6/02/08

Estudio de caso: de por qué la norma social no puede imponerse a la legal

En marzo del 2007 la empresa Activos Mineros SAC decidió bloquear la vía Morococha-Centraminas. Desde entonces los pobladores de Morococha vienen protestando frente a las autoridades por el cierre arbitrario de la vía. La empresa llegó incluso a dejar a dos trabajadores encerrados en una bocamina. Ellos fueron rescatados inconcientes. El papel de las autoridades al parecer es desigual: desatención a los reclamos de la población, frente a una rápida atención a las denuncias de la empresa.

Hoy Roberto Montoya, asesor legal de Activos Mineros SAC, dice que la vía cerrada no es pública. Debemos mencionar que a la vía que se ha cerrado le sigue otra creada por los pobladores para el pastoreo. Pero ello, legalmente, no la hace pública. Los pobladores la usan hace muchos muchos años. Pero ello, tampoco, la hace pública.

Montoya finaliza diciendo que los usos y costumbres no podían imponerse sobre una propiedad privada.

¡Lo sabía! Por eso es que siempre dije que debí estudiar Derecho. ¿Qué hice yo estudiando Sociología? ¿Qué hacemos analizando los usos y costumbres? Acá lo que rige nuestras vidas son las leyes.

3 comentarios:

Rodrigo Barrenechea dijo...

Pucha, ¡caes en cuenta cuando ya todos estamos graduados! Debimos estudiar derecho... o como decía un amigo abogado, "ciencia ficción"

Exar Kun dijo...

Planteas un interesante tema que no sólo atañe a tu especialidad, sino también a la teoría del derecho:
1. Dando por ciertos los hechos recogidos por el periodismo, como tú lo haces, es claro que la posición del abogado de Activos Mineros es errada. En primer lugar, porque dice que su derecho de propiedad es superior a los usos y costumbres: la proposición no sólo es falsa (los usos y costumbres están reconocidos por nuestro ordenamiento jurídico), sino que este caso ni siquiera hace falta recurrir a ellos.
En la primera noticia que citas, el alcalde dice que hay una ordenanza que considera público el camino cerrado por “Activos”. Si es así pueden ocurrir dos cosas: a) si el contrato es posterior a la ordenanza: un contrato no puede oponerse a una ley (las ordenanzas que expiden las municipalidades tienen rango de ley), si lo hace es ineficaz y ello, fácilmente, se puede declarar judicialmente, con medida cautelar de por medio; b) por el contrario, si el contrato es anterior, éste se encuentra protegido por la constitución y no hay nada que pueda hacer la ordenanza.
Entonces aquí se abre otro camino: la servidumbre. Basta que los pobladores demuestren que han utilizado el camino por lo menos por cinco años para que se declare la existencia de un servidumbre (art. 1040 CC). La servidumbre además es perpetua, así que ningún contrato pasado o futuro podría eliminarla (art. 1037 CC). Creo que los pobladores tienen armas para ganarle a la empresa, sólo les hace falta una asesoría medianamente decente.

2. En cuanto a la cuestión que encabeza tu post tengo una observación. Dices “por qué una norma social no puede imponerse a la legal”. Perdóname pero, salvo situaciones extremas en la historia contemporánea (la desobediencia civil, por ejemplo), no conozco estado de derecho donde aquello sea posible. Cuando entran en conflicto, una norma social no puede imponerse a una norma jurídica que es, por antonomasia, vinculante y excluyente. La única forma de hacerlo es cometiendo un acto ilícito y con ello no me refiero sólo al “ilícito penal”, sino al civil, laboral, tributario, etc.
Afortunadamente, esto también es necesario reconocerlo, en la gran mayoría de casos de repercusión social (protección de los derechos humanos, de los consumidores, del medio ambiente, de minorías de la más diversa índole) el derecho cuenta con las suficientes herramientas, a nivel nacional e internacional, para dar un respuesta que justa, acorde con los valores sociales que imperan en una comunidad.

El problema, creo yo, no es ése, sino la terriblemente defectuosa formación de nuestros abogados. Estudiar derecho, convertirse en abogado quiero decir, intelectualmente no cuesta nada. Al año miles de abogados inundan los puestos de jueces, fiscales, notarios; ocupan cargos de los más variados niveles en el ejecutivo, en la administración pública en general y, ¿sabes qué? Lo que estudiaron no les sirve para nada. Lo único útil es un elemento más animal que humano: su instinto de supervivencia. Para mantenerse en el cargo o ascender, para ganar prestigio, para “aprovechar las oportunidades”, etc. Por eso, entre otras cosas por cierto, vemos la inmundicia que reparten los noticieros cada día sobre las cuestiones jurídicas que tienen mayor repercusión en el país. El paso de un ser común y corriente hasta convertirse en “el Doctor Montoya”, por citar un ejemplo, no cuesta nada más que tiempo. En nuestro país miles de “Montoyitas” obtienen su título cada año, por eso en el derecho, por qué negarlo, se vive, se respira la misma cultura combi, de la chaira que se practica en las calles, sólo que con un lenguaje huachafo y desde los mejores distritos, por cierto, cuando el casito es patrimonialmente importante.

Comparto plenamente tu indignación respecto del caso que comentas, pero creo que el enfoque que le das es errado. El tema no es que, ante un conflicto sociojurídico reemplacemos un sistema de reglas (el social) por otro (el jurídico), sino que logremos entender cómo ambas disciplinas se interafectan y cómo interactúan. Que advirtamos, por ejemplo, que para solucionar un problema concreto y actual es necesario aplicar las normas jurídicas vigentes, independientemente de si son socialmente aceptadas, y que, al mismo tiempo, más allá de la solución dada, es necesario ver el problema jurídico, también como uno social, verlo con otra perspectiva, para la evolución misma del derecho, proponiendo cambios a la norma de deba haberlos. Muchos lo han señalado, pero es necesario llevar a la práctica los estudios interdisciplinarios donde, desde el derecho, la contribución de la sociología (pero también de la economía, de la historia, etc.) es sin duda insustituible.

En fin. Me extendí demasiado. Sólo quería dar mi punto de vista. Sé que a veces mis colegas (muchos de ellos profesores) se encargan de que mi especialidad parezca “ciencia ficción” (como apuntaron en un comentario anterior). Sin embargo, es bueno reaccionar cuando, con las mejores intenciones, se corre el riesgo de hacer ficción de la ciencia, en este caso no de la social, sino de la jurídica.

Saludos y felicitaciones por el blog.

Rodrigo Barrenechea dijo...

Excelente comentario el tuyo, exar kun. Un muy buen enfoque desde el derecho, y por lo menos en mi caso despiertas mi interés y curiosidad por los alcances de tu disciplina. Espero que nos visites con frecuencia.

Saludos