<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<?xml-stylesheet type="text/xsl" media="screen" href="/~d/styles/rss2full.xsl"?><?xml-stylesheet type="text/css" media="screen" href="http://feeds.feedburner.com/~d/styles/itemcontent.css"?><rss xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/" version="2.0">

<channel>
	<title>Thinkepi</title>
	
	<link>http://www.thinkepi.net</link>
	<description />
	<lastBuildDate>Sun, 01 Nov 2009 17:20:01 +0000</lastBuildDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.8.4</generator>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
			<atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="self" href="http://feeds.feedburner.com/thinkepi" type="application/rss+xml" /><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="hub" href="http://pubsubhubbub.appspot.com" /><item>
		<title>Los servicios de publicaciones de las universidades en épocas de esplendor de la evaluación científica</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/servicios-publicaciones-universidades-epocas-esplendor-evaluacion-cientifica</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/servicios-publicaciones-universidades-epocas-esplendor-evaluacion-cientifica#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 17:13:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Elea Giménez-Toledo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.thinkepi.net/?p=424</guid>
		<description><![CDATA[Son pocas las universidades que no cuentan con un servicio de publicaciones. Tradicionalmente han sido el reflejo de lo que la propia universidad producía, esto es, de las investigaciones que realizaban sus profesores e investigadores. En este sentido, son canales de comunicación de la investigación propia, realizada en el marco de una determinada universidad.
En lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Son pocas las universidades que no cuentan con un servicio de publicaciones. Tradicionalmente han sido el reflejo de lo que la propia universidad producía, esto es, de las investigaciones que realizaban sus profesores e investigadores. En este sentido, son canales de comunicación de la investigación propia, realizada en el marco de una determinada universidad.</p>
<p>En lo que concierne a las revistas científicas, esto puede suponer un problema. A las revistas científicas se les exige, hoy más que nunca, que cumplan con una serie de normas, procedimientos y comportamientos establecidos a nivel internacional y que distinguen las “buenas” revistas del resto.</p>
<p>Se trata de cuestiones como que los artículos estén sometidos a un sistema de evaluación por expertos, que el consejo de redacción sea abierto y plural, que se cumplan rigurosamente los plazos y las normas de edición, etc.; entre ellos también se considera  la diversidad de autores que firman los artículos de una revista.</p>
<p>Efectivamente, se defiende la revista científica como un escenario abierto a las contribuciones de cuantos autores superen los procesos de selección, independientemente de la institución de la que procedan. No existe un imperativo para que los investigadores de una universidad publiquen sólo en las revistas de esa universidad, pero es un hábito que ha estado bastante extendido hasta el momento por distintas razones: la facilidad de los autores para publicar en revistas de la “casa” –relacionada también con que los consejos de redacción eran endogámicos-, el interés de las propias revistas en mostrar la investigación propia, el asentamiento de la idea de que las revistas universitarias eran el órgano de expresión de cada institución o incluso de cada departamento o, en el mejor de los casos, la alta especialización de los autores de una institución, que hacía casi inviable publicar en otros lugares.</p>
<p>La evaluación de la actividad científica, en pleno esplendor y absoluta protagonista de un sinfín de conversaciones, críticas, cartas a los diarios, trabajos de investigación, publicaciones e, incluso, de algún que otro proceso judicial, hace que los servicios de publicaciones se replanteen algunas cuestiones que hasta el momento no tenían que ser objeto de su atención.</p>
<p>Las directrices de las asociaciones de editores científicos o de grupos de investigación especializados en la evaluación de revistas científicas marcan el “comportamiento” esperado de una revista científica.</p>
<p>Las agencias de evaluación, por su parte, se apoyan en esas directrices y en el conocimiento de las áreas y las dinámicas que se dan dentro de ellas para evaluar la actividad científica a través de las publicaciones.</p>
<p>Y, finalmente, los servicios de publicaciones, en tanto que editores de la gran mayoría de las revistas científicas españolas, deben responder a los requerimientos que la escena científica actual exige; entre ellos, apertura de sus órganos de gestión (consejos de redacción y comités científicos) y apertura también de sus contribuciones hacia autores de otras instituciones.</p>
<p>En los últimos años han dado un salto importantísimo en este sentido. Ese salto, en parte, ha venido dado por la presión de los propios investigadores y profesores que saben que, de no cumplir esas normas, sus contribuciones a las revistas no serán tenidas en cuenta en los procesos de acreditación o de solicitud de sexenios.</p>
<p>Los servicios de publicaciones de las universidades pueden ejercer un papel fundamental en la mejora de las revistas que editan. Por una parte, pueden centralizar algunas funciones que suelen resultar una carga para los editores de cada revista como las negociaciones con las imprentas, la corrección de pruebas, la maquetación o la puesta en marcha y configuración de las revistas en los sistemas de gestión editorial como OJS.</p>
<p>Recordemos que la edición en España no está profesionalizada en la gran mayoría de los casos y que las revistas salen adelante gracias al empeño personal y al tiempo de sus directores. </p>
<p>Por otra parte, la mayoría de estos servicios de publicaciones conocen bien las normas de edición de revistas, los indicadores en los que se están fijando las agencias de evaluación, los indicadores de calidad que deben aplicarse a las revistas científicas, los sistemas y plataformas que dan visibilidad y evalúan revistas y, en definitiva, “los buenos usos” que deben darse en este tipo de edición.</p>
<p>Esto les sitúa como agentes privilegiados ante sus editores, pues hacen de puente entre lo que se hace y lo que se espera que se haga. La sobrecarga de trabajo de los editores no siempre hace posible que puedan encargarse de otras tareas que no sean la propia edición y, en este sentido, el servicio de publicaciones puede dar el impulso para que el cambio de estrategia editorial –en aras de un mejor posicionamiento en el tremendamente competitivo escenario de las revistas científicas- sea un hecho.</p>
<p>Así, cada vez son más frecuentes los cursos de formación y mesas redondas organizadas por servicios de publicaciones destinadas a que los editores universitarios y los profesores de cada universidad conozcan de primera mano las características que deben reunir sus publicaciones, no sólo para ser tenidos en cuenta en los procesos de evaluación científica sino también para que sus revistas gocen de buena salud.</p>
<p>Esta salud viene determinada por algunos factores clave: que la revista reciba suficientes originales como para que los editores puedan seleccionar los mejores trabajos; que se especialice en un área y publique buenos trabajos en ella, evitando así tener que competir con decenas de títulos similares de carácter generalista; que se guíe por los indicadores de calidad más asentados para asegurarse que está en línea con revistas nacionales e internacionales de primer nivel.</p>
<p>Una revista de estas características estará en situación de recibir originales de autores de otras instituciones. Por otra parte, los profesores universitarios deben buscar el equilibrio entre lo que publican dentro de la institución –sus revistas no están vetadas para ellos- y lo que publican fuera.</p>
<p>En ocasiones, todo lo que se exige hoy a una revista científica puede resultar exagerado. Los editores llegan a interpretar que se está produciendo una injerencia en sus modos de hacer y que, al final, se resta autonomía a su trabajo.</p>
<p>Sin embargo, la evaluación de publicaciones se hace necesaria para distinguir en una oferta editorial inundada de revistas y no siempre de la mejor calidad. Se sabe que para áreas pequeñas como la Documentación o la Comunicación audiovisual se editan más de 25 revistas sólo en España y que muchas de ellas salen adelante con dificultades, ¿por qué no optar entonces por las fusiones, la reducción de títulos o la alta especialización de cada una de ellas?</p>
<p>Tener multitud de revistas generalistas solo genera problemas para aquellas con menos medios, con menos trayectoria o menos asentadas, además de un trabajo voluntarista que en la mayor parte de los casos tampoco da frutos.</p>
<p>Es necesario, por tanto, racionalizar los esfuerzos que se hacen en la edición de revistas y, en este sentido, los servicios de publicaciones pueden desempeñar un papel determinante a la hora de reconvertir el sector.</p>
<p><strong><a href="http://www.directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=48">Elea Giménez-Toledo</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.thinkepi.net/servicios-publicaciones-universidades-epocas-esplendor-evaluacion-cientifica/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Dr Paper &amp; Mr Web</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/dr-paper-mr-web</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/dr-paper-mr-web#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 23 Oct 2009 07:43:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Isidro-F Aguillo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.thinkepi.net/?p=413</guid>
		<description><![CDATA[Hace unos meses descubrí un artículo croata sobre revistas médicas con un título que me llamó la atención: Dr. Paper y Mr. Web (Marušic&#8217; y Marušic&#8217;, 2006). Aunque el trabajo reconstruye la historia de la edición electrónica de una revista médica concreta, la frase me resulta muy adecuada para titular el presente ensayo.
A pesar de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace unos meses descubrí un artículo croata sobre revistas médicas con un título que me llamó la atención: <em>Dr. Paper y Mr. Web</em> (<strong>Marušic&#8217;</strong> y <strong>Marušic&#8217;</strong>, 2006). Aunque el trabajo reconstruye la historia de la edición electrónica de una revista médica concreta, la frase me resulta muy adecuada para titular el presente ensayo.</p>
<p>A pesar de la creciente importancia que ha adquirido la Web, especialmente en el ámbito académico, es todavía muy frecuente observar entre profesores e investigadores actitudes despreciativas hacia sus contenidos.</p>
<p>Sin duda la proliferación de noticias negativas sobre la Red en los medios de comunicación, señalando supuestos peligros, informaciones tendenciosas o flagrantes delitos ha contribuido considerablemente a esta percepción.</p>
<p>En este sentido se está abriendo una “brecha digital” entre los que prácticamente sólo utilizan la Red como principal fuente y citan sin ningún problema los artículos de la <em>Wikipedia</em> como referencia y los que no añaden la url en una cita bibliográfica, cuyo texto completo está disponible gratuitamente en una revista electrónica o repositorio ya que al parecer ello menoscaba la “calidad” de la referencia.</p>
<p>Esto es especialmente grave pues implica un desconocimiento de la realidad de la Web, donde al igual que en un mercado, la calidad y el precio de la fruta depende del puesto y nadie pediría quesos en la pescadería. La calidad de los contenidos en la Web es variada, pero al menos parece necesario reconocer a priori la autoridad de sedes académicas, aunque en algún caso particular sus contenidos no alcancen los estándares habituales en estas organizaciones.</p>
<p>El profesional de la información debe ser consciente de la búsqueda de la excelencia por parte del mundo académico, pero que esta excelencia ya no sólo está ligada a determinadas publicaciones en papel sino que ofrece asimismo en versiones electrónicas o en contenidos digitales más informales donde el mismo autor se explaya y extiende en detalles prácticos, da acceso a los datos originales o debate con contertulios virtuales los métodos, resultados y conclusiones.</p>
<p>Hace ya tiempo que muchos <em>Mr. Webs</em> se han doctorado y que desde un punto de vista objetivo la autoría es un fiel indicador de calidad, independientemente del soporte utilizado. Adoptando un punto de vista práctico algunas sugerencias son evidentes:</p>
<p>- Los recursos web no deben ser analizados aparte, ni constituir bases de datos separadas de los catálogos convencionales, ni requerir análisis ni descripciones documentales diferentes más allá de lo estrictamente necesario para indicar sus direcciones electrónicas.</p>
<p>- Los recursos en papel deben anotarse con sus contrapartes electrónicas, indicando de forma exacta no sólo su dirección web, sino su disponibilidad (formatos de ficheros, tipología documental, idiomas), accesibilidad e incluso extensión o tamaño.</p>
<p>- Es primordial una identificación tanto del autor como de su autoridad, al menos indicando su afiliación institucional (renegando de direcciones de correo genéricas, tipo <em>hotmail</em> o <em>gmail</em>) o el editor web de las páginas que hospedan los contenidos.</p>
<p>- La descripción puede requerir campos adicionales, como indicar si existen consejos editoriales en los repositorios (si son la fuente primaría) o en el caso de artículos de revistas electrónicas si hay y cuáles son los procedimientos de evaluación por pares.</p>
<p>- Como autor se debe exigir la publicación electrónica citable, es decir con direcciones web significativas (términos semánticos completos: biblioteca en vez de biblio), que ayuden a identificar por ejemplo la afiliación, y de tamaño (longitud de la url) razonable y con objetivo de estabilidad (url razonablemente permanente).</p>
<p>- La terminología también debe cuidarse: no es lo mismo una sede web (por definición con autoría unitaria) que un portal web, que al igual que en cualquier edificio da acceso a un conjunto de “vecinos” diverso y heterogéneo.</p>
<p>Para completar esta contribución, se pretende llamar la atención sobre algunas fuentes académicas disponibles en la Web pública, tales como el conocido y criticado <em><a href="http://scholar.google.com">Google Scholar</a></em>, una autentica base de datos citas, o <em><a href="http://www.scirus.com">Scirus</a></em>, que aunque no alcanza la calidad de <em>Scopus</em>, al menos es gratuita.</p>
<div class="notas">
<p><strong>Referencias:</strong></p>
<p><strong>Marušic&#8217;, Ana; Marušic&#8217;, Matko.</strong> “Double Life of Medical Journals: Dr Paper and Mr Web”. C<em>roat Med J.</em>, 2006 February; v.47, n.1, pp. 4–6.
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=67">Isidro-F Aguillo</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.thinkepi.net/dr-paper-mr-web/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La revolución de internet y los paradigmas bibliotecarios emergentes: las bibliotecas digitales comerciales</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/revolucion-internet-paradigmas-bibliotecarios-emergentes-bibliotecas-digitales-comerciales</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/revolucion-internet-paradigmas-bibliotecarios-emergentes-bibliotecas-digitales-comerciales#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 20 Oct 2009 09:54:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Francisco-Javier García-Marco</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.thinkepi.net/?p=404</guid>
		<description><![CDATA[Internet ha modificado el horizonte de las publicaciones, la lectura y las bibliotecas de forma irreversible; y, sin embargo, los impactos mayores de la revolución telemática están probablemente por llegar y modificarán sin remedio los paradigmas tradicionales de lo que ha sido una biblioteca.
La disponibilidad “casi” universal —requiere de conexión a internet— de una cantidad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Internet ha modificado el horizonte de las publicaciones, la lectura y las bibliotecas de forma irreversible; y, sin embargo, los impactos mayores de la revolución telemática están probablemente por llegar y modificarán sin remedio los paradigmas tradicionales de lo que ha sido una biblioteca.</p>
<p>La disponibilidad “casi” universal —requiere de conexión a internet— de una cantidad ingente de publicaciones y la velocidad de las conexiones han contribuido a crear una suerte de biblioteca global, por más que fragmentada. Ciertamente, esta nueva biblioteca global está todavía plagada de múltiples barreras de acceso<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup> pero, en la mayoría de los casos, en ella se llega a gran parte de la información que se busca en menos tiempo del que cuesta salir de casa y desplazarse hasta cualquier lugar.</p>
<p>Antes de internet los documentos eran caros y de difícil acceso, la distribución de documentos se realizaba por una red estable compuesta de distribuidores, puntos de venta, préstamo público en bibliotecas y préstamo entre particulares. El canal comercial era, por lo general, más rápido, actualizado y sofisticado; y, por su parte, la biblioteca pública cumplía su función de forma más mediata, pero gratuita.</p>
<p>Ahora, la edición y la publicación digital han abaratado enormemente la producción y difusión de documentos. Almacenados y distribuidos a una escala planetaria por internet y accesibles en unos pocos segundos o, como mucho, minutos, los documentos abundan y su precio de creación, producción y distribución sigue bajando continuamente.</p>
<p>En este nuevo contexto, las bibliotecas y centros de documentación están luchando por modificar o reconstruir su nicho dentro de una ecología de la información cada vez más compleja. Así, unas bibliotecas se centran en producir información —digitalizando sus colecciones, publicando las bases de datos generadas en sus instituciones, etc.—; otras se especializan en custodiarla —bibliotecas de depósito, históricas, repositorios digitales, etc.—; y las más, por último, proporcionan préstamo y servicios de orientación en ambientes locales o especializados<a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup>.</p>
<p>Sin embargo, en este esfuerzo de adaptación las bibliotecas no están solas. Compiten con otras industrias de la información, como los editores y los medios —que intentan dirigir su patrimonio documental directamente a los usuarios—, o la enseñanza, que intenta convertir la “alfabetización digital” —incluyendo posiblemente la informacional— en uno de sus pilares fundamentales, en uno de sus ejes transversales, toda vez que el acceso a la información, y no su memorización o “posesión”, se han convertido en la clave —creen muchos expertos— de la sociedad del conocimiento.</p>
<p>Así pues, las bibliotecas no dependen sólo de sí mismas para construir su nuevo nicho en la nueva sociedad, sino que están también a lo que hagan las otras industrias de la información, con las que colaboran y compiten.</p>
<p>El proceso de adaptación de las bibliotecas a la nueva realidad está poniendo en cuestión dogmas muy establecidos sobre lo que es una biblioteca o un centro de documentación y sobre cómo deben funcionar.<br />
Uno de los debates más importantes gira sobre el carácter virtual o presencial de las nuevas bibliotecas, que se entrecruza, aunque no se debería confundir, con el debate entre lo digital y lo físico. Obviamente, el carácter híbrido de las bibliotecas presenciales no se puede cuestionar a estas alturas, pero lo crucial es preguntarse hasta qué punto y por qué deben seguir siendo efectivamente presenciales a largo plazo.<br />
Por el momento, la presencialidad está asegurada durante una fase de transición que terminará con la explosión y generalización del libro electrónico (<strong>García Marco</strong>, 2007, 2008).</p>
<p>Esto es, mientras una amplia proporción del público siga leyendo documentos en papel y tenga dificultades de diverso tipo para acceder a los documentos electrónicos.</p>
<p>Más allá de esta fase de transición, el futuro de las bibliotecas físicas está asegurado por los gobiernos y las corporaciones como actividad de nicho dentro de la gestión del patrimonio cultural —eso sí, con pocos usuarios presenciales, pues éstos accederán a los trasuntos digitales—; pero, sobre todo, el futuro de la biblioteca presencial debe basarse precisamente en su naturaleza como un lugar de acceso presencial a la cultura, y lo que es, quizá, más importante, de encuentro presencial entre personas interesadas en las fuentes de información y, como siempre, de reflexión personal.</p>
<p>Precisamente, hace pocos días <strong>Javier Leiva-Aguilera</strong> (2009) planteaba un contexto de potenciación de las bibliotecas presenciales que abundaba en este aspecto de encuentro y animación socio-cultural, así como en la necesidad de que las bibliotecas públicas dependan menos de los presupuestos públicos y generen sus propios ingresos. Sus propuestas generaron un animado debate que resume bien las líneas básicas del conflicto de pareceres.</p>
<p>Unos temen que la biblioteca se desdibuje en un centro de proximidad cultural —especializado durante esta etapa de transición en el acceso a la cultura digital—, mientras que otros ven ahí precisamente su futuro.<br />
Sin embargo, la revolución telemática amenaza también a otros pilares de la biblioteca tradicional, no sólo a su presencialidad o a su carácter de institución centrada en torno a documentos físicos. También se están poniendo en cuestión aspectos como la gratuidad en el acceso o, de forma más general, el modelo económico de prestación de los servicios bibliotecarios.</p>
<p>Como era de esperar, esta cuestión levanta ampollas en un colectivo que, mayoritariamente, ha asumido la misión de la biblioteca pública en términos de la promoción pública de la cultura mediante la adquisición y difusión de los documentos con fondos públicos, en el marco del estado del bienestar.</p>
<p>No obstante, la realidad es compleja. De hecho, en los últimos años hemos  asistido al surgimiento de grandes bibliotecas digitales comerciales. Muchas de estas bibliotecas han sido puestas en marcha por los grandes grupos editoriales o de distribución: <em>Emerald</em>, <em>Ebsco</em>, <em>Elsevier</em>  (<em>Science Direct</em>), <em>Gale</em>, <em>Ingenta</em>, <em>Springer</em>… Los artículos de investigación y de noticias constituyen el núcleo de su oferta, que complementan con actas de reuniones y monografías.</p>
<p>Por el momento, estas bibliotecas digitales colaboran con las bibliotecas tradicionales, que funcionan como minoristas de estos grandes servicios para sus comunidades de usuarios y, por ello, no han sido percibidas como una amenaza por el colectivo bibliotecario, sino como aliados.</p>
<p>Distinto es el caso de <em>Google</em><a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup> cuya misión “organizar la información mundial para que resulte universalmente accesible y útil” compite directamente -y de qué manera- con las redes bibliotecarias, y que sí ha sido percibido como un reto, aunque eso no ha evitado importantes alianzas con grandes instituciones bibliotecarias a las que su mismo tamaño las hace demasiado grandes para caer.</p>
<p>Pero junto a estos macrodistribuidores de publicaciones electrónicas, se están abriendo también paso algunos experimentos nuevos que parecen dibujar un nuevo paradigma de biblioteca digital: la biblioteca digital especializada, de alto valor añadido y dirigida directamente al usuario.</p>
<p>Un buen ejemplo de estos servicios incipientes lo constituye <em><a href="http://www.safaribooksonline.com/">Safari Books Online</a></em>.</p>
<p><em>Safari Books</em> proporciona acceso a una pequeña biblioteca de ocho mil libros, vídeos, prontuarios, guías curriculares y artículos técnicos de 45 editores, entre los que se cuenta a <em>O’Reilly Media</em>, <em>Peachpit Press</em>, <em>Apress</em>, <em>Manning</em>, <em>John Wiley and Sons</em>, <em>Addison-Wesley</em> o <em>Talented Pixie</em>. Está orientada a libros de informática, diseño y de gestión de empresas, y específicamente al mercado de profesionales que necesita una información de calidad, ágil e interrelacionada para autoformarse rápidamente en temas de su interés profesional.</p>
<p><em>Safari Books</em> sigue el modelo de suscripciones, con dos niveles de acceso: uno que denominan de estantería (<em>Safari Bookshelf</em>) y otro de biblioteca (<em>Safari Library</em>). El primero permite el acceso a diez libros al mes y el segundo a toda la biblioteca; ambos ofrecen también la descarga permanente de cinco libros mensuales. Sin embargo, lo más importante que ofrece <em>Safari Books</em> son posiblemente sus servicios añadidos: máxima actualidad —incluyendo el acceso a los borradores en edición y a los propios autores<a name="v4"></a><sup><a href="#n4">4</a></sup>—; multimedia —vídeos sobre tecnología y negocios—; servicios multiplataforma —ordenadores de escritorio, portátiles, lectores de libros electrónicos, dispositivos móviles—; descuentos sobre las copias impresas; y, por último, herramientas de trabajo personal y en grupo para recordar, organizar, sugerir y compartir documentos, resultados de búsqueda, páginas marcadas y anotaciones.</p>
<p>Además de las herramientas de colaboración que conocemos en el mundo del libro —gracias a <em>Amazon</em> o <em>Google Books</em>, por ejemplo—, hay algunos conceptos muy notables que merece la pena destacar.</p>
<p>El primero y más importante es que se trata de una biblioteca especializada con hipertexto y búsqueda en texto completo, que busca relacionar eficiente y efectivamente un conjunto de libros muy actualizados sobre una disciplina o conjunto de disciplinas. El segundo es su orientación al lector, no a otras bibliotecas, y, en particular, su posicionamiento en el mercado para profesionales de disciplinas que requieren información muy al día como herramienta de autoformación y que están dispuestos a pagar por ahorrarse tiempo de selección de documentos y de navegación y búsqueda dentro de ellos. </p>
<p>Es decir, plantea un concepto de biblioteca “intensiva”, que explota mediante herramientas informáticas una pequeña colección, frente a la biblioteca tradicional, fundamentalmente “extensiva”, que ofrece muchos documentos pero de forma más bien diversa e inconexa.</p>
<p>¿Por qué pagar por una biblioteca así? Pues, muy fácil, para ahorrar tiempo, el bien más escaso del trabajador de la sociedad del conocimiento, y para colaborar en disminuir el estrés, su principal enfermedad profesional. Las bibliotecas digitales especializadas ponen en valor la selección cuidadosa, la autoridad de las fuentes, la actualización de la colección y las herramientas para explotarla y compartirla.</p>
<p>Así, la biblioteca digital especializada se orienta a aquellos usuarios que están dispuestos a ahorrar tiempo gastando dinero, en vez de a aquellos dispuestos a invertir tiempo para ahorrar dinero. Se trata, en definitiva, de pagar a cambio de una mayor eficacia y eficiencia en el acceso y el uso de la información.</p>
<p>Ciertamente, esta solución no es totalmente nueva, sino que entronca con la tradición de los clubes de lectura, que fueron uno de los gérmenes, precisamente, de la biblioteca pública.</p>
<p>Por ahora, es difícil que este enfoque triunfe en otros nichos que no sean los de los profesionales o consumidores especializados, que les gusta o necesitan estar a la última. Y, sin embargo, como resultado de las economías de escala globales que crea la internet y las continuas bajadas de precio en la producción y distribución de documentos que permiten las tecnologías digitales, podría llegar el día en que alquilar un libro electrónico de una biblioteca digital para una semana costara lo mismo que un viaje de ida y vuelta en autobús a nuestra biblioteca pública o universitaria, alterando así de forma decisiva la lógica económica en la que se basa la biblioteca pública.</p>
<p>Es cierto que las bibliotecas públicas, educativas y especializadas constituyen una red bien establecida de servicios públicos y corporativos capaz de resistir retos muy grandes. En particular, esto es así porque las bibliotecas públicas se apoyan en un pilar que no es de carácter no económico, sino político —el estado del bienestar—, a su vez sustentado por un gran consenso social que es difícil que se ponga en cuestión en el futuro previsible.</p>
<p>Sin embargo, es igualmente cierto que desde hace unos años se viene abriendo camino una nueva visión del servicio público en la que lo importante es asegurar su carácter público y universal, dejando la cuestión de en qué medida es prestado por agentes públicos o privados a, fundamentalmente, cálculos de eficiencia.</p>
<p>Pues bien, dentro de esa lógica, ¿qué pasaría si la internet terminara en los próximos años por hacer pública la información básica —véase impacto del proyecto Wikipedia, que sigue creciendo imparable— sin el concurso de los Estados?  ¿Y si aparecieran empresas privadas que proporcionaran los servicios bibliotecarios a un precio competitivo a través de internet respecto al servicio bibliotecario público tradicional?</p>
<p>Más aún, ¿tiene sentido imaginar que en el futuro un estado subcontratara con <em>Google</em> el acceso público en su territorio a un <em>Google Books</em> ampliado como alternativa a seguir financiando una red pública de bibliotecas presenciales? ¿Y si iniciativas semejantes se justificaran dentro de la lógica del estado del bienestar como un medio para reducir el déficit provocado por los pagos de las pensiones o el consumo energético?</p>
<p>Sin duda, se trata este último de un escenario de ficción que, lo más probable, nunca llegue a producirse como tal. Y, sin embargo, preguntas como éstas plantean sin ambages que el entorno al que nos dirigimos en la gestión de la información es un mundo complejo en el que los distintos tipos de bibliotecas tendrán que reconstruir permanentemente su nicho y convivir —y competir— con los nuevos agentes que están apareciendo y seguirán surgiendo en el entorno digital.</p>
<div class="notas">
<p><strong>Notas:</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1.</strong> Esas barreras no son sólo económicas, políticas y legales, sino también semánticas y de fragmentación de servicios y, sin embargo, la tecnología básica que ha de resolver estas últimas existe ya: la red semántica.</p>
<p><a name="n2"></a><strong>2.</strong> Por supuesto, muchas bibliotecas combinan estos tres niveles de servicios en diferente grado y algunas, las más grandes, intentan cumplir con todos a lo grande.</p>
<p><a name="n3"></a><strong>3.</strong> <em>Google Books</em> es parcialmente una biblioteca digital de pago y parcialmente de libre acceso —aprovechando los documentos que han superado su protección de copia, han quedado huérfanos o sus autores y editores prefieren divulgar gratis antes que no hacerlo de ninguna manera—, y, sin embargo, es siempre una biblioteca comercial que se financia con un modelo de negocio complejo que incluye micropagos y la venta de publicidad personalizada. Y lo que no es menos importante, Google es una empresa competitivamente muy agresiva.</p>
<p><a name="n4"></a><strong>4.</strong> ¿Se imaginan en un futuro que el servicio de referencia lo dieran los mejores especialistas y autores en una materia?</p>
<p><strong>Referencias:</strong></p>
<p><strong>García Marco, Francisco Javier</strong>. “El libro electrónico y digital en la ecología informacional”. <em>El profesional de la información</em>, 2008, v. 17, n.4, pp. 373-389.</p>
<p><strong>García Marco, Francisco Javier</strong>. “La misión de las bibliotecas públicas en la nueva ecología informacional: una perspectiva hispanoamericana”. <em>Scire: Representación y Organización del Conocimiento</em>, 2007, v. 13, n. 1, pp. 9-19.</p>
<p><strong>Leiva-Aguilera, Javier</strong>. Biblioteca pública Sociedad Limitada. <em>Anuario ThinkEPI 2010</em>.<br />
<em><a href="http://www.thinkepi.net/biblioteca-publica-sociedad-limitada">http://www.thinkepi.net/biblioteca-publica-sociedad-limitada</a></em>
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=88">Francisco-Javier García-Marco</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.thinkepi.net/revolucion-internet-paradigmas-bibliotecarios-emergentes-bibliotecas-digitales-comerciales/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Visibilidad y accesibilidad de las tesis de Documentación en España</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/visibilidad-accesibilidad-tesis-documentacion-espana</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/visibilidad-accesibilidad-tesis-documentacion-espana#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 15 Oct 2009 06:13:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Rodríguez-Yunta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.thinkepi.net/?p=395</guid>
		<description><![CDATA[1. Introducción
Con este texto se pretende plantear el estado de la cuestión de las tesis de Documentación en las universidades españolas. Con el creciente desarrollo de los repositorios institucionales, además de valorar el número de tesis presentadas en la disciplina, cobra también relevancia conocer en qué medida se encuentran disponibles a texto completo en estos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1. Introducción</strong></p>
<p>Con este texto se pretende plantear el estado de la cuestión de las tesis de Documentación en las universidades españolas. Con el creciente desarrollo de los repositorios institucionales, además de valorar el número de tesis presentadas en la disciplina, cobra también relevancia conocer en qué medida se encuentran disponibles a texto completo en estos repositorios. </p>
<p>Visibilidad y accesibilidad. El tema que se plantea a debate es si se ha generalizado la presencia de las tesis del área en los recursos de acceso abierto.</p>
<p>La expresión &#8220;invisibilidad de las tesis doctorales de Información y Documentación&#8221; era el título de una comunicación en el último Congreso de <em>ISKO-España</em> (<strong>Agustín</strong> y <strong>Velasco</strong>, 2009).</p>
