Solo hay una forma

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. (Filipenses 4:13)
Mucha confusión se genera en esta semana, porque se piensa que hay formas, un tanto, bruscas para adorar a Dios o agradecerle. Pero, en realidad son muy contradictorias a lo que la Biblia manda.
Se podrán escudar en que Dios conoce los corazones, sí es verdad que los conoce. Pero, hay cosas que el mismo Jesús dice que no le agradan. Por ejemplo: Vanas repeticiones. Si bien es cierto, esto se refiere al hablar, pero igual se podría aplicar a nuestro diario vivir.
Guardar sólo una semana de “abstinencia” y olvidarse de Dios el resto del año, eso no es adoración, eso es hipocresía. Puedes pensar que este es un devocional de crítica o más parece editorial. Pues no, simplemente es la verdad de lo que la Palabra de Dios manda.
¿Qué tiene que ver el versículo escrito con la adoración? Es muy sencillo: Nuestra adoración a Dios llega por la gracia de nuestro Señor Jesucristo. Si Jesús no nos hubiese el privilegio de ser salvos, Su gracia no estaría con nosotros.
Dios ve a su hijo en nosotros. Dios se deleita en Jesús, por eso es que nos ve con agrado a nosotros. Por eso dice Efesios 2:8 que somos salvos por Gracia, que no es por obras para que ninguno se vanaglorie.
Nadie jamás podrá recibir salvación por hacer obras, eso es abominación a Dios, porque le están diciendo que el sacrificio de Jesús no ha valido nada. Nunca, nadie, podrá pagar el costo del sacrificio de nuestro Salvador Jesucristo, nadie, eso debe de quedar muy claro.
La adoración a Dios, es esa que sale cuando tú luchas todos los días, a cada momento por hacer su voluntad. La adoración a Dios, es esa cuando te postras ante Él y te humillas. La adoración a Dios, es vivir para la Gloria preciosa de nuestro Dios.
¿Cómo? Todo lo podemos en Cristo que nos fortalece.
Recuerda que la palabra de Dios hay que leerla, creerla y vivirla.
Fuente: Tu Única Alternativa

Por sus frutos

Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? (Mateo 7:16)
En otra versión dice “por la manera en que se comportan”.
¿Qué tipo de cristiano eres? ¿Qué testimonio le estás mostrando al mundo? ¿Estás hablando de más? ¿Cuál es tu convicción? ¿Cuál es tu certeza? ¿En quién está tu confianza? ¿Estás hablando bien de ti y no sólo de ti, sino de Dios?
Hoy en día hay de todo tipo de Cristianismo. Es por el simple hecho de que no entienden que ser “cristiano” es más que nueve letras y una religión, Jesús es relación no religión y muchos se han perdido en ese concepto. Van a la iglesia, y muchas veces no a llenarse de la palabra, sino a criticar y a ver la paja del pastor cuando no se ven la viga.

La taza de té

Un hombre calvo y demacrado se hallaba en su cama, la cara pálida, le habían trasplantado la médula ósea porque tenía leucemia.

La enfermera Hanne Dina se le acercó, lo saludó y le preguntó si quería sopa y él dijo que no, que solo quería dormir. Al rato Hanne le llevó la medicina y él se la tomó con disgusto y volvió a hundirse en la almohada.

Hanne fue a la cocina del hospital preparó para ella una taza de te, preparó una bandeja y colocó la tetera y dos tazas y se dirigió al cuarto del enfermo preguntandole: Lo molesto si tomo el té aquí? Quisiera ver las noticias acá mientras tomo el té.

Estudia la Biblia

Estudia la Biblia, es necesario para nuestro crecimiento espiritual. (1 Timoteo 3:16-17)
El motivo principal por el cual debemos estudiar la Biblia es porque fue inspirada por el Creador del universo para guiarnos a través de esta aventura llamada vida. Este pasaje de la Escritura nos da tres razones más por las cuales debemos hacer de la Biblia parte de nuestro diario vivir:

No tiene nombre. No, no tiene.

