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	<description>Take a walk on the slow side</description>
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	<title>Yorokobu</title>
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		<title>El origen de la expresión &#8216;no hay tutía&#8217; (sí, está bien escrito)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Carmen Lago]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 08 Sep 2026 06:12:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ideas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuando algo no tiene remedio ni hay dios que lo arregle, solemos decir que «no hay tu tía». El problema viene cuando queremos escribirlo, porque, aunque no habrá nadie que te lo corrija, la versión original y más fiel al vocablo real es «no hay tutía». Y a poco curioso que se sea, es lógico preguntarse de dónde viene esta expresión y qué diantres es una tutía. Aquí es cuando tenemos que recurrir a la etimología, y un primer paso en nuestra pequeña investigación nos lleva al Diccionario. Allí descubriremos que tutía viene, en realidad, de atutía, que es una</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando algo no tiene remedio ni hay dios que lo arregle, solemos decir que «no hay tu tía». El problema viene cuando queremos escribirlo, porque, aunque no habrá nadie que te lo corrija, la versión original y más fiel al vocablo real es <strong>«no hay tutía</strong><strong>»</strong>. Y a poco curioso que se sea, es lógico preguntarse de dónde viene esta expresión y qué diantres es una tutía.</p>
<p>Aquí es cuando tenemos que recurrir a la etimología, y un primer paso en nuestra pequeña investigación nos lleva al <em>Diccionario</em>. Allí descubriremos que <em><a href="https://dle.rae.es/tut%C3%ADa?m=form" target="_blank" rel="noopener">tutía</a></em> viene, en realidad, de <em><a href="https://dle.rae.es/atut%C3%ADa#1tnCq8q" target="_blank" rel="noopener">atutía</a></em>, que es una palabra de origen árabe que hace referencia a los restos de óxido de zinc que se quedaban pegados en los hornos donde se fabricaba latón.</p>
<p>Esos restos, mezclados con otros minerales, daban lugar a la atutía, y con ella se hacía un ungüento muy apreciado que los médicos de antaño (de muy antaño) usaban para curar gran número de enfermedades, y muy en especial, las que afectaban a los ojos, tipo orzuelos. Si el mal no podía curarse, no había tutía que lo remediara.</p>
<p>Lo de «no hay tu tía» actual es, por tanto, es una deformación que el <em><a href="https://www.rae.es/dpd/tut%C3%ADa" target="_blank" rel="noopener">Diccionario Panhispánico de Dudas</a></em> explica por el desuso de la <em>(a)tutía</em> original (para qué recurrir a la alquimia teniendo colirios estupendos en la farmacia). Los hablantes —mejor dicho, los escribientes— ya no reconocían la forma primigenia de la palabra ni su uso medicinal, así que supusieron que debía escribirse separado: «tu tía», y así ha quedado, ya plenamente aceptado por la RAE.</p>
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		<title>.st0, .st1 {fill: #F5A623;}.st1 {fill-rule: evenodd;} Traductor simultáneo: Sí, soy la cabra, bro</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mariángeles García]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Sep 2026 06:04:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ideas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Si escuchas a tus criaturas afirmar de alguien que «es la cabra», antes de dejarte llevar por la tentación de corregirlas con un «será que está como una cabra, cariño, lo has dicho mal», párate a respirar y dedica unos minutos a leer esto. En el argot juvenil de hoy, ser la cabra es ser el mejor, la puta ama, el rey de reyes en lo suyo. Y no se admite discusión. Tómatelo como palabra de dios adolescente y di amén. Al fin y al cabo, las opiniones, ya sabes, son como los culos y para gustos, los colores. Ser</p>
<p>La entrada <a href="https://yorokobu.es/traductor-simultaneo-ser-la-cabra/">Traductor simultáneo: Sí, soy la cabra, bro</a> se publicó primero en <a href="https://yorokobu.es">Yorokobu</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">Si escuchas a tus criaturas afirmar de alguien que «es la cabra», antes de dejarte llevar por la tentación de corregirlas con un «será que está como una cabra, cariño, lo has dicho mal», párate a respirar y dedica unos minutos a leer esto.</p>
<p style="text-align: left;">En el argot juvenil de hoy, ser la cabra es ser el mejor, la puta ama, el rey de reyes en lo suyo. Y no se admite discusión. Tómatelo como palabra de dios adolescente y di amén. Al fin y al cabo, las opiniones, ya sabes, son como los culos y para gustos, los colores.</p>
<p style="text-align: left;">Ser la cabra es la adaptación en español del acrónimo <a href="https://www.instagram.com/reels/DapxPzSxUNh/" target="_blank" rel="noopener">GOAT (<i>Greatest of All Time</i>)</a>, que a poco que sepas inglés sabrás que tomado como palabra significa eso: cabra.</p>
<p style="text-align: left;">El acrónimo no es nuevo, tiene ya unas décadas encima. Nació en Estados Unidos en el ámbito deportivo y se usaba para calificar a atletas de cualquier disciplina que se habían convertido en estrellas indiscutibles. Las redes sociales lo convirtieron en etiqueta y la chavalería, siempre atenta a lo que se cuece en esos medios, lo adoptó y lo hizo viral.</p>
<p style="text-align: left;"><img data-dominant-color="7a5a65" data-has-transparency="false" style="--dominant-color: #7a5a65;" fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone size-large wp-image-328672 not-transparent" src="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/07/traductor-simultaneo-ser-la-cabra1-750x1024.webp" alt="traductor simultaneo-ser la cabra" width="750" height="1024" srcset="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/07/traductor-simultaneo-ser-la-cabra1-750x1024.webp 750w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/07/traductor-simultaneo-ser-la-cabra1-220x300.webp 220w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/07/traductor-simultaneo-ser-la-cabra1-768x1048.webp 768w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/07/traductor-simultaneo-ser-la-cabra1-60x82.webp 60w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/07/traductor-simultaneo-ser-la-cabra1.webp 1000w" sizes="(max-width: 750px) 100vw, 750px" /></p>
<p style="text-align: left;">Se dice que el primero en ser descrito como GOAT fue Muhammad Ali, aunque hay quien lo pone en duda. En cualquier caso, tanto ser GOAT como su versión española, ser la cabra, han tenido y tienen un matiz positivo que denota la admiración de quien lo dice por la persona a la que se lo dedica.</p>
<p style="text-align: left;">Así, Bad Bunny es la cabra. También <a href="https://yorokobu.es/rosalia-lux/" target="_blank" rel="noopener">Rosalía</a>. O <a href="https://www.tiktok.com/@molinerd/video/7280730121231666437" target="_blank" rel="noopener">Messi</a>. O ‘pon aquí el nombre de tu personaje idolatrado’, no vamos ahora a hacer una lista de ases, con lo subjetivo que es eso.</p>
<p style="text-align: left;">A la hora de usarlo en redes, puedes ver el término sustituido por una 🐐, porque donde esté una imagen, que se quiten mil palabras. Lo importante es que sepas que no se hace alusión a la locura de nadie. Y que mejor te muerdes la lengua, evitas corregir a tu adolescente y dejas que todo fluya. Es por tu bien, hazme caso.</p>
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		<title>La extraña necesidad de crear</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Diego Menéndez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Sep 2026 06:18:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creatividad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Por qué una canción puede devolvernos, en apenas unos segundos, a un lugar al que creíamos no poder volver? ¿Por qué una fotografía puede despertar una emoción que llevábamos años sin saber nombrar? ¿Por qué, a veces, escribir unas pocas líneas consigue ordenar pensamientos que llevaban horas dando vueltas en nuestra cabeza? Quizá todos hayamos experimentado alguna vez algo parecido: encontrar fuera de nosotros algo que parece explicar, sin necesidad de palabras, aquello que llevábamos tiempo intentando entender por dentro. Fueron precisamente estas preguntas las que me llevaron a interesarme por la relación entre el arte, la creatividad y la</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">¿Por qué una canción puede devolvernos, en apenas unos segundos, a un lugar al que creíamos no poder volver? ¿Por qué una fotografía puede despertar una emoción que llevábamos años sin saber nombrar? ¿Por qué, a veces, escribir unas pocas líneas consigue ordenar pensamientos que llevaban horas dando vueltas en nuestra cabeza?</p>
<p style="text-align: left;">Quizá todos hayamos experimentado alguna vez algo parecido: encontrar fuera de nosotros algo que parece explicar, sin necesidad de palabras, aquello que llevábamos tiempo intentando entender por dentro.</p>
<p style="text-align: left;">Fueron precisamente estas preguntas las que me llevaron a interesarme por la relación entre el arte, la creatividad y la salud mental. Cuanto más indagaba, más claro veía que no se trata simplemente de afirmar que «el arte nos hace sentir bien». Hay algo bastante más complejo detrás. Crear puede servir para expresarnos, para concentrarnos, para conectar con otras personas o, simplemente, para detenernos durante unos minutos. Pero también puede llevarnos a una pregunta todavía más difícil de responder: ¿Qué buscamos realmente cuando creamos?</p>
<p style="text-align: left;">Una de las primeras ideas que me hizo detenerme en esta cuestión fue la de <a href="https://asociacionviktorfrankl.es/frankl/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Viktor Frankl</strong>,</a> psiquiatra y neurólogo austriaco y fundador de la logoterapia. Lo descubrí después de leer <em>El hombre en busca de sentido</em>, donde plantea una concepción de la persona en la que la búsqueda de significado ocupa un lugar fundamental. Su planteamiento nació de su experiencia personal y profesional y, sobre todo, de una pregunta que continúa siendo profundamente humana y filosófica: <strong>¿cómo podemos encontrar un sentido cuando existen circunstancias que no podemos cambiar?</strong></p>
<p style="text-align: left;">Frankl nunca planteó el sufrimiento como algo bueno ni como algo que debamos buscar. Lo que señaló es que, ante determinadas situaciones inevitables, todavía podemos intentar encontrar una manera de relacionarnos con ellas y descubrir un sentido.</p>
<p style="text-align: left;">Frankl no estudió específicamente el arte como herramienta para la salud mental, por lo que sería incorrecto atribuirle esa conclusión. Sin embargo, su pregunta sobre el significado me parece una buena puerta de entrada a otra cuestión: ¿podría el acto de crear ser también una forma de buscar sentido en aquello que vivimos?</p>
<p style="text-align: left;">Quizá una experiencia no cambie porque la convirtamos en una obra, pero sí puede cambiar la manera en que la contemplamos. Una pérdida puede terminar convertida en una fotografía, un recuerdo puede aparecer en un poema, una etapa complicada puede convertirse en una canción, y una conversación puede inspirar una historia… Pero nada de eso modifica lo que sucedió. Transformar una experiencia en algo<br />
externo puede permitirnos mirarla desde otra perspectiva. Tal vez crear no siempre consista en solucionar aquello que sentimos, sino en conseguir que aquello que sentimos tenga una forma. Y es precisamente ahí donde aparece la creatividad.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>Manuela Romo</strong>, psicóloga española y una de las principales referencias en el estudio de la creatividad, entiende esta capacidad como algo mucho más complejo que ese instante casi mágico en el que, de repente, aparece una idea. Crear también implica observar, hacerse preguntas, establecer relaciones, probar caminos y trabajar sobre aquello que imaginamos.</p>
<p style="text-align: left;">Su manera de entender la creatividad me hizo pensar que quizá crear no sea tanto recibir una respuesta como aprender a mirar de otra manera. Y esto resulta especialmente interesante en los tiempos en los que vivimos, donde mantener la atención durante un periodo largo puede resultar difícil.</p>
<p style="text-align: left;"><div class="perfect-pullquote vcard pullquote-align-right pullquote-border-placement-left"><blockquote><p>  Nos hemos acostumbrado a «romantizar» la imagen del artista atormentado: el escritor que escribe de madrugada, el músico que transforma sus problemas en canciones o el pintor que convierte su angustia en cuadros. Pero sufrir no es un requisito para crear </p></blockquote></div></p>
