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			<title>Protocolo y Etiqueta Global</title>
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				<title>Protocolo y Etiqueta Global</title>
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					<title>Cómo tener una conversación breve (small talk) sin meterse en jardines</title>
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								 	Qué decir en un ascensor o junto a la máquina de café
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<h2>Las conversaciones breves, una puerta de entrada</h2>

<p>Hoy hablamos de <strong>esas peque&ntilde;as conversaciones</strong> que algunas veces pueden resultar un poco inc&oacute;modas.</p>

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</div>

<p>En muchas relaciones profesionales o personales, la confianza <strong>no empieza con una gran charla</strong>, sino con una conversaci&oacute;n sencilla sobre el caf&eacute;, un viaje o un evento.</p>

<p><strong>Una small talk no es hablar por hablar</strong>. Es como abrir una puerta antes de entrar en asuntos o cuestiones de mayor importancia.&nbsp;</p>

<p>Un buen consejo es <strong>no acercarse demasiado</strong>, ni f&iacute;sicamente, ni con preguntas inc&oacute;modas o demasiado personales.</p>

<p><strong>Haz preguntas sencillas</strong> como: &iquest;ha sido f&aacute;cil llegar hasta aqu&iacute;? &iquest;Es la primera vez que vienes a este evento?&nbsp;Si el tema puede incomodar o sonar demasiado personal,&nbsp;mejor no tocarlo.</p>

<p>&nbsp;Preguntas como:&nbsp;<strong>&iquest;cu&aacute;nto ganas en tu empresa?</strong>&nbsp;&iquest;Est&aacute;s casado? &iquest;Qu&eacute; opinas de la pol&iacute;tica? Son preguntas poco apropiadas.</p>

<p>&iquest;Cu&aacute;l es tu frase favorita para romper el hielo? D&eacute;jala en comentarios.</p>

							<div id="Category">
								<h4>Secciones</h4>
								<ul>
									
			<li title="Etiqueta social"><a href="https://www.protocolo.org/social/etiqueta-social/">Etiqueta social</a></li>
			
			<li title="Social"><a href="https://www.protocolo.org/social/">Social</a></li>
			
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					<pubDate>Tue, 28 Apr 2026 18:34:27 GMT</pubDate>
					
				<author>consultas@protocolo.org (protocolo.org)</author></item>
		
				<item>
					<title>El protocolo como sistema de comunicación</title>
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								 	Claves para entender el protocolo como una estructura de comunicación
								 	</div>
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<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-12472-cG.2621095.1.jpg" /></p>
</div>

<h2>Gestionar significados: La dimensi&oacute;n estrat&eacute;gica del protocolo moderno</h2>

<p>Durante mucho tiempo, el protocolo fue interpretado de manera reducida como <strong>un&nbsp;conjunto de normas de ceremonial, una t&eacute;cnica organizativa o una pr&aacute;ctica vinculada&nbsp;exclusivamente a las formas</strong>. Sin embargo, esa visi&oacute;n resulta insuficiente para&nbsp;comprender su verdadera dimensi&oacute;n institucional.</p>

<p>Pensar <strong>el protocolo como un sistema de comunicaci&oacute;n</strong> supone un cambio conceptual&nbsp;profundo, porque implica reconocer que no solo ordena acciones, sino que produce&nbsp;sentido, transmite mensajes y contribuye a construir legitimidad.</p>

<p><strong>Las instituciones comunican de manera permanente</strong>. Lo hacen cuando hablan, pero&nbsp;tambi&eacute;n cuando organizan un acto, jerarquizan presencias, disponen s&iacute;mbolos,&nbsp;establecen precedencias o representan autoridad. Nada de ello es neutro. Cada decisi&oacute;n&nbsp;institucional contiene una dimensi&oacute;n comunicacional. En ese entramado, el protocolo&nbsp;no aparece como un complemento accesorio de la comunicaci&oacute;n institucional, sino&nbsp;como una de sus formas estructurales.</p>

<div class="PunteadoRIGHT">
<p>Te puede interesar:&nbsp;<strong><a href="/social/etiqueta-social/la-comunicacion-y-el-protocolo-como-instrumento-de-la-sociedad-las-relaciones-publicas-y-el-protocolo-del-ministerio-de-defensa.html" title="La comunicación y el protocolo como instrumento de la sociedad: las relaciones públicas y el protocolo del Ministerio de Defensa">La comunicaci&oacute;n y el protocolo como instrumento de la sociedad: las relaciones p&uacute;blicas y el protocolo del Ministerio de Defensa</a></strong></p>
</div>

<p><strong>Cada acto protocolar puede entenderse como una unidad comunicativa</strong> en la que&nbsp;convergen m&uacute;ltiples elementos que configuran un mensaje integral. Ese mensaje no se&nbsp;limita a lo verbal, sino que se construye tambi&eacute;n a trav&eacute;s de lo que se muestra, se&nbsp;organiza y se representa. Los s&iacute;mbolos, los tiempos, las gestualidades, las disposiciones&nbsp;espaciales, las secuencias ceremoniales e incluso los silencios forman parte de un&nbsp;lenguaje que comunica.</p>

<p>Desde esta perspectiva, una ubicaci&oacute;n en <strong>una mesa principal expresa reconocimiento</strong>; un orden de precedencias comunica jerarqu&iacute;a; un s&iacute;mbolo correctamente emplazado proyecta identidad; una secuencia ceremonial bien construida transmite autoridad, cohesi&oacute;n y sentido institucional. El protocolo, entonces, no solo organiza actos, configura mensajes.</p>

<p>Comprenderlo como sistema de comunicaci&oacute;n permite advertir que sus componentes no&nbsp;operan de manera aislada, sino articulados entre s&iacute;. Su sentido no surge de elementos&nbsp;individuales, sino de la <strong>interacci&oacute;n entre signos, c&oacute;digos y representaciones</strong> que&nbsp;conforman una estructura comunicativa integrada.</p>

<p>Desde esta mirada, <strong>el protocolo puede ser comprendido como un lenguaje institucional</strong>.&nbsp;Un lenguaje compuesto por s&iacute;mbolos, secuencias y c&oacute;digos que permiten comunicar&nbsp;identidad, pertenencia, reconocimiento y autoridad. Y como todo lenguaje, puede ser&nbsp;le&iacute;do, interpretado y tambi&eacute;n mal interpretado si sus elementos no guardan coherencia.&nbsp;Esa coherencia resulta central en la vida institucional contempor&aacute;nea, donde la&nbsp;legitimidad no depende &uacute;nicamente de lo que se declara, sino tambi&eacute;n de c&oacute;mo se&nbsp;representa. Una instituci&oacute;n puede sostener discursivamente valores como el orden, el&nbsp;respeto o la autoridad, pero si sus actos no expresan simb&oacute;licamente esos principios, el&nbsp;mensaje pierde consistencia.</p>

<p>Por ello, comprender el protocolo como sistema de comunicaci&oacute;n no constituye solo&nbsp;una elaboraci&oacute;n te&oacute;rica, sino una necesidad pr&aacute;ctica para quienes ejercen&nbsp;responsabilidades institucionales. Porque <strong>gestionar protocolo supone, en gran medida,&nbsp;gestionar significados</strong>.</p>

<p><strong>El desaf&iacute;o actual no es &uacute;nicamente ejecutar correctamente un ceremonial</strong>, sino&nbsp;comprender qu&eacute; comunica cada decisi&oacute;n protocolar y qu&eacute; efectos produce en la&nbsp;percepci&oacute;n institucional. All&iacute; el protocolo deja de ser una t&eacute;cnica auxiliar para revelarse&nbsp;como lo que verdaderamente es, un sistema de comunicaci&oacute;n que organiza, representa y&nbsp;legitima. Porque cuando el protocolo comunica con sentido, la instituci&oacute;n tambi&eacute;n habla, incluso en silencio.</p>

							<div id="Category">
								<h4>Secciones</h4>
								<ul>
									
			<li title="Relaciones laborales"><a href="https://www.protocolo.org/laboral/relaciones-laborales/">Relaciones laborales</a></li>
			
			<li title="Laboral"><a href="https://www.protocolo.org/laboral/">Laboral</a></li>
			
								</ul>
							</div>
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					<pubDate>Tue, 28 Apr 2026 12:02:02 GMT</pubDate>
					
				<author>consultas@protocolo.org (protocolo.org)</author></item>
		
				<item>
					<title>Los saludos. Saludar a las visitas. Cómo dar la mano. Saber escuchar. Saludos a los  mayores y a los niños</title>
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						<![CDATA[
								 <div>
								 	Una niña dará la mano, haciendo una pequeña reverencia a las visitas de cumplido, y besará a las tías, primas y amigas muy íntimas de su madre
								 	</div>
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<p><img alt="" id="gestImagen" src="http://www.protocolo.org/extfiles/i-2852-cG.29418.1.jpg" style="height: auto; width: 286px" /></p>
</div>

<h2>Saludos y visitas. Los mayores y los ni&ntilde;os</h2>

<h3>Reglas de convivencia social. Formaci&oacute;n familiar y social</h3>

<h3>Con las visitas en casa</h3>

<p><strong>Una ni&ntilde;a dar&aacute; la mano</strong>, haciendo una peque&ntilde;a reverencia a las visitas de cumplido, y besar&aacute; a las t&iacute;as, primas y amigas muy &iacute;ntimas de su madre.</p>

<p><strong>La ni&ntilde;a permanecer&aacute; un ratito en la visita y luego se ir&aacute;</strong>, cuando su madre se lo indique, y no pondr&aacute; en rid&iacute;culo a su madre desobedeci&eacute;ndola en plena visita, sino que marchar&aacute; d&oacute;cilmente tan pronto se lo indiquen.</p>

<p><strong>Tampoco pondr&aacute; a su madre en rid&iacute;culo</strong> neg&aacute;ndose a venir a saludar a la visita.</p>

<p><strong>Hay ni&ntilde;as t&iacute;midas</strong> que no quieren venir a saludar a los amigos de sus padres. Y hay ni&ntilde;as demasiado sociables que pretenden tomar parte en los pasatiempos de sus padres.</p>

<p><strong>Si una ni&ntilde;a desobedece a su madre en p&uacute;blico</strong>, demuestra con eso desprecio hacia la autoridad de su madre; hace pasar a su madre por una persona d&eacute;bil, sin car&aacute;cter e incapaz para mantener la autoridad sobre sus hijos, en cuyo caso la pone en rid&iacute;culo.</p>

<div class="PunteadoRIGHT">
<p>Te puede interesar: <a href="/social/urbanidad/"><strong>Aquella urbanidad. Art&iacute;culos hist&oacute;ricos sobre la urbanidad</strong></a></p>
</div>

<p><strong>Hay ni&ntilde;as un poco aprovechadas</strong>, pues sabiendo que su madre no quiere hacer escenas violentas en p&uacute;blico, se aprovechan de la visita para desobedecer, para comer demasiados pasteles, etc.</p>

<p>Esto es un poco de trampa. Esto no es jugar limpiamente. Pues la ni&ntilde;a sabe que, delante de la visita, su madre prefiere no re&ntilde;ir ni provocar escenas desagradables para la visita. Y entonces ella se aprovecha de la situaci&oacute;n.</p>

<h3>C&oacute;mo se da la mano a las visitas</h3>

<p><strong>Hay que dar la mano amablemente</strong>, haciendo un gesto cari&ntilde;oso, expresivo. La presi&oacute;n de la mano no ser&aacute; fr&iacute;a ni t&iacute;mida, sino calurosa. Un saludo amable nos atraer&aacute; simpat&iacute;a. Hay que vencer la timidez que nos inspiran las personas ajenas a la familia. Pues si son amigos de nuestros padres, tenemos que demostrarles simpat&iacute;a.</p>

<h3>El trato con las personas mayores</h3>

<p><strong>Con los abuelos</strong>, t&iacute;os muy ancianos o amigos ancianos de la familia hay que ser especialmente cari&ntilde;osas.</p>

<p>Escucharlos bien cuando nos dirigen la palabra.</p>

<p><strong>Con los padres y abuelos</strong> hay que vencer la timidez, (que a los once o doce a&ntilde;os empieza a apoderarse de nosotras). Hasta esa edad les hemos dado muchos besos; pero ahora nos da un poco de verg&uuml;enza ser tan expresivas.</p>

<div class="fraseDestacada">
<p><strong>Aunque los ni&ntilde;os peque&ntilde;os sean muy monos, no debemos besuquearlos</strong></p>
</div>

<p><strong>Hay que vencer esa nueva sensaci&oacute;n de timidez</strong>, abrazarlos y besarlos fuertemente, cuando nos hacen una caricia, o cuando entramos y salimos de casa, o cuando nos llamen para alg&uacute;n recado.</p>

<h3>El trato con los ni&ntilde;os peque&ntilde;os</h3>

<p><strong>Aunque los ni&ntilde;os sean muy monos, no debemos besuquearlos</strong>. Pues los microbios son los enemigos de los ni&ntilde;os y est&aacute;n siempre dispuestos a pasar de un ni&ntilde;o a otro. As&iacute;, no es conveniente que les llevemos microbios ni que tomemos los de &eacute;l. Adem&aacute;s, los ni&ntilde;os son delicados, y hay que tratarlos con mucho cuidado, sin brusquedad.</p>

<p>Ejercicios: Dar la mano haciendo presi&oacute;n. Manera de dar la mano. Sonrisa.</p>

							<div id="Category">
								<h4>Secciones</h4>
								<ul>
									
			<li title="Anfitriones e invitados"><a href="https://www.protocolo.org/social/anfitriones-e-invitados/">Anfitriones e invitados</a></li>
			
			<li title="Social"><a href="https://www.protocolo.org/social/">Social</a></li>
			
								</ul>
							</div>
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					<link>https://www.protocolo.org/social/anfitriones-e-invitados/los-saludos-saludar-a-las-visitas-como-dar-la-mano-saber-escuchar-saludos-a-los-mayores-y-a-los-ninos.html</link>
					
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					<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 17:18:39 GMT</pubDate>
					
				<author>consultas@protocolo.org (protocolo.org)</author></item>
		
				<item>
					<title>Del modo de conducirnos en sociedad. De las visitas. Del modo de conducirnos cuando hacemos visitas</title>
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								 <div>
								 	Es muy conveniente que la manera de llamar a la puerta de alguna idea de la visita que se anuncia.
								 	</div>
							]]>
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							<div class="imgBorder">
<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-2692-cG.17713.1.jpg" /></p>
</div>

<h2>C&oacute;mo hacer una visita de forma apropiada seg&uacute;n el manual de Carre&ntilde;o</h2>

<p>Manuel Carre&ntilde;o nos presenta un texto con <strong>una serie de normas y reglas de etiqueta</strong> sobre c&oacute;mo llamar a la puerta y comportarse al entrar en una casa a la que vamos de visita. Destaca la importancia de la delicadeza y los buenos modales en estos actos aparentemente simples. Carre&ntilde;o menciona algunas pautas como el n&uacute;mero de golpes que se deban dar a la puerta al llamar seg&uacute;n el nivel de confianza, tocar suavemente si se debe mostrar especial respeto y evitar golpear si hay un timbre. Tambi&eacute;n indica la conveniencia de quitarse el sombrero al dirigirse a los residentes, utilizar los tratamientos de cortes&iacute;a adecuados y esperar en la sala que nos indiquen sin mirar o fisgar en los libros o papeles que pueda haber a nuestro alcance.</p>

<p>Cuando en la casa a la que vamos de visita no hay un mueble espec&iacute;fico en el corredor principal para dejar los enseres, <strong>se permite entrar a la sala de recibo con el sombrero en la mano</strong> y, si es apropiado, con el bast&oacute;n, pero dejando siempre el paraguas en el corredor.</p>

<p>1. Al penetrar en una casa, <strong>si no encontramos un portero</strong> u otra persona cualquiera a quien dirigirnos desde luego, llamaremos a la puerta; teniendo presente que aun en este acto, al parecer demasiado sencillo y de ninguna importancia, se manifiesta el grado de delicadeza y de cultura que se posee.</p>

<p>2. Es muy conveniente que la manera de <strong>llamar a la puerta</strong> de alguna idea de la visita que se anuncia; y as&iacute; siempre que haya de llamarse con golpes, las personas de confianza dar&aacute;n tres golpes, y cuatro las de poca confianza y las de etiqueta.</p>

<div class="PunteadoRIGHT">
<p>Te puede interesar:&nbsp;<strong><a href="/familiar/visitas/las-visitas-por-sorpresa.html" title="Las visitas por sorpresa">No se deben hacer visitas por sorpresa</a></strong></p>
</div>

<p>3. Cuando la persona que llama a la puerta debe, por su posici&oacute;n social u otras circunstancias, tributar un especial respeto a los due&ntilde;os de la casa, <strong>tocar&aacute; siempre con poca fuerza</strong>, sea cual fuere el grado de amistad que con ellos tenga.</p>

<p>4. <strong>Los llamados se repetir&aacute;n</strong>, con intervalos que no sean muy cortos, hasta advertir que s&iacute; han o&iacute;do; y las personas que se encuentren en el caso del p&aacute;rrafo anterior, dar&aacute;n a estos intervalos una duraci&oacute;n algo mayor.</p>

<p>5. Cuando encontremos a la entrada de una casa el bot&oacute;n, por medio del cual se hace <strong>sonar el timbre</strong>, nos abstendremos de dar golpes, pues de este modo cometer&iacute;amos la falta de contrariar la voluntad de los due&ntilde;os de la casa, los cuales, al poner el timbre, han querido que sea por medio de este que se llame a su puerta. En tales casos, observaremos las reglas de los p&aacute;rrafos anteriores que sean practicables.</p>

<p>6. Guard&eacute;monos de tocar nunca fuertemente a la puerta de una casa donde sepamos que hay <strong>un enfermo</strong> de gravedad.</p>

<p>7. <strong>Jam&aacute;s permanezcamos ni por un momento con el sombrero puesto</strong> en la casa en que entremos, desde que tengamos que dirigir la palabra a cualquiera de las personas de la familia que la habita, que no sea un ni&ntilde;o o un dom&eacute;stico, aun cuando todav&iacute;a no hayamos penetrado en la pieza de recibo.</p>

<p>8. Es un acto enteramente vulgar y grosero el nombrar a una persona, al solicitarla en su casa, sin la <strong>anteposici&oacute;n de la palabra, se&ntilde;or o se&ntilde;ora</strong>, aunque no sea de este modo el que se acostumbre nombrarla al hablar con ella. Apenas est&aacute; esto permitido cuando media una &iacute;ntima confianza, no solo con la persona que se solicita, sino tambi&eacute;n con aquella a quien se dirige la pregunta; bien que jam&aacute;s en los casos en que esta se dirija a un ni&ntilde;o o a un dom&eacute;stico.</p>

<p>9. Por regla general, <strong>al solicitar a una persona en su casa</strong> no se enuncia su nombre, sino su apellido, o alg&uacute;n t&iacute;tulo de naturaleza permanente de que se halle investida, como el se&ntilde;or N., el se&ntilde;or Doctor, el se&ntilde;or General, etc. Cuando se visita a una se&ntilde;ora, se pregunta simplemente por la se&ntilde;ora.</p>

<p>10. <strong>En las oficinas p&uacute;blicas se menciona &uacute;nicamente el t&iacute;tulo del empleado</strong> que se solicita, aunque no sea de naturaleza permanente, como el se&ntilde;or Provisor, el se&ntilde;or Ministro, el se&ntilde;or Administrador, etc.</p>

<p>11. Luego que hayamos sido informados de que <strong>la persona que solicitamos est&aacute; de recibo</strong>, daremos nuestro nombre al portero o a cualquier otra persona que haya de anunciarnos, y entraremos a la pieza que se nos designe, donde aguardaremos a que aquella se presente a recibirnos. Durante este espacio de tiempo, permaneceremos situados a la mayor distancia posible de los lugares en que haya libros o papeles, y de manera que nuestra vista no pueda dirigirse a ninguno de los sitios interiores del edificio.</p>

<div class="imgBorder">
<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-2692-cG.17714.1.jpg" /></p>
</div>

<p>12. Cuando en el corredor principal de la casa no exista el mueble de que hablamos en anteriores cap&iacute;tulos, podremos <strong>entrar a la sala de recibo con el sombrero en la mano</strong>, y aun con el bast&oacute;n que llevamos si es una pieza fina y agradable a la vista. El paraguas debe dejarse siempre en el corredor.</p>

<p>13. Al presentarse la persona que viene a recibirnos, nos dirigiremos hacia ella y la <strong>saludaremos cort&eacute;s y afablemente</strong>, esperando, si hemos de darle la mano, a que ella nos extienda la suya. Luego pasaremos a sentarnos, lo cual haremos en el sitio que ella nos indique, sin precederle en este acto, y guardando cierta distancia, de manera que no quedemos demasiado pr&oacute;ximos a su asiento.</p>

<p>14. <strong>A los due&ntilde;os de la casa se les da siempre la mano</strong>; m&aacute;s entre personas de distinto sexo el uso es vario en este punto, y es necesario que sigamos el que est&eacute; admitido en el pa&iacute;s en que nos encontremos. Lo m&aacute;s general es que las se&ntilde;oras den la mano a los caballeros de su amistad.</p>

<p>15. <strong>Si la persona que visitamos fuere para nosotros muy respetable</strong>, y nos convidase a sentarnos a su lado, no lo haremos en el lugar m&aacute;s honor&iacute;fico, sino despu&eacute;s de haberlo rehusado por una vez. Conviene, desde luego, saber que el lugar m&aacute;s honor&iacute;fico en una casa, es el lado derecho de los due&ntilde;os de ella, y preferentemente el de la se&ntilde;ora.</p>

<p>16. <strong>Cuando la persona que visita sea una se&ntilde;ora</strong>, no rehusar&aacute; ni por una sola vez ser colocada al lado derecho de la se&ntilde;ora o del se&ntilde;or de la casa.</p>

<p>17. Cuando son <strong>varias las personas</strong> que se han anunciado y aguardan al due&ntilde;o de la casa, son las m&aacute;s caracterizadas las que primero se acercan a saludarle, y las que toman los asientos m&aacute;s c&oacute;modos y honor&iacute;ficos.</p>

<p>18. Cuando el due&ntilde;o de la casa <strong>se encuentre en la sala de recibo con otras personas</strong>, observaremos las reglas siguientes:</p>

<p style="margin-left: 40px;">18.1. Luego que se nos informe que podemos ser recibidos y que hayamos sido anunciados, penetraremos en la sala, haciendo a la entrada <strong>una cortes&iacute;a hacia todos los circunstantes</strong>.</p>

<p style="margin-left: 40px;">18.2. Sin detenernos, <strong>nos dirigiremos al lugar donde est&eacute; el due&ntilde;o de la casa</strong> y le saludaremos especialmente, volvi&eacute;ndonos luego de nuevo hacia los dem&aacute;s circunstantes y haci&eacute;ndoles otra cortes&iacute;a, despu&eacute;s de lo cual tomaremos asiento.</p>

<p style="margin-left: 40px;">18.3. <strong>Si nuestra visita es de etiqueta</strong>, nos abstendremos de dar la mano a toda otra persona que no sea el due&ntilde;o de la casa; si no es de etiqueta, podremos dar, adem&aacute;s, la mano a las dos personas que, a derecha e izquierda, est&eacute;n inmediatas al asiento que tomemos, siempre que con ellas tengamos amistad, pues por &iacute;ntima que sea nuestra confianza con el due&ntilde;o de una casa, jam&aacute;s nos permitiremos el acto, altamente vulgar, de dar la mano a las personas que encontremos en ella con quienes no tengamos ninguna amistad.</p>

<p>19. <strong>Cuando nuestra visita se dirija a una familia</strong>, y esta se halle en la sala de recibo con otras visitas, observaremos lo siguiente:</p>

<p style="margin-left: 40px;">19.1. Luego que hayamos hecho la primera cortes&iacute;a al entrar en la sala, <strong>saludaremos especialmente a la se&ntilde;ora</strong> y a las personas de su familia que se encuentren inmediatas a ella; haremos despu&eacute;s una cortes&iacute;a a las dem&aacute;s personas presentes y tomaremos asiento.</p>

<p style="margin-left: 40px;">19.2. <strong>Si el se&ntilde;or de la casa</strong> estuviere presente, y hubiere salido del c&iacute;rculo para venir a nuestro encuentro, le saludaremos desde luego, especialmente; mas si solo se hubiere puesto de pie sin abandonar su puesto, prescindiremos de &eacute;l al principio y saludaremos primero a las se&ntilde;oras, haciendo siempre una cortes&iacute;a a los dem&aacute;s circunstantes al acto de tomar asiento.</p>

<p>20. <strong>Las personas que se encuentran en una sala deben corresponder con una cortes&iacute;a</strong>, a cada una de las cortes&iacute;as que haga una visita que entra o se retira.</p>

<p>21. Jam&aacute;s manifestemos de ning&uacute;n modo ni aun <strong>el m&aacute;s ligero desagrado</strong>, cuando encontremos en una visita, o llegue despu&eacute;s de nosotros, una persona con quien estemos enemistados.</p>

<div class="imgBorder">
<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-2692-cG.17715.1.jpg" /></p>
</div>

<p>22. <strong>Al acto de ocupar un asiento</strong> entre dos personas, no demos nunca la espalda a aquella de las dos que sea superior a la otra.</p>

<p>23. <strong>Luego que se ha tomado asiento</strong> es costumbre dirigir a los due&ntilde;os de la casa, prefiriendo siempre para esto a la se&ntilde;ora, alguna pregunta amistosa que com&uacute;nmente se refiere a su salud y a la de su familia, pero advi&eacute;rtase que jam&aacute;s se hace esta pregunta en una visita de ceremonia, as&iacute; como tampoco en ninguna otra que sea de etiqueta, cuando no existe en la casa un particular motivo de aflicci&oacute;n.</p>

<p>24. <strong>Solo en una casa de mucha confianza</strong> podr&aacute; un caballero apartar su sombrero de las manos, para colocarlo en un lugar cualquiera de una pieza de recibo, sin ser a ello invitado por los due&ntilde;os de la casa.</p>

<p>25. <strong>No nos es l&iacute;cito ofrecer asiento a la persona que nos recibe</strong>, ni indicarle ning&uacute;n sitio para sentarse, ni hacer esto respecto de otra persona que entre durante nuestra visita; pues toca siempre a cada cual hacer los honores de su casa y cualquiera demostraci&oacute;n obsequiosa que nos permiti&eacute;semos hacer en una casa ajena sin un motivo justificado, ser&iacute;a un acto de verdadera usurpaci&oacute;n y una grave falta contra las leyes de la etiqueta.</p>

<p>26. Sin embargo, cuando los due&ntilde;os de la casa en que nos encontremos se vean en la necesidad de <strong>atender a un mismo tiempo a varias personas</strong>, nos apresuraremos a rendir aquellos obsequios que sean indispensables, los cuales ser&aacute;n considerados como recibidos de los mismos due&ntilde;os de la casa; reserv&aacute;ndose siempre a estos, en cuanto ser&aacute; posible los que hayan de tributarse a las se&ntilde;oras y a los caballeros m&aacute;s respetables.</p>

<p>27. <strong>Si acostumbramos tratar con familiaridad</strong> a las personas de la casa, absteng&aacute;monos de manifest&aacute;rsela cuando est&eacute;n acompa&ntilde;adas de personas a quienes no podamos nosotros, o no puedan ellas, tratar del mismo modo; tomando entonces un continente m&aacute;s o menos grave, y usando de un lenguaje m&aacute;s o menos serio, seg&uacute;n sea el grado de respetabilidad de unas y de otras. Igual conducta observaremos cuando sea a las personas extra&ntilde;as que se hallen presentes, a quienes acostumbremos tratar con familiaridad, y no podamos nosotros, o no puedan ellas, tratar del mismo modo a las personas de la casa.</p>

<p>28. Seg&uacute;n esto, siempre que nos encontremos en una casa <strong>formando parte de un c&iacute;rculo de confianza</strong>, y se incorpore a &eacute;l una persona que no pueda ser tratada familiarmente por todos los circunstantes, contribuiremos por nuestra parte a que el c&iacute;rculo var&iacute;e inmediatamente de car&aacute;cter, tomando desde luego el grado de seriedad que sea an&aacute;logo a las circunstancias de aquella persona y de los due&ntilde;os de la casa.</p>

<p>29. Nuestro continente, y <strong>todas nuestras palabras y acciones</strong>, deben estar siempre en armon&iacute;a con el grado de amistad que nos una a las personas que visitemos, y a aquellas de que se encuentren acompa&ntilde;adas; sin olvidarnos jam&aacute;s de los principios establecidos en los p&aacute;rrafos nombrados en cap&iacute;tulos anteriores, ni de los deberes que impone cada una de las diferentes situaciones sociales, seg&uacute;n las reglas contenidas en este tratado.</p>

<p>30. De la misma manera, <strong>adaptaremos siempre nuestro continente y todas nuestras palabras y acciones a la naturaleza de cada visita</strong>, manifestando con moderaci&oacute;n y delicadeza ya la satisfacci&oacute;n y alegr&iacute;a que debemos experimentar cuando vemos a nuestros amigos en estado de tranquilidad y de contento, ya el cuidado y la aflicci&oacute;n que deben excitar en nosotros sus conflictos y sus desgracias.</p>

<p>31. En una <strong>visita de etiqueta</strong> o de poca confianza, no nos es l&iacute;cito abandonar el lugar de nuestro asiento, para ir a saludar de un modo especial a la persona que entra o se retira, ni aun en una visita de mucha confianza, si para ello tenemos que atravesar una gran distancia.</p>

<p>32. <strong>Si en medio de nuestra visita se presenta otra persona de la casa</strong>, o entra otra visita, nos pondremos en el acto de pie, y as&iacute; permaneceremos hasta que haya tomado asiento. Tambi&eacute;n nos pondremos de pie cuando una persona que est&eacute; de visita se levante para retirarse, y no volveremos a sentarnos hasta que no se haya despedido.</p>

<p>33. <strong>Las se&ntilde;oras que se encuentren de visita no se ponen de pie</strong>, sino cuando entran o se despiden de otras se&ntilde;oras.</p>

<p>34. <strong>Cuando se levante accidentalmente de su asiento una se&ntilde;ora</strong> o cualquier sujeto respetable, y haya de pasar cerca del sitio que ocupamos, nos pondremos de pie y no permitiremos que pase por detr&aacute;s de nosotros. En un c&iacute;rculo de confianza podremos alguna vez omitir el ponernos de pie; m&aacute;s siendo una se&ntilde;ora la que se levante, semejante omisi&oacute;n no nos ser&aacute; l&iacute;cita, sino en el caso de que haya de pasar por delante de nosotros.</p>

<p>35. <strong>Cuando un caballero se encuentre sentado</strong> al lado derecho de la se&ntilde;ora o del se&ntilde;or de la casa, y entre una se&ntilde;ora, abandonar&aacute; inmediatamente aquel puesto para que sea ocupado por la se&ntilde;ora que entra.</p>

<p>36. <strong>No nos pongamos nunca de pie para examinar cuadros, retratos, etc.,</strong> ni tomemos en nuestras manos ning&uacute;n libro ni otro objeto alguno de lo que se encuentren en la sala de recibo, si no somos a ello invitados por los due&ntilde;os de la casa.</p>

<p>37. <strong>Cuando entr&aacute;remos o sali&eacute;remos por una puerta</strong>, o pas&aacute;remos por un lugar estrecho en compa&ntilde;&iacute;a de alguna persona de la casa, guard&eacute;monos de pretender cederle el paso, pues es siempre el visitante el que debe ser obsequiado por el visitado, y cualquier demostraci&oacute;n de esta especie ser&iacute;a usurparle el derecho de hacer los honores de su casa. Sin embargo, un caballero deber&aacute; siempre ceder el paso a una se&ntilde;ora; y al subir o bajar una escalera, tendr&aacute; por regla invariable, si no le es posible ofrecerle el brazo, anteceder&iacute;a siempre al acto de subir, y seguirla al acto de bajar.</p>

<p>38. <strong>Cuando el objeto de nuestra visita sea tratar sobre un negocio</strong>, y no tengamos amistad con la persona a quien nos dirigimos, luego que la hayamos saludado y tomemos asiento, daremos principio a nuestra conferencia, sin detenernos en hacerle preguntas relativas a su salud, ni en ning&uacute;n razonamiento que sea extra&ntilde;o a nuestro objeto.</p>

<p>39. <strong>Cuando al dirigirnos a una persona a tratar sobre un negocio</strong>, la encontremos acompa&ntilde;ada, nos abstendremos de manifestarle el objeto de nuestra visita, hasta que ella misma nos proporcione la oportunidad de hablarle a solas; y si esto no fuera posible, le suplicaremos al despedirnos, se sirva indicarnos el d&iacute;a y la hora en que podamos conferenciar. Sin embargo, podremos luego entrar en conferencia, siempre que el asunto de que vayamos a tratar sea de poca entidad y no tenga ning&uacute;n car&aacute;cter de reserva, y que solo sea por muy breves instantes el que hayamos de ocupar la atenci&oacute;n de la persona a quien nos dirigimos.</p>