<p>El estudio hacía referencia solamente a las tesis leídas en la <em>Universidad de Zaragoza</em>, un total de 42 desde el cursos 1991/92, aunque solamente 5 se adscribían al <em>Departamento de Ciencias de la Documentación e Historia de la Ciencia</em>.</p>
<p><strong>Felipe Zapico</strong>, <strong>María Reyes</strong>, <strong>Vicente Guerrero</strong> y <strong>Cristina López</strong> (2002) calcularon un total de 144 tesis de Documentación en universidades españolas para el periodo 1976-1998; mientras que <strong>Mª Eulalia Fuentes</strong> y <strong>Alfons González</strong> lo cifraban en 236 para 1976-2001 y Emilio Delgado (2002) en 270 para 1976-1998.</p>
<p>Por su parte, <strong>José López Yepes</strong>, <strong>María Teresa Fernández Bajón</strong> y <strong>Judit Prat</strong> (2005) aumentaban esta cifra a 490 tesis de Biblioteconomía y Documentación en las universidades españolas en el periodo 1976-2003, de las que sólo 169 se adscribían a facultades de Biblioteconomía y Documentación.</p>
<p>En estos estudios se analiza la visibilidad, se destaca la dispersión y el carácter multidisciplinar de la disciplina, pero no el acceso al texto completo de estas tesis.</p>
<p>La accesibilidad de las tesis es una asignatura pendiente en España, donde han sido consideradas como literatura gris y tradicionalmente su consulta estaba limitada a la lectura en sala. La edición en cd-rom pudo poner fin a esta situación, pero su distribución ha sido siempre muy escasa. Tampoco es fácil determinar cuantas quedan camufladas bajo la forma de monografías en Ciencias sociales y humanas.</p>
<p>Su valoración social puede verse lastrada por las limitaciones señaladas en los sistemas de evaluación (<strong>López Yepes</strong>, <strong>Fernández Bajón</strong> y <strong>Prat Sedeño</strong>, 2005). En conjunto, el impacto de las tesis en España es escaso y su lectura parece considerarse más como un acto administrativo para obtener un título que como un documento capaz de servir de base para nuevas investigaciones.</p>
<p>Pero internet facilita la difusión para este tipo de documentos a niveles desconocidos en el pasado. En 2002 ya se percibía, sin lugar a dudas, la tendencia hacia la disponibilidad de estos documentos a texto completo (<strong>Sorli</strong> y <strong>Merlo</strong>, 2002).</p>
<p>Las tesis doctorales merecen una atención específica, tanto por presentar un enfoque completo con un detallado aparato crítico sobre una línea de investigación, como por la aportación de nuevos datos y conclusiones.</p>
<p>Para localizar tesis concretas tenemos actualmente muchos recursos que permiten el acceso directo al texto completo, como <em>TDR/TDX</em>, <em>Dialnet</em>, los repositorios institucionales de las universidades o del <em>Csic</em>, o bien de forma indirecta a través de los buscadores-recolectores de metadatos, <em>Cybertesis</em>, <em>Recolecta</em>, <em>Hispana</em>, <em>e-ciencia</em>, etc. El número de fuentes españolas sobre tesis se ha multiplicado notablemente.</p>
<p>Los sistemas documentales que recogen tesis doctorales también deberían servir para obtener datos globales sobre líneas de investigación y producción científica. Los repositorios ofrecen ya numerosas tesis a texto completo, pero cabe preguntarse si estos recursos son representativos de la producción total. Evidentemente, la colaboración de los autores puede ser esencial y su respuesta no siempre va a facilitar esta difusión.</p>
<p>Sin embargo, en el ámbito de la Documentación se puede esperar o desear una especial sensibilidad hacia el Acceso abierto y también hacia la construcción de buenos sistemas de información, útiles y completos. ¿Es posible contrastar este deseo, se ha producido un vuelco importante de tesis de Documentación a texto completo en la Red?</p>
<p><strong>2. Cálculos de número de tesis y acceso al texto completo</strong></p>
<p>Para conocer el número de tesis presentadas en España sobre Documentación, el recurso tradicional de información es la base de datos <em>Teseo</em> del <em>Consejo de Universidades</em><a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>. Es un sistema referencial sobradamente conocido, que recoge datos de las tesis españolas desde 1976. Su elaboración se ha basado desde su origen en el registro efectuado por los propios autores de las tesis.</p>
<p>El análisis de contenido se basa en los resúmenes de autor y el sistema de clasificación de la <em>Unesco</em>, incorporado como un tesauro para la grabación de datos y la consulta<a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup>.</p>
<p>Como sistema de registro, es esperable que <em>Teseo</em> incorpore los datos de todas las tesis leídas en las universidades españolas. Aunque pueden producirse algunas lagunas o errores, sin duda sigue siendo la fuente más general para obtener datos globales. El problema radica en cómo averiguar qué tesis conforman la disciplina de Biblioteconomía y Documentación.</p>
<p>Se pueden utilizar dos estrategias para acercarse a este objetivo<a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup>:</p>
<p>a) A través del campo “Departamento” incluido en el formulario de búsqueda avanzada.</p>
<p>Por este medio podemos localizar datos sobre 161 tesis de los departamentos de Biblioteconomía y Documentación en algunas universidades: 6 en la <em>Universidad de Barcelona</em> (2005-2008), 48 en la <em>Carlos III</em>(1998-2008)<a name="v4"></a><sup><a href="#n4">4</a></sup>, 41 en la <em>Complutense de Madrid</em> (1999-2008), 26 en Granada (1999-2008), 26 en Murcia (2001-2009) y 14 en Salamanca (2000-2008).</p>
<p>Con este método se pierden aquellos registros en los que no se haya grabado el dato del departamento, pero además no es posible contabilizar, sin una revisión detallada, las tesis de otras universidades en las que la Documentación se incorpora en departamentos más amplios, junto a la <em>Historia de la ciencia</em> (Valencia o Zaragoza) o la Comunicación (<em>Politécnica de Valencia</em> o <em>Pompeu Fabra</em>).</p>
<p>b) A través de la clasificación de la <em>Unesco</em></p>
<p>Con las entradas “Documentación” y “Documentación Automatizada” se localizan 317 registros. Si se emplea un criterio más generoso, se pueden sumar aquellos en los que figuran “Lenguajes documentales” y “Bibliometría”, con lo cual se contabilizan en total 401.</p>
<p>Limitando la búsqueda a los últimos diez años, desde el curso 1999/2000, se contabilizan 169 registros de “Documentación” o “Documentación Automatizada” y 203 tesis si se amplia también a los documentos clasificados por “Lenguajes documentales” y “Bibliometría”.</p>
<p>Con ello se abarcan datos de 36 universidades, pero no puede asegurarse que todos estos documentos estén correctamente encuadrados en el ámbito de la Biblioteconomía y la Documentación, ya que la bibliometría cuenta con una larga tradición al margen de las facultades de Documentación (<strong>Delgado</strong> et al., 2006) y las demás entradas relacionadas pueden haber sido asignadas bajo otros puntos de vista, al margen de esta disciplina.</p>
<p>Según este criterio y no sin cierta imprecisión, se puede concluir que se han presentado entre 161 y 203 tesis sobre Documentación en los últimos 10 años. ¿Cuántas de ellas tienen el texto completo en un repositorio abierto?</p>
<p><em>Teseo</em> incorpora enlaces a las direcciones disponibles, a través de las referencias recogidas por <em>Dialnet</em>, que reúne datos sobre 38 universidades. Pero <em>Teseo</em> no facilita la opción de limitar la búsqueda a los documentos con acceso al texto completo. Por su parte, <em>Dialnet</em> sí ofrece esta opción, pero no la de perfilar los registros por departamentos o a través de una clasificación temática.</p>
<p>A través de un recuento manual en los resultados de <em>Teseo</em>, se han localizado 25 registros con enlaces al texto completo entre las 161 tesis que contienen el dato de los departamentos de Documentación. Esto supone un exiguo 16%, un resultado preocupante tratándose de tesis de los últimos 10 años, pues tan sólo una sexta parte de los documentos estarían accesibles en la Web.</p>
<p>Además, los registros de <em>Teseo</em> no muestran que los años más recientes presenten mejores datos. El reparto es muy desigual: 1 en la <em>Universidad de Barcelona</em> (17%), 6 en la <em>Carlos III</em> (13%), 8 en la <em>Complutense de Madrid</em> (20%), 0 en Granada, 9 en Murcia (35%) y 1 en Salamanca (7%). Para comprobar si los datos que ofrece <em>Teseo</em> son incompletos, es necesario cotejar otras fuentes.</p>
<p>En <em>TDR/TDX</em><a name="v5"></a><sup><a href="#n5">5</a></sup> participan 19 universidades, pero sólo dos de ellas cuenta con un departamento específico: Biblioteconomía y Documentación de la <em>Universidad de Barcelona</em> (10 tesis) e Información y Documentación de la <em>Universidad de Murcia</em> (14 tesis). Ambas alcanzan cifras superiores a las de <em>Teseo</em> en accesibilidad del texto completo, e incluso el departamento de la <em>UB</em> supera el número total de registros de <em>Teseo</em>, debido a que este dato de departamento está ausente en algunos de los registros de esta universidad en la base del<em> Consejo de Universidades</em>.</p>
<p><em>TDR/TDX</em> ofrece la cdu como opción de recuperación por materias, que para este caso resulta más precisa que la Clasificación de la <em>Unesco</em> utilizada por <em>Teseo</em>. Con el código &#8220;02, Biblioteconomía y Documentación&#8221; se localizan 32 tesis de 8 universidades, de las que 31 corresponden al periodo 2000-2009.</p>
<p>Comparando estos datos con las 58 tesis localizadas en <em>Teseo</em> a través de la clasificación desde el curso 1999/2000 en estas mismas universidades, significa aparentemente que el 55% de las mismas están accesibles en este repositorio.</p>
<p>Los centros más significativos son la <em>Universidad de Barcelona</em> con 11 registros en <em>TDR</em> por 12 en <em>Teseo</em> (92%), y la <em>Universidad de Murcia</em>, con 14 frente a 21 (67%)<a name="v6"></a><sup><a href="#n6">6</a></sup>.</p>
<p>Dentro del propio portal <em>TDR/TDX</em>, se ofrece un buscador global que suma los registros de tesis de <em>Dialnet</em> y de otros 11 repositorios universitarios. Sin embargo en el formulario solo permite buscar por texto libre, no por departamentos ni por clasificación, por lo que no resulta útil para este análisis.</p>
<p>La búsqueda también puede realizarse en las sedes de cada universidad, para localizar datos parciales. En<em> e-archivo</em>, el sistema de la <em>Carlos III de Madrid</em>, las tesis conforman una colección con su formulario específico de búsqueda<a name="v7"></a><sup><a href="#n7">7</a></sup>, pero no permite interrogar por departamento y el sistema de materias es una lista alfabética de palabras clave en el que no es fácil navegar.</p>
<p>En cambio, el <em>Departamento de Biblioteconomía y Documentación</em> sí ofrece una información detallada, con una relación de 65 tesis leídas entre 1999 y 2009, de las cuáles sólo 14 tienen enlaces al texto completo depositado en <em>e-archivo</em>. Ello supone el 22% de accesibilidad.</p>
<p>Por el contrario, en la <em>Universidad Complutense</em> no se ofrece información en las páginas del departamento, pero sí es posible localizar las tesis por departamentos en el repositorio institucional y el catálogo general. En el formulario de búsqueda avanzada de <em>E-prints Complutense</em> sí es posible seleccionar tesis doctorales clasificadas en la categoría de Biblioteconomía y Documentación, lo que permite encontrar 34 registros.</p>
<p>Seleccionando por la <em>Facultad de Ciencias de la Información</em>, <em>Departamento de Bibliotecomía y Documentación</em>, figuran en cambio sólo 14. En el catálogo general de tesis se recogen 176 registros de este departamento, con numerosos duplicados que se corresponden con 55 tesis doctorales, en su mayor parte del periodo 2000-2009. Según ello, las tesis del departamento accesibles al texto completo serían el 25%.</p>
<p>Por su parte, la <em>Universidad de Barcelona</em> ofrece un histórico de tesis del<em> Doctorat en Informació i Documentació</em><a name="v8"></a><sup><a href="#n8">8</a></sup>, con 14 registros, 11 de ellos con enlace al texto completo. Según esta página, el porcentaje de accesibilidad en la Red de las tesis de este departamento sería del 79%.</p>
<p><strong>3. Conclusiones</strong></p>
<p>Con este baile de datos, se pretende mostrar las insuficiencias de las diferentes fuentes para el análisis de las tesis de Documentación. Las catas realizadas muestran además un escaso porcentaje general de tesis accesibles a texto completo. Los datos pueden ser bastante más aceptables en algunas instituciones concretas, pero resulta complejo aseverar estos resultados.</p>
<p>Los sistemas alternativos a <em>Teseo</em> son <em>Dialnet</em> y el buscador global de <em>TDR/TDX</em>, por ser los de mayor cobertura en repositorios institucionales. En ambos casos la interfaz de búsqueda es todavía muy limitada, tiene un amplio margen de mejora.</p>
<p>Finalmente, la realización de la búsqueda por materias motiva una reflexión sobre el uso de las clasificaciones en las bases de datos documentales. Sistemas como la cdu y la <em>Clasificación Unesco</em> arrastran inconsistencias conocidas, entre ellas el hecho de no encuadrar la Documentación como una de las Ciencias sociales.</p>
<p>Al disponer del texto completo, los nuevos sistemas de información pueden apostar por la búsqueda en texto libre para ofrecer un alto número de respuestas a cualquier cuestión. Sobre esta hipótesis las clasificaciones serán empleadas como limitadores y para la extracción de datos estadísticos.</p>
<p>Los tesauros y clasificaciones extensas con varios niveles de profundidad se desarrollaron para ser instrumentos únicos de consulta (en ausencia del texto completo), pero acumulan decisiones forzadas, muy cuestionables sobre la estructura actual de las ciencias, y un número excesivo de posibles entradas que no facilitan la consistencia en su aplicación.</p>
<p>Para los nuevos sistemas de información serán más útiles los sistemas clasificatorios sencillos, por enumeración de áreas del conocimiento. Permitirían una aplicación más sistemática y unas estadísticas más fiables. Y por supuesto, con la Documentación como área, al mismo nivel que otras Ciencias sociales (<em>E-prints Complutense</em>), no en Generalidades (cdu), ni dentro de la Lingüística Aplicada (<em>Unesco</em>).</p>
<div class="notas">
<p><strong>4.Notas</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1.</strong> La interfaz de consulta de <em>Teseo</em> ha cambiado varias veces de dirección web debido sobre todo a los cambios políticos: perteneció inicialmente al <em>Ministerio de Educación y Ciencia</em> (MEC), migró a una dirección web del <em>Ministerio de Cultura</em> en el periodo en que ambos ministerios estuvieron unificados, se reincorporó a la sede web “<em>mec.es</em>” al separarse de nuevo, para pasar luego al <em>Ministerio de Ciencia e Innovación</em>, y volver de nuevo al actual <em>Ministerio de Educación</em>. Su dirección actual es:<br />
<em><a href="https://www.educacion.es/teseo/">https://www.educacion.es/teseo/</a></em></p>
<p><a name="n2"></a><strong>2.</strong> La interfaz tradicional de <em>Teseo</em> denominaba como descriptores las entradas de la clasificación de la <em>Unesco</em>. En su diseño actual figuran como palabras clave.<br />
Tradicionalmente, los registros incorporaban como descriptores la entrada de la clasificación de <em>Unesco</em> marcada por el autor, junto con sus entradas genéricas. Por ello, todo registro que tuviera el descriptor “Documentación”, figuraba acompañado de las entradas “Lingüística aplicada” y “Lingüística”. Actualmente ya no ocurre así y en los registros más recientes los descriptores no van acompañados de sus entradas genéricas si el autor no las selecciona.</p>
<p><a name="n3"></a><strong>3.</strong> Todos los datos de este texto corresponden a los resultados de las consultas realizadas el 7 de octubre de 2009.</p>
<p><a name="n4"></a><strong>4.</strong> En los registros de <em>Teseo</em> sobre las tesis de la <em>Universidad Carlos III de Madrid</em> figura el <em>Departamento de Biblioteconomía y Documentación</em> en el periodo 1998-2004 y 2008, mientras que se denomina sólo de “Documentación” entre 2004 y 2007.</p>
<p><a name="n5"></a><strong>5.</strong> <em>Tesis Doctorales en Red. Tesis doctorales en Xarxa</em>.<br />
<em><a href="http://www.tdr.cesca.es/">http://www.tdr.cesca.es/</a></em><br />
<em><a href="http://www.tdx.cesca.es/">http://www.tdx.cesca.es/</a></em></p>
<p><a name="n6"></a><strong>6.</strong> Estos resultados son relativos, puesto que no se ha cotejado cada título en concreto para comprobar su coincidencia o no. Los datos son necesariamente parciales, por las carencias de las fuentes utilizadas, aspecto que se pretende resaltar en este análisis.</p>
<p><a name="n7"></a><strong>7.</strong> <em><a href="http://e-archivo.uc3m.es/handle/10016/2">http://e-archivo.uc3m.es/handle/10016/2</a></em></p>
<p><a name="n8"></a><strong>8.</strong> <em><a href="http://www.ub.edu/biblio/doctorat-dinformacio-i-documentacio-./tesis-doctorals/3.html">http://www.ub.edu/biblio/doctorat-dinformacio-i-documentacio-./tesis-doctorals/3.html</a></em></p>
<p><strong>5. Referencias</strong></p>
<p><strong>Agustín Lacruz</strong>, <strong>María del Carmen; Salvador Oliván, José Antonio; Velasco de la Peña, Esperanza</strong>. “<em>La invisibilidad de las tesis doctorales de Información y Documentación en la Universidad de Zaragoza</em>”. En: Lloret Romero, Nuria (Ed.). <em>Nuevas perspectivas para la difusión y organización del conocimiento. IX Congreso ISKO-España, Valencia 11-13 de Marzo 2009: actas del Congreso</em>. Valencia: Universidad Politécnica de Valencia, 2009, vol. 1, pp. 36-48.</p>
<p><strong>Delgado López-Cózar, Emilio</strong>. La investigación en Biblioteconomía y Documentación. Gijón: Trea, 2002.</p>
<p><strong>Delgado López-Cózar, Emilio; Torres-Salinas, Daniel; Jiménez-Contreras, Evaristo; Ruiz-Pérez, Rafael</strong>. “Análisis bibliométrico y de redes sociales aplicado a las tesis bibliométricas defendidas en España (1976-2002): temas, escuelas científicas y redes académicas”.<em> Revista Española de Documentación Científica</em>, 2006, v. 29, n. 4, pp. 493-524.</p>
<p><strong>Fuentes i Pujol, María Eulalia; González Quesada, Alfons</strong>. “<em>Tesis doctorales en España en Información y Documentación, 1976-2001</em>”. En: Morán Suárez, María Antonia; Rodríguez López, María del Carmen. L<em>a documentación para la investigación. Homenaje a José Antonio Martín Fuertes</em>. León: Universidad de León, 2002, v. 2, pp. 229-241.</p>
<p><strong>López Yepes, José; Fernández Bajón, María Teresa; Prat Sedeño, Judit</strong>. “Las tesis doctorales en Biblioteconomía y Documentación. Diagnóstico y propuesta de criterios de evaluación”. <em>Documentación de las Ciencias de la Información</em>, 2005, n. 28, pp. 173-187.<br />
<em><a href="http://www.ucm.es/BUCM/revistas/inf/02104210/articulos/DCIN0505110173A.PDF">http://www.ucm.es/BUCM/revistas/inf/02104210/articulos/DCIN0505110173A.PDF</a></em></p>
<p><strong>Sorli Rojo, Ángela; Merlo Vega, José Antonio</strong>. “Bases de datos y recursos en Internet de tesis doctorales”. <em>Revista Española de Documentación Científica</em>, 2002, v. 25, n. 2, pp. 95-106 </p>
<p><strong>Zapico Alonso, Felipe; Reyes Barragán, María; Guerrero Bote, Vicente; López Pujalte, Cristina</strong>. “<em>La investigación en Documentación: análisis bibliométrico de las tesis en Documentación</em>”. En: Morán Suárez, María Antonia; Rodríguez López, María del Carmen.<em> La documentación para la investigación. Homenaje a José Antonio Martín Fuertes</em>. León: Universidad de León, 2002, v. 2, pp. 689-713.
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=114">Luis Rodríguez-Yunta</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.thinkepi.net/visibilidad-accesibilidad-tesis-documentacion-espana/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Algunas reflexiones otoñales a propósito de la ‘infoxicación’</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/reflexiones-infoxicacion</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/reflexiones-infoxicacion#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 12 Oct 2009 11:15:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristóbal Urbano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.thinkepi.net/?p=386</guid>
		<description><![CDATA[Entre los que vivimos en el hemisferio Norte, a buen seguro muchos hemos captado claramente que se había acabado el período estival gracias a una realidad “litúrgica” que cada año se repite por estas fechas: la campaña publicitaria de productos y servicios vinculados a los deseos de iniciar una nueva fase de nuestra vida por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Entre los que vivimos en el hemisferio Norte, a buen seguro muchos hemos captado claramente que se había acabado el período estival gracias a una realidad “litúrgica” que cada año se repite por estas fechas: la campaña publicitaria de productos y servicios vinculados a los deseos de iniciar una nueva fase de nuestra vida por medio de fascículos y de objetos coleccionables de quiosco, cursos de idiomas, gimnasios, tratamientos dietéticos o cursos de posgrado.</p>
<p>Unas campañas que en definitiva ponen sobre nuestra mesa, y casi sobre nuestra conciencia, el debate sobre el aprovechamiento de nuestra vida en términos de aprehensión de experiencias, vivencias y conocimiento. En síntesis, los vendedores de cursos y publicaciones por fascículos utilizan una estrategia publicitaria que parte de un estado de ánimo que flota en el ambiente en determinados momentos del año (Año Nuevo, fin del curso escolar y septiembre), que favorece decisiones del tipo “año nuevo, vida nueva”.</p>
<p>Son momentos en los que una parada, un referente cronológico dotado de elementos simbólicos, nos anima a la toma de decisiones, al descarte de opciones y, por qué no, al alivio del volumen de las memorias (internas o externas) que usamos para guardar la información que consideramos relevante. Así, en el terreno de la documentación escolar, tanto el final como el inicio del curso son momentos en los que todos recordamos, en razón de la gestión del espacio, acciones de expurgo o de reorganización de los muebles en los que guardamos libros y apuntes, mientras que quizás esa rutina estacional se da en menor medida en el caso del mantenimiento de carpetas y ficheros informáticos de nuestro disco duro.</p>
<p>En el plano del ocio, el tránsito de las vacaciones de verano al otoño también presenta elementos dignos de estudio en cuanto a comportamientos en el ámbito de la gestión de información personal. En efecto, las vacaciones representan cada vez más una explosión en nuestro volumen de información personal, especialmente de la mano de la fotografía digital, con instantáneas que una vez capturadas abren un círculo de descarga, organización y “publicación” en redes sociales y en aplicaciones de álbum fotográfico en la nube (como <em>Flickr</em> o <em>Picassa</em>).</p>
<p>Resulta evidente el cambio de “enfoque” que la fotografía familiar ha experimentado de la mano de las cámaras digitales y de la reducción del coste de todo tipo de unidades de memoria: hemos pasado de un entorno de fotografía analógica en el que seleccionábamos las tomas en función de una limitación en el número de carretes de película disponibles y posteriormente en función del coste de positivado (a partir del negativo se tenía que apostar por unas fotos frente a otras, ya que obtener copias no eran precisamente barato), a un entorno digital en el que prima un almacenamiento masivo bruto sin descartes, a partir del cual en ocasiones, semanas o meses después, se organizan álbumes para compartir o presentaciones para encuentros familiares.<br />
Siguiendo las palabras de Deborah Barreau en su contribución sobre “gestión de información personal” al interesante número de julio-agosto de <em><a href="http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/2009/julio/index.html">El Profesional de la información</a></em> dedicado a este tema.</p>
<p><em>“El almacenamiento barato y en cantidad ha alentado incluso los malos hábitos, pues no hay necesidad de filtrar, limpiar, manipular u organizar nuestros datos cuando tenemos tanto espacio disponible para almacenarlos y cuando tenemos buenas herramientas de búsqueda que pueden ayudarnos a encontrar lo que necesitamos rápidamente”</em> (<strong>Barreau</strong>, 2009).</p>
<p>O sea, la capacidad de almacenaje y de supuesta recuperación instantánea, nos puede estar llevando a un entorno de documentos de “hoja perenne”, en la que no se facilita la labor otoñal que en viticultura comporta la recolección, la caída de las hojas y la poda, y que prepara el camino para el nuevo ciclo de producción de la planta.</p>
<p>Así pues, el otoño nos puede servir como estación-metáfora para el estudio de las respuestas al problema de la “sobrecarga informativa” (<strong>Toffler</strong>, 1970), o “infoxicación”, según el término defendido por <strong>Cornella</strong> (1998, 1999 y 2003) que ha sido recogido en la Neoloteca del <em><a href="http://www.termcat.cat/neoloteca/">TermCat</a></em> como “exceso de información que provoca en el receptor una incapacidad para comprenderla y asimilarla”.</p>
<p>A buen seguro se trata de un estado de ánimo, fácil de identificar para buena parte de los lectores de <em>Iwetel</em> y que en clave de humor podemos encontrar muy bien retratado en el vídeo <em><a href="http://www.youtube.com/watch?v=CXFEBbPIEOI">Do you suffer from Information Overload Syndrome &#8211; IOS?</a></em> (2009) que <em>Xerox</em> ha realizado para ilustrar el lugar web <em><a href="http://www.xerox.com/information-overload/enus.html">Information Overload</a></em>, que ha creado como espacio de creación de marca en el ámbito de la gestión de información.</p>
<p>Un problema, en definitiva, que desde la sociología se empieza a reconocer como una nueva forma de alienación:</p>
<p> “<em>…it will be argued that new forms of alienation, that are related to phenomena like information overload, ‘decisional squeeze,’ etc., and were not foreseen by Marx and Freud, are emerging as a result of the rapidly accelerating complexification of modern world society</em>” (<strong>Geyer</strong>, 2002).</p>
<p>El debate que esta contribución de <em>ThinkEPI</em> propone activar consiste en valorar si debieran contemplarse como ideas fuerza en el diseño y promoción de todo tipo de servicios y productos documentales, tanto la estacionalidad de la organización de información personal, como la selección-regeneración otoñal del mundo vegetal.</p>
<p>La estacionalidad, la recepción de información en paquetes espaciados en el tiempo, puede ayudar a poner de relieve el valor del contexto de la información, un elemento clave en la asimilación de la misma. Mientras que en el entorno analógico el empaquetamiento de la información y su distribución bajo una determinada periodicidad era fruto de las limitaciones económicas y tecnológicas de la distribución de objetos tangibles, en el entorno digital el empaquetamiento y la distribución discreta pueden ser un gran recurso para dotar de unos elementos simbólicos a unos recursos de información seleccionados, al objeto de dotarlos de algunas de las propiedades que los objetos tangibles tienen de cara a la gestión de la información personal, y que recoge <strong>Deborah Barreau</strong>:</p>
<p>“En el mundo físico interactuamos directamente con nuestras cosas. Son parte de nuestro entorno y la adquisición de nuevo material a menudo significa que debemos interactuar con lo que ya teníamos”.</p>
<p>(&#8230;) “El lugar elegido para dejar algo puede ser temporal, hasta que tengamos tiempo para acabar de decidir, pero las limitaciones del espacio físico y la presión que la vista de cosas acumuladas ejerce sobre nosotros nos obliga a tomar medidas al cabo de un tiempo. Cada contacto material es una oportunidad para la reflexión.</p>
<p>(&#8230;) y los recuerdos nos hacen pensar. No se trata de encontrar algo que necesitamos, sino de redescubrir lo que tenemos” (<strong>Barreau</strong>, 2009, p. 362).</p>
<p>Se trata pues de establecer hasta qué punto elementos como el empaquetamiento, la selección de información fruto de dicho empaquetamiento, el tamaño idóneo de las piezas de información y la periodicidad regular, establecidos como estrategias de comunicación, proveen a la información digital de elementos que aproximen la experiencia del usuario a los efectos positivos de la materialidad de los documentos tangibles que señala <strong>Barreau</strong>.</p>
<p>Dichas ideas fuerza pueden comportar una puesta en valor o un cuestionamiento de formatos y modelos en los más diversos entornos de nuestra actividad, entre los cuales podemos citar algunos para abrir el debate. A modo de ejemplo lanzo algunas situaciones y disyuntivas, que a buen seguro los subscriptores de <em>Iwetel</em> pueden ampliar o rebatir con ejemplos concretos:</p>
<p>- La publicación discreta de artículos de revista en fascículos periódicos, en ocasiones con secciones que atienden a un centro de interés temático, ¿han de permanecer junto a sistemas de publicación continua en formato canal en el que los artículos aparecen cuando están listos (en inglés “<em>ASAP articles</em>”, por “<em>As Soon As Publishable</em>”)?</p>
<p>- La publicación de <em>newsletters</em> corporativos periódicos, en papel o formatos cerrados como pdf, ¿se ha de mantener en organizaciones que cuentan con lugares web en los que las novedades se publican de forma continuada con el soporte de un canal rss?</p>
<p>- ¿Vale la pena recibir los mensajes de una lista de distribución como <em>Iwetel</em> bajo el sistema “<em>digest</em>”? –por cierto <strong>Tomàs</strong>…¿cuántos subscriptores lo hacen bajo esta fórmula?</p>
<p>- ¿Siguen siendo útiles las publicaciones terciarias de revisión y síntesis?</p>
<p>- ¿Se tienen que seguir publicando anuarios estadísticos, globales o sectoriales, cuando los datos están disponibles de forma continuada y actualizada en los lugares web de los institutos y agencias encargadas de las estadísticas nacionales?</p>
<p>- Determinados programas de formación de usuarios, ¿contemplan estrategias de selección y descarte periódicos de información, o representan una invitación a la “sobrecarga de información”?</p>
<p>- ¿Cuántos portales o lugares web personalizables establecen rutinas de “limpieza y actualización” periódicas de los espacios de almacenamiento de estrategias de búsqueda, de documentos o de anotaciones en documentos?</p>
<p>- ¿Cómo vencer la tentación de recibir el correo-e en tiempo real? ¿con qué periodicidad conviene recibir y responder el correo-e?</p>
<div class="notas">
<p><strong>Referencias:</strong></p>
<p><strong>Barreau, Deborah</strong>. “Gestión de información personal, no sólo recuperación de información personal”. <em>El profesional de la información</em>, 2009, v. 18, n. 4, pp. 361-364.<br />
<em><a href="http://elprofesionaldelainformacion.metapress.com/openurl.asp?genre=article&#038;id=doi:10.3145/epi.2009.jul.01">http://elprofesionaldelainformacion.metapress.com/openurl.asp?genre=article&#038;id=doi:10.3145/epi.2009.jul.01</a></em></p>
<p><strong>Cornella, Alfons</strong>. “Nuevos instrumentos contra la infoxicación&#8230;”. <em>Extra!-Net</em>. Mensaje 377, 3 noviembre, 1998.<br />
<em><a href="http://listserv.rediris.es/cgi-bin/wa?A2=ind9811A&#038;L=iwetel&#038;P=R782&#038;I=-3">http://listserv.rediris.es/cgi-bin/wa?A2=ind9811A&#038;L=iwetel&#038;P=R782&#038;I=-3</a></em></p>
<p><strong>Cornella, Alfons</strong>. “A mayor desarrollo informacional, menor infoxicación. Pero sigue el  working interruptus&#8230;”. <em>Extra!-Net</em>. Mensaje 406, 25 febrero, 1999.<br />
<em><a href="http://listserv.rediris.es/cgi-bin/wa?A2=ind9902D&#038;L=iwetel&#038;P=R3174&#038;I=-3">http://listserv.rediris.es/cgi-bin/wa?A2=ind9902D&#038;L=iwetel&#038;P=R3174&#038;I=-3</a></em></p>
<p><strong>Cornella, Alfons</strong>. KNewton : buscando un orden en la información : 100 &#8220;leyes&#8221; para entender como podemos utilizar mejor la información en las organizaciones. Barcelona : <em>Infonomia</em>, Red de Innovadores, 2003. [Disponible nueva edición en línea bajo el título: Infoxicación: buscando un orden en la información].<br />
<em><a href="http://www.infonomia.com/blog/perm.php?id=6285">http://www.infonomia.com/blog/perm.php?id=6285</a></em></p>
<p><em>Do you suffer from Information Overload Syndrome &#8211; IOS?</em> <em>XeroxCorp</em>, May, 2009.<br />
<em><a href="http://www.youtube.com/watch?v=CXFEBbPIEOI">http://www.youtube.com/watch?v=CXFEBbPIEOI</a></em></p>
<p><strong>Geyer, F.</strong> “Sociology of alienation”. International encyclopedia of the social &#038; behavioral sciences. Oxford: Pergamon, 2002.<br />
<em><a href="http://dx.doi.org/10.1016/B0-08-043076-7/01824-6">http://dx.doi.org/10.1016/B0-08-043076-7/01824-6</a></em></p>
<p><strong>Toffler, Alvin</strong>. Future shock. New York: Random House, 1970. [Disponible un documental de 1973 inspirado en el libro, dirigido por <strong>Alex Grasshoff</strong> y protagonizado por <strong>Orson Wells</strong>].<br />
<em><a href="http://oddculture.com/2007/05/05/future-shock-documentary-video-toffler/">http://oddculture.com/2007/05/05/future-shock-documentary-video-toffler/</a></em></p>
</div>
<p>
<strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=55">Cristóbal Urbano</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.thinkepi.net/reflexiones-infoxicacion/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La acción de las bibliotecas públicas en tiempos de crisis</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/accion-bibliotecas-publicas-tiempos-crisis</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/accion-bibliotecas-publicas-tiempos-crisis#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 05 Oct 2009 11:09:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José-Antonio Gómez-Hernández</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.thinkepi.net/?p=376</guid>
		<description><![CDATA[El objetivo de las reflexiones que siguen es analizar qué iniciativas, desde el punto de vista de la gestión o los servicios, deben tener las bibliotecas públicas en una situación de crisis económica o recesión como la que vivimos.
