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<?xml-stylesheet type="text/xsl" media="screen" href="/~d/styles/rss2full.xsl"?><?xml-stylesheet type="text/css" media="screen" href="http://feeds.feedburner.com/~d/styles/itemcontent.css"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearch/1.1/" xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0" xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" version="2.0"><channel><atom:id>tag:blogger.com,1999:blog-15873546</atom:id><lastBuildDate>Mon, 19 Dec 2011 15:08:59 +0000</lastBuildDate><title>T o t o p t e r o</title><description /><link>http://totoptero.blogspot.com/</link><managingEditor>noreply@blogger.com (Horwendil Amlteh)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:totalResults>70</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="self" type="application/rss+xml" href="http://feeds.feedburner.com/totoptero" /><feedburner:info uri="totoptero" /><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="hub" href="http://pubsubhubbub.appspot.com/" /><feedburner:browserFriendly></feedburner:browserFriendly><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15873546.post-7502600222570689290</guid><pubDate>Wed, 04 May 2011 20:17:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-05-04T15:19:00.921-05:00</atom:updated><title>La frialdad de la banca.</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-An_YoFaK6Os/TcG0mG0cQFI/AAAAAAAAAaM/W5KkyvH0eQE/s1600/DSC00554a.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 163px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-An_YoFaK6Os/TcG0mG0cQFI/AAAAAAAAAaM/W5KkyvH0eQE/s320/DSC00554a.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5602957978184204370" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Medio tiempo. Los tipos de Patiobonito f.c. salen corriendo a reunirse con sus novias al otro lado de la cancha, uno se fuma un cigarrillo porque está ahogado desde el minuto 30. No parece sonreírme la suerte. Tenemos que sentarnos al lado de la cancha, donde está lleno de barro; en las gradas está la novia del zurdo Soriano, dijo que pasaba a vernos porque estaba esperando que abrieran el banco y tenía tiempo de sobra para perder. Nadie más está ahí para alentarnos. El zurdo se va a las gradas y nosotros nos quedamos sentados, callados. Nadie habla del autogol. Soy ese tipo de zaguero centro que no cabecea en los tiros de esquina. El clásico defensa del que dicen es “aplicado”, pero nunca protagonista. Hoy justo cuando se me da por cabecear, la meto en la malla propia. Primera cabeza en mi vida y primer gol; o mejor, autogol. El cabezón Pulido me da dos golpecitos en la espalda y me mira con lástima. Cuando el zurdo vuelve a la cancha le dice a Herrera que caliente, que se viene un cambio. Es el capitán, nada puedo hacer. Tachan mi nombre en la planilla y lo remplazan por el de Gómez, él sí sabe cabecear y tiene un misil en la pierna diestra. Me mandan a las gradas cuando el árbitro regresa a los quince minutos. Me siento al lado de la novia de Soriano, hoy tiene puesta esa camisa roja que se le ve tan bien. Le sonrío como pidiendo disculpas por el gol. Miro a los jugadores de Patiobonito: antes de salir a la cancha besan a sus novias, se ve por las señas que prometen dedicarles un gol. Cómo me hubiera gustado poder dedicarle un gol a alguien, así fuera el autogol. Mirar a las gradas, buscar a la novia de Soriano y con las manos hacer una forma de corazón. Quiero hablarle, decirle lo bien que se le ve el rojo, lo linda que se ve hoy; pero cuando tomo fuerzas, un grito me interrumpe. Desde la cancha veo a Soriano que corre feliz, hacia donde yo estoy; señala a mi lado y, con sus manos, se golpea el pecho. Ella sonríe y me dice que debe salir, los bancos ya debieron abrir y no le queda tiempo que perder. Antes de salir, se despide desde lejos de Soriano. Al minuto 67 Herrera mete un gol de cabeza y el partido termina 2 – 1. Ganamos pero, en el fondo, siento envidia de esa derrota triunfal que explota con cada beso que observo al otro lado de la cancha.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15873546-7502600222570689290?l=totoptero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://totoptero.blogspot.com/2011/05/la-frialdad-de-la-banca.html</link><author>noreply@blogger.com (Horwendil Amlteh)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/-An_YoFaK6Os/TcG0mG0cQFI/AAAAAAAAAaM/W5KkyvH0eQE/s72-c/DSC00554a.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15873546.post-4371215407766644569</guid><pubDate>Wed, 20 Oct 2010 00:07:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-10-19T19:09:39.745-05:00</atom:updated><title>Frío húmedo</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TL4zLZQ0HPI/AAAAAAAAAYA/Hd5fwynwgbs/s1600/DSC09631.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 238px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TL4zLZQ0HPI/AAAAAAAAAYA/Hd5fwynwgbs/s320/DSC09631.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5529913663310535922" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Despertó esa noche. Sintió en el aire el calor seco y el olor del sudor propio. Su piel era resbalosa a causa de la emanación constante del agua que insistía en la evacuación. Como en un acto reflejo, metió sus manos bajo la camisa y pasó su palma para limpiarse un poco. Algunas manchas en la tela delataban el calor instantáneo y persistente que lo hicieron abrir los ojos. &lt;br /&gt;Se acercó a la ventana y pudo ver cómo una nube de bruma cubría los pisos altos de los edificios. Afuera hacía frío, una llovizna lenta caía sobre la cancha que, vacía de gritos, reflejaba las luces de los postes. Nada parecía explicar ese aire enrarecido de la habitación, el calor girando de pared a pared que, seguro, mantenía ese microclima que empañaba el vidrio. Buscó un cigarrillo para comprobar cómo el humo no buscaba salidas, sino que se obstinaba en chocar contra las esquinas para regresar con más fuerza y velar la visión de las cosas que tenía. Asaltó con cansancio los bolsillos de su pantalón y con ansiedad los de su chaqueta. Nada para fumar. Una cajetilla vacía y dos billetes arrugados lo abatieron. No tuvo ánimo suficiente para intentar una exploración completa de la habitación. Se quedó sentado en el doblez de las cobijas con su ropa mojada y los dedos intranquilos. Dos minutos de silencio le permitieron escuchar un zumbido estrecho. Una luz roja parpadeaba. El sonido monótono del computador aumentó a medida que el ruido exterior se apagaba. Por momentos se hizo insoportable. &lt;br /&gt;Ya no sólo era el aire el que tenía esa manía centrípeta: el sonido y los recuerdos eran atraídos hacia ese centro que era él. Ninguna fuerza exterior mantenía la tensión de la noche, todo se abalanzaba con fuerza golpeándolo, gastándolo. Se movió un par de veces. Caminó hacia el lugar donde estaban sus discos, prendió y apagó la luz de la lámpara que iluminaba el experimento de la plantita en algodón; pero inevitablemente volvió a su cama. El centro seguía siendo él. La alfombra se tragaba el sonido de sus pisadas, los discos se rehusaban a salir de sus cajas. Por más que se moviera, sentía con precisión los golpes de los recuerdos, como si las gotas de sudor entraran a su cuerpo por los poros en lugar de salir. El aire húmedo destruía a intervalos regulares su cuerpo, convirtiéndolo en un trozo de carne a punto de podrirse. Cansado de la lucha perdida contra una historia que lo aplastaba, decidió salir. &lt;br /&gt;Un pantalón grueso sobre su pijama y una chaqueta que tapara el sudor. Recordó el viejo que vendía cigarrillos a los taxistas que buscaban conversación en la madrugada, excusa perfecta para evadirse. Bastó que pusiera un pie fuera de su cuarto para que el aire se enfriara y los sonidos volvieran. Los zapatos chillaban al tocar el piso, la madera gritaba presionada bajo el peso. Esperaba un momento a cada paso que daba, como si la inmovilidad opacara el estruendo. No quería despertar a sus padres. Es ridículo, pensó. Aún vivía con sus padres, pero ya no podía correr a su cama para decirles que el aire lo ahogaba o que el silencio era ensordecedor. Demasiado viejo para eso, pero era cierto. Nunca logró esconder los miedos de la infancia y ahora llegaban con más fuerza: estaban instalados desde hacía mucho y no querían incomodarse en su nicho. &lt;br /&gt;Mantuvo la perilla de la puerta girada para no duplicar al oxido delator. Salió de casa manteniendo la respiración. Una vez afuera, vació sus pulmones y el aire se transformó en un vaho que trepó por la pared hasta disolverse en el cielo de la noche. Caminó hacia la cancha para encontrar al viejo de los cigarrillos. Cuando cruzaba las líneas amarillas que marcaban el centro, se pensó a sí mismo viéndose desde la ventana. Resistió la tentación de volver la mirada y buscar la luz encendida. En medio del reflejo de las luces, un viento frío lo empujó hacia atrás. Se apuntó bien y evitó dar un paso atrás. El silencio volvió. Cada vez más denso, cortaba el vaho que salía de su boca. Metió las manos a los bolsillos de su chaqueta. Al fondo, un cigarrillo se arqueaba hasta casi romperse. Con tres dedos lo puso de nuevo recto y lo encendió. Ya no necesitaba al viejo, pero estaba ahí: en medio de la cancha mojada, con las luces reflejantes en el piso, con la ventana espiando su espalda. Enfocó su mirada en el horizonte y vio una señal de tránsito. Una flecha que se doblaba hacia la derecha lo invitaba a moverse. Una nueva ráfaga helada lo empujó. Esta vez costó más no dar el paso atrás. Lo único que lo mantuvo quieto fue la imagen de la flecha, la invitación aceptada. &lt;br /&gt;Caminó hasta la señal seguro de que encontraría una nueva flecha que lo instigaría a seguir, a transitar, a deambular. A mitad de camino recordó el computador encendido, el ventilador trabajando, la luz intermitente. Sintió deseos de volver, de imaginarse en la cancha desde la ventana. Reconstruirse desde su casa como si fuera un fantasma. Apagar el sonido de la máquina y ser de nuevo el centro. La ráfaga volvió. Gritó contra el viento, inclinó su cuerpo y caminó seguro hasta la señal. Se imaginó en la ventana: un fantasma sentado sobre el doblez de la cama. No volvió la vista. Llegó hasta la señal y observó tres nuevas invitaciones. Una en cada esquina. Decidió. Supo que no volvería. Un temblor helado le recorrió la espalda. Sintió en el aire el frío seco y el olor del sudor propio. Como en un acto reflejo, metió sus manos bajo la camisa y pasó su palma para limpiarse un poco. Esa noche, despertó.