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		<title>Irán y la lapidación de mujeres pecadoras</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Sep 2010 17:30:43 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Política Internacional]]></category>

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		<description><![CDATA[Sakineh Mohamaddi Ashtiani es el nombre de la mujer iraní por la que en estos días gobiernos y militantes de los derechos humanos se movilizan en todo el mundo para reclamar que no sea lapidada. Las presiones internacionales algún modesto resultado obtuvieron. En principio, la condena a muerte fue suspendida y ello permite alentar esperanzas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sakineh Mohamaddi Ashtiani es el nombre de la mujer iraní por la que en estos días gobiernos y militantes de los derechos humanos se movilizan en todo el mundo para reclamar que no sea lapidada. Las presiones internacionales algún modesto resultado obtuvieron. En principio, la condena a muerte fue suspendida y ello permite alentar esperanzas por la vida de esta desdichada mujer que desde 2005 está en la cárcel acusada de adúltera.<span id="more-1830"></span></p>
<p>En estos cinco años, Ashtiani ha debido atravesar todos los círculos del infierno. Cuando su marido fue encontrado muerto, la acusaron de haber mantenido relaciones sexuales con sus asesinos. A través de la tortura la obligaron a confesar que, además, era responsable de la muerte de su marido, motivo por el cual fue condenada por jueces islámicos a morir lapidada. Dos de los cinco jueces la declararon inocente, pero tres de ellos dijeron que era culpable invocando el principio del “conocimiento del juez”, una coartada jurídica que habilita a los magistrados a dictar condenas sin disponer de pruebas materiales y en nombre de sus “intuiciones infalibles”.</p>
<p>Por lo pronto, Asthinai no va a ser lapidada en la fecha prevista. La presión internacional ha cumplido su objetivo, pero no sería aconsejable festejar nada porque la mujer continua detenida y la pena de muerte ha sido postergada, no anulada. Los tribunales islámicos han decidido que, por el momento, la pena máxima sea reemplazada por noventa y nueve latigazos, el mismo número de golpes que recibió hace unos años en el tribunal de Orku. El espectáculo entonces fue público y entre los asistentes estaba su hijo Sajad, quien declaró luego a la prensa que nunca en su vida podrá olvidar la humillación que sufrió viendo cómo su madre era sometida al látigo del verdugo.</p>
<p>Según Sajad, su madre es inocente no sólo del crimen que se le imputa, sino también de los actos de infidelidad que se le atribuyen. Algo parecido piensa su abogado, Mohammed Matafaei, un profesional que se dedicó a defender a Ashtiani y, como consecuencia de su dedicación, padeció amenazas y sanciones judiciales. Cuando la situación se hizo insostenible y la cárcel o el puñal eran el destino que le aguardaba, decidió emigrar a Noruega desde donde sigue militando a favor de su defendida.</p>
<p>En Irán, como en Somalia, Indonesia y Nigeria, la pena de muerte por lapidación no sólo que está vigente sino que, además, se practica. En el caso de Irán, la lapidación existe desde 1983, promovida por los guardianes de la Revolución Islámica. En su Código Penal las modalidades de la ejecución están tratada en diez artículos que son una verdadera apología de la barbarie.</p>
<p>Allí se establecen las causas que justifican esta condena y el modo de ejecutarla. Lo que más llama la atención son las minuciosidades del legislador. El Código señala que el hombre debe ser enterrado hasta la altura de la cintura y la mujer desde el nacimiento de sus senos. Las piedras que se arrojen no deben ser ni demasiado grandes como para matar en el acto, ni demasiado chicas que no le hagan daño. En definitiva, se trata de que el condenado sufra lo más posible y que los espectadores pueden disfrutar de la fiesta y, de paso, reflexionen sobre lo que les puede ocurrir -sobre todo a las mujeres- si se les ocurriera serles infieles a sus devotos esposos. Finalmente, si luego de la pedrea el reo sobreviviera, un verdugo le dispara un tiro en la cabeza, no sin antes desearle que sea feliz en la praderas de Alá.</p>
<p>Los primeros arrojadores de piedras son los testigos. Enseguida se suman los magistrados, que así se toman la molestia de practicar la justicia por mano propia. Finalmente son convocados a la faena los asistentes, preferentemente varones decididos a hacer puntería contra los temibles criminales semienterrados.</p>
<p>Se supone que la mujer muere más rápido que el hombre, motivo por el cual se reglamenta con precisión obsesiva el tamaño de las piedras. Teólogos islámicos aseguran que esta condena está legitimada por el Corán, pero existe toda una corriente coránica que asegura que en el libro sagrado no hay ninguna referencia a la lapidación. Más allá de las opiniones dogmáticas, existe una larga tradición histórica en el mundo musulmán a favor de la lapidación, reforzada en este caso por el lugar subordinado que en estas sociedades se le asigna a la mujer. Lo que se sabe es que en el mundo antiguo esta condena era uno de los métodos preferidos para castigar a las mujeres adúlteras o acusadas de cometer delitos sexuales.</p>
<p>En el Antiguo Testamento la lapidación existe, pero en la tradición cristiana se le atribuye a Jesús haber brindado el alegato más formidable en contra de esta condena. Fue cuando ante la inminencia de ejecución de una mujer dijo la célebre frase: “Quien esté libre de culpa que arroje la primera piedra”. Exactamente lo mismo se le debería decir a magistrados, testigos y comedidos que se prestan a asesinar a pedradas a una víctima juzgada por delitos calificados como tales en nombre de tradiciones aberrantes provenientes de la noche de los tiempos.</p>
<p>Hoy, en Irán, diez personas son lapidadas por año. La pena de muerte en sus diferentes versiones fue aplicada el año pasado a 388 personas, de las cuales 135 eran menores de edad. La concepción teocrática del poder justifica estas aberraciones. Para los jefes islámicos, delito y pecado son una misma cosa. Su concepción medieval del poder y de la condición humana habilita a su dirigencia política a practicar el crimen como una manera de disciplinar a la sociedad y de ayudar a expiar los pecados.</p>
<p>Intelectuales, políticos, religiosos musulmanes, se han opuesto a estas decisiones, pero a juzgar por los resultados no han tenido mucho éxito con sus reclamos. Sucede que en las aldeas y ciudades del interior, el consenso a favor de la lapidación es muy alto. Existe una suerte de resignación fatalista que envuelve a estos pueblos sometidos por el miedo, el oscurantismo religioso y la pobreza.</p>
<p>Los reclamos internacionales han obtenido algunos logros modestos, pero el camino que falta recorrer hasta llegar a una situación medianamente justa es aún muy largo. Esta semana, sin ir más lejos, el diario oficialista Kayhan, cuyo director es designado por la máxima autoridad política de Irán, calificó a Carla Bruni de “prostituta”, para luego agregar que mujeres como ella deberían correr la misma suerte que la mujer por la cual Occidente reclama la libertad.</p>
<p>Como se recordará, Carla Bruni junto con otras mujeres firmó una solicitada pidiendo por la vida de Ahstiani. Ni su condición de modelo y cantante famosa, y mucho menos su condición de esposa del presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, le alcanzó para eludir el anatema de los celosos guardianes de la Revolución Islámica. Esperemos que Lula y el Vaticano sean tratados con un poco más de compasión, pero desde ya adelantamos que no conviene hacerse muchas ilusiones al respecto.</p>
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		<title>El bandoneón mayor de Buenos Aires</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Sep 2010 22:58:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rogelio</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[preludio]]></category>

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		<description><![CDATA[Oficialmente la leyenda se inició el 1º de julio de 1937 en el dancing Marabú. “Todo el mundo al Marabú/ la boite de más alto rango/ donde Pichuco y su orquesta/ le harán bailar buenos tangos”. Esa noche Aníbal Carmelo Troilo se presentó con su primera orquesta. Lo acompañaban en la línea de bandoneones Juan [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Oficialmente la leyenda se inició el 1º de julio de 1937 en el dancing Marabú. “Todo el mundo al Marabú/ la boite de más alto rango/ donde Pichuco y su orquesta/ le harán bailar buenos tangos”. Esa noche Aníbal Carmelo Troilo se presentó con su primera orquesta. Lo acompañaban en la línea de bandoneones Juan Rodríguez y Roberto Yanitelli, en los violines Reynaldo Nichelle, José Stilman y Pedro Sapochnik; Orlando Goñi en el piano y Juan Fassio en el contrabajo.<span id="more-1828"></span></p>
<p>El cantor era Francisco Fiorentino, el primero de una serie de calificados cantores que lo habrán de acompañar en el futuro entre los que merecen mencionarse a Alberto Marino, Roberto Rufino, Edmundo Rivero, Jorge Casal. Angel Cárdenas, Raúl Berón, Tito Reyes, Floreal Ruiz y Roberto Goyeneche, sin omitir los nombres de Elba Berón y Nelly Vázquez. Troilo será el primer director que le otorgará al cantor un rol distintivo, sacándolo del limitado rol de estribillista. No fueron éstas sus únicas virtudes. Como la experiencia se encargaría de demostrarlo luego, todos sus cantores alcanzaron su momento de esplendor bajo su dirección y, salvo Rivero y Goyeneche, ninguno de ellos pudo ir más allá al alejarse de la orquesta.</p>
<p>Cuando Troilo debutó en el Marabú tenía veintitrés años, pero ya llevaba doce años de oficio que incluía trajinar en salas de cine y los más diversos locales nocturnos. La noche y la calle de Pichuco fueron antes que una leyenda, un estilo de vida, una manera de estar en el mundo. El divagar por la bohemia porteña incluyó un excepcional aprendizaje al lado de músicos de la calidad de Ciriaco Ortiz, Pedro Maffia, Carlos Marcucci, Juan Maglio y Pedro Laurenz. Sus pasajes por las orquestas de D’Arienzo, D’Agostino, De Caro y Cobián dejaron sus huellas en el joven que aprendía rápido e iba definiendo su propio estilo.</p>
