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		<title>Eco de un mensaje</title>
		<link>https://pakusland.net/archives/eco-de-un-mensaje/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[pakus]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 Jan 2026 10:49:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creaciones]]></category>
		<category><![CDATA[#motivosparaserfeliz]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[cumpleaños]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>
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					<description><![CDATA[Día 6 Mateo: “¡Buenos días! El bosque ya está cubierto de rocío.” Luna: “¡Buenos días! El mar está tranquilo, la marea apenas sube.” Mateo se levanta en su casa de madera al borde del pueblo, abre la ventana y siente el aire fresco de la montaña.Luna, en su apartamento con vista al puerto, abre la ...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>Día 6</h2>
<ul>
<li>Mateo: <em>“¡Buenos días! El bosque ya está cubierto de rocío.”</em></li>
<li>Luna: <em>“¡Buenos días! El mar está tranquilo, la marea apenas sube.”</em></li>
</ul>
<p>Mateo se levanta en su casa de madera al borde del pueblo, abre la ventana y siente el aire fresco de la montaña.<br />Luna, en su apartamento con vista al puerto, abre la persiana y observa cómo el sol se refleja en la espuma de la bahía. Ambas personas empiezan el día con la misma costumbre: enviar un saludo a quien acaban de conocer en la aplicación.</p>
<p><span id="more-1245"></span></p>
<h2>Día 13</h2>
<ul>
<li>Mateo: <em>“Ayer descubrí una ruta nueva al Mirador del Águila. La vista me dejó sin aliento. ¿Te gustan los lugares altos?”</em></li>
</ul>
<p>Mateo lleva su cámara analógica colgada al cuello y una libreta donde anota los nombres de los árboles que encuentra. Mientras sube la senda, abre el libro que lleva bajo el brazo y lee un párrafo de Los Pilares de la Tierra, imaginando cómo serían esas murallas en la montaña que recorre.</p>
<h2>Día 21</h2>
<ul>
<li>Luna:<em> “Acabo de terminar El Atlántico Invisible de Javier Marín. Me hizo pensar en cuántas historias guarda el mar bajo la superficie. ¿Has leído algo parecido?”</em></li>
</ul>
<p>Luna vuelve de su sesión de surf, se seca con una toalla y se sienta en el balcón con una taza de té de hierbas. Su e-reader está cargado de cientos de títulos; hoy ha terminado el último capítulo y lo comparte con entusiasmo.</p>
<h2>Día 27</h2>
<ul>
<li>Mateo: <em>“Me encantan los libros que mezclan historia y naturaleza. Ahora estoy en El Guardián de los Bosques.”</em></li>
<li>Luna: <em>“Yo también. Me fascina cuando una historia nos lleva a caminar por lugares que nunca hemos pisado.”</em></li>
</ul>
<p>Ambos empiezan a enviarse fragmentos de texto que les gustaron. Cada cita es acompañada de una pequeña descripción del entorno donde la leen: Mateo bajo un pino, Luna bajo la luz tenue de su lámpara de escritorio.</p>
<h2>Día 35</h2>
<ul>
<li>Mateo: <em>“Hoy el amanecer se coló entre los pinos y pensé… ¿cómo sería despertar con el sonido del mar?”</em></li>
<li>Luna:<em> “Escuché el canto de los pájaros de montaña en la radio de la playa. Me hizo sentir… extrañamente conectada.”</em></li>
</ul>
<p>Las palabras empiezan a cruzar la frontera de lo cotidiano y a tocar sentimientos más profundos. Mateo contempla la niebla disipándose entre los troncos. Luna siente la brisa marina acariciar su rostro mientras escucha la trino de los gorriones.</p>
<h2>Día 40</h2>
<p>Luna revisa la pantalla, el corazón late rápido. <em>“Si le propongo encontrarnos cara a cara, ¿qué pensará?”</em></p>
<h2>Día 41</h2>
<ul>
<li>Luna:<em> “¿Qué te parece si nos vemos en persona? Hay un café con terraza que da al puerto, podría ser nuestro punto de encuentro.”</em></li>
<li>Mateo: <em>“Me encantaría. Tengo una pequeña taberna en el pueblo donde la gente se reúne después de la caminata. Podríamos quedar allí.”</em></li>
</ul>
<p>Luna imagina la terraza con mesas de hierro y vistas al horizonte azul; Mateo visualiza la taberna con su chimenea crepitante y mesas de madera. Cada uno describe el lugar como si ya lo conociera, sin sospechar que el otro lo está imaginando en un entorno muy distinto.</p>
<h2>Día 48</h2>
<p>Luna se prueba varios atuendos, elige una chaqueta azul que le recuerda al océano. <em>“¿Y si él me ve demasiado urbanita? ¿Le gustaré?”</em></p>
<ul>
<li>Mateo: <em>“Todo listo, la taberna está abierta. ¿A qué hora piensas llegar?”</em></li>
<li>Luna: <em>“Voy a salir de la ciudad a las 10 y caminaré hasta la carretera que lleva al pueblo. ¿Nos vemos allí?”</em></li>
</ul>
<p>Mateo revisa su ropa y coge una botella de vino de la región y una vela para la mesa. Luna se pone su chaqueta impermeable, revisa el GPS que le llevará por la carretera que conecta la costa con el interior y empaqueta una libreta para anotarle a Mateo los nombres de los pájaros que escuche en el camino.</p>
<h2>Día 49</h2>
<ul>
<li>Mateo: <em>“Ya estoy en la entrada de la taberna, la puerta está abierta. ¿Ya estás cerca?”</em></li>
<li>Luna: <em>“Acabo de bajar del último tramo de la carretera, pero el camino está bloqueado por una caída de rocas. No sé si pueda seguir.”</em></li>
</ul>
<p>Una notificación aparece en el móvil de Luna:</p>
<blockquote>
[Sistema] Actualización Beta Temporal v2.1 – Canal de comunicación intergeneracional activado.</p>
</blockquote>
<p>Al mismo tiempo, el sello de tiempo del mensaje de Mateo cambia a una fecha que corresponde a casi un siglo antes.</p>
<p>Un destello de datos muestra que la aplicación que usan fue creada como experimento de <em>“Comunicación cuántica a través de bucles temporales”,</em> el bug que permite el cruce de épocas quedó activo sin que ninguno de los usuarios lo supiera.</p>
<p>Mateo mira la puerta de la taberna, la lluvia comienza a golpear el tejado y la gente del pueblo se retira temprano.</p>
<p>Luna está atrapada en la carretera bloqueada, sin poder avanzar hacia la taberna.</p>
<ul>
<li>Luna: <em>“Mateo… creo que… estamos hablando desde dos siglos diferentes.”</em></li>
</ul>
<p>La pantalla sigue llenandose de mensajes, conscientes ahora de que el puente que los une es solo digital y que el encuentro físico jamás será posible. </p>


<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p></p>
</blockquote>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El hombre que cavaba</title>
		<link>https://pakusland.net/archives/el-hombre-que-cavaba/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[pakus]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 28 Jan 2025 05:25:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creaciones]]></category>
		<category><![CDATA[#motivosparaserfeliz]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[cumpleaños]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>
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					<description><![CDATA[En una pequeña aldea, rodeada de verdes colinas, frondosos bosques y cielos despejados, vivía un hombre de mediana edad con una sonrisa apacible y un corazón siempre dispuesto a escuchar. Era conocido por su tranquilidad y por los pequeños rituales que realizaba cada año, aunque nadie entendía muy bien su propósito. El misterioso agujero Una ...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>En una pequeña aldea, rodeada de verdes colinas, frondosos bosques y cielos despejados, vivía un hombre de mediana edad con una sonrisa apacible y un corazón siempre dispuesto a escuchar. Era conocido por su tranquilidad y por los pequeños rituales que realizaba cada año, aunque nadie entendía muy bien su propósito.</p>



<span id="more-1239"></span>



<h2 class="wp-block-heading">El misterioso agujero</h2>



<p>Una mañana, al romper el alba, este hombre salió al campo cercano a su casa llevando consigo una pala. Sin decir palabra, comenzó a cavar. La tierra era blanda, y con cada palada el agujero crecía un poco más. Los vecinos, intrigados, se acercaron poco a poco.</p>



<p>—<em>¿Qué estás haciendo?</em> —le preguntaron algunos.</p>



<p>—<em>Cavo</em> —respondía él, sin levantar la vista ni detenerse.</p>



<p>—<em>¿Vas a plantar algo?</em> —inquirieron unos.</p>



<p>—<em>¿O estás construyendo un pozo?</em> —aventuraron otros.</p>



<p>Incluso alguien sugirió, en voz baja, que tal vez estaba construyendo una trinchera para defenderse de algún peligro imaginario. Pero el hombre siempre daba la misma respuesta:</p>