<p>40. <strong>Es altamente descort&eacute;s</strong> el exigir a una persona un pago en momentos que se encuentra acompa&ntilde;ada. Sin embargo, la celeridad que generalmente requieren las operaciones mercantiles, hace que sea l&iacute;cito presentar a un negociante, en aquel caso un pagar&eacute;, una letra de cambio, etc., cuando no es posible aguardar a que se le pueda hablar a solas, y siempre que esto se haga en su escritorio.</p>

<p>41. Nunca debemos <strong>ser m&aacute;s prudentes y delicados</strong> que cuando visitamos la casa de un enfermo, sobre todo en los casos de gravedad. Si nos es l&iacute;cito anunciarnos y entrar a la sala de recibo, conduzc&aacute;monos de manera que bajo ning&uacute;n respecto nos hagamos molestos; y no vayamos a aumentar la aflicci&oacute;n de los dolientes, manifestando temores y alarmas, o con noticias y observaciones que les haga concebir la idea de un resultado funesto.</p>

<p>42. <strong>Cuando nos encontremos en la casa de un enfermo</strong>, guard&eacute;monos de pretender que se nos introduzca a su aposento, por &iacute;ntima que sea la amistad que con &eacute;l nos una. Toca exclusivamente a las personas de la familia invitarnos a entrar, como que son las &uacute;nicas que pueden saber cu&aacute;ndo esto sea oportuno, y no hayamos de causar ninguna incomodidad al enfermo.</p>

<p>43. Una vez introducidos en el aposento de un enfermo, <strong>permaneceremos a su lado tan solo por el tiempo que nos indique la prudencia</strong>, seg&uacute;n la naturaleza de su enfermedad y el estado en que se encuentre; y entretanto, no le manifestemos que lo encontramos grave ni de mal semblante, ni le reprochemos los excesos o imprudencias que hayan podido acarrearle sus dolencias. Tampoco le indicaremos que otras personas han sufrido su misma enfermedad, si no es para decirle que se restablecieron pronta y f&aacute;cilmente, ni menos le daremos noticias de la reciente muerte de ninguna persona; no le hablaremos, en fin, sobre asuntos tristes o desagradables de ninguna especie.</p>

<p>44. Cuando en las <strong>causas de la enfermedad</strong> de una persona hayan concurrido circunstancias notables, de aquellas que generalmente mueven el inter&eacute;s o la curiosidad, y nos sea l&iacute;cito inquirir&iacute;as, no pretendamos que nos las refiera el mismo enfermo, sino su familia. Este es un relato que naturalmente habr&aacute; de hacerse a cada una de las visitas. y no es justo que se imponga tan penosa tarea al que se encuentra en el lecho del dolor.</p>

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<p>45. <strong>Es sobremanera imprudente y vulgar</strong> el dar a los enfermos consejos que no nos piden, indicarles medicamentos, reprobar el plan curativo a que est&aacute;n sometidos, y hablarles despectivamente de los facultativos que los asisten.</p>

<p>46. <strong>Las manifestaciones expl&iacute;citas sobre el objeto de una visita</strong>, as&iacute; como las expresiones congratulatorias o de sentimiento, no son de buen tono en las visitas de ceremonia, de duelo y de p&eacute;same, en las cuales est&aacute; todo expresado por el solo acto de la visita.</p>

<p>47. En una <strong>visita de ofrecimiento</strong>, nos abstendremos de manifestar nuestro objeto delante de personas extra&ntilde;as, siempre que vayamos a ofrecer un servicio que indique o pueda indicar carencia de recursos pecuniarios de parte de la persona a quien lo ofrecemos, o que bajo cualquier otro respecto nos aconseje la prudencia reservar de los dem&aacute;s.</p>

<p>48. En las <strong>visitas de felicitaci&oacute;n</strong> tan solo est&aacute;n admitidas las expresiones congratulatorias, cuando la visita es originada por el feliz arribo de un viaje, o la cesaci&oacute;n de un conflicto.</p>

<p>49. En una <strong>visita de agradecimiento</strong> tan solo manifestaremos nuestro objeto, cuando ella haya sido originada por un servicio importante o una notable demostraci&oacute;n de amistad que hayamos recibido, y esto siempre que la persona a quien visitemos no se encuentre acompa&ntilde;ada de personas extra&ntilde;as.</p>

<p>50. <strong>Un hombre de fina educaci&oacute;n</strong> no se deja arrastrar nunca de sus pasiones hasta el punto de desairar, o de alguna otra manera mortificar, a aquellas personas con quienes est&aacute; discorde; pero de aqu&iacute; advertirse que cualquiera falta de este g&eacute;nero cometida en sociedad es un acto altamente indigno y grosero, con el cual se ofende a las dem&aacute;s persona que se hallan presentes, y muy especialmente a los due&ntilde;os de la casa.</p>

<p>51. <strong>Es un acto muy oportuno y obsequioso</strong> en una visita, con tal que esta no sea de etiqueta, excitar a cantar o a tocar a las personas de la que posean una u otra habilidad; m&aacute;s cuando nos oponga para ello alg&uacute;n inconveniente, no omitamos instar por una segunda vez, pues semejante omisi&oacute;n manifestar&iacute;a que apreci&aacute;bamos en poco el placer que pudiera proporcion&aacute;rsenos; ni en manera alguna insistamos, si a&uacute;n encontramos renuencia, por ser en todos los casos impertinente e indiscreta una tercera instancia.</p>

<p>Si el inconveniente que se nos opone fuere un motivo de sentimiento que exista en la misma casa, en el vecindario, o entre los relacionados de la familia, nos guardaremos de insistir en nuestra excitaci&oacute;n, y, por el contrario nos, excusaremos, manifestando nuestra ignorancia del accidente a que se haya hecho referencia.</p>

<p>52. Cuando en el caso del p&aacute;rrafo anterior la persona a quien excitemos a cantar o a tocar <strong>tuviere la bondad de complacernos</strong>, y en general siempre que una persona cualquiera cante o toque para ser o&iacute;da en el c&iacute;rculo donde nos encontremos, le prestaremos toda nuestra atenci&oacute;n, sea o no de nuestro gusto lo que oigamos, pues es un acto sobremanera inurbano y ofensivo desatender al que se ocupa en alguna cosa con la intenci&oacute;n de agradarnos, y aun de lucir sus talentos. En semejantes casos, no olvidemos las reglas obtenidas en los p&aacute;rrafos anteriores.</p>

<p>53. <strong>Es de muy mal tono el pedir en una visita agua para beber</strong>. Esto apenas puede ser tolerable en los climas muy ardientes, y solo en las visitas de confianza de una larga duraci&oacute;n.</p>

<p>54. <strong>Cuando en las visitas se nos ofrezcan comidas o bebidas</strong>, y no tengamos ning&uacute;n impedimento f&iacute;sico para tomarlas, las aceptaremos desde luego en las casas de entera confianza, y las rehusaremos por una sola vez en las de poca confianza. En el campo, donde naturalmente se relaja un tanto la etiqueta, no las rehusaremos sino cuando no tengamos ninguna confianza en la casa, aunque nunca por m&aacute;s de una vez, pues una segunda excusa desautoriza completamente al que ofrece un obsequio para insistir de nuevo, y ella est&aacute;, por lo tanto, reservada para los casos en que la aceptaci&oacute;n es imposible.</p>

<p>55. Cuando <strong>en las horas de la noche</strong> se encuentre un caballero de visita en una casa, y se despidiere una se&ntilde;ora de su amistad que no est&eacute; acompa&ntilde;ada de otro caballero, le ofrecer&aacute; desde luego su compa&ntilde;&iacute;a, la cual ser&aacute; aceptada sin oposici&oacute;n alguna, siempre que sean personas que se traten con plena confianza. Si no existiere esta confianza, la se&ntilde;ora rehusar&aacute; el obsequio por una vez; y sea fuere el grado de amistad que medie, cuando la se&ntilde;ora lo reh&uacute;se por dos veces, el caballero se abstendr&aacute; de acompa&ntilde;arla.</p>

<p>56. <strong>Si el caballero que se encuentre de visita</strong> no tuviere amistad con la se&ntilde;ora que se despide, no le ofrecer&aacute; su compa&ntilde;&iacute;a; a menos que exista en el tr&aacute;nsito alg&uacute;n peligro, o que, teniendo con el entera confianza la se&ntilde;ora de la casa, creyere &eacute;sta l&iacute;cito y oportuno inducirle a acompa&ntilde;arla. En cualquiera de estos casos, la se&ntilde;ora que recibe el obsequio dar&aacute; las gracias al caballero en la puerta de su casa y le brindar&aacute; entrada; mas el no deber&aacute; aceptar semejante ofrecimiento, ni considerarse, por solo este hecho, autorizado para visitar la casa en otra ocasi&oacute;n.</p>

<p>57. <strong>Cuando vayamos a una casa en compa&ntilde;&iacute;a de otra persona</strong>, tengamos presente que toca siempre al superior y no al inferior, y a la se&ntilde;ora y no al caballero, poner t&eacute;rmino a la visita.</p>

<p>58. Luego que haya transcurrido <strong>el tiempo que debemos emplear en una visita</strong>, procuremos aprovechar, para retirarnos, el momento en que entre alguna persona, o en que se retire otra de mayor respetabilidad que nosotros, a fin de evitar que los circunstantes se pongan de pie tan solo por nuestra despedida.</p>

<p>59. <strong>Cuando la reuni&oacute;n en que nos encontremos sea poco numerosa</strong>, y entre una persona con la cual estemos desavenidos, guard&eacute;monos de retirarnos en el acto, aunque haya llegado ya el tiempo en que naturalmente debi&eacute;ramos hacerlo.</p>

<p>60. Una vez <strong>puestos de pie para terminar nuestra visita</strong>, despid&aacute;monos especialmente de los due&ntilde;os de la casa, hagamos una cortes&iacute;a a los dem&aacute;s circunstantes, y retir&eacute;monos en seguida, sin entrar ya en ninguna especie de conversaci&oacute;n.</p>

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<p>61. Siempre que <strong>al despedirse un caballero</strong> no pueda acercarse a la se&ntilde;ora de la casa sin penetrar por entre muchas personas, se limitar&aacute; a dirigirle sus expresiones de despedida desde el punto m&aacute;s cercano al c&iacute;rculo, cuidando entonces de emplear las menos palabras posibles. La misma regla deber&aacute; aplicar un caballero a su entrada en una sala de recibo; menos en la casa que visite por primera vez despu&eacute;s de una larga ausencia, donde le es l&iacute;cito penetrar hasta el lugar en que se encuentre la se&ntilde;ora.</p>

<p>62. <strong>Al acto de retirarnos de una reuni&oacute;n muy numerosa</strong>, llamemos lo menos posible la atenci&oacute;n de los circunstantes. As&iacute;, cuando la tertulia est&eacute; dividida en diferentes c&iacute;rculos, nos dirigiremos &uacute;nicamente a aquel en que se encuentre la se&ntilde;ora o el se&ntilde;or de la casa. En este punto deben apreciarse debidamente las circunstancias, sin otro norte que la prudencia y el ejemplo de las personas cultas; en la inteligencia de que, si una se&ntilde;ora no puede retirarse de una casa sin despedirse, por lo menos de la se&ntilde;ora, a un caballero le es l&iacute;cito, cuando no cree oportuno y delicado llamar la atenci&oacute;n de ninguno de los c&iacute;rculos en que se encuentran los due&ntilde;os de la casa, retirarse silenciosamente y sin despedirse de nadie.</p>

<p>63. Cuando <strong>al despedirse un caballero</strong> de otro a quien ha hecho visita, no se encuentre presente ninguna persona que no sea de la casa, el visitante no manifestar&aacute; oposici&oacute;n alguna a que el visitado lo acompa&ntilde;e hasta la puerta de la casa; all&iacute; volver&aacute; a despedirse; m&aacute;s si el visitado pretendiere seguir con &eacute;l hasta el port&oacute;n, o hasta la escalera estando en un piso alto, rehusar&aacute; por una vez admitir este nuevo obsequio, si el visitado fuere una persona para &eacute;l muy respetable.</p>

<p>64. Si en el caso del p&aacute;rrafo anterior, el visitante fuere un <strong>sujeto de elevado car&aacute;cter</strong>, no rehusar&aacute; ni por una sola vez ser acompa&ntilde;ado hasta el port&oacute;n o hasta la escalera.</p>

<p>65. <strong>Una se&ntilde;ora no rehusar&aacute;</strong> en ning&uacute;n caso, ni por una sola vez, que se le acompa&ntilde;e hasta el port&oacute;n o hasta la escalera.</p>

<p>66. Cuando <strong>al retirarnos de una visita de etiqueta</strong> quede en la sala un peque&ntilde;o n&uacute;mero de personas, y no seamos acompa&ntilde;ados por ninguna de las de la casa, al llegar a la puerta nos volveremos hacia adentro y haremos una cortes&iacute;a. Y siempre que seamos acompa&ntilde;ados hasta la puerta de la sala, al llegar al port&oacute;n o a la escalera, haremos una cortes&iacute;a a la persona que nos haya acompa&ntilde;ado; haciendo lo mismo desde la puerta de la calle, cuando se nos haya acompa&ntilde;ado hasta el port&oacute;n.</p>

<p><a href="http://www.protocolo.org/mas/manual_carreno/"><strong>Ver el manual completo de Antonio Carre&ntilde;o.</strong> </a></p>

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					<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 17:18:01 GMT</pubDate>
					
				<author>consultas@protocolo.org (protocolo.org)</author></item>
		
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					<title>Del modo de conducirnos en sociedad. De las visitas. De las dos diferentes formas de visitas</title>
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								 	Hay visitas que se dan por cumplidas o pagadas con el simple gesto de dejar una tarjeta de visita
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<h2>La visitas presenciales, en persona, y las visitas por tarjeta</h2>

<p>&iquest;Sab&iacute;as que existen <strong>diferentes formas de hacer una visita</strong> seg&uacute;n nos indica el manual de Carre&ntilde;o? Las visitas presenciales, en persona, son las m&aacute;s habituales y conocidas. Las visitas en persona nos permiten disfrutar de una conversaci&oacute;n cara a cara y compartir buenos momentos en compa&ntilde;&iacute;a de nuestro anfitri&oacute;n. Sin embargo, tambi&eacute;n existen las visitas por tarjeta, que pueden ser una excelente manera de mantener el contacto con amigos y familiares a los que no podemos visitar en persona. Dejando una tarjeta de visita, podemos indicar un inter&eacute;s por seguir manteniendo un contacto con esa persona o familia. Una visita puede ser una buena manera de <strong>crear un v&iacute;nculo duradero</strong> y significativo entre dos o m&aacute;s personas.</p>

<p>1. <strong>Las visitas pueden ser en persona o por tarjeta</strong>. Una visita en persona es aquella que hacemos present&aacute;ndonos en la casa del que ha de recibirla, ya sea que lleguemos a verle, ya sea que le dejemos nuestra tarjeta, y una visita por tarjeta, la que hacemos limit&aacute;ndonos a enviar esta desde nuestra residencia.</p>

<p>2. No es libre en todos los casos hacer las visitas en una y otra forma; <strong>las reglas de la etiqueta</strong> ofrecen gran variedad en este punto, y, seg&uacute;n vamos a verlo, hay visitas que debemos hacer siempre en persona, otras que generalmente se hacen por tarjeta, y otras, en fin, que pueden hacerse indiferentemente en persona o por tarjeta.</p>

<div class="PunteadoRIGHT">
<p>Te puede interesar:&nbsp;<strong><a href="/social/etiqueta-social/10-preguntas-clave-sobre-las-visitas.html" title="10 preguntas clave sobre las visitas">10 preguntas clave sobre las visitas</a></strong></p>
</div>

<p>3. Tambi&eacute;n hay variedad en las mismas visitas en persona, pues hay algunas que no se nos imputan como tales <strong>si no llegamos a ver a las personas</strong> a quienes las hacemos y otras que son v&aacute;lidas a&uacute;n en los casos en que limit&aacute;ndonos a llenar la f&oacute;rmula de presentarnos en persona, omitimos anunciarnos y tan solo dejamos nuestra tarjeta.</p>

<p>4. Las <strong>visitas de presentaci&oacute;n</strong>, como bien se deduce de su propia naturaleza, no pueden menos que hacerse en persona, sin que nos sea l&iacute;cito dejar tarjeta cuando no llegamos a ser recibidos; mas la segunda visita de que hablamos anteriormente es v&aacute;lida, si por no encontrarse en su casa o no estar de recibo la persona a quien hemos sido presentados, le dejamos nuestra tarjeta.</p>

<p>5. Cuando al hacer <strong>nuestra primera visita</strong> a la persona que nos ha sido presentada especialmente, no podamos ser recibidos, dejaremos nuestra tarjeta; mas no ser&aacute; v&aacute;lida esta visita hasta que no la repitamos, ya sea que en la segunda vez se nos reciba, o que nos veamos de nuevo en el caso de dejar tarjeta. Lo mismo se entiende respecto de la visita que debemos a la persona a quien hemos sido presentados por una carta cuando ella se anticipa a venir a nuestro alojamiento sin haber recibido nuestra visita de presentaci&oacute;n.</p>

<p>6. Entre caballeros, una <strong>visita de ceremonia</strong> y cualquiera otra de etiqueta que no sea de negocios o de presentaci&oacute;n, puede reducirse a dejar el visitante su tarjeta sin llegar a anunciarse, aunque el visitado se encuentre en su casa, siempre que haya de ser poco discreto hacer ocupar a este su tiempo en recibirla, o que aquel no pueda detenerse por imped&iacute;rselo premiosas ocupaciones u otro motivo igualmente justificado. En esto deben guiarnos muy especialmente los usos recibidos en cada pa&iacute;s, y aun los que sean peculiares a cada gremio social; entre agentes diplom&aacute;ticos, por ejemplo, la primera visita que se hacen se ve con frecuencia reducida a la f&oacute;rmula indicada.</p>

<p>7. Las visitas que, seg&uacute;n los p&aacute;rrafos anteriores, debemos <strong>hacer a nuestros parientes</strong> y a las dem&aacute;s personas que all&iacute; se indican, para participarles que vamos a tomar estado, no solo deben hacerse en persona, sino que no son v&aacute;lidas cuando no llegamos a ser recibidos.</p>

<p>8. Las <strong>visitas de ofrecimiento</strong> por haber mudado de estado o de domicilio o por el nacimiento de un hijo, se hacen generalmente por tarjeta; pero un caballero que muda de habitaci&oacute;n las hace siempre en persona a sus amigos vecinos.</p>

<p>9. Las visitas de ofrecimiento al llegar a un <strong>nuevo domicilio</strong> se hacen indiferentemente en persona o por tarjeta; pero siempre en esta segunda forma, a aquellas personas con quienes no se tiene amistad.</p>

<p>10. Todos los dem&aacute;s ofrecimientos que puedan ocurrir los haremos <strong>en persona o por tarjeta</strong>, seg&uacute;n que por la mayor o menor entidad de los accidentes que les den origen, sea o no natural o indispensable, que tributemos a los que han de recibirlos el homenaje de presentarnos personalmente.</p>

<p>11. Las visitas que tengan por objeto <strong>pagar las de ofrecimiento</strong> se har&aacute;n precisamente en persona, aun cuando aquellas hayan sido hechas por tarjeta.</p>

<p>12. Las <strong>visitas de felicitaci&oacute;n</strong> se hacen y se pagan en persona. M&aacute;s respecto a las de cumplea&ntilde;os, tan solo estamos obligados a hacerlas en esta forma a las personas con quienes llevemos estrechas relaciones de amistad, y a aquellas a quienes, por consideraciones de cualquier otro orden, sea propio y natural que tributemos el obsequio de felicitar personalmente; las dem&aacute;s pueden hacerse indiferentemente en persona o por tarjeta.</p>

<p>13. Las <strong>visitas de sentimiento</strong> se hacen y se pagan en persona. Sin embargo, cuando se trate de un enfermo grave, y no estemos llamados a rodearle ni podamos prestarle ning&uacute;n servicio, haremos estas visitas por tarjeta sin anunciarnos. Es conveniente que pongamos la fecha en las diferentes tarjetas que pasemos a la casa de un enfermo grave, pues de este modo quedar&aacute; perfectamente comprobado nuestro inter&eacute;s por su salud, y el cuidado en que hayamos estado durante su gravedad.</p>

<p>14. Las <strong>visitas de duelo</strong> se hacen en persona, y las de p&eacute;same se hacen y se pagan en la misma forma.</p>

<p>15. Las <strong>visitas de despedida</strong> se hacen indiferentemente en persona o por tarjeta; pero a las personas con quienes se tiene una &iacute;ntima amistad se hacen en la primera forma si a ello no se opone un inconveniente insuperable. Estas visitas se pagan en persona o por tarjeta; m&aacute;s cuando no se tiene una &iacute;ntima amistad con aquel que se ha despedido, y se le quiere visitar en persona, es muy propio y delicado limitarse a dejarle tarjeta sin anunciarse, a fin de no poner embarazo en las m&uacute;ltiples ocupaciones de que debe supon&eacute;rsele rodeado.</p>

<p>16. Las <strong>visitas de agradecimiento</strong> se har&aacute;n en persona; m&aacute;s cuando no medie ninguna amistad, ni haya llegado el caso a que se hace referencia en p&aacute;rrafos anteriores, se har&aacute;n por tarjeta, o bien en persona, limit&aacute;ndose el visitante a dejar su tarjeta sin anunciarse. En los casos en que tales visitas hayan de pagarse, esto se har&aacute; precisamente en persona.</p>

<p>17. Las <strong>visitas de amistad</strong>, como se deduce de su propia naturaleza, se hacen y se pagan siempre en persona.</p>

<p>18. No es l&iacute;cito a las se&ntilde;oras <strong>visitar en persona a los caballeros que no tienen familia</strong>, por &iacute;ntima que sea la amistad que con ellos tengan, y aun cuando puedan ir acompa&ntilde;adas de personas de su sexo, sino &uacute;nicamente para tratar sobre negocios urgentes, o en casos extremos, como un peligro de la vida, etc. Sin embargo, un anciano valetudinario, o un sacerdote venerable por su car&aacute;cter y por sus a&ntilde;os, puede ser visitado por se&ntilde;oras de su amistad, con tal que estas vayan siempre acompa&ntilde;adas y que sus visitas no sean frecuentes.</p>

<p>19. Las personas que se encuentran <strong>f&iacute;sicamente impedidas</strong> de salir de su casa hacen todas sus visitas por tarjeta, si&eacute;ndoles imputadas como visitas en persona todas aquellas que debieran hacer en esta forma.</p>

<p>20. <strong>La persona que recibe una tarjeta de ofrecimiento</strong> desde un lugar distinto de aquel en que se encuentra, la corresponde con una tarjeta o con una carta, y este acto le es imputado como una visita.</p>

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<p>21. Tambi&eacute;n <strong>se considera como una visita</strong> el acto de dirigir una tarjeta o una carta a la persona que reside en otro pa&iacute;s o en otro pueblo, y se encuentra en circunstancias en que debe ser visitada por sus amigos. En tales casos se corresponder&aacute; a aquella demostraci&oacute;n en la misma forma en que se haya recibido.</p>

<p>22. Con las &uacute;nicas excepciones que aqu&iacute; se establecen, toda visita en persona en que <strong>no lleguemos a ser recibidos</strong>, ser&aacute; v&aacute;lida, con tal que dejemos nuestra tarjeta. En estos casos cuidaremos de doblar a la tarjeta una de sus esquinas, por ser este el signo convencional que representa en una tarjeta que la visita ha sido hecha en persona.</p>

<p>23. Respecto de las personas con quienes se tiene una <strong>&iacute;ntima confianza</strong>, se considera como un acto poco amistoso el dejarles tarjeta cuando no se las encuentra en su casa. Esto solo est&aacute; admitido cuando, por alg&uacute;n motivo especial, conviene que un amigo no quede en la ignorancia de que le hemos solicitado, y no tenemos otro medio pronto y seguro de hac&eacute;rselo saber.</p>

<p>24. La tarjeta de <strong>una madre de familia</strong>, cuando se emplea en una visita en persona, incluye impl&iacute;citamente el nombre de cada una de sus hijas, y el de cualesquiera otras se&ntilde;oritas de su familia que viven con ella bajo su dependencia.</p>

<p>25. Siempre que usemos de <strong>tarjeta para visitar a una persona emancipada</strong> que viva con otras personas, pondremos en ella manuscrito su nombre, a fin de evitar equivocaciones.</p>

<p>26. <strong>Las tarjetas</strong>, en cuanto a su forma y a su contenido, est&aacute;n sujetas a los caprichos y variaciones de la moda; pero nunca dejaremos de incluir en ellas nuestra direcci&oacute;n, en los casos en que debamos o podamos suponer que sea ignorada de las personas a quienes la dirigimos.</p>

<p><a href="http://www.protocolo.org/mas/manual_carreno/"><strong>Ver el manual completo de Antonio Carre&ntilde;o.</strong> </a></p>

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								<h4>Secciones</h4>
								<ul>
									
			<li title="Anfitriones e invitados"><a href="https://www.protocolo.org/social/anfitriones-e-invitados/">Anfitriones e invitados</a></li>
			
			<li title="Social"><a href="https://www.protocolo.org/social/">Social</a></li>
			
								</ul>
							</div>
						]]>
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					<link>https://www.protocolo.org/social/anfitriones-e-invitados/del-modo-de-conducirnos-en-sociedad-de-las-visitas-de-las-dos-diferentes-formas-de-visitas.html</link>
					
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			<category domain="https://www.protocolo.org/social/">Social</category>
			
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					<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 17:17:12 GMT</pubDate>
					
				<author>consultas@protocolo.org (protocolo.org)</author></item>
		
				<item>
					<title>Del modo de conducirnos en sociedad. De las visitas. De la duración de las visitas.</title>
					<description>
						<![CDATA[
								 <div>
								 	Cada tipo de visita debe tener su propio tiempo y duración que no debe sobrepasarse para no resultar demasiado pesado para los anfitriones
								 	</div>
							]]>
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<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-2688-cG.4427.1.jpg" /></p>
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<h2>Cu&aacute;nto tiempo deber&iacute;a durar una visita. Tipos de visita y sus tiempos de duraci&oacute;n</h2>

<h3>El tiempo que dura una visita seg&uacute;n el manual de Carre&ntilde;o</h3>

<p>Cu&aacute;ntas veces nos hemos preguntado, <strong>&iquest;cu&aacute;nto tiempo deber&iacute;a durar una visita?</strong> La respuesta depende del tipo de visita que estemos haciendo. Las visitas m&aacute;s formales suelen algo m&aacute;s largas. Una hora, por lo menos. Si estamos haciendo una visita informal, el tiempo puede ser menor, entre treinta minutos y una hora. Luego, dependiendo de como se vaya desarrollando el encuentro, se puede acortar o alargar. Lo importante es encontrar un equilibrio para que tanto el anfitri&oacute;n como el invitado disfruten de la visita y de compa&ntilde;&iacute;a. Recordemos, que la finalidad de la una visita es agradar, no molestar o cansar a los anfitriones.</p>

<p>1. As&iacute; como deben hacerse las visitas en las <strong>oportunas horas del d&iacute;a</strong> y a las horas que la etiqueta establece, de la misma manera debe d&aacute;rseles la duraci&oacute;n que est&aacute; igualmente establecida para cada una de ellas.</p>

<p>2. Las <strong>visitas de negocios</strong> no deben extenderse m&aacute;s all&aacute; del tiempo absolutamente indispensable para llenar su objeto. El prolongarlas sin motivos justificados es una inconsideraci&oacute;n tanto menos excusable, cuanto mayor es el n&uacute;mero y entidad de las ocupaciones que rodean a las personas que las reciben.</p>

<div class="PunteadoRIGHT">
<p>Te puede interesar:&nbsp;<strong><a href="/social/anfitriones-e-invitados/de-donde-viene-la-palabra-anfitrion-origen-e-historia.html" title="¿De dónde viene la palabra anfitrión? Origen e historia">&iquest;De d&oacute;nde viene la palabra anfitri&oacute;n? Origen e historia del t&eacute;rmino anfitri&oacute;n</a></strong></p>
</div>

<p>3. Una <strong>visita de presentaci&oacute;n</strong> durar&aacute; siempre de quince a veinte minutos, si la persona que hace la presentaci&oacute;n tiene poca confianza en la casa que la recibe; si este tiene en ella intimidad, la visita podr&aacute; extenderse hasta tres cuartos de hora; prolong&aacute;ndose por un espacio hasta de diez minutos, cuando toque al presentado instar al presentador a terminarla.</p>

<p>4. <strong>Las visitas de ceremonia</strong> duran de diez a quince minutos; las que son de etiqueta y no tienen se&ntilde;alada especial duraci&oacute;n, de quince a veinte minutos; y las de poca confianza, hasta tres cuartos de hora. En cuanto a las de confianza, cuando son puramente de amistad, pueden durar hasta dos horas, y solo hasta una hora cuando tienen por objeto cumplidos y demostraciones especiales, como ofrecimientos, felicitaciones, etc. Una visita de confianza o de poca confianza puede, sin embargo, ser muy corta, en cualquier caso, seg&uacute;n las circunstancias particulares que la acompa&ntilde;an, para lo cual no puede existir otra norma que la prudencia y el buen juicio del visitante. Con todo, es una regla general que estas visitas, cuando se hacen de d&iacute;a, especialmente en d&iacute;as de trabajo, deben ser m&aacute;s cortas que cuando se hacen de noche.</p>

<p>5. Las visitas que se hacen en persona en las <strong>casas de los enfermos</strong>, y todas las dem&aacute;s visitas de sentimiento, deben ser generalmente muy cortas, y a&uacute;n reducirse a dejar el visitante su tarjeta seg&uacute;n que la gravedad del enfermo o cualesquiera otras circunstancias de la casa puedan hacer embarazoso el recibirle.</p>

<p>6. Las personas que concurren habitualmente a <strong>una tertulia</strong>, est&aacute;n en libertad de permanecer en ella todo el tiempo a que generalmente se extienda, sea cual fuere.</p>

<p>7. Siempre que al entrar en una casa notemos que hay en ella alguna <strong>reuni&oacute;n extraordinaria</strong>, o que la persona que solicitemos va a salir, y siempre que por cualquiera otro motivo creamos que no hemos llegado en oportunidad, retir&eacute;monos al punto, sin llamar la atenci&oacute;n de nadie. Y cuando no hayamos podido evitar el ser vistos y se nos insista en que entremos, o bien hayamos penetrado ya en la pieza de recibo, permaneceremos por un corto rato y nos retiraremos, aun cuando se nos invite a quedarnos.</p>

<p>8. Si encontr&aacute;ndonos de visita en una casa <strong>llega de viaje una persona</strong> que viene a hospedarse en ella, sea o no de la familia, nos retiraremos pasados algunos instantes.</p>

<p>9. <strong>Al entrar en una pieza de recibo</strong> donde se encuentren otras visitas, observaremos discreta y sagazmente los semblantes, el giro que tome la conversaci&oacute;n, y todo lo dem&aacute;s que pueda conducirnos a averiguar por nosotros mismos, y sin hacer ninguna pregunta, si antes de entrar nosotros se trataba de alg&uacute;n asunto de que no se nos quiera imponer; y en este caso pretextamos, si es posible, haber entrado con un determinado objeto que por su naturaleza haya de detenernos breves momentos, y de cualquiera manera retir&eacute;monos sin ceder a ninguna invitaci&oacute;n a quedarnos; a menos que el due&ntilde;o de la casa no se limite a insistirnos, sino que nos manifieste francamente que no se trataba de ning&uacute;n asunto para nosotros reservado, pues entonces podemos, sin escr&uacute;pulos, dar a nuestra visita la duraci&oacute;n correspondiente.</p>

<p>10. Tambi&eacute;n <strong>nos retiraremos inmediatamente</strong> de una visita, cuando entre otra persona y notemos de alg&uacute;n modo que los due&ntilde;os de la casa desean quedarse a solas con ella.</p>

<p>11. Si <strong>durante la visita</strong> que hacemos recibiere una carta el due&ntilde;o de la casa, le excitaremos a que la lea, y si no la leyere, retir&eacute;monos a poco; lo cual haremos tambi&eacute;n, aunque llegue a leerla, a no ser que al acto de despedirnos nos insista en que nos quedemos, manifest&aacute;ndonos con franqueza que la carta no contiene nada de importancia. T&eacute;ngase presente que entre varias personas que se encuentren de visita, la excitaci&oacute;n al due&ntilde;o de la casa a que lea una carta que le llega, no toca nunca al inferior, sino al superior; que entre una se&ntilde;ora y un caballero, toca a la se&ntilde;ora; y que una persona muy inferior a otra, como lo es un joven respecto de un anciano, no le hace nunca semejante excitaci&oacute;n, sino que se retira dentro de un breve rato.</p>

<p>12. Si durante nuestra visita <strong>entra otra persona</strong>, y tenemos motivo para pensar que trae un asunto urgente, sobre el cual no pueda tratar a nuestra presencia, retir&eacute;monos asimismo dentro de un breve rato, a no ser que nuestra visita sea tambi&eacute;n interesante para nosotros, y no hayamos a&uacute;n llenado nuestro objeto.</p>

<div class="imgBorder">
<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-2688-cG.4426.1.jpg" /></p>
</div>

