospechado pastor calvinista- ha escrito: “El papado no ha estado siempre de parte de la reacción y del oscurantismo: cuando desbarató a los cátaros, su victoria fue la de la civilización y la razón”. Y otro protestante, radicalmente anticatólico y célebre estudioso de la Inquisición, el americano Henry C. Lea: “Una victoria de los cátaros habría llevado a Europa a los tiempos salvajes primitivos”....»&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Historiador Paul Sabatier: “la victoria del papado sobre los cátaros fue el triunfo de la razón”&lt;br/&gt;Mi escepticismo me llevó a consultar las obras de dichos autores, fui a la fuente. Y efectivamente en el libro más famoso del historiador francés Paul Sabatier, el autor dice lo siguiente:&lt;br/&gt;“Some of these movements were for great and sacred causes; but we must not let our sympathies be so moved by the persecutions suffered by heretics as to cloud our judgment. It would have been better had Rome triumphed by gentleness, by education and holiness, but unhappily a soldier may not always choose his weapons, and when life is at stake he seizes the first he finds within his reach. The papacy has not always been reactionary and obscurantist; when it overthrew the Cathari, for example, its victory was that of reason and good sense.”&lt;br/&gt;“Life of Saint Francis of Assisi” de Paul Sabatier en su edición de 1919 traducida al Inglés por Louise S. Houghton, páginas 35 y 36.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Que yo traduzco al castellano así:&lt;br/&gt;“Algunos de estos movimientos [heréticos] existieron por grandes y sagradas causas; pero no debemos permitir que nuestras simpatías se alimenten tanto por las persecusiones sufridas por los herejes como para que obnubilen nuestro juicio. Habría sido mejor que Roma triunfara gracias a la dulzura, a la educación y a la santidad, pero lamentablemente un soldado no siempre puede escoger sus armas, y cuando la vida está en juego toma lo primero que esté a su alcance. El papado no ha sido siempre reaccionario y oscurantista; cuando derrotó a los cátaros, por ejemplo, su victoria fue la victoria de la razón y del buen sentido”&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Es necesario recalcar que Sabatier no es, ni de lejos, un propagandista católico, sino más bien un crítico del catolicismo. Y para tranquilidad de los que afirman superficial y alegremente que sólo leen libros “prohibidos” (como si el hecho de estar o no prohibidos influyera en la calidad de lo que se escribe) debo decir que en su momento, ya no más, este libro sobre la vida de San Francisco de Sabatier estuvo prohibido por el Santo Oficio.&lt;br/&gt;Henry C. Lea: “sólo podría haber tenido como resultado la extinción de la raza”&lt;br/&gt;Busqué la otra cita del Historiador Henry C. Lea y no la encontré entre los libros disponibles, pero su obra de investigación histórica sobre la Edad Media es considerable y aunque en general no es nada amigable ni tolerante con la Iglesia Católica, encontré este fragmento que es aún más elocuente:&lt;br/&gt;"Such was the faith whose rapid spread throughout te south of Europe filled the Church with well grounded dismay; and, however much we may deprecate the means used for its suppression and commiserate those who suffered for conscience' sake, we cannot but admit that the cause of orthodoxy was in this case the cause of progress and civilization. Had catharism become dominant; or even had it been allowed to exist on equal terms, its influence could not have failed to prove disastrous. Its ascetism with regard to commerce between the sexes, if strictly enforced, could only have led to the extinction of the race, and as this involves a contradiction of nature, it could have probably resulted in lawless concubinage and the destruction of the institution of the family, rather than in the disappearance of the human race and the return of the exiled souls to their creator, wich was the summum bonum of the true Catharan."&lt;br/&gt;Henry Charles Lea, “A History of the Inquisition of the Middle Ages” 1955, página 106.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Que traduzco libremente de la siguiente forma:&lt;br/&gt;“Así era esta fe cuyo rápido crecimiento en el sur de Europa llenó a la Iglesia de bien fundada consternación; y, por mucho que podamos detestar los medios utilizados para suprimirla y por mucho que sintamos pena por aquellos que sufrieron por razones de conciencia, no podemos sino admitir que la causa de la ortodoxia era, en este caso, la causa del progreso y de la civilización. De haberse convertido el Catarismo en la religión dominante; o incluso sólo el haberle permitido existir en igualdad de condiciones, su influencia no habría tardado en manifestarse desastrosa. Su ascetismo en relación a la relación entre los sexos, si se hubiese estrictamente hecho valer sólo podría haber tenido como resultado la extinción de la raza, y como implica una contradicción de la naturaleza, podría haber probablemente resultado en un anárquico concubinato y en la destrucción de la institución de la familia, más bien que en la desaparición de la raza humana y el regreso de las almas exiladas a su Creador, como era el anhelo más preciado de los verdaderos Cátaros”&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Así, con diferentes palabras, un historiador francés calvinista y un historiador americano, coinciden en la exclamación de Pablo de Hungría (quien dicho sea de paso padeció martirio a manos de los tártaros):&lt;br/&gt;«De nuevo los sodomitas son los adversarios de Dios y asesinos y destructores de la humanidad. Parecen decirle a Dios: “Tú creaste a los seres humanos para que se multiplicaran. Pero nosotros obramos para que tu obra sea destruida”»&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;...Decían los tres una gran verdad: estaban expresando –no lo que ellos o la Doctrina cristiana piensan– sino lo que los actos cátaros parecían expresar.&lt;br/&gt;La duda sigue...&lt;br/&gt;Ahora bien, si me preguntan, después de estos seis artículos, por qué el artículo que hemos analizado desde un punto de vista crítico se metió en los berenjenales de la Sagrada Escritura y a desempolvar una herejía sodomítica medieval para sostener sus posiciones en relación a los “matrimonios homosexuales”, mi respuesta sería:&lt;br/&gt;“No sé, sigo con curiosidad. Sólo salí al paso de los vacíos y errores en los extraños campos que mi interlocutor decidió meterse”.&lt;br/&gt;FIN&lt;br/&gt;Comentar con seguridad&lt;br/&gt;&lt;a href="https://www.blogger.com/comment.g%253FblogID%253D6119271419827824964%2526postID%253D4876808321256362455%2526isPopup%253Dtrue"&gt;Si tiene dificultades para publicar comentarios &lt;br/&gt;en este sitio, puede hacerlos en el botón de la izquierda&lt;/a&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/me/aviM/~4/YGTC3gUjCbk" height="1" width="1"/&gt;</description>
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      <title>Palabras, Pathos y Cátaros: (E) Odio medieval contra la Maternidad y la Familia</title>
