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	<title>JosÃ© Quintanal DÃ­az</title>
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	<description>Cuaderno de bitÃ¡cora</description>
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		<title>Obregón, también tiene vida</title>
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		<dc:creator><![CDATA[JosÃ© Quintanal DÃ­az]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 28 Dec 2024 23:22:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[PresentaciÃ³n]]></category>
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					<description><![CDATA[Si profundizamos un poco en el sentimiento que sustenta el orgullo de la persona, no tardaríamos en llegar a la conclusión de que, la mejor manifestación que ésta puede, podemos tener, es sentir en nuestra vida la inmensa satisfacción que provoca la sensación de raigambre, esa fuerte ligazón que cada uno tenemos con nuestra naturaleza [&#8230;]]]></description>
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<p class="has-text-align-left has-text-color has-link-color wp-elements-4cadcdee6f018a259fecc28c175b2c14" style="color:#040f55">Si profundizamos un poco en el sentimiento que sustenta el orgullo de la persona, no tardaríamos en llegar a la conclusión de que, la mejor manifestación que ésta puede, podemos tener, es sentir en nuestra vida la inmensa satisfacción que provoca la sensación de raigambre, esa fuerte ligazón que cada uno tenemos con nuestra naturaleza personal, con el ser más auténtico, la esencia de nuestra condición. Es esa emoción que surge, y nos acelera el latido del corazón, al experimentar de modo sensible, el enraizamiento propio. Esto mismo es lo que hoy he podido sentir, así como se lo expreso. Intentaré hacer más explícito esto que les comento.</p>



<p class="has-text-align-left">Hoy, no por casualidad, participé en la presentación de un libro. Uno de los muchos que cada año se publican en nuestra querida Cantabria. En esta ocasión, se trataba de una obra colectiva, que pretendía únicamente recoger y exaltar el corazón de un pueblo. Uno de los muchos que tiene nuestra querida Cantabria. Hasta aquí pues, nada extraño ni tampoco extraordinario. Porque así es y así somos, en nuestra querida Cantabria. Se trata de la obra que bajo el título “<em>Obregón, tiene vida</em>”, han creado un grupo de lugareños, orgullosos de su pueblo a la vez que temerosos de que algún día se pueda perder la esencia que su sentimiento ahora mismo brinda. Sí señor, me ha gustado ese coraje que han demostrado lanzándose a recopilar no sólo hechos, anécdotas, experiencias y vivencias de su pueblo (entendido en la acepción que al diccionario le ofrece el latinajo “populus”), sino porque en esa obra, encuentro un doble hecho de suma importancia, en mi opinión: primero, el conseguir que todo un pueblo fije la mirada en una misma dirección, confiriéndole valor e importancia a la esencia de su ser, su historia, su vida, su pasado. Son muchas horas de dedicación las que se requieren para prepararlo, escribirlo, montarlo… , pero son muchas las personas implicadas, los “ratucos” dedicados, los “comentarios” surgidos, las “ilusiones” compartidas… y los implicados, que no se imprime papel si no es logra un sustento que lo avale.  Pero de igual modo, a todos los demás también nos afecta, pues como paisanos suyos que somos, hemos de sentidos interpelados, no en vano, con una publicación más, se enriquece el acervo de nuestra cultura popular.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><a href="https://www.quintanal.es/blog/wp-content/uploads/2024/12/IMG_3696-1-scaled.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://www.quintanal.es/blog/wp-content/uploads/2024/12/IMG_3696-1-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-492" style="width:278px;height:auto" srcset="https://www.quintanal.es/blog/wp-content/uploads/2024/12/IMG_3696-1-768x1024.jpg 768w, https://www.quintanal.es/blog/wp-content/uploads/2024/12/IMG_3696-1-225x300.jpg 225w, https://www.quintanal.es/blog/wp-content/uploads/2024/12/IMG_3696-1-1152x1536.jpg 1152w, https://www.quintanal.es/blog/wp-content/uploads/2024/12/IMG_3696-1-1536x2048.jpg 1536w, https://www.quintanal.es/blog/wp-content/uploads/2024/12/IMG_3696-1-scaled.jpg 1920w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></a></figure>
</div>


<p class="has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0bc61a86ae8821403fb86c0874cfba03">Éste, como todos los que le precedieron, no es un libro más; es un tomo más de esa gran enciclopedia que entre todos estamos escribiendo sobre nuestra región. Y son muchos ya, los que se han escrito y los que cada año aparecen fruto de la convicción colectiva de nuestra esencia. Así que, no lo tomemos por un hecho más. Incluso, significativo para aquellos que de algún modo les toca en la esencia de su raigambre, porque a todos nos permite avanzar un pasito más en la configuración de nuestra esencia cultural. El hecho no resulta baladí, ni mucho menos. Porque si es un libro más, como otros muchos, sobre todo y por encima de todo, es un libro “nuestro”. No lo olvidemos, ya que así es como se escribe la historia: entre todos, en plural.</p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-91f1cb7de91fd89971d11437267aa3fe"><em><strong>José Quintanal Díaz</strong></em></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size">Pedagogo, Profesor titular de la UNED, Miembro de la Sociedad Cántabra de Escritores</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size">28.diciembre.20224 (Día de los Santos Inocentes)</p>



<p></p>
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		<title>Más allá del veintitrés de abril…</title>
		<link>https://www.quintanal.es/blog/2024/06/03/mas-alla-del-veintitres-de-abril/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[JosÃ© Quintanal DÃ­az]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Jun 2024 07:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[PresentaciÃ³n]]></category>
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					<description><![CDATA[Una fecha interesante, de todos conocida y reconocida es el 23 de abril, un día recordado por muy diversos motivos. Hay lugares donde se conmemora el día de San Jorge; en Aragón por ejemplo, donde se celebra el día de su martirio (ocurrido esa fecha del año 303), significándolo como el día de la Comunidad. [&#8230;]]]></description>
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<p>Una fecha interesante, de todos conocida y reconocida es el 23 de abril, un día recordado por muy diversos motivos. Hay lugares donde se conmemora el día de San Jorge; en Aragón por ejemplo, donde se celebra el día de su martirio (ocurrido esa fecha del año 303), significándolo como el día de la Comunidad. En Cataluña lo dedican a este mismo patrón (ellos le dicen&nbsp; Sant Jordi), y lo declaran festivo, pues reivindican la cultura catalana celebrando la conciliación del amor y la literatura, regalando un libro y una rosa (costumbre ya más extendida, que se inspira en el color de la sangre derramada por el dragón derribado por el santo). En nuestro caso, la historia se encarga de significar convenientemente ese día, conmemorándolo como la fiesta del libro, una efeméride que formalizó mediante decreto el rey Alfonso XIII en el año 1926, aunque luego vino la UNESCO, y el año 1995 le confirió rango internacional, por coincidir esa fecha (1616) la muerte de dos de las personalidades más importantes de la literatura universal: Miguel de Cervantes y William Shakespeare (un tercer ilustre que falleció ese día había sido Inca Garcilaso de la Vega). No obstante, la idea de la celebración literaria habría que atribuírsela más bien al escritor valenciano Vicente Clavel Andrés, quien lo propuso en 1923 a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona, iniciativa que tres años más tarde, como decíamos, consiguió la ratificación real, pretexto que sirvió para que una vez que el entorno sociocultural lo asumiera y el político lo refrendara, todos los años se nos inunde ese día con la convocatoria de todo tipo de actos, siempre con el libro como tema central. Sea como fuere, ese veintitrés de abril, ahora aparece señalado en nuestras agendas como el “día del libro” y lo conmemoramos regalándonos libros, rosas, textos y todo tipo de recordatorios con motivos literarios.</p>



<p>De este modo, como “la ocasión la pintan calva”, los “mentideros” editoriales y todo el mundo que se mueve en torno a la cultura del papel, ha ido con el tiempo conformando un profundo sedimento en esta efeméride, reforzado por la entrega que en nuestro país se hace ese día del galardón más prestigioso que existe en la literatura española: el premio Cervantes, que el rey lo lleva hasta la cuna cervantina, en la noble Universidad de Alcalá, para entregárselo a un escritor, o escritora reconocida en lengua castellana. Así, a base de regalarnos libros, de realizar públicas lecturas, de convocar actos en memoria del libro, de organizar actividades dentro y fuera de los contextos escolares, y un interminable etcétera, hemos conseguido que lo reconozcamos como un evento de prestigio, donde se practica el ansiado regalo y se comparte el interés que ahora todos tenemos porque se nos reconozca el prestigio cultural que nos confiere adquirir el estatus de “lectores”, amantes de los libros.</p>