<p>13. <strong>Cuando nos encontremos a solas</strong> con una persona muy superior a nosotros a quien estemos haciendo visita, y llegue otra persona que sea tambi&eacute;n para nosotros muy respetable, nos retiraremos inmediatamente, aprovechando el momento en que nos habremos puesto en pie junto con el due&ntilde;o de la casa al entrar la nueva visita. Por regla general, siempre que sean muy respetables para nosotros todas las personas que compongan el c&iacute;rculo en que nos encontremos, daremos a nuestra visita una duraci&oacute;n muy corta.</p>

<p>14. Siempre que encontr&aacute;ndonos de visita en una casa <strong>ocurriere en ella alg&uacute;n accidente</strong> que llame seriamente la atenci&oacute;n de sus due&ntilde;os, retir&eacute;monos al punto, si no podemos prestar ninguna especie de servicio.</p>

<p>15. En todos los casos en que se nos manifieste deseo de que <strong>prolonguemos una visita</strong>, daremos una muestra de agradecimiento a tan obsequiosa invitaci&oacute;n, qued&aacute;ndonos sin instancias un rato m&aacute;s; pero despu&eacute;s de esto, no cederemos otra vez, si ya hemos dado a nuestra visita una duraci&oacute;n excesiva.</p>

<p><a href="http://www.protocolo.org/mas/manual_carreno/"><strong>Ver el manual completo de Antonio Carre&ntilde;o.</strong> </a></p>

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					<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 17:16:32 GMT</pubDate>
					
				<author>consultas@protocolo.org (protocolo.org)</author></item>
		
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					<title>Del modo de conducirnos en sociedad. De las visitas. La oportunidad de las visitas</title>
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						<![CDATA[
								 <div>
								 	Las visitas expresan amistad y consideración. y deben hacerse respetando unas reglas de cortesía y buena educación
								 	</div>
							]]>
					</description>
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						<![CDATA[
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<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-2687-cG.3162.1.jpg" /></p>
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<h2>Cu&aacute;les son los mejores momentos y horarios para hacer una visita</h2>

<p>Anunciada la visita, es importante se&ntilde;alar que <a href="/social/etiqueta-social/consecuencias-de-ser-impuntuales-la-impuntualidad-en-la-vida-cotidiana.html" title="Consecuencias de ser impuntuales. La impuntualidad en la vida cotidiana">la puntualidad es fundamental</a> seg&uacute;n las reglas de etiqueta para hacer una visita. Los invitados deben llegar a tiempo, ni demasiado temprano ni demasiado tarde. Si se llega antes de tiempo es posible que los anfitriones no lo tengan todo preparado o les falte por vestirse adecuadamente ellos. Si se llega tarde puede ser considerado como una falta de respeto hacia los anfitriones.&nbsp;Adem&aacute;s, los invitados deben presentarse adecuadamente vestidos para la ocasi&oacute;n.</p>

<p>1. Por m&aacute;s que <strong>las visitas expresen amistad y consideraci&oacute;n</strong>, y por m&aacute;s l&iacute;citas que sean las que solo tienen por objeto tratar sobre negocios, nos desluciremos completamente, y a&uacute;n llegaremos a hacernos molestos, si no elegimos para ellas las oportunidades, d&iacute;as y horas que la etiqueta establece.</p>

<p>2. Las <strong>visitas de negocios</strong> se hacen en los d&iacute;as y horas que cada cual tiene fijados para recibirlas; y a las personas que no han establecido ninguna regla en este punto, a cualquier hora de los d&iacute;as de trabajo hasta las cuatro de la tarde, prefiri&eacute;ndose siempre en lo posible el centro del d&iacute;a. Solo en casos extraordinarios y urgentes, es l&iacute;cito hacer visitas de esta especie despu&eacute;s de la comida, por la noche, o en un d&iacute;a festivo.</p>

<p>3. Evitemos, en cuanto nos sea posible, <strong>visitar a los hombres de negocios</strong>, aun para tratar sobre aquellos que sean de su profesi&oacute;n o industria, y aun a las horas que tengan se&ntilde;aladas para recibir visitas de esta especie, en los d&iacute;as que sabemos tienen que consagrarse al despacho de sus correspondencias.</p>

<div class="PunteadoRIGHT">
<p>Te puede interesar:&nbsp;<strong><a href="/social/anfitriones-e-invitados/recibir-en-casa-comportamiento-de-los-anfitriones.html" title="Cómo recibir en casa de forma correcta. Comportamiento de los anfitriones (con vídeo)">C&oacute;mo recibir en casa de forma correcta. Comportamiento de los anfitriones (con v&iacute;deo)</a></strong></p>
</div>

<p>4. Cuando tengamos que acercarnos a <strong>una persona de respetabilidad</strong> con el objeto de hablarle sobre un negocio extra&ntilde;o a su profesi&oacute;n o industria, y que no haya de ocuparla tan solo por pocos momentos, le dirigiremos previamente una nota o una llamada telef&oacute;nica en que le pidamos una entrevista; y lo mismo haremos con cualquiera persona, sea quien fuere, siempre que la naturaleza del negocio exija una larga conferencia.</p>

<p>5. <strong>Si una se&ntilde;ora dirige a un caballero</strong> la nota que se indica en el p&aacute;rrafo anterior, y este no tiene un grave inconveniente para acercarse a su casa, debe contestarle anunci&aacute;ndole que tendr&aacute; el honor de pasar por ella personalmente, lo cual, si no le es imposible, har&aacute; el mismo d&iacute;a.</p>

<p>6. <strong>No est&aacute; admitido hacer visitas de negocios a las personas que acaban de experimentar una desgracia</strong>, o se encuentran por cualquier motivo entregado al dolor. En tales casos se aguardar&aacute; a que la persona que sufre entre de nuevo en sus ordinarias ocupaciones; a no ser que se trate de un asunto que no admita demora y no haya de aumentar su aflicci&oacute;n, pues entonces nos es l&iacute;cito dirigimos a ella, haci&eacute;ndolo, si es posible, por medio de alguno de sus allegados.</p>

<p>7. As&iacute; como debemos hacer prontamente la visita que ha de seguirse a la presentaci&oacute;n, para <strong>indicar de este modo el aprecio</strong> que nos merece a la amistad que acabamos de contraer, la misma consideraci&oacute;n nos obliga a pagar aquella visita sin demora, bien que no debamos nunca hacerlo en el d&iacute;a siguiente.</p>

<p>8. <strong>La visita de presentaci&oacute;n</strong> que hace una persona que ha sido presentada por medio de una carta, debe serle pagada a la mayor brevedad, sin que sea impropio que esto se haga al siguiente d&iacute;a. Y cuando la persona que recibe la carta se anticipe a visitar al presentado, este deber&aacute; pagarle su visita en un t&eacute;rmino que no pase del siguiente d&iacute;a.</p>

<p>9. <strong>Las visitas de ceremonia</strong> que no tienen un d&iacute;a se&ntilde;alado se hacen dentro de un per&iacute;odo que no excede de ocho d&iacute;as, a contar desde aquel en que ha ocurrido o ha llegado al conocimiento del funcionario que ha de recibirlas el acontecimiento que las motiva. En los casos en que estas visitas han de pagarse, esto se hace en los quince d&iacute;as siguientes a la terminaci&oacute;n de aquel per&iacute;odo, con excepci&oacute;n de las que hace un agente diplom&aacute;tico a su llegada, las cuales le son pagadas dentro de un t&eacute;rmino muy corto.</p>

<p>10. <strong>Las visitas de ofrecimiento</strong> por haber mudado de estado se hacen en un per&iacute;odo de quince d&iacute;as. Cuando el estado que se toma es el del matrimonio, este per&iacute;odo empieza a contarse al terminar los quince y aun los treinta primeros d&iacute;as que siguen al de la ceremonia; y cuando es el estado del sacerdocio, al terminar los ocho primeros d&iacute;as. La etiqueta de las familias exige, sin embargo, que hagamos en estos casos una participaci&oacute;n anticipada a todos nuestros parientes, la cual podemos hacer extensiva a nuestros m&aacute;s inmediatos amigos.</p>

<p>11. En el <strong>caso de un matrimonio</strong> se observar&aacute;n las reglas siguientes:</p>

<p style="margin-left: 40px;">11.1. Despu&eacute;s de los acuerdos y arreglos que deben proceder entre <strong>los padres respectivos</strong>, y al acercarse el d&iacute;a de la ceremonia, el novio proceder&aacute; a hacer personalmente la participaci&oacute;n de que habla el p&aacute;rrafo anterior, la cual har&aacute; tambi&eacute;n a los parientes m&aacute;s cercanos de la novia, y a aquellos de los menos cercanos que est&eacute;n &iacute;ntimamente ligados con ella.</p>

<p style="margin-left: 40px;">11.2. <strong>La novia</strong> no hace ninguna participaci&oacute;n anterior; son sus padres los que la hacen, limit&aacute;ndose &uacute;nicamente a su parentela.</p>

<p style="margin-left: 40px;">11.3. El ofrecimiento que se hace <strong>despu&eacute;s de la ceremonia</strong> a las dem&aacute;s personas, seg&uacute;n el p&aacute;rrafo anterior, se circunscribe a aquellas de las relaciones del novio y de la novia, que hayan de componer su c&iacute;rculo de all&iacute; en adelante, el cual forman estos con entera libertad e independencia, pues el que hasta entonces ha tenido cada uno de los dos se considera de hecho enteramente disuelto.</p>

<p>12. Tambi&eacute;n queda disuelto el <strong>c&iacute;rculo de relaciones amistosas</strong> del que entra en el estado del sacerdocio, desde el d&iacute;a de la ceremonia; y los que han de formar su c&iacute;rculo de all&iacute; en adelante son exclusivamente aquellos de sus amigos a quienes hace visita de ofrecimiento.</p>

<p>13. Seg&uacute;n esto, a ninguno le es l&iacute;cito visitar m&aacute;s a las personas que, habiendo tomado uno u otro estado, omiten hacerle su visita de ofrecimiento; siendo punto universalmente convenido, en favor del <strong>buen orden y armon&iacute;a de las sociedades</strong>, el que semejante exclusi&oacute;n no inspire jam&aacute;s ning&uacute;n sentimiento de enemistad o malevolencia. Son demasiado graves las razones en que est&aacute; fundada la amplia libertad con que debe proceder bajo este respecto el que toma un estado, para que la sociedad no est&eacute; ella misma interesada en despojarla de una odiosidad que, habiendo naturalmente de coartarla, preparar&iacute;a a todos una multitud de dificultades y de males de grande trascendencia. El que en tales casos procede a escoger de entre sus relaciones aquellas que quiere conservar, tiene siempre en su favor la presunci&oacute;n de que todas sus exclusiones est&aacute;n fundadas en causas independientes de sus afectos y, por lo tanto, distintas de las que pudieran ser mortificantes para los amigos que no trae a su nuevo c&iacute;rculo.</p>

<p>14. Cuando las <strong>visitas de ofrecimiento</strong> son motivadas por el nacimiento de un hijo, o por haber mudado de residencia, se hacen todas dentro de los quince primeros d&iacute;as.</p>

<p>15. <strong>Cuando mudemos de domicilio</strong>, tan luego como hayamos arreglado nuestra nueva casa, procederemos a hacer en los quince d&iacute;as inmediatos nuestras visitas de ofrecimiento; principiando por las personas con quienes llevemos amistad, y terminando por aquellas con quienes, no teni&eacute;ndola, deseemos entrar en relaci&oacute;n, a las cuales, en este caso, nos es enteramente l&iacute;cito ofrecernos.</p>

<p>16. Las visitas que tienen por objeto <strong>pagar las de ofrecimiento</strong>, y que en muchos casos son visitas de felicitaci&oacute;n, se hacen dentro de un per&iacute;odo que no exceda de quince d&iacute;as, a contar desde aquel en que se ha recibido la que se paga.</p>

<p>17. Cuando una persona hace a otra <strong>una visita de ofrecimiento</strong>, ya sea en persona o por tarjeta, y esta, antes de corresponderla, hace a aquella un ofrecimiento cualquiera por tarjeta, la primera conserva el derecho de ser visitada en persona por la segunda, y entretanto no est&aacute; en el deber de hacerle visita.</p>

<p>18. Respecto de las <strong>visitas de felicitaci&oacute;n</strong>, cuando no tienen d&iacute;a se&ntilde;alado, podemos hacerlas desde aquel en que ocurre o llega a noticia de nuestros amigos, el acontecimiento por el cual hemos de felicitarlo, dentro de un per&iacute;odo que no exceda de quince d&iacute;as.</p>

<p>19. No hagamos <strong>visitas de cumplea&ntilde;os</strong> cerca de las horas de comer ni por la noche, sino a personas con quienes tengamos una &iacute;ntima amistad. A tales horas suele haber en las casas reuniones extraordinarias de invitaci&oacute;n, y nos expondr&iacute;amos a pasar por la pena de encontrarnos en alguna de ellas sin estar convidados, pues por lo general sucede que lo est&aacute;n &uacute;nicamente las personas de mayor confianza.</p>

<p>20. Para que nuestros amigos puedan hacernos <strong>visita de felicitaci&oacute;n</strong> cuando lleguemos de un viaje, es indispensable que les demos noticia de nuestro arribo, dirigi&eacute;ndoles nuestra tarjeta tan luego como estemos ya en disposici&oacute;n de recibir. Siempre que nuestra ausencia haya sido de corta duraci&oacute;n, haremos &uacute;nicamente esta participaci&oacute;n a aquellos que hayan recibido de nosotros visita de despedida y nos la hayan pagado.</p>

<p>21. Cuando <strong>una persona hospeda en su casa a alguno de sus parientes</strong> que reside en otro punto, lo participa a aquellos de sus amigos a quienes quiere y le es l&iacute;cito presentarle, remiti&eacute;ndoles su tarjeta, a la cual acompa&ntilde;a la de la persona hospedada. Este acto produce una visita de felicitaci&oacute;n, la cual debe hacerse dentro de los ocho d&iacute;as siguientes.</p>

<p>22. Una se&ntilde;ora a cuya noticia llega el <strong>regreso de un caballero amigo suyo</strong>, de un viaje para el cual se despidi&oacute; de ella, puede felicitarle por tarjeta, aun cuando &eacute;l no la haya visitado todav&iacute;a, ni le haya hecho la participaci&oacute;n que se indica en un p&aacute;rrafo anterior, si el caballero vive solo, o ella no tiene amistad con su familia.</p>

<p>23. Las <strong>visitas de sentimiento</strong> se hacen desde que se tiene noticia de los accidentes que las ocasionan, y se repiten, seg&uacute;n el grado de amistad que medie, durante el tiempo en que las personas que las reciben est&aacute;n sufriendo.</p>

<p>24. Las <strong>visitas de p&eacute;same</strong> se hacen en un per&iacute;odo que no exceda de treinta d&iacute;as, el cual empieza a contarse al siguiente de la inhumaci&oacute;n del difunto, o a los dos de haber llegado la noticia de la muerte, cuando esta ha acaecido en otro punto, aunque jam&aacute;s en el d&iacute;a en que se celebran las exequias.</p>

<p>25. Las <strong>visitas de despedida</strong> se hacen y se pagan en los d&iacute;as pr&oacute;ximos al viaje que va a emprenderse.</p>

<p>26. Las <strong>visitas de agradecimiento</strong> siguen siempre inmediatamente al servicio o&nbsp;demostraci&oacute;n que les da origen.</p>

<p>27. Las <strong>visitas de amistad</strong> pueden hacerse en cualquiera oportunidad y en cualquier d&iacute;a, atendidas las restricciones que aqu&iacute; se establecen, y las dem&aacute;s que indique la prudencia de las diferentes circunstancias de la vida social. Estas visitas se hacen entre personas que se tratan con &iacute;ntima confianza y que est&aacute;n bien seguras de su rec&iacute;proco afecto, sin llevar ninguna cuenta para haber de corresponderlas, y no teniendo otra cosa en consideraci&oacute;n que la posibilidad de repetirlas y el placer con que sean recibidas. Pero siempre que una persona note en otra una omisi&oacute;n premeditada y sistem&aacute;tica, deber&aacute; abstenerse por su parte de visitarla con frecuencia, y limitarse a pagarle sus visitas; sin echar aquella omisi&oacute;n a mala parte cuando no est&eacute; acompa&ntilde;ada de verdaderas se&ntilde;ales de desafecto, pues ella no reconoce generalmente si no causas dom&eacute;sticas y de todo punto inofensivas.</p>

<p>28. Cuando tengamos que <strong>visitar a muchas personas</strong>, con el objeto de pagarles visitas de felicitaci&oacute;n, p&eacute;same, etc., lo haremos luego que haya pasado el periodo de recibirlas, con la mayor prontitud que nos sea posible. No es dable indicar para esto un determinado n&uacute;mero de d&iacute;as por cuanto &eacute;l depender&aacute; siempre de la extensi&oacute;n de nuestras relaciones y de otras circunstancias particulares que no puedan preverse, pero no es menos cierto que ser&iacute;a una muestra de desatenci&oacute;n y poco afecto, el diferir una de estas por un espacio de tiempo que la hiciese distar demasiado de aquella que la ocasiona.</p>

<p>29. Si antes de explicar el t&eacute;rmino en que <strong>un amigo deba hacernos una visita</strong> por cualquier motivo, hubiese perido &eacute;l un miembro de su familia o haya experimentado cualquiera otra desgracia, le haremos nuestra visita de duelo, de p&eacute;same, o de sentimiento, prescindiendo enteramente de la que &eacute;l nos debe.</p>

<div class="imgBorder">
<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-2687-cG.3163.1.jpg" /></p>
</div>

<p>30. Las <strong>visitas de presentaci&oacute;n y de ceremonia</strong>, y todas las dem&aacute;s visitas, con excepci&oacute;n de las de negocios, cuando son de etiqueta o de poca confianza, se hacen de las doce del d&iacute;a a las cuatro de la tarde; prefiriendo en lo posible las horas de la una a las tres para la de presentaci&oacute;n, las de ceremonia y todas las que sean de etiqueta, y las horas de las doce a la una y de las tres a las cuatro para las de poca confianza.</p>

<p>31. Las <strong>visitas de confianza</strong>, con excepci&oacute;n de las que sean de negocios, se hacen generalmente de noche, o bien a las horas indicadas en el p&aacute;rrafo anterior; prefiriendo, en lo posible, para las de mayor intimidad, las horas de las doce a la una, de las tres a las cuatro. Las visitas de poca confianza suelen tambi&eacute;n hacerse de noche, seg&uacute;n las circunstancias que las acompa&ntilde;an.</p>

<p>32. <strong>Absteng&aacute;monos de visitar</strong> a las personas que viven de una profesi&oacute;n o industria cualquiera, en las horas que tienen destinadas al trabajo, cuando nuestra visita no tenga por objeto el tratar sobre alguno de los negocios en que se ocupan. Pueden, no obstante, ocurrir casos en que nos sea l&iacute;cito quebrantar esta prohibici&oacute;n; m&aacute;s entonces debemos tener presente los que sobre esto ha quedado establecido en los p&aacute;rrafos anteriores.</p>

<p>33. <strong>Antes del almuerzo</strong>, toda visita que no tenga por objeto el tratar sobre un negocio urgente es inoportuna, aun entre gentes que se tratan con &iacute;ntima confianza. La ma&ntilde;ana est&aacute; destinada al aseo y arreglo de las personas y de las habitaciones, y a otras ocupaciones dom&eacute;sticas que son enteramente incompatibles con la atenci&oacute;n que exige siempre una visita.</p>

<p>34. <strong>Las visitas a las horas de comer</strong> son casi siempre inoportunas, y apenas son excusables entre personas de mucha confianza, las cuales deber&aacute;n evitarlas, en cuanto sea posible, aun cuando no sea m&aacute;s que por la raz&oacute;n indicada en alguno de los p&aacute;rrafos anteriores.</p>

<p>35. As&iacute;, cuando <strong>al entrar a una casa</strong> advirtamos que las personas que solicitamos est&aacute;n en la mesa nos retiraremos inmediatamente, sin quedarnos nunca a esperarlas de un modo visible, pues esto turba la tranquilidad de que debe gozarse siempre en tales momentos.</p>

<p>36. Evitemos, en todo lo posible, <strong>hacer visitas a personas que han pasado la noche en vela</strong>, a las que preparen en su casa un fest&iacute;n, y a las que est&eacute;n &iacute;ntimamente relacionadas con enfermos graves, con familias afligidas, o con personas que por cualquiera otro motivo debamos suponer necesiten de su asistencia.</p>

<p><a href="http://www.protocolo.org/mas/manual_carreno/"><strong>Ver el manual completo de Antonio Carre&ntilde;o.</strong> </a></p>

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					<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 17:15:58 GMT</pubDate>
					
				<author>consultas@protocolo.org (protocolo.org)</author></item>
		
				<item>
					<title>Del modo de conducirnos en sociedad. De las visitas. De las diferentes especies de visitas</title>
					<description>
						<![CDATA[
								 <div>
								 	Las visitas son una forma de mantener el contacto con amigos y familiares. Pero hay muchos tipos de visitas
								 	</div>
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<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-2686-cG.9353.1.jpg" /></p>
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<h2>Tipos de visitas seg&uacute;n el manual de Carre&ntilde;o</h2>

<p>Aunque algunos vean las visitas y sus reglas de etiqueta <strong>como algo anticuado</strong>, siguen siendo relevantes en la actualidad para mantener unas buenas relaciones sociales. La forma en que una persona se comporta al visitar a alguien es un reflejo de su educaci&oacute;n y su saber estar. Cuando los invitados muestran respeto y consideraci&oacute;n hacia sus anfitriones, y estos anfitriones tratan con educaci&oacute;n y cortes&iacute;a a sus invitados, todo va como la seda.</p>

<p>1. Las <strong>diferentes especies de visitas</strong> pueden reducirse a las siguientes: visitas de negocios, de presentaci&oacute;n, de ceremonia, de ofrecimiento, de felicitaci&oacute;n, de sentimiento, de duelo, de p&eacute;same, de despedida, de agradecimiento y de amistad.</p>

<p>2. Son <strong>visitas de negocios</strong>, todas las que se hacen con el exclusivo objeto de tratar sobre un negocio cualquiera, sin que sea necesario que medie ninguna amistad entre el visitante y el visitado.</p>

<p>3. Son <strong>visitas de presentaci&oacute;n</strong>, las que hacemos con el objeto de ser introducidos al conocimiento y amistad de otras personas.</p>

<div class="PunteadoRIGHT">
<p>Te puede interesar:&nbsp;<strong><a href="/miscelaneo/videos/como-ser-unos-buenos-anfitriones.html" title="Cómo ser unos buenos anfitriones (con vídeo)">C&oacute;mo ser unos buenos anfitriones (con v&iacute;deo)</a></strong></p>
</div>

<p>4. Las <strong>visitas de ceremonia</strong> son actos de rigurosa etiqueta, que tienen generalmente por objeto cumplimentar a personas de car&aacute;cter p&uacute;blico en muchos y variados casos, de los cuales pueden citarse los siguientes como ejemplos:</p>

<p style="margin-left: 40px;">4.1. <strong>Visitas al encargado del poder supremo del Estado</strong>, por los altos funcionarios civiles, militares y eclesi&aacute;sticos, por los miembros del cuerpo diplom&aacute;tico y por personas particulares de elevado car&aacute;cter, en su advenimiento al mando y en los d&iacute;as de grandes fiestas nacionales.</p>

<p style="margin-left: 40px;">4.2. <strong>A los obispos y dem&aacute;s prelados</strong>, por el clero y los empleados eclesi&aacute;sticos, por los altos funcionarios p&uacute;blicos y por personas particulares de elevado car&aacute;cter, en su exaltaci&oacute;n a la dignidad de que son investidos, en la inauguraci&oacute;n o muerte de un Pont&iacute;fice, y en cualquiera otra ocasi&oacute;n en que ocurra un grande acontecimiento pr&oacute;spero o adverso para la Iglesia.</p>

<p style="margin-left: 40px;">4.3. <strong>A los jefes de oficinas p&uacute;blicas</strong>, por los empleados de su inmediata dependencia y por los jefes de otras oficinas al entrar aquellos en el ejercicio de sus funciones.</p>

<p style="margin-left: 40px;">4.4. <strong>A la primera autoridad civil</strong> de todo lugar en que no reside el Jefe del Estado, por los empleados p&uacute;blicos y por personas particulares de elevado car&aacute;cter, en las mismas ocasiones indicadas en el caso primero.</p>

<p style="margin-left: 40px;">4.5. <strong>A la primera autoridad eclesi&aacute;stica</strong> de todo lugar en que no reside el prelado de la di&oacute;cesis, por el clero, por los empleados p&uacute;blicos, y por personas particulares de elevado car&aacute;cter, en las mismas ocasiones indicadas en el caso segundo.</p>

<p style="margin-left: 40px;">4.6. La primera visita que <strong>el representante de una naci&oacute;n extranjera</strong> que llega hace al Ministro de Relaciones Exteriores y a los dem&aacute;s agentes diplom&aacute;ticos de otras naciones que existen en el lugar, y la que a &eacute;l se hace en retribuci&oacute;n.</p>

<p style="margin-left: 40px;">4.7. La visita que hacen al representante de una naci&oacute;n extranjera, los dem&aacute;s agentes diplom&aacute;ticos del lugar, y las personas caracterizadas que le tratan, en los aniversarios que su gobierno solemniza, y a la noticia de un grande acontecimiento pr&oacute;spero o adverso para su naci&oacute;n.</p>

<p>5. Son <strong>visitas de ofrecimiento</strong> las que una persona hace a sus amigos para participarles que ha tomado estado, que le ha nacido un hijo, o que ha mudado de residencia, y todas aquellas que hace con el objeto de ofrecer su amistad o sus servicios a una persona o familia cualquiera.</p>

<p>6. Son <strong>visitas de felicitaci&oacute;n</strong> las que hacemos a nuestros amigos en se&ntilde;al de congratulaci&oacute;n, el d&iacute;a de su cumplea&ntilde;os, cuando nos participan su mudanza de estado o el nacimiento de un hijo, por su elevaci&oacute;n a empleos de honor y confianza, por su feliz arribo de un viaje, y en general, cada vez que ocurre entre ellos o entre sus parientes m&aacute;s cercanos alg&uacute;n acontecimiento feliz que les hace experimentar una extraordinaria complacencia.</p>

<p>7. Son <strong>visitas de sentimiento</strong>, las que hacemos a nuestros amigos como una manifestaci&oacute;n de la parte que tomamos en sus sufrimientos, ya sea por enfermedades, ya por acontecimientos desagradables, ocurridos entre ellos o entre sus parientes m&aacute;s cercanos, ya por la inminencia de alg&uacute;n mal, ya en fin, por cualquier accidente que no sea la muerte y que, los mantenga bajo la impresi&oacute;n del dolor.</p>

<p>8. Son <strong>visitas de duelo</strong>, las que hacemos a nuestros parientes y a nuestros amigos de confianza, en se&ntilde;al de que nos identificamos con ellos en su dolor, en los dos primeros d&iacute;as despu&eacute;s que han experimentado o llegado a saber la p&eacute;rdida de un miembro de su familia, en cualquiera de los d&iacute;as en que el difunto a&uacute;n no ha sido inhumado, en el mismo d&iacute;a en que se ha hecho la inhumaci&oacute;n, en aquel en que se celebran las exequias, o en el aniversario de la muerte acaecida, si la conmemoran con alguna funci&oacute;n religiosa.</p>

<p>9. Son <strong>visitas de p&eacute;same</strong>, las que hacemos a nuestros amigos pasado el d&iacute;a de la inhumaci&oacute;n del difunto, de la persona que han perdido, o pasados dos d&iacute;as de aquel en que el acontecimiento ha llegado a su noticia, para manifestarles de este modo que los acompa&ntilde;amos en su aflicci&oacute;n.</p>

<p>10. Son <strong>visitas de despedida</strong>, las que hacemos a nuestros amigos cuando vamos a ausentarnos del lugar en que nos encontramos, con el objeto de pedirles sus &oacute;rdenes.</p>

<p>11. Son <strong>visitas de agradecimiento</strong> las que hacemos a aquellas personas de quienes hemos recibido servicios de alguna importancia, con el objeto de manifestarles nuestro agradecimiento.</p>

<p>12. Son <strong>visitas de amistad</strong> todas aquellas que hacemos a las personas con quienes estamos relacionados, sin motivo especial, y solo por el placer de verlas y de disfrutar de su compa&ntilde;&iacute;a.</p>

<p>13. La primera visita que debemos hacer a un amigo que llega de un viaje, luego que nos lo participa, cuando recientemente ha perdido un miembro de su familia o ha experimentado cualquiera otra desgracia, no es visita de felicitaci&oacute;n, sino de p&eacute;same o de sentimiento; pues en sociedad las demostraciones de contento se posponen siempre a las demostraciones de dolor.</p>

<p>14. Con excepci&oacute;n de <strong>las visitas de presentaci&oacute;n, de las de ceremonia y de las de ofrecimiento y agradecimiento</strong>, cuando para ellas no media ninguna relaci&oacute;n anterior, todas las cuales, por su propia naturaleza, son siempre visitas de etiqueta, las dem&aacute;s tendr&aacute;n el car&aacute;cter que les comunique el grado de amistad que las autorice, y ser&aacute;n, por lo tanto, seg&uacute;n los casos, visitas de confianza, de poca confianza o de etiqueta.</p>

<p>15. <strong>No est&aacute; admitido hacer visitas de negocios</strong> en las casas de habitaci&oacute;n a personas que tienen separadamente un escritorio en que puede encontr&aacute;rselas f&aacute;cilmente. Estas visitas no se pagan en ning&uacute;n caso, ni dejan a las personas que en ellas se han comunicado en la obligaci&oacute;n de darse por conocidas ni de saludarse en otro lugar en que se encuentren.</p>

<p>16. <strong>Las visitas de presentaci&oacute;n</strong> no se pagan sino en casos excepcionales, como se ha indicado anteriormente, la que se paga siempre es la segunda visita que debe hacer el presentado, seg&uacute;n hemos comentado en un punto anterior.</p>

<p>17. Respecto de las <strong>visitas de ceremonia</strong>, las que recibe el Jefe del Estado en su car&aacute;cter de tal no son pagadas en ning&uacute;n caso, porque se consideran como homenajes tributados en su persona a la naci&oacute;n entera; y en cuanto a las que reciben los dem&aacute;s funcionarios p&uacute;blicos, estos no pagan sino aquellas que le han sido hechas por motivos que les son personales, y solo a las personas que tratan, y a las que hayan de continuar tratando. Entre agentes diplom&aacute;ticos hay una estricta obligaci&oacute;n de pagar siempre estas visitas.</p>

<p>18. <strong>Las visitas de ofrecimiento</strong> no se pagan sino entre personas que llevan relaciones de amistad, o en los casos en que ellas tienen por objeto establecer estas relaciones.</p>

<p>19. <strong>Las visitas de duelo</strong> no se pagan. Las personas a quienes hacemos esta particular demostraci&oacute;n de afecto nos la retribuyen viniendo a su vez a acompa&ntilde;arnos, cuando la muerte nos arrebata a nosotros un miembro de nuestra familia.</p>

<p>20. <strong>Las visitas de agradecimiento</strong> no se pagan si no en los casos excepcionales, por ser ellas mismas la correspondencia de un acto amistoso.</p>

<p>21. <strong>Las visitas de felicitaci&oacute;n</strong>, de sentimiento, de p&eacute;same, de despedida y de amistad, se pagan siempre, en la oportunidad, en la forma, y con las restricciones que se expresar&aacute;n m&aacute;s adelante.</p>

<p>22. <strong>Las visitas de cumplea&ntilde;os</strong> no se pagan; pero s&iacute; ponen en el deber de hacer Visitas de la misma especie a las personas de quienes se reciben.</p>

<p>23. <strong>Las visitas de felicitaci&oacute;n, de sentimiento o de p&eacute;same</strong>, que una persona hace a otras repetidas veces en un mismo caso, le quedan todas pagadas con una sola visita. Y cuando a las visitas de sentimiento se sigue inmediatamente una de felicitaci&oacute;n, como sucede en los casos en que los acontecimientos desagradables tienen un resultado o t&eacute;rmino feliz, tambi&eacute;n quedan todas pagadas con una sola visita.</p>

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</div>

<p>24. <strong>Las personas de avanzada edad o de un elevado car&aacute;cter</strong>, no deben pagar las visitas que reciben de j&oacute;venes que se educan, o que a&uacute;n no ocupan una posici&oacute;n social bien definida.</p>

<p>25. Hay personas que niegan a sus <strong>amigos que est&aacute;n sufriendo</strong>, el consuelo que en tales casos ofrece siempre una visita, dando para ello por excusa que su extremada sensibilidad las hace sufrir a ellas demasiado. Semejante conducta no representa otra cosa que una sutileza del ego&iacute;smo, y una falta de respeto a las leyes de la caridad y de la amistad, en que no incurre jam&aacute;s el hombre de buenos principios.</p>

