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	<title>ochoymedio.info - reseñas recientes</title>
	<link>http://www.ochoymedio.info/</link>
	<description>Revista en línea de cine. Estrenos, noticias, crítica, cine colombiano, reseñas de películas colombianas y cartelera nacional.</description>
	<language>es-es</language>
	<pubDate>Sun, 15 Nov 2009 22:47:58 -0500</pubDate>
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		<title>ochoymedio - revista en línea de cine</title>
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		<title>Última parada 174</title>
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		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Reseña por: Samuel Castro&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
		&lt;p&gt;(*  &amp;frac12;)&lt;/p&gt;		&lt;p&gt;Ciertas discusiones se repiten hasta el hast&amp;iacute;o. Una de las m&amp;aacute;s molestas es la que aparece cada vez que alguien en Colombia decide hacer una pel&amp;iacute;cula donde se hable de sicarios, de drogas y de mulas o donde la violencia haga parte de su argumento. Pasa siempre lo mismo: alg&amp;uacute;n periodista radial dice que &amp;ldquo;otra vez&amp;rdquo; volvemos a la violencia, convierte el asunto en tema del d&amp;iacute;a y se regocija consigo mismo cuando decenas de personas llaman a decir que s&amp;iacute;, que es cierto, que los recursos del Estado que financiaron esas pel&amp;iacute;culas debieron utilizarse para filmar pel&amp;iacute;culas donde se hable de las cosas bonitas que tenemos, como las mujeres, la naturaleza, la pasi&amp;oacute;n de nuestra gente. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Confunden por supuesto la repetici&amp;oacute;n de los temas con la repetici&amp;oacute;n de las formas. Lo malo no es que se hable de violencia o de droga, sino que nadie se atreva a hacer una propuesta original, ya sea en los hechos relatados (siempre es la vida del peque&amp;ntilde;o narcotraficante, del peque&amp;ntilde;o sicario o la sicaria de apellido Tijeras y su ascenso en los bajos fondos hasta su muerte final, porque hay que dejar la lecci&amp;oacute;n de que el crimen no paga) o en las formas. Que todav&amp;iacute;a, con un mundo rico en historias como el de nuestra violencia (a la que deber&amp;iacute;amos combatir acabando con la inequidad, no censurando pel&amp;iacute;culas) todav&amp;iacute;a no hayamos hecho nuestra propia &lt;strong&gt;Ciudad de Dios.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aqu&amp;iacute; como en medio mundo, aquella cinta produjo admiraci&amp;oacute;n. Porque estaba construida con inteligencia en todas sus partes, porque cada plano era una lecci&amp;oacute;n de fotograf&amp;iacute;a y de dise&amp;ntilde;o de producci&amp;oacute;n, porque el argumento de usar &amp;ldquo;actores naturales&amp;rdquo; no era una excusa para tener que ver interpretaciones mediocres, porque su c&amp;aacute;mara era audaz e innovadora para lo que acostumbr&amp;aacute;bamos en el cine latinoamericano. Y claro, en ese caso no hubo voces que la condenaran por volver al tema de la infancia desamparada y nadie hablo de las grandes cantidades de pel&amp;iacute;culas brasileras que cuentan la violencia de las favelas y las desgracias diarias que enfrentan los ni&amp;ntilde;os de esos barrios pobres (aqu&amp;iacute; dir&amp;iacute;amos &amp;ldquo;humildes&amp;rdquo; o &amp;ldquo;menos favorecidos&amp;rdquo; porque nos encanta usar eufemismos) para sobrevivir en las calles de Rio. Porque hablar de la realidad es inevitable y nuestra realidad latinoamericana es as&amp;iacute;, de la misma manera que en las pel&amp;iacute;culas islandesas hace fr&amp;iacute;o y la fotograf&amp;iacute;a es azul y blanca. Lo que importa es, como siempre en el arte, la mirada; construir una forma de ver las cosas que sea &amp;uacute;nica y atractiva. Crear un mundo que funcione.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hace siete a&amp;ntilde;os, Felipe Lacerda y Jos&amp;eacute; Padilha (el mismo director de la muy realista y atractiva y premiada &lt;strong&gt;Tropa de &amp;eacute;lite&lt;/strong&gt;) estrenaron &lt;strong&gt;&amp;Ocirc;nibus 174&lt;/strong&gt;, un documental que narraba lo que pas&amp;oacute; en Rio de Janeiro el 12 de enero de 2000 cuando un muchacho secuestro el bus del t&amp;iacute;tulo, hecho que fue cubierto por la prensa brasilera como si fuera una alfombra roja de un festival de cine. El documental fue un &amp;eacute;xito de taquilla y de cr&amp;iacute;tica, recibiendo varios premios en distintos festivales internacionales. Basado en la misma historia (lo que parece un poco oportunista), convirti&amp;eacute;ndola en ficci&amp;oacute;n hasta donde se le ocurri&amp;oacute;, Bruno Barreto, aquel director reconocido en los setentas por la adaptaci&amp;oacute;n de &lt;strong&gt;Do&amp;ntilde;a flor y sus dos maridos&lt;/strong&gt; y que &amp;uacute;ltimamente ha dejado mucho que desear con cintas como &lt;strong&gt;Bossa nova&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;El casamiento de Romeo y Julieta&lt;/strong&gt; quiso volver a relatar el asunto sumergi&amp;eacute;ndose en la parte de los antecedentes del joven criminal, quien &amp;mdash;seg&amp;uacute;n se supo en el documental&amp;mdash; hab&amp;iacute;a vivido en la calle y pod&amp;iacute;a tener una perturbaci&amp;oacute;n mental por haber presenciado una masacre de &amp;ldquo;limpieza social&amp;rdquo; cometida por polic&amp;iacute;as (&amp;iexcl;qu&amp;eacute; maravilla lo parecidos que somos todos en Latinoam&amp;eacute;rica!, &amp;iquest;no les parece?) donde hab&amp;iacute;an asesinado a muchos de sus amigos. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;En &lt;strong&gt;&amp;Uacute;ltima parada 174&lt;/strong&gt; se van hasta el comienzo de la historia y por eso nos relatan el nacimiento y la crianza de un joven asesino, Alesandro, hijo de una drogadicta a quien el mat&amp;oacute;n m&amp;aacute;s peligroso de la favela expulsa del barrio por no pagarle la droga que le entreg&amp;oacute; para vender. Ella lo enga&amp;ntilde;a para salvarle la vida al ni&amp;ntilde;o, dici&amp;eacute;ndole que el beb&amp;eacute; podr&amp;iacute;a ser de &amp;eacute;l y Alesandro crece en ese escenario de matanza y violencia. En otro barrio pobre (hay muchos en Rio, en eso tambi&amp;eacute;n nos parecemos) hay otro Alesandro, cuya mam&amp;aacute; es asesinada y que un d&amp;iacute;a, por conocer las playas de Copacabana, termina viviendo en la calle, donde aprende todos los trucos de la supervivencia: robar, mentir, correr. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aunque sea t&amp;iacute;pico de telenovela (y en Brasil s&amp;iacute; que saben de dramas televisivos) el truco de los dos protagonistas con el mismo rostro o con el mismo nombre que en alg&amp;uacute;n momento viven el destino del otro es interesante cuando est&amp;aacute; bien utilizado. No es &amp;eacute;ste el caso. Y eso que Barreto quiso ir sobre seguro contratando a Br&amp;aacute;ulio Mantovani, el guionista de &lt;strong&gt;Ciudad de Dios&lt;/strong&gt;, de &lt;strong&gt;El a&amp;ntilde;o en que mis padres se fueron de vacaciones&lt;/strong&gt; y de &lt;strong&gt;Tropa de &amp;eacute;lite&lt;/strong&gt;, tal vez los tres t&amp;iacute;tulos m&amp;aacute;s exitosos de Brasil en el siglo XXI. Pero ni el guionista se quiso salir (o no pudo hacerlo) de los clich&amp;eacute;s ya conocidos sobre miseria y violencia, ni el director fue capaz de darle algo m&amp;aacute;s que una mirada profesional a esta historia. S&amp;iacute;, por supuesto que est&amp;aacute; bien filmada e incluso algunos planos son muy bellos (hay uno donde las siluetas de los polic&amp;iacute;as golpeando a Alesandro parecen sombras de monstruos nocturnos) pero la estructura por cap&amp;iacute;tulos que al comienzo nos presentan, en alg&amp;uacute;n momento y sin explicaci&amp;oacute;n alguna deja de existir, y las actuaciones se van haciendo, conforme pasa la pel&amp;iacute;cula, m&amp;aacute;s y m&amp;aacute;s televisivas. Y si a eso le sumamos que el episodio final del bus parece filmado a la carrera y sin ganas, nos encontramos con que &lt;strong&gt;&amp;Uacute;ltima parada 174&lt;/strong&gt; nos qued&amp;oacute; debiendo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por eso la introducci&amp;oacute;n para este comentario era necesaria. Porque las fallas de &lt;strong&gt;&amp;Uacute;ltima parada 174&lt;/strong&gt; son las mismas que vuelven fallidas las propuestas de gran parte del cine latinoamericano. Se afanan tanto los directores por hacer pel&amp;iacute;culas, por terminarlas y ponerlas en cartelera para participar en los concursos p&amp;uacute;blicos de cada a&amp;ntilde;o, que terminan haciendo la misma pel&amp;iacute;cula: la misma de sicarios en Colombia, la misma de favelas en Brasil, la misma imitaci&amp;oacute;n de cualquier otra cinta gringa en M&amp;eacute;xico. Y olvidan que si t&amp;iacute;tulos como &lt;strong&gt;Amores perros&lt;/strong&gt; o &lt;strong&gt;Nueve reinas&lt;/strong&gt; triunfaron en todo el mundo, fue porque los equipos que las realizaron se gastaron un rato averiguando cu&amp;aacute;l era la mejor manera de contar lo que iban a contar. Para que el cine cumpliera con su misi&amp;oacute;n de hablar de la realidad pero yendo m&amp;aacute;s all&amp;aacute; de lo que ocurre en ella, cont&amp;aacute;ndonos de formas inolvidables lo que pasa por estas calles. Tan parecidas todas. Tan &amp;uacute;nicas todas. &lt;/p&gt;
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&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/ochoymediorecientes/~4/wHbe6dGCm54" height="1" width="1"/&gt;</description>
		<pubDate>Mon, 02 Nov 2009 00:00:00 -0500</pubDate>
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		<title>Bastardos sin gloria</title>
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		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Reseña por: Jorge Mario Sánchez&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
		&lt;p&gt;(* * * * )&lt;/p&gt;		&lt;p&gt;Usualmente de Tarantino se alaba su buen hacer, su t&amp;eacute;cnica soberbia para casi todos los aspectos puramente formales: fotograf&amp;iacute;a, puesta en escena, tensi&amp;oacute;n, montaje, banda sonora, direcci&amp;oacute;n de actores, etc. Y se alaba, por supuesto, su cinefilia, las constantes referencias en su cine a decenas de pel&amp;iacute;culas de todo tipo (de las series A a la Z), y el recurso constante a los ya establecidos g&amp;eacute;neros cinematogr&amp;aacute;ficos: spaghetti western, policiaco, comedia de situaciones, b&amp;eacute;lico, exploitation, kung fu, anime, cine negro. En algunos casos la cr&amp;iacute;tica es condescendiente incluso con sus di&amp;aacute;logos &amp;ldquo;acerca de nada&amp;rdquo;. Pero en lo que muchos cr&amp;iacute;ticos y espectadores se est&amp;aacute;n poniendo de acuerdo desde hace algunos a&amp;ntilde;os es en la ausencia de &amp;ldquo;mensaje&amp;rdquo; o de &amp;ldquo;ideolog&amp;iacute;a&amp;rdquo; en su cine, en su superficialidad, en una palabra en su vacuidad. Y esto lo ven como algo negativo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;De hecho, si usted es cr&amp;iacute;tico de cine y posee una ideolog&amp;iacute;a s&amp;oacute;lida, tan s&amp;oacute;lida que toda su vida depende de ella, lo m&amp;aacute;s f&amp;aacute;cil para usted ser&amp;aacute; decir que el cine de Tarantino es vac&amp;iacute;o.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Pero no es cierto. En el cine de Tarantino no est&amp;aacute; ausente el mensaje. El cine de Tarantino no es vac&amp;iacute;o (o s&amp;iacute; es vac&amp;iacute;o en el sentido de que todo en nuestras vidas &lt;em&gt;lo es&lt;/em&gt;). Sus pel&amp;iacute;culas dicen algo concreto, lo gritan a los cuatro vientos, tanto formal como tem&amp;aacute;ticamente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Tarantino se mueve en las fronteras de todo lo que en alg&amp;uacute;n momento fue sagrado. Ha absorbido &amp;ndash;ha sabido absorber&amp;ndash; tanto cine de calidad y g&amp;eacute;neros diversos que el resultado es un embutido coherente donde el respeto y el irrespeto hacia las fuentes son una sola cosa. Y todo esto puede ocurrir, y de hecho ocurre, en cada una de sus pel&amp;iacute;culas. La &amp;uacute;ltima, &lt;strong&gt;Inglourious Basterds&lt;/strong&gt;, no es la excepci&amp;oacute;n. Ac&amp;aacute; tenemos cine b&amp;eacute;lico, tenemos spaghetti western, tenemos comedia absurda (&amp;iquest;comedia absurda en una pel&amp;iacute;cula b&amp;eacute;lica?), tenemos thriller, drama, gore, exploitation. Pero en esta pel&amp;iacute;cula (como en todo su cine) hay un detalle que no podemos pasar por alto: sus personajes&lt;em&gt; tambi&amp;eacute;n&lt;/em&gt; se mueven en las fronteras de todo lo que en alg&amp;uacute;n momento fue sagrado. Sus personajes replantean los clich&amp;eacute;s morales presentes en la historia del cine e incluso en muchas pel&amp;iacute;culas de hoy en d&amp;iacute;a, y aun los clich&amp;eacute;s morales de la vida &amp;ldquo;real&amp;rdquo;. Sus personajes son &lt;em&gt;orilleros&lt;/em&gt;. Se mueven en las grietas, en los bordes. Se van destruyendo a s&amp;iacute; mismos al tiempo que se diluye la impresi&amp;oacute;n inicial que ten&amp;iacute;amos de ellos. Y su propia moralidad la van replanteando a medida que evolucionan. De hecho, su moral no es nunca la del com&amp;uacute;n de los mortales (tengamos siempre en cuenta el mon&amp;oacute;logo de Bill sobre Superman), y emociones tan dis&amp;iacute;miles como, pongamos por caso, la compasi&amp;oacute;n y el sadismo, pueden ser para ellos dos caras de la misma moneda. Que lo digan el Coronel Hans Landa (un soberbio Christoph Waltz, completamente&amp;nbsp;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;#039;Times New Roman&amp;#039;"&gt;nietzscheano&lt;/span&gt;) o Shosanna Dreyfuss, de &lt;strong&gt;Inglourious Basterds&lt;/strong&gt;. Y que lo digan, por supuesto, Bill, Beatrix Kiddo, Jackie Brown, Jules Winnfield, Butch Coolidge, Mr. White o Mr. Orange. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Tarantino nos dice, a la par que otros como &amp;eacute;l (Mike Patton o Josh Homme en m&amp;uacute;sica, Borges y Bola&amp;ntilde;o en literatura, Kubrick, Lynch y el Spielberg de los &amp;uacute;ltimos a&amp;ntilde;os, etc.), que el mundo no es una cosa s&amp;oacute;lida o compacta &amp;ndash;mucho menos coherente&amp;ndash; donde podemos darlo todo por sentado. Es m&amp;aacute;s, no podemos siquiera dar por sentado nuestro &lt;em&gt;yo&lt;/em&gt;, o esa imagen que nuestros vecinos tienen de nosotros. El futuro (si es que hay alg&amp;uacute;n futuro) ser&amp;aacute; de aquellos seres fragmentados que van en puntas de pie por el borde del abismo, que es el basurero de todo lo que nos precede. Y que encima son capaces de re&amp;iacute;r.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;De &lt;a target="_blank" href="http://www.elpersa.blogspot.com/"&gt;El Persa&lt;/a&gt;, blog de literatura y cine &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/2zgQxTYFeK0Lm8rtBecBD4Gcqww/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/2zgQxTYFeK0Lm8rtBecBD4Gcqww/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
