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<?xml-stylesheet type="text/xsl" media="screen" href="/~d/styles/rss2full.xsl"?><?xml-stylesheet type="text/css" media="screen" href="http://feeds.feedburner.com/~d/styles/itemcontent.css"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearch/1.1/" xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0" xmlns:creativeCommons="http://backend.userland.com/creativeCommonsRssModule" xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" version="2.0"><channel><atom:id>tag:blogger.com,1999:blog-3698687418020389846</atom:id><lastBuildDate>Tue, 31 Aug 2010 22:27:46 +0000</lastBuildDate><title>Revista ¡¡Ábrete Libro!!</title><description>Revista digital sobre libros y autores.</description><link>http://revista.abretelibro.com/</link><managingEditor>gabo@abretelibro.com (Gabo)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:totalResults>135</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="self" type="application/rss+xml" href="http://feeds.feedburner.com/RevistabreteLibro" /><feedburner:info uri="revistabretelibro" /><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="hub" href="http://pubsubhubbub.appspot.com/" /><creativeCommons:license>http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/</creativeCommons:license><image><link>http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/</link><url>http://creativecommons.org/images/public/somerights20.gif</url><title>Some Rights Reserved</title></image><feedburner:emailServiceId>RevistabreteLibro</feedburner:emailServiceId><feedburner:feedburnerHostname>http://feedburner.google.com</feedburner:feedburnerHostname><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-3698687418020389846.post-4995859607348722075</guid><pubDate>Sun, 29 Aug 2010 21:55:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-08-30T19:55:49.659+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Viajar para contarlo</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Luis Ángel Oliva París / Fley</category><title>Cees Nooteboom, el viajero de las letras - Luis Ángel Oliva París / Fley</title><description>&lt;a href="http://www.milanostile.it/public/eventi-e-news/images/318/318-2162_cees-nooteboom.gif" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" src="http://www.milanostile.it/public/eventi-e-news/images/318/318-2162_cees-nooteboom.gif" style="margin: 0px auto 10px; cursor: pointer; display: block; height: 548px; text-align: center; width: 400px;" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.epdlp.com/fotos/nooteboom.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;/a&gt;&lt;style type="text/css"&gt;  &lt;!--   @page { margin: 2cm }   P { margin-bottom: 0.21cm }  --  &lt;/style&gt;  &lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Hablar de &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ceees Nooteboom&lt;/span&gt; (La Haya, 1933) es hacerlo de un escritor que ha creado una visión propia, particularmente cosmopolita y globalizada, de las formas de pensamiento literarias como pocos lo habían hecho hasta ahora. Autor de una cincuentena de obras, Nooteboom se ha convertido en el más importante e internacional autor neerlandés de los últimos treinta años. Y si por algo es conocido entre toda su producción guiones, poemas, ensayos y novelas, lo es por la relación que los viajes tienen con sus libros. &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Nooteboom es un viajero incansable, que no se cansa de repetir que la receta perfecta para un viaje inolvidable es alejarse del concepto de “turista” y perderse en los lugares visitados. Brasil, Japón, África, Estados Unidos... el grueso de su obra, tal y como él mismo asegura, se ha producido a lo largo de sus viajes. Se crea así un precedente, el del autor que no sólo escribe acerca de sus viajes, si no que escribe mientras viaja y no necesariamente del lugar en el que lo hace. Así pues es bien posible que una de sus últimas obras, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;En las montañas de Holanda&lt;/span&gt; (2009, Siruela) cuya historia se desarrolla en una hipotética Holanda (un país llano exento de cordilleras) se escribiera durante una de sus largas estancias en los conventos benedictinos del norte de España, o que su libro &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Desvío a Santiago&lt;/span&gt; (1992, Siruela) sobre su paso por el camino de Santiago, se escribiese en su segundo lugar de residencia habitual, Menorca. La facilidad con la que escribe parece ser directamente proporcional a su necesidad de mantenerse en movimiento constante, como la necesidad fisiológica de un escualo cuya circulación sanguínea se basa en no dejar de nadar.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;No hay en los libros de Noteboom una certeza espacial auténtica, y eso los sitúa en una suerte de limbo nebuloso tan atractivo como ensoñador. Un ejemplo de ello es &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Rituales&lt;/span&gt; (1980, Anagrama). Ambientada en Amsterdam, es la historia de un hombre con una idea de sí mismo distante y desesperanzadora que conoce a varios tratantes de arte, uno de ellos especialmente obsesionado con la huida de la arbitrariedad del destino y a otro con una fijación enfermiza sobre el arte asiático y los rituales milenarios y ordenados que ejemplifica en la compra de un antiguo tazón de té de barro. Éste último nos rememora al autor japonés &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Tanizaki,&lt;/span&gt; y su especial manera de trasmitir el amor de oriente por el recogimiento en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El elogio de la sombr&lt;/span&gt;a y acerca lugares tan aparentemente remotos como lo son Ámsterdam y Tokio, erigiendo entre ambos lugares un puente espiritual en forma de personajes.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Y es que basta leer uno sólo de sus libros para darse cuenta de que Nooteboom vincula a las personas que pueblan sus viajes y les hace a ellos protagonistas. Cede así ante la idea irrefutable de que un círculo invisible se cierra dando por hecho que son esos personajes y los que les precedieron quienes conforman los lugares que visita, siendo a la vez estos lugares los que les conforman a ellos. Para ello Nootebom, como observábamos en R&lt;span style="font-style: italic;"&gt;ituales&lt;/span&gt;, vincula todos los lugares posibles que el hombre a visitado como parte inalienable de su ser, siendo sólo una la manera por la que se ha contagiado de ellos; la comunicación. Si decíamos que Nootebom hace al autóctono el germen primigenio del lugar, la comunicación con la persona es la unión y por ello el autor neerlandés concede a las palabras el protagonismo que en esta situación merecen. Si se hecha un vistazo a &lt;span style="font-style: italic;"&gt;En las montañas de Holanda&lt;/span&gt;, se puede constatar la especial relación que tiene el autor con las palabras. Este relato es una suerte de reencuentro con el cuento de Andersen &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La reina de las nieves&lt;/span&gt;, en una ensoñación que discute la realidad constantemente mientras deja que sean las palabras las que recojan y guíen a sus protagonistas a través de una Holanda imaginaria dividida en dos, norte y sur, haciendo un ejercicio profundo sobre el concepto de ficción totalmente sugestivo.  &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;La relación del mítico autor danés con Nooteboom resulta más atractiva si se tiene en cuenta la pasión por España y por los viajes que ambos profesaban. Y es que Nooteboom, que como ya hemos comentado pasa grandes temporadas en Menorca, dedicó a esta isla su libro &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Lluvia roja&lt;/span&gt; ( 2009, Siruela), un compendio de artículos y ensayos sobre su estancia allí, reflexionando sobre todos los temas que inquietan al escritor, el sentido de escribir, la vejez y la cercanía de la muerte, y el por qué los momentos más satisfactorios suelen ser los más humildes. Y en esta línea se podría definir a Nootebom, que no duda en resaltar en cualquier entrevista en castellano que su rimbombante apellido significa “nogal”, como un autor sin pretensiones demasiado alejadas, que casi se ha hecho escritor sin querer y a consecuencia de pretender contar lo que ha visto durante sus viajes en su idioma, y a la vez en todos los idiomas al mismo tiempo, pues como él mismo dice “todo está en relación con todo, y todo evoca recuerdos”.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3698687418020389846-4995859607348722075?l=revista.abretelibro.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?a=9o0NO2jofrY:sz5SIoggVPs:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/RevistabreteLibro/~4/9o0NO2jofrY" height="1" width="1"/&gt;</description><link>http://feedproxy.google.com/~r/RevistabreteLibro/~3/9o0NO2jofrY/cees-nooteboom-el-viajero-de-las-letras.html</link><author>noreply@blogger.com (Luis Angel Oliva)</author><thr:total>1</thr:total><feedburner:origLink>http://revista.abretelibro.com/2010/08/cees-nooteboom-el-viajero-de-las-letras.html</feedburner:origLink></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-3698687418020389846.post-5969553677899561832</guid><pubDate>Sun, 22 Aug 2010 18:58:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-08-22T20:58:26.583+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Conchi Sarmiento</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Viajar para contarlo</category><title>Las encantadas islas de Melville - Conchi Sarmiento</title><description>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_aoNzX2u2i8g/TE1iPZNHKYI/AAAAAAAAAYI/iXR4e4aAQ0E/s1600/encantadas-melville.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5498158736692685186" src="http://4.bp.blogspot.com/_aoNzX2u2i8g/TE1iPZNHKYI/AAAAAAAAAYI/iXR4e4aAQ0E/s400/encantadas-melville.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 297px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 180px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: #330000; font-size: medium; font-weight: bold;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;The Encantadas or The Enchanted Isles &lt;/span&gt;(1856)&lt;/span&gt; &lt;span style="color: #330000; font-size: medium; font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;
Herman Melville&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span style="font-family: verdana; font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="color: #333333;"&gt;Tradución, edición y prólogo de David Cruz Acevedo.&lt;/span&gt; &lt;span style="color: #333333;"&gt;&lt;br /&gt;
Editorial Berenice, 2008.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span style="color: #333333;"&gt;ISBN: 978-84-96756-57-1&lt;/span&gt; &lt;span style="color: #333333;"&gt;&lt;br /&gt;
168 páginas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: verdana;"&gt;Herman Melville, bajo el pseudónimo &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Salvador R. Tarmoor&lt;/span&gt;, publicó esta obra por entregas en la revista &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Putnam´s Monthly Magazine&lt;/span&gt; en el año 1854, para ser recopiladas y publicadas, junto a otras historias, en 1856 y bajo el título de &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;The Piazza Tales&lt;/span&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span style="color: black; font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Las &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Encantadas&lt;/span&gt; es un conjunto de 10 fragmentos descriptivos sobre las islas Galápagos, que corresponden a una estructura que podrí&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;a plantearse de la siguiente manera:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span style="color: black; font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Capítulos 1- 5&lt;/span&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt; Espacio natural (geografía y fauna)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span style="color: black; font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Capítulos 6 - 7&lt;/span&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt; Espacio social (grupos sociales: bucaneros y el Rey Perro)&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Capítulos 8 -9&lt;/span&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt; Espacio individual (Hunilla y Oberlus)&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Capítulo 10&lt;/span&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt; Regreso al origen natural.&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span style="color: black; font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Estas  islas son idealizadas por Melville, si bien las descripciones de la  naturaleza son fidedignas, así como la mención de algunos personajes  históricos. Simplemente va cambiando algunos nombres y la geografía  según le conviene a medida que el relato se desarrolla.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span style="color: black; font-size: small;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: verdana;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_aoNzX2u2i8g/S4hCs7UUt3I/AAAAAAAAAPA/WeCgWIrFc3I/s1600-h/Gal%C3%A1pagos,+islas.jpg" onblur="try  {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5442673489281857394" src="http://2.bp.blogspot.com/_aoNzX2u2i8g/S4hCs7UUt3I/AAAAAAAAAPA/WeCgWIrFc3I/s400/Gal%C3%A1pagos,+islas.jpg" style="cursor: pointer; display: block; height: 256px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 400px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span style="color: black; font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;La desoladora solidez de esas islas Encantadas que &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_aoNzX2u2i8g/S4gcVScjwnI/AAAAAAAAAOQ/eBB4u-Wf0pE/s1600-h/Roca+Redonda.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5442631301731697266" src="http://3.bp.blogspot.com/_aoNzX2u2i8g/S4gcVScjwnI/AAAAAAAAAOQ/eBB4u-Wf0pE/s320/Roca+Redonda.jpg" style="cursor: pointer; float: right; height: 320px; margin: 0pt 0pt 10px 10px; width: 211px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Melville &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;conforma en su mente, y que plasma en su narración, es terrible. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Esas  tierras surgidas de las profundidades marinas por el abrasador impulso  de los volcanes, tierras inhabitables, baldías, grises, de desgarradora  soledad, de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;rocas  golpeadas por la furia de las olas, una y otra vez. Es un infierno en  medio del océano. Y la mayor particularidad de este infierno, la mayor  maldición de este lugar, es que &lt;span style="color: #330000; font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;"el  cambio nunca las visita, ni el de las estaciones, ni el de las  tristezas. Atravesadas por el Ecuador no conocen otoño, tampoco  primavera (...). La ruina no puede hacer mucho más en ellas."&lt;/span&gt; (Capítulo primero).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay pasajes soberbios, especialmente en&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt; l&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;os primeros capítulos, cuando se &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;describen  las islas. Son esa clase de párrafos o frases que irresistiblemente se  releen solo por el placer de saborear la musicalidad de las palabras, de  la sintaxis, y de la idea, imagen o sensación que nos trasmiten.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro  detalle que personalmente me llamó mucho la atención es la  delicada  ironía que utiliza Melville. Son reveses irónicos que, desde el hecho de  merendarse a animales antediluvianos no sin cierta actitud reverencial,  hasta el etílico homenaje al tópico del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;carpe diem&lt;/span&gt;  a pie de tumba, Melville no escatima. Y ese toque de humor siempre  tiene como punto de inflexión la aceptación de las trabas que impone la  vida. Sirva de ejemplo la actitud de los galápagos ante los obstáculos  (en el tercer capítulo):&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span style="color: black; font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;blockquote&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;"&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;Su estupidez o determinación eran tan formidable que nunca &lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-weight: bold;"&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_aoNzX2u2i8g/S4hCc8kTsSI/AAAAAAAAAO4/XMa3j6JBIwc/s1600-h/galapagos.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5442673214739427618" src="http://1.bp.blogspot.com/_aoNzX2u2i8g/S4hCc8kTsSI/AAAAAAAAAO4/XMa3j6JBIwc/s200/galapagos.jpg" style="cursor: pointer; float: right; height: 142px; margin: 0pt 0pt 10px 10px; width: 200px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;se &lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;apartaban  ante un obstáculo. (...) La idea de que estos galápagos son víctimas de  un hechicero justiciero o maligno, o quizá simplemente diabólico, se  hace sobretodo creíble por el extraño encaprichamiento de perseverancia  desesperada que tan a menudo los posee (...). &lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;La maldición (...) es su infatigable impulso de rectitud en un mundo lleno de obstáculos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;"&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;span style="color: black; font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;br /&gt;
Melville les llama &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;"monstruos de rectitud"&lt;/span&gt;, de perseverancia obcecada.&lt;br /&gt;
Lo cierto es que ni el tiránico &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Rey Perro&lt;/span&gt;, ni la virtuosa &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Hunilla&lt;/span&gt;, ni el malparado &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Oberlus&lt;/span&gt; escapan a esa perseverancia por la vida, por el deseo de cumplir con sus deseos, por ser fieles a sí mismos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin  embargo, la vida en las Encantadas es una condena, y su destino no  admite redención entre los escollos de las islas volcánicas que llevan  miles de millones de años allí, en medio del océano. Y pese al final que  nos brinda el autor, ¡es inevitable no sonreir ante los miles de  turistas que, en la actualidad, las visitan año tras año!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3698687418020389846-5969553677899561832?l=revista.abretelibro.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?a=Jf2mSk2BrBk:_alX5expjis:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/RevistabreteLibro/~4/Jf2mSk2BrBk" height="1" width="1"/&gt;</description><link>http://feedproxy.google.com/~r/RevistabreteLibro/~3/Jf2mSk2BrBk/las-encantadas-islas-de-melville-conchi.html</link><author>noreply@blogger.com (Hypathia)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_aoNzX2u2i8g/TE1iPZNHKYI/AAAAAAAAAYI/iXR4e4aAQ0E/s72-c/encantadas-melville.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total><feedburner:origLink>http://revista.abretelibro.com/2010/08/las-encantadas-islas-de-melville-conchi.html</feedburner:origLink></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-3698687418020389846.post-2259765490425197668</guid><pubDate>Tue, 17 Aug 2010 18:11:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-08-17T20:11:39.693+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Recomendaciones</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Runita</category><title>El cartero de Neruda, de Antonio Skármeta (1985) - Runita</title><description>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_UKb7CdjNK0Q/TD9oosLhRwI/AAAAAAAAAAM/ZknPeyefWXQ/s1600/novela_cartero.gif" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" height="320" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5494225118678828802" src="http://1.bp.blogspot.com/_UKb7CdjNK0Q/TD9oosLhRwI/AAAAAAAAAAM/ZknPeyefWXQ/s320/novela_cartero.gif" style="display: block; height: 174px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 113px;" width="207" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el verano de 1969 el joven chileno Mario Jiménez acepta un trabajo de cartero en Isla Negra. Allí únicamente una persona envía y recibe correspondencia: Pablo Neruda. Mario se queda impresionado por el poeta, a quien admira desde el primer momento. Un día reúne valor, y tras entregarle la carta en la que le conceden el Nobel, consigue entablar conversación con él. Así, poco a poco va surgiendo una gran amistad entre ellos. Mientras Chile vive un delicado momento político, se nos va narrando la vida de Mario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También conocida con el título de &lt;i&gt;Ardiente paciencia&lt;/i&gt;, esta obra ha sido llevaba al cine en dos ocasiones: por el propio &lt;b&gt;Antonio Skármeta&lt;/b&gt; en 1983 y por &lt;b&gt;Michael Radford&lt;/b&gt; en 1994. Esta última versión obtuvo cinco nominaciones a los premios Oscar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3698687418020389846-2259765490425197668?l=revista.abretelibro.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
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&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/RevistabreteLibro/~4/fQJECvcW_1I" height="1" width="1"/&gt;</description><link>http://feedproxy.google.com/~r/RevistabreteLibro/~3/fQJECvcW_1I/el-cartero-de-neruda-de-antonio.html</link><author>noreply@blogger.com (Runita)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_UKb7CdjNK0Q/TD9oosLhRwI/AAAAAAAAAAM/ZknPeyefWXQ/s72-c/novela_cartero.gif" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total><feedburner:origLink>http://revista.abretelibro.com/2010/08/el-cartero-de-neruda-de-antonio.html</feedburner:origLink></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-3698687418020389846.post-5806068990033351337</guid><pubDate>Sun, 08 Aug 2010 21:23:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-08-08T23:23:58.547+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Viajar para contarlo</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">MISTRAL</category><title>La vuelta al mundo en 72 días. Nellie Bly - MISTRAL</title><description>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mQAJMFWeO60/TCzApGdQ3pI/AAAAAAAAAD8/kKpJafN1_ks/s1600/LA+VUELTA+MUNDO.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5488973858198314642" src="http://3.bp.blogspot.com/_mQAJMFWeO60/TCzApGdQ3pI/AAAAAAAAAD8/kKpJafN1_ks/s320/LA+VUELTA+MUNDO.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 320px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 204px;" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
La vuelta al mundo en 72 días-Nellie Bly &lt;br /&gt;
Editorial Buck &lt;br /&gt;
ISBN:978-84-937479-2-3 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es emocionante que el panorama editorial español continue dándonos agradables sorpresas como el nacimiento de pequeñas editoriales con ideas claras sobre lo que ha de constituir su fondo, no dudamos que con un poco de suerte nos depararán agradables sorpresas. Es el caso de Editorial Buck, sello especializado en literatura norteamericana de finales del s. XIX y principios del XX que pretende rescatar obras inéditas de este periodo aún no traducidas a nuestro idioma.La editorial se estrena con &lt;i&gt;El camino &lt;/i&gt;de Jack London y dos libros de Nellie Bly; uno de ellos, &lt;i&gt;"La vuelta al mundo en 72 días"&lt;/i&gt; es el que os voy a comentar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nellie Bly es el pseudónimo de Elizabeth Jane Cochran (1864-1922) pionera americana en el periodísmo encubierto y de investigación. Trabajaba para el New York World de Nueva York contratada por Joseph Pulitzer. Había realizado otros trabajos como la investigación en los asilos psiquiátricos, para lo que se internó haciéndose pasar por loca durante diez días. Sus experiencias (también publicadas por Buck) se cuentan en &lt;i&gt;10 días en un manicomio&lt;/i&gt;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta muchacha de mirada firme y retadora abordó a su editor con una nueva idea: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
"-Quiero dar la vuelta al mundo en ochenta días o menos. Creo que puedo batir el récord de Phileas Fogg ¿Puedo intentarlo?" &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
y según nos cuenta en su libro la contestación fue: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
"-Es imposible que pueda hacerlo (...) en primer lugar, usted es una mujer y necesitaría un protector. Incluso si pudiera viajar sola, necesitaría tanto equipaje que no podría hacer trasbordos rápidos (...) solamente un hombre puede hacer ese viaje" &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta casi fue un ultimátum, si iba un hombre ella haría el recorrido para otro periódico y lo ganaría.....conociento a Nellie Bly no creo que a Joseph Pulitzer le quedara la menor duda....se le autorizó a intentarlo dándole toda clase de facilidades y cartas de presentación que le allanasen su camino en solitario. &lt;br /&gt;
&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mQAJMFWeO60/TCzDdgPCO9I/AAAAAAAAAEE/TvlBUjPzIt8/s1600/nellie+bly+sepia.png"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5488976957494410194" src="http://3.bp.blogspot.com/_mQAJMFWeO60/TCzDdgPCO9I/AAAAAAAAAEE/TvlBUjPzIt8/s320/nellie+bly+sepia.png" style="cursor: pointer; float: left; height: 320px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 214px;" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