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      <pubDate>Mon, 9 Nov 2009 06:13:39 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Entries/2009/11/9_Palabras_Pathos_y_Cataros_E_Odio_medieval_contra_la_Maternidad_y_la_Familia_files/02%20Battle_of_Muret.jpg"&gt;&lt;img src="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Media/02%20Battle_of_Muret_1.jpg" style="float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:95px; height:90px;"/&gt;&lt;/a&gt;Publicado por &lt;a href="../../Perfiles/JC.html"&gt;JC Conde de Orgaz&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;Análisis crítico de una manipulación a través del Pathos&lt;br/&gt;Esta es la quinta parte de una serie cuya primera parte pueden leer &lt;a href="Entries/2009/11/8_Palabras_Pathos_y_Cataros_A_Mentiras_y_videos.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;. su segunda &lt;a href="Entries/2009/11/8_Palabras_Pathos_y_Cataros_B_Prestidigitaciones_de_la_escritura.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;, su tercera &lt;a href="Entries/2009/11/8_Palabras_Pathos_y_Cataros_C_Exegesis_de_bolsillo.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;. y su cuarta &lt;a href="Entries/2009/11/8_Palabras_Pathos_y_Cataros_D_El_dualismo_y_el_elitismo_Gnostico.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;. &lt;br/&gt;La irrupción de los &lt;a href="http://ec.aciprensa.com/c/cataros.htm"&gt;Cátaros&lt;/a&gt; en el siglo XII fue uno de esos momentos que puso a la civilización en peligro y que ocasionó una terrible conflagración de dimensiones continentales. Herederos del carácter violento de los &lt;a href="http://www.newadvent.org/cathen/11781a.htm"&gt;petrobrusianos&lt;/a&gt;, que no dudaban en asesinar sacerdotes y –al mejor de los estilos del Ku Klux Klan– quemar cruces e Iglesias Cristianas, el movimiento de carácter gnóstico de los Cátaros se hizo fuerte en el Languedoc, en el sur de lo que ahora es Francia (al parecer importado de Bulgaria, Tracia y el Oriente por algunos Cruzados).&lt;br/&gt;Un movimiento Gnóstico medieval muy popular&lt;br/&gt;Algunas características particulares de este &lt;a href="http://www.conoze.com/doc.php%253Fdoc%253D4986"&gt;movimiento cátaro&lt;/a&gt; nos ayudarán a explicar su rápida propagación en el siglo XII y XIII. Si bien mantenían la naturaleza elitista gnóstica, establecieron una gradación de miembros que los dividían por un lado en los “perfectos” (la élite dirigente que se exigía con rigor todo el cumplimiento de su doctrina), y por el otro los simples “creyentes” a quienes prácticamente se les dispensaba de cualquier obligación moral y a los que se les animaba a disolver sus matrimonios, sus juramentos y a sus hijos. Esta diferenciación permitió que los cátaros pudieran captarse amplias capas del pueblo occitano (los habitantes del Languedoc).&lt;br/&gt;Por otro lado, el nivel de organización de la Iglesia Gnóstica Cátara (con una sólida y disciplinada jerarquía de su élite de “perfectos”) gozó del apoyo moral, financiero y militar de los poderosos nobles feudales de la región occitana. De esa manera, de la mano de la jerarquía de aristócratas medievales del Languedoc, el movimiento Cátaro paso de ser una cerrada secta extravagante a convertirse en una seria y extendida amenaza para la Iglesia Católica.&lt;br/&gt;Y es que los Cátaros mantenían, radicalizándolas hasta el extremo, las características básicas gnósticas. Sostenían un aborrecimiento agudo hacia lo material, al que calificaban de “obra de Lucifer”. Para ellos el matrimonio y tener y educar amorosamente a los hijos no era sino una colaboración directa con el demonio, un trabajo de exclusiva reproducción material y por ello condenaban el matrimonio y lo calificaban de grave pecado. De hecho, los comportamientos sexuales al margen del matrimonio (como los actos homosexuales) al no tener como propósito, según ellos, la “multiplicación diabólica de los cuerpos-materiales” no sólo carecían de gravedad sino que eran comportamientos alentados.&lt;br/&gt;Homosexualidad ritual, suicidio y odio al cuerpo humano&lt;br/&gt;Es en este contexto que se explica la propagación de la homosexualidad activa entre los cátaros, a lo que unían una visión apocalíptica bastante curiosa. Basados en la &lt;a href="http://ec.aciprensa.com/m/metempsicosis.htm"&gt;metempsicosis&lt;/a&gt; platónica creían que los espíritus, las almas, reencarnaban castigadas a los cuerpos (como a una cárcel diabólica), una y otra vez, en un “eterno retorno” y que la única manera de evitar este “maléfico” regreso constante era que ya no hubiese cuerpos materiales en donde las almas se reencarnaran, es decir, la solución era la extinción completa de la humanidad ayudados incluso de la promoción del suicidio ritual entre los miembros de su secta.&lt;br/&gt;Con la aniquilación de los “cuerpos materiales” los Cátaros creían se iba a lograr su propósito apocalíptico-místico de ponerle fin a la reencarnación de las “almas exiladas” y conseguir así su definitivo encuentro con el Creador del espíritu en una especie de Nirvana oriental.&lt;br/&gt;Extraña y curiosa doctrina que, cómo va a ser de otro modo, nos llena de incredulidad. Analizada desde nuestra época nos parecerán cuentos chinos absolutamente inverosímiles. Pero un mínimo de lectura seria sobre la época nos pondrán en autos y colocarán nuestros pies sobre la tierra. Los Cátaros y su revolución violenta dualista contraria al matrimonio, a la vida y a la reproducción de las personas, promoviendo la sodomía sobre todo entre su élite de “perfectos”, fue un movimiento real, muy real.&lt;br/&gt;Y muy peligroso.&lt;br/&gt;Apoyo de los poderosos y debilidad de sus adversarios&lt;br/&gt;Los Cátaros unían a su repudio por el matrimonio heterosexual el rechazo rotundo de los juramentos, argumentando que los juramentos eran vínculos materiales que ataban al “espíritu-bueno” al “mundo pecaminoso de la materia”. Recordemos que eran precisamente los juramentos la base contractual que sostenía a toda la sociedad medieval, a todo el delicado y complejo entramado político y económico de la civilización de esa época. No sin razón fueron percibidos como una vigorosa, violenta y creciente amenaza a la cultura y a la civilización. Y como tal fue combatida por la sociedad medieval.&lt;br/&gt;A los refinados señores feudales Occitanos les pareció atractivo eso de considerar los juramentos como algo que los unía a la materia y por ende malos. De esa manera podían estos aristócratas sofisticados liberarse –bendecidos por la élite Cátara– de enojosas responsabilidades políticas, económicas o matrimoniales adquiridas con anterioridad. Así, el apoyo que la nobleza Occitana dio a los Cátaros fue, al parecer amplio y profundo&lt;br/&gt;La Iglesia Católica en esa época estaba recién empezando a salir de un profunda crisis moral, gracias a los movimientos reformadores de los monasterios de Cluny, pero esa reforma –que se desarrollaba lentamente en toda la Cristiandad– en el Languedoc era muy débil: casi completamente ausente. Es otro factor importante al momento de considerar la rápida expansión de la religión Cátara y sus disolventes creencias. De hecho la Iglesia Católica reaccionó tarde y lentamente al principio, al ritmo de más de cuatro concilios eclesiásticos regionales, hasta que en 1208, con ocasión del asesinato del representante del Papa, el monje cistercience Pedro de Castelnau, la Guerra estalló.&lt;br/&gt;La Guerra, que duró casi medio siglo, y a la que se le llama “Cruzada Albigense” fue violentísima y particularmente cruel, como suele corresponder a las conflagraciones humanas que explotan al calor de la desesperación. Un relato pormenorizado de la Cruzada Albigense excede el objeto de éste artículo, por su complejidad y su extensión en el tiempo, pero me reservo la posibilidad de escribir sobre ella una vez tenga el tiempo y la oportunidad.&lt;br/&gt;Dos Órdenes religiosas revolucionarias&lt;br/&gt;Lo cierto es que la amenaza cátara fue exterminada al final de la guerra con ayuda de la &lt;a href="http://www.conoze.com/doc.php%253Fdoc%253D4988"&gt;recién estrenada Inquisición&lt;/a&gt;. Sin embargo el nacimiento y auge de este movimiento herético sirvió como revulsivo para que la Iglesia Católica apresurara su proceso de reforma. Éste proceso renovador estuvo a cargo de las dos Órdenes Mendicantes que se fundaron para esos efectos: La Orden Franciscana y la &lt;a href="http://www.conoze.com/doc.php%253Fdoc%253D4991"&gt;Orden de Predicadores&lt;/a&gt; (mejor conocidos como Dominicos).&lt;br/&gt;Los Dominicos son una Orden Mendicante fundada por Santo Domingo de Guzmán con el expreso propósito de combatir en el Languedoc a la herejía Cátara. Con esa finalidad fundacional, los dominicos se transformaron en profundos estudiosos de la teología para poder argumentar contra sus adversarios cátaros y persuadirlos de regresar al seno de la Iglesia. &lt;br/&gt;En ese contexto histórico, cuando la guerra empezaba a amainar, es que se escribió el primer tratado elaborado por un Dominico: la Summa Poenitentiarum que escribió Pablo de Hungría alrededor de 1220.&lt;br/&gt;Me disculparán entonces que haya hecho este largo recorrido histórico y conceptual pero era necesario para entender al personaje y a la obra de la que en el artículo de Sam se abusa descontextualizándolas. Establecidos estos elementos históricos que nos brindan un contexto amplio sobre las citas descontextualizadas del artículo que estamos analizando desde un punto de vista crítico, hablaremos en la siguiente y última parte, sobre las conclusiones finales.&lt;br/&gt;&lt;a href="Entries/2009/11/9_Palabras_Pathos_y_Cataros_F_Una_victoria_de_la_razon_y_del_sentido_comun.html"&gt;Continuará&lt;/a&gt;...&lt;br/&gt;Comentar con seguridad&lt;br/&gt;&lt;a href="https://www.blogger.com/comment.g%253FblogID%253D6119271419827824964%2526postID%253D593658140647491129%2526isPopup%253Dtrue"&gt;Si tiene dificultades para publicar comentarios &lt;br/&gt;en este sitio, puede hacerlos en el botón de la izquierda&lt;/a&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/me/aviM/~4/0XviirrptlM" height="1" width="1"/&gt;</description>