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&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/ochoymediorecientes/~4/AXlHpjRY_OU" height="1" width="1"/&gt;</description>
		<pubDate>Mon, 02 Nov 2009 00:00:00 -0500</pubDate>
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	<item>
		<title>Reencuentro</title>
		<link>http://feedproxy.google.com/~r/ochoymediorecientes/~3/6n-8_wh2JQw/</link>
		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Reseña por: Samuel Castro&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
		&lt;p&gt;(* *  &amp;frac12;)&lt;/p&gt;		&lt;p&gt;El cine, como todas las artes, como el mundo entero, es machista. Lo sabemos porque los actores pueden aparecer como galanes y h&amp;eacute;roes de acci&amp;oacute;n hasta pasados los cincuenta a&amp;ntilde;os (e incluso los 60 como lo acaba de demostrar Harrison Ford en la &amp;uacute;ltima &lt;strong&gt;Indiana Jones&lt;/strong&gt;) mientras que las actrices se convierten en mam&amp;aacute;s autom&amp;aacute;ticamente despu&amp;eacute;s de los 40. Es como si la madurez femenina fuera indigna. Por eso siempre nos enteramos cuando un actor asume el rol de director (Sean Penn, Ben Affleck, George Clooney) pero&amp;nbsp; a pocos les importa cuando son ellas las que se ponen detr&amp;aacute;s de la c&amp;aacute;mara (como Diane Keaton en los noventa o Julie Delpy hace dos a&amp;ntilde;os). Por eso se siente tan valiente la decisi&amp;oacute;n de Helen Hunt de hacer su debut como directora precisamente con una pel&amp;iacute;cula donde el tema central son los conflictos que le trae a una mujer el llegar a esa edad en que tener un hijo se vuelve m&amp;aacute;s un riesgo que un acontecimiento.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El personaje central de &lt;strong&gt;Then she found me&lt;/strong&gt;, April, interpretado por la misma Hunt, es una maestra de preescolar que adora a los ni&amp;ntilde;os y que quiere, con desesperaci&amp;oacute;n, tener su propio hijo. El problema es que su marido, otro profesor (el terrible Matthew Broderick, el actor que ha hecho de la insipidez su marca actoral), la acaba de dejar porque no estaba preparado para el matrimonio y la convivencia. Demacrada (a Helen Hunt nunca le ha dado miedo mostrarse sin maquillaje en pantalla, as&amp;iacute; se gan&amp;oacute; un Oscar en &lt;strong&gt;Mejor imposible&lt;/strong&gt;), ojerosa y triste, April sufre otra p&amp;eacute;rdida: su madre adoptiva, que ha sido su &amp;uacute;nica mam&amp;aacute; durante toda su vida, muere. Entonces aparecen dos personas para reemplazar a las que se fueron: Frank, un escritor de solapas de novelas que debe criar s&amp;oacute;lo a dos hijos (uno de los cuales es alumno de April) pues su mujer lo abandon&amp;oacute; para recorrer el mundo y Bernice, la presentadora estrella de un talk-show local que sin m&amp;aacute;s le suelta a April una verdad para la que no est&amp;aacute; preparada: esa mujer exitosa, risue&amp;ntilde;a y que parece tener una soluci&amp;oacute;n para todo, es su mam&amp;aacute; biol&amp;oacute;gica, que quiere aparecerse en su vida para &amp;ldquo;recuperar el tiempo perdido&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La pel&amp;iacute;cula quiere mostrar las m&amp;uacute;ltiples formas de ser padre o madre: intentando con furia ante la adversidad de no estar preparado para serlo, como Frank (es maravilloso ver a Colin Firth en un papel que no sea una nueva versi&amp;oacute;n del Darcy de Orgullo y prejuicio); aprendiendo a las malas, como lo hace Bernice (Bette Midler, en un papel que es una r&amp;aacute;faga de espontaneidad y frescura) , que tiene que humillarse, mentir descaradamente y gastar su dinero para ganarse el cari&amp;ntilde;o de su hija; o agarrada a la esperanza de una concepci&amp;oacute;n biol&amp;oacute;gica, como la pobre April, que tiene un prejuicio ante la adopci&amp;oacute;n y lo que ella implica. Pero adem&amp;aacute;s &lt;strong&gt;Then she found me&lt;/strong&gt; quiere contar tambi&amp;eacute;n la historia de amor entre dos personas maduras, que ya est&amp;aacute;n desenga&amp;ntilde;adas y dejaron de&amp;nbsp; creer en relaciones perfectas, que est&amp;aacute;n prevenidas para que no las vuelvan a herir. &amp;iexcl;Esta historia habla de gente grande, no de adolescentes en cuerpos de adultos que creen en cosas como el pr&amp;iacute;ncipe azul o una princesa rosada que las sacar&amp;aacute; de su normalidad para llevarlas a un reino encantado! Por eso les cuesta tanto a Frank y a April el contacto: porque ya saben el precio que hay que pagar por unos pocos minutos de placer.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tiene tantos deseos su directora y coguionista de demostrar que aqu&amp;iacute; se habla de mujeres reales, que incluso ocurre lo que jam&amp;aacute;s pasa en el cine norteamericano (en la televisi&amp;oacute;n ya se est&amp;aacute; permitiendo): la protagonista se deja llevar por el deseo y se acuesta y tiene sexo (un sexo desesperado y depresivo, por cierto) con su marido justo despu&amp;eacute;s de concretar su separaci&amp;oacute;n. &amp;iexcl;Por Dios, una mujer que usa su cuerpo para el placer, una mujer que le es infiel a su novio ideal! Esas cosas jam&amp;aacute;s las hacen las mujeres &amp;ldquo;buenas&amp;rdquo; en las pel&amp;iacute;culas. Pero Helen Hunt no quiere hacer una comedia rom&amp;aacute;ntica, quiere que nos riamos, como lo hac&amp;iacute;amos en su &amp;eacute;poca de &lt;strong&gt;Mad about you&lt;/strong&gt;, de las miserias de la vida cotidiana, de los fallos de cada d&amp;iacute;a, de esta vida gris y sin aventuras que nos toca a casi todos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A veces la historia se deja llevar por caminos muy lejanos del conflicto principal, como cuando la protagonista duda de la maternidad de Bernice y tiene que buscar la manera de hacerle una prueba de ADN. Pero como espectadores somos capaces de aguantar esos peque&amp;ntilde;os deslices porque Helen Hunt, como casi siempre ocurre con los actores que se convierten en directores, logra que su elenco sea parejo y cree personajes a los que les tomamos cari&amp;ntilde;o: nos vemos reflejadas en las peque&amp;ntilde;as man&amp;iacute;as de Frank, admiramos el optimismo amigable de Bernice. Broderick, por supuesto, no logra nada m&amp;aacute;s all&amp;aacute; de su registro bobo y gris de siempre, pero por fortuna le cuadra con el personaje del exmarido inmaduro. Adem&amp;aacute;s, Hunt se divierte con la c&amp;aacute;mara, huyendo muchas veces del plano medio televisivo para hacer un uso inteligente de los rostros llenando la pantalla o de los peque&amp;ntilde;os gestos de sus actores. La m&amp;uacute;sica a veces es demasiado sensiblera, pero digamos que los errores no son tan graves como para ser insalvables.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Al final la pel&amp;iacute;cula no se sale de los par&amp;aacute;metros de las comedias dram&amp;aacute;ticas, pero al menos lo hace sin la grandilocuencia tonta de la comedia norteamericana de los &amp;uacute;ltimos tiempos que en &lt;strong&gt;M&amp;aacute;s barato por docena&lt;/strong&gt; ha visto un modelo a seguir. Las cosas terminan como deben terminar con moraleja incluida, pero con una ternura y una piedad por sus criaturas poco frecuente. Por eso es f&amp;aacute;cil entender cu&amp;aacute;l es la raz&amp;oacute;n de que las pocas rese&amp;ntilde;as favorables que ha tenido esta pel&amp;iacute;cula en los medios norteamericanos hayan sido escritas por mujeres: porque a la mayor&amp;iacute;a de hombres (el mundo de la cr&amp;iacute;tica tambi&amp;eacute;n suele ser machista, no s&amp;eacute; si ya lo hab&amp;iacute;amos mencionado) les parece que los problemas de la maternidad y la madurez femenina son poco c&amp;oacute;micos o que tienen poco atractivo. Y que s&amp;oacute;lo valen las comedias donde nos re&amp;iacute;mos a carcajadas y las mujeres siempre tienen minifalda y escote profundo y veintipico.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por eso hay que acercarse a &lt;strong&gt;Then she found me&lt;/strong&gt; desprovisto de prevenciones: es una historia bien contada y bien actuada sobre personas mayores de cuarenta a&amp;ntilde;os, no muy exitosos, sin mucho dinero, pero tampoco pobres. En esa median&amp;iacute;a que carece de dramatismo y que la mayor parte de los espectadores conocemos tan bien. Tal vez demasiado bien. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/uV3yj88R6UUDVKMUySn-zAOl4OU/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/uV3yj88R6UUDVKMUySn-zAOl4OU/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
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		<pubDate>Wed, 28 Oct 2009 00:00:00 -0500</pubDate>
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	<item>
		<title>El fantástico señor Fox</title>
		<link>http://feedproxy.google.com/~r/ochoymediorecientes/~3/IscpjIoltDk/</link>
		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Reseña por: Andres Borda Gonzalez&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
		&lt;p&gt;(* * * * )&lt;/p&gt;		&lt;p&gt;Es muy bueno ver el talento del director americano Wes Anderson trabajando al servicio de una historia que no es enteramente suya. The Darjeeling Limited y La vida acu&amp;aacute;tica de Steve Sizou (sus dos &amp;uacute;ltimos trabajos) fueron pel&amp;iacute;culas que, para algunos, se sent&amp;iacute;an ya demasiado forzadas, casi pretenciosas. Daba la impresi&amp;oacute;n de que Anderson estaba empujando un poco de m&amp;aacute;s su propio talento; de que estaba comenzando, un tanto temprano, a imitarse a s&amp;iacute; mismo, y que la energ&amp;iacute;a y vitalidad que tanto nos hab&amp;iacute;a contagiado con pel&amp;iacute;culas como Rushmore y Los exc&amp;eacute;ntricos Tenembaum hab&amp;iacute;a desaparecido, de la mano de Owen Wilson, para siempre de sus guiones.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El fant&amp;aacute;stico se&amp;ntilde;or Fox, con gui&amp;oacute;n de Anderson y Noah Baumbach (director de la genial The Squid and the Whale, y co-guionista tambi&amp;eacute;n de La vida acu&amp;aacute;tica), no sufre el mismo destino de sus dos pel&amp;iacute;culas anteriores en las que una trama contra&amp;iacute;da se ve rescatada &amp;uacute;nicamente por los siempre geniales detalles visuales y el a veces forzado humor de su director. Ac&amp;aacute;, en cambio, estamos de comienzo a final atrapados no s&amp;oacute;lo por el cl&amp;aacute;sico y genial relato de Roald Dahl, sino tambi&amp;eacute;n por el humor, por los personajes, por el toque personal del que toda la pel&amp;iacute;cula est&amp;aacute; contagiada. Anderson, que es (como se puede deducir de su fuerte estilo visual) un completo man&amp;iacute;aco del control, est&amp;aacute; feliz en el formato que acaba de descubrir, la animaci&amp;oacute;n. Ac&amp;aacute; todo se siente cuidadosamente puesto en su lugar, y la manera en la que se mezclan distintos estilos e ideas y culturas (por ejemplo: todos los zorros hablan con acento americano, y los granjeros son ingleses) funciona de manera perfecta. Es, sin ninguna duda, la primera pel&amp;iacute;cula de Anderson desde Rushmore en la que no hay una s&amp;oacute;la l&amp;iacute;nea que de pena ajena o&amp;iacute;r.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y para los fan&amp;aacute;ticos de la animaci&amp;oacute;n est&amp;aacute;, por supuesto, tambi&amp;eacute;n el detalle de que el formato que Anderson escogi&amp;oacute; para filmar su pel&amp;iacute;cula es enteramente cl&amp;aacute;sico, intentando usar los m&amp;iacute;nimos efectos por computador. Esto se siente a lo largo de la historia, y se siente bien. Hay algo de nostalgia, de tributo, y tambi&amp;eacute;n de originalidad y coraje en la decisi&amp;oacute;n del director por escoger el camino m&amp;aacute;s dif&amp;iacute;cil. Y es tambi&amp;eacute;n esta la manera m&amp;aacute;s justa de rendirle tributo al genial relato de Roald Dahl que, desde un comienzo, parec&amp;iacute;a tan dif&amp;iacute;cil de adaptar. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/joGBdoW4fbHkJxcA3j58OyhXMmc/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/joGBdoW4fbHkJxcA3j58OyhXMmc/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