“Y oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella”. Juan 11:4
Cuando Dios obra, lo hace perfecto. Hay veces que puede doler y puede parecer ilógico. Pero, la voluntad de Dios es perfecta. No corras, espera a que Dios haga lo que tenga que hacer.
Es probable que tú vayas en quinta velocidad, pero Dios te esté pidiendo que bajes unos cambios. Debes entender que para actuar conforme al corazón de Dios, debes hacerlo con paciencia.
Un consejo que te puedo dar es que no saques conclusiones a prisa. No saques conclusiones de lo que sucede sin antes orar o haber leído la Biblia. Debes consultar a Dios para saber qué hacer en la situación que estás pasando. Pero, para entender que debes consultar a Dios, también tu comunión con Él, cuando las cosas están bien, debe de ser constante. Para que cuando pases por un problema, no decidas con tu corazón  o tu mente, sino que decidas con la palabra de Dios.
Juan 7:24 “No juzguéis según la apariencia, mas juzgad justo juicio”. Si bien es cierto, en este caso Jesús está hablando sobre el día de descanso y la circuncisión; yo quiero que veas que Jesús mismo dice que no juzgues por apariencia, sino que cheques tu corazón conforme a la palabra de Dios, en todas tus acciones.
Es verdad que somos seres humanos con muchísimos impulsos. Es verdad, también, que nuestro carácter muchas veces nos traiciona. Pero, eso sólo se logra controlar teniendo una comunión más grande con Dios.
Romanos 12:2 “Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto”. Las corrientes de pensamiento de este mundo te dirán que tú solo puedes salir adelante. Que siendo mejor persona el Karma te regresará lo que hagas. Que no te preocupes que con meditación, todos tus problemas tienen solución y un sinfín de cosas más que lo único que hacen es quitarle la gloria a Dios.
Basta de estar queriendo comprender a Dios con corrientes humanas y humanistas. A Dios no se le entiende, a Dios se le cree. Eso es lo que la Biblia enseña. En todo lo que pasas, te encuentras preguntándole a Dios por qué te pasan las cosas y para qué. Mejor párate, cree, ora, lee tu Biblia y lucha en el nombre de Dios. Si estás falto de sabiduría, la Biblia dice que la pidas y punto. Ya no te dejes engañar, Dios es soberano y Él hace las cosas porque Él es Dios. Por ende, no necesita estarte o estarnos explicando nada.
Job 42:2 ”Yo sé que Tú puedes hacer todas las cosas, Y que ninguno de Tus propósitos puede ser frustrado”. Ya entendamos de una vez por todas que Dios es soberano y Él decide todo lo que sobre este planeta sucede. No hay nada que Dios no autorice o niegue sobre este mundo. Dios es Dios y Él manda. Acá ninguno de nosotros tiene la potestad, ni el valor moral como para preguntarle a Dios el por qué de las cosas. Mejor creámosle. Dios cumple sus tiempos a cabalidad. Dios cumple sus propósitos de manera perfecta.
Ya no reniegues más. Ya no te quejes. Ya no cuestiones más a Dios. Mejor créele a Dios.
Grande es la misericordia de nuestro Dios, grande es. Pero, Dios es un Dios airado, entendamos eso. La palabra dice que Dios es lento para la ira y grande en misericordia. No dice que no se enoja, dice que es lento.
Recuerda que la Biblia hay que leerla, creerla y vivirla.
PD: Si te fijaste más en el título que en lo que la palabra de Dios te quiere decir. Lee más tu Biblia.
Fuente: Tu Única Alternativa.

