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	<title>Revista Atticus</title>
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	<title>Revista Atticus</title>
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		<title>Viñetas de Alfredo Martirena</title>
		<link>https://revistaatticus.es/2025/06/vinetas-de-alfredo-martirena/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Luisjo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Jun 2025 17:58:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Viñetas]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo Martirena]]></category>
		<category><![CDATA[Humor gráfico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Humor de Alfredo Martirena No hacen falta palabras. Desde Revista Atticus nos sumamos a la denuncia de lo que sucede en Gaza no es otra cosa que un genocidio. Y lo de Trump&#8230; un abuso de poder que deja en naaa a cualquier dictador. Viñetas: Alfredo Martirena Revista Atticus</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Humor de Alfredo Martirena</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/wdeportados.jpg" rel="mfp"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="886" height="559" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/wdeportados.jpg" alt="" class="wp-image-17631" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/wdeportados.jpg 886w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/wdeportados-300x189.jpg 300w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/wdeportados-768x485.jpg 768w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/wdeportados-450x284.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/wdeportados-225x142.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/wdeportados-20x13.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/wdeportados-152x96.jpg 152w" sizes="(max-width: 886px) 100vw, 886px" /></a></figure>



<p></p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/WMonicaGuerra.jpg" rel="mfp"><img decoding="async" width="365" height="1024" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/WMonicaGuerra-365x1024.jpg" alt="" class="wp-image-17632" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/WMonicaGuerra-365x1024.jpg 365w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/WMonicaGuerra-107x300.jpg 107w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/WMonicaGuerra-450x1262.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/WMonicaGuerra-225x631.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/WMonicaGuerra-20x56.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/WMonicaGuerra-34x96.jpg 34w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/WMonicaGuerra.jpg 531w" sizes="(max-width: 365px) 100vw, 365px" /></a></figure></div>


<p></p>



<p>No hacen falta palabras. Desde Revista Atticus nos sumamos a la denuncia de lo que sucede en Gaza no es otra cosa que un genocidio. Y lo de Trump&#8230; un abuso de poder que deja en naaa a cualquier dictador. </p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right"><strong>Viñetas: Alfredo Martirena</strong></p>



<p class="has-text-align-right"><strong>Revista Atticus</strong></p>La entrada <a href="https://revistaatticus.es/2025/06/vinetas-de-alfredo-martirena/">Viñetas de Alfredo Martirena</a> apareció primero en <a href="https://revistaatticus.es">Revista Atticus</a>.]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Crítica de cine. Algunas consideraciones sobre Oliver Laxe a propósito de Sirât</title>
		<link>https://revistaatticus.es/2025/06/critica-de-cine-algunas-consideraciones-sobre-oliver-laxe-a-proposito-de-sirat/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Luisjo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Jun 2025 16:56:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[crítica cine]]></category>
		<category><![CDATA[Luisjo Cuadrado]]></category>
		<category><![CDATA[Oliver Laxe]]></category>
		<category><![CDATA[Valladolid]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Crítica de cine. Algunas consideraciones sobre Oliver Laxe a propósito de Sirât &#8211; Luisjo Cuadrado “Existe un puente llamado Sirât que une infierno y paraíso. Se advierte al que lo cruza que su paso es más estrecho que una hebra de cabello, más afilado que una espada” Llevo unos cuantos días dándole vueltas a la&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="has-text-color has-link-color wp-elements-567682e7f10f1535158589f5b5c47bb0" style="color:#0225eb"><strong>Crítica de cine. Algunas consideraciones sobre Oliver Laxe a propósito de <em>Sirât </em>&#8211; Luisjo Cuadrado</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-text-color has-link-color wp-elements-f510910419d6e70b712a609f7dfbda6b" style="color:#135a02">“Existe un puente llamado Sirât que une infierno y paraíso. Se advierte al que lo cruza que su paso es más estrecho que una hebra de cabello, más afilado que una espada”</p>



<p>Llevo unos cuantos días dándole vueltas a la última película de Oliver Laxe, <em>Sirât</em>. Ahora sus imágenes se me han mezclado, más allá de la retina, con la de su anterior propuesta <em>O que arde</em> (2019) que con muy buen acierto la TV2 emitió el pasado domingo, apenas dos semanas después del estreno de Sirât.</p>



<p>Estoy de acuerdo con la crítica emitida con mi admirado amigo y colaborador <strong>Gonzalo Franco Blanco</strong>. La puedes leer en este <a href="https://revistaatticus.es/2025/06/critica-pelicula-sirat-de-oliver-laxe/" title="">enlace</a>. Podía ofrecer otra versión, pero… tengo mis dudas. Así que voy a tratar de hacer un experimento y hablar de <em>Sirät</em>, hablar algo de <em>O que arde</em> y algo más de Oliver Laxe. Para ello me voy a centrar en cuatro aspectos: música, personajes, paisaje y director.</p>



<p><strong>Música</strong></p>



<p>El peso que tiene el papel de la música en la película de <em>Sirât</em> es fundamental. Hay que tener en cuenta el argumento: un padre, acompañado de su hijo adolescente, va en busca de su hija desaparecida. No sabe nada de ella. Las últimas noticias fueron que iba a una rave. Y allí, en Marruecos, padre e hijo inician su búsqueda adentrándose en este mundo, para muchos de nosotros tan desconocido, más allá de las noticias de los telediarios que un numeroso grupo de personas se ha concentrado en las afueras de tal población bailando con la música a todo trapo sin descanso rodeados de sus furgonetas/casas ambulantes. La música rave suena desde el principio, a todo trapo.</p>



<p>Este puede ser un buen momento para hablar de la música en el cine. Creo, que desde estas páginas no hemos hablado de ello. La música en el cine puede dividirse en diegética o extradiegética en función de la localización respecto al mundo de la ficción. Es decir, si en la historia que se nos cuenta, en la ficción, se oye esa música, estaríamos ante un claro ejemplo de música diegética. En nuestro caso, el sonido rave, fundamentalmente electrónica, hace bailar a los actores y hasta nos hace a nosotros mover la cabeza de un lado para otro. Su uso, de manera general, es para provocar emociones en el espectador o potenciar la fluidez narrativa en determinadas escenas o acontecimientos, o, simplemente, para crear una atmósfera que acompaña a las imágenes. Aquí está claro que Oliver nos provoca con su música, nos crea una cierta tensión que le va muy bien a ese mundo en el que se adentra y sobre todo por la inquietud de no encontrar a su hija. La mayoría de las veces sale de elementos que componen la escena: una radio, unos potentes bafles como en este caso; o un cantante (últimamente hemos tenido buenas propuestas del género biográfico). Y la música extradiegética es la que es añadida de manera artificial, en la mesa de montaje o de sonido. En el caso de <em>Sirât</em> hay buenos ejemplos hacia el final de la película cuando caminan por el desierto. No está en el mundo de la ficción. Su uso también puede potenciar la escena en los mismos términos que la diegética. Su uso es a voluntad del director, por lo tanto, es una manera de subrayar la acción y dar una mayor carga dramática.</p>



<p>Oliver Laxe ha hecho un buen uso de la música electrónica en su última entrega de la mano del compositor francés (David Letellier) conocido como Kangding Ray. Hay una primera parte con más presencia de la música diegética para crear esa tensión, en una apariencia delirante, y luego, cuando ya el concierto de rave no es tan importante, aparece la extradiegética con esos subrayados en determinadas escenas con una música electrónica al estilo de <em>2001, una odisea en el espacio</em> (es solo un ejemplo). Esto corresponde con esas dos partes claramente diferenciadas en la película que tiene su punto de división en el terrible suceso que lo cambia todo (justo en la mitad del metraje). Al principio era una rebeldía, una resistencia (incluso a lo que sucede en el exterior de la fiesta, en el otro mundo) y una vida en común que luego se rompa y trata más bien de una supervivencia en un mundo que se ha vuelto demasiado hostil, y que con la música no consiguen abandonar el cuerpo y la identidad a través del continuo movimiento.</p>



<p><strong>Personajes</strong></p>



<p>Un buen punto a su favor lo tiene Laxe en el elenco de personajes. En <em>O que arde</em> nos metidos por el profundo mundo rural gallego de la mano de Benedicta y Amador (<strong>Benedicta Sánchez</strong> y <strong>Amador Arias</strong>). Eran dos aficionados, dos actores no profesionales. Se puede decir que no tienen mucho mérito porque desarrollan en la pantalla su propia vida. Pero eso es reducirlo todo de una manera muy simplicista. Detrás de ellos hay una clara y brillante dirección. Queda para el recuerdo la escena, casi al final, cuando Benedicta vuelve la cabeza con una mirada que lo dice todo.</p>



<p>Sucede algo parecido, pero mucho más complejo, en <em>Sirât</em>. <strong>Sergi López</strong> es uno de los poco actores profesionales. A su lado brilla <strong>Bruno Nuñez</strong> quién ya ha tenido algún papel significativo a su corta edad. Sergio López lleva el peso del reparto con su oficio. Es el que da sentido a ese forastero en medio del desierto. Un personaje que evoluciona con la historia. A su lado se encuentra una extraña troupe desarraigada, tullida en todos lo sentidos y no solo en los más evidentes como son los físicos. Tienen un aura de marginales, de inadaptados. Con sus cuerpos mutilados, tatuados y su piel reseca camina haca el abismo. Este grupo de rebeldes techno está formada por <strong>Stefania Gadda</strong>, <strong>Jade Oukid</strong>, <strong>Richard Bellamy</strong>, <strong>Tonin Janvier</strong> y <strong>Joshua Liam</strong> <strong>Herderson</strong> quienes nos contagian su vida. El pequeño, con su inseparable perro, ejerce de nexo entre ambas familias.</p>



<p>Cuando sucede «lo gordo», ese giro brutal que da la película, en el que aparece el dolor, surge la comunión. Ahí no hay diferencias que valga todos somos uno. El que creíamos que era diferente responde a las mismas motivaciones. Ya no vemos a unos seres poseídos por las drogas que bailan y bailan sin cesar sin más preocupación que el buen rollo.</p>



<p>Algún crítico habla de cierta referencia a la película <em>Freaks</em> (<em>La parada de los monstruos</em>, Tod Browning, 1932) que el propio director no ha ocultado (es más hay una explicita referencia a una camiseta de la película que luce uno de los actores). El entorno de la feria y el paisaje rural crean una sensación de aislamiento y de rareza. Lo que si que está claro es que en ambas películas hay una clara crítica social a cómo la sociedad trata al diferente, a las personas con discapacidades físicas.</p>



<p>Laxe ha sabido inducir el naturalismo a sus actores. Gracias a ese naturalismo hace que el espectador empatice a nivel emocional porque lo ves sin ego, sin máscara, lo sientes casi desnudo.</p>



<p><strong>Paisaje</strong></p>



<p>Es evidente que el paisaje juega un papel fundamental en el cine de Oliver Laxe. La mirada de su director de fotografía Mauro Herce proporciona una atmósfera clave. En sus dos últimas películas podemos apreciar ese elemento común y el papel que juega. En <em>O que arde</em> (2019) el paisaje, bosques tupidos, ayuda a crear la atmósfera y la emoción y explorar la relación entre los personajes, la naturaleza y la cultura campesina para crear una sensación de pertenencia a un lugar. En <em>Sirât</em> (2025) el paisaje desértico es clave en crear una atmósfera de tensión para explorar, también la relación con sus personajes y ese entorno hostil creando una sensación de aislamiento y desolación.</p>



<p><strong>Director</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-text-color has-link-color wp-elements-67b82019c1df65f495224f228c386c81" style="color:#017c06">La intencionalidad primera es hacer del cine un espacio donde se pueda volver a experimentar la muerte, que es algo que al estar en una sociedad tan autofóbica ya no existe.</p>



<p class="has-text-align-right has-text-color has-link-color wp-elements-e7a12fab194e72d7bedf4c33481596fb" style="color:#237402">Oliver Laxe</p>



<p class="has-text-align-right"><em>Público</em>, 4 de junio de 2025</p>



<p>Oliver Laxe es un director que encandila a quien le escucha. Tiene un aura de hombre correcto, tranquilo, estudioso, sabio, reflexivo, practicante de la meditación, equilibrado, espiritual. Y eso se nota cuando tienes la oportunidad de oírle. Y eso se trasmite a sus obras.</p>



<p>Laxe ha puesto un listón muy alto y se espera mucho de él. Sus propuestas, hasta la fecha, están lejos de reventar las salas y saltar la banca, pues tiene un registro diferente a los demás. Ha conseguido su sello. Su visión del cine es única. Es un estudioso de la imagen y un buscador de la perfección en sus pulidos guiones (de la mano del inseparable Santiago Fillol). Una mirada entre lo radical y lo espiritual que se rebela contra la idea de buscar sentido a las narraciones o subrayados sicológicos de sus personajes.</p>



<p>En su primera película <em>Todos vós sodes capitáns</em> (2010) ya nos descubrió su particular óptica con una historia rodada en blanco y negro y en Marruecos: un voluntarioso profesor pone a un grupo de alumnos a rodar una película. Sorprendió a la prensa especializada en Cannes. También sucedió otro tanto con <em>Mimosas</em> (2016), con el desierto también como protagonista y que constituye una reflexión sobre la amistad, la lealtad y la supervivencia en un entorno hostil.</p>



<p><em>O que arde</em> (2019) Laxe explora la vida cotidiana en una cultura campesina crepuscular en Galicia con una comunión perfecta con el entorno. Recibió numerosos galardones.</p>



<p>Con <em>Sirât</em> nos muestra una agonía rodeada de imágenes potentes, con buenos giros de guion y sonidos que nos llegan al alma. Su cine nos recuerda al Buñuel de las mejores parábolas.</p>



<p><strong>Valoración final</strong></p>



<p>Como ya dije en un principio, no he tratado de hacer una crítica al uso pues eso ya lo había hecho mi compañero Gonzalo. He querido trazar algunas notas en la realización de este interesante director gallego que él mismo se ha encasillado en un «marginado», aunque a mí me gusta más verlo como un hombre fuera de los campos trillados habituales en las películas en los últimos tiempos.</p>



<p>Ha generado un sinfín de variadas críticas en las que el denominador común es la de ser una obra cinematográfica innovadora y poderosa. Gracias a la excelente fotografía de Mauro Herce, su obra destaca, de manera general, por una gran habilidad a la hora de crear una atmósfera única y perturbadora al capturar la belleza y dureza del entorno.</p>



<p>Con <em>Sirât</em> ha logrado una película arriesgada, lúcida y original en la que combina géneros del western, road movie o thriller.</p>



<p>Es indudable que ha sabido generar en el espectador emociones intensas que pueden suponer una experiencia abrumadora o, incluso, dolorosa. Una propuesta polisémica que genera debates sobre la intención del director. Una reflexión sobre la condición humana, una crítica al sistema, una exploración de la psicología humana en situaciones extremas son las algunas de las dudas que la visión de <em>Sirât</em> puede producir en el espectador.</p>



<p>Entraba al cine casi acojonado porque me había dicho que era una película muy dura. No quise saber nada de ella hasta verla. Pero entraba asustado. Lo he pasado mal en propuestas como la de <em><a href="https://revistaatticus.es/2016/02/critica-pelicula-el-hijo-de-saul-de-laszlo-nemes/" title="">El hijo de Saul</a></em> de László Nemes (2015), <em><a href="https://revistaatticus.es/2015/11/critica-pelicula-el-club-de-pablo-larrain/" title="">El club</a></em> de Pablo Larraín (2015), la terrible <em>Funny Games</em> de Michael Haneke (1997) o incluso te revuelves en tu butaca por el asco que te produce lo que se narra en <a href="https://revistaatticus.es/2016/02/critica-pelicula-spotlight-de-tom-mccarthy/" title=""><em>Spotlight</em> </a>de Tom McCarthy (2015). Disfruté del arranque con la elevación del muro lleno de cajas acústicas sobre ese bello telón de fondo de los cortados árido para luego sentirme incómodo en los primeros compases con la música rave. Ahora veo de otra manera a ese colectivo, tengo otra visión de ellos. Antes era como que no existían porque no me interesaba. Ahora he visto que son simplemente unas personas con otra visión de la vida (tal vez suene muy simplicista, no quiero extenderme sobre ello). No he entendido muy bien la alusión a la III Guerra Mundial. No tiene porque existir una amenaza en el exterior que perturbe los ravers. Incluso me parece hasta raro que lleven una radio para estar al día, ellos que son tan «fuera de la ley y el orden». Me sorprendido el giro argumental justo en el punto medio del guion. También lo que ocurre en esa última parte, esas sorpresas un tanto ilógicas (al más puro estilo Tarantino). Eso que se llama «shock value» que no es otra cosa que un recurso narrativo para reforzar la idea principal del argumento. El primer caso, bueno, terrible sorpresa; el segundo ejemplo, eh, ¿qué pasa? y el tercero… ya te lo esperabas, ha perdido la fuerza por el abuso. Un recurso que llega a ser desagradable o inconcebible dependiendo de la perspectiva de la audiencia. Ya casi roza lo cómico. Quizás es el único pero que se puede poner a esta brillante película de Oliver Laxe. <em>Sirât</em> es una propuesta fuerte que hace que el espectador se inquiete y vuelva su mirada hacia su interior.</p>