El 14 de noviembre de 1889 con 24 años sale de Nueva York en el Augusta Victoria rumbo a Europa. En su periplo se permitió una parada en París para visitar a Julio Verne. La visita fue corta pero tuvo tiempo de estar en la casa del escritor, de ver  su biblioteca y mesa de trabajo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;"La habitación era muy pequeña; incluso el pequeño gabinete de mi casa era mayor. También era modesta y estaba vacía. Ante la ventana se había colocado una mesa de trabajo. el desorden habitual que suele acompañar y llenar las mesas de trabajo de muchos personajes del mundo literario brillaba por su ausencia, y la papelera, que suele estar llena a rebosar con lo que uno considera a menudo sus productos más brillantes, en este caso apenas contenía algunos pequeños trozos de papel"&lt;/i&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La visita acabó con un brindis: &lt;i&gt;"- Si logra hacerlo en setenta y nueve días le aplaudiré a rabiar- me dijo Julio Verne, y en aquel momento supe que dudaba de la posibilidad (...)En mi honor hizo un esfuerzo por hablarme en inglés, y lo logró diciendo, mientras su vaso chocaba con el mío: Good Luck, Nellie Bly"&lt;/i&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Visitó en su periplo numerosas ciudades: Adén, Colombo, Honk Kong, Singapur, Cantón, etc....de todos los lugares nos da referencias pintorescas del paisaje y sus habitantes, incluso de los medios de locomoción que utiliza. Sin embargo leído hoy nos damos cuenta de la evolución del periodismo de viajes, y la manera mucho más comprometida con lo que se observa hoy el mundo, buscando e inquiriendo el porqué de las situaciones que ya no se ven como simple espectador. &lt;br /&gt;
Pero había en ella una madera de periodista que le hacía interesarse por asuntos que aún hoy son feudo de hombres: en Cantón nos ilustra no sólo sobre las condiciones de vida de sus habitantes sino que visita sus leproserías y su crónica sobre los métodos de tortura y ejecuciones leída ahora sigue estremeciendo: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;"Quise visitar la cárcel y me sorprendió ver que todas las puertas, bastante estrechas, estaban abiertas. En el interior de la prisión vi que todos los prisioneros llevaban unos pesados y espesos tablones atados al cuello, y que las puertas no estuvieran cerradas a cal y canto dejó de sorprenderme. No era necesario"&lt;/i&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;"¿Le gustaría ver algunas cabezas? &lt;br /&gt;
-¿Claro que sí, traiga esas cabezas! &lt;br /&gt;
Siguiendo su consejo, le di una propina a un hombre, se acercó a unos barriles colocados junto a las cruces de madera, metió la mano en uno  de ellos y ¿saco una cabeza!. Esos barriles estaban llenos de cal viva y en ellos arrojaban las cabezas de los ejecutados"&lt;/i&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sería injusto leer a Nellie Bly con la medida de finales del S. XX, ella en su época fue una pionera, se atrevió a dar el primer paso y llevarlo a cabo hasta el final.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;"El formidable oleaje del mar durante el monzón era lo más hermoso que jamás había visto. Me sentaba en cubierta conteniendo la respiración mientras observaba la proa del barco que se levantaba hasta casi alcanzar la vertical sobre una ola y, a continuación, se precipitaba hacía abajo de golpe como si tuviera la intención de arrastrarnos al fondo"&lt;/i&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En su viaje sin compañía no faltarón quienes viendo a una mujer sola le ofrecieron su ayuda. Su hazaña fue seguida en Norteamérica con sumo interés y de hecho en Hong Kong se le comunica que otra mujer salió con la misma intención apoyada por la revista Cosmopolitan. Imagino que la competición vendería no pocos ejemplares de ambas rotativas.Una vez más se nos revela su firme carácter: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;"-Le prometí a mi editor que daría la vuelta al mundo en 75 dias, y si lo consiguo me sentiré satisfecha-expliqué con obstinada firmeza-Yo no estoy compitiendo contra nadie"&lt;/i&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nellie completaría la vuelta al mundo en 72 dias, 25000 millas a través de cuatro continentes y por supuesto antes que su competidora. Una vez que llega a la costa oriental de Estados Unidos el viaje "en volandas" de Bly es una serie ininterrumpida de felicitaciones y vítores por parte de toda la población que la había seguido a través del periódico. Concedió numerosas entrevistas especialmente a mujeres periodístas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;"En cada estación, inclinada en la plataforma del tren, utilizaba mis dos manos para estrechar las de la gente, y cuando el tren se ponía en marcha, muchos corrían detrás cogiéndome las manos mientras pudieran. Los brazos me dolieron durante meses después de esto, pero el dolor no me importaba si, gracias a estos pequeños gestos, podía complacer a mis propios conciudadanos, entre quienes me sentía tan feliz de estar de vuelta"&lt;/i&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si os ha interesado el libro y sobre todo la persona (soy más aficionada a las personas que a los personajes) no dejeis de buscar en la web porque su vida no acabó aquí, de hecho hasta su muerte en en 1922 fue un referente para el mundo del periodismo, llevando una vida capaz de llenar una gran película.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3698687418020389846-5806068990033351337?l=revista.abretelibro.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?a=5q36ZC-wEUg:BKx3uLo-rd8:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/RevistabreteLibro/~4/5q36ZC-wEUg" height="1" width="1"/&gt;</description><link>http://feedproxy.google.com/~r/RevistabreteLibro/~3/5q36ZC-wEUg/la-vuelta-al-mundo-en-72-dias-nellie.html</link><author>noreply@blogger.com (Mistral)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_mQAJMFWeO60/TCzApGdQ3pI/AAAAAAAAAD8/kKpJafN1_ks/s72-c/LA+VUELTA+MUNDO.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total><feedburner:origLink>http://revista.abretelibro.com/2010/08/la-vuelta-al-mundo-en-72-dias-nellie.html</feedburner:origLink></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-3698687418020389846.post-6302244688177310312</guid><pubDate>Sun, 01 Aug 2010 16:45:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-08-07T01:32:30.372+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Gabo</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Libro abierto</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Viajar para contarlo</category><title>La Dalia Negra. James Ellroy - Gabo</title><description>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_4-NeN3ACI-o/SWbGhJpNfbI/AAAAAAAACLo/OiEgGstboVU/s1600/dalia_negra_novela.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://2.bp.blogspot.com/_4-NeN3ACI-o/SWbGhJpNfbI/AAAAAAAACLo/OiEgGstboVU/s320/dalia_negra_novela.jpg" width="201" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De entre todas las dedicatorias que se han puesto en los libros, quizás pocas tan desgarradoras como la que abre &lt;i&gt;La Dalia Negra&lt;/i&gt;:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;blockquote&gt;&lt;i&gt;"Madre, treinta años después, esta despedida de sangre."&lt;/i&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;
Así parecía despedirse &lt;b&gt;James Ellroy&lt;/b&gt; de la mujer que le dio la vida, cuya sombra flota sin embargo a lo largo de su obra. El origen de todo parece estar en el asesinato de la madre del autor, crimen que quedó sin resolver, cuando contaba diez años de edad, unido a un libro que le regaló su padre poco después, en el que se narraba el famoso asesinato, también sin resolver, de la Dalia Negra, quedando probablemente los dos asociados en su cabeza. Ambos acabarían convirtiéndose en su mayor obsesión y lo llevarían a un infierno de alcohol, drogas, delitos, cárcel, violencia e investigaciones oscuras que desembocarían en esta obra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;La Dalia Negra&lt;/i&gt; no es una novela fácil, a pesar de su estilo, de frases cortas y directas. No es fácil porque es un libro embrollado y duro, como corresponde al género, de un ritmo frenético de tramas relacionadas entre sí, múltiples clímax, diferentes ángulos desde el que se contempla una misma historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dwight Bleichert es un policía de Los Ángeles que se ve empujado por la obsesión de un compañero a investigar el crimen de la Dalia Negra, la joven Elisabeth Short. Dwight pretende huir constantemente de ese caso, pero la obsesión del compañero lo empuja irremisiblemente al borde del abismo, hasta el punto de que no puede hacer sino mirar y dejarse caer por el borde con la esperanza de no hacerlo demasiado deprisa, de tener un asidero al que agarrarse en caso necesario. La obsesión de su amigo y compañero Lee Blanchard acaba siendo la suya propia y pronto se ve mezclado en un juego de poder que le desborda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La primera parte de la trama nos muestra a Dwight Bleichert como un tipo duro, violento, aparentemente frío y con buen fondo, pero capaz de sacar a la luz, si ello lo requiere, rincones oscuros de su alma. Bleichert (apodado Hielo en vida en el ring) es un boxeador frío y analítico (resultan soberbias las escenas de combates) capaz calcular cada uno de sus movimientos, traicionar a quien haga falta para conseguir lo que necesita, golpear cruelemente a su mejor amigo para ganar un combate o apostar contra él mismo buscando un amaño que le permita colocar a su padre en un buen asilo. Bleichert es violento, es rudo, y las escenas en que diferentes policías torturan a sospechosos en busca de una confesión demuestran que no tiene problemas para usar la violencia... hasta cierto punto. Porque cuando las cosas traspasan determinado límite aceptable es capaz de tener una reacción insospechada que eche por tierra parte de su carrera. A veces uno no sabe a qué lado de la ley se encuentran los psicópatas y los asesinos, y Bleichert intenta poner orden en su mundo a su manera. Algo nada fácil.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta ese punto, &lt;i&gt;La Dalia Negra&lt;/i&gt;, el libro, no es más que una sórdida aproximación al mundo de la prostitución encubierta que rodea el mundo del cine y el espectáculo: chicas que buscando un sueño acaban revolcadas en "sofás de reparto" con productores de baja estofa incapaces de cumplir sus promesas, entrampadas para rodar películas pornográficas a cambio de ilusiones imposibles. Películas en las que a veces el juego va más allá. En las que la degradación no se queda en un mero juego de poder basado en una simple transacción sexual. A veces se cruzan límites en los que el dolor y la violencia se hacen presentes. La línea que separa ambas cosas nunca ha sido tan delgada. De paso, se describe el mundo de corrupción y violencia que se vive en las calles, el submundo que crece en los márgenes del paraíso. Pero a continuación comienza el horror: los bajos fondos en Tijuana, cruzada la frontera, locales llenos de perversiones escalofriantes, sucias, que nos conectan con lo más perverso y enfermizo del alma humana, violencia gratuita, tortura, muerte... Lugares en los que la vida y la dignidad no son más que mercancía. Cosas sin valor que cualquiera puede dejarse en el camino o que pueden sernos arrebatadas en cualquier momento. Y tras eso, la locura, a la que no es inmune el propio Dwight Bleichert, capaz de poner a prueba su cordura cruzando peligrosos límites; lo que da paso a la muerte sin sentido, la tortura por placer, como un sentimiento estético en el que el arte a veces se hace presente, como en un juego macabro. Así, Gwynplaine, el célebre y aterrador icono creado por &lt;b&gt;Victor Hugo&lt;/b&gt; en &lt;i&gt;El hombre que ríe&lt;/i&gt;, el personaje brutalmente desfigurado para lucir una perpetua sonrisa, es fruto de un macabro homenaje, producto de mentes enfermas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esta última parte de la novela, todo sucede de forma atropellada, en una sucesión de acontecimientos en la que no tenemos tiempo para recuperarnos de un golpe para recibir otro más violento, apenas incapaces de procesar el horror de las imágenes que se nos muestran. Y sin embargo, hacia el final, parece que queda un soplo de esperanza. Que puede existir un lugar en el que refugiarnos de nuestros fantasmas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;James Ellroy&lt;/b&gt; nos muestra la suciedad que puede ocultarse bajo una apariencia pulcra, de un dorado digno del Olimpo (quizás los antiguos griegos supieran más de las miserias de los dioses que nosotros mismos), la forma en que el abuso y la explotación, a veces pueden ser parte de los sueños que alegremente consumimos, en una transacción en la que nadie es inocente, en la que la pureza es una quimera. Y es que hasta el sueño más hermoso puede ocultar las peores pesadillas. Nunca resulta gratuito asomarse al abismo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3698687418020389846-6302244688177310312?l=revista.abretelibro.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
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&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/RevistabreteLibro/~4/6bQlN1N0wMI" height="1" width="1"/&gt;</description><link>http://feedproxy.google.com/~r/RevistabreteLibro/~3/6bQlN1N0wMI/la-dalia-negra-james-ellroy-gabo.html</link><author>gabo@abretelibro.com (Gabo)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_4-NeN3ACI-o/SWbGhJpNfbI/AAAAAAAACLo/OiEgGstboVU/s72-c/dalia_negra_novela.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>8</thr:total><feedburner:origLink>http://revista.abretelibro.com/2010/08/la-dalia-negra-james-ellroy-gabo.html</feedburner:origLink></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-3698687418020389846.post-7731259363004435855</guid><pubDate>Sun, 25 Jul 2010 22:23:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-07-26T00:30:10.506+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Viajar para contarlo</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Luis Ángel Oliva París / Fley</category><title>El leopardo de las nieves, un viaje interior al corazón del Tibet.</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://portadas.libreriaproteo.es/1/2/4/6/8/9788498412468.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 394px; height: 600px;" src="http://portadas.libreriaproteo.es/1/2/4/6/8/9788498412468.JPG" alt="" border="0"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;meta equiv="CONTENT-TYPE" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;title&gt;&lt;/title&gt;&lt;meta name="GENERATOR" content="OpenOffice.org 3.0  (Win32)"&gt;&lt;style type="text/css"&gt; 	&lt;!-- 		@page { margin: 2cm } 		P { margin-bottom: 0.21cm } 	--&gt; 	&lt;/style&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; font-weight: bold;"&gt;Un hombre sale de viaje y es otro quien regresa.  &lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;En otoño de 1973, el escritor y guionista de cine &lt;font style="font-weight: bold;"&gt;Peter Matthiessen&lt;/font&gt; acompañaba a su amigo, el zoólogo &lt;font style="font-weight: bold;"&gt;George Schall&lt;/font&gt;e en un viaje hacia el Tíbet en busca del cordero azul himalayo, un animal no demasiado conocido en aquella época. Ambos centran la meta de su viaje en la mítica Montaña de Cristal, en la meseta del país asiático, como hábitat usual del animal que buscan. Pero en la expedición cala una esperanza mayor, la de poder ver al leopardo de las nieves, el felino más misterioso, nunca visto en libertad.  &lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;La historia parte con esta premisa, y se trata de una narración real, escrita por Matthiessen bajo la influencia y el atractivo que en los años setenta se producía en los EEUU debido a las exóticas religiones que llegaban de oriente. En una época en la que el budismo y el hinduismo tomaban fuerza en los lobbys intelectuales y artísticos de Norteamérica, Matthiessen vio en la proposición de su amigo Schalle la oportunidad de llegar al lugar de origen de aquella fuente de pensamientos y de espiritualidad que llevaba practicando durante tiempo; el budismo.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;El viaje se convierte así en un viaje espiritual, que contiene un fuerte contenido personal ya que Matthiessen acababa de perder a su mujer poco antes. Así pues la historia se intercala con tranquilos y poderosas reflexiones de ambos temas, cuyo nexo de unión es el desarrollo de la aventura que les lleva a recorrer el sur del Tibet, a encontrarse en situaciones de todo tipo y a conocer a personajes dispares.  &lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Matthiessen es un narrador de pulso fuerte y carismático. Merece  la pena extraer algunos pasajes del libro para demostrarlo.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Sobre su viaje, en contacto con la naturaleza, Matthiessen comprende que en este hábitat se de el caldo de cultivo para contemplar el origen de la espiritualidad que rodea a los hombres que allí viven. “&lt;font style="font-style: italic;"&gt;Las montañas habían sido un capo natural de actividad donde, jugando en las fronteras de la vida y de la muerte, habíamos hallado a libertad que buscábamos sin saber dónde encontrarla, y que nos era tan necesaria como respirar&lt;/font&gt;. (…) &lt;font style="font-style: italic;"&gt;Comprendí que era mejor ser auténtico que ser fuerte... Me había salvado y había ganado la libertad&lt;/font&gt;”.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;La idealización del viaje en sí mismo y la transcendencia del mismo en su transición quedan patentes una y otra vez.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;“&lt;font style="font-style: italic;"&gt;Viajar ligero de equipaje, sin aferrarse nunca a nada&lt;/font&gt;”.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;“&lt;font style="font-style: italic;"&gt;Estoy aquí para estar aquí, como estas rocas, como el cielo y la nieve, y como este granizo que cae desde lo alto&lt;/font&gt;”.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Y todo ello le sienta en las noches frías a reflexionar sobre el resultado de su estancia allí, y de la relación entre su espíritu, un hombre de ciudad llevado por los caminos del budismo, y su alrededor.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;“&lt;font style="font-style: italic;"&gt;Todos los intereses mundanos tienen una sola conclusión inevitable, que es el dolor: las adquisiciones terminan en dispersión; las edificaciones, en destrucción; las reunión. Y sin duda en ése, el paraíso de los niños, la capacidad para descansar en el presente, como las ranas o los conejos&lt;/font&gt;”.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;“&lt;font style="font-style: italic;"&gt;El secreto de las montañas es que existen, igual que yo. Pero se limitan a existir, cosa que yo no hago&lt;/font&gt;”.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;A lo largo del viaje los naturalistas serán acompañados por porteadores nativos, produciéndose un choque cultural que influirá en el pensamiento de los dos protagonistas. Desde loas por la vida sin cadenas que llevan los nativos “&lt;font style="font-style: italic;"&gt;vivir libre de equipaje, sin aferrarse a nada ni agarrarse a nada&lt;/font&gt;”, a pleno choque de culturas, consecuencia de miedos y prejuicios, que hacen que les vean como extraños y en ocasiones incompatibles con la manera de pensar occidental, a pesar de que Matthiessen se empeña en orientalizar la suya propia.&lt;br /&gt;
&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;El leopardo de las nieves aparece en este contexto como un ídolo, un icono casi religioso, venerado por los nativos y que produce una fascinación casi obsesiva en el zoólogo que acaba por contagiar a Matthiessen. Su dificultad para ser visto, las constantes pistas que encuentran de él, las suposiciones sobre dónde aparecerá de nuevo, y sobre todo la condición de especie única, libre y grandiosa, hacen del animal un símbolo de la respuesta del hombre a la eterna pregunta sobre su existencia. El gran felino resulta ser una luz al final del túnel, la consecución de un proyecto personal que transforma a los dos protagonistas de manera irreversible.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;El libro queda a veces impregnado por cierto afán del autor por estacionar su lectura en una época determinada; en la que fue escrito. Ejemplos de ello son la diatriba sobre la diferenciación entre la espiritualidad y lo que no tenga relación con ella a pesar de llamarse del mismo modo, algo que Matthiessen achaca a un pensamiento corto de miras que necesita un razonamiento previo para llevar a otro razonamiento distinto, algo que Einstein llamó “el razonamiento lineal”, algo que religiones como el budismo se empeñan a echar por tierra, señalando que los razonamientos han de darse a consecuencias de pensamientos no necesariamente consecuentes:&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;“&lt;font style="font-style: italic;"&gt;Existen estrechos paralelismos entre la teoría de la relatividad y el concepto budista de la identidad de tiempo y espacio, que, como la cosmología hindú, deriva de las antiguas enseñanzas d ellos Vedas. En algún sitio Einstein señaló que su teoría podía explicarse sin dificultad a los indios que emplean lenguas auto-aztecas, lo que incluye a los pueblos hopi &lt;/font&gt;(pueblos del sur de Tibet)”.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Es este estacionamiento, propio de la new age en pleno auge en esa época, lo que avejenta el texto, sin ser esto un pero, si no una circunstancia más que envuelve al libro situándolo en un espacio tiempo fácilmente ubicable, pero alejado del patrón normal del libro de escritura de viajes, históricamente románticos y anacrónicos.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Estamos ante una obra convertida en clásico gracias a la diversidad temática que desarrolla, pero sobre todo gracias a los grupos espirituales occidentales influenciados por oriente, que han sabido ver en él una metáfora de sus sueños y su forma de vida. Y también una historia de hombres, de sus miedos y virtudes, y de aventuras, en la que dos hombres partirán buscando una leyenda y volverán a sus hogares convertidos por ella.&lt;br /&gt;
&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Editado por Siruela en España.&lt;br /&gt;
&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3698687418020389846-7731259363004435855?l=revista.abretelibro.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?a=Ddr3tVj2Ai4:j-gG65sge2E:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/RevistabreteLibro/~4/Ddr3tVj2Ai4" height="1" width="1"/&gt;</description><link>http://feedproxy.google.com/~r/RevistabreteLibro/~3/Ddr3tVj2Ai4/el-leopardo-de-las-nieves-un-viaje.html</link><author>noreply@blogger.com (Luis Angel Oliva)</author><thr:total>0</thr:total><feedburner:origLink>http://revista.abretelibro.com/2010/06/el-leopardo-de-las-nieves-un-viaje.html</feedburner:origLink></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-3698687418020389846.post-3251610781601926208</guid><pubDate>Sun, 18 Jul 2010 22:01:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-07-19T00:30:49.927+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Recomendaciones</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Runita</category><title>Trilogía de Auschwitz, de Primo Levi - Runita</title><description>&lt;a href="http://www.elboomeran.com/upload/fotos/obras/triloga_de_auschwitz_med.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" src="http://www.elboomeran.com/upload/fotos/obras/triloga_de_auschwitz_med.jpg" style="cursor: pointer; display: block; height: 357px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 235px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;meta content="text/html; charset=utf-8" equiv="Content-Type"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;meta content="Word.Document" name="ProgId"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;meta content="Microsoft Word 10" name="Generator"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;meta content="Microsoft Word 10" name="Originator"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CCarmen%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List"&gt;&lt;/link&gt;&lt;style&gt;
 &lt;!--  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:595.3pt 841.9pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:35.4pt; 	mso-footer-margin:35.4pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; 
&lt;/style&gt;  &lt;br /&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La Trilogía de Auschwitz escrita por Primo Levi comprende los títulos &lt;i&gt;Si esto es un hombre&lt;/i&gt; (1946), &lt;i&gt;La tregua&lt;/i&gt; (1963) y &lt;i&gt;Los hundidos y los salvados&lt;/i&gt; (1986).&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Primo Levi (1919-1987) fue un escritor y químico italiano enviado a un campo de concentración debido a su condición de judío y por pertenecer a la resistencia antifascista. En &lt;i&gt;Si esto es un hombre &lt;/i&gt;relata su experiencia en Auschwitz. Como si fuese un mero espectador nos relata todo lo que allí vio, la gente que conoció y las condiciones que se daban en el campo. Expone simplemente su testimonio, con escasos adornos narrativos, dejando que sea el lector quien juzgue esos hechos. Nos hace reflexionar ya desde el título.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En &lt;i&gt;La tregua &lt;/i&gt;Levi medita acerca de la vida tras Auschwitz. Tras ser liberado se plantea a dónde ir, qué hacer ahora. Se desplaza por Europa junto con otro grupo de supervivientes tan desubicados como él en un largo camino de vuelta a casa.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El título que cierra la trilogía, &lt;i&gt;Los hundidos y los salvados&lt;/i&gt;, es también la última obra de Levi. Escrita desde la madurez y las reflexiones que aportan el paso de los años, constituye una disección del Holocausto y un ensayo acerca de los campos de concentración.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: times new roman; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;meta content="text/html; charset=utf-8" http-equiv="Content-Type"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;meta content="Word.Document" name="ProgId"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;meta content="Microsoft Word 10" name="Generator"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;meta content="Microsoft Word 10" name="Originator"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CCarmen%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List"&gt;&lt;/link&gt;&lt;style&gt;