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&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/ochoymediorecientes/~4/IscpjIoltDk" height="1" width="1"/&gt;</description>
		<pubDate>Wed, 14 Oct 2009 00:00:00 -0500</pubDate>
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	<item>
		<title>La teta asustada</title>
		<link>http://feedproxy.google.com/~r/ochoymediorecientes/~3/DvCsHSaSpvU/</link>
		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Reseña por: Eliana Marulanda&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
		&lt;p&gt;(* * * * )&lt;/p&gt;		&lt;p&gt;Fausta Isidora Jan&amp;aacute;n Pachauca transmite su historia de dos maneras: con cantos que va inventando para que la memoria no se seque, s&amp;oacute;lo los recuerdos son garantes de la vida, y con su cuerpo, cuerpo que habla de la dolorosa violencia padecida por sus padres de la cual ella es heredera.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Se canta a s&amp;iacute; misma para disimular el miedo, esconder la herida de la muerte de sus padres, mitigar el sufrimiento, para exigirse la b&amp;uacute;squeda en medio de tinieblas y p&amp;eacute;rdida.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Canta la sirena y como la sirena, va contando como granos de quinua, perlitas de un collar prometido. El canto se torna en trueque: ella ofrece, melod&amp;iacute;as a una m&amp;uacute;sica que ha ido perdiendo la inspiraci&amp;oacute;n y obtiene, la posibilidad de sepultar a su madre y no dejar m&amp;aacute;s a su padre &amp;ldquo;&lt;em&gt;solo con los gusanos&lt;/em&gt;&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Se vuelve imperativo trasladar el cuerpo de su madre muerta que ha ido dando tumbos como mortaja por la casa de sus familiares. No desea sepultarla en el solar de la casa donde habita, quiere llevarla a su pueblo, y que la reconozcan, &amp;ldquo;&lt;em&gt;que sus ropas no apesten a tristeza&lt;/em&gt;&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Al asomo de una nueva p&amp;eacute;rdida: el canto usurpado y as&amp;iacute; las perlas, Fausta enferma, Fausta viva, Fausta digna, acude a reclamar lo suyo, se aferra, sabe que como la sirena al terminar de contar-cantar &amp;ldquo;&lt;em&gt;se lo lleva al hombre y lo suelta al mar&lt;/em&gt;&amp;rdquo;, ese mar que ser&amp;aacute; &amp;uacute;ltima morada para su madre, agua viva. La inminencia del ritual necesario de sepultura la obliga al contacto con lo social, pero no le resulta f&amp;aacute;cil.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Fausta habitada por las secuelas del terrorismo vivido por sus padres, sangra por la nariz, claro sus capilares son sensibles pero hay un m&amp;aacute;s all&amp;aacute;. La escena de sangrado aparece con la muerte de su madre y al ver la fotograf&amp;iacute;a de un militar. S&amp;iacute;ntoma portador del miedo en su historia, la que ha sido referida por su madre para protegerla de la agresi&amp;oacute;n posible por ser mujer. En&amp;nbsp; palabras del t&amp;iacute;o: &amp;ldquo;&lt;em&gt;Su madre le transmiti&amp;oacute; el miedo por la leche, la teta asustada, as&amp;iacute; le dicen a los que nacen as&amp;iacute; como ella: sin alma porque del susto se escondi&amp;oacute; en la tierra&amp;rdquo;.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Fausta le rehuye a los vej&amp;aacute;menes que la guerra produjo en sus padres, a convivir con un violador, no logra reconocer que ya pas&amp;oacute;, que est&amp;aacute; lejos de su pueblo. Necesita intervenir en lo real de su cuerpo con una pr&amp;aacute;ctica que tambi&amp;eacute;n le es contada por su madre. Colocando una papa en la vagina, se construye un &amp;ldquo;&lt;em&gt;escudo de guerra&lt;/em&gt;&amp;rdquo;, guerra librada con los hombres, no como m&amp;eacute;todo anticonceptivo como plantea el m&amp;eacute;dico sino como ella dice: &amp;ldquo;&lt;em&gt;S&amp;oacute;lo el asco detiene a los asquerosos&amp;rdquo;.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cada tanto debe cortar los tallitos crecidos, siente dolor, su cabello se cae, el &amp;uacute;tero est&amp;aacute; inflamado, pero ella prefiere ese sufrimiento a que su cuerpo sea agredido por los hombres. L&amp;iacute;mite a lo sexual que hasta ahora se cifra como agresivo desde el fantasma materno.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La escena traum&amp;aacute;tica no ha sido vivida directamente por Fausta sino por su madre pero el relato es contundente y suficiente para que ella quede atravesada por el trauma.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No logra ir sola a ning&amp;uacute;n lado, se pega a las paredes para que &lt;em&gt;&amp;ldquo;las almas tristes no se la lleven&lt;/em&gt;&amp;rdquo;, los hombres son una amenaza constante, pero hay al menos uno con el que se permite cercan&amp;iacute;a: aquel cuyas manos cuidan plantas no armas, que habla su lengua, que no busca seducirla, no la violenta. Le posibilita el paso a lo simb&amp;oacute;lico para no quedar atrapada en su cuerpo enfermo, ese paso es lograr nombrar su malestar: &amp;iquest;Acaso la violaci&amp;oacute;n es obligatoria?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Le ofrece consuelo, el que encontrar&amp;aacute; en las plantas, en las flores; a&amp;uacute;n la papa barata logra florecer pero por fuera de sus genitales.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En el estertor del desmayo pide que se la saquen, empu&amp;ntilde;a sus perlas, se aferra a la vida.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Fausta ha sido incorporada a la situaci&amp;oacute;n emergente de sus familiares en Lima, en el negocio de organizar bodas. Van y vienen pasteles, palomas, obsequios, fotograf&amp;iacute;as, vestidos de novia, caprichos de novia, promesas de novio, rituales para convocar una vida llena de amor y esperanza y para probar la dignidad de la mujer, bailes, juegos, alegr&amp;iacute;a.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Fausta desencaja, no s&amp;oacute;lo por su duelo sino porque al deslizarse el significante &amp;ldquo;matrimonio&amp;rdquo; &amp;eacute;ste supone la relaci&amp;oacute;n con un hombre, cuesti&amp;oacute;n imposible pero necesaria de tramitarse. No obstante, logra un amarre con la vida y con lo social.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Se detiene el sufrimiento en el cuerpo, gracias a los pasos de simbolizaci&amp;oacute;n transitados: la movilizaci&amp;oacute;n en relaci&amp;oacute;n con la muerte de su madre, la b&amp;uacute;squeda de un trabajo por fuera del escenario familiar, la escucha del llamado de su t&amp;iacute;o a la salud, el encuentro con un hombre que pacifica, el canto renovado, la sacan del padecimiento, se sale del padecimiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/eF6-HAV2jx8iyIAmenVk8PGGkw8/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/eF6-HAV2jx8iyIAmenVk8PGGkw8/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
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		<pubDate>Sat, 10 Oct 2009 00:00:00 -0500</pubDate>
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	<item>
		<title>Escondidos en Brujas</title>
		<link>http://feedproxy.google.com/~r/ochoymediorecientes/~3/u2L8-OcFNGA/</link>
		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Reseña por: Luis Fernando Afanador Perez&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
		&lt;p&gt;(* *  &amp;frac12;)&lt;/p&gt;		&lt;p&gt;1.&amp;nbsp;Brujas es una ciudad medieval muy bella.&lt;br /&gt;2.&amp;nbsp;Despu&amp;eacute;s de tres d&amp;iacute;as, Brujas es insoportable.&lt;br /&gt;3.&amp;nbsp;Buena idea hacer un thriller en Brujas, donde no pasa nada.&lt;br /&gt;4.&amp;nbsp;Dos asesinos, despu&amp;eacute;s de cometer un crimen, se esconden en Brujas.&lt;br /&gt;5.&amp;nbsp;Uno de ellos (el viejo)&amp;nbsp; se interesa en Brujas (la historia); el otro (el joven) la odia (el presente). &lt;br /&gt;6.&amp;nbsp;Esperan instrucciones del jefe que solamente es una voz temible.&lt;br /&gt;7.&amp;nbsp;El joven se interesa en una mujer y en un enano que protagoniza un mal remake en Brujas.&lt;br /&gt;8.&amp;nbsp;El viejo descubre el pasado glorioso de Brujas y la pintura de Brueghel. La voz le da una orden (terrible) que pone fin a la espera.&lt;br /&gt;9.&amp;nbsp;Hasta ah&amp;iacute; una buena pel&amp;iacute;cula. Por desgracia, la voz encarna y la pel&amp;iacute;cula no se acaba (como ha debido acabarse) en la estaci&amp;oacute;n del tren.&lt;br /&gt;10.&amp;nbsp; Como no se acaba ah&amp;iacute;, hay heridos que caminan kil&amp;oacute;metros con balas en el cuerpo y no se mueren luego de arrojarse desde una alta torre; extensos parlamentos antes de morir: todos los clich&amp;eacute;s de las malas pel&amp;iacute;culas de acci&amp;oacute;n. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Lastimosamente, Brujas deber&amp;aacute; esperar otros 300 a&amp;ntilde;os para tener la pel&amp;iacute;cula que merece. Pero estuvo cerca. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/gEPhgsutEBUKU1OlQU_PDI6CWgI/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/gEPhgsutEBUKU1OlQU_PDI6CWgI/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
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		<pubDate>Sun, 04 Oct 2009 00:00:00 -0500</pubDate>
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	<item>
		<title>El árbol de lima</title>
		<link>http://feedproxy.google.com/~r/ochoymediorecientes/~3/taP-kTX7l7A/</link>
		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Reseña por: Samuel Castro&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
		&lt;p&gt;(* *  &amp;frac12;)&lt;/p&gt;		&lt;p&gt;Hay una escena en &lt;strong&gt;El &amp;aacute;rbol de lima&lt;/strong&gt; que resume todo lo que quiso ser y lo que es esta pel&amp;iacute;cula. Salma Zidane, viuda hace diez a&amp;ntilde;os, entra a un caf&amp;eacute; lleno de hombres &amp;aacute;rabes (no hay ni una sola mujer) para que uno de los l&amp;iacute;deres de la comunidad lea para ella la carta escrita en hebreo que le acaba de enviar el ej&amp;eacute;rcito israel&amp;iacute;. Todos detienen sus conversaciones y la miran como a un bicho raro. Como a alguien que con su sola presencia en aquel lugar se ha pasado de la raya. Entre insultos e iron&amp;iacute;as dirigidas a los israel&amp;iacute;es, el tipo le cuenta que seg&amp;uacute;n la misiva el sembrado de limoneros que tiene en el terreno de su casa se ha convertido en una potencial amenaza para su vecino, el ministro de defensa jud&amp;iacute;o, y que por esta raz&amp;oacute;n han decidido cortar los &amp;aacute;rboles, d&amp;aacute;ndole una compensaci&amp;oacute;n monetaria. Al l&amp;iacute;der comunitario le parece el colmo la poda de los limoneros, pero no le ofrece a Salma ni su solidaridad ni su apoyo. S&amp;oacute;lo le recuerda que &amp;ldquo;por supuesto&amp;rdquo; ella no puede aceptar nada que venga de ese pueblo despreciable. Salma sale del lugar peor que como entr&amp;oacute;: con un callej&amp;oacute;n sin salida (un muro infranqueable) bloqueando su futuro. Un muro que han levantado ambos, palestinos y jud&amp;iacute;os, con su mutua desconfianza. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Todo el fondo de &lt;strong&gt;El &amp;aacute;rbol de lima&lt;/strong&gt; est&amp;aacute; ah&amp;iacute; pues adem&amp;aacute;s del problema pol&amp;iacute;tico (en el que ambas parten tienen responsabilidad, pero que comenz&amp;oacute; por culpa de potencias extranjeras que hoy se hacen las desentendidas o lamentan con pesar descarado lo que causaron) que permea la historia, est&amp;aacute; el drama de la mujer en un mundo donde los hombres piensan que pueden decidir sobre sus vidas como si fueran muebles. Porque adem&amp;aacute;s de Salma, la pel&amp;iacute;cula nos cuenta el drama de la esposa del ministro, Mira Navon, encerrada todo el d&amp;iacute;a en esa mansi&amp;oacute;n-b&amp;uacute;nker que es su casa, sin poder ejercer como quisiera su profesi&amp;oacute;n de arquitecta, condenada a que su opini&amp;oacute;n valga menos que la de un guardaespaldas, silenciosa ante los signos que delatan una infidelidad de su marido. Para ella tambi&amp;eacute;n ser&amp;aacute;n importantes los &amp;aacute;rboles que limitan con su propiedad.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Estas dos mujeres tienen m&amp;aacute;s en com&amp;uacute;n de lo que parecer&amp;iacute;a a simple vista. Ambas tienen que guardar las apariencias (una como esposa obediente y servicial, la otra como viuda respetable), ambas tienen hijos que viven en Estados Unidos (una estudiando y el otro lavando platos) y que no son de gran ayuda a la hora de tomar decisiones y ambas, &amp;iacute;ntimamente, se rebelan contra lo que se espera de ellas: la esposa del ministro expresando ideas propias y confrontando a su marido en p&amp;uacute;blico, la viuda palestina alentando la atracci&amp;oacute;n prohibida que siente por el abogado que le ayuda en la reclamaci&amp;oacute;n ante el estado de Israel.