<p class="has-text-align-right"><strong>Luisjo Cuadrado</strong></p>



<p class="has-text-align-right"><strong>Revista Atticus</strong></p>La entrada <a href="https://revistaatticus.es/2025/06/critica-de-cine-algunas-consideraciones-sobre-oliver-laxe-a-proposito-de-sirat/">Crítica de cine. Algunas consideraciones sobre Oliver Laxe a propósito de Sirât</a> apareció primero en <a href="https://revistaatticus.es">Revista Atticus</a>.]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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		<title>Encuentro con Evangelina Gutiérrez, Mayte Esteban y Carlos Parrilla Alcaide: Por favor un respeto a la novela romántica</title>
		<link>https://revistaatticus.es/2025/06/encuentro-con-evangelina-gutierrez-mayte-esteban-y-carlos-parrilla-alcaide-por-favor-un-respeto-a-la-novela-romantica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Luisjo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Jun 2025 18:18:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crítica literaria]]></category>
		<category><![CDATA[Certamen literario]]></category>
		<category><![CDATA[España rural]]></category>
		<category><![CDATA[España vaciada]]></category>
		<category><![CDATA[Evangelina Gutiérrez]]></category>
		<category><![CDATA[Luisjo Cuadrado]]></category>
		<category><![CDATA[Nacares de las Cuevas]]></category>
		<category><![CDATA[Novela romántica]]></category>
		<category><![CDATA[Valladolid]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Encuentro con Evangelina Gutiérrez, Mayte Esteban y Carlos Parrilla Alcaide: Por favor un respeto a la novela romántica Mayte Esteban, la reconocida escritora de novela romántica y el escritor Carlos Parrilla Alcaide, reciente ganador de un certamen que lleva el nombre de esta novelista, dialogan con Evangelina Gutiérrez (promotora de este encuentro) sobre el futuro&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="has-text-color has-link-color wp-elements-4638e82fdea7bbc5103d587dbb0061db" style="color:#022dab"><strong>Encuentro con Evangelina Gutiérrez, Mayte Esteban y Carlos Parrilla Alcaide: Por favor un respeto a la novela romántica</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Rimage.png" rel="mfp"><img decoding="async" width="1024" height="664" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Rimage-1024x664.png" alt="" class="wp-image-17625" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Rimage-1024x664.png 1024w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Rimage-300x195.png 300w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Rimage-768x498.png 768w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Rimage-450x292.png 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Rimage-225x146.png 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Rimage-900x584.png 900w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Rimage-20x13.png 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Rimage-148x96.png 148w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Rimage.png 1240w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a></figure>



<p><strong>Mayte Esteban</strong>, la reconocida escritora de novela romántica y el escritor <strong>Carlos Parrilla Alcaide</strong>, reciente ganador de un certamen que lleva el nombre de esta novelista, dialogan con <strong>Evangelina Gutiérrez</strong> (promotora de este encuentro) sobre el futuro del género, los prejuicios que lo estigmatizan y la evolución que ha sufrido en los últimos años.</p>



<p>Ni el fenómeno editorial que representan la obra de Alice Keller (Valencia, 1989), o la de la madrileña Megan Maxwell –ambas autoras universales de novela romántica y líderes en ventas no solo a nivel nacional–, han conseguido romper con el estereotipo que aún prevalece en España: aquel que sostiene que la novela romántica pertenece a un género menor. Sin embargo, en países como Estados Unidos, donde estas autoras permanecen en el top de ventas –unas de las más leídas entre el 2020 y el 2024, con más de cinco millones de libros vendidos–, el prejuicio con respecto a este género se ha superado hace tiempo. Seis de los diez autores de ficción más vendidos en Estados Unidos en lo que va del año –donde además existe una cantidad muy grande de público de habla hispana– son escritores de novela romántica. En el mismo país, la emergencia de librerías especializadas, como Ripped Bodice o Love’s Sweet Arrow, las dos chicagüenses y pioneras en la materia, ha dado lugar al surgimiento de otras redes de librerías distribuidas por todo el país.<br>El Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa llegó a elogiar en público a una autora como Corín Tellado, según este monstruo de las letras: «Un fenómeno sociológico y cultural cuyas obras hicieron soñar a millones de personas en España y América Latina». Me pregunto, ¿qué más necesitamos entonces para tomarnos más en serio a este tipo de literatura?</p>



<p>Desde un pueblo invisibilizado de la España vaciada se pretende establecer una alianza estratégica con este género ninguneado; por ello se ha decidido, desde un pequeño ayuntamiento como el de Navares de las Cuevas, ponerlo en valor y gritar simbólicamente: “Existimos, aquí estamos”.</p>



<p>Son las 6 de la tarde en Navares de las Cuevas, un diminuto pueblo del nordeste de Segovia, y el sol de mayo comienza a notarse en la densidad del aire. Estoy sentada junto a Carlos Parrilla Alcaide (Ciudad Real, 1971), el ganador del <strong><em>I Certamen Nacional de relato romántico Mayte Esteban</em></strong>, un concurso literario organizado por el ayuntamiento de Navares de las Cuevas, cuyo premio le será entregado en breve, de ello se encargará la propia Mayte Esteban (Guadalajara, 1970), que se encuentra sentada a su lado. La consigna era escribir un cuento romántico ambientado en este pueblo y con final feliz. El relato de Parrilla Alcaide, <em>ESPERA, ESPERABAS, ESPERANZA</em> (publicado en estas mismas páginas) se hizo con el galardón después de una gran convocatoria, inusitada para una primera edición. Ambos cuentan con una larga trayectoria y han publicado varias novelas románticas, futuros clásicos como La colina del almendro o Sin fecha de caducidad, en el caso de Mayte Esteban –la última, ganadora del <strong><em>Premio Internacional HQÑ</em></strong> (2022)–; o Los últimos días de Saint Pierre, en el caso de Carlos P. Alcaide, novela ganadora del I<strong><em>V Premio internacional Harlequin.</em></strong></p>



<p>Aprovecho para interrogarlos acerca del presente y del futuro del género y de la ausencia, por ejemplo, de espacios destinados a reconocerlo más allá del éxito editorial que lo caracteriza.</p>



<p><strong>Evangelina Gutiérrez: En materia de éxito editorial es muy contundente este género; pero ¿qué ocurre desde el punto de vista de la crítica, de los escasos reconocimientos tales como convocatorias de certámenes literarios destinados a este género?</strong><br><strong>Carlos Parrilla Alcaide</strong>: En el caso de la novela romántica, a pesar de tener editoriales especializadas, se prodiga poco, porque siempre se ha considerado un género menor. Ha ocurrido con otros géneros también; por ejemplo, antes la música de cine no era música, ahora, sin embargo, lo es.<br><strong>Mayte Esteban</strong>: Yo creo que se valora poco, pero también, como ocurría antes con la novela negra, que ha conseguido escalar esas posiciones, la novela romántica conseguirá ocupar el lugar que merece en todos los ámbitos. Se represtigiará.<br></p>



<p><strong>E. G.: Como autores contemporáneos, ¿cuál es vuestro aporte al género? Como en su día lo hicieron los clásicos como Jane Austen, lord Byron o las Hermanas Brontë.</strong><br><strong>C.P.A</strong>: Me paralizan las personas que has nombrado, no me atrevería a responderte. Supongo que aporto mi esfuerzo, mi creatividad y, sobre todo, ser muy receptivo: estar pendiente de lo que sucede a mi alrededor, la novela romántica no deja de ser un reflejo de esta sociedad.<br><strong>M.E</strong>: Yo juego con la novela romántica y la España vaciada, me gusta ese contraste de un lugar con tan poca gente, que parece que no pasa nada y, sin embargo, soy capaz de insertar historias en ese contexto, que son divertidas y que, aparte de plantear una problemática, nos permite ser protagonistas. Toco varios géneros, porque también escribo histórica, pero en cuanto a una temática de actualidad, creo que ese es mi aporte.<br></p>



<p><strong>E. G.: ¿Es correcto afirmar que la novela romántica contemporánea tiene más compromiso social que la de otra época?</strong><br><strong>C.P.A</strong>: No lo sé, quizás la idea que existe de la novela romántica es la de un género que no se moja, de portada rosa, pero no es así en absoluto. Desde una novela romántica puedes hacer crítica social, una radiografía perfecta del mundo en que vivimos, así que… un respeto a la novela romántica.<br><strong>M.E</strong>: Estoy de acuerdo con Carlos, con la novela romántica se puede hacer todo eso y creo que si se hiciera más llegaríamos antes a ese “respeto” del que estamos hablando. Para eso deberíamos enfocar mejor el género, en los últimos años la romántica se ha inclinado demasiado a la erótica y yo creo que eso solo la desenfoca, además de que no aporta tanto.<br></p>



<p><strong>E. G.: La novela romántica, como cualquier género, tiene sus propias leyes, ¿verdad?</strong><br><strong>C.P.A</strong>: El leitmotiv es el amor, es el que refleja todos los sentimientos, los que tienen palabras y los que no. La novela romántica tiene infinidad de caras: tienes celos, confianza, entrega, lo tienes todo. Es algo tan amplio que se me queda corto este espacio para definirlo.<br></p>



<p><strong>E. G.: ¿Y con respecto al concepto de que el romántico es un género escrito por mujeres para mujeres…?</strong><br>(Se ríen ambos)<br><strong>M. E</strong>.: Lo están rompiendo, es más, a mí me leen muchos hombres, y Carlos se ha hecho con el premio que le entregaremos en un momento.<br><strong>C.P.A</strong>: Yo soy uno de los hombres que te leen…<br></p>



<p><strong>E. G.: ¿Que os parece la propuesta de comenzar una campaña de reivindicación del género romántico desde este minúsculo pueblo, estableciendo una alianza estratégica entre un género ninguneado y un pueblo invisibilizado?</strong><br><strong>M.E</strong>: Desde cualquier sitio podemos hacerlo, lo de la España vaciada forma parte de mis contenidos. Con mi último libro, <em>La lectora de Becque</em>r, por ejemplo, me muevo muchísimo por zonas rurales promocionándolo y he encontrado en estas zonas un compromiso con la lectura que no he encontrado en las ciudades. Puede ser un buen punto de partida.</p>



<p>Ambos autores asienten enérgicos, convencidos del valor del medio rural para la literatura, para la narrativa en general. Carlos P. Alcaide coincide con Mayte Esteban en que su experiencia en zonas rurales, con sus respectivos clubs de lectura, ha sido siempre muy grata. La ceremonia de entrega del premio está por comenzar, nos ponemos de pie, apago la grabadora, y nos adentramos en el salón de actos del ayuntamiento. Tenemos que salvar entre todos al género romántico.</p>



<p class="has-text-align-right has-text-color has-link-color wp-elements-693669dc7c2c093e4f65066f64da0b7d" style="color:#733301">Te puedes bajar la entrevista en formato pdf pinchando el <a href="https://www.dropbox.com/scl/fi/x23v5cnjpww8lal087h03/Revista-Atticus-47-Eva.pdf?rlkey=1zaobtuyentkerr4fcfb7knye&amp;st=05e51glz&amp;dl=0" title="">enlace</a>.</p>



<p class="has-text-align-right"><strong>Revista Atticus</strong></p>



<p class="has-text-align-right">fotografía:<strong> Mariano Sosa</strong></p>



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		<title>Obituario: Sonidos de mascota y una sinfonía de bolsillo, Brian Wilson</title>
		<link>https://revistaatticus.es/2025/06/obituario-sonidos-de-mascota-y-una-sinfonia-de-bolsillo-brian-wilson/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Luisjo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Jun 2025 16:46:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[Brian Wilson]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Ibañez]]></category>
		<category><![CDATA[música]]></category>
		<category><![CDATA[Obituario]]></category>
		<category><![CDATA[Valladolid]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Obituario: Sonidos de mascota y una sinfonía de bolsillo, Brian Wilson &#8211; Carlos Ibañez &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Nos acaba de dejar uno de los mejores músicos de pop, de jazz y de cualquier sonido capaz de emocionar que haya existido. Él sólo compuso un álbum fundamental para la historia de la música del siglo XX, capaz de&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="has-text-color has-link-color wp-elements-5c22bf5705df759069bb55810e2af406" style="color:#0212c8"><strong>Obituario: Sonidos de mascota y una sinfonía de bolsillo, Brian Wilson &#8211; Carlos Ibañez</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/brian-cabecera.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="886" height="600" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/brian-cabecera.jpg" alt="" class="wp-image-17617" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/brian-cabecera.jpg 886w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/brian-cabecera-300x203.jpg 300w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/brian-cabecera-768x520.jpg 768w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/brian-cabecera-450x305.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/brian-cabecera-225x152.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/brian-cabecera-20x15.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/brian-cabecera-142x96.jpg 142w" sizes="auto, (max-width: 886px) 100vw, 886px" /></a></figure>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nos acaba de dejar uno de los mejores músicos de pop, de jazz y de cualquier sonido capaz de emocionar que haya existido. Él sólo compuso un álbum fundamental para la historia de la música del siglo XX, capaz de emocionar, llenar el ama y divertir a un tiempo con la única canción capaz de hacer llorar aun peso pesado de esta industria como es Pal McCartney. O eso afirma el <em>fab four</em>.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Brian Wilson se nos marchó por segunda vez. Su vida se divide en dos etapas, la de los Beach Boys, la muerte en vida tras casi cuatro años en cama por una depresión nerviosa severa y un chupasangre en forma de terapeuta, de nombre Eugene Landy, que administraba todos sus derechos de autor&nbsp; a base de un cóctel de pastillas que le mantuvo como una marioneta durante más de una década y una casualidad que le devolvió a la vida hasta el año pasado, cuando esa casualidad de melena rubia y vendedora de Cadillacs falleció y Brian, tan dependiente anímica y espiritualmente de ella, se dejó ir para reencontrarse lo antes posible con Melinda Ledbetter. Según sus allegados era evidente que a él ya no le interesaba vivir, otra vez, y ni siquiera se acercaba ya al piano para tocar, cosa que desde que se casó con ella hacía a diario y largos ratos para retomar una carrera que dejó boquiabiertos a críticos de todo el mundo y que produjo, para gloria de su banda, los Beach Boys, un álbum monumental grabado con músicos de estudio y que llegó a ochenta y siete tomas de algún fragmento y a un fracaso en las listas de ventas porque no era el sonido divertido de surferos atolondrados y chicas monas, sino un trabajo absolutamente monumental, comparable a <em>Sgt. Peppers</em> o a <em>The dark side of the moon</em>, y, de nuevo volvemos a palabras de Macca, cuando afirmó que salió de una sola cabeza mientras que su álbum de 1967 salió de cuatro, si contamos con el trabajo orquestal de arreglos llevado a cabo por George Martin. También era el canto del cisne del primer Brian Wilson, ya comenzando a escuchar voces y a no saber si se encontraba en un lugar real o imaginario.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Nrian-Wilson-con-perro.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="836" height="1024" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Nrian-Wilson-con-perro-836x1024.jpg" alt="" class="wp-image-17618" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Nrian-Wilson-con-perro-836x1024.jpg 836w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Nrian-Wilson-con-perro-245x300.jpg 245w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Nrian-Wilson-con-perro-768x941.jpg 768w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Nrian-Wilson-con-perro-450x551.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Nrian-Wilson-con-perro-225x276.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Nrian-Wilson-con-perro-900x1103.jpg 900w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Nrian-Wilson-con-perro-20x25.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Nrian-Wilson-con-perro-78x96.jpg 78w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Nrian-Wilson-con-perro.jpg 980w" sizes="auto, (max-width: 836px) 100vw, 836px" /></a><figcaption class="wp-element-caption">Brian Wilson posa con su perro en Los Ángeles en 1965.</figcaption></figure>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Su primera esposa, la cantante Marilyn Wilson-Rutherford, veía su deterioro cada día sin poder hacer nada salvo proteger a sus hijas en común contra aquel ser desubicado y enfermo que dependía más del aplauso de su tiránico padre que del unísono del mundo entero. Fue su padre quien impulsó y después trató de hundir su carrera diciendo que Brian y sus hermanos y primo no eran suficientemente buenos, y más tras ver como <em>Pet sounds </em>no alcanzó el número uno ni el dos.</p>