<p>Blas Matamoro dice al respecto: “Troilo empieza a ser un decariano como todo el mundo, gobernante de una orquesta gregaria con su particular forma de ritmo y con la peculiaridad de tener en sus arreglos un momento contrapuntístico dedicado a solos del bandoneón director, en variaciones sobre la primera melodía expuesta&#8230; En tanto que la orquesta decariana tiene roles rígidos -roles melódicos por un lado y rítmicos por el otro- la orquesta troileana tiene roles transferibles de un grupo a otro. El piano es generalmente rítmico, pero goza de algunas frases de solismo melódico; los bandoneones son generalmente melódicos o sostenes de la armazón armónica, pero asumen a veces una función de marcación rítmica&#8230;” .</p>
<p>Troilo nació en 1914 en el barrio del Abasto y, como lo expresara en un célebre monólogo, nunca se fue de allí. A lo largo de una carrera que se extendió por más de treinta años, grabó alrededor de quinientas versiones, un puñado de ellas acompañado por músicos de la talla de Piazzolla, Grela, Kicho Díaz, Orlando Berlinghieri. Sus primeras placas las grabó en 1938 para el sello Odeón. Fueron dos temas antológicos: “Comme il faut” de Eduardo Arolas y “Tinta verde” de Agustín Bardi. En 1941 grabó con el sello Víctor y allí ya está presente Francisco Fiorentino.</p>
<p>En la década del cuarenta integra junto con Di Sarli y Pugliese la formidable línea media de los grandes renovadores del tango. En su orquesta participa a principios de la década Astor Piazzolla, con quien mantendrá a lo largo de los años respetuosas diferencias. En el futuro no sólo que grabarán “El motivo” y “Volver”, sino que luego Piazzolla habrá de honrar su memoria con “Suite troileana”, un sobrio y emotivo reconocimiento a quien el autor de “Adiós Nonino” reconociera no sólo como un gran maestro y un talentoso bandoneonista, sino como “un intuitivo genial”.</p>
<p>Si sus cantores fueron célebres, lo mismo puede decirse de sus pianistas. Estuvieron con él, Orlando Goñi, José Basso, Carlos Figari, Osvaldo Manzi, Orlando Berlinghieri y José Colángelo. Los nombres de estos músicos, sobre todo su obra, exime de mayores comentarios al respecto. Lo que en todo caso importa destacar es que a la orquesta de Troilo no sólo que se ingresaba después de haber atravesado por un exigente examen, sino que los músicos y cantores adquirían vuelo propio y, en más de un caso, era el propio Troilo quien los animaba a volar.</p>
<p>Su tarea como compositor fue tan destacada como la de director y bandoneonista. Sus temas preferidos siempre han sido “Sur” y “Responso”, ese delicado y tierno homenaje a Homero Manzi. Pero más allá de sus preferencias personales, merecen destacarse temas como “Garúa” “María”, “Desencuentro”, “La última curda”. “Che bandoneón”, “Romance de barrio”, “Discepolín” “La cantina”, entre otros.</p>
<p>Su bonhomía, su reconocida generosidad, no le impidieron ser exigente con sus músicos y compositores. Su goma de borrar llegó a ser tan célebre como temida. Emilio Balcarce fue el único que pudo eludir el “gomazo” de Pichuco. Fue con “La bordona”, el tema que consagró a Balcarce y que Troilo aceptó al primer golpe de vista sin imponer ninguna corrección.</p>
<p>Su trascendencia pública se consolidó con su presencia en la pantalla de cine y en el teatro. Desde su adolescencia Troilo está en ambos escenarios. En 1933 con diecinueve años, participa en la película “Tres berretines”. Después estará presente en “Radio bar”, “Muchachos de la ciudad”, “El tango vuelve a París”, “Mi noche triste”, un homenaje a Pascual Contursi, dirigido por Demare, “Vida nocturna”, y “Buenas noches Buenos Aires” dirigida por Hugo del Carril.</p>
<p>En el teatro debuta en 1953 con “El patio de la morocha” que llegará a brindar más de quinientas representaciones en menos de dos años. En 1960 está en “Caramelos surtidos” , en 1963 en “Tango en el Odeón”, en 1969 será “Troilo 69” y en 1985, y bajo la dirección de Horacio Ferrer, se despide del teatro y de la vida con la obra “Simplemente Pichuco”.</p>
<p>A fines de la década del cincuenta ya es el personaje mítico que será hasta el fin de sus días, generoso con su tiempo, su dinero y su salud. Su anecdotario es tan rico y variado como sus amistades. Se le reconoce calidad artística y bonhomía y cuando la calidad artística decaiga por los años y la artrosis, todos disimularán sus errores en homenaje a lo que fue y representó. Julián Centeya lo bautizará como el “bandoneón mayor de Buenos Aires”. Antonio Carrizo lo presenta “con T de tango, Aníbal Troilo”. Todavía para fines de los sesenta sigue siendo Pichuco, un apodo traído desde la infancia y puesto por su padre en homenaje a su abuelo. Después empezará una suerte de ninguneo con el mote de “Gordo”, algo que a él siempre le resultó indiferente, pero que fastidiaba a quienes lo querían, no tanto por el dato estético como por el tono y el exceso de confianza que se atribuían quienes se creían autorizados a recurrir a ese apodo.</p>
<p>No exageran los historiadores cuando afirman que no se podría escribir la historia del tango ignorando la centralidad de su presencia. Tampoco exageran sus biógrafos cuando admiten que fue el último mito vivo que dio el tango. El momento en que se oscurece la sala y el cono difuso de luz destaca su figura, es antológico. Allí está solo, “como un gran Buda” sobre su bandoneón, a veces con los ojos cerrados como si estuviera dormido, a veces con la mirada fija en algún punto invisible, “solo o con todos, lo que de alguna manera viene a ser lo mismo”. Muy de vez en cuando una lágrima surca su rostro. Algún periodista se atreve a preguntarle si llora. “A veces lloro -admite- pero nunca lo hago por cosas sin importancia”.</p>
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		<title>La hora de la oposición</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Sep 2010 22:51:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rogelio</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Política Nacional]]></category>

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		<description><![CDATA[En política, hay un momento en que las discusiones por los temas menores deben pasar a un segundo plano para privilegiar la cuestión del poder. Los Kirchner a esta lección la conocen. Todo lo que hacen es con los ojos puestos en las elecciones de 2011. La oposición debe hacer lo mismo. Debe empezar a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En política, hay un momento en que las discusiones por los temas menores deben pasar a un segundo plano para privilegiar la cuestión del poder. Los Kirchner a esta lección la conocen. Todo lo que hacen es con los ojos puestos en las elecciones de 2011. La oposición debe hacer lo mismo. Debe empezar a hacerlo ya, sin perder tiempo y sin distraerse en cuestiones menores. Si los Kirchner quieren quedarse en el poder hasta el 2015, la oposición debe proponerse sacarlos del poder en el 2011. En democracia, hay un solo camino para cumplir con este objetivo: conseguir los votos.<span id="more-1826"></span></p>
<p>No soy objetivo ni neutral. No pretendo serlo y desconfío de quienes cuando se discuten estos temas invocan una objetividad o una neutralidad que siempre es sospechosa. Yo pienso la política decididamente desde el espacio opositor. Es una decisión política, no moral. No creo que todos los buenos estén en un lugar y que todos los malos estén en el otro. Conozco a personas de bien que creen en Kirchner y sé de algunos opositores que cuando los veo venir me cruzo de vereda. Pero en política, las decisiones se toman atendiendo a criterios sociales, institucionales, históricos.</p>
<p>No hay política verdadera sin compromiso. Mi compromiso es con la oposición. Y con los valores liberales, democráticos y progresistas de la oposición. Soy opositor porque creo en la democracia, es decir en la soberanía popular; soy republicano porque creo que al poder hay que limitarlo; soy progresista porque creo que la política -la que me interesa- es la que se identifica con los valores de la justicia y el humanismo. “Los hombres son sagrados para los hombres como los pueblos son sagrados para los pueblos”, como le gustaba decir a Hipólito Yrigoyen.</p>
<p>No creo en los paraísos en la Tierra, mucho menos en los mesianismos, las promesas desmesuradas y las rutinas de los demagogos. Más que la utopía, defiendo el derecho a la esperanza: la de una sociedad más justa y más libre, la de dejarles a nuestros hijos y nietos un país mejor que el que recibimos. ¿Es poco? Yo creo que es muchísimo.</p>
<p>Hubo un tiempo en que creí que había que dar vuelta todo y destruir todo. Después aprendí que la civilización es un hilo muy delgado y frágil como para estar poniéndola a prueba a cada rato. La desmesura, los saltos al vacío en nombre de utopías redentoras han generado más dolor que bienestar, más muerte que vida. Una supuesta sociedad justa levantada sobre una montaña de cadáveres y escombros no me interesa. Prefiero la evolución a la revolución. No se me escapa que también esta esperanza puede ser una utopía. Pero por razones prácticas y humanistas me inclino por una utopía con bajos costos en vidas, y no por aquellas utopías que para realizarse reclaman una alianza con el crimen.</p>
<p>Hace rato que he dejado de creer en los sueños. Como le gustaba decir a Winston Churchill, a la política la hacen los hombres despiertos, no los dormidos; los que tienen los ojos abiertos, no cerrados. No hay política verdadera sin una fuerte dosis de realismo, el mismo que nunca se debe confundir con el cinismo o con esas versiones vulgares y deshilachadas del más adocenado pragmatismo.</p>
<p>La política es una actividad humana, una actividad noble, porque se propone pensar la realidad y transformarla hasta donde sea posible. Y es una actividad que inevitablemente se conecta con los intereses y los grupos de poder. Por eso es compleja. No hay sociedad organizada sin partidos políticos y dirigentes. Un sistema político fuerte es la garantía de instituciones fuertes, alternancia en el poder, control republicano y participación ciudadana.</p>