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Las met&amp;aacute;foras son m&amp;aacute;s poderosas cuanto m&amp;aacute;s sencillas. Si el problema con el sembrado de limones era la forma que hab&amp;iacute;a encontrado Eran Riklis para hablar sobre ese muro indignante que construye Israel en su frontera con los &amp;aacute;rabes (y hay que creer que es as&amp;iacute;, pues en la pel&amp;iacute;cula termina construy&amp;eacute;ndose una pared por las mismas razones prejuiciosas) le dar&amp;iacute;a m&amp;aacute;s fuerza a la narraci&amp;oacute;n que se centrara en eso. El tema es extenso y las posibilidades muy amplias. Pero al ver &lt;strong&gt;El &amp;aacute;rbol de lima&lt;/strong&gt; uno siente que el tema de la reivindicaci&amp;oacute;n femenina, al combinarse con el primero, causa confusi&amp;oacute;n m&amp;aacute;s que complejidad. Y si a eso se le suma la presencia de personajes irrelevantes (como el del joven soldado que se prepara para sus ex&amp;aacute;menes de aptitud), ciertos errores de montaje (en una escena dos personajes est&amp;aacute;n hablando hombro con hombro en el plano general y a metros de distancia en el primer plano) e inconsistencias en las decisiones de los personajes, (al final parece que el abogado &amp;aacute;rabe que nos han mostrado como un buen hombre hubiera en realidad utilizado el caso para escalar posiciones sociales y no es muy claro si la esposa del ministro se divorci&amp;oacute; de &amp;eacute;l por infiel o por c&amp;iacute;nico) la pel&amp;iacute;cula termina teniendo menos aciertos dram&amp;aacute;ticos de los que esper&amp;aacute;bamos y demasiadas buenas intenciones. Y ya sabemos todos el destino del camino sembrado con ellas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Lo que logra que &lt;strong&gt;El &amp;aacute;rbol de lima&lt;/strong&gt; sea una pel&amp;iacute;cula valiosa es su elenco, que mejora con su presencia y sus gestos algunas frases descuidadas de un gui&amp;oacute;n que no es propiamente lo mejor de la pel&amp;iacute;cula (si con la Sentencia de la Suprema Corte quer&amp;iacute;an demostrar que los jueces israel&amp;iacute;es son tontos, lo logran sin duda) pero que cobra vida y se torna real gracias a ellos. Est&amp;aacute; Doron Tavory, como ese ministro ambicioso y pusil&amp;aacute;nime de libreto prefabricado para hablar con la prensa (parece que la cosa es as&amp;iacute; en todas partes); Rona Lipaz-Michael como la preciosa mujer del ministro, que consigue expresar con sutileza el cambio que se opera dentro de ella en unos pocos d&amp;iacute;as; Ali Suliman, a quien ya hab&amp;iacute;amos visto en Paradise now, haciendo del abogado Ziad Daud, que le imprime convicci&amp;oacute;n a sus explicaciones jur&amp;iacute;dicas y con su mirada cuenta todo el deseo y la atracci&amp;oacute;n que despierta en &amp;eacute;l (y en gran parte del p&amp;uacute;blico) la hermosa, hermos&amp;iacute;sima Hiam Abbas, como Salma, la viuda due&amp;ntilde;a de los limoneros. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Si la belleza puede ser serenidad, Abbas es la personificaci&amp;oacute;n de esa belleza. Su mirada responde lo que sus palabras no pueden cuando el mismo l&amp;iacute;der comunitario de la escena que describimos al comienzo va a su casa a avisarle que hay malas lenguas hablando de ella y a recordarle c&amp;oacute;mo debe comportarse una mujer respetable. Hay algo, all&amp;aacute; dentro, m&amp;aacute;s all&amp;aacute; de esas preciosas pupilas caf&amp;eacute;s, que se agita y se enciende en ese momento, en que un viento b&amp;iacute;blico deber&amp;iacute;a quitar a aquel hombre de su presencia. Una llama que las mujeres han tenido que mantener oculta durante siglos pero que ella no est&amp;aacute; dispuesta a apagar del todo, como lo demuestra su intervenci&amp;oacute;n en el juicio final y la mirada que le dirige a la esposa del ministro, con quien nunca puede hablar. &amp;iquest;Ser&amp;aacute; que el mensaje del director es que ambas culturas tienen tanto en com&amp;uacute;n que como esas dos mujeres, lo que deber&amp;iacute;an hacer es encontrarse y hablar sin prevenciones? &lt;/p&gt;&lt;p&gt;No lo sabemos. Porque los mensajes se trocan. Porque al final, la mezcla entre cr&amp;iacute;tica pol&amp;iacute;tica y reivindicaci&amp;oacute;n feminista no sale tan bien. Y la principal diferencia entre Mira y Salma, se hace insalvable: la esposa del ministro se va mientras la viuda se queda, demostrando que las ra&amp;iacute;ces de algunos &amp;aacute;rboles son demasiado profundas. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/9cwMQw0V9Xgo7Fj6fW3UwwgulNA/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/9cwMQw0V9Xgo7Fj6fW3UwwgulNA/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
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&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/ochoymediorecientes/~4/taP-kTX7l7A" height="1" width="1"/&gt;</description>
		<pubDate>Mon, 28 Sep 2009 00:00:00 -0500</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.ochoymedio.info/review/1288/El-árbol-de-lima/</guid>
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	<item>
		<title>Risas inocentes (cortometraje)</title>
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		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Reseña por: María José Roldán Pardo&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
				&lt;p&gt;Despu&amp;eacute;s de o&amp;iacute;r la andanada que el &amp;iquest;censor, periodista? Gustavo G&amp;oacute;mez emprendi&amp;oacute; la semana pasada en el programa 6 AM&amp;nbsp; 9 AM de Caracol Radio contra el cortometraje colombiano &lt;strong&gt;Risas inocentes&lt;/strong&gt; qued&amp;eacute; sin habla. Pero la sorpresa fue mayor cuando su director, el actor Manolo Cardona, intent&amp;oacute; defenderlo; digo intent&amp;oacute; porque nunca se hab&amp;iacute;a esforzado menos. Frente al ataque del censor-periodista, la defensa del director-actor fue lamentable. El primero, lanza en ristre, argumentaba sin compasi&amp;oacute;n que el corto es violento, que asusta a los ni&amp;ntilde;os, que muestra armas cortas, armas largas, que es un horror. El segundo dec&amp;iacute;a lastimero, casi pidiendo disculpas, que no quiso molestar a nadie, que no fue su intenci&amp;oacute;n y entre una bober&amp;iacute;a y la otra balbuce&amp;oacute; que los dibujos animados son m&amp;aacute;s violentos. Nada de fondo, de sustancia, no se oy&amp;oacute; al director apropiado de su producci&amp;oacute;n, queri&amp;eacute;ndola y jug&amp;aacute;ndosela por desmontar la moralina del censor-periodista.&amp;nbsp; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Dir&amp;iacute;a yo que la tarea de los periodistas no es censurar, ni descalificar el arte, es informar y permitir que la gente, en este caso el espectador desprevenido, se acerque a la obra y frente a ella asuma la posici&amp;oacute;n que quiera, con sus elementos y desde sus referentes.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Risas inocentes&lt;/strong&gt; es entre el mar de malos cortos que se ven en las salas de cine una sorpresa, un regalo que nos dieron&amp;hellip; ojala lo sigan exhibiendo, vale la pena verlo. Cuenta la historia de un ni&amp;ntilde;o secuestrado que es rescatado en una operaci&amp;oacute;n limpia y exitosa del GAULA. No hay sangre, no hay muertos, no hay heridos. Hay armas porque los ej&amp;eacute;rcitos las usan, no llegan como Patch Admas con narices de payaso y contando chistes. Filmado nada menos que en el Parque Tayrona, con una hermosa fotograf&amp;iacute;a, sin di&amp;aacute;logos porque no los necesita, sin violencia y en el cierre le guste o no al censor&amp;ndash;periodista, la historia tiene final feliz: el ni&amp;ntilde;o es rescatado y los secuestradores detenidos. &amp;iquest;Esa es una mala historia en este pa&amp;iacute;s de monstruosidades y se debe condenar?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/npGdomKYN1BNkUoELwjkBesv5oo/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/npGdomKYN1BNkUoELwjkBesv5oo/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
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&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/ochoymediorecientes/~4/Q7LsW9q_6eQ" height="1" width="1"/&gt;</description>
		<pubDate>Mon, 28 Sep 2009 00:00:00 -0500</pubDate>
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	<item>
		<title>El lector</title>
		<link>http://feedproxy.google.com/~r/ochoymediorecientes/~3/0r_qUGGBw_U/</link>
		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Reseña por: Samuel Castro&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
		&lt;p&gt;(* * * * )&lt;/p&gt;		&lt;p&gt;Los grandes actores se conocen en los silencios. En lo que hacen con su rostro y con su cuerpo cuando no hay palabras que les ayuden. Porque es mucho m&amp;aacute;s f&amp;aacute;cil demostrar enojo gritando alg&amp;uacute;n insulto que hacerlo con una mirada. O tal vez no m&amp;aacute;s f&amp;aacute;cil pero s&amp;iacute; m&amp;aacute;s primario. Y no todos los personajes pueden ser primarios. Por eso cuando Hanna Schmitz, desnuda en una ba&amp;ntilde;era, le responde a Michael Berg, ese jovencito que conoci&amp;oacute; hace pocos d&amp;iacute;as y con quien hace el amor con suavidad y pasi&amp;oacute;n, como quien da una clase sobre un tema que conoce a la perfecci&amp;oacute;n, la pregunta que &amp;eacute;l le formula sobre si lo ama, no dice simplemente &amp;ldquo;s&amp;iacute;&amp;rdquo;. Duda con los ojos, hace un movimiento con el labio, y como si no quisiera reconocerlo, finalmente inclina la cabeza para aceptar que es cierto, que est&amp;aacute; enamorada de ese muchachito fr&amp;aacute;gil, para quien ella es toda la felicidad del mundo. Es tan complejo lo que contiene aquel gesto, que cuando horas despu&amp;eacute;s ella deja su casa para abandonar al muchacho, podemos comprenderla. Toda la angustia y el miedo de ser feliz con algo que se va a acabar, la ansiedad por estar al borde del abismo con quien no deb&amp;iacute;a, estaban encerradas en ese momento. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Se hab&amp;iacute;an conocido semanas atr&amp;aacute;s, en la Berl&amp;iacute;n de 1958 que estaba renaciendo de la ruina en que la hab&amp;iacute;a dejado su derrota en la Segunda Guerra Mundial. En un detalle intencional que muestra la astucia visual del director, Stephen Daldry (el de &lt;strong&gt;&lt;a title="Billy Elliot en ochoymedio" href="/work/336/Billy-Elliot/" target="_blank"&gt;Billy Elliot&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;, el de &lt;strong&gt;Las horas&lt;/strong&gt;) vemos frente al apartamento de Hanna un edificio en construcci&amp;oacute;n, una met&amp;aacute;fora de lo que le pasa a los personajes y al pa&amp;iacute;s en que viven. El avance de la obra nos marca el paso de los d&amp;iacute;as del romance entre la vendedora de tiquetes de tranv&amp;iacute;a en sus treintas y el colegial que se deslumbra con aquella mujer, que con la belleza cansada de los a&amp;ntilde;os sufridos, se encarga de enamorarlo ense&amp;ntilde;&amp;aacute;ndole las delicias del sexo. Un sector de la cr&amp;iacute;tica, que confunde juicios art&amp;iacute;sticos con juicios morales ha dicho que &lt;strong&gt;The reader&lt;/strong&gt; es un pastiche cinematogr&amp;aacute;fico que utiliza una excusa hist&amp;oacute;rica para filmar escenas sexuales pornogr&amp;aacute;ficas (porque se supone que el protagonista es menor de edad en la historia). Mentira. Sin esas escenas, sin que veamos qu&amp;eacute; es lo que ha unido a Michael con Hanna, esa mezcla de aprendizaje mutuo con deseo y ternura, de amistad con complicidad, no podr&amp;iacute;amos entender la trascendencia de sus acciones posteriores. Porque en este caso la &amp;uacute;nica medida del amor que nace entre estos dos personajes es la manera en que se tocan, la forma en que el sexo se convierte en su v&amp;iacute;nculo particular. Si no se mostraba, el conflicto de la pel&amp;iacute;cula ser&amp;iacute;a banal y rid&amp;iacute;culo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cada uno fue fundamental para el otro. Si Michael ten&amp;iacute;a a una mujer que se le ofrec&amp;iacute;a, Hanna ten&amp;iacute;a a un hombre que le le&amp;iacute;a, un lector particular que le relataba las grandes historias de la literatura, con las mismas ganas de ense&amp;ntilde;arle a ella lo que Hanna le daba entre las s&amp;aacute;banas. Por eso, cuando a&amp;ntilde;os m&amp;aacute;s tarde se encuentran, &amp;eacute;l convertido en un estudiante de leyes y ella como acusada en un juicio de responsabilidad por sus actos como guardia nazi de un campo de exterminio jud&amp;iacute;o, el choque es tan terrible. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;Eacute;l, desenga&amp;ntilde;ado por averiguar algo que no sab&amp;iacute;a de la mujer que am&amp;oacute;, tiene el dato que podr&amp;iacute;a rebajarle la pena con s&amp;oacute;lo contarlo, un dato que ella tampoco revela (con otro gesto &amp;uacute;nico y sin palabras en la actuaci&amp;oacute;n formidable de Kate Winslet) por la verg&amp;uuml;enza que le causa. Y entonces, casi una hora despu&amp;eacute;s de comenzar a verla, entendemos cu&amp;aacute;les son los temas centrales de la pel&amp;iacute;cula (no es el deseo, ni la madurez, como podr&amp;iacute;amos creer hasta ese momento): son la culpa y el perd&amp;oacute;n. Michael, el mismo que vemos encarnado por Ralph Fiennes al comienzo de la cinta como un abogado exitoso y solitario, incapaz de pasar la noche entera con una mujer, no ha podido perdonarse por lo que NO hizo. A Hanna, la sociedad alemana que en alg&amp;uacute;n momento guard&amp;oacute; un silencio c&amp;oacute;mplice no la puede perdonar por lo que hizo, lo que ella no acaba de comprender, pues pensaba que s&amp;oacute;lo estaba haciendo bien el trabajo que le encargaron (y aqu&amp;iacute; el toque de franqueza ingenua que le imprime Winslet es perfecto). Y la culpa que sienten los dos, que normalmente mirar&amp;iacute;amos con aprobaci&amp;oacute;n pues ambos son culpables, nos sabe amargo. Porque la pel&amp;iacute;cula quiere recordarnos lo f&amp;aacute;cil que podemos condenar y lo tramposas que son las grandes verdades cuando se confrontan con las realidades particulares. Por eso, el profesor de Michael (Bruno Ganz, el mismo que represent&amp;oacute; a Hitler en &lt;strong&gt;&lt;a title="La caida en ochoymedio" href="/work/144/La-ca&amp;iacute;da/" target="_blank"&gt;La ca&amp;iacute;da&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;) le recuerda que &amp;ldquo;Lo que sentimos no es importante. Realmente es lo menos importante. La &amp;uacute;nica cuesti&amp;oacute;n que vale algo es lo que hacemos&amp;rdquo;. Por eso las lecturas de &lt;strong&gt;El lector&lt;/strong&gt; resuenan hasta nuestros d&amp;iacute;as y en nuestra propia geograf&amp;iacute;a.