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	<title>Óliver Miranda</title>
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	<description>Periodista &#38; Community Manager</description>
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		<title>desde un A320 tras el accidente de Germanwings</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Óliver]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Mar 2015 09:00:06 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Fui consciente de que existía una compañía aérea llamada Germanwings en 2008, justo cuando acababa de descubrir que mi vuelo a Barcelona no salía desde Düsseldorf, sino desde Colonia. Es una mis aventuras aeroportuarias que describí con detalle en su momento. Aquel vuelo, que no perdí porque así lo decidió el destino&#8230;y una huelga, fue &#8230; <a href="http://olivermiranda.com/2015/03/25/desde-un-a320-tras-el-accidente-de-germanwings/" class="more-link">Sigue leyendo <span class="screen-reader-text">desde un A320 tras el accidente de Germanwings</span></a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://olivermiranda.com/wp-content/uploads/2015/03/la-vanguardia-a320-vueling-germanwings.jpg"><img loading="lazy" class="alignright wp-image-4983" src="http://olivermiranda.com/wp-content/uploads/2015/03/la-vanguardia-a320-vueling-germanwings-225x300.jpg" alt="la-vanguardia-a320-vueling-germanwings" width="350" height="467" srcset="http://olivermiranda.com/wp-content/uploads/2015/03/la-vanguardia-a320-vueling-germanwings-225x300.jpg 225w, http://olivermiranda.com/wp-content/uploads/2015/03/la-vanguardia-a320-vueling-germanwings-525x700.jpg 525w, http://olivermiranda.com/wp-content/uploads/2015/03/la-vanguardia-a320-vueling-germanwings.jpg 675w" sizes="(max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a>Fui consciente de que existía una compañía aérea llamada Germanwings en 2008, justo cuando acababa de descubrir que mi vuelo a Barcelona no salía desde Düsseldorf, sino desde Colonia. Es una mis aventuras aeroportuarias que <a title="aventura aeroportuaria" href="http://olivermiranda.com/2008/05/22/aventura-aeroportuaria/">describí con detalle en su momento</a>.</p>
<p>Aquel vuelo, que no perdí porque así lo decidió el destino&#8230;y una huelga, fue una delicia. En la última fila pero sin nadie a izquierda y derecha, y, juraría, con algo para picar a cuenta de la casa. En aquella época los viajes Barcelona &#8211; Düsseldorf, no menos de tres veces en poco más de un mes, los hice con Lufthansa. Supongo que en la actualidad es Germanwings la responsable de ese trayecto, porque cuando en 2008 el personal del Aeropuerto de Düsseldorf revisó mi billete de la low cost alemana me advirtió de mi error asegurándome que esa compañía no cubría ese vuelo.</p>
<p>Junto estas palabras antes de que se cumplan 24 horas del accidente del Airbus 320 de Germanwings en los Alpes franceses, justo en el instante en el que el A320 de Vueling rumbo a París en el que estoy sentado (30D) recibe el permiso para tomar la pista de despegue. Después del giro para colocarse en posición, el ruido del motor enmudece el hilo musical&#8230; veo como ascienden las primeras filas del avión y al instante siento que yo también estoy en el aire.</p>
<p>En El Prat dejo un aeropuerto igual de bullicioso que un miércoles cualquiera pero más silencioso que de costumbre. Normalidad y resignación. La vida continúa y para mí lo hace subido a una avión leyendo la prensa que explica todos los detalles conocidos del accidente de ayer.</p>
<p>(Publicado a las 10:00 h. desde el Aeropuerto de París-Charles de Gaulle)</p>
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		<title>Teatre Coliseum</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Óliver]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 Jul 2011 19:15:59 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[(14/04/2010) Teatre Coliseum. Él le lee el programa a ella, tendrán unos 75 años, a su derecha una mujer algo más joven toma con habilidad unos prismáticos. Al otro lado una niña de bien se hunde en la butaca. Detrás una bella joven custodiada por sus padres, él con una cola de 500 cc en &#8230; <a href="http://olivermiranda.com/2011/07/26/teatre-coliseum/" class="more-link">Sigue leyendo <span class="screen-reader-text">Teatre Coliseum</span></a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>(14/04/2010)</em></p>