<p>¿Y la distribución de la riqueza? No hay distribución de la riqueza si antes no existe distribución del poder. Un poder distribuido a través de instituciones fuertes es el garante de la distribución de la riqueza. Dicho con otras palabras, la democracia política crea las mejores condiciones para la democracia económica. No conozco una solución más saludable y sabia que ésta. Salvo que alguien me demuestre que la concentración del poder en el déspota o el caudillo sea más eficaz. En la Argentina, esta estrategia se ha intentado aplicar en diferentes ocasiones. Por populistas de derecha y de izquierda. Así nos fue&#8230;</p>
<p>No pretendo ser dramático, pero estoy convencido de que los Kirchner en el poder nos llevarán a la catástrofe. La catástrofe de la economía, la catástrofe de las instituciones y la catástrofe de la Nación. Es un gobierno cuya concepción del poder representa una involución política respecto de la apertura democrática abierta en 1983, y cuya concepción de la economía se apoya en los sectores más retrógrados y privilegiados del poder económico. Un gobierno que ataca a Clarín y La Nación no porque sean de derecha, sino porque son opositores; un gobierno cuya retórica contra los monopolios mediáticos disimula mal su pulsión por concentrar el poder mediático en un Estado políticamente colonizado por ellos.</p>
<p>¿Está equivocado en todo? Probablemente no, pero en lo fundamental está equivocado. Así como no hay ningún gobierno que haga todo bien, no hay ningún gobierno que haga todo mal. Pero los detalles en este caso no cuentan, lo que cuenta es una concepción del poder. El concepto de poder de los Kirchner empieza en ellos y termina en ellos. Lo dije en una nota anterior: son sus principales propagandistas y sus principales enemigos. Hasta hace quince días, disponían de un escenario nacional e internacional favorable. No sé cómo lo hicieron, pero se las ingeniaron para derrumbar lo que el azar había levantado a su favor. ¿Se equivocan? No creo que se equivoquen; creo que no saben hacer otra cosa. Su escuela política fue Santa Cruz. Nunca se fueron de allí; siempre regresan a la escena del crimen.</p>
<p>Esta estrategia del conflicto permanente y de la práctica decisionista, los muchachos de Carta Abierta la califican de liberadora. “Los Kirchner pusieron el piso, nosotros debemos ampliar el techo”, dicen D’Elía y Sabbatella. “Hay que profundizar el modelo” repiten los epígonos. En términos teóricos, la profundización del modelo supondría avanzar hacia el socialismo nacional, la liberación de la explotación interna y externa o cualquier otra calificación semejante. En términos prácticos, la profundización del modelo es un disparate que no tiene nada que ver con lo que se defiende. ¿Qué es profundizar el modelo?: ¿más poder para Guillermo Moreno?, ¿más poder para el señor Moyano y sus hijos?, ¿más negocios para Ulloa, López, Eskenazi, Báez?, ¿más aportes para D’Elía?, ¿más ataques a la prensa opositora y más recursos a los señores Hadad, Monetta, Spolski?, ¿más plata para la señora Hebe Bonafini?, ¿más publicidad oficial para “6, 7, 8”?, ¿más decretos de necesidad y urgencia y más poderes delegados?, ¿más “caja” y menos coparticipación?, ¿más impuestos confiscatorios y lesivos de la productividad y menos impuestos a las ganancias y luz verde para la timba financiera?, ¿más plata de los jubilados usada para cualquier cosa menos para los jubilados?, ¿más publicidad oficial para los adictos y menos libertades?</p>
<p>A este poder, hay que ponerle límites y derrotarlo. A los Kirchner no se los modera, se los derrota. La oposición debe asumir esa responsabilidad en serio. O se derrota a los Kirchner o los Kirchner derrotan a la Argentina. Pero como dijera Elisa Carrió, no se los derrota con el pasado sino con el futuro. Cuanto antes hay que empezar a definir los programas de gobierno y las candidaturas. Las dos cosas son importantes. Lo que se va a hacer y quiénes lo van a hacer.</p>
<p>El radicalismo deberá decidir si el candidato será Cobos, Alfonsín o Sanz. Los socialistas y el ARI deberán ponerse de acuerdo en lo que puedan ponerse de acuerdo. A mí una fórmula Alfonsín-Binner me gusta. Siempre habrá alguien que pueda dar un nombre mejor, pero una fórmula integrada por dos políticos decentes, de claro perfil republicano y orientación progresista me resulta interesante. La sociedad necesita saber cuanto antes a quiénes deberán votar en octubre de 2011. Los militantes necesitan lo mismo para salir a la calle a convencer a la gente. La Argentina como Nación pide una alternativa para salir del barro. El setenta por ciento de los argentinos está harto de los Kirchner.</p>
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		<title>Mesa de café</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Sep 2010 01:57:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rogelio</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Mesa de Café]]></category>

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		<description><![CDATA[—Apoyo las declaraciones de Roxana Latorre -dice José-, una candidatura de Alfonsín y Binner significaría el incendio del país.
Abel le hace señas a Quito para que le sirva un café y luego dispara: —Me parece que esa señora no tiene autoridad moral para hablar sobre lo que le conviene al país, porque hasta ahora lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>—Apoyo las declaraciones de Roxana Latorre -dice José-, una candidatura de Alfonsín y Binner significaría el incendio del país.</p>
<p>Abel le hace señas a Quito para que le sirva un café y luego dispara: —Me parece que esa señora no tiene autoridad moral para hablar sobre lo que le conviene al país, porque hasta ahora lo único que ha hecho es hacer su juego.<span id="more-1824"></span></p>
<p>—La única autoridad que tiene -agrega Marcial- es para hablar de sus negocios. Según me dijeron, la señora lidera una suerte de “Pyme” con más de cincuenta ñoquis a su servicio rentados por el Estado. Para sostener esa empresa necesita del apoyo de los Kirchner y ese apoyo -ya se sabe- los Kirchner no lo dan gratis.</p>
<p>—Yo no sé cómo será -digo-, pero está claro que a esa señora la vida la trató muy bien. Fue senadora dos períodos, gracias al apoyo del señor a quien después le dio el esquinazo. Si fuera por ella misma no la vota ni el marido.</p>
<p>—Ustedes sangran por la herida -insiste José-, no se resignan a aceptar que hay Kirchner por diez años más, porque siguen siendo los únicos políticos que saben gobernar y saben lo que hay que hacer en este país.</p>
<p>—También saben enriquecerse -acota Marcial.</p>
<p>—Esas son chicanas.</p>
<p>—Chicanas son las que dijo tu presidenta -responde Abel-, pretendiendo armar un “relato” con lo sucedido hace más de treinta años.</p>
<p>—¿Tanto les molesta que ataquemos a un monopolio? -pregunta José, que le acaba de pedir a Quito que le sirva un whisky.</p>
<p>—Ustedes pretenden terminar con el supuesto monopolio de Clarín para instalar el monopolio informativo de los Kirchner -digo.</p>
<p>—Yo no defiendo a Clarín porque sea Clarín -agrega Abel-, defiendo la libertad de prensa. Lo mismo defendería a Página 12 si la quisieran cerrar.</p>
<p>—Yo creo que el gobierno no ataca a Clarín porque sea de derecha, lo ataca porque lo critica -puntualizo.</p>
<p>—Yo no quiero exagerar -observa Marcial- pero si se cierran La Nación y Clarín se cae la única oposición fuerte que tiene el gobierno. De allí en más, el camino hacia la dictadura está abierto.</p>
<p>—Acá la única dictadura que hay es la mediática -responde José-, alguien le tiene que poner límites.</p>
<p>—A los que hay que ponerles límites es a ustedes -replica Abel-, a ustedes que quieren hacer en el país lo mismo que hicieron en Santa Cruz.</p>
<p>—O lo que hicieron cuando los señores Apold, Visca y Sojit manejaban la prensa en tiempos de Juan Domingo -acentúa Marcial-. —¿O alguien cree en serio que a los Kirchner les interesa la libertad de prensa?</p>
<p>—A mí me parece -digo- que los Kirchner se volvieron a equivocar. Venían bien, creciendo en imagen y en menos de una semana armaron un chiquero y volvieron a ganarse el encono de las clases medias.</p>
<p>—La clase media gorila nos da la espalda, pero los pobres nos siguen -dice José.</p>
<p>—Los pobres siguen a quien le da de comer -subraya Marcial-.</p>
<p>—Ese es un argumento de derecha -enfatiza José.</p>
<p>—Vos estás como el conductor de ese programa de radio que acusa de derecha a todo el mundo.</p>
<p>—¿A quién te referís? pregunta Abel.</p>
<p>—A un programa que acusa a sus colegas de derecha, dando a entender que ellos son de izquierda.</p>
<p>—¡Ah sí! -exclama José-, pero a mí me parece que esos muchachos no son de derecha ni de izquierda.</p>
<p>—En eso estoy de acuerdo -dice Marcial-, creo que son giles. Ni siquiera se les puede decir que sean malos, son giles nada más.</p>
<p>—Me da la impresión -señala Abel- que para conseguir publicidad oficial no son tan giles.</p>
<p>—Lo que pasa -dice Marcial- es que hoy ser de izquierda resulta cómodo, queda lindo y hasta da beneficios. Siempre queda bien hablar del “Che” Guevara y votar a Cobos.</p>
<p>—¿Pero a qué programa se refieren? -pregunta Quito que acaba de servir un café.</p>
<p>—Uno que se llama -dice Marcial- “El día de los que nunca piensan”.</p>
<p>—No, no se llama así -dice José- se llama “El día de los que menos piensan”.</p>
<p>—No, no -digo molesto- se llama “El día menos pensado”.</p>
<p>-No comparto- dice Abel</p>
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		<title>Esteban Echeverría</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Sep 2010 01:05:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rogelio</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Historia]]></category>