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      <title>Palabras, Pathos y Cátaros: (D) El dualismo y el elitismo Gnóstico</title>
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      <pubDate>Sun, 8 Nov 2009 23:30:52 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Entries/2009/11/8_Palabras_Pathos_y_Cataros_D_El_dualismo_y_el_elitismo_Gnostico_files/02%20Gnosis.jpg"&gt;&lt;img src="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Media/02%20Gnosis_1.jpg" style="float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:90px; height:97px;"/&gt;&lt;/a&gt;Publicado por &lt;a href="../../Perfiles/JC.html"&gt;JC Conde de Orgaz&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;Análisis crítico de una manipulación a través del Pathos&lt;br/&gt;Esta es la cuarta parte de una serie cuya primera parte pueden leer &lt;a href="Entries/2009/11/8_Palabras_Pathos_y_Cataros_A_Mentiras_y_videos.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;. su segunda &lt;a href="Entries/2009/11/8_Palabras_Pathos_y_Cataros_B_Prestidigitaciones_de_la_escritura.html"&gt;aquí&lt;/a&gt; y su tercera &lt;a href="Entries/2009/11/8_Palabras_Pathos_y_Cataros_C_Exegesis_de_bolsillo.html"&gt;aquí&lt;/a&gt; &lt;br/&gt;Sigamos con nuestro análisis desde el punto de vista crítico del &lt;a href="Entries/2009/10/30_Palabras_Putas_y_Sodomitas.html"&gt;artículo en cuestión&lt;/a&gt;, pero ahora desde la perspectiva histórica. Describiré lo más brevemente y completamente posible el extraño contexto histórico del que el autor en cuestión entresacó las citas sobre las que basa su conclusión&lt;br/&gt;Platón y la dualidad alma-cuerpo&lt;br/&gt;La doctrina filosófica de Platón sobre la Naturaleza Humana, no alcanzó el realismo y sofisticación de la de Aristóteles, pero la superó en popularidad y vigencia entre las élites de la civilización occidental. Básicamente, y en lo que al objeto de esta serie interesa, hemos de resaltar que la doctrina platónica conducía a un dualismo que separaba de modo difícilmente conciliable las realidades espirituales (el mundo de las ideas) del mundo material.&lt;br/&gt;Al surgir el cristianismo hubo quienes, en el siglo II y III después de Cristo, al mezclar estas ideas platónicas con ciertos elementos de la doctrina cristiana elaboraron conjuntos de creencias contrapuestas a las oficiales de la Iglesia Católica y que dieron en llamarse Gnosis. &lt;a href="http://www.conoze.com/doc.php%253Fdoc%253D4900"&gt;Aquí tienen un artículo serio&lt;/a&gt; bastante completo y no excesivamente largo en donde se explica la naturaleza de los movimientos gnósticos y cuál fue su papel en los primeros siglos de la Iglesia Católica. Me limitaré, en aras de la brevedad, a señalar que estos movimientos heréticos gnósticos (que diferían bastante entre ellos) tenían entre otras y aparte de su origen pagano, estas dos características comunes:&lt;br/&gt;Afirmaban tener un conocimiento secreto especial (superior a la revelación cristiana) que sólo era accesible a una élite reducida; y&lt;br/&gt;Eran esencialmente dualistas: para ellos la materia era mala en esencia y sólo el espíritu era el bueno. De ello concluían que Dios no pudo hacerse hombre (pues habría sido indigno de Dios-espíritu-bueno tomar un cuerpo-materia-malo) negando así el misterio central de la fe cristiana: la Encarnación de Cristo.&lt;br/&gt;Hostilidad contra la reproducción humana y contra todo lo material&lt;br/&gt;En virtud de ello se explica la oposición radical entre cristianismo y los movimientos gnósticos ya que estos desarrollan –en virtud de sus presupuestos platónicos– una hostilidad tal contra la “materia-cuerpo-maldad” que llegan a rechazar abiertamente la reproducción humana pues según ellos multiplicar los cuerpos equivalía a multiplicar la maldad. Por eso es un signo distintivo gnóstico tener una idea negativa del matrimonio, de la reproducción humana y de la consecuente educación de los hijos propios.&lt;br/&gt;El trabajo evangelizador y doctrinal de &lt;a href="http://ec.aciprensa.com/i/ireneosan.htm"&gt;San Ireneo de Lyon&lt;/a&gt; (130-202 D.C), de &lt;a href="http://textoshistoriadelaiglesia.blogspot.com/2008/04/san-hiplito-de-roma.html"&gt;San Hipólito de Roma&lt;/a&gt; (235 D.C.) y del cartaginés &lt;a href="http://ec.aciprensa.com/t/tertuliano.htm"&gt;Tertuliano&lt;/a&gt; (160-220 D.C) lograron diluir el peligro que significaron para la Iglesia estas sectas heréticas que negaban la Encarnación de Dios y condenaban la institución del matrimonio.&lt;br/&gt;Así los movimientos gnósticos dejaron de ser un peligro doctrinal para la Iglesia pero no desaparecieron del todo. Eventualmente en los siglos siguientes &lt;a href="http://sensusfidelium.blogspot.com/2006/04/gnosticismo-cristiano.html"&gt;levantaban cabeza&lt;/a&gt; con otros nombres y características propias (Maniqueos, Bogomilos, etc...) pero manteniendo su elitismo gnóstico y su dualismo que involucraba un fanático repudio por la materia y el matrimonio.&lt;br/&gt;El eterno retorno de una herejía milenaria&lt;br/&gt;La última vez que surgieron con fuerza estas corrientes gnósticas fue en la segunda mitad del siglo XII en Occitania (en el Languedoc), al sur de Francia, y se llamaron los Cátaros.&lt;br/&gt;Hay momentos en la Historia de la humanidad en que la civilización y la cultura están en tal peligro de extinción que la crisis y/o las sangrientas conflagraciones son inevitables. &lt;a href="Entries/2009/4/21_De_cuando_realmente_el_apocalipsis_fue_-_I.html"&gt;En unos artículos anteriores conversábamos&lt;/a&gt; sobre uno de esos momentos trascendentales cuando los Pueblos del Mar arrasaron con las grandes culturas existentes excepto con los Egipcios que se defendieron desesperadamente, los atenienses y los fieros Asirios. &lt;br/&gt;En el próximo artículo conversaremos sobre otro momento similar ocurrido en el siglo XIII D.C. en el que la Civilización estuvo en serio peligro de colapsar de nuevo&lt;br/&gt;&lt;a href="Entries/2009/11/9_Palabras_Pathos_y_Cataros_E_Odio_medieval_contra_la_Maternidad_y_la_Familia.html"&gt;Continuará&lt;/a&gt;...&lt;br/&gt;Comentar con seguridad&lt;br/&gt;&lt;a href="https://www.blogger.com/comment.g%253FblogID%253D6119271419827824964%2526postID%253D1587447532426841882%2526isPopup%253Dtrue"&gt;Si tiene dificultades para publicar comentarios &lt;br/&gt;en este sitio, puede hacerlos en el botón de la izquierda&lt;/a&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/me/aviM/~4/OUBdPlqEwhM" height="1" width="1"/&gt;</description>
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      <title>Palabras, Pathos y Cátaros: (C) Exégesis de bolsillo</title>