 &lt;!--  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:595.3pt 841.9pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:35.4pt; 	mso-footer-margin:35.4pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; 
&lt;/style&gt;  &lt;br /&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La &lt;i&gt;Trilogía de Auschwitz&lt;/i&gt; es una obra casi imprescindible sobre el tema del Holocausto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3698687418020389846-3251610781601926208?l=revista.abretelibro.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?a=zUZs96pJ-ts:etT7wY7G3HU:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/RevistabreteLibro/~4/zUZs96pJ-ts" height="1" width="1"/&gt;</description><link>http://feedproxy.google.com/~r/RevistabreteLibro/~3/zUZs96pJ-ts/trilogia-de-auschwitz-de-primo-levi.html</link><author>noreply@blogger.com (Runita)</author><thr:total>3</thr:total><feedburner:origLink>http://revista.abretelibro.com/2010/06/trilogia-de-auschwitz-de-primo-levi.html</feedburner:origLink></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-3698687418020389846.post-3545346816652993238</guid><pubDate>Sun, 11 Jul 2010 08:49:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-07-11T23:54:03.322+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Margarita Santos (Murke)</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Viajar para contarlo</category><title>Viajes con Herodoto, Ryszard Kapuscinski: De la mano de dos grandes viajeros - Murke</title><description>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_B5KNyykgLmM/TCYaG97uphI/AAAAAAAAARY/l8CAb9qGivM/s1600/kapuscinski.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/_B5KNyykgLmM/TCYaG97uphI/AAAAAAAAARY/l8CAb9qGivM/s1600/kapuscinski.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Ryszard Kapuscinzki&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;, nacido en 1932 en Pinsk, entonces Polonia, actualmente Bielorrusia, nos dejó hace tres años pero su extensa obra permanece como testimonio del periodista excepcional que fue: uno que no escribe sus reportajes desde el sofá, sino que viaja para poder contar después lo que ha vivido. No es casualidad que dedicase este libro a quien él considera primer gran reportero de la historia: &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Herodoto&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;. &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;Viajes con Herodoto&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;, escrita tan solo tres años antes de su muerte, fue su último trabajo y constituye una mirada retrospectiva a su carrera profesional: sus comienzos como corresponsal de prensa y sus viajes, siempre acompañado por el viajero de la antigüedad por excelencia. Veinticinco siglos los separan, pero algo muy fuerte los une: la curiosidad por conocer el mundo en el que viven y el deseo de contárnoslo a los demás. &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;«Un viaje, al fin y al cabo, no comienza en el instante en que partimos, ni termina cuando regresamos. Empieza mucho antes y nunca acaba en realidad, porque la película de nuestra memoria continúa pasando en nuestro interior mucho después de que nos hayamos detenido. Ciertamente, existe algo así como un virus del viaje, y la enfermedad que este provoca es incurable.»&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; text-indent: 0.5cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;Acababa de terminar sus estudios de Historia y Arte en la Universidad de Varsovia y sentía una inexplicable y, en aquellos tiempos en su país, sospechosa necesidad por &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;pasar la frontera&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;, saber qué se siente cuando se está &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;al otro lado&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;.  Cuál fuera ese otro lado era irrelevante: «&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;Lo importante no era el destino, el objetivo, el fin, sino el acto casi místico y trascendental. Pasar la frontera.» &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;Estas palabras, que a muchos les pueden parecer absurdas, provocarán seguro una sonrisa en aquellas personas que compartan con el autor esa misma necesidad: la fuerza invisible que empuja al trotamundos a viajar, sin importar realmente a dónde, el «virus del viaje».&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; text-indent: 0.5cm;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; text-indent: 0.5cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;El autor nos cuenta cómo reunió valor para hablar de este deseo con la redactora jefe del periódico para el que trabajaba. Un año más tarde, en 1956, su sueño se cumple, y de qué manera: lo envían como corresponsal de prensa a la India, haciendo unos días escala en Roma. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Kapuscinski&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt; no se avergüenza de describir el pasmo que sintió al sobrevolar el mar de luces que era aquella ciudad por la noche, su asombro ante las innumerables terrazas, las tiendas rebosando mercancía, los dependientes ansiosos por complacer a sus clientes... Asistimos al contraste que marcó a Europa durante varias décadas, el oeste y el este enfrentados por los acontecimientos políticos que sacudieron el mundo a mitad del siglo pasado: &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;«El enfrentamiento entre Este y Oeste no solo tenía lugar en el terreno militar, sino también en todas las otras esferas de la vida. No hacía falta llevar el pasaporte encima: se veía a distancia quién era de qué lado de la cortina de hierro.»&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; text-indent: 0.5cm;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; text-indent: 0.5cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;No es difícil imaginar el &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;shock &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;cultural que tuvo que ser la India para un ciudadano de la entonces Unión Soviética. La estricta jerarquía social de castas, la lista interminable de dioses, el colorido, la variedad hasta el infinito...: &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;«India es una infinidad ―infinidad de dioses y mitos, creencias y lenguas, razas y culturas; en todo y allá donde se mire existe esta vertiginosa infinidad.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;» En este primer viaje &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Kapuscinski&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt; se vuelve consciente de la inmensidad del mundo y de la complejidad que encierra cada una de las culturas que lo constituyen:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt; «La India fue mi primer encuentro con la otredad, el descubrimiento de un mundo nuevo. Fue al mismo tiempo una gran lección de humildad. Sí, el mundo te enseña a ser humilde. Regresé de este viaje avergonzado de mi propia ignorancia, de lo poco que sabía. Comprendí entonces lo que ahora parece obvio: una cultura no me revelaría sus secretos en cuanto yo se lo pidiese; es necesario prepararse larga y concienzudamente para tal encuentro.»&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; text-indent: 0.5cm;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; text-indent: 0.5cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;Este fue el primero de una innumerable lista de viajes que lo llevaron hasta las regiones más dispares del mundo. Pero no estaba solo. Desde el comienzo, y de forma casual, lo acompañaron &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;Las historias&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt; de &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Herodoto&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;, obra que marcaría su vida: &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;«Incluso cuando había pasado años sin abrir &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;Las historias&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;, nunca olvidé a &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Herodoto&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;. Había vivido una vez, después cayó en el olvido durante dos milenios, y ahora, varios siglos después, vivía de nuevo ―por lo menos para mí.» &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;De esta forma, se ve embarcado en dos viajes: &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;«Le conté que me habían dado el libro como un compañero de viaje y cómo, en el transcurso de la lectura, me había embarcado en dos viajes simultáneos ―el primero, el que yo realizaba mientras llevaba a cabo mis labores de reportero, y el segundo, siguiendo las expediciones del autor de &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;Las historias&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;.»&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; text-indent: 0.5cm;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; text-indent: 0.5cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;¿Por qué fascina tanto &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Herodoto&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt; a &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Kapuscinski&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;? Leyendo &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;Viajes con Herodoto&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;, vamos conociendo tanto al uno como al otro y comprendemos que &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Kapuscinski&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt; ve en el historiador griego  un ejemplo a seguir: &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Herodoto&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt; no es un simple viajero, sino un auténtico reportero, ya que&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt; «no se pasó el tiempo sentado en archivos, ni produjo un texto académico &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;[...]&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;, sino que se esforzó por descubrir, aprender y describir cómo la historia se escribe cada día, cómo la escriben las personas, por qué a menudo su curso transcurre por el camino opuesto a sus empeños y esperanzas.» &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Kapuscinski&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt; considera Las historias &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;«&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;e&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;l primer gran reportaje de la literatura mundial»&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;, y llega a calificar a su autor como &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;«el primer globalista», &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;puesto que, con su obra, parece decir a sus compatriotas: «&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;No estamos solos &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;[....]&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;. Tenemos vecinos, ellos, a su vez, tienen sus vecinos, y todos vivimos en un único planeta.»&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; text-indent: 0.5cm;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; text-indent: 0.5cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;Sin embargo, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Herodoto&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt; no solo es consciente de esa multiplicidad de culturas, sino que demuestra una curiosidad y una tolerancia ejemplares hacia ellas: &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;«Es el primero en descubrir la naturaleza multicultural del mundo. El primero en defender que cada cultura merece aceptación y comprensión y que para comprenderla, es necesario primero conocerla. &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;[...] &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;Sí, &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Herodoto&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt; nunca se muestra escandalizado ante la diferencia, nunca la condena; todo lo contrario, intenta aprender de ella, entenderla y describirla.» &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;Bastan unas pocas líneas de la vasta obra literaria de &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Kapuscinski&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt; para comprender que estas palabras también describen su propio modo de actuar y de llevar a cabo su profesión periodística. &lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; text-indent: 0.5cm;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; text-indent: 0.5cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;Según &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Kapuscinski&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;, Herodoto va aún más lejos. No solo reconoce la otredad y la necesidad de aceptarla, sino que se da cuenta de que sin conocer a los otros es imposible conocerse realmente a sí mismo: &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;«¿Su descubrimiento de mayor importancia? Que hay muchos mundos. Y que cada uno es diferente. Cada uno es importante. Y que es necesario conocerlos, porque esos otros mundos, esas otras culturas, son espejos en los que podemos vemos reflejados a nosotros mismos y, así, comprendernos mejor ―ya que no es posible definir la propia identidad sin haberla confrontado antes con la de los otros.»&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; text-indent: 0.5cm;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; text-indent: 0.5cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;Por si esto fuera poco, de la mano de &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Kapuscinski&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt; descubrimos que la obra de Herodoto esconde claves para comprender el mundo contemporáneo, como son la relación entre Este y Oeste, y entre África y Europa. En Las historias ya encontramos, por ejemplo, alusiones a las raíces africanas de Grecia y, por tanto, de Europa, una teoría que no se desarrolló hasta los años cincuenta del siglo pasado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; text-indent: 0.5cm;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; text-indent: 0.5cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;En resumen, esta obra constituye un homenaje a &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Herodoto&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;, un homenaje en el que &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Kapuscinski&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"&gt; no solo describe su fascinación por él, sino que consigue contagiarnos su entusiasmo, en un estilo sencillo, franco y no exento de sentido del humor. En la mejor de las compañías, nos embarcamos en un sinfín de viajes a lo largo de los cuales aprendemos a querer aprender más sobre el mundo, perdón, los mundos que nos rodean.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3698687418020389846-3545346816652993238?l=revista.abretelibro.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?a=gvfupTq0cIQ:U4XmJqvdFrc:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/RevistabreteLibro/~4/gvfupTq0cIQ" height="1" width="1"/&gt;</description><link>http://feedproxy.google.com/~r/RevistabreteLibro/~3/gvfupTq0cIQ/viajes-con-herodoto-ryszard-kapuscinski.html</link><author>noreply@blogger.com (Marga)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_B5KNyykgLmM/TCYaG97uphI/AAAAAAAAARY/l8CAb9qGivM/s72-c/kapuscinski.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>5</thr:total><feedburner:origLink>http://revista.abretelibro.com/2010/06/viajes-con-herodoto-ryszard-kapuscinski.html</feedburner:origLink></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-3698687418020389846.post-554156509971118543</guid><pubDate>Sun, 04 Jul 2010 22:05:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-07-05T00:05:47.357+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Viajar para contarlo</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Babel</category><title>Las torres de Trebisonda, de Rose Macaulay - Babel</title><description>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;b&gt;La viajera agnóstica&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Este libro es una curiosa mezcla de autobiografía, novela de humor, libro de viajes, crítica social y relato histórico y costumbrista, en la que un grupo de ingleses formado por Laurie, su tía Dorothea y el clérigo Hugh Chantry-Pigg viajan en misión evangelizadora a Turquía, en concreto a la ciudad de Trebisonda&lt;/span&gt;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_CtEALtXQQBQ/TAFyF_jseHI/AAAAAAAAAQs/NKzvaIt1jXA/s1600/las_torres_de_trebisonda.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5476784069145294962" src="http://3.bp.blogspot.com/_CtEALtXQQBQ/TAFyF_jseHI/AAAAAAAAAQs/NKzvaIt1jXA/s200/las_torres_de_trebisonda.jpg" style="float: left; height: 200px; margin: 0px 10px 10px 0px; width: 143px;" /&gt;&lt;/a&gt;Robert Louis Stevenson dijo cierta vez: &lt;i&gt;“No viajo por llegar, viajo por el placer de viajar. La verdadera aventura es estar en el camino”.&lt;/i&gt; Y quizá los personajes de esta novela son viajeros al modo de Stevenson, al menos transmiten esa sensación de vivir su viaje como camino y no como fin. Movidos sobre todo por la curiosidad, la improvisación y el deseo de prolongar lo más posible su periplo, su mayor satisfacción consiste en llevarlo a cabo, sin importar demasiado el objetivo, o convirtiéndose este en poco más que una excusa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La narradora, Laurie, llega a Estambul junto con su tía Dot, el padre Hugh Chantry-Pigg y un camello que –aseguran- está loco, con objeto de establecer una misión evangélica. Pretenden hacer llegar al pueblo turco la doctrina anglicana y convencer a sus mujeres de la posibilidad de una vida más libre, menos sometida al yugo masculino. Además Dorothea quiere escribir un libro sobre todas estas vivencias con ayuda de su sobrina, por cuya cuenta correrán varios fragmentos sobre monumentos y cultura, así como algunos grabados.&lt;br /&gt;
En Estambul se les une una amiga de Dot, la doctora Halide Tanpinar, mujer liberal y progresista, representativa de la Turquía post-Atatürk, que se convirtió al anglicanismo cuando vivía en Inglaterra y está muy interesada en la emancipación de sus compatriotas. Este personaje es un contrapunto necesario para conocer en parte la visión turca de las diversas situaciones que se plantean, porque la narradora nos ofrece, como es lógico, una perspectiva occidental de las mismas. Los diversos puntos de vista dan lugar a conversaciones muy interesantes a lo largo de toda la novela.&lt;br /&gt;
Hay otros personajes que aparecen a lo largo del viaje y acompañan al grupo durante un tramo para luego desaparecer. Así sucede con la madre de Laurie, que está viviendo una temporada en Jerusalén, y con el joven griego Jenofonte, nieto de un multimillonario turco, que pone su jeep a disposición del grupo durante parte de la expedición. Y también con Charles y David, escritores pertenecientes al círculo social de Laurie en Inglaterra.&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Desde Estambul, y después de visitar Troya y Alejandría de la Tróade, viajan hasta Trebisonda, donde pretenden fundar una escuela anglicana, tarea que resulta un fracaso puesto que tienen en su contra al alcalde, a la población y a un enfurecido imán dispuesto a lo que haga falta por mantener a su grey. Por no hablar del cónsul británico, a quien incomodan sobremanera las excentricidades de sus compatriotas. De este modo la misión parece haber llegado a su fin, pero deciden continuar viajando hasta Armenia y, una vez allí, Dot y el padre Chantry-Pigg se adentran en Rusia, pues es para ellos irresistible aquello que pueden encontrar tras el telón de acero, a pesar del peligro que dicen supone acercarse a la frontera.&lt;br /&gt;
Laurie vuelve con el camello a Trebisonda y, durante días, espera noticias de su tía y el clérigo, de cuya desaparición ya han dado buena cuenta los periódicos. Pero al saber que su amante, Vere, un hombre casado con el que lleva varios años de relación, va a estar unos días en Alejandreta (Iskenderun) se pone en camino, cabalgando en el camello, para acompañarle en su estancia. Tras la partida de él, Laurie decide continuar su periplo dirigiéndose hacia tierra santa. Siria, Palestina e Israel serán los próximos países que recorre esta viajera solitaria. Y precisamente eso, que esta parte del viaje sea en completa soledad, propicia otro viaje, un viaje interior hacia el sentido de su propia religiosidad. Y qué mejor marco para la introspección religiosa que los lugares sagrados: Nazareth, Belén, Galilea, Betania, Magdala, Jerusalén... El recorrido por los escenarios de la Biblia acentúa el conflicto interior de la protagonista que, por lo que parece, tiene un origen autobiográfico, pues la escritora vivió algo parecido a lo que aquí se relata: tuvo una larga relación con un hombre casado y sufrió una similar crisis de fe. De ahí que resulte tan verídica, incluso impactante esa amargura y desazón que transmite en cada página. Va revelando su situación poco a poco, dejando pistas, sin hablar abiertamente de ello hasta casi el final en el que la novela se vuelve más intimista y consigue emocionar al lector que, pocos capítulos atrás, se estaba riendo con sus chispeantes anécdotas. Y es que esta crisis se debe en gran medida a la incompatibilidad de su religión con la relación adúltera a la que no puede renunciar. Laurie sufre de un vacío al que no quiere poner fin si para ello tiene que terminar su relación con Vere.&lt;br /&gt;
En esta nebulosa espiritual recorre parte de Oriente Medio, un estado que quizá aumenta su sagacidad para detectar con ese humor tan típicamente inglés que la caracteriza, los fallos y aciertos de las distintas confesiones cristianas llegando a la conclusión de que &lt;i&gt;“debe ser extraño creer, como cree mucha gente, que la Iglesia de uno posee la verdad absoluta, pues ¿cómo podría ser esto posible? (...) continuamente se descubren cosas nuevas y se abandonan las viejas, como que toda la Biblia sea cierta, y tenemos que andar a tientas entre las brumas que siguen alumbrando las velas, de modo que la exploración tiende a ser fragmentaria y nunca podemos detenernos a decir ´tenemos toda la verdad, hela aquí´...” &lt;/i&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Macaulay&lt;/b&gt; sigue la estela de la literatura de viajes que tanta tradición tiene en Inglaterra, y lo hace de una forma original, escribiendo una novela que, siendo un libro de viajes, tiene parte de ficción, parte de autobiografía -algunos de sus personajes son reales y otros completamente inventados- y es a la vez novela intimista y libro de humor. Todo lo que va acaeciendo es visto por los ojos de la narradora a través del tamiz de su fino humor, mezcla de ironía y un enorme sentido común. Nos narra no solo lo ocurrido en el viaje, también las referencias históricas y culturales, pasando por relatar anécdotas y costumbres, algunas divertidas, otras que no lo son tanto. Además de todo tipo de impresiones y pensamientos que sabe transmitir con gran acierto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También resulta un texto de gran valor social como testimonio de una situación histórico-política. Quedan reflejadas las suspicacias entre países en los primeros años de la guerra fría con espías de diversas nacionalidades que viajaban de unos países a otros y que son motivo de más de un comentario jocoso. Era inevitable la mención de la sempiterna rivalidad entre griegos y turcos, y también se da una muestra de la sociedad inglesa de los años 50, con su auge de los libros de viajes, que se refleja en todos los conocidos de Dot y Laurie desperdigados por Turquía (país que estaba muy de moda en aquella época), cada cual escribiendo su propio libro de viajes. La BBC haciendo reportajes en los que siempre hacen cantar a la población autóctona, los adventistas del séptimo día viajando al monte Ararat y la competencia de la misión de Billy Graham completan un cuadro que no por estrafalario es menos verídico.&lt;br /&gt;