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		<description><![CDATA[Decididamente los historiadores revisionistas no lo quieren. Dicen que fue un pavo real, un snob, un oportunista que supo conquistar a los muchachos de Buenos Aires con su supuesta sabiduría romántica parisina y, por supuesto, un enemigo de la causa nacional. Como si estas objeciones no alcanzaran, le imputan ser un pésimo poeta. A mi [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Decididamente los historiadores revisionistas no lo quieren. Dicen que fue un pavo real, un snob, un oportunista que supo conquistar a los muchachos de Buenos Aires con su supuesta sabiduría romántica parisina y, por supuesto, un enemigo de la causa nacional. Como si estas objeciones no alcanzaran, le imputan ser un pésimo poeta. A mi modesto criterio la única acusación más o menos precisa, porque sus poemas son malos, incluso para quienes lo apreciamos y le reconocemos talento. Efectivamente fue un mal poeta, pero escribió uno de los mejores cuentos de la literatura nacional. Se llama “El matadero” y se divulgó muchos años después de su muerte, gracias a las gestiones de Gutiérrez. El cuento es tan bueno, está tan bien escrito, que más de un crítico ha llegado a preguntarse con asombro cómo un poeta tan mediocre pudo escribir un relato de esa calidad.<span id="more-1822"></span></p>
<p>Echeverría debe su fama a su genio, pero sobre todo a sus contemporáneos quienes no vacilaron en reconocerlo como su maestro. Sarmiento, Alberdi, Fragueiro, Gutiérrez, Mitre, ponderan su talento. No deja de ser sintomático que las personalidades políticas más relevantes de la segunda mitad del siglo XIX se consideren discípulos de ese joven de ojos oscuros, mirada afiebrada, pálido y siempre vestido de negro como correspondía a un romántico a tiempo completo.</p>
<p>Echeverría nació en Buenos Aires en septiembre de 1805 en el seno de una familia que hoy denominaríamos de clase media. Su juventud fue borrascosa y poética. Se habla de su afición a las mujeres y su gusto por la vida nocturna. En esos años aprendió a tocar la guitarra y se relacionó con orilleros, compadritos y jóvenes calaveras. La leyenda evoca un lance amoroso y una amenaza de muerte. A los veinte años viaja a Francia escapando de sus enemigos o de algún marido celoso. Ya en aquellos años París era la capital cultural del mundo. El Sena, el Barrio Latino, los cafetines de Montmatre, los tugurios del bulevar Saint Michel, eran leyenda. A esa ciudad llega el joven Echeverría con sus inquietudes y sus sueños. Se dice que en París descubre la ideología vigente entre los intelectuales: el romanticismo. Para ser justos, habría que decir que Echeverría se encuentra con el romanticismo en París, porque de alguna manera él se venía preparando para ese encuentro.</p>
<p>Vivirá en la Ciudad Luz cinco años. Como buen romántico sus estudios serán los de un autodidacta. El romanticismo en versión francesa es una ética, una estética, pero también un programa político. Allí aprende que una nación es una tradición, un pasado que se debe conquistar con tanto trabajo como el futuro. La nación es un “invento”, una creación inspirada que deben formularla en voz alta los intelectuales que se propongan esa tarea. Como enseña Víctor Hugo, la ideología política del romanticismo es el liberalismo, pero un liberalismo cargado de pasión y de una visión poética de la vida y la muerte. El romántico camina por el mundo rodeado por un aura de muerte. La muerte deseada puede ser en el campo de batalla peleando por una causa justa, en el campo de honor batiéndose a duelo, en defensa del honor de una dama o del propio, o a través de la enfermedad más prestigiosa de entonces: la tuberculosis.</p>
<p>Echeverría regresa a Buenos Aires en 1830. Gobierna la provincia el hombre que habrá de ser al mismo tiempo su héroe y su enemigo: Juan Manuel de Rosas. La juventud ilustrada porteña se ha formado en la universidad creada por Rivadavia y se considera convocada a forjar el destino de la patria. Esperaban a un líder, a un profeta que los oriente y ese líder llegó. Se dice que Echeverría lideró a su generación porque venía envuelto en el prestigio de haber vivido en París. Es posible. Pero sería injusto suponer que la influencia intelectual del autor de “La cautiva” haya provenido de una circunstancia turística. Con Echeverría llegan a Buenos Aires los libros de los escritores avanzados y los proyectos del nuevo programa romántico para el Río de la Plata.</p>
<p>La generación romántica que lidera es el primer nucleamiento que reivindica su protagonismo político no a partir de sus hazañas militares o las extensiones de tierras, sino del saber intelectual. Asimismo, son los primeros que se proponen pensar en términos teóricos la categoría de Nación. Con los románticos adquiere identidad histórica la Revolución de Mayo y la idea de pensar la política no desde programas abstractos sino a partir de una indagación del pasado. Son los románticos los primeros que se proponen pensar la noción de “pueblo” como concepto político y en consecuencia la reivindicación de una tradición propia que incluye la recuperación de sus héroes, tradiciones y leyendas.</p>
<p>No deja de ser curioso que quienes luego serán acusados de extranjerizantes hayan sido los primeros que se preocupan de manera sistemática en pensar la Nación. En este punto los románticos se diferencian de los unitarios. Para los jóvenes de la “generación del 37”, los unitarios habían fracasado por su incapacidad de entender el país en que vivían. La alternativa para la nueva Nación que se proponen construir no es el unitarismo ni el federalismo, sino una síntesis superior.</p>
<p>Ese proyecto que se apoya en tradiciones y mitos es políticamente liberal, económicamente capitalista y culturalmente socialista. Su socialismo, por supuesto, no es el de Marx. Para Echeverría el reconocimiento de la primacía de lo social como factor constitutivo de la política y la construcción del individuo merece ser calificado de socialista. Desde esa perspectiva, ese socialismo estará más cerca de Durkheim que de Marx.</p>
<p>La “generación del 37” moviliza a los intelectuales porteños y extiende su influencia a las principales ciudades de lo que empieza a ser la Argentina. Habrá militantes de la buena nueva en Córdoba, Tucumán, Salta y San Juan. Contra lo que se supone, los muchachos intentan comprender al rosismo y arriesgan una singular caracterización de Juan Manuel. Para Echeverría, pero sobre todo para Alberdi, Juan Manuel encarna las virtudes del héroe, del caudillo arraigado a la tierra, del político preparado para entender al pueblo. Por supuesto, para que esa relación primaria se fortaleza en una dirección progresista y racional ese caudillo necesitará del asesoramiento y los consejos de los oráculos, es decir, de ellos.</p>
<p>Rosas nunca se va a dar por enterado de estos devaneos teóricos. Por el contrario, para su visión práctica del poder y de la vida estos jóvenes que usan capas negras, que se reúnen a leer libros extraños y que suelen estar protegidos por sus padres -prominentes y acaudalados miembros del régimen- son sospechosos. El desenlace no demora en producirse: el Salón Literario se clausura, las revistas se cierran. Cuando Francia inicia su bloqueo los muchachos descubren el otro rostro del romanticismo: la causa del progreso está expresada por Francia, única garante para poner punto final a los excesos de un dictador bárbaro.</p>
<p>El exilio hacia Montevideo y Santiago de Chile no tarda en producirse. Tampoco demora la represión. Algunos van a dar con sus huesos a la cárcel, otros son degollados, pero la mayoría se exilia, algunos con razón, otros porque estiman que ya no tienen nada que hacer en Buenos Aires. Echeverría es uno de los últimos en hacerlo. Lo hace en 1840, después de haber dado su apoyo al levantamiento de “Los libres del sur”.</p>
<p>La pobreza, la enfermedad y el sentimiento trágico de la vida lo precipitan a la muerte. En Montevideo escribe poemas, un proyecto educativo y el célebre “Dogma socialista” con su “Ojeada retrospectiva” cuyo primer ejemplar se lo envía a Urquiza. Conviene detenerse en ese hecho. Echeverría para mediados de los años cuarenta está convencido de que a Rosas no lo van a derrocar escribiendo poemas o redactando manifiestos, sino promoviendo a un caudillo que tenga tanto poder como él y que, al mismo tiempo, no sea bárbaro. Ese caudillo que reúne en su persona esas virtudes se llama Urquiza. Hoy es fácil saberlo, pero en 1846 es probable que ni siquiera Urquiza lo hubiera sospechado.</p>
<p>Echeverría muere en Montevideo en 1851. Muere pobre y amargado. Su profecía política se cumplirá, pero no podrá verla y mucho menos disfrutarla. “La vida no es más que una larga serie de pesares y un corto sueño de ilusiones y esperanzas” escribe. Para luego agregar: “La eternidad devora al tiempo, el tiempo devora a la vida y la vida se devora a sí misma”. Cioran hubiera firmado estas reflexiones sin dudarlo.</p>
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		<title>¿Paz en Medio Oriente?</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Aug 2010 23:02:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rogelio</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Política Internacional]]></category>

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		<description><![CDATA[Un principio básico de la diplomacia aconseja que nunca hay que rechazar un pedido de negociación pacífica, pero nunca se debe creer demasiado en él. Si esto valía en el siglo XIX para Metternich y Talleyrand en Europa, con más razón vale para Abbas y Netanyahu en Medio Oriente. Se dice que cuando se habla [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un principio básico de la diplomacia aconseja que nunca hay que rechazar un pedido de negociación pacífica, pero nunca se debe creer demasiado en él. Si esto valía en el siglo XIX para Metternich y Talleyrand en Europa, con más razón vale para Abbas y Netanyahu en Medio Oriente. Se dice que cuando se habla de la paz es necesario ser optimista. Es lo que se dice de la boca para afuera, porque todo negociador sabe que antes que ser optimista lo que importa en toda circunstancia y lugar es ser realista. No hay política ni hay diplomacia sin una fuerte base de realismo. Lo demás es jarabe de pico.<span id="more-1820"></span></p>
<p>El gobierno de Israel sabe que no hay por el momento -y por varios años más- ninguna posibilidad de acuerdo pacífico. El gobierno palestino de Cisjordania también. Lo que saben los gobiernos, también lo saben los ciudadanos de uno y otro lado. Podría decirse que el único acuerdo importante que existe entre judíos y palestinos es la certeza de que el clima beligerante va a continuar. Con treguas y guerras.</p>