<p><strong>El que acompa&ntilde;a al amigo en medio de su dolor</strong>, no es presumible que sufra nunca hasta el punto de verse en la necesidad de abandonarle; y puede asegurarse, generalmente hablando, que cuando el afecto no alcanza hasta el esfuerzo que es necesario para presenciar el espect&aacute;culo de la desgracia, no es tal afecto. Por otra parte, no siempre llegamos a encontrarnos al lado de nuestros amigos en los momentos m&aacute;s solemnes de sus grandes infortunios, como en la muerte del padre, del esposo, del hijo, etc., pues lo natural es que entonces solo est&eacute;n rodeados de su propia familia, y cuando m&aacute;s, de aquellas personas tan adheridas a ellos, que tengan derecho a acerc&aacute;rseles en tales situaciones.</p>

<p>26. <strong>Es notable vulgaridad e inconsideraci&oacute;n</strong> el fijarse innecesariamente en las casas de los enfermos, o donde ha ocurrido una muerte u otra desgracia cualquiera, o permanecer en ellas a horas de sentarse a la mesa, bajo el pretexto de acompa&ntilde;ar y servir a los que sufren. Estos actos est&aacute;n reservados exclusivamente a los parientes y amigos de m&aacute;s intimidad; y aun respecto de estos mismos, debe siempre entenderse que su residencia en la casa, o su presencia en las horas de comer, sea evidentemente indispensable. A medida que una familia es m&aacute;s corta y de menos relaciones &iacute;ntimas, van entrando en la excepci&oacute;n los parientes y amigos menos cercanos.</p>

<p>27. Pocas son las ocasiones en que nos es l&iacute;cito <strong>llevar con nosotros a los ni&ntilde;os</strong> que nos pertenecen a las casas de nuestros amigos; pero t&eacute;ngase presente que es una grav&iacute;sima e inexcusable falta el hacerlo en los casos indicados en el p&aacute;rrafo anterior.</p>

<p>28. <strong>Las visitas de duelo</strong> no est&aacute;n permitidas a las personas de etiqueta, quienes solo pueden hacerlas en el aniversario de la muerte acaecida, en el caso indicado anteriormente.</p>

<p>29. <strong>Es una vulgaridad</strong> creerse autorizado para hacer una visita de duelo, a menos que sea la expresada en el p&aacute;rrafo anterior, solo por haber llevado amistad &iacute;ntima con el difunto, sin tener ninguna confianza con las personas de la familia dolorida.</p>

<p>30. <strong>Las visitas de duelo</strong>, que se hacen dentro de los ocho primeros d&iacute;as de acaecida la muerte, no son recibidas personalmente por los deudos, muy inmediatos del difunto, como padres, esposos, etc., los cuales permanecen entre tanto apartados de toda comunicaci&oacute;n con la sociedad, y tan solo rodeados de aquellos de sus parientes con quienes tienen mayor confianza, y de alg&uacute;n &iacute;ntimo amigo que los haya acompa&ntilde;ado en los cuidados y fatigas de la enfermedad. El t&eacute;rmino expresado puede prorrogarse por algunos d&iacute;as m&aacute;s, seg&uacute;n el estado de dolor de las personas.</p>

<p>31. Tampoco son recibidas personalmente las <strong>visitas de p&eacute;same</strong>, por los deudos del difunto indicados en el p&aacute;rrafo anterior, hasta pasados quince d&iacute;as de la inhumaci&oacute;n del difunto; bien que, de los ocho d&iacute;as en adelante, suelen ya recibir ellos mismos a las personas de mayor confianza. Ambos t&eacute;rminos pueden prorrogarse prudencialmente, seg&uacute;n las circunstancias especiales que concurran en cada caso.</p>

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			<category domain="https://www.protocolo.org/social/">Social</category>
			
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					<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 17:15:13 GMT</pubDate>
					
				<author>consultas@protocolo.org (protocolo.org)</author></item>
		
				<item>
					<title>Del modo de conducirnos en sociedad. De las visitas. De las visitas en general</title>
					<description>
						<![CDATA[
								 <div>
								 	Las visitas son una forma de socializar con amigos, vecinos y familiares. Pero para hacer y recibir visitas hay que tener en cuenta ciertas reglas de cortesía y etiqueta
								 	</div>
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<h2>El arte de hacer visitas para cultivar y conservar las buenas amistades</h2>

<p><strong>Un aspecto importante de la etiqueta de las visitas es la cortes&iacute;a</strong>. Los invitados deben ser educados y mostrar respeto hacia sus anfitriones en todo momento. Esto incluye saludar con dando la mano y utilizar un lenguaje apropiado en las conversaciones. Adem&aacute;s, los invitados deben tratar de evitar temas de conversaci&oacute;n que puedan resultar ofensivos o inapropiados. Tampoco, cualquier otro tema pol&eacute;mico o desagradable.</p>

<p>1. <strong>Las visitas son los actos</strong> que m&aacute;s eficazmente contribuyen a fomentar, consolidar y amenizar las relaciones amistosas; a conservar las f&oacute;rmulas y ceremonias que tanto brillo y realce prestan a la sociabilidad; a facilitar todos los negocios y transacciones de la vida; y a formar, en fin, los buenos modales y todas las cualidades que constituyen una fina educaci&oacute;n, por la multitud de observaciones que ellas nos permiten hacer a cada paso, las cuales nos conducen a imitar lo que es bueno y a desechar lo que es malo, adoptando insensiblemente los usos y estilos de las personas que m&aacute;s se insin&uacute;an en el &aacute;nimo de los dem&aacute;s, por su trato agradable, delicado y culto.</p>

<p>2. <strong>Las visitas son indispensables para el cultivo de la amistad</strong>, pues por medio de ellas manifestamos a nuestros amigos, de la manera m&aacute;s evidente y expresiva, cu&aacute;n grato es para nosotros verlos y tratarlos, as&iacute; como la parte que tomamos en sus placeres, en sus conflictos y en sus desgracias, y el agradecimiento que nos inspiran sus atenciones y servicios.</p>

<div class="PunteadoRIGHT">
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</div>

<p>3. Es por esto que <strong>la sociedad ha dado universalmente una gran importancia a las visitas</strong>, y como actos que expresan afecto, consideraci&oacute;n y agradecimiento, las ha hecho necesarias y obligatorias, interpretando siempre su omisi&oacute;n como una grave falta a los deberes sociales.</p>

<p>4. Seamos, pues <strong>cuidadosos y esmerados</strong> en hacer oportunamente todas aquellas visitas a que tales consideraciones nos obliguen, y pensemos que por m&aacute;s que nuestra omisi&oacute;n no tenga origen en la ignorancia de las leyes de la etiqueta, ni en la falta de sentimientos amistosos, ella ser&aacute; casi siempre atribuida a una u otra causa, por cuanto es por las se&ntilde;ales exteriores que se juzga m&aacute;s generalmente de nuestra educaci&oacute;n y de nuestras disposiciones para con los dem&aacute;s; siendo digno de notarse, que son muchos los casos en que la falta de una visita llega a ocasionar serios desagrados y aun a disolver los lazos de una antigua amistad.</p>

<p>5. Como seg&uacute;n las reglas anteriormente establecidas, <strong>debemos permanecer en nuestra casa decentemente vestidos</strong>, y a las horas de recibo en un traje propio para recibir toda especie de visitas, y como nuestra sala debe estar siempre perfectamente arreglada, de modo que no sea necesario prepararla ocasionalmente al anunci&aacute;rsenos una visita, es de todo punto innecesario que las se&ntilde;oras, como sol&iacute;a acostumbrarse, se pasen recado pidi&eacute;ndose permiso para visitarse en se&ntilde;aladas horas. Aunque no medie entre ellas ninguna confianza, pueden visitarse libremente sin previo permiso.</p>

<p>6. <strong>Nos es enteramente l&iacute;cito negarnos</strong>, o hacer decir a las personas que nos soliciten que no estamos de recibo, cuando no nos encontremos en disposici&oacute;n de recibir, ya sea porque tengamos entre manos alguna ocupaci&oacute;n que no podamos abandonar, ya porque nos preparemos a salir con urgencia, ya por cualquiera otro motivo, que a ninguno le es permitido entrar a juzgar ni a examinar. Y es mostrar poca cultura, y una completa ignorancia de los usos de la buena sociedad, el darnos por ofendidos, porque una persona se excuse de recibirnos, o porque hayamos sospechado, y a&uacute;n llegado a descubrir, que se encuentra en casa, habi&eacute;ndosenos contestado estar fuera de ella.</p>

<p>7. Sin esta libertad, las visitas, que son generalmente <strong>actos de amistad y de consideraci&oacute;n</strong>, se convertir&iacute;an en muchos casos en actos tir&aacute;nicos y a&uacute;n llegar&iacute;an a ser, hasta cierto punto, odiosas, seg&uacute;n fuese la entidad del perjuicio que una persona recibiese en sus intereses, por haber de someterse a recibir una visita, precisamente a tiempo en que un negocio de importancia y de naturaleza perentoria exigiese su presencia en otra parte.</p>

<p>8. Es evidente que el reconocimiento de estos principios y su aplicaci&oacute;n a la pr&aacute;ctica, comunica grande expedici&oacute;n a las <strong>relaciones sociales</strong>, y las liberta al mismo tiempo de las diferencias y resentimientos que sin ellos ocurrir&iacute;an a cada paso, pues ninguno est&aacute; exento de la imposibilidad absoluta de recibir en ciertas ocasiones, ni de que, habi&eacute;ndose negado, se descubra por las personas que le solicitan, que se halla en su casa.</p>

<p>9. Este general <strong>consentimiento</strong> nos ahorra tambi&eacute;n el embarazo en que nos encontrar&iacute;amos muchas veces en una visita, por ignorar si hab&iacute;amos llegado en oportunidad; pudiendo desde luego estar tranquilos y satisfechos al considerar que la persona que nos recibe ha tenido la libertad de excusarlo.</p>

<p>10. Para terminar esta breve disertaci&oacute;n sobre la <strong>libertad de excusarse de recibir visitas</strong>, que admite hoy la buena sociedad en todas partes, advertiremos que el que usa de este derecho, lo hace muchas veces aun cuando se trate de la visita de un amigo muy querido, cuya compa&ntilde;&iacute;a le proporciona los ratos m&aacute;s amenos, o de una persona que le solicita con el objeto de hablarle sobre negocios para &eacute;l importantes, consideraci&oacute;n que hace subir de punto la justificaci&oacute;n de todo el que, impulsado por un motivo cualquiera, tiene a bien hacer que se diga a los que le soliciten en su casa que no se encuentra en ella o que no est&aacute; de recibo.</p>

<p>11. Por regla general, siempre que se nos diga que <strong>la persona que solicitamos en su casa est&aacute; fuera de ella</strong>, nos abstendremos de hacer ninguna inquisici&oacute;n sobre el lugar en que pueda encontrarse; y aun cuando tengamos motivo para sospechar que se ha negado, o la hayamos alcanzado a ver en el interior de la casa, nos retiraremos sin decir una sola palabra sobre el particular, y sin darnos por ofendidos. Y en el caso de que se nos conteste que no est&aacute; de recibo, guard&eacute;monos de dirigirle ning&uacute;n recado, pretendiendo que nos reciba a nosotros, y retir&eacute;monos igualmente, sin creernos tampoco por esto en manera alguna ofendidos.</p>

<p>12. Siempre que se nos niegue, o <strong>excuse recibirnos</strong>, una persona a quien solicitemos para advertirla de un peligro que la amenaza, o para tratar de un asunto cualquiera de urgencia, la discreci&oacute;n y las circunstancias nos indicar&aacute;n de qu&eacute; manera debemos conducirnos, si es que nos fuere imposible dejarle una nota en que la impongamos brevemente del objeto de nuestra visita.</p>

<p>13. Jam&aacute;s solicitemos a una persona en <strong>una casa que no sea la suya</strong>. Tan solo podr&iacute;a ser esto excusable en circunstancias enteramente extraordinarias, o en caso de que, existiendo una &iacute;ntima y rec&iacute;proca confianza entre la persona que solicit&aacute;semos, la familia de la casa en que se encontrase y nosotros mismos, tuvi&eacute;semos que tratar con aquella un asunto de alguna importancia.</p>

<p>14. <strong>Las se&ntilde;oras deben evitar el hacer visitas de noche</strong> a grandes distancias de su domicilio, sobre todo cuando puede existir alg&uacute;n peligro en el tr&aacute;nsito, siempre que no vayan acompa&ntilde;adas por caballeros de su familia, a fin de no poner a los que encuentren en las visitas en el caso de salir a conducirlas hasta su casa.</p>

<p>15. <strong>Jam&aacute;s debe un caballero permitirse visitar diariamente una casa de familia</strong>, si no en los casos siguientes:</p>

<p style="margin-left: 40px;">15.1. Cuando a ello se vea impulsado por circunstancias excepcionales, que puedan merecer una discreta sanci&oacute;n del p&uacute;blico.</p>

<p style="margin-left: 40px;">15.2. Cuando sea pariente muy cercano de la familia que visita.</p>

<p style="margin-left: 40px;">15.3. Cuando en la casa haya una tertulia establecida y constante, y esto en las horas en que ordinariamente se re&uacute;na la sociedad. Siempre que un caballero se permita quebrantar esta prohibici&oacute;n, un padre o una madre de familia estar&aacute; no solo en la libertad, sino en el deber de exigirle, por medios indirectos y a&uacute;n directos, a hacer menos frecuentes sus visitas; sin que deba detenerle para ello la respetabilidad y buena conducta del caballero, ni el grado de amistad que entre ellos medie, sea cual fuere.</p>

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<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-2684-cG.6296.1.jpg" /></p>
</div>

<p>16. <strong>Absteng&aacute;monos de visitar a personas que no sean de toda confianza</strong>, cuando nos aflija alguna pena intensa, o cuando por cualquiera otro motivo nos sintamos notablemente desagradados. Y evitemos visitar en tales casos aun a nuestros &iacute;ntimos amigos, siempre que ignoren, y no podamos comunicarles, la causa de nuestra desaz&oacute;n.</p>

<p>17. <strong>Est&aacute; admitido que visitemos a nuestros amigos cuando se encuentran hospedados en una casa donde no tenemos amistad</strong>; m&aacute;s la comunicaci&oacute;n ocasional en que tales visitas nos ponen con las personas de la casa, no nos deja obligados, ni a ellas ni a nosotros, a darnos por conocidos ni a saludarnos en ninguna otra parte en que nos encontremos.</p>

<p>18. <strong>No hagamos ni recibamos visitas de poca confianza</strong> cuando por enfermedad u otro accidente cualquiera, no podamos guardar estrictamente las reglas del aseo, o presentarnos decentemente vestidos; con excepci&oacute;n de los casos en que nos encontremos en circunstancias extraordinarias, en los cuales nos excusaremos debidamente ante la persona que nos recibe o que recibamos nosotros.</p>

<p>19. <strong>No es de buen tono que entremos en una casa donde no tenemos amistad</strong>, acompa&ntilde;ando a una persona que se dirige a ella con el objeto de hacer una visita que no es de negocios, cuando aquella no lleva ni puede llevar la intenci&oacute;n de presentarnos de una manera especial a los due&ntilde;os de la casa.</p>

<p>20. <strong>Es una impertinente vulgaridad</strong> el preguntar individualmente en una visita por las diferentes personas de una familia. Hecha en general la pregunta que exige siempre la cortes&iacute;a, tan solo nos es l&iacute;cito informarnos en particular de la persona que est&aacute; ausente, de la que acaba de llegar de un viaje, o de aquella que sabemos se encuentra indispuesta.</p>

<p><a href="http://www.protocolo.org/mas/manual_carreno/"><strong>Ver el manual completo de Antonio Carre&ntilde;o.</strong> </a></p>

							<div id="Category">
								<h4>Secciones</h4>
								<ul>
									
			<li title="Anfitriones e invitados"><a href="https://www.protocolo.org/social/anfitriones-e-invitados/">Anfitriones e invitados</a></li>
			
			<li title="Social"><a href="https://www.protocolo.org/social/">Social</a></li>
			
								</ul>
							</div>
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					<link>https://www.protocolo.org/social/anfitriones-e-invitados/del-modo-de-conducirnos-en-sociedad-de-las-visitas-de-las-visitas-en-general.html</link>
					
			<category domain="https://www.protocolo.org/social/anfitriones-e-invitados/">Anfitriones e invitados</category>
			
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					<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 17:14:29 GMT</pubDate>
					
				<author>consultas@protocolo.org (protocolo.org)</author></item>
		
				<item>
					<title>De las visitas. Hacer una visita</title>
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						<![CDATA[
								 <div>
								 	Debemos visitar oportunamente a nuestros amigos, sea para felicitarlos por algún motivo; sea para despedirnos si acaso nos vamos a ausentar
								 	</div>
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							<div class="imgBorder">
<p><img alt="" id="gestImagen" src="https://www.protocolo.org/extfiles/PROTOCOLO2492-757984.jpg" width="600" /></p>
</div>

<h2>C&oacute;mo hacer las visitas. Compromisos sociales</h2>

<h3>Aquella urbanidad</h3>

<p>1. Las visitas son <strong>indispensables para el cultivo de la amistad</strong>.</p>

<p>2. Debemos <strong>visitar oportunamente a nuestros amigos</strong>, sea para felicitarlos por alg&uacute;n motivo; sea para despedirnos si acaso nos vamos a ausentar; sea para agradecerles alg&uacute;n favor que nos han dispensado o para darles el m&aacute;s sentido p&eacute;same por alguna desgracia acontecida.</p>

<p>3. No entremos nunca en una casa, por m&aacute;s confianza que haya, sin <strong>llamar previamente a la puerta</strong>.</p>

<p>4. <strong>Al presentarse la persona que viene a recibirnos</strong>, nos dirigiremos hacia ella y la saludaremos con toda cortes&iacute;a y afabilidad, sin adelantarnos nosotros a darle la mano.</p>

<p>5. Nuestras visitas a las personas con quienes no tengamos mucha confianza, deben ser siempre de <strong>corta duraci&oacute;n</strong>.</p>

<p>6. Cuando nos encontramos de visita en una casa y entre otra persona, <strong>nos pondremos de pi&eacute;</strong> y no tomaremos asiento hasta que &aacute;quella no lo haga.</p>

<p>7. Tambi&eacute;n debemos <strong>ponernos de pi&eacute; al despedirse otra visita</strong>, y as&iacute; debemos permanecer hasta que haya terminado el acto de su despedida.</p>

<div class="PunteadoRIGHT">
<p>Te puede interesar: <a href="/familiar/visitas/las-visitas-por-sorpresa.html"><strong>las visitas sorpresa. Visitas sin previo aviso</strong></a></p>
</div>

<p>8. Procuremos <strong>causar grata impresi&oacute;n</strong> a la persona que invita y a todos los invitados.</p>

<p>9. La habilidad del visitante consiste en <strong>retirarse a tiempo</strong>. Hay visitas tan inoportunas que causan molestia.</p>

<p>10. Procuremos que <strong>las personas que nos visiten se despidan de nosotros satisfechas</strong> de la manera como las hemos recibido, tratado y obsequiado.</p>

<p>11. Una vez puestos de pi&eacute; para terminar nuestra visita, <strong>despid&aacute;monos especialmente de los due&ntilde;os de la casa</strong> y hagamos una cortes&iacute;a a los dem&aacute;s visitantes.</p>

<p>12. Al retirarse una persona de nuestra casa debemos <strong>acompa&ntilde;arla hasta la puerta</strong> de la sala, si tenemos otras visitas, y hasta la puerta de la calle si estamos solos.</p>

<p></p>

<table height="100%" width="100%">
	<tbody>
		<tr>
			<td><a href="/familiar/vida_familiar/deberes_para_con_dios.html">Deberes para con Dios</a></td>
			<td><a href="/familiar/familiares/deberes_para_con_la_familia.html">Deberes para con la familia</a></td>
		</tr>
		<tr>
			<td><a href="/familiar/familiares/deberes_escolares.html">Deberes escolares</a></td>
			<td><a href="/familiar/familiares/deberes_sociales.html">Deberes sociales</a></td>
		</tr>
		<tr>
			<td><a href="/familiar/familiares/deberes_civicos.html">Deberes c&iacute;vicos</a></td>
			<td><a href="/familiar/familiares/deberes_para_con_nosotros_mismos.html">Deberes para con nosotros mismos</a></td>
		</tr>
		<tr>
			<td><a href="/familiar/familiares/deberes_para_con_nuestra_alma.html">Deberes para con nuestra alma</a></td>
			<td><a href="/familiar/familiares/consideraciones_generales.html">Consideraciones generales</a></td>
		</tr>
		<tr>
			<td><a href="/familiar/aspecto_e_higiene/el_aseo_del_cuerpo_cara_manos_y_pies.html">El aseo del cuerpo, cara, manos y pies</a></td>
			<td><a href="/familiar/aspecto_e_higiene/el_aseo_de_la_boca_y_los_dientes.html">El aseo de la boca y los dientes</a></td>
		</tr>
		<tr>
			<td><a href="/familiar/familiares/uso_del_panuelo.html">Uso del pa&ntilde;uelo</a></td>
			<td><a href="/familiar/aspecto_e_higiene/otros_consejos_sobre_el_aseo_de_nuestra_persona.html">Otros consejos sobre el aseo de nuestra persona</a></td>
		</tr>
		<tr>
			<td><a href="/familiar/aspecto_e_higiene/el_aseo_de_nuestros_vestidos.html">El aseo de nuestros vestidos</a></td>
			<td><a href="/familiar/aspecto_e_higiene/el_aseo_de_nuestra_habitacion.html">El aseo de nuestra habitaci&oacute;n</a></td>
		</tr>
		<tr>
			<td><a href="/familiar/familiares/del_uso_del_bano_en_general.html">Del uso del ba&ntilde;o en general</a></td>
			<td><a href="/familiar/aspecto_e_higiene/del_aseo_para_con_los_demas.html">Del aseo para con los dem&aacute;s</a></td>
		</tr>
		<tr>
			<td><a href="/familiar/familiares/como_debemos_conducirnos_dentro_de_la_casa.html">C&oacute;mo debemos conducirnos dentro de la casa</a></td>
			<td><a href="/familiar/familiares/del_acto_de_acostarnos.html">Del acto de acostarnos</a></td>
		</tr>
		<tr>
			<td><a href="/familiar/familiares/del_acto_de_levantarnos.html">Del acto de levantarnos</a></td>
			<td><a href="/familiar/familiares/del_modo_de_conducirnos_con_nuestra_familia.html">Del modo de conducirnos con nuestra familia</a></td>
		</tr>
		<tr>
			<td><a href="/familiar/amigos/del_modo_de_conducirnos_con_nuestros_vecinos.html">Del modo de conducirnos con nuestros vecinos</a></td>
			<td><a href="/familiar/familiares/como_debemos_conducirnos_en_la_calle.html">C&oacute;mo debemos conducirnos en la calle</a></td>
		</tr>
		<tr>
			<td><a href="/social/urbanidad/del_modo_de_conducirnos_en_el_templo.html">Del modo de conducirnos en el templo</a></td>
			<td><a href="/familiar/familiares/del_modo_de_conducirnos_en_la_escuela.html">Del modo de conducirnos en la escuela</a></td>
		</tr>
		<tr>
			<td><a href="/familiar/familiares/del_comportamiento_en_lugares_publicos.html">Del comportamiento en lugares p&uacute;blicos</a></td>
			<td><a href="/social/conversar_hablar/de_la_conversacion_su_importancia.html">De la conversaci&oacute;n, su importancia</a></td>
		</tr>
		<tr>
			<td><a href="/social/conversar_hablar/cualidades_de_la_conversacion_.html">Cualidades de la conversaci&oacute;n</a></td>
			<td><a href="/social/conversar_hablar/los_defectos_de_la_conversacion.html">Los defectos de la conversaci&oacute;n</a></td>
		</tr>
		<tr>
			<td><a href="/familiar/familiares/de_la_mesa_en_general.html">De la mesa en general</a></td>
			<td><a href="/familiar/la_mesa/del_modo_de_trinchar_y_del_servicio_de_mesa.html">Del modo de trinchar y del servicio de mesa</a></td>
		</tr>
		<tr>
			<td><a href="/familiar/familiares/como_comer_ciertos_manjares.html">C&oacute;mo comer ciertos manjares</a></td>
			<td><a href="/familiar/familiares/como_servir_la_mesa.html">C&oacute;mo servir la mesa</a></td>
		</tr>
		<tr>
			<td><a href="/familiar/familiares/de_los_alimentos.html">De los alimentos</a></td>
			<td><a href="/familiar/familiares/de_como_conducirse_en_las_comidas_de_etiqueta_y_de_familia.html">De c&oacute;mo conducirse en las comidas de etiqueta y de familia</a></td>
		</tr>
		<tr>
			<td><a href="/familiar/familiares/como_usar_las_bebidas.html">C&oacute;mo usar las bebidas</a></td>
			<td><a href="/familiar/familiares/el_saludo.html">El saludo</a></td>
		</tr>
		<tr>
			<td>De las visitas</td>
			<td><a href="/familiar/familiares/de_los_juegos.html">De los juegos</a></td>
		</tr>
		<tr>
			<td><a href="/familiar/familiares/la_hospitalidad.html">La hospitalidad</a></td>
			<td><a href="/familiar/familiares/de_los_regalos.html">De los regalos</a></td>
		</tr>
		<tr>
			<td><a href="/social/celebraciones/de_los_funerales.html">De los funerales</a></td>
			<td><a href="/social/celebraciones/el_luto.html">El luto</a></td>
		</tr>
		<tr>
			<td><a href="/social/correspondencia/de_la_correspondencia_epistolar_las_cartas_y_sus_partes.html">De la correspondencia epistolar. Las cartas y sus partes</a></td>
			<td><a href="/familiar/familiares/modelo_de_una_carta.html">Modelo de una carta</a></td>
		</tr>
		<tr>
			<td><a href="/familiar/familiares/sobre_la_redaccion_de_las_cartas.html">Sobre la redacci&oacute;n de las cartas</a></td>
			<td></td>
		</tr>
	</tbody>
</table>

							<div id="Category">
								<h4>Secciones</h4>
								<ul>
									
			<li title="Anfitriones e invitados"><a href="https://www.protocolo.org/social/anfitriones-e-invitados/">Anfitriones e invitados</a></li>
			
			<li title="Social"><a href="https://www.protocolo.org/social/">Social</a></li>
			
								</ul>
							</div>
						]]>
					</content:encoded>
					<link>https://www.protocolo.org/social/anfitriones-e-invitados/de-las-visitas-hacer-una-visita.html</link>
					
			<category domain="https://www.protocolo.org/social/anfitriones-e-invitados/">Anfitriones e invitados</category>
			
			<category domain="https://www.protocolo.org/social/">Social</category>
			
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					<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 17:13:33 GMT</pubDate>
					
				<author>consultas@protocolo.org (protocolo.org)</author></item>
		
				<item>
					<title>Del modo de conducirnos en sociedad. De las visitas. Del modo de conducirnos cuando recibamos visitas</title>
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								 <div>
								 	Procuremos que las personas que nos visiten, sin excepción alguna, se despidan de nosotros plenamente satisfechas de nuestra manera de recibirlas y atenderlas
								 	</div>
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							<div class="imgBorder">
<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-2693-cG.721.1.jpg" /></p>
</div>

<h2>Consejos para recibir y atender visitas seg&uacute;n el manual de Carre&ntilde;o</h2>

<p>Los consejos para recibir y atender visitas seg&uacute;n el manual de Carre&ntilde;o nos pueden convertir en <strong><a href="/social/anfitriones-e-invitados/de-donde-viene-la-palabra-anfitrion-origen-e-historia.html" title="¿De dónde viene la palabra anfitrión? Origen e historia">el anfitri&oacute;n perfecto</a></strong>. Primero, debemos asegurarnos de conocer la edad, el sexo y la categor&iacute;a de nuestros invitados, as&iacute; como sus gustos y preferencias. Trataremos de hacer que se sientan a gusto durante todo el tiempo que permanezcan en nuestra casa.</p>

<p>Cuando <strong>nos anuncien una visita</strong>, no la debemos hacer esperar mucho tiempo, a menos que haya una raz&oacute;n importante. Una vez que estemos en la sala de recibimiento, saludaremos cort&eacute;smente a nuestro invitado y le ofreceremos asiento. Si recibimos a varias se&ntilde;oras, nos sentaremos en un lugar desde el cual podamos hablar con todas sin tener que girar demasiado la cabeza. Es una regla de cortes&iacute;a levantarse cuando llega una se&ntilde;ora. Si debemos salir, atenderemos cort&eacute;smente a la persona que ha llegado, pero haci&eacute;ndole saber nuestra necesidad de salir en breve.</p>

<p>1. Procuremos que las personas que nos visiten, sin excepci&oacute;n alguna, <strong>se despidan de nosotros plenamente satisfechas</strong> de nuestra manera de recibirlas, tratarlas y obsequiar&iacute;as; haci&eacute;ndoles por nuestra parte agradable todos los momentos que pasen en sociedad con nosotros, por los medios que sean m&aacute;s an&aacute;logos a su edad, sexo y categor&iacute;a, al grado de amistad que con cada una de ellas nos una, y seg&uacute;n el conocimiento que tengamos de sus diferentes caracteres, gustos, inclinaciones y caprichos.</p>

<p>2. <strong>Cuando se nos anuncie una visita</strong> y no nos encontremos en la sala de recibo, no nos hagamos esperar sino por muy breves instantes; a menos que alguna causa leg&iacute;tima nos obligue a detenernos un rato, lo cual haremos participar a aquella inmediatamente, a fin de que nuestra tardanza no la induzca a creerse desatendida.</p>

<p>3. Luego que estemos en disposici&oacute;n de presentarnos en la sala de recibo, nos dirigiremos a la persona que nos aguarda, la <strong>saludaremos cort&eacute;s o afablemente</strong>, y la conduciremos al asiento que sea para ella m&aacute;s c&oacute;modo.</p>

<div class="PunteadoRIGHT">
<p>Te puede interesar:&nbsp;<strong><a href="/social/etiqueta-social/10-preguntas-clave-sobre-las-visitas.html" title="10 preguntas clave sobre las visitas">10 preguntas clave sobre las visitas - Haz nuestro test</a></strong></p>
</div>

<p>4. <strong>Los due&ntilde;os de la casa extender&aacute;n siempre la mano</strong> a todas las personas de su sexo que los visiten, as&iacute; al acto de entrar como al de salir, aun cuando sean para ellos desconocidas y solo lleven por objeto tratar sobre negocios.</p>

<p>5. Cuando nos encontremos en <strong>la sala de recibo</strong> al llegar una persona de visita, le ofreceremos siempre asiento inmediatamente despu&eacute;s de haberle correspondido su saludo.</p>

<p>6. <strong>El visitado puede invitar al visitante</strong>, como una muestra de obsequiosa consideraci&oacute;n, a sentarse a su lado y a su derecha, m&aacute;s si este, con arreglo a lo prescrito en anteriores p&aacute;rrafos, rehusase tomar la derecha, le invitar&aacute; precisamente a ello por una segunda vez. Cuando el visitante sea un sujeto muy respetable o una se&ntilde;ora, el visitado no le ofrecer&aacute; otro puesto, sino en el caso de estar aquel debidamente ocupado.</p>

<p>7. <strong>Cuando un caballero reciba a varias se&ntilde;oras</strong>, no se sentar&aacute; en una misma l&iacute;nea con ellas, sino que, coloc&aacute;ndolas en los asientos principales, se situar&aacute; en un lugar desde el cual puede dirigir a todas la palabra, sin necesidad de volverse para ello a uno u otro lado.</p>

<p>8. <strong>Cuando la se&ntilde;ora est&eacute; acompa&ntilde;ada de visitas</strong> y se presentase otra se&ntilde;ora, luego que esta haya penetrado en la sala de recibo, se levantar&aacute; de su asiento y se dirigir&aacute; a encontrarla. Lo mismo har&aacute; un caballero respecto de una se&ntilde;ora; pero no respecto de otro caballero, si se halla &eacute;l solo recibiendo se&ntilde;oras o sujetos muy respetables, pues entonces se limitar&aacute; a avanzar hacia &eacute;l uno o dos pasos al acto de ser saludado especialmente. Un caballero puede, sin embargo, en todos los casos, abandonar el c&iacute;rculo para dirigirse a encontrar, dentro de la misma sala, a un sujeto constituido en alta dignidad.</p>

<p>9. Seg&uacute;n se deduce de los p&aacute;rrafos anteriores, <strong>el due&ntilde;o de la casa no puede en ning&uacute;n caso permanecer sentado</strong>, ni al acto de entrar ni al de retirarse una visita, sea cual fuere; m&aacute;s en cuanto a la se&ntilde;ora, ella no se pondr&aacute; de pie, sino cuando sea otra se&ntilde;ora la que entre o se retire.</p>

<p>10. <strong>Cuando van saliendo sucesivamente las personas de la casa a recibir una visita</strong>, es impropio y sobremanera fastidioso que cada una de ellas vaya haciendo a esta unas mismas preguntas sobre la salud de su familia, sobre sus deudos ausentes, etc. Toca a la primera persona que sale el hacer estas preguntas, y en todos los casos, a la se&ntilde;ora y al se&ntilde;or de la casa, cuando quiera que se presenten.</p>