<p>Total, que es un día de fiesta; para los libreros y para nosotros; y para los floristas también. Porque la mayoría, ese día, nos regalamos libros y rosas o rosas y libros: lo hace el padre con la madre, la hermana con el hermano, el abuelo a la nieta, la sobrina a su tío, el novio que quiere quedar bien, y la esposa, el compañero o la amiga que también, los colegas para “coleguear” y hasta algún que otro jefe, un poco espabilado, se marca un buen tanto aprovechando la ocasión. A todo el mundo le parece una estupenda ocasión, para cumplir en tono cultureta. Por ello, no resulta extraño, encontrar campañas que promocionen esa masiva venta de libros: del 10% Off (de descuento), concursos, quedadas, performances, exposiciones, grafittis, cursillos, representaciones, puestos callejeros de venta, depósitos de libros, apertura de bibliotecas, propuestas sorprendentes, inauguraciones especiales, cafés literarios y un largo etcétera de eventos que llenan a rebosar el día y colman de sabor literario los más recónditos rincones de nuestras estanterías.&nbsp; Actividades, cuyos efectos se nos van poco a poco, quedando alojados en la memoria, y aparecen en la vida cotidiana sin necesidad de reclamarlos; casi por “evocación espontánea”. Todo en un día. De algún modo, lo que se celebra ese día, queda entre nosotros, impregnando los poros de nuestra piel. Y es mejor que así sea. Yo diría que incluso, necesario. Porque es bueno que, de vez en cuando, se nos recuerde quiénes somos y de dónde venimos, y que gozamos de una cultura, a la que todos, cada uno en su medida, contribuimos.</p>



<p>Y aquí quería yo llegar. Celebrar el día del libro está muy bien, pero no tiene, ni debe, quedar en eso, en un día. Todos ustedes que me leen, estoy seguro, me dan la razón. Ahora que han transcurrido más de tres cuartos de siglo de celebración, parece necesario romper la monotonía de un día, y aportar referentes que permitan su celebración el resto del año, los otros trescientossesentaycuatro “no efemérides” en que también es posible recordar la importancia de leer. Al fin y al cabo, la literatura, nuestra literatura, recoge la esencia de nuestro pensamiento y conviene que nos acostumbremos a ejercitarlo con asiduidad.</p>



<p>Me van a permitir ustedes que aproveche el escaparate que supone este periódico, para reclamar una presencia más frecuente de la cultura literaria y lectora, en nuestra cotidianidad. En&nbsp; realidad, pienso que debiera ser así. Conviene que leamos con la misma asiduidad con la que tomamos un café, vemos una serie de televisión o compartimos una charleta por whatsapp. Como digo, las letras, las palabras, deben entrar en nuestra vida, con naturalidad y con normalidad. Y todos hemos de sentirnos responsables, todos; porque todos somos garantes de esa, nuestra cultura. ¿Cómo? Desde luego, habrá que hacerlo con un poco de creatividad.</p>



<p>Por mi parte, sugeriré un par de iniciativas que, si se llevan a efecto, conseguirán no sólo dignificar la lectura, sino que también, nos permitirían cambiar un poco la cultura del entorno y, de paso, conferir valor a nuestra idiosincrasia popular. Suponen un beneficio social grande; para conseguirlo, es fundamental que se impliquen nuestras instituciones (no me refiero a organismos oficiales sino a la sociedad civil), sumando esfuerzos, haciendo que todos pongan su mirada al frente, asumiendo la necesidad de apoyo que tiene la lectura, e implicándose muy directamente. Por ejemplo, agrupaciones culturales, como la Sociedad Cántabra de Escritores, el Centro de Estudios Montañeses, fundaciones como la de Gerardo Diego, o alguno de nuestros Ateneos, podrían inspirar y ayudar a empresarios a través de sus Cámaras o a los comerciantes asociados, dándole difusión a estas dos propuestas. Incluso alguna de las universidades (hay cuatro en nuestra región), que se alinean con los garantes de la cultura, podrían perfectamente implicarse. Voy con ellas:</p>



<p>Con la primera pretendo sensibilizar fundamentalmente a los libreros, verdaderos mediadores y referentes estructurales. Para hacernos idea de su potencial, acudimos a la web del gremio que si bien no indica el número de librerías asociadas con que cuenta la región, si los sumamos a las bibliotecas y ludotecas que realizan una función divulgadora similar en todos los rincones de nuestra geografía provincial, se conforma un excelente frente de activos, comprometidos con nuestra cultura… ¿Saben que contamos con varios cientos de autores “vivos”, de esos que viven la puerta de al lado, cuyas obras tienen que ser difundidas fuera de Cantabria porque de puertas para dentro apenas tienen difusión? Siento verdadera lástima (grima, diría más bien) cada día que paso frente a algunas de nuestras librerías, y veo cómo tienen sus escaparates profusamente dedicados a los superventas, sin percatarse de que están completamente vacíos de nuestra propia cultura regional. ¿Tan difícil resultaría ofrecer alguna referencia de nuestra literatura regional en el expositor? Haciendo patria. Aunque no sea por lo que se venda, al menos sería un ejercicio de respeto por el entorno cultural. Anímense, señores libreros, que es fácil (un autor, una obra, una temática, …); de este modo, queda satisfecha su aportación al diezmo comunitario. Y donde digo librería podríamos decir biblioteca, centro cultural, colegio y todo aquel que se sienta partícipe del acervo popular, porque nuestra tierruca es vasta y extensa. Se trata de poner entre todos, en valor, nuestra cultura regional.</p>



<p>La segunda iniciativa, de entrada, he de reconocer que no es mía. Quiero decir que no se me ha ocurrido a mí, porque la he visto plasmada en una lejana ciudad, cuyo resultado me pareció excelente. Se trata de decorar los escaparates (frutería, barbería, restaurante, bar, estanco, papelería, panadería, … ) de todo comercio que se precie y demuestre una mínima sensibilidad por la cultura, con frases (escritas a rotulador) de nuestros propios escritores (actuales o antiguos, todo suma). Aquí es posible establecer la colaboración que las sociedades culturales pueden brindar a los comercios y librerías, pues ellos son los que mejor dinamizan la cultura del entorno. Para cualquiera de éstas, resulta fácil ofrecer un amplio catálogo de citas, que el comerciante puede plasmar en el cristal de su escaparate. Ahí, acompañado del nombre de su autor o su autora, nos permitiría tomar mejor conciencia de “todo” lo que tenemos, de lo nuestro. Bien fácil. Escrita así, a mano, expuestos a cualquier consideración grafológica, con un simple rotulador, se transmite mayor sensibilidad pues cuando el escrito se personaliza, es más fácil hacerlo, y sentirlo, propio. ¿Véis qué fácil resulta culturizar la ciudad, el barrio, el pueblo…? Es algo más, porque simboliza un interés y un compromiso. Si, además, procedemos a practicar ese noble ejercicio de dejar algunos libros al albur de nuestros vecinos (depositados en establecimientos, tiendas, bancos, o estantes)&nbsp; “remataríamos” la campaña.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-89e8e7bad4a956eca93fbf8ad909b405">Ya ven, dos sugerencias fáciles de cumplir. Como pueden comprender, son pequeños ejercicios que suponen una gran contribución. Y como decía al principio, mantenido en el tiempo, o aprovechando cualquiera de lis eventos que se celebran a lo largo de los meses, nos permitirían celebrar el libro y la lectura más allá del manido veintitrés de abril. Anímense, convirtamos nuestra región, en un entorno culturalmente positivo, donde se viva la lectura cotidianamente así, con naturalidad.</p>



<p>27.05.2024</p>
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		<title>Mi experiencia de abuelo…</title>
		<link>https://www.quintanal.es/blog/2022/07/01/mi-experiencia-de-abuelo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[JosÃ© Quintanal DÃ­az]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Jun 2022 23:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[PresentaciÃ³n]]></category>
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					<description><![CDATA[Quizás, una de las experiencias más placenteras que podemos tener en la vida, sea ejercer de “abuelo”. Pero no el título ese que es posible llevar, muchas veces, con más peso que gloria (como le ocurría al personaje de la obra de Pérez Galdós), por aquello de que es un “oficio” que nos llega con [&#8230;]]]></description>
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<p>Quizás, una de las experiencias más placenteras que podemos tener en la vida, sea ejercer de “abuelo”. Pero no el título ese que es posible llevar, muchas veces, con más peso que gloria (como le ocurría al personaje de la obra de Pérez Galdós), por aquello de que es un “oficio” que nos llega con una cierta edad. Sino aquel otro que se ejerce a base de horas de compañía, paseos interminables tirando del carrito o acompañando en el parque para empujar el columpio; vivencias que siempre acaban en una espera pacientemente contemplativa, para que Morfeo nos visite y deposite su efecto reparador, en el bebé, o en nosotros, o en ambos.</p>



<p>A mí me ha llegado la ocasión recientemente (hija, nunca te lo agradeceré suficientemente) y, como todos, orgulloso me siento de contar con ese premio. Me ofrece experiencias insospechadas: un beso limpio, cargado de gratitud, una caricia tenue, sostenida en el espacio y el tiempo, la mesura con que se desliza un peine por mi alborotada cabeza, una sonrisa de complicidad o el candor de la mirada que lo acompaña. No hay calificativos que puedan describir esos momentos robados a la intimidad.</p>