<p>Los reclamos para la paz que reivindican “los unos y los otros” hoy son inviables. Esto lo saben los judíos y los palestinos. Y también lo sabe Hillary Clinton. ¿Dudas? Veamos. Cisjordania exige que se retiren los colonos judíos. Es una reivindicación razonable pero de imposible cumplimiento. El gobierno conservador de Israel no va a hacer eso. Tampoco podría hacerlo si se lo propusiera. ¿Ejemplos? Hace unos años intentaron hacer algo parecido en la Franja de Gaza. Para retirar por la fuerza a unos ocho mil judíos, el gobierno de Sharon movilizó alrededor de sesenta mil soldados. Para tener una idea aproximada del esfuerzo desplegado conviene saber que desde la guerra de Yom Kippur, el Estado de Israel no movilizaba a tantos soldados. Lo demás es una simple ecuación matemática: si para movilizar ocho mil colonos necesitaron de una fuerza de sesenta mil soldados ¿cuántos soldados deberían movilizar para retirar a 100.000 colonos? Si el lector tiene dificultades con la matemática, le propongo que piense si después de lo ocurrido en la Franja de Gaza, es decir, luego de que Hamas se hiciera cargo de la dirección política de ese territorio y abriera un frente de guerra contra Israel, este gobierno conservador estaría dispuesto a confrontar con sus propios colonos en nombre de una paz que en estas condiciones nadie quiere y nadie cree.</p>
<p>Sobre Jerusalén no hay nada que hablar. Los palestinos reclaman que sea la capital del flamante Estado. Israel reclama lo mismo. Mientras tanto, el control militar y político lo tienen los judíos. Hace unos diez años, el ministro laborista Olmert dejó abierta la posibilidad de que Jerusalén Oriental fuera ocupada por los palestinos. Arafat dijo no. Y fue no. Israel no va a entregar Jerusalén. Al actual gobierno ni se le ocurre semejante gesto. Se les ocurrió a los laboristas y les fue como la mona. Después hay otras consideraciones. Israel asegura una Jerusalén con pluralismo religioso. No sé si los palestinos podrían garantizar algo parecido. Si atendiéramos a sus declaraciones, y muy en particular a las de Hamas, no lo van a garantizar no porque no quieran sino porque no les interesa.</p>
<p>Netanyahu estaría dispuesto reconocer un Estado palestino, pero bajo ciertas condiciones. Éstas son básicamente la desmilitarización y el reconocimiento del Estado de Israel. Ninguna de esas condiciones están dispuestos a aceptar los palestinos. Puede que a la hora del acuerdo a firmar en Estados Unidos y ante los fotógrafos de todo el mundo digan que sí, pero ya se sabe que los palestinos dicen que sí en inglés y no en árabe.</p>
<p>¿Israel quiere la paz? Sí, pero no a cualquier precio, sobre todo cuando el precio a pagar es la existencia como Estado. ¿Pero la quiere o no? La quiere por razones humanitarias y burguesas. Humanitarias, porque a un amplio sector de la población judía no le gusta la guerra ni está cómoda con la guerra. Y burguesas, porque como me dijera un liberal judío en Haifa: hoy nos interesa más disfrutar con nuestros hijos de las posiciones económicas que hemos adquirido, que mandarlos a la guerra.</p>
<p>El problema que tiene Abbas para negociar es que desde el vamos está desautorizado por sus correligionarios de Hamas. Admitiendo incluso la sinceridad del titular de la Autoridad Palestina, Israel debe interrogarse sobre la eficacia de esa sinceridad cuando Hamas ya ha dicho que no va a aceptar ningún acuerdo de paz y que su objetivo estratégico es arrojar los judíos al mar. ¿Es la bravuconada de un grupo minoritario? Los judíos saben -y los palestinos también-, que ese reclamo es el que mejor expresa el deseo profundo no sólo de los palestinos, sino de la inmensa mayoría de los árabes y musulmanes de la región. Exactamente lo mismo piensa Irán. Algo parecido piensan los sirios y los sauditas. Y si se los obligara a sincerarse, los egipcios, los iraquíes y los jordanos dirían más menos lo mismo. ¿Por qué, si piensan en estos términos, no actúan así? Porque desde 1947 hasta la fecha las palizas militares que han recibido los han obligado a ser prudentes. No a todos, pero sí a los que tienen más responsabilidades o tienen algo que perder.</p>
<p>Como se verá, se hace muy difícil negociar con un interlocutor cuya sinceridad está puesta en tela de juicio y cuya autoridad política está impugnada internamente. Los palestinos exigen que Israel los reconozca como Estado, pero ellos no están dispuestos a hacer lo mismo. Por otro lado, en términos prácticos lo que hay que preguntarse es si efectivamente es posible un Estado palestino. La condición de estatidad no se adquiere por decreto, se gana. Arafat algo ha hecho en esa dirección en su momento, pero hoy, atendiendo al nivel de confrontación entre Hamas y Al Fatah, y entre estas organizaciones armadas y los diferentes grupos y grupúsculos terroristas que pululan en Gaza y Cisjordania, hay serios interrogantes sobre la viabilidad del Estado palestino.</p>
<p>El poder de los palestinos es más externo que interno. Siempre fue así, pero ahora más que nunca. En Occidente, se han presentado como víctimas y las buenas conciencias europeas han comprado el libreto sin beneficio de inventario. En el mundo árabe y musulmán son la punta de lanza de la guerra contra Israel. Allí no hay buenas conciencias, todo lo contrario. Israel es un mal ejemplo y es un chivo expiatorio. Y los palestinos son el pretexto para una guerra que incluye cuestiones religiosas y raciales, pero que instalan en un primer plano el tema de la modernidad y la barbarie, la democracia y el despotismo.</p>
<p>En realidad, ningún país árabe se ha interesado en serio por los palestinos. No es casualidad que las masacres más grandes contra ellos hayan sido cometidas por gobiernos árabes. Así fue en Jordania, en el Líbano y, de alguna manera, en Siria. Para las dictaduras y las teocracias fundamentalistas, los palestinos valen como enemigos de Israel. Nada más y nada menos. Al respecto, conviene recordar que entre 1947 y 1967 los dos territorios que hoy reclaman los palestinos para ser un Estado: Cisjordania y Gaza, estuvieron controlados por Jordania y Egipto. ¿Por qué no se fundó el Estado palestino? Sencillamente porque la causa palestina sólo vale para derrotar a Israel. Si Israel no existiera en Medio Oriente no habría causa palestina.</p>
<p>Por último, Israel sabe que es el único Estado en el mundo cuya existencia está amenazada. Esta verdad deberían saberla muchos gobiernos del llamado Occidente, pero no la saben o la subestiman. Los enemigos de Israel no cuestionan a un gobierno de derecha o de izquierda, laico o religioso, cuestionan la existencia misma del Estado judío. Declararon la guerra en 1947 y no han cejado en su empeño. Si no han hecho más, no es porque no hayan querido sino porque no han podido.</p>
<p>Se sabe que el antisemitismo en la historia asumió diferentes rostros. Fue religioso, racial y económico. Los judíos mataron a Jesús, los judíos son una raza despreciable, los judíos manejan las finanzas. En todos los casos son “la peste de la humanidad”. Y a los apestados ya se sabe cómo hay que tratarlos. Cualquier duda, consultar con Hitler. Ahora el antisemitismo es estatal: Israel es el portaaviones del imperialismo, es genocida, racista y no sólo debe ser derrotado, sino exterminado. Esta letanía es cantada a coro por la derecha fascista y la izquierda. También por una corte de oportunistas deseosos de hacer negocios con el petróleo árabe.</p>
<p>Lo que todo judío sabe o aprendió es que no está dispuesto a soportar otro Holocausto. Por lo nenos sin hacer todo lo que se deba hacer para impedirlo. En Israel, hay gente buena y mala, linda y fea, generosa y egoísta. Como en cualquier parte. Pero lo que los diferencia de cualquier otra nación es que a sus enemigos estos matices no les interesan, porque lo que hay que exterminar es al judío.</p>
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		<title>Cafetín de Buenos Aires</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Aug 2010 05:09:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rogelio</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[preludio]]></category>

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		<description><![CDATA[El cafetín, el bar, la mesa de café son protagonistas privilegiados de la poesía tanguera. Paisaje urbano por excelencia, ámbito donde se celebran los mitos de la amistad y el fracaso, lugar de inicio masculino, espacio simultáneo de sociabilidad varonil y soledad, expresa según historiadores y sociólogos una de las tradiciones importantes de la modernidad, el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El cafetín, el bar, la mesa de café son protagonistas privilegiados de la poesía tanguera. Paisaje urbano por excelencia, ámbito donde se celebran los mitos de la amistad y el fracaso, lugar de inicio masculino, espacio simultáneo de sociabilidad varonil y soledad, expresa según historiadores y sociólogos una de las tradiciones importantes de la modernidad, el espacio público distante del hogar o del trabajo, una suerte de tercer lugar donde termina de constituirse, para bien o para mal, el ciudadano.<span id="more-1818"></span></p>
<p>No hay paisaje de tango sin cafetín, como no hay universidad de la calle sin esa “escuela de todas las cosas” que representa el cafetín. Se diferencia del boliche o de la pulpería por su condición urbana. En nuestro caso, ciudades constituidas con el aluvión inmigratorio europeo dan lugar al hombre solitario o desarraigado que huye de la miseria y la soledad del conventillo y encuentra en el café la sociabilidad que se le niega en otros lugares. El cafetín es el ámbito de las clases populares, el sitio privilegiado de cierta bohemia, pero también, más hacia el centro, el lugar de encuentro de las clases en ascenso.</p>