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15873546-4371215407766644569?l=totoptero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://totoptero.blogspot.com/2010/10/frio-humedo.html</link><author>noreply@blogger.com (Horwendil Amlteh)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TL4zLZQ0HPI/AAAAAAAAAYA/Hd5fwynwgbs/s72-c/DSC09631.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15873546.post-2819194718532269585</guid><pubDate>Tue, 21 Sep 2010 15:42:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-09-21T10:48:47.684-05:00</atom:updated><title>Muñeca, palma, falange</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TJjTNSVOQPI/AAAAAAAAAXc/FmxTFVvRbZk/s1600/5ropa1.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 193px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TJjTNSVOQPI/AAAAAAAAAXc/FmxTFVvRbZk/s320/5ropa1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5519393568555155698" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Tomó la mano de su amiga y siguió por la calle. Tenía esa costumbre de las jóvenes de caminar de la mano de su acompañante sin pensar mucho en ello. Le gustaba sentir la piel friccionando las líneas de sus manos, sus falanges. La falda se movió un poco con un soplo de viento fuerte, pero no la levantó. Su amiga le contaba sobre las llamadas telefónicas del día anterior, los mensajes que le enviaban a su celular y las sonrisas escondidas de los descansos. Ella no prestaba atención, asentía a todo lo que se amiga le decía cuando un silencio de respuesta se posaba en el aire. Los hombres que venían en sentido opuesto buscaban sus ojos, los suyos y los de su compañera, ella miraba el suelo buscando una piedrecita que patear pero solo encontró una lata vacía y volantes que anunciaban prostíbulos. Inconforme, le dio un golpe con su pie al asfalto y raspó un poco las suelas, ya de por sí gastadas, de sus mocasines. Las historias no cambiaban mucho y eso le permitía caminar acompañada, ensimismada en sus ideas y en la mano que tocaba. De vez en cuando, abrazaba a su amiga y reía a carcajadas; otras veces, por no dejar a su amiga hablando sola, comentaba algo o decía que a ella también le había pasado algo así. Lo que de verdad le interesaba era sentir cómo se movían las manos de su amiga, cómo las yemas rozaban los espacios entre los dedos, cómo giraban lento y cambiaban de lugar rápidamente, la forma en la que empezaba a aparecer un sudor lúbrico de los poros que volvían las manos espesas y escurridizas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegaron a un cruce congestionado, pararon al lado del semáforo en rojo. Se detuvieron cuando un auto pasó cerca y les avisó del peligro de la calle con su pito. Su amiga aprovechó para subir las medias blancas que se habían deslizado hasta casi llegar al tobillo: las tomó de las esquinas y las haló hacia arriba hasta que la tela se volvió traslúcida. Los hilos se distendieron y se abrieron para dejar ver en medio del entramado, el color tostado que, seguramente, se continuaría en todo el cuerpo. Las medias, ahora más arriba de la rodilla, se apretaban tan fuerte contra los muslos que parecía que hilo y piel fueran la misma cosa. Ella miró sus zapatos y se agachó, tenía los cordones apretados, así que los soltó y los volvió a amarrar. Una a la vez, puso sus rodillas en el piso e intercambió de pies repitiendo la escena. Su cara estaba tan cerca de las piernas de su amiga que por un momento creyó sentir los olores del almidón y del betún revueltos en medio del smog. Se distrajo por la idea de los olores mezclados hasta que su amiga tocó su cabeza con suavidad, mostrándole que el semáforo ya había cambiado. Mientras ella se levantaba, la mayoría avanzó con paso rápido; y en medio de todos: su amiga. Al soltar el cordón, sintió la palma de su mano vacía. El sudor ahora era frío y necesitaba sentir de nuevo el cambio de temperatura, el imaginario olor a almidón que ya extrañaba. Caminó rápido en medio de la multitud para alcanzarla, para tomar su mano. Intentó reducir su cuerpo para poder entrar en medio de la gente que caminaba pero su exaltación la hacía ser torpe, un poco exagerada. Sus dedos buscaron una mano, su mano. Alargó el brazo, trató de llamar su atención pero ella seguía el camino oculta por el gentío. Sus dedos al fin lograron sentir el tacto, pero lo sintió áspero, la piel era casi un objeto. Asombrada por la tosquedad y la fuerza de la presión levantó la vista, y vio que de la mano se continuaba un brazo y un hombro y un cuello y un rostro que no era el de ella. Al final de esa intrincada conexión de partes, estaba la cara de un hombre. No se quedó mucho para observar el rostro, solo alcanzó a sentir un olor profundo de smog y a distinguir una sonrisa que la perturbó y la dejó paralizada un segundo. Soltó rápido la mano y sintió cómo los ojos de aquel hombre la persiguieron un tramo y bajaron hasta el movimiento pendular de su falda que subía y bajaba al ritmo de sus pasos. Al fin, al otro lado de la calle estaba ella, esperándola y sonriendo. Alargando sus brazos, recibiéndola con un abrazo cálido que la hacía sentir en casa, alejada del peligro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminaron dos calles más, ya no le importaba lo que acababa de pasar, ahora estaba segura: el sudor cálido, las manos lúbricas habían regresado. Solo la boca entreabierta del hombre y esa sonrisa turbulenta se metía imprudente en medio de las sensaciones alegres de esa tarde. Al llegar al parque, se encontraron con él. Lo vio desde lejos: apoyado sobre uno de los juegos infantiles, se balanceaba con las manos en los bolsillos. Ella soltó la mano de su amiga y corrió hacia él: debía llevar mucho tiempo esperándola. Dio dos pasos cortos antes de dar un pequeño salto que la abalanzó sobre él. Lo abrazó con fuerza, pero sus brazos se encontraron con la misma sensación áspera de la tarde. Las imágenes regresaron como golpes: la sonrisa turbia, los dientes devoradores, el sudor gélido, el olor a smog. Sin dejarlo de abrazar giró sobre sí misma hasta que la pudo ver, se acercaba lento, mirándolos fundidos en el abrazo asfixiante. Por encima del hombro pudo ver el rostro de su amiga: miraba hacia el suelo, pateaba piedritas que salían despedidas hacia cualquier parte y se frotaba las manos con disgusto. Ella esperó que su amiga levantara la vista y la mirara a los ojos para tratar de imitar esa sonrisa que, ahora, estaría mezclada con olor a betún y almidón.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15873546-2819194718532269585?l=totoptero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://totoptero.blogspot.com/2010/09/muneca-palma-falange.html</link><author>noreply@blogger.com (Horwendil Amlteh)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/TJjTNSVOQPI/AAAAAAAAAXc/FmxTFVvRbZk/s72-c/5ropa1.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15873546.post-5653891689268030278</guid><pubDate>Mon, 03 May 2010 21:09:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-05-03T16:19:09.205-05:00</atom:updated><title>Transmigración (Kadesh)</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S989vJ4fVtI/AAAAAAAAAT8/Ho5GAdfeJdo/s1600/DSC09645.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S989vJ4fVtI/AAAAAAAAAT8/Ho5GAdfeJdo/s320/DSC09645.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5467156352967071442" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Un hombre viejo sale de Kadesh, uno joven de Florencia.  Son hermanos y aún no se conocen, caminan con paso lento hacia un destino que los espera en forma de piedra tosca e imperfecta.  El joven observa, el viejo es observado. El florentino acaricia su roca, cierra los ojos, imagina al hermano que reconoce sólo a través de las palabras.  Lo ve: el anciano recorre las calles con su bastón, inicia una larga caminata hacia la cima de una mole de tierra y malezas, recorre la montaña, sube ayudado por un lazarillo (crea un nombre para el ayudante: Josué).  La visión cambia: su pobre hermano casi no puede caminar, en los ojos el cansancio está a punto de explotar, el sudor cae al suelo y moja por unos segundos un camino empedrado que se hace más largo.  Es un viaje angustioso y duro, pero su hermano, el anciano tartamudo, continúa en su ascenso hacia un deber que Lo Invisible ha puesto sobre él...&lt;br /&gt;La roca necesita ser pulida: se escucha en toda la ciudad un golpe aterrador, un pájaro sordo es el único que está en la ventana para ver el inicio: cómo el cincel entra en el mármol y le parte el corazón; después es lograr que el deseo se convierta en realidad.&lt;br /&gt;Frenéticamente, los dos hermanos continúan: cincel y sandalias, arte y religión, imagen y palabra, sol, esfuerzo, sudor, cansancio... y Lo Invisible.  &lt;br /&gt;El caminante sigue hacia la cima; Josué se detiene; el hombre frente al mármol tiene su trabajo casi hecho: un hombre sentado, con cuernos de luz (desgracia de lo espiritual) y dos grandes losas vacías.&lt;br /&gt;Llega a la cumbre, llora, mira hacia al cielo y ruega, pide a Lo Invisible que dé sus mandatos, clama al ser que nunca ha visto por un poco de ayuda, al mismo que contó designios mientras se quemaba en la eternidad de un árbol incendiado.&lt;br /&gt;El escultor acerca sus ojos y ve la desesperación.  Con un cincel pequeño talla los mandatos de Lo Invisible.  En el preciso momento en que el buril del escultor cae sobre la piedra, aparecen grabadas unas extrañas letras en las planchas que el viejo ha llevado a la cima.  Comienza a leer lentamente: I. Amarás a Dios sobre todas las cosas, II. Bendecirás las fiestas... En total eran cinco leyes en cada una de las losas.  Miguel Ángel ve su obra completa y grita, Moisés acaba de leer los mandamientos y grita.  El estruendo vibra a través del tiempo y las montañas mágicas, y llega a los oídos de un germano. Toma una hoja y comienza a escribir: I. Su nacimiento fue irregular...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15873546-5653891689268030278?l=totoptero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://totoptero.blogspot.com/2010/05/transmigracion-kadesh.html</link><author>noreply@blogger.com (Horwendil Amlteh)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S989vJ4fVtI/AAAAAAAAAT8/Ho5GAdfeJdo/s72-c/DSC09645.