<p><strong>Teatre Coliseum</strong>. Él le lee el programa a ella, tendrán unos 75 años, a su derecha una mujer algo más joven toma con habilidad unos prismáticos. Al otro lado una niña de bien se hunde en la butaca. Detrás una bella joven custodiada por sus padres, él con una cola de 500 cc en la mano y un Kit Kat en el bolsillo de la camisa; ellas se reparten unos M&#038;M&#8217;s. Uno que va al cine una vez cada década y al teatro un par de veces en la vida (al menos hasta el momento), pensaba que el público venía meado y comido de casa.</p>
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		<title>Benvingut!</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Óliver]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 Jul 2011 19:07:04 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[(07/04/2010) Ayer sobre las 19:45 vio la luz y decidió buscarse la vida lejos del útero materno, espero que no se arrepienta. Benvingut!]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>(07/04/2010)</em></p>
<p>Ayer sobre las 19:45 vio la luz y decidió buscarse la vida lejos del útero materno, espero que no se arrepienta. <strong>Benvingut!</strong></p>
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		<title>un amor con fecha de caducidad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Óliver]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 Jul 2011 19:03:17 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[(05/04/2010) Él nunca le mentió, le explicó que aquello no sería nada serio, una relación basada en el sexo y un amor con fecha de caducidad. Fue ella la que se autoengañó. Fue ella la que le dijo que lo entendía. Y es posible que lo entendiera, pero nunca quiso creerlo. Es por eso que &#8230; <a href="http://olivermiranda.com/2011/07/26/un-amor-con-fecha-de-caducidad/" class="more-link">Sigue leyendo <span class="screen-reader-text">un amor con fecha de caducidad</span></a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>(05/04/2010)</em></p>
<p>Él nunca le mentió, le explicó que aquello no sería nada serio, una relación basada en el sexo y <strong>un amor con fecha de caducidad</strong>. Fue ella la que se autoengañó. Fue ella la que le dijo que lo entendía. Y es posible que lo entendiera, pero nunca quiso creerlo. Es por eso que se ha puesto a gritar hace un rato, cuando él le ha dicho que ahí se había terminado todo.</p>
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		<title>Espriplopio, el desenlace</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Óliver]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 11 Jul 2011 17:42:44 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Dos recuerdos. El primero. En el instituto era &#8216;el hombre 9&#8217;. Ella era &#8216;la mujer 10. He aquí la diferencia entre el estudio concienzudo de la segunda y el esporádico con sprint final del primero. Recordé esto no hace mucho, cuando descubrí que en la actividad del Postgrado en Community Manager &#038; Social Media dedicada &#8230; <a href="http://olivermiranda.com/2011/07/11/espriplopio-el-desenlace/" class="more-link">Sigue leyendo <span class="screen-reader-text">Espriplopio, el desenlace</span></a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Dos recuerdos.</p>
<p>El primero.<br />
En el instituto era &#8216;el hombre 9&#8217;. Ella era &#8216;la mujer 10. He aquí la diferencia entre el estudio concienzudo de la segunda y el esporádico con sprint final del primero. Recordé esto no hace mucho, cuando descubrí que en la actividad del Postgrado en Community Manager &#038; Social Media dedicada a posicionar una web relacionada con la palabra &#8216;Espriplopio&#8217; el profesor nos había puesto un 9. No esperaba más. Y no esperaba el 10 porque al igual que hace una década uno sabe el esfuerzo que ha dedicado a una actividad y el informe final presentado adolecía de cualquier virtud que le pudiera permitir alcanzar el cenit.</p>
<p>El segundo.<br />
El puente colgante abandonado en un rincón de la ebanistería que regentaron mi abuelo y mi padre antes de subir al cielo, aquel trabajo de Tecnología&#8230; aquello fue una obra colectiva cuya ejecución se realizó de manera individual. Entonces era un maldito egoísta desconfiado de lo que otros pudieran ofrecerme; sin embargo, hoy, y desde hace algún tiempo, me fascina el trabajo en grupo, aunque no siempre pueda llevarse a cabo.</p>
