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	<title>Academia Socrática &#8211; Coaching Educativo</title>
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	<description>Desarrollo académico y personal. Academia en Dos Hermanas, Sevilla.</description>
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	<title>Academia Socrática &#8211; Coaching Educativo</title>
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		<title>Doce cosas que he aprendido en doce años de coaching educativo</title>
		<link>https://socratica.es/2024/02/20/doce-cosas-que-he-aprendido-en-doce-anos-de-coaching-educativo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[José Arahal]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 Feb 2024 09:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Coaching Educativo]]></category>
		<category><![CDATA[academia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hace doce años que abrimos las puertas a los primeros estudiantes que empezaron a trabajar en la Academia Socrática. Como fundador y director de este centro de coaching educativo, son muchas las experiencias y aprendizajes que he podido atesorar. Todas ellas me han ayudado a mejorar nuestro servicio de forma constante y entender mejor las [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://socratica.es/2024/02/20/doce-cosas-que-he-aprendido-en-doce-anos-de-coaching-educativo/">Doce cosas que he aprendido en doce años de coaching educativo</a> aparece primero en <a href="https://socratica.es">Academia Socrática - Coaching Educativo</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Hace doce años que abrimos las puertas a los primeros estudiantes que empezaron a trabajar en la Academia Socrática.</p>
<p>Como fundador y director de este centro de coaching educativo, son muchas las experiencias y aprendizajes que he podido atesorar. Todas ellas me han ayudado a mejorar nuestro servicio de forma constante y entender mejor las necesidades de los estudiantes y los problemas a los que se enfrentan.</p>
<p>Me gustaría compartir una docena de estos aprendizajes, desde una visión muy personal de la educación y la sociedad, esperando que sirvan para ayudarte a ampliar tu propia perspectiva.</p>
<p> </p>
<h2>1 &#8211; El aprendizaje es intransferible.</h2>
<p>Se podría definir la educación como un proceso social y colectivo mediante el que favorecemos el aprendizaje. Sin embargo, <strong>el aprendizaje como tal, es un proceso exclusivamente individual</strong>, intransferible e indelegable.</p>
<p>No podemos pedirle a nadie que aprenda por nosotros, igual que no podemos pedirle que coma o se vista por nosotros. Y, como comer y vestirse, podríamos entender que <strong>aprender también es una necesidad vital</strong>. Yo diría que es el factor clave del desarrollo humano. <strong>Toda transformación es, en esencia, un aprendizaje</strong>.</p>
<p>La educación, como sistema más o menos regulado de socialización y culturización, promueve y encauza ese aprendizaje que sucede dentro de cada persona. Pero, desde mi punto de vista, <strong>los sistemas educativos contemporáneos ponen mucho más énfasis en la gestión y la organización de la enseñanza que en la gestión y organización del aprendizaje</strong>.</p>
<p>La enseñanza, la labor docente, es necesaria como medio para el aprendizaje. Pero, a veces, me parece que se le da más importancia a lo que se enseña que a lo que se aprende.</p>
<p>Creo firmemente que, <strong>como educadores, nuestro deber es hacernos responsables de los procesos de aprendizaje</strong> de las personas con las que trabajamos. Cuando entiendo que mi trabajo no es que yo enseñe, sino que tú aprendas, se consigue una mayor eficacia educativa.</p>
<p>Pero que yo me haga responsable del aprendizaje del estudiante con el que trabajo no significa que el estudiante pueda delegarlo en mí. Porque el aprendizaje, como comer o vestirse, sólo nos beneficia cuando lo realizamos sobre nosotros mismos. <strong>Aprender es una experiencia subjetiva intransferible.</strong> Y ayudar a aprender, si nos lo tomamos en serio, puede ser uno de los trabajos más complejos que existen.</p>
<p> </p>
<h2>2 &#8211; La atención es nuestro campo de batalla.</h2>
<p>Desde hace tiempo, ya se sabe que la atención es una de las capacidades cognitivas más determinantes de nuestra calidad de vida. <strong>Una mayor capacidad de gestionar conscientemente dónde ponemos nuestra atención es una habilidad clave para una vida más plena, productiva y feliz</strong>.</p>
<p>En la actualidad, la atención es uno de los recursos más escasos que existen. Por ella se libra una encarnizada lucha en la que compiten tanto las personas que nos piden que se la prestemos en nuestras relaciones cotidianas como las empresas que quieren influir en nuestros hábitos de consumo y las organizaciones sociales y políticas que quieren influir en nuestras creencias y valores.</p>
<p><strong>Todos quieren distraernos</strong> y todos estamos, en mayor o menor medida, bastante distraídos. Nunca un estudiante ha tenido que hacer un mayor esfuerzo para gestionar su atención que ahora. El estudio siempre exigió ese esfuerzo, pero la competencia nunca fue la misma.</p>
<p>Ponemos muchas veces el foco en el medio a través del cual nos distraemos. Y, probablemente, haya que quitar pantallas de en medio. Pero <strong>lo que de verdad importa es si somos capaces de ayudar a los estudiantes a aprender a gestionar su atención de una forma más consciente y responsable</strong>.</p>
<p>Nos han derrotado muchas veces y es normal sentirse acorralado e impotente, pero no debemos dar la guerra por perdida. Recordando siempre que el objetivo final no es que nos presten más atención a nosotros como educadores, que sería sustituir una relación de dependencia por otra, sino que aprendan a ser dueños de su propia atención.</p>
<p> </p>
<h2>3 &#8211; No sabemos cómo funciona la motivación.</h2>
<p>Estamos hartos de oír que lo más importante es que un estudiante esté motivado. Pero <strong>la verdad es que apenas sabemos casi nada sobre cómo funciona la motivación</strong>.</p>
<p>La teoría más aceptada, que vincula la motivación a una jerarquía de necesidades, se concibió a mediados del siglo XX y apenas se ha desarrollado. <strong>Hay recetas para la motivación de todos los gustos y colores</strong>. Desde los refuerzos y castigos de un conductismo mecanicista y deshumanizador al animado entusiasmo de las charlas motivacionales que entretienen más de lo que motivan.</p>
<p>A pesar de que se realizaran a finales del siglo pasado, estoy todavía esperando descubrir cómo se aplican los descubrimientos del neurólogo António Damasio sobre el procesamiento de decisiones a una teoría más avanzada sobre la motivación. Si alguien está investigando algo en este sentido, apenas ha trascendido nada.</p>
<p>Mientras tanto, cada vez lo tengo más claro. <strong>Se habla mucho de motivación. Se sabe poco.</strong></p>
<p>La motivación es fundamental para los estudiantes. Es una evidencia práctica. Pero debemos abordar la práctica profesional de la motivación desde una prudente humildad intelectual.</p>
<p> </p>
<h2>4 &#8211; La mayoría de las personas no ha aprendido a amar.</h2>
<p>Puede parecer incoherente en este contexto, pero este ha sido uno de los aprendizajes que más me ha llamado la atención de estos últimos años de trabajo con los estudiantes y con sus familias.</p>
<p><strong>Los índices de fracaso en las relaciones de pareja son cada vez más altos</strong>. No digo que haya que casarse hasta que la muerte nos separe, no seré yo el que defienda el matrimonio ni ningún otro sacramento. Pero, por lo general, la mayoría de personas inicia una relación de pareja con la vocación de que sea, si no eterna, sí estable y duradera.</p>
<p><strong>Cada vez es más habitual trabajar con hijos de padres separados</strong> de mejor o peor manera. A veces, de muy mala manera, con los lamentables efectos que eso provoca para un niño y su desarrollo.</p>
<p>Nadie está libre de fracasar una o varias veces en el amor. Pero, cada vez tengo la sensación de que uno de los factores más influyentes en la impresionante generalidad de parejas fracasadas y personas insatisfechas con sus relaciones es que <strong>muchas personas no han aprendido a amar</strong>.</p>
<p>Este es un tema complejo que merece una reflexión más profunda. Creo que una de las claves es que la mayoría de las personas buscan a alguien que las ame, no alguien a quien amar. Otra clave, es que muchas relaciones se enfocan desde el disfrute a corto plazo; porque <strong>estamos influidos por una sociedad en la que, en general, se desprecia el sacrificio del presente para construir un futuro</strong>. Pero este es otro aprendizaje del que hablaré más adelante.</p>
<p><strong>Se crece mucho mejor en un entorno donde existe el amor que en uno donde carece</strong>. Y, lamentablemente, este es un reto al que tenemos que enfrentarnos cada vez con más frecuencia los educadores cuando trabajamos con los estudiantes.</p>
<p> </p>
<h2>5 &#8211; Los hijos de la crisis idolatran el dinero.</h2>
<p>Para quienes nacimos en el siglo XX, puede ser difícil ser conscientes de que los estudiantes con los que trabajamos no conocieron el mundo antes de la crisis de 2008.</p>
<p>Uno de los aspectos que más me llama la atención es cómo el contexto de crisis económica en el que han crecido quienes ahora están llegando a la mayoría de edad ha tenido una enorme influencia en que <strong>una de las cosas que más se valora en la actualidad es el dinero y el poder económico</strong>.</p>
<p>No es nada extraño oír hablar a adolescentes de libertad financiera, monetización o ingresos pasivos, conceptos que hace unos quince años eran prácticamente desconocidos para el público general.</p>
<p>Destacan y <strong>son fácilmente criticables los iconos de ostentación y despilfarro</strong> que nos llegan del mundo del espectáculo, el deporte y las redes sociales. Hoy mismo unos padres me han dicho que su hijo de doce años quiere ser futbolista o youtuber. Pero no son pocos los jóvenes que desde un enfoque menos soez e irresponsable están preocupados por ser capaces de tener un adecuado desarrollo profesional y alcanzar una posición económica segura, <strong>priorizando valores como el pragmatismo y la rentabilidad</strong> a la hora de tomar decisiones.</p>
<p>Es muy fácil criticar, pero <strong>el verdadero reto es comprender a una generación con una visión del mundo diferente</strong> a las que le precedemos.</p>
<p> </p>
<h2>6 &#8211; Los trastornos de salud mental están matando a los jóvenes.</h2>
<p>Ya lo sé, el título es sensacionalista. Era por resumir. Pero cada vez está más claro que <strong>las poblaciones desarrolladas están experimentando un retroceso en su calidad y esperanza de vida a causa de los trastornos de salud mental</strong>. Y esto está afectando a personas con edades cada vez más tempranas.</p>
<p>Al mismo tiempo que estamos siendo capaces de ofrecer mayores oportunidades de supervivencia a personas para las que un determinado diagnóstico suponía una sentencia de muerte inevitable, enormes sectores de la población están experimentando un retroceso en su calidad de vida a causa de unos trastornos que, en comparación, nunca habían parecido igual de fatales.</p>
<p><strong>La mayoría de psicólogos coinciden que los efectos de la pandemia y el confinamiento en la salud mental están todavía desarrollándose</strong>. En lo que se refiere a los estudiantes, la interrupción de las escolarización ha ocasionado distintos tipos de problemas según cuál fuera la edad a la que se produjo. Algunas cosas han cambiado de forma aparentemente irreversible; como, por ejemplo, el uso de aplicaciones móviles en clase y la relajación de los estándares de exigencia.</p>
<p>Todos estamos intentando adaptarnos lo mejor que podemos a este nuevo mundo, pero muchas personas están rompiéndose mentalmente por el esfuerzo que les supone esta adaptación.<strong> A los educadores no nos queda otra que hacernos responsables de esta situación</strong> y aprender a trabajar con ella lo mejor que podamos.</p>
<p> </p>
<h2>7 &#8211; Las matemáticas cada vez se enseñan peor.</h2>
<p>Llevo doce años viendo un retroceso cada vez mayor en la calidad de la enseñanza de las matemáticas. La paradoja es que, actualmente, la carrera de matemáticas tiene una de las notas de corte más altas y las personas con estas competencias están cotizadísimas en el mercado laboral. Pero <strong>la mayoría de los estudiantes (y de los profesores) cada vez saben menos matemáticas</strong>.</p>
<p>Una de las causas que sospecho que está detrás de este fenómeno es que muchas de las personas que terminan optando por una carrera profesional en magisterio o educación secundaria son personas que evitaron cursar matemáticas durante bachillerato. <strong>Muchos de los maestros y maestras que terminan trabajando en las escuelas fueron estudiantes a los que nunca les gustaron ni terminaron de entender las matemáticas</strong>. Algunos, incluso las desprecian o las odian. Y eso es algo que sé perfectamente porque algunos de ellos han trabajado conmigo mientras preparaban sus oposiciones.</p>
<p>Esto provoca que cada vez sea más habitual que los estudiantes lleguen a educación secundaria con importantes déficits que, en muchas ocasiones, nunca llegan a resolverse. <strong>No es nada raro encontrarse a estudiantes de cuarto de ESO resolviendo ecuaciones bicuadradas sin saberse las tablas de multiplicar y siendo incapaces de hacer una división a lápiz</strong>.</p>
<p><strong>El dominio del lenguaje lógico-matemático es una competencia clave en nuestro mundo</strong>. No es la única, pero cada vez más carreras profesionales se apoyan en mayor o menor medida en la capacidad de entender y utilizar esta forma de analizar la realidad. Sin embargo, frente a una exigencia académica y social cada vez mayor, el nivel de los estudiantes es cada vez peor. Y no es su culpa.</p>
<p> </p>
<h2>8 &#8211; La educación bilingüe no ayuda a aprender ni inglés ni español.</h2>
<p>Desde mi punto de vista, <strong>el experimento de la educación bilingüe en primaria es un absoluto fracaso</strong>. El resultado de este experimento, en la mayoría de los casos, es el de estudiantes que han recibido una educación primaria de menor calidad, simplificando los contenidos y reduciendo la exigencia para poder explicar las cosas en español al mismo tiempo que se pide que los ejercicios se realicen en inglés.</p>