Es necesario plantear este tema, en primer lugar, porque la biblioteca pública es una institución cuya actividad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El objetivo de las reflexiones que siguen es analizar qué iniciativas, desde el punto de vista de la gestión o los servicios, deben tener las bibliotecas públicas en una situación de crisis económica o recesión como la que vivimos.</p>
<p>Es necesario plantear este tema, en primer lugar, porque la biblioteca pública es una institución cuya actividad debe adecuarse al contexto, a las necesidades comunitarias y las de sus lectores. Y en segundo lugar porque hay circunstancias como la reducción en los presupuestos o la financiación, los cambios en las necesidades de los usuarios o la llegada de nuevos grupos y personas a la biblioteca, que fuerzan a ésta a reaccionar, tomar decisiones y actuar.</p>
<p>Pretendemos justificar la función de la biblioteca pública en el apoyo a los colectivos en paro o que necesitan mejorar su situación laboral y proponer medidas de actuación conjuntas con organismos de servicios sociales y principalmente los  responsables de la inserción, promoción y formación laboral de las personas.</p>
<p>Partimos de que la biblioteca pública es una institución cuya legitimidad es ser útil a su comunidad. Lo hace a través de sus servicios culturales, informativos y educativos, que presta en sus instalaciones o interactuando en las redes de información. A través de la gratuidad y el carácter compensatorio de sus servicios, contribuye a la integración y cohesión social, previene la exclusión del conocimiento y del derecho a la información.</p>
<p>Así lo hace cuado promueve servicios multiculturales, da acceso a las tecnologías de la información y las redes, atiende a colectivos desfavorecidos, etcétera. Además, sus servicios deben estar contextualizados, por lo que en momentos de crisis en los que crece el paro, las personas necesitan actualizar sus conocimientos, buscar y encontrar nuevas oportunidades laborales, reforzar su autoestima o sus capacidades, las bibliotecas públicas deberán poner en primer plano los servicios útiles a minimizar los efectos negativos de la crisis y apoyarles en la solución de sus problemas.</p>
<p>Pautas europeas como <em>Pulman</em> y <em>Calimera</em>, entre otros muchos documentos, destacan el papel de apoyo de la formación a lo largo de la vida, de la educación formal y no formal, así como la contribución al desarrollo social y económico de las bibliotecas: incluso afirman que junto con archivos y museos, deben colaborar en el desarrollo de una sólida economía local apoyando a las empresas locales y a la industria de formas diversas (ofertando servicios de información, estimulando la adquisición de habilidades básicas y dando orientación laboral).</p>
<p>Lógicamente, la biblioteca pública no es único agente –ni quizás el principal o el más asociado a esta problemática- para atender a la precariedad laboral, las dificultades económicas y formativas de las personas. Pero apostamos porque sea un elemento relevante y activo coordinado junto a otros, y que aproveche sus potencialidades: sus colecciones, la formación de su personal, su familiaridad en la vida cotidiana de los pueblos y ciudades, su apertura universal y sin requisitos previos a todos…</p>
<p><strong>1. ¿Cómo afecta la crisis a la biblioteca pública?</strong></p>
<p>La biblioteca se ve afectada por la crisis de muchas formas. Algunas son indirectas, pues la sociedad es un sistema en que los distintos elementos interactúan y se influyen. Pero directamente hay menos recursos y más usuarios que requieren servicios:</p>
<p>- Los presupuestos se reducen, tanto al inicio del año como durante el curso del mismo, como consecuencia de la reducción de ingresos de la institución de la que depende. Al margen de la financiación pública o principal, otras fuentes complementarias se pueden reducir si han de atender otras necesidades: las fundaciones y obras sociales de Cajas de Ahorro o Bancos y otras instituciones que patrocinan actividades culturales quizás tengan demandas muy básicas de carácter social que consideren prioritarias.</p>
<p>- Crece el número de usuarios porque:</p>
<p>a) Las personas en paro van más a las bibliotecas porque tienen más tiempo, y durante la que era su jornada laboral pueden acudir a las bibliotecas a estudiar, buscar información, preparar oposiciones…</p>
<p>b) Los usuarios aumentan también porque aunque no pierdan su trabajo, muchas personas adoptan hábitos de ahorro o reducción de compra de libros y otros productos culturales, que sustituyen por el uso de los recursos bibliotecarios.</p>
<p>c) La reducción de otras prácticas de ocio costosas como los viajes y en general la retracción del consumo también redunda en el uso de las bibliotecas.</p>
<p>d) Las personas en paro que vuelven al sistema educativo profesional o universitario también se convierten en usuarios potenciales y reales de los servicios bibliotecarios.</p>
<p>Igualmente, los que se convierten en opositores a puestos de trabajo en la Administración pública también aumentan y usan las bibliotecas para preparar las pruebas selectivas.</p>
<p>e) Incluso habría muchos más nuevos usuarios, que si no acuden a la biblioteca pública es porque desconocen que les puede ofrecer oportunidades de aprendizaje  no formal e informal.</p>
<p><strong>2. ¿Cuáles son las circunstancias de los usuarios en tiempos de crisis?</strong></p>
<p>El aumento del número de usuarios de la biblioteca como consecuencia de la crisis está demostrado por los informes y datos disponibles, aunque por el lógico retraso en la publicación de las encuestas españolas no lo reflejen todavía.</p>
<p>Sí lo ha hecho ya el último informe de ALA (2009) referido a Estados Unidos. En el caso español, los indicadores (por ejemplo los de 2007, Ministerio de Cultura, 2009) vienen mostrado un aumento del número de personas atendidas (25% de la población) y los préstamos (unos 53 millones), que  creemos que crecerán significativamente cuando se publiquen las estadísticas de 2008 y 2009.</p>
<p>La evolución del desempleo que estamos viviendo desde mediados de 2008 hace que muchos colectivos de personas tengan más tiempo disponible para intentar estudiar, formarse, aprender, buscar recursos para su formación o empleo, etcétera. Un número considerable de estos ciudadanos están utilizando la biblioteca pública como un espacio de estudio, información, búsqueda de recursos para su formación o incluso para aprovechar el tiempo de ocio con la lectura, el aprendizaje de competencias básicas (idiomas, tecnologías…). </p>
<p>Las personas en paro sienten la necesidad de aprovechar el tiempo, salir del hogar en el horario laboral como acostumbraban y acudir a espacios como las bibliotecas, espacios públicos donde formarse, estudiar, informarse y en general para sentir que están haciendo lo posible por su parte para reincorporarse al mercado laboral, así como para aprovechar de modo creativo y positivo el tiempo de ocio que genera el paro.</p>
<p>Estos nuevos usuarios pueden usar los servicios comunes de las bibliotecas, pero a la vez pueden tener necesidades diferentes de las de los usuarios habituales, desconocimiento o falta de experiencia previa en la biblioteca desde hace años, y a veces pueden estar viviendo situaciones de inquietud emocional  o angustia derivadas del desempleo y escasez personal y familiar… Esto ya es un primer factor de reflexión y actuación para la biblioteca.</p>
<p>Por ejemplo, el aumento del número de usuarios en la jornada laboral matutina, lo que puede hacer replantearse los horarios y servicios. Elementos como los cursos de formación, los talleres de lectura u otras actividades participativas pueden ser necesarios en este horario o en los que se pueda ajustar. En segundo lugar, se debe convertir en otra prioridad la atención en la colección a obras que apoyen la formación especialmente en competencias básicas, y la selección de fuentes de información electrónica útiles como los portales del ámbito del empleo, para su acceso local o en el portal web de la biblioteca.</p>
<p>En tercer lugar, la alfabetización informacional, la formación relativa a técnicas de estudio, búsqueda y uso de información, el apoyo al aprendizaje permanente y la mejora de las competencias básicas como las lingüísticas, tecnológicas o comunicativas pueden ser también servicios relevantes para estos colectivos, aunque sabemos de las dificultades para su puesta en práctica en las bibliotecas (Grupo de Trabajo alfin, 2009).</p>
<p>Con frecuencia, las personas más afectadas por la crisis son aquellas ya de por sí con más dificultades: los que tenían empleos precarios o que se podían realizar con baja cualificación, inmigrantes que tienen menos redes familiares y sociales de apoyo y se ocupaban en los sectores más afectados por la crisis, como el inmobiliario…</p>
<p>Es una circunstancia donde la biblioteca creo que debe hacer lo más importante, útil y relevante que sea posible para la vida de estas personas, aprovechar la crisis para implantar servicios como los de alfabetización informacional, que pueden evidenciar su utilidad en estos momentos y que ayudarán a vincular a la biblioteca con el aprendizaje permanente en la imagen social de nuestras instituciones.</p>
<p>La gratuidad del uso de las bibliotecas, sus infraestructuras, conexiones, colecciones, la atención de su personal y la formación son parte de lo que el Estado puede ofrecer para mejorar la calidad de vida y las posibilidades de los usuarios, y deben defenderse a toda costa, como se expresó en la última sesión de IFLA 2009 en Milán (<em>Libraries on the Agenda: IFLA and the economic crisis</em>. Sesión con la presidenta <strong>Claudia Lux</strong>). Y también es el momento de reforzar los enfoques bibliotecarios relacionados con el acceso y la puesta a disposición de materiales con acceso abierto, el uso de software libre&#8230;</p>
<p><strong>3. ¿Cómo financiar y prestar servicios bibliotecarios con restricciones presupuestarias?</strong></p>
<p>Algunas bibliotecas durante 2009 han ido viendo reducidos sus recursos económicos o quedando estancados en un contexto de mayor demanda de servicio. Quizás, cuando en 2008 se preparaban los presupuestos, los ayuntamientos y comunidades autónomas no veían todavía el alcance de la crisis y se renovaron en las cantidades que tenían del año anterior, o muy similares. Pero desde fines de 2008 y durante todo el año 2009, conforme se reducían los ingresos de las administraciones por impuestos derivados de la actividad económica, los derivados de las transacciones inmobiliarias y muchos otros han tenido que hacer recortes, y para el próximo año nos tememos que se acentuarán.</p>
<p>De modo que, si al principio nos da la impresión de que las bibliotecas públicas no se vieron muy afectadas, poco a poco han ido viéndose con menos recursos para dar los mismos o más servicios.</p>
<p>Una primera reflexión en este contexto, muy dura pero inevitable cuando se hace en la realidad, sería la necesidad de replantearse qué servicios mantener y cuáles reducir o cancelar si no hay dinero para todo. A veces hay que elegir qué descartar, y algunos ejemplos serían:</p>
<p>- Por ejemplo, parece fundamental defender los incrementos de horario logrados. Sería un retroceso grave tener que volver a cerrar a mediodía o en algunas horas de fin de semana cuando se ha consolidado en bibliotecas de ciudades medianas o grandes. Pero al haberse hecho a través de empresas subcontratadas pueden estar en riesgo cuando el dinero escasea.</p>
<p>- Otra cuestión básica es el mantenimiento de las adquisiciones, pues lo contrario crearía lagunas en la colección y la envejecería en términos relativos, en un momento de aumento de la demanda de préstamos.</p>
<p>- En cuanto a las actividades culturales, algunas podrían cancelarse o reducirse si en nuestro entorno las ofrecen otras entidades y por tanto puede haber alternativas a ellas. Me parece más relevante, por ejemplo, mantener las actividades de fomento de la lectura como cuentacuentos o clubes de lectura que ciclos de conferencias muy minoritarias y que otros organismos programan abundantemente.</p>
<p>Sin embargo, ciclos ya consolidados y que son un referente de nuestras bibliotecas se deben mantener aunque se haga en versiones más austeras que en anteriores ediciones y a costa de interrumpir actividades extraordinarias o que se agotan en su propia celebración sin más proyección, como la producción de exposiciones de temas elitistas, etc.</p>
<p>- Otro gasto que se suele cuestionar es el relativo a promoción, publicidad, merchandising…, pues aunque es importante se tiende a considerar superfluo frente a la prestación en sí del servicio que se publicita.</p>
<p>- Habría que intentar mantener en lo posible las contrataciones de monitores, profesionales autónomos, empresas de gestión cultural o imprenta que nos hacen cuentacuentos, animaciones, talleres, materiales de difusión, etcétera, porque para ellos las bibliotecas son una fuente de trabajo que si les quitamos junto a otros muchos, les dejarán sin viabilidad económica. Y ellos son una parte importante del tejido cultural empresarial de nuestras ciudades y regiones.</p>
<p>Pero antes de afrontar estas duras disyuntivas, la biblioteca debe luchar por mantener su capacidad de actuación y sus recursos económicos y humanos. Para ello,</p>
<p>- Es necesario ser muy activo en la negociación presupuestaria, evidenciar la utilidad social de las bibliotecas en competencia con otras áreas de la cultura y los espectáculos financiados de modo público,</p>
<p>- buscar alianzas con otras organizaciones sociales como ONGs del sector sociocultural con la que podamos coincidir en objetivos,</p>
<p>- tener en cuenta las posibilidades del voluntariado social para el mantenimiento de servicios a los colectivos excluidos y en riesgo de exclusión,</p>
<p>-intentar aprovechar las ayudas gubernamentales para la reactivación de la economía (obras de reforma y mejora de las instalaciones de la biblioteca si lo permite el <em>Plan E</em>, dotación de portátiles mediante las convocatorias de compras masivas para escolares, ayudas para digitalización, etc., habría que anticipar estas ayudas e intentar que se adapten para que las bibliotecas se puedan beneficiar de ellas,</p>
<p>- buscar la ayuda de los organismos de formación y empleo de las comunidades autónomas y los municipios, así como las posibles ayudas estatales,</p>
<p>- revisar las posibilidades de fundraising (<strong>Llueca</strong>, 2005), patrocinio o mecenazgo que se aprovechan en  otros contextos bibliotecarios,</p>
<p>- buscar la alianza con usuarios, asociaciones de amigos, medios de comunicación, mediadores como los docentes y otros profesionales sociales para encontrar la colaboración y apoyo en la reivindicación y  la prestación de los servicios bibliotecarios.</p>
<p>- aprovechar las posibilidades de las tecnologías y programas de tipo abierto y gratuito, así como las redes sociales para el intercambio de información, la gestión de contenidos, la colaboración con los usuarios, la promoción y el marketing viral.</p>
<p><strong>4. ¿Cómo está reaccionando la comunidad bibliotecaria ante la crisis?</strong></p>
<p>La progresiva percepción de la crisis ha ido generando preocupación a los bibliotecarios, ante el riesgo de pérdida de recursos, precarización o dificultades para mantener servicios, en una situación donde van viendo cómo llegan nuevos usuarios.</p>
<p>En el caso de las bibliotecas universitarias, han tenido que reducir suscripciones a revistas, y los consorcios (ICLC, 2009)  hicieron una declaración para llamar la atención sobre las políticas de precios y hacer posible el mantenimiento de las suscripciones.</p>
<p>A fines de septiembre el tema de la planificación en tiempos de crisis ha sido objeto de un congreso en México, (ALCI, 2009), y <em>Library Review</em> (especialmente el trabajo de <strong>Rooney-Browne</strong>, 2009 y varios editoriales)  y el <em>Bulletin des biblioteques de France</em> publicó un monográfico con trabajos de gran interés. En España,  esporádicamente, las bibliotecas han difundido notas de prensa sobre el incremento de sus usuarios o el tema ha tenido algún reflejo en <em>Iwetel</em> o <em>Facebook</em>.</p>
<p>Pero en general no hemos visto –o sabido ver- suficientemente el debate sobre la problemática de cómo ser más útil socialmente a los afectados por la crisis económica, los necesitados de reciclarse, adquirir o renovar sus competencias básicas. Por ejemplo, en todo el amplísimo programa de IFLA no apareció más que en la sesión con <strong>Claudia Lux</strong> el tema de la acción de las bibliotecas ante la crisis.</p>
<p>También fue un tema casi ausente en el último <em>Fesabid</em>, aunque es cierto que los programas de contenidos y las comunicaciones se preparan y aprueban con bastante antelación, quizás antes de la percepción de la dimensión profunda de la crisis que estamos viviendo. Somos conscientes de que se están haciendo muchos esfuerzos, y en el día a día ya la prestación de los servicios habituales se destina a las personas necesitadas, pero es bueno también que las bibliotecas expongan cómo están orientándose a la nueva situación para  que otros puedan seguir su estela y extender en la profesión la capacidad de reacción y anticipación a las circunstancias sociales.</p>
<p>Un ejemplo que sí se difundió ya en el Congreso de <em>Fesabid</em> 2009 fue el programa de alfabetización digital para personas desempleadas, con dos modalidades y tutorías individualizadas, gestionado desde el Servicio de Bibliotecas de la Diputación de Barcelona (<strong>Álvarez-Massó</strong>, 2009).</p>
<p>Es un programa adaptado en función del crecimiento del paro (casi 500.000 en la provincia de Barcelona a principios de 2009) y la demanda de empleo principalmente de mayores de 45 años con muy pocos estudios. Es gestionado junto al <em>Servicio Catalán de Empleo de la Generalitat de Cataluña</em> y el <em>Fondo Social Europeo</em>, y se puso en marcha en junio.</p>
<p>Se integra en un enfoque de la biblioteca como centro de aprendizaje abierto junto a programas de alfabetización informacional, apoyo a los municipios en planes de inclusión digital y formación para el ocio y la cultura. Quizás la previa participación en <em>Pulls</em> del <em>Servicio de bibliotecas de la Diputación de Barcelona</em> les hizo posible estar alerta para percibir la oportunidad de estas acciones.</p>
<p>Otro ejemplo que nos resulta cercano es el de la <em>Biblioteca Regional de Murcia</em>, que ha iniciado una colaboración con el <em>Servicio de Empleo y Formación de la Comunidad Autónoma</em> (SEF) a través del cual:</p>
<p>- Se dio formación sobre orientación laboral básica al personal de la biblioteca para que atendiera y dirigiera demandas iniciales de los usuarios a los servicios específicos.</p>
<p>- Se financiará durante 2010 las acciones de alfabetización digital de la <em>Biblioteca Regional</em> con fondos del SEF.</p>
<p>- Se va a ubicar un quiosco de información laboral gestionado por el SEF en la propia biblioteca, con información y conexiones que permitan hacer desde la biblioteca gestiones y procedimientos específicos como pedir certificaciones de vida laboral, renovar la demanda de empleo, etcétera.</p>
<p>- Se impartirán sesiones de orientación laboral para grupos reducidos, a cargo de orientadores del SEF, enfocadas a colectivos como jóvenes que buscan un primer empleo, parados de más de 45 años, inmigrantes y emprendedores.</p>
<p>- Se ha programado para febrero de 2010 unas Jornadas sobre “La acción social y educativa de las bibliotecas públicas en tiempos de crisis”, para profundizar en el planteamiento de este tema y conocer las experiencias españolas e internacionales que se están poniendo en práctica.</p>
<p><strong>5. Reflexiones finales</strong></p>
<p>La biblioteca pública es cada vez más un espacio social de información, aprendizaje y cultura para todos, de cualquier edad, nivel, formación o procedencia. Su carácter de recurso público para hacer posible el derecho a la información creemos que en estos momentos debe defenderse al máximo. Y en lo posible se debe orientar de modo compensatorio hacia las personas con menos recursos y más necesitados de competencias, que les ayuden a volver al mercado laboral o reducir las consecuencias de la falta de ingresos.</p>
<p>Es un lugar idóneo para dar apoyo a los que intentan ahora más que nunca acceder a oportunidades de aprendizaje, beneficiarse de una orientación laboral bajo demanda, recibir cursos de formación de distintas temáticas o participar en programas de refuerzo de competencias básicas como idiomas, alfabetización digital, técnicas de comunicación, entrevista o presentación de <em>currícula</em>, fuentes de información y destrezas para la búsqueda de empleo, etcétera.</p>
<p>Enfocarse a estas tareas y servicios creo que es muy coherente con los fines de las bibliotecas y un ejemplo de cómo éstas se adaptan a las necesidades sociales y se comprometen con ellas.</p>
<p>El resultado, además del beneficio para las personas, puede ser la extensión de una visión social de las bibliotecas en la que se perciba más claramente su rol mediador en el aprendizaje permanente. La contribución a la mejora de las posibilidades de inserción laboral de la ciudadanía y la adquisición de competencias básicas, genéricas o específicas, alía a la biblioteca con los servicios autonómicos laborales y de formación profesional.</p>
<p>Esto ayudará a que sea vista como esa institución de aprendizaje continuo en el conjunto de la Administración. Y por todo ello, puede ser una ocasión para que las bibliotecas se ejerciten en la gestión de su capacidad de creatividad e innovación, reforzando sus posiciones para defender los presupuestos que precisan para atender a la ciudadanía.</p>
<p>La crisis se superará, y me gustaría que de ella saliera una ciudadanía que valorara más la educación y el aprendizaje permanente que el enriquecimiento material, que fuera más crítica, participativa y solidaria y que en el imaginario colectivo la biblioteca pública estuviera presente como un recurso o una posible guía en ese cambio de rumbo que nuestro mundo necesita.</p>
<div class="notas">
<p><strong>6. Referencias</strong></p>
<p><strong>Álvarez-Massó, M.</strong> “Biblioteca Pública como Centro de Aprendizaje Abierto: abriendo nuevos horizontes en la Red de Bibliotecas Municipales de la provincia de Barcelona”. <em>XI Jornadas Españolas de Documentación</em>, Zaragoza, 20-22 de mayo, 2009.<br />
<em><a href="http://www.slideshare.net/fcampal/malvarez-massfesbid2009def">http://www.slideshare.net/fcampal/malvarez-massfesbid2009def</a></em></p>
<p><strong>Arlabosse, S., Tabah, D.</strong> &#8220;Les services et l&#8217;action des bibliothèques en direction des populations immigrées et non francophones: l&#8217;exemple de la Seine-Saint-Denis&#8221;. <em>Bulletin des Bibliothèques de France</em>, 2009, pp. 54-2.<br />
<em><a href="http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0039-006">http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0039-006</a></em></p>
<p><strong>Balavoine, A.</strong> &#8220;L&#8217;ouverture vers les domaines de l&#8217;emploi, de l&#8217;insertion et de la formation: retour d&#8217;expérience à la médiathèque de saint-quentin-en-yvelines&#8221;. <em>Bulletin des Bibliothèques de France</em>, 2009, pp.54-2<br />
<em><a href="http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0059-010">http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0059-010</a></em></p>
<p><strong>Brinkley, J.,  Lehn, C.</strong> &#8220;Alphabétisation et lutte contre l&#8217;illettrisme en Californie: l&#8217;action des bibliothèques&#8221;. Bulletin des Bibliothèques de France, 2009, pp. 54-2.<br />
<em><a href="http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0035-005">http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0035-005</a></em></p>
<p><strong>Chourrot, O., Meller-Liron, E.</strong> ”Bibliothèques et insertion professionnelle”. <em>Bulletin des Bibliothèques de France</em>, 2009, pp.54-2.<br />
<em><a href="http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0006-001">http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0006-001</a></em></p>
<p><em>Coloquio ALCI</em>. Planeación Estratégica: biblioteca en tiempos de crisis. Veracruz, Universidad Autónoma Veracruzana, 23-25 de septiembre de 2009.<br />
<em><a href="http://www.uv.mx/usbi_ver/alci09/">http://www.uv.mx/usbi_ver/alci09/</a></em></p>
<p>Declaración sobre la crisis económica global y su impacto en las compras consorciadas. International Coalition of Library Consortia, 2009.<br />
<em><a href="http://hdl.handle.net/2072/13783">http://hdl.handle.net/2072/13783</a></em></p>
<p><em>Estadística de bibliotecas públicas 2007</em>. Ministerio de Cultura.<br />
<em><a href="http://www.mcu.es/bibliotecas/MC/EBP/index.html">http://www.mcu.es/bibliotecas/MC/EBP/index.html</a></em></p>
<p><strong>Giappiconi, T, Girard, C.</strong> &#8220;Mutualiser l&#8217;action des bibliothèques territoriales et universitaires: répondre aux enjeux des formations initiale et continue&#8221;. <em>Bulletin des Bibliothèques de France</em>, 2009, pp.54-2.<br />
<em><a href="http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0018-003">http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0018-003</a></em></p>
<p><em>Hacia la alfabetización informacional en las bibliotecas públicas españolas</em>. Grupo de Trabajo de alfabetización informacional. Ministerio de Cultura, Consejo de Cooperación Bibliotecaria, 2009.<br />
<em><a href="http://www.mcu.es/bibliotecas/MC/ConsejoCB/gt_alfin/ALFIN_en_BP_2009.pdf">http://www.mcu.es/bibliotecas/MC/ConsejoCB/gt_alfin/ALFIN_en_BP_2009.pdf</a></em></p>
<p><strong>Las Vergnas, O., Prokhoroff, C. </strong>&#8220;La cité des métiers de la Villette: un outil d&#8217;insertion professionnelle au sein d&#8217;une bibliothèque&#8221;. <em>Bulletin des Bibliothèques de France</em>, 2009, pp. 54-2<br />
<em><a href="http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0050-008">http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0050-008</a></em></p>
<p><strong>Lopez, C., Yon-Cassat, F.</strong> ”Prisme, au service des demandeurs d&#8217;emploi et des créateurs d&#8217;entreprise : un pôle de ressources et d&#8217;information sur le monde de l&#8217;entreprise à la BnF”. <em>Bulletin des Bibliothèques de France</em>, 2009, pp. 54-2.<br />
<em><a href="http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0056-009">http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0056-009</a></em></p>
<p><strong>Llueca, C.</strong> “Fundraising: possibilitats I usos en les pràctiques de captació de recursos per a patrocini mecenatge o esponsorització”. <em>Item</em>, 2005, n. 39, pp. 27-38.<br />
<em><a href="http://www.raco.cat/index.php/Item/article/view/22633/40756">http://www.raco.cat/index.php/Item/article/view/22633/40756</a></em></p>
<p><strong>Netzer, M.</strong> &#8220;De la formation permanente à la formation professionnelle tout au long de la vie&#8221;. <em>Bulletin des Bibliothèques de France</em>, 2009, pp.54-2<br />
<em><a href="http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0072-012">http://bbf.enssib.fr/consulter/bbf-2009-02-0072-012</a></em></p>
<p><strong>Rooney-Browne, C.</strong> “Rising to the challenge: a look at the role of public libraries in times of recession”. <em>Library Review</em>, 2009, v.58, n.5, pp. 341-352.</p>
<p><em>The State of America&#8217;s Libraries Report</em>. American Library Asocciation. , 2009.<br />
<em><a href="http://www.ala.org/ala/newspresscenter/mediapresscenter/presskits/2009stateofamericaslibraries/State%20draft_04.10.09.pdf">http://www.ala.org/ala/newspresscenter/mediapresscenter/presskits/2009stateofamericaslibraries/State%20draft_04.10.09.pdf</a></em></p>
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=193">José-Antonio Gómez-Hernández</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.thinkepi.net/accion-bibliotecas-publicas-tiempos-crisis/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Compartir datos (data sharing) en ciencia: el contexto de una oportunidad</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/compartir-datos-data-sharing-en-ciencia-el-contexto-de-una-oportunidad</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/compartir-datos-data-sharing-en-ciencia-el-contexto-de-una-oportunidad#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 01 Oct 2009 07:19:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Torres-Salinas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.thinkepi.net/?p=363</guid>
		<description><![CDATA[Introducción
Recientemente, la revista Nature ha dedicado un número especial1 a un tema relevante relacionado con la comunicación científica, el data sharing; es decir, la acción de compartir con otros colegas los ficheros de datos (lo que solemos llamar raw data), generados durante el curso de una investigación.
Si trabajas en medicina, por ejemplo, consistiría en poner [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Introducción</strong></p>
<p>Recientemente, la revista <em>Nature</em> ha dedicado un número especial<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup> a un tema relevante relacionado con la comunicación científica, el <em>data sharing</em>; es decir, la acción de compartir con otros colegas los ficheros de datos (lo que solemos llamar <em>raw data</em>), generados durante el curso de una investigación.</p>
<p>Si trabajas en medicina, por ejemplo, consistiría en poner en línea para descarga todos los datos, convenientemente organizados, de los pacientes que han participado en un ensayo clínico o, si trabajas en bibliometría, los ficheros .txt, .xls o .mdb con las publicaciones que has analizado.</p>
<p>En fin, un concepto bastante fácil de entender y qu,e aunque pueda parecer muy en la línea de la ciencia 2.0, ya <strong>Galton</strong> en 1901 afirmaba que no se debería dejar publicar estudios biométricos si previamente los datos no se depositaban en algún lugar para su consulta<a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup> (<strong>Hrynaszkiewicz</strong>, 2009).</p>
<p>Asimismo, en lo que a repositorios se refiere, uno de los más veteranos, el <em>Protein Data Bank</em><a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup>, se inició en 1971 y una de las primeras revista en exigir los datos como condición para la publicación fue el <em>Journal of Biological Chemistry</em> en 1983 (<strong>Crawford</strong> et al., 1996).</p>
<p>Por tanto, estamos ante un viejo tema cuyo debate parece reabrirse periódicamente y en el que tal vez los documentalistas tengamos algo que decir; por ello, en esta nota, expondremos brevemente algunas de las cuestiones que rodean a esta práctica científica.</p>
<p><strong>A favor, en contra</strong></p>
<p>Según <strong>Nelson</strong> (2009), la publicación en Acceso abierto de los datos es percibida por la mayor parte de los investigadores como un ideal científico y algo beneficioso; sin embargo, no deja de ser una corriente muy minoritaria. En la literatura se ha dado buena cuenta de sus bondades ya que compartir datos contribuye a reproducir, replicar y verificar resultados obtenidos por otros (<strong>Renolls</strong>, 1997), favorece la posibilidad de reutilización de esos datos para otro tipo de análisis diferente al original (<strong>Piwowar</strong> y <strong>Fridsman</strong>, 2007), permite combinar diferentes archivos para realizar metaánalisis (<strong>Ramasamy</strong> et al., 2008) y es un arma eficaz en la lucha contra el fraude.</p>
<p>Y si esto no nos convence, además, produce una aceleración en la citación e incrementos en el número de citas del 70% <strong>(Piwowar</strong> et. al, 2008). Sin embargo pese a la percepción positiva y al puñado de argumentos, los científicos no se animan y el investigador prefiere mantener sus ficheros en su disco duro hasta que un día éste dé “error fatal” y desaparezcan para siempre.</p>
<p>Claro, si uno analiza la cuestión, no les falta razón ya que por ahora son muchas las dudas en torno al tema. La cuestión básica “¿dónde deposito mis datos?” aún no está resuelta ya que apenas existen repositorios ni infraestructuras y, además, en el caso de que se crearan, las incertidumbres sobre el destino de los datos son enormes; la escasa protección en caso de apropiaciones indebidas, la falta de reconocimiento a la hora de ser citado o la posibilidad de que otros hagan papers a costa de nuestro esfuerzo, son cuestiones a resolver.</p>
<p>Pero principalmente no olvidemos que los datos son el motor de las publicaciones y éstas, para el científico, son un bien intercambiable por dinero en forma de tramos o de financiación y nadie en su sano juicio va a poner a disposición de desconocidos su pequeño capital.</p>
<p>Por todo esto, el <em>data sharing</em> como práctica generalizada implica no sólo un cambio cultural sino también unas reglas de juego bien establecidas; y aunque puede generar beneficios colectivos también puede provocar perjuicios individuales y al final, estos últimos, decantan la balanza.</p>
<p><strong>Compartir datos por decretazo</strong></p>
<p>Sin embargo ya hay algunos que se están tomando el tema en serio y si no quieren compartir voluntariamente se les obliga. Esta posición se entiende desde el punto de vista de una Administración pública ya que ellas financian la investigación y el <em>output</em> de sus proyectos no debe ser sólo un conjunto de resultados y conclusiones.</p>
<p>Ellas también tendrían que reclamar los datos generados que deberían poder ser utilizados por otros científicos del mismo sistema público. Asimismo se reciclarían todos esos proyectos que no alcanzaron los resultados esperados pero cuyos datos sí pueden ser de interés y, en última instancia, se podrían evitar investigaciones duplicadas ahorrándose un poco de dinero.</p>
<p>En fin, las agencias pagan y tendrían que darse cuenta que los datos no son de los científicos que ejecutan los proyectos sino de ellas, que para eso ponen el dinero sobre la mesa.</p>
<p>Aunque esta política pueda parecer exagerada, agencias y organismos, nacionales y supracionales se están poniendo en marcha (<strong>Fukasaku</strong>, 2007). El ejemplo más claro es el de los <em>National Institutes of Health</em> (NIH)<a name="v4"></a><sup><a href="#n4">4</a></sup>, que desde 2003 exigen a todos los proyectos financiados con más de 500.000 US$ que compartan sus datos.</p>
<p>El plan de los NIH es muy sencillo: los investigadores al presentar la solicitud deben incluir un plan para compartir los datos generados por el proyecto. Además los NIH no han dejado solos a los investigadores y han creado diversos repositorios como el <em>GenBank</em><a name="v5"></a><sup><a href="#n5">5</a></sup>, <em>Protein Cluster</em><a name="v6"></a><sup><a href="#n6">6</a></sup> o <em>PubChem</em><a name="v7"></a><sup><a href="#n7">7</a></sup>.</p>
<p>Si a esta política le sumamos la reciente, relativa a que todas las publicaciones sufragadas por los NIH deben ponerse en acceso abierto (<strong>Martínez</strong>, 2008), podemos sospechar cuál puede ser el siguiente paso a unos años vista.</p>
<p>Se puede concluir que si los investigadores no se animan a compartir de forma natural, lo mejor es actuar con políticas de decretazo como la de los NIH, lo que pensado en frío no deja de ser un poco triste.</p>
<p><strong>Una buena oportunidad</strong></p>
<p>Dejando tristezas a un lado, si estas políticas se extendieran y al final los argumentos a favor prevalecieran sobre los argumentos en contra, el tema nos presentaría un buen puñado de problemas técnicos bastante estimulantes; y es que colgar datos no es igual que colgar ppts o compartir enlaces; nos encontramos con información mucho más compleja, con especificidades propias de cada especialidad, a veces sujeta a leyes de protección de datos (por ejemplo de pacientes), con formatos múltiples (numéricos, textuales, multimedia…; sas, html, raw…), que requerirían pautas de normalización y presentación para su depósito, que necesitarían de sistemas de recuperación más complejos y más amigables y que necesitarían de una conservación de los datos a largo plazo.</p>
<p>A todo esto habría que sumar unas normas éticas y un contexto legal para proteger a los depositantes y por supuesto encontrar quien corra con los costes de las infraestructuras y formación de los científicos. En fin, toda una serie de cuestiones que no se resuelven en dos días ni en dos años.</p>
<p>Está claro, por tanto, que en toda esta historia puede haber algo positivo para nosotros, si las grandes triunfadoras del <em>Open Access</em> han sido las bibliotecas universitarias, como las entidades encargadas de tutelar los repositorios, con los repositorios de datos puede o debe ocurrir lo mismo y quizás deberían ser los profesionales de la información los encargados de comenzar a resolver los problemas reseñados y abonar el terreno.</p>
<p>El editorial de <em>Nature</em> (2009) no puede ser más explícito al respecto: la comunidad científica, para llevar a cabo el <em>data sharing</em>, necesita el equivalente digital de las bibliotecas actuales, es decir, alguien que preserve y haga accesible todos esos datos y se apunta directamente a las bibliotecas universitarias, como instituciones, y al data management, como rama del conocimiento, como los pilares sobre los que se debe apoyar el futuro del data sharing.</p>
<p>Ante estas afirmaciones no voy a apuntar qué es lo que se debe o no se debe enseñar en las facultades de documentación, simplemente apuntar que estamos ante otra muy buena oportunidad: la especialidad denominada <em>data curation</em>.</p>
<div class="notas">
<p><strong>Notas y enlaces</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1.</strong> <em><a href="http://www.nature.com/news/specials/datasharing/index.html">http://www.nature.com/news/specials/datasharing/index.html</a></em></p>
<p><a name="n2"></a><strong>2.</strong> Texto original de <strong>Galton</strong> (<em>Biometrika</em>, n. 1, 1901): “&#8217;<em>I have begun to think that no one ought to publish biometric results, without lodging a well-arranged and well-bound manuscript copy of his data in some place where it should be accesible</em>”.</p>
<p><a name="n3"></a><strong>3.</strong> <em><a href="http://www.rcsb.org/pdb/home/home.do">http://www.rcsb.org/pdb/home/home.do</a></em></p>
<p><a name="n4"></a><strong>4.</strong> <em><a href="http://grants.nih.gov/grants/policy/data_sharing/">http://grants.nih.gov/grants/policy/data_sharing/</a></em></p>
<p><a name="n5"></a><strong>5.</strong> <em><a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/Genbank/index.html">http://www.ncbi.nlm.nih.gov/Genbank/index.html</a></em></p>
<p><a name="n6"></a><strong>6.</strong> <em><a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/sites/entrez?db=proteinclusters">http://www.ncbi.nlm.nih.gov/sites/entrez?db=proteinclusters</a></em></p>
<p><a name="n7"></a><strong>7. </strong><em><a href="http://pubchem.ncbi.nlm.nih.gov/">http://pubchem.ncbi.nlm.nih.gov/</a></em></p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<p><strong>Crawford, Susan Y.; Hurd, Julie M.; Weller, Ann C.</strong> “From print to electronic: the transformation of scientific communication”. Medford: ASIS, 1996.</p>
<p><strong>Fukasaku, Yukiko</strong>. International initiatives in data sharing: OECD, CODATA and GICSI. 2007. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.aepic.it/conf/viewabstract.php?id=269&#038;cf=10">http://www.aepic.it/conf/viewabstract.php?id=269&#038;cf=10</a> </em></p>
<p><strong>Hrynaszkiewicz, Iain; Altman, Douglas</strong>. “Towards agreement on best practice for publishing raw clinical trial”. <em>Trials</em>, 2009, v. 10, n. 17. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.trialsjournal.com/content/10/1/17">http://www.trialsjournal.com/content/10/1/17</a></em></p>
<p><strong>Martínez, Luis-Javier</strong>. “Más acceso abierto”. <em>Observatorio de Martinej</em>, 2008. Disponible en:<br />
<em><a href="http://martinej.wordpress.com/2008/01/24/mas-acceso-abierto-nih/">http://martinej.wordpress.com/2008/01/24/mas-acceso-abierto-nih/ </a></em></p>
<p><strong>Martínez-Uribe, Luis; Macdonald, Stuart</strong>. &#8220;Un nuevo cometido para los bibliotecarios académicos: data curation&#8221;. <em>El profesional de la información</em>, 2008, v. 17, n. 3, mayo-junio, pp.  273-280.</p>
<p><em>Data&#8217;s shameful neglect</em>. <em>Nature</em>, 2009, v. 461, n. 7261, p. 145.</p>
<p><strong>Nelson, Bryn</strong>. “Empty Archives”. <em>Nature</em>, 2009, v. 461, n. 10, pp. 160-163.</p>
<p><strong>Piwowar, Heather; Fridsma, Douglas B.</strong> “Examining the uses of shared data”. Nature Preceedings, 2007. Disponible en:<br />
<em><a href="http://precedings.nature.com/documents/425/version/3">http://precedings.nature.com/documents/425/version/3</a></em> </p>
<p><strong>Piwowar, Heather; Day, Roger S.; Fridsma, Douglas B.</strong> “Sharing Detailed Research Data Is Associated with Increased Citation Rate”. <em>Plos One</em>, 2007, v. 3, e308.</p>
<p><strong>Ramasamy, Adaikalavan; Mondry, Adrian; Holmes Chris C.; Altman, Douglas G.</strong> “Key Issues in Conducting a Meta-Analysis of Gene Expression Microarray Datasets”. <em>Plos Medicine</em>, 2008, v. 5, n.9, e184.</p>
<p><strong>Rennolls, Keith</strong>. “Science demands data sharing”. BMJ, 1997, v. 315, n. 7106. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.bmj.com/archive/7106/7106l7.htm">http://www.bmj.com/archive/7106/7106l7.htm</a></em></p>
<p><strong>Roba-Stuart, Óscar.</strong> &#8220;Archivos de datos en línea para ciencias sociales&#8221;. <em>El profesional de la información</em>, 2003, v. 12, n. 5, sept.-oct., pp. 400-410.</p>
</div>
<p><em><a href="http://www.directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=772">Daniel Torres-Salinas</a> </em><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.thinkepi.net/compartir-datos-data-sharing-en-ciencia-el-contexto-de-una-oportunidad/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Biblioteca pública Sociedad Limitada</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/biblioteca-publica-sociedad-limitada</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/biblioteca-publica-sociedad-limitada#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 28 Sep 2009 09:12:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Leiva-Aguilera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.thinkepi.net/?p=351</guid>
		<description><![CDATA[Con este texto quiero plantear una hipotética biblioteca que pudiera funcionar bajo la forma jurídica y las reglas de una empresa privada, sin por ello perder de vista lo que es y debe ser una biblioteca pública. Estoy hablando de un centro que debería alcanzar estos dos objetivos:
- Cumplir las misiones de la biblioteca pública
- [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Con este texto quiero plantear una hipotética biblioteca que pudiera funcionar bajo la forma jurídica y las reglas de una empresa privada, sin por ello perder de vista lo que es y debe ser una biblioteca pública. Estoy hablando de un centro que debería alcanzar estos dos objetivos:</p>
<p>- Cumplir las misiones de la biblioteca pública<br />
- Ser rentable económicamente</p>
<p>No es un texto de finales sino todo lo contrario: se trata de un borrador abierto a cualquier aportación. Con él me gustaría abrir un debate que ponga sobre la mesa las flaquezas de la propuesta, que lleve más allá posibles aciertos y que, en todo caso, nos ayude a todos a plantearnos cosas que muchas veces parecen imposibles de plantear, por tabú o por la simple inercia del día a día.</p>
<p><strong>La biblioteca</strong></p>
<p>Todos conocemos cuáles son las misiones de la biblioteca pública y sabemos que ésta debe contribuir a que los ciudadanos tengan acceso a la formación, a la información y al entretenimiento sin que importe su origen, categoría social, religión o sus opciones de vida. También sabemos que todo esto deben obtenerlo de forma gratuita, así que el modelo de negocio de esta biblioteca no puede basarse en el cobro directo por los servicios bibliotecarios ofrecidos. Por lo menos no por los esenciales&#8230;</p>
<p>En todo caso, dejo el modo de conseguir ingresos para más adelante y me centro en la propia biblioteca. Vamos a necesitar clientes (o usuarios, como cada uno prefiera) y cuantos más mejor, así que tenemos que atraer público nuevo además de quitarle a nuestra competencia el que tiene (o parte de él): la biblioteca pública de titularidad pública.</p>
<p>Estos son algunos de los elementos con los que deberemos contar inexcusablemente, porque las bibliotecas públicas cuentan con ellos:</p>
<p>- Una sede física en un lugar céntrico y conveniente dentro de la comunidad local a la que vamos a dar servicio.</p>
<p>- Una sede virtual para esa misma comunidad y para atraer a público más lejano.</p>
<p>- Un fondo formado por documentos en cualquier formato.</p>
<p>- Personal especializado que sea capaz de gestionar el fondo y ayudar al usuario en todo lo que sea necesario. Dicho personal debe ser proactivo y comprometido para conseguir que todos y cada uno de los usuarios tengan una experiencia que les anime a repetir.</p>
<p>- Un programa variado de actividades culturales y de ocio adaptado a distintas franjas de edad.</p>
<p>Con éstos y algunos otros estaríamos ofreciendo lo mismo que la competencia, pero necesitamos más cosas o no llegaremos a ningún lado. Se me ocurren estas ideas:</p>
<p>- Insonorizar totalmente una zona para los que necesiten estar concentrados. En ella no se permite ningún ruido.</p>
<p>- Otra zona de la biblioteca permite hablar de modo que los usuarios puedan realizar una lectura social (por ejemplo, consultar juntos el ejemplar del catálogo de <em>Ikea</em> que tiene la biblioteca y discutir cómo van a decorar su casa), comentar los últimos escándalos políticos, jugar al parchís, etc.</p>
<p>- Abrir un bar dentro de la biblioteca. Se puede separar un espacio para quien quiera realizar un uso bastante ruidoso, pero las consumiciones y la comida se pueden llevar a cualquier espacio del centro. Hay camareros que se encargan de mantener todo el espacio limpio.</p>
<p>- Abrir un restaurante dentro del edificio de la biblioteca pero separado físicamente de ella. Debe dar a la calle para captar clientes que no necesariamente vayan a la biblioteca.</p>
<p>- Habilitar una zona de juegos. Dentro de ella se puede jugar a videojuegos o a juegos de mesa (que también se pueden desplazar a la zona anterior). También hay juguetes para los más pequeños.</p>
<p>- Construir una sala de proyección. Además de espacios para el visionado de películas en solitario, se pueden programar proyecciones temáticas. Esta sala también puede servir para sesiones acústicas y debe estar abierta a actividades promovidas por los ciudadanos.</p>
<p>- Construir una sala de conferencias. En ella se llevan a cabo actos organizados por la biblioteca, pero también se permite a los ciudadanos y entidades locales hacer uso del espacio: presentaciones de productos, lecturas de poesía, convocatorias políticas, iniciativas cívicas&#8230;</p>
<p>- Habilitar espacios para grupos permitiendo en ellos múltiples usos: trabajos en grupo los estudiantes, reuniones las asociaciones de vecinos, sesiones de karaoke algún grupo de amigos, etc.</p>
<p>- Tarjeta de fidelidad. Integrada en el carné de socio, premiará el uso de la biblioteca (más documentos en préstamo, las coca colas del bar más baratas, un menú gratis por cada diez en el restaurante, un masaje gratis por cada diez horas de uso de la red wifi, etc.).</p>
<p><strong>Los ingresos</strong></p>
<p>Todo lo anterior es muy caro y en una biblioteca pública-empresa no hay impuestos que lo cubran (seguro que estás pensando que tampoco sería posible en una biblioteca pública-pública). Así que necesitamos ingresos, y éstos podrían venir por estas vías:</p>
<p>- Cobrando parte de los servicios que van más allá de lo “puramente social”. Creo que se podría cobrar por las presentaciones comerciales, por algunos usos del auditorio y la sala de proyecciones o por el uso de salas para iniciativas privadas con ánimo de lucro.</p>
<p>- Las consumiciones del bar.</p>
<p>- El consumo en el restaurante.</p>
<p>- Conseguir patrocinios para las actividades que organiza la biblioteca. Debemos tener en cuenta que queremos atraer a casi toda la población, así que las empresas de la zona tendrán un espacio donde llegar fácilmente al cerebro de los consumidores.</p>
<p>- Vender espacios publicitarios dentro de la propia biblioteca. </p>
<p>Ejemplos:</p>
<ul>
<li>Zona de juegos patrocinada por el <em>Gimnasio Martínez</em>.</li>
<li>Zona infantil patrocinada por la <em>Guardería Cortiscuelas</em>.</li>
<li>Zona de silencio patrocinada por <em>Balneario Maripili</em>.</li>
</ul>
<p>-Vender productos con la imagen corporativa de la biblioteca. Dado que tendremos un servicio muy bien valorado por todos y la imagen será atractiva, será fácil que la gente quiera tener nuestras prendas: camisetas, llaveros, toallas, libretas, chicles, zapatillas de deporte, relojes, etc.</p>
<p>- Acuerdos económicos con empresas para que entren dentro del programa de nuestra tarjeta de fidelidad.</p>
<p><strong>¿Qué sacamos de todo esto?</strong></p>
<p>Seguramente lo que planteo aquí como algo preliminar y claramente incompleto no tiene posibilidades de salir adelante.</p>
<p>O quizá sí&#8230; pero lo que pretendo no es presentar un plan de empresa sino dar rienda suelta a algunas ideas. Olvídate de la empresa privada y piensa en una biblioteca pública de las reales&#8230;</p>
<p>¿Qué harías en tu biblioteca si no hubiera nada que te parara los pies?</p>
<p>¿Podría entrar dentro de las misiones de la biblioteca pública tener un frontón para que los ciudadanos puedan introducirse al deporte?</p>
<p>¿Qué opciones de financiación pueden ser válidas más allá de las actuales?</p>
<p>¿Es inviable introducir la publicidad en la biblioteca de forma clara?</p>
<p>¿Crees positivo que la biblioteca amplíe su alcance y se convierta también en un centro cívico?</p>
<p>¿Dejarías a los chavales jugar al parchís o a los abuelos al dominó en una sala de lectura?</p>
<p><strong><a href="http://www.kronosdoc.com/gtbib/directorios/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=61">Javier Leiva-Aguilera</a></strong></p>
<p>Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.thinkepi.net/biblioteca-publica-sociedad-limitada/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>29</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Las interfaces de usuario del mañana, hoy: ¿están siendo los dispositivos móviles el acicate necesario?</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/interfaces-usuario-manana-hoy-dispositivos-moviles-acicate-necesario</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/interfaces-usuario-manana-hoy-dispositivos-moviles-acicate-necesario#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 25 Sep 2009 15:05:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Maniega-Legarda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.thinkepi.net/?p=344</guid>
		<description><![CDATA[Mucho se ha escrito los últimos años sobre el diseño de interfaces de usuario en base a las aplicaciones que se muestran al usuario, cada vez más enfocadas a la productividad y la facilidad de manejo de forma intuitiva. 