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La narraci&amp;oacute;n a cargo de Stephen Daldry es impecable. Aunque son mucho mejores las transiciones temporales que se hacen sin que aparezca el cr&amp;eacute;dito del a&amp;ntilde;o en que transcurren los hechos, porque las consiguen con planos parecidos que se superponen, la edici&amp;oacute;n de Claire Simpson, ganadora del Oscar por &lt;strong&gt;Platoon&lt;/strong&gt; y acompa&amp;ntilde;ante en la edici&amp;oacute;n de la primera parte de la carrera de Oliver Stone, logra imprimirle a una pel&amp;iacute;cula pausada un ritmo que nunca pierde el aliento. La fotograf&amp;iacute;a, cuya direcci&amp;oacute;n comparten el maestro Roger Deakins (cuya hoja de vida est&amp;aacute; llena de trabajos bell&amp;iacute;simos) y Chris Menges (no tan brillante pero con cuatro nominaciones al Oscar en los &amp;uacute;ltimos 25 a&amp;ntilde;os) nos habla al o&amp;iacute;do: por eso la textura fr&amp;iacute;a de todo lo que rodea a ese Michael maduro, hasta el &amp;uacute;ltimo momento en que por fin hace las paces con su memoria; por eso el contraste entre la Berl&amp;iacute;n lluviosa y opaca en la que vive el Michael adolescente y ese espacio c&amp;aacute;lido y rojizo del apartamento de Hanna; por eso la mirada escrutadora que esp&amp;iacute;a las ventanas de enfrente del Michael estudiante, que le recuerdan c&amp;oacute;mo cada persona es una historia &amp;uacute;nica. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero es la actuaci&amp;oacute;n de Kate Winslet lo mejor de esta pel&amp;iacute;cula. No s&amp;oacute;lo porque crea un personaje que supuestamente es &amp;ldquo;malo&amp;rdquo;, al que somos capaces de comprender y de justificar. Es porque logra acercarnos a un ser humano de verdad: a una mujer que se enamora de ese ni&amp;ntilde;ito con el que hace el amor en las tardes, que defiende lo indefendible en un tribunal que est&amp;aacute; en su contra, que le da nuevos significados a la palabra dignidad. Es ella, con la fuerza de su rostro, la que nos conecta con el alma de esta pel&amp;iacute;cula. Porque cuando la vemos escuchando con deleite las palabras que Michael pronuncia en cintas de audio como una forma de perd&amp;oacute;n, entendemos que lo &amp;uacute;nico de lo que debemos arrepentirnos es de aquello que dejamos de hacer. Porque el resto, es eso que llamamos vida. Y cada cual carga con la suya tan bien como puede.&lt;/p&gt;
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		<pubDate>Sat, 26 Sep 2009 00:00:00 -0500</pubDate>
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	<item>
		<title>Distrito 9</title>
		<link>http://feedproxy.google.com/~r/ochoymediorecientes/~3/7QeFIbtEJxY/</link>
		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Reseña por: Javier Avilés&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
				&lt;span style="font-style: italic"&gt;&amp;ldquo;Veamos lo que ocurre en Independence Day y en La tormenta perfecta. En la primera, frente a la amenaza de unos extraterrestres que quieren dominar el mundo, norteamericanos, &amp;aacute;rabes y jud&amp;iacute;os se unen en una tarea com&amp;uacute;n. Por su parte, la pel&amp;iacute;cula que protagoniza George Clooney tiene como base la solidaridad entre los integrantes de un grupo de trabajadores manuales, al estilo antiguo, en un peque&amp;ntilde;o barco pesquero, para hacer frente a una tormenta en alta mar. En ambos casos el mensaje es triste: hoy en d&amp;iacute;a hay que imaginar una cat&amp;aacute;strofe para que la solidaridad sea posible entre los seres humanos. Recuerdo tambi&amp;eacute;n una pel&amp;iacute;cula en la que casi todos mueren en California, pero quedan algunos sobrevivientes para los que la situaci&amp;oacute;n se torna paradis&amp;iacute;aca: circulan por las calles sin sufrir embotellamientos de tr&amp;aacute;nsito, pueden tomar libremente la mercader&amp;iacute;a que quieren en cualquier negocio. &amp;iexcl;El film pareciera decir que se necesita una cat&amp;aacute;strofe para que haya comunismo! M&amp;aacute;s all&amp;aacute; de la iron&amp;iacute;a, en ambos casos el cine nos dice que se gana una utop&amp;iacute;a por medio de la cat&amp;aacute;strofe.&amp;quot;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  Entrevista a Slavoj Žižek, por Ver&amp;oacute;nica Chiaravalli, LA NACION, Domingo 2 de mayo de 2004.&lt;br /&gt;  Extra&amp;iacute;do de &lt;a target="_blank" href="http://es.geocities.com/zizekencastellano/"&gt;Slavoj Žižek en espa&amp;ntilde;ol&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;div style="text-align: center"&gt;&lt;img width="400" border="0" src="http://farm3.static.flickr.com/2675/3954233482_5df5f4463a.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;  Hay dos escenas similares en Independence Day y Armagedon en las que el presidente de los Estados Unidos dirige una alocuci&amp;oacute;n a todo el planeta. La cat&amp;aacute;strofe a&amp;uacute;na, seg&amp;uacute;n Žižek es precisa &amp;ldquo;para que la solidaridad sea posible entre los seres humanos&amp;rdquo;. Subliminalmente Hollywood (o quien sea) intenta convencernos del liderazgo pol&amp;iacute;tico mundial de EEUU y establecerlo como el &amp;uacute;nico pa&amp;iacute;s capaz de coordinar una intervenci&amp;oacute;n planetaria.&lt;br /&gt;  De alguna manera el cine refleja nuestra sociedad. O aquellos miedos que intentan inculcar a nuestra sociedad. El manique&amp;iacute;smo es uno de esos valores que extra&amp;ntilde;amente parece estar continuamente presente en nuestra cultura (en aquella que intentan inculcarnos, al menos). En la lucha entre el Bien y el Mal (no es extra&amp;ntilde;o que quien realiza la pel&amp;iacute;cula est&amp;eacute; del lado del Bien) se nos muestra al h&amp;eacute;roe que tenazmente y exponiendo su vida hasta l&amp;iacute;mites insospechados logra vencer a un Mal omnipotente.&lt;br /&gt;  El Mal era el comunismo (ese que ahora se reclama a trav&amp;eacute;s de la cat&amp;aacute;strofe) en los a&amp;ntilde;os 50, es el terrorismo (que nos quieren vender privado de ideolog&amp;iacute;a como en The dark knight)&amp;hellip; el Mal es rojo y negro, es anarqu&amp;iacute;a y destrucci&amp;oacute;n sin sentido&amp;hellip; chorradas.&lt;br /&gt;  El Mal somos nosotros.&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;div style="text-align: center"&gt;&lt;img width="400" border="0" src="http://farm3.static.flickr.com/2464/3954233850_00820f673b.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;  Lo que ocurre es que no todo el mundo parece plegarse a esa tendencia de dividir entre Nosotros y Ellos (nosotros y los otros) y opinan que el Mal no debe buscarse lejos, sino que est&amp;aacute; entre nosotros. Nombres como Tyrrell Corp, Cyberdyne Systems, Omni Consumer Products (OCP), Rekall, Weyland-Yutani Corp., The Dharma Initiative, Multi-National United (MNU), son reconocidos como s&amp;iacute;mbolos de una maldad que sobrepasa a toda ideolog&amp;iacute;a m&amp;aacute;s all&amp;aacute; de la del beneficio y la ambici&amp;oacute;n. Las Empresas han sustituido a las Doctrinas como elementos perturbadores, como el enemigo en la sombra, el Poder tras el Poder, el verdadero Poder, el verdadero Mal.&lt;br /&gt;  Tal vez porque nos hemos dado cuenta de que el Mal no es una banalidad y que siempre triunfa.&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;div style="text-align: center"&gt;&lt;img width="400" border="0" src="http://farm3.static.flickr.com/2582/3954234224_60b4b7448c.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;/div&gt; &lt;p&gt;&lt;br /&gt;  &lt;a target="_blank" href="http://spanish.imdb.com/title/tt1136608/"&gt;District 9&lt;/a&gt; trata sobre una empresa, MNU, empe&amp;ntilde;ada en descubrir como manejar armamento extraterrestre, sobre lo que ocurre cuando el Otro, la amenaza, es un pat&amp;eacute;tico reflejo de nuestras debilidades e indefensiones, sobre el racismo y la exclusi&amp;oacute;n y sobre como cambian las cosas seg&amp;uacute;n a que lado de la alambrada te encuentres.&lt;br /&gt;  Es una pel&amp;iacute;cula social.&lt;br /&gt;  Pero es, b&amp;aacute;sicamente, un entretenimiento.&lt;br /&gt;  Serie B, dicen por ah&amp;iacute;.&lt;br /&gt;  Pero los mejores argumentos por los que destacar &lt;span style="font-style: italic"&gt;Distrito 9&lt;/span&gt; es esa mezcla de denuncia y cine de acci&amp;oacute;n, la mezcla de documental, con lo que implica de &amp;ldquo;imagen real&amp;rdquo;, y ficci&amp;oacute;n y, sobre todo, la indeterminaci&amp;oacute;n de su argumento, la falta de conclusi&amp;oacute;n, la omisi&amp;oacute;n de toda explicaci&amp;oacute;n sobre c&amp;oacute;mo y por qu&amp;eacute; y sobre lo que ocurrir&amp;aacute; despu&amp;eacute;s, sobre intenciones y or&amp;iacute;genes. Una pel&amp;iacute;cula inteligente e inusual.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&amp;nbsp;(Rese&amp;ntilde;a publicada originalmente en &lt;a href="http://ellamentodeportnoy.blogspot.com/2009/09/district-9-de-neill-blomkamp.html"&gt;El Lamento de Portnoy&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/9PtxjmpRjac0YUGMW9AaqoL5X7Y/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/9PtxjmpRjac0YUGMW9AaqoL5X7Y/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/9PtxjmpRjac0YUGMW9AaqoL5X7Y/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/9PtxjmpRjac0YUGMW9AaqoL5X7Y/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/ochoymediorecientes?a=7QeFIbtEJxY:t51MOxJrZF0:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/ochoymediorecientes?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/ochoymediorecientes?a=7QeFIbtEJxY:t51MOxJrZF0:63t7Ie-LG7Y"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/ochoymediorecientes?d=63t7Ie-LG7Y" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/ochoymediorecientes?a=7QeFIbtEJxY:t51MOxJrZF0:V_sGLiPBpWU"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/ochoymediorecientes?i=7QeFIbtEJxY:t51MOxJrZF0:V_sGLiPBpWU" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/ochoymediorecientes?a=7QeFIbtEJxY:t51MOxJrZF0:F7zBnMyn0Lo"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/ochoymediorecientes?i=7QeFIbtEJxY:t51MOxJrZF0:F7zBnMyn0Lo" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/ochoymediorecientes/~4/7QeFIbtEJxY" height="1" width="1"/&gt;</description>
		<pubDate>Fri, 25 Sep 2009 00:00:00 -0500</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.ochoymedio.info/review/1287/Distrito-9/</guid>
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	<item>
		<title>Shrink</title>
		<link>http://feedproxy.google.com/~r/ochoymediorecientes/~3/vhGemw8r0kg/</link>
		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Reseña por: Samuel Castro&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