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		<title>Espriplopio, «No queremos que entiendas su nombre, solo que pruebes su sabor»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Óliver]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Jun 2011 11:31:59 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Actualización 16/06 Este post lleva varios días colocado en el top10 de los resultados de google.es al buscar &#8216;espriplopio&#8217;. Digo yo que de algo me tendría que servir escribir (bueno, cuando escribía&#8230;) un blog desde diciembre de 2004 y tener un dominio .com desde 2007 🙂 Un día os contaré qué cosas pueden ocurrir cuando &#8230; <a href="http://olivermiranda.com/2011/06/12/espriplopio-no-queremos-que-entiendas-su-nombre-solo-que-pruebes-su-sabor/" class="more-link">Sigue leyendo <span class="screen-reader-text">Espriplopio, «No queremos que entiendas su nombre, solo que pruebes su sabor»</span></a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Actualización 16/06</strong></p>
<p>Este post lleva varios días colocado en el top10 de los resultados de google.es al buscar <strong>&#8216;espriplopio&#8217;</strong>. Digo yo que de algo me tendría que servir escribir (bueno, cuando escribía&#8230;) un blog desde diciembre de 2004 y tener un dominio .com desde 2007 <img src="https://s.w.org/images/core/emoji/13.1.0/72x72/1f642.png" alt="🙂" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /><br />
Un día os contaré qué cosas pueden ocurrir cuando posicionas tu página en la primera posición de google.es cuando la gente busca información sobre un restaurante en concreto o una peluquería!</p>
<p>Reconozco que mis lectores, bueno no sé si todavía queda alguno por ahí (algún &#8216;reader&#8217; que todavía mantiene su fidelidad en su lector de &#8216;feeds&#8217;), en cualquier caso, decía, reconozco que aquellos que se pasen por aquí merecen descubrir las historias a las que os tenía acostumbrados, más aún cuando llevo meses sin hacerlo. Sin embargo, hoy el domingo dará paso al lunes y en olivermiranda.com seguirán faltando las letras que os debo desde hace tanto tiempo.</p>
<p><strong>Espriplopio.</strong> Detrás de una palabra que oficialmente no existe aparece la respuesta a dos preguntas: ¿Por qué llevas tanto tiempo sin escribir? y ¿por qué has vuelto hoy a hacerlo?</p>
<p>La primera la responde en parte, pero no diré nada más hasta dentro de un tiempo. Sobre la segunda es sencillo, vuelvo a escribir para promocionar una palabra sobre la que un grupo de amigos hemos montado una especie de cóctel fantástico que descubrimos hace poco. Así pues, sólo puedo invitaros a disfrutar de él con nosotros, aunque primero os pedimos algo de participación, esto es, uniros y participar en <a href="http://www.facebook.com/pages/Espriplopio/128990833847184?sk=wall" target="_blank">nuestra página en facebook</a> (todavía en proceso de formación), en <a href="http://twitter.com/#!/Espriplopio_com" target="_blank">nuestro twitter</a> (aún en el vientre de su madre) y en nuestra web <a href="http://www.espriplopio.com/" target="_blank">www.espriplopio.com</a> (una cosilla modesta)</p>
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		<title>«¡mi bolso!»</title>
		<link>http://olivermiranda.com/2011/05/13/%c2%a1mi-bolso/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Óliver]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 May 2011 18:47:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[descategorizado]]></category>
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					<description><![CDATA[Era como si no me importara. Habíamos facturado el equipaje y nos dirigíamos al control de acceso. Entonces&#8230; «¡mi bolso!», exclamé con una voz más seria que preocupada. «Mi bolso» significaba las llaves de casa, un par memorias USB con información copiada en el ordenador de la oficina pero que había pensado consultar durante el &#8230; <a href="http://olivermiranda.com/2011/05/13/%c2%a1mi-bolso/" class="more-link">Sigue leyendo <span class="screen-reader-text">«¡mi bolso!»</span></a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Era como si no me importara. Habíamos facturado el equipaje y nos dirigíamos al control de acceso. Entonces&#8230; <strong>«¡mi bolso!»