Sigue a Cristo

 
 “Después Jesús les dijo a todos los que estaban allí: – Si alguno quiere ser mi discípulo, tiene que olvidarse de hacer lo que quiera. Tiene que estar siempre dispuesto a morir y hacer lo que yo mando. Si alguno piensa que su vida es más importante que seguirme, entonces la perderá para siempre. Pero el que prefiera seguirme y elija morir por mí, ése se salvará. De nada sirve que una persona sea dueña de todo el mundo, si al final se destruye a sí misma y se pierde para siempre-”. Lucas 9:23-25
Un discípulo toma su cruz y sigue a Cristo
Elegir ser un discípulo de Cristo es algo más que una afirmación verbal. Requiere sacrificio y entrega diaria.
Cuando sigues las indicaciones de Cristo para ser un discípulo, descubres que es mucho mejor de lo que habías imaginado.

Adios a mi pasado.

          Durante muchos años, el diablo ha tratado exclusivamente de destruir al pueblo de Dios. Día a día es increíble como las personas se entregan voluntariamente a los deseos y a la corriente de este mundo, y poco a poco se destruyen a ellos mismos. El enemigo ni siquiera se esfuerza por intentar destruirnos porque nosotros mismos nos hemos destruido, el alcohol, las drogas, las infidelidades, las consecuencias, la desobediencia, nos orillan a  una vida desenfrenada llena de vicios, lujurias, perdiciones y soledad. Esto no sucede con los cristianos, si, no sucede ¿Verdad?

Aun cuando andemos en valle de sombras, el ángel de Dios acampa alrededor de nosotros para cuidarnos. Es por eso que el enemigo esta tan enfocado en los hijos de Dios que busca como derrumbarnos y destruirnos, metiendo enfermedades, fracasos, obstáculos… pero ¿Sabias que eso no nos puede destruir? Déjame decirte que la única arma con la cual el enemigo puede destruirte es tu pasado. Él diablo vive de los despojos del pasado, de lo muerto, de lo que ya fue y que ya no existe.

Probablemente seas una persona que batallo muchísimo para dejar el alcohol cuando llegaste a los pies de Cristo y es entonces cuando el enemigo llega por ahí. “¿Te acuerdas que eras buenísimo cantando en las cantinas? ¿Con tus amigos en las fiestas del viernes? ¡Que rico cuando tomaban, charlaban, platicaban y bailaban toda la noche con tus amigos!…” y así te empieza a recordar el pasado, las cosas en las que eras bueno y que te lo recalcaban. O probablemente fuiste una persona con valores, ética y moral que hoy en día sientes la presión de tus amigos, de tus familiares o del medio en el que te desarrollas, te presiona a querer haber hecho las cosas que en el pasado no hiciste. Esta puede ser un arma igualmente poderosa para el diablo, “¿Que hubiera pasado si hubieras hecho esto? Habrias tenido eso que tanto quieres, Eres un aburrido y no has vivido nada, ¡No pasa nada! No tiene nada de malo y nadie se va a dar cuenta, ¿Cómo ves? ¿Nada mas tantito, si?…” Yo te pregunto: ¿Te ha sucedido?

Pasan los minutos, las horas y los días y tiempo no se detiene. No permitas que este tipo de argumentos del pasado sea el arma más poderosa que exista para destruirte en tu camino con Dios. Las puertas que Dios abre nadie las puede cerrar y las puertas que Dios cierra nadie las puede abrir y la llave no la tiene Dios sino nosotros mismos. Cuando le pedimos a Dios que cierre la puerta de nuestro pasado lo hará, pero mientras nosotros no se lo pidamos y estemos totalmente decididos de que no queremos esta puerta entreabierta, esa puerta seguirá así.

Si cerramos esa puerta en nuestras propias fuerzas, el diablo tocara y tocara, y si somos insensatos, necios, o distraídos y abrimos aunque sea tantito para asomarnos a ver quien es, el diablo nos empujara y sin tomarnos en cuenta entrara y destruirá todo lo que tengamos. Por eso necesitamos que Dios la cierre, porque aun cuando el diablo este toque y toque esa puerta, nada la podrá abrir y dejaremos de escuchar con el paso del tiempo esos molestos ruidos del diablo queriendo entrar a nuestra vida.