En paralelo, diferentes empresas llevan tiempo investigando en otro concepto relacionado, aunque no estrictamente con las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mucho se ha escrito los últimos años sobre el diseño de interfaces de usuario en base a las aplicaciones que se muestran al usuario, cada vez más enfocadas a la productividad y la facilidad de manejo de forma intuitiva. </p>
<p>En paralelo, diferentes empresas llevan tiempo investigando en otro concepto relacionado, aunque no estrictamente con las funcionalidades de las interfaces, sino con el concepto del NUI (<em><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Natural_user_interface">Natural User Interfaces</a></em>) o, lo que es lo mismo, el diseño de nuevas maneras de interactuar con dispositivos sin el uso de periféricos, como pueda ser el teclado o el ratón.</p>
<p>Entre los desarrollos basados en esta disciplina tenemos resultados tan populares como el famoso <em>iPhone</em> o la consola <em>Wii</em> de <em>Nintendo</em>, que aprovechan las capacidades que nos ofrecen las tecnologías táctiles y gestuales para diseñar sus productos de cara a su comercialización masiva.</p>
<p>Pero no toda la investigación reside en esta tecnología: se están realizando nuevos productos capaces de reconocer objetos reales e interactuar con ellos, como es el caso de la <em><a href="http://www.microsoft.com/surface/">Surface</a></em> de <em>Microsoft</em>, o dar un paso más allá en el reconocimiento de los movimientos de las personas.</p>
<p>En este sentido, la industria de los videojuegos está apostando de forma firme y con gran potencial para poder jugar sin necesidad de controles. En esta dirección, en junio de 2009 <em>Microsoft</em> presentó su apuesta a través del Proyecto <em><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Project_Natal">Natal</a></em>, un sistema basado en sensores y una cámara ubicados delante de la pantalla que es capaz de capturar los movimientos del usuario, creando un entorno 3D 100% immersivo que se aplicará a los contenidos que se desplieguen en su consola <em>XBox</em>.</p>
<p>Aunando el avanzado estado en que se encuentran las tecnologías asociadas al reconocimiento de voz, en este entorno se le pueden dar órdenes al personaje o avatar para ejecutar acciones o movimientos.</p>
<p>Esto marca el inicio de una carrera imparable hacia el futuro de los controles de los diferentes dispositivos y de las diferentes aplicaciones que se puedan crear, bien tengan fines lúdicos como los videojuegos o productivos de cara a las empresas.</p>
<p>Si analizamos las perspectivas que esto nos posibilita y añadimos un poco de aquella ciencia ficción de unas décadas atrás, no es nada extraño pensar en los controles gestionados gracias a la interacción cerebro-máquina, como es el caso de la empresa <em><a href="http://www.neurosky.com/">NeuroSky</a></em>, que ya dispone de unos cascos que son capaces de captar diferentes vibraciones emitidas por el cerebro para realizar acciones, transformando sensaciones en acciones, algo así como la capacidad de leer la mente y que, paradójicamente, ya hacía el famoso ordenador <em>Hall 9000</em> de la película &#8220;<em>2001: A space odissey</em>&#8220;, que era capaz de realizar acciones a partir de los estados de ánimo y pensamientos de los ocupantes de la nave espacial.</p>
<p>Todo ello nos lleva a pensar en un futuro entorno donde lo importante no serán los dispositivos únicamente, sino todo aquello que nos rodee y con lo que podamos interactuar sin necesidad de cargar con diferentes aparatos.</p>
<p><strong>Aquí y ahora</strong></p>
<p>Pero volviendo a una realidad más tangible y cotidiana, cada día vemos como miles de personas interactúan con diferentes dispositivos portátiles de diferentes compañías, formas, tamaños, funcionalidades, etc. Algunos, como los teléfonos móviles, han roto todas las barreras “previsibles” -que no imaginables- para convertirse en verdaderas oficinas móviles, generando un nuevo concepto formal a la hora de acceder y gestionar la información.</p>
<p>Uno de los principales elementos que está focalizando a los dispositivos móviles hacia estas nuevas cotas de portabilidad y gestión es el hecho de desplazar muchas de las aplicaciones hacia la “nube” (<em>cloud computing</em>), de forma que se pueden reducir ostensiblemente las necesidades tecnológicas básicas de los dispositivos, permitiendo trabajar en nuevo software más enfocado a la conectividad y el <em>workflow</em> propio de las acciones de gestión.</p>
<p>La idea no es nueva conceptualmente, pero lo es en la manera en cómo se está solucionando. Si hacemos uso de la memoria reciente es interesante recordar, no sin cierta nostalgia por el nuevo mundo de posibilidades que se nos abría, cómo los teléfonos móviles, pda’s, <em>Smartphones</em>, etc., se orientaban hacia una tecnología emergente que facilitaba el acceso a internet a velocidades hoy día irrisorias, pero que en su momento suponían una nueva vía de exploración. Nos referimos al protocolo wap.</p>
<p>La clave de que no tuviera el éxito esperado no fue otra que el cómo se representaba la información en los diferentes dispositivos. Recordemos que era textual, lo que entraba en contradicción con el uso de internet, ya gráfico e incluso por exceso (aunque eso es tema de reflexión para otra nota).</p>
<p>La experiencia de usuario ante una interfaz no gráfica, unido a unas posibilidades de desarrollo de aplicaciones más que limitada y una velocidad de acceso por evolucionar, son argumentos más que suficientes para abandonar esta tecnología. Esto nos lleva a pensar cómo un cambio de paradigma a “peor” puede hacer que un nuevo avance tecnológico se quede a las puertas del éxito sin conseguirlo. A eso lo podemos calificar de “fracaso previsible”.</p>
<p>Sin embargo, a día de hoy, el resurgir de los dispositivos móviles como teléfonos o <em>notebooks</em> es una realidad y es necesario pensar qué elementos están contribuyendo a ese éxito tan rotundo. Es evidente que los nuevos dispositivos han mejorado muchísimo sus prestaciones, minimizando el impacto del peso en muchos componentes, sin olvidar su rendimiento.</p>
<p>Pero una de las claves principales, al margen de la evolución tecnológica de chips y procesadores de alto rendimiento con bajos índices de consumo, es la relativa a los nuevos desarrollos establecidos en el diseño de nuevas interfaces de usuario mucho más intuitivas y enfocadas a la producción más allá del tradicional uso del ordenador, donde la existencia de todos los periféricos imaginables han estado relegando casi a un segundo plano el estudio y análisis de nuevos y mejorados controles.</p>
<p>En este sentido, vemos como en el mercado han ido apareciendo nuevos dispositivos pensados para mejorar los procesos de interacción sin tener que incrementar los tamaños ni pesos de los mismos, lo que supondría volver a caer en el temido “fracaso previsible”. Los usuarios de dispositivos móviles quieren que sean eso, móviles, no simplemente “portables”, que se puedan llevar encima sin gran esfuerzo ni bajo incomodidades extra.</p>
<p>La clave es, ¿cómo hacerlo posible para no depender de otros periféricos?</p>
<p>Bueno, aquí las leyes de mercado han ido marcando diferentes pautas, creando grupos de adeptos hacia diferentes tendencias. Buena nota de ello es la competencia existente entre los dispositivos como la <em>Blackberry</em> o los teléfonos <em>Nokia NSeries</em> y el <em>iPhone</em> o el <em>HTC G1</em>.</p>
<p>Los primeros incluyen un teclado incorporado, ya sea visible o escondido bajo una “segunda piel”, mientras que los segundos incluyen unas grandes pantallas táctiles basadas en tecnología <em>AM-OLED WXVGA</em>, que integran los controles principales como el teclado en la propia pantalla sin añadir ningún otro elemento complementario.</p>
<p>Más allá de las discusiones sobre las preferencias del usuario de cara a utilizar una u otra modalidad, lo cierto es que las posibilidades de las pantallas táctiles de los dispositivos obligan a diseñar interfaces de usuario más intuitivas y eficaces, lo que conlleva el desarrollo de nuevo software pensado para los nuevos modelos de interacción, mucho más complejos que la “simple” interacción táctil.</p>
<p>Pero no todas las evoluciones en diseños de interacción táctiles están centradas en los dispositivos móviles. La industria está cada vez más determinada en potenciar la tecnología táctil en nuestros ordenadores personales. Claro ejemplo de esta tendencia es la reciente aparición del sistema operativo <em><a href="http://www.microsoft.com/spain/windows/windows-7/whats-new.aspx">Windows 7</a></em>, el primero en ofrecer la funcionalidad <em><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Multi-touch">multi-touch</a></em>, o por ejemplo los productos lanzados al mercado por parte de <em>Hewlett-Packard</em> con sus ordenadores estrella basados en <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Resistive_touchscreen">tecnología táctil óptica</a>, que proporciona una gran mejora en la calidad de la imagen y un coste más bajo que las pantallas táctiles resistivas, utilizadas hasta el momento por un gran número de equipos.</p>
<p>Este último tipo de pantallas se ven afectadas en los procesos de interacción si están rayadas o tienen algún tipo de rasguño, dejando la zona afectada casi inoperativa. En cambio, las pantallas táctiles ópticas no se ven influenciadas por este tipo de inconvenientes, que quedan relegados a un plano simplemente estético.</p>
<p>Otra de las ventajas que supone la adopción de pantallas táctiles de nueva generación es que permiten realizar acciones naturales utilizando nuestros propios dedos o un apuntador (lápiz táctil), estableciendo incluso diferentes acciones en función del tipo de presión ejercida sobre la pantalla, y aquí radica uno de los retos que se plantea a los productores de software: crear aplicaciones pensadas para entornos táctiles. Esta cuestión encierra un bucle en el que la industria está inmersa. ¿Qué ha de ser primero, los equipos con tecnología táctil o las aplicaciones?</p>
<p>Mientras no madure el mercado de los equipos táctiles, la apuesta por crear aplicaciones para dichos entornos crece lentamente. Pero, por el contrario, si no se crean nuevas aplicaciones para equipos táctiles no se verá la necesidad del mercado. La problemática está ya planteada, ahora hay que ver cómo se comporta el mercado.</p>
<p>Con la aparición del primer sistema operativo con tecnología táctil, como hemos comentado anteriormente, no nos costaría imaginar un conjunto de aplicaciones basadas en tecnología táctil, donde el acceso a los contenidos, su manipulación y gestión sea más práctica, productiva e incluso más divertida utilizando el modo táctil.</p>
<p>Por ejemplo, las aplicaciones basadas en mapas (<em>Google Earth</em>, <em>Google Maps</em>, <em>Yahoo! Maps</em>, <em>Bing Maps</em>) son claros candidatos a ser gestionados mediante la tecnología táctil de forma mucho más natural incluso, lo mismo que ocurriría con programas de edición de imágenes o vídeo, gestión de escritorios (basta con ver las posibilidades que nos ofrece <em><a href="http://bumptop.com/">BumpTop</a></em>, un escritorio en 3D), administradores de ficheros, entornos para mundos virtuales en 3D, catálogos comerciales de todo tipo con sus carros de la compra (supermercados, tiendas de informática, de ropa, concesionarios de automóviles, etc.), e incluso los propios buscadores de internet (pensando especialmente en aquellos cuya gestión se realiza bajo una interfaz gráfica rica, como pueda ser el caso de <em><a href="http://search.spacetime.com/">SpaceTime 3D</a></em>, etc.</p>
<p>Todo ello es posible, simplemente es necesario pensar “<em>out of the box</em>” para crear nuevos modelos de interacción, donde un nuevo “periférico” (los dedos, o los gestos), plantea nuevas formas de interacción y, por consiguiente, nuevas maneras de pensar el software para que se adecue a éstas.</p>
<p>En los próximos años veremos cómo la tecnología táctil, gestual y biométrica nos rodeará mucho más de lo que imaginamos a día de hoy, es algo imparable, y nosotros, como gestores de la información, creadores de contenidos y expertos en el diseño de interfaces, debemos estar preparados.</p>
<div class="notas">
<p><strong>Algunos enlaces interesantes:</strong></p>
<p>8º Foro de Innovación: Tecnología táctil, posibilidades y experiencias. Oficina Abierta de Innovación de la UOC.<br />
<em><a href="http://www.innovauoc.org/foruminnovacio/es/2009/06/8-forum-innovacio-tecnologia-tactil-touchscreen">http://www.innovauoc.org/foruminnovacio/es/2009/06/8-forum-innovacio-tecnologia-tactil-touchscreen</a></em></p>
<p><strong>Buxton, Bill</strong>. &#8220;Multi-Touch Systems that I Have Known and Loved&#8221;.<br />
<em><a href="http://www.billbuxton.com/multitouchOverview.html">http://www.billbuxton.com/multitouchOverview.html</a></em></p>
<p><strong>Chamorro-Posada, P.; Martín-Gil, J.; Martín-Ramos, P.; Navas-Gracia, L.M.</strong> Fundamentos de la Tecnología OLED. Universidad de Valladolid, 2008.<br />
<em><a href="http://www.scribd.com/doc/13325893/Fundamentos-de-la-Tecnologia-OLED">http://www.scribd.com/doc/13325893/Fundamentos-de-la-Tecnologia-OLED</a><br />
</em></p>
<p><em>HP&#8217;s TouchSmart PCs.</em><br />
<em><a href="http://www.hp.com/latam/hogar/touchsmart/index.html">http://www.hp.com/latam/hogar/touchsmart/index.html</a></em></p>
<p><em>Natural User Interface</em><br />
<em><a href="http://natural-ui.com/">http://natural-ui.com/</a></em></p>
<p><em>NUI Group</em><br />
<em><a href="http://www.nuigroup.com/">http://www.nuigroup.com/</a></em></p>
<p>Tecnologías implicadas en el concepto de pantallas táctiles o <em>Touchscreen</em>.<br />
<em><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Touch_screens">http://en.wikipedia.org/wiki/Touch_screens</a></em>
</div>
<p><strong><a href="http://www.kronosdoc.com/gtbib/directorios/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=96">David Maniega-Legarda</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em>.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.thinkepi.net/interfaces-usuario-manana-hoy-dispositivos-moviles-acicate-necesario/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El vídeo en los cibermedios: algunas certezas y muchas dudas</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/el-video-en-los-cibermedios-algunas-certezas-y-muchas-dudas</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/el-video-en-los-cibermedios-algunas-certezas-y-muchas-dudas#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 24 Sep 2009 09:41:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pere Masip</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.thinkepi.net/?p=195</guid>
		<description><![CDATA[El año 2007 fue catalogado como el año del vídeo1. Ciertamente, por ese entonces, los principales cibermedios españoles, aprovechando la remodelación de sus sitios web, incorporaron progresivamente elementos multimedia, en particular vídeos. Dicho rediseño no se trató de un simple lavado de cara, sino que también permitió introducir cambios importantes en materia de contenidos. Además [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El año 2007 fue catalogado como el año del vídeo<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>. Ciertamente, por ese entonces, los principales cibermedios españoles, aprovechando la remodelación de sus sitios web, incorporaron progresivamente elementos multimedia, en particular vídeos. Dicho rediseño no se trató de un simple lavado de cara, sino que también permitió introducir cambios importantes en materia de contenidos. Además de dar mayor protagonismo a lo multimedia, se impulsó de forma decidida la participación de los lectores, vehiculando para ello distintas opciones y estrategias.</p>
<p>La multimedialidad es una de las características que definen el ciberperiodismo, junto con la hipertextualidad, la interactividad, la personalización de contenidos, la memoria y la actualización continua. Sin embargo, se puede poner en duda que los medios digitales hayan explotado realmente esta característica con la misma intensidad que lo ha hecho con otras, como la hipertextualidad o la actualización constante.</p>
<p>El uso del multimedia en los medios digitales no es en fenómeno nuevo, desde las primeras experiencias en la Red, se optó por incorporar elementos audiovisuales, aunque siempre con un carácter subsidiario al texto escrito. Por paralelismo con sus homólogos impresos, primeramente se incorporaron fotografías y, más tarde, de la mano especialmente del desarrollo de la tecnología <em>Flash</em>, apostaron decididamente por el uso de recursos informativos de carácter infográfico –convirtiendo los cibermedios españoles en referentes mundiales de la especialidad-; el vídeo, en cambio, siempre tuvo un carácter más testimonial.</p>
<p><strong>La apuesta por el vídeo</strong></p>
<p><strong>Guillermo López</strong><a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup> apunta tres razones primordiales para explicar el desarrollo del vídeo en internet: el desarrollo de nuevos sistemas de compresión de datos que permiten disminuir el peso de los archivos sin que ello incida sustancialmente en la calidad de la imagen, la progresiva generalización de las conexiones de banda ancha<a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup> y el abaratamiento de los costes de las tecnologías digitales.</p>
<p>Sin lugar a dudas, estos factores han incidido decididamente en el impulso de los contenidos videográficos en la Red, sin embargo, no son suficientes para explicar su adopción por parte de los cibermedios. Para ello, hay que tener en cuenta la difícil situación que vive el sector de los medios de comunicación.</p>
<p>Ante una coyuntura económica y financiera delicada, pero con una estructura empresarial propicia y unas tecnologías consolidadas, los editores han depositado sus esperanzas en la convergencia periodística<a name="v4"></a><sup><a href="#n4">4</a></sup>. Las empresas periodísticas tratan de sacar partido a la disolución de los límites tradicionales entre medios (prensa, radio, televisión, Internet, etc.) y la disminución de la distancia entre emisor y receptor. Dos circunstancias que hacen tambalear los cimientos de la profesión periodística, pero que son fuente de nuevas oportunidades.</p>
<p>Así las cosas, no han dudado en potenciar los mecanismos de participación e incorporar contenidos videográficos en búsqueda de lectores (léase visitas) que garanticen su supervivencia (y la de sus homónimos impresos) y rentabilidad<a name="v5"></a><sup><a href="#n5">5</a></sup>.</p>
<p>Los nuevos hábitos de consumo en la Red han incidido en la decisión de los cibermerdios de apostar por los contenidos audiovisuales. El 87% de los ciudadanos españoles accede a repositorios de vídeos, que ocupan el tercer puesto entre los webs más visitados<a name="v6"></a><sup><a href="#n6">6</a></sup>, especialmente entre los más jóvenes, que prefieren comunicarse a través de internet y ver vídeos por la Red que sentarse ante el televisor.</p>
<p>Esta decisión, sin embargo, presenta algunos interrogantes. Ciertamente, la descarga de contenidos audiovisuales se ha convertido en una de las actividades preferidas de los internautas. Sin embargo, esta actividad se focaliza especialmente entre los menores de 35 años y en contenidos de entretenimiento<a name="v7"></a><sup><a href="#n7">7</a></sup>. Los jóvenes, a su vez, no muestran especial interés por la información. Sólo un 13% de los menores de 25 años consume noticias en televisión y los que compran periódicos de información general no alcanzan el 7% (6,8%)<a name="v8"></a><sup><a href="#n8">8</a></sup>.</p>
<p>El consumo del vídeo informativo por internet exige, además, determinados requisitos que, de momento, no parecen estar suficientemente bien resueltos. A pesar de que la inclusión del vídeo como complemento a una noticia textual es percibida por los lectores como más atractiva, interesante, enriquecedora y su consumo resulta más satisfactorio, no es considerada como más adecuada si esta misma es abordada exclusivamente de forma escrita, ni ofrece mejores índices de comprensión<a name="v9"></a><sup><a href="#n9">9</a></sup>. En este sentido, estudios de <em>eyetracking</em><a name="v10"></a><sup><a href="#n10">10</a></sup> confirman que los usuarios se distraen más fácilmente viendo vídeos que leyendo.</p>
<p>Los hábitos y condiciones de visionado, entre otros factores, también inciden en el éxito o fracaso de la adopción del consumo de información audiovisual. El tiempo dedicado a la lectura de medios digitales es significativamente inferior al invertido en sus homónimos impresos. Así, mientras que el tiempo estimado para la lectura en papel es de 20 minutos –de ahí el nombre de la publicación-, en los cibermedios se sitúa entre 2 y 10 minutos, aunque la media está en torno a los 5 minutos<a name="v11"></a><sup><a href="#n11">11</a></sup>. Durante este tiempo el lector escanea el medio en busca de la información de su interés, que “picotea” a un nivel superficial y no duda en abandonar la lectura de una pieza si considera que ya dispone de suficiente información o decide que no satisface sus expectativas.</p>
<p>Este modo de actuación contrasta con las exigencias derivadas del consumo audiovisual. Los vídeos incluidos en los cibermedios presentan una duración media superior a los 3 minutos<a name="v12"></a><sup><a href="#n12">12</a></sup>, a los cuales hay que añadir el tiempo de descarga necesario, cada vez menor pero existente, además de la (habitualmente) obligatoria visualización de un <em>spot</em> que muchos medios añaden como antesala del vídeo.</p>
<p>Elementos todos ellos que dilatan el tiempo de espera necesario hasta la visualización del vídeo y que muchas veces acaban con la limitada paciencia del lector, que opta por interrumpir y abandonar la consulta del vídeo<a name="v13"></a><sup><a href="#n13">13</a></sup>. <strong>Steve Bennedik</strong>, de <em>Sky News</em>, apunta: en la Web la gente prefiere un vídeo de 40 segundos antes que uno de 2 minutos<a name="v14"></a><sup><a href="#n14">14</a></sup>.</p>
<p>También las condiciones de visionado inciden en el consumo. Además de tener en cuenta elementos como las dimensiones de la pantalla o la resolución, muy diferentes a las de la televisión, no pueden perderse de vista las circunstancias en la que se produce el consumo de los cibermedios. Más de la mitad de los internautas lo hacen en horas de trabajo<a name="v15"></a><sup><a href="#n15">15</a></sup>, que son también las franjas horarias en las que los periódicos digitales reciben mayor número de visitas<a name="v16"></a><sup><a href="#n16">16</a></sup>.</p>
<p><strong>Procedencia de los contenidos y temáticas</strong></p>
<p>Recientemente, <strong>Ramón Salaverría</strong><a name="v17"></a><sup><a href="#n17">17</a></sup> lamentaba que los medios digitales se dedicasen a regurgitar contenidos de segunda mano: primero los contenidos de sus hermanos mayores impresos, más tarde los teletipos de agencia con las <em>breaking news</em> y ahora enlaces de <em>Twitter</em>. Aunque <strong>Salaverría</strong> no menciona los contenidos audiovisuales, éstos podrían añadirse a esta práctica de <em>shovelware</em>.</p>
<p>Con algunas excepciones relevantes, los cibermedios han tendido fundamentalmente a clonar contenidos audiovisuales elaborados por proveedores externos. Sacando partido del carácter multimedia de la mayoría de grupos de comunicación, los principales abastecedores de vídeos han sido los propios canales de televisión de los respectivos grupos mediáticos. Esta práctica supone reproducir noticias ya existentes, sin ninguna reelaboración.</p>
<p>El ciberdiario es el gran beneficiado, al obtener material de calidad y a un coste prácticamente nulo. Uno de los ejemplos más evidentes de esta práctica lo encontramos en <em>El País.com</em>, con el uso sistemático de vídeos elaborados por los equipos informativos de <em>CNN+</em> y <em>Cuatro</em>.</p>
<p>Un grado de complejidad ligeramente superior se produce cuando los cibermedios editan de nuevo los materiales servidos por las otras plataformas para, en teoría, adaptarlos a los requisitos que exige del lenguaje audiovisual de la Red. Algunos medios, como el <em>3cat24</em>, también los reempaquetan para su difusión a través de dispositivos móviles.</p>
<p>Junto a las televisiones de los propios grupos mediáticos, el segundo gran proveedor de vídeos para los cibermedios españoles son las agencias. En 2008, el 24,12% de los vídeos publicados por <em>El País.com</em>, <em>Elmundo.es</em>, <em>Lavanguardia.es</em> y <em>Libertad Digital</em> procedían de agencias de noticias<a name="v18"></a><sup><a href="#n18">18</a></sup>. Aunque este porcentaje se eleva en torno el 80% si se tiene en cuenta que vídeos aparentemente producidos por el propio medio son en realidad imágenes de agencia.</p>
<p>Junto a los vídeos profesionales, cada vez adquieren mayor relevancia los generados y remitidos por la propia audiencia. Éstos, sin embargo, suelen tener una escasa repercusión informativa, aparecen relegados a posiciones secundarias y habitualmente desvinculados de los espacios que los medios destinan específicamente a las informaciones multimedia. Con todo, forman parte de una estrategia comercial que permite fidelizar lectores y ocasionalmente obtener exclusivas, que permiten generar un tráfico adicional a un coste nulo.</p>
<p>Finalmente (y significativamente), un último conjunto de contenidos son los producidos por los propios cibermedios. En la actualidad, estos vídeos tienen un papel residual. Aunque hay ejemplos interesantes, como <em>Lavanguardia.es</em> o los medios del grupo <em>Prensa Ibérica</em> (<em>Diari de Girona</em>, <em>Levante-emv.com</em>,…), hasta la fecha los vídeos producidos íntegramente por las redacciones digitales son una excepción. Por ahora, a las empresas periodísticas les resulta más económico y rápido recurrir a proveedores externos que invertir en producciones propias.</p>
<p>Las dudas que el vídeo informativo en internet despiertan en los propios medios no sólo se traducen en una escasa apuesta por la producción propia, que les permitiría no sólo mejorar su imagen sino también diferenciarse de la competencia. También se percibe en las temáticas tratadas y calidad de los productos, en los que se impone el material sometido a una escasa (y rápida) manipulación.</p>
<p>Aunque la mayoría de medios ofrecen un amplio abanico de vídeos de temáticas duras (<em>hard news</em>) (política, sociedad, internacional…), mayoritariamente producidos por agencias y televisiones, hay una creciente concesión a informaciones de temáticas más ligeras (<em>soft news</em>) que son las que realmente suscitan el interés (y las visitas) de la audiencia.</p>
<p>Así, es habitual que los cibermedios reproduzcan en espacios destacados los goles de la jornada, los tráilers de las novedades cinematográficas, las declaraciones más o menos intempestivas de algún político (que generen visitas y comentarios), los exabruptos de algún pseudofamoso u otras imágenes más o menos espectaculares, con limitado interés periodístico pero gran capacidad de generar debate (y visitas).</p>
<p>Los medios parecen haber sobrestimado el apetito de los usuarios por los contenidos informativos en vídeo. La audiencia todavía prefiere el texto, que le ofrece una visión rápida de la actualidad, y busca el vídeo para completar la palabra escrita. Con todo, no se puede caer en posturas reduccionistas y subestimar las oportunidades que el vídeo brinda a los cibermedios.</p>
<p>En este sentido, cabe subrayar el éxito de las iniciativas de vídeo bajo demanda, como las impulsadas por <em><a href="http://www.rtve.es">Rtve</a></em> o la <em><a href="http://www.3alacarta.cat">TV3</a></em>.</p>
<p>No existen datos públicos y fiables sobre la repercusión de la inclusión de contenidos multimedia en las cifras de audiencia, pero en conversaciones mantenidas con responsables de algunos cibermedios, éstos reconocen que los usuarios todavía prefieren la lectura de la noticia al visionado de un vídeo. Las excepciones las encontramos en los contenidos a los que nos referíamos más arriba -temáticas livianas y que puedan ser compartidas con los amigos-, lo que exige también a los medios ofrecer herramientas para su distribución viral. Un simple vistazo a los vídeos más vistos de las principales cabeceras españoles no ofrece dudas sobre lo que interesa: “<strong>Paz Vega</strong> desnuda su embarazo”, “Avatar, lo nuevo de <strong>James Cameron</strong>”, “Nunca he pagado por sexo”, “Un coche cae a la playa del Puerto Viejo de Algorta” o “El rey manda callar a <strong>Chávez</strong>”.</p>
<p>Los resultados observados no deberían sorprender, no hacen más que reflejar lo que se consume mayoritariamente en formato audiovisual, tanto en la televisión como en internet, y reproducir los esquemas de buena parte de los informativos televisivos. Debidamente maquillados y camuflados entre vídeos de noticias duras, en los cibermedios proliferan piezas de escaso o nulo contenido informativo, más próximas al entretenimiento que a la información.</p>
<p>En un panorama convulso como el actual, a los medios digitales se les exige, ahora más que nunca, una cuenta de resultados positiva, y contenidos como los mencionados atraen visitas y potenciales anunciantes. Así pues, la adopción del vídeo aparece como parte de una estrategia más amplia encaminada a hacer frente a la crisis. En la línea ya apuntada por algunos, para asegurar su supervivencia, los medios digitales deben convertirse no sólo en proveedores de información, sino también de entretenimiento y de servicios. Dos ámbitos en los que, sin lugar a dudas, el formato audiovisual permite su máximo desarrollo.</p>
<p>Esta estrategia encaminada a diversificar los cauces y mecanismos para atraer lectores y convertir a los cibermedios en empresas rentables es lógica y comprensible. Sin embargo, no debería producirse en detrimento de la calidad de la información. Algunos medios están realizando los primeros pasos en esta dirección. Se trata de medios que han apostado por la elaboración propia de vídeos de calidad, que incluyen reportajes y entrevistas a especialistas que tratan temas concretos de interés general (la crisis económica, la gripe A, etc.) o abordan temas de interés social y de proximidad. Estas estrategias suponen renegar del vídeo para los noticias de última hora, las <em>breaking news</em>, y centrar su uso para informaciones atemporales o de mayor recorrido, que demandan un tratamiento más pausado, exhaustivo y documentado.</p>
<p>En España, los medios que han apostado por este tipo de contenidos son todavía escasos y, en particular, de carácter regional, que son los que mejor pueden explotar los contenidos de proximidad. La apuesta no es sencilla. La incorporación de contenidos multimedia de producción propia no es barata. Producir un vídeo original de 3 minutos exige, cuanto menos, una dedicación media de entre 2 y 4 horas así como disponer de periodistas con nuevas habilidades capaces de llevarlo a cabo.</p>
<p>La apuesta por el vídeo informativo de producción propia de calidad se vislumbra como una medida de riesgo no apta para editores que deseen resultados inmediatos. Aunque a los medios que lo adopten les permitiría distinguirse abiertamente de la competencia y fidelizar su audiencia; su generalización contribuiría a regenerar la profesión periodística, tan denostada en los últimos años, y a recuperar la función social que se supone le corresponde al periodismo en las sociedades democráticas.</p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<div class="notas">
<p><a name="n1"></a><strong>1.</strong> <strong>Guallar, J.</strong> “Prensa digital en 2007” En. Baiget, T. (ed.) <em>Anuario Thinkepi, 2008</em>. Barcelona: El profesional de la información. pp. 102-108.</p>
<p><a name="n2"></a><strong>2.</strong> <strong>López, G.</strong> “La eclosión del vídeo como mecanismo de comunicación política en Internet”. En: <em>Congreso fundacional de la Asociación Española de Investigadores de la Comunicación</em>. Santiago de Compostela, 2008.</p>
<p><a name="n3"></a><strong>3.</strong> Según datos del último informe de <em>Telefónica</em> sobre la Sociedad  de la Información en España, el 44,6% de los hogares españoles cuentan con una conexión de alta velocidad (ADSL, cable, etc.). <em>La Sociedad de la información en España: 2008</em>. Telefónica. Disponible en:<br />
<em><a href="http://elibros.fundacion.telefonica.com/sie08/">http://elibros.fundacion.telefonica.com/sie08/</a></em></p>
<p><a name="n4"></a><strong>4.</strong> <strong>Micó, J.L.; Masip, P.; Barbosa, S.</strong> “Models of business convergence in the information industry: A mapping of cases in Brazil and Spain”. <em>Brazilian Journalism Research</em>, 2009, v. 5, n. 1, pp. 123-140.</p>
<p><a name="n5"></a><strong>5.</strong> <strong>Chainon, J.Y.</strong> “Newsroom Barometer 2008: main results, the integrated newsroom will be the norm”. <em>Editorsweblog.org</em>, 2008. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.editorsweblog.org/analysis/2008/05/1_newsroom_barometer_2008_main_results_t.php">http://www.editorsweblog.org/analysis/2008/05/1_newsroom_barometer_2008_main_results_t.php</a> </em></p>
<p><a name="n6"></a><strong>6.</strong> <em>Libro blanco de los contenidos digitales en España: 2008</em> (2008). Madrid: Red.es. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.ontsi.red.es/contenidos-digitales/articles/id/2662/libro-blanco-los-contenidos-digitales.html">http://www.ontsi.red.es/contenidos-digitales/articles/id/2662/libro-blanco-los-contenidos-digitales.html</a></em></p>
<p><a name="n7"></a><strong>7.</strong> AIMC (2008). Navegantes en la red: octubre-diciembre 2008. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.aimc.es/03internet/macro2008.pdf">http://www.aimc.es/03internet/macro2008.pdf</a></em></p>
<p><a name="n8"></a><strong>8. </strong>AEDE (2008) Libro blanco de la prensa diaria: 2009. Madrid: AEDE, p. 106.</p>
<p><a name="n9"></a><strong>9.</strong> <strong>Canavilhas, J.</strong> Webnoticia. Propuesta de modelo periodístico para la web. Covilhà: Livros LabCom, 2007. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.livroslabcom.ubi.pt/pdfs/canavilhas-webnoticia-final.pdf">http://www.livroslabcom.ubi.pt/pdfs/canavilhas-webnoticia-final.pdf</a></em></p>
<p><a name="n10"></a><strong>10.</strong> <strong>Lavrusik, V.</strong> “Getting in-line with online: Has local news video reached 2.0?”. 2009. Disponible en:<br />
<em><a href="http://lavrusik.com/wp-content/uploads/2009/08/Webthesis.pdf">http://lavrusik.com/wp-content/uploads/2009/08/Webthesis.pdf</a></em></p>
<p><a name="n11"></a><strong>11.</strong> <em>OJD Interactiva</em> (2009). Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.ojdinteractiva.es/alfabetico.php">http://www.ojdinteractiva.es/alfabetico.php</a></em></p>
<p><a name="n12"></a><strong>12.</strong> <strong>Dickinson, A.</strong> “Video Workload survey result”, 2008. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.andydickinson.net/2007/11/03/video-workload-survey-results/">http://www.andydickinson.net/2007/11/03/video-workload-survey-results/</a></em></p>
<p><a name="n13"></a><strong>13.</strong> <strong>Huang, A.H.</strong> “Effects of multimedia on document browsing and navigation: an exploratory empirical investigation”. <em>Information &#038; Management</em>, 2003, v. 41, pp. 189-198.</p>
<p><a name="n14"></a><strong>14.</strong> <strong>Thurman, N.; Lupton, B.</strong> “Convergence Calls:  Multimedia Storytelling at British News Websites”. <em>Convergence: The International Journal of Research into New Media Technologies</em>, 2009, v. 14, n. 4, pp. 439-455.</p>
<p><a name="n15"></a><strong>15.</strong> AIMC (2008). Navegantes en la red: octubre-diciembre 2008.</p>
<p><a name="n16"></a><strong>16.</strong> <em>OJD Interactiva</em> (2009).</p>
<p><a name="n17"></a><strong>17.</strong> <strong>Salaverría, R.</strong> “Periodismo de palimpsesto”. <em>E-periodistas</em>, 10 septiembre, 2009. Disponible en:<br />
<em><a href="http://e-periodistas.blogspot.com/2009/09/periodismo-de-palimpsesto.html">http://e-periodistas.blogspot.com/2009/09/periodismo-de-palimpsesto.html</a></em></p>
<p><a name="n18"></a><strong>18.</strong> <strong>Micó, J.L.; Masip, P.</strong> “Recursos multimedia en los cibermedios españoles”. Trípodos, 2008, n. 23, pp. 89-105. Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.raco.cat/index.php/Tripodos/article/view/118914/154118">http://www.raco.cat/index.php/Tripodos/article/view/118914/154118</a></em>
</div>
<p><strong><a href="http://www.directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=1653">Pere Masip</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.thinkepi.net/el-video-en-los-cibermedios-algunas-certezas-y-muchas-dudas/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Congresos españoles de biblioteconomía y documentación: de la inevitable fragmentación a la necesaria transversalidad</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/congresos-espanoles-de-biblioteconomia-y-documentacion-de-la-inevitable-fragmentacion-a-la-necesaria-transversalidad</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/congresos-espanoles-de-biblioteconomia-y-documentacion-de-la-inevitable-fragmentacion-a-la-necesaria-transversalidad#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 15 Sep 2009 11:28:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ernest Abadal y Tomàs Baiget</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.thinkepi.net/?p=177</guid>
		<description><![CDATA[1. Introducción
La fragmentación de las audiencias es el término más socorrido al que aluden los expertos para calificar la situación actual de proliferación de múltiples canales televisivos y, especialmente, del uso de internet como plataforma de distribución de contenidos audiovisuales.