Todo esto hace de &lt;i&gt;Las torres de Trebisonda&lt;/i&gt; una obra interesante, con un trasfondo melancólico, aderezado con detalles y anécdotas llenas de humor, como el hecho de viajar en un camello loco, o los frascos de medicinas sin etiquetar que la tía lleva en su maleta y, sin saber lo que es cada una, las toma al azar según la dolencia que tenga. La propia extravagancia de los componentes del grupo es graciosa. Esto no obstaculiza la crítica un poco amarga de Laurie, así como sus interesantes reflexiones sobre el mundo y sobre sí misma y su caída en el agnosticismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me gusta que en esta novela se insista en nombrar a Trebisonda no con el actual nombre turco: Trabzón, sino con el nombre mítico, antiguo, el del imperio extinto, el que le quita su carácter actual para situarlo en un lugar fuera del momento presente, si es que esto es posible, y así convertirla en un símbolo, una alegoría de la pérdida de apoyo espiritual de la protagonista. Porque Trebisonda es una ciudad que fue perdiendo su gloria en los vericuetos de la Historia pero cuya magia pervive en el viajero, que siente que en cualquier momento el Argo, tras surcar el mar Negro, puede recalar en su puerto. O como si los diez mil soldados de Ciro acecharan tras las montañas para gritar su &lt;i&gt;¡Thalatta!&lt;/i&gt; por el impacto de ver el mar de sus esperanzas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;“Un tremendo drama antiguo, representado ancestralmente por los argonautas, por Jasón y Medea, por los griegos, por los Diez Mil, por la Roma imperial, por los godos, por un ejército de mártires cristianos, por Justiniano y Belisario, por los bizantinos, por los Comnenos, por los latinos, por los últimos románticos emperadores griegos que gobernaron sobre el último rincón helénico del Euxino, y finalmente por los turcos, que mataron el imperio. Y sin embargo, el extraño escenario seguía en pie, y el drama anidaba oscuramente entre bambalinas.”&lt;/i&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5476784546434520274" src="http://3.bp.blogspot.com/_CtEALtXQQBQ/TAFyhxmUFNI/AAAAAAAAAQ0/orCvzPWNDTA/s400/Este.+uzungol_trabzon_by_ottoman611.jpg" style="display: block; height: 266px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 400px;" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size: xx-small;"&gt;&lt;b&gt;Trebisonda y lago Uzungol&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Bibliografía: Las torres de Trebisonda, Rose Macaulay. Título original: The towers of Trebizond. Traductor: Francisco Segovia. Editorial Minúscula, Paisajes narrados. 382 páginas.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3698687418020389846-554156509971118543?l=revista.abretelibro.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?a=wW9Q4txEz2A:RX_PmjXZrko:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/RevistabreteLibro/~4/wW9Q4txEz2A" height="1" width="1"/&gt;</description><link>http://feedproxy.google.com/~r/RevistabreteLibro/~3/wW9Q4txEz2A/las-torres-de-trebisonda-de-rose.html</link><author>madoguna@hotmail.com (Lola)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_CtEALtXQQBQ/TAFyF_jseHI/AAAAAAAAAQs/NKzvaIt1jXA/s72-c/las_torres_de_trebisonda.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total><feedburner:origLink>http://revista.abretelibro.com/2010/07/las-torres-de-trebisonda-de-rose.html</feedburner:origLink></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-3698687418020389846.post-592344599355579248</guid><pubDate>Sun, 27 Jun 2010 22:01:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-06-28T06:20:28.471+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Viajar para contarlo</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Julia Duce Gimeno</category><title>La estrella peregrina - Ángeles de Irisarri</title><description>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.4rtistik.com/wp-content/uploads/data/l/la-estrella-peregrina/la-estrella-peregrina.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://www.4rtistik.com/wp-content/uploads/data/l/la-estrella-peregrina/la-estrella-peregrina.jpg" width="211" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Érase una condesa Bretona que casó por amor con uno de los  nobles más aguerridos, valientes y buen mozo del reino: Robert de Conquereuil. Un matrimonio, feliz, si no fuera por..., (¡ay ese “si no fuera”!), Dios, o el diablo o alguien que le hizo mal de ojo, le dió  una hija deforme. Aunque tal vez esa solo la herencia de los antepasados del mismo conde entre los que había un rey, Pipino el Breve (breve por ser de corta estatura),  que podría muy bien ser el origen del escaso tamaño de Lioneta, la niña de la discordia. Y eso  amarga la vida y la razón del conde y enturbia su relación con su condesa bienamada, madre al fin y al cabo,&amp;nbsp; ya que entre sus hijos bastardos, que muchos tenia y que se encargaba de comprobar, todos eran fuertes y buenos mozos o mozas, que de todo había. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Este es el punto de partida para una maravillosa historia que nos llevara por la ruta francesa del camino Santiago después de que un desgraciado accidente acabe con la vida del noble Robert.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
Doña Poppa enriquece la galería de retratos femeninos a los que &lt;b&gt;Ángeles de Irisarri&lt;/b&gt; nos tiene acostumbrados: fuerte e íntegra, de pocas pero sólidas convicciones, y que  sin embargo, no duda en cuestionar y aceptar las contracciones que en su peregrinación va descubriendo de forma dolorosa a veces, curiosa otras, con la mente abierta  para aprender y  tolerar, (dentro de sus principios, de sus obligaciones y de su experiencia, que al fin y al cabo noble es y son sus ideales derivados de ese origen),&amp;nbsp; con los ojos abiertos para conocer  gentes, historias,  para reencontrar las huellas de sus héroes. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El viaje será para ella también un proceso de aprendizaje,  una puerta abierta a otros horizontes que ampliara su vida solitaria  que dedicaba hasta ese momento  a cuidar de su feudo y de  sus hijas, y sobre todo a proteger a su "naine", esa niña monstruosa, pero espabilada y lista, que ansía un soplo de la libertad que se  le ha negado y que se rebela ante las reacciones que su presencia y su deformidad provoca.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El viaje  busca en Compostela  el milagro del Santo, para que la niña crezca. Lioneta es en&amp;nbsp; el contexto de su epoca un monstruo, un fenómeno  que mueve a la risa o al miedo,  que está en creencia del pueblo endemoniada. Porque la niña reacciona a la incomprensión y a los recelos de nobles y plebeyos con desprecio y con una cierta agresividad.  También para  ella el viaje será  el principio de una  nueva libertad que le hará  abandonar las sayas de su madre y de su nodriza entre las que se oculta de las miradas insidiosas. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Recorremos los caminos de la Francia y la España en el año Mil,  en una absoluta rigurosidad histórica. Estamos ante una forma diferente de  acercarnos a este concepto: no solo se integra en la trama, los hechos y las referencias a reyes, a batallas, a personajes verídicos. La coherencia del universo descrito va mucho mas allá  de lo que estamos habituados, integra en la historia mundo cotidiano de los personajes, sus creencias, sus esperanzas, su concepto  vital y del mundo. Convivimos con la medicina y las enfermedades, con las reliquias y la religión, sus leyes  y sus costumbres, la etiqueta  de la corte y la de la soldadesca. Hasta con las modas tan diferentes en Francia y en España. Son tan reales las creencias en el mal de ojo, como la  constante presencia del terrible Almanzor acosando a los reinos cristianos. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La compañía avanza por un paisaje hostil, guiada por las estrellas peregrinas, que son su brújula y lazo con su origen. Entre cientos de obstáculos y adversidades, Doña Poppa será siempre el alma de la expedición que se enfrentara a su gente, a los obstáculos del camino y las dificultades financieras. Visitara y será huésped de reinas, de abades y  hasta de prostitutas, que la acogerán como lo que es una gran señora, preocupada por dejar en el recuerdo de las gentes con las entra en contacto, la generosidad de una dama bretona descendiente del héroe Roldan y de Carlomagno ¿o tal vez esta segunda parte mejor no tocarla?.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Conforme el camino  avanza,  se da cuenta que todas las historias tiene varias caras, que lo que en su Tierra era  un héroe  que cantan los juglares, en España esta al mismo nivel que el  temido y diabólico Almanzor. Hay muertos enterrados en varias tumbas a la vez, y santos de los que nunca había oído hablar, pero santos como son a ellos se encomienda. Busca en ellos el milagro con ansiedad, que su "naine" crezca, que su&amp;nbsp; hija deje de ser un monstruo, mientras planifica su futuro y el de sus hijas: casará a la mayor, le dejara el condado y ella su Lioneta se retirara a la seguridad de un convento. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y en medio de toda la aventura las niñas y sus juegos y sus celos y sus exigencias. El universo recobrado de &lt;b&gt;Ángeles Irisarri&lt;/b&gt;, nos acerca de nuevo los  personajes de anteriores novelas, que cobran una dimensión  paralela a la real: Minimus el  hombre sin memoria que anda  para atrás, Doña Andregoto, "La mujer de Vientos", la reina Toda, Doña Uzea, la dama de Finisterre, hija de un rey al que abandona  indignada por su pacto con los moros para refugiarse en el otro Finisterre. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Son muchas las historias que  vamos conociendo entrelazadas con esta búsqueda de redención.  Las leyendas artúricas cobran una dimensión diferente, las gestas de Roldan y sus compañeros  se tornan de un color distinto bajo otros puntos de vista,  Doña Andregoto, Doña Uzea, la reina Toda adquieren talla de mitos que conviven con las leyendas literarias, las religiosas y los mitos celtas. Todo un  universo real y vital, donde no se oculta el dolor,  ni  la guerra,  ni la maldad disfrazada de bondad,  ni la bondad que emana de lo condenable, se rechaza. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esta mezcla teje el entramado de una historia y de un viaje diferente en el que  conocemos  una sociedad  mucho mas próxima a la realidad de debió ser, sin estilizarla ni disfrazarla con la perspectiva contemporánea,  pero llena de una poética sencillez, mientras  descubrimos con sus personajes las dificultades de una peregrinación al borde del fin del milenio, con los terrores de un Apocalipsis inminente y el viaje díficil de los peregrinos acosados por los obtaculos orográficos y los picaros , bandoleros y la situación de guerra del camino. Siempre amenazados, siempre acosados por miedos y por un mundo tan diferente a aquel del provienen.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Ángeles de Irisarri&lt;/b&gt; crea un estilo diferente y su historia posee&amp;nbsp; un ritmo que rompe los esquemas narrativos a los que estamos acostumbrados en la novela histórica. Es una creadora de lenguaje literario,  actualizando un registro  algo olvidado  al traernos en el discurrir del discurso esas palabras&amp;nbsp; asociadas a lo mejor a los registros  léxicos de nuestras abuelas que cobran una nueva dimensión en el texto dotándolo de un leve tinte arcaizante.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La repetición de alguna estructura  proporciona a la lectura de un&amp;nbsp; ritmo que evoca la  oralidad o el discurrir de los pensamientos   y resalta las dudas y las motivaciones de la protagonista, Doña Poppa que se mueve entre el recuerdo de su amadísimo esposo,   las dudas sobre su hija Lioneta y la conciencia de que debe tomar decisiones impopulares para su séquito pero necesarias para asentar su liderazgo  y su condición de  noble que debe dejar un buen recuerdo a su paso  en forma de dignidad externa y  donativos generoso. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Dominan de nuevo los  personajes femeninos y la galería  excéntrica de atractivos figurantes que complementan a la vivaracha y antipática naine y a su madre ejemplar y terca en un escenario algo irreal que  permanecen en la memoria de un lector como una mueva página de esa Edad Media real y mágica en la que conviven  condesas, ayas, curanderas, reinas,  abades, alunados, putas y soldados  impulsados por los ideales, el instinto y la picaresca. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3698687418020389846-592344599355579248?l=revista.abretelibro.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
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&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/RevistabreteLibro/~4/MXQWcWXFHwA" height="1" width="1"/&gt;</description><link>http://feedproxy.google.com/~r/RevistabreteLibro/~3/MXQWcWXFHwA/la-estrella-peregrina-angeles-de.html</link><author>noreply@blogger.com (Julia)</author><thr:total>2</thr:total><feedburner:origLink>http://revista.abretelibro.com/2010/06/la-estrella-peregrina-angeles-de.html</feedburner:origLink></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-3698687418020389846.post-5005022240097602537</guid><pubDate>Sun, 20 Jun 2010 15:19:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-06-22T15:19:01.308+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Cuscurro</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Viajar para contarlo</category><title>Las ciudades invisibles. Italo Calvino - Cuscurro</title><description>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://blog.ediciona.com/wp-content/uploads/2008/04/las-ciudades-invisibles_italo-calvino.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" src="http://blog.ediciona.com/wp-content/uploads/2008/04/las-ciudades-invisibles_italo-calvino.jpg" style="cursor: pointer; height: 246px; width: 164px;" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“No es que Kublai Kan crea en todo lo que dice Marco Polo cuando le describe las ciudades que ha visitado en sus embajadas, pero es cierto que el emperador de los tártaros sigue escuchando al joven veneciano con más curiosidad y atención que a ningún otro de sus mensajeros o exploradores.” &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 255); font-weight: bold;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Con este comienzo ya se pueden intuir los lugares por donde va a transitar la aventura a la que se enfrenta el lector, que sabe además que toda lectura es un viaje, una aventura. La obra se estructura como un dialogo a dos: &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Marco Polo&lt;/span&gt;  y &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Kublai Kan&lt;/span&gt;. Este diálogo encorcheta diversos bloques de ciudades, sin nexo de unión entre ellas, donde el mercader de Venecia  va describiendo para su señor la infinidad de lugares por los que va viajando en sus diversas embajadas, a lo ancho de todo el imperio. Para el &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Gran Kan&lt;/span&gt; conocer cada una de estas ciudades también es un viaje, imaginario. Viaja a través de las acertadas descripciones de &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Marco Polo&lt;/span&gt;:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;"Sólo en los informes de Marco Polo, Kublai Kan conseguía discernir, a través de las murallas y las torres destinadas a desmoronarse, la filigrana de un diseño tan sutil que escapaba a la mordedura de las termitas.”&lt;/span&gt; &lt;span style="color: rgb(51, 51, 255); font-weight: bold;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a lo largo de este viaje compartimos la narración. Vamos descubriendo cada una de estas perlas dispersas a lo largo y ancho del territorio. Unas veces se dibujan ciudades, otras la forma de relacionarse entre sus habitantes, sus pensamientos, sus manera de ver la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Podría pensarse que se estable un dialogo entre Oriente y Occidente? Es muy posible que así sea ya que con cada narración de &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Marco Polo&lt;/span&gt; de cada nueva ciudad no podemos mas que imaginarnos maravillosas ciudades del Oriente salidas de los cuentos de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Las mil y una noches”&lt;/span&gt; trufadas con toques, costumbres y formas de ser occidentales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ítalo Calvino&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“En Las ciudades invisibles no se encuentran ciudades reconocibles. Son todas inventadas; he dado a cada una un nombre de mujer; el libro consta de capítulos breves, cada uno de los cuales debería servir de punto de partida de una reflexión válida para cualquier ciudad o para la ciudad en general”&lt;/span&gt; &lt;span style="color: rgb(51, 51, 255); font-weight: bold;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciertamente. Según vamos avanzando en la lectura nos daremos cuenta que ninguna de las ciudades que se describe es una ciudad real que pueda visitarse. Sin embargo todas y cada una de ellas pueden ser reconocidas en alguna de las inventadas ciudades en las que vivimos: las ciudades son puros artificios y las nuestras no lo van a ser menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas son imaginarias que toman forma en el preciso instante en que son descritas por &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Marco&lt;/span&gt; a &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Kublai&lt;/span&gt;, o tal vez son ciudades reales cuyas maravillas llegan a los oídos del &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Gran Kan&lt;/span&gt; gracias a la sagaz palabrería del veneciano. Unas construidas de retazos de memorias, otras de deseos forjados por cada uno de sus habitantes proyectando su ciudad ideal, algunas simbólicas para sus lugareños y sus visitantes, aquellas otras en cambio perpetuo pero todas reales, todas inventadas. Todas soñadas, todas recordadas. El fin y a cabo todas posibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Así —dice alguien— se confirma la hipótesis de que cada hombre lleva en la mente una ciudad hecha sólo de diferencias, una ciudad sin figuras y sin forma, y las ciudades particulares la rellenan.”&lt;/span&gt; &lt;span style="color: rgb(51, 51, 255); font-weight: bold;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ciudades como &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Despina&lt;/span&gt;, la deseada, que adquiere forma de barco para el camellero q&lt;a href="http://www.bifurcaciones.cl/004/instant/Invisibles/Isaura%20gris.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" src="http://www.bifurcaciones.cl/004/instant/Invisibles/Isaura%20gris.jpg" style="cursor: pointer; float: right; height: 255px; margin: 0pt 0pt 10px 10px; width: 160px;" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;ue se acerca con su caravana tras cruzar el desierto o por el contrario, se asemeja a las dunas del desierto para el navegante que la otea mientras arriba a puerto. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Isaura&lt;/span&gt;, la de los mil pozos, autocontenida sobre el perímetro del lago subterráneo del que liba el preciado líquido. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Sofronia&lt;/span&gt;, partida en dos mitades: edificios, palacios, viviendas, sólidas construcciones de piedra en una de sus mitades y tómbolas, atracciones, puestos de golosinas en la otra, y que tras acabar la temporada ve recoger estas pétreas construcciones dejando la feria atrás, marchándose a tomar asiento en la siguiente ciudad feriada. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Eutropia&lt;/span&gt;, ciudad de cambios, donde sus ciudadanos cada vez que se descubren cansados de sus trabajos, casas, vidas lo dejan todos a una cambiando juntos de trabajo, casa y vida para recomenzar de nuevo hasta el siguiente hartazgo. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Eusapia&lt;/span&gt;, ciudad para gozar de la vida, donde sus moradores para hacer mas llevadera el tránsito a la muerte eligen la profesión que tendrán una vez fallecidos en una &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Eusapia &lt;/span&gt;subterránea copia de la vital. Con tanta elección y cambio en la ciudad subterránea ya no se sabe si la ciudad inanimada es la copia de viva o al revés.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Todas misteriosas como las mujeres de las que han recogido su nombre, de tal manera que el viajero siente al abandonarlas que deja una amante. Y en el oyente brotan deseos y envidias nada mas escuchar las maravillas. Desdichados todos: el que escucha y el que narra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“ … un libro (creo yo) es algo con un principio y un fin (aunque no sea una novela en sentido estricto), es un espacio donde el lector ha de entrar, dar vueltas, quizás perderse, pero encontrando en cierto momento una salida, o tal vez varias salidas, la posibilidad de dar con un camino para salir”&lt;/span&gt; &lt;span style="color: rgb(51, 51, 255); font-weight: bold;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde luego éste tiene una puerta de entrada, una visita guiada de la mano del famoso mercader y una, varias o ninguna salida. Cada uno puede diseñar su propio itinerario: saltando de una ciudad a otra al azar, yendo adelante y atrás o de atrás hacia delante a lo largo de sus páginas o siendo mas clásico: de principio a fin. Como dice el autor &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“debe leerse como se leen los libros de poemas o de ensayos o, como mucho, de cuentos ”&lt;/span&gt; &lt;span style="color: rgb(51, 51, 255); font-weight: bold;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“… a veces ciudades diferentes se suceden sobre el mismo suelo y bajo el mismo nombre, nacen y mueren sin haberse conocido, incomunicables entre sí.”&lt;/span&gt; &lt;span style="color: rgb(51, 51, 255); font-weight: bold;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además de que una ciudad no se conozca a si misma, desgraciadamente nos encontramos cada vez con más frecuencia que las ciudades se están volviendo invisibles para sus propios moradores. Invisibles no porque no se miran sino porque no se admiran y deben ser los visitantes que llegan quienes no hacen descubrir toda su riqueza. El continuo ajetreo de la vida cotidiana, el ir y venir, las continuas prisas nos ocultan lo que tenemos delante y no vemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; “—¿Viajas para revivir tu pasado? —era en ese momento la pregunta del Kan, que podía también formularse así: ¿Viajas para encontrar tu futuro? &lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Y la respuesta de Marco: &lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;—El allá es un espejo en negativo. El viajero reconoce lo poco que es suyo al descubrir lo mucho que no ha tenido y no tendrá.”&lt;/span&gt; &lt;span style="color: rgb(51, 51, 255); font-weight: bold;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debemos empezar a convertirnos en verdaderos viajeros de nuestras vidas e ir exprimiendo cada momento para separar lo interesante de lo vacuo, el grano de la paja, lo que nos eleva de lo que nos destruye, tal como se lee en el último párrafo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“El infierno de los vivos no es algo que será; hay uno, es aquel que existe ya aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio.”&lt;/span&gt; &lt;span style="color: rgb(51, 51, 255); font-weight: bold;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 255); font-weight: bold;"&gt;[1]&lt;/span&gt; Las ciudades invisibles – Italo Calvino&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 255); font-weight: bold;"&gt;[2]&lt;/span&gt; Conferencia pronunciada por Calvino en inglés, el 29 de marzo de 1983, para los estudiantes de la Graduate Writing División de la Columbio University de Nueva York&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3698687418020389846-5005022240097602537?l=revista.abretelibro.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?a=6ZnDK6kZTj4:m_w4FDcvH9I:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/RevistabreteLibro/~4/6ZnDK6kZTj4" height="1" width="1"/&gt;</description><link>http://feedproxy.google.com/~r/RevistabreteLibro/~3/6ZnDK6kZTj4/las-ciudades-invisibles-italo-calvino.html</link><author>noreply@blogger.com (Cuscurro)</author><thr:total>3</thr:total><feedburner:origLink>http://revista.abretelibro.com/2010/06/las-ciudades-invisibles-italo-calvino.html</feedburner:origLink></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-3698687418020389846.post-2409175010823856231</guid><pubDate>Sun, 13 Jun 2010 22:57:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-06-14T00:57:53.903+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Viajar para contarlo</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Eduardo M.</category><title>Equivocado sobre Japón de Peter Carey. Viaje al corazón del manga - Eduardo M.</title><description>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Peter Carey&lt;/b&gt; viajó a Japón en el año 2002 con el propósito de entrevistar a algunos de los más prestigiosos autores de manga y anime. Además de conocer mejor estas manifestaciones de la cultura popular japonesa, el escritor australiano se proponía afianzar su relación con su hijo de doce años, que lo acompañaría en el viaje.&lt;/i&gt; Equivocado sobre Japón, &lt;i&gt;explícitamente subtitulado&lt;/i&gt; El viaje de un padre y su hijo, &lt;i&gt;recoge la experiencia&lt;/i&gt;. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5467691271978560930" src="http://3.bp.blogspot.com/_K26rWERyA30/S-EkPifJLaI/AAAAAAAAAro/3wt35URrFK0/s320/EquivocadoSobreJapon_PeterCarey.jpg" style="display: block; height: 320px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 183px;" /&gt;&lt;br /&gt;