<p>Hoy mismo he confirmado que tres estudiantes de bachillerato no sabían que la Luna tarda veintiocho días en dar una vuelta a la Tierra y que el agua hierve a cien grados y ha sido porque estaba poniendo estos hechos como ejemplo de uno de los usos del presente simple en inglés.</p>
<p>Pero, a la vez que se empeora la calidad educativa sin que se mejore el nivel de inglés, <strong>el desuso del español con muchas de las asignaturas bilingües provoca un empobrecimiento del vocabulario</strong> que da la cara, sobre todo, en los niveles superiores.</p>
<p>Uno de los beneficios que deberíamos esperar que la educación aporte a los estudiantes es ayudarlos a ser mejores a la hora de decir lo que las cosas son. <strong>Acertar a nombrar la realidad es el paso previo para poder comprenderla</strong>. Pero, lamentablemente, no son pocos los estudiantes que carecen de palabras para decir lo que las cosas son, ni en español, ni en inglés.</p>
<p> </p>
<h2>9 &#8211; Ningún profesor está obligado a actualizarse ni a mejorar profesionalmente.</h2>
<p>Uno de los descubrimientos más inesperados que realicé durante estos años, en el contexto de unas jornadas de conferencias sobre TDAH en la Universidad Pablo de Olavide en las que participé también como ponente, es que <strong>la dirección educativa de la Junta de Andalucía no puede obligar a los profesores que trabajan para ella a formarse en ninguna materia específica</strong>.</p>
<p>Esta cuestión surgía en relación a porqué era tan difícil que los conocimientos que se tenían por parte de los responsables especializados en la atención a las necesidades educativas especiales llegaran al conjunto de profesores que trabajan con los estudiantes afectados por distintos trastornos del aprendizaje. Lo sincero y honesto de la respuesta nos dejó a más de uno pasmado, así como el hecho de la realidad que dejaba entrever. Los jefes de los profesores no les pueden obligar a formarse en ninguna materia específica.<strong> Los profesores tienen la libertad de elegir en lo que quieren formarse</strong>. Y si eligen no actualizarse en determinadas cuestiones, no hay nada que sus jefes puedan hacer.</p>
<p>Comprendo que los profesores que trabajan en la Educación Pública, como colectivo profesional, tengan fuertes incentivos para protegerse de los intentos de manipulación política a los que se pueden ver sometidos por parte de sus superiores. Pero <strong>la corporativización del sector puede generar estos perversos efectos secundarios</strong>, como impedir que otros profesionales especializados que, como ellos, trabajan para la mejora de la Educación Pública, sean incapaces de promover la difusión de unos conocimientos cada vez más necesarios.</p>
<p>Desde aquellas jornadas hasta ahora, se ha avanzado mucho en la capacidad de atención a la diversidad, porque muchos profesores son conscientes del problema y se hacen voluntariamente responsables. Pero los vicios del sistema existen. Y sus efectos nocivos también.</p>
<p> </p>
<h2>10 &#8211; Vivimos en un entorno que fomenta la inmadurez y la irresponsabilidad.</h2>
<p>Niños y jóvenes son, han sido y serán, por definición y por naturaleza, inmaduros. Pero en un mundo en el que la juventud es capaz de alargarse hasta pasados los treinta, si no acaso los cuarenta, la inmadurez y la irresponsabilidad se están extendiendo mucho más allá de lo que les es propio.</p>
<p><strong>El “carpe diem” se ha consolidado como uno de los valores supremos de nuestro tiempo</strong>. “Disfruta el presente, que nadie sabe lo que nos depara el futuro.” Ya era así desde hacía tiempo, pero la pandemia lo ha llevado a un extremo casi esperpéntico.</p>
<p>Por el contrario, <strong>se desprecia el valor del sacrificio</strong>. La conciencia temporal es cada vez más cortoplacista. Nuestros antepasados podían sobrellevar uno o dos años de malas cosechas antes de verse en apuros, pero nosotros vivimos al mes. Ser responsable exige un esfuerzo, y hay quienes nos lo quieren ahorrar y ponérnoslo fácil. Hay quienes nos quieren irresponsables, inmaduros y dependientes.</p>
<p><strong>Es difícil exigirle responsabilidad a los estudiantes para que maduren cuando el contexto en el que viven desprecia la madurez en sí misma</strong>. Edadismo, que se dice ahora. Como la escasez genera valor, la juventud, cada vez menos frecuente en una sociedad envejecida, se valora más. Antes había más niños que mayores y competían entre ellos por la atención de los adultos. “Mírame papá.” Ahora hay pocos niños y muchos adultos que compiten por su atención. “¿A quién quieres más, a mamá o a papá?” Y <strong>a muchos niños se les mantiene como pequeños emperadores por unas migajas de su cariño, cada vez más voluble y caprichoso</strong>.</p>
<p>Y muchos padres, fracasados en el amor, no dudan de tirar de la tarjeta de crédito para comprar el amor (la atención, más bien) de sus hijos. “Yo te doy lo que quieras, pero tú quiéreme hoy, que el futuro nadie sabe…”</p>
<p> </p>
<h2>11 &#8211; Hay familias dispuestas a sacrificarse por la educación de sus hijos.</h2>
<p>No todo está perdido. Si llevo doce años pudiendo hacer lo que hago es porque <strong>he contado con el apoyo de muchas familias que creen que lo que les ofrezco merece el esfuerzo y el sacrificio</strong>. Hace poco una madre me confesaba, con una grata y bienvenida honestidad, que nuestros servicios eran para ella como una segunda hipoteca. Suponía un sacrificio, pero lo valoraban como una inversión.</p>
<p>La escasez genera valor. Y la escasez de educación nos hace más conscientes de su valor. Siento que <strong>cada vez son más las familias que son conscientes de la importancia de una buena educación para el bienestar futuro de sus hijos</strong>. O de sus nietos, porque tampoco es extraño tratar con los abuelos que sacrifican su tranquilidad y su tiempo para hacerse cargo de los niños mientras los padres trabajan para poder hacer frente a todo.</p>
<p>A pesar de lo oscuro que parece que está todo, esta es la luz al final del túnel que me anima a seguir avanzando. <strong>Mientras haya personas que apuesten por nosotros, con la confianza de poner en nuestras manos lo más valioso que tienen, hay esperanza</strong>. No sé si somos una inmensa minoría o una mayoría silenciosa. Pero <strong>quienes nos preocupamos y nos ocupamos de la mejora de la calidad educativa no estamos solos</strong>.</p>
<p> </p>
<h2>12 &#8211; La educación son los cimientos del poder.</h2>
<p>Hace unos años descubrí el análisis de Ray Dalio sobre los ciclos de cambio en el orden mundial. Entre los distintos factores que, a lo largo de la historia, han propiciado la hegemonía de distintos imperios, uno tras otro, el primero de todos ellos, al que sucedían los demás, era la educación.</p>
<p><strong>El poder comienza por la educación</strong>. Cuando una comunidad social desarrollaba una mejor educación esta venía seguida por una ventajas de distinto tipo con efectos económicos, militares y políticos que llevaban a la superación de una potencia mundial por otra.</p>
<p><strong>Después de doce años sigo creyendo que la educación es una de las mejores herramientas para el desarrollo de la sociedad</strong>, pero el análisis de Dalio me ayudó a contextualizar esta creencia en un paradigma mucho más amplio.</p>
<p>A veces, en el día a día, me pregunto si habré acertado con esta apuesta que hice hace doce años: servicios de coaching educativo para el desarrollo académico y personal de los estudiantes. Doce años después, hay algo que sigue siendo verdad: hace falta.</p>
<p>No sé cuantos años más le pueden quedar a esta aventura y si llegará a sobrevivirme, si es que hay alguna persona tan loca como yo para recoger el testigo. Pero, <strong>mientras me queden fuerzas, seguiré poniendo los granitos de arena que pueda para ayudar a más personas a aumentar su poder a través de la educación</strong>.</p>
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<p>&#8211; Escrito por José Arahal, director de la Academia Socrática, el 20 de febrero de 2024.</p>
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		<title>Todos los padres son egoístas</title>
		<link>https://socratica.es/2021/12/01/todos-los-padres-son-egoistas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[José Arahal]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Dec 2021 11:35:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Coaching Educativo]]></category>
		<category><![CDATA[Necesidades Educativas Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[paternidad]]></category>
		<category><![CDATA[sistema educativo]]></category>
		<category><![CDATA[TDAH]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Tras muchos años, he descubierto que todos los padres son egoístas, al menos en lo que se refiere a sus hijos. Y así es como tiene que ser.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><span style="font-weight: 400;">Una de las cosas que he aprendido en los casi diez años que llevo trabajando con los estudiantes de la Academia Socrática y con sus familias es que <strong>todos los padres son egoístas</strong>, al menos, en lo que se refiere a sus hijos. Cuando se trata de conseguir recursos que mejoren las posibilidades de crecimiento y desarrollo de sus hijos, <strong>ninguno de los padres que he conocido escatima esfuerzos para aprovechar cualquier ocasión que se presente para darles alguna ventaja</strong>. Incluso, en ocasiones, aunque esta ventaja suponga un injusto trato de favor respecto a otros. Los padres son egoístas por naturaleza. Y, después de todos estos años, me he llegado a convencer de que <strong>así es como tiene que ser</strong>. Ahora voy a intentar convencerte a ti.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Esta conclusión se basa en mi experiencia. Cuando en nuestro centro trabajamos con un <strong>estudiante con Necesidades Educativas Especiales</strong> (NEE), suele ser habitual que en torno a él nos encontremos a <strong>familias curtidas en una prolongada y ardua lucha</strong> para conseguir, primero, <strong>el reconocimiento oficial</strong> de las NEE de sus hijos, segundo, <strong>la aceptación</strong> de esas NEE por parte de todos y cada uno de los profesores que trabajan con el estudiante y, tercero, la concesión de los <strong>recursos educativos</strong> necesarios para que esas NEE no supongan que el estudiante esté inevitablemente condenado al fracaso escolar y, por ende, al fracaso socioeconómico que se deriva del mismo.</span></p>
<h2>Lucha por el reconocimiento.</h2>
<p><span style="font-weight: 400;">La primera batalla, y la que más duele, es la del reconocimiento. Antes que nada, <strong>está la lucha que cada padre tiene que hacer consigo mismo para aceptar que su hijo no es exactamente como él esperaba que fuera</strong>, que tiene un problema difícil de comprender y más difícil aún de resolver. Pero cuando los padres ya han superado esto, con la ayuda de educadores, psicólogos y médicos capaces de detectar esas NEE, se encuentran un entorno completamente desfavorable. La mayoría de las NEE están causadas por algún tipo de <strong>discapacidad intelectual</strong> y esta forma de discapacidad es <strong>la más invisible y menospreciada de todas</strong>. Para muchos padres resulta bastante duro sobreponerse a la incredulidad y el rechazo de tantísimas personas empeñadas en decirles que su hijo no tiene ningún problema. Pero como lo tiene y como es su hijo, no se rinden.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Ya dentro del sistema educativo, <strong>la asignación de recursos depende del reconocimiento oficial de estas NEE</strong>. La innegable lógica detrás de este requisito está en tomar la justicia como principio, que se haga <strong>una justa distribución de recursos en función de la necesidad de cada estudiante</strong>. El problema es cuando ese principio se constituye en una barrera infranqueable y, en vez de conseguir la asignación más eficiente posible de los siempre escasos recursos educativos, la bizantina burocratización en la que se parapetan, cada vez más, las instituciones públicas provoca <strong>la injusticia de que un estudiante vaya acumulando, curso tras curso, un mayor retraso</strong> haciendo que su problema se vuelva más difícil de resolver ante la impotente desesperación de sus padres.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En los últimos años se habían producido importantes avances en la coordinación entre los sistemas sanitarios y educativos en Andalucía para mejorar la intervención con los estudiantes con NEE. Sin embargo, tras el estallido de la pandemia y pese al autobombo del sistema educativo que intenta convencernos de que no se han producido carencias en la calidad educativa, en nuestro centro se hace patente que muchos estudiantes con NEE han sido afectados de forma crítica por el distanciamiento con los centros educativos y sus profesores. <strong>Las carencias en competencias y el retraso están ahí, pese a que sus notas no lo reflejen</strong> (porque, se diga lo que se diga, se ha pasado la mano sin miramientos de ningún tipo y más por esconder vergüenzas propias que por favorecer ventajas ajenas).</span></p>
<h2>Lucha por la aceptación.</h2>
<p><span style="font-weight: 400;">Para los padres de estos estudiantes, la segunda batalla que tienen que librar es la de la aceptación. Primero, dentro de la familia. Lamentablemente, no son pocas las ocasiones en que <strong>el diagnóstico de NEE se convierte en una fuente de conflicto dentro de la familia</strong> porque ambos progenitores no se ponen de acuerdo al respecto. Hay ocasiones en que la disconformidad respecto a las NEE se convierte en uno de los principales factores que provocan el divorcio de los padres y que dejan a los estudiantes en una situación más complicada aún de la que ya estaban.</span></p>