<p style="text-align: left;">Podemos estudiar mientras miramos el móvil, escuchar música mientras hacemos otra cosa, responder mensajes mientras vemos una película o pasar de un contenido a otro en cuestión de segundos. Estamos constantemente recibiendo estímulos. Crear, por el contrario, exige algo diferente. Cuando escribimos, tenemos que permanecer en las palabras. Cuando dibujamos, tenemos que mirar. Cuando tocamos un instrumento, tenemos que escuchar. Cuando leemos, tenemos que sumergirnos, durante un tiempo, en el mundo creado por otra persona. El arte puede obligarnos a recuperar una capacidad que utilizamos cada vez menos: estar presentes. Pero la atención es solamente una parte de la cuestión, pues también está la expresión.</p>
<p style="text-align: left;">Y aquí aparece otro de los descubrimientos que más me interesaron: el trabajo de <strong>María Dolores López Martínez</strong> en torno a la arteterapia y al proceso creador. Sus investigaciones exploran cómo los materiales y las actividades artísticas pueden convertirse en vehículos para expresar, comunicar y elaborar experiencias que no siempre resultan fáciles de explicar con palabras. Y quizá esto nos resulte familiar. Porque sabemos que sentimos algo, pero no siempre sabemos exactamente qué. Podemos estar preocupados sin saber qué nos preocupa. Podemos sentirnos vacíos sin encontrar una explicación concreta. Podemos echar de menos a alguien y no saber exactamente qué extrañamos, ni por qué.</p>
<p style="text-align: left;">Podemos tener una sensación difícil de describir y descubrir, días después, que una canción o una fotografía consigue representarla mejor que cualquier explicación que hubiéramos encontrado. Quizá ahí aparezca una de las funciones más interesantes del arte. No necesariamente elimina una emoción, pero puede darle una forma.</p>
<p style="text-align: left;">La ansiedad no tiene una imagen concreta. La soledad tampoco. El miedo no puede colocarse encima de una mesa para observarlo. Son experiencias internas. Sin embargo, podemos escribir sobre ellas, dibujarlas, fotografiarlas, convertirlas en música o reconocerlas en una obra creada por otra persona. La emoción continúa existiendo, pero ya no está únicamente dentro de nosotros. Y esa distancia puede<br />
ser muy importante.</p>
<p style="text-align: left;">Mientras una emoción permanece completamente dentro de nuestra experiencia, puede parecer enorme, confusa e imposible de ordenar. Cuando conseguimos convertirla en palabras, imágenes o sonidos, podemos observarla desde otro lugar. No significa que hayamos solucionado aquello que sentimos. Significa que hemos pasado de experimentar una emoción a relacionarnos también con ella. El arte puede situarse así en un punto intermedio entre sentir y comprender. Por otro lado, también me di cuenta de una cosa importante: la necesidad de separar creatividad y sufrimiento.</p>
<p style="text-align: left;">Nos hemos acostumbrado a «romantizar» la imagen del artista atormentado: el escritor que escribe de madrugada, el músico que transforma sus problemas en canciones o el pintor que convierte su angustia en cuadros. Pero sufrir no es un requisito para crear. Una persona puede crear porque está feliz, porque tiene curiosidad, porque quiere experimentar, porque necesita expresarse o simplemente porque disfruta haciéndolo. El sufrimiento puede aparecer en algunas obras porque forma parte de la vida humana, pero no debería convertirse en una condición necesaria para considerar auténtico el arte.</p>
<p style="text-align: left;">Y quizá sea precisamente por eso por lo que me interesa tanto la propuesta de <strong>Julia Cameron</strong> en <em>El camino del artista</em>. Cameron no es psicóloga ni psiquiatra, sino escritora y artista, pero su trabajo gira alrededor de una pregunta que conecta muy bien con todo lo anterior: ¿qué ocurre cuando dejamos de exigirnos crear bien y empezamos, simplemente, a crear?</p>
<p style="text-align: left;"><img data-dominant-color="f5ce14" data-has-transparency="false" style="--dominant-color: #f5ce14;" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-329169 not-transparent" src="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/09/shutterstock_1684828972.webp" alt="necesidad de crear" width="1000" height="558" srcset="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/09/shutterstock_1684828972.webp 1000w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/09/shutterstock_1684828972-300x167.webp 300w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/09/shutterstock_1684828972-768x429.webp 768w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/09/shutterstock_1684828972-60x33.webp 60w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></p>
<p style="text-align: left;">Su propuesta plantea un recorrido de doce semanas para recuperar la creatividad y propone ejercicios como las conocidas páginas de escritura libre al comenzar el día, además de momentos reservados para alimentar la curiosidad y la imaginación. Lo que más me interesa de esta propuesta es que no considera la creatividad como algo reservado a quienes van a convertirse en artistas profesionales.</p>
<p style="text-align: left;">Muchas veces pensamos que, para tener derecho a crear, tenemos que ser buenos. Si no sabemos pintar, pensamos que no debemos pintar. Si no escribimos bien, pensamos que no debemos escribir. Si no tocamos un instrumento correctamente, pensamos que no tiene sentido intentarlo. Como consecuencia, la creatividad termina convirtiéndose en un baúl abandonado en una buhardilla. Y quizá lo más triste sea que dejamos de abrirlo porque tenemos miedo de que alguien nos diga que lo que hay dentro no es suficientemente bueno.</p>
<p style="text-align: left;">Crear algo que no tiene que ser evaluado puede tener un significado completamente diferente. Escribir algo que nadie va a leer, hacer una fotografía que nunca publicaremos o dibujar algo que sabemos que no es perfecto nos permite alejarnos durante un momento de la necesidad de demostrar algo. De aparentar. Estamos acostumbrados a que casi todo tenga una valoración, una nota, una opinión, una reacción, un número de visitas o un «me gusta».</p>
<p style="text-align: left;">Crear sin esperar una respuesta externa puede resultar extraño precisamente porque ya no estamos acostumbrados a hacerlo. Pero ¿seguiríamos creando si nadie pudiera verlo? La pregunta cambia completamente nuestra relación con lo que hacemos. Si escribimos únicamente para publicar, nuestra atención puede centrarse en cómo reaccionarán los demás. Si hacemos una fotografía únicamente para recibir aprobación, dejamos de mirar solamente aquello que estamos fotografiando y empezamos a pensar en cómo será recibida. Si creamos para nosotros mismos, desaparece una parte de esa presión. El resultado puede seguir siendo importante, pero ya no es la única razón para hacerlo.</p>
<p style="text-align: left;">Por eso quizá la pregunta no debería ser «¿el arte mejora la salud mental?». Es demasiado general. Sería más interesante preguntar qué ocurre cuando una persona participa en una experiencia artística. Puede concentrarse, expresar una emoción, recordar, conectar con otras personas, experimentar placer, cambiar su atención o encontrar un significado personal. Son mecanismos diferentes y no todos aparecen siempre. Y, además, existe otra dimensión que a veces olvidamos: la de los demás. El arte no siempre se crea en soledad.</p>
<p style="text-align: left;">Una canción puede unir a miles de personas que nunca se han conocido. Una obra de teatro necesita actores y espectadores. Una película puede generar una conversación entre personas que tienen experiencias completamente diferentes. Incluso un libro escrito hace cien años puede hacer que alguien, hoy, se reconozca en los pensamientos de una persona que nunca conoció. Esto me parece especialmente interesante porque demuestra que el arte puede hacer algo paradójico: permitirnos estar solos y, al mismo tiempo, recordarnos que no somos los únicos que sentimos determinadas cosas.</p>
<p style="text-align: left;">Quizá por eso determinadas obras continúan emocionándonos, aunque hayan sido creadas hace décadas o incluso siglos. Cambian la tecnología, las modas y las formas de comunicarnos, pero algunas experiencias humanas permanecen: la pérdida, el amor, el miedo, la soledad, la incertidumbre, la esperanza o la necesidad de encontrar un significado siguen formando parte de nuestras vidas. Y es el arte lo que convierte experiencias individuales en experiencias compartidas.</p>
<p style="text-align: left;">Tal vez el artista no sea únicamente quien consigue crear algo extraordinario. Tal vez sea también quien aprende a mirar su propia vida, y la de los demás, con suficiente atención como para descubrir que incluso aquello que parecía insignificante puede contener una historia.</p>
<p style="text-align: left;">Quizá no creamos porque tengamos todas las respuestas. Tal vez creamos porque todavía estamos buscando las preguntas. Y quizá esa sea la extraña necesidad de crear: no siempre necesitamos hacer una obra para que alguien la vea. A veces necesitamos crear simplemente para descubrir qué había dentro de nosotros antes de empezar.</p>
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		<title>Charlie Under y el &#8216;stand up&#8217; de investigación</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gema Lozano]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Sep 2026 06:43:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entretenimiento]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Charlie Under tiene un amigo metido en una secta. Cuando se enteró, hizo lo que haría cualquier persona sensata en su misma situación: preocuparse. Y después hizo lo que probablemente no haría ninguna persona sensata: infiltrarse en la secta. Al menos, esa es la historia que él mismo cuenta. Under dice que su idea era investigar aquella realidad para tratar de recuperar a su amigo. Pero Charlie es cómico, no periodista, y en algún momento decidió que aquella investigación podía convertirse en una serie. Una en la que la realidad y la ficción se mezclaran hasta que el espectador dejara</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;"><a href="https://www.instagram.com/charlieunderuno/" target="_blank" rel="noopener">Charlie Under</a> tiene un amigo metido en una secta. Cuando se enteró, hizo lo que haría cualquier persona sensata en su misma situación: preocuparse. Y después hizo lo que probablemente no haría ninguna persona sensata: infiltrarse en la secta.</p>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">Al menos, esa es la historia que él mismo cuenta. Under dice que su idea era investigar aquella realidad para tratar de recuperar a su amigo. Pero Charlie es cómico, no periodista, y en algún momento decidió que aquella investigación podía convertirse en una serie. Una en la que la realidad y la ficción se mezclaran hasta que el espectador dejara de tener claro cuál de las dos estaba viendo.</p>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">El resultado se publica ahora mismo, episodio a episodio, en Instagram y <a href="https://www.tiktok.com/@charlieunderuno" target="_blank" rel="noopener">TikTok</a>. Y la historia se ha ido enredando hasta llegar a una pregunta bastante inquietante: ¿es Charlie quien se ha infiltrado en una secta o es la secta la que ha conseguido infiltrarse en su historia?</p>
<blockquote class="instagram-media" style="background: #FFF; border: 0; border-radius: 3px; box-shadow: 0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width: 540px; min-width: 326px; padding: 0; width: calc(100% - 2px);" data-instgrm-captioned="" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DZ4v1_eI9Sm/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14">
<div style="padding: 16px;">
<p>&nbsp;</p>
<div style="display: flex; flex-direction: row; align-items: center;">
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<div style="background-color: #f4f4f4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div>
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<div style="color: #3897f0; font-family: Arial,sans-serif; font-size: 14px; font-style: normal; font-weight: 550; line-height: 18px;">Ver esta publicación en Instagram</div>
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<p style="color: #c9c8cd; font-family: Arial,sans-serif; font-size: 14px; line-height: 17px; margin-bottom: 0; margin-top: 8px; overflow: hidden; padding: 8px 0 7px; text-align: center; text-overflow: ellipsis; white-space: nowrap;"><a style="color: #c9c8cd; font-family: Arial,sans-serif; font-size: 14px; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 17px; text-decoration: none;" href="https://www.instagram.com/reel/DZ4v1_eI9Sm/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" target="_blank" rel="noopener">Una publicación compartida de Charlie Under (@charlieunderuno)</a></p>
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<p style="text-align: left;"><script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script></p>