<p>—<em>Cavo</em>.</p>



<p>El sol subía en el cielo, y el agujero ya era tan profundo como alto era él. Cansado, sudoroso y con las manos llenas de ampollas, el hombre finalmente se detuvo. Al alzar la vista, descubrió que una multitud se había congregado a su alrededor. Todos lo miraban con curiosidad y algo de desconcierto.</p>



<p>El hombre salió del hoyo, se sacudió la tierra de las manos y dijo:</p>



<p>—<em>¿Os preguntáis para qué he cavado esto? Venid mañana y lo veréis con vuestros propios ojos</em>.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La revelación</h2>



<p>La noticia corrió por la aldea, y al día siguiente, mucho antes de que el sol despuntara, una multitud aún más grande se reunió junto al agujero. El hombre apareció con la misma pala de ayer, pero esta vez comenzó a llenar el hoyo con la tierra que había sacado. El asombro fue general.</p>



<p>—<em>¿Por qué alguien haría un hoyo para luego rellenarlo?</em> —se escuchaba entre murmullos.</p>



<p>Cuando finalmente terminó, el hombre clavó la pala en el suelo, se giró hacia la multitud y dijo con una sonrisa:</p>



<p>—<em>Listo. Ya estoy preparado para un nuevo año de desafíos, retos, buenos momentos y no tan buenos, aprendizaje y des-aprendizaje, viejos amigos y nuevos amigos, amores y desamores, ganancias y pérdidas&#8230; ya estoy listo para este año que empiezo.<strong> Hoy es mi cumpleaños, y he plantado en ese agujero todo lo que he acumulado en este último año</strong>.</em></p>



<h2 class="wp-block-heading">El Legado</h2>



<p>La multitud lo miraba en silencio, sin entender del todo sus palabras. Pero el hombre señaló los frondosos bosques que se alzaban tras su casa y añadió:</p>



<p>—<em>Lo hago desde hace muchos años, y con ello sé que crecerá algo bueno y valioso. <strong>Todo lo que soy, lo que he vivido, lo que he aprendido, está ahí, alimentando algo que aún no vemos pero que un día florecerá</strong>.</em></p>



<p>La multitud comenzó a dispersarse, algunos riendo, otros reflexionando. Pero en los días que siguieron, más de uno se vio en los campos, pala en mano, comenzando a cavar.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La magia invisible</title>
		<link>https://pakusland.net/archives/la-magia-invisible/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[pakus]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 28 Jan 2024 07:48:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creaciones]]></category>
		<category><![CDATA[#motivosparaserfeliz]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[cumpleaños]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>
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					<description><![CDATA[Hacia tiempo que Alaric había sobrepasado la edad en que el cuerpo empieza a decaer. En una vida anterior sus sueños de ser mago fueron truncados por la llegada de la guerra. Antes, en sus días de juventud, Alaric había soñado con una carrera mágica llena de deslumbrantes trucos y reconocimiento mundial. Sin embargo, las ...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Hacia tiempo que Alaric había sobrepasado la edad en que el cuerpo empieza a decaer. En una vida anterior sus sueños de ser mago fueron truncados por la llegada de la guerra. Antes, en sus días de juventud, Alaric había soñado con una carrera mágica llena de deslumbrantes trucos y reconocimiento mundial. Sin embargo, las circunstancias de la guerra le arrebataron esa posibilidad.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>No puedes domar el espíritu de alguien que tiene magia corriendo en sus venas.</p>
<cite>Autor desconocido</cite></blockquote>



<p>Aunque las bombas y la destrucción arrasaron con muchos aspectos de su vida, Alaric decidió que su magia aún tenía un propósito: <strong>traer alegría a los corazones que más lo necesitaban</strong>. Con el tiempo, se convirtió en una figura querida en su pequeño pueblo, aunque sus sueños ya no tenían el brillo de antaño, sus trucos siguieron arrebatando sonrisas. </p>



<span id="more-1228"></span>



<p>Sin embargo, hacía ya varios años en los que Alaric había comenzado a perder la confianza en su propia magia. La edad, o tal vez el mundo que le rodeaba, se apoderó de él, y los trucos que alguna vez asombraron a los que le rodeaban ahora parecían desvanecerse en la realidad gris de la vida cotidiana.</p>



<p>Un día, mientras paseaba por el parque, se sentó en un banco y contempló con tristeza su viejo bastón mágico, el cual ya no respondía a sus órdenes de la misma manera. <em><strong>«Quizás la magia ha abandonado este mundo, o tal vez sea yo quien ha perdido la chispa»</strong></em>, murmuró para sí mismo.  La tristeza se reflejaba en sus ojos, y la desconfianza en su propia habilidad se apoderaba de su corazón.</p>



<p>En ese momento, una voz suave y familiar resonó en su mente. Eran recuerdos, fragmentos de momentos felices que había compartido con aquellos a quienes había tocado con su magia invisible. Recordó las risas de los niños, las miradas de gratitud de los padres y la cálida sensación de haber hecho una diferencia en sus vidas. Atravesó aquella puerta abierta al pasado y recorrió la galería de recuerdos felices.</p>



<p>Y aquel 28 de Enero, cuando pleno aniversario de su nacimiento, con una chispa de nostalgia en sus ojos, Alaric decidió regresar a casa. Cruzó la puerta y se encontró frente a la mujer que durante más de media vida había estado a su lado. Una sonrisa jugaba en sus labios mientras lo felicitaba por su cumpleaños. Sus hijas también estaban allí, irradiando luz y alegría, como siempre lo habían hecho.</p>



<p>Alaric se sumió en la calidez de su hogar, pero al girar la mirada hacia la puerta que había tras ellas, vio cómo esta se abría de par en par. En ese umbral, aparecieron muchos de <strong>sus viejos amigos, aquellos con los que había compartido tantos momentos a lo largo de los años. La sorpresa y la alegría llenaron la habitación </strong>mientras los amigos lo rodeaban, expresando su gratitud y compartiendo historias de cómo sus vidas estaban llenas de huellas compartidas.</p>



<p>Alaric se dio cuenta de que la magia verdadera no se desvanecía con la edad ni perdía su esplendor. La magia estaba en los lazos que había creado, en las sonrisas que había compartido y en los corazones que había tocado. A través de la puerta de sus recuerdos, Alaric encontró la evidencia de que, <strong>aunque su magia podía haber cambiado con el tiempo, seguía siendo tan poderosa como siempre:</strong> una magia invisible que había tejido felicidad en la vida de aquellos que le rodeaban.</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Insomnio</title>
		<link>https://pakusland.net/archives/insomnio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[pakus]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 28 Jan 2023 08:55:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creaciones]]></category>
		<category><![CDATA[#motivosparaserfeliz]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[cumpleaños]]></category>
		<category><![CDATA[sueños]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>
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					<description><![CDATA[Desde muy pequeño padecía de insomnio. No era un caso común, todo lo contrario, ya que nunca dormía. Recordaba como sus padres le cantaban, explicaban historias y se desesperaban viendo sus ojos abiertos de par en par. Lo intentaban todo, pero él no sentía la necesidad de dormir. Los quería mucho, por ello a veces ...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Desde muy pequeño padecía de insomnio. No era un caso común, todo lo contrario, ya  que <strong>nunca dormía</strong>. </p>



<p>Recordaba como sus padres le cantaban, explicaban historias y se desesperaban viendo sus ojos abiertos de par en par. Lo intentaban todo, pero él no sentía la necesidad de dormir. Los quería mucho, por ello a veces cerraba los ojos y se hacía el dormido. Y cuando ellos marchaban a su habitación a descansar, el volvía a abrir los ojos y se pasaba la noche en vela.</p>



<p>Con los años no mejoró. Días y días sin dormir. No sentía cansancio, no desconectaba su mente, estaba despierto continuamente. Esto le acarreó algún que otro problema.</p>



<span id="more-1220"></span>



<p> En sus años de juventud, fue genial poder pasar noches enteras de fiesta y sus amigos disfrutaban con él. Sin embargo a partir de un cierto número de noches desveladas, todos querían bajar el ritmo, acostarse y dejarse caer en brazos de Morfeo. Pero él no. Seguía despierto, cuando todos se retiraban, él continuaba.</p>



<p>En alguna ocasión tuvo la suerte de conocer a alguien, alguien compatible con sus gustos y su forma de entender la vida. Sin embargo, cuando llegaba la noche, las diferencias eran irreconciliables. Llegaba un día en que sus parejas querían dormir y él tenia que fingir, cerrando los ojos, para parecer normal. Tal como había hecho con sus padres.</p>