<p>Tuve la suerte de disfrutar de unos abuelos solícitos, que siempre acompañaron mis juegos, orientaron mis escapadas y limitaron algún que otro desliz. Me enseñaron muchas cosas, como sólo los abuelos son capaces de hacer. Y todas las conservo en el corazón de los recuerdos envueltas en una nostalgia, que ahora es capaz de aflorar cuando en mí, brota el deseo de replicar esas sensaciones y conseguir que mis nietas, lleguen a albergar en el suyo mi compañía, totalmente entregado, con enorme gratitud, como estoy haciendo.</p>



<p>No conozco a ningún abuelo que no exprese otro sentimiento, diferente a éste. Algunos dicen que, entrando en años y viéndose aproximar el periodo final de la existencia, se despiertan emociones que llevan a disfrutar un plus de cariño, que no es posible encontrar de otro modo. Y los pequeños creo que son capaces de percibirlo. Los nietos saben de antemano que, a ellos, todo se les perdona, todo se les justifica y hasta, en la mayor de las exigencias, el rigor se acompaña siempre con una dosis especial de dulzura, para que se pueda digerir con suavidad. Si tuviéramos que buscar un parangón en la alimentación, solamente el chocolate es capaz de despertar sensaciones tan placenteras, como el sentimiento que evoca la palabra abuelo.</p>



<p>Por eso me dispongo a disfrutarlo como nadie. Bueno sí, como otros muchos abuelos, que tienen la misma disposición que yo. Quiero leer, leer mucho con ellas; leer muchos cuentos y narrar muchas lecturas a mis “nietucas”. Y pienso hacerlo en el regazo, pues es el único lugar donde el sabor a chocolate caliente que tienen los cuentos se saborea como es debido. Ellas y yo, solos. Así es como más me gusta. Y quiero hacer muchas, muchas visitas al parque, sosteniéndoles la mano cuando desciendan por el tobogán, empujándolas para subir por la cuerda o poniendo cara de asombro como sólo el abuelo es capaz de poner, cuando las pequeñas culminan todas las presas del mini-rocódromo, como la mayor de las hazañas. Incluso seré capaz de alucinar, abordando algún que otro barco pirata y en su palo mayor, izarme para levantar el brazo con no poca algarabía, gritando: “¡adelante!”, con esa voz de complicidad que impele la voluntad de mis pequeñas a un abordaje que, por ficticio, sólo ellas y yo, sentimos tan real como lo es. Un auténtico retorno a aquellos momentos tan intensos que aún recuerdo de mi infancia.</p>



<p>Ahora la banda sonora de mi vida la ponen ellas. Han conseguido que cante y que baile. Y mira que lo hago no fatal, sino peor. Pero no me importa: a ellas les gusta y a mí también. Incluso, entonando composiciones que siempre me parecieron absurdas, ahora tintinean en mis oídos, como el mejor de los ritmos. ¡Qué sorpresas nos depara la vida!</p>



<p>Y parece tan importante todo esto que hacemos, que el calendario, se empeña cada veintiséis de julio, en señalar una efeméride que no es cierta, que es más bien una falacia. No existe un día del abuelo; lo son todos. Porque no es importante, es natural, lo que convierte todos, todos los días, todas las horas, todos los minutos, todas las vivencias, en la verdadera efeméride. Os lo digo yo que, como abuelo, estoy viviendo esta experiencia tan singular. Sí, singular, porque no hay otra igual. Ni siquiera las de los demás colegas, abuelos igual que yo. Para cada uno de nosotros, resulta únicamente singular la experiencia. Y eso es lo bueno que nos depara la vida. Brindarnos premios así, singulares, para ser capaces de retornar a una infancia recuperada, llenos de placer y satisfacción.</p>



<p>Publicación: Sociedad Cántabra de Escritores. Libro: Pluma de tintero. (2022) págs. 271-276. ISBN: 978-84-09-40554-1 <a href="https://www.quintanal.es/documentos/Experiencia-abuelo-2022.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">(Descargar)</a></p>
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			<enclosure length="440995" type="application/pdf" url="http://www.quintanal.es/documentos/Experiencia-abuelo-2022.pdf"/><itunes:explicit/><itunes:subtitle>Quizás, una de las experiencias más placenteras que podemos tener en la vida, sea ejercer de “abuelo”. Pero no el título ese que es posible llevar, muchas veces, con más peso que gloria (como le ocurría al personaje de la obra de Pérez Galdós), por aquello de que es un “oficio” que nos llega con [&amp;#8230;]</itunes:subtitle><itunes:summary>Quizás, una de las experiencias más placenteras que podemos tener en la vida, sea ejercer de “abuelo”. Pero no el título ese que es posible llevar, muchas veces, con más peso que gloria (como le ocurría al personaje de la obra de Pérez Galdós), por aquello de que es un “oficio” que nos llega con [&amp;#8230;]</itunes:summary><itunes:keywords>PresentaciÃ³n</itunes:keywords></item>
		<item>
		<title>Miradas a la realidad social</title>
		<link>https://www.quintanal.es/blog/2020/03/25/miradas-a-la-realidad-social/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[JosÃ© Quintanal DÃ­az]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Mar 2020 07:09:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros y ArtÃ­culos]]></category>
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					<description><![CDATA[Estas pÃ¡ginas presentan doce miradas a la realidad social, una muestra del compromiso de tantas personas, que trabajan dÃ­a a dÃ­a por transformar y humanizar la sociedad, explicÃ¡ndonos con humildad y sencillez, cÃ³mo es ese trabajo que llevan a cabo en la cotidianidad de su realidad, desde el compromiso socioeducativo que les mueve. Somos conscientes [&#8230;]]]></description>
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<div class="wp-block-image"><figure class="alignright is-resized"><img decoding="async" src="https://editorialccs.com/portada/5610/miradas-a-la-realidad-social.jpg" alt="MIRADAS A LA REALIDAD SOCIAL" width="222" height="340"/></figure></div>



<p>Estas pÃ¡ginas presentan doce miradas a  la realidad social, una muestra del compromiso de tantas personas, que  trabajan dÃ­a a dÃ­a por transformar y humanizar la sociedad,  explicÃ¡ndonos con humildad y sencillez, cÃ³mo es ese trabajo que llevan a  cabo en la cotidianidad de su realidad, desde el compromiso  socioeducativo que les mueve. </p>



<p>Somos conscientes de que los Ã¡mbitos elegidos, no abarcan la 
totalidad de los campos en los que se trabaja por dignificar la vida 
social de nuestro entorno, pero sÃ­ son representativos de lo que hoy 
supone esa acciÃ³n social. </p>



<p>Son Ã¡mbitos en los que los profesionales, trabajadores sociales, 
educadores sociales, sociÃ³logos, integradores sociales, psicÃ³logos, 
pedagogos&#8230;, contribuyen notablemente, para conseguir que la vida 
cotidiana de la sociedad actual, resulte cada vez un poco mÃ¡s digna. </p>



<p>Los testimonios aquÃ­ recogidos, serÃ¡n un referente de interÃ©s, para  el profesional del sector, que podrÃ¡ enriquecer su conocimiento desde  las diferentes miradas; para el estudiante, que se encontrarÃ¡ con  referentes precisos de la actividad cotidiana en cada uno de estos  campos de intervenciÃ³n; y para quien quiera acercarse a estos Ã¡mbitos,  con el fin de conocer la eficacia de su actuaciÃ³n y cÃ³mo se trabaja en  cada uno de ellos.</p>



<p>______________________________</p>



<p>Quintanal. J. y Goig, R.M. (2020). <em><strong>Miradas a las realidad social. Transformar y humanizar desde el compromiso.</strong></em> Madrid: Editorial CCS.<br></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La EducaciÃ³n Social en la escuela</title>
		<link>https://www.quintanal.es/blog/2019/05/25/la-educacion-social-en-la-escuela/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[JosÃ© Quintanal DÃ­az]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 May 2019 05:53:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros y ArtÃ­culos]]></category>
		<category><![CDATA[PresentaciÃ³n]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.quintanal.es/blog/?p=448</guid>

					<description><![CDATA[Quintanal DÃ­az, J. (2018). La EducaciÃ³n Social en la escuela: un futuro por construir. Madrid: CCS. 154 pÃ¡ginas. Nuestro paÃ­s ha vivido en las Ãºltimas dÃ©cadas tantos cambios en el sistema educativo que, mÃ¡s que renovaciÃ³n, parece hemos agotado las posibilidades de mejora y de cambio que los partidos polÃ­ticos proyectan en sus programas electorales. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Quintanal DÃ­az, J. (2018). La EducaciÃ³n Social en
la escuela: un futuro por construir. Madrid: CCS. 154 pÃ¡ginas.</strong></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft is-resized"><img decoding="async" src="https://www.quintanal.es/blog/wp-content/uploads/2019/05/EDUCACION-SOCIAL-ESCUELA.jpg" alt="" class="wp-image-449" width="100" height="153" srcset="https://www.quintanal.es/blog/wp-content/uploads/2019/05/EDUCACION-SOCIAL-ESCUELA.jpg 625w, https://www.quintanal.es/blog/wp-content/uploads/2019/05/EDUCACION-SOCIAL-ESCUELA-196x300.jpg 196w" sizes="(max-width: 100px) 100vw, 100px" /></figure></div>