<h2 style="text-align: left;">Dé cómico a detective&#8230; o al revés</h2>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">Todo arranca, según explica el propio Under, con una experiencia real. «Empezó cuando vi a un amigo al que considero inteligente, culto y formado caer en las trampas de un grupo coercitivo», comenta.</p>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">Intentando comprender cómo alguien así podía acabar atrapado en una organización de este tipo, comenzó a investigar sus mecanismos. Contactó con el grupo al que pertenecía su amigo, pero también con otros similares. Siguió investigando y empezó a reconocer patrones de persuasión y manipulación que se repetían.</p>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">Hasta aquí, la historia podría haber acabado convertida en un reportaje o en un documental, pero, por su condición de cómico de <em>stand-up</em>, además de guionista y profesional de la comunicación, decidió contar lo que estaba descubriendo utilizando las herramientas que conocía. Él mismo ha bautizado el resultado como <strong>comedia de investigación</strong>: una investigación real narrada como un <em>mockumentary</em> y construida con mecanismos propios del <em>stand up</em>.</p>
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<p style="color: #c9c8cd; font-family: Arial,sans-serif; font-size: 14px; line-height: 17px; margin-bottom: 0; margin-top: 8px; overflow: hidden; padding: 8px 0 7px; text-align: center; text-overflow: ellipsis; white-space: nowrap;"><a style="color: #c9c8cd; font-family: Arial,sans-serif; font-size: 14px; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 17px; text-decoration: none;" href="https://www.instagram.com/reel/DbFnHCDoHbn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" target="_blank" rel="noopener">Una publicación compartida de Charlie Under (@charlieunderuno)</a></p>
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<p style="text-align: left;"><script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script></p>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">Cada capítulo funciona como un pequeño monólogo, pero también como una pieza más de una investigación que va complicándose a medida que avanza. La realidad aporta el material de partida y la ficción se cuela entre sus grietas hasta conseguir que resulte difícil determinar dónde termina una y empieza la otra.</p>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">Y esa confusión no es un efecto secundario. Es precisamente el juego.</p>
<h2 style="text-align: left;">¿Quién está utilizando a quién?</h2>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">En la historia que seguimos en redes, Charlie se infiltra en la secta para intentar sacar de allí a su amigo. Al principio, parece tener bastante claro su papel: él observa, investiga y cuenta; nosotros miramos desde fuera. Pero las cosas empiezan a ponerse raras.</p>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">Dentro del grupo se producen fenómenos difíciles de explicar. Situaciones que podrían tener una explicación perfectamente racional. O no. Manipulaciones, casualidades, puestas en escena… La serie juega deliberadamente con todas esas posibilidades hasta introducir una sospecha bastante más incómoda: <strong>¿y si Charlie no está utilizando a la secta para contar su historia, sino que es la secta la que lo está utilizando a él?</strong></p>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">Quienes siguen la serie reciben las pistas prácticamente al mismo tiempo que Charlie. Pueden elaborar sus propias teorías, detectar contradicciones y discutir qué partes de lo que están viendo pertenecen a la investigación real y cuáles a la construcción narrativa.</p>
<blockquote class="instagram-media" style="background: #FFF; border: 0; border-radius: 3px; box-shadow: 0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width: 540px; min-width: 326px; padding: 0; width: calc(100% - 2px);" data-instgrm-captioned="" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/Db5bzvWIFJJ/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14">
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<p style="color: #c9c8cd; font-family: Arial,sans-serif; font-size: 14px; line-height: 17px; margin-bottom: 0; margin-top: 8px; overflow: hidden; padding: 8px 0 7px; text-align: center; text-overflow: ellipsis; white-space: nowrap;"><a style="color: #c9c8cd; font-family: Arial,sans-serif; font-size: 14px; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 17px; text-decoration: none;" href="https://www.instagram.com/reel/Db5bzvWIFJJ/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" target="_blank" rel="noopener">Una publicación compartida de Charlie Under (@charlieunderuno)</a></p>
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<p style="text-align: left;"><script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script></p>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">No estamos ante una historia que terminó hace meses y que alguien ha ordenado cuidadosamente para conducirnos hacia una conclusión. La sensación es otra: la de habernos colado en algo que todavía está ocurriendo.</p>
<h2 style="text-align: left;">El folletín se mudó a TikTok</h2>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">Que la serie aparezca en Instagram y en TikTok tampoco parece una decisión puramente práctica. Las redes forman parte del propio experimento. Allí estamos acostumbrados a consumir historias fragmentadas, acontecimientos que seguimos casi en directo y relatos sobre los que todo el mundo tiene una teoría antes de conocer el final. La comedia de investigación aprovecha ese comportamiento y lo incorpora a su lenguaje narrativo.</p>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">En realidad, hay algo del viejo folletín en esperar la siguiente entrega, comentar lo ocurrido y preguntarse qué demonios pasará después. La diferencia es que ahora el <em>cliffhanger</em> aparece entre un vídeo de un gato o el de alguien explicándonos tres señales inequívocas de que nuestro compañero de trabajo es un narcisista. Charlie Under utiliza precisamente el lugar donde más difícil resulta saber qué es real para construir una historia basada en nuestra incapacidad para distinguirlo.</p>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">Internet lleva años desdibujando la frontera entre documento y representación, realidad y ficción, espontaneidad y puesta en escena. La serie no intenta resolver esa confusión. Hace justo lo contrario: <strong>la convierte en argumento</strong>.</p>
<blockquote class="instagram-media" style="background: #FFF; border: 0; border-radius: 3px; box-shadow: 0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width: 540px; min-width: 326px; padding: 0; width: calc(100% - 2px);" data-instgrm-captioned="" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DcdrAHiIBPB/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14">
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<p style="color: #c9c8cd; font-family: Arial,sans-serif; font-size: 14px; line-height: 17px; margin-bottom: 0; margin-top: 8px; overflow: hidden; padding: 8px 0 7px; text-align: center; text-overflow: ellipsis; white-space: nowrap;"><a style="color: #c9c8cd; font-family: Arial,sans-serif; font-size: 14px; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 17px; text-decoration: none;" href="https://www.instagram.com/reel/DcdrAHiIBPB/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" target="_blank" rel="noopener">Una publicación compartida de Charlie Under (@charlieunderuno)</a></p>
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<p style="text-align: left;"><script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script></p>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">Por eso quizá tampoco tenga demasiado sentido esperar a que termine para verla. La gracia está en llegar cuando todavía nadie sabe muy bien qué está pasando. Seguir las pistas, equivocarse con las teorías y sospechar, de vez en cuando, que quizá también nosotros estemos participando en algo que no entendemos del todo. Y poder decir después, si todo termina siendo tan raro como promete, «yo estaba allí mientras sucedía».</p>
<p>La entrada <a href="https://yorokobu.es/charlie-under/">Charlie Under y el &#8216;stand up&#8217; de investigación</a> se publicó primero en <a href="https://yorokobu.es">Yorokobu</a>.</p>
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					<wfw:commentRss>https://yorokobu.es/charlie-under/feed/</wfw:commentRss>
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		<title>.st0, .st1 {fill: #F5A623;}.st1 {fill-rule: evenodd;} &#8216;Little Green Bag&#8217;, de George Baker Selection: la errata que se convirtió en un &#8216;hit&#8217;</title>
		<link>https://yorokobu.es/little-green-bag-de-george-baker-selection-la-errata-que-se-convirtio-en-un-hit/</link>
					<comments>https://yorokobu.es/little-green-bag-de-george-baker-selection-la-errata-que-se-convirtio-en-un-hit/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Laura Pardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Sep 2026 06:02:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entretenimiento]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://yorokobu.es/?p=328686</guid>

					<description><![CDATA[<p>Una banda desconocida, un primer single, un error de imprenta en el nombre de una canción… Lo normal sería que no hubiera tenido ninguna trascendencia, y, en todo caso, se hubiera corregido en posteriores reediciones o lanzamientos. Pero el corte con título equivocado dinamitó cualquier posibilidad de recuperar su designación correcta porque se convirtió rápidamente en hit e hizo historia. Una historia que probablemente no habría llegado hasta nuestros días si no fuera por la ayuda de Quentin Tarantino. Porque el director de cine la eligió, más de dos décadas después, para abrir su ópera prima Reservoir Dogs. ¿Recuerdas la impactante</p>
<p>La entrada <a href="https://yorokobu.es/little-green-bag-de-george-baker-selection-la-errata-que-se-convirtio-en-un-hit/">&#8216;Little Green Bag&#8217;, de George Baker Selection: la errata que se convirtió en un &#8216;hit&#8217;</a> se publicó primero en <a href="https://yorokobu.es">Yorokobu</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Una banda desconocida, un primer <i>single</i>, un error de imprenta en el nombre de una canción… Lo normal sería que no hubiera tenido ninguna trascendencia, y, en todo caso, se hubiera corregido en posteriores reediciones o lanzamientos. Pero el corte con título equivocado dinamitó cualquier posibilidad de recuperar su designación correcta porque se convirtió rápidamente en <i>hit</i> e hizo historia.</p>
<p>Una historia que probablemente no habría llegado hasta nuestros días si no fuera por la ayuda de Quentin Tarantino. Porque el director de cine la eligió, más de dos décadas después, para abrir su ópera prima <i>Reservoir Dogs</i>. ¿Recuerdas la impactante escena inicial, con los protagonistas de traje, caminando por la calle? Pues esta era <a href="https://www.youtube.com/watch?v=ju65gr9sUjk" target="_blank" rel="noopener">la canción que sonaba durante esa intro</a>.</p>
<p>Pero los inicios de <i>Little green bag</i> no están en 1992 ni en EEUU. Estamos hablando de Holanda, de 1969 y de un joven de 25 años llamado <strong>Johannes Bouwens</strong> que había crecido adorando a Elvis Presley. Llevaba dando tumbos de trabajo en trabajo desde los 14 años, y de proyecto musical en proyecto musical desde antes. Hasta que se unió a la banda Soul Invention y les aconsejaron dejarse de versiones y de soul y hacer música propia y menos estándar. Decidieron grabar tres canciones, y el técnico del estudio donde las estaban registrando pensó que tenían potencial y se las hizo llegar a la discográfica Negram.</p>
<p>Firmaron con el sello ya bajo el nombre de <strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/George_Baker_Selection" target="_blank" rel="noopener">George Baker Selection</a></strong> (una denominación sacada de una novela de detectives que llevaban en la furgoneta de gira) y, a la hora de publicar una de ellas, llegó el error.</p>
<p><iframe title="George Baker Selection - Little Green Bag  (1969)" width="1170" height="658" src="https://www.youtube.com/embed/Ceky2vFWljQ?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>El tema se llamaba <i>Little greenback</i> y era una oda al <a href="https://yorokobu.es/tips-creatividad-de-la-senorita-blanco/" target="_blank" rel="noopener">dinero</a> y al billete de dólar, también llamado trasera verde o <i>greenback</i>. Pero alguien en la discográfica confundió el título y escribió <i>Little green bag</i>. Y esa pequeña bolsa verde fue la que pasó a la posteridad. Incluso con controversia, porque algunos <i>disc jockeys</i> estadounidenses se negaron a radiarla pensando que hablaba de una bolsa de marihuana.</p>
<p>Estaban al filo de la década de los 70 y ninguno de los miembros de George Baker Selection contaba con vivir de la música. De hecho, el ascenso de la canción fue tan inesperado que Johannes (George Baker desde entonces) la escuchó en la radio por primera vez mientras estaba trabajando en la fábrica de limonada en la que se ganaba el jornal. Ese era el empleo que le había permitido financiar la grabación de lo que ellos creían que sería una maqueta. Y de pronto habían coronado las listas en Holanda y Bélgica y entrado en el Top 21 del Billboard americano.</p>