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15873546.post-1448019030247884236</guid><pubDate>Wed, 31 Mar 2010 07:04:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-03-31T02:19:28.542-05:00</atom:updated><title>Cansancio</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S7L3dTvV73I/AAAAAAAAATM/XLKjNPeOdqM/s1600/n578473460_529874_5457+copia.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 227px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S7L3dTvV73I/AAAAAAAAATM/XLKjNPeOdqM/s320/n578473460_529874_5457+copia.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5454694181586202482" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Se recostó en la cama con intención de dormir, el repetitivo acto que todas las noches realizaba con su pareja aún la dejaba exhausta pero ya no feliz. De repente descubrió que desde un tiempo cercano a ese inevitable presente, las cosas se habían sistematizado y nada parecía igual. Con el ritual nocturno de las yemas de los dedos sobre las caderas seguido de un interminable roce en la espalda y una respiración entrecortada al oído, se abrían las puertas del deseo; de un deseo de parar, tomar un respiro y llorar en la cocina. Sin embargo, su esperanza no era compartida; debía cerrar los ojos y amarrar su garganta para sucumbir ante el otro en ese importante acto que consolidaría día a día su relación. No quería alejarse de él, así que con todas sus fuerzas y mordiéndose el labio en un gesto que tambaleaba entre el dolor y el goce, emitía uno o dos gemidos que intentaban engañar al otro, con excelentes resultados.&lt;br /&gt;Generalmente meditaba tonterías mientras el hombre que la atormentaba se extasiaba en su sexo. Algunas veces perdía la idea de la cantidad de manos que tenía e imaginándose una diosa hindú tocaba con sus cien brazos y mil dedos el mismo sitio, tratando de seguir el ritmo de la respiración y los latidos de su compañero. &lt;br /&gt;Al culminar la noche sentía una voz que aparecía en su oído derecho susurrándole palabras tiernas y una mano que trataba de acariciarle el cabello, entonces imaginaba a su lado a un pequeño niño con los grandes ojos de quien acaba de descubrir el color del cielo. La melancolía producida por la malvada inocencia a su costado la obligaba a girar, darle la espalda y llorar calladamente.&lt;br /&gt;Quizá fue una conjura mágica o una necesidad del destino, pero esa noche el llanto no fue tan silencioso. Como un mal augurio subió por las paredes y creció abarcándolo todo. Ella trataba de esconder su avergonzado rostro mientras él lo buscaba entre las sábanas con una curiosa angustia. Las preguntas y las negaciones se dirigían a todos lados y en todo momento, así las palabras fueron acallándose sin que hubiesen logrado explicar algo. Sólo siguió el silencio. Se encendió el televisor y el lenguaje se convirtió en preciso, sólo lo necesario: perdón, por favor y una que otra fingida sonrisa de media boca.&lt;br /&gt;Él se levantó para ir al baño y las miradas se cruzaron por primera vez después del llanto, eran cuatro ojos fríos con un dejo de tristeza tratando de encontrar en los otros algo que explicara esa noche, pero no pudieron hallar nada más que las fantasmagóricas sombras del sonido del refrigerador a lo lejos. Con la mirada en las pupilas recordaron todo lo bueno y lo malo, tan solo observándose pausadamente dijeron todo lo que se habían callado y cada uno en su lado de la cama durmió hasta el otro día. Al despertar parecía que nada hubiera ocurrido, las cosas seguirían igual para los dos.&lt;br /&gt;Un par de horas después, ella fumaba un cigarrillo y se convencía que haría cualquier cosa para no perderlo, incluso soportar aquella rutina nocturna que tanto le pesaba; mientras él en su trabajo sólo podía pensar en que después de esa noche, tendría que esperar mucho tiempo antes de decirle lo cansado que estaba del mecánico ritual erótico que repetían una y otra vez cada noche.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15873546-1448019030247884236?l=totoptero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://totoptero.blogspot.com/2010/03/cansancio.html</link><author>noreply@blogger.com (Horwendil Amlteh)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/S7L3dTvV73I/AAAAAAAAATM/XLKjNPeOdqM/s72-c/n578473460_529874_5457+copia.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15873546.post-6440992686625022546</guid><pubDate>Wed, 03 Mar 2010 05:32:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-03-03T00:32:23.005-05:00</atom:updated><title>Museo de imagenes (uno): El muro</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/Sfe8HNF7FhI/AAAAAAAAAOs/WsraW1pqd7A/s1600-h/blog+pared.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 205px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/Sfe8HNF7FhI/AAAAAAAAAOs/WsraW1pqd7A/s320/blog+pared.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5329935515975882258" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Existe una teoría difundida –principalmente- en el mundo oriental llamada “horror vacui”. Dicha teoría considera que el hombre tiene horror al vacío. Los orientales, más adaptados al concepto de vacío, prefieren ver en sus paredes las sombras dejadas por las texturas, los cambios por el color de la tarde, las pequeñas imperfecciones que se plasman como verdaderas obras de arte. Los occidentales, poco acostumbrados a la nada -tuvimos que importar el cero de India-, llenamos esas mismas paredes con colores, pinturas, cuadros, avisos; tapando hazañas estéticas creadas por las fallas propias del género humano. Si consideramos entonces el “horror vacui” como una forma de decoración interior y exterior, la pared que se alza frente a nuestros ojos sería uno de los mejores ejemplos de la saturación visual a la que hicimos alusión hace poco. &lt;br /&gt;La pared tiene cerca de dos metros y medio de altura, y de quince a veinte metros de ancho. Está construida sobre la carrera séptima a la altura de la calle cincuenta y, contrario al uso normal de las paredes, no está dividiendo un espacio público de uno privado. La pared sobresale porque está puesta al lado del andén sin función alguna; tan solo la de estar ahí. Aprovechando dicha ociosidad manifiesta –y recalcando la preocupación por la exaltación del vacío-, las personas han decidido llenar de letreros, grafitis, anuncios y manifiestos el muro gigantesco, otorgándole así  a dicho objeto el, nada despreciable, oficio de publicista. En cada uno de sus rincones luchan por salir los mensajes nuevos que se  confunden con los  viejos. Cualquier observador desprevenido puede pararse horas frente a la pared que simula un viejo cuadro de max ernst, para formar nuevas palabras: cineumba, teacombocatiesta y asi…&lt;br /&gt;Las luchas son infernales: trozos de papel arrancado, grafitis, imágenes y dibujos se funden en un solo cuerpo. Pareciera que la pared está formada por los trozos pegados y pocos imaginan que bajo toda esa masa se esconden kilos de ladrillo y cemento. El muro se alza para llenar otro espacio, para ocupar el espacio que debería estar vacío pero que insistimos en llenar con mensajes, con una marca que demuestre nuestra existencia y así no caigamos en ese horror vacui que empieza en los objetos y termina en nuestra vida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15873546-6440992686625022546?l=totoptero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://totoptero.blogspot.com/2010/03/museo-de-imagenes-uno-el-muro.html</link><author>noreply@blogger.com (Horwendil Amlteh)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/Sfe8HNF7FhI/AAAAAAAAAOs/WsraW1pqd7A/s72-c/blog+pared.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15873546.post-4838482105990632085</guid><pubDate>Tue, 07 Jul 2009 06:15:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-07-07T01:22:35.869-05:00</atom:updated><title>el sueño de Frankenstein</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SlLoOtfRieI/AAAAAAAAAPc/eHMwlEjA_h8/s1600-h/millais_ofelia1+copia.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 182px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SlLoOtfRieI/AAAAAAAAAPc/eHMwlEjA_h8/s320/millais_ofelia1+copia.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5355598246323522018" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No solo somos lo que vemos, también lo que no podemos ver. Quienes han leído “La tempestad”, lo entienden, dice Próspero (cosa que logró entender bien Peter Greenaway) “Somos de la misma  sustancia que los sueños, y nuestra breve vida  culmina en un dormir.” Por cada gramo de corporeidad, nos corresponde una pequeña porción en el mundo de lo onírico. Es por eso que sentimos revivir cada vez que alguien llama para decir que ayer nos soñó, con ese viejo mantra del “eras tú, pero no eras tú”. Por eso los amigos que se encuentran lejos llaman cuando tienen pesadillas en las que aparece nuestra imagen (hace poco recibí un extraño mensaje desde Madrid), por eso nos recuerdan en algún sueño intentando revivir viejas épocas (hace poco recibí un extraño mensaje desde Texas), por eso nos ratifican que han dejado de soñar con nosotros (hace poco recibí un extraño mensaje desde Pasto), por eso soñamos con aquellos que nos sueñan (hace poco recibí un extraño sueño desde no-sé-donde). Y de todas, la más difícil es saber que alguien ya no te sueña: eso te significa la pérdida absoluta de un terreno en el mundo de los sueños, terreno que (inevitablemente) será ocupado por algún otro soñado. Y es que si somos de la misma sustancia de nuestros sueños, ¿qué somos cuando nos sueñan?: nuestro cuerpo se convierte en una especie de Frankenstein armado de trozos de colores sin razón y de historias sin lógica de algo, sin la lógica de alguien más. Perdemos algo cada vez que nos dejan de soñar, es por eso que un acto loable y de buen gusto es contar el momento en que el otro deja de ser material onírico. Decir simplemente: “Ya no sueño contigo...”, y evitarle que al otro día despierte sintiendo que algo le hace falta, sin saber bien qué es. Cuando lo cuentan, tienes tiempo de despedirte de esa parte que ya sentías tuya y que –imaginabas- nunca se iría, sueñas con ese trozo que se desprende de tu cuerpo y ves bien como esa extraña forma se aleja cada vez más, más lejos, hasta que solo puedes ver que se parece extrañamente a ti, y no la reconoces y solo sabes que está hecho de tu mismo material, tienes la oportunidad de despedirte de ti.