¿Qué está pasando en Rusia?
En estos días la noticia central ha sido el problema que ha surgido entre Colombia, Ecuador y Venezuela, que ha arrastrado consigo a otros países (Nicaragua, Cuba, Perú, Chile, Brasil) y hasta la misma OEA. Sin embargo, poca atención se ha prestado a las elecciones que se dieron este fin de semana en Rusia.
¿Por qué prestarle atención a Rusia? Su influencia en nuestra región es menor en comparación a Estados Unidos y la Unión Europea. En el caso específico del Perú su influencia es incluso menor que la que tiene China, que actualmente es la potencia emergente que compra buena parte de nuestras exportaciones. No obstante, y sin ánimo de ser exhaustivo, se pueden enumerar algunas razones:
¿Por qué prestarle atención a Rusia? Su influencia en nuestra región es menor en comparación a Estados Unidos y la Unión Europea. En el caso específico del Perú su influencia es incluso menor que la que tiene China, que actualmente es la potencia emergente que compra buena parte de nuestras exportaciones. No obstante, y sin ánimo de ser exhaustivo, se pueden enumerar algunas razones:
- Si bien ya no es una superpotencia como la URSS, sigue siendo un país poderoso en cuanto a poderío militar, recursos naturales, tamaño, población e influencia (como se veía brevemente en el post anterior).
- Su futuro, por los antecedentes y la coyuntura que presenta, sigue siendo incierto. Fue un totalitarismo durante más de siete décadas, se derrumbó el régimen pero la nueva Rusia y el nuevo régimen conservaron en buena parte, sobretodo en lo que se respecta a dirigencia, el legado soviético.
- Es todavía uno de los cinco miembros permanentes con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU.
- Finalmente, y esto concierne directamente al Perú, Rusia es uno de los miembros de APEC y vendrá a la cumbre de noviembre.
Si se le prestó atención a las elecciones en Francia, algo de cobertura (aunque me parece que también muy poca) a la que se viene en España y bastante difusión a las primarias de EE.UU. (primarias, no las elecciones en sí), ¿por qué no hablar de lo que se ha dado en Rusia?

Medvedev y Putin
Cuando uno habla de autoritarismos competitivos los dos ejemplos "estándar" son la Rusia de Putin y el Perú de Fujimori. Algunos señalan erradamente que estos dos casos, sobretodo el segundo (que conocemos mejor), son "dictaduras". Lo usan más bien con una intencionalidad "política", pero técnicamente ni la década fujimorista ni el gobierno de Putin son dictaduras. Como señala Sartori, en una dictadura no hay posibilidad de cambiar a las dirigencias. En estos dos casos, la posibilidad existe, aunque ciertamente es débil. Dictaduras o autoritarismos "clásicos" son los militarismos de los setentas (Velasco, Morales Bermúdez, Pinochet, Videla, Galtieri, etc.). Ni Putin ni Fujimori corresponden a tal categoría. Si bien comparten con los militarismos el recorte de libertades y la violación de la independencia de los distintos poderes del Estado (invasión del Ejecutivo al Legislativo y Judicial, por ejemplo), se diferencian en la realización de elecciones. Los gobiernos de Fujimori y Putin tuvieron elecciones, aunque cuestionadas. Era evidente que el aparato estatal tomaba partido por la candidatura oficialista, al igual que buena parte de la prensa. Las elecciones eran la manera de legitimar la continuidad en el poder.