</strong>, exclamé con una voz más seria que preocupada. «Mi bolso» significaba las llaves de casa, un par memorias USB con información copiada en el ordenador de la oficina pero que había pensado consultar durante el fin de semana, un iPod, un iPad&#8230; también guardaba algunos papeles pero no recordaba cuáles. Como tampoco recordaba dónde exactamente había dejado el bolso por última vez. ¿En la sala de prensa?, ¿en el autobús que diez minutos antes nos había traído al aeropuerto&#8230;? Dudaba yo y dudaba ella. Volvíamos a estar juntos en un aeropuerto italiano y <a href="http://olivermiranda.com/2008/07/04/una-alternativa-al-vuelo-trn-bcn/" target="_blank">el guión marcado se torcía de nuevo</a>. Decidimos entonces apostar por la primera opción e hicimos un par de llamadas. De repente recordé una conversación que habíamos mantenido justo antes de que arrancara el autobús. Recordaba el diálogo y recordaba también que mientras hablábamos yo había dejado mi bolso en el compartimento superior del autobús. Debíamos cambiar nuestro &#8216;plan de rescate&#8217;.</p>
<p>Buscamos las oficinas de la compañía de autobuses que nos había traído hasta allí pero no terminamos de dar con ellas. Así pues, ya en la planta inferior, en la zona de llegadas del aeropuerto de Milán-Malpensa, y mientras la dejaba a ella averiguando donde estaban las oficinas, yo buscaba una puerta hacia el exterior.</p>
<p>Fuera encontré a un par de autobuses que compartían compañía con el mío. Observé a un tipo con un pinganillo y me acerqué a él. Con mi catalán italianizado (una de las vías más rápidas para comunicarse que había descubierto esos días en Milán) le expliqué el problema mientras le enseñaba mi tique. Antes de preguntarle si me había entendido ya estaba llamando a cocheras. Entonces llegó ella y tomó el mando de la conversación. Describió mi bolsa y&#8230; debíamos esperar diez minutos, nos dijo el hombre del pinganillo.</p>
<p>Durante la espera, algo más larga de lo esperado, pero muy tranquila, me entretuve viendo como dos compañías de autobuses distintas luchaban por hacerse con la pasta de los recién llegados. Divertido verlo desde fuera, nada saludable vivirlo desde dentro, supongo.</p>
<p>Más de 20 minutos después del «esperad 10 minutos» llegó un coche oscuro y de repente mi bolso apareció a través de la ventanilla del copiloto. Terminaba ahí una nueva <a href="http://olivermiranda.com/2008/05/22/aventura-aeroportuaria/" target="_blank">&#8216;aventura aeroportuaria&#8217;</a>. ¿Habrán más? No lo dudo.</p>
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		<title>la muerte no requiere demasiadas palabras</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Óliver]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 19 Sep 2010 21:33:52 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Todavía me queda más de hora y media de viaje. Hace frío. Me duele la cabeza y estoy comenzando a marearme. A mi lado una espigada joven acaba de reclinar su asiento hacia atrás buscando un ápice de comodidad que le ayude a descansar un poco durante las casi cuatro horas que le restan hasta &#8230; <a href="http://olivermiranda.com/2010/09/19/la-muerte-no-requiere-demasiadas-palabras/" class="more-link">Sigue leyendo <span class="screen-reader-text">la muerte no requiere demasiadas palabras</span></a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Todavía me queda más de hora y media de viaje. Hace frío. Me duele la cabeza y estoy comenzando a marearme.</p>
<p>A mi lado una espigada joven acaba de reclinar su asiento hacia atrás buscando un ápice de comodidad que le ayude a descansar un poco durante las casi cuatro horas que le restan hasta su destino. Intenta, sin éxito, echar una cabezada. Está nerviosa, está triste. Piensa una y otra vez qué va a decirle cuando después de abrazarlo se detenga ante sus ojos llorosos. Hace un rato la he escuchado pedir consejo por teléfono: “¿Qué se dice en estos casos?”, preguntaba desconcertada. “¿Sólo?”, replicaba a la respuesta que había recibido desde el otro lado.</p>
<p><strong>La muerte no requiere demasiadas palabras</strong>. Además ya tendrán tiempo para hablar, para llorar juntos recordando su marcha, para sonreír al unísono cuando les venga a la memoria alguno de los grandes momentos que vivieron.</p>
<p>Mira a través de la ventana del autobús, cierra los ojos, parece dormirse&#8230;</p>