<p>No tenían ni <i>manager</i>. El tema de la gestión de sus negocios lo solucionaron rápido y los siguientes años fueron de triunfo total. Sacaron su primer LP, que aunque inicialmente estaba previsto que se llamara <i>Little Greenback</i>, tuvo también que cambiar su nombre para adaptarse al error tipográfico. Contó con una buenísima acogida. Consiguieron otro éxito en medio mundo con <i>Una paloma blanca</i> en 1975. Y se dedicaron a hacer canciones que poco tenían que ver con la que les había dado a conocer, pero que estaba claro que conectaban con el público.</p>
<p>En 1978, después de 15 millones de discos vendidos y miles de conciertos, la banda no pudo más con la presión y se separó.</p>
<p>Tras un periodo de distancia, se reunieron a mediados de los 80 con un éxito razonable, aunque finalmente quien mejor se ha ganado la vida con la música ha sido el propio George Baker en solitario. Pero la decisión de Tarantino de comenzar su primer largo con ese tema repercutió enormemente también en su antiguo compañero de Soul Invention Jan Visser. El bajista había coescrito la canción, y, por tanto, se benefició igualmente de los derechos generados.</p>
<p>Porque la canción no dejó de dar sus frutos cuando amainó el furor de <i>Reservoir Dogs</i>. Desde entonces hasta ahora ha pasado por nuevas vicisitudes, y todas ellas han generado dinero: llegó a número uno en Japón tras ser incluida en un anuncio del whisky Suntory; Tom Jones la versionó en 1999 junto Barenaked Ladies en su disco <i>Reload</i>, de ventas millonarias, y, por supuesto, la compañía no perdió la oportunidad de reeditar los discos de George Baker Selection.</p>
<p>Y, ya en este siglo, los supermercados LIDL la reconvirtieron en 2017 en <i>LIDL brown bag</i> para los anuncios de televisión de su sección de panadería, y <i>LIDL green bag</i> para los de frutas y verduras. Estaremos atentos a nuevas ocurrencias.</p>
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		<title>Pero ¿qué demonios es el humor?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eva Lucas]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 31 Aug 2026 09:23:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Interview]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hay preguntas tan enormes —qué es la Historia, qué es el amor, qué es la poesía&#8230;— que, cuando te retan a responderlas en un ensayo, más que un desafío que encaras con valentía y la seguridad que te dan tus años de carrera profesional, se convierten en un berenjenal. Una sensación parecida es la que tuvo Roberto Villar Blanco cuando José Luis Ibáñez, director de la colección “Qué es” de la editorial Sílex, le propuso escribir un breve ensayo alrededor de una pregunta muy muy concisa: Qué es el humor. «Por un lado, me parecía imposible llenar 70 páginas, y</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">Hay preguntas tan enormes —qué es la Historia, qué es el amor, qué es la poesía&#8230;— que, cuando te retan a responderlas en un ensayo, más que un desafío que encaras con valentía y la seguridad que te dan tus años de carrera profesional, se convierten en un berenjenal.</p>
<p style="text-align: left;">Una sensación parecida es la que tuvo <strong><a href="https://www.instagram.com/villarblanco/" target="_blank" rel="noopener">Roberto Villar Blanco</a></strong> cuando José Luis Ibáñez, director de la colección “Qué es” de la editorial Sílex, le propuso escribir un breve ensayo alrededor de una pregunta muy muy concisa: <em><a href="https://www.silexediciones.com/producto/que-es-el-humor/" target="_blank" rel="noopener">Qué es el humor</a></em>.</p>
<p style="text-align: left;">«Por un lado, me parecía imposible llenar 70 páginas, y conforme lo vas haciendo ves que ni en 7.000. Partimos con esa premisa de que puede haber puntas, caminitos, ramas para ver por dónde tirar. Pero, por otro lado, fue un desafío chulo. Yo tenía mi idea de lo que era el humor, y, sobre todo, del sentido del humor, que es por donde llevé más el ensayo. Pero plantarme en plan profesor de “esto es así, esto es asá”, ya le dije que no lo iba a hacer, que prefería hacer una cosa más personal. Yo no sé ni escribir ese tipo de cosas, algo tan formal, tan riguroso, tan de profe… Y me dejaron».</p>
<p style="text-align: left;">Para tratar de responder a tamaña pregunta, Villar fue tirando de esos hilitos y saltando de rama en rama. Empezó por cambiar el sentido de la pregunta. Más que intentar dar una definición, este guionista y escritor argentino afincado en Madrid, que ha escrito para diversos programas de televisión y ha sido colaborador de espacios radiofónicos como <em>Hoy por Hoy</em> (SER) con la sección “Biografías no autorizadas”, optó por explicar para qué sirve el humor.</p>
<p style="text-align: left;">«Acá hay pistas de lo que yo creo que puede llegar a ser el humor o, por lo menos, cómo encarar el humor. Y lo más cercano a eso para mí es el sentido del humor, la parte del <a href="https://yorokobu.es/memes-sobre-el-apagon/" target="_blank" rel="noopener">humor</a> que nos toca a cada uno. Todos tenemos algún sentido del humor».</p>
<p style="text-align: left;"><img data-dominant-color="9c9c9c" data-has-transparency="false" style="--dominant-color: #9c9c9c;" decoding="async" class="alignnone size-large wp-image-329141 not-transparent" src="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/roberto-villar-blanco4-648x1024.webp" alt="Roberto Villar Blanco" width="648" height="1024" srcset="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/roberto-villar-blanco4-648x1024.webp 648w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/roberto-villar-blanco4-190x300.webp 190w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/roberto-villar-blanco4-768x1214.webp 768w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/roberto-villar-blanco4-972x1536.webp 972w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/roberto-villar-blanco4-60x95.webp 60w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/roberto-villar-blanco4.webp 1000w" sizes="(max-width: 648px) 100vw, 648px" /></p>
<h2 style="text-align: left;"><strong>La piel de plátano</strong></h2>
<p style="text-align: left;">Diferenciar ambos conceptos no es fácil, aunque Roberto Villar tiene claro que son dos cosas diferentes. «El sentido del humor es una manera o una parte de cómo estás en la vida. Es una faceta tuya, de tu personalidad, que es más amplia, o menos amplia, o está más dirigida en un sentido o en otro… Todos tenemos un sentido del humor, a mi entender, pero es una parte de la personalidad de uno», aclara.</p>
<p style="text-align: left;">«En cambio, lo que llamamos humor yo lo asocio más a la comedia, a un tipo de humor, por decirlo así, que recibimos: una película, un libro, una canción… Un formato del humor. Y todo eso es tan inabarcable, creo yo, porque la comedia y el drama son casi la misma cosa, es casi un oxímoron. Son muy cercanas, la misma cosa».</p>
<p style="text-align: left;">Para el guionista y escritor, el mecanismo del humor —lo que te hace reír— es el mismo que el que te hace llorar. En ambos casos, se trata de «una interrupción de lo normal», «la presencia de algo nuevo repentino» que cambia el transcurso de la acción y su resultado.</p>
<p style="text-align: left;">Villar repite varias veces el ejemplo de un clásico en las comedias: pisar una piel de plátano. «Es una sorpresa, una incongruencia en el camino normal que esperas recorrer. Aparece, resbalas, te caes y eso genera humor. Pero si aparece, resbalas, te caes y te rompes la cadera, ya es un drama. El mecanismo es el mismo: la sorpresa, lo inesperado, la ruptura de lo habitual».</p>
<p style="text-align: left;">De esta manera, busca justificar que comedia y drama van juntos y se entremezclan. «Por eso, aunque hay muchas definiciones del humor por ahí, para mí el humor es una parte de la comedia y del drama, y, por lo tanto, una parte de tu vida. Y una parte muy notable de tu grado de inteligencia. Considero que todos somos inteligentes, todos tenemos un grado de inteligencia. Y eso puede ser el humor, un grado de inteligencia, una muestra de inteligencia».</p>
<p style="text-align: left;">De hecho, esa es la primera definición que da sobre el tema en su ensayo: «El humor es la más alta expresión de inteligencia». «Inteligencia en el sentido de adaptación, de adaptarte a situaciones, y a situaciones nuevas», matiza para borrar todo atisbo de soberbia en semejante afirmación. «Toda la formación que recibes de lo que vas aprendiendo en la vida te va formando o transformando también el humor y el sentido del humor».</p>
<p style="text-align: left;"><img data-dominant-color="b5b5ad" data-has-transparency="false" style="--dominant-color: #b5b5ad;" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-329145 not-transparent" src="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/roberto-villar-blanco3.webp" alt="Roberto Villar Blanco" width="1000" height="786" srcset="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/roberto-villar-blanco3.webp 1000w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/roberto-villar-blanco3-300x236.webp 300w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/roberto-villar-blanco3-768x604.webp 768w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/roberto-villar-blanco3-60x47.webp 60w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></p>
<h2 style="text-align: left;"><strong>Universal y aglutinador</strong></h2>
<p style="text-align: left;">Siguiendo los hilos que van surgiendo de la madeja, Roberto Villar se atreve a dar otro atributo del humor, que, a su vez, también podría verse como una cosa y su contraria: estaríamos ante algo que podríamos definir como universal, pero que cada sociedad, cada cultura lo entiende de una manera particular. Y, al mismo tiempo, algo que funciona como un elemento aglutinador, socializador.</p>
<p style="text-align: left;">«Es universal, porque el mecanismo que genera el humor, que te puede llevar a la risa, a la sonrisa o a la carcajada, es el mismo. Pero después también es muy local. Necesitamos compartir códigos», matiza.</p>
<p style="text-align: left;">«A mí me paso a nivel profesional. Yo había hecho algo de humor en Argentina: humor gráfico, chistes y tal. Pero no tiene nada que ver —o poco que ver— el humor que puede funcionar en Argentina con el que funciona acá. Hay cosas que sí, que son fácilmente adaptables, pero a mí me costó. Mi gran trabajo aquí, cuando empecé a escribir humor, era hacerlo en español, no en argentino. Porque yo he disfrutado de Gila, que hacía allí los mismos monólogos que aquí y se entendía perfectamente. Hay humores que abarcan más, como Les Luthiers. Pero yo puedo contar un chiste acá, incluso ahora, siendo humor absurdo, y lo cuento después en China y nadie me entiende allá», explica recurriendo a su propia vivencia personal.</p>
<p style="text-align: left;">«Es aglutinador en el sentido de que, para que funcione, debe ser compartido, debe tener un código en común. Y eso une a la gente. Así que creo que tiene una faceta universal, el mecanismo que lo provoca, y una muy local. Incluso tiene una faceta íntima, porque hay cosas de las que uno se ríe y que se las guarda para sí. O lo hace en muy <em>petit comité</em>».</p>
<p style="text-align: left;"><img data-dominant-color="888880" data-has-transparency="false" style="--dominant-color: #888880;" decoding="async" class="alignnone size-large wp-image-329143 not-transparent" src="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/roberto-villar-blanco5-769x1024.webp" alt="Roberto Villar Blanco" width="769" height="1024" srcset="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/roberto-villar-blanco5-769x1024.webp 769w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/roberto-villar-blanco5-225x300.webp 225w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/roberto-villar-blanco5-768x1022.webp 768w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/roberto-villar-blanco5-60x80.webp 60w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/roberto-villar-blanco5.webp 1000w" sizes="(max-width: 769px) 100vw, 769px" /></p>
<h2 style="text-align: left;"><strong>Espada y escudo</strong></h2>
<p style="text-align: left;">Saltando de rama en rama en un árbol tan inmenso como es el del humor, nos topamos con otra de sus funciones: es una herramienta, una especie de navaja suiza que puede servirnos para muchas cosas.</p>
<p style="text-align: left;">«Es una herramienta y, a veces, también un arma —profundiza un poco más en la definición—. Por un lado, para defenderte, y para cohesionar tu mundo. Es un escudo y una espada, a la vez. Ves un telediario y es desquiciante. Y el humor sirve para eso, te ayuda a vivir en sociedad sin matar a tu vecino».</p>
<p style="text-align: left;">Además, explica, esta peculiar herramienta nos ayuda a meternos en la realidad, y no solo a nivel profesional, «por eso es también una espada».</p>