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      <pubDate>Sun, 8 Nov 2009 21:17:30 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Entries/2009/11/8_Palabras_Pathos_y_Cataros_C_Exegesis_de_bolsillo_files/Picture%204-filtered.png"&gt;&lt;img src="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Media/Picture%204-filtered.png" style="float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:90px; height:90px;"/&gt;&lt;/a&gt;Publicado por &lt;a href="../../Perfiles/JC.html"&gt;JC Conde de Orgaz&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;Análisis crítico de una manipulación a través del Pathos&lt;br/&gt;Esta es la tercera parte de una serie cuya primera parte pueden leer &lt;a href="Entries/2009/11/8_Palabras_Pathos_y_Cataros_A_Mentiras_y_videos.html"&gt;aquí&lt;/a&gt; y su segunda &lt;a href="Entries/2009/11/8_Palabras_Pathos_y_Cataros_B_Prestidigitaciones_de_la_escritura.html"&gt;aquí&lt;/a&gt; &lt;br/&gt;Sigamos analizando algunas de las falsedades y contradicciones expresadas &lt;a href="Entries/2009/10/30_Palabras_Putas_y_Sodomitas.html"&gt;en el artículo de Sam&lt;/a&gt;.&lt;br/&gt;El rechazo judeo-cristiano a las prácticas homosexuales no es circunstancial&lt;br/&gt;El artículo que analizamos, hilvanado en una vorágine de citas entresacadas de aquí y allá, pretende hacernos creer que el rechazo a las prácticas homosexuales por parte de la Tradición judeocristiana proviene de un miedo circunstancial surgido en el siglo XI después de Cristo. Lo que resulta en la creación de un estado de ánimo contrario a esta Tradición Religiosa&lt;br/&gt;Está escrito en su párrafo 25:&lt;br/&gt;“Tengo la impresión –mía y solo mía– que la auténtica aversión a estas prácticas [homosexuales] provienen del temor surgido dentro de la Iglesia Católica a que tales “costumbres” se impusieran en el clero; a esto parece apuntar cierta condescendencia atribuida hacia finales del año 1000 al Papa Juan XII –electo cuando tendría 17 o 18 años– y la licenciosa vida del Papa Benedicto IX poco después del año 1000 –electo con unos 11 años– de quien San Pedro Damiano afirmaría que “desde el inicio de su pontificado hasta el final de su existencia, se regocijó en la inmoralidad”.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Pues muy “suya” será esa impresión, pero es una impresión gratuita, sin bases y alejada de la realidad, es decir: falsa. Ya en ese artículo se reconocía que el mismo San Agustín de Hipona (seis siglos antes) exponía como doctrina cristiana auténtica el rechazo a las prácticas homosexuales ¡Seiscientos años antes!. Dice el párrafo 24 de ese artículo:&lt;br/&gt;“...Posteriormente, con Agustín de Hipona, será que se empiece a relacionar el pecado de Sodoma con “iniquidades contra natura”...”&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Si se afirma que tales pecados eran reconocidos como tales desde el siglo V (Siglo de San Agustín de Hipona) ¿Por qué se sitúa –líneas abajo– hasta el siglo XI tal reconocimiento? Eso es muestra de un grave tropiezo con el propio teclado. Cualquiera con la cultura de la que el artículo en cuestión hace gala, sabe que los pecados más extendidos entre el clero del siglo IX, X y XI eran el amancebamiento de los curas y pecados relacionados con la pobreza (simonía entre otros).&lt;br/&gt;Pero más elocuentes son los silencios y omisiones inexcusables del artículo que estamos analizando. Si tanta erudición se nos mostró en la exégesis del antiguo testamento con una interminable andanada de citas, ¿Por qué no se trajo a colación el versículo 22 del Capítulo 18 del Levítico que dice expresamente: “No te ayuntarás con hombre como con mujer: es una abominación”? Y hay otras (como Levítico 20:13) que de modo inequívoco expresan el repudio de la Ley Judía a las prácticas homosexuales, aunque esa –por su meridiana claridad– debería bastar. &lt;br/&gt;Silencios que no fundamentan nada&lt;br/&gt;Pueden, si gustan, leer &lt;a href="http://www.pastoralsida.com.ar/estudiosbiblicos/atyhomosexualidad.htm"&gt;aquí&lt;/a&gt; una interpretación hermenéutica de los pasajes bíblicos hecho por alguien que no es católico sino luterano, pero que, a diferencia del articulista en cuestión y de mi, sí es una autoridad en la materia y que echa por tierra todas las elucubraciones sentimentales y emotivas del artículo en cuestión, al respecto de la palabra “Sodomita” y el juego semántico que se hace del término.&lt;br/&gt;Ya vimos que la Ley antigua judía rechaza sin tapujos las prácticas homosexuales al menos desde el Siglo V antes de Cristo. El artículo en cuestión no menciona las citas siguientes, pero sí existen: Jesucristo (el χριστoς) confirma sin excepciones la Ley Antigua en Mateo 5, 17-18:&lt;br/&gt;“...No penséis que he venido a abrogar la Ley o los Profetas; no he venido a abrogarla sino a consumarla. Por que en verdad os digo que mientras no pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará desapercibida de la Ley hasta que todo se cumple...”&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;También se condena las prácticas homosexuales tan temprano como en el siglo I después de Cristo en la Carta a los Romanos 1, 26-27&lt;br/&gt;“...trocaron la verdad de Dios por la mentira y adoraron y sirvieron a la criatura. en lugar del Criador, que es bendito por los siglos amén. Por lo cual los entregó Dios a las pasiones vergonzosas, pues las mujeres mudaron el uso natural en uso contra la naturaleza; e igualmente los varones, dejando el uso natural de la mujer, se abrasaron en la concupiscencia de unos por otros, los varones de los varones, cometiendo torpezas y recibiendo en sí mismos el pago debido a su extravío...”&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Y en la Primera Carta a los Corintios 6: 9&lt;br/&gt;“...¿No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios? No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los sodomitas, ni los ladrones, ni los avaros, ni los ebrios, ni los maldicientes, ni los rapaces poseerán el reino de Dios...”&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;[ACTUALIZACIÓN Y CORRECCIÓN (inmediatamente abajo se explican las razones)]&lt;br/&gt;Así que las dos últimas líneas [Antes escribí: “Así que las dos primeras líneas”] del párrafo 24 del artículo, también contienen –al menos– una falsedad [Antes escribí: “dos falsedades al hilo”], cuando se lee:&lt;br/&gt;“...En el Evangelio hay referencias a Sodoma vinculadas con actos sexuales, pero no con actos homosexuales, y los primeros autores cristianos entienden el pecado de Sodoma como un pecado de soberbia, de orgullo, el descaro en el pecar, la arrogancia...”&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;[La corrección se debe a que, en un comentario, Sam me señaló que no es lo mismo “Evangelios” que “Nuevo Testamento” y efectivamente yo había incurrido en tal confusión, así que lo corrijo y dejo constancia pública del cambio. Solicitó, Sam, más enmiendas que no he hecho por las razones que explicaré en el área de comentarios]&lt;br/&gt;En todo caso el texto corregido queda (las negrillas son añadidas) así:&lt;br/&gt;Así que las dos últimas líneas del párrafo 24 del artículo, también contienen –al menos– una falsedad, cuando se lee:&lt;br/&gt;“...En el Evangelio hay referencias a Sodoma vinculadas con actos sexuales, pero no con actos homosexuales, y los primeros autores cristianos entienden el pecado de Sodoma como un pecado de soberbia, de orgullo, el descaro en el pecar, la arrogancia...”&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;En suma: el rechazo inequívoco a las prácticas homosexuales es constante y conteste desde los más lejanos orígenes de la tradición judeo-cristiana pues es fruto de una perenne visión positiva (santificadora de hecho) de la reproducción, y de la amorosa educación de los hijos. La impresión del articulista de que es algo sólo cultural, cambiante e históricamente circunstancial es una impresión que no se sostiene dados los argumentos que acabo de expresar.&lt;br/&gt;Un atajo que se convierte en callejón sin salida&lt;br/&gt;Ya había dicho yo que no es de mi gusto abordar este debate desde la perspectiva de las Sagradas Escrituras pero dado que el articulista optó por recorrer –atropelladamente– este sendero de naturaleza religiosa no tuve más remedio que entrar en él.