El escritor &lt;b&gt;Peter Carey&lt;/b&gt; confiesa que sus primeras aproximaciones al manga y el anime no tenían otro objetivo que abrir una nueva vía de comunicación con su hijo adolescente, &lt;b&gt;Charley&lt;/b&gt;. Sin embargo, sus expectativas se vieron desbordadas por la riqueza y plasticidad de dos medios que sólo conocía superficialmente. El perfil de su público o la percepción social de ambos en su entorno original no coincidían con los de sus teóricos equivalentes en Occidente, el tebeo y la animación, con cuyos respectivos lenguajes encontraba coincidencias pero también divergencias notorias. Al mismo tiempo, no resultaba difícil vincular algunos de los rasgos temáticos y formales de aquellos productos de vocación popular con la cultura japonesa más académica. En definitiva, lo que en principio percibía como un instrumento que le permitiría acercarse a su hijo terminó resultándole interesante en sí mismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando el escritor se propone viajar a Japón y conocer personalmente a algunas de las figuras más relevantes del manga y el anime lo hace como un modo de compartir con su hijo una vivencia estimulante, pero también como un medio para satisfacer su propia curiosidad. El viaje se plantea simultáneamente como un puente entre dos culturas y dos generaciones: el manga y el anime serían la “&lt;i&gt;puerta trasera llamativa y luminosa&lt;/i&gt;” por la que &lt;b&gt;Carey&lt;/b&gt; se propone acceder a “&lt;i&gt;la mansión de la cultura japonesa&lt;/i&gt;”, pero también un pretexto para traspasar el caparazón emocional de su hijo adolescente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;Equivocado sobre Japón&lt;/i&gt; es, por tanto, la crónica de una relación familiar, pero también de un previsible choque entre culturas que padre e hijo vivirán de manera muy distinta. &lt;b&gt;Carey&lt;/b&gt; desmenuza tebeos y películas en busca de una clave interpretativa que le permita encuadrar el manga y el anime en el mosaico de la historia y la cultura japonesas. En sus sucesivas entrevistas con creadores japoneses, el escritor australiano se verá recurrentemente corregido en sus interpretaciones, sin que el profundo respeto que le muestran sus interlocutores deje de traslucir una cierta sorna. Cuando le pregunta a un fabricante de espadas por la faceta espiritual de su oficio éste le responde: “&lt;i&gt;¿Ha estado leyendo libros americanos?&lt;/i&gt;”. Su intento de vincular la tradición de los &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mecha_%28robot%29"&gt;mechas&lt;/a&gt; (robots gigantes) con la Segunda Guerra Mundial, la derrota militar de Japón y el miedo a la bomba atómica, despierta las suspicacias de &lt;b&gt;Yoshiyuji Tomino&lt;/b&gt;, creador de la serie &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mobile_Suit_Gundam"&gt;&lt;i&gt;Mobile Suit Gundam&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;, que le explica que su único propósito era vender robots de juguete. La conclusión de todo ello no es tanto que la cultura japonesa sea inaprensible para un occidental, cuanto que éste debe preguntarse hasta qué punto sus propias ideas están condicionadas culturalmente. Reconociéndose equivocado sobre Japón, &lt;b&gt;Carey&lt;/b&gt; acepta que su mirada está dirigida, que encuentra en las ficciones japonesas aquello que busca: una espiritualidad folclórica, la huella imborrable del conflicto armado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La experiencia de &lt;b&gt;Charley&lt;/b&gt; es más directa e intuitiva. La suya es una fascinación que no hace preguntas, sino que acepta la cultura japonesa en su literalidad. Prefiere fotografiarse con los artistas que admira a interrogarlos acerca de su obra. Tiene claro los lugares que quiere visitar y se orienta en un territorio desconocido con sorprendente facilidad. En Tokio, &lt;b&gt;Charley&lt;/b&gt; conoce personalmente a &lt;b&gt;Takashi&lt;/b&gt;, un joven de su edad con el que había contactado a través de Internet, y la relación entre ambos fluye con naturalidad. Su actitud es la propia de alguien de su edad, probablemente más superficial que la de su padre, pero también más franca y desprejuiciada. Si a lo largo del relato su autoconfianza se ve fortalecida es, en buena medida, al constatar la falibilidad de su padre allí donde él se siente cómodo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque los errores recurrentes de &lt;b&gt;Carey&lt;/b&gt; acerca de la cultura japonesa parecen situarlo en un plano distanciado, su crónica encuentra momentos de una emotividad indiscutible. Uno de ellos es el relato del bombardeo de Tokio en 1945 por parte de un superviviente y su relación con la película &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/La_tumba_de_las_luci%C3%A9rnagas"&gt;&lt;i&gt;La tumba de las luciérnagas&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;. Otro, sin duda, la culminación del viaje de la manera que cualquier aficionado al anime desearía: conociendo personalmente a &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Hayao_Miyazaki"&gt;&lt;b&gt;Hayao Miyazaki&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;, creador de largometrajes de animación tan inolvidables como &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mi_vecino_Totoro"&gt;&lt;i&gt;Mi vecino Totoro&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/La_princesa_Mononoke"&gt;&lt;i&gt;La princesa Mononoke&lt;/i&gt;&lt;/a&gt; o &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/El_viaje_de_Chihiro"&gt;&lt;i&gt;El viaje de Chihiro&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;Equivocado sobre Japón&lt;/i&gt; puede resultar una lectura decepcionante si se aborda como un libro de viajes al uso. &lt;b&gt;Peter Carey&lt;/b&gt; renuncia a mostrarse como una autoridad en cualquiera de los aspectos que trata en su libro: no se considera un experto en manga o anime, sino un aficionado, poco más que un neófito; en cuanto a su aproximación a la cultura japonesa, prefiere dejar constancia de sus errores a ofrecer su propia visión sobre aquel país. Es en la búsqueda del otro (otro país, otra cultura, otra generación) en lo que el libro se centra. No exponiendo sus conclusiones, se invita al lector a que extraiga las suyas propias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Peter Carey&lt;/b&gt; (2008): &lt;i&gt;Equivocado sobre Japón. El viaje de un padre y su hijo&lt;/i&gt;. Mondadori. Barcelona.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3698687418020389846-2409175010823856231?l=revista.abretelibro.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?a=W-WRD4buYCs:yB0ldkdf4CU:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/RevistabreteLibro/~4/W-WRD4buYCs" height="1" width="1"/&gt;</description><link>http://feedproxy.google.com/~r/RevistabreteLibro/~3/W-WRD4buYCs/equivocado-sobre-japon-de-peter-carey.html</link><author>noreply@blogger.com (Ollo de Vidro)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_K26rWERyA30/S-EkPifJLaI/AAAAAAAAAro/3wt35URrFK0/s72-c/EquivocadoSobreJapon_PeterCarey.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>3</thr:total><feedburner:origLink>http://revista.abretelibro.com/2010/06/equivocado-sobre-japon-de-peter-carey.html</feedburner:origLink></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-3698687418020389846.post-1565410419352158216</guid><pubDate>Wed, 09 Jun 2010 22:29:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-06-10T00:29:16.871+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Viajar para contarlo</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Recomendaciones</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Runita</category><title>Matar un ruiseñor, de Harper Lee (1960) - Runita</title><description>&lt;a href="http://literaturayliteratura.files.wordpress.com/2009/06/matar-a-un-ruisenor2.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" src="http://literaturayliteratura.files.wordpress.com/2009/06/matar-a-un-ruisenor2.jpg" style="cursor: pointer; display: block; height: 500px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 314px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Jean Louise Finch, conocida como Scout, rememora un año de su infancia en los años 30 en Maycomb, un pueblo de Alabama. Allí vivía con su hermano Jem y su padre, Atticus, abogado de profesión. Éste decide defender en un juicio a Tom Robinson, un joven negro acusado de violar a una mujer blanca. Mientras tanto, Jem y Scout pasan el verano jugando con un nuevo amigo, Dill, llegado de la ciudad. Los tres se hallan fascinados por la presencia de su extraño vecino Boo Radley.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es ése el verano en que Scout descubre qué son los prejuicios raciales, la intolerancia, los códigos sociales sureños y el rechazo hacia lo diferente, pero, sobre todo, el coraje y la justicia. Sin embargo, no se trata de una novela dramática, sino que está contada desde la candidez de Scout y con los justos toques de crítica y humor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aparte de algunos ensayos, es la única novela publicada por &lt;b&gt;Harper Lee&lt;/b&gt;, y resultó ganadora del &lt;b&gt;Premio Pulitzer&lt;/b&gt; en 1961. Al año siguiente fue llevada al cine por Robert Mulligan, con Gregory Peck en el papel de Atticus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como curiosidad, se dice que la novela puede tener algún matiz autobiográfico, y que el personaje de Dill está inspirado en la infancia de &lt;b&gt;Truman Capote&lt;/b&gt;, amigo personal de &lt;b&gt;Harper Lee&lt;/b&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3698687418020389846-1565410419352158216?l=revista.abretelibro.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?a=n8ydEAYGftA:8v72CTfU6NQ:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/RevistabreteLibro/~4/n8ydEAYGftA" height="1" width="1"/&gt;</description><link>http://feedproxy.google.com/~r/RevistabreteLibro/~3/n8ydEAYGftA/matar-un-ruisenor-de-harper-lee-1960.html</link><author>noreply@blogger.com (Runita)</author><thr:total>2</thr:total><feedburner:origLink>http://revista.abretelibro.com/2010/06/matar-un-ruisenor-de-harper-lee-1960.html</feedburner:origLink></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-3698687418020389846.post-7994448863157511924</guid><pubDate>Sun, 06 Jun 2010 20:51:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-06-06T22:53:07.856+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Viajar para contarlo</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Sue_Storm</category><title>John Steinbeck y Viajes con Charley: Vagabundear - Sue Storm</title><description>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_6LLxJZ8h0oY/S_P5Sdy3GaI/AAAAAAAAEvM/fKv3keGpISs/s1600/charley+%26+steinbeck.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5472992067816200610" src="http://2.bp.blogspot.com/_6LLxJZ8h0oY/S_P5Sdy3GaI/AAAAAAAAEvM/fKv3keGpISs/s320/charley+%26+steinbeck.jpg" style="display: block; height: 320px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 284px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;A los cincuenta y ocho años de edad, poco antes de recibir el Premio Nobel de Literatura y recién recuperado de un ictus, &lt;b&gt;John Steinbeck&lt;/b&gt; (Salinas, California, 1902 – Nueva York, 1968) se impuso todo un desafío: recorrer los Estados Unidos al volante de una autocaravana, con la única compañía de su viejo caniche “Charley.” Acompañando a esta pareja, contemplamos cómo el país más poderoso del mundo es sacudido por los cambios políticos y sociales propios del momento, y a la vez participamos de las reflexiones del autor, preñadas de enseñanzas sobre la vida, la naturaleza y el ser humano. &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;“He visto una mirada especial en los ojos de los perros, una mirada fugaz de desprecio asombrado, y estoy convencido de que los perros piensan que los humanos están locos.”&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;i&gt;John Steinbeck, “Viajes con Charley”&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;También Elaine Steinbeck albergaría serias dudas sobre la salud mental de su marido cuando éste le expusiera por primera vez su proyecto para el otoño de 1960: rodar por carreteras secundarias durante tres meses, sin más compañía que la de un caniche achacoso, sin ver otra cosa que pueblos de mala muerte y parajes solitarios, sin hablar con un alma viviente durante días enteros. Y todo, ¿para qué? ¿Simplemente para sacudirse el “virus del desasosiego”, el prurito del viajero, que había vuelto a apoderarse de él una vez más? ¿O porque, como escritor estadounidense, que se ganaba la vida escribiendo sobre los Estados Unidos, sentía que estaba estafando a sus lectores por llevar veinticinco años instalado en un cómodo triángulo entre Nueva York, Chicago y San Francisco? &lt;b&gt;Steinbeck &lt;/b&gt;nos cuenta cómo amigos y familiares intentaron convencerle para que desistiera de su idea, y en cambio se dedicara a hacer una vida más sana y a cuidar de su salud. Sólo Elaine, pensara lo que pensara, se mantuvo al margen de ese coro de sirenas bienintencionadas; en ningún momento pretendió hundir a su marido entre algodones, ni obligarle a renunciar a su forma de vida en aras de un pequeño aumento en la duración de ésta. Ella sabía que, para &lt;b&gt;John Steinbeck&lt;/b&gt;, la vida no tenía valor alguno si no se vivía en plenitud. Por eso, aplaudió su idea, se reunió con él en dos ocasiones en el curso de su viaje, y posteriormente le ayudó a elegir el título de este libro, recordándole una obra de &lt;b&gt;Stevenson&lt;/b&gt; que ambos apreciaban, &lt;i&gt;Viajes en burro por las Cevennes&lt;/i&gt;. &lt;b&gt;Steinbeck&lt;/b&gt; reconoce el mérito de Elaine con palabras cariñosas, dentro de su estilo habitual: “&lt;i&gt;Soy muy afortunado por tener una mujer a la que le gusta ser una mujer, lo que significa que le gustan los hombres, no los bebés ancianos.&lt;/i&gt;”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de adentrarse en el relato del viaje, el autor dedica un número considerable de páginas a describir a quien va a ser su cabalgadura: “Rocinante”, la autocaravana que le fabrican especialmente para la ocasión. &lt;b&gt;Steinbeck&lt;/b&gt; no quiere una caravana enganchada a un vehículo a modo de remolque; quiere lo que él llama una “casa móvil”, algo que le garantice una mínima intimidad para sí y su compañero, coche y casa en un solo cuerpo. El resultado es, para nuestros ojos actuales, un poco chocante: algo así como una furgoneta con una casa prefabricada encaramada a sus espaldas, que se conserva en la casa-museo del autor en Salinas, California. Algunos detalles de la vida en el interior de este artefacto van a quedar para siempre en la memoria del lector, como el extraordinario sistema que &lt;b&gt;Steinbeck&lt;/b&gt; inventa para lavar su ropa durante el viaje y que hoy calificaríamos de ecológico; o la historia del reventón de una rueda en un domingo lluvioso en Oregón, que solucionará un buen samaritano con pinta de ogro y corazón de ángel.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Poco antes de la partida, el huracán “Donna” azota las costas de Long Island, donde &lt;b&gt;Steinbeck&lt;/b&gt; tiene su hogar. Son realmente apasionados los párrafos en los que el autor narra cómo, en medio del huracán, sale de su casa, llega hasta el embarcadero y lucha completamente solo contra las aguas embravecidas y el furor del viento, hasta que consigue salvar su barco, el &lt;i&gt;Fayre Eleyne&lt;/i&gt;, anclándolo en lugar seguro. Algunos estudiosos, como la profesora &lt;b&gt;Janet West&lt;/b&gt;, han visto en este episodio un recurso narrativo: una forma de introducir expectativas dramáticas en la preparación del viaje, haciendo al lector preguntarse si “Rocinante” será destruido por el huracán, o si el mismo Steinbeck llegará a cambiar de idea y a modificar en algo sus planes iniciales. Mi opinión como lectora es muy distinta. El gran &lt;b&gt;John Steinbeck&lt;/b&gt;, el autor de la hermosa prosa áspera, capaz de conmovernos hasta la última fibra, no necesita elementos de melodrama. Más bien, entiendo que emplea esta ocasión para presentarse ante sus lectores como un hombre físicamente fuerte, y no como el casi anciano de frágil salud en que su familia y amistades han tratado de convertirlo. Quiere viajar solo con Charley, quiere beber whisky a la luz de la luna, y hablar con desconocidos, y arreglárselas por su cuenta, y nadie se lo va a impedir. Aunque a veces se le pase por la cabeza que, al fin y al cabo, se está mucho mejor en casa que rodando por los caminos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y cómo no, &lt;b&gt;Steinbeck&lt;/b&gt; nos presenta a su compañero de viaje, Charley, o Charles le Chien: “&lt;i&gt;un caniche francés viejo y caballeroso&lt;/i&gt;”, de color azulado “&lt;i&gt;cuando está limpio&lt;/i&gt;”, al que “&lt;i&gt;no hay cosa que le guste más que ir de un sitio para otro&lt;/i&gt;”. El autor sabe que la presencia del perro es un buen elemento para romper el hielo con desconocidos, y confía en que a lo largo de su aventura le siga proporcionando, además de compañía, oportunidades para trabar conversación. Pero el Charley que los lectores vamos a conocer en estas páginas es más que un perro. &lt;b&gt;Steinbeck&lt;/b&gt;, alrededor de él, construye un personaje literario de acusada personalidad, que será un hábil contrapunto para la narración en primera persona, consiguiendo así que el libro ofrezca algo más que un interminable discursear del autor. Charley es todo un carácter y, sin traicionar su naturaleza canina, hay momentos en los que casi se humaniza, como en la original celebración de su cumpleaños, o cuando dialoga con su amo en un cruce de pensamientos en el que ambos leen en la mirada del otro. Quien tenga o haya tenido un perro en su vida, sabrá que esto sucede. Aunque no es fácil de contar. &lt;b&gt;Steinbeck&lt;/b&gt; nos transmite momentos así de una forma magistral, entreverando fantasía y realidad, y llevando al lector a su terreno tan hábilmente, que éste acepta a Charley tal y como se le presenta, y tanto se familiariza con él, que le parece sentir el tacto de sus rizos de caniche y oír su mítico “fftt”..., la llamada del único perro del mundo que sabe pronunciar la letra “f”.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pues bien, cuando, tras largos preparativos, &lt;b&gt;Steinbeck&lt;/b&gt; y Charley comienzan sus erráticas idas y venidas a lomos de “Rocinante” por todo lo largo y ancho de los Estados Unidos, se despliega ante el lector un relato de viajes extremadamente original, tanto que casi se sale de los cánones del género. No idealiza ni paisajes ni personas. Hace un libro de viajes a su manera: descarnadamente sincero, reflexivo, aunque no exento de humor ni de comprensión. Él ha salido a buscar “el corazón del país” y no se recata en mostrar lo que ha encontrado. Habla de los residuos y de la basura que se acumulan en los extrarradios de las grandes ciudades, en una época en la que el concepto de reciclaje aún no se ha abierto camino. De gentes que en su mayoría son decididamente antipáticas, recelosas, desconfiadas, cuando no malintencionadas como los vecinos de Maine, que disfrutan dando indicaciones equivocadas a los forasteros para extraviarlos adrede. De la decepción que le supone llegar a la Gran Divisoria, en las Montañas Rocosas, y encontrarse con que no es tal, sino que el paisaje va cambiando gradualmente, sin accidentes geográficos violentos. O de sus tropiezos con la burocracia, absurda y desesperante como en cualquier otro lugar del mundo. Así expone nuestro autor muchas de sus vivencias, aunque no deja de usar un tono amable, casi siempre teñido de humor. Si hay gente que no es capaz de disfrutar la belleza del campo en una noche estrellada, que no ve más allá de la asepsia del plástico y la -para ellos- tranquilizadora uniformidad de los moteles, peor para ellos: ni &lt;b&gt;Steinbeck&lt;/b&gt; ni Charley son de esa opinión. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero también hay una botella de coñac francés abierta en una hermosa noche de otoño y compartida con una familia de temporeros, que han venido a Maine desde Canadá para la recogida de la patata: su presencia no puede menos que evocar en el lector el recuerdo de los protagonistas de &lt;i&gt;Las uvas de la ira&lt;/i&gt;, aunque el autor, evitando mostrarse autocomplaciente, no haga ninguna alusión a ello. Hay un buen veterinario, competente como profesional y de cálido trato como persona, que, en contraste con otro inepto colega que antes interviene, sabe aliviar a Charley de su dolencia y a &lt;b&gt;Steinbeck&lt;/b&gt; de su preocupación. Hay un joven que sueña con huir del campo y ser peluquero en la ciudad, aunque su padre se ría de sus ambiciones. Y, al fondo, la naturaleza, salvaje y hermosa, allí donde aún no ha sido expoliada por el hombre: los paisajes de Montana, de los que &lt;b&gt;Steinbeck&lt;/b&gt; se confiesa enamorado; la mística arrogancia de las sequoyas gigantes de California; la aventura de los dos coyotes a los que nuestro autor perdona la vida en el desierto de Mojave, cuando ya los tiene en el punto de mira de su rifle de caza... O la visita a su ciudad natal, Salinas, narrada con palabras en las que tantos podemos reconocernos: “&lt;i&gt;Mi ciudad natal había cambiado y yo, al haberme ido, no había cambiado con ella. En mi recuerdo se alzaba como antaño y su apariencia exterior me desconcertaba y me enfurecía&lt;/i&gt;.” &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entre todas las anécdotas narradas, yo elegiría dos como mis preferidas. La primera es el encuentro con un actor ambulante en Minnesota, cerca de Maple, junto al río Alice: el lector llega a lamentar que se le hayan dedicado pocas páginas a este heredero de los cómicos de la legua, porque se siente tan encantado con su compañía, y tan intrigado acerca de su historia, como el propio &lt;b&gt;Steinbeck&lt;/b&gt; confiesa estarlo; pero nada puede hacerse, porque el actor, fiel a sus principios, decide dejar a su público haciéndose preguntas, y abandonar el escenario, “limpia y decididamente”. Y en segundo lugar, la estancia del autor en el hotel Ambassador East de Chicago, cuando, esperando la llegada de su mujer, y ante la falta de habitaciones disponibles, le asignan una que aún conserva todas las huellas del anterior ocupante, para que al menos pueda descansar mientras preparan la suya. Hay que llamarse &lt;b&gt;John Steinbeck&lt;/b&gt; para crear, aprovechando esta ocasión, la melancólica sombra de Harry el Solitario, y saber insuflarle tanta vida con sólo cuatro trazos. Me ha evocado al Willy Loman de &lt;b&gt;Arthur Miller&lt;/b&gt;, pero aún con sus sueños intactos, en su mediana edad, antes de que le hayan robado el futuro. Pobre Harry. Nadie que haya leído esas páginas podrá olvidarle, aunque sólo hayamos visto su sombra. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Steinbeck &lt;/b&gt;lleva un plan de viaje más o menos trazado, pero no teme apartarse de él cuando el impulso o las circunstancias lo determinan así. Desde un principio, su idea fundamental ha sido la de vagabundear, o, como él dice en su peculiar castellano, “vacilar”: recorrer millas sin un rumbo demasiado fijo. Precisamente eso es lo que tantos de sus interlocutores a lo largo de la ruta le envidian: ¡quién pudiera ser libre como él, andar de acá para allá, ver cosas nuevas! Y vaya si el autor es un vagabundo en toda regla, hasta el punto de perderse en muchísimas ocasiones; la última, ya al regreso, en pleno tráfico nocturno de Nueva York, cuando sólo gracias a la ayuda de “&lt;i&gt;un poli a la antigua, de cara colorada y agradable y unos ojos azules glaciales&lt;/i&gt;” encontrará el camino de su casa. Es la última de sus aventuras en este viaje, y gracias a ella cerramos el libro con una sonrisa.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Porque no todo en este relato es naturaleza, lirismo y tipos curiosos. También nos habla del miedo que hay en el corazón de las gentes: miedo al futuro, incertidumbre sobre lo que traerá la década recién inaugurada, en la que sólo se oye hablar de misiles soviéticos y guerra fría. Y nos retrata el mal en estado puro: el racismo en los estados del Sur, que, a pesar del lento pero imparable avance de las leyes de integración, no desperdicia ninguna oportunidad para erguir, como una víbora, su furiosa cabeza. El autor lo experimentará durante su breve visita a Nueva Orleáns, de donde sale asqueado, "&lt;i&gt;enfermo de náuseas tediosas e impotentes&lt;/i&gt;", según sus propias palabras. Había llegado hasta allí impulsado por la curiosidad, deseando ver por sí mismo algo muy aireado por la prensa de la época: las protestas diarias de un grupo de mujeres, a las que apodaban “las animadoras” (&lt;i&gt;the cheerleaders&lt;/i&gt;), contra la asistencia de una niña negra a una escuela que, hasta entonces, había estado reservada a los blancos. Pero el espectáculo resultó ser mucho más terrible de lo que él había imaginado. Nunca, en ningún lugar, había sido testigo de nada parecido: un torrente de odio, vertido por un número ingente de gargantas, precipitándose sobre una niña pequeña. Abrumado, horrorizado, se apresuró a salir de la ciudad que alentaba tal barbarie. La narración de esta experiencia, aunque trata de mantenerse en un tono contenido, es impresionante por su cercanía. Y el lector siente ganas de aplaudir con toda su alma cuando, unos kilómetros más allá, &lt;b&gt;Steinbeck&lt;/b&gt; pone de patitas en la calle a un autostopista que ha alabado a las “animadoras” porque, según él, "cumplen con un deber". Bendita sea la marea de la Historia, que poco a poco va barriendo estas actitudes hasta el abismo del olvido. Y benditos también los valientes que, en tiempos difíciles, saben colocarse en el lugar correcto.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Como lectora, tengo que decir que terminar este libro fue como despedirme de dos amigos, con los que hubiera pasado unos enriquecedores días de vacaciones, compartiendo buenos y malos momentos. Es especial el cariño que se llega a sentir por tan magnífica pareja: de un lado, un hombre de una pieza, la integridad personificada, el creador de tantas historias inolvidables, en la cumbre de su madurez literaria y vital; y junto a él, Charley, el carismático caniche, un diplomático nato que, inexplicablemente, también es capaz de lanzarse a ladrido limpio contra los osos en Yellowstone. De los dos he aprendido grandes lecciones de dignidad, valentía y coherencia personal... y perruna.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;BIBLIOGRAFÍA&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Steinbeck, John: “Viajes con Charley. En busca de América”. Altaïr, 2002. Traducción de José Manuel Flórez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