Esta diversificación de públicos, no obstante, no es fenómeno exclusivo de los medios de comunicación, sino [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1. Introducción</strong></p>
<p>La fragmentación de las audiencias es el término más socorrido al que aluden los expertos para calificar la situación actual de proliferación de múltiples canales televisivos y, especialmente, del uso de internet como plataforma de distribución de contenidos audiovisuales.</p>
<p>Esta diversificación de públicos, no obstante, no es fenómeno exclusivo de los medios de comunicación, sino que también se produce en el arte, en los gustos cinematográficos, musicales, etc., con lo cual, podemos encontrar público para grupos y autores muy minoritarios. Y  una de las grandes aportaciones de la Red es permitir la creación de esos grupos singulares y poder invitar a todos los posibles interesados del planeta.</p>
<p>En Ciencia la situación no es distinta, y la investigación se ramifica y se especializa en asuntos más y más concretos. Biblioteconomía y Documentación es un buen ejemplo de la gran cantidad de nuevas facetas que tenemos que cubrir en la actualidad. Lógicamente todo eso tiene su reflejo en los medios de comunicación de la ciencia, ya sean revistas, listas de distribución de correo o congresos y, en relación a éstos, observamos como se celebra infinidad de ellos (reuniones, simposia, jornadas) para discutir temas cada vez más específicos.</p>
<p>El boom de los congresos de Biblioteconomía y Documentación en España se sitúa a mediados de los años 80. A partir de aquí se produce una fase de crecimiento y de diversificación que culmina a finales de los 90. Los primeros en aparecer fueron los congresos generalistas, impulsados por las asociaciones de profesionales: la <em>Asociación Andaluza de Bibliotecarios</em> en 1981, la refundada <em>Anabad</em> en 1983, <em>Socadi</em> conjuntamente con el <em>Cobdc</em>, también en 1983, <em>Fesabid</em> en 1984, etc. En ellos se tratan todas las temáticas y los asistentes tienen un perfil generalista.</p>
<p>A partir de aquí fueron apareciendo congresos dedicados a materias más concretas y específicas. Las primeras fueron las <em>Jornadas de Información y Documentación en Ciencias de la Salud</em>, celebradas en 1986. A partir de aquí la diversidad fue aumentando y actualmente existen en España más de una quincena de congresos con más de cuatro ediciones y que se mantienen con periodicidad anual o bienal (se pueden consultar en el anexo que incluimos al final del mensaje).</p>
<p>Es interesante recordar las preguntas que se hacía la profesión en 1998 en una editorial de la revista EPI<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>: &#8220;¿Qué conclusión podemos sacar de esta profusión de congresos? ¿Es algo positivo? ¿Son demasiados? [...]. </p>
<p>Un reciente debate en <em>IweTel</em> ha puesto de manifiesto que hay diversidad de opiniones sobre este tema.</p>
<p>Algunos piensan que sería preferible concentrar esfuerzos. Otros son partidarios de descentralizar o de fomentar la competitividad entre eventos. Las empresas del sector, en algunos casos exhaustas ante tanta feria, también han manifestado cuál es su postura. La pregunta sigue en el aire. Parece que nos hemos especializado en la organización de congresos, pues el comentario general es que todos pueden hacer gala de una excelente organización. [...] la percepción general es que al menos la mayoría son reflejo de una profesión cada vez con mayor nivel de cualificación&#8221;.</p>
<p><strong>2. ¿Qué cambios se han producido en estos años?</strong></p>
<p>A la vista de los datos anteriores, y después de un repaso a la oferta de congresos existente, queremos destacar la evolución que se ha seguido en este ámbito. Nos interesa destacar especialmente las cuestiones referidas a los contenidos (el proceso de diversificación temática y su relación la audiencia); también haremos referencia a otros aspectos (cambio de objetivos, participación de la audiencia, controles de calidad, etc.).</p>
<p><em>a) Diversificación temática</em></p>
<p>Como decíamos, hemos pasado del congreso generalista (<em>Fesabid</em>, <em>JCID</em>, <em>JAAB</em>, etc.) a tener reuniones científicas que agrupan a los bibliotecarios de ciencias de la Salud, de bibliotecas infantiles y escolares, biblioteca pública, bibliotecas universitarias (bajo el manto de los Workshops de <em>Rebiun</em>), docentes de ByD (<em>Edibcic</em>, <em>Ibersid</em>, <em>ISKO</em>, etc.) y otras más destinadas a temáticas emergentes y de actualidad (repositorios, usabilidad, etc.).</p>
<p>Por otro lado, también sorprende que algunas otras especialidades no dispongan de reuniones científicas. Se trata de los estudios bibliométricos (curiosamente una materia en la que en España existen varios grupos de investigación), de las bases de datos documentales, o de la gestión del conocimiento. En algunos casos se trata de especializaciones que disponen de congresos internacionales. En tecnologías de la información existían las <em>Jornadas de bibliotecas digitales</em>, <em>JBiDi</em> (5ª ed., Granada, septiembre  2005) y las <em>Jornadas de tratamiento y recuperación de información</em>,  <em>Jotri</em> (2ª ed., UC3 de Madrid, septiembre 2003), que en parte parecen haber sido absorbidas por las actividades de <em>Rebiun</em>.</p>
<p><em>b) Cambio de objetivos</em></p>
<p>Actualmente ya no se va a los congresos a informarse. Antes, muchos profesionales acudían a los mismos como única forma de estar al día y recoger información. Algunos, por ejemplo, íbamos a la <em>Online Information Conference</em> con una maleta vacía para traerla llena de folletos y libros, y luego organizábamos una reunión para contar lo que habíamos visto y aprendido.</p>
<p>Actualmente en la Web ya está todo tipo de información, y los congresos y ferias sirven sobre todo para hablar con la gente, hacer contactos, negociar contratos, solucionar problemas específicos y otras actividades que sólo pueden resolverse en persona. Es cierto que a veces aprendemos de experiencias o iniciativas que desconocíamos pero está claro que esta faceta ya no es tan prioritaria como antes.</p>
<p><em>c) Fragmentación de la audiencia</em></p>
<p>Leyendo que se ha pasado de los 1.600 a 700 inscritos en <em>Fesabid</em> alguien podría pensar que las asistencias están en claro descenso. En nuestra opinión, quizá la palabra más adecuada sea fragmentación. Está claro que difícilmente volveremos a ver congresos con asistencias masivas. Ahora bien, seguramente que el número global de personas que asisten a congresos en un año se mantiene y quizá además ha aumentado. Esta fragmentación se explica por los dos factores antes descritos. Por un lado, la diversificación de la oferta y, por otro lado, la pérdida de interés del público por los eventos de carácter más &#8220;informativo&#8221; y generalistas.</p>
<p><em>d) Incremento de la participación activa del público</em></p>
<p>A diferencia de los congresos en países avanzados, en especial en los EUA, en los congresos españoles cuesta que los asistentes sean participantes y cojan el micrófono para opinar o preguntar. En los últimos años la interacción público-ponentes ha mejorado mucho gracias a la tendencia —que se ha producido en todas partes, no sólo en España— de reducir el número de presentaciones (tan a menudo todavía leídas a la manera arcaica) y aumentar las mesas de debate. Los congresos sirven fundamentalmente para difundir información científica y técnica a los colegas, y la verdad es que sólo tienen verdadero sentido si se crea debate y se discute.</p>
<p><em>e) Mayores controles de calidad</em></p>
<p>Tal y como se indicaba en la editorial de EPI antes citada, las organizaciones cada vez tienen mayor experiencia en la preparación de los eventos, ayudadas en general por empresas especializadas. En este aspecto los congresos son impecables.</p>
<p><em>f) Repetición de contenidos</em></p>
<p>En cuanto a los contenidos, ya no existen congresos que no dispongan de comités científicos que revisen las propuestas que se van a presentar, lo cual ha redundado en una notable mejora de la calidad. Sin embargo, con tanto congreso observamos como se van repitiendo los mismos temas en muchos de ellos. No es que sea algo malo, pues como tienen lugar en ciudades distintas de esta forma más personas tienen acceso a información de primera mano por parte de los ponentes. Además, asistir a un discurso repetido sigue siendo útil para reflexionar y madurar las ideas. Pero cada vez que asistimos a uno no podemos esperar demasiadas novedades, como parece que uno podría suponer en un &#8220;congreso&#8221;.</p>
<p>En este sentido, quizá sea muy adecuado el nombre más modesto de &#8220;jornadas&#8221; que han adoptado la mayoría de nuestros eventos.</p>
<p>Un gran dilema para los organizadores se produce con las invitaciones de ponentes extranjeros. Un congreso que se precie (y disponga de presupuesto, claro) debe tenerlos, pero sabiendo que su relación eficacia/coste es bajísima: a los costes de viaje y dietas (y posiblemente, cachet) hay que añadir la traducción simultánea, pues nuestro nivel de inglés no es suficiente. Y luego resulta que el experto (&#8221;ese señor de fuera&#8221;) habla despacito y cuenta cuatro cuestiones básicas que fueron noticia hace tres o cuatro años, y por supuesto, ya publicadas en varias revistas.</p>
<p>Ya no se trata de una tolerable cuestión de eficacia/coste sino realmente de patetismo local al presenciar la sesión y constatar sibilinamente que casi nadie se ha enterado.</p>
<p><em>g) Presentaciones</em></p>
<p>Una cosa es saber una materia y otra saberla presentar, para lo cual se precisan dotes distintas. </p>
<p>Modernamente, gracias a las transparencias una gran mayoría de presentaciones son bastante aceptables, pero todavía cuesta que la gente asuma que una comunicación escrita para publicar en las actas tiene poco que ver con la misma comunicación para presentar oralmente, y que necesita tanta o más atención que la primera. Ahí es donde los comités científicos de las jornadas deberían trabajar más, revisando las transparencias, cosa que ya hemos visto hacer en algunos eventos internacionales.</p>
<p><em>h) Profesionales y académicos</em></p>
<p>Existen congresos en los que la presencia mayoritaria es de los profesionales y otros, menores en número, en los cuales predominan los académicos (p.e. <em>ISKO</em>, <em>Ibersid</em>, <em>Edibcic</em>, etc.). A veces se tiene la sensación de que trabajan en territorios separados y de que no existen puntos de encuentro para el debate conjunto o el intercambio de experiencias y conocimientos.</p>
<p><strong>3. El futuro</strong></p>
<p>A pesar de la necesaria e imparable diversidad temática, que es consecuencia del progreso académico de nuestra disciplina, es importante mantener unos ámbitos para la transversalidad, para poder discutir asuntos desde los distintos focos de interés.</p>
<p>Como dice <strong>Martínez</strong><a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup>: &#8220;la ciencia al modo industrial depende de amplios equipos multidisciplinares de científicos y de ordenadores. Además, se articula en complejas redes y proyectos de investigación en los que intervienen agentes muy diversos: ingenieros y técnicos, políticos, militares, analistas de mercados, empresarios, gestores, grupos de interés, etc.&#8221;.</p>
<p>En este contexto puede revigorizarse <em>Fesabid</em> y otros congresos generalistas organizados por las asociaciones y colegios más numerosos, y acabar de encontrar su sitio. Hace falta plantear temáticas con una orientación multidisciplinar que permitan reunir en un mismo entorno a especialistas de distinto signo que trabajen un mismo asunto con enfoques distintos.</p>
<p>Se tiene que procurar que en los foros no se reproduzcan los grupos separados de ciencias de la salud, de bibliotecas públicas, de Acceso abierto, de blogs, etc., sino que se sienten personas de distintas áreas en un mismo entorno. De esta forma se facilita que los asistentes, sean del ámbito que sean, alcen sus miras hacia otros ámbitos, con perspectiva y prospectiva, tratando de aprender de los vecinos.</p>
<p>Quizá un planteamiento así, que incluya todas las temáticas pero con un enfoque realmente transversal, no permita volver a reuniones tan multitudinarias como las de hace años pero puede completar el sentido de los congresos generalistas.</p>
<div class='notas'>
<strong>4. Notas</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1.</strong> Editorial. &#8220;Un otoño lleno de congresos&#8221;. <em>El profesional de la información</em>, 1998, vol. 7, n. 1-2, enero-febrero, p. 3.<br />
<a name="n2"></a><strong>2.</strong> Martínez, Luis-Javier. “La ciencia y nosotros”. <em>El profesional de la información</em>, 2009, septiembre-octubre, v. 18, n. 5, pp. 485-491.
</div>
<div class='notas'>
<strong>Anexo</strong></p>
<p>A partir del análisis de las principales reuniones científicas que se llevan a cabo en España podemos agrupar las afinidades temáticas más relevantes. Dentro de cada apartado las hemos ordenado por antigüedad. Se tiene que recordar que no es una lista exhaustiva.</p>
<p><strong>Generalistas</strong></p>
<p>- <em>Jornadas bibliotecarias de Andalucía</em>, <em>Asoc. Andaluza de Bibliotecarios</em> (15ª ed., Córdoba, octubre 2009)</p>
<p>- <em>Jornadas españolas de documentación, Fesabid</em> (12ª ed., Zaragoza, mayo 2009)</p>
<p>- <em>Jornades catalanes d’informació i documentació</em> (12ª ed., Barcelona, mayo 2010)</p>
<p>- <em>Jornadas de gestión de la información</em> (11ª ed. <em>Sedic</em>, Madrid, noviembre 2009)</p>
<p>- <em>Congreso de Anabad</em> (8ª ed., Madrid, febrero 2008)</p>
<p><strong>Académicos / universitarios</strong></p>
<p>- <em>Ibersid</em> (14ª ed., Univ. de Zaragoza, octubre 2009)</p>
<p>- <em>ISKO Capítulo Español</em> (9ª ed., Valencia, marzo 2009)</p>
<p>- <em>Calsi workshop</em> (8ª ed., Univ. Politécnica de Valencia, marzo 2009)</p>
<p>- <em>Edibcic, Encuentro ibérico de docentes e invest. en ByD</em> (4ª ed., Coimbra, nov. 2009)</p>
<p><strong>Bibliotecas universitarias</strong></p>
<p>- <em>Workshop Rebiun. Proyectos digitales</em> (9ª ed., <em>Rebiun</em>, Salamanca, octubre 2009)</p>
<p>- <em>Jornadas Crai</em> (7ª ed., <em>Rebiun</em>, Madrid, junio 2009)<br />
Conf. intl. brecha digital e inclusión social (2ª ed., Univ. Carlos III de Madrid, octubre 2009)</p>
<p>- <em>Jornada Rebiun de préstamo interbibliotecario</em> (1ª ed., Toledo, marzo 2009)</p>
<p>- <em>Jornadas universitarias de calidad y bibliotecas</em> (1ª ed., <em>Rebiun</em>, Huesca, junio 2008)</p>
<p><strong>Bibliotecas infantiles y escolares</strong></p>
<p>- <em>Jornadas de bibliotecas infantiles, juveniles y escolares</em> (17ª ed., <em>FGSR</em>, Salamanca, mayo 2009).</p>
<p>- <em>Jornades de biblioteques escolars</em> (4ª ed., <em>Cobdc</em>, Barcelona, febrero 2009)</p>
<p><strong>Biblioteca pública</strong></p>
<p>- <em>Congreso nacional de bibliotecas públicas</em> (4ª ed., A Coruña, septiembre 2008)</p>
<p>- <em>Congreso nacional de bibliotecas móviles</em> (4ª ed., León, octubre 2009)</p>
<p><strong>Ciencias de la Salud</strong></p>
<p>- <em>Jornadas de información y documentación en Ciencias de la Salud</em> (13ª ed., Oviedo, octubre 2009)</p>
<p><strong>Acceso abierto</strong></p>
<p>- <em>Jornadas OS-Repositorios</em> (4ª ed., UB, Barcelona, marzo 2010)</p>
<p><strong>Prospectiva tecnológica en ByD</strong></p>
<p>- <em>Intl. LIS-EPI Meeting</em> (4ª ed., Univ. Politécnica de Valencia, noviembre 2009)</p>
<p>Podríamos listar algunas reuniones más que tienen el mérito de haberse consolidado aunque en algunas ediciones parecen más un seminario que un congreso, como por ejemplo:</p>
<p>- <em>Usabilitat en sistemes d&#8217;informació</em> (5ª ed., <em>Cobdc</em>, Barcelona, noviembre 2008)</p>
<p>- <em>Jornada de documentació audiovisual</em> (5ª ed., <em>Cobdc</em>, Barcelona, mayo 2008, juntamente con Jornadas catalanas).</p>
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=41">Ernest Abadal</a></strong> y <strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=46">Tomàs Baiget</a></strong><br />
Miembros del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.thinkepi.net/congresos-espanoles-de-biblioteconomia-y-documentacion-de-la-inevitable-fragmentacion-a-la-necesaria-transversalidad/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Qué nos aportan las redes sociales?</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/%c2%bfque-nos-aportan-las-redes-sociales</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/%c2%bfque-nos-aportan-las-redes-sociales#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 04 Aug 2009 15:58:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafael Aleixandre-Benavent y Antonia Ferrer-Sapena</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.thinkepi.net/?p=169</guid>
		<description><![CDATA[La necesidad de relacionarse y el surgimiento de las redes sociales
El ser humano siempre ha sentido la necesidad natural de relacionarse y de comunicarse y así compartir experiencias y sentimientos y gozar de la compañía de otros. Por eso se dice que somos &#8220;seres sociales&#8221; y tendemos a formar comunidades y organizaciones sociales1. Hoy en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La necesidad de relacionarse y el surgimiento de las redes sociales</strong></p>
<p>El ser humano siempre ha sentido la necesidad natural de relacionarse y de comunicarse y así compartir experiencias y sentimientos y gozar de la compañía de otros. Por eso se dice que somos &#8220;seres sociales&#8221; y tendemos a formar comunidades y organizaciones sociales<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>. Hoy en día las posibilidades de relacionarse son mayores que antaño, gracias al desarrollo de numerosas aplicaciones en internet que facilitan la comunicación entre personas y el establecimiento de vínculos de diversos tipos (amistosos, afectivos, profesionales, científicos, etc.). Entre ellas deben destacarse las derivadas de la Web 2.0, como los blogs y las redes sociales (RS).</p>
<p>Su surgimiento y popularización ha generado una considerable expectación entre los internautas, muchos de ellos deseosos de que la Red ofreciera una mayor interacción y visualización de las relaciones que la que proporcionan el correo electrónico o las listas de distribución. Los nuevos medios llegan más lejos y les ofrecen simultáneamente comunicación, integración en comunidades y cooperación. Un número inicial de integrantes de la red social envía mensajes a otros (de quienes tienen su dirección de correo electrónico) invitándoles a unirse al sitio. Los recién llegados repiten el proceso, creciendo así el número de miembros y de enlaces.</p>
<p>Un recorrido por las actuales RS permite distinguir tres tipos de ellas: las destinadas al público en general (de ocio y lúdicas), las profesionales y las científicas.</p>
<p>Las RS más populares son las primeras, generalistas u horizontales, que se dirigen a todo tipo de usuario y no tienen una temática definida. Nacieron para poner en contacto a personas con gustos y aficiones similares. Así, <em>Facebook</em> nació como lugar de encuentro entre estudiantes de la Universidad Harvard y se fue abriendo a otros centros.</p>
<p>Actualmente se encuentra abierta a todo aquel que tenga un correo electrónico, siendo un lugar de encuentro entre &#8220;gente real&#8221;, aunque en los usuarios institucionales no se sabe bien quien hay detrás de esa institución o grupo. Esta es la red que cuenta con más adeptos y a ello contribuye el que ofrezca numerosas aplicaciones integradas de ocio, entretenimiento, juegos, etc. Muy similar fue el nacimiento de <em>MySpace</em>, donde se trataba de poner en contacto a usuarios con gustos similares, pudiendo compartir blogs, fotos, vídeos, música, etc. con el resto de la red de &#8220;amigos&#8221;.</p>
<p>De más reciente creación son las RS especializadas o verticales, con una temática definida para contactos entre el mundo de la empresa, como <em>Xing</em> y <em><a href="http://www.linkedin.com">Linkedin</a></em>, o para los científicos, como <em><a href="http://www.academia.edu">Academia</a></em> y <em><a href="https://www.researchgate.net">ResearchGATE</a></em>, entre otras.</p>
<p>Sin embargo, ¿estamos utilizando realmente cada una de estas redes con el propósito para el que fueron creadas?, ¿o estamos asistiendo a un <em>boom</em> consumista que nos conduce a querer estar presentes en todo lo novedoso que ofrece internet indiscriminadamente?</p>
<p>Esta diversidad y, en muchos casos, desconocimiento del conjunto de redes sociales creadas, hace que en ocasiones los usuarios se encuentren desorientados y, por el temor a perder posicionamiento, quieran estar presentes en todas ellas, sin tener en cuenta el fin con el que fueron creadas o sin una estrategia clara para su desarrollo en la Red.</p>
<p><strong>Miles de amigos y de falsos amigos</strong></p>
<p>Si observamos las redes generalistas veremos que, por ejemplo, en <em>Facebook</em> se mezclan fotos de amigos o de fiesta con aspectos profesionales. En esas redes es comúnmente utilizado el término &#8220;amigo&#8221; y resulta sorprendente el número de &#8220;amigos&#8221; que pueden tener alguno de sus componentes, que puede superar los 1.500, o incluso más. Esta cifra induce a pensar que tal vez se está trivializando el concepto de amigo en la Red. Un <a href="http://kk.org/ct2/2008/08/friendability.php">post</a> de <strong>Kevin Kelly</strong> señala que el concepto de amigo en las RS está adquiriendo una nueva acepción, ya que en teoría podemos llegar a ser &#8220;amigos&#8221; de 1.000 personas, cuando de esas mil en realidad quizá conocemos, en el mejor de los casos, a un 30%. Además, entre ellos no podemos diferenciar a los simplemente &#8220;conocidos&#8221; de los &#8220;amigos reales&#8221; y de los &#8220;auténticos amigos&#8221; (aquellos que harían cualquier cosa por ti).</p>
<p>En esta explosión de redes sociales parece necesario que todos debamos tener una colección de &#8220;amigos&#8221; a los que comunicar nuestros movimientos cotidianos de la vida personal. Sin embargo, no se entiende muy bien qué sentido tiene estar incluido en una extensa red de muchos componentes a la mayoría de los cuales no conocemos. Es cierto que establecemos relaciones, tenemos intercambios y algunos puntos en común, pero no solemos ser amigos -ni formamos comunidades- por el simple hecho de compartir algo.</p>
<p><strong>Lo profesional y lo personal</strong></p>
<p>En las redes generalistas podemos incluir amigos tanto de la vida personal como profesional, y en ocasiones entremezclamos ambas relaciones, de manera que muchos aspectos personales son difundidos entre todos los miembros de la red de (mil) amigos.</p>
<p>Sus miembros aportan un amplio abanico de experiencias extraprofesionales, hábitos diarios, sentimientos, emociones e intimidades de su vida privada que les interesan principalmente a sus más allegados o a aquellos que están interesados en el ocio o en aspectos íntimos de la vida de sus compañeros. Lo que se transmite en estas redes es la imagen pública que se quiere mantener ante todos y no una imagen diferenciada de cada uno, que es lo que se produce en un contacto directo y personal.</p>
<p>Por otra parte, estas redes generalistas pueden ser utilizadas por las empresas comerciales para introducir fácilmente publicidad sobre sus productos o servicios, tanto de forma directa mediante <em>banners</em>, como indirecta a través de la red de amigos establecida.</p>
<p>Si en estas redes generalistas intentamos mantener reflexivos debates sobre aspectos especializados de carácter profesional, ¿no estamos confundiendo el canal de comunicación y contaminando el contenido de la red social? Además, cabe preguntarse si son el foro adecuado donde publicar notas científicas o divulgativas que ya han sido publicadas en otros medios como las revistas o internet. Esta información suele llegar al usuario interesado a través de los distintos foros y sistemas de sindicación de contenidos, por lo que ¿no estamos duplicando la información, malgastando tiempo del usuario, incrementando los costes, derrochando ancho de banda y perturbando la ecología de la información?</p>
<p><strong>Saturación, redundancia y falta de relevancia</strong></p>
<p>El cambio de estilo que se produce -en el mejor de los casos- para adaptar las comunicaciones al foro donde van a ser publicadas, no implica un aporte mayor de información o un mensaje nuevo. Ante esta redundancia de información cabe preguntarse, por una parte, si vale la pena realizar tanto esfuerzo por parte de los editores y, por otra, si los usuarios están dispuestos a consultar cada uno de estos canales cuando las informaciones que aportan son similares.</p>
<p>En las búsquedas de información es fundamental lograr la máxima relevancia y pertinencia en los resultados. Sin embargo, en estos sistemas de comunicación corremos el peligro de encontrar información intrascendente y duplicada y, además, depositada sin categorizar, ordenar y organizar. Esta información no deseada es lo que siempre hemos llamado &#8220;ruido&#8221; en las búsquedas documentales. En unos momentos en que el tiempo es vital y prestar atención a algo o a alguien en concreto tiene mucho valor, nos estamos creando unas obligaciones que nos hacen consumir el escaso tiempo del que disponemos consultando o publicando en todos los foros de manera indiscriminada y en muchos casos en pro de una moda.</p>
<p><strong>Falta de tiempo</strong></p>
<p>Gracias a internet, la accesibilidad a la información ya no es un problema, pues una buena parte de ella está a nuestro alcance en un solo <em>click</em>. Sin embargo, asimilarla es prácticamente imposible, por lo que hemos pasado de una época en la que la información era lo que tenía valor, a otra donde el tiempo es un recurso tan escaso que lo importante es obtener la información relevante y lograr mantener la atención para enriquecer nuestro conocimiento, evidencia que <strong>Goldhaber</strong> denomina &#8220;economía de la atención&#8221;. A todo ello se une el hecho de que para leer todas estas experiencias y opiniones se requiere una gran cantidad de tiempo, muchas horas al día para atenderlas, y más si se quiere opinar, con el consiguiente peligro de dejar de lado el resto de actividades propias de la vida diaria.</p>
<p>La adicción a internet, considerada por algunos psiquiatras como una enfermedad mental similar al juego patológico, la adicción al tabaco, el alcoholismo o las compras compulsivas, contribuye a esta creciente obligación que se nos está imponiendo de que para estar a la moda hay que estar continuamente en comunicación con el resto de semejantes virtuales a través de la Red descuidando, en muchos casos, las relaciones personales y directas.</p>
<p><strong>Anarquía: nadie revisa ni modera</strong></p>
<p>Uno de los debates actuales que se plantea en este campo es si la participación en las redes de profesionales y de científicos debe ser moderada, o si es mejor permitir que cualquiera pueda manifestar su opinión libremente. Por otra parte, también se considera si deberían constituir un club de selectos o más bien un club en el que quepa cualquiera.</p>
<p>Las RS, la Web 2.0 o la Ciencia 2.0 aportan numerosas ventajas pues favorecen la mayor participación y aumentan el número de aportaciones, que anteriormente estaban en muchos casos limitadas por el espacio físico que tenía cada una de las revistas impresas. En algún caso también pueden contribuir a evitar, tal y como señalan algunos teóricos, el exagerado nepotismo de algunos editores de revistas<a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup>.</p>
<p>Según <strong>Codina</strong><a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup>, existen dos ideas que se pueden extrapolar de la Web 2.0 a la ciencia: la primera de ellas es que la ciencia es comunicación y, la segunda, que la ciencia es colaboración. Ambos aspectos se pueden mejorar con el uso de redes sociales y no constituyen un concepto nuevo en documentación, ya que se vienen conociendo desde hace décadas como &#8220;colegios invisibles&#8221;.</p>
<p><strong>La participación en las redes de científicos</strong></p>
<p>Otro debate en torno a las redes sociales de científicos es si realmente se plantean en su seno discusiones de interés para el avance de la ciencia, y si éstas dan lugar a artículos de nivel científico. Se han hecho varios intentos para abrir debates científicos a través de blogs de revistas, como es el caso de la revista <em>Nature</em>. Sin embargo, aunque las herramientas de la Web 2.0 permiten introducir comentarios y agilizar el debate, como anuncia <strong>Torres-Salinas</strong><a name="v4"></a><sup><a href="#n4">4</a></sup>, a la mayoría de investigadores no les gusta comunicar sus avances hasta que estos son publicados en revistas científicas.</p>
<p>Para determinar el grado de participación en este tipo de redes, nos detendremos en alguna de ellas, como <em>ResearchGATE</em>, formada por profesores e investigadores de distintos países. Esta red, al contrario de las generalistas, se encuentra organizada por áreas temáticas y subáreas. El grupo <em>Science&#038;Publication 2.0</em>, creado en abril del 2008, cuenta en agosto de 2009 con 935 miembros. </p>
<p>Durante el tiempo que lleva activo el grupo, sólo han participado 9 personas, que en total han enviado 27 mensajes sobre cinco temas de debate distintos. Estas aportaciones siguen el mismo patrón de participación (80%, 19%, 1%) que el existente en el resto de herramientas de la Red (listas de distribución, blogs, etc.), apreciándose más en este contexto el poder de los &#8220;influyentes&#8221;, o de los que intentan influir.</p>
<p>Aunque la participación en estos foros sea escasa, esta red, a diferencia de otras generalistas, permite introducir la propia bibliografía y los temas y proyectos de investigación. La ventaja de introducir este tipo de información en la aplicación es que posteriormente genera unos gráficos de la red de investigadores que se ajustan más a la realidad que los que se generan en las redes generalistas, donde se entremezclan los profesionales con los contactos personales.</p>
<p>Sin embargo, entre sus inconvenientes debe mencionarse que en esta red, al igual que en otras de propósito similar, para delimitar el perfil profesional debe incluirse tal cantidad de información a través de la cumplimentación de formularios, que requieren mucha dedicación y consumen mucho tiempo en unos momentos en los que los organismos públicos de investigación (<em>OPIs</em>) nos exigen cumplimentar numerosos formularios para el desarrollo de nuestras actividades (solicitud de proyectos con aplicaciones diferentes según el organismo, actualización de curriculums en distintos formatos y aplicaciones, acreditaciones, etc.).</p>
<p><strong>Conclusiones</strong></p>
<p>Creemos que la realidad de las RS no es lo que parece, que una buena parte es ficción y que todavía nos encontramos en una fase experimental en la que todo vale y en la que a menudo se mezcla lo profesional con lo personal, lo importante con irrelevante, lo fundamental con lo accesorio, y que es necesario un replanteamiento de los objetivos de las redes profesionales, so pena de perderse en una sobreabundancia de información sin interés, a veces incluso duplicada en distintos medios.</p>
<p>Sin embargo, aún es pronto para realizar un análisis detallado del comportamiento de las instituciones en las redes generalistas y si éstas deben encaminarse a redes especializadas. Tampoco se puede analizar el éxito de las redes especializadas donde la información nos puede aportar detalles más reales y exhaustivos de afinidades, grupos de amigos y/o investigadores, pero éstos no están dispuestos a alimentar estas redes de información que directamente no contribuyen a una acreditación o reconocimiento por las autoridades certificadoras de cada país.</p>
<div class="notas">
<strong>Referencias:</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1.</strong> <strong>Peset, Fernanda</strong>; <strong>Ferrer-Sapena, Antonia</strong>; <strong>Baiget, Tomàs</strong>. &#8220;Evolución social y networking en la comunidad biblio-documental&#8221;. <em>El profesional de la información</em>, 2008, nov.-dic., v. 17, n. 6, pp. 627-635.</p>
<p><a name="n2"></a><strong>2.</strong><em><a href="http://weblogs.madrimasd.org/tecnocidanos/archive/2006/12/18/55497.aspx">http://weblogs.madrimasd.org/tecnocidanos/archive/2006/12/18/55497.aspx</a></em></p>
<p><a name="n3"></a><strong>3.</strong><strong>Codina, Lluís</strong>. <em><a href="http://www.hipertext.net">Hypertext.net</a></em></p>
<p><a name="n4"></a><strong>4.</strong> <strong>Torres-Salinas, Daniel</strong>. &#8220;La edición y las revistas científicas ante la encrucijada 2.0&#8243;. <em>Anuario Thinkepi, EPI SCP</em>, pp. 71-74, 2009.</p>