<p><strong>Tanto fingir acababa siempre igual&#8230; soledad</strong>.</p>



<p>Con el tiempo decidió aprovechar su falta de sueño y trabajaba en cualquier horario nocturno. Fue vigilante, gestor de residuos urbanos, farero, taxista y conductor de autobús. Los turnos nocturnos que nadie quería eran sus favoritos. Podía mantenerse despierto toda la noche y durante el día no dormía pero a nadie le extrañaba. Eso le hacía sentir normal. </p>



<p>Había consultado al médico para intentar tratar su falta de sueño. Pruebas, diagnósticos, drogas&#8230; nada había servido. Cansado de estudios clínicos decidió no volver a comentarlo con nadie más. Era su secreto. </p>



<p>No dormir no tenía ningún impacto en él. Estaba activo y descansado. Era el sentimiento de no encajar en una sociedad que alternaba actividad y sueño lo que le hacía sentirse diferente e incomprendido. </p>



<p><strong>Y solo.</strong></p>



<p>A decir verdad, había conocido el sueño. Una vez al año, cada <strong>28 de Enero</strong>, su cuerpo decía basta y dormía durante 24 horas. <strong>Coincidía con el día de su aniversario</strong>. </p>



<p>Era todo un regalo, no porque necesitara descansar, como le pasaba al resto de los humanos. No, ese día su mente dejaba de lado las restricciones que mantenían su cordura en los límites de lo común. Esas  horas soñaba. </p>



<p><strong>Soñar era lo más maravilloso del mundo, más allá del amor, del sexo, de las drogas&#8230; soñar le permitía ser quién no era.</strong> Y sus sueños eran todo un regalo. Año a año atesoraba ese momento, lo grababa en su mente y lo revivía a diario durante sus largos meses de insomnio.</p>



<p>Aquel 28 de Enero, cuando se celebraba su <strong>46 aniversario</strong>, cayó dormido. Dispuesto a soñar&#8230; y sucedió algo tan inexplicable como real. </p>



<p>Ese sueño perduró más de 24 horas, al día siguiente seguía soñando, y el siguiente también. Fue a trabajar, al gimnasio, al teatro, a cenar, se encontró con sus amigos, conoció nuevas personas, se enamoró, tuvo dos hijas, la vida continuó y el sueño con ella.</p>



<p>La gente lo veía igual que siempre, activo y risueño, pero él sabía que algo había cambiado&#8230;<strong> estaba soñando continuamente y era FELIZ</strong>.</p>



<p> </p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Las flores doradas</title>
		<link>https://pakusland.net/archives/las-flores-doradas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[pakus]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 28 Jan 2022 08:31:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creaciones]]></category>
		<category><![CDATA[#motivosparaserfeliz]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[cumpleaÃ±os]]></category>
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					<description><![CDATA[La maldición …y así hasta el final de tus días… &#8211; maldijo el brujo Balbasaur a quién atravesaba su corazón con una espada valyria. Balbasaur había sido el tirano que, durante más de trescientos años, había sometido a los habitantes de reino de Asgard destinándolos a la crueldad y la miseria. Por fin, un caballero, ...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<h2 class="wp-block-heading" id="la-maldicion">La maldición</h2>



<p><em>…y así hasta el final de tus días…</em> &#8211; maldijo el brujo Balbasaur a quién atravesaba su corazón con una espada valyria.</p>



<p id="la-maldicion">Balbasaur había sido el tirano que, durante más de trescientos años, había sometido a los habitantes de reino de Asgard destinándolos a la crueldad y la miseria. Por fin, un caballero, Finrod Felagund, había hecho justicia.</p>



<p id="la-maldicion">El heroico caballero notó al instante los efectos de aquellas palabras, su cuerpo no padeció, sus órganos, intactos, seguían funcionando, su sangre seguía recorriendo, como antes, todo su cuerpo. Sin embargo, su alma, que había sufrido durante tantos años la tortura de la guerra, se estaba convirtiendo en piedra.</p>



<p id="la-maldicion">A partir de aquel día, <strong>Finrod, fue incapaz de sentir amor</strong>. El odio, la tristeza, la melancolía, el temor y la soledad le acompañaron desde entonces.</p>



<p id="la-maldicion">Sólo sus compañeros le instaron a buscar sanación, algo que pudiera devolver al Felagund de antaño. Conocieron maestros de la alquimia, curanderos y doctores. Ninguno de ellos podía contrarrestar la maldición de Balbasaur.</p>



<p id="la-maldicion">Y así comenzó la búsqueda.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><em>¿Que es de un hombre sin el amor? ¿Que es de su felicidad? ¿De su vida?</em></p></blockquote>



<h2 class="wp-block-heading" id="la-busqueda">La búsqueda</h2>



<p>El sol empezaba a ocultarse cuando Finrod y sus ya desanimados compañeros cruzaron a caballo el puente de Menegroth. Se repartieron por el Bosque de Kelvar buscando una flor que no podía existir. Una flor capaz de sanar el alma de Finrod, de devolverle aquella capacidad perdida.</p>



<p>Finrod se separó primero de su séquito y se adentró después en el bosque, pues la mayoría de las flores de los alrededores de palacio ya habían sido cuidadosamente observadas por un millar de ojos sin éxito alguno. Espoleó a su montura hasta un altozano en la masa verde del bosque.</p>



<p>Entonces desmontó y sacó el arpa que llevaba consigo y que acompañaba la espada que le había traído tantas desgracias. Sus dedos pulsaron suavemente las cuerdas de plata. Con lentitud, acarició una melodía y poco a poco, el sonido tenue se elevó en el aire vespertino, entrelazando la base del sortilegio, tejiendo con hierba y plumas un lecho mullido, cubriendo con ramas el vacío, trinando los rayos del sol que descendía, formando un nido acogedor de música y luz. Los ruidos del bosque parecieron acompasarse a la suave melodía: el roble, la hierba, la piedra y el musgo escucharon primero y se sumaron después. Y sólo entonces Finrond cantó, llamando a las Olvar por su nombre, a las pequeñas criaturas del mundo por los sonidos que les pertenecían, por las palabras que les definían y expresaban lo que eran. Llamó al gorrión y al ruiseñor, al ratón y al zorro, a la ardilla y la liebre. El tejón y la lechuza, despertaron de su sueño. Finrod Felagund, señor de Argothrond, Hacedor de Cantos, príncipe de los Nazgul, tocó y cantó, y su magia invocó al Bosque de Kelvar.</p>



<p>Por fin dejó de tocar y habló con voz resonante:</p>



<p><em>Soy Finrod, señor de Argothrond, Desbastador de Cavernas. Aquel que acabó con Balbasaur y toda su crueldad y que por ello fue maldito. Busco la flor que pueda acabar con el hechizo que este lanzó con su último aliento, justo antes de su muerte.</em></p>



<p>La lechuza giró la cabeza y dijo:</p>



<p><em>Tu nombre y tu linaje es claro para nosotros, pues también el dolor se ha silenciado en los bosques y una misma música de paz y justicia habita en vuestra voz. Pero la respuesta a tu pregunta no la conocemos, porque ¿qué flor puede sanar una alma vacía como la vuestra?</em></p>



<p>No se dio Finrod por vencido y se volvió hacia el ruiseñor:</p>



<p><em>¿Tampoco tú, Cantor de la Noche, sabes d</em>ónde he de hallar esta flor milagrosa?</p>



<p><em>No, señor</em> &#8211; respondió el ruiseñor.</p>



<p><em>¿Y tú, ardilla, que te afanas en lo alto</em>?</p>



<p><em>No sabría responderte, mi señor </em>-dijo la ardilla.</p>



<p><em>¿Y tú, ratón oculto en la hierba?</em></p>



<p><em>No conozco tal flor, mi señor</em> &#8211; chilló muy bajito el ratón.</p>



<p>Y así, una tras otra, las criaturas de Kelvar proclamaron su incapacidad para ayudar a Finrod. Entonces, el príncipe se desesperó y se lamentó con fuerza:</p>



<p><em>¿Es que no hay en este bosque elfo, ave o bestia que no sepa responder con negativas?</em></p>



<p>Y se oyó la voz del tejón que carraspeó con voz profunda:</p>



<p><em>Mi noble señor, eso sí lo podemos responder. Pues es fama que a la orilla del Ara vive una misteriosa doncella que jamás ha dicho la palabra «no», sino que más bien dice a todo que sí.</em> </p>



<p>Finrod quedó asombrado.</p>



<p><em>No sé que me maravilla más: la inventiva de un tejón, o la absurda idea que expresas</em> -le dijo.</p>



<p>Pero los demás animales apoyaron al tejón con una gran algarabía, jurando y perjurando que no había dicho sino la verdad y que efectivamente había en el río una doncella que a todo decía que sí. Entonces el príncipe estalló en risas y les dijo:</p>



<p><em>Anochece ya y poco puedo hacer por continuar mi búsqueda, que hoy de nuevo sera infructuosa. Pero me intriga esto que me contáis y si me lleváis con esa doncella quizá pueda contar un cuento a aquellos que encuentre en mi camino, a mis compañeros alrededor del fuego.</em></p>