<p>El café en la mitología hay que diferenciarlo del bodegón. El cafetín podría decirse que es algo mas íntimo, más discreto. Es la mesa con el pocillo, es la charla en voz baja, es “el cigarrillo y la fe en mis sueños” que habla Discépolo, es la evocación “enredada en los hilos del humo”, como dice Cátulo Castillo, es el lugar donde se celebra el fracaso y se llora la pena de amor. “Y tranqueando despacito me fui al bar que está en la esquina, para ahogar con cuatro tragos lo que pudo ser mi amor” dice Pancho Gorrindo en “Mala suerte”, uno de los grandes tangos interpretados por Julio Sosa.</p>
<p>El cafetín no es la borrachería, el alcohol que allí circula puede ser el del vermut o el copetín. O la ginebra o el whisky solitario o compartido civilizadamente. Si lo pensamos como un templo, podríamos decir que las mesas son sus confesionarios, pero esas mesas “nunca preguntan”. Si las mesas son los confesionarios, los sacerdotes que celebran este singular rito son “los sabiondos y suicidas” que lo frecuentan y que enseñan la singular cátedra de filosofía, dados y timba. El cafetín es el lugar de la soledad, pero también de la confidencia con el amigo o con una mujer. “Sentémenos un rato en este bar, a conversar serenamente”, dice Chico Novarro en “Nuestro balance”.</p>
<p>También puede ser algo así como el tribunal, el lugar sagrado donde el hombre es juzgado o evaluado por su pares o sus maestros. En “La copa del olvido” el personaje llega hasta el lugar donde están los hombres sabios, ese lugar es el café. En “No me pregunten por qué”, se dice “Muchachos, si cualquiera de estas noches me ven llegar al café, tambaleando&#8230;”. Con su humor tan particular, Discépolo demuestra que el juicio de los muchachos del café es importante para el personaje. En “Justo el 31” dice: “Le aguanté la vela casi cinco meses, entre la cargada de todo el café/ me tiraban nueces mientras me gritaban: ahí va Sarrasani con el chipancé”.</p>
<p>El café está presente en muchas letras de tango como lugar tácito o como puesta en escena. Nada nos cuesta imaginar que el personaje de “Garúa” finalmente anclará en una mesa de café. O que la pareja de “Por la vuelta” se reconcilia en un café. ¿Adónde irá luego de su inútil ronda el muchacho de “Rondando tu esquina”? El personaje de “María” o el de “ Volvió una noche, ¿cuesta tanto imaginarlo contando su historia o escribiéndola en la mesa de un café? ¿Y aquella otra escena de “En la madrugada”: “Un bohemio en un rincón escribe letras, con el dedo un gran señor manda una vuelta&#8230;”?</p>
<p>No es un tango, pero muy bien podríamos incluirlo, al tema “Romance en el bar Unión” de Daniel Salzano. Allí el bar es el escenario del encuentro amoroso entre una mujer que acaba de ser abandonada por su amante y un hombre que rumia su soledad en el bar. La interpretación de Jairo es excelente y las imágenes del poema, muy buenas. Todos los grandes poetas del tango en algún momento se refieren al café como protagonista central o como puesta en escena. Homero Manzi lo hace en “Mi taza de café” escrito en 1943 con música de Alfredo Malerba y en “Muchacho de cafetín” con música de Francisco Pracánico. Homero Expósito lo hace en “Cafetín” y Angel D’Agostino le pone letra y música a “Café Domínguez” con un recitado entrañable del gran Julián Centeya. José González Castillo, el padre de Cátulo escribe “Vieja cantina de la ribera” la cantina no es exactamente el café, pero la cantina de la ribera se le parece, es como el cafetín en sesión trasnoche, con su clientela de marineros, putas y bohemios. El poema es excelente, la música la escribió Cátulo y la interpretación de Carlos Gardel es de antología.</p>
<p>Tangos con “Las doce de la noche”, “Domingo a la noche”, “Adiós muchachos” y “Viejo Tortoni” de Héctor Negro con música de Eladia Blázquez, se refieren al café como evocación, cita, coartada o encuentro. No hay amistad en el tango que no se celebre en el café; tampoco hay pena de amor que merezca ese nombre que no se llore en el café. El frío, la garúa y el color azul suelen estar siempre presentes. No podía ser de otra manera. El cafetín no se relaciona con la fiesta, con la alegría expansiva, con los “cuatro días locos”; es melancólico, intimista. Es el lugar de los derrotados, no de los ganadores</p>
<p>Cuatro letras de tango justifican con creces esta existencia mítica. “Cafetín de Buenos Aires” de Enrique Santos Discépolo, “Café de los Angelitos” y “El último café” de Cátulo Castillo y “Café La Humedad” de Cacho Castaña. Por supuesto que hay más letras y composiciones musicales, pero a mi modesto criterio en este cuarteto está lo fundamental. La amistad viril, la soledad, el fracaso amoroso, el reencuentro y el discurrir acerca de la vida, aquello que por comodidad podríamos llamar la filosofía del estaño.</p>
<p>Si me obligan a elegir me quedo con el tango de Discépolo. Lo escribió en la década del cuarenta y la música se la puso Mariano Mores y lo estrenó Tania en 1948. Creo que en este caso estamos ante un tango en el que no es posible agregarle ni sacarle una palabra. “El azul de frío que luego fue viviendo igual al mío” se corresponde con aquellas “mesas que nunca preguntan”. La “escuela de todas las cosas” constituye el inicio en un mundo donde la filosofía se confunde con los dados y la timba, o con la evocación de esos amigos sabios que ya no están o que encontraron en la mesa del café el sitio exclusivo donde dictar su singular cátedra de vida.</p>
<p>Hay un verso que más de un cantor altera por ignorancia o torpeza. Discépolo dice “y la poesía cruel de no pensar más en mí”. Y a los iniciados no se les ocurre nada mejor que decir “y la poesía cruel de no pensar más “que en mí”. Ese “que” altera todo el significado de la frase, expresa exactamente lo contrario y transforma un desagarramiento existencial en un libro de autoayuda.</p>
<p>El cafetín recurre a la metáfora de la vieja, recurso tal vez sensiblero pero que en este caso adquiere significado poético por la relación entre el café y el útero, como le encantaría decir a algún psicoanalista. Finalmente, donde la visión singular, poética, del mundo está expresada con toda crudeza y talento es cuando dice en el último verso: “Nací a las penas, bebí mis años y me entregué sin luchar” .</p>
<p>Recuerdo que en otros tiempos el “me entregué sin luchar” de “Cafetín de Buenos Aires” y “El mundo fue y será una porquería” de “Cambalache”, fueron considerados versos que probaban el carácter reaccionario de Discépolo. Hoy estas hipótesis provocan risa o lástima, pero en algún momento fueron consideradas observaciones sagaces sobre la realidad.</p>
<p>“Cafetín de Buenos Aires” no sólo tuvo problemas con la izquierda; también los tuvo con la derecha clerical. Cuando en 1943 la dictadura militar de entonces le entregó el Ministerio de Educación a los trogloditas, el tango “Yira yira” se transformó en “Dad vueltas” y “El ciruja” en “El recolector” . “Cafetín de Buenos Aires” salvó el título pero los censores consideraron que era inadmisible que a las santa madre se le dijera “vieja”.</p>
<p>Quien quiera escuchar “Cafetín de Buenos Aires” como Dios manda debe acudir a las interpretaciones de Goyeneche y Rivero, en ese orden. En los dos casos, con la orquesta de Aníbal Troilo, como no podía ser de otro modo.</p>
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		<title>El “relato” de Cristina</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Aug 2010 05:06:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rogelio</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Política Nacional]]></category>

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		<description><![CDATA[Creo que la presidente habla demasiado. No se puede o no se debe ocupar la cadena nacional para “relatar” durante más de una hora una historia ocurrida hace treinta y cuatro años. Si lo que se intentó fue montar una formidable puesta en escena, los resultados fueron más bien modestos. Quienes esperaban, por lo menos, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Creo que la presidente habla demasiado. No se puede o no se debe ocupar la cadena nacional para “relatar” durante más de una hora una historia ocurrida hace treinta y cuatro años. Si lo que se intentó fue montar una formidable puesta en escena, los resultados fueron más bien modestos. Quienes esperaban, por lo menos, una orden de detención contra Magnetto y Mitre, se quedaron con las ganas. La presidente procedió como una republicana apegada a la división de poderes y pasó las actuaciones a la Justicia y al Parlamento.<span id="more-1816"></span></p>
<p>Atendiendo a lo sucedido y conociendo cómo se resuelven estas cosas en la Argentina, aseguraría que dentro de una semana, dos a lo sumo, estamos hablando de otra cosa. De Graiver, el recuerdo que nos quedará será el del banquero que negociaba con los militares y los Montoneros y terminó perseguido por los dos. Respecto de Papaleo, su apellido evocará el de un reconocido funcionario de López Rega y una viuda siempre muy interesada en los negocios suyos y del marido.</p>
<p>¿Cuáles fueron las intenciones de los Kirchner a la hora de montar semejante espectáculo? Denunciar a Papel Prensa, obvio, y, por lo tanto, a La Nación y Clarín, que son sus socios mayoritarios. ¿Es verdad que pretendían meter presos a sus principales directivos? Nunca podremos saberlo. Lo que sí sabemos es que, en la Argentina, hoy estas maniobras son impensables. Por lo menos por ahora. Los opositores dirán que el gobierno está decidido a liquidar la libertad de prensa, pero no puede hacerlo -no porque sean buenos- sino porque la Argentina no es Venezuela, mientras que los oficialistas dirán que el gobierno respeta las libertades, pero no está dispuesto a consentir que el poder mediático se imponga, le dicte sus condiciones o decida por ellos.</p>
<p>Cada uno puede creer lo que quiera. De todos modos, no deja de ser desmesurada una movida que compromete a las principales instituciones del Estado detrás de una denuncia por demás sugestiva. Ya vamos a meternos en los hechos, pero mientras tanto me interesa discurrir acerca de las visiones ideológicas de los Kirchner en estos temas. En principio, y a juzgar por lo que dicen cada vez que se dirigen al público, los dos están convencidos de que los hechos sociales en las sociedades modernas los produce un poder “invisible” pero eficiente que se llama “prensa”.</p>