<p>Nuestro paÃ­s ha vivido en las Ãºltimas dÃ©cadas tantos cambios
en el sistema educativo que, mÃ¡s que renovaciÃ³n, parece hemos agotado las posibilidades
de mejora y de cambio que los partidos polÃ­ticos proyectan en sus programas
electorales.</p>



<p>Por
eso, autores como el que nos ocupa, proponen un anÃ¡lisis del sistema educativo,
de su estructura anquilosada y mastodÃ³ntica, para regenerar una escuela anclada
en un modelo obsoleto y que precisa de transformaciones desde las posibilidades
reales, no desde los ideales polÃ­ticos.</p>



<p>El
libro desarrolla su contenido en siete capÃ­tulos. En ellos se describe una
realidad compleja, el de la EducaciÃ³n Social, cuyo colectivo de profesionales no
acaba de implantar su rol en la educaciÃ³n formal como debiera, y como un
sistema educativo moderno demanda.</p>



<p>La
prÃ¡ctica profesional del educador social ha de ser integrada en la escuela con
un peso especÃ­fico mucho mayor del que posee, alejÃ¡ndose de las polÃ­ticas de
organizaciÃ³n de las instituciones escolares y buscando referentes en la
diversificaciÃ³n profesional de los propios agentes educadores, de la creciente
especializaciÃ³n, pero tambiÃ©n en Ã¡mbitos de actuaciÃ³n sobre los contextos
familiares, donde a veces el profesor tutor no llega, desvirtuando asÃ­ el
carÃ¡cter formativo que ha de ejercerse en determinados nÃºcleos familiares. Es
la idea principal del primer capÃ­tulo <em>â€œEs
hora de integrar la EducaciÃ³n Social en la escuelaâ€</em>. Es necesario apostar
por una figura donde no prime en exclusividad lo instructivo, confiriendo un
matiz social, para que cuestiones que preocupan en la escuela (acoso escolar,
integraciÃ³n de minorÃ­as, etc.) sean abordadas por estos profesionales y no por
otros.</p>



<p>El
segundo capÃ­tulo, <em>â€œLa funciÃ³n social de
la educaciÃ³nâ€</em>, comienza con una declaraciÃ³n de intenciones cuando se
refiere a la EducaciÃ³n Social como un reto para la escuela. Analiza el marco
contextual y conceptual donde se ha trabajado sobre la incorporaciÃ³n del
educador social a la escuela, como corresponsable con la sociedad y agente
implicado en esa funciÃ³n social. Para ello se enuncian dos principios bÃ¡sicos.
Un primer principio fundamentado en la necesaria integraciÃ³n real, activa y
efectiva en la vida escolar. Un segundo principio, el de la socializaciÃ³n
plena: ya no educa el sujeto ni se educa al sujeto. La educaciÃ³n hoy se hace
mÃ¡s desde el grupo y para el grupo. Por Ãºltimo plantea la respuesta desde el
campo social a las necesidades que tiene la escuela, propuestas contrastadas
por profesionales de la educaciÃ³n de largo recorrido y dilatada experiencia en
este Ã¡mbito de la EducaciÃ³n Social.</p>



<p>El
tercer capÃ­tulo, <em>â€œLa EducaciÃ³n Social en
la enseÃ±anzaâ€</em>, esboza una cuestiÃ³n primordial: es el propio sistema
educativo quien no se ha cuestionado con rigurosidad integrar en el programa
escolar este desarrollo social que propugna el autor. Se discute sobre la composiciÃ³n
de los equipos docentes, fÃ³rmulas nuevas que permitan integrar a otros
profesionales, como son los educadores sociales. La propuesta pedagÃ³gica para
esta integraciÃ³n es la gÃ©nesis de un Plan Social de Centro, de responsabilidad
de este profesional aglutinado al equipo docente, y cuyo contenido se
desarrolla en tres funciones primordiales: educadora, relacional (convivencia)
y comunitaria (social). Para aplicar estos cambios se requiere de una filosofÃ­a
de trabajo colaborativo, de una nueva cultura escolar con preponderancia de lo
social y, sobre todo, de una escuela regeneradora como agente social</p>



<p>El
capÃ­tulo cuarto <em>â€œLa normativa social en
la enseÃ±anzaâ€</em> argumenta sobre la tradiciÃ³n literaria de plantear una
funciÃ³n social de la enseÃ±anza como elemento complementario, posicionamiento
totalmente contrario al que propone el autor. Realiza un recorrido histÃ³rico,
que se remonta a la Ley Moyano de 1857, para encontrar un referente vÃ¡lido de
su enfoque, con un punto de inflexiÃ³n en la InstituciÃ³n Libre de EnseÃ±anza, en
el periodo que va desde 1876 hasta 1936, y llegar a 1970 con la Ley General de
EducaciÃ³n que apostaba por el principio de integraciÃ³n social. El autor hace un
recorrido por distintas leyes educativas (LODE, LOGSE, LOE, entre otras)
describiendo los logros y la evoluciÃ³n de esta socializaciÃ³n de la enseÃ±anza en
la legislaciÃ³n educativa espaÃ±ola. En 1991 aparece como titulaciÃ³n
universitaria e identificÃ¡ndose como enseÃ±anza no formal y vinculada a la
acciÃ³n socioeducativa.</p>



<p>No
ignora el autor que las competencias en materia educativa estÃ¡n en manos de las
Comunidades AutÃ³nomas, por lo que para evitar el sesgo informativo, repasa con
exhaustividad los logros normativos alcanzados en estos territorios. </p>



<p>Por
Ãºltimo, se encomienda a una visiÃ³n de la literatura especializada, citando a
numerosos autores que en las Ãºltimas dÃ©cadas se han ocupado y preocupado por la
temÃ¡tica en cuestiÃ³n.</p>



<p>El
quinto capÃ­tulo, <em>â€œProceso a seguir en la
integraciÃ³n del educador social en el sistema escolarâ€</em>, centra la
importancia del reconocimiento desde la literatura especializada a esta figura
profesional para su inserciÃ³n es la estructura del sistema educativo. Pero es
preocupante la ausencia de la escuela como Ã¡mbito de desarrollo profesional en
los â€œDocumentos Profesionalizadoresâ€ de 2007, en lÃ­nea con la propuesta del
plan de estudios de 1991 de la diplomatura, donde se conferÃ­a un papel
socioeducativo. DespuÃ©s, bien es cierto, bastantes publicaciones han
reivindicado y justificado la presencia de este profesional en los centros
escolares y en las distintas etapas educativas. AsÃ­ se constata en la
actualidad, donde la presencia se asume en el desarrollo de programas
educativos que inciden directamente en la convivencia escolar, pero que lastran
la integraciÃ³n en el programa escolar reglamentario. El acceso al cuerpo
docente, regulado desde 2007 por Real Decreto, tambiÃ©n se presta a confusiÃ³n,
como explica el autor desde la normativa aprobada.</p>



<p>Por
Ãºltimo, aborda los planes de estudio universitarios para demostrar que no
existe una carencia formativa de estos estudiantes, futuros profesionales de la
EducaciÃ³n Social, en cuanto a materias relacionadas directamente con el Ã¡mbito
educativo, lÃ©ase DidÃ¡ctica General, TeorÃ­a de la EducaciÃ³n, PsicologÃ­a del
Aprendizaje o SociologÃ­a del Aprendizaje. TambiÃ©n se hace referencia a las
competencias establecidas para el tÃ­tulo, donde se analiza pormenorizadamente
las tres funciones aludidas en el capÃ­tulo 3: educadora, relacional o de
convivencia y comunitaria.</p>



<p>El
sexto capÃ­tulo, <em>â€œIntegraciÃ³n escolar de
la EducaciÃ³n Social: un programa de actuaciÃ³nâ€</em>, precisa cÃ³mo debe ser esta
integraciÃ³n: ser uno mÃ¡s en el esquema educativo de la estructura pedagÃ³gica. Y
ademÃ¡s la determina a que sea una <em>acciÃ³n
sistemÃ¡tica, de soporte, mediaciÃ³n y transferencia que favorece el desarrollo
de la sociabilidad del sujeto a lo largo de toda la vida</em>. Propone un cambio
necesario del modelo educativo, donde ademÃ¡s de los pilares tradicionales,
formativo y de desarrollo personal del sujeto, se aÃ±ada un tercero: la
socializaciÃ³n del alumnado. Este modelo que propone el autor responde a unos
principios fundamentales, como lo son profesionalizar la enseÃ±anza, enriquecer
los procesos, socializar la convivencia y mejorar el potencial del alumnado.</p>



<p>El
Ãºltimo capÃ­tulo, bajo el tÃ­tulo <em>â€œUna apuesta
de futuroâ€</em>, incide en este momento del cambio que describe un nuevo
panorama, tanto en la sociedad como en la escuela, donde lo social es la
materia pendiente, por lo que ha de incorporarse a la formaciÃ³n de los futuros
maestros, para conseguir efectividad y realismo educativo. Propone, finalmente,
socializar la escuela con un currÃ­culo adaptado a cada contexto. TambiÃ©n
modificar el modelo educativo a los tiempos actuales, con la globalizaciÃ³n
primando por encima de otros intereses. Esto supone enriquecer la figura
educadora, incorporando elementos socializadores a su desarrollo y desempeÃ±o
profesional. Por Ãºltimo, apuesta por optimizar procesos en esos nuevos
escenarios en donde nos movemos.</p>