<p>11. A la persona que hace una <strong>visita de ceremonia</strong>, o cualquiera otra de etiqueta, no se la invita jam&aacute;s a apartar su sombrero de las manos, para colocarlo en un lugar cualquiera de la sala de recibo. A las personas de confianza y a las de poca confianza s&iacute; puede hac&eacute;rsele esta sugerencia, la cual podr&aacute; repetirse hasta por dos veces.</p>

<p>12. Si <strong>al salir nosotros para la calle</strong>, encontr&aacute;remos ya dentro de nuestros umbrales a una persona que viene a visitarnos, la invitaremos a pasar a la pieza de recibo por una vez, si es un asunto urgente el que nos lleva fuera de nuestra casa, y hasta por dos veces, si nuestra salida puede, sin perjuicio de nadie, diferirse para despu&eacute;s. A&uacute;n en casos de urgencia, deberemos instar por una segunda vez a una persona que sea para nosotros muy respetable, satisfechos, como debemos estar, de que su visita no habr&aacute; de prolongarse indiscretamente.</p>

<p>M&aacute;s puede acontecer que en el curso de esta entre otra persona que no tenga motivo para saber que <strong>no podemos detenernos</strong>, y en este caso, como en todos aquellos en que no nos sea dable excusarnos de recibir a una persona, nos es enteramente l&iacute;cito manifestarle nuestra urgente necesidad de salir; bien que siempre en t&eacute;rminos muy corteses y satisfactorios, y expres&aacute;ndole la pena que nos causa el tener que privarnos de su compa&ntilde;&iacute;a.</p>

<p>13. Si tenemos en nuestra casa una <strong>reuni&oacute;n de invitaci&oacute;n especial</strong>, y una persona que lo ignora se presenta a visitarnos, guard&eacute;monos, puesto que habr&aacute; de retirarse prontamente, de invitarla, por m&aacute;s de una vez, a prolongar su visita.</p>

<p>14. <strong>Cuando seamos visitados</strong> en momentos en que nos encontremos afectados por alg&uacute;n accidente desagradable, dominemos nuestro &aacute;nimo y nuestro semblante, y mostr&eacute;monos siempre afables y joviales. Si hemos experimentado una desgracia, o nos encontramos en un conflicto que pueda estar al alcance de nuestros amigos, nuestro continente ser&aacute; grave y nuestra conversaci&oacute;n limitada, pero siempre dulce nuestro trato, siempre suaves nuestros modales, siempre cort&eacute;s y obsequiosa nuestra conducta.</p>

<p>15. Guard&eacute;monos de <strong>presentar en el estrado a los ni&ntilde;os</strong> que nos pertenezcan, sea cual fuere el grado de amistad que tengamos con las visitas que en &eacute;l se encuentren. Son las se&ntilde;oritas y los j&oacute;venes ya formados los que acompa&ntilde;an a sus padres a hacer los honores de la casa; lo dem&aacute;s es una vulgaridad insoportable, de que no se ve nunca ejemplo entre la gente de buena educaci&oacute;n.</p>

<p>16. <strong>Es de muy mal tono</strong> el iluminar la sala de recibo con una luz demasiado viva, cuando se reciben visitas de duelo o de p&eacute;same, y siempre que acaba de experimentarse o se teme una desgracia de cualquier especie.</p>

<p>17. <strong>Siempre que recibamos visitas</strong>, aplicaremos las mismas reglas que tenemos que observar al hacer una visita, respecto de la manera de conducirnos cuando encontramos o llegan despu&eacute;s otras personas. As&iacute;, cuando acostumbremos tratar con familiaridad a la persona que nos visita, y entre otra a quien no pueda ella, o no podamos nosotros tratar del mismo modo, adaptaremos nuestra conducta al grado de circunspecci&oacute;n con que deba ser tratada la de menor confianza.</p>

<p>18. <strong>Los due&ntilde;os de la casa</strong> son los que est&aacute;n principalmente llamados a comunicar animaci&oacute;n y movimiento a la conversaci&oacute;n. Si en los momentos en que suelen quedarse en silencio todos los circunstantes ellos no se apresuran a tomar la palabra, sino que guardan tambi&eacute;n silencio, podr&aacute; creerse que la reuni&oacute;n no les es agradable, o que han llegado ya a desear que se disuelva. Sin embargo, nada de esto es aplicable a los casos en que a la persona que recibe visitas, le haya acontecido recientemente o le amenace una desgracia cualquiera, de la cual est&aacute;n en conocimiento sus amigos.</p>

<p>19. <strong>Cuando estemos recibiendo visitas</strong>, y tomemos la palabra en una conversaci&oacute;n general, nos dirigiremos alternativamente a todos los circunstantes, de la manera que qued&oacute; establecida en los p&aacute;rrafos anteriores; con la sola diferencia de que cuando seg&uacute;n el orden all&iacute; indicado, debi&eacute;ramos fijarnos m&aacute;s frecuente y detenidamente en la persona de nuestra mayor amistad, nos fijaremos en aqu&eacute;lla; que sea seg&uacute;n nuestro criterio de m&aacute;s respetabilidad y etiqueta.</p>

<p>20. <strong>Siempre que una persona se dirija a nosotros a tratar sobre un negocio</strong>, guard&eacute;monos de incitarla directa ni indirectamente a entrar en conferencia, en momentos en que nos encontremos acompa&ntilde;ados, ya sea de alguna otra visita o de personas de nuestra propia familia; a no ser que el negocio nos concierna exclusivamente a nosotros, y seamos due&ntilde;os de tratarlo sin m&aacute;s reserva que aquella que nos convenga, pues entonces haremos o no la invitaci&oacute;n, seg&uacute;n lo que en cada caso nos aconseje la prudencia. Pero tengamos entendido, que nada hay m&aacute;s descort&eacute;s que emprender un largo di&aacute;logo de esta especie, delante de personas que sean extra&ntilde;as a la materia sobre la cual se trate.</p>

<p>21. <strong>Procuremos no dejar nunca a solas a dos personas</strong> que sabemos se encuentran desavenidas, o que absolutamente no se conocen, por &iacute;ntima que sea la confianza que tengamos con ellas.</p>

<p>22. Cuando estemos recibiendo una visita y <strong>se nos entregue una carta</strong>, no la leamos sino en el caso de que sepamos que trata de un asunto importante y del momento, y siempre con la venia de aqu&eacute;lla. Si la visita que recibimos es de etiqueta, se necesita que el contenido de la carta sea demasiado grave y urgente, para que haya de entreg&aacute;rsenos &eacute;sta en el estrado, y para que nos sea licito leerla inmediatamente.</p>

<p>23. <strong>Cuando la persona que nos visite</strong> quisiere retirarse a poco de haber recibido nosotros una carta, y temi&eacute;ramos que lo haga tan s&oacute;lo por esta consideraci&oacute;n, la invitaremos a que se detenga, y a&uacute;n la instaremos, si el contenido de aqu&eacute;lla no nos impone alg&uacute;n deber que tengamos que llenar sin demora.</p>

<p>24. No nos es l&iacute;cito <strong>ofrecer comidas o bebidas</strong> a una persona de etiqueta, sino en el caso de que la hayamos invitado expresamente a pasar con nosotros un largo rato, o de que nos visite en una casa de campo. En orden a lo que sea propio y oportuno ofrecer, ateng&aacute;monos a lo que se estile entre personas cultas y bien educadas.</p>

<p>25. Si cuando hacemos <strong>visitas de confianza</strong>, es un acto oportuno y obsequioso incitar a cantar o a tocar a las personas de la casa que poseen una u otra habilidad, no puede serlo menos el hacer esta incitaci&oacute;n a las personas que nos visiten, siempre que en ellas concurren id&eacute;nticas circunstancias. En tales casos, tendremos presentes las reglas contenidas en los p&aacute;rrafos anteriores de este libro.</p>

<p>26. Cuando tengamos de <strong>visita diferentes personas</strong>, seamos en extremo prudentes y delicados al hacer en nuestros obsequios aquellas distinciones que merezcan las unas respecto de las otras, seg&uacute;n su edad y representaci&oacute;n social; pues no por tributar a una persona las atenciones que le son debidas, podemos en manera alguna desatender ni menos mortificar a ninguna otra. En cuanto a las preferencias y consideraciones especiales que se deben al bello sexo, procederemos siempre con mayor libertad y sin temor ni escr&uacute;pulo, pues jam&aacute;s podr&aacute; un caballero creerse desatendido, sino por el contrario, complacerse, al verse pospuesto en sociedad a una se&ntilde;ora, sea de la manera que fuere.</p>

<p>27. La se&ntilde;ora de la casa no se debe permitir <strong>sugerir a un caballero</strong> a que acompa&ntilde;e a una se&ntilde;ora que se retira, con la cual no lleve &eacute;ste amistad, sino en el caso de tener con &eacute;l entera confianza, y de mediar alguna circunstancia excepcional que pueda racionalmente justificar semejante conducta.</p>

<p>28. <strong>Es enteramente impropio</strong> instar a detenerse en nuestra casa, a una persona de etiqueta que ha terminado su visita y se despide; y bien que nos sea l&iacute;cito hacer esta invitaci&oacute;n a una persona de confianza, nos abstendremos de hacerla de nuevo a aqu&eacute;lla que, cediendo a nuestros deseos, haya permanecido ya un rato en nuestra compa&ntilde;&iacute;a.</p>

<div class="imgBorder">
<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-2693-cG.722.1.jpg" /></p>
</div>

<p>29. Al acto de <strong>retirarse una visita</strong>, se tendr&aacute;n presentes las reglas siguientes:</p>

<p style="margin-left: 40px;">29.1. <strong>La se&ntilde;ora de la casa acompa&ntilde;ar&aacute; a otra se&ntilde;ora hasta el port&oacute;n</strong>, o hasta la escalera siendo el piso alto; pero si al mismo tiempo est&aacute; recibiendo otras visitas, la acompa&ntilde;ar&aacute; solamente hasta la puerta de la sala.</p>

<p style="margin-left: 40px;">29.2. Siempre que <strong>un caballero haya de despedir a una se&ntilde;ora</strong> proceder&aacute; del modo indicado en la regla precedente, con la diferencia de que si el piso es alto y ha de salir fuera de la sala deber&aacute; acompa&ntilde;ar a aqu&eacute;lla a bajar la escalera y hasta el port&oacute;n; y cuando la se&ntilde;ora vaya en autom&oacute;vil manejado por ella misma, el caballero le abrir&aacute; la puerta ayud&aacute;ndola a subir.</p>

<p style="margin-left: 40px;">29.3. <strong>Si es una familia</strong> la que ha recibido la visita de una se&ntilde;ora, y se hallan en la sala otras visitas, una parte de aqu&eacute;lla ir&aacute; a acompa&ntilde;arla hasta el port&oacute;n o hasta la escalera.</p>

<p style="margin-left: 40px;">29.4. <strong>Un caballero acompa&ntilde;ar&aacute; a otro caballero</strong> hasta el port&oacute;n o hasta la escalera; si se encuentra &eacute;l solo recibiendo otras visitas, no le acompa&ntilde;ar&aacute; m&aacute;s que hasta la puerta de la sala; y si las dem&aacute;s visitas son de se&ntilde;oras o de sujetos muy respetables, y el que se despide no est&aacute; investido de un alto car&aacute;cter, se limitar&aacute; a avanzar hacia &eacute;l uno o dos pasos al acto de darle la mano.</p>

<p style="margin-left: 40px;">29.5. Las se&ntilde;oras hacen siempre <strong>desde su asiento</strong> una cortes&iacute;a a los caballeros que se despiden.</p>

<p>30. <strong>La persona que acompa&ntilde;a a otra</strong> que se despide cuidar&aacute; de ir siempre a su izquierda; y si son dos las personas acompa&ntilde;antes, se situar&aacute; una a su izquierda y otra a su derecha.</p>

<p>31. En todos los casos en que hayamos de <strong>acompa&ntilde;ar a una persona</strong> hasta el port&oacute;n o hasta la escalera, podemos hacerle el obsequio, bien por respeto o por cari&ntilde;o, de seguir con ella hasta la puerta de la calle.</p>

<p>32. Ya sea hasta la puerta de la sala o hasta el port&oacute;n que acompa&ntilde;emos a una persona <strong>nos detendremos algunos instantes despu&eacute;s de haberla despedido</strong> para corresponderle la cortes&iacute;a que habr&aacute; de hacernos desde el port&oacute;n o desde la puerta.</p>

<p><a href="http://www.protocolo.org/mas/manual_carreno/"><strong>Ver el manual completo de Antonio Carre&ntilde;o.</strong> </a></p>

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					<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 17:12:32 GMT</pubDate>
					
				<author>consultas@protocolo.org (protocolo.org)</author></item>
		
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					<title>Las diferentes clases de visitas. Tipos de visita: sociales y familiares</title>
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								 	Se conocen muchas clases de visitas y aquí nos limitaremos solamente a enumerar las principales que son las más comunes
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<p><img alt="" id="gestImagen" src="http://www.protocolo.org/extfiles/i-3840-cG.4804.1.jpg" style="height: auto; width: 286px" /></p>
</div>

<h2>Cu&aacute;les son los tipos de visitas m&aacute;s comunes. Visitas familiares, sociales y de compromiso</h2>

<p><strong>Las visitas forman una parte muy importante&nbsp;de las relaciones sociales</strong>; son m&aacute;s que simples medios de comunicaci&oacute;n establecidos por la necesidad.&nbsp;Las visitas tienen a la vez por objeto <strong>el deber y el recreo</strong>, interviniendo en casi todos los actos de la vida.</p>

<p>Se conocen <strong>muchas clases de visitas</strong> y aqu&iacute; nos limitaremos solamente a enumerar las principales, pues respecto a aquellas, que no tienen lugar sino por circunstancias especiales, el comportamiento y &#39;protocolo&#39; en estas visitas ser&aacute; muy similar.</p>

<h3>Principales tipos de visitas</h3>

<p>1. Visitas de <strong>Santos o natalicios. </strong>Visitas para felicitar y, en algunos casos, celebrar y festejar.</p>

<p>2.&nbsp;Visitas de amistad y las de ceremonia. Visitas para charlar y para saber c&oacute;mo se encuentran y algunos otros detalles.</p>

<p>3. Visitas generales. Son las que hacen al establecer en una poblaci&oacute;n.</p>

<p><strong>No hablaremos aqu&iacute; de las visitas&nbsp;de negocios</strong>, porque no tiene el componente social que tratamos en las clases de visita de este art&iacute;culo.</p>

<div class="PunteadoRIGHT">
<p>Te puede interesar: <a href="/familiar/visitas/recibir-visitas-atender-a-los-invitados.html"><strong>C&oacute;mo recibir y atender a las visitas</strong></a></p>
</div>

<p><strong>Al principio de cada a&ntilde;o</strong> se deben visitar a los parientes, despu&eacute;s a los superiores y a los jefes respectivos seg&uacute;n su clase, sus protectores, amigos, y todas las personas con quien se est&aacute; en relaci&oacute;n.</p>

<p>No haremos menci&oacute;n de las <strong>visitas de amistad,</strong> sino para recordar que proh&iacute;ben todo ceremonial y etiqueta. Se pueden hacer a todas horas, sin preparativos ni adornos; un vestido o traje lujoso estar&iacute;a fuera de lugar, y si la calidad y circunstancias de las visitas que hubieseis de hacer en el resto del d&iacute;a , os obligan a presentaros as&iacute; en casa de una amiga, deb&eacute;is excusaros manifestando la causa. Si no la encontr&aacute;is en casa no le dej&eacute;is tarjeta, pues extra&ntilde;ar&iacute;a semejante extempor&aacute;neo cumplimiento; limitaos a encargar a sus criados, le hagan presente que hab&eacute;is estado a verla, y &uacute;nicamente deb&eacute;is dejar tarjeta cuando no encontrar&eacute;is tampoco a sus dom&eacute;sticos. En este caso es conveniente no dejar pasar mucho tiempo sin repetir la visita.</p>

<p><strong>Con un pariente y amigo a quien se tiene y aprecia como tal, no se cuentan las visitas</strong>; el que tiene m&aacute;s tiempo desocupado visita al que est&aacute; m&aacute;s atareado, sin abusar de este privilegio. Es preciso guardar alg&uacute;n intervalo a&uacute;n en esta clase de visitas, evitando la demasiada frecuencia, recordando aquel feliz pensamiento de un c&eacute;lebre autor: &quot;molestamos frecuentemente a los dem&aacute;s, cuando creemos imposible que esto suceda&quot;. Las visitas de ceremonia no se hacen jam&aacute;s sin tener en cuenta el tiempo que han tardado o dejado pasar para devolveros el cumplido, y es muy prudente dejar un per&iacute;odo semejante entre visita y visita. El tiempo transcurrido sin pagaros la visita es una indicaci&oacute;n de la conducta que deb&eacute;is seguir en vuestras relaciones con la persona en cuesti&oacute;n. Hay personas a quienes se visita una vez cada mes, otras cada quince d&iacute;as y algunas a&uacute;n con menos frecuencia.</p>

<p>Las personas de muchas relaciones sociales deben llevar una nota de las visitas que hacen, para evitar las equivocaciones, ya sea por exceso o por falta.</p>

<p>Para hacer de un modo conveniente las <strong>visitas de ceremonia</strong> debe evitarse el practicarlas cuando os hall&eacute;is con alguna indisposici&oacute;n que perjudique temporalmente a la figura o la voz; que embarace el discurso, tal como una fluxi&oacute;n, reuma o cosa parecida, pues correr&iacute;ais el riesgo de pasar por demasiado familiar. En este estado hacer solo visitas de confianza y estar&eacute;is, por el contrario, muy oportunas y amables.</p>

<p>Tambi&eacute;n es indispensable <strong>elegir las horas</strong> a prop&oacute;sito para hacer las visitas. Hay que tener en cuenta los usos y costumbres de las personas a quien se va a ver para no embarazarlas o hacerles alterar la hora de comer, sus ocupaciones o paseo de costumbre, No se puede asentar una regla absoluta sobre el particular, pero se puede se&ntilde;alar como una regla muy acertada que las visitas de ceremonia no deben hacerse ni antes de las dos de la tarde ni despu&eacute;s de las cinco. Obrar con esta advertencia es exponerse a ser inoportuno present&aacute;ndose en una casa demasiado temprano, o alterando las costumbres que tenga una familia por la noche.</p>

<p>No obstante, entre las personas que tienen el d&iacute;a destinado a los negocios est&aacute;n admitidas las visitas por la noche.</p>

<p>Despu&eacute;s de <strong>prepararse con el traje y adornos</strong> a prop&oacute;sito para la clase de visitas que se van a hacer, se debe proveer de tarjetas las que deben llevarse dentro de un tarjetero. Variada ha sido durante alg&uacute;n tiempo la forma y matices adoptados en las tarjetas, pero hoy han prevalecido de una fina cartulina, litografiadas y con caracteres de una letra inglesa. Las tarjetas de luto llevan una faja o van en cartulina negra.</p>

<p>Las <strong>personas distinguidas</strong> y de importantes negocios, que tienen al propio tiempo muchas relaciones, est&aacute; admitido que puedan mandar tarjetas por medio de sus criados, y en el caso de que hagan alguna visita personalmente suelen poner estas iniciales debajo de su nombre: &quot;E.P.&quot;, es decir &quot;en persona&quot;, o doblar por el medio la tarjeta. M&aacute;s a menos que una alta posici&oacute;n no prescriba o justifique la primera pr&aacute;ctica, ser&iacute;a muy rid&iacute;culo adoptarla.</p>

<p>Es de muy mal tono <strong>conservar en el borde o marco de las lunas o espejos</strong>, las tarjetas que se reciben; esto parece dar a entender que se quiere hacer ostentaci&oacute;n de las relaciones que se tienen.</p>

<p>Si el que va a hacer una visita, lleva carruaje, el lacayo sube a la casa a informarse si est&aacute; la persona a quien se va a visitar; caso que se vaya a pie se debe hacer por si propio.</p>

<p>Los <strong>criados deben ser reputados</strong> a manera de soldados que tienen su consigna y as&iacute;, cuando contestan que sus amos no est&aacute;n en casa, no se debe insistir aun cuando conste lo contrario, y aunque por azar se les oyese hablar, se les debe dejar una tarjeta y tomar tranquilamente la escalera.</p>

<p>Cuando un criado responde que su amo o persona por quien se pregunta est&aacute; <strong>indispuesta, ocupada o comiendo</strong>, debe hacerse lo mismo que en el caso anterior, manifestando su sentimiento. Deben darse tantas tarjetas como personas principales hay en la casa que se visita.</p>

<p><strong>Al ser introducidos en una casa deb&eacute;is dejar en la antec&aacute;mara los chanclos, el paraguas y la capa</strong>; las se&ntilde;oras tambi&eacute;n dejan sus abrigos. Enseguida es preciso hacerse anunciar por un criado si est&aacute; as&iacute; establecido en la casa, o al menos aguardar que sin anunciarnos abran la puerta de la sala o el gabinete. En caso de ausencia de los criados, no deb&eacute;is entrar inmediatamente, sino herir ligeramente la puerta con la mano, y aguardar que se os abra, o que os den permiso para entrar. Si no sucede lo uno ni lo otro, abrid lenta y suavemente la puerta, y si no encontr&aacute;is persona alguna, guardaos de penetrar m&aacute;s adelante y volved por el mismo camino a la antesala, aguardando a alguien que os introduzca. Si la detenci&oacute;n se prolonga demasiado, dejar&eacute;is vuestra tarjeta sobre una mesa o bien al portero. Estos casos se presentan muy rara vez, m&aacute;s es conveniente preverlo todo para que no coja de sorpresa.</p>

<p>Respecto a <strong>los caballeros, al ser admitidos o presentarse en una visita lo hacen con el sombrero en la mano</strong>, saludando con gracia y respeto. Debe anticiparse a tomar una silla para evitar esta molestia a las personas de la casa, y colocarla cerca de la puerta de entrada y a cierta distancia de los due&ntilde;os de la casa. No debe sentarse hasta tanto que ellos no lo hagan, teniendo el sombrero en la mano apoyado sobre las rodillas, sin balancearse ni hundirse en su asiento, sino guardando una postura a la vez c&oacute;moda y decente. Ser&iacute;a familiar y de mal tono desembarazarse del sombrero y bast&oacute;n antes que el due&ntilde;o y, sobre todo, la due&ntilde;a de la casa nos haya invitado a hacerlo y a&uacute;n entonces ser&aacute; bien ofrecer alguna resistencia y no ceder sino a la segunda o tercera insinuaci&oacute;n; debe colocarse sobre alguna consola o velador que se encuentren cercanos; muchas personas de buen tono colocan el sombrero sobre el pavimento, lo cual no debe permitir el due&ntilde;o de la casa. Por otra parte, la invitaci&oacute;n a dejar el sombrero, no se hace sino a personas que se quiere tratar con cierta familiaridad, pues en las visitas de ceremonia, se conserva el sombrero en la mano.</p>

<p>Estos consejos se refieren tambi&eacute;n a las se&ntilde;oras. Est&aacute; admitida entre ellas la costumbre, al hacer algunas visitas, de <strong>dejar el sombrero y el chal</strong>, m&aacute;s esto supone mucha intimidad para que se permitan hacerlo en casa de personas que le son poco conocidas. Si se les invita a ello deben rehusarlo. Los pocos momentos destinados a una visita de ceremonia, la necesidad de consultar un espejo al volver a ponerse el sombrero y de ser ayudada para arreglarse el chal se oponen a que acepten esta invitaci&oacute;n. Si tienen alguna confianza con las personas que visitan y desean desembarazarse de estos objetos deben pedir su permiso. Deben depositarse estos objetos sobre una butaca o mueble apartados y jam&aacute;s se deben colocar sobre las camas, a no ser que lo haga as&iacute; la due&ntilde;a de la casa. Cuando se est&aacute; de visita en una casa adonde se va con mucha frecuencia, se puede hacer esto sin decir una palabra y a&uacute;n tambi&eacute;n arreglarse el cabello delante de un espejo con tal que esta operaci&oacute;n dure pocos momentos.</p>

<div class="fraseDestacada">
<p>Te puede interesar:&nbsp;<a href="/miscelaneo/respuestas/se-puede-llevar-a-los-ninos-cuando-vamos-de-visita.html"><strong>Llevar a los ni&ntilde;os de visita, &iquest;s&iacute; o no?</strong></a></p>
</div>

<p>Si aquel a quien visit&aacute;is, <strong>se prepara para salir o sentarse a la mesa</strong>, aunque os ruegue os deteng&aacute;is deb&eacute;is retiraros lo m&aacute;s pronto posible; por su parte la persona interrumpida no debe dejar entrever un deseo demasiado pronunciado porque la visita se concluya prontamente.</p>

<p>Se debe tener la <strong>mayor amabilidad</strong> siempre al recibir una visita y cuando las circunstancias que acabamos de mencionar concluyan en breve rato, se debe manifestarles sentimiento por disfrutar tan poco tiempo de su amable compa&ntilde;&iacute;a.</p>

<p>Las <strong>visitas de ceremonia</strong> deben ser cortas y si la conversaci&oacute;n se encuentra cortada por las personas a quien vais a visitar, si se levanta bajo un pretexto cualesquiera el uso exige saludar y retirarse.</p>

<p>Si antes de esta invitaci&oacute;n t&aacute;cita para que os retir&eacute;is, <strong>se anuncian otras visitas</strong>, no por eso deb&eacute;is dejar de salir. En el caso en el que el due&ntilde;o de la casa os instase a quedaros por m&aacute;s tiempo ofreci&eacute;ndose a acompa&ntilde;aros, deb&eacute;is responder en pocas palabras que un negocio indispensable os llama y le rogare&iacute;s con instancia no se moleste por vos.</p>

<p>Cuando sobreviene o <strong>se presenta alguno de vuestros amigos</strong> ser&iacute;a impol&iacute;tico separaros de esto modo. En todo caso se debe saludar a los recien llegados y cuando se trata de una se&ntilde;ora todo el mundo se levanta a su entrada. Respecto a los caballeros, solo entre ellos se levantan y las se&ntilde;oras saludan ligeramente con la cabeza devolviendo el saludo.</p>

<p>Si al <strong>entrar en una visita</strong> encontr&aacute;is que personas extra&ntilde;as que tienen entrablada una conversaci&oacute;n, content&aacute;os con las palabras que os dirijan los due&ntilde;os de la casa; no os deteng&aacute;is m&aacute;s que algunos instantes, haced un saludo general y conduc&iacute;os como en el caso anterior.</p>

<p>Si alguna vez acontece que los <strong>reci&eacute;n llegados</strong>, bien porque os conozcan de vista, bien por otra raz&oacute;n se unan con los due&ntilde;os de la casa para insistir que no os vay&aacute;is, respondedles algunas palabras pol&iacute;ticas y a&uacute;n lisonjeras, m&aacute;s no desist&aacute;is por eso de retiraros.</p>

<p><strong>Si estando en visita traen una carta</strong> para la se&ntilde;ora o due&ntilde;o de la casa, est&aacute; en el orden que no la abra, m&aacute;s de vuestra parte est&aacute; el rogarle, lo haga y se entere del contenido, y caso que no acceda, est&aacute;is en el caso de abreviar vuestra visita.</p>

<p>Cuando en una <strong>visita de media etiqueta</strong> insisten vivamente porque os qued&eacute;is, conviene ceder al pronto y luego que pase alg&uacute;n tiempo levantarse; si aun as&iacute; y todo insisten cogi&eacute;ndoos de las manos y oblig&aacute;ndoos casi a sentaros, ser&iacute;a impol&iacute;tico retiraros, pero es preciso que pasado un intervalo que cre&aacute;is suficiente os levant&eacute;is definitivamente.</p>

<p><strong>Al subir una escalera es de uso riguroso ceder el paso a las personas de m&aacute;s respeto</strong> y dejarles el lado de la pared que es el m&aacute;s c&oacute;modo. Esta precauci&oacute;n debe tenerse muy en cuenta cuando se trata de una se&ntilde;ora, a m&aacute;s de ofrecerla el brazo, cuya distinci&oacute;n corresponde a la de m&aacute;s edad cuando se encuentran varias mujeres reunidas.</p>

<p>Ser&iacute;a enojoso y extempor&aacute;neo ocuparse en interminables ceremonias para cuestionar quien debe entrar o ser anunciado primero. <strong>La prioridad en estos asuntos guarda la regla del sexo, despu&eacute;s la edad y en &uacute;ltimo lugar las cualidades personales</strong>.</p>

<p><strong>Cuando muchas se&ntilde;oras de la misma edad</strong>&nbsp;y categor&iacute;a est&aacute;n juntas, no se deben prolongar las etiquetas acerca del orden que han de llevar en la introducci&oacute;n; solamente si hay muchas habitaciones que atravesar, la persona que ha pasado la primera al entrar, debe pasar la &uacute;ltima a la primera puerta que haya que atravesar. En todas ocasiones las se&ntilde;oritas ceden la preferencia a las se&ntilde;oras. Llevar consigo a las visitas ni&ntilde;os, o perros, es una cosa muy provincial, y a&uacute;n en las visitas de poco cumplido o etiqueta, es preciso dejar el perro en la antesala, como tambi&eacute;n la ni&ntilde;era o ama de cr&iacute;a, en su caso.</p>

<p>Se reprende con raz&oacute;n a los provincianos el <strong>prodigar demasiado las reverencias</strong> y f&oacute;rmulas consagradas para saludar a las personas o para despedirse. Esta costumbre, que puede hacer nacer o adquirir el embarazo o una extremada atenci&oacute;n, es en extremo rid&iacute;cula. No es f&aacute;cil conservar la formalidad al ver una de esas buenas gentes, saludar todos los muebles, volverse veinte veces cuando se le despide y hacer a cada estaci&oacute;n una triple salva de saludos y de adi&oacute;s. Nuestros lectores evitar&aacute;n tan singular atenci&oacute;n; saludar&aacute;n una vez en el momento de despedirse y otra en el instante en que la persona que los acompa&ntilde;a se retira de la puerta.</p>

<p>Hemos dicho anteriormente que <strong>cuando no se encuentra en casa a una persona</strong>, o se teme molestarla, se le deja una tarjeta; pero estas no son las visitas especiales que se denominan &quot;por tarjetas&quot;. En estas &uacute;ltimas no se tiene el objeto de ver a las personas, sino que se limita a dar una tarjeta al portero o criado sin enterarse si quiera de si est&aacute; o no en casa el due&ntilde;o.</p>

<p>Este uso, que ha sido introducido por la necesidad entre las personas de muchos quehaceres y relaciones, no es rid&iacute;culo, m&aacute;s puede serlo con exceso por la extensi&oacute;n que se le ha dado. Esta extensi&oacute;n consiste en hacer las visitas sin salir de casa, enviando solamente una tarjeta por medio de un criado. Este <strong>sistema de visitas por tarjetas</strong> se presenta a las gentes de buena sociedad como la cosa m&aacute;s impertinente y m&aacute;s trivial que se pueda imaginar. No deb&eacute;is permit&iacute;roslo, sino para pagar visitas hechas de este modo.</p>

<p>En las obras consagradas a la <strong>ense&ntilde;anza de la buena educaci&oacute;n</strong>, no se tiene presente sino las personas distinguidas, olvid&aacute;ndose totalmente de las gentes de condici&oacute;n m&aacute;s modesta, y cuando se est&aacute; en contacto con ellas se lamenta su incivilidad. Esto es a la vez una injusticia y falta de c&aacute;lculo; injusticia porque la verdadera urbanidad se dirige o se hace relaci&oacute;n menos a la clase que a la rectitud de esp&iacute;ritu y bondad del coraz&oacute;n; mal c&aacute;lculo, pues rehusar el iniciar a las personas en lo que hace f&aacute;ciles y agradables las relaciones sociales, es procurar extra&ntilde;ezas y enojos; es, en una palabra, retardar en cuanto es posible la pr&aacute;ctica de las buenas formas de la civilizaci&oacute;n.</p>

<p>Esta digresi&oacute;n nos conduce naturalmente a la segunda parte de nuestro prop&oacute;sito, relativamente a las visitas, concerniente a los <strong>deberes que impone la urbanidad para recibirlas</strong>, pues no es menos importante acoger bien a las personas que presentarse bien ante ellas.</p>

<p>Antes de pasar a esta relevante materia parecer&iacute;a del caso que concluyamos lo relativo a las visitas haciendo algunas indicaciones acerca de las de audiencia, felicitaci&oacute;n, p&eacute;sames, invitaciones, etc., m&aacute;s fuera de las primeras a las que consagraremos algunos renglones.</p>

<p><strong>No se debe presentar en casa o despacho</strong> de un ministro o jefe de administraci&oacute;n p&uacute;blica sin antes haber solicitado audiencia por escrito, indicando al propio tiempo el objeto que en ella se propone; debe concurrirse a la hora se&ntilde;alada, y no detenerse a informarse del estado de salud, limit&aacute;ndose &uacute;nicamente a los estrictos cumplidos oficiales. Estas visitas que son el apogeo de la etiqueta deben ser muy cortas.</p>

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					<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 17:11:41 GMT</pubDate>
					