		&lt;p&gt;(*  &amp;frac12;)&lt;/p&gt;		&lt;p&gt;Imaginen por un momento que su ciudad sea el centro del mundo. Que en cada una de sus calles se encuentren centenares de fot&amp;oacute;grafos de todos los idiomas y pa&amp;iacute;ses, aguardando a que usted salga en piyama un domingo a comprar el pan. Visualicen lo que har&amp;iacute;a en sus pobres personalidades el verse a s&amp;iacute; mismos en cuanta revista haya en el kiosco y en tener que explicar ante millones de televidentes por qu&amp;eacute; engordaron o por qu&amp;eacute; tienen huellas de trasnocho en su rostro. Traten de pensar qu&amp;eacute; pasar&amp;iacute;a si todos los meseros que encontraran en los restaurantes quisieran entregarles el gui&amp;oacute;n de una pel&amp;iacute;cula para que lean y todas las jovencitas que conozcan en las fiestas les dijeran que pueden tener sexo con ellas si as&amp;iacute; lo desean. Eso, esa imagen que acaban de fabricar en sus mentes, es lo que viven las personas &amp;mdash;sobre todo si son estrellas de cine&amp;mdash; que tienen su residencia en Los Angeles, en ese pueblito que todos conocemos como Hollywood.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El doctor Henry Carter vive en ese lugar. A su despacho de sicoanalista asisten varios espec&amp;iacute;menes t&amp;iacute;picos de la fauna hollywoodense: la estrella en decadencia que se alcoholiza para olvidar la calidad de las pel&amp;iacute;culas que debe hacer para comer; el representante que vive a doscientos kil&amp;oacute;metros por hora y nunca aparta de su oreja el aparatito manos libres del celular; la actriz mal casada y reci&amp;eacute;n llegada a la edad en que empiezan a escasear los papeles. Se supone que a todos los escucha y les ayuda, porque el doctor Carter es tambi&amp;eacute;n un personaje de su ciudad, uno de esos especialistas que invitan a los programas de entrevistas a dar su opini&amp;oacute;n sobre cualquier cosa, con el prestigio que da el haber publicado un par de bestsellers y algunos audiolibros. Pero el doctor Carter no tiene ni fuerzas ni ganas ni autoridad moral para dar un consejo: su esposa se ha suicidado y &amp;eacute;l ni siquiera es capaz de acostarse en la cama que comparti&amp;oacute; con ella.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Para desahogarse y escapar de la angustia que lo atormenta, el protagonista de &lt;strong&gt;Shrink&lt;/strong&gt; (siquiatra en ingl&amp;eacute;s, para los que no quieren buscar) dedica gran parte de sus tiempos muertos (que cada vez son m&amp;aacute;s) a fumar mariguana. Se entretiene charlando con su j&amp;iacute;baro particular acerca de las motivaciones de su adicci&amp;oacute;n y especulando sobre los buenos efectos que se consiguen con tal o cu&amp;aacute;l variedad de la hierba. Mientras tanto, sus pacientes &amp;mdash;y otros personajes, como la estrella internacional que se droga hasta la inconsciencia o una ni&amp;ntilde;a que escapa cada vez que puede del colegio para ir al cine, su gran pasi&amp;oacute;n&amp;mdash; desfilan ante nosotros en una de esos enredos narrativos que tanto populariz&amp;oacute; &lt;strong&gt;&lt;a title="Crash en ochoymedio" href="/work/159/Vidas-cruzadas/" target="_blank"&gt;Crash&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;. Y lo mejor de la pel&amp;iacute;cula, la actuaci&amp;oacute;n confundida, somnolienta y ab&amp;uacute;lica de Kevin Spacey como el siquiatra del t&amp;iacute;tulo se disuelve en una multitud de tramas que pretenden poner bajo el microscopio el &amp;ldquo;detr&amp;aacute;s de c&amp;aacute;maras&amp;rdquo; del mundo del cine, algo que ya hizo, con mucho m&amp;aacute;s talento y m&amp;aacute;s humor negro, Robert Altman en &lt;strong&gt;&lt;a title="The player en ochoymedio" href="/review/1070/El-jugador/" target="_blank"&gt;The player&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hoy, las mejores historias audiovisuales que se producen en Estados Unidos, las m&amp;aacute;s complejas y atrevidas, est&amp;aacute;n en la televisi&amp;oacute;n. Lo que hace pensar que el guionista de esta pel&amp;iacute;cula, Thomas Moffet, debi&amp;oacute; estar muchas horas viendo programas de cable antes de escribir el gui&amp;oacute;n, ya que su historia es una mezcla mal hecha de &lt;strong&gt;&lt;a title="Entourage en espoiler" href="http://blogs.elpais.com/espoiler/2007/09/es-posible-mant.html" target="_blank"&gt;Entourage&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt; (la serie sobre un muchacho que se convierte en la nueva estrella cinematogr&amp;aacute;fica) con &lt;strong&gt;&lt;a title="In treatment en espoiler" href="http://blogs.elpais.com/espoiler/in_treatment/" target="_blank"&gt;In treatment&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt; (otra serie donde en cada cap&amp;iacute;tulo vemos las sesiones de terapia de un personaje con su siquiatra) con &lt;strong&gt;E-News&lt;/strong&gt;. El personaje que hace Robin Williams parece una parodia de s&amp;iacute; mismo (&amp;eacute;l es el actor que cada vez escoge peor sus pel&amp;iacute;culas), la actriz de cuarenta que lidia con su edad se llama Kate (y es igualita a Cate Blanchett) y el de Shamus, la estrella irlandesa drogadicta, est&amp;aacute; claramente inspirada en las peores noticias de Colin Farrell (con menci&amp;oacute;n a su sexo gigante incluida). &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero Moffet tambi&amp;eacute;n ve cine independiente. Porque a la mescolanza descrita le agrega, con una leve variante, la historia de la ni&amp;ntilde;a negra que descubre en su adicci&amp;oacute;n a las drogasal adulto que pretende ayudarle&amp;nbsp; (&amp;iquest;habr&amp;aacute; pensado que nadie vio &lt;strong&gt;&lt;a title="Half Nelson en ochoymedio" href="/work/331/Half-Nelson/" target="_blank"&gt;Half Nelson&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;?) y la completa, a la usanza de &lt;strong&gt;Crash&lt;/strong&gt;, haciendo que todos los personajes se encuentren, con un par de giros de la trama muy desafortunados (&amp;iquest;el gui&amp;oacute;n se le cae al agente y lo recoge la ni&amp;ntilde;a en quien justamente est&amp;aacute; inspirada la historia que cuentan los papeles? &amp;iexcl;Por favor! &amp;iquest;Por qui&amp;eacute;n nos toma?) que terminan echando por la borda lo que hab&amp;iacute;a de bueno en &lt;strong&gt;Shrink&lt;/strong&gt;. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Adem&amp;aacute;s, &amp;eacute;l no es el &amp;uacute;nico que ha visto televisi&amp;oacute;n en el equipo de producci&amp;oacute;n. El director, Jonas Pate, mueve su c&amp;aacute;mara como si estuviera haciendo una serie para HBO, con calidad pero sin gracia, sin ning&amp;uacute;n momento de inspiraci&amp;oacute;n que dure m&amp;aacute;s de tres segundos y se quede en nuestra memoria, como las tomas de Kevin Spacey botado en una silla junto a su piscina, o cuando Jemma, la ni&amp;ntilde;a negra, recuesta su cabeza en la espalda del escritor con bloqueo (como para completar los clich&amp;eacute;s). El montaje de la pel&amp;iacute;cula no contribuye a dar soluciones y por el contrario, aumenta la sensaci&amp;oacute;n de confusi&amp;oacute;n que est&amp;aacute; siempre presente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;iquest;Por qu&amp;eacute; una estrella y media entonces y no menos? Porque Kevin Spacey da clase de actuaci&amp;oacute;n con su personaje, mostrando que la &amp;uacute;nica manera de interpretar a alguien harto de su vida no es la que us&amp;oacute; para su Lester Burnham en &lt;strong&gt;&lt;a title="American beauty en ochoymedio" href="/review/970/Belleza-americana/" target="_blank"&gt;American beauty&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt; y que los matices son los que hacen cre&amp;iacute;ble a un personaje. Porque hay dos buenos actores j&amp;oacute;venes: Jesse Plemons en su excelente aparici&amp;oacute;n como el dealer de mariguana y Keke Palmer como Jemma, la jovencita negra, a quien ya hab&amp;iacute;amos elogiado en &lt;strong&gt;&lt;a title="Akeelah and the bee en ochoymedio" href="/review/348/Akeelah-and-the-bee/" target="_blank"&gt;Akeelah and the bee&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;, confirmando nuestro augurio del nacimiento de una actriz grandiosa. Y por un par de escenas bien pensadas que confirman lo cochino que puede ser el negocio del cine. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ahora vuelvan a imaginar que la ciudad en la que viven es el ombligo del mundo. Y que desean ver una pel&amp;iacute;cula con la que ustedes, los que viven en esa combinaci&amp;oacute;n de Olimpo de dioses menores con reality infernal, se diviertan m&amp;aacute;s que nadie, a pesar de que al resto del mundo le parezca sosa y banal. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ir&amp;aacute;n entonces a la videotienda, seguidos por cientos de fot&amp;oacute;grafos que no paran de apuntar sus flashes, alquilar&amp;aacute;n &lt;strong&gt;Shrink&lt;/strong&gt; y habr&amp;aacute;n acertado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/M-Ppus8Lal5bdRlz07qK-lkKO5Q/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/M-Ppus8Lal5bdRlz07qK-lkKO5Q/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/M-Ppus8Lal5bdRlz07qK-lkKO5Q/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/M-Ppus8Lal5bdRlz07qK-lkKO5Q/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/ochoymediorecientes?a=vhGemw8r0kg:BVeNE7shDvo:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/ochoymediorecientes?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/ochoymediorecientes?a=vhGemw8r0kg:BVeNE7shDvo:63t7Ie-LG7Y"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/ochoymediorecientes?d=63t7Ie-LG7Y" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/ochoymediorecientes?a=vhGemw8r0kg:BVeNE7shDvo:V_sGLiPBpWU"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/ochoymediorecientes?i=vhGemw8r0kg:BVeNE7shDvo:V_sGLiPBpWU" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/ochoymediorecientes?a=vhGemw8r0kg:BVeNE7shDvo:F7zBnMyn0Lo"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/ochoymediorecientes?i=vhGemw8r0kg:BVeNE7shDvo:F7zBnMyn0Lo" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/ochoymediorecientes/~4/vhGemw8r0kg" height="1" width="1"/&gt;</description>
		<pubDate>Tue, 22 Sep 2009 00:00:00 -0500</pubDate>
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	<item>
		<title>El Gran Buck Howard</title>
		<link>http://feedproxy.google.com/~r/ochoymediorecientes/~3/QorRpyaOkxo/</link>
		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Reseña por: Diana Ospina Obando&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
		&lt;p&gt;(* * * )&lt;/p&gt;		&lt;p&gt;&amp;quot;I love this town&amp;rdquo; (amo esta ciudad) es sin duda la frase m&amp;aacute;s dicha por el incansable Buck Howard mientras recorre las peque&amp;ntilde;as ciudades de los Estados Unidos presentando su show de ilusionismo. Perd&amp;oacute;n, casi lo olvido, es el Gran Buck Howard, el &amp;uacute;nico, el irrepetible ese que conoci&amp;oacute; a&amp;ntilde;os mejores y cuya suerte, no su magia,&amp;nbsp; parece haberse acabo tiempo atr&amp;aacute;s, siendo ahora una atracci&amp;oacute;n de segunda para los medios y productores m&amp;aacute;s importantes. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;La pel&amp;iacute;cula escrita y dirigida por Sean MCGinly se centra en el nuevo ayudante de este ilusionista, Toy Gable, interpretado por Colin Hanks (s&amp;iacute;, es el hijo de Tom Hanks y este &amp;uacute;ltimo hace de su padre en la pel&amp;iacute;cula). Troy ha decidido interrumpir una tal vez exitosa carrera en derecho (digo tal vez porque &amp;iquest;qui&amp;eacute;n puede ser bueno en algo que no le gusta?) para encontrar su camino. Su intenci&amp;oacute;n es convertirse en escritor pero antes necesita un trabajo y ser el nuevo ayudante de este exc&amp;eacute;ntrico le parece una buena oportunidad. No tarda Troy en estar recorriendo el pa&amp;iacute;s con este ser solitario, resentido y particular y si se queda ah&amp;iacute; no es por los gritos del temperamental Howard, ni por los recibimientos en las ciudades; se queda porque algo termina por seducirlo de ese personaje contradictorio y ese algo, ese misterio que se le escapa parece condensarse en el &amp;uacute;ltimo acto que Howard suele hacer en cada presentaci&amp;oacute;n, cuando encuentra sin&amp;nbsp; pistas, sin ayuda, la paga de la noche en alg&amp;uacute;n lugar ins&amp;oacute;lito en donde ha sido escondida por el p&amp;uacute;blico.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Van a suceder muchas cosas durante esta pel&amp;iacute;cula: aparecer&amp;aacute;n personajes secundarios entra&amp;ntilde;ables desde su miseria y soledad, que buscan colgarse del brillo ajeno para tener un instante, un momento de reconocimiento; visitaremos esos teatros de suburbio donde se re&amp;uacute;ne la gran clase media que compone los Estados Unidos; seguiremos a Buck Howard encarnado en un impecable John Malkovich, completamente cre&amp;iacute;ble, recorrer el camino que lo llevar&amp;aacute; de nuevo hacia la fama pero, y eso es sin duda lo m&amp;aacute;s fant&amp;aacute;stico de esta pel&amp;iacute;cula, seremos testigos de que no siempre lo que se desea con mayor ansiedad es aquello que nos proporcionar&amp;aacute; la felicidad. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por otro lado, no ser&amp;aacute; dif&amp;iacute;cil que el espectador se&amp;nbsp; sonr&amp;iacute;a con la cr&amp;iacute;tica a los programas de actualidad, a lo absurdo y ef&amp;iacute;mero que son los instantes de gloria en estos tiempos modernos. Tambi&amp;eacute;n es probable que se compadezca de Troy, o de Buck o de ninguno porque la pel&amp;iacute;cula no busca el melodrama&amp;nbsp; muy por el contrario terminamos sonriendo en momentos muy tristes y muy probablemente&amp;nbsp; encontraremos&amp;nbsp; hermosa esa mirada sobre la desdicha de aquel que lo tuvo todo y lo ha perdido, sobre el narcisismo que tapa nuestra propia desilusi&amp;oacute;n y el as que tenemos bajo la manga: ese que nos devuelve a nosotros mismos y a nuestras creencias m&amp;aacute;s profundas. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cada cual seguir&amp;aacute; por su lado, pero Troy no estaba equivocado, en ese escenario, en ese truco de magia hab&amp;iacute;a algo que &amp;eacute;l necesitaba aprender y que ser&amp;aacute; suficiente para poder continuar buscando su propio camino.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/fEAr-yuWSrFWTdA5TfJPHpbsQR8/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/fEAr-yuWSrFWTdA5TfJPHpbsQR8/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
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&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/ochoymediorecientes/~4/QorRpyaOkxo" height="1" width="1"/&gt;</description>
		<pubDate>Wed, 16 Sep 2009 00:00:00 -0500</pubDate>
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		<title>Suban el volumen</title>
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		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Reseña por: Diana Ospina Obando&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