<p>Animamos a la
lectura de este libro, con un
argumentario cientÃ­fico y riguroso de una figura que ha de tomar mayor
preponderancia en el Ã¡mbito educativo, no ya como apuesta de futuro, sino de
hoy.</p>



<p><strong>J<em>uan Carlos SÃ¡nchez Huete</em></strong><em>Doctor en FilosofÃ­a y Ciencias de la EducaciÃ³n.  C.E.S. Don Bosco (adscrito a la UCM) </em><a href="mailto:jcshuete@cesdonbosco.com"><em>jcshuete@cesdonbosco.com</em></a></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La realidad del «no retorno»</title>
		<link>https://www.quintanal.es/blog/2019/04/22/__trashed/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[JosÃ© Quintanal DÃ­az]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Apr 2019 19:30:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuaderno de viaje]]></category>
		<category><![CDATA[PresentaciÃ³n]]></category>
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					<description><![CDATA[Dicho asÃ­, con gran aparatosidad publicitaria, cualquiera que lea la noticia, puede interpretar que toda una generaciÃ³n que hace una dÃ©cada iniciara el Ã©xodo para buscar el trabajo y la esperanza que en la regiÃ³n se les negaba, vayan a volver, como si ahora nos hubiÃ©ramos transformado en su nueva tierra prometida. Nada mÃ¡s lejos [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Dicho asÃ­, con gran aparatosidad
publicitaria, cualquiera que lea la noticia, puede interpretar que toda una
generaciÃ³n que hace una dÃ©cada iniciara el Ã©xodo para buscar el trabajo y la
esperanza que en la regiÃ³n se les negaba, vayan a volver, como si ahora nos
hubiÃ©ramos transformado en su nueva tierra prometida. Nada mÃ¡s lejos de la
realidad. Veamos cuÃ¡les pueden ser las causas y los efectos de la medida que
nos han anunciado.</p>



<p>Con gran algarabÃ­a, y mucho efecto, sobre
todo periodÃ­stico, nuestros gobiernos, quizÃ¡s movidos por buscar noticias de
mayor efecto en la poblaciÃ³n en un momento como Ã©ste, anuncian un plan que
facilite el retorno de nuestros jÃ³venes emigrantes, a la regiÃ³n. Son cerca de
45000, los emigrantes censados, pero la medida alcanzarÃ¡, en la mÃ¡s optimista
de las previsiones, a un millar de ellos, aunque en la web «volvemos.org»
sÃ³lo tienen registrados menos de ciento cincuenta. SerÃ¡ que no da el dinero
para mÃ¡s. QuizÃ¡s sea necesaria tambiÃ©n una mÃ­nima reflexiÃ³n sobre el tema,
aunque sÃ³lo sea por respeto a las muchas emociones que una medida de este tipo,
despertarÃ¡ en una gran cantidad de hogares en la regiÃ³n.</p>



<p>Â¿Causas? Siempre se han situado en la crisis
econÃ³mica que viviÃ³ este paÃ­s a partir de 2008. Un argumento de fÃ¡cil
justificaciÃ³n que en realidad oculta su verdadero origen: estos jÃ³venes hacÃ­an
la maleta, totalmente desilusionados por una sociedad que les daba la espalda e
ignoraba por completo el esfuerzo que habÃ­an hecho los aÃ±os precedentes, contra
corriente, para alcanzar una notable formaciÃ³n que su entorno no supo ni por lo
mÃ¡s remoto valorar. Â¿Se fueron? Claro, no se les ofrecÃ­a ninguna alternativa;
Â¿dÃ³nde? en esencia iban buscÃ¡ndose la vida, hasta llegar a aquellos destinos
donde sencillamente les valoraron y los reconocieron con un sueldo y un entorno
digno en el que vivir. Traducido, se trata sencillamente de rememorar unos aÃ±os
bastante problemÃ¡ticos, en los que la crisis iba minando los hogares, con el
vacÃ­o que se le estaba haciendo a esa juventud llamada a tomar un testigo, que
no tuvieron. Unos polÃ­ticos, los mismos que ahora enarbolan la bandera del
retorno, que les abandonaron impunemente, sin saber aplicar una polÃ­tica de
efectiva prevenciÃ³n, ni apoyaron en absoluto, la necesidad de gestar el necesario
tejido socioeconÃ³mico que hubiera evitado la huida masiva que tuvimos que
sufrir. Todo por su inoperancia.</p>



<p>Hoy, como digo, se enarbola el reconocimiento
entonces negado. Â¿CÃ³mo? Leo con sorpresa la noticia, que ademÃ¡s de dar por
hecho el interÃ©s de estos jÃ³venes por volver, nada dice de las condiciones a
las que somete el retorno. Me parece una forma de jugar nuevamente con las
ilusiones, esta vez de sus familias, que son las Ãºnicas que sufren la
distancia. Les invito simplemente a visitar el aeropuerto cualquier dÃ­a que
haya un vuelo hacia europa. PodrÃ¡n comprobar la magnitud de ese Ã©xodo. Y el
poco interÃ©s de nuestros hijos, por volver. Â¿QuÃ© les ofrecen, que no sea lo que
ya tienen? Marcharon en busca de una vida mejor, mÃ¡s digna. Â¿VolverÃ¡n? Si el
Ãºnico motivo es reunirse con sus familias que permanecen aquÃ­, es algo que ya
tienen. Porque el reencuentro tiene lugar cada trimestre, cada semestre o cada
aÃ±o. Unos vienen otros vamos, pero nos juntamos, que es lo que nos preocupa. La
familia es el Ãºnico estamento que no les ha dado la espalda. Siempre ha estado
ahÃ­. </p>



