Recién llegado de París, donde este fin de semana ha participado en la cumbre que ha dado luz a la el Mediterráneo López Garrido, secretario de Estado para la UE, valoró ayer en la Fundació Cidob los retos europeos que afronta España. Sobre la mesa está la crisis abierta tras el no irlandés al tratado de Lisboa -ratificado ayer por el Senado- y, sobre todo, la candidatura de Barcelona a albergar la sede del secretariado de la UPM y permanecer en primera línea de la política euromediterránea. López Garrido aseguró que conseguir la sede es una "prioridad" para su Secretaría y que el Gobierno "se empleará a fondo" para lograrlo. "Espero que tengamos el mismo éxito que con los Juegos Olímpicos", bromeó.
PALABRAS CLAVE
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¿Qué posibilidades tiene Barcelona?
Apostamos por Barcelona porque nos parece la mejor candidatura. No se trata de ser chovinistas, sino de conseguir una institucionalización y consolidación del Proceso de Barcelona: Unión por el Mediterráneo. Y Barcelona es la mejor candidata para ello. Por todo lo que ha aportado al Proceso, por su importancia como gran ciudad europea y mediterránea, por su capacidad de acogida, de ser un elemento central en las redes mediterráneas. Eso es lo que nos hace ser optimistas y no tanto la capacidad de España de convencer al resto de países. Pero la batalla no está ganada. Una vez presentada oficialmente la candidatura, España hará un ejercicio de diplomacia pública para llevar al ánimo de todos que nuestra opción es la mejor para el conjunto de países de la UPM.
¿España renunciará a mantener Barcelona en el nombre del proyecto a cambio de la sede?
Son dos cosas independientes. Barcelona debe ser la sede porque es la mejor candidatura. El nombre debe ser adecuado y representativo de lo que es el proyecto, y este se ha identificado hasta ahora como Proceso de Barcelona... pero es cierto que proceso indica que se va hacia algo, lo que empieza a llamarse Unión.
¿Qué ha cambiado hoy para que la UPM triunfe donde el Proceso de Barcelona fracasó?
Barcelona no fracasó. Era el arranque necesario de algo muy difícil de conseguir: que 44 países (algo así como una cuarta parte de la ONU), en un ámbito tan complicado como el Mediterráneo, se pongan de acuerdo para crear una unión. Pero sin el Proceso de Barcelona la cumbre de París hubiera sido imposible. La UPM es el resultado de quince años de Proceso, que culmina ahora en un salto cualitativo.
Pero hay un cierto recelo de que Francia, y sobre todo Sarkozy, se apropie del Proceso.
Estamos encantados de que la cumbre de París haya sido un éxito porque es también nuestra criatura. Que hayan asistido todos los países menos uno (Libia), que Siria y Líbano hayan elegido este foro para anunciar que reanudan sus relaciones diplomáticas, que Olmert haya dicho aquí que la paz con los palestinos está más cerca que nunca... demuestra la gran proyección de algo que España ha perseguido durante años y que Barcelona ha protagonizado. El gran mérito de Sarkozy ha sido ver que esta era la coyuntura adecuada para dar un salto cualitativo, sin abandonar ni despreciar lo previo, sino aportando más. Bienvenida sea Francia cuando se implica en algo en lo que España siempre ha creído.
¿Ahora hay más motivos para un mayor optimismo?
En París se ha notado un nuevo clima de confianza mutua. Es un paso fundamental, la clave para que se comiencen a producir sinergias en la región. Si conseguimos mantener este clima, habremos dado un salto histórico.
¿Qué salida ve tras el no irlandés al tratado de Lisboa?
Lo que está claro es que el tratado no se renegociará. Estoy convencido de que aquí a fin de año habrá 26 ratificaciones - hay motivos para ser optimistas con Polonia y República Checa- y sólo quedará ver como reincorporar a Irlanda. Dublín debe tranquilizar a su electorado sobre determinados asuntos, que poco tienen que ver con el tratado pero que le llevaron a votar no. E informar: un 25% lo hicieron porque no conocían el texto. Me consta que Dublín está trabajando a fondo en ello. Esto no es sólo un problema irlandés sino europeo. Lisboa es un tratado esencial, un salto democrático que da instrumentos a la UE para afrontar los desafíos del siglo XXI como el cambio climático, la energía o la seguridad.
Se habla de marzo como fecha límite. ¿No es peligroso repetir referéndum tan pronto?
Nadie quiere un apresuramiento que nos lleve a un segundo no... si es que se opta por repetir el referéndum. Seremos sensatos y prudentes. Pero antes de fin de año necesitamos saber si las elecciones europeas de junio serán con Niza o con Lisboa. El objetivo es una hoja de ruta en octubre.
¿Que el único país que ha celebrado un referéndum haya votado en contra no perjudica la legitimidad de la UE?
Es evidente que no favorece la credibilidad y la legitimidad de la UE. Pero también hay que poner las cosas en su sitio: Lisboa recoge mucho de la Constitución Europea, y sumando los cinco referendos celebrados (Francia, Holanda, Luxemburgo, España e Irlanda), gana el sí. Hay una gran paradoja: los euroescépticos critican a la UE por falta de democracia pero se oponen a Lisboa, que aumenta da más poderes al Parlamento europeo y establece una carta de los derechos de los ciudadanos frente a Bruselas.

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