		&lt;p&gt;(* * * )&lt;/p&gt;		&lt;p&gt;Mark Hunter (Christian Slater) se traslad&amp;oacute; junto con su familia y contra su voluntad a un suburbio de Arizona. Este callado e introvertido muchacho tiene una doble vida que pocos pueden imaginar: en las noches&amp;nbsp; se transforma en Harry el duro (Hard Harry), el locutor que anima un programa de radio transmitido de manera ilegal por radio. Este alter ego de Mark es capaz de todo: dice sin tapujos cualquier idea que se le viene a la cabeza, hace alusivos comentarios sexuales, no cuida su vocabulario, no duda en hacer lo que quiere y pone al aire la m&amp;uacute;sica que no se encuentra circulando en la radio comercial. El programa es escuchado cada vez por m&amp;aacute;s y m&amp;aacute;s j&amp;oacute;venes que empiezan a encontrar en Harry una voz que se atreve a decir lo que ellos callan y que no teme denunciar una serie de irregularidades y abusos de poder que est&amp;aacute;n sucediendo&amp;nbsp; en la escuela preparatoria a la que asisten. Sin embargo el equilibrio es fr&amp;aacute;gil, Harry se ha convertido en la piedra en el zapato para muchas de las directivas de la instituci&amp;oacute;n se&amp;ntilde;alada, sin contar con los asustados padres de familia que contemplan horrorizados la audiencia de este programa crecer cada d&amp;iacute;a y a los j&amp;oacute;venes cada vez m&amp;aacute;s motivados a &amp;ldquo;hablar fuerte&amp;rdquo;, hacer lo que piensan y encontrar su propia voz.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Suban el volumen&lt;/strong&gt; no pierde frescura con los a&amp;ntilde;os, la vi cuando era una adolescente y es una historia que me sigui&amp;oacute; acompa&amp;ntilde;ado a trav&amp;eacute;s del tiempo&amp;nbsp; al igual que su excelente banda sonora con canciones de Leonard Cohen, Pixies, Concrete Blonde, The Jesus and Mary Chain, entre muchos otros. Se le pueden criticar muchas cosas pero yo la mantengo como una de las mejores pel&amp;iacute;culas de adolescentes de los 90&amp;acute;s.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Las digresiones del joven Hunter frente a su micr&amp;oacute;fono no pierden actualidad porque siguen hablando del temor que se siente aceptarse como uno es, la facilidad con la que nos ocultamos detr&amp;aacute;s de nuestros miedos y el alivio que supone encontrar un eco cuando lanzamos nuestras palabras al aire.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hunter no tiene respuestas pero sabe hacer preguntas y si algo se necesita&amp;nbsp; hacer cuando se tienen 16 a&amp;ntilde;os es cuestionarse, preguntarse por la senda que se recorre, que otros han trazado para nosotros. Hard Harry deber&amp;aacute; desenmascararse para que otros puedan tocarlo, y para poder ver lo que su voz ha hecho en otros mientras descubre dentro de s&amp;iacute; la fortaleza necesaria para llevar su idea hasta las &amp;uacute;ltimas consecuencias.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La pel&amp;iacute;cula insin&amp;uacute;a que esto solo es el principio y que basta con que alguien abra una puerta para que otros puedan seguirlo, yo quisiera creer que eso es cierto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/mchttzd1UKiDYu7z2X59igLRrvk/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/mchttzd1UKiDYu7z2X59igLRrvk/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
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&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/ochoymediorecientes/~4/hIISX4G9YCc" height="1" width="1"/&gt;</description>
		<pubDate>Sun, 13 Sep 2009 00:00:00 -0500</pubDate>
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		<title>Adventureland</title>
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		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Reseña por: Diana Ospina Obando&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
		&lt;p&gt;(* * * )&lt;/p&gt;		&lt;p&gt;Corre el a&amp;ntilde;o de 1987 y James Brennan (Jesse Eisenberg) parece tener todo planeado, tras su grado planea recorrer Europa con su amigo rico y despu&amp;eacute;s instalarse en Nueva York para continuar sus estudios en Columbia. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sin embargo,&amp;nbsp; un&amp;nbsp; inconveniente inesperado se atraviesa en su vida: su padre quiebra y sus sue&amp;ntilde;os se ven truncados, no solo no podr&amp;aacute; viajar a Europa sino que si espera poder llegar a la gran manzana m&amp;aacute;s le vale conseguir un buen trabajo de verano.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La &amp;uacute;nica opci&amp;oacute;n que le resulta es, sin duda, como lo dice el tagline de la pel&amp;iacute;cula, &amp;ldquo;uno de los peores trabajos del mundo&amp;rdquo;, ayudante en el parque de diversiones, Adventureland.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Greg&amp;nbsp; Mottola, quien dirigi&amp;oacute;&amp;nbsp; tambi&amp;eacute;n &lt;strong&gt;&lt;a title="Superbad en ochoymedio" href="/review/924/Supercool/" target="_blank"&gt;Superbad&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;, dirige y escribe esta pel&amp;iacute;cula en la que ratifica su gusto por contar historias sobre esos muchachos t&amp;iacute;midos, rom&amp;aacute;nticos, idealistas&amp;nbsp; y un tanto torpes&amp;nbsp; que&amp;nbsp; buscan encontrar un lugar en el mundo en el cual puedan aplicar sus reglas.&amp;nbsp; Es as&amp;iacute; como para el joven James la microsociedad que existe en su lugar de trabajo se convertir&amp;aacute; en la oportunidad&amp;nbsp; de crecer y madurar seguramente&amp;nbsp; mucho m&amp;aacute;s de lo que hubiera podido hacerlo durante su frustrado viaje.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Efectivamente en &lt;strong&gt;Adventureland&lt;/strong&gt;&amp;nbsp; parece haber de todo, desde la chica sensual y cristiana; el intelectual especialista en literatura rusa que quisiera conseguir una mujer que se fije en algo m&amp;aacute;s que la apariencia; la joven perdida y un tanto depresiva (interpretada por la conocida&amp;nbsp;&amp;nbsp; Kristen Stewart); el casado que seduce jovencitas inventando un pasado glorioso; etc. Muchos de ellos son estereotipos, como el desesperante y tonto amigo de infancia que no deja en paz al pobre James, pero Mottola los integra de una manera fresca y, sobre todo, respetuosa con los personajes. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ese mundo de carros chocones, crispetas, ni&amp;ntilde;os mareados y trampas en los juegos de destreza lo conocemos de la mano de James y de alguna manera ganamos algo de la mirada inocente que &amp;eacute;l a&amp;uacute;n conserva y descubrimos&amp;nbsp; esa &amp;ldquo;tierra de aventuras&amp;rdquo; en la que se convertir&amp;aacute; el parque con todas las situaciones pat&amp;eacute;ticas y absurdas que pueden darse all&amp;iacute;, todo esto ambientado con la moda y la m&amp;uacute;sica de esa d&amp;eacute;cada tan particular que fueron los 80&amp;acute;s.&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Divertida, sencilla, &lt;strong&gt;Adventureland&lt;/strong&gt;&amp;nbsp; es una pel&amp;iacute;cula dulce que consigue producir muchas sonrisas mientras&amp;nbsp; habla de aspectos muy diversos: de lo dif&amp;iacute;cil que es encontrar un lugar propio en el mundo, un lugar seguro desde donde uno se pueda parar y conseguir comunicarse con otros; de dolores que impiden mostrarnos como somos; de las peque&amp;ntilde;as mezquindades del ser humano cuando desea obtener algo y no piensa en el dolor de los otros&amp;nbsp; y, sobre todo, habla&amp;nbsp; de lo f&amp;aacute;cil que ser&amp;iacute;an muchas cosas si simplemente acept&amp;aacute;ramos a los otros y los dej&amp;aacute;ramos ser sin rotularlos y juzgarlos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Nota aparte: Al parecer Kristen Stewart film&amp;oacute; esta pel&amp;iacute;cula antes de &lt;strong&gt;&lt;a title="Crep&amp;uacute;sculo en ochoymedio" href="/work/748/Crep&amp;uacute;sculo/" target="_blank"&gt;Crep&amp;uacute;sculo&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;, como sea ella es una mujer hermosa&amp;nbsp; dif&amp;iacute;cil de catalogar porque consigue verse bella, inocente y sexy a la vez; sin embargo, no deja de ser molesto que&amp;nbsp; por instantes uno cree estar viendo a la misma Bella de la saga de vampiros, mismos gestos, miradas de confrontaci&amp;oacute;n interior, etc., y no consigue diferenciar muy bien los dos personajes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/YF6YliObNNljwSXFOAkjL4eEmNY/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/YF6YliObNNljwSXFOAkjL4eEmNY/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/YF6YliObNNljwSXFOAkjL4eEmNY/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/YF6YliObNNljwSXFOAkjL4eEmNY/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
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&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/ochoymediorecientes/~4/jV2yfvoAgTA" height="1" width="1"/&gt;</description>
		<pubDate>Sun, 13 Sep 2009 00:00:00 -0500</pubDate>
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	<item>
		<title>Election</title>
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		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Reseña por: Samuel Castro&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
		&lt;p&gt;(* *  &amp;frac12;)&lt;/p&gt;		&lt;p&gt;En las elecciones no gana el mejor. Gana el que sea capaz de convencer a los dem&amp;aacute;s de que &amp;eacute;l es el indicado. Esa es la terrible virtud de la democracia. Y para convencerlos se vale todo: desde sobornar con fajos de billetes hasta mandar a callar a los opositores. No estoy hablando de la realidad colombiana (aunque podr&amp;iacute;a usar las mismas palabras) sino de la historia que nos cuenta esta cinta, nominada a la Palma de Oro en Cannes en 2005 y ganadora al premio a Mejor Pel&amp;iacute;cula de Hong-Kong en 2006: &lt;strong&gt;Hak se wui&lt;/strong&gt; (&lt;strong&gt;Election&lt;/strong&gt;) Gracias a ella nos enteramos de que las triadas, los clanes mafiosos de la excolonia brit&amp;aacute;nica hacen honor a la expresi&amp;oacute;n &amp;ldquo;crimen organizado&amp;rdquo;: cada cierto tiempo escogen a su l&amp;iacute;der a trav&amp;eacute;s de una votaci&amp;oacute;n de los capos de m&amp;aacute;s edad (a quienes todos llaman &amp;ldquo;t&amp;iacute;os&amp;rdquo;), en una especie de consejo de ancianos, que otorgan el mando a un representante de las nuevas generaciones que sepa guiarlos bien por la senda del mal.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En esta ocasi&amp;oacute;n hay dos candidatos: Big D, un criminal grit&amp;oacute;n y ostentoso a quien vemos al comienzo de la cinta haciendo varios pagos para comprar votos; y Lok, un hombre de mediana edad, padre soltero, que tiene una visi&amp;oacute;n mucho m&amp;aacute;s &amp;ldquo;ejecutiva&amp;rdquo; de su oficio y que ha ofrecido, como promesa principal de su campa&amp;ntilde;a, acrecentar el territorio del clan que est&amp;aacute; en elecciones, el Wo Shing. La votaci&amp;oacute;n se define por el segundo y Big D, como buen mal perdedor, secuestra a dos de los &amp;ldquo;t&amp;iacute;os&amp;rdquo; para castigarlos por su voto, y hace huir a China a un tercero, aquel que est&amp;aacute; encargado de cuidar el s&amp;iacute;mbolo que distingue al jefe de la triada: un bast&amp;oacute;n de mando tallado en madera, de m&amp;aacute;s de 100 a&amp;ntilde;os de antig&amp;uuml;edad. Lo que veremos a continuaci&amp;oacute;n es la serie de trampas y enga&amp;ntilde;os que deber&amp;aacute;n hacer uno y otro bando de secuaces para recuperar el bast&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Para evitar el caos y ganar las elecciones a veces hay que aliarse con el enemigo, aunque &amp;eacute;ste no comparta con uno ning&amp;uacute;n tipo de principios, ni est&amp;eacute; de acuerdo con nuestros planes, pues de lo contrario s&amp;oacute;lo habr&amp;iacute;a caos, guerra y un nuevo orden de las cosas que qui&amp;eacute;n sabe qu&amp;eacute; males podr&amp;iacute;a traer, o al menos eso es lo que piensa el l&amp;iacute;der implicado. No estoy hablando de la realidad colombiana (aunque podr&amp;iacute;a usar las mismas palabras) sino de lo que hace Lok, el mafioso vencedor para que haya paz en el clan. Una vez recuperado el bast&amp;oacute;n, preferir&amp;aacute; convencer a Big D de que juntos pueden hacer m&amp;aacute;s por las finanzas de su cofrad&amp;iacute;a que si se dedican a intentar matarse; hasta se animan a ocupar el territorio de un clan vecino, a cuyo jefe enga&amp;ntilde;an en una de las varias escenas de &lt;strong&gt;Election&lt;/strong&gt; que guarda alguna similitud con &lt;strong&gt;&lt;a title="Casino en ochoymedio" href="/review/394/Casino/" target="_blank"&gt;Casino&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt; (es como si Tony Leung, que hace el papel de Big D, imitara en su forma de patear a su adversario, de reaccionar ante las contrariedades y de burlarse de quienes le rodean, a Joe Pesci) No importa si hay que traicionar a quienes antes fueron aliados. Lo que importa es mantener el poder y evitar inquietudes.