<p><em>Así lo haremos, señor</em> &#8211; dijo la lechuza. &#8211; <em>¡Sígueme, pues, con tu montura, porque la luna ya se adueña de los cielos, y las luces de Varda me señalan el camino!</em></p>



<h2 class="wp-block-heading" id="la-doncellamonto-entonces-felagund-en-su-corcel-y-emprendio-un-rapido-trote-tras-la-lechuza-que-resplandecia-con-luz-de-plata-entre-las-sombras-oscuras-del-crepusculo-larga-fue-la-cabalgata-del-principe-de-argothrond-y-las-densas-arboledas-pusieron-a-prueba-su-arte-como-jinete-pero-la-vista-penetrante-de-los-elfos-y-el-resplandor-de-las-estrellas-le-mostraron-las-sendas-y-la-lechuza-le-indico-la-direccion-por-fin-bajo-el-reinado-de-la-noche-oyo-con-nitidez-el-canto-de-las-aguas-y-supo-que-el-ara-estaba-cerca">La doncella</h2>



<p id="la-doncellamonto-entonces-felagund-en-su-corcel-y-emprendio-un-rapido-trote-tras-la-lechuza-que-resplandecia-con-luz-de-plata-entre-las-sombras-oscuras-del-crepusculo-larga-fue-la-cabalgata-del-principe-de-argothrond-y-las-densas-arboledas-pusieron-a-prueba-su-arte-como-jinete-pero-la-vista-penetrante-de-los-elfos-y-el-resplandor-de-las-estrellas-le-mostraron-las-sendas-y-la-lechuza-le-indico-la-direccion-por-fin-bajo-el-reinado-de-la-noche-oyo-con-nitidez-el-canto-de-las-aguas-y-supo-que-el-ara-estaba-cerca">Montó entonces Felagund en su corcel, y emprendió un rápido trote tras la lechuza, que resplandecía con luz de plata entre las sombras oscuras del crepúsculo. Larga fue la cabalgata del príncipe de Argothrond, y las densas arboledas pusieron a prueba su arte como jinete, pero la vista penetrante de los elfos y el resplandor de las estrellas le mostraron las sendas y la lechuza le indicó la dirección. Por fin, bajo el reinado de la noche, oyó con nitidez el canto de las aguas y supo que el Ara estaba cerca.</p>



<p id="la-doncellamonto-entonces-felagund-en-su-corcel-y-emprendio-un-rapido-trote-tras-la-lechuza-que-resplandecia-con-luz-de-plata-entre-las-sombras-oscuras-del-crepusculo-larga-fue-la-cabalgata-del-principe-de-argothrond-y-las-densas-arboledas-pusieron-a-prueba-su-arte-como-jinete-pero-la-vista-penetrante-de-los-elfos-y-el-resplandor-de-las-estrellas-le-mostraron-las-sendas-y-la-lechuza-le-indico-la-direccion-por-fin-bajo-el-reinado-de-la-noche-oyo-con-nitidez-el-canto-de-las-aguas-y-supo-que-el-ara-estaba-cerca"><em>Hemos llegado, mi señor</em> -dijo la lechuza. &#8211; <em>Detrás de aquellos sauces hay un prado, y en el prado una pequeña cabaña. Allí mora, a veces, la doncella que dice que sí.</em></p>



<p id="la-doncellamonto-entonces-felagund-en-su-corcel-y-emprendio-un-rapido-trote-tras-la-lechuza-que-resplandecia-con-luz-de-plata-entre-las-sombras-oscuras-del-crepusculo-larga-fue-la-cabalgata-del-principe-de-argothrond-y-las-densas-arboledas-pusieron-a-prueba-su-arte-como-jinete-pero-la-vista-penetrante-de-los-elfos-y-el-resplandor-de-las-estrellas-le-mostraron-las-sendas-y-la-lechuza-le-indico-la-direccion-por-fin-bajo-el-reinado-de-la-noche-oyo-con-nitidez-el-canto-de-las-aguas-y-supo-que-el-ara-estaba-cerca">Y dicho esto, la blanca criatura inclinó la cabeza a modo de despedida y se alejó por donde había venido.</p>



<p id="la-doncellamonto-entonces-felagund-en-su-corcel-y-emprendio-un-rapido-trote-tras-la-lechuza-que-resplandecia-con-luz-de-plata-entre-las-sombras-oscuras-del-crepusculo-larga-fue-la-cabalgata-del-principe-de-argothrond-y-las-densas-arboledas-pusieron-a-prueba-su-arte-como-jinete-pero-la-vista-penetrante-de-los-elfos-y-el-resplandor-de-las-estrellas-le-mostraron-las-sendas-y-la-lechuza-le-indico-la-direccion-por-fin-bajo-el-reinado-de-la-noche-oyo-con-nitidez-el-canto-de-las-aguas-y-supo-que-el-ara-estaba-cerca">Felagund desmontó y miró al cielo. Aún no era medianoche, pero Menegroth no debía estar cerca y sin duda sus hombres no echarían de menos su tristeza y su melancolía. Tomando el arpa y la espada, caminó hacia los sauces, que susurraban suaves canciones a la brisa nocturna y acariciaban el rostro del príncipe.</p>



<p id="la-doncellamonto-entonces-felagund-en-su-corcel-y-emprendio-un-rapido-trote-tras-la-lechuza-que-resplandecia-con-luz-de-plata-entre-las-sombras-oscuras-del-crepusculo-larga-fue-la-cabalgata-del-principe-de-argothrond-y-las-densas-arboledas-pusieron-a-prueba-su-arte-como-jinete-pero-la-vista-penetrante-de-los-elfos-y-el-resplandor-de-las-estrellas-le-mostraron-las-sendas-y-la-lechuza-le-indico-la-direccion-por-fin-bajo-el-reinado-de-la-noche-oyo-con-nitidez-el-canto-de-las-aguas-y-supo-que-el-ara-estaba-cerca">Finrod aspiró con fuerza, y le pareció oler un aroma extraño y antiguo, que le recordó cuando era niño, allí en Valimar, y jugaba a veces por las amplias praderas lejos de la costa. Durante unos instantes durmió como duermen los elfos, y se acentuó en él la nostalgia del pasado perdido.</p>



<p><em>¿Pero qué encantamiento es este que me atenaza?</em> -dijo de pronto-<em> ¿Es que he de ser apresado por las argucias de unos sauces cuando una misión me aguarda, por imposible que resulte salir airoso de ella? ¡Despierta, Felagund, y descubre qué misterio te aguarda!</em></p>



<p>Salió entonces de su sopor y las imágenes del pasado se evaporaron de su espíritu, pero el olor a aquello perdido aún impregnaba sus sentidos con agradable pertinacia. Finrod avanzó con paso decidido y dejando atrás los sauces, llegó a un amplio prado circular.</p>



<p>Las estrellas que tachonaban el cielo se reflejaban en innumerables margaritas blancas a sus pies, como si la tierra, envidiosa, desafiara con sus luces la obra de Varda. Allí, en el centro de aquel claro destellante, se veía una pequeña cabaña de madera, como las que usaban los Elfos Grises. No había luces encendidas en su interior, pero a la puerta estaba sentada la figura de una mujer.</p>



<p>Finrod se le acercó, caminando con tranquilidad entre las gemas del prado. La doncella apoyaba la espalda contra la cabaña, y miraba a lo alto, al cielo. Era joven y hermosa; vestía una corta túnica gris y sus pies desnudos se dejaban besar por la hierba mullida.</p>



<p>Cuando el príncipe llegó a su lado, ella le miró por fin y le sonrió.</p>



<p><em>Mi señora</em> -dijo Finrod con una reverencia- <em>me llamo Finrod. Soy un viajero curioso al que han atraído extraños rumores. Dicen que habita en estos bosques una doncella que a todo dice que sí.</em><br>La doncella asintió inclinando la cabeza con una gracia incomparable, y el príncipe deseó que volviera a hacer ese gesto .</p>



<p><em>¿Sois vos esa doncella?</em> -preguntó.</p>



<p>Ella cumplió el anhelo de Finrod y volvió a asentir, y sus ojos marrones parecían brillar con alegría.</p>



<p><em>Señora, esto me asombra. ¿Siempre decís que sí?</em></p>



<p>Por fin ella habló, con tono suave y gentil:</p>



<p><em>Así es, mi señor Finrod.</em></p>



<p>Finrod se animó un poco, pues era amigo de los juegos del ingenio y el pensamiento y ninguno le divertía más que aquellos que utilizaban palabras.</p>