<p>            En plena locura, ya sin apenas hablarse con nadie tras el agotamiento de la grabación mientras su banda estaba de gira en Japón y tras discutir con ellos cuando les pedía una cosa mil veces hasta que quedaba a su entero gusto, su sello intentó rebajarles el caché y en medio de una discusión con su primo Brian se fue a tocar el piano y su perro, Banana, comenzó a aullar y ladrar. De ahí, y en una tarde, nació <em><a href="https://youtu.be/apBWI6xrbLY?si=43y2_Py7vuvGJz7d" title="">Good vibrations</a></em>, posiblemente el single más escuchado en Estados Unidos en esa década, más que The Beatles, The Rolling Stones y todos los maravillosos músicos y bandas de la contracultura y el movimiento hippy. <em>Good vibrations</em> se convirtió en número uno al instante y cualquier pinchadiscos que se preciase lo tenía a mano, aún hoy los realmente buenos lo tienen y lo mantienen. Un theremín le otorgó una nueva dimensión en ese universo de músicos que buscaban sin descanso sonidos nuevos, instrumentos diferentes y algo que les diferenciara del resto. Brian Jones se fue a Marruecos a producir música bereber, The Beatles estuvieron en India y regresaron preñados de ritmos diferente y George se convirtió en un maestro de sitar, cosa que después llevó al virtuoso Pandit Ravi Shankar a todos los grandes festivales de la década, pero para The Beach Boys fue un theremín y millones de singles vendidos en los sesenta y un número uno como álbum en la reedición de sus éxitos en 1990. Y todo salió de una sola cabeza que vivía encerrada y cuyo único medio de expresión era con notas en lugar de con palabras.</p>



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<div class="flex-video widescreen youtube"><iframe loading="lazy" title="The Beach Boys - Good Vibrations (Official Music Video)" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/apBWI6xrbLY?feature=oembed&#038;showinfo=0&#038;rel=0&#038;modestbranding=1&#038;iv_load_policy=3&#038;playsinline=1&#038;enablejsapi=1" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
</div></figure>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Después de este rotundo éxito, Capitol Records intentó rentabilizarlo lanzando un nuevo álbum, <em>Smile</em>, que hubo de ser cancelado tras el evidente deterioro de la salud mental de Brian y la pérdida de confianza de sus compañeros de grupo, principalmente del letrista y primo de éste, Mike Love, quien dijo que aquello carecía de sentido como el propio Brian. Tuvieron que suspender la gira y la gallina de los huevos de oro se convirtió en un gallo castrado que nadie quería, o eso dijo Slim McGlover, uno de los grandes críticos en las ondas estadunidenses de los setenta.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Brian regresó al trabajo tras una dura batalla legal contra Landy (que había sido contratado por su primera esposa, en principio para controlar sus adicciones a pastillas que le enloquecían, según ella) y sus métodos de control absoluto, que incluían pasar una miseria a sus hijas y quedarse con el resto, incluido su patrimonio inmobiliario, con amarre en el puerto de Long Beach y dos mansiones, en Malibú y Santa Bárbara. Melinda le sacó del diagnóstico arbitrario y grosero del terapeuta al que en 1990 consiguió que retirasen la licencia para ejercer en California y compuso temas hermosos y con un poso de culpabilidad. Algunos de sus admiradores quisieron grabar con él y sacó un álbum.</p>



<p>            A pesar de todos los líos legales, visitas a la corte suprema de California y arreglos extrajudiciales entre los integrantes de The Beach Boys, todos los que aún vivían, porque Denis murió en un accidente marino estúpido, continuaron haciendo giras durante los años 90, Wilson volvió a componer con Mike Love, quien le había tenido en juicios los años anteriores por las letras de múltiples canciones que Brian dijo que eran compuestas por ambos y arreglos que Love hizo, y lanzaron un álbum, un poco fuera de los sonidos actuales, <em><a href="https://youtu.be/eFtqZdNBADM?si=awo91pf6OCJW4suV" title="">Summer in Paradise</a></em>, en 1992, salido justo tras la recuperación del control de los derechos de todas las canciones y tras enterrar el hacha de guerra por el reconocimiento de la ayuda en las letras por parte de su primo Mike.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<div class="flex-video widescreen youtube"><iframe loading="lazy" title="The Beach Boys - Summer in Paradise" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/eFtqZdNBADM?feature=oembed&#038;showinfo=0&#038;rel=0&#038;modestbranding=1&#038;iv_load_policy=3&#038;playsinline=1&#038;enablejsapi=1" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
</div></figure>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por si fuese poco, el nuevo matrimonio de Brian con Melinda logró recuperar los derechos de la biografía del músico, retocada y rehecha por Landy para vanagloria del penoso psiquiatra y vergüenza ajena en alguna de sus afirmaciones, aunque una, reconocido por Brian sobre el LSD es absolutamente cierta:</p>



<p>“El LSD me daba mucho miedo. Casi lo dejé, pero nunca se vuelve a ser la misma persona después de una droga como el LSD”.</p>



<p>Así estuvo un par de décadas y después regrabó y dio forma a <em>Smile</em>, ahora rebautizado como Brian Wilson’s Smile y el aplauso de la crítica ante un álbum que traslada a lugares de extraña y profunda intimidad a quien lo escucha, claramente emparentado con Pet sounds y con avances técnicos que, en el año de su nueva publicación, 2004, no parecían apreciables, salvo para quien sabe escuchar, o eso dijo Artie Kornfeld, vicepresidente de Capitol y uno de los promotores del festival acuariano de Woodstock de 1969.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Brian-Wilson-disco.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="894" height="821" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Brian-Wilson-disco.jpg" alt="" class="wp-image-17619" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Brian-Wilson-disco.jpg 894w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Brian-Wilson-disco-300x276.jpg 300w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Brian-Wilson-disco-768x705.jpg 768w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Brian-Wilson-disco-450x413.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Brian-Wilson-disco-225x207.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Brian-Wilson-disco-20x18.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/Brian-Wilson-disco-105x96.jpg 105w" sizes="auto, (max-width: 894px) 100vw, 894px" /></a></figure>



<p>Continuó haciendo discos en solitario, algunos absolutamente de culto, como Brian <em>Wilson Reimagines Gershwin</em> (2010) e <em>In the Key of Disney</em> (2011).</p>



<p>Tras esto Melinda comenzó a encontrarse peor y la pareja se refugió en su intimidad hasta que el 30 de enero de 2024 ella falleció y Brian no encontró motivo para seguir viviendo, de manera que languideció hasta morir el 11 de junio de 2025.</p>



<p>Fue un músico con todas las letras de la palabra (aunque algunas fueran de Mike Love), conocedor de armonías, silencios y todos los secretos de la composición. Le despedimos con palabras de Paul McCartney, quien tanto le admiraba y a quien tanto admiraba el recién fallecido:</p>



<p>“Un genio musical cuya creatividad producía canciones dolorosamente especiales. Las notas que escuchaba y compartía con nosotros eran simples y brillantes al mismo tiempo. Lo amaba y me sentí privilegiado de estar cerca de su luz por un tiempo. ¿Cómo seguiremos sin Brian Wilson? Sólo Dios sabe”.</p>



<p class="has-text-align-right"><strong>Carlos Ibañez</strong></p>



<p class="has-text-align-right"><strong>Revista Atticus</strong></p>



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		<title>Crítica película Sirât de Oliver Laxe</title>
		<link>https://revistaatticus.es/2025/06/critica-pelicula-sirat-de-oliver-laxe/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Luisjo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Jun 2025 16:59:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[crítica cine]]></category>
		<category><![CDATA[Gonzalo Franco Blanco]]></category>
		<category><![CDATA[Valladolid]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Crítica película Sirât de Oliver Laxe &#8211; Gonzalo Franco Blanco Sirât Ficha Año: 2025. Duración: 114 min. País: España. Dirección: Oliver Laxe. Idioma original: castellano, (francés, árabe: VOSE). Guion: Oliver Laxe y Santiago Fillol. Fotografía: Mauro Herce. Música: Kangding Ray. Reparto: Sergi López, Bruno Núñez, Jade Oukid, Ricahrd Bellamyun, Stefania Gadda, Tonin Javier, Joshua Liam&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="has-text-color has-link-color wp-elements-3b9318fa2657bc16b873f34edf58b643" style="color:#0333ac"><strong>Crítica película <em>Sirât </em>de Oliver Laxe &#8211; Gonzalo Franco Blanco</strong></p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/WAAFF_SIRAT_RGB_70x100_BAJA-2.png" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="496" height="709" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/WAAFF_SIRAT_RGB_70x100_BAJA-2.png" alt="" class="wp-image-17610" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/WAAFF_SIRAT_RGB_70x100_BAJA-2.png 496w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/WAAFF_SIRAT_RGB_70x100_BAJA-2-210x300.png 210w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/WAAFF_SIRAT_RGB_70x100_BAJA-2-450x643.png 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/WAAFF_SIRAT_RGB_70x100_BAJA-2-225x322.png 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/WAAFF_SIRAT_RGB_70x100_BAJA-2-20x29.png 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/WAAFF_SIRAT_RGB_70x100_BAJA-2-67x96.png 67w" sizes="auto, (max-width: 496px) 100vw, 496px" /></a></figure></div>


<p><strong><em>Sirât</em></strong></p>



<p><strong>Ficha</strong></p>



<p>Año: 2025.</p>



<p>Duración: 114 min.</p>



<p>País: España.</p>



<p>Dirección: Oliver Laxe.</p>



<p>Idioma original: castellano, (francés, árabe: VOSE).</p>



<p>Guion: Oliver Laxe y Santiago Fillol.</p>



<p>Fotografía: Mauro Herce.</p>



<p>Música: Kangding Ray.</p>



<p>Reparto: Sergi López, Bruno Núñez, Jade Oukid, Ricahrd Bellamyun, Stefania Gadda, Tonin Javier, Joshua Liam Herderson.</p>



<p>Productora: Filmes da Ermida, El Deseo, Movistar Plus, 4A4 Productions, Uri Films, BTeam Pictures.</p>



<p>Premios: Premio del Jurado en Cannes, 2025.</p>



<p>Género: aventura trágica. Intriga. Búsqueda/Desapariciones. Cine de carretera. Fiesta <em>rave</em>. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;III Guerra mundial.</p>



<p><strong>Sinopsis</strong></p>



<p>Un padre (<strong>Sergi López</strong>), su hijo pequeño (<strong>Bruno Núñez</strong>) y el perro de ambos, <strong>Pipo</strong>, llegan a una <em>rave</em> que se celebra en un lugar inhóspito de las montañas desoladas del sur de Marruecos. Buscan a su hija y a su hermana, desaparecida en una de esas fiestas hace unos meses. Reparten su foto entre los asistentes a la <em>rave,</em> envueltos en la música <em>techno</em> omnipresente, mientras exploran las claves de este tipo de eventos y de sus participantes. Allí conocen a un grupo de raveros que van a asistir a otra fiesta que se celebrará en lo más profundo del desierto. Padre e hijo deciden seguirlos, contra toda lógica, con la expectativa de encontrar a la joven desaparecida.</p>



<p>En tanto, ha podido estallar la III Guerra Mundial.</p>



<p><strong>Crítica</strong></p>



<p>Precedida por el ruido y la fanfarria del <strong>Premio del Jurado de Cannes</strong>, asistimos con expectación ante uno de los estrenos más esperados del año. Precedida también por el recuerdo de <strong><em>O que</em></strong> <strong><em>arde</em></strong>, película notable, una de las de mayor interés de 2019. Y las expectativas, además (seamos directos) son confirmadas plenamente por los hechos.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/W_V__2478.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="886" height="591" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/W_V__2478.jpg" alt="" class="wp-image-17611" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/W_V__2478.jpg 886w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/W_V__2478-300x200.jpg 300w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/W_V__2478-768x512.jpg 768w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/W_V__2478-450x300.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/W_V__2478-225x150.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/W_V__2478-20x13.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/W_V__2478-144x96.jpg 144w" sizes="auto, (max-width: 886px) 100vw, 886px" /></a></figure>



<p>Estemos ante una película de aventuras, en el significado más clásico de la palabra, en el sentido y propósito, por ejemplo, de <strong><em>El salario del miedo</em></strong> (1953) en la que la aventura tiene un sentido trágico, como lo tiene en la película de <strong>Oliver Laxe</strong>. Nada que ver, por supuesto, con el tipo de aventura infantiloide puesta de moda en las últimas décadas. Hablamos de la aventura para adultos, como puede entenderse y serlo la <strong><em>Odisea</em></strong>, donde sus personajes siempre están al borde de la tragedia, donde siempre ronda la muerte y también la dicha de estar vivos.</p>



<p>Como espectadores, lo que nos produce ese sentido de inmersión, de intriga, de tensión emocional, es la aventura al límite en la que se convierte la película a partir de un momento determinado, en la que la supervivencia en el sentido más duro de la palabra, o el riesgo de una muerte azarosa y atroz, se palpa a cada instante. El contraste entre el trance buscado por la <em>rave</em>, exento de riesgo, cercano a cómo podía ser el trance de los participantes de las bacanales u otras fiestas sagradas de la Antigüedad, se va disolviendo ante ese otro tipo de “trance”, el de del peligro inminente, el de poder morir en cualquier momento.</p>



<p>Pero empecemos por el principio: en un lugar inhóspito, apartado, de unas montañas del sur de Marruecos, se celebra una <em>rave</em> a la que han llegado camiones, microbuses y furgonetas conducidos y habitados por gente inclasificable, en busca del trance que provoca el uso de una intensidad de sonido salvaje (mezcla de muchos decibelios más otras sustancias) que sale de unas torres de altavoces que semejan una muralla negra. Es una forma de vida (la comprendamos o no), fuera de los caminos más trillados.</p>



<p>A ese lugar también llegan, con otra intención, un padre (<strong>Sergi López</strong>), su hijo pequeño (<strong>Bruno</strong> <strong>Núñez</strong>), acompañados por un perro, <strong>Pipo</strong>. Buscan a su hija, a su hermana, desaparecida en una de esas fiestas. Reparten su fotografía entre los participantes, buscan información, un rastro para encontrarla, para saber si está viva y si quiere volver a casa, entendemos. “Hay mucho ruido”, dice el padre, conciliador, aunque suponemos que todo le suena a algo ajeno, extraño, quizá irritante, pero no lo expresa. Nos interesa mucho esa extrañeza, esa misión sagrada como es la búsqueda de su hija, esa adaptación a un mundo diferente y quizá enloquecido (desde su perspectiva) de los raveros y de sus vidas nómadas, que han optado por vivir el instante, el trance permanente proporcionado por la música electrónica.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/W_V__9965.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="886" height="591" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/W_V__9965.jpg" alt="" class="wp-image-17612" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/W_V__9965.jpg 886w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/W_V__9965-300x200.jpg 300w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/W_V__9965-768x512.jpg 768w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/W_V__9965-450x300.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/W_V__9965-225x150.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/W_V__9965-20x13.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/W_V__9965-144x96.jpg 144w" sizes="auto, (max-width: 886px) 100vw, 886px" /></a></figure>



<p>El extrañamiento está dado, también, por el lugar donde se celebra la <em>rave</em>: un lugar no solo desértico, sino desahitado de pobladores, donde los móviles u otros medios de radiotransmisión no parecen existir o han sido desechados para garantizar el secreto del lugar clandestino de reunión, que rememora el apartamiento de los anacoretas, en este caso con un cierto sentido colectivo, de tribu urbana.</p>



<p>Pero la realidad, aunque los raveros intenten enajenarse de ella (de forma quizá entendible), sigue existiendo y les obligará a un traslado forzoso a otro lugar, y en la que dos de los vehículos de raveros, y sus conductores/habitantes, optarán por penetrar en el desierto más profundo buscando una fiesta más secreta si cabe. En ese viaje o descenso a las profundidades, serán acompañados por padre, el hijo y el perro. Única forma de continuar su misión de búsqueda.</p>