<p><img decoding="async" data-attachment-id="461" data-permalink="https://socratica.es/2021/12/01/todos-los-padres-son-egoistas/21-12-01-a/" data-orig-file="https://socratica.es/wp-content/uploads/2021/12/21-12-01-A.png" data-orig-size="1200,629" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="21-12-01 A" data-image-description="" data-image-caption="" data-medium-file="https://socratica.es/wp-content/uploads/2021/12/21-12-01-A-300x157.png" data-large-file="https://socratica.es/wp-content/uploads/2021/12/21-12-01-A-1024x537.png" tabindex="0" role="button" class="aligncenter size-large wp-image-461" src="https://socratica.es/wp-content/uploads/2021/12/21-12-01-A-1024x537.png" alt="" width="1024" height="537" srcset="https://socratica.es/wp-content/uploads/2021/12/21-12-01-A-1024x537.png 1024w, https://socratica.es/wp-content/uploads/2021/12/21-12-01-A-980x514.png 980w, https://socratica.es/wp-content/uploads/2021/12/21-12-01-A-480x252.png 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Luego, fuera de casa, les queda <strong>la lucha para conseguir la aceptación de las NEE de sus hijos por parte de muchos de los profesores</strong> que trabajan con ellos. Para los padres resulta inverosímil que los mismos educadores que deberían ser más sensibles a estos problemas que ellos mismos, por formación y profesionalidad, estén afectados de semejante <strong>problema de ceguera voluntaria</strong>. Porque, a la hora de la verdad, no son pocos los profesores que eligen mirar hacia otro lado. Para algunos de ellos es tan fácil como decir que ellos no tienen las competencias para tratar las NEE y que esa no es su responsabilidad. En román paladino: que ellos son <strong>profesores normales para estudiantes normales</strong>.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La normalidad con la que algunos profesores escurren el bulto se ampara en <strong>la corporatividad de un sistema que prioriza el bienestar de los profesores por encima del de los estudiantes</strong>. Esto se me hizo patente cuando, hace algunos años, participando en un congreso sobre TDAH en la Universidad Pablo de Olavide, descubrí que <strong>la dirección educativa de la Junta de Andalucía tiene los conocimientos más actualizados posibles respecto a las estrategias que se deben seguir a la hora de intervenir con estudiantes con estos trastornos del aprendizaje</strong>. Ante la sorpresa de muchos padres y educadores que nos preguntábamos porque esos conocimientos no llegaban a los centros educativos, que actuaban muchas veces en contra de los mismos, la respuesta fue dolorosamente tajante: los jefes de los profesores (la Junta, la que les paga el sueldo) <strong>no pueden obligar a los profesores a formarse</strong> en estas cuestiones, porque lo prohíbe el convenio. La formación de los profesores es voluntaria, ellos deciden en qué se forman. Y si quieren seguir pasando de las NEE, pueden hacerlo perfectamente sin que esto les suponga ninguna merma en sus condiciones laborales.</span></p>
<h2>Lucha por los recursos.</h2>
<p><span style="font-weight: 400;">En este adverso contexto, los padres se enfrentan a la tercera batalla, la de conseguir los recursos educativos que necesitan para que su progreso académico no se convierta en un calvario. Como ya he sugerido antes, <strong>el sistema educativo se está convirtiendo en el imperio de la normalidad, favoreciendo la exclusión de los estudiantes más anormales</strong>. Yo mismo puedo aceptar que la normalización es un valor razonable para cualquier sistema educativo. Que los miembros de una comunidad, cada vez más global, podamos compartir un mismo lenguaje, unos sistemas de medida y cálculo o unos códigos culturales es una de sus funciones más elementales. Pero cuando se confunden normalización con normalidad y esta se toma como valor supremo (y se defiende que lo bueno es ser normal) se vuelve muy difícil para el sistema educativo responder a las necesidades de aquellos estudiantes que más se salen de lo normal, cuando precisamente <strong>estos son quienes más necesitan los recursos que puede ofrecerles un sistema educativo para adaptarse a una sociedad que ya va a dificultar su integración</strong>.</span></p>
<p><img decoding="async" data-attachment-id="462" data-permalink="https://socratica.es/2021/12/01/todos-los-padres-son-egoistas/21-12-01-b/" data-orig-file="https://socratica.es/wp-content/uploads/2021/12/21-12-01-B.png" data-orig-size="1200,629" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="21-12-01 B" data-image-description="" data-image-caption="" data-medium-file="https://socratica.es/wp-content/uploads/2021/12/21-12-01-B-300x157.png" data-large-file="https://socratica.es/wp-content/uploads/2021/12/21-12-01-B-1024x537.png" tabindex="0" role="button" class="aligncenter size-large wp-image-462" src="https://socratica.es/wp-content/uploads/2021/12/21-12-01-B-1024x537.png" alt="" width="1024" height="537" srcset="https://socratica.es/wp-content/uploads/2021/12/21-12-01-B-1024x537.png 1024w, https://socratica.es/wp-content/uploads/2021/12/21-12-01-B-980x514.png 980w, https://socratica.es/wp-content/uploads/2021/12/21-12-01-B-480x252.png 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Por desgracia, no dejo de ver cómo los padres se chocan una y otra vez con las mismas barreras, buscando cualquier resquicio para que sus hijos puedan aprovechar cualquiera de los recursos disponibles para que su escolarización no se convierta en un suplicio o en un esfuerzo baldío del que no van sacar el provecho que deberían en función del tiempo y de la energía que le dedican. Y <strong>me da la sensación de que los centros educativos dificultan, cada vez más, la relación con la familia y con el resto de profesionales que trabajamos con el estudiante</strong>. Parecería que los centros se estuvieran convirtiendo en una especie de <strong>cajas negras</strong> (no se puede tener la menor idea de qué pasa dentro) o de <strong>torres de marfil</strong> (los profesores están cada vez más alejados de la realidad) y que <strong>las nuevas tecnologías, en vez de mejorar la relación, están utilizándose como escudo y barrera para la comunicación entre los profesores y el resto de la comunidad socioeducativa</strong>.</span></p>
<h2>¿Para qué sirve la educación?</h2>
<p><span style="font-weight: 400;">Por todos estos motivos, me duele tanto cuando el argumento que se esgrime para limitar la atención a los estudiantes con NEE o a sus familias es el de la equidad o el de la prevención de favoritismos. <strong>Es como si, desde el colegio, se viera al padre como un egoísta que sólo se preocupa por su hijo.</strong> Ese es el problema, que muchas personas se creen que el egoísmo es malo. Pero, a la hora de la verdad, unos padres, por muy filántropos que puedan ser, de entre todos los niños del mundo tienen a uno, o dos, o los que sean (los suyos) que son sus favoritos y por los que viven y se desviven. <strong>Confundir paternidad con favoritismo, creer que el egoísmo de un padre es injusto, cuando no hay nada más natural y justo que los padres quieran lo mejor para sus hijos, es, desde mi punto de vista, un error enorme</strong>.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El objetivo no debería ser limitar los siempre escasos recursos disponibles en aras de la igualdad, sino <strong>desarrollar la innovación necesaria</strong> en los sistemas, procesos y servicios educativos para <strong>atender cada vez mejor a los estudiantes que más lo necesitan</strong>, precisamente por lo poco normales que son.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"><strong>¿Para qué sirve un sistema educativo?</strong> Si comprendemos que la respuesta a esta pregunta es promover el desarrollo de los niños para que se conviertan en adultos capaces de aportar el valor suficiente a la sociedad que les posibilite vivir con dignidad, ¿por qué no exploramos todos los caminos, incluidos los menos normales, para que cada niño pueda encontrar su lugar en la vida?</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Los colegios ya cuentan con excelentes profesionales a los que les sobra vocación y capacidad. <strong>No es un problema de recursos</strong>, ni humanos ni económicos. <strong>El reto es dotar al sistema educativo de la creatividad, la innovación y la capacidad de adaptación a un entorno cambiante</strong>, en vez de convertirlo en un anquilosado diplodocus encaminado a la extinción. Nuestra supervivencia, como comunidad social cuyas raíces están en su educación, depende de ello.</span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" data-attachment-id="463" data-permalink="https://socratica.es/2021/12/01/todos-los-padres-son-egoistas/21-12-01-c/" data-orig-file="https://socratica.es/wp-content/uploads/2021/12/21-12-01-C.png" data-orig-size="1200,629" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="21-12-01 C" data-image-description="" data-image-caption="" data-medium-file="https://socratica.es/wp-content/uploads/2021/12/21-12-01-C-300x157.png" data-large-file="https://socratica.es/wp-content/uploads/2021/12/21-12-01-C-1024x537.png" tabindex="0" role="button" class="aligncenter size-large wp-image-463" src="https://socratica.es/wp-content/uploads/2021/12/21-12-01-C-1024x537.png" alt="" width="1024" height="537" srcset="https://socratica.es/wp-content/uploads/2021/12/21-12-01-C-1024x537.png 1024w, https://socratica.es/wp-content/uploads/2021/12/21-12-01-C-980x514.png 980w, https://socratica.es/wp-content/uploads/2021/12/21-12-01-C-480x252.png 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></p>
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		<title>Nuevo Taller de Teatro</title>
		<link>https://socratica.es/2021/11/19/nuevo-taller-de-teatro/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[José Arahal]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 Nov 2021 13:20:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Academia en Dos Hermanas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La entrada <a href="https://socratica.es/2021/11/19/nuevo-taller-de-teatro/">Nuevo Taller de Teatro</a> aparece primero en <a href="https://socratica.es">Academia Socrática - Coaching Educativo</a>.</p>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p>Desde hace algunos años, hemos pensado en varias ocasiones en iniciar un Taller de Teatro en la Academia Socrática, pero parecía que nunca se daban las circunstancias propicias. Sin embargo, parece que este año sí, de la mano de curiosas coincidencias, y junto con varios estudiantes vamos a desarrollar las primeras sesiones de un Taller de Teatro que nos gustaría que fuera un proyecto complementario y permanente a los servicios ofrecidos por la Academia Socrática.</p>
<p>El objetivo del Taller de Teatro será servirse de las técnicas de interpretación y montaje de obras teatrales para desarrollar habilidades de comunicación personal y expresión artística, con especial atención a la influcia que pueden tener estas habilidades en el desarrollo personal e intelectual de los jóvenes.</p>
<p>El Taller de Teatro de la Academia Socrática se enfocará en la realización de actividades formativas de interpretación y expresión artística y en la preparación de una obra de teatro o de un conjunto de textos dramáticos. De forma secundaria, siempre que se den las condiciones propicias, se propondrá el montaje de un espectáculo teatral para su representación a finales de curso.</p>
<p>El Taller de Teatro será monitorizado por José Arahal, director de la Academia Socrática. José formó parte de un grupo de teatro aficionado desde 2001 a 2007, ganó un premio a mejor interpretación masculina en un certamen provincial de teatro joven y participó durante varios años en el CIPAEM (Circuito Provincial de Artes Escénicas y Musicales) realizando representaciones de varios montajes teatrales (tanto obras clásicas como textos originales) por numerosos municipios de la provincia de Sevilla.</p>
<p>De forma esporádica, se contará con la colaboración de directores veteranos, actores profesionales en activo y escritores de obras teatrales que participarán en el Taller de Teatro para aportar una visión más amplia del mundo del teatro y la interpretación. También se propondrá de forma ocasional la asistencia a representaciones teatrales en teatros del área metropolitana de Sevilla.</p>
<p>El Taller de Teatro ofrecerá la oportunidad de desarrollar numerosas habilidades difíciles de aprender en el contexto educativo habitual y mantendrá una especial atención a la gestión de las emociones, la vigilancia de la salud mental, el desarrollo de la autoestima y la construcción de una autoimagen positiva.</p>
<p>Las sesiones del Taller de Teatro se desarrollarán la mayoría de los sábados en horario de 10:00 a 13:00 h. Sin embargo, se mantendrá un grupo de WhatsApp con los participantes para la coordinación de las actividades y los posibles cambios de fecha y horario.</p>
<p>Esta actividad será gratuita para los estudiantes matriculados en la Academia Socrática y está recomendada para mayores de 14 años.</p></div>
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		<title>Jugar a matar</title>
		<link>https://socratica.es/2021/09/10/jugar-a-matar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[José Arahal]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 10 Sep 2021 10:43:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[coaching educativo]]></category>
		<category><![CDATA[infancia]]></category>
		<category><![CDATA[jugar]]></category>
		<category><![CDATA[videojuegos]]></category>
		<category><![CDATA[violencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Es peligroso que los niños se acostumbren a jugar con personajes que llevan armas y cuyo objetivo es matarse los unos a los otros?</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Cuando yo era pequeño (no hace tanto tiempo en verdad, aunque a mí me parezca una eternidad) no era raro vernos a los niños en los parques jugar a pelearnos. Películas como Los inmortales (sólo puede quedar uno) o animes como Bola de Dragón nos inspiraban para recrear simulaciones de combate en la que con ayuda de nuestros aparatos fonadores simulábamos los efectos especiales que era imprescindible que acompañaran a aquellos golpes de fantasía. No nos pegábamos de verdad, porque un descuido podía terminar en un «¡Ea! Pues ya no te junto.» Y el ostracismo social era la mayor amenaza. Al final, todos estos combates eran un extenuante ejercicio de persuasión para tratar de dilucidar quién había matado a quién, aunque nadie se hubiera tocado un pelo.</p>