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		<title>sobre este viejo y restaurado columpio</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Óliver]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Aug 2010 19:22:26 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Sentado en un columpio cuyo movimiento controlo con unos pies que no se atreven a despegar del suelo, miro a mi izquierda una farola cuya anaranjada luz me sorprendió la primera vez que nos conocimos. No recuerdo cuándo, así que debió ocurrir hace ya mucho tiempo. ¿Quince años? Tal vez. En los escasos ratos que &#8230; <a href="http://olivermiranda.com/2010/08/30/sobre-este-viejo-y-restaurado-balancin/" class="more-link">Sigue leyendo <span class="screen-reader-text">sobre este viejo y restaurado columpio</span></a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Sentado en un columpio cuyo movimiento controlo con unos pies que no se atreven a despegar del suelo, miro a mi izquierda una farola cuya anaranjada luz me sorprendió la primera vez que nos conocimos. No recuerdo cuándo, así que debió ocurrir hace ya mucho tiempo. ¿Quince años? Tal vez.</p>
<p>En los escasos ratos que puedo sentarme a rumiar <strong>sobre este viejo y restaurado columpio </strong>todo lo que veo a mi alrededor me coge de la mano y me lleva de paseo por otros tiempos. Aquí no tengo presente, sólo soy un visitante esporádico y escurridizo, antes de que cuatro conozcan mi llegada ya me he marchado.</p>
<p>Sigo observando. Los geranios visten una pared blanca y entonces&#8230; más o menos a esta hora, sobre las nueve de la noche, en aquellos lejanos mil novecientos cogía la manguera y con suavidad regaba un jardín del que hoy estoy más orgulloso que ayer, será, supongo, porque entonces esto era cotidianidad, y ahora, convertido en urbanita, observo los jardines como un lujo de clases pudientes.</p>
<p>Comienza a oscurecer.</p>
]]></content:encoded>
					
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		<title>el precio a pagar por no salir de casa con diez euros sueltos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Óliver]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 18 May 2010 19:17:07 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[He calculado todos los movimientos para alcanzar la estación de tren del aeropuerto de Düsseldorf a las 11:20. Tengo once minutos para sacar un billete en una máquina que ya conozco y bajar al andén. Suficiente. Sin embargo no sólo necesito tiempo, también requiero un maldito billete de 10 euros. En la cartera tengo tres &#8230; <a href="http://olivermiranda.com/2010/05/18/el-precio-a-pagar-por-no-salir-de-casa-con-diez-euros-sueltos/" class="more-link">Sigue leyendo <span class="screen-reader-text">el precio a pagar por no salir de casa con diez euros sueltos</span></a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>He calculado todos los movimientos para alcanzar la estación de tren del aeropuerto de Düsseldorf a las 11:20. Tengo once minutos para sacar un billete en una máquina que ya conozco y bajar al andén. Suficiente. Sin embargo no sólo necesito tiempo, también requiero un maldito billete de 10 euros.</p>
<p>En la cartera tengo tres de 50 y uno de 20. No tengo ni de 10, ni de 5 y menos aún 9,8 euros en monedas. Aunque antes de llegar a esa conclusión he probado a introducir el billete de 20 media docena de veces pensando que eran sus arrugas las que impedían su aceptación. Así que ahí estaba yo haciendo el imbécil acariciando un billete que si supiera hablar me hubiera gritado: “Atontao&#8217;, quieres mirar la pantalla, dice que a mí no me han invitado a esta fiesta.”</p>
<p>Busco una máquina de cambio, un bar,&#8230; una solución. Nada. Preguntas y las respuestas son peores que el silencio, “ves aquí, ves allá&#8230;” ¿Aquí y allá? ¡Si no hay nada! 11:21. He perdido el tren. Ahora no puedo dejar escapar el de las 11:50. ¿Soluciones? ¡Eureka! Compro un billete de ida y vuelta, y mato dos pájaros de un tiro. El menú está en castellano, pero aquí uno no encuentra la fórmula para comprar la vuelta&#8230; He de buscar otra alternativa. Podría comprar un billete más, lo más baratito, hasta llegar a los 10 euros y pico, ¿no? Jugueteo con la máquina expendedora de billetes en busca del tique a dos duros que sumado al mío me saque de este callejón sin salida. Billete sencillo: 1,3 euros. Ese es <strong>el precio a pagar por no salir de casa con diez euros sueltos</strong> en el bolsillo. Mientras bajo el andén rumió qué voy a hacer con un billete sencillo que no sé para qué sirve.</p>
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