<p>Este “viaje” argumental y también conceptual es el que realiza el guion de la película, muy bien articulado por <strong>Oliver Laxe</strong> y su coguionista <strong>Santiago Fillol</strong>. Hay un dominio de la narración cinematográfica (en comparación con su anterior filmografía), de la composición de los personajes, donde siguen recurriendo a actores sin experiencia (<strong>Bruno Núñez, Jade Oukid</strong>, <strong>Ricahrd Bellamyun, Stefania Gadda, Tonin Javier, Joshua Liam Herderson</strong>), pero esta vez introduce a un actor como <strong>Sergi López</strong>, que reúne esa experiencia de forma sobrada sin que se la haya pegado ningún tic del oficio. Su mirada de padre desesperado por la búsqueda de su hija, pero que acepta con cierto asombro contenido a sus nuevos compañeros de viaje (“¡déjate llevar, pétalo!” le dicen en un momento sus nuevos amigos), está acompañada por la mirada desprejuiciada del su hijo (<strong>Bruno Núñez</strong>), que nos rinde y, en un momento dado, nos duele. (Minuto 60).</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/W0523_AFTER_M_22107-32-scan-01_online.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="886" height="587" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/W0523_AFTER_M_22107-32-scan-01_online.jpg" alt="" class="wp-image-17613" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/W0523_AFTER_M_22107-32-scan-01_online.jpg 886w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/W0523_AFTER_M_22107-32-scan-01_online-300x199.jpg 300w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/W0523_AFTER_M_22107-32-scan-01_online-768x509.jpg 768w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/W0523_AFTER_M_22107-32-scan-01_online-450x298.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/W0523_AFTER_M_22107-32-scan-01_online-225x149.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/W0523_AFTER_M_22107-32-scan-01_online-20x13.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/W0523_AFTER_M_22107-32-scan-01_online-145x96.jpg 145w" sizes="auto, (max-width: 886px) 100vw, 886px" /></a></figure>



<p>Desde <strong><em>Mimosas</em></strong> (2016), que ya se desarrollaba en el Atlas marroquí, pasando por la extraordinaria <strong><em>O que arde</em></strong> (2019), el camino cinematográfico de Oliver Laxe ha sido el del riesgo como creador, siguiendo unas claves personales que vemos en cada una de sus películas, en la que la naturaleza tiene un papel primordial, y no solo como lugar bucólico, sino como lugar habitable y lugar en donde los humanos nos enfrentamos ante nosotros mismos, sin ventajismo, en un dialogo o baile con ella: puede ser el desierto y sus inhospitalidades o el fuego y su capacidad de destrucción y de regeneración. Dice el cineasta que en <strong><em>Sirât</em></strong> ha buscado el sentido de la aventura, de la aventura trágica, por parte de un grupo humano que busca un camino de libertad propia, autónoma, en este caso los raveros, donde el movimiento, el nomadismo motorizado, es fundamental. Lo que enlaza su película, en la memoria cinematográfica, con <em>road movies</em> como <strong><em>Easy Rider</em></strong> (1969), o <strong><em>Two-Lane Blacktop</em></strong> (1971), no tanto por su temática, sino por su espíritu aventurero y radical, donde el movimiento se convierte en una forma de vida, por carreteras en esos ejemplos, o en el caso de <strong><em>Sirât</em></strong>, por pistas y caminos rurales.</p>



<p>El paisaje, la naturaleza en este caso de las montañas y desiertos de ese sur de Marruecos (y de Aragón y de Almería), son parte, casi personajes, de la película, como puede serlo en un wéstern, con la narración de la marcha de los protagonistas por pasos de montaña o vados de ríos, donde el director nos hace sentir el riesgo y la incertidumbre. Luego hay otra parte que remite a lo simbólico: así el uso de las torres de sonido, dispuestas como murallas, a espaldas de bellos y espectaculares farallones o mallos, son un elemento de contraste brutal. Más que a la Kaaba, en su negritud y su forma geométrica, me recuerdan al monolito <em>de <strong>2001:</strong> <strong>Una odisea del espacio</strong></em> (1968), que funcionaba como un tótem y que podía emitir sonidos no siempre eufóricos. Son asociaciones seguramente aleatorias, provocadas por el flujo de las imágenes hiperrealistas, pero con mucho contenido simbólico, rodadas en 16 mm. por el director de fotografía Mauro Herce.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/WAFT_STILL_J15_211_0335_AFTER_E_21688-18-scan-27.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="886" height="587" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/WAFT_STILL_J15_211_0335_AFTER_E_21688-18-scan-27.jpg" alt="" class="wp-image-17614" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/WAFT_STILL_J15_211_0335_AFTER_E_21688-18-scan-27.jpg 886w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/WAFT_STILL_J15_211_0335_AFTER_E_21688-18-scan-27-300x199.jpg 300w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/WAFT_STILL_J15_211_0335_AFTER_E_21688-18-scan-27-768x509.jpg 768w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/WAFT_STILL_J15_211_0335_AFTER_E_21688-18-scan-27-450x298.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/WAFT_STILL_J15_211_0335_AFTER_E_21688-18-scan-27-225x149.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/WAFT_STILL_J15_211_0335_AFTER_E_21688-18-scan-27-20x13.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/06/WAFT_STILL_J15_211_0335_AFTER_E_21688-18-scan-27-145x96.jpg 145w" sizes="auto, (max-width: 886px) 100vw, 886px" /></a></figure>



<p>El contexto histórico en el que se desarrolla la película es el actual, que llega en forma de sordina allá en el profundo desierto, pero que llega: lo hace en forma de soldados y columnas de vehículos militares; en forma de noticias confusas, difíciles de interpretar en su justo alcance. Pudiera ser una guerra mundial, la tercera, o algo más limitado. No lo sabemos. Es el toque de atención de Oliver Laxe, la advertencia sobre un posible descarrilamiento del mundo, presente en su film. Y en el mismo título del la cinta: Sirât es el nombre del puente fino como un cabello o el filo de una espada a recorrer para alcanzar el paraíso y no caer en el infierno, según la escatología islámica.</p>



<p>La fusión de imágenes realistas que adquieren un contenido simbólico las podemos apreciar, también, en la conclusión de la película: unas vías férreas (que ya había aparecido antes), unos vagones con posibles refugiados, entre ellos unos europeos perdidos o integrados en esa masa que se mueve y huye. Aquí lo simbólico ya adquiere el carácter de alegoría. Y una belleza también trágica y conmovedora. Porque la película puede conmover y conmocionar.</p>



<p>Como se suele decir, no se pierdan de ninguna manera esta película.</p>



<p>Os dejo un <a href="https://youtu.be/MB6SL4gsldc?si=CGysscO9WlBAobAm" title="">tráiler</a>: </p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<div class="flex-video widescreen youtube"><iframe loading="lazy" title="Sirat: Tráiler oficial | Festival de cine de Cannes | Movistar Plus+" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/MB6SL4gsldc?feature=oembed&#038;showinfo=0&#038;rel=0&#038;modestbranding=1&#038;iv_load_policy=3&#038;playsinline=1&#038;enablejsapi=1" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
</div></figure>



<p class="has-text-align-right"><strong>Gonzalo Franco Blanco</strong></p>



<p class="has-text-align-right"><strong>Revista Atticus</strong></p>



<p></p>La entrada <a href="https://revistaatticus.es/2025/06/critica-pelicula-sirat-de-oliver-laxe/">Crítica película Sirât de Oliver Laxe</a> apareció primero en <a href="https://revistaatticus.es">Revista Atticus</a>.]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Teatro de Artes y Calle 2025 Valladolid &#8211; La Corcoles</title>
		<link>https://revistaatticus.es/2025/05/teatro-de-artes-y-calle-2025-valladolid-la-corcoles/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Luisjo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 May 2025 16:08:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Festival Internacional de Teatro de Calle]]></category>
		<category><![CDATA[Luisa Valares]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro de Calle]]></category>
		<category><![CDATA[Valladolid]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Teatro de Artes y Calle 2025 Valladolid &#8211; La Corcoles La compañía La Corcoles es Mariona Moya, artista especializada en el equilibrio sobre cable tenso desde 2009, año de creación de la compañía. Después de quince años de trayectoria como artista especializada en esta disciplina, con un sello muy personal, La Corcoles destaca por saber&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="has-text-color has-link-color wp-elements-7c79f532a88e1c252eee0c24c854b3f2" style="color:#232df9"><strong>Teatro de Artes y Calle 2025 Valladolid &#8211; La Corcoles</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07100-copia.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="850" height="567" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07100-copia.jpg" alt="" class="wp-image-17599" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07100-copia.jpg 850w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07100-copia-300x200.jpg 300w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07100-copia-768x512.jpg 768w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07100-copia-450x300.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07100-copia-225x150.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07100-copia-20x13.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07100-copia-144x96.jpg 144w" sizes="auto, (max-width: 850px) 100vw, 850px" /></a></figure>



<p></p>



<p>La compañía La Corcoles es Mariona Moya, artista especializada en el equilibrio sobre cable tenso desde 2009, año de creación de la compañía. Después de quince años de trayectoria como artista especializada en esta disciplina, con un sello muy personal, La Corcoles destaca por saber combinar el circo con la danza y el teatro, su tratamiento y su forma de entender el cuerpo en el elemento del cable y en la propia disciplina del equilibrismo.&nbsp;</p>



<p>La finalidad de la artista es siempre la búsqueda del movimiento sobre cable y trata la disciplina desde el movimiento y la danza, entendiendo este sitio, el cable, como un espacio más donde habitar y transitar, buscando abrir nuevos caminos sobre esta línea. Además, apuesta por el lenguaje poético sin dejar de tomar riesgo y evolucionar en las figuras circenses.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07127-copia.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="850" height="652" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07127-copia.jpg" alt="" class="wp-image-17600" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07127-copia.jpg 850w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07127-copia-300x230.jpg 300w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07127-copia-768x589.jpg 768w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07127-copia-450x345.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07127-copia-225x173.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07127-copia-20x15.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07127-copia-125x96.jpg 125w" sizes="auto, (max-width: 850px) 100vw, 850px" /></a></figure>



<p></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07148-copia.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="850" height="618" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07148-copia.jpg" alt="" class="wp-image-17601" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07148-copia.jpg 850w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07148-copia-300x218.jpg 300w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07148-copia-768x558.jpg 768w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07148-copia-450x327.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07148-copia-225x164.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07148-copia-20x15.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07148-copia-132x96.jpg 132w" sizes="auto, (max-width: 850px) 100vw, 850px" /></a></figure>



<p></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07215-copia.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="827" height="502" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07215-copia.jpg" alt="" class="wp-image-17602" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07215-copia.jpg 827w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07215-copia-300x182.jpg 300w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07215-copia-768x466.jpg 768w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07215-copia-450x273.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07215-copia-225x137.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07215-copia-20x11.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07215-copia-158x96.jpg 158w" sizes="auto, (max-width: 827px) 100vw, 827px" /></a></figure>



<p></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07180-copia.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="850" height="524" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07180-copia.jpg" alt="" class="wp-image-17604" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07180-copia.jpg 850w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07180-copia-300x185.jpg 300w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07180-copia-768x473.jpg 768w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07180-copia-450x277.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07180-copia-225x139.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07180-copia-20x11.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07180-copia-156x96.jpg 156w" sizes="auto, (max-width: 850px) 100vw, 850px" /></a></figure>



<p></p>



<p class="has-text-align-right">fotografías: <strong>Luisa Valares</strong></p>



<p class="has-text-align-right"><strong>Revista Atticus</strong></p>La entrada <a href="https://revistaatticus.es/2025/05/teatro-de-artes-y-calle-2025-valladolid-la-corcoles/">Teatro de Artes y Calle 2025 Valladolid – La Corcoles</a> apareció primero en <a href="https://revistaatticus.es">Revista Atticus</a>.]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle &#8211; TAC 2025 Valladolid</title>
		<link>https://revistaatticus.es/2025/05/festival-internacional-de-teatro-y-artes-de-calle-tac-2025-valladolid/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Luisjo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 May 2025 15:46:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Festival Internacional de Teatro de Calle]]></category>
		<category><![CDATA[Luisa Valares]]></category>
		<category><![CDATA[TAC 2025]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro de Calle]]></category>
		<category><![CDATA[Valladolid]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle &#8211; TAC 2025 Valladolid El Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle (TAC) ha arrancado su 26ª edición en el Museo Patio Herreriano, con un acto en el que la concejala de Educación y Cultura, Irene Carvajal, ha reivindicado el papel del TAC como “una celebración&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="has-text-color has-link-color wp-elements-10c5f510af7f9557cd191769f1fb74ca" style="color:#0203a4"><strong>Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle &#8211; TAC 2025 Valladolid</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06433-copia-1.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="992" height="691" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06433-copia-1.jpg" alt="" class="wp-image-17594" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06433-copia-1.jpg 992w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06433-copia-1-300x209.jpg 300w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06433-copia-1-768x535.jpg 768w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06433-copia-1-450x313.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06433-copia-1-225x157.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06433-copia-1-900x627.jpg 900w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06433-copia-1-20x15.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06433-copia-1-138x96.jpg 138w" sizes="auto, (max-width: 992px) 100vw, 992px" /></a></figure>



<p>El Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle (TAC) ha arrancado su 26ª edición en el Museo Patio Herreriano, con un acto en el que la concejala de Educación y Cultura, Irene Carvajal, ha reivindicado el papel del TAC como “una celebración artística inclusiva, que proyecta una ciudad moderna, abierta, vibrante y culturalmente rica”.</p>



<p>“El TAC convierte a Valladolid en capital del arte en el espacio público”, ha afirmado Carvajal, quien ha destacado cómo “esta cita cultural se ha consolidado como un referente nacional e internacional, que transforma durante cinco días las calles, plazas y rincones de la ciudad en escenarios abiertos al mundo, al arte y a la convivencia”.</p>



<p>Bajo el lema ‘Cuando late la ciudad’, el festival ofrece este año 260 funciones de 46 espectáculos, presentados por 44 compañías procedentes de ocho países y diez comunidades autónomas, que intervendrán en 35 espacios urbanos seleccionados con precisión por el equipo artístico del festival.</p>



<p>La concejala ha subrayado la importancia de la cooperación institucional y de la colaboración público-privada, y ha agradecido al respecto el apoyo de entidades como el INAEM, el Instituto Etxepare, Fundación Michelin, Fundación Caja Rural de Zamora, Aquavall y El Norte de Castilla, así como de la Archidiócesis de Valladolid y el Museo Nacional de Escultura, por la cesión de espacios.</p>



<p>Además de subrayar el impacto cultural del festival, Carvajal ha señalado su relevancia económica y social: “El TAC genera empleo, atrae visitantes, dinamiza el comercio, la hostelería y la oferta hotelera, fomentando la cohesión comunitaria e invitando a todos a ser parte activa de esta celebración artística”.</p>



<p>Durante el acto de apertura, presentado con humor y poesía visual por la compañía Íñigo Sanz, se han sucedido las actuaciones de Neonymus, Amaia Elizaran y Zykatok, cuya pieza Karriole ha comenzado en el interior del Museo Patio Herreriano y ha salido después a las calles, marcando así el inicio del festival.<br>Con esta nueva edición, el TAC reafirma su esencia como motor cultural y símbolo de identidad para Valladolid, una ciudad que —como ha concluido la responsable de Educación y Cultura de Valladolid— “late con fuerza cuando el arte recorre sus calles”.</p>



<p>Cinco expertos internacionales conforman el jurado del TAC 2025</p>



<p>La 26ª edición del TAC contará con un jurado de reconocido prestigio dentro del ámbito escénico nacional e internacional, para evaluar las propuestas participantes. Cinco profesionales con perfiles diversos, experiencia contrastada y una mirada amplia sobre la creación contemporánea serán los encargados de otorgar los premios de esta edición.</p>



<p>Encabeza el jurado Xosé Paulo Rodríguez Domínguez, director del Teatro Rosalía de Castro en A Coruña y referente en la gestión cultural en España. Con una trayectoria de más de tres décadas, ha estado vinculado a importantes instituciones como el Auditorio de Galicia, la Red Española de Teatros o el Consejo Estatal de las Artes Escénicas y de la Música.</p>