<p><em>Entonces, no siempre decís la verdad.</em></p>



<p><em>Sí</em> -dijo ella.</p>



<p><em>¡Ah! ¿Y qué queréis decir con ese «sí»?</em> -inquirió el príncipe.</p>



<p><em>Quiero decir que sí digo la verdad</em> -repuso ella.</p>



<p><em>¿Siempre?</em></p>



<p><em>Sí.</em></p>



<p><em>¿Y podéis callar verdades?</em></p>



<p><em>Sí puedo.</em></p>



<p><em>Por lo tanto, no siempre decís toda la verdad.</em></p>



<p><em>Así es, en efecto.</em></p>



<p><em>Sabéis que puedo hacer una preg</em>unta que os obligara a decir «no».</p>



<p><em>Podéis, efectivamente.</em></p>



<p><em>Si os pregunto si podéis decir «no», me diríais que no, y por lo tanto ya no diríais sí.</em></p>



<p><em>Es como decís, mi señor</em> -dijo ella suspirando.</p>



<p><em>Pero no lo haré </em>-dijo Finrod- <em>Y vos lo sabéis.</em></p>



<p><em>Oh, sí que lo se</em> -le sonrió ella, divertida.</p>



<p><em>Sabéis que no os haré decir no… pero si quisiera podría hacerlo. Estáis en mi poder.</em></p>



<p><em>Lo estoy, noble Finrod.</em><br>Finrod la miró y estalló en alegres carcajadas como solía hacer cuando encontraba algo bello que iluminaba su corazón.</p>



<p><em>En verdad, doncella, que sois la compañera ideal para dialogar. Muchos hombres os preferirían a todas las gemas del Rey Thingol.</em><br>Ella también rió.<br>Finrod la escuchó complacido y no pudo recordar si alguna vez había oído una risa semejante. Si así es, debió ser en Valinor, pensó. Entonces se acordó del motivo de su aventura y este le volvió a la mente.</p>



<p><em>Hermosa doncella</em> -dijo- <em>creo que sabéis lo que me ha traíd</em>o aquí.</p>



<p><em>Sí lo sé. ¿Pero lo sabéis vos</em>? -repuso ella con rostro serio.<br>Finrod pensó un momento.</p>



<p><em>La curiosidad, la emoción, el deseo de conocer, mi pasado, la búsqueda de la belleza, la esperanza, un deber…</em><br>Ella asintió con la cabeza, recompensando al príncipe por su sinceridad.</p>



<p><em>¿Podéis ayudarme?</em></p>



<p><em>Sí.</em></p>



<p><em>¿Podéis indicarme dónde encontrar una flor que pueda devolverme aquello que perdí y de lo que casi ya ni me acuerdo?</em></p>



<p><em>Sí puedo.</em></p>



<p><em>¿Me ayudaréis?</em></p>



<p><em>Os ayudaré</em> -dijo ella- <em>Pero primero deberéis pagarme.</em><br>Finrod la miró precavido:</p>



<p><em>¿Y en que puede consistir vuestro premio? Grandes tesoros podéis obtener de mí que gustosamente os obsequiaré, pero tened cuidado con lo que pedís, pues hay cosas que amo en gran medida y no estoy dispuesto a desprenderme de ellas.</em><br>Ella asintió comprensiva y respondió:</p>



<p><em>Mi pago os parecerá justo. Me gusta bailar bajo la luna y sentir la hierba suave bajo los pies descalzos, la luz blanca sobre mi piel, el aire dulce entre mis cabellos. La alegría me embarga en esos momentos y las penas son más llevaderas. Pero, ay, nunca tengo quién toque para mí, y bailar sin música es triste en noches como ésta. He aquí pues nuestro trato: tocaréis el arpa para mí y después os entregaré las flores que necesitáis.</em></p>



<p><em>Doncella</em> -dijo Finrod sonriente- <em>será para mi un placer y no un pago tañer las cuerdas y veros danzar.</em></p>



<p><em>Sí lo será</em> -dijo ella- <em>pero soy muy tím</em>ida y vergonzosa y preferiría que no me vierais danzar.</p>



<p><em>¿Pero tanto es vuestro pudor que debo tocar sin veros?</em></p>



<p><em>Sí, tocaréis sin verme</em> -repuso ella tajante.</p>



<h2 class="wp-block-heading" id="las-flores-doradas">Las flores doradas</h2>



<p>Y de alguna forma apareció en sus manos un pañuelo blanco que anudó de forma ágil en la dorada cabeza, impidiéndole toda visión. Mientras los brazos de la doncella le rodeaban haciendo el nudo, el aroma de nostalgia se apoderó aún más del Hacedor de Cantos, y le pareció como si la mujer fuese una ventana que mirase al mar, desde la que podía ver a lo lejos su hogar.<br>Y cuando ella se apartó, caminando en silencio sobre el prado, creyó oler las costas de Valinor difuminándose en el horizonte.</p>



<p><em>Tocad ahora, Finrod Felagund</em> -le oyó decir, alejada- <em>y lo que toquéis, por mi será bailado.</em><br>Y Finrod pulsó las cuerdas. La nostalgia se había aposentado en su corazón, y sin darse cuenta, los dedos volvieron a los días felices de antaño, antes de la Huida de los Nazgul, cuando la luz de los Árboles se fundía en crepúsculos sin sombra, cuando los Eldar moraban en la beatitud de Aman y los barcos cisne recorrían las costas del Reino Bendito. Antes de la guerra y la venganza, antes del exilio y de la culpa, los dedos del arpista recrearon el hogar perdido y bajo el pañuelo Finrod lloró amargamente por el orgullo de los Nazgul y la mácula de Arda. Cuando la canción llegó a su fin, los brazos de Finrod cayeron como sin vida, y su cabeza baja.</p>



<p>Oyó acercarse a la bailarina, que le alzó el rostro y le retiró la venda.</p>



<p>Finrod la miró y ella le miró a él. Había lágrimas en los ojos de ella, y un sudor fragante cubría sus hombros y las piernas desnudas. Por fin, ella bajó la mirada hacia el pañuelo húmedo que sostenía y habló con ternura:</p>



<p>Habéis llorado con los ojos, Finrod. Pero yo he llorado con todo el cuerpo. Esta noche os habéis hecho un poco más sabio.</p>



<p>Él asintió, y miró al suelo. Entonces se fijó en que junto a las humildes margaritas había unas pequeñas flores doradas, brillantes como soles, sencillas como lunas.</p>



<p><em>Esas flores</em> -dijo la doncella- <em>son las que necesitáis. Si me preguntáis cómo han llegado hasta aquí os responderé, pero creo que no es algo que desconozcáis.</em><br>Finrod se agachó y arrancó una de las pequeñas flores. Alzó la vista a la doncella:</p>



<p>¿Me ayudaréis a recoger algunas? -le pidió.</p>



<p><em>¿Cómo negarme?</em> -rió ella inclinándose.<br>Nunca sabría Finrod cuánto tiempo estuvo recogiendo flores con la bailarina, porque el tiempo es algo extraño que no transcurre de igual forma para los Eldar o los Mortales, pero creyó hallar consuelo en la agradable tarea y en la silenciosa compañía de la doncella. Juntaron las flores y Finrod cantó una sencilla melodía que las bendijese y llenase de vida los pétalos de oro.</p>



<p>El príncipe miró fijamente a la doncella.</p>



<p>¡<em>Cuidado, Felagund!</em> -dijo ella- <em>Si me hacéis una pregunta, recordad que sólo puedo decir que sí.</em></p>



<p><em>Quería preguntaros si os volvería a ver…</em></p>



<p><em>¿Queréis que responda?</em></p>



<p><em>No, no es necesario. Sé la respuesta.</em><br>Los ojos de ella asintieron con tristeza. Después señaló con el desnudo brazo hacia la linde del claro.</p>



<p>Allí está vuestro corcel, y en aquella dirección está el puente de Menegroth. Si os apresuráis llegaréis antes que el sol salga.</p>



<p>Felagund cogió las flores y dedicó una reverencia a la doncella. Después, dio media vuelta y sin volver la vista atrás, dejó el prado estrellado y los sauces susurrantes.<br>Sabía que una vez saliera del bosque jamás podría volver, el bosque de Kelvar le seria prohibido y con ello, volver a ver a aquella extraña doncella.</p>



<h2 class="wp-block-heading" id="el-amanecer">El amanecer</h2>



<p>Su corcel atravesaba el puente de Menegroth. Los compañeros de Felagund salieron de palacio a recibirle. Cual fue su sorpresa cuando, al acercarse, hallaron una montura sin jinete. En una pequeña bolsa encontraron unas pequeñas flores doradas. Regresaron al castillo sabiendo que jamás volverían a ver a su compañero, el cual seguramente encontró un final para su tormento.</p>