Jesús es un caballero y él nunca va a cerrar una puerta sino se lo pedimos y estamos decididos de todo corazón a que se haga su voluntad en nuestra vida. Por eso, Él antes de entrar a tu vida toca la puerta de tu corazón, y cuando la abres y lo ves, tienes la decisión de dejarlo entrar o cerrarle la puerta en la cara. Él no se pasara de largo y hará lo que quiera porque te respeta, y eso lo hace un caballero. Aun cuando lo dejamos entrar y poco a poco vamos conociendo las bendiciones y lo delicioso que puede ser la vida junto a Él, nada te podrá detener. Llegó la hora de entregarle a Dios esta llave para que Él cierre esa puerta que tanto te esta molestando, la pregunta es: ¿Se lo permitirás?

Decir “adiós” al pasado es madurar, es destruir lo que nos puede destruir a nosotros mismos. Decir “adiós” a lo que ya no existe, a lo que ya fue, es crecer física y espiritualmente, Decir “adiós al pasado” es vivir el presente apapachado por las bendiciones de Dios y enfocar nuestra mirada hacia una esperanza maravillosa para nuestro futuro donde tendremos la eternidad para descubrir un millón de aventuras junto a El sin preocuparnos por lo que ya no existe ni existirá nunca jamás.

Solo una cosa es necesaria

“Mientras iba de camino con sus discípulos, Jesús entró en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.

Tenía ella una hermana llamada María que, sentada a los pies del Señor, escuchaba lo que él decía. Marta, por su parte, se sentía abrumada porque tenía mucho que hacer. Así que se acercó a él y le dijo:  — Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sirviendo sola? ¡Dile que me ayude!  —Marta, Marta —le contestó Jesús—, estás inquieta y preocupada por muchas cosas, pero sólo una es necesaria. María ha escogido la mejor, y nadie se la quitará”. Libro de Lucas capitulo 10: versículo 38 al 41.

Tomemos todo los días un momento para tener una amistad y un contacto con el Señor, sentándonos a sus pies para escuchar sus palabras, dejando de lado todos los afanes y ansiedades. El Señor quiere ser nuestro amigo íntimo, y tiene el control de todo en nuestras vidas, solo necesita que estemos más con Él.

Ahora o nunca, todo por Dios

“Amados, por el gran empeño que tenía en escribiros acerca de nuestra común salvación, he sentido la necesidad de escribiros exhortándoos a contender ardientemente por la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos”. Judas 1:3
Lamentablemente, seguimos siendo ignorantes de Dios. No digo sólo de la palabra de Dios, sino de Dios. Al no leer la Biblia, hacemos, pensamos, decimos tantas tonterías que es increíble. Mis queridos, a Dios no se le puede entender con filosofía humana.
El pensamiento post modernista nos está enseñando que hagamos lo que a nosotros nos parece bien o lo que sentimos que está bien. Se ha dejado la Biblia y por ende el conocimiento de Dios de lado o por último. Frases como “No queda más que confiar en Dios”, son las más mediocres que he podido escuchar en mi vida, desde que conocí a Dios.

El Marinero

John X se levantó del banco, arreglando su uniforme, y estudió la multitud de gente que se abría paso hacia la Gran Estación Central. Buscó la chica cuyo corazón él conocía pero cuya cara nunca había visto, la chica de la rosa. Su interés en ella había comenzado 13 meses antes en una Biblioteca de Florida.
Tomando un libro del estante, se encontró intrigado, no por las palabras del libro sino por las notas escritas en el margen. La escritura suave reflejaba un alma pensativa y una mente brillante. En la parte del frente del libro descubrió el nombre de la dueña anterior, la señorita Hollys Maynell. Con tiempo y esfuerzo localizó su dirección. Ella vivía en Nueva York.