&lt;br/&gt;Ya he dicho también que mi posiciones en este debate se basan en cuestiones de racionalidad relacionados con la naturaleza humana y que estoy tratando con detalle en la serie &lt;a href="Entries/2009/10/28_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_I_Platicas_de_cantina.html"&gt;“Filosofía de la Naturaleza Humana”&lt;/a&gt;. Es un hecho que la Tradición judeocristiana es absolutamente compatible con esta visión racional de la Naturaleza Humana, pero no es en esa respetable –y querida para mí– Tradición religiosa en la que basaré mis argumentaciones: la Teología no es campo de mi predilección.&lt;br/&gt;En la &lt;a href="Entries/2009/11/8_Palabras_Pathos_y_Cataros_B_Prestidigitaciones_de_la_escritura.html"&gt;segunda parte de esta serie&lt;/a&gt; vimos como en el artículo que estamos analizando se pretendió, sin éxito, atribuirle a un escritor cristiano una visión de la reproducción humana que no es ni cristiana ni suya. Ahora le dimos un repaso al intento de deformar el criterio perenne judeocristiano sobre la homosexualidad con un hábil encadenamiento de selectas citas descontextualizadas. Me parece curioso, casi inquietante, tanto esfuerzo vano en falsear la realidad.&lt;br/&gt;Pasemos a un campo en el que me siento más cómodo: Pasemos a desvelar el contexto histórico sobre el que el artículo calla. Tal vez allí encontremos respuestas.&lt;br/&gt;&lt;a href="Entries/2009/11/8_Palabras_Pathos_y_Cataros_D_El_dualismo_y_el_elitismo_Gnostico.html"&gt;Continuará&lt;/a&gt;....&lt;br/&gt;Comentar con seguridad&lt;br/&gt;&lt;a href="https://www.blogger.com/comment.g%253FblogID%253D6119271419827824964%2526postID%253D97524441607215591%2526isPopup%253Dtrue"&gt;Si tiene dificultades para publicar comentarios &lt;br/&gt;en este sitio, puede hacerlos en el botón de la izquierda&lt;/a&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/me/aviM/~4/EtoPRdy-k6U" height="1" width="1"/&gt;</description>
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      <title>Palabras, Pathos y Cátaros: (B) Prestidigitaciones de la escritura</title>
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      <pubDate>Sun, 8 Nov 2009 20:14:52 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Entries/2009/11/8_Palabras_Pathos_y_Cataros_B_Prestidigitaciones_de_la_escritura_files/02%20Chibolita.jpg"&gt;&lt;img src="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Media/02%20Chibolita_1.jpg" style="float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:92px; height:90px;"/&gt;&lt;/a&gt;Publicado por &lt;a href="../../Perfiles/JC.html"&gt;JC Conde de Orgaz&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;Análisis crítico de una manipulación a través del Pathos&lt;br/&gt;Esta es la segunda parte de una serie cuya primera parte pueden leer &lt;a href="Entries/2009/11/8_Palabras_Pathos_y_Cataros_A_Mentiras_y_videos.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;. &lt;br/&gt;Haciendo uso del Pathos, de esa técnica de comunicación que apela a nuestros sentimientos y emociones, Sam (un amigo colaborador de esta bitácora) escribió hace unos días un &lt;a href="Entries/2009/10/30_Palabras_Putas_y_Sodomitas.html"&gt;artículo&lt;/a&gt; en cuyas primeras líneas nos aclaró que él no espera respuestas ajenas; algo así como que quiere hablar solo: craso error. Cuando uno escribe, aún cuando sólo se apele al sentimentalismo, el expositor debe someterse a la contradicción ajena. Y si además –como es el caso de ese artículo– se alegan falsedades o se discurren falacias, con mayor razón. Y dado que el artículista se ha negado reiteradamente a despejar dudas y contestar preguntas en el área de comentarios, procederé a poner en evidencia en estos breves artículos algunos de sus errores más notorios y que más disimulados subyacen tras sus líneas.&lt;br/&gt;Apostando a ¿adonde está la chibolita?&lt;br/&gt;Y es que Sam &lt;a href="Entries/2008/12/31_Las_cosas_que_nos_gusta_obviar_y_no_nos_gusta_leer.html"&gt;reconoció una vez&lt;/a&gt; (en el 13er comentario) que para él, las conversaciones más que ser racionales, las consideraba una apuesta. Efectivamente  así está escrito este artículo: como un irracional juego de apostar a donde quedó la bolita. &lt;br/&gt;Empecemos con su parte conclusiva. Lo cito en su párrafo 32 (el penúltimo):&lt;br/&gt;“Pablo de Hungría hace culminar los pecados contra natura -ya de por sí catalogados como los más horrendos- con el “pecado de Sodomía” al cual atribuye no solamente la destrucción de Sodoma y Gomorra, sino también el Diluvio, el alegato de este buen pastor es sencillamente fantástico y aterrador: “La ley dice que debido a este crimen vienen hambre y plagas y terremotos... De nuevo los sodomitas son los adversarios de Dios y asesinos y destructores de la humanidad. Parecen decirle a Dios: Tú creaste a los seres humanos para que se multiplicaran. Pero nosotros obramos para que tu obra sea destruida”, ante esta sentencia palidece cualquier argumento, aunque parte de un presupuesto harto discutible: que el propósito de la creación humana sea su misma  reproducción, algo así como los virus de las computadoras, que se crean para automultiplicarse.”&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Escudándose en una elipsis poco sutil, el párrafo no dice explícitamente que el “presupuesto discutible” al que se refiere (que el propósito de la creación humana sea su misma reproducción) haya sido afirmado por Pablo de Hungría, de quien se burla con escasa sutileza al llamarlo “buen pastor”. En el texto del artículo no se le atribuye explícitamente ese dicho, pero lo sugiere. Sin embargo, en un comentario posterior, el articulista nos dice (4to. comentario del artículo en cuestión):&lt;br/&gt;“...Reducir el quehacer humano a la procreación no es cosa mía, solamente cité a Pablo de Hungría, autor del Penitencial citado...”&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;En este segundo momento sí se le atribuye, ya sin disimulo, ese dicho a Pablo de Hungría. Pero, ¿Realmente dijo Pablo de Hungría tal cosa? Examinemos de nuevo la cita a la que se refiere (la numeración y separación de las frases es mía):&lt;br/&gt;“ [1] De nuevo los sodomitas son los adversarios de Dios y asesinos y destructores de la humanidad. &lt;br/&gt;[2] Parecen decirle a Dios:  &lt;br/&gt;[3] Tú creaste a los seres humanos para que se multiplicaran. &lt;br/&gt;[4] Pero nosotros obramos para que tu obra sea destruida”&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Autopsia de una falsedad&lt;br/&gt;Es claro que la frase [3] (en negrillas) que contiene claramente el “presupuesto” al que hace referencia el articulista no puede ser atribuido a las convicciones de Pablo de Hungría. Al contrario: la afirmación “...Tú creaste a los seres humanos para que se multiplicaran...” está precedida por la frase [2]: “Parecen decirle a Dios:...”. Se trata obviamente (basta leer con un mínimo de atención) de palabras textuales que se reproducen dentro del enunciado en estilo indirecto. Esas palabras, (“...Tú creaste a los seres humanos para que se multiplicaran...”) debieron estar entrecomilladas, pero no lo están, facilitando  la confusión (me pregunto: ¿De dónde habrá salido esa traducción?). Debieron estar entrecomilladas para evidenciar el hecho de que el autor (Pablo de Hungría) las atribuye hipotéticamente a otros (“Parecen decirle” precisa el autor). Pero, ¿Quiénes son estos “otros”?&lt;br/&gt;Encontramos la respuesta en la frase previa [1]: “De nuevo los sodomitas son los adversarios de Dios y asesinos y destructores de la humanidad”.&lt;br/&gt;Concluyo: El presupuesto “harto discutible” de que “el propósito de la creación humana sea su misma reproducción” no es atribuible a Pablo de Hungría sino a los “sodomitas” a los que él hace referencia y en cuya boca ese autor pone tal hipotética afirmación.&lt;br/&gt;Preguntas necesarias que no tienen respuesta&lt;br/&gt;Los silencios y las elipsis del artículo son más elocuentes que la confusión que se siembra con lo que en él está escrito. Tales omisiones inexcusables me mueven a hacerme muchas preguntas: &lt;br/&gt;¿Por qué se falsea el discurso de Pablo de Hungría? ¿Se refería Pablo de Hungría a los sodomitas en general o a algunos en particular? ¿Por qué pone en la boca de esos sodomitas tales palabras? ¿Cuál es la razón de fondo de los calificativos apocalípticos que utiliza Pablo de Hungría en su lenguaje? ¿Quién era Pablo de Hungría? ¿Con qué propósito específico escribió esa Summa de Poenitentia (1220-21)? ¿En qué contexto histórico escribió la Summa y cómo se relaciona con sus contenidos? ¿Cuál es en verdad la doctrina de la Tradición Judeocristiana sobre el tema?&lt;br/&gt;&lt;a href="Entries/2009/11/8_Palabras_Pathos_y_Cataros_C_Exegesis_de_bolsillo.html"&gt;Continuará&lt;/a&gt;...&lt;br/&gt;Comentar con seguridad&lt;br/&gt;&lt;a href="https://www.blogger.com/comment.g%253FblogID%253D6119271419827824964%2526postID%253D8489106453686925620%2526isPopup%253Dtrue"&gt;Si tiene dificultades para publicar comentarios &lt;br/&gt;en este sitio, puede hacerlos en el botón de la izquierda&lt;/a&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/me/aviM/~4/kJ6YaVhVjUg" height="1" width="1"/&gt;</description>