<p>Desde el ámbito de las artes escénicas para la infancia y la juventud se incorpora Gonzalo Moreno Arriero, gestor cultural y miembro del Comité Ejecutivo de ASSITEJ Internacional, red global que promueve el acceso al teatro para niños y jóvenes. Le acompaña en esta línea Jaume Nieto, productor especializado en artes de calle y espectáculos para el público familiar, implicado en festivales como Mostra de Artes de Rua o elPetit.</p>



<p>El jurado suma también la visión académica y creativa de Zoe Martín Lago, doctora en Filosofía, docente universitaria y directora teatral, que combina la investigación estética con la creación escénica desde su compañía La Bulé. Completa el equipo la francesa Sandra Cany, experta en cooperación cultural y desarrollo de proyectos artísticos, con amplia experiencia en el ámbito institucional y en la dirección de festivales en la región de Centre-Val de Loire.</p>



<p>Con esta combinación de perfiles, el TAC reafirma su apuesta por la calidad, la diversidad y la internacionalización en una edición que volverá a convertir las calles de Valladolid en un gran escenario al aire libre.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06486-copia.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="827" height="551" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06486-copia.jpg" alt="" class="wp-image-17593" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06486-copia.jpg 827w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06486-copia-300x200.jpg 300w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06486-copia-768x512.jpg 768w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06486-copia-450x300.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06486-copia-225x150.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06486-copia-20x13.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06486-copia-144x96.jpg 144w" sizes="auto, (max-width: 827px) 100vw, 827px" /></a></figure>



<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06401-copia.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="827" height="605" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06401-copia.jpg" alt="" class="wp-image-17595" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06401-copia.jpg 827w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06401-copia-300x219.jpg 300w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06401-copia-768x562.jpg 768w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06401-copia-450x329.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06401-copia-225x165.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06401-copia-20x15.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06401-copia-131x96.jpg 131w" sizes="auto, (max-width: 827px) 100vw, 827px" /></a></figure>



<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06404-copia.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="827" height="575" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06404-copia.jpg" alt="" class="wp-image-17596" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06404-copia.jpg 827w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06404-copia-300x209.jpg 300w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06404-copia-768x534.jpg 768w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06404-copia-450x313.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06404-copia-225x156.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06404-copia-20x15.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC06404-copia-138x96.jpg 138w" sizes="auto, (max-width: 827px) 100vw, 827px" /></a></figure>



<p></p>



<p></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right"><strong>fotografías: Luisa Valares</strong></p>



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		<item>
		<title>Crítica película La buena letra de Celia Rico Clavellino</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luisjo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 15 May 2025 16:33:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[crítica cine]]></category>
		<category><![CDATA[drama]]></category>
		<category><![CDATA[Gonzalo Franco Blanco]]></category>
		<category><![CDATA[Posguerra española]]></category>
		<category><![CDATA[Valladolid]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Crítica película La buena letra de Celia Rico Clavellino &#8211; Gonzalo Franco Blanco La buena letra Ficha Año: 2025. Duración: 110 min. País: España. Dirección: Celia Rico Clavellino. Sobre la novela homónima de Rafael Chirbes. Idioma original: castellano, (con algunos diálogos en catalán subtitulado). Guion: Celia Rico Clavellino. Fotografía: Sara Gallego. Música: Marina Alcantud. Reparto:&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="has-text-color has-link-color wp-elements-a702d19b65d5b7c39735f25bef01e860" style="color:#023cb8"><strong>Crítica película <em>La buena letra </em>de Celia Rico Clavellino &#8211; Gonzalo Franco Blanco</strong></p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WLA-BUENA-LETRA-POSTER.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="496" height="709" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WLA-BUENA-LETRA-POSTER.jpg" alt="" class="wp-image-17583" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WLA-BUENA-LETRA-POSTER.jpg 496w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WLA-BUENA-LETRA-POSTER-210x300.jpg 210w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WLA-BUENA-LETRA-POSTER-450x643.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WLA-BUENA-LETRA-POSTER-225x322.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WLA-BUENA-LETRA-POSTER-20x29.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WLA-BUENA-LETRA-POSTER-67x96.jpg 67w" sizes="auto, (max-width: 496px) 100vw, 496px" /></a></figure></div>


<p><strong><em>La buena letra</em></strong></p>



<p><strong>Ficha</strong></p>



<p>Año: 2025.</p>



<p>Duración: 110 min.</p>



<p>País: España.</p>



<p>Dirección: Celia Rico Clavellino. Sobre la novela homónima de Rafael Chirbes.</p>



<p>Idioma original: castellano, (con algunos diálogos en catalán subtitulado).</p>



<p>Guion: Celia Rico Clavellino.</p>



<p>Fotografía: Sara Gallego.</p>



<p>Música: Marina Alcantud.</p>



<p>Reparto: Loreto Mauleón, Enric Auquer, Roger Casamajor, Ana Rujas, Teresa Lozano, Sofía Puerta, Gloria March, Antonio Aguilar Vicente.</p>



<p>Productora: Mod Produccines, Misent Producciones, Arcadia Motion Pictures, RTVE, Movistar Plus, À Punt Mèdia, 3Cat.</p>



<p>Género: drama. Posguerra española. Represión. Años 40.</p>



<p><strong>Sinopsis</strong></p>



<p>En los años 40 (s. XX), una familia de perdedores de la guerra intenta sobrevivir al hambre y a la represión. Ana (Loreto Mauleón) sostiene a su familia con su trabajo diario (cuidar, cocinar, coser, etc.), manteniendo los lazos de solidaridad con sus parientes y vecinos (resistiendo, mediando, callando, etc.). La llegada de Tomás (Enric Auquer), su cuñado, a la casa familiar, tras una ausencia forzada, y de su mujer Isabel (Ana Rujas), desbaratan un delicado equilibrio en el que el principal afectado será Tomás (Roger Casamajor), el marido de Ana, y el mundo afectivo y práctico de Ana y de su familia. Una reflexión, delicada en sus formas, sobre la inutilidad del sufrimiento, sobre la mentira (y su buena letra) y sobre la deslealtad.</p>



<p><strong><em>Crítica</em></strong></p>



<p><strong>Celia Rico Clavellino</strong> ha realizado una lectura de la novela homónima de <strong>Rafael Chirbes</strong>, publicada en 1992 y revisada (el final) en el año 2000. Los ámbitos familiares, los sobreentendidos y los conflictos entre sus miembros o la intimidad, son algunas de las motivaciones de la filmografía precedente de Celia Rico, tanto en <em>Viaje al cuarto de una madre</em> (2018), sobre la relación entre una hija que se quiere emancipar y su madre, o <em><a href="https://revistaatticus.es/2024/03/critica-pelicula-los-pequenos-amores-de-celia-rico-clavellino/" title="">Los pequeños amores</a></em> (2024), sobre una hija que tiene que cambiar sus vacaciones para ayudar a su madre.</p>



<p>En <em>La buena letra </em>la cineasta adapta una obra ajena por primera vez (la novela de Chirbes) y hace su lectura de la misma, donde confluyen el interés de la cineasta por el ámbito de la intimidad familiar con el mundo del novelista y su interés en las historias personales y cotidianas y no tanto por la Historia como narración de grandes hechos. Una intimidad familiar que en el ámbito de la posguerra española (que seguía siendo la continuación de la guerra) estaba vinculado irremisiblemente también a lo social y a lo político.</p>



<p>Y no porque en las películas anteriores Celia Rico no hubiera un trasfondo social, que lo había, sino porque en la década de los cuarenta, lo personal, lo familiar, estaba contaminado por los desastres de la guerra, por las división efectuada por los ganadores entre ellos y los vencidos, por la represión consecuente que afectaba de lleno a cada familia y a la vida íntima de cada derrotado. En un estado totalitario lo personal queda contaminado por la intromisión de las formas del poder.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC01751_LBL_LAIALLUCH_ok.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="827" height="551" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC01751_LBL_LAIALLUCH_ok.jpg" alt="" class="wp-image-17584" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC01751_LBL_LAIALLUCH_ok.jpg 827w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC01751_LBL_LAIALLUCH_ok-300x200.jpg 300w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC01751_LBL_LAIALLUCH_ok-768x512.jpg 768w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC01751_LBL_LAIALLUCH_ok-450x300.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC01751_LBL_LAIALLUCH_ok-225x150.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC01751_LBL_LAIALLUCH_ok-20x13.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC01751_LBL_LAIALLUCH_ok-144x96.jpg 144w" sizes="auto, (max-width: 827px) 100vw, 827px" /></a></figure>



<p>La vida de Ana (<strong>Loreto Mauleón</strong>) y de Tomás (<strong>Roger Casamajor</strong>), con una hija de corta edad, se desarrolla en una localidad valenciana, en ese contexto general de la primera posguerra, de familias rotas con parientes presos o con parientes asesinados cuyos cadáveres son buscados entre el miedo y el silencio. Y en una situación de hambre generalizada (para los no privilegiados) donde esas mismas familias tienen dificultades para comer todos los días y, a la vez, puede que tengan que enviar o llevar comida a sus familiares presos en ciudades lejanas.&nbsp; No es casual que en una película sobre la vida cotidiana, sobre hechos del día a día, veamos cómo Ana cocina una tortilla sin huevos y con cáscaras de naranja. &nbsp;</p>



<p>La película está contada desde la mirada de Ana, desde su trabajo cotidiano buscando los alimentos, cocinando, cuidando a su hija y a su marido, o cosiendo para ganar un dinero extra. Siempre dentro de un ámbito doméstico, cerrado, de obligaciones dobles, pues no tiene la expansión propia de los hombres en el trabajo, en la taberna o en el fútbol. Solo el cine, de forma esporádica, es su única forma de distracción, su regalo, la única huida de la imaginación a otros mundos ideales donde no existe la penuria y en la que los personajes pueden cantar sin culpa.</p>



<p>Es a esta familia donde llega Antonio (<strong>Enric Auquer</strong>), que se encontraba desaparecido (entendemos que preso) y que es acogido como un hijo pródigo, tanto por los lazos de solidaridad común en las familias, como por el especial afecto que el hermano mayor, Tomás, le profesa. Su llegada no solo rompe la intimidad familiar, sino que va a desencadenar varios procesos&nbsp; que romperán el frágil equilibrio que mantenían unidos a Ana, a Tomás y a su hija. Antonio no acaba de adaptarse a la nueva situación, la de un expreso que tiene que buscarse la vida por cuenta propia y seguir siendo leal a lo que representa (un vencido) y a su propia familia. La llegada a la casa de Isabel (<strong>Ana Rujas</strong>), con la que se ha casado Antonio, acaba por romper esos lazos tan frágiles. Isabel proviene de otro mundo, o pretende venir de otro mundo, más chic, habla inglés, y sigue llamando café a la achicoria que beben todos los días.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC05239_LBL_LAIALLUCH_ok.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="827" height="551" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC05239_LBL_LAIALLUCH_ok.jpg" alt="" class="wp-image-17585" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC05239_LBL_LAIALLUCH_ok.jpg 827w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC05239_LBL_LAIALLUCH_ok-300x200.jpg 300w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC05239_LBL_LAIALLUCH_ok-768x512.jpg 768w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC05239_LBL_LAIALLUCH_ok-450x300.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC05239_LBL_LAIALLUCH_ok-225x150.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC05239_LBL_LAIALLUCH_ok-20x13.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC05239_LBL_LAIALLUCH_ok-144x96.jpg 144w" sizes="auto, (max-width: 827px) 100vw, 827px" /></a></figure>



<p>Si bien Ana lucha por mantener la cohesión familiar, los afectos mutuos, la deriva de sus cuñados aceptando colaborar con los privilegiados que dominan la localidad, y que permiten que unos prosperen dentro de la miseria general, no solo rompen los lazos familiares: también lo hacen con las complicidades entre los hermanos. Mientras Antonio empieza a vivir cómodamente y lo exhibe, a la sombra de un jerarca falangista enriquecido por la dictadura, su hermano Tomás, en cambio, no solo sigue bregando como una acémila, sino que sabe y siente que su hermano ha traicionado la causa común y que él ha fracasado al no poder dar a su familia un vida digna, entrando en un espiral de autodestrucción y de alcoholismo. Ana, su esposa, interiorizará también esa culpa, por no haber sabido decirle que su ejemplo de vida y de trabajo es lo único que le importaba y lo único que respetaba.</p>



<p>(Resulta curioso que <strong>Mario Camus</strong> en su cortometraje de prácticas de la EOC, <em>El borracho</em>, 1962, tratará un triángulo familiar parecido, aunque con un tratamiento y un final muy diferente).</p>



<p>El trabajo de Celia Rico, en sus decisiones de guion y en su puesta de escena, ha sido seguir la mirada de Ana, atendiendo a sus labores diarias, a sus gestos cotidianos, a su trabajo en el hogar y a las relaciones con su hija y con su marido. Ha construidos escenas donde los cuatro personajes principales se expresan también con sus miradas y con sus gestos, a veces mínimos, en esa labor de captar los sentimientos, las frustraciones, los miedos, las intenciones veladas o las ambiciones, de cada uno de ellos. Es una mirada de narradora, de guía para nosotros, los espectadores, en la que vemos, o intuimos el mundo interior de Ana, hecho de resistencia cotidiana, de palabras no expresadas y muertas en el corazón, de generosidad (raramente recompensada), sea escuchando, dando consejos, poniendo una taza de achicoria o educando a su hija.</p>



<p>Hay una enorme tristeza en la mirada de Ana, que no es otra que la de la guerra, la miseria y la injusticia, y que dejaba pocos resquicios para expresar los sentimientos. “El sufrimiento no nos ha enseñado nada”, se dice en la novela de Chirbes, y se ve en la película, aunque el tono amargo del novelista se encuentra más atemperado en la versión cinematográfica. También por algunas decisiones en la adaptación de la novela (discutibles) que obvian aspectos más duros o explícitos, bien por una cuestión de técnicas cinematográficas (evitar los <em>flashback</em>) o de otro tipo, como la funesta manía de actualizar las obras originales. (Recomiendo leer la novela).</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07471_LBL_LAIALLUCH_ok.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="827" height="551" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07471_LBL_LAIALLUCH_ok.jpg" alt="" class="wp-image-17586" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07471_LBL_LAIALLUCH_ok.jpg 827w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07471_LBL_LAIALLUCH_ok-300x200.jpg 300w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07471_LBL_LAIALLUCH_ok-768x512.jpg 768w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07471_LBL_LAIALLUCH_ok-450x300.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07471_LBL_LAIALLUCH_ok-225x150.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07471_LBL_LAIALLUCH_ok-20x13.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC07471_LBL_LAIALLUCH_ok-144x96.jpg 144w" sizes="auto, (max-width: 827px) 100vw, 827px" /></a></figure>



<p>La fotografía ha recogido con una luz muy natural el interior de la casa, el ámbito donde se desarrolla buena parte de la historia, sin preciosismos. De igual manera la banda sonora, cuando surge, no nos distrae de las imágenes y de las voces, y las canciones de la época acompañan en momentos clave, como en el baile de Ana y de Tomás, tan significativo&nbsp; y que nos dice tanto sobre las intenciones de él.</p>



<p>Loreto Mauleón (<em>Querer</em>, 2024) es una Ana espléndida, natural, con un peso especial en el reparto pues es su mirada la que nos guía, la que nos descubre su mundo interior. Ana Rujas representa muy bien su papel de mujer de mundo, a la vez educada y algo tirana. Y Roger Casamajor y Enric Auquer (<em><a href="https://revistaatticus.es/2023/10/68-seminci-critica-el-maestro-que-prometio-el-mar-de-patricia-font/" title="">El maestro que prometió el mar</a></em>, 2023, <em>Casa en llamas</em>, 2024) están a la altura de sus personajes, y nos hacen ver su evolución personal y la evolución de su relación. Se aprecia el trabajo previo entre la directora y sus cuatro actores para conseguir ese aire de complicidad entre ellos, donde las miradas y los gestos sustituyen en ocasiones a las palabras.</p>