<p>Mientras, cerca del Ara, un hombre volvía a pie al claro donde se ubicaba una pequeña cabaña. La doncella seguía apoyada a la misma madera que había sido árbol muchos años antes. Su mirada profunda y mágica se posó sobre el cuerpo de Finrod.</p>



<p>Este se acercó a aquella perfecta sonrisa, a aquellas perlas que eran los dientes de la doncella. La estrechó entre sus brazos, la acercó, sintiendo su aroma, sus latidos, la calidez de su piel y dejando que fueran sus labios los que hablaran por él, besó a la mujer que le había devuelto el amor, la pasión y la felicidad.</p>



<p>Y allí permaneció por siempre.</p>



<p>Dicen los narradores, que, aún hoy, en los alrededores del bosque de Kelvar puede oírse el mágico sonido de una pequeña arpa siendo tocada delicadamente.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>L&#8217;ampolla de felicitat</title>
		<link>https://pakusland.net/archives/lampolla-de-felicitat/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[pakus]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 31 Dec 2021 19:01:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creaciones]]></category>
		<category><![CDATA[#motivosparaserfeliz]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
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					<description><![CDATA[L&#8217;home que estava darrere el taulell mirava el carrer entretingut. La seva tenda de màgia estava en aquell moment deserta, com moltes altres vegades. La pandèmia havia minvat la ja minsa quantitat de visitants que entraven al negoci. Una noia s&#8217;aproximà a la tenda i va mirar a través de l&#8217;aparador. Els seus ulls del ...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>L&#8217;home que estava darrere el taulell mirava el carrer entretingut. La seva tenda de màgia estava en aquell moment deserta, com moltes altres vegades. La pandèmia havia minvat la ja minsa quantitat de visitants que entraven al negoci.</p>



<p>Una noia s&#8217;aproximà a la tenda i va mirar a través de l&#8217;aparador. Els seus ulls del color del cel brillaven quan va veure un determinat objecte. Va entrar i va demanar veure una petita ampolleta de color turquesa etiquetada com a «<strong>FELICITAT</strong>«.</p>



<p></p>



<ul class="wp-block-list"><li><em>És per a uns amics. Podria fer un paquet ben bonic?</em> &#8211; va dir ella.</li></ul>



<p>L&#8217;amo del negoci va mirar una mica desconfiat a la noia i li va preguntar:</p>



<ul class="wp-block-list"><li><em>Aquest és un producte molt car. La felicitat no és barata. Quants diners tens?</em></li></ul>



<p>Sense dubtar, ella va treure de la seva butxaca un mocador ben nuat i el va anar desfent de mica en mica. El va col·locar obert sobre el taulell i va dir dubtosa:</p>



<ul class="wp-block-list"><li><em>Arriba amb això?</em></li></ul>



<p>Eren unes monedes, poques i sense gaire valor, que ella exhibia orgullosa.</p>



<ul class="wp-block-list"><li><em>Sap? Vull un regal per la gent que estimo. Són companys, amics, família que sempre estan allà. Són simpàtics, agradables i riallers i quan és necessari també són directes, honestos i diuen les coses pel seu nom. A vegades diuen que els hi manca felicitat, de la mateixa manera que jo ho he dit. Amb aquesta ampolleta sé que la tornaran a trobar.</em></li></ul>



<p>L&#8217;home va anar a la part de darrere de la tenda, va col·locar l&#8217;ampolleta en un estoig, el va embolcallar en un paper vermell molt vistós i el va acabar amb un bonic llaç de color verd.</p>



<ul class="wp-block-list"><li><em>Té, porta-ho amb compte</em> &#8211; Li va dir a la noia.</li></ul>



<p>Ella va sortir corrents, saltant carrer avall.</p>



<p>Encara no acabava el dia, quan un grup de nois i noies van entrar a la tenda.</p>



<ul class="wp-block-list"><li><em>Aquesta ampolla es va comprar aquí?</em> &#8211; va preguntar.</li><li><em>Sí, senyoreta</em> &#8211; va respondre l&#8217;home.</li><li><em>Ens l&#8217;han regalat i volem correspondre amb un regal d&#8217;import similar. Per aquest motiu voldríem saber el seu preu. Quant va costar?</em></li><li><em>Ah! </em>&#8211; va parlar el venedor &#8211; <em>El preu de qualsevol producte de la meva tenda és sempre un assumpte confidencial entre el venedor i el client.</em></li></ul>



<p>Els joves van parlar entre ells, volien queixar-se i una d&#8217;elles va continuar:</p>



<ul class="wp-block-list"><li><em>Sé que la meva amiga no té gaire diners. Aquesta ampolleta de «<strong>FELICITAT</strong>» és molt valuosa, oi? Ella no tindria diners per pagar-ho.</em></li></ul>



<p>L&#8217;home va agafar l&#8217;estoig, va refer l&#8217;embolcall, va col·locar la cinta i li va tornar a la jove.</p>



<ul class="wp-block-list"><li>E<em>lla va pagar el preu més alt que qualsevol persona pot pagar. <strong>ELLA HO VA DONAR TOT</strong>.</em></li></ul>



<p>El silenci va omplir la tenda, els joves emocionats van sortir de la mateixa amb el petit paquet a les seves mans… I van sentir-se afortunats i feliços per tenir algú com la seva amiga, <strong>algú capaç de donar-ho tot</strong>.</p>



<p>I durant aquest 2021 molt dels meus companys/amics,/família ho han donat tot perquè jo avui pugui dir sense cap dubte que <strong>soc feliç.</strong></p>



<p>Per totes les caminades,<br>per tots els riures a la feina,<br>per tots els missatges de Whatsapp<br>per totes les trucades per posar-nos al dia<br>per tots els concerts d&#8217;un amic<br>per totes les BBQ compartides<br>per totes les obres de teatre,<br>per tots els cims fotografiats,<br>per tots els retrobaments després de molts anys,<br>per tot el feedback rebut,<br>per tots els moments viscuts<br>per tots els retrobaments familiars<br>per tot el que hem somniat<br>per tot el que hem fet realitat<br>per tot el que hem provat i no hem acabat<br>per tot el que hem après,<br>per tots els somnis pendents,<br>per tot l&#8217;amor rebut…</p>



<p><strong>Moltes gràcies</strong></p>



<p><strong>BON ANY 2022!</strong></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¿Que es lo que quieres?</title>
		<link>https://pakusland.net/archives/que-es-lo-que-quieres/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[pakus]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Jan 2021 05:58:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creaciones]]></category>
		<category><![CDATA[#motivosparaserfeliz]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[cumpleaÃ±os]]></category>
		<category><![CDATA[cumpleaños]]></category>
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					<description><![CDATA[Dejadme contaros que me ha pasado hoy. Salí a correr bien temprano, cuando el sol no había salido todavía. Llevaba un ritmo lento, despertando la musculatura, y las ganas, cuando he escuchado ruido delante mío. A unos metros de distancia un grupo de jabalíes rezongaban en el barro. Por evitar cualquier peligro, me he desviado ...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Dejadme contaros que me ha pasado hoy. Salí a correr bien temprano, cuando el sol no había salido todavía. Llevaba un ritmo lento, despertando la musculatura, y las ganas, cuando he escuchado ruido delante mío. A unos metros de distancia un grupo de jabalíes rezongaban en el barro.</p>



<p>Por evitar cualquier peligro, me he desviado por un camino que nunca antes había visto. Una ligera bajada, que he agradecido, me ha llevado hasta la base de una pared de barro. Era tan alta que casi no podía ver donde acababa. He seguido corriendo en paralelo a la misma. </p>



<p>Como de costumbre, mi mente iba haciendo lo suyo: resolviendo conflictos, pensando en el desayuno, imaginando sobre que escribir hoy&#8230; De repente me he fijado en una gran inscripción en el muro de barro: <em>¿Que es lo que quieres?</em></p>



<span id="more-1185"></span>



<h2 class="wp-block-heading">¿Que es lo que quiero?</h2>



<p>¿Que es lo que quiero? Esa pregunta ha empezado a rebotar en mi cabeza. <strong>¿Cuando fue la última vez que me (te) paraste a pensar en ello?</strong> </p>



<p>Empecé a leer hace mucho. <strong>Quise leer</strong> y, cuando más leía más quería. Descubrir historias, vivir en las vicisitudes de otros, comprender la magia que hay tras una historia bien contada&#8230; <strong>quise escribir</strong>.</p>



<p>Recuerdo que hace muchos años <strong>quise recorrer el mundo</strong>. Conocer lugares remotos en los que el día a día fuera diferente. África, Sudamérica, Asia&#8230; lejanos y llenos de misterios.</p>



<p>Descubrí una ventana al mundo que me permitía contactar con mucha gente. <strong>Quise conocer amigos</strong>, intercambiar puntos de vista, objetivos de vida, ayudar(nos) a ser más felices. Ir a casas rurales, jugar, beber, comer, reír y volver a empezar.</p>