				<author>consultas@protocolo.org (protocolo.org)</author></item>
		
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					<title>Las visitas</title>
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								 <div>
								 	Al entrar en las casas ajenas, ¿qué deberemos observar? Devolver una visita es una práctica social que se pierde con el tiempo
								 	</div>
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							<div class="imgWide">
<p><img alt="Visitas - Ofrecer algo a los invitados " id="gestImagen" src="http://www.protocolo.org/extfiles/i-3924-cG.4894.1.jpg" title="Autor: Pexels - Pixabay" width="600" /></p>
</div>

<h2>&iquest;Qu&eacute; nos prescribe la urbanidad con respecto a las visitas?</h2>

<p>Que <strong>las volvamos a los que nos las hayan hecho</strong>, y que seamos los primeros en hacerlas a las personas superiores, sin dar lugar a que se nos adelanten.</p>

<h3>Al entrar en las casas ajenas, &iquest;qu&eacute; deberemos observar?</h3>

<p>Lo siguiente; <strong>no nos meteremos en los cuartos</strong> interiores sin avisar antes por medio de los criados, si los hubiere, y cuando no sin tocar a la puerta, que se har&aacute; sin estruendo, y sin darse prisa en repetir los golpes, sino han respondido al primero, dejando pasar un intervalo prudente para la repetici&oacute;n.</p>

<h3>Y cuando nos manden entrar y se halle cerrada la puerta, &iquest;qu&eacute; debemos hacer?</h3>

<p>Abrirla, con mucho modo <strong>sin violentarla</strong>, dej&aacute;ndola cerrada en la misma manera que se hall&oacute;, sin omitir jam&aacute;s esta diligencia al entrar ni al salir.</p>

<h3>Al presentarnos a las personas a quienes visitemos, &iquest;qu&eacute; deberemos practicar?</h3>

<p>Comenzaremos por <strong>hacerlas una cortes&iacute;a</strong> m&aacute;s o menos profunda, seg&uacute;n las circunstancias, y expondremos con palabras corteses el motivo de la visita.</p>

<h3>Y s&iacute; hay all&iacute; otras personas, &iquest;deberemos saludar a cada una como corresponde?</h3>

<p>Si se&ntilde;or, ejecut&aacute;ndolo con <strong>una cortes&iacute;a general</strong> a todas, si son muchas o no conocidas, no debi&eacute;ndonos sentar, hasta que nos lo insin&uacute;en, ni aguardar para ello tampoco a que nos lo repitan.</p>

<h3>Y &iquest;en qu&eacute; puesto deberemos sentarnos?</h3>

<p>Siempre <strong>en el inferior</strong>, y no deberemos pasar al mejor hasta que el due&ntilde;o de la casa nos obligue con sus instancias.</p>

<h3>Y una vez sentados, &iquest;deberemos estar con la correspondiente decencia y respeto?</h3>

<p>Si por cierto, y siendo con persona superior, despu&eacute;s de haber manifestado el motivo de nuestra visita, no <strong>nos adelantaremos a introducir asunto de conversaci&oacute;n</strong>, sino aguardar a que ella lo proponga; pero si la tal visita es para tratar de alg&uacute;n negocio, deberemos decir con la mayor claridad y brevedad lo que nos ocurra esperando la respuesta; y si tuvi&eacute;semos que contradecir, se har&aacute; con la moderaci&oacute;n y respecto debido.</p>

<h3>En las visitas de cumplimiento, &iquest;nos podremos detener demasiado sin faltar a la urbanidad?</h3>

<p>Es necesario <strong>tener mucha discrecci&oacute;n</strong>, en este caso, para no molestar, principalmente cuando se trata con personas muy ocupadas, en cuyo caso al instante que se llegue a notar que desean quedar solas, es menester despedirse, pero cuando sean personas de un car&aacute;cter muy elevado respecto de nosotros, no deberemos despedirnos hasta que nos lo insten.</p>

<h3>Y al despedirnos. &iquest;deberemos repetir nuestros cumplimientos y cortes&iacute;as a proporci&oacute;n de las circunstancias de la persona?</h3>

<p>Si se&ntilde;or, y si la tal persona se moviese para acompa&ntilde;arnos, se la suplicar&aacute; <strong>no se tome tal incomodidad</strong>, repitiendo esto mismo en cada una de las puertas si se empe&ntilde;ase en seguirnos.</p>

<h3>Y durante la visita, &iquest;podremos observar o poner los ojos en papel escrito, o libros que hubiere en la habitaci&oacute;n?</h3>

<p><strong>De ninguna manera</strong>, ni menos tocarlos ni mirar a otra cosa alguna, a no ser que nos lo permita una gran familiaridad con el sujeto.</p>

<h3>Y cuando recibamos la visita de alguno, &iquest;c&oacute;mo nos conduciremos para cumplir con la urbanidad que corresponde?</h3>

<p>De este modo, <strong>no deberemos hacerle esperar</strong>, sino introducirle prontamente, a no ser que estuvi&eacute;semos desnudos o con vestido no decente para el respeto que se mereciese, o con alguna ocupaci&oacute;n indispensable, en cuyos casos deberemos suplicarle por medio de alg&uacute;n criado, que perdone le hagamos esperar un corto rato.</p>

<h3>Y cuando la persona que venga a visitarnos sea de mucha autoridad, &iquest;deberemos salir a recibirla?</h3>

<p>Si se&ntilde;or, y se verificar&aacute; a la antesala, a la escalera o a la puerta de la calle, seg&uacute;n su grado; pero si el sujeto fuese igual o poco superior a nosotros, bastar&aacute; que <strong>nos levantemos cuando entre</strong>, y salgamos a recibirle a la puerta de la sala.</p>

<h3>Recibida con la debida cortes&iacute;a la persona que nos visite, &iquest;la debemos instar para que se siente?</h3>

<p><strong>Si se&ntilde;or</strong>, y despu&eacute;s de se&ntilde;alarla el asiento superior, nos sentaremos cerca de ella.</p>

<h3>Por &uacute;ltimo, durante la visita, al despedirnos de ella, &iquest;qu&eacute; deberemos practicar?</h3>

<p>Despu&eacute;s de <strong>dar las debidas gracias</strong>, le acompa&ntilde;aremos abriendo las puertas, sigui&eacute;ndole hasta la antesala o escalera, y si fuese de mucha autoridad, hasta la puerta de la calle, esperando a que se haya perdido de vista para retirarnos.</p>

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					<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 17:10:53 GMT</pubDate>
					
				<author>consultas@protocolo.org (protocolo.org)</author></item>
		
				<item>
					<title>Las visitas que se reciben y modo de comportarse en ellas. Ser un buen anfitrión</title>
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								 <div>
								 	Es preciso dejarlo todo para recibir a la persona que nos visita para que reciba toda nuestra atención
								 	</div>
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							<div class="imgBorder">
<p><img alt="" id="gestImagen" src="http://www.protocolo.org/extfiles/i-1058-cG.31714.1.jpg" style="height: auto; width: 286px" /></p>
</div>

<h2>Reglas de cortes&iacute;a para atender a la visitas</h2>

<h3>C&oacute;mo atender correctamente a una visita</h3>

<h3>Aquella urbanidad</h3>

<p><strong>Nunca se debe hacer esperar a una persona que viene a visitarnos</strong>, a menos que se est&eacute; ocupado con personas de m&aacute;s categor&iacute;a que aqu&eacute;lla, o en asuntos p&uacute;blicos; y es totalmente descort&eacute;s dejar que le esperen a la puerta, en el patio, en una cocina o en una galer&iacute;a; y si se est&aacute; obligado a hacer esperar alg&uacute;n tiempo, debe ser en un lugar limpio en el que la persona pueda sentarse, si lo desea; y es muy fino enviarle, si la cosa es posible, una persona educada para entretenerle durante el tiempo de la espera.</p>

<p><strong>Es preciso dejarlo todo para recibir a la persona que nos visita</strong>; si se trata de una persona de rango superior, o con la cual no se tenga familiaridad alguna, debe uno quitarse la blusa, el gorro de dormir y dejar la comida, ce&ntilde;irse la espada, en caso de que se use, y llevar el manto sobre los hombros.</p>

<p>En cuanto se recibe aviso de la visita de alguna persona a la que se debe mucho respeto, es preciso acudir a la puerta o, si ya ha entrado, <strong>ir lo m&aacute;s lejos posible para recibirla</strong>; se le debe el m&aacute;ximo honor posible, introducirla y hacerla sentar en la mejor habitaci&oacute;n, concederle preferencia en todas partes y ofrecerle el lugar m&aacute;s honroso; &eacute;ste es el honor que se debe tributar en casa propia, no s&oacute;lo a las personas de calidad, sino tambi&eacute;n a toda persona que no sea un criado o inferior.</p>

<p>Sin embargo, <strong>cuando se recibe a una persona de gran calidad</strong>, o que es muy superior, si ella manifiesta desear que se supriman parte de las consideraciones que se tienen con ella, no hay que obstinarse en continuarlas: la cortes&iacute;a pide que se manifieste entonces, por una sumisi&oacute;n total a esta persona, que ella tiene todo poder en nuestra casa.</p>

<div class="PunteadoRIGHT">
<p>Te puede interesar: <a href="/social/urbanidad/"><strong>Aquella urbanidad. Art&iacute;culos hist&oacute;ricos sobre la urbanidad</strong></a></p>
</div>

<p><strong>Si la persona que visita nos sorprende en el cuarto</strong>, hay que levantarse si se est&aacute; sentado, dejarlo todo para honrarla y abstenerse de toda actividad, hasta que haya salido; pero si uno est&aacute; en la cama, debe permanecer en ella.</p>

<h3>Detalles de buena educaci&oacute;n para tener con los invitados</h3>

<p><strong>En casa propia d&eacute;bese ceder el lugar m&aacute;s honroso</strong>, incluso a los iguales: no hay que forzar a un inferior a tomar un lugar que no puede aceptar sin faltar a su deber.</p>

<p><strong>Es descort&eacute;s dejar de pie a personas que nos visitan</strong>; se les debe ofrecer los asientos m&aacute;s dignos y m&aacute;s c&oacute;modos; y si los hay de mayor y de menos honor y comodidad, los mejores deben ser ofrecidos a las personas m&aacute;s calificadas de la compa&ntilde;&iacute;a; se les debe asimismo tributar m&aacute;s honor que a los dem&aacute;s; no debe sentarse uno hasta que las personas que le visitan est&eacute;n sentadas, y hay que ponerse en un asiento inferior al de ellas.</p>

<h3>La mesa y la conversaci&oacute;n con las visitas</h3>

<p><strong>Cuando llega alguien durante la comida</strong> y entra en la habitaci&oacute;n, es cort&eacute;s invitarle a comer; pero tambi&eacute;n es cort&eacute;s en el que hace la visita, si la persona visitada est&aacute; en la mesa, el agradecerlo muy decorosamente; y deben contentarse uno y otro con esto, y, as&iacute; como el uno no debe insistir, tampoco el otro debe aceptar el ofrecimiento que se le hace.</p>

<p><strong>En las visitas y en la conversaci&oacute;n</strong>, y especialmente en las visitas que se recibe, nunca se debe dar a entender que se aburre uno con la conversaci&oacute;n, preguntando, por ejemplo, la hora que es; si, con todo, se tiene algo urgente que hacer, se podr&iacute;a dejarlo caer con habilidad en la conversaci&oacute;n.</p>

<p>La educaci&oacute;n quiere que se adelante uno a las personas con las que se est&aacute;, particularmente con las que nos visitan, en <strong>las cosas en las que se las pueda servir</strong>: se debe, por ejemplo, abrirles la puerta al salir, apartar lo que podr&iacute;a dificultar el paso, levantar un tapiz, tocar la campanilla, llamar a la puerta, recoger algo que haya ca&iacute;do, llevar la luz; y si se trata de una persona que anda con dificultad, es cort&eacute;s darle la mano para ayudarle. Todo el mundo debe esforzarse en ayudar a los dem&aacute;s en esta clase de cosas y en otras semejantes: pero la persona que se visita tiene obligaci&oacute;n particular de hacerlo respecto a la persona que le visita; ser&iacute;a considerada como muy descort&eacute;s si no cumpliese con esta obligaci&oacute;n.</p>

<div class="fraseDestacada">
<p><strong>Cuando llega una visita&nbsp;durante la comida es cort&eacute;s invitarla a comer</strong></p>
</div>

<p>Cuando las personas que vinieron de visita salen de la casa, <strong>se las debe acompa&ntilde;ar hasta m&aacute;s all&aacute; de la puerta</strong> de la vivienda. Si la persona que se acompa&ntilde;a debe subir a una carroza, no hay que dejarla hasta que haya subido, y si se trata de una mujer hay que ayudarla a subir.</p>

<p>Con todo, <strong>si se es persona p&uacute;blica</strong>, como hombre de estado, magistrado, abogado o procurador, que est&eacute; talmente ocupado, puede uno dispensarse de acompa&ntilde;ar a los que le visitan; incluso por discreci&oacute;n, los visitantes deben rogar al que van a visitar que no salga de su despacho o gabinete.</p>

<p><strong>Si se est&aacute; con varias personas</strong>, de las cuales unas se van y otras quedan, si la persona que se va es de m&aacute;s consideraci&oacute;n que la que se queda, se la debe acompa&ntilde;ar; si se es inferior, se la debe dejar partir y quedarse con las otras, pidi&eacute;ndole, con todo, excusas; si es igual, se puede buenamente examinar cual o cuales, todo considerado, tienen m&aacute;s que los otros, o a qui&eacute;nes debemos m&aacute;s, y acompa&ntilde;ar o quedarse con los que son superiores.</p>

<p>La conveniencia pide tambi&eacute;n que <strong>si alg&uacute;n joven ha quedado en casa</strong>, no se le deje regresar solo a casa, particularmente por la noche y si est&aacute; lejos; antes se le debe acompa&ntilde;ar personalmente, o entregarlo a personas de confianza.</p>

							<div id="Category">
								<h4>Secciones</h4>
								<ul>
									
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			<li title="Social"><a href="https://www.protocolo.org/social/">Social</a></li>
			
								</ul>
							</div>
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					<link>https://www.protocolo.org/social/anfitriones-e-invitados/las-visitas-que-se-reciben-y-modo-de-comportarse-en-ellas-ser-un-buen-anfitrion.html</link>
					
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					<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 17:09:42 GMT</pubDate>
					
				<author>consultas@protocolo.org (protocolo.org)</author></item>
		
				<item>
					<title>Las visitas por sorpresa</title>
					<description>
						<![CDATA[
								 <div>
								 	La visita es una forma de mantener el contacto con amigos y familiares
								 	</div>
							]]>
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							<div class="imgBorder">
<p><img alt="" id="gestImagen" src="http://www.protocolo.org/extfiles/i-10367-cG.22954.1.png.jpg" title="Autor foto: Chaquetadepollo." width="475" /></p>
</div>

<h2>&iquest;Qui&eacute;n ser&aacute;? Una visita inesperada</h2>

<h3>Qu&eacute; hacer con las visitas por sorpresa</h3>

<p><strong>Las visitas durante la semana</strong> a casas de amigos o familiares son poco habituales debido a los cambios sociales habidos con el paso de los a&ntilde;os. La incorporaci&oacute;n de la mujer al trabajo ha hecho que durante el d&iacute;a la casa est&eacute; vac&iacute;a o bien no se encuentren los due&ntilde;os en la casa.</p>

<p>Si, de todas maneras,&nbsp;nos decidimos a hacer una visita, <strong>lo mejor es llamar antes para comunicar nuestras intenciones</strong>; tambi&eacute;n lo podemos hacer por escrito, pero no es frecuente hacerlo por este medio.</p>

<p>Lo que <strong>no se debe hacer es una visita &quot;sorpresa&quot;</strong> sin avisar, porque podemos ser inoportunos por diversos motivos: tienen otra visita, est&aacute;n ocupados, van a salir, etc&eacute;tera.</p>

<p>Si hacemos una visita &quot;sorpresa&quot;, por el motivo que sea, lo primero que debemos hacer es <strong>preguntar si es buen momento</strong>, y estar atentos a su reacci&oacute;n. &iquest;Por qu&eacute;? Porque, si son personas bien educadas, nos dir&aacute;n que no importa aunque la visita no haya sido muy oportuna. Si intuimos o vemos el m&aacute;s leve indicio de molestia es mejor saludar e irse.</p>

<div class="imgBorder">
<p><img alt="" id="gestImagen" src="http://www.protocolo.org/extfiles/i-10367-cG.20587.1.jpg" title="Autor: ptra" width="600" /></p>
</div>

<p>Aunque sea una visita sorpresa, nunca se debe <strong>hacer ni a la hora de almorzar o ni a la de cenar</strong>. Las horas de las comidas no son horas de hacer visitas, ni por sorpresa ni anunciadas.</p>

<div class="fraseDestacada">
<p>Te puede interesar: <a href="/familiar/celebraciones/consejos-para-realizar-una-visita-correcta-horarios-y-comportamiento.html"><strong>Consejos para realizar una visita correcta. Horarios y comportamiento</strong></a></p>
</div>

<p><strong>Las visitas no deben ser prolongadas</strong>; las visitas sorpresa, deben ser a&uacute;n m&aacute;s breves. Aunque nos inviten a algo, lo mejor es poner una disculpa y no aceptar, porque lo har&aacute;n por cortes&iacute;a. Es mejor dejarlo para una ocasi&oacute;n posterior que ser&aacute; acordada por ambas partes.</p>

<p><strong>Si llega alguna otra visita o reciben una llamada telef&oacute;nica</strong>, lo mejor es despedirse y dejar que atiendan esa llamada o visita. Los due&ntilde;os de la casa tendr&aacute;n m&aacute;s libertad para atender la llamada o a la nueva visita.</p>

<p><strong>No es correcto hacer visitas &quot;sorpresa&quot;</strong> de forma habitual, si no queremos ser conocidos como la persona que tiene el &quot;don de la oportunidad&quot;. Una visita inesperada solo puede ser &quot;justificable&quot; por alg&uacute;n asunto de vital importancia.</p>

							<div id="Category">
								<h4>Secciones</h4>
								<ul>
									
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								</ul>
							</div>
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					<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 17:06:10 GMT</pubDate>
					
				<author>consultas@protocolo.org (protocolo.org)</author></item>
		
				<item>
					<title>Manera de despedirse y de salir en las visitas. Despedidas correctas</title>
					<description>
						<![CDATA[
								 <div>
								 	No se debe salir sin saludar y sin despedirse del grupo. Al salir hay que abrir y cerrar la puerta sin hacer ruido alguno
								 	</div>
							]]>
					</description>
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						<![CDATA[
							<div class="imgBorder">
<p><img alt="" id="gestImagen" src="http://www.protocolo.org/extfiles/i-1057-cG.12330.1.jpg" style="height: auto; width: 286px" /></p>
</div>

<h2>C&oacute;mo hacer una despedida correcta al terminar una visita</h2>

<h3>Aquella urbanidad</h3>

<p><strong>Cuando se visita a alguien de rango superior</strong>, o cuando percibe uno que la persona con quien est&aacute; tiene alg&uacute;n trabajo, no se debe alargar tanto que ella se vea obligada a despedirle: es siempre mejor retirarse uno mismo; y es a prop&oacute;sito tomarse el momento de partir cuando la persona con la que se est&aacute; permanece en silencio, llama a alguien, o da alg&uacute;n que otro indicio de que tiene qu&eacute; hacer en otra parte.</p>

<p><strong>No se debe salir sin saludar y sin despedirse del grupo</strong>; sin embargo, si se est&aacute; en casa de una persona de calidad eminente y otro le habla inmediatamente despu&eacute;s de nosotros, o ella se ocupa de otra cosa inmediatamente despu&eacute;s de habernos hablado, es bueno salir sin decir nada, e incluso sin que se note; y si se sale solo, hay que abrir y cerrar la puerta con cuidado, sin hacer ruido alguno, y no cubrirse hasta haberla cerrado.</p>

<p>Debe procurarse, cuando se sale de la casa de una persona que se ha visitado, <strong>que ella no se tome la molestia de acompa&ntilde;arnos</strong>; no se debe, sin embargo, rehusar este honor con demasiada insistencia, y en caso de que ella quiera hacerlo, d&eacute;bese tener durante este tiempo la cabeza descubierta, y dar luego a esta persona pruebas de agradecimiento, haci&eacute;ndole profundamente la reverencia.</p>

<div class="PunteadoRIGHT">
<p>Te puede interesar: <a href="/social/etiqueta-social/despedirse-a-la-francesa-sin-decir-adios.html"><strong>Despedirse a la francesa. Sin decir adi&oacute;s</strong></a></p>
</div>

<p><strong>Si es una persona de rango muy superior la que hace este honor</strong>, no se le debe impedir, pues parecer&iacute;a que no est&aacute; uno convencido de que ella sepa lo que hace; y pudiera suceder que se defendiera uno inoportunamente de alguna cosa que esta persona no hubiese hecho por nosotros; hay que dejarla venir hasta donde le plazca y, al dejarla, agradecer cort&eacute;smente haci&eacute;ndole una profunda reverencia.</p>

<p>Se puede, con todo, en esta ocasi&oacute;n, mostrar por alg&uacute;n signo que, caso de que sea a nosotros al que se hace este honor, no nos lo atribuimos; y <strong>esto se debe hacer siguiendo el camino, sin mirar atr&aacute;s</strong>, o incluso volvi&eacute;ndose y par&aacute;ndose, como para dejar pasar a la persona que nos acompa&ntilde;a, y mostrar as&iacute; que cree uno que ella tiene alg&uacute;n asunto en otra parte: si se ve claramente que esta persona nos hace a nosotros esta cortes&iacute;a de acompa&ntilde;arnos y dirigirnos, entonces hay que pararse en seco, retirarse al lado y no salir de su sitio hasta que ella haya vuelto a su habitaci&oacute;n.</p>

<p><strong>Cuando la persona que se ha visitado acompa&ntilde;a a alguien hasta la calle</strong>, no se debe montar a caballo ni subir a la carroza en su presencia, sino que antes de montar se le debe pedir que vuelva a su casa; pero si ella quiere permanecer, es preciso partir a pie y dejar que la carroza siga, o llevar el cabello por la brida, si se va a caballo, hasta que esta persona haya entrado, o ya no se la vea.</p>

<p></p>

							<div id="Category">
								<h4>Secciones</h4>
								<ul>
									
			<li title="Anfitriones e invitados"><a href="https://www.protocolo.org/social/anfitriones-e-invitados/">Anfitriones e invitados</a></li>
			
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					<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 17:04:49 GMT</pubDate>
					
				<author>consultas@protocolo.org (protocolo.org)</author></item>
		
				<item>
					<title>Modo de saludar a las personas que se visita. Saludos y presentaciones</title>
					<description>
						<![CDATA[
								 <div>
								 	La primera cosa que se debe hacer al entrar en la habitación de la persona que se visita es saludarla, y hacerle la reverencia
								 	</div>
							]]>
					</description>
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						<![CDATA[
							<div class="imgBorder">
<p><img alt="" id="gestImagen" src="http://www.protocolo.org/extfiles/i-1055-cG.32071.1.jpg" style="height: auto; width: 286px" /></p>
</div>

<h2>Las presentaciones y los saludos a las personas que se visita</h2>

<h3>Aquella urbanidad</h3>

<p><strong>La primera cosa que se debe hacer al entrar en la habitaci&oacute;n</strong> de la persona que se visita es saludarla, y hacerle la reverencia. Fue tambi&eacute;n la primera cosa que seg&uacute;n nos dice el Evangelio, hizo la Virgen Santa, en la visita que hizo a santa Isabel.</p>

<p><strong>Se puede saludar a alguien de&nbsp;tres modos distintos</strong>:</p>

<p>1. Hay una manera que es muy ordinaria, se hace primero <strong>descubri&eacute;ndose con la mano derecha</strong>, llevando el sombrero hasta abajo, extendiendo enteramente el brazo, coloc&aacute;ndolo vuelto hacia el exterior sobre el muslo derecho y dejando libre la mano izquierda. Segundo, <strong>mirando suave y sencillamente</strong> a la persona que se saluda. Tercero, <strong>bajando la vista e inclinando el cuerpo</strong>. Cuarto, <strong>sacando el pie si se quiere avanzar</strong>, poni&eacute;ndolo derecho hacia adelante; si se quiere retroceder, echando el pie izquierdo hacia atr&aacute;s; si se pasa de lado, deslizando el pie hacia adelante, del lado de la persona que se quiere saludar, e inclin&aacute;ndose y saludando unos pasos antes de llegar frente a ella.</p>

<p><strong>Si se saluda a todo un grupo</strong>, hay que adelantar un pie para saludar a la persona principal, y poner el pie izquierdo hacia atr&aacute;s para saludar de un lado y otro a todo el grupo.</p>

<p><strong>No se debe entrar nunca en ning&uacute;n lugar sin saludar</strong> a los que est&aacute;n all&iacute;; y corresponde al que entra saludar el primero a los que est&aacute;n dentro.</p>

<div class="PunteadoRIGHT">
<p>Te puede interesar: <a href="/social/presentar-saludar/el-saludo-como-dar-la-mano-correctamente-el-apreton-de-manos-como-forma-de-saludar.html#"><strong>El saludo. C&oacute;mo dar la mano de forma correcta</strong></a></p>
</div>

<p><strong>Esto mismo debe hacer el que visita</strong>, incluso si la persona visitada le es inferior, que es lo que hizo la <a class="linkExterno" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_(madre_de_Jes%C3%BAs)" target="_blank">Santa Virgen</a> respecto de <a class="linkExterno" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Isabel_(santa)" target="_blank">Santa Isabel</a>. Adem&aacute;s, el que recibe la visita debe procurar prevenir y adelantarse, para saludar el primero; incluso si la persona que hace la visita es importante, o si se le debe mucho respeto, es educado ir a recibirla a la puerta, o incluso m&aacute;s lejos, cuando se ha recibido el anuncio de su visita, para darle mayores muestras de respeto. Esto hicieron las santas Marta y <a class="linkExterno" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Magdalena" target="_blank">Mar&iacute;a Magdalena</a>, seg&uacute;n el relato del <a class="linkExterno" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Evangelio" target="_blank">Evangelio</a>, cuando Jesucristo fue a visitarlas para resucitar a L&aacute;zaro. Es tambi&eacute;n la honra que le tribut&oacute; el Centuri&oacute;n, cuando fue a su casa para curar a su siervo, que estaba enfermo.</p>

<p><strong>El segundo modo de saludar es hacerlo dentro de las conversaciones</strong>, lo que se suele llamar un cumplido, lo cual se hace simplemente descubri&eacute;ndose, inclin&aacute;ndose al menos un poco y deslizando el pie de modo imperceptible, cuando se est&aacute; de pie.</p>

<p><strong>El tercer modo, que es extraordinario</strong>, se hace cuando alguien viene de fuera, o cuando se despide al partir de viaje. Este modo de saludar se hace como el primero, pero hay que quitarse el guante de la mano derecha, inclinarse humildemente y, despu&eacute;s de haber bajado la mano hasta el suelo, llevarla suavemente cerca de la boca, como para besarla; enseguida hay que enderezarse poco a poco, para evitar que la persona que se saluda, inclin&aacute;ndose o queriendo sin duda abrazar por cortes&iacute;a, no reciba un cabezazo.</p>

<p><strong>El que as&iacute; saluda debe inclinarse</strong> tanto m&aacute;s profundamente cuanto la persona a quien saluda sea m&aacute;s importante.</p>

<p><strong>Otro modo extraordinario de saludar es el abrazo </strong>a la persona que se aborda, lo que se hace poniendo la mano derecha encima de la espalda y la izquierda debajo, y present&aacute;ndose uno a otro la mejilla izquierda, sin toc&aacute;rsela ni besarla.</p>

<p><strong>El beso es a&uacute;n otro modo de saludar</strong>, y no se hace ordinariamente m&aacute;s que entre personas que tienen alguna uni&oacute;n o amistad particular. Era muy usado en la primitiva Iglesia, entre los fieles, que lo tomaban como se&ntilde;al sensible de uni&oacute;n muy &iacute;ntima entre ellos, y de caridad perfecta; san Pablo exhorta a saludarse as&iacute; a los Romanos y a todos los dem&aacute;s a quienes escribe.</p>

<div class="fraseDestacada">
<p>Te puede interesar: <a href="/miscelaneo/videos/como-saludar-correctamente.html"><strong>C&oacute;mo saludar correctamente en cada ocasi&oacute;n (con v&iacute;deo)</strong></a></p>
</div>

<p><strong>La reverencia que se hace al saludar no debe ser corta</strong>, sino profunda y grave; debe hacerse asimismo sin afectaci&oacute;n y sin tomar posturas rid&iacute;culas como ser&iacute;a volver la cabeza sin gracia, hacer contorsiones del cuerpo desagradables, abajarse de modo excesivo, o permanecer demasiado erguido. Es descort&eacute;s hacer la reverencia a cada palabra que se dice al hablar.</p>

<p><strong>Es contrario a la urbanidad preguntar a las personas superiores</strong>, e indistintamente a todas las personas cuando se les saluda: &iquest;Qu&eacute; tal se encuentra? Puesto que, a menos que las personas saludadas est&eacute;n enfermas, no est&aacute; permitido preguntar esto m&aacute;s que a los amigos y a personas de la misma condici&oacute;n.</p>

<p>Con todo, <strong>puede hacerlo una persona de calidad superior</strong> respecto a otra de calidad inferior, o que le sea subalterna.</p>

<p><strong>Es muy descort&eacute;s</strong> que las mujeres y muchachas que llevan antifaz saluden a alguien llev&aacute;ndolo sobre el rostro; se debe quitar siempre. Tambi&eacute;n es gran descortes&iacute;a entrar en el cuarto de una persona a la que se debe respeto, con la falda arremangada, el antifaz en el rostro o la toca sobre la cabeza, a menos que sea transparente.</p>

							<div id="Category">
								<h4>Secciones</h4>
								<ul>
									
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								</ul>
							</div>
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					<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 17:03:58 GMT</pubDate>
					
				<author>consultas@protocolo.org (protocolo.org)</author></item>
		
				<item>
					<title>Modo de entrar en la casa de la persona que se visita. Ir de visita. Comportamiento</title>
					<description>
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								 <div>
								 	Cuando se abre la puerta y el que abre pide el nombre, hay que decirlo y no añadir nunca la palabra señor
								 	</div>
							]]>
					</description>
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						<![CDATA[
							<div class="imgBorder">
<p><img alt="" id="gestImagen" src="http://www.protocolo.org/extfiles/i-1053-cG.24677.1.jpg" style="height: auto; width: 269px" /></p>
</div>

<h2>El modo apropiado de ir a hacer una visita</h2>

<h3>Aquella urbanidad</h3>

<p>Cuando se visita a alguien, si la puerta est&aacute; cerrada, es gran descortes&iacute;a pegar fuerte y llamar m&aacute;s de una vez: hay que llamar suavemente y esperar con paciencia a que se abra la puerta.</p>

<p><strong>A la puerta de una habitaci&oacute;n</strong>, no es conocer muy bien a la gente el golpear, <strong>se debe llamar suavemente</strong>; y si la persona no sale, hay que alejarse de la puerta, a fin de no ser sorprendido como si se escuchase o espiase, lo que ser&iacute;a muy chocante y de muy mal efecto.</p>

<p><strong>Cuando se abre la puerta</strong> y el que abre pide el nombre, hay que decirlo y no a&ntilde;adir nunca la palabra se&ntilde;or.</p>

<p><strong>Si la persona que se va a visitar es de condici&oacute;n muy superior </strong>y no est&aacute; en la casa, no est&aacute; bien decir su nombre, sino que se volver&aacute; otra vez.</p>

<div class="PunteadoRIGHT">
<p>Te puede interesar: <a href="/mas/manual-carreno/"><strong>Manual de Urbanidad, completo, de Manual Antonio Carre&ntilde;o</strong></a></p>
</div>

<p><strong>Si uno es completamente desconocido en la casa a la que se va</strong>, es una afrenta entrar por s&iacute; mismo sin ser introducido; se debe esperar a que le digan que entre, aunque la puerta est&eacute; abierta; si no hay nadie para introducir y si razonablemente cree uno tener la libertad de entrar, se debe hacer sin ruido y sin empujar fuertemente la puerta. Debe cuidarse tambi&eacute;n, al abrir y cerrar las puertas y al andar, hacerlo muy suavemente y sin ruido.</p>

<p><strong>Es muy descort&eacute;s</strong> cuando se abre una puerta, dejarla abierta; se debe cuidar de cerrarla, si no hay nadie para hacerlo.</p>

<p><strong>Cuando se espera en una sala o en la antec&aacute;mara</strong>, no est&aacute; bien pasearse, cosa que est&aacute; incluso prohibida en casa de los pr&iacute;ncipes, y es a&uacute;n peor silbar o cantar.</p>

<p><strong>Es conveniente estar descubierto en las salas y antec&aacute;maras</strong>, aunque no haya nadie; y cuando se est&aacute; en casa de una persona de alta alcurnia, se debe tener cuidado de no cubrirse, y de no sentarse de espaldas a su retrato, o al de una persona a la que se debe respeto.</p>

<p><strong>Ser&iacute;a descortes&iacute;a entrar en lugares en los que hay personas meritorias y de consideraci&oacute;n</strong>, con la cabeza cubierta; hay que descubrirse siempre antes de entrar.</p>