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15873546-4838482105990632085?l=totoptero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://totoptero.blogspot.com/2009/07/el-sueno-de-frankenstein.html</link><author>noreply@blogger.com (Horwendil Amlteh)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SlLoOtfRieI/AAAAAAAAAPc/eHMwlEjA_h8/s72-c/millais_ofelia1+copia.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15873546.post-7624101644761726931</guid><pubDate>Thu, 14 May 2009 05:28:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-05-14T00:28:53.203-05:00</atom:updated><title>Descanse en paz</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SgusBE1PuCI/AAAAAAAAAPE/o8GOvM8kwro/s1600-h/descansando+en+bogota1.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 264px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SgusBE1PuCI/AAAAAAAAAPE/o8GOvM8kwro/s320/descansando+en+bogota1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5335547318027401250" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15873546-7624101644761726931?l=totoptero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://totoptero.blogspot.com/2009/05/descanse-en-paz.html</link><author>noreply@blogger.com (Horwendil Amlteh)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SgusBE1PuCI/AAAAAAAAAPE/o8GOvM8kwro/s72-c/descansando+en+bogota1.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15873546.post-3941831911184791122</guid><pubDate>Tue, 05 May 2009 21:46:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-05-05T17:36:39.202-05:00</atom:updated><title>Atardecer con silla.</title><description>Aqui va algo que es mío... pero va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-91d09a4677e65764" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/get_player"&gt;
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Hacer cosas de nuevo. Empiezo con la idea de renovar y lograr crear cosas diferentes, siempre novedosas, pero nunca ocurre. Cada vez que escucho una canción regresa esa queja de anciano paralizado en el tiempo: eso ya se había hecho antes. Leo a Mailer y se me antoja más suave de lo que creía, leo a Ballard y veo redundantes sus mundos apocalípticos, leo a Lem y creo que es superado en su campo por Vonnegut. Busco ese texto que me vuelva a hacer despertar, pero todo llega con el fardo del tiempo y de la cacofonía. Es como querer enamorarse de nuevo y encontrar nada más que miradas vacías y estáticas. Tener la visión de la entropía en los ojos, como un velo que no se quita: una de esas postales de documental donde las nubes sobre la ciudad pasan rápido, y el cielo se oscurece, y aparecen las estrellas, y las nubes pasan rápido, de nuevo. El desgaste como fórmula única, el logaritmo neperiano funcionando en todo su esplendor, las constantes como idealizaciones de sólidos arquimedianos. Todo se convierte en un movimiento imposible de abrazar y entonces entra la metáfora como fórmula única de aprehensión, una aprehensión que subyace a la palabra, a la imprecisión, a una interpretación hermenéutica que nunca podremos concebir. Es por eso que volvemos a las imágenes, a la ficción como posibilidad de verdad, al arte como real representación de lo fáctico... y buscamos ese libro, esa canción que nos haga despertar. Y al final la búsqueda es infructuosa, siempre estará ese eco que se pierde: eso ya se había hecho antes, y no lo hice yo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15873546-3207052451907527930?l=totoptero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://totoptero.blogspot.com/2008/11/s-k-ln.html</link><author>noreply@blogger.com (Horwendil Amlteh)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SStn4hxyN7I/AAAAAAAAALg/6s8VilZ9aaI/s72-c/hay+festival+006.gif" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15873546.post-6178649615224001544</guid><pubDate>Sat, 04 Oct 2008 05:53:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-10-04T00:56:18.795-05:00</atom:updated><title>Voy por la tercera cerveza, y...</title><description>"Me voy a buscar el olor del mundo que perdimos, me apura la vida que no viví y me sobran las noches para huir. Apuesto al quijote aunque ande rengo, brindo por tipos sin antifaz, me abrazo a la rabia de los vencidos que cruzan sin mapas la oscuridad.&lt;br /&gt;Hasta estallar." (IN)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15873546-6178649615224001544?l=totoptero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://totoptero.blogspot.com/2008/10/voy-por-la-tercera-cerveza-y.html</link><author>noreply@blogger.com (Horwendil Amlteh)</author><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15873546.post-1515569222086655452</guid><pubDate>Thu, 25 Sep 2008 22:20:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-09-25T17:32:21.911-05:00</atom:updated><title>Grafos en las fotos (extracto del diario de viajes II)</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SNwRb5m7rAI/AAAAAAAAAIA/d2Us0QHjDo8/s1600-h/DSC04673.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SNwRb5m7rAI/AAAAAAAAAIA/d2Us0QHjDo8/s320/DSC04673.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5250090436625411074" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;De repente, Murakami se hace más tangible que la realidad en que se vive a diario. Apoyo mi mano contra la ventana y los vagones que regresan pasan rápido a mi lado. Detrás de mí, cientos de Sputniks se abrazan, y miran, y se miran como cómplices en los asients traseros del tren. ¿Cuanto llevan juntos? ¿meses, ¿años? ¿Acaso son una representación sincrética de una película de Richard Linklater? Alargan sus manos y apuntan los lentes hacia sus caras mientras unen sus mejillas sin importar el espacio en blanco que queda en la foto. Suben un poco la cabeza y, asi, toman esa recurrente pose para las fotos auto-inflingidas. La toman con la idea de subirlas a la red: mostrarse, no recordase. El balance de blancos los resalta, ayudados por la superposición de un fondo sepia. Miro quien ocupa la silla a mi lado. Es un japonés que duerme, agotado de cansancio, con los músculos distendidos de tanto viajar. Aqui. Lejos. En un país desconocido. Alrededor, las miradas recaen sobre él. Saca su cámara y con un gesto despreocupado fotografía la colilla de su tiquetede tren y un boleto de hostal. Las sostiene con su mano izquierda mientras con la derecha lucha por hacer un acercamiento que no logra ser lo suficientemente definido. En esa foto, la única referencia de su presencia en este lugar, son unos dedos que pueden ser los de cualquiera. Aún así, aprieta el obturador en un ángulo errado e imposible. Y duerme. Buen Sueño Haruki.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15873546-1515569222086655452?l=totoptero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://totoptero.blogspot.com/2008/09/extracto-del-diario-de-viajes-ii.html</link><author>noreply@blogger.com (Horwendil Amlteh)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SNwRb5m7rAI/AAAAAAAAAIA/d2Us0QHjDo8/s72-c/DSC04673.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15873546.post-2168133863862789912</guid><pubDate>Mon, 11 Aug 2008 20:24:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-08-11T15:30:06.567-05:00</atom:updated><title>Preguntas y ¿respuestas? (extracto del diario de viajes)</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SKChSobWHsI/AAAAAAAAAH4/uS2fEAmbyuI/s1600-h/abismo+inca.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SKChSobWHsI/AAAAAAAAAH4/uS2fEAmbyuI/s320/abismo+inca.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5233360108466347714" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Es así. Sentirse uno mismo y no hacerlo; al mismo tiempo, las dos cosas. Cuando te pregunten de dónde eres y la respuesta conlleve al menos dos frases -así sean simples- estás en un problema. Ese problema no lo plantea el otro, no lo plantea la respuesta posible de su rostro o su gesto ante una experiencia previa. El problema es que la respuesta que deberías dar es simple: el nombre de un país, una ciudad, un continente. El problema entonces se plantea porque quien no está muy seguro de la respuesta eres tú. Siempre has pensado que tus pies tienen raíces firmes, pero la tierra mojada se mueve y no siempre la tierra que pisas ha estado ahí por centurias ¿quien sabe? quizá la dejaron bajo tus suelas ayer, la trajeron en un camión, la tierra que pisas puede venir de más al norte. Entonces, pisas una especie de Pangea-fankensteniana que te obliga a matizarte -siendo árbol- en algunas de tus características: la forma oriental de tus flores, el rasgo indigenista de las hojas en Amplexicaulo, la diversificación ramal terminada en apical (propio del Bonsái chino-occidentalizado), la razón social y número de pasaporte según tu nombre científico, y así...&lt;br /&gt;...Y el problema.  Está ahí. se identifica fácilmente cuando notas que a la tercera palabra que has pronunciado al intentar describir tu lugar de origen, tu corresponsal se preocupa más por encontrar un referente televisivo que por ubicarte en un mapa. Es asi que llegar, salir, olvidar, todas esas acciones se confunden en un acto desesprado por separar las mixturas. Porque todas esas cosas se revuelven en tu cabeza y se relacionan con la pregunta que te acaban de hacer y que resuena en tu cabeza explotando en otras mil: ¿de dónde vienes?, ¿de dónde eres?, ¿de dónde sales?, ¿a qué lugar regresas?, ¿volver a dónde?, ¿recordar a quien?, ¿dónde olvidar ?... mejor sentir el aire,la brisa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15873546-2168133863862789912?l=totoptero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://totoptero.blogspot.com/2008/08/preguntas-y-respuestas-extracto-del.html</link><author>noreply@blogger.com (Horwendil Amlteh)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_gi_Zt-0P8w0/SKChSobWHsI/AAAAAAAAAH4/uS2fEAmbyuI/s72-c/abismo+inca.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15873546.post-1829424377338815154</guid><pubDate>Fri, 06 Jun 2008 01:50:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-06-05T20:58:03.322-05:00</atom:updated><title>El odio como una de las bellas artes.