<p>El cine español ha tratado la guerra y la posguerra española desde perspectivas diversas. Esta lo hace desde el ámbito de la intimidad familiar, desde los sentimientos expresados u ocultados y nos muestra cómo la represión y el hambre destruyeron familias y personas sin necesidad de matarlas. Y lo hace, además, desde la mirada de una mujer, algo que se halla en la novela de Rafael Chirbes y que Celia Rico ha tomado para hacer su lectura feminista, para subrayar el papel, menos conocido, menos valorado, de las mujeres en la posguerra y de su resistencia o rebeldía cotidiana.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC08473_LBL_LAIALLUCH_ok.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="827" height="551" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC08473_LBL_LAIALLUCH_ok.jpg" alt="" class="wp-image-17587" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC08473_LBL_LAIALLUCH_ok.jpg 827w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC08473_LBL_LAIALLUCH_ok-300x200.jpg 300w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC08473_LBL_LAIALLUCH_ok-768x512.jpg 768w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC08473_LBL_LAIALLUCH_ok-450x300.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC08473_LBL_LAIALLUCH_ok-225x150.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC08473_LBL_LAIALLUCH_ok-20x13.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/05/WDSC08473_LBL_LAIALLUCH_ok-144x96.jpg 144w" sizes="auto, (max-width: 827px) 100vw, 827px" /></a></figure>



<p>“La buen letra es el disfraz de la mentira” es una frase de la novela de Chirbes, citada en la película. Las palabras dulces habían ganado, las de su cuñada Isabel, se reprocha Ana, y acaba también diciéndose que el “viejo sufrimiento”, el de ella y los suyos, había sido inútil.</p>



<p>Esperemos que no. Porque la mirada y las palabras de Ana nos interrogan a las generaciones posteriores, a las que vemos (y leemos) hoy <em>La buena letra. </em>Y esperan nuestra respuesta y nuestros hechos.      </p>



<p>Os dejo un <a href="https://youtu.be/ShRSNc6mH-4?si=TsWW5m5ZNIIZ0yGW" title="">tráiler</a>: </p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<div class="flex-video widescreen youtube"><iframe loading="lazy" title="LA BUENA LETRA - TRÁILER OFICIAL (HD)" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/ShRSNc6mH-4?feature=oembed&#038;showinfo=0&#038;rel=0&#038;modestbranding=1&#038;iv_load_policy=3&#038;playsinline=1&#038;enablejsapi=1" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
</div></figure>



<p></p>



<p class="has-text-align-right"><strong>Gonzalo Franco Blanco</strong></p>



<p class="has-text-align-right"><strong>Revista Atticus   </strong>            </p>La entrada <a href="https://revistaatticus.es/2025/05/critica-pelicula-la-buena-letra-de-celia-rico-clavellino/">Crítica película La buena letra de Celia Rico Clavellino</a> apareció primero en <a href="https://revistaatticus.es">Revista Atticus</a>.]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Crítica exposición Proust y las artes en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid</title>
		<link>https://revistaatticus.es/2025/04/critica-exposicion-proust-y-las-artes-en-el-museo-nacional-thyssen-bornemisza-madrid/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Luisjo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 Apr 2025 17:52:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Exposiciones]]></category>
		<category><![CDATA[Exposición arte]]></category>
		<category><![CDATA[Luisjo Cuadrado]]></category>
		<category><![CDATA[Madrid]]></category>
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		<category><![CDATA[pintura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Crítica exposición Proust y las artes en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid &#8211; Luisjo Cuadrado Exposición Proust y las artes «La verdadera vida, la vida al fin descubierta y esclarecida, la única vida por lo tanto plenamente vivida es la literatura […] porque el estilo para el escritor es lo mismo que el color para&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="has-text-color has-link-color wp-elements-b7018308748f3a1ce89d5ec38259d697" style="color:#0253a8"><strong>Crítica exposición <em>Proust y las artes</em> en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid &#8211; Luisjo Cuadrado</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Cabecera.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="886" height="547" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Cabecera.jpg" alt="" class="wp-image-17564" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Cabecera.jpg 886w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Cabecera-300x185.jpg 300w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Cabecera-768x474.jpg 768w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Cabecera-450x278.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Cabecera-225x139.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Cabecera-20x11.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Cabecera-155x96.jpg 155w" sizes="auto, (max-width: 886px) 100vw, 886px" /></a></figure>



<p><strong>Exposición Proust y las artes</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-text-color has-link-color wp-elements-bd2f3869227238dc2176d3f37035a86d" style="color:#046402">«La verdadera vida, la vida al fin descubierta y esclarecida, la única vida por lo tanto plenamente vivida es la literatura […] porque el estilo para el escritor es lo mismo que el color para el pintor; no es una cuestión de técnica sino de visión»</p>



<p class="has-text-align-right has-text-color has-link-color wp-elements-12aa5899e62486d424dc97b5edb3a299" style="color:#0d5701"><strong>Marcel Proust</strong>, <em>El tiempo recobrado</em></p>



<p>Desde el pasado 4 de marzo y hasta el 8 de junio de 2025 se puede contemplar en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid, la exposición que lleva por título <strong><em>Proust y las artes</em></strong> comisariada por <strong>Fernando Checa</strong>, historiador de arte, con la colaboración de <strong>Dolores Delgada</strong>, conservadora de Pintura Antigua del Thyssen y comisaria técnica.</p>



<p>Marcel Proust (Auteuil, París, 1871 – París, 1922) fue uno de los escritores más influyentes del siglo XX reconocido no solo en la literatura sino en la filosofía y en la teoría del arte. Su obra <em>En busca del tiempo perdido</em>, (desde la propia institución madrileña parece que han adaptado el título a <em>A la busca del tiempo perdido</em>) es un ciclo novelístico, publicado en siete tomos, que abarca desde 1913 hasta 1927 y pasa por ser uno de los compendios narrativos y filosóficos más bellos de la literatura universal. Es una obra monumental que analiza las experiencias humanas a través del tiempo, la memoria y el arte. Muchos críticos lo ven como la crónica del fin de una era y un ensayo sobre la propia existencia y el mundo del arte. En ella podemos encontrarnos con reflexiones del propio escritor sobre el proceso creativo y que auguran la aparición de movimientos como, por ejemplo, el arte abstracto y la fragmentación de la composición. No podemos olvidarnos de los orígenes de Proust quien nació en el seno de una familia acomodada (su padre un eminente médico higienista y su madre, una mujer judía, con una vasta cultura, perteneciente a la alta burguesía financiera parisina). En su obra, el autor parece buscar la captura de la esencia de la vida a través de las relaciones humanas en la sociedad francesa de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.</p>



<p>El museo ha organizado una exposición en torno a su figura con más de ciento treinta obras en distintos soportes (pinturas, esculturas, obras sobre papel, libros, textiles y fotografías) y cedidas por distintas entidades que giran sobre el universo proustiano: sus ideas artísticas, sus gustos, los ambientes monumentales, paisajísticos y artísticos en los que se desenvolvía el autor de <em>A la busca del tiempo perdido</em>. El objetivo de la misma es resaltar ese vínculo y la interrelación entre el arte y su figura, su vida y su trabajo.</p>



<p>En la exposición también se pueden contemplar algunos libros (primeras ediciones) de Proust procedentes de la Bibliothèque Nationale de France y de la Biblioteca del Ateneo de Madrid, y otros préstamos del Musée du Louvre, el Musée d’Orsay y el Carnavalet de París, la Mauritshuis de La Haya, el Rijksmuseum de Ámsterdam, el Städel Museum de Fráncfort y la National Gallery of Art de Washington que junto con las obras que posee la institución madrileña forman un variopinto e importante conjunto del arte. Destacan obras de Vermeer, Vermeer, Anton van Dyck, Jean-Antoine Watteau. Joseph M. W. Turner, Édouard Manet, Camille Pissarro, Pierre-Auguste Renoir, Claude Monet, Eugène Boudin o Raoul Dufy. Mariano Fortuny. Ignacio Zuloaga y Madrazo y Raimundo de Madrazo.</p>



<p>Desde el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, nos recomiendan que para acercarse a la figura de Proust (y por lo tanto a la exposición), hay que conocer bien el París que le tocó vivir al escritor francés. Un mundo convulso en el mundo del arte, pues había eclosionado el impresionismo (1874), había irrumpido con fuerza la fotografía y su desarrollo y todo esto en un ambiente cosmopolita en la rica capital de la Tercera República que sufrió una importante transformación con las reformas urbanísticas del barón Haussman bajo el reinado de Napoleón III que dio lugar a esas grandes avenidas y bulevares más salubres. También aparecieron la electricidad, los automóviles, los espectáculos, los cafés y restaurantes que favorecen que los artistas se reúnan alrededor de una copa de absenta o una taza de café (y alguna que otra magdalena). Proust no solo era un apasionado de las artes, sino que también era un fan de la modernidad. La imagen de lo moderno que popularizaron los impresionistas a través de sus lienzos está en la base estética de uno de los escritores universales. Además, su vida se vio influenciada por la rica oferta cultural que sitúo a la capital francesa en el centro de la modernidad. Toda esa iconografía está muy relacionada con la estética de Proust y su gusto artístico, influido por las artes plásticas, la música y el teatro. Fue un gran amante de la pintura y frecuentó con asiduidad las salas del Louvre.</p>



<p>En una exposición que trate de Francia ambientada en la Tercera República y con la obra de Marcel Proust como protagonista no podía faltar alguna referencia al «caso Dreyfus». Un pequeño recordatorio: el caso Dreyfus fue un escándalo político y judicial que conmocionó a Francia entre 1894 y 1906. El 5 de enero de 1895, Alfred Dreyfus fue degradado en una humillante ceremonia pública en la que fue desprovisto de todas sus insignias militares y se rompió su sable de oficial. Acusado de espiar para Alemania, el alto mando francés no dudó en manipular las pruebas para que fuera condenado. Dreyfus fue condenado y enviado a la isla del Diablo (un pequeño reducto en la costa de Guayana). El caso Dreyfus se convirtió en un símbolo universal de la injusticia. La sociedad francesa se dividió en dos con enconados debates sobre el antisemitismo, la justicia y los derechos civiles. Al final, Dreyfus fue exonerado y rehabilitado en 1906. Hay testimonios fidedignos que acreditan que desde la primera hora Marcel Proust dudó de la culpabilidad del capitán Dreyfus. Seguramente, la ambigua relación de nuestro autor con el judaísmo explique este tratamiento: Proust fue un «judío no judío» que no vivió la tragedia judía como propia. Pero entonces tuvo lugar un hecho que cambió el rumbo de los acontecimientos. El 13 de enero de 1898 apareció en la primera página del periódico <em>L’Aurore </em>el célebre artículo «Yo acuso». Estaba firmado por el escritor Émile Zola, entonces en la cumbre de su carrera, y en el que, en forma de una carta abierta al presidente de la República exponía todas las irregularidades del caso. No parece ocioso en este sentido señalar que, para otros escritores más comprometidos con la causa hebrea, como fue el caso de Franz Kafka, el affaire constituyó un verdadero aldabonazo en su conciencia judía, tal y como testimonia el hecho hoy indiscutido de que le inspirara su terrible relato.</p>



<p>La exposición se articula en torno a nueve salas que sitúan al visitante en el universo del autor de <em>A la busca del tiempo perdido</em>. &nbsp;</p>



<p><strong>1.- <em>Los placeres y los días.</em> Proust, el Museo del Louvre y la pintura francesa</strong></p>



<p>Arranca la exposición con una archiconocida fotografía del propio Marcel Proust cuando tenía quince años, realizada por Paul Nadar en 1887, junto con el único retrato pictórico que se conserva de él, realizado por Jacques-Émile Blanche en 1892, cuando tenía veintiún años.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WProust_Blanche.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="606" height="740" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WProust_Blanche.jpg" alt="" class="wp-image-17567" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WProust_Blanche.jpg 606w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WProust_Blanche-246x300.jpg 246w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WProust_Blanche-450x550.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WProust_Blanche-225x275.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WProust_Blanche-20x24.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WProust_Blanche-79x96.jpg 79w" sizes="auto, (max-width: 606px) 100vw, 606px" /></a><figcaption class="wp-element-caption">Jacques-Émile Blanche<br><em>Retrato de Marcel Proust</em>, 1892<br>(<em>Portrait of Marcel Proust</em>)<br>Óleo sobre lienzo, 73,5 × 60,5 cm<br>París, Musée d’Orsay</figcaption></figure></div>


<p>Podemos contemplar en esta sala su primer libro publicado. Se trata de <em>Los placeres y los días</em> (1896), que pone ya de manifiesto muchos de los intereses estéticos y literarios que perdurarán en él toda la vida. En este volumen el escritor el escritor mostraba su interés por la obra de arte. Sus frecuentes visitas al Museo del Louvre le inspiraron para comentar obras de la pintura holandesa del siglo XVII, la italiana del Renacimiento y la francesa del siglo XIX. Dos de estas obras se pueden ver en este capítulo: <em>Retrato de James Stuart, duque de Lennox y primer duque de Richmond con los atributos de Paris</em> (1633-1634), de Anton van Dyck, y <em>Salida para un paseo a caballo</em> (1660-1670), de Aelbert Jacobsz Cuyp. La primera de ellas fue mencionada por Marcel Proust en<em> Los placeres y los días,</em> su primer libro publicado. El retrato funciona como una metáfora visual de valores elevados como la propia nobleza y la estética refinada. James Stuart es retratado con una pose majestuosa revelando su posición social.</p>



<p>También es muy destacable una ilustración realizada por Madeleine Lemaire para la primera edición de <em>Los placeres y los días</em>. Asimismo, se incluyen lienzos de Henri Fantin-Latour como ejemplo destacado de pintura de flores y al que alude el escritor en su obra en alguna ocasión, de Jean-Baptiste-Siméon Chardin, pintor francés muy admirado por Proust, de Raimundo de Madrazo, amigo del escritor, y de Édouard Manet, mencionado varias veces en la novela y del que podemos disfrutar con la contemplación de <em>Muchacho comiendo cerezas</em> (hacia 1858).</p>



<p><strong>2.- París, de los Campos Elíseos al Bois de Boulogne, el teatro y la música</strong></p>



<p><em>A la busca del tiempo perdido</em> se desarrolla entre1913 hasta 1927 aproximadamente y describe la vida social, artística e intelectual de la época a través de las clases altas de la sociedad. París es el centro neurálgico en la vida del escritor pues nació y vivió allí toda su vida. Las grandes transformaciones urbanísticas están muy presentes en esta sala. Podemos encontrar <em>Jinetes y coches de caballos, Avenue du Bois</em> (hacia 1900), de Georges Stein; <em>Rue Saint-Honoré por la tarde. Efecto de lluvia </em>(1897), de Camille Pissarro, en ambas obras podemos contemplar esos cambios urbanísticos donde destacan las grandes avenidas y que constituyen sendos estudios a <em>plein-air</em> de un paisaje urbano del centro de París.; <em>Después del almuerzo</em> (1879), de Pierre-Auguste Renoir, y <em>En el Bois de Boulogne</em> (1920), de Raoul Duffy, una obra radicalmente a las anteriores en la que podemos distinguir un automóvil como signo de esa modernidad. Además, se exhiben retratos de <em>Sarah Bernhardt</em> (Georges Jules Victor Clairin, 1876) de excelente factura, <em>Reynaldo Hahn </em>(Lucie Lambert, 1907), compositor venezolano, amante y amigo de Proust, y <em>María Hahn</em> (Raimundo de Madrazo, 1901), hermana de Reynaldo y esposa de Madrazo, como testimonio de la importancia del teatro, la música y el espectáculo en la vida de Proust.</p>



<p><strong>3.- <em>Por la parte de Swann</em>. En los orígenes de la historia del arte. La muerte de Bergotte</strong></p>



<p>Charles Swann es uno de los personajes centrales de la novela y representa la alta burguesía parisina culta, interesada por la historia del arte, la crítica y el coleccionismo.</p>



<p>Para dar forma a esta figura, Proust se basa en varios amigos y conocidos, sobre todo el crítico de arte Charles Haas, y el historiador, crítico, coleccionista de arte y director de la Gazette des Beaux Arts Charles Ephrussi, que aparecen representados en dos obras de esta sala: Haas, en el retrato grupal <em>El Círculo de la Rue Royale</em> (1866) de James Tissot, un cuadro muy significativo y emblemático y así lo han sabido entender desde el propio museo al elegirlo como portada de su catálogo, y <em>Ephrussi</em>, pintado por Léon Bonnat en 1906.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WTissot_Circulo.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="827" height="511" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WTissot_Circulo.jpg" alt="" class="wp-image-17565" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WTissot_Circulo.jpg 827w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WTissot_Circulo-300x185.jpg 300w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WTissot_Circulo-768x475.jpg 768w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WTissot_Circulo-450x278.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WTissot_Circulo-225x139.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WTissot_Circulo-20x11.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WTissot_Circulo-155x96.jpg 155w" sizes="auto, (max-width: 827px) 100vw, 827px" /></a><figcaption class="wp-element-caption">James Tissot<br><em>El Círculo de la Rue Royale</em>, 1866<br>(<em>The Circle of the Rue Royale</em>)<br>Óleo sobre lienzo, 175 × 281 cm<br>París, Musée d’Orsay</figcaption></figure></div>