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=554">Rafael Aleixandre-Benavent</a></strong> es miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.thinkepi.net/%c2%bfque-nos-aportan-las-redes-sociales/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>5</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Implicaciones éticas de la minería de datos</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/implicaciones-eticas-de-la-mineria-de-datos</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/implicaciones-eticas-de-la-mineria-de-datos#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 03 Aug 2009 08:11:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Franganillo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.thinkepi.net/?p=163</guid>
		<description><![CDATA[Discriminación
Ciertos expertos pueden describir la conducta de un conjunto de personas basándose en los registros digitales de lo que hacen. La descripción es detallada: qué hacen, qué compran, cómo trabajan, con quién se relacionan. Es la minería de datos, que suele usarse para discriminar en positivo: al saber, por ejemplo, qué hábitos de compra tiene [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Discriminación</strong></p>
<p>Ciertos expertos pueden describir la conducta de un conjunto de personas basándose en los registros digitales de lo que hacen. La descripción es detallada: qué hacen, qué compran, cómo trabajan, con quién se relacionan. Es la minería de datos, que suele usarse para discriminar en positivo: al saber, por ejemplo, qué hábitos de compra tiene un determinado colectivo, es posible orientarles más efectivamente una campaña publicitaria.</p>
<p>Pero también puede usarse para discriminar en negativo: el análisis del registro del correo electrónico de los empleados de una empresa permite identificar a quienes están alimentando redes informales y, en consecuencia, los directivos podrían cambiar la actitud hacia aquéllos.</p>
<p>Un estudio observa que quienes compran coches rojos en Francia son más propensos a incumplir el pago de los créditos (<strong>Chakrabarti</strong>, 2008): esto podría modificar las condiciones crediticias de quienes escogen el rojo para el coche. Suele clasificarse a las personas según estereotipos que se basan en correlaciones estadísticas, pero éstas implican los errores de toda generalización, y así pagan unos por otros.</p>
<p>Antes de ceder información personal, todos deberían saber para qué la usarán, pero esta cesión puede ser una condición ineludible para que un trámite prosiga su curso. Es evidente, por tanto, que la minería de datos necesita un código de ética.</p>
<p><strong>Propiedad</strong></p>
<p>Todo individuo es titular de los datos que le conciernen y le afectan personalmente: así lo establecen la <em>Directiva 95/46/CE del Parlamento Europeo y del Consejo</em> y la <em>Ley Orgánica 15/1999 de Protección de Datos de Carácter Persona</em>l. Pero estos datos no están en manos de la persona que los genera, sino que están en ficheros ajenos. Entonces, el individuo es dueño de algo que no controla y entonces ya no es tan dueño. Los dueños de estos datos pasan a ser quienes tienen capacidad tecnológica para recopilarlos y explotarlos.</p>
<p>Las empresas que aprovechan la información procedente de la minería de datos presuponen que el individuo les cede la información que generan con la tarjeta de crédito, el consumo telefónico, etc. Lo presuponen, puesto que dejan constancia escrita -aunque en letra pequeña- de que pueden hacer uso de esa información si el usuario no indica lo contrario. El usuario puede indicar lo contrario, efectivamente, pero para ello, en general, debe escribir una carta y enviarla por correo a la sede de la empresa y esto implica cultura, tiempo y gasto. El código de ética, queda visto una vez más, es necesario.</p>
<p><strong>Uso y abuso</strong></p>
<p>La vida cotidiana está digitalizada: cada clic en internet, cada llamada o cada mensaje de móvil, cada compra pagada con tarjeta, todo queda registrado en un sinfín de ficheros. Es un rastro digital que permite dibujar el perfil de las personas y saber qué compran, qué les gusta, con quién hablan o qué consultan en la red (<strong>Grau</strong>, 2009). Así, la actividad de miles y miles de personas, incluso millones, produce una masa inmensa de información valiosa que, mediante el adecuado procesamiento matemático, permite identificar costumbres y preferencias.</p>
<p>Y éstas permiten agrupar las personas según los rasgos que comparten. Al conocer los hábitos del conjunto es fácil suponer qué harán sus integrantes y deducir cómo se puede influir mediante políticas publicitarias, empresariales o de otro tipo que se dirijan específicamente a cada conjunto.</p>
<p>Tanta es esta información, tan valiosa y tan dispersa que ya hay especialistas en rastrear a gran escala las pistas que cada persona, quizá sin saberlo, deja registradas en una serie de gigantescos ficheros. Estos especialistas son matemáticos, programadores y expertos en explotación de datos, que con la ayuda de psicólogos, lingÃ¼istas y sociólogos, excavan montañas de datos para extraer el mineral de la información. La minería de datos es el proceso de analizar gran cantidad de datos para descubrir patrones de comportamiento.</p>
<p>Esta minería es de vasto alcance y ayuda a aumentar beneficios (en empresas, comercios, bancos, aseguradoras, etc.), mejorar el diagnóstico y la prevención de enfermedades (en epidemiología, genética, etc.) o velar por la seguridad (contra el terrorismo y el fraude). Los fines son lícitos, pero debe tenerse presente que el tratamiento de datos tiene implicaciones éticas cuando se trata de datos sobre personas.<br />
La recopilación de información personal es preocupante porque se realiza de forma deliberadamente silenciosa. Y el ser humano suele ignorar los peligros que no le son evidentes: cree tener su vida bajo control sin tener presente que personas ajenas a su entorno toman ciertas decisiones que le afectan, basándose en datos personales que no ha proporcionado de manera consciente o que creía olvidados o secretos (<strong>Garriga</strong>, 2004).</p>
<p>Objetos cotidianos como la tarjeta de crédito o la del supermercado generan una información valiosa que permite afinar las estrategias de marketing y hacerlas más efectivas que las tradicionales, porque ya se sabe qué compra y cuánto gasta un determinado conjunto de clientes. Los supermercados analizan las compras para detectar asociaciones entre los artículos. Los que se suelen comprar juntos, ¿deben estar próximos entre sí, para priorizar la comodidad del cliente, o separados, para prolongar su permanencia en el establecimiento e incitarlo así a que haga compras imprevistas?</p>
<p>La minería de datos revela cómo se puede influir sobre las personas y cómo se las puede manipular para obtener un beneficio que no suele ser mutuo, sino exclusivo de quien posee y explota esos datos.</p>
<p>Las empresas de telefonía móvil registran información valiosa sobre cada abonado: dónde está, adónde viaja, a quién llama, cuánto gasta. Pueden saber si un cliente es líder de un grupo social o si tiende más bien a quedarse al margen. Hasta pueden detectar clientes descontentos y hacerles llegar ofertas tentadoras para que renueven el contrato. La minería de datos debería servir para mejorar el servicio de todos los abonados, y no sólo para retener al descontento.</p>
<p>La campaña electoral de <strong>Barack Obama</strong> compró información sobre las inquietudes y los miedos de un numeroso grupo de ciudadanos cuyo denominador común era la indecisión. Examinar esta información les permitió agrupar la población en varias &#8220;tribus de valores&#8221; para hacer un ejercicio histórico de microtargeting político: los mensajes electoralistas fueron más efectivos porque iban dirigidos específicamente a los votantes indecisos (<strong>Baker</strong>, 2009a). Sin ánimo de poner en duda la honestidad de la política electoral estadounidense, es evidente que el objetivo de esta táctica tiene algo de manipulador.</p>
<p>La minería de datos permite hacer más productivos a los empleados a fuerza de controlar su actividad. En un ambicioso proyecto, la multinacional IBM ha analizado el comportamiento de cincuenta mil técnicos para extraer modelos matemáticos: se trataba de inventariar las habilidades de cada uno para averiguar matemáticamente el modo más rentable de utilizarlas (<strong>Baker</strong>, 2009b).</p>
<p>También permite detectar qué empleados buscan un ascenso o cambiar de empresa. Los registros del navegador de internet y del correo electrónico contienen los patrones de comunicación de cada trabajador, una información a la cual el jefe puede acceder.</p>
<p>¿Es aceptable que una empresa revise las comunicaciones de sus empleados? En 2007, el Tribunal Supremo dictó sentencia: los servicios que se ponen a disposición de los trabajadores merecen protección, pero los empresarios pueden rastrear mensajes e historiales si antes avisan de que las comunicaciones serán supervisadas (<em>Sahuquillo</em>, 2007).</p>
<p>Los expertos en explotación de datos pueden sumergirse en un océano de datos en busca de patrones que definan la conducta terrorista. Pero esa conducta es un misterio e incita a formular suposiciones y construir hipótesis, quizá inciertas, sobre qué constituye un movimiento sospechoso. La minería de datos no es entonces adecuada para descubrir comportamientos terroristas. Utilizarla en la seguridad nacional y en la aplicación de la ley sería contraproducente: supondría malgastar el dinero de los contribuyentes para vulnerar la privacidad e infringir las libertades civiles. Y la seguridad jamás debe convertirse en un pretexto para imponer vigilancia y recortar libertades.</p>
<p>Se necesitará entonces una profunda regulación para proteger los derechos y la identidad de las personas, y evitar entrar en una sociedad de la vigilancia que, a pesar del control, sea incapaz de mantenernos seguros.<br />
En internet, la minería de datos ayuda a mejorar la usabilidad de las sedes web mediante el análisis del proceder de los visitantes. Y también ha servido para mostrar que un web tan popular como <em>Facebook</em> es un sitio inseguro (<strong>Kelly</strong>, 2008). Esta red social ya acumula numerosas críticas sobre cómo maneja los datos de los usuarios, que se ven desprotegidos. La empresa de <strong>Mark Zuckerberg</strong> ha sido legalmente cuestionada porque retiene los datos de los usuarios que han solicitado darse de baja y no los protege como debe cuando los cede a terceros (<strong>Noain</strong>, 2009). Mientras no se resuelven estos problemas, los usuarios deben ser cautos al introducir sus datos en redes sociales: cuantos más datos faciliten, más expuestos estarán a usos que puedan atentar contra su privacidad.</p>
<p><strong>Acción y reacción</strong></p>
<p>Las personas no permanecen impasibles ante esta incómoda realidad. Y precisamente en internet, los buscadores afrontan esta situación constantemente: hay toda una industria dedicada a modificar las páginas web para mejorarles la posición en la lista de resultados porque una página pierde visibilidad si no tiene buena puntuación, y en un mundo saturado de mensajes la visibilidad es importante. Entonces, las personas usan los mecanismos de la minería de datos para manipular empresas cuyo funcionamiento está guiado por la misma minería de datos.</p>
<p>La minería de datos es útil y necesaria y las aplicaciones en astronomía y meteorología son ejemplos de cuánto nos pueden facilitar la vida cotidiana. Pero surge rápidamente el fantasma de la discriminación cuando esta minería se aplica a las personas y aporta argumentos, o sólo sospechas basadas en datos estadísticos, para denegar un crédito, para rechazar una solicitud, para identificar quién recibirá una oferta especial y quién deberá pagar el precio estándar.</p>
<p>Aunque no está en un vacío legal, la minería de datos necesita un código de ética porque la evidencia del día a día indica que no toda recopilación de datos se lleva a cabo con medios aceptables desde el punto de vista ético. Ni todo el uso de la información que se obtiene persigue sanos objetivos.</p>
<p>Considerando que la discriminación puede ser negativa, que puede carecer de ética e incluso que puede ser ilegal, ¿en qué circunstancias es lícito discriminar?</p>
<p>Todo apunta a que la legitimidad de la minería de datos depende de cómo se aplique. En medicina es lícito tener información sobre características raciales o sexuales si esta información queda restringida al uso médico, pero sería ilícito usar tales variables para analizar el comportamiento en la devolución de préstamos, por ejemplo.</p>
<p>Pero incluso cuando se excluye esta información sensible, hay cierto riesgo de que los modelos se construyan basándose en variables que equivalen a condición racial, religiosa o sexual. Un dato aparentemente inexpresivo como el código postal puede ser un factor de discriminación negativa si va asociado a una identidad étnica, como ocurre en algunos distritos de muchas ciudades.</p>
<p>Es difícil quedar fuera del radar. La vida moderna sólo es posible si se usan los instrumentos que para ella se proponen, y éstos permiten primero el rastreo y después la explotación de grandes conjuntos de datos personales. Estos instrumentos nos hacen la vida más fácil, más cómoda y más segura, pero tienen un precio: nos exponen a prácticas de dudosa ética que pueden hacernos perder parcelas de libertad y privacidad.</p>
<p>Para no perder libertad y privacidad, es necesario saber cómo se usará la información que generamos cotidianamente, cómo se protegerá su confidencialidad e integridad, qué consecuencias pueden derivarse y qué derecho tenemos a rectificar o incluso retirar la información que nos atañe. Todo debe explicarse en un lenguaje comprensible, y no en una jerga legal de letra pequeña. Y desde un principio, puesto que la minería de datos puede ir luego más allá de la finalidad para la cual se recopilaron los datos. La tenencia de estos datos no confiere el derecho a usarlos con objetivos distintos de los previstos de manera explícita.</p>
<p>Se puede cuestionar que circule tanta información personal. Ã‰sta es un patrimonio que reclama una protección especial puesto que la simple acumulación de datos puede volverse un acto especulativo, sobre todo cuando se poseen dispositivos técnicos para darles significado e interpretarlos, quizá incorrectamente. La significación de unos datos no proviene de la capacidad técnica para organizarlos, sino de la intencionalidad y, por tanto, de los prejuicios con que el profesional los gestiona. Cuando la información resultante es susceptible de un uso ilegítimo, surge la necesidad de marcar los límites de la actuación de las personas o instituciones responsables de manejar esos datos.</p>
<p><strong>Bibliografía</strong></p>
<div class="notas">
<br />
<strong>Baker, Stephen</strong>. &#8220;What data crunchers did for Obama&#8221;. <em>BusinessWeek</em>, 23 de enero, 2009a.<br />
<em><a href="http://businessweek.com/technology/content/jan2009/tc20090123_026100.htm">http://businessweek.com/technology/content/jan2009/tc20090123_026100.htm</a></em></p>
<p><strong>Baker, Stephen</strong>. &#8220;Data mining moves to human resources&#8221;. <em>BusinessWeek</em>, 12 de marzo, 2009b.<br />
<em><a href="http://businessweek.com/magazine/content/09_12/b4124046224092.htm">http://businessweek.com/magazine/content/09_12/b4124046224092.htm</a></em></p>
<p><strong>Chakrabarti, Soumen</strong> (et al.). Data mining. San Francisco: Morgan Kaufmann, 2008.</p>
<p><strong>Garriga, Ana</strong>. Tratamiento de datos personales y derechos fundamentales. Madrid: Dykinson, 2004.</p>
<p><strong>Grau, Abel</strong>. &#8220;Tus datos íntimos son una mina&#8221;. <em>El País</em>, 3 de junio de 2009.<br />
<em><a href="http://www.elpais.com/articulo/sociedad/cifras/anticipan/actos/elpepisoc/20090603elpepisoc_1/Tes">http://www.elpais.com/articulo/sociedad/cifras/anticipan/actos/elpepisoc/20090603elpepisoc_1/Tes</a></em></p>
<p><strong>Kelly, Spencer</strong>. &#8220;Identity &#8220;at risk&#8221; on Facebook&#8221;. <em>BBC News</em>, 1 de mayo, 2008.<br />
<em><a href="http://news.bbc.co.uk/2/hi/programmes/click_online/7375772.stm">http://news.bbc.co.uk/2/hi/programmes/click_online/7375772.stm</a></em></p>
<p><strong>Noain, Idoya</strong>. &#8220;Ultimátum de Canadá a Facebook para que garantice la intimidad&#8221;. <em>El Periódico de Catalunya</em>, 26 de julio, 2009.<br />
<em><a href="http://elperiodico.com/default.asp?idnoticia_PK=632529">http://elperiodico.com/default.asp?idnoticia_PK=632529</a></em></p>
<p><strong>Sahuquillo, María R.</strong> &#8220;Ordenadores sin secretos para el jefe&#8221;. <em>El País</em>, 4 de noviembre, 2007.<br />
<em><a href="http://elpais.com/articulo/sociedad/Ordenadores/secretos/jefe/elpepusoc/20071104elpepisoc_1/Tes">http://elpais.com/articulo/sociedad/Ordenadores/secretos/jefe/elpepusoc/20071104elpepisoc_1/Tes</a></em>
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=17">Jorge Franganillo</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.thinkepi.net/implicaciones-eticas-de-la-mineria-de-datos/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Leyendo (y gestionando) blogs desde el móvil</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/leyendo-gestionando-blogs-movil</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/leyendo-gestionando-blogs-movil#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 30 Jul 2009 06:29:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Natalia Arroyo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.thinkepi.net/?p=152</guid>
		<description><![CDATA[Últimamente ocupo una parte de mis espacios de espera (en la cola del banco y del supermercado o en el transporte público) leyendo las últimas noticias y mis blogs favoritos desde el móvil. Si hace unos años llevábamos bajo el brazo el periódico del día o un libro, ahora podemos además llevar en el bolsillo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Últimamente ocupo una parte de mis espacios de espera (en la cola del banco y del supermercado o en el transporte público) leyendo las últimas noticias y mis blogs favoritos desde el móvil. Si hace unos años llevábamos bajo el brazo el periódico del día o un libro, ahora podemos además llevar en el bolsillo del pantalón el equivalente a miles de bibliotecas, informativamente hablando.</p>
<p>Varios de los sitios web de noticias de los grandes medios de comunicación (CNN<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>, <em>The Wall Street Journal</em><a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup> o <em>El País</em><a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup>) pueden ser consultados desde un móvil, una pda o un <em>iPhone</em> simplemente con teclear la misma url que cuando accedemos desde un pc, gracias a la detección de dispositivos. Además, algunos de estos sitios<a name="v4"></a><sup><a href="#n4">4</a></sup> han desarrollado aplicaciones específicas para <em>iPhone</em> o pda que se instalan en el aparato y que proporcionan un acceso directo a las noticias del día.</p>
<p>Además de los medios tradicionales, en los últimos años hemos incorporado a nuestra rutina diaria la lectura de blogs como fuentes de información de actualidad, profesional y de ocio y son ya muchos los blogs sobre bibliotecas y centros de documentación mantenidos a nivel personal o institucional. Sin embargo, cuando intento acceder a mis blogs favoritos desde mi móvil me encuentro con que la mayor parte de ellos siguen mostrándose de la misma manera que en un pc, con las grandes dificultades que ello entraña para la lectura y la navegación desde la mayoría de las pequeñas pantallas. Las razones de ello residen, principalmente, en la ausencia de concienciación general por parte de la gran masa de <em>bloguers</em> (la larga cola) acerca de este tema y el hecho de que los grandes sitios gratuitos de alojamiento de blogs aún no hayan incorporado esas opciones.</p>
<p>Las soluciones al problema que plantea la lectura de blogs desde el móvil pueden darse tanto por parte del propio lector como del administrador del blog. Así, el lector puede acceder a los contenidos de la <em>blogosfera</em> de forma óptima desde un agregador en línea: <em>Google Reader</em><a name="v5"></a><sup><a href="#n5">5</a></sup> y <em>Bloglines</em><a name="v6"></a><sup><a href="#n6">6</a></sup>, por ejemplo, tienen varias versiones para distintos tipos de dispositivos móviles que se activan automáticamente al detectar el aparato desde el que se está accediendo. Sin embargo, siempre es necesario configurar previamente el agregador, añadiendo las suscripciones que nos interesan. A aquellos blogs que no tenemos configurados desde el agregador siempre podemos acceder desde el buscador de <em>Google</em> (con <em>Yahoo!</em> obtendremos el mismo resultado), que no sólo adapta los resultados de la búsqueda para ser vistos desde el móvil, sino también los contenidos a los que se llega desde el buscador<a name="v7"></a><sup><a href="#n7">7</a></sup>. </p>
<p><strong>Mi blog, accesible desde dispositivos móviles</strong></p>
<p>Si queremos hacer accesible a nuestros lectores nuestro blog desde dispositivos móviles debemos tener en cuenta algunos puntos. En primer lugar, debemos decidir para qué tipos de dispositivos queremos adaptar nuestro blog, puesto que la experiencia de usuario varía enormemente de unos a otros. No se trata de crear un nuevo blog (esto implicaría además mayor carga de trabajo en el mantenimiento), sino de hacer que los contenidos del nuestro puedan verse también desde otros dispositivos. Se trata del principio <em>One web</em>, propuesto por el <em>World Wide Web Consortium</em>, que defiende una misma información y servicios web, independientemente del aparato desde el que sean vistos, aunque la forma en que se representen no sea necesariamente la misma<a name="v8"></a><sup><a href="#n8">8</a></sup>.</p>
<p>El diseño es importante, puesto que de él depende la correcta visualización de los contenidos y una buena navegación<a name="v9"></a><sup><a href="#n9">9</a></sup>. Sin embargo, como ya veremos más adelante, podemos emplear soluciones que nos permitan olvidarnos de él. </p>
<p>Una vez que tengamos una versión móvil de nuestro blog, debemos facilitar a nuestros lectores, en la medida de lo posible, el acceso a ella. Lo óptimo es emplear sistemas de detección de dispositivos<a name="v10"></a><sup><a href="#n10">10</a></sup> en la página principal, de manera que al entrar en el blog con la misma url de siempre se detecte automáticamente que se está haciendo desde un dispositivo móvil (o un tipo concreto) y cambie la plantilla. Todo ello sin que el usuario perciba nada.</p>
<p>Enlazar la versión móvil desde nuestro blog puede resultar una opción que complique la navegación en algunos casos, ya que el lector tendrá que buscarla en una pantalla pequeña desde la que posiblemente no verá la página completa y en la que hay muchos más enlaces.</p>
<p>El administrador del blog se encuentra con varias medidas a adoptar en función principalmente del sistema de alojamiento y del software o servicio empleado para su mantenimiento. Así, aquellos que empleen <em>WordPress</em> encontrarán una fácil solución instalando alguno de los plugins existentes:</p>
<p>- <em>MobilePress</em><a name="v11"></a><sup><a href="#n11">11</a></sup> es un plugin gratuito desarrollado por la empresa <em>TinyImpact</em> que permite configurar cuándo queremos que se active automáticamente la versión móvil y para qué dispositivos o navegadores (<em>iPhone</em>, <em>OperaMini</em>, <em>Windows Mobile</em>, etc.), modificar las plantillas que incluye (como cualquier otra hoja de estilo) y crear otras nuevas, además de previsualizar el resultado final. Dos blogs que ya lo emplean son <em>Catorze.com</em> y <em>[bauen]</em><a name="v12"></a><sup><a href="#n12">12</a></sup>.</p>
<p>- <em>WordPress Mobile Edition</em><a name="v13"></a><sup><a href="#n13">13</a></sup>, muy similar al anterior, pues ofrece las mismas funciones básicas descritas para <em>MobilePress</em>.</p>
<p>- <em>dotMobi WordPress Mobile Pack</em><a name="v14"></a><sup><a href="#n14">14</a></sup>, de la compañía <em>dotMobi</em>, es una solución mucho más completa que las anteriores y que incluye, entre otras muchas opciones, un panel de administración para gestionar el blog desde un móvil y una aplicación para generar códigos QR bidimensionales, que luego se pondrán en el blog, desde los que llegar rápidamente a la versión móvil. </p>
<p>Para <em>MovableType</em> podemos emplear <em>Mid-Century Mobile</em><a name="v15"></a><sup><a href="#n15">15</a></sup>, un conjunto de plantillas que no incluyen detección de dispositivo sino que es necesario enlazar la versión móvil. <em>TypePad</em> entre sus <em>widgets</em> sólo nos ofrece <em>Mippin</em><a name="v16"></a><sup><a href="#n16">16</a></sup>, que consiste en un enlace que se añade a nuestro blog para que sea adaptado por el servicio gratuito <em>Mippin</em><a name="v17"></a><sup><a href="#n17">17</a></sup>.</p>
<p>Los servicios en línea para la creación de blogs, como <em>Blogger</em>, <em>La Coctelera</em> o <em>WordPress.com</em>, aún no han habilitado opciones para que los blogs que alojan puedan ser vistos cómodamente desde dispositivos móviles, aunque posiblemente en el futuro veamos cómo van apareciendo, de la misma forma que ha sucedido con otras funcionalidades que han sido incorporadas con el tiempo.</p>
<p>Los temas o diseños por defecto están siempre diseñados para pc, así que la única opción para usuarios con conocimientos menos avanzados es emplear alguno de los servicios gratuitos en línea existentes y luego enlazarlo.</p>
<p>Estos servicios lo que hacen es adaptar tu blog para ser visto desde un dispositivo móvil, proporcionando una url. Servicios específicos para blogs son <em>MoFuSe</em><a name="v18"></a><sup><a href="#n18">18</a></sup>, <em>Andanza</em><a name="v19"></a><sup><a href="#n19">19</a></sup> (también en español) o el ya mencionado <em>Mippin</em>. Si bien este sistema ofrece la ventaja de que los conocimientos necesarios y el esfuerzo realizado son mínimos, por otro lado obliga al lector a emplear una nueva url o a buscar el enlace en su sitio web.</p>
<p>Finalmente, siempre podemos crear nuestra propia hoja de estilo y añadir en la cabecera de nuestro blog unas cuantas líneas de código que detecten agentes móviles.</p>
<p><strong>Gestionar mi blog desde un dispositivo móvil</strong></p>
<p>La gestión y publicación en blogs desde dispositivos móviles es también una realidad: existen múltiples aplicaciones que podemos instalar en nuestro <em>Smartphone</em> o pda, como las aplicaciones para <em>iPhone</em> e <em>iTouch</em> de <em>WordPress</em> (hay que habilitar previamente la opción XML-RPC) y <em>TypePad</em><a name="v20"></a><sup><a href="#n20">20</a></sup>.</p>
<p><em>MovableType</em> lanzó <em>iMT<a name="v21"></a><sup><a href="#n21">21</a></sup></em>, un <em>plugin</em> que permite interactuar mejor con su panel de administración desde un <em>iPhone</em>. Desde <em>Blogger</em><a name="v22"></a><sup><a href="#n22">22</a></sup>, por ejemplo, podemos publicar texto y fotos en nuestro Weblog desde un móvil vía sms.</p>
<div class="notas">
<p><strong>Notas:</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1.</strong> <em><a href="http://cnnmobile.com/">http://cnnmobile.com/</a></em><br />
<br /><a name="n2"></a><strong>2.</strong> <em><a href="http://mobile2.wsj.com/device/index.php">http://mobile2.wsj.com/device/index.php</a></em><br />
<br /><a name="n3"></a><strong>3.</strong> <em>El País</em> desde pda y psp:<br />
<em><a href="http://pda.elpais.com/">http://pda.elpais.com/</a></em><br />
<em><a href="http://www.elpais.com/psp/">http://www.elpais.com/psp/</a></em><br />
<br /><a name="n4"></a><strong>4.</strong> Como <em>El País</em> o el <em>New York Times</em>:<br />
<em><a href="http://www.elpais.com/articulo/internet/ELPAIScom/lanza/aplicacion/nativa/iPhone/elpeputec/20090217elpepunet_4/Tes">http://www.elpais.com/articulo/internet/ELPAIScom/lanza/aplicacion/nativa/iPhone/elpeputec/20090217elpepunet_4/Tes</a></em><br />
<em><a href="http://www.nytimes.com/services/mobile/iphone.html">http://www.nytimes.com/services/mobile/iphone.html</a></em><br />
<br /><a name="n5"></a><strong>5.</strong> Versión para <em>iPhone</em> y para otros dispositivos móviles:<br />
<em><a href="http://www.google.com/reader/i/">http://www.google.com/reader/i/</a>><br />
</em><em><a href="http://www.google.com/reader/m/">http://www.google.com/reader/m/</a></em><br />
<br /><a name="n6"></a><strong>6.</strong> Versión para iPhone, clásica para móviles y beta para móviles:<br />
<em><a href="http://i.bloglines.com/">http://i.bloglines.com/</a></em><br />
<em><a href="http://www.bloglines.com/mobile">http://www.bloglines.com/mobile</a></em><br />
<em><a href="http://m.beta.bloglines.com/">http://m.beta.bloglines.com/</a></em><br />
<br /><a name="n7"></a><strong>7.</strong> Para comprobar cómo se comporta una página web al acceder a ella desde un aparato móvil podemos emplear la extensión de <em>Firefox</em> y otros navegadores <em>User Agent Switcher</em>:<br />
<em><a href="http://chrispederick.com/work/user-agent-switcher/">http://chrispederick.com/work/user-agent-switcher/</a></em><br />
<br /><a name="n8"></a><strong>8.</strong> <strong>Rabin, Jo; McCathieNevile, Charles</strong> (ed.). Mobile Web Best Practices 1.0. Basic Guidelines. W3C Recommendation, 29 de julio, 2008.<br />
<em><a href="http://www.w3.org/TR/mobile-bp">http://www.w3.org/TR/mobile-bp/</a></em><br />
<br /><a name="n9"></a><strong>9.</strong> <strong>Cameron Moll</strong> nos señala algunas pautas en su <em>Mobile web design: tips and techniques</em>. También podemos tomar alguna plantilla ya creada y emplearla como punto de partida.<br />
<em><a href="http://www.cameronmoll.com/archives/000577.html">http://www.cameronmoll.com/archives/000577.html</a></em><br />
<br /><a name="n10"></a><strong>10.</strong> <strong>Moll, Cameron</strong>. Mobile Web Design: A web standards approach for delivering content beyond the desktop, 2008. ISBN: 978-0615185910.<br />
<br /><a name="n11"></a><strong>11.</strong> <em><a href="http://mobilepress.co.za/">http://mobilepress.co.za/</a></em><br />
<br /><a name="n12"></a><strong>12.</strong> Versiones para móviles con <em>Mobile Press</em> de los blogs <em>Catorze.com</em> y <em>[bauen]</em>:<br />
<em><a href="http://www.catorze.com/?mobile">http://www.catorze.com/?mobile</a></em><br />
<em><a href="http://www.bauenblog.info/?mobile">http://www.bauenblog.info/?mobile</a></em><br />
<br /><a name="n13"></a><strong>13.</strong> <em><a href="http://wordpress.org/extend/plugins/wordpress-mobile-edition/">http://wordpress.org/extend/plugins/wordpress-mobile-edition/</a></em><br />
<br /><a name="n14"></a><strong>14.</strong> <em><a href="http://mobiforge.com/running/story/the-dotmobi-wordpress-mobile-pack">http://mobiforge.com/running/story/the-dotmobi-wordpress-mobile-pack</a></em><br />
<br /><a name="n15"></a><strong>15.</strong> <em><a href="http://plugins.movabletype.org/mid-century-mobile/">http://plugins.movabletype.org/mid-century-mobile/</a></em><br />
<br /><a name="n16"></a><strong>16.</strong> <em><a href="http://www.sixapart.com/typepad/widgets/publishing-tools/mippin_blog_mob.html">http://www.sixapart.com/typepad/widgets/publishing-tools/mippin_blog_mob.html</a></em><br />
<br /><a name="n17"></a><strong>17.</strong> <em><a href="http://mippin.com/">http://mippin.com/</a></em><br />
<br /><a name="n18"></a><strong>18.</strong> <em><a href="http://www.mofuse.com/">http://www.mofuse.com/</a></em><br />
<br /><a name="n19"></a><strong>19.</strong> <em><a href="http://andanza.com/index.htm?lang=es">http://andanza.com/index.htm?lang=es</a></em><br />
<br /><a name="n20"></a><strong>20.</strong> <em><a href="http://iphone.wordpress.org/">http://iphone.wordpress.org/</a></em> y<br />
<em><a href="http://www.typepad.com/features/blog-iphone.html">http://www.typepad.com/features/blog-iphone.html</a></em><br />
<br /><a name="n21"></a><strong>21.</strong> <em><a href="http://plugins.movabletype.org/imt/">http://plugins.movabletype.org/imt/</a></em><br />
<br /><a name="n22"></a><strong>22.</strong> <em><a href="http://www.blogger.com/mobile-start.g">http://www.blogger.com/mobile-start.g</a></em>
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=820">Natalia Arroyo</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.thinkepi.net/leyendo-gestionando-blogs-movil/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Ranking de universidades en la Unión Europea: aproximación multidimensional a una realidad compleja</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/ranking-de-universidades-en-la-union-europea</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/ranking-de-universidades-en-la-union-europea#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 28 Jul 2009 06:20:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Orduña-Malea</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.thinkepi.net/?p=142</guid>
		<description><![CDATA[1. LA COMPLEJIDAD DE LA UNIVERSIDAD
Tratar de describir las funciones de la Universidad del siglo XXI no es una tarea trivial, siendo necesaria una aproximación multidimensional para ello.