<p>Â¿El retorno les ofrece una vida igual de
digna que la que ya (a base de mucho esfuerzo), se han construido allÃ­ fuera?
Han enraizado en otro lugar, han conocido nuevas empresas, han creado familias,
han hecho nuevos amigos y con ellos formado lazos de relaciÃ³n y convivencia,
han aprendido a vivir con un nivel, social, cultural, econÃ³mico, lingÃ¼Ã­stico y
familiar, que ahora dudo que estÃ©n dispuestos a romper de nuevo, para volver a
sus orÃ­genes. Â¿DÃ³nde estÃ¡n sus cÃ­rculos de amigos, aquellos que dejaron al
marchar, despuÃ©s de una dÃ©cada? Â¿Tienen que volver a empezar desde cero, otra
vez? Â¿QuÃ© empresas les esperan aquÃ­? La polÃ­tica vivida estos aÃ±os no ha
alcanzado ni con mucho el nivel socioeconÃ³mico con el que ahora viven. Â¿Venir
para quÃ©? Â¿Estamos en condiciones de ofrecer un retorno que ofrezca continuidad
a la vida que con tanto esfuerzo han alcanzado a vivir? Desde luego, medidas de
este tipo, debieran superar informes sociolÃ³gicos, para profundizar en la
realidad cotidiana. Y desde la convicciÃ³n de compensar lo que en el momento de
su marcha se les negÃ³, al menos eso, sepamos que si no va a ser en esas
condiciones, no volverÃ¡n. A cambio se nada, no. Al menos, iguÃ¡lamelo, dirÃ¡n. Y
con razÃ³n. Mal que les pese a nuestros dirigentes de turno. PÃ³nganse ustedes a
trabajar, a cambiar la faz de esta regiÃ³n, que sencillamente, cuando se parezca
a lo que hay por europa, ellos mismos, decidirÃ¡n volver. Porque les interesarÃ¡
formar parte de una sociedad, que&nbsp; vivirÃ¡
con perspectiva de futuro. Mientras, dejen ustedes de vender humo.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La lectura en la escuela… reflexiones pedagÃ³gicas</title>
		<link>https://www.quintanal.es/blog/2018/11/16/de-que-hablamos-cuando-hablamos-de-lectura-en-la-escuela/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[JosÃ© Quintanal DÃ­az]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 16 Nov 2018 10:05:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuaderno de viaje]]></category>
		<category><![CDATA[EducaciÃ³n]]></category>
		<category><![CDATA[Lectura & Escritura]]></category>
		<category><![CDATA[Libros y ArtÃ­culos]]></category>
		<category><![CDATA[PresentaciÃ³n]]></category>
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					<description><![CDATA[&#62;&#62; Â¿De quÃ© hablamos cuando hablamos de lectura en la escuela?Â  &#60;&#60; ArtÃ­culo publicado en la Revista PLATERO, nÂº 218, noviembre-diciembre 2018. &#62;&#62; Descargar &#60;&#60;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center;"><span style="color: #000080;"><em><strong>&gt;&gt; Â¿De quÃ© hablamos cuando hablamos de lectura en la escuela?Â  &lt;&lt;<br />
</strong></em></span></h2>
<h3 style="text-align: center;"><a href="https://dialnet.unirioja.es/servlet/revista?codigo=3186"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-433" src="https://www.quintanal.es/blog/wp-content/uploads/2018/11/Captura-de-pantalla-2018-11-13-a-las-16.57.38-150x150.png" alt="" width="187" height="187" /></a><a href="https://www.quintanal.es/documentos/Platero-Nov-2018.pdf"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-441 alignright" src="https://www.quintanal.es/blog/wp-content/uploads/2018/11/Captura-de-pantalla-2018-11-13-a-las-16.56.48-1-269x300.png" alt="" width="145" height="162" srcset="https://www.quintanal.es/blog/wp-content/uploads/2018/11/Captura-de-pantalla-2018-11-13-a-las-16.56.48-1-269x300.png 269w, https://www.quintanal.es/blog/wp-content/uploads/2018/11/Captura-de-pantalla-2018-11-13-a-las-16.56.48-1.png 586w" sizes="auto, (max-width: 145px) 100vw, 145px" /></a><span style="color: #000080;">ArtÃ­culo publicado en la <strong><a href="https://dialnet.unirioja.es/servlet/revista?codigo=3186">Revista PLATERO</a>, </strong></span></h3>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #000080;"><strong>nÂº 218, noviembre-diciembre 2018.</strong></span></p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.quintanal.es/documentos/Platero-Nov-2018.pdf"><span style="color: #000080;"><strong>&gt;&gt; Descargar &lt;&lt;</strong></span></a></p>
</blockquote>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-439" src="https://www.quintanal.es/blog/wp-content/uploads/2018/11/Captura-de-pantalla-2018-11-13-a-las-17.38.09-300x159.png" alt="" width="300" height="159" srcset="https://www.quintanal.es/blog/wp-content/uploads/2018/11/Captura-de-pantalla-2018-11-13-a-las-17.38.09-300x159.png 300w, https://www.quintanal.es/blog/wp-content/uploads/2018/11/Captura-de-pantalla-2018-11-13-a-las-17.38.09.png 684w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			<enclosure length="296574" type="application/pdf" url="http://www.quintanal.es/documentos/Platero-Nov-2018.pdf"/><itunes:explicit/><itunes:subtitle>&amp;#62;&amp;#62; Â¿De quÃ© hablamos cuando hablamos de lectura en la escuela?Â  &amp;#60;&amp;#60; ArtÃ­culo publicado en la Revista PLATERO, nÂº 218, noviembre-diciembre 2018. &amp;#62;&amp;#62; Descargar &amp;#60;&amp;#60;</itunes:subtitle><itunes:summary>&amp;#62;&amp;#62; Â¿De quÃ© hablamos cuando hablamos de lectura en la escuela?Â  &amp;#60;&amp;#60; ArtÃ­culo publicado en la Revista PLATERO, nÂº 218, noviembre-diciembre 2018. &amp;#62;&amp;#62; Descargar &amp;#60;&amp;#60;</itunes:summary><itunes:keywords>Cuaderno de viaje, EducaciÃ³n, Lectura &amp; Escritura, Libros y ArtÃ­culos, PresentaciÃ³n</itunes:keywords></item>
		<item>
		<title>2 de Octubre, DÃ­a Internacional de la EducaciÃ³n Social</title>
		<link>https://www.quintanal.es/blog/2018/10/02/2-de-octubre-dia-internacional-de-la-educacion-social/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[JosÃ© Quintanal DÃ­az]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Oct 2018 23:00:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuaderno de viaje]]></category>
		<category><![CDATA[EducaciÃ³n]]></category>
		<category><![CDATA[PresentaciÃ³n]]></category>
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					<description><![CDATA[Sabemos que, desde los aÃ±os noventa, los Educadores Sociales vienen dedicando el dÃ­a 2 de octubre, incluso confiriÃ©ndole carÃ¡cter internacional, a darle mayor visibilidad a la profesiÃ³n. Organizan actos de muy diverso tipo (son verdaderamente imaginativos), a lo largo de nuestra geografÃ­a. No fallan, asistiendo puntualmente a la cita. Por eso, los veremos este dÃ­a, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="color: #000080;">Sabemos que, desde los aÃ±os noventa, los Educadores Sociales vienen dedicando el dÃ­a 2 de octubre, incluso confiriÃ©ndole carÃ¡cter internacional, a darle mayor visibilidad a la profesiÃ³n. Organizan actos de muy diverso tipo (son verdaderamente imaginativos), a lo largo de nuestra geografÃ­a. No fallan, asistiendo puntualmente a la cita. Por eso, los veremos este dÃ­a, en nuestras calles, donde elevan su voz a la sociedad que les escucha (o al menos a esa parte de la sociedad que les quiere escuchar), convenidos como estÃ¡n de la contribuciÃ³n que supone para ella, su quehacer cotidiano.<img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-418" src="https://www.quintanal.es/blog/wp-content/uploads/2018/09/Captura-de-pantalla-2018-09-26-a-las-16.23.16-150x150.png" alt="" width="175" height="175" /></span></p>
<p style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="color: #000080;">La EducaciÃ³n Social es a una de esas titulaciones que han irrumpido en la posmodernidad de nuestras universidades, de un modo mÃ¡s bien sencillo (humilde, dirÃ­amos), silente, como si fuera una gran desconocida, que lo es; no tenemos mÃ¡s que preguntar en la calle, que la gente siempre reconoce desconocer el objeto de su trabajo.</span></p>
<p style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="color: #000080;">Salvo que se haga referencia a sus obras. Porque esto sÃ­ que se sabe. Recuerden ustedes aquella referencia bÃ­blica que decÃ­a: «por sus obras les conocerÃ©is». Esta es una de esas profesiones que se conoce por su contribuciÃ³n a la sociedad del entorno. Todas las necesidades que seamos capaces de detectar, acaban apelando a su implicaciÃ³n, de modo que son Ãºnicamente educadores sociales quienes consiguen desembocar toda problemÃ¡tica en una efectiva integraciÃ³n.</span></p>
<p style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="color: #000080;">Por su vocaciÃ³n, estos profesionales son asÃ­: les atrae y, les interesa, resolver los problemas de los demÃ¡s, de manera efectiva. De ahÃ­ que se ocupen de educar, porque Ãºnicamente educando es como se cambian los esquemas de comportamiento social y se puede ofrecer un nuevo orden capaz de regular el necesario cambio.</span></p>
<p style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="color: #000080;">Pero tambiÃ©n por profesiÃ³n, porque lejos de todo altruismo banal, se implican de modo directo a la transformaciÃ³n social, dejando en el empeÃ±o su vida. Son personas, comprometidamente entregadas, fieles a sus principios, convencidas de sus fines,&#8230; de ahÃ­ la constancia de su trabajo y la eficacia de la intervenciÃ³n.</span></p>