</title><description>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Y no esá solo, no está solo, no está solito. Tiene muchos, tiene muchos amiguitos. (La Bersuit)&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SEiX9qjFqHI/AAAAAAAAAHw/p-eO-4CaXYQ/s1600-h/peque%C3%B1a.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SEiX9qjFqHI/AAAAAAAAAHw/p-eO-4CaXYQ/s320/peque%C3%B1a.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5208580054703253618" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El aire está eléctrico. Despertar, sacar la cabeza por la ventana y mirar alrededor. Mientras a la derecha una nube gris se acerca y mantiene la amenaza del agua el mayor tiempo posible, a la izquierda el sol resplandece con el atenuante de esconderse tras las montañas en cualquier momento.  Hay días así, en los que el aire está denso, en los que tres moscas revolotean despacio en el cuarto; cuando hay que gritar fuerte hacia el cielo, pero ningún sonido sale del pecho.&lt;br /&gt;No mirar las noticias, igual que desde hace tres meses. Para saber lo que pasa basta escuchar a la gente en la calle, en los buses, en la radio, en la literatura. El libro al lado de la cama es un retomar la historia del país, para darse cuenta de que la historia no llega a ser cíclica, es estática (un amigo lo confirmará esa tarde con una copa de aguardiente en la mano). Así, tal como avanza la nube desde la derecha, empieza a crecer en el pecho una desazón, que después se convertirá en angustia, y en desesperación y, al final, en odio. El odio hace que todo tome el color del smog. La mirada se vuelve turbia, las fallas en las paredes sobresalen, el vecino tiene la música más alta que otras veces, los gatos hieren las manos con las que juegan, la señal de la televisión está defectuosa, la música en la radio es vil copia de los hits de hace treinta años. Entonces llueve. Primero caen gotas dispersas, casi tímidas. Después, la furia se desata: grandes gotas intentan romper los vidrios, las hojas se arremolinan en los sifones anunciando una inundación de pequeñas proporciones, el viento mueve las ventanas. A medida que la lluvia inunda las calles, el odio inunda la cabeza. Gritar, abrir la boca y lanzar ruidos para sacar el aire, llevar las cuerdas vocales al límite, sentir que la comisura de la boca se resiente, intenta romperse. Poner música a alto volumen, eso ayudará a encontrar un objeto para odiar. Tres cancinoes punk, otras tantas se inclinan hacia el ska, la cumbia argentina y hacia un ritmo indefinible que, a falta de un nombre, tiene diez. Todas las canciones hablan de lo mismo: políticos y politiquerías, militares y botas, gobiernos y democracias, pueblos y caudillos; así, el objeto de odio está decidido. Los amigos se recuerdan a medida que las canciones hacen cimbrar los cristales (esta vez, más que la lluvia); ahí están, pasan como fantasmas por la cabeza: el pesimista estático, el activista altruista, el deprimido total, el analista diario, el lector de diarios, el de las experiencias cruentas, el que no se quiere enterar, el que intenta convencer, el que quiere dejarse convencer, el de la camiseta del ché, el que sueña con largarse, el crítico vacío, el inconforme de algo (no está seguro qué es), y demás... Todos llegan con fuerza al cuerpo, lo mueven, lo hacen gritar más fuerte. La idea de salir, convocar, abrazar, unir y unirse en una queja multitudinaria a la cual se asociarán todos los amigos de los amigos de los amigos de los amigos, se convierte en realidad en la imaginación. Las banderas se alzan, las voces tienen oídos prestos a escuchar, las canciones tienen sentido, el cambio es posible, el orden parte del caos del sueño.&lt;br /&gt;Levantarse, abrir todas las ventanas y gritar... pero la lluvia está fuerte, la gente se esconde bajo los alerones, los amigos deben estar en sus trabajos, los gatos ronronean una tarde de sueño&lt;br /&gt;Y... sentarse en el computador, bajar la música para escucharla con los audífonos, acostarse con los gatos, y dormir mientras el odio acaba y la lluvia amaina, dejar que la historia tome su curso. Las canciones fuertes acaban, siguen temas de ritmos melodiosos, casi como canciones de cuna; mientras, afuera, solo queda el rocío en las plantas del patio, las gotas caen lentas de los techos, la inundación se va por el caño, en el sueño el equipo de fútbol es campeón, las pilas de los audífonos se terminan y las tuyas también.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15873546-1829424377338815154?l=totoptero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://totoptero.blogspot.com/2008/06/el-odio-como-una-de-las-bellas-artes.html</link><author>noreply@blogger.com (Horwendil Amlteh)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SEiX9qjFqHI/AAAAAAAAAHw/p-eO-4CaXYQ/s72-c/peque%C3%B1a.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15873546.post-5152513098053697175</guid><pubDate>Fri, 16 May 2008 01:37:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-05-15T21:24:25.240-05:00</atom:updated><title>teclas con nieve o "here it is: the revenge to the tune"</title><description>&lt;blockquote&gt;Y tú, padre mío, desde las tristes alturas, maldíceme, bendíceme ahora con tus feroces lágrimas, te ruego. (Dylan Thomas)&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzwK8-yjgI/AAAAAAAAAHM/hTS51QFNvoQ/s1600-h/DSC03008.gif"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzwK8-yjgI/AAAAAAAAAHM/hTS51QFNvoQ/s320/DSC03008.gif" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5200795740664925698" /&gt;&lt;/a&gt; Cuando cosas pequeñas  cambian, cosas grandes suceden.  Lo compruebas con lo último que ha ocurrido. Has estado dos días enteros frente a la pantalla, escribes sin parar, sin embargo no avanzas tanto como quisieras. Revisas una vez más la página 355 de “La historia cultural de las lágrimas” tratando de ver detalles puntuales de &lt;a href="http://affordablehousinginstitute.org/blogs/us/wp-content/uploads/2007/06/imagesroy-lichtenstein-hopeless-small.jpg"&gt;un cuadro de Litchenstein&lt;/a&gt;: Chica ahogada. En tu cabeza describes cada uno de los puntos que componen el cuadro, tratando de ver cómo el cambio sutil de pequeños componentes modifica la totalidad del dibujo (ríes pensando en “el todo y las partes”, y otros cientos de páginas que nunca entendiste). El libro se acerca a tu nariz, cada vez más: tres centímetros... dos centímetros... Un mareo rápido sube a tu cabeza, así que decides  dejar a un lado el libro, cerrar los ojos y escuchar música. A medida que te preparas para descansar de la luz, de reojo, se ha cruzado con esa tecla. Abres los ojos solo un momento, aplazas el descanso para estar seguro: si, es cierto, la tecla de borrado, se está borrando. Mientras las letras están incólumes (incluso la A y la E, las cuales –según Poe, en su “El Escarabajo de Oro”- son las letras más utilizadas del idioma), la flecha que apunta hacia la izquierda cada vez más parece un guión largo. Te repites de nuevo que un cambio pequeño presagia cosas grandes así que decides pensar en ello mientras tus ojos descansan, y el polvo se aquieta sobre las teclas, y el reproductor empieza a reordenar las canciones según su gusto. El número de páginas escritas te atormenta. ¿Por qué?, ¿por qué tan pocas?: recuerdas la tecla, ahora lo sabes, todo lo que has escrito se ha ido borrando, casi con la misma velocidad con la que aparece en la pantalla. Las palabras no alcanzan a respirar, siquiera a notar quien está a su lado, qué otra palabra le da significado, cuando desaparece.  Hace dos días peleas con la existencia de un personaje: es un tipo nostálgico pero no hace ridiculeces adolescentes, en realidad es un tipo triste; algo así como una versión masculina y moderna de la “señora de la tristeza” (a.k.a. Melissa) de Lawrence Durrell. Al parecer el tipo no quiere aparecer, solo deja en la pantalla una sombra, una idea de existencia que nunca se logra materializar. Es entonces cuando el reproductor te lanza una tras otra las canciones: empieza con unas notas alegres y bajas salidas de la garganta de Jack Johnson, sigue con una de las canciones “deconstruidas” de Tom Waits, para caer en un par de esos ritmos melódicos y letras metafóricas de Robyn Hitchcock.  A partir de las canciones se empieza a esbozar un personaje, cada nota crea los rasgos propios del personaje. Por primera vez desde que empiezas a escribir algo parece claro. La contextura física y algo de ropa aparecen con “The Partisan” de Leonard Cohen; se definen con un ritmo candombero de Jaime Ross y se ajustan con el cover de “Hurt”, cantado por Johnny Cash. Solo falta su cara: abres los ojos pensando que ya lo tienes, que lo puedes escribir; pero Hurt acabó y solo se escucha la voz de Elliot Smith repitiendo tres veces “You’re not good”. Cuando miras la pantalla notas que se ha apagado, frente a ti está la pantalla negra, y ahí un rostro. La cara se sobrepone en el personaje y calzan; no quieres que pase, pero pasa. Tanto borrar... tanto pensar... y ese rostro... es el tuyo. Sabes que no te conoces, que te estuviste buscando en una pantalla por dos días, pero que tus pequeños cambios no los notas. Las lágrimas salen de tus ojos; te reconoces en la pintura (hombre ahogado) y sigues sin reconocerte en la pantalla. La canción continúa... recuerdas a Elliot Smith caminando por la nieve un 31 de diciembre, el año antes de morir: aparece como una mancha negra sobre la nieve mientras canta “Pitsleh”. Después, te identificas con él mientras borras de un tajo todo el archivo. Buscas un corrector blanco para rehacer la línea blanca de la tecla. No lo encuentras. Quizá, si logras esconder el pequeño cambio, el grande no se produzca... solo quizá. Te pones los zapatos, sales de tu casa. Miras por la ventana de tu auto mientras cantas &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=kDMeEtUCq54"&gt;“Pitseleh”&lt;/a&gt; y esperas encontrar al final del trayecto un pueblo lleno de nieve, por el cual puedas manejar, por el cual puedas caminar, recoger un poco de nieve y, con ella, corregir aquello que te permite borrar cosas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15873546-5152513098053697175?l=totoptero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://totoptero.blogspot.com/2008/05/teclas-con-nieve-o-here-it-is-revenge.html</link><author>noreply@blogger.com (Horwendil Amlteh)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://bp3.