West, Janet: “Book Discussion Guide: Travels with Charley by John Steinbeck”. NoveList/EBSCO Publishing, 2005.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3698687418020389846-7994448863157511924?l=revista.abretelibro.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?a=S6hW-OEcj90:cEB9iZX-8dE:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/RevistabreteLibro/~4/S6hW-OEcj90" height="1" width="1"/&gt;</description><link>http://feedproxy.google.com/~r/RevistabreteLibro/~3/S6hW-OEcj90/john-steinbeck-y-viajes-con-charley.html</link><author>noreply@blogger.com (Sue_Storm)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_6LLxJZ8h0oY/S_P5Sdy3GaI/AAAAAAAAEvM/fKv3keGpISs/s72-c/charley+%26+steinbeck.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>7</thr:total><feedburner:origLink>http://revista.abretelibro.com/2010/06/john-steinbeck-y-viajes-con-charley.html</feedburner:origLink></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-3698687418020389846.post-1368655957613484586</guid><pubDate>Sun, 30 May 2010 21:25:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-07-31T21:25:24.070+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Viajar para contarlo</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Julia Duce Gimeno</category><title>Viajar para contarlo - Julia Duce Gimeno</title><description>&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center; CLEAR: both" class="separator"&gt;&lt;a style="MARGIN-LEFT: 1em; MARGIN-RIGHT: 1em" href="http://3.bp.blogspot.com/_B5KNyykgLmM/TALYM6nrh3I/AAAAAAAAAQQ/sI4unHn1BUY/s1600/portada_pdf7.jpg" imageanchor="1"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/_B5KNyykgLmM/TALYM6nrh3I/AAAAAAAAAQQ/sI4unHn1BUY/s640/portada_pdf7.jpg" width="452" height="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify" class="quotecontent" color="black"&gt;La literatura de viajes es tal vez una de las más difíciles de acotar. Caben en ella todas las interpretaciones posibles, porque la literatura es en sí misma un viaje de la imaginación a mundos y universos que descubren al lector historias, aventuras, lugares y personajes a los que se accede mediante el vínculo que a través del libro establecen el autor y su lector.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Delimitando contenidos, podríamos definir viajes como el doble proceso que nos amplía horizontes y nos hace crecer como individuos y en experiencia. Pero no deja de ser una visión algo escasa y ramplona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el principio de los tiempos está presente en las primeras creaciones literarias: en la Biblia el Éxodo no deja de ser el viaje de todo un pueblo en busca de un lugar en la historia, de su identidad como nación y como raza, La Odisea una travesía en la que la aventura es el viaje y el destino solo el final que sirve como excusa para esta exploración de un mundo conocido, La Eneida la hazaña de un pueblo exiliado destinado a cimentar sobre la derrota el futuro de un imperio , nuestro Mio Cid la búsqueda de la redención de un héroe, la picaresca el viaje de un aventurero de pacotilla, los libros de caballerías los sueños de grandeza de una sociedad en pos de sus ideales… son historias de aventuras itinerantes, las novelas sentimentales la búsqueda del amor o de la estabilidad social de unas mujeres mermadas en capacidades y abocadas a un único destino, las Bildungsroman, ese género que lleva a sus protagonistas al viaje desde la adolescencia a la madurez, los viajes en el tiempo y sobre todo ese género consagrado en el romanticismo e iniciado en la Ilustración de la segunda mitad del siglo XVIII que son los libros de viajes y que constituye la forma más obvia de entender este tipo de narraciones: viajeros que recorren países y acumulan experiencia para otros que vendrán detrás…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queremos en este número dar una visión amplia del género siempre desde nuestras opciones personales y siendo conscientes de la cantidad de perfiles que nos dejamos. Dejamos a los lectores abierta la puerta para hacer una amplia reinterpretación de las miles de posibilidades a las que los libros nos abren la imaginación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Artículos: &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://revista.abretelibro.com/2010/06/john-steinbeck-y-viajes-con-charley.html"&gt;John Steinbeck y viajes con Charley: Vagabundear&lt;/a&gt; - Sue Storm&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://revista.abretelibro.com/2010/06/equivocado-sobre-japon-de-peter-carey.html"&gt;Equivocado sobre Japón, de Peter Carey. Viaje al corazón del manga&lt;/a&gt; - Eduardo M. &lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://revista.abretelibro.com/2010/06/las-ciudades-invisibles-italo-calvino.html"&gt;Las ciudades invisibles, de Italo Calvino&lt;/a&gt; - Cuscurro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://revista.abretelibro.com/2010/06/la-estrella-peregrina-angeles-de.html"&gt;La estrella peregrina, de Ángeles de Irisarri&lt;/a&gt; - Julia Duce Gimeno&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://revista.abretelibro.com/2010/07/las-torres-de-trebisonda-de-rose.html"&gt;Las torres de Trebisonda, de Rose Macaulay&lt;/a&gt; - Babel&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://revista.abretelibro.com/2010/06/viajes-con-herodoto-ryszard-kapuscinski.html"&gt;Viajes con Herodoto, Ryszard Kapuscinski: de la mano de dos grandes viajeros&lt;/a&gt; - Margarita Santos (Murke) &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://revista.abretelibro.com/2010/06/el-leopardo-de-las-nieves-un-viaje.html"&gt;El leopardo de las nieves, un viaje interior al corazón del Tibet&lt;/a&gt; - Luis Ángel Oliva París (Fley)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3698687418020389846-1368655957613484586?l=revista.abretelibro.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?a=BSNQ4jJj0Po:2s-4QBF1vL0:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/RevistabreteLibro/~4/BSNQ4jJj0Po" height="1" width="1"/&gt;</description><link>http://feedproxy.google.com/~r/RevistabreteLibro/~3/BSNQ4jJj0Po/viajar-para-contarlo-julia-duce-gimeno.html</link><author>noreply@blogger.com (Julia)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_B5KNyykgLmM/TALYM6nrh3I/AAAAAAAAAQQ/sI4unHn1BUY/s72-c/portada_pdf7.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total><feedburner:origLink>http://revista.abretelibro.com/2010/05/viajar-para-contarlo-julia-duce-gimeno.html</feedburner:origLink></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-3698687418020389846.post-824554137186984711</guid><pubDate>Thu, 27 May 2010 12:36:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-05-27T14:36:45.550+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Recomendaciones</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Runita</category><title>Cuatro hermanas, de Jetta Carleton (1962) - Runita</title><description>&lt;a href="http://www.blogseitb.com/pompasdepapel/wp-content/uploads/2009/11/LIBRO.Cuatro-hermanas.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" src="http://www.blogseitb.com/pompasdepapel/wp-content/uploads/2009/11/LIBRO.Cuatro-hermanas.jpg" style="cursor: pointer; display: block; height: 400px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 261px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En los años cincuenta, una familia se reúne en su granja de Missouri, en la América rural, para compartir unos días de verano. Tres hermanas, ya mayores, vuelven a la casa donde pasaron su infancia y donde está siempre presente la sombra de Mathy, la hermana ausente. Allí comparten muchos momentos, disfrutando especialmente de la floración de las damas de noche al caer la tarde.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Tomando esta situación como punto de partida, se nos va narrando la infancia y juventud de cada hermana, retrocediendo en el tiempo desde el presente. Se retrata su carácter, sus amores, sus dificultades, su actitud ante la vida y los hechos que las han marcado. Remontándose más, se relata también la juventud de su padre y su unión a la madre. El capítulo dedicado a ésta es el que cierra el libro de manera circular, llevándonos de nuevo al presente.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Narrando con sencillez en su único libro publicado, &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Jetta Carleton&lt;/span&gt; retrata la unión de una familia a lo largo de los años.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3698687418020389846-824554137186984711?l=revista.abretelibro.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?a=f0LSzE1DDhI:oKk-ZXhvdNU:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/RevistabreteLibro/~4/f0LSzE1DDhI" height="1" width="1"/&gt;</description><link>http://feedproxy.google.com/~r/RevistabreteLibro/~3/f0LSzE1DDhI/cuatro-hermanas-de-jetta-carleton-1962.html</link><author>noreply@blogger.com (Runita)</author><thr:total>6</thr:total><feedburner:origLink>http://revista.abretelibro.com/2010/05/cuatro-hermanas-de-jetta-carleton-1962.html</feedburner:origLink></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-3698687418020389846.post-7363804363764008248</guid><pubDate>Mon, 24 May 2010 08:46:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-05-24T10:46:29.888+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Montse Gallardo</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Disfrutando como niños. Literatura... ¿infantil?</category><title>La infancia triste o de cómo los libros nos muestran que la niñez no siempre es una época feliz - Montse Gallardo</title><description>&lt;div&gt;&lt;a href="http://snarla.files.wordpress.com/2008/01/littlematchgirl.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" src="http://snarla.files.wordpress.com/2008/01/littlematchgirl.jpg" style="display: block; height: 245px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 200px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;Lo maravilloso de la infancia es que cualquier cosa es en ella una maravilla&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Gilbert Keith Chesterton&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
Estamos habituados a las imágenes tiernas e inocentes de la infancia, retratada en muchas ocasiones como el momento más feliz de la vida, en el que el juego, los amigos y la familia son los ejes de unas vivencias plenas y felices.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
Pero la literatura –infantil y adulta- nos aporta variados ejemplos de otras infancias más duras y desgraciadas, en las que el mundo y –en no pocas ocasiones- la propia familia son una amenaza para los niños y niñas que transitan por cuentos, poemas y novelas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
En este sentido, los referentes más claros los encontramos en los cuentos infantiles clásicos escritos y/o recopilados por &lt;b&gt;Perrault&lt;/b&gt;, los hermanos &lt;b&gt;Grimm&lt;/b&gt;, &lt;b&gt;Madame d’Aulnoy&lt;/b&gt; y, años más tarde, por &lt;b&gt;Hans Christian Andersen&lt;/b&gt;. Estos cuentos nos presentan un mundo duro para niños y niñas privados de las alegrías de su edad, del amor y cuidado de su familia y de la seguridad de un hogar. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt; &lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
Para quien esto escribe, un cuento paradigmático y estremecedor que refleja bien el planteamiento de la infancia infeliz es &lt;i&gt;La vendedora de fósforos&lt;/i&gt;, de &lt;b&gt;Hans Christian Andersen&lt;/b&gt;, en el que una pobre niña debe aguantar los rigores del frío invernal y del hambre para lograr vender unos fósforos y así llevar algo de dinero a casa. En este cuento, a diferencia de muchos otros, no hay final feliz; no aparece ningún hada madrina ni ninguna reina amable que salve a la pequeña vendedora. La crudeza de este cuento refleja bien la situación de tantos niños y niñas pobres, obligados a trabajar para a ayudar a su familia o para, simplemente, tener algo de comer en el día. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
Al igual que en &lt;i&gt;Oliver Twist&lt;/i&gt;, de &lt;b&gt;Charles Dickens&lt;/b&gt; (otro paradigma del reflejo literario de la infancia explotada), se nos presenta una realidad sin adornos ni artificios, más habitual hoy en día de los reportajes periodísticos que de la literatura infantil y juvenil contemporánea. En el mundo real los niños huérfanos o trabajan o roban o se mueren de hambre. ¡Qué infancia tan feliz! &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
Tener una familia, por otra parte, no garantiza ni amor ni cuidados; y si no, que se lo pregunten a Pulgarcito o a Hansel y Gretel, abandonados todos ellos por sus padres para no verlos morir de hambre, conducta que en ambos cuentos pretende pasar como compasiva, pero que en palabras del estudioso de los cuentos &lt;b&gt;Bruno Bettelheim&lt;/b&gt;, en su ya clásico &lt;i&gt;Psicoanálisis de los cuentos de hadas&lt;/i&gt;, sólo refleja que &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;“la pobreza y las privaciones no mejoran el carácter del hombre, sino que lo hacen más egoísta, menos sensible a los sufrimientos de los demás y, así pues, inclinado a actuar de modo perverso”&lt;/i&gt; (1983, p. 225) &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
Los hermanos, que en los cuentos mencionados anteriormente son un apoyo, a veces son el enemigo por envidias o egoísmo, como en los cuentos de &lt;i&gt;Fortunata&lt;/i&gt; de &lt;b&gt;Madame D’Aulnoy&lt;/b&gt; o el más popular de &lt;i&gt;La Cenicienta&lt;/i&gt;, cuya versión más conocida es la de los hermanos &lt;b&gt;Grimm&lt;/b&gt;. En ambos casos, son los hermanos quienes se aprovechan del desvalimiento de la hermana para explotarla o maltratarla. Aunque aquí sí habrá recompensa para ambas, que son protegidas, la primera, por la Reina de los Bosques y, la segunda, por su Hada Madrina, quienes se ocupan de que sus pupilas conozcan la felicidad y la riqueza, sin dejar de ser buenas y generosas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
En la actualidad, podríamos considerar superados estos temas –pobreza, familias maltratadoras, peligros mágicos, etc.-, ya muy poco habituales en la literatura actual infantil y juvenil, la cual se hace eco de los grandes avances que ha habido en materia de protección a la infancia. Desde la promulgación de los Derechos de los Niños (ONU, 1959), pasando por las diferentes leyes protectoras de los menores, la universalización de la educación, la promoción del acogimiento y/o adopción de menores abandonados o huérfanos, y tantos y tantos avances… para las niñas y los niños del primer mundo… &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
¿Entonces, el mundo ha dejado de ser una amenaza para los niños? La literatura nos indica que no. Charlie Bucket (&lt;i&gt;Charlie y la fábrica de chocolate&lt;/i&gt;, &lt;b&gt;Roald Dahl&lt;/b&gt;), aunque es amado por su familia, es pobre y consciente de ello en un mundo de opulencia. ¿Pero son acaso más felices Augustus Gloop –niño obeso, cuya mayor satisfacción es comer y al que nadie reprende por hacerlo-, Veruca Salt –rica, mimada y a la que nada niegan sus padres-, Violet Beauregarde –competitiva y triunfadora, en un sentido muy "americano" del término-, o Mike Tevé –malcriado y sólo pendiente de sus programas preferidos de televisión-? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Dahl&lt;/b&gt; nos muestra con sutilidad e ironía cómo los medios de comunicación, la competitividad, el consumismo o tener todas las necesidades materiales cubiertas no dan la felicidad; más bien son una amenaza a la individualidad y a la dignidad humana, que se aliena ante tanto estímulo empobrecedor del alma. Así, en esta obra de 1964, se nos presentan los males de los niños y niñas de la actualidad, reflejados en la literatura a ellos dirigidos. Ya no son las madrastras, las brujas o la pobreza los peligros para la infancia. Ahora es la propia sociedad de consumo, el materialismo, la falta de afecto, lo que amenaza a los pequeños. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
O el ser distinto, bien por ser el “gordito”, el “gafotas”, el “machupichu” o cualquier otro epíteto que nos pusieran (o pusimos) en el colegio o en la calle, convierte la niñez actual en un momento incómodo que hay que pasar lo más rápidamente posible y sin llamar demasiado la atención. Por ello Bastián Baltasar Bux (&lt;i&gt;La historia interminable&lt;/i&gt;, &lt;b&gt;Michel Ende&lt;/b&gt;) se refugia en los libros para huir de una mundo poco acogedor y bastante amenazador, de unos compañeros que le acosan, de un colegio en el que no encaja, de unos profesores que le tratan con condescendencia, de un padre que –en su dolor- es incapaz de ver el dolor de su hijo y consolarlo… &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
Ser niño, entonces, no es fácil. Para las niñas y los niños de la literatura actual el mundo amenazante es mucho más cotidiano y normal, muchas veces derivado de unos padres demasiado ocupados, sin tiempo para ocuparse de sus hijos. Es el caso, por ejemplo, de &lt;i&gt;Coraline&lt;/i&gt; (&lt;b&gt;Neil Gainman&lt;/b&gt;) quien se ve tentada –muy poco, es cierto, y sólo al principio- a quedarse con su “otra familia” porque recibe más atención y un desayuno más sabroso de su “otra madre”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
¿Un mundo de fantasía, el que reflejan las novelas infantiles y juveniles actuales? En los ejemplos citados, se nos muestra la infancia de una manera más real y cruda, más coherente con una etapa de crecimiento y conocimiento en la que el proceso de maduración e individualización es, a veces, doloroso. ¿Son una rareza los niños y niñas mencionados en este artículo? No, si aceptamos que todos ellos tienen su reflejo en carne y hueso y alma en miles de niños privados de la inocencia y la alegría de su infancia, lo que es una dura reflexión... &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
Por ello no podemos resistirnos a finalizar este artículo con una frase del gran &lt;b&gt;Benedetti&lt;/b&gt;, lúcido como siempre: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;"La infancia es a veces un paraíso perdido, pero otras veces es un infierno de mierda"&lt;/i&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;
Dicho queda. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3698687418020389846-7363804363764008248?l=revista.abretelibro.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?a=dg3L0SkZwV0:XVcqxHMR9Z4:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/RevistabreteLibro/~4/dg3L0SkZwV0" height="1" width="1"/&gt;</description><link>http://feedproxy.google.com/~r/RevistabreteLibro/~3/dg3L0SkZwV0/la-infancia-triste-o-de-como-los-libros.html</link><author>noreply@blogger.com (Fresa_Charly)</author><thr:total>1</thr:total><feedburner:origLink>http://revista.abretelibro.com/2010/05/la-infancia-triste-o-de-como-los-libros.html</feedburner:origLink></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-3698687418020389846.post-3261484521346088189</guid><pubDate>Thu, 20 May 2010 09:17:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-05-20T11:17:54.399+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Recomendaciones</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Anna Walsh</category><title>La princesa y el pirata. Alfredo Gómez Cerdá y Teo Puebla - Anna Walsh</title><description>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ktLIBvifDRQ/S-AlOWbxgmI/AAAAAAAAA3U/NkaEQSJEc9o/s1600/la+princesa+y+el+pirata.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5467410876098249314" src="http://1.bp.blogspot.com/_ktLIBvifDRQ/S-AlOWbxgmI/AAAAAAAAA3U/NkaEQSJEc9o/s400/la+princesa+y+el+pirata.jpg" style="cursor: pointer; display: block; height: 400px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 296px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una hermosa princesa encerrada en una torre espera pacientemente a ser rescatada mientras canta y se cepilla el pelo. Hasta aquí, el planteamiento de un cuento como cualquiera de los clásicos que nuestros padres nos contaban cuando éramos pequeños. No obstante, todo cambia en el momento en que la princesa recibe la primera visita de un príncipe dispuesto a abandonar su misión para casarse con ella. Filomena, que así se llama nuestra heroína, lo rechaza. A este príncipe azul le siguen otros tantos: uno promete dejar de buscar a la dueña de un zapato de cristal si Filomena acepta su propuesta de matrimonio, otro quiere abandonar a su suerte a una doncella que dormirá hasta recibir el primer beso de amor si Filomena lo deja subir a su torre, un tercero permitirá que Blancanieves yazca en su tumba para siempre si Filomena le promete amor eterno. No, no, no. Ésas son las respuestas que reciben de la princesa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Quién será capaz entonces de sacar a Filomena de la torre de marfil? Alguien que la lleve a contar los mares, a vivir aventuras, a probar el ardiente sabor del ron bebido directamente de la botella: un pirata.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque las niñas no siempre quieren vivir con un príncipe, por eso A&lt;b&gt;lfredo Gómez Cerdá&lt;/b&gt; y &lt;b&gt;Teo Puebla&lt;/b&gt; crearon este maravilloso cuento que hace bueno al malo y aburrido al bueno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3698687418020389846-3261484521346088189?l=revista.abretelibro.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?a=6w_RrLqz1LU:Hqt5CYVM0Jc:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/RevistabreteLibro/~4/6w_RrLqz1LU" height="1" width="1"/&gt;</description><link>http://feedproxy.google.com/~r/RevistabreteLibro/~3/6w_RrLqz1LU/la-princesa-y-el-pirata-alfredo-gomez.html</link><author>noreply@blogger.com (Lina)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_ktLIBvifDRQ/S-AlOWbxgmI/AAAAAAAAA3U/NkaEQSJEc9o/s72-c/la+princesa+y+el+pirata.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total><feedburner:origLink>http://revista.abretelibro.com/2010/05/la-princesa-y-el-pirata-alfredo-gomez.html</feedburner:origLink></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-3698687418020389846.post-806817670706617714</guid><pubDate>Mon, 17 May 2010 19:33:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-05-17T21:33:24.861+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Luis Ángel Oliva París / Fley</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Disfrutando como niños. Literatura... ¿infantil?</category><title>Michael Ende, el oficio (y la cruz) de escribir libros infantiles. - Luis Ángel Oliva / Fley</title><description>&lt;div align="left"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ANisXPH7jNk/RZ1xrDevQcI/AAAAAAAAABU/Zu-sIoOWMtM/s320/ende.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/_ANisXPH7jNk/RZ1xrDevQcI/AAAAAAAAABU/Zu-sIoOWMtM/s320/ende.jpg" style="display: block; height: 320px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 320px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div&gt;&lt;span class="”fullpost”"&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="”fullpost”"&gt;&lt;i&gt;El autor de "La historia interminable" fue un escritor constantemente cuestionado por el público al que iban dirigidas sus obras, que él defendió hasta la saciedad sin llegar a entender por qué debía de señalarse como escritor infantil, y a consecuencia de ello, escritor de literatura menor.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="”fullpost”"&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;&lt;br /&gt;
Carpeta de apuntes&lt;/i&gt; de &lt;b&gt;Michael Ende&lt;/b&gt; es un compendio de artículos, conferencias, reflexiones y aforismos del genial autor alemán. Editada hace demasiado tiempo (lo cual exige una reedición) en un solo volumen por Alfaguara, &lt;i&gt;Carpeta de apuntes&lt;/i&gt; nos muestra a un autor reflexivo y agudo, con preocupaciones complejas y aparentemente alejadas del mundo fantástico con el que todos le relacionamos. Merece la pena echar un vistazo diferente a la obra de este imperecedero autor, inevitablemente relacionado con las historias que todos hemos disfrutado en nuestra infancia y sin embargo más alejado del prototipo de escritor de cuentos infantiles de lo que parece.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="”fullpost”"&gt;&lt;br /&gt;