<p style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="color: #000080;">De algÃºn modo, todos, y seÃ±alo ese TODOS con mayÃºsculas para enfatizar el sentido absoluto del tÃ©rmino, a lo largo de la vida nos hemos encontrado o vamos a necesitar la intervenciÃ³n profesional de algÃºn Educador Social. Y sin saberlo aÃºn, les quedaremos sumamente agradecidos. Bien sea porque tengamos algÃºn familiar que haya sido atendido convenientemente en un geriÃ¡trico, para quien el estÃ­mulo sensorial y el desarrollo neuronal presenten cierta, urgente e imprecisa necesidad. O quizÃ¡s, sea porque los tengamos de vecinos, en el barrio, planteando propuestas formativas regladas o no, eso no es lo importante, pero satisfaciendo las necesidades de educaciÃ³n de los adultos, liderando el movimiento social o atendiendo cualquiera de las necesidades que responda al compromiso de enriquecer a las personas, pues su Ã©tica p</span><span style="color: #000080;"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-419 alignright" src="https://www.quintanal.es/blog/wp-content/uploads/2018/09/Captura-de-pantalla-2018-09-26-a-las-16.24.26-150x150.png" alt="" width="153" height="153" /></span><span style="color: #000080;">rofesional asÃ­ les dicta. TambiÃ©n estÃ¡n en los centros sanitarios. Â¡CÃ³mo no!, donde la familia, los pacientes o incluso los propios profesionales que les atienden, requieren una orientaciÃ³n que permita dignificar la situaciÃ³n y mejorar el contexto, aunque sÃ³lo sea porque en Ã³ptimas condiciones, el dolor se sobrelleva mejor. Incluso podamos encontrarlos, sin concederle mayor importancia, en la cotidianidad de las familias, donde su contribuciÃ³n resulta significativa cuando se trata de ofrecer atenciÃ³n a personas, o personitas, que presentan diversidad en su funciÃ³n social (discapacidad se decÃ­a antiguamente), bien por no ser tan potentes como</span><span style="color: #000080;"> se les exige, o porque su capacidad el entorno no se la reconoce; de cualquier modo, ese trabajo </span><span style="color: #000080;">(tesÃ³n podrÃ­amos decir), por facilitar su integraciÃ³n resulta meritorio, pues ellos, sÃ³lo los que educan, son capaces de conseguir algo mejor: normalizarlos.</span></p>
<p style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="color: #000080;">AsÃ­ podrÃ­amos ir enumerando contextos de intervenciÃ³n, reales, perfectamente identificables en el entorno, en los cuales algÃºn lector quizÃ¡s pueda verse reflejado. No obstante, se trata de una nÃ³mina, que puede ser enriquecida con planteamientos que se refieran a una intervenciÃ³n general de la EducaciÃ³n Social. Actuaciones de las que la propia sociedad, de un modo absoluto, como estamento, se beneficia y aprovecha. Como por ejemplo cuando institucionaliza la atenciÃ³n a los mayores, a los menores, a los migrantes, a los excluidos, a los itinerantes, a cuantos dependientes de muy diverso gÃ©nero y condiciÃ³n conviven con nosotros, los ausentes, por su estatus de reclusiÃ³n, o a los que no, porque se encuentran aislados, formando minorÃ­as o encarando carencias primigenias (por hambre o sed, incluso de cultura o desarrollo sostenible). Hay un largo etcÃ©tera de necesidades, tan largo como queramos, porque en esa condiciÃ³n de social que reza en su apellido, entra absolutamente todo. Y la miseria, sÃ³lo se corrige, educando a la sociedad. De ahÃ­ ese nombre de EDUCADORES que llevan estos profesionales, porque es a lo que se dedican, a educar socialmente.</span></p>
<p style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="color: #000080;">Creemos que ya no se les puede pedir mÃ¡s. Por eso, la sociedad ha de plantearse con rigor, su importancia, la necesidad que tiene de contar permanentemente con su intervenciÃ³n y por ende, la obligaciÃ³n de satisfacerla brindando los medios necesarios. Â¡Ay, SeÃ±or!, con los dineros hemos topado. Toda crisis, lo primero que damnifica, es a este sector. Â¡QuÃ© triste! Â¿Les parece a ustedes lÃ³gico? AhÃ­ lo dejo, saquen sus propias conclusiones. De momento, en este seÃ±alado dÃ­a, yo les invito a sumarse a la iniciativa, y dedicar conmigo un sencillo y sincero homenaje a todos nuestros Educadores Sociales.</span></p>
<p><span style="color: #003366;">____________________________________</span></p>
<blockquote><p><span style="color: #000080;"><span style="color: #333399;"><a href="https://www.quintanal.es/documentos/Dia-ES-2018.pdf"><strong><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-430" src="https://www.quintanal.es/blog/wp-content/uploads/2018/10/Captura-de-pantalla-2018-11-09-a-las-11.15.12-150x48.png" alt="" width="78" height="25" /></strong></a>&gt;&gt; <strong>Articulo publicado en la pÃ¡gina de OPINIÃ“N, de</strong></span>Â  </span><strong><span style="color: #000080;">EL DIARIO MONTAÃ‘Ã‰S, dÃ­a 02.10.2018, pÃ¡g.30Â  </span></strong><a href="https://www.quintanal.es/documentos/Dia-ES-2018.pdf"><strong><span style="color: #000080;">&gt;&gt;&gt; descargar</span></strong></a></p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #008000;"><em><strong>&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;Â Â  VÃ­deo de presentaciÃ³n Â Â  </strong></em><em><strong>&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;</strong></em></span></p>
<p style="text-align: center;"><iframe loading="lazy" id="pumukitiframe" src="https://canal.uned.es/iframe/5baa216db1111fc7338b456a" width="560" height="315" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #008000;"><em><strong>Â </strong></em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			<enclosure length="281211" type="application/pdf" url="http://www.quintanal.es/documentos/Dia-ES-2018.pdf"/><itunes:explicit/><itunes:subtitle>Sabemos que, desde los aÃ±os noventa, los Educadores Sociales vienen dedicando el dÃ­a 2 de octubre, incluso confiriÃ©ndole carÃ¡cter internacional, a darle mayor visibilidad a la profesiÃ³n. Organizan actos de muy diverso tipo (son verdaderamente imaginativos), a lo largo de nuestra geografÃ­a. No fallan, asistiendo puntualmente a la cita. Por eso, los veremos este dÃ­a, [&amp;#8230;]</itunes:subtitle><itunes:summary>Sabemos que, desde los aÃ±os noventa, los Educadores Sociales vienen dedicando el dÃ­a 2 de octubre, incluso confiriÃ©ndole carÃ¡cter internacional, a darle mayor visibilidad a la profesiÃ³n. Organizan actos de muy diverso tipo (son verdaderamente imaginativos), a lo largo de nuestra geografÃ­a. No fallan, asistiendo puntualmente a la cita. Por eso, los veremos este dÃ­a, [&amp;#8230;]</itunes:summary><itunes:keywords>Cuaderno de viaje, EducaciÃ³n, PresentaciÃ³n</itunes:keywords></item>
		<item>
		<title>La educaciÃ³n social en el Ã¡mbito sanitario</title>
		<link>https://www.quintanal.es/blog/2018/09/28/la-educacion-social-en-el-ambito-sanitario/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[JosÃ© Quintanal DÃ­az]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 28 Sep 2018 11:19:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuaderno de viaje]]></category>
		<category><![CDATA[EducaciÃ³n]]></category>
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					<description><![CDATA[Recientemente, el Gobierno de Cantabria ha publicado la Orden SAN/62/2017 por la que se crea la categorÃ­a de â€œTÃ©cnico Medio-Educador Socialâ€ en el Ã¡mbito de las Instituciones Sanitarias del Servicio CÃ¡ntabro de Salud (SCS). A la luz de este acontecimiento conviene plantearse una fundamentaciÃ³n teÃ³rica que justifique la presencia de estos profesionales en los Ã¡mbitos [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><img loading="lazy" decoding="async" class="size-thumbnail wp-image-423 alignright" src="https://www.quintanal.es/blog/wp-content/uploads/2018/09/Captura-de-pantalla-2018-09-28-a-las-12.55.25-150x109.png" alt="" width="150" height="109" /></em></p>
<h5><span style="color: #993300;"><em>Recientemente, el Gobierno de Cantabria ha publicado la Orden SAN/62/2017 por la que se crea la categorÃ­a de â€œTÃ©cnico Medio-Educador Socialâ€ en el Ã¡mbito de las Instituciones Sanitarias del Servicio CÃ¡ntabro de Salud (SCS). A la luz de este acontecimiento conviene plantearse una fundamentaciÃ³n teÃ³rica que justifique la presencia de estos profesionales en los Ã¡mbitos de HospitalizaciÃ³n y AtenciÃ³n Primaria del Sistema Nacional de Salud, y ofrecer algunas propuestas de acciÃ³n que nos permitan ir abriendo el camino de la EducaciÃ³n Social en este Ã¡mbito, mejorando la oferta de servicios, promocionando la participaciÃ³n de los ciudadanos y favoreciendo la consecuciÃ³n de una mejor calidad de vida.</em></span></h5>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-thumbnail wp-image-422" src="https://www.quintanal.es/blog/wp-content/uploads/2018/09/destacado-revista27-150x100.jpg" alt="" width="150" height="100" /></p>
<h5 style="text-align: right;"><span style="color: #800000;"><strong><em>RocÃ­o GutiÃ©rrez FernÃ¡ndez y </em></strong></span><em><span style="color: #800000;"><strong>JosÃ© Quintanal DÃ­az</strong></span></em></h5>
<h5 style="text-align: right;"><span style="color: #800000;">ArtÃ­culo publicado en el nÃºmero 27 de la Revista de EducaciÃ³n Social </span></h5>
<h5 style="text-align: right;"><span style="color: #800000;">(julio-diciembre 2018) PÃ¡gs. 251-273</span><em><br />
</em></h5>