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      <title>Filosofía de la Naturaleza Humana (V): Palabras, conceptos y bolados</title>
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      <pubDate>Sun, 8 Nov 2009 11:52:26 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Entries/2009/11/8_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_V_Palabras_conceptos_y_bolados_files/Picture%207-filtered.png"&gt;&lt;img src="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Media/Picture%207-filtered.png" style="float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:90px; height:90px;"/&gt;&lt;/a&gt;Publicado por &lt;a href="../../Perfiles/JC.html"&gt;JC Conde de Orgaz&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;Esta es la quinta parte de una serie sobre Antropología filosófica desde la perspectiva de la Filosofía Clásica cuya primera parte pueden leer &lt;a href="Entries/2009/10/28_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_I_Platicas_de_cantina.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;. su segunda &lt;a href="Entries/2009/11/2_Filosof%25C3%25ADa_de_la_Naturaleza_Humana_%2528II%2529%253A_La_capacidad_de_conocer_se_muestra,_no_se_demuestra.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;, su tercera &lt;a href="Entries/2009/11/4_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_III_Metazoa.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;. y su cuarta &lt;a href="Entries/2009/11/6_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_IV_Logos.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;. &lt;br/&gt;Describíamos rápidamente en el tercer párrafo del &lt;a href="Entries/2009/11/2_Filosof%25C3%25ADa_de_la_Naturaleza_Humana_%2528II%2529%253A_La_capacidad_de_conocer_se_muestra,_no_se_demuestra.html"&gt;segundo artículo de esta serie&lt;/a&gt; el modo en el que se produce el conocimiento humano a partir de la experiencia. Describíamos cómo nuestra inteligencia abstrae de los datos sensibles que aportan nuestros sentidos corporales, los conceptos universales. Este proceso es un proceso inmaterial, pues su efecto (el concepto) es inmaterial. Detengámonos en esta noción:&lt;br/&gt;Inteligencia, conceptos y lenguaje&lt;br/&gt;Cuando (después de tener la experiencia de objetos con sólo tres lados, por ejemplo) abstraemos el concepto “triángulo”, no es que tengamos un triangulón físicamente en nuestra cabeza o en alguna parte de nuestro cuerpo material.&lt;br/&gt;El concepto de “triángulo” o de “animal racional” (o cualquier otro concepto) es una realidad de razón que no es material y por ello podemos aplicar el concepto a cualquier realidad externa cuyas cualidades esenciales coincidan con él, independientemente de la constitución física de esos objetos o de sus características figurativas individuales. Podemos reconocer un triángulo (aplicando nuestro concepto inmaterial) en el conjunto de lados de una de las superficies de una pirámide de ladrillos, o en un dibujo de un triángulo isósceles o equilátero, por ejemplo. Y por otro lado, podemos reconocer un humano –aplicando nuestro concepto de animal racional– aunque este sea gordo, mujer, varón, alto, chino, pequeño, calvo o peludo.&lt;br/&gt;Es decir, los conceptos que nuestro intelecto forja son inmateriales. Por lógica consecuencia, la facultad que los hace posibles es un principio de operaciones inmaterial también. El intelecto es inmaterial.&lt;br/&gt;Las palabras significan las cosas, no son las cosas.&lt;br/&gt;Es importante señalar esto al momento de considerar la naturaleza del lenguaje, fenómeno propio y sustancial en el entendimiento de la naturaleza humana. Las palabras que constituyen el lenguaje son realidades físicas. Las palabras son ondas vibratorias generadas por nuestras cuerdas vocales y los órganos relacionados y que se transmiten por el aire y otros objetos. O bien contrastes de color en una superficie más o menos sólida, cuando las palabras son escritas. Es decir, el símbolo verbal, la palabra, es algo material. Pero lo simbolizado sí es inmaterial: es el concepto intelectivo que es significado por la palabra. Dicho con más detalle: la palabra (realidad material) es signo del concepto (inmaterial intelectivo), que a su vez remite a la realidad (que puede ser material o no). O diciéndolo de otro modo: La relación significante de la palabra con el ente (con la realidad, el chunche, los bolados) está mediada por el concepto. &lt;br/&gt;Por eso es que es natural que Shaka Zulu, Cicerón, George Washington, el Ogro de Ajaccio y mi suegra usen (o hayan usado) palabras diferentes –forjadas en circunstancias históricas y culturales diferentes y cambiantes– para significar a ese bolado brillante que surcando el cielo ilumina el día y lo calienta y que regularmente se levanta por el horizonte para ocultarse –regularmente también– de otro lado. “Ko’nagan”, “solis”, “sun”, “soleil” y “sol” son palabras distintas, ondas vibratorias audibles diferentes, pero que al remitir en última instancia, simbolizándolo, al mismo chunche, hace posible que los animales racionales (independientemente de su lenguaje y de sus variaciones espaciales y temporales) puedan comunicarse entre ellos intercambiando conceptos e ideas y enriqueciéndolas en el proceso.&lt;br/&gt;Comunicación animal y lenguaje humano&lt;br/&gt;Y no nos confundamos: también los animales se comunican entre ellos, eso es obvio. Pero cuando hablamos de logos, del lenguaje racional, no es a ese dato escueto al que nos referimos. La comunicación animal no es acumulativa, es decir, no es –como en el caso de los humanos– creativa de tal manera que permita hacer combinaciones nuevas. &lt;br/&gt;Para decirlo de otra manera: las maravillas comunicativas que se descubren en las colmenas no cruzan el umbral generacional; la complejidad fascinante de los silbidos y de los cantos de algunos cetáceos superiores no muestra una capacidad combinatoria evolutiva de generación en generación que produzca un cambio en sus comportamientos naturales.&lt;br/&gt;De allí la íntima relación que existe entre el lenguaje humano y la cultura. Sólo los humanos combinamos, desarrollamos, acumulamos y transmitimos conocimientos de una generación a otra.&lt;br/&gt;Por otro lado, y está estrechamente relacionado con lo anterior, la comunicación animal es instintiva e innata, mientras que el lenguaje humano no lo es. Si el lenguaje no se aprende o desarrolla con ayuda de otro ser humano, no será.&lt;br/&gt;En la próxima entrega seguiremos exprimiendo la realidad intelectiva para saber más de la racionalidad del homo sapiens y de su lenguaje, en suma: de la naturaleza humana.&lt;br/&gt;&lt;a href="Entries/2009/11/11_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_VI_El_humano_es_una_unidad_de_espiritu_y_materia.html"&gt;Continuará...&lt;br/&gt;&lt;/a&gt;Comentar con seguridad&lt;br/&gt;&lt;a href="https://www.blogger.com/comment.g%253FblogID%253D6119271419827824964%2526postID%253D2870993710370909242%2526isPopup%253Dtrue"&gt;Si tiene dificultades para publicar comentarios &lt;br/&gt;en este sitio, puede hacerlos en el botón de la izquierda&lt;/a&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/me/aviM/~4/xCeUNVr0GT0" height="1" width="1"/&gt;</description>