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La historia se nos cuenta sin demasiados estilismos est&amp;eacute;ticos. No es fea, por supuesto, pero algo m&amp;aacute;s de direcci&amp;oacute;n de arte (y de ambici&amp;oacute;n dram&amp;aacute;tica en los di&amp;aacute;logos) le falta a &lt;strong&gt;Election&lt;/strong&gt; para poder compararla con &lt;strong&gt;&lt;a title="El padrino en ochoymedio" href="/review/1074/El-padrino/" target="_blank"&gt;El padrino&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;, como hicieron algunos cr&amp;iacute;ticos norteamericanos, lo que no es tan raro como uno podr&amp;iacute;a creer, pues los fan&amp;aacute;ticos de los festivales y de las pel&amp;iacute;culas &amp;ldquo;raras&amp;rdquo; suelen confundir exotismo con inter&amp;eacute;s. Si esta pel&amp;iacute;cula estuviera protagonizada por actores occidentales y fuera filmada en Los Angeles tal vez ni siquiera llegar&amp;iacute;a a estrenarse en las salas e ir&amp;iacute;a directamente al mercado del DVD. Pero como est&amp;aacute; hablada en canton&amp;eacute;s, como hay escenas en las que nos muestran a los delincuentes compartiendo un t&amp;eacute; que sirven ceremoniosamente y como solemos maravillarnos con aquello que nos es extra&amp;ntilde;o (igual que cuando viajamos a otros pa&amp;iacute;ses) entonces hay quien se atreve a elevar a &lt;strong&gt;Election&lt;/strong&gt; a alturas que no alcanza. S&amp;iacute;, tiene un humor muy oriental en ciertos momentos (en una escena tanto el golpeador como el golpeado interrumpen una paliza cuando los llaman al celular), su reparto es supremamente competente (cada actor secundario le da un toque memorable a su papel) y cuenta una historia con un planteamiento original, pero carece del cuidado por los detalles que los grandes t&amp;iacute;tulos de mafia (&lt;strong&gt;Caracortada&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;Los intocables&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;&lt;a title="Buenos muchachos en ochoymedio" href="/review/412/Buenos-muchachos/" target="_blank"&gt;Buenos muchachos&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;) poseen. Algo tiene que ver el hecho de que Johnnie To, su director, un profesional respetado en todo el mundo,&amp;nbsp;&amp;nbsp;se distinga tambi&amp;eacute;n&amp;nbsp;por su rapidez al filmar. To es capaz de estrenar 3 pel&amp;iacute;culas un mismo a&amp;ntilde;o y es bueno tener en cuenta que apenas 6 meses despu&amp;eacute;s de proyectarse &lt;strong&gt;Election&lt;/strong&gt; comercialmente en Hong-Kong, se estren&amp;oacute; su continuaci&amp;oacute;n. Tal vez haya que verlas juntas para apreciar mejor los m&amp;eacute;ritos de este t&amp;iacute;tulo, pues en la segunda parte nos cuentan c&amp;oacute;mo sigue la vida de Lok despu&amp;eacute;s de su ascenso a capo de capos y dos personajes secundarios que ya se hab&amp;iacute;an destacado en la historia adquieren mayor relevancia. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;A pesar de todo, la pel&amp;iacute;cula es interesante y agradable porque con una narraci&amp;oacute;n muy &amp;aacute;gil, que no abusa de los movimientos bruscos de c&amp;aacute;mara, como otras pel&amp;iacute;culas de acci&amp;oacute;n, es capaz de mostrarnos, entre persecuciones y peleas, la cotidianidad de la mafia: el trato afable que se brindan entre todos sus integrantes, como de compa&amp;ntilde;eros de curso en el colegio; sus peque&amp;ntilde;as miserias, como la del &amp;ldquo;t&amp;iacute;o&amp;rdquo; que hace saltar a una prostituta frente a &amp;eacute;l s&amp;oacute;lo para ver c&amp;oacute;mo se bambolean sus tetas; sus tradiciones, como cuando comparan la ceremonia actual con la celebrada por los fundadores de la mafia muchos a&amp;ntilde;os atr&amp;aacute;s, a trav&amp;eacute;s de una alternaci&amp;oacute;n de los tiempos que muestra el buen oficio de To.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Lo que hace que &lt;strong&gt;Election&lt;/strong&gt; gane muchos puntos en su evaluaci&amp;oacute;n, despu&amp;eacute;s de temas tan decepcionantes como la extrema simplicidad de su fotograf&amp;iacute;a, es su final. En &amp;eacute;l, por fin se nos revela completamente la figura de Lok, quien durante toda la historia se ha comportado como un ejecutivo burs&amp;aacute;til que casi llega a convencernos con sus buenas maneras y su apariencia de notario, que simplemente es un hombre de negocios en el lugar equivocado. En la &amp;uacute;ltima secuencia lo vemos acumulando rabia, fraguando en su mente el castigo de quien se ha atrevido a retarlo, para mostrarse finalmente como el animal salvaje que es, ciego de ira, incapaz de la clemencia, asestando golpes furiosos para sacar a su adversario del juego y conservar el lugar de supremac&amp;iacute;a al que ha accedido, ansioso por poseer el poder absoluto. Y no estoy hablando de la realidad colombiana. Aunque deber&amp;iacute;a usar las mismas palabras.&lt;/p&gt;
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		<pubDate>Sat, 12 Sep 2009 00:00:00 -0500</pubDate>
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		<title>Tiempo de valientes</title>
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		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Reseña por: Samuel Castro&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
		&lt;p&gt;(*  &amp;frac12;)&lt;/p&gt;		&lt;p&gt;En el cine hay g&amp;eacute;neros y subg&amp;eacute;neros. Los primeros son muy f&amp;aacute;ciles de reconocer: dramas, comedias, thrillers, pel&amp;iacute;culas de terror. Los segundos a veces son mezclas extra&amp;ntilde;as pero con caracter&amp;iacute;sticas identificables que se han ido consolidando en las &amp;uacute;ltimas d&amp;eacute;cadas. Subg&amp;eacute;nero es la palabra que hemos dado a esas f&amp;oacute;rmulas poco sorpresivas que se repiten con mayor o menor dignidad dentro de cada g&amp;eacute;nero cinematogr&amp;aacute;fico. Para que quede claro, en las historias de triunfos deportivos, subg&amp;eacute;nero muy usado dentro del drama, pasa siempre lo mismo: el atleta descubre su talento, lo desarrolla, lo ve peligrar por algo (cae en las drogas, cae entre las piernas de una mujer que no le conviene, cae en cama porque queda embarazada, cae de un caballo y se lesiona la clav&amp;iacute;cula) y finalmente, cuando toda esperanza parece desvanecerse, vence para llevarse la medalla de oro, el trofeo para la repisa, el dinero de las apuestas. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Las &lt;em&gt;buddy movies&lt;/em&gt; son un subg&amp;eacute;nero, popular desde los tiempos de Laurel y Hardy, pero especialmente exitoso para los que nacieron entre el 75 y el 85, gracias a pel&amp;iacute;culas como &lt;strong&gt;Arma mortal&lt;/strong&gt;. La expresi&amp;oacute;n en ingl&amp;eacute;s lo indica: las pel&amp;iacute;culas de compa&amp;ntilde;ero (&lt;em&gt;buddy&lt;/em&gt;) juntan en una historia a dos personajes de temperamentos opuestos, para que entre ambos, sin que nadie entienda c&amp;oacute;mo, resuelvan los problemas que se les van presentando. Mientras m&amp;aacute;s distintos sean los compa&amp;ntilde;eros, incluso f&amp;iacute;sicamente (como Sullivan y Mike Wazowski en &lt;strong&gt;Monsters Inc&lt;/strong&gt;), mejor recibidos ser&amp;aacute;n por la audiencia, pues el &amp;eacute;xito de este tipo de cintas est&amp;aacute; en que al final pareciera que los protagonistas encontraran a su media naranja. Casi como en una comedia rom&amp;aacute;ntica.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Quien haya visto &lt;strong&gt;Los simuladores&lt;/strong&gt;, la exitosa serie argentina, o quien haya pescado una de sus versiones internacionales mientras hac&amp;iacute;a zapping, sabr&amp;aacute; que su creador, Dami&amp;aacute;n Szifr&amp;oacute;n, conoce muy bien los elementos caracter&amp;iacute;sticos de los g&amp;eacute;neros del cine. La serie, poseedora de un humor negro y un ingenio muy por encima de la media en latinoam&amp;eacute;rica, mezclaba con soltura comedia y aventuras, en una combinaci&amp;oacute;n que funcionaba no s&amp;oacute;lo por sus buenas historias sino por un elenco potente. En ese grupo de actores se destacaba Diego Peretti, un hombre a una nariz pegada, que gracias a su versatilidad a la hora de encarnar personalidades distintas y a su particular registro, mezcla de ternura con astucia y fealdad que lo convert&amp;iacute;an en &amp;ldquo;uno como cualquiera&amp;rdquo;, se convirti&amp;oacute; en una estrella.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Con Peretti como protagonista y Szifr&amp;oacute;n como director, el cartel de &lt;strong&gt;Tiempo de valientes&lt;/strong&gt; despierta grandes esperanzas en quien lo ve, pues hace esperar una pel&amp;iacute;cula entretenida que jugando con las convenciones de g&amp;eacute;nero sea capaz de sorprendernos tanto como lo hac&amp;iacute;an &lt;strong&gt;Los simuladores&lt;/strong&gt;. Pero quince minutos despu&amp;eacute;s de que comienza la cinta, y entendemos que estamos viendo una mezcla grumosa de &lt;strong&gt;Arma mortal&lt;/strong&gt; con &lt;strong&gt;Analize me&lt;/strong&gt; muchas de esas esperanzas se quedan guardadas en el caj&amp;oacute;n de la ropa sucia. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;S&amp;iacute;, es cierto que los dos protagonistas tienen el contraste necesario para hacer una buena &lt;em&gt;buddy movie&lt;/em&gt;. Luis Luque como el inspector Alfredo D&amp;iacute;az y Peretti como el sic&amp;oacute;logo Mariano Silverstein no podr&amp;iacute;an ser m&amp;aacute;s distintos. Silverstein es un analista flaco que cree mucho en su profesi&amp;oacute;n y que habla todo el tiempo; D&amp;iacute;az es un polic&amp;iacute;a gordo y de pocas palabras que est&amp;aacute; pasando por una mala racha: su mujer lo ha enga&amp;ntilde;ado durante varios meses y &amp;eacute;l acaba de descubrirlo. Como pena alterna por atropellar a alguien, un juzgado ha decidido que el sicoanalista har&amp;aacute; servicio comunitario y la polic&amp;iacute;a lo convoca para que D&amp;iacute;az tenga apoyo sicol&amp;oacute;gico mientras est&amp;aacute; de servicio. La situaci&amp;oacute;n improbable es t&amp;iacute;pica de estas pel&amp;iacute;culas, por supuesto, pero aqu&amp;iacute; comienzan las fallas. En t&amp;eacute;rminos box&amp;iacute;sticos, a &lt;strong&gt;Tiempo de valientes&lt;/strong&gt; le falta punch. No basta con que los compa&amp;ntilde;eros sean distintos s&amp;oacute;lo de vista, sus encuentros deber&amp;iacute;an hacer saltar chispas; D&amp;iacute;az y Silverstein se entiende muy bien demasiado r&amp;aacute;pido (cierren los ojos y recuerden c&amp;oacute;mo era la primera &lt;strong&gt;Arma mortal&lt;/strong&gt;). A las sesiones de sicoan&amp;aacute;lisis mientras van en la patrulla les sobran minutos y palabras y sufren de ausencia de humor y de gracia. Se extienden tanto que cuando por fin la pel&amp;iacute;cula arranca, (20 minutos despu&amp;eacute;s del comienzo, algo inadmisible en una pel&amp;iacute;cula que en su publicidad se vanagloriaba de jugar con las mismas armas del cine comercial norteamericano) el espectador ha perdido inter&amp;eacute;s. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Despu&amp;eacute;s la cinta trata de ir por el buen camino. Cuando se descubre que el sicoanalista tiene m&amp;aacute;s en com&amp;uacute;n de lo que parec&amp;iacute;a con el polic&amp;iacute;a el ritmo mejora pero viene la otra gran falla de la pel&amp;iacute;cula: su falta de personalidad, su vocaci&amp;oacute;n por el salpic&amp;oacute;n tem&amp;aacute;tico. Si es una comedia, &amp;iquest;por qu&amp;eacute; los asesinatos del comienzo son tan crueles, con sangre en pantalla y todo? Si es una pel&amp;iacute;cula de acci&amp;oacute;n con comedia (como &lt;strong&gt;Arma mortal&lt;/strong&gt;), lo que excusar&amp;iacute;a lo de los cr&amp;iacute;menes entonces por qu&amp;eacute; las secuencias de acci&amp;oacute;n son tan torpes y precarias. Y si es un drama, &amp;iquest;por qu&amp;eacute; de repente el personaje de la esposa del sic&amp;oacute;logo parece sobrar en la trama? Como no es nada de lo anterior, &lt;strong&gt;Tiempo de valientes&lt;/strong&gt; se convierte en un tiempo muerto, con algunos chispazos y un misterio que uno puede querer resolver, pero a cuyo final se llega con desgana, con el dedo en el bot&amp;oacute;n de adelantar en el control del DVD. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Uno entiende el &amp;aacute;nimo de la cr&amp;iacute;tica argentina frente a la cinta. Al fin y al cabo en los aspectos t&amp;eacute;cnicos &lt;strong&gt;Tiempo de valientes&lt;/strong&gt; es m&amp;aacute;s que correcta. Adem&amp;aacute;s sus actores principales tienen tanta presencia, que uno termina queriendo que esa posible continuaci&amp;oacute;n que insin&amp;uacute;a el gui&amp;oacute;n termine realiz&amp;aacute;ndose. Pero no es para tanto. No es para decir que es extraordinaria y maravillosa. Ni para comentar que es uno de los mejores t&amp;iacute;tulos argentinos de la historia, especialmente porque sali&amp;oacute; el mismo a&amp;ntilde;o que &lt;strong&gt;&lt;a title="El aura en ochoymedio" href="/review/661/El-aura/" target="_blank"&gt;El aura&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;, la fant&amp;aacute;stica y nunca suficientemente elogiada obra de Fabi&amp;aacute;n Bielinski. A su lado, &lt;strong&gt;Tiempo de valientes&lt;/strong&gt; es un simple ejercicio de estilo, una imitaci&amp;oacute;n de modelos norteamericanos con la m&amp;iacute;nima gracia. Como si trat&amp;aacute;ramos de hacer &amp;ldquo;Guardianes de la bah&amp;iacute;a&amp;rdquo; en las playas de Cartagena. Lo que s&amp;iacute; logra Szifron con su segundo largometraje es que le tengamos un poco m&amp;aacute;s de respeto a los subg&amp;eacute;neros de los que tanto denigramos. Queda claro que no es f&amp;aacute;cil hacer &lt;em&gt;una buddy movie&lt;/em&gt;. Y hacer una, que adem&amp;aacute;s sea buena, parece casi imposible. No hay muchos Bud Spencer y Terence Hill all&amp;aacute; afuera. &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;
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		<pubDate>Tue, 08 Sep 2009 00:00:00 -0500</pubDate>
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