Actualmente, es comúnmente aceptada la teoría de las 3 misiones (o dimensiones) de la universidad: perpetuar el conocimiento actual (gracias a la docencia), crear nuevo conocimiento (a través [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1. LA COMPLEJIDAD DE LA UNIVERSIDAD</strong></p>
<p>Tratar de describir las funciones de la Universidad del siglo XXI no es una tarea trivial, siendo necesaria una aproximación multidimensional para ello.</p>
<p>Actualmente, es comúnmente aceptada la teoría de las 3 misiones (o dimensiones) de la universidad: perpetuar el conocimiento actual (gracias a la docencia), crear nuevo conocimiento (a través de la investigación) y servir conocimiento a la sociedad (mediante actividades de transferencia).  </p>
<p>Esta &#8220;tercera misión&#8221; aparece a principios de los años 80 del siglo pasado cuando las universidades comienzan a diseñarse en un mundo globalizado (<strong>Montesinos</strong>, 2008) y provoca, dada su dimensión social, empresarial y de innovación, un aumento tanto de la complejidad de la universidad como institución como el inicio de la mercantilización de las dos primeras misiones.</p>
<p>En este último sentido, algunas circunstancias como el crecimiento de la movilidad internacional de los estudiantes o las diversas acciones de acreditación y homologación (como las impulsadas por el Plan Bolonia), ayudan a colocar a la universidad en el mercado mundial. El propio portal de la <em>Unesco</em><a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup> es claro a este respecto: </p>
<p>- El comercio en la educación superior es un negocio de millones de dólares.<br />
- La capacidad del sector público no puede mantener el coste de una <em>World Class University</em> (WCU).<br />
- El desarrollo de las TIC y del <em>e-learning</em> provocan la creación de un mercado muy lucrativo.</p>
<p>Dado que la educación es un negocio de pingÃ¼es beneficios, la WTO comienza a considerar una serie de propuestas para incluirla dentro de sus competencias a través del <em>General Agreement on Trade in Services</em> (<em>Gats</em>)<a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup>, tras ser excluida en un primer momento<a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup>.</p>
<p>Aunque la necesidad de acuerdos comerciales en servicios siempre ha sido muy cuestionada (<strong>Siqueira</strong>, 2005), la comercialización de la educación universitaria, tanto si un país acoge la educación según los acuerdos del <em>Gats</em> o no, es un hecho y ha introducido, guste o no, casi definitivamente los valores de mercado en los campus universitarios (<strong>Altbach</strong>, 2006).</p>
<p><strong>2. HERRAMIENTAS DE INFORMACIÓN Y ELECCIÓN</strong></p>
<p>La creciente complejidad de la Universidad, acrecentada por su mercantilización, provoca que la información acerca del conocimiento gestionado por ésta (generado o consumido; científico, educativo o transferido) sea también más compleja, tanto de obtener como de contextualizar y redirigir (de forma gratuita o no) a sus diferentes usuarios de forma adecuada.</p>
<p>Los rankings de universidades, pese a las críticas que reciben por diversas razones -algunas de las cuales absolutamente legítimas-, aparecen como un instrumento (entre muchos otros) que proporciona información contextualizada a cada tipo de usuario.</p>
<p>Por tanto, los rankings deben ser vistos como herramientas de ayuda a la toma de decisiones, útiles para estudiantes (dónde cursar una determinada carrera), investigadores (dónde realizar estancias posdoctorales), agencias gubernamentales (qué universidades merecen ser financiadas en mayor medida y en qué área, en caso de ser esto lícitoâ€¦) o gestores universitarios (cómo diseñar o corregir sus diferentes estrategias académicas), entre otros.</p>
<p>Es fundamental destacar en este punto que los rankings deben ser siempre usados de forma complementaria, junto a otros productos de información, y no de forma exclusiva.</p>
<p>No obstante, más allá de las posiciones finales, el interés radica en los valores de los indicadores individuales. Por ello resulta fundamental que su construcción sea de naturaleza multidimensional, que implique una orientación más cercana al &#8220;<em>report card</em>&#8221; que a la &#8220;<em>league table</em>&#8220;.</p>
<p>La posibilidad de consulta e interpretación de diversos rankings universitarios, con sus diferentes indicadores y orientaciones, nos lleva a nuevas tareas de consultoría y asesoramiento a usuarios.</p>
<p><strong>3. RANKING UNIVERSITARIO EN LA UNIÓN EUROPEA</strong></p>
<p>Ante la situación descrita anteriormente, cabe preguntarse cuál es el papel de la Unión Europea respecto a los rankings como herramientas de información y comparación de universidades en un entorno globalizado, mercantilizado y complejo.</p>
<p>Desde que en 2003 apareciese el primer ranking universitario de cobertura mundial (<em>Arwu</em>)<a name="v4"></a><sup><a href="#n4">4</a></sup>, éste se ha convertido en una referencia, aunque no son pocas las críticas que recibe por su marcada orientación científica (dejando de lado al resto de misiones universitarias) y anglosajona.</p>
<p>Entre las voces críticas destaca especialmente la francesa, que tras protestar enérgicamente acerca del bajo rendimiento de sus universidades en este ranking (<strong>Harfi</strong>, 2007) ha creado el suyo propio, ya por su tercera edición<a name="v5"></a><sup><a href="#n5">5</a></sup>. No obstante, la calidad de éste es discutible al mostrar cinco universidades francesas en el Top 20 mundial<a name="v6"></a><sup><a href="#n6">6</a></sup>, lo que sólo puede provocar algunas sonrisas.</p>
<p>Pese a esto, las protestas francesas no quedan ahí; tanto el senado francés<a name="v7"></a><sup><a href="#n7">7</a></sup> como la propia ministra de educación, <strong>Valerie Pécresse</strong><a name="v8"></a><sup><a href="#n8">8</a></sup>, proponen en 2008 el desarrollo de un nuevo sistema de ranking aprovechando el período de presidencia europea de <strong>Sarkozy</strong>.</p>
<p>Las protestas tienen el efecto deseado<a name="v9"></a><sup><a href="#n9">9</a></sup> y la Comisión Europea, en respuesta a la &#8220;invitación&#8221; francesa, publica el pasado 28 de noviembre de 2008 el consiguiente <em>call for tenders</em> con el título &#8220;<em>Design and testing the feasibility of a multi-dimensional global University Ranking</em>&#8220;<a name="v10"></a><sup><a href="#n10">10</a></sup>.</p>
<p>El 3 de junio de 2009 se resuelve finalmente la convocatoria, resultando beneficiado el consorcio <em>Cherpa</em> (<em>Consortium for Higher Education and Research Performance Assessment</em>), compuesto por los siguientes miembros:</p>
<p>- <em>Centre for Higher Education Development</em> (<em>CHE</em>).<br />
- <em>Center for Higher Education Policy Studies</em> (<em>Cheps</em>).<br />
- <em>Centre for Science and Technology Studies</em> (<em>Cwts</em>).<br />
- <em>Incentim-Research division</em>.<br />
- <em>Observatoire des Sciences et des Techniques</em> (<em>OST</em>).<br />
- <em>European Federation of National Engineering Associations</em> (<em>Feani</em>).<br />
- <em>European Foundation for Management Development</em> (<em>Efmd</em>).</p>
<p>El proyecto, dotado de una suma de 1.1 millones de euros, está preparado para ser realizado en 2 fases (<strong>MacGregor</strong>, 2009):</p>
<p>- Diseño del ranking (mayo 2009 a diciembre 2009).<br />
- Testeo del ranking (enero 2010 a mayo 2011), a través de una muestra de 150 instituciones y enfocando el análisis en las áreas de ingeniería y negocios, donde al menos 6 instituciones pertenecerán a los 6 mayores estados miembros de la UE, de 1 a 3 de los 21 estados restantes, más 25 instituciones estadounidenses, 25 de Asia y 3 australianas.</p>
<p>Pese a que todavía existe poca información, las principales características de este proyecto son las siguientes<a name="v11"></a><sup><a href="#n11">11</a></sup>:</p>
<p>- Se tendrán en cuenta los contextos lingÃ¼ísticos, culturales y económicos de los sistemas educativos incluidos en el ranking.<br />
- Se compararán universidades similares en estructura y misión, de forma que el ranking se enlace con el proyecto de clasificación europea de instituciones (<em>U-map</em>)<a name="v12"></a><sup><a href="#n12">12</a></sup>, desarrollado actualmente por <em>Cheps</em>.<br />
- Se aplicará un enfoque a nivel de institución y de área temática.<br />
- Se tendrá en cuenta la primera misión (relativa a docencia). </p>
<p>Respecto a este último punto, cabe señalar que <strong>Odile Quintin</strong>, Directora General de la <em>Comisión Europea para la Educación</em> (<strong>Slattery</strong>, 2009), apunta que pese a que las universidades tienen un papel muy importante en investigación, también lo tienen en enseñanza y empleabilidad, por lo que el ranking debería medir estas dimensiones, no cubiertas por otros rankings. Así mismo, <strong>IJperen</strong> (2009) insta a la diversificación de las universidades en función de sus fortalezas, pues no todas las instituciones necesitan la misma mezcla entre educación e investigación.</p>
<p><strong>4. CONSIDERACIONES FINALES</strong></p>
<p>Pese a que todavía es pronto para predecir el éxito o no de <em>Cherpa</em>, se abren una serie de serios interrogantes al respecto que bien merecen debate y discusión:</p>
<p>- ¿Se ajusta el presupuesto fijado a este tipo de proyecto?<br />
- ¿Es equitativo el reparto de instituciones para la fase de testeo? ¿Qué criterios se han seguido?<br />
- ¿Hasta qué punto es necesario un proyecto financiado por la Unión Europea? ¿Será por ello más &#8220;justo&#8221; que los rankings creados por otras instituciones o existirá cierto favoritismo hacia las universidades europeas?<br />
- Puesto que muchos de los contextos culturales, promulgados por los Principios de Berlín, se encuentran precisamente en la tercera misión, ¿por qué se centra el interés en la docencia y no se habla en ningún momento de indicadores relativos a la transferencia?<br />
- Pese a la participación de <em>Cheps</em> en <em>Cherpa</em>, ¿existirá una adecuada correspondencia entre el ranking y <em>U-Map</em>?</p>
<p>No deben entenderse estas consideraciones como críticas a esta iniciativa, a la que deseo todo el éxito, en todo caso como dudas acerca del desarrollo de un proyecto financiado por la Unión Europea en el que las universidades, entre otros usuarios, tratarán de mirarse para, en función de su reflejo, tomar ciertas decisiones que conllevarán gastos importantes en sus presupuestos. Motivo suficiente pues como para prestarle al menos un mínimo de atención crítica.</p>
<div class="notas">
<p><strong>5. NOTAS</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1. </strong><em><a href="http://portal.unesco.org/education/es/">http://portal.unesco.org/education/es/</a></em><br />
<a name="n2"></a><strong>2. </strong><em><a href="http://www.gatswatch.org/index.html">http://www.gatswatch.org/index.html</a></em><br />
<a name="n3"></a><strong>3. </strong><em><a href="http://www.wto.org/english/tratop_e/serv_e/gatsqa_e.htm">http://www.wto.org/english/tratop_e/serv_e/gatsqa_e.htm</a></em><br />
<a name="n4"></a><strong>4. </strong><em><a href="http://arwu.org">http://arwu.org</a></em><br />
<a name="n5"></a><strong>5. </strong><em><a href="http://www.ensmp.fr/Actualites/PR/defclassementEMP.html">http://www.ensmp.fr/Actualites/PR/defclassementEMP.html</a></em><br />
<a name="n6"></a><strong>6. </strong><em><a href="http://rankingwatch.blogspot.com/2009/07/paris-rankings-are-out-lecole-des-mines.html">http://rankingwatch.blogspot.com/2009/07/paris-rankings-are-out-lecole-des-mines.html</a></em><br />
<a name="n7"></a><strong>7. </strong><em><a href="http://www.senat.fr/rap/r07-442/r07-442.html">http://www.senat.fr/rap/r07-442/r07-442.html</a></em><br />
<a name="n8"></a><strong>8. </strong><em><a href="http://www.euractiv.com/en/education/france-challenges-world-university-ranking/article-174324">http://www.euractiv.com/en/education/france-challenges-world-university-ranking/article-174324</a></em><br />
<a name="n9"></a><strong>9. </strong><em><a href="http://europa.eu/rapid/pressReleasesAction.do?reference=IP/08/1942&#038;format=HTML&#038;aged=0&#038;language=EN&#038;guiLanguage=en">http://europa.eu/rapid/pressReleasesAction.do?reference=IP/08/1942&#038;format=HTML&#038;aged=0&#038;language=EN&#038;guiLanguage=en</a></em><br />
<a name="n10"></a><strong>10. </strong><em><a href="http://ec.europa.eu/education/programmes/calls/3608/index_en.html">http://ec.europa.eu/education/programmes/calls/3608/index_en.html</a></em><br />
<a name="n11"></a><strong>11. </strong><em><a href="http://www.scienceguide.nl/article.asp?articleid=107347">http://www.scienceguide.nl/article.asp?articleid=107347</a></em><br />
<a name="n12"></a><strong>12. </strong><em><a href="http://www.u-map.eu">http://www.u-map.eu</a></em></p>
<p><strong>6. REFERENCIAS</strong></p>
<p><strong>Altbach, Philip G.</strong> International Higher Education: reflections on policy and practice. Massachusetts: Center for International Higher Education, 2006.</p>
<p><strong>Harfi, Mohamed; Mathieu, Claude</strong>. &#8220;Shanghai rankings and the international image of French Universities&#8221;. <em>IAU Horizons</em>, 2007 v. 13, n. 2-3, pp. 8.</p>
<p><strong>IJperen, Robin van</strong>. &#8220;Towards a multi-dimensional ranking: the view of the European Commission on transparency in missions and performances of higher education institutions&#8221;. En: <em>The fourth meeting of international Ranking Expert Group</em>, 14-16 June 2009 , Astana, Kazakhstan.</p>
<p><strong>MacGregor, Karen</strong>. &#8220;Brussels: Europe to launch new global rankings&#8221;. <em>University World News</em>, July, 22th 2009.<br />
<a href="http://www.universityworldnews.com/article.php?story=20090605131129195">http://www.universityworldnews.com/article.php?story=20090605131129195</a></p>
<p><strong>Montesinos, Patricio; Carot, José Miguel; Martínez, Juan-Miguel; Mora, Francisco</strong>. &#8220;Third mission ranking for World class universities: beyond teaching and research&#8221;. <em>Higher education in Europe</em>, 2008, v. 33, n. 2/3, pp. 259-271.</p>
<p><strong>Siqueira, Ãngela C. de</strong>. &#8220;The regulation of education through the WTO/GATS&#8221;. <em>Jceps</em>, v. 3, n. 1, 2005.<br />
<em><a href="http://www.jceps.com/index.php?pageID=article&#038;articleID=41">http://www.jceps.com/index.php?pageID=article&#038;articleID=41</a></em></p>
<p><strong>Slattery, Luke</strong>. &#8220;Europe to launch rival ranking index&#8221;. <em>The Australian higher education</em>, June 3rd, 2009.<br />
<em><a href="http://www.theaustralian.news.com.au/story/0,25197,25576903-12332,00.html">http://www.theaustralian.news.com.au/story/0,25197,25576903-12332,00.html</a></em>
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=1074">Enrique Orduña-Malea</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.thinkepi.net/ranking-de-universidades-en-la-union-europea/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Repositorios digitales: un concepto, múltiples visiones</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/repositorios-digitales-un-concepto-multiples-visiones</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/repositorios-digitales-un-concepto-multiples-visiones#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 29 Jun 2009 07:46:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adela Alòs-Moner</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.thinkepi.net/repositorios-digitales-un-concepto-multiples-visiones</guid>
		<description><![CDATA[¿Qué son los repositorios digitales?
Desde hace unos años los repositorios digitales se han convertido en un tema recurrente. Pero, ¿qué se entiende por &#8220;repositorio digital&#8221;?
Para empezar, podríamos decir que es una traducción literal -no muy acertada- de digital repositories; según comentó Eva Méndez, de la Universidad Carlos III, en las 11as. Jornadas de Fesabid, celebradas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>¿Qué son los repositorios digitales?</strong></p>
<p>Desde hace unos años los repositorios digitales se han convertido en un tema recurrente. Pero, ¿qué se entiende por &#8220;repositorio digital&#8221;?</p>
<p>Para empezar, podríamos decir que es una traducción literal -no muy acertada- de <em>digital repositories</em>; según comentó <strong>Eva Méndez</strong>, de la <em>Universidad Carlos III</em>, en las <em>11as. Jornadas de Fesabid</em>, celebradas en Zaragoza.</p>
<p>En cualquier caso, el concepto es muy amplio: cualquier contenido digital â€“una imagen, un documento <em>Word</em> o <em>Excel</em>, un documento digitalizado, un libro electrónico, una página html, etc.- forma parte del &#8220;repositorio digital&#8221; de la organización. Es decir, es un concepto que va mucho más allá de la digitalización de documentos.</p>
<p><strong>El crecimiento y el futuro del &#8220;universo digital&#8221;</strong></p>
<p>Según un estudio<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>, en 2007 el universo digital era de 282 exabytes; es decir, 282 mil millones de GB, y en 2011 será diez veces mayor. El mismo informe indica que en 2007, por primera vez, la cantidad de información creada ha superado a la disponible en sistemas de almacenamiento y concluye afirmando que no toda la información que se crea y se transmite se almacenará en 2011 y se estima que la mitad no tendrá almacenamiento permanente.</p>
<p>No hay suficiente consciencia de esta realidad, ni de la dura predicción que realizó <strong>Miquel Termens</strong>, de la <em>Universitat de Barcelona</em>, en las mismas Jornadas antes citadas, cuando manifestó que entre el 90% y 95% de lo que hoy se está digitalizando, se perderá.</p>
<p>Las preocupaciones, o los intereses, se centran en aspectos distintos, según la organización.</p>
<p><strong>Los repositorios digitales en las empresas</strong></p>
<p>En las empresas, los repositorios digitales abarcan desde los discos duros de almacenamiento de los documentos que se reciben o se generan, hasta las aplicaciones corporativas: ERPs, CRMs, gestores documentales, etc. Gestionar con eficiencia estos contenidos se convierte en un tema crucial para la propia supervivencia. Sus necesidades se centran en la localización rápida de los documentos que se necesitan para una auditoria o para la firma de un contrato, en el seguimiento comercial de las ofertas o en seguimiento de resultados. Es necesario resaltar la importancia de la confidencialidad y, en consecuencia, la necesaria gestión de los accesos.</p>
<p>¿Qué proyectos están llevando a cabo las empresas preocupadas por una correcta gestión de los repositorios digitales? Los proyectos tienen como objetivos de:</p>
<p>a) poder localizar con rapidez un determinado documento o información dentro de la misma empresa, para mejorar en eficiencia;<br />
b) simplificar los procesos, con la reducción de costes que conlleva  e<br />
c) identificar claramente los perfiles de las personas que pueden acceder a unos determinados contenidos.</p>
<p>Si bien son requerimientos comunes con otros entornos, en este caso los dos conceptos que aparecen con más fuerza son los de eficiencia y coste.  </p>
<p>Las soluciones varían bastante entre una empresa u otra, ya que los aspectos culturales y el liderazgo son dos elementos clave para llevar un proyecto de este tipo adelante.</p>
<p>En cualquier caso, es necesario elaborar un mapa de los distintos contenidos digitales ligados a los procesos de la organización.<br />
A partir del mapa es posible ordenar â€“o clasificar- los contenidos, establecer algún tipo de taxonomía corporativa o de cuadro de clasificación,  identificar perfiles de usuarios que agilicen las tareas de los informáticos cuando tienen que dar permisos de acceso y definir el ciclo de vida de los distintos contenidos digitales identificados.</p>
<p>Una solución de este tipo debe ir necesariamente ligada a una fuerte implicación de la dirección y a una formación del personal de la empresa.</p>
<p><strong>Los repositorios digitales en la Administración pública</strong></p>
<p>En la Administración pública, la preocupación se sitúa hoy en acelerar el cumplimiento de la <em>Ley 11/2007 de acceso electrónico de los ciudadanos a los servicios públicos</em><a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup>.</p>
<p>Esta Ley, que reconoce en su articulo 6 -entre los derechos de los ciudadanos- los de &#8220;conocer por medios electrónicos el estado de tramitación de los procedimientos en los que sean parte interesada&#8221; o a &#8220;obtener copias electrónicas de los documentos electrónicos que formen parte de procedimientos en los que tengan condición de interesado&#8221; y &#8220;a la conservación en formato electrónico por las Administraciones públicas de los documentos electrónicos que formen parte de un expediente&#8221;, se encuentra en una &#8220;cuenta atrás&#8221;, ya que debe aplicarse a partir del 31 de diciembre de 2009, aunque la misma ley indica que &#8220;en el ámbito de las Comunidades autónomasâ€¦ siempre que lo permitan sus disponibilidades presupuestarias&#8221;.</p>
<p>Las administraciones públicas se están planteando desde el acceso por los ciudadanos a documentos e informes, hasta la parte sin duda más compleja, el de la tramitación electrónica: ¿cómo está lo mío?</p>
<p>¿Cómo garantizar la autenticidad y fiabilidad del documento, cómo tener la seguridad de que no ha sido modificado? ¿Qué circuito debe seguir el documento y quién es el responsable de validar su autenticidad? ¿Cómo asegurar que, en caso de reclamación judicial, se podrá recuperar un &#8220;original&#8221; auténtico?</p>
<p>Afortunadamente, en muchas Administraciones públicas hay profesionales que han gestionado los archivos en lo que concierne a la documentación en papel. En numerosos casos, muchos de ellos están hoy teniendo un papel decisivo en la puesta en marcha de la e-administración y para adecuarse a la Ley.</p>
<p>Si hace unos diez años, con las primeras webs e intranets de las Administraciones ya se hablaba de &#8220;romper silos&#8221;; la <em>Ley 11/2007</em>obliga a ello ya que, en un mismo trámite, normalmente están implicadas varias áreas o departamentos. Los cambios son pues, en gran medida, también organizativos.</p>
<p>Muchas Administraciones han iniciado implementaciones de gestores documentales, pensando que era suficiente un software para la gestión de los expedientes electrónicos; después han tenido que replantearse los desarrollos realizados al constatar la importancia de aspectos conceptuales y de organización.</p>
<p>Aunque hay algunas diferencias en los proyectos que se están llevando a cabo en la Administración, éstos varían poco. Los que están dando mejores resultados son aquellos en los que el liderazgo del proyecto está en manos de organización o gerencia y donde trabajan en equipo los informáticos, archiveros y/o  documentalistas, según los casos.</p>
<p>La experiencia acumulada en la confección de cuadros de clasificación funcionales y en los calendarios de conservación y eliminación adquiere aquí una gran relevancia. A estos dos conceptos se añade el de los metadatos â€“descriptivos, administrativos, de preservación, etc.- indispensables si se implementa un gestor documental.</p>
<p>Hay mucho aún por hacer y queda un importante aspecto por resolver â€“el asociado a la seguridad, validez legal y a la recuperación rápida del expediente pertinente entre millones de contenidos-. Si bien este es un aspecto que, en otros países como Estados Unidos o Japón, ya han implementado en bancos, centros sanitarios y en algunas Administraciones públicas, su entrada en España es aún muy reciente y deberán pasar unos meses â€“o años- hasta que sean una realidad.</p>
<p><strong>Los repositorios digitales en las bibliotecas y centros de documentación</strong></p>
<p>Muchas bibliotecas y centros de documentación centran gran parte de su interés o preocupación en la digitalización de documentos: prensa local, grabados, incunables, etc.</p>
<p>Su objetivo es doble: preservar estos contenidos y facilitar su acceso. El uso de los metadatos â€“<em>Dublin Core</em>, <em>METS</em>, etc.- aparece aquí como una clara necesidad pero su aplicación, hoy por hoy, no está suficientemente clara. Por una parte, se ha tendido a solicitar en pliegos de concursos determinados formatos â€“ <em>METS</em> o <em>Premis</em>, por ejemplo, cuando el tema no es de formatos sino de políticas de preservación y de sostenibilidad de las mismas, en muchos casos no definidas.</p>
<p>Es en este ámbito de las bibliotecas y centros de documentación donde hay más riesgo para el mantenimiento y la sostenibilidad de los proyectos: dificultades de financiación, pérdida de personal especializado, etc.</p>
<p>Además de los sectores referidos, no podemos dejar de citar los Museos y Fundaciones. Muchos de ellos están llevando a cabo importante procesos de digitalización de sus fondos con el objetivo, sobretodo, de dar a conocer su patrimonio y, con ello, potenciar las visitas a su página web y a su centro por parte de residentes y turistas.</p>
<p>A modo de resumen, en todas las organizaciones es necesario:</p>
<p>- realizar una tarea previa de planificación que contemple el mantenimiento y la sostenibilidad de los repositorios digitales que se deben o se quieren conservar de forma permanente, con su dimensionamiento a medio-largo plazo. Ã‰stos forman parte de la memoria corporativa y contienen un conocimiento que debemos preservar para las generaciones futuras.<br />
- tener claramente definidos los contenidos digitales a eliminar por la complejidad y el coste que representa la migración de formatos en un futuro.<br />
- Entender que, más allá de las herramientas (ERPs, gestores documentales, etc.), es indispensable tener un sistema de gestión de los repositorios digitales sólido que englobe aspectos como una política definida, responsabilidades asignadas, calendarios de conservación y de eliminación y manuales de procedimientos.</p>
<div class="notas">
<p><strong>Notas:</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1</strong>. <em><a href="http://www.emc.com/collateral/analyst-reports/diverse-exploding-digital-universe.pdf">http://www.emc.com/collateral/analyst-reports/diverse-exploding-digital-universe.pdf</a></em></p>
<p><a name="n2"></a><strong>2</strong>. <em>Ley 11/2007, de 22 de junio, de acceso electrónico de los ciudadanos a los Servicios Públicos, BOE número 150 de 23/6/2007</em>.