<p style="text-align: left;">Lo que sí tiene claro que NO es el humor es evasión. «Yo no creo que sea así. Incluso para hacer un humor que te sirva de evasión, tienes que meterte en la realidad de una manera más o menos profunda. “Me veo una película de Leo Harlem para desconectar”; vale, pero Leo Harlem te habla de la familia, de separaciones, de injusticias…», comenta.</p>
<p style="text-align: left;">«Y a otro nivel, eso mismo puede ser tratado de otra manera más dramática. Yo no creo que te evadas a través del humor, yo creo que te metes en la realidad a través del humor. Es un arma, y también te ayuda a defenderte».</p>
<h2 style="text-align: left;"><strong>El miedo</strong></h2>
<p style="text-align: left;">¿Por eso le tiene tanto miedo el poder al humor?, surge inmediatamente la pregunta.</p>
<p style="text-align: left;">«Claro. Pasó en Argentina con la dictadura. Lo primero que hicieron fue cerrar revistas, que había muchas y muy buenas, y cerrar la facultad de Psicología y de Filosofía. Hay miedo a eso, y se nota un montón. Y aquí todavía pasa. Es de locos pensar que cualquiera puede denunciar a alguien por decir algo. Me parece demencial, por mucho que te ofenda. Eres un personaje público y va en tu sueldo, por tu exposición pública, soportar que a alguien no le caigas bien y que lo haga pasar por el tamiz del humor y lo publique o lo diga. Como ha pasado con <em>Mongolia</em> y con muchos humoristas. Y eso es miedo».</p>
<p style="text-align: left;">Villar cree que no se puede ni se debe poner límites a la libertad de hacer humor, y en eso es rotundo. «El poder te deja como un lugarcito —incluso el poder democrático, que también le molesta que se metan con él—, como un carnavalito: venga, tienes tres días para desparramar, pero luego vuelves acá. Hay como un límite. Y yo no entiendo que haya límites para hablar o para escribir, más que el propio talento o el ingenio. Entiendo que la gente se ofenda, porque el humor puede ofender, pero que eso pueda tener una respuesta penal me parece de locos. Y eso es miedo. Y espérate a los tiempos que se vienen…».</p>
<p style="text-align: left;"><img data-dominant-color="88796c" data-has-transparency="false" style="--dominant-color: #88796c;" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-329144 not-transparent" src="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/roberto-villar-blanco2.webp" alt="Roberto Villar Blanco" width="1000" height="514" srcset="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/roberto-villar-blanco2.webp 1000w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/roberto-villar-blanco2-300x154.webp 300w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/roberto-villar-blanco2-768x395.webp 768w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/roberto-villar-blanco2-60x31.webp 60w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></p>
<h2 style="text-align: left;"><strong>Humor y modas</strong></h2>
<p style="text-align: left;">A lo largo de la conversación con Roberto Villar Blanco, van surgiendo grandes figuras del humor, como Tip y Coll, Gila, Les Luthiers e incluso Pedro Reyes, para quien el guionista argentino escribió algunos chistes e incluso algún monólogo. También salen a escena distintos tipos de humor: humor negro, humor absurdo, sátira política… Entonces surge otra pregunta: ¿el humor está sometido a la dictadura de las modas?</p>
<p style="text-align: left;">Para Villar, más que modas, hay humores que soportan mejor el paso del tiempo que otros, aunque no se cultiven actualmente, como la sátira política que se hacía en revistas como <em>La Codorniz</em>.</p>
<p style="text-align: left;">«Yo creo que tiene más que ver, por un lado, con la imposibilidad de hacer, en determinados momentos históricos, humor satírico; es decir, meterse con el poder de manera muy directa. Por eso el humor satírico aguanta menos, o hay más resistencia, porque no te dejan hacerlo».</p>
<p style="text-align: left;">Para el autor de <em>Qué es el humor</em>, el que mejor aguanta y que atraviesa todas las épocas «es el que tiene que ver con las relaciones humanas: el amor, la amistad, la familia, los niños, la pareja, la adolescencia… Siempre se va a hablar de eso y siempre se habló de eso. El humor más pegado a la actualidad aguanta menos. Para mí, el humor absurdo me permite escribir cosas que no están tan pegadas a la actualidad y sigo disfrutando de eso. Gente como Tip y Coll, Gila… sigues disfrutando de eso que hacían. Pero la actualidad tiene una fecha de caducidad más próxima siempre».</p>
<h2 style="text-align: left;"><strong>En conclusión</strong></h2>
<p style="text-align: left;">Así pues, qué demonios es el humor, regresa la pregunta que inició el ensayo.</p>
<p style="text-align: left;">«El humor está conectado con todo, es inabarcable —concluye Villar Blanco—. No sé qué es el humor».</p>
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		<title>Mae, tuanis y otras palabras que el español inventó en Costa Rica</title>
		<link>https://yorokobu.es/localismos-costa-rica/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Ximena Arnau]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 28 Aug 2026 07:22:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ideas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Compartir idioma no significa necesariamente hablar igual. Basta viajar unos cuantos miles de kilómetros —y a veces muchos menos— para descubrir que una palabra perfectamente cotidiana en un lugar puede provocar desconcierto en otro. Las fronteras del español no coinciden necesariamente con las de los países. Dentro de España, México, Argentina, Colombia o Costa Rica existen palabras y expresiones que pueden resultar completamente familiares en una región y prácticamente desconocidas en otra. El vocabulario cambia entre naciones, pero también entre comunidades, provincias, ciudades e incluso generaciones. Esa es precisamente una de las gracias de un idioma hablado por más de</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="isSelectedEnd">Compartir idioma no significa necesariamente hablar igual. Basta viajar unos cuantos miles de kilómetros —y a veces muchos menos— para descubrir que una palabra perfectamente cotidiana en un lugar puede provocar desconcierto en otro.</p>
<p class="isSelectedEnd">Las fronteras del español no coinciden necesariamente con las de los países. Dentro de España, México, Argentina, Colombia o Costa Rica existen palabras y expresiones que pueden resultar completamente familiares en una región y prácticamente desconocidas en otra. El vocabulario cambia entre naciones, pero también entre comunidades, provincias, ciudades e incluso <a href="https://yorokobu.es/traductor-simultaneo-estoy-en-mi-peak-vs-estoy-en-mi-prime/" target="_blank" rel="noopener">generaciones</a>.</p>
<p class="isSelectedEnd">Esa es precisamente una de las gracias de un idioma hablado por más de 500 millones de personas: su extraordinaria capacidad para cambiar sin dejar de ser el mismo. Así que hemos decidido viajar por el español a través de esas palabras y expresiones que revelan dónde estamos y, de paso, cuentan algo sobre quienes las utilizan. Empezamos en <a href="https://yorokobu.es/costa-rica-la-formula-tica-de-la-felicidad/" target="_blank" rel="noopener">Costa Rica</a>. Otro día tocará detenerse en otro rincón de este enorme mapa lingüístico.</p>
<p class="isSelectedEnd">Porque conocer un lugar no significa solo recorrerlo, probar su comida o visitar sus monumentos. También conviene aprender a escucharlo.</p>
<h2>Pura vida para casi todo</h2>
<p class="isSelectedEnd">Si hay dos palabras que se repiten a lo largo del día en todos los rincones de Costa Rica esas son <a href="https://www.esencialcostarica.com/quienes-somos/" target="_blank" rel="noopener"><strong>pura vida</strong></a>. Sirven como saludo y, más allá de su significado literal, se han convertido en una forma de expresar esa manera optimista y acogedora de enfrentarse a la vida que los propios costarricenses han convertido en seña de identidad. Pero quizás lo más curioso es que la expresión tica por antonomasia tiene sus raíces&#8230; ¡en México! Si quieres conocer por qué, <a href="https://yorokobu.es/costa-rica-la-formula-tica-de-la-felicidad/" target="_blank" rel="noopener">te lo contamos al final de este artículo. </a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img data-dominant-color="9a5276" data-has-transparency="false" style="--dominant-color: #9a5276;" decoding="async" class="size-full wp-image-329118 not-transparent" src="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/shutterstock_2797756027-e1787324476352.webp" alt="" width="690" height="461" /></p>
<p class="isSelectedEnd">Pero el español costarricense tiene bastante más repertorio. Por ejemplo, <strong>mae</strong> es una de esas palabras que empiezan a aparecer por todas partes en cuanto uno afina un poco el oído. Sirve para dirigirse informalmente a otra persona y funciona de manera parecida a nuestro «tío» o «colega»: «¿Todo bien, mae?».</p>
<p class="isSelectedEnd">Su historia es además un pequeño ejemplo de cómo cambia un idioma. Según explican desde la <a href="https://kerwa.ucr.ac.cr/items/98380a38-4222-4b9a-b2d9-b6932ab5820b" target="_blank" rel="noopener">Universidad de Costa Rica</a>, <em>mae</em> procede de <strong>maje</strong>, que originalmente se utilizaba con el sentido de tonto o idiota. Según un estudio de los lingüistas Jorge Antonio Leoni de León y Sergio Cordero Monge, la palabra fue perdiendo esa connotación y, además, la <em>j</em> intervocálica terminó desapareciendo: <em>maje</em> se convirtió en <em>mae</em>. Hoy puede utilizarse incluso indistintamente para hombres y mujeres.</p>
<p class="isSelectedEnd">Por otro lado, si algo está bien, gusta o resulta agradable, probablemente sea <a href="https://www.esencialcostarica.com/diccionario-de-palabras-ticas/" target="_blank" rel="noopener"><strong>tuanis</strong></a>. Y aquí aparece otra historia lingüística curiosa. Aunque circula la tentadora teoría de que procede del inglés <em>too nice</em>, su origen se relaciona con el <strong>malespín</strong>, un antiguo código centroamericano basado en sustituir unas letras por otras. Aplicando sus equivalencias a <em>buenos</em> se obtiene precisamente <em>tuanis</em>. Mucho más retorcido que <em>too nice</em>, pero también bastante más interesante.</p>
<p class="isSelectedEnd">Y si algo es bonito, impresionante o atractivo también puede ser <a href="https://www.esencialcostarica.com/diccionario-de-palabras-ticas/" target="_blank" rel="noopener"><strong>chiva</strong></a>. Para los objetos cuyo nombre se ha olvidado —o que sencillamente no merece la pena precisar— existe una solución maravillosa: <a href="https://www.esencialcostarica.com/diccionario-de-palabras-ticas/" target="_blank" rel="noopener"><strong>chunche</strong></a>. «Pásame ese chunche» y asunto resuelto.</p>
<p class="isSelectedEnd">También está <strong>diay</strong>, una de esas palabras difíciles de trasladar porque puede expresar sorpresa, duda, resignación o molestia dependiendo del momento. Y si las cosas van estupendamente, van <strong>a cachete</strong>. La expresión puede significar que algo es muy bueno o excelente y también que hay algo en abundancia. En el extremo contrario aparece <strong>guácala</strong>, perfecta para manifestar asco o desagrado sin necesidad de extenderse demasiado.</p>
<h2>¿Y por qué ticos?</h2>
<p class="isSelectedEnd">Hasta el propio nombre coloquial de los costarricenses tiene una historia lingüística detrás. <a href="https://www.esencialcostarica.com/los-habitantes-costa-rica-les-dicen-ticos/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Tico</strong></a> está relacionado con una peculiaridad tradicional del español costarricense: su afición por el diminutivo <em>-ico</em>.</p>
<p class="isSelectedEnd">La explicación más extendida sitúa el origen del apodo a mediados del siglo XIX, cuando los costarricenses utilizaban con especial frecuencia formas como <em>hermanitico</em> o <em>chiquitico</em>. Aquella terminación terminó dando nombre a quienes la pronunciaban y hoy <em>tico</em> es probablemente una de las palabras más reconocibles asociadas al país.</p>
<h2>Chinear también es querer</h2>
<p class="isSelectedEnd">Los localismos cuentan cosas sobre los lugares donde nacen y sobre la manera en la que se relacionan quienes los utilizan. En Costa Rica, por ejemplo, <a href="https://www.asale.org/damer/chinear" target="_blank" rel="noopener"><strong>chinear</strong> </a>puede significar mimar o tratar a alguien con cariño. Una palabra bastante más eficiente que toda la explicación anterior.</p>
<p class="isSelectedEnd">La cortesía también tiene sus particularidades. A un «gracias» se responde habitualmente con <strong>con gusto</strong>, mientras que <strong>¿me regala…?</strong> (<a href="https://www.wordreference.com/esen/regala">WordReference</a>) es una fórmula coloquial utilizada en Costa Rica para pedir algo, especialmente en comercios, sin que nadie espere recibirlo gratis. «¿Me regala un café?» no significa que el café corra por cuenta de la casa.</p>
<p class="isSelectedEnd">El lenguaje funciona así: las mismas palabras pueden viajar de un territorio a otro y adquirir significados distintos según donde recaigan. Lo que para alguien es la manera más normal del mundo de nombrar una cosa puede sonar exótico apenas unos kilómetros más allá.</p>