<p>No mucho después, yo fui de los primeros en mi calle en tener una Sega MegaDrive y vecinos y primos nos juntábamos para hacer campeonatos de Street Fighter o torneos de lucha libre con las estrellas de la WWF de aquella época: Hulk Hogan y el Último Guerrero. Y allí pasábamos las tardes, dando botonazos frente al televisor para que nuestro avatar le diera más puñetazos al del amigo que estaba sentado al lado, hombro con hombro. Y es que, como mucho, con aquellas consolas podíamos jugar de dos en dos.</p>



<p>Ahora, en una partida de Fornite, pueden competir hasta cien jugadores que se disputan ser el «rey de la colina», matándose los unos a los otros en una carrera frenética por una supervivencia virtual. Takeshi Kitano, que en mi infancia nos divertía a todos con aquel esperpéntico concurso traducido como Humor Amarillo, inventó el concepto de Battle Royal en una bizarra película que se ha convertido en un clásico del cine en menos de veinte años. Hoy, las «batallas reales» en las que sólo puede quedar uno, como en aquella película de <em>Christopher</em> <em>Lambert</em> y Sean Connery, son el elemento principal de juegos como Brawl Star, que cualquier niño pequeño tiene en su móvil.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright"><img decoding="async" src="https://socratica.es/wp-content/uploads/2021/09/Shelly-Brawl-Star-285x300.jpg" alt="La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es Shelly-Brawl-Star-285x300.jpg"/></figure></div>