No es casualidad que esta categoría de "autoritarismos competitivos" haya aparecido y se haya popularizado en los noventas. Es la década inmediatamente posterior a la caída del totalitarismo soviético y el "triunfo" relativo y efímero de la democracia representativa occidental. Con los noventas, ya no es posible pensar en otro régimen que no sea el democrático. Pero sucede lo que señala Sartori por aquellos años: la democracia se impone como principio de legitimidad, no como forma de gobierno. En otras palabras, los gobiernos no siempre son democráticos (entendiendo por esto una mínima separación de poderes, respeto de las libertades individuales, de los derechos, etc.) pero tratan de legitimarse en el principio democrático de las elecciones, de la voluntad del pueblo. Así, aunque Fujimori o Putin no respeten las libertades o la separación de poderes, legitiman su poder y sus acciones en la elección popular, en la voluntad del pueblo que los llevó a asumir el mando. Las distintas elecciones que se van sucediendo, más que buscar elegir un nuevo mandatario, lo que guardan es una carga plebiscitaria, si se aprueba o no lo que el Jefe de Estado está realizando. Algunos, entre los que me incluyo aunque con ciertos reparos, ven en el gobierno de Chávez un caso más de autoritarismo competitivo: se violan libertades y derechos, el Ejecutivo predomina sobre los otros poderes, pero Chávez se legitima en las elecciones que se han ido sucediendo casi anualmente.
¿Por qué menciono todo este tema de los autoritarismos competitivos si solo se trata de hablar de las elecciones en Rusia? Porque el contexto es un tema fundamental. Putin ha gobernado durante dos periodos de cuatro años, pero no podía aspirar a un tercer periodo consecutivo pues la Constitución lo impide. Legisladores de su alianza de partidos, Rusia Unida, propusieron hacer cambios en la ley para que pueda postular, pero finalmente Putin cedió la candidatura a su delfín, Medvedev. Claro está, la jugada maestra de Putin estaba en que si Medvedev ganaba, él sería su Primer Ministro.
La pregunta queda planteada, ¿con el cambio de Medvedev por Putin el régimen ruso seguirá siendo un "autoritarismo competitivo"? Para muchos poco va a cambiar, pues si bien hay un cambio en quien encabeza el poder, Putin va a seguir manteniendo grandes cuotas del mismo desde el Premierato. Esta tesis es reforzada por el hecho de que se presume que Putin postulará nuevamente en el 2012, pues nada impide que vuelva a hacerlo. En cambio, Lilia Shevtsova, del Instituto Carnegie de Moscú, es de la postura de que si bien Putin va a tener cierto poder, Medvedev va a estar en la capacidad de desligarse de su mentor si es que quiere, pues Rusia es un presidencialismo.
La pregunta anterior plantea más dudas, ¿tiene que ser un autoritarismo encabezado siempre por la misma persona? No necesariamente. Más aun si tenemos en cuenta que en estas elecciones Medvedev era claramente el candidato de Putin, y recibió abiertamente su apoyo, hasta el punto que ambos celebraron la victoria en la Plaza Roja de Moscú. ¿Puede derivar Rusia en un régimen como el priísta mexicano? Es posible. El PRI estuvo 70 años en el poder en México, y creó toda una maquinaria destinada a preservar el poder del partido de la revolución, con partidos opositores que también competían electoralmente, aunque con opciones mínimas de cambiar el sistema. Es el llamado "presidencialismo imperial" o "hiperpresidencialismo". Paradójicamente, no había reelección (y como comentábamos anteriormente, prohibir la reelección no significa más democracia).
Personalmente, creo que nuevamente hay incertidumbre en el futuro de Rusia. No en el aspecto económico, pues Medvedev sigue una línea similar a la de Putin, aunque el gran reto es, parecido al Perú, cómo hacer para que la economía deje de depender tanto de los recursos naturales. Si a nosotros el alto precio de los minerales nos está dando bonanza, a los rusos son los recursos energéticos (gas natural, petróleo). Si están experimentando crecimiento es en gran medida gracias a ello. Pero a nivel político, insisto, hay incertidumbre. Lo más fácil de asumir era que Medvedev solo sería un títere de Putin, quien regresaría en cuatro años. Pero a Shevtsova tampoco le falta razón, Medvedev tiene los medios para desligarse de su mentor si es que lo desea. Y allí veremos que camino sigue Rusia. A Putin ya lo conocemos, a Medvedev no.







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