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      <title>Palabras, Pathos y Cátaros: (A) Mentiras y vídeos</title>
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      <pubDate>Sun, 8 Nov 2009 10:50:27 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Entries/2009/11/8_Palabras_Pathos_y_Cataros_A_Mentiras_y_videos_files/02%20la-vida-loca.jpg"&gt;&lt;img src="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Media/02%20la-vida-loca_1.jpg" style="float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:90px; height:90px;"/&gt;&lt;/a&gt;Publicado por &lt;a href="../../Perfiles/JC.html"&gt;JC Conde de Orgaz&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;Análisis crítico de una manipulación a través del Pathos&lt;br/&gt;Me encanta conversar con quienes piensan distinto de mí, es una oportunidad de aprender más, de corregir errores, de despejar dudas y de aclarar conceptos. Y para ello, aunque no me es una virtud particularmente grata ni fácil, entiendo que el ejercicio de la virtud de la humildad, es un requisito sine qua non. La humildad de estar abiertos a la posibilidad de estar equivocados y la humildad de comprender que nuestros interlocutores tienen el derecho de responder y de preguntarnos.&lt;br/&gt;A la yugular de los sentimientos y de la lágrima fácil&lt;br/&gt;Este derecho de ser críticos con los discursos ajenos no se hace fácil cuando se recurre a la técnica de comunicación que los griegos denominaban Pathos. Y digo que no se hace fácil pues el Pathos es el llamado, no a la razón y a la lógica, sino a las emociones y a los sentimientos de la audiencia.&lt;br/&gt;El que utiliza el Pathos para persuadir busca crear en sus audiencias simpatías o antipatías apelando a su imaginación con el objeto de que sus interlocutores se identifiquen emocionalmente con los puntos de vista y sentimientos del disertante. &lt;br/&gt;Y como en los discursos que utilizan el Pathos, las creencias, convicciones y puntos de partida del expositor permanecen implícitos, escondidos, tras la narrativa o las historias que se comunican, entonces el esfuerzo que debe realizar la audiencia para entender y descubrir esas creencias, convicciones y puntos de partida es mayor que si el expositor usara la lógica y la razón. &lt;br/&gt;Hollywood (y sus sucedáneos provinciales), esa fábrica industrial de sentimientos fáciles y emociones instantáneas, nos ha familiarizado (a veces de modo brutal) con el Pathos en la comunicación. Y como suele suceder que carecemos del conocimiento elemental de crítica de cine, es extendísimo en nuestros tiempos que a través de la comunicación audiovisual se nos manipule inadvertidamente de la manera más patética.&lt;br/&gt;El antídoto de la manipulación&lt;br/&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/profile/16704439489275834563"&gt;Carlos Ábrego&lt;/a&gt;, un amigo bloguero con quien solemos encontrar puntos de desacuerdo en algunas cosas, ha escrito &lt;a href="http://cosastanpasajeras.blogspot.com/2009/11/la-vida-loca-una-vision-de-las-maras.html"&gt;un artículo en su bitácora&lt;/a&gt; que no puedo menos que encomiar y recomendar vivamente. A partir del documental “La Vida Loca” sobre las pandillas salvadoreñas del periodista español Christian Poveda (asesinado en nuestro país hace unas semanas), Carlos Ábrego realiza una desconstrucción ordenada y serena del discurso audiovisual, desvelando las creencias, convicciones y puntos de partida que subyacen escondidos tras la manipulación de la cámara. &lt;br/&gt;Es, el artículo de Carlos Ábrego, una lección magistral de crítica racional de un discurso audiovisual que se basa casi exclusivamente en el Pathos. Es, en definitiva, una magnífica muestra de cómo la razón, la crítica y el cuestionamiento racional es un antídoto para la manipulación de las emociones.&lt;br/&gt;Rescato para mis lectores un párrafo del mismo:&lt;br/&gt;“El espectador sigue los caprichos de la cámara, es ella la que —tanto en la filmación, como en el montaje— va descuartizando la realidad. La secuencia de la panadería es una, la secuencia en el juzgado con Eric es otra, la secuencia de la muchacha tuerta, a pesar de su pertenencia a la panadería, tiene su momento individual. Incluso la historia de la panadería y de la muchacha tuerta con su problema, con su hija, no se juntan, pareciera que ni una, ni la otra tienen nada que ver entre sí. Este descuartizamiento, el encierro, el aislamiento lleva a un tratamiento de la realidad de las maras bastante particular. En realidad la “Mara 18”, en la película de Poveda, se ve sometida a un exterminio por parte de un enemigo fantasmático. Se ve enfrentada a la incomprensión de una jueza que habla en su jerga legalista, sin entrar realmente a comprender al marero, cuyo delito, cuya falta nunca se llega a saber cuál ha sido. Los mareros se ven enfrentados a otro hostigamiento, que en la película se muestra casi como injustificado, la hostilidad gratuita de la policía, en concreto los arrestos en la panadería y en sus alrededores. La única versión de algo que sucede afuera de la filmación proviene de los mareros, la policía no tiene realmente voz en la película. Me refiero a una voz que explique sus arrestos. Porque el discurso de Ávila, como jefe de la policía, es tan pobre como toda la política gubernamental de ARENA.”&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;[ACTUALIZACIÓN: Como bien dice el Garrobo en un comentario abajo, y Carlos Abrego creo que también lo señala, falta la voz de las viudas, huérfanos, madres con hijos asesinados, incapacitados por los ataques de estos tipos] &lt;a href="http://cosastanpasajeras.blogspot.com/2009/11/la-vida-loca-una-vision-de-las-maras.html"&gt;Léanlo todo&lt;/a&gt;, se los recomiendo. &lt;br/&gt;En la siguiente entrega de esta serie abordaremos, sin pretender igualar ni de lejos la soltura y maestría de Carlos, el Pathos de otro discurso; en este caso el de uno escrito: &lt;a href="Entries/2009/10/30_Palabras_Putas_y_Sodomitas.html"&gt;el último artículo de Sam&lt;/a&gt;.&lt;br/&gt;[ACTUALIZACIÓN: Quiero reiterar que el documental “La Vida Loca” me parece una grosera manipulación de los sentimientos de los espectadores para intentar que sintamos simpatía por unos criminales. Lo peor del Pathos. Por eso me gusta el artículo de Carlos Abrego que con serenidad y sin aspavientos pone algo de eso en evidencia (Gracias Garrobo). Algo parecido pienso del artículo que escribió Sam, creo que es una barbaridad y en los siguientes artículos procederé a demostrarlo]&lt;br/&gt;Continuará...&lt;br/&gt;Comentar con seguridad&lt;br/&gt;&lt;a href="https://www.blogger.com/comment.g%253FblogID%253D6119271419827824964%2526postID%253D174179066153422071%2526isPopup%253Dtrue"&gt;Si tiene dificultades para publicar comentarios &lt;br/&gt;en este sitio, puede hacerlos en el botón de la izquierda&lt;/a&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/me/aviM/~4/oxOcXzk55dc" height="1" width="1"/&gt;</description>
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      <title>Filosofía de la Naturaleza Humana (IV): λόγος - Logos</title>