<h2>Una soda en la que no se bebe soda</h2>
<p class="isSelectedEnd">Aquí empiezan las trampas para el visitante. Entrar en una <a href="https://www.asale.org/damer/soda" target="_blank" rel="noopener"><strong>soda</strong></a> en Costa Rica no significa necesariamente ir a comprar un refresco. La palabra designa allí un establecimiento popular, generalmente más pequeño que un restaurante, donde se sirven comidas y bebidas.</p>
<p class="isSelectedEnd">Y allí es bastante probable encontrarse con un <a href="https://es.visitcostarica.com/things-to-do/culinary-adventures" target="_blank" rel="noopener"><strong>casado</strong></a>, uno de los platos más representativos de la cocina costarricense: arroz, frijoles, plátano y otros acompañamientos que pueden variar. Sobre el origen de su nombre existen distintas historias —desde la comida completa que esperaría encontrar un hombre casado en el hogar hasta los ingredientes «casados» en un mismo plato—, pero ninguna está suficientemente demostrada. Mejor, por tanto, <em>no casarse</em> con ninguna, 🙂</p>
<p><img data-dominant-color="93806c" data-has-transparency="false" style="--dominant-color: #93806c;" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-329119 not-transparent" src="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/casado-costa-rica-shutterstock_1412438213-e1787324502307.webp" alt="" width="690" height="457" /></p>
<p class="isSelectedEnd">Para el desayuno aparece el omnipresente <a href="https://archivo.radios.ucr.ac.cr/2021/02/radio-870/gallo-pinto-costa-rica/" target="_blank" rel="noopener"><strong>gallo pinto</strong></a>, la mezcla de arroz y frijoles convertida en uno de los grandes emblemas gastronómicos del país. Su historia es más compleja de lo que parece: la investigadora<strong> Patricia Vega</strong>, de la Universidad de Costa Rica, relaciona el plato costarricense con el <em>rice and beans</em> de la cultura afrocaribeña y su llegada al Valle Central a través de quienes habían trabajado en las zonas bananeras del Caribe.</p>
<p class="isSelectedEnd">Sobre el nombre, de nuevo, hay varias hipótesis. Una lo relaciona con el aspecto moteado de la mezcla, semejante al plumaje de un gallo pinto, pero no existe una explicación única aceptada.</p>
<p class="isSelectedEnd">Y, atentos los amantes del café porque este puede llegar <a href="https://si.cultura.cr/manifestaciones-culturales/cafecito-chorreado" target="_blank" rel="noopener"><strong>chorreado</strong></a>, una técnica tradicional en la que el agua caliente atraviesa el café molido contenido en una bolsita de tela sostenida por un <em>chorreador</em>, habitualmente de madera.</p>
<p class="isSelectedEnd">También conviene aprender qué es una <strong>pulpería</strong>. Nada que ver con los pulpos: en Costa Rica y otros países americanos designa una pequeña tienda en la que se venden víveres y otros productos cotidianos. Algo parecido a los colmados o ultramarinos españoles.</p>
<p class="isSelectedEnd">Ahí está precisamente buena parte de la gracia. <strong>Chunche, mae, tuanis, soda o pulpería</strong> no son simples curiosidades para coleccionar en una libreta de viaje. Cada una lleva adherida información sobre cómo se vive, se come, se trata a los demás o se mira el mundo.</p>
<p class="isSelectedEnd">Y Costa Rica es solo una parada. Porque basta recorrer el mapa del español para comprobar que compartimos palabras, pero también malentendidos; expresiones que atraviesan continentes y otras que apenas sobreviven fuera de una comarca; vocablos antiquísimos y otros recién inventados.</p>
<p>Compartimos un idioma, sí. Por suerte, no lo hablamos todos igual.</p>
<p>La entrada <a href="https://yorokobu.es/localismos-costa-rica/">Mae, tuanis y otras palabras que el español inventó en Costa Rica</a> se publicó primero en <a href="https://yorokobu.es">Yorokobu</a>.</p>
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		<title>.st0, .st1 {fill: #F5A623;}.st1 {fill-rule: evenodd;} Leer también se lleva puesto</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eleonora Montanari]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 27 Aug 2026 06:02:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creatividad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hay algo que resulta, a la vez, fascinante e inquietante en la velocidad con la que los libros han pasado de ser objetos culturales a ser objetos de deseo, en el sentido más literal de la expresión. Y no hablamos solo de las tote bags de librerías independientes (el icónico bolso de tela de The Strand, célebre librería neoyorquina, ha sido reinterpretado por Bottega Veneta con una edición limitada en piel), sino de algo más sistemático: la literatura como nueva frontera del lujo. En lo que llevamos de 2026, Dior ha rediseñado sus bolsos Book Tote bordando en ellos títulos</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Hay algo que resulta, a la vez, fascinante e inquietante en la velocidad con la que los libros han pasado de ser objetos culturales a ser objetos de deseo, en el sentido más literal de la expresión. Y no hablamos solo de las <a href="https://yorokobu.es/tote-bags/" target="_blank" rel="noopener"><i>tote bags</i></a> de librerías independientes (el icónico bolso de tela de <a href="https://www.strandbooks.com/" target="_blank" rel="noopener">The Strand</a>, célebre librería neoyorquina, ha sido reinterpretado por <a href="https://www.bottegaveneta.com/es-es" target="_blank" rel="noopener">Bottega Veneta</a> con una edición limitada en piel), sino de algo más sistemático: la literatura como nueva frontera del lujo.</p>
<p>En lo que llevamos de 2026, <a href="https://www.dior.com/es_es/fashion/moda-mujer/bolsos/dior-book-tote?utm_source=google&amp;utm_source_platform=GoogleAds&amp;utm_medium=cpc&amp;utm_campaign=CDC_FLG_ESP_AO_UNI_OTH_OGOING_CS_TXT_GGL_CRD_SPA_EUR_MXMT_BRA_TRAFFIC&amp;wiz_campaign=20300404714&amp;wiz_source=google&amp;wiz_medium=search_cpc&amp;wiz_term=150893715736&amp;wiz_content=dior%20book%20tote&amp;gad_source=1&amp;gad_campaignid=20300404714&amp;gclid=Cj0KCQjw39zSBhDhARIsANammDtE3bJb8EyeF4S5ONSGpl4ZUTZWhcNhuBA4RNV0rCf6VW_-LFv8la8aArkLEALw_wcB" target="_blank" rel="noopener">Dior ha rediseñado sus bolsos Book Tote</a> bordando en ellos títulos de novelas. De esta manera, los convierte en una declaración de lecturas, además de un accesorio. Coach ha lanzado, junto a Penguin Random House, una colección bajo el concepto <a href="https://es.coach.com/es_ES/shop/mundo-de-coach/ve-tu-historia" target="_blank" rel="noopener"><i>Explore Your Story</i></a>, que incorpora versiones en miniatura de libros clásicos y contemporáneos como <i>book charms</i>. <a href="https://www.jilsander.com/wx/reference-library.html" target="_blank" rel="noopener">Jil Sander</a> montó en el Salone del Mobile de Milán una biblioteca de referencia con sesenta libros escogidos por diseñadores y cineastas, mientras <a href="https://www.ysl.com/es-es/rive-droite/ca/sl-editions-books?srsltid=AfmBOorqzRLUG04avRkK8HGP6i7IKLBVlTib-CXpF0mzhKBUe4e4ZI-R" target="_blank" rel="noopener">Saint Laurent</a> lleva desde 2024 con una librería abierta en París, y Chanel inauguró el año pasado en Shanghái el <a href="https://www.instagram.com/p/DRwUmwXjJQC/" target="_blank" rel="noopener">Espace Gabrielle Chanel</a>, un ecosistema que combina lectura, diseño, investigación, <i>performance</i> y vida social.</p>
<p><img data-dominant-color="faf5f1" data-has-transparency="false" style="--dominant-color: #faf5f1;" decoding="async" class="alignnone size-large wp-image-328704 not-transparent" src="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/07/bolsos-libro1-724x1024.webp" alt="bolsos libro" width="724" height="1024" srcset="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/07/bolsos-libro1-724x1024.webp 724w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/07/bolsos-libro1-212x300.webp 212w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/07/bolsos-libro1-768x1086.webp 768w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/07/bolsos-libro1-60x85.webp 60w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/07/bolsos-libro1.webp 1000w" sizes="(max-width: 724px) 100vw, 724px" /></p>
<h2><b>El libro como antídoto</b></h2>
<p>Todo este despliegue no surge de la nada: responde a un cansancio muy concreto de lo digital, y a la necesidad de encontrar señales de distinción que ya no se pueden fabricar solo a base de logotipos. Vivimos en un momento extraño: el <i>BookTok </i>existe, las <i>newsletters</i> sobre libros proliferan, y la figura del <i>book stylist</i> (literalmente, alguien a quien contratas para elegir qué novelas poner en tus estanterías) ya no es un chiste, sino un servicio real.</p>
<p>En ese contexto, el libro funciona como símbolo de distinción precisamente porque resiste a la aceleración. No se puede consumir en quince segundos. No tiene versión resumida que traicione el original. Requiere tiempo, atención, cierta disposición al aburrimiento productivo. En un mundo donde todo compite por fragmentar nuestra concentración, eso se ha vuelto escaso. Y lo escaso, ya se sabe, se convierte en lujo.</p>
<p>Las marcas lo han entendido antes que nadie, o al menos lo han articulado antes. Asociarse a la literatura es una forma de reclamar profundidad en un momento en que la profundidad cotiza al alza. Es también una manera de crear experiencias fuera de pantalla en un sector que lleva años buscando formas de recuperar la dimensión física y emocional del consumo, como es el sector de la moda.</p>
<h2><b>Lectores reales o de escaparate</b></h2>
<p>Pero hay algo que estas iniciativas, vistas desde fuera, tienden a pasar por alto: quien realmente decide si un libro funciona como símbolo no es la marca que lo convierte en bolso o en colgante, sino la persona que lo lleva consigo y elige que se le vea con él.</p>
<p>Llevar un libro en el bolso, en la mano o en el bolsillo siempre ha sido también una manera de presentarse sin decir nada, igual que elegir qué ropa ponerse. Lo que ha cambiado no es el gesto, sino su escala: antes, ese mensaje llegaba a quien tenías delante; ahora puede llegar, vía fotografía, a cientos de personas que ni siquiera te conocen. Esa diferencia de alcance transforma la naturaleza del gesto, aunque el impulso de fondo sea el mismo de siempre.</p>
<p><img data-dominant-color="95989c" data-has-transparency="false" style="--dominant-color: #95989c;" decoding="async" class="alignnone size-large wp-image-328705 not-transparent" src="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/07/bolsos-libro2-819x1024.webp" alt="bolsos libro" width="819" height="1024" srcset="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/07/bolsos-libro2-819x1024.webp 819w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/07/bolsos-libro2-240x300.webp 240w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/07/bolsos-libro2-768x960.webp 768w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/07/bolsos-libro2-60x75.webp 60w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/07/bolsos-libro2-480x600.webp 480w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/07/bolsos-libro2.webp 1000w" sizes="(max-width: 819px) 100vw, 819px" /></p>
<p>Esto explica por qué algunas colaboraciones entre moda y literatura funcionan mejor que otras. Una <i>tote bag</i> con un título bordado, una sesión de un club literario, una librería dentro de una <i>boutique</i>: todas son, en el fondo, herramientas para que alguien construya una versión de sí mismo ante los demás. El problema no aparece cuando se usa el libro para construir una imagen —el <i>performative reading</i> es inevitable—, sino cuando la marca diseña el objeto asumiendo que nadie va a mirar más allá de la imagen.</p>
<p>El Miu Miu Literary Club, que en su edición de abril de 2026 reunió en Milán a escritoras y pensadoras para hablar de la obra de Annie Ernaux y Ama Ata Aidoo, ofrece a quien participa algo que llevarse de vuelta más allá de la foto del evento: ideas concretas, una conversación real. Quien sale de ahí y luego lo cuenta presume de haber estado, pero también tiene literalmente algo que decir. Esa es la diferencia que separa una colaboración con sustancia de una que se queda en gesto vacío: detrás de la imagen hay algo que la sostiene.</p>
<p>El contraejemplo perfecto es la campaña Spring 2026 de Louis Vuitton, en la que la actriz <a href="https://www.elplural.com/xmag/actualidad/jennifer-connelly-protagoniza-la-campana-womens-spring-summer-2026-de-louis-vuitton_379139102" target="_blank" rel="noopener">Jennifer Connelly</a> aparece recostada entre paredes color crema y una paleta romántica, leyendo un libro sobre una pila de volúmenes mostrados deliberadamente por el lado de las páginas: todos blancos, sin título visible. Es más, el propio libro que sostenía en las manos la actriz era un objeto sin texto real detrás, un fetiche, un elemento estético. En ese punto exacto el lector y la lectora desaparecen y solo queda la superficie.</p>
