Es domingo a media tarde, y como los últimos tres domingos, pensar en almorzar es una quimera, creo que cada vez que me quedo más solo en casa, las tareas más elementales se me hacen más complicadas, y luego de un domingo -el otro, el que paso- en que la presencia de un escritor tan esquivo a las ímagenes, asistió a una de esas ceremonias de cinco segundos de gloria para ver como la película que habían hecho retraduciendo un libro suyo se imponia por sobre el resto, bueno sonreí y no me quedó ganas de hacer nada, un poco como Hartigan me encontraba entre el deber y la imposibilidad, al borde de mis límites, cansado, de ser quien soy, de estar estancado en una ciudad cada vez más extraña y hóstil, de sufrir lo indecible para encontrar un libro , luego de horas de búsqueda, y un poco de aquello, de un trabajo que no termina nunca, de dormir cuatro horas diarias, de leer cada vez menos, de ver menos películas, en realidad de disfrutar cada vez menos aunque en realidad vea cada vez más, y lo mismo pasa con los libros y con tantas otras cosas que antes me empujaban, no se bien a donde, pero lo hacían, y esto se esta convirtiendo en un mal relato catárquico, cuando sólo quería decir aqui estoy, aún no me ido a otra parte, simplemento tengo ganas de escribir y nada.....espero que tengamos una buena semana, por lo pronto sólo me siento final.
Etiquetas: cansancio