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=43">Adela Alòs-Moner</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.thinkepi.net/repositorios-digitales-un-concepto-multiples-visiones/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Academia y Ciencia colectiva</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/academia-y-ciencia-colectiva</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/academia-y-ciencia-colectiva#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 25 Jun 2009 17:07:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis-Javier Martínez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.thinkepi.net/academia-y-ciencia-colectiva</guid>
		<description><![CDATA[Planteando la situación
De toda la información que se propaga y comparte culturalmente entre los homo sapiens, a través del lenguaje, llamamos ciencia al segmento que resulta más depurado y fiable como descripción de la realidad. Su estatus de discurso cualificado lo adquiere a través de métodos que han ido perfilándose gradualmente en el tiempo, desde [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Planteando la situación</strong></p>
<p>De toda la información que se propaga y comparte culturalmente entre los homo sapiens, a través del lenguaje, llamamos ciencia al segmento que resulta más depurado y fiable como descripción de la realidad. Su estatus de discurso cualificado lo adquiere a través de métodos que han ido perfilándose gradualmente en el tiempo, desde la AntigÃ¼edad. Así, entre los atributos que distinguen la información como científica están los de ser refutable, crítica, progresiva, experimental, predictiva, matematizable, etc. Pero hay consenso en que una de sus notas esenciales es la de generarse y validarse como conocimiento intersubjetivamente, a través de la comunicación científica, en el seno de comunidades de expertos regidas por reglas, instituciones y protocolos de interacción.</p>
<p>Por eso, el discurso científico no es independiente de los procedimientos técnicos para su construcción social, es decir, de los registros y las tecnologías de la información. La revolucionaria ciencia moderna, por ejemplo, se constituyó con la imprenta sobre la base de una república de las letras que dispuso de copias abundantes y asequibles del saber clásico, y donde sus miembros se relacionaban mediante libros, correspondencia y luego revistas (<strong>Eisenstein</strong>, 1979). La ciencia y el saber griegos prosperaron gracias a un eficiente sistema de escritura fonética que dinamizó la educación, el aprendizaje y la erudición (<strong>Solís y Sellés</strong>, 2007). Y así sucesivamente.</p>
<p>¿Qué ocurre, pues, si los medios de comunicación científica mutan de manera drástica?</p>
<p>Que cambia con efectos proporcionales el sistema de investigación y los resultados, los textos, discursos, contenidos científicos (<strong>Chemla</strong>, 2004).</p>
<p>Históricamente, los avances en la intercomunicación, en la proliferación de la información, han provocado importantes despegues de la ciencia.</p>
<p><strong>El nudo del presente</strong></p>
<p>Las actuales tecnologías informáticas y comunicativas (TIC) han modificado la manera en que el saber científico se registra, publica y utiliza (revistas electrónicas, bases de datos, repositorios, etc.). En general, los procesos de difusión y transmisión del conocimiento se han vuelto más ágiles. Pero la comunicación científica, además de (i) la difusión (contemporánea) y (ii) la transmisión (histórica) de la información, viene cumpliendo otras funciones: (iii) evaluación o justificación del conocimiento, (iv) construcción de consenso entre los expertos y (v) acreditación y reconocimiento de los investigadores. Estas últimas funciones apenas han cambiado hasta ahora con los nuevos formatos de publicación; se han ampliado las fronteras y la accesibilidad, pero subsiste el marco institucional de interacción de las comunidades científicas.</p>
<p>Sin embargo, cabe preguntarse si la aceleración del cambio tecnológico y las innovaciones más recientes, como las ciberinfraestructuras y plataformas <em>grid</em>, o la Web social, alteran y dinamizan la producción del conocimiento científico y afectan a la investigación hasta provocar cambios revolucionarios.</p>
<p>Las ciberinfraestructuras y plataformas de computación científica distribuida se despliegan en los terrenos clásicos de la <em>big science</em> y, en general, donde se emplean muchos datos y potencia de cálculo. Abarcan desde la captación de información observacional hasta el uso compartido de resultados factuales y textuales, pasando por el tratamiento, análisis y modelización computacional de los datos.</p>
<p>Son, pues, medios tecnológicos para la producción masiva y organizada de conocimiento. La aplicación de la Web 2.0 a la ciencia entraña a su vez que la información es generada y compartida de modo cooperativo mediante las TIC, y amplios grupos participan aportando contenidos, de manera ágil y poco controlada por normas, llevando el <em>Acceso abierto</em> hacia una construcción abierta de la ciencia, al estilo <em>wiki</em>.</p>
<p>Estos desarrollos están siendo descritos y/o debatidos de forma intensa. Por ejemplo, por parte de <strong>Cabezas</strong>, <strong>Torres</strong> y <strong>Delgado</strong> (2009), <strong>Codina</strong> (2009), <strong>Hey</strong> y <strong>Hey</strong> (2006), <strong>Hey</strong> y <strong>Trefethen</strong> (2005), <strong>Meyer</strong> y <strong>Shroeder</strong> (2009), <strong>Serrano</strong>, <strong>Orduña</strong> y <strong>Robles</strong> (2009), <strong>Shneiderman</strong> (2008), <strong>Torres</strong> (2009), <strong>Waldrop</strong> (2008a), o en varias contribuciones de un número de <em>Nature</em>, singularmente <strong>Waldrop</strong> (2008b).</p>
<p>¿Es coherente y compatible la ciencia académica con la investigación <em>grid</em> o con una interacción 2.0 a gran escala? ¿Cómo pueden repercutir estas innovaciones en la conformación del saber científico?</p>
<p>En principio, una mayor intercomunicación aumenta la productividad pero, ¿los cambios comunicativos alterarán las instituciones sociales de la ciencia clásica, o éstas tendrán mayor capacidad de supervivencia?</p>
<p><strong>Posibles conflictos y desenlaces</strong></p>
<p>La inspiración de las innovaciones comunicativas en la investigación procede tanto de la ética <em>hacker</em> del emprendedor solidario y altruista (<strong>Torres</strong>, 2009) como de la tecnociencia del complejo científico-industrial. No está claro qué implantación o éxito puedan alcanzar la e-ciencia o la ciencia 2.0, pero las novedades apuntan hacia una especie de &#8220;ciencia colectiva&#8221;, constituida a través de la contribución de muchos individuos. Si tales prácticas se consolidan, comportarán nuevas formas de sociabilidad científica, y por tanto la investigación tomará un carácter diferente. Sabemos que la ciencia se viene basando cada vez más en la cooperación, pero el surgimiento de una &#8220;ciencia colectiva&#8221; sería novedoso.</p>
<p>El movimiento hacia una ciencia colectiva supone que los protagonistas no son tanto los sujetos individuales, expertos investigadores asociados libremente, como un complejo sistema sociotécnico integrado por agentes humanos y plataformas tecnológicas. La ciencia siempre ha sido comunicativa, pero también individualista. La lucha por las prioridades y los reconocimientos ha formado parte de la historia e instituciones de la ciencia tanto como el espíritu de colaboración y la generosidad. Incluso, uno de los acicates del <em>Acceso abierto</em> es el deseo de alcanzar mayor visibilidad y repercusión.</p>
<p>Es frecuente la queja de que la ciencia está llegando tarde a la Web 2.0 porque en la Academia hay resistencias o inercias frente a los cambios auspiciados por las TIC (<strong>Butler</strong>, 2005; <strong>Cabezas</strong>, <strong>Torres</strong> y <strong>Delgado</strong>, 2009; <strong>Waldrop</strong>, 2008b).</p>
<p>Por más que acrecentar la intercomunicación haya sido una constante, las nuevas iniciativas (la ciencia colectiva) contravienen algunas reglas sociales e instituciones clásicas de la ciencia:</p>
<p>- La crítica y justificación del conocimiento, hasta ahora centrada en la revisión por pares, individuos concretos y responsables, se vería sustituida por sistemas de evaluación colectiva, caracterizados por la intervención de la comunidad de formas más difusas y tecnificadas.</p>
<p>- La autoridad de unos textos científicos estables y validados mediante cauces regulares y consenso de comunidades de expertos es cuestionada por el dinamismo y la espontaneidad de las aportaciones en la Red, que se teme podrían menoscabar la demarcación entre ciencia y no ciencia.</p>
<p>- Los marcos asociativos tradicionales (universidades, centros de investigación, sociedades científicas, revistas, etc.) se contraponen a nuevas instituciones de relación y diferentes reglas de interacción, más abiertas y globales, menos jerárquicas y endogámicas (redes sociales, comunidades virtuales, etc.).</p>
<p>- Los derechos morales de propiedad intelectual y autoría, impronta distintiva de la ciencia y del mundo moderno, tendrían que relajarse o diluirse en los nuevos escenarios donde el protagonismo individual cede terreno, hasta llegar al anonimato, ante el conocimiento compartido.</p>
<p>- La propiedad privada industrial de los resultados tecnocientíficos, aunque escapa al investigador individual para ser corporativa, constituye una resistencia peculiar a la colectivización, en tanto la explotación comercial exclusiva ofrezca ventajas egoístas frente al altruismo cooperativo (procomún).</p>
<p>- Los sistemas de acreditación, prioridad, reconocimiento y meritocracia académicos quedan en cuestión o son un foco de oposición a las innovaciones en la construcción social de la ciencia, que a pesar de su tradicional carácter comunicativo, siempre se basó en el protagonismo personal de los científicos.</p>
<p>- Incluso el análisis métrico de la relevancia o impacto de la investigación, tan popular y conveniente para la gestión y explotación de la investigación, es difícil de trasladar a un escenario de wikiciencia sin importantes cambios o nuevas técnicas y concepciones.</p>
<p>- El juego de tendencias de signo contrario, cambio y resistencia, y la efervescencia de múltiples sistemas tecnológicos, provocan un acentuado polimorfismo en la comunicación científica y en la elaboración de la ciencia, donde reina la diversidad y, en buena medida, los conflictos.</p>
<p>- La mediación en contenidos propia de los profesionales de la información se torna incierta ante la preponderancia de la mediación computacional y la multiplicidad, fragmentación y especialización de los contenedores, aunque tiene su oportunidad en el cuidado (<em>curation</em>) de datos y textos.</p>
<p>El mundo de la Academia y de la ciencia clásica ha estado asociado al &#8220;ideal del sujeto&#8221;, propio de la Modernidad, que favorece las nociones de autoría, excelencia y creatividad personales, propiedad privada intelectual, etc., valores vinculados también a la ética protestante del éxito en la vida. Las normas e instituciones científicas han sido consonantes con esta cultura: la ciencia se ha construido en una comunidad de individuos libres y autónomos que buscan el reconocimiento de los demás y no sólo el bien común.</p>
<p>En la era de la información industrializada, sin embargo, con el ocaso del sujeto moderno, el logro intelectual personal cede el paso a una inteligencia colectiva edificada sobre la estructura de potentes TIC. Aunque en contra de valores y reglas clásicas del individualismo moderno, sobre el sustrato y fermento tecnológico crece a pesar de todo el <em>crowdsourcing</em>, la ciencia colectiva, de estirpe <em>hacker</em> o tecnocientífica. La información se sigue depurando para ser cualificadamente científica, pero como parte de una inteligencia general de la especie cada vez más global, externalizada, distribuida, reticular, neurodigital, &#8220;ciborg&#8221;. La ciencia aparece no como el patrimonio de una república de sabios, sino como la parte más evolucionada de una inteligencia de enjambre.</p>
<div class="notas">
<p><strong>Referencias:</strong></p>
<p><strong>Butler, D.</strong> &#8220;Science in the web age: joint efforts&#8221;. <em>Nature</em>, 2005, v. 438, n. 7068, pp. 548â€“549.</p>
<p><strong>Cabezas-Clavijo, Ã.</strong>; <strong>Torres-Salinas, D.</strong>; <strong>Delgado-López-Cózar, E.</strong> &#8220;Ciencia 2.0: Herramientas e implicaciones para la actividad investigadora&#8221;. <em>El Profesional de la Información</em>, 2009, v. 18, n. 1, pp. 72-79.</p>
<p><strong>Chemla, K.</strong> History of science, history of text. Dordrecht, The Netherlands: Springer, 2004.</p>
<p><strong>Codina, Ll.</strong> &#8220;Ciencia 2.0: Redes sociales y aplicaciones en línea para académicos&#8221;. <em>Hipertext.net</em>, 2009, n. 7.<br />
http://www.hypertext.net</p>
<p><strong>Eisenstein, E.</strong> The printing press as an agent of change: communications and cultural transformations in early modern Europe. Cambridge: Cambridge University Press, 1979.</p>
<p><strong>Hey, T.</strong>; <strong>Hey, J.</strong> &#8220;e-Science and its implications for the library community&#8221;. <em>Library High Tech</em>, 2006, v. 24, n. 4, pp. 515-528.</p>
<p><strong>Hey, T.</strong>; <strong>Trefethen, A.E.</strong> &#8220;Cyberinfrastructure for e-Science&#8221;. <em>Science</em>, 2005, v. 308, n. 5723, pp. 817-821.</p>
<p><strong>Meyer, E.T.</strong>; <strong>Schroeder, R.</strong> &#8220;Untangling the web of e-Research: Towards a sociology of online knowledge&#8221;. <em>Journal of Informetrics</em>, 2009, v. 3, n. 3, pp. 246-260.</p>
<p><strong>Shneiderman, B. </strong>&#8220;Science 2.0&#8243;. <em>Science</em>, 2008, v. 319, n. 5868, pp. 1349-1350.</p>
<p><strong>Serrano-Cobos, J.</strong>; <strong>Orduña-Malea, E.</strong>; <strong>Robles-Cepero, D.</strong> &#8220;El profesional de la información ante la colaboración científica y la ciencia 2.0&#8243;. <em>Anuario ThinkEPI 2009</em>, pp. 141-144.</p>
<p><strong>Solís, C.</strong>; <strong>Sellés, M.</strong> Historia de la ciencia. Madrid: Espasa, 2007.</p>
<p><strong>Torres-Salinas, D.</strong> &#8220;La edición y las revistas científicas ante la encrucijada 2.0&#8243;. <em>Anuario ThinkEPI 2009</em>, pp. 71-74.</p>
<p><strong>Waldrop, M.M.</strong> &#8220;Science 2.0&#8243;. <em>Scientific American</em>, 2008a, v. 298, n. 5, pp. 68-73.</p>
<p><strong>Waldrop, M.M.</strong> &#8220;Big Data: Wikiomics&#8221;. <em>Nature</em>, 2008b, v. 455, n. 7209, pp. 22-25.</p>
</div>
<p><strong>Luis-Javier Martínez</strong><br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.thinkepi.net/academia-y-ciencia-colectiva/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El debate de la formación universitaria en ByD: más allá de Bolonia</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/el-debate-de-la-formacion-universitaria-en-byd-mas-alla-de-bolonia</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/el-debate-de-la-formacion-universitaria-en-byd-mas-alla-de-bolonia#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 22 Jun 2009 14:37:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Tejada-Artigas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.thinkepi.net/el-debate-de-la-formacion-universitaria-en-byd-mas-alla-de-bolonia</guid>
		<description><![CDATA[Desde hace muchos años se debate la formación universitaria en biblioteconomía y documentación. En un primer periodo se hablaba sobre si era necesaria, en un segundo momento positivo asistimos a una rápida implementación en toda la geografía española y en un tercer periodo actual en torno al Proceso de Bolonia.
Pero el debate actual sobre los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde hace muchos años se debate la formación universitaria en biblioteconomía y documentación. En un primer periodo se hablaba sobre si era necesaria, en un segundo momento positivo asistimos a una rápida implementación en toda la geografía española y en un tercer periodo actual en torno al <em>Proceso de Bolonia</em>.</p>
<p>Pero el debate actual sobre los estudios en nuestro campo en realidad no debe ser tanto sobre este proceso de armonización europea sino sobre nuestra propia subsistencia. Los datos de bajada de matriculación de alumnos en nuestros estudios desde hace cinco años son realmente alarmantes.</p>
<p>Además, por otra parte, los estudios de inserción laboral muestran como el empleo al que acceden nuestros titulados es bastante negativo y, en realidad, son contratados más como técnicos medios que como profesionales. De todas formas este suceso no es nuevo, Estados Unidos ya vivió el cierre de sus escuelas de biblioteconomía. Y este cierre, para diversos autores<a name="v1"></a><sup><a href="#n1">1</a></sup>, se debió a su aislamiento con respecto a la profesión y al propio ámbito universitario.</p>
<p>La clave para aumentar nuestro campo de acción es no contemplar nuestra formación en las competencias necesarias en bibliotecas, archivos y centros de documentación, sino en un objetivo más amplio que es la gestión de la información. Así, al servir a un mercado más grande y diverso, los programas de formación podrán crecer y diversificarse y aumentarán sus posibilidades de supervivencia.</p>
<p>Es cierto que durante estos años, muchos planes de estudios han incorporado asignaturas en este sentido, pero lamentablemente no han servido para que el alumno adquiera realmente nuevas competencias que le den verdadero valor añadido en las organizaciones. Así, por ejemplo, las materias del área de informática se han planteado a nivel de usuario o para que los alumnos puedan ser interlocutores de los informáticos cuando en la actualidad el reto es mayor y el profesional de la información debe tener unas competencias tecnológicas que le permitan ser autónomo<a name="v2"></a><sup><a href="#n2">2</a></sup>.</p>
<p>Durante una década, nuestras escuelas y facultades de biblioteconomía vivieron una época dorada en cuanto a número de alumnos. Si bien es cierto que muchos de esos alumnos llegaban simplemente porque no tenían cabida en otras titulaciones (como periodismo) o, porque al tratarse de una diplomatura, tenía una duración menor y un acceso laboral fácil.</p>
<p>Ahora, con los grados, una duración en créditos igual para todas las titulaciones y la excepcional oferta de estudios que hay, nuestra titulación va a tener una fuerte competencia. Además, en el momento de decidir los estudios universitarios, a los diecisiete años, uno se guía sobre todo por la imagen social de la carrera y lamentablemente la nuestra sigue sin tener una imagen profesional fuerte.</p>
<p>Cabe la posibilidad de que en los próximos años veamos una desaparición del grado en información y documentación, y que nuestra formación se vea únicamente contemplada en los masters. En muchos países ha ocurrido así. Y esta situación, si logra dar un mayor nivel a nuestra formación, no tendrá porque ser dramática.</p>
<p>Estos posgrados tampoco podrán ser tradicionales, con una formación sólo basada en la biblioteconomía, documentación y archivística, sino que deberán ser conjuntos con otras disciplinas. Así, la flexibilidad y la cooperación con otros campos aparecen como claves. Y esta apuesta por la apertura del campo educativo para sobrevivir en la sociedad de la información será la única salida que nos quedará.</p>
<p>Es cierto también que la formación universitaria sólo puede proporcionar un punto de referencia y unas bases sobre las cuales cada persona construirá su conocimiento individual y su rango de competencias. Así, ya no podemos hablar de un único modelo de plan de estudios válido para nuestra profesión.</p>
<p>Pero las instituciones educativas debemos elaborar una estrategia ante este cambio profesional. <strong>Wilson</strong>, ya hace años, aplicaba la teoría de la catástrofe para establecer las estrategias de acción: colaboración, convergencia y diversificación. La colaboración se ha manifestado en el ámbito de Gran Bretaña incluso con la fusión de departamentos. La<br />
convergencia, para este autor, es fruto de la integración tecnológica en internet, y así todas las disciplinas que usan esa tecnología convergen en la comunicación.</p>
<p>Señala ejemplos en diferentes países como Noruega, donde la <em>Escuela de biblioteconomía</em> se combina con la <em>Escuela de Periodismo</em>, o como Nueva Zelanda, donde el <em>Departamento de Biblioteca y Estudios de Información</em> se ha combinado con el <em>Departamento de Sistemas de Información</em> y el <em>Departamento de Estudios de Comunicación</em> en la <em>Escuela de Comunicaciones y Gestión de la Información</em>.</p>
<p>Por último, la diversificación se puede manifestar con la elaboración de nuevos cursos en diversos ámbitos aunque el tecnológico es el más importante.</p>
<p>Es cierto que habrá una serie de elementos básicos de la educación en biblioteconomía y documentación que permanecerán inalterables: los fundamentos profesionales, los servicios técnicos, la referencia y los servicios a los usuarios y la gestión y administración de la colección. La orientación de servicio es básica pero se basará en los principios de la organización del conocimiento. Para <strong>Virginia Cano</strong>, debemos de hacer una re-ingeniería de la profesión adaptándola a las nuevas necesidades del mercado sin que esto suponga la anulación de las prácticas y la cultura profesional que han sustentado el desarrollo bibliotecario.</p>
<p>Se trata de que seamos profesionales no solo del tratamiento, sino que seamos capaces de dar valor a la información. Así, <strong>Nicholson</strong><a name="v3"></a><sup><a href="#n3">3</a></sup> ve la gestión del conocimiento como el campo al que deben orientarse los estudios de biblioteconomía y documentación ya que reúne las habilidades de información con la influencia del capital intelectual y la experiencia colectiva de las organizaciones para crear valor y una importante ventaja competitiva en una economía basada en el conocimiento.</p>
<p><strong>Gorman</strong> ya indicaba que la profesión y las facultades de biblioteconomía tienen que plantearse unas preguntas duras: ¿Qué están haciendo las instituciones emergentes de información y cómo lo están haciendo? ¿Cómo están atrayendo a los usuarios y clientes y cómo están usando la tecnología? ¿Cuáles son las expectativas del usuario y cómo es el cambio del comportamiento? ¿Cómo están usando la información que adquieren y de qué forma?</p>
<p>El debate es pues complejo desde hace años, y a nivel internacional, por lo que podemos aprender de lo que ya ha sucedido en entornos cercanos. Por lo que ciertos conflictos, que se dan aún en las universidades por la reforma de los planes de estudio, provocan cierta tristeza al saber que no afrontar ciertos cambios en profundidad nos puede llevar a la decadencia y marginalidad de nuestras titulaciones.</p>
<div class="notas">
<p><strong>Notas:</strong></p>
<p><a name="n1"></a><strong>1.</strong> Esta idea la encontramos por ejemplo en los siguientes autores y documentos: <strong>Ostler, L. J.</strong>; <strong>Dahlin, T. C.</strong>; <strong>Willardson, J. D.</strong> The closing of american library schools: problems and opportunities. Westport: Greenwood Press, 1995. P. 38-39; <strong>Paris, M. </strong>Library school closings: four case studies. Metuchen, NJ: Scarecrow Press, 1988.</p>
<p><a name="n2"></a><strong>2.</strong> En este sentido es muy interesante el reciente artículo: <strong>Pérez AgÃ¼era, J. R.</strong> Ingeniería documental frente a artesanía documental. ¿Cuál es el modelo a seguir?. <em>El Profesional de la Información</em>, 2008, v. 17, n. 3, pp. 257-260.</p>
<p><a name="n3"></a><strong>3.</strong> Citado por: <strong>Wagner, G. S.</strong> Future of education for library and information science: views from Australia. Education for Information, 2000, vol. 18, p. 128.</p>
</div>
<div class="notas">
<p><strong>Referencias:</strong></p>
<p><strong>Cano, V.</strong> De bibliotecario a gestor de la información. Cambio de nombre o nuevas competencias. <em>Tercer Encuentro de Directores y Docentes de Escuelas de Bibliotecología del Mercosur</em>. Santiago, 1998.</p>
<p><strong>Gorman, G. E.</strong> The future of Library Science Education. <em>Libri</em>, 1999, vol. 49, p. 1-10.</p>
<p><strong>Wilson, T. D.</strong> Curriculum and catastrophe: change in professional education. ALISE Annual Conference. Celebrating our Traditions, Sharing our Dreams, Shaping New Strategies For Excellence in Library and Information Science Education. 2000, San Antonio. Consultado en: 23-05-2009.<br />
Disponible en:<br />
<em><a href="http://www.alise.org/">http://www.alise.org/</a></em>
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=77">Carlos Tejada-Artigas</a></strong><br />
Miembro del <em><a href="http://www.thinkepi.net">Grupo THinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.thinkepi.net/el-debate-de-la-formacion-universitaria-en-byd-mas-alla-de-bolonia/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>10</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Por qué “Bolonia” en los estudios de Información y Documentación?</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/%c2%bfpor-que-%e2%80%9cbolonia%e2%80%9d-en-los-estudios-de-informacion-y-documentacion</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/%c2%bfpor-que-%e2%80%9cbolonia%e2%80%9d-en-los-estudios-de-informacion-y-documentacion#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 25 May 2009 15:16:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José-Antonio Moreiro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.thinkepi.net/%c2%bfpor-que-%e2%80%9cbolonia%e2%80%9d-en-los-estudios-de-informacion-y-documentacion</guid>
		<description><![CDATA[El Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) se acordó en 1999 por los veintinueve Estados que suscribieron la Declaración de Bolonia. Hoy agrupa a 47 países. Desde luego este &#8216;Plan Bolonia&#8217; es mejorable, pero aun así, creo que supone una gran ocasión de cambio para las universidades, y debe ser percibido como una apuesta por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El <em>Espacio Europeo de Educación Superior</em> (<em>EEES</em>) se acordó en 1999 por los veintinueve Estados que suscribieron la <em>Declaración de Bolonia</em>. Hoy agrupa a 47 países. Desde luego este &#8216;Plan Bolonia&#8217; es mejorable, pero aun así, creo que supone una gran ocasión de cambio para las universidades, y debe ser percibido como una apuesta por la calidad en la formación del alumnado y por la mejora del servicio público universitario.</p>
<p>Si Europa alcanzó una unión monetaria, es razonable que aspire a lograr una Europa del conocimiento (Estrategia de Lisboa, 2002), por la que las estructuras de los estudios superiores en los países europeos sean comparables y compatibles, con idea de poder dar respuesta a las necesidades del mercado laboral. Esto no supone, en absoluto, una dependencia de las empresas, sino que obedece a la propuesta poco sospechosa de <strong>Ortega</strong> para quien la Universidad, lo &#8220;primero&#8221; que tiene que ser, es centro de formación para las profesiones intelectuales. Nos motiva a ello, además, la necesidad de realizar los intercambios que la globalización de actividades y la pertenencia a la <em>UE</em> nos obligan. En este contexto, la movilidad de los universitarios de la generación <em>Erasmus</em>, es otra forma de mejorar la calidad y fortalecer la dimensión europea de la enseñanza superior.</p>
<p>Los estudiantes que llegan a la universidad pertenecen a una generación digital, acostumbrada a alcanzar la información cada vez más por las pantallas que por el papel y el bolígrafo. Es por ello natural que nos planteemos nuevos modos de aprendizaje acordes con unas circunstancias ajenas totalmente a lo que era habitual hace dos décadas, y cuya condición cambiante forma parte de la misma naturaleza de las competencias profesionales que quieren alcanzar las enseñanzas de grado en Información y Documentación.</p>
<p>De este modo, estudiar en la universidad se hace más atractivo, porque el estudiante adquiere mayor protagonismo en su propio aprendizaje. Incluso los exámenes finales pasan a tener menor importancia en la nota final, pues los sistemas de evaluación tendrán mucho más en cuenta todo el trabajo realizado a lo largo del curso. Se trata de homogeneizar estructuras, unidades de medida de las cargas lectivas (créditos <em>ECTS</em>) y criterios de medición de la calidad (verificación), pero no de Â«homogeneizar a los estudiantesÂ» ni a las universidades. Ã‰stas buscan una continua renovación que las obliga a una mejora de la calidad de los servicios que prestan, que mide, desde la <em>Aneca</em>, el <em>Consejo de Universidades</em> y el <em>Ministerio de Educación</em>, aunque también desde estadísticas y clasificaciones internacionales.</p>
<p>En un entorno profesional competitivo y cambiante, la universidad se obliga a tener claros los perfiles profesionales a los que se dirige cada titulación. Sólo así se pueden determinar los objetivos curriculares de formación, así como los contenidos, métodos y medios para conformar los planes y programas de estudios. Además, responde a las necesidades de las empresas y organizaciones que se encuentran ante unos entornos competitivos cada vez más cambiantes y complejos.</p>
<p>No es extraño que, entre los puestos más solicitados para los profesionales de Información-Documentación, resulten destacadas las solicitudes para hacerse cargo de la gestión de contenidos y posicionamiento web, donde los contenidos tienen que moverse y actualizarse de continuo. Hacer una buena web no sólo significa estar en la Web, sino que los contenidos que se disponen en ella sean dinámicos, y que sean fácilmente descubiertos mediante los motores de búsqueda. Los dos requisitos más reclamados tienen que ver, pues, con la construcción, actualización y visibilidad de webs, reflejo inmediato y representativo de la vida institucional y empresarial.</p>
<p>Otra tarea demandada es la de gestionar los flujos de información y comunicación tanto dentro como hacia fuera de una institución. Sin olvidarnos de los procesos técnicos, otros bloques de actividad muy solicitados son las tareas comunes a los servicios de documentación (atención a los usuarios, creación y gestión de bases de datos, la propia gestión documental y la organización de la información y de redes&#8230;), junto a otros más novedosas como la documentación de procesos y la calidad de los mismos, con reiterada especial referencia a la documentación digital. El análisis de las tareas más solicitadas en las ofertas refleja claramente un perfil profesional distinto al que aparecía tan solo hace diez años, cada vez más vinculado a actividades informáticas y de gestión. La preparación para alcanzar estas competencias y habilidades es el principal objetivo de los nuevos grados.</p>
<p>Aunque no podamos esperar que el <em>EEES</em> solucione de inmediato los problemas de la educación superior, creo que una valoración de las posibles ventajas nos debería atraer hacia un saldo que se inclina favorablemente a los intereses de nuestros estudiantes puestos en su futuro ciudadano y profesional.</p>
<div class="notas">
<p><strong>Notas:</strong></p>
<p><em>ECTS</em> = <em>European credit transfer and accumulation system</em>.<br />
<em>Aneca</em> = <em>Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación</em>.
</div>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=110">José A. Moreiro.</a></strong><br />
<em>Universidad Carlos III de Madrid</em>.<br />
Miembro del <em><a href="http://thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.thinkepi.net/%c2%bfpor-que-%e2%80%9cbolonia%e2%80%9d-en-los-estudios-de-informacion-y-documentacion/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El fomento de la lectura en la biblioteca pública 2.0: una apuesta por la innovación y el riesgo</title>
		<link>http://www.thinkepi.net/el-fomento-de-la-lectura-en-la-biblioteca-publica-20-una-apuesta-por-la-innovacion-y-el-riesgo</link>
		<comments>http://www.thinkepi.net/el-fomento-de-la-lectura-en-la-biblioteca-publica-20-una-apuesta-por-la-innovacion-y-el-riesgo#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 27 Apr 2009 18:06:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roser Lozano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.thinkepi.net/el-fomento-de-la-lectura-en-la-biblioteca-publica-20-una-apuesta-por-la-innovacion-y-el-riesgo</guid>
		<description><![CDATA[En una sociedad cada vez más virtual y tecnológica, las bibliotecas públicas continúan creciendo en número de visitas y préstamos. Es cierto que en numerosas ocasiones este gran auge de uso no se acaba por traducir en un aumento notable de los lectores ni de los hábitos de lectura. Este momento en el que hay [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En una sociedad cada vez más virtual y tecnológica, las bibliotecas públicas continúan creciendo en número de visitas y préstamos. Es cierto que en numerosas ocasiones este gran auge de uso no se acaba por traducir en un aumento notable de los lectores ni de los hábitos de lectura. Este momento en el que hay más usuarios que nunca en las bibliotecas públicas, y que se programan multitud de actividades de animación a la lectura, sabemos que esto no siempre conlleva un cambio mayoritario en los hábitos de los ciudadanos en general.</p>
<p>Desde hace ya unos cuantos años, en nuestro país se está produciendo un auténtico renacimiento de la sociabilización alrededor del libro y de la lectura. Hay un incremento extraordinario de las actividades dirigidas tanto a adultos como a niños. Es curioso porque, en medio de una sociedad cada vez más mediática, tecnológica y virtual, los clubs de lectura y las actividades alrededor del libro recobran cada vez más importancia en la biblioteca, al estilo de los salones literarios del siglo XVIII. </p>
<p>Pero, aunque nunca se ha leído tanto como ahora, ni nunca han existido tantos lectores, ni tanta asistencia a bibliotecas, ni tanta publicidad oficial sobre los beneficios de la lectura, leer continua sin estar de moda; al contrario, es una actividad muy poco valorada por la sociedad y, particularmente, por los jóvenes, que serán los encargados de configurar la sociedad del futuro.</p>
<p>Biblioteca pública y promoción de la lectura continua siendo un tándem indisoluble, lo que significa una gran responsabilidad para la biblioteca en relación a la promoción y difusión de obras y autores: ¿Cómo formamos la colección de la biblioteca? ¿Qué promocionamos en nuestras guías de lectura? ¿Qué seleccionamos para nuestros clubs de lectura? ¿Qué obras y qué autores centran nuestro interés, y qué otros rechazamos? ¿Y por qué? ¿Tenemos claros nuestros objetivos? ¿Somos ágiles en la búsqueda de sinergias y cooperación? ¿Cuáles son los formatos de actividades por los que apostamos? ¿Sabemos innovar y diversificar nuestras actividades en función de los diferentes segmentos y necesidades?</p>
<p>Muchas preguntas, pero en definitiva las podríamos resumir en una: ¿Se invierte eficientemente el presupuesto público para el  fomento de la lectura?</p>
<p>La biblioteca pública, en sus actividades de promoción y de fomento de libros y de lectura, no debe conformarse con responder únicamente a unas necesidades o demandas, ni someterse a la ley de la oferta y la demanda como si fuera un establecimiento comercial. En el circuito comercial, el márqueting y la publicidad influyen en las necesidades y demanda de lectura. Pero, por el  contrario, la biblioteca pública tiene la responsabilidad de mantener una política de difusión y de promoción de libros y de lectura consecuente con su función como servicio público. Sus actividades deben tener unos objetivos netamente definidos, explícitos y  ofrecer un valor añadido como servicio público de proyección social.</p>
<p>Y estos objetivos no siempre tienen porqué coincidir con las modas de las lecturas comerciales del momento. Entendemos que para evitar caer en un activismo errático, en un &#8220;hacer por hacer&#8221;, en el &#8220;todo vale&#8221;, las actividades de fomento de la lectura se han de insertar y formar parte del núcleo del proyecto de biblioteca pública. Y se han de vestir con innovación, con propuestas arriesgadas, diferentes, basadas en la cooperación, en la búsqueda de sinergias y en el uso eficiente de los recursos.</p>
<p>No debieran ser simples actividades complementarias o espectáculos de ocio, donde más o menos cualquier cosa que tenga éxito vale. Por tanto, tampoco deberían estar sujetas únicamente a esa especie de &#8220;índices de audiencia&#8221; que son los resultados cuantitativos de asistencia de público. No debería ser así, si ello implica programar únicamente espectáculos de ocio y entretenimiento porque sabemos con antelación que son los que tienen éxito, aunque no respondan a ningún objetivo. Es lo más fácil, pero no estoy yo segura de que sea lo más correcto éticamente. Manejamos dinero público y por tanto tenemos que saber muy bien en qué y para qué lo gastamos. </p>
<p>El  programa de actividades de la biblioteca pública debería ser un programa pensado, ideado y adecuado a las exigencias de esta sociedad del conocimiento, que necesita que todos sus ciudadanos sean lectores competentes, críticos y capaces de leer diferentes tipos de textos y de discriminar la abundante información a la que tienen acceso en distintos soportes. Si en tiempos pasados la lectura fue una actividad minoritaria, que aupaba y distinguía a las personas como letradas y cultas, actualmente debería ser un derecho básico de todos los ciudadanos para poderse desarrollar plenamente en esta nueva sociedad.</p>
<p>En pleno siglo XXI, y en la sociedad  del conocimiento, nos tendríamos que plantear si sirve el mismo modelo de actividades de fomento de la lectura que en épocas pasadas. En un momento donde el mundo virtual tiene una importancia vital y ante una sociedad multicultural y global, hemos de reflexionar sobre qué tipos de lectores o no lectores se sienten atraídos por nuestras actividades y qué segmentos de población deberíamos tener en cuenta en nuestra programación de actividades.</p>
<p>¿Sirven las mismas actividades para los lectores tradicionales que para los denominados nativos digitales? ¿Estamos preparados para ofrecer actividades de animación atractivas para los jóvenes actuales?</p>
<p>Encuestas varias sobre hábitos de lectura apuntan a que, al llegar a la adolescencia, muchos jóvenes dejan el hábito lector. Este dato tan importante y tan conocido&#8230;¿influye en la programación de las actividades de animación a la lectura de las bibliotecas?</p>
<p>Y esta sociedad en la que nos movemos, todo cambia y cada vez de forma más rápida. Estamos en un mundo en continua transformación: sociedad del conocimiento, sociedad globalizada, multicultural, digital, Web 2.0, biblioteca 2.0&#8230; nada es igual que ayer e intuimos que nada será igual que mañana. ¿Estamos preparados para el cambio? ¿Cómo afrontan en este momento de cambio las bibliotecas públicas sus políticas de fomento de la lectura? ¿Cómo pueden participar los usuarios en las actividades de animación en este nuevo paradigma de biblioteca 2.0?</p>
<p>Todas estas preguntas tienen respuestas imprecisas, poco definidas aún en nuestro país.</p>
<p>Desde mi punto de vista, tenemos aún una asignatura pendiente en la biblioteca pública (una de tantas, es cierto): la de vincular el fomento del hábito lector con la  innovación, con propuestas diferentes, diversificadas, atractivas, porque demasiadas veces  se repiten fórmulas de actividades que parecen estancadas en el pasado. Las numerosas actividades de animación a la lectura,  en la mayoría de las  ocasiones se reducen a actividades aisladas, puntuales, con formatos tradicionales y dirigidas mayoritariamente a un público infantil.</p>
<p>En ellas  se aplaude a un buen cuentacuentos a modo de espectáculo, se realizan talleres varios, se conversa con algún autor conocido, le lee o se comentan lecturas en grupo, muchas veces con los mismos asistentes repetidamente año tras año, etc.  Actualmente, y a la vista de la programación de actividades de algunas bibliotecas, las actividades de animación a la lectura  podrían llegar a confundirse con simples espectáculos vinculados únicamente al ocio y al entretenimiento.</p>
<p>En un momento en que las bibliotecas públicas se abren a nuevos usos y a nuevos usuarios, la función del fomento del hábito lector tendría que impregnarse de innovación y de la filosofía de la &#8220;biblioteca 2.0&#8243; con la utilización del conjunto de herramientas gratuitas o de bajo coste que la biblioteca tiene a su alcance para maximizar su presencia virtual y mejorar su colaboración con usuarios y otras instituciones.  </p>
<p>Estamos ante un nuevo modelo cultural que ha pasado de una cultura alfabética, textual e impresa, a otra que se construye mediante imágenes audiovisuales. Este cambio de paradigma debe provocar también cambios en la forma de programar las actividades de fomento de la lectura y de promoción del libro.</p>
<p>Los clubs de lectura virtuales, y la utilización de las herramientas virtuales de la Web 2.0 como los blogs, <em>twitter</em> o la sindicación de contenidos (rss), se extienden cada vez más en las bibliotecas públicas para la promoción de libros y de la lectura.  Actualmente es muy fácil contar con una galeria de fotos de las actividades de la biblioteca en <em>Flickr</em>, crear un <em>podcast</em> o cargar un vídeo en <em>YouTube</em>.</p>
<p>Las posibilidades son inmensas actualmente y cada vez más las programaciones de actividades en las bibliotecas tendrian que tener un doble seguimiento: el presencial, sujeto a un horario determinado y el virtual, al que el ciudadano podrá acceder sin barreras horarias ni físicas.</p>
<p>E incluso, el <em>Opac</em> 2.0 u  <em>Opac</em> social, definido como la aplicación de las tecnologías y de las actitudes del la Web 2.0 al catálogo bibliográfico, ya es, por sí mismo, la mejor herramienta de fomento de la lectura con que puede contar una biblioteca pública, por la cantidad de prestaciones añadidas que comporta. Es la  puerta a un nuevo universo, a una verdadera revolución de la función de fomento de la lectura.</p>
<p>Y paralelamente en nuestras actividades presenciales, deberíamos evitar caer en un activismo errático. Se deben programar actividades de fomento a la lectura para crear opinión y reflexión y para desarrollar ciudadanos críticos que sean competentes en esta sociedad de la información.</p>
<p>También se debe aspirar a cooperar y colaborar con usuarios y que sean ellos los que hagan llegar sus opiniones, evaluaciones y gustos a la biblioteca pública. Actualmente ya no podemos programar actividades de animación a la lectura a espaldas de la opinión y de las necesidades de nuestros usuarios. Les necesitamos. A ellos y a todos los agentes culturales y sociales de nuestra comunidad para programar conjuntamente actividades diversificadas para diferentes segmentos y necesidades, actividades atractivas para todos y compartiendo recursos.</p>
<p>La innovación, el compromiso y el espíritu de la filosofía 2.0 debe llegar también a estas actividades y las administraciones que gestionan bibliotecas públicas deben fomentar el uso de estas nuevas herramientas 2.0 y facilitar la introducción de nuevos formatos y modelos de actividades. Necesitamos innovar y para ello hemos de arriesgar y dejar atrás modelos y formatos de actividades  obsoletos y caducos, aunque ello comporte dejar también atrás el éxito del índice de audiencia del espectáculo asegurado.</p>
<p><strong><a href="http://directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&#038;campo=ID&#038;texto=60">Roser Lozano</a></strong><br />
Miembro del  <em><a href="http://www.thinkepi.net">Grupo ThinkEPI</a></em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.thinkepi.net/el-fomento-de-la-lectura-en-la-biblioteca-publica-20-una-apuesta-por-la-innovacion-y-el-riesgo/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