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      <pubDate>Fri, 6 Nov 2009 14:33:55 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Entries/2009/11/6_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_IV_Logos_files/Picture%202-filtered.png"&gt;&lt;img src="http://web.me.com/laterminal/Laterminal/La_Terminal/Media/Picture%202-filtered.png" style="float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:90px; height:90px;"/&gt;&lt;/a&gt;Publicado por &lt;a href="../../Perfiles/JC.html"&gt;JC Conde de Orgaz&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;Esta es la cuarta parte de una serie sobre Antropología filosófica desde la perspectiva de la Filosofía Clásica cuya primera parte pueden leer &lt;a href="Entries/2009/10/28_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_I_Platicas_de_cantina.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;. su segunda &lt;a href="Entries/2009/11/2_Filosof%25C3%25ADa_de_la_Naturaleza_Humana_%2528II%2529%253A_La_capacidad_de_conocer_se_muestra,_no_se_demuestra.html"&gt;aquí&lt;/a&gt; y su tercera &lt;a href="Entries/2009/11/4_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_III_Metazoa.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;. &lt;br/&gt;¿Qué tipo de animal es el humano?&lt;br/&gt;“... los humanos (...) estamos dotados de tejidos celulares muy diferenciados y especializados que incluyen músculos, que pueden contraerse para controlar el movimiento, y un sistema nervioso, que envía y procesa señales. La ciencia nos dirá también que somos eumetazoos...”&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Así podemos seguir averiguando muchas cosas sobre el humano –ayudados por las ciencias particulares– que lo posicionan en el reino animal, hasta que nos convirtamos en consumados Doctores en antropología biológica, pero no es esa la pretensión de estos artículos. Bástenos saber que los conocimientos científicos sobre el humano –lejos de contradecirlos– no hacen sino confirmar –cada vez con mayor claridad– nuestros conocimientos naturales sobre el hecho de que es un animal.&lt;br/&gt;Pero continuemos con nuestro ejercicio de razón.&lt;br/&gt;Empezamos al inicio de esta serie conceptuando al humano como un ser vivo. Afinando nuestra reflexión (sin descartar, sino más bien confirmar, nuestro conocimiento previo, pero superándolo) lo conceptuamos luego de modo más preciso diciendo que es un animal. Hoy contestemos a la pregunta siguiente: ¿Qué distingue sustancialmente a los humanos del resto de especies del Reino animal? Planteo la pregunta así, no para ignorar el hecho de que en la clasificación de animales podemos ir aún más lejos, sino por el hecho de que necesito abreviar esta serie. Es decir, claro que podemos seguir profundizando en el hecho científico de que somos animales vertebrados, amniotas, de sangre caliente, primates, etc... pero como todavía no hay lo que podamos llamar una taxonomía “oficial” desprovista de controversias menores, no quiero entrar en debates –que no afectan la sustancia de esta cuestión– que me distraerían del objeto principal de este artículo.&lt;br/&gt;Reitero: siendo “animal” el género del humano, ¿Cuál es su diferencia específica? O, dicho como lo planteé arriba: ¿Qué distingue sustancialmente a los humanos del resto de especies del Reino Animal? ¿Qué hacemos nosotros que los demás animales definitivamente no pueden hacer?&lt;br/&gt;Logos: Lenguaje y raciocinio, efecto y causa&lt;br/&gt;Lo que distingue de modo esencial al humano de otros animales es su capacidad, precisamente de llevar a cabo (al menos) operaciones intelectuales básicas como las que están reflejadas en este artículo: razonar, entender y elaborar conceptos a partir de la evidencia sensorial para expresarlos en lenguaje (en símbolos verbales o escritos en su caso).&lt;br/&gt;Podría decirse, con cierto riesgo a extraviarse, que lo que distingue al humano del resto de animales es su evidente y obvia capacidad de hablar, de producir lenguaje. Y digo riesgo de extraviarse pues el lenguaje es sólo un efecto propio, no la causa. La causa de que el humano tenga lenguaje es su capacidad intelectiva, su habilidad para elaborar conceptos. Es decir que –más propiamente– puede decirse que lo que distingue al humano de los animales es su inteligencia.&lt;br/&gt;Este entramado forjado entre el lenguaje hecho para comunicarse con otros y el raciocinio, es el que permitía a los filósofos griegos referirse a él con el término clásico de λόγος (Logos) que significa, englobándolos, a los conceptos de palabra, discurso y racionalidad. Regresaremos a analizar someramente las relaciones entre el lenguaje (las palabras) los conceptos y la realidad en otro artículo&lt;br/&gt;Digamos entonces que el humano es un animal racional (animal es su género, racional es su diferencia específica). Ésta es la naturaleza humana: un animal racional. Y –debo reiterarlo– eso no es un “dato provisorio”, no es un “postulado provisional” como sugiere equivocadamente Karl Popper partiendo de los presupuestos gnoseológicos Kantianos y de los de Hume. Es un concepto verdadero, cierto y universal aplicable a todos los individuos de esa especie, hasta a aquellos que no hemos visto. No es una conjetura: es una verdad (sujeta a contradicción, por supuesto: soy todo oídos para los argumentos serios que tengan por objeto demostrar que el humano no es racional y a los razonamientos tendientes a demostrar que el ser humano no tiene lenguaje como algo propio de su naturaleza específica).&lt;br/&gt;La naturaleza humana, perenne y universal&lt;br/&gt;Cicerón fue un animal racional, Imhotep fue un animal racional; Sócrates, Alejandro Magno, Julio César, Boetius, Carlomagno fueron animales racionales (les aviso que ya fallecieron). También Colón, Moctezuma, Confucio, Buda, Shaka Zulu, Blas Pascal, el Ogro de Ajaccio, y mi suegra fueron animales racionales (bueno, mi suegra aún vive, así que sigue siéndolo). &lt;br/&gt;La Naturaleza humana (el ser animal racional) es perenne y universal. Si bien es cierto que, a lo largo de la historia, las circunstancias accidentales de los humanos nombrados en el párrafo anterior han cambiado dramáticamente, eso no afecta el que hayan sido plenamente animales racionales. Y no sólo cambian las circunstancias accidentales de los animales racionales a lo largo de la Historia (costumbres, gustos, sensibilidades), sino también a lo largo de sus propias vidas: los animales racionales (en virtud de su inteligencia, de su logos), a diferencia de los otros animales, van acumulando conocimientos y por otro lado van –pues son animales– experimentando cambios biológicos de crecimiento y envejecimiento... Se trasladan de lugar y cambian sus relaciones con el mundo exterior, sus gustos y sus emociones... Pero todos esos cambios, ese flujo aparentemente caótico e inasible, en realidad acaece sobre un sustrato estable y perenne: la naturaleza humana.&lt;br/&gt;La preguntadera no termina aquí&lt;br/&gt;&lt;a href="Entries/2009/11/2_Filosof%25C3%25ADa_de_la_Naturaleza_Humana_%2528II%2529%253A_La_capacidad_de_conocer_se_muestra,_no_se_demuestra.html"&gt;Empezamos redescubriendo que el humano es un ser vivo&lt;/a&gt;, de lo que se desprende –por pura lógica– que tiene una tendencia natural a la autoconservación individual y a reproducirse como especie. &lt;a href="Entries/2009/11/4_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_III_Metazoa.html"&gt;Seguimos luego redescubriendo que el humano, además de ser un viviente pertenece al Reino Animal&lt;/a&gt;, de lo cual se infiere (entre otras cosas) que tenemos propiamente sensibilidad, emociones e impulsos corporales. &lt;br/&gt;Ahora, avanzando un poco más, confirmando, afinando y perfeccionando nuestro concepto primario, sabemos algo que suena de nuevo a perogrullada: somos animales racionales. Eso lo deducimos de sus actos (en particular del lenguaje que obviamente utiliza, entre otras cosas, para transmitir conceptos a otros humanos).&lt;br/&gt;Es natural seguir preguntándonos: ¿Hay una diferencia real entre el lenguaje humano por una parte y los graznidos, aullidos y sonidos animales por la otra? ¿De haberlas, cuáles son las relaciones entre el lenguaje y la racionalidad humana? ¿En qué consiste la racionalidad humana? ¿Cuáles son sus características propias? ¿Qué implicaciones tiene en relación a su característica de animal? ¿Cómo se relacionan nuestras emociones e impulsos corporales con nuestra racionalidad?&lt;br/&gt;&lt;a href="Entries/2009/11/8_Filosofia_de_la_Naturaleza_Humana_V_Palabras_conceptos_y_bolados.html"&gt;Continuará...&lt;br/&gt;&lt;/a&gt;Comentar con seguridad&lt;br/&gt;&lt;a href="https://www.blogger.com/comment.g%253FblogID%253D6119271419827824964%2526postID%253D4185140217941722391%2526isPopup%253Dtrue"&gt;Si tiene dificultades para publicar comentarios &lt;br/&gt;en este sitio, puede hacerlos en el botón de la izquierda&lt;/a&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/me/aviM/~4/WsKh2Lh29JA" height="1" width="1"/&gt;</description>
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