<p>Últimamente, como coach educativo, no son pocas las ocasiones en las que me veo hablando con padres escandalizados por la violencia de los videojuegos a los que juegan sus hijos. «Es que juegan a matar», me dicen. A veces, me pregunto por qué a los adultos nos cuesta más que a los niños separar la ficción de la realidad. Tal vez es que nos hayamos olvidado de jugar. En momentos así, me toca educar a los padres sobre la realidad de los juegos y que la amenaza real de los videojuegos no tiene tanto que ver con su contenido como con la influencia que pueden tener en los hábitos de sueño o en el sedentarismo, así como el riesgo, poco probable pero posible, de generar adicción a un mundo virtual que le ofrece recompensas inmediatas, a diferencia del mundo real que le exige esfuerzos cuyos posibles beneficios se pierden en un futuro indeterminado.</p>



<p>En ocasiones como esta, me ayuda mucho a ganar perspectiva lo que me cuenta mi padre que hacían cuando ellos eran niños. Se iban al campo a jugar a la guerra dándose palos y tirándose piedras. En aquellos juegos, los proyectiles que se lanzaban unos niños a otros volaban de verdad, cayendo sobres sus cabezas con toda la fuerza de la gravedad, y los palos tocaban carne, con lo que no era raro que muchos niños volvieran a casa con algún que otro moratón. Pero, aquello eran cosas de niños, un juego al final y al cabo. ¿Y ahora nos llevamos las manos a la cabeza porque los niños se lo pasen pipa con los escopetazos de Shelly?</p>