<p>Esta es su obsesión. El desmesurado poder de la prensa debe ser puesto en caja, O, para ser más precisos, lo debemos controlar nosotros. Si logramos -piensan- manejar a la prensa, nuestro poder político será invencible. Hay toda una bibliografía escrita alrededor de estas hipótesis. La prensa modela las cabezas y las almas. La gente piensa por lo que le dicen los medios, la prensa establece la verdadera agenda del gobierno. En definitiva, es un poder que funciona por encima y por debajo del poder democrático.</p>
<p>La simplificación de esta hipótesis no es inocente. Nunca las simplificaciones brutales del populismo lo son. Indagaciones tales como estudiar qué sucede entre el mensaje que recibe la gente y lo que ella luego hace con ese mensaje; indagar las relaciones de ida y vuelta que hay entre un diario y sus lectores, a los señores populistas no les interesa. Para ellos, la única verdad es la realidad y la realidad siempre está modelada de manera lineal y en sintonía con sus intereses.</p>
<p>Está claro que si fuera cierta la hipótesis de que la gente actúa de acuerdo con lo que le dictan los medios de comunicación como si fueran autómatas que obedecen las instrucciones de un Gran Hermano, se impondría actuar de inmediato, porque ninguna sociedad sería libre si un poder invisible manejara las mentes y las almas de la gente. Quedémonos tranquilos. Este peligro no existe. No hay monstruos, ni extraterrestres, ni medios de comunicación que logren esa hazaña propia de un relato de Ray Bradbury. Nadie debe creer en semejante patraña. Se trata de un “relato”, un relato que no tiene la belleza de los textos de Bradbury o Ballard, sino la fría y despojada funcionalidad de quienes se dedican a inventar enemigos imaginarios para atacar a enemigos que molestan.</p>
<p>Lo que los Kirchner dicen sobre la prensa no lo cree nadie; ni siquiera ellos. El problema de su hipótesis conspirativa es que no es verdadera. Y en el mejor de los casos expresa una verdad a medias. Yo lo siento por los amigos de las teorías conspirativas, pero los hechos sociales nacen fundamentalmente de la trama social, de la interacción social. La prensa es un poder, es un poder económico, político y social, pero su campo de decisión no es absoluto. A veces puede adquirir algo de preponderancia, a veces puede impresionar como que ocupa el centro del escenario, pero la base material y cultural de producción de los hechos sociales no depende exclusivamente de la prensa.</p>
<p>Los Kirchner se niegan a pensar en estos términos. Su comportamiento en Santa Cruz fue muy parecido al que intentan practicar en el orden nacional. La prensa es el enemigo porque es un poder que modela las cabezas de la gente, pero puede ser un amigo insustituible si es manejada por el poder político. Las consecuencias de este razonamiento son lógicas: hay que liquidar a la prensa privada y fortalecer a la prensa estatal. En Santa Cruz pudieron hacerlo, en la Argentina no es tan fácil, pero cada vez que pueden lo intentan.</p>
<p>En estos temas no hay nada nuevo bajo el sol. Lo que hoy quieren hacer los Kirchner no es muy diferente a lo que hizo Alejandro Apold durante la dictadura peronista. El grupo Alea S.A., creado por Apold, funcionaba en el centro de Buenos Aires en un edificio de 43 pisos. Allí se producían todos los contenidos periodísticos de la “nueva Argentina de Perón”. Los pocos medios que no se sometían a Alea S. A. eran controlados a través de cuotas de papel. Esa tarea estuvo a cargo del famoso diputado Visca, algo así como el Guillermo Moreno de aquellos tiempos.</p>
<p>La retórica de Apold no fue diferente a la de la presidente. Se lucha contra el poder de la oligarquía. Apold en su momento concentró todas sus energías contra el diario La Prensa, como ahora los Kirchner las concentran contra Clarín. Las enseñanzas de Goebbels siguen siendo insustituibles: hay que elegir un enemigo y dirigir toda la artillería contra él. Nada de dispersarse, nada de distraerse con enemigos menores, de ellos vamos a dar cuenta luego.</p>
<p>Por supuesto, el mejor enemigo es el que, además, tiene algunos pecados. La Prensa era el diario de la oligarquía, Clarín y La Nación son los diarios de la dictadura militar. ¿Es cierto esto? Más o menos. A mí me hubiera gustado que estos diarios hubieran luchado contra la dictadura militar, del mismo modo que a muchos peronistas seguramente les hubiera gustado que los Kirchner en lugar de enriquecerse con una ley confiscatoria de la dictadura se hubieran dedicado a la militancia solidaria. O hubieran elegido defender los derechos humanos cuando realmente había que defenderlos, es decir cuando eran avasallados. Es lo que me hubiera gustado, pero ya se sabe que en la vida no siempre ocurren las cosas como a uno le gustaría que sucedieran.</p>
<p>Clarín, La Nación y los Kirchner no estuvieron en la vanguardia de la lucha contra la dictadura y puede que Papel Prensa no haya sido una empresa al servicio de los diarios del interior. Esto es así y hay que decirlo. Pero también hay que decir que una cosa es haberse adaptado a las difíciles condiciones históricas de 1976; y otra, muy distinta, es haber hecho negocios valiéndose de la ayuda de los torturadores.</p>
<p>No lo conozco a Magnetto, pero sospecho que angelito no es. Pero de no ser un angelito no se infiere que sea un torturador. Del mismo modo que el hecho de que los Kirchner se hayan valido de una ley de la dictadura para expropiarle casas a gente en apuros económicos no se deduce que sean genocidas. Como dijera el amigo de mi abuelo: no me embarullen, no me mezclen las cartas para quedarse con mi plata.</p>
<p>Los Graiver tampoco eran angelitos, pero ello no autorizaba a los militares a torturarlos en el marco de una desaforada campaña antisemita que también alcanzó a Timerman. Graiver y sus familiares intentaron hacer negocios con los militares y los Montoneros. Unos vivos bárbaros, diría mi tío. Finalmente les pasó lo que les pasa a los vivos cuando se pasan de revoluciones o juegan con fuego con rivales que sólo reconocen el código de la picana, la cachiporra o la pistola.</p>
<p>Pero todos estos matices estuvieron ausentes en el “relato” de la señora. Tampoco dijo una palabra acerca de que el peligro real contra la libertad de expresión no proviene del mundo privado sino del Estado. Por lo menos en el siglo XX siempre fue así. La ausencia no fue casual. Ella no se proponía dar una clase de historia, sino perpetrar una operación política.</p>
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		<title>Mesa de café</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Aug 2010 02:11:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rogelio</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Mesa de Café]]></category>

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		<description><![CDATA[Curiosamente, Marcial está más alegre que lo habitual. Entró al bar sonriendo y, antes de pedir su taza de té, anunció a boca de jarro que la presidente acababa de protagonizar un papelón y que su soledad era absoluta.
Lo miramos sin saber si hablaba en serio o en broma. Con una frase disipó nuestras dudas.
—Nunca [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Curiosamente, Marcial está más alegre que lo habitual. Entró al bar sonriendo y, antes de pedir su taza de té, anunció a boca de jarro que la presidente acababa de protagonizar un papelón y que su soledad era absoluta.</p>
<p>Lo miramos sin saber si hablaba en serio o en broma. Con una frase disipó nuestras dudas.<span id="more-1814"></span></p>
<p>—Nunca hablé tan en serio&#8230; estuvieron solos. La UIA no fue, los gobernadores no fueron, sólo contaron con la colaboración de los alcahuetes y el informe hecho por la misma mujer que manipuló las cifras del Indec.</p>
<p>—Yo pienso exactamente lo contrario -dice José-. La presidente estuvo brillante; fue una clase de Derecho, política y ética. Sin dudas, es el mejor discurso de su carrera.</p>
<p>—Yo diría que fue el discurso más manipulador -dice Abel-; manipula los derechos humanos, manipula la libertad de prensa, manipula las fechas y todo eso para lograr lo mismo que lograron en Santa Cruz, el monopolio absoluto de la prensa.</p>
<p>—¿No te parece que estás exagerando? -digo.</p>
<p>—Algo, pero no mucho -contesta Abel.</p>
<p>—Yo no creo que haya exageraciones -interviene Marcial-. El gobierno quiere hacer con Papel Prensa lo mismo que Juan Domingo hizo con el diario La Prensa en 1951. El Guillermo Moreno de entonces se llamaba Alejandro Apold y su profeta era el inefable Visca. Cerraron La Prensa en nombre de la revolución nacional y la lucha contra la oligarquía, pero, en realidad, lo que querían era prensa adicta, lo mismo que quieren ahora.</p>
<p>—Somos los primeros en ponerle el cascabel al gato -contesta José-. Papel Prensa se inventó en tiempos de la dictadura, fue uno de los grandes negociados armados con complicidad de los militares y obteniendo beneficios a través de la tortura, y hoy estos grupos constituyen un poder que pretende imponerle condiciones a la democracia.</p>
<p>—Lo que pretenden es ponerle límites al gobierno -dice Abel.</p>
<p>—Lo que yo sé -digo- es que en el siglo veinte el enemigo de la libertad de prensa fue el Estado. Los regímenes totalitarios y autoritarios de derecha o izquierda siempre se valieron del Estado para liquidar la libertad de prensa. Las empresas privadas tienen sus problemas, pero no hay libertad de prensa sin libertad de empresa. Incluso el grupo empresarial más fuerte nunca alcanza a tener ni por cerca el poder del Estado.</p>
<p>—No nos vayamos por las ramas -dice José- y contesten si no es cierto que el grupo Fapel compró Papel Prensa aprovechando la coerción ejercida por la dictadura militar contra sus accionistas.</p>
<p>—Los Graiver -dice Marcial-. David Graiver, para ser más preciso, estaba amenazado por los Montoneros, no por la dictadura militar. Ellos mismos admiten que en esos años les tenían más miedo a los Montos que a los militares.</p>
<p>—Tus amigos de Clarín y La Nación se hicieron cargo del papel y lo manejaron a discreción -responde José.</p>
<p>—No mezclemos mate de leche con ropero provenzal -digo-. Aceptando incluso que Papel Prensa haya ejercido prácticas comerciales reprochables, no se puede confundir esto con complicidad con los torturadores.</p>