En el artículo &lt;i&gt;Sobre el eterno infantil&lt;/i&gt;, &lt;b&gt;Ende&lt;/b&gt; realiza una introspección sobre lo que, para él, significa escribir para niños, en una conferencia que formaba parte de un congreso llamado “¿Por qué se escribe para los niños?”, realizado en Tokio a finales de los años ochenta del pasado siglo. Intentando dar con una respuesta satisfactoria a la pregunta que planteaba el lema del congreso, &lt;b&gt;Ende&lt;/b&gt; rescató una metáfora del gran autor checo &lt;b&gt;Gustav Meyrink&lt;/b&gt;, en la que contaba que, en un bosque, todos estaban maravillados con la habilidad del ciempiés para bailar. Un día un rugoso y grueso sapo, sabedor de su propia torpeza, se atrevió a preguntar al ciempiés cómo hacía para bailar de una manera tal que dejaba embelesados a los demás animales del bosque.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span class="”fullpost”"&gt;“¿&lt;i&gt;Mueves primero el pie izquierdo y luego el número noventa y nueve de la derecha? ¿O comienzas por el número cien de la izquierda y echas después el número cincuenta y tres de la derecha, moviendo después el tercero de la izquierda y luego el número setenta y dos de la derecha? ¿O lo haces al revés?&lt;/i&gt;”.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span class="”fullpost”"&gt;Incapaz de responder, el ciempiés se dio cuenta de que ni él mismo conocía la respuesta. &lt;b&gt;Ende&lt;/b&gt; emparentó su propia experiencia a la del ciempiés, haciendo ver que no podía pensar por qué escribe para niños, y le dio la vuelta a la pregunta.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span class="”fullpost”"&gt;“&lt;i&gt;Tengo que plantearme la pregunta de otra manera, pues en el fondo yo no escribo en absoluto para los niños&lt;/i&gt;. (...) &lt;i&gt;En el mejor de los casos podría decir que escribo los libros que me habría gustado leer de niño. Esta fórmula suena bien, pero no corresponde del todo a la verdad, pues tampoco escribo recordando sobre mi propia adolescencia.&lt;/i&gt; (...) &lt;i&gt;Bueno, qué se le va a hacer, lo admito, seguramente nunca he llegado a ser de verdad una persona adulta&lt;/i&gt;.” &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div&gt;&lt;span class="”fullpost”"&gt;&lt;b&gt;Ende&lt;/b&gt; comienza a realizar entonces una introspectiva sobre su propia psicología como escritor de cuentos infantiles. “&lt;i&gt;No son, por tanto, miras pedagógicas o didácticas las que impulsan mi labor. El haber elegido la forma que pueden ustedes ver en mis libros tiene exclusivamente razones artísticas y poéticas&lt;/i&gt;. (...) &lt;i&gt;Esto, por su parte, es cuestión del tono de voz, del estilo continuando con el peso que supone tener colgada la etiqueta de escritor infantil&lt;/i&gt; (...) &lt;i&gt;pero si un escritor o poeta se atreve a presentar en sus libros un mundo maravilloso infantil similar, entonces se le cuelga la etiqueta, todavía peyorativa, de autor de libros infantiles. Ello quiere decir que los libros infantiles son un género inferior de literatura –si es que se los incluye en la literatura-, que cultivan únicamente personas que carecen de suficiente talento para ser verdaderos escritores&lt;/i&gt;.” Y después, sin perder el hilo anterior, aborda directamente la necesidad de ficcionar mundos sin la obligación de explicar el mundo en sí.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span class="”fullpost”"&gt;“&lt;i&gt;Una cosa es defender valores y otra crear o renovar valores. ¿De qué sirve toda la argumentación critico-social contra el envenenamiento y destrucción de la naturaleza si, en el fondo, el árbol como tal ya no nos dice nada? Pero un poeta que, con una poesía, me hace vivir la belleza de un árbol, la fraternidad de ese ser misterioso, pasa por ser anacrónico, una reliquia casi ridícula del pasado, mientras que el autor que escribe un furioso panfleto contra la destrucción del medio ambiente, aunque para él personalmente el monte no sea más que la base biológica de nuestra vida, este nido por una persona progresista y valiente&lt;/i&gt;”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span class="”fullpost”"&gt;&lt;b&gt;Ende&lt;/b&gt; entonces habla sobre el impulso que sigue para escribir como lo hace; el juego.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span class="”fullpost”"&gt;“&lt;i&gt;Nietzsche decía que en cada hombre hay escondido un niño que quiere jugar&lt;/i&gt; (...) &lt;i&gt;Yo quisiera tomarme la libertad de enmendar un poco la frase (...) y decir; En cada persona hay escondido un niño que quiere jugar. Lo confieso, pues, sin avergonzarme: el impulso verdadero, real, que me mueve mientras escribo es el placer del juego, libre y espontáneo, de la imaginación&lt;/i&gt;. (...) &lt;i&gt;El juego, si sigue siendo juego de verdad, no puede nunca moralizar. Es, en su esencia, amoral&lt;/i&gt; (...). "&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En otro artículo de &lt;i&gt;Carpeta de apuntes&lt;/i&gt;, &lt;b&gt;Ende&lt;/b&gt; hace recorrido por lo que para él son las bases de la literatura infantil, de nuevo tratando de quitarse la etiqueta menospreciativa que para muchos tenía ser escritor infantil. Esta vez lo hace con deliciosa ironía de compararse con un indio, en cuanto a sus circunstancias como escritor. “Soy &lt;i&gt;un ser primitivo originario de una reserva centroeuropea&lt;/i&gt; (...). &lt;i&gt;La reserva de la que provengo se llama Literatura Infantil. Forma parte de las reservas toleradas con sonrisa de conmiseración por los habitantes del desierto de la civilización &lt;/i&gt;(...) &lt;i&gt;pero en el fondo despreciadas por todos&lt;/i&gt;.”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="”fullpost”"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="”fullpost”"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Ende&lt;/b&gt; no se olvida de que, el resto del mundo literario a los que él llama “habitantes del desierto de la civilización”, en ocasiones se fijan en los escritores infantiles para dar con relaciones psicológicas que justifiquen sus propios escritos. “&lt;i&gt;De vez en cuando&lt;/i&gt;, (...) &lt;i&gt;entre los habitantes del desierto de la civilización se pone de moda el ocuparse de nosotros, y entonces masas de celosos misioneros recorren nuestros bosques y praderas, levantan planos de nuestras tierras y nos amonestan, bondadosa o enérgicamente, a someternos por fin a la Ilustración científica&lt;/i&gt; (...). &lt;i&gt;Nosotros, claro, les prometemos todo lo que quieren, nos inclinamos también reverentemente, como ellos exigen, en dirección a los cuatro puntos cardinales que para ellos se llaman Marx, Freud, Einstein y Darwin. Entonces se marchan contentísimos&lt;/i&gt;. (...) &lt;i&gt;Hay, sin embargo, en nuestra reserva un enclave especial odiado ferozmente por esos misioneros&lt;/i&gt; (...) &lt;i&gt;se llama "El libro Infantil Fantástico"&lt;/i&gt;. (...) &lt;i&gt;Cuando el buen misionero ha dado su beneplácito al libro infantil realista, por ser instructivo o pedagógicamente valioso, ante el libro infantil fantástico, por lo general, se queda con la boca abierta. No encuentra normas, criterios que le puedan servir de punto de referencia para su mensaje salvador. El enclave de nuestra reserva es, pues, mi lugar de origen&lt;/i&gt;.”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="”fullpost”"&gt;&lt;br /&gt;
Sin duda &lt;b&gt;Ende&lt;/b&gt; se sintió vilipendiado en más de una ocasión, y en escritos como este surgen ciertas afirmaciones incendiarias contra quienes nunca le tomaron en serio; “&lt;i&gt;No, yo no estoy orgulloso de ello. No estoy orgulloso por la sencilla razón de que todas esas clasificaciones en literatura infantil y literatura para adultos, literatura fantástica y literatura realista, literatura para amas de casa católicas y literatura para ciclistas zurdos, es una estupidez de tal calibre que los indígenas tenemos que beber mucho agua de fuego para poder creer que los habitantes del desierto de la civilización están realmente en sus cabales&lt;/i&gt;”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div&gt;&lt;span class="”fullpost”"&gt;Cuando el mundo literario se fija en él cuando comienza a ver la cantidad de libros vendidos, &lt;b&gt;Ende&lt;/b&gt; se siente totalmente incomprendido. “&lt;i&gt;Hace poco algunos de mi tribu y yo hemos conseguido abrir fronteras de nuestra reserva, llamar la atención del auténtico mundo literario, poner en un cierto desorden sus criterios e incluso situarnos en la lista de best-sellers&lt;/i&gt;. (...) &lt;i&gt;¿Cómo voy a estar orgulloso de que nos aplauda un mundo que es inhabitable para nosotros?&lt;/i&gt;”. Y como si de una partición total de la literatura se tratara, &lt;b&gt;Ende&lt;/b&gt; intenta llegar al origen de ella. &lt;i&gt;“¿Cuándo surgió la necesidad de crearles a los niños un mundo propio, y , por tanto, también una literatura propia? En otras civilizaciones&lt;/i&gt; (...), &lt;i&gt;niños y adultos viven en un mundo común. En la Europa de antes era también así. ¿Cuándo y por qué se dividió ese mundo en dos partes?&lt;/i&gt; (...) &lt;i&gt;Antes existían cuentos, pero éstos de ninguna manera eran “sólo para niños”. En el desierto de la civilización se supone que el pueblo se había inventado esas historias fabulosas porque era ignorante e ingenuo&lt;/i&gt;. (...) &lt;i&gt;Todo cambió al comienzo de la modernidad&lt;/i&gt; (...) &lt;i&gt;el moderno intelectualismo empezó a desbancar en todos los campos a la vieja espiritualidad de Europa&lt;/i&gt;. (...) &lt;i&gt;En el siglo XIX su triunfo fue total: la imagen del mundo se había vuelto literalmente inhumana&lt;/i&gt;”. (...) &lt;i&gt;A partir de entonces, el cosmos sólo se veía como una maquinaria, impasible y vacía, que funciona según un número limitado de leyes físicas&lt;/i&gt;. (...) &lt;i&gt;Por eso se toleró que se creara nuestra reserva&lt;/i&gt; (...) &lt;i&gt;en la que los pequeños salvajes se entregasen&lt;/i&gt; (...) &lt;i&gt;hasta el momento en que se los considerase suficientemente maduros para hacerles conocer todas esas representaciones que hoy se llaman hechos objetivos&lt;/i&gt;”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div&gt;&lt;span class="”fullpost”"&gt;&lt;br /&gt;
En otro artículo, este sobre la conciencia crítica, &lt;b&gt;Ende&lt;/b&gt; reflexiona sobre la idea de inculcar valores a los niños y las circunstancias en las que hacerlo. “&lt;i&gt;Al exigirle al niño una conciencia crítica, se le pide algo de lo que él, por su grado de desarrollo, no es todavía capaz ni tampoco debe serlo aún. Pero lo que es mucho peor: al exigirle eso se reducen o destruyen las posibilidades que hay en él de desarrollar más tarde de modo adecuado esa posibilidad&lt;/i&gt;. (...) &lt;i&gt;Estoy convencido de que un libro infantil, debido justamente a la porquería, al desamor, a la fealdad que se vierte sobre los niños por dondequiera que se mire, ha de ofrecer a sus lectores algo que ellos consideren hermoso y que puedan amar. Ninguna otra cosa es importante, pues sólo de eso pueden alimentarse espiritualmente los niños&lt;/i&gt;. (...) &lt;i&gt;Totalmente indiferente es, sin embargo, el que su contenido presente realidad en el sentido de esos apóstoles del realismo tan carentes de imaginación&lt;/i&gt;. (...) &lt;i&gt;La muñeca y el osito en que los niños vuelvan toda su ternura tampoco son, ateniéndose al mezquino concepto de la realidad d esas gentes, si no unos cuantos puñados de serrín y un trocito de tela,y por tanto habría que quitárselos a los niños, o por lo menos desencantarlos, atravesándolos con un cuchillo y poniéndolos bajo las ruedas de un coche, con el fin de mostrar a sus propietarios cuál es su verdadera naturaleza y convertirlos así a ellos en personas realistas y sin ilusiones&lt;/i&gt;.”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal y como se constata en &lt;i&gt;Carpeta de apuntes&lt;/i&gt;, &lt;b&gt;Ende&lt;/b&gt; tuvo que lidiar en su vida con constantes etiquetajes. Pedagogos, lectores, padres y simplemente chiflados de todo el mundo, pusieron en jaque su paciencia preguntándole una y otra vez sobre su obra y el contenido que esta tenía con respecto a la educación de los niños. En una carta de un lector, le llegan incluso a preguntar hasta qué punto la Biblia satánica ha influido en sus escritos. &lt;b&gt;Michael Ende&lt;/b&gt; vivió durante su vida adulta con la sensación de no ser tomado en serio, y aunque en este libro nos da a conocer sus berrinches y su indignación, en realidad lo que trasmite a través de este libro es, que en realidad, le resultaba indiferente. La insistencia con la que continuaba escribiendo las historias que deseaba escribir, independientemente de si en su principio pretendiese dirigirlas al público infantil o no, demuestra que en ningún momento se planteó escribir algo que se alejara de los patrones con los que otros le acusaban de infantilismo. A pesar de sus enfados, muchos de recibo, y las manías que nos muestra &lt;i&gt;Carpeta de apuntes&lt;/i&gt;, &lt;b&gt;Ende&lt;/b&gt; fue un escritor íntegro, genuino, liberado de prejuicios y amante de la literatura, de los clásicos y la poesía, a los que siempre acudió para defender la ficción frente a la realidad fría y desangelada; “&lt;i&gt;Las buenas poesías no tienen que contener sabiduría: son el producto de ésta&lt;/i&gt;.”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="”fullpost”"&gt;&lt;br /&gt;
El escritor de &lt;i&gt;La historia interminable&lt;/i&gt;, aboga por la sencillez, que no facilidad, y la huída del barroquismo que hace imposible un entendimiento tranquilo, y que siempre aleja al lector del sentimentalismo, algo que, por desgracia para él, siempre hizo que le etiquetaran como infantilista. No veo otra manera de finalizar este artículo más que con un extracto de &lt;b&gt;Ende&lt;/b&gt; sobre este tema;&lt;br /&gt;
“&lt;i&gt;Muchas veces he oído decir que la verdad es sencilla. Eso es cierto, me temo únicamente que la gente lo interpreta mal. Ellos piensan que lo sencillo es sencillo de entender. Pero no hay nada más dificil&lt;/i&gt;”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3698687418020389846-806817670706617714?l=revista.abretelibro.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?a=w5VMepLiz68:smqY9XssQNA:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/RevistabreteLibro/~4/w5VMepLiz68" height="1" width="1"/&gt;</description><link>http://feedproxy.google.com/~r/RevistabreteLibro/~3/w5VMepLiz68/michael-ende-el-oficio-y-la-cruz-de.html</link><author>noreply@blogger.com (Luis Angel Oliva)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_ANisXPH7jNk/RZ1xrDevQcI/AAAAAAAAABU/Zu-sIoOWMtM/s72-c/ende.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total><feedburner:origLink>http://revista.abretelibro.com/2010/05/michael-ende-el-oficio-y-la-cruz-de.html</feedburner:origLink></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-3698687418020389846.post-971379792134598396</guid><pubDate>Mon, 10 May 2010 09:32:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-05-10T11:57:58.458+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Literatura... ¿infantil?</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Azucena</category><title>¡Ey, qué hablan de mí en la revista Ábrete libro! Shin-Chan. Yoshito Usui - Azucena</title><description>&lt;div class="MsoNormal" face="times new roman" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" face="times new roman" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" face="times new roman" style="font-family: times new roman; text-align: center; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_B5KNyykgLmM/S-fSm98L-NI/AAAAAAAAAQM/77BWlKsKbiU/s1600/shinchanvol01_01g.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/_B5KNyykgLmM/S-fSm98L-NI/AAAAAAAAAQM/77BWlKsKbiU/s320/shinchanvol01_01g.jpg" width="199" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;i&gt;A estas alturas casi todo los telespectadores en alguna ocasión se han topado con alguna escena de la serie japonesa de dibujos animados &lt;/i&gt;&lt;i&gt;Shin-chan, protagonizada por un irrespetuoso y algo libidinoso niño de cinco años con cabeza de patata. Esta serie en nuestro país ha sido algo criticada por las asociaciones de padres, pero siempre partiendo de un punto de vista erróneo, ya que en España se ha emitido en horario infantil y con ese criterio se ha evaluado cuando el público al que está dirigido es el adulto. A pesar de las críticas y gracias a las reposiciones, tan habituales en nuestras cadenas de televisión, lleva varios años emitiéndose.&lt;/i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" face="times new roman" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" face="times new roman" style="font-family: times new roman; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;La serie animada es la adaptación de un tebeo japonés titulado &lt;i&gt;Crayon Shin-chan (&lt;/i&gt;クレヨンしんちゃん&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;) que vió la luz en 1990 en la &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;revista semanal &lt;i&gt;Weekly Manga Action&lt;/i&gt; de la editorial &lt;i&gt;Futabasha&lt;/i&gt;. El autor de este tebeo es &lt;b&gt;Yoshito Usui&lt;/b&gt;, fallecido en un accidente en la montaña en septiembre de 2009, lo que dejó la &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;obra inacabada pues en el momento de su muerte el tebeo seguía publicándose semanalmente. En España el tebeo se ha empezado a editar en varias ocasiones en castellano y catalán pero no con demasiado éxito en ninguno de los dos idiomas.  Sin embargo el éxito en su país de origen ha sido muy distinto, estuvo 19 años publicándose, y según noticias recientes se seguirá publicando gracias a material inédito encontrado y al acuerdo al que han llegado la familia y los ayudantes del autor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" face="times new roman" style="font-family: times new roman; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" face="times new roman" style="font-family: times new roman; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" face="times new roman" style="font-family: times new roman; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Las causas de la diferencia de éxito del tebeo en su país de origen y el nuestro son amplias y variadas. Una causa general de la menor aceptación aquí del tebeo es el distinto tratamiento que reciben los tebeos en Japón, allí son un producto socialmente bien considerado, mayoritario y con gran cantidad de obras para un gran abanico de público, y para cada público hay un producto específico. Hay divisiones por género y por edad, hay tebeos dirigidos a niñas de primaria y otros a niños de primaria, también obras para chicos de secundaria y otras distintas para las chicas de secundaria, obras para universitarios y obras para universitarias, para amas de casa, para oficinistas… y un largo etcétera de subdivisones con sus correspondientes revistas. En España el público principal de los tebeos son los niños y los jóvenes, aunque el encarecimiento que ha sufrido el precio de los tebeos en los últimos años ha ido reduciendo las ventas y el consumo de este producto que en un periodo de treinta años ha ido desapareciendo progresivamente de los kioskos para centralizarse en tiendas especializadas a precios no asequibles para todos los públicos. Aunque en contrapartida cada vez se consumen más tebeos en la edad adulta. Y como se ha dicho anteriormente, en España se ha intentado enfocar &lt;i&gt;Shin-chan&lt;/i&gt; hacia el público infantil, y es un error intentar cambiar el público al que está destinado un producto. Otra causa particular de la distinta trayectoria de &lt;i&gt;Shin-chan&lt;/i&gt; en nuestro país es la obra en sí. &lt;i&gt;Shin-chan&lt;/i&gt; es una comedia costumbrista, y la mayoría de las bromas y chistes requieren un conocimiento de la cultura y sociedad japonesa contemporánea, ya que se sobreentiende este conocimiento para entender la historia o la gracia del capítulo. También hay una gran cantidad de juegos de palabras y frases hechas que el niño equivoca usando unas palabras por otras parecidas que le dan un tono picante o divertido a sus comentarios, y todo esto requiere de gran habilidad y trabajo de los traductores para que mantengan la gracia para el lector hispano. Además de éstas hay muchas otras bromas universales, bromas físicas y escatológicas, como el famoso baile del culito o de la trompa, o las faltas de respeto hacia su madre, que son las que llaman más la atención y se llevan la mayoría de las críticas, pero críticas erróneas como hemos dicho anteriormente porque no son reprensibles si no perdemos de vista que el lector que se supone las disfruta es un adulto con las ideas y valores establecidos y no un niño al que se está educando.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" face="times new roman" style="font-family: times new roman; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" face="times new roman" style="font-family: times new roman; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" face="times new roman" style="font-family: times new roman; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;A pesar de lo dicho anteriormente sobre los conocimientos sobre la cultura y la sociedad japonesa, con un poco de observación y la famosa globalización no nos quedan tan lejos ni nos son tan extrañas, además que el tebeo y la serie son una excepcional escuela para conocer sus costumbres. &lt;i&gt;Shin-chan &lt;/i&gt;es una maravillosa comedia costumbrista que con tono crítico aborda las relaciones familiares, la juventud, la educación de los hijos, las relaciones amorosas, la amistad a todas las edades, las relaciones laborales, la vida en el barrio, las labores de un ama de casa, los caprichos, los ahorros secretos, el carnet de conducir, las vacaciones familiares, el ahorro familiar, el despifarro familiar, los fans secretos de los dibujos animados, los vendedores ambulantes, … y muchísimos temas más, siempre con tono crítico y jocoso, pero siempre simpático, ya que no es una comedia cínica sino una comedia muy divertida y brillante que es capaz de ponerte una sonrisa en la cara por muy duro que haya sido el día. Tiene muchísimas tramas además de la del niño protagonista, como la vida amorosa de sus maestras, las crisis matrimoniales de sus vecinos, las visicitudes de un cateador, una banda de adolescentes, la rivalidad entre los abuelos maternos y los paternos, las desventuras laborales de una de las tías de Shin-chan, un extrafalario dibujante de tebeos que siempre entrega el trabajo a última hora… y cada una de ellas más absorvente que la anterior. Habría mucho sobre lo que hablar, pero es mejor que cada uno, si tiene oportunidad, lo descubra por sí mismo y vea cuantísimo ofrece &lt;i&gt;Shin-chan&lt;/i&gt; además del baile del culito.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: times new roman; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_H5BIlB_V3Ag/S4v8ESzmoTI/AAAAAAAAAAk/dbUVmfn5824/s1600-h/shinchan2.JPG" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5443721725305332018" src="http://1.bp.blogspot.com/_H5BIlB_V3Ag/S4v8ESzmoTI/AAAAAAAAAAk/dbUVmfn5824/s200/shinchan2.JPG" style="cursor: pointer; display: block; height: 200px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 146px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;
Bibliografía: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Shin-chan &lt;/span&gt;de &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Yoshito Usui&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt; editados por Planeta DeAgostini y serie de televisión &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Shin-chan&lt;/span&gt; emitida por A3televisión&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: times new roman; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family: times new roman;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="”fullpost”"&gt; &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3698687418020389846-971379792134598396?l=revista.abretelibro.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?a=_37wXua3XBE:d8ExSvNM09U:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/RevistabreteLibro/~4/_37wXua3XBE" height="1" width="1"/&gt;</description><link>http://feedproxy.google.com/~r/RevistabreteLibro/~3/_37wXua3XBE/ey-que-hablan-de-mi-en-la-revista.html</link><author>noreply@blogger.com (Marta)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_B5KNyykgLmM/S-fSm98L-NI/AAAAAAAAAQM/77BWlKsKbiU/s72-c/shinchanvol01_01g.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total><feedburner:origLink>http://revista.abretelibro.com/2010/05/ey-que-hablan-de-mi-en-la-revista.html</feedburner:origLink></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-3698687418020389846.post-6571022213642455508</guid><pubDate>Thu, 06 May 2010 09:17:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-05-06T11:17:22.000+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Recomendaciones</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Disfrutando como niños. Literatura... ¿infantil?</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Anna Walsh</category><title>Allegro ma non troppo. Carlo M. Cipolla - Anna Walsh</title><description>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_B5KNyykgLmM/S-KJEt_3GII/AAAAAAAAAQI/nB3Re9Su-NU/s1600/Allegro.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/_B5KNyykgLmM/S-KJEt_3GII/AAAAAAAAAQI/nB3Re9Su-NU/s320/Allegro.jpg" width="214" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si usted entra en la panadería y tiene un desafortunado encuentro con  alguien que le hace pensar que el mundo está lleno de estúpidos; si va  en el metro/autobús/tren/tranvía y se confirma que, definitivamente,  estamos infestados de estúpidos; si el mayor estúpido que hay en su  trabajo es, nada más y nada menos que su jefe, no se plantee mudarse a  Marte. No tenemos más remedio que aprender a convivir con ellos y hay  que empezar por saber identificarlos. &lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Carlo M. Cipolla&lt;/b&gt; nos facilita  esta labor en su ensayo &lt;i&gt;Allegro ma non troppo&lt;/i&gt;. Con sus cinco Leyes  fundamentales de la estupidez humana, aprenderemos a reconocer a los  estúpidos que nos rodean y a distinguirlos de los malvados, los incautos  y, cómo no, los inteligentes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con un humor inteligente y agudo,  &lt;b&gt;Carlo M. Cipolla&lt;/b&gt; nos brinda dos ensayos breves a la vez que brillantes:  El papel de las especias (y de la pimienta en particular) en el  desarrollo económico de la Edad Media y las antes mencionadas Leyes  fundamentales de la estupidez humana. Cuando hayan terminado de leer, se  sentirán inmensamente más inteligentes. Podrán dejar boquiabiertos a  todos sus estúpidos más allegados con sus conocimientos sobre la  pimienta y la Edad Media.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No lo dude: le será muy útil.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3698687418020389846-6571022213642455508?l=revista.abretelibro.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?a=3Vh6_ospXdY:aHYRNzubKbI:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/RevistabreteLibro/~4/3Vh6_ospXdY" height="1" width="1"/&gt;</description><link>http://feedproxy.google.com/~r/RevistabreteLibro/~3/3Vh6_ospXdY/allegro-ma-non-troppo-carlo-m-cipolla.html</link><author>gabo@abretelibro.com (Gabo)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_B5KNyykgLmM/S-KJEt_3GII/AAAAAAAAAQI/nB3Re9Su-NU/s72-c/Allegro.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>4</thr:total><feedburner:origLink>http://revista.abretelibro.com/2010/05/allegro-ma-non-troppo-carlo-m-cipolla.html</feedburner:origLink></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-3698687418020389846.post-3173849291485202754</guid><pubDate>Sun, 02 May 2010 22:11:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-05-03T00:11:09.608+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Libro abierto</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Disfrutando como niños. Literatura... ¿infantil?</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">MISTRAL</category><title>El palacio de la memoria de Matteo Ricci. Jonathan D. Spence - MISTRAL</title><description>&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mQAJMFWeO60/S4b4zKcSxMI/AAAAAAAAABE/EaVhAbn92E0/s1600-h/Ricci_2.jpg" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5442310757583865026" src="http://3.bp.blogspot.com/_mQAJMFWeO60/S4b4zKcSxMI/AAAAAAAAABE/EaVhAbn92E0/s320/Ricci_2.jpg" style="float: left; height: 267px; margin: 0px 10px 10px 0px; width: 200px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;El 14 de enero de este año se inauguraba , por parte de Benedicto XVI , en las salas del Vaticano y con la asistencia de numerosos embajadores , la exposición &lt;i&gt;“En las cumbre de la historia P. Matteo Ricci (1552-1610)”.