<h2><b>Lo que el lector le pide a la moda</b></h2>
<p>Miu Miu y Louis Vuitton son, en el fondo, los dos polos de la misma apuesta. Lo que de verdad está en juego quizás no es si la moda trata bien o mal a la literatura, sino qué clase de lector quiere ayudar a construir. Hay colaboraciones que se limitan a vender la superficie del prestigio cultural sin ofrecer ninguna puerta de entrada real, pero también las hay que usan su capacidad de alcance (mucho mayor que la de cualquier editorial) para que alguien descubra una autora que de otro modo nunca habría cruzado su camino.</p>
<p>La moda tiene una ventaja que la industria editorial, por sí sola, rara vez tiene: la capacidad de hacer que un objeto cultural circule por espacios donde la literatura normalmente no entra. Eso puede ser superficial o puede ser el inicio de algo. La diferencia no la decide la marca en el momento de lanzar la colaboración, sino lo que ocurre después, cuando el objeto ya está en manos de quien lo compró.</p>
<p><img data-dominant-color="cfd2cc" data-has-transparency="false" style="--dominant-color: #cfd2cc;" decoding="async" class="alignnone size-large wp-image-328706 not-transparent" src="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/07/bolsos-libro3-819x1024.webp" alt="bolsos libro" width="819" height="1024" srcset="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/07/bolsos-libro3-819x1024.webp 819w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/07/bolsos-libro3-240x300.webp 240w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/07/bolsos-libro3-768x960.webp 768w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/07/bolsos-libro3-60x75.webp 60w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/07/bolsos-libro3-480x600.webp 480w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/07/bolsos-libro3.webp 1000w" sizes="(max-width: 819px) 100vw, 819px" /></p>
<p>Por eso, la pregunta más honesta no es si estas iniciativas son auténticas o performativas —esa distinción, llevada al extremo, acaba siendo imposible de verificar desde fuera—, sino si dejan una puerta abierta que permita a alguien que se acercó por la estética quedarse, si quiere, por el contenido. Esa puerta, más que cualquier otro criterio, es lo que separa una buena colaboración entre moda y literatura de una colaboración performativa.</p>
<p>Así que volvamos a esa <i>tote bag</i> con la que empezaba todo esto, la de The Strand reinterpretada en piel por Bottega Veneta. Ahí está, literalmente, la puerta de la que hablamos: esa <i>tote bag</i> puede acabar colgada del hombro como puro objeto de deseo, indiferente a lo que hay dentro. O puede ser, para quien la lleva, el primer paso hacia una librería en la que nunca había entrado. Las dos cosas son posibles a la vez, y quizás más que cualquier campaña o club de lectura sea esa ambigüedad la verdadera medida de hasta qué punto la moda y la literatura han aprendido, por fin, a convivir.</p>
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		<title>Moments 2026: primeros nombres para un otoño entre Madrid y Málaga</title>
		<link>https://yorokobu.es/moments-festival-madrid/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Yorokobu]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Aug 2026 07:11:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creatividad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La cultura de una ciudad no sucede en un único lugar. Está en los museos y en las salas de conciertos, claro, pero también en una tienda de discos, un espacio de skate, un pequeño laboratorio fotográfico o ese proyecto independiente que lleva años haciendo cosas interesantes sin aparecer necesariamente en las grandes agendas culturales. Moments Festival lleva años recorriendo ese otro mapa de Madrid. Y este otoño volverá a hacerlo a lo grande: del 15 al 24 de octubre, el festival reunirá alrededor de 50 actividades, más de 50 artistas nacionales e internacionales y una veintena de espacios repartidos</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">La cultura de una ciudad no sucede en un único lugar. Está en los museos y en las salas de conciertos, claro, pero también en una tienda de discos, un espacio de <em>skate</em>, un pequeño laboratorio fotográfico o ese proyecto independiente que lleva años haciendo cosas interesantes sin aparecer necesariamente en las grandes agendas culturales.</p>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;"><strong><a href="https://www.momentsfestival.org/" target="_blank" rel="noopener">Moments Festival</a> lleva años recorriendo ese otro mapa de Madrid.</strong> Y este otoño volverá a hacerlo a lo grande: del <strong>15 al 24 de octubre</strong>, el festival reunirá alrededor de <strong>50 actividades, más de 50 artistas nacionales e internacionales y una veintena de espacios</strong> repartidos por la capital.</p>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">La gracia está precisamente en no recorrer ese mapa siguiendo una única disciplina. La programación salta de la ilustración al <em>skateboard</em>, de la fotografía al flamenco contemporáneo, de la gráfica popular a la cerámica o el arte textil. Talleres, conciertos, encuentros y experiencias participativas servirán para poner en contacto escenas que forman parte de una misma ciudad, pero que no siempre comparten espacios ni públicos.</p>
<h2 style="text-align: left;">Una veintena de lugares, un solo festival</h2>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">Entre los primeros nombres confirmados de la <a href="https://www.momentsfestival.org/calendario/madrid/" target="_blank" rel="noopener">edición madrileña</a> está <strong>Andy Jenkins</strong>, diseñador e ilustrador estadounidense estrechamente ligado a la cultura <em>skate</em>, junto a <strong>Girl Skateboards Art Dump</strong>. También estarán los fotógrafos <strong>Jim Saah </strong>y<strong> Siri Kaur,</strong> el artista <strong>Murone</strong>, la artista textil <strong>Regina de Jiménez</strong> y el ilustrador<strong> El Averigua, </strong>entre otros.</p>
<figure id="attachment_329094" aria-describedby="caption-attachment-329094" style="width: 690px" class="wp-caption alignnone"><img data-dominant-color="b78958" data-has-transparency="false" style="--dominant-color: #b78958;" decoding="async" class="wp-image-329094 not-transparent" src="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/andyjenkins.webp" alt="andyjenkins" width="690" height="863" srcset="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/andyjenkins.webp 1000w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/andyjenkins-240x300.webp 240w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/andyjenkins-819x1024.webp 819w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/andyjenkins-768x960.webp 768w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/andyjenkins-60x75.webp 60w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/andyjenkins-480x600.webp 480w" sizes="(max-width: 690px) 100vw, 690px" /><figcaption id="caption-attachment-329094" class="wp-caption-text">Andy Jenkins</figcaption></figure>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">Tan importante como quién participa será dónde suceda. Moments volverá a desperdigarse por Madrid y ocupará lugares como <strong>Gato Malasaña, Centro de Creación Contemporánea Quinta del Sordo, Cuarto Color Lab, Sk8land, Caribbean Sport Shop, Mujer Rayo, Molar Discos y Libros, Wurlitzer Ballroom, La Integral </strong>o<strong> Marilians Records.</strong></p>
<figure id="attachment_329093" aria-describedby="caption-attachment-329093" style="width: 690px" class="wp-caption alignnone"><img data-dominant-color="c3bdb5" data-has-transparency="false" style="--dominant-color: #c3bdb5;" decoding="async" class="size-full wp-image-329093 not-transparent" src="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/girl-skateboards-e1787212626868.webp" alt="girl skateboards" width="690" height="500" /><figcaption id="caption-attachment-329093" class="wp-caption-text">girl skateboards</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>La programación todavía guarda algunas cartas. Entre ellas, <strong>las nuevas muestras que</strong> <strong data-start="153" data-end="217">Yorokobu </strong>y<strong data-start="153" data-end="217"> Moments preparan en Siroco ARTLAB</strong>, de las que ya se pueden adelantar dos nombres: <strong data-start="266" data-end="298">Precariada y Srta. Escarlata</strong>. Dos propuestas que sumarán nuevas miradas al recorrido de Moments por la creación contemporánea madrileña y cuyos detalles se conocerán próximamente.</p>
<figure id="attachment_329099" aria-describedby="caption-attachment-329099" style="width: 650px" class="wp-caption alignnone"><img data-dominant-color="91797d" data-has-transparency="false" style="--dominant-color: #91797d;" decoding="async" class="wp-image-329099 size-full not-transparent" src="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/srtaescarlata10.webp" alt="" width="650" height="813" srcset="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/srtaescarlata10.webp 650w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/srtaescarlata10-240x300.webp 240w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/srtaescarlata10-60x75.webp 60w, https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/srtaescarlata10-480x600.webp 480w" sizes="(max-width: 650px) 100vw, 650px" /><figcaption id="caption-attachment-329099" class="wp-caption-text">Srta. Escarlata</figcaption></figure>
<figure id="attachment_329100" aria-describedby="caption-attachment-329100" style="width: 650px" class="wp-caption alignnone"><img data-dominant-color="d2d1cd" data-has-transparency="false" style="--dominant-color: #d2d1cd;" decoding="async" class="size-full wp-image-329100 not-transparent" src="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/precariada02-e1787213362390.webp" alt="Precariada" width="650" height="646" /><figcaption id="caption-attachment-329100" class="wp-caption-text">Precariada</figcaption></figure>
<h2 style="text-align: left;">Una historia que empezó y sigue en Málaga</h2>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">Ese gusto por mezclar disciplinas, formatos y comunidades está en el origen de <strong>Moments Festival</strong>, nacido en Málaga y convertido, 13 ediciones después, en un proyecto que se mueve entre ambas ciudades. Este año, su programación general se extenderá del <strong>3 de octubre al 15 de noviembre</strong>.</p>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;"><a href="https://www.momentsfestival.org/calendario/calendario-moments-malaga/" target="_blank" rel="noopener"><strong>En Málaga</strong></a>, donde el festival mantiene una fuerte conexión con la escena local, la XIII edición estrenará una nueva estructura alrededor de tres grandes fines de semana temáticos, que arrancarán <strong>a partir del 29 de octubre</strong>: <strong>Design&amp;Film Weekend, Photo Weekend y Music Weekend</strong>. Una manera de ordenar —sin separar demasiado— una programación atravesada por el diseño, el cine, la fotografía, la música de vanguardia y las nuevas narrativas visuales.</p>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">Y allí el mapa vuelve a ser importante. Moments se repartirá por el <strong>Museo Picasso Málaga, Centre Pompidou Málaga, MEET Málaga, MUCAC La Coracha, Casa Natal Picasso, Museo de Málaga y EASD Arte San Telmo</strong>, además de una extensa red de espacios independientes de la ciudad.</p>
<h2 style="text-align: left;">Diseño, fotografía y música para cruzar fronteras</h2>
<p>Por primera vez en España presentando su trabajo fotográfico, el legendario skater <strong>Jason Lee</strong> llega a Málaga invitado por Moments Festival para dirigir un <strong>PHOTO WALK</strong> exclusivo para diez participantes. Desde 2001, Lee desarrolla una obra centrada en el paisaje, las carreteras, las pequeñas poblaciones y las transformaciones del territorio estadounidense, trabajando principalmente con fotografía analógica. Ha publicado monografías como <em>A Plain View, In the Gold Dust Rush, Galveston, Democratic Vistas </em>y<em> OK/BW</em>, y expuesto en espacios como Philbrook Museum of Art y Leica Gallery London. Durante el recorrido compartirá su manera de observar, fotografiar, editar imágenes y construir proyectos y fotolibros.</p>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">El primero de esos grandes bloques será <strong>Design&amp;Film Weekend</strong>, del 29 de octubre al 1 de noviembre. Diseño, audiovisual, tipografía y pensamiento visual se cruzarán en encuentros, talleres, proyecciones y conversaciones alrededor de los procesos creativos y las nuevas formas de contar con imágenes.</p>