<div class="fraseDestacada">
<p>Te puede interesar: <a href="/social/urbanidad/"><strong>Aquella urbanidad. Art&iacute;culos hist&oacute;ricos sobre la urbanidad</strong></a></p>
</div>

<p><strong>Si la persona que se visita est&aacute; escribiendo</strong> o haciendo cualquier otra cosa, no est&aacute; bien distraerla, hay que esperar a que ella misma se vuelva; tampoco est&aacute; bien entrar atrevidamente en un lugar en el que hay varias personas juntas ocupadas, a menos que un asunto importante y urgente obligue a ello, o que se pueda hacer sin ser percibido.</p>

<p><strong>Cuando se entra en la habitaci&oacute;n de una persona estando ella ausente</strong>, no se debe recorrer de un lado al otro, ni inspeccionar lo que hay en ella, antes se debe salir inmediatamente y esperar en la antec&aacute;mara. Si hay papeles, escritos, cartas o cosas parecidas sobre la mesa de la habitaci&oacute;n, es descort&eacute;s mirarlas con curiosidad; se debe, por el contrario, apartar la vista y alejarse de ellas.</p>

							<div id="Category">
								<h4>Secciones</h4>
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			<li title="Social"><a href="https://www.protocolo.org/social/">Social</a></li>
			
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					<link>https://www.protocolo.org/social/anfitriones-e-invitados/modo-de-entrar-en-la-casa-de-la-persona-que-se-visita-ir-de-visita-comportamiento.html</link>
					
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					<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 17:03:02 GMT</pubDate>
					
				<author>consultas@protocolo.org (protocolo.org)</author></item>
		
				<item>
					<title>Las visitas. Visitantes educados. Hacer visitas y recibirlas</title>
					<description>
						<![CDATA[
								 <div>
								 	Viviendo en el mundo no puede uno dispensarse de hacer visitas de vez en cuando, o de recibirlas; es una obligación que la urbanidad impone a todos los seglares
								 	</div>
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							<div class="imgBorder">
<p><img alt="" id="gestImagen" src="http://www.protocolo.org/extfiles/i-1053-cG.24677.1.jpg" style="height: auto; width: 286px" /></p>
</div>

<h2>La forma de hacer las visitas seg&uacute;n las reglas de urbanidad</h2>

<h3>Aquella urbanidad</h3>

<p>La obligaci&oacute;n que <strong>la cortes&iacute;a impone de hacer visitas</strong> y los preparativos necesarios al efecto.</p>

<p>Viviendo en el mundo <strong>no puede uno dispensarse de hacer visitas de vez en cuando</strong>, o de recibirlas; es una obligaci&oacute;n que la urbanidad impone a todos los seglares.</p>

<p>Incluso la <a class="linkExterno" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_(madre_de_Jes%C3%BAs)" target="_blank">Virgen santa</a>, aunque viv&iacute;a retirada, visit&oacute; a su prima santa Isabel, y se dir&iacute;a que el <a class="linkExterno" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Evangelio" target="_blank">Evangelio</a> lo relata con amplitud para que pudiera ser modelo de nuestras visitas. Jesucristo tambi&eacute;n hizo varias visitas impulsado s&oacute;lo por la caridad, al no estar obligado a ellas.</p>

<p><strong>Para saber bien y poder discernir en qu&eacute; ocasiones se debe hacer visitas</strong>, hay que persuadirse de que la cortes&iacute;a cristiana no debe regularse en esto m&aacute;s que seg&uacute;n la justicia y la caridad; y que no puede exigir que se hagan visitas si no es por necesidad, o para dar a alguien muestras de respeto, o para cultivar la uni&oacute;n y la caridad.</p>

<div class="PunteadoRIGHT">
<p>Te puede interesar: <a href="/familiar/visitas/recibir-visitas-atender-a-los-invitados.html"><strong>Recibir visitas y atender a los invitados</strong></a></p>
</div>

<p><strong>Las ocasiones en las cuales la cortes&iacute;a, fundada en la justicia, pide que se hagan visitas,</strong> son cuando el padre, por ejemplo, tiene a su hijo, o el hijo tiene a su padre enfermo, para cumplir los deberes que la piedad y la justicia cristianas, lo mismo que la cortes&iacute;a, exigen de ellos.</p>

<p><strong>Cuando alguien tiene odio o aversi&oacute;n hacia otra persona</strong>, una y otra est&aacute;n obligadas, seg&uacute;n las reglas del Evangelio, a visitarse para reconciliarse mutuamente, y vivir perfectamente en paz.</p>

<p><strong>La cortes&iacute;a cristiana se regula seg&uacute;n la caridad en las visitas</strong>, cuando se hacen para contribuir a la salvaci&oacute;n del pr&oacute;jimo, del modo que sea, o para rendirle un servicio temporal, o tributarle respeto cuando se es inferior al mismo, o para mantener con &eacute;l una uni&oacute;n perfectamente cristiana. Fue siempre seg&uacute;n alguno de estos puntos de vista y por alguno de estos motivos como Jesucristo.</p>

<p><a class="linkExterno" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Cristo" target="_blank">Nuestro Se&ntilde;or</a> se condujo en todas las visitas que hizo; pues era para <strong>convertir las almas a Dios</strong>, como en la visita a <a class="linkExterno" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Zaqueo" target="_blank">Zaqueo</a>, o para resucitar muertos, como cuando fue a casa de Marta, despu&eacute;s de la muerte de <a class="linkExterno" href="https://es.wikipedia.org/wiki/L%C3%A1zaro_de_Betania" target="_blank">L&aacute;zaro</a>, o a casa del jefe de la sinagoga; o para curar enfermos, como cuando fue a casa de san Pedro, o del Centuri&oacute;n, si bien no hizo estos milagros sino con el fin de ganar los corazones para Dios; o por amistad y benevolencia, como en la &uacute;ltima visita que hizo a las santas Marta y <a class="linkExterno" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Magdalena" target="_blank">Mar&iacute;a Magdalena</a>.</p>

<p><strong>No est&aacute;, pues, permitido a un hombre de conducta sensata y ordenada</strong>, hacer continuamente visitas a unos y a otros; pues es una vida desdichada, dice el Sabio, ir de casa en casa y hacer muchas visitas in&uacute;tiles, como hacen algunos; se pierde as&iacute; un tiempo precios&iacute;simo que Dios nos da para ganar con &eacute;l el cielo.</p>

<p>D&eacute;bese procurar en las visitas que se hacen <strong>que no sean demasiado largas</strong>; ordinariamente esto es fastidioso y molesto a los dem&aacute;s.</p>

<div class="fraseDestacada">
<p>Te puede interesar:&nbsp;<a href="/social/anfitriones-e-invitados/ensenar-la-casa-a-las-visitas-que-habitaciones-podemos-ensenar.html"><strong>Ense&ntilde;ar la casa a las visitas &iquest;Qu&eacute; habitaciones podemos ense&ntilde;ar?</strong></a></p>
</div>

<p><strong>Respecto a las personas visitadas</strong>, se debe mirar que no vivan en el desenfreno y en el libertinaje, y que en sus discursos no muestren nada que indique impiedad o falta de religi&oacute;n; la cortes&iacute;a no puede sufrir que se tenga trato con esta clase de personas.</p>

<p><strong>Cuando se quiere visitar a una persona a la que se debe consideraci&oacute;n y respeto</strong>, hay que ponerse ropa interior y vestidos limpios, pues es se&ntilde;al de respeto. Es preciso adem&aacute;s, prever lo que se tendr&aacute; que decirle.</p>

<p><strong>Si alguno tiene un encargo para la persona que se va a ver</strong>, se debe prestar particular atenci&oacute;n a lo que dice; y si no se le oye bien o no se le entiende, hay que darlo a conocer con modestia y pidiendo excusa, para que lo repita o lo explique mejor; es conveniente, sin embargo, hacer de modo que no se obligue nunca a nadie a repetir lo que nos ha dicho.</p>

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								</ul>
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					<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 17:02:01 GMT</pubDate>
					
				<author>consultas@protocolo.org (protocolo.org)</author></item>
		
				<item>
					<title>Recibir visitas. Cómo atender de forma correcta a los invitados</title>
					<description>
						<![CDATA[
								 <div>
								 	La visitas han pasado de ser una costumbre, principalmente dominical, a un comportamiento más esporádico
								 	</div>
							]]>
					</description>
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<p><img alt="" id="gestImagen" src="http://www.protocolo.org/extfiles/i-144-cG.16106.1.jpg" style="height: auto; width: 286px" /></p>
</div>

<h2>Reglas de etiqueta para&nbsp;recibir&nbsp;y atender a las&nbsp;visitas en casa</h2>

<h3>La costumbre de hacer y recibir&nbsp;visitas</h3>

<p>Las visitas son una forma de <strong>&#39;mantener el contacto&#39;</strong> de forma presencial con personas cercanas a nosotros -amigos, familiares, compa&ntilde;eros, vecinos, etc&eacute;tera-. Es una actividad social que no guarda los usos y costumbres que se ten&iacute;an anta&ntilde;o cuando se hac&iacute;an pr&aacute;cticamente como una obligaci&oacute;n. Qui&eacute;n no recuerda ese domingo o d&iacute;a de fiesta, cuando nos vest&iacute;an nuestros padres <a href="/social/vestuario/vestir-bien-ir-de-punta-en-blanco.html"><strong>de punta en blanco</strong></a>, para ir a visitar a la familia. Era la visita &#39;obligada&#39; de todos los domingos. O bien, les tocaba recibir a nuestros padres la consabida visita dominical. <strong>La visita era una costumbre totalmente instaurada en nuestra sociedad.</strong></p>

<p>Las visitas, actualmente,&nbsp;ya <strong>no son lo que eran anta&ntilde;o</strong>. Actualmente, aunque se siguen haciendo -no con la asiduidad que se hac&iacute;an antes- carecen de cualquier tipo de formalidad, en la mayor&iacute;a de los casos. Al decir carentes de formalidad, nos referimos en cuanto a los t&eacute;rminos generales, es decir, <strong>sin tanta ceremonia</strong> y sin tener que ir de etiqueta como si fu&eacute;semos a una cena de gala. Sencillos y cercanos, pero&nbsp;respetando las reglas de cortes&iacute;a y mostrando nuestra buena educaci&oacute;n.</p>

<h3>La evoluci&oacute;n de las visitas</h3>

<p>Las <strong>nuevas costumbres de las familias</strong> y, seguramente, la gran oferta de ocio que existe en la actualidad han dado al traste, en gran medida,&nbsp;con este tipo de &quot;entretenimiento social&quot; que supon&iacute;a <strong>el hecho de realizar o recibir visitas</strong>. Con todo lo que hemos comentado&nbsp;sobre la menor formalidad de las visitas, no queremos dar a entender que cuando recibamos una visita la podamos recibir en bata o en pijama. Hay cuidar unos m&iacute;nimos detalles de <a href="/social/etiqueta-social/juzgar-por-las-apariencias.html"><strong>apariencia</strong></a>, higiene y aspecto personal. No que hay que <a href="/social/vestuario/vestir-de-forma-correcta-en-cualquier-ocasion-tipos-de-vestuario.html"><strong>vestir de gala</strong></a>, pero si de una forma adecuada.</p>

<p>Actualmente, solo se suelen hacer las visitas <strong>cuando hay un motivo</strong>. Por ejemplo, por una enfermedad, por la llegada de un nuevo miembro a la familia, para ver una reforma hecha en la casa, porque tienen como invitados a unos parientes o amigos de fuera, etc&eacute;tera. Pero ya no se suelen hacer esas visitas &#39;obligadas&#39; sin motivo alguno, que&nbsp;&uacute;nicamente&nbsp;eran una manera de cumplir con un &#39;deber social&#39;, con un compromiso t&aacute;citamente adquirido.</p>

<div class="PunteadoRIGHT">
<p>Te puede interesar:&nbsp;<a href="/social/anfitriones-e-invitados/ensenar-la-casa-a-las-visitas-que-habitaciones-podemos-ensenar.html"><strong>Ense&ntilde;ar la casa a las visitas, &iquest;qu&eacute; habitaciones podemos ense&ntilde;ar?</strong></a></p>
</div>

<h3>Buenos modales para recibir una visita en casa</h3>

<p>Actualmente, <strong>una visita debe ser anunciada previamente</strong>. No es muy correcto ni apropiado hacer o que nos hagan una <a href="/familiar/visitas/las-visitas-por-sorpresa.html"><strong>visita sorpresa</strong></a>. Podemos estar ocupados trabajando, puede que no estemos en casa, podemos estar con otra visita, etc&eacute;tera.</p>

<p>Cuando tenemos <strong>el &#39;aviso&#39; de una visita</strong>, simplemente debemos arreglarnos un poco y ordenar la casa. No hacen falta muchos preparativos. Nada m&aacute;s que o&iacute;r el sonido del timbre empieza nuestra <a href="/social/anfitriones-e-invitados/recibir-en-casa-comportamiento-de-los-anfitriones.html"><strong>labor como anfitriones</strong></a>.&nbsp;A continuaci&oacute;n ofrecemos algunas sugerencias muy b&aacute;sicas.</p>

<p><strong>1. Curiosear por la mirilla</strong>. Cuidado con la mala costumbre de curiosear por la mirilla. La mayor&iacute;a de las veces la otra parte puede ver o intuir que le est&aacute;n observando por la mirilla. Ya veremos como vienen vestidos, si traen algo, etc&eacute;tera, cuando abramos la puerta. Pero no es muy correcto ni educado <a href="/miscelaneo/videos/cotillear-por-que-nos-gusta-cotillear-la-imprudencia-al-hablar.html"><strong>cotillear</strong></a> por la mirilla. Una cosa m&aacute;s, la puerta la debe abrir uno de los adultos de la casa. Nada de dejar que sean los ni&ntilde;os los que vayan a abrir la puerta a los invitados.</p>

<p><strong>2.&nbsp;Saludos y presentaciones</strong>. Al abrir la puerta hacemos los correspondientes saludos. Si hay alg&uacute;n desconocido o nuevo entre ellos, <a href="/social/presentar-saludar/las-presentaciones-como-hacer-las-presentaciones.html"><strong>haremos las presentaciones</strong></a> oportunas. No debemos quedarnos mucho tiempo en la puerta o en el rellano. Debemos hacer pasar a nuestros invitados al interior de la casa lo antes posible.</p>

<p><strong>3. Abrigos y enseres</strong>. Como buenos anfitriones, recogeremos sus prendas y accesorios -paraguas, sombrero, etc&eacute;tera- y los colocaremos en un lugar &#39;seguro&#39;. Si son amigos o familiares de mucha confianza, ellos mismos pueden dejarlos en un perchero de la entrada o en otra habitaci&oacute;n, si es la costumbre que tenemos en casa.</p>

<p><strong>4. Los regalos</strong>. Siempre los <a href="/social/etiqueta-social/como-podemos-ser-agradecidos-por-que-ser-agradecidos-nos-hace-mas-felices.html"><strong>debemos agradecer</strong></a> -aunque algunos no nos gusten demasiado-. Da lo mismo que sean unas pastas que un detalle para la casa. Siempre los debemos recibir con una buena sonrisa y unas palabras de agradecimiento.</p>

<p><strong>5. Ofrecer algo para tomar</strong>. Una de las reglas de oro de un <a href="/miscelaneo/videos/como-ser-unos-buenos-anfitriones.html" title="Cómo ser unos buenos anfitriones (con vídeo)"><strong>buen anfitri&oacute;n</strong></a> es <strong>atender a sus invitados</strong>. Debemos ofrecer si quieren tomar algo de beber y algo de comer -de picar-. Tenemos que ser previsores y tener todo preparado en la cocina. Si nos han avisado con tiempo, habr&aacute; un buen surtido de bebidas y de cosas para picar.</p>

<p><strong>6. La conversaci&oacute;n</strong>. Este es un tema recurrente en cualquier tipo de reuni&oacute;n o encuentro. <a href="/social/conversar-hablar/temas-de-conversacion-de-que-hablamos.html"><strong>&iquest;De qu&eacute; hablamos?</strong></a> Temas sencillo, por no decir banales, que no lleven a discusiones, enfados o disputas. Cuando hay mucha confianza se puede ser algo m&aacute;s atrevido, e incluso algo m&aacute;s provocador.</p>

<p><strong>7. La despedida</strong>. Las visitas no deben alargarse demasiado, salvo que estemos muy a gusto y queramos prolongarla un poco m&aacute;s. En el <a href="/miscelaneo/videos/como-despedirse-de-forma-correcta.html"><strong>momento de la despedida</strong></a> agradeceremos la compa&ntilde;&iacute;a, la visita y reiteramos el agradecimiento por el obsequio -si lo hubo-.</p>

<div class="fraseDestacada">
<p><strong>La visita era una costumbre totalmente instaurada en nuestra sociedad</strong></p>
</div>

<p>Si es la primera visita que hacen a nuestra casa podemos <a href="/social/anfitriones-e-invitados/ensenar-la-casa-a-las-visitas-que-habitaciones-podemos-ensenar.html"><strong>ofrecernos a ense&ntilde;arles la casa</strong></a>, aunque por regla general nunca se ense&ntilde;an ni la cocina, ni los ba&ntilde;os.</p>

<p>Si tenemos personal de servicio, este ser&aacute; el encargado de servir, pero no de preguntar. Preguntan los anfitriones de la casa si desean tomar algo. <strong>Tampoco se debe abandonar la visita y dejarles solos durante un espacio de tiempo</strong> (por corto que sea).</p>

<p>En definitiva, hay que <strong>hacerles sentir como si estuviesen en su casa</strong>. Y para quedar como un buen anfitri&oacute;n podemos ampliar la informaci&oacute;n en el cap&iacute;tulo &quot;<a href="http://www.protocolo.org/social/anfitriones_e_invitados/">Ser un perfecto anfitri&oacute;n</a>&quot;.</p>

							<div id="Category">
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								</ul>
							</div>
						]]>
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					<link>https://www.protocolo.org/social/anfitriones-e-invitados/recibir-visitas-como-atender-de-forma-correcta-a-los-invitados.html</link>
					
			<category domain="https://www.protocolo.org/social/anfitriones-e-invitados/">Anfitriones e invitados</category>
			
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					<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 17:00:41 GMT</pubDate>
					
				<author>consultas@protocolo.org (protocolo.org)</author></item>
		
				<item>
					<title>Australia: Breve guía de etiqueta social para viajeros y hombres de negocios (con podcast)</title>
					<description>
						<![CDATA[
								 <div>
								 	Australia es un país anglosajón pero muy diferente a Estados Unidos o Inglaterra
								 	</div>
							]]>
					</description>
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						<![CDATA[
							<div class="imgBorder">
<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-12456-cG.2262730.1.jpg" /></p>
</div>

<h2>Cultura australiana: Los t&iacute;tulos son menos importas que tener una buena actitud y un comportamiento amable</h2>

<p><strong><a href="https://www.protocolo.org/social/etiqueta-social/guia-visual-de-etiqueta-y-buenos-modales-en-australia-relaciones-sociales-y-profesionales-en-australia.html?NEWP#p-quiz-emb">Test:&nbsp;Comprueba tus conocimientos sobre la etiqueta social en Australia.</a></strong></p>

<p>Aunque la imagen global de los australianos es de una gran relajaci&oacute;n , existen normas no escritas fundamentales para tener una comunicaci&oacute;n fluida. <strong>La clave reside en entender que su supuesta informalidad no es falta de reglas de etiqueta</strong>, sino de una valoraci&oacute;n de la autenticidad y la gran importancia que dan a la igualdad.</p>

<h3>Cuando tenemos el primer contacto</h3>

<p>Los saludos suelen ser sencillos y amables. Aunque <strong>el &quot;<em>G&#39;day, mate</em>&quot; es ic&oacute;nico, puede sonar un poco forzado cuando lo dicen los extranjeros</strong>; un simple &quot;hola&quot; es la mejor opci&oacute;n. En contextos profesionales, el apret&oacute;n de manos es la forma de saludo m&aacute;s utilizada. Debe ser firme al inicio y al final. Un aspecto importante es el contacto visual, interpretado como una se&ntilde;al de honestidad y franqueza. Adem&aacute;s, es importante respetar el espacio personal, manteniendo aproximadamente medio metro de distancia.</p>

<div class="PunteadoRIGHT">
<p>Te puede interesar:&nbsp;<strong><a href="/internacional/resto-del-mundo/el-protocolo-de-los-negocios-en-australia-cortesia-empresarial-etiqueta-y-negocios-consejos-tips.html" title="El protocolo de los negocios en Australia. Cortesía empresarial. Etiqueta y negocios. Consejos (tips)">El protocolo de los negocios en Australia. Cortes&iacute;a empresarial. Etiqueta y negocios. Consejos (tips)</a></strong></p>
</div>

<p>Respecto al uso de los nombres, <strong>se recomienda empezar con el nombre completo</strong> y esperar a que la otra persona sugiera el uso del nombre de pila. El t&eacute;rmino &quot;mate&quot; es un comod&iacute;n amistoso muy com&uacute;n, especialmente entre hombres.</p>

<h3>Su cultura de la igualdad, la modestia y la prudencia</h3>

<p>Una de las caracter&iacute;sticas m&aacute;s destacadas de los australianos es la <strong>aversi&oacute;n a presumir de t&iacute;tulos acad&eacute;micos o cargos directivos</strong>. El respeto en Australia no se otorga por un curr&iacute;culum, sino que se gana mediante el trato personal y la modestia. Esto refleja un ideal muy profundo por la igualdad social.</p>

<h3>Gestos y conversaciones</h3>

<p>Existen gestos que deben evitarse, como<strong> hacer el famoso signo de la &quot;V&quot;</strong> con la palma hacia adentro, lo cual es un insulto grave, aunque en muchos otros pa&iacute;ses sea una forma de indicar victoria. Asimismo, los hombres deben evitar gui&ntilde;ar el ojo a las mujeres para no causar cierta incomodidad.</p>

<p><strong>En cuanto a los temas de conversaci&oacute;n:</strong></p>

<p><strong>Temas apropiados</strong>: Deportes (cr&iacute;quet, rugby, tenis) donde el &quot;fair play&quot; o juego limpio es sagrado. Tambi&eacute;n hablar sobre la naturaleza y los parques nacionales.</p>

<p><strong>Temas a evitar</strong>: La situaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n aborigen (por su delicadeza) y las comparaciones negativas entre Australia y el Reino Unido o EE. UU., que suelen ser m&aacute;s habituales de lo que creemos. Que hablen ingl&eacute;s no quiere decir que se parezcan.</p>

<h3>Relaciones sociales y el mundo de los negocios</h3>

<p>En los pubs, es tradici&oacute;n el &quot;<em>shouting rounds</em>&quot;, donde cada miembro del grupo paga una ronda de bebidas por turno; no participar est&aacute; mal visto. Eso tambi&eacute;n es tradicional en muchos otros pa&iacute;ses.</p>

<p>En el &aacute;mbito laboral, se respeta estrictamente el tiempo personal y familiar. <strong>La jornada suele terminar a las 17:00 y no se acostumbra trabajar fines de semana</strong>. No obstante, son madrugadores y los desayunos de trabajo a las 8:00 son habituales. Si bien el visitante debe vestir formal, en muchas oficinas locales y en peque&ntilde;os negocios el vestuario es algo m&aacute;s informal debido al clima.</p>

<p>Finalmente, si se es invitado a una casa, <strong>es un buen gesto llevar un detalle como</strong> flores o productos envasados de f&aacute;brica de su pa&iacute;s de origen, respetando las estrictas normas aduaneras.</p>

<h3>El podcast completo con la gu&iacute;a:&nbsp;Etiqueta social y empresarial en Australia. Gu&iacute;a de etiqueta: Saludos, gestos y otras curiosidades sobre la etiqueta social en Australia</h3>

<div class="imgWide">
<p><iframe allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" allowfullscreen="" frameborder="0" height="315" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" src="https://www.youtube.com/embed/AAGhUMgQZTA?si=NIrN4m4_dIwYIAhx" title="YouTube video player" width="560"></iframe></p>
</div>

							<div id="Category">
								<h4>Secciones</h4>
								<ul>
									
			<li title="Internacional"><a href="https://www.protocolo.org/internacional/">Internacional</a></li>
			
								</ul>
							</div>
						]]>
					</content:encoded>
					<link>https://www.protocolo.org/internacional/australia-breve-guia-de-etiqueta-social-para-viajeros-y-hombres-de-negocios.html</link>
					
			<category domain="https://www.protocolo.org/internacional/">Internacional</category>
			
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					<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 12:38:59 GMT</pubDate>
					
				<author>consultas@protocolo.org (protocolo.org)</author></item>
		
				<item>
					<title>Guía visual de etiqueta y buenos modales en Australia. Relaciones sociales y profesionales en Australia</title>
					<description>
						<![CDATA[
								 <div>
								 	Descubre la reglas no escritas de una sociedad que valora la igualdad por encima de todo, además de la franqueza y el compañerismo
								 	</div>
							]]>
					</description>
					<content:encoded>
						<![CDATA[
							<div class="imgBorder">
  <p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-12471-cG.2549991.1.jpg" />
  </p>
</div>
<h3>Gu&iacute;a visual de etiqueta y buenos modales en Australia
</h3>
<p><strong><a href="#p-quiz-emb"> <i class="fa-solid fa-star text-warning"></i>&nbsp; Test. Pon a prueba tus conocimientos sobre la etiqueta social en Australia </a></strong>
</p>
<p>Consejos que pueden servirte como un cuaderno de campo para moverte con seguridad y <strong>mantener buenas relaciones sociales y profesionales en Australia</strong>. Es importante ver como la sociedad australiana <strong>valora profundamente la igualdad</strong>, la franqueza y el compa&ntilde;erismo por encima de todo.
</p>
<h3>La igualdad y el compa&ntilde;erismo como base social
</h3>
<p>La base de las buenas relaciones en Australia se fundamenta en tres pilares muy importantes:
</p>
<ul>
  <li><strong>Igualitarismo absoluto:</strong> Nadie es superior a nadie; el respeto se gana por la actitud y no por el cargo o el dinero.</li>
  <li><strong>Mateship (compa&ntilde;erismo):</strong> Representa lealtad y ayuda mutua incondicional, tratando a todos de forma justa y equitativa.</li>
  <li><strong>Franqueza sin adornos:</strong> Se valora la honestidad directa y se odian las posturas, la falsedad y las actitudes pretenciosas.</li>
</ul>
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  </p>
</div>
<h3>El s&iacute;ndrome de la amapola alta
</h3>
<p>Se refiere a la <strong>tendencia social de criticar a quienes destacan demasiado</strong>, presumen de su &eacute;xito o se creen superiores al resto. Para evitar el rechazo, se recomienda ser modesto, aceptar los cumplidos con sencillez y nunca jactarse de los logros ni del estatus.
</p>
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  </p>
</div>
<h3>El espacio personal y el contacto f&iacute;sico
</h3>
<p>Los australianos <strong>valoran su espacio personal</strong> (mant&eacute;n unos 60 cm de distancia). El contacto visual debe ser directo y firme para demostrar honestidad. El apret&oacute;n de manos debe ser firme pero sin ser demasiado intenso. <strong>Se deben evitar las palmadas en la espalda</strong> o acercarse demasiado (como dar besos) en entornos profesionales o en primeros encuentros.
</p>
<div class="imgBorder">
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  </p>
</div>
<h3>El saludo australiano m&aacute;s formal
</h3>
<p>El saludo debe ser equilibrado. Es preferible mantenerse en una &quot;zona segura&quot; usando &quot;Hello&quot; o &quot;How are you?&quot; acompa&ntilde;ado de <strong><a href="/social/presentar-saludar/el-saludo-como-dar-la-mano-correctamente-el-apreton-de-manos-como-forma-de-saludar.html" title="El saludo. ¿Cómo dar la mano correctamente? El apretón de manos">un buen apret&oacute;n de manos</a></strong>. Hay que evitar saludos demasiado formales (&quot;How do you do?&quot;) y expresiones muy locales (&quot;G&#39;day mate&quot;) que pueden sonar artificiales en boca de un turista. Es de mala educaci&oacute;n ignorar los saludos por la calle.
</p>
<div class="imgBorder">
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  </p>
</div>
<h3>C&oacute;mo manejarse en la conversaci&oacute;n del d&iacute;a a d&iacute;a
</h3>
<p>La comunicaci&oacute;n debe ser directa y sin doble sentido. <strong>Los australianos tienen un sentido del humor muy sarc&aacute;stico</strong>; es importante no tomarse las bromas como algo personal y responder con buen humor, ya que es se&ntilde;al de aceptaci&oacute;n. Se debe mantener la modestia y dejar que el trabajo hable por uno mismo.
</p>
<div class="imgBorder">
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  </p>
</div>
<h3>De qu&eacute; hablar y qu&eacute; asuntos es mejor evitar
</h3>
<p>Existen temas apropiados y temas tab&uacute; en las conversaciones:
</p>
<ul>
  <li><strong>Temas aprobados:</strong> Deportes (f&uacute;tbol australiano, cricket, rugby), el entorno (naturaleza, paisajes, clima) y el tiempo libre (planes para el fin de semana).</li>
  <li><strong>Temas prohibidos:</strong> Cr&iacute;ticas al pa&iacute;s o comparaciones negativas, asuntos sensibles (pol&iacute;tica, religi&oacute;n, poblaci&oacute;n aborigen) y preguntas personales sobre dinero.</li>
</ul>
<div class="imgBorder">
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  </p>
</div>
<h3>El uso de t&iacute;tulos y nombres de pila
</h3>
<p><strong>No se deben usar t&iacute;tulos profesionales o acad&eacute;micos en la conversaci&oacute;n</strong>, ya que alardear de ellos provoca un cierto malestar. Es mejor pasar r&aacute;pido al nombre de pila, esperando a que ellos lo sugieran. La palabra &quot;mate&quot; (compa&ntilde;ero) es muy com&uacute;n, pero como extranjero es mejor esperar a que te llamen as&iacute; antes de usarla.
</p>
<div class="imgBorder">
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  </p>
</div>
<h3>El reloj tiene dos velocidades diferentes
</h3>
<p><strong>La puntualidad var&iacute;a seg&uacute;n el contexto</strong>. En los negocios, se exige ser estricto; llegar a la hora exacta o cinco minutos antes demuestra profesionalidad. Sin embargo, para eventos sociales o fiestas en casas, lo correcto es llegar entre 10 y 20 minutos tarde para no interrumpir a los anfitriones mientras se preparan.
</p>
<div class="imgBorder">
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  </p>
</div>
<h3>Protocolo esencial en los negocios
</h3>
<p>Las reuniones de negocios siguen tres fases clave:
</p>
<ul>
  <li><strong>La charla previa:</strong> Dedicar unos minutos a romper el hielo hablando sobre temas informales para crear confianza.</li>
  <li><strong>Datos reales:</strong> Basar los argumentos en hechos objetivos, evitando exageraciones, ventas agresivas o presiones innecesarias.</li>
  <li><strong>Tiempo libre:</strong> Respetar el horario laboral (que termina a las 17:00) y no interferir en los fines de semana con tareas urgentes.</li>
</ul>
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  </p>
</div>
<h3>Gestos que debes controlar con cuidado
</h3>
<p>Algunos gestos comunes pueden ser malinterpretados:
</p>
<ul>
  <li><strong>Signo de V hacia adentro:</strong> Es un insulto grave en Australia; hazlo siempre con la palma hacia afuera.</li>
  <li><strong>Pulgar hacia arriba:</strong> Aunque significa aprobaci&oacute;n, en algunos contextos tradicionales puede malinterpretarse; &uacute;salo con moderaci&oacute;n.</li>
  <li><strong>Gui&ntilde;ar un ojo:</strong> Se considera inapropiado y fuera de lugar, especialmente de un hombre hacia una mujer.</li>
</ul>
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  </p>
</div>
<h3>El c&oacute;digo de vestimenta en Australia
</h3>
<p>En el &aacute;mbito de negocios u oficina (sobre todo en las grandes ciudades), <strong>se exige ropa formal</strong>, conservadora, bien combinada y cuidada, pero sin ostentaci&oacute;n. En eventos sociales o barbacoas, prima la comodidad absoluta; ir demasiado arreglado para un evento informal te har&aacute; destacar de forma negativa.
</p>
<div class="imgBorder">
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  </p>
</div>
<h3>Las reglas de oro al salir a tomar algo
</h3>
<p><strong>El pub es un lugar para desconectar y crear bueno lazos sociales</strong>, no para hablar de trabajo. Existe un ritual llamado &quot;shouting&quot;, donde cada persona paga una ronda de bebidas para todo el grupo por turno. <strong>Saltarse el turno o intentar invitar a todos para presumir genera desconfianza y rechazo social</strong>.
</p>
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  </p>
</div>
<h3>Pasos para invitar a una ronda en el pub local
</h3>
<p>El ciclo del pub (shouting) sigue un orden estricto: <strong>alguien anuncia que paga la primera ronda</strong>, todos beben a un ritmo similar, la siguiente persona toma el relevo al vaciarse los vasos, y el ciclo no termina hasta que todos han pagado. La regla de oro es nunca saltarse el turno, incluso si pides una bebida sin alcohol.
</p>
<div class="imgBorder">
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  </p>
</div>
<h3>Comidas, cenas y la cultura de la barbacoa
</h3>
<p><strong>En las cenas la puntualidad es estricta</strong>. Si te invitan a una barbacoa, aplica la filosof&iacute;a BYO (&quot;Bring Your Own&quot;): lleva tu propia carne y bebida. Es de buena educaci&oacute;n ofrecer ayuda al anfitri&oacute;n en la cocina o preparando la mesa. En la sobremesa, habla de deportes y evita religi&oacute;n, pol&iacute;tica o temas raciales.
</p>
<div class="imgBorder">
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  </p>
</div>
<h3>El sentido pr&aacute;ctico a la hora de hacer regalos
</h3>
<p><strong>En los negocios no se esperan regalos</strong>; hacerlos pronto puede generar desconfianza. En eventos sociales, si vas a una casa, lleva detalles sencillos (vino, flores, chocolates). Aplica la regla de la sencillez para evitar incomodar al anfitri&oacute;n con regalos caros u ostentosos. Al recibir un regalo, la etiqueta exige abrirlo frente a quien te lo da y agradecerlo con franqueza.
</p>
<div class="imgBorder">
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  </p>
</div>
<h3>Curiosidades del d&iacute;a a d&iacute;a
</h3>
<p>En los taxis, si eres un hombre que viaja solo, <strong>es aconsejable sentarte en el asiento delantero junto al conductor</strong> e iniciar una conversaci&oacute;n amistosa; sentarse atr&aacute;s se considera un poco altivo. En cuanto a las propinas, no son obligatorias debido a los altos salarios m&iacute;nimos, pero se puede dejar un peque&ntilde;o extra si el servicio fue excelente.
</p>
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  </p>
</div>
<h3>Expectativa frente a realidad en el trato social
</h3>
<p>Existen varias diferencias entre lo que un extranjero espera y la realidad australiana:
</p>
<ul>
  <li><strong>Puntualidad:</strong> Se espera que sean relajados, pero la puntualidad es estricta.</li>
  <li><strong>Vestimenta:</strong> Ropa informal no significa ir desali&ntilde;ado; se exige estar limpio y presentable.</li>
  <li><strong>Humor:</strong> Aunque es sarc&aacute;stico, se necesita ganar confianza antes de hacer ciertas bromas por nuestra parte.</li>
  <li><strong>Servicios:</strong> Los camareros te tratan como a un igual; detestan el servilismo y el trato de superioridad.</li>
</ul>
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  </p>
</div>
<h3>Reglas de oro para mantener buenas relaciones
</h3>
<p>Resumen final de comportamiento:
</p>
<ul>
  <li><strong>Qu&eacute; hacer:</strong> Mirar a los ojos, dar la mano con firmeza, aceptar su humor directo, mostrar inter&eacute;s sincero por su naturaleza y deportes, y fomentar la cultura de la autosuficiencia.</li>
  <li><strong>Qu&eacute; evitar:</strong> Presumir de dinero o &eacute;xito, quejarse del clima o comparar negativamente a Australia con tu pa&iacute;s, hablar de negocios en eventos sociales sin que ellos lo inicien, y saltarte tu turno de pagar en el bar.</li>
</ul>
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  </p>
</div>