<p>En esta sala también se pueden ver <em>Busto de Anatole France con pecho desnudo</em> (Bourdelle, 1919), escritor francés en el que Proust se basa para el personaje de Bergotte, y dos obras que aparecen citadas en la novela: <em>Diana y sus ninfas</em> (hacia 1653-1654), de Vermeer (irreconocible el estilo del pintor de la <em>Joven de la perla</em>, acostumbrados como estamos a representaciones en ambientes domésticos), artista sobre el que se sabe que Swann está escribiendo una monografía, y una serie de fotografías de las grisallas de Giotto en Padua.</p>



<p><strong>4.- <em>La parte de Guermantes</em> y los límites de la elegancia</strong></p>



<p>Para los más avezados en la obra de Proust encontrarán en esta sala el mundo de Guermantes, protagonizado por la elegante duquesa Oriane de Guermantes y el hermano de su marido, el barón de Charlus, aristócrata, poeta y homosexual, interesados ambos por la moda, las fiestas, los amores, la política y la guerra, así como por la pintura, la música y la literatura. El poeta y aristócrata Robert de Montesquiou-Fézensac es el modelo más cercano al barón de Charlus. En esta sala se muestran dos <em>retratos de Montesquiou</em>, uno firmado por Antonio de La Gandara (hacia 1892) y otro de Lucien Doucet (1879), así como un excepcional <em>retrato de la condesa Mathieu de Noailles</em> (Ignacio de Zuloaga, 1913), amiga de Proust y cuyo marido era primo de Montesquiou, entre otras obras. En el cuadro aparece la condesa reclinada sobre un diván, mirando al espectador, interrumpiendo momentáneamente la lectura del libro que tiene sobre la mesa. Luce un vestido de gasa y tul con colores rosas, malvas y anaranjados que resaltan del raso verde del diván. Rostro con rasgos orientales enmarcados en una larga y oscura caballera. Todo ello acentúa una fuerte sensualidad de la figura de la condesa.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WProust_Zuloaga.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="827" height="631" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WProust_Zuloaga.jpg" alt="" class="wp-image-17568" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WProust_Zuloaga.jpg 827w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WProust_Zuloaga-300x229.jpg 300w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WProust_Zuloaga-768x586.jpg 768w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WProust_Zuloaga-450x343.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WProust_Zuloaga-225x172.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WProust_Zuloaga-20x15.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WProust_Zuloaga-126x96.jpg 126w" sizes="auto, (max-width: 827px) 100vw, 827px" /></a><figcaption class="wp-element-caption">Ignacio Zuloaga<br><em>Retrato de la condesa Mathieu de<br>Noailles</em>, 1913 (<em>Portrait of Comtess<br>Mathieu de Noailles</em>) Óleo sobre<br>lienzo, 152 × 195,5 cm. Bilbao,<br>Museo de Bellas Artes, donación de<br>don Ramón de la Sota y Llano</figcaption></figure></div>


<p>Y para los amantes de la moda también se pueden ver dos abrigos de noche de Vitaldi Babani (hacia 1920) y Mariano Fortuny y Madrazo (hacia 1912) que pertenecieron a la condesa Élisabeth Greffulhe, modelo principal de la duquesa de Guermantes, gran amante de la moda, como aparece evocado en la novela.</p>



<p><strong>5.- Venecia y «adoquines mal encuadrados»</strong></p>



<p>Venecia ejerció gran fascinación no solo a Proust sino a la alta clase aristocrática europea. Es otro de los escenarios de la obra de Proust. Conoció el arte italiano a través de sus visitas al Louvre y a la lectura de los libros de arte de la época. No llegó a visitar ni Roma, ni Florencia, ni Nápoles, pero sí que visitó la ciudad de los canales hasta en dos ocasiones. En esta sala se exhibe La <em>Dogana y San Giorgio Maggiore, Venecia</em> (1834), de Joseph M. W. Turner, maestro de la luz y la atmósfera. Se trata de una visión de Venecia que trasciende la mera representación topográfica para convertirse en una evocación poética del paisaje. Junto a ella, cinco aguafuertes de una serie realizada por James McNeill Whistler en 1880 y seis de Mariano Fortuny y Madrazo, de características muy similares. El capítulo incluye también varias piezas textiles de Fortuny (una túnica que perteneció a Proust, un vestido Delphos y un tejido de inspiración renacentista), así como un autorretrato del pintor (1947) que se instaló en Venecia y encarna para Proust la unión de la ciudad con Carpaccio, Ruskin y el gusto por lo oriental, lo exótico y las bellas telas.</p>



<p><strong>6.- Ruskin</strong></p>



<p>Una experiencia estética esencial para Marcel Proust fue la contemplación de la arquitectura medieval, y en especial el arte gótico, a través, esencialmente, del libro de Émile Mâle, <em>L’art religieux du XIII siècle en France </em>(París, 1898) y de las obras de John Ruskin, del que fue ferviente lector, traductor de dos de ellas y analista. En esta sala se pueden ver obras de Paul-César Helleu, Eugène Boudin, Alfred Sisley, Gustave Loiseau, Armand Guillaumin y Jean- Baptiste-Camille Corot que muestran iglesias y catedrales como las de San Vulfran, Reims o Notre-Dame de París, junto a dibujos de John Ruskin de Amiens y Abbeville y un ejemplar de <em>La Biblia de Amiens </em>(1904), traducida y prologada por Proust. Además, se presentan dos álbumes de fotografías de catedrales e iglesias de Francia, realizadas por Séraphin Médéric Mieusement entre 1881 y 1885, abiertos por las imágenes de Amiens y Ruán.</p>



<p>Es seguro que Proust se interesó por la obra de Monet, en concreto la serie de lienzos que realizó sobre la <em>Catedral de Ruán</em> en los años 1892 y 1894. Obras realizadas casi bajo un mismo punto de vista y a lo largo de diversas estaciones del año.</p>



<p><strong>7.- La modernidad</strong></p>



<p>La Gran Guerra (1914 &#8211; 1918) irrumpió en la obra de Proust. El primer tomo no se publicaría hasta 1913, meses antes del inicio de la contienda. No fue hasta 1918 cuando se publicó el segundo, <em>A la sombra de las muchachas en flor</em>, que al año siguiente recibiría el premio Goncourt. Fue también en 1913 cuando contrata los servicios de Alfred Agostinelli como secretario. La figura de Alfred Agostinelli es el modelo de Albertine, un personaje fundamental en dos tomos de la novela en los que el autor plantea una larga digresión sobre los celos, las sospechas de infidelidad y el olvido, entre otros muchos temas. Fallecido en un accidente de aviación en 1914, Agostinelli también es clave para evocar el interés de Proust por aspectos de la modernidad de los inicios del siglo XX. Por ello aparece en una fotografía de esta sala en su coche, en 1908, junto a las xilografías de Maurice Busset de la serie París bombardeado (1918), que sirven para ilustrar los ataques aéreos que sufre la capital francesa duranta la Gran Guerra y que describe el escritor. Son unas estampas de más de 100 años que destilan una modernidad absoluta (tratadas como si fueran unos cómics de plena actualidad).</p>



<p>Además, se presentan obras de Jean Cocteau y Giacomo Balla. De este último podemos contemplar una interesante obra: <em>Manifestación patriótica</em> realizada en 1915. Es una obra emblemática del futurismo italiano un movimiento artístico caracterizado por su ruptura con el arte tradicional, su exaltación de la modernidad y su apuesta por la velocidad y la tecnología como valores esenciales de su tiempo. La composición abstracta huye de las figuras individualizadas y se centra en transmitir la fuerza y el fervor de una manifestación colectiva en un momento clave en la historia de Italia. Obras que dan testimonio del desarrollo de las vanguardias de la época, así como un proyecto de decorado, dos carteles y una fotografía de los Ballets Rusos de Serguéi Diághilev, a cuyas representaciones acudió el autor con asiduidad. Los espectáculos de música y ballet son importantes para comprender las relaciones que Proust tenía con el exotismo oriental y la modernidad artística que comenzaba a triunfar en París.</p>



<p><strong>8.- Construcción de un paisaje y de un pintor: Balbec y Elstir</strong></p>



<p>Balbec, otro de los enclaves fundamentales en el desarrollo de la novela, es un lugar ficticio de la costa normanda en el que Proust recoge el espíritu, las gentes, los paisajes y el ambiente de localidades del norte de Francia como Deauville, Trouville, Cabourg, Étretat o Beg-Meil. En buena medida, la invención de Balbec recoge el espíritu, las gentes, los paisajes, y el ambiente de estas localidades que fueron tan importantes para Proust a lo largo de toda su vida y que constituyen uno de los aspectos esenciales de la iconografía de la pintura impresionista. Estas mismas poblaciones fueron lugares de peregrinaje para los pintores impresionistas, amantes de la pintura al aire libre. Para algunos críticos la escritura de Proust era muy descriptiva, muy pictórica de manera en general, y muy impresionista de manera particular.</p>



<p>Elstir, su creación literaria, por su parte, es un personaje en el que el autor resume su interés por la pintura. Los modelos en los que se inspira para crearlo son muchos, pero los principales son Whistler, Moreau, Helleu y, sobre todo, Monet, sin olvidar a Turner ni al estadounidense Thomas Alexander Harrison, de los que se muestran obras en esta sala.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WMonet_Hotel.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="606" height="862" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WMonet_Hotel.jpg" alt="" class="wp-image-17570" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WMonet_Hotel.jpg 606w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WMonet_Hotel-211x300.jpg 211w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WMonet_Hotel-450x640.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WMonet_Hotel-225x320.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WMonet_Hotel-20x28.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WMonet_Hotel-67x96.jpg 67w" sizes="auto, (max-width: 606px) 100vw, 606px" /></a><figcaption class="wp-element-caption">Claude Monet<br><em>Hôtel des Roches Noires, Trouville</em>,<br>1870<br>Óleo sobre lienzo, 81 × 58 cm<br>París, Musée D’Orsay, donación de<br>M. Jacques Laroche</figcaption></figure></div>


<p>Destacaría un cuadro que ejerce una atracción en mí. Resume muy bien el ideal de la pintura impresionista y se ajusta a la perfección tanto a la obra de Proust como a esta muestra. Se trata de <em>Hôtel des Roches Noires, Trouville</em>, 1870 de Claude Monet. El pintor francés mediante un escorzo presenta un paseo frente al mar que posee la entonación fresca y límpida del <em>plen</em> <em>air</em> de este periodo. El edificio que da título a la obra está marcadamente escorzado y su punto de fuga nos conduce al centro del lienzo, donde se abre una calle en la cual se ven figurillas abocetadas en atavío veraniego. Apenas son unas pinceladas, pero toda su esencia ahí está. Son reconocibles a pesar de que la intención del pintor no es describir minuciosamente la vista. Sucede lo mismo con las banderas que con apenas tres trazos de color están retratadas a la perfección. Cuanto más te alejas más bailan por el viento que las azotan. La plasmación de un día veraniego lleno de sol y brisa marina llena de salitre. Magnífico.</p>



<p><strong>9.- El tiempo recobrado. El jardín de los senderos que convergen y «<em>el baile de las cabezas</em>»</strong></p>



<p>Al final de los siete tomos de la novela, los mundos de Swann y de Guermantes confluyen en una última gran fiesta que tiene lugar tras la guerra. En ella, el Narrador es ya consciente de que su obligación para recuperar el “tiempo perdido” no es otra que describir el origen y el desarrollo de su vida personal e intelectual en una gran novela, precisamente la que el lector está a punto de terminar. En este tomo, titulado <em>El tiempo recobrado</em>, Proust pone de manifiesto lo implacable y destructor que es el paso del tiempo.</p>



<p>La exposición finaliza en este apartado no solo con las últimas imágenes, ya muerto, de Marcel Proust: el dibujo de Helleu y la fotografía de Sougez, atribuida habitualmente a Man Ray, sino con dos extraordinarios autorretratos de Rembrandt, uno de sus pintores favoritos: el <em>Autorretrato con gorra y dos cadenas</em>, hacia 1642 &#8211; 1653, una magnífica imagen del artista en su madurez y que constituye una obra emblemática que combina virtuosismo y una profunda introspección sobre el tiempo y el destino. Y el emocionante <em>Autorretrato como apóstol san Pablo</em>, de 1661, en el Rijksmuseum de Ámsterdam. Tiempo y destino que son temas que atraviesan la obra de Marcel Proust.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WRembrandt_Autorretrato.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="496" height="590" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WRembrandt_Autorretrato.jpg" alt="" class="wp-image-17569" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WRembrandt_Autorretrato.jpg 496w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WRembrandt_Autorretrato-252x300.jpg 252w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WRembrandt_Autorretrato-450x535.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WRembrandt_Autorretrato-225x268.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WRembrandt_Autorretrato-20x24.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/WRembrandt_Autorretrato-81x96.jpg 81w" sizes="auto, (max-width: 496px) 100vw, 496px" /></a><figcaption class="wp-element-caption">Rembrandt<br><em>Autorretrato como el apóstol san Pablo</em>,<br>1661<br>(<em>Self-Portrait as the Apostle Paul</em>)<br>Óleo sobre lienzo, 91 × 77 cm<br>Ámsterdam, Rijksmuseum, legado De<br>Bruijn-Van der Leeuw,<br>Muri, Suiza</figcaption></figure></div>


<p>Antes de salir podemos contemplar ejemplares de las primeras ediciones de los distintos tomos y volúmenes de la novela: <em>Por la parte de Swann</em> (1913), <em>A la sombra de las muchachas en flor</em> (1918), <em>El mundo de Guermantes</em> (volúmenes 1 y 2, 1920, 1921), <em>Sodoma y Gomorra</em> (volúmenes 1, 2 y 3, 1922), <em>La prisionera</em> (volúmenes 1 y 2, 1923), <em>Albertine desaparecida </em>(volúmenes 1 y 2, 1925) y <em>El tiempo recobrado</em> (volúmenes 1 y 2, 1927), como se ve alguno de ellos publicados cuando el escritor ya había fallecido.</p>



<p><strong>Valoración</strong></p>



<p>No hace falta ser un erudito en la obra de Proust para poder disfrutar de esta magna exposición. El punto de partida es la obra literaria, aunque no únicamente, su obra principal, <em>A la busca del tiempo perdido</em> publicada entre 1913 y 1927, con los últimos tomos aparecidos póstumamente, ya que Marcel había fallecido en 1922.En ella podemos encontrar abundantes referencias no solo a las obras de arte en sí, sino también sus reflexiones del tipo teórico sobre el tema de la creación artística, la naturaleza de la obra de arte y, claro está, sobre la propia figura del artista. Una figura que hoy es identificado como la de un dandi, entendido como tal una persona refinada en el vestir de exquisitos gustos, proveniente de la burguesía y con una fuerte personalidad (como también lo fueran en la literatura Baudelaire o Byron).</p>



<p>Aunque en un primer momento a la hora de acercarse a ver esta exposición puede chocar la idea de ver un montaje sobre una obra literaria o sobre la vida de un escritor. Paradójicamente lo que es una dificultad, también es un buen aliciente ya que Proust tuvo una relación intensa con la pintura y en su obra hay un sinfín de referencias a la artes, artistas y épocas. Es decir, que no vamos a encontrarnos con una exposición meramente biográfica y cronológica. El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza ha recurrido a un modelo expositivo híbrido en el que se explica al público algunos hitos biográficos capitales siempre que estos tuvieran relación con la novela, como con sus personajes más significativos como Charles Swann, Odette de Crécy, la duquesa de Guermantes, el barón de Montesquiou o Albertine; o también a los espacios reales y célebres que inspiraron al autor como son: París, la costa de Normandía y Venecia.</p>



<p>No hay que perder del horizonte que <em>A la busca del tiempo perdido</em> además de ser una de las obras cumbres de la literatura no solo francesa sino universal, que también es una reflexión sobre el arte, su percepción y su creación pensada y escrita desde una disciplina como es la historia del arte. Esta modalidad académica en Europa daba sus primeros pasos con autores entre los que destaca John Ruskin, del cual Proust era un ferviente admirador (llegó a traducir y prologar algunos de sus escritos).</p>