<figure id="attachment_329095" aria-describedby="caption-attachment-329095" style="width: 690px" class="wp-caption alignnone"><img data-dominant-color="7b7685" data-has-transparency="false" style="--dominant-color: #7b7685;" decoding="async" class="size-full wp-image-329095 not-transparent" src="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/miguel-trillo3-e1787212725594.webp" alt="" width="690" height="460" /><figcaption id="caption-attachment-329095" class="wp-caption-text">Miguel Trillo, Málaga 1995</figcaption></figure>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">Entre los participantes estará la artista textil <strong>Regina de Jiménez</strong>; también <strong>Ausias Pérez</strong>, fundador y director creativo de TOT Studio, responsable de proyectos para Rosalía, Quevedo, Disney, HBO o Dabiz Muñoz. A él se sumarán el director y guionista <strong>Chema García Ibarra</strong>, el dúo creativo <strong>Realmente Bravo</strong>, el diseñador y muralista <strong>Iker Muro</strong>, la directora de arte <strong>Leonor Díaz</strong>, <strong>Unbuentipo</strong> y <strong>Dano</strong>, fundador del proyecto Letterism.</p>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">Una semana después, del 6 al 8 de noviembre, llegará <strong>Photo Weekend</strong>, con MEET Málaga como centro de operaciones y <strong>Miguel Trillo</strong> como uno de sus protagonistas. El fotógrafo recibirá el Premio Moments 2026 por una trayectoria que resulta difícil separar de la propia historia visual de las subculturas juveniles españolas.</p>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">Junto a él estarán <strong>Txema Salvans, Sofía Moro, Nikita Teryoshin, Pablo Tosco, Alexander Gross, Rocío Madrid, Edu Rosa, Santi Donaire y Clara Asanza</strong>. La fotografía documental, la memoria, el retrato, el territorio o la inteligencia artificial serán algunos de los asuntos que atravesarán sus encuentros y talleres.</p>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">Pero aquí mirar será solo una parte del asunto. <em>Intersecciones</em> funcionará como una mesa colectiva de edición y revisión de proyectos; <em>Phot’o’Rama</em> estará dedicado al encuentro y análisis de portfolios; y <em>Print Club</em> recuperará el placer de la fotografía impresa y la cultura editorial.</p>
<h2 style="text-align: left;">Música experimental en el Picasso</h2>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">Del 12 al 14 de noviembre llegará <strong>Music Weekend</strong>, dedicado a la música experimental, la electrónica contemporánea y las nuevas escenas independientes.</p>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">Uno de sus principales nombres será <strong>Geologist</strong>, el proyecto en solitario de Brian Weitz, miembro fundador de Animal Collective. Será su primera actuación en Andalucía y tendrá un escenario poco habitual: el <strong>Museo Picasso Málaga</strong>, donde ofrecerá su único concierto en el sur de España.</p>
<figure id="attachment_329096" aria-describedby="caption-attachment-329096" style="width: 690px" class="wp-caption alignnone"><img data-dominant-color="403c35" data-has-transparency="false" style="--dominant-color: #403c35;" decoding="async" class="wp-image-329096 size-full not-transparent" src="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/geologist-e1787212780995.webp" alt="geologist" width="690" height="460" /><figcaption id="caption-attachment-329096" class="wp-caption-text">Geologist</figcaption></figure>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">El museo acogerá también la clausura con <em>Avant Sounds</em>, una experiencia inmersiva en la que se mezclarán música, <em>performance</em>, arquitectura e imagen. La programación incluirá además el regreso de <em>Electroversos</em>, el ciclo que cruza poesía contemporánea y electrónica experimental, conciertos de <strong>Music Komité, Cravat, Structweird </strong>y<strong> Caradusanto</strong> y sesiones colectivas de escucha en vinilo.</p>
<h2 style="text-align: left;">Y también hay sitio para Chiquito</h2>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">Si algo demuestra esa programación es que Moments maneja una idea bastante amplia de lo que merece formar parte de la conversación cultural. Y pocas cosas lo ejemplifican mejor que <strong>El Día de los Pecadores</strong>, una nueva jornada que aspira a convertir el <strong>12 de noviembre</strong> en el día oficial de <strong>Chiquito de la Calzada en Málaga</strong>. El festival todavía no ha desvelado los detalles, así que habrá que esperar para saber cómo se traduce exactamente el universo chiquitistaní a formato festival.</p>
<p><img data-dominant-color="47362e" data-has-transparency="false" style="--dominant-color: #47362e;" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-329097 not-transparent" src="https://yorokobu.es/wp-content/uploads/2026/08/chiquito-de-la-calzada-foto-juanjo-m-fuentes-e1787212819587.webp" alt="" width="690" height="460" /></p>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">La edición celebrará también el <strong>20 aniversario de Drunkorama</strong>, uno de los proyectos vinculados a la cultura independiente malagueña de las últimas décadas, y seguirá abriendo el foco hacia otros territorios a través de ClubxMom y distintas experiencias alrededor del vino natural, la gastronomía y la conversación.</p>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">Esa voluntad de entender la cultura como algo que se vive y no solo se contempla vuelve a contar este año con el apoyo de <strong>Cervezas Alhambra</strong>, patrocinador principal de Moments Festival a través de Momentos Alhambra.</p>
<p class="isSelectedEnd" style="text-align: left;">De Málaga a Madrid, de un museo a una tienda de discos o un espacio de <em>skate</em>, Moments propone otra manera de recorrer la cultura contemporánea: no tanto siguiendo disciplinas como <strong>las conexiones que aparecen entre ellas</strong>.</p>
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		<title>Multiversos, músicos de pueblo y la física del cover</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Tim Drake]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Aug 2026 06:31:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine/TV]]></category>
		<category><![CDATA[Entretenimiento]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hay una mentira que se repite demasiado entre los músicos de pueblo. Dicen que cada escenario es igual. Mentira. Cada escenario es un universo distinto y cada pueblo tiene sus propias leyes de la física. En uno te reciben como si fueras Mick Jagger. En el siguiente eres el ruido de fondo mientras una tía se pelea con otra porque alguien escondió el tupperware del mole con pollo. Uno termina aprendiendo que la teoría de la relatividad no la inventó Einstein. La inventó cualquier banda de covers que haya recorrido Hidalgo con una camioneta vieja y un amplificador o consola</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">Hay una mentira que se repite demasiado entre los músicos de pueblo. Dicen que cada escenario es igual. Mentira. Cada escenario es un universo distinto y cada pueblo tiene sus propias leyes de la física. En uno te reciben como si fueras Mick Jagger. En el siguiente eres el ruido de fondo mientras una tía se pelea con otra porque alguien escondió el <em>tupperware</em> del mole con pollo.</p>
<p style="text-align: left;">Uno termina aprendiendo que la teoría de la relatividad no la inventó Einstein. La inventó cualquier banda de <em>covers</em> que haya recorrido <a href="https://www.hidalgo.gob.mx/" target="_blank" rel="noopener">Hidalgo</a> con una camioneta vieja y un amplificador o consola que hacían corto cada tercer fin de semana.</p>
<p style="text-align: left;">Hace poco vi <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film492489.html" target="_blank" rel="noopener"><em>Stuart Fails to Save the Universe</em></a>, el nuevo experimento salido del cadáver todavía rentable de <strong><em>The Big Bang Theory.</em></strong> Hollywood descubrió hace años que ya no hace falta tener ideas; basta con exprimir las viejas hasta que salga el último dólar, como quien ordeña una vaca muerta esperando leche.</p>
<p style="text-align: left;">Y, sin embargo, esta vez hicieron algo curioso. En lugar de poner al buen Sheldon a salvar el universo, eligieron al único personaje que realmente parecía un ser humano: Stuart. El dueño de la tienda de cómics. El tipo deprimido. El eterno perdedor. El hombre que parecía vivir con una nube gris estacionada encima de la cabeza.</p>
<p style="text-align: left;"><iframe title="YouTube video player" src="https://www.youtube.com/embed/St56fdu7hnA?si=P-6WXGH-zw0OQLkx" width="560" height="315" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
<p style="text-align: left;">Naturalmente, fue el que me cayó bien y con el que más puedo identificarme. Porque la vida tiene ese humor de cantinero grotesco. Cuando el mundo se acaba nunca manda al héroe. Siempre termina llamando al cabrón más jodido del grupo. La premisa parece escrita durante una borrachera mezclada con ácido y películas de serie B. Alguno de los genios originales provoca el apocalipsis jugando con física cuántica (porque los científicos de televisión siempre destruyen el universo con la misma facilidad con la que un mexicano destruye a su propia gente) y Stuart tiene que brincar de una realidad alterna a otra intentando reparar el desastre.</p>
<p style="text-align: left;">En un mundo, los hombres evolucionaron de las vacas y mastican pasto con absoluta dignidad. En otro, todos son magos. En otro, un científico termina convertido en un dictador con complejo de Napoleón. Cada episodio cambia las reglas y nadie parece sorprenderse demasiado.</p>
<p style="text-align: left;">Mientras veía aquello me empecé a reír. No por la serie. Por nosotros. Porque eso hacíamos todos los fines de semana. Cada viernes cargábamos la camioneta creyendo que íbamos a una tocada y en realidad cruzábamos un portal interdimensional. <strong>Tulancingo</strong> era un universo. <strong>Pachuca</strong> era otro. <strong>Tizayuca</strong> merecía una categoría aparte.</p>
<p style="text-align: left;">Una noche tocábamos para motociclistas que se sentían miembros de los <em>Hells Angels</em> porque traían una Italika cromada y un chaleco con una calavera bordada por su esposa. Al día siguiente, terminábamos en la fiesta de quince años de un muchacho (sí, un hombre quinceañero) donde las tías cuarentonas nos buscaban como si hubieran encontrado la fuente de la eterna juventud dentro de una banda de <em>covers</em> que apenas afinaba los instrumentos.</p>
<p style="text-align: left;">Luego aparecía una pulquería donde el padre de la festejada irrumpía para llevársela a la fuerza mientras los invitados seguían brindando y nosotros seguíamos tocando porque, aparentemente, en México ni un <em>secuestro</em> familiar justifica dejar de tocar <a href="https://www.youtube.com/watch?v=hTWKbfoikeg" target="_blank" rel="noopener"><em>Smell Likes Teen Spirit</em></a>. Otro fin de semana acabábamos en un panteón tocando entre lápidas. Después alguien nos corría a balazos de una fiesta. Más tarde terminábamos encerrados en un table de carretera donde las bailarinas parecían haber sobrevivido a tres guerras, dos matrimonios y una epidemia de desilusiones.</p>
<p style="text-align: left;">Había una tan joven que daba miedo verla ahí. Insistía tanto en invitarnos una copa que parecía que la clienta era ella y nosotros el producto de exhibición. Y luego dicen que el multiverso es ficción. No. Ficción es creer que la normalidad existe.</p>
<p style="text-align: left;">Con los años entendí que una banda de<em> covers</em> es el mejor laboratorio antropológico que puede existir. Los sociólogos hacen encuestas. Los psicólogos levantan perfiles. Los periodistas entrevistan políticos que mienten con traje y corbata. Nosotros veíamos a la gente cuando ya no podía mentir.</p>
<p style="text-align: left;">Después de la sexta cerveza todos terminan enseñando quiénes son realmente. El empresario exitoso termina llorando por la mujer que lo dejó hace veinte años. El metalero más radical canta Luis Miguel con los ojos cerrados. El pastor cristiano baila cumbia pegado a la secretaria del palacio municipal. El político municipal se roba el whisky porque «pos&#8217; de todos modos ya estaba pagado». Y el organizador de la fiesta desaparece exactamente quince minutos antes de liquidarte. Las leyes universales.</p>
<p style="text-align: left;">Por eso Stuart me cayó tan bien. Nunca intenta convertirse en héroe. Solo intenta sobrevivir al siguiente universo. Exactamente como nosotros. Porque jamás fuimos <em>rockstars</em>. Éramos turistas accidentales atravesando dimensiones llamadas Tepeji, Actopan, Tula, Pachuca, Apan o cualquier otro rincón donde alguien creyera que cuatro tipos con guitarras podían arreglarle la noche.</p>
<p style="text-align: left;">Nunca arreglamos nada. Al contrario. Salimos con más historias de las que cualquier persona debería cargar encima. Y quizá ese siempre fue el verdadero negocio. No tocar. No cobrar. No ligar. Sino regresar vivo para poder contarlo en la siguiente cerveza.</p>
<p style="text-align: left;">Porque si algo aprendí después de tantos kilómetros, tantas resacas y tantos escenarios improvisados, es que el universo nunca necesitó que alguien lo salvara. Lo único que necesitaba era un buen testigo dispuesto a reírse de él.</p>
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