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		<title>El miedo a los exámenes</title>
		<link>https://socratica.es/2021/09/03/el-miedo-a-los-examenes/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[José Arahal]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Sep 2021 11:34:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Educación Emocional]]></category>
		<category><![CDATA[ansiedad]]></category>
		<category><![CDATA[coaching educativo]]></category>
		<category><![CDATA[educación emocional]]></category>
		<category><![CDATA[estrés]]></category>
		<category><![CDATA[exámenes]]></category>
		<category><![CDATA[miedo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El uso generalizado del miedo se ha ido extendiendo hasta el ámbito educativo y los niveles de estrés que experimentan los estudiantes son cada vez mayores.</p>
<p>La entrada <a href="https://socratica.es/2021/09/03/el-miedo-a-los-examenes/">El miedo a los exámenes</a> aparece primero en <a href="https://socratica.es">Academia Socrática - Coaching Educativo</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>El miedo es una de las emociones más básicas y primitivas. Su naturaleza es simple, sin embargo, nuestra relación con esta emoción es muy compleja. Repudiamos el miedo y promovemos el valor al mismo tiempo que, socialmente, hemos construido un sistema cultural y político asentado en el miedo como principal factor de motivación y control. Y esto no es diferente en el ámbito educativo, en el que se ha generalizado el uso del miedo a los exámenes.</p>