<p>—La señora Papaleo no piensa lo mismo -dice José.</p>
<p>—Yo quisiera saber cuánta plata le pusieron a esa señora para que diga lo que desde 1983 nunca dijo -dice Marcial.</p>
<p>—La torturan y luego la difaman -replica José-. Los gorilas no tienen compasión.</p>
<p>—Seamos serios -dice Abel-, la señora Papaleo fue indemnizada en 1983 y nunca nadie habló de que fueron obligados a vender bajo extorsión. El propio Isidoro Graiver asegura todo lo contrario.</p>
<p>—¿Por qué no pensar que al niño Isidorito lo arreglaron? -dice José.</p>
<p>—Pensar podemos pensar lo que se nos ocurra, pero creo que tenemos que tratar de manejarnos con hechos. En 1976, Papel Prensa no era lo que es ahora. Después de comprarla, sus dueños invirtieron más de 100 millones de dólares para poner la empresa en marcha. Eso también hay que decirlo.</p>
<p>—También hay que decir que tiene comportamientos monopólicos -agrega José.</p>
<p>—No lo creo. La importación está liberada y hay otras papeleras en la Argentina -dice Marcial.</p>
<p>—De todos modos, la presidente no va a intervenir a nadie. Esto va a la Justicia y al Parlamento como corresponde a una república democrática.</p>
<p>—Yo creo que los peronistas hacen lo que pueden -dice Marcial-. Los Kirchner la única libertad de prensa que conocen es la que practicaron en Santa Cruz, todo lo demás es jarabe de pico.</p>
<p>—No comparto -concluye José.</p>
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		<title>San Martin y la masonería</title>
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		<comments>http://www.rogelioalaniz.com.ar/?p=1812#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 26 Aug 2010 01:45:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rogelio</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Historia]]></category>

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		<description><![CDATA[San Martín ingresó a la masonería en 1808. En Cádiz, para ser más precisos. Lo inició el general Francisco María Solano, su maestro, y la persona a la que San Martín honró toda su vida. Su primera tenida la celebró en la Logia Integridad y luego pasó a la de Caballeros Racionales Nº 3. Todos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>San Martín ingresó a la masonería en 1808. En Cádiz, para ser más precisos. Lo inició el general Francisco María Solano, su maestro, y la persona a la que San Martín honró toda su vida. Su primera tenida la celebró en la Logia Integridad y luego pasó a la de Caballeros Racionales Nº 3. Todos sus amigos de entonces participaban de la masonería. Es lo que dicen los documentos y es lo que aseguran los católicos españoles a la hora de reprocharle a la masonería haber alentado a los militares a sumarse a la causa de las revoluciones hispanoamericanas.<span id="more-1812"></span></p>
<p>En el contexto del derrumbe de la monarquía y las guerras napoleónicas, San martín decide con otros militares trasladarse al Río de la Plata para continuar la lucha emancipatoria. Todas estos cabildeos se tratan en el interior de las logias. El pasaje de España a Gran Bretaña se realiza en este marco. En Londres, San Martín es recibido por lord Mac Duff, venerable con grado superior. Allí, junto con Alvear, Zapiola, Holmberg, Chilabert y Andrés Bello se integran a la Logia de Caballeros Racionales Nº 7. También en Londres los amigos y conocidos de San Martín son masones. Quien en el futuro habrá de ser su principal amigo, la persona con la que compartirá desventuras y placeres del exilio -me refiero a Alejandro Aguado, marqués de las Marismas del Guadalquivir-, es ya para entonces un activo partícipe de las tenidas masónicas y lo seguirá siendo hasta el fin de sus días.</p>
<p>No hay certezas de que el plan de liberación americana se haya elaborado en Londres. O en Cádiz. Lo seguro es que estos temas se conversaban en las logias que, por concepción ideológica e intereses políticos, tenían una visión internacionalista sobre los acontecimientos históricos de su tiempo. Hijos de la ilustración, amantes de la libertad y partidarios de las revoluciones burguesas y anticolonialistas, los miembros de las logias no pensaban exactamente lo mismo, no respondían a idénticos intereses, pero estaban unidos por un conjunto de certezas y de ritos.</p>
<p>La relación de San Martín con las logias inglesas dieron lugar a imputaciones acerca de su sometimiento a la diplomacia británica. Lo mismo se dijo de Miranda y Bolívar. Reducir la actividad de San Martín a la de un agente secreto de los ingleses, es tan falso como desconocer sus compromisos con las logias masónicas de su tiempo, el instrumento político operativo para llevar adelante los planes de emancipación. Por más que a ciertos nacionalistas el tema les moleste, a fines del siglo XVIII y a principios del XIX no se podía hacer política al margen de Gran Bretaña o desconociendo la gravitación e influencia de la Rubia Albión.</p>
<p>Sabemos que San Martín llegó a Buenos Aires en la fragata George Canning en enero de 1812. Una de sus primeras entrevistas fue con Julián Alvarez, titular de la principal logia porteña. El primer triángulo constitutivo de la flamante logia estuvo integrado por él, Alvear y Zapiola. Contra lo que se cree habitualmente, la primera logia que San Martín crea en Buenas Aires no fue la Lautaro sino la de Caballeros Racionales Nº 8. La Logia Lautaro empieza a existir como tal a partir de 1815, cuando las diferencias con el grupo liderado por Alvear se hacen insostenibles.</p>
<p>La Logia de Caballeros Racionales y la Lautaro tenían objetivos políticos manifiestos. Se trataba de incidir en el curso de los acontecimientos. Y de ser posible, dirigirlos. La primera actividad política trascendente es el “golpe de Estado” contra el Primer Triunvirato en octubre de 1812. La movilización militar y las debidas presiones políticas permiten la constitución de un segundo triunvirato y la convocatoria a la Asamblea del año XIII. La Logia dispone en ese momento de una decisiva cuota de poder. Los tres integrantes del triunvirato, Álvarez Jonte, Nicolás Rodríguez Peña y Juan José Paso, eran “hermanos”; también lo eran la mayoría de los miembros de la Asamblea Constituyente, aunque ya en su interior las diferencias entre los seguidores de San Martín y los de Alvear se hacían cada vez más visibles.</p>
<p>Los logistas están comprometidos a actuar de común acuerdo. Todos se han comprometido a que las principales iniciativas políticas se decidan en el interior de la Logia, y todos los integrantes están obligados por juramento masónico a hacerlas cumplir. Los funcionarios políticos saben que toda decisión trascendente debe tomarse consultando previamente a la Logia. Así pensada la Logia, es como una suerte de partido secreto, centro de poder intelectual, moral y operativo que funciona en las sombras y decide sobre las cuestiones del poder, “obrando con honor y procediendo con justicia”.</p>
<p>Todos los movimientos emancipatorios de signo liberal de la última mitad del siglo XVIII y las primeras décadas del siglo XIX, se realizaron en este contexto, el de la actividad secreta de las logias, instrumentos políticos aptos para conspirar, establecer y ampliar contactos e influir y decidir en el poder. ¿Por qué, secretos? Por elementales razones de seguridad.</p>
<p>Se dice que la Logia Lautaro no era masónica porque no estaba reconocida por la Logia de Londres. Para 1813 y en las condiciones de las guerras emancipatorias, ésta no era una condición excluyente. Su funcionamiento, su reglamentación interna, su carácter secreto y discreto se corresponde con la preceptiva masónica. Como en la célebre fábula del león, San Martín se portaba como un masón, se juntaba con masones, hablaba como un masón, se vestía como un masón, a cada lugar que iba se relacionaba con alguna logia pero, según los católicos integristas, no era masón.</p>
<p>La Logia Lautaro dio lugar a las “lautarinas”, logias extendidas en las principales ciudades de este territorio que empezaba a llamarse Argentina. También hay actividades masónicas en el Congreso de Tucumán, al punto que muy bien podría escribirse la historia de ese congreso atendiendo no a las reuniones públicas sino a las reuniones secretas que realizaban los “hermanos”. Belgrano, por ejemplo, fue el que brindó el informe decisivo sobre al situación internacional una semana antes del 9 de julio. Esa reunión se realizó en secreto y allí fue donde se decidió promover la declaración de la Independencia que, San Martín por su lado, promueve desde Mendoza. La correspondencia que sostuvo con el “hermano” Pueyrredón está jalonada por claves masónicas, incluido los famosos puntos que acompañan la firma.</p>
<p>En Mendoza, Santiago de Chile y Lima la participación de San Martín en las logias está probada. Sus principales y más notorios colaboradores -O’Higgins, Las Heras, Monteagudo y Guido, entre otros- son masones de reconocida trayectoria. La controvertida conferencia de Guayaquil, su carácter secreto y “misterioso”, sólo se puede descifrar a través de la disciplina masónica. En el exilio, San Martín continúa en la misma senda. En su corta estadía en Bélgica, se integra a la logia La Perfecta Amistad y en reconocimiento a su trayectoria le obsequian una medalla con su rostro, diseñada por el “hermano” Henri Simons.</p>
<p>En Londres, en Escocia y luego en París, San Martín se mantiene leal a lo que constituye su principal disciplina interior. Como lo dijera en la nota anterior, sus últimos textos trascendentes -las “Máximas” a su hija y el testamento- revelan la cultura masónica de alguien a quien muy bien se lo podría definir en su relación con la fe como deísta. Es decir, alguien que cree en la existencia de un ser superior, que no niega a Jesús, es más lo reivindica como el “filósofo de Nazareth”, pero considera que el principal atributo que Dios -el Gran arquitecto universal- nos ha dado es la libertad; y particularmente, la libertad de pensamiento, esa libertad de pensamiento que San Martín ejerció durante toda su vida en su condición de hombre libre.</p>
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