&lt;/i&gt; La noticia me trajo a la memoria el libro del gran sinólogo &lt;b&gt;Jonathan D. Spence&lt;/b&gt; y de su libro &lt;i&gt;El Palacio de la Memoria&lt;/i&gt;, un título que atrae inmediatamente la mirada. El libro de &lt;b&gt;Spence&lt;/b&gt; es mucho más que la vida de &lt;b&gt;Matteo Ricci&lt;/b&gt;. Si bien su figura es el hilo narrativo, lo que &lt;b&gt;Spence&lt;/b&gt; nos permite es comparar a China y el occidente católico durante el siglo XVI en muchas de sus facetas como el comercio, los viajes navales, el desarrollo científico y las relaciones y rivalidades entre portugueses, españoles, chinos y japoneses. De tal manera que el breve comentario que voy a realizar de la obra es sólo una invitación a su lectura y se centra más en la figura de este singular embajador y su modelo de acercamiento a una civilización milenaria. &lt;b&gt;Matteo Ricci &lt;/b&gt;nace en Macerata en 1552 convirtiéndose en novicio de la orden de los jesuítas en 1571. El plan de estudios de la orden, organizado en 1566 era muy estricto, en el nivel inicial de la Facultad de Lenguas, nuestro protagonista tenía 21 años, además de la gramática detallada del latín (se esperaba que los alumnos hablasen entre ellos en esa lengua), tenía iniciación de griego, retórica, poesía e historia. Terminados estos cursos se pasaba a la Facultad de Artes con estudios de lógica , metafísica, filosofía moral y matemáticas. Con su terminación se tenía acceso a Derecho, Medicina, y Teología (la escolástica, histórica, canónica y Sagradas Escrituras). La Regla daba gran importancia a la memoria recomendando que el estudio se vinculara al instinto competitivo que todo joven tiene por naturaleza. Tal vez fuera este instinto el que le llevara a desarrollar su propio sistema personal de “lugares de la memoria”. El sistema no era novedoso ya que numerosos libros hablaban de esta materia: tratados como &lt;i&gt;Ars Memorativa&lt;/i&gt;, o autores como &lt;b&gt;Host von Romberch&lt;/b&gt;, &lt;b&gt;Guglielmo Grataroli&lt;/b&gt; y su sistema tripartito de lugar, objeto y figura. Este sistema que hoy en día parecería inaprensible y abstracto, permitió a &lt;b&gt;Ricci&lt;/b&gt; desarrollar una habilidad que le posibilitó el aprendizaje de una lengua por la que lejos de sentirse intimidado, se entusiasmó: &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;i&gt;“Últimamente me he dedicado al estudio de la lengua china y le puedo asegurar que es completamente diferente del griego o del alemán. Al hablarla, hay tanta ambigüedad que hay muchas palabras que pueden significar más de mil cosas, y en muchas ocasiones la única diferencia entre una palabra y otra es la forma de pronunciarlas (…)En cuando a estas letras escritas, no podría creerse que existen si no has hubiera visto y utilizado, como yo he hecho.”&lt;/i&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Las reglas para crear imágenes mnemotécnicas eran sencillas: 1.Deben de ser imágenes vivas. 2.Suscitar emociones intensas. 3.Su indumentaria debe dar claramente idea de la posición social, oficio, ocupación. 4. Distorsionar los rasgos, lo ridículo, cómico, el júbilo, el dolor. 5. Al ubicar imágenes en el espacio, éste será diáfano. El ojo mental debe recorrer el espacio entre una imagen y la siguiente con una distancia mínima de un metro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Ricci&lt;/b&gt; estudió con cuidado los ideogramas individuales convirtiéndolos (si es preciso subdividiéndolos) en imágenes de la memoria. Tras cinco años en India y Macao, llega a China en 1583 obteniendo permiso para establecerse en Zhaoquing, aquí ya empieza a hablar sin interprete aunque escribe mediocremente. En 1595 habla con soltura y lee casi todo escribiendo un libro de máximas sobre la amistad extraídas de diversos autores clásicos y padres de la Iglesia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El objetivo de &lt;b&gt;Ricci&lt;/b&gt; era introducirse en las élites gobernantes chinas mediante sus construcciones mnemotécnicas , pues sabía lo valioso que era para ellos la capacidad de la memoria. La superación de los exámenes gubernamentales superiores era una durísima prueba , a la que se enfrentaban jóvenes de las mejores familias , pues era un camino seguro a las élites del estado imperial chino. Por tradición ellos utilizaban pautas de repetición y recitación. Impresionando con estas dotes a los chinos esperaba despertar su interés por la cultura de la que era portador y a partir de aquí provocar su interés por Dios. A &lt;b&gt;Matteo Ricci&lt;/b&gt; le motivaba un interés misionero pero en este caso dirigido a una clase dirigente que veía a todo extranjero como “huihui”, exótico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No menos importante en ese puente que &lt;b&gt;Ricci&lt;/b&gt; quería establecer eran otro tipo de ciencias como la Matemática y la Geografía. Durante cuatro años tuvo como profesor en el colegio romano a Christophorus Clavius cuyos &lt;i&gt;Elementos de geometría de Euclides&lt;/i&gt; se publicaron en 1574. Hombre brillante que creía en el valor del conocimiento científico. Matemático y astrónomo excepcional había llegado a ser amigo de Galileo. Los jesuítas dieron mucha importancia a las ciencias para intentar competir con los colegios protestantes. &lt;b&gt;Ricci &lt;/b&gt;resumiría gran parte de lo que Clavius le había enseñado y hubo una notable receptibilidad en las élites chinas hacia las ciencias occidentales (Qu Rukei, Qu Jingchun, Li Zhizao), no porque ellos no tuvieran una larga y compleja historia de investigación, sino porque Ricci ofrecía datos nuevos y perspectivas distintas. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Construyó un mapamundi con topónimos transcritos al chino del que se hicieron muchas ediciones grabadas en madera que obtuvieron gran aceptación. Trabajó posteriormente en su mejora introduciendo los nuevos descubrimientos. Una versión en paneles independientes, ocupaba un lugar en el palacio del emperador Wauli en Pekín.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;La técnica de la relojería causó impresión entre los chinos que no habían superado los relojes de la dinastía Song accionados por agua y arena. En cambio en Europa entre 1570 y 1580 con los muelles helicoidales de acero , se progresó rápidamente hacia la miniaturización.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a sus ideas religiosas, en concreto el confucianismo, &lt;b&gt;Ricci&lt;/b&gt; los vio en principio como conversos natos por sus ritos funerarios y ceremonias ancestrales, si bien , tenían una visión panteísta del universo. Sin embargo las aspiraciones de extensión del cristianismo en China se vieron muy recortadas. Tanto confucianismo como budismo estaban muy asentados y la labor didáctica de &lt;b&gt;Ricci&lt;/b&gt; era sumamente difícil en la explicación de los dogmas, la muerte y resurrección de Cristo. En este sentido el culto mariano fue mucho más asequible. Frecuentó a algunos de los intelectuales más sugerentes y de mayor talento de la época, en unos despertó admiración y en otros críticas incisivas. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;Ricci&lt;/b&gt; presentó su interpretación sobre la sustancia del hombre que luego editó en &lt;i&gt;Verdadero significado del Señor del Cielo&lt;/i&gt;. En 1608 , publica &lt;i&gt;Diez disertaciones de un hombre paradójico&lt;/i&gt;, en donde en forma de diálogo , hace defensa del concepto cristiano de penitencia y toma posición ante las premisas budistas. De hecho debatió con el monje Sanhuai sobre el significado de la creación y la bondad innata de la mente humana. El letrado chino Yu Chunxi respondió a &lt;b&gt;Ricci&lt;/b&gt; por carta acusándole de no leer detenidamente las escrituras budistas, y le envió una lista de lecturas fundamentales concluyendo que lo que &lt;b&gt;Ricci &lt;/b&gt;únicamente demostraba , es que budismo y cristianismo se solapaban bastante en ámbitos de moralidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Matteo Ricci&lt;/b&gt; se enfrentó a un país complejo e inmenso en sus dimensiones, muchas veces sus movimientos se entorpecieron por la dificultad en comunicaciones, las relaciones con los portugueses defensores de sus intereses económicos y la propia idiosincrasia del pueblo chino. Sus cartas tardaban hasta dos y tres años en llegar a Europa y la respuesta corría la misma suerte, igualmente hacer llegar cualquier libro u objeto. A esto se añadió en no pocas ocasiones la penuria económica.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Su éxito en la expansión del cristianismo en China a través de sus élites fue tímida; si contemplamos las cifras con la basta población del país, unos 500 convertidos, 400 de ellos sólo en Pekín. Aunque la tarea rebasaba con mucho la vida de una sola persona, lo cierto es que dejó una idea del cristianismo que permitió su crecimiento posterior. En cualquier caso abordó su misión desde el respeto y el entendimiento intelectual. Tras su muerte en 1610 recibió el más alto reconocimiento para un extranjero, una sepultura en la capital concedida por el emperador en las cercanías del Templo de las Cinco Pagodas. Tal como &lt;b&gt;Ricci&lt;/b&gt; escribe en su&lt;i&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;Historia:&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;i&gt;“Ocurre a menudo, que quienes viven en una época posterior no pueden captar el momento en el que se originaron las grandes empresas o acciones de este mundo. Yo, que busco sin cesar el motivo de este fenómeno, no he podido hallar más respuesta que ésta, a saber, que todas las cosas (incluidas las que al fin consiguen triunfar poderosamente) son en sus comienzos tan pequeñas y de contornos tan imperceptibles que no es fácil convencerse de que vayan a engendrar asuntos de gran importancia” &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3698687418020389846-3173849291485202754?l=revista.abretelibro.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?a=dmN7d8GTYvY:Cl8DMPZr8qU:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/RevistabreteLibro/~4/dmN7d8GTYvY" height="1" width="1"/&gt;</description><link>http://feedproxy.google.com/~r/RevistabreteLibro/~3/dmN7d8GTYvY/el-palacio-de-la-memoria-de-matteo.html</link><author>noreply@blogger.com (Mistral)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_mQAJMFWeO60/S4b4zKcSxMI/AAAAAAAAABE/EaVhAbn92E0/s72-c/Ricci_2.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total><feedburner:origLink>http://revista.abretelibro.com/2010/05/el-palacio-de-la-memoria-de-matteo.html</feedburner:origLink></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-3698687418020389846.post-9016073344565894622</guid><pubDate>Wed, 28 Apr 2010 22:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-04-29T00:12:04.451+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Recomendaciones</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Disfrutando como niños. Literatura... ¿infantil?</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Runita</category><title>Paradero desconocido, de Kressmann Taylor (1938) - Runita</title><description>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_B5KNyykgLmM/S9gRMPDOwVI/AAAAAAAAAPI/trccslUQ9oc/s1600/paradero-desconocido.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/_B5KNyykgLmM/S9gRMPDOwVI/AAAAAAAAAPI/trccslUQ9oc/s320/paradero-desconocido.JPG" width="202" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1932 el alemán Martin Schulse y el  judío Max Eisenstein son socios de una galería de arte en California.  Martin decide regresar con su familia a Europa mientras Max se encarga  del negocio. Para proseguir con su estrecha amistad deciden mantener  correspondencia postal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al llegar a Alemania, Martin se encuentra  maravillado por todos los avances que ha experimentado el país tras la  guerra. En el plano político, se acerca al nacionalsocialismo y poco a  poco se va haciendo afín al partido de Hitler. Esto provoca un paulatino  alejamiento entre los dos amigos, debido a las diferencias ideológicas y  al cambio en el trato entre ellos, culminando con un incisivo final.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Escrita  en 1938, esta novela epistolar constituye un adelanto de los horrores  nazis que estarían por venir.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3698687418020389846-9016073344565894622?l=revista.abretelibro.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?a=WThhafJ3Em8:jBhJGDE-6JE:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/RevistabreteLibro?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/RevistabreteLibro/~4/WThhafJ3Em8" height="1" width="1"/&gt;</description><link>http://feedproxy.google.com/~r/RevistabreteLibro/~3/WThhafJ3Em8/paradero-desconocido-de-kressmann.html</link><author>gabo@abretelibro.com (Gabo)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_B5KNyykgLmM/S9gRMPDOwVI/AAAAAAAAAPI/trccslUQ9oc/s72-c/paradero-desconocido.JPG" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total><feedburner:origLink>http://revista.abretelibro.com/2010/04/paradero-desconocido-de-kressmann.html</feedburner:origLink></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-3698687418020389846.post-2462425577022416204</guid><pubDate>Sun, 25 Apr 2010 22:26:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-04-26T00:26:54.682+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Conchi Sarmiento</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Disfrutando como niños. Literatura... ¿infantil?</category><title>El verdadero final de la Bella Durmiente. Ana María Matute:  Un matrimonio de cuento de hadas - Conchi Sarmiento</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_aoNzX2u2i8g/S40wx6vU3QI/AAAAAAAAAPc/eG_sOINVGfo/s1600-h/la-bella-durmiente.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5444061158700276994" src="http://3.bp.blogspot.com/_aoNzX2u2i8g/S40wx6vU3QI/AAAAAAAAAPc/eG_sOINVGfo/s400/la-bella-durmiente.jpg" style="cursor: pointer; display: block; height: 264px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 400px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;
Las niñas siempre sueñan con ser la princesa del cuento de hadas y tienden a idealizar a su propio Príncipe Azul, que apenas pasa de ser, a tan tempranas edades, un ente indefinido de Belleza y Protección. Sin embargo, una vez superada la niñez y la adolescencia, ¿le sigue interesando a la mujer adulta ser la princesa del cuento?, ¿continúa soñando con un Príncipe Azul?, ¿le complacería llevar esa vida de sumisión y acato de cualquier norma o capricho por parte de quien se halla sometida? No es del todo aplicable a las costumbres sociales que imperan en la actualidad, pero psicológicamente, algo subyace. Todas las princesas de los cuentos viven sometidas a los dictados de quien las cuida y las protege: para algo son y han sido criadas como princesas. Pero, ¿qué sucede con el precio que hay que pagar?&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_aoNzX2u2i8g/S40w9pT2uyI/AAAAAAAAAPk/jdnOottTkUI/s1600-h/bella_durmiente.jpg" onblur="try  {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5444061360180083490" src="http://4.bp.blogspot.com/_aoNzX2u2i8g/S40w9pT2uyI/AAAAAAAAAPk/jdnOottTkUI/s320/bella_durmiente.jpg" style="cursor: pointer; display: block; height: 320px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 219px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="color: #333333;"&gt;El verdadero final de la Bella Durmiente, Ana Mª Matute. &lt;/span&gt; &lt;span style="color: #333333;"&gt;Editorial Lumen, 1995.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;br /&gt;
En esta obra breve, publicada en 1995, la escritora &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ana María Matute&lt;/span&gt; (1926), ofrece al lector un posible final del personaje infantil de la Bella Durmiente, retomando las versiones de &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Charles Perrault&lt;/span&gt; (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Belle au bois dormant&lt;/span&gt;, 1697) y de los &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;hermanos Grimm&lt;/span&gt; (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Dornröschen&lt;/span&gt;). La acción del relato de &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Ana Mª Matute&lt;/span&gt; se desarrolla desde que la Bella Durmiente y el Príncipe Azul, convertidos ya en marido y mujer y tras la ingesta de perdices, inician el viaje hacia el reino del Príncipe, donde el Príncipe tendrá que ganarse su reino.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es un relato cargado de la simbología propia de los cuentos de hadas, y para dar una idea global del sentido de la obra es interesante citar la última frase de la misma:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;"La Princesa nunca más sería tan cándida, ni el Príncipe tan Azul, ni los niños tan ignorantes e indefensos".&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;br /&gt;
Si una de las finalidades de los cuentos infantiles, aparte del entretenimiento, es la del aprendizaje, &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Matute&lt;/span&gt; parece indicar que una educación incompleta en la mujer acabará derivando -si la suerte de un buen marido no acompaña- en un matrimonio desastroso, basado en la sumisión de la mujer con respecto al esposo o a la familia de éste. En la historia que nos narra la escritora catalana, el Príncipe cumple con el ideal principesco de la Bella Durmiente: es la Belleza personificada y, tras su particular prueba de madurez, la Protección.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Príncipe Azul es un personaje cuya evolución es muy enriquecedora, pues siempre alcanza sus objetivos. No parece estar dotado ni tan siquiera para enfrentarlos y, sin embargo, los consigue. El lector se dejará llevar, erróneamente, por las apariencias: el Príncipe no ve la tristeza y desolación del reino al que pertenece, ni descubre la verdadera naturaleza de su madre, Selva -también llamada Reina Madre-. Pese a ello, sale de su reino en un primer viaje iniciático en busca de la mujer ideal (la Bella Durmiente) y, tras conquistarla, la trae a su territorio, a su reino. El Príncipe ama y es amado, tiene descendencia -un niño y una niña, sanos y bellísimos-, se dedica a la caza y a la vida contemplativa. Si bien podríamos considerar que el logro de sus objetivos se debe a su buena suerte, otro hecho nos revoca tal idea: la petición, bajo amenaza generacional, de su padre el Rey en el lecho de muerte. El Príncipe tiene que guerrear, sustituir a su padre y continuar con la costumbre atávica, ser tradicionalista y conservador. Su encomienda es matar a un enemigo heredado,  un tal Zozogrino, a quien ni siquiera conoce. Acude a cumplir con su deber y nada se sabe de él hasta que regresa victorioso y, en el último instante, salva a la Bella Durmiente, a sus hijos y a sus subditos de ser cocidos vivos en un caldero gigante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, sorprendentemente, el Príncipe ha regresado de su segundo viaje iniciático con sus objetivos cumplidos: no quiso guerrear y no guerreó. Es más: venció. Venció porque solucionó un problema que su padre no fue capaz de vencer en años. Y es que en lugar de continuar una lucha sin objeto y sin conocimiento, el Príncipe negoció con el enemigo y ambos llegaron a un acuerdo, pues Zozogrino tampoco quería la guerra. Es decir, mediante la comunicación el Príncipe solucionó un conflicto y, así, alzanza la evolución de su raza, pues el hombre no es una bestia irracional que se deja llevar por sus impulsos inmediatos, sino que debe emplear sus recursos para obtener una mayor calidad de vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La evolución de la Princesa, en cambio, es más pasiva. La bella ex durmiente no lucha, no ofrece resistencia ante los avatares de la vida, sino que se amolda a las circunstancias que la rodean. Madura a fuerza de inseguridades y miedos, y de ellos aprende a ser precavida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras el viaje de novios, simbólico e iniciático, ambos jóvenes se encuentran ante &lt;span style="font-style: italic;"&gt;"una larga escalinata de invierno y viento"&lt;/span&gt; que les conduce al castillo, (hogar del Príncipe), a lo Desconocido para Bella, al futuro incierto, como matrimonio, que les aguarda. Son recibidos por la Reina Madre, una majestuosa mujer, altísima, hermosísima..., pero de colmillos vampíricos, ojos amarillentos como el azufre y que, para más señas, es fitófaga de cara a la galería y devoradora de carne humana en su intimidad y ausencia de su hijo, el Príncipe.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con esa suegra ha de convivir la Princesa, junto con sus hijos, cuando el Príncipe se va a la guerra para ganarse el reino de su padre fallecido. La Reina Madre o Selva, favorece la sumisión de la Princesa mediante atenciones de orden material, comodidades de la vida cotidiana que conllevan a un sentimiento de gratitud en Bella. Aunque bien es cierto que ésta no puede evitar que su suegra le provoque una oscura sensación de profundo desagrado. La muchacha vive entre el bienestar, la curiosidad reprimida y el desasosiego, pero no se atreve a hablar. Está fuera de su tierra, de sus padres, de sus gentes. No tiene medios propios de subsistencia. Para ella el Príncipe ausente es el alfa y omega, el único hombre  al que se entregó a ciegas porque fue el único que se atrevió a despertarla de su sueño de 100 años. Ella jamás comparó, ni sopesó nada: aceptó sin más el Destino que le imponían. Así que se aferra a la creencia de que las apariencias engañan y a su subyaciente complejo de inferioridad debido a su ignorancia, fruto de un siglo de inactividad y no conocimiento del mundo:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;"Como desconocía tantas cosas, y era consciente de su ignorancia de 100 años, no dijo nada"&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;"&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Después de mi sueño de 100 años, cuántas cosas han cambiado en el mundo&lt;/span&gt; -pensó-. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Calla y no reveles tu ignorancia&lt;/span&gt;"&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;br /&gt;
La Naturaleza -el inconsciente, el instinto- le advierte en numerosas ocasiones del peligro que corre junto a la Reina Madre, pues ésta pretende devorarles, a ella y a sus hijos, Aurora y Día. Bella puede comprender el lenguaje de los pájaros y de las plantas, pero a medida que pierde la inocencia y se hace adulta, esa facultad desaparece.  Cuando ya no cuenta con la ayuda de la Madre Naturaleza es el factor social el que le ofrece ayuda. Son los asalariados, los pobre subditos de la Reina que, por dinero, han de obedecer sus órdenes, y para sobrevivir han de actuar como marionetas del poderoso. Esta sociedad la encabezan Rago, el cocinero, Erina, su mujer, y el tenebroso Silo, montero mayor de la Reina Madre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero solamente el poder social no podrá vencer a la Reina, y salvar a la Princesa, la ex Bella Durmiente, sino que será la unión final de todas las fuerzas de el Príncipe y de los trabajadores fieles quienes, trabajando en equipo, vencerán al Mal que representa Selva, la Reina Madre, la barbarie que devora al hombre.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="”fullpost”"&gt; &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3698687418020389846-2462425577022416204?l=revista.abretelibro.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
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&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/RevistabreteLibro/~4/M2iILqnn3RU" height="1" width="1"/&gt;</description><link>http://feedproxy.google.com/~r/RevistabreteLibro/~3/M2iILqnn3RU/el-verdadero-final-de-la-bella.html</link><author>noreply@blogger.com (Hypathia)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_aoNzX2u2i8g/S40wx6vU3QI/AAAAAAAAAPc/eG_sOINVGfo/s72-c/la-bella-durmiente.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total><feedburner:origLink>http://revista.abretelibro.com/2010/04/el-verdadero-final-de-la-bella.html</feedburner:origLink></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-3698687418020389846.post-7040697058337635273</guid><pubDate>Wed, 21 Apr 2010 22:05:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-04-22T00:05:05.798+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Recomendaciones</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Anna Walsh</category><title>Un mes en el campo. J.L. Carr - Anna Walsh</title><description>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_B5KNyykgLmM/S892UgfDvRI/AAAAAAAAAO8/R8jLM6c5eyc/s1600/unmesenelcampo2be0.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/_B5KNyykgLmM/S892UgfDvRI/AAAAAAAAAO8/R8jLM6c5eyc/s320/unmesenelcampo2be0.jpg" width="197" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
Empecé este libro sin mucho entusiasmo, pero cuando descubrí que tenía toques de ironía que hacían de él una lectura divertida, cambié la actitud con la que lo había abierto la primera vez y me dejé llevar por lo que &lt;b&gt;Carr&lt;/b&gt; me quería contar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si buscas una historia con una trama retorcida, una historia intrigante que te mantenga en vilo hasta el final, misterios y acción, olvida este libro. Aquí hay un artista pobre, un arqueólogo sin intención de encontrar lo que busca, una iglesia con una pintura tapada y campesinos que sobreviven. Conocerás a un párroco con afán de protagonismo y a su hermosísima esposa, a una adolescente indiscreta y a su tímido hermano. Serás testigo de la vida de un puñado de personajes entrañables y sencillos y en algún momento soñarás con quedarte con ellos. Disfrutarás de la paz de la vida en el campo, todo ello en poco más de cien páginas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y por si no te he convencido todavía, dejaré en el aire una cuestión que puede que te sorprenda: ¿qué le pasó al autor del fresco que Tom está restaurando? Tendrás que leerlo para saberlo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3698687418020389846-7040697058337635273?l=revista.abretelibro.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
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