<p>&nbsp;Los niveles de estrés que experimentan los estudiantes son cada vez mayores. Y no tanto por un aumento del nivel de exigencia académica, sino por la forma en que se les está inculcando desde pequeños una relación limitante e improductiva con los sistemas de evaluación. El examen debería concebirse como una oportunidad para calibrar el nivel de aprendizaje, lo que se ha avanzado en un determinado contenido o si se ha adquirido o no una competencia. Sin embargo, son cada vez más los casos de estudiantes con los que trabajamos en Socrática en presentan unos mayores niveles de ansiedad frente a las pruebas de evaluación. Y, además, cada vez a edades más tempranas.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-medium"><a href="https://socratica.es/wp-content/uploads/2021/09/Estudiante-con-suerte.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="300" height="200" data-attachment-id="439" data-permalink="https://socratica.es/2021/09/03/el-miedo-a-los-examenes/estudiante-con-suerte/" data-orig-file="https://socratica.es/wp-content/uploads/2021/09/Estudiante-con-suerte.jpg" data-orig-size="1000,667" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="Estudiante con suerte" data-image-description="" data-image-caption="" data-medium-file="https://socratica.es/wp-content/uploads/2021/09/Estudiante-con-suerte-300x200.jpg" data-large-file="https://socratica.es/wp-content/uploads/2021/09/Estudiante-con-suerte.jpg" tabindex="0" role="button" src="https://socratica.es/wp-content/uploads/2021/09/Estudiante-con-suerte-300x200.jpg" alt="" class="wp-image-439"/></a><figcaption><a href="https://www.freepik.com/photos/education">Education photo created by wayhomestudio &#8211; www.freepik.com</a></figcaption></figure></div>



<p>Este es un ejemplo paradigmático de cómo una emoción que evolucionó como una herramienta clave para nuestra supervivencia se puede convertir en algo que limita nuestra capacidad. El miedo a suspender del estudiante juega en su contra porque limita sus capacidades intelectuales, su creatividad y su memoria. Cuando sentimos miedo, nuestra atención se focaliza ante lo que percibimos como una amenaza. En este caso, el examen. Y nuestra naturaleza sólo nos ofrece dos respuestas instintivas ante lo que nos provoca miedo: evitarlo o huir.</p>



<p>Pero ningún examen es una amenaza real, nadie se ha muerto de un examen. ¿Qué es lo que está pasando aquí? Pues que desde pequeños se les ha educado a los estudiantes a vincular el fracaso en el examen a una multitud de experiencias desagradables o de consecuencias que realmente amenazan su calidad de vida. El rechazo de tu familia que te reprende severamente después de cada suspenso, los castigos que te privan de placeres como los videojuegos o que te desconectan de tus amigos al dejarte sin teléfono móvil o la amenazante perspectiva de una vida abocada al fracaso son los elementos con los que intentamos motivar a muchos estudiantes para rendir mejor.</p>



<p>El miedo puede ser un factor motivador excelente y puede conseguir que muchas personas muevan el culo para mejorar su calidad de vida. Nada más que hay que ver a esas personas que dejan de fumar y mejoran su dieta después de un infarto. Pero cuando se trata de aprender, de madurar intelectualmente y desarrollar competencias como la creatividad y apertura mental, el miedo juega en contra y limita la capacidad de nuestro cerebro de abrirse y crear, que es lo que necesitamos de verdad durante un examen.</p>



<p>Los educadores tenemos una enorme responsabilidad emocional a este respecto debemos hacer lo que esté en nuestra mano por erradicar el miedo a los exámenes.</p>
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		<title>Aprender a querer.</title>
		<link>https://socratica.es/2021/01/03/aprender-a-querer/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[José Arahal]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 03 Jan 2021 10:35:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[coaching educativo]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[perseverancia]]></category>
		<category><![CDATA[responsabilidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Para ganar hay que aprender a no rendirse, pero percibimos el riesgo de que estemos educando a los niños de hoy en día sin darles la oportunidad de aprender a querer.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><span style="font-weight: 400;">Si algo nos enseñan las victorias del pasado, las hazañas de los grandes conquistadores de la historia, es que <strong>para ganar hay que aprender a no rendirse</strong>. Hay que aprender a querer lo que se quiere con tanta perseverancia que se hará lo que haga falta para conseguirlo.</span></p>



<p><span style="font-weight: 400;">Sin embargo, en la actualidad, observamos tendencias en la pedagogía de las generaciones más jóvenes que hacen bastante difícil este aprendizaje. <strong>Percibimos el riesgo de que estemos educando a los niños de hoy en día sin darles la oportunidad de aprender a querer.</strong> No en el sentido de amar a otras personas, no nos referimos a ese significado del querer, sino al de querer algo tanto como para mover el culo e ir a por ello (que, bien mirado, también tiene bastante que ver con amar a alguien).</span></p>



<p><span style="font-weight: 400;">Vivimos en un mundo en el que se ha vuelto normal que a los niños se les regalen objetos que deberían ser considerados como artículos de lujo (porque en la mayoría de los casos tienen unos lujosos precios y atributos) sin que tengan que hacer el más mínimo esfuerzo, aparte de pedirlos como si fueran un derecho inherente a su infantilidad.&nbsp;</span></p>



<p><span style="font-weight: 400;">Y, <strong>al mismo tiempo que se les colma de lujosos regalos se les priva de lo que les es más necesario</strong>. Muchos niños carecen de una buena alimentación (la obesidad no deja de ser otra forma de desnutrición). Tantos más han perdido la capacidad de aburrirse (algo imposible cuando se vive rodeado de tecnologías de distracción masiva), con lo necesario que es aburrirse para desarrollar el anhelo de explorar el mundo que desconocemos o desarrollar la creatividad para inventar un mundo nuevo. Y, al igual que la mayoría de los adultos, estos tiempos modernos han arrebatado a los niños la capacidad de darle sentido a sus vidas (porque serán niños, pero no tontos, y al final se acaban dando cuenta de que se les está educando para un mundo que ya no existe, porque ni siquiera sus propios profesores son capaces de explicar esta vertiginosa realidad en continuo y acelerado cambio).</span></p>



<p><strong>¿Cómo se puede aprender a querer conseguir algo cuando los caprichos más superfluos son satisfechos sin esfuerzo y las necesidades más elementales quedan siempre postergadas?</strong></p>



<p><span style="font-weight: 400;">Siendo pesimistas, podríamos pensar que <strong>vivimos en las perfectas condiciones para criar una sociedad de tiranos ególatras y pusilánimes</strong> que se quejan porque nadie les da lo que se creen que se merecen, aunque no hagan nada por ganárselo. El caldo de cultivo idóneo para que estos pequeños tiranos busquen, apoyen y lleven al poder a un gran tirano que sirviéndose del populismo más primitivo les prometa satisfacer hasta el último de todos sus irracionales deseos.</span></p>



<p><span style="font-weight: 400;">Menos mal que en la Academia Socrática no somos pesimistas. Y recordamos (aunque sea de vez en cuando) que la misión con la que abrimos este centro de coaching educativo es <strong>contribuir a la transformación y el progreso de la sociedad mediante el desarrollo personal y académico de los estudiantes y la mejora del sistema educativo</strong>.</span></p>



<p><span style="font-weight: 400;">Desde nuestra trinchera, haremos lo que esté nuestra mano para <strong>que los estudiantes con los que trabajamos aprendan a querer las cosas que son buenas para ellos y a esforzarse por conseguirlas</strong>. Intentaremos, en la medida de lo posible, que entiendan mejor el mundo en el que vivimos, aprendiendo a satisfacer sus necesidades aunque casi siempre estén ocultadas bajo sus deseos. Y, como hemos hecho desde el principio, basando nuestro trabajo en <strong>educar en consciencia y responsabilidad</strong>.</span></p>