<p>Si al principio de esta valoración decía que no hay que ser un entendido en la obra del escritor francés para acercarse hasta el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y disfrutar de esta exposición, sí que para los amantes de su obra es una ocasión irrepetible para adentrarse en este mundo proustiano. Unos y otros disfrutaran del arte en general en esta exposición que muestra una serie de obras que sino de una manera en concreta sí que aparecen referidas en <em>A la busca del tiempo perdido</em> ya sea por los personajes mezclados con obras del Renacimiento italiano, de la pintura holandesa del siglo XVII, o francesa del siglo XIX o de ciudades y lugares soñados por Proust como Venecia, la costa normanda o el propio París.</p>



<p>Poco a poco, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza va acrecentando un fondo editorial de suma importancia. Desde hace unos años sus catálogos no son solo una enumeración y plasmación de las obras expuestas con excelente calidad en la reproducción. Ahora se acompañan de unos elaborados y críticos textos que hacen las delicias de los más avezados. Y en este caso nos sirve para adentrarnos en la obra del insigne Marcel Proust y su escritura universal A la busca del tiempo perdido.</p>



<p>Como viene siendo habitual, hay toda una serie de actividades organizadas alrededor de la exposición <strong><em>Proust y las artes</em></strong>. Los animo a consultar su web, muy dinámica y con mucha información accesible. No se lo pierdan.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><strong>Nota de la redacción.</strong> Para la confección de este artículo se ha tenido muy en cuenta el dossier de prensa facilitado por el propio museo. Es por esa razón que se pueden encontrar algunos párrafos literales (sobre todo en la estructura de la exposición con sus nueve apartados). El único afán es el de difundir una actividad cultural, sin buscar un ánimo de lucro en su difusión. </p>



<p>Te puedes descargar el artículo en su formato para <strong>Revista Atticus 47</strong> pinchando en este <a href="https://www.dropbox.com/scl/fi/mt9bw7gwxdvlalij18wg9/Revista-Atticus-47-Proust-y-las-artes.pdf?rlkey=xnnrp9fatp2s5t4x77y80sy73&amp;st=hma890zb&amp;dl=0" title="">enlace</a>. </p>



<p class="has-text-align-right"><strong>Luisjo Cuadrado</strong></p>



<p class="has-text-align-right"><strong>Revista Atticus</strong></p>La entrada <a href="https://revistaatticus.es/2025/04/critica-exposicion-proust-y-las-artes-en-el-museo-nacional-thyssen-bornemisza-madrid/">Crítica exposición Proust y las artes en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid</a> apareció primero en <a href="https://revistaatticus.es">Revista Atticus</a>.]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Crítica película Muy lejos de Gerard Oms</title>
		<link>https://revistaatticus.es/2025/04/critica-pelicula-muy-lejos-de-gerard-oms/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Luisjo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 18 Apr 2025 16:15:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[crítica cine]]></category>
		<category><![CDATA[Gonzalo Franco Blanco]]></category>
		<category><![CDATA[Mario Casas]]></category>
		<category><![CDATA[Valladolid]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Crítica película Muy lejos de Gerard Oms &#8211; Gonzalo Franco Blanco Ficha Año: 2025. Duración: 100 min. País: España. Dirección: Gerard Oms. Idioma original: castellano, catalán, inglés, holandés. Guion: Gerard Oms. Fotografía: Edu Canet. Música: Silvia Pérez Cruz. Reparto: Mario Casas, David Verdaguer, Ilyass El Quahdani, Nausicaa Bonnín, Rául Prieto, Hanneke van der Paardt, Daniel&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="has-text-color has-link-color wp-elements-95cf7e835d652962e9b1c6fcd452f2a5" style="color:#1c06f8"><strong>Crítica película <em>Muy lejos </em>de Gerard Oms &#8211; Gonzalo Franco Blanco</strong></p>


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<figure class="alignright size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-545690435-large.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="496" height="744" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-545690435-large.jpg" alt="" class="wp-image-17557" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-545690435-large.jpg 496w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-545690435-large-200x300.jpg 200w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-545690435-large-450x675.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-545690435-large-225x338.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-545690435-large-20x30.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-545690435-large-64x96.jpg 64w" sizes="auto, (max-width: 496px) 100vw, 496px" /></a></figure></div>


<p><strong>Ficha</strong></p>



<p>Año: 2025.</p>



<p>Duración: 100 min.</p>



<p>País: España.</p>



<p>Dirección: Gerard Oms.</p>



<p>Idioma original: castellano, catalán, inglés, holandés.</p>



<p>Guion: Gerard Oms.</p>



<p>Fotografía: Edu Canet.</p>



<p>Música: Silvia Pérez Cruz.</p>



<p>Reparto: Mario Casas, David Verdaguer, Ilyass El Quahdani, Nausicaa Bonnín, Rául Prieto, Hanneke van der Paardt, Daniel Medrán, Jetty Mathurin.</p>



<p>Productora: Zabriskie Films, Revolver Amsterdam, TV3, RTVE, 3Cat.</p>



<p>Género: drama. Inmigración. Precarizad laboral. Crisis económica de 2008. Homosexualidad.</p>



<p>Premios: Festival de Málaga 2025, Biznaga de Plata a la Mejor interpretación masculina para Mario Casas, y Mejor película para la crítica.</p>



<p><strong>Sinopsis</strong></p>



<p>Sergio (Mario Casas) viaja a Utrech con los hinchas del Espanyol de Barcelona para asistir a un partido. Cuando tiene que coger el avión de regreso, decide repentinamente quedarse en Holanda. Incapaz de dar una explicación a su familia, ni de dársela a sí mismo, decide restringir los contactos con su gente y mentir. A partir de ese momento, sin dinero, sin domicilio, sin trabajo, sin hablar neerlandés, intenta sobrevivir como tiene que hacerlo cualquier inmigrante recién llegado a un nuevo país.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-286403818-large.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="827" height="551" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-286403818-large.jpg" alt="" class="wp-image-17558" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-286403818-large.jpg 827w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-286403818-large-300x200.jpg 300w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-286403818-large-768x512.jpg 768w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-286403818-large-450x300.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-286403818-large-225x150.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-286403818-large-20x13.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-286403818-large-144x96.jpg 144w" sizes="auto, (max-width: 827px) 100vw, 827px" /></a></figure>



<p><strong>Crítica</strong></p>



<p>El público y la crítica acogieron con satisfacción en el Festival de Málaga tanto la película como la interpretación de <strong>Mario Casas</strong>. Y no es para menos, porque el trabajo de Gerard Oms consigue algo tan difícil como mantener al espectador atento, casi intrigado, por las decisiones que toma Sergio (Mario Casas, el protagonista) y por las distintas vicisitudes por las que pasa en su nueva vida. Y sin trucos o recursos propios de una ficción pura, si no con esas cosas muy del día a día en la vida de alguien que tiene que buscarse eso, la vida, empezando desde cero en un país extranjero. Y estamos viendo una película de cine social, en la línea de los Dardenne, que retrata una época, como es la de la crisis financiera y económica iniciada en 2008, en la que el director enmarca el periplo personal, íntimo, de Sergio. Lo colectivo y lo personal se funden en su personaje.</p>



<p>En un momento, casi en un rapto visual, nos enteramos de que Sergio ha tomado la decisión de no regresar a Barcelona con sus colegas del Espanyol y con su hermano, con los que ha viajado a los Países Bajos para animar a su equipo. A partir de este momento se instala en el espectador la intriga (como una desazón) sobre las causas que han llevado a Sergio a tomar esa decisión repentina.</p>



<p>Porque la situación que acepta voluntariamente es la de una arriesgada precariedad: sin apenas dinero, sin trabajo, sin un domicilio legal. Su situación se asimila a la de un inmigrante ilegal y como tal tendrá que buscarse la vida, sin llegar a ser igual de dura porque él sí tiene vuelta atrás voluntaria. En el caso de Sergio, a pesar de la crisis económica de 2008/2011, sus motivaciones no son de trabajo, son otras, aunque sus circunstancias laborales y personales, como inmigrante precario, en Holanda, sean semejantes en algunos aspectos a la de esos inmigrantes económicos “puros”, los sin papeles, los perseguidos y los deportables.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-548547709-large.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="827" height="551" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-548547709-large.jpg" alt="" class="wp-image-17560" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-548547709-large.jpg 827w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-548547709-large-300x200.jpg 300w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-548547709-large-768x512.jpg 768w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-548547709-large-450x300.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-548547709-large-225x150.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-548547709-large-20x13.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-548547709-large-144x96.jpg 144w" sizes="auto, (max-width: 827px) 100vw, 827px" /></a></figure>



<p><strong>Gerard Oms</strong>, en las entrevista en las que ha hablado de su película, de su trabajo como preparador de actores, ha explicado que el personaje de Sergio es un personaje de ficción, aunque vuelca sus propias experiencias autobiográficas: él mismo vivió situaciones parecidas cuando decidió emigrar a los País Bajos, dejando una situación de normalidad familiar, para buscarse a sí mismo (en expresión de otros tiempos), en busca de su identidad sexual ocultada, lo que precisaba de una deconstrucción de la anterior y de la reconstrucción de la real. Un proceso en el cual la identidad sexual, el reconocimiento de la propia orientación sexual, era el desencadenante de esa decisión y de ese viaje.</p>



<p>Acertadamente, como recurso narrativo, Sergio llega a Utrech dentro de la hinchada de un club de futbol, como miembro arraigado y pasional de una tribu urbana donde encuentra pertenencia e identidad colectiva. Una de las pertenencias más fuertes que pueda haber. De igual manera uno de los espacios donde más se exigen unanimidades, lealtades a unos colores y a unos principios culturales mayoritarios, donde, por ejemplo, puede estar excluida, o malamente aceptada, cualquier conducta que se sale de lo heteronormativo. No hay nada más duro, más complejo y más valiente que discrepar en algún aspecto o cuestión de los tuyos, de tu grupo, de la tribu propia. Discrepar con los adversarios o enemigos no tiene ningún mérito.</p>



<p>De ahí esa decisión repentina (que veremos luego que no lo es tanto), como es dejarlo todo, alejarse de los tuyos, y empezar a vivir una nueva vida sin apoyos, en un escalón social mucho más bajo, padeciendo incomodidades y humillaciones no habituales, a las que no está acostumbrado. Sergio pasa del calor y del ruido un tanto cuartelario del grupo, de la tribu, a la soledad y el silencio de la nueva situación, de la visibilidad social a ser invisible como persona, como trabajador.</p>



<p>Esta es la nueva situación de Sergio, sin apenas dinero, pidiendo trabajo de puerta a puerta, aceptando curres ilegales, sin ningún derecho (por supuesto), soportando el trato duro y degradante de los sinvergüenzas que se aprovechan de ese nuevo lumpemproletariado que son los inmigrantes, buscando un rincón (un desván, por ejemplo), donde guarecerse, aceptando ser el último de la fila respecto a otros inmigrantes en un restaurante: ejemplos que describen un conjunto de situaciones más o menos deplorables y cotidianas. (También están a nuestro alrededor). Pero igualmente importante es seguir la mirada de Sergio, cómo esa mirada se va transformando en el contacto diario con los que están peor que él, pero también con los que están mejor. No es casual que Sergio se mire en el espejo, no por narcisismo, sino por cierto asombro (pienso) ante su propia transformación, ante la aceptación de su identidad sexual.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-852010019-large.jpg" rel="mfp"><img loading="lazy" decoding="async" width="827" height="446" src="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-852010019-large.jpg" alt="" class="wp-image-17561" srcset="https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-852010019-large.jpg 827w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-852010019-large-300x162.jpg 300w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-852010019-large-768x414.jpg 768w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-852010019-large-450x243.jpg 450w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-852010019-large-370x200.jpg 370w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-852010019-large-20x11.jpg 20w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-852010019-large-225x121.jpg 225w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-852010019-large-740x400.jpg 740w, https://revistaatticus.es/wp-content/uploads/2025/04/Wmolt_lluny-852010019-large-178x96.jpg 178w" sizes="auto, (max-width: 827px) 100vw, 827px" /></a></figure>



<p>Para esa mirada el cineasta ha contado con Mario Casas, un actor que ha ido haciéndose grande película a película, aprendiendo y desaprendiendo a la vez. En ese proceso, el propio Gerard Oms (preparador de actores) ha tenido un papel considerable. En la interpretación de Mario Casas, en su mirada, en su lenguaje corporal, “vemos” esa evolución desde el hincha inicial a ese otro (siendo él mismo) que ha desenterrado de las profundidades de su ser,&nbsp; asumiendo su orientación sexual. Es un camino con sus estaciones (como en la pasión de la Semana Santa) que el guion y la puesta en escena nos lo cuentan con naturalidad, con sencillez, sin ningún efectismo ni apoteosis. Sin conclusiones, tampoco, porque el proceso es abierto y a la autoaceptación le debe seguir (con suerte) la aceptación de su entorno familiar y de su grupo de amistades: vislumbramos lo primero, lo segundo queda por suceder o por no suceder.</p>



<p>Gerard Oms parte de sus propias experiencias autobiográficas para contarnos ese viaje personal de autoaceptación sexual. Pero también es un repaso crítico a experiencias personales y colectivas de unos años no tan lejanos, como los de la crisis económica de 2008, o sobre el permanente y cada vez más enconado debate sobre la inmigración y el fascismo cotidiano. Y lo hace no desde la reflexión externa, o mirando desde un arriba mayestático, si no desde sus propia vivencias. Hay un repaso más amplio, aunque no se hayan destacado tanto, a más asuntos del día a día europeo y nacional. Sobre la propia Holanda y sus contradicciones entre el culto a ciertas libertades (para los autóctonos) y el racismo y el clasismo de sus políticas públicas o de la vida cotidiana, representada por esa señora que habla perfectamente holandés pero a la que siempre preguntarán de dónde es por el color de su piel. No es casual que Sergio sea hincha del Espanyol, o el distinto uso del castellano y el catalán en la película encarnado en dos personajes antagónicos como son el mismo Sergio y el representado por Manel (<strong>David Verdaguer</strong>). En la frialdad de este último, en su actitud distante y chulesca, en su uso de una sola lengua y en su torpeza en el aprendizaje del neerlandés, hay ciertos mensajes que no por sutiles no alcanzamos a ver y a entender.</p>



<p>El diario que escribió Gerard Oms durante su estancia en Holanda se ha transformado en un guion, y este en una puesta en escena que resulta modélica por su precisión, por su equilibrio, por esos sutiles gestos visuales o por esos diálogos parcos, pero llenos de significado, que nos transmiten muy acertadamente lo que ha querido contarnos el autor, el cineasta. Para Gerard Oms, las “películas nacen de los guiones y a estos los mueven los personajes, que son con quienes tienen que empatizar o reconocerse los espectadores”. Algo que sucede con el personaje de Sergio, con un Mario Casas admirable, en el camino de <em>No matarás</em> (2020) de David Victori o <em>El fotógrafo de Mathausen</em> (2018) de Mar Tarragona. Le acompaña y le da muy buena réplica David Verdaguer (<em><a href="https://revistaatticus.es/2023/11/critica-pelicula-saben-aquell-de-david-trueba/" title="">Saben aquell</a>, La casa, <a href="https://revistaatticus.es/2024/09/critica-pelicula-el-47-de-marcel-barrena/" title="">El 47</a></em>) en el papel de Manel, perfecto como tipo antipático en contraste con Sergio. El resto de actores han sido seleccionados en buena parte en los Países Bajos, en su entorno vital. Como el propio rodaje, que se ha realizado en algunos de los lugares donde vivió o trabajó Gerard Oms, que producen autenticidad (aunque no conozcamos este dato), usando la cámara al hombro, en ocasiones, para moverse en espacios reducidos, mínimos, sea un desván o la cocina de un restaurante.</p>



<p>Debut en el largometraje de una cineasta con las ideas muy claras sobre lo que quiere contar y cómo contarlo. Una claridad que se aprecia viendo su película, entre la admiración por el acierto de los recursos cinematográficos y narrativos utilizados y los nervios tensos y alertas que nos provoca a los espectadores lo que nos está contando y cómo lo está contando.</p>



<p>Os dejo un <a href="https://youtu.be/WSw_6VnrZhU?si=kwSEJilYTawaa-5T" title="">tráiler</a>:</p>



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<p class="has-text-align-right"><strong>Gonzalo Franco Blanco</strong></p>



<p class="has-text-align-right"><strong>Revista Atticus</strong></p>



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