							<div id="Category">
								<h4>Secciones</h4>
								<ul>
									
			<li title="Etiqueta social"><a href="https://www.protocolo.org/social/etiqueta-social/">Etiqueta social</a></li>
			
			<li title="Social"><a href="https://www.protocolo.org/social/">Social</a></li>
			
								</ul>
							</div>
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					<link>https://www.protocolo.org/social/etiqueta-social/guia-visual-de-etiqueta-y-buenos-modales-en-australia-relaciones-sociales-y-profesionales-en-australia.html</link>
					
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					<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 12:08:53 GMT</pubDate>
					
				<author>consultas@protocolo.org (protocolo.org)</author></item>
		
				<item>
					<title>Guía visual esencial de protocolo y etiqueta en Arabia Saudí. Cómo desenvolver con soltura en este país mulsumán </title>
					<description>
						<![CDATA[
								 <div>
								 	Consejos importantes para desenvolverte con soltura en la sociedad Saudí, tanto en el ámbito social como en el de los negocios. Todo sobre la etiqueta saudí: cultura, normas y protocolo esencial
								 	</div>
							]]>
					</description>
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						<![CDATA[
							<div class="imgBorder">
<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-12470-cG.1601264.1.jpg" /></p>
</div>

<h2>Gu&iacute;a de etiqueta y buenos modales en Arabia Saud&iacute;</h2>

<p><strong><a href="#p-quiz-emb"> <i class="fa-solid fa-star text-warning"></i>&nbsp; Test. Pon a prueba tus conocimientos sobre la etiqueta social en Arabia Saud&iacute; </a></strong></p>

<p>El mundo &aacute;rabe y las naciones de Asia oriental representan, quiz&aacute;s, <strong>el contraste m&aacute;s importante frente a la cultura occidental</strong>; un choque cultural donde las normas y las tradiciones funcionan bajo reglas bastante distintas a las que conocemos. Vamos a mejorar nuestro conocimiento sobre la cultura &aacute;rabe, en este caso en concreto, en Arabia Saud&iacute;.</p>

<h3>Gu&iacute;a de etiqueta y buenos modales en Arabia Saud&iacute;</h3>

<p>Ofrece un acercamiento pr&aacute;ctico y un recorrido visual para <strong>construir un buen entendimiento cultural</strong> y establecer relaciones cordiales y respetuosas en la regi&oacute;n.</p>

<div class="imgBorder">
<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-12470-cG.1601266.1.jpg" /></p>
</div>

<h3>La base de la cultura saud&iacute; y el ritmo de vida</h3>

<ul>
	<li><strong>Las oraciones:</strong> Las cinco oraciones diarias del Islam marcan el ritmo de la vida cotidiana y de los negocios, variando seg&uacute;n la posici&oacute;n del sol.</li>
	<li><strong>La semana laboral:</strong> Va de domingo a jueves. El viernes es el d&iacute;a sagrado de oraci&oacute;n colectiva (Jumu&#39;ah).</li>
	<li><strong>Paciencia:</strong> La puntualidad estricta no es tradicional; es habitual que las reuniones sufran algunos retrasos.</li>
</ul>

<div class="imgBorder">
<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-12470-cG.1601265.1.jpg" /></p>
</div>

<h3>Las reglas de vestimenta para los extranjeros</h3>

<ul>
	<li><strong>Mujeres:</strong> Ropa holgada sin escote (cuello alto), mangas amplias por debajo del codo, y falda muy por debajo de la rodilla o pantal&oacute;n largo. Se recomienda llevar un pa&ntilde;uelo y&nbsp;tenerlo a mano.</li>
	<li><strong>Hombres:</strong> Camisa abotonada hasta el cuello o con un bot&oacute;n desabotonado (como mucho), sin joyas visibles en el cuello y pantalones largos (prohibido el pantal&oacute;n corto en p&uacute;blico).</li>
	<li><strong>Precauci&oacute;n:</strong> Los extranjeros no deben usar ropa tradicional saud&iacute; a menos que se les solicite, ya que puede resultar ofensivo.</li>
</ul>

<div class="imgBorder">
<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-12470-cG.1606327.1.jpg" /></p>
</div>

<h3>Los pasos para un saludo adecuado</h3>

<ul>
	<li><strong>Entre hombres:</strong> El apret&oacute;n de manos es m&aacute;s suave y duradero que en Occidente. Mantenerse muy cerca durante la charla es se&ntilde;al de respeto y amistad.</li>
	<li><strong>Interacci&oacute;n entre g&eacute;neros opuestos:</strong> Se proh&iacute;be el contacto f&iacute;sico en p&uacute;blico. Los visitantes nunca deben iniciar un saludo f&iacute;sico con una mujer saud&iacute; salvo que ella extienda la mano primero.</li>
</ul>

<div class="imgBorder">
<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-12470-cG.1601268.1.jpg" /></p>
</div>

<h3>Comprendiendo las distancias f&iacute;sicas entre personas</h3>

<ul>
	<li><strong>La proximidad:</strong> La &quot;burbuja&quot; personal saud&iacute; (0,5 m) es mucho menor que la occidental (1,5 m). Alejarse instintivamente se interpreta como rechazo o desconfianza.</li>
	<li><strong>Contacto visual:</strong> Directo entre personas del mismo g&eacute;nero para mostrar sinceridad; indirecto entre g&eacute;neros opuestos por respeto.</li>
	<li><strong>Muestras de afecto:</strong> Es com&uacute;n que los hombres caminen agarrados de la mano como s&iacute;mbolo de amistad.</li>
</ul>

<div class="imgBorder">
<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-12470-cG.1601269.1.jpg" /></p>
</div>

<h3>Consejos para hacer un saludo correcto</h3>

<ul>
	<li><strong>Entre hombres:</strong> Esperar a que el anfitri&oacute;n lo inicie, dar un apret&oacute;n suave y prolongado. Si hay confianza, se pone la mano izquierda en el hombro derecho del otro y se dan besos en las mejillas.</li>
	<li><strong>Hacia mujeres:</strong> Cero contacto f&iacute;sico por defecto. Realizar una suave inclinaci&oacute;n de cabeza. Solo se da la mano si ella toma la iniciativa.</li>
</ul>

<div class="imgBorder">
<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-12470-cG.1603267.1.jpg" /></p>
</div>

<h3>Saludos cuando media mucha confianza</h3>

<p>El saludo m&aacute;s com&uacute;n <strong>entre amigos cercanos o familiares del mismo sexo</strong> consiste en un apret&oacute;n de manos acompa&ntilde;ado de besos en las mejillas (un beso en la derecha y luego dos o m&aacute;s en la izquierda).</p>

<div class="imgBorder">
<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-12470-cG.1601272.1.jpg" /></p>
</div>

<h3>C&oacute;mo dirigirse a las personas de forma correcta</h3>

<ul>
	<li><strong>Estructura formal:</strong> Usar el t&iacute;tulo de cortes&iacute;a seguido del nombre propio (ej. Sheikh Rashid, Mister Mohammed), nunca el apellido. &#39;Sheikh&#39; denota respeto, edad o conocimiento, no siempre realeza.</li>
	<li><strong>Costumbre familiar:</strong> Es muestra de gran respeto llamar a los padres por el nombre de su hijo mayor: &#39;Abu [Nombre]&#39; para el padre y &#39;Umm [Nombre]&#39; para la madre.</li>
</ul>

<div class="imgBorder">
<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-12470-cG.1601289.1.jpg" /></p>
</div>

<h3>La importancia de las manos en la comunicaci&oacute;n</h3>

<ul>
	<li><strong>Mano izquierda (impura):</strong> Reservada hist&oacute;ricamente para la higiene. Nunca debe usarse para comer, gesticular directamente o entregar regalos, incluso si se es zurdo.</li>
	<li><strong>Mano derecha (pura):</strong> Uso obligatorio para acciones importantes como comer, entregar tarjetas, pasar objetos o tocar a otros.</li>
</ul>

<div class="imgBorder">
<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-12470-cG.1601290.1.jpg" /></p>
</div>

<h3>Los gestos que siempre debes evitar en su presencia</h3>

<ul>
	<li><strong>Las suelas:</strong> Mostrar la suela del zapato es un insulto muy grave. Ambos pies deben permanecer posados en el suelo.</li>
	<li><strong>Piernas cruzadas:</strong> Evitar cruzarlas al sentarse, ya que aumenta el riesgo de apuntar con el pie a otra persona.</li>
	<li><strong>Gestos prohibidos:</strong> Apuntar con el dedo &iacute;ndice es de muy mala educaci&oacute;n. El gesto de &quot;pulgar hacia arriba&quot; se considera tambi&eacute;n vulgar y ofensivo.</li>
</ul>

<div class="imgBorder">
<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-12470-cG.1601291.1.jpg" /></p>
</div>

<h3>Comportamiento y protocolo en las reuniones</h3>

<ul>
	<li><strong>La hospitalidad:</strong> Siempre se debe aceptar el t&eacute; o caf&eacute; ofrecido; rechazarlo es despreciar al anfitri&oacute;n.</li>
	<li><strong>La conversaci&oacute;n inicial:</strong> Es indispensable tener una charla previa extensa sobre temas como econom&iacute;a, historia o deportes antes de hablar de negocios.</li>
	<li><strong>L&iacute;neas rojas:</strong> Jam&aacute;s preguntar directamente por las mujeres de la familia ni debatir sobre la pol&iacute;tica de Oriente Medio.</li>
	<li><strong>El significado del &#39;S&iacute;&#39;:</strong> Por cortes&iacute;a, un &#39;s&iacute;&#39; a menudo significa &#39;posiblemente&#39; y no un acuerdo definitivo.</li>
</ul>

<div class="imgBorder">
<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-12470-cG.1601292.1.jpg" /></p>
</div>

<h3>Las reglas para entregar y recibir obsequios</h3>

<ul>
	<li><strong>Cu&aacute;ndo regalar:</strong> Solo cuando exista una relaci&oacute;n de confianza. Hacerlo muy pronto puede parecer un soborno.</li>
	<li><strong>Qu&eacute; regalar:</strong> Objetos de alta calidad (plata, platino, perfumes &#39;oud&#39;). Nunca regalar oro ni seda a hombres musulmanes.</li>
	<li><strong>C&oacute;mo recibir:</strong> Los anfitriones abrir&aacute;n el regalo de inmediato. Si eres invitado, no elogies en exceso un objeto personal del anfitri&oacute;n para no obligarlo a regal&aacute;rtelo.</li>
</ul>

<div class="imgBorder">
<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-12470-cG.1601293.1.jpg" /></p>
</div>

<h3>Modales durante las comidas y eventos sociales</h3>

<ul>
	<li><strong>La etiqueta en la mesa:</strong> Usar exclusivamente la mano derecha. Es de buena educaci&oacute;n dejar un poco de comida en el plato al terminar para indicar que la hospitalidad fue abundante y quedaste satisfecho.</li>
	<li><strong>El Ramad&aacute;n:</strong> Est&aacute; estrictamente prohibido por ley para los visitantes comer, beber o fumar en p&uacute;blico durante las horas de luz en este mes sagrado.</li>
</ul>

<div class="imgBorder">
<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-12470-cG.1601294.1.jpg" /></p>
</div>

<h3>Acciones esenciales para manejarse con seguridad</h3>

<ul>
	<li><strong>Recomendados:</strong> Aceptar la hospitalidad, usar la mano derecha, vestir con recato, respetar las oraciones y hablar positivamente del pa&iacute;s.</li>
	<li><strong>A evitar:</strong> Mostrar las suelas, iniciar contacto f&iacute;sico con el g&eacute;nero opuesto, regalar oro/seda a hombres, apuntar con el &iacute;ndice y usar la mano izquierda para cuestiones&nbsp;sociales.</li>
</ul>

<div class="imgBorder">
<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-12470-cG.1601295.1.jpg" /></p>
</div>

<h3>Tu gu&iacute;a r&aacute;pida para un viaje de &eacute;xito</h3>

<ul>
	<li><strong>Preparaci&oacute;n:</strong> V&iacute;stete de forma conservadora y lleva siempre tu identificaci&oacute;n.</li>
	<li><strong>El saludo:</strong> Espera a que te ofrezcan la mano y respeta los silencios iniciales.</li>
	<li><strong>En la reuni&oacute;n:</strong> Acepta siempre el caf&eacute; y usa solo la mano derecha.</li>
	<li><strong>La mentalidad:</strong> Observa el ritmo local sin prisas y muestra respeto absoluto por las costumbres isl&aacute;micas.</li>
</ul>

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</div>

							<div id="Category">
								<h4>Secciones</h4>
								<ul>
									
			<li title="Etiqueta social"><a href="https://www.protocolo.org/social/etiqueta-social/">Etiqueta social</a></li>
			
			<li title="Social"><a href="https://www.protocolo.org/social/">Social</a></li>
			
								</ul>
							</div>
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					</content:encoded>
					<link>https://www.protocolo.org/social/etiqueta-social/guia-visual-esencial-del-protocolo-y-etiqueta-en-arabia-saudi-como-desenvolver-con-soltura-en-este-pais-mulsuman-.html</link>
					
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					<pubDate>Thu, 23 Apr 2026 08:15:03 GMT</pubDate>
					
				<author>consultas@protocolo.org (protocolo.org)</author></item>
		
				<item>
					<title>Los principales términos en el Protocolo. Qué es el protocolo: definiciones términos utilizados en el protocolo</title>
					<description>
						<![CDATA[
								 <div>
								 	Conceptos básicos de protocolo y las definiciones que los identifican a cada uno de estos términos utilizados de forma habitual cuando se habla del protocolo y la etiqueta
								 	</div>
							]]>
					</description>
					<content:encoded>
						<![CDATA[
							<div class="imgBorder">
<p><img alt="" loading="lazy" src="https://www.protocolo.org/extfiles/i-22-cG.5216.1.jpg" /></p>
</div>

<h2>Protocolo y etiqueta: sus definiciones y usos en sociedad</h2>

<h3>Los t&eacute;rminos del protocolo y la etiqueta marcan las pautas sociales</h3>

<p><strong><a href="#p-quiz-emb"> <i class="fa-solid fa-star text-warning"></i>&nbsp; Test. Pon a prueba tus conocimientos sobre protocolo y etiqueta </a></strong></p>

<p>Ciertamente, en el &aacute;mbito del protocolo, los buenos modales y la urbanidad, <strong>muchos t&eacute;rminos suelen emplearse indistintamente como sin&oacute;nimos</strong>, a pesar de que, siendo rigurosos, no lo son en realidad. La sociedad, poco a poco, &#39;establece&#39; las pautas en ciertas ocasiones para el uso de determinados t&eacute;rminos, que incluso la Real Academia Espa&ntilde;ola (R.A.E.) se ve obligada a aceptar como v&aacute;lidos. Si bien esta situaci&oacute;n es m&aacute;s com&uacute;n en el &aacute;mbito period&iacute;stico, tambi&eacute;n ocurre con cierta frecuencia en el contexto social y en nuestras conversaciones del d&iacute;a a d&iacute;a.</p>

<p>Los significados&nbsp;que damos&nbsp;en primer lugar son <strong>los que aparecen en el diccionario de la Real Academia Espa&ntilde;ola -R.A.E.- de manera literal</strong>, y posteriormente damos otras definiciones del t&eacute;rmino seg&uacute;n otros autores consultados.</p>

<h3>Protocolo</h3>

<ol>
	<li><strong>Regla ceremonial, diplom&aacute;tica o palatina establecida por ley o costumbre</strong>.</li>
	<li>Disciplina que determina las formas bajo las cuales se realiza una actividad humana importante (Jos&eacute; Antonio de Urbina). Pautas bajo las cuales se desarrolla un determinado acto o evento.</li>
</ol>

<p><strong>Ejemplo:</strong> En un acto oficial con autoridades, el protocolo determina qui&eacute;n debe hablar primero, en qu&eacute; orden deben sentarse los invitados y c&oacute;mo se debe realizar la presentaci&oacute;n. Por ejemplo, en un acto gubernamental, el himno nacional se interpreta antes de los discursos, y la autoridad que preside el acto ocupa el asiento central de la mesa principal.</p>

<h3>Ceremonial</h3>

<ol>
	<li><strong>Conjunto de formalidades y ceremonias para la celebraci&oacute;n de determinada solemnidad</strong>.</li>
	<li>Libro que contiene el ceremonial que se debe observar en cada una de las solemnidades de la Iglesia, de una corporaci&oacute;n, etc&eacute;tera.</li>
</ol>

<p><strong>Ejemplo</strong>: En una boda religiosa, el ceremonial es todo lo que rodea al orden de entrada de los novios, las palabras del oficiante, los votos y la salida de los novios. Todo sigue una secuencia establecida que le da solemnidad y vistosidad al acto.</p>

<h3>Etiqueta</h3>

<div class="PunteadoRIGHT">
<p>Te puede interesar: <a href="/miscelaneo/reportajes/origen-del-termino-protocolo-la-historia.html"><strong>El origen del t&eacute;rmino protocolo</strong></a></p>
</div>

<ol>
	<li><strong>Ceremonial que se debe observar en las casas reales y en actos p&uacute;blicos solemnes</strong>.</li>
	<li>Ceremonia en la manera de tratarse las personas particulares o en actos de la vida privada, a diferencia de los usos de confianza o familiaridad.</li>
	<li>Ceremonia en el trato. Vestimenta exigida en un determinado acto o evento.</li>
</ol>

<p><strong>Ejemplo:</strong> En una cena de gala, la etiqueta puede exigir <strong><a href="/social/vestuario/etiqueta-femenina-vestido-largo-traje-de-noche.html" title="Etiqueta femenina. Vestido largo mujer. Traje de noche mujer">vestido largo</a></strong> para las mujeres y <strong><a href="/social/vestuario/el-esmoquin-smoking-prendas-que-lo-componen.html" title="El esmoquin -smoking-. Prendas que componen un smoking. Vestuario de etiqueta para el hombre. Etiqueta masculina">esmoquin</a></strong> o <strong><a href="/social/vestuario/el-frac-prendas-que-lo-componen.html" title="El frac. Prendas que componen un frac. Vestuario de etiqueta para el hombre. Etiqueta masculina">frac</a></strong> para los hombres. Adem&aacute;s, refiri&eacute;ndonos a otro significado de la etiqueta, dicta comportamientos como no comenzar a comer hasta que todos est&eacute;n servidos y utilizar los cubiertos adecuados para cada plato.</p>

<h3>Cortes&iacute;a</h3>

<ol>
	<li><strong>Demostraci&oacute;n o acto con que se manifiesta la atenci&oacute;n, respeto o afecto que tiene una persona a otra</strong>.</li>
	<li>En las cartas, expresiones de urbanidad puestas antes de la firma.</li>
</ol>

<p><strong>Ejemplo</strong>: Sostener la puerta para que otra persona entre primero, ceder el asiento a una persona mayor en el transporte p&uacute;blico o saludar siempre con un &ldquo;buenos d&iacute;as&rdquo; son gestos sencillos de cortes&iacute;a que generan buena impresi&oacute;n y facilitan la convivencia.</p>

<h3>Urbanidad</h3>

<ol>
	<li><strong>Relativo a los buenos modales, cortes&iacute;a, educaci&oacute;n</strong>.</li>
	<li>Comportamiento de las personas en sociedad.</li>
</ol>

<p><strong>Ejemplo</strong>: No hablar en voz alta en lugares p&uacute;blicos, respetar las colas o no interrumpir una conversaci&oacute;n son ejemplos de urbanidad. Aunque algunas de estas reglas parezcan peque&ntilde;as, su incumplimiento puede generar conflictos o incomodidades.</p>

<h3>Galanter&iacute;a</h3>

<ol>
	<li><strong>Gracia y elegancia en las cosas</strong>.</li>
	<li>Acci&oacute;n o expresi&oacute;n obsequiosa.</li>
</ol>

<div class="fraseDestacada">
<p>Te puede interesar:&nbsp;<a href="/social/etiqueta-social/que-es-ser-educado-definicion-que-es-ser-una-persona-educada.html"><strong>&iquest;Qu&eacute; es ser educado? Definici&oacute;n: qu&eacute; es ser una persona educada (con v&iacute;deo)</strong></a></p>
</div>

<p><strong>Ejemplo</strong>:&nbsp;Caminar por el lado exterior de la acera para proteger del tr&aacute;fico u ofrecer el brazo para caminar, especialmente en terrenos irregulares, entro otros ejemplos. Es similar a la cortes&iacute;a.</p>

<h3>Precedencia</h3>

<p>1. Anterioridad, prioridad de tiempo.</p>

<p>2. Anteposici&oacute;n, antelaci&oacute;n en el orden.</p>

<p>3. <strong>Preeminencia o preferencia en el lugar y asiento y en algunos actos honor&iacute;ficos.</strong></p>

<p><strong>Ejemplo</strong>:&nbsp; En un acto institucional, los invitados se sientan seg&uacute;n su cargo. Por ejemplo, un ministro se coloca antes que un diputado, pero despu&eacute;s que un presidente de Gobierno o un miembro de la Casa Real.</p>

<h3>Presidencia</h3>

<p>1. <strong>Persona o conjunto de personas que presiden algo.</strong></p>

<p><strong>Ejemplo</strong>: En una reuni&oacute;n empresarial, quien preside (generalmente el director o presidente de la compa&ntilde;&iacute;a) es el propio anfitri&oacute;n. Si acude alguien relevante, puede ceder la presidencia.</p>

<h3>Civismo</h3>

<p>1. <strong>Comportamiento respetuoso del ciudadano con las normas de convivencia p&uacute;blica.</strong></p>

<p>Ejemplo:&nbsp; No tirar basura en la calle, respetar los sem&aacute;foros o no pintar o manchas la paredes son actos de civismo que reflejan respeto hacia el espacio com&uacute;n y hacia los dem&aacute;s.</p>

<p>Existen otras muchas expresiones utilizadas en casi todos los libros de protocolo como <strong>saber estar, buenos modales, buenas maneras, civilidad, </strong>etc&eacute;tera, pero todas ellas vienen a tener un significado similar: buen comportamiento en sociedad. No obstante, todas ellas ser&aacute;n usadas en nuestro sitio para indicar de forma general un modo correcto de comportamiento.</p>

<div class="PunteadoLEFT">
<p>Algunos t&eacute;rminos, como urbanidad, han quedado pr&aacute;cticamente en desuso</p>
</div>

<p>No queremos cerrar este cap&iacute;tulo sobre las definiciones, sin remarcar, que <strong>una persona, adem&aacute;s de &quot;saber estar&quot;, debe &quot;saber ser&quot;</strong>. &iquest;Qu&eacute; es lo que queremos decir con esto? Que no solo con educaci&oacute;n se puede actuar en sociedad. Una persona no es&nbsp;&uacute;nicamente cultura, formaci&oacute;n, educaci&oacute;n o amabilidad. Una persona es un conjunto de todos esos elementos, que combinados hacen posible que <strong>una persona sea completa</strong>.</p>

<p>Cuantas veces nos hemos encontrado con personas muy educadas, pero faltas de cualquier tipo de contenido; o bien, por el contrario, grandes profesionales, expertos en determinadas materias, pero <strong>faltos de educaci&oacute;n y buenos modales</strong>.</p>

<p>Para lograr un equilibrio <strong>en nuestras relaciones sociales y personales</strong> deber&iacute;amos aplicar una sencilla f&oacute;rmula matem&aacute;tica. La suma de dos caracter&iacute;sticas:</p>

<div class="fraseDestacada">
<h2>saber estar +&nbsp;saber ser = saber relacionarse</h2>
</div>

<p></p>

							<div id="Category">
								<h4>Secciones</h4>
								<ul>
									
			<li title="Actos y eventos"><a href="https://www.protocolo.org/ceremonial/eventos/">Actos y eventos</a></li>
			
			<li title="Ceremonial"><a href="https://www.protocolo.org/ceremonial/">Ceremonial</a></li>
			
								</ul>
							</div>
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					<link>https://www.protocolo.org/ceremonial/eventos/principales-terminos-protocolo.html</link>
					
			<category domain="https://www.protocolo.org/ceremonial/eventos/">Actos y eventos</category>
			
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					<pubDate>Wed, 22 Apr 2026 17:58:51 GMT</pubDate>
					
				<author>consultas@protocolo.org (protocolo.org)</author></item>
		
				<item>
					<title>El sufrimiento. Competir por el sufrimiento. Personas que presumen de sufrir mucho (con vídeo)</title>
					<description>
						<![CDATA[
								 <div>
								 	Tratar con las personas que 'más sufren del mundo' es bastante complicado. Están tratando siempre -o casi siempre- de ser el foco de atención de cualquier conversación
								 	</div>
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							<div class="imgBorder">
<p><img alt="" id="gestImagen" src="http://www.protocolo.org/extfiles/i-11832-cG.1499.1.jpg" style="height: auto; width: 286px" /></p>
</div>

<h2>&iquest;Por qu&eacute; nos gustan competir por el sufrimiento? Yo tengo m&aacute;s motivos para sufrir que t&uacute;</h2>

<p><strong>El ser humano es competitivo por naturaleza</strong> en todos los &aacute;mbitos. Pero como explica la doctora Rojas-Marcos, en este caso m&aacute;s que una competici&oacute;n por el sufrimiento, es <strong>una forma de llamar o reclamar atenci&oacute;n</strong>. Cuando en una conversaci&oacute;n se habla de sufrimiento, el &#39;tener m&aacute;s sufrimiento&#39; que el otro es una forma de focalizar o desviar la atenci&oacute;n hacia uno mismo.</p>

<h3>Relaciones sociales con los &#39;sufridores&#39;</h3>

<p>Tratar con las personas que &#39;m&aacute;s sufren del mundo&#39; es bastante complicado. Est&aacute;n tratando siempre &mdash;o casi siempre&mdash; de <strong>ser el foco de atenci&oacute;n de cualquier conversaci&oacute;n</strong>. Esto dificulta sus relaciones sociales, porque las otras personas van a tratar de evitar cualquier tipo de conversaci&oacute;n con ellas.</p>

<h3>Ense&ntilde;ar a no compararse</h3>

<div class="PunteadoRIGHT">
<p>Te puede interesar: <a href="/social/etiqueta-social/sentir-compasion-por-los-demas-compartir-experiencias-de-la-vida.html"><strong>Sentir compasi&oacute;n por los dem&aacute;s. Compartir experiencias de la vida (con v&iacute;deo)</strong></a></p>
</div>

<p>Dice un refr&aacute;n popular que &quot;<strong>las comparaciones son odiosas</strong>&quot;. Tenemos que aprender a transmitir valores, que no valoraciones, que no es lo mismo. Las comparaciones de &#39;superioridad&#39; o &#39;inferioridad&#39;, como dice el refr&aacute;n, son odiosas, malas e injustas. <strong>No somos mejores que los dem&aacute;s</strong>. Podemos saber, de algunos temas, m&aacute;s que los dem&aacute;s, pero eso no nos hace ser superiores a nadie.</p>

<h3>Prestar atenci&oacute;n a los dem&aacute;s para que nos la presten a nosotros</h3>

<p>Es importante saber que <strong>no podemos estar hablando siempre de nosotros</strong>. Debemos <a href="/miscelaneo/videos/prestar-atencion-y-saber-escuchar.html"><strong>aprender a prestarle atenci&oacute;n</strong></a> a los dem&aacute;s, si queremos que tambi&eacute;n nos la presten a nosotros. Las personas &#39;ego&iacute;stas&#39; de atenci&oacute;n, es decir, las que solo piensan en hablar de ellos mismos y de sus dolencias, no suelen ser bien aceptadas en una conversaci&oacute;n. El mundo no gira alrededor de estas personas, aunque ellas crean que s&iacute; lo hace.</p>

<h3>Ofrecer el beneficio de la duda</h3>

<p>No todas las personas son as&iacute;. Hay personas que solo son as&iacute; de forma temporal. <strong>Est&aacute;n pasando un mal momento</strong>, y su forma de expresarlo es compartirlo con todo el que se encuentran. Para cualquiera de nosotros nuestro sufrimiento, nuestros problemas siempre suelen ser m&aacute;s importantes que los de los dem&aacute;s. Por eso, puede haber &#39;malos momentos&#39; en los que pensamos que sufrimos m&aacute;s que nadie. El problema surge <strong>cuando este sentimiento no es pasajero</strong> y se convierte en un comportamiento habitual.</p>

<p><strong>Todos tenemos problemas</strong>. Tenemos que aprender a hablar de nuestros problemas, pero tambi&eacute;n aprender a hablar de los problemas de los dem&aacute;s. Es importante acompa&ntilde;ar a los dem&aacute;s en los momentos dif&iacute;ciles, pero sin &#39;apropiarnos&#39; del sufrimiento ajeno.</p>

<p>La doctora en psicolog&iacute;a cl&iacute;nica y de la salud Laura Rojas-Marcos, visita el plat&oacute; del estupendo programa de RTVE &quot;La aventura del saber&quot; para<strong> hablarnos de las personas que compiten por el sufrimiento</strong>. De las personas que quieren ser el centro de atenci&oacute;n en las conversaciones a base de poner &#39;m&aacute;s sufrimiento&#39; en su vida que el resto. Laura tambien, en su faceta de escritora es autora de los libros: &quot;La familia&quot;, &quot;El sentimiento de culpa&quot;, &quot;Somos cambio&quot; y &quot;Hablar y aprender&quot;.</p>

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</div>

<p><a href="/mas/videos-protocolo/"><strong>Ver m&aacute;s v&iacute;deos sobre protocolo, etiqueta y buenas maneras.</strong></a></p>

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								<h4>Secciones</h4>
								<ul>
									
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			<li title="Social"><a href="https://www.protocolo.org/social/">Social</a></li>
			
								</ul>
							</div>
						]]>
					</content:encoded>
					<link>https://www.protocolo.org/social/etiqueta-social/el-sufrimiento-competir-por-el-sufrimiento-personas-que-presumen-de-sufrir-mucho.html</link>
					
			<category domain="https://www.protocolo.org/social/etiqueta-social/">Etiqueta social</category>
			
			<category domain="https://www.protocolo.org/social/">Social</category>
			
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					<pubDate>Mon, 20 Apr 2026 19:56:17 GMT</pubDate>
					
				<author>consultas@protocolo.org (protocolo.org)</author></item>
		
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