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		<title>Un nuevo curso con una nueva asignatura: supervivencia.</title>
		<link>https://socratica.es/2020/09/01/un-nuevo-curso-con-una-nueva-asignatura-supervivencia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[José Arahal]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 01 Sep 2020 13:02:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Academia en Dos Hermanas]]></category>
		<category><![CDATA[academia]]></category>
		<category><![CDATA[ansiedad]]></category>
		<category><![CDATA[coronavirus]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[Dos Hermanas]]></category>
		<category><![CDATA[incertidumbre]]></category>
		<category><![CDATA[prevención]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Nuestra academia en Dos Hermanas abre sus puertas este nuevo curso con unas ganas enormes de aportar nuestro granito de arena en la erradicación de esta epidemia, crear un entorno seguro para nuestros estudiantes y ofrecer herramientas a las familias para superar la ansiedad y la incertidumbre.</p>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p>No éramos pocos los que, en el pasado, pensábamos que el futuro 2020, con un número tan redondo, sería un año especial en nuestras vidas. ¡Vaya si lo está siendo! En estos primeros días de septiembre estamos a las puertas de una vuelta al cole cuando menos inusual. Este curso, todos vamos a tener que hincar los codos y hacer los deberes para aprobar la nueva asignatura: supervivencia.<br /><br />En la Academia Socrática, este nuevo curso, vamos a poner el foco en la prevención sanitaria. Nuestro objetivo es convertir nuestra pequeña academia en Dos Hermanas en una gran muralla ante la propagación de contagios. Con la reducción de aforo y las limitaciones en los horarios, estamos dispuestos a quemar los puentes que puedan permitir al coronavirus extenderse más allá de nuestras puertas.<br /><br />Pero sabemos que el virus no es el único problema al que vamos a tener que hacer frente este curso. Las situaciones que hemos vivido en los últimos meses, inimaginables a principios de año, han generado en muchas personas una importante alteración emocional y favorecido la aparición de distintos problemas de salud mental, como la ansiedad. Siendo coherentes con nuestra tradicional sensibilidad hacia la salud mental, estaremos vigilantes de estos otros síntomas que afectan a muchas más personas y que pueden ocasionar un deterioro de nuestra salud difícil de detectar en los test clínicos.<br /><br />Y, más allá de la pandemia, también somos conscientes de que todos, tanto las familias como las empresas, afrontamos una nueva amenaza a nuestra supervivencia. Estamos en los comienzos de una de las crisis económicas más extrañas que va a vivir la humanidad, de consecuencias imprevisibles. Todos tenemos que aprender a ser más resilientes y flexibles ante los cambios de un entorno lleno de incertidumbre.<br /><br />Nuestra academia en Dos Hermanas abre sus puertas este nuevo curso con la convicción de que esta no va a ser la crisis que nos haga cerrarlas, como tampoco lo ha hecho ninguna de las anteriores situaciones complicadas a las que hemos sobrevivido. Tenemos unas ganas enormes de aportar nuestro granito de arena en la erradicación de esta epidemia, crear un entorno seguro para nuestros estudiantes y ofrecer herramientas a las familias para superar la ansiedad y la incertidumbre. Este curso puede ser uno de los más especiales de toda nuestra historia, ¿quién sabe si quizá sea el mejor? Porque, cuando encaramos los mayores desafíos, conseguimos desarrollar nuestras mejores cualidades.<br /><br />¡Bienvenidos al curso 2020/21 en la Academia Socrática!</p></div>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: right;"><strong>José Arahal</strong><br /><strong>Director de Socrática</strong></p></div>
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		<title>¿Por qué llamarse Academia Socrática?</title>
		<link>https://socratica.es/2012/01/01/por-que-llamarse-academia-socratica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[José Arahal]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Jan 2012 10:00:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[academia]]></category>
		<category><![CDATA[coaching]]></category>
		<category><![CDATA[coaching educativo]]></category>
		<category><![CDATA[Sócrates]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>«Sólo el conocimiento que llega desde dentro es verdadero conocimiento.» &#8211; Sócrates ¿Por qué llamarse Academia Socrática? ¿Por qué Sócrates? ¿Es acaso Socrática una academia de filosofía? No exactamente. Socrática es un centro especializado en Coaching Educativo. Es una evolución del concepto de academia de refuerzo escolar y clases particulares. El espacio se configura como un gimnasio, [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><div id="attachment_14" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://socratica.es/wp-content/uploads/2015/05/Sócrates-Copia-de-escultura-de-Lysippos-ubicada-en-el-Louvre-Fotografía-de-Eric-Gaba-CC.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-14" data-attachment-id="14" data-permalink="https://socratica.es/2012/01/01/por-que-llamarse-academia-socratica/socrates-copia-de-escultura-de-lysippos-ubicada-en-el-louvre-fotografia-de-eric-gaba-cc/" data-orig-file="https://socratica.es/wp-content/uploads/2015/05/Sócrates-Copia-de-escultura-de-Lysippos-ubicada-en-el-Louvre-Fotografía-de-Eric-Gaba-CC.jpg" data-orig-size="300,300" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="Sócrates-Copia-de-escultura-de-Lysippos-ubicada-en-el-Louvre-Fotografía-de-Eric-Gaba-CC" data-image-description="" data-image-caption="&lt;p&gt;Escultura de Sócrates en el Louvre.&lt;/p&gt;
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<p><em><strong>«Sólo el conocimiento</strong></em><br />
<em><strong> que llega desde dentro</strong></em><br />
<em><strong> es verdadero conocimiento.»</strong></em><br />
<strong> &#8211; Sócrates</strong></p>
<p>¿Por qué llamarse <em>Academia Socrática</em>? ¿Por qué Sócrates? ¿Es acaso <em>Socrática</em> una academia de filosofía? No exactamente.<strong> Socrática es un centro especializado en Coaching Educativo.</strong></p>
<p>Es una evolución del concepto de academia de refuerzo escolar y clases particulares. El espacio se configura como un gimnasio, en el que los estudiantes se entrenan para conseguir mejores resultados. Pero, a diferencia de la academia tradicional, en Socrática se utiliza el <strong>coaching educativo</strong> para que los estudiantes superen las barreras que les impiden alcanzar su máximo potencial.</p>
<p>El nombre de esta Academia se eligió, precisamente, por la relación que existe entre <a href="http://es.m.wikipedia.org/wiki/S%C3%B3crates">Sócrates</a> y el coaching. ¿Qué tienen que ver el fundador de la filosofía y una metodología de mejora del desempeño a los que separan unos 2.400 años? La dialéctica y la mayéutica eran dos aspectos básicos de la metodología utilizada por Sócrates. El coaching es eminentemente conversacional, y se sirve de las preguntas para la <strong>generación de conciencia, autoconocimiento y responsabilidad</strong>. La mayeutica era como se llamaba en griego a la obstetricia, dicho de otro modo, el trabajo de las comadronas, de las personas que ayudaban a dar a luz. En el coaching, <strong>se ayuda a una persona a dar a luz su propia grandeza, a descubrir su verdad y su realidad y superar sus limitaciones</strong> para alcanzar su máximo desarrollo.</p>
<p>En <em>Socrática</em>, trabajamos con una metodología de <strong>coaching educativo</strong> para que los estudiantes, día a día, aprendan a superarse a sí mismos y a crecer por encima de sus dificultades de aprendizaje, sus nervios al hacer los exámenes y su falta de confianza y autoestima. Se les ayuda a crecer, aprovechando los retos que ofrece la etapa escolar para que crezcan como personas y lleguen a la edad adulta preparados para ser más responsables, más efectivos y, sobre todo, más felices.</p>
<p>La entrada <a href="https://socratica.es/2012/01/01/por-que-llamarse-academia-socratica/">¿Por qué llamarse Academia Socrática?</a> aparece primero en <a href="https://socratica.es">Academia Socrática - Coaching Educativo</a>.</p>
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