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SCzwK8-yjgI/AAAAAAAAAHM/hTS51QFNvoQ/s72-c/DSC03008.gif" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15873546.post-8558509805186722055</guid><pubDate>Mon, 21 Apr 2008 21:02:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-04-21T16:31:21.462-05:00</atom:updated><title>¿qué se siente ser una roca girando?</title><description>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;How does it feel to be on your own, with no direction home, like a complete unknown, like a rolling stone?&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SA0A9Rmh7SI/AAAAAAAAAGw/6neAfglsF30/s1600-h/DSC02772.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SA0A9Rmh7SI/AAAAAAAAAGw/6neAfglsF30/s320/DSC02772.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191806998125079842" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Es fin de semana. El hombre que vende los cigarrillos a la salida del trabajo (e insiste en llamarte Señor Moncayo) ha preguntado si vas a salir esa noche. “¿Mucha rumba hoy?”- dice. Asientes con una sonrisa falsa: “Voy a ver una película, quizá” –respondes. Él estira los labios como demostrando incredulidad: “Será en un motel” – dice, y se ríe de manera atronadora. Antes de seguir con la charla, alguien ha llegado a comprar. Él se despide rápidamente y aprovechas para correr lejos de ahí. En el bus sigues leyendo con atención otro capítulo de la “Historia Natural del Disparate”, y llegas a casa. La respuesta improvisada de esa tarde suena agradable, cada vez es más difícil salir, menos cómoda la calle: demasiada gente. Enciendes el televisor, pones un disco y Bob Dylan cuenta su historia. Repites cuatro veces la presentación en vivo de “like a rolling stone” en la que se puede escuchar abucheos y gritos de “traidor” todo el tiempo. A Bobby no le interesa mucho (al menos así lo aclara), tiene en la cabeza la idea del tiempo, la idea del constante cambio. En cortos de dos minutos, Bob Dylan envejece, y rejuvenece; su imagen da saltos hacia los setenta, la primera década del siglo veintiuno, los sesenta, los noventa...  Afuera, se escuchan los gritos de la gente que sale y entra de los bares. Haces propias las palabras de Bobby: “no me interesa, el cambio... el tiempo... envejecer...” Cada vez te crees más parecido al Dylan que cuenta, que al Dylan que canta. Afuera suena algo, al mirar por la ventana notas que un carro ha dado dos vueltas sobre sí mismo, en su camino se ha llevado un poste de luz y un árbol. Mucha gente se agolpa: unos, desesperados, llaman por sus móviles, otros filman con sus celulares los destrozos. Reconoces en la calle tres amigos: miran tu ventana y te saludan, pero “no, no quiero bajar, gracias”. Repites para ti las palabras de Bob, como tratando de convencerte “...tiempo ...cambio”. Los gritos siguen, ahora al parecer hay una pelea, un borracho, alguna pareja en sus fines. Dos amigas llegan de repente: estuvieron cerca, a una le han robado sus cosas, la otra tuvo una discusión política con un desconocido. Al fondo sigue hablando Bob, les dices que duerman en la sala. Cuando regresas a la pantalla otra vez: los gritos de "traidor" están en primer plano y “like a rolling stone” de fondo. Siempre que escuchabas esa canción imaginabas el mito de Sísifo, y la bola de nieve que bajaba. Los cambios... el tiempo... ahora te preguntas si estas rodando... si eres esa roca que baja. En la sala duerme la aventura, los golpes, las relaciones que empiezan y terminan. Tú ruedas. Nunca supiste si para crecer con más nieve, o para arrasar con árboles y postes de luz... La respuesta de esa noche fue cerrar los ojos y dormirte pensando en empezar la escritura de la Historia Natural de tu Disparate.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15873546-8558509805186722055?l=totoptero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://totoptero.blogspot.com/2008/04/como-piedras-rodantes.html</link><author>noreply@blogger.com (Horwendil Amlteh)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/SA0A9Rmh7SI/AAAAAAAAAGw/6neAfglsF30/s72-c/DSC02772.JPG" height="72" width="72" /><thr:total>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15873546.post-5320040833297262815</guid><pubDate>Thu, 10 Apr 2008 19:49:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-04-10T14:52:53.626-05:00</atom:updated><title>Mago (de la serie tarot #2)</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R_5vcJaqR9I/AAAAAAAAAGo/-j4PHGmdnsE/s1600-h/elmago.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R_5vcJaqR9I/AAAAAAAAAGo/-j4PHGmdnsE/s320/elmago.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5187706350132152274" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El conocimiento de lo infinito, no pesa sobre sus hombros, sino sobre su cabeza; y él lo sabe.  La mano se dirige hacia arriba, sólo se levanta como un augurio deseado.  El dedo contrario apunta hacia abajo, sabe de su caída, de su rodar por el suelo. Desde un principio, conocía lo que su falange le repite una y otra vez ahora, mientras se curva hacia el infierno: los errores del encadenamiento de la lógica, la magia puede encontrarse en ecuaciones sencillas y tiempos lineales. Se negaba a encontrar en un navaja de Oak la respuesta a unas letras que se desvanecían y cambiaban según el humor de un aire denso, lleno de humedad cada vez que la congoja se vislumbraba en un rostro cercano. Decidió pasar, no a la sabiduría de los elementos primarios, sino al poder, la obtención de todos los reinos. Aún así su dedo seguía apuntando hacia un punto en el cual la fuerza centrífuga lo lanzaría o la centrípeta lo atraparía, lo dominaba bien, lo estudió.  Solo cuando encontró la llama doble, en el mismo cabo de vela, logró comprender a un dios que hasta ese momento se había negado a tirar el destello.  Cerró los ojos y, como un buen adivino ciego, los entreabrió después dentro de una rendija, sólo dejaba captar una luz, intermitente, perturbadora. Se encontró con una silueta borrosa: se difuminaba en la contraluz de un flash que no dejaba de tomar fotografías. Su mano se extendió a lo largo del pasillo, mientras sus pies continuaban estáticos en el fango que inmovilizaba sus miembros... todos. Al primer roce de la sabiduría eterna, sus dedos se quemaron: las llamas dobles que él mismo había provocado, quemaron los vestidos, los libros y los ojos.  Al fondo, una voz de payaso burlón repetía una corta frase, tres palabras, una verdad.  Esta vez el fuego escapó de sus manos, encendió un rostro, un cabello, a ella... ella.  No podía creerlo, su boca se abrió, dejó escapar un alarido furioso; un perro, adentro, desde donde salía la luz, ladró.  Sus rodillas dejaron de temblar, de sangrar, de sostener, como pilastras inmensas, la catedral que con un símbolo caduco, pesaba sobre su cabeza.  Ya en el suelo, él, humilde, arrancó sus cabellos, y junto a ellos su tabernáculo; se los entregó.  Ella, con una sonrisa en la boca los tomó y los puso junto a su oído, en su sien; tomó sus vestiduras, y se alejó paso a paso, con la esperanzada certeza de que no cometería los mismos errores que él: las falsedades de la infinitud no eran posibles, ahora no.  Lo corroboró cuando la luz se apagó y del circo sin forma apareció otra vez su verdugo, quien tomó su lugar. Estaba seguro de volver a tomar sus ropas y de estremecer con su risa nula a otro que no fuera el cero.  Así, con su cerbero y su pluma engarzada, el loco salió.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15873546-5320040833297262815?l=totoptero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://totoptero.blogspot.com/2008/04/mago-de-la-serie-tarot-2.html</link><author>noreply@blogger.com (Horwendil Amlteh)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://bp2.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R_5vcJaqR9I/AAAAAAAAAGo/-j4PHGmdnsE/s72-c/elmago.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15873546.post-1564745106075372298</guid><pubDate>Wed, 02 Apr 2008 16:18:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-04-02T11:58:26.307-05:00</atom:updated><title>¿Sabe dónde están sus libros en estos momentos?</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R_O7G_yr5uI/AAAAAAAAAGY/a95MRdP7wIw/s1600-h/sos_august_1280.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R_O7G_yr5uI/AAAAAAAAAGY/a95MRdP7wIw/s320/sos_august_1280.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5184693324911208162" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Te lo han dicho muchas veces. Un día de estos vas a perder los ojos si lo sigues haciendo. Por momentos creías que era un mantra antiguo conocido solo por los ancianos que se acercaban a tu lado. La verdad es que por más que te lo repitan una y mil veces, lo sigues haciendo: cada vez que puedes lees en los buses. A veces recuerdas hace cuánto la idea de la lectura en los buses está presente. Hace mucho robaste una idea, hiciste un cuento y ganaste algo por eso. Nunca le dijiste a nadie que la idea era robada, así que te la apropiaste y la diste como nacida de tu imaginación. En ese cuento alguien lee en un bus y se le cae la retina sobre las páginas del libro: nunca descubre el final de la historia y, para sorpresa de todos, el hombre quiere saber qué pasó en el texto antes de que lo lleven al hospital. Deciden subirlo a la ambulancia mientras un improvisado lector recita las últimas páginas del texto, a medida que escucha los últimos párrafos del "Golem" de Meyrink, el hombre recuerda cómo su madre le leía para dormir, ahora le leen para morir. Así, en un segundo cinco movimientos se entrechocan: la memoria que viaja al recuerdo, el cuerpo que viaja hacia la muerte, el personaje del Gólem que viaja hacia el despertar del sueño, la ambulancia que se mueve dentro de la ciudad y el mundo entero que se desplaza hacia la literatura.&lt;br /&gt;La literatura como aquello que te transporta. Los libros que siempre salen movidos en las fotos porque se mueven. La biblioteca móvil en tu maleta. Los mundos creados que golpean contra los límtes del libro.