<p>Más tarde me enamoré, recuerdo que <strong>quise reducir distancias</strong>, acercar continentes, vivir juntos siendo uno, explorar sentimientos y emociones. Y amé plenamente y por primera vez.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Y descubrí que el amor es un gran #motivosparaserfeliz.</p></blockquote>



<p>Hace 12 años, <strong>quise ser padre, y repetir </strong>hace 10. Sentir una nueva forma de amor. Más sosegada y pura. Padecer y disfrutar con la vida de ellas (<em>Naira y Vinyet</em>). Ser ejemplo, enseñar y, a la vez, aprender y convertirse en mi faro. No dejar lugar a la tristeza si ellas están conmigo. </p>



<p>Aprendí a relativizarlo todo. No hay nada que me llene más que su cariño, su ternura. Que, juntos, descubramos un mundo, que siendo el mismo, parece diferente cuando estoy a su lado.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Y son ellas, las que me dan mis más grandes #motivosparaserfeliz <img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f61b.png" alt="😛" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /></p></blockquote>



<p><strong>Quise progresar en el trabajo</strong>. Crear un equipo, compartir mi (su) experiencia, mi motivación, ser guía, ser guiado, celebrar éxitos, aprender de los errores, mejorar mis capacidades, hablar otros idiomas, comunicarme de otra forma, conocer gente interesante, conocer otras no tanto.</p>



<p>He querido correr y caminar. <strong>Quise descubrir el Camino de Santiago</strong>, quise hacer cimas, travesías de montaña, cursas de resistencia. Entrené para competir conmigo mismo (y gané). Descubrí parajes increíbles, de esos que te ponen en tu sitio, que te hacen sentir más pequeño y enormemente feliz. </p>



<p>He dormido en el suelo, en una tienda, en una iglesia, en un establo. <strong>Quise subir al pico más alto</strong> y odié bajar de allí :-D.</p>



<p><strong>Quise cambiar</strong>&#8230; </p>



<p>Era hora de volver a casa, llegué, me duché y todavía me preguntaba.</p>



<p>¿Que es lo que quieres? ¿Que es lo que quiero?</p>



<p class="has-text-align-center"><strong>¡Lo quiero todo!</strong></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Macaco - Lo Quiero Todo" width="620" height="349" src="https://www.youtube.com/embed/HLSEhAqxJpU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<h2 class="wp-block-heading">Pos-data</h2>



<p>La próxima vez que nos veamos, recuerda que <strong>lo quiero todo</strong>. Quiero que salgamos a correr, a la montaña o a la playa. Quiero que comamos juntos, que nos tomemos un café, o dos, que hagamos un <a href="http://www.bbqaddicts.com/recipes/pork/bacon-explosion/" data-type="URL" data-id="http://www.bbqaddicts.com/recipes/pork/bacon-explosion/"><em>bacon bomb</em></a>, unos <em>calçots</em>, que nos vayamos de casa rural&#8230;</p>



<p>Quiero tus abrazos, tus besos, tus sueños, tus problemas, tu amistad, tus cosas que no soporto.</p>



<p>Quiero que viajemos al pasado, que pensemos en el futuro, que vivamos el presente. </p>



<p class="has-text-align-center">¡Y quiero celebrar mis 44 añazos!</p>



<p><strong>Quiero más #motivosparaserfeliz y los quiero contigo&#8230;</strong></p>



<p></p>
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		<title>Bon any 2021</title>
		<link>https://pakusland.net/archives/bon-any-2021/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[pakus]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 31 Dec 2020 18:00:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creaciones]]></category>
		<category><![CDATA[#motivosparaserfeliz]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[pensamientos]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>
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					<description><![CDATA[En certa ocasió, es van reunir els déus per crear l&#8217;home. Era una de les creacions més grans que havien de fer. Les discussions se succeïen per definir quines serien les característiques que els homes tindrien. La proposta que va rebre més suport era la de crear-lo a la seva imatge, però es van adonar ...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>En certa ocasió, es van reunir els déus per crear l&#8217;home. Era una de les creacions més grans que havien de fer. Les discussions se succeïen per definir quines serien les característiques que els homes tindrien. La proposta que va rebre més suport era la de crear-lo a la seva imatge, però es van adonar que llavors déus i homes serien iguals, tindrien el mateix cos, força i intel·ligència i això no era possible! </p>



<p>Van decidir llavors que havien de pensar en alguna cosa que els fes diferents, però quina?&nbsp;Després de molt pensar, un d&#8217;ells va manifestar: J<em>a ho sé! Els traurem la felicitat. Però el problema serà on amagar-la perquè no la trobin mai.</em> Si la trobessin, els seus esforços per diferenciar déus i homes quedarien en un res.</p>



<p>El primer va proposar d&#8217;anar-la amagar al cim de la muntanya més alta del món. Enterrada entre el gel de cim, a la cara més abrupta de la muntanya més complicada de pujar. Però una va contestar que era possible que algú &nbsp;pogués pujar i trobar-la i llavors tothom sabria on era! <strong> L&#8217;home era capaç de superar-se, d&#8217;intentar-ho un cop i un altre fins a aconseguir fer el cim</strong>.</p>



<p>Seguidament un segon va suggerir que es podria amagar al fons del mar. A la fossa més profunda de l&#8217;oceà, on no poguessin arribar bussejant, on la pressió esclafaria a aquells intrèpids que ho intentessin. Però és clar un altre va respondre que podrien fabricar una embarcació capaç de navegar sota de l&#8217;aigua. <strong>L&#8217;home era capaç d&#8217;usar la seva imaginació, el seu enteniment per crear màquines capaces de suportar les inclemències</strong>.</p>



<p>Un tercer va proposar d&#8217;amagar-la en un planeta llunyà. L&#8217;Univers era molt gran, ple de planetes i estrelles. Es trigaria diversos mil·lennis en recorre&#8217;ls tots. Però també va haver-hi algú que va replicar i va dir que es podrien construir una nau capaç de solcar l&#8217;espai i arribar a la felicitat.&nbsp;<strong>L&#8217;home era pacient, constant, motivat per la grandesa de l&#8217;Univers</strong>.</p>



<p>Que complicat era això d&#8217;amagar la felicitat! Quan ja havien perdut tota esperança, un d&#8217;ells va exposar:&nbsp;<em>I si l&#8217;amaguem a dins d&#8217;ells mateixos? Estaran tan ocupats buscant-la per fora, que no se&#8217;ls ocorrerà mirar a dins d&#8217;ells.</em> Tots van estar d&#8217;acord amb aquesta idea, i des de llavors a vegades les persones es passen els dies buscant la felicitat sense saber que la portem dins nostre!</p>



<p>Però llavors va arribar el 2020. Un any que ens va recloure, que ens va treure els nostres somnis, que va canviar la forma en què interaccionaven, que va obligar-nos a parlar més i mirar al nostre interior&#8230; </p>



<p><strong>I va ésser aquell 2020 en que molts homes van trobar la FELICITAT!</strong></p>



<p>Miro aquest any enrere i tot que m&#8217;ha faltat molt. Que he trobat moltes coses, també he rebut unes altres. I després d&#8217;aquests dotze mesos, no puc dir que no he estat feliç. I és, en aquest any tant diferent, en el que he re-descobert el meu entorn. En el que he retrobat allò que feia temps havia perdut. Han sigut aquests mesos el que m&#8217;han recordat que és l&#8217;important de la vida. Els que m&#8217;han tornat a mostrar quin és el valor de moltes coses que m&#8217;han mancat.</p>



<p>I amb tot això en el record&#8230; la vida continua i es descobreix com redescobrir la felicitat. <strong>Acabo aquest 2020 completament FELIÇ. Bon any 2021 a tothom!</strong></p>
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		<title>El desvencijado puente</title>
		<link>https://pakusland.net/archives/el-desvencijado-puente/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[pakus]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 28 Jan 2020 10:48:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creaciones]]></category>
		<category><![CDATA[#motivosparaserfeliz]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[cumpleaÃ±os]]></category>
		<category><![CDATA[miedo]]></category>
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					<description><![CDATA[No sabía exactamente cómo había llegado allí. Había invertido mucho tiempo, meses, años, una vida&#8230; El lugar era oscuro e inhospitalario. Sentía la humedad del ambiente dentro de sus huesos. Un precipicio delante suyo, el final de la pequeña cornisa donde se hallaba. La niebla impedia toda posibilidad de atisbar que había delante, la oscuridad ...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>No sabía exactamente cómo había llegado allí. Había invertido mucho tiempo, meses, años, una vida&#8230; El lugar era oscuro e inhospitalario. Sentía la humedad del ambiente dentro de sus huesos. Un precipicio delante suyo, el final de la pequeña cornisa donde se hallaba. La niebla impedia toda posibilidad de atisbar que había delante, la oscuridad lo invadía todo a su espalda. <strong>Miles de preguntas rodaban en su cabeza y no hallaba ninguna respuesta</strong>. Se sentía confuso, se sentía&#8230; perdido.</p>