<h5 style="text-align: left;"><a href="http://www.eduso.net/res/27/articulo/la-educacion-social-en-el-ambito-sanitario"><span style="color: #800000;"><strong>Enlace y descarga en pdf</strong></span></a></h5>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Un musical, un libro y mucha gratitud…</title>
		<link>https://www.quintanal.es/blog/2017/12/02/410/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[JosÃ© Quintanal DÃ­az]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 02 Dec 2017 17:44:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuaderno de viaje]]></category>
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					<description><![CDATA[Han pasado mÃ¡s de cuarenta aÃ±os, cuarenta y dos, exactamente. Para calcularlos, no he tenido mÃ¡s que buscar en google quÃ© aÃ±o se estrenÃ³ en EspaÃ±a la pelÃ­cula que quizÃ¡s haya sido el musical mÃ¡s revolucionario del siglo veinte: Jesucristo Superstar. Hoy, mi corazÃ³n estÃ¡ vibrando al ritmo que evocan sus primeros compases, tan conocidos, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Han pasado mÃ¡s de cuarenta aÃ±os, cuarenta y dos, exactamente. Para calcularlos, no he tenido mÃ¡s que buscar en google quÃ© aÃ±o se estrenÃ³ en EspaÃ±a la pelÃ­cula que quizÃ¡s haya sido el musical mÃ¡s revolucionario del siglo veinte: <a href="https://www.ecartelera.com/peliculas/jesucristo-superstar/"><em><strong>Jesucristo Superstar</strong></em>.</a> Hoy, mi corazÃ³n estÃ¡ vibrando al ritmo que evocan sus primeros compases, tan conocidos, tan pegadizos&#8230; Soy consciente de estar manifestando la misma emociÃ³n que me embargara aquella tarde de abril, del aÃ±o mil novecientos setenta y cinco, cuando tuve la gran suerte de asistir al <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jesus_Christ_Superstar">estreno</a>, con unos cuantos compaÃ±eros del instituto, en el Cine Coliseum&#8230; Como os lo cuento, han pasado mÃ¡s de ocho lustros, y sentado en esta grada del <a href="https://openairtheatre.com/production/jesus-christ-superstar">Regentâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />S Park Theatre</a>, tampoco alcanzo a controlar la emociÃ³n. La misma. Me desborda y, cuando esto me sucede, hablo, hablo y hablo sin control. Incluso me doy cuenta que lo hago. Mi esposa, que me acompaÃ±a, paciente me escucha y, pese a que las canas ya me permiten lucir un cierto aspecto respetable, el seÃ±or del asiento de atrÃ¡s, rechista con furia, para que me calle. Uf, perdÃ³n&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Resulta sumamente gratificante, tener la posibilidad de retrotraerse en el tiempo. Y aunque se diga que cualquiera tiempo pasado fue mejor, el de hoy supera todo sentimiento de placer que jamÃ¡s recuerde haber tenido. CorrÃ­a aquel aÃ±o setenta y cinco, cuando un joven sacerdote, a quien, por la cercanÃ­a, llamÃ¡bamos Carlos, verdaderamente comprometido con la pastoral juvenil, cargara en una furgoneta, un grupo de imberbes mozalbetes, algunos enseres y tanta ilusiÃ³n que hasta se salÃ­a por las ventanillas. Ah, y un libro&#8230; luego os hablarÃ© de Ã©l. Al volante va una joven tambiÃ©n religiosa, Rosa, tan convencida como Ã©l, y tan convincente tambiÃ©n. Con emociÃ³n, cierta dosis de curiosidad, y una total entrega, de la manera mÃ¡s natural, se pone en marcha una experiencia que para nosotros resultarÃ¡ mÃ¡gica y&#8230;, casi, casi iniciÃ¡tica&#8230; Â¿cÃ³mo podemos si no denominar una vivencia capaz de otorgar sentido a nuestras aÃºn desconcertadas vidas? Que unos jÃ³venes, estos mismos de la furgoneta, en unos pocos dÃ­as, a base de diÃ¡logo y reflexiÃ³n, vuelvan dispuestos a comerse el mundo, con hambre, mucho hambre de vivir. Con ganas de sentir la vida, una vida, en primera persona del plural. Doy fe, que asÃ­ fue.</p>
<p style="text-align: justify;">Aquella furgoneta sÃ³lo hizo dos paradas, y tras la segunda, el misterio, en mÃ­, se habÃ­a obrado. El rumbo que desde entonces he seguido, siempre ha encontrado su sentido en el compromiso que durante ese retiro, por propia convicciÃ³n, adquirÃ­ con el ser humano. Ha brujuleado permanentemente, situÃ¡ndome en una posiciÃ³n tan bien orientada, que me fue seÃ±alando el mismo norte durante todos los dÃ­as de mi ya larga vida. Estos cuarenta y dos aÃ±os, y los que aÃºn me faltan por vivir, os aseguro que han estado marcados, por esa experiencia. Tal fue su calado, profundo&#8230; jamÃ¡s se lo agradecerÃ© suficientemente.</p>
<p style="text-align: justify;">La primera parada, como acabo de explicar, la hicimos en el cine. Hoy, este hecho casi resulta cotidiano, habitual. Entonces, aunque al cine se iba mucho, no al de la capital. QuizÃ¡s por eso, nos emocionaba. Aunque no lo creo, porque nuestras dieciocho primaveras, ya estaban rezongando todas las mariposas de la juventud. QuizÃ¡s fuera el cine, la pelÃ­cula, el viaje en grupo, lo extraordinario de la excursiÃ³n, la convivencia, la superficialidad de las emociones y la rotundidad con que afrontamos una lectura en grupo del libro, emociÃ³n tras emociÃ³n, todo novedoso, e interesante, lo que activara el intelecto. O quizÃ¡s, el libro, la historia, su identidad o su simplicidad, <em><strong>Juan Salvador Gaviota</strong></em>. Nada del otro mundo, todo lo extraordinario del ser humano, volando a rÃ¡fagas, como lo hace la gaviota&#8230; QuÃ© visiÃ³n la de Carlos al elegir la obra, quÃ© acierto el musical, y quÃ© atinados todos y cada uno de los impulsos que fueron capaces de convertir la â€œsalidaâ€ de cuatro dÃ­as, en una vivencia Ãºnica, singular, excepcional y profunda, intensa.</p>
<p style="text-align: justify;">CuÃ¡nto goce, con tan poco. Yo era, como ustedes pueden intuir, uno de aquellos mozucos, el mÃ¡s imberbe de todos, pero tambiÃ©n, el mÃ¡s convencido. Tanto es asÃ­, que me marcÃ³ para siempre, dando sentido a cuanto luego he sido capaz de hacer: resultÃ³ un compromiso irrenunciable, una convicciÃ³n grabada a fuego, una identidad&#8230; Aquella vivencia, la experiencia de aquellos cuatro dÃ­as, desentraÃ±ando dos mensajes que acabaron haciÃ©ndose uno, resultÃ³ esencial, pues no en vano, ha venido dirigiendo mi sentimiento, mi pensamiento, mi ser hasta hoy, que al escuchar los compases de la overtura, entre los robustos Ã¡rboles del parque londinense, han vuelto a emerger con fuerza e intensidad, permitiÃ©ndome la sensaciÃ³n de recuperar la esencia de aquella juventud que entonces se estrenaba. Aquel Carlos nunca supo, de la importancia de lo que hizo. Para Ã©l estoy seguro que fue algo espontÃ¡neo, natural. Porque lo verÃ­a hasta lÃ³gico, reunir un grupo de chicos, para hablar y dialogar sobre lo mÃ¡s sencillo de la vida: la esencia de una juventud tan necesitada de comprensiÃ³n, y aceptaciÃ³n, que le mueve el ansia de libertad. En cuatro dÃ­as, esos impulsos, nos los canalizÃ³: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=QND25Ds8kXI">Neil Dyamond</a> puso la mÃºsica, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=xkhEhg4oUN8">Richard Bach</a> escribiÃ³ el guiÃ³n, la pelÃ­cula la tenÃ­amos y&#8230; Carlos, con sabidurÃ­a, no tuvo mÃ¡s que hacer que todo fluyera&#8230; hoy, que me reencuentro con ese pasado representado en este escenario, Ãºnicamente siento gratitud, reconocimiento, no mÃ¡s. Carlos nunca supo lo que hizo, porque sÃ³lo hacÃ­a el bien. Vaya si lo hacÃ­a.</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque pasados tantos aÃ±os, el joven reciÃ©n ordenado, haya recibido ya el capelo cardenalicio, tengo la sensaciÃ³n que nada ha cambiado. Su corazÃ³n es el mismo. Le oÃ­ latir un dÃ­a que nos encontramos, cuando me abrazÃ³. No me extraÃ±a, por Dios. Si entonces, con naturalidad y espontaneidad fue capaz de obrar tales obras en nosotros, que Ã©ramos tan cerrados,&#8230; y nos abriÃ³ ese corazÃ³n de par en par, cuÃ¡nto bien ha tenido que ir repartiendo por donde pasÃ³. Mucho, seguro.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo he visto. Han pasado muchos aÃ±os, pero sigo viÃ©ndolo, igual. Porque lo veo y lo reconozco. Lo reconozco como hace cuarenta y dos aÃ±os, por sus obras. AsÃ­ es como se reconocen los hombres de dios. Carlos, Don Carlos, o como ahora se le nombra, por su rango, EminentÃ­simo, <img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-415 " src="https://www.quintanal.es/blog/wp-content/uploads/2017/12/osoro-1-150x150.png" alt="" width="123" height="123" /><em><strong>Cardenal Osoro</strong></em>, toda mi gratitud, emocionada, hoy deposito en este musical que, ya en la madurez de la vida, vuelvo a ver y a sentir. Esto sÃ­ que es vivir. Y todo te lo debo a ti. Porque obraste el milagro, de emerger esa bondad que cada uno escondemos.</p>
<p style="text-align: justify;">Y ahora, discÃºlpenme, que tengo que seguir comentando a mi esposa la obra. Ella la conoce tan bien como yo, pero sabe mejor que nadie, lo necesario que para mi es, comentÃ¡rsela. Una vez mÃ¡s, como hice tantas veces con el libro que Carlos me regalÃ³, o con en el disco que me acompaÃ±a en el ipod, son sentimientos, experiencias de vida, que confluyen en aquel ansia de libertad que tan bien, Ã©l nos supo depositar. Este hombre, humilde, con su bondad, lo hizo. â€œA<strong><i>eternum, gratia</i></strong>â€. Suena la <a href="https://www.youtube.com/watch?v=VHJHf-0hVZA">overtura&#8230;</a></p>
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