&lt;br /&gt;Ya tienes una rutina de lectura clara: a) caminas desde el trabajo hasta un paradero inexistente: una esquina, junto al poste de luz, justo encima de la grieta que avanza hasta llegar a la mitad de la calle,  a la izquierda de un viejo embolador de zapatos, a la derecha de una chica que vende dulces (aunque nunca la has visto vender uno) que siempre conversa con una amiga, vendedora de minutos a celular. En ese lugar, justo a las 5 de tarde te buscará quien quiera encontrarte los martes, jueves y viernes. b) esperas la ruta 97 que se coordina con tu llegada en un baile que parece preparado. Sabes que a veces una demora de cinco minutos significa veinte minutos de espera; así que, si por casualidad, alguien te ha detenido en el camino trotas con paso lento las siguientes dos cuadras. Subes al bus y escoges el puesto que quieres. A esta altura las sillas están vacías así que tienes la opción de elegir. Si lo puedes hacer, te sientas al lado izquierdo (el mismo del conductor) en la sexta fila, junto a la ventana. Si ese puesto está ocupado, un poco más atrás, nunca más adelante. c) te sientas abres tu maleta buscas algo para leer y tu lectura arranca junto con el bus. d) lo primero que haces es retomar la lectura, el ruido de la música te dificulta seguir una lectura clara por lo que debes empezar releyendo para poder tomar ese primer impulso, para que los ojos se acostumbren, para que el río de palabras corra.  Una vez empieza, no hay quien lo detenga. e) el bus toma una pendiente inclinada. Tus años de práctica leyendo te han enseñado que esa pendiente te hace sentir mal. Así que antes de empezar la pendiente cierras el libro y miras primero a las personas en el bus, después a través de la ventana a la ciudad. A veces no pasas a la segunda acción al descubrir que justo a tu lado se ha sentado alguien con quien podrías jugar todo el trayecto a cruzar miradas desviadas. En uno u otro caso, el resultado es igual: una vez acabas la pendiente vuelves a abrir el libro y sigues leyendo. f) a partir de ahí los cambios hasta la llegada a tu casa no son muy significativos: no hay problemas grandes, sin pendientes, ni choques. g1) bajas y llegas a tu casa, una vez ahí prendes el televisor. No quieres seguir leyendo, lo importante era hacerlo en el bus g2) no bajas, decides acabar de leer el capítulo y tomar otro bus. el bus te deja lejos a tu casa, te bajas perdido pero con una sonrisa en la cara: otra vez se ha cumplido de manera literal la frase de cajón que tanto te repitieron cuando eras niño: la literatura –es cierto, ahora lo sabes- te lleva a lugares inesperados.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15873546-1564745106075372298?l=totoptero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://totoptero.blogspot.com/2008/04/sabe-dnde-estn-sus-libros-en-estos.html</link><author>noreply@blogger.com (Horwendil Amlteh)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://bp3.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R_O7G_yr5uI/AAAAAAAAAGY/a95MRdP7wIw/s72-c/sos_august_1280.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15873546.post-336715862001695058</guid><pubDate>Wed, 26 Mar 2008 16:37:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-03-26T11:41:53.685-05:00</atom:updated><title>Sacerdotisa (de la serie tarot # 1)</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R-p8xvyr5tI/AAAAAAAAAGQ/u44nBipaUT8/s1600-h/Sacerdotisa.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R-p8xvyr5tI/AAAAAAAAAGQ/u44nBipaUT8/s320/Sacerdotisa.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5182091515327669970" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Sentada sobre un trono invisible, con la mirada fija en el futuro, la sacerdotisa piensa en lo que vendrá.  No necesita esforzarse mucho, el tercer ojo que pesa en un suave cabello (ya no flamea), le ayuda en su tarea: internarse en el corazón de las personas.  Sabe (ya no adivina) lo que pasa ahí, en cada aurícula, cada ventrículo, cuánta sangre pasa, a dónde -en una fortuna necesitada- lleva la energía el diástole, quién resulta desgastado en las vibraciones de un sístole.  El viento sopla fuerte, muy fuerte, ni un tocado de su velo se devanea libre a las ondas cíclicas de huracanes y tormentas.  Impasible, observa los incendios: aumentan y devoran todo lo que se pueda quemar, consumen los resquicios de raíces ahogadas por un humo asfixiante, agota, extingue.  En el palacio meridional lee, pretende mantenerse erguida en un choque de positivos y negativos que intentan inclinarla.  Ella, fuerte, roca segura sobre piedra leve, toma las piedras sagradas (sólo la pitonisa sagrada puede descifrarlas) y logra conocer un pasado esquivo, la memoria no puede retenerlo.  Alza los ojos, grita ¡Fortuna emperatrix mundi!, escupe al suelo y bota las piedras, rebotan... una... dos veces... únicamente para volver a chocarse en el piso, esta vez (la tercera) el cometido se cumple, una grieta se abre entre dos hilos de parca maldita y los trozos (se pueden contar por miles), salen desperdigados hacia la luz.  Circo imbécil de cuatro pistas: ruedas con hombres: corren como ratones y sueñan como águilas; filos de navajas: vuelan elípticos en el aire; narices rojas: suenan con la presión de la tristeza; látigos: se crispan en el aire para el asombro del público; luces de colores; telas templadas; una luz: se dirige hacia ella... Ella y su grito: ¡FORTUNA EMPERATRIX MUNDI!, resuena otra vez en los oídos del hombre, del látigo, en la nariz y las navajas.  Los ojos giran, se dirigen hacia donde la luz del seguidor los lleve.  La Torá se levanta con mano temblorosa, la otra lleva hacia la boca una granada repleta de semillas.  El pliego vacío lo dice todo, unos dedos invisibles escriben su frase y quitan la corona y el velo, desatan nudos que enloquecerían al Magnus.  El público se ha marchado, ella continúa desnuda, en el centro del teatro, por primera vez una sonrisa se dibuja en su rostro de sílfide.  Espera a que aparezca el otro, el cero, quien más importa.  Ella cierra los ojos, mengua una luna: se representa en la maraña de cables; desde ese sitio aparece el otro. El bufón toma las ropas y se disfraza.  Camina, sale de la representación, no más remos, no más cerberos.  El viento sopla, aguijonea su cuerpo frío y blanco, uno a uno, sus cabellos se mueven, rizan las llamas que queman, arden.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15873546-336715862001695058?l=totoptero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://totoptero.blogspot.com/2008/03/sacerdotisa-de-la-serie-tarot-1.html</link><author>noreply@blogger.com (Horwendil Amlteh)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R-p8xvyr5tI/AAAAAAAAAGQ/u44nBipaUT8/s72-c/Sacerdotisa.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15873546.post-3935556696599793987</guid><pubDate>Thu, 28 Feb 2008 16:50:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-02-29T10:32:41.757-05:00</atom:updated><title>vientos - faldas : lluvias - buses</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R8glAm8yW8I/AAAAAAAAAF4/wvYjaxmbnJc/s1600-h/DSC00622.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R8glAm8yW8I/AAAAAAAAAF4/wvYjaxmbnJc/s320/DSC00622.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5172424864420748226" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro de la biblioteca no se escucha un solo ruido del exterior. Todo es un bullicio interno de cerrar de libros, de risas acalladas por la obligación del silencio, de pasos que suenan rápido, como una taquicardia del suelo que, de repente, tiene prisa por llegar a algo. La vista sube hasta encontrar cuerpos, rostros, sonrisas. Los pliegues de las faldas ondean lento, cambian con la rapidez de los médanos, como si sufrieran la metempsicosis de un viento invisible. Al fondo, otras faldas aceleran su movimiento. Desde lejos se pueden observar como una ola que choca con los peñascos, llegan a estrellarse en los médanos cercanos, pero no los modifican; lentamente se adaptan y el agua se convierte en arena, los pliegues van tomando la lenta forma de las montañas, el viento se lleva algo de ellas. Aún así, son alegres. Mientras sales del lugar, el ruido del exterior aparece. Contra los  ventanales se estrellan grandes gotas de agua que -demoras en darte cuenta- se han convertido en hielo. En la entrada se agolpan muchos esperando que la lluvia amaine, pero los golpes cada vez se sienten más fuertes en los oídos. Se acerca esa chica con la falda alegre, aquella que corría a uno y otro lado; aquella que siendo ola o médano  mantenía la alegría; aquella que se mantiene de pie a tus espaldas; aquella que espera que el temporal cese. En un arranque de decisión, sale corriendo bajo la lluvia, con un cuaderno abierto sobre su cabeza. Intenta evitar los charcos de agua dando pequeños saltos a derecha e izquierda, pero a los pocos pasos sus zapatos están llenos de barro. Su falda ya no se mueve como antes, la lluvia la hace ver cansada, pesada, fuera de lugar. Los colores vivos de las flores ahora parecen más grises, demasiado expuestos al sol, con una monótona monocromía. Lees el nombre de tu calle, ves tu bus desde lejos. Con mejor suerte que ella, logras vadear los –ahora - pequeños lagos de agua que se han formado en el piso. Tomas los audífonos y miras a través del vidrio: la música empieza. Mientras el granizo sigue golpeando las ventanas, la dulce voz de Aimee Mann cantando &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Driving sideways”&lt;/span&gt; disuelve el ruido exterior. El bus se detiene, un semáforo quizá. Junto a tu ventana pasa nuevamente ella. No sabes si es la música, las gotas que resbalan por el vidrio o el calor pacífico y húmedo del bus, pero los pliegues se mueven otra vez alegremente, a cada paso salpican agua que gira en mil vueltas hasta caer al piso. Una gota se aferra con todas sus fuerzas a la tela pretendiendo mantenerse ahí hasta evaporarse después. Las hojas del cuaderno toman formas onduladas, parecidas a los cabellos de las mujeres cretenses. Los pliegues tienen unos bellos movimientos pesados. La imagen parece una escena de Eric Rohmer puesta en cámara lenta. Subes la mirada y los ojos se encuentran. Ella sigue caminando y te sonríe. Tú sonríes. El semáforo cambia y su imagen desaparece en el borde de tu ventana. Dos segundos de silencio se agolpan en tu oído como personas bajo un techo escapando de la lluvia. Aimee Mann comienza nuevamente: “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Now that I've met you / would you object to / never seeing each other again”&lt;/span&gt;. Cantas recordándola. Volviendo a ver la falda moverse. En el minuto 3:10 alguien se sienta junto a ti. Es un hombre grande, vestido con corbata y saco de paño, un poco mojado por la lluvia. Escuchas nuevamente la canción pero ya no llega ninguna imagen. Descubres que la has olvidado. Decides que es mejor. Vuelves a la música y mueves tu pie al ritmo de la canción: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Just don't work your stuff / because I've got troubles enough / no, don't pick on me / when one act of kindness could be deathly”.