<p>Pasó un tiempo hasta que empezó a explorarlo que le rodeaba. Tenia que haber alguna forma de seguir, de avanzar, no todo podía acabar allí. Y encontró dos grandes pilares de madera.</p>



<p>Eran el inicio de un devencijado puente colgante. Dos gruesas cuerdas partian de los pilares a modo de pasamanos. Dos más sujetaban unos viejos listones de madera. La humedad y el tiempo, siempre el tiempo, habían mal herido el maltrecho puente. Habia musgo sobre el pasamanos, que en otra vida había imbuido seguridad a la estructura, pero que ahora evidenciaba el estado general de la misma. La madera estaba podrida aquí y allá, algunos de los listones ya habían caído al vacío. Un vacío tenebroso e infinito. No podía discernir dónde acababa este, que era lo que había al final de aquella caída.</p>



<span id="more-1124"></span>



<p>No sabía cuánto más podría resistir el puente. Sólo pensar en caer a ese vacío desconocido le hizo sentir vértigo. Toda una vida para hallarse en aquella cornisa. No era momento de rendirse, ni de tirar la toalla. <strong>Tenía que moverse, tenía que actuar, la oscuridad avanzaba inexorablemente.</strong> </p>



<p>Sacó fuerzas de donde no conocía y se dispuso a dar el primer paso. Pero ese primer paso es el que más cuesta. Dejar lo conocido, lo que te ha acompañado siempre, lo que te ha hecho feliz. <strong>Ese primer paso es como saltar a un abismo.</strong> ¿Qué encontrarás? </p>



<p>Cerró los ojos y dió el primer paso. Miedo, miedo y más miedo. Tenía más miedo del que nunca había tenido. Quería llegar al otro extremo del puente, no veía su destino, pero quería escapar de la oscuridad. El puente se tambaleaba mucho. Un traspiés y la nada lo engulliria. </p>



<p>A la mitad del recorrido del puente, el viento aumentó su fuerza. Se cogió lo más fuerte que pudo del pasamanos, levantó la vista. No quería mirar hacía abajo. El vacio lo observaba con unos húmedos ojos como queriendo atraerle&#8230; pero él resistia&#8230; En ese instante una gran sacudida le paralizó.</p>



<p>Miró hacía atrás y vió como una de las grandes cuerdas se estaba deshilachando. No aguantaría su peso y acabaría cediendo. Miró la mochila que llevaba con él, demasiadas cosas, demasiado peso, demasiados recuerdos. Empezó vaciar su mochila, primero seleccionando, intentando recordar porqué había guardado aquello o aquello otro. Pero a medida que la cuerda iba cediendo, decidió tirar más y más&#8230; <strong>Tenía mucho miedo, el mismo que tienes cuando pierdes algo que te importa de verdad.</strong></p>



<p>Miró hacia adelante, a la niebla&#8230; ¿Cuanto quedaba para llegar al final? ¿Podría correr lo suficiente antes de que el puente cayera al vacío con él encima? No podía permitirlo&#8230; lo que había dejado en su mochila ahora era muy valioso, demasiado para perderlo. Debía ponerlo a salvo.</p>



<p>Como empujado por una mano invisible fué avanzando paso a paso, poco a poco, vigilando no hacer demasiada fuerza en la deshilachada cuerda. De repente esta se rompió, sucumbió y saltó&#8230; el puente se inclinó hacía el costado y apenas tuvo tiempo de asirse fuertemente al otro pasamanos.</p>



<p>Se irguió y apoyó sobre el que ahora era el único punto que le podría dar seguridad&#8230; comenzó de nuevo a caminar, mirando al frente, olvidándose de la oscuridad, del vacío&#8230; eran sólo el preciado contenido de su mochila y él. Avanzó, poco a poco, hacia la niebla&#8230;</p>



<p>De pronto, por primera vez desde que dió aquel primer paso, empapado de miedo, de recuerdos, de inseguridad, de peligro, vió el final del puente colgante. Se apresuró para completar la distancia que lo separaba, sintió como la soga que mantenía asida se estaba rompiendo también. <strong>¡Noooooo!</strong></p>



<p>Extendió un brazo en el mismo momento que el pasamanos cedía, que el puente caía, que el vació lo esperaba sin solución de continuidad. Una mano extendida hacia el lugar donde no llegaría&#8230;. <strong>¡el fín!</strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Epílogo</h2>



<p>Cuando todo está perdido, cuando la oscuridad te alcanza, cuando el vacío te reclama&#8230; cuando has dejado ir todo lo que conocías, por lo que vivías&#8230; cuando sólo tienes lo necesario, aquello que es lo más valioso para ti&#8230; <strong>entonces descubres la verdad</strong>.</p>



<p>Y sintió como otra mano se asía a la suya, evitando así que cayera con los listones de madera que se habían perdido en lo desconocido. Y después sintió otra mano, y una más, y otra que le cogió del otro brazo, del hombro, de la cintura&#8230; veía como muchos de sus amigos y conocidos todavía estaban aguantando los extremos de las cuerdas que se habían roto, cómo tiraban de los pilares de madera donde se había suspendido el puente&#8230; Y vió que toda aquella gente estaba allí para salvarlo, para ayudarlo, para recibirlo&#8230;</p>



<p><strong>Y así, llegó al otro lado&#8230; y comenzó de nuevo&#8230;</strong></p>



<p></p>
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		<title>El verdadero tiempo vivído</title>
		<link>https://pakusland.net/archives/el-verdadero-tiempo-vivido/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[pakus]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 28 Jan 2018 15:36:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creaciones]]></category>
		<category><![CDATA[#motivosparaserfeliz]]></category>
		<category><![CDATA[correr]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[cumpleaÃ±os]]></category>
		<category><![CDATA[pensamientos]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>
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					<description><![CDATA[Esta mañana iba trotando por un camino cuando he visto una vieja y abandonada estación en el horizonte. Un poco antes de llegar a esta estación, una colina a uno de los lados de la Vía Verde me ha llamado la atención. Estaba tapizada de hierba de un verde maravilloso y había un montón de ...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Esta mañana iba trotando por un camino cuando he visto una vieja y abandonada estación en el horizonte. Un poco antes de llegar a esta estación, una colina a uno de los lados de la Vía Verde me ha llamado la atención.</p>
<p>Estaba tapizada de hierba de un verde maravilloso y había un montón de árboles y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de piedra y madera lustradaâ€¦ Una pequeña puerta de bronce me invitaba a entrar.</p>
<p>No podía sacarme la idea de la cabeza y he acabo sucumbiendo ante la tentación de descansar por un momento en ese precioso lugar. Al traspasar el portal, he notado como se hacía el silencio a mi alrededor. He empezado a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Mis ojos las han recorrido y he descubierto, sobre una de las piedras, una extraña inscripciónâ€¦ <em>â€œRonco Areta, vivió 9 años, 5 meses, 2 semanas y 3 díasâ€</em>. Me he sobrecogido un poco al darme cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, me ha dado pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugarâ€¦</p>
<p><span id="more-1102"></span></p>
<p>Mirando a mi alrededor, he visto que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, me he acercado a leerla decía: <em>â€œEstuc Kilian, vivió 4 años, 9 meses y 3 semanasâ€</em>. Me he sentido terriblemente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida.</p>
<p>Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que mas me ha impactado con espanto ha sido comprobar que el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 13 años. Embargado por un dolor terrible, me he sentado y he empezado a llorar.</p>
<p>Una señora mayor, rondando los ochenta, se ha acercado al verme llorar. Era la cuidadora del cementerio, tras mirarme sollozar por un rato en silencio me ha preguntado si venía por algún familiar.</p>
<p>â€“ No, ningún familiar â€“ he contestado a aquella mujer â€“ ¿Qué pasa en este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de niños?</p>
<p>La anciana ha sonreído y me ha dicho:</p>
<p>â€“ Puedes estar tranquilo, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Te contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una pequeña libreta, como ésta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fue lo disfrutadoâ€¦, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo.</p>
<p>¿Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?â€¦ ¿Una semana?, ¿dos?, ¿tres semanas y media?â€¦ Y despuésâ€¦ la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana?â€¦ ¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo?, ¿y el casamiento de los amigos?â€¦, ¿y el viaje más deseado?â€¦, ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano?â€¦ ¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?â€¦ ¿horas?,¿días?â€¦</p>
<p>Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumbaâ€¦<strong>â€Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.â€</strong></p>
<p>Y hoy, en mi cumpleaños número 41, os preguntoâ€¦ ¿Como va vuestro contador?</p>
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