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15873546-3935556696599793987?l=totoptero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://totoptero.blogspot.com/2008/02/vientos-faldas-lluvias-buses.html</link><author>noreply@blogger.com (Horwendil Amlteh)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://bp2.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R8glAm8yW8I/AAAAAAAAAF4/wvYjaxmbnJc/s72-c/DSC00622.JPG" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15873546.post-8842662245409093862</guid><pubDate>Thu, 07 Feb 2008 04:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-02-06T23:28:01.733-05:00</atom:updated><title>¿volare o no volare?... di blu, pinto di blu</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R6qE-RE2kYI/AAAAAAAAAE4/DkKHhg1wfAE/s1600-h/DSC00677.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R6qE-RE2kYI/AAAAAAAAAE4/DkKHhg1wfAE/s320/DSC00677.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5164086128004206978" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Recomendación No 1:NUNCA lean a Palahniuk antes de tomar un vuelo.&lt;/span&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Tres años atrás decides que ya ha pasado el tiempo, que los tickets de bus entre ciudad y ciudad ya han sido suficientes. Revisas tu libreta de récords y subrayas el viaje por tierra de 42 horas (resultado de un bus que cayó al abismo, dos derrumbes en la carretera y un fallo mecánico), te prometes que no volverás a intentarlo. Revisas tu cuenta y el dinero es suficiente para tomar un vuelo, así que llamas a una agencia de viaje separas un vuelo y te acuestas a leer. Esta vez es “Superviviente”. Los números al revés no te parecen un mal augurio. La primera (última página) anuncia que un avión cae, las palabras salen de una caja negra. Estás en la mitad del libro cuando debes tomar el vuelo. Respiras profundo, estás tranquilo. Una vez dentro, el libro toma vida: las ventanas pueden fallar, las latas están un poco oxidadas, el aeropuerto de San Juarkam del Past es el más peligroso del país... Tomas el folleto de salvamento como quien se aferra al flotador bajo el asiento, sudas frío... entonces... extrañas la tierra y los viejos buses. Te robas el folleto cuando el avión aterriza, eso te recordará a no leer Palahniuk antes de entrar al aeropuerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Recomendación No 2: Si tienes miedo a volar, no vueles... el miedo se volverá pavor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Han pasado dos años, otra vez te sientes dueño de la situación. Has leido un libro de Mairal y estás dispuesto a viajar, a aventurarte. Todo va bien hasta que sientes cómo los frenos del avión se despegan, puedes ver las llantas del avión girar, la velocidad hace que te tomes de la silla, por un momento sientes que vas a arrancarla de su lugar. te han dado una ventana justo al lado del tren de aterrizaje. Puedes observar cáda uno de los instantes de despegue: la velocidad en tierra, las llantas sin piso, el amortiguador que descansa, las alas bajam para que el avión gire, una turbulencia, dos, tres.... las manos sudan, los dientes se encajan en la mandíbula, la saliva pasa lento por la garganta... cuatro, cinco... a tu rescate ha llegado la farmacéutica: tomas una pastilla cuyas contraindicacines dicen: "no tomar si se necesita ánimo vigilante", la tragas sin necesidad de agua (no puedes levantar las manos de la silla para pedir un vaso de agua). La pastilla hace efecto, despiertas con una canción suave de Cold Play, seguida de una de Moby. te arreglas el cabello y bajas del avión lento, con una sonrisa... nadie notará lo que pasó, lo que pasará cada vez que tomes un vuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Recomendación No 3: Si vas a morir... muere con los pies en la tierra&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Vas a regresar, has leído un mal libro de Faciolince donde se asegura que hay más riesgo en viajar por tierra que por avión. Botas el libro sabiendo que nunca lo vas a acabar, ves las noticias: una piedra descomunal ha caído de la ladera de una montaña aplastando un bus de la empresa en la que pensabas regresar. Ahora debes hacer espacio para un paraguas. Faciolince no  te ha convencido, podrías morir aplastado por la piedra, pero antes harás un acto de homenaje a Chuck Jones... antes de ser aplastado abrirás el paraguas sobre tu cabeza e intentarás imitar el rostro del Coyote seguro de que , para ti, sa podría ser una muerte poética.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15873546-8842662245409093862?l=totoptero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://totoptero.blogspot.com/2008/02/volare-o-no-volare-di-blu-pinto-di-blu.html</link><author>noreply@blogger.com (Horwendil Amlteh)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://bp3.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R6qE-RE2kYI/AAAAAAAAAE4/DkKHhg1wfAE/s72-c/DSC00677.JPG" height="72" width="72" /><thr:total>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15873546.post-6936953001518359794</guid><pubDate>Fri, 14 Dec 2007 22:18:00 +0000</pubDate><atom:updated>2007-12-14T17:25:59.891-05:00</atom:updated><title>Extracto de viaje</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R2MC7zsIn7I/AAAAAAAAAEI/Atz3b-XVRYM/s1600-h/foto1.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R2MC7zsIn7I/AAAAAAAAAEI/Atz3b-XVRYM/s320/foto1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5143958425898098610" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El sol se oculta tras una montaña, los rayos naranjas se inclinan y pierden su brillo a medida que pasan los minutos. Por el vidrio de la ventana se logran ver un atardecer que oscurece todas las cosas y personas dentro de un bus pequeño, en un país ajeno. Ahí la gente entra y se sienta, después pasa un hombre cobrando los pasajes; algo me dice que las cosas ocurren al revés, recuerdo pagar el pasaje al entrar... no estoy seguro de que sea esa la mejor forma, así que lo olvido y regreso de nuevo a la ventana. Alcanzo a ver algunas huellas digitales incompletas, impresas por dedos llenos de dulces o sudor, en el marco empieza a nacer musgo, la humedad permite que la vida crezca a medida que nos movemos a setenta kilómetros por hora, el cierre de seguro está quebrado de tal manera que, de cuando en vez, debo cerrar el vidrio que se abre por la vibración, huele a plantas frescas que un hombre subió en una canasta, el sol sigue bajando, las luces se encienden y encandilan mis ojos, así que dejo de ver.&lt;br /&gt;Normalmente este bus tiene 10 asientos dobles por lado y lado, pero en un “inteligente” acto de economía, el dueño ha decidido montar otros asientos a lado y lado, juntando un par de centímetros lo ya existentes. El resultado ha sido un pequeño espacio entre sillas que me obliga a subir los pies al acolchado y apoyar las rodillas sobre el espaldar frente a mí. La posición me parece perfecta para recordar momentos de mi niñez: abrazo mis piernas apoyo mi mejilla, suspiro y mi mirada se desliza por el horizonte. El sol se esconde, las luces ya no son tan fuertes y el olor de las plantas llena el aire.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15873546-6936953001518359794?l=totoptero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://totoptero.blogspot.com/2007/12/extracto-de-viaje.html</link><author>noreply@blogger.com (Horwendil Amlteh)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://bp0.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/R2MC7zsIn7I/AAAAAAAAAEI/Atz3b-XVRYM/s72-c/foto1.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15873546.post-1172565265366341513</guid><pubDate>Thu, 27 Sep 2007 06:29:00 +0000</pubDate><atom:updated>2007-09-27T01:44:55.385-05:00</atom:updated><title>¡¡¡¡No es psicosis!!!!... ¡es cierto!</title><description>Algunos dicen que la literatura supera a la realidad. Algunos dicen que sufro de paranoia. Algunos le creemos Philip Dick. Demuestro, al menos, que lo que escribe Kavafis, tiene claros referentes en la realidad:&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/RvtRVahr7cI/AAAAAAAAADw/blIpR1b4L8A/s1600-h/medellin.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/RvtRVahr7cI/AAAAAAAAADw/blIpR1b4L8A/s320/medellin.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5114771230149045698" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/RvtRRahr7bI/AAAAAAAAADo/QFtPWwCyoNQ/s1600-h/bogot%C3%A1.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/RvtRRahr7bI/AAAAAAAAADo/QFtPWwCyoNQ/s320/bogot%C3%A1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5114771161429568946" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... y nos dice Kavafis ....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hallarás otra tierra ni otro mar.&lt;br /&gt;La ciudad irá en ti siempre. &lt;br /&gt;Volverás a las mismas calles.&lt;br /&gt;Y en los mismos suburbios llegará tu vejez;&lt;br /&gt;en la misma casa encanecerás.&lt;br /&gt;Pues la ciudad es siempre la misma.&lt;br /&gt;Otra no busques -no la hay-&lt;br /&gt;ni caminos ni barco para ti.&lt;br /&gt;La vida que aquí perdiste&lt;br /&gt;la has destruido en toda la tierra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15873546-1172565265366341513?l=totoptero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://totoptero.blogspot.com/2007/09/no-es-psicosis-es-cierto.html</link><author>noreply@blogger.com (Horwendil Amlteh)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://bp1.blogger.com/_gi_Zt-0P8w0/RvtRVahr7cI/AAAAAAAAADw/blIpR1b4L8A/s72